scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Análisis de imaginarios pornográficos en producciones audiovisuales contemporáneas y su percepción por el público juvenil

Bottoni Cano, Antonella

Abstract

Este Trabajo de Fin de Grado examina la pornografía como fenómeno cultural, planteando tanto su evolución histórica como su presencia actual en la cultura mainstream y los medios de comunicación. Mediante una revisión teórica y la aplicación de una metodología cualitativa (el análisis de texto y la realización de focus group), se analizan los impactos negativos de la pornografía, tales como la cosificación de la mujer, las consecuencias psicológicas, la violencia sexual, la explotación sexual, entre otros. Además, se estudia el papel que desempeñan plataformas como OnlyFans en la difusión de una nueva forma de pornografía más comercial y naturalizada. El presente trabajo profundiza, de igual forma, en cómo la pornografía se ha integrado en producciones audiovisuales dirigidas a jóvenes, normalizando discursos hipersexualizados y por ende, repercutiendo en la percepción de las relaciones y la sexualidad. Esta investigación y estudio han conseguido recopilar la información detallada necesaria para responder a nuestra hipótesis y concluir los objetivos planteados.

Full text

Análisis de imaginarios pornográficos en producciones audiovisuales contemporáneas y su percepción por el público juvenil TRABAJO DE FIN DE GRADO Antonella Bottoni Cano Víctor Hernández de Santaolalla Aguilar Autor: Tutor: GRADO EN PUBLICIDAD Y RELACIONES PÚBLICAS JUNIO 2025 Para finalizar este camino, quiero agradecer primeramente a Dios, por sustentarme con Su amor en cada etapa de este proceso y ser mi refugio constante en los momentos de incertidumbre y esfuerzo. A Miriam, por ser la chispa que encendió mi interés por este tema. Gracias por inspirarme, orientarme y, sobre todo, por ser para mi un referente como mujer, profesional y personalmente. A mi familia y amigos, por estar siempre ahí, por escucharme hablar muchas veces sobre este trabajo, por interesarse genuinamente, preguntarme cómo avanzaba y compartir conmigo la ilusión desde el primer momento en que les conté del tema. Gracias por sus ideas, sus ánimos y por buscar siempre la manera de apoyarme, incluso en los detalles más pequeños. Y a mi tutor, por ser una guía fundamental durante todo este recorrido. Gracias por su disponibilidad, su claridad y por saber orientarme con precisión y respeto en cada etapa del proceso. AGRADECIMIENTOS 1 Resumen Este Trabajo de Fin de Grado examina la pornografía como fenómeno cultural, planteando tanto su evolución histórica como su presencia actual en la cultura mainstream y los medios de comunicación. Mediante una revisión teórica y la aplicación de una metodología cualitativa (el análisis de texto y la realización de focus group), se analizan los impactos negativos de la pornografía, tales como la cosificación de la mujer, las consecuencias psicológicas, la violencia sexual, la explotación sexual, entre otros. Además, se estudia el papel que desempeñan plataformas como OnlyFans en la difusión de una nueva forma de pornografía más comercial y naturalizada. El presente trabajo profundiza, de igual forma, en cómo la pornografía se ha integrado en producciones audiovisuales dirigidas a jóvenes, normalizando discursos hipersexualizados y por ende, repercutiendo en la percepción de las relaciones y la sexualidad. Esta investigación y estudio han conseguido recopilar la información detallada necesaria para responder a nuestra hipótesis y concluir los objetivos planteados. Palabras clave: pornografía, cultura mainstream, medios de comunicación, violencia sexual, hipersexualización, OnlyFans, sexualidad, juventud, producciones audiovisuales. Abstract This Final Degree Project examines pornography as a cultural phenomenon, addressing both its historical evolution and its current presence in mainstream culture and the media. Through a theoretical review and the application of a qualitative methodology (text analysis and focus group), the negative impacts of pornography are analyzed, such as the objectification of women, psychological consequences, sexual violence, and sexual exploitation, among others. Additionally, the role of platforms such as OnlyFans is studied, highlighting their contribution to the spread of a new, more commercial and normalized form of pornography. This project also delves into how pornography has been integrated into audiovisual productions aimed at young audiences, normalizing hypersexualized narratives and thus affecting the perception of relationships and sexuality. This research has successfully gathered the detailed information needed to address our hypothesis and fulfill the proposed objectives. Keywords: pornography, mainstream culture, media, sexual violence, hypersexualization, OnlyFans, sexuality, youth, audiovisual productions. 2 “Abordar el problema de la pornografía desde un punto de vista ético, no significa querer clasificar a priori el bien y el mal, sino más bien mostrar que una “visión pronográfica” del individuo puede implicar por lo que respecta a su estatuto y a su lugar en el mundo, por lo menos en la medida en que las representaciones pornográficas nos obligan a preguntarnos si el sujeto todavía tiene un lugar, el cuerpo un estatuto, y el deseo todavía una significación. Al representar cuerpos que no son ya cuerpos sino un conjunto de fragmentos, individuos que no son ya sujetos sino autómatas, un deseo que no es ya un deseo sino un goce orgánico, la pornografía contribuye a borrar la idea misma de ser humano. Al integrarse en el interior de una "voluntad de saber", celebra el fin de la sexualidad y el desfallecimiento de todas las categorías consustanciales a la persona: el yo y el otro, lo masculino y lo femenino, la libertad y la coerción, la aceptación y el rechazo, lo bello y lo feo.” (Marzano, 2006, p.14). 3 ÍNDICE 01 5 02 6 8 03 Objetivos e hipótesis 28 04 Metodología 32 32 05 Resultados de la investigación 5.1. Análisis del texto 5.2. Focus group 06 Discusión 2.1. Sexualidad, erotismo y pornografía 2.2. Tipos de pornografía 2.3. Historia de la pornografía 2.4. La nueva pornografía 2.5. Pornografía y publicidad 2.6. Pornografía, prostitución y explotación sexual 2.7. Impactos negativos de la pornografía 2.7.1. Consecuencias psicológicas en los individuos 2.7.2. Delincuencia sexual, violencia y pornografía 2.7.3. Prostitución y explotación sexual 2.7.4. Objetivación y degradación de mujeres 2.7.5. Destrucción de núcleos familiares 2.8. OnlyFans como fenómeno pornográfico 2.9. Cultura mainstream y mass media: la normalización de la pornografía 10 45 07 Conclusiones 08 Referencias 12 13 15 18 18 19 20 20 21 Marco teórico Introducción 21 24 50 57 59 29 6 4 1. Introducción Hablar de la industria pornográfica a día de hoy, continúa siendo un tema controvertido. A pesar de contar con una presencia masiva en la red, la pornografía aún es considerado un tema tabú, lo que genera resistencia y puede dificultar las investigaciones en este campo. Especialmente, cuando se pretende estudiar sus repercusiones sociales entre los jóvenes y adolescentes, ya que el consumo de pornografía es un acto privado, y en muchos casos, se encuentra rodeado de secretismo. A pesar de estos obstáculos, la pornografía es un fenómeno de gran relevancia social y cultural, cuya influencia va más allá del ámbito sexual. Su presencia en las redes sociales, en la cultura de masas y en contenidos dirigidos especialmente a un público joven expone la necesidad de tratarla como un producto cultural y mediático. Ya que, su análisis permite obtener conocimientos valiosos sobre el comportamiento humano, los usos de la tecnología y las implicaciones éticas asociadas (Ballester y Sedano Colom, 2024, p.14). El contenido pornográfico constituye una parte considerable del tráfico en Internet, y diversos estudios y métricas de tráfico web lo confirman. Las paginas pornográficas más visitadas son Pornhub, XVideos y XNXX, las cuales juntas, acumulan más de 5.810 millones de visitas mensuales. Esto a su vez, equivale a 134.491 visitas cada minuto, con usuarios que pasan un promedio de dieciocho minutos por sesión (Lorao, 2024). En cuanto a Pornhub, según datos de SimilarWeb (2025), ocupa el puesto diecinueve en el ranking mundial de sitios web más visitados, teniendo en cuenta que hay millones de sitios web. Además, los usuarios de esta plataforma visualizan en promedio 7,63 páginas por visita, con una tasa de rebote del 26,61% únicamente, lo que indica un alto nivel de interacción y permanencia en el sitio. Sin duda, estos datos evidencian la vasta difusión y el elevado consumo de contenido pornográfico en la red, lo que a su vez, resalta la importancia y necesidad de estudiar su impacto en la sociedad. Por lo tanto, este Trabajo de Fin de Grado tiene como propósito abordar de forma crítica el fenómeno pornográfico desde un enfoque comunicativo y cultural. Siendo el objetivo principal analizar de qué forma la pornografía se inserta en la cultura mainstream, principalmente a través de productos audiovisuales populares entre el público joven, para comprender, de esta forma, los estereotipos, valores y narrativas que fomentan su normalización. Se debe tener en cuenta que la pornografía no se puede entender como un mero entretenimiento privado, sino como un discurso altamente influyente en la construcción de imaginarios sexuales, de las relaciones interpersonales y la forma en que la sexualidad es representada, y por lo tanto, comprendida. Además, su conexión con otras industrias supone importantes cuestiones éticas y sociales, ya que, como cita textualmente Ballester en La Industria pornográfica en Internet (2024, p.38): “La pornografía puede servir como publicidad para la explotación sexual, perpetuar el tráfico de drogas y normalizar el consumo de prostitución, exacerbando problemas sociales y éticos, y a menudo utilizando tácticas de publicidad engañosa y vinculada al juego y las apuestas. Ello contribuye a comportamientos adictivos y cibercrímenes.” 5 2. Marco teórico 2.1. Sexualidad, erotismo y pornografía En primer lugar, la RAE define “sexualidad” como: 1.Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo. 2.Apetito sexual, propensión al placer carnal. Etimológicamente, la palabra sexualidad proviene del latín sexualis, que significa “relativo al sexo”, derivado de sexus, que hace referencia al sexo biológico o la diferencia entre masculino y femenino. No obstante, el concepto de sexualidad va más allá de esta definición etimológica, ya que se trata de un término complejo que no posee un significado único ni puede entenderse como algo concreto, sino como una construcción multidimensional compuesta por diversos elementos. Dentro de estos elementos, encontramos en primer lugar el sexo biológico, tal y como lo señala la RAE en su primera definición. Sin embargo, la sexualidad también abarca aspectos construidos que se desarrollan a posteriori, como el apetito sexual, la orientación sexual, el afecto, el placer, entre otros. Por lo tanto, la sexualidad se puede entender de manera subjetiva, ya que cada individuo siente, interpreta y vive el placer de forma distinta. A partir de estas aclaraciones, uno de los principales problemas a los que se enfrenta este concepto de sexualidad en la actualidad es que se están obviando aspectos fundamentales que la conforman, centrándose únicamente en aquellos referidos al sexo como un mero acto sexual (el cual también forma parte de la sexualidad), así como en la genitalidad, el placer y la excitación, obviando otro tipo de componentes igual de importantes. Esto es un grave error, ya que la educación sexual se está construyendo a partir de elementos meramente “físicos” o “superficiales” como el mismo acto sexual o los mismos genitales. Se pueden observar estos mismos patrones en la pornografía, la cual se encarga de construir la sexualidad de las personas únicamente en elementos como el sexo, el placer o la excitación, haciendo así que una gran parte de la población (especialmente jóvenes carentes de una correcta educación sexual) crean tener un conocimiento completo y correcto respecto a la sexualidad. Por otro lado, el erotismo implica la provocación del deseo sexual a través de la imaginación, las fantasías personales o la estimulación sensorial (Martínez-Falero Sandín, 2022, p.5). El erotismo es una característica excluyente del ser humano, ya que va más allá del mero instinto biológico y reproductivo. Además, está medido por normas y valores establecidos por la sociedad, así como por la creatividad, las fantasías y las emociones individuales. Etimológicamente, la palabra erotismo proviene de la unión de dos términos: del griego eros, que significa “amor” o “deseo sexual”, junto al sufijo latino ismo, que significa “acción o actividad”. De igual forma, Eros se refiere al nombre del dios griego considerado dios del amor y la fertilidad, dios que posteriormente sería reconocido como Cupido en la mitología romana. El erotismo podría 6 entenderse, por lo tanto, como un fenómeno con una función psicoafectiva, ya que integra aspectos simbólicos, psicológicos y afectivos. Finalmente, el término pornografía surge del griego pornographos, y remite a un “escrito referente a las prostitutas”, es decir, describe la vida, las formas y las costumbres de las prostitutas. La palabra “pornografía” tiene su origen en el término francés pornographe y en el griego tardío pornograpos, que hacía referencia a aquellos que escribían sobre prostitución. Este término está compuesto de graphos, derivado del verbo graphein (“escribir”), y porné, que significa “prostituta”. A su vez, porné proviene de pernémi, que significa “vender mercancías o esclavas”, lo que inicialmente daba a la palabra el significado de “mujer vendida”, “mujer-mercancía” (Marzano, 2006, p.32). Por lo tanto, el término “pornografía” hacía referencia a las representaciones artísticas o literarias de la vida y actividades de las prostitutas, algo muy común en la Antigua Grecia y Roma, donde se representaba de forma explícita la vida sexual de las prostitutas en cerámicas, pinturas y la literatura. No obstante, a lo largo del tiempo, el significado de la pornografía fue evolucionando. El término pornografía surge formalmente gracias al novelista francés Nicholas Edmé Restif de la Brétonne en su obra Le pornographe ou la prostitution reformée, donde proponía una serie de reformas sobre la práctica de la prostitución (Peña Sánchez, 2012, p.48). Es en 1899 cuando La Real Academia Española integra de forma oficial la palabra “pornografía”, definiéndola como: “tratado acerca de la prostitución” y como el “carácter obsceno de las obras literarias o artísticas”. Con el tiempo, esta definición ha evolucionado, y actualmente, el Diccionario de la lengua española de la RAE define “pornografía” como: 1.Representación explícita de actos sexuales que busca producir excitación. 