45 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 33-34 (2023). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Article https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 Received:15-06-2023 | Approved: 22-08-2023 TEJIENDO HISTORIAS. EXPERIENCIAS DE TRANSFORMACIÓN SOCIO-ESPACIAL DESDE LOS VALORES ECOFEMINISTAS / WEAVING STORIES. EXPERIENCES OF SOCIO-SPATIAL TRANSFORMATION FROM ECOFEMINIST VALUES / TECENDO HISTÓRIAS. EXPERIÊNCIAS DE TRANSFORMAÇÃO SOCIOESPACIAL A PARTIR DE VALORES ECOFEMINISTAS Daniela Arias Laurino
[email protected] 0000-0003-1987-697X Universitat Politecnica de Catalunya, Departamento de Teoría e Historia de la Arquitectura y Comunicación, Escuela Técnica Superior de Arquitectura, Barcelona, España Alessandra Cireddu
[email protected] 0000-0003-3684-4849 Tecnológico de Monterrey, Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, Guadalajara, México RESUMEN La desigualdad, así como la destrucción y el control de la naturaleza tienen sus bases en el sistema patriarcal. La incorporación de los valores ecofeministas en términos socioespaciales supondría un cambio de paradigma de pensamiento –político e interdisciplinar– para afrontar la actual crisis, poliédrica y global, derivada de la dominación androcéntrica y neoliberal. Los ecofeminismos nos interpelan, como comunidad y como especie, a repensar, revalorizar y visibilizar los cuidados como concepto universal a través del cual asumirnos como seres vulnerables, interdependientes y eco-dependientes, aplicable a su vez a los animales no humanos y a los ecosistemas. Una especial atención al desarrollo de la vida cotidiana como eje sustentante de nuestras vidas resulta imprescindible, porque los entornos construidos que habitamos son soporte y representación de la sociedad y sus vínculos. Su diseño, sus políticas públicas y su tejido vecinal son determinantes en su capacidad para incluir, resignificar, y ser agente de cambio de valores que nos permitan convivir en igualdad, sanar comunidades y ecosistemas.
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 46 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Repensar y repensarnos desde los ecofeminismos supone también la revisión de orígenes y antecedentes; propuestas y sistemas de pensamiento que fueron olvidados, desechados o puestos al margen de las lógicas hegemónicas. El presente artículo explora, a la vez que reflexiona, sobre los orígenes de la relación que los feminismos, la ecología y los derechos universales han mantenido en distintos momentos de la historia. Se despliegan así antecedentes sobre conceptos teóricos y prácticas que ofrecen perspectivas y enfoques útiles de cara a una urgente transformación de nuestros entornos. Un entretejido de pensamiento y experiencias que han sido disruptivas y determinantes para la creación de espacios más sostenibles, justos e inclusivos. Palabras clave: historias, ecofeminismos, cuidados, justicia ambiental, organización socioespacial ABSTRACT Inequality, as well as the destruction and control of nature, have their bases in the patriarchal system. The incorporation of ecofeminist values in socio-spatial terms would mean a change of paradigm - of thought, political and interdisciplinary - to face the current multifaceted and global crisis, derived from androcentric and neoliberal domination. Ecofeminism challenges us as a community and as a species to rethink, revalue and make care visible as a universal concept through which we assume ourselves as vulnerable, interdependent, and eco-dependent beings, applicable in turn to non-human animals and ecosystems. Special attention to the development of everyday life as the sustaining axis of our lives is essential because the built environments that we inhabit are the support and representation of society and its links. Its design, its public policies and its neighborhood fabric are decisive in its ability to include, give new meaning, and be an agent of change of values that allow us to live together in equality, heal communities and ecosystems. Thinking and rethinking ourselves from ecofeminism also supposes the review of origins and background; proposals and systems of thought that were forgotten, discarded, or placed outside the hegemonic logic. This article explores the origins of the relationship that feminisms, ecology and universal rights have maintained at different times in history. In this way, background information on theoretical and practical concepts is displayed, which offers useful perspectives and approaches in the face of an urgent transformation of our environments. An interweaving of thought and experiences that have been disruptive and decisive for the creation of more sustainable, fair and inclusive spaces. Keywords: history, ecofeminism, notion of care, environmental justice, socio-spatial organization RESUMO A desigualdade, assim como a destruição e o controle da natureza, estão enraizados no sistema patriarcal. A incorporação de valores ecofeministas em termos socioespaciais significaria uma mudança de paradigma - de pensamento, política e interdisciplinar - para enfrentar a atual crise multifacetada e global derivada da dominação androcêntrica e neoliberal.
