Revista de Estudios Andaluces (REA) e-ISSN: 2340-2776. REA Vol. 34 (2017). http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34 Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Labour Costs and External Competitiveness of the Andalusian Economy (2007-2014) Manuel Alejandro Cardenete Universidad Loyola Andalucía; Universidad Autónoma de Chile (Chile)
[email protected] M. Carmen Delgado Universidad Loyola Andalucía
[email protected] Ricardo Molero-Simarro Universidad Loyola Andalucía
[email protected] Formato de cita / Citation: Cardenete, Manuel Alejandro, Delgado, M. Carmen y Molero-Simarro, Ricardo (2017). Costes laborales y competitividad externa de la economía andaluza (2007-2014). Revista de Estudios Andaluces, vol. 34 (1), 52-88. http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Enlace artículo / to link to this article: http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional http://editorial.us.es/es/revista-de-estudios-andaluces https://ojs.publius.us.es/ojs/index.php/REA
Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88 Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 52 Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) 1 Labour Costs and External Competitiveness of the Andalusian Economy (2007-2014) Manuel Alejandro Cardenete Universidad Loyola Andalucía; Universidad Autónoma de Chile (Chile)
[email protected] M. Carmen Delgado Universidad Loyola Andalucía
[email protected] Ricardo Molero-Simarro 2 Universidad Loyola Andalucía
[email protected] Recibido: 25 de noviembre, 2016 Revisado: 16 de abril, 2017 Aceptado: 19 de abril, 2017 Resumen El objetivo de este artículo es analizar la evolución de la competitividad externa de la economía andaluza. Para ello se toman dos dimensiones principales de análisis: En primer lugar, se analiza la evolución de los costes laborales unitarios y su relación con el desempeño exportador andaluz a nivel agregado. En segundo lugar, se analizarán una serie de indicadores de la actuación tanto empresarial, como del sector público, en los ámbitos determinantes de la posición competitiva regional a nivel microeconómico. El análisis de la evolución seguida por las variables en nuestra economía se hará en comparación con diversas economías y regiones del entorno. Los resultados obtenidos apuntan a que a pesar de que los costes laborales han seguido una marcada tendencia a la baja, hasta el momento, la crisis no se ha convertido en una oportunidad para mejorar de manera sustancial el posicionamiento de la economía andaluza. Palabras clave: Costes laborales unitarios, competitividad externa, Andalucía. 1 Este artículo de investigación es resultado del Proyecto de Investigación desarrollado para la realización del I Informe de Competitividad de la Economía Andaluza. Para más detalle véase Cardenete et al. (2016). 2 Los nombres de los autores son dados por orden alfabético, asumiendo la misma responsabilidad en este trabajo de investigación.
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 53 Abstract The aim of this paper is to analyse the evolution of Andalusian economy’s external competitiveness. For that purpose, two main research dimensions are examined: first, the relationship between unit labour costs and Andalusia’s export performance at an aggregate level; second, indicators of both business, and public sector behaviour in the determinant areas of the regional competitive position at a microeconomic level. The analysis of the evolution of the variables in the economy will be carried out in comparison with several surrounding economies and regions. The results suggest that despite the strong downward trend followed by labour costs, at the moment, the crisis has not become an opportunity to substantially improve the positioning of the regional economy. Keywords: Unit labour costs, external competitiveness, Andalusia.
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 54 1. INTRODUCCIÓN Durante los últimos años, agentes sociales e instituciones públicas han llevado a cabo valiosos análisis y propuestas con el objetivo de mejorar la posición competitiva de la economía andaluza (Junta de Andalucía, 2007 y 2014; y RIS3-Andalucía, 2014), promoviendo un crecimiento “inteligente”, “sostenible” e “integrador”, tal y como se afirma en la Agenda por el Empleo 2014. Estos análisis y propuestas presentan un carácter comprehensivo, aportando una visión general de calado sobre la estructura económica e inserción externa de nuestra economía. No obstante, debido a esa perspectiva más amplia, el estudio de los límites competitivos particulares con los que se encuentra la economía andaluza está relativamente inexplorado. Esa laguna, la de la comprensión de las fortalezas y debilidades de la inserción externa de dicha economía, es la que este artículo pretende ayudar a llenar. El artículo se nutre de dos tipos de análisis complementarios, que contribuyen, de manera conjunta, a examinar las citadas fortalezas y debilidades: En primer lugar, se analizará la evolución seguida por los costes laborales unitarios y el saldo comercial de la economía andaluza a nivel macroeconómico, variables tradicionalmente tomadas como referencia en los debates sobre competitividad 3 . En segundo lugar, se analizarán toda una serie de indicadores de competitividad a nivel microeconómico. A pesar de que ambos análisis se realizarán por separado, los resultados obtenidos deben ser interpretados de manera interrelacionada, atendiendo a los factores macro y microeconómicos como las dos dimensiones de una misma estrategia competitiva. En el siguiente apartado se presenta el marco de análisis de la investigación. A continuación, se detallan tanto los indicadores, como la metodología utilizados. En el cuarto apartado, se presentan los resultados de nuestro análisis sobre la posición competitiva de la economía andaluza en las dos dimensiones citadas anteriormente: en primer lugar, en términos de costes laborales, cuota exportadora y saldo comercial externo; y, en segundo lugar, según los indicadores de los principales determinantes de competitividad en las dimensiones de la especialización sectorial de la economía, el entorno y el comportamiento empresarial. En el quinto y último apartado concluimos exponiendo nuestras recomendaciones para lograr que la mejora de la competitividad externa se convierta en una palanca de transformación estructural de nuestra economía. 2. MARCO ANALÍTICO Como ya hemos mencionado en la Introducción, desde las instituciones financieras nacionales e internacionales, el debate en torno a la competitividad externa de las 3 Ver, por ejemplo, el capítulo 2 del Informe Anual 2011 del Banco de España dedicado a la “la competitividad de la economía española” (Banco de España, 2011: 39-65). Para un ejemplo de estudio de caso sobre el efecto de los costes laborales unitarios sobre la competitividad ver De Broeck et al. (2012).
