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190 Revista Internacional de Culturas y Literaturas ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.15 Yunyi Huang Universidad de Salamanca ELLA ESCRIBE CON TINTA ESCARLATA: LA ESTÉTICA MENSTRUAL EN LA POESÍA DE CRISTINA PERI ROSSI SHE WRITES IN SCARLET INK: THE MENSTRUAL AESTHETICS IN CRISTINA PERI ROSSI’S POETRY Resumen: La sangre menstrual se destaca en la obra de Cristina Peri Rossi como una imagen recurrente y llamativa, dotada de connotaciones eróticas y transgresoras. En contra de la percepción androcéntrica de la menstruación como estigma y defecto, la escritora uruguaya reconstruye y resignifica la imagen de la menstruación como un objeto de fascinación erótica marcado por el exceso y la exuberancia, un símbolo sagrado de la alianza femenina basada en la abertura a la alteridad, un análogo de la escritura femenina que fluye y se expande sin límites. Reclama lo sagrado de la sangre menstrual y lo superfluo del falo en un nuevo imaginario erótico, lésbico, ginocéntrico e inventa una estética (y ética) menstrual por la que se puede establecer una nueva comunidad femenina. A través de la resignificación de la menstruación, devuelve a la mujer su propio cuerpo ya descolonizado. Este artículo busca explorar esta nueva estética menstrual transgresora en la obra poética de Cristina Peri Rossi a partir de las nociones de erotismo, exceso, gasto y abyección. Palabras clave: Cristina Peri Rossi, poesía, escritura femenina, menstruación. Abstract: The menstrual blood stands out in the work of Cristina Peri Rossi as a recurring and noteworthy image, endowed with erotic and transgressive connotations. Against the androcentric perception of menstruation as a stigma and defect, the Uruguayan writer reconstructs and redefines its image as an object of erotic fascination marked by excess and exuberance, a sacred symbol of the feminine alliance based on the acceptance of otherness, an analogue of women´s writing that flows and expands without limits. She reclaims the sacredness of menstrual blood and the superfluity of the phallus in a new erotic, lesbian, gynocentric imaginary and thus invents a menstrual aesthetic (and ethic) through which a new feminine community can be established. Through the resignification of menstruation, the writer returns to the woman her own body, which is decolonized already. This article seeks to explore this new transgressive menstrual aesthetic in the poetic work of Cristina Peri Rossi based on the notions of eroticism, excess, expense and abjection. Keywords: Cristina Peri Rossi, poetry, women´s writing, menstruation.
191 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.15 Yunyi Huang 1. Introducción La menstruación, un proceso fisiológico natural intrínseco para todas las mujeres, había sido vista durante muchos siglos como algo ominoso, desagradable y vergonzoso. Fue estigmatizada, despreciada y disimulada como un tema tabú. En las sociedades patriarcales, la menstruación se presenta como el pecado original de las mujeres, la prueba de su naturaleza impura, de su inferioridad y debilidad. En los ámbitos de la religión, la medicina (y el psicoanálisis, relacionado con ella), la literatura y la política, se encuentran discursos androcéntricos que limitan a las mujeres y las expulsan del centro del poder, con la menstruación como una de las excusas principales. El problema principal en cuanto a la menstruación en el campo literario no se limita a la creencia distorsionada sobre la menstruación, sino que radica en la ausencia de sus representaciones. En la literatura dominada por los escritores masculinos durante siglos, se encuentran pocas descripciones de las experiencias femeninas únicas, en especial, de la menstruación y la menarquia, que apenas aparecieron en las obras literarias hasta el siglo XX (Delaney et al., 1988, p. 142). Pese a que existen posibles referencias a estas, son indirectas, construidas por los símbolos ambiguos, tal como la luna, la flor, el fluido, el color rojo, entre otros (Delaney et al., 1988, p. 157). Incluso en el siglo XX, cuando el feminismo ya empezó a ganar influencia y fuerza, se refería en muchas ocasiones a la menstruación con el uso de eufemismo, de la metáfora y la metonimia (Lavilla Cañedo, 2016). Con todo, afortunadamente, con la presencia cada día más activa del feminismo y el cambio de la percepción de la menstruación -no como una contaminación, una anomalía, un defecto, sino como una experiencia singular que merece celebración-, se han multiplicado las representaciones de la menstruación en la segunda mitad del siglo XX, dándoles voces a las experiencias silenciadas y reprimidas por un largo tiempo. Dentro de este corpus literario emergente de la menstruación ocupa un lugar importante la escritura de Cristina Peri Rossi, en cuya obra la sangre menstrual se destaca como una imagen recurrente y llamativa, dotada de connotaciones eróticas y transgresoras. Desde su primer poemario, Evohé (1971), donde el cuerpo y el deseo femenino ocupan un lugar central, la escritora uruguaya ya se atrevió a transgredir los tabús sociales en términos al erotismo femenino y al lesbianismo. En el libro de cuentos La tarde del dinosaurio (1976), también publicado en los setenta, llaman la atención las descripciones de la menarquia y de la sangre femenina (muy probablemente la sangre menstrual) como símbolo de dolor y traición. Se pueden encontrar representaciones frecuentes de la sangre menstrual a lo largo de toda su obra, pero son en los poemarios Estrategias del deseo (2004) y La noche y su artificio (2014) donde se repiten de manera
192 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 Ella escribe con tinta escarlata: la estética menstrual en la poesía de Cristina Peri Rossi DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.15 más concentrada. Pérez, Dos Santos et al. (2020), por ejemplo, en su estudio sobre las representaciones literarias lésbicas, yuxtaponiendo a Peri Rossi junto con otras escritoras como Rosamaría Roffiel, Diamela Eltit y Elizabeth Bishop, enfatizan la identificación y la ternura femenina expresada mediante la sangre menstrual en el conjunto de poemas (“Comunión”, “Comunión II”, “Comunión III” y “Comunión IV”) en La noche y su artificio. Lavilla Cañedo (2016) incluye en su corpus, aparte de la serie de poemas mencionada, otros textos poéticos que pertenecen a los poemarios Otra vez Eros (1994) y Estrategias del deseo, así como la novela Solitario de amor (1988) y el cuento “La destrucción o el amor” (1997), centrándose en la relación entre la menstruación, el erotismo, la religión y el canibalismo en la obra de la escritora uruguaya. María José Bruña Bragado, por su parte, incorpora en su artículo “Abyecto/sublime: líneas de fuga y pliegues de resistencia en la poesía de Cristina Peri Rossi” (2017) una mayor variedad de textos poéticos de Peri Rossi para indagar en las relaciones entre lo abyecto y lo sublime, la abyección y la resistencia, en cuyas dinámicas juega un papel importante la imagen de la sangre menstrual, materia abyecta. A base de los estudios anteriores, este artículo busca explorar la nueva estética menstrual transgresora en la poesía de Cristina Peri Rossi a partir de las nociones de erotismo, exceso, gasto y abyección. La escritora, en contra de la percepción androcéntrica de la menstruación como un defecto femenino innato, una fuente de la envidia del falo, resignifica la sangre menstrual como una imagen erótica lesbiana, un símbolo sagrado de la alianza de las mujeres, un análogo de la escritura femenina que fluye y se expande sin límites. En su obra, el erotismo se nutre del mismo tabú de la menstruación y su transgresión, del mismo carácter abyecto de la sangre menstrual. Ella reclama lo sagrado de la sangre menstrual (y otros fluidos corporales femeninos) y lo superfluo del falo (tan venerado en el discurso tradicional del psicoanálisis) en el nuevo imaginario erótico, lésbico, ginocéntrico. No solo anula el discurso que estigmatiza la menstruación, sino que inventa una estética y una ética menstrual por la que se puede establecer una nueva comunidad femenina. 2. Transgredir e invertir el tabú menstrual Durante siglos, la menstruación ha sido vista como una maldición, una contaminación, una sustancia relacionada con el diablo. Plinio el viejo describió el flujo menstrual en su Historia natural como el más “maléfico” (Plinio el Viejo, 2003, p. 34). El libro del Levítico declara la menstruación y la mujer que menstrua como “impuras” y capaces de contagiar (Reina Valera, 1960, Levítico 15: 19-33). La menstruación fue