2.Material escrito, fotográfico, audiovisual, etc., que utiliza la pornografía. En este contexto, como bien define la RAE, la pornografía se trata de un acto explícito que busca producir excitación. De hecho, Yehya indica el objetivo único y principal de la pornografía: generar una posible respuesta sexual o placentera autosuficiente, la cual puede llegar a ser un accesorio para las relaciones sexuales, ya que puede funcionar como un elemento o estímulo. Por lo tanto, no se trata solo de generar una reacción de excitación sexual, sino de involucrar o hacer partícipe del acto al espectador, normalmente, a través de la masturbación (en Peña Sanchez, 2012, p.50). Entender con claridad estos tres conceptos es de vital importancia para la comprensión plena de la pornografía, así como sus objetivos, métodos y consecuencias. La sexualidad es un concepto complejo que abarca distintos aspectos, entre ellos se encuentra el sexo y el placer. El erotismo, por su parte, es una forma humanizada de la sexualidad, en la que la cultura, emociones e imaginación desempeñan un papel clave. En contraste, la pornografía es una representación explícita de actos sexuales con el destacable objetivo de generar placer y buscar una respuesta directa e inmediata en el espectador. En este sentido, la problemática actual radica en que la pornografía ha reducido la 7 sexualidad a un concepto limitado de sexo, excitación y placer inmediato. 2.2. Tipos de pornografía También, se considera oportuno hablar de los tipos de pornografía, los cuales están clasificados en tres amplios géneros que se estudiarán de acuerdo con Peña Sánchez (2012) en su obra La pornografía y la globalización del sexo. En primer lugar se encuentra la pornografía softcore, traducida al español como pornografía “suave” o “ligera”. Es también descrita como erotismo explícito o contenido erótico moderado, ya que presenta desnudos parciales del cuerpo femenino o masculino, sin incluir primeros planos de los genitales ni representaciones explícitas de actos sexuales. Estos, en caso de aparecer, se muestran de manera sugerida, difuminada o encubierta, sugiriendo una escena sexual pero sin enmarcarla explícitamente. Un ejemplo de ello son algunos tipos de hentai: palabra japonesa que significa “perversión” o “pervertido” y que hace referencia a un tipo de cómic japonés conocido por mostrar desnudos y actividad sexual explícita (Peña Sánchez, 2012, p.48). Por otro lado, se encuentra la pornografía mediumcore o pornografía de nivel medio o semiexplícita, ya que muestra actos sexuales de manera más explícita que el softcore, pero sin llegar a la dureza de la hardcore. Se trata de una expresión gráfica del cuerpo que integra desnudos totales y primeros planos de los genitales, pero no prácticas sexuales explícitas. Un ejemplo representativo de este tipo de contenido es el material de las conocidas revistas Playboy o ciertas películas de carácter erótico, como 50 sombras de Grey (Sam Taylor-Wood, 2015) o 365 días (Barbara Bialowas, Tomasz Mandes, 2020). Aunque algunos críticos podrían no estar de acuerdo debido a que estas filmaciones se enmarcan en el género “romántico”, es innegable que incluyen escenas sexuales bastante explícitas y desnudos, a pesar de no mostrar penetración o detalles explícitos de los genitales. Por ello, se podrían enmarcar en un punto intermedio entre la pornografía softcore y hardcore. Finalmente, existe la pornografía hardcore o pornografía “explícita” o “dura”. Se caracteriza por mostrar de forma abierta y detallada actos sexuales de cualquier tipo (integra distintos subgéneros dados por características como la edad, sexo, fetiches, uso de animales y fluidos corporales, así como preferencias sexuales y otras expresiones de la conducta sexual, amateur, profesional, cómics, alternativo, extremo o ultra hardcore, etc). Este tipo de contenido no deja mucho a la imaginación, ya que muestra explícitamente todas las prácticas sexuales involucradas. En la actualidad, esta clasificación ha sufrido una expansión debido a que la evolución de la censura sobre el cuerpo, las manifestaciones de placer y su vínculo con los derechos ha permitido la integración de elementos de los géneros softcore y mediumcore en la programación de televisión abierta y en películas normalmente dirigidas a adolescentes, así como a adultos. Sin embargo, debido a que la televisión ha normalizado este tipo de contenidos pornográficos, no se considera pornografía, sino más bien escenas eróticas, con la justificación de que el propósito principal de 8 Publicidad en los buscadores online (como Google): se compran posiciones de dominio en los buscadores para poder redireccionar la curiosidad sexual de los visitantes a las plataformas pornográficas. Aplicaciones de comunicación instantánea: como es el caso de Telegram, debido a la formación de grupos anónimos de personas reunidas con un objetivo en común (revenge porn, distribución de imágenes sexualizadas, entre otros). En cuanto al segundo objetivo, se ha desarrollado una publicidad muy agresiva que aprovecha los cientos de miles de clientes y visitantes de las plataformas. Entre las herramientas más destacadas se encuentran: Publicidad nativa: es menos intrusiva y más aceptable para los usuarios, ya que se integra de forma natural en el contenido de una web o blog. Es publicidad estática o activada al entrar en la página concreta (banners tradicionales). Publicidad display: uso de pop-ups o ventanas emergentes que capturan de forma inmediata la atención del usuario al aparecer de forma intrusiva sobre el contenido de la página web, lo que puede aumentar la tasa de visualización. Publicidad de visualización obligada incluida en la filmación: se trata de anuncios en las propias filmaciones, de pocos segundos, pero de obligada visualización. Son programados estratégicamente para aparecer en momentos concretos, como cuando el usuario está cargando una filmación o está a punto de abandonarla. Esto mejora las oportunidades de retención en la plataforma o en la empresa concreta que hace el anuncio. Es uno de los más empleados actualmente, ya que permite segmentar audiencias específicas y medir resultados en tiempo real (cuánta gente los ve, tasas de repetición, aceptación del mensaje y redireccionamiento). 2.6. Pornografía, prostitución y explotación sexual A continuación, se abordará el tema de la prostitución y la explotación sexual, fenómenos que conforman un grave problema social, y que, a pesar de la resistencia de una gran parte de la sociedad a reconocerlo, están estrechamente relacionados con la industria pornográfica. Como bien indica Jeffreys (2011, p.13), la principal diferencia entre la pornografía y otras formas de prostitución radica en su formato de distribución, ya que la pornografía consiste en la representación audiovisual de actos sexuales con fines únicamente comerciales. Según un macroestudio realizado por el Ministerio de Igualdad, señalan que en 2023 al menos 114.576 mujeres mayores de dieciocho años se hallaban en situación de prostitución en España a través de anuncios web. En cuanto a la cuantificación de la trata con fines de explotación sexual, se estima que podría haber entre 9.764 y 17.639 mujeres en riesgo de trata con fines de explotación sexual, lo que supone entre el 8,52% y el 15,40% del total de mujeres prostituidas (Martínez Perza, 2024, p.3). Por lo tanto, es una realidad que la trata de seres humanos es un hecho que principalmente afecta a mujeres y niñas, quienes están expuestas al riesgo de sufrirla. Según datos 15 del Ayuntamiento de Sevilla un 90% de personas en situación de prostitución son mujeres, mientras que el 99,7% de personas que la demandan son hombres. De igual forma, según un estudio de Naciones Unidas (2010) se indica que un 39% de varones de España ha consumido prostitución. Es decir, cuatro de cada diez varones (en Alario Gavilán, 2018, p.62). Además, según el informe Juventud y pornografía en la era digital. Consumo, percepción y efectos realizado por la Fundación Fad Juventud, se observa que seis de cada diez jóvenes reconocen acceder a contenidos pornográficos en mayor o menor medida, y un 49,5% afirma que la pornografía es la principal fuente de inspiración para sus relaciones sexuales, así como un recurso para su comprensión y conocimiento sobre el sexo (un 56%). De igual forma, más de un 30% confiesan estar de acuerdo con que el consumo de pornografía influye en el sentir y ejercer presión para realizar determinadas prácticas sexuales, así como en generar fantasías sexuales violentas. De hecho, alrededor de cuatro de cada diez dicen que es habitual encontrar contenidos violentos en la pornografía en la que se discrimina a las mujeres y se fomenta la violencia sexual. Por lo tanto, se observa que la pornografía es uno de los agentes pedagógicos más importantes del cuerpo y los deseos de los niños y las niñas, que aprenden lo que se supone que es el sexo a partir de estas representaciones tradicionales, pero que además crea discursos sobre lo que debería ser la sexualidad normal y saludable, las prácticas permitidas, lo satisfactorio, entre otros (Rodríguez, 2019, p.12). Por lo tanto, a partir de estos datos podemos ver la clara repercusión negativa que tiene la pornografía sobre los jóvenes y adolescentes, en este caso, varones. Tanto la pornografía como la prostitución forman parte de la industria del sexo (Alario Gavilán, 2018, p.68). De hecho, la pornografía se considera el marketing de la prostitución (Szil, 2006, p.2). Es decir, la pornografía juega un papel clave para vender y promover la prostitución de forma indirecta, ya que no solo refleja actos sexuales sino que desempeña un importante papel en la cosificación y normalización de los cuerpos humanos, al igual que sucede en la prostitución. Esta relación entre pornografía y prostitución no es solo teórica y analítica, sino profundamente reseñable. De esta forma, los consumidores de prostitución suelen haber sido antes consumidores asiduos de pornografía. Además, un consumo frecuente y temprano de pornografía es una de las principales causas de la demanda de prostitución (Gutiérrez García y Cuervo Pollán, 2023, p.144). Es por esto por lo que los datos de inicio del consumo de pornografía son, nuevamente, alarmantes. A lo largo del tiempo, se ha incrementado la evidencia de que cada vez más jóvenes, y hombres en general, demandan prostitución por haber normalizado primero la demanda y el interés por la pornografía, y esta normalización ha llevado a que la pornografía se integre en sus vidas y deseos sexuales, siendo en algunos casos su principal fuente de experiencia sexual (Cobo, 2019, p.10). Por lo tanto, el visualizar pornografía provoca una rutina de habituación a esas prácticas de cosificación y violencia, causando en el espectador el deseo de pasar de la observación a la acción. De este modo, cuando los hombres desean llevar a la práctica las fantasías sexuales previamente visualizadas en la pornografía, encuentran en la prostitución el espacio idóneo para materializarlas (Gutiérrez García y Cuervo Pollán, 2023, p.147). Además, como indican las nombradas autoras, otra prueba de que el consumo de pornografía alienta la demanda de prostitución es que en las 16 páginas pornográficas se encuentran numerosos formatos de publicidad display como pop-ups o ventanas emergentes alrededor de los vídeos, en los cuales se oferta prostitución cerca de la ubicación del usuario, con mensajes alentadores a esta práctica (“Deja de masturbarte y ten relaciones con mujeres de verdad”, por ejemplo), lo cual es una clara llamada a la acción que fomenta la interacción directa con el usuario. En relación con esto, Ballester Brage y Orte Socias (2019) afirman que al menos 300.000 chicos españoles de dieciséis a veintinueve años se han iniciado en la prostitución tras consumir pornografía, pudiendo ser la cifra real mucho más alta, porque hasta un 25% de los jóvenes interrogados no quiso contestar a esta pregunta (p.53). La satisfacción del deseo sexual es algo que cada varón puede obtener en solitario por medio de la masturbación. Atendiendo a esto, podemos concluir que la industria pornográfica no solo defiende únicamente este derecho de los varones a satisfacer sus deseos sexuales, sino sus derechos a satisfacerlos utilizando el cuerpo de una mujer o, en otras palabras, el derecho de los varones a ser servidos sexualmente por las mujeres. Esto legitima de forma indirecta el consumo de prostitución (Alario Gavilán, 2018, p.67). No obstante, se debe destacar que a pesar de que el contenido pornográfico está mayoritariamente dirigido a un público masculino, existe también material pornográfico dirigido a otros públicos. Por ejemplo, en los últimos tiempos, ha surgido un movimiento que reivindica una pornografía alternativa, poniendo el foco en el placer femenino y buscando representar una sexualidad menos cosificadora. Este tipo de contenido ha sido denominado “porno feminista”, y una de las pioneras de este fenómeno ha sido la directora Erika Lust. Según la propia Lust afirma: “es importante que el porno para mujeres sea producido y dirigido por mujeres [...]. Somos seres integrales y holísticos, tenemos en cuenta detalles, situaciones, fantasías, sugerencias, escenarios”. Además, “el cásting, la decoración, el estilismo, la ropa interior, la música, el guion, la fotografía [...] son una parte muy importante de mis películas” (en Aguado, 2018, p.55). Sin embargo, a pesar de este intento de diferenciación con respecto a la pornografía tradicional, el denominado “porno feminista” continúa mercantilizando el cuerpo humano. A pesar de buscar ofrecer una representación más “respetuosa” del sexo e intentar generar un placer alejado del machismo, se sigue basando en el mismo mecanismo que la pornografía tradicional: la sexualidad como un producto de consumo por el cual una audiencia paga para ver a otras personas tener sexo. En este sentido, no cambia la estructura de poder subyacente, sino que simplemente la suaviza para hacerla más aceptable, asimismo, la pornografía feminista no deja de reforzar la adicción y la cosificación del cuerpo humano. Finalmente, este tipo de material pornográfico no deja de fomentar una visión del sexo basada en la exhibición y la gratificación inmediata, por lo que a pesar de cambiar la narrativa y la forma de sus producciones, no cambia el hecho de que la pornografía en sí misma afecta la forma en que la sociedad comprende conceptos como la intimidad, el deseo y el placer. 