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 55 economías se ha centrado habitualmente en la necesidad de contener los costes laborales como medio para reducir los precios de exportación y así mejorar el saldo comercial externo (Banco de España, 2011; De Broeck et al., 2012). Tal y como veremos en el cuarto apartado, la capacidad de lograr mejoras del saldo comercial externo a través de dicha reducción de costes laborales es limitada, cuando no contraproducente. En realidad, hace casi cuarenta años que Nicholas Kaldor (1978) descubrió que esa “relación mecánica que la teoría establece entre costes laborales unitarios, precios de exportación y cuota de participación de las exportaciones en el mercado mundial, no sólo no se cumplía, sino que daba lugar a relaciones `perversas´” (Rísquez Ramos, 2016: 132). Desde entonces, diversos autores han profundizado en la búsqueda de cada vez más complejos factores determinantes de la competitividad. Según afirma Fajnzylber (1988: 13), “desde una perspectiva de mediano y largo plazo, la competitividad consiste en la capacidad de un país para sostener y expandir su participación en los mercados internacionales, y elevar simultáneamente el nivel de vida de su población. Esto exige el incremento de la productividad y, por ende, la incorporación de progreso técnico”. Más aún, según Ark, B., et al. (2005: 9): “la competitividad cubre toda una serie de aspectos más allá de únicamente la productividad y los costes relativos, especialmente en el largo plazo. En su interpretación más amplia puede incluir varios aspectos del desempeño económico y la eficiencia, como las mejoras en la calidad de los productos, la capacidad de las empresas para innovar y para adaptarse a las preferencias de los consumidores, pero también el contexto macroeconómico, institucional y de política económica, la calidad de la intermediación financiera, la flexibilidad de los mercados de factores, etc. Aunque las ganancias de productividad se producen principalmente al nivel de las empresas individuales que producen bienes y servicios, los gobiernos también tienen un importante rol que jugar para facilitar esos procesos. En este sentido, las políticas relacionadas con el régimen comercial de un país no pueden verse aisladas de otras medidas de política económica, como las reformas laborales y de los mercados de productivos, las políticas educativas y de innovación”. Otros autores como Chudnosky, D., et al. (1990) definen la competitividad de forma genérica como el “desempeño de una firma, una industria o un país en la economía internacional”, aunque también profundizan en su trabajo, en la definición desde un punto de vista de desempeño competitivo, donde vinculan a la capacidad de un agente económico, ya sea una empresa, un sector o un Estado, de colocar las mercancías y servicios producidos tanto en los mercados internacionales como en el mercado interno. Por otro lado, un amplio número de estudios se han desarrollado sobre la competitividad a nivel país, ante la insatisfacción producida por el enfoque de la
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 56 competitividad precio, haciendo más compleja y ampliada la visión, incorporando un numeroso conjunto de factores. Estos estudios, subrayan la importancia que tienen para la competitividad de un país cinco categorías de factores: los relacionados con las condiciones de los inputs, con el tejido empresarial y las estrategias de las propias empresas, con la política económica implementada, con condiciones de demanda y, finalmente, con factores socioculturales (Bianco, C. 2007), (Chudnosky, D., et al. 1990) y (Porter, M.E. 1990). 3. METODOLOGÍA Como ya adelantamos en la Introducción, el objetivo de este artículo es analizar la evolución de la competitividad externa de la economía andaluza, tanto desde una perspectiva macro, como microeconómica para así poder descubrir cuáles son las principales potenciales y obstáculos que presenta la inserción externa de la economía andaluza. Con ese objetivo combinamos dos metodologías complementarias. A nivel macroeconómico, analizamos la evolución de los costes laborales unitarios, , y su efecto sobre el saldo comercial de la economía andaluza. La reducción de dichos costes ha sido uno de los principales objetivos de las reformas laborales puestas en marcha durante los últimos años para tratar de mejorar la competitividad externa y tratar reducir el déficit comercial de la economía nacional 4 . En este sentido, es necesario destacar que en esta primera dimensión de análisis se ha comparado la evolución de los distintos indicadores de competitividad a nivel macroeconómico en Andalucía, con la seguida en el conjunto de la economía española y en otras dos economías nacionales pertenecientes a la zona euro: Alemania y Grecia. A nivel microeconómico, la investigación se apoya en la metodología de análisis de indicadores de competitividad desarrollada por Orkestra, el Instituto Vasco de Competitividad, que desde 2007 ha publicado un informe de competitividad de carácter bianual (Orkestra, 2008, 2009, 2011, 2013 y 2015). En dichos informes los investigadores de Orkestra han analizado la progresión de la competitividad externa de la comunidad autónoma del País Vasco a partir del estudio comparado de diversos indicadores de resultado, desempeño intermedio y determinantes de dicha competitividad. Para ello no sólo han tomado como referencia a las restantes comunidades autónomas españolas y al conjunto de las regiones europeas, sino también a una selección de estas últimas que comparten una serie de características estructurales similares a las del País Vasco. En el presente artículo esta metodología ha sido aplicada a Andalucía, comparándola con aquellas regiones europeas con las que comparte características estructurales similares. 4 Ver, por ejemplo, el Informe de Evaluación del Impacto de la Reforma Laboral, donde se afirma que el objetivo de la reforma laboral es “construir un nuevo modelo de relaciones laborales que frene la destrucción de empleo, siente las bases para la creación de empleo estable y de calidad y favorezca la competitividad” (Ministerio de Empleo y Seguridad Social, 2013: 8).