193 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.15 Yunyi Huang a la vez temida y despreciada por los hombres, vergonzosa y repugnante para las mujeres. La menarquia, en particular, constituía una experiencia traumática para las niñas en muchas ocasiones, por significar la entrada irreversible en el mundo de la subordinación y el contacto con los peligros de la violación y el embarazo. Otto Fenichel propone que la menarquia, o “la primera contaminación” provoca susto por ser un fenómeno nuevo y una experiencia intensa todavía no dominada por el ego (Fenichel, 1945, p. 11). Sin embargo, diferente al otro tipo de contaminación, que según Fenichel es la polución nocturna de los varones, la menarquia les recuerda a las niñas su vulnerabilidad, su “inferioridad femenina” construida por la sociedad patriarcal y las expectativas sociales de “ser mujer” impuestas. En el cuento “Gambito de reina” de Cristina Peri Rossi, encontramos el espanto de la niña Alejandra, la futura reina, frente a la menarquia: “Alejandra no puede soportar la noche, la noche la espanta como si fuera una niña turbada en el momento en que deja de ser niña y empieza sigilosa y traicioneramente a ser mujer, porque se nace niña y se llega a ser mujer en un escándalo de sangre entre las sábanas” (Peri Rossi, 2008, p. 128). La menarquia produce un espanto continuo por significar el final de la infancia y el comienzo del destino de “ser mujer”, ser subordinada, y es descrita como “un escándalo de sangre entre las sábanas” y “un estallido de sangre involuntaria” (Peri Rossi, 2008, p. 128). El tránsito de niña a mujer se realiza “sigilosa y traicioneramente”, contra la voluntad de la niña Alejandra, quien prefiere ser hombre que mujer porque así “la única sangre que salpicara [sus] ropas fuera la sangre de los rivales muertos o la de [su] propia muerte, en el momento de morir” (Peri Rossi, 2008, p. 128). Nos lleva a reflexionar sobre la diferencia entre la connotación cultural de la sangre bélica, o la sangre del guerrero, y la de la sangre menstrual. La primera, relacionada con la guerra, actividad “masculina”, es siempre considerada sagrada, noble, como símbolo de valentía, venerada en el rito religioso o en las banderas nacionales, donde es representada por el color rojo. Por el contrario, la última, como fenómeno exclusivamente femenino, es tachada por la Historia, descartada como símbolo de la castración y fracaso (Chadwick, 1932; Deutsch, 1944) u origen de la locura y otras anormalidades psicológicas. Gloria Steinem ha planteado de manera precisa en “If Men Could Menstruate” que, si la menstruación perteneciera a la dimensión masculina, se convertiría en el símbolo del honor y la prueba de la superioridad varonil (Steinem, 1978, p. 110). Los hombres monopolizan la definición y categorización del conocimiento, incluso sobre la menstruación. Si el estigma menstrual es una invención para oprimir a las mujeres, hay que lanzar la voz femenina en su contra. La representación repetitiva y explícita de la menstruación en la obra de Peri Rossi se aleja de las narraciones eufemísticas, reprimidas bajo los signos camuflados. Tradicionalmente, en la poesía, los mitos o los cuentos de hada, la menstruación adopta formas simbólicas, disfrazadas. Siendo lo temido, lo “impuro”, lo “contaminado”, su aparición directa es evitada. En cambio,
194 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 Ella escribe con tinta escarlata: la estética menstrual en la poesía de Cristina Peri Rossi DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.15 se expresa a través del vocabulario eufemístico, como “período” “regla” “estar desarrollada” o se representa por el imaginario femenino convencional formado por símbolos de significado consensuado1. La autora, sin embargo, utiliza en sus textos términos directos como “sangre” “sangre menstrual” “menstruo”, combinándolos con otros términos anatómicos como “óvulos” “vísceras” “cavidades” “célula”, que transmiten una sensación de franqueza y agudeza. Las imágenes relacionadas con la menstruación no caen dentro del imaginario convencional disfrazado, que intentan mitigar la repugnancia causada por la supuesta impureza de la