17 2.7. Impactos negativos de la pornografía Como se ha mencionado anteriormente, el principal problema con el concepto de sexualidad, es su reducción a elementos como el sexo, el placer y la excitación, una simplificación promovida por la pornografía. Esta representa de forma errónea la sexualidad, limitándola únicamente a aspectos como la anatomía, la excitación y la apariencia externa, sin tener en cuenta su complejidad emocional y afectiva. Como resultado, la pornografía genera consecuencias dañinas tanto para los individuos que la consumen como para toda la sociedad en su conjunto. Entre las principales consecuencias se encuentran: 2.7.1. Consecuencias psicológicas en los individuos El consumo de pornografía desgasta los hábitos de la mente (Fagan, 2001, p.9). El consumo habitual de este tipo de contenido puede generar una rápida adecuación, lo cual a su vez lleva al aburrimiento y por ende, a la insensibilización. Además de distorsionar la realidad y el sexo, contribuye a la cosificación de la mujer, reduciéndola a un mero objeto de satisfacción masculina. Los consumidores frecuentes de pornografía suelen desarrollar una tolerancia progresiva, lo que lleva a demandar estímulos cada vez más intensos para lograr ser excitados, lo cual deriva a formas más exageradas de pornografía. Científicamente hablando, esto sucede gracias a que el placer otorgado por la pornografía genera un comportamiento adictivo, debido a la mayor cantidad de dopamina que desencadena. Esto incentiva la repetición de la conducta, haciendo que los individuos pierdan la capacidad de controlar sus propias sensaciones y voluntad, generando que con el tiempo, el circuito de recompensa se vea afectado, y por consecuencia, la misma producción de dopamina, haciendo necesario el consumir dosis mucho mayores de pornografía para que se alcancen los niveles de satisfacción generados en un inicio. Esto se conoce como “fenómeno de tolerancia”, el cual resulta en problemas de dependencia hacia la pornografía, provocando que el cerebro sienta cada vez más la necesidad de estar constantemente estimulado para sentirse “estable”. El tener un circuito de recompensa alterado de forma persistente es altamente dañino, debido a que la adicción a la pornografía produce un cambio sustancial en el cerebro, el cual cambia tanto estructural como químicamente. Esto es expresado mediante síntomas como la ansiedad, estrés, pérdida de concentración, cambios rápidos de humor, apatía, falta de motivación, tendencia a procrastinar y sensación de estancamiento en la vida (Instituto de neurociencias aplicadas, 2022). Por lo tanto, la pornografía esclaviza a los individuos que la consumen, haciéndoles depender de excitaciones y estímulos cada vez mayores. Esta escalada puede derivar en conductas mucho más perjudiciales que desgasten no solo la salud física, psicológica y emocional de los individuos, sino también a la sociedad en su conjunto. Entre sus repercusiones sociales se encuentran el aumento de la demanda de prostitución, la explotación sexual y otras formas de agresiones sexuales. ¿Cómo es que los estímulos que genera la pornografía pueden ser tan intensos? Para ello, se mencionará la teoría del “estímulo supernormal”. Esta teoría fue inicialmente desarrollada por el 18 ganador del premio Nobel (1973) Nikolas Tinbergen, y afirma que los animales y los seres humanos respondemos a estímulos exagerados de la realidad con mucha más intensidad que si fueran representaciones normales, y para comprobar esto se realizaron distintos experimentos. Uno de ellos se realizó a través de diferentes tipos de aves, los científicos observaron las características de un huevo típico de dichas aves y a partir de ahí, crearon huevos con las mismas características, pero mucho más exageradas: más grandes, colores más saturados y con más manchas. El resultado fue que los pájaros abandonaron sus huevos naturales por los “supernormales”, aunque no fuesen capaces de incubarlos. Por esta razón, la pornografía es una “mala adaptación” evolutiva de nuestros cerebros. Este mismo caso se observa actualmente en la industria alimentaria, la cual crea alimentos “supernormales” capaces de estimular tanto todos nuestros sentidos que nos hacen prácticamente incapaces de dejar de consumirlos. “La pornografía es la expresión absoluta de un estímulo sexual supernormal. En ella, cada cuerpo está seleccionado, pero también trabajado y mejorado (muchas veces, a través de operaciones estéticas) para que sea la expresión más “exagerada” de lo que es considerado sexualmente deseable. Además de esto, la calidad de las cámaras, los ángulos utilizados, los enfoques, la iluminación; en resumen, toda la producción de la nueva pornografía está diseñada para ser un superestímulo visual y auditivo, especialmente para los hombres. El resultado de ello es evidente: la pornografía se convierte en una experiencia sexual «mucho más interesante» que la vida real, por lo menos para nuestros cerebros mal adaptados.” (Silva Ribeiro, 2024, p. 218). Tomando esto como base, podemos observar cómo claramente la industria pornográfica se aprovecha de ciertas estrategias y recursos que tienen en cuenta el funcionamiento de nuestros cerebros para hacer que su producto sea prácticamente irresistible, haciendo que la pornografía cuente con un potencial adictivo tan alto. 2.7.2. Delincuencia sexual, violencia y pornografía El consumo de ciertos contenidos pornográficos, especialmente la pornografía infantil, y la comisión de delitos sexuales pueden estar estrechamente relacionados. Un estudio de delincuentes condenados por crímenes en Internet, reveló que veían imágenes pornográficas de niños durante más de once horas por semana. Además, otro estudio comparó dos grupos de delincuentes: aquellos que habían sido condenados por coleccionar y distribuir imágenes pornográficas de niños, y los que habían cometido abuso sexual de niños en la vida real. Los resultados mostraron que aquellos que habían sido condenados solamente por delitos en Internet, habían también cometido abusos sexuales con niños en la vida real. Asimismo, el estudio mostró que los delincuentes en la vida real habían cometido como promedio más de trece delitos de abuso sexual de menores, independientemente de si fueron formalmente condenados o no (Fagan, 2001, p.14). Por otro lado, el consumo de pornografía se ha relacionado de igual forma, con actitudes y comportamientos violentos hacia las parejas. Un estudio reciente desveló que todas las formas de violencia (psicológica, sexual y física) estaban significativamente asociadas con el consumo de pornografía. Dicho estudio reveló que las actitudes hacia la mujer, como la visión de las mujeres como objetos sexuales y la justificación de la violencia, también estaban asociadas de forma significativa con el consumo de pornografía violenta (Gallego Rodríguez y Fernández-González, 2019, p.446). 19 En definitiva, casos como estos deberían plantear en la sociedad interrogantes respecto a los impactos nocivos de la pornografía en la normalización de conductas altamente delictivas, así como en la necesidad de políticas más estrictas para prevenir delitos de esta índole. 2.7.3. Prostitución y explotación sexual Desde la perspectiva de quienes forman parte del comercio sexual, la pornografía, la prostitución y la trata de personas no pueden entenderse como fenómenos aislados. De hecho, diversos estudios han señalado que más del 80% de las mujeres en la industria del sexo operan bajo el control de un proxeneta, lo cual equivale a la trata de personas. En este sentido, la pornografía cumple con la definición legal de trata cuando el productor recluta, persuade u obtiene mujeres con el propósito de grabarlas en actos sexuales comerciales. Además, muchas de estas mujeres son coaccionadas a participar mediante engaños, amenazas o violencia, lo que refuerza el carácter explotador de esta industria. Por otro lado, numerosos testimonios de mujeres implicadas han evidenciado que fueron presionadas a realizar actos sexuales cada vez más extremos en las grabaciones, lo que en muchos casos implicó agresiones físicas e incluso violaciones. Esta dinámica es similar a la que ocurre en la prostitución, donde los proxenetas y compradores de sexo obligan a las mujeres a participar en prácticas más peligrosas y denigrantes. En este sentido, la pornografía también se vuelve un medio que facilita la expansión de la explotación sexual. Un ejemplo claro de esto es el caso de la plataforma Backpage, una página web que difundía anuncios de contenido sexual y que, según la fiscalía general de Massachusetts, estuvo relacionada con una gran cantidad de casos de trata de personas procesadas en ese estado (Farley, 2015, p.1). Por lo tanto, la pornografía está intrínsecamente vinculada con la explotación sexual y la trata de personas, como se explica con más detalle en apartados anteriores de este trabajo. 2.7.4. Objetivación y degradación de mujeres La sexualización de lo femenino ha sido una de las pésimas consecuencias del desarrollo de la libertad sexual; una sexualización que se ha llevado a cabo en el marco de un proceso creciente de espectacularización de las mujeres en la cultura de masas contemporánea. De esta forma, la fantasía de la sexualidad disponible y al alcance de todos los individuos ha invadido el imaginario colectivo de nuestra sociedad, con imágenes de mujeres hipersexualizadas para satisfacer los deseos sexuales masculinos (Cobo, 2020, p.12). De esto claramente se ha nutrido la pornografía, la cual fomenta un modelo dominante de masculinidad hegemónica, que establece cómo “debe” ser un hombre para poder mantener el poder y privilegio sobre otros géneros y masculinidades, especialmente sobre otros géneros. El material pornográfico expresa una ideología muy concreta que reproduce la opresión sexual de las mujeres, fragmentando sus cuerpos para su posterior posesión y consumo (Smiraglia, 2007, p.4), haciendo que para muchos hombres la sexualidad y la violencia estén intrínsecamente ligadas, encontrando su expresión cultural en la pornografía, la cual muchos toman como educación sexual (Dworkin,1994, p.99). Sin embargo, hasta la pornografía 20 más banal transforma los cuerpos de las mujeres en meros objetos, y los hombres son educados para ver a las mujeres de esa forma. Este es el ingrediente principal para que se cometan crímenes sexuales; por lo tanto, la pornografía alimenta esto y la violación es una consecuencia directa de ello. En conclusión, este modelo de representación albergado en la pornografía despoja a la mujer de su autonomía y las reduce a meros objetos de deseo, perpetuando la idea de que el cuerpo femenino existe únicamente para la satisfacción del placer masculino. El gran peligro de la pornografía es la forma en la que legitima estos imaginarios, al representarlos como algo natural e inherente a la sexualidad, lo cual lógicamente tiene graves implicaciones en la manera en que se conciben las relaciones entre hombres y mujeres. 2.7.5. Destrucción de núcleos familiares La pornografía y su consumo tiene graves y significativas consecuencias en todos los momentos de la vida de familia. Para un niño expuesto a la pornografía en el ambiente familiar, se produce una tensión y un aumento del riesgo de desarrollar actitudes negativas con respecto a la naturaleza y fines de la sexualidad. De igual forma, para los adolescentes que consumen pornografía, sus actitudes en relación con su sexualidad y la de los demás cambia, así como sus expectativas y conducta sexual. Para las personas adultas, la pornografía tiene efectos muy dañinos y aún destructivos sobre sus relaciones de pareja. Además, la pornografía merma la intimidad y el afecto característico de una vida familiar afectuosa, aspectos fundamentales en el desarrollo de un niño (Fagan, 2001, p.4-5). 2.7.6. OnlyFans como fenómeno pornográfico OnlyFans es una plataforma online lanzada en 2016 en Reino Unido en la que sus usuarios pueden crear contenido y cobrar por la difusión de este (Bernstein, 2019). Esta aplicación provee a los usuarios una ventana para la obtención de suscriptores que mediante un pago mensual pueden tener acceso al contenido que publiquen en su canal. El usuario obtiene un 80% de las ganancias y OnlyFans el 20% restante, pues, “la intención tanto de la aplicación como de sus usuarios es generar popularidad, ergo, suscriptores, y finalmente ganancias; el contenido tiene sólo valor de exhibición” (González Ramírez, 2021, p.93). Sin embargo, OnlyFans nace originalmente como una herramienta polifacética enfocada a la creación de todo tipo de contenido, principalmente por artistas independientes, aunque dichos inicios distan mucho del fenómeno mundial que es en la actualidad, una plataforma centrada en la pornografía y prostitución. Una de las principales novedades de esta plataforma es la “personalización” que ofrece el servicio, ya que elimina las fronteras tradicionales de la industria del sexo entre amateur y profesional. Los suscriptores pueden sentirse “cercanos”, como si tuviesen una pareja virtual (a pesar de que todo es una ilusión). Se trata de una modalidad de explotación sexual que borra todos los signos de la misma explotación (Ballester y Sedano Colom, 2024, p.27). En relación con esto, Aránguez Sánchez 21 aporta el término “uberización de la pornografía” en su obra Ensayos ciberfeministas. En ella, comenta que la mencionada plataforma contribuye a la romantización de la pornografía, ya que emplean eufemismos como “creadoras” haciendo creer a las trabajadoras que son empresarias autónomas. Este tipo de eufemismos son empleados frecuentemente, por ejemplo, con definiciones como “clientes”, fomentando la idea de “posición del sexo como trabajo”, lo cual contribuye a la normalización y legalización de la prostitución y la pornografía (Jeffreys, 2011, p.19). Al igual que en la conocida plataforma Uber, este modelo de negocio se encuentra carente de los elementos tradicionales de un trabajo, como el jefe/a, la fábrica, y los medios de producción. De la misma forma, OnlyFans elimina las características clásicas de la pornografía como la productora, los actores, los proxenetas y el set de rodaje. Pero en realidad, es la chica la que aporta sus propios medios, como la cámara, el vestuario, el set y la idea, siendo la propia chica la que aporta el producto, el cual resulta ser ella misma. La misma autora declara: ”OnlyFans no es explotación laboral, es algo aún más atentatorio contra la dignidad: es explotación sexual.” (2023, p.100), y para demostrar que la explotación sexual es una realidad que alberga esta plataforma, se puede tomar como referencia una encuesta realizada por The Avery Center a la población estadounidense, en la que se halló que el 30% de las participantes que por supuesto, en su mayoría eran mujeres, afirmaron sentirse presionadas por parte de la propia plataforma a la hora de crear contenidos, recibiendo múltiples amenazas por correo electrónico relativas al cierre de sus cuentas en caso de no hacerlo (en Chopping, 2022). Además, la plataforma no asume ningún tipo de responsabilidad jurídica cuando los contenidos que aloja son ilegales, como en el caso de que el “creador de contenido” publique imágenes de mujeres obtenidas mediante cámaras ocultas o mediante engaño. La red social argumenta que actúa únicamente como un intermediario de contenidos, facilitando la interacción entre creadoras y usuarios. No obstante, en la práctica, desempeña un papel de proxeneta, pues obtiene un beneficio del 20% sobre dichas transacciones (Aránguez Sánchez, 2023, p.99). Es por ello, que como Barr et al señalan, este tipo de aplicaciones han revolucionado la industria al permitir que las personas que crean contenido pornográfico vendan a los consumidores, directamente o con frecuencia acompañadas por managers (una variante moderna del proxenetismo), proporcionando un canal de captación de personas para la pornografía sin precedentes. Esto ha permitido una mayor diversificación del contenido y de las creadoras, es decir, podría decirse que el modelo de suscripción tipo OnlyFans ofrece una modalidad de pornografía supuestamente basada en el consentimiento de todas las partes (en Ballester y Sedano Colom, 2024, p.36). Una de las exitosas fórmulas que emplean las personas creadoras de contenido de esta plataforma para hacer crecer sus seguidores es el uso de los enlaces en sus redes sociales (Instagram, TikTok, etc) y así disponer de una estrategia de canales cruzados. Es decir, llevar tráfico desde otras redes sociales y canales al perfil de OnlyFans (Saiz Martínez, 2024, p.14). A pesar de que muchas redes sociales prohíben la promoción explícita de contenidos para adultos, los creadores disponen de ciertas tácticas para evitar esas restricciones, por ejemplo, lenguaje eufemístico, hashtags 22 estratégicos y publicaciones sugerentes. Además, las interacciones con el público, como encuestas, publicaciones personalizadas y transmisiones en vivo contribuyen a generar una mayor sensación de cercanía con los seguidores, lo cual es un incentivo directo para muchos a la suscripción