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 57 En consonancia con las dimensiones de análisis elegidas, son dos los principales grupos de indicadores que vamos a estudiar: el primero, el de aquellas variables que tradicionalmente han servido para explicar la competitividad de una economía a nivel agregado, fundamentalmente los costes laborales unitarios (Ruesga, S. et al., 2007); el segundo, el de otra serie de variables que permiten explicar dicha competitividad a nivel del aparato productivo y su entorno. En realidad, la evolución de unas y otras variables se encuentra interrelacionada. El incremento o disminución de los costes laborales depende directamente de la productividad. Ésta se encuentra determinada, a su vez, por dos factores fundamentales: el patrón de especialización comercial y productiva de la economía y el esfuerzo de innovación realizado tanto por las instituciones públicas, como por el entramado empresarial (Bianco, C., 2007), (Ruesga, S. et al., 2007). De este modo, los principales resultados obtenidos con el análisis macroeconómico de costes (Coriat, B., 1997) deben ser interpretados a partir del análisis de los determinantes microeconómicos de la productividad (Krugman, P., 2001). No obstante, resulta conveniente, en este momento, señalar algunas de las limitaciones que presentan los indicadores de costes laborales. En primer lugar, más que un indicador en sí mismo de competitividad, como la cuota exportadora, los costes laborales serían, en todo caso, uno de sus determinantes. En segundo lugar, detrás de esta concepción de los costes laborales, como determinante de la competitividad, se encuentra una visión que enfatiza la importancia de los precios de producción (competitividad-precio), frente a otros factores, como el posicionamiento de mercado y la diferenciación del producto (competitividad estructural), que en muchos sectores son fundamentales a la hora de encontrar nichos en el mercado global 5 . Por último, incluso a la hora de considerar la dimensión precio de los determinantes de la competitividad, los laborales son sólo uno, entre otros, a los que se puede añadir el coste de los insumos y bienes intermedios, los gastos financieros o los márgenes empresariales 6 . A pesar de ello, dada la relevancia que, aun así, los costes laborales presentan, vamos a dedicar varias de las próximas páginas a su análisis. Son dos los indicadores de costes laborales a nivel agregado que pueden ser utilizados: los costes laborales unitarios nominales (CLUN) y los costes laborales unitarios reales (CLUR). El primero, la variable tomada habitualmente de referencia en los análisis comparados de competitividad, muestra la relación existente entre la compensación 5 Ver Ark et al. (2005: 9). 6 Según Gutiérrez Calderón (2011: 7), “en primer lugar, tenemos que los precios son el reflejo de una estructura de costes que está conformada por los costes laborales o la remuneración del factor trabajo, compuestos por los salarios fundamentalmente y las cotizaciones sociales; los costes de los bienes y servicios intermedios y los costes del capital, referidos a la financiación del capital fijo. (…) En segundo lugar, (…) todo precio, además de incorporar la estructura de costes mencionada, añade un margen, o mark up, como remuneración al empresario por utilizar un cierto monto de capital y por contratar un determinado volumen de fuerza de trabajo”.
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 58 media recibida por cada trabajador y su productividad (valor añadido total dividido entre el número de empleados) medida en términos reales, es decir, una vez descontado el efecto de la inflación 7 . Por el contrario, el indicador de costes laborales reales mide esa misma compensación pero en relación a su productividad nominal, es decir tomando la valor añadido a precios corrientes. De este modo, este segundo indicador permite aproximar la participación media de los trabajadores en la renta nacional de cada año. La evolución de los costes laborales nominales se explica por la progresión conjunta de los costes reales y el nivel de precios. Mientras que la evolución de los costes laborales reales se explica por la evolución de los costes salariales nominales (es decir, sin descontar la inflación) en relación a la productividad de los trabajadores. Por lo tanto, al comparar la evolución de unos y otro es posible determinar qué proporción del incremento de los costes laborales nominales se debe a que las rentas salariales han captado una mayor proporción de la producción y cuál se debe a un incremento de los precios producido por factores distintos de los costes laborales, como el coste de los insumos, los gastos financieros o los márgenes empresariales. De este modo, el análisis comparativo de uno y otro indicador de costes unitarios permite un primer acercamiento a las causas de las ganancias o pérdidas de competitividad externa de una economía (Cuadro 1). Para un análisis más detallado de los indicadores de competitividad se puede ver Felipe, J. et al. (2014). A su vez, si se toman por separado las variables que componen el indicador de costes laborales nominales se puede obtener información relevante acerca de otro de los determinantes principales de dicha competitividad: la productividad. En concreto, ésta se puede utilizar para realizar dos comparaciones de interés. En primer lugar, su nivel y evolución reciente se puede relacionar con los existentes en otras economías del entorno, haciendo así posible evaluar el potencial productivo de la economía objeto de estudio. En segundo lugar, su evolución se puede comparar también con la seguida por las compensaciones laborales, haciendo de ese modo posible valorar hasta qué punto esas compensaciones han progresado en consonancia o no al citado potencial. Este potencial se encuentra determinado por múltiples factores, que van desde el patrón de especialización productivo y comercial de la economía, pasando por el esfuerzo científico y tecnológico realizado por el sector público y el privado, u otros como el nivel formativo de los trabajadores (Bianco, C., 2007), (Chudnosky, D., et al., 1990), (Ruesga, S. et al., 2007). Habitualmente ha resultado complicado encontrar información comparable, a nivel de distintas economías, de un conjunto suficientemente amplio de esas variables, más aún a nivel regional. Afortunadamente, 7 Según Felipe et al. (2014: 491-492), “los costes laborales unitarios se definen como la ratio de la compensación total de un trabajador (o salario monetario) sobre la productividad laboral”. A su vez, “la productividad laboral (…) se calcula dividiendo el valor añadido de la economía (o un sector) en términos reales (a su vez, calculado como el valor añadido nominal dividido por un deflactor, habitualmente el deflactor del PIB) expresado en euros de un año base”.
