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Razón, experiencia e historia en los Ricordi de Guicciardini: el camino hacia la libertad

Fernández Muñoz, Jesús

Abstract

El artículo pretende indagar en los conceptos de razón, experiencia e historia, tres conceptos fundamentales dentro de la obra de los Ricordi de Francesco Guicciardini. Esta obra escrita en 1530 se compone de 221 sentencias breves que pueden considerarse como aforismos y que sintetizan el pensamiento filosófico del florentino. Dentro de estas reflexiones sobre distintos asuntos es posible extraer multitud de enseñanzas prácticas de gran interés y actualidad. Los Ricordi se pueden considerar un precedente de la filosofía barroca posterior, puesto que la obra adelanta una serie de conceptos e ideas que adquieren su desarrollo y plenitud filosófica siglos después. El artículo tiene el objetivo de ser un puente con el resto de los textos sobre filosofía política e instituciones que escribe el autor donde prevalece el imperio de la ley, las instituciones y la separación de poderes.

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Archivo Teológico Granadino 88 (2025) 93–123 Razón, experiencia e historia en los Ricordi de Guicciardini: el camino hacia la libertad1 Jesús Fernández muñoz* Fecha de recepción: julio 2024. Fecha de aceptación: enero 2025. 1 Trabajo realizado en el marco de los proyectos PID2020-112558GB-I00 y PID2020-119806GB-100 * Doctor en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Profesor Ayudante Doctor en el Departamento de Estética e Historia de la Filosofía de la Universidad de Sevilla. https://orcid.org/0000-0002-17065009, [email protected] Sumario: El artículo pretende indagar en los conceptos de razón, experiencia e historia, tres conceptos fundamentales dentro de la obra de los Ricordi de Francesco Guicciardini. Esta obra escrita en 1530 se compone de 221 sentencias breves que pueden considerarse como aforismos y que sintetizan el pensamiento filosófico del florentino. Dentro de estas reflexiones sobre distintos asuntos es posible extraer multitud de enseñanzas prácticas de gran interés y actualidad. Los Ricordi se pueden considerar un precedente de la filosofía barroca posterior, puesto que la obra adelanta una serie de conceptos e ideas que adquieren su desarrollo y plenitud filosófica siglos después. El artículo tiene el objetivo de ser un puente con el resto de los textos sobre filosofía política e instituciones que escribe el autor donde prevalece el imperio de la ley, las instituciones y la separación de poderes. Palabras clave: Experiencia, Guicciardini, Historia, Libertad, Razón. Reason, experience and history in Guicciardini’s Ricordi: the path to freedom Abstract: The article aims to explore the concepts of reason, experience and history: three fundamental concepts in Francesco Guicciardini’s Ricordi. This work, written in 1530, is composed of 221 short sentences that can be considered as aphorisms and that synthesise the philosophical thought of the Florentine. Within these reflections on different subjects, a multitude of practical teachings of great interest and topicality can be extracted. The Ricordi can be considered a precedent of later baroque philosophy, since the work advances a series of concepts and ideas that would be developed and developed philosophically centuries later. The article aims to be a bridge to the other texts on political philosophy and institutions written by the author, in which the rule of law, institutions and the separation of powers. Keywords: Experience, Guicciardini, History, Freedom, Reason. 93 Jesús Fernández Muñoz 94 1. Introducción: de modelos y referentes políticos El siglo XVII se suele considerar como el momento histórico que marca el origen de la modernidad y, por ende, supone un cambio en el rumbo de la humanidad que llega hasta nuestros días. Sin embargo, el punto de partida real del pensamiento y del mundo moderno no se puede situar en dicho siglo como un punto y aparte dentro de la historia de la filosofía. No surgen de pronto la filosofía y la ciencia moderna que representan Descartes y Galileo, sino que los hombres del Renacimiento fueron difuminando las tradiciones previas de la Edad Media y cambiando su perspectiva filosófica. Evidentemente no fue un proceso de cambio radical sino que se necesitaron varios siglos para ese supuesto “triunfo” de la mentalidad moderna que de algún modo influye hasta nuestros días. Hay que tener en cuenta, como indica Agnes Heller, que el Renacimiento: abarca un proceso social global que va de la esfera económica y social, en que resulta afectada la estructura básica de la sociedad, al campo de la cultura, comprendiendo la vida cotidiana y la mentalidad diaria, la práctica de las normas morales y de los ideales éticos, las formas de conciencia religiosa, las artes y las ciencias…2 No se trata, en cualquier caso, de un paso de la oscuridad a la luz, ni tampoco de un nuevo paso del mito al logos. Si hay un mito es precisamente la supuesta ruptura con la Edad Media, puesto que en estos siglos se vive en una tensión y equilibrio inestable. Ni el medievo fue una época de total oscuridad ni la “nueva época” que empieza a surgir en el siglo XV y XVI es absoluta luz hasta convertirse un siglo después en “lo claro y distinto” de Descartes, si bien es cierto que múltiples autores han pretendido establecer un antes y un después. En síntesis sí que se podría decir que lo que se propone es al ser humano como protagonista de su destino. Los humanistas del siglo XV y XVI muestran que el hombre tiene la capacidad, a partir de su inteligencia, de dominar las cosas del mundo y organizarse de forma ordenada a través de instituciones, por tanto, de manera racional y en libertad. Y dentro del ámbito de la política es quizá Niccolò Machiavelli (1469–1527) el referente principal más conocido. Maquiavelo amplía sus fundamentos teóricos a partir de su experiencia en la secretaría de la segunda cancillería de la República de Florencia (entre 1498–1512)3 y también a partir de las enseñanzas de la historia, especialmente 2 Agnes Heller, El hombre del Renacimiento (Barcelona: Ediciones Península, 1980), 8. 3 En esos años de secretario de la segunda cancillería de Florencia Maquiavelo desarrolla y madura su pensamiento político, aprendiendo de la realidad política florentina e italiana, es decir, de la experiencia: una experiencia que también se nutre de la política europea. Y aunque su puesto era administrativo y no tenía posibilidad de iniciativas ni atribuciones políticas stricto sensu, su principal Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 95 de las instituciones romanas4, que considera ejemplares en muchos aspectos y que podrían servir, según él, como modelo para implementar reformas en Florencia5: Se ve fácilmente, si se consideran las cosas presentes y las antiguas, que todas las ciudades y todos los pueblos tienen los mismos deseos y los mismos humores, y así ha sido siempre. De modo que a quien examina diligentemente las cosas pasadas le es fácil prever las futuras en cualquier república, y aplicar los remedios empleados por los antiguos, o, si no encuentra ninguno usado por ellos, pensar unos nuevos teniendo en cuenta la similitud de las circunstancias. Pero como estas consideraciones son olvidadas o mal entendidas por los lectores, o, aunque entendidas, no son conocidas por los que gobiernan, se siguen siempre los mismos desórdenes en todas las épocas.6 tarea consistía en escribir cartas oficiales –en vernáculo– para comunicar las diferentes disposiciones legales y administrativas a los distintos funcionarios, un puesto de más importancia de lo que a primera vista pudiese parecer. No obstante, como claramente expone Francesco Bausi, no es lógico ni tiene sentido leer las cartas y textos de la cancillería de Maquiavelo teniendo en mente sus grandes obras de teoría política, aunque se puedan encontrar algunas expresiones o fórmulas que posteriormente aparezcan en las siguientes obras del secretario (cf. Francesco Bausi, Maquiavelo (Valencia: PUV, 2005), 99–101). Su mayor formación práctica, es decir, la “esperienza delle cose moderne”, se lo debe realmente al cargo de secretario de los Dieci di Balía, pues fue enviado como legado en importantes misiones para defender la supervivencia de la República de Florencia. Las más relevantes, atendiendo a la importancia de sus interlocutores y a la propia envergadura de los eventos, fueron: cuatro misiones en Francia (1500, 1504, 1510 y 1511), dos misiones ante César Borgia (junio 1502 y octubre 1502–enero1503), dos misiones ante la corte papal (1503 y 1506) y ante el emperador de Alemania (1507–1508); véase Hans Baron, “Machiavelli Cittadino repubblicano e autore del Principe”, en Machiavelli autore del Principe e dei Discorsi (Milano: Anabasi, 1994), 7–65. Jean Marc Rivière, “Le temps du conseil dans le pratiche de Florence de 1498 à 1512”, Il pensiero politico XXXIII (2000): 185–211. 4 Para una visión general e histórica de las instituciones romanas y de sus ideas constitucionales y filosóficas véanse, entre otros: Frank Ezra Adcock, Roman Political Ideas and Practice (Ann Arbord: The Michigan University Press, 1964); Felicitas Bajo Álvarez, Javier Cabrero Piquero y Pilar Fernández Uriel, Historia Antigua Universal III. Historia de Roma (Madrid: UNED, 2008); Ryan K. Balot (ed.), A Companion to Greek and Roman Political Thought (Chichester/Malden, MA: Wiley–Backwell, 2009); Harriet I. Flower, Roman Republics (Princeton/Oxford: Princeton University Press, 2010); Andrew Lintott, The Constitution of the Roman Republic (Oxford: Clarendon Press, 1999); Salvador Mas Torres, Pensamiento romano. Una historia de la filosofía en Roma (Valencia: Tirant lo Blanch, 2006); Jesús Mosterín, Roma. Historia del pensamiento (Madrid: Alianza Editorial, 2007); Mario Pani, Il costituzionalismo di Roma antica (Bari: Editori Laterza, 2010); Mario Pani, La repubblica romana (Bolonia: Il Mulino, 2010); Benjamin Straumann, Crisis and Constitutionalism. Roman Political Thought from the Fall of the Republic to the Age of Revolution (Oxford: Oxford University Press, 2016); Antonio Viñas, Instituciones políticas y sociales de la Roma antigua (Madrid: Iustel, 2010). 5 Cf. Michele Ciliberto, “Per un ritratto. Machiavelli riformatore e utopista”, Rinascimento 57 (2017): 57–104. 6 Nicolás Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio (Madrid: Alianza, 2005), libro I, capítulo 39. Jesús Fernández Muñoz 96 Según este pensador, la naturaleza humana es la misma y no cambia, y por ese motivo se puede seguir el ejemplo y modelo de la historia antigua y en particular de la república romana.7 Esta idea es aplicable, aunque no completamente, a Francesco Guicciardini (1483–1540), autor relativamente desconocido y poco leído por los filósofos posteriores. Este autor dedica una de sus obras8 a comentar los ya citados Discorsi de Maquiavelo, refiriéndose sistemáticamente a algunos de los capítulos, criticándolos en tanto que piensa que no tiene sentido seguir normas generales del pasado para la actuación política contemporánea9; en sus Ricordi también insiste en la misma idea, puesto que para él: es un procedimiento enteramente falaz juzgar por ejemplos, pues si no son símiles en todo y por todo de nada valen, dado que la menor mutación en el caso puede dar lugar a una enorme variación en el resultado: y percibir tales variaciones, cuando son pequeñas, requiere una mirada atenta y perspicaz (R, 117).10 La misma posición teórica la mantiene en otras obras, quedando patente, pues, que los ejemplos de la antigüedad no son tan significativos para al presente como Maquiavelo nos transmite, ni siquiera el ejemplo romano. En particular, lo que piensa Guicciardini es que el pasado no puede extrapolarse como modelo ideal y referente total para la república florentina: no creo que el tipo de gobierno de Roma fuera el idóneo para fundar tanta grandeza, en cuanto organizado en modo de generar discordias y tumultos abundantes: tantos que de no haber sido por la potencia de sus ejércitos, sumamente vital y organizada entre ellos no habrían logrado llegar tan lejos.11 7 Cf. Ana Martínez Arancón, “Introducción”, en Nicolás Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio (Madrid: Alianza, 2005). Cf. Vickie B. Sullivan, Machiavelli’s three Romes: Religion, human liberty, and politics reformed (DeKalb: Northern Illinois University, 1996). 8 Considerazioni intorno ai Discorsi del Machiavelli sopra la prima Deca di Tito Livio. Cf. Francesco Guicciardini, Scritti politici e ricordi, A cura di Roberto Palmarocchi (Bari: Laterza, 1933), 3–65. Cf. la edición de las obras completas de Maquiavelo de Mario Martelli, donde la la han situado justo después de los Discorsi: Niccolò Machiavelli, Tutte le opere. Secondo l’edizione di Mario Martelli (1971), Introduzione di Michele Ciliberto e coordinamento di Pier Davide Accendere (Firenze: Bompiani, 2018), 700–765. 9 En sus Ricordi Francesco Guicciardini también alude a dicho problema sin dirigirse explícitamente a los Discorsi, sino como su planteamiento teórico básico, véase para ello Ricordi número 6. 10 A lo largo del presente artículo se utilizan numerosas referencias a esta obra Ricordi, por lo tanto, solo en este caso se alude a ella con un R e indicando el número al que corresponde. La traducción al español de los Ricordi que se utiliza en este trabajo es la del Profesor Emérito de la Universidad de Sevilla Antonio Hermosa Andújar publicada en 1988 por el Centro de Estudios Constitucionales. 11 Francesco Guicciardini, Diálogo sobre el gobierno de Florencia (Madrid: Akal, 2017), 140. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 97 Por otro lado, pese a todo lo anterior, reconoce que sobre el ordenamiento y organización institucional de una ciudad la historia puede llegar a ser relevante y enseñar procedimientos que, aunque insuficientes si se pretenden imitar tal cual, por sí mismos pueden resultar, al menos, inspiradores para su presente: Cómo se pueda ordenar y fundar rectamente un gobierno popular no será quizá difícil de hallar, puesto que al respecto están repletos los libros antiguos de hombres excelsos que se esforzaron en escribir sobre los gobiernos y es cuantiosa la información acerca de las instituciones y las leyes propias de numerosas repúblicas, entre las cuales bien cabría imitar a la mejor, o bien los aspectos más admirables y dignos de cada una.12 Y es que, a pesar de lo que pueda parecer, Guicciardini también alude en sus obras constantemente a ejemplos antiguos, si bien les otorga menos relevancia que Maquiavelo. Una muestra significativa de ello es la respuesta que al final del Diálogo sobre el gobierno de Florencia da el personaje de Piero Guicciardini a Bernardo (este último hace de alter ego de Francesco Guicciardini en el mismo): Lo que entre otras cosas me ha causado estupor en vuestros discursos de hoy ha sido el conocimiento que habéis demostrado de lo relativo a griegos y romanos, de las que antaño os consideraba