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La apuesta por la información: (1909-1923)

Ruiz Acosta, María José

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LA APUESTA POR LA INFORMACION (1909-1923) Maria los@ Ruiz Acosta 1. lntroduccion Analizar la Sevilla de cornienzos del siglo XX resulta siernpre una tarea gratificante, por cuanto que, en esas primeras decadas, la urbe hispalense cornenz6 a disenar la personalidad que hoy corno ciudad la caracteriza. En ese empetio por exarninar corn0 la capital andaluza se abrio a esa centuria, resulta indiscutible la necesidad de aproximarse a las variadas expresiones que adquirio la cornunicacion social, pues, ciertarnente, el pueblo sevillano revel6 todos 10s vaivenes de su politica municipal, sus obras sociales y sus rnanifestaciones publicas en sus periodicos. En su conjunto, unos rnedios irnpresos que, al calor de novedosos modos inforrnativos irnportados desde 10s Estados Unidos y Gran Bretaiia, adquirieron setias propias en la metropoli andaluza. 2. Bajo la orbita de la Restauracion canovista Plantearse el estudio de 10s diferentes esquernas inforrnativos existentes en una epoca y de sus representantes mas caracteristicos exige, corno punto de partida, el analisis de la sociedad del momento, sus variantes politicas, tendencias ideologicas y culturales, asi corno 10s postulados econornicos. Porque preguntarse si en 10s albores del siglo XX existi6 en Sevilla una prensa para la8 elites o las masas, una prensa dirigida a un publico culto o rnayoritariarnente popular, una prensa de objetivos ideologicos o con una finalidad incipienternente empresarial, requiere, sin duda, un conocimiento del context0 historico, el rnarco irnprescindible que posibilita el desarrollo o auge de un deterrninado tip0 de sisterna inforrnativo sobre otro. Desde esa idea, perrnitasenos un somero acercamiento a las bases que conforrnaron a la ciudad en las ultimas decadas del siglo XIX y las prirneras del XX, la epoca de la Restauracion, cuyo sisterna sociopolitico propicio nurnerosos carnbios en la Espatia decimononica. 2.1. Hacia la conformacidn de la denominada "sociedad de masas" Con el objetivo de lograr una colaboracion constructiva sobre una plataforrna de acuerdo estableen la que destacaran 10s principios de lealtad a la Monarquia y el turnisrno pacific0 de 10s partidos politicos, CAnovas del Castillo inauguro, a partir de 1875, el sistema que conocemos con el nornbre de Restauracion, una configuracion politica y social que rnantuvo apenas rnodificados sus principios hasta 1923. En este sentido, conviene tenerse en cuenta que, durante esos casi cincuenta afios, Espatia present0 unos rasgos caracteristicos, que resumirnos del siguiente rnodo. Desde el punto de vista dernogrdfico se aprecid un crecirniento progresivo de la poblacion, consecuencia del increment0 de 10s nacirnientos, asi corno del descenso de las tasas de mortalidad infantil y adulta. Un avance que, a la altura de 191 0, se cifraba en 19.927.000 habitantes, dos rnillones y rnedio mas de 10s que contaba el pais en 1887. En si, un aurnento sostenido al que se consider~ agente de nurnerosos rnovirnientos de poblacion y en el que influyeron notablemente el abaratamiento de 10s transportes y el desarrollo del fenorneno rnigratorio dentro del territorio nacional y hacia el extranjero. En el arnbito politico, el sistema organizado por Canovas del Castillo pretendi6 caminar parejo al curso dorninante en el resto de Europa durante las ultimas tres decadas del siglo XIX; y ello al objeto de alcanzar, entre otros aspectos, la estabilidad de 10s Gobiernos. En este sentido, el caso espafiol se caracterizo por la restauracion -en la persona de Alfonso XII- de la dinastia expulsada en 1868, la vuelta a1 poder de la misrna burguesia de base agraria latifundista y el retorno a un constitucionalismo de tip0 doctrinario, apoyado en la noci~n de que la soberania residia en el Monarca yen las Cortes. Y aunque no estuvo exento de fallos, lo cierto es que el tan ansiado equilibrio obtendria su plasrnacion legal gracias a la aprobacion de la Constitucion de 1876, el codigo que asegur6 10s pilares del sisterna. En el arnbito economico, 10s diversos sectores productivos alcanzaron un considerable desarrollo a lo largo de 10s ultirnos atios del siglo XIX, contribuyendo asi a sentar las bases del proceso de transforrnacion y rnodernizacion experirnentad0 por la economia espatiola durante la decada de 10s afios veinte. Por un lado, la agricultura logro alcanzar un notable crecirniento en el rnarco de esta etapa finisecular, debido a la introduccion de diversas innovaciones tecnicas y de nuevos cultivos destinados, fundamentalmente, a la exportation, lo cual propicio una mayor parcelacion de la propiedad rural y la proliferacion de una incipiente clase media campesina. Mas impottante aOn fue el desarrollo de 10s sectores industriales, especialmente, el de aquellos mas dinamicos y punteros como la industria electrica, la quimica y la del cemento, un desarrollo que tuvo un fie1 reflejo en el nacimiento, a finales del siglo XIX y principios del M, de las principales firmas industriales del pais. Paralelamente al auge de la industria espaiiola, fue prosperando y consolidandose tambien el sistema bancario, como demuestra la creacion, por aquellas fechas, de importantes entidades financieras como el Banco Hispanoamericano (1901) o el Banco Espaiiol de Credito (1 902). No obstante, las muestras de tan singular adelanto quedaron frenadas en 10s primeros arios del siglo XX, algo motivado, en parte, por la incapacidad del regimen para evolucionar al ritmo que marcaba la sociedad espaiiola. Lo expresaron las nuevas fuerzas politicas y sociales nacidas al calor de 10s acontecimientos que se sucedieron esos arios, elementos que el canovismo no supo o no pudo atraerse y que, por ello, terminaron constituyendo lo que Carlos Seco Serrano denominaria 10s marginados del sistema. En consonancia con la anterior, habria que tenerse en cuenta que, si bien durante esas decadas se fijaron las bases econ6mico-sociales de la Espaiia actual, igualmente se asisti6 a una fase de contraccion, descenso que solo en parte lograron paliar las leyes proteccionistas de 1891. Si, ademas, resultaba escasa y desigual la distribucion de la riqueza se entiende la persistencia de lo que, con toda crudeza, se ha dado en denominar la cuestion social, dificultad a la que la Restauracion hizo oidos sordos desde sus origenes. Fueron esos, pues, 10s momentos en 10s que cobr6 conciencia entre la clase obrera espaiiola la idea de que cada vez era mayor el divorcio entre el conjunto de 10s trabajadores y el cuerpo politico. Consecuencia inevitable de lo anterior, un Oltimo aspect0 en el que, asimismo, se hizo patente la insatisfacci6n de patte de la sociedad frente al sistema canovista: el campo de las ideas y de la educaci6n. Aunque la estabilidad politica de esos aiios permiti6 el florecimiento economico, lo cierto es que el desarrollo de las ciencias y las letras por parte de hombres como Ramon y Cajal, Gald6s. Valera, Pereda o Blasco lbaiiez no condujo, en la mayoria de 10s casos, a una conexion con las tendencias predominantes. Por el contrario, estimularon la critica al conjunto del marco espaiiol oficialmente establecido, asi como numerosos analisis acerca del "problema de Espaiia". 