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La identidad de lo perdido. Arquitectura y memoria colectiva en refundaciones urbanas. Belchite, Gibellina y Luz

Landróguez Cornejo, David

Abstract

La siguiente investigación plantea un estudio sobre cómo la memoria y su poder evocador puede ser usados como una materia más de la arquitectura. Concretamente se centra en su aplicación en espacios memoriales asociados a situaciones de refundación en pueblos en los que se ha producido una pérdida de la identidad colectiva como consecuencia de la desaparición del conjunto urbano por una catástrofe, ya sea de manera natural o por la acción del hombre. Dentro de este contexto se planteará el análisis de tres pueblos en los que se da esta situación, Belchite, Gibellina y Luz. La intención será identificar una serie de estrategias arquitectónicas y mnemónicas utilizadas en sus intervenciones posteriores, que permitan abordar la posible realización del, aún pendiente, proyecto de memorial de Belchite, un pueblo zaragozano donde la represión política y la ideología del régimen surgido tras la guerra civil no permitieron la ejecución de un espacio memorial que contemplará la verdadera memoria de sus habitantes. La capacidad evocadora de la arquitectura, el proceso de creación de una nueva identidad colectiva a través de las refundaciones, el interés generado por la ruina en diferentes formas de pensamiento a lo largo de la historia, la relación entre la arquitectura y la memoria a través de la mnemónica desde la época clásica, y cómo la arquitectura puede ayudar a la superación del trauma derivado tras la pérdida del hogar, serán algunos de los temas tratados en el siguiente texto.

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LA IDENTIDAD DE LO PERDIDO. ARQUITECTURA Y MEMORIA COLECTIVA EN REFUNDACIONES URBANAS. BELCHITE, GIBELLINA Y ALDEIA DA LUZ. TRABAJO FINAL DE GRADO. CURSO 2023/2024 DAVID LANDRÓGUEZ CORNEJO Autor: David Landróguez Cornejo Tutor: Gabriel Bascones de la Cruz Grado en Fundamentos de la Arquitectura. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de sevilla. 2023/2024 2 1. Resumen/Abstract. Palabras clave/Keywords. pág. 3 2. Introducción. pág. 4 2.1. Relevancia y oportunidad. pág. 5 2.2. Motivación. pág. 6 2.3. Objetivos generales y específicos. pág. 7 2.4. Delimitación del ámbito y selección de casos de estudio. pág. 7 2.5. Estado de la cuestión. pág. 9 2.6. Metodología. pág. 10 3. Desarrollo. 3.1. Capítulo I: La noticia histórica. pág. 13 3.1.1. Belchite. la ofensiva sobre Zaragoza pág. 14 3.1.2. Gibellina.El terremoto de Belice pág. 20 3.1.3. Luz. El Proyecto Alqueva pág. 24 3.2. Capítulo II: La refundación, proceso y agentes. pág. 27 3.2.1. Belchite. La manipulación de la memoria. pág. 30 3.2.1.1. Sobre el planeamiento urbano de la refundación. pág. 35 3.2.1.2. Sobre el proceso de traslado. pág. 40 3.2.2. Gibellina. Romper con el pasado, mirar hacia el futuro. pág. 46 3.2.2.1. Sobre el planeamiento urbano de la refundación. pág. 50 3.2.2.2. Sobre el proceso de traslado. pág. 52 3.2.3. Luz. La ruptura no traumática con el pasado. pág. 54 3.2.3.1. Sobre el planeamiento urbano de la refundación. pág. 56 3.2.3.2. Sobre el proceso de traslado. pág. 59 3.3. Capítulo III: El memorial. pág. 61 3.3.1. Belchite. El problema memorial heredado. pág. 62 3.3.2. Gibellina. La superación del trauma pág. 68 3.3.3. Luz. El archivo de la memoria. pág. 80 4. Discusión y conclusiones. pág. 87 5. Anexo I: Bases para la propuesta memorial de Belchite. pág. 91 6. Bibliografía de referencia pág. 96 Índice 3 1. Resumen. La siguiente investigación plantea un estudio sobre cómo la memoria y su poder evocador puede ser usados como una materia más de la arquitectura. Concretamente se centra en su aplicación en espacios memoriales asociados a situaciones de refundación en pueblos en los que se ha producido una pérdida de la identidad colectiva como consecuencia de la desaparición del conjunto urbano por una catastrofe, ya sea de manera natural o por la acción del hombre. Dentro de este contexto se planteará el análisis de tres pueblos en los que se da esta situación, Belchite, Gibellina y Luz. La intención será identificar una serie de estrategias arquitectónicas y mnemónicas utilizadas en sus intervenciones posteriores, que permitan abordar la posible realización del, aún pendiente, proyecto de memorial de Belchite, un pueblo zaragozano donde la represión política y la ideología del régimen surgido tras la guerra civil no permitieron la ejecución de un espacio memorial que contemplará la verdadera memoria de sus habitantes. La capacidad evocadora de la arquitectura, el proceso de creación de una nueva identidad colectiva a través de las refundaciones, el interés generado por la ruina en diferentes formas de pensamiento a lo largo de la historia, la relación entre la arquitectura y la memoria a través de la mnemónica desde la época clásica, y cómo la arquitectura puede ayudar a la superación del trauma derivado tras la pérdida del hogar, serán algunos de los temas tratados en el siguiente texto. Palabras claves: memoria y arquitectura, memorial, identidad, refundación urbana The following research proposes a study on how memory and its evocative power can be used as another subject of architecture. Specifically, it focuses on its application in memorial spaces associated with situations of refoundation in villages in which there has been a loss of collective identity as a result of the disappearance of the urban complex due to a catastrophe, whether natural or man-made. In this context, we will analyse three villages in which this situation exists, Belchite, Gibellina and Luz. The intention will be to identify a series of architectural and mnemonic strategies used in their subsequent interventions, which will allow us to approach the possible realisation of the still pending memorial project in Belchite, a village in Zaragoza where political repression and the ideology of the regime that emerged after the civil war did not allow for the execution of a memorial space that would contemplate the true memory of its inhabitants. The evocative capacity of architecture, the process of creating a new collective identity through refoundations, the interest generated by the ruin in different forms of thought throughout history, the relationship between architecture and memory through mnemonics since classical times, and how architecture can help to overcome the trauma derived from the loss of a home, will be some of the subjects dealt with in the following text. Keywords: memory and architecture, memorial, identity, urban refoundation. 4 Inicialmente, esta investigación pretendía realizar un acercamiento a un tema objeto de debate en la arquitectura contemporánea de las últimas décadas, la memoria y su capacidad de ser usada como un elemento más en la concepción del proyecto arquitectónico, tratando de comprender cómo esta se vincula con lugares y momentos concretos, así como la capacidad de un individuo para reconocer su propia identidad a través de recuerdos, ya sean propios o heredados. Entendiendo la memoria como una construcción mental asociada a momentos y experiencias del pasado, capaces de evocar sentimientos, llegando todos ellos a formar parte de la identidad del individuo, se pretendía abordar lo que, por tanto, sería el hecho más trágico, la pérdida de esta. William Faulkner 1, en su obra “Luz de agosto” (1932), sugiere dos formas de relacionarse con el pasado y el proceso histórico: el recuerdo, que se ocupa de momentos, hechos, fechas o lugares concretos, y la memoria, como proceso más profundo y en constante cambio. Al referirnos a un grupo social, esta memoria se hace colectiva y se extiende incluso a quienes no formaron parte de ese pasado. Se trata de un proceso más inconsciente, que puede variar de una persona a otra, pero que tiene un punto de partida común. Así, mientras que el recuerdo asociado al conocimiento es un proceso que tiene lugar a nivel consciente, la memoria actúa a través de las emociones. “La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde. Cree más de lo que recuerda, más de lo que sabe e incluso se maravilla” (Faulkner, 2016, p. 81) La Real Academia Española define la memoria como la “facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado” , esto llevaría a pensar en la memoria como una manera de conservar el pasado, permitiendo revivirlo puntualmente, no físicamente, sino a través de un proceso mental. Será aún más interesante la definición que da de este mismo término el Diccionario Médico de la Universidad de Navarra, donde se establece que la memoria es “la facultad de evocar imágenes y hechos del pasado como presente” , distinguiendo además tres fases: “fijación y conservación de las imágenes” , la consolidación de un momento presente como recuerdo de interés para el individuo; “evocación” , la activación de elementos externos asociados a ese recuerdo (lugares, fechas, objetos, personas); “y reconocimiento como pretéritas” , la capacidad de revivir un momento pasado en presente no de manera física, pero sí de manera psíquica. La evocación, por tanto, cobra mayor importancia dentro de los procesos de activación de la memoria y pasa a ser entendida como el mecanismo a través del cual la memoria revive un momento pasado en el presente. Es en ese proceso de evocación donde pretende centrarse esta investigación, en el potencial del espacio físico para recuperar memorias pasadas, y en la capacidad de la arquitectura para crear lugares donde la memoria, junto con este proceso de evocación, sean tratados como un activo más del proceso de proyecto. El proceso definido anteriormente es único, cada individuo tiene unos mecanismos mediante los que su cerebro puede llegar a la información almacenada en un recuerdo, lo que genera una complejidad aún mayor en la capacidad evocadora del espacio, ya que un mismo espacio puede ser percibido por múltiples individuos, sin embargo, cada uno de estos contará con sus propias memorias y mecanismos evocadores asociados a ese lugar. Por tanto, si tratamos la memoria bajo un espectro más amplio, que trate de recoger los recuerdos de múltiples individuos asociados a un mismo lugar, estaríamos hablando de una “memoria colectiva”. Este término es desarrollado en la obra del sociólogo francés Halwachs “La memoria colectiva” (1925), donde establece que la identidad de los diversos grupos de la sociedad está estructurada según los denominados “marcos de la memoria” (Halwachs, 1995, p. 209-219), entre los que destaca los marcos temporales y espaciales. Los marcos temporales son aquellos vinculados a fechas y períodos socialmente significativos en base a los que se configura 2. Introducción. 1. William Faulkner (1897-1962) fue un destacado escritor estadounidense conocido por su prosa poética y su exploración profunda de la sociedad del sur de Estados Unidos, tratando temas como la historia, la memoria, la familia y el racismo. Autor de importantes obras como “El ruido y la furia”, ganando el Premio Nobel de Literatura en 1949. 