La denominada "filosofía medieval": aristotelismo y platonismo
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— 125 — La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo Jesús de Garay Universidad de Sevilla 1. Introducción La noción de “filosofía medieval” es engañosa. Oculta la realidad de una tradición filosófica unitaria y de una larga continuidad, que se inicia en Roma (s. I a.C.) y finaliza en el s. XVII. Por ello es un equívoco designarla como “medieval”, ya que se extiende desde Roma hasta la plena Modernidad del s. XVII. Lo característico de esta tradición “medieval” no es por tanto que tenga lugar en la Edad Media sino el protagonismo hegemónico del aristotelismo y del platonismo. Por cierto, del aristotelismo y del platonismo, pero no del Platón ni del Aristóteles que hoy se estudian en las facultades de filosofía y filología. De Platón durante muchos siglos se desconocen la mayoría de sus escritos: por ejemplo, en el occidente latino sólo son accesibles en latín a fines del s. XV, y todavía entonces la lectura predominante sigue siendo la neoplatónica. En cuanto a Aristóteles, a partir del siglo VI sus escritos son leídos desde presupuestos y desarrollos neoplatónicos. Alfarabi y después Averroes intentan una lectura de Aristóteles independiente del platonismo, pero yendo mucho más allá de los textos de Aristóteles. Y desde el siglo XII, diferentes escuelas aristotélicas disputarán sobre la correcta interpretación de Aristóteles. En cualquier caso, desde el siglo XIII al XVII, más allá de los debates entre platónicos y aristotélicos, y entre unos aristotélicos y otros, hay una tradición filosófica unitaria, con unos textos comunes, muchos presupuestos compartidos y, lo que es más decisivo, unas mismas preguntas que no encuentran respuestas coincidentes sino discrepancias radicales. Porque lo que define esta tradición no es tanto una doctrina común (que no la hay), Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:50. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 126 — sino la continuidad de unas mismas preguntas. Esas preguntas ya no son las de Platón ni las de Aristóteles, por mucho que se los cite, sino las nuevas cuestiones que esos platonismos y aristotelismos han ido planteando a partir, eso sí, de algunos (pocos) textos de Platón o de Aristóteles. Sólo dos ejemplos a modo ilustrativo: ‘la autoconciencia’ y ‘la voluntad libre’. Con respecto a ‘la autoconciencia’ se podrían mencionar algunos breves pasajes del De anima, la Ética a Nicómaco o la Metafísica, donde Aristóteles realiza afirmaciones cargadas de sugerencias. Pero son afirmaciones dispersas y ambiguas. Para los aristotelismos posteriores, y especialmente para Plotino y el neoplatonismo, en cambio, lo relativo a la autoconciencia pasa absolutamente a un primer plano: se convierte casi en la pregunta filosófica por antonomasia. Queda la pregunta, no la respuesta. Porque respuestas habrá muchas y totalmente opuestas. Lo que define a la tradición filosófica “medieval” es la centralidad de la pregunta –sólo la pregunta– por la autoconciencia1. En relación a ‘la voluntad libre’ sucede algo similar. En Aristóteles (no en Platón) sí hay largos y precisos análisis acerca de los actos voluntarios, por ejemplo en De anima III, 7-11, o en Ética a Nicómaco III, 1-5. Sin embargo, las reflexiones estoicas sobre el destino y sobre la libertad forzaron a autores como Alejandro de Afrodisia o Plotino a abordar la cuestión con nuevos desarrollos. Asimismo, el ímpetu de las nuevas religiones como el gnosticismo, el maniqueísmo y sobre todo el cristianismo, reclamaba un mayor protagonismo de la libertad (del hombre y de Dios). El resultado es que la pregunta –de nuevo: la pregunta– por la voluntad libre es crucial. Aquí tampoco hay una doctrina común sobre la libertad, sino las discrepancias más encendidas. Pero la pregunta sobre la voluntad y la libertad pasa a ser quizá la nota más característica de esta tradición filosófica “medieval”2. 2. Por qué estudiar la filosofía medieval Para muchos estudiosos de la filosofía, la Edad Media representa una etapa prescindible. Afirman que son unos siglos en los que la religión 1 Cfr. De Garay, J.: «La unidad de la conciencia en los comentadores griegos de Aristóteles», en Contrastes XXII, 3 (2017), pp. 51-74. 2 Cfr. De Garay, J.: «La novedad de la filosofía medieval», en Actas del I Congreso Nacional de Filosofía Medieval, Ibercaja, 1992, pp. 305-314. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 127 — ha suplantado a la razón, y en los que difícilmente puede encontrarse algún texto o autor relevante para la filosofía. ‘Modernidad’ implica necesariamente ruptura con la cultura medieval. En el mejor de los casos se reconoce a los medievales un papel de mero transmisor del pensamiento antiguo clásico, a pesar de las deformaciones a que sometieron a los antiguos griegos. No es raro encontrar reconocidos filósofos actuales que se vanaglorian de su absoluta ignorancia del pensamiento medieval. Y, como es sabido, este menosprecio de la filosofía medieval ha tenido como consecuencia la marginación –e incluso la exclusión– de la filosofía medieval en los planes de estudio de muchas facultades de filosofía en España. Todavía no son pocos los que relacionan la filosofía medieval con un tomismo nacionalcatólico, con la inquisición y el franquismo. Incluso el término “medieval” frecuentemente es usado como insulto para calificar a personas o instituciones arcaicas, sin cultura y sumidas en la barbarie. Aun cuando haya alguna media verdad en este menosprecio del pensamiento medieval, se trata de un juicio que yo no comparto. Entiendo que el pensamiento medieval ofrece una gran riqueza y además es absolutamente necesario para conocer la historia de la filosofía, también la filosofía moderna y contemporánea. En