Intervención de D. Joaquín Luque Rodríguez Rector Magnífico Universidad de Sevilla
Full text
INTERVENCIÓN DE D. JOAQUÍN LUQUE RODRÍGUEZ RECTOR MAGNÍFICO UNIVERSIDAD DE SEVILLA os universitarios somos ardientes defensores de la libertad. Sin libertad de pensamiento, de expresión y de enseñanza es imposible formar personas libres. La libertad y la tolerancia son principios irrenunciables de las sociedades abiertas. Sin ellas no sería posible ni la convivencia democrática ni la creación científica. Por ese motivo recelamos de las intromisiones políticas, económicas o de grupos de presión, que pudieran alterar la esencia misma de la Universidad. Desconfiamos de quienes, amparados en el bien general y disfrazados de adalides del progreso, cercenan nuestras libertades y comprimen derechos ciudadanos. Por desgracia hay muchos liberticidas repartidos en todas las esferas de la vida. Si con motivo del Mayo del 68 caló el mensaje de “prohibido prohibir”, en esta primera década del siglo XXI vuelven a tomar cuerpo las corrientes prohibicionistas. Cada día hay más gente que se empeña, con independencia de la bondad o interés partidario que los mueva, en decirnos lo que no debemos leer, comer, vestir, ver, realizar o pensar. Bajo el sello de lo políticamente correcto, de lo gastronómicamente sano, de lo culturalmente ortodoxo o de la moralidad colectiva, pueden esconderse intenciones totalitarias. Tal vez convendría volver, como le gusta decir al profesor Olivencia, a L Revista de Estudios Taurinos N.º 29, Sevilla, 2011, pág. 145-148
Joaquín Luque 146 la lección primera. Ala que explica los fundamentos de esta difícil asignatura que es la libertad. Para evitar que las turbulencias limitadoras nos avasallen debemos ejercer nuestra libertad intelectual sin complejos. Como señaló Francis Wolff en su magistral Pregón Taurino del pasado mes de abril: «Si nos gustan los toros, lo decimos orgullosamente y sin complejos». El profesor Wolff en su libro La filosofía de la Corrida nos invita a todos los aficionados a la Fiesta Nacional a llevar la cabeza bien alta. Nos propone que abandonemos la actitud pasiva, resignada y culpabilizada. También nos advierte de la intelectualidad reacia que se atrinchera en el malentendido y en el desconocimiento. En la Universidad no nos asusta el debate. Repetiremos lo obvio cuantas veces sea necesario, insistiremos con rigor científico en los argumentos que demuestran que la tauromaquia es una de las bellas artes, como explica de forma brillantísima el profesor Andrés Amorós. García Lorca fue aún más lejos cuando aseguró que «el toreo es la riqueza poética y vital mayor de España». Toros y España son dos conceptos estrechamente unidos, hasta el punto de que Ortega y Gasset señalaba que sin conocer la historia taurina sería imposible comprender la Historia –con mayúsculas– de nuestro país. Francis Wolff fundamentó en su Pregón del pasado mes de abril los pilares éticos del toreo en cuatro cualidades: valor, dignidad, dominio y lealtad. Como profesor universitario y aficionado taurino he reflexionado sobre estas cuatro cualidades. Considero que la actividad universitaria prioritaria –la búsqueda y transmisión de nuevos conocimientos– es una hermosa aventura ética que se basa en los mismos pilares que el toreo. En nuestro trabajo partimos de los estudios ya realizados, que analizamos de forma crítica y respetuosa. Es la lealtad con
Congreso Fundamentos y Renovación de la Fiesta 147 los que nos han precedido, con quienes abrieron nuevos caminos científicos y culturales. El trabajo universitario se desarrolla generalmente con grandes dosis de conocimiento y experiencia. Esta fase se caracteriza por el dominio. Acontinuación expresamos con objetividad y sin ambages lo descubierto, a pesar de las posibles consecuencias. Lo hacemos de forma valiente, con valor y coraje, como el buen torero. Por último, el trabajo universitario contribuye a elevar el sentido del ser humano a su máxima cota, prueba de la dignidad de nuestra misión. El amor por la búsqueda del conocimiento se basa, por tanto, en los mismos pilares que el amor por la búsqueda de la gloria de un torero. Tiene, por ello, un amor común. Los toros aparecen estrechamente ligados a la Universidad desde hace siglos. Incluso en la Universidad de Salamanca, una de las más antiguas de Europa, era costumbre que los nuevos doctores convidaran a la comunidad universitaria a festejos taurinos tras su investidura. Si hoy no mantenemos esta costumbre, es sencillamente por el quebranto que supondría para la economía de los nuevos doctores, no porque se considerara contraria al espíritu universitario. De aquella alianza entre tauromaquia y Universidad, que espero sea larga y fructífera, quedan huellas imborrables en nuestro vocabulario. El torero se doctora cuando alcanza su máximo grado como creador de arte. De la misma forma que lo taurino ha desplegado decenas de expresiones en nuestro lenguaje cotidiano. Hablamos de primer espada o de cartel de lujo como el de este Congreso taurino, para referirnos a la excelencia. El poeta murciano Polo de Medina describía en el siglo XVII la función formativa con estas palabras «Educar es cultivar a un tiempo el conocimiento de lo verdadero, la voluntad de lo bueno y la sensibilidad de lo bello».
La Universidad, como la Tauromaquia, aspira a la belleza. Yla Universidad de Sevilla seguirá trabajando para abordar el mundo de los toros en sus aulas y programas de investigación. Seguiremos apoyando la labor de la Cátedra Ignacio Sánchez Mejías de Comunicación y Tauromaquia, nacida hace dos años gracias a la colaboración de la Real Maestranza de Caballería. Mi más cordial enhorabuena y agradecimiento a los organizadores de este Congreso, a los profesores de nuestra Facultad de Derecho Juan Antonio Carrillo, Víctor Vázquez y Eduardo Caruz; y a la Consejería de Gobernación y de Justicia de la Junta de Andalucía. Deseo que las sesiones sean muy fructíferas, y que el Congreso se consolide como gran acontecimiento de la temporada científico-taurina. Quisiera resaltar, finalmente, mi más sincera gratitud y afecto hacia la Real Maestranza de Caballería por esta noble iniciativa de estimular el buen hacer académico y taurino. Ypermítanme que remate esta faena de aficionado taurino con las mismas palabras con las que concluí el último acto de entrega de los premios a los mejores expedientes académicos de nuestra Universidad en esta noble institución. Afirma Vargas Llosa que los toros y todo lo que le rodea suponen “una compleja alianza entre arte, rito y mito”. Queridos Maestrantes, amigos, la alianza entre la Universidad y la Real Maestranza, de la que nos sentimos profundamente orgullosos y agradecidos, también genera un esperanzador universo de arte, rito y, en este caso, “conocimiento y cultura”. Joaquín Luque Rodríguez Rector Magnífico Universidad de Sevilla Joaquín Luque 148