a la plataforma. El peligro de este modelo de captación es la posible exposición de menores de edad a contenido sexualizado, así como la normalización de la pornografía en espacios digitales de acceso general. De igual forma, el emplear estrategias de este tipo como herramientas de captación en OnlyFans refuerza y fomenta la idea de que el contenido sexual es un producto de consumo, lo que contribuye a la mercantilización del cuerpo femenino y la perpetuación de dinámicas de explotación. De hecho, las condiciones contractuales de servicio de OnlyFans (apartado Nº11), establecen explícitamente la prohibición de que los usuarios compartan, republiquen o distribuyan el contenido adquirido que las creadoras de contenido venden en su plataforma. Sin embargo, al mismo tiempo, la empresa se reserva el derecho de utilizar, reproducir, modificar, ejecutar, exhibir y distribuir dicho material, así como divulgarlo a terceros. Esto implica que las imágenes y vídeos publicados en OnlyFans puedan ser difundidos de modo perpetuo dentro de la plataforma, simplemente basta con aceptar los términos de acuerdo y la política de privacidad de la plataforma cuando los usuarios se dan de alta en ella (Romero, 2021). En este sentido, resulta preocupante que este modelo imposibilite la reparación del daño cuando una mujer víctima y superviviente de esta forma de explotación sexual decide bajar su cuenta en la plataforma, corriendo el riesgo de que sus fotos y vídeos continúen distribuyéndose contra su voluntad. En relación con los contenidos ilegales que ampara la plataforma, la explotación sexual de mujeres no es una de las cuestiones más preocupantes, sino que resulta igual de devastadora la captación, prostitución y difusión de contenidos pornográficos de menores de edad en OnlyFans. Un estudio realizado por la BBC (British Broadcasting Corporation) desveló que OnlyFans carece de controles realmente eficaces para evitar que menores de edad aparezcan en material audiovisual de contenido explícito puestos a la venta. De esta forma, una cantidad considerable de adolescentes han recurrido a la utilización de identificaciones falsas para configurar sus cuentas, de hecho, BBC ha declarado que la policía detectó incluso el caso de una menor de catorce años que empleó el pasaporte de su abuela para lograrlo. También, resulta escalofriante la cantidad de menores que se encuentran en situación de explotación, acoso, e incluso en paradero desconocido. Un ejemplo de ello es el caso de una joven de diecisiete años residente de Gales, Reino Unido, la cual reportó a la policía el chantaje recibido para continuar publicando desnudos en OnlyFans, con la amenaza de compartir dicho contenido con su familia. Del mismo modo, el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) revela que cada vez más los menores desaparecidos son vistos en vídeos de la mencionada plataforma. Ahora bien, sabemos que los padres o responsables de dichos menores tienen la mayor parte de responsabilidad en este asunto. No obstante, como ha declarado Bailey, el jefe nacional de protección infantil de la policía de Reino Unido entrevistado por BBC: “La empresa no está haciendo lo suficiente para implementar las salvaguardas que eviten que los niños exploten la oportunidad de generar dinero, pero también que los menores sean explotados” (BBC News, 2021). 23 No resulta sorprendente que un gran número de menores aspire a convertirse en “creador de contenido” o influencer en plataformas de este tipo, ya que los menores se desarrollan en una sociedad caracterizada por la hipersexualización de ámbitos diversos. Este fenómeno ha sido intensificado por el auge de las nuevas tecnologías, que han facilitado un acceso temprano y prácticamente irrestricto a Internet, permitiendo que niños y adolescentes se expongan con facilidad a tendencias y contenidos altamente sexualizados. En este contexto, el consumo prematuro de pornografía se explica, en gran medida, por la facilidad con la que, en la actualidad, es posible acceder a este tipo de contenidos en comparación con la era analógica. Además, ese fácil acceso ha ido de la mano con lo que se ha denominado como “pornificación de la cultura”, un proceso que ha propiciado la proliferación de contenidos pornográficos o eróticos en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Este fenómeno, normalmente protagonizado por mujeres, ha contribuido a fomentar un imaginario colectivo cada vez más sexualizado. Ejemplos de ello se encuentran en la industria musical (con videoclips altamente erotizados), en el cine (con películas como la famosa saga 50 sombras de Grey) y series dirigidas a un público joven (como Élite o Euphoria con escenas explícitas de sexo), reality shows (como La isla de las tentaciones cuya narrativa se basa en torno al placer sexual), campañas publicitarias (con anuncios con una gran carga erótica) o la gran popularidad que han cosechado ciertas (ex) estrellas de la pornografía (por ejemplo, Mia Khalifa) (Turienzo Fernández, 2024, p.442). En este sentido, la exposición constante a estos estímulos no solo influye en la percepción de la sexualidad de los menores, sino que también tiene un impacto significativo en los jóvenes y adolescentes. La combinación de un acceso ilimitado a contenido pornográfico junto a la presencia de elementos hipersexualizados en el entretenimiento y la publicidad, refuerza modelos de comportamiento que pueden perpetuar estereotipos y dinámicas de cosificación. Además, al estar expuestos de forma constante a entornos digitales saturados de contenido sexualizado, los jóvenes pueden desarrollar una mayor predisposición a consumir contenidos pornográficos con mayor frecuencia, lo que no solo normaliza este tipo de material, sino que también puede generar efectos perjudiciales en su percepción de la sexualidad, las relaciones interpersonales y el desarrollo de su identidad. 2.7.7. Cultura mainstream y mass media: la normalización de la pornografía El auge de plataformas como OnlyFans y la normalización y aceptación de la pornografía en la sociedad contemporánea, no pueden entenderse sin considerar el papel de la cultura de masas, en la que los medios de comunicación y la industria del entretenimiento han desempeñado un papel clave. La cultura mainstream se presenta como un vehículo de estandarización de narrativas y comportamientos, facilitando la integración de contenidos pornográficos en el consumo cultural cotidiano. Para comprender mejor este fenómeno, es fundamental definir qué se entiende por cultura de masas, por lo que a continuación se presentan algunas de sus principales definiciones: La cultura de masas es aquella que se genera o difunde por medios tecnológicos, se dirige a un público considerable en cantidad y se enmarca dentro del desarrollo cultural propio del capitalismo contemporáneo. Por lo tanto, es un nuevo objeto para los estudios literarios o culturales, y se produce como consecuencia de la división entre alta y baja cultura (Zubieta, 2000, p.117). 24 Brandon Hombre 27 Española Marcos Hombre 23 Española Antonio Hombre 25 Española Naim Hombre 22 Española Código Género Edad Nacionalidad Formación académica Grado en Filología clásica Grado en Biología Grado en Biología Grado en Publicidad y RR.PP Grupo B: conformado por hombres Los grupos focales se llevaron a cabo los días 29 de abril y 1 de mayo de 2024, el primero con una duración de 50 minutos, y el segundo con una duración de una hora. Se realizaron de forma online debido a la complejidad que presentaron los participantes para poder tener una reunión presencial. Las preguntas planteadas para cada uno de los grupos fueron las siguientes. Si bien estaban diseñadas como guía para orientar la discusión, los participantes aportaron una conversación dinámica y fluida, abordando de manera espontánea los temas expuestos, y respondiendo a todos los conceptos que se buscaban explorar: 1.¿Qué tipo de programas o series soléis ver últimamente? 2.¿Habéis visto alguna vez “Élite”, “La Isla de las Tentaciones” o “A través de mi ventana”? ¿Qué os han parecido? 3.¿Cómo creéis que es representado el sexo en este tipo de contenidos? 4.¿Os parecen realistas estas escenas sexuales? ¿Por qué sí o por qué no? 5.¿Alguna vez habéis notado que se representan conductas sexuales que os parecieran muy explícitas o fuera de lo habitual en la vida real? 6.¿Creéis que este tipo de series y películas pueden influir en cómo las personas jóvenes perciben el sexo o las relaciones? 7.¿Alguna vez habéis visto algo en una serie o película que os haya hecho pensar: “esto no es sano”, “esto es tóxico” o “esto es raro”? 8.¿Qué opináis del tipo de cuerpos que suelen aparecer en estas escenas sexuales? 9.¿Observáis diferencias en cómo se muestra el placer femenino y masculino? 10.¿Creéis que existe una forma “ideal” de tener relaciones sexuales que se repite de forma constante en las series o películas? 11.¿Qué cambiaríais en las series o películas que tratan sobre sexualidad para que reflejen mejor la realidad? 31 5. Resultados 5.1. Análisis del texto En cuanto a los resultados obtenidos de ambas metodologías previamente mencionadas, se procederá a comentar la primera, siendo esta el análisis de texto de las tres producciones audiovisuales seleccionadas (A través de mi ventana, Élite y La Isla de las Tentaciones). Tras el presente análisis se ha podido observar que la película presenta, desde las primeras escenas, una serie de comportamientos y situaciones que evocan dinámicas propias de la pornografía comercial, aunque enfocadas en un entorno narrativo “romántico”. Antes de realizar el análisis de ciertas escenas concretas que reflejen una clara pornificación, se procederá a comentar de forma breve la trama de la película. La historia comienza con Raquel, una chica de diecisiete años que presenta una clara obsesión por su vecino Ares, miembro de la influyente familia Hidalgo. A pesar de que nunca han cruzado palabras, Raquel lo observa en silencio desde su ventana, totalmente cautivada por su presencia. En cuanto Raquel descubre que Ares le está robando el wifi, ambos personajes comienzan a tener algunos encuentros, en su mayoría sexuales, alimentando la esperanza y fascinación de Raquel de ser amada por Ares, lo cual finalmente acaba sucediendo. Desde los primeros minutos de la película, se puede observar una evidente hipersexualización por parte del protagonista masculino, Ares. En su primer encuentro con Raquel (quien se muestra asustada ante la idea de volver a casa sola), él se ofrece a acompañarla con la condición de poder besarla “donde él quiera” (10:04). De esta forma, este tipo de diálogo convierte el cuerpo femenino en una moneda de cambio, cosificando y restándole autonomía. Además, los encuadres empleados refuerzan visualmente la desigualdad de poder entre ambos personajes. La cámara adopta un plano picado cuando enfoca a Raquel, lo que acentúa su vulnerabilidad y la hace ver pequeña e indefensa. En contraste, cuando se dirige hacia Ares, lo hace mediante un plano contrapicado, otorgándole mayor autoridad y una presencia dominante. De igual forma, la composición de los planos coloca de forma recurrente al personaje masculino en primer plano, mientras que Raquel aparece en segundo término, como si su posición narrativa estuviera subordinada, observándolo o admirándolo desde el fondo (11:16). A lo largo del film, Raquel se muestra frustrada por no poder llamar la atención de Ares, por lo que decide desconectar el wifi. Como respuesta a este gesto, Ares irrumpe de noche en la habitación de la protagonista para volver a conectarlo (16:29), y de forma imprevista, acaba tocándola y besándola sin que haya un consentimiento explícito. A pesar de que en un momento le pregunta “¿quieres que siga?”, cabe destacar que realiza la pregunta después de haber iniciado el contacto físico, y al recibir una respuesta afirmativa, huye por la ventana. Este tipo de escenas guarda una clara semejanza con las fantasías comunes de la pornografía, donde la transgresión y el deseo inesperado se muestran como deseables, promoviendo una visión de la sexualidad como algo impulsivo, sin previo aviso y sin ningún tipo de acuerdo o vínculo emocional. 32 Además, cabe destacar como el personaje masculino es representado con una potestad y autoridad absoluta de ejercer control sobre el desarrollo de la relación, tanto física como emocionalmente, como se mostrará conforme la historia se desarrolla. La relación entre Ares y Raquel se construye bajo la lógica de un constante “tira y afloja”, donde la tensión sexual entre ambos domina por completo la narrativa. Mientras que hay una ausente evolución afectiva entre ellos, sus encuentros se reducen a episodios sexuales fugaces, totalmente carentes de sentimentalidad, consentimiento explícito o empatía emocional, a pesar de que la película intenta presentarlos como una pareja que experimenta una auténtica historia de amor. En A través de mi ventana la sexualidad se convierte en una herramienta de manipulación, venganza o castigo, y es utilizada como medio para ejercer poder sobre el otro. Un ejemplo representativo de esto es la escena de la fiesta (24:30), donde Raquel sigue a Ares hasta un callejón, y tras una breve y absurda conversación, se sienta sobre él, lo besa y lo incita a tocarla. Justo después, lo detiene diciéndole “el karma es una mierda” y se marcha. Sin duda alguna, esta escena (y muchas otras), convierte el contacto sexual en una forma de castigo emocional o venganza, reforzando nuevamente una visión distorsionada de la sexualidad, la cual al igual que en la pornografía, queda reducida a impulsos físicos en lugar de diálogos, reflexión y respeto mutuo, empleando el sexo como una transacción emocional o instrumento de poder. Por otro lado, resulta destacable la forma en que la película expone la hipersexualización temprana a través del personaje de Apolo, el hermano menor de Ares. A lo largo del la película, Apolo de tan solo quince años, se encuentra envuelto en la vida nocturna de su hermano, repleta de fiestas, consumo de alcohol, sexo y la presencia constante de mujeres cosificadas. Resulta particularmente preocupante la escena en la que Ares, Apolo y Raquel acaban en la habitación de Raquel, y debido al estado de embriaguez de Apolo, su hermano decide acostarlo en la cama de Raquel y se tumba junto a él. Raquel, lejos de oponerse, se coloca entre ambos. Nuevamente, sin previo aviso y sin un consentimiento claro, Ares comienza a tocarla mientras Apolo duerme al lado (30:12). Esta escena refuerza la normalización del contacto físico no consentido, así como la ausencia de límites claros, borrando algún tipo de reflexión ética sobre lo inapropiado de la situación. Asimismo, vuelve a repetirse el patrón de una sexualidad impulsiva característico del contenido pornográfico que actualmente consumen los jóvenes. Además, cabe destacar que cuando Raquel le cuenta a su mejor amiga Daniela lo sucedido, ella se ríe y responde "Raquel, que follaron con su hermano durmiendo al lado, me pongo cachonda solo de pensarlo" (32:37). Este tipo de comentarios refuerza también una visión fetichista propia de la pornografía mainstream, donde el morbo y algunas situaciones “prohibidas” (como las fantasías entre hermanos o figuras cercanas), son expuestas como excitantes, contribuyendo a la normalización de narrativas sexuales poco éticas e incluso problemáticas. Asimismo, se suma otra escena significativa (54:30), donde Apolo comienza a enrollarse con Daniela. Mientras se besan y tocan, aparece en la escena otra chica, a la cual Daniela comienza a besar, para después marcharse con ella y dejar al hermano pequeño solo y confundido. Escenas de este tipo presentan la sexualización de menores de edad como algo normalizado, reforzando así la idea de que el placer y las relaciones físicas son siempre accesibles, constantes, y carentes de ningún tipo de consecuencias, de la misma forma que sucede en la pornografía. 