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El territorio como sistema social autopoiético: pensando en alternativas teóricas al “espacio administrativo” y a la “comunidad local”.

Pfeilstetter, Richard

Abstract

En las Ciencias Sociales existen en la actualidad, entre otros, dos enfoques dominantes en la utilización del concepto de territorio: uno que pone énfasis en los límites culturales y otro que lo entiende en términos de espacio geográficoadministrativo. El artículo discute las limitaciones analíticas de ambos enfoques y desarrolla una reflexión sobre las causas del surgimiento y la consolidación del territorio como concepto socio-espacial hegemónico. Finalmente el autor propone que, aplicando la teoría de los sistemas sociales de Luhmann, se puede tener una visión del territorio más integradora y eficiente para el análisis social que supere la delimitación basada en los límites físicos o culturales.

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perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 1 El territorio como sistema social autopoiético. Pensando en alternativas teóricas al “espacio administrativo” y a la “comunidad local”. Richard Pfeilstetter Universidad de Sevilla Departamento de Antropología Social 1 Resumen En las Ciencias Sociales existen en la actualidad, entre otros, dos enfoques dominantes en la utilización del concepto de territorio: uno que pone énfasis en los límites culturales y otro que lo entiende en términos de espacio geográficoadministrativo. El artículo discute las limitaciones analíticas de ambos enfoques y desarrolla una reflexión sobre las causas del surgimiento y la consolidación del territorio como concepto socio-espacial hegemónico. Finalmente el autor propone que, aplicando la teoría de los sistemas sociales de Luhmann, se puede tener una visión del territorio más integradora y eficiente para el análisis social que supere la delimitación basada en los límites físicos o culturales. Palabras clave: Territorio | Antropología del desarrollo | Niklas Luhmann | región | desarrollo local Abstract The territory as an autopoietic social system. Searching for theoretical alternatives to the "local community" and the "administrative space". This article summarizes two approaches in social science research on the concept of territory: one that defines the territories as an equivalent to the community and one that understands the territory as a geographical and administrative space. We discuss the analytical limitations of both approaches and develop a reflection on the causes of emergence and consolidation of the territory as a hegemonic socio-spatial concept. The paper argues that applying the theory of social systems announced by Luhmann, we obtain a more comprehensive view on the territory beyond the search for their physical or cultural limits. Keywords: Territory | Development Anthropology | Niklas Luhmann | region | local development 1 Enviar correspondencia a Richard Pfeilstetter: [email protected] perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 2 La crisis del objeto de estudio de la antropología La definición del objeto para el que se pretende observar el cambio social, en antropología tradicionalmente se ha hecho en términos de la comunidad. Esa idea de comunidad viene a su vez reflejada en un vocabulario a menudo directamente asociado con esa disciplina, como el de grupo étnico, tribu o más recientemente sociedad local. Frente a ello las ciencias políticas y la sociología centraban en sus orígenes la atención más bien en estructuras sociales supuestamente de mayor complejidad, llamándolas naciones, estados o sociedades. Es esa la distinción clásica entre Gemeinschaft y Gesellschaft establecida primeramente por Ferdinand Tönnies en 1887. A cada uno de esos enfoques micro o macro sociales venían asociados ciertas inclinaciones metodológicas, el método cualitativo frente al cuantitativo por ejemplo. Al mismo tiempo esas diferentes maneras de traducir en objeto de estudio a grupos humanos, tenían consecuencias para la orientación espacial de los proyectos de los científicos sociales. La comunidad se encontraba fuera, la sociedad dentro del hemisferio occidental. Esas inclinaciones disciplinares en cuanto al objeto hoy se han hecho más borrosas aunque no han desaparecido del todo. Esos estudios de supuestas comunidades culturales autosuficientes, independientes y puras, cuyo cónyuge occidental es la nación, ha servido mucho tiempo a los científicos para reducir complejidad de un objeto de estudio que tiene mayor complejidad que las teorías acerca de ella nos hacen sugerir. Por lo tanto hay un problema epistemológico central que comparten ambas orientaciones: La creciente dificultad para justificar los criterios teóricos empleados por el investigador para distinguir un grupo humano de los demás. Las sociedades y comunidades, cada vez menos se pueden describir como objetos altamente diferenciados, invariables en el tiempo e independientes de su entorno. Para el caso de la sociedad como objeto de estudio de la sociología, la confusión e inflación de significados de lo que se entiende por ella, es quizás aún más grave. Las descripciones de sociedades en términos de red (Castells), comunicación perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 3 (Luhmann) o como liquida (Baumann) no son más que los reflejos de esa crisis de identidad del objeto sociológico. En ese mismo sentido, para los antropólogos se ha convertido en una empresa teóricamente complicada hablar de comunidades. La