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 59 el Instituto Vasco de Competitividad-Orkestra ha desarrollado un marco de análisis que, apoyado en la base de estadísticas regionales del European Cluster Observatory, hacen posible analizar los factores determinantes de la competitividad de un territorio, (Orkestra, 2011, 2013). Cuadro 1. ¿Qué miden los costes laborales unitarios? Fuente: Elaboración propia. Ese marco, aplicado en el Informe de Competitividad del País Vasco de los años 2011, 2013 y 2015, se basa en la definición de tres niveles principales de análisis. En el primero se encuentran los indicadores de resultado que miden distintas variables de referencia del nivel de bienestar ciudadano. En el segundo se encuentran los indicadores de desempeño intermedio que, a priori, son unos de los determinantes directos de dicho bienestar, relacionados principalmente con el empleo, la innovación y la capacidad exportadora de la economía regional. En el tercero se encuentran los indicadores relacionados con los principales determinantes de la competitividad de la economía, divididos, a su vez, en tres dimensiones principales: entorno empresarial (Porter, M.E., 1990), especialización productiva y comportamiento empresarial. Por último, todo ello se sostiene sobre unas variables de fundamentos, relacionado con las características naturales (geografía, recursos naturales, etc.) e históricas de la región, (Orkestra, 2011) (Navarro, M. et al., 2011). Costes laborales unitarios nominales (CLUN) = = 𝐶𝑜𝑚𝑝𝑒𝑛𝑠𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑝𝑜𝑟 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑑𝑜 ÷ 𝑉𝐴𝐵 𝑟𝑒𝑎𝑙 𝑝𝑜𝑟 𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑎𝑑𝑜𝑟 → Los costes laborales miden la relación entre los salarios y la productividad Costes laborales unitarios reales (CLUR) = = 𝐶𝑜𝑚𝑝𝑒𝑛𝑠𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑝𝑜𝑟 𝑒𝑚𝑝𝑙𝑒𝑎𝑑𝑜 ÷ 𝑉𝐴𝐵 𝑛𝑜𝑚𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑝𝑜𝑟 𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑎𝑑𝑜𝑟 ≈ 𝑃𝑎𝑟𝑡𝑖𝑐𝑖𝑝𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙 → 𝐶𝐿𝑈𝑁 = 𝐶𝐿𝑈𝑅 × 𝑃𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜𝑠 ≈ 𝑃𝑎𝑟𝑡𝑖𝑐𝑖𝑝𝑎𝑐𝑖ó𝑛 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑠𝑎𝑙𝑎𝑟𝑖𝑜𝑠 𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑟𝑒𝑛𝑡𝑎 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙 × 𝑃𝑟𝑒𝑐𝑖𝑜𝑠 → Es posible determinar qué proporción de la variación de los costes laborales se debe al incremento relativo de los salarios y qué proporción a otros factores que influyen sobre los precios
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 66 millones de euros 10 ) suponen respecto al total mundial se ha incrementado del 0,11% en 2007 a un 0,14% en 2014 (Gráfico 5). En esta mejora se deja notar también el creciente esfuerzo de internacionalización que llevan a cabo desde hace años las empresas andaluzas, que ha comenzado a dar sus frutos. Este dato resulta especialmente positivo si se compara, tanto con la evolución de la cuota exportadora española (que ha descendido del 1,69% al 1,57% durante esos mismos años 11 ), como con la de la economía alemana (qué se ha reducido desde el 9,42% al 7,93% 12 ). No obstante, hay que destacar que, en el caso de España, esa pérdida de cuota exportadora se ha producido mientras que sus CLUN también caían. Esta circunstancia pone de manifiesto la necesidad de relativizar la importancia del coste laboral unitario para explicar la progresión de la cuota exportadora. En el caso de la economía andaluza, a pesar de su contribución al incremento de las exportaciones, la caída de los costes laborales no ha sido suficiente para revertir el déficit comercial estructural existente (Gráfico 6). Dicho déficit se redujo de manera sustancial en 2009. Sin embargo, esta reducción se debió en un primer momento a la caída vivida por las importaciones en el contexto de la recesión. Así se puede deducir del hecho de que ese año las exportaciones totales disminuyeron su valor. A partir de 2010 las exportaciones se incrementaron de manera sustancial, pero este incremento se vio superado por el de las importaciones. No en vano, el desequilibrio entre compras y ventas externas se amplió, incluso, en 2011. Más aún, aunque durante 2013 y 2014 el déficit comercial se redujo ligeramente, sigue suponiendo más de 4.000 millones de euros anuales. En una situación de depresión de la demanda interna y caída de los precios del petróleo, esto se explica por dos factores principales: la relativamente alta dependencia de otros inputs externos y el insuficiente valor añadido, sobre dichos inputs, que genera nuestro aparato productivo. De esta manera, el mantenimiento del déficit externo estructural estaría señalando hacia el agotamiento de la estrategia de devaluación interna emprendida. 10 Cálculos propios a partir de los datos de IECA. 11 Cálculos propios a partir de los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). 12 Cálculos propios a partir de los datos de la OMC.
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 67 Gráfico 5. Costes laborales y cuota exportadora de la economía andaluza (2007-2014). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de IECA y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Gráfico 6. Saldo comercial externo de la economía andaluza (2007-2014). (Exportaciones e importaciones de bienes). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de IECA. 0,09% 0,10% 0,11% 0,12% 0,13% 0,14% 0,15% 0,16% 90 92 94 96 98 100 102 104 106 108 110 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 (% exportaciones mundiales) (2007 = 100) CLUN Cuota exportadora -15000 -10000 -5000 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 (millones euros) Exportaciones Importaciones Saldo comercial
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 68 Esa es la conclusión principal que se puede extraer del análisis del indicador de CLUR, la ratio entre la compensación salarial media y la productividad nominal. Como ya explicamos, este indicador es una medida equivalente de la participación de los salarios en el producto anual. Aunque su evolución ha seguido en buena medida la senda de lo ocurrido en la economía española, su descenso durante estos años ha sido más acusado que el de los CLUN (Gráfico 7). En el año 2014 se encontraba en un nivel marcadamente por debajo del que había alcanzado en 2007. No en vano, la citada participación salarial pasó a suponer en 2012 un porcentaje menor (44,8%) que el de la participación que los beneficios (45,6%) 13 por primera vez en la historia. Por pura definición, la diferencia entre los CLUN y los CLUR se explica por la evolución de los precios (Gráfico 8). Si la evaluación de los precios se mide utilizando el deflactor del PIB (el indicador utilizado para calcular los CLUN), su incremento parece moderado. No obstante, la disparidad existente entre los CLUN y los CLUR apunta hacia la existencia de factores de coste, como la evolución de los precios de los insumos o los gastos financieros, en especial de las PYMES, que habrían presionado al alza a los precios de producción. Si bien la brecha de productividad respecto a las economías del entorno se redujo, la caída de la compensación salarial no se trasladó en la misma proporción a la reducción de los precios por lo que el descenso de los CLUN, a pesar de su intensidad, quedó relativizado. Es decir, la caída de la participación salarial no redundó en una reducción similar de los CLUN debido a esos otros factores de coste, limitando así las posibles mejoras de competitividad. Más aún, si midiésemos la evolución de los precios y, consecuentemente, recalculásemos los valores tomados por los CLUR a partir del Índice de Precios de Consumo (IPC), su disparidad respecto a los CLUN aumentaría. No en vano, el IPC ha tenido una evolución claramente al alza respecto al deflactor del PIB, tanto en Andalucía como en el conjunto de la economía española (Gráfico 9). Esto reforzaría la idea de que el ajuste salarial ha llegado a su límite como medio de lograr reducciones de precios y mejoras de productividad, lo cual tiene dos corolarios: uno, que es necesario poner en marcha políticas que actúen sobre los restantes costes de producción y también sobre los márgenes, factor determinante de los precios finales; y, dos, que si se quiere superar el desequilibrio externo que sufre de manera estructural la economía andaluza, haría falta modificar la estrategia de competitividad externa. 13 Cálculos propios a partir de los datos del IECA. En 2014, la participación de los beneficios en el PIB seguía representando un porcentaje mayor (45,5%) que la de los salarios (44,1%).