daniela arias laurino y alessandra cireddu https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 47 Os ecofeminismos desafiam-nos como comunidade e como espécie a repensar, revalorizar e tornar visível o cuidado como um conceito universal através do qual nos assumimos como seres vulneráveis, interdependentes e eco-dependentes, aplicável por sua vez aos animais não humanos e aos ecossistemas. É essencial uma atenção especial ao desenvolvimento do quotidiano como espinha dorsal das nossas vidas, porque os ambientes construídos que habitamos são o suporte e a representação da sociedade e dos seus elos. O seu desenho, as suas políticas públicas e o seu tecido de vizinhança são fatores determinantes na sua capacidade de incluir, re-significar e ser agentes de mudança de valores que nos permitem conviver em igualdade, curar comunidades e ecossistemas. Repensar e repensar mo-nos na perspectiva dos ecofeminismos implica também revisitar origens e antecedentes; propostas e sistemas de pensamento que foram esquecidos, descartados ou colocados à margem das lógicas hegemônicas. Este artigo explora e reflete sobre as origens da relação que os feminismos, a ecologia e os direitos universais mantiveram em diferentes momentos da história. Fornece um enquadramento sobre conceitos teóricos e práticas que oferecem perspectivas e abordagens úteis para a transformação urgente dos nossos ambientes. Um entrelaçamento de pensamentos e experiências que têm sido disruptivos e decisivos para a criação de espaços mais sustentáveis, justos e inclusivos. Palavras-chave: histórias, ecofeminismos, cuidados, equidade ambiental, organização sócio-espacial 1. INTRODUCCIÓN El presente artículo propone visibilizar y tejer una genealogía de los pensamientos ecofeministas, feministas y de la ecología, así como de análisis de proyectos arquitectónicos que recogen estos valores desde una interpretación del presente. Propone trasladar estos discursos sostenibles a experiencias espaciales y modelos de gestión, muchos de los cuales por razón de tiempo histórico, no fueron concebidos bajo estas categorías o formas de pensamiento. No obstante, nociones como los cuidados de las personas y el entorno, la proximidad, los vínculos que establecemos como seres humanos con el ambiente natural y construido, la interdependencia, la ecodependencia, la igualdad, entre otros, están presentes en distintas arquitecturas, en distintas geografías y en distintos periodos históricos. Un tejido como proceso abierto que dé lugar a nuevas interpretaciones del pasado, complejice desde el presente y nos permita avanzar en los retos actuales. Una manera de definir la naturaleza, desde nuestro punto de vista como especie, es a través de la relación sistémica entre el ambiente y nuestros cuerpos. El ecofeminismo como pensamiento crítico cuestiona nuestro presente sustentado en los valores de mercantilización del mundo a corto plazo. Según la filósofa Alicia Puleo, el ecofeminismo como herramienta hermenéutica de la sospecha (para interpretar, desvelar y dar sentido), aporta, al igual que el concepto de género, cuestionamiento y desestabilización de nuestras identidades, así como la mirada crítica a la organización social establecida para plantearnos su transformación desde la conciencia ecológica (Puleo 2013, 2). En este punto vale la pena matizar desde dónde se aborda la mirada feminista sobre –o con– la ecología. La ecología es un planteamiento holista y por tanto sistémico, pero una aproximación únicamente de reconocimiento ecosistémico o de feminismo ecológico podría derivar en una actitud pasiva y compasiva hacia los animales y las plantas sin que requiera tomar parte y acción en el sistema de relaciones.
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 48 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 En sus diferentes formas, el ecofeminismo aborda los nuevos problemas derivados del desarrollo industrial; analiza las relaciones entre patriarcado y dominio sobre la naturaleza; revaloriza las actitudes y virtudes de la ética del cuidado históricamente propias de las mujeres; denuncia los graves problemas de salud sufridos por las mujeres a causa de la contaminación; revela la miseria y la multiplicación de las tareas de las mujeres más pobres debido al deterioro medioambiental y sostiene que el modelo neoliberal tecnocapitalista depredador ha de ser reemplazado por una relación armónica con el medio que, en vez de buscar el beneficio mercantil a corto plazo, conserve los recursos naturales, respete a los demás seres vivos y atienda al bien común (Puleo 2015, 106). Salvo cuando se mencione un pensamiento concreto, hablaremos de ecofeminismos en plural, porque al igual que el feminismo, como movimiento social y político, teórico y práctico, es diverso, porque diverso es el contexto; tiempo histórico, social y cultural de donde surge el pensamiento y la reivindicación. El ecofeminismo espiritualista vinculado a lo emocional y los ritos, el ecofeminismo material, el ecofeminismo del sur o la filosofía ecofeminista anglosajona con bases en el ecocentrismo y el sensocentrismo, o el ecofeminismo crítico ilustrado son algunos ejemplos. Pero independientemente de las distintas posturas y enfoques ecofeministas, lo cierto es que todas coinciden en esta premisa: que existe una relación intrínseca entre la opresión de género y la explotación del medio ambiente. Los ecofeminismos aportan nuevas dimensiones al debate sobre la dominación patriarcal y neoliberal definiendo que los valores antropocéntricos son también androcéntricos. En este sentido, tal y como señala Andrea Díaz Estévez en Ecofeminismo: poniendo el cuidado en el centro, la crisis ecológica no sería resultado únicamente del sesgo antropocéntrico como sesgo cultural que nos lleva a tener únicamente en consideración moral a los seres humanos frente al resto de seres vivos; sino que, este antropocentrismo denota, en realidad, un fuerte androcentrismo. Es decir, un modelo cultural en el que se imponen las visiones masculinas por sobre todas las demás. El androcentrismo ocurre también dentro de los propios modelos de pensamiento y movimientos sociales y políticos con los que hay un posicionamiento ideológico compartido, como puede ser los fundamentos de la sobreexplotación de los recursos, la injusticia ambiental, las relaciones sociales de producción o la distribución del poder y la riqueza. Así lo ha demostrado la historia oral y escrita, desde Olympe De Gouge, adherida a la propuesta de Jean-Jacques Rousseau en su Contrato Social, pasando por las feministas marxistas, hasta las mujeres afroamericanas del Partido Panteras Negras, por exponer tres ejemplos en donde las jerarquías en relaciones de género se hicieron evidentes a pesar de la visión e ideología compartida. El ecofeminismo, como el feminismo en general, es múltiple y conviene que conserve su independencia y su diversidad. Pero como compañero de ruta de la Ecología política, ha de advertir sobre los sesgos sexistas, sobre las inercias patriarcales dentro de la misma Ecología política (Kerslake Young 2013, 53) Lorraine Kerslake Young alude a que, si bien las desigualdades económicas y de derechos y su vínculo con la naturaleza o las ciencias naturales han sido abordadas de manera integrada por la Ecología Social o la Ecología Política entre otras tendencias, esto no implica necesariamente una superación de las opresiones de género.
