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Romper el silencio. La Memoria Histórica como antídoto de la amnesia colectiva española

Vila Ortega, Cristina

Abstract

Se estima que alrededor 250 personas fueron asesinadas por el franquismo entre 1936 y 1941 en San Fernando (Cádiz). Cifras bastante elevadas teniendo en cuenta que en la ciudad, salvando ciertas protestas dentro de la Marina de Guerra, apenas se mostró resistencia contra los golpistas. A día de hoy, 108 represaliados han sido exhumados de la fosa común del camposanto de la localidad, gracias a la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando (AMEDE) que, desde 2016, busca no solo identificar a dichas víctimas, sino honrar su memoria y recuperar su dignidad. Esta investigación y reportaje nacen con el objetivo de poner sobre la mesa las dificultades y retos que se les presentan a este tipo de iniciativas, las motivaciones que llevan a esta lucha, y además, trataremos de hacernos eco de una historia que, incluso para muchos isleños, sigue siendo desconocida.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO ROMPER EL SILENCIO La Memoria Histórica como antídoto de la amnesia colectiva española Realizado por: Cristina Vila Ortega Dirigido por: Miguel Vázquez Liñán Doble Grado en Periodismo + Comunicación Audiovisual 1 Resumen Se estima que alrededor 250 personas fueron asesinadas por el franquismo entre 1936 y 1941 en San Fernando (Cádiz). Cifras bastante elevadas teniendo en cuenta que en la ciudad, salvando ciertas protestas dentro de la Marina de Guerra, apenas se mostró resistencia contra los golpistas. A día de hoy, 108 represaliados han sido exhumados de la fosa común del camposanto de la localidad, gracias a la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando (AMEDE) que, desde 2016, busca no solo identificar a dichas víctimas, sino honrar su memoria y recuperar su dignidad. Esta investigación y reportaje nacen con el objetivo de poner sobre la mesa las dificultades y retos que se les presentan a este tipo de iniciativas, las motivaciones que llevan a esta lucha, y además, trataremos de hacernos eco de una historia que, incluso para muchos isleños, sigue siendo desconocida. 2 ÍNDICE MEMORIA INTRODUCCIÓN…………………………………………....................................3 MARCO TEÓRICO………………………………………………………….……5 2.1. El reportaje como género estrella del buen periodismo...........................5 2.2. La Memoria en el contexto de trauma psicosocial transgeneracional español……………………………………..………........10 OBJETIVOS………………………………………………………………………25 METODOLOGÍA Y COMPOSICIÓN DEL REPORTAJE…………...............26 4.1.Selección del tema……………………………………………………...26 4.2. Rastreo documental……………………………………………………27 4.3. Consulta de fuentes……………………………………………………28 4.4. Organización del material y redacción………………………………...31 DIFICULTADES Y RETOS……………………………………………………..32 ANEXOS ANEXOS I………………………………………………………………………..…1 ANEXO II…………………………………………………………………………..7 ANEXO III………………………………………………………………………...18 ANEXO IV……………………………………………………………………...…26 ANEXO V…………………………………………………………………………37 ANEXO VI……………………………………………………………………..….46 ANEXO VII……………………………………………………………………….51 ANEXO VIII………………………………………………………………………54 BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………....56 3 INTRODUCCIÓN El presente trabajo estudia el movimiento de Recuperación de Memoria Histórica (RMH), partiendo del proceso de exhumaciones de las fosas comunes del cementerio de San Fernando (Cádiz) como objeto de estudio; lugar donde víctimas, voluntarios, AMEDE (Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando) e instituciones locales y provinciales se han unido con el objetivo de devolver la dignidad a todos los represaliados por el franquismo de la ciudad. Pese a la creencia común de que existen más fosas comunes en otros puntos de la localidad, los estudios y trabajos se han centrado en esta porque, al contrario de otras ciudades próximas como Puerto Real, donde hubo que buscar los lugares de enterramiento, la localización de las fosas comunes del cementerio siempre ha estado clara. En San Fernando eran bien conocidos los veintiséis fusilamientos que tuvieron lugar entre 1936 y 1941 en la tapia del camposanto, así como el posterior arrojo de los cuerpos a las fosas comunes. Sin embargo, han tenido que pasar más de siete décadas para poder devolver a las víctimas y a sus familiares la dignidad que un día se les arrebató. La elección de esta ciudad no ha sido azarosa debido, en primer lugar, a que se trata del lugar de pertenencia de la autora; pero, también, porque supone un reflejo de lo que realmente ocurrió en la Guerra Civil en prácticamente la mitad de España: no hubo guerra, tan solo represión. No hubo un conflicto entre dos bandos de distinta ideología, sino un exterminio planificado por el bando franquista contra todo aquel que pudiera ser sospechoso de oponerse al levantamiento. Por todo ello, este reportaje no dirigirá únicamente su mirada hacia las exhumaciones que se vienen realizando desde el año 2017, sino también hacia una problemática aún mayor: el desconocimiento de nuestra historia local. Resulta irónico cómo una ciudad que presume constantemente de la valentía mostrada por sus ciudadanos durante la Guerra de la Independencia, a través de actos, homenajes, construcciones y enseñanzas en los colegios, no realice el mismo tratamiento con los dirigentes políticos de la II República que fueron asesinados sin justificación alguna, 4 a pesar de haber realizado labores tan importantes en temas relacionados, por ejemplo, con la regulación de las condiciones laborales de obreros y salineros. También resulta curioso el hecho de que, aun siendo una ciudad de tradición militar, no honre con frecuencia a todos aquellos miembros del Ejército a quienes se les arrebató la vida por no sumarse al levantamiento junto a otros muchos militares. Lo cierto es que, a pesar de que en los últimos años, tanto las instituciones locales como las provinciales hayan colaborado económicamente en cierta medida con las labores de RMH, resulta insuficiente su compromiso con la Memoria si tenemos en cuenta la escasa cultura de reparación que existe en la ciudad. En Nuevos sentidos del pasado franquista. Las políticas de la Memoria en Andalucía, Del Río (2013) cita una obra propia anterior para poner en valor la importancia de la historia local para la consecución de la identificación histórica y colectiva del pueblo. “La historia local de la represión […] no solo recupera y pone en valor para el pueblo una parte de su pasado, sino que sitúa en la cotidianidad local de manera normalizada un debate hasta hace muy poco estigmatizado (Del Río Sánchez, 2010). En ese sentido supone un claro ejemplo de avance y profundización democrática” (Del Río, A., 2013:162) Es por ello que el objetivo fundamental de este reportaje reside en la divulgación de la historia local de San Fernando, la cual en muchos casos parece olvidada; pero dejando ver, a su vez, que lo que allí sucedió es un ejemplo más de lo ocurrido en otras muchas ciudades de España que aún hoy no abogan por la RMH. Con esto no se pretende más que contribuir a la visibilidad de una lucha necesaria para el establecimiento de una sociedad democrática basada en los tres pilares de los que ya hablaba Manuel Azaña en 1938: paz, piedad y perdón. Pilares que no se asentarán hasta que exista verdaderamente en España una voluntad de diálogo y reparación. 5 MARCO TEÓRICO 4.1. El reportaje como género estrella del buen periodismo La definición de buen periodismo no es universal. Hablamos de un oficio que nace como watchdog o perro guardián frente al poder, y que finalmente acaba por convertirse en su cómplice. El periodismo se ha convertido en aquello que los propios periodistas han dejado que sea: un instrumento propagandístico del poder, ya no solo del político, como viene ocurriendo desde la época absolutista, sino, de forma más grave, del económico. Una situación que se vuelve aún más grave a partir de 1945, cuando Estados Unidos se convierte definitivamente en la potencia mundial predominante, reforzándose así las bases capitalistas en el mundo occidental, lo cual también tiene su efecto en el sector de la información. Labio y Nogales (2010) afirman que el contexto comunicativo actual, caracterizado por la hegemonía de los principales grupos mediáticos, no es más que fruto de la evolución económica y cultural de este sistema, que ha acabado provocando “la existencia de un mensaje unidireccional y homogéneo sometido a mecanismos de espectacularización, sesgado y superficial en ocasiones, y dirigido a transmitir valores propios de la economía de mercado” (Labio, A., Nogales, A.I., 2010:70) A pesar de todo ello, la función social del periodismo no ha desaparecido y parece ser que, cada vez más, los periodistas se agrupan para crear medios de comunicación independientes con el objetivo de llevar a cabo un periodismo de calidad: aquel que es ajeno a lo políticamente correcto, crítico y comprometido con la sociedad y sus valores éticos. Es ese el periodismo al que deberíamos aspirar como profesionales. Un esfuerzo que no pasa desapercibido entre el público si tenemos en cuenta que, a pesar de ser relativamente de nueva creación, según un estudio de 2020 del Digital News Report de la Universidad de Navarra, tres medios nativos digitales se encontraban entre los diez más leídos en España. 6 Martín Caparrós (2006) afirma que el periodismo es “una forma de pararse frente a la información y su política del mundo: una forma de decir el mundo que también puede ser otro” (como se citó en Rincón, 2018). Es decir, Caparrós muestra al periodismo como una forma de protesta, como el modo en que la ciudadanía expresa que la sociedad puede ser distinta, que existen necesidades de cambio. Rincón se sustenta en esta afirmación para defender que la función del periodismo no es otra sino “molestar al poder y defender las libertades, los derechos y la democracia” a través de un eje conformado por la libertad de expresión como máximo valor democrático (Rincón, O., 2018:12). Pese a las críticas constantes que los profesionales de este oficio reciben, su influencia en la opinión pública sigue siendo innegable, y es aquí donde recae la máxima responsabilidad del periodista, quien alejado de la objetividad que un día se quiso enseñar en las aulas, selecciona los hechos que quiere contar y cómo contarlos, guiando el punto de mira del lector hacia determinados lugares y ofreciéndole interpretaciones que, a menudo, acabarán por liderar la opinión pública. Y es que al fin y al cabo el periodismo se basa en eso: en la interpretación, la cual Vivaldi define como “una valoración objetiva basada en los antecedentes, análisis, hilación y exposición comprensiva de los acontecimientos” (como se citó en Del Río, J., 1977:28); es decir, no se trata de decir al lector lo que debe pensar, ni de que el periodista presente su opinión como la única válida y verdadera, sino de aportar al receptor las herramientas necesarias para la comprensión de los hechos y para que sea él quien de forma autónoma adopte una opinión personal. La información pura resulta prácticamente inexistente, ya que todo lo publicado en los medios está cargado de política e ideología, además de opinión, incluso cuando el objetivo perseguido es dar la sensación de objetividad (Del Río, J., 1977:7). Romero considera la objetividad no únicamente como una ilusión, sino también como una barrera que no nos permite apreciar “los resultados de una investigación desde la subjetividad bien intencionada” (Romero, L., 2006:9). Quizás es por todo ello por lo que el reportaje es considerado por numerosos autores como el género estrella de este oficio, aunando diversas técnicas y métodos procedentes de otros como la entrevista y la crónica (Moreno, P., 2010:101) y tomando influencias de diversas disciplinas como el cine o la novela a la hora de 7 contar historias (Parratt, S. 2008:118). El principal valor de este género se encuentra en la profundización en los hechos, la cual resulta difícil de encontrar en una noticia, debido en gran parte al ritmo acelerado que se viene siguiendo en las redacciones desde hace décadas. De acuerdo con Pastora Moreno: “El reportaje supone una vía de escape a la información rutinaria […] con objeto de buscar nuevos elementos que ofrecer. Se sale de la línea dominante. Se empeña en buscar imágenes y cuestiones insólitas, a veces desconocidas, para tratar en profundidad diversos hechos que no han sido tratados de este modo con anterioridad” (Moreno, P., 2010:102) En esta misma línea, Del Río (1977:10) defiende el reportaje como el “género periodístico más completo”, ya que permite indagar en el fondo de los acontecimientos con todo lujo de detalles, armándose para ello, además, de otros géneros como la crónica, la entrevista o la encuesta; herramientas que resultan fundamentales para ofrecer el contexto completo del hecho acontecido al lector. Debido a la característica profundidad con la que trata los hechos, el reportaje se convierte en el género propicio para llevar a cabo la función inicial del periodismo: el servicio a la sociedad. Su versatilidad, y la libertad con la que el periodista trabaja en este género, le permite enfocarse en la búsqueda de soluciones a problemas sociales (Del Río, J.,1977:30). Del Río (1977:33) cita a Humberto Cuenca para poner en valor la función del reportaje como “instrumento de lucha social al servicio del pueblo” ya que este último autor considera que este género “no es un suceso extraordinario, es un descubrimiento de la realidad”. Y en este descubrimiento de la realidad, no solo se ahonda en el “por qué” de las cosas. El reportaje no se conforma, va más allá y estima qué ocurrirá en el futuro a raíz de los acontecimientos que narra, y gracias a la investigación que le precede, se centra también en el “para qué” y en el “qué podría suceder” (Prada, R., 2012:156) Decía Gabriel García Márquez (1996) en la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, sobre el reportaje que es el género “que requiere más tiempo, más investigación, más reflexión y un dominio certero del arte de escribir”, resumiendo así las principales características del género. Prada (2012:166) coincide con García Márquez más de una década más tarde cuando enumera como rasgos 8 distintivos del género la profunda investigación, la contextualización, el lenguaje propio que elige el periodista a la hora de llevar a cabo la redacción, y añade, además, la intención del reportero de arrojar luz sobre hechos que resultan de interés para la ciudadanía. Yendo aún más lejos, el autor compara la actitud del periodista con la de un cazador casi furtivo que descubre “entre los escombros de las noticias reposadas, las explicaciones de los acontecimientos que le dan curso a la vida social” (Prada, R., 2012:166). Existe un consenso, por tanto, en cuanto a cuáles son los rasgos que diferencian al reportaje del resto de géneros, y en ello se basan las afirmaciones que lo sitúan como el más