lejano, y que ayer me confirmara el constatar que apenas los mencionarais.13 Mas en su respuesta Bernardo le insiste que, aunque ha leído muchos libros, no se considera un hombre de letras y que tan solo conoce la historia “a su manera”14, con la intención de destacar que para él lo importante no es tanto lo que ha leído, sino lo que ha experimentado y lo que ha podido confirmar a partir de la experiencia. No se trata en Guicciardini que la experiencia subordine la imitación a un conjunto de circunstancias en lugar de dejarla como regla sin más. Hay además una coincidencia común y principal entre Maquiavelo y Guicciardini y es la realidad política de Florencia que late en el fondo de sus teorías y especialmente de sus experiencias vitales, esto es: no se desarrollan planteamientos de forma absoluta y desde un planteamiento idealista o metafísico. Mas hay una diferencia de fondo que divide a Maquiavelo frente a Guicciardini. Aquél es paradójicamente el que menos se refiere a la realidad política concreta de su ciudad y a la reforma de esta en sus obras, puesto que su teoría política se podría aplicar a cualquier otro Estado y sus propuestas no son en 12 Ibídem, p. 177. 13 Ibídem, p. 216. 14 Ídem. Jesús Fernández Muñoz 98 modo alguno exclusivas ni están especialmente pensados para la capital de la Toscana. Encontramos en Maquiavelo un pensador que se podría considerar más “racionalista” que Guicciardini, en tanto que desarrolla propuestas y “modelos de gobierno” podrían eventualmente ser válidos (con ciertas adaptaciones) para cualquier República o Principado15, construyendo, por ende, cierto ideal ético16 que, a su vez, y sin que se entienda como contradictorio, significa una ruptura con el vínculo ético y político de la antigüedad.17 La política entonces tenía el objetivo firme de formar a los hombres y hacerlos mejores conforme a unos fines morales particulares que eran indisolubles a los fines políticos del bien común. Con Maquiavelo a comienzos del siglo XVI cambia la manera de entender la política y su reflexión filosófica, como queda de manifiesto en el capítulo XV de El Príncipe. El cambio de paradigma filosófico es patente: “el propósito explícito del pensador florentino fue estudiar la política ‘científicamente’, es decir, ateniéndose exclusivamente a 15 El capítulo I de El Príncipe comienza tal que así: “Todos los Estados, todos los dominios que han tenido y tienen poder sobre los hombres, han sido y son repúblicas o principados”. Y este es un planteamiento que el profesor Artaza expresa: “En suma, rompiendo con la tradición clásica sancionada por el cristianismo, esto es, la política como justicia y paz, y la consecuente reflexión sobre cuál es el mejor gobierno para la comunidad, El Príncipe nos habla de la realidad –la realtà effettuale–, de la forma de gobernar de los líderes europeos e italianos más importantes del Renacimiento comparada con la de los del mundo antiguo, e incluso con los del entonces pujante imperio turco. Y esa realidad es la de una lucha por el poder donde no cuentan las reglas de la moral para alcanzarlo, engrandecerlo y mantenerlo. Por consiguiente, con Maquiavelo se rompe la concepción normativa de la política y se declara su autonomía respecto a otras manifestaciones de la vida comunitaria. Además, según acabamos de ver, al hallarse la palabra ‘Estado’ justo al comenzar la obra, y profusamente a lo largo de sus páginas, a despecho de su polisemia y de su contextualización, se encontró el Estado”. Manuel M.ª Artaza, “La ciencia política, la historia y las instituciones”, Ivs Fvgit 18 (2015): 48. 16 Cf. Wilmer Casasola, “De cómo Nicolás Maquiavelo construye un ideal ético”, Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica, 49, n.º 126 (2011): 25–36. En sintonía con un ideal más estructural que propiamente ético Artaza indica que: “el primer institucionalismo sostenía que si un analista pudiese identificar los principales aspectos estructurales, podría llegar a predecir el funcionamiento del gobierno. Por tanto, advertimos la existencia de una ambición predictiva asociada con el modelo de investigación de las ciencias sociales. Asimismo, aquellos investigadores, y en particular los norteamericanos, siguiendo la tradición clásica, se preocuparon por el buen gobierno. Es decir, tuvieron un afán normativo (querían saber si las reglas favorecían el bien común), así como un vivo interés en la resolución de los problemas político–administrativos de la época, cosa que suele olvidarse por sus críticos” (Manuel M.ª Artaza, “La ciencia política…”, 49). 17 El profesor Miranda en su artículo sobre la ética de la responsabilidad política en Maquiavelo comienza proponiendo el fundamento teórico de los antiguos para distinguirlos del florentino: “Los filósofos políticos clásicos concibieron el estudio de la política desde una perspectiva normativa. Por cierto, los hechos políticos reales constituyeron su materia prima y el punto de partida de sus reflexiones, pero éstas siempre se enfocaron hacia el ‘deber ser’, es decir, hacia la manera de superar los diversos males sociales. Por esta razón, la ética desempeñó en sus análisis un papel fundamental. Ellos pensaban que la política requería ser orientada por la ética; más aún, ellos creían que la política no podía concebirse sin una dimensión moral” Carlos E. Miranda, “Maquiavelo y la ética de la responsabilidad política”, Revista de Filosofía (Universidad de Chile) 35–36 (1990): 77. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 99 los hechos”18. Este cambio en la metodología “implica una radical transformación de la perspectiva teórica tradicional acerca de la política: ya no se trata de analizar cómo debería ser la política, sino de observar cómo ella realmente es”19. Está claro que la política no puede fundarse en opiniones vanas e ideas superficiales y sin contenido que en muchos casos son imaginaciones y divagaciones metafísicas o, en definitiva, fantasías. La filosofía y la teoría política siempre se tienen que asentar en lo concreto y particular, es decir, en la realidad –en la verità effettuale della cosa20–. Por este motivo la experiencia y la historia juegan un papel central para el análisis de la política: porque cuando se tiene que actuar es necesario que el análisis de la situación sea el adecuado y se tenga en consideración la mayor parte de variables; y a ser posible tener los ejemplos pasados como referentes a fin de no reiterar los errores cometidos.21 Por tanto, la tríada conceptual a la que repetidamente aludirán estos pensadores de un modo u otro y más o menos explícitamente es la de razón–experiencia–historia. Su alusión no la realizan de manera sistemática ni conceptualmente separada, sino que se infiere a partir de sus textos como se intentará expresar durante el desarrollo del presente trabajo que centrará la atención en los Ricordi de Guicciardini. Hay que tener en cuenta que estos pensadores tienen de fondo el contexto de la realidad política florentina e italiana y la elaboración de las soluciones 18 Miranda, “Maquiavelo y la ética…”, 77. 