daniela arias laurino y alessandra cireddu https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 49 2. ORIGEN DE LOS ECOFEMINISMOS. NATURALEZA Y CUERPOS POLÍTICOS Los años setenta, y muy especialmente dentro del dominante ámbito anglosajón, fueron los años de la teorización, la academización, los diagnósticos, la sistematización de las condiciones de las mujeres en la sociedad y la revisión y revalorización histórica de las mismas en términos de sujeto y otredad. Las Teorías Feministas y los Estudios de las Mujeres en todas sus áreas del conocimiento aportarían durante la segunda mitad del siglo XX preguntas y claves metodológicas para situar, transformar y hallar el camino hacia la emancipación de siglos de opresión. Por su parte, el ecologismo moderno como movimiento político y social surge y se consolida como tal en Occidente también en la década de los setenta y como denuncia del dominio sobre la naturaleza con fines de desarrollo. Si bien anteriormente existió una conciencia ecológica con pensamientos como el de Henry David Thoreau o Patrick Geddes no será hasta los años sesenta, con hitos como La primavera silenciosa de Rachel Carson o Los límites del crecimiento, texto derivado del primer informe del Club de Roma, que se ponen en marcha a nivel global dinámicas sociales, políticas, intelectuales y culturales de cara a una transformación (Riechmann 2021). Es en este contexto que la novelista, escritora y feminista francesa Françoise d’Eaubonne (París, 1920-2005), desarrolla los primeros escritos sobre el vínculo entre feminismos y ecología. En el ensayo El feminismo o la muerte de 1974, Françoise d’Eaubonne acuñó el término “ecofeminismo” expresando que el denominador común de la opresión de las mujeres y de la explotación del planeta era el sistema capitalista y patriarcal. De este modo, la autora abre nuevas perspectivas al movimiento feminista y a la lucha ecológica. Seguido hasta la actualidad por teóricas a nivel internacional, que desde distintos contextos y geografías alzan la voz (Martínez 2018)1, el pensamiento de Françoise d’Eaubonne surge a partir de referentes de mitad del siglo XX como fueron la filósofa, profesora, escritora y activista feminista francesa Simone de Beauvoir (1908-1986) o la bióloga marina y conservacionista estadounidense Rachel Carson (1907-1964). En efecto, la influencia de El segundo sexo (1949) y las críticas surgidas a raíz de este, le llevó a publicar su primer ensayo feminista en 1951, Le complexe de Diane, donde Françoise d’Eaubonne va un paso más allá y no solo analiza las razones que excluyeron a las mujeres de la cultura y la política, sino que plantea la idea de una bisexualidad originaria que fue disciplinada socialmente en pares binarios hombre-mujer. En su planteo ecofeminista de 1974 expone el potencial que tienen las mujeres como procreadoras en la lucha a favor de la ecología, pero no aludiendo a rasgos esencialistas sino desde el rol asignado y la desigualdad social derivada de la maternidad, así como a la ancha brecha en la distribución de las tareas de cuidados. Apela así al vínculo intrínseco que tienen las mujeres con la lucha en favor de la defensa de los bienes que sustentan la vida, no por su capacidad de ser madres, sino por la inequidad social que de esta condición se desprende. Según narra Alicia Puleo, la larga amistad que d’Eaubonne mantuvo con Simone de Beauvoir le llevó a presentarle sus ideas sobre ecofeminismo, 1 En el mundo anglosajón destacan las teóricas ecofeministas Carol Adams (1951 EE.UU), escritora americana, feminista, y defensora de los derechos de los animales; Karen Warren (1947, EE.UU) filósofa y escritora dedicada a los problemas éticos, o la australiana Val Plumwood,(1939-2008), filósofa ecofeminista de la Deep Ecology. En Europa, la alemana Petra Kelly (1947- 1992) conocida por sus escritos pacifistas y su activismo. Ecofeministas del sur global como Vandana Shiva, (1952 India), graduada en filosofía y líder del Foro Internacional sobre la Globalización; Wangari Maathai (1940-2011-Kenia), también activista política y ecologista fue la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004 por “su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz” al haber fundado el movimiento de mujeres ‘Cinturón Verde de Kenia’ para la plantación de millones de árboles contra la desertización en África.