representativo del buen periodismo. Hablamos de la profundidad con la que investiga los hechos, la libertad del periodista en su tratamiento y la metodología científica empleada en su ejecución. Son numerosas las definiciones del reportaje donde se incluyen estos aspectos tan determinantes. Ejemplo de ello es la que crea Ulibarri en 1994: “Reportaje es el género periodístico que indaga con distintos grados de profundidad, valiéndose de múltiples fuentes y métodos, sobre hechos o situaciones de interés público para dar a conocer su existencia, relaciones, orígenes o perspectivas, mediante el empleo de diversas estructuras y recursos expresivos” (Ulibarri, E., 1994:38) Sonia Parratt establece en 2003 la suya propia, donde recalca la libertad del periodista: “Actualmente el reportaje es […] un género periodístico de extensión variable en el que se suele ahondar, e incluso, explicar y analizar, en hechos actuales pero no necesariamente noticiosos, cuyo autor goza de una mayor libertad estructural y expresiva, y que generalmente se publica firmado y acompañado de fotografías o infografía” (Parratt, 2008:122) Por todos estos rasgos que lo diferencian de otros géneros, el reportaje abandona la función meramente informativa para adentrarse en el terreno de la creatividad y la estética. La libertad concedida al periodista en la realización de este trabajo le permite incluir figuras literarias como la metáfora, e incluso el uso de técnicas pertenecientes a otros géneros. Sobre esto último, Ulibarri afirmaba: 15 dictatoriales (para el caso de las transiciones a la democracia) o en conflictos armados de todo tipo (períodos de transición post-conflicto)” (Martín-Beristain, C. et al, 2011:476). Autores como Gálvez (2006) creen firmemente que la aplicación de la política de consenso durante la Transición Española estableció límites que impidieron mirar al pasado y hacer una revisión acerca de todo lo que había tenido lugar dentro de nuestras propias fronteras, destacando además la inexistencia de “comisiones de la verdad” (Aguilar, citado en Gálvez, S. 2006:2), que indagaran acerca de los crímenes que se llevaron a cabo durante la dictadura franquista. De esta forma, las políticas que se aplicaron con el presunto fin de evitar el resurgimiento de conflictos, así como el hecho de que las instituciones oficiales presentaran la Guerra Civil como responsabilidad colectiva de todos los españoles, y no como un conflicto bélico iniciado mediante un golpe de Estado, favorecieron el olvido en detrimento de la memoria. Pero como afirma Ruiz-Vargas (2006), la memoria individual, al ser un terreno íntimo de cada ser humano, no puede ser intervenida por una persona ajena; y aunque se pueda prohibir hablar de ella, o desincentivar a las víctimas a hacerlo, las vivencias de cada persona seguirán permaneciendo intactas en su memoria, ya que “nadie puede escapar a los efectos perversos de una memoria traumatizada a la que no se le ha dado la oportunidad de lavar sus heridas” (Ruiz-Vargas, J.M., 2006:38). Por lo general, el trauma es considerado una herida que se abre en las personas cuando son víctimas o testigos de situaciones difíciles o duras, y que puede prolongarse durante un largo periodo de tiempo. Este trauma puede ser psíquico, si afecta de manera individual a un sujeto, pero se convierte en social cuando son hechos históricos los que dejan una huella negativa en un conjunto amplio de personas o en el total de una población. Sin embargo, Martín-Baró (1988) habla de trauma psicosocial cuando existen acontecimientos plagados de violencia que se desarrollan de forma prolongada. Años más tarde, el mismo autor (2003) definiría el trauma psicosocial o TPS como: “La cristalización –o materialización- en los individuos de unas relaciones sociales aberrantes y deshumanizadoras como las que prevalecen en situaciones de guerra civil […] Una consecuencia normal de un sistema social basado en relaciones sociales de explotación y opresión deshumanizadoras […]” (como se citó en Villagrán, L., 2016:62). 16 Por lo tanto, siguiendo las condiciones que señala Martín-Baró (1988) para hablar de trauma psicosocial, podríamos considerar a la población española víctima de ello, debido al carácter social de su herida y a que ella perdura gracias a las distintas instituciones existentes. Aun no siendo la Guerra Civil Española de extensa duración en comparación con otros conflictos bélicos, los siguientes cuarenta años de dictadura franquista seguirían encajando dentro de los acontecimientos que podrían ser causa del TPS. Una de las razones por las que los supervivientes de los eventos trágicos desarrollan un trauma psicológico, según Janoff-Bulman, es el sentimiento de que todo lo que creían cierto se desmorona. Habla el autor entonces del derrumbamiento de “tres pilares fundamentales sobre los que sustenta su visión del mundo […] a) que el mundo en el que vivimos es un lugar seguro y las personas que nos rodean son buenas y generosas; b) que nosotros somos personas competentes, honestas y buenas, y c) que todo lo que sucede en este mundo tiene sentido” (como se citó en Ruíz-Vargas, J.M., 2006:10). La asimilación de la vulnerabilidad del ser humano tras un acontecimiento tan grave como puede ser una guerra, resulta bastante compleja para las víctimas, especialmente cuando la sociedad tampoco invita a la superación o a la verbalización de las experiencias vividas, como fue el caso de la posguerra española. La división que se produjo entre vecinos y familiares impidió el diálogo, imponiéndose el silencio en toda la población, pero con especial incidencia en el bando republicano, ya que a pesar de su condición de testigos ante los homenajes y honores constantemente realizados a los caídos franquistas, la realidad es que a ellos se les arrebató el derecho de homenajear a los suyos propios. A ello hay que sumarle la expresa difusión de mentiras que el régimen realizó para desprestigiar a los llamados rojos, con tratados y escritos como los publicados por el psiquiatra del régimen, Vallejo-Nágera, donde los califica de “inferiores mentales”, antisociales e inmorales y haciendo hincapié en la supuesta naturaleza psicópata de todos aquellos que se alistaban en las filas marxistas, aquellos que poseían el denominado gen rojo (Ruíz-Vargas, J.M., 2006:25). Todo esto contribuyó a la aparición de lo que Miñarro y Morandi caracterizaron como denegación social: el “acuerdo inconsciente de un grupo para dejar fuera aspectos dolorosos y conflictivos a fin de protegerse de situaciones vergonzosas” (Córcoles, A., 2010:8). 17 Ante tales niveles de trauma puede llegar a aparecer la llamada muerte mental. Ruíz-Vargas (2006) considera que ello deriva en la pérdida de identidad total de las víctimas y en un dolor y sufrimiento interior permanente debido a que “1) las víctimas viven atrapadas en una situación insoportable creada por otros seres humanos, 2) el daño […] es intencionado, y 3) se utilizan procedimientos deshumanizantes para destruir la identidad de las víctimas” (Ruíz-Vargas, J.M., 2006:36). Casado Montado en Trigo Tronzado narra en numerosas ocasiones la deshumanización sufrida por los familiares de asesinados en San Fernando, que llega incluso a afectar a los niños: “En los colegios faltaban algunos niños cuyos padres habían sido ya fusilados y cuando volvieron lo hicieron de luto riguroso y en sus caras llevaban marcadas la tragedia que acababan de vivir sus familias. Sin caridad, ni pizca de piedad hacia ellos, se oyeron voces infamantes y acusatorias de que… ‘eran hijos de comunistas, socialistas, judío-masones, de esos que se veían en la procesión pegándole a Jesucristo atado a la columna” (Casado Montado, 2016:36). El mismo autor relata seguidamente cómo desde los sectores eclesiásticos se apoyó de manera clara la sublevación, destacando la figura de don Recaredo García, párroco y comandante del Cuerpo Eclesiástico de la Armada, quien en sus misas invitaba a la violencia entre los propios vecinos. “El cura don Recaredo, desde su púlpito, lanzaba auténticos mítines bélico-políticos […] exhortando a aniquilar y aplaudiendo a la jauría aquella a continuar su tarea ‘purificadora’” (Casado Montado, 2016:36). Ruíz-Vargas señala que la ausencia de apoyos y la imposibilidad de verbalizar el sufrimiento son dos de los factores que impiden a las víctimas la superación de un duelo. “La superación real del trauma sólo será posible si a la víctima se le permite narrar sus experiencias. Cuando cuenta una historia de lo sucedido, la víctima exterioriza sus sentimientos, lo que posibilita el procesamiento de las emociones dolorosas. De esta manera, transformando el trauma en palabras, se logran modificar a nivel cerebral las ‘redes asociativas de miedo’ sobre las que se apoya la experiencia dolorosa. Esa modificación resulta crucial para la superación del trauma porque supone, además, la recuperación de la dignidad y el descubrimiento de la verdad” (Ruíz-Vargas, J.M., 2006:35) 18 Cuando no existe esta verbalización del trauma las personas se ven afectadas no solo a nivel individual, sino a nivel social, provocando una dificultad mayor a la hora de cerrar heridas y de establecer una memoria colectiva donde todos se sientan integrados. De acuerdo con Freud (1981), el individuo queda dañado doblemente: como él mismo y como parte de una cadena (como se citó en Córcoles, A., 2010:5), afectando a las generaciones siguientes de forma considerable. Según Calhoun y Tesdeschi (2004), el crecimiento postraumático pasa por la narración de las vivencias individuales y el trauma provocado por ellas (como se citó en Páez, D. et al., 2011:321). La reconstrucción del pasado resulta, por tanto, vital a la hora de solucionar conflictos entre los distintos bandos, y deshacerse del rencor y el resentimiento existente en la memoria colectiva del país. El trabajo sobre ese pasado común debe operar de forma conjunta en tres niveles: “el de las personas traumatizadas” que buscan justicia, “el de las identidades sociales de los grupos implicados”, y “el de la identidad supraordinal, generalmente nacional, y también puesta en peligro” (Licata, L. et al., 2011:364). Responder a estas demandas de forma equilibrada supone un gran desafío en el que se debe involucrar a todos los grupos sociales implicados para poder realizar una “reconstrucción” de los hechos acontecidos, la cual pase por la narración de las vivencias individuales, contextualizándolas dentro de un marco común, y permitiendo así establecer los pilares de una verdadera memoria post-conflicto (Licata, L. et al., 2011:370). La reconciliación entre los bandos de una guerra como la civil española pasa entonces, en primer lugar, por la comunicación del trauma individual, que debe obtener un apoyo social y una voluntad de diálogo y reparación por respuesta. Pero la realidad es que cuando se instaura el silencio, el duelo no permanece únicamente en la primera generación de víctimas, sino que se va transmitiendo de generación en generación hasta llegar al día de hoy. Existe un consenso respecto a que el propio silencio de quienes no pudieron hablar de lo sufrido se convirtió en transmisor fundamental del trauma a las generaciones siguientes. Los gestos y las actitudes fuera de lo común hicieron ver a hijos y nietos que existía un trauma familiar y social sin resolver. De acuerdo con Halbwachs (2004:68), el pasado deja huellas que no solo se pueden distinguir en los libros de historia, sino también en los gestos, en el rostro de quienes están a nuestro alrededor, en lugares o en modos de pensamiento que se transmiten de forma inconsciente gracias a la memoria social o colectiva. Este tipo de memoria cobija a las memorias individuales, cuyo funcionamiento, a su vez, no es posible sin determinados aspectos que nos vienen dados de la memoria colectiva, como las ideas, las palabras, o 19 los hechos históricos, lo cuales a pesar de no haber vivido, conocemos, porque forman parte del “pensamiento nacional” (Halbwachs, M., 2004:54). Para Aleida Assmann (2008:97), la memoria individual funciona mediante un proceso continuo consistente en olvidar ciertos asuntos para poder recordar otros, y está limitada por la psique del individuo, la cual le lleva encubrir, desplazar o incluso a eliminar recuerdos que le provoquen sufrimiento. Esto explicaría el por qué la primera generación de víctimas de la Guerra Civil no decide comunicar el pasado: el revivir esos recuerdos le provoca tal dolor que se ven obligados a ocultarlos o a intentar borrarlos de su mente. Peter Burke recupera algunos de los términos acuñados por Halbwachs a la hora de definir la memoria social o colectiva como: “lo que podemos llamar las «señales» o claves dadas al individuo por la «memoria comunitaria» —de una familia, una escuela, una aldea, una iglesia o una nación—, sugiriendo dos cosas: lo que debe ser recordado y también la manera de recordarlo” (Burke, P., 2011:490). Asimismo, el autor (2011:491) pone énfasis en la relación entre la memoria social y la memoria cultural: una es inherente a la otra, debido a que la creación de la memoria social obedece a los llamados lugares de la memoria, donde se almacena la memoria cultural, la cual Seydel define como la “memoria que no solo se crea con base en relatos orales y la interacciónes decir, el medio de la voz, sino a través del uso de distintos soportes” (Seydel, U., 2014; 187). Esta memoria cultural se asienta sobre acontecimientos determinados del pasado, representándose en las distintas tradiciones de una sociedad (Assmann, J., 2008:113). Aleida Assmann (2008:100) afirma que la memoria cultural se constituye en textos y representaciones que se deben comunicar de forma activa, y se fundamenta en dos funciones: en primer lugar, en la proyección de una “selección reducida de sus textos sagrados, obras de arte o eventos históricos clave en un marco de referencia eterno”, y en segundo lugar, en el acopio de objetos y documentos que no acatan estas normas, pero que se preservan igualmente para que no desaparezcan por completo (Assmann, A., 2008:101). En la memoria cultural no se tienen en cuenta los acontecimientos tal y como sucedieron, sino el cómo se recuerdan (Assmann, J., 2008:113). Es la segunda generación la que comienza a verbalizar el pasado, pero, es la tercera la que decide tomar conciencia de él y recuperar la memoria. Aróstegui (2006, citado en López Villaverde, 2014), distingue tres tipos de memoria generacionales en España: la de “confrontación o identificación”, la “del olvido o de la reconciliación” y la 20 “de reparación o de restitución”. Es esta última, la que pertenece a la generación de los nietos que han abogado por la movilización y por el movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica (RMH), que podríamos definir como aquel que aglutina al conjunto de la población que aboga por la búsqueda de la verdad que se impidió contar y la dignificación de las víctimas del franquismo. Del Río y Gordillo (2010) reconocen el valor del movimiento en cuanto al cambio que ha