los últimos cien años se ha demostrado de muchos modos la continuidad del pensamiento moderno y el pensamiento medieval. Como documentó exhaustivamente Gilson allá por 1925: no se puede entender a Descartes sin la escolástica. Pero tampoco es comprensible la teoría política moderna sin Marsilio de Padua, ni Hume sin Ockham, ni la doctrina de los derechos humanos sin el tomismo de Francisco de Vitoria3. Incluso más allá de puntuales continuidades, doctrinas centrales de la Modernidad como ‘la racionalidad científica’, ‘la libertad’ o ‘la dignidad humana’ hunden sus raíces en el pensamiento medieval. Descubrir cómo los prejuicios modernos se han formado y consolidado hasta convertirse precisamente en prejuicios intocables, tabúes, requiere introducirse en argumentaciones y debates medievales. Muchas de nuestras modernas 3 Con respecto al neoplatonismo y a Proclo en particular, véase Beierwaltes, W.: Denken des Einen: Studien zur neuplatonischen Philosophie und ihrer Wirkungsgeschichte, Frankfurt am Main, Klostermann, 1985. Para la filosofía medieval en su conjunto, véase Honnefelder, L.: Woher kommen wir? Ursprünge der Moderne im Denken des Mittelalters, Berlin, B. University Press, 2008. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 128 — creencias tienen, mal que nos pese, raíces medievales. Incluso algunos desvaríos modernos proceden de errores medievales. Pero estudiar hoy la filosofía medieval no implica volver a preguntarse por la existencia de los demonios. Si la filosofía medieval ha de ser actual, ha de estudiarse desde la perspectiva del pensamiento actual. Es decir, las preguntas que hay que formular a la filosofía medieval son las mismas preguntas que actualmente nos hacemos quienes nos dedicamos a la filosofía. Si no es así, la filosofía medieval quedaría reservada exclusivamente a historiadores y filólogos, pero no a filósofos. La pregunta entonces es: ¿en qué medida los textos medievales pueden responder a las preguntas actuales de la filosofía? La respuesta no es difícil: preguntas por la ciencia, por el hombre, por la libertad, por el conocimiento, por la conciencia, etc., son reiteradas una y otra vez entre los medievales. Más aún, el debate filosófico va más allá de las fronteras culturales, políticas o religiosas, lo que revela su independencia del marco cultural y religioso en el que surgen. En resumen, en los textos medievales encontramos muchas de las cuestiones que hoy seguimos planteándonos. No obstante, hay un aspecto que dota hoy a la filosofía medieval de una especial relevancia. Y es su carácter premoderno. El discurso filosófico del siglo XX y XXI –ya desde Schopenhauer o Nietzsche– ha insistido en la crisis de la modernidad. La denominada posmodernidad fue quizá el último de sus epígonos. Obviamente todo lo relacionado con la modernidad y sus supuestas crisis es un territorio enormemente complejo y, de hecho, se ha planteado y se sigue planteando desde muy diferentes ópticas. Lo que quiero destacar aquí es que la filosofía medieval es uno de esos observatorios privilegiados desde donde examinar la crisis de la modernidad. Por una razón: las doctrinas modernas surgen como continuidad o como rechazo de las doctrinas medievales. Es decir, si hay algo que rectificar en las bases doctrinales de la modernidad, hay que empezar revisando sus precedentes medievales. Insisto: los prejuicios modernos son la conclusión final de largos debates medievales. Resulta ingenuo –y desde luego precipitado– el habitual intento de saltarse los casi dos mil años de filosofía que hay entre Descartes y Aristóteles. Sin duda las críticas de Nietzsche o Heidegger a Sócrates y Platón son interesantes, así como su reivindicación de sofistas o presocráticos. Pero Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 129 — la suposición de que apenas ha habido pensamiento ni filosofía desde Aristóteles a Descartes resulta de una ignorancia y de una candidez ridículas, cuando no mala conciencia. Por más que fantaseemos con la repentina aparición de grandes genios filosóficos, lo cierto es que la historia de la filosofía no avanza a saltos. En cuanto se indaga en las lecturas y precedentes de cualquier autor, se descubre enseguida su continuidad con determinadas tradiciones filosóficas. Ni saltos ni rupturas. El Platón de Carnéades no es el de Plotino ni el de Avicena. Como tampoco el Aristóteles de Cicerón es el de Alejandro de Afrodisia ni el de Avicena ni el de Ockham. Pues bien, la filosofía medieval llevó a cabo una constante transformación de la filosofía antigua. ‘Transformación’ no significa ‘ruptura’. Platón y Aristóteles, como todos sabemos, ofrecen muchas lecturas, algunas más ceñidas a los textos y otras menos. Pues bien, en la Antigüedad romana, en la Edad Media y en la Modernidad temprana, en estos siglos en los que la tradición filosófica está dominada por el platonismo y el aristotelismo, las doctrinas de Platón y de Aristóteles van adoptando muy diversas formas. No hay ruptura: la inmensa mayoría de los pensadores siguen teniendo como referencia a Platón y Aristóteles, conformando una misma tradición común. Por eso, por ejemplo, la referencia a Platón en un texto medieval no significa más que un nombre, una etiqueta con la que calificar una determinada doctrina filosófica (que generalmente resulta difícil atribuir al genuino Platón). Platonismos –como aristotelismos– hay muchos, incluso contradictorios entre sí. Por ello, si se analizan los precedentes de la modernidad, no basta con mirar a los siglos inmediatamente anteriores y adelantar la modernidad a Ockham y Escoto. Los árboles genealógicos se extienden más allá de un par de siglos. Sólo una consideración aparentemente intempestiva: ¿por qué los yihadistas son calificados como locos? O simplemente, ¿por qué nos resultan tan absolutamente ajenos a nuestra cultura? ¿Por qué ni tan siquiera podemos admitir que su conducta sea razonable? Quizá la incomprensión procede de que ignoramos su fundamentación teórica, orientada hacia una crítica a la modernidad, pero cuyas argumentaciones antimodernas beben en determinadas tradiciones filosóficas medievales (sus “clásicos”). Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 130 — En resumen, si queremos entender la filosofía moderna y el pensamiento actual, es preciso tener en cuenta su dependencia de la filosofía medieval. Pero además, si queremos rectificar nuestros prejuicios modernos, necesitamos igualmente analizar sobre qué bases se han construido tales prejuicios. 3. Los inicios de la filosofía medieval Antes de continuar, es necesaria una puntualización. Ya he indicado que no se debe confundir la filosofía “en la Edad Media” y la ‘filosofía medieval’. Los límites cronológicos de la Edad Media se prestan a discusión, pero de modo convencional muchos la sitúan entre los años 476 y 1453, es decir, entre la caída del imperio romano de occidente y la caída de Constantinopla. Sin embargo, la tradición filosófica medieval posee una unidad que va más allá de la denominada ‘Edad Media’. Este desajuste es visible en casi todos los manuales clásicos de filosofía medieval, que incluyen a San Agustín (y a otros pensadores cristianos que viven en el imperio romano) como un autor medieval. La razón es que frecuentemente se suele considerar la aparición del cristianismo como señal de identidad de la filosofía medieval. Este planteamiento entiendo que es perturbador y completamente ajeno al desarrollo del pensamiento filosófico. La realidad histórica, muy al contrario, es que apenas hay diferencia entre los pensadores cristianos y los paganos que viven entre el siglo II y el siglo VI. Desde el punto de vista de las doctrinas filosóficas comparten los mismos presupuestos y argumentos. Ciertamente hay puntos en los que difieren por sus creencias religiosas, pero esas discrepancias se exhiben desde unos planteamientos filosóficos compartidos. Por lo demás, bajo el rótulo de “paganismo” se suele incluir a religiones muy diferentes, cuyo único punto en común es que no son cristianas. Junto a la tradicional religión olímpica, conviven el orfismo, el maniqueísmo, el gnosticismo, los cultos egipcios, el hermetismo o los oráculos caldeos. Pero, más allá de sus creencias religiosas, quienes se dedican a la filosofía en estos siglos forman una misma comunidad filosófica, con sus debates internos y su terminología específica. Otra cosa son sus debates teológicos particulares, que, ahora sí, están limitados al ámbito Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 131 — de quienes profesan una misma religión. Estas controversias religiosas y teológicas no afectan directamente al curso de la historia de la filosofía, aun cuando arrojen luz sobre las motivaciones de cada pensador. ¿Dónde se ha de poner entonces el inicio de esa tradición filosófica mal llamada “filosofía medieval”? Mi propuesta es en el siglo I antes de Cristo. Es en ese momento cuando se produce un conjunto de acontecimientos en el interior de la comunidad filosófica griega y romana que modifica sustancialmente el curso de la filosofía antigua y que se impondrá hasta los inicios del siglo XVII. Por eso, entiendo que la etiqueta “filosofía medieval” es engañosa, por muy consolidada que esté en los manuales y en los planes de estudio de las facultades de filosofía. Hay una misma tradición filosófica que abarca la Antigüedad Tardía, la Edad Media y la Modernidad temprana. Es la tradición del platonismo y del aristotelismo. Comienza en el siglo I antes de Cristo y finaliza entrado ya el siglo XVII. Es una tradición que asimila el estoicismo y el pitagorismo y que se presenta unas veces como platonismo y otras como aristotelismo. Es decir, en el estudio de la historia de la filosofía es preciso romper con la cronología de la historia política. Si examinamos la “filosofía medieval” a la luz del conjunto de la historia de la filosofía occidental, detectamos inmediatamente su singularidad. Se diferencia claramente de la filosofía griega clásica, así como de la filosofía moderna y contemporánea. Los dos hilos conductores de esta “filosofía medieval” son el platonismo y el aristotelismo. El momento final de esta tradición filosófica –es decir, el inicio de la filosofía moderna– hay que ponerlo en el abandono del aristotelismo y del platonismo como tradiciones filosóficas de referencia. La vigencia del aristotelismo y del platonismo como principales referentes en los debates filosóficos define una clara época en la historia de la filosofía. Si por ejemplo nos situamos en el siglo II antes de nuestra era, las doctrinas de Epicuro, el estoicismo de Crisipo o el escepticismo de Carnéades son mucho más relevantes que la casi olvidada doctrina platónica de las Ideas o la ignorada metafísica de Aristóteles. Y en el otro extremo cronológico, si nos desplazamos al siglo XVIII, advertimos inmediatamente el absoluto desprecio existente hacia ese “tenebroso” aristotelismo medieval. En resumen, hay una tradición filosófica unitaria y muy consistente, que abarca casi dos mil años, definida por el aristotelismo y el platonis- Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 132 — mo, que tiene una fecha de nacimiento (el siglo I a.C.) y una fecha de defunción (el siglo XVII). Esta tradición filosófica queda desdibujada bajo las múltiples etiquetas de “filosofía en Roma”, “filosofía medieval”, “filosofía árabe”, “filosofía renacentista”, “escolástica tardía”, etc. Sin duda cada una de estas denominaciones incluye unas particularidades muy determinadas, y no hay nada que objetar al respecto. Pero lo que deseo subrayar es que, por debajo de estas claras etapas cronológicas, existe una única tradición