5 una “biografía congruente de individuos y grupos” (Halwachs, 1995, p. 209-219); y los espaciales, aquellos lugares u objetos contenedores de memorias grupales, garantizando que, en caso de la pérdida del lugar, la memoria permanezca como el recuerdo asociado a este. La lucha contra el olvido, en nuestro caso colectiva, será la temática central de esta investigación, centrándonos en refundaciones de pueblos derivadas de algún evento traumático, tratando de entender los efectos de la pérdida del hogar en una población, la posibilidad de crear una nueva identidad desde cero, el efecto de la ideología en este proceso, y la utilización de la arquitectura como brazo ejecutor de esta nueva identidad. Partiendo de la hipótesis de que la memoria es un activo, un material más en el proyecto arquitectónico, las refundaciones y los memoriales ligados a estas, son uno de los casos en que, de forma más obvia, la arquitectura se convierte en soporte de la memoria, pues tiene la función de la evocación, del recuerdo, de luchar contra el olvido, de reforzar una identidad dañada. Desvelar cómo entra en juego la memoria en el proyecto, y cómo la arquitectura asume ese papel rememorativo e identitario será objetivo del trabajo, en sus fases analíticas y propositivas. 2.1. Relevancia y oportunidad. La sociedad contemporánea tiende a ser cada vez más consciente del legado del pasado, su valor identitario y sus memorias debido a varias razones. En primer lugar, el avance tecnológico ha permitido un acceso sin precedentes a la información histórica, a su vez, la tecnología digital y las redes sociales han facilitado la difusión de estos conocimientos sobre el pasado, aumentado de esta manera la conciencia colectiva sobre nuestro legado histórico. Por otro lado, los programas educativos ponen cada vez más énfasis en la enseñanza histórica y en la importancia de comprender el pasado para entender el presente y moldear el futuro, permitiendo de esta manera aprender de los errores y logros de generaciones anteriores, pudiendo evitar repetir dichos errores y promover valores positivos. Al mismo tiempo, la actitud de la sociedad frente al patrimonio es una muestra de esa necesidad de recuperación de la memoria, y de como esta se asocia a diferentes elementos, entre ellos la arquitectura; una actitud que se ha concretado en la elaboración de numerosas cartas internacionales en la historia reciente para la conservación y gestión del patrimonio, en cuya secuencia podemos reconocer la evolución del concepto de patrimonio. Muchas sociedades reconocen la importancia de su historia y herencia cultural en la formación de su identidad, esta se basa en gran medida en la conexión con el pasado y en cómo las experiencias, eventos y personas de ese pasado han contribuido a darle forma. La utilización de las narrativas históricas sobre las que basar esta identidad serán fundamentales para dar sentido a ese pasado, vinculándolo e integrándolo en el presente. La construcción de un relato que permita trasladar las memorias del pasado a la identidad actual de una población es considerada una de las principales herramientas capaces de estructurar un marco interpretativo a través del cual una sociedad pueda comprender y valorar su historia y herencia cultural, fortaleciendo así su cohesión social y su sentido de pertenencia. 6 La creación de una narrativa histórica adecuada para la correcta interpretación del pasado será una de las problemáticas presentes en uno de los casos de estudio, Belchite. Un pequeño pueblo en la que la situación vivida durante su destrucción y la posterior dictadura franquista no permitieron la creación de un relato de la memoria que contemplara la verdadera realidad experimentada en la villa durante la posguerra. Esta problemática, aunque tenga su origen hace más de 80 años, sigue vigente en la actualidad, planteando para su población un serio problema en cuanto a la interpretación de su pasado y su vinculación con este. Esta situación llega a ser tan compleja que el propio gobierno decidió lanzar el pasado año 2022 una propuesta presupuestaria cuyo objetivo perseguía la “resignificación y recuperación del pueblo viejo de Belchite” tratando así de cerrar el problema identitario que desde la destrucción del pueblo durante la Guerra Civil sigue abierto. 2.2. Motivación. En la encrucijada de la arquitectura contemporánea y la memoria histórica yace un terreno fértil para la experimentación y la creatividad. La arquitectura, más allá de su valor material, actúa como una cápsula del tiempo, capturando momentos, narrativas y emociones que resuenan a lo largo de las generaciones. En la actualidad, el interés por esta intersección entre arquitectura, memoria y pasado ha alcanzado un grado más, alimentado por un profundo deseo de comprender quiénes somos y de dónde venimos. La arquitectura, en su esencia, es un acto de memoria materializado. Cada edificio, cada calle, cada plaza, lleva consigo capas de historia que se entrelazan para formar el tejido de una sociedad. Desde los templos clásicos hasta los rascacielos contemporáneos, la arquitectura es un testigo silencioso de las épocas pasadas, una ventana a las vidas y las culturas que han habitado y dado forma al entorno construido. Hoy en día este vínculo entre arquitectura y memoria ha adquirido una importancia renovada. En un mundo cada vez más globalizado y rápido, donde el cambio parece ser la única constante, la búsqueda de raíces y la conexión con el pasado se convierten en imperativos emocionales. La arquitectura se convierte así en un medio a través del cual exploramos y preservamos nuestra historia colectiva, encontrando en sus formas y estructuras una fuente de identidad y pertenencia. Investigando sobre este vínculo, sobre cómo la arquitectura era capaz de estimular la memoria, y cómo a su vez estas memorias tenían una implicación en el desarrollo de la identidad del individuo, la pérdida de memoria y, en consecuencia, de esta relación entre espacio y persona, pasaron a captar el foco de mi atención. Generalmente, trabajar sobre la pérdida de memoria desde la perspectiva arquitectónica deriva en el desarrollo de investigaciones asociadas a la obtención de parámetros y estándares aplicables a tipologías edificatorias destinadas a personas que padezcan deterioros cognitivos. Sin embargo, en el intento de obtener una visión más amplia, que tratase de comprender los efectos que podría producir la pérdida de memoria a una escala mayor, y que además no estuviese vinculada a individuos concretos dentro de un rango de edad 2, sino a toda una población, es donde surge el interés por esta investigación, capaz de abordar la pérdida de memoria desde un enfoque diferente, que permita encontrar los mecanismos necesarios para estimular la memoria colectiva ante una situación de pérdida de identidad generalizada. 2. El 95% de los casos de personas que padecen Alzheimer carecen de una causa evidente y son de comienzo tardío a partir de los 60-65 años. El Alzheimer no es una consecuencia normal del envejecimiento, sin embargo, el riesgo aumenta a partir de los 65 años, haciendo que prácticamente un tercio de la población mayor de 85 años padezca la enfermedad. 7 El objetivo general de esta investigación consistirá en el estudio de estrategias arquitectónicas capaces de trabajar contra el olvido, en la recuperación de la memoria e identidad colectivas de poblaciones en las que se ha dado una situación de pérdida del soporte físico, del núcleo urbano, por eventos traumáticos de diferente naturaleza. Casos en los que la arquitectura, en la refundación de estas poblaciones, ha asumido el papel de ser llave de la memoria. El estudio de casos llevados a término, permitirá avanzar propuestas en un caso concreto, aún pendiente de abordar la materialización de un elemento o experiencia memorial que construya la narrativa de su pasado. Este objetivo general se apoyará en los siguientes objetivos específicos: • Indagar sobre el concepto de la memoria e identidad tanto individual como colectiva. • Estudio sobre casos de refundaciones de pueblos destruidos tras eventos traumáticos, atendiendo a la intención subyacente en la refundación, así como al proceso de traslado. • Analizar el sentido del espacio memorial en este tipo de pueblos refundados, asociados a la creación o restitución de una nueva identidad, y a la construcción del relato de la memoria. • Reconocimiento y análisis de recursos arquitectónicos utilizados con fines mnemónicos. • Aplicación de estos recursos para establecer una estrategia que trate de enmarcar la propuesta planteada para el caso de Belchite. 2.4. Delimitación del ámbito y selección de casos de estudio. La investigación se centrará en el análisis de tres pueblos en los que ha tenido lugar este proceso de pérdida y reconstrucción de la población, con aplicación de diferentes mecanismos para mantener los valores identitarios y de memoria de una población tras una situación traumática: • Belchite, un municipio perteneciente a la provincia de Zaragoza en Aragón, España. • Gibellina, una localidad de la provincia de Trapani, en la región de Sicilia, Italia. • Luz, una freguesia 3 del municipio de Mourão, en el distritito de Evora, Portugal. En primer lugar, se deberá establecer un criterio a la hora de seleccionar los tres casos de estudio, y este reside en la diversidad y singularidad tanto en las causas de la desaparición, como en los criterios tomados para la refundación de las distintas poblaciones; Belchite como un caso de refundación junto al pueblo original derivada de la acción bélica transcurrida durante la guerra civil española en el propio pueblo (1937); Gibellina, un caso de refundación llevada a cabo a 18 km de la ciudad original debido a la acción de un terremoto que devastó por completo la localidad original (1968); y finalmente Luz, una pequeña aldea que quedó sumergida tras la construcción de la presa de Alqueva, y cuya refundación se desarrolla a 2 km de la ubicación original (2002). Tres situaciones de pérdida de la realidad física existente en el lugar en las que, a pesar de ser lugares y momentos de la historia diferentes, optaron por la refundación como medio para reconstruir la identidad. Las situaciones de partida de cada una de estas serán diferentes, condicionando posteriormente el efecto de la propia refundación sobre la memoria de su población. Mientras que en Belchite y Gibellina la reconstrucción del pueblo se produce 2.3. Objetivos generales y específicos. 3. Las freguesia portuguesas son la menor demarcación administrativa de Portugal. Se refiere a aquellas subdivisiones en las que obligatoriamente ha de dividirse un municipio. Generalmente, su origen se establece en base a la construcción de una parroquia, derivando posteriormente al desarrollo de pequeños asentamientos rurales capaces de acoger a los fieles. 14 3.1.1. BELCHITE. LA OFENSIVA SOBRE ZARAGOZA. 