causado, ayudando a lo que han denominado “desfranquistización” del país y la búsqueda de la verdad y de la justicia. Este movimiento ha aunado no solo a familiares de víctimas, sino también a artistas, políticos, científicos y voluntarios, que creen en la necesidad de la recuperación de la Memoria como pilar fundamental de una sociedad democrática. La labor del movimiento de RMH se ha materializado en una infinidad de homenajes, discursos, películas, y especialmente desde el año 2000, en las exhumaciones, las cuales, de acuerdo con Vásquez Zárate, Fáundez y Pérez Guirao (2020) tienen como objetivo restituir la identidad que un día se le arrebató a los represaliados y a sus familias, cuando estos fueron enterrados de forma arbitraria sin ni siquiera algún tipo de identificativo. Hablan de la existencia de una deuda social, debido a que la prohibición de enterrar a las víctimas dignamente significó también la imposibilidad de llevar a cabo procesos de socialización inherentes al cuerpo y a la cultura del ser humano: la celebración de ritos relacionados con el nacimiento y la muerte. El régimen franquista “negó esas vidas, es decir, consideró que esas vidas no tenían valor y por tanto no merecían tener un obituario, para que no se distribuyera públicamente el duelo” (Vásquez Zárate, G.A. et al., 2020:170). Las fosas comunes se convirtieron en un elemento más de la política de terror e intimidación establecida por el ejército sublevado desde el comienzo de la guerra, manteniéndose además en funcionamiento una vez se dio por finalizado el conflicto, transmitiendo a aquellos sospechosos de oposición al régimen, “un mensaje muy claro de miedo, silencio, sospecha, desmovilización y desprecio” (Rodrigo, 2008, citado en Ferrándiz, F., 2010:178). A día de hoy, los procesos exhumatorios siguen sin estar exentos de polémica. Los primeros debates estuvieron centrados en si realmente las exhumaciones formaban parte del conjunto de medidas adecuadas para preservar la memoria de los vencidos. Muchas organizaciones consideraron que este proceso implicaba “borrar el genocidio”, o que era algo parecido a “una segunda muerte de las víctimas”, alegando además que solo 21 se llevaban a cabo para llamar la atención de los medios de comunicación y que las fosas no debían ser intervenidas, para que pudieran seguir siendo “testimonios de la crueldad de las masacres y el sacrificio de los fallecidos”, promoviendo otro tipo de homenajes relacionados con la construcción de monumentos o la celebración de rituales conmemorativos (Ferrándiz, F., 2006:9). A pesar de ello, víctimas y familiares sí consideraron necesarios estos procesos para poder cerrar su duelo, agrupándose en torno a organizaciones donde por fin encontraron el espacio para trazar su historia común, tejiéndose así las redes de apoyo que llevaban necesitando durante tantos años. Para los familiares las iniciativas de exhumaciones parten de la necesidad de “justicia” y de recuperar algo que se les arrebató de forma tan cruel (Vásquez Zárate, G.A. et al., 2020:170). Vásquez Zárate, Fáundez y Pérez Guirao recuperan investigaciones de Ferrándiz (2005) y Quevedo Sánchez (2015) para afirmar que: “El acto deshumanizador de la violencia es revertido en el momento en que al cuerpo represaliado le es devuelta su identidad social y política y puede ser reingresado a la sociedad por medio de los rituales fúnebres, en el curso de los cuales los familiares honran su memoria públicamente para encontrar la solidaridad social en las manifestaciones de respeto” (Vásquez Zárate et al., 2020:170) No obstante, el proceso de recuperación de las fosas comunes no es tan simple si tenemos en cuenta que han pasado más de siete décadas desde su establecimiento. Tras el final de la Guerra Civil, muchas se exhumaron de manera clandestina, pero la mayoría han sido víctimas del paso del tiempo y de la transformación de las ciudades. En el caso concreto del camposanto de San Fernando, se construyeron nichos sobre parte del terreno de al menos dos de las fosas comunes, dificultando la labor de los equipos arqueológicos, ya que deben guardar al menos un metro y medio de separación entre los trabajos y dichos nichos, significando esto que probablemente haya restos de represaliados que nunca podrán recuperarse. Asimismo, otros enterramientos en cunetas han desaparecido por la expansión de las carreteras, y de la misma forma, han fallecido testigos (Ferrándiz, F., 2010:180) que podrían haber resultado cruciales en las labores de identificación. Se demuestra así, que ni siquiera una vez entrada la democracia, se llevó a cabo una labor de 22 protección de estos enterramientos por parte de las instituciones, quedando todo siempre en manos de iniciativas familiares (Del Río, A., 2013:177). No debemos olvidar la relevancia que poseen las exhumaciones en cuanto a las investigaciones históricas, debido a que permiten mostrar las verdaderas dimensiones de le violencia y represión impuesta por el franquismo, haciendo llegar a la población datos que no podrían llegar a conocer de otra forma. Para Francisco Ferrándiz (2013:20), las exhumaciones se convierten en “localizaciones etnográficas de enorme riqueza, y también complejidad, en las que se puede observar la circulación del trauma social y su influjo en el tejido social, condensando muchos procesos entrelazados que van desde emociones profundas o incidentes locales hasta la alta política o los convenios transnacionales”. El autor considera que estos procesos están, a su vez, causando “procesos de activación de la memoria”, ya que permiten la reconstrucción de lo ocurrido y un “proceso de revalorización del testimonio”, haciendo que “el notorio género narrativo de posguerra conocido como ‘la batallita del abuelo’” esté a punto de “convertirse en una forma de conocimiento sociológico y antropológico de primera magnitud” (Ferrándiz, F., 2007:633-634). En las asociaciones centradas en la RMH, y en concreto, en las exhumaciones, los familiares de represaliados y asesinados han encontrado un lugar seguro donde poder contar sus historias en voz alta, siendo testigos de cómo tras décadas de silencio, por fin se reconoce la veracidad y la relevancia de sus relatos. La instrumentalización política que se realiza en España respecto a la memoria y a la historia de la Guerra Civil está presente en nuestra sociedad desde que finalizó la contienda. Con la llegada de la democracia al país, muchos esperaron medidas de reparación o políticas de memoria que no llegaron a ponerse en práctica. Entre los distintos partidos políticos se pactó no mencionar el conflicto bélico para favorecer la consecución del objetivo común: llevar a cabo una transición a la democracia pacífica. Un pacto que se mantuvo vigente hasta que, de acuerdo con Carsten Humlebæk (2004:162), el PSOE vio amenazadas sus posibilidades de mantenerse en el poder ante el avance del Partido Popular, y utilizó por primera vez las raíces franquistas del PP en su campaña electoral, alegando que “la democracia peligraría si este partido ganara”. El autor destaca la fragilidad de un pacto que estaba destinado a romperse por la desigualdad de los beneficios obtenidos por cada partido: “los colaboradores de la dictadura ganaban 23 políticamente porque su pasado fue cancelado. Los que se opusieron al régimen estaban limitando sus posibilidades de beneficios por sus acciones pasadas” (Humlebæk, C., 2004:161). Sin embargo, a pesar de haber utilizado el pasado franquista en la campaña electoral, una vez que el PSOE ganas las elecciones, no realiza tampoco una condena oficial de la Guerra Civil ni del franquismo. Es con la victoria del Partido Popular a partir del año 2000 cuando aumenta de manera considerable el uso político que se le da a la memoria del conflicto y a la dictadura. La derecha representada por el PP se niega a condenar el golpe de Estado y el régimen ni a establecer ninguna medida de reparación (Gálvez, S., 2006:29), bajo el discurso de que no se deben “reabrir heridas” ni volver a dividir a la sociedad si el conflicto se superó ya con la Transición. Por su parte, la oposición liderada por el PSOE, pretende arrinconar al PP, presionándolos a condenar el régimen “y así defraudar a sus votantes más derechista, o bien, poder estigmatizar el partido como franquista si no lo condenaba” (Humlebæk, C., 2004:164). En 2002 finalmente se consigue la condena explícita del régimen dictatorial, pero Ortiz Heras (2006) considera que se pagaron dos precios muy altos por esta condena: “Primero se buscaba zanjar la cuestión y no volver a revisar, en el ámbito políticoparlamentario, la historia de la Guerra Civil, y sobre todo, del franquismo, y segundo, ensalzar la transición como proceso político cuasi perfecto. Se trataba pues de una hipoteca al más alto interés para una historiografía que contempla más dificultades a la hora de trascender su análisis histórico del periodo” (Ortiz Heras, M., 2006:189) Con el auge del movimiento de Recuperación de Memoria Histórica en los últimos años, esta instrumentalización del pasado no hace más que acrecentarse en una sociedad cada vez más polarizada con el auge de la ultraderecha. Por un lado, encontramos a partidos derechistas que siguen considerando innecesarias las medidas de reparación. Por otro, incluso las asociaciones de Memoria Histórica se han visto instrumentalizadas por los partidos de izquierda, que buscan obtener votantes incorporando a sus militantes en las direcciones de estos grupos y emprendiendo proyectos políticos memorialistas (Del Río, A., 2013:155). 24 Siendo esta otra de las grandes críticas que recibe el RMH, no se debe quitar valor a un movimiento que pertenece a esos familiares y víctimas que simplemente buscaban justicia. No debemos olvidar las palabras de Todorov (1995) cuando afirmaba que ninguna institución debería poder impedir a cada individuo la búsqueda de la verdad. Una búsqueda que además se transforma en deber si, como en este caso, quien la lleva a cabo viene padeciendo una serie de traumas. Y es que, “la vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada” (Todorov, T., 1995:18) 31 ORGANIZACIÓN DE MATERIAL Y REDACCIÓN Probablemente la organización del material y la redacción del reportaje han sido una de las partes más complicadas del proyecto. El gran volumen de artículos e información encontrada provocaron que la situación fuera, en un primer momento, algo caótica. Finalmente organicé el material clasificándolo en tres apartados distintos: la información relacionada específicamente con la represión en San Fernando o en la provincia de Cádiz, los artículos relacionados con memoria histórica y trauma transgeneracional; y por último, todo aquello que concernía a la Transición y el pacto de silencio en España. Por otro lado, organicé las fotografías según si habían sido cedidas por terceras personas o eran de autoría propia, incluyendo también las encuestas de opinión y las gráficas de los anexos VII y VIII. Respecto a las entrevistas, una vez transcritas las que se habían hecho de forma telefónica, se subrayó lo más importante de cada una, realizando a su vez un esquema que permitiera establecer relaciones entre las declaraciones de cada entrevistado y la información disponible. Una vez las tareas de organización se finalizaron, comenzó la labor de maquetación, la cual decidí que seguiría un modelo sobrio, pero aun así bastante visual. Por ejemplo, me pareció importante seleccionar la foto en plano cenital de los cuerpos en las fosas comunes, porque podía apreciarse perfectamente en la postura de estos que habían sido arrojados sin ningún tipo de cuidado. De la misma forma, se buscaba que las propias fotografías incluyeran las distintas labores memorialistas: la excavación de las fosas comunes, la organización de exposiciones y otro tipo de eventos de difusión de Memoria Histórica, la recuperación de las historias individuales de cada represaliado (con la carta y la fotografía de Agustín Rodríguez Nieto), la colocación de esculturas u objetos en homenaje a las víctimas (como el busto de Cayetano Roldán y la piedra y árboles frente a la tapia del cementerio); y por último, la denuncia de la presencia de elementos franquistas aún en las ciudades, como es el caso de la fotografía de la escultura del General Varela. En cuanto a la redacción, rápidamente fui consciente de que no quería que el reportaje estuviera completamente lleno de cifras y datos puramente teóricas. Me di 32 cuenta de que en las entrevistas conseguí testimonios de tanto valor que el reportaje debía basarse en gran parte en las declaraciones de los entrevistados. Al y fin y al cabo, las iniciativas memorialistas habían sido en primer momento puramente civiles, y había que dar a este hecho la importancia que merecía, sobre todo teniendo en cuenta que no encontraría información más importante que la que me dieron los propios implicados de la cuestión. Se eligió además un estilo sencillo, carente de excesivos adornos, porque la finalidad del trabajo era principalmente la divulgación de la historia local de San Fernando, y se consideró que la mejor forma de cumplir este objetivo sería mediante el uso de vocabulario y expresiones que pudieran ser entendidas por cualquier ciudadano medio. DIFICULTADES Y RETOS Las dificultades del trabajo han residido, precisamente, en la naturaleza del tema elegid. La elección del enfoque que quería darle no fue fácil, pero finalmente me decanté por plantear el debate acerca de por qué, como sociedad, estamos tan desinformados sobre un tema que sigue tan presente en nuestra memoria, especialmente cuando se trata de las historias locales. Seguidamente, se me presentó una doble problemática: había un gran corpus de artículos académicos sobre la Guerra Civil y la Memoria Histórica, por lo que la selección de los necesarios para el marco teórico no fue sencilla; por otro lado, a pesar de la gran cantidad de artículos existentes, muy pocos se centraban concretamente en San Fernando, y los que trataban la represión en la provincia de Cádiz apenas mencionaban la localidad. Sin embargo, la profundidad con la que López Moreno narra la represión en República, alzamiento y represión en San Fernando sí que fue suficiente para poder conocer a fondo los hechos. Otro reto valorable fue definir con qué fuentes orales quería contar para el reportaje. Algunas estaban claras desde el principio, pero otras más bien fueron apareciendo a medida que iba revisando el material relacionado con la Memoria Histórica publicado en medios de comunicación. Mi mayor preocupación era cómo poder contactar con algún voluntario o familiar, pero esto fue solventado por Pérez Guirao, quien muy amablemente me proporcionó los contactos de Isabel Fuentes y Laura Prieto. Respecto a 33 las entrevistas, todas se realizaron de manera fluida y los entrevistados se mostraron deseosos de participar en el proyecto. La entrevista al Servicio de Memoria Histórica y Democrática de la Diputación de Cádiz finalmente no se pudo realizar por motivos expuestos anteriormente, pero