sangre menstrual, sino que desafían los tabús menstruales de la representación. La combinación de las imágenes religiosas y la menstruación en los poemas de Peri Rossi subraya aún más el matiz desafiante y revolucionario. Transgrede el tabú religioso que prohíbe la participación de la mujer menstruante en los ritos religiosos, así como su entrada en lugares sagrados, lo que se practicó en distintas partes del mundo. En Europa, por ejemplo, se negó el acceso de las mujeres menstruantes en los edificios eclesiásticos desde el siglo VIII hasta el siglo XVII (Morris, 1973, pp. 110-111). Dice la misma escritora: “La sangre menstrual siempre ha repugnado a los hombres. Yo le doy otra dimensión a eso, lo transformo, veo la otra dimensión que tiene la sangre asociada a la religión, a lo ritual” (Peri Rossi, 2014). En el poema “De aquí a la eternidad”, Dios se presenta como una diosa que está “consagrando tu sangre menstrual/elevando el cáliz de tu vientre” (Peri Rossi, 2022, p. 873). Lo más impuro y lo más sagrado según la creencia judeo-cristiana se confunden en la imagen del cáliz, donde en vez de la sangre del sacrificio de Jesús, se vierte la sangre menstrual de la amante. El sudario que cubre la cara de Jesús ahora cubre el cuerpo desnudo de la amada, y el templo se construye en las “húmedas cavidades”, en “el grito vertiginoso de la jauría de tus vísceras” (Peri Rossi, 2022, p. 873). El culto y el tabú intercambian sus lugares en la ambigüedad. Las imágenes citadas constituyen un sacrilegio por disturbar el orden, y justamente por eso, en ellas se alcanza la cúspide del culto erótico. Los tabús son transgredidos, las fronteras son borradas en una explosión de la pasión, en la violencia y la exuberancia, núcleos del erotismo. En el poema “Comunión II”, las gotas de sangre menstrual son usadas para la unción como “códice sacro” (Peri Rossi, 2022, p. 1104). Lo sacro, como el tabú, está constituido por dos dimensiones contrarias: la sagrada y la maldita (Frazer, 1944; Thomson, 1949). Lo estrictamente prohibido puede convertirse en lo más divino en la transgresión, conllevando todo el terror y toda la fascinación por lo excluido del orden simbólico, por lo abyecto (Kristeva, 2004). La transgresión se torna más patente en la analogía establecida entre la sangre menstrual y la comida. En la sociedad primitiva dominada por los hombres, 1 Sobre las imágenes tradicionalmente más usadas para referirse a la menstruación, véase Delaney et al., 1988, p. 131141, 155-167.
195 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.15 Yunyi Huang para proteger a estos de la supuesta amenaza de la sangre menstrual, las mujeres menstruantes son excluidas de la caza y colección, así como de la cocina y el contacto con la comida en general (Delaney et al., 1988, pp. 10-11). Pero aquí, en vez de alejar el alimento de la sangre menstrual de la mujer, se alimenta la misma sangre. En el poema “Exaltación libidinal” se asocian el magret de pato y el sexo femenino, la mermelada y la sangre menstrual, provocándole una estupefacción al lector por transgredir el tabú alimentario en torno a la menstruación. Se transgrede, al mismo tiempo, el tabú sexual de practicar el coito durante la menstruación, antiguamente defendido por mitos amenazantes y revestido en el mundo moderno de hipótesis científicas que abordan el asunto de la higiene, que en verdad está basado en el temor profundo masculino por ser contaminado por la impureza femenina, por ser dañado por un poder imaginativo desconocido y posiblemente maléfico, y en la ansiedad implícita ante la muerte y la castración evocadas por la sangre menstrual. No obstante, las mujeres que conocen más que nadie su propio cuerpo y su ciclo vital no tienen tal temor, sino que son capaces de sacar fuerza y gozo erótico del río de sangre que les corre y que forma parte de ellas, símbolo de la vida y la fertilidad, código secreto compartido entre todas las mujeres. En los poemas de Peri Rossi, se describen los detalles de hacer el amor no solo durante, sino también con la menstruación. La sangre menstrual no apaga, sino que incrementa la exaltación libidinal. Se convierte en un signo sexual provocador, un objeto de fascinación erótica, por estar continuamente derramándose y desparramándose, por ser