2.2. El context0 sevillano Ciertamente, existe un consenso entre 10s historiadores al serialar que la evolucion de la capital andaluza desde 1898 se orient6 hacia lo que numerosos autores denominan el definitivo asentamiento de su "contemporaneidad". Sin que ello significara el fin de todas sus dificultades -como eran la arcaica produccion economica, el vacio de reformas urbanisticas o las grandes diferencias sociales-, hay, no obstante, que admitir que Sevilla mostr6 durante esas decadas la fuerza y el animo suficientes para acorneter su moderniracion, "captando lo que de contemporaneo introdujo el siglo XX", para asi mostrar que debia "existir incardinada en el tiempo, de acuerdo a 10s supuestos inyectados por el siglo XX universal" (Braojos; Parias; Alvarez, 1990: 16). En efecto, tras la experiencia vivida durante la Revoluci6n de 1868 y 10s atios subsiguientes al "Sexenio", diversos factores se conjugaron para retrasar la activation de una ciudad, mas hundida si cabe tras el pesar posterior al "Desastre". Con todo, en el inicio del nuevo siglo se aprecio un ligero y saludable cambio en la historia de la capital, una modificacion positiva que sac6 a la luz el despertar de conciencias tras 10s momentos de crisis. Por de pronto, la mudanza se manifesto en lo demografico, campo donde se apreciaria un increment0 de hasta el 138%. Tambien, en lo economico, cuyo impulso se explica por la apertura de mercados, la acumulacion de capitales y la reinversion de beneficios. A lo anterior, y como prueba de una sociedad que ansiaba reforzar un nuevo estilo, se sumaron dos intentos "regeneracionistas": la muestra iberoamericana que terminaria celebrandose en 1929 y el regionalism0 de base cultural; iniciativas que intentaron compensar las serias dificultades de la urbe, tales como la escasa sensibilidad politica ante las demandas y problemas sociales, el deficiente contenido ideologico en el seno de 10s dos partidos turnantes, el caracter eminenternente oligarquico y caciquil de 10s mismos o la manifiesta incapacidad de las fuerzas gobernantes para atraerse a 10s nuevos element08 politico-sociales surgidos a inicios del siglo. No result6 extrario, a la luz se acudiera a cuantos recu reformas auspiciadas por e prensa periodica encontro u 20 I Maria Jose Ruiz Acosta 1LA APUESTA POR LA INFORMACION il889-19231 3. Una nueva prensa para una nueva etapa A decir de Jose Antonio Vela, de mod0 parejo a como se estaban produciendo las citadas transformaciones politicas, economicas, sociales y culturales, 10s primeros aiios del siglo XX se presentaron como un punto de inflexion en el lento per0 imparable proceso de modernizacion iniciado por la prensa espaiiola en las decadas anteriores. Tal aspect0 lo corrobora Juan Antonio Garcia Galindo cuando sostiene que entre 1898 y 1909, el periodismo espafiol experimenta una de sus mas importantes transformaciones, "consecuencia inevitable de la acomodacion de la estructura periodistica nacional a 10s nuevos imperativos de la sociedad de la informacion que se est6 prefigurando" (Garcia Galindo, 1995: 99). La paulatina transformacion de la sociedad espaiiola en una sociedad de masas contribuyo a crear el marco adecuado que propicio el salto de la prensa espaiiola desde el modelo de viejo periodismo de opinion, predominantemente ideologico -de escasa audiencia y vinculado a partidos, corrientes o personalidades politicasal modelo de prensa de masas, caracterizado por su independencia politica y economica, la preponderancia de 10s contenidos informativos, la variedad de su oferta tematica y, sobre todo, su concepcion eminentemente empresarial de la actividad periodistica. El fruto de estos cambios operados en la actividad periodistica fue el nacimien- to y consolidaci6n de una prensa moderna, guiada por criterios netamente industriales y empresariales, una prensa cada vez mas necesitada de grandes inversiones econ6micas y que, bajo la forma tipicamente capitalista de la sociedad anonima -y en constante crecimiento debido al desarrollo de 10s nuevos medios de comunicacion, de 10s sistemas de transporte y de las nuevas tecnologias para la impresiontenderia progresivamente hacia la concentracion de capital, de empresas y de cabeceras, a1 objeto de rebajar costes y acaparar el mayor numero de lectores. De este modo, el periodico, sostenido ahora por una empresa fuerte, se alejaria de la concepcion romantics que lo habia caracterizado en la centuria anterior para convertirse en una mercancia mas que, como tal, se elaboraba no con el fin de servir a determinados intereses politicos e ideologicos, sino, fundamentalmente, con el objetivo de obtener beneficios economicos; de suyo, en un objeto mas sujeto a la demanda y gustos de esa masa de lectores que, en esos aiios, creceria al calor del imparable desarrollo industrial, del proceso de concentraci6n urbana y de 10s avances en el terreno de la alfabetizacion y la instruccion publica. Guiada por el proposito de conseguir y mantener amplias cuotas de mercado entre 10s sectores mas heterogeneos, esta nueva prensa empresarial y de masas se doto de las tecnologias mas avanzadas, se hizo con las plumas mas prestigiosas del momento, aumento el ndmero de sus paginas, incremento la cantidad y calidad de la information, profesionaliz6 la actividad periodistica, diversifico e hizo mas atractivos sus contenidos, multiplico sus secciones y acentuo su caracter independiente mediante un discurso ideoldgicamente ambiguo, huyendo asi de la tendencia de la vieja prensa de partido a adscribirse abiertamente a determinadas personalidades, corrientes o formaciones politicas. El desarrollo de esa prensa se vio favorecida por una permisiva legislaci6n de prensa vigente