aun así enviaron información útil sobre sus labores. Una de las principales dificultades con las que me encontré al comenzar el trabajo fue la propia situación actual de pandemia, ya que esto impidió que me pudiera trasladar a realizar las entrevistas en persona, como me hubiera gustado, o a acudir a los procesos de excavación del cementerio. No obstante, todos los entrevistados se mostraron dispuesto a realizar las entrevistas por correo o por teléfono, por lo que eso no supuso un problema. Respecto a las fotografías, pude realizar algunas del callejero o de monumentos conmemorativos de San Fernando, y AMEDE cedió algunas dedicadas a las exhumaciones o a actos, dándonos además permiso de utilizar las publicadas en el Facebook de la asociación. Escribir el reportaje no ha sido tampoco fácil, como mencionamos en el apartado anterior. La organización de la información, el cómo contarla y dónde incluirla exactamente han sido alguna de las problemáticas mayores a la hora de finalizar el proyecto, además de tratar el tema de una forma correcta y respetuosa, y evitando incluir un exceso de opiniones personales acerca de un tema que está tan polarizado en la sociedad española. TRABAJO DE FIN DE GRADO ANEXOS DOBLE GRADO PERIODISMO + COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL Cristina Vila Ortega Curso 2020/2021 1 ANEXO I. Entrevista a Miguel Ángel López Moreno La primera entrevista realizada para el presente trabajo fue a Miguel Ángel López Moreno a través de correo electrónico. Químico jubilado, columnista de El vuelo del milano en el diario digital La Voz del Sur y artífice de la web milan2.info, es probablemente la persona que más conocimiento posee acerca de la represión franquista en la ciudad de San Fernando. Llevó a cabo las labores de investigación previas a las exhumaciones del camposanto, y todo el trabajo realizado culminó con la publicación de República, alzamiento y represión en San Fernando en 2019, cuyos beneficios se destinan a las tareas memorialistas puestas en marcha por AMEDE. - ¿Qué le lleva a investigar acerca de la represión franquista en San Fernando? ¿Cómo decide finalmente escribir República, alzamiento y represión en San Fernando? Uno de los requisitos que la Junta de Andalucía solicitaba, para iniciar los sondeos en busca de cuerpos de represaliados por el franquismo, era un estudio histórico que justificara la potencial presencia de represaliados en las pretendidas fosas. Ese pequeño estudio previo necesitó investigar en los archivos municipales en busca de indicios documentales de la represión en San Fernando. Colaborar con el Ateneo Republicano y Memorialista de San Fernando (ARMI) y con la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática, Social y Política de San Fernando (AMEDE) supuso proseguir la investigación más allá del estudio previo y, finalmente, sin una intención expresa de escribir nada, surgió el libro. - ¿Considera que existe en la ciudad un conocimiento generalizado sobre lo que realmente ocurrió durante la Guerra Civil y la dictadura? ¿Existe una cultura de reparación en la ciudad? Fuera de las personas concernidas en este asunto, y los familiares implicados porque tienen fallecidos en las fosas (y no todos los familiares quieren CONOCER y prefieren olvidar), no creo que exista en la ciudad un conocimiento generalizado sobre ese periodo de la historia y, por tanto, no creo que se comprenda la necesidad de una reparación de 2 las injusticias cometidas en ese periodo histórico. La realidad es que, me parece, que las nuevas generaciones (y muchísimas personas de las siguientes generaciones) son reacias a cerrar este ciclo histórico, cuando no desconocen por completo ese periodo histórico. Ese grupo de vecinos está muy alejado de esta sensibilidad y la tendencia actual es a ENTENDER el fascismo y no llegar a percibir que es la antítesis de la democracia. - ¿Por qué cree que es necesaria la difusión de esta historia local? Precisamente porque no estaba escrita en su totalidad. Hasta la aparición de Republica, alzamiento… las referencias a lo que sucedió en San Fernando se solventaban en pequeños párrafos en toda la bibliografía existente. Por otro lado, es imprescindible conocer actualmente qué pasó aquí a partir del 18 de julio de 1936, porque precisamente la pedagogía que se puede extraer nos prepara contra el blanqueo/normalización de comportamientos filofascistas en la sociedad actual. - ¿Cómo consigue recopilar las listas de represaliados por el régimen franquista teniendo en cuenta la falta de documentación que existe sobre este período de la historia? En realidad, cualquier documento municipal archivado en esas fechas (cuestiones de orden público, comunicaciones judiciales entre juez y alcalde…), es potencialmente un documento en el que se atisba la represión del momento. Cierto que no existen (que yo sepa) documentos explícitos que ordenen una ejecución extrajudicial, pero sí permanecen numerosas pistas que llevan a identificar los asesinatos. Por otro lado, los libros de defunciones del registro civil son muy interesantes. Los ejecutados tras un consejo de guerra “legal” son reconocibles porque es el mismo juez el que ordena su inscripción en el registro. Sin embargo, los ejecutados sin sentencia judicial no son inscritos en el registro civil porque nadie en su sano juicio ordena la inscripción de un asesinato… en esos casos son las viudas o hermanos o madres las que consiguen al cabo de los años que un juez ordene su inscripción basándose en la declaración del familiar. Son reconocibles unos y otros. En las actas municipales hay cruces junto a los concejales los asesinados. En las fichas de la cárcel municipal hay cruces junto a presos sacados y asesinados… Hay fórmulas en los oficios de la policía que se repiten cuando alguien ha sido asesinado, aunque no lo digan expresamente. Etc. 3 - ¿En cuánto se estima que se sitúa el número total de represaliados por el franquismo en San Fernando? Actualmente creo que son cerca de 250… pero quedan fuera algunas personas que pudieran haber muerto por malos tratos (destrucción de las vísceras internas…) o por enfermedades carcelarias. Nunca sabremos con seguridad cuántos murieron a consecuencia de la represión desplegada en San Fernando. - ¿Cómo se puede extrapolar la situación local de San Fernando al resto de España? Tanto aquí, como en cualquier lugar de España, fue imprescindible eliminar físicamente toda posibilidad de contestación, y someter a un régimen de terror al resto de la sociedad no adherida al movimiento salvador de la Patria. Es el manual de cualquier tiranía si quiere triunfar. - ¿Qué importancia tuvieron socialmente las medidas que se tomaron en la II República en San Fernando? La laicidad del Estado y la educación universal y laica fueron dos políticas republicanas consideradas por la sociedad isleña (muy conservadora, religiosa y apegada a valores castrenses) como una intromisión imperdonable en su modo de vida. Eso, y el empoderamiento de la clase trabajadora. Aquí fue totalmente inconcebible que, a partir de la llegada de la República, los concejales dejaran de ser altos militares retirados o solventes industriales de la ciudad y pasaran a ser los escribientes del Arsenal o los empleados de las tiendas. Las élites tradicionales y sus adláteres, nunca entendieron que la autoridad emanaba del pueblo y no de Dios. Tampoco entendieron, por supuesto, y no lo perdonaron, que el alcalde Roldán (en aplicación del estado de alarma decretado) ordenara a los párrocos de la ciudad que comunicaran con 24 horas de antelación si iban a dirigir la palabra a los fieles desde los púlpitos. Y mucho menos perdonaron que se iniciaran los trámites para convertir los colegios religiosos y la iglesia de San Francisco en colegios públicos y laicos. Lo pagaron con su vida. 4 - La mayoría de los asesinados en la localidad por los sublevados fueron militares, ¿considera que se hace eco de ello siendo una ciudad de importante tradición militar? ¿Se realizan homenajes a estos caídos que se mantuvieron fieles a la República? Me consta que algunos años (antes de 2015) se hizo un acto de homenaje ante una cruz ubicada en la fosa común. Asistía la corporación municipal y oficiales de Marina de uniforme (he visto fotos)… pero juraría que era un acto equidistante, flores a todos los caídos. Lo que sí me consta es que ante la total ignorancia del ministerio de defensa de Cospedal (desconocía que al menos hay enterrados 108 militares en las fosas del cementerio de San Fernando), AMEDE le remitió la lista con sus nombres y categorías militares, con el ruego de ayuda… el ministerio nos remitió a los cauces autonómicos para recabar las ayudas. Al menos ya conoce oficialmente que en esas fosas hay 108 militares que murieron siendo leales al gobierno republicano. - Ha existido en los últimos años una gran polémica acerca de la retirada de la estatua del General Varela en la Plaza del Rey ¿consideraría que esta medida es necesaria para la reparación a las víctimas? Para las víctimas del franquismo es un insulto la permanencia de personajes cómplices de los asesinatos como Varela, tres veces traidor a su patria. No es ejemplo de comportamiento democrático. “El paisaje urbano de la ciudad no es neutral. De las calles y plazas de cada pueblo debería emanar una pedagogía de convivencia y respeto que impregne a los ciudadanos. Pero eso no ocurre si de las esquinas cuelgan ejemplos de intolerancia y se exhiben rastros de ideologías opuestas a la democracia. Por eso conviene recordar que cuando una sociedad se organiza en torno a la voluntad popular, es nuestra obligación ser beligerantes contra la intolerancia que emana de postulados ideológicos próximos al franquismo… porque el franquismo es un régimen indeseable, condenable y criminal. Lo era hace ochenta años y lo es hoy. El franquismo y sus herencias ideológicas no se pueden justificar desde la decencia”. - Tras los fusilamientos que ocurrieron tras el levantamiento, ¿existió en la ciudad una oposición clandestina a la dictadura franquista? NO me consta. Hubo un intento de huelga general el 19 y 20 de julio, pero fue desmontada con facilidad. Y algún tiro aislado sin repercusión. En el arsenal si hubo un intento serio de recuperar el control para el gobierno republicano, pero fracasó el 5 23 de julio. En la práctica en la noche del 18 de julio, San Fernando y el Departamento Marítimo, estaba en manos de los golpistas. Aquí no hubo guerra. - El régimen franquista propugnó mensajes de odio contra todo disidente y fomentó actitudes deshumanizadoras contra ellos ¿cómo se vio esto en la localidad? Hubo en San Fernando un discurso ambiental de odio, mantenido en el tiempo, con intensidad creciente, que convenció a muchos (nunca sabremos cuántos) de que era oportuno eliminar judíos, masones, marxistas (los rojos genéricamente). Era un discurso que consideraba aceptable hacer desaparecer a todo aquel que no fuera buen español y buen católico, y que tal cosa era oportuna para defender la civilización europea y para construir una España monolítica y uniforme. Los sublevados contra la II República querían una patria nueva, surgida a partir de una drástica limpieza ideológica. Y lo que era peor, el discurso de odio convenció a muchos para que mirasen a otro lado mientras los ejecutores físicos cometían el mayor genocidio de la historia de España. - En su libro habla de figuras como don Recadero que contribuyeron de forma importante a la instauración del régimen ¿cuál fue el verdadero papel de la Iglesia Católica en la ciudad y cómo colaboró con la represión franquista? Circulan muchos recuerdos de don Recaredo. Se ve que este hombre no dejaba impasible a nadie. Documentalmente sí te puedo asegurar que era un fascista como la copa de un pino. Hay una frase de este hombre que se define de esta manera: «El cerebro esclarecido de Mussolini, decía el Padre Recaredo, no ha hecho otra cosa al crear el Fascio, que poner en práctica con leyes y de una manera ineludible, la Divina Doctrina de Jesús. En España esto tiene que tener total desenvolvimiento, ya que España es antes que nada Católica» 1 . Hay otro cura, el Padre Franco, capellán del Requeté isleño, muy culto y docto, y enemigo acérrimo de la República. 1 HMHMSF. La Correspondencia de San Fernando, 19 de noviembre de 1936. Junta general celebrada por Falange Femenina. Crónica de Concepción Pérez Baturone. Jefe de la Sección de Prensa y Propaganda 6 - Uno de los documentos más importantes para el estudio de la represión en San Fernando ha sido el Libro Único Secreto de la Iglesia Mayor ¿con qué intención piensa que se tomaron las anotaciones de los fusilamientos? Todos eran conscientes de la ausencia de registros oficiales de los asesinatos. Y era así por lo que ya he comentado, que nadie se responsabilizaba de una saca de presos y su asesinato. Todo lo más colocaban una cruz junto a listas. Intuyo que por esa razón las órdenes del vicario fueron esas, la confección de un libro Único y Secreto, que no debía servir para certificar nada de lo que contuviese. Sabían perfectamente qué estaban registrando ejecuciones al margen de la legalidad. - Se habla a menudo de que la fosa común del cementerio no es la única existente en la ciudad ¿dónde se situarían las demás? ¿Por qué se cree su existencia? ¿Cree que algún día se podrá investigar realmente estas fosas de la misma manera que las del camposanto? Es verdad que se habla en algunas fuentes de distintos lugares: el cementerio de San Carlos (https://www.milan2.info/cementerio/) , otra hipotética fosa junto al cementerio de la Carraca… Pero cada vez veo más inverosímil estas posibilidades. Posiblemente todos los represaliados de San Fernando estén en las fosas del cementerio municipal. - ¿Por qué considera necesarias las exhumaciones como medidas reparadoras a las víctimas? Para muchas de las víctimas vivas (que ahora son principalmente nietos), el duelo sigue abierto y la sensación de injusticia e impotencia, a flor de piel. La guerra se terminará cuando se haga justicia con las víctimas. No fueron criminales y no deberíamos permitir que la intolerancia los mantenga ocultos. 