15 A principios de 1937 la guerra civil española alcanzaba uno de sus momentos más encarnizados. El norte de la península pasó a ser la zona de mayor tensión debido a la presión constante ejercida por el bando sublevado, centrados en cerrar la contienda en ese frente, pudiendo así resolver la situación en otros puntos de vital importancia como Madrid. “El 31 de marzo de 1937 la Legión Cóndor bombardeo inmisericordemente la villa de Durango” (Bitrián, 2020, p. 700), un mes más tarde “el 26 de abril, los aviones alemanes e italianos lanzaron sus bombas sobre Guernica” 4 (Bitrián, 2020, p. 700) y finalmente la batalla de Santander, iniciada meses más tarde (el 14 de agosto de 1937) y finalizada diez días después, tras ser tomada por el bando sublevado, supuso el fin de la contienda en el frente norte del país. A mediados de 1937, tras las derrotas en el frente norte de la península, el bando republicano comienza a preparar un gran ataque sobre Zaragoza con intención de “desestabilizar el territorio nacionalista” (Bitrián, 2020, p. 703) y reprogramar sus tropas. El objetivo principal era tomar la ciudad de Zaragoza, importante centro logístico, religioso y simbólico para el bando nacionalista, de manera que los batallones republicanos agrupados en el este de la península (fundamentalmente en Barcelona) tuvieran un mayor margen de maniobra en el interior del territorio, pudiendo movilizar con mayor facilidad apoyo hacia otros focos de conflicto como podía ser el desarrollado en Madrid. En la ruta a seguir desde el sur, Belchite representaba un obstáculo, ya que era una de las principales localidades a superar en el camino hacia Zaragoza. Este se trataba de un pequeño pueblo bajo el control del bando nacionalista en el momento del ataque. La estrategia republicana pretendía una toma rápida y directa de la capital, sin embargo, estos no contaron con la feroz defensa de las “tropas regulares y las milicias de falangistas y requetés” (Bitrián, 2020, p. 708) que ocupaban el pueblo de Belchite. El 24 de agosto de 1937 se inicia el ataque republicano sobre Belchite, que acabaría resultando en su destrucción total. El bombardeo aéreo y la utilización de artillería sobre el núcleo de la población fueron utilizados desde el inicio del conflicto, suponiendo la destrucción de buena parte de las edificaciones y transformando el paisaje pueblerino y cotidiano de Belchite en un escenario bélico donde las fachadas de los edificios más emblemáticos pasaron a ser trincheras y donde las ruinas de los hogares se convirtieron en escondites desde los que atacar al enemigo. El ejército republicano no logro eliminar la resistencia con la rapidez deseada, esto dio pie a que las posiciones de ataque sobre el pueblo se aproximaran cada vez más hacia el interior, generando una mayor destrucción y mortalidad. Tras la caída del Seminario Menor 5, convertido en uno de los principales focos de resistencia desde el inicio del conflicto, el bando republicano decide estrechar el cerco de ataque, creando el 3 de septiembre un segundo cerco, esta vez ocupando parte del núcleo de la población. La batalla siguió encarnizándose en el interior de la villa hasta el punto de que se estableciera un tercer cerco, ocupando las edificaciones y calles en las que se agrupaba la última resistencia nacionalista. No sería hasta el 5 de septiembre cuando “los defensores de Belchite decidieron evitar la rendición y, de acuerdo con el mando militar de Zaragoza, planearon una huida desesperada” (Bitrián, 2020, p. 710) dejando atrás una Belchite completamente destruida de la que solo quedaron en pie algunas ruinas ametralladas y con las que el bando republicano, a pesar del esfuerzo en su toma, no lograría hacer nada. 3.1.1. Belchite. La ofensiva sobre Zaragoza. 4. Hay que destacar la contienda ideológica entre ambos bandos desarrollada paralelamente a la Guerra Civil. La propaganda era el elemento principal de esta batalla, utilizada por ambos bandos siempre con dos objetivos, enaltecer las acciones realizadas por sus tropas o reivindicar los abusos de los que estaban siendo objeto en algunos enfrentamientos, ejemplo de esto por parte del bando republicano es la campaña propagandística contra los excesos bélicos del bando nacionalista tras los enfrentamientos en el frente norte, alcanzando su máxima expresión en el cuadro pintado por Picasso para el pabellón español de la Exposición Universal de 1937 en París. 5. El Seminario Menor de Belchite, fundado en 1771 a las afueras de la villa en la carretera dirección a Lácera, fue una de principales las instituciones de educación religiosa de Aragón. Su edificio principal quedaría fuertemente dañado durante la guerra tras haber sido utilizado como foco de resistencia del bando nacionalista en las primeras fases del asalto republicano. BELCHITE 16 Fig. 5: Recreación del la ofensiva republicana sobre Belchite. Planimetría de elaboración propia. 500 m 1. Trujal 2. Plaza de Goya 3. Puerta de la villa 4. Convento de San Agustín 5. Puerta Mayor 6. Plaza Nueva 7. Iglesia Parroquial 8. Convento de San Rafael 9. Puerta del Pozo Movilización del bando republicano Movilización del bando sublevado BELCHITE 17 Figuras 6-10: Fotografías extraidas de la “Biblioteca digital hispánica” con los siguientes datos de registro: Título: “Belchite (Zaragoza).. Efectos de los bombardeos [Material gráfico] / Foto Marqués de Santa María del Villar, Foto Campúa, Reportajes Gráficos Luis Vidal, Delegación del Estado para Prensa y Propaganda, Sección Información Grafica” Fecha: Entre 1936 y 1939. Autores: Santa María del Villar, Diego Quiroga y Losada, Marqués de (1880-1976) Campúa (1900-1975) Vidal, Luis (1900-1959) España - Delegación del Estado para Prensa y Propaganda Descripción: 1 sobre (66 fotografías) : papel gelatina; 13 x 18 cm. Signatura: GC-CAJA/115/2 Fig. 6: “Campo de Aviación - Zaragoza. Septiembre 1937 Salida de un grupo de cazas nacionales para el frente Zuera-Belchite. -” Fig. 7: “BELCHITE Tractor ruso abandonado por los rojos” BELCHITE 18 Fig. 8: “BELCHITE. Vista del pueblo destruido Foto Campua” Fig. 9: “BELCHITE. Casas d struidas” BELCHITE 19 Fig. 10: “(Belchite. Zaragoza)” BELCHITE 20 3.1.2. GIBELLINA. EL TERREMOTO DE BELICE. 21 El 14 de enero de 1968 se inicia un violento evento sísmico en el que un terremoto de magnitud 6,4 sacude la zona oeste de Sicilia, concretamente el valle de Belice, entre las provincias de Trapani, Agrigento y Palermo. El primero de los terremotos tendría lugar a las 13:28 del 14 de enero, a este le seguirían dos más generando miedo y agitación entre los habitantes de la zona. Ante esta situación, muchos de los residentes de las zonas afectadas por los terremotos deciden salir a la calle y pasar la noche alejados de las edificaciones, generalmente al aire libre o en refugios improvisados. A las 2:33 del 15 de enero la tierra vuelve a temblar, esta vez el epicentro del terremoto sería el área entre Gibellina, Poggioreale, Salaparuta y Montevago, llegando a sentirse hasta Palermo. Las ruinas que aún se mantenían en pie quedan derrumbadas por completo tras otro sismo de gran magnitud a las 10:56 del 25 de enero. Tras este último, las autoridades prohíben la entrada a las ruinas de Gibellina, Montevago y Salaparuta. Fueron 345 los temblores registrados entre el 14 de enero y el 1 de septiembre de 1968, de los cuales 81 alcanzaron una magnitud igual o superior a 3 en la escala Richter. De los 14 núcleos de población afectados por el terremoto de Belice, Gibellina sería uno de los pueblos que quedaría completamente destruido, junto con Poggioreale, Salaparuta y Montevago. Este evento dejaría más de 300 víctimas, aproximadamente 1.000 heridos y más de 100.000 desplazados, cuyos hogares habían quedado completamente destruidos. 3.1.2. Gibellina. El terremoto de Belice. Fig. 11: Portada del peridico “l´Unità” , Miercoles, 16 de enero de 1968. Un día después del terremoto que destruiría Gibellina. Fig. 11: “TERREMOTO EN SICILIA: ¿500 muertos? Países enteros ya no existen. Fue una masacre” GIBELLINA 22 Fig. 12-13: Imagenes extraídas de web de Rai News. Redazione di Rainews. (2023, 15 de enero). Il terremoto del Belìce, ricordo e celebrazioni in tutta la Sicilia. RaiNews. Fig. 12: “Terremoto de Bélice, los supervivientes del terremoto excavan entre los escombros de Gibellina” Fig. 13: “Terremoto de Bélice, Gibellina destruida por el terremoto” GIBELLINA 23 Fig. 14-15: Imágenes extraídas de la web del perídico digital Avennire. Mariani, A. (2018, 18 de enero). 14 y 15 de enero de 1968. Hace 50 años el terremoto dobló el Belice: Imágenes de entonces. Avvenire. Fig. 14: “Gibellina (Archivo Ansa). Las casas de toba se derrumbaron, al igual que las iglesias y los campanarios. Hubo 300 muertos, mil heridos y 70 mil desplazados.” Fig. 15: “Los daños de Poggioreale” GIBELLINA 30 3.2.1. BELCHITE. LA MANIPULACIÓN DE LA MEMORIA 31 Fig. 19: NUEVO Y VIEJO BELCHITE Huella del viejo Belchite 200 m 32 Contemplado desde estos parámetros, el pueblo de Belchite se plantea como un caso excepcional, ya que, a pesar de que la destrucción del pueblo genere una situación de emergencia, la refundación se sitúa contigua a las ruinas del pueblo viejo, lo que supone el recuerdo constante del trauma; y además, este será el único caso en el que la población objeto del traslado estará dividida en dos grupos diferenciados, representantes cada uno de ellos de las ideologías enfrentadas durante la guerra civil, lo que derivará posteriormente en problemas a la hora de plantear el espacio memorial. Problemas que han quedado sin resolver hasta nuestros días, llegando al punto de que en estos momentos se esté planteando una propuesta por parte del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana junto con el Gobierno de Aragón para la “resignificación y recuperación del pueblo viejo de Belchite” a ejecutar entre 2022 y 2026 7. Para poder abordar el planteamiento de una futura propuesta, antes debemos conocer el origen del problema, que como ya se ha adelantado, se sitúa en el momento en el que se decide colocar la refundación justo al lado de las ruinas del viejo Belchite. La pregunta que surge aquí es ¿Por qué colocarse junto al recuerdo del trauma, junto a la herida abierta producida por la guerra, junto a las ruinas de la identidad perdida? En el caso de Gibellina, asociada también a una situación de emergencia, se decide plantear la superación del trauma a partir de una ruptura con el pasado, quedando plasmada en el territorio a través de la distancia, una distancia de más de 18 km que separará las ruinas de pueblo original del refundado. Sin embargo, en Belchite la refundación se sitúa junto a la ruina, funcionando como un anexo de esta, ya que el agente impulsor, encargado de establecer el objetivo de la refundación y el uso de la ruina, en este caso representado por el régimen franquista, decide aplicarle a las ruinas un papel dentro de su estado transformado, una función propagandística capaz de ensalzar los ideales promovidos por el nuevo Estado. La creación de relatos épicos en torno a las batallas libradas era una práctica muy común por parte del bando nacionalista, como ya habían hecho con el Alcázar de Toledo o el Santuario de María de la Cabeza. Belchite adquirió inmediatamente este carácter de hito bélico y patriótico, llegando a ser referido por Franco en marzo de 1937: “lo de Belchite fue algo glorioso. De pocos hechos puede estar España más orgullosa que de este. Yo no lo estoy de ninguno” (Bitrián, 2020, p. 715) 8 La utilización de la propaganda como medio de manipulación del imaginario común será una de las herramientas más utilizadas durante el proceso de refundación de Belchite, entendiendo esta como una forma de moldear la nueva identidad a crear en el pueblo tras su destrucción, basándola en ser un icono del patriotismo y religiosidad. La villa era nombrada en la prensa, publicaciones, discursos oficiales y conmemoraciones públicas, era objeto del turismo de guerra, haciendo que peregrinos de toda España fueran a visitarla, en la memoria de muchos, Belchite paso a ser una villa objeto de una contienda bélica a una ruina sagrada, símbolo del patriotismo y heroicidad, un mito digno de ser recordado. 