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La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano (Madrid, Biblioteca del Ministerio de Hacienda, ms. FA 931)

Navarro Antolín, Fernando; Solís de los Santos, José

Abstract

Este artículo presenta la edición crítica, traducción y comentario de la epístola latina de 137 hexámetros que Francisco Hernández escribió a Benito Arias Montano. El Doctor Francisco Hernández (1515-1587) fue enviado a México como protomédico general de los dominios americanos de la Monarquía Hispánica por Felipe II para catalogar la flora de aquellos territorios, en lo que fue el primer estudio sistemático de Botánica y Farmacopea del Nuevo Mundo, pero cuando regresó a España después de siete años de investigaciones y andanzas, no se publicaron sus manuscritos y dibujos, perdiéndose después en su mayor parte. En aquellos momentos se escribieron estos versos latinos a Benito Arias Montano (1527-1598), que, según parece, ignoró esta petición de ayuda. Aun así, esta epístola mereció ser publicada con algunas enmiendas en la edición del resto de la obras de Francisco Hernández que realizó en el siglo XVIII Casimiro Gómez Ortega, botánico real y, consiguientemente, buen latinista. El comentario se centra en la crítica textual a partir de su manuscrito autógrafo, conservado en la Biblioteca Central del Ministerio de Hacienda, en Madrid, amén del contexto literario y otros aspectos socioculturales del humanismo científico español.

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ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Myrtia, nº 29 (2014), 201-245 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano (Madrid, Biblioteca del Ministerio de Hacienda, ms. FA 931) [Francisco Hernández’s Latin Poetical Epistle to Benito Arias Montano (Madrid, Central Library of the Ministerio de Hacienda, ms. FA 931)] Fernando Navarro Antolín* Universidad de Huelva José Solís de los Santos** Universidad de Sevilla * Dirección para correspondencia: Dpto. de Filologías Integradas. Facultad de Humanidades. Universidad de Huelva. Campus de «El Carmen». Avda. de las Fuerzas Armadas, s/n. 21071 Huelva - España. E-mail: [email protected] ** Dirección para correspondencia: Dpto. de Filología Griega y Latina. Facultad de Filología. Universidad de Sevilla. C/ Palos de la Frontera, s/n. 41004. Sevilla – España. E-mail: [email protected] Resumen: Este artículo presenta la edición crítica, traducción y comentario de la epístola latina de 137 hexámetros que Francisco Hernández escribió a Benito Arias Montano. El Doctor Francisco Hernández (1515-1587) fue enviado a México como protomédico general de los dominios americanos de la Monarquía Hispánica por Felipe II para catalogar la flora de aquellos territorios, en lo que fue el primer estudio sistemático de Botánica y Farmacopea del Nuevo Mundo, pero cuando regresó a España después de siete años de investigaciones y andanzas, no se publicaron sus manuscritos y dibujos, perdiéndose después en su mayor parte. En aquellos momentos se escribieron estos versos latinos a Benito Arias Montano (1527-1598), que, según parece, ignoró esta petición de ayuda. Aun así, esta epístola mereció ser publicada con algunas enmiendas en la edición del resto de la obras de Francisco Hernández que realizó en el siglo XVIII Casimiro Gómez Ortega, botánico real y, consiguientemente, buen latinista. El comentario se centra en la crítica textual a partir de su manuscrito autógrafo, conservado en la Biblioteca Central del Ministerio de Hacienda, en Madrid, amén del contexto literario y otros aspectos socioculturales del humanismo científico español. Abstract: This paper offers a critical edition, Spanish translation and commentary of the Latin epistle of 137 hexameters that Francisco Hernández wrote to Benito Arias Montano. Dr Francisco Hernández (1515-1587) was sent to Mexico as chief physician for the Western domains of the Spanish Empire by King Philip II to catalogue the flora of those countries, in the earliest systematic study on Botany and Pharmacopoeia of the New World. However, when he returned to Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 202 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Las obras estrictamente humanísticas de Francisco Hernández (Puebla de Montalbán, 1515; Madrid, 28-I-1587)1 no han recibido la misma atención crítica que la gigantesca labor investigadora y descriptiva que llevó a cabo sobre su especialidad, la botánica, la farmacopea, la materia médica en general, entre 1571 y 1577 en el virreinato de Nueva España2. El doctor Francisco Hernández, médico e historiador de Felipe II y protomédico general de todas las Indias Occidentales, es una de las no muy numerosas mentes verdaderamente científicas que ornan el panorama de nuestro humanismo. Constituye un paradigma del Renacimiento su investigación farmaco- 1 Este artículo se ha financiado con los proyectos “Classica et Humanistica Hispalensia (Liber IV)” (FFI2011-29630), y “Edición crítica y comentario filológico del De nuptiis Philologiae et Mercurii de Marciano Capela” (FFI2012-35086) de la DGICYT (Ministerio de Ciencia e Innovación), y con el Proyecto de Excelencia “Trayectorias europeas del humanismo andaluz: Arias Montano y su entorno ideológico” (HUM-7875) de la Junta de Andalucía. Avanzamos noticia de este estudio, con edición de los primeros 36 hexámetros, en NAVARRO ANTOLÍN, SOLÍS DE LOS SANTOS, 2011, pp. 295-304. 2 Destacan la concienzuda recopilación de obras, traducciones, transmisión textual y estudios de Germán SOMOLINOS D’ARDOIS, que se ha plasmado en la colección Francisco Hernández. Obras Completas, I-VII, México: U. N. A. M., 1960-1984, y los estudios especializados de Francisco GUERRA, y José María LÓPEZ PIÑERO. En cambio, ninguna de sus obras históricas, filosóficas o poéticas en latín, salvo esta epístola, ha sido editada, y gracias a nuestra citada comunicación en el Congreso de Estudios Clásicos de 2007, Francisco Hernández ha tenido su lugar en el repertorio más solvente de humanistas españoles; cf. F. NAVARRO ANTOLÍN, 2012, pp. 423-429. Spain after seven years of hazardous research, his handwritten notebooks and drawings were not published and later an important part of them was lost. In that crucial moment these Latin verses were written to Benito Arias Montano (1527-1598), who appears to have ignored this request for help. Even so, this epistle was included with some revisions in the eighteenth century edition of the rest of Francisco Hernández’s works by Casimiro Gómez Ortega, who was the royal botanist and, therefore, a good latinist. The commentary offered here is centred on textual criticism of this Latin epistle based on the autograph manuscript, which is held at Madrid, in the Central Library of the Ministerio de Hacienda, and deals with its literary context and some socio-cultural aspects of Spanish scientific Humanism. Palabras clave: Francisco Hernández. Benito Arias Montano. Botánica. Farmacopea. Humanistas españoles. Edición crítica de textos latinos. Keywords: Francisco Hernández. Benito Arias Montano. Botany. Pharmacopoeia. Spanish Humanists. Latin Textual Criticism. Recepción: 28/10/2013 Aceptación: 23/04/2014 Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 203 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 lógica de los medicamentos extraídos directamente de la flora mexicana, a la que aplicó con todo rigor metodológico la doctrina tradicional de calidad y grado de los simples3. Se había formado en el ‘galenismo humanista’ que se respiraba en la nueva Universidad de Alcalá de Henares, donde para matricularse en Medicina había que obtener antes el grado en Artes y Filosofía, es decir, el conjunto de disciplinas regido por los studia humanitatis, requisito académico del que Hernández habría de sacar extraordinario provecho, no ya en la asimilación de conocimientos especializados de las ciencias de la naturaleza en sus textos griegos y latinos, sino en el uso de la lengua latina tanto para la redacción de sus investigaciones, como en la elaboración de su pensamiento dentro de moldes literarios. Consta en los archivos conservados de la antigua universidad complutense4 que un “Franco. Fernandez, de la puebla de Montalbán” alcanzó el “grado de Bachiller en Medicina a 22 de mayo” de 1536. Al no existir libros de partidas de bautismo de esa población toledana antes de 1544, esta data permite afinar el año de su nacimiento, ya que se requería tener al menos 21 de edad para ejercer la profesión5. Igualmente apunta al mismo año de 1515 como muy probable fecha, una carta a su inmediato superior, el presidente del Real Consejo de Indias, Juan de Ovando, de 20-III-1575, en la que afirma tener casi sesenta años6. Su graduación en Artes sobre el año 1530 hace coincidir esta etapa de su formación intelectual con el momento dulce de los erasmistas españoles, cuyo foco era la universidad alcalaína, después de lograrse en la conferencia de Valladolid de julio de 1527 carta de ortodoxia para el humanista de Róterdam7. En este contexto de su formación académica nos explicamos el soterrado erasmismo en su tardía Doctrina Christiana, o Christianae methodi libri tres, uno de los pocos tratados religiosos 3 Glosamos el encarecimiento de su figura por SÁNCHEZ TÉLLEZ, GUERRA, VALVERDE, 1981, p. 39; sobre las nociones de calidad y grado de los medicamentos simples, recogidas de Galeno y del texto del Dioscórides de Andrés Laguna (1499-1560), cf. Ibid., pp. 30-36. Sin embargo, el protomédico utilizó en Nueva España el comentario a Dioscórides de Pietro Andrea Mattioli (Venecia: Vincenzo Valgrisi, 1565), según GUERRA, 1986, p. 307. 