13 - Recuerdo que ya en mi época escolar, algunos profesores nos indicaban que no debíamos usar el concepto “bando nacional” que aparecía en nuestros libros de texto por no ser correcto ¿Qué otro tipo de conceptos herederos de la dictadura siguen presentes en los libros escolares? Se utilizan términos que minimizan la gravedad de un golpe de estado y de la represión sistemática o que blanquean el fascismo: se habla de “alzamiento” (no de golpe de estado), se dice que se instauró una dictadura, aclarando que una dictadura simplemente es “un gobierno no democrático” y donde parece que el único problema es que “no hubo libertad de expresión” durante su transcurso … - ¿Qué diferencia se puede observar respecto a cómo se trata en las escuelas españolas el siglo XX respecto a cómo lo hacen el resto de países de Europa? La realización de acciones y propuestas curriculares destinadas a garantizar el derecho de la ciudadanía al conocimiento histórico veraz, no ya del pasado nacional lejano, sino de la devastación humana que sufrió el mundo desde la aparición del fascismo en la década de 1920, y de los genocidios que éste perpetró por razones raciales, ideológicas y culturales, es hoy en día una realidad con prestigio en los principales contenidos curriculares de países de la Unión Europea, en Estados Unidos y Canadá, en Argentina y Chile, en Australia y en Japón; y la memoria de las dictaduras se extiende a países como Ruanda o Sudáfrica con la voluntad de explicar la magnitud de los enfrentamientos civiles y los regímenes dictatoriales que los provocaron. En buena parte del mundo, de Alemania a Inglaterra, de Italia a Francia, de Argentina a Polonia, el “recuerdo colectivo” de la “memoria traumática” asalta regularmente al presente, reclamando “deberes cívicos” de “rememoración”; invade y llena los espacios públicos y los centros de decisión política para “restituir” dignidades y “revisar” el pasado. El caso de Argentina es paradigmático: tras salir de su dictadura firmó, al estilo de España y Alemania, una Ley de Punto Final, sin embargo, en los últimos años se libró una dura batalla para hacer justicia, y llevar a los tribunales a buena parte de los responsables de su dictadura, y en parte, esta reacción hay que agradecérsela a todas las asociaciones de derechos humanos y de desaparecidos que han luchado y aguantado durante años reclamando justicia y dignidad para las víctimas. A diferencia de España, Alemania reconoce los crímenes y la violencia que cometieron, acepta las responsabilidades por ello y los niños y niñas alemanes aprenden 14 en el colegio cómo comportarse ante el recuerdo y la memoria. Es decir, en otros países no pasa lo que lleva sucediendo tanto tiempo en España. De hecho, hasta la ONU, en 2014, emitió un informe que cuestionaba la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Y en 2020, en el nuevo informe de la ONU sobre derechos humanos en España, insistía en pedir avances en esta materia y reiteraba la necesidad de avanzar en el derecho a la verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Conocer la verdad es, según la ONU, un derecho inalienable de los pueblos y obliga a los estados a investigar las violaciones de los derechos humanos. Además, las víctimas y sus familiares tienen derecho a que el Estado juzgue a los culpables, les repare y les garantice que no volverá a ocurrir. - ¿Qué historia reflejan los libros de texto españoles? ¿Cuáles son las consecuencias para las generaciones futuras? El olvido, minimización o relegación de la memoria histórica en la escuela ha supuesto que las generaciones que han llegado todos estos años a su etapa adulta carezcan de una formación sólida sobre lo que supuso la dictadura franquista y la lucha antifranquista que se mantuvo frente a ella. Parece como si hubiera una estrategia intencionada para evitar profundizar en nuestro pasado, que facilita la manipulación mediática y política, con la vigencia de una mitología llena de lugares comunes como "reabrir viejas heridas", "revancha", "rencor", etc. Todo ello está generando el efecto que parece que se pretendía: insensibilidad, cierto hartazgo y falta de compromiso político por recuperar, dignificar y hacer justicia a esa memoria dolorida y ocultada, pese a las reiteradas advertencias de los más altos organismos internacionales sobre derechos humanos. Por eso probablemente nuestros estudiantes y la sociedad adulta educada en esta “historia” sabe más del nazismo que del fascismo patrio. Todo lleva a pensar a las y los expertos en historia que, si alguien se propuso enseñar rigurosa y sistemáticamente la historia española reciente, ha fracasado estrepitosamente. A menos -y esto es más que probableque haya habido una estrategia intencionada para evitar profundizar en nuestro pasado, en cuyo caso la ignorancia generalizada resultante habría sido un éxito gracias a la escasa y deficiente enseñanza impartida. Las víctimas de la dictadura sufren así una doble violencia: la de sus verdugos y la de borrarlos de la memoria colectiva. 15 - En mi caso personal, no estudié los campos de concentración franquistas y otras formas de represión hasta que llegué a la Universidad ¿sigue omitiéndose este tipo de información en las escuelas? ¿Cuáles son otros temas que ni siquiera se tratan? Temas “tabú” que ni siquiera se nombran: 1. La incautación de bienes y el origen de grandes fortunas del IBEX 35, que ha documentado Antonio Mestre “Franquismo S.A.” Más de 200.000 familias sufrieron en España el expolio de sus bienes, según los cálculos más estrictos: 13.251 millones de pesetas en billetes declarados ilegales y 10.536 en cuentas bancarias bloqueadas. 2. El papel legitimador de la Iglesia dentro del aparato represor del franquismo, Sí que aparece en buena parte de los libros de texto que la Iglesia fue uno de los apoyos legitimadores del régimen franquista, pero no se menciona explícitamente ni se analiza su participación en la represión. No solo algunos obispos dieron apoyo material entregando dinero y joyas a los sublevados o legitimaron la sublevación, sino que la institución eclesiástica utilizó su ascendiente sobre la población y su influencia en la vida cotidiana, especialmente en las zonas rurales, al servicio del golpe de Estado y posteriormente de la dictadura: dieron directrices para «no proteger o delatar a izquierdistas o afiliados a sociedades marxistas», colaborar con las autoridades golpistas y «darles informes sobre sus parroquianos». La Iglesia católica nunca ha pedido perdón por sus numerosas implicaciones en los crímenes del franquismo, ni tampoco ha indemnizado —aunque solo fuera moralmente— a sus víctimas. De hecho, lo más habitual ha sido la postura contraria. 3. La triple represión de las mujeres (1) por ser «rojas» y defender la república democrática, (2) por ser «libres», y luchar por la igualdad y los derechos de las mujeres en la República, y (3) por ser «compañeras» o familia de republicanos. Por eso, sufrieron formas específicas de represión y de humillación pública como el rapado del pelo (para despojarlas de ese símbolo de “feminidad”, según la mentalidad tradicional) o la ingesta del aceite de ricino (lo que les provocaba diarreas constantes, al tiempo que eran paseadas por las calles imitando las procesiones medievales de la inquisición). Además de castigos específicamente destinados a atentar contra el rol reproductivo de las mujeres y, por tanto, vinculados a la maternidad, como la separación de madres e hijos e hijas en las cárceles o la sustracción de menores a madres condenadas a muerte y ejecutadas, que eran traficados a familias afectas al régimen. Pero también el cuerpo de las mujeres fue utilizado como campo de batalla en el que humillar y vencer al enemigo, a los parientes 16 masculinos ausentes, con la violencia sexual y las violaciones. Todo ello era también una forma de disciplinarlas, como mujeres que habían roto moldes y estereotipos del modelo de mujer tradicional durante la República, y se pretendía así “dar ejemplo” para volver a todas las mujeres a su posición de subordinación, a “su lugar” en el hogar tradicional de la mitología del fascismo. 4. Los responsables y partícipes directos en la represión 5. La colaboración de la parte de la sociedad civil que se sentía vencedora en la represión, intimidación y humillación de los vencidos, lo cual condenó a los vencidos a un nuevo y cruel castigo: ser cautivos en su propia tierra, desposeídos de sus derechos y estigmatizados de por vida. 6. El reconocimiento, resarcimiento y reparación de las víctimas del franquismo y de la lucha antifranquista. 7. El papel de los movimientos de recuperación de la memoria histórica actuales, de la generación de las nietas y nietos, y sin los cuales no podríamos entender los avances actuales en memoria histórica. - ¿Cuál sería su propuesta alternativa para la educación en temas relacionados con la represión franquista? ¿Qué objetivos perseguiría dicha propuesta? Como propuesta alternativa hemos realizado unas Unidades para la Recuperación de la Memoria Histórica, que tratan de recuperar esa parte de nuestra historia que ha quedado en buena medida olvidada o silenciada en el curriculum escolar. En el enlace puedes ver los objetivos que persigue la propuesta. - Bajo su punto de vista, ¿Por qué existe en España aún la necesidad de romper el silencio respecto a la represión franquista? ¿Qué beneficios podría traer a la sociedad hablar de lo que realmente ocurrió, dejando de lado argumentos en contra como el de “reabrir heridas”? Hay quienes dicen que no hay que remover el pasado, que no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Aunque, esos mismos, están abriendo continuamente el pasado que les interesa, véase por ejemplo la utilización de ETA en todos sus exabruptos contra sus adversarios políticos. Ese pasado sí que lo están removiendo. Sospecho, como decía Juan Gelman, el renombrado poeta argentino, que no pocos de quienes preconizan el olvido del pasado, vinculado a la memoria histórica de la represión fascista y la lucha 17 antifranquista, en realidad quieren el olvido de su pasado en particular ligado a ese fascismo. El deber de memoria ha sido plasmado en el Derecho Internacional y en los Derechos Humanos. Las heridas no están cerradas. No se puede “pasar página” sin más. No se puede construir un futuro con un pasado basado en la impunidad y el olvido. Su único tratamiento es la verdad, la justicia y la reparación. 18 ANEXO III. Entrevista a Francisco Javier Pérez Guirao La entrevista a Pérez Guirao, antropólogo de las exhumaciones del cementerio de San Fernando, presidente de AMEDE y autor de algunos artículos usados para recabar información para el presente trabajo, también se realizó por correo electrónico. Javier, además, nos facilitó los contactos de Isabel Fuentes y Laura Prieto, y nos cedió numerosas fotografías para incluir en el reportaje. Nos contestó a preguntas relacionadas con la situación actual de las exhumaciones, las dificultades encontradas en los procesos y la necesidad de que la Memoria Histórica empape todos los ámbitos de la vida pública. - ¿Cuál es la situación actual de las exhumaciones? ¿Cuál es el número de exhumados e identificados actualmente? ¿Cuántos estiman que podrán exhumar? ¿Cuánto esperan que duren los procesos de exhumación? A día de hoy se han exhumado 108 sujetos. De este número, tenemos identificados presuntivamente (a expensas de posible confirmación por ADN) a cuatro sujetos por objetos asociados o circunstancias del enterramiento. Si estos cuatro se confirman, al ir los enterramientos por sacas, podríamos identificar a los sujetos que están en un mismo grupo y en el mismo nivel, pero es un trabajo que no está realizado aún. La estimación actual es de 229 cuerpos de personas represaliadas por el franquismo. Confiamos en que los trabajos puedan concluirse en su mayor parte en este 2021, dejando alguna intervención parcial para 2022. - Una vez que se termine este proceso, ¿cuál es el siguiente paso para AMEDE? Tras las exhumaciones e identificaciones, el siguiente paso sería dar sepultura a los cuerpos, según el deseo de las familias. Para aquellos no identificados o reclamados, se ha propuesto un lugar al Ayuntamiento en el propio patio del cementerio en el que se encuentran las fosas. - ¿Cuál es la motivación principal que os lleva a iniciar los trámites para el inicio de las exhumaciones? ¿Cómo fue dicho proceso? La motivación es múltiple: se piensa en las familias de estas personas y en poder devolverles sus seres queridos; se asume como un deber democrático de justicia con los represaliados asesinados y olvidados por el Estado (es la asociación la que reclama este 19 deber y su participación en el proceso) y hay un interés por conocer la represión en la ciudad, a través de la apertura de las fosas, y de rescatar los valores políticos y sociales de la República que representaban estas personas. Confluimos tres actores interesados: un familiar, el arqueólogo director de la excavación y yo como antropólogo. Establecimos reuniones con colectivos, realizamos un llamamiento a familiares y se constituyó la asociación. Nos pusimos en contacto con las personas responsables de la, por aquel momento, Dirección General de Memoria Democrática, Diputación de Cádiz, a través de su Servicio de Memoria Histórica y Democrática, y el Ayuntamiento de San Fernando. Y presentamos una solicitud formal documentada a la Junta de Andalucía. Se elaboró un estudio histórico de las fosas y un proyecto arqueológico y antropológico. - ¿Se vieron apoyados por las instituciones públicas cuando nació AMEDE? ¿Ha cambiado este apoyo desde que empezasteis hasta ahora, cuando se ha logrado ver que estos procesos son exitosos? El apoyo institucional de las Administraciones Públicas ha existido, pero no en la medida que esperábamos inicialmente. La Junta de Andalucía ha sido, a pesar de autoproclamarse competente en esta materia, la que menos apoyo económico ha dado al proceso. Nuestra relación con esta Administración no ha sido buena ni durante el gobierno socialista ni ahora. La Diputación ha mantenido una aportación cada año (que en algunos momentos nos ha permitido sobrevivir en la ejecución de los trabajos) y el Ayuntamiento ha tenido distintos momentos de mayor o menor presencia, pero ha estado moderadamente implicado, en especial, en el apoyo logístico y de contratación de trabajos que no podía realizar la asociación, como el derribo del parterre del patio ampliado que señalaba las fosas, la demolición del muro divisorio del cementerio civil, el llenado y consolidación de las fosas excavadas en el Sector A, etc. En la actualidad, estas dos últimas instituciones (Diputación de Cádiz y Ayuntamiento) continúan apoyando junto con la incorporación este año del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. 20 El proceso resultó exitoso desde los primeros sondeos y no hemos parado de recuperar cuerpos. - ¿Qué le lleva personalmente a dirigir este tipo de iniciativas? Yo no tengo familiares represaliados, pero sí un interés profesional y académico en estos trabajos, además de un compromiso político con los valores y la ideología que representan estas personas asesinadas. - ¿Cuáles son las mayores dificultades o alguna sorpresa que hayan encontrado en el proceso? ¿Se ha visto parado en algún momento el trabajo? A nivel técnico, las mayores dificultades han sido la cercanía a las manzanas de nichos en mal estado y la posibilidad de quedar algunas fosas debajo de ellas, la profundidad (algunas con más de 4 m) y ser a la vez fosas de la represión y de caridad. A nivel social o político tuvimos una persona que usó este proceso para su promoción política, profesional y personal, sin aportar al objetivo común, y actuando incluso en contra de los intereses de la asociación, que no siempre son los mismos que el de las Administraciones y los partidos que las dirigen. También hemos tenido fracturas internas por falta de consenso y por defenderse distintas vías respecto a cómo afrontar el trabajo a desarrollar. A nivel administrativo, los tiempos son distintos para las Administraciones y para la asociación y los familiares (sobre todo para los que se mueren por el camino). No hemos parado en ningún momento, salvo el periodo de confinamiento. Hemos sido, incluso, la única intervención activa de exhumaciones en toda Andalucía cuando la Junta pretendió una licitación autonómica que quedó desierta, ya que nosotros habíamos conseguido la adjudicación directa de los trabajos en lugar de que se le asignara a un equipo técnico a elección de la propia Dirección General de Memoria Democrática. - ¿Cómo logran identificar los cuerpos? Principalmente por cuatro vías: 21 1) Por un estudio osteológico del sujeto (edad, altura, enfermedades en vida…) que se cruza con el estudio histórico (documental) y antropológico (a partir de entrevistas a familiares contactados) a cerca de las características personales de las personas represaliadas. 