excesiva y exuberante. La sangre de la amante mana “como mana el agua al sediento” de un “manantial fecundo”, con un sabor carnal “a concha.../...a alga/...a miel” (Peri Rossi, 2022, pp. 1103-1104). Excita entre las “húmedas cavidades”, el “grito vertiginoso”, la “jauría de tus vísceras”, imágenes primitivas y animales, que conducen a una excitación suprema donde una se pierde en el pasmo y al mismo tiempo inicia “la bienaventurada ascensión” (Peri Rossi, 2022, p. 873). Es el camino para la integridad (la alianza se establece a través de la sangre), en vez de una falta, una carencia, que siempre apunta a la ausencia del falo, a la envidia del pene. Hay psicoanalistas quienes siguen imaginando que todo lo femenino se cobija bajo la gran sombra del falo: la histeria viene del deseo sexual insatisfecho por el varón, el amor lésbico proviene de la envidia del pene, la sangre menstrual sugiere la castración del pene. El órgano sexual femenino, en cambio, es construido como una cavidad maligna, un símbolo temeroso de la muerte. Los hombres temen ser devorados por el sexo femenino, temen ser castrados, porque todo su valor se basa en el falo supremo. Las mujeres, sin embargo, no comparten este temor de castración por no depender de un solo órgano. En los poemas de Peri Rossi, las amantes se abrazan, se devoran, se fusionan en los actos de amor. Declara la poeta lo innecesario y lo incompetente del falo: no hay lugar alguno para este en la alianza de las mujeres, ni hay posibilidad de que este pueda destruirla. El “pacto de honor/y de amistad” femenino no se destruirá por “ningún falo.../ni el
196 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 Ella escribe con tinta escarlata: la estética menstrual en la poesía de Cristina Peri Rossi DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.15 falo de la espada/ni el falo del poder/ni el falo del dinero o de la fama/y el ejército de falitos/como un priapismo mortal” (Peri Rossi, 2022, pp. 1108-1109). En los versos burlescos, el falo ya no mantiene su supremacía, sino que se convierte en los “falitos” irrisorios, y muere de su propia erección exagerada, el “priapismo mortal”. Como el rey caído y desvanecido en el momento de perder la virilidad al final de La nave de los locos (1984), el falo desechado del centro del escenario se encoge y se achica en su representación caricaturesca. El falo cae y se eleva la sexualidad femenina, no centrada en un órgano sino dispersa en toda la superficie, como la sangre menstrual chorreante que se propaga a todas las partes. La sangre menstrual es consagrada como la “lluvia de vida y de amor/de dolor y de fuerza”, el sello del “pacto de amor” y de “la hermandad del amor/y del género”(Peri Rossi, 2022, p. 1103). En el elogio de la sangre menstrual, el tiempo vuelve a la era matriarcal, cuando todo el mundo rinde culto a la diosa por su capacidad de crear la vida, y la existencia regresa a la chora, el espacio femenino sin límites que da la luz a posibilidades indeterminadas (Kristeva, 2004). 3. Lo abyecto y lo erótico en el exceso Lo impuro (Douglas, 1966) y lo abyecto (Kristeva, 2004) sacuden el orden simbólico prescrito. Kristeva define lo abyecto como “aquello que perturba una identidad, un sistema, un orden, [a]quello que no respeta los límites, los lugares, las reglas” (Kristeva, 2004, p. 11). Como la contaminación (Douglas, 1966) que, en la dicotomía de puro/ impuro, simboliza el desorden y la ambigüedad que necesitan ser domesticadas por el orden social, lo abyecto es también lo caótico, lo ambiguo y, por lo tanto, lo excluido del orden simbólico. Lo abyecto se encuentra en un estado de liminaridad, sometido al mismo tiempo a dos fuerzas, una centrífuga y otra centrípeta. Lo erótico también es liminal: es la exuberancia de la vida lanzada hacia la muerte, seduce al yo a disolverse en el cuerpo del otro. En el erotismo, se “vacila, a causa de un desorden pletórico, el expresivo orden de una realidad parsimoniosa y cerrada” (Bataille, 1997, p. 110). Lo erótico perturba el estado corporal “conforme con la posesión de [sí], con la posesión de la individualidad, firme y duradera” (Bataille, 1997, p. 22). Tanto lo abyecto como lo erótico deshacen las fronteras del sujeto, alteran y perturban la vida discontinua. Se oponen al Yo demarcado, disolviendo sus formas constituidas. Por la misma razón, lo abyecto puede convertirse fácilmente en lo erótico, y la repugnancia puede ir del brazo del gozo, como en el caso de la sangre menstrual. Esta se derrama incontrolada, transgrede y difumina las fronteras del cuerpo, cuestiona las dicotomías de “interior/ exterior”, de “yo/otro” y de “vida/muerte”. Como una materia que sale del orificio del cuerpo y atraviesa sus márgenes -todas las márgenes son peligrosas, dice Douglas, porque al ser tiradas alteran la forma de la experiencia fundamental (1966, p. 121)-