desde 10s primeros aiios de la Restauracion, normativa que permite atisbar el grado de estabilidad general y la consolidaci6n de las instituciones que preconizara el sistema canovista. Es solo dentro de ese ambiente de permisividad como puede entenderse el viraje liberal de 10s distintos decretos, ordenanzas y articulos relativos a ia prensa; tambien, el interes que hacia 10s medios impresos empezaron a demostrar numerosas empresas, responsables de que diarios y semanarios pasaran a ser concebidos, desde esos momentos, como actividades economicamente organizadas. El modelo politico inaugurado por Chnovas del Castillo atenu6 las duras prescripciones existentes hasta ese momento en el campo de la comunicacion -ta- les como la Ley de Candido Nocedal de 13 de julio de 1857, la Ley de 22 de julio de 1864 y de 29 de julio de 1864 o la Ley de lmprenta de Gonzalez Bravo de 7 de marzo de 1867-, propiciando, asi, el incremento cuantitativo y cualitativo de las publicaciones, especialmente de las de periodicidad diaria. De ahi que, practicamente, durante todo el primer tercio del siglo XX, la libertad de prensa quedara formalmente garantizada por la Constitucidn de 1876 asi como por la Ley de Policia de lmprenta de 1883: mientras la primera, en su articulo 13, reconocia a todo espaiiol el derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones de palabra y por escrito valiendose de la imprenta y sin sujecion a censura previa, la segunda instauro un marco legal mas flexible para la prensa, en sustitucion de la legislaci6n restrictiva imperante desde 10s primeros dias de la Restauracion borbonica. En este sentido, vino a suprimir un gran nomero de restricciones impuestas, tales como la censura gubernativa, la obligacion de remitir 10s delitos especificos de imprenta a un Tribunal especial y la necesidad de obtener licencia previa para Evidentemente, las consecuencias de este fueron muy beneficiosas para diarios y revis teriores trabas legales, com y consolidacion muy import nitiva, y hasta la llegada de la Dictadura en 10s "se pasaria a un periodismo que limites"; etapa en la que, gr las nuevas posibilidades de a tendencia de 22 I Maria Jose Ruiz Acosla LA APUESTA POR LA INFORIYIACI~)N 11909-1923) las publicaciones hacia "un tedrico (y en buena rnedida real) esfuerzo difusor" (Alrnuifia Fernandez, 1980: 298). Expuesto lo anterior, profundicernos en el examen de 10s rnodelos inforrnativos existentes en la Espaiia -y la Sevillade aquel entonces. Al respecto, y corno punto de partida, recogernos una cita de Jesus Tirnoteo Alvarez, para quien, en las ultimas decadas del siglo XIX, 10s periodicos podian ser ya considerados corno una "nueva fuerza critica frente a las elites de diverso tip0 detentadora de 10s recien nacidos poderes -ejecutivo, legislativo y judicial- e independiente tarnbien de 10s tres estarnentos tradicionales" (Alvarez Fernandez. 1981: 40) De este rnodo, y pese al analfabetisrno del mornento -que impediria que, en el pais, diarios y revistas alcanzaran la rnadurez que si rnanifestaron en otras naciones-, lo cierto es que, desde esos afios, se asentaron en la Peninsula 10s principios de una nueva manera de concebir la inforrnacion periodistica: rnodalidad que se ha dado en calificar corno Nuevo Periodismo. Esta novedad supuso, principalmente, el fin de la concepcion periodistica extendida durante la primera rnitad del siglo XIX, que presentaba un tip0 de periodismo "personal" o "de partido", sin rnedios ni fuerza social, que no superaba en su tirada la cota de un circulo de arnigos, que era drgano de expresion de un lider, de un grupo parlarnentario o de una ideologia mas o rnenos definida. Un esquerna inforrnativo que, corno consecuencia de la inestabilidad politica, la lirnitada libertad de expresion, el bajo nivel tecnologico y las rnalas condiciones culturales del cuerpo social, se tradujo en publicaciones excesivarnente ideologizadas, "en un periodisrno practicarnente endogeno, rnuy preocupado por 10s asuntos de la vida local" (Garcia Galindo, 1995: 16). Quizas, uno de 10s efectos mas evidentes de la implantation en Espaiia de este nuevo rnodo de hacer periodisrno se percibio en la fundacion de empresas periodisticas dotadas de una notable solidez economica, asi corno en la reconversion -para ajustarse a este esquernade algunos de 10s denorninados organos de opinion o politicos. A su vez, el deseo de lograr una solidez econornica exigiria la reactivacion de otros aspectos, corno fueron: el constante interes por las rnejoras tecnicas, las carreras para captar la benevolencia de 10s grernios de anunciantes o la prioridad que ernpezo a concedersele a la inforrnacion sobre la ideologizacion. Junto a lo anterior, hernos de destacar que 10s periodicos espatioles rnodificaron notablemente algunos de sus rasgos mas caracteristicos. Y asi, redujeron su precio, al igual que el tiernpo de edicion; ernpezaron a incluir anuncios y ternas cada vez mas populares; diferenciaron de rnodo claro las secciones, cuyo contenido enriquecieron gracias al ernpleo de nuevos generos, titulares rnayores y noticias provenientes de agencias y corresponsales. Por ultimo, incrementaron, progresivarnente, el nurnero de sus pbginas, al objeto de poder ofrecer un mayor caudal inforrnativo. Notas que, en sintesis, reflejaron las nuevas forrnas de "hacer inforrnacion" que aportaba este rnodelo de prensa, una realidad a cuyo exito contribuyeron otros factores, corno la introduccion de nueva rnaquinaria para la impresion, la configuracion de un incipiente capitalismo de empresa -base de grandes inversiones en material e infraestructura-, el surgimiento, aunque timido, de la profesion periodistica1 y el desarrollo de otros rnedios de cornunicaci6n y transporte, corno el telegrafo y ferrocarril. [xito, en suma, de una nueva tendencia corno lo puso de manifiesto el que, hasta el estallido de la Guerra Civil de 1936, 10s diarios espaAoles siguieran la pauta rnarcada por aquellos rotativos que se inclinaban hacia de la defensa de posturas criticas independientes. Y, si bien en esos aiios el pais no asimilo en su totalidad lo8 rasgos que caracterizaron a ese Nuevo Periodismo -a la altura de 1913, abn eran mas numerosos 10s diarios politicos que 10s de inforrnaci6n-, lo cierto es que, al menos, se asentaron sus principios. Lo puso de rnanifiesto la existencia de un produao rnejor acabado, rnejor disefiado, que utilizaba 10s rnedios tecnicos rnbs innovadores porque tenia el capital para ello y porque era consciente de la rentabilidad que podia alcanzar con dichas operaciones mercantile~. Fortuna de unos periodicos que, si bien no alcanzaban las tiradas que, para la rnisrna epoca, se estaban logrando en otras naciones, si lograron extenderse con una notable facilidad por todo el territorio nacional. En cualquier caso. muestras de un afianzamiento inicial del periodisrno empresarial, base de un entendimiento liberal de la inforrnacion segun el cual la prensa deja de ser: [...I un puro privilegio, pierde el caracter de otorgarniento gracioso y salta en pedazos la justification de la censura previa. Enarbolando la libertad de prensa. 