filosófica, con una continuidad asombrosa de casi dos milenios, que trasciende las diferencias culturales, religiosas, lingüísticas o geográficas. No creo que sea preciso decir una sola palabra sobre el abandono del aristotelismo en el siglo XVII, por tratarse de episodios sobradamente conocidos. Sin embargo, creo que debo aportar algún argumento para mostrar por qué considero que el siglo I a.C. es el inicio de esta tradición filosófica hegemónica marcada por el platonismo y el aristotelismo. Por el lado del platonismo, el momento decisivo se produce cuando en la Academia se abandona el escepticismo y se aboga por interpretar a Platón como un autor dogmático, del mismo modo que ya lo era el estoicismo. El impulso más fuerte en esta dirección lo da Antíoco de Ascalón (ca.125 - ca.68), quien trata de conciliar las doctrinas de Platón con las de la Stoa y Aristóteles. Por el lado del aristotelismo, la edición del corpus aristotelicum por Andrónico de Rodas (fl. 60 a.C.), además de su novedad, supone asimismo una lectura sistemática de los textos aristotélicos. A partir de estos años, tanto Platón como Aristóteles representan dos sistemas filosóficos distintos aunque con muchos puntos en común. En ambos casos la metafísica pasa a un primer plano como fundamento de toda la reflexión filosófica. También en los dos casos comienza a desarrollarse como género literario filosófico el comentario a las obras de Platón y Aristóteles. Los nuevos platonismo y aristotelismo, a partir de este momento, van a cobrar un protagonismo cada vez mayor, llegando a integrar dentro de sus sistemas a otras corrientes filosóficas, en particular al estoicismo. Es ilustrativo en este sentido que entre los neoplatónicos de los siglos V y VI el Enchiridion de Epicteto es considerado como el protréptico a la filosofía, en ocasiones incluso por delante de cualquier obra de Platón o Aristóteles. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 133 — Quizá el primer autor platónico en el que resulta más obvio este cambio de orientación sea Filón de Alejandría4 (ca.25 a.C. - ca.50 d.C.), un rabino judío que defiende la perfecta armonía entre la religión de Moisés y la filosofía platónica, entre el Génesis y el Timeo. Todo procede de un único principio (Yaveh) que se manifiesta en su Logos. Es decir, en primer lugar monoteísmo: todos los demás dioses o ángeles son potencias de ese primer Dios oculto. Filón integra aquí a Yaveh con el Zeus estoico de Cleantes y con el Demiurgo platónico, intentando mostrar así el acuerdo de la filosofía griega con Moisés. El papel de Filón en la historia de la filosofía medieval es relevante también por su impacto en la patrística cristiana, a partir de Clemente de Alejandría. Y posteriormente también en Bizancio y, en menor medida, en la filosofía judía medieval. Su influencia en los filósofos paganos de los primeros siglos es visible en Numenio de Apamea (segunda mitad del siglo II d.C.), buen conocedor de la tradición judía y que retoma muchas de las tesis de Filón. No hay que olvidar en este sentido que Plotino (ca.204-270) fue acusado de haber plagiado a Numenio, y que su discípulo Amelio (ca.216-ca.290) escribió numerosos comentarios a los escritos de Numenio. En cualquier caso, independientemente del impacto posterior de Filón, su filosofía es un símbolo de la nueva orientación que recibe la reflexión filosófica a partir del siglo I a.C. En particular, la afirmación de una primera divinidad, primer principio de todo lo real, es una tendencia dominante en las diversas escuelas filosóficas y religiones (incluido el “politeísmo pagano”) a partir de este momento. Y en segundo lugar, Filón representa también la nueva orientación hacia los textos, ya sean textos propiamente sagrados (órficos, herméticos, caldeos…, y por supuesto cristianos), ya sean los textos de Platón y Aristóteles, considerados quasi sagrados, en tanto que culminación de toda la sabiduría filosófica. 4. Antigüedad tardía y filosofía medieval La mayoría de edad para esta nueva orientación de la filosofía tiene lugar en el siglo III de nuestra era, en pleno imperio romano, muy lejos aún de 4 Cfr. Radice, R.: Platonismo e creazionismo in Filone di Alessandria, Milano, Vita e Pensiero, 1989. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 140 — determinantes. Y por supuesto, si no conocemos la tradición clásica árabe, nos resultarán completamente incomprensibles muchos de los hechos que se producen hoy en nombre del Islam. En cuarto lugar, es preciso delimitar con claridad la tradición cultural judía frente a las otras tradiciones culturales. En este caso no se trata de un territorio específico, ya que generalmente las comunidades judías se integran en territorios dominados políticamente por gobernantes no judíos: romanos, árabes, bizantinos o latinos. A pesar de todo, el pensamiento judío conservará hasta hoy unos rasgos culturales peculiares. En este proceso, paradójicamente, Filón de Alejandría no ocupa un lugar relevante. En cambio, resulta decisivo el protagonismo del Talmud, redactado en torno al siglo II d.C., que incluye no sólo interpretaciones de la ley judía, sino además numerosas reflexiones de carácter filosófico. Maimónides –como recientemente Lévinas– son talmudistas antes que filósofos. No obstante, la integración de la filosofía griega en el judaísmo sigue inicialmente una cronología y un desarrollo similares a la falsafa islámica. Sólo a partir del siglo XIII, la filosofía judía se integra en el mundo latino y se expresa también en hebreo. Por lo demás, la aparición y rápida difusión de la cábala desde fines del s. XII inicia una filosofía particular, cercana al gnosticismo y al neoplatonismo, como ha mostrado Scholem en su abundante bibliografía13. Por último, en quinto lugar está la tradición latina occidental, mejor conocida entre