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Cantar de la vida en las vendimias de Jerez

Laffón, Rafael

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CANTAR DE LA VIDA EN LAS VENDIMIAS DE JEREZ( *) RAFAEL LAFFÓN I Hoy que llega Pomona de frutos coronada y Ceres ha enjoyado su tálamo de espigas, cantemos a la vida, prolífica y sagrada, en versos que se enlacen cual dos manos amigas. Ya es madurado el polen que la corola encierra; Pan resuena en su flauta con hondo y sacro aliento ... Cantemos a la vida sobre el haz de la tierra, tras el dolor fecundo de todo alumbramiento. Cantemos a la vida sin la emoción espúrea de las rosas marchitas y la desilusión. Toda gracia, la vida -si queréis epicúrea-, bautizada con una cristiana bendi ción. Jerez, en tus vendimias se renovó Ja euforia . Sobre tierra albariza -h endida en trañ a gualda-, los hombres jubilosos l evantan a tu gloria entre cepas de cruces banderas de esmeraldas. (*) Curioso original, pos ib l emente la más remota creación del poeta. Pese a las autocliminatorias sufridas a través de los años por su obra, subsiste aún en el pap el. RAFAEL LAFFÓN Un himno dice el viento sabroso que flamea; en las bodegas hierven de burbujas lo s vinos; el Sol prende en las almas con rubicunda tea y un eco son tus prosas de los metros latinos. De yedra coronada yo canto esta armonía, Jer ez de puras cales. Mi destino lo quiso. Ubre de vides para mi copa de poesía, para mis ojos gracias helénicas de un friso . ¿Dónde, Jerez, la risa tan jocunda y lejana del Sileno, durmiente bajo la vid helena? Jer ez, tu vida es una sana moza lozana ... Cantemos , pues, la vida, porque la vida es buena. II La musa que se embriaga de sangre victoriosa, ya os brinda de su plectro el efus ivo alarde, en un vítor sonoro de desnudez hermosa, sobre la grupa de oro redondo de la tarde. Alzad la ardiente crátera del vino sin segundo. El corazón que exulta henchido de esperanza, consigo ha de llevaros a contemplar el mundo al través de divinos cristales de bonanza . Destilan las abejas sus dorados panales ; es blasón de la cumbre nobilísimo el toro ; el zumo de sus frutas ofrecen los frutal es al gran de y al pequeño como en la Edad de Oro . En las cauces campestres de las aguas tranquilas refrescan los zagales sus desnudos viriles; y al emerger evocan mármoles sin pupilas, bellos como los clásicos Discóbolos nubiles. CAKTAR DE LA VIDA EN LAS VENDIMIAS DE JEREZ Guadalete es espuela de plata del Sol rojo, azúcar, si en racimos, es carne y rubia brasa, y azul frescura oscura -dulce bien a los ojos-, el resonante aljibe, Jerez, dentro de casa. Vendrá el pan de la próvida hispalense besana, del Aljarafe un bálsamo benigno de olivares, y en escamadas joyas se os dará gaditana esa mar que suspira, Jerez, por tus lagares. Gozo y paz a los hombres . Gloriosa es la fatiga donde la sangr e epónima se encalma y se sosiega junto al llar oloroso bajo la antigua viga , o el rumor de penumbras hondas de la bodega. Y la vida en las urbes. La vida cortesana. Elegancias. Supremos, claros dones de Atenas. ¡Oh luz de Apolo! -Grecia con Pericles pagana-, ¡Oh «M agna parens» ! -Roma de Virgilio y Mecenas. Y aquella vida plena de Renacimiento ... Am ores y aventuras de la farsa italiana, canciones a la dicha gloriosa del momento, y fausto portentoso de la corte romana. La cince lada copa con delicia apuremos en el ara de todos los más nobles placeres. Entre las sutilezas del jardín de A ca demos, un libro y un amigo, y l as sabias mujer es ... Bellos ti empos dorados, divinos tiempo s idos ... ¡Agua hodi erna en las urbes ya es tan solo Pactolo! Mas vosotros, los claros varones, dadle oídos al arco resonante del flechador Apolo. 127 128 RAFAEL LAFFÓN III Rindamos a la vida antorchas y laureles y palomas -augurios de fausta profecía- . Y el racimo en los labios, estallando de mieles, morded lanzando el grito al Sol de mediodía. La luz es mar fluyente donde boga el deseo. El ritmo de las horas a la leva os convida . Si en la luz os consagra esta vida el trofeo, os da el ritmo al llevarlo su belleza y medida. Ritmo y luz. En el alba purpúreos gonfalones, y en la blonda ribera las salvas de las olas, y el aliento del viento que los viejos tritones pusieron en sus líricas, torcidas caracolas. Ritmo y luz. El destello genial de los cinceles y de danza y de verso la cadencia acordada. Ritmo y luz. Las supremas formas de Pra xiteles. Luz y ritmo. Las gestas supremas de la Ilíada . * * * El cantar de la vida en las urbes y el campo, en lo s mares y cielos, en las artes serenas ... El cantar de la vida en el tonante lampo, en la fiebre del ala, en el haz de las venas. El cantar de la vida entonemos sonoro. ¿No escuchasteis? ¡Silencio! Su compás inefable es el compás de nuestros corazones a coro ... El amor dicta el ritmo del cantar perdurable.