33 En este sentido, este tipo de escenas (al igual que muchas otras), pueden analizarse desde la perspectiva de la “mirada masculina” o male gaze que propone Laura Mulvey, donde menciona el placer de usar a las mujeres como objeto de estimulación sexual a través de la vista (p.808). Concretamente en esta escena, la cámara es posicionada de forma que enfatiza los cuerpos femeninos como objetos visuales de deseo, debido a que introduce una relación afectivo-sexual entre dos chicas que no aportan un desarrollo narrativo alguno, sino que son implementadas en la escena únicamente como estímulo visual. De esta forma, la representación parece responder más al placer del espectador masculino que a una construcción empática y realista de los personajes femeninos, manteniendo el foco en la sensualidad entre las dos chicas y reforzando así la lógica pornográfica y espectacularizante. Además, cabe destacar que producciones audiovisuales de este tipo son en su mayoría dirigidas y producidas por hombres, por lo que hablar de una mirada masculina cobra un profundo sentido. Volviendo a los personajes principales, Ares y Raquel, resulta relevante analizar la forma que tiene él de dirigirse a ella, utilizando apodos como “bruja” y comentarios humillantes del tipo: "Eres mucho más testaruda que las demás, y mucho más bruja" (35:54). Lo llamativo es cómo, inmediatamente después de estas conversaciones cargadas de desprecio, se producen encuentros sexuales. Por ejemplo, después de este comentario, tiene lugar una escena en la que ambos mantienen relaciones sexuales sobre una mesa de billar (36:31). Esta escena es representada de forma explícita, con planos cerrados que enfocan las partes íntimas de Raquel, reforzando una mirada cosificadora hacia su cuerpo. Además, es la primera vez en toda la trama en la que Ares le pregunta si alguna vez ha tenido relaciones sexuales. Ella responde que no, y él le pregunta si está segura de querer hacerlo. Como es habitual en este tipo de relatos, después del encuentro sexual, Ares se distancia emocionalmente de la protagonista, volviendo a humillarla con frases como: "Cuando quieras ya sabes dónde encontrarme". La película reproduce de forma sistemática este tipo de dinámicas tóxicas, en las que la humillación, la violencia verbal y simbólica y la frialdad emocional se alternan con escenas sexuales supuestamente pasionales. Concretamente, una de las escenas más perturbadoras ocurre cuando Raquel, sintiéndose frustrada y utilizada, le pregunta a Ares qué siente por ella. Él responde iniciando un contacto físico sin previo consentimiento, introduciendo de forma brusca sus dedos en la boca de la protagonista, provocándole tos y atragantamiento (47:42). Acto seguido, mantienen relaciones sexuales. Esta escena no solo reproduce un patrón pornográfico claro (donde el deseo masculino domina, no existe un claro consentimiento, y el placer femenino es irrelevante), sino que además naturaliza una forma de violencia disfrazada de pasión. Raquel, por su parte, parece vivir atrapada en la esperanza de que Ares desarrolle un vínculo emocional con ella, pero cada vez que ella expresa su vulnerabilidad o busca una respuesta afectiva por su parte, él responde con sexo. De esta forma, se construye una narrativa en la que el personaje femenino siempre está disponible para satisfacer las necesidades del hombre, y donde su deseo emocional se encuentra de forma permanentemente instrumentalizado. Resulta preocupante como esta historia romantiza este tipo de relaciones y actitudes desequilibradas, haciéndolas pasar por una intensa y verdadera historia de amor, cuando en realidad perpetúa modelos de afectividad tóxicos. 34 La película intenta justificar el comportamiento de Ares recurriendo a los típicos traumas familiares: la infidelidad de su madre hacia su padre cuando él era un niño, y esto se presenta como el origen de su incapacidad para establecer vínculos afectivos. En este contexto, Raquel cumple con el arquetipo de “heroína”, destinado a sanarlo y colocando la responsabilidad emocional del hombre sobre la mujer. De hecho, su rol adquiere matices casi maternales, lo cual resulta especialmente perturbador si se mezcla con la dimensión sexual de la relación, generando una dinámica problemática y siniestra. Esta combinación entre lo maternal y lo sexual no resulta innovadora; de hecho, tiene paralelismos claros con ciertas fantasías comunes en el imaginario pornográfico, donde el tabú de la figura materna-erótica provoca morbo y se explota como contenido. Por otro lado, la construcción de Ares como un personaje frío e incapaz de establecer vínculos afectivos se refuerza con frases del padre de Ares, como: "Vete a la cama con tantas como quieras, pero olvídate de esa chica" (1:06:22), que reproducen el imaginario de la masculinidad hegemónica, en la que el valor del hombre se mide por su capacidad de dominar sexualmente a todas las mujeres que desee, sin ningún tipo de compromiso ni consecuencias afectivas y emocionales. En contraposición a Ares, destaca la figura de Yoshi, el mejor amigo de Raquel. Él representa una masculinidad alternativa: sensible, empática y emocionalmente disponible. No obstante, no posee el atractivo físico estereotipado que tiene Ares, y por ello es descartado por Raquel como interés amoroso. La película muestra cómo Raquel tiene una conexión genuina con Yoshi, quien siempre se preocupa por ella y está dispuesto a amarla. Por el contrario, Raquel únicamente se fija en Ares, con quien, analizando el desarrollo de la trama y los diálogos, solo comparte una conexión física y meramente superficial. Esta elección refuerza la idea de que lo importante en una relación es la atracción sexual, y no la compatibilidad emocional, reproduciendo así uno de los pilares del imaginario pornográfico: el físico está por encima de cualquier otro aspecto relacional. La ausencia de límites es constante en la película, y se acentúa especialmente en su desenlace. La historia finaliza con la consolidación de la supuesta “historia de amor” entre Ares y Raquel, que se expresa, una vez más, a través de una sucesión de escenas sexuales en todo tipo de lugares: coches, duchas, baños públicos, escritorios, entre otros (1:15:48). Nuevamente, esta representación de la sexualidad como algo accesible en cualquier momento y lugar, y sin ningún tipo de consecuencias o precedentes, reproduce las lógicas del consumo pornográfico. En conclusión, tras el análisis de A través de mi ventana, es posible identificar una variedad de elementos que remiten directamente al imaginario pornográfico y que resultan problemáticos cuando son presentados como una historia romántica adolescente. A modo de resumen, los principales aspectos que se han detectado son: 35 1.El cuerpo femenino como un producto siempre disponible para la obtención de un placer inmediato. 2.La presencia de fantasías poco comunes, irreales o forzadas. 3.La realización de actos sexuales en lugares públicos, presentándose como algo atractivo y excitante. 4.La ausencia de un vínculo emocional y sentimental en las relaciones sexuales. 5.La representación del sexo como un mero acto superficial, sin consecuencias ni profundidad afectiva. 6.La dominancia masculina, que prioriza el placer y la excitación por encima del deseo y bienestar femenino. 7.La erotización de figuras masculinas dominantes e inaccesibles emocionalmente, en contraste con el rechazo a los hombres sensibles y afectivos. 8.La invisibilización del consentimiento real y explícito, sustituyéndolo por gestos ambiguos o manipulaciones emocionales. 9.La romantización y normalización de actitudes violentas, humillantes, denigrantes y cosificadoras de la mujer. Tras el análisis de la película y su vinculación con los contenidos pornográficos, se procederá al análisis de la primera temporada de la serie Élite, compuesta por ocho episodios. Al igual que sucede en A través de mi ventana, desde el comienzo de Élite se percibe una hipersexualización explícita de los personajes, especialmente de los femeninos. Un ejemplo claro se observa en la escena de Lu y Guzmán manteniendo relaciones sexuales en las duchas del instituto (T1, E1), sin ningún tipo de censura corporal. Los planos priorizan, especialmente, el cuerpo de la mujer, el cual es expuesto de forma más explícita, reforzando nuevamente una mirada voyeurista en la que el placer masculino domina la representación sexual, al igual que sucede en la pornografía mainstream. Estas escenas iniciales sientan las bases de una narrativa en la que el sexo y las relaciones se presentan simplemente como una experiencia superficial, impulsiva, pública y sobre todo, desligada de cualquier intimidad o vínculo emocional. En Élite es frecuente la demostración de encuentros sexuales en baños de instituto, duchas o fiestas como algo normal y excitante, trivializando los límites del consentimiento, la privacidad y el respecto afectivo. De igual forma, muchas de las escenas sexuales reproducen patrones de sumisión femenina y dominancia masculina, lo que conecta directamente con los patrones tradicionales del imaginario pornográfico, donde el placer del hombre se sitúa en el centro de la representación sexual. Un ejemplo claro lo encontramos en la relación entre Carla, Polo y Cristian, cuya relación es representada desde el primer episodio como una fantasía a tres. En una fiesta, Cristian entra en una habitación donde se encuentra a Carla en lencería sobre una cama (T1, E1); ella le pide que se desnude y ambos proceden a tener relaciones sexuales sin diálogo previo. Mientras tanto, su novio 36 Polo observa la escena desde lejos, y, pese a notar su presencia, Carla continúa con el acto, haciendo preguntas del tipo: “¿Así?”, “¿Lo estoy haciendo bien?”, evidenciando su rol como objeto de placer. Este tipo de escenas no solo objetualizan a la mujer, sino que introducen elementos propios del juego fetichista y de la sexualización de la humillación características de la pornografía, ya que Carla parece obtener placer del hecho de ser observada por su pareja mientras mantiene relaciones sexuales con otro hombre. Este tipo de construcciones romantiza prácticas que podrían llegar a ser profundamente crueles y tóxicas, ya que perpetúan un imaginario donde los sentimientos de los demás son irrelevantes frente al placer individualizado y morboso. A lo largo de la temporada, Carla y Polo utilizan a Cristian como un juguete sexual. Un ejemplo de esto se muestra cuando Carla realiza sexting con Cristian mientras está hablando por teléfono con Polo (T1, E2). Además, lo visten como si fuera un muñeco antes de tener relaciones sexuales los tres (T1, E5). Sin duda, estas escenas reflejan el sexo como un juego vacío de afecto, más cercano a la pornografía que a una representación verdaderamente afectiva de la sexualidad. Otra de las temáticas más recurrentes es el uso del sexo como moneda de cambio y manipulación. Esto se puede observar en el trato que mantienen Lu y Guzmán, quienes planean que él seduzca a Nadia (una chica palestina nueva en el instituto) para acostarse con ella y luego dejarla. Un detalle significativo de este acuerdo es el hecho de que Lu, un personaje que siempre se representa como “feminista”, es quien lo organiza, utilizando el sexo como un instrumento de poder y reproduciendo así las mismas lógicas de la cosificación. Cuando Guzmán se niega, Lu le incita respondiendo: “¿Ni aunque te lo pida yo y después te diga que puedes hacer conmigo lo que quieras?”, a lo que Guzmán responde riendo “Pero si yo ya puedo hacer contigo lo que quiera” (T1, E1). Esta conversación refuerza una visión superficial y deshumanizada del sexo, donde la dominancia y el poder masculino está presente sobre el cuerpo femenino, siendo percibido como algo naturalizado y aceptado, al igual que sucede en el imaginario pornográfico. No obstante, a medida que la apuesta de seducción hacia Nadia avanza, Lu comienza a notar que Guzmán ha comenzado a desarrollar un interés genuino por la chica, lo que despierta en ella celos e inseguridad. A pesar de que Lu se presenta como una figura dominante y segura de sí misma, sus sentimientos por Guzmán le hacen actuar desde el miedo a perderlo, recurriendo así a estrategias manipuladoras: engaña a Guzmán para quedarse encerrados juntos en la piscina y aprovecha el momento para besarle y seducirle, logrando que terminen manteniendo relaciones sexuales (T1, E5). Esta escena evidencia cómo personajes aparentemente fuertes y controladores también pueden caer en dinámicas de dependencia afectiva disfrazadas de poder, empleando el sexo como un mecanismo de retención emocional. Por otro lado, la relación inicial entre Guzmán y Nadia reproduce un cliché muy recurrente en el que el “chico malo” que hace una apuesta para acostarse con la “chica buena” o virgen, termina enamorándose de ella. Este esquema perpetúa la idea de que el amor femenino tiene la capacidad de redimir al hombre, colocando sobre ella nuevamente una carga emocional que no le corresponde. 