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 50 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 las cuales de Beauvoir no recoge por temor a que las virtudes de los cuidados pudieran suponer la naturalización de un rol (Puleo 2022). Recordemos que las ideas centrales expuestas por la filósofa en El segundo sexo orbitan en relación al feminismo existencialista en el que el ser humano no es una esencia fija, sino “existencia”, una libertad que se va autoconstruyendo mediante elecciones, es decir “proyecto”, “trascendencia”, “autonomía”. En este sentido la autora hace referencia a las dicotomías esencia/existencia, naturaleza/cultura y trascendencia/inmanencia. En términos filosóficos, si la naturaleza es lo que se repite, los humanos como seres culturales nos transformamos y vamos cambiando. Por lo tanto, negar o quitar a una persona las posibilidades de proyectar su vida, excluyéndolas del ámbito cultural (la vida pública y política) por el hecho de pertenecer al “segundo sexo”, al sexo femenino, es un acto de dominación e injusticia. Como se explicará más adelante, esto tiene consecuencias directas en los roles de género asignados y los usos y apropiación de los espacios. Durante la última mitad del siglo XX el ecofeminismo explora la relación entre género, raza, clase, naturaleza, especies y colonialismo. Estas intersecciones y la confluencia con movimientos de justicia social inspiran los partidos verdes, los movimientos pacifistas y de acción directa surgidos en los setenta2. En esta línea pacifista una precursora ecofeminista en clave política e institucional fue Petra Kelly (1947-1992), activista por la paz alemana y una de las fundadoras del partido Alianza 90/ Los Verdes. Influenciada por el estudio de la naturaleza y su relación con la condición humana surgido del pensamiento de Henry Thoreau, sus ideas también estuvieron centradas en no replicar los valores jerárquicos masculinos. Sus alegatos a la ternura y la empatía como instrumento político son conocidos mundialmente. En un discurso en 1984 decía: Ser tierna y al mismo tiempo subversiva: eso es lo que significa para mí, a nivel político, ser “verde” y actuar como tal. Entiendo el concepto de ternura en sentido amplio. Este concepto, para mí también político, incluye una relación tierna con los animales y las plantas, con la naturaleza, con las ideas, con el arte, con la lengua, con la Tierra, un planeta sin salida de emergencia. Y, por supuesto, la relación con los humanos. Ternura entre las personas, también en el seno de un partido alternativo y no violento, que apuesta públicamente sin cesar por la suavidad, la descentralización, la no violencia (Parkin 2018,11). Petra Kelly expuso sobre el estrecho vínculo que existe entre la degradación ambiental – devenida en un contexto de problemática nuclear– el militarismo, y el sexismo. Por ello defendía, que cualquier demanda para lograr la justicia social estará incompleta si no se considera la crítica a las estructuras de dominación masculina sobre las mujeres. Para ella el poder patriarcal conduce a la catástrofe ecológica y pone sobre la mesa la redefinición del concepto de poder. Los movimientos ecofeministas adheridos a la crítica del modelo occidental surgen en la década del ochenta en países del sur global y son definidos como ecofeminismos espiritualistas. Tiene como característica fuerte la denuncia de la destrucción de los recursos naturales y de las formas de vida tradicionales de pueblos indígenas y personas del entorno rural, identificando al 2 Greenpeace nace en 1971 en Vancouver, Canadá con un grupo de activistas antinucleares canadienses. En 1978 se crea Greenpeace Internacional.
daniela arias laurino y alessandra cireddu https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 51 sistema patriarcal como una fuente principal de la destrucción ecológica global. La física, filósofa y escritora india Vandana Shiva (1952) es una de las activistas fundamentales de este movimiento que ha teorizado desde la interseccionalidad y en favor de las mujeres rurales. Su discurso decolonial y enfocado en el deterioro de la biodiversidad se posiciona vinculando a las mujeres a la tierra y la naturaleza desde aspectos esencialistas. Asimismo, su apuesta ética y filosófica sobre los saberes de las mujeres en su actividad cotidiana está basada en que, la protección de la naturaleza es una condición de supervivencia (Shiva 1995, 24). 2.1. PROTOFEMINISTAS Y ECOLÓGICAS. SOBRE EL ESTRECHO VÍNCULO ENTRE LA TEORÍA Y EL ACTIVISMO Aunque como se ha mencionado anteriormente el término “ecofeminismo” surgió por primera vez en Francia entrado los años setenta, los valores ecofeministas se han ido tejiendo a lo largo de la historia nutriéndose en su alteridad de pensamiento y acción desde muy diversas áreas del conocimiento y en distintas geografías. El Jardín-huerto ecofeminista que cultivo no predica el retiro del mundo, sino un compromiso histórico contra las formas patriarcales de insaciable voluntad de dominación que conducen a la crisis ecológica. Verde y rebelde, libre y lleno de vida, sus caminos soleados y sus senderos umbríos invitan a imaginar y proyectar un mundo futuro de igualdad entre los sexos y paz con la Naturaleza, un mundo sin explotación humana o animal y en el que la diversidad no sea motivo de opresión (Puleo 2019,9). Recuperar algunas ideas claves del período ilustrado es relevante para una reconstrucción histórica que ancle los principios aquí tratados. Las ideas que se proponen en este periodo, sustentadas en la