reificación, romanticismo y esteticismo que supone la selección arbitraria del científico, de algunos y no otros criterios para la distinción de límites culturales en un mar de relaciones sociales, se ha convertido en el principal problema para una ciencia que pretende ser objetiva. La asunción ingenua de las autodefiniciones por algunos miembros del colectivo en cuestión, tampoco resuelve esa duda epistemológica para el investigador. Las causas del surgimiento del paradigma territorial La desambiguación de lo naturalmente ambiguo, la cosificación de procesos, que supone definir objetos de estudio en términos de grupos humanos diferenciados, es la dificultad epistemológica subyacente, compartida también por todos los estudios llamados “de desarrollo”. En los últimos años se ha cristalizado cierta inclinación de las investigaciones en el ámbito de la Antropología del desarrollo, por definir el objeto con semántica propia de espacios geográficos-políticos. Cada vez menos se hace recurso de terminología de grupos humanos, como sociedades o comunidades. Es sobre todo el término de región o territorio y en menor medida el de comarca y mancomunidad, el que sirve hoy a investigadores para definir qué unidad dentro del universo van a tratar de interpretar grados de desarrollo. Tanto es así que en muchos contextos institucionales se habla hoy no de desarrollo, sino de desarrollo regional, desarrollo local o desarrollo territorial. Ese auge de la perspectiva de la región que en la literatura especializada se ha dado el nombre de nuevo regionalismo o mundo regional, se puede interpretar como una respuesta a esa crisis del objeto en un contexto socio-político del siglo veintiuno, en el que se experimenta una creciente importancia de actores por encima y por debajo del modelo estado-nación occidental. Para definir límites de unidades sociales se han de construir discursos teóricos sofisticados. Eso se debe al hecho de que no existen marcadores físicos o materiales viables que correspondan a esos límites intangibles del mundo social y perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 4 cultural. Límites para espacios geográficos sin embargo, saltan más fácilmente a la vista y no requieren entrar en discusiones siempre conflictivas sobre variables intangibles en la percepción y auto percepción de grupos humanos. Esos límites geográficos cuentan con la complicidad de las prenociones del cliente de las investigaciones, el lector, ya que los límites de los espacios están percibidos como universales, inequívocos y naturales, como lo era el fenotipo para definir grupos humanos en función de supuestas razas en otras épocas de la disciplina. El desvío de la atención de esa pregunta incómoda, políticamente comprometida, de la clasificación socio-cultural de los grupos humanos, es quizás el principal logro pragmático del “paradigma territorial”. Se puede decir que las implicaciones prácticas del uso de terminología espacial, frente a retórica de grupos humanos en la investigación social, son una mayor facilidad para establecer unidades sociales como objetos de estudio. Desde la perspectiva de la antropología el territorio se trata de un espacio particular socializado y culturalizado. El territorio refleja la relación recíproca entre hombre y medio (García 1976: 20) pero no puede sustituir la terminología de grupos humanos. Pero la idea de territorio o región tiene más comodidades para la práctica investigadora frente al empleo de objetos clásicos como sociedad o comunidad. Esa segunda ventaja reside en el hecho de que las implicaciones teóricas del término son imprecisas. Por un lado el territorio como objeto de estudio no encarna predisposiciones históricas o espaciales como pueden hacer conceptos que se refieren a grupos humanos. El territorio sirve para describir actividad humana dentro de él, sin insinuar por ello que se trata de épocas históricas determinadas o de sociedades vinculadas a alguna región geográfica. El propio hecho de tratarse de un espacio y no de un grupo humano facilita esa menor determinación del objeto de estudio. Esa polisemia del término, su variabilidad y neutralidad se manifiesta en un análisis de sus definiciones canónicas. La región para el Diccionario de la Real Academia es una porción de territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias especiales de clima, producción, topografía, administración, gobierno, etc. perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 5 y el territorio una porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación, región, provincia, etc. (Diccionario de la lengua española, vigésima segunda edición). Por lo tanto, según la tautología del diccionario la región es una porción de territorio y el territorio una porción terrestre perteneciente a una región. En todo caso el territorio y la región son determinados o pertenecen, como dicen las definiciones de la Real Academia, a una lista de elementos ecológicos, políticos, sociales y culturales tan amplia que acaba en ambos casos en etcétera. En el análisis de implicaciones históricas y contemporáneas de las nociones de territorio y región de Macleod y Jones, región y territorio son una expresión contemporánea de espacialidad en el mismo sentido que lo es lo urbano o lo nacional (2007: 1185). A niveles metodológicos la región es para estos autores una categoría que define unidades territoriales subestatales al mismo tiempo que proporciona un meso-nivel para los análisis académico-científicos (Macleod, Jones 2007: 1180). La esencia del término de territorio en cuanto a