10s rnedios inforrnativos intentaran roturar un carnpo de independencia frente al Poder, un pedazo de tierra donde pueda crecer espontdnearnente la libertad (Soria Saiz. 1989: 11). 1 Peie a que, desde 1898 a 1914, la flgura del periodlsta se encontraba representada Por una ampila gama de ad# vldades -desde el pollt~co. el intelectual, el aitlsta (trio Grte que marcaba, en la mayorla de 10s cams la influenc~a, I Maria Jose Ruiz Acosla No obstante, y segun hernos expuesto, debe entenderse que hablar de la prensa espariola existente en el paso del siglo XIX al XX irnplica reconocer la existencia del modelo de diario clasico que acogio a 10s periodicos denorninados de opinion o politicos, voces de personajes publicos, grupos o partidos y cuya finalidad era la de constituirse en aparato de propaganda de unas ideas determinadas. 3.1. El progresivo declive de la prensa politica Durante la segunda mitad del siglo XIX, la prensa espariola se caracterizaba por una excesiva ideologizacion de diarios y sernanarios, razon por la que el periodisrno de aquella centuria actuaba mas corno fie1 reflejo de las nurnerosas convulsiones politicas y sociales que vivi6 el pais en esas decadas. Inevitablernente, la provincia asumio e hizo suyo el rnodelo inforrnativo irnperante en la capital: el de una prensa de partido, rnuy poco rnoderna, de corta tirada, con una calidad inforrnativa que dejaba bastante que desear y unos beneficios, si 10s habia. obtenidos gracias a sus estrechas vinculaciones politicas, a las rniseras rernuneraciones de sus redactores y a contratos muy favorable8 en la adquisicidn de papel (Cabrera, 1994: 51). Una prensa que, en Clltima instancia, reproducia las mas intirnas contradicciones de sus promotores, mas preocupados por el mantenimiento de sus prebendas politicas -a nivel nacional y provincialque por el ensanchamiento de sus bases sociales. El intimo vinculo establecido entre politica y prensa (no era infrecuente que 10s hombres poblicos crearan, dirigieran o colaboraran en 10s diarios) llevaria a esta ultima a ser concebida mas corno un arma de cornbate en la elevacion o derribo de 10s gobiernos que corno un sector rnoderno, que operara segun las leyes del mercado. Y asi, mientras en Europa la prensa recibia un tratarniento similar al de otro ambito industrial, en Espaiia se desarrollaba cerca de 10s centros de poder. Los periodicos constituian, en la mayoria de 10s casos, actividades que dependian de otras mas arnplias de irnpresion. Y aunque, en numerosas ocasiones, la importancia de 10s diarios alcanzara tales niveles que llegaron a rebasar el arnbito del negocio individual o familiar, lo cierto es que nada o rnuy poco importaba una posible rentabilidad econornica. Logico es pues pensar que la conception artesanal caracterizara a la inforrnacidn irnpresa. Es a lo que se refiere Manuel Martin Serrano cuando afirrna lo siguiente: La cita no exagera la realidad de una urbe que, entre 10s siglos XIX y XX, contaba con casi una veintena de titulos y diecisiete semanarios. Entre ellos, lo8 siguientes diarios: -El Porvenir. Fundado el 4 de marzo de 1848 como "Diario Politico Independiente" (claramente representativo del periodismo ideologico-politico de corte decimononico), pas6 a ser editado como Sociedad Anonima a comienzos del siglo XX. Desde ese momento mostraria en su cabecera el subtitulo de "Diario de Avisos y Noticias". A excepcion de 10s lunes, se publicaba todos 10s dias de la semana, hasta su desaparicion, el 3 de noviembre de 1909. Entonces, se le entendia organ0 oficioso del pr6cer local Pedro Rodriguez de la Borbolla (gamacista y, luego, liberal). Llegaria a ser el decano de la prensa andaluza. .N Noticiero Sevillano. Creado por Francisco Peris Mencheta como "Diario lndependiente de Noticias, Avisos y Denuncias", se public6 diaria e ininterrumpidamente en dos ediciones (maiiana y noche) desde el 25 de marzo de 1893 hasta el 12 de febrero de 1933. Su primer director lo tuvo en la persona de su fundador, quien seria el impulsor de otros periodicos (La Correspondencia de Valencia en 1883, El Noticiero Universal de Barcelona en 1888) y de una agencia de noticias (la Mencheta), asi como precursor del reporterismo en Espaiia. El Correo de Andalucia. Subtitulado "Diario Catolico de Noticias", fue fundado por el cardenal Marcelo Spinola el 1 de febrero de 1899. Bajo 10s dictados de la "Buena Prensa", este medio seria concebido como una empresa destinada, preferentemente, a suministrar noticias, aunque sin renunciar a la defensa de unos principios doctrinales. Y ello porque 10s motivos que movieron al cardenal a ejecutar la obra apuntaban a su deseo de aglutinar a 10s catolicos en un comlin frente de accion, al tiempo que estimular la multiplicacion y el perfeccionamiento de la prensa catolica. Tambien presentes en el panorama periodistico sevillano de aquellos aiios, aunque sin alcanzar la relevancia de 10s anteriores, destacaron 10s siguientes diarios: - La Andalucia Moderna. "Diario politico, literario, comercial y de Anuncios", cercano a las tesis del liberal Borbolla. Fue fundado por Cayetano Segovia de 10s Rios -que tambien ocupo la direccion del medioel 1 de junio de 1888. El peribdico, que contaba con una tirada cercana a 10s 1.500 ejemplares, desaparecio en 191 1. - El Baluarte. Este "Diario Politico Mercantil", editado por Juan Perez y Perez Girones -que seria, asimismo, su propietario y director-, se presentaba proximo a las tesis republicanas. Fundado en 1886 corno continuacion de El Alabardero (1877). paso a editarse sernanalrnente desde 1904. - Heraldo Sevillano. Organ0 del Partido Liberal Dernocratico de Montero Rios, el diario (1877-1916) seria propiedad de Carlos Maria de Santigosa, recayendo su direccion en la persona de Dionisio de las Heras. - N Popular. Corno "Diario republicano" que era, lo edit6 desde el 2 de noviernbre de 1908, la Union Republicana. Continuador de Libertad y precedente, a su vez, del