observación de la naturaleza, los paradigmas de la igualdad, o la crítica a los prejuicios, podrían arrojar luz sobre las derivas y el desarrollo posterior de las ciencias naturales, el marxismo, el anarquismo, la ecología, los feminismos, o la ética animal. De este modo, si la filosofía ecofeminista crítica actual entiende la sostenibilidad en términos de igualdad de derechos, la libertad de los cuerpos y su vínculo con la naturaleza, es necesario buscar sus orígenes entre quienes desafiaron los binarios tradicionales. Los derechos civiles y universales están presente en todas las manifestaciones feministas primigenias: desde las estructuras espaciales de la Beguinas, la literatura de Christine de Pizan con La ciudad de las damas, pasando por Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, o Poullain de la Barre, hasta las abolicionistas y sufragistas, que en su largo y marginal periplo en la lucha por la igualdad de derechos establecieron un nexo con el ámbito natural. Las distintas manifestaciones protofeministas buscaron visibilizar las estructuras de poder que organizan las relaciones entre los géneros y las distintas especies. El bosque de las sufragistas también llamado Arboretum de Annie, en memoria de la activista de clase trabajadora Annie Kenney, es un ejemplo del acercamiento a la naturaleza y su simbología sociopolítica. Buscando refugio y contacto con la naturaleza, muchas mujeres sufragistas plantaron árboles en los extensos terrenos de Eagle House, en Bath. Se plantaron hasta 47 árboles a modo de homenaje a las activistas, y también coníferas en honor a las mujeres encarceladas. Así, el bosque
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 52 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 se convirtió en lugar de referencia, peregrinación y encuentro de las feministas sufragistas y el propio movimiento (Hammond 2017). En los años setenta esta zona fue urbanizada. Hoy, más de cien años después, el proyecto artístico y ecofeminista Walking Forest, aspira a tener en 2028 un “bosque intencional” como homenaje a las mujeres que defienden y protegen el mundo natural. El símbolo de lo natural está también enraizado en la idea de que el bosque siempre perdurará a la vida humana, nos trasciende y nos recuerda (Arias y Muxí 2021). El “ecofeminismo crítico ilustrado” sobre el que teoriza la filósofa Alicia Puleo, parte de una idea constructivista que tiene sus bases pues, en la defensa de los principios de igualdad y autonomía propios del período; en el interculturalismo en términos de diálogo e interpretación de todas las culturas; en el principio de precaución ante la tecnología, ni tecnofobia ni tecnolatría; en la revalorización, universalización y extensión de las actitudes y prácticas de los cuidados, aplicados también a los animales no humanos y a los ecosistemas. La autora desarrolla este pensamiento haciendo referencia explícita a las promesas incumplidas de la Ilustración y a la necesidad de llevarlas a cabo superando sus limitaciones androantropocéntricas. Es por tanto un ecofeminismo crítico y también autocrítico (Díaz Estévez 2019) ya que la concepción universalista del sujeto del periodo ilustrado choca inevitablemente ante las relaciones de poder establecidas por los hombres sobre las mujeres y su exclusión de la vida pública de este periodo. Es importante destacar que los derechos reclamados durante la ilustración en clave de derechos civiles y universales, visibilizan, además de la superioridad moral del hombre sobre las mujeres, el dominio sobre otras etnias, sobre los animales y la naturaleza. Los zoológicos (de animales y personas), el poder, la clase, la mercantilización y el colonialismo han mantenido una estrecha relación a lo largo de la historia de la humanidad y muy particularmente en este arco de tiempo en la Europa occidental, en el que la razón se erigía como medio para acceder al conocimiento. En términos de impacto de masas y divulgación científica encontramos a Rachel Carson (1907-1964), una destacada bióloga marina y conservacionista estadounidense, pionera en la comunicación para una conciencia medioambiental que abrió espacio para el surgimiento del pensamiento ecológico de los años sesenta y setenta del siglo XX. Su más conocida publicación, Primavera silenciosa, de 1962, fue el resultado de sus advertencias sobre los pesticidas sintéticos y sus efectos perjudiciales para el el medioambiente. De esta contaminación culpabilizó sin miramientos a la industria química. Fue una mujer sin miedo que padeció el machismo (mediante la ridiculización y el paternalismo) por parte de autoridades y empresarios como respuesta a sus libros publicados entre 1941 y hasta su muerte3, y por la profusa divulgación en clave de denuncia en prensa destinada al público en general. Su concepción holística y sistémica, así como el culto a la vida, la posicionan dentro de la corriente vitalista. Sus ideas y sus acciones sentaron las bases para los conceptos ecofeministas posteriores porque recogieron la otra voz, la de las mujeres preocupadas por los cuidados propios y de otras personas y especies. Su investigación surgió también de su experiencia vital: experiencia corpórea y de observación de su propio entorno y de cómo los efectos de los pesticidas, sobre todo el DDT, tenían sobre la vida silvestre en el campo de su familia en Maryland. 3 Las publicaciones de Rachel Carson fueron Under the Sea Wind (1941); The Sea Around Us (1951); 1955, The Edge of the Sea (1955); Silent Spring (1962); The Sense of Wonder (1964).