19 Ídem. 20 “Mi è parso più conveniente andare drieto alla verità effettuale della cosa, che alla imaginazione di essa” (El Príncipe, capítulo XV). En Maquiavelo el tema de verdadera importancia se sitúa en el funcionamiento del poder político, para la conquista y el mantenimiento del poder en general. Marcos Jaén Sánchez en la reciente publicación de la traducción de El Príncipe del profesor Hermosa Andújar presenta la obra con una brillante y clara introducción en la que indica que Maquiavelo “parte de una polaridad entre realidad y apariencias: la realidad es aquello captado por unos pocos, mientras que las apariencias son lo que todos ven. La quiebra entre realidad y apariencia instaura una desconfianza generalizada que se extiende a la interpretación de los hechos proporcionada por la tradición, porque la visión tradicional está mediatizada, entre otros elementos, por la adulación o por el miedo a los vencedores de cada momento histórico. Con esta separación, Maquiavelo establece una ruptura en la identificación entre poder y legitimidad, entre comportamiento político y opinión pública” (Marcos Jaén Sánchez, Maquiavelo. El gran maestro de la política (Barcelona: RBA, 2021), 41). 21 El profesor Miranda Vergara lo explica así: “lo que generalmente revelan los datos históricos de diferentes pueblos y épocas es que la política consiste fundamentalmente en una lucha permanente por el poder, y que en tal lucha las consideraciones morales suelen jugar un escaso o nulo papel. La moral y la política son dos esferas distintas, separadas, y nada se obtiene tratando de ligarlas artificialmente, si lo que de verdad se desea es alcanzar un conocimiento de la política” (Miranda, “Maquiavelo y la ética…”, 78). Con Maquiavelo tenemos una nueva forma de estudiar la política. Cf. Santiago Miranda Vergara, “El ‘Nuevo Método’ de Maquiavelo”, Revista de Filosofía (Universidad de Chile) 23–24 (1984): 87–97. El florentino se dedica al análisis de la historia para aprender cómo actuaron los antiguos en la búsqueda de referencias de actuación política, esto es, acciones para imitar o evitar. Jesús Fernández Muñoz 100 que planteó en particular este último. De esta manera es necesario partir de la siguiente premisa: tanto el pensamiento maquiaveliano como el guicciardiniano se refieren a una crisis de Florencia22 y sus explicaciones razonadas parten en todos los casos de la posición y posible solución a dicha crisis, es decir, sobre cuál sería el modelo de gobierno en Florencia y cuáles son las reformas necesarias. También se refieren constantemente a los problemas que tenía Florencia y, por ende, Italia. Los dos intentan buscar una salida constructiva y regeneradora de la mencionada crisis y del hundimiento florentino, cada uno desde un paradigma político y contextual diferente, pero pensando en las mejores instituciones para su ciudad.23 Maquiavelo al igual que Guicciardini tienen siempre presente que las cosas de los hombres están siempre en movimiento por lo que los ideales filosóficos quedarán desmontados por la cruda realidad. Esa realidad es la que tanto uno como otro querrán analizar, puesto que solo si aceptan la realidad que les ha tocado vivir podrán realizar aportaciones para posibles cambios que mejoren la vida del resto de los hombres desde el ámbito de la política. Estas propuestas, como se verá desde la visión guicciardiniana solo será posible desde la razón (el logos) a partir de la experiencia política y teniendo a la historia como maestra de vida para resolver problemas reales. La razón barroca pretende, tal y como indica Hugo Castignani, “dar una respuesta a las transformaciones profundas de su presente por distintas vías”24. Esas respuestas van desde el desarrollo de grandes sistemas filosóficos, pasando por posiciones pragmatistas o pluralistas–escépticas. Se trata de dar respuesta a una crisis profunda y duradera que está vinculada a diversos trastornos sociopolíticos y económicos. Con Guicciardini y a partir del análisis de sus Ricordi encontramos una respuesta de filosofía práctica a la profunda crisis florentina del siglo XVI. Por lo tanto lo podemos considerar un precedente de esa razón barroca que se desarrollará en el siglo siguiente. 22 Cf. Herfried Münkler, Rüdiger Vogt y Ralf Walkenhaus (eds.), Demaskierung der Macht. Niccolò Machivalli Sttats– und Politikverständnis (Baden–Baden: Nomos, 2004). 23 Las fechas históricas principales y más significativas para entender la situación política de Florencia son las siguientes: – En 1494: finaliza el régimen mediceo que duró setenta años y comienza la República popular de Florencia. – En 1498: muere Savonarola y Maquiavelo es nombrado secretario de la segunda cancillería de la República. – En 1512: cae el régimen republicano de Soderini y se produce el retorno de los Médici a la ciudad. – En 1527: nueva caída del régimen mediceo y saqueo de Roma. – En 1530: caída de la República y retorno “definitivo” de los Médici. 24 Hugo Castignani, “Del concepto del barroco en filosofía”, en Moisés González García y Hugo Castignani (coords.), Filosofías del barroco (Madrid: Tecnos, 2020), 35. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 101 2. Los Ricordi de Guicciardini: virtud y fortuna Los Ricordi que se analizan parcialmente en este trabajo corresponden a la tercera versión escrita por Francesco Guicciardini en 1530, en particular, la denominada versión C. Esta versión se compone de 221 aforismos que sintetizan el pensamiento y las ideas fundamentales sobre la política, antropología y diversas cuestiones del mundo según el autor florentino divididas en breves sentencias numeradas y sin un orden temático concreto.25 Francesco De Sanctis lo define como “un código de vida escrito en estilo lapidario y monumental, y lleno de grandes enseñanzas para el cultor de las ciencias históricas y morales”26. La redacción de estos ricordi comenzó en 1512 y en aquel momento, su redacción A, estaba constituida de tan solo 13 recuerdos. El pensamiento de Guicciardini y sus ideas principales se condensan en estos ricordi que fueron escritos en paralelo al resto de su obra: “se puede en cierto modo seguir el pensamiento del autor de los ‘Ricordi’ sin salir de ellos, con sólo seguir el periplo de la formación y desarrollo de los mismos”27. A partir de sus consejos y observaciones se pueden captar con bastante claridad –y en términos generales– las ideas de este pensador florentino. De manera que este análisis se podría considerar, en cierto modo, una introducción acerca del pensamiento de Guicciardini y servirá para comprender su profundidad filosófica e influencia posterior en el periodo barroco objeto del monográfico en el que se inserta el trabajo. El presente artículo, por lo tanto, puede tener interés a fin de comprender el resto de los textos del autor florentino sobre filosofía política e instituciones que escribe en paralelo. A lo largo de este compendio de aforismos Guicciardini aborda temas de antropología, de política, de psicología, del arte de la guerra, de historia, etc., pero en todo ello subyace una visión del mundo y de la realidad que podríase considerar pesimista y escéptica. El saber que el autor de los Ricordi transmite surge fundamentalmente, y según sus propias palabras, de su experiencia, donde también se incluye la historia. El sujeto sobre el que reflexiona en último término es el individuo, pero un individuo concreto: se trata de un individuo que se reconoce portador del conocimiento científico, del cual ejerce su monopolio social. La posesión de dicho conocimiento le diferencia tanto del vulgo, versado en la ignorancia, 25 Por ese motivo en el presente artículo se intenta dar un sentido temático ordenado a algunas de las ideas y cuestiones fundamentales que expone Guicciardini en sus Ricordi. 26 F. de Sanctis, El hombre de Guicciardini (Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1988), 30. 