9 Las ruinas de los pueblos destruidos durante la guerra eran conservadas por el Estado junto a las refundaciones, sacralizándolas, convirtiéndolas en objetos de culto, en referencias de los ideales promovidos, en símbolo de heroísmo. La ruina pasó a ser un “depósito de la memoria de la “epopeya” nacionalista” (Bitrián, 2020, p. 768). Esto derivaría a una tensión entre la ruina y la reparación, por una parte, la reconstrucción de la villa, aparte de ser necesaria para realojar a sus habitantes, permitiría eliminar el daño causado por la guerra, sin embargo, esto suponía eliminar la ruina y el mensaje creado a través de la propaganda sobre esta. Esta situación llevó a los nacionalistas a utilizar las ruinas como una imagen, una imagen capaz de representar los ideales nacionalistas y cuyo interés reside en su capacidad evocadora y no en su espacio real. 7. Una propuesta vinculada a cuestiones patrimoniales y de memoria democrática, para la que los presupuestos generales del Estado incluyen una partida de 7 millones de euros para la ejecución del proyecto, y otra partida de 80.000 euros para lanzar un concurso de ideas a nivel internacional. 8. Belchite Inmortal . En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 56, p. 715. 3.2.1. Belchite. La manipulación de la memoria. BELCHITE 33 La construcción simbólica de los “dos Belchites” durante la era franquista, refundación y ruina, transmitía una concepción espacial arraigada en la noción de las dos Españas, la erradicación de la “anti-España” y el establecimiento del orden de la nueva España. Asociar estos espacios con cada uno de los grupos en los que se encontraba dividida la población era fundamental para reforzar el mensaje transmitido por la propaganda del Estado, la ruina como la imagen del desmoronamiento de los valores nacionales bajo los ideales de los republicanos, y la refundación como la promesa de reconstrucción del Estado español promovida por el bando nacionalista. Esta promoción de la separación de los habitantes de Belchite en bandos ideológicos quedaría plasmada posteriormente a través de la represión experimentada durante el proceso de construcción del nuevo pueblo, llegando a repercutir en la ocupación del espacio. 9. Coetáneamente a los hechos ocurridos en Belchite, en el resto de Europa comienza a surgir el culto hacia la ruina como un objeto de veneración, llegando a elevarlas al rango de reliquias, “en lugar de ser tristes huellas de una vida pasada, las ruinas se convierten en elementos indispensables para llegar a la belleza futura” (Bitrián, 2020, p. 747) 9.1. Como base de este pensamiento podemos encontrar la “Teoría del valor de la ruina” de Albert Speer, arquitecto de Hitler y ministro de Armamento durante la II Guerra Mundial. En sus memorias, desarrolla como esta teoría es el resultado del placer estético generado por las ruinas, entendiendo estas como un símbolo de épocas de gloria pasadas. “Su punto de partida era que las construcciones modernas no eran muy apropiadas para construir el “puente de tradición” hacia futuras generaciones que Hitler deseaba: resultaba inimaginable que unos escombros oxidados transmitieran el espíritu heroico que Hitler admiraba en los monumentos del pasado. Mi “teoría” tenía por objeto resolver este dilema: el empleo de materiales especiales, así como la consideración de ciertas condiciones estructurales específicas, debía permitir la construcción de edificios que cuando llegaran a la decadencia, al cabo de cientos o miles de años, pudieran asemejarse un poco a sus modelos romanos.” (Speer, 1969/2001, p. 104- 106) “Para ilustrar mis ideas, hice dibujar una imagen romántica del aspecto que tendría la tribuna del Zeppelingfield después de varias generaciones de descuido: cubierta de hiedra, con los pilares derruidos y muros rotos aquí y allá, pero todavía reconocible.” (Speer, 1969/2001, p. 104-106) 9.1. La aldea de las Tullerías (II y último). En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 196, p. 747. Fig. 20: “BELCHITE. El General Yagua se dirige a los soldados en presencia del Generalisimo ” Fig. 21: Portada del primer número de la revista Reconstrucción, abril de 1940 BELCHITE 34 Figuras 20,22: Fotografías extraidas de la “Biblioteca digital hispánica” con los siguientes datos de registro: Título: “Belchite (Zaragoza).. Efectos de los bombardeos [Material gráfico] / Foto Marqués de Santa María del Villar, Foto Campúa, Reportajes Gráficos Luis Vidal, Delegación del Estado para Prensa y Propaganda, Sección Información Grafica” Fecha: Entre 1936 y 1939. Autores: Santa María del Villar, Diego Quiroga y Losada, Marqués de (1880-1976) Campúa (1900-1975) Vidal, Luis (1900-1959) España - Delegación del Estado para Prensa y Propaganda Descripción: 1 sobre (66 fotografías) : papel gelatina; 13 x 18 cm. Signatura: GC-CAJA/115/2 Fig. 22: “Belchite. Los soldados saludando al Generalisimo y aclamandole ” BELCHITE 35 Motivado por el interés de mantener la ruina como parte del mensaje político, la refundación se plantea como un complemento de esta, como una construcción capaz de mantener en el futuro las memorias manipuladas por el régimen franquista, capaz de recibir al turismo de guerra para lograr una mayor difusión del mensaje, capaz de convivir junto a la ruina, pero incapaz de resolver el trauma existente en parte de su población. El plan definitivo para la nueva ciudad se dio a conocer al público a través de la revista Reconstrucción de 1940. Este plan serviría como base para la ejecución final del proyecto. “El diseño de Belchite obedece al intento de responder con ambigüedad a la ambigüedad de un pueblo que debía estar preparado tanto para tener un funcionamiento autónomo como único modelo habitado como para formar parte de un conjunto dual de uso ritual, simbólico y turístico.” (Bitrián, 2020, p. 818). Se evitó, por tanto, establecer una relación directa entre los dos núcleos, así como la creación de un nuevo centro totalmente autónomo y orientado exclusivamente hacia la nueva población. El diseño del nuevo pueblo se basa en la fusión de una estructura residencial y reticular simple, junto con un núcleo central que en cierto sentido le da la espalda y, en cambio, se prepara discretamente para interactuar con el antiguo pueblo. Esta estructura se apoya sobre la carretera que conduce al Belchite histórico, reflejando la intención de concebir Belchite como un centro de recepción y punto de parada en la visita ritual y turística de las ruinas. “Belchite estaba destinado, en el momento del diseño, a ser el centro de un flujo turístico organizado a través de la ruta de guerra de Aragón o del Noroeste. Con esta interpretación, la deformación de la retícula inicial, su adaptación a la carretera de Cariñena y la singular disposición de los elementos estructurales adquieren pleno sentido” (Bitrián, 2020, p. 817). En cuanto a las tipologías llevadas a cabo podemos diferenciar varios tipos, en los que variaba tanto la superficie como las prestaciones de la vivienda, todo esto con objeto de “mantener las diferencias sociales existentes en el pueblo viejo para proteger una jerarquía, también en la ordenación espacial, a la que las clases dirigentes no estaban dispuestas a renunciar.” (Bitrián, 2020, p. 819). Otro de los desafíos enfrentados en el nuevo Belchite es la uniformidad en la construcción, la seriación tipológica, el empleo generalizado de un mismo estilo formal y el deseo de una apariencia popular y naturalmente evolucionada, típica de las intervenciones de Regiones Devastadas 10. Para contrarrestar esto, los distintos proyectistas tuvieron que luchar, introduciendo elementos de diversidad para combatir la sensación de repetición y la estandarización. Los edificios de vivienda guardan una escasa relación con la arquitectura popular belchitana, “caracterizada por el dominio visual del ladrillo y de lo macizo, el uso del adobe o del tapial acompañando al ladrillo y la presencia de los colores terrosos.” (Bitrián, 2020, p. 828) Algunos intentos de hacer referencia al contexto local, como la reinterpretación de elementos característicos como los miradores en los techos, no consiguen establecer una conexión visual coherente con la imagen tradicional propia del lugar. “Es curiosamente en los edificios públicos, construidos mediante técnicas y materiales modernos, [...], en los que se concretan, en cambio, los recursos estilísticos más característicos del valle del Ebro, como los paños de ladrillo, las típicas galerías de remate y los volados y trabajados aleros.” (Bitrián, 2020, p. 828) 3.2.1.1. Sobre el planeamiento urbano de la refundación. 10. La Dirección General de Regiones Devastadas fue un organismo creado durante la posguerra española, específicamente en la época del régimen franquista. Su objetivo principal era coordinar y dirigir las labores de reconstrucción y rehabilitación de las zonas que habían sufrido graves daños durante la guerra civil española, conocidas como “Regiones Devastadas”. Este organismo estaba encargado de planificar y ejecutar programas de reconstrucción de infraestructuras, edificaciones y recursos en estas regiones afectadas por la guerra. Trabajaba en estrecha colaboración con otros organismos gubernamentales, así como con organizaciones internacionales y entidades privadas, para llevar a cabo proyectos de rehabilitación y desarrollo en estas áreas. BELCHITE 36 PLANO REFUNDACIÓN BELCHITE FIg 23: Planimetría de la propuesta presentada por Regiones Devastadas para el nuevo Belchite en 1940. El plano original es extraído a partir de una imagen de la tesis de Bitrián (pág. 816), quien lo citará como: (AGA, (4) 78, RRDD, caja 20702. Publicado en: Cámara, abril de 1940: 13) 100 m Fig. 23: Planta general de la propuesta presentada por RRDD para el nuevo Belchite. 