Full text
RELACIONES
INTERNACIONALES
Y GEOPOLÍTICA EN
TIEMPOS DE POLICRISIS
LIBIA ARENAL
[ dir ec ción]
El man ual se divid e en dos m ód ulo s: Mó du lo I . P er sp ec ti-
vas de l a he g em on ía y la g eo po lítica m un dia l contemp o -
rán ea; M ó dul o II . G eo p olítica i nterna cion al , conf lic tos
arm ad os y reso lu ción d e conf lic tos . El Mó du lo I ofre ce al
lector una i nt roduc ción a las rel aciones i nt ernac ionales
como d iscip lina ci entífi ca , una vis ión g en e ral d el sis tema
he ge m óni co mun dia l, a p or t an d o una p e rsp e c tiva crítica
y an alizan do a lg un os movimie ntos que h an su rgid o con
prop ue st as e ma nci pa do ras . S e in cluyen e stud ios m on o -
gráf icos so bre los b lo qu es g eo po líticos (Es ta do s Un ido s ,
Rusia , Mu nd o Ára b e y Europa ) . El mó d ulo termi na con
un a reflexión so bre la ag e nd a glo ba l de l S . X XI y p ro-
pu es ta s estratégic as . El Mó du lo I I ha ce un re corrid o teó -
rico sob re el ma rco jurídico intern aci on al d e los conf lic tos
arm ad os , l os n uev os fa c tores qu e los d etermin an , los
ac tores q ue pa r ticip an e n e llos , a lg un os de l os focos d e
tensió n má s imp or ta ntes es la e sfe ra interna cio na l hoy en
día , com o es e l c aso d e E st ad os U nid os y Ch in a , así co mo
los d os gra n de s confli c t os a rm ad os qu e ha n es ta lla do
de sde e l 202 2 , el d e Rusi a y Uc rani a e Is rae l y la Franja d e
G aza , pa ra f ina lizar con a po r t acio n es e n clav e de reso lu -
ción d e conf lic tos y estrategias p ara l a paz y a cceso a la
just ic ia penal int ernac ional.
El Má ster d e Forma ció n Pe rma -
nent e en Estudi os Con t emporá -
ne os so bre G e op olític a , Co nfli c t os
Armad os y Cooper ación Int er na -
cion al e s el res ulta do d e un e sf u er -
z o conj unto de la Fund aci ón pa ra
la Cooperac ión AP Y - Solidari dad
en A cción, r esponsable del desa -
rrollo y d e la coo rdina ció n de l a
pr opuesta académica , de la A gen -
cia An da luza d e Co op era ció n In -
t ernaci onal para el Desarr ollo
( A A CI D ), entida d fi na nci ad ora d el
Má ster a trav é s de s u conv o catoria
de p ro yec tos par a realizar p ro yec-
t os d e coo pe ra ción i nt e rna cio na l a
or gani zac iones no guber namenta -
le s , y de l a Un iv e rsid a d Intern acio -
na l de A nd alu cía (U NI A ), que
brinda t odo el soport e inst it ucio -
na l y t é cni co.
L a prese nte obra con stituy e un re -
sulta d o esp e cífi co del p ro yecto
“ Formació n en Es tudios Cont em -
po rán e os so bre Ret os y A me naza s
de l N uev o O rden M u ndi al com o
H erra mi enta p ara l a con stru cción
de u na Ci ud ad an ía G lob al e n An -
da lucía (E xpt e. 0 F0 0 5/2021) f in an -
ciad o p or la Age nci a An da luza de
Cooperaci ón Int ernaciona l para el
De sa rrollo . El propó sit o con e l qu e
se ha e scrito esta o bra h a sid o el
de a cerc ar l a discip lin a cie ntífic a
de las rel aciones i nt ernacionales,
la geopol ít ica in t ernaci onal y a lgu -
nos d e lo s temas d e may or a c tua li-
da d en e ste ca mp o al p úbl ico en
ge ne ra l y , en p ar ticular , a los e stu -
dia nt es d e l Má ster d e Form ació n
Per manent e en Estudi os C ont em -
poráneos sobr e Geopolít ica , Con -
flic t os Armad os y Coop eración
Int ernacional.
L a direc tora d e est a ob ra es l a
doctor a Libia Arenal Lora, co-
direc t o ra de l M áster y p rofesora
del Dep ar tamen t o de Derec ho In -
terna cio nal P úb lico y Rel acio n es
Intern acio na le s de l a Un iversid ad
de S ev illa . Asim ismo, e s cola bo ra -
do ra de l a Un iv e rsitat O b er ta d e
C ata lu ña , mi em bro de l a Re d Ib e -
roam eri ca na d e I n vestigac ión e n
Empre sa s y De rech os H u ma nos .
Inci dencia Especi al en el Extr acti -
vism o y los Aca pa ra mie nt os d e
Tie rra y Agua .
RELACIONES
INTERNACIONALES
Y GEOPOLÍTICA EN
TIEMPOS DE POLICRISIS
LIBIA ARENAL
[ direc ción]
EDIT A:
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDAL UCÍA (2024)
M onasterio de Santa María de las C uevas
Américo V espucio, 2. I sla de la Car tuja
41092 Sevilla
[email protected]
https://www .unia.es
© De la dirección: Libia Ar enal
© APY -S olidaridad en Acción
© De los textos, autores/as que se indican
Cubierta y maquetación: J orge T orvisco
F echa de la edición: 2024
ISBN: 978-84-7993-419-4 (edición PDF web)
ISBN: 978-84-7993-412-5 (edición papel)
DEPÓSIT O LEGAL: SE 974-2024
El M áster de Formación P ermanente en Estudios Contemporáneos sobre G eopolítica Conflictos Armados y Cooperación ha
sido financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarr ollo en el marco del proyecto "F ormación
en Estudios contemporáneos sobre retos y amenazas del nuev o orden mundial como herramienta para la construcción de
una ciudadanía global en Andalucía" (0F005/2021).
ÍNDICE
MÓDUL O 1.
PERSP ECTIV AS DE LA HEGEMONÍA
Y LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL CONTEMPORÁNEA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
T ema 1. I ntroducción a las Relaciones I nternacionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Libia Arenal Lora
T ema 2. E volución y estado de las Relaciones Inter nacionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Libia Arenal Lora
T ema 3. M onográficos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
I) M onográfico I. Estados U nidos de América: cambios y continuidades
de su política exterior . B rev e análisis histórico y reflexiones sobr e los gobiernos
de T rump y Biden . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Silvina R omano
II) M onográfico II. La Rusia de P utin y la constr ucción del discurso imperial . . . . . . . . . . . . 137
Miguel V ázquez Liñán
III) Monográfico III. La P olítica de S eguridad y Defensa Común de la U nión Europea
y su autonomía estratégica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
Libia Arenal Lora
IV ) M onográfico IV . La política exterior china . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
Libia Arenal Lora
V) Monográfico V . M undo Árabe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
Libia Arenal Lora
T ema 4. E l desafío de las redes sociales a la democracia: un abor daje teórico comprometido . . . . . 229
J esús Sabariego
MÓDÚL O 2.
GEOPOLÍTICA INTERNA CIONAL, CONFLICT OS ARMADOS
Y RESOL UCIÓN DE CONFLICT OS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 245
T ema 1. T eoría general sobre violencia, paz y conflictos ar mados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247
Laura Íñigo Álvar ez
T ema 2. E l marco jurídico internacional de los conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273
Carmen Márquez Carrasco y Laura Í ñigo Álvarez
T ema 3. N uevos factores determinantes de los conflictos ar mados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 297
Laura Íñigo Álvar ez
T ema 4. A ctores estatales y no estatales y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
Sección I. Estados, organizaciones y grupos insurgentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 317
Laura Íñigo Álvar ez
Sección II. Organizaciones terroristas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 337
Laura Íñigo Álvar ez
Sección III. Organizaciones cr iminales y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 355
Laura Íñigo Álvar ez
Sección IV . Empr esas y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 371
F rancisco Antonio Domínguez Díaz
Sección V . M edios de comunicación y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 397
Miguel V ázquez Liñán
Sección VI. M ujer es en los conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 419
Laura Íñigo Álvar ez
T ema 5. M onográficos sobre tensiones internacionales y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . 435
M onográfico I. China y Estados U nidos de América . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 437
Libia Arenal Lora
M onográfico II. Rusia y Ucrania . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 457
Libia Arenal Lora
M onográfico III. Israel y P alestina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 475
Libia Arenal Lora
T ema 6. Cr ímenes internacionales y justicia penal internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 499
Laura Íñigo Álvar ez y Libia Arenal Lora
T ema 7. R esolución de conflictos y estrategias para la paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 525
Chloé M eulewaeter
9
E sta obra es una versión actualizada del libro titulado “Estudios contempo-
ráneos sobre geopolítica, conflictos armados y cooperación internacional ”,
publicado en 1ª edición en el año 2021. Ha sido elaborado para adaptarse
a la I Edición del M áster de F ormación P ermanente en Estudios Contemporá-
neos sobre G eopolítica, Conflictos Armados y Cooperación Internacional (2022-
2023), celebrado en la U niversidad Internacional de Andalucía (UNIA), título
propio coor dinado por la F undación para la Cooperación APY -Solidaridad en
Acción y financiado por la Agencia Andaluza de Cooperación I nternacional para
el Desarrollo (AA CID).
El objeto de esta obra es contribuir a que el alumnado de sucesiv as ediciones
del Máster , pero también otras personas interesadas en la materia, tengan acceso a
un material actualizado sobre cuestiones r elacionadas con aspectos teóricos de la
disciplina de las relaciones internacionales, la geopolítica internacional y los con-
flictos armados, pero que también contribuya a analizar algunos acontecimientos
trascendentes que han alterado el orden y la sociedad internacional contemporá-
neas. N os referimos en particular a los conflictos armados entre Rusia y U crania
e I srael y Hamás.
INTR ODUCCIÓN
LIBIA ARENAL L ORA
16
la paz y del equilibrio del poder , pero también a otros problemas de dimensio-
nes dramáticas que se conocen en nuestro tiempo, y que están en íntima cone-
xión con la paz, como son los ligados a los del sistema económico mundial, el
desarrollo desigual entr e los Estados, la opresión, el acceso a los recursos natura-
les y la amenaza al equilibrio ecológico o climático . En palabras del profesor Ce-
lestino del Arenal “[L]as r elaciones internacionales, como disciplina científica y
como teoría, repr esentan en la actualidad, por lo tanto, una parte impor tantísima
del esfuerzo de los hombres por entenderse a sí mismos y por solucionar algunos
de los más graves problemas a los que se enfr enta la humanidad. Es ésta la que, en
última instancia, debe estar en el punto de mira de nuestra disciplina ”.
2. Las Relaciones I nternacionales como disciplina científica
2.1. El nacimiento de la disciplina, su expansión e implantación geográfica
Las RRII, como disciplina científica, nacen en el año 1919, después de la I G ue-
rra M undial y su traumática experiencia, cuando se crea la W oodro w Wilson Chair
of I nternational P olitics , concebida como un centro de estudio de los problemas
relacionados con el der echo y la política, que ofreciera soluciones en materia de
política exterior y de paz internacional. En todo caso, la generalización de las
RRII como disciplina científica es sólo una realidad después de la S egunda Gue-
rra M undial.
La I Guerra M undial había demostrado que la forma tradicional de mante-
ner el equilibrio de poder en la SI, que bebía de la tradición política del Consenso
E uropeo, no era suficiente para garantizar la paz y la estabilidad internacional.
Los profundos cambios que se producen en el periodo de entr eguerras contribu-
yeron significativ amente al devenir de una nueva r ealidad internacional que exigía
nuevas miradas y construcción teóricas para interpretarlos globalmente y ofr ecer
soluciones a los problemas del mundo, en particular , al problema de la guerra (o
del poder), pero también a los nuevos pr oblemas comunes que surgen del proceso
de cambio y evolución de la SI.
P or un lado, el tradicional sistema de Estados, que había venido funcio-
nando desde el siglo XVI, iba dejando paso a un nuevo sistema internacional de
características y dinámicas diferentes, en el que incluso apar ecían nuevos actores
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
17
estatales, nuevas grandes potencias, especialmente los Estados U nidos, con polí-
ticas distintas de las tradicionales, que anunciaban la noción y la realidad de lo
que después de la Segunda G uerra M undial se denominarían superpotencias. De
hecho, el protagonismo que los Estados U nidos tienen en la génesis y el desarro-
llo de las RRII como disciplina científica vendrá a ser r eflejo de esa nueva realidad
internacional –es un hecho indiscutible que su origen es anglosajón, con las apor-
taciones de los EE.UU principalmente y , en menor medida del Reino U nido, ya
que sólo después llegarían las aportaciones de los Estados de la Eur opa continen-
tal en los que estas disciplinas eran académicamente hegemónicas–.
P or otro lado, también contribuyeron al carácter convulso del S. XX, los pro -
fundos cambios estructurales que experimentó la SI: el desarrollo tecnológico e
industrial, la influencia creciente de los mo vimientos sociales y políticos; la hetero -
geneidad de la SI a partir de la Revolución Bolchevique, los horr ores de la P rimera
Guerra M undial y el deseo de instaurar un or den de paz y seguridad; la responsa -
bilidad que en ese mundo cambiante y complejo recae sobr e las grandes potencias;
la toma de conciencia del papel que juegan los factores ideológicos, económicos y
sociales y del protagonismo internacional de otros actor es distintos de los Estados;
el hecho del desarrollo cada vez más intenso de la cooperación entr e los Estados,
consecuencia de la creciente inter dependencia entre los mismos; la acentuación
de la interrelación entr e la política interna de los Estados y su política exterior; los
problemas vitales a que se enfr enta la humanidad y la preocupación científica que
origina la elaboración de una teoría de la sociedad, son algunos de los factores que
contribuyen a generar la necesidad de individualizar el estudio de las r elaciones in -
ternacionales y de desarrollar una disciplina que se ocupe de la sociedad interna -
cional en cuanto tal. Estas nuevas r ealidades impulsan–.
F inalmente, la incapacidad de las disciplinas tradicionales para interpretar
adecuadamente estas transformaciones y de la propia SI, la perspectiva par cial o
sectorial del derecho y a diplomacia, y la ev olución de la ciencia política y de la
sociología en este mismo periodo histórico, determinó la evolución y formación
de la disciplina de las RRII.
En todo caso, la generalización de las RRII como disciplina científica no es
una realidad sino hasta después de la S egunda Guerra M undial. La toma de con-
ciencia de dimensiones ignoradas hasta ahora, la aplicación de métodos y técnicas
procedentes de otras ciencias y la evolución de las pr opias RRII, especialmente,
después de la aparición de las armas nucleares y su impacto r evolucionario en
LIBIA ARENAL L ORA
18
las consecuencias de la guerra, el desarrollo de las organizaciones internaciona-
les (OOII) gubernamentales y no gubernamentales, la bipolarización del sistema
internacional, la descolonización y nacimientos de nuevos Estados, la cr eciente
desigualdad entre países industrializados y países en vías de desarr ollo, a la apa-
rición de nuevos actor es, sobre todo económicos, y la inter dependencia cada vez
más acusada entre política interior y política exterior contribuy eron a su expan-
sión y consolidación.
Dicho todo lo anterior , puede afirmarse que las RRII surge de la mano de la
evolución y cambios que se producen en la SI, que progresiv amente va perdiendo
algunas de las características del pasado, se va mundializando con un germen uni-
versal y encuentra en la cooperación el medio para la defensa de los inter eses, va-
lores y nuev os problemas comunes; para dar respuesta a esta nueva r ealidad, se
exige una indagación nueva, específica y global, que hasta entonces sólo había ve-
nido siendo objeto de consideración parcial o sectorial por parte del Derecho in-
ternacional, de la historia diplomática y de la diplomacia entendida como ciencia.
La expansión y la implantación demográfica de la disciplina responde al inte-
rés de los Estados de habla inglesa por la construcción de una nueva apro ximación
a los asuntos internacionales una vez que la P rimera Guerra M undial (IGM) puso
de manifiesto el fracaso de la diplomacia tradicional, característica del sistema eu-
ropeo de Estados, en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
A nivel de instituciones, que se insertarán en la línea científica que llevará a las
relaciones internacionales, hay que mencionar , antes de la IGM, al Car negie E n-
dowment for I nternational P eace y la W orld P eace F oundation, y después de ésta,
durante la Conferencia de P az de P arís, las impor tantes cátedras dedicadas a la
investigación y estudio de la problemática internacional, el R oyal I nstitute of In-
ternational Affairs , de Londres, y el Council on F oreign R elations , de N ueva Y ork.
La Segunda G uerra M undial (IIGM) y la posguerra acentúan las relaciones in-
ternacionales como disciplina científica de los EE.UU. y Reino U nido y motivan
su andadura por los países de la E uropa continental, en particular F rancia, Italia,
S uiza, la República F ederal Alemana y España, aunque no sin r eticencias notables
al reconocimiento de la existencia de las r elaciones internacional como disciplina
científica auténtica o autónoma.
Las relaciones internacionales se han desarr ollado de manera desigual en
otras regiones de mundo que no han sido considerados impulsoras de la dis-
ciplina. En la U nión So viética experimenta un desarrollo tardío –derivado de
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
19
su difícil situación interna e internacional y del dogmatismo propio del marxis-
mo-leninismo –que presenta características pr opias– vinculada al aumento de su
poder y a los avatar es de la ciencia política–. Esto hace que la concepción de las re-
laciones internacionales de la U nión So viética sea muy similar a la de los EE.UU.
En América Latina el desarrollo de las r elaciones internacionales también es muy
tardío –hay que esperar a las décadas del setenta y ochenta para que naz ca el in-
terés por la disciplina– y tiene características pr opias debido al contexto históri-
co-internacional en que se han mo vido los países latinoamericanos –dominado
por una problemática específica muy difer ente a la que prov ocó el interés por la
disciplina en EE.UU. o E uropa– por lo que sus aportaciones no son asimilables.
F uera de América y E uropa el desarrollo de las r elaciones internacional también
ha sido desigual. Mientras que países desarr ollados, como Australia o J apón, co-
nocen un importante avance, en los países en vías de desarrollo las relaciones in-
ternacionales son han tenido un pobre desarr ollo.
E videntemente, razones históricas, culturales, académicas y políticas son las
que han determinado que las relaciones internacionales hayan pr ogresado de dis-
tinta manera según los países. Como ya hemos indicado, es normal que las rela-
ciones internacionales se hayan desarrollado primero en aquellos países en los que
otras disciplinas científicas tradicionales que estudien los fenómenos internacio-
nales, como el derecho internacional, la historia diplomática y la diplomacia, tu-
vieran menos implantación y , de la misma manea, fuera más tardío r especto de
aquellos países en los que éstas eran hegemónicas. Ahora bien, el mayor desarro-
llo experimentado por las relaciones internacionales en EE.UU. no ha significado
que las contribuciones realizadas por E uropa u otras regiones, aunque más tar días
y quizás menos numerosas, no hay impacto de manera sobr esaliente en la conso-
lidación y avance de la disciplina.
2.2. Objeto de estudio
N o es fácil delimitar cuál es el objeto de estudio de las relaciones internacionales
en cuanto que disciplina científica. La razón es que, como ya se ha podido leer
anteriormente, su desarrollo y evolución r esponde a diferentes inter eses, enfoques
teóricos y visiones del mundo por lo que no resulta sencillo concr etar lo que la
disciplina debería estudiar .
LIBIA ARENAL L ORA
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De hecho, las difer entes teorías sobre las relaciones internacionales, que v e-
remos más adelante, delimitan el objeto de estudio de la disciplina en función los
principios sobre las que se construyen y de las difer encias ya enunciadas. De esta
manera, los temas que entran dentro del foco de esta disciplina científica pasan
desde los que se centran en el estudio de las relaciones entr e los Estados, la segu-
ridad y el poder , a par tir de las relaciones de conflictos –pr opios del realismo clá-
sico–; los que atienden a sus relaciones de cooperación e inter dependencia en el
contexto de la globalización –típicos del liberalismo–; los que abordan en análi-
sis de la estructura del sistema económico capitalista mundial, que genera depen-
dencia y opresión –que forman parte del estructuralismo o neomarxismo–; o los
que centran su análisis en factores ideológicos y discursiv os, no materiales, tales
como los que analizan la realidad internacional como una construcción social
en la que tiene un papel fundamental las instituciones y las normas –construc-
tivismo–; o los que se orientan al estudio y el análisis de los discursos e imáge-
nes que conciben a las sociedades no occidentales como inferiores para justificar
el dominio occidental –teorías poscoloniales– y las que analizan estas estructuras
y roles de dominación y subor dinación desde otros enfoque críticos –teorías ver-
des y el feminismo–.
P or todo ello, resulta muy difícil alcanzar una definición general común-
mente aceptada de lo que es el estudio de las relaciones internacionales. Sin em-
bargo, y de acuerdo con lo que se comentaba en la intr oducción, la disciplina de
las relaciones internacionales se encarga del estudio “ del conjunto de relaciones
sociales que configuran la sociedad internacional, tanto las de carácter político
como las no políticas, sean económicas, culturales, humanitarias, religiosas, etc.,
tanto las que se producen entr e los Estados como las que tienen lugar entre otros
actores de la sociedad internacional y entr e éstos y los Estados ” (Arenal, 1997).
2.3. Características
Karlos P érez de Armiño señala que las características básicas que tiene hoy la dis-
ciplina de las relaciones internacionales son el fruto de la influencia de diversos
factores, tales como la ev olución de la sociedad internacional, la influencia de las
agendas políticas de las grandes potencias estatales, de las corrientes ideológicas
vinculadas a las agendas y a la evolución de las ciencias sociales durante los siglos
XIX y XX.
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
21
En términos generales puede decirse de las r elaciones internacionales que es
una disciplina jo ven, ya que su aparición ha sido tardía r especto de otras que es-
tudian los fenómenos internacionales, y que esto explica una cierta inmadurez y
sus limitaciones teóricas y metodológicas.
Asimismo, se trata de una disciplina autónoma de otras como el Der echo inter -
nacional o la historia diplomática o la diplomacia, pero transdisciplinar en el sentido
de que toma conocimientos y herramientas de otras disciplinas, tales como la eco -
nomía internacional, el Der echo internacional, la sociología o la ciencia política, que
de manera fragmentada estudian los diferentes aspectos de la r ealidad internacional.
De la misma manera, las r elaciones internacionales se caracterizan por tener
discrepancias epistemológicas, una pluralidad de visiones y corrientes teóricos a
la hora de abordar su objeto de estudio . Como ya se ha comentado con anterio-
ridad, esto se debe a que la disciplina ha evolucionado de la mano de las agendas
políticas de las potencias mundiales y sus diferentes enfoques ideológicos.
El enfoque práctico y pr escriptivo es pr edominante en esta disciplina. Las re-
laciones internacionales nacen para resolv er problemas concretos y dar soluciones
a cuestiones como la paz y la seguridad internacionales, que son históricamente
preocupaciones centrales en la disciplina. A un así, en los últimos años junto al en-
foque práctico de la investigación aplicada a la política han cobrado fuerza otros
enfoques con un mayor contenido de r eflexión teórica, así como un mayor es-
píritu crítico –cuestionan los fundamentos de la SI, las visiones del mundo he-
gemónicas, la supeditación de las corrientes teóricas a las estructuras de poder
existentes y el ser consustanciales a ellas–.
Igualmente, las r elaciones internacionales son una disciplina que tienen ge-
neralmente un carácter normativo ya que los estudiosos de la SI no están motiva-
dos solo por un interés intelectual o de conocimiento de la r ealidad internacional,
sino que están motivados por la búsqueda de valor es, intereses u objetivos que son
la paz o la seguridad; para ello ven posible los cambios sociales.
P ara concluir , queda mencionar que la disciplina tiene un fuer te carácter et-
nocéntrico y occidental, anclado a los proprios orígenes, desarrollo y ev olución
geográfica de la disciplina. Las relaciones internacionales se basan en percepcio-
nes, intereses, conceptos y v alores propios de Occidente y se centra en el análisis
de realidades y pr oblemáticas que son relevantes para este. Esto pone en cuestión
que fin de la disciplina sea una compresión compr ehensiva de la r ealidad global y
ser vir a la solución de los problemas del mundo .
LIBIA ARENAL L ORA
22
En r esumen, las relaciones internacionales no son una disciplina del todo ho-
mogénea, sino más bien nos encontramos ante una disciplina pluralista, que recu-
rre a otras v arias para explicar y formar su objeto de estudio que es la sociedad y la
política internacional. Además, en el dev enir de los tiempos, se han venido desa-
rrollado diversos enfoques y teorías, como la decolonial, el feminismo, las teorías
ver de o queer , que han puesto de manifiesto que la diversidad debe estar presente
en las relaciones internacionales y que todos ellas contribuy en a superar su tradi-
cional visión reduccionista, centrada en el estudio ex clusivo del sistema de Esta-
dos y del poder , de la guerra y de la paz, para considerar esta disciplina como la
ciencia que se ocupa de la SI y de todos sus problemas, desde la perspectiv a de
la paz, considerada no sólo como la ausencia de conflicto y guerra, sino también
como la realización plena del ser humano .
3. Análisis de la Sociedad I nter nacional
Las RRII, como se desprende del epígrafe anterior , se ocupa del estudio de la SI
y de todos los fenómenos y problemas que en ella suceden. P or esa razón, a con-
tinuación, realizar emos una aproximación sistemática a la definición de SI y a
la identificación de sus rasgos característicos; asimismo, distinguiremos la SI de
otros conceptos que han sido utilizados indistintamente para r eferirse a ella, pero
que manifiestan realidades distintas; abor daremos la estructura de la SI, sus ins-
trumentos de análisis y el proceso del sistema internacional
3.1. Características generales de la S ociedad Inter nacional
La SI puede definirse como una pluralidad de comunidades políticas indepen-
dientes que mantienen relaciones r ecíprocas, intensas, duraderas y desigua-
les sobre las que se asiente un cierto or den común (del Arenal, Celestino). De
acuerdo con esta definición, la SI está compuesta fundamentalmente por Esta-
dos, que continúan siendo los actores principales de la SI, y de otr os actores que
han ido surgiendo en el devenir histórico, como OOII, empr esas trasnacionales
o individuos, y forman una realidad may or que la suma de sus par tes, puesto que
está compuesta por normas, costumbres, v alores e instituciones que delimitan el
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
23
compartimiento de todos los actores, proporciona cierto or den y libertad den-
tro de un sistema básicamente inter estatal y que carece de una autoridad central.
La SI que conocemos actualmente es el resultado de un pr oceso histórico, que
nació con el surgimiento y expansión del sistema de Estados europeos con la P az
de W estfalia de 1648, y que ha configurado con el tiempo una “ sociedad mun -
dial” de carácter global, que cuenta con una serie de rasgos pr opios que la definen:
• Pluralidad de actor es: los Estados siguen siendo indiscutiblemente los ac -
tores principales de la SI. P or un lado, su número ha aumentado en las úl -
timas décadas, debido al proceso de descolonización y de fragmentación, y
mantiene el monopolio del uso de la fuerza, crea las OOII, celebra tratados
y garantizan el orden interno . Ahora bien, otros actores como las OOII, las
empresas transnacionales, medios de comunicación, entr e otros, con natu -
raleza y objetivos distintos a los del Estado, han adquirido con el tiempo
importancia en la arena internacional en función de los roles que en ella
desempeñan y de los cambios en la distribución del poder .
• La inter dependencia: los actores de la SI con inter dependientes entre sí,
principalmente como consecuencia de la globalización y de los cambios
que ella ha traído en términos de interes, objetiv os y problemas que se ma-
nifiestan en importantes campos, y que no pueden abordarse individual-
mente, si la cooperación.
• H eterogeneidad: ahora bien, estas r elaciones de interdependencia no se
construyen en términos de equidad, sino que se caracterizan por la de-
sigualdad entre los actor es y la asimetría en las relaciones de poder de los
actores que viene determinada debido a las grandes difer encias territoria-
les, de población, de tenencia o acceso a recursos naturales, de poder eco-
nómico, político y militar entre los Estados, así como por la aparición de
nuevos actor es de las relaciones internacionales.
• La complejidad de las relaciones: como consecuencia de la heter ogenei-
dad, pero también de las difer entes tensiones que tiene lugar en la SI
como, por ejemplo, las tensiones entre la anar quía y la búsqueda de orden
y la necesidad de cooperación entre los actor es, o el surgimiento de ten-
siones o problemas nuevos que todos ls actor es deben hacer frente, entr e
ellas, el cambio climático o las migraciones.
• D inamismo: la SI se encuentra en un proceso permanente de cambio en
virtud de los cambios y las transformaciones que tienen lugar en los sujetos
LIBIA ARENAL L ORA
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de las relaciones internacionales, transformación de los Estados, aparición
de nuevos actor es, cambios en las relaciones entre ellos, en la distribución
del poder , el surgimiento de nuevos intereses y problemas comunes, entr e
otros, lo que influye en la configuración de la agenda internacional.
En r esumen, la SI responde a un conjunto de actor es que tiene relaciones de
carácter permanente y que se deben acomodar a un marco de normas, valor es e
instituciones que tratan de establecer un orden dentr o de la anarquía que la carac-
teriza. La SI ha ido cambiando y evolucionando en el dev enir histórico y ha sido
el S.XX el escenario en el que ha surgido la SI contemporánea: una sociedad de
Estados soberanos de alcance mundial, fuertemente institucionalizada, altamente
interdependiente y radicalmente transformada por el fenómeno de la globaliza-
ción, cuestión que se analizará en el T ema 2.
A continuación, se pasará a analizar las diferencias que existen entr e SI y
otros términos que en ocasiones son utilizados indistintamente para r eferirse a
una misma realidad, per o que tienen significados distintos sobre los que es im-
portante reflexionar .
3.2. La sociedad inter nacional y otros conceptos: sociedad nacional y comu-
nidad inter nacional
En primer lugar , la SI presenta aspectos que la difer encian de la sociedad na-
cional, siendo los más repr esentativos, por un lado, la ausencia de una autori-
dad central, ya que si bien en la SI el poder está altamente descentralizado entr e
sus actores (principalmente los Estados), que tienen un alto niv el de autonomía
y baja integración, y se caracteriza por la ausencia de una autoridad central, un
gobierno mundial, que se encuentra por encima de estos. En consecuencia, las
relaciones en la SI tienden a la anar quía. De manera contraria, en las socieda-
des nacionales, el Estado está investido de poder , un poder central que sir ve para
mantener el orden público y ostentar el der echo al uso legítimo de la violencia.
P or otro lado, nos encontramos con v ínculos menos sólidos, de modo que si en la
SI las interacciones entre los actor es son más débiles e inciertas, en las sociedades
nacionales el Estado tiene una estructura sólida en las que las instituciones estata-
les y gubernamentales se encuentra claramente consolidadas.
En segundo lugar , respecto de las difer encias entre sociedad y comunidad in-
ternacionales, entendidas ambas como tipos ideales, si bien la comunidad puede
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
25
definirse como una unidad que nace de forma espontánea, a la que se pertenece
de una manera natural y que, además, repr esenta un proceso de integración y en
la que los actores internacionales conv ergen por la vir tus o valor es; la SI también
es una unidad, pero en cierta manera construida ar tificialmente ya que se forma
por necessitas, es decir , de una manera artificial, reflexiva y consciente, en la que
se presentan v alores divergentes, razón por la que en ella debe primar lo jurídico
como forma de regular las r elaciones recíprocas.
En este sentido, podemos afirmar que en la actualidad tenemos una SI que
“ se encuentra inmersa en un pr oceso de evolución hacia una comunidad inter-
nacional” (del Ar enal, Celestino)”, pero para lo que queda un largo camino por
recorr er . De hecho, la actual SI es un producto histórico de las relaciones inter es-
tatales, producto de una dialéctica constante entr e la lógica de la dominación y
del contrato y la autorregulación, conscientes de compartir inter eses comunes y
potenciales valor es. Sin embargo, en la SI contemporánea un elevado númer o de
Estados aceptan sus aspectos regulador es, pero sin sentirse ligados por valor es y
códigos de conducta comunes. En suma, la SI de nuestros días es aceptada de ma-
nera general como organizadora, pero no tanto en calidad de transmisora de va-
lores dentr o de un marco cultural dominante.
3.3. El or den internacional como estructura de poder la sociedad internacional
El or den internacional se refiere a una determinada estructura o configuración del
poder en la SI que surge de las relaciones entr e los actores, lo que permite dotarla
de cierto orden y estabilidad en su funcionamiento .
P ara entender qué es el or den internacional hay que estudiar , por un lado, el
concepto de “ poder”, que es central en la disciplina de las RRII. Este concepto se
ha entendido de diferentes maneras: por un lado, el “ poder relacional”, entendido
por el realismo clásico como la capacidad coer citiva que un actor tiene sobre otro
para imponerle comportamientos concretos, para obligarle a realizar determina-
das acciones; por otro lado, el “ poder estructural”, que es el poder que permite
configurar las estructuras del sistema internacional que condicionan las forma en
la que interactúan los actores internacionales, un poder más sutil y menos visible
que el poder relacional.