27 Hermosa Andújar, A.: “Presentación”, en Francesco Guicciardini, Recuerdos (Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1988), IX. Jesús Fernández Muñoz 108 a otros que sepan mantener los secretos y luchar por objetivos comunes desde la experiencia y la razón y, por supuesto, con lealtad. 4. La realidad y sus diferencias: la experiencia Las cosas del mundo no son absolutas ni ideales. Guicciardini plantea más bien la distinción o diferenciación entre todas las cosas, es decir, la particularidad y variedad de circunstancias y objetos. Una pluralidad que, como también indica en su Diálogo sobre el gobierno de Florencia, no se encuentra en los libros, sino que se aprende en la vida, vale decir, que la clave principal del aprendizaje se encuentra en la experiencia41, y que es principalmente a partir de ella de donde surge el auténtico aprendizaje político que servirá para la acción. No significa que la historia no sirva, mas no es útil en el sentido maquiaveliano. La realidad, además, es cambiante con el paso del tiempo (R 69) y, por lo tanto, pasado, presente y futuro tienen una importante interconexión: Todo lo que ha sido en el pasado y es en el presente será también en el futuro; pero sí cambian los nombres y las apariencias de las cosas, al punto que si no se está atento no se los reconoce, y no se sabe ni extraer reglas ni hacer juicios valiéndose de dicha observación (R 76). Hay cuantiosos cambios a lo largo del tiempo aunque esa alteración sea “cíclica” y en numerosas ocasiones no podamos percibir el ciclo: no somos capaces de comprender que la historia se “repite” dada su enorme variedad y diferencias. Precisamente esto ocurre porque las apariencias son siempre distintas y, por ende, se torna especialmente complicado detectar esas similitudes y reglas que se reiteran y que, por otra parte, nunca serán exactamente iguales. Ello se debe a los cambios continuos que oscurecen la comparación difuminando en muchas ocasiones las relaciones con tiempos pretéritos, lo que dificulta detectar las similitudes para establecer patrones parecidos y ser conscientes del citado “ciclo”, y así saber cómo actuar a fin de conseguir los mejores efectos posibles dada la circunstancia particular que en cada momen41 La experiencia es fundamental para la vida y enseña no solo mucho más que los libros, sino que, además, son mucho más importantes las experiencias aprendidas durante la vida que el propio talento natural: “a través de la experiencia se llega a la comprensión de muchas cosas inaccesibles al solo talento natural” (R 10). Aunque, evidentemente, cuando lo aprendido entra en contacto con un buen talento natural su efecto es mucho más positivo. Eso quiere decir que es bueno aprender de las experiencias (tanto éxitos como errores) de los otros para nuestra propia vida. Con esta idea tan simple y podría decirse que de sentido común se comprende por qué para estos autores también es fundamental la historia: se trata de un aprendizaje de las experiencias vividas por otros de las que podemos extraer reglas y generalizar con cierto fundamento. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 109 to se presente: el aprendizaje político a partir de la historia, según Guicciardini, no es tan simple como Maquiavelo nos quiso mostrar. Prosiguiendo con sus consejos prácticos, que sirven para enriquecer nuestra experiencia, Guicciardini recurre a la ya citada prudencia e insiste en que es importante no decir cosas que cuando sean contadas42 desagraden a otros. Esa práctica puede llegar a perjudicar a uno mismo en circunstancias futuras imprevistas (R 7). En caso de que sea necesario –o imposible– evitar el improperio, según el pensador de la Toscana, éste debe ir dirigido solo a la persona en cuestión, sin que se desvíe a terceros o a lugares relacionados con aquel. Y es que cuando alguien quiere injuriar solo a uno puede llegar a injuriar a muchos (R 8), siendo un error que cometen hasta los más prudentes.43 Este consejo el propio Guicciardini sabe que es difícil llevarlo a la práctica y, como en otras observaciones, recomienda que se lea y se reitere a fin de conservarlo fresco en la memoria y no olvidarlo o, mejor dicho, tenerlo presente en todo momento. Las injurias, como enseñara Maquiavelo44, pueden llegar a tener consecuencias nefastas en una república o principado en distintas circunstancias. En cambio, aquél considera que ser generoso debe ser parte de la forma de vida de todo príncipe o república que se precie y que quiera preservar el poder, a pesar de que se beneficien eventualmente personas ingratas. De hecho, según Guicciardini, a veces se encuentran personas tan agradecidas que compensan a todas las demás ingratas y desagradecidas (R 11). Y volviendo a la experiencia incide en la importancia de los refranes y la sabiduría popular que se guarda en ellos justamente debido a las experiencias comunes –y parecidas– entre todos los hombres: la común naturaleza humana da lugar a experiencias similares que constituyen otras tantas guías para la acción. Los refranes son parecidos en todas las naciones y lo único que cambian son las palabras en las que se expresan, pero la idea fundamental, así como las enseñanzas principales, se mantienen; vale decir: todos “nacen de la experiencia u observación verdadera de las cosas” (R 12). A partir de los refranes los hombres de cada lugar pueden aprender y comenzar a identificar las experiencias comunes y la sabiduría popular en un horizonte social, que se dirige a 42 Ni tampoco decir algo que no se quiera que otros sepan, es decir, nunca se debe comunicar a otro innecesariamente un secreto (R 49). 43 Para Guicciardini, hasta los más prudentes de manera natural tienen que ejercitarse a través de la experiencia, porque el talento natural es insuficiente (R 10). 44 Maquiavelo incluso recuerda la importancia para una república o un príncipe que tiene no vengar una injuria (véase Discursos sobre la primera década de Tito Livio, libro II, capítulo 28). Es fundamental para el denominado derecho de gentes, cuanto más honrar a aquellos que injurian a la república como les ocurrió a los galos por las injurias de los romanos. Por eso toda república tiene que guardarse de hacer injurias, ya sea a particulares o colectividades, ya que el ofendido siempre buscará la venganza incluso aunque implique a su propio mal. Jesús Fernández Muñoz 110 unas formas de vida particulares, si bien generalizables. La de Guicciardini es, pues, una posición filosófica que parte de una epistemología realista, es decir, de la realidad empírica compartida por todos. A partir de lo dicho puede establecer algunas generalizaciones de interés que sirven para la acción política y personal. La mayoría de los hombres son malos y/o imprudentes, de modo que será más prudente no realizar conjeturas acerca del futuro en asuntos en que estén implicadas varias personas; las conjeturas son entonces peligrosas, al depender de otros hombres imprevisibles. El planteamiento del principio contrafáctico es patente, aunque no se expresa en esos términos, sino desde el punto de vista del engaño que supone pensar aquello que habría sucedido si... Mas esas afirmaciones de posibilidades pasadas no son verificables, puesto que es imposible saber qué habría ocurrido (R 22). Lo mismo sucede con las cosas futuras, que también suelen ser engañosas (R 23).45 El principio de realidad lo tiene muy presente en todo el desarrollo de su pensamiento: se trata de aceptar la realidad para transformarla, mas siempre a partir de uno mismo; precisamente por eso alude a la experiencia personal