1. Seminario 2. Escuela 3. Clínica 4. Centro Sanitario 5. Matadero 6. Escuela 7. Banco 8. Ayuntamiento + Centro Cívico 9. Centro Religioso 10. Servicios Sociales 11. Parque 12. Estanque 13. Estación de autobuses 14. Ferial 15. Estación de ferrocarril 16. Guardia Civil 17. Escuela 18. Lavadero BELCHITE 37 Fig. 24-32: Tipologías de vivienda diseñadas para la refundación de Belchite. Plantas desarroladas a partir de una imagen de la tesis de Bitrián (pag. 816), quien lo citará como: Tipos de vivienda en el nuevo Belchite. Echenique, Francisco; Fungairiño, Alfonso. Mayo de 1940 (AGA, (4) 78, RRDD, caja 20702). BELCHITE Fig. 24: “Vivienda de Bracero” Tipo I Fig. 25: “Vivienda de Bracero” Tipo II Fig. 26: “Vivienda de Bracero” Tipo III Fig. 27: “Vivienda de Bracero” Tipo IV Fig. 28: “Vivienda de labrador modesto” Fig. 29: “Vivienda de labrador medio” Tipo I Fig. 30: “Vivienda de labrador medio” Tipo II Fig. 31: “Vivienda de labrador acomodado” Fig. 32: “Vivienda de labrador rico” PB PB PB P1 PB PB P1 PB P1 PB P1 PB P1 PB P1 38 Fig. 33-35: Imágenes extraídas de: Bitrián Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, p. 831. BELCHITE Fig. 33: “Viviendas en el nuevo Belchite. Detalles. Marqués de Santa María del Villar. Abril de 1951” Fig. 34: “Viviendas en el nuevo Belchite. Detalles. Marqués de Santa María del Villar. Abril de 1951” Fig. 35: “Viviendas de acomodados y viviendas braceros en el nuevo Belchite. Salgado, J” 39 Fig. 36: Imágen extraída de: Bitrián Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, p. 824. BELCHITE Fig. 36: “Vista aérea del nuevo Belchite. 7 de febrero de 1950” 46 3.2.2. GIBELLINA. ROMPER CON EL PASADO, MIRAR HACIA EL FUTURO. 47 Fig. 41: NUEVA Y VIEJA GIBELLINA Huella de la vieja Gibellina 500 m 48 Nuevamente, el punto de partida planteado en el caso de Gibellina se asocia a una situación de emergencia, lo que como ya hemos visto, derivará a una relación traumática con el pasado. A pesar de que catorce de las ciudades afectadas por el terremoto optaron por la reconstrucción sobre las ruinas, como es el caso de Salemi, Santa Ninfa o Poggioreale; el pueblo de Gibellina recurrió a la refundación de su ciudad a 18 km del emplazamiento original, alejándose de sus raíces y rompiendo con su pasado, buscando en esta acción una forma de evitar enfrentar el dolor causado por la destrucción de los hogares de sus habitantes y la pérdida de su identidad. Gibellina optó desde el principio por la “asunción de su muerte” (Bascones, 2017, p. 33), abandonar la ciudad que había quedado destruida por el terremoto y, en consecuencia, la identidad allí creada durante tantos años dañada. Esta ruptura con el pasado demandaba también la creación de una nueva identidad, así como vimos en el caso anterior, donde la nueva identidad de Belchite se desarrollaría en torno a la imagen heroica y sacralizada de la ruina que convivía junto a la nueva villa. En el caso de Gibellina, bajo las directrices del alcalde del pueblo en aquel momento, Ludovico Corrao (agente impulsor en este caso), la nueva identidad de esta se basaría en “el arte contemporáneo con objeto de plasmar la idea de una futura ciudad utópica” (Bascones, 2017, p. 35). Aunque las tipologías residenciales empleadas fueran criticadas por los habitantes, por alejarse de la cultura local, el modelo planteado tenía más sentido del que parecía, refundar la ciudad conlleva volver a empezar, las memorias del lugar en el que habitan las personas se generan por acumulación de momentos asociados a rutinas desarrolladas en lugares concretos, la desaparición de esos lugares y la asunción de su muerte, así como la de las memorias contenidas en ellos, nos lleva a la idea de que el pueblo refundado no debe ser una recreación del anterior, sino la base sobre la que poco a poco ir creando esta nueva identidad. De esta manera se debe dejar la creación de la nueva identidad a los espacios creados en el nuevo pueblo y que a través de ritos, eventos y rutinas sea la propia población la que vaya generando nuevas memorias. Romper con el pasado mirando hacia el futuro, un futuro plasmado a través del arte y la cultura. Este planteamiento de Ludovico Corrao durante la refundación de Gibellina fue el que permitió posteriormente la entrada de múltiples agentes ejecutores, no solo para el desarrollo de las distintas propuestas de ordenación urbana, sino también para la elaboración de varios espacios memoriales que, como veremos posteriormente, permitirán superar la pérdida experimentada por la población. Multiplicidad de formas de arte y arquitectura daban lugar al enriquecimiento de esa visión futura planteada para la nueva Gibellina al mismo tiempo que aportaban a sus habitantes varias formas de relacionarse con su pasado y de afrontar el trauma existente. La mayor diferencia con respecto al caso de Belchite, y que además comparte con el de Luz, no de manera tan intensa como se da en este último, es la existencia de un solo grupo de población objeto de la refundación, unidos, sin divisiones o diferencias que compliquen posteriormente la interpretación de los espacios memoriales proyectados. Todos estos compartirán además el hecho de haber experimentado el terremoto, la posterior pérdida de su hogar e identidad, y la generación de un trauma derivado de estos acontecimientos. De este marco común en la población será consciente Venezia a la hora de proyectar su museo, una de sus propuestas memoriales claves para la reinterpretación de lo ocurrido. 3.2.2. Gibellina. Romper con el pasado, mirar hacia el futuro. GIBELLINA 49 Fig 42. Imagen extraída de la web del períodico Colletiva. Romero, I. (2021, 14 de enero). La burocracia mata más que los terremotos. Collettiva. Fig. 42 Población de Gibellina desplazada tras los terremotos GIBELLINA 50 El modelo de ciudad implantado en la nueva Gibellina fue el desarrollado por el arquitecto Marcello Fabbri, apoyado por el ISES 15, basándose en “una apuesta por el modelo urbano de la ciudad-jardín de referencias británicas y escandinavas, de baja densidad, con viviendas en hilera de directriz ligeramente curvada y con una alternancia de viarios de acceso rodado y peatonal que proporcionan doble acceso a las viviendas” (Bascones, 2017, pp. 33-35). Dividida en dos zonas residenciales a norte y sur, colocando los equipamientos de primera necesidad en el perímetro de estas dos áreas y separadas por un eje este-oeste reservado para las edificaciones y espacios públicos más representativos, en el que posteriormente se situaría el museo de Francesco Venezia. La multiplicidad de agentes ejecutores queda plasmada en la refundación principalmente a través de las interpretaciones y propuestas ejecutadas en este eje este-oeste divisor de la nueva Gibellina. La visión futura de la ciudad quedó representada a través de dos interpretaciones de la misma, como establecerá Cesare Ajroldi y posteriormente comentará Bascones en su tesis. Una primera, más próxima a la disciplina arquitectónica, basada en el desarrollo de un modelo de ciudad compacta y lineal, mezclando usos públicos y residenciales, con la presencia de edificios a modo de monumentos; interpretación que quedaría plasmada a través de proyectos como el del centro cívico encargado en 1970 al equipo formado por Giuseppe y Alberto Samonà, Vittorio Gregotti y Gianni Pirrone, o el de la iglesia encargada a Ludovico Quaroni. Y una segunda, defendida principalmente por el escultor Pietro Consagra, en la que argumentaba que la ciudad debía ser diseñada por el artista, dando lugar a edificios de carácter escultóricos como fueron el Meeting, edificio de uso polivalente, y el teatro. Finalmente, con objeto de aumentar la densidad edificatoria en la ciudad, se proyecta el Laboratorio de Belice, ubicado en el extremo oeste del eje central, el cual desarrollará un “sistema discontinuo de espacios públicos que abraza las plazas, el campo y los jardines públicos y privados” (Bascones, 2017, p. 35), materializado a través de la propuesta “Cinco plazas” ejecutada por Laura Thermes junto a Franco Purini. 3.2.2.1. Sobre el planeamiento urbano de la refundación 15. El ISES, o Istituto per lo Sviluppo dell’Edilizia Sociale , es un instituto italiano dedicado al desarrollo de la vivienda social. Su objetivo principal es promover y apoyar la creación de viviendas asequibles y de calidad para satisfacer las necesidades habitacionales de sectores de la población que enfrentan dificultades para acceder a la vivienda en el mercado libre. Fig 43: Imagen extraída de la web de la revista independiente de arquitectura “011+” , editada por Davide Tommaso Ferrando. Fig 44: Imagen extraída de la web de la Universidad Iuav de Venezia. Marras, G. (s.f.). Giuseppe Samonà. La búsqueda de la unidad. Università Iuav di Venezia. Fig. 43: Alzado y sección. “Ludovico Quaroni, Luisa Anversa, Giangiacomo D’Ardia. Nuevas iglesias de Gibellina,1970” Fig. 44: Alzado realizado por Giuseppe Samonà del “Centro cívico, cultural y comercial en Gibellina, Trapani. 1970-72” GIBELLINA 51 Fig 45-48: Planeamiento de las ciudades reconstruidas a cargo del ISES (Istituto per lo Sviluppo dell´ Edilizia Sociale). Imagenes extraídas de Rabán Mondéjar, M. (2011). Francesco Venezia, museo en Gibellina. Esculpir en el tiempo. Fig. 45: Gibellina Fig. 46: Poggioreale Fig. 47: Sambuca Fig. 48: Montevago GIBELLINA 52 Tras el terremoto de Belice, de las casi 34.000 personas que quedaron sin hogar en la provincia de Trapani, 9.000 fueron hospitalizadas en edificios públicos, 6.000 fueron realojadas en campamentos provisionales, 3.200 pasaron a vivir en agrupaciones de tiendas de campaña repartidas en el territorio de manera más dispersa, 5.000 fueron realojadas en vagones de ferrocarril y aproximadamente 10.000 decidieron abandonar por completo su hogar y emigrar a otras provincias. Las carencias económicas y logísticas existentes en el país agravaron aún más la situación de emergencia producida por el terremoto, la cuestión fundamental ahora no solo era atender a los afectados, sino asumir que no se contaba con los medios necesarios para darles una asistencia adecuada, haciendo de esta experiencia un hecho aún más dramático. En el caso de Gibellina, sus habitantes fueron trasladados a unas barracas provisionales situadas a unos 9 km de la ubicación del pueblo original, bajo la Reserva Natural Integral de la Cueva de Santa Ninfa, y a otros 9 km de donde acabaría ubicándose la refundación, dejando plasmada en el territorio esa huella intermedia entre pasado y futuro. Una huella materializada en forma de campamento de emergencia en el que los afectados tuvieron que lidiar con el trauma derivado del terremoto hasta que trece años más tarte fueran trasladados a la nueva ciudad. El cambio, la rápida adaptación, la experiencia traumática y las pérdidas materiales y personales, en resumen, la situación de emergencia experimentada, dejaron en un segundo plano la cuestión fundamental a tratar, la pérdida de la identidad y la memoria del lugar. Al igual que en Belchite, comprobamos en Gibellina cómo prolongar en el tiempo el traslado de la población al nuevo asentamiento genera un sentimiento de pérdida aún mayor, agravando los efectos del trauma experimentado. El hecho de que ambas se traten de una situación de emergencia no permite que el proceso de traslado se realice de manera planificada y directa, como ocurre en el caso de Luz. La excesiva prolongación en el tiempo de este traslado junto con el realojo en distintos asentamientos temporales, como ocurría en el caso de Belchite con los habitantes de las ruinas o “pequeña Rusia” , y como ocurre en Gibellina con la población desplazada al asentamiento de barracas durante trece años, solo hace que se aplace cada vez más el momento de enfrentar la pérdida de identidad producida. Reconstruir una localidad que ha quedado destruida por un evento traumático deberá pasar inevitablemente por una fase de enfrentamiento y superación del mismo, alejar este momento conlleva mantener abierta la herida durante más tiempo, haciendo que cada vez sea más profunda y complicada de cerrar. 