4 Cf. ALONSO MUÑOYERRO, 1945, p. 239. En la época eran harto corrientes las fluctuaciones entre las dos formas de este onomástico, que, curiosamente, siempre aparece con F en los registros complutenses. Describe la sucesión de Fernández, que no tiene que ser la originaria, Hernando (mejor Hernandus) y finalmente Hernández, GUERRA, 2009, p. 743. 5 Cf. SÁNCHEZ TÉLLEZ, GUERRA, VALVERDE, 1981, p. 7; y J. M. LÓPEZ PIÑERO, J. PARDO TOMÁS, 1996, pp. 35-41. 6 Publicada en CODOIN, I, 1842, p. 377. 7 Cf. BATAILLON, 1966, p. 255; HOMZA, 1997, p. 80. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 204 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 redactados por laicos, compuesto de 1.791 hexámetros latinos con los que entronca con la tradición catequética hispana, cuya trayectoria, como notoriamente sabemos, no estuvo exenta de acerbos encuentros con la Inquisición. Pero no en el caso de esta singular obra, que contó, aunque no llegaría a publicarse, con las apostillas del arzobispo de México, Pedro Moya de Contreras, a cuya instancia escribió el versificado opúsculo religioso destinado a las minorías cultas del virreinato antes de que en 1584, con el III Concilio Provincial Mexicano, se sancionaron para Nueva España los decretos tridentinos8. Una vez conseguido el grado, entró como médico al servicio del duque de Maqueda, en el pueblo toledano de Torrijos, y de allí pasó a ejercer en Sevilla, donde contrajo matrimonio con Juana Díaz de Paniagua, y nacieron sus hijos, Juan Hernández, que le acompañará con veinte años en su misión científica en el Nuevo Mundo, y María de Sotomayor9. De 1556 a 1560 fue médico del monasterio de Guadalupe, institución donde se practicaban disecciones anatómicas y de cuyo jardín botánico se hizo cargo. Después vivió en Toledo, donde adquirió propiedades y practicó en el hospital de Santa Cruz, desplazándose varias veces a la Corte, donde finalmente fijó su residencia hasta que fue nombrado médico de la Casa Real de S. M. en 15-VII-156710. En esa etapa sevillana de principios de los 50, a la que alude Hernández en el exordio de su misiva (v. 3), se fue fraguando el haz de amistades que junto con su preparación y méritos lo colocarán al frente de la primera expedición científica europea en el Nuevo Mundo11. En la misma ciudad donde Hernández ejercía la medicina, “viviendo yo en Sevilla y ocupando entre los de mi facultad lugar honesto”, como deslizó en su traducción de Plinio12, o en las excursiones por las 8 Según ha estudiado TRABULSE, 1979, p. 259, quien firma la introducción a la traducción ajena que reproduce una disposición en renglones parecida a la de los versos del manuscrito, pero sin el texto latino, en SOMOLINOS PALENCIA, coord., 1984, pp. 407-472. 9 Datos en el testamento de 1578, escribanía de Alonso Pérez de Durango, Madrid, que dio a conocer BARREIRO, 1929, p. 478; amplía con un cuadro genealógico de la descendencia de nuestro doctor, amén de conjeturas sobre su origen converso, GÓMEZ-MENOR FUENTES, 1983, pp. 182- 183, y 187. 10 Nombramiento registrado en el Archivo General de Simancas, en adelante AGS, por JIMÉNEZ MUÑOZ, 1977, p. 56. 11 Cf. una síntesis de su labor en J. E. CAMPILLO ÁLVAREZ, 2000. 12 Cf. La Historia Natural de Cayo Plinio Segundo trasladada y annotada por el Doctor Francisco Hernández, libro VIII, cap. 31, ed. por M. C. NOGUÉS DE TÉLLEZ, 1966, p. 395b. De su traducción de los 37 libros de la Historia Natural de Plinio el Viejo sólo se han conservado del I al XXV, en 7 vols. manuscritos de nuestra Biblioteca Nacional, en adelante BNE, MSS/2862 a Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 205 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 serranías para estudiar su flora, en ocasiones con colegas como el cirujano Juan Fragoso13, debió encontrarse con el joven sabio Benito Arias Montano, cuyos familiares mantenían estrechas conexiones con el alto clero hispalense14. Años después, en 1566, cuando Montano, al ser nombrado capellán real, se instaló en la Corte, debieron de encontrarse en alguna que otra ocasión, en la construcción del monasterio de San Lorenzo del Escorial y en la inminencia de la partida de Montano a Flandes para supervisar la edición de la Biblia Políglota, según sugieren los versos iniciales de la epístola que editamos (vv. 5-14). En esos años movían los hilos de la política filipina el cardenal Diego de Espinosa (1513-1572), presidente del Consejo Real de Castilla, y Juan de Ovando (1515-1575), miembro del Consejo Supremo y General de la Inquisición y visitador del Consejo de Indias15, y luego su presidente en octubre de 1571. Ambos personajes habían desempeñado durante la década precedente puestos relevantes en Sevilla, Espinosa, el eficaz ejecutor del viraje filipino, había sido oidor de la Audiencia, y Ovando, provisor y vicario de la archidiócesis16. Uno y otro se habían cedido los servicios como secretario del joven Mateo Vázquez, 2868; igualmente, en BNE, MSS/2869 a 2871, se conservan borradores autógrafos incompletos de algunos de estos libros traducidos. Detrás de la traducción de cada capítulo incluye excursos bajo el epígrafe “El intérprete”, con opiniones y noticias personales. Todo el conjunto de sus traducciones de Plinio, completado con la posterior de Jerónimo de la Huerta, ha sido editada por M. C. NOGUÉS DE TÉLLEZ, 1966. En el inventario de la biblioteca del arquitecto Juan de Herrera, con quien Hernández mantuvo amistad, se hallaba el asiento: “De los libros de Gayo Plinio de la Historia Natural, desde libro XXVI hasta XXXVII”, según señala, ajeno a esta cuestión de Hernández, F. J. SÁNCHEZ CANTÓN, 1941, p. 40; estos libros coinciden con la parte desaparecida, que terminó de traducir en México y se trajo en su tornaviaje, como dio cuenta al rey en la carta ya citada de 22-X-1575, en CODOIN I, 1842, p. 370. Véase otra declaración propia del Plinio completo en nuestro comentario infra de vv. 87-117. 13 El propio Hernández se refirió más tarde en sus obras a esta actividad y Fragoso citó en su tratado De succedaneis medicamentis (1557) las excursiones para herborizar que realizaron juntos por el Reino de Sevilla en 1555; cf. GÓMEZ-MENOR FUENTES, 1983, pp. 171-176. 14 Su famoso retiro en la Peña de Alájar, en la Sierra de Aracena, le fue concedido en 1553 por Pedro Vélez de Guevara, prior de las ermitas hispalenses; cf. MONTERO, SOLÍS, 2009, p. 244. La enjundiosa bibliografía sobre Montano y Sevilla ha sido estudiada recientemente por DOMÍNGUEZ, 2013, pp. 20-37. 15 Señala copia del informe original en la British Library MS. 33983, José PEÑA Y CÁMARA, 1948, I, pp. 219-234. 16 Cf. NAVARRO ANTOLÍN et alii, 2007, pp. 102-113, y MACÍAS ROSENDO, 2008, pp. 33-36. Sobre el ambicioso proyecto político, que produjo el confesionalismo a ultranza, el control férreo de la sociedad y la separación de jurisdicciones, cf. MARTÍNEZ MILLÁN, DE CARLOS MORALES, 1998, p. 103. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 206 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 hijo huérfano del ama de llaves del canónigo Diego Vázquez de Alderete, cuya casa sevillana frecuentaba, tal vez como profesor de los pajes, el mismo Arias Montano17. El doctor Hernández también guardó estrecha amistad con el cronista Ambrosio de Morales y Oliva (1513-1591), según este mismo declaró con ocasión de completar un poema latino epigráfico falto del último verso: “También cumplió el epigrama el Doctor Francisco Hernández, médico de su Majestad, y que lo ha embiado en Indias con cargo de reconocer todos los animales, aves y plantas de allá, y retratarlos todos, con escrivir también sus fuerças y provechos. Insigne hombre por sus letras y con quien yo desde muy moço he tenido siempre grande amistad”18. Curiosamente, la solución que dio Hernández, siempre según Morales, al pentámetro que falta después del conocido verso de Manilio (Astronomica, 4.16): Nascentes morimur, finisque ab origine pendet / ipsaque uita suae semina mortis habet, es más propia de un científico, que la obsecuente con la doctrina astrológica con que Morales completó el epigrama: Illa eadem, uitam quae inchoat, hora rapit19. Estos contactos y amistades que acreditaban su preparación debieron de pesar para que el 24 de diciembre de 1569 Felipe II nombrara a su médico de cámara Dr. Hernández “protomédico general de nuestras Indias, islas y Tierra Firme del Mar Océano y hazer la Ystoria de las cossas naturales”, para lo cual mandaba “librar los 80.000 mrs. que tiene de salario cada año por médico de Vuestra Mgtd. durante el tiempo de los cinco años que en ellos se a de ocupar”20. A primeros de septiembre de 17 La condición ministril o pupilar del futuro gran secretario Mateo Vázquez de Leca (ca. 1541-1591) tiene una fuente posterior discutida, el erudito Juan de Torres Alarcón, según señalamos en SOLÍS DE LOS SANTOS, 2011, p. 397, n. 24. 18 Cf. A. DE MORALES, 1575, fol. 71v. Esta mención acerca de Hernández la señaló Nicolás ANTONIO, en la edición príncipe de su Bibliotheca Hispana, Roma, 1672, I, p. 372) (= ANTONIO, 1783, ed. F. PÉREZ BAYER, I, p. 432). Estudian exhaustivamente a estas figuras de nuestro humanismo en su imprescindible repertorio, Jenaro COSTAS RODRÍGUEZ, 2012, pp. 572- 600, y J. SOLÍS DE LOS SANTOS, 2012a, pp. 78-81, respectivamente. 19 El epigrama es el catalogado Carmina Latina Epigraphica 1489, acerca del cual nos confirma nuestra colega Rocío Carande que no existen estudios sobre esos ejercicios humanistas. 20 Cf. AGS, Quitaciones de Cortes, Leg. 17, según J. M. JIMÉNEZ MUÑOZ, 1977, p. 56. Desconocemos de dónde Francisco GUERRA, 2009, p. 744, ha podido afirmar que para su misión en el Nuevo Mundo por 5 años le adjudicaron un salario anual de 2.000 ducados, esto es, 750.000 maravedís, según la paridad 1/375, constante en el siglo XVI, que señalara Ramón CARANDE, 1987, p. 225. El propio doctor se quejaba así a Felipe II en carta de 22-X-1575: “después que vine a estas partes (sc. Nueva España) no se me ha hecho más merced que la del salario que truje”; cf. CODOIN I, 1842, p. 369; era el mismo sueldo que el del cronista real, cf. J. SOLÍS DE LOS SANTOS, 2010, p. XCII, n. 71. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 207 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 1570 el protomédico partió del puerto de Sevilla21 con su hijo Juan y el geógrafo Francisco Domínguez. Las breves escalas en Canarias y Santo Domingo las empleó para realizar herborizaciones en esos territorios22, hasta por fin alcanzar, vía La Habana y Veracruz, la ciudad de México, en cuya Audiencia presentó las credenciales el 1 de marzo de 1571. Durante los primeros años de su estancia recorrió “esta nueva Hespaña, que creo ser la maior parte de quanto hay en el mundo, por razón de sus diversos temples, grandeza y fertilidad”23, reunió, clasificó y estudió más de 3.000 especies vegetales —muchas de ellas plantas exóticas, como el achiote, el ají o chili, el cacao, el maíz, el peyote, el tabaco, el tomate y la datura estramonium—, más de cuatrocientos animales de la fauna mexicana, incluyendo mamíferos, ovíparos, reptiles e insectos, y treinta y cinco minerales utilizados en medicina24. Desde marzo de 1574 hasta su partida para España en febrero de 1577 residió en la ciudad de México, para ordenar el material, experimentar los efectos curativos de las plantas registradas, ejercer la medicina clínica, y escribir. En sus investigaciones llegó, a veces, a ensayar en sí mismo las medicinas usadas por los indígenas, con riesgo de su vida, como testimonia en esta epístola poética (vv. 115-116). Desde España el rey se impacientaba por conocer el resultado de la investigación de su protomédico, quien, llevado por un afán de perfección característico del homo scientificus, se demoraba en el labor limae de sus escritos y dibujos. En la misma carta ya citada, de México, 20-III-1575, en la que se disculpaba por no haber enviado aún los informes de su trabajo, anotó de su puño y letra el Rey Prudente: “Vista (sc. la carta): escríbase al Virrey, con relación que este Doctor ha prometido muchas veces enviar los libros de esta obra y que nunca lo ha cumplido: que se los forme y los envíe en la primera flota a buen recaudo”25. En 24-III-1576 envió al rey desde la ciudad de México “diez y seis cuerpos de libros grandes de la Historia Natural de esta tierra”, lo que se trataba de una segunda 21 Cf. Archivo General de Indias, Sevilla, en adelante AGI, Catálogo de pasajeros a Indias durante los siglos XVI, XVII y XVIII, vol. V, t. I, p. 389, nº 2651: “El doctor Francisco Hernández, natural de Toledo, con su hijo Juan Fernández, a Nueva España y Perú, como protomédico general”. 22 Cf. J. E. CAMPILLO ÁLVAREZ, 2001, pp. 451-458. 23 Según señaló en un informe al rey, 31-III-1573, conservado en Sevilla, AGI, Audiencia de México, Leg. 98-99, que publicó por J. L. BENÍTEZ MIURA, 1950, p. 401. 24 Cf. G. SOMOLINOS D’ARDOIS, 1951a, pp. 435-484. 25 Cf. CODOIN I, 1842, p. 369; también reproducida por J. T. MEDINA, 1900, II, pp. 282-283. La Corona española tuvo un interés constante en la botánica del Nuevo Mundo para evitar el monopolio veneciano que controlaba la importación de las drogas orientales, según F. GUERRA, 1966, pp. 29-54. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 208 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 versión, todavía provisional, elaborada a partir de sus apuntes y notas26, porque al regresar a Sevilla el 16 de septiembre de 1577, tras haber “servido muy bien y con mucho cuidado, como las obras darán testimonio y le cuesta parte de su salud, porque la lleva bien quebrada”, traía “22 cuerpos de libros además de los 16 que había enviado y lleva sesenta y ocho talegas de simientes y raíces y ocho barriles y cuatro cubetas y en lo uno y en lo otro van los árboles y yerbas que V.M. mandava ver”, según consta en el despacho del virrey Martín Enríquez de Almansa a Felipe II27. A pesar del interés acuciante del rey por este trascendental eslabón de su política cultural y económica, al que en ningún momento dejó de corresponder el protomédico28, pronto surgieron en la Corte objeciones al costoso proyecto de edición, a lo que se añadió la circunstancia de haber fallecido el principal valedor de Hernández, Juan de Ovando (8-IX-1575), además de otros intereses inexplicables. El cosmógrafo Juan Bautista Gesio, pocos meses después de haber llegado Hernández a Madrid, pidió al rey, en carta fechada el 18 de febrero de 1578, que no se publicasen los trabajos geográficos y las tablas graduadas que el doctor Hernández traía de México, aduciendo que podían perjudicar los intereses castellanos en las disputas de límites que, con motivo de la línea de demarcación, se venían sosteniendo entre castellanos y portugueses29. Pese a estos contratiempos, el Consejo de Indias recomendó con cargo a las arcas reales la publicación de todo el material elaborado por el protomédico, pero el rey respondió mediante un rescripto de 20-III-1578 con este alarde de prudencia presupuestaria y miopía política: “Mírese más en lo que vendría a costar la impressión que se podría sacar della; que haviendo de costar mucho los libros, creo que pocos los comprarían, y si sería mejor que se hiziese un ejemplar de mano con sus figuras de pintura y lo demás que contiene, de que se fuessen sacando en volúmenes pequeños y manuales las materias sumariamente, de manera que ni la 26 Presentan un resumen de esta correspondencia y trasiego de libros, J. M. LÓPEZ PIÑERO, J. PARDO TOMÁS, 1996, pp. 44-45. 27 Carta de México, 30-III-1577, publicada por J. T. MEDINA, 1900, II, p. 272. Se ha conservado en AGI una relación de estas plantas vivas y demás materia médica redactada en Sevilla, en la que se nota la intervención del propio Hernández. Fue hallada por Marcel Bataillon, quien envío copia para su publicación a G. SOMOLINOS D’ARDOIS, 1960, pp. 250-251. 28 En su informe para real cédula conservada en AGI: “que V. M. mande se impriman estos libros y se comunique a todos (porque también vienen traducidos en lengua mexicana por el provecho de los naturales de aquella tierra, lo cual no me costó poco trabajo, y aún se van traduciendo en español) y esto sin dilación”, cf. J. T. MEDINA, 1900, II, p. 292. 