En la apertura de la Sociedad Patriotica, la Excelentisima Señora Marquesa de Villafranca, su presidenta, dixo lo siguiente : La necesidad de un establecimiento patriótico que se ocupase en vestir á los Guerreros que con tanto trabajo cuiidan de la con
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En la apertura de la Sociedad patriótica, la Excelentísima Señora Marquesa DE VlLLAFRANCA ,SU PRESIDENTA ,DIXO LO SIGUIENTE. Xja necesidad de un establecimiento patriótico que se ocupase en vestir áios Guerreros que con tanto trabajo cuidan de la conservación de la Patria ,ha sido bien conocida por todos yexcitado siempre la compasión de las Señoras españolas 5pero ninguna podia por sí sola remediar tanta miseria. Ya felizmente llegó el día en que se han podido vencer tantos obstáculos. La Señora Doña Engracia Coronel trata de poner en práctica este pensamiento 5dio los primeros pasos éinmediatamente encontró prontas átodas las Señoras de esta ciudad :yla Señora Marquesa de Ca- <sa-Rabago yyo nos prestamos árealizarlo. Obtuvimos la aprobación del Gobierno, que no solamente dio su permiso rsino que ha destinado algunos fondos: con lo que tenemos una prueba de que el Consejo de Regencia quiere proteger yfomentar este establecimiento- Señoras ;empezamos pues nuestras ta-
reas :distribuyamos nuestros trabajos :rro nos detenga la dificultad de la empresa. Ella es grande ,es verdad ;pero también es grande el bien que nos prometemos pongamos siempre nuestras miras en la satisfacción que nos resultará de ver vestidos álos soldados :éllos mismos nos llenarán de alabanzas ,ynuestros corazones quedarán con el dulce placer que resulta álas almas grandes ysensibles de aliviar álos que á costa de su vida nos estan defendiendo: seamos útiles ála Patria ,yya que la debilidad de nuestras fuerzas físicas nos impide tomar parte activa en la defensa de nuestra Nación ,empleemos al menos nuestras fuerzas morales ,alentando con nuestros cuidados y con nuestra tierna influencia al soldado que ha de hacer frente al enemigo ,rodeado de fatigas yprivaciones. Que sea su única ocupación la guerra yel exterminio de las legiones que nos oprimen, y que vean que sus afanes son premiados con nuestros desvelos en su conservación. ¡Oxalá que estos alcanzasen áno dexarles carecer de nada de lo que necesitan pero ya que esto es imposible, hagamos quan- to esté de nuestra parte para hacerle capaz de sufrir la estación en los penosos « •
días ynoches en el campo! Estos tristes, afanados por nuestro bien ,desfigurados por el cansancio, el hambre yla sed, están desnudos. Mientras nosotras descansamos tranquilamente en nuestras casas , éllos velan al raso ,sufriendo el viento, el agua ,la nieve yel hielo :todo porque no sea interrumpido nuestro sosiego por el clarín amenazador ,ópor el cañón yla bomba enemiga. El corazón se cubre de luto yhorror, yla sangre se para de pasmo en las venas al considerar los inmensos trabajos de nuestros infelices hermanos, que abandonando sus tristes familias se presentan ácontener el impetuoso torrente de los bárbaros que nos amenazan. Consideremos estas verdades ypenetradas de estas ideas ,convirtamos nuestras casas en talleres de vestuario para la tropa. En adelante nuestras manos no deberán emplearse en otra cosa que en las útiles yrespectivas álas necesidades del exército yde los que sufren en los hospitales. Tal es ,Señoras, el objeto de esta Sociedad. Sería inútil que yo recomendase los trabajos de este establecimiento ,quando las veo atodas tan deseosas de ocupar-
se yver realizados los fines propuestos. La íntima fraternidad entre todas las socias ,el zelo yactividad nos harán acreedoras ála benevolencia pública ,yá que tal vez algún dia la patria pueda poner entre los fastos gloriosos de su santa Revolución ,la heroica piedad de las Señoras de la Sociedad Patriótica de FsrlíANDO VIL Cádiz 19 de Noviembre 18 11.