Luis Toro Buiza, el militar
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LUIS TORO BUIZA. EL MILITAR PoR ENRIQUE DE LA VEGA V1(;UE1v\ La necrología <le los hombres, que por sus virtudes y conducta han merecido la estimación de sus amigos, es una preciosa semilla qu e germina entre las familias y los pueblos. Vamos a pagar un tributo de amistad y justicia, a la buena memoria de nuestro querido académico y Coronel <lel Arma de Infantería, don Luis Toro Buiza, correspondiéndome el honor, por acuerdo.de nuestra Cor por ación, <l e ser algo así como el intérprete del Ejército, que se apena <le la desaparición de uno de sus miembros. Excmo. Sr. Director, señores académicos, señoras v señores. El día 16 de Septi embre de 1900 nació en Sevilla, Luis Toro Buiza. Desde muy joven se preparó para militar, ingresando en la Academia de Infantería de Toledo con 17 años, y siendo promovido a Alférez el año 20. Es destinado a Gerona, desde donde pasó al Regimiento <le Infantería Soria n." 9 <le nuestra capital. En el año 21, formando parte de un batallón expedicionario de su regimiento, embarca en el muelle de Sevilla en dirección a Larache. Allí va a vivir la s páginas amargas de la que se llamó «guerra de Africa», y allí aprendería las magníficas virtudes militares de la abnegación, el espíritu de sacrificio y el compañerismo. Aprendería también, cómo, para ser buen solda do español, es preciso saber combatir, sin víveres, sin agua e incluso sin municiones. Se incorpora al Campamento de Mensak, desde donde es destacado al m ando de una sección a una de las posiciones avanzadas que tenían en dicho sector. Inter viene en distintas acciones de guerra por las zonas de Akazarquivir y Dar-Acaba poniendo a prueba su vocación militar, con actos de valor y entrega total. El 22 de Julio de 1922 es ascendido al empleo de Teniente de Infantería, y destinado al Batallón Cazadores de Madrid n." 2,
10 ENRIQUE DE LA VEGA VlGUERA que prestaba servic io s de campaña en el sector de Xaúen y en los blocaos de Ben-Karrich y Drasel-Aset, allí permanece hasta finalizar el año siguiente, que vuelve a Sevilla para incorporarse a su nuevo destino, en esta ocasión el regimiento Granada 34. A los pocos meses, como su nuevo regimiento tiene también un batallón expedicionario en Marruecos, se le ordena integrarse en dicha Unidad, que se ubica en la mística y recóndita ciudad de las numerosas fuentes, conocida como Tetuán, objeto de un sangriento asedio, por parte de los cabileños sublevados por Abd-el- Krim. Tras otro año de vida en campaña regresa a Sevilla. Luis Toro, como perteneciente a la Milicia, palabra procedente del latín «mile s, mílitis» que significa lo mismo que so ldado , nos estimula a pensar en la simbiosis que _de be existir entre las instituciones mi litares y civiles, -Nación y Ejérc ito-- , ya que cada una necesita de la otra. Si los hombres aspiran a engrandecer a la Patria con el trabajo, o su pr eparación para defenderla, deben permanecer unidos en auténtico espíritu de solidaridad. Luis Toro , pensó desde muy joven, que el servicio militar era una de las más hermosas obligaciones ciudadanas. Compre ndió , que vestir el uniforme sólo deben hacerlo aquellos hombres cuyos cimientos espirituales sean, el amor a la Patria hasta el sacrificio, el respeto a la Justicia, y a la preocupación de dar exaltación al ho- nor. De su importancia, dan idea los múltiples cometidos que desarrol la el Ejército: escuela moral donde se inculcan las más nobles ideas y donde se enseña el cumplimeinto de las obligaciones <l través de una sana y necesaria disciplina. Disciplina, que Luis Toro tuvo la habilidad de impartir, como si de una enseñanza escol ar se tratara, dando sentido a aque lla norma que dice: «La disciplina no se crea en un sólo día, sino que es fruto de una continuada educación moral». El compañero, el amigo, el académico, ya no está entre no - sotros; pero su recuerdo imperecedero, hará que el misterio del dolor no se extinga, y como un manto de armiño envuelva siempre su memorrn .. Cuando Toro Buiza ascendió a Capitán en 1927, fue destinado al Rgto. de Infantería n." 6-1 en Santa Cruz de Tenerife, desde donde su ardor guerrero como canta el himno de infantería, le hizo volver a Marruecos. La llamada de su vocación, le empu jó hacia donde las armas entonaban su canto de gloria y de muerte. Su