37 De hecho, cuando Nadia descubre las verdaderas intenciones de Guzmán, decide quedarse a su lado, perdonarle y acompañarle en su proceso de “sanación”, reafirmando la figura de la mujer como salvadora emocional y soporte afectivo incondicional. También Carla utiliza el sexo para manipular emocionalmente a Polo, quién cuando confesó: “No es normal que a esta edad estemos haciendo estas cosas” (T1, E2), ella respondió con insinuaciones sexuales para distraerlo. Esta dinámica también se repite en el caso de Polo, quien engaña a Cristian para quedarse a solas con él. Le había prometido ser modelo (ya que su madre trabaja en una revista de moda) a cambio de sexo (T1, E6). O en el caso de Nano, hermano de Samuel, quien mantiene relaciones sexuales con Marina para poder entrar en su casa y robar (T1, E3). Cabe destacar que la figura del “chico bueno”, tanto en Polo como en Samuel, se asocia con debilidad, sumisión y humillación. Polo está profundamente enamorado de Carla, pero ella se siente atraída por Cristian. En múltiples escenas, Polo cede completamente su voluntad para complacerla. Por ejemplo, cuando ve a Carla besando a Cristian (T1, E2), se muestra visiblemente afectado pero incapaz de responder. En otro momento, le confiesa a Carla que se encuentra asustado ante el hecho de que le gusta más Cristian que él, y Carla le dice que “le quiere más” desde que hacen tríos (T1, E3), confundiendo afecto real con prácticas sexuales. La serie también presenta a Samuel como el típico chico bueno, inocente, virgen y responsable, frente a su hermano Nano, el “chico malo” recién salido de la cárcel. Marina mantiene relaciones sexuales con Samuel (T1, E4), pero enseguida besa a su hermano Nano, iniciando una relación paralela con ambos; dinámica que no solo transmite la idea de que los vínculos afectivos son desechables y están centrados en el placer inmediato y la búsqueda de excitación, sino que también reproduce otro cliché romántico muy frecuente: la chica que se ve dividida entre dos hermanos, pero que inevitablemente se siente más atraída por el “malote”, símbolo de lo impulsivo y lo prohibido. Este tipo de narrativas refuerza la noción de que la elección afectiva femenina está guiada por la adrenalina y no por el respeto, el cuidado o la compatibilidad emocional. Además, cualquier sentido de responsabilidad o consecuencia queda eliminado: Marina no solo mantiene ambas relaciones al mismo tiempo, sino que más adelante queda embarazada del hermano de Samuel, y planea abortar el embarazo sin que esto suponga un verdadero conflicto emocional en la narrativa. Este tipo de representación contribuye a trivializar el sexo, desligándolo de cualquier vínculo afectivo, y reforzando un modelo de relaciones líquidas, superficiales y fácilmente desechables, propio de los escenarios pornográficos hedonistas. Otro elemento destacable es la frecuente vinculación profunda que presenta esta serie en relación con el sexo y el consumo de drogas. En la primera experiencia sexual de Samuel mencionada previamente, Marina se encuentra bajo los efectos de sustancias. Lo mismo ocurre con Ander y Omar (T1, E3), quienes mantienen relaciones sexuales tras consumir drogas. Este patrón refuerza la idea de que el sexo está vinculado a la desinhibición y la pérdida de control, una representación muy arraigada en el imaginario de la pornografía hedonista. Además, cabe destacar que el personaje de Omar se presenta desde el inicio como el camello de instituto, traficando drogas y vendiendo a menores de edad. 38 Esta representación normaliza la presencia de narcóticos en espacios juveniles y los víncula estrechamente con el despertar sexual, fomentando así un modelo de adolescencia basada en el riesgo, el placer inmediato y la evasión, sin mostrar consecuencias reales. Élite no solo reproduce estéticas y narrativas pornográficas, sino que hace referencia directa a la pornografía. En una conversación entre Cristian y Polo (T1, E4), Cristian dice “Me encantan las lesbianas, no me pierdo ni una de sus pelis”, reforzando la visión fetichizada de las relaciones entre mujeres que ha promovido la pornografía. Como se ha podido observar, en general Élite presenta las relaciones afectivas y sexuales como impulsivas, intercambiables, carentes de afecto y sin consecuencias. Un ejemplo es cuando Carla y Cristian mantienen relaciones sexuales en los baños del instituto durante la fiesta de fin de curso (T1, E8), mientras se ve a Polo de fondo limpiándose la sangre tras haber cometido un asesinato. La escena fusiona de manera inquietante violencia extrema y sexo, dos pilares de la pornografía hardcore más extrema y morbosa. En conclusión, tras el presente análisis se ha podido comprobar que las representaciones del sexo y las dinámicas relacionales entre los personajes de esta serie guardan ciertas semejanzas con los patrones que fomenta el imaginario pornográfico. A continuación, se mencionan algunas de ellas: 1.Hipersexualización constante de los personajes jóvenes. 2.Sexualización y cosificación del cuerpo femenino. 3.Normalización del sexo inmediato y sin vínculos afectivos. 4.Ausencia de consecuencias reales y visibles. 5.Relaciones simultáneas y triángulos amorosos cargados de erotismo. 6.Representación de las figuras femeninas como objeto de excitación y placer para el hombre. 7.La erotización de figuras masculinas dominantes e inaccesibles emocionalmente, en contraste con el rechazo a los hombres sensibles y afectivos (Samuel/Nano). 8.Sexo como mecanismo de manipulación y obtención de poder sobre la otra persona. 9.La realización de actos sexuales en lugares públicos, presentándose como algo atractivo y excitante. En última instancia, se procederá al análisis del programa televisivo La Isla de las Tentaciones. En concreto, se analizará la temporada uno, la cual fue emitida en 2020, y se convirtió en un fenómeno televisivo en España, ya que esta temporada alcanzó una audiencia media de 2.978.000 espectadores y una cuota de pantalla del 23,2% (PR Noticias, 2020). Es importante destacar que en La Isla de las Tentaciones, las relaciones son presentadas como “pruebas de fidelidad” en un contexto de máxima erotización. Se observa cómo el deseo está estimulado de forma constante por cuerpos normativos y sensuales, fomentando un ambiente que transforma por completo la traición en un espectáculo. En este sentido, el vínculo afectivo deja de ser un lugar íntimo y se convierte en una fuente de contenido sexualizado al servicio del espectáculo y del entretenimiento. Este programa refuerza patrones de relaciones superficiales propias de la 39 pornografía hedonista, ya que normaliza la cosificación emocional y sexual, dejando de lado los sentimientos de los individuos por el placer inmediato y la adrenalina de la ”tentación”. En primer lugar, para una correcta y profunda comprensión de la dinámica de este programa y el impacto emocional que tiene en los participantes, se considera necesario contextualizar quiénes son las parejas protagonistas. En esta primera edición del programa, las cinco parejas participantes son: Fani y Christofer, con siete años de relación. Ella se considera una mujer celosa y “enferma”. Además, dice tener dudas de que su pareja en algún momento le fue infiel. Andrea e Ismael, quienes llevan aproximadamente un año y medio juntos después de conocerse en el popular programa de citas First Dates. Ella afirma que lo peor de su relación es tener que lidiar con los celos de él. Susana y Gonzalo, con seis años de relación. Se conocieron en Gran Hermano, y, cansados de la monotonía, deciden participar en este reality. Adelina y José, con ocho meses de relación. Se conocieron gracias a un cuestionario que él realizó para encontrar a su mujer ideal. Álex y Fiama, con cinco meses de relación. Ambos fueron participantes de Mujeres, Hombres y Viceversa. Se comprometieron al mes de haberse conocido y se van a casar en cuatro meses, por lo que afirman su necesidad de realizar esta prueba. Desde el primer episodio, las parejas llegan con argumentos contradictorios para justificar su participación en el programa. Andrea, por ejemplo, afirma estar cansada de los celos de su pareja Ismael, pero rápidamente manifiesta su atracción por uno de los tentadores, Óscar, con quien en el futuro mantendrá una relación. Susana comenta que todas las parejas deberían pasar por esto para conocerse mejor, lo cual resulta incoherente ya que se trata de un entorno claramente manipulado y hostil para cualquier relación estable. En este sentido, la doble moral es un activo constante en este reality, y se manifiesta a través de decisiones, actitudes y discursos que evidencian una lectura desigual de los comportamientos según el género. La narrativa del programa edifica un marco en el que los hombres ejercen su deseo de forma activa, muchas veces traspasando los límites emocionales de sus parejas. Un caso concreto es el de Gonzalo, quien, a pesar de saber que su novia Susana se siente incómoda con la presencia de Katerina, una de las tentadoras, la escoge para tener una primera cita (T1, E1). Este gesto no solo se podría interpretar como un acto de provocación consciente, sino como una reafirmación de su deseo por ejercer dominio sobre la situación. Gonzalo encarna un tipo de masculinidad dominante que sexualiza de forma constante a las mujeres desde un lenguaje explícitamente machista, con comentarios del tipo: “Ella es muy asexual, tengo que ir detrás de ella como un lobo, pero al final lo acabo consiguiendo” (T1, E9). Este tipo de comentarios no solo refuerzan un modelo de masculinidad hegemónica, sino que también evocan el imaginario pornográfico típico donde la insistencia masculina y la resistencia femenina se presentan como parte de una narrativa erótica legitimada. En esta misma línea, cabe destacar que cuando Gonzalo ve imágenes de Susana en la hoguera, afirma con entusiasmo que el sexo es el 70% de su relación, y que el ver esas imágenes de su chica desvistiéndose le ha puesto muy contento porque ha sido lo más “porno” que ha visto (T1, E5). 40 se van a poner los cuernos”. También afirmó que si no se tratase de un reality, sería como si los espectadores se estuviesen riendo de las desgracias ajenas, a lo que Brandon añadió que por eso está todo televisado, y que “si todos a tu alrededor se ríen, tú te ves obligado a hacerlo”. También se hicieron comentarios directos respecto a Montoya, –personaje popular en La Isla de las Tentaciones–, quien después de su paso por este programa participó en Supervivientes, donde se encuentra en un “tira y afloja” con su pareja. Todos acordaron que este tipo de dinámicas pueden resultar perjudiciales para los jóvenes, ya que pueden normalizar estas actitudes y conductas. Continuando con el tipo de actitudes que reflejan cierta toxicidad, el grupo A discutió sobre las relaciones entre los personajes masculinos y los femeninos en este tipo de producciones. Ada, por ejemplo, comentó que recientemente había visto Pídeme lo que quieras, una película que encarna una relación muy tóxica con el típico “chico malo” que ignoraba a la chica, quien de forma persistente siempre iba detrás de él buscando conquistarlo. Comentó que toda la película mostraba escenas sexuales entre ambos personajes, y que está cansada de que siempre las producciones audiovisuales empleen el mismo tópico. También hicieron referencia a la película A través de mi ventana, que representa a la chica buena que persigue al chico malo porque está profundamente enamorada de él. Carmen aclaró que este tipo de interpretaciones resultan muy peligrosas para las personas jóvenes, y añadió: “Es que terminas de ver La Isla, te metes en TikTok, y ves a personas subiendo contenido sexualizado con canciones que incitan al consumo de pornografía y de drogas”. De igual forma, salieron a la luz comentarios sobre películas como 3 metros sobre el cielo o Crepúsculo, sobre las que Zoe declaró: “cuando éramos pequeñas nos encantaba, porque las escenas de sexo estaban más romantizadas e incluso eran menos gráficas, hasta que aparece 50 sombras de Grey”. En este contexto, todas comentaron que las escenas tan gráficas y explícitas les incomodan mucho, haciendo alusión a La Isla de las Tentaciones, donde incluso los sonidos que se escuchan mientras los participantes mantienen relaciones sexuales les parece excesivo, por lo que no comprenden como esto puede generar tanto morbo. Carmen aclaró que no se trata de un morbo que produzca excitación por ver ese tipo de escenas, sino que se trata de un efecto similar al de las películas de terror o series de true crime, las cuales producen en el espectador una sensación de “yo soy mejor” o “a mi no me hubiese pasado eso”, comentando que “tanto el sexo como la muerte mueven sensaciones muy potentes en nosotros que nos enganchan”. Por otro lado, el grupo B confesó que no se sienten incómodos cuando las series, películas o programas representan escenas de contenido sexual. Marcos comentó que lo importante es que “se sienta real y natural”, y que, si estás metido en la historia de amor de dos personajes y se siente real, lo explícito no está mal. Antonio manifestó su acuerdo, pero comentó que a veces hay escenas “que sobran”. No obstante, aclaró que no se siente incómodo ante este tipo de representaciones debido a que es algo que para él está muy normalizado. En contraparte, Naim comentó que hay escenas que no ve necesarias y que a él sí le producen incomodidad, por lo que podrían representarlo de alguna manera que se intuya lo que va a suceder, sin necesidad de hacer este tipo de escenas tan explícitas. A esto, Brandon añadió que siempre se repite el mismo patrón: “Me gustas, a la cama”, y que las relaciones amorosas no se basan en eso. En respuesta a esto, Antonio mencionó La Isla de las Tentaciones, manifestando su incomprensión ante las parejas que deciden ser partícipes de ese tipo 47 de ambientes, añadiendo que le resulta aún más perturbador que esos programas sean vistos en horarios familiares debido a que está fomentando ideas “incorrectas y extrañas sobre las relaciones”, lo que dificulta la posibilidad de encontrar una pareja estable actualmente. En respuesta, Naim señaló que en ese tipo de realities las relaciones son excesivamente superficiales, sustituyendo los vínculos reales y afectivos por atracción física y sexo. En este grupo también surgió un debate respecto a los tópicos constantes en las producciones audiovisuales, por ejemplo, el de la “chica buena” y el “chico malo”. Marcos respondió que le sorprende lo superficial que se ve todo, ya que dos personas se llevan mal, y repentinamente sucede algo que despierta el amor entre ellos. Antonio menciona que un patrón constante es el de la dominancia absoluta por parte del hombre, como sucede por ejemplo, en 50 sombras de Grey o After. De igual forma, Antonio menciona la superficialidad en este tipo de producciones, y afirma que siempre ha estado presente en las series y películas. Por ejemplo, en Patito Feo, donde la chica no se consideraba atractiva por llevar gafas y brackets. En el grupo A, las participantes expresaron de igual forma su desacuerdo con historias “románticas” como After. Concretamente, Carmen afirmó: “Si veo a una niña de trece años leyendo eso se lo quitaría, porque no tiene ningún tipo de censura ni educa de forma correcta”. En respuesta, Ada confesó que cuando ella tenía trece años leyó dicha novela, y actualmente no comprende cómo ese tipo de historias se pueden romantizar. En torno a estas declaraciones, todas las participantes comentaron la importancia de analizar y reflexionar sobre el peligro y las consecuencias que este tipo de dinámicas puede producir en la población joven, quienes consumen estos contenidos e historias desde edades muy tempranas, produciendo como resultado la “normalización de comentarios y frases hechas que se suelen ver en esos contenidos”, como afirmó Carmen. Respecto a cómo es representado el placer masculino frente al femenino, en el Grupo A comentaron que en este tipo de producciones la iniciativa siempre debe darla el hombre debido a que la chica es mucho más tímida y pasiva. Esto puede resultar incoherente ya que en la realidad pueden existir los hombres tímidos, así como mujeres con más liderazgo. Nuevamente, Carmen declara que esto se debe a que las personas escriben ese tipo de historias desde el desconocimiento, y por eso lo idealizan: “la chica siempre debe estar dispuesta, y si no, se le convence”, comentó. Todas discuten que esto sucede en cualquier película o serie, donde el placer masculino es primordial y el objetivo principal, pero el femenino no lo es tanto. Sin embargo, Zoe comentó que se pueden observar algunas excepciones, como por ejemplo sucede en La Isla de las Tentaciones, donde hay mujeres “muy echadas para adelante”, y comenta que lo mismo sucede en Élite, con el personaje de Carla. En este sentido, las participantes comentan que estos estereotipos de “chica frágil y chico duro”, suelen ser más comunes en las películas de género romántico. No obstante, Carmen menciona el fenómeno de las femme fatale, un arquetipo igualmente común en ciertas narrativas, el cual es percibido como el otro extremo al que muchos no estamos acostumbrados. Zoe declara que hacen ver este estereotipo de “superwoman” como algo que todos los hombres desean, pero que en la realidad les asustaría. Carmen manifiesta su acuerdo, pero comenta que de igual forma la base sigue siendo la misma: la satisfacción del hombre. 