3.2.2.2. Sobre el proceso de traslado. GIBELLINA 53 Fig. 49-50: Imágenes extraídas de la web del perídico digital Avennire. Mariani, A. (2018, 18 de enero). 14 y 15 de enero de 1968. Hace 50 años el terremoto dobló el Belice: Imágenes de entonces. Avvenire. Fig. 49: “Gibellina tras el terremoto. Entre el 14 y el 15 de enero de 1968 una serie de temblores sacudieron la zona comprendida entre las provincias de Trapani, Agrigento y Palermo.” Fig. 50: “Barrios marginales en Gibellina.” GIBELLINA 54 3.2.3. LUZ. LA RUPTURA NO TRAÚMATICA CON EL PASADO. 55 Fig. 51: VIEJA LUZ Y NUEVA ALDEA DA LUZ Huella de la vieja Luz 100 m 62 3.3.1. BELCHITE. EL PROBLEMA MEMORIAL HEREDADO. 63 En el camino recorrido hasta este punto, si algo debemos sacar en claro es la necesidad, en los casos de refundación, de generar un espacio capaz de vincular las memorias del pasado, aquellas contenidas en el pueblo destruido, con la nueva población. Un espacio memorial que no pretenda ser un monumento, ni un homenaje por el que la gente simplemente pase por delante, sino un lugar que invite a la reflexión, capaz de generar emociones, no solo en aquellos que vivieron la pérdida, que cada vez irán siendo menos, sino en cualquier persona que lo visite. Un lugar capaz de contar una historia, de evocar recuerdos del pasado, de construir un relato que pueda ser transmitido a generaciones futuras, haciendo permanente la memoria de estos pueblos que por unas razones u otras acabaron desapareciendo. De la misma manera también se ha comentado cómo las refundaciones no pueden ser tratadas como una reconstrucción exacta de la población anterior, sino como la base sobre la que crear una nueva identidad, fundamentada en el conocimiento de la realidad existente en el lugar, una realidad que contemple las vivencias de todos sus habitantes por igual. En el caso de Belchite, donde la represión ideología experimentada durante la posguerra y posterior régimen franquista dividió a la población objeto de la refundación en dos grupos enfrentados, y donde las ruinas del pueblo fueron utilizadas con fines puramente propagandísticos, ambos factores planteados desde la situación de partida, repercuten aún a día de hoy en la ejecución de un espacio memorial que contemple la realidad vivida por su población. Debido a esto, surge lo que denominaremos el “problema memorial de Belchite” . Una situación derivada de las múltiples propuestas planteadas en las ruinas de la villa entre los años 40 y 70, paralelamente al proceso de refundación. Todas ellas con una función propagandística, con objeto de enaltecer los ideales del nuevo Estado dentro de una política de turismo, cuyo objetivo era dar a conocer los “actos heroicos” llevados a cabo durante la guerra por parte del bando nacionalista, obviando el objetivo fundamental de los espacios memoriales en estas situaciones, la vinculación del pueblo refundado con la identidad perdida y la superación del trauma originado tras la pérdida del hogar. A través de la descripción aportada por Bitrián respecto a los distintos episodios que tienen lugar tras la destrucción de la villa, podemos dividir el “problema memorial de Belchite” en cuatro fases: • Fase 0 (Rituales): Antes de la proyección de ningún espacio memorial o monumento, fue la propia población ,por iniciativa propia, la que a través de la celebración de rituales evocaba el recuerdo de la identidad perdida. Estos ritos de carácter festivo estaban fuertemente asociados al traumático asedio, vinculándose principalmente a espacios de las ruinas de Belchite. 16 • Fase 1 (Monumentos): Paralelamente a los rituales mencionados en la fase 0, Regiones Devastadas planteaba para Belchite en 1938 la construcción de un “vía heroica” a través de la “señalización de las calles de San Ramón, el Salvador y San Roque desde la plaza Nueva hasta la carretera de Cariñena; conservación del arco de la entrada a la villa y del trazado de la calle Mayor; la conservación, a modo de hitos monumentales, de las ruinas del seminario, los conventos y las iglesias; y la monumentalización de lugares de enterramiento” (Bitrián, 2020, p. 794). Este planteamiento fue acompañado de la construcción de varios monumentos sencillos que permitieran ir configurando este recorrido dentro de la ruina. 17 • Fase 2 (Derribo y turismo): Una vez finalizada la primera fase de la construcción del pueblo nuevo y el abandono del viejo, en 1954, comenzó a plantearse el derribo sistemático de los edificios ruinosos. En 1960, la Delegación Provincial del Ministerio de vivienda desarrolló un informe que sugería que las propias ruinas del viejo Belchite fueran convertidas en el “monumento de la Victoria” . 16. Rituales llevados a cabo en las ruínas de Belchite: 1. “Recreación ceremonial de la ruptura del cerco mediante el desfile del cadáver del comandante Santa Pau por la “vía heroica” de las calles del Señor, San Ramón y San Roque” (Bitrián, 2020, p. 790) 2. Ritos de raíz religiosa adaptados políticamente. “Los escolares zaragozanos que visitaron Belchite unas semanas después de concluida la guerra, realizaron un vía crucis patriótico-religioso por las calles y ruinas del pueblo terminando en el interior de la iglesia parroquial” (Bitrián, 2020, p. 791) 3. Conmemoración anual del 6 de septiembre (día de la ruptura del cerco). Procesiones, misas y ritos recorriendo espacios singulares del pueblo viejo, influenciados a su vez por la monumentalización de distintos espacios y elementos que se estaban llevando a cabo por el nuevo gobierno con una clara intención propagandística y de enaltecimiento del nuevo Estado. “Los participantes recorrían procesionalmente la población y recreaban mediante ritos de carácter fúnebre, religioso y patriótico, la memoria de cada uno de los lugares relacionados con el asedio […] generalmente contaban con la celebración de una misa en la iglesia de San Agustín, el rezo de un responso en la fosa del trujal en la calle mayor, el rezo de otro responso ante la Cruz de los Caídos en la plaza vieja y un homenaje junto a la cruz del arco de San Roque” (Bitrián, 2020, p. 791) 3.3.1. Belchite. El problema memorial heredado. BELCHITE 64 17. Monumentos realizados en Belchite durante la Fase 1: 1. Cruz de los Caídos en la plaza vieja. 2. Primera Cruz de Santa Pau, cerca del arco de San Roque. “Una gran Cruz de madera, con un pedestal de adobes sacados de los escombros de Belchite” 14.1 (Bitrian, 2020, p. 792) 3. La colocación, ya en 1943, de puertas en la entrada de la “fosa del trujal” a nivel de calle. Esta se trataba de un trujal de aceite perteneciente a una propiedad privada que había usado como fosa común durante el asedio. 4. En 1945 Regiones Devastadas inicia su propio programa de monumentalización de las ruinas de Belchite. Sustituyen la Cruz de los caídos por una gran cruz monumental de filigrana metálica, además de prever el cambio del nombre de lugar por “Plaza de los Caídos” . 14.1. Traslado de los restos del glorioso defensor de Belchite, comandante Santa Pau, al cementerio católico de Torrero. En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 380, p. 792. FIg 56: Planimetría de la propuesta para el monumento a los Héroes en la fosa del Trujal. La planta original ha sido extraida a partir de una imágen de la tesis de Bitrián (p. 795), quien la citará como: Proyecto de monumento a los Héroes de Belchite. Planta. Martínez de Ubago, Manuel. Abril de 1955 (AGA, DGA, caja 76/00139) Fig 56. Monumento a los héroes en la fosa del Trujal. 1.Cruz central de aluminio 2. Lápida de marmol con inscripciones 3. Ángeles de azulejo de muel 4. Puerta de hierro de forja 5. Pavimento de piedra caliza 6. Pavimento de piedra artificial 7. Cerramiento y templete de fábrica de ladrillo a cara vista 5 m BELCHITE 65 Fig 57: Planimetría del plan de demolición de Belchite dibujada a partir de las imagenes de las planimetrías originales extraídas de la tesis de Bitrian (p. 799), quien las citará como: Plano de demolición del viejo Belchite. Polígono 2. Pérez Páramo, Juan; Allanegui, Alejandro. Diciembre de 1962 (AGA,DGA, caja 76/00133) Planos de demoliciones del viejo Belchite. Polígono 3. Pérez Páramo, Juan; Allanegui, Alejandro. Diciembre de 1962 (AGA, DGA, caja76/00133) 100 m Fig. 57: Plan de demolición de las ruinas de Belchite. Demeliciones ejecutadas 1961 Demoliciones proyectadas (grupo de polígonos 1) 1962. Ejecutadas posteriormente 1962-1965 Demoliciones proyectadas (grupo de polígonoes 2) 1962 Ejecutadas posteriormente 1962-1965 Monumentos y elemntos conservados. 1. Cruz de los Caídos (Plaza Vieja) 2. Cruz de Santa Pau (Arco de San Roque) 3. Fosa del Trujal 4. Arco de la Villa 5. Iglesia y exconvento de San Agustín 6. Convento de San Rafael 7. Torre del reloj BELCHITE 1 2 3 4 5 6 7 66 Este informe contemplaba además la ejecución del “monumento a los héroes” en la fosa del Trujal, una especie de “museo” definido como “un local para la exhibición de fotografías y gráficos retrospectivos” , y un proyecto de “domesticación, regularización y turistización de la ruina” (Bitrián, 2020, p. 796). El proyecto resultante, desarrollado por Juan Pérez Páramo en 1961, resultó finalmente en la destrucción de Belchite histórico y en el inicio de la construcción del aspecto final de sus ruinas. 18 • Fase 3 (Seminario): El último intento de memorialización del espacio consistió en una propuesta de reconstrucción del Seminario Menor, el cual había quedado prácticamente en ruinas tras el ataque republicano. En 1964, una vez iniciada la reordenación de las ruinas, el arzobispo de Zaragoza constituyó la Comisión de Reconstrucción del Seminario con objeto de llevar a cabo la reconstrucción de la capilla. Esta propuesta sería rechazada por el director de las obras, Juan Pérez Páramo, debido a que “la capilla no ofrece ningún carácter artístico que exija su reconstrucción” 19 (Bitrian, 2020, p. 805) y que la reedificación de este carecería de un valor histórico. A cambio, se propondrá la consolidación de la ruina existente y la creación de un pequeño monumento en el lugar que “perpetúe la gesta heroica de sus defensores” 20 (Bitrian, 2020, p. 807) No será hasta 1970 que el arzobispo de Zaragoza autorice la ejecución de un plan para la realización de las obras de reconstrucción de la iglesia, “el proyecto contemplaba la habilitación de una parte de la capilla, el mantenimiento de las ruinas del resto, la erección de un monumento a la fe y el acondicionamiento del entorno” (Bitrián, 2020, p. 806). Esta propuesta sería denegada y sustituida por una nueva desarrollada por la Dirección General de Regiones Devastadas, la cual, sí sería aceptada e incluida en el Plan de Obras de 1972 de la Dirección General de Arquitectura, pero de la que finalmente solo se realizó el levantamiento topográfico del terreno. La existencia de tantas propuestas, algunas ejecutadas y otras no, se deben al firme compromiso del gobierno franquista de erigir un nuevo escenario, adecuado y seguro, para narrar una historia controlada, marcada por ruinas emblemáticas y carente de evidencia de vida posterior a la guerra civil. Esta última parte resultaba crucial, ya que se buscaba que los visitantes llegaran a una conclusión simplificada, que la única causa de la destrucción de Belchite fue el brutal ataque republicano contra el cual se enfrentó la valiente resistencia nacionalista, incidiendo de esta manera aún más en la división existente entre su población. Este es uno de los motivos principales por el que ninguna de las actuaciones realizadas puede ser consideradas como un espacio memorial, ya que estas no pretenden vincular la identidad de su pueblo con los acontecimientos vividos, ni tratar de superar el trauma originado tras la destrucción de la villa, simplemente se centran en la transmisión de un mensaje político de manera sencilla, una narración de la memoria manipulada para tal efecto. 