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 69 Gráfico 7. Costes laborales unitarios reales: Evolución comparada (2007-2014). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de AMECO e IECA. Gráfico 8. Costes y precios en la economía andaluza (2007-2014). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de IECA y AMECO. 85 90 95 100 105 110 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 (2007 = 100) UE-15 Alemania Grecia España Andalucía 90 92 94 96 98 100 102 104 106 108 110 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 (2007 = 100) CLUN CLUR Deflactor PIB
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 70 Gráfico 9. Incremento de los precios: Deflactor del PIB versus IPC (2007-2014). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de IECA y AMECO. De manera general, dicha reorientación pasa por tratar de alterar la especialización comercial de nuestro sector exportador hacia ramas de mayor valor añadido. Al mismo tiempo, también sería preciso lograr reducciones de los costes unitarios de producción mediante mejoras de la productividad. Ambas actuaciones son complementarias y entrañarían una apuesta por la transformación estructural de la economía a nivel tanto macroeconómico, como microeconómico. Para comprender las potencialidades y obstáculos que presenta la inserción externa de Andalucía a nivel microeconómico, en el próximo apartado presentamos un análisis comparado de distintos indicadores de los principales determinantes de competitividad. 4.2. ANÁLISIS COMPARATIVO DE INDICADORES DE COMPETITIVIDAD Tal y como explicamos en el apartado 2, para determinar las regiones con las que comparar el desempeño de Andalucía en esos indicadores hemos utilizado la herramienta de benchmarking regional desarrollada conjuntamente por Orkestra y Smart Specialisation Platform (S3) de la Comisión Europea. Dicha herramienta permite visibilizar aquéllas regiones con las que Andalucía presenta características estructurales análogas, más allá del nivel de renta per cápita (habitualmente utilizado como referencia), en términos de diversas variables sociodemográficas, de especialización productiva, o empresariales (Tabla 1). En el caso andaluz la herramienta arroja como regiones estructuralmente similares un listado en el que, en principio, se encuentran varias de las comunidades autónomas españolas. Dado que ya vamos a realizar una comparación específica respecto al conjunto de éstas, hemos decidido eliminarlas de este listado e incluir en él a las restantes 20 regiones europeas que se encuentran más cercanas a Andalucía en esas dimensiones estructurales. El Proyecto Smart 95 100 105 110 115 120 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 (2007 = 100) IPC Andalucía IPC España Deflactor PIB
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 71 Specialisation Platform (S3) realiza esta agregación y parecía interesante seguir la misma para ver nuestras diferencias y semejanzas. Además, por cuestiones de presentación de resultados, creemos conveniente este nivel de detalle. La Figura 1 muestra cuáles son esas regiones. Tal y como se puede observar, dichas regiones se concentran en tres áreas: el conjunto de Italia; el sur de Francia y el norte del Reino Unido. A las regiones localizadas en dichas áreas se unen, además, dos portuguesas y una griega 14 . Como era de esperar, no aparece ninguna región centroeuropea y, llamativamente, tampoco ninguna perteneciente a Europa oriental, con las que se pueden compartir algunas de las características de nuestra especialización sectorial y tecnológica, pero presentan un marco de valores, rasgos institucionales e, incluso, contexto sociodemográfico diferente. La comparación de la posición de Andalucía en los indicadores de “Resultado”, “Desempeño intermedio” y “Determinantes de la competitividad” respecto a esas regiones estructuralmente similares, así como respecto a las restantes comunidades autónomas españolas y al conjunto de las regiones de la Unión Europea se presenta en la Tabla 2. En concreta, se presentan el valor de cada uno de los indicadores para la economía andaluza en 2008 y 2012, el puesto que ocupa en los distintos rankings comparativos en 2012 y la subida o bajada de posiciones que ha sufrido en esos rankings entre ambos años. El color rojo indica una pérdida de posiciones, el azul el mantenimiento de la mismas y el verde una mejora. La comparación de la posición de Andalucía en los indicadores de “Resultado”, “Desempeño intermedio” y “Determinantes de la competitividad” respecto a esas regiones estructuralmente similares, así como respecto a las restantes comunidades autónomas españolas y al conjunto de las regiones de la Unión Europea se presenta en la Tabla 2. En concreta, se presentan el valor de cada uno de los indicadores para la economía andaluza en 2008 y 2012, el puesto que ocupa en los distintos rankings comparativos en 2012 y la subida o bajada de posiciones que ha sufrido en esos rankings entre ambos años. El color rojo indica una pérdida de posiciones, el azul el mantenimiento de la mismas y el verde una mejora. A primera vista, destaca el hecho de que la ganancia de posiciones en varios de los indicadores de las distintas dimensiones de determinantes de competitividad no se ha visto reflejada en una mejora de los indicadores de desempeño intermedio y resultado. Esto se puede deber a distintos factores, el más importante que mientras que los 14 En concreto las regiones con las que se han llevado la comparación son: Aquitania, Languedoc-Rosellón y Provenza-Alpes-Costa Azul (Francia); Macedonia Central (Grecia); Apulia, Calabria, Campania, Cerdeña, Emilia-Romaña, Lacio, Sicilia, Toscana, Trento, Umbría y Véneto (Italia); Lisboa y Norte (Portugal); y Escocia, Irlanda del Norte y Yorkshire y Humber (Reino Unido).