2) Por objetos personales asociados identificativos (anillos, medallas…) 3) Por coincidencia de otras circunstancias (forma de enterramiento y otras situaciones especiales). 4) Por cotejos de ADN. - ¿Cómo funciona el proceso de identificación de los cuerpos y de localización de los familiares? Además de lo mencionado más arriba, en el caso concreto de los cotejos de ADN tomamos una muestra ósea, normalmente del fémur, a los cuerpos exhumados, y muestras biológicas (hisopo con saliva) a los familiares más directos. Se envían a los laboratorios de Granada y se cruzan algunos directamente con quien creemos que se corresponden por la identificación presuntiva o por método ciego (todos con todos). A los familiares los hemos localizados a través de guía telefónica, por la ayuda de un genealogista, colaboración de historiadores, difusión en medios de comunicación, redes sociales, boca a boca o llamamientos de colaboración a otras entidades memorialistas. - ¿Existe alguna diferencia entre los enterramientos que se realizaron durante el llamado terror caliente y los posteriores? En nuestro caso, al no haber podido datar aun exactamente todas las fosas es difícil establecer las diferencias de forma fidedigna. Sí parece que un aspecto diferenciador es que los asesinatos durante el terror caliente fueron más numerosos y se enterraron de forma, por decirlo de alguna forma, menos ordenada o respetuosa: los cuerpos aparecen más entremezclados, en posiciones más inverosímiles, tirados o arrojados a las fosas. Sin embargo, en San Fernando algunos de estos enterramientos aparecen en cajas. En los enterramientos posteriores parece existir mayor orden e individualización y algunos aparecen en cajas, otros no. En algún consejo de guerra se detallan hasta las orientaciones de los enterramientos de las personas fusiladas. 22 - ¿Qué ocurre con los cuerpos que no pueden ser identificados? O si son identificados, pero no logran localizar a familiares. Todavía no hemos llegado a esa decisión, pero nuestro propósito es enterrarlos juntos, de forma individualizada, con su número identificativo y teniendo sus muestras en el banco de ADN por si surgiera la posibilidad de identificación más adelante. Actuaremos igual si no localizamos a los familiares o, si localizados, no quiere recuperar los restos humanos de la persona represaliada. - Una de las peculiaridades de las fosas en San Fernando es que también eran fosas de caridad ¿Cómo se logran diferenciar los cuerpos de los represaliados del resto? ¿Qué se hace con los restos que se extraen y no son de represaliados? Hay distintos elementos para que el forense determine esta circunstancia. La diferenciación se realiza sobre todo a partir de signos de violencia que evidencian una muerte violenta: orificios de proyectil en cráneos, fracturas perimortem o conminutas (causadas por el impacto de proyectiles a alta velocidad), presencia de elementos balísticos, posiciones anómalas de enterramiento (boca abajo, de lado o de cualquier manera), con objetos personales asociados, en grupo de forma sincrónica, etc. A los cuerpos de los no represaliados se les da el mismo tratamiento y registro que a los represaliados, pero no se realiza un estudio antropológico de los mismos. Cada cierto periodo de tiempo se elabora un inventario y se entregan a los responsables del cementerio para su custodia. - ¿Facilita el hallazgo de distintos objetos en la excavación la investigación? Sin duda. Permiten datar cronológicamente las fosas e incluso identificaciones positivas. - Si no me equivoco, el hecho de que las fosas se ubicaran en el cementerio dificulta en parte las exhumaciones por tener que guardar distancias respecto al resto de nichos ¿ha influido esto de forma negativa en estos años? ¿Se podrán recuperar los cuerpos que estén más próximos a los nichos? 29 aunque no es mensurable económicamente, pues la página tiene con el trabajo voluntario de quienes formamos el equipo técnico y científico de la página; es decir, si se puede cobrar, se cobra y si no se puede cobrar, no se cobra y se sigue actuando exactamente igual que si se cobrara. Pensamos que el volumen y la densidad de la página es algo que debe ser remunerado para poder mantener la actividad diaria y pedir responsabilidades en su caso y que no puede mantenerse solamente con una actitud voluntarista. Pero de todas formas, cuando no hay dinero, no hay dinero, actuamos. Solamente hay dos cosas fundamentales básicas que hay que pagar, que es el pago de los servidores y del equipo informático que actúa porque sin eso la página no funcionaría. Por lo demás, cuando hay dinero se paga y cuando no, no se paga pero seguimos realizando el trabajo. Esto no ha sido una situación excepcional, ha habido períodos, incluso de años en que se ha mantenido gracias al trabajo voluntario. - ¿Creen que el apoyo institucional a actividades relacionadas con la RMH es suficiente? Yo creo y pienso que en general no lo es, sino que incluso a veces desde las administraciones se ven las actuaciones ciudadanas con desconfianza. Este país lamentablemente es un país donde se confunde la administración con el partido o con el partido que la ocupa democráticamente. Hay una desconfianza generalizada de la admón. en la sociedad y eso se plasma en una desconfianza en las iniciativas que surgen de la sociedad y que no están ligadas al control de quienes ocupan la admón. y esto se ve desde el 2000 con el movimiento de RMH, cuando las administraciones, más que desarrollarlo y a facilitarlo, más allá de las declaraciones públicas de buen intenciones etc… han ido a irla marginando y a tomar la administración cada vez mayor control. En un momento en general, la intervención de la admón. y la responsabilidad en las políticas de la memoria que debe tener la administración, nosotros lo defendemos. Lo que no defendemos es que se convierta en un uso exclusivo por parte de la admón. y que siempre sea ella o que legalmente sea la única que tenga posibilidad de actuar como se tiende a ello por una razón práctica, es que desconfiando en los ritmos de las administraciones como hemos estado viendo hasta ahora. Por ponerte un ejemplo, veinte años más tarde de que comenzaran los procesos de exhumación, de localización de fosa y de desapariciones, hoy día es más difícil exhumar que hace veinte años, porque hay una serie de trabas burocráticas que se han ido imponiendo al compás de la intervención de la administración, que en vez de facilitar las 30 exhumaciones, lo que ha hecho ha sido ir controlando el sistema de las exhumaciones y han creado no solamente un entramado legal que impide, como pasa en Andalucía, la intervención ciudadana en las exhumaciones, que tienen que ser compartidas con la administración por supuesto. Pero que deja en manos exclusiva de la administración el tema de las actuaciones, con lo cual para intervenir hoy día en una exhumación hace falta recorrer un complejo camino burocrático que hace unos años que ni la administración si hubiera querido, ni la iniciativa ciudadana tenía que recorrer. Lo mismo que te pongo el tema de las exhumaciones, porque creo que es el más importante en el movimiento memorialista… no es que otros no lo sean, pero las exhumaciones, la localización de desaparecidos… es fundamental para el movimiento memorialista, es una de sus patas de actuación. Por eso pongo ese ejemplo, pero podría poner otro como el que hemos hablado de establecer herramientas eficaces y avanzar en la localización documental y de referencia archivística y a las familias de los afectados de la represión como es la página TLN. Pues ni la admón. ha sido capaz de más allá de poner unos buscadores con vuelcas masivas de información, que no digo que no ayuden, pero que no son eficaces a la hora de esas familias que buscan a sus represaliados de ayudarles y siguen siendo páginas como nosotros, como páginas en Facebook, como Buscando a los desaparecidos de la Guerra Civil española, las que siguen realizando este trabajo porque la admón. no ha sido capaces de poner en pie una auténtica oficina de desaparecidos que sea capaz de responder a las peticiones de los familiares. De hecho, nosotros todavía seguimos recibiendo peticiones por parte de instituciones de la admón. para que facilitemos esa información a las familias; lo cual, por un lado, se desconfía de la sociedad en general, pero por otro, no se tiene más remedio que acudir. Por lo tanto, yo creo que a nivel práctico y a nivel teórico mucho más, todavía no ha habido, no ya un presidente de la Junta de Andalucía que se reúna con los familiares y asociaciones, sino tampoco a nivel estatal y ya para que decirte de la jefatura de estado. No hay ahí un respaldo, incluso cuando se convocan actos institucionales, por ejemplo en el Parlamento, en recuerdo de las desapariciones, de la represión en Mathausen o por el elemento nazi, no ya por supuesto que se le dé el mismo tratamiento a las víctimas del franquismo, sino que ni siquiera se tienen en cuenta si no es después de muchas presiones y peticiones públicas a las propias asociaciones. De alguna forma, no hay un convencimiento por parte de las administraciones españolas y por lo tanto de los partidos que ocupan esas administraciones, de creerse la necesidad de esas políticas públicas de 31 memoria y así estamos. Nosotros pensamos que es un error que después se paga socialmente, como estamos viendo con una derechización de la sociedad extrema que nos lleva a situaciones como la que estamos viviendo en estos últimos meses… bueno, y estos días, con la situación en Ceuta y Melilla, con las barbaridades que se están viendo y oyendo, que exclaman ya cualquier sentimiento humanitario, ya más allá de cualquier utilización política y social que se quiera hacer. - ¿Cree que en Andalucía existe un verdadero conocimiento o concienciación sobre lo que realmente ocurrió durante la Guerra y la dictadura entre la población? No, no lo hay ni concienciación ni conocimiento como consecuencia tanto de la ausencia de esas políticas que no se han realizado. Las asociaciones han llegado hasta donde han podido llegar, pero hace falta una apuesta decidida de las administraciones, tanto en educación como en políticas activas de memoria. Como esa palabra se esconde, pues actuaciones exhumatorias, desarrollo de investigaciones, reparaciones públicas… y una tarea pública de considerar que para que la sociedad española se pueda enfrentar consigo misma, hace falta sacar esos miles de cadáveres que tiene en su armario. Memoria Histórica no es por supuesto ni revancha ni nada que se le parezca, sino una necesidad psicológica, de salud mental, de que no se siga manteniendo la desmemoria. Y estos meses con el Covid se ha visto claramente cuando la sociedad se ha quejado y lamentado de esas miles de personas que han muerto en soledad, no ha habido esa equiparación con esas familias que se han llevado casi ochenta años sin poder cerrar esos duelos porque realmente ni siquiera sabían dónde estaban enterrados sus familiares desaparecidos. Eso es consecuencia de esa falta de políticas públicas, de concienciación pública, de que las administraciones cogieran el toro por los cuernos a la hora de desmontar esa falsa idea de que con la Memoria Histórica lo que se pretendía era reabrir viejas heridas, revancha… todo ese discurso de la derecha y de la extrema derecha que al no encontrar una respuesta no ya ciudadana, sino meramente institucional adecuada, pues lamentablemente cada vez está calando más entre la población, lo cual nos lleva a una situación bastante terrible y lamentable. 32 - ¿Cree que ciertos aspectos ideológicos de la extrema derecha actual son consecuencia de las políticas de la transición? Yo creo que hay una responsabilidad en cuanto a que ha facilitado su rearme, tanto de relato cultural ideológico como político, organizativo. Yo creo que lo peor que se puede hacer con una población es mantenerla desinformada, falta de educación, con lo cual la convierte en una población inerme, y fácilmente manipulable. En este país las políticas de memoria han llevado a cerrar en falso algo que no se podía cerrar en falso: la represión de los golpistas y del franquismo, las mentiras históricas en la que se ha basado el relato franquista, el miedo al afrontar las reparaciones judiciales y económicas han acabado facilitando ese discurso. Es uno de los elementos que no solo no ha desmontado los discursos de la extrema derecha, sino que finalmente lo ha ido haciendo. En estos últimos años hemos asistido a un renacer del revisionismo y del negacionismo. Todavía hoy en día desde sectores sociales pocos sospechosos de derechismos, que incluso que podríamos catalogar de izquierdistas o al menos de centro-izquierda, se mantiene la idea franquista del “todos fueron culpables”, y del mantenimiento de un discurso equidistante. Yo creo que eso no es posible. Lo ocurrido en el verano de 1936, con todas las barbaridades que se pudieron hacer en cualquier lado, tuvo unos responsables que fueron los golpistas. No era inevitable que aquello ocurriera, sino que el golpe de Estado, su fracaso, vino a abrir la caja de Pandora, y eso hay que decirlo. Ese discurso de todos fueron culpables obvia el factor fundamental que desencadenó todos los hechos que ocurrieron, que fue el golpe de Estado. Sin golpe de Estado, no hubiera acaecido. El todos fueron culpables no es sino una evolución del propio discurso franquista de los años 50-60 cuando ya el discurso de odio y de rencor de la cruzada contra el comunismo no se podía mantener y se reelaboró en ese discurso de que todo fue terrible, pero todos fuimos culpables. Y eso lo han mantenido las políticas de amnesia con un pretendido discurso equidistante que en definitiva lo que siempre termina es ocultando las mentiras históricas del golpismo, puesto que en ningún momento se ha podido estudiar, salvo en estas últimas dos décadas en condiciones, sobre todo los mitos y las mentiras que durante sesenta o cuarenta años fueron levantando