29 Da explicación de la evidente mala fe del cosmógrafo G. SOMOLINOS D’ARDOIS, 1960, pp. 268-269. Sobre la actuación en estas comisiones del protomédico Francisco Vallés (1524-1592), cf. nuestro comentario infra a vv. 26-30. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 209 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 impresión destos viniese a ser tan costosa, ni después dexasse de correr y venderse, con que paresce que se conseguiría el fin de la utilidad pública”30. Lo que buscaba ahora la Corona era un promptuario con la finalidad práctica de la terapéutica, lo cual parece que no se conllevaba con la estructura descriptiva de los originales hernandinos31, ni, desde luego, con el carácter meticuloso y científico de quien había llevado a feliz término toda la investigación, siguiendo, por lo demás, las regias instrucciones. Así pues, los originales de la primera investigación sobre botánica y farmacopea del Nuevo Mundo, casi preparados ya para su editio maior, permanecieron en poder del monarca hasta que en 1580 el mismo Consejo, siguiendo el mandato real, los entregó al médico de cámara napolitano Nardo Antonio Recchi de Monte Corvino (c. 1533-1595) para que realizara la selección, y, terminada ésta antes de marzo de 1582, pasaron a ser depositados en la biblioteca de El Escorial32. Hasta esta fecha alcanza la redacción de esta epístola poética del médico Hernández al biblista Arias Montano, dado que en los últimos versos se queja con total claridad de que un desconocedor del tema de sus libros ha venido a encargarse de su revisión con plena responsabilidad sobre los mismos (vv. 121-130). Ya en los versos del comienzo, entre súplicas de defensa y ayuda (vv. 24, 31, 34), había anticipado a su destinatario que envidiosos y maldicentes cortesanos difamaban su casi heroica labor investigadora en el Nuevo Mundo (vv. 26-30). Tal vez a poco de arribar a la desembocadura del puerto fluvial (v. 1), con la salud quebrantada, y percatándose poco después en la misma metropoli de la aplastante burocracia, comenzara a pergeñar esta poética demanda de protección y amparo a quien también fue gran amigo de su fallecido patrón. Otro empuje en la elaboración de la poética misiva podría haberse producido en los intervalos de la crisis de su enfermedad que lo llevaría a otorgar testamento33. En ese lapso de tiempo desde la llegada a Sevilla hasta la 30 Cf. A. HEREDIA HERRERA, 1972, I, p. 211. 31 Cf. F. GUERRA, 1986, p. 309. Es probable que por su avanzada edad y achaques se le desacartara para epitomizar su propia investigación, según sugiere el pormenorizado análisis de estos hechos J. M. LÓPEZ PIÑERO, J. PARDO TOMÁS, 1996, p. 52. 32 Como indicamos en nuestro estudio NAVARRO ANTOLÍN, SOLÍS DE LOS SANTOS, 2011, p. 299. Las vicisitudes del resumen de Recchi y su historia editoral están estudiadas con relación al resto de la obra científica en la traducción del mismo por R. ÁLVAREZ PELÁEZ, F. FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, 1998, I, pp. 58-113 33 No murió en 1578 como se creyó por el testamento y se vino admitiendo en publicaciones académicas, sino el 28 de enero de 1587, cf. J. T. MEDINA, 1900, II, p. 272; partida de defunción publicada en G. SOMOLINOS D’ARDOIS, 1951b, pp. 50-52. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 216 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 quanta fides istis scriptis sit debita, quanta gratia, conatus maneat quae gloria nostros; in rebus magnis si tantum ad culmina celsa 45 direxisse gradum magnum est plenumque decoris, atque scelus patret qui his detractoribus aures praebeat immani diruptus uiscera morbo. Transeo quam tulerim fastidia longa per annos (sanguine iam gelido languens sterilique senecta) 50 septenos, mare bis mensus terrasque repostas, expertus caelum mutatum alimentaque passim iam pridem consueta mihi lymphasque malignas, praeterea ingentes aestus et frigora magna, uix ullo superanda modo mortalibus aegris, 55 siluosos etiam colles atque inuia lustra, flumina, stagna, lacus uastos latasque paludes. Non refero Indorum consortia perdita, fraudes, nec canimus tantas, dira aut mendacia, queis me non semel incautum lusere ac uerba dederunt, 60 insigni cura uitata, industria et astu; et quoties uires plantarum et nomina falsa quarundam accepi fallaci interpretis usus oraclo; medica decuit quae uulnera caute interdum methodo curare atque auspice Christo. 65 Pictorum haud numerem lapsus, qui munera nostra tangebant aderantque (meae pars maxima curae, ne quicquam digitum latum distaret ab ipsa reddenda forma, patule sed cuncta liquerent mimesi magnaque fide et splendore corusco), 70 atque moras procerum, quae me properante molestae saepe fuere meis ausis ac nixibus. Aut quid, quae euenere mihi gustanti pharmaca, dicam noxas ac uitae pariter discrimina magna? Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 217 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Aut morbos, nimii mihi quos peperere labores, 75 nunc etiam infestos et in ultima tempora uitae desaeuituros, quotquot durabit in annos? Cetosue hostiles lacubusque natantia monstra integros homines uasta capientia in aluo? Quidue famem atque sitim? uel mille animalia blandam 80 sanguiferis punctis passim afficientia pellem? Rectores taetricos atque agmina inepta ministros? Siluestre Indorum ingenium nullisque docendis naturae arcanis promptum aut candore paratum? Praetereo, inquam, haec et solum quod fecimus ipsi 85 auxilio diuum eximio Christoque secundo, Hesperiae occiduae lustrantes dicimus oras. Viginti plantarum igitur pariterque quaternos dictamus libros (praeter qui fulua metalla subiciunt oculis hominum et genus omne animantum), 90 e quibus herbiferis profert Hispania in agris nullam, nam occiduas tantum sectamur et una caules, radices uarioque colore micantes flores; nec fructum aut folium contemno nec ipsa nomina, quorum est in uariis regionibus usus, 95 aut uires, natale solum, cultum atque saporem, aut lacrimas stipitis stillantes uulnere, morbi qui curentur eis, quaenam sit meta caloris, quis color et lignis qualis substantia subsit, et breuiter quaecumque salus humana requirit, 100 aut naturalis rerum haec narratio poscit, quam propriis uerbis potui et breuitate decenti. Quin uiuas plantas uiginti ac semina multa pharmacaque innumera, eximio mittenda Philippo, praefecto dedimus, cura ut maiore ferantur 105 in patriam Hesperiaeque hortos et culmina adornent, Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 218 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 emensamque Nouam Hesperiam duce sidere caeli, urbes ac populos, montes ac flumina, ualde rem optatam nostris, esset quo cognita mundo usque adeo diues tamque ampli nominis ora. 110 Scribimus et methodum, qua quis cognoscere plantas Indas ac nostras possit uel quo ordine cunctis occiduis usus ualeat succurrere morbis, noscereque indigenas nostrisue ex montibus alto transuectas Indas tam longo tramite in oras. 115 Pharmaca et addidimus firmo sancita periclo, experta et nobis, quos pellant corpore succos, quae superent nostris nota et quae cedere possint. Cetera nam sileo, Domino quae dante uidebis atque emendabis, quando tua moenia laetus 120 intraro, et dabitur genio Musisque potiri, curarum et uacuo dulci indulgere furori. Ergo qui credi par est, ut talia nutu alterius scribi ualeant uiresue referri, si hoc opus hanc curam atque examina tanta requirit? 125 Nec passim inuenias, humeris qui ferre labores tantos sustineant propriis subeantue libenter? Aut qui iudex esse queat censorue peritus, qui nullas usquam nascentes nouerit herbas, aut qui nec libros nostros magnosue labores 130 lustrarit, facinus quouis haud uerbere dignum sed diro? at magnos num quando uidimus ausus inuidia caruisse sua aut prurigine turpi iactaue in abiectos torqueri fulmina ualles? Ergo tu nostros, uir praeclarissime, libros 135 perlege et, indigni si non uideantur honore, conceptus ueluti cari complectere fratris et faue sicque tibi <me> obstringe in tempora cuncta. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 219 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Conspectus siglorum A : Madrid. Biblioteca Central del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Ms. FA 931 : Hernandi. De Templo Mexicano, fols. 232v-234v (olim 148v-150v). A2 manus secunda siue ipsius doctoris Hernandi. m : Francisci Hernandi, medici atque historici Philippi II Hisp. et Indiar. regis et totius novi orbis Archiatri Opera cum edita tum inedita ad autographi fidem et integritatem expressa, [De historia plantarum Novae Hispaniae], [edita a Casimiro Gómez Ortega] Matriti, ex typographia Ibarrae heredum, 1790, volumen primum [t. I], pp. XIX-XXIV. Tit. ad ariam montanû virû praeclarissimû atque doctissimû A2 : ad ariam montanû virû doctissimum et charissimum sylua (inc. signo crucis fol. 232v) A : FRANCISCI HERNANDI / AD ARIAM MONTANUM, VIRUM PRAECLARISSIMUM ATQUE DOCTISSIMUM, / CARMEN. m • 1 allapsum corr. m : allabsum A • 3 Romulea m : Romulia A • post te leuiter distinxit A • 4 maxima nostri A : gentis honorem m • 5 et clara ornamenta A : ac nostri ornamentum m • secundo A : videre m • 7 admorunt et (et secl. metri causa) plena ubera A : implerunt et pectora metri aut causa quadam em. m • 10 delicias supra u. corr. A2 • 11 quadrigemina corr. m : quadringemina A • cusurus corr. m : cussurus A • 14 populos A : tractus m • diggressus A • 15 tuemur A : colentes m • 16 occiduosque A : occiduos perperam m (post pigri leuiter distinx. A) • 17 annixi A : adnixi m • 20 Christi (xpî comp.) numinis liquido A : C. nominis m • 23 tam multis A2m : miserandis A • 24 diceris corr. m : dicaris liquido A • 25 inc. fol. 233r (olim 149) A • Permessi corr. m : permesi supra u. comp. A2 : musarum eras. A • sollers scripsimus : solers Am • 30 chelydros A2m : uenenum eras. A • 31 post decens leuiter distinxit A • decens, ac A : aequum est, haec corr. m • trudere] t//udere in ras. A • 33 eximia et celso ordine A : ac praestanti robore m • 36 sideraque (syd- A) illustri fraudentur (fraudentur comp. A) lumine solis A : om. m • 38 gratas ~ uoces (supra u. inserendum notauit A2) A2m : fando pariter prostratus adorem del., ac deinceps hunc uersum excipiam et plenas caelesti nectare uoces hab. eras. A • 39 exultans A : exsultans m • 40 spectans A : quod spectet rectius m • unde et A : ut m • noscere A2m : discere A • 45 direxisse corr. m : diriguisse male A • 46 atque m : atque comp. A • 49 pro parenth. hab. A2m • 50 inc. fol. 233v A • mare (supra u. A2) bis mensus A2m : bis mensus pelagus (eras. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 220 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 A2) A • 51 caelum mutatum recte transp. metri causa m : mutatum caelum A • 52 praeterea A : praetereo m • 55 siluosos m : sylut solet A • 60 astu scripsimus : aptu ut uid. A : arte m • 65 haud corr. m : aut A • qui (s. u. ui A2) A2m : me q. A • 66- 69 (meae ~ corusco) pro parenth. habuimus • 67 quicquam A : quidquam m • 69 mimesi magnaque fide et splendore corusco scripsimus : ///e fide ingêti (mg., ac supra u. mi///que ut uid. eras. A2) mimisi et splendore coruscis A2 : magna fide mimisi ingenti et splendore corusco perperam A : om. m • 70 quae (comp. q~ ) A : qui perperam m • 71 ausis A2m : curis A • 72 evenere metri causa em. m : obtigere A • 74 aut morbos, nimii A2m : cui morbos, magni A • 75 inc. fol. 234r (olim 150.) A • 76 desaeuituros corr. m : deseuit- A • 77 cetusue scripsimus : caetus ue A : coetusve m • 78 aluo A2m : agro A • 81 tetricos Am • 82 silvestre m : syluestre A ut semper • 83 promptum A : promtum m • 84 solum (supra u. A2) A2m : //i// in lit. A • 85 Christoque (chrystq. A2) A2m : Iesuq. A • 88 dictamus (supra u. A2) A2m : scripsimus en A • 88-89 pro parenth. hab. A2m • 89 subijciunt A : subjiciunt m • 92 caules ~ micantes A2m : fibras caules et odora flagrantes eras. A • 93 aut folium contemno A2m : foliumue sperno A • ipsa A2m : ipsas A • 94 nomina ~ usus A2m : nomenclaturas varijs regionibus aptas A • 96 lachrymas A : lacrymm • stypitis A • 96 post uulnere grauiter distinx. m • 100 narratio A2m : historia A • 103 eximio A : Augusto m • 104 fol. 234v A • 104 praefecto A2m : proregi A • cura ut maiore transp. metri causa m : maiori ut cura A • 106 Nouam nomen proprium scripsimus • sidere corr. m : sydere A • 108 optatam A2m : optam A • 109 usque ~ ora A2m : diues usque adeo et tantae amplitudinis ora A • 115 ante firmo eras. lon A • 116 experta et A2m : atque experta A • quos ~ succos A2m : quae sit ///unde facultas A • 118 cetera nam sileo A2m : namque alia omitto A • 120 intraro A : intrare m • 121 furori A2m : quieti A • 129 magnosue A : durosve m • 130 lustrarit scripsimus : lustrauit mg. A2 : uiderit (in lit. A) Am • facinus ~ dignum A2 : infandum facinus et uerbere dignum A : om. m • 131 sed diro scripsimus : s///eddiro mg. A2 : atroci A : om. m • uidimus A : invenimus m • deinceps hab. eras. diraue in abiectos torqueri fulgura colles A • 132 aut prurigine turpi A2 : turpiue liuore A • 133 ualles A2 : montes colles montes ter eras. A • 136 cari (ch- A2) A2m : charos A • fratris A2m : fratres A • 137 et ~ cuncta. A : Sicque favens, tibi me aeternos obstringito in annos. (sc. u. 134) m • sicque A2 : meque A • me addidimus metri causa • Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 221 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Al muy excelente y docto señor Arias Montano. Acabando yo de arribar a las orillas de Asta, no olvides, Montano, a este viejo camarada tuyo, a quien hace años, por vez primera en la tierra romúlea, fue dado conocerte y tratarte a ti, raro milagro de la naturaleza y la más alta 5 e ilustre distinción de nuestra época, y de nuevo por segunda vez, después del retiro aquel donde te instruyeron, Montano, las nueve hermanas, cuyos pechos te arrimaron henchidos de las causas de la naturaleza, de diversas lenguas y de la luz de lo divino, dentro de los peñascos igníferos y los muros para Felipe sagrados, 10 delicias del rey y su residencia bienaventurada. Y de allí, para imprimir la Biblia en cuatro lenguas, colosal e insigne obra y de enorme esfuerzo, marchaste de buen grado hacia los refinados belgas y, dejando la patria, recorriste pueblos ateridos encaminándote al Norte, 15 mientras yo investigaba en regiones remotas los arcanos de la naturaleza, sin descanso, y navegaba rumbo a las Indias occidentales, esforzándome por cumplir el mandato clemente de Felipe, soberano de Hesperia, que defiende al mundo desgarrado, establece leyes santificadas, rehabilita a los caídos, 20 aniquilando a los injustos y a los enemigos de la divinidad de Cristo. Por tanto, tras variadas peripecias, cumplidos mis deberes con el celo que pude por tierra y por mar, acógeme a mi vuelta, ajetreado por tribulaciones sin cuento, y ampárame en tu regazo, pues dicen que eres 25 un hábil guardián y fiel colono del Permeso. Hay envidiosos que ladran a mis espaldas y esparcen ponzoña e intentan condenar unos trabajos inofensivos, que no han visto o, si los leyeron, no los entendieron, que no merecen ni que estén bajo tierra, ni aun que la gente de bien 30 les preste oídos cuando arrojan maldades por sus bocas viperinas. Es conveniente que tú repelas a estos monstruos y los arrojes al Orco, con tu sincero candor, tu sabiduría y tu destreza, con tu severidad, tu eximia lealtad y excelso rango, para que la virtud no sucumba, desamparada, al faltarle un defensor, Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 222 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 35 ni los puercos jabalíes chapoteen en las límpidas fuentes, ni los astros se vean frustrados por la brillante luz del sol. La ocasión llegará en que te pueda estrechar con mi diestra, y escuchar tu grata voz y hablarte en persona. Entonces yo, como si visitara el santuario de las Musas, 40 exultante sobremanera, nada callaré, Montano, que importe a mi causa y de donde puedas conocer, cuánto crédito se debe a estos escritos, cuánto reconocimiento, y qué gloria aguarda a mis esfuerzos; si en las grandes empresas sólo haber dirigido el paso 45 hacia las altas cumbres es algo grande y lleno de hermosura, hete aquí que un crimen perpetraría quien a estos detractores preste oídos, mientras revientan sus entrañas de celos descomunales. Paso por alto cuán largas penalidades soporté por siete años (ya debilitado con mi sangre helada y estéril vejez), 50 recorriendo dos veces el mar y las tierras remotas, sufriendo cambios de clima, y tiempo ha que por doquier me acostumbré a alimentos y aguas corrompidas, amén de intensos calores y fríos extremos, a duras penas tolerables por hombres enfermos, 55 también montañas boscosas y selvas intransitables, ríos, pantanos, inmensos lagos y ciénagas anchurosas. No menciono los depravados tratos de los indios, ni relato sus engaños tan grandes, ni sus terribles mentiras, con las que más de una vez se burlaron, incauto de mí, y me engañaron, 60 aunque logré evitarlas con singular esmero, trabajo y astucia. Y la de veces que di por buenas las cualidades y nombres falsos de algunas plantas haciendo caso del dictamen falaz del intérprete; heridas que en ocasiones cuidadosamente debí sanar con la ciencia de la medicina y la ayuda de Cristo. 