sernanario El Defensor, tuvo corno propietario y director a Melchor Garcia Marquez. - El Progreso. "Diario liberal", defensor del fusionisrno sagastino, fue fundado por Juan Sanchez Lozano el 1 de mayo de 1883. Jose Pardo desernpeiio las labores de direcci6n en esos primeros rnornentos. El diario, cuya tirada alcanzaba 10s 475 ejernplares, desaparecio el 31 de diciernbre de 1907. - Sevilla. Creado corno organ0 conservador el 26 de diciernbre de 1904, este "Diario politico de la manana" nacio bajo 10s auspicios de la farnilia lbarra, aunque la propiedad del rnisrno recaeria en la persona de Manuel Aznar. El rotativo desapareci6 el 191 6. - La Unidad Catolica. "Diario politico tradicionalista y antiliberal", de caracter integrista, lo edit6, desde enero de 1909, Francisco de Paula Picazo y Nlitiez, que tarnbien fue su propietario. Su director, hasta la desaparicion del rnedio dos atios despues, fue Joaquin Ruiz Caballero. Corno ha podido cornprobarse, la Sevilla de aquel entonces ofrecio nurnerosos ejernplos del periodismo ideol6gico-politico de corte decirnondnico (tal fue el caso de N Porvenir). Mas, igualmente, del peri6dico en via8 de rapida rnodernizaci6n (como El Noticiero Sevillano) o del concebido corno una ernoresa aue. , . s,n renunclar a la defensa de nos pr,rictplos aoctr riales, cenrro sb ,nteres en el sdrnlnlsrro ae not~cias (IJI f~e el caso de LI Correo de Andaluciaj Pero, al frente de todos ellos, la publicacion que, en la capital andaluza, rnejor supo asirnilar 10s principios del nuevo periodisrno de inforrnacion independiente fue El Liberal. Beneficiado el arnbiente inforrnativo espatiol del siglo XIX el citado diario hizo su aparicion en la capital hispalense el 6 de enero de 1901. Nacido a rernolque de su homonimo rnadrileiio, El Liberal sevillano destaco pronto en la ciudad andaluza corno uno de 10s rnds firrnes representantes de ese rnodelo, mas inforrnativo y rnenos ideologico, que se reconoce bajo el epigrafe de Nuevo Periodismo. La historia del periodic0 rnatriz se iniciaria el 31 de rnayo de 1879 cuando vio la luz por prirnera vez en Madrid. Dirigido por Mariano Araus, constituyo un exito desde sus comienzos gracias al justo equilibrio que estableciera entre la inforrnacion, la interpretacion y el tono literario, aspectos que completo con un rnarcado tono popular. Tarnbien con la adopcion de elernentos "rnodernos" en aquellos aiios, tales corno: la organizacion de una sociedad de redactores, que sustentaban el 25% del capital social del periodico; la inclusion de anuncios por palabras, en concreto desde el 23 de diciernbre de 1879; la creacion de un grernio de anunciantes; y la variation del nornero de paginas, segdn las necesidades inforrnativas del dia. Por todo ello, y "por rnantenerse al margen de todas las relaciones oficiosas y oficiales", El Liberal se constituyo, a decir de Jesus Timoteo Alvarez, en el diario que "rnejor curnple con 10s elernentos novedosos del Newlournalism, quien rnejor supo rnanejar el periodico corno product0 cornercial, quien mas novedades aporta en todos 10s ordenes y asi pasa con una gran fuerza el carnbio de dglo" (Alvarez Fernandez, 1981: 385). A las anteriores notas, El Liberal aiiadiria el de situarse a1 rnargen de cualquier grupo de presion organizado, presentandose, sin necesidad de afiliarse a ningun partido politico, corno defensor de 10s principios dernocraticos. Junto a ello, el rotativo -corn0 indica el rnencionado investigadorpuede ser considerado corno el rnejor representante de la novedad y el espiritu de un periodisrno innovador por arneno, bien hecho a1 recurrir a rnetodos que incrernentaban el nurnero de lectores, de tirada y de anuncios. De hecho, 10s historiadores de la prensa coinciden en afirrnar que, de no ser por las altas tasas de analfabetisrno, la baja concentracion urbana y el poco desarrollo de 10s partidos obreros, el periodic~ podria haber constituido el primer ejernplo, en el pais, de un diario de rnasas de gran tirada. Pese a lo apuntado, en 1880 -un aiio despues de su fundacion-, su circulacion se cifraba en 11.21 2 ejernplares, doblandose ocho aiios despues. No seria extraiio, por ello, que desde 1889 ocupara el cuarto puesto en la lista del timbre. Respecto a su naturaleza ernpresarial, hernos de decir que, desde 1894, El Liberal pasaria a ser editado por la Sociedad El Liberal S.A., entidad que conto con las figuras de lsidoro Fernandez Florez -corn0 presidente- y de Miguel Moya -corn0 vicepresidente. Los estatutos de la misrna -aprobados el 26 de rnarzo de 1901- conternplaban la creacion de tres diarios con identica cabecera, que serian editados en Barcelona, Sevilla y Bilbao2. 2 El novedoso talante de lo5 ruatio rotativos s pus0 de manifiesto cuanda, en 1906, se integraron en un trust junto a El lmparcial. Los rnotivos de esta operaii6n, pionera en el pais, tuvieron iu origen tanto en la crirV que sufrieron iai emmesas ~eriodisticas desde el fatidico 1898 -me encareieria la adquisici6n de rnaquinaria y papelcomo en el progresivo kxito de ABC, cuya edici6n como di&io desde 1905 provoraria el dercenso general del nornero de leeares del resto de los peri6dicor nacionales. Ademdr, la uni6n perrnitia incrernentar loi sisternai inforrnativos de cada una, unificar las tarifar de publicidad y, sobie todo, lograr un mayor podei periodktico y palitico. a confirmacion del talante que presidiera la creacion de la edicion sevillana la ratific6 el misrno diario en su primer editorial, declaracidn de principios que ya expusiera El Liberal madrileiio en 1879. Decia asi: A1 decidir la fundacion de El Liberal fue nuestro cuidado constituirnos en condiciones de independencia absoluta. Nos pertenecernos, sornos de nosotros rnismas. Ninguna personalidad, ningun hombre de Estado, ninguna agrupacion politica, ningun interes, arnbicion alguna estan sobre nosotros. Detras de El Liberal hay solarnente una fe ciega en /as ideas democraticas, entusiasrno inextinguible para su difusion y decision inquebrantable de ser justos en todos y con todos I..]