y después mantenidas por esa política revisionista. Es como si se pretendiera establecer un discurso equidistante sobre el nazismo alemán. Eso es inimaginable ¿no? En este país lamentablemente eso ocurre y las consecuencias de eso es el rearme ideológico y cultural, porque por mucho que nieguen, la derecha y la extrema derecha tienen ideología, se pongan como se pongan o quieran 33 utilizar otras palabras. Aunque a veces lo piensas, pero entonces dejarían de ser personas porque las personas pensamos y se piensa a través de la razón y a través de esa construcción de la realidad que muchas veces se llama despectivamente ideología. Incluso cuando quieren simplemente cerrarlo en una idea de que las cosas no tienen ideología, sino administración pura y dura como decía el fascismo: las cosas no tienen ideología, sino hay que administrar bien. Pues para administrar bien, se hace en base a lo que tú piensas, a la ideología. No es lo mismo pensar que hace falta una sanidad pública o que la sanidad debe ser privada, no es lo mismo pensar que las religiones deben tener un papel en la educación que una educación pensada en crear ciudadanos. Eso es ideología y la ideología influye directamente en la administración, y el que lo niegue, pues algo quiere ocultar. En este caso es la derecha que quiere ocultar que bajo esa idea de equidistancia y de falta de ideología, la imposición de su ideología y de su relato, y en eso la Transición por supuesto que tiene su responsabilidad. - ¿Creen que existe en España una instrumentalización política del movimiento de RMH? No solo hablando de los sectores de derecha, sino también de los de izquierda. Sí, claro. Todo en la vida es política y como antes te he hablado de las administraciones y de los que lo ocupan, pues claro que se utiliza políticamente, pero ¿qué es lo que no se utiliza políticamente? A menos que queramos darle al sentido político ese sentido peyorativo que se le da desde la derecha identificándolo con actuaciones partidarias que ellos dicen que solamente son partidarios los de izquierda, que los de derecha y extrema derecha no son partidarios. Todo es política y el que te lo niegue, algo te oculta. Si con política se quiere desprestigiar a unas determinadas actuaciones en el peor de los sentidos pues habría que incluir a todos. La izquierda, los partidos de izquierda instrumentalizan la MH como los de derecha y extrema derecha. Eso es un recurso dialéctico que lo que interesa utilizar es el desprestigio de la política partidaria creada en España desde la Transición, del famoso bipartidismo, mezclándolo con lo que de realidad tiene la actuación política. Todo el ciudadano participa en la política, en la red pública, en la construcción de la sociedad en la que vive, y ¿eso cómo va a ser malo? Lo que es malo es utilizar partidariamente de una forma mentirosa y podemos poner ejemplos en todos los partidos, pero en este caso quienes sí utilizan ese falso dilema de politización es la derecha y la extrema derecha, como si ellos no lo hicieran. Claro que lo hacen, como lo hace la izquierda ¿o es que no 34 está haciendo ahora una política partidaria el gobierno de la Junta de Andalucía del PP y Ciudadanos con el apoyo de VOX en lo que respeta a la MH? ¡Pues claro que lo está haciendo! ¿O es que son ángeles puros los que gobiernan la Junta de Andalucía? ¿Por qué vas hablar de politización en ese sentido peyorativo? - ¿Por qué consideran que es importante la labor de exhumación y de identificación de los represaliados? ¿Qué beneficios puede traer a la sociedad? Bueno, fundamental porque es la reclamación más básica de DDHH hasta el punto que hoy en día, partidos como el PP de derechas, y ni siquiera si me apuras, como Vox, se callan. No las defienden, pero se callan simplemente. Hace dos días ha sacado la Junta de Andalucía un decreto de financiación de intervención de exhumaciones, que veremos cómo queda, pero bueno, que lo han sacado. Eso es algo tan básico que todo el mundo lo puede entender y, que aunque costó trabajo en su primer momento, nadie va a poner en duda que todo el mundo tiene derecho a saber dónde están sus muertos. Y si a alguien se le negó el saber dónde están sus muertos y el cerrar el duelo de su muerte, en este país ha sido durante 40 años directamente por parte la dictadura fue a quienes se les llamó, y ahora se vuelve a denominar, rojos, comunistas, anarquistas etc.. masones, que de un momento a otro volverá a aparecer. Esas familias lo necesitan cerrar, por eso las exhumaciones son el elemento básico, entre otras cosas, porque por el tiempo transcurrido, las dificultades de localización, cada vez son realmente mayores y como se está actuando de manera, digamos, homeopática, poquito a poquito, pues resulta que el tiempo va pasando y cada vez se hace mucho más importante hacerlo. ¿Por qué es una cuestión de salud mental colectiva? ¿Hay una sociedad que viva sobre los restos históricos directos de una matanza como la que se fue desarrollando a partir del verano del 36? La sociedad alemana, la sociedad italiana, la propia sociedad francesa con Vichy y sus apoyos a la ocupación nazi, tuvo que hacer esa tarea de aceptar enfrentarse a ese fantasma, a ese punto negro de su memoria colectiva. Por mucho que se haya querido esa falsa idea de que si no hablas de un tema desaparece. Pues no desaparece, como el cuento ese de Monterroso. “Y cuando abrió los ojos, el dinosaurio seguía allí” Pues claro que seguía allí. Por eso, a nivel colectivo hace falta solucionarlo. Yo de hecho pienso que la sociedad española, que cada vez que se abre una fosa, que cada vez que una familia encuentra a un familiar, la sociedad española es mucho mejor que un minuto antes de que 35 se encontraran los restos, de que esa familia cerrara por fin su duelo tantas décadas atrasadas. Es una cuestión de salud mental. Una sociedad que no es capaz de asumirlo con normalidad pues tiene un problema de salud mental. Lo que se dice es que el enfermo mental lo primero, por ejemplo sin establecer comparaciones, es que hay reconocer el problema antes de encontrar la solución. En este caso, muchos sectores de la sociedad española no quieren reconocerlo pensando que así va a desaparecer el problema y eso se ha visto y se está viendo día a día. En la propia existencia de la página web, dieciséis años más tarde, se sigue mostrando su necesidad, porque seguimos recibiendo diariamente peticiones una detrás de otra. - ¿Creen que es necesaria la retirada de símbolos franquistas de las calles? Ya sean placas, nombres de calles, estatuas… La sociedad no solamente son las personas, sino también los espacios donde vive. Por eso, una sociedad cuanto más culta, cuantos menos problemas consiente, cuanto mejor viva económica y socialmente, vivirá mejor. Los espacios públicos también debe reflejar esa mejora ciudadana. Desde luego que unos espacios públicos, sabiendo que los espacios públicos son conflictivos porque las sociedades son plurales y pueden existir conflictos dentro de las representaciones simbólicas y colectivas dentro de esa sociedad. Pero desde luego que los espacios públicos estén ocupados por reconocimientos colectivos a personas que han participado en golpes de estado, hechos genocidas o recuerdos de acontecimientos de esas característica, desde luego no es de recibo, más allá de que una persona esté después a lo largo de su vida haya cambiado. Pero los hechos en los que participó o cometió están ahí. Yo no digo que tengan que ser 80 años más tarde perseguidos penalmente, que en algunos casos en crímenes de humanidad sí deban serlo. Pero en cualquier caso, no deben ser objeto de reconocimiento público y por tanto todo lo que haga referencia, sean monumentos, nombres de calles etc, a los golpistas y a la matanza no creo que deban tener espacio público ni el reconocimiento colectivo que ello supone. - Por último, ¿por qué creen que es necesario romper el silencio acerca de lo ocurrido durante la Guerra Civil y la dictadura? ¿Por qué es necesario que las víctimas hablen? Creo que está respondida ya. Por un lado, por una cuestión de salud propia e individual, como dije antes con los muertos del Covid. Imagínate si es necesario que las 36 familias puedan hablar sobre circunstancias que, en muchos casos han pasado décadas y décadas hasta que siquiera las reconocieran, como conocieran las circunstancias exactas de los asesinatos de sus familiares hasta la recuperación de los restos de asesinados que también durante décadas y décadas no podían saber dónde estaban. Por lo tanto, esa necesidad de hablar y ser escuchadas es básica. Después, para la sociedad, una sociedad que se niega a escuchar las necesidades de parte de su sociedad, tendría que plantearse ciertas cosas. Y por lo tanto, pienso que es necesario que colectivamente se escuche y no solo eso, sino que también se ayude a solucionar un problema tan básico como es el saber dónde están mis muertos 37 ANEXO V. Entrevista a Isabel Fuentes El contacto de Isabel Fuentes nos lo proporcionó Pérez Guirao, y días más tarde le realizamos una entrevista a través de una llamada telefónica, mediante la cual nos contó la historia de su tío abuelo, Agustín Rodríguez Nieto, asesinado por el franquismo el 28 de octubre de 1936. También nos habló de qué la llevo a unirse a AMEDE y por qué cree que esta lucha memorialista es tan necesaria socialmente. - ¿Quién es su familiar represaliado? ¿Cómo se llamaba? ¿Tenía mujer e hijos? ¿Qué sabe del momento en que se llevaron a su familiar? ¿Tenía actividad política? Se llamaba Agustín Rodríguez Nieto. En aquellas fechas, no sé desde cuándo, pero incluso desde un poco antes de que empezara la República, era secretario de CNT aquí en San Fernando. Bueno, CNT es una organización anarquista, entonces el secretario es un poco como simbólico, digamos que como él sabía escribir, era el escribiente, era quien levantaba actas. Eso es lo que era su vida sindical. Luego su vida laboral, trabajaba en un colmado de mozo. Estaba casado con Rosario (Benítez Muñoz), tenían cinco hijos cuando se lo llevan. El mayor tiene ocho años y el pequeñín es un bebé. Bueno, él estaba como se diría hoy en día muy señalado. Cada vez que había una manifestación o cada vez que se prevenía algún tipo de disturbio se lo llevaban preso preventivamente. Se le acusa de asaltar la panificadora. En un barco arenero, se encuentra un dinero que se robó a una panificadora y un revolver y se le achaca a él y al sindicato. Eso es lo que sabemos de su vida política, que ha sido prácticamente una reconstrucción que ha realizado Miguel Ángel López, que escribió un libro sobre San Fernando, República y alzamiento. A través de la escritura de ese libro, pues él ha encontrado archivos y cosas como esta: la orden de detención, que lo soltaban a los dos días… que lo volvían a detener. Y bueno, ese tipo de cosas que hemos ido descubriendo a través de las investigaciones que ha hecho Miguel ángel. A nivel personal, sabemos muy poco de él, porque sus hijos, como es normal, quedaron muy muy marcados. Hasta tal punto que una de ellas, María, la más joven de sus hijas, que falleció hará ahora unos añitos, jamás jamás había contado absolutamente 38 nada, pero un buen día, le hicieron una entrevista Sara Gallardo y Vanessa Perondoi para un documental que se llama Víctimas sin llanto. Ahí se vació. Y nunca más volvió a hablar del tema, pero sí que nos dio información de su padre, la visión que tenía de su padre. Que llegaba a casa y su madre y él discutían porque “te van a meter en la cárcel por robar el pan y no te traes ni una barra”. Ese tipo de cosas que hace la necesidad y el hambre. Sobre todo ella contó que se lo llevan. Como está tan señalado, a él le avisan de que van a ir a por él y le dicen que se vaya. “Vete que van a venir a por ti”. Yo supongo que como también tenía la experiencia de que lo cogiesen tantas veces, pues no se creería tampoco lo que iba a pasar luego. Y luego ahí ya depende a qué sector de la familia le preguntes, y seguramente serán las dos cosas. Lo que decía era que no se iba a ir porque no iba a dejar a su familia sola y que él no se iba a ir porque él no había hecho nada malo. Probablemente serán las dos cosas: el saber que tú no tienes ningún delito de sangre y el saber que tú dónde vas con cinco niños y que tú no vas a dejarlos solos. A él van a buscarlo el mismo día del alzamiento, se cuelan en su casa a tiros. Ella contaba cómo se llevaron años con los boquetes de los disparos en las casas y se lo llevaron a rastras. Le da tiempo de soltar al chiquitín, al más pequeño, de meses, que se llamaba Gabriel, de chiripa. Se lo lanza casi a su madre. Luego, lo que ella narra es la pena de su madre, el dolor de no tener un padre, lo difícil que se les hizo la vida… Mísera, absolutamente mísera. Y que su madre iba, como todas las mujeres de los represaliados, a preguntar por él, pero a él lo hacen desaparecer. Él no aparece. Le dicen a ella que no está en ni Carraca, ni en Capitanía ni en Cuatro Torres. Que no está en ninguna parte. Y lo que pasa es que ella tiene un padrino que es una personalidad muy importante dentro del ejército, o con mucha mano. No sabemos quién es, a nosotros se nos ha perdido. Los más mayores que podrían haberlo sabido, no lo sabían. Pero sí sabemos que tenía mucha mano porque al hermano de Agustín, a mi abuelo, lo saca de la cárcel. A mi abuelo lo cogen pasándose de bando y le hacen un consejo de guerra y lo sacan de la cárcel antes de que se celebre el consejo de guerra, lo embarca y lo saca del país. Por ahí deducimos que era alguien que tenía mucha mano. Y era la misma persona que lo sacaba de la cárcel cada vez que había un follón. Entonces para que no pudiera escaparse, lo hacen desaparecer. Para que nadie pueda interceder por él. A él finalmente lo fusilan… la fecha siempre me lío, pero es muy fácil de saber porque lo fusilan con el alcalde de aquí de San Fernando. Creo que es en octubre. Y a través del párroco y de la mujer de Cayetano (Roldán) le hace llegar a la familia una carta, unas 45 hay que contarlo porque siguen vivos, siguen estando en nuestras instituciones, siguen gobernando las instituciones de nuestro país. No podemos mantenernos en silencio. Es más, si nos mantenemos en silencio ¿para qué murieron ellos? Si ellos murieron para que nosotros pudiéramos hablar. 