y no tanto a lo colectivo a la hora de actuar. Y es que, de nuevo, Guicciardini subraya la escasa bondad y confianza que merecen los hombres (R 17, 41). Esta es una de las patas que configura su interpretación pesimista del ser humano y, por lo tanto, siempre se necesita de la buena fortuna (como complemento necesario) dada la imprevisibilidad de los azotes de la realidad. Todo ello a pesar de la virtù que algunos hombres puedan tener o por muy prudentes que estos sean (R 30).46 Aludiendo a esta cuestión comienza Antonio Hermosa su excelente trabajo dedicado a la fortuna titulado “La conquista de la fortuna”: Guicciardini reconocía sin ambages ‘el enorme influjo ejercido por la fortuna en las cosas humanas’; reconocía asimismo la existencia de personas diligentes y sagaces, pero también ellas, puntualizaba, ‘tienen necesidad además de buena fortuna’ para conducir a buen puerto sueños y proyectos. Y hasta advertía frente a ciertos ilusos: ‘Incluso quienes atribuyen todo a la prudencia y a la virtud, y excluyen por tanto el poder de la fortuna cuanto les es posible, se ven al menos obligados a recono45 De aquí se pueden comprender aquellos refranes de “Más vale malo conocido que bueno por conocer” o de “más vale pájaro en mano que ciento volando”, en el sentido de que lo futurible puede ser siempre engañoso o mera apariencia a diferencia de lo realmente poseído; por tanto, siempre es arriesgado dejar lo que se tiene por seguro (aquí y ahora) ante la apariencia futura (por muy esperanzadora que se plantee), pero que puede no ser nunca real(idad). 46 Nunca se debe poner en peligro todo a cambio de conseguir una mínima parte, por eso es importante ser prudente respecto a los cambios, dado que un gran cambio que se consigue implicará el miedo a otro cambio (R 51). Esta idea de no poner en peligro el todo es de nuevo la misma que Maquiavelo desarrolla en sus Discursos. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 111 cer la importancia suma de coincidir o nacer a tiempo, es decir, cuando las cualidades por las que tú te reputas son objetivamente estimadas’.47 En cualquier caso, mientras hay vida hay esperanza, o dicho en otras palabras: las circunstancias también pueden cambiar de manera positiva (por fortuna) y dar lugar a favores inesperados en momentos que se pensaban últimos y nefastos (R 54). E insiste: “de futuris contingentibus non est determinata veritas” (R 58).48 Aunque bien es cierto que los hombres creen lo que quieren creer y por ese motivo siguen más fácilmente a los astrólogos que les dirán una verdad entre cien mentiras y no creerán jamás a otro hombre que le diga una sola mentira entre cien verdades, y “la causa es la curiosidad de los hombres, que ávidos por conocer el futuro, y careciendo de cualquier otro medio, propenden a seguir al que promete decírselo” (R 57).49 Del dicho al hecho hay un trecho50, dice el refrán. Guicciardini expresa esta idea claramente cuando distingue entre la práctica y la teoría así como la distancia entre ambas. Siendo muy común que se conozca la teoría acerca de cualquier asunto y, sin embargo, luego no se lleve a la práctica. Esto ocurre precisamente debido a que no es fácil aplicar en la realidad el conocimiento teórico. Y es algo que ocurre tanto en el ámbito privado como a nivel político, por tanto, la aplicación de la teoría no es ni común ni tampoco automática en casi ningún ámbito. Justamente por lo anterior es crucial que el decir de los hombres sea conveniente para ellos en las distintas situaciones, así como para su futuro, como ya se indicó. En especial, tiene importancia no negarse taxativamente ante aquel que te pide algo; Guicciardini piensa que resulta más conveniente ser vago y genérico en la respuesta; eso podrá ser favorable si luego se dan las circunstancias que realmente impiden tu acción y de esta forma no se descontenta de primeras y por completo a aquel que hizo la solicitud (R 36). De la misma forma recomienda negar aquello que no se quiera que otros sepan, porque con la negación siempre se mantendrá la duda (R 37). De un modo similar, habitualmente es mejor parecer bueno (R 44) y recomienda hacer lo posible para ello; aunque no es fácil y realmente será complicado mantener la apariencia. Asimismo, a la hora de tomar decisiones importantes y difíciles es mejor alargar cuanto sea posible los tiempos, puesto que en virtud de ese 47 Antonio Hermosa Andújar, “La conquista de la fortuna”, Theoria. Revista del Colegio de Filosofía 16–17 (2005): 119. 48 “La verdad sobre el futuro no ha sido determinada”. 49 Y es que, además, los hombres son generalmente ingenuos y les seduce más la esperanza de prosperidad en su futuro que los peligros existentes en arriesgarse a perder su patrimonio (R 62). En definitiva, las cosas futuras nunca deben darse por ciertas, aunque lo parezcan con total claridad (R 81). 50 El Quijote II, 34 y II, 64. O como indica Guicciardini: “¡Cuán diversa la práctica de la teoría!, ¡cuántos que entendieron claramente una cuestión se olvidan luego o no saben actuarla!” (R 35). Jesús Fernández Muñoz 112 impasse, indica Guicciardini, normalmente uno es iluminado con la decisión más adecuada (R 79). Por eso es importantísimo, y “signo de suma prudencia, considerar y sopesar con esmero hasta la más pequeña cosa” (R 82)51; todas las circunstancias posibles deben tenerse en consideración (mediante la razón) a fin de escoger la una de las mejores opciones para conseguir el mejor efecto posible según convenga. Por otra parte, tiene en cuenta y recuerda que tampoco se puede confiar en aquellos que constantemente cantan alabanzas a la libertad, debido a que normalmente miran en exclusiva por sus intereses particulares (R 66) haciéndolos pasar por intereses colectivos. Los intereses deben siempre buscarse con ingenio y por eso aquel que desee ponerse al servicio de un príncipe tiene que intentar ser visto por aquél (R 94). A partir de todos estos preceptos se ven algunos ejemplos de la forma de actuar y pensar de Guicciardini, así como aquellas cuestiones que considera relevantes y que además entiende que pueden ser generalizables en todos los lugares, siempre con las adaptaciones pertinentes en cada caso. No obstante todos los ejemplos derivan de la experiencia propia y compartida. Gracias a la posibilidad de compartir la realidad común se pueden establecer las generalizaciones en el ámbito de la vida privada, así como en el político. Esta es la línea y el baile de máscaras que pone sobre la mesa Guicciardini, siendo consciente de su existencia y la necesidad de utilizarlo a nuestro favor. La realidad, ya se ha dicho, es cambiante y el hombre tiene que entender los cambios y adaptarse a ellos con el objetivo de conseguir satisfacer sus necesidades en cada momento. También indica que la simulación y las apariencias son poco estimadas entre los hombres; de hecho, en general es más querida la sinceridad. Sin embargo, la utilidad de la primera es mucho mayor que la segunda, ya que la sinceridad sirve más a los otros que a uno mismo, en concreto, tiene una mayor utilidad en relación con la tranquilidad de los demás. La opinión de Guicciardini es la siguiente: yo indicaría como digno de elogio a aquél cuyo comportamiento sea abierto y sincero, valiéndose de la simulación únicamente en casos decisivos –que, por lo demás, raramente avienen. Es ése el modo de adquirir reputación de hombre franco y leal, y de atraerse el favor del que goza quien es tenido por tal. Y con todo, en ocasiones decisivas podrías valerte ventajosamente de la simulación, y tanto más fácilmente cuanto que tu reputación de no simulador haría más inmediatamente creíble tus artimañas (R 104). 