daniela arias laurino y alessandra cireddu https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 53 Sabiendo lo que sé, no habría paz en el futuro para mí si guardara silencio... Es, en el sentido más profundo, un privilegio, así como un deber hablar a muchas miles de personas (Carson, 2022)4. Contemporánea a la investigadora Rachel Carson, también en Estados Unidos, Jane Jacobs (1916-2006) aparece como una de las activistas referentes del urbanismo de la segunda mitad del siglo XX. Sus fuertes críticas a las políticas destructoras de comunidades en favor del automóvil le llevaron a reivindicar propuestas de ciudades sostenibles poniendo especial atención a las dinámicas sociales que se generan en los diferentes barrios de acuerdo con su contexto y características físicas y espaciales. En su libro Muerte y vida de las grandes ciudades, de 1961, se expresa la crítica a la zonificación que produce espacios urbanos monofuncionales, baja densidad del suelo o calificación de terrenos, en sus palabras: “la urbanización anti-urbana”. En este sentido, lo antiurbano es para la autora lo antinatural, porque la ciudad es la expresión natural del hábitat humano. Evidentemente, los seres humanos son una parte de la naturaleza, tanto como puedan serlo los osos o las abejas, las ballenas o las cañas de sorgo. Las ciudades de los seres humanos son naturales, en tanto que producto de una forma de la naturaleza, como las colonias de marmotas o los bancos de ostras (Jacobs 2011, 483). En su propuesta el entorno urbano es concebido como un espacio integral cuya continuidad y vitalidad la aportan las personas coexistiendo mediante los usos y las actividades. Jane Jacobs observa la ciudad como un sistema dinámico y en continuo cambio. Así, proteger la ciudad como entorno natural, como un bien común, se aleja de cualquier perspectiva reduccionista que no comprenda las totalidades, que simplifique la complejidad o haga invisible los vínculos y las relaciones entre las personas, otras especies y su hábitat construido. En este sentido, es el activismo dentro de un sistema complejo una forma de posicionar los vínculos, los cuerpos y las relaciones con el entorno. El activismo, como una posición de ruptura y enfrentamiento a lo establecido, instaura nuevas maneras de expresión como forma de reclamo asociadas al cuerpo en las calles y en espacios poco convenientes a la vista de los aparatos represores o de control. Una manera de manifestar y hacerse visible como también lo hicieron las mujeres del movimiento sufragista en su larga lucha y muy especialmente a principios del SXX. Si por entonces el cuerpo era el medio por el cual conseguir derechos de tipo civiles y universales, en los sesenta y setenta –y actualmente– el cuerpo es símbolo de la propia denuncia y fin en sí mismo. Cuerpos enfermos, dominados o privados. La denuncia a través del cuerpo y la expresión artística encarnada será la tónica de esta época. Lugar de la experiencia vital que, como señala Mari Luz Esteban, es “el lugar del deseo, la reflexión, la resistencia, la contestación y el cambio social, en diferentes encrucijadas económicas, políticas, sexuales, estéticas e intelectuales”. El cuerpo, como espacio de apropiación, dominación y mercantilización, será a la vez fin y motor para el cambio. 4 “Knowing what I do, there would be no future peace for me if I kept silent... It is, in the deepest sense, a privilege as well as a duty to speak out to many thousands of people” en Carson, Rachel, and Dorothy E. Freeman. 2022. Always, Rachel: The Letters of Rachel Carson and Dorothy Freeman, 1952–1964. Open Road Media.
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 60 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 En Inglaterra, la paisajista Lady Marjory Allen of Hurtwood trabajó, a partir de los años 40 del siglo XX, en la preservación de espacios verdes y la promoción de la planificación urbana sostenible, defendiendo la importancia de los espacios naturales y la conexión con la naturaleza en entornos urbanos. El Playground Movement que ella promovió en el Reino Unido abogaba por la creación de espacios seguros y adecuados para que los niños pudieran jugar y desarrollarse libremente en el medio de elementos naturales y “sucios”, no en espacios ordenados incluyendo importantes conceptos como la accesibilidad universal. Su enfoque pionero en la planificación de áreas de juego influyó en las políticas y prácticas posteriores relacionadas con el diseño de espacios para el juego infantil. Tal y como se menciona en el punto 2.2 estos ejemplos ilustran la importancia de abordar la cuestión de los cuidados a nivel público y urbano en términos espaciales. Un caso relevante en este contexto es la experiencia mexicana de la Casa de la Asegurada, centros de apoyo a la mujer perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que surgió en la década de 1950, desempeñando un importante papel en el empoderamiento de las mujeres en diversos aspectos de sus vidas (Martín y Durán 2021). En sus inicios, la casa de la Asegurada se enfocó en proporcionar servicios de cuidado y apoyo a las mujeres trabajadoras, reconociendo la importancia de garantizar su bienestar y equilibrio entre la vida laboral y personal, brindando atención médica, servicios de guardería, cursos, talleres y actividades recreativas. Sin embargo, en la década de 1960, estos centros cambiaron su nombre a Centros de Seguridad Social y Bienestar Familiar, con un claro cambio de enfoque hacia la estructura familiar que implicó una reducción en los espacios ganados por las mujeres en la esfera pública (Martín y Durán 2021). Al desplazar la atención de las necesidades específicas de las