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 72 Figura 1. Regiones de referencia estructuralmente similares a Andalucía. (La intensidad del color indica el grado de similitud en las dimensiones definidas) Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la herramienta de benchmarking regional de Orkestra y la Smart Specialisation Platform (S3).
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 73 Tabla 2. Posición de la economía andaluza en los principales indicadores de competitividad. Ranking respecto a: Valores Conjunto UE CC.AA. Regiones referencia UE Dimensión Indicador 2008 2012 2012 ∆ 2008- 2012 2012 ∆ 2008- 2012 2012 ∆ 2008- 2012 Resultado PIB per cápita (euros PPA) 19.900 18.300 134 -7 16 0 15 -1 Renta disponible per cápita (euros PPA) 12.200 11.600 135 -6 15 +1 17 -1 Desempleo de larga duración (% población activa) 3.5 15 189 -39 16 +1 20 -8 Tasa de riesgo de pobreza (% población total) 29.5 31 183 +1 14 +2 19 -1 Tasa de satisfacción con la vida (sobre 10) 7.42 6.77 115 +31 16 -2 8 +6 Desempeño Intermedio Tasa empleo (% población 15-64 años) 56 46.4 188 -14 17 0 17 +1 Tasa empleo femenina (% mujeres 15-64 años) 44.7 41.1 183 -2 16 0 16 +1 Tasa desempleo (% población activa) 17.8 34.6 190 0 17 0 21 0 Tasa desempleo juvenil (% población activa 15-24 años) 31.1 62.3 191 -7 16 0 21 -5 Productividad aparente por trabajador (miles euros PPA) 51.23 54.39 104 +9 14 0 15 +2 Patentes PCT por millón de habitantes 13.67 22.88 39 -27 7 -5 1 +2 Exportaciones (%PIB) 2078 3009 94 -28 13 0 14 +2 Determinantes: Entorno empresarial Recursos humanos en ciencia y tecnología (% población total) 9 8.2 130 -31 14 +1 12 -5 Población 25-64 años con educación secundaria superior o terciaria (%) 42.2 45.8 186 -2 16 -1 20 -1 Estudiantes educación terciaria (% población 20-24 años) 42.79 55.85 75 +24 12 -2 8 +7 Estudiantes formación profesional (% 19.2 24.34 183 +2 14 = 21 =
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 74 población 15-19 años) Población 25-64 años en formación continua (%) 9.5 9.9 68 -4 13 -2 5 -1 Gasto I+D total (% PIB) 1.03 1.16 101 +4 5 +3 14 -1 Personal I+D total (% del empleo) 0.74 0.92 83 +22 12 +1 12 +2 Gasto I+D público (% PIB) 0.68 0.74 52 -1 2 +1 7 = Personal I+D en organizaciones públicas (% empleo) 0.54 0.92 43 +8 7 +1 8 +1 Familias con acceso a banda ancha (%) 39 63 131 -18 12 0 8 0 Comercio a través de internet (% población) 14 25 140 -1 16 +1 8 +2 Empleo a tiempo parcial (% empleo total) 12.71 16.43 98 +14 3 +1 16 0 Determinantes: Especialización productiva Empleo en manufacturas de tecnología alta y medio-alta (% empleo) 1.5 1.4 183 +3 16 +1 17 +1 Empleo en servicios intensivos en conocimiento (% empleo) 30.3 34.8 112 +18 8 -2 14 +3 Determinantes: Comportamiento empresarial Gasto I+D de las empresas (% PIB) 0.35 0.42 126 +1 11 +1 15 0 Personal I+D de las empresas (% empleo) 0.2 0.27 126 +4 12 +1 15 +1 Co-invención de patentes (% total patentes) 60.02 68.87 139 -22 14 -1 12 +2 Patentes con colaboración extranjera (% total patentes) 6.24 4.54 142 -93 12 -3 16 -12 (Las columnas señaladas con ∆ indican la variación de la posición andaluza en los respectivos rankings) Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del European Cluster Observatory. indicadores de determinantes suelen medir esfuerzos que tienen sus frutos en el medio y largo plazo (Chudnosky, D., et al.,1990), los de desempeño y resultado tienen un carácter más cortoplacista, por lo que se ven muy afectados por la coyuntura y las políticas económicas del momento, que, como es de sobra conocido, se encuentra en la peor situación de las últimas décadas, (Fajnzylber, F., 1988). Probablemente, también se encuentre afectando el hecho de que algunas de las posiciones ganadas se deban a peores desempeños de otras regiones que a una sustancial mejora del nuestro, (Lapavitsas, C., et al., 2011). Así, en algunos casos, se ven indicadores en cuyos valores,
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 75 considerados en términos absolutos, Andalucía apenas mejora (e incluso en algunos casos empeora) entre 2008 y 2012 y, a pesar de ello, sube posiciones en los rankings respectivos. Si centramos el análisis en cada uno de los niveles de indicadores es posible entender mejor esas tendencias contradictorias. En primer lugar, en la mayoría de indicadores de resultados Andalucía había sufrido en 2012 un empeoramiento de su posición respecto al conjunto de las regiones de la UE (Gráfico 10) y respecto a las de referencia dentro de ella (Gráfico 11), manteniendo el rezago que ya presentaba en 2008 dentro del conjunto de la economía española (Gráfico 12). En negativo destaca un indicador sobre el resto: el desempleo de larga duración, variable en la que nuestra región ha caído desde el puesto 150 al 189 de las 192 regiones europeas. En positivo destaca la tasa de satisfacción con la vida, un indicador de carácter subjetivo en el que Andalucía ha ganado posiciones, a pesar del mayor impacto que la crisis ha tenido en la economía andaluza en comparación con el resto de Europa y también de España. En los indicadores de desempeño intermedio el rezago se ha ampliado respecto al conjunto de las regiones europeas (Gráfico 13), se ha mantenido respecto a las comunidades autónomas españolas (Gráfico 14) y se ha reducido respecto a las regiones estructuralmente similares (Gráfico 15). En positivo destaca la posición en el indicador de patentes por habitante, algo que puede estar relacionado con el comparativamente gran tamaño de nuestra región (Arce, R.M., et al. (2006), pero también de los relativamente intensos esfuerzos, al menos en relación a los llevados a cabo en otras dimensiones, emprendidos en el ámbito de la I+D. En negativo destacan, como no podía ser de otra manera (y al igual que en el nivel anterior), los indicadores de empleo (general y femenina) y desempleo (general y juvenil). En consonancia con lo que se deducía de las series presentadas en el apartado anterior, en la variable de productividad la comunidad autónoma andaluza ha mejorado su posición tanto respecto al conjunto de regiones de la UE, como respecto a las de referencia dentro de ella. No obstante, nuestra región se sigue encontrando en posiciones retrasadas. Entre las tres dimensiones de determinantes de competitividad, en la correspondiente al entorno empresarial destaca el hecho de que durante los últimos años Andalucía ha mantenido posicionamiento general relativamente alto respecto a las tres áreas de comparación (gráficos 16, 17 y 18). Dicho posicionamiento se caracteriza, por un lado, por un rezago en las variables de formación del capital humano en los niveles de secundaria y formación profesional, que contrasta con el comparativamente alto porcentaje de estudiantes universitarios y en formación continua. Por el otro lado, destaca el esfuerzo público en I+D realizado, en especial en comparación con las comunidades autónomas españolas, entre las que ostenta la segunda posición en Gasto Público en I+D en 2012. No obstante, dicho esfuerzo no se ve reflejado en el nivel general
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 82 Gráfico 21. Ranking en los indicadores de especialización y comportamiento empresarial respecto a las regiones europeas de referencia (2008 y 2012). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del European Cluster Observatory. conjunto de la economía española, en la mayoría de dimensiones respecto a las regiones europeas, tanto tomadas en su conjunto, como en aquellas estructuralmente similares. No obstante, podemos afirmar que la pérdida de posiciones en los indicadores de resultado y desempeño intermedio se encuentra en relación con el mayor efecto que la crisis ha tenido sobre la economía andaluza. Así lo demostraría el hecho de que en aquellos indicadores más desvinculados del ciclo económico, como la productividad, las patentes y la participación relativa de las exportaciones, Andalucía ha ganado posiciones, al menos respecto a las regiones europeas de referencia. La pérdida de convergencia en PIB con España (por debajo del 70%), la tasa de paro alcanzada (por encima del 30%) y la renta per capita regional (por debajo de los 18.000€ anuales), son síntomas evidentes de lo agudo que ha sido el retroceso tanto del crecimiento económico como de sus consecuencias sociales inherentes al mismo. En segundo lugar, del análisis específico de los indicadores de competitividad hay que destacar el hecho de que la dimensión en la que nuestra región se encuentra mejor situada es la del entorno empresarial. A pesar de ello, siguen existiendo al menos dos lagunas de importancia. Primero, el relativamente menor esfuerzo realizado en la capacitación del capital humano en los niveles de educación secundaria y formación profesional, algo paradójico dada la especialización productiva en actividades de menor valor añadido. Segundo, la menor eficacia del esfuerzo público en I+D para promover una alteración de dicha especialización productiva. En el camino hacia esa deseable mejora, la contribución del sector privado en forma de recursos financieros y humanos,
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 83 dedicados a las actividades investigadoras, ha sido cuantitativamente menor 15 . No obstante, los resultados de dicha actividad privada parecen haber sido comparativamente mayores, al menos en términos de producción de patentes. A continuación, se plantean cuáles deberían ser las líneas generales de intervención, para lograr una mejora de nuestra competitividad externa, que permita impulsar a nuestro aparato productivo hacia posiciones más avanzadas en las cadenas globales de producción, al mismo tiempo que contribuya a lograr una salida reforzada de la crisis, tanto en términos económicos como sociales. 5. CONCLUSIONES Este trabajo de investigación ha analizado, en primer lugar, la evolución de los costes laborales unitarios, tanto nominales, como reales, y su relación con el desempeño exportador andaluz a nivel agregado; y, segundo, una serie más detallada de indicadores de la actuación tanto empresarial, como del sector público, en algunos de los ámbitos determinantes de la posición competitiva de la economía andaluza a nivel microeconómico. Además, se ha realizado una comparativa de la evolución seguida por las variables en nuestra economía en comparación con diversas economías y regiones de nuestro entorno. Los resultados obtenidos apuntan a que los costes laborales en la economía andaluza han seguido una marcada tendencia a la baja, que resulta especialmente llamativa si se compara con lo ocurrido en distintas economías europeas de referencia. Esa tendencia se debe, por un lado, a la ampliación de la brecha salarial, consecuencia del relativo estancamiento de la compensación real media. Por el otro lado, a la caída de los costes unitarios también ha contribuido la reducción de la brecha de productividad consecuencia. Esto ha permitido un avance del sector exterior gracias al aumento de las exportaciones, propiciado por los menores costes, y gracias a la contención de las importaciones, provocada por la contracción de la demanda de consumo. Sin embargo, el mantenimiento del déficit comercial indica que la estrategia de devaluación interna se encuentra agotada, algo coherente con lo planteado por la literatura que cuestiona la relación unívoca entre costes laborales, precios de exportación y saldo comercial externo. En este sentido, la investigación puede resultar de utilidad para mejorar la orientación de la política económica hacia medidas que contribuyan al logro de ganancias estructurales de competitividad externa. Con el objetivo de que el sector exterior contribuya a la recuperación y la transformación estructural de nuestra economía, sería necesario incidir en dos aspectos: en primer 15 Tal y como se afirma en la Agenda por el Empleo 2014, “[s]i bien el esfuerzo inversor en I+D de Andalucía ha sido importante en los últimos años, aún existe un amplio margen para continuar convergiendo con España y la UE, especialmente en lo que respecta a la I+D privada” (Junta de Andalucía, 2014: 108).