46 ANEXO VI. Entrevista a Laura Prieto La última entrevista la realizamos telefónicamente a Laura Prieto, secretaria de AMEDE y voluntaria en las exhumaciones. Nos habló de qué tareas cumplen los voluntarios en estos procesos, cómo se organizan y qué le motiva a ella personalmente a participar de forma desinteresada. - ¿Cómo colabora con AMEDE? Yo colaboro de dos formas. Por una parte, soy voluntaria en la intervención que se está llevando a cabo en el cementerio y acudo cada vez que es posible para hacer las labores que requieran los técnicos de colaboración en el trabajo que se esté realizando allí. Y por otra parte, soy secretaria de la Asociación, colaboro en la junta directiva de la Asociación. - ¿Cómo conoció la labor de AMEDE? Yo estaba en aquel momento de concejala en el Ayuntamiento y se pusieron en contacto con nosotros cuando iban a tener la primera reunión. Vinieron a contactarnos para ver si queríamos colaborar y participar dentro de la Asociación. Antes de que se creara AMEDE, el equipo que estaba trabajando en ello se puso en contacto con todas las organizaciones políticas, organizaciones sindicales, colectivos, organizaciones sociales… y en esa ronda de contactos, contactaron con nosotros. Yo ya conocía a parte de la gente que estaba en ese grupo original, y contactaron conmigo y yo estaba de acuerdo completamente con la labor que querían hacer y entonces empiezo a participar representando a la organización política en la que yo estaba en ese momento, pero en realidad inmediatamente empiezo a participar a modo personal. - ¿Qué le lleva personalmente no solo a estar en AMEDE sino a participar en los procesos de exhumación? Soy una persona que considera que la Memoria Histórica es una cosa necesaria, que es una cuestión de justicia social y de reconocimiento a las personas que perdieron la vida defendiendo a la República en aquel momento, defendiendo sus ideas. Creo que es una cosa que se tendría que haber hecho hace muchísimo tiempo, que bueno… pues por la 47 gente que nos ha estado gobernando y por la Transición falsa en la que nos metieron, que al final no cuestionó en ningún momento las estructuras de poder que existían, pues es algo que no se hizo. No se recuperaron esos cuerpos, no se recuperó su historia ni su memoria. Y yo creo que era una deuda pendiente de nuestra sociedad para con las víctimas y con sus familias ¿no? Entonces yo como persona de izquierdas y republicana, me parecía que era una cosa necesaria hacer. - ¿Cómo colabora en las intervenciones? ¿Qué funciones realiza allí? Nosotros los voluntarios, lo que hacemos es ofrecer nuestra disponibilidad de manera semanal, y Javier, a quien ya has entrevistado, el antropólogo, establece un cuadrante y nos dice cuándo tenemos que ir. Hay momentos de la excavación en los que hacen falta más voluntarios, y momentos en los que hacen falta menos. Pero a lo largo de todos estos años hemos estado un grupo bastante grande de voluntarios acudiendo semanalmente a la intervención. Allí lo que hacemos es ayudar en las cuestiones no técnicas, porque claro, nosotros no estamos realizando labores de arqueólogos ni de antropólogos ni de auxiliares de arqueología ni nada de eso, sino que nosotros estamos allí para cuestiones más relacionadas con sacar los cubos de arena, cribar la arena… cuestiones más de peón, por llamarlo de alguna manera. Estar allí para hacer lo que los técnicos necesiten. Pues si necesitan una escalera, o si necesitan cualquier cosa ¿no? Las herramientas, llevar los cubos de arena, vaciar las cubas… ese tipo de cosas son las que hacemos. Y en algunos momentos pues hace falta que solo haya un voluntario, pero hay momentos en los que hay más tareas, y necesitan a dos o tres voluntarios allí diariamente. - ¿Considera que este proceso ha sido en algún momento duro emocionalmente? Hombre… sí ha sido duro, y yo creo que hemos pasado por distintas etapas. Yo sí recuerdo con bastante emotividad, por ejemplo, la primera exhumación sí fue una cosa que a todos los que estábamos allí ese día… además, fue un día que aparte de todos los voluntarios que estábamos allí, muchos otros voluntarios a los que no les correspondía ir, acudieron, porque era como un momento que para la intervención era bastante especial. Era la primera vez que exhumábamos un cuerpo de un represaliado. Yo recuerdo ese día con bastante emotividad. Hubo gente que se emocionó y que llegó a llorar. Sí recuerdo también como, no sé si emotivo, pero sí bastante duro, el primer mes, el mes de los 48 sondeos. Antes de intervenir en la fosa como tal, se hacen unos sondeos para localizar de alguna manera la fosa y para saber dónde queríamos trabajar y dónde realmente había restos que sacar. Teníamos un plazo muy corto, teníamos un mes para encontrar algún resultado positivo en los creo que ochos sondeos que hicimos. Fue un mes bastante extenuante porque estábamos allí… los voluntarios íbamos… vamos, yo recuerdo haber ido prácticamente todos los días de una misma semana, incluso había veces que nos quedábamos mañana y tarde, trabajábamos los sábados también de voluntarios, con los técnicos evidentemente. Pero fue un mes muy duro porque por narices, forzosamente, teníamos que encontrar resultados positivos para poder intervenir. Entonces fue un mes duro, pero a la vez, satisfactorio, porque conseguimos obtener resultados. Otro momento emotivo es cuando nos visitan familiares que no viven aquí, que son de fuera, y que son mayores y saben que desgraciadamente se van a morir posiblemente antes de que tengamos resultados de ADN. Entonces el hablar con ellos y enseñarles los trabajos, y mostrarles los resultados que tenemos hasta ahora, pues son momentos bastante emotivos también. - ¿Cree que el trabajo, no ya solo de los voluntarios, sino de todos, está realmente reconocido socialmente? No como debería, sinceramente. Es un tema complicado, porque es un tema en el que todavía está muy enquistado el debate. Sigue habiendo mucha gente que considera que lo que estamos haciendo la gente que trabaja para la memoria, es reabrir heridas. Y desde mi punto de vista, las heridas nunca se cerraron porque no es posible cerrar heridas cuando tú no sabes dónde está tu abuelo, o tu bisabuelo, o tu padre, no tienes un sitio de ir a llorarles, o a llevarle flores, o a despedirte. Entonces esa gente nunca cerró sus heridas. Esas heridas fueron tapadas por el miedo y el silencio, pero en realidad, las heridas se curan, cicatrizan y luego puedes vivir mejor. Ellos nunca pudieron hacer ese proceso de cicatrización, por llamarlo de alguna manera. Entonces que a día de hoy haya gente que siga considerando que lo que estamos haciendo es reabrir heridas, creo que es porque no se entiende lo que se hace. Yo sí creo que es verdad que a lo mejor estamos en un momento en que se puede hablar con más libertad que hace veinte o treinta años sobre este tema, pero sigue habiendo posiciones muy enconadas que no permiten un debate sincero. Aun así, yo sí creo que la labor que AMEDE está haciendo en San Fernando ha permitido llegar a mucha gente que no sabía lo que había en nuestro cementerio, que no 49 conocía la historia de su ciudad, porque es una parte de la historia que no se enseña… Creo que tanto la labor de AMEDE, como el libro que se ha editado por parte de la Asociación, y toda la labor de difusión que se ha hecho con jornadas, con llevar a los institutos a visitar las fosas… ha permitido, por lo menos, que quien haya querido, haya tenido esa posibilidad de entender nuestra historia. - Y sobre ese mismo tema, ¿cree que ahora hay un conocimiento o una concienciación general en San Fernando sobre lo que realmente ocurrió aquí? No, a nivel general seguramente no. La mayoría de la gente sigue sin conocer lo que sucedió y sigue teniendo una versión cerrada ¿no? Porque al final lo que nos enseñan cuando damos historia es que hubo una guerra, que hubo dos bandos y que los dos mataron. Y la realidad, al menos en San Fernando, y me consta que en muchos otros sitios, es que aquí no hubo una guerra. Aquí cuando se dio el golpe de Estado, lo que se dio fue represión, y en cuestión de días arrasaron con quien quisieron arrasar. No hubo un enfrentamiento entre dos bandos en igualdad, sino que los fascistas vinieron, arrasaron con lo que quisieron, mataron a quien quisieron matar y ya está. Aquí no hubo nada más. Entonces yo creo que eso la mayoría de la gente no lo conoce, no lo sabe, no es consciente de ello, y cree que la historia que nos cuentan a nivel general sobre la Guerra Civil y el fascismo no está basada en lo que sucede en cada pueblo, sino a nivel general. Entonces quizás nuestra historia no tiene nada que ver con la historia de los sitios donde sí hubo un frente de batalla. - ¿Por qué cree que la Memoria Histórica suscita tanto debate en España y hay tanta oposición, por ejemplo, a las exhumaciones y a todo ese tipo de acciones? Desde mi punto de vista, cuando sucede el golpe de Estado, las personas que simpatizamos con el bando republicano perdemos la guerra y después de eso lo que vienen son cuarenta años de dictadura en los que lógicamente no se podía hablar de eso, ni tener ningún tipo de posicionamiento político, pero es que después cuando llega la Transición y la democracia, no existe ningún tipo de interés en remover las cosas ni en cambiar las estructuras de poder. La gente que formaba parte de las élites del franquismo siguen siendo los mismo que están en la élite al inicio de la democracia, y a día de hoy, 50 no se ha hecho ningún tipo de proceso de democratización de las instituciones, ni del ejército, ni del poder judicial, ni de las instituciones en general. Entonces claro, el discurso sobre lo que sucedió en nuestro país sigue siendo contado por los que ganaron la guerra y por los que sostuvieron el fascismo aquí durante cuarenta años. En ese contexto, lógicamente, el discurso de los perdedores no se escuchó. Al final la historia la cuenta una parte de la sociedad. Ahí es donde reside el por qué sigue habiendo este tipo de debates. - ¿Por qué cree que es necesario romper el silencio sobre todo lo ocurrido? ¿Qué podría aportar ahora después de tantos años? Pues te voy a responder prácticamente como empecé. Yo creo que es una cuestión de justicia, es decir, hay muchísima gente que necesita cerrar, o sea, conocer su historia para poder cerrarla. Creo que es una cuestión de justicia para las familias que sufrieron esas pérdidas, pero también para la sociedad en su conjunto. Creo que seremos una sociedad mejor si este tipo de cosas se conocen, se abren, se exponen públicamente y cada uno asume el papel que le corresponde en esta historia. Creo que lo necesitamos como sociedad, porque no creo que podamos convivir de manera armónica entre nosotros si sigue habiendo parte de nuestra gente que está enterrada en fosas comunes, o en cunetas, o que ni siquiera se sabe dónde están. Creo que es necesario, y que es una cuestión de democracia realmente. - Cuando terminen las intervenciones en el cementerio de San Fernando, ¿tiene pensado seguir colaborando en otras actividades relacionadas con la Memoria Histórica? En principio, cuando terminen… en realidad el que termine la excavación, no quiere decir que se termine la labor de AMEDE , al menos como yo lo entiendo. Habrá que esperar a que tengamos los resultados de ADN, habrá que seguir contactando con familiares, habrá que seguir realizando esa labor de difusión para que las familias que no han contactado con nosotros se pongan en contacto… y a priori, mi intención es, una vez termine la excavación, seguir hasta que sea necesario, hasta que la labor de AMEDE deje de tener sentido, si es que eso sucede en algún momento. 51 ANEXO VII. Encuestas de opinión ENCUESTA DE EL MUNDO SOBRE LA EXHUMACIÓN DE FRANCO DEL VALLE DE LOS CAÍDOS Realizada por Sigma Dos para El Mundo. Publicada el 15 de julio de 2018 Fuente: https://www.elmundo.es/espana/2018/07/15/5b4a2a39ca4741d7728b45ce.html ENCUESTA DE OPINIÓN DEL HUFFINGTON POST SOBRE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Realizada por YouGov para el Huffington Post. Publicada el 1 de abril de 2019 Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/el-84-de-los-espanoles-cree-que-las- heridas-de-la-guerra-civil-no-se-han-cerrado-aun_es_5ca2238de4b014390a163649 52 ENCUESTA DE EL PAÍS SOBRE LA GUERRA CIVIL Y LA REHABILITACIÓN DE LAS VÍCTIMAS *Gráfico de elaboración propia en base a los datos recabados por Opina para El País. Publicados el 18 de julio de 2006. Fuente: https://elpais.com/diario/2006/07/18/espana/1153173619_850215.html ESTUDIO Nº2.760 DEL CIS: MEMORIAS DE LA GUERRA CIVIL Y EL FRANQUISMO (ABRIL 2008) Sí. Existen dos Españas enfrentadas. No. No existen dos Españas enfrentadas ¿CREE QUE SIGUE HABIENDO DOS ESPAÑAS ENFRENTADAS A PESAR DE QUE LA GUERRA CIVIL FINALIZARA HACE 70 AÑOS? 53 Dentro de esta pregunta del estudio, los datos que mayor interés nos suscitan son los relacionados con el recuerdo de la Guerra Civil y del franquismo, por los que serán los que utilicemos para la realización de los siguientes gráficos. Fuente. Elaborado en base a la pregunta 16 del estudio número 2.760, Memorias de la Guerra Civil y el franquismo (2008) Fuente. Elaborado en base a la pregunta 16 del estudio número 2.760, Memorias de la Guerra Civil y el franquismo (2008) 53% 9% 33% 5% El recuerdo de la Guerra Civil sigue muy presente en la memoria de los españoles De acuerdo Ni de acuerdo ni en desacuerdo En desacuerdo NS/NC 57% 11% 26% 6% El recuerdo del franquismo sigue muy presente en la memoria de los españoles De acuerdo Ni de acuerdo ni en desacuerdo En desacuerdo. NS/NC 54 ANEXO VIII. Datos sobre la represión franquista en San Fernando ASESINADOS, FUSILADOS O DESAPARECIDOS DURANTE EL TERROR CALIENTE EN SAN FERNANDO (1936-1937) *Las muertes o desapariciones sin fecha determinada se han incluido en julio de 1936 Fuente: República, alzamiento y represión en San Fernando. Miguel Ángel López Moreno (p. 324) Fuente. Elaboración propia en base a los datos extraídos de República, alzamiento y represión en San Fernando (López Moreno, M.A., 2020:324) 16 61 49 34 6 21 10 1 1 0 10 20 30 40 50 60 70 jul.-36 ago.-36 sep.-36 oct.-36 nov.-36 dic.-36 ene.-37 feb.-37 mar.-37 San Fernando, 1936/37. Asesinados, fusilados o desaparecidos durante el terror caliente 65% 30% 5% Causas de muerte durante la represión franquista en San Fernando Aplicación directa del bando de guerra Ejecuciones de la pena capital tras consejos de guerra Desapariciones, muertes vinculadas a malos tratos y a enfermedades contraídas en la cárceles 61 Prada Penagos, R. (2012). Reportaje, en lo más profundo del periodismo. En García, P.V.M (Ed.) Manual de géneros periodísticos (2ª. Ed.) (pp. 155-176). Ecoe Ediciones. https://elibro--net.us.debiblio.com/es/ereader/bibliotecaus/69189 Rincón, O. (Comp.) (2018). Pensar y enseñar el periodismo: la mutación de contar historias de la realidad. 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Memoria histórica y propaganda. Una aproximación teórica al estudio comunicacional en la memoria. Comunicación y sociedad, vol. 26, 71-94 https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/47660/memoria_historica_y_propaganda.pdf ?sequence=1&isAllowed=y Ventura, D. (1 de abril de 2019). El 84% de los españoles cree que las heridas de la Guerra Civil no se han cerrado aún. Huffinton Post. https://www.huffingtonpost.es/entry/el-84- de-los-espanoles-cree-que-las-heridas-de-la-guerra-civil-no-se-han-cerrado- aun_es_5ca2238de4b014390a163649 63 Villagrán, L. (2016) Trauma Psicosocial: Naturaleza, dimensiones y medición [Tesis Doctoral], Universidad Autónoma de Madrid. https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/672523/villagr%C3%A1n_valenzuela _loreto.pdf?sequence=1&isAllowed=y