51 Lo expresa en el siguiente aforismo: “cuanto más y mejor se piense en las cosas, tanto mejor se entienden y se hacen” (R 83). La razón y el pensamiento es, como se indicó, la base nuclear del pensamiento político y vital de Guicciardini. Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 113 El autor establece una conclusión muy valiosa pese al planteamiento inicial que estableció sobre los gustos y preferencias de la mayoría y la (in) utilidad de la sinceridad. Establece que la simulación y la mentira serán necesarios en algunos casos, mas no tendría que convertirse en la tónica general del proceder de los hombres, puesto que se valorará más a aquellos que sean transparentes y abiertos, esto es, hombres reales sin dobleces y que se quiten la máscara del engaño. El caso contrario deriva en una completa fantasía donde no se distingue la realidad de la ficción. El disfraz llega a ser indistinguible de la persona52 o, lo que es lo mismo, literalmente nos encontraríamos con la máscara de la máscara, que llegaría a olvidar su auténtica realidad. A partir de esta forma de vida artificial y que se fundamenta en la exterioridad, lo que nos encontramos es una acción humana más cercana al mecanicismo de los átomos desde el planteamiento de Leucipo y Demócrito, es decir, una vida llena de reacciones. Acción–reacción y choques de átomos. La persona no sabe quién es y actúa conforme le dictan los otros en la polis o, en última instancia, la propia physis. Guicciardini, por su parte, de acuerdo con la experiencia, la historia y la razón propone un modelo de acción política no tan reactivo, sino más reflexivo, de comprensión y de respuestas. La realidad y sus diferencias requiere de hombres que sepan aceptar y entender esa realidad, sus circunstancias y problemas a fin de que puedan responder. Por lo tanto, hombres que no se dediquen exclusivamente a reaccionar en la inmediatez y desde el puro choque atómico que está fuera del logos y que es pura física. 5. Las capacidades de los hombres y posibilidades de cambio ¿Cuáles son las capacidades de los hombres? ¿Pueden mediante la razón guiar correctamente su destino y el de los demás? De lo que Guicciardini no tiene dudas es que no hay hombre tan sabio que no cometa errores y será la fortuna la que haga posible que sus errores sean menores y pocos en cantidad (R 109), por lo cual siempre hay necesidad de buena fortuna (R 30). Así, según Guicciardini serán los mejores y los más capacitados los que deben gobernar, porque las repúblicas no fueron instituidas para que gobiernen todos, sino “sólo quien esté capacitado y lo merezca debe hacerlo” (R 109). Ello significa que tampoco considera que deban gobernar uno o unos pocos que tengan ansias de poder si no están capacitados, y precisamente esta idea se puede 52 El término persona deriva del griego πρόσωπον (prósōpon) que literalmente significa “máscara” o “delante de la cara”. El concepto de persona proviene en su origen de la máscara, es decir, del ocultamiento y la disimulación: hacer creer lo que no se es. Sobre esta cuestión véase: Higinio Marín, La invención de lo humano. La génesis sociohistórica del individuo (Madrid: Encuentro, 2007). Jesús Fernández Muñoz 114 vincular críticamente con el modelo romano, y con Maquiavelo o, en palabras de Guicciardini, con aquellos que apelan a ese modelo; a este respecto afirma con contundencia: ¡Cuánto se engañan quienes pretenden refrendar cada idea apelando a los romanos! Ello requeriría una organización de la ciudad par a la suya, además de gobernarse según su ejemplo. Lo cual es imposible para quien vive en otras condiciones, como imposible es a un asno adquirir el empaque de un caballo (R 110). Deja claro que las capacidades de los hombres –e intentar imitar un cierto modelo– no son suficientes, debido a que las circunstancias son de por sí completamente diversas y, por lo tanto, como se ha dicho, sería imposible llevarlo a la práctica y aplicarlo. Como imposible es que un asno alcance la prestancia de un caballo, también lo es que Florencia sea igual a la república romana. La naturaleza misma de las cosas es cambiante y problemática; de hecho, es “imposible subsumir bajo reglas generales la totalidad de los casos particulares” (R 111). Esto sería aplicable a todos los ámbitos de la vida, por lo que podríamos deducir que debido a la diversidad de juicios inabarcable no se pueden establecer generalizaciones. Por esto mismo apunta que ponerse de acuerdo entre varios es de por sí una tarea muy difícil, que terminará más fácilmente en discusiones y disputas que en un acuerdo unánime. ¿Quiere esto decir que podemos prescindir de la historia o, lo que es peor, del conocimiento? Evidentemente no. No se trata, como se ha dicho, que Guicciardini entienda que la historia no tiene valor y que no se pueda conocer nada. Su posición filosófica al respecto se sitúa en ir a lo concreto, por eso le da tanta importancia a la experiencia evitando las generalizaciones. Cobra relevancia a este respecto su reflexión sobre cómo los jueces toman las decisiones “más allá” de las leyes, es decir, en los casos que por su particularidad no están integrados con claridad en la –generalidad– de la ley y el juez tiene que pronunciarse y analizar en conciencia para dictar la sentencia. Esta cuestión adquiere un especial interés, puesto que con este planteamiento Guicciardini indica que la sentencia no responde simplemente ante los hombres, sino ante Dios (R 113), que es el que “sabe” si realmente ha actuado de forma correcta y diríase de manera Justa. Se antoja significativo el salto que realiza el autor hacia Dios53 que posee la objetividad y que da sentido, y a partir del cual se podría decir que existe un orden trascendental que va más allá de la realidad y de la justicia humanas. Solo a partir de la divinidad que va más allá 53 Guicciardini sitúa a Dios como garante de la máxima justicia, aunque su razón es un abyssus multo, es decir, un “abismo profundo” que los humanos no podemos comprender y que, por ende, se sitúa en el ámbito de lo inefable e incomprensible humanamente hablando (R 92). Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 115 de lo humano se puede captar y comprender qué sea la sentencia justa según Guicciardini, que no solo tiene que ser conforme a la ley de los hombres, sino también, y especialmente, conforme a la Justicia de Dios. En general, considera que las cosas del mundo pueden juzgarse con sentido y con verdad, si bien ocurriría solo con las actuales, las del momento, y no las que sucederán (por hipótesis), puesto que todavía no han acontecido, ni tampoco las pasadas, porque difícilmente se podrán juzgar correctamente. Por eso piensa en la importancia de resolver las cuestiones día a día (R 114). Aunque Guicciardini, como ya se ha esbozado, destaca la importancia de la experiencia y lo hace desde un punto de vista inductivo: al mismo tiempo que generaliza a fin de aplicar, en la medida de lo posible, esa experiencia pasada a la actualidad. Es consciente de que no se puede juzgar en ningún caso la actualidad a través de ejemplos pasados, debido a que nunca son exactamente iguales y, como se ha dicho, lo dificultoso consiste en detectar esos pequeños cambios y variaciones para lo cual hace falta “una mirada atenta y perspicaz” (R 117). Esa es la mirada que debería tener el gobernante, que debería ser también prudente