LUIS TORO BU I ZA . EL MI LIT AR 11 nueva experiencia guerrera, la desarrolla en el Batallón de Cazadores de Afríca n." 18, ubicado en la Plaza de Soberanía de Me - lilla, a la som bra del Monte Gurugú, importante bastión de cruentas lucha s. Desde allí se le envía a Villa Sanjurjo, donde sigue prestando servicios de cam paña hasta su regreso a Melilla. En Abril de 1930 por haber contraído grave enfermedad, se le evacua al hospital militar de Sevilla, qu e dando destinado en el regimiento de Soria n." 9 de nu estra capital, una vez repuesto de su dolencia. Acogiéndose al Decreto publicado por el Gobierno de la República, solicitó pasar a la situación de retirado, que le es concedido en Junio de 19 31. A partir de entonces , dedica su gran entusiasmo al estudio de la Hi storia Geográfica y Paleográfica de América, en el Centr o de Estudios de Historia de Amér ica, anejo· a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Hispalense. Entre las cualidades de Luis Toro , po demos afirmar.sin lison- ja, que era, de ingenio agudo, sutil, de carácter previsor y de espíritu crítico. Era generoso, con esa generosidad de l as almas bue - nas que define San Agustín: «dádiva sobrenatural y gratuita de Dios, dispuesta para todo lo noble e incapaz de concebir nada pe - queño». Toro Buiza, tuvo el don de saber aunar el valor personal con la claridad de · id eas, el brío con el método, v todo ello envuelto en el más excelente y fino humor, y dentro d~ la más exquisita caballerosidad. De il ustre soldado se convirtió en insigne seguidor de las buenas letras, porque todos sus entusiasmos, estuvieron siempre de - dicados a su amor a los libros y a la profesión militar. Profesión que se distingue por su Espíritu y su carácter. Cuando se habla de espíritu militar se alude al culto del honor, la subord inación y la abnegación; mientras que el término carácter militar, se refiere a un compuesto de vocación, don de ma ndo y voluntad inquebrantable. Luis Toro , disfrutaba de amb as cualidades. Por eso, fue un so ld ado ll eno de humanidad, que supo unir a sus activi dade s militares, una gran afición a las letras. Ejemplo de ello, fue su discurso de ingreso en esta Real Academia. Recordémoslo brevemente: Realizó un estudio bibliográfico de las ob ras militares del siglo de Oro, en su alcance preceptivo y didáctico de la enseñanza mi - litar, fijándose principalmente en reseñar los tratados de artillería; las nacientes reglas de tiro; la ingeniería militar; la equitación a la jineta y a la brida, y la esgrim a, de tanta aplicación a la formación
12 ENRIQUE DE LA VEGA VIGUERA de oficiales en aquella época. Tampoco olvidó Luis Toro en su discurso, como buen cristiano, algunos libros piadosos dedicados a ensei'iar a los soldados, a resistir el peligro y adquirir valentía, genio y figura del buen soldado español. Llegado el verano de 1936, el Capitán Toro Buiza, en situación de militar retirad•J, se encuentra veranea nd o en Chipiona. Cuando en la fecha histórica de el 18 de Julio ha de elegir cam ino , lo hace en consonancia con sus ideales. Se incorpora a la columna del Comte. Carranza, que operaba por la provincia de Huelva incorporando sus poblaciones a un nuevo régimen. Cuando la Superioridad crea las Milicias Nacionales le asignan el mando de la l. ' Compañía del l. c' Batallón de Voluntarios de Sevilla, que paso a paso, y día a día, llega hasta Talavera. de la Reina, para seguir hasta detenerse en el pueblo de Villaverde, formando parte de las fuerzas que constituyen el cerco de Madrid. Yo fuí uno de aque - llos voluntarios. Ahora a través de los años, puedo apreciar los rasgos que más caracterizaban a aquel Capitán: Su entusiasmo sin lugar para el desaliento; su fino sentido para averiguar la nostalgia de sus jóvenes soldados y el ingenio para ofrecer el consuelo y la esperanza, aunque no dispusiera de ninguna de la s dos cosas. Cierto día, encontrándome en las trincheras del Cerro de los Angeles en el frente de Madrid, me notificaron que había sido admitido para realizar los cursos de Alférez Provisional de Artillería. Solicité permiso para despedirme de mi Capitán. Me recibió don Luis en su chabola -todavía no había ascendido a Comandante-- con esa sonr i sa que le caracterizaba. Después de dejarme expresar mi despedida, me habló de la noble misión de hacerme oficial del Ejército. Me recordó el deber, como buen ciudadano, de avudar a construir una Patria, basada en un conjunto armónico d; ideales, sabiendo respetar el pasado y te - niendo fe en el porvenir. Por último, cuando al despedirme me <lió un abrazo, me dijo casi al oído: «Ama si empre a España, porque en ella están nuestros recuerdos y nuestros desvelos». Pasados los años, con el empleo de Teniente Coronel, fue Luis Toro ayudante de Campo <le los Capitanes Generales Moscardó v Rada, además de pr estar los servicios de su empleo en el Regimiento Soria n." 9. De Coronel estuvo al frente de la Zona de Reclutamiento y Movilización n." 9 de Sevilla, hasta que le llegó la edad de retiro. A partir de entonces, se dedicó a su otra ilusión: los libros.
LUIS TO RO HU !ZA. El. MILITAR l 3 Al re cord ar hov a D on Luis Toro Buiza., co mo mili t<lr, me viene a la memoria ·aquella expresión contundente y profética de Rubén Darío: «Mi entras en Es paña haya ho mbres así, España vivir á» .