48 Continuando con el tema del placer masculino frente al femenino, en el grupo B, Marcos señaló que todo parece estar diseñado para satisfacer al hombre siempre. Como ejemplo, hizo una referencia directa a la popular serie Euphoria, comentando: “El hombre siempre se desquita con la chavala por sus problemas”, y también hizo mención a otra dinámica muy común en muchas narrativas, en las que el chico no está realmente interesado en la chica (aunque ella sí lo esté en él), y solo la busca para “desfogarse”, sabiendo que ella vendrá en seguida. Antonio manifestó su acuerdo y añadió que le resulta muy dañino que este tipo de comportamientos se presenten con tanta naturalidad. Los participantes incluso hicieron mención a Andrew Tate, figura que, según el grupo, promueve un mensaje nocivo al hacer creer que los hombres deben ser dominantes para tener éxito con las mujeres. Destacaron el peligro que produce la normalización de este tipo de mensajes en redes sociales, series y películas, como 50 sombras de Grey. En este sentido, Naim destacó cómo estas dinámicas se ven reforzadas por la pornografía, donde el hombre siempre aparece como una figura dominante, mientras deja de lado el disfrute femenino centrado en la lógica del “yo, yo y yo”, manifestación del hiperindividualismo. Por su parte, Brandon aportó su opinión respecto a los personajes femeninos en estas producciones. Señaló que a pesar de ser representados como “feministas”, siempre acaban siendo expuestas como “chicas que babean por un chico”. Además, cuando los personajes femeninos rompen con esta lógica y encarnan un carácter o personalidad más fuertes, son representadas como homosexuales. Brandon finaliza su intervención hablando del daño y la falsa expectativa que estas representaciones producen en los jóvenes: “yo decido cuando si y cuando no, y si la chica no me echa cuenta es porque es lesbiana”, concluyó. Finalmente, cuando a los participantes se les pregunta acerca del tipo de cuerpos representados en las escenas sexuales, en el grupo B Marcos hizo mención a las polémicas en torno a los cuerpos normativos, afirmando que “todo el mundo debe ser perfecto: hombres fuertes y altos, y chicas no muy altas, –porque a los hombres no les gusta eso–, y con curvas”. Señaló que esto genera una clara disonancia con la realidad, ya que aquello que es presentado como normativo en estas producciones dista mucho de lo que se considera normal en la vida cotidiana. En este contexto, Antonio hizo referencia a una narrativa recurrente: “la típica chica que pasa desapercibida por tener unos kilos demás, hasta que en el final de la trama adelgaza y el protagonista masculino se da cuenta de que siempre ha estado enamorado de ella”. Por su parte, Naim mencionó el caso de Los Bridgerton, destacando que en el libro el personaje de Penélope adelgaza con el objetivo de llamar la atención de Collin, quien acaba fijándose en ella a raíz de este cambio físico. Brandon añadió un ejemplo similar, comentando que en una temporada de Élite se introduce una subtrama centrada en un chico que mantiene una relación con una chica únicamente después de que él adelgazara, reforzando de nuevo la lógica de que el cuerpo perfecto es la condición previa para el afecto o el deseo. En el grupo A, las participantes declaran que tanto los cuerpos masculinos como los femeninos en estas escenas son “súper-artificiales y perfectos”, por lo que no reflejan la variedad de cuerpos que existen. Refuerzan la idea de que este hecho puede tener un impacto muy negativo en los jóvenes, ya que puede afectar a su seguridad y confianza en ellos mismos a la hora de mantener relaciones 49 sexuales. Asimismo, Carmen señaló su inconformidad con el hecho de que las relaciones sexuales sean representadas como una performance, buscando la luz y la pose perfecta, siendo esto algo irreal y poco natural. De igual forma, comenta que se deberían incluir más cuerpos diferentes, así como acciones, como “el típico diálogo que mantienen dos personas a la hora de tener relaciones sexuales”, afirmando que eso sería muy beneficioso debido a que estas producciones son el modelo de comportamiento que siguen los jóvenes actualmente. Sara completa la intervención de Carmen comentando que siempre es la imagen perfecta, y que eso es irreal, ya que cuando mantienes relaciones sexuales “es imposible tener la cara y el pelo perfecto”. En relación con las declaraciones de estas participantes respecto a la ausencia de realidad y complejidad en las representaciones sexuales, Zoe señaló que, de igual forma, no están normalizadas situaciones comunes durante el acto sexual, como por ejemplo, el hecho de que el hombre pueda enfrentar problemas a la hora de tener una erección, así como la ausencia de preservativos, “hecho muy habitual en La Isla de las Tentaciones”, concluye. 6. Discusión La metodología llevada a cabo en este Trabajo de Fin de Grado tuvo como finalidad comprender de qué manera las producciones audiovisuales dirigidas a jóvenes integran elementos propios del discurso pornográfico, así como la exploración de su impacto en la construcción de la sexualidad juvenil. Los resultados obtenidos permiten establecer una conexión clara entre determinadas representaciones mediáticas y la normalización de prácticas y actitudes propias del imaginario pornográfico, evidenciando cómo estos contenidos contribuyen a la formación de ideas distorsionadas sobre la sexualidad, el consentimiento, las relaciones interpersonales y los roles de género en la etapa adolescente. Cabe destacar que, la discusión, estará dirigida en torno a los objetivos previamente planteados en este trabajo. O.E.1. Identificar elementos del discurso pornográfico en la producción audiovisual no pornográfica española. Como se ha podido observar en el análisis previo de las tres producciones audiovisuales españolas (A través de mi ventana, Élite y La Isla de las tentaciones), existen múltiples patrones y referencias que evocan de manera directa a la lógica pornográfica. En primer lugar, la cosificación e hipersexualización del cuerpo femenino, ya que en las tres producciones audiovisuales, el cuerpo de las mujeres es presentado y expuesto como objeto de deseo visual. Esto es fomentado a través de encuadres cerrados, una iluminación sensual y una profunda ausencia de complicidad emocional entre los personajes. En A través de mi ventana, vemos que el protagonista Ares es un chico que de forma constante cosifica a Raquel, cuya sexualidad se reduce a su capacidad de satisfacer el deseo de él. Además, los encuentros entre ambos se reducen a episodios sexuales fugaces y carentes de sentimentalidad que fomentan la male gaze. Asimismo, Ares refleja un claro control físico y emocional sobre Raquel, 50 debido a que de forma frecuente acude a ella únicamente para mantener relaciones sexuales, tomar siempre la iniciativa y emplear su cuerpo como una manera de evitar el diálogo emocional o silenciarla. Diversas autoras mencionan que dinámicas de ese estilo son frecuentes en la industria pornográfica, donde los deseos del hombre siempre se ven satisfechos mediante su acceso al cuerpo de una mujer, quienes están “cosificadas, deshumanizadas y reducidas a sus cuerpos” (Abalo Rodríguez et al., 2023, p.8). Esto mismo ocurre en Élite, donde escenas sexuales entre Guzmán y Lu, reducen esta última a un mero objeto de placer, únicamente disponible para satisfacer los deseos de él. A pesar de que Lu manifiesta sentimientos hacía Guzmán, la relación entre ambos se constituye únicamente a través del contacto sexual, sin espacio para el diálogo o la afectividad. De igual forma, las escenas entre Carla, Polo y Cristian repiten esta dinámica en la que el cuerpo es representado como una máquina de placer, despojado de emociones o afectividad. Además, los planos y encuadres priorizan de forma frecuente el cuerpo femenino, reforzando así una mirada cosificadora sobre las mujeres. En La Isla de las Tentaciones esto también se acentúa, ya que son constantes los planos que enfatizan el cuerpo de las participantes, quienes son expuestas cuando están en ropa interior, shorts o tops, así como planos que enfatizan su cuerpo durante los momentos más “íntimos” con los tentadores. Asimismo, las relaciones asimétricas y los modelos de masculinidad hegemónica están siempre presentes. Autores como Connell (1995) han definido la masculinidad hegemónica como el modelo de comportamiento masculino que la sociedad considera “correcto”, y que sirve para mantener el poder de los hombres sobre las mujeres. Se trata de una forma de masculinidad que aprueba y refuerza la superioridad de los hombres dentro del sistema patriarcal (p.77). Este modelo de masculinidad se expresa mediante el esfuerzo constante de los hombres por pertenecer a los llamados “grupos dominantes”, lo que equivale a demostrar su superioridad frente a las mujeres. Una de las principales formas en que esta posición se expresa es a través de la sexualidad, entendida como un terreno por el cual los hombres no solo satisfacen sus deseos sexuales, sino que también confirman su masculinidad hegemónica (Alario Gavilán, Blanco y Sainz de Baranda, 2019, pp.5657). En las tres producciones audiovisuales previamente analizadas, se encuentran diversos ejemplos de personajes masculinos que encarnan dicha masculinidad. Concretamente, mediante la representación de mujeres atraídas por hombres fríos, dominantes e inaccesibles emocionalmente, mientras que rechazan a los personajes masculinos más sensibles, empáticos y afectivos. Esta estructura se puede observar en las tres piezas analizadas. En A través de mi ventana, Raquel se siente profundamente atraída por Ares, un chico que encarna de forma clara el modelo de masculinidad hegemónica: es frío, distante e incapaz de establecer vínculos emocionales. En contraposición, Yoshi (su mejor amigo), siempre ha estado enamorada de ella, y representa la figura del chico respetuoso, trabajador, empático y sensible. En Élite, Marina muestra una profunda atracción hacía Nano, un chico recién salido de la cárcel, impulsivo, rebelde y con un pasado delictivo relacionado con el narcotráfico. En contraste, se encuentra Samuel (el hermano de Nano), un chico cariñoso, responsable, sensible y tierno. 51 Finalmente, en La Isla de las Tentaciones esta misma dinámica se reproduce mediante dos casos concretos: Fani, quien decide serle infiel a su pareja Christofer (un hombre bastante sensible, comprometido y vulnerable) con Rubén, un participante dominante y sexualmente activo que finalmente acaba dejándola. Y Andrea, quien también le es infiel a su pareja Ismael (un hombre tranquilo, tierno y sensible) con Óscar, quien afirma que las mujeres necesitan alguien que “las maneje”. Mediante estas dinámicas se fomenta la falsa percepción adoptada en la pornografía de que el poder, el riesgo y la transgresión es algo deseable para el placer femenino, el cual queda subordinado a figuras masculinas plenamente autoritarias. Como apunta Cobo: “en el corazón de la pornografía aparecen juntos el deseo, el dominio y la violencia”, lo que convierte a este tipo de representaciones en un proceso ideológico que destruye la empatía, ya que muestra hombres que persiguen sus deseos contra los de las mujeres, practicando violencia contra ellas como una manera de obtener gratificación, o que eliminan todo componente afectivo en favor del dominio y el placer propio (2019, p.9). De esta forma, no solo se fomentan estereotipos tóxicos, sino que también se limita la posibilidad de establecer relaciones afectivas sanas. En este contexto, es frecuente el uso de un lenguaje y una verbalización sexual explícita, deshumanizante y cosificante. El discurso pornográfico se caracteriza por reducir a las personas (especialmente a las mujeres) a sus atributos sexuales, rechazando su complejidad emocional. Tal y como indica Alario Gavilán (2019): “Para que un hombre pueda ejercer violencia sexual contra una mujer tiene que poder cosificar y sexualizarla. Es decir, considerar que sus emociones, sus deseos, su placer y su autonomía no son relevantes, y que su cuerpo, aquello a lo que queda reducido, es sexualmente excitante”. Estos patrones se hayan en la pornografía hegemónica, donde el hombre actúa como el sujeto dueño del deseo sexual, mientras que la mujer es presentada como el objeto que él va a utilizar para satisfacer dicho deseo. Además, este tipo de representaciones erotiza la falta de consentimiento, mostrando como excitante las situaciones en que las mujeres no desean mantener relaciones sexuales, pero acaban accediendo debido a chantajes, presiones o violencia (Alario Gavilán, Blanco y Sainz de Baranda, 2019, pp.58-62). Por ejemplo, en La Isla de las Tentaciones los participantes verbalizan de forma explícita dicha cosificación. Concretamente Gonzalo, con frases como: “Ella es muy asexual, tengo que ir detrás de ella como un lobo, pero al final lo acabo consiguiendo”, “lo único que se pone son trajes de baño de tanga y eso me gusta”, “es que mueve mucho las tetas, me mareo”, “te ves una tía que te destroza en la cama”, o “Alex, vaya melones que se le veían ayer a tu parienta”. En A través de mi ventana, esta cosificación mediante el lenguaje se aprecia en la forma que tiene Ares de dirigirse a Raquel, con apodos como “bruja”, “más testaruda que las demás”, e incluso frases como: “cuando quieras, ya sabes dónde encontrarme”. Sin duda, estas declaraciones no solo refuerzan una actitud de superioridad masculina, sino que reducen al personaje femenino a un objeto de deseo o una categoría intercambiable (como cuando menciona “las demás”). En Élite, se podría decir que el lenguaje no es tan explícito como en los otros formatos. No obstante, recurren a verbalizaciones que refuerzan el deseo hedonista y la cosificación. Por ejemplo, en una conversación entre Lu y Guzmán (concretamente cuando ella le propone que seduzca a Nadia), destaca una frase: “Yo ya puedo hacer contigo lo que quiera”. Otro ejemplo es cuando 52 Cristian afirma: “Me encantan las lesbianas, no me pierdo ni una de sus pelis”, esta frase no solo visibiliza de forma directa el consumo de pornografía, sino que fomenta una mirada fetichista sobre las relaciones entre mujeres, las cuales son tratadas como espectáculo para el placer masculino. En esta misma línea, se considera necesario destacar el patrón recurrente de la ausencia de consentimiento explícito y vínculos afectivos, ya que estas producciones presentan las relaciones sexuales como algo instantáneo, sin diálogo previo ni consentimiento verbalizado, al igual que ocurre en la pornografía, como se ha mencionado con anterioridad. Ares, en A través de mi ventana, se cree siempre con el derecho de irrumpir en la habitación de Raquel y comenzar el contacto físico sin preguntar si ella está disponible en ese momento. Son múltiples las escenas en los que esto sucede, donde las relaciones sexuales entre ambos son expuestas como fáciles y accesibles, y no hay palabras de intimidad, cuidado o escucha, sino que por el contrario, todo se reduce a provocaciones y un contacto físico carente de complicidad, respeto y empatía. Podemos observar este mismo patrón, por ejemplo, en sagas como Crepúsculo, donde Edward Cullen entra de forma constante en la habitación de Bella sin su consentimiento explícito, reforzando la idea de que la invasión del espacio personal e íntimo puede interpretarse como un gesto “romántico” y deseable en vez de problemático. En Élite sucede lo mismo, por ejemplo, mediante Carla y Cristian. Tras conocerse apenas en un día, mantienen relaciones sexuales sin que se refleje un consentimiento claro, y mucho menos un vínculo afectivo real. De igual forma, esta trama se vuelve mucho más problemática cuando Carla (quien mantiene una relación con Polo), decide incluir a Cristian en sus encuentros sexuales. A pesar de que Polo le deja claro que no quiere seguir esta dinámica, ella le manipula para mantener una relación abierta a tríos. A su vez, Cristian es utilizado como un mero juguete sexual, sin que se explore su perspectiva emocional. La Isla de las Tentaciones es el ejemplo más representativo de cómo las relaciones se presentan como desechables e intercambiables con total facilidad. El simple hecho de que algunas participantes decidan romper vínculos de pareja de hasta incluso siete años por personas a las que acaban de conocer, evidencia esta lógica. A lo largo del reality, son frecuentes las escenas en las que los participantes coquetean de forma abierta con los y las tentadoras, manteniendo conversaciones totalmente superficiales que únicamente evidencian una atracción físico y sexual, pero no un vínculo real o emocional. Las fantasías irreales y la sexualidad espectacularizada son otras de las dinámicas recurrentes en la cultura mainstream. Este tipo de representación conecta de forma directa con el uso de estímulos supernormales, entendidos como estímulos exagerados que superan los niveles naturales de excitación y que, la pornografía explota a la perfección como estética conceptual (Mora Galeote, 2022, pp.139-140). Dichos estímulos provocan una liberación masiva de dopamina en el espectador al presentar situaciones sexualizadas e idealizadas de forma extrema, fuera del contexto afectivo y emocional real. Del mismo modo, muchas producciones audiovisuales también a menudo promueven representaciones distorsionadas del sexo y las relaciones, en las que la interacción entre las personas es despersonalizada y simplificada, dando una falsa sensación de que todo debe ser fácil y sin complicaciones (Generalitat Valenciana, 2025, p.18). 