y ganarse la confianza para estar libre de sospechas: “quien los gobierne debe tener por objetivo primero actuar diligentemente para borrar sospechas” (R 120). Además de ser prudente, ha de ser paciente y saber cuándo y cómo actuar; por eso hay acciones políticas que cuando se llevan a cabo en el momento adecuado se obtienen resultados con rapidez y facilidad asombrosas o, si ocurre al contrario, a saber, si se realizan a destiempo, no hay forma de que se obtengan los resultados previstos: “por ello no vayas ciegamente en pos de las cosas, no precipites su curso: espera más bien su madurez, su estación” (R 78). En resumidas cuentas, la pregunta que hemos de realizarnos al respecto de todo lo anterior es la misma que Antonio Hermosa Andújar se hacía al inicio de su trabajo sobre la fortuna en Maquiavelo: “¿es posible intervenir en la historia, desviar su curso y reordenarla de acuerdo con los propios intereses y necesidades?”54. La respuesta que daba Maquiavelo y que mantiene Guicciardini es que sí. Siendo precisamente en todos sus preceptos de los Ricordi la cuestión que late de fondo: convertir al gobernante en un virtuoso de la acción política55 que sepa actuar cuándo y como corresponda con la mirada puesta en cambiar el curso de la historia y no dependa de la fortuna. En definitiva, con el deseo de reformas. 54 Hermosa Andújar, “La conquista de la fortuna…”, 120. 55 Hermosa Andújar, “La conquista de la fortuna…”, 124: “La acción susceptible de intervenir en la historia es la del príncipe virtuoso; se trata por tanto de una acción pública y no de una acción privada, desarrollada en un contexto político y no social, aunque sus repercusiones traspasen asimismo las fronteras de éste. Y como el reino de la política despliega su territorio en las dos fases de la adquisición y la conservación del Estado, hacia ellas habremos de dirigir nuestras miradas al objeto de determinar cómo y cuándo son informados por la acción virtuosa”. Jesús Fernández Muñoz 116 6. La importancia de los detalles en la historia El conocimiento de los hechos pasados es para Guicciardini muy importante, mas también es consciente de que los hechos pasados no son conocidos realmente, de la misma manera que tampoco se conocen (ni pueden conocer) a la perfección los hechos del presente: A menudo, en efecto, una niebla espesísima o un muro de enorme grosor, que el ojo humano no puede traspasar, se halla entre el palacio y la plaza, y tanto sabe el pueblo de lo que hace quien gobierna y de la razón por la que lo hace, como de lo que se hace en la India. Es por ello que la realidad abunda en opiniones erróneas y vanas (R 141).56 El error consiste en que los historiadores actúan como si conociesen a la perfección los hechos pasados y sin embargo no han sido capaces de captar todos los detalles del pasado. De hecho, entre otras cosas, no han trasladado los aspectos de aparente “poca importancia”, que en su momento eran conocidísimos como son los pequeños detalles históricos que, en muchos casos, han determinado el rumbo de los Estados y han sido pasados por alto, según aclara este político de la Toscana. Es decir, el error de los historiadores fue dar por supuestos multitud aspectos que en realidad eran muy relevantes y desconocidos para la mayoría: “se echa en falta el relato de abundantes pormenores […] que en tiempos de quien escribía eran conocidísimos, y por tanto susceptibles de ser pasados por alto” (R 143). El inconveniente al que da lugar ese desconocimiento es que en el futuro muchos de los que no la conocen correctamente estarán en desventaja, y eso afectará con más fuerza a los débiles, “porque los actos no se miden con la razón ni con la discreción, sino que cada uno busca su ventaja personal” (R 144). Así que, desconociendo por igual la historia, los más débiles serán los peor parados y, además, en ello no tendrá que ver tanto la razón de los fuertes, sino precisamente su prudencia, fuerza y buena fortuna (R 147), puesto que lo fundamental es ese intento de aprovechar el tiempo de la breve vida humana (R 145) que normalmente los débiles y pusilánimes dejan pasar. La prudencia es central al desvincularse con el deseo de conseguir los objetivos demasiado pronto; sin la prudencia se puede dar lugar a precipitaciones que son, al final, negativas para el objetivo deseado: Quien quiere acabar demasiado pronto con las guerras con frecuencia las alarga; al no esperar las provisiones que necesita o la debida madurez de la empresa hace difícil lo que hubiera sido fácil, al punto de lle56 El gobernante debe intentar mostrar (simular) que las acciones que realiza son en beneficio de la comunidad y no en el suyo propio, aunque no sea así (disimular). Razón, expeRiencia e histoRia en los RicoRdi de GuicciaRdini 117 gar a perder a menudo más de un mes por cada día que pensó ganar; sin contar con que todo esto puede dar lugar a nuevos desórdenes (R 148). Con eso Guicciardini nos traslada la idea de que aquellos que pretendiendo acabar pronto y ahorrar gastos en la guerra finalmente gastarán mucho más y su objetivo no se llevará a efecto en ninguno de los sentidos, una idea que también explicitaba Maquiavelo. Aunque realmente los príncipes no actuarán conforme a la razón y a la lógica, sino que eso dependerá casi totalmente de su carácter y costumbres. Así que para saber de antemano cómo responderá cada príncipe hay que conocerlo y nunca esperar lo razonable57: esto deben aplicárselo con particular atención y cuidado sus embajadores y ministros. Respecto de los detalles a la hora de juzgar la opinión de Guicciardini es la siguiente: Se dice que quien no está al tanto de todos los detalles no se halla en grado de juzgar con fundamento. No obstante, en numerosas ocasiones he observado que quien aún no tiene bien asentado el juicio juzga más acertadamente cuando conoce las generalidades que cuando se le muestran todos los particulares, pues sobre lo general con frecuencia juzgará con exactitud, pero a medida que va entrando en contacto con la totalidad de los detalles su juicio comienza a ofuscarse (R 155). Los detalles, por tanto, parece que no son tan necesarios a la hora de tener una idea general de la situación y se juzgará con menor precisión. En la práctica nunca se puede obrar de acuerdo con una regla, debido a la ya reiterada mutabilidad de la realidad y diferenciación de las circunstancias y, por tanto, el procedimiento de distinguir la cualidad de las personas es para florentino algo que debe tenerse de manera innata, puesto que no es sencillo aprender a partir de la experiencia y es imposible a través de los libros (R 186). Las máximas guicciardinianas tienen un gran interés a fin de comprender la vida política en la que vivió y permiten extraer numerosas conclusiones útiles para la vida práctica. Y todo este conjunto de ideas las aplica a la teoría política en sus distintos tratados, mediante propuestas que apuntan a una república en libertad, una libertad que sea verdaderamente servidora de la justicia. La república que propone reformar pretende evitar que unos sean oprimidos por otros y cobra especial importancia la limitación del poder y la separación de poderes. “Guicciardini, pues, sostiene que el fin óptimo del gobierno de la ciudad debe ser evitar la dominación”58 y para ello la mejor forma de gobierno es la república que nos propondrá en su obra política. Mas la república debe 57 Guicciardini tiene siempre en cuenta que “la gente y los príncipes son como son y no como debieran” (R 179). 58 Gamper, “Prólogo”, 14.