nosotros porque conecta directamente con la modernidad europea. Agustín y Boecio son aquí determinantes porque son los maestros de occidente durante toda la Edad Media. El siglo XII es decisivo en cuanto a la recepción de la ciencia y la filosofía árabe, así como por el fortísimo desarrollo de las ciudades y de las escuelas catedralicias, germen de las universidades. Y el siglo XIII y primera mitad del XIV son el tiempo eminente en el cual surgen los grandes sistemas escolásticos, donde todavía en lenguaje medieval se proponen y discuten muchos de los que serán los prejuicios y presupuestos de la modernidad. La tradición medieval latina, con todo, no termina aquí. No hay que olvidar que la apoteosis del platonismo y del aristotelismo escolástico tiene 13 Por ejemplo, Scholem, G.: Conceptos básicos del judaísmo: Dios, creación, revelación, tradición, salvación, Madrid, Trotta, 2008. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 141 — lugar irónicamente en los siglos XV y XVI14: Nicolás de Cusa, Francisco de Vitoria, Suárez o Bruno se integran enteramente en esta tradición medieval, aristotélica y platónica, pero son ya modernos en algunas de sus propuestas. 6. Temas de la filosofía medieval: transformaciones de los aristotelismos y platonismos Ahora bien, ¿en qué medida el platonismo y el aristotelismo transforman las doctrinas del Platón y del Aristóteles históricos? Sin duda es una cuestión larga y compleja que no se puede despachar en unas pocas páginas ahora. Sin embargo, se pueden indicar algunos elementos en donde es más visible la transformación medieval del aristotelismo y del platonismo. 6.1. Prioridad de la unidad sobre la diferencia En primer lugar, el rasgo más llamativo del pensamiento medieval es la prioridad de la unidad por delante de la diferencia. Lo divino es caracterizado como unidad idéntica consigo misma, de la que proceden todas las diferencias. Lo primero es uno. Este camino tiene muchos precedentes, pero alcanza su culminación en Plotino, donde las diferencias se explican desde la identidad del uno. Los monoteísmos religiosos (judaísmo, cristianismo, islam) consolidarán ciertamente esta tesis, pero la doctrina y la argumentación filosófica es anterior. Ya en el politeísmo pagano del siglo III está completamente asentada la prioridad de la identidad sobre la diferencia. En cualquier caso, a partir de Andrónico y Antíoco, la filosofía recibe una orientación decididamente metafísica tanto en el aristotelismo como en el platonismo. La metafísica se convirtió en el núcleo de toda la filosofía, rompiendo así con la fuerte impronta ética del periodo helenístico. Sin duda, la vitalidad de la religión durante el imperio romano favoreció los intereses metafísicos. Pero, independientemente de la religión, si 14 Respecto al aristotelismo, cfr. Schmitt, C.: Aristotle and the Renaissance, London, Harvard University Press, 1983. Acerca del escotismo, cfr. Boulnois, O. (Ed.): Les Études Philosophiques, nº60 [2002/1], "Duns Scot au XVIIe siècle" (2. vols.), Paris, PUF, 2002. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 142 — nos ceñimos exclusivamente a la tradición filosófica, lo determinante es la atención prestada en el aristotelismo a la Metafísica de Aristóteles, así como a otros tratados vinculados con la metafísica como Categorías, De interpretatione, De anima, Física o Segundos Analíticos. Los escritos de Alejandro de Afrodisia consolidaron esta orientación metafísica. De un modo similar, el neopitagorismo y el platonismo medio –y posteriormente el neoplatonismo– centraron su atención en el Parménides y el Timeo, leídos como diálogos metafísicos que explican el origen del mundo físico y los fundamentos de las Ideas. 6.2. La fi losofía primera como ontología En adelante la Metafísica aristotélica será interpretada como ontología. De este modo, la pregunta por los sentidos del ser pasa a un primer plano. Después de Alejandro, esta tendencia hacia la ontología se refuerza en Porfirio con sus comentarios al Parménides platónico15 y a las Categorías aristotélicas, y –ya dentro de la tradición latina– en Boecio, en especial con De hebdomadibus o sus comentarios a las Categorías o al De interpretatione. La pregunta por el Uno (frente a la pregunta aristotélica por el ser), que caracteriza al neoplatonismo, será privilegiada sólo en periodos breves y por autores singulares, pero la tendencia dominante hasta el siglo XVII inclusive sin duda es la ontología. En este contexto, el debate entre platonismo y aristotelismo surge continuamente, aunque no siempre de modo explícito. La denominada “querella de los universales” en el siglo XII, que toma pie en la Isagoge de Porfirio y en los comentarios de Boecio, es quizá la más conocida de estas controversias. En la historia de las transformaciones de la ontología, un momento decisivo tiene lugar en los inicios del siglo XIII, cuando Felipe el Canciller plantea la discusión en torno a los trascendentales (ens, unum, verum, bonum), es decir, acerca de las primeras nociones del pensamiento humano. La base de esta doctrina está en la afirmación aristotélica de que el ser no es un género (Met., B-3), y en las indicaciones de Avicena (Metafísica, I, 5). Los debates se plantean acerca del orden de estos conceptos primeros: transcendentia, communissima o prima. Ya para Alberto Magno, 15 Cfr. Hadot, P.: Porphyre et Victorinus, Paris, Études Augustiniennes, 1968. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 143 — los trascendentales son el objeto propio de la metafísica. Y Duns Escoto caracterizará a la metafísica como scientia transcendens. La ontología aristotélica se consolida como el saber primero en tanto que afirma que el ser es lo primero conocido. No el yo sino el ser. Frente a Descartes, lo primero conocido es el ser, no el yo. Quizás éste es el punto en el que resulta más obvia la ruptura –aquí sí hay ruptura– de la filosofía cartesiana con la filosofía medieval. Para los medievales –como antes también para la filosofía antigua– el sujeto primero no es el yo. El yo no es un sujeto trascendental. Lo trascendental (transcendens) es el ser. Lo primero conocido no es el yo sino el ser. Pensamos desde el ser –que incluye tanto al yo como al mundo–, no desde el yo. La primera pregunta es por el sentido del ser. En este aspecto, podríamos añadir con cierta ironía: Heidegger es un medieval más. 6.3. Filosofía de la religión: los límites de la razón Otra cuestión metafísica estrechamente relacionada con la ontología afecta a la filosofía de la religión. Un debate que estará vivo a lo largo de toda la filosofía medieval es hasta qué punto la razón humana tiene capacidad para conocer lo relativo a la divinidad. También esta cuestión se ve fomentada por la fuerte presencia de la religión en estos largos siglos. La relación entre ciencia y religión, entre razón y fe, es uno de los grandes tópicos de la filosofía medieval (no sólo en el cristianismo, sino también en el paganismo, el judaísmo o el islam). Los debates sobre este punto se prolongarán durante siglos y las respuestas serán muy diversas, según las tradiciones religiosas y según las épocas. Con respecto a la relación entre racionalidad y religión, y sin entrar en las precisiones que sería necesarias –limitándome simplemente a las grandes tendencias en cada tradición religiosa–, cabe establecer el siguiente cuadro preliminar: en primer lugar, tanto la tradición griega tardoantigua como después la tradición latina medieval aceptan la armonía entre fe religiosa y racionalidad filosófica, y por ello la teología racional ocupa un lugar privilegiado. En el ámbito pagano, la Teología platónica de Proclo representa perfectamente este intento, de un modo similar a como la Summa theologica de Tomás de Aquino lo representa siglos más tarde en el ámbito cristiano. En el otro extremo, la tradi- Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 144 — ción bizantina rechaza reiteradamente la intromisión de la reflexión filosófica en la explicación de los misterios cristianos. Paradójicamente Dionisio Areopagita, discípulo de Proclo, será siempre su punto de apoyo para privilegiar la experiencia religiosa del cristiano frente a la pretensión de la filosofía de racionalizar la fe. La condena de Juan Italos o la exaltación del palamismo representan hitos centrales en la evolución de la filosofía bizantina. En el ámbito islámico, la situación puede dividirse en dos etapas: una primera fase, de al-Kindi a Averroes, en la que –a pesar de la oposición de al-Ashari, al-Ghazali y tantos otros– se apuesta decididamente por la armonía de la fe islámica con la tradición filosófica racional griega; y una segunda etapa, en la que el asharismo y las doctrinas de al-Ghazali y de Ibn Taymiyya prevalecen, el averroísmo es abandonado, y como resultado se oscurece el papel de la teología racional. En la historia de la filosofía judía, en cambio, a pesar de las críticas que sufre Maimónides, sus discípulos continúan la senda abierta por el autor de la Guía de perplejos. No obstante, la aparición y difusión de la Cábala representa un distanciamiento crítico frente a los intentos rabínicos de interpretar racionalmente la Torah. En cualquier caso, estas controversias entre las creencias religiosas y la racionalidad filosófica tienen todas ellas un trasfondo común: el reconocimiento de los límites de la razón humana. Afirmar los límites del conocimiento humano no surge, al modo platónico, de advertir los límites del conocimiento sensible, sino, más bien, de reconocer la dificultad del conocimiento humano para acceder a lo divino. La gnoseología pasa así a un primer plano. Ya con Alejandro de Afrodisia y Temistio la interpretación de la doctrina de la inteligencia en Aristóteles fue una cuestión que mereció largos comentarios. Asimismo, Plotino y los demás neoplatónicos se esforzaron constantemente en esclarecer las características de la inteligencia y del conocimiento humano. El punto más espinoso radicaba precisamente en el vínculo de la inteligencia humana con lo divino. De este modo, la reflexión acerca de la racionalidad humana se convierte en otro de las cuestiones centrales que ocupa al pensamiento medieval. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 145 — 6.4. Antropocentrismo, autoconciencia y libertad Junto a la ontología, la filosofía de la religión y la crítica de la razón, también la antropología pasa a ser un asunto prioritario. No la Naturaleza, sino el hombre. La doctrina del hombre como microcosmos –reforzada con la afirmación aristotélica de que el alma es en cierto modo todas las cosas– se difunde ampliamente desde el neopitagorismo y el hermetismo, hasta pasar a ser un lugar común en todo el pensamiento medieval. Esta tesis filosófica implica que la mente humana es capaz de reflejar la totalidad de lo real. Además, las doctrinas de Ptolomeo consolidan el lugar central de la Tierra en el Universo. Y desde luego, hay un motivo religioso añadido en el caso del cristianismo: Dios se ha hecho hombre en Cristo, por lo que queda muy fortalecida la centralidad del hombre en el cosmos. Por esto, Celso clamará contra el cristianismo por situar al hombre como ser privilegiado en el conjunto de lo real. El resultado, en cualquier caso, es el antropocentrismo. Frente al tópico de una filosofía medieval teocéntrica y una filosofía moderna antropocéntrica, la realidad histórica es muy otra: el antropocentrismo está enteramente consolidado ya en el pensamiento medieval. Todo lo real depende de Dios como primera causa, pero también todo lo real está ordenado en torno al hombre. Más aún, la cuestión no es ya simplemente decir qué es el ser humano, sino