53 Estas lógicas se pueden apreciar en las producciones audiovisuales analizadas. Concretamente, en A través de mi ventana esto se evidencia mediante la representación de fantasías sexuales irreales, forzadas y poco comunes, además de ser expuestas como algo excitante y deseable. Por ejemplo, con bastante frecuencia, Ares entra de forma abrupta en la habitación de Raquel, la toca y la besa sin un consentimiento explícito. Posteriormente, se repite esta conducta incluso cuando el hermano de Raquel se encuentra durmiendo en la misma cama que ellos. Además, la relación entre ambos protagonistas se desarrolla mediante una continua tensión sexual que acaba dando lugar a encuentros fugaces y sexuales en múltiples lugares públicos como baños, coches o fiestas. Esta lógica de un sexo accesible y sin limitaciones también se reproduce en Élite, donde son frecuentes las escenas sexuales en espacios públicos como baños, pasillos del instituto o fiestas. Este tipo de escenas refuerzan el concepto de que el deseo además de estar siempre presente, se debe satisfacer en cualquier momento y lugar, sin importar los límites o las normas establecidas. Respecto a La Isla de las Tentaciones, es el ejemplo más claro en cuanto a la banalización y espectacularización del sexo y la intimidad. Este reality convierte a la sexualidad en una herramienta de entretenimiento, y la despoja de cualquier implicación afectiva y emocional. Las cámaras lo registran todo, desde el coqueteo y las insinuaciones, hasta los actos sexuales explícitos. El sexo, en este sentido, deja de ser algo íntimo y especial, y se convierte en un producto de consumo masivo diseñado para generar engagemnet y provocar. En este contexto, no solo se exponen las relaciones sexuales como actos impulsivos y accesibles en cualquier momento y lugar, carentes de cualquier responsabilidad física o emocional, sino que también es frecuente la ausencia de consecuencias reales, así como de métodos anticonceptivos. Esta lógica reproduce patrones similares al discurso pornográfico, donde el placer es el principal y único elemento relevante, y las repercusiones físicas o emocionales son inexistentes. Tal y como comenta Donstrup (2022) respecto a las series televisivas más populares, los personajes sexualmente activos casi nunca utilizan métodos anticonceptivos ni se protegen frente a enfermedades de transmisión sexual (ETS), además, pocas veces enfrentan consecuencias derivadas de su comportamiento sexual (p.266). Esto mismo se aprecia en Élite, donde únicamente se muestra el uso de un preservativo cuando Samuel mantiene su primera relación sexual con Marina, quien, cabe destacar, se encuentra bajo el efecto de las drogas. En el resto de los capítulos que conforman la primera temporada, no hay referencia alguna al uso de la protección, teniendo en cuenta la alta frecuencia de encuentros sexuales que se producen en dicha temporada. En A través de mi ventana ocurre algo similar, ya que el uso del preservativo se menciona únicamente durante la primera vez de Raquel. Después de ese momento, todas las escenas sexuales entre ambos protagonistas se llevan a cabo sin incluir ningún tipo de prevención o diálogo sobre métodos anticonceptivos. En el caso de La Isla de las Tentaciones, los encuentros sexuales entre participantes y tentadores no incluyen nunca alguna referencia explícita o implícita referente al uso de protección. Teniendo en cuenta que se trata de un formato televisivo de reality, es especialmente preocupante que conviertan 54 las relaciones sexuales en un espectáculo, sin incluir una mirada prudente ni crítica sobre su práctica. En definitiva, este tipo de relatos refuerzan la lógica pornográfica en la que el placer inminente está por encima de todo, incluso por encima de los vínculos emocionales y la misma salud y seguridad. O.E.2. Reflexionar sobre el papel de estos contenidos en la normalización de una visión distorsionada de la sexualidad. La implementación de los grupos focales supuso un recurso valioso para el correcto desarrollo de este objetivo, ya que permitió obtener un conocimiento más profundo y completo sobre la percepción del público joven respecto a estos contenidos audiovisuales y su vinculación con la sexualidad. En primer lugar, ambos grupos mostraron un gran acuerdo respecto al hecho de que las representaciones de la sexualidad y las relaciones en la mayoría de las producciones audiovisuales dirigidas a jóvenes son irreales, exageradas e hipersexualizadas. Además, ambos grupos destacaron series como Élite y Euphoria, en las que los adolescentes son presentados con una libertad absoluta en cuanto a las relaciones sexuales explícitas y el consumo de drogas, sin representar ningún tipo de consecuencia. En este sentido, tanto hombres como mujeres coinciden en el hecho de que estas producciones tienen la capacidad de influir negativamente en los jóvenes, ya que existe la tendencia de replicar los comportamientos vistos en pantalla. Como bien indican Arnett, Larson y Offer, las funciones sociales de la televisión adquieren un especial interés durante la adolescencia, pues esta etapa de desarrollo se considera crucial para el desarrollo de la identidad personal (en Donstrup, 2022, p.263). En este contexto, como bien indica Gordillo (2025), el sexo y las producciones audiovisuales tienen una conexión directa (p.454). Esta relación se vuelve mucho más significativa tras reflexionar sobre el impacto que pueden tener en los adolescentes y jóvenes, quienes están construyendo su identidad sexual. Las series (y las producciones audiovisuales), ofrecen modelos de sexualidad en una sociedad donde la pornografía ocupa un papel principal en cuanto a la educación sexual (Brey, 2008, p.38). No obstante, lejos de ofrecer una visión alternativa y más sana, las narrativas analizadas en esta investigación refuerzan muchos de los estereotipos y lógicas propias del discurso pornográfico. Por lo tanto, este tipo de comportamientos representados en pantalla, transmite una realidad adolescente distorsionada, generando falsas expectativas sobre las relaciones y la sexualidad. En esta línea, uno de los principales patrones que identificaron los participantes en este tipo de producciones fue el tópico narrativo de “chica buena y chico malo”, acompañado de una dominancia masculina en las relaciones (mencionando películas como 50 sombras de Grey y After). Además, a esto se suma la diferencia entre la representación del placer masculino y femenino, ya que, mientras el hombre suele tener la iniciativa, la mujer es representada como tímida o pasiva. 55 Estos patrones fueron señalados como repetitivos, superficiales y altamente peligrosos para los adolescentes que interiorizan estas referencias como normales y aspiracionales. Por otro lado, mientras el grupo A (mujeres), manifestaron incomodidad y cierto rechazo ante las representaciones sexuales demasiado explícitas, el grupo B (hombres) no mostraron tanta incomodidad, ya que afirman que están más “acostumbrados”. Se podría decir que esta diferencia respecto a la sensibilidad ante las escenas explícitas podría estar vinculada con la brecha de género en el consumo de pornografía, ya que los grandes consumidores de pornografía son hombres, mientras que las mujeres presentan un consumo más esporádico (Ballester Brage, Orte Socías y Pozo Gordaliza, 2015, p.171). Además, esta mayor exposición en edades cada vez más tempranas, podría dar respuesta a su adaptación a las representaciones sexuales explícitas y su menor sensibilidad ante ellas. Otro aspecto clave a destacar es el papel del morbo y la evasión en estas producciones. Ambos grupos reconocieron que, a pesar de criticar estos contenidos, siguen siendo consumidores. Entre las principales razones destacan el morbo, en el sentido de la curiosidad por ver qué ocurre (“ver a quién le ponen los cuernos”), la evasión (buscar el entretenimiento “fácil”), y la sensación de superioridad que experimentan al ver ciertas dinámicas (“yo no haría eso”, “yo soy mejor persona”). A pesar de que los jóvenes mantengan una postura crítica ante estas producciones, el hecho de que continúen consumiéndolas, evidencia un proceso de desensibilización progresiva. La atracción hacia el morbo, la evasión y la sensación de supremacía moral, evidencia una actitud de consumo despreocupado e incluso irónico que propicia la normalización de representaciones distorsionadas de la sexualidad. En definitiva, esta información refuerza el concepto de que las representaciones hipersexualizadas presentes en las producciones audiovisuales dirigidas al público joven favorecen un proceso de desensibilización progresiva. Dicha insensibilización no solo se limita a la naturalización de las escenas explícitas, sino que se extiende a la internalización de conductas de comportamiento sexistas, tóxicos e irreales que, lejos de promover una visión sana y equilibrada, propagan estereotipos y representaciones distorsionadas que pueden ser muy perjudiciales para el desarrollo afectivo y sexual de los jóvenes. Con todo ello, ¿se confirma la hipótesis? La hipótesis planteada en esta investigación sostenía que las producciones audiovisuales exponen patrones presentes en el imaginario pornográfico. Los resultados obtenidos tanto a través del análisis de texto de las tres producciones audiovisuales no pornográficas españolas (A través de mi ventana, Élite y La Isla de las Tentaciones), como de los grupos focales, han permitido la compilación de datos consistentes que permite confirmar dicha hipótesis. En primer lugar, el análisis de la película A través de mi ventana, la serie Élite, y el programa La Isla de las Tentaciones ha evidenciado patrones claros que refieren a la lógica pornográfica, tales como: la cosificación del cuerpo femenino, la presencia de fantasías poco comunes e irreales, la ausencia 56 Outdoor (2021). Álex Bueno habla por primera vez de sus ingresos en OnlyFans: “Me han llegado ofertas raras”. Outdoor, 31 de agosto. https://www.telecinco.es/outdoor/alex-bueno-habla-primera-vez-ingresos-onlyfans-islatentaciones_18_3195423325.html Peña Sánchez, E.Y (2012). La pornografía y la globalización del sexo. El Cotidiano. PornHub. (2024). The 2024 Year in Review: Insights & Trends. https://www.pornhub.com/insights/2024-year-in-review PR Noticias (2020). “La isla de las tentaciones” cierra su primera edición conquistando el corazón de la audiencia. PR Noticias, 14 de febrero. https://prnoticias.com/2020/02/14/isla-tentaciones-audiencias-primera-temporada/ Prieto Rodríguez, M. A., & March Cerdá, J. C. (2002). Paso a paso en el diseño de un estudio mediante grupos focales [Step by step in the design of a focus group-based study]. Atencion primaria, 29(6), 366–373. https://doi.org/10.1016/s0212-6567(02)70585-4 Puga-Ledo, L., Gutiérrez-Caneda, B., & Pérez-Seijo, S. (2021). Audiencia social y transformación del discurso televisivo a través de memes: estudio de caso de La Isla de las Tentaciones. En A. Vizcaíno-Verdú, M. Bonilla-del-Río y N. IbarraRius (Coords.), Cultura participativa, fandom y narrativas emergentes en redes sociales (pp. 406-427), Dykinson. Real Academia Española. (2023). Pornografía. En Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). https://dle.rae.es/pornograf%C3%ADa Rodriguez, S. (2019). Narrativas sobre los cuerpos de las mujeres: sexualidad, publicidad y pornografía. En II Jornadas de Sociología de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP): "La sociología ante las transformaciones de la sociedad argentina". Facultad de Periodismo y Comunicación Social. ISBN 978-987-544-895-7. Romero Casilla, A. (2021). Análisis jurídico de la página web “OnlyFans”: el detrás de monetizar contenido sexual en redes sociales. IUS 360, 23 de enero. https://ius360.com/analisis-juridico-de-la-pagina-web-onlyfans-el-detras-de-monetizar-contenidosexual-en-redes-sociales-anthony-romero/ Seto, M.C, y Pullman, L.E. (2014). Risk Factors for Adolescent Sexual Offending, en Bruinsma, G. J. N y Weisburd, D. L, Encyclopedia of Criminology and Criminal Justice (pp.4466-4475). Springer. DOI:10.1007/978-1-4614-5690-2_104 Similar Web. (2025). Clasificación de los principales sitios web, Similar Web. https://www.similarweb.com/es/top-websites/ 63 Siria, S, Echeburúa, E, y Amor, J.P. (2020). Characteristics and risk factors in juvenile sexual offenders. Psicothema, 32 (3), 314-321. DOI: 10.7334/psicothema2019.349 https://reunido.uniovi.es/index.php/PST/article/view/17030/14229 Smiraglia, R. (2007). El sexo en disputa. Un acercamiento a la conflictiva relación entre pornografía y feminismo. IV Jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. https://www.aacademica.org/000-024/161.pdf Szil, P. (2006). Los hombres, la pornografía y la prostitución. Geo Violencia Sexual, 10 de septiembre. https://geoviolenciasexual.com/los-hombres-la-pornografia-y-la-prostitucion/ Treviño Burbano, M.V, y Salvador Brito, J.P (2019). La pornografía y su incidencia en el desarrollo psicosexual de adolescentes. Revista digital “Uniandes Episteme”, volumen (número), 246260. https://revista.uniandes.edu.ec/ojs/index.php/EPISTEME/article/view/1306/654 Turienzo Fernández, A. (2024). Pornografía y daño a menores: principales efectos perjudiciales asociados a la exposición temprana a pornografía. DOI: 10.31009/InDret.2024.i2.11 https://raco.cat/index.php/InDret/article/view/428505/522933 Vega Giráldez, Rocío de (2023). El millonario negocio detrás de la pornografía. El Generacional, 30 de diciembre. https://elgeneracionalpost.com/actualidad/2023/1230/123273/negocio-millonariopornografia.html Zubieta, A.M. (2000). Cultura popular y cultura de masas. Conceptos, recorridos y polémicas. PAIDÓS. 64