65 No podría enumerar los errores de los pintores que acometían mis encargos y me asistían (era mi mayor preocupación que nada se apartara ni el ancho de un dedo de la figura real que debían reproducir, sino que todo quedara claro en su extensión, gracias a una imitación de gran fidelidad y brillante nitidez), Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 223 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 70 ni los retrasos de los dignatarios, que, dándome yo prisas, estorbaron muchas veces mis intentos y esfuerzos. ¿O qué decir de las dolencias y asimismo grandes peligros de muerte que me sobrevinieron por catar los fármacos? ¿O las enfermedades que me causaron las excesivas fatigas, 75 aún hoy dañinas y que se recrudecerán hasta la postrera hora de mi vida, por cuantos años me dure la existencia? ¿O los cetáceos hostiles y los monstruos que nadaban en los lagos, capaces de contener a hombres enteros en su vasto vientre? ¿Y qué el hambre y la sed? ¿O los miles de insectos que por doquier 80 atormentaban mi blanda piel con sangrientas picaduras? ¿Y los siniestros regidores y oficiales, inepta tropa? ¿Y el carácter salvaje de los indios, nada inclinado a revelar los secretos de la naturaleza ni dispuesto de buena fe? Paso por alto, digo, estas cosas, y sólo cuento las que yo hice 85 con el singular auxilio de los santos y con el favor de Cristo, mientras recorría las regiones de la Hesperia occidental. Pues bien, he redactado veinte y cuatro libros de plantas (además de otros que ponen a la vista de los hombres los metales dorados y toda clase de animales); 90 de estas plantas España no produce ninguna en sus campos herbosos, pues sólo buscamos las occidentales, y juntamente tallos, raíces y flores vistosas y coloridas, sin olvidar el fruto, ni la hoja, ni los nombres, cuyo empleo varía según las regiones, 95 o las propiedades, el suelo donde nacen, el cultivo y el sabor, o las lágrimas que gotean del corte de un tronco, las enfermedades que se curan con ellas, cuál es su límite de calor, cuál su color, qué clase de sustancia hay bajo la corteza, y, en suma, cualquier cosa que la salud humana requiere, 100 o exige esta descripción de la naturaleza de los seres, con los vocablos más apropiados que pude y con la debida concisión. Es más, entregué al virrey veinte plantas vivas y muchas semillas e innumerables fármacos, para que se enviaran al egregio Felipe, Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 224 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 para que fuesen llevados con mayor cuidado a la patria 105 y adornaran los jardines y terrazas de España, y el recorrido por Nueva España bajo la guía de las estrellas del cielo, las ciudades y pueblos, las montañas y ríos, hazaña muy deseada por los nuestros, para que el mundo conozca una región hasta tal punto rica y de tan ilustre nombre. 110 Escribí también un método con el que cualquiera podría conocer las plantas indias y las nuestras, o con qué plan la experiencia puede remediar todas las enfermedades americanas, o reconocer las indígenas y las transportadas desde nuestros montes en tan largo viaje por alta mar hasta las regiones indias. 115 También añadí los fármacos comprobados por una verificación sólida, con los que experimenté incluso personalmente qué venenos expulsan del cuerpo, cuáles superan a los que ya conocemos, cuáles pueden ser peores. Pues el resto me lo callo, que, si Dios quiere, verás y corregirás, cuando haya entrado gozoso en tus murallas 120 y me sea dado disfrutar de tu talento y de tus musas, y entregarme libre de las cuitas a la dulce inspiración. Por tanto, ¿cómo es posible creer que tales cosas puedan escribirse o dar cuenta de sus propiedades según el criterio de alguien distinto, si esta obra requiere tal atención y tan profundos estudios? 125 ¿Acaso podrías encontrar en alguna parte quienes resistan o soporten sobrellevar tan grandes trabajos sobre sus propios hombros y de buena gana? ¿O qué juez o censor podría ser experto sin conocer unas hierbas que no crecen en parte alguna, o sin haber repasado ni los libros ni los amplios trabajos nuestros, 130 crimen que no merece cualquier azote, sino uno terrible? ¿Pero es que alguna vez hemos visto que las grandes empresas estén libres de la envidia que las acompaña o de la vergonzante comezón, o que los rayos lanzados estallen contra lo hondo de los valles? Por tanto, tú, varón ilustrísimo, lee a fondo mis libros 135 y, si te parecen dignos de honor, abrázalos como a las criaturas de un hermano querido, y danos cobijo, y así amárrame a ti para toda la vida. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 225 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 Notas de comentario Titulus. Como se puede leer en aparato crítico, el título y la denominación de carmen se debe al editor Gómez Ortega, pues en el original, después de la cruz que solía señalar en la época el comienzo de un escrito diferente, consta un cambio en el apelativo que denota a las claras la zozobra del autor: “al muy docto y querido”. Tampoco tenía muy claro nuestro científico el subgénero literario de su versificada misiva, y borró Sylva, sin añadir término alguno. 1 Astae] Se refiere, sin duda, a Sanlúcar de Barrameda. Hernández, que, como hemos visto, tradujo y anotó la Historia Natural de Plinio el Viejo, estaba familiarizado con la toponimia clásica de la región, y dentro de la licencia poética que le concede su versificada epístola, ha identificado la antigua Hasta Regia, yacimiento arqueológico ubicado en Mesas de Asta, término de Jerez de la Frontera cerca de Trebujena, con el puerto de la desembocadura del Guadalquivir. El pasaje de Plinio, Nat. 3.11 no puede ser más esclarecedor: Et a laeua Hispal colonia cognomine Romulensis [...] at inter aestuaria Baetis oppida Nabrissa cognomine Veneria et Colobana, coloniae Hasta quae Regia dicitur. Hernández lo traduce así: “Entre los esteros del Betis está Nebrissa que llaman Veneria y Colobona, Colonias; Asta, que llaman Regia”, con la siguiente apostilla marginal: “Un despoblado es cerca de Xerez, que guarda hoy su nombre antiguo. Y el estero que dize Ptolomeo estar cerca de Asta es Sanlucar de Barrameda, do fue el Templum Luciferi”; cf. M. C. NOGUÉS DE TÉLLEZ, 1966, pp. 141 y 149. 2-3 cernere ~ noscere] El giro, basado en la fórmula cernere et tangere, conlleva una fuerte carga encomiástica (“solo verlo ya era un privilegio, cuanto más tratarlo”), y refleja una gradación ascendente en el proceso de amistad, pues sin duda aquí noscere entraña un grado más de intimidad que cernere. La amistad con Benito Arias Montano (1527-1598), como se ha dicho supra, databa de su etapa sevillana, hasta 1556. 3 Romulea ~ terra] Gómez Ortega ha corregido en Romulea, gentilicio harto común en la poesía latina, pero como epíteto de la propia Roma o para denominar un municipium del antiguo Samnio. El nombre oficial de la antigua Hispal, después del estatuto municipal dado por Gayo Julio César, muy probablemente en su estancia a finales de abril del 45 a. C., fue Colonia Iulia Romula Hispalis, aunque muchos escritores de los siglos XVI y XVII utilizan Romúlea, tal vez por derivación del pasaje citado de Plinio, Nat. 3.11, colonia Romulensis; bajo esta denominación es como Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 232 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 antecedente en la célebre sentencia de Heráclito “Los cerdos gozan más en el cieno que en el agua limpia” (Frag. 13 DIELS-KRANZ), y la metáfora en el lamento de Coridón, VERG. Buc. 2.58-59 : heu heu! quid uolui misero mihi? floribus austrum / perditus et liquidis inmisi fontibus apros. 36 Sideraque ~ solis] Por su parte, este v. 36 de nuestra edición evoca la imagen evangélica de la luz de la Verdad que expulsa las tinieblas del error, conforme al versículo de Mat 5, 14: Vos estis lux mundi, que Pedro de Fuentidueña, amigo íntimo de Montano, glosa en su célebre sermón pronunciado en la sesión del Concilio de Trento de 30-IX-1562, donde emplea la imagen del sol que presta su luz a los astros: Vt quemadmodum astra Solis lumine percussa sic lucent, splendentque ut in illis intuentium oculi lucem candidissimam Solis, illiusque uim admirabilem deprehendant, sic in Apostolorum sermonibus, et operis Christi splendore collustratis, diuinitatis Eius apertissimam significationem, et expressissimam uestigia mortales omnes contemplarentur. Hernández, en definitiva, solicita la ayuda de Montano contra sus detractores, los falsos doctores, para que con su autoridad e influencia prevalezca y resplandezca la verdad de este asunto, “y los astros no se vean privados de la brillante luz del sol”. En este sentido hemos preferido conservar este verso, que en el autógrafo no se eliminó, aunque se habría esperado en las coordinadas dependientes de ne, v. 34, que amplifican, en verdad, el contenido de dicho verso, las partículas disyuntivas aut foedi, 35, y sideraue. Pero ya hemos visto alguna tendencia a la expresión posclásica en el giro escolástico decens <est>, que no admitió el purista Gómez Ortega. 