sus implicaciones teóricas, como acabamos de ver, es su indefinición y variabilidad. Ese significado vacío se puede llenar, según las orientaciones teóricas diversas, con todo tipo de visiones sobre la estructura social. Al mismo tiempo en la práctica investigadora el concepto sirve para imponer una visión de límites claros, que en la mayoría de los casos se funden con los administrativos. Esos límites guardan más proximidad con el sentido común, permiten al investigador reducir complejidad para el estudio empírico y no requieren de definiciones socialmente conflictivas de marcadores inmateriales diferenciados de colectivos. Los estudios de desarrollo que emplean hoy los conceptos de territorio y región, se pueden distinguir en función de las inclinaciones teóricas que otorgan a esos términos. Mientras que para unos la realidad socio-cultural de un territorio es el foco de interés, para otros el territorio es meramente un espacio en el que tiene lugar actividad humana. Los primeros, que quiero llamar las nuevas teorías de la comunidad, ponen el énfasis en una construcción teórica del territorio como un espacio cultural forjado mediante políticas internas de identidad regional. El perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 6 identificativo diferenciador para esas teorías y estudios es su culturalismo subyacente. En el otro extremo se puede colocar los llamados estudios regionales que son tal y como los define (Macleod, Jones 2007: 1180): […] a hybrid sub-discipline which deployed formal neoclassical economic theory with rigorous statistical techniques to develop a quantitative modelling approach to locational analysis and an unshakable quest to identify general laws to explain spatial behavior. El fuerte determinismo económico y la inclinación hacia modelos matemáticosestadísticos, es la clave para identificar esa otra interpretación teórica de la región/territorio. El primer enfoque prima la visión de mundo social como estable, las identidades regionales como históricamente consolidadas, la importancia de los distintos niveles administrativos que fijan fronteras dentro de los que funcionan determinadas lógicas sociales diferenciadas. El segundo enfoque se interesa primordialmente por las relaciones, la movilidad, la permeabilidad del mundo social localizado en un ambiente capitalista global y en la multiplicidad de identidades que resultan de ese proceso. Teorías de la comunidad: Lo local Como acabo de decir, para unos esa entidad geográfica-social es una expresión sobre todo de un conjunto social y culturalmente coherente, que opera históricamente en relación con un espacio ecológico-geográfico determinado. Esa orientación sigue la tradición etnológica de estudios de comunidades micro-sociales en un nivel meso-social. Son construcciones del objeto de investigación, interesadas en las expresiones políticas, culturales, sociales e históricas, que justifican una definición del territorio en cuestión como equivalente a un grupo humano altamente diferenciado de su entorno. Esa fusión teórica de identidad social y territorial se revela en estos textos mediante el uso inflacionario del gentilicio. Son los lugareños, la gente del territorio X, los que permiten conceptualizar el territorio o la región en términos de un grupo humano. Un ejemplo en ese sentido puede ser el de Kurka, Maier y Sedlacek (2009). Los autores ilustran la idea de identidad regional como una yuxtaposición entre perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 7 sociedad y territorio. El estudio presupone que la población de una entidad políticageográfica al mismo tiempo configura una sociedad local. Esa coherencia y orden social y espacial, en oposición a un entorno borroso pero sobre todo distinto (no hay que subestimar el impacto visual que tienen en estos estudios los mapas que permiten delimitar la región del contexto nacional), se plantea como deseable para favorecer el desarrollo de esa sociedad local. La identificación con la región para ese tipo de estudios, es una variable importante para afrontar el círculo vicioso de emigración y desempleo en regiones periféricas. La hipótesis está en que el sentimiento de pertenencia de "mi tierra", produce efectos económicos y sociales positivos. Los autores defienden que aspectos de ese argumento (identidad regional favorece desarrollo), se pueden encontrar en otros conceptos que pretenden indagar sobre los aspectos “blandos” en el desarrollo, como el capital social, el milieu o desarrollo endógeno. Los problemas que tienen ese tipo de enfoques son los mismos que han llevado a la crisis del objeto en términos de colectivos sociales: La cosificación de continuidades, la primacía de unos criterios de distinción sobre otros y las inclinaciones políticas que ello conlleva. Las siguientes interrogantes, resumen muy bien estas tres principales críticas que se pueden hacer al modelo de identidad regional. ¿Porque describir relaciones sociales en términos de grupos o colectivos? ¿Por qué seleccionar el lugar de residencia y no cualquier otra variable social como elemento clasificatorio de un grupo? ¿Qué sectores sociales tienen un interés político en que se definan y se promocionen colectivos sociales desde el mundo académico en esa escala meso-social? Teorías del espacio geográfico: Lo global Frente a los abogados de las identidades sociales, una segunda tendencia en los estudios que manejan en ciencias sociales el término de territorio, es la interpretación teórica de la región como espacio geográfico que permite operacionalmente