quién soy yo. El mandato délfico que marcó la existencia de Sócrates se convierte ahora en la pregunta por el ‘yo’. A partir de Plotino la pregunta por el ‘yo’ adquiere un absoluto protagonismo. Si la unidad prima sobre la diferencia, si el Uno en sí es el origen de la diferencia, también en el ser humano su unidad es el origen de su multiplicidad corporal y psíquica. La reflexión, la conciencia y la autoconciencia pasan a dirigir la indagación filosófica16. Buscar el “uno en mí” es la pregunta. Las 16 La cuestión de la autoconciencia recibe una particular atención entre los discípulos de Alberto Magno, y en especial por parte de Dietrich von Freiberg. Cfr. Flasch, K.: «Kennt die mittelalterliche Philosophie die konstitutive Funktion des menschlichen Denkens? Eine Untersuchung zu Dietrich von Freiberg», en Kant-Studien, 63 (1972), pp. 182-206. Para una visión general de la filosofía de Dietrich, cfr. Flasch, K. (Ed.): Von Meister Dietrich zu Meister Eckhart, Hamburg, Felix Meiner Verlag, 1987; y Kandler, K.-H., Mojsisch, B. & Stammkötter, F.-B. (Eds.): Dietrich von Freiberg. Neue Perspektiven seiner Philosophie, Theologie und Naturwissenschaft, Amsterdam-Philadelphia, B. R. Grüner, 1999. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 146 — respuestas nuevamente son diversas: por ejemplo, si Plotino encuentra al Uno en sí en lo más profundo del yo, más allá de la autoconciencia, en cambio Agustín detiene la unidad del yo en la presencia de la mens a sí misma, mens que integra no sólo la autoconciencia sino también la autoposesión de la voluntad libre y la memoria autobiográfica. Otra de las cuestiones que, con el paso de los siglos, ocupa cada vez más intensamente a los medievales es lo relativo a la libertad, tanto la libertad de Dios como la libertad humana. Ya entre los cínicos y estoicos, la afirmación de la libertad adquiere una importancia creciente. Basta leer a Epicteto para reconocer el contraste con el tratamiento de la libertad en Platón o Aristóteles. También en Plotino (Enéadas, VI-8) la libertad aparece como el rasgo más propio del Uno, por delante de la inteligencia y la autoconciencia17. Con todo, es en los autores cristianos en los que el acento en la libertad se vuelve más insistente. Esta fuerte y continua alusión a la libertad entre los pensadores cristianos se hace precisamente en polémica contra la doctrina griega del destino, del tiempo cíclico y de la eternidad del mundo. Los apologistas cristianos polemizarán contra estos planteamientos, profesando por el contrario el carácter libre de la creación del mundo por parte de Dios, así como la libre elección humana entre el pecado y la salvación. Estas creencias religiosas fuerzan a los pensadores cristianos a rehacer las doctrinas platónicas y aristotélicas, de modo que den cabida a esta centralidad de la libertad. Ya Orígenes, en su tratado Acerca de los principios, estructura toda la realidad en torno a la libertad creadora de Dios y a la libertad de los ángeles y los hombres. Gregorio de Nisa, por su parte, afirma que la libertad es el rasgo que constituye la dignidad humana, así como que esta libertad introduce continuamente novedades en la realidad. Y especialmente Agustín de Hipona presenta en De civitate Dei una versión histórica de la realidad, donde el tiempo es lineal e irreversible, y donde la sociedad se construye a partir de libres decisiones de los hombres. En resumen, ya en los siglos romanos la Causa Primera es concebida no sólo como Inteligencia Primera, sino también como Libertad autosuficiente. De este modo, el denominado “voluntarismo medieval” arranca no tanto en el siglo XIV con Duns Escoto como en la filosofía de la Antigüedad Tardía donde hunde sus raíces. 17 Cfr. De Garay, J.: «Plotino. La libertad como primer principio», en Thémata, 6, 1989, pp. 51-76. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 147 — 6.5. Otras preguntas medievales Se podría alargar el listado de las cuestiones que ocupan a los medievales y que delimitan este periodo de la historia de la filosofía. Así, cabría mostrar el desarrollo de una filosofía política específica en la tradición latina, que se despliega al hilo del conflicto entre las “dos espadas”, entre el papado y el emperador. También la estética medieval ofrece una trayectoria específica, en la que la teoría del arte se subordina a la vida, y donde lo simbólico prevalece por delante del naturalismo. Y a partir del siglo XII, el neoplatonismo de Pseudo Dionisio sienta las bases teóricas del gótico, y posteriormente en el siglo XV el neoplatonismo plotiniano de Ficino estructura filosóficamente el naciente arte renacentista, tal como Gombrich o Panofsky pusieron de manifiesto. Y desde luego la lógica y la filosofía del lenguaje reciben un impulso notable, entre los siglos XII al XIV en el occidente latino. El protagonismo en el ámbito de la lógica y la metafísica de Categorías, De interpretatione y la Isagogé, es paralelo, en el terreno de la gramática, al de las Institutiones Grammaticae de Prisciano. Sin embargo, en el siglo XII la gramática y la lógica ya no se ven sólo como dos disciplinas separadas sino también como dos aspectos de una misma problemática. Si Aristóteles, al comienzo del De interpretatione, había vinculado las palabras con los pathemata del alma y con las cosas, los latinos advierten que el estudio de la realidad y del conocimiento debe iniciarse con el estudio del lenguaje. La gramática (el lenguaje), la lógica (la verdad de los enunciados y del razonamiento) y la metafísica (la realidad) dejan de ser compartimentos estancos y pasan a ser cuestiones interrelacionadas. Modi significandi, modi intelligendi y modi essendi representan tres aspectos de una misma cuestión. La gramática se convierte con los modistas en gramática especulativa, donde Tomás de Erfurt representa el mejor exponente de esta tradición18. Una última indicación. Entre las muchas cuestiones específicas hacia las que se orienta el pensamiento medieval, quizá hay una de la que es especialmente deudora la modernidad. Me refiero a la teoría de la ciencia, que se consolida en occidente sobre la base de los Segundos Analíticos 18 Cfr. Pinborg, J.: «Speculative Grammar», en Kretzmann, N., Kenny A. & Pinborg, J. (Eds.): The Cambridge History of Later Medieval Philosophy: From the rediscovery of Aristotle to the disintegration of scholasticism 1100-1600, Cambridge, Cambridge University Press, 1982, pp. 254-269. Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