38 et coram ~ uoces] Las rectificaciones de este verso son muy significativas del estado de zozobra emocional en que el protomédico compuso la epístola: atenuó las excesivas y hasta serviles muestras de respeto (et coram quando pariter prostratus adorem / excipiam et plenus caelesti nectare uoces) por otras más cálidas y acordes con el reencuentro de dos viejos amigos que hace tiempo que no se ven (et coram gratas audire et reddere uoces). 39 Musarum ~ sacraria] El gramático Servio, en su tratado De centum metris, aplica idéntica imagen a Ceyonio Rufio Albino, prefecto de Roma en 389-391, a quien dedica el opúsculo, y que se crío en una casa, quo uelut ad Musarum sacraria uenitur (GLK IV 456,6), pues su padre y su tío eran reputados hombres de letra. 45 plenumque decoris] El sustantivo decōris /decóris/ significa belleza corporal; en cambio, belleza moral, honra, etc., se dice decŏris /décoris/, que resultaría imposible Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 233 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 en este lugar del hexámetro; sin entrar en lo que quiso escribir Hernández, que acató Gómez Ortega en su edición exclusivamente latina, se equivocan una vez más en sus traducciones, T. HERRERA ZAPIÉN, 1984, p. 29 (“el paso es grande y pleno de honra”), y R. CHABRÁN, S. VAREY, 1992, p. 630 (“the effort brings honor to the endeavor”). 49 La formulación de este hexámetro, que el autor puntúa como paréntesis explicativo, evoca la descripción que hace el héroe Entelo de la fría y pesada vejez en VERG. Aen. 5.395-396, gelidus tardante senecta / sanguis hebet, frigentque effetae in corpore vires (cf. asimismo Aen. 8.508, 9.610). 51 mutatum caelum] Hernández, que viajó allende el mar, tiene aquí en mente el conocido uersus memorialis de HOR. Ep. 1.11.27, caelum, non animum, mutant qui trans mare currunt, del que se hizo eco SEN. Ep. 18.1, animum debes mutare, non caelum. 60 industria et astu] Elegimos astu (nuestro galeno también debió de pagar con la misma moneda a los indios) frente a una discutible p, basándonos en una clarísima u del autógrafo, y en la cláusula de análogo significado de VERG. Aen. 11.704 consilio uersare dolos ingressus et astu. 63-64 medica ~ methodo] Hernández realiza sus curaciones en la tradición que hace de la medicina un arte liberal, no mecánica, como señala E. MONTERO CARTELLE, 2010, p. 49. Recurriendo a la terminología sobre la clasificación de los médicos de la época helenística, fijada en latín, empirica, methodica, logica (I SID. Orig. 4.4.1), destaca la dignidad intelectual de la actividad que ha llevado a cabo durante su misión en el Nuevo Mundo, como él mismo señaló acerca de la práctica médica de los indígenas mexicanos: “Estos ni estudian la naturaleza de las enfermedades y sus diferencias, ni acostumbran recetar medicamentos, ni siguen método ninguno en las enfermedades que han de curar. Son meros empíricos”; según la traducción de GARCÍA PIMENTEL, 1946, pp. 86 y 271, sobre la ed. facsimilar del ms. 9-2101, de la Real Academia de la Historia, De antiquitatibus Nouae Hispaniae authore Francisco Hernando (México: Talleres Gráficos del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, 1926), excelente versión con indagación de fuentes que se reproduce en SOMOLINOS PALENCIA, coord., 1984, p. 100. De la misma manera, en v. 69 intentará entroncar la realización y polémica de los dibujos de las plantas con la concepción artística de la pintura. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 234 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 66-69 (meae ~ corusco)] La consideración de estos 4 versos como frase parentética en el relato de la concienzuda elaboración de los dibujos de las plantas la fundamos en la irresolución por parte del autor del problemático verso 69. 67 digitum latum] La metáfora del ancho del dedo o de la uña para denotar la máxima proximidad, la imitación perfecta o el pleno consenso ya se documenta en Plauto (Aul. 56-57, si hercle tu ex istoc loco / digitum transuorsum aut unguem latum excesseris) y es frecuente en Cicerón (Acad. 2.58, ab hac regula mihi non licet transuersum, ut aiunt, digitum discedere). De la popularidad de esta expresión proverbial entre los humanistas da cuenta Erasmo; cf. Adagia I, 5, 6 (406 LB II, 184 E); Moriae encomium 55 (LB 479), a legibus, quarum ipse et auctor et exactor est, nec latum digitum discedere. 68 reddenda forma] La reproducción de las plantas por el dibujo es una práctica tradicional en los tratados clásicos de las Naturales historiae, en especial, en los herbarios, donde se registraban las plantas de las que se extraían los medicamentos denominados simples en la farmacopea. Esta práctica de la pintura anexa a las herborizaciones no estuvo exenta de controversias académicas (Picturas simplicium medicamentorum esse fallaces) a causa de la poca fiabilidad de las copias, según el impreso que señala REEDS, 1976, 530, n. 49: Sebastián de Monteux, Annotatiunculae [...] in errata recentiorum medicorum per Leonardum Fuchsium Germanum collecta (Lyon: Bounyn, 1533), que tanto Hernández como Montano debían conocer. 69 mimesi] Hemos decidido restablecer este verso, que omite Gómez Ortega tal vez con mejor criterio, porque no existe en el autógrafo, pese a los titubeos hipermétricos, una inequívoca voluntad de su eliminación. Hernández escribe, con mayor claridad que ninguna otra palabra, mimisi, y esta precisión descarta alguna conjetura que habría banalizado el relato de la elaboración de los dibujos, como quaeque fide immisi, “y que incluí con fidelidad...”, etc. Hernández se refiere aquí al concepto aristotélico de imitación, mimesi, influido por la pronunciación itacista o neogreca preponderante en los tratadistas hispanos de la época, según señala en general J. LÓPEZ RUEDA, 1973, p. 171. El dibujo y el color como medio o elemento con que ejercer la “imitación” aparece en el tratado canónico en que el Estagirita aborda el concepto artístico de mímesis, ARIST. Poet. 1447a, 18-19: !σπερ γ'ρ κα* χρ,µασι κα* σχ.µασι πολλ' µιµο1ντα4 τινες 6πεικ7ζοντες (ο9 µ:ν δι' τ<χνης, ο9 δ: δι' συνηθε4ας) [“porque lo mismo que algunos imitan muchas cosas representándolas con colores y dibujos (unos gracias al arte, otros, a la costumbre)”], y quedará plasmada Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 235 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 en el conocido tópico horaciano Vt pictura poesis (HOR. Ars 361); cf. NAVARRO ANTOLÍN, 2002a, p. 219, n. 136. Son conceptos y términos que el Plinio del Nuevo Mundo no podía desconocer, pues tuvo tal grado de conocimiento de la lengua griega que pudo traducir los Theriaca de Nicandro, según testimonió en su comentario a PLIN., Nat. 21.10: “escripto sobre Nicandro poeta colofonio al qual en verso latino en nuestra mocedad interpretamos”; cf. M. C. NOGUÉS DE TÉLLEZ, 1966, p. 842. En la Antigüedad la primera vez que aparece el vocablo en latín, transcrito correctamente, es en el comentario de Porfirión a HOR. Ep. 1.17 y 1.18, para conceptuar las imitaciones dramáticas de esos pasajes, PORPH., HOR. Ep.. 1.17.46: Indotata mihi soror est. Mimesis figura, hoc est, imitatio poscentis aliquid. Bajo este mismo concepto, la lexicografía latina renacentista había incluido la voz MĪMĒSIS con referencia a QVINT. inst. 9.2.58, “sed Graece”, puntualizará el Lexicon de FORCELLINI. En composiciones en verso no hay rastro en ninguna etapa de la latinidad: ni mimisis ni mimesis aparece en textos latinos poéticos en la amplia base de datos de Brepols (http://0-clt.brepolis.net.fama.us.es/cds/pages/Search.aspx. Fecha de consulta, 24/04/2014). R. HOVEN, 1993, p. 219, registra el uso del adverbio mimitice en Calvino, con itacismo, en una obra sobre un tema que el propio Hernández trató en hexámetros latinos, la doctrina cristiana; cf. J. CALVEN, Christianae religionis institutio (1559), 4.19.7, col. 1070: Ad eum modum et apostoli manus imponebant, pro eo tempore quo uisibiles spiritus sancti gratias ad eorum preces administrari Domino placebat; non ut posteri uacuum et frigidum signum (quod simiae istae faciunt) mimitice tantum et sine re effingerent (= 1543, fol. 460). Lo cual es indicio de la grafía de la palabra con dicha pronunciación itacista en amplios ámbitos académicos, antes que, por el carácter herético de esta obra, un influjo directo que hubiere inspirado a nuestro protomédico humanista. 