18. En el año 1964 la Delegación Provincial del Ministerio de la Vivienda propone el estudio de un proyecto de adquisición de suelos y la realización de ensayos en el terreno para determinar las condiciones para la supuesta repoblación forestal propuesta. Ese mismo año el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Belchite establecerá los elementos de la ruina que entonces se pretendían conservar: “el arco de la Villa con los edificios que lo flanquean, la iglesia parroquial y las iglesias de los edificios de San Agustín y San Rafael, la torre del Reloj, una casa en la calle Mayor y otra en la de Sagasta y dos alzados más en la calle Mayor” (Bitrián, 2020, p. 801). Toda una serie de elementos muy visibles seleccionados de cara a la creación de un itinerario que recorriera las ruinas de Belchite, las cuales el propio plan también delimitaba y denominaba “Ruinas históricas”, calificándolas de “Zona verde pública”. Casi diez años más tarde, en 1969, el plan originado en 1960 donde se proponía la creación de un “monumento de la victoria” en las ruinas de Belchite, fue actualizado, proponiendo en primer lugar que la repoblación forestal planteada fuera llevada a cabo “fundamentalmente con masa de pinos, con algunos cipreses, acacias y aligustres, o grupos de estos árboles” (Bitrián, 2020, p. 802-803). Además, añadía a la lista de edificios a conservar: el arco de San Roque, la reconstrucción de las casas contiguas al portal de la villa “para el alojamiento del Guarda, Museillo del Asedio y servicios públicos” (Bitrián, 2020, p. 802-803). Incorporaba también una pavimentación básica en la mayoría de las calles interiores y otra de mayor calidad en algunas vías con intención de permitir el tránsito de vehículos, zonas de protección, aseos y aparcamientos, todos ellos en emplazamientos discretos. Finalmente, se proponía la instalación de “alguna luminotecnia en puntos muy singulares del conjunto, tal vez unida a una instalación muy elemental de sonido, aunque este se redujese a una discreta música de fondo” (Bitrián, 2020, p. 802-803) 15.1. Todos los elementos necesarios para la creación de lo más parecido a un parque temático en el que la ruina, en vez de ser entendida como una cicatriz tras la destrucción del pueblo, fue utilizada como un objeto de consumo para el turismo y la propaganda del Estado. 18.1. Normas de Edificación del Plan General de Ordenación Urbana de Belchite de 1964 . En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 412, p. 802. BELCHITE 67 19. Informe de 15 de diciembre de 1964 de Juan Pérez Páramo sobre el Seminario de Belchite. En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 422, p. 805. 20. Carta de agosto de 1971 de la Junta AA. AA. Pro-Reconstrucción de su Santuario en Belchite al Ministro de la Vivienda para la reconstrucción del Santuario de Belchite. En Bitrian Varea, C. (2020). Espacio y memoria. Un viaje por las ruinas de la guerra civil española [Tesis doctoral]. Universitat Politècnica de Catalunya, op.cit., nota 427, p. 806. Fig. 58. Fotografía de Agustí Centelles, 1937. Obtenidas de la web: Centelles. (2016, 11 de mayo). Sobre los pasos de agustí centelles. Agustí Centelles i Ossó. https://centellesosso.blogspot.com/2016/05/ sobre-los-pasos-de-agusti-centelles.html Fig. 58: Fotografía del Seminario Menor tras lla guerra, 1937. BELCHITE 68 3.3.2. GIBELLINA. LA SUPERACIÓN DEL TRAUMA. 69 Como se ha comentado previamente, la refundación de Gibellina está marcada por la implicación de múltiples agentes ejecutores, pertenecientes a distintas disciplinas, encargados de aportar diversas propuestas destinadas a enriquecer la visión futurista planteada en la nueva ciudad. Dentro de las propuestas desarrolladas, los memoriales se postulan como elementos capaces de vincular la nueva identidad de la población con sus orígenes, a pesar de que esta relación tenga que consolidarse sobre una base traumática generada tras la destrucción causada por el terremoto. Sin embargo, a pesar de tratarse de propuestas diferenciadas, ejecutadas durante los años sucesivos al desarrollo de la refundación, todas ellas perseguirán el mismo objetivo, la superación de un trauma común a toda su población, y no solo eso, sino que, además, cada una de estas representará una fase de este proceso. Reflexión, asunción, confrontación y redención; cuatro fases para lograr la reconciliación con el pasado, cuatro fases plasmadas en tres obras arquitectónicas proyectadas por Francesco Venecia entre los años 1981 y 1990, dos de ellas ejecutadas en la nueva Gibellina y otra solamente proyectada para ser construida junto a las ruinas de la vieja Gibellina, donde se localizará la última de las propuestas a analizar, esta vez de carácter escultórico, el Cretto de Burri. • El museo. Reflexión. Tras recibir el encargo de un museo para la nueva ciudad, Francesco Venezia decide proyectar en 1981 un edificio, cuya construcción finalizaría en 1987 y cuyo objetivo principal sería el establecimiento de un vínculo con la ciudad destruida. Ante una situación de desarraigo y pérdida de la identidad, el museo de Venezia utilizará la ausencia material como pretexto para la creación de un espacio memorial a través de dos mecanismos evocadores, “el traslado del fragmento de una antigua edificación emblemática de la vieja ciudad” (Bascones, 2017, p. 23), y “la búsqueda de la relación visual con el paisaje donde se encontraba la ciudad destruida” (Bascones, 2017, p. 23), ambos mecanismos como veremos posteriormente, también serán utilizados en el planteamiento del espacio memorial de Luz. Para lograr la relación visual con el asentamiento original se escoge una parcela en la periferia de la ciudad, en el límite oeste de la banda divisoria planteada en la refundación, buscando la mejor orientación hacia las ruinas. En cuanto al traslado del fragmento como vínculo físico con la vieja Gibellina, se decide trasladar el fragmento de fachada del Palacio Di Lorenzo, adquiriendo este el papel de “pieza depositario de la identidad de una población, elemento catalizador del recuerdo de la experiencia individual y colectiva, a la que se confía el carácter evocador de la ciudad” (Bascones, 2017, p. 37). Es a través de este fragmento cuando entra en juego una de las reflexiones más importantes de Venezia, la “Arquitectura del Expolio” . En ella se plantea una forma de “entender la arquitectura como una constante transferencia de materia, del orden natural, […], al artificial, a la arquitectura, para, transcurrido el tiempo, en un proceso cíclico, recorrer el camino inverso” (Bascones, 2017, p. 45) La destrucción de la arquitectura y en consecuencia la generación de la ruina es, por tanto, entendida como una fase más de la propia arquitectura, una que sirve como base sobre la que volver a iniciar el ciclo planteado. De esta manera, la ruina existente tras la destrucción del pueblo original pasa a ser comprendida como una fase más dentro de un ciclo de la naturaleza. Esta interpretación puede ser utilizada como una medida paliativa que trate de resolver el trauma existente en la población tras la pérdida de su hogar, al mismo tiempo, la utilización de la ruina a través del fragmento trasladado puede ser planteada en el museo como un elemento evocador que permita comenzar a establecer una vinculación con el pasado. El proyecto se configurará como un volumen prismático cuyos recorridos giran en torno a un patio central enterrado respecto a la cota del terreno en el que se encuentra el fragmento trasladado del Palacio di Lorenzo. 3.3.2. Gibellina. La superación del trauma. GIBELLINA 70 Fig. 59: Primera planta Museo de Gibellina. Fig. 60: Planta baja Museo de Gibellina. B C D A Fig. 59-64: Planimetrías extraídas de la tesis de Bascones (p. 38) GIBELLINA 71 Fig. 61: Sección A Fig. 62: Sección B Fig. 63: Sección C Fig. 64: Sección D GIBELLINA 78 • El teatro. Redención. La última de estas cuatro fases cierra el proceso de superación a través de la acción catártica desarrollada en las Orestíadas, unas representaciones teatrales llevadas a cabo por la propia población, celebradas de manera anual desde 1979 y para las que Francesco Venezia, una vez más, plantearía una propuesta tratando de contener esta acción liberadora capaz de eliminar el dolor existente, capaz de redimir definitivamente a la población de Gibellina. Tres años después de haber finalizado el museo (1990), Francesco Venezia vuelve a recibir un encargo en Gibellina, esta vez se trataría de un teatro al aire libre junto al “Cretto” , destinado a ser utilizado como soporte para las Orestíadas. Estas consistían en una representación teatral celebrada anualmente junto a la ruina/escultura de la vieja Gibellina, llevado a cabo sobre instalaciones efímeras. Estas generaban una experiencia participativa, “una catarsis colectiva, llevada a cabo con acciones de poca impronta material” (Bascones, 2017, p. 118) capaz de devolver a la vida a la vieja Gibellina. Nuevamente, este encargo respondería a esa faceta artística soporte de la identidad de la nueva Gibellina. Sin embargo, será Venezia quien, utilizando una vez más el concepto de la “arquitectura del expolio” , logre transformar la escultura de Burri en un nuevo estrato capaz de volver a ser soporte de vida, capaz de reutilizar el lugar disponiéndolo para una nueva acción, también artística, por parte de su propia población, una que no permitía una caída total en el olvido de las memorias del lugar, esas que ahora yacían bajo el hormigón del Cretto. La propuesta de Venezia consistiría en una gran plataforma rectangular muy delgada, apoyada en la colina y caracterizada por el relieve en su parte superior, una superficie que integra los espacios de escenario y gradas en un plano continuo que, con una ligera curvatura cóncava, recuerda a una “barca encallada en la topografía” (Bascones, 2017, p. 121). La parte central horizontal sirve como escenario, elevándose hacia arriba en forma de talud en el extremo más alejado de las ruinas, cerrando así el espacio escénico, mientras que en el extremo opuesto se eleva de manera gradual, desplegándose del terreno y formando una gran grada. A pesar de que la propuesta no fuera