. Querernos hacer un periodic0 sin partido ("El Liberal", en El Liberal de Madrid, 31 de rnayo de 1879, prirnera pdgina, citado en "El Liberal", en El Liberal de Sevilla, 6 de enero de 1901, prirnera pagina). A dicho texto la edicion sevillana aiiadia las siguientes palabras: Venirnos, pues, a sentir el latido de la opinion andaluza, en el propio corazon de esta bendita tierra; a recoger la queja de sus necesidades y el eco de sus aspiraciones; a defender sus intereses, a conquistar su afecto (ibidem). En efecto, con su fundacion Miguel Moya aspiro a reproducir, a escala local, 10s exitos de una formula que habia ensayado en la capital del pais. Prueba de que lo consiguio es que, ademas del diario, la Sociedad Editorial de Espaiia -que aglutinaba a las diferentes ediciones de El Liberal, ademds de El lmparcial y El Heraldo de Madridcontaria en la region con El Defensor de Granada, amen de otras publicaciones de menor entidad. Hasta su desaparicion -el 18 de julio de 1936-, el rotativo se distinguio por la defensa de las libertades formales y de la vuelta a la normalidad constitucional. La apuesta por un modelo politico y social mas justo llevo al diario a manifestarse contra algunas de las lacras del sisterna vigente. Y todo ello, recurriendo a tecnicas periodisticas que le permitieran mantenerse ajeno al hecho o comentario en cuestion. Para lograrlo, ha de tenerse en cuenta que este "Diario Liberal de information general" dispuso en su redaccion, oficinas y talleres -sitos en la calle Garcia de Vinuesa, no 30- de la mas moderna maquinaria de impresion, lo que le permitio ofrecer un product0 digno que se publicaba diariamente en dos ediciones, de matiana y de noche. lmpresos en las paginas del rotativo sevillano se leen 10s nombres de 10s numerosos redactores y colaboradores estables que ejercieron su actividad en el diario, corno Emilio Gdmez Carrillo, Alfredo Vicenti, Antonio Corion, Cas- to Vilar y Garcia, Gabriel Maria Vergara o Carolina Coronado; asimismo, 10s i$i UN SlGLO DE INFORMACION EN SEVIL1.A IPRENSA. RADIO Y TELEVISI~NI. 1909-2009 de sus directores, corno Jose Nogales, Alfredo Murga y Jose Laguillo, a quien correspondio, entre 1908 y 1936, la ardua tarea de convertir a El Liberal en el rnejor diario de la cornarca, rnodelo -dentro de 10s esquernas periodisticos de la epocade lo que debia ser un diario de inforrnacion independiente. Respecto a la disposicion de sus contenidos hernos de seAalar que estos se encontraban divididos en grandes secciones, al objeto de que el lector pudiera hallar pronto y sin esfuerzo las noticias de su preferencia. Contrariarnente a la prensa mas antigua, donde "la inforrnacion no se ofrecia jerarquizada", ni tarnpoco era frecuente "que el contenido del texto se presentase desrnigado en pequeiias unidades independientes de sentido", en El Liberal se apreciaria un incipiente organizacion de acuerdo al siguiente esquerna: a) la prirnera pagina pasaba a reservarse, preferenternente, para 10s editoriales y articulos de colaboraci6n; b) la segunda estaba destinada a la inforrnacion de caracter local o regional; c) la tercera presentaba las noticias surninistradas por el telegrafo y el telbfono; y d) la plana de cierre, dedicada a unos anuncios, que, paulatinarnente, fueron invadiendo las paginas anteriores. En este sentido, tarnbien se aprecia el abundante recurso a las ilustraciones, con finalidad inforrnativa o de entretenirniento. Que duda cabe que hasta su cierre, acaecido en 1936, El Liberal sevillano -al igual que sus hornonimos en las diferentes capitales espaiiolasconstituyo uno de 10s sirnbolos de la nueva rnentalidad inforrnativa que, procedente del arnbito anglosajon, irnpregno durante esos aiios a la rnayoria de 10s rotativos occidentales. Con el claro fin de ofrecer a sus lectores datos objetivos e ideas independientes, el diario que fundara Miguel Moya en 1901 se nos presenta corno uno de 10s pocos organos que, en 10s albores del siglo XX, se puso al servicio de la rnodernizacion de la capital andaluza desde la firrne creencia en el nuevo protagonisrno que ernpezaba a detentar la actividad periodistica. El rapido exito cosechado por El Liberal de Sevilla -un exito al que, desde luego, no fue ajena la destacada labor desernpeiiada por Jose Laguillo corno directorvenia a confirmar, de hecho, la progresiva irnposicion y afianzarniento de una nueva y rnoderna forma de entender el periodisrno, que contrastaba ostensiblernente con 10s anticuados esquernas de una prensa de opinion y de partido incapaz de hacer frente a la cornpetencia de los grandes rotativos de ernpresa y a 10s retos planteados por el pujante capitalisrno inforrnativo. En consecuencia, y a decir de Jose Antonio Vela, la dura cornpetencia ejercida por El Liberal en el rnarco de este nuevo context0 periodistico no tardo dernasiado en pasar factura a la rnayoria de 10s representantes de la vieja prensa decirnononica hispalense, 10s cuales irian sucurnbiendo a rnedida que el rotativo dirigido por Laguillo iba consolidandose a lo largo de 10s prirneros aiios del siglo XX corno uno de 10s diarios mas irnportantes e influyentes de la region. Buena prueba de ello la i Maria Jose Ruii Acosia ,dl: LA lilt tl11~,~~~<1~1,1 \p5U3 I! >,!I *-. ..-">.-A .--. &..G -,- -.-. ..,'.L. .. ,..--.--,. L ..-=.A-k4; constituye el caso de El Porvenir, uno de 10s diarios mas importantes en la Sevilla del ultimo tercio del siglo XIX, cuyo irnparable proceso de decadencia -que, finalmente, le conduciria a la desaparicion en 1909- se vio, sin duda, agudizado por la irrupcion de El Liberal en el panorama publicistico hispalense. Pero, con todo, las principales victimas de esta dinamica fueron, fundamentalmente, 10s diarios ideologicos y de partido que habian logrado sobrevivir a 10s efectos de la crisis finisecular, entre 10s que se encontraban el conservador Sevilla, el republican~ La Andalucia Moderna y 10s liberales El Progreso, El Defensor de Sevilla y Heraldo Sevillano, desaparecidos todos a lo largo del period0 comprendido entre 1907 y 191 6. Asi pues, en el context0 de esta progresiva reduccion del numero de diarios propiciada por la consolidaci6n del nuevo concept0 de prensa encarnado por El Liberal de Sevilla, 10s unicos que van a poder seguir, aunque de lejos, la vertiginosa ascension que emprende el periodic0 de la Sociedad Editorial de Espatia son N Noticiero Sevillano y El Correo de Andalucla. Fundado en 1893 por Francisco Peris Mencheta, El Noticiero Sevillano compartia ciertas caracteristicas con El Liberal, tales como el cardcter independiente con el que fue concebido, la disposicion de importantes recursos materiales y la preocupacidn por ofrecer contenidos informativos de calidad -no hay que olvidar que su propietario era, a su vez, fundador de la agencia de informacion Menchetacircunstancia que le permitio situarse entre 10s principales diarios andaluces de su epoca, aunque sin alcanzar las cotas de difusion de El Liberal o La Union Mercantil. Por su parte, El Correo de Andalucla constituyo un buen ejemplo de la tendencia manifestada por ciertos sectores de la prensa ideologica a adoptar un carhcter mas inforrnativo, en un afan por compaginar sus objetivos politicos e ideologicos con una cuidada labor informativa destinada a romper 10s estrechos limites de la comunidad de fieles, abarcando asi el mayor numero posible de lectores. 3.3. La dificil mezcla de ideologia e informacion Nacido en 1899 de la mano del arzobispo de Sevilla, Marcelo Spinola, y al calor del proceso de movilizacion protagonizado por 10s sectores cat6licos en las postrimerias del siglo XIX, el rotativo constituyo el resultado del esfuerzo de dichos sectores por dotarse de un organ0 inforrnativo netamente catolico capaz de asurnir, desde 10s postulados de la doctrina social catolica, la defensa de 10s intereses religiosos frente a la amenaza que encarnaba la diserninacion de las doctrinas liberales. Mas, junto a este caracter ideologic~ y adoctrinador, El Correo de Andalucia manifestaba tarnbien una acentuada vocacion inforrnativa, lo cual venia a reflejar su intencion de compaginar su condition de instrumento propagandistic~ al servicio de la causa catolica con las exigencias informativas de la prensa moderna. De este modo, y sin dejar de lado la defensa de 10s intereses de la religion, el rotativo fundado por Spinola apostaba abiertarnente por la modernizacion de la prensa catolica, por la adopcion de tecnicas similares a la8 ernpleadas por 10s grandes diarios y por la inclusion de contenidos mds frescos, novedosos y atractivos, al objeto de atraer al mayor nurnero de lectores. El analisis de la influencia ejercida por El Correo de Andalucia desde el instante misrno de su fundacion debe entenderse dentro del contexto vivido por la lglesia catolica espatiola en las ultimas decadas de la pasada centuria. Mornentos marcados, de un lado, por la preocupacion de las autoridades eclesidsticas ante el creciente clirna de secularizacidn y laicizacion de la sociedad occidental; de otro, por la torna de conciencia, en el seno de ese misrno circulo, de las posibilidades de la prensa, medio que ya habia demostrado -con crecesser un instrumento eficaz en la direccion de 10s movimientos de opinion. A resultas del clima existente, desde la jerarquia se orquest6 una cuidada estrategia que, con el nornbre de Accion Social Catolica, seria concebida para aglutinar a todos 10s fieles. Bajo ese espiritu surgio la "Buena Prensa", nombre generic0 que pasaria a denorninar "a la propaganda escrita de cardcter cat& lico, accion entendida corno un verdadero apostolado" (Ruiz Sdnchez, 1994: 187). El termino corno tal habia sido acuriado en Francia en 1873, a raiz del establecimiento en Paris de la Maison de la Bonne Presse por parte de 10s agustinos. En Espatia, la creacion de una prensa "buena en su fin, santa en ideal y divina en la fe" se llevaria a cab0 dos decadas despues, cuando algunos propagandistas -Adolfo Claravana, Bernardo Santiago, Francisco Picazo y Antonio Otero, entre otros-, dirigidos por el Padre Tarin, plantaron la prirnera sernilla. Mas, el irnpulso definitivo de la obra vendria de la rnano de Marcelo Spinola y Maestre y del grupo que este lograra reunir en el seminario de la capital andaluza. Convencido de que debia aceptarse -como un ma1 menorel sistema canovista y 10s poderes constituidos, el ernprendedor arzobispo de Sevilla no dud6 en articular 10s elementos necesarios al objeto de conseguir la union de 10s distintos sectores catolicos existentes en aquellos rnomentos: el liberal-conservador, el integrista y el carlista. Spinola ernprendio la ardua tarea de reconducir la accion de la lglesia utilizando para ello nuevas dicho context0 es corno se entiende que creara El Correo de A para situarse por encima de bandos concre vertirse en bastion de una unica causa corn Fundado el 1 de febrero de 1899, el decimoquinto diario de la ciudad del Betis signifid todo un reto en unos momentos en 10s que, a decir de Pedro Gomez Aparicio, lo8 periodicos sevillanos arrastraban, en su gran mayoria, una existencia dificil. Para llevar adelante la empresa, el cardenal Spinola, atendiendo a las consignas de Leon Xlll y secundado de personalidades sevillanas que reunian la caracteristica de ser catolicas -el jesuita Padre Francisco de Paula Tarin, el canonigo y novelista Francisco Murioz y Pabon, el jefe de las derechas sevillanas Manuel Rojas Marcos, el poeta y academic0 Luis Montoto y el futuro ministro conservador Carlos Carial-, aport6 el capital inicial y deposit6 la confianza de la direccion en Rafael Sanchez Arraiz3. El resultado de tal ernpet70 seria en sus comienzos un product0 preferentemente doctrinal y poco informativo en comparacion con 10s grandes diarios del momento; un periodico que, no obstante, satisfizo a su promotor, para el que represento el elemento aglutinante de 10s cat6licos en su lucha contra la expansion del liberalismo. Sirva en este sentido el texto que el Provincial de las Escuelas Pias de Valencia - Padre Rabazzadi- rigiera al diario el mes de septiembre de 1908. La opinion -compartida- de la importancia de la prensa catolica se expresaba de este modo: Llevamos un siglo luchando contra las ideas liberales infiltradas en las Cortes de Cadiz y transrnitidas al pueblo por 10s que a si mismos se llarnan liberales. Hoy, ante 10s funestos frutos producidos por tales ideas, alzasen 10s soldados de la prensa catolica, amparados por la Virgen <que no quiere ser francesa> y trabajando en este carnpo con heroicos sacrificios, vendra la restauracion por la prensa portadora de las verdades de la lglesia ("Segunda Asamblea de la Buena Prensa", en El Correo de Andalucia, 24 de septiembre de 1908, segunda y tercera paginas). A juicio de 10s comentaristas del momento, el periodico se presentaba como el medio de comunicacion mas eficaz de 10s existentes, mucho mas incluso que la transmision oral. Auxiliar del parroco en su labor de predicacion, el "ultimo baluarte para defender 10s intereses de la Religion y de la Patria" gozaba, igualmente, de una alta consideracion entre 10s pontifices ("iSacerdotes, a Zaragoza! ", en El Correo de Andalucia, 1 de agosto de 1908, primera pagina). Puede verse, tambien, "El periodico es auxiliar del parroco", publicado en la primera pagina de El Correo de Andalucia, el 29 de julio de 191 1. Sirvan como muestra de este sentir las palabras que a la cuestion dedicara Pio X: En vano edificareis iglesias, fundareis escuelas, promovereis misiones; porque todas esas buenas obras, todos vuestros esfuerzos y sacrificios seran