separar unas poblaciones de otras. Es la supuesta objetividad de demarcaciones espaciales frente a subjetividad de operar con grupos humanos la que guía esas corrientes. La región, para esos enfoques, es la unidad más pequeña que sigue siendo cuantitativamente significativa o simplemente es la última entidad perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 8 espacial para la que se tienen datos estadísticos desagregados, necesarios para el enfoque cuantitativo. El auge del empleo de la idea de región/territorio en ese tipo de estudios del desarrollo humano, tiene su explicación en el fracaso de aproximaciones a espacios nacionales o estatales, en cuanto que eran incapaces de dar cuenta de diferencias entre periferias y centros internos de esas entidades. Un estudio prototípico de la visión que mantienen los estudios regionales con un perspectiva económica sobre un territorio, puede ser el de Bajo-Rubio et al. (2010). En su investigación tratan la región simplemente como un agregado espacial subestatal. La función de esa entidad geográfica se agota en una desagregación de los datos, para obtener indicadores de más calidad que permiten diferenciar los macro análisis, en su caso para las inversiones directas extranjeras en España. Al mismo tiempo vemos en ese tipo de artículos como el enfoque economista, funde el criterio de distribución administrativa del espacio hecho por el estado, en el caso de España en comunidades autónomas, con su objeto de estudio, sin que ello conlleve ninguna reflexión teórica, ya que los únicos datos disponibles para los modelos matemáticos que emplea corresponden a esas entidades administrativas. La conclusión que ofrece el artículo es el esperado, ya que solo considera las variables económicas de un espacio geográfico. Las inversiones directas extranjeras han sido positivas para la economía de las regiones estudiadas: Summarizing, the results of this paper confirm […] the positive influence of FDI [inversions directas extranjeras] on the evolution of GDP [producto interior bruto] per employee and, eventually, on growth when using a proper econometric method. (Bajo-Rubio et al. 2010: 381) NUTS o Nomenclature of Territorial Units for Statistics es un reglamento del Parlamento y Consejo Europeo, del año 2003, por el que se establece una nomenclatura común de unidades territoriales a nivel europeo para permitir comparaciones entre sus regiones. Esa normativa no sólo sirve como criterio de desagregación espacial para muchos análisis regionales, sino también es un buen ejemplo de los problemas que están en la base de la conceptualización excesivamente económica y geográfica del espacio. El texto reconoce que: perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 9 For practical reasons to do with data availability and the implementation of regional policies, the NUTS nomenclature is based primarily on the institutional divisions currently in force in the Member States (normative criteria). […] NUTS excludes specific territorial units and local units in favor of regional units of a general nature. (http://ec.europa.eu/...) Lo que viene a decir es que los datos estadísticos disponibles previamente son el criterio para definir unidades espaciales. La organización social y cultural del mundo, está por lo tanto fuera del alcance del modelo que sirve de sistema clasificatorio estándar para una infinidad de organismos. Esas razones prácticas para aplicar el criterio normativo para clasificar el espacio, están antagónicamente opuestas a las razones teóricas para el criterio analítico. Y mientras que los análisis regionales no son capaces de incorporar ambas consideraciones en sus estudios, están condenados a producir resultados reduccionistas y en última instancia erróneos sobre los grados de desarrollo de las regiones estudiadas. La Europa de las regiones, provincias, comunidades autónomas y estados Para ilustrar el problema que supone para el etnógrafo definir el territorio en términos formalistas, quiero presentar el caso de un hipotético estudio comparativo al nivel Europeo de dos mancomunidades, una en Baviera (Alemania) y otra en Andalucía (España). Veremos como el empleo del criterio jurídico para definir ambos espacios conlleva problemas múltiples, porque los distintos niveles administrativos competentes (Unión Europea, Estados, Comunidades y administraciones locales) construyen nociones espaciales diferentes, tanto en términos cualitativos (articulación jurídico-político del territorio) como cuantitativos (escalas geográficas). La definición jurídico-política de la mancomunidad en España es menos precisa que en Alemania. Las mancomunidades en España son entidades jurídicas locales propias, constituidas voluntariamente por los municipios que las componen. Gozan de un amplio margen de autoorganización en cuanto a fines, órganos de gobierno y perifèria Número 14, junio 2011 www.periferia.name revista de recerca i formació en antropologia 16 Studies, nº 44(3), pp. 373-382. Constitución de la República Federal de Alemania; Grundgesetz für die Bundesrepublik Deutschland. Estatuto de Autonomía de Andalucía del año 2007. Euopean Comission: Eurostat - Regions – NUTS: http://ec.europa.eu/eurostat/ramon/nuts/basicnuts_regions_en.html Garcia, J. L. (1976). Antropología del territorio. Madrid: Ediciones JB. González, J. (1994). Las mancomunidades intermunicipales en el régimen local español: antecedentes, situación actual y catálogo de las mismas. Madrid: INAP. Korsching, P. F. y Allen, J. C. 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