finalmente ejecutada, es interesante valorar la interpretación subyacente a esta, la cual Bascones desarrolla en su tesis, relacionando el teatro de Venezia con el Cretto, no solo de forma narrativa, sino también a través de sus recorridos. El teatro pasa a ser entendido como una pieza más del Cretto, una pieza “quebrada” que trata de poner de manifiesto aquellos objetos, aquellas memorias, que Burri había enterrado bajo su gran escultura. Siguiendo la relación de la obra de Venezia en Gibellina con el “Arte de la memoria” esta última propuesta también será relacionada con el modelo renacentista de los espacios de la memoria, coincidente con el de la propuesta. El “teatro de la memoria” 27 planteado por los renacentistas pasó a ser entendido como un instrumento capaz de comprender todo el saber del universo, un trascendente paso en el conocimiento universal, asimilable al que se pretendía experimentaran los habitantes de Gibellina en la experiencia catárquica del teatro, recuperando los recuerdos enterrados y permitiéndoles interpretar y aceptar la pérdida, superando de esta manera el trauma de la experiencia vivida. (Bascones, 2017, p. 134-163) 27. Bascones desarrollará en su tesis el modelo renacentista del “teatro de la memoria” a través de la propuesta del italiano Giulio Camillo, de gran repercusión en la Europa del siglo XVI al XVIII, a pesar de no llegar a ser ejecutada; y en segundo lugar mediante el modelo descrito en la teoría filosófica publicada por Robert Fludd entre los años 1617 y 1619 “Utrius Cosmi, Maioris sicilicet et Minoris, metaphysica, physica, atque technica Historia”. GIBELLINA 79 Fig. 77-78: Planimetrías extraídas de la tesis de Bascones (p. 122) Fig. 77: Sección A Fig. 78: Planta de acceso teatr. A GIBELLINA 80 3.3.3. LUZ. EL ARCHIVO DE LA MEMORIA. 81 Como ya se ha comentado anteriormente, el memorial de Luz presenta ciertas similitudes con el de Gibellina. Ambos eligen el museo como tipología edificatoria para contener el memorial planteado, probablemente por su capacidad de albergar un programa más indefinido que permita generar con mayor facilidad esos espacios evocadores necesarios para desarrollar la “experiencia introspectiva” buscada, esa que permite al individuo conectar con su pasado, con la identidad que se ha perdido. Por otra parte, ambos memoriales presentan algunas similitudes en cuanto a la estrategia empleada para su implantación en la nueva trama urbana como pueden ser, la alineación con el eje principal de la refundación o el emplazamiento en una situación periférica en búsqueda de una mirada hacia el paisaje donde se encontraba el asentamiento anterior tratando de vincularse con este desde la distancia. Otro concepto empleado en el memorial de Luz, previamente utilizado por Venezia para el museo y el jardín, es el traslado del fragmento como “pieza depositaria de la identidad de una población” , esta vez a una escala mayor, en la que el fragmento pasa a ser la edificación más simbólica del lugar, esa que, al no tratarse de ninguna emergencia y no haber quedado destruida, pudo trasladarse por completo a la nueva aldea junto con el cementerio, la “Iglesia de Nuestra Señora de Luz” . La “Iglesia de Nuestra Señora de Luz” es el elemento fundacional de la aldea, un punto de referencia que da identidad y nombre al pueblo, y en torno al cual se configuran los ritos, la espiritualidad de la población y la identidad colectiva de esta. “Un pueblo. Una iglesia. Una identidad creada y recreada en un diálogo multisecular entre lo temporal y lo espiritual” (Amaral, 2003, p. 29). El hecho de que la refundación fuese planificada posibilitaba una relación no traumática con el pasado, permitiendo de esta manera que elementos tan significativos para Luz, como era la Iglesia, representantes de la identidad y espiritualidad existente en el lugar, y el cementerio, principal espacio de vinculación de sus habitantes con las generaciones pasadas, pudieran ser trasladados de manera íntegra a la refundación de la aldea. En este proceso también es fundamental la existencia de un único agente impulsor/ejecutor encargado de desarrollar una propuesta para un solo grupo de población fuertemente unido. El hecho de que el caso de Luz fuera previamente planeado y programado en el tiempo, le permitió adquirir un carácter ritual en el que su población poco a poco fue asumiendo la pérdida del pueblo original y el traslado a la nueva aldea como parte de un proceso, un nuevo capítulo de la historia del lugar. Desde su concepción inicial, la nueva aldea de Luz contaría con un espacio memorial que permitiera a su población mantener vivo el recuerdo de lo que fue su origen, este espacio acabaría materializándose en la propuesta ejecutada por Pedro Pacheco y Marie Clément en el año 2003. El programa de intervención consistió en crear un nuevo lugar para la iglesia reconstruida y el cementerio, junto con la incorporación del “museo de Luz” como un “importante hito de memoria entre el nuevo y el antiguo pueblo” (Pacheco & Clément, 2009). “Hecho de recuerdos recientes, el nuevo pueblo ve proyectada su historia en los espacios contemporáneos del museo, al tiempo que revive el imaginario del antiguo pueblo en la reconstrucción de la iglesia de Nuestra Señora de la Luz y el cementerio” (George, 2003, p. 9). Se proyecta, por tanto, un museo basado en la investigación rigurosa, la recopilación y el inventario de objetos documentales, testimonios visuales y orales, y todos los elementos posibles que puedan convertirse en patrimonio cultural de la comunidad que, en la nueva ubicación, aún se encuentra en proceso de cambio. La realización del proyecto del museo se afirma como una referencia interpretativa del pasado abierta al futuro. Un espacio privilegiado de reencuentro con el pasado común, un equipamiento cultural que participe en el desarrollo de la comunidad local y que, a través de un proceso interactivo, pueda proyectar reflexiones y experiencias de 3.3.3. Luz. El archivo de la memoria. LUZ 82 prácticas valorativas surgidas del nuevo contexto emergente. Debe ser un polo unificador e identitario esencial y también dinamizar, centralizar y organizar actividades culturales y de ocio, en relación con las sinergias que ofrecerá ahora la presencia del agua. El museo debe ser entendido como “una forma de que los habitantes de Luz participen en la construcción de un archivo-memoria de su pueblo, de sus vidas pasadas, de sus sentimientos y reflexiones durante la transición entre los dos pueblos, pero también como un documento valioso para las generaciones futuras que no formaron parte de ese pasado” (Mourão & Alves, 2003, p. 102). El programa de exposiciones del museo incluye tres salas en las que se pretende inmortalizar, en la memoria presente y futura, las acciones fundacionales de la aldea, incorporando objetos y testimonios de los propios habitantes, convirtiendo estas memorias individuales en las “imágenes” requeridas por los “espacios de la memoria” , un proceso similar al que se producía en el museo de Gibellina. 1. La sala de la luz: contará con objetos, textos, fotografías y testimonios que adquieren un valor de símbolo para marcar la presencia del hombre en este lugar durante tantos años. 2. La sala de la memoria: sentará las bases para el posterior desarrollo y actualización de la memoria colectiva a través de la incorporación de testimonios de las principales actividades desarrolladas a lo largo de la historia de la aldea. 3. La sala de exposiciones temporales: dispuesta para acoger los diversos capítulos temáticos, enlazados correctamente, permitiendo entender las formas de vida de las personas que han vivido en lugar durante los últimos tres cuartos de siglo. Mientras que la iglesia y el cementerio se muestran al final del camino a recorrer para llegar al espacio memorial planteado como si de un hito se tratara, no solo visual, sino también temporal, el museo se oculta, se “sumerge” bajo el terreno (Bascones, 2017, p. 57), así como la aldea lo hizo bajo las aguas del Guadiana, relegando a la mirada la función principal del espacio proyectado. Solamente tras detenerse en el lugar presidido por la iglesia y el cementerio, símbolos de pasado, y haber establecido un vínculo visual con el territorio, en concreto con el lugar que ocupaba la antigua Luz, es cuando el espacio del museo se muestra al visitante, comienzan a aparecer los muros de piedra que marcarán un recorrido descendente para acceder al museo, ese archivo de la identidad local que ocupa una posición entre la vieja y la nueva Luz, bajo y sobre el agua, entre pasado y futuro, un espacio semienterrado que trata de ser el vínculo entre dos capítulos de la historia de lugar, transformando la identidad que se perdió en una correcta narración del relato de la memoria para las generaciones futuras. (Pacheco & Clément, 2003, p. 107-110) LUZ 83 Fig. 79: Planimetría extraida de: Saieh, N. (2009, 2 de junio). Museum of luz / pedro pacheco + marie clément. ArchDaily. Fig. 79: Planta general espacio memorial de la nueva Luz: Iglesia de Nª Srª de Luz. Museo de Luz. Cementerio. 20 m LUZ 84 Fig. 80-81: Planimetrías extraidas de: Pizza, A. (2010, 6 de abril). Cimiterio, chiesa e Museo da Luz. Pedro Pacheco + Marie Clément. Aldeia da Luz, Mourão, Portogallo, 1998-2003. Architettura di Pietra . Nuova Estetica delle Superfici, 86–10 100 m Fig. 80: Planta -1 Museo de Luz Fig. 81: Planta 0 Museo de Luz Fig. 80-81: Programa museo de Luz. 1. Rampa de acceso. 2. Patio de los almendros. 3. Porche de entrada. 4. Atrio. 5. Sala polivalente. 6. Sala de exposiciones temporales. 7. Sala de la memoria. 8. Sala de la luz. 9. Patio de los oleandros. 10. Cafetería. 11. Servicios. 12. Administración. 13. Almacén. 14. Sala técnica. 15. Terraza. 16. Mirador. LUZ 85 Texto de prueba Fig. 82-83: Planimetría extraida de: Saieh, N. (2009, 2 de junio). Museum of luz / pedro pacheco + marie clément. ArchDaily. Fig. 82: Cubierta mirador. Museo de Luz Fig. 83: Vista frontal del memorial de Luz (cementerio, museo e iglesia). LUZ 86 Fig. 84-85: Planimetría extraida de: Saieh, N. (2009, 2 de junio). Museum of luz / pedro pacheco + marie clément. ArchDaily. Fig. 84: Vista frontal del Museo de Luz y la Iglesia de Nª Srª de Luz. Fig. 85: Rampa de acceso al museo. LUZ 87 4. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES. 94 Fig. 87: Planimetría del itinerario propuesto. Recorrido memorial en la Nueva y Vieja Belchite. I. Homenaje a las víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista. Antiguos talleres de campo de represaliados II. “Jardines de Belchite” Ruinas de la vieja Belchite III. “Museo de la memoria”. Ruinas de la capilla del Seminario Menor de Belchite IV. Museo de la memoria histórica de Belchite. Edificaciones de la “Pequeña Rusia” 1 km 2 km 3 km 200 m 95 Fig. 88: Montaje fotográfico de los “Jardines de Belchite” dentro de la propuesta planteada. Jardines de Belchite 1937-2024 96 1. Bascones de la Cruz, G. (2017). Francesco Venezia y John Hejduk: La vigencia del arte de la memoria en la arquitectura contemporánea [Tesis doctoral]. Universidad de Sevilla. 2. 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