inCltiles si no manejais y haceis rnejorar al propio tiernpo las armas defensivas y ofensivas 3 Rafael Sdncher Arrdii venia dirigiendo el traditional DiaiiodeSeviIla. Hombre definida coma dr aiendradas vinudes, dedic6 los iiltimos ados de su vida a cuidar a los enferrnas dei Hospital de la Caridad. de la Prensa catolica, leal y sincera ("Su Santidad y la Prensa", en El Correo de Andalucia, 5 de febrero de 1909. primera pagina). En su conjunto, la llamada "Buena Prensa" estaba formaba por una suma variable de periodicos de diferente regularidad y estilo; 10s unia, sin embargo, su exacto seguimiento de la doctrina catolica -el Syllabus de Pio IX, las Enciclicas de Leon Xlll y 10s documentos de Pio X y de 10s prelados espafioles-, asi como su caracter combative en la defensa de la religion y 10s derechos de la lglesia. Amen de la justificacidn de unos ideales, 10s periodicos catolicos intentaron con el tiempo adecuarse conforrne a las exigencias informativas de aquel rnomento. De ahi que, sin olvidar su funci6n de "arma" en la "cruzada" emprendida por 10s catolicos, la "Buena Prensa" se orientara hacia la oferta de una alta dosis de instruccion y pasatiempo a sus lectores. Con una sencillez meridiana, resumio esos objetivos uno de sus mas arduos defensores: el Obispo de Plasencia. A su juicio, 6stos eran 10s fines: [irnpulsar] el bien individual, [fornentarl la industria, el cornercio y la navegacion; [resolver] 10s problemas de la politics, para el buen gobierno de la8 naciones; [resetiar] 10s acontecirnientos importantes, [revelarl 10s nuevos inventos de las artes; [hacer] la historia del dia o de la sernana. [defender] la religion, la verdad y la justicia, [estrechar] 10s vinculos de 10s que tienen identicos pensamientos y [promover] asi la union de la8 voluntades, palanca poderosa para acorneter la8 grandes ernpresas, que hacen prosper08 a 10s pueblos ("La mala prensa y la buena prensa", en El Correo de Andalucla, 3 de enero de 1908, primera paginar. Con todo, lo cierto es que, durante sus primeros atios, El Correo destac6 mas por su contenido doctrinal que por la calidad de su oferta informativa, circunstancia que perduraria hasta finales de la decada de 10s atios 10, fecha en la que, guiado por el proposito de marcar distancias con respecto a las posturas ultramontanas adoptadas por sus colegas integristas, el rotativo catolico inici6 un proceso de renovacion tanto en el plano formal como en el de contenidos. Esta nueva orientacion se acentuaria aun mas a raiz de la constituci6n, en diciembre de 1919, de la Editorial Sevillana, iniciativa que supondria la modificaci6n de la estructura juridica del periodico, dejando este de ser propiedad del Arzobispado para pasar a constituirse en Sociedad Anonima. A partir de ese momento, y una vez adoptado el modelo de estructura empresarial tipico de la nueva prensa de masas, el nuevo Consejo de Administration de la entidad se lanz6 de lleno a la tarea de hacer de El Correo de Andalucia un diario modern0 recabando firmas de prestigio y 10s mejores servicios de information. Se trataba, en definitiva, de dotar de una mayor calidad al organo catolico, situandolo a la altura de las mas modernas publicaciones nacionales con el fin de aumentar 4 Puede verse. tambien, CORNELIO: "El Periadismo", en Ei Correo de Andalucia, 13 de febrero de 1899, primera pdgina, y "Nuestras fiestas de ayer", en El Cmo de Andaiucia, 27 de enem de 1913, primera y segunda pdgina. )as cifras de lo que, hasta el momento, era una exigua audiencia. En este sentido, cabe subrayar que la escasez de lectores -una constante en el marco de la prensa catolicaconstituyo un problema especialmente preocupante para El Correo a lo largo de su trayectoria, cuestion que se acentuaria aOn mas a raiz de la irruption en el escenario periodistico sevillano de un potencial competidor como La Union, fundado en 1918 como organo de la patronal hispalense. 3.4. La Union Desde comienzos del siglo XX las asociaciones patronales habian recibido un considerable impulso, llegdndose al caso, como afirma Leandro Alvarez, de que "algunas de ellas se convirtieron no ya en un grupo de presion, de defensa de intereses o, como dirlamos hoy, en un 'poder factico' a escala local, sino de hecho en una fuerza de caracter politico" (Alvarez Rey, 1987: 48). A la creacion de esta fuerza contribuiria, en no escasa medida, la meridiana revelacion de la crisis del pacto como sistema, proceso que se acelero desde 1916 con la perdida de alginas de sus figuras clave. Y es &as; estas fuerzas, que en etapas anteriores se incardinaban en 10s partidos del turno, empezaron, desde esos momentos, a movilizarse politicamente, ofreciendo asi un claro contraste a su tradicjonal pasividad respecto al regimen instaurado en 1875. En cierta manera, dicha actitud no result6 del todo inesperada. Desde 1899, la pequefia y mediana burguesia de 10s partidos politicos del turno habia iniciado un despegue progresivo, como lo hizo patente el que 10s comerciantes e industriales agrupados en torno a1 Circulo Mercantil se adhirieran de manera entusiasta a la Union Nacional. Otra muestra de esa perdida de confianza en el regimen canovista la proporcionarla la fundacion de la Union Comercial sevillana, agrupacion que acabo convirtiendose en el organo mas cualificado y activo de las clases mercantile8 de la ciudad; igualmente, en la entidad que "recogio de manera mas generalizada las nuevas demandas pollticas de la clase media sevillana" (Sierra. 1996: 397). Creada en 1909 bajo el nombre de "Asociacion para la defensa y foment0 del comercio", esta organizacion patronal -continuadora de la fracasada Union Nacionalreunio a un buen numero de pequefios industriales y comerciantes al objeto de llevar a cab0 una activa labor en la capital hispalense, acci6n presidida por la defensa de 10s intereses de las clases activas sevillanas contra las medidas municipales que les pudieran perjudicar. Mas, a pesar del caracter restringido que habia motivado su origen, lo cierto es que su esfera de influencia fue mucho mas amplia al intervenir en cuantos problemas se le presentara a la ciudad, adquiriendo con ello una amplia vision de la politica sevillana. BIBLIOGRAF~A ALMUINA FERNANDEL. CESO (1980): "APROXIMACI~N A M EVOLUCI~N CUANTITATIVA DE LA PRENSA ESPANOLA ENTRE 1868-1 930", EN /NVES~GACIONES H~ST~R~U\S, ED. UNIVERSIDAD DE VALLADOLID. ALVAREZ. JES~JS TIMOTEO (1 981): RESTAURACI~N Y PRENSA DE MASAS. LOS ENGRANMES DE UN SISTEMA (1 875-1 873). 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