Jesús de Garay — 148 — de Aristóteles. Desde 1200 en adelante se realiza un enorme esfuerzo para reducir todos los ámbitos del saber a ciencia estricta. Y ahí es Aristóteles el modelo. La política, la ética, la metafísica e incluso la misma religión habrán de someterse a los criterios de la ciencia. Todo saber es tal solamente si se adecúa a los requisitos de la ciencia. En caso contrario, podrá aportar algún tipo de certeza pero no será saber en sentido propio. Por eso, si seguimos confiando en la ciencia, es que seguimos siendo medievales. 7. Conclusiones Siempre se ha dicho que la historia la hacen los vencedores y no los vencidos. Con la historia de la filosofía sucede algo así. La “filosofía medieval” es la historia de los vencidos. El siglo XVII representa el momento del hartazgo frente al aristotelismo (y también de modo menos agresivo frente al platonismo). Lo que Kuhn explica referido a la física ptolemaica vale igualmente para el aristotelismo. Es el momento de la ruptura con una tradición, en este caso filosófica. Un divorcio que se concreta básicamente en un gesto de desprecio: no vale la pena seguir estudiando aristotelismo ni platonismo. Los textos (aristotélicos y platónicos) venerados por los escolásticos dejan de estudiarse y sus doctrinas llegan a ser ridiculizadas. Pero sus preguntas siguen siendo las mismas, así como los caminos abiertos para intentar responderlas. Si la historia de la filosofía es un conjunto de anotaciones a Platón, igualmente se puede decir que la filosofía moderna y contemporánea no son más que notas a pie de página de la filosofía “medieval”. Hoy no discutimos la teoría de la Ideas de Platón sino la prioridad neoplatónica de la identidad sobre la diferencia. Ni nos inquieta la doctrina de la ousía aristotélica sino los límites que los medievales advirtieron en la razón y la ciencia. Como Plotino, debatimos si la conciencia del yo es sólo el disfraz de otra realidad inconsciente. Y como Escoto y Ockham, nos preguntamos si la libertad humana es sólo una ilusión que oculta la necesidad de las leyes físicas o si, más bien, es lo más real y valioso que define la condición humana. Tal como se veían a sí mismos los medievales, también nosotros somos enanos sobre hombros de gigantes. Pero esos gigantes no son sólo Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.
La denominada ‘filosofía medieval’: aristotelismo y platonismo — 149 — Descartes, Kant o Heidegger sino también Porfirio, Escoto, Ockham o Suárez. Por eso, hoy resulta casi ineludible reexaminar –y corregir– las doctrinas “medievales” sobre las que hemos construido nuestros frágiles prejuicios modernos. Bibliografía Abu-Rabi’, I. M.: Contemporary Arab Thought. Studies in Post-1967 Arab Intellectual History, London, Pluto Press, 2004. Beierwaltes, W.: Denken des Einen: Studien zur neuplatonischen Philosophie und ihrer Wirkungsgeschichte, Frankfurt am Main, Klostermann, 1985. Boulnois, O. (Ed.): Les Études Philosophiques, nº60 [2002/1], "Duns Scot au XVIIe siècle" (2. vols.), Paris, PUF, 2002. De Garay, J.: –– «La novedad de la filosofía medieval», en Actas del I Congreso Nacional de Filosofía Medieval, Ibercaja, 1992, pp. 305-314. –– «Plotino. La libertad como primer principio», en Thémata, 6, 1989, pp. 51-76. –– «La unidad de la conciencia en los comentadores griegos de Aristóteles», en Contrastes XXII, 3 (2017), pp. 51-74. –– «La legitimación del poder en Bizancio: Temistio y Eusebio», en López, C. & Puig, J. (Eds.): Legimitation of Political Power in Medieval Thought, Turnhout, Brepols Publishers, 2018, pp. 171-189. De Libera, A.: La philosophie médiévale, Paris, PUF, 1993. Dillon, J.: Themiddleplatonists: a study ofPlatonism80 B.C. to A.C. 220, London, Duckworth, 1977. Flasch, K.: «Kennt die mittelalterliche Philosophie die konstitutive Funktion des menschlichen Denkens? Eine Untersuchung zu Dietrich von Freiberg», en Kant-Studien, 63 (1972), pp. 182-206. Flasch, K. (Ed.): Von Meister Dietrich zu Meister Eckhart, Hamburg, Felix Meiner Verlag, 1987. Geerz, C.: Observando el Islam: el desarrollo religioso en Marruecos e Indonesia, trad. al español de Alberto López Bargados, Barcelona, Paidós, 1994. Hadot, I.: Le problème du néoplatonisme alexandrin: Hiéroclès et Simplicius, Paris, Études Augustiniennes, 1978. Hadot, P.: Porphyre et Victorinus, Paris, Études Augustiniennes, 1968. Honnefelder, L.: Woher kommen wir? Ursprünge der Moderne im Denken des Mittelalters, Berlin, Berlin University Press, 2008. Kandler, K.-H., Mojsisch, B. & Stammkötter, F.-B. (Eds.): Dietrich von Freiberg. Neue Perspektiven seiner Philosophie, Theologie und Naturwissenschaft, Amsterdam- Philadelphia, B. R. Grüner, 1999. Pinborg, J.: «Speculative Grammar», en Kretzmann, N., Kenny A. & Pinborg, J. (Eds.): The Cambridge History of Later Medieval Philosophy: From the rediscovery Escutia, Domínguez, Ignacio, et al. La Búsqueda de la Verdad a Través Del Tiempo. Historia de la Filosofía, Dykinson, S.L., 2020. ProQuest Ebook Central, http://ebookcentral.proquest.com/lib/uses/detail.action?docID=6484169. Created from uses on 2024-02-06 08:47:00. Copyright © 2020. Dykinson, S.L.. All rights reserved.