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Píxel-BIT Revista de Medios y Educación - 2019 - nº 55 ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966 ________________ El uso de los dispositivos móviles no para de crecer, y la sociedad española no es ajena a este fenómeno. El manejo de los teléfonos móviles también afecta al proceso de enseñanza-aprendizaje, la edad de inicio en esta tecnología cada vez es menor y fruto de ello se derivan variables que pueden incidir en el clima educacional. Este estudio recoge los resultados de una investigