Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía
Abstract
La corriente “New Age” forma parte de una nueva manera de ver el mundo y sentirlo que en muchos casos se opone a las estructuras establecidas. En este texto se aborda el caso concreto de un movimiento New Age particular que combina la tecnología, la música y los enteógenos: el movimiento del trance en Andalucía. A través del ritual de la rave y los elementos que en él encontramos, sus integrantes comparten una experiencia colectiva que se relaciona con los estados alterados de conciencia, que se obtienen a través de la intermediación de aparatos tecnológicos. Este tipo de expresiones forman parte de lo que se ha denominado tecnochamanismo, en clara alusión metafórica a las experiencias que se obtienen en los rituales chamánicos.
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#LAGUNAS ARIAS David y BOZANO HERRERO, José Ignacio; (2014). “Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía”, Revista Teknokultura, Vol. 11 Núm. 1: 167-190. Recibido: 15-01-2014 Aceptado con correcciones: 04-03-2014 Aceptado: 06-03-2014 Link open rewiev: http://teknokultura.net/index.php/tk/pages/view/opr-195 Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía Neoshamanism and technospirituality: the case of the trance movement in Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Departamento de Antropología Social Facultad de Geografía e Historia Universidad de Sevilla [email protected] - [email protected] RESUMEN La corriente “New Age” forma parte de una nueva manera de ver el mundo y sentirlo que en muchos casos se opone a las estructuras establecidas. En este texto se aborda el caso concreto de un movimiento New Age particular que combina la tecnología, la música y los enteógenos: el movimiento del trance en Andalucía. A través del ritual de la rave y los elementos que en él encontramos, sus integrantes comparten una experiencia colectiva que se relaciona con los estados alterados de conciencia, que se obtienen a través de la intermediación de aparatos tecnológicos. Este tipo de expresiones forman parte de lo que se ha denominado tecnochamanismo, en clara alusión metafórica a las experiencias que se obtienen en los rituales chamánicos. Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 167
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía PALABRAS CLAVE Espiritualidad, tecnología, chamanismo, tecnochamanismo, enteógenos. ABSTRACT The current "New Age" is part of a new way of seeing the world and feel in many cases opposed to the established structures. This text addresses the specific case of a particular New Age movement that combines technology, music and entheogens: trance movement in Andalusia. Through the ritual of the rave and their elements, members share a collective experience that relates to altered states of consciousness, which is obtained through the intermediation of technological devices. Such expressions are part of what has been called techno-shamanism, metaphorically alluding to the experience obtained in shamanic rituals. KEYWORDS Spirituality, technology, shamanism, techno-shamanism, entheogens. SUMARIO Introducción Chamanismo El movimiento trance en Andalucía Conclusiones Bibliografía SUMMARY Introduction Shamanism The trance movement in Andalucía Conclusions Bibliography http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 168 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Introducción1 En las últimas décadas hemos asistido a una exacerbación de aquellas dinámicas propias del modelo económico global tales como el aumento de las conexiones transnacionales y de la interdependencia entre territorios muy diversos de todo el planeta. Del mismo modo encontramos un creciente desarrollo en los sectores de la comunicación, los transportes y la tecnología, que no sólo provoca que se puedan llevar a cabo acciones de diversa índole en tiempo real en distintas partes del globo, sino que de alguna forma posibilitan la generalización de valores y pautas culturales asociadas a la propia extensión de dicho modelo económico, y que tienen como misión promover la reproducción y el mantenimiento del sistema que lo sustenta. No obstante, queda suficientemente demostrado (Beck, 1998; Moreno, 1999) que frente a lo que algunos consideraban como la implantación de un único modelo cultural, surgen multitud de resistencias, que van a articularse de manera diferente en cada lugar, dando pie a la aparición de localismos siguiendo un esquema de deslocalización y relocalización. En este contexto global encontramos que los individuos desarrollan, a través de la utili - zación de diversos mecanismos, iniciativas creativas que pretenden oponerse al modelo dominante. Estas respuestas han pretendido hacer frente a aquellas dinámicas que promueven la estandarización de patrones culturales y relegan a los individuos al anonimato en el interior de nuestra sociedad, buscando la reconstrucción de aquellos vínculos perdidos producto de los procesos de modernidad.2 Dicha modernidad es para Giddens (1995) una cultura del riesgo, donde no hay conocimiento válido, verdadero, todo es hipotético, provi - sional, pues cualquier certeza puede quedar cuestionada a partir de una nueva certeza “más legitimada”. Es por ello que para Giddens los individuos viven en la duda radical, fruto de la imposibilidad de controlar el mundo en el que se vive, que se encuentra plagado de peli- 1 El presente artículo es producto directo de una investigación sobre el movimiento trance en Andalucía que se inicia en el año 2012 fruto del Trabajo Final del Máster en Antropología: Gestión de la diversidad cultural, el patrimonio y el desarrollo de la Universidad de Sevilla. La metodología empleada es de carácter cualitativo, siendo las entrevistas semiestructuradas, los grupos de discusión y la observación participante las técnicas con mayor peso a la hora de obtener la información que ha dado pie al presente texto. 2 Ya para Baudrillard (1978) la modernidad supone una oposición al orden tradicional, a la diversidad cultural que este ofrece, en detrimento de una homogeneización promovida a nivel global desde occidente, sentando las bases de un cambio de mentalidad. Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 169
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía gros, y deben dedicarse a la tarea de reconstruir reflexivamente su propia identidad, ponderando hoy las posibles opciones que se presenten mañana. En este contexto de duda e incertidumbre en el que los individuos se entregan al desencanto provocado por lo difuso de las expectativas de la vida social propias de un momento en el que la fragmentación de los elementos que le otorgan sentido supone el principal as - pecto para su comprensión, observamos que el hecho del fenómeno religioso responde de igual manera a esta desintegración. No en el sentido de desaparición de la religión como postulaban autores tales como Comte, Freud o Marx, sino justamente en el sentido contrario, en aquel que ya defendiera Durkheim (1962) sobre la metamorfosis del hecho religioso y el desplazamiento de las formas religiosas tradicionales e institucionales, en detrimento de los nuevos modelos de religiosidad que se relacionen con la idea de espiritualidad que se configura sobre la base de un rechazo a las formas que hasta ahora habían sido dominantes, tal como sostienen Heelas y Woodhead (2005). La cuestión la plantea de una manera acertada Cornejo (2012) cuando alude a esta dicotomía religión-espiritualidad como base para la comprensión del actual contexto religioso, pues ciertamente consideramos, como Guest (2007), que nos encontramos insertos en un momento en el que lo espiritual3 predomina sobre lo religioso, entendiendo la espiritualidad como una forma en la que el individuo experimenta la vida y entiende su razón de existir. En este nuevo momento de relacionarse con aquello que se encuentra “más allá”, Graef (2001) expone que va a ser el sujeto el que se relacione directamente con lo que se considera trascendente, sin aceptar intermediación alguna, y es que mientras que los modelos tradicionales de religión se han configurado colectivamente a través de los especialistas legitimados por el grupo como fuente de conocimiento y gestores de la experiencia religiosa, en el tiempo de la religiosidad individual va a ser la propia experiencia vivencial y subjetiva la que se configure como espacio de autoridad, pues como expone Hanegraaff (1999) todas estas nuevas manifestaciones de espiritualidad que podrían enmarcarse en eso que se ha dado en llamar New Age,4 se basan en la manipulación individual del sistema de símbolos existentes. Esta espiritualidad holística (Heelas y Woodhead, 2005) que florece bajo muy diversos envoltorios, sostiene como base ideológica aquellos razonamientos propuestos desde la ciencia para refrendar su cosmovisión mágica o espiritual (Morris, 2009: 381).Como expone 3 Tal como expone Berger (2006), mientras que la religión haría referencia al marco normativo, la espiritualidad pone el acento en el individuo y en sus posibilidades para construir el sentido de su vida. 4 Hemos decidido hacer uso de este concepto por ser el más extendido. En cualquier caso se relaciona estrechamente con otros como el de self-religion (Heelas, 1996) o religión postmoderna (Mardones, 1994). http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 170 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero De la Torre (2006) en relación al sincretismo sobre el que se construyen este tipo de movimientos, los saberes tradicionales de Oriente y Occidente se funden con las nuevas herramientas tecnológicas, las tendencias actuales y la cultura de masas se mezclan con pensamientos mágicos ancestrales, y los mitos sobre fuerzas sobrenaturales, energías y extraterrestres sustituyen a las antiguas deidades “paganas”. De hecho, nos sería imposible entender la aparición y el progresivo aumento de estos movimientos sin atender al contexto en el que se insertan, y es que en un mundo en el que todo es susceptible de ser mercancía, el fenómeno religioso se convierte en un producto de consumo disponible para todo el mundo dentro de lo que se ha dado en llamar el “mercado espiritual” (Roof, 2003). Y es que en el tiempo de lo subjetivo, el concepto de lo espiritual, tal como expone Cornejo (2012), puede aglutinar a casi cualquier cosa, pues ante el declive de las formas institucionales de gestión de lo religioso, han aparecido multitud de modelos que prometen una conexión con lo trascendente, cuyo significado es también amplio y diverso. Así podríamos encontrar dentro de este mosaico de espiritualidades desde centros de meditación, grupos de autoayuda, comunidades esotéricas, hasta movimientos en torno a la tecnología que parecen haber encontrado en ella muchas respuestas a su vida cotidiana. En las siguientes páginas trataremos a partir de uno de estos movimientos relacionados con la música electrónica el concepto de tecnochamanismo, pues va a configurarse como una de las manifestaciones actuales de la relación con lo espiritual. No obstante, haremos antes una breve referencia a uno de los conceptos teóricos que sustentan la discusión que aquí proponemos. Chamanismo Siguiendo lo ya avanzado en Duquesnoy y Lagunas (2006), nada resulta tan controversial entre los especialistas como el chamanismo (Perrin, 1997). Existen varias razones que explican el desacuerdo entre los especialistas que estudian este fenómeno apasionante pero enormemente complicado. Propondremos con Perrin que todos los chamanismos comparten una “lógica común”5 (in op. cit.) que es –sin entrar en detalles-: 1. una visión bipolar, mas no dualista del mundo y del ser humano: por un lado, lo material, y por otro, lo no material. 5 Por “lógica” queremos precisar que no se trata de algo que tiene que ver con la lógica occidental, por ejemplo, cartesiana, sino con un sistema conceptual que remitiría a una lógica “salvaje”, en un sentido levi-straussiano. Es decir una lógica de pensamiento genuina que explica en sí la práctica y la institución chamánicas. Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 171
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía Bajo esta premisa, se evita una concepción demasiado espiritualista o mística de los chamanes, típica de Eliade (1982), como si el chamán fuera el “señor de los espíritus”, a la manera de un sacerdote; 2. la lógica chamánica plantea la posibilidad del paso de un polo a otro. El chamán que se ubica en el interfaz de ambas partes se distingue por poder cumplir voluntariamente pasos de este mundo al mundo-otro (no al “otro mundo” que es el mundo de la muerte); 3. más que una práctica anecdótica, espectacular o extravagante, tal como lo plantean varios antropólogos, el chamanismo es verdaderamente una institución social. Con estos tres elementos básicos, ciertamente compartidos por todos los casos conocidos de chamanismo (Siberia, Amazonia, Australia, América del Norte, Canadá, Africa del Sur, etc.), conviene añadir que cada cultura en particular delimita y define los códigos específicos que manejan y manipulan los especialistas que llamamos chamanes. Estos códigos y símbolos van desde la transmisión de los conocimientos hasta la práctica comunitaria de la institución chamánica. El chamanismo constituye una parte de lo que más ampliamente se ha definido como “conocimiento local”, “conocimiento tradicional” o “conocimiento indígena”, el cual se expresa por medio de historias, leyendas, folclore, rituales, canciones o leyes, y que constituye una parte de la identidad distintiva de ciertas comunidades locales, regionales o indígenas. Tal como lo plantea Robert Hamayon, “actuar como chamán dentro de un contexto no chamánico es señal de locura” (Hamayon, 1995:418). Es más, idealmente nadie puede ser chamán para su beneficio personal. Es decir, que el chamanismo por encima de todo supone siempre una supervisión o control comunitario,6 lo cual nos obliga a establecer un límite entre los chamanismos “clásicos” y los neochamanismos, puesto que los neochamanes al parecer buscan su propio lucro. En los últimos años, en Occidente se describe la emergencia de un neochamanismo, el cual se presenta en diversas formas: 1. pseudo-conocimiento, 2. resistencia y 3. objeto de consumo (Fericgla, 2000: 115 y ss). Respecto a este último punto, la globalización y el multiculturalismo han convertido el conocimiento chamánico en una mercancía, algo tan propio de la New Age. El movimiento de la New Age ha “canibalizado” algunas ideas acerca del chamanismo y de las religiones orientales. Este es un fenómeno propio de la globalización mercantil y del multiculturalismo. En efecto, el multiculturalismo es un buen negocio pues crea nuevas mercancías para consumidores de arte y erudición, nuevos productos para determinadas categorías de personas, de forma que las culturas se transforman en mercancías para sacarle partido. 6 El grupo controla sus chamanes tanto como éstos controlan su grupo. http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 172 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero El elemento de síntesis de las variadas formas chamánicas está en su descripción como una actividad alternativa o un orden de reglas al margen del orden político. Ello nos permite avanzar en la reflexión sobre formas de chamanismo no clásicas o no tradicionales. El movimiento trance en Andalucía7 Sin embargo, lejos de los usos tradicionales o neotradicionales del chamanismo, describimos una forma particular como tecnochamanismo. Este concepto parte de la concepción de la tecnología como elemento central de muchos movimientos culturales con marcado carácter espiritual, que la entienden como una herramienta para resolver cuestiones relativas la identidad y la orientación cognoscitiva de grupos e individuos. Estos han recurrido a su uso como forma de desarrollar su manera de estar en el mundo y entenderlo, por lo que la tecnología se ha convertido para ellos en una suerte de guía que les dirige hacia aquello que de alguna manera está “más allá”, un espacio revelado, un mundo inefable. Las implicaciones de este concepto son profundas, y no se limitan a una única realidad, por el contrario la diversificación de las herramientas tecnológicas y la democratización en su acceso, al menos en la parte occidentalizada del globo, han conseguido que dichos artefactos actúen como un mecanismo de expresión, formación y amplificación de conciencias. En el marco de determinados colectivos que han confluido en ese mundo de Ciberia que prometía Rushkoff (2000)se han encontrado las tecnologías informáticas más novedosas con los sueños más íntimos y los dogmas espirituales más arcaicos. El trance8 como movimiento cultural basado en la espiritualidad tiene su origen a principios de la década de los 70 en el estado de Goa, en la India, aunque va a ser a partir de los 90 cuando se comience a exportar convirtiéndose en un fenómeno globalizado, y en muchos casos una mercancía de consumo. Tres elementos fundamentales van a confluir en este lugar y van a provocar la aparición de este grupo, Papadimitropoulos (2009) explica que en tal 7 Andalucía supone un punto de referencia en el universo trance dentro del contexto español debido a que el número de colectivos creados por andaluces y la actividad producida por estos, que se circunscribe al interior del territorio andaluz, es comparativamente mucho mayor que en otras comunidades del Estado. Esta autonomía relativa, el propio volumen de participantes y la importancia de las redes de interacción, así como otros aspectos como el buen clima, la naturaleza y el incremento del intercambio cultural producido por la llegada de extranjeros ayudan a entender la rápida extensión del movimiento en este lugar. 8 Los conceptos trance, trance psicodélico o psytrance engloban a una gran variedad de ritmos. El sonido original era conocido como goa-trance por su origen geográfico, pero la expansión de este movimiento hizo que se desarrollaran nuevos ritmos. Saldanha (2005) explica que el término psytrance hace referencia a la evolución sufrida por la música goa-trance desde principios del 2000, por lo que utilizaremos ambos indistintamente. Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 173
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía contexto confluyeron personas procedentes del movimiento hippie, que comenzaba a estar en declive, constituyendo un renacer de la “ética hippie”, a lo que se sumó la extensión del uso de las herramientas tecnológicas que permitieron llevar la música a espacios naturales. Un tercer elemento se relaciona con ideas de lo psicodélico, que hunden sus raíces en las posiciones de escritores e investigadores que centraron su interés en las “drogas” y dieron pie a una corriente que situaba en éstas distintas formas de conocimiento alternativo. Estaban en boga escritores como William Burroughs, Allen Ginsberg y Aldous Huxley, que se interesaron por la relación de los estados alterados de conciencia y los psicoactivos, e incluso investigadores como el psicólogo Timothy Leary o el antropólogo norteamericano Allan Coult, que les dieron carta de naturaleza científica y los convirtieron en caminos para estudiar la realidad. Aunque no existe una documentación exacta de la aparición de este movimiento en el contexto andaluz, podríamos situar su aparición a principios de la década de los 2000, aunque supusiera una presencia meramente testimonial de algunas personas que habían entrado en contacto con él, principalmente a través del intercambio cultural con otros territorios y personas procedentes de estos otros lugares, tal como nos cuenta Pablo (Pablo O., comunicación personal, 10 de marzo de 2012), dj y asiduo al movimiento desde hace años: “Al principio esto se conoció por la gente que venía de fuera con sus camiones a montar la fiesta aquí, éramos pocos, bastantes menos que ahora”. No obstante, va a ser a partir del año 2008 cuando el trance en Andalucía conozca una expansión significativa, tanto en número de fiestas rave, como en colectivos9 organizadores de las mismas, y seguidores del movimiento. Estos colectivos se reúnen varias veces al año, pero siempre dentro de los periodos de tiempo libre que permite la vida institucionalizada (trabajo y/o estudios), no superando normalmente el centenar de asistentes y cambiando la localización de las reuniones en cada ocasión, aunque siempre en entornos naturales, lo que representa uno de los elementos más característicos de este movimiento. Por otra parte, suelen ser eventos que no cuentan con un precio de entrada, aunque es cierto que en los últimos tres años parece afianzarse la figura del festival y ello lleva implícito el cobro de una entrada que puede oscilar entre los 25-50€. Pese a ello, mayoritariamente realizan sus fiestas fuera de los circuitos comerciales, las conocidas raves,10 que se configuran como el espacio performativo principal y la expresión cultural más significativa del movimiento. Como nos explica Reguillo 9 En Andalucía los colectivos de trance están formado por andaluces o residentes en Andalucía, los cuales se reúnen en torno a colectivos coincidentes con algunas de las capitales de provincia. Así, encontramos que los principales grupos son: en Sevilla los colectivos Psylocibe, Red Dust, en Málaga Skizodelic Mind; en Granada y Córdoba Fullmoongui; y en Huelva al colectivo Transition. http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 174 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero (2000), los raveros han decidido apoderarse de la tecnología, congraciarse con ella y a través de su mediación recuperar la magia. Consideramos las raves de trance en términos de performance tal y como la definieran Turner (1988) y Schechner (2003), ya que se ponen en juego secuencias de acciones cargadas de simbolismo en un contexto que es parte ritual y parte teatro y que, por lo tanto, persigue tanto la eficacia11 como el entretenimiento. Los planteamientos de Goffman (2002) en torno a la teatralidad de la vida social encajan aquí a la perfección, se relacionan con la idea de performance que venimos exponiendo y con la naturaleza dramatúrgica de la rave. Según Schechner (2003), en el proceso performativo de la rave los espectadores son a la vez actores principales, participan en su desarrollo y ejecución, con lo que se consigue la reflexividad existente en el proceso teatral y que depende de la modulación de los hechos por parte de quienes los ponen en juego y quienes los re - ciben. El caso del movimiento trance es uno más entre otros que utilizan las herramientas tecnológicas en su búsqueda incesante de la construcción de una utopía espiritual. Su uso se mezcla con continuas referencias al espacio (planetas, alienígenas, estrellas, etc.), la naturaleza (árboles, setas, montañas, etc.) y deidades “exóticas” (dioses orientales, mesoamericanos, etc.), mientras que el discurso de la energía está muy presente y se convierte en un elemento efectivo para los integrantes del movimiento (Saldanha, 2005). Así la tecnología cumple un papel importante para la realización de la rave antes de que ésta ocurra. Podemos aseverar que la rave de trance comienza en internet a partir de su publicación y de la interacción que se produce en este medio. Ruiz Torres (2008) habla de la volatilización de los espacios clásicos y de la importancia de considerar internet como un campo al que es necesario acudir en nuestra labor etnográfica. En relación al movimiento trance la realización de esta ciberetnografía nos permite comprender algunos de los aspectos relacionados con internet que más importancia tienen para los tranceros. Obviamente el proceso de organización y publicitación de la fiesta encontraría grandes dificultades sin el uso de la red de redes, e imposibilitaría que la realidad fuese tal como lo es en este mo - mento. Pero una de las mayores ventajas que ofrece el uso de esta herramienta tecnológica es que favorece el mantenimiento y la reproducción del grupo gracias a que permite promover la clandestinidad de las raves. Como expone Epstein (2001), ésta es una de sus 10 Aunque parece ser que esta tendencia está cambiando debido a la irrupción en el panorama trance andaluz de dos colectivos, Red Dust y Transition, que desde el año 2011 comienzan a realizar habitualmente eventos de música trance en clubes y salas. 11 La eficacia es entendida aquí como la persecución de un objetivo, como la mediación con lo sagrado a tra - vés de una representación colectiva generada por todos los presentes en la rave. Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 175
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía Cartel informativo de la rave de segundo aniversario del colectivo Fullmoongui en Granada del 27/28 de febrero de 2010. Por ello, no podemos obviar la faceta que se relaciona con el conocimiento alternativo, pues el tecnochamanismo supone un tipo alternativo de aprehensión de la realidad y, “por tanto, este tipo de conocimiento que no conoce las fronteras de la razón analítica, de la moral o la estética, estaría dispuesto como amplificador cultural, siendo estas características la fuente del propio poder de la vida social” (Lagunas, 2004: 183). Los psicoactivos aquí cumplen la función principal de moldear la conciencia de los individuos, amplifican la afectividad y la empatía, pero además permiten tomar conciencia de la dimensión espiritual del mundo y, por lo tanto, ofrecen una perspectiva diferente desde la que mirarlo. Hacen cierto aquel verso de Blake (2007) que sostenía que “si las puertas de la percepción fueran depuradas http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 182 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero todo se le mostraría al hombre tal cual es, infinito” (Ibíd.: 9). Y es que la experiencia que promueve la rave a través de los psicoactivos, la música trance y el baile, es la de la “unión con el espíritu cósmico”15 la de la distorsión del mundo terrenal y el viaje colectivo hacia espacios donde se olvida lo intrascendente de la vida para tomar consciencia de lo trascendente y representar, a través de los cuerpos, lo espiritual. La relación entre los enteógenos y la espiritualidad es reconocida desde antiguo y puede actuar bajo diversas formas. En el mo - vimiento trance es la conjunción concreta de la tecnología, la música, el baile y el uso de diversas sustancias la que define la manera de relacionarse con lo místico a través de las ex - periencias individuales representadas colectivamente. Es en este sentido en el que hablamos de tecnochamanismo para referirnos a este movimiento, en la relevancia del viaje a través de este universo ciberiano en el que se busca reconstruir aquella parte de la existencia que ha quedado dañada como resultado de la despersonalización y el riesgo del mundo moderno. Por último nos gustaría hacer una referencia al concepto de trance extático y a su relación con la música. Fericgla (1998) hace una distinción básica entre lo que es el trance y lo que es el éxtasis. Para él, trance definiría un proceso cognitivo (estar en tránsito) mientras que éxtasis supondría un estado cognitivo concreto, aunque ambos formarían parte de la misma secuencia. Por ello utiliza el concepto de trance extático que refiere a una forma de consciencia extraordinaria que es vivida por los individuos como la manifestación de la unión con lo que es cultural y simbólicamente definido como lo sagrado. Para el autor, la música posee una capacidad de codificación y modificación temporal que se manifiesta en todas las sociedades humanas y se relaciona íntimamente con el elemento cultural religioso y dentro de él, con la búsqueda de estados alterados de conciencia. Pero si aceptamos, como hace Fericgla (1998), que cada cultura modula la finalidad que atrae hacia la experiencia extática y que ésta aparece en todas las sociedades (aunque se diferencien en función del objetivo que mueve a los sujetos a acercarse a tales experiencias), no resulta aplicable de manera universal la clasificación y la definición que establece en cuanto a lo que él considera “trance lúdico”, al que se refiere para definir las prácticas que se insertan en el contexto occidental “en las discotecas o fuera de ellas”, y en las cuales no reconoce una finalidad trascendental ni adaptativa, sino una relacionada con la búsqueda del placer que se obtiene al experimentar la modificación emocional propia del trance extático, por lo que para él supondría un trance sin finalidad ni orientación ninguna, carente de contenido y limitado a su dimensión estética. 15 Como lo define Goa Gil, uno de los precursores del movimiento trance, en el documental The last hippie standing (2001). Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 183
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía No podemos estar de acuerdo en la totalidad de lo establecido por Fericgla en estas líneas, porque parte de un planteamiento que consideramos erróneo, el de creer que las pautas culturales de toda la juventud son similares. No creemos que deba considerarse a la juventud, ni siquiera a todos aquéllos que hacen uso de sustancias sintéticas psicoactivas, como un bloque homogéneo, por lo que no se pueden establecer generalizaciones en estos términos debido a la gran diversidad de situaciones, ideas, valores, creencias y prácticas que sustentan estos consumos. Del mismo modo tampoco creemos, al menos en el caso del movimiento andaluz del psytrance, que lo que lleva a los individuos a agruparse y formar una comunidad emocional sea el simple hecho de la obtención del placer, pues no serían necesarios tantos esfuerzos de organización y gestión, ni tanto gasto de recursos materiales, humanos, temporales o de cualquier tipo, si lo único que se persiguiera fuese la obtención del placer; y aunque fuera de esa manera ya supondría una finalidad en sí misma. En definitiva, consideramos que este planteamiento promueve una visión de parte de la juventud occidental ciertamente escorada a la negatividad, presentando dichas prácticas, sin reconocer diferencias entre ellas, como elementos de una actitud hedonista propia de individuos que actúan sin saber por qué lo hacen, desechando la posibilidad de que este tipo de comunidades propias del contexto occidental puedan construir un sistema propio de relaciones con lo trascendente. Así lo muestran las palabras de Francisco (Francisco G., comunicación personal, 4 de Junio de 2013), un trancero convencido, cuando se le preguntaba si se consideraba una persona religiosa: “Nunca me he considerado religioso, no sé, nunca he pensado mucho sobre ello, pero aquí he llegado a sentir algo, ¿sabes? Lo más cerca que he estado de la religión creo que ha sido aquí”. Conclusiones La mutación del hecho religioso, tal como la sostuviera Durkheim (1962), parece hoy una tesis que queda suficientemente demostrada a través de la gran variedad de prácticas y discursos. Éstos han surgido de manos de movimientos que se han situado al margen de las modalidades de religiones institucionalizadas que hasta ahora han dominado el panorama religioso, de tal manera que nos han obligado a pensar en lo religioso en los propios términos en los que se definían ellas mismas. Por otro lado, la oposición clásica entre ciencia y religión, de la que emana la concepción de la imposibilidad de otorgar credibilidad al fenómeno religioso desde posturas próximas al positivismo, esto es, desde la razón pura, parece quedar definitivamente desmontada cuando asistimos a la sacralización de la propia ciencia http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 184 ISSN: 1549 2230
Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero a través de los dogmas que la convierten en discurso irreductible e inquebrantable. Pero no es únicamente esta contradicción, según la cual el hecho científico se revestiría de la mácula del hecho religioso, la que va a conseguir liberarnos del peso de las preconcepciones establecidas al respecto. Es precisamente la acción arrolladora de ese reencantamiento del mundo que ha producido la ciencia a través del profundo desarrollo de las herramientas tecnológicas, la que va a dar a lugar a esas nuevas maneras de estar, sentir y vivir lo espiritual a través de la propia tecnología, que se configura como una suerte de psicopompo que nos permite ir más allá de la propia existencia física, material, en pos de experiencias ciertamente místicas. Transition Festival del colectivo Transition en Almonte (Huelva) desde el 27 de marzo al 1 de abril de 2013. Hemos querido presentar aquí una de esas nuevas formas que están presentes en el panorama actual, el tecnochamanismo, a partir del movimiento andaluz del trance. Una realidad que, a través del viaje introspectivo que parte de la conjunción concreta de música, enteógenos y tecnología, permite a los individuos formar parte de un espacio donde resolver Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 http://teknokultura.net ISSN: 1549 2230 185
David Lagunas Arias y José Ignacio Bozano Herrero Neochamanismo y tecnoespiritualidad: el caso del movimiento trance en Andalucía cuestiones con profundas implicaciones teóricas para nuestra disciplina como la identidad, la construcción de la espiritualidad y la edificación de creencias. Creencias que influyen sobremanera en el modo de estar en el mundo, entenderlo y relacionarse con él, y no exclusivamente de una forma concreta, esto es, en la materialización de las relaciones y las experiencias, sino también abstracta, en el nivel que infiere la base simbólica e ideológica que da cabida a las mismas. http://teknokultura.net Revista Teknokultura, (2014), Vol. 11 Núm. 1: 167-190 186 ISSN: 1549 2230
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