197 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.15 Yunyi Huang agita la estructura corporal ordenada, difuminando los límites definidos y desafiando la concepción del cuerpo como una entidad cerrada. Y, a diferencia de otros fluidos corporales, es regular (al contrario que las lágrimas y el sudor) e incontrolable (al contrario que la orina y las heces). Lo incontrolable subraya su naturaleza caótica, y lo regular alberga su potencial identitario. En la obra de Cristina Peri Rossi, la sangre menstrual es resignificada como erótica a partir de los atributos mencionados, porque lo erótico consiste en lo excesivo y lo transgresor, viola las normas y traspasa las fronteras en una carnavalización de todo (Bajtín, 1974). La poeta asocia la sangre menstrual con el acto de comer/beber, reforzando su carácter transgresor y erótico. En el poema “Exaltación libidinal”, la voz poética busca a su amante, en un deseo insatisfecho vertiginoso, por los restaurantes. El hambre y el deseo sexual se funden en uno: “Por la calle/gemían mis vocales desbocadas/animalitos en celo/bramaban mis vísceras hambrientas/maternales hienas” (Peri Rossi, 2022, p. 887). De igual manera, la comida y el sexo femenino (sangriente) se presentan como análogos: “mientras el magret de pato sangraba/como tu concha/ concha marina/concha de amar el mar” (Peri Rossi, 2022, p. 888). A pesar del uso común de la concha como metáfora de la vagina, aquí lo que llama la atención es la asociación entre la carne sangriente con la concha (vagina) que sangra. La sangre no se presenta como una mancha amenazante, sino como un objeto que puede satisfacer el apetito y el deseo indefinido. Los versos siguientes lo expresan de una forma más explícita: “[...] comiéndote una crêpe de chorreante mermelada/tan roja como tu sangre menstrual” (Peri Rossi, 2022, p. 887). Nos evoca la imagen del vampiro, asociada en la historia con la menstruación, y la entrada de “Sangre” en Borrador para un diccionario de las amantes de Monique Wittig y Sande Zeig, traducido por Peri Rossi en 1981, donde se relaciona esta imagen con los mitos femeninos: “Entre las amazonas y las hechiceras, algunas gozan de la reputación de tener privilegio de sangre. Son las vampiros, las lamias, las sirenas” (Wittig y Zeig, 2023, p. 184). En el mismo libro se define el acto de tragar los fluidos corporales (la sangre menstrual incluida) de la amante como una expresión del deseo y afecto lésbico: [...]se puede, en algunos casos, tragar la saliva de la amante, su alimento masticado, sus mocos, sus mucosidades, sus hemorragias de nariz, sus esputos, sus vómitos, sus ventosidades, su ciprina, su sangre menstrual o sus óvulos, sus eructas, sus lágrimas, su orina, todas prácticas que mantienen el afecto y son agradables a la boca[...] (Wittig y Zeig, 2023, pp. 196-197)
198 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 Ella escribe con tinta escarlata: la estética menstrual en la poesía de Cristina Peri Rossi DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.15 Lavilla Cañedo también señala el uso recurrente del canibalismo en la escritura de Peri Rossi, asociándolo con el deseo lésbico intenso descrito en El cuerpo lesbiano de Wittig, que se expresa por “la asfixia, la hemorragia o la herida, y la proliferación de los fluidos corporales” (Lavilla Cañedo, 2016, p. 110). En la serie de poemas empezada con “Comunión”, la sangre menstrual es bebida como un sacrificio, una ofrenda: “Y como de un cáliz/bebí la sangre de tus entrañas” (Peri Rossi, 2022, p. 1103); “Te amo, me dijo/y unció su dedo índice/con gotas de sangre menstrual/que estampó en mi boca” (Peri Rossi, 2022, p. 1104); “Como los guerreros