P or otro lado, hay que analizar la distribución del poder en la SI y cómo de-
termina que ésta sea, a la vez, anárquica y or denada. La anarquía es un concepto
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iguales en el norte y este de Eur opa, como Eslovenia, F inlandia y U crania antes
de la guerra.
Respecto de la otra cuestión r elativa la desigualdad, las capacidades mili-
tares de los Estados, su gasto militar , el papel que cumplen en el comercio de
armas, como exportador o importador , son datos relev antes que dan testimonio
de aquella.
A pesar de que la militarización ha pasado por diferentes periodos, con caí-
das y subidas del gasto y de las inversiones en armas, el SIPRI Y earbook 2019 con-
cluye que el mundo “ se está armando hasta los dientes ”. Los EE.UU. es el país
con mayor gasto militar , que llega a 610 millones de dólares, al que le sigue China
con 228 millones y la F ederación Rusa con 66, 3 millones. Ahora bien, R usia es el
país con mayor número de cabezas nuclear es, unas 6.900, y le siguen los EE.UU.
con 6.400 cabezas aproximadamente.
U n dato de enorme relevancia para entender los pr oblemas reales en materia
de seguridad internacional es el que indica que EE.UU, la F ederación Rusa, F ran-
cia, Reino U nido y China, que son los cinco miembros permanentes con der echo
a veto del Consejo de S eguridad, órgano principal de las N aciones U nidas con la
función del mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, desempeñan
asimismo las veces de potencias exportadoras de armamento . Así, los “ cinco guar-
dianes de la paz ” son responsables, 75 años después del final de la guerra mundial,
de la transferencia del 73 por 100 de armamento adquirido .
Este mapa de diferencias y de desigualdades entr e los Estados nos lleva a la
noción de jerarquía en el actual sistema internacional y al r econocimiento de po-
tencias que ejercen su poder –ya sea el poder como r ecursos o poder como in-
fluencia– sobre otr os.
Las potencias son aquellos Estados que establecen las reglas del juego y que
disponen de recursos y son capaces de mo vilizarlos para defender dichas reglas. A
continuación, se enunciarán y se presentarán los rasgos generales que definen una
tipología clásica de potencias:
• Las superpotencias: son aquellas que generan, por definición, las reglas
político-militares del sistema. Este término fue construido para analizar
el sistema internacional de la guerra fría, de carácter bipolar , en el que
EE.UU. y la U nión So viética fueron los r esponsables de establecer un
equilibrio en el conjunto del sistema a través de la política de disuasión
nuclear mutua.
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
33
• La potencia hegemónica: este término sirve para para definir el predomi-
nio por ausencia de rivalidad, a una autoridad aceptada que no tiene nece-
sidad de ejercer coerción; sus ideas son aceptadas y legitimadas a través de
instituciones internacionales. Este concepto está vinculado desde un pe-
riodo histórico concreto, desde el final de la segunda guerra mundial, a los
EE.UU., que sale de la guerra fría con sobrecapacidad material y victoria
ideológica. En sentido contrario al ejercicio de la hegemonía, algunos au-
tores intr oducen el término dominación (BULL). La dominación se ca-
racteriza por el uso habitual de la fuerza por parte de una gran potencia
en sus relaciones con otr os Estados y el desprecio de las normas universa-
les de comportamiento interestatal.
• Las grandes potencias: que reúne a una serie de países, con inter eses mun-
diales, que cumplen funciones diferentes en el sistema y para las que son
importantes las expectativas de los otros Estados. Esto significa que las
grandes potencias son tratadas en los cálculos de las otras potencias desta-
cadas como si tuvieran el potencial político, económico y militar para as-
pirar en el corto o medio plazo a un estatus de superpotencia. A partir de
la década de los setenta, el grupo de grandes potencias ha estado formado
por F rancia, G ran Br etaña, China, J apón y Alemania.
• Las potencias regionales: se aplica a aquellos países que por sus capacida-
des (demográficas, económicas, militares) y su pr estigio en su ámbito re-
gional desempeñan un papel de potencia en ese ámbito territorial. Lo
destacable hoy en día es que las potencias r egionales son tomadas en con-
sideración desde el nivel global por su influencia para contribuir a esta-
blecer el orden o el “ desorden ” en la región e influir en el or den global.
En algunas ocasiones, las tensiones entr e Estados por el liderazgo regional,
como P akistán e India y M arruecos, constituyen una fuente permanente
de conflicto . En la categoría de potencias regionales se pueden identificar
las potencias emergentes como el grupo de los BRIC (Brasil, R usia, In-
dica y China). Estas potencias pueden ser caracterizadas en 4 elementos:
sus recursos de poder (económico, militar , político), su capacidad de con-
tribuir al orden internacional (a niv el regional y global), su buen nivel de
cohesión interna y su capacidad para desarrollar una acción efectiv a en
tanto que Estado . De hecho, las potencias emergentes se han convertido
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en actores fundamentales para entender la estructura del poder interna-
cional en el siglo XXI. China, obviamente, juega en una liga aparte.
4.2. Las Organizaciones I nternacionales
El nacimiento y la pr oliferación de las Organizaciones I nternacionales (OOII)
forma parte de la propia organización del sistema internacional. Si bien a princi-
pios del S. XIX sociedad internacional se basada prácticamente en la yuxtaposi-
ción de Estados, donde las relaciones de coexistencia y de cooperación se r egulan
a partir del establecimiento de relaciones bilaterales, multilaterales y de conferen-
cias internacionales, la creciente inter dependencia entre estos para r esolver pro-
blemas y alcanzar objetivos comunes manifiesta la necesidad de cr ear estr ucturas
de carácter más estable, de cooperación permanente, con personalidad jurídica
propia, y capaces de expr esar una voluntad autónoma destinada a alcanzar estos
objetivos comunes. En este sentido, las O rganizaciones Internacionales nacen con
el propósito de satisfacer estas necesidades de cooperación concr etas de los Esta-
dos en diversas materias de naturaleza económica, comerciales, sociales, técnicas
y relativ as a la paz y la seguridad internacionales.
De hecho, las antecedentes de lo que conocemos ho y como OOII pueden en -
contrarse en el marco de la r egulación de ríos internacionales, con la creación de
la Comisión Central para la N avegación del Rin, que es la organización de coope -
ración internacional más antigua del mundo, creada en 1815 por el Congr eso de
Viena y está r egulada por la Convención para la N avegación del Rin de 1868. En
el año 1919, mediante la firma de A cuerdo de V ersalles, que pone fin a la primera
guerra mundial, se crea la S ociedad de N aciones, con la que se propuso establecer
las bases para la paz y la reorganización de las r elaciones internacionales una vez fi -
nalizada. A partir del año 1945, con la finalización de la segunda guerra mundial,
que trajo la creación de las N aciones U nidas, primera organización de vocación uni -
versal y de carácter general, se produce una importante proliferación de las OOII.
A unque puede haber muchas definiciones de este actor , en este texto nos re-
feriremos a él en el sentido de organizaciones de base gubernamental, es decir ,
creadas por los Estados con el pr opósito de gestionar de modo permanente e ins-
titucionalizado sus relaciones de cooperación en un ámbito de materias definido
en el tratado fundacional de cada Organización. Algunos ejemplos de OOII clási-
cas son la ONU, el Consejo de E uropa o la Organización de Estados Americanos.
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
35
El númer o de Organizaciones Internacionales, univ ersales y regionales, no
sólo se ha consolidado desde el final de la 2ª Guerra M undial, sino que se ha in-
tensificado hasta el punto de que su proliferación constituye una de las notas más
características de las relaciones internacionales contemporáneas. A niv el univer-
sal se cuenta con todo el sistema de las N aciones U nidas (ONU) y un numeroso
grupos de organismos especializados que son OOII autónomas que trabajan con
la ONU; a nivel r egional se han creado importantes organización de integración
y de cooperación en E uropa (U nión Eur opea, Consejo de Eur opa), América (Or-
ganización de Estados Americanos o M ercosur) y en África (U nión de Estados
Africanos).
Las Organizaciones I nternacionales, en efecto, expresan uno de los hechos
políticos más relev antes de la comunidad internacional de nuestro tiempo en
tanto que cauces para la diplomacia multilateral y la acción colectiva de los Esta-
dos ya que, consideradas en su conjunto, encuadran prácticamente casi todos los
sectores de la vida internacional y han facilitado la participación de los pequeños
y medianos Estados en las relaciones internacionales.
Desde un punto de vista jurídico, la esencia del fenómeno de Organización
Internacional radica en la existencia de una v oluntad propia en el ejercicio de las
competencias que los Estados hayan atribuido a cada Organización en su tra-
tado fundacional. En este sentido, la Corte Internacional de J usticia tuvo muy en
cuenta en su dictamen de 11 de abril de 1949, sobre R eparación por daños su-
fridos al ser vicio de las N aciones U nidas, el hecho de que la Organización tiene
una voluntad propia y es, por tanto, una entidad distinta y separada de los Esta-
dos miembros. La Corte Internacional de J usticia señaló:
“los derechos y deber es de una Organización Internacional dependen de sus
propósitos y funciones tal como son enunciados o estén implícitos en sus tratados
constitutivos y hayan sido desarrollados en la práctica ” (CIJ, Recueil 1949, pág. 180).
La diferencia entr e los Estados y las Organizaciones Internacionales se mani-
fiesta en tres importantes datos que no es posible ignorar:
• A difer encia de los Estados, las Organizaciones Internacionales no tienen
territorio ni población.
• Las Organizaciones I nternacionales, por tanto, sólo tienen un ele-
mento constitutivo: los órganos a los que el tratado fundacional de cada
LIBIA ARENAL L ORA
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Organización I nternacional confía el ejercicio de las competencias atri-
buidas por los Estados miembros a la Organización I nternacional de que
se trate.
• La r elevancia de los tratados fundacionales hace que las Organizaciones
Internacionales difieran jurídicamente entr e sí, mientras que los Estados
soberanos, por encima de sus diferencias de hecho, tienen rasgos jurídi-
cos comunes.
Las Organizaciones I nternacionales pueden, además, clasificarse atendiendo
a distintos criterios:
1.- De acuer do con su ámbito territorial:
U niversales: son aquellas que están abiertas a la participación potencial de
todos los Estados del sistema internacional. La ONU y sus 15 organismos espe-
cializados son Organizaciones I nternacionales universales.
Regionales: al contrario de las anterior es, su ámbito geográfico de operación
se reduce a determinadas r egiones del planeta. La Organización de Estados Ame-
ricanos (OEA) en el ámbito regional interamericano, la U nión Africana (U A) en
el ámbito regional africano, el Consejo de E uropa y la U nión Eur opea en el ám-
bito regional eur opeo.
2.- Atendiendo a sus objetivos:
De fines generales: de acuer do con sus tratados fundacionales, este tipo de
Organizaciones I nternacionales abarcan toda una amplia gama de materias en las
que se considera necesaria la cooperación internacional. La ONU, el Consejo de
E uropa, la UA, la OEA son O rganizaciones Internacionales de fines generales.
De fines específicos: sus tratados fundacionales les atribuyen competencias
concretas ya sea de or den político, de seguridad (la Organización del T ratado del
Atlántico N orte O T AN), económico (la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo E conómico OSCE, el F ondo Monetario I nternacional FMI, el Banco
Internacional de R econstrucción y F omento BIRF), social (la Organización Inter-
nacional del T rabajo OIT), de cooperación científica y cultural (la Organización
de las N aciones U nidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO), de
cooperación técnica (la U nión P ostal U niversal UPU, la O rganización de la A via-
ción Civil Internacional O ACI). E n general, todos los organismos especializados
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
37
de las N aciones U nidas son Organizaciones Internacionales de fines específicos
(UNESCO, F AO, OMS, FMI, OIT , O ACI, OMI, UIT , UPU, OMM, OMPI,
FIDA, ONUDI, OMT y el grupo del Banco M undial).
3.- En función de sus competencias:
De cooperación: en este tipo de Organizaciones no existe una transfer encia
de competencias soberanas por parte de los Estados Miembros. La ONU, el Con-
sejo de E uropa, la OEA, la UA.
De integración: son aquellas Organizaciones en las que los Estados M iem-
bros ceden el ejercicio de determinadas competencias soberanas para que sean
gestionadas por la Organización. La Organización I nternacional de integración
por excelencia es la U nión E uropea (UE).
4.3. Actor es no estatales
Los grandes cambios sucedidos en la sociedad internacional durante el S. XX de
la mano del proceso de expansión y evolución de la globalización, que se v erán
con más detalle el tema 2, han traído la conformación de un nuevo escenario, que
se caracteriza como heterogéneo, inter dependiente y complejo, y que ya no de-
pende solo de las grandes potencias, sino también de actores no estatales, dentr o
de los que se incluyen partidos políticos, movimientos sociales, organizaciones r e-
ligiosas, sindicatos, organizaciones no gubernamentales (derechos humanos, am-
bientales), y otros tantos que vienen desarrollando una cr eciente influencia en la
escena internacional (W allerstein,1997).
De este modo, sin desconocer el papel protagónico que tienen los Estados
nación en el sistema internacional, la realidad internacional muestra una cada v ez
mayor multiplicidad de actor es, relaciones, poderes e intereses, que afectan la es-
tructura y el orden del sistema internacional.
En este escenario internacional producido dentr o de la globalización, la no-
vedad se da, entr e otras cosas, por la búsqueda y conquista de nuevos espacios de
poder , cooperación e integración, aprov echados y potenciados por actores no es-
tatales, que actúan desde lógicas horizontales y cooperativas (T rejos, 2015).
Está claro que los actor es no estatales influyen y participan, si puede decirse
así, cada vez más, de la gobernanza global, entendida como “la formación y la im-
plementación de políticas en el sistema político global a través de la colaboración
LIBIA ARENAL L ORA
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de los gobiernos con actores de la sociedad civil y del sector priv ado ”. En ese
sentido, tiene un rol muy destacado en el establecimiento de las normas e ins-
tituciones internacionales que regulan aspectos fundamentales para el buen fun-
cionamiento y organización de la sociedad internacional y para la protección de
los valor es universalmente compartidos. En otras palabras, han ganado poder y
autonomía a través de su participación en la gobernanza global (Barbé).
Ahora bien, no todos los actores no estatales tienen las mismas característi-
cas, ni los mismos objetivos o inter eses. A modo de tipología Barbé establece un
elemento diferenciador básico a la hora de abor dar estos actores: actor es privados
o actores de la sociedad civil.
Entr e los actores privados caben destacar los siguientes: empr esas transnacio-
nales, grupos terroristas y grupos armados criminales. T odos estos actor es mantie-
nen una relación muy compleja con el Estado ya que el hecho de que la actividad
de estos grupos sea de carácter transnacional hace que no sea ya totalmente con-
trolables por éste. A demás, el papel que desempeñan en la construcción del orden
internacional no siempre es pacífico, puede mostrar lo que B arbé denomina un
“lado oscuro ” y suponen un enorme desafío para el Estado, lo que ha llevado a
que en las últimas décadas la comunidad internacional haya hecho esfuerzos para
regular internacionalmente, y así armonizar los or denamientos internos, la con-
ducta de estos grupos, aunque no siempre al ritmo y con el alcance deseable.
En cuanto a las empr esas transnacionales, constituyen un fenómeno de pri-
mer orden en la r ealidad internacional desde la década de los 60. A unque no hay
una definición generalmente aceptada de empresa multinacional (o transnacio-
nal) ésta se caracteriza por reunir al menos 3 elementos: actividad más allá de sus
fronteras, unidad de gestión y maximización de sus beneficios gracias a una es-
trategia global. Este actor ha ganado en los últimos tiempos una enorme influen-
cia y poder en la realidad internacional lo que impacta en la misma estructura y
orden internacional. E n términos de impacto político, supone un desafío para el
Estado por la posible pérdida de soberanía, lo que es una cuestión de enorme r e-
levancia. En términos de impacto económico, se dice que las transnacionales han
alterado profundamente la estructura y el funcionamiento de la economía global.
En términos de impacto social y ambiental, en los últimos años se ha hecho más
patente en materia de abusos sobre los der echos humanos y el medio ambiente.
Las corporaciones transnacionales gozan de un enorme poder que, como ha se -
ñalado J ohn Ruggie, puede calificarse en: poder instrumental (lobby , que determinan
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
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las decisiones políticas), poder estructural (derivado de sus propias acciones, control
de las materias primas, mercados); poder discursivo, sobr e el que se ha creado la na -
rrativa del neoliberalismo (el mercado como solución a los pr oblemas). T odo ello de -
termina la complejidad de las relaciones entr e el Estado y las cada vez más poderosas
empresas transnacionales y su r epercusión en la realidad internacional.
Los grupos terroristas también han entrado con toda su gravidez en la arena
internacional, particularmente después del final de la Guerra F ría, al calor de la
globalización y en el marco del desarr ollo y evolución de los conflictos híbridos.
Los atentados de 2001 en EE.UU., los de 2002 y 2005 en B ali, los de Y akarta en
el 2003, los de Madrid y Londr es en 2005, y los sucesivos hasta el año 2017 en
suelo de oriente y algunos países de occidente, ponen de manifiesto que el terro-
rismo global es una de las amenazas más importantes para la sociedad internacio-
nal. Las limitaciones de los regímenes jurídicos internacional y nacionales para
que los Estados hagan frente a este tipo de terr orismo o incluso la “ guerra contra
el terror ” que pone el vilo par te de las certe zas alcanzadas en términos de derechos
y libertades; el desarrollo de armas de destrucción masiva y el acceso que tienen
estos actores a éstas; la div ersas y opacas vías de financiación del terrorismo; y , el
uso de las nuevas tecnologías para propagar el fanatismo ha motiv ado a la comu-
nidad internacional a avanzar de la mano en la r egulación de aspectos jurídicos y
de justicia penal de la lucha contra el terrorismo .
Los grupos criminales organizados han devenido, sin lugar a duda, en otro
actor no estatal relev ante en las relaciones internacionales. Si bien tampoco hay una
única definición de “ crimen transnacional organizado ”, la Oficina de N aciones U ni -
das contra la Dr oga y el Delito señala que un “ grupo criminal organizado ” es: un
grupo de tres o más personas que no fue formado de manera aleatoria; que ha exis -
tido por un periodo de tiempo; actuando de manera premeditada con el objetiv o de
cometer un delito punible con, al menos, 4 años de encarcelamiento; con el fin de
obtener , directa o indirectamente, un beneficio financier o o material (art.2.a) Con -
vención de N aciones U nidas contra la Delincuencia Organizada T ransnacional).
El crimen organizado tiene un papel importante como actor geopolítico, ya
que se disputa con los Estados el poder y el control territorial y social y , además,
es capaz de desnaturalizar los mapas oficiales, imponiendo una nueva r ealidad
geopolítica, que conlleva un r epar to geográfico de áreas de dominio e influencia y
el establecimiento de fronteras invisibles pero muy r eales. Esto da lugar a cambios
LIBIA ARENAL L ORA
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importantes en la geopolítica mundial, lo que conlleva, a su vez, nuevas luchas
por el poder y modificaciones en las relaciones entr e Estados.
En cuanto a los actor es de la sociedad civil, pueden definirse como “ gr upos
autoorganizados, al margen de las autoridades públicas y de los actores econó-
micos privados, [que] son capaces de empr ender acciones colectivas en defensa
de intereses y de v alores a través de las fronteras ”, (HURREL, 2007) una “ ter-
cera puerta ”, que actúa entre el Estado y el mercado y que, en muchas ocasiones,
actúa como un contrapoder (BECK, 2004): las ONG internacionales (Amnistía
Internacional, Amigos de la T ierra), las coaliciones y redes transnacionales frente
a objetivos concr etos ( Dismantle Corpor ative P o wer Campaign , la Campaña I nter-
nacional para la prohibición de las M inas Antipersonales), las comunidades epis-
témicas o de expertos o los movimientos sociales de largo alcance, con ejemplo
de estos actores.
5. Las aproximaciones teóricas al estudio de las R elaciones Inter nacio-
nales: de las teorías pr edominantes a las teorías alter nativas
C uando hablamos de las aproximaciones teóricas al estudio de las r elaciones in-
ternacionales nos referimos a aquellas grandes teorías que r eciben el influjo de
una o varias corrientes de pensamiento y organizan después el campo del mate-
rial teórico con el que los analistas trabajarán la realidad empírica de las r elacio-
nes internacionales.
A continuación, se llevará a cabo un análisis sistematizado de las de las cua-
tro grandes apro ximaciones teóricas a esta disciplina: el realismo, el liberalismo,
el constructivismo y las voces críticas.
5.1. El r ealismo
El r ealismo ha sido la corriente teórica hegemónica en la disciplina desde la Segunda
Guerra M undial hasta nuestros días y ha sido la más poder osa e influyente, tanto
en el plano académico como en el político . En el plano teórico, ha tenido una in -
fluencia decisiva en la conformación de las RRII como una disciplina científica au -
tónoma, de hecho, las demás corrientes teóricas en las RRII han surgido en gran
medida como alternativas al mismo, tomándolo como r eferente de sus críticas.
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
41
El r ealismo, si bien surge como una crítica al idealismo del periodo de entre-
guerras –al argumentar que analizaban el mundo real, tal y como es, aunque ello
no significara que este análisis sea neutral y totalmente científico–, hunde sus raí-
ces en la tradición de la filosofía política antigua y clásica, especialmente, en la
obra de autores que defienden que los gobernantes deberían llev ar a cabo su po-
lítica exterior siguiendo la “ raz ón de estado ” (raison d ’état), es decir , la búsqueda
de la seguridad y el poder del Estado en un escenario hostil
La raíz más antigua puede encontrarse en la obra de T ucídides La Historia de
la G uerr a del P eloponeso (s.V a. C) que explica el origen de la guerra entr e Esparta
y Atenas. Hay en ella dos importantes r eflexiones que han sido claves para la po-
lítica internacional durante siglos y que han sido incorporadas al pensamiento re-
alista: el equilibrio de poder es la clave para pr eser var la paz; la política exterior
de los Estados tiene por objetivos la búsqueda de poder y el deseo de dominar a
otros como parte de la concepción pesimista de la naturaleza humana (el hombre
es egoísta y está dominado por la ambición y el miedo).
Otras dos obras de enorme r elevancia para el realismo se r emontan al Rena-
cimiento (S.XV y S. XVI), momento en el que se desarrolla una perspectiva esta-
tocéntrica en el pensamiento político con la aparición del Estado moderno . P or
un lado, destaca N icolás Maquiav elo (Flor encia, s. XVI) y su célebre obra E l P rín-
cipe que lleva a cabo una influyente r eflexión sobre el poder . De acuer do con el
contexto histórico de la obra (las Guerras italianas) la principal pr eocupación de
Maquiav elo es mantener la centralidad del poder del Estado y da recomendacio-
nes para garantizar un Estado fuerte y defender sus intereses sin importar los mé-
todos. De esta manera, M aquiavelo defiende que en un contexto de antagonismos
naturales la guerra es la ver dadera profesión de quien gobierna y defiende la polí-
tica despro vista de toda moral y ética (no importan los medios utilizados para al-
canzar los objetivos prácticos). P or otro lado, y de un periodo posterior , la obra
de H obbes “Leviathan ” realiza una lectura política de la construcción del Estado
y de la emergencia de un “ contrato social ” entre el Estado y los ciudadanos, como
forma de garantizar la paz social, partiendo del pesimismo antropológico, es decir ,
de un “ estado de naturaleza ” en el que “ el hombre es un lobo para el hombr e ” y
hay una tendencia innata a la violencia y de una “ guerra de todos contra todos ”.
En este contexto, las personas eligen un soberano (Leviathan), r enunciando así a
parte de su liber tad y derechos, a cambio de que éste les pr oporcione paz y pro-
tección. Este planteamiento de H obbes fue fundamental para la configuración
LIBIA ARENAL L ORA
48
orden internacional. Cor olario del proceso de inter dependencia y de más coopera -
ción entre los Estados es el surgimiento y rapidísima pr oliferación de las organiza -
ciones internacionales, que facilitan la gobernanza de estos procesos en la r ealidad
internacional, y que adquieren importancia como actores autónomos o catalizado -
res de las r elaciones internacionales, que dejan de ser exclusividad de los Estados.
T odo este pr oceso, ligado a la interdependencia y anclado en más coopera-
ción, contribuye sin lugar a duda a la consolidación de la democracia, de una paz
más duradera y estable, a la que también se denomina la paz democrática.
Este enfoque teórico sobre las r elaciones internacionales ha experimentado
a lo largo de su trayectoria una significativa ev olución en la que caben distin-
guir tres corrientes difer entes: el idealismo, el transnacionalismo, neoinstitucio-
nalismo y el liberalismo neoclásico .
La primera versión del liberalismo nace bajo el nombr e de idealismo y aspi -
raba a sustituir el equilibrio del poder , al que se asociaba el inicio de la primera gue -
rra mundial, por mecanismos de seguridad colectiva que permitiría a los Estado
huir de la preocupación central por su pr opia seguridad, factor explicativo de los
conflictos. De esta forma, de acuer do con las palabras de Barbé, el idealismo fijó
su posición normativa: r elevancia de la cooperación, su capacidad para introducir
cambios de fondo en la sociedad internacional y , por consiguiente, la posibilidad
de progr eso. Los denominados “Catorce P untos ” de Wilson, una serie de propues -
tas que permitirían desvanecer el fantasma de la guerra en todo el planeta y la con -
formación de un nuevo or den mundial, son un claro exponente del idealismo .
La segunda corriente del liberalismo no llegó hasta finales de los años sesenta
o principio de los años setenta con el nombre de transnacionalismo . Este fue un
momento histórico de importantes cambios en la realidad internacional y que se
traducen básicamente en la distensión de la guerra fría y la tensión política-mili-
tar y la aparición de nueva r ealidades –la explosión de número de Estados con la
descolonización y el crecimiento económicos de los países de E uropa Occidental
y de J apón– y de nuevos problemas –fractura N or te-S ur , la crisis del sistema de
Br etton W oods o la crisis energética–.
El r ealismo, centrado en la dimensión político-militar , fue incapaz de dar
respuesta a esta nuev a realidad, lo que motivó la aparición de un liberalismo r e-
no vado con análisis y argumentos explicativos sobre los pr oblemas de la realidad
internacional: cómo modifica la interdependencia la r ed de actores internacio-
nales; qué efecto tiene ésta en los intereses nacionales y en las perspectiv as de
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
49
cooperación entre los Estados; qué puede esperarse de las organizaciones e insti-
tuciones internacionales.
La tercera corriente del liberalismo comienza a principios de la década de los
ochenta, en los que se pone fin a la distención entre bloques, se pr oduce un en-
durecimiento de la guerra fría y la hegemonía económica de los Estados U nidos
desde la finalización de la segunda guerra mundial empieza a ser una cosa del pa-
sado . En este contexto, el neoinstitucionalismo se centró en retar al neorr ealismo .
Los neoinstitucionalistas aceptaron de partida las premisas básicas de los neo -
rrelistas, en particular , que los Estados son actores racionales, unitarios y egoístas,
que el sistema internacional es anárquico y que en virtud de él los Estados toman
decisiones unilaterales. Sin embargo, el liberalismo institucional considera que, en
este contexto de anarquía en la r ealidad internacional, los Estados están preocupa -
dos por sus ganancias absolutas (ganar alguna cosa) y su comportamiento tiende
a la cooperación al pensar en términos de suma cero y , por tanto, diverge del r ea -
lismo que expresa que los Estados buscan las ganancias r elativas (ganas más que
el otro) lo que lleva que sus r elaciones internacionales tiendan hacia el conflicto.
El fin de la guerra fría, en la década de los años no venta, trajo consigo la
cuarto corriente liberal, denominada liberalismo neoclásico, que quiso rescatar
el andamiaje del transnacionalismo . El fin de la guerra fría y el v er tiginoso des-
pliegue de la globalización llevaron a pensar en la necesidad de multiplicar los
mecanismos de gobernanza global, en la importancia de las instituciones interna-
cionales y en la emergencia de una sociedad civil global con voluntad de partici-
par e influir en estos mecanismos. En este sentido, Risse llamó el 1995 a r ecuperar
las relaciones internacionales hibridándolas con las aportaciones de origen cons-
tructivistas que, como veremos a continuación, es una apro ximación teórica muy
presente en la literatura sobr e las relaciones internacional en este periodo .
5.3. El constructivismo
El constructivismo surge durante los años ochenta como consecuencia de las limi-
taciones del debate teórico entre los neorr ealistas y los neoinstitucionalistas y por
el papel de las ideas y de las normas construidas socialmente en la conformación
de las prefer encias de los Estados, lo que lleva a pensar en la posibilidad de que los
Estados cambien su comportamiento de forma notable, así como por el limitado
papel explicativo de la anarquía.
LIBIA ARENAL L ORA
50
Los constructivistas toman un nuevo tipo de unidad de análisis en las rela-
ciones internacionales que es las normas, es decir , el proceso social por el cual los
actores –Estados, organizaciones o instituciones internacionales, empr esas o in-
dividuos– construyen sus prefer encias y determinan cuáles son los estándares de
comportamiento adecuado.
El mar co de análisis de los constructivistas se basa en tres ideas claves y que
son los siguientes: los Estados construyen sus prefer encias en el proceso de socia-
lización o de interacción con otros actor es y son, por tanto, actores normativos: a
las normas subyacen ideas que se convierten en estructuras normativas, por tanto,
las se construyen socialmente y son intersubjetivas –ampliamente compartidas–;
las normas internacionales crean expectativ as compar tidas sobre lo adecuado, lo
posible, lo conveniente y son constitutivas y r egulatorias –aunque no siempre ac-
tuar como frenos morales, siempr e existirán los fr ee riders –; las normas no son in-
mutables y puede evolucionar , cambiar , erosionarse o revitalizarse por lo que el
cambio siempre será posible; por último, los constructivistas no miden sólo las
decisiones en términos de coste/beneficio sino como ejecutantes de roles inscritos
en normas internacionales.
5.4. Las v oces críticas
En este grupo encontraremos corrientes teóricas opuestas a las teorías dominan-
tes de las relaciones internacionales, que contienen una apr oximación crítica a los
postulados clásicos que explican la realidad internacional y tiene la v oluntad de
favor ecer el cambio social. Estas corrientes teóricas hunden sus raíces en la larga
línea de pensamiento crítico comprometido con la acción política para alcanzar la
justicia y la libertad de la humanidad. T al línea comienza con el pro yecto emanci-
pador de la Ilustración, que vincula la razón y la crítica con la libertad del ser hu-
mano, y tiene continuidad después en autores como Kant, H egel o Marx.
Las voces críticas que mer ecen una refer encia par ticular son el post-estruc-
turalismo; la teoría crítica, divida en sus ramas habermasiana y neogramsciana; el
feminismo y el post-colonialismo .
El post-estructuralismo nace en la década de los años ochenta, en la llamada
segunda guerra fría, años marcados por el endur ecimiento de las relaciones Es-
te-Oeste, y trata de buscar una explicación a la escalada de la tensión entr e los blo-
ques –la construcción del enemigo–. P ara hacerlo, parte del análisis del discurso y
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
51
del lenguaje como elementos que contribuyen, no tanto a aplicar la r ealidad, sino
a construirla. P ara esta corriente teórica, el lenguaje tiene un papel fundamental
en la construcción de las representaciones de la r ealidad: media entre r ealidad, su
percepción y r epresentación. P or tanto, para los post-estr ucturalistas la unidad de
análisis de las relaciones internacionales es el poder de r epresentación. Esta co-
rriente teórica se ocupa básicamente de cómo las diferentes r epresentaciones del
mundo naturalizan y legitiman relaciones de poder y prácticas de dominio y de
subordinación, contribuy endo a reproducirlas por lo que pr etenden problemati-
zarlas, abrir el campo de visión y permitir pensar en la posibilidad de un desarro-
llo diferente para el sistema internacional.
En cuanto a la teoría crítica, cabe destacar que tiene como propósito la bús-
queda de la emancipación, es decir , contribuir a la liberación de los seres humanos
de cualquier tipo de subordinación, servidumbre o tutela y a subv ertir las relacio-
nes de poder . Dentro de la teoría crítica existen dos ramas: la rama neogramsciana
y la harbermasiana.
En cuanto a la vertiente neogramsciana, ha sido desarrollada por pensador es
neomarxistas, seguidores del filósofo G ramsci, fuer te refer ente intelectual del S.