mujeres hacia la noción más amplia de bienestar familiar, se diluyó el reconocimiento de la importancia de empoderar a las mujeres individualmente y se enfatizó más en el papel tradicional de la mujer como cuidadora en el ámbito doméstico. Una experiencia más reciente de apoyo a los cuidados en la escala pública y urbana es la recuperación del antiguo edificio CIBA (2016-2023) en el municipio de Santa Coloma de Gramenet en España, para transformarlo en un centro integral de recursos para mujeres y espacio de innovación y economía feminista. Este equipamiento público, cuyo proyecto ha sido promovido por la alcaldesa Nuria Parlón y la directora de urbanismo Zaida Muxí, tiene varios usos y funciones, entre ellos espacios de innovación y formación feminista, laboratorios de políticas públicas de género, espacios para la creación de proyectos económicos y sociales y áreas comunes de uso compartido como un restaurante, un jardín, un espacio infantil, un huerto, entre otros8. Sin embargo, no siempre, o mejor dicho casi nunca, las respuestas al cuidado y el apoyo al empoderamiento de las mujeres vienen desde lo público. Hay casos en los cuales, esperando que el Estado y el mercado proporcione una solución, el espíritu mutualista y participativo renace bajo nuevas apariencias: ciudadanos individuales y grupos de familias se organizan en entidades locales o organizaciones independientes, capaces de formular nuevas solicitudes y encontrar nuevas respuestas, mostrando un gran potencial creativo y de transformación social. El fenómeno se conoce como welfare activo. Algunos ejemplos son las guarderías promovidas y gestionadas por los mismos padres, los Local Exchange Trading Systems (Lets) y los Bancos del Tiempo o intercambio 8 La Ciba, espacio de innovación, recursos para mujeres y economía feminista. 2022. Obtenido en La Vanguardia: https:// www.lavanguardia.com/local/barcelona/20221204/8631636/ciba-santa-coloma-espacio-innovacion-recursos-mujeres-eco- nomia-feminista-brl.html
daniela arias laurino y alessandra cireddu https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.04 61 de favores, los Carsharing y Carpooling como sistemas de movilidad alternativos al coche individual, las redes de conexión directa y equitativa entre productores y consumidores (Fairtrade). Se trata de innovación social desde abajo y en el terreno de la vida cotidiana; iniciativas que nacen de la creatividad y el espíritu emprendedor de algunas personas, que actúan rompiendo con los pensamientos y las prácticas dominantes, pero viven gracias a la adhesión y a la participación activa y creativa de muchas personas, a las cuales se ha dado el nombre de Comunidades Creativas9. En la escala de la vivienda, también encontramos casos de welfare activo, por ejemplo, el Cohousing como solución colectiva al tema de habitar, ejemplo de comunidad electiva, donde los habitantes co-diseñan sus propios espacios y sus relaciones sociales, mezclando intimidad y momentos de participación en busca de una calidad de vivir mejor. Las raíces del Cohousing se relacionan con las teorías y reivindicaciones feministas que surgieron en Estados Unidos en el siglo XIX, extendiéndose al norte de Europa en el siglo XX, explorando la posibilidad de colectivizar el cuidado (Vestbro y Horelli 2012; Muxí 2018; Cireddu 2021). En Suecia, Alva Myrdal y Sven Markelius imaginaron la vivienda compartida como una herramienta inteligente que permite combinar las esferas de la producción y la reproducción, colectivizando los cuidados: “La vivienda urbana, donde veinte familias, cada una en su propio apartamento, cocina sus propias albóndigas, donde muchos niños pequeños están encerrados, cada uno en su pequeña habitación, ¿no clama esto por una planificación, para una solución colectiva?!”, como menciona la misma Alva Myrdal en la reunión del Professional Women’s Club de 1932. La tradición del Cohousing es abundante en Europa, y recientemente ha llegado al sur del continente. En Barcelona hay experiencias significativas como La Borda o la Chalmeta, que buscan ofrecer opciones de vivienda asequible con espacios y recursos compartidos, junto con un desarrollo urbanístico no especulativo (Cireddu 2021). 4. REFLEXIONES FINALES Nos encontramos en un momento crucial en términos de los límites bio-geofísicos del planeta, este es un hecho irrefutable en términos científico-académicos. Pero la destrucción de la naturaleza no se produce aisladamente y de manera independiente al deterioro social. En tanto el antropoceno supone un momento crítico de la historia de la humanidad, hemos de tomar primero una decisión, como describe Jorge Riechmann en El siglo de la gran prueba, decidir si mantenemos nuestra forma de vida o cambiamos la relación que mantenemos con la naturaleza, ya no para modificar el curso del desastre, inevitable para el autor, sino para paliar consecuencias y afrontar una transición socio-ecológica que es impostergable. El abordaje ante un problema de tal magnitud, global y complejo, requerirá de estrategias y consensos integrales y participativos, en los que se adopten visiones incluyentes y no jerárquicas, tanto en el ámbito social como en la relación con el medio ambiente. Una visión contemporánea del ecofeminismo que supere las posturas esencialistas y sume acciones y atención crítica y teórica para desafiar las lógicas hegemónicas, nos permitirá dar respuesta a las crisis actuales como un posible camino ante esta discontinuidad en la historia de la especie humana. 9 EMUDE (Emerging User Demands for Sustainable Solutions) Creative Communities http://www.sustainable-every- day-project.net/EMUDE/
teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 62 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Las crisis, ambiental y ecológica; política; de desigualdad social y económica; de los cuidados; así como la crisis agroalimentaria o migratoria, constituyen, hoy más que nunca, una problemática sistémica que repercute de manera directa en nuestros cuerpos y en nuestro entorno inmediato, social y físico. Las ciudades son el espacio dónde se manifiestan las desigualdades en términos de género, renta, origen y raza, pero son también el ámbito desde donde generar las transformaciones para una vida inclusiva y diversa centrada en todas las personas. Rescatar y aprender de las estrategias arquitectónicas y urbanas alternativas del pasado, así como de otras formas de organización, diseño y gestión comunitaria es un camino a la contribución de mejores y más saludables formas de habitar. En este sentido, el pensamiento interdisciplinar que nos proponen los ecofeminismos vinculando los cuidados con el ambiente son un recurso para generar prácticas socioespaciales de cara a la transición social y ecológica inminente. REFERENCIAS Arendt, Hannah. 1993. La condición humana. Vol. 306. Barcelona: Paidós. Arias Laurino, Daniela. 2018. “La construcción del relato arquitectónico y las arquitectas de la modernidad: un análisis feminista de la historiografía” Tesis doctoral. Arias Laurino, Daniela y Muxí, Zaida. 2021. “Mujeres y paisaje. Recorridos de una práctica holística”. Artículo no publicado. Carson, Rachel, and Dorothy E. Freeman. 2022. Always, Rachel: The Letters of Rachel Carson and Dorothy Freeman, 1952–1964. Open Road Media. Cireddu, Alessandra. 2021. “New Housing Developments in the City Center of Guadalajara (Mexico): An Analysis from the Perspective of Collective and Sustainable Dwelling” Buildings 11, no. 4: 168. https://doi.org/10.3390/buildings11040168 Cúneo Martín. 2020. Ecofeminismo. Yayo Herrero. Obtenido de: https://www.elsaltodiario.com/ecofeminismo/entrevista-yayo-herrero-econom%C3%ADa-tecnolog%C3%ADa-pol%C3%ADtica-so- ciedad-naturaleza-cuidados Díaz Estévez, Andrea. 2019. Ecofeminismo: poniendo el cuidado en el centro. Ene, 13(4). Consultado de http://ene-enfermeria.org/ojs/index.php/ENE/article/view/1072 Durán, María Ángeles. 1998. La ciudad compartida. Conocimiento, afecto y uso. Madrid: Consejo Superior de los colegios de arquitectos de España. Esteban Galarza, Mari Luz. 2004. “Antropología del cuerpo: género, itinerarios corporales, identidad y cambio.” Antropología del cuerpo (2004): 9-263. Federici, Silvia. 2010. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de sueños. Madrid. García Dauder, S. y Pérez Sedeño, Eulalia. 2015. “Los inicios de la sociología del trabajo: Jane Addams, la Hull House y las mujeres de la Escuela de Chicago”. Sociología del Trabajo, Nueva Época, 83: 24-49. González, Carmen y Pérez, Lourdes. 2022. “Rastreando sinergias entre mujeres: la casa solar dover y la Agenda 2030”. Cuestiones de género: de la igualdad y la diferencia, 17: 232-252. Grote, Janie. 1992. “Matrix: A Radical Approach to Architecture”. Journal of Architectural and Planning Research 9, (2), Special Issue: Women’s Voices in Architecture and Planning: 158-168. Hammond, Cynthia Imogen. 2017.” Architects, Angels, Activists and the City of Bath, 1765? 965”: Engaging with Women’s Spatial Interventions in Buildings and Landscape. Routledge. Hayden, Dolores. 1982. The grand domestic revolution: A history of feminist designs for American homes, neighborhoods, and cities. MIT Press.
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teJiendo histoRias. expeRiencias de tRansfoRmaciÓn socio-espacial desde los valoRes ecofeministas 64 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 BREVE CV Daniela Arias Laurino. Doctora en Teoría e Historia de la Arquitectura por la Universidad Politécnica de Cataluña (Barcelona) y Máster en Laboratorio de Vivienda Colectiva del Siglo XXI por la misma universidad. Licenciada en Arquitectura por la Universidad de la República de Uruguay (UdelaR). Actualmente se desempeña como Profesora Asociada de la ETSAB-UPC en el Departamento de Teoría e Historia. Desde 2015 es editora en jefe y cofundadora de la red y el sitio web “Un día | Una arquitecta” para la investigación y difusión del trabajo de mujeres arquitectas. Ha sido parte del equipo coordinador de los Congresos Internacionales de Vivienda Colectiva Sostenible ed.2014 Barcelona, Ed.2016 Sao Paulo, y Ed 2018 Guadalajara. Como investigadora se ha centrado por una parte, en la historia, la arquitectura y la ciudad desde una perspectiva de género y feminista y también en la gestión de la vivienda social, la exclusión social-territorial y el modelo de vivienda cooperativa. Alessandra Cireddu. Doctora en Ciudad, Territorio y Sostenibilidad por la Universidad de Guadalajara (México), con maestría en vivienda por la Universidad Politécnica de Cataluña (Barcelona). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, socia fundadora del despacho de arquitectura EMA. Actualmente se desempeña como profesora investigadora y directora nacional del Programa de Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey (México). Colabora activamente con el Laboratorio de la Vivienda del Siglo XXI (UPC, Barcelona), ha sido coordinadora del III Congreso Internacional de Vivienda Colectiva Sostenible en 2018, del Seminario Internacional de Investigación “Construyendo la ciudad sostenible con enfoque de género” en 2021 y “Ciudad y mujer” en 2023. Es co-responsable del proyecto “La vida cotidiana como herramienta de proyecto para la humanización de las ciudades”, una investigación aplicada sobre ciudad y género acreedora del fondo Ciencia de Frontera 2019 del Conacyt México.