antiguos bebían/la sangre/de sus rivales muertos/yo me bebo tu sangre menstrual” (Peri Rossi, 2022, p. 1108). Si la sangre menstrual, comúnmente considerada como residuo no deseado, sale expulsada en un movimiento hacia el exterior del cuerpo, el acto de comer/beber la retrae hacia dentro en un intento de ingerir e integrar. Los orificios -las fronteras del cuerposon transgredidos dos veces. Se confunden lo deseado (el alimento) y lo abyecto (la sangre menstrual). Se alteran los límites entre el exterior y el interior, el yo y el no-yo. En el acto de tragar lo descartado, toda la dicotomía se vuelve ambigua, y el sujeto se somete a lo abyecto que “solicita, inquieta, fascina el deseo” (Kristeva, 2004, p. 7). Bruña Bragado argumenta al analizar los poemas perirrossianos que “otra manera de mirar lo impuro y articularlo es considerar que es una neutralización de los tabúes” como “la deglución o canibalización del sujeto amado” en los poemas “Rabelesiana” y “La sádica” (Bruña Bragado, 2017, p. 139). Lo abyecto destruye todas las normas y códigos establecidos, y “nos confronta a nuestra animalidad, a esa bestia frágil que somos” (Bruña Bragado, 2017, p. 141). El acto de tragar representa el despertar de la animalidad. En el hambre y su satisfacción, el cuerpo se vuelve primitivo, y los deseos carnales rompen la presa de los tabúes interiorizados. Aparecen imágenes que resaltan la animalidad y la corporalidad, como “el grito”, “la jauría”, “animalitos en celo”, “maternales hienas” y “saliva espesa” (Peri Rossi, 2022, pp. 873, 887-889). Trazan un imaginario diferente del del deseo sexual masculino: las “maternales hienas” braman por el hambre, tragan para llenar el hueco, pero no penetran, no esgrimen su erección. La voz poética traga el objeto de su deseo y el deseo mismo, como la nueva mujer traga el lenguaje dominado por los hombres, “lo [hace] suyo, aprehendiéndolo, metiéndoselo en la boca, en la propia boca [...] con sus propios dientes le muerd[e] la lengua [...] invent[a] una lengua para adentrarse en él [...] asom[a] a los labios que sus espumas invadirán” (Cixous, 1995, p. 59). Teniendo en cuenta la analogía que Peri Rossi establece entre la mujer y la palabra a partir de su primer poemario Evohé, se puede asociar la canibalización erótica con la deglución de las palabras. Tanto la amada como las palabras son deseadas, tragadas, asimiladas, integradas, transformadas, y en este proceso digestivo del deseo, no hay lugar ni para el androcentrismo ni para el
205 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.15 Yunyi Huang CIXOUS, Hélène (1995). La risa de medusa. Ensayos sobre la escritura (Ana María Moix, Trad.). Editorial Anthropos. DELANEY, Janice, Lupton, Mary Jane y Toth, Emily (1988). The curse: A cultural history of menstruation. University of Illinois Press. DEUTSCH, Helene (1944). The Psychology of Women. Grune. DOUGLAS, Mary (1966). Purity and Danger. An Analysis of the Concepts of Pollution and Taboo. Routledge. FENICHEL, Otto (1945). The Psychoanalytic Theory of Neurosis. Norton. FRAZER, Sir James George (1944). La rama dorada (Elizabeth Campuzano y Tadeo I Campuzano, Trads.). Fondo de cultura económica. KRISTEVA, Julia (2004). Poderes de la perversión. Siglo XXI Editores. LAVILLA CAÑEDO, Ángela (2016). Creative Encounters with Menstruation in Contemporary Latin American and Spanish Women’s Writing. MORRIS, Joan (1973). The Lady Was a Bishop: The Hidden History of Women with Clerical Ordination and the Jurisdiction of Bishops. The Macmillan Company. PERI ROSSI, Cristina (2008). La tarde del dinosaurio. Tropo Ed. PERI ROSSI, Cristina (26 de noviembre de 2014). Una forma de volver [Brecha]. https:// brecha.com.uy/una-forma-de-volver/ PERI ROSSI, Cristina (11 de septiembre de 2021). Palabras como fetiches (Reina Roffé) [Be Cult]. http://www.cristinaperirossi.es/web/?p=1714 PERI ROSSI, Cristina (2022). Poesía completa. Visor Libros. PLINIO el Viejo (2003). Historia Natural: Vol. VII. Editorial Gredos. STEINEM, Gloria (1978). If Men Could Menstruate. Ms. Magazine, 10, 110. THOMSON, George Derwent (1949). Studies in Ancient Greek Society. Lawrence and Wishart. WITTIG, Monique y Zeig, Sande (2023). Borrador para un diccionario de las amantes (Cristina Peri Rossi, Trad.). Continta Me Tienes.