XIX, que introducen variables no económicas (culturales, ideológicas) al estudio
del materialismo histórico marxista, desarrollado sobre la base de dimensiones es-
trictamente económicas. P ara G ramsci, las elites ejercen una dominación capita-
lista no solo sobre la economía y el Estado sino también sobr e la cultura, lo que
denomina hegemonía cultural. En este contexto los dominados acaban cr eyendo
que sus intereses son los mismos que los de la clase dominante, lo que permite,
en última instancia, que esta hegemonía o liderazgo se perpetúe. P or esta razón, la
lucha social contra la hegemonía tiene que darse también en el campo de las ideas.
De acuer do con esta rama de la teoría crítica, el análisis de las relaciones in-
ternacionales parte de unas determinadas estr ucturas del or den mundial que son
un producto histórico socialmente construido a partir de la interrelación dialéc-
tica entre capacidades materiales, ideas e instituciones legitimadas en el plano
ideológico por sectores sociales r elevantes.
Esta variante neogramsciana se centra en el análisis crítico de la estructura
del sistema capitalista mundial al establecer que la interacción entre capacidades
materiales, ideas e instituciones de la globalización liberal llevan a la formación
de sistema de explotación. De esta manera, incluye aspectos nuev os en el análisis
de las relaciones internacionales como son las r elaciones N or te-S ur o la incidencia
LIBIA ARENAL L ORA
52
de las empresas transnacionales. E ntre los principales autor es destacan S tephen
Gill1, M ark N eufeld y , sobre todo, R obert Cox.
La otra corriente principal de la teoría crítica es la habermasiana, r epresen-
tada por los seguidores de la Escuela de F rankfurt, dentro de la que destaca J ürgen
Habermas, uno de los pensador es que más influencia ha tenido en las últimas dé-
cadas en las ciencias sociales, incluidas las relaciones internacionales. A utores tales
como Andrew Linklater , Kimberly H utchings y Richar d W yn J ones son conside-
rados los principales exponentes de esta corriente.
En palabras de P érez de Armiño, “Habermas como esta variante de la T eoría
Crítica tienen como aspiración teórica la de liberar al marxismo de su determinismo
económico tradicional así como dotar al pro yecto de la teoría crítica de fundamen -
tos éticos y un compromiso moral universal. P ara ello, adaptan y desarrollan ele -
mentos normativos derivados de la I lustración y de la doctrina ética de Kant”.
Los principales aportes de Habermas a la T eoría Crítica de las relaciones in-
ternacionales son, por un lado, el análisis de la influencia del lenguaje y de la
acción comunicativa en la construcción de las relaciones sociales y de cómo pro-
mueven la democracia radical, participativa y deliberativa. La igualdad de opor tu-
nidades para la participación de todas y todos es aquello que permite superar las
relaciones de dominación y ex clusión. P or otr o lado, introduce la globalización
en el marco del análisis de la democracia y la participación, y propone la supera-
ción de las fronteras del Estado-nación, que consideran exluy entes, y la necesidad
de construir una comunidad política posnacional y una gobernanza basada en la
“ democracia cosmopolita ”, a escala global, con instituciones y normas que permi-
tan procesos de diálogo abierto a nivel mundial en los que todas las personas y co-
munidades estén en pie de igualdad.
P ara finalizar , unos breves apuntes sobr e el feminismo, las teorías postco-
loniales y decoloniales y las teorías ver des como voces críticas de las r elaciones
internacionales.
Respecto de la teoría feminista, cabe destacar que puede considerarse la
que tiene el mayor potencial crítico para r e-imaginar el mundo, la sociedad, el
progr eso humano y constr uir utopías posibles y deseables. Es una teorización
subversiv a, en el sentido literal del término, lo que es muy positivo porque es
transformador . De esta manera, la teoría feminista repr esenta un giro epistemo-
lógico y cognitivo: trata de identificar y desvelar cómo opera en la ar ena interna-
cional la relación entr e género, poder y conocimiento, y de qué modo esa relación
INTR ODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNA CIONALES
53
contribuye a la r eproducción y sostenimiento de las desigualdades de género; asi-
mismo, pone en duda la supuesta “ neutralidad” de género en categorías y con-
ceptos clave en el análisis de las r elaciones internacionales, tales como el Estado,
poder , nación, desarrollo, progreso, diplomacia, defensa, seguridad, y pr opone
deconstruirlos para y diseñar otros tantos más justos e igualitarios.
Ahora bien, cabe señalar que no existe una teoría feminista sino diversas co-
rrientes del feminismo que han teorizado e influido en el análisis de las relaciones
internacionales. Algunos autores centrales que r epresentan a algunos de estos en-
foques son J. Ann T ickner y la crítica a la visión masculina de lo internacional o
“ malestr eam ”; el apor te desde el paradigma liberal de Rawls, N ozick y W alzer o “la
crítica a la democracia incompleta ”; los feminismos decoloniales o el “ cuerpo de
mujer , campo de batalla ”; o, Sainsbury y O’Connor , Orloff y S haver), que anali-
zaron las r elaciones de género en relación con distintos tipos de Estados de bien-
estar o las “ femócratas ”.
U na de las voces críticas más significativas para el análisis del sistema mundo
actual, la política global y las relaciones sociales desde paradigmas y epistemolo-
gías no ortodoxas es la que surge de los enfoques postcoloniales y el pensamiento.
Los enfoques postcoloniales están centrados en el estudio del mundo internacio-
nal desde una posición crítica no-occidental y/o contra hegemónica y señalan la
existencia de una correlación dir ecta y reflexiva entr e la experiencia de la coloni-
zación y su poder , que da forma a la realidad pasada y actual en el plano local, na-
cional y global. Algunos refer entes intelectuales importantes en la construcción y
desarrollo de los enfoques postcoloniales han sido Geeta Cho wdhry , Sheila N air ,
Edwar d Said, H ommi Bhabha y Gayatri S pivak. P or otro lado, el pensamiento
decolonial, que surge también como una crítica a los enfoques postcolonialismo .
nos invita a cuestionar la modernidad europea desde la r eflexión de su antítesis,
la colonialidad en América y los efectos que la colonialidad del poder , del saber ,
y del ser , han tenido sobre el sujeto colonial global. Las aportaciones teóricas más
significativas al pensamiento decolonial han venido de la mano de autor es y au-
toras tales como Edgar do Lander , N elson Maldonado T orres, S antiago Castro
Gómez, Ramón G rosfoguel, Enrique Dussel, Catherine W alsh, W alter Mignolo,
Anibal Quijano y S ilvia Rivera C usicanqui.
P ara concluir , una breve r eferencia a la teoría ver de en las relaciones interna-
cionales. En contraste con las principales teorías, postula los problemas ambien-
tales como centrales para el estudio de las relaciones internacionales. D e acuerdo
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con la teoría ver de, las teorías dominantes como el neorrealismo y el neolibera-
lismo no logran comprender los pr oblemas ambientales a través de sus marcos de
análisis racionalistas y centrados en el Estado . La teoría verde se centra en el es-
tudio de la justicia global, el desarrollo internacional, la modernización y la se-
guridad. Algunos autores como D avid Held, Andr ew Linklater , H enr y Shue y
Thomas P ogge, han hecho contribuciones impor tantes sobre esta cuestión.
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TEMA 2.
EV OL UCIÓN Y EST ADO
DE LAS RELA CIONES INTERNA CIONALES
Libia Ar enal Lora
FUNDACIÓN P ARA LA COOP ERACIÓN APY-SOLIDARIDAD EN ACCIÓN /
UNIVERSIDAD DE SE VILLA
1. La escena internacional actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
2. Los actor es . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
2.1. La institucionalidad de la sociedad internacional
y el fracaso de la Organización de las N aciones U nidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 61
2.2. La transformación de la geopolítica con relación a los cambios
experimentados por los Estados en el or den internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
2.2.1. Los Estados U nidos de América . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
2.2.2. Rusia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
2.2.3. China . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
2.2.4. U nión Europea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
2.2.5. Otros Estados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
3. Los r etos y los desafíos globales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
3.1. La proliferación de actores no estatales en la sociedad internacional . . . . . . . . . . . . . . . 74
3.2. El terrorismo internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75
3.3. Las armas de destr ucción masiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
3.4. Cambio climático . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
3.5. P andemias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
Refer encias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82
LIBIA ARENAL L ORA
64
pacíficos, por el control de zonas geográficas (i.e. I ndo P acífico) y sectores estraté-
gicos de influencia (i.e. sectores tecnológicos, I nteligencia Artificial, entre otros).
En la actualidad, EE.UU. es el primer inversor mundial en el exterior , el primer
exportador de bienes primarios y de ser vicios, sólo pierde este puesto en el ámbito
de la energía (donde lo adelantan Rusia y Arabia S audí) y en el de las manufac-
turas (en las que son líderes China y Alemania). A unque algunas previsiones in-
dican que para el año 2050 la economía china sería la más grande del planeta en
dólares, ya por encima de EE.UU, no se puede ob viar los datos que reflejan, en
el 2023, la fortaleza de la economía de los EE.UU, empujada por el mercado la-
boral y el consumo interno y los cambios que esto pueda marcar en las pr evisio-
nes de las tendencias a futuro .
P ara comprender el poder económico de los EE. UU. se debe atender tam-
bién al auge del mercado de los combustibles fósiles, al haberse convertido en el
mayor exportador de petróleo, si bien hay cambios de tendencia en materia de
energías reno vables. Al final de su primer mandato, Obama dijo que “ antes de
que acabe esta década, EE. UU. será autosuficiente en materia energética ”. Y , en
efecto, así lo hizo, a través de una técnica muy contro vertida: el fr acking –de los
90 millones de barriles que se producen al día, 11 los produce EE. UU., y R usia
y Arabia Saudí en torno a 10 millones–.
En lo que se r efiere a su política exterior y a los aspectos más institucionales
vinculados a la esfera internacional, una vez que puede decirse que ha concluido
la “ estrategia de la guerra contra el terr or”, empr endida por el presidente B ush,
después de los ataques terroristas del 11 de septiembr e en N ueva Y ork, y la vuelta
al multilateralismo, después del giro radical dado por T rump hacia el proteccio-
nismo y el abandono de algunas de las más importantes instituciones y acuerdos
internacionales, la posición de los Estados U nidos es mucho más pragmática, cen-
trada en sus intereses económicos. Las prioridades en materia de política exterior
para los EE.UU. se centran en los siguientes aspectos: el reto geopolítico del S.
XXI que es la relación con China y los grandes campos de tensión entr e ambas
naciones: H ong Kong; T aiwan; las desavenencias en materia de seguridad, en es-
pecial, en ciberseguridad; propiedad intelectual; comercio global; divisas; política
industrial; liderazgo tecnológico; cambio climático; y , podría entrar , democra-
cia y derechos humanos: r econstruir alianzas regionales, en particular , con Esta-
dos como I srael, Arabia Saudí, Cor ea del S ur , Colombia o M éxico; fortalecer la
O T AN; librar la guerra con Rusia a través de U crania.
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
65
Otra manifestación importante del poder de los Estados es la del poder blando,
que acompaña vehicularmente la expansión del poder económico y militar . En este
sentido, la maquinaria que tiene EE. UU. para difundir y maquillar su presencia en
el orden internacional no tiene parangón (H ollywood, la NBA, las grandes compa -
ñías tecnológicos americanas, entre otras, se han conv ertido en el espejo en el que se
mira y refleja una buena parte de la ciudadanía global se mira). Sin embargo, ha de
atender a un posible declive de su influencia en este campo y abonar la cooperación.
Al mismo tiempo, los EE. UU. ostentan en la actualidad un enorme poder cientí -
fico-tecnológico y se ha convertido en un imán poderosísimo para atraer recursos
humanos en el ámbito académico y científico-tecnológico . El soft po wer americano
sigue predominando en los ámbitos académicos e inv estigador (Har var d y S tanford).
En conclusión, par ece que si bien el mundo unipolar reflejado en la hege-
monía de los EE.UU se encuentra en tensión, aún no ha terminado de ceder ni
de transformarse, para lo que además cabe preguntarse sobr e qué actores, además
de China, pueden ser candidatos para desafiar o resistir el pode de los EE UU.
2.2.2. Rusia
La desintegración de la URSS, después de la P erestroika impulsada por Mi-
jaíl Gorbacho v en 1990, fue muy rápida y vertical y tuvo un impacto fundamen-
tal en la sucesión de la F ederación Rusa en los der echos y obligaciones de la URSS
y en la aparición de 15 nuevos países que configuraron un nuev o espacio político,
económico y geoestratégico entre E uropa Oriental y Asia Occidental.
Este proceso de disolución pro vocó una grave crisis, no solo en la posición
que tendría la F ederación Rusa como potencia mundial, sino también en materia
económica con una caída catastrófica de los niveles de vida en la década de los 90,
tanto en las antiguas repúblicas so viéticas como en todo el Bloque del Este, que
vivía con tensión esta desintegración que no había sido pacífica.
La política exterior durante este periodo desembocó en el desplazamiento
estratégico de la potencia so viética y dejó grandes espacios abiertos a la proyec-
ción de la Organización del T ratado del Atlántico N orte (O T AN). La atención se
enfocó en las relaciones con W ashington y , en cierta medida, con los principales
aliados europeos de EE.UU., en detrimento de exaliados de la URSS en los paí-
ses llamados del T ercer M undo.
El gobierno de Boris Y eltsin redujo al mínimo los vínculos con los países
de Asia, África y América Latina. Lo más sonado fue la retirada desor denada de
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C uba, que dejó en jaque la economía isleña. Cuando el país entr ó en la transfor-
mación drástica de corte neoliberal (el shock treatment, la privatización masiva,
la desregulación, etc.), se achicar on las fuerzas del Estado y , lógicamente, la capa-
cidad de ejercer una política exterior autónoma.
Así, la década de los no venta, bajo la presidencia de Y eltsin, ha sido catalo-
gada como un periodo de humillación y penuria, del cual dicen el país comenzó
a recuperarse con la llegada al poder de Vladímir P utin.
En el año 2005, P utin se hace con el control de Rusia y emerge como una
figura que pretende el r establecimiento de la dignidad nacional y que ha conse-
guido en estos últimos 20 años cierta bonanza económica y bienestar en el país.
La política exterior se fundamenta en el remanente de una visión mesiánica
que suponía cumplir la misión histórica de expandir el sistema del “ socialismo
real ” y el creciente pragmatismo económico en búsqueda de ventajas y nichos en
los mercados foráneos.
A pesar de la finalización de la Guerra F ría, el antagonismo político entr e ri-
vales tradicionales aún subsiste y puede verse r eflejado en los conflictos políticos
que son consecuencia de la necesidad de recuperar z onas de influencia propias,
con objetivos geoestratégicos y , por supuesto, económicos y comerciales.
De hecho, después de 1991, M oscú ve a su adversario, la O T AN, a 2.500
km de distancia, organización en la que se habían integrado además algunos de
sus antiguas repúblicas como Lituania o Letonia. E n este contexto, P utin que ha
demostrado ser un maestro en el juego geopolítico y geoestratégico de la defensa
de los intereses de un Estado-N ación, y emprende una serie de mo vimientos para
desestabilizar la región, siendo manifiestos los casos de U crania y Crimea –no
quiere que pase a formar parte de la O T AN ya que su interés estratégico priorita-
rio es controlar S ebastopol y la flota del Mar N egro, talones de Aquiles de la po-
lítica rusa–.
Rusia, además, trata de div ersificar sus vínculos externos en muchos frentes.
F orma parte de la U nión Económica E uroasiática, polo de atracción de cinco paí-
ses del espacio postso viético (F ederación de Rusia, Belarús, Kazajistán, Kirguistán
y Armenia); de la Organización de Colaboración de S hanghái (OCS); y , además,
lidera otra agrupación regional que contempla tareas centradas en la seguridad,
la Organización del A cuerdo de S eguridad Colectiva (O ASC). M oscú considera
indispensable organizar las fuerzas disponibles con los Estados que rodean Afga-
nistán (la India, China, I rán, P akistán, y las naciones centroasiáticas), ya que es
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
67
de la opinión que puede ser afectada directamente por las amenazas pr ovenien-
tes de ese país. Rusia, siguió el desarrollo de la “ primavera árabe ” con enorme pre-
ocupación por los efectos de la injerencia externa, que podían llegar a pr oducir
confrontaciones duraderas con muchas víctimas, guerras civiles y , a fin de cuen-
tas, el fortalecimiento del fundamentalismo musulmán y el extremismo yihadista,
siendo claros ejemplos los casos de países como Libia, S iria, Egipto e I raq.
Rusia también se ha inter esado en estrechar su r elación con América La-
tina y África, utilizando la diplomacia económica –desarrollo de pro yectos de
envergadura en el campo energético, incluyendo centrales nuclear es e hidroeléc-
tricas, y en el de las infraestructuras, como en Brasil y C uba, y sobrepasando lo
estrictamente económico, a través de la diplomacia militar –como es el caso de la
República Centr o Africana, Mali y B urkina F aso– en la que hay que señalar la in-
fluencia de las empresas de mer cenarios.
En vista de lo anterior , la posición de Rusia en la escena internacional ha ex-
perimentado cambios importantes después de la agresión contra U crania y el des-
gaste que el conflicto le ha ocasionado en términos de seguridad, económicos,
materiales y de imagen. Sin embargo, también ha sabido r esistir o sortear las san-
ciones internacionales –particularmente impuestas por la UE y los EE.UU.– y
ha sabido hacer crecer sus alianzas con otr os actores regionales e internacionales
–Bielorrusia, Corea del N orte– y mantener la neutralidad de otras potencias y su-
perpotencias con peso global, como es el caso de T urquía y China–.
En r esumen, la política exterior de Rusia, en este nuevo periodo, se v a a ca-
racterizar por el deterioro de su r elación con los EE.UU y con los países miem-
bro de la O T AN, OI en la que percibe una tendencia de expansión hacia el Este,
una vez que el foco de influencia global se traslada hacia Asia; estr echar la coope-
ración con los Estados que eran parte de la URSS y la cooperación estratégica con
Bielorrusia; mantener una r elación de no dependencia con China; consolidar su
influencia en Asia y aumentar su control en África y el Ártico y estrechar sus r ela-
ciones con América Latina; la lucha contra el terrorismo; y , por último, pr eser var
su estatus del Consejo de Seguridad de la ONU.
Las tendencias, como ya hemos señalado, indican un cierto cambio en el
clima internacional. A unque no se puede hablar estrictamente de un una nueva
Guerra F ría, par ece que hemos entrado en una fase de serio enfriamiento geopolí-
tico . En segundo lugar , se está produciendo una recomposición de prioridades en
la política exterior de Rusia y de otras potencias.
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2.2.3. China
China es, de manera incuestionable, la segunda potencia mundial y se ha
convertido en lo que podría llamarse “la fábrica del mundo ”. E n los últimos 20
años, ha crecido a un ritmo del 9 % anual y su poder económico ha sido y es
indiscutible.
La crisis del 2008 tuvo, sin embargo, un importante impacto sobre su eco-
nomía y puso de manifiesto una cuestión que era fundamental para el desarrollo
de su modelo productivo, ya en crisis o en vistas de llegar a su fin: la necesidad
de alimentos, de materias primas y de expandir su influencia a otras regiones para
poder controlar el acceso a los r ecursos que exige el desarrollo de su economía.
En este contexto, de acuer do con Pierr e Rousset, el despliegue de la potencia
china se ha producido en tr es espacios históricos y geoestratégicos diferentes y a
la vez inter dependientes, todo ello de acuerdo con la visión sinocéntrica que pr e-
valece en China y que es el fundamento de su expansión.
P ara el presidente de China, Xi J inping, afirmar la hegemonía de China en
Asia Oriental, es decir , consolidar su poder regional en todos los terr enos, eco-
nómico y financiero, diplomático, político y militar , es el prolegómeno de su ex-
pansión internacional. U n elemento central en la consolidación de este poder
regional ha sido el contr ol del llamado mar de China, en par ticular , de su par te
meridional, declarando que se trata de un mar interior bajo autoridad china. Esta
circunstancia se ha convertido en un foco de tensión con los EE. UU. para quien
el mar de China M eridional es una vía de navegación internacional –EE. UU. ha
enviado a la VIIª flota a nav egar cerca de las zonas consideradas por P ekín parti-
cularmente sensibles–.
En este campo también hay que señalar las r elaciones de China con Corea
del S ur y Corea del N orte. Si bien Cor ea del S ur es mucho más importante para el
país que Corte del N orte, y no solo en el plano económico, la suer te del régimen
norcor eano tendrá implicaciones considerables. Si desaparece, la fuerza militar de
los EE. UU. podría desplegarse al otro lado de la frontera china, una posibilidad
totalmente inadmisible para P ekín.
China, bajo la dirección Xi J inping, también ha iniciado un proceso de ex-
pansión hacia el oeste a través de las llamadas R utas de la Seda, que r ecorren
E urasia, Oriente M edio y África del N or te y del N oreste. El objetiv o es desarro-
llar un conjunto de infraestructuras –vías de ferrocarril, puentes, túneles, presas,
oleoductos y gasoductos– e inversiones –que abarcan todos los sector es desde la
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
69
minería al turismo, de la electrónica a la energía solar–, que les permitan abrir
mercados a sector es industriales que experimentan sobreproducción en el plano
nacional –cemento, acero– y emplear una mano de obra sobrante –utilizada en
obras de construcción en el mundo entero–, reforzando su influencia política y
cultural. La ambición de China es contribuir a edificar un polo de refer encia ci-
vilizatorio mundial, alternativo a EE. UU. E l proy ecto costaría 800.000 millones
de euros, una aportación del N uevo Banco de Desarr ollo, del F ondo de la Ruta
de la Seda y del B anco Asiático de Inv ersión en Infraestructuras (BAII) y de otros
países que han decidido invertir en el mismo como Alemania, A ustralia, F rancia
y el Reino U nido, a pesar de la firme oposición mostrada por EE. UU.
Desde la perspectiva del espacio mundial, la China capitalista se ha conv er-
tido en estos últimos años en un actor principal en todos los continentes y en
(casi) todos los terrenos, principalmente en el económico, per o también en el di-
plomático y el militar . Así, en este último campo ha realizado un importante des-
pliegue de dispositivo militar internacional –participa de modo importante en
operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU– y ha establecido una base
en Yibuti –su impor tancia geoestratégica es enorme ya que se halla junto a una
de las rutas marítimas más frecuentadas del mundo y constituye una plataforma
comercial de gran importancia a escala global y regional para la penetración de
los productos chinos en el África subsahariana, en Oriente M edio y en África del
N or te–. La expansión mundial de China hace que compita de forma directa, en
sus respectiv as zonas de influencia, con todas las potencias existentes: Rusia en
Asia Central y en Bielorrusia, I ndia en el sur de Asia, EE. UU. en América Latina,
los europeos en su propia casa y todo el mundo en África.
Con relación a América Latina, es pr obable que China no se plantee conse-
guir en América Latina una hegemonía similar a la que pr etende en África o en
gran parte de Asia, pero China es actualmente el principal socio comercial de las
mayor es economías de S udamérica: Argentina, Brasil, Chile, P er ú y V enezuela.
Estos países exportan a China principalmente materias primas como cobre,
mineral de hierro, aceite, soja y petróleo . A menudo les concede un crédito casi
ilimitado para la importación de mercancías chinas.
Con todo esto se puede decir que el acceso de China al puesto de segunda
potencia mundial es un hecho . Sin embargo, no se pueden pro yectar simple-
mente las tendencias recientes al futur o. La geopolítica china se halla en una fase
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70
de adaptación llena de incertidumbres y no simplemente de consolidación y ex-
pansión lineal.
2.2.4. U nión Eur opea
La U nión Eur opa es el ejemplo más exitoso de la historia de la humanidad
en materia de integración y de prev ención de conflictos violentos, además, de ser
un actor global en política exterior y económica.
Sin embargo, es innegable, que E uropa ha perdido influencia como actor
geopolítico . A esta situación se ha llegado debido a una serie de acontecimien-
tos y circunstancias que se han ido sucediendo en las últimas dos décadas, como
han sido, varias crisis r epentinas que escalaron con rapidez y la aparición de varios
conflictos internacionales; la paralización de la UE debido a disputas internas y a
una dedicación, por momentos casi exclusiv a, a la crisis del euro, y , ho y por hoy ,
al Br exit y su posible impacto en el desarrollo de sus r elaciones políticas y econó-
micas de la UE con otros actor es globales.
En primer lugar , la Guerra de los B alcanes y los atentados contra las T orres
Gemelas en N ueva Y ork el 11 de septiembr e de 2001, indicaron con meridiana
claridad que la paz que tanto se deseaba tras la finalización de la Guerra F ría no
llegaría. Si bien la UE había desarr ollado una política internacional y de seguri-
dad basada en el “ multilateralismo ” y el soft po wer , como pilar de un or den mun-
dial pacífico y un régimen económico justo, la r elación con su socio de la O T AN,
EE. UU., comienza a debilitarse por su “ unilateralismo ” y los frentes abiertos que
deja en I raq y Afganistán, entre otras.
Además, las fr onteras de la UE dejan de ser un espacio “ seguro ”, al estar ro-
deada geográficamente de zonas inestables, que van desde el S ahel hasta el C uerno
de África, pasando por el Oriente P róximo hasta el Cáucaso y los nuevos conflic-
tos en E uropa del Este. El fracaso de la “ primavera árabe ”, las guerras de Siria e
I raq, los impresionantes mo vimientos de refugiados hacia E uropa, la intensifi-
cación del terrorismo en los Estados centrales de la U nión, así como el clima de
desestabilización en T urquía, acentúan la gravedad de la situación. La anexión de
Crimea por parte de Rusia, la conflictividad en el este de U crania y las pro voca-
ciones militares a v arios Estados miembros de la UE hacen poner en cuestión la
resolución de conflictos por vías solo y ex clusivamente pacíficas.
En segundo lugar , la crisis al interior de la UE tampoco es desdeñable. La
crisis financiera del 2008 y su impacto en los ciudadanos y en la salud de las
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
71
finanzas, pasando por la necesidad de hacer frente a las nuev as amenazas y riegos,
hasta la crisis de identidad y de un creciente sentimiento anti eur opeísta, que ha
tenido su manifestación más visible en el Br exit, han hecho necesaria la adopción
de una nueva estrategia global para E uropa, habiendo sido la alta r epresentante
F ederica M ogherini, quien ante el Consejo de la UE en 2016 señalo que lo que se
necesitaba era “ una Europa más fuerte ”.
En tercer lugar , la UE ha dejado de ser el centro del capitalismo mundial. En
esta línea, cabe decir que el ascenso económico de los países emergentes, sobre
todo de Asia, y las tendencias demográficas a largo plazo han causado el desplaza-
miento de E uropa como centro de la economía mundial.
A modo de conclusión, podemos decir que la UE es un actor imperfecto, un
actor en formación, pero con un peso específico propio y muy importante en el
campo de las relaciones internacionales y de la geopolítica global. La UE es, ho y
día, y con diferencia, el actor más pr eparado para hacer frente a todos los r etos
y amenazas a los que nos enfrentamos en un mundo globalizado . Lo que se ha
vuelto imprescindible es que se convierta en un valedor material de los valor es y
principios que inspiraron su construcción: la paz y el bienestar de los pueblos, el
respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad y los dere-
chos humanos.
2.2.5. Otr as potencias emergentes y sus dilemas de seguridad
India
India, a pesar de su div ersidad interna, tiene una fuerte identidad nacional y es un
país democrático; de acuerdo con los analistas, está llamada a conv ertirse en la 3º
potencia económica mundial y en un enorme centro exportador y manufacturera.
En un contexto geopolítico cada vez más tenso y articulado en la rivalidad Chi-
na-EE.UU., India juega al multialineamiento diplomático: r ecelosa de China,
tampoco se alinea con las posturas occidentales, pero se acerca a los EE.UU. U n
síntoma de ello son las nuevas asociaciones en ár eas de defensa cr uciales, muchas
de las cuales han sido iniciadas por los Estados U nidos. India, además, forma
parte de Quad, alianza informal de seguridad en la zona de Asia-P acífico que in-
cluye a A ustralia, India, J apón y Estados U nidos.
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T urquía
El país ha experimentado un alto crecimiento de población y un aumento signi-
ficativo de su P IB en lo que va de siglo –ha duplicado su renta per cápita en muy
poco tiempo–. Ese aumento ha permitido disponer de más presupuesto público
y acometer pro yectos de reforma interna. Asimismo, T urquía ha alcanzado más
presencia internacional y más influencia.
T urquía es un candidato histórico para ser parte de la UE y miembro de la
O T AN. Sus r elaciones exteriores son muy pragmáticas, de esto modo sus acerca-
mientos a EE.UU., China y Rusia piv otan sobre los asuntos que son de su inte-
rés. E n los últimos tiempos se ha mostrado como un país que puede cumplir un
rol mediador en asuntos internacionales, así lo ha mostrado en el conflicto R u-
sia-U crania, y ha desarrollado un trabajo permanente por la r eforma del Consejo
de Seguridad de la ONU.
I rán
I rán es, sin lugar a duda, un Estado clave para la estabilidad internacional y regional
de Oriente M edio. Como señala el CIDOB, aunque con desigual intensidad, juega
un papel cada vez más relev ante en la cuenca mediterránea, especialmente en su ver -
tiente oriental, así como en el Golfo P érsico y en Asia Central y Meridional. P or
todo ello, su capacidad de estabilización o desestabilización hacen de este país uno
de los principales actores del sistema internacional. Ahora mismo, de hecho, es una
pieza clave en el posible desarrollo de la guerra de I srael contra la F ranja de Gaza.
I rán se ha enfrentado en los últimos tiempos a una serie de protestas internas,
motivadas especialmente por la r epresión que sufren estudiantes, jó venes y muje -
res, que han puesto en jaque el r égimen de los ayatolás. Asimismo, el acercamiento
de I srael a Marruecos, Emiratos y B aréin, a partir de los acuerdos de A braham de
2020, inquietan en T eherán que teme quedarse aislado frente a una alianza liderada
por israelíes y saudíes, que le consideran la gran amenaza a la seguridad regional.
P aíses del Golfo
Los P aíses del Golfo P érsico tienen un enorme peso en el desarrollo de la política in -
ternacional y regional de O riente M edio. En esta r egión se concentra la competencia
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
73
de los grandes actores, por ejer cer su influencia y limitar el poder de sus posibles ri -
vales globales, y el conflicto entr e los Estados que conforman esta región.
Los intereses de las grandes potencias en esta r egión se han ido modificando
en los últimos tiempos, lo que ha dado lugar a algunos cambios significativos en
sus políticas. Si bien par ece que los EE.UU se repliegan del terr eno, una vez que
sus interés central se encuentra en neutralizar a China en la zona del Indo-P acífico
y su producción petrolífera interna le hace menos dependiente; China, necesita
de grandes de recursos energéticos y materias primas para su cr eciente indus-
tria, viene ocupando el vacío de poder que dejan los norteamericanos, al tiempo
que podría utilizarlo como una zona de paso de la denominada F ranja y Ruta de
la Seda en su camino hacia E uropa y el continente africano; Rusia, obviamente,
también tiene sus intereses en la r egión, a través de los negocios entablados en los
sectores petr olíferos, de armamento y de tecnología nuclear .
El papel de Arabia S audí en la escena internacional se ha transformado radi-
calmente en los últimos años. T ras los cambios geopolíticos y la crisis de seguridad
energética desencadenada por la invasión rusa de U crania en febrer o de 2022, el
Reino apr ov echó su posición única como el productor oscilante más importante
del mundo, el productor de energía capaz de influir en los pr ecios con mayor fa-
cilidad y rapidez– para pasar de actor regional a global. Ha impulsado sus r ela-
ciones con los BRICs –ha solicitado su ingreso a partir de 2024–; EE.UU. –el
acercamiento, ahora fallido, con I srael hubiera dado lugar a nuevo e importante
pacto de seguridad entre Riad y W ashington–; U nión E uropea (UE) a través de
la primera estrategia del Golfo (2022); e, incluso, con I rán con quien se han visto
obligados a mejorar sus relaciones en la medida que se r econocen necesarios para
sobrevivir dentr o de un panorama mundial incier to y de muchas crisis internas;
en este acercamiento aspiran a mejorar la cooperación r egional, comenzando por
la seguridad y buscan fortalecer las relaciones comerciales, lo que podría dinami-
zar la economía de ambos países.
El r ol de los Emiratos Árabes U nidos (EA U) parece adoptar un camino dife-
rente al de otr os países del Golfo, ya que su política exterior está marcada por un
gran pragmatismo económico, orientada al comercio, las inversiones y el turismo,
y con vocación de convertirse en un país modelo para el diálogo y la influencia.
En el marco de esta política es que se adoptar on los Acuer dos de Abraham (2020),
pensados en la construcción de un nuevo marco de seguridad para la región y un
cambio radical de equilibrios regionales. EA U, junto a EE.UU, se ha convertido
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80
su control. De hecho, en el norte de E uropa, R usia, Dinamarca, N oruega y EE.
UU. ya se enfrentan por él.