Manuel Alejandro Cardenete, M. Carmen Delgado y Ricardo Molero-Simarro Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 84 lugar, en la actuación sobre las restantes variables, al margen de las compensaciones salariales, que determinan los costes de producción y, a partir de ellos, los precios de venta; en segundo lugar, en la inserción externa del sector exportador, reorientando las ventas externas desde ramas de productos de gama baja y menores costes, hacia otros de gama media-alta y mayor valor añadido. Esto contribuiría a revertir el déficit comercial externo, al mismo tiempo que se promueve la paulatina transformación del aparato productivo andaluz. En nuestro estudio, no sólo hemos analizado aquellas variables que tradicionalmente han servido para explicar la competitividad de una economía a nivel agregado, fundamentalmente los costes laborales unitarios (Ruesga, S. et al., 2007); sino que también hemos abordado, el de otra serie de variables que permiten explicar dicha competitividad a nivel del aparato productivo y su entorno. Además, habitualmente, en este tipo de estudios, se realizan comparaciones entre regiones, llevadas a cabo entre economías que se encuentran en niveles similares de los indicadores de resultado (Schwab, K., 2009), entre otros, de renta per cápita, (Niosi, J., 2002), (Lall, S., 2001). Sin embargo, en nuestro estudio, tal y como argumentan Navarro et al. (2014), si se quiere realizar una comparación más fidedigna, resulta mucho más adecuado tratar de realizar la comparación con economías con las que se comparten características estructurales similares en términos sociodemográficos, de especialización productiva o empresariales; por esto, nuestro estudio se suma a aquellos que cuentan con análisis más completos, detallado y fidedigno. Respecto a los comentados resultados del análisis comparativo de los indicadores de competitividad en sus distintas dimensiones, los datos analizados indican que, hasta el momento, la crisis no se ha convertido en una oportunidad para mejorar de manera sustancial el posicionamiento de la economía andaluza, habiéndose producido una pérdida de posiciones en los indicadores de resultado y desempeño intermedio. Si atendemos al análisis específico de los indicadores de competitividad hay que destacar el hecho de que la dimensión en la que nuestra región se encuentra mejor situada es la del entorno empresarial, aunque siguen existiendo algunas lagunas de importancia. En cualquier caso, nuestra evaluación de la posición de la economía andaluza respecto a estos indicadores parece reforzar las conclusiones obtenidas con el análisis de la evolución de los costes laborales y los indicadores de inserción externa a nivel agregado. El lastre más importante que presenta la economía andaluza es el de su, ya tantas veces citada, especialización productiva y comercial. Su alteración se ha convertido en un componente habitual de la agenda política y mediática. No obstante, la capacidad de influir en ella desde un solo ámbito, ya sea el de las políticas públicas o el de los emprendimientos empresariales, se encuentra limitada por elementos de diversa índole. Por ello, cualquier propuesta que pretenda convertirse en una contribución para el avance de nuestra economía en ese ámbito debe considerar las actuaciones a desarrollar desde ambas dimensiones: la macroeconómica y la microeconómica.
Costes Laborales y Competitividad Externa de la Economía Andaluza (2007-2014) Revista de Estudios Andaluces, vol. 34, núm. 1 (2017) pp. 52-88. e-ISSN: 2340-2776 http://dx.doi.org/10.12795/rea.2017.i34.03 Esta obra se distribuye con la licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial- SinObraDerivada 4.0 Internacional 85 BIBLIOGRAFÍA Arce, R.M.; Del Rey, J.; Encinas; D.; Hidalgo, A.; Malvido, G. y Pérez, J.A. (2006). Patentes. Situación de las Patentes en España. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Oficina Española de Patentes y Marcas. Ark, Bart van; Stuivenwold, Edwin; e Ypma, Gerard (2005). Unit Labour Costs, Productivity and International Competitiveness. Research Memorandum, GD-80, Groningen Growth and Development Centre, agosto de 2005: http://www.rug.nl/research/portal/files/2893694/gd80.pdf Banco de España (2011). Informe Anual 2011. http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesAnuales/Info rmesAnuales/11/Fich/inf2011.pdf Bianco, C. (2007). ¿De qué hablamos cuando hablamos de competitividad?. Redes, Documento de trabajo, No. 31. Black, Stanley (2010). Fixing the Flaws in the Eurozone, VOX - CEPR's Policy Portal, 23 de noviembre de 2010: http://voxeu.org/article/fixing-flaws-eurozone Cardenete, M. Alejandro, Delgado, M. Carmen y Molero Simarro, Ricardo (2016). I Informe de Competitividad de la Economía Andaluza. Documento de Trabajo Confederación de Empresarios de Andalucía. Comisión Europea (2015). Annual Macroeconomic Database (AMECO). http://ec.europa.eu/economy_finance/ameco/user/serie/SelectSerie.cfm (Consultado por última vez el 13 de noviembre de 2015). Comisión Europea (2016). Statistical Annex of Alert Mechanism Report 2016. http://ec.europa.eu/eurostat/documents/16624/0/SA-2016_ammend Coriat, B. (1977). Los desafíos de la competitividad. Asociación Trabajo y Sociedad- Oficina de publicaciones del CBC, Universidad de Buenos Aires. Chudnosky, D. y Porta, F. (1990). La competitividad internacional. Principales cuestiones conceptuales y metodológicas. Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), Documento de Trabajo Nº 3. De Broeck, Mark; Guscina, Anastasia; y Mehrez, Gil (2012). Assessing Competitiveness Using Industry Unit Labor Costs: An Application to Slovakia. IMF Working Paper, 12/07, abril de 2012: https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2012/wp12107.pdf
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