70-71 moras procerum] Nada más llegar a Nueva España, Hernández chocó contra un muro de trabas administrativas y de frialdad, cuando no pasividad, en la colaboración con su empresa, tanto por parte del virrey, la real audiencia y el ayuntamiento, como de los médicos locales, a los que nada gustó la aparición de un superior nombrado desde España. En carta de México, 15-V-1571, escribía al rey: “dar cuenta a V.M. es que he sabido que algunos oydores destas reales audiencias dizen que han de admitir appellaçión de las causa q’ ante mi se tratharen, teniendo V.M. prouehido por ley expressa lo contrario”. [...] “lo qual sería impedir totalmente el uso de mi offiçio”; cf. J. L. BENÍTEZ MIURA, 1950, p. 397. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 236 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 73 mihi gustanti pharmaca] Durante su expedición a Michoacán, en los últimos años de su estancia en México, el protomédico sufrió un gravísimo envenenamiento, cuando, en plena investigación de los efectos producidos por los remedios encontrados, probó el jugo de la planta llamada quauhtlepatli por los mexicanos y chupiri por los tarascos. 77-78 Cetosue ~ in aluo] Sin duda, tiburones y caimanes. Entre los trabajos que el doctor Francisco Hernández trajo al regreso de su misión científica en Nueva España figura un De pisce tiburone, obra que el jesuita Juan Eusebio Nieremberg, en su Historia naturae maxime peregrinae, lib. XI, cap. XX, incluyó íntegra y sin modificar, indicando la procedencia hernandina; cf. NIEREMBERG, 1635, p. 252. 81 agmina inepta, ministros] Eco horaciano; cf. HOR. Ep. 1.19.19, imitatores, seruus pecus. 86 Hesperia occidua] Pleonasmo explicativo, “Occidente occidental”, para aludir al territorio denominado entonces Nueva España; cf. v. 106 Nouam Hesperiam, que consideramos como nombre propio. 87-117 Viginti plantarum ~ cedere possint] Hernández hace en esta treintena de versos un balance de su labor en tierras mexicanas. Es una exposición sucinta de sus logros y méritos muy similar a la que incluyó en el Memorial pidiendo mercedes que, por las mismas fechas, dirigió a Felipe II, cuyo arranque reproducimos: “Sacra, Católica, Real Magestad. El doctor Francisco Hernández dice: que ha residido, por mandato de v. m., van para ocho años en la Nueva España, en los cuales ha procurado pintar y describir las cosas naturales de aquella tierra lo mejor y con más verdad que le ha sido posible, y hacerla medir en longitud y latitud por el cielo, y escribir la historia de las Regiones Occidentales con sus repúblicas y costumbres, debuxos de dioses, de sacrificios y de otras antigüedades, y porque la historia natural deste orbe se juntase con la del otro, trae acabados de traducir y comentar los treinta y siete libros de la Historia natural de Plinio, en nueve volúmenes, y fuera desto, escriptas las plantas de la isla de Sancto Domingo, Habana y Canaria, según la brevedad del tiempo en que en ellas de pasada estuvo, y las plantas desta tierra que nascen en la Nueva España, declarando cuáles son naturales y cuáles comunicadas a ella desta tierra, y la manera que se debe tener en conocer las plantas de acá y de allá. Ítem otro tractado de sesenta purgas naturales de aquella región y peregrinas a ésta, que en dos hospitales experimentó curando en ellos sin interese y no a otra persona casi ninguna, Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 237 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 por emplearse todo en el servicio de v. m. y su ministerio; también trae añadidas a las figuras que a v. m. se enviaron, flores, frutos y virtudes que después acá se han hallado e inquirido, con más otras nuevas figuras y descripciones acrescentadas que se han de añadir a los libros que v. m. tiene; y fuera de lo que toca a las Indias trae acabados otros libros que llevó comenzados de acá que serán del gusto de v. m. y provecho de la república”. El Memorial lo halló José Toribio MEDINA en AGI, y lo incluyó en su magna obra bibliográfica, 1900, II, p. 292; está reproducido íntegro en G. SOMOLINOS D’ARDOIS, 1960, pp. 264-266. 96 lacrimas ~ stillantes] Las ‘lágrimas’ son la exudación o destilación de savia, goma o resina de ciertas plantas, que bien fluyen de forma natural, o bien después de que los agricultores practiquen incisiones en la corteza para hacer que “lloren”; cf. VERG. georg. 4.160, narcissi lacrimam et lentum de cortice gluten; PLIN. Nat. 11.14, melligenem e lacrimis arborum quae glutinum pariunt. Teofrasto dedicó el noveno y último libro de su Historia de las plantas a aquellas que producen “jugos” útiles, tales como gomas, resinas y esencias aplicables a la medicina. 100 naturalis ~ narratio] Por razones métricas, el cultísimo doctor no se decidió por el más adecuado término histŏria, con que se titula la enciclopedia del mundo antiguo que él mismo contribuyó a divulgar “para que la historia natural deste orbe se juntase con la del otro”, según escribió en el mencionado memorial a Felipe II; cf. J. T. MEDINA, 1900, II, p. 292, que pertinentemente citan J. M. LÓPEZ PIÑERO, J. PARDO TOMÁS, 1996, p. 49. 102-105 praefecto] El virrey de Nueva España Martín Enríquez de Almansa. 106-109 rem optatam nostris] Hernández enviaba también dos volúmenes con borradores y “rascuños”, esto es, apuntes a medio hacer sobre las anotaciones realizadas en el transcurso de sus exploraciones y expediciones por el vasto territorio de Nueva España entre 1572 y 1574; y, por último, enviaba también las tablas, mapas y relaciones cosmográficas elaboradas por el geógrafo y cosmógrafo Francisco Domínguez para su Corografía de Nueva España. 119 tua moenia] Es habitual la imagen de la residencia del sabio como bastión fortificado por los conocimientos, por ejemplo, en Lucrecio, 2.7-8 : bene quam munita ~ doctrina sapientum templa serena. La metáfora permite enlazar en composición anular con el segundo encuentro en el monasterio del Escorial del Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos 238 La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 exordio (vv. 9-10), y la petición de amparo de la peroratio (vv. 136-137) que había formulado en la misma invocación preliminar (v. 2). 121 dulci ~ furori] El furor poeticus que le invadirá y poseerá, conforme a la concepción horaciana de que el poeta consagrado es más que un simple poeta, es un uates, esto es, un profeta o portavoz de la divinidad, que, como el adivino, habla en nombre y por inspiración de la divinidad: en pleno arrebato causado por la posesión divina, las palabras, y los versos, brotan con denodados esfuerzos, abriéndose paso en medio de la furiosa locura, manía divina o frenesí místico; cf. A. O’BRIEN-MOORE, 2003 (= 1924), pp. 206-228. 122-123 nutu / alterius] Alusión inequívoca a Nardo Antonio Recchi, a quien se encargó el resumen del ingente material de Hernández, según se ha visto supra. 131-132 inuidia ~ sua] Es lugar común de la gnomología romana clásica que a la gloria persigue la envidia; cf. OTTO, 1971, nº 871, p. 176. 132 prurigine turpi] Más rara, sin embargo, resulta la metáfora de la envidia con la picazón, en el sentido claramente escabroso con que aparece prurigo en Marcial (4.47.3: Paenitet obscenae pruriginis?), lo que confiere al pasaje un tono consabido y soez del que hacemos gracia al sufrido lector. 133 in abiectos torqueri fulmina ualles] Alusión a otro conocido proverbio estrechamente vinculado al anterior; cf. OTTO, 1971, nº 727, p. 148. Hernández se acerca en la expresión a uno de los dísticos morales (culmina, non ualles, fulmina torta petunt) de una obra muy publicada en la época, De puerorum moribus disticha, de “Micael Verino, florentibus occidit annis”, como lo cita Cervantes, Quijote, II, 33, p. 910, n. 48 RICO; también en Juan de Mena, Laberinto de Fortuna, 226e-h: “E como los rayos las torres mayores / fieren errantes que no en las baxuras / así dan los fados sus desventuras / más a los grandes que a los menores”. Pero la referencia clásica de este lugar común es HOR. carm. 2.10.11, el poema de la aurea mediocritas, que llegó a ser traducido en verso castellano por el novelista Mateo Alemán, otro médico que compuso versos latinos en la mejor tradición humanista; cf. F. NAVARRO ANTOLÍN, 2013, p. 88. Fernando Navarro Antolín – José Solís de los Santos La epístola latina en verso de Francisco Hernández a Benito Arias Montano... 239 ISSN 0213-7674 Myrtia 29 (2014), 201-245 BIBLIOGRAFÍA J. F. 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