Las respuestas al cambio climático deben ser r espuestas cooperativas. La de -
claración suscrita entre EE.UU. y China (2023), may ores emisores de gases de
efecto invernadero a la atmósfera, en la que se compr ometen a impulsar medidas
concretas en la lucha contra el cambio climático, r efleja esta necesaria cooperación
entre grandes potencias para r esolver los problemas que afectan a la humanidad.
3.5. P andemias
Las pandemias son amenazas de naturaleza existencial para la especie humana. La
Organización M undial de la Salud (OMS) anunciaba en un r eciente informe, co -
misionado por la propia organización y el B anco M undial (BM), que “ el espectro
de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte ”.
Desde el mes de diciembr e del año 2019 el Coronavirus (COVID-19) ha
puesto al mundo ante una crisis sanitaria, pero también económica, social y polí-
tica sin precedentes en nuestra historia r eciente.
Esta situación, de hecho, ya venía siendo analizada por expertos desde hacía
tiempo . En el mes de octubre de 2019 se celebró en N ueva Y ork el “E vento 201”
en donde se trabajaron una serie de simulacros de pandemias basados en distin-
tos escenarios posibles con el objetivo de dar r espuesta y anticiparse para abordar
soluciones de manera global. Este simulacro que r eunió a 15 exper tos mundia-
les y fue organizado por el Centro J ohns Hopkins para la S eguridad en la Salud,
el F oro Económico M undial, y la F undación Bill y M elinda Gates, se centró en
analizar cómo un brote de un nuevo cor onavirus zoonótico transmitido de mur-
ciélagos a cerdos y a personas, que ev entualmente se vuelve eficientemente trans-
misible de persona a persona, lleva a una pandemia severa.
El simulacr o finalizó con una serie de conclusiones y recomendaciones que
son de especial relev ancia. La conclusión, más importante, es que lo que conside-
rábamos guerras “ futuras ”, ya “ presentes ”, son biológicas y tienen un enorme po-
tencial para devastar grandes poblaciones. Los gobiernos, por tanto, deben dejar
de invertir en armamento y aumentar el gasto en investigación científica. Las r e-
comendaciones pasan por planificar y cooperar en la respuesta, en los div ersos
frentes que se abr en en las pandemias, entre el sector público y privado; la indus-
tria, los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales deben trabajar
EV OLUCIÓN Y EST ADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
81
juntos para mejorar la creación de contramedidas médicas internacionales para
permitir una distribución rápida y equitativa durante una pandemia grave; los
países, las organizaciones internacionales y las compañías de transporte globales
deberían trabajar juntas para mantener los viajes, y el comercio durante las pan-
demias, esenciales para la economía mundial; los gobiernos deberían proporcio-
nar más recursos y apo yo para el desarrollo y la fabricación de v acunas, terapias y
diagnósticos; las empresas globales deberían r econocer la carga económica de las
pandemias y luchar para estar mejor preparadas; las organizaciones internacio-
nales deberían priorizar la reducción de los impactos económicos de epidemias y
pandemias; y , por último, los gobiernos y el sector privado deberían asignar una
mayor prioridad al desarrollo de métodos para combatir la información err ónea y
la desinformación antes de la próxima r espuesta pandémica.
Ahora bien, estas y otras medidas, que hoy en día se están adoptando para
detener la expansión del CO VID-19, no ser virán para volver a un mundo segur o
si, como señala Y olanda F resnillo, no lanzamos una mirada global y más amplia
sobre estas pandemias que no están causando solo una crisis sanitaria y econó-
mica por sí mismas, sino que está arrastrando el desencadenamiento de una cri-
sis preexistente deriv ada del modelo hegemónico sobre el que se vertebra nuestra
sociedad.
La pobreza, la desigualdad, el achicamiento del Estado, la labilidad del Es-
tado de bienestar , la precariedad laboral, la voracidad en el consumo, en particu-
lar , de los recursos naturales, la conexión planetaria y la globalización, hacen de
esta pandemia un hecho que manera inescrutable nos muestra que nuestro mo-
delo económico y social es incompatible con la vida.
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82
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Estado (España) Madrid U niversidad A utónoma de Madrid Boletín Oficial
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TEMA 3.
MONOGRÁFIC OS
M onográfico I. Estados U nidos de América: cambios y continuidades
de su política exterior . Brev e análisis histórico y reflexiones
sobr e los gobiernos de T rump y Biden . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Silvina R omano
M onográfico II. La R usia de P utin y la construcción del discurso imperial . . . . . . . . . . . . . . 137
Miguel V ázquez Liñán
M onográfico III. La política común de defensa y de seguridad de la U nión E uropea
y su autonomía estratégica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 163
Libia Arenal Lora
M onográfico IV . La política exterior china . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 181
Libia Arenal Lora
M onográfico V . M undo Árabe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
Libia Arenal Lora
MONOGRÁFICO I.
EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y C ONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR.
BREVE ANÁLISIS HIST ÓRICO Y REFLEXIONES SOBRE L OS
GOBIERNOS DE TR UMP Y BIDEN
Silvina R omano
CONICET - AR GENTINA
1. Los Estados U nidos de América y el sistema internacional (principio siglo XX) . . . . . . . 89
2. Los Estados U nidos de América y la Guerra F ría: la disputa material,
política e ideológica Este-Oeste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90
2.1. Complejo industrial militar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91
2.2. Guerra psicológica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92
2.3. P oder blando y poder duro en la política exterior hacia la periferia:
asistencia para el desarrollo y contrainsurgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
2.3.1. Asistencia para América Latina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93
2.3.2. El braz o militar de la asistencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 94
3. Los ’70: comisión trilateral, inauguración del neoliberalismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
4. La caída del muro. El “fin de la historia ” y la reorganización del sistema
internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 98
5. Ataque a las T orr es Gemelas: actualización del discurso del enemigo global . . . . . . . . . . . 99
6. El fenómeno T rump . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100
6.1. Derecha y ultrader echa en EE.UU. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
6.2. Irradiación de prácticas de la der echa: desestabilización y golpes de Estado . . . . . . . . 107
6.3. Redes de poder y golpe de Estado en Bolivia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
7. Biden: la cambiante geopolítica mundial y el lastr e de una potencia en decadencia . . . . 118
8. Diplomacia y vacuna C O VID en la geopolítica 2020-2021 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125
9. El anticomunismo: enemigo all inclusiv e y reproducción del capitalismo . . . . . . . . . . . 126
Refer encias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 127
89
1. Los Estados U nidos de América y el sistema inter nacional
(principio siglo XX)
A partir del ingreso a la P rimera Guerra M undial, EEUU decreta el fin de su “ ais-
lacionismo ” con r especto a cuestiones europeas (que difería significativamente
con el inter vencionismo sistemático en el continente americano . Disputas en
torno a la Doctrina M onroe y el destino manifiesto; guerra hispano-cubana; doc-
trina T aft y doctrina del garrote, etc. Espacios: Caribe y Centr oamérica).
Así, en el contexto del triunfo de la Rev olución Rusa y con la entrada “ triun-
fal” de EEUU para poner final a la G ran Guerra, se impuso la lectura planteada
por el gobierno de W ilson, el “internacionalista liberal”, r eflejada en el T ratado
de V ersalles y la cr eación de la Sociedad de las N aciones (centrada en principios
del “idealismo ” liberal wilsoniano). A la paz “ dictada ” (no negociada) que obligó
a los perdedor es a hacerse cargo del costo total de la guerra, se sumaron las “ fa-
llas ” mostradas por el sistema capitalista en la economía estadounidense (crisis de
los ’30) y al auge del fascismo, que contribuyeron a la inmediata pr eparación de
la siguiente contienda mundial (H obsbawm, 1999). En ese escenario, se reforza-
ron las lecturas r ealistas sobre seguridad, que, entre otras cuestiones, permitier on
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96
P ara obstaculizar estos procesos, la articulación de asistencia militar y material
para la contrainsurgencia fue clave. En el mar co de la Alianza para el P rogr eso, se su -
gería que la AID, el Departamento de Defensa y la CIA diseñaran un programa con -
junto definiendo las armas, tácticas y fuerzas para el control de revueltas violentas, así
como “los medios para asegurar los stocks adecuados de equipos con la finalidad de
controlar la insurgencia y especificar la forma de pro veer las armas apropiadas para la
policía ”. T ambién coordinarían esfuerzos para desarrollar la “inteligencia ” en países
latinoamericanos, particularmente lo referido a intercambio de inteligencia, personal
de investigación policial, entr enamiento y equipamiento técnico. A esto se sumaría
un programa para la formación y adoctrinamiento de las F uer zas Armadas y policia -
les sudamericanas, coordinado por el USIS (la Agencia Estadounidense para la In -
formación), el Departamento de Defensa y la AID. La AID quedaba encargada de
coordinar con el D epartamento de Defensa programas de acción cívica que contri -
buyeran a la seguridad interna, incluyendo, en algunos casos, el r econocimiento de
un aumento en los estándares de vida de los militar es, de acuer do con las necesidades
económicas y sociales (FR US, 1961-1963. V ol. XII. D oc. 90).
La “ acción cívica ” por par te de las FF AA era fundamental: se esperaba que
el progr esivo involucramiento de las FF AA en actividades relativ as a la población
contribuyera a generar un r econocimiento y legitimidad en la sociedad. El De -
partamento de Estado hacía énfasis en la necesidad de que las FF AA hicieran un
mayor esfuerzo para promo ver el desarrollo económico y social, “[p]ara aumen -
tar las capacidades de las fuerzas de seguridad local, para enfrentar amenazas a la
seguridad interna, las subvenciones para la asistencia militar cumplirán un doble
propósito . P arte de la asistencia consistirá en herramientas y maquinarias de cons -
trucción que aumenten la capacidad de las fuerzas de seguridad para par ticipar más
activamente en el desarrollo económico y social contribuy endo de esta manera a
achicar la brecha que históricamente había dividido a las fuerzas de seguridad de
estas naciones, del resto de la sociedad ” (FR US, 1961-1963. V ol. XII. D oc. 89).
Las acciones cívicas se sumaban a una serie de actividades contrainsurgentes,
incluidas las militares, paramilitar es, políticas, psicológicas o sociológicas vincula -
das a la idea del crecimiento económico (F ox, 2001: 44). Así, la función contrain -
surgente de las fuerzas de seguridad se combinó con la asistencia para el desarrollo .
U n ejemplo concreto es el de G uatemala a inicios de los ’60, donde la mayoría de
los programas de la Alianza para el P rogreso se destinar on a promo ver el desarrollo
rural, incluyendo la acción cívica, pro yectos de alfabetización, entrenamiento de
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
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líderes rurales, construcción de viviendas y un “F ondo Especial para el Desarrollo ”
para financiar la construcción de escuelas, caminos y pozos de agua en comunida -
des rurales. A la vez, los créditos de la AID se destinaron a aumentar el númer o de
policías y a garantizar la presencia de “boinas v erdes ” en el país.
3. Los ’70: comisión trilateral, inauguración del neoliberalismo 1
El or den de posguerra, de los acuerdos de B retton W oods, parecía desplomarse en
los ’70. U n síntoma de esa debacle fue la crisis del petróleo y la consiguiente cri-
sis del dólar . Las potencias occidentales presenciaban el “fin ” de la prosperidad de
posguerra, “la crisis de la democracia ” (Crozier , H untington y W atanuki, 1975).
P ero par te de la elite transnacional venía trazando un camino a seguir que r esultó
efectivo: la implementación de un or den neoliberal como única alternativa po-
sible. Las premisas de V on Hayek se popularizaron en el cír culo selecto del Club
de Bilderberg, y parte de sus integrantes notaron que había que acelerar algunos
procesos antes de que “Occidente ” per diera solidez frente al comunismo (aunque
esto implicara dejar fuera del “ progreso ” a las mayorías de la periferia y a buena
parte de la población de los países centrales). David Rockefeller , integrante de
una de las familias más influyentes en el gobierno estadounidense desde inicios
del siglo XX, organizó la Comisión T rilateral para fundar un N uevo Or den M un-
dial, anticipando la desarticulación del bloque soviético .
En los primeros documentos de dicha comisión integrada por r epresentantes
del sector privado de EE.UU., E uropa y J apón, a inicios de los ’70, se ponen en
evidencia los “ problemas ” del momento y aquellos que serán incluidos en la defi-
nición de seguridad (y amenaza) luego de la desarticulación del bloque soviético:
la inestabilidad monetaria y el flujo comercial, la cuestión energética (en particu-
lar lo relativ o a los países de la OPEP); la cooperación internacional, las relacio-
nes “N or te-S ur ”; lo relativo a la “ democracia ”, la cuestión de las commodities , la
“ necesaria ” reforma de las Instituciones I nternacionales, etc. (The T rilateral Com-
mission, N or th America Recor ds: 1-20).
1. P ara completar , ver: Romano, Silvina (2018) “S eguridad P olítica. Reflexiones críticas sobre su definición y
uso en el sistema internacional capitalista neoliberal”. En E nciclopedia vir tual de Ciencias Sociales Conceptos y F e-
nómenos F undamentales de N uestro T iempo . Instituto de I nvestigaciones Sociales, U niversidad N acional Autó-
noma de M éxico http://conceptos.sociales.unam.mx/
SIL VINA R OMANO
98
Al mismo tiempo, desde el gobierno estadounidense, se advertía sobre algu-
nas “ nuevas amenazas ”: el problema de la superpoblación mundial y el modo en
que esto afectaría a los flujos migratorios, y lo más preocupante, la disponibili-
dad y acceso a hidrocarburos, esenciales para la “ seguridad” de las potencias occi-
dentales (Kissinger , NSSM 200, 1974). A esto se sumó el problema de las drogas,
advertido por N ixon fr ente al estrepitoso aumento del consumo en EE. UU. a
raíz del desastre generado por Vietnam en la sociedad estadounidense. T ambién
se alertó sobre la incipiente amenaza del “ terrorismo ”. La sanción de la Ley para
la V igilancia de Inteligencia I nternacional (FISA, F oreign I ntelligence Surveillance
Ac t , uno de los antecedentes de la Ley P atriótica de 2002) en 1978 y las poste-
riores dir ectivas del gobierno de R eagan que asociaron el anticomunismo al te-
rrorismo, fueron solo la antesala de la guerra contra el terr orismo global tras el
ataque a las T orres Gemelas en 2001 (S tone y Kuznik, 2012: 288).
El golpe al gobierno de S alvador Allende en Chile, la vía democrática al so-
cialismo, con el visto bueno y la inter vención estadounidense, inauguró el ciclo
de economías neoliberales a nivel mundial (el paradigma de los Chicago Bo ys),
como “ solución ” frente al desgastado modelo bienestarista, que fue prácticamente
enterrado por los gobiernos neoconser vador es de Thatcher en el Reino U nido
y Reagan en EE. UU.: “Ther e I s N o Alternative ”. El neoliberalismo se impuso
como único sistema posible e incluso “ deseable ”.
4. La caída del muro. El “fin de la historia ” y la r eorganización
del sistema inter nacional
A la implosión de la U nión So viética le siguió una postura “ triunfalista ” de los
Estados centrales de Occidente, sintetizada y justificada en concepciones como
las del “fin de la historia ”. El nuevo or den mundial, que ya se venía organizando
hacía décadas, se institucionalizó y consolidó . La economía y la política serían
orientadas por la democracia neoliberal (sin obstáculos significativos): “la demo-
cracia de Estados U nidos y su seguridad dependen de la capacidad para expandir
este régimen político al r esto del mundo ” (Ber kowitz, 2004).
En este contexto, la Comisión T rilateral jugo un rol fundamental en la (re)
definición de las nuevas amenazas. Ante la desaparición del antiguo enemigo
común, otros problemas se r evelaron como urgentes para garantizar la seguridad
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
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de los Estados y del sistema internacional: las migraciones, el cambio climático,
el terrorismo, el narcotráfico, la pobr eza (Kissinger , 1992: 6-7; Maull, 1992: 19).
M uchas de ellas siguieron asociadas, sin embargo, al viejo y ambiguo enemigo: el
nacionalismo, el antiimperialismo, la subversión y la insurgencia, que hasta en-
tonces habían sido comprendidos bajo el paraguas del “ comunismo ”, como no-
ción clave de r eproducción de la ideología hegemónica.
En este contexto, tuvo especial lugar el internacionalismo liberal y la utiliza -
ción de conceptos como “ poder blando ”, “ poder inteligente ” o “ diplomacia pú -
blica ” (Armitage y N ye, 2007, N ye 2004), que no tardaron en mostrarse como
eufemismos de estrategias típicas de guerra psicológica y políticas utilizadas du -
rante la Guerra F ría. S e habló cada vez menos de guerra y más de “inter venciones ”.
Lo concreto es que esas intervenciones, calificadas como “humanitarias ”, por ejem -
plo, buscaron cumplir con objetivos similar es a los planteados durante la Guerra
F ría: acceso a recursos energéticos, materiales estratégicos, cambio de r égimen, etc.
en nombre de la seguridad, la libertad y la democracia (Chomsky , 2004).
5. A taque a las T orr es Gemelas: actualización del discurso del ene -
migo global
La fachada de un mundo en paz y estable (que en los hechos era otra cosa: un mundo
con disputas geopolíticas por recursos estratégicos, guerra económica, tensiones di -
plomáticas y guerras limitadas en espacios periféricos) se desplomó con el ataque a
las T orres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. A partir de ese momento, volvió
a la palestra el concepto “hobbesiano ” de seguridad: la amenaza, v olvía a ser catalo -
gada como global, con un foco particular en los terroristas de Oriente M edio, legali -
zando y legitimando todo tipo de prejuicios y acciones de violencia simbólica y física
contra los pueblos identificados con ese espacio geográfico (Said, 2004). S e legaliza
el control “ total” en r esguardo de la seguridad nacional (v er: Ley P atriótica de Es -
tados U nidos, 2002). Se orquestó una combinación entr e guerra prev entiva y gue -
rra contra el “ terrorismo global”, orientada en última instancia por los inter eses de
las compañías estadounidenses en el petróleo de M edio Oriente (Lacoste, 2008: 46-
50). Esta guerra constituyó la base que legitimó la imposición acelerada e impune
del neoliberalismo como orden (apar entemente) opuesto al tipo de organización po -
lítica, económica, social y cultural propicio para el terrorismo (Chomsky , 2004).
SIL VINA R OMANO
100
En el contexto del antiterrorismo global, fue generándose en la paulatina
pero persistente pér dida de hegemonía de EE.UU. U n ejemplo interesante, es el
ascenso de gobiernos progr esistas en América Latina (muchos de ellos de cor te
antiimperialista), en un escenario de tensión permanente o cíclica con los postu-
lados económicos, políticos y de seguridad de EE.UU. El “ no al ALCA” (Asocia-
ción de Libre Comer cio de las Américas) en 2005, el rechazo a la propuesta de
libre comer cio a nivel continental planteada desde EE.UU., es uno de los hitos de
las posturas antiestadounidenses, junto con la conformación de la U nión de N a-
ciones S uramericanas (UNASUR) o la CELAC (Comunidad de Estados Latinoa-
mericanos y Caribeños), que integra a todos los países del continente, a excepción
de EE.UU. y Canadá (Serrano M ancilla, 2015, Boron, 2012).
Otro pr oceso clave fue el sistemático auge de China en la economía mun-
dial y el desarrollo tecnológico, transformándose en la “ maquila del mundo ”, al
tiempo que el S udeste Asiático, la India y R usia fueron asumiendo un rol cada
vez más significativo en el or den mundial, incluso en Organismos I nternacionales
creados luego de la S egunda Guerra M undial, hasta entonces patrimonio de “O c-
cidente ”. Fue durante el gobierno de D onald T rump donde las contradicciones y
el cambio irrev ersible del orden mundial adquirieron may or visibilidad.
6. El fenómeno T rump 2
La Era T rump ha despertado especial interés por EE. UU., su política interna y
sus lineamientos de política exterior . Esto obedece a la polémica figura de Do-
nald T rump, el modo en que llegó a la pr esidencia, desplazando a “la elegida ” del
establishment y los medios hegemónicos, H illar y Clinton. T rump, desde la dere-
cha, irrumpió en este panorama, pretendiendo alterar ese consenso sobre el libr e
mercado y el liberalismo cosmopolita. Así, T rump ha sido erigido simbólicamente
como lo opuesto: un nacionalista proteccionista y un conservador retrógrado .
Indudablemente, jugó a fav or del Republicano su discurso dir ecto: una
retórica llana y superficial, la utilización del twitter como herramienta de
2. Extracto de: Romano, S ilvina M (2020) “La Era T rump en el escenario geopolítico actual: imperialismo recar-
gado ”. En Romano, S ilvina T r umperialismo: la guerr a permanente contra A mérica Latina . Madrid: CELAG-Már-
mol-Izquierdo, pp , 21-36.
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
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comunicación básica, la aparición repentina en sho ws de TV y radio . Construyó
un (supuesto) vínculo inmediato con la gente “ común ”, criticando a “los políti-
cos ” y al “ establishment ”. La falta de cálculo y su inexperiencia en la política cons-
tituyeron parte de su “ encanto ” en la campaña, lo que hizo que un 35% de los
votantes lo eligieran sin importar lo que hiciera. Durante su campaña, T rump
explotó su condición de outsider de la política, apelando a su trayectoria en el
mundo del espectáculo y el ámbito empresarial. F ue el candidato mejor posicio-
nado en las elecciones no solo por su alianza con la cadena F ox, sino por la eficaz
utilización de las redes sociales, especialmente de T witter (Schr oeder , 2018). Ex-
plotó al máximo la antipolítica para posicionarse en el puesto número uno .
Llegado al gobierno, esta retórica y estética chocó con la dificultad de impo-
ner su voluntad en la toma de decisión y dio cuenta de que muchas de sus decla-
raciones ni siquiera buscarían traducirse en hechos o decisiones concretas. Ante
los obstáculos para “ cumplir sus pr omesas ” (léase: la dinámica de la burocracia,
la existencia de normativas, las tensiones con el Congr eso y el P oder J udicial, los
tiras y aflojes con el sector privado e incluso cierto boicot interno a su P residen-
cia) se inclinó por quedarse en su lugar de confort: ser una celebrity , pero de la
política. Gobierna por T witter , cual influencer , y procura hacer de cada evento un
show capaz de proporcionarle r aiting –por el mero hecho de la puesta en escena–.
Los múltiples cambios realizados en su gabinete los publicitó por T witter y
con declaraciones polémicas (quitando así importancia al “hecho en sí mismo ” y
poniendo la atención en el modo, la forma de hacerlo), dejando en segundo plano
los que habían sido hasta entonces mecanismos tradicionales de la comunicación
política, como las ruedas de prensa y comunicados oficiales. La inestabilidad y la
falta de consenso en su gobierno, fueron disminuidas por el líder como parte de
la dinámica “ normal” de los quehaceres en la Casa B lanca.
El impeachment fue uno de los momentos más polémicos de la política esta-
dounidense de las últimas décadas. Dio cuenta no solo de la manipulación de los
aparatos de gobierno por parte del presidente, sino de numerosas trayectorias co-
rruptas también entre los demócratas, incluido Biden (siendo hasta ho y Bernie
Sanders el único candidato a pr esidente que queda exento de este tipo de acusa-
ciones y entramados de poder) (T irado y Romano, 2019). Sin embargo, pasado
el show mediático, todo quedó igual y T rump quedó primero en las encuestas de
sondeo de opinión a favor de una r eelección del republicano .
SIL VINA R OMANO
102
La irrupción de la pandemia y la evidente mala gestión del CO VID 19 su-
mada a la ola de protestas contra el racismo de la policía (y de la economía es-
tadounidense) desgastaron y debilitaron a T rump , habilitando un escenario más
propicio para el candidato demócrata B iden, carente de liderazgo, pero que podía
unificar el apoy o del colegio electoral incluso con el único motivo de quitar a
T rump de la presidencia. En efecto, Biden logr ó la presidencia, pero con el go-
bierno de T rump la ultraderecha más recalcitrante de EE. UU. adquirió visibi-
lidad. U na derecha que siempr e formo par te de la política de EE. UU. pero no
siempre había logrado un lugar privilegiado en la esfera política formal, y menos
aún, en las calles. La “ T oma del Capitolio ” luego de las elecciones de noviembr e
de 2020, por parte de simpatizantes de T r ump , dejó al descubier to esta tendencia
latente en la política estadounidense.
6.1. Der echa y ultraderecha en EE.UU. 3
Hacia finales de 2020 se r econocían formalmente 225 partidos a nivel estatal,
siendo el P artido Republicano y el P artido Demócrata los que tienen repr esenta-
ción en los 50 estados.
3. Extracto de artículo: “Cambio de Gobierno y ascenso de la ultraderecha en EE. UU. ” G arcía F ernández, A.;
T irado, A.; Lajtman, T . y Romano, S. (2021). CELAG: https://www .celag.org/cambio-de-gobierno-y-ascenso-
de-la-ultraderecha-en-ee-uu/
P artidos de derecha y ultrader echa más influy entes
P artido
político de
der echa/
ultrader echa Características Reivindicación F inanciamiento/
dir ección
P artido
Libertario
F undado en 1971 en
Colorado por David
N olan, es el tercer par-
tido político con más
presencia en EE.UU.
Libertad individual: Se
opone a cualquier inter-
ferencia del gobierno en
las decisiones personales,
familiares y comerciales.
El millonario David
Koch (cr eador de la Red
Atlas) fue uno de los pa-
trocinadores del partido
y en 1980 se presentó a
la vicepresidencia junto
con Ed Clark como can-
didato a presidente.
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
103
American
F r eedom
P arty
T ambién conocido como
“T ercera posición estadou -
nidense (A3P)”. F ormado
en 2009 por agrupacio -
nes racistas como el F ree -
dom 14 que a su vez creó
el Golden S tate P arty . T ie -
nen su base en California.
Antiinmigrante Lo dirigen W illiam D.
J ohnson, Kevin M ac-
Donald y Edwar d Jamie
Kelso . William D. J o-
hnson fue delegado del
partido republicano en
California para las pri-
marias en 2016.
T ea P arty F ormado en 2009 por
graduados universita-
rios en un 37%. Casi
el 40% son cristianos
evangélicos y muchos
de ellos son pequeños
empresarios.
Libertad individual.
Exige mínima injerencia
del gobierno.
Iniciado por David
H. Koch quien diri-
gió Americans for P ros-
perity junto con otro
grupo conser vador F ree-
dom W orks. Entre los
ideólogos destaca Glenn
Beck, presentador de
F ox N ews. Entre los fun-
dadores también se en-
cuentra Michael J ohns,
analista de la Heritage
F oundation.
American
Independent
P arty
En 1991 el AIP de Ca-
lifornia se alineó con el
P artido de los Contribu-
yentes de EE.UU. (T ax-
payers) que más tar de se
convirtió en el P ar tido
de la Constitución. El
American Independent
se separó del partido de
la constitución en 2008.
Se oponen abiertamente
a la inmigración ilegal,
defienden la constitu-
ción, el derecho de de-
fensa y asociación y la
libertad individual.
F undado por W illiam Sha -
erer en 1967 en California.
Constitution
P arty
En 2019 tuvo certifica-
ción para ser votado en
14 estados. Es el quinto
partido más grande.
Mínima intervención del
Estado en la economía,
conservadurismo religioso;
antiimpuestos, antiaborto,
anti-derechos para comu -
nidad LGTB, a favor te -
nencia armas
F undado en 1990, en
Florida, como el “U.S.
T axpayers' P arty ”, cam-
bia de nombre en 1999
SIL VINA R OMANO
104
M o vimientos o grupos de ultraderecha (desde abajo)
• Entr e 2010 y 2019 se registraron en EE.UU. 2.774 grupos considera-
dos como “ grupos de odio ” ; en 2018 se registrar on 1.020 grupos y en
2019, 940.
• Algunas categorías que podrían definir a estos grupos son: Antimigrante,
anti LGB T Q, antimusulmanes, Afro-separatistas, de I dentidad Cristiana,
“General Hate ”, “Hate M usic ”, negadores del H olocausto, KKK, supre-
macismo masculino, N eo confederados, neonazi, N eo-völkisch, Skin-
head, catolicismo tradicional radical, nacionalismo blanco .
Ultrader echa armada: las milicias
• Agrupaciones con larga historia en EE.UU. y que resurgieron con fuerza
después del 2008, con la llegada de un afrodescendiente a la pr esidencia.
Ejemplos grupos o mo vimientos de ultraderecha
Reivindicación/
autoidentificación G rupo de odio Localización
Antiinmigrantes American Border P atr ol, Border
Guar dians, Center for Inmi-
gration S tudies o el Emigration
P arty of N evada.
P ueden incluir milicias.
Arizona, California, Virginia,
T exas, Alabama, Carolina del
N or te, Colorado, N evada, F lo-
rida, Michigan, N ueva Y ork,
Oregon, W ashington, Mississi-
ppi, Colorado.
Anti L G B TQ Destaca Mass R esistance, Be-
thesda Christian Institute, Con-
ser vative R epublican of T exas.
Agrupan a movimientos cris-
tianos y católicos, así como de-
fensa de valor es, e institutos de
diversa índole
T ienen presencia en California,
T exas, Colorado, M er yland,
Massachussets M ichigan, N e-
vada, Missouri, Virginia, W as-
hington, Ohio, Ariz ona, N ueva
Y ork.
Odio general P roud Boys T ienen presencia en 36 esta-
dos, desde Alaska hasta F lorida,
desde N ueva Y ork hasta Califor-
nia. Es un movimiento que ha
crecido pues en 2017 tuvieron
presencia sólo en I ndiana, T exas
y Nuev a Y ork
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
105
• A partir del siglo XXI las milicias adoptaron ideas de extr emistas antimi-
grantes y hacia el 2010, incrementar on su hostilidad contra musulma-
nes. El último año, abierta hostilidad contra B lack Lives Matter , o gr upos
antifascistas.
• En términos ideológico-políticos, incluy en grupos autoidentificados
como “ patriotas ” anti-gobierno, como Three P ercenters, Oath Keepers y
T exas F r eedom F orce. Otros, como los Boogaloo Bois, surgieron de un
meme de Internet y pasar on a la vida real con acciones violentas.
• Al menos tres aspectos confluy en entre las milicias: postura anti-gobierno,
mo vimiento de protesta contra el pago de impuestos y movimiento ciuda-
dano soberano . Destaca su adhesión a teorías de la conspiración, el uso de
armas de fuego y fuerte nacionalismo.
• Conformadas por supremacistas blancos, en su may oría hombres y cristia-
nos. Se destacan por r eclutar a excombatientes y ex miembr os de fuerzas
de seguridad, pública o privada. Lo que evidencia una complejidad social,
política e ideológica que suele ser simplificada en la publicación en me-
dios de comunicación.
• Vínculo con la política formal: antes de que apar eciera T rump en el esce-
nario político, varios mo vimientos de milicias han votado por el P artido
Libertario, el Constitution P arty y el American Independent P arty .
• U tilizan las redes sociales para hacer propaganda, coor dinar entrena-
miento (incluido entrenamiento para combate) organizar viajes para ir a
protestas, juntar dinero y r eclutar .
• T ienen creciente, aunque limitada, pr oyección internacional. R ealizan
viajes al exterior: en la primavera de 2018, miembros del Rise A bo ve M o-
vement (or RAM) –R obert Rundo, Ben Daley , and Michael Miselis– via-
jaron a Alemania, U crania e Italia para celebrar el cumpleaños de H itler y
reunirse con supr emacistas blancos europeos.
¿P or qué aumenta la presencia, visibilidad y/o cantidad de grupos de ultra-
der echa en EE.UU.?
• La radicalización es más fácil en grupos que ya son pobres y car ecen de
perspectiva. Hay una r elación directa entr e el desempleo en las zonas ru-
rales e industriales y el aumento de las milicias, los supremacistas blancos,
SIL VINA R OMANO
112
V arias de estas empresas se vier on favorecidas “inmediatamente ” tras el de-
rrocamiento de D ilma Rousseff y el encarcelamiento de L ula. La revista del CO A,
“ Americas Quarterly ”, luego del golpe a Rousseff, publicó el númer o “F ixing Bra-
zil” y , más adelante, sacó un número especial destacando el trabajo heroico del juez
Sergio M oro, principal responsable del lawfar e , junto al fiscal Deltan Dallagnol.
Esquema 1. Red de der echa y Big Data.
Elaboración propia en base a fuentes citadas en el texto .
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
113
6.3. Redes de poder y golpe de Estado en Bolivia 5
P ara comprender el modo en opera la r ed de poder (Mills, 1976), en particu -
lar , la red de derecha internacional (H amm, 2014; P armar , 2012), es necesario
considerar , entre otras cuestiones, el concepto de manufacturación de consenso
(Chomsky y H erman, 2000), y considerar algún proceso específico que per -
mita visualizarla, ponerle “ carne y hueso ”, nombres y apellidos. U n proceso
ejemplar en este sentido es el golpe contra el gobierno del M ovimiento Al S o -
cialismo en Bolivia (octubre-no viembre de 2019). La red está compuesta por
instituciones locales, regionales y transnacionales, así como por tray ectorias
personales de relev ancia, que permiten dar cuenta del entramado de intereses
materiales (económicos, políticos y geopolíticos) que operan para generar (ma -
nufacturar) una opinión negativa o positiva en torno a determinados actor es o
sectores de la política.
A unque E vo M orales salió victorioso en los comicios del 20 de octubre (por
un margen un poco mayor al 10 por ciento) la oposición declar ó inválidos los
resultados, tal como lo habían “ previsto ” influyentes think tanks y medios de
prensa internacional. Esto pr ovocó una escalada de violencia para justificar un
golpe de Estado cívico, policial y militar . F inalizados los comicios, la oposición
rechaz ó los resultados, denunció fraude y se negó a participar en la auditoría con -
ducida por la Organización de Estados Americanos (OEA), que deslizó desde un
inicio que, efectivamente, el gobierno del MAS, había vulnerado los datos para
que el conteo final resultara a su fav or . Los actor es clave en el golpe de Estado y
la manufacturación de consenso en torno a la necesidad de expulsar al MAS del
gobierno se vincularon y pro yectaron a niv el internacional a través de las funda -
ciones, ONG y medios de comunicación concentrados que forman parte de la
red de poder de der echa desde hace décadas. Esto explica la rapidez con la que
se legitimó el golpe a nivel internacional, a pesar de la ilegalidad y los altos ni -
veles de violencia física y simbólica que llevar on a la renuncia del MAS, su pos -
terior persecución y exilio de buena parte de la cúpula y funcionarios de nivel
medio del gobierno .
5. Extracto de: Romano, S ilvina; Lajtman, T amara; García F ernández, Aníbal y Tirado, Arantxa (2020) “E l con-
senso negativo en torno al gobierno del MAS: EEUU y la red de der echa oculta ”. En Lajtman, T amara; Romano,
Silvina; B ruckmann, Mónica y U garteche, Oscar (comp.) Bolivia y las implicaciones geopolíticas del G olpe de Es-
tado . M éxico: UNAM (IIE)-CLACSO
SIL VINA R OMANO
114
Actor es destacados a niv el local/nacional
Carlos M esa: candidato opositor al MAS y ex presidente de Bolivia. I mplicado en
campaña y montaje previo al 21F , implicado en rol desestabilizador de la OEA.
F orma parte del Inter American Dialogue (IAD).
Luis F ernándo Camacho: P residente del Comité Cívico de Santa C ruz. T uvo
reuniones con E rnesto Araujo, Gustavo T arre, quien estaba asociado al Center for
S trategic & International S tudies. T iene lazos políticos con B ranko Marinko vic,
quien se refugió en B rasil en 2010 tras ser acusado de sedición y separatismo de
Santa C ruz. En diciembre de 2019, Camacho fue invitado al IAD.
Carlos Sánchez Berzaín : exministro de D efensa de Gonzalo S ánchez de Lo-
zada (2003). El 27 de octubr e estuvo con R oxana Lizárraga, quien formó parte
del gobierno golpista de Añez hasta el 26 de enero . T ambién estuvo acompañado
de Manfr ed Rey es V illa, acusado de enriquecimiento ilícito y entrenado en F ort
Benning, y M ario Cossio, quienes viven en EE. UU.. Escribe periódicamente
para Infobae y es dir ector del Interamerican I nstitute for Democracy .
W aldo Albarracín: Decano de la U niversidad M ayor de S an Andrés, y miem-
bro del Consejo N acional en Defensa de la Democracia (CONADE). I nstó a la
resistencia civil para defender el v oto y garantizar la segunda vuelta en el país.
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
115
I van Arias D uran : F ue protagonista del operativo encubierto previo al golpe.
Se r eunió con el opositor J aime Antonio Alarcón Díaz y otros miembr os de los
comités cívicos, donde acordar on obtener equipos de votación rápida para las
elecciones presidenciales, a fin de utilizarlos para manipular la opinión pública
sobre los r esultados electorales y declarar fraude.
Jhanisse V aca Daza: directora de la ONG Ríos de pie (S tanding Rivers) la
cual ha utilizado su plataforma de manera permanente para diseminar informa-
ción manipulada y generar un rechaz o hacia las políticas del gobierno a nivel na-
cional. Ríos de Pie es financiada por el F r eedom F ellowship de la H uman Right
F oundation (HRF) de F inlandia (vinculada a gr upos de ultraderecha de ese país).
Williams Kaliman: fue juramentado como comandante en jefe de las F uer-
zas Armadas de Bolivia en diciembre de 2018. Antes se desempeñó como coman-
dante general del ejército y parte de su formación militar la realizó en EEUU en
F ort Benning (ex Escuela de las Américas).
Actor es destacados a niv el internacional
El pr oceso fue avalado desde fuera, por gobiernos y organismos internacionales.
Como se expone a continuación, destaca el gobierno de EEUU y los miembros
de la U nión Eur opea (UE), la OEA y los numerosos medios de pr ensa que otor-
garon voz a los perpetrador es del Golpe.
El S ubsecretario de Estado de EE. UU. para el hemisferio occidental, M i-
chael G. K ozak, advirtió el 21 de octubre que “EE.UU. está obser vando de cerca
la 1a ronda de elecciones en Bolivia, especialmente la r epentina interr upción de la
tabulación electrónica de votos. A utoridades electorales deben restaurar credibili-
dad y transparencia al pr oceso ya para que se respete la voluntad del pueblo ”. Este
mismo día, avisó que EE. UU. trabajará con la “ comunidad internacional” con-
tra “ cualquiera que menoscabe las instituciones democráticas de Bolivia ” y que
“EEUU rechaza los intentos del T ribunal E lectoral de subvertir la democracia de
Bolivia al retrasar el conteo de v otos y tomar medidas que socaven la credibilidad
de las elecciones bolivianas ”. Al día siguiente, la Embajada EEUU en Bolivia hizo
un llamado al T SE para que actúe inmediatamente para restaurar la credibilidad
en el proceso de conteo de votos.
P or su par te, representantes de la UE se sumaban a las opiniones que desa-
creditaban el r esultado de las elecciones:
SIL VINA R OMANO
116
• La inesperada interrupción del conteo electrónico de votos después de la
primera vuelta de las elecciones generales en Bolivia ha generado serias
dudas que deben ser totalmente aclaradas de manera inmediata.
• S e espera que las autoridades bolivianas, especialmente el T ribunal Su-
premo E lectoral, aseguren lo máximo de transpar encia en el conteo de
votos, y en el proceso de r egistro de los resultados.
• Es vital garantizar la credibilidad del pr oceso electoral, asegurar la con-
fianza de los votantes y r espetar la voluntad del pueblo boliviano. Los r e-
cientes incidentes deben ser investigados. A demás, hacemos un llamado a
todas las partes a abstenerse del uso de la violencia.
• La U nión E uropea ha sido y es un socio principal de Bolivia en la promo-
ción del desarrollo económico y social, y también en el fortalecimiento del
Estado de Der echo. N uestra cooperación se basa en un compromiso com-
partido de los valores y principios democráticos que deben ser r espetados
en todo momento .
En cuanto a la comunidad interamericana, destaca el rol de la OEA. E l 21
de octubre (pr eparando el terreno para el consenso a nivel internacional), la OEA
declaró que “ este proceso electoral se ha dado en condiciones muy complejas. Du-
rante esta obser vación electoral, la M isión de Obser vación E lectoral de la OEA
ha testificado la inequidad evidente entre las candidaturas. H a sido notorio el
uso de recursos públicos durante la campaña. La M isión de la OEA manifiesta su
profunda pr eocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en
la tendencia de los resultados pr eliminares conocidos tras el cierr e de las urnas.
Oportunamente, la Misión dará un informe con r ecomendaciones de cara a una
segunda vuelta ”.
Contribuyó con conteos de votos que no fuer on repr esentativos y con decla-
raciones de su repr esentante, que contrastaban con otros informes más completos
como el de CEPR (Center for International and P olicy Research). T ambién otros
organismos como CELAG cuestionaron la demora en la publicación del informe
completo y luego criticaron el método de la OEA. A ocho meses del golpe el The
N e w Y ork T imes publicó un artículo replicando informe de un think tank criti-
cando el método utilizado por la OEA y deslizando que tal vez no hubo fraude
(pero en el momento, avaló la tesis de la OEA).
En efecto, los principales medios de comunicación concentrados y agencias
de prensa se alinear on rápidamente en contra del gobierno del MAS, retomando
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
117
las declaraciones de organismos internacionales y expertos. U na nota de la BBC,
titulada “Bolivia: furia por la confusión en los resultados…”, adv ertía que si “ se
demostraban los resultados, M orales y M esa deberían enfrentar una segunda
vuelta el 15 de diciembre ”. El N ew Y ork T imes (21 octubre 2019) titula dir ec-
tamente: “P residente acusado de fraude en elecciones en Bolivia…”. En la nota
se retoma un tw eet de W aldo Albarracín, retwiteado por la agencia de noticias
FIDES. Se comenta cómo Albarracín, herido por el gas lacrimógeno, “E nsan-
grentado dijo que el hecho se pr odujo cuando exigían que se respete el voto ”. A su
vez, recupera la declaración del candidato opositor , Mesa: “ este gobierno está tra-
tando de bloquear la segunda vuelta ”, mientras que aclara que Mesa sería el pr e-
ferido en una segunda vuelta.
P or su par te, el W ashington P ost (22 octubre 2019) titulaba “P rotestas, in-
cendios pro vocados, saqueos en Bolivia mientras los opositores acusan a E vo
M orales de intentar robar elecciones ” y prosigue: “La oposición y obser vado-
res internacionales elev an sus quejas, mientras el presidente de turno, E vo M ora-
les se adjudica una victoria electoral (…)Los críticos advierten que las elecciones
podrían perder pr onto legitimidad, la violencia estalló en varias ciudades, el país
está al borde de transformarse en aquello que han insistido [el gobierno de turno]
que no es: V enezuela ”. En la misma línea, pero dando eco a los organismos in-
ternacionales, The Guar dian (21 octubre 2019) subraya que “la U nión Europea
advirtió que la interr upción inesperada del conteo electrónico de votos genera
preocupación. La OEA también afirma estar pr ofundamente preocupada y sor-
prendida por el drástico y difícil de explicar cambio en la tendencia, luego de la
interrupción del conteo ” y retoma los principales ejes del r elato anti MAS: “Según
expertos: La incapacidad de M orales para ganar en primera vuelta refleja la pr eo-
cupación por la ralentización de la economía, los escándalos de corrupción, y su
obsesión con buscar un cuarto mandato a pesar de la negativa en el refer éndum,
muchos bolivianos están preocupados por que de reelegirse, M orales estará en el
gobierno por casi veinte años ya ”.
P or último, la agencia Reuters (22 octubre 2019) indica que “Los manifes-
tantes inundaron las calles de la capital boliviana fr ente a los resultados de las elec-
ciones, ante la sospecha de la manipulación de los resultados por parte del T SE.
La manifestación ha sido una de las más concurridas en la última década, más de
100.000 personas ”. Otorgando legitimidad a la oposición, describe: “E l candi-
dato opositor M esa, apareció en las manifestaciones en la ciudad de S anta Cruz,
SIL VINA R OMANO
118
y declaró “justo ahora, a unos metros, se está cometiendo un fraude fabuloso,
para hacernos creer que no habrá segunda vuelta (…) le están mintiendo al país y
dando la espalda al voto de ustedes ”.
7. B iden: la cambiante geopolítica mundial y el lastr e de una po-
tencia en decadencia 6
El triunfo de J oseph Biden y el inicio de su gobierno, en ener o de 2021, desperta -
ron expectativas positiv as en gobiernos y organismos internacionales sobre un es -
perado y necesario cambio de rumbo en las políticas de los Estados U nidos (EE.
UU.). Igual ocurrió con amplios sector es de la crecientemente polarizada sociedad
estadounidense. Las políticas impulsadas por la administración T rump debilitaron
el liderazgo de este país a nivel internacional, aceleraron la er osión de su hegemo -
nía y , en lo interno, afectaron gravemente la institucionalidad democrática y forta -
lecieron el nacionalismo, la x enofobia, el racismo y el supremacismo blanco, entre
otras dimensiones negativas. De allí que la consigna del gobierno B iden sobre el
retorno de los EE.UU. haya sido saludada positiv amente por gobiernos y organis -
mos internacionales, así como por los sectores democráticos o pr ogresistas internos
y externos. Igualmente, sus llamados a la unidad, al fortalecimiento de la econo -
mía, al retorno a los v alores fundacionales de su nación asociados al “ destino ma -
nifiesto ”, que tanto r eivindican los estadounidenses, le ha ganado apoyos internos.
T ranscurrido año y medio del mandato Demócrata las expectativas han ce-
dido el campo a los análisis y valoraciones de las medidas adoptadas por el pr e-
sidente Biden. Ahora se manifiestan con más claridad los ejes de sus políticas y
las continuidades y rupturas con las políticas de la administración T r ump. E l re-
torno al multilateralismo, el nuevo trato con sus aliados históricos, en particu-
lar la U nión Eur opea y la O T AN (especialmente logrado con la escalada y r ol de
“Occidente ” en la guerra en U crania), así como el reintegro al A cuerdo de P arís
y a la OMS, han sido muestras inequívocas de la v oluntad de recuperar el lide-
razgo a nivel internacional (cueste lo que cueste, caiga quien caiga). Despliega,
6. Extracto de: Romano, S ilvina y Zuluaga, J aime (2021) “Los claroscuros de B iden en América Latina y el Ca-
ribe ” Boletín Estados U nidos: Miradas críticas desde N uestra América, GT Estudios sobre EE.UU. CLACSO,
Año 3, Nº 6, noviembr e, CLACSO: Buenos Aires, pp . 5-9.
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
119
con dificultades y en medio de un justificado escepticismo, acciones orientadas
a la recomposición de alianzas y r ecuperación de espacios, siempre teniendo pr e-
sentes los intereses de los EE.UU., articulados en torno al relato y la convicción
de que el orden internacional y la paz mundial dependen de su supr emacía.
Se esperaba que el nuev o gobierno generara un nuevo ambiente en las ten-
sas relaciones con China. N o ha sido así. Y aunque la estética política y retórica
de Biden es claramente difer ente de la de T rump, coinciden en definir a China y
a Rusia como la principal amenaza. Las r elaciones con Rusia estallar on a par tir
del conflicto en U crania y las relaciones con China siguen siendo tensas, en una
disputa que supera la dimensión económica, incluyendo una batalla por el desa-
rrollo tecnológico, la confrontación sobr e el estatus de T aiwan y el control militar
del mar de China. T ambién en la línea de la disputa hegemónica con China en
términos de poder blando, debe considerarse los tiras-y-aflojes en la diplomacia
de la vacuna CO VID-19 y la disputa de liderazgo en organismos internacionales.
A inicios de 2021, algunos de los think tanks (T T ) más importantes de
EE.UU., la U nión Eur opea (UE), J apón, India (Center for International and
S trategic S tudies, Council on F oreign r elations, Brookings I nstitution, J apanese
Institute, A tlantic Council, Rand Corporation, Instituto F rancés de Relaciones
Internacionales) y de la F ederación R usa (Club V aldai e International Affairs)
planteaban una serie de problemas de los que hizo eco el gobierno de B iden, que
podrían ser resumidos del siguiente modo 7 :
T abla 1: Think T anks y los temas de la geopolítica global (2021).
7. Extracto de Romano, S.; G arcía F ernández, A.; Lajtman, T . et. al (2021) “Dilemas de la geopolítica global
2021 y América Latina y el Caribe ” CELAG https://www .celag.org/dilemas-de-la-geopolitica-global-2021-y-
america-latina-y-el-caribe/
¿UNA NUEV A GUERRA FRÍA?
(P rincipales aspectos en la disputa y
competencia entr e EE.UU., CHINA y
R USIA) LOS DA T OS (hasta mar zo de 2021)
T ecnología 5 G H uawei (China) tiene 46 contratos para la red 5G
en 30 países y tiene el 15% de las patentes; Corea del
S ur (24%), EE.UU. y F inlandia (14%) cada una.
En los no venta EE.UU. y GB controlaban el 80%
de los datos que se generaban con la red 3G y 4G.
SIL VINA R OMANO
120
Ciberseguridad P rincipales empresas por ingr esos:
• De EE.UU.: Sciencesoft (25 millones), Hacke-
rone (25 millones), Cipher CIS (20-50 millones)
Symantec (4-5 millones)
• De S uiza, Immuniweb (3 millones).
Carr era espacial (ar ticulación de lo
digital con mercantilización del espacio
exterior)
• Además de las agencias espaciales de EE.UU.,
China y Rusia, las empr esas privadas como S pace
X (Elon M usk), Blue Origin (Jeff B ezzos), Grupo
Virgin (Richar d Branson) están liderando la ca-
rrera aeroespacial. La NASA otorgó contrato a
S pace X por 40 mil millones.
• Se han creado 330 empr esas aeroespaciales, de las
cuales, el 55% están en EE.UU.
• China tiene apenas 31 empresas.
Rol protagónico de China en cadena de
suministros
• China lidera poco más del 30% del comercio
mundial de electrónicos, tiene más del 80% de las
tierras raras del mundo, repr esenta el 77% de la
capacidad mundial para fabricar baterías de litio.
• P roduce alrededor del 56% del acero en el mundo .
EE.UU., China, Rusia e I ndia lideran la
geopolítica de la vacuna CO VID, donde
los insumos y medicinas son utilizados
como herramientas para aumentar
hegemonía
Hasta principios de marzo se habían producido
unos 413 millones de dosis en todo el mundo:
• China encabeza la producción mundial con casi
142 millones,
• Le sigue EE.UU., con 103 millones.
• La UE (Alemania y Bélgica) produjo más de 81
millones de dosis. India, ha aportado más de 42
millones de dosis.
Rusia, centrada en promoción de su
vacuna para ampliar su hegemonía.
Advierten de una supuesta campaña
de información falsa para imponer sus
vacunas fr ente a las elaboradas por otros
laboratorios
S putnik V ha sido calificada como la vacuna más efi -
caz (91,6% de eficacia según The Lancet) y está apro -
bada en 62 países, cuya población en su conjunto es
de 3.200 millones de personas (alrededor del 40% de
la población mundial).
Herramientas de poder blando
como el comercio, la diplomacia, el
financiamiento o la asistencia son cada
vez más utilizadas por China
La ayuda exterior de China ha aumentado de 5.1 mil
millones de dólares en 2015, a 5.9 mil millones de
dólares en 2019 para la r egión.
Incluye sub venciones bilaterales y préstamos sin inte -
reses (48%), pr éstamos en condiciones favorables del
gobierno chino (21%) y contribuciones a organiza -
ciones internacionales (30%).
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
121
Las sanciones económicas tendrán cada
vez mayor protagonismo y será clav e
compr ender el marco r egulatorio de las
sanciones a nivel internacional
• EE.UU., con T rump se alcanzó un récord de 3
sanciones por día durante su mandato. E n 2019,
las penalidades cobradas por EE.UU. alcanzaron
los 1.3 mil millones de dólares.
• China utilizó por primera v ez sanciones económi-
cas contra EE.UU. en enero de 2021.
• Rusia utiliza sanciones económicas también en el
marco de disputas geopolíticas y geoeconómicas y
la U nión Europea las utiliza cada v ez más, incluso
para hacer cumplir con los “Derechos H umanos ”
en espacios donde se considera que son vulnerados.
• N o obstante: crítica hacia EE.UU. por el uso y
abuso de esta herramienta, incluso de las sancio-
nes secundarias y el impacto negativo en la polí-
tica y las relaciones internacionales.
P edido de mayor protagonismo de la
O T AN frente a cr ecimiento militar de
Rusia y China
Gasto militar 2020 (en millones de dólares)
• EEUU: 766.583
• China: 244.934
• Rusia: 66.838
LA CRISIS Y ECONOMÍA POSCO VID LOS DA T OS…
El CO VID podría abonar a un proceso de
desglobalización que no es contradictorio
con una cada vez mayor concentración
de r ecursos y poder en corporaciones
transnacionales.
Desglobalización:
• Solo en el primer trimestr e de 2020 se per-
dieron 67 millones de llegadas de turistas
internacionales.
• En febrer o 2020, se alcanzó el recor d his-
tórico de caída histórica de vuelos interna-
cionales en China, descendió un 70,8% el
número de vuelos. En España, el r écord se
vivió en abril 2020, con la pérdida del 95%
de los vuelos.
N o obstante, Concentración de ganancias en
los Big T ech, ganancias en 2020:
• Amazon: casi los 90 mil millones (segundo
cuarto año fiscal)
• Apple 60 mil millones (tercer cuarto año fiscal)
• F acebook casi mil millones (segundo cuarto
de su año fiscal)
• Google: Alphabet Inc., 38 mil millones (se-
gundo cuarto de su año fiscal)
• Microsoft ganancias de 38 mil millones
• N etflix 6 mil millones.
SIL VINA R OMANO
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ANEX O
Conceptos/procesos orientador es
Guerra F ría
En palabras del pr esidente Harr y T ruman: “U na forma de vida está basada en la vo -
luntad de la mayoría, y se distingue por instituciones libr es, gobierno representa -
tivo, elecciones libr es, garantía de las liber tades individuales de expresión y r eligión,
libertad de represión policial. La segunda forma de vida está basada en la v oluntad
de una minoría impuesta por la fuerza sobre la mayoría. S e funda sobre el terror y la
opresión, la pr ensa y la radio controladas, elecciones prefijadas y la supr esión de li -
bertades individuales ” (The T r uman Doctrine calls for aid to G reece and T urkey to
contain totalitarism, 1947 en: G riffinth, R. y Baker , P . (eds.) (2001) M ajor prob -
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Geopolítica
T odo lo r elacionado con las rivalidades por el poder o la influencia sobre deter-
minados territorios y sus poblaciones: rivalidades entr e poderes político de todo
tipo –no sólo entre Estados, sino también entr e movimientos políticos o grupos
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
133
armados más o menos clandestinos– y rivalidades por el control o el dominio de
territorios de mayor o menor extensión.
Lacoste, Y v es (2008) G eopolítica. La larga historia del pr esente . Madrid: S íntesis
Elite del P oder: “Entendemos por minoría en el poder los círculos políticos,
económicos y militares que como un conjunto intrincado de camarillas que se
trasladan e imbrican, forman parte en las decisiones que por lo menos tienen con-
secuencias nacionales. En la medida en que se deciden los acontecimientos nacio-
nales, la elite del poder está constituida por quienes lo deciden ”
W right Mills, Charles, (1978), La élite del poder . M éxico: F ondo de Cultura Eco-
nómica.
Deep S tate: Instituciones e intereses ocultos que ejer cen una influencia perma-
nente en la política, trascendiendo a los políticos elegidos en las urnas y a los fun-
cionarios que entran y salen de la esfera política formal
P eter Dale Scott: http://www .voltairenet.org/article187504.html
M edios H egemónicos
Se trata de conglomerados de pr oducción y difusión de información tratada como
propaganda, y por eso orientada a pr eser var el orden de cosas que garantiza la r e -
producción de un sistema y una estructura de poder liderada por una minoría
privilegiada. Los intereses de estas minorías r esguardados por los medios hegemó -
nicos son presentados, especialmente en EEUU, como “ el interés nacional” a dife -
rencia de los “inter eses especiales ” (que son los del resto de la población) Chomsky ,
N. y H erman, E. (2000). Los guardianes de la libertad . B arcelona: Crítica.
Think T anks
S uelen ser definidos como “ organizaciones independientes, sin fines de lucr o, no
vinculadas a partidos políticos, que se dedican a estudiar aspectos de política in-
terna e internacional”. S in embargo, en la práctica, sus acciones y alcances tras-
cienden tal definición. A su vez, en el caso concreto de las r elaciones de Estados
SIL VINA R OMANO
134
U nidos con América Latina, el rol de estos organismos adquiere un significado
diferente al ser abor dados desde una perspectiva crítica, que destaca la tendencia
elitista de la democracia estadounidense (como sistema político interno) sumado
al carácter imperialista de su política exterior .
Desde Desde una concepción gramsciana de ideología, los think tanks pue-
den jugar un rol destacado en la construcción de hegemonía a favor de la de-
mocracia neoliberal legitimando el orden económico, político, social y cultural;
como garantes del conocimiento “ experto ”. S on fundamentales en el proceso de
manufacturar consentimiento a favor del or den imperante, por medio el aseso-
ramiento/influencia en toma de decisión y su influencia directa o indir ecta en la
formación de opinión pública
Roelofs, J oan. «F oundations and American P o wer» Counterpunch
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Los documentos desclasificados del departamento de estado [en la clase apare-
cen con la nominación FR US -F oreign Relations of the U nited S tates]
Los documentos desclasificados del Departamento de Estado se encuentran
en la Oficina del H istoriador del Departamento de Estado de EEUU. https://his-
tor y .state.go v/historicaldocuments
Contienen infor mación sobre política exterior de los difer entes gobier-
nos (desde T ruman hasta Reagan) que en su momento fue clasificada como
secr eta o no disponible al público . Se “ desclasifican ” estos documentos periódi-
camente en el marco de la FOIA. Lo publicado es cuidadosamente seleccionado
y compilado, por lo cual las series documentales no siempre se publican de ma-
nera completa, a la vez que en muchos de los archivos se tachan o eliminan los
nombres y las fechas.
Estos documentos agrupan las conversaciones y memorandos que circulaban
al interior de las diferentes r eparticiones del gobierno, que reúnen comunicados
entre funcionarios del D epar tamento de Estado y el Departamento de Defensa,
el Consejo de Seguridad N acional, la Agencia Central de Inteligencia, la Agencia
para el Desarrollo I nternacional y otras oficinas vinculadas a relaciones exterior es,
MONOGRÁFICO I. EST ADOS UNIDOS DE AMÉRICA :
CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE SU POLÍTICA EXTERIOR
135
así como documentación privada de sujetos involucrados en la formulación de
política exterior .
Lo importante de este material, es que entre otras cuestiones, permite recons-
truir la trama subyacente a la brecha entr e el discurso oficial del gobierno estadou-
nidense (por ejemplo, el del P unto IV de T r uman o la Alianza para el P rogreso) y
las opiniones, discusiones, percepciones de los funcionarios de los difer entes de-
partamentos y dependencias del gobierno que condujeron a la toma determina-
das decisiones (como la aplicación de sanciones a los gobiernos que expropiar on
empresas estadounidenses, el derr ocamiento de varios gobiernos latinoamerica-
nos, el incremento de la “ ayuda ” militar , la vinculación con grupos influyentes a
nivel nacional e internacional, etc.), decisiones muchas veces contradictorias con
los enunciados oficiales de la política exterior estadounidense.
Asistencia: la USAID en la red de poder transnacional
Cr eada con la Ley de Asistencia Extranjera de 1961, La USAID se integra a la ex-
pansión de la economía y el modo de vida americano, promocionando “ asisten-
cia para el desarrollo ” que implica una inter vención directa e indirecta en div ersas
dimensiones internas a los Estados y en ocasiones muy vinculadas a la soberanía
(educación, salud, seguridad). Este organismo se integra a una dinámica protago-
nizada por otras agencias del gobierno EEUU, empresas transnacionales, ONGs,
think tanks, etc., que se basan y repr oducen una definición par ticular de demo-
cracia asociada a la noción de “ estabilidad ” (para el mercado), noción que fluy e a
través de programas de asistencia, inter cambios estudiantiles, programas de inves-
tigación en las universidades –de América Latina y EEUU–, pr emios, publicacio-
nes en revistas especializadas y especialmente a trav és de medios masivos. S e trata
de una red de instituciones, organismos, tray ectorias personales e “ideas ” que re-
fuerzan y legitiman la conveniencia y bondades de la democracia liberal procedi-
mental de mercado, el consumo y la satisfacción individual como “ solución ” ante
los problemas de pobr eza, exclusión e inseguridad.
Lawfar e
El lawfar e es una guerra política por la vía judicial-mediática, con intereses eco-
nómicos, políticos y geopolíticos ocultos a la opinión pública. Incorpora jueces,
SIL VINA R OMANO
136
corporaciones de la comunicación, periodistas y líderes de opinión, policías,
embajadas y agentes de inteligencia (local y extranjeros). S e caracteriza por el
abuso de prisiones prev entivas, delaciones premiadas y v eredictos antes del de-
bido proceso judicial, mediante acoso y desmoralización a trav és de medios de
comunicación. Incluy e allanamientos de locales políticos y hogares de militantes,
persecución y amenaza a familiares, situaciones de exilio y r efugio político, mani-
pulación y propagación de miedo en los involucrados en determinados pr ocesos
políticos (lawfear). En los últimos años, estas tácticas han sido utilizadas contra
varias decenas de líder es o ex funcionarios y funcionarias de gobiernos y de mili-
tantes en Argentina, Ecuador , Brasil, Bolivia, E l Salv ador , V enezuela, vinculados
a gobiernos, programas o pro yectos que cuestionan con mayor o menor alcance
la ortodoxia neoliberal
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MONOGRÁFICO II.
LA R USIA DE PUTIN Y LA C ONSTR UCCIÓN
DEL DISCURSO IMP ERIAL
Miguel V ázquez Liñán
UNIVERSIDAD DE SE VILLA
Introducción: Ucrania y el discurso imperial de la F ederación Rusa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139
1. La propaganda de la idea nacional: el “ marco de la guerra ” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 142
2. Militarismo y discurso imperial en la R usia de P utin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
3. Conservadurismo y uso político de la historia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149
4. Consecuencias políticas de discurso ideológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
Bibliografia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 160
MIGUEL V ÁZQ UEZ LIÑÁN
144
por el Kremlin como un intento de golpe de estado pr omovido por los enemigos
de Rusia. E n efecto, el discurso presidencial perfila un país en constante peligro
de desintegración, debido a una serie de amenazas, externas e internas que, en
sí mismas, han pasado a ser centrales para la identidad nacional implícita en ese
discurso (Rusia es, y ha sido siempr e, un país amenazado). Y este punto de par -
tida, traducido a discurso propagandístico, ha servido para justificar buena par te
de las políticas que el gobierno ruso ha puesto en marcha durante los últimos
años, especialmente las que tienen que ver con la actuación internacional del go -
bierno, así como las políticas de corte identitario, educativo y cultural. Además,
este discurso fluye por un sistema mediático diseñado para construir un determi -
nado “ sentido común ”, que enmarca la discusión política y fuera del cual queda
sólo la disidencia antisistema que, como tal, es perseguida y anulada (censurada)
mediáticamente.
De esta forma, las autoridades rusas han ido confeccionando, ya desde me-
diados de los años no venta, pero con especial énfasis desde la llegada al poder de
Vladímir P utin, un discurso patriótico y autoritario de pretensiones hegemóni-
cas que se apoya, fundamentalmente, en una ética conservadora y declaradamente
contrarrev olucionaria, así como en el convencimiento de que la F ederación Rusa
está llamada a jugar , en el mundo actual, el papel de potencia que le corresponde
históricamente. Con estos mimbres se ha tejido el “ marco de la guerra ”, una mi-
rada a la realidad de mar cado carácter militarista que inunda los medios mains-
tr eam rusos. Como hemos dicho, este marco de interpretación, parcialmente
heredado de los imperialismos zarista y so viético, dibuja a una Rusia rodeada de
enemigos que intentan impedir , como en otros momentos de la historia, el papel
de liderazgo internacional que corresponde a M oscú. El discurso r esultante que
circula por la industria cultural y el sistema de educación de la F ederación Rusa,
incluye, además, una interpr etación ad hoc de la historia nacional que le da con-
sistencia y le sir ve de justificación.
En las siguientes páginas nos detendr emos en el análisis de los principales
elementos ideológicos de este “ marco de la guerra ”, así como de los mensajes recu-
rrentes que de él deriv an y que circulan por los medios de comunicación en Rusia.
La difusión masiva y sistemática de esta narrativa hegemónica no es inocua, sino
que deriva en una serie de implicaciones políticas, que intentar emos describir en
la última parte de este capítulo.
145
MONOGRÁFICO II. LA RUSIA DE PUTIN Y LA CONSTR UCCIÓN DEL DISCURSO IMPERIAL
2. Militarismo y discurso imperial en la R usia de P utin
El seguimiento continuado de los medios mainstr eam en Rusia ofrece al especta-
dor , desde hace ya casi dos décadas, la imagen de un país en guerra, cuya sobe-
ranía e integridad territorial están en permanente peligro . Las amenazas, según
el discurso que circula por esos medios, suelen pro venir de dos fuentes principa-
les: el terrorismo yihadista con sus diversas denominaciones (Al Q aeda, Estado
I slámico, Emirato del Cáucaso, etc.) y “Occidente ”, encarnado en Estados U ni-
dos, la O T AN y la U nión E uropea. P or una parte, la brutalidad manifiesta de
los primeros intenta socavar , mediante la barbarie, la “ civilización occidental”,
de la que Rusia es parte, aunque con sustanciales diferencias, ya que R usia es, en
sí misma, una civilización. P or otra par te, Occidente se convierte en amenaza ya
que persigue evitar , a toda costa, que Rusia pueda desarrollarse como potencia in-
ternacional. Resulta difícil, digámoslo todo, cuestionar la existencia de dichas in-
tenciones (los atentados terroristas en territorio ruso, por un lado, y la extensión
de la O T AN y la UE hacia el Este, por el otro, podrían ser vir de ejemplo), pero
tampoco es fácil negar el uso político que M oscú ha hecho de dichas amenazas.
Los desafíos exteriores conllev an, según la mirada del Kremlin, otros de carácter
interno; de hecho, el peligro en el interior suele interpr etarse como una extensión
de las amenazas foráneas: así, la oposición política es, a menudo, acusada de com-
plicidad con los enemigos internacionales; en otras palabras, culpada de traición
por estar “ vendida a Occidente ”.
La sensación de peligro constante es difundida por una sistemática propa-
ganda del miedo (y del odio), cuya vanguar dia repr esentan una serie de presen-
tadores televisiv os de gran popularidad como Dmitri Kiselev , Vladímir Solov ev
o Piotr T olstoi, hoy diputado de la D uma por el partido Rusia U nida. En tér-
minos generales, la propaganda del miedo, además de r ecrear amenazas que in-
quieten a los receptor es, suele proponer soluciones para superarlas; aquellas que,
evidentemente, favor ezcan los objetivos del emisor de dicha propaganda. E l men-
saje confeccionado por los propagandistas que deben elaborar la r espuesta a esas
amenazas suele contener las tesis militaristas más clásicas; y M oscú no es una ex-
cepción: Rusia debe r eforzarse militarmente para hacer frente, con garantías, a
sus enemigos. Así, el país que dibuja dicha propaganda es, ante todo, un acuarte-
lamiento militar , un país de soldados que defienden a una patria acosada. El dis-
curso patriótico resultante es un mensaje militarizado que apela a la ciudadanía a
MIGUEL V ÁZQ UEZ LIÑÁN
146
estar preparada para el sacrificio que implica la defensa de la patria acosada. Y en
un acuartelamiento la vida discurre bajo las reglas de la guerra, lo que “ explica ”,
parcialmente, la despropor cionada presencia de militares en la jerar quía política,
así como que los presupuestos destinados a la defensa sigan en aumento: 5 mante-
ner una potente maquinaria de guerra pasa a ser uno de los objetivos estratégicos
de M oscú. De hecho, uno de los argumentos r ecurrentes que podemos encontrar
en el mensaje propagandístico oficial es que, si bien R usia no ha sido histórica-
mente una “ potencia económica ”, sí que ha jugado ese papel en términos mili-
tares 6 . D e esta forma, y a través del uso propagandístico del pasado nacional, se
intentan desligar progr eso económico e influencia política mundial: el “ camino
ruso ” hacia el prestigio internacional es el militar .
En esta línea, la elección de la Victoria en la G ran Guerra P atriótica contra
el nazismo en calidad de gran fiesta nacional de la F ederación Rusa es paradig-
mática y coherente con una historia narrada como sucesión de victorias militar es
que “ explican ” el presente y confirman el poderío militar como rasgo identitario
y fuente de la influencia internacional del país. K oposov (2011) subraya el papel
del mito de la guerra que “ de forma concentrada, expr esa la concepción histórica
del nuevo r égimen ” (p.164), destacando el papel de la URSS en la Victoria con-
tra el fascismo y sustentando así la exigencia de reconocimiento histórico interna-
cional. El mito, victimiza la historia en inter és de Rusia, subrayando el pr ecio que
el país pagó por la victoria, y convierte la memoria de la guerra en la principal ex-
presión de la experiencia de sufrimiento y violencia, en un “ mito para encubrir”,
que oculta la memoria de la repr esión (Koposo v , 2011: p.164).
La interpretación que el Kr emlin hace de la V ictoria resume, en buena me-
dida, los elementos característicos del marco de la guerra y añade, además, un sen-
tido de continuidad con el presente: la guerra de nuestr os abuelos es también la
nuestra de hoy . Así, la Victoria “ demuestra ” que el pueblo ruso, unido en torno
a una gran causa (la lucha contra el fascismo), es capaz de vencer a los enemigos
más temibles. La amenaza, hoy , proviene, una v ez más, de Occidente, como ya
ocurriese en la otra gran victoria elegida para ser conmemorada, la lograda en la
5. En 2016, el presupuesto militar ruso aumentó en un 5,9% con respecto al año anterior , convir tiéndose en el
tercer país con mayor gasto del mundo (69.200 millones de dólar es), tras EEUU y China. V éase SIPRI (2017).
6. El argumento se desarrolla, por ejemplo, en la edición del 23 de abril de 2017 del programa V oskresnyV écher .
Disponible en: https://www .youtube.com/watch?v=UqjjXrc8Dk0
147
MONOGRÁFICO II. LA RUSIA DE PUTIN Y LA CONSTR UCCIÓN DEL DISCURSO IMPERIAL
guerra contra N apoleón. Y los enemigos de entonces, que siempre temier on a una
Rusia unida y fuerte (el nombr e del partido en el poder no es casual), siguen ame-
nazando dicha unidad en los puntos calientes de la actualidad, como U crania o
Siria. D e hecho, la cobertura que los medios r usos mainstr eam han llevado a cabo
sobre la guerra de U crania se ha basado, en buena medida, en este marco de in-
terpretación, mostrando el conflicto en dicho país como una nuev a batalla en la
guerra entre fascistas y antifascistas. 7 En un mundo inestable, donde la amenaza
y las teorías de la conspiración son la norma, sólo unas F uerzas Armadas sólidas
pueden ser vir de parapeto y garantizar la soberanía nacional.
El militarismo implica, por añadidura, inocular en la sociedad civil v alores
propios de un E jército idealizado, como el de la jerarquía, la eficacia en la ges-
tión castrense del poder , la obediencia al superior que, en ocasiones, puede des-
embocar en el culto al líder . Así, la imagen idealizada del presidente es uno de los
elementos que más llaman la atención al espectador foráneo de los principales ca-
nales de televisión en Rusia. E n tiempos de guerra, el país debe ser guiado por un
eficaz comandante en jefe, cuyas cualidades no coinciden, forzosamente, con las
necesarias para dirigir el país en tiempos de paz. Vladímir P utin es ese líder , cuya
eficacia, como comandante en jefe, se legitima en el campo de batalla, no en las
urnas, así como en el éxito a la hora de conser var la influencia internacional y la
resistencia de la “ civilización r usa ” ante las amenazas de los enemigos. P utin ha
sabido rentabilizar , políticamente, la reedición del discurso de “Guerra F ría ” con
Occidente, así como la intervención militar en los puntos calientes de ese con-
flicto . T ambién aquí la G ran Guerra P atriótica sirve de inspiración y justificación
de la importancia de unas F uerzas Armadas de las que poder sentirse orgulloso.
El comportamiento de los soldados caídos en U crania o Siria es comparado en
los informativos de los grandes canales de televisión con el her oísmo desplegado
por el Ejér cito Rojo en la G ran Guerra P atriótica. La idealización propagandística
del presidente se materializa en la abrumadora presencia de Vladímir P utin en
los informativos, así como en el tono de dicha cobertura, propio del panegírico y
carente de cualquier crítica al trabajo pr esidencial. Esta circunstancia se ha inten-
sificado desde que, en 2012, P utin volviese a la presidencia tras unas elecciones
no exentas de polémica y pr otesta social de la ciudadanía; los ejemplos se cuentan
7. Ejemplo de la versión de las autoridades rusas sobre el conflicto en U crania es el documental Crimea: el camino a
la patria, de Andr eiKondrasho v . Disponible en: https://mundo .sputniknews.com/video/201504011035953579/
MIGUEL V ÁZQ UEZ LIÑÁN
148
por ediciones de cualquier informativo del P ervy Kanal o el Kanal Rossía , los más
vistos con diferencia según todas las encuestas, per o también en documentales
protagonizados por el pr esidente como “55” 8 , dirigido en 2007 por el cineasta
N ikita Mijalko v en calidad de regalo a P utin por su 55 cumpleaños (y emitido
en prime time por el Kanal Rossía ) o “P residente ”, de Vladímir S olovev , que r e-
corre la tray ectoria, en la jefatura del Estado, de P utin y que fue, además, uno de
los programas más vistos en la televisión rusa en 2015, año de su producción. 9 El
presidente pr otagoniza, además, un programa de televisión anual de varias horas
de duración, que lleva por título L ínea directa con Vladímir P utin ( P riamaya Linia
s Vladimirom P utinom ), emitido por los principales canales del país, y en el que el
presidente r esponde a las preguntas de los ciudadanos.
Desde los primeros años de su gobierno, P utin ligó la reconstrucción del país
a la de sus F uerzas Armadas y apostó por las políticas de seguridad como verte-
bradoras de la recuperación del papel internacional de R usia. Y a en el discurso
que pronunciase tras el atentado en la escuela de la ciudad noroestia de B eslán,
en 2004, el presidente ruso dejó clara la importancia de prestar atención a las po-
líticas de seguridad:
“H emos dejado de prestar la debida atención a las cuestiones de defensa y se-
guridad, y hemos permitido que la corrupción infectara al sistema judicial y a las
fuerzas de orden público . Además, nuestr o país, que antes disponía de la defensa de
fronteras exteriores más fuerte del mundo se vio, de la noche a la mañana, despro-
tegido tanto por el Oeste, como por el Este.(...) Hay que r econocer que no hemos
sabido comprender toda la complejidad y la peligrosidad de los pr ocesos que se es-
taban desarrollando en nuestro pr opio país y en el mundo en general. (…) Hemos
demostrado debilidad y a los débiles se les maltrata. (…) Lo hacen porque creen que
Rusia, una de las may ores potencias nucleares del mundo, constituy e todavía un pe-
ligro para alguien, y que es necesario eliminar ese peligro . Sin duda, el terrorismo
no es más que un instrumento para alcanzar este objetivo. (...) E l terrorismo es una
agresión contra nuestro país. ” (Putin, 2004).
8. El documental está disponible aquí: https://www .youtube.com/watch?v=afmYJULO kQc
9. El ranking de los canales de televisión, así como de los programas más vistos durante el año 2015 puede
consultarse aquí: http://www .the-village.r u/village/business/news/246173-tv-rating
149
MONOGRÁFICO II. LA RUSIA DE PUTIN Y LA CONSTR UCCIÓN DEL DISCURSO IMPERIAL
Ante el ataque, la respuesta viene dada por el r earme, la recuperación de los
valor es tradicionales y la apuesta por el multilateralismo en política exterior . E n
este último rubro, una de las influencias ideológicas que se adivina en el discurso
propagandístico de las autoridades rusas es la del (neo)eurasianismo del filósofo
Alexánder Duguin. D uguin es profesor de la U niversidad Estatal de M oscú y re -
dactor jefe del Canal de TV T sargr ad , propiedad de Konstantin M alofeev , empre -
sario conocido por sus posiciones conser vadoras y monárquicas, así como por su
supuesto apoy o financiero a los separatistas del Donbass. D uguin sostiene la lla -
mada “C uarta T eoría P olítica ” presentándola como alternativa a la globalización
atlantista y unipolar , y como apuesta decidida por el el multipolarismo (léase…
“ multiimperialismo ”). Esta “ cuarta teoría ”, que lo sería por suceder al liberalismo,
comunismo y fascismo, viene acompañada de una filosofía política que “ tiene como
prioridad la sociedad tradicional; reconoce el imperativ o de la modernización téc -
nica y social (sin separarse de la cultura tradicional); y se esfuerza por adaptar su
programa ideológico a la sociedad postindustrial, de la información, llamada pos -
modernismo ” (D uguin, 2016). Influenciado por pensador es de la N ouvelle Droite
como Alain de Benoist, las posiciones políticas de D uguin, en especial su defensa
del papel de liderazgo geopolítico y civilizador que debe jugar R usia en el conti -
nente euroasiático han gozado de cierto predicamento en el Kr emlin. El pr opio
Duguin se pr odiga, si bien de forma intermitente, en los medios mainstream para
hablar sobre el “R enacimiento de Rusia ” tras la anexión de Crimea, de la “ Antieu -
ropa ”, como denomina a los países europeos que formaron parte del “bloque so -
cialista ” o bien de la necesidad de que Rusia extienda su influencia internacional. 10
3. Conser vadurismo y uso político de la historia
Duguin tiene, pr obablemente, parte de razón. Mantener a la élite dirigente como
élite dirigente parece ser la prioridad que guía la política del Kremlin, aunque ésta
a menudo se presente envuelta en eslóganes patrióticos, con el objeto de ganarse
el respeto de la ciudadanía hacia el “ poder”, sea éste el que sea, por el mero hecho
10. V éanse, por ejemplo, sus intervenciones en el programa P olítika ( KanalRossía ) https://www .youtube.com/
watch?v=Do96_iU_emE , la entr evista realizada por Vladímir P ózner en el P ervyKanal : https://www .youtube.
com/watch?v=OLCbiGR W ABI , así como el programa que dirige y pr esenta en T sargr ad TV : https://tsargrad.
tv/shows/rubric/direktiva-dugina
MIGUEL V ÁZQ UEZ LIÑÁN
150
de estar en la cúspide de la jerarquía. A partir de ahí, entre quienes rodean al pr e-
sidente encontramos una cierta variedad ideológica que incluye a liberales de de-
rechas, militar es ( siloviki ) que se encontrarían cómodos en una dictadura de corte
pinochetista, nacionalistas (republicanos y monár quicos), así como nostálgicos de
la U nión So viética de diverso pelaje ideológico .
En no viembre de 2009 se r eunía el XI Congreso del partido Rusia U nida en
San P etersburgo, con el objeto de aprobar un documento programático que fijase
la ideología de la organización, etiquetada entonces con el nombre de “ conser va-
durismo ruso ”. El texto r esultante, titulado “Rusia: conservar y mejorar ” 11 recoge,
en buena medida, el tono político de los años de presidencia de Dmitri M edvé-
dev (2008-2012), que se esforzó por combinar la retórica conservadora e imperial
con un discurso modernizador que subrayaba la importancia de las nuevas tecno-
logías, la lucha contra la corrupción y el dinamismo empresarial como motor de
la nación. 12 N o era la primera vez (ni sería la última), que el par tido se esforzaba
en poner un poco de “ or den ideológico ” en sus filas. Con anterioridad, el partido
había puesto en marcha plataformas de discusión política y desarrollo de las pr o-
puestas de la organización. Dichas plataformas, que fuer on relanzadas en 2017,
se ordenan en torno a las principales familias “ideológicas ” y prioridades de ac-
ción en el seno del partido: la liberal, la plataforma de políticas sociales, la patrió-
tica y la empresarial.
A menudo, los textos que desarrollan las tesis conservadoras 13 defienden,
como ya hemos dicho, el papel de Rusia como gran potencia político-militar en
un mundo global (“Rusia es el único país capaz de conv ertir a Estados U nidos en
ceniza radioactiva ”, afirmó Dmitri Kiselev en uno de sus programas) 14 , la educa-
ción patriótica sustentada en una historia nacional repleta de hér oes y victorias
militares, la pr eser vación y difusión (nacional e internacional) de la cultura y las
tradiciones rusas (el llamado “M undo Ruso ” o R usski Mir ), así como de una mo-
ralidad conser vadora encarnada en valor es espirituales difundidos por la Iglesia
Ortodoxa y la defensa de un modelo tradicional de familia y sexualidad. N ada
nuevo bajo el sol, por lo tanto: se trata de una fórmula ensayada una y otra vez a lo
11. El documento puede consultarse aquí: https://bashkortostan.er .ru/party/P rogrammnyjdokumentP ar tii/
12. V éase M edvedev (2009).
13. U na interesante selección puede consultarse aquí: http://www .cscp .ru/rcons/10000299/
14. Disponible en: http://www .vesti.ru/doc.html?id=2816127
151
MONOGRÁFICO II. LA RUSIA DE PUTIN Y LA CONSTR UCCIÓN DEL DISCURSO IMPERIAL
largo de la historia. Y como también ha ocurrido en otros momentos y latitudes,
estos “ valor es ”, entendidos como axiomas, se convier ten con frecuencia en crite-
rios de censura (y argumento para la repr esión) de lo repr esentado como su con-
trario . Así, se ponen en funcionamiento comisiones para garantizar la “ pur eza ”
de los manuales de historia, 15 se tacha de “ agente extranjero ” a quien no com-
parta la mirada hegemónica a la historia nacional y se castiga con dureza a quie-
nes, como en el caso del grupo P ussyRiot , simbolizan la antítesis de los “ valores
tradicionales ” que se quieren pr eser var . Rusia pasa a ser , así, la fortale za en la que
se conser van los valor es que, según esta mirada, alguna vez fueran centrales para
la civilización europea:
“ V emos como muchos países euroatlánticos han elegido el camino que pasa
por la renuncia a sus raíces, incluyendo a los v alores cristianos que son la base de la
civilización occidental. Reniegan de los principios morales y de cualquier identidad
tradicional, sea ésta nacional, cultural, religiosa o incluso sexual. S e lleva a cabo una
política que pone al mismo nivel una familia numerosa y una par eja del mismo sexo,
o la fe en Dios y la fe en S atanás ”. (P utin, 2013)
Como ya hemos apuntado, el uso propagandístico del pasado con el objeto
de justificar las políticas del presente y dotarlas de sentido histórico forma parte
central del pro yecto ideológico del Kremlin. D icha mirada al pasado, además de
difundirse por el sistema de medios de comunicación, a través de los formatos
más variados, se concr eta en los manuales de historia de la escuela obligatoria,
cuyos contenidos son discutidos en las más altas esferas del poder . El propio P utin
(en Ria N ovosti , 2013) se ha involucrado personalmente en el pr oceso de elabo-
ración de los manuales en varias ocasiones, poniendo de manifiesto la importan-
cia de que los libros de texto no contengan contradicciones internas ni posibles
dobles lecturas. La construcción de un discurso histórico sin contradicciones ni
dobles interpretaciones encaja difícilmente con la narración de la complejidad in-
herente a la vida en sociedad, pasada y pr esente, pero sí coincide con la idea de
unidad que preside la ideología nacional pr omovida por el Kr emlin. Se trata, así,
15. Como, por ejemplo, la “Comisión para combatir la falsificación de la historia en detrimento de los intere-
ses de Rusia ”, que vio la luz en mayo de 2009, durante las celebraciones del sesenta aniversario del fin de la Se-
gunda Guerra M undial.
MIGUEL V ÁZQ UEZ LIÑÁN
152
de un discurso que subraye la “ unidad nacional”, que explique linealmente por
qué Rusia ha sido, es y será una e indivisible, con un pr oyecto común imbuido de
una lógica histórica interna que le da sentido y en el que se ensamblan a la per-
fección las políticas del gobierno actual. U nidad, unidad y unidad ante la perma-
nente (a lo largo de la H istoria) amenaza de enemigos, internos y externos que
intentan acabar con la “ civilización rusa ” o, lo que es lo mismo, con sus valores.
La unidad de acción de la jerarquía ortodoxa y el Estado ha sido objetivo po-
lítico en Rusia desde las r eformas de P edr o I y que, tras el paréntesis so viético, se
traduce en la llamada al patriotismo de los cristianos en sermones y documen-
tos oficiales, como el titulado Bases de la Concepción Social de la I glesia Ortodoxa
de Rusia :
“Los cristianos ortodoxos, conscientes de ser ciudadanos de la patria celestial,
no deben olvidar su patria terrenal (…) E l patriotismo del cristiano ortodoxo debe
ser activo, y se manifiesta cuando defiende a su patria frente al enemigo, trabaja por
el bien de la misma o se preocupa por la vida en or den de la gente, por ejemplo, a tra-
vés de su participación en los asuntos de gobierno. E l cristiano está llamado a preser-
var y desarrollar la conciencia ciudadana y la cultura nacional. C uando una nación,
civil o étnica, está constituida, por completo o predominantemente, por una comu-
nidad monoconfesional ortodoxa, puede considerarse, en cierto sentido, una comu-
nidad de fe, una nación ortodoxa (Iglesia Ortodoxa R usa, 2008)”.
A ojos de la jerarquía eclesiástica, R usia es una “ potencia or todoxa ” y los fieles
tienen una serie de deberes patrióticos para con una “M adre P atria ” que, también
en los medios de comunicación vinculados a la Iglesia, es r epresentada sistemá-
ticamente como un país en guerra. La Iglesia, además de una fuerte presencia en
el sistema educativo, mantiene numerosos acuer dos con el Ejército que se tradu-
cen en la construcción de capillas en los cuar teles, la creación de clubs patrióticos
militares y ortodox os, así como en su labor conmemorativa de los “ mártires ” caí-
dos en combate. (Rousselet, 2015) La I glesia Ortodoxa es, por añadidura, un im-
portante actor en la configuración de la política histórica de la F ederación Rusa.
A unque en más de una ocasión la jerarquía ha condenado el ateísmo so viético y la
repr esión estalinista, así como canonizado a N icolas II y su familia, la Iglesia par-
ticipa también de las fiestas que conmemoran la Victoria en la Segunda G uerra
M undial y ha sido esencial en la difusión de un “ discurso sobre la moralidad que,
153
MONOGRÁFICO II. LA RUSIA DE PUTIN Y LA CONSTR UCCIÓN DEL DISCURSO IMPERIAL
a menudo, insiste en su continuidad con el ethos so viético ” (Rousselet, 2015: 59).
Así, la jerarquía asume que parte de los valores conservadores y contrarr evolucio-
narios de la “Santa R usia ”, encarnados por el régimen zarista, permanecieron par-
cialmente en los códigos morales so viéticos. Esta mirada al pasado ha generado
discursos, aparentemente contradictorios, que subrayan la continuidad del pe-
ríodo so viético con su predecesor , tanto en términos de un autoritarismo enten-
dido como beneficioso y acorde a la tradición (el pueblo ruso necesita de mano
dur a ) 16 , como en el conser vadurismo moral presente en algunos códigos éticos,
asumido en algunos textos de la Iglesia Ortodoxa como expr esión del alma rusa
(rússkaya dushá) , concepto que pretende aglutinar el conjunto de valor es propios
del pueblo ruso. Esta conexión, a la que algunos han denominado, con difer en-
tes niveles de ironía, el “Estalinismo ortodox o ” (Desnitski, 2015), es manifiesta
entre el ala más conservadora de los nostálgicos de la URSS y toma formas diver-
sas como el denominado “Estalinismo místico ”, que Alexander P rojáno v (2015)
defiende desde las páginas del diario Zavtr a , que él mismo dirige y cuyos segui-
dores no v en contradicción alguna en acudir a las manifestaciones del primero de
mayo con un r etrato de S talin en una mano y un icono ortodoxo en la otra.
El pr oyecto del neoconservadurismo ruso, promocionado desde el Kremlin,
a diferencia de otr os a los que utiliza como aliados “ patrióticos ” en ocasiones con-
cretas (es el caso, por ejemplo, del P artido Comunista de la F ederación Rusa), no
pone en duda el capitalismo y hace suyo, parcialmente, el conservadurismo de tra-
dición europea, pr eocupado por la unidad nacional y el orden moral “ correcto ”.
Dicho pr oyecto toma cuerpo teórico en publicaciones como Rossisski Konserva-
tor , editada por Rusia U nida y dirigida por Igor D emin, en los materiales produ-
cidos por el Centro de P olíticas Social-Conservadoras, así como en los textos de
autores vinculados al partido como Y uri Shuv álov o “intelectuales ” r ecuperados
para la causa como el director de cine N ikita Mijalko v . Esencial es, además, para
la difusión del mensaje conser vador , la recurr ente alusión del presidente ruso a los
fundamentos de la identidad nacional rusa y a su anclaje en la historia del país.
En esta línea, los conservadores rusos establecen un recorrido histórico li-
neal que va de la “S anta Rusia ” la “G ran Rusia ” (Mijalko v , 2010), entendiendo
16. En una encuesta de no viembre de 2015, a la pregunta, ¿hay situaciones en la vida de un país, en las que el
pueblo necesita de un gobernante fuerte y autoritario, de una “ mano dura ”?, el 32% de los encuestados respon-
dieron que Rusia necesita siempr e mano dura en el gobierno, y el 39% contestó que en determinadas circuns-
tancias es necesario (Levada Center , 2016: 47).
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
256
holístico, entendida como ausencia de violencia estructural como la pobreza, la
injusticia social, etc., y como ausencia de violencia cultural, como la devaluación
y la destrucción de las identidades y de las formas de vida humanas par ticulares
(“ paz positiva ”). Asimismo, con el paso del tiempo el concepto de peacebuilding
se ha ido ampliando, dando lugar a una mayor interacción entr e la seguridad, por
un lado, y el desarrollo, la democratización y los der echos humanos, por otro.
En este proceso de construcción de la paz, la ONU cuenta con diversas estra-
tegias que operan en las distintas fases del conflicto:
→ F ase pr ebélica:
• Acción diplomática pr ev entiva: La prev ención de conflictos implica me-
didas diplomáticas para evitar que las tensiones y disputas intraestatales
o interestatales se conviertan en conflictos violentos. Incluy e advertencia
temprana, recopilación de información y un análisis cuidadoso de los fac-
tores que impulsan el conflicto . Las actividades de prevención de conflic-
tos pueden incluir el uso de los “buenos oficios ” del S ecretario General, el
despliegue prev entivo de misiones de la ONU o la mediación de conflic-
tos dirigida por el Departamento de Asuntos P olíticos.
→ F ase bélica:
• Establecimiento de la paz (en inglés, P eacemaking): El establecimiento
de la paz generalmente incluye medidas para abor dar los conflictos en
curso y generalmente implica una acción diplomática para llevar a las par-
tes hostiles a un acuerdo negociado . El Secr etario General de la ONU
puede ejercer sus “buenos oficios ” para facilitar la r esolución del conflicto.
T ambién pueden ser enviados especiales, gobiernos, grupos de estados, or-
ganizaciones regionales o las N aciones U nidas. Los esfuerzos de paz tam-
bién pueden ser realizados por grupos no oficiales y no gubernamentales,
o por una personalidad prominente que trabaje de forma independiente.
• Imposición de la paz (en inglés, P eace enforcement): La imposición de
la paz implica la aplicación de una serie de medidas coercitivas, incluido
el uso de la fuerza militar . Requiere la autorización explícita del Consejo
de Seguridad. S e utiliza para restaurar la paz y la seguridad internacionales
en situaciones donde el Consejo de Seguridad ha decidido actuar ante una
amenaza a la paz, una violación de la paz o un acto de agresión. E l Consejo
TEORÍA GENERAL SOBRE VIOLENCIA, P AZ Y CONFLICT OS ARMADOS
257
puede utilizar , cuando corresponda, organizaciones y agencias regionales
para la acción de cumplimiento bajo su autoridad y de conformidad con
la Carta de las N aciones U nidas.
• Mantenimiento de la paz y seguridad (en inglés, P eacekeeping): Las
operaciones de mantenimiento de la paz de hoy facilitan el pr oceso polí-
tico, protegen a los civiles, ayudan en el desarme, la desmo vilización y la
reintegración de los ex combatientes; apoyan la organización de eleccio-
nes, protegen y promuev en los derechos humanos y ayudan a restaurar
el estado de derecho . Estas operaciones pueden usar la fuer za para defen-
derse a sí mismas, a su mandato y a los civiles, particularmente en situa-
ciones en las que el Estado no puede propor cionar seguridad y mantener
el orden público .
→ F ase posbélica:
• Consolidación de la paz (en inglés, P eacebuilding): La consolidación
de la paz tiene como objetivo r educir el riesgo de caer o recaer en el con-
flicto mediante el fortalecimiento de las capacidades nacionales en todos
los niveles para la gestión de conflictos, y sentar las bases para una paz y un
desarrollo sostenibles. Es un proceso complejo a largo plaz o para crear las
condiciones necesarias para una paz sostenible. Las medidas de consolida-
ción de la paz abor dan cuestiones centrales que afectan el funcionamiento
de la sociedad y el Estado, y buscan mejorar la capacidad del Estado para
llevar a cabo sus funciones básicas de manera efectiv a y legítima (ejemplos:
la super visión de procesos electorales, canalización de ayuda a la r econs-
trucción, el establecimiento de un poder civil legítimo, etc.).
En enero de 2019 se puso en mar cha una reforma de la arquitectura de paz
y seguridad de la ONU. En el marco de la A cción por la P az del Secr etario Ge-
neral, los Estados miembros de la ONU y otras partes e interlocutores acor daron
una “Declaración de compromisos compartidos ” en 2018 sobre temas como la
protección de civiles, la protección y seguridad, y el r endimiento y rendición de
cuentas. Si bien la S ecretaría de la ONU está impulsando r eformas para mantener
la adecuación de sus operaciones de paz, las dificultades asociadas con las misio-
nes de adiestramiento y orientación y las operaciones multilaterales no pacíficas
siguen siendo significativas. T odavía es pronto para saber qué pasará con dichas
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
258
operaciones y si otros tipos de misiones serán más adecuadas para mejorar la paz
y la seguridad internacional.
4. T endencias globales sobre conflictos ar mados y otras formas
de violencia
La evolución que se ha producido con respecto a la medición de conflictos ar-
mados por parte de las bases de datos de paz y conflictos merece ser analizada en
esta sección. Las primeras investigaciones sobr e conflictos se centraron en elabo-
rar una lista de guerras, con sus fechas de inicio y finalización, y sus países partici-
pantes o afectados. Esta investigación tradicional de conflictos utiliz ó las guerras
mismas o episodios de violencia como la unidad de análisis, sin comparaciones
explícitas con períodos sin guerras. En consecuencia, muchos investigador es co-
menzaron a comparar guerras y episodios de “ no conflicto ” a nivel de países indi-
viduales o de díadas (pares de países).
En una segunda fase, la investigación de conflictos estuv o acompañada por
un alcance más amplio en el estudio de conflictos interestatales, más allá de las
guerras más grandes y destructivas. Las guerras interestatales se estaban convir-
tiendo en eventos r elativamente raros, y hubo muchas crisis entre los estados que
podían dar lugar a la guerra. De esta manera, el I nterstate Crisis Behaviour Data
P roject definió las crisis como “ a situation [...] which gives rise to decision makers ’
perceptions of thr eat to basic values, finite time for response, and the likelihood
of involvement in military hostilities ”.
En una tercera fase, se pasó a estudiar los conflictos intraestatales más peque-
ños a principios de la década de 1990, ya que el aumento de los conflictos civiles
internacionalizados posteriores a la G uerra F ría no se ajustaba bien a las tipolo-
gías tradicionales, donde las guerras debían ser internacionales o internas (civiles).
M uchos autores han destacado la necesidad de distinguir entr e las incompatibili-
dades específicas de las guerras civiles, ya que algunos países pueden experimentar
múltiples conflictos al mismo tiempo que pueden tener atributos completamente
diferentes, como los conflictos separatistas en Assam y Cachemira en la I ndia.
La investigación más r eciente sobre conflictos se ha centrado no sólo en la
medición de conflictos y violencia, sino también en los indicadores de paz. E n
este sentido, es importante mencionar el trabajo del Global P eace Index (GPI).
TEORÍA GENERAL SOBRE VIOLENCIA, P AZ Y CONFLICT OS ARMADOS
259
El GP I ha clasificado a 162 países según su nivel de paz, utilizando 22 indicado-
res como el númer o de homicidios, acceso a armas, número de muertes por con-
flictos, número de personas desplazadas, actividad terrorista, etc. E l índice mide
la paz mundial utilizando tres temas principales: el niv el de seguridad y protec-
ción en la sociedad; el alcance del conflicto nacional o internacional; y el grado
de militarización.
Con respecto a las tendencias globales de los conflictos, la gran may oría de
las bases de datos de conflictos confirman que la incidencia de los principales con-
flictos armados está disminuyendo, en línea con la disminución constante en el
número de guerras inter estatales en los últimos cien años. La ausencia total de
guerras interestatales en 1993 y 1994, solo interrumpida por un altercado fronte-
rizo entr e P erú y Ecuador en 1995 y un nuevo br ote en la disputa de Cachemira
entre I ndia y P akistán, es prueba de este fenómeno. A demás, entre la invasión de
I raq en 2003 y el estallido de hostilidades entre Djibouti y Eritr ea en 2008, se re-
gistró el período más largo sin conflictos inter estatales. La otra cara de la moneda
es la aparición de un nuevo patrón de conflicto caracterizado por grupos armados
no estatales que cuestionan la autoridad estatal o el control central, amenazan la
integridad territorial o conducen a la fragmentación.
El factor que puede explicar la disminución global en el númer o de conflic-
tos y en las tasas de víctimas es la reducción de las grandes potencias inv olucradas
en conflictos de poder . Sin embargo, en los últimos años ha habido un aumento
en el número de conflictos intraestatales que se internacionalizan, es decir , que
tienen otro Estado apo yando a un lado u otro . T al participación a menudo tiene
el efecto de aumentar las tasas de víctimas y prolongar los conflictos.
C uando se trata de la distribución de conflictos, la mayoría de los autores
están de acuerdo en que los patr ones regionales deben tenerse en cuenta para el
análisis, y abogan por la importancia de distinguir entre “ zonas de paz ” (el Ca-
ribe o el P acífico S ur) y “ z onas de guerra ” (África, exrepúblicas so viéticas, Oriente
M edio, América Central, Asia meridional o los Balcanes), así como “ comunida-
des de seguridad pluralistas ” (América del N or te, E uropa occidental, A ustralia o
N ueva Zelanda) y “ z onas sin guerra ” (Este de Asia). En efecto, las zonas más afec-
tadas por el conflicto son Oriente M edio, Asia occidental y África, mientras que
Asia oriental se caracteriza por altos niveles de tensiones inter estatales.
De acuer do con la mayoría de las bases de datos de conflictos, aquellos con-
flictos con los niveles más altos de violencia contra la población civil de las últimas
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
260
décadas son los de N igeria, Malí, R epública Centroafricana, RD Congo (Este),
Somalia, S udán del S ur , Sudán, Afganistán, P akistán, I rak y Siria. Ocho de ellos
están clasificados como “ menos en paz ” por el GPI, y nueve de ellos también fi-
guran en las zonas más altas de la clasificación del Í ndice de fragilidad del Estado.
T ambién hay que destacar las cifras presentadas por el I nforme Alerta 2019 en re-
lación con las tendencias globales sobre conflictos armados en 2018.
T endencias globales sobr e conflictos armados en 2018
• La mayor parte de los conflictos armados en 2018 se registr ó en
África (16) y Asia (nueve), seguidos de Oriente M edio (seis), Eu-
ropa (dos) y América (uno).
• De los 34 conflictos armados activ os en 2018, 33 seguían activos
a final de año, tras la firma de un acuerdo histórico entr e el Go-
bierno etíope y la insurgencia de la región de O gadén.
• E l 27% de los conflictos armados en 2018 fueron de intensidad
elevada: Libia, M alí, Región Lago Chad (Boko Haram), S oma-
lia, S udán del S ur , Afganistán, Iraq, S iria y Y emen (al-houthistas).
• E l 82% de los conflictos armados en 2018 fueron de carácter in-
terno internacionalizado .
• E l 71% de los conflictos armados tenía entre sus causas principales
la búsqueda de un cambio de gobierno o de sistema.
F uente: Escuela de Cultura de P az, A lerta 2019. Informe sobr e conflictos, derechos humanos y cons-
trucción de paz, Icaria, U niversidad A utónoma de Barcelona, B arcelona, 2019, pp. 27-29.
F inalmente, entre los conflictos que siguen activos en 2019, la guerra civil de
S udán del S ur es uno de los diez conflictos que han empeorado a lo largo del úl-
timo año . La guerra de Siria es la segunda con más víctimas mortales y la que más
personas ha obligado a desplazarse ya sea fuera o dentro del país. P or otro lado,
la violencia en Afganistán no ha dejado de aumentar en 2019, siendo el conflicto
armado que más víctimas ha causado con un total de 131.000 muertos, 2,6 mi-
llones refugiados y 1,2 millones de desplazados internos. E n M éxico, aunque no
existe un conflicto armado propiamente dicho, la violencia criminal ha conver-
tido esta “ guerra ” en una de las que más víctimas mor tales causa del mundo.
TEORÍA GENERAL SOBRE VIOLENCIA, P AZ Y CONFLICT OS ARMADOS
261
5. El comer cio de ar mas, los gastos militar es y la violencia
La producción y el comercio de armas r epresentan una de las mayor es amenazas
para la paz y seguridad internacionales debido a los factores económicos, financie -
ros y las dimensiones sociales de la producción de armas. La pr oducción y la expor -
tación de armas a menudo se ve alentada por motivos económicos que no tienen
en cuenta las reper cusiones sobre la paz y los derechos humanos. A pesar de que los
conflictos armados siguen generando un gran número de muertos, la mayoría de
los asesinatos en el mundo se producen al margen de las guerras. S egún Amnistía
Internacional, apr oximadamente el 60% de las violaciones de los derechos huma -
nos se comenten recurriendo a la utilización de armas pequeñas y ligeras.
Datos sobr e comercio mundial de armas
• A finales de 2017 se estimaba el número de armas en manos priv a-
das en torno a los 857 millones de unidades, con un cr ecimiento
anual de unos 8 millones de nuevas unidades. EE.UU. apar ece en
cabeza a nivel mundial, con más de 393 millones, seguido de India
(71) y China (49).
• Arabia S audí acaba de desbancar a India como el mayor impor-
tador mundial de armas, con un crecimiento en el periodo 2014-
2018 del 192 % con respecto al lustr o anterior .
F uente: J esús A. N úñez Villav erde, “Las armas no son el camino hacia la paz y seguridad ” en Re-
vista T ribuna N orteamericana, ISSN-e 1889-6871, Nº. 29, 2019, págs. 10-15.
Con respecto al gasto militar , de acuerdo con los datos del SIPRI, se calcula
que éste alcanzó los 1,822 billones de dólar es, el 2,1% del PIB mundial en 2018.
El gasto total cr eció por segundo año consecutivo, fue un 2,6% superior al de
2017 y un 5,4% superior al de 2009. E l crecimiento del gasto total en 2018 es-
tuvo muy influido por los incr ementos sustanciales del gasto militar estadouni-
dense y chino . En E uropa, el gasto aumentó un 1,4%, debido principalmente a
una subida en E uropa Occidental, donde todos los países, salvo tr es, aumentaron
su desembolso . P or otro lado, el gasto militar disminuy ó en África en un 8,4%
(SIPRI Y earbook 2019).
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
262
Entr e las tendencias negativas que podemos obser var en las últimas déca-
das respecto al comer cio de armas y los gastos militares podemos destacar las
siguientes:
a) P roliferación de armas de destrucción masiva (ya sean nucleares, quími-
cas, biológicas y radiológicas);
b) P rofusión de armas convencionales cada vez más sofisticadas, como los lla-
mados “killer robots ” o armas autónomas;
c) Acelerado inter és de raíz económica por dotarse de capacidades militares,
especialmente en los Estados frágiles;
d) A pro vechamiento en beneficio propio del clima de inestabilidad y debili-
dad existentes por parte de diversos actores.
El aumento en la pr oducción y comercialización de armas repr esenta uno
de los mayor es obstáculos en la constr ucción de la paz, entendida no sólo como
paz negativa sino también como paz positiva. E n particular , r esulta necesario no
sólo reducir los arsenales de armas existentes en manos públicas y priv adas, sino
también ofrecer aquellos mecanismos sociales y políticos al servicio de la resolu-
ción pacífica de los conflictos. Como apunta N uñez Villav erde, “En definitiv a,
por desgracia, estamos aún muy lejos de entender y aplicar los esquemas propios
de la construcción de la paz, con un enfoque prioritariamente preventivo que, en
primera instancia busque garantizar la defensa al nivel de armamento más bajo
posible. En paralelo, vivimos en un marco ideológico neoliberal empeñado en
identificar al Estado como causa del problema y al mercado como la solución ”
(2019, p . 14).
6. La r elación entre las violaciones de der echos humanos y los
conflictos violentos
Las consideraciones de derechos humanos son factor es importantes a lo largo del
curso de un conflicto violento . En particular , la r elación entre las violaciones de
los derechos humanos y el conflicto se asocia comúnmente con las difer entes eta-
pas en las que un conflicto puede ser o es generalmente repr esentado. E xisten
diversos puntos de vista sobr e la relación entre los der echos humanos y los con-
flictos que se corresponden a su v ez con tres escuelas de pensamiento: el enfoque
TEORÍA GENERAL SOBRE VIOLENCIA, P AZ Y CONFLICT OS ARMADOS
263
de los derechos humanos; la perspectiv a de resolución de conflictos, y el enfoque
del derecho humanitario . Estas escuelas tienen diferentes orígenes, así como di-
ferentes mecanismos y agendas. A pesar de estas difer encias, en la última década
estas tres escuelas de pensamiento se han acer cado cada vez más y han podido
complementarse mutuamente. A continuación, se analizará la relación e inter co-
nexión entre las violaciones de der echos humanos y los conflictos violentos.
Violaciones de los der echos humanos como causas de los conflictos violentos
Los conflictos contemporáneos se caracterizan por múltiples causas, dinámicas, y
actores. Como se señaló en las secciones anterior es, no existe una causa raíz pro-
totípica que conduzca a la violencia. S in embargo, un factor crucial que conduce
a la violencia es la falta de satisfacción de las necesidades humanas y de protec-
ción y cumplimiento de los derechos humanos, que los analistas han r elacionado
como las causas de los conflictos violentos. Incluso si las violaciones de los der e-
chos humanos no son el único factor que impulsa los conflictos violentos, los es-
tudios sugieren que las violaciones de los der echos humanos están íntimamente
relacionadas con los patr ones de los conflictos contemporáneos de varias mane-
ras, lo que obliga a abordar las obligaciones de der echos humanos y de derecho
humanitario a través de los esfuerzos internacionales dirigidos a la r esolución de
conflictos.
Algunos análisis de las causas de los conflictos violentos se basan en la teoría
de las necesidades humanas básicas aplicando directamente un enfoque basado en
los derechos humanos. D esde esta perspectiva, se ha argumentado que las nece-
sidades humanas insatisfechas son la causa principal de muchos de los conflictos
más violentos. Los abusos contra los derechos humanos, como las necesidades hu-
manas insatisfechas, amenazan la seguridad de las personas y los grupos sociales y ,
al hacerlo, crean ciclos de deshumanización y miedo . Otros análisis complemen-
tarios apuntan al papel desempeñado por la exclusión y las desigualdades. A tra-
vés de esta conexión, las explicaciones de las causas del conflicto se han centrado
en la teoría de las desigualdades verticales y horizontales como contribución sig-
nificativa a la erupción del conflicto.
En la última década, los fenómenos de conflictos violentos, entendidos como
violencia colectiva y discriminación, se han estudiado en el campo de la cien-
cia política, principalmente mediante estudios de multiculturalismo y estudios
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
264
contra la discriminación, particularmente en relación con el género y la raza, pero
cada vez más desde el punto de vista de otras desigualdades (étnicas, religiosas y
otras). En las sociedades globalizadas actuales, las desigualdades complejas son
condiciones estructurales que sustentan la violencia entre y dentro de los Estados,
entre comunidades (a lo largo de las divisiones étnicas, r eligiosas o lingüísticas) y
dentro de las comunidades (es decir , a lo largo de las divisiones de género). P or
tanto, puede decirse que existe una fuerte interdependencia entr e las violaciones
de los derechos humanos y los conflictos sociales pr olongados.
Las llamadas desigualdades horizontales pueden entenderse como dir ecta e
indirectamente r elacionadas con los derechos humanos como causas de conflictos
violentos. El estudio r ealizado por el Centro de I nvestigación sobre Desigualdad,
Seguridad H umana y E tnia (CRISE) revela que la pr obabilidad del conflicto au-
menta a medida que aumentan las desigualdades horizontales socioeconómicas.
Desde una perspectiva de der echos humanos, se ha subrayado el papel de las
reclamaciones r especto a la negación real o percibida de los der echos como motor
del conflicto . Al considerar los derechos humanos internacionalmente reconoci -
dos, algunos estudios han resaltado que las violaciones de los der echos civiles y po -
líticos están más obviamente vinculadas al conflicto que los abusos de los der echos
económicos y sociales. La discriminación y las violaciones de los derechos sociales
y económicos funcionan como causas subyacentes, dando lugar a r eclamaciones e
identidades grupales que pueden conducir a la violencia. P or el contrario, las vio -
laciones de los derechos civiles y políticos son más claramente identificables como
desencadenantes de conflictos directos. C uando las poblaciones se ven perturbadas
por las desigualdades en el acceso a las necesidades básicas y la participación polí -
tica, la repr esión gubernamental puede desencadenar conflictos violentos.
La exclusión social, económica o política de ciertos grupos es, por lo tanto,
una forma central de analizar el impacto de las denegaciones de derechos. La li-
teratura en la materia sugiere que los conflictos violentos han surgido de la exis-
tencia de discriminaciones sistemáticas, un diferente acceso a la educación o la
atención médica, una limitada libertad de expresión, religión, idioma, géner o,
etc. P or lo tanto, una estrategia efectiva para la prevención y r esolución de con-
flictos en esos casos sería la de considerar adecuadamente los derechos de las
minorías. M uchos autores han defendido esta estrategia como una forma parti-
cularmente útil de evaluar el potencial conflicto en ár eas donde hay grandes desi-
gualdades verticales u horizontales, como en S udán, Ruanda y Sierra Leona.
TEORÍA GENERAL SOBRE VIOLENCIA, P AZ Y CONFLICT OS ARMADOS
265
6.2. Violaciones de los der echos humanos como causas, síntomas y conse-
cuencias de los conflictos violentos
Las violaciones de los derechos humanos surgen principalmente como r esultado
de conflictos violentos. Los conflictos que han surgido de la preocupación por
promo ver una agenda política o ideológica, para promo ver el bienestar de uno o
más grupos de identidad, o por el acceso a los recursos, comúnmente han resul-
tado no sólo en una gran pérdida de vidas humanas, sino también en desplaza-
mientos a gran escala de civiles, y violaciones graves y sistemáticas de los der echos
humanos. Los conflictos contemporáneos se caracterizan por una tendencia cre-
ciente de “ violencia unilateral” que se inflige contra la población civil. E n la ma-
yoría de las ocasiones, esto implica el objetiv o de dañar conscientemente a los
civiles, aunque puede haber otras finalidades como aterrorizar a la población. Las
violaciones de los derechos humanos pueden incluir torturas y desapariciones,
pero también con fr ecuencia incluyen crímenes de guerra, crímenes contra la hu-
manidad e incluso el genocidio .
P arlevliet utiliza la metáfora de un iceberg de manera pertinente para ilustrar
la noción de que las violaciones de los derechos humanos pueden ser tanto cau-
sas como consecuencias de los conflictos violentos. La parte superior del iceberg
repr esenta las violaciones de los derechos humanos como síntomas de un con-
flicto violento . Éstas tienden a ser violaciones de los derechos civiles y políticos,
como el uso excesiv o de la fuerza por par te de la policía, la intimidación de opo-
sitores políticos, violaciones, ejecuciones sumarias, desapariciones, torturas, etc.
Las manifestaciones de conflictos violentos pueden afectar a los derechos civiles y
políticos (la destrucción de infraestr uctura como escuelas y clínicas de salud y el
desplazamiento de poblaciones civiles). Esto repr esenta la mitad del iceberg tanto
la parte que se ve como la que no. La parte inferior del iceberg simboliza las vio-
laciones de los derechos humanos como causas de conflicto: ex clusión de las mi-
norías, desigual acceso a los recursos, discriminación y no participación en los
asuntos públicos. Repr esentan situaciones en las que la negación de los derechos
humanos está integrada en las estructuras de la sociedad y la gobernanza, en tér-
minos de cómo está organizado el Estado, cómo operan las instituciones y cómo
funciona la sociedad.
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
272
U nited S tates Institute for P eace, “Curso de certificación en análisis de conflictos ”,
Centro de capacitación y educación, Endo wment for the U nited S tates
Institute of P eace 2008.
TEMA 2.
EL MAR C O JURÍDIC O INTERNA CIONAL
DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
Car men Már quez Carrasco
UNIVERSIDAD DE SE VILLA
Laura Íñigo Álv arez
UNIVERSIDADE NO V A DE LISBO A
1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 275
2. J us ad bellum e jus in bello . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 276
3. Der echo Inter nacional H umanitario (DIH): definición, origen y objetiv os . . . . . . . . . . 277
4. Fuentes del DIH . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
5. Ámbito de aplicación del DIH: conflictos armados inter nacionales (CAI)
y no internacionales (CANI) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 283
6. P rincipios básicos del DIH . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 286
7. La protección de las víctimas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289
8. Aplicación y cumplimiento del DIH . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 291
9. Der echos humanos en situaciones de conflicto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 293
10. La relación entr e el Der echo Inter nacional Humanitario (DIH)
y el Der echo Inter nacional de los Der echos Humanos (DIDH) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 294
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
275
1. Intr oducción
Desde los albor es de la historia hasta nuestros días, el flagelo de la guerra ha cau-
sado horror , sufrimiento y destrucción a millones de personas, tanto civiles como
combatientes. Los conflictos armados siguen estando presentes y son una preo-
cupación constante en la sociedad actual. En particular , durante el año 2018 se
registrar on 34 conflictos armados de acuerdo con la información propor cionada
por el informe A lerta 2019 . Algunos de los conflictos más graves se dieron en
Libia, Malí, R egión Lago Chad, Somalia, S udán del S ur , Afganistán, Iraq, S iria y
Y emen. Las consecuencias de estos conflictos son devastadoras. Los últimos con-
flictos han pro vocado un millar de fallecidos al año y la crisis humanitaria se ha
incrementado en muchos de ellos.
Ante el espectáculo desolador de la guerra, la comunidad internacional ha
ido procurando dar una r espuesta a través del derecho internacional. En este sen-
tido, la rama del derecho que se encarga de la r egulación de los conflictos armados
es el Der echo Internacional H umanitario (DIH). Como veremos, el DIH tiene
como objetivo principal limitar el sufrimiento causado por los conflictos armados.
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
276
Asimismo, el Der echo Internacional de los Der echos H umanos (DIDH) también
es aplicable en el contexto de los conflictos armados. Ambas ramas del der echo se
complementan y refuerzan entre sí. E n este tema estudiaremos las fuentes y prin-
cipios básicos del DIH, la protección de las víctimas, las garantías de aplicación y
garantía del DIH, y la relación entr e el DIH y el DIDH.
2. J us ad bellum e jus in bello
Existe una tradicional distinción entr e el denominado jus ad bellum y el jus in
bello . El jus ad bellum o “ el derecho a recurrir a la guerra ” procura limitar el re-
curso a la fuerza entre Estados. P or su parte, el jus in bello o “ el derecho en la gue-
rra ” se aplica una vez que el conflicto armado se ha producido y tiene por objeto
limitar el sufrimiento causado por la guerra, mediante la protección y la asisten-
cia a las víctimas en la mayor medida posible.
El jus ad bellum sufrió una gran transformación tras la Segunda G uerra M un-
dial. Las normas de derecho internacional clásico que surgier on con la P az de
W estphalia (1648) habían reconocido el derecho de los Estados a r ecurrir al uso
de la fuerza y de la guerra sin limitaciones, siendo éste uno de los atributos de su
soberanía. P reviamente, siguiendo las doctrinas de los teólogos y filósofos de la
Edad M edia, la distinción se había centrado en las denominadas guerras justas e
injustas, donde sólo las primeras eran consideradas lícitas. Sin embargo, con la
Carta de las N aciones U nidas se prohíbe por primera vez en la historia la amenaza
o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales (artículo 2.4).
Artículo 2.4 de la Carta de N aciones U nidas:
"Los Miembr os de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abs-
tendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial
o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompa-
tible con los P ropósitos de las N aciones U nidas".
La Carta de las N aciones U nidas creó un nuevo sistema de seguridad colec-
tiva donde el uso de la fuerza sólo se permitiría en caso de legítima defensa y en
los casos donde se autorizara a inter venir para r establecer la paz y la seguridad
internacionales.
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
277
P or el contrario, el desarrollo del jus in bello ha sido constante. De hecho, el
jus in bello o el derecho internacional humanitario (DIH) es una de las ramas más
antiguas del derecho internacional. T iene como objetivo principal limitar los mé-
todos y los medios de guerra y proteger a aquellos afectados por las hostilidades.
De este modo, el der echo internacional humanitario es el marco normativo más
importante aplicable a las situaciones de conflicto armado, el cual detallaremos a
continuación. T ras el conflicto, se aplica el jus post bellum que es el conjunto de
normas y principios que regulan la transición de la guerra a la paz. E l jus post be-
llum sir ve para clarificar las r esponsabilidades de las distintas par tes y actores im-
plicados en el período del postconflicto . Estas normas pueden prov enir del DIH,
los acuerdos de paz, los der echos humanos, el derecho medioambiental, el der e-
cho de la propiedad, etc.
3. Der echo Inter nacional H umanitario (DIH): definición, ori-
gen y objetiv os
El der echo internacional humanitario (DIH) es un conjunto de normas que, por
razones humanitarias, trata de limitar los efectos de los conflictos armados. T am-
bién se le denomina el derecho de los conflictos armados o “ el derecho en la gue-
rra ” ( jus in bello ). La finalidad del DIH es proteger a las víctimas de conflictos
armados y regular las hostilidades a partir de un equilibrio entre la necesidad mi-
litar y las consideraciones de humanidad.
P or tanto, el DIH tiene dos objetivos principales:
a) proteger a las personas que no participan o que ya no participan en los
combates y;
b) limitar los medios y métodos de hacer la guerra.
F uente: Elaboración propia.
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
278
El DIH establece obligaciones humanitarias para las partes beligerantes, las
cuales deben cumplir en todas las circunstancias, independientemente de la con-
ducta del enemigo y de la naturaleza o del origen del conflicto (no reciprocidad
de las obligaciones humanitarias).
El origen del DIH se r emonta a las normas dictadas por las antiguas civi-
lizaciones y religiones. La guerra siempr e ha estado sujeta a ciertas leyes y cos-
tumbres. La codificación del DIH a niv el universal comenzó en el siglo XIX.
En particular , la iniciativa para codificar el DIH fue impulsada por Henry Du-
nant, un hombre de negocios de G inebra. En 1859, D unant fue testigo de una
cruel batalla entre las tropas francesas y las austriacas durante uno de sus viajes
al norte de I talia. Ante la falta de asistencia y protección para los miles de solda-
dos heridos, impro visó un ser vicio de atención médica con la ayuda de la pobla-
ción local. T ras su regr eso a Ginebra, D unant escribió Recuer do de Solferino , libro
en el que realiz ó varias propuestas para otorgar protección a los soldados heridos.
Entr e otras, propuso el establecimiento de organizaciones de socorro indepen-
dientes para prestar asistencia a los soldados heridos en el campo de batalla. P or
otro lado, propuso que se alcanzara un acuer do internacional para otorgar a esas
organizaciones la protección de la neutralidad. S us ideas fueron bien recibidas y
dieron origen, por un lado, a la fundación del Comité I nternacional de la Cruz
Roja (CICR) en 1863 y , por otro, a la adopción del primer Convenio de Gine-
bra para el mejoramiento de la suerte que corren los militar es heridos en los ejér-
citos en campaña en 1864.
Recuer do de Solferino de Henry Dunant.
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
279
4. F uentes del DIH
El DIH está integrado por:
• T ratados y convenios, esto es, acuer dos firmados entre Estados.
• P or el derecho internacional consuetudinario que se compone de la prác-
tica de los Estados que es generalmente aceptada como derecho .
• P rincipios generales del derecho .
Además, la jurisprudencia y la doctrina desempeñan una importante función
en la interpretación de cada una de las normas del DIH. A continuación, pr oce-
deremos a detallar el contenido de cada una de estas fuentes.
4.1. T ratados de DIH
El DIH es una de las ramas del der echo internacional más codificadas. El núcleo
del DIH está formado por los Convenios de G inebra, cuyo texto inicial de 1864
fue revisado en v arias ocasiones. S u versión actual se adoptó el 12 de agosto de
1949, en el contexto posterior a la Segunda G uerra M undial, y se conoce como
“los cuatro Convenios de G inebra ” (también llamado el “Derecho de Ginebra ”)
que han sido ratificados por todos los países del mundo .
Estos convenios se r efieren principalmente a la protección de las personas
que no participan o han dejado de par ticipar en las hostilidades.
• E l I Convenio de Ginebra se r efiere a la protección y cuidado de los heri-
dos y enfermos de las fuerzas armadas en campaña.
• E l II Convenio de Ginebra se r elaciona con la protección y cuidado de los
heridos, enfermos y náufragos de las fuerzas armadas en el mar .
• E l III Convenio de Ginebra se r efiere al trato de los prisioneros de guerra.
• E l IV Convenio de Ginebra se r elaciona con la protección de las personas
civiles en tiempo de guerra.
Desde 1949, se han sumado tr es P rotocolos a los Convenios de G inebra.
• E l P rotocolo adicional I (1977) se r elaciona con la protección de las vícti-
mas de los conflictos armados internacionales.
• E l P rotocolo adicional II (1977) se r efiere a la protección de las víctimas
de los conflictos armados no internacionales.
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
280
• Y el P rotocolo adicional III (2005) creó un nuev o emblema protector , el
cristal rojo, que se sumó a los emblemas existentes, la cruz roja y la media
luna roja.
El DIH también compr ende una serie de tratados relacionados con armas
específicas, tácticas o personas y bienes protegidos, que se han venido en de -
nominar el “Der echo de la Haya ”. Entr e dichos tratados destacan la Conven -
ción de La Haya sobr e la protección de bienes culturales en caso de conflicto
armado de 1954; la Convención de 1972 sobr e armas biológicas; la Conven -
ción de 1980 sobre armas conv encionales; la Convención de 1993 sobre armas
químicas; y el Convenio de Ottawa sobr e la prohibición de minas antiperso -
nal de 1997.
Elaboración propia.
Recuer do de Solferino de Henry Dunant
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
281
El ámbito de aplicabilidad de cada tratado está definido en el texto mismo,
los diferentes der echos y obligaciones se establecen en disposiciones que han sido
cuidadosamente debatidas, las cuales pueden complementarse con reservas u opi-
niones explícitas, y los Estados P artes están claramente identificados mediante el
acto de ratificación o de adhesión.
4.2. El DIH consuetudinario
El der echo internacional consuetudinario o costumbre se r efiere a la práctica de
los Estados que es generalmente aceptada como derecho, de acuer do con el esta-
blecido en el artículo 38 (1) (b) del Estatuto de la Cor te Internacional de J usticia.
La costumbre se compone, por tanto, de dos elementos:
1. La práctica estatal ( usus ) y;
2. La creencia de que esa práctica se exige, se prohíbe o se permite, según la
índole de la norma, como derecho ( opinio juris ).
El der echo consuetudinario no es necesariamente anterior al derecho conven -
cional, puesto que incluso puede desarrollarse después de la firma de un tratado o
bien materializarse al momento de su celebración. A difer encia de los tratados, los
cuales se aplican únicamente a los Estados que los hayan ratificado, el DIH con -
suetudinario es vinculante para todas las partes en un conflicto armado, indepen -
dientemente de las obligaciones contraídas en virtud del derecho convencional.
En 2005 el Comité I nternacional de la Cruz Roja (CICR) desarrolló un es-
tudio exhaustivo sobr e el DIH consuetudinario que constituye una fuente de
refer encia ampliamente reconocida. E l estudio se compone de dos volúmenes
donde se recogen 161 normas que el CICR considera vinculantes en virtud del
DIH consuetudinario .
• E l volumen I del estudio enumera las normas y explica los fundamentos
que sustentan dicha evaluación.
• E l volumen II especifica la práctica en la que se basan las conclusiones del
volumen I.
El estudio demostr ó que la mayor parte de las normas consuetudinarias del
DIH identificadas se aplican por igual a los conflictos armados internacionales
(CAI) y a los conflictos armados no internacionales (CANI).
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
288
la ventaja militar pr evista debe ser “ concreta ” y “ dir ecta ”, y no, simplemente hipo-
tética, especulativa o indir ecta. T ambién debe preverse que dichos daños puedan
producirse a raíz de un ataque o una operación en particular y no, como conse-
cuencia de una campaña militar en su conjunto .
Asociada al principio de proporcionalidad, también encontramos la pr ohi-
bición de métodos y medios de guerra que causen males superfluos o sufrimien-
tos innecesarios a los combatientes. De este modo, se r estringe o prohíbe el uso
de ciertas armas por tener efectos que se consideran excesivamente crueles sin im-
portar las circunstancias, como las balas que se expanden y las armas que causan
daño mediante fragmentos no localizables.
6.3. P rincipio de precaución
J unto con el principio de proporcionalidad, quienes pr eparen o decidan un ataque
deben tomar todas las precauciones factibles en la elección de los medios y métodos
de guerra ataque para reducir o evitar en todo lo posible los daños incidentales a la
población civil y a los bienes de carácter civil (artículo 57 P rotocolo A dicional I; nor -
mas 15 a 21 DIH consuetudinario). Esto también conlleva la obligación de los be -
ligerantes de dar aviso con la debida antelación y por medios eficaces de cualquier
ataque que pueda afectar a la población civil. Asimismo, el principio de precaución
no sólo se aplica en la planificación del ataque sino también durante su desarrollo .
En este caso, un ataque se deberá suspender o anular si se advierte que un objetivo ha
sido considerado erróneamente como militar o bien cuando se consider e que el daño
incidental que causará el ataque será más significativo que el pr evisto inicialmente.
F uente: Elaboración propia.
P rincipios básicos del Der echo Inter nacional H umanitario
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
289
7. La protección de las víctimas
Como hemos indicado anteriormente, la protección de las víctimas se r egula prin-
cipalmente en el llamado “Der echo de Ginebra ”, esto es, los cuatros Convenios
de Ginebra y sus r espectivos P rotocolos Adicionales. E n este sentido, de acuerdo
con el principio de distinción, la población civil y las personas fuera de combate
no pueden ser objeto de ataques y deben ser respetadas, pr otegidas y asistidas. Las
principales garantías de la población civil son las siguientes:
a) N o pueden ser objeto de ataque y no tienen derecho a participar en las
hostilidades;
b) Obligaciones de respeto: trato humano, no discriminatorio, r espeto de la
vida, integridad física y psíquica, y garantías en caso de detención o enjui-
ciamiento (artículo 3 común a los Convenios de Ginebra);
c) Obligaciones de protección y asistencia: con carácter general a toda la po-
blación civil y protección específica de ciertas categorías de personas.
P or el contrario, los llamados “ prisioneros de guerra ” pueden ser internados
sin ningún procedimiento judicial o administrativo en particular , pero deben ser
liberados y repatriados de inmediato tras el fin de las hostilidades activ as. Se con-
sideran prisioneros de guerra los combatientes que caen en poder de una parte
adversa en un conflicto, sin importar si son miembros de las fuerzas armadas re-
gulares o irr egulares, o si son participantes de un levantamiento en masa. D urante
su internamiento, los prisioneros de guerra gozan de un r égimen detallado de de-
rechos y pr otecciones que constan en el Convenio de Ginebra III. E ntre otros,
tienen derecho al trato digno y humano, así como der echos de comunicación.
En cuanto a la protección específica de ciertas categorías de personas, pode-
mos distinguir entre las siguientes: heridos, enfermos y náufragos; personal sani-
tario y religioso; mujer es; niños; y periodistas.
H eridos, enfermos y náufragos
Los heridos, los enfermos y los náufragos deben ser respetados y pr otegidos
en todas las circunstancias y donde sea que estén. S e refier e a toda persona que por
enfermedad, trastorno o accidente necesite socorro o asistencia y se abstenga de
todo acto de hostilidad. P or un lado, existe una obligación de respeto, es decir , el
deber de abstenerse de cometer ataques, abusos u otros actos que puedan causar
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
290
peligro o daños. P or otro lado, entraña una obligación positiva de amparar a las
personas de que se trate y de proteger activamente sus der echos. Esta obligación
de proteger se traduce en que cada una de las partes en conflicto debe buscar , re-
coger y evacuar a los heridos, los enfermos y los náufragos del lugar de las hosti-
lidades. Además, las partes beligerantes deben tratar a los heridos, los enfermos
y los náufragos con humanidad y , en la medida de lo posible, deben prestarles la
asistencia médica que necesiten, sin distinción ni prioridad alguna que no esté ba-
sada en criterios médicos.
P ersonal sanitario y religioso
Al igual que los enfermos y heridos, el personal destinado exclusiv amente a
actividades sanitarias y religiosas debe ser r espetado y protegido en todas las cir-
cunstancias. En particular , no deben ser amenazados ni obstaculizados durante
sus actividades y se les debe proporcionar todo el apo yo y la asistencia que puedan
requerir . Asimismo, los miembros del personal sanitario y religioso que caigan en
poder de una parte adversa no deben ser considerados prisioneros de guerra, sin
importar si son civiles o si per tenecen a las fuerzas armadas. F inalmente, hay que
indicar que el DIH protege no sólo al personal sanitario y al personal r eligioso,
sino también las instalaciones, los transportes, los equipos y los suministros sani-
tarios utilizados con fines médicos.
M ujer es
Las mujeres cuentan con una pr otección especial ya que deben ser protegidas,
en particular , contra la violación, la pr ostitución forzada y otros atentados con -
tra su dignidad y libertad sexual. T ambién serán atendidas con prioridad las mu -
jeres embarazadas y las madr es de niños de corta edad. La cuestión de las mujeres
en los conflictos armados se desarrollará en profundidad en el T ema 4, apartado v .
N iños
Los niños también son objeto de una protección especial en los conflictos ar -
mados. En primer lugar , se establece la prohibición del reclutamiento de niños me -
nores de 15 años, si bien el P rotocolo F acultativ o a la Convención de los Der echos
del N iño de 2000 elevó dicha edad a los 18 años. En segundo lugar , si fueran arres -
tados, detenidos o internados por razones r elacionadas con el conflicto armado, los
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
291
niños serán mantenidos en lugares distintos de los destinados a los adultos, salv o
en los casos de familias detenidas, las cuales se tratarán como unidad familiar .
P eriodistas
Los periodistas que realicen misiones pr ofesionales peligrosas en las zonas de
conflicto armado serán considerados civiles en virtud del DIH y serán protegi-
dos como tales “ a condición de que se abstengan de todo acto que afecte a su esta-
tuto de persona civil”. Esto quier e decir que perderán su condición de civiles en el
caso de que participen directamente en las hostilidades. El DIH no confier e a los
periodistas el derecho a acceder a las z onas o a las personas afectadas por un con-
flicto, pero, en principio, les otorga los mismos der echos y les impone las mismas
restricciones que a los civiles comunes. S i están formalmente acreditados ante las
fuerzas armadas como corresponsales de guerra, estos periodistas siguen siendo ci-
viles, pero tienen der echo al estatuto de prisionero de guerra si son capturados. La
cuestión de los medios de comunicación y los conflictos armados será estudiada
en el T ema 4, apar tado vi.
8. Aplicación y cumplimiento del DIH
En r elación con la aplicación y el cumplimiento del DIH, existen mecanismos
específicos de ejecución y garantía propios del DIH y existen también mecanis-
mos generales de aplicación y garantía del Der echo Internacional. En cuanto a las
cláusulas y mecanismos específicos del DIH, tenemos que comenzar por la obli-
gación de respetar y hacer r espetar el DIH que recae en las partes del conflicto.
Esta obligación se deriva del artículo 1 común a los Convenios de G inebra y del
artículo 1 del P rotocolo A dicional I. La obligación de respetar y hacer respetar el
DIH comporta los siguientes compromisos:
a) Adoptar normas internas e impartir las ór denes e instrucciones necesarias.
b) Difundir el DIH e incorporarlo al currículum militar .
c) P revenir y sancionar las infracciones graves.
Además, existen dos mecanismos específicos r ecogidos en el P rotocolo Adi-
cional I como son la designación de las P otencias protectoras y la Comisión Inter-
nacional de Encuesta. Las P otencias protectoras tienen la finalidad de garantizar
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
292
el cumplimiento de los Convenios de G inebra y del P rotocolo, además de r eali-
zar tareas de buenos oficios, mediación y contr ol. P or su parte, la Comisión In-
ternacional de Encuesta estará integrada por 15 miembros independientes y se
encargará de llevar a cabo una investigación sobr e aquellos hechos que puedan ser
constitutivos de infracciones o violaciones graves de los Conv enios o del P roto-
colo . Sin embargo, a día de ho y esta Comisión sólo ha sido utilizada en una oca-
sión para investigar el incidente que afectaba a una misión especial de la OSCE
en U crania el 23 de abril de 2017. Asimismo, en el ámbito de la aplicación y ga-
rantía del DIH no podemos olvidar el singular papel que juega el Comité I nter-
nacional de la Cruz Roja (CICR).
F uente: Elaboración propia.
El CICR en pocas palabras
J unto con los mecanismos específicos, existen mecanismos generales de apli-
cación y garantía del Der echo Internacional. En este sentido, el Estado es r es-
ponsable de la comisión de un hecho internacionalmente ilícito, esto es, de la
violación de una obligación internacional, incluyendo las obligaciones de DIH.
Así, el Estado será responsable de la actuación de sus órganos y agentes, no sólo de
los miembros de las fuerzas armadas, de la policía y de las agencias de inteligencia
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
293
(agentes estatales de jur e ), sino también de las personas que estén facultadas por
el derecho interno para ejer cer atribuciones del poder público, o bien las personas
que actúen por instrucciones o bajo el control del Estado, como los contratistas
militares y de seguridad priv ados (agentes estatales de facto ). C uando se infringe
el DIH, el Estado responsable tiene el deber jurídico de r eparar a las víctimas de
tales violaciones. Las víctimas de violaciones graves del DIH tienen el der echo de
recibir una r eparación que, según la gravedad de la infracción y las pér didas o los
daños causados, puede adoptar varias formas, como la r estitución, la indemniza-
ción, la rehabilitación, la satisfacción, y las garantías de no r epetición.
La violación de las normas de DIH también puede dar lugar a la responsabi-
lidad penal internacional del individuo . El principio de responsabilidad penal in-
dividual por crímenes de guerra cometidos en conflictos armados, tanto en CAI
como en CANI, se reconoce en numer osos tratados de DIH, así como en el Es-
tatuto de la Corte P enal I nternacional. La definición y elementos de los crímenes
de guerra se desarrollará en el T ema 7.
9. Der echos humanos en situaciones de conflicto
Durante las situaciones de conflicto armado también se aplican las garantías de los
derechos humanos. D ado que las obligaciones de derechos humanos se derivan del
reconocimiento de los der echos inherentes de todos los ser es humanos y ya que
estos derechos podrían v erse afectados tanto en tiempo de paz como en estado de
guerra, el Der echo Internacional de los Der echos H umanos (DIDH) se sigue apli -
cando en las situaciones de conflicto armado . El DIDH se basa en la dignidad in -
trínseca del ser humano y fue concebido para limitar la acción del Estado .
P or tanto, se considera que el DIH y el DIDH son fuentes complementa-
rias de obligaciones en situaciones de conflicto armado . Si bien estas ramas del
derecho coinciden en muchos aspectos, existen entr e ellas diferencias significa-
tivas. E l DIDH se aplica independientemente de si existe un conflicto armado
o no . Sin embargo, en circunstancias de emergencia pública, el DIDH permite
la suspensión de ciertos derechos y libertades en la medida en que lo requiera la
gravedad de la situación. P or ejemplo, durante un conflicto armado o una ca-
tástrofe natural, un gobierno puede lícitamente r estringir la liber tad de circula-
ción, a fin de proteger a la población de las z onas afectadas y facilitar las medidas
CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
294
gubernamentales destinadas a restablecer la seguridad pública, la ley y el or den.
P or el contrario, las normas y los principios del DIH no pueden suspenderse.
P or otro lado, mientras que el DIH es de cumplimiento obligatorio para todas
las partes en un conflicto armado, incluidos los gr upos armados no estatales, el
DIDH establece obligaciones fundamentalmente para el Estado .
En común: protección de la vida y dignidad de las personas.
10. La r elación entr e el Der echo Inter nacional H umanitario (DIH)
y el Der echo Inter nacional de los Der echos H umanos (DIDH)
Como venimos indicando, ambos conjuntos normativos comparten el objetivo
de proteger a todas las personas y se basan en los principios del r espeto por la vida,
el bienestar y la dignidad humana de la persona. Ahora bien, resulta necesario
EL MAR CO JURÍDICO INTERNACIONAL DE LOS CONFLICT OS ARMADOS
295
determinar cuál es la relación que existe entr e ambos. En principio, la regla gene-
ral es que el DIH y el DIDH deben aplicarse simultáneamente a la misma situa-
ción, y sus respectiv as disposiciones ser virán de refuerzo y complemento entre sí.
Sin embargo, la aplicación simultánea de ambos cuerpos normativ os puede ser
compleja en algunas ocasiones. P or ello, existen diversos principios que pueden
ayudar a aclarar dicha aplicación.
En primer lugar , las disposiciones pertinentes por lo general se concilian me-
diante el principio de lex specialis , el cual establece que una norma formulada más
específicamente para una situación en particular ( lex specialis ) prevalece sobr e otra
que sea antagónica y más general ( lex gener alis ). P or consiguiente, la CIJ ha de-
terminado que la prueba para determinar lo que constituye una privación arbi-
traria de la vida en el contexto de las hostilidades es tarea del DIH, que es la lex
specialis específicamente formulada para regular este tipo de situaciones. E n se-
gundo lugar , es posible que algunas cuestiones estén reguladas únicamente por
una de esas ramas del derecho u otra, como ya indicó la CIJ en 2004 en el caso de
la Construcción de un muro en el territorio palestino ocupado .
Sin embargo, existen ciertos ámbitos en los que el DIH y el DIDH difieren
substancialmente, como por ejemplo, en el derecho a interponer r ecurso y el dere-
cho individual a recibir r eparación. En este caso, el DIH no reconoce el der echo a
interponer recurso en forma individual a niv el internacional, pero los principales
tratados de derechos humanos contienen un mecanismo para pr esentar quejas in-
dividuales y reconocen el der echo a una investigación y a recibir r eparación ade-
cuada. P or tanto, ha sido la jurispr udencia de los tribunales de derechos humanos
la que ha comenzado a influir en la interpretación del DIH. E n la actualidad, los
debates se centran en propiciar una mayor sensibilización sobr e la aplicación de
los derechos humanos en los conflictos armados.
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CARMEN MÁR QUEZ CARRASCO Y LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
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TEMA 3.
NUEV OS F A CT ORES DETERMINANTES
DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
Laura Íñigo Álv arez
NO V A SCHOOL OF LA W . UNIVERSIDADE NO V A DE LISBOA
1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
2. Asimetría de los conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 300
3. Conducción de hostilidades en entornos urbanos y poblados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302
4. Armas y nuev as tecnologías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 303
5. Violencia sexual como método de guerra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 305
6. Empr esas en conflicto armado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
7. M edio ambiente, cambio climático y conflictos armados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 308
8. Refugiados y conflicto ar mado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 312
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
304
El riesgo para la vida humana que conllev an las armas explosivas afecta fun-
damentalmente al derecho a la vida y a la pr ohibición de la privación arbitraria de
la misma, y , por tanto, su uso debe considerarse dentr o de la obligación del Es-
tado de minimizar la amenaza a la vida en la mayor medida posible. Esta obliga-
ción implica que el uso de fuerza letal deliberada es ilegal a menos que se requiera
para proteger la vida (r equisito de proporcionalidad) y no haya otros medios para
prev enir esa amenaza a la vida (requisito de necesidad). A demás, el peligro que
conlleva la falta de control de los efectos de fragmentación de dichas armas está
en contradicción con el principio que establece que no está permitido disparar in-
discriminadamente a una multitud.
May ores desafíos plantean los sistemas de armas autónomas. Cada vez más Es -
tados y grupos armados están adquiriendo sistemas de armas autónomos y semiau -
tónomos para ser utilizados en contextos de conflicto armado . En particular , este
tipo de tecnología podría aumentar el riesgo de daños a los civiles al reducir el con -
trol humano sobr e el proceso de toma de decisiones. Ejemplos de esta tecnología
son la pistola centinela, que apunta y dispara automáticamente a objetivos que son
detectados por sensores, y los v ehículos aéreos no tripulados (UA V en inglés) o tam -
bién llamados drones. Los drones equipados con misiles han sido utilizados por Es -
tados U nidos para atacar objetivos en I rak, Somalia, Afganistán, P akistán y Y emen,
y por otros Estados como I srael durante la Operación Plomo F undido en Gaza.
El Secr etario General de la ONU ha señalado el riesgo que repr esenta la tec-
nología de los drones para la población civil, indicando que:
La proliferación de la tecnología de aeronav es no tripuladas y la utilización cada
vez más frecuente de ese tipo de sistemas armamentísticos también hará más evidente
la asimetría existente en muchos conflictos entre los actor es estatales y los no estata -
les. La tecnología permite que una de las partes se distancie cada vez más del campo
de batalla, con la consiguiente reducción de la posibilidad de entablar un combate di -
recto, por lo que es posible que las partes tecnológicamente inferiores r ecurran cada
vez más a estrategias encaminadas a hacer daño a los civiles, que son los blancos más
accesibles. Además, la tecnología de las aer onaves no tripuladas aumenta las oportuni -
dades para realizar ataques que de otro modo se considerarían poco r ealistas o no de -
seables si hubiera que utilizar otros medios de ataque aéreo o desplegar soldados sobr e
el terreno . A medida que aumenta la capacidad para lanzar ataques también lo hace la
amenaza que estos suponen para los civiles (S/2013/689, para. 28).
NUEV OS F ACT ORES DETERMINANTES DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
305
El principal desafío planteado por los ataques con aviones no tripulados de la
CIA contra objetivos terroristas, es decir , aquellos realizados particularmente en
P akistán, Afganistán y Y emen, es la ausencia de investigaciones suficientemente
sólidas e imparciales a nivel estatal. A pesar de que el Departamento de J usticia
de los EE. UU argumentara que los asuntos relacionados con la política exterior
y la seguridad nacional debían permanecer fuera del alcance del control judicial,
el Relator Especial de las N aciones U nidas sobre la P romoción y P rotección de
los derechos humanos y las libertades fundamentales pidió a EE. UU que aclarara
su posición con respecto a los aspectos legales y fácticos del uso de v ehículos aé-
reos no tripulados (U A V ). Además, solicitó la divulgación de información acer ca
de las operaciones antiterroristas extraterritoriales de los EE. UU., el número de
víctimas civiles causadas por el uso de aeronaves pilotadas a distancia, así como la
metodología utilizada.
Otros sistemas de armas autónomas, como los “killer r obots ” plantean desa-
fíos similares, incluso may ores, relacionados con la capacidad de dichos sistemas
para operar de acuerdo con el der echo internacional humanitario y los derechos
humanos, así como la aceptabilidad moral de delegar decisiones sobre el uso de
la fuerza letal a tales sistemas. En cuanto a la protección de los civiles, una de las
preguntas fundamentales sería si tales armas distinguirían entr e combatientes y
civiles, y cómo se llevarían a cabo las evaluaciones de pr oporcionalidad y precau-
ciones en los escenarios actuales donde los combatientes y los civiles están cada
vez más entremezclados.
5. Violencia sexual como método de guerra
El uso sistemático de la violencia sexual como método de guerra comenz ó a recibir
más atención en la década de 1990 cuando tales prácticas se vieron a gran escala
durante el genocidio en Ruanda y los conflictos armados en la antigua Y ugoslavia.
Se ha conv ertido en un fenómeno generalizado, igualmente presente en conflictos
armados internacionales y no internacionales, como se ha constatado en muchos
conflictos recientes o en curso, como los de la R epública Democrática del Congo
(RDC), S udán (en particular en Darfur), Uganda, M yanmar y Colombia. Con
frecuencia, el aumento de la violencia sexual sigue siendo un pr oblema en el pe -
ríodo posterior al conflicto, como ha sido el caso de Liberia y Sierra Leona.
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
306
La violencia sexual se usa como una estrategia militar con varios propósi -
tos, como una forma de difundir el miedo entre la población civil, como repre -
salia por presuntos abusos cometidos por la otra parte, para humillar y degradar
al adversario, y para desplazar a grupos de población de ciertas áreas o como
parte de una estrategia de limpieza étnica. Las niñas y las mujeres son las prin -
cipales víctimas las cuales, además del daño físico y psicológico al que están su -
jetas, también enfrentan un alto riesgo de infección por VIH. P ero también los
niños y hombres la sufr en, ya sea como víctimas directas de abusos o más indi -
rectamente, por ejemplo, al ser forzados a mirar c ó mo las mujer es, miembros de
su familia, son violadas.
Como se verá en los temas posterior es, los diferentes tribunales penales inter-
nacionales ad hoc y la Corte P enal Internacional han abor dado estas vulneracio-
nes a través de su jurisprudencia sobre delitos de violencia sexual. Estos tribunales
han sido fundamentales para desarrollar el der echo penal internacional en rela-
ción con la violencia sexual y para imponer sanciones penales por la comisión de
esos delitos. Los pioneros en la definición de los actos de agr esión sexual en los
conflictos armados, incluida la violación y la violencia sexual, fueron el T ribunal
P enal Internacional para la antigua Y ugoslavia (TPIY) y el T ribunal P enal I nter-
nacional para Ruanda (TPIR), siendo los primer os tribunales del sistema judi-
cial internacional que enjuiciaron y condenaron la violación y la violencia sexual
durante un conflicto armado como crimen de lesa humanidad. En este sentido,
destacan los casos Akayesu en el TP IR en 1998 y el caso F ur undzija en el TPIY
en 2005 (V er T ema 4. v . M ujer es en conflicto armado y T ema 7 sobr e crímenes
internacionales ).
La violencia sexual en los conflictos se considera, a su vez, una amenaza a la
paz y la seguridad internacionales porque pro voca el resurgimiento de las tensio-
nes y socava la estabilidad social y política. En este sentido, el Consejo de S eguri-
dad de la ONU ha aprobado una serie de r esoluciones desde 2000 sobre M ujeres,
P az y Seguridad, las cuales se analizarán en el T ema 4. v . sobr e M ujeres en conflicto
armado . Asimismo, la U nión Europea ha desarr ollado unas Dir ectrices sobre vio-
lencia contra las mujeres y las niñas y lucha contra todas las formas de discrimi-
nación contra ellas donde ha reconocido que, en situaciones de crisis o conflicto
armado, el uso de la violación, la esclavitud, el abuso sexual y la explotación re-
presentan las manifestaciones más sistemáticas y generalizadas de violencia con-
tra la mujer .
NUEV OS F ACT ORES DETERMINANTES DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
307
6. Empr esas en conflicto armado
Los intereses comer ciales de las empresas juegan un papel importante en el surgi-
miento y mantenimiento de los conflictos armados actuales. Los académicos y las
organizaciones no gubernamentales (ONG) han llevado a cabo div ersas investi-
gaciones para comprender cómo el comer cio de diversos tipos impulsa y da forma
a los patrones violentos de la guerra. En este sentido, las partes beligerantes pue-
den querer apr opiarse de tierras y recursos o pueden tratar de reapr opiarse de los
pocos recursos naturales existentes. E n cualquier caso, ya sea como ejército nacio-
nal o como grupo armado opositor , las par tes del conflicto necesitan financiar sus
fuerzas como mínimo.
Los recursos económicos nunca r epresentan la historia completa de una con-
tienda política, pero ciertamente son centrales en muchos conflictos armados. P or
ejemplo, la ONU ha calculado que, en los últimos sesenta años, el 40 por ciento
de las guerras civiles se han asociado con importantes disputas sobre la minería
y los recursos naturales de algún tipo . Los diamantes y el oro han sido par ticu-
larmente prominentes como fuentes de conflictos armados y han servido como
medios para financiar varias guerras en el continente africano . Esto ha llevado a
aunar esfuerzos para poner fin a los llamados “ diamantes de sangre ” y garantizar
que el oro permanezca libr e de conflictos.
Las dinámicas comerciales r epresentan un grave factor de riesgo en los con-
flictos armados por varios motivos. E n primer lugar , hay que tener en cuenta la
potencial influencia de los intereses comer ciales para prov ocar la guerra y para
alentar a ciertas personas a cometer atrocidades contra los civiles con el objeto
de aumentar su participación en el mercado. P or otro lado, r esulta necesario mi-
tigar el terrible efecto de la guerra en las empresas locales y los activ os familiares
que pronto se vuelven incapaces de mantener los medios de vida de las perso-
nas. C uando la guerra destruye los pequeños negocios agrícolas o comerciales
de las personas, el empobrecimiento le sigue rápidamente. O tro factor a tener
en cuenta es el papel ambivalente que pueden desempeñar los productos bási-
cos de ayuda en una economía local, lo que podría socavar los mercados al cr ear
exceso de ciertos artículos o aumentar la inflación al introducir nuevos ingr esos
en efectivo o distribuciones de ayuda. Asimismo, las organizaciones humanita-
rias son conscientes del riesgo moral y los perversos incentivos comerciales que
puede generar la ayuda humanitaria. Los grupos violentos pueden atraer ayuda
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
308
para gravarla, desviarla o cooptarla violentamente. De esta forma, la ayuda se
convierte en par te del conflicto y su presencia puede aumentar la violencia con-
tra quienes la necesitan.
Al mismo tiempo hay que destacar el fuerte aumento en la escala, la cober-
tura y la rentabilidad de las empr esas de seguridad privada (PSC en inglés) y las
empresas militar es privadas (PMC en inglés), como G4S, Aegis y A cademi (an-
teriormente Blackwater), lo que significa que ahora son un importante actor co-
mercial en los conflictos armados, en la mayoría de los casos un actor armado . En
los últimos años, el Documento de M ontreux ha servido para delinear las nor-
mas internacionales respecto a las operaciones de las PSC y PMC en conflictos
armados. Asimismo, ha habido una iniciativa más r eciente, el Código de Con-
ducta Internacional para P ro veedor es de Servicios de Seguridad P rivada que tiene
como objetivo aclarar los estándar es internacionales para la industria de la segu-
ridad privada que opera en entornos complejos, así como para mejorar la super-
visión y la responsabilidad de estas compañías. E l papel de las empresas en los
conflictos armados se elaborará en profundidad en el T ema 4. iv . Empr esas y con-
flictos armados.
7. M edio ambiente, cambio climático y conflictos armados
De acuer do con el Comité Internacional de la Cruz R oja (CICR), “ más del ochenta
por ciento de todos los grandes conflictos armados acontecidos entre 1950 y 2000
tuvieron lugar en puntos críticos para la biodiversidad que albergan cer ca de la
mitad de las plantas del mundo y muchas especies de animales exóticos ” (CICR,
2019). Los conflictos armados repr esentan una amenaza al medio ambiente, y la
degradación ambiental, afectando al mismo tiempo al bienestar e incluso a la su -
per vivencia de las personas. En los países donde tiene lugar un conflicto armado,
las poblaciones vulnerables se ven afectadas de manera despropor cionada por la in -
seguridad alimentaria, la pérdida de oportunidades r especto a los medios de sub -
sistencia, el impacto en la salud y el desplazamiento, los cuales se agravan por la
degradación ambiental y el cambio climático .
P or otro lado, la utilización del medio ambiente natural como arma o los ata-
ques dirigidos contra éste pueden pro vocar daños inmensos. Los ataques dirigi-
dos contra objetivos militar es suelen causar daños ambientales, del mismo modo
NUEV OS F ACT ORES DETERMINANTES DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
309
que las actividades para seguir llevando adelante los conflictos, como la caza fur-
tiva. A demás, los grupos armados a veces se adueñan de zonas rurales y bosco-
sas que brindan protección y funcionan como bases, impidiendo a la población
local ocuparlas o explotarlas. Algunos de los episodios más graves contra el medio
ambiente pro vocados por conflictos armados se analizan en el siguiente cuadro .
E pisodios contra el medio ambiente pro v ocados por conflictos armados
Agente naranja
Durante casi una década, entr e 1961 y 1971, durante la guerra de
Vietnam, el ejér cito de Estados U nidos roció millones de litros de
una gama de herbicidas y defoliantes en vastas franjas del sur de
Vietnam. E l más difundido de los químicos fue el Agente N aranja
y fue parte de una destr ucción deliberada de bosques para privar a
las guerrillas del Viet Cong de la cubierta que les permitió lanzar
ataques contra las fuerzas estadounidenses.
Guerras civiles congoleñas
Desde mediados de la década de 1990, una serie de sangrien-
tos conflictos armados en la República D emocrática del Congo
(RDC) han tenido un efecto devastador en las poblaciones de vida
silvestr e que han ser vido como suministro de carne para los com-
batientes, los civiles que luchan por la super vivencia o comercian-
tes. En consecuencia, las especies pequeñas, como los antílopes,
monos y roedor es, y otras más grandes, como los gorilas y los ele-
fantes de los bosques, han sufrido terriblemente por la guerra.
Las marismas y los pozos petroler os en Irak
En r espuesta a un levantamiento chiíta en el sur de I rak, a princi-
pios de la década de 1990, las tropas de S addam H ussein drena-
ron las marismas mesopotámicas, el ecosistema de humedales más
grande de M edio Oriente, situado en la confluencia de los ríos T i-
gris y E ufrates. U na serie de diques y canales redujeron las maris-
mas a menos de 10% de su extensión original y transformaron el
paisaje en un desierto con cor tezas de sal. Más r ecientemente, en
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
310
2017, los militantes del Estado I slámico incendiaron pozos petro-
leros en la ciudad de M osul, en el sur del país, y liberaron al aire,
el agua y la tierra un cóctel tóxico de químicos.
F uente: UN Environment, E l devastador impacto de los conflictos en el medio ambiente,
ONU P rograma para el M edio Ambiente, Disasters & Conflicts, 6 de noviembr e de 2018.
El 27 de may o de 2016, la Asamblea de las N aciones U nidas para el M edio
Ambiente adoptó una resolución que r econocía el papel de los ecosistemas salu-
dables y de los recursos gestionados de forma sostenible en la r educción del riesgo
de conflicto armado, y reafirmó su firme compr omiso con la plena implementa-
ción de los Objetivos de D esarrollo Sostenible. D e acuerdo con el CICR, para
prev enir el daño ambiental, las par tes en conflicto podrían realizar las acciones
siguientes:
a) evitar ubicar a las tropas o el material militar en ecosistemas frágiles o
zonas protegidas, como los par ques nacionales;
b) cartografiar las zonas de importancia ecológica o fragilidad, y no conducir
operaciones militares en ellas; y
c) acordar la designación de esas z onas como zonas desmilitarizadas donde
no pueda desplegarse ninguna acción militar y donde se prohíba el acceso
de los combatientes y del material militar .
Respecto al cambio climático, un estudio publicado en la r evista N ature in-
dica que la intensificación del cambio climático aumentará el riesgo futuro de
conflictos armados violentos dentro de los países. E l estudio estima que el clima
ha aumentado entre el 3% y el 20% el riesgo de conflicto armado durante el siglo
pasado y que esta influencia probablemente aumentará dramáticamente. En este
sentido, Marshall B urke, profesor asistente de ciencias del sistema de la T ierra y
coautor del estudio, ha explicado que “S aber si los cambios ambientales o climáti-
cos son importantes para explicar el conflicto tiene implicaciones sobre lo que po-
demos hacer para reducir la pr obabilidad de un conflicto futuro, así como sobre
cómo tomar decisiones bien informadas sobre con qué intensidad debemos miti-
gar el cambio climático futuro ”.
NUEV OS F ACT ORES DETERMINANTES DE L OS CONFLICT OS ARMADOS
311
8. Refugiados y conflicto ar mado
Actualmente el mundo está siendo testigo del may or número de desplazamientos de
los que se tienen constancia. Al menos 70 millones de personas en todo el mundo
se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto y la persecución
a finales de 2018. La actual crisis de refugiados se inserta, por tanto, en el contexto
de los nuevos conflictos asimétricos que vienen caracterizando la posguerra fría y
sus consecuencias. De acuer do con los datos de ACNUR, el mayor númer o de re -
fugiados pro viene de Siria, Afganistán y S udán del S ur , aunque el mayor número
de nuevas solicitudes de asilo se r ecibió de V enezuela. Mientras que los principales
países de acogida son Alemania, S udán, U ganda, P akistán y T urquía (véase gráfica).
F uente: UNHCR/ACNUR, T endencias globales. Desplazamiento forzado en 2018,
Ginebra, 12 de junio de 2019.
Datos sobr e desplazamiento y número de r efugiados en 2018
Los países que aceptan migrantes y refugiados brindan un servicio vital a las
personas que ingresan a su país y a la comunidad internacional. S in embargo, la
afluencia de refugiados también puede aumentar las tensiones internas. Algunos r e -
fugiados y migrantes puede llegar a ser reclutados por grupos de oposición en su país
de acogida. Estas dinámicas han sido más visibles en los conflictos en África Cen -
tral y Oriental. A principios de la década de 1980, los grupos rebeldes en U ganda
cooptaron a muchos r efugiados tutsis r uandeses para apoyar su guerra contra el r é -
gimen de Obote. T ras el derrocamiento de O bote, estas mismas comunidades de re -
fugiados en U ganda comenzaron una nueva campaña militar en su país de origen,
Ruanda, fomentando una may or inestabilidad dentro de la región.
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
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P or otro lado, los migrantes económicos también pueden socavar la estabi-
lidad de los países vulnerables. Éste ha sido durante mucho tiempo el caso de las
organizaciones rebeldes en la r egión de Assam en India, que continúan protes-
tando violentamente por la afluencia de migrantes económicos de Bangladesh.
Del mismo modo, las políticas discriminatorias que surgen para acomodar las de-
mandas de los “ grupos nativistas ” pueden estimular a las comunidades migran-
tes a involucrarse en la violencia política. En África subsahariana, Costa de M arfil
sigue siendo un claro ejemplo en el que los migrantes económicos han sido uti-
lizados como chivos expiatorios por grupos nativistas que hacen campaña por la
disputa social. La discriminación fue aún más paradójica teniendo en cuenta que
Costa de Marfil se benefició enormemente de la mano de obra barata que fluía
desde los países vecinos como B urkina F aso y G hana.
Sin embargo, estos ejemplos no deben tomarse como un llamado a pr ohibir
la migración o evitar ofrecer r efugio a los refugiados. La comunidad internacional
ha reconocido desde hace tiempo que los gobiernos tienen la r esponsabilidad de
ofrecer r efugio a quienes huyen de conflictos armados o catástrofes ambientales.
Igualmente, los migrantes ofr ecen mano de obra crítica, habilidades y capital que
pueden utilizarse para estimular el crecimiento económico . N o obstante, lo que
debe tenerse en cuenta es dónde aterrizan estos refugiados y migrantes en su bús -
queda de seguridad y prosperidad. Dada la falta de v oluntad por parte de los países
más ricos (como los de la OCDE) para aceptar grandes cantidades de refugiados,
los estados vulnerables que están contiguos a las zonas de conflicto son a menudo
la primera (y última) parada para los civiles que huyen de la violencia en tiempos
de guerra. Si la comunidad internacional está inter esada en prevenir la pr opaga -
ción de la guerra civil, una posible solución puede ser acoger refugiados en aque -
llos países con más recursos que tengan la capacidad de incorporarlos a la sociedad.
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reportajes/el-devastador-impacto-de-los-conflictos-en-el-medio-ambiente
LAURA ÍÑIGO ÁL V AREZ
320
sociedad civil. U na categoría intermedia sería la de las organizaciones internacio-
nales u organizaciones intergubernamentales que están formadas por la unión de
varios o múltiples Estados que actúan como un nuevo sujeto de der echo inter-
nacional, como la ONU, la OSCE, la O T AN, la UE o la U nión Africana (UA),
entre algunos ejemplos.
La existencia de una multiplicidad de actores de div erso tipo en los conflic -
tos armados contemporáneos presenta, a su v ez, una serie de desafíos. En primer
lugar , una de las principales problemáticas se deriva del mosaico de leyes nacionales
e internacionales que pueden aplicarse a una misma situación. En segundo lugar ,
cada uno de estos actores persigue unos objetiv os y tiene una agenda distinta lo que
puede plantear dificultades a la hora de aunar esfuerzos para poner fin al conflicto .
En tercer lugar , los contextos de conflicto dan lugar a la comisión de graves y nume -
rosas violaciones de der echos humanos y del derecho internacional humanitario, lo
que implica determinar la responsabilidad de cada parte implicada, así como esta -
blecer mecanismos de rendición de cuentas. M ientras que la responsabilidad de los
Estados y las organizaciones internacionales tiene un marco normativo internacio -
nal claro, no ocurr e lo mismo con los actores no estatales. Además, la pr opia deter -
minación de la responsabilidad internacional da lugar a otr os obstáculos adicionales
y a la necesidad de encontrar un equilibrio entre la búsqueda de la v erdad y la r es -
ponsabilidad, por un lado, y la reconciliación de las comunidades, por otr o.
T eniendo en cuenta estos antecedentes, este tema analizará el papel que jue-
gan los distintos actores nacionales e internacionales en los conflictos armados
contemporáneos empezando por los Estados y las organizaciones internaciona-
les. En una segunda parte se examinará el rol de los grupos rebeldes o insurgen-
tes en los conflictos armados no internacionales, así como la posible implicación
de las organizaciones no gubernamentales (ONG). El tema concluirá con la de-
limitación de la responsabilidad internacional y los mecanismos de r endición de
cuentas. El r esto de actores no estatales se estudiarán en las secciones posterior es.
2. El papel de los Estados en los conflictos ar mados
T radicionalmente los conflictos armados se producían entre estados soberanos en
aquellos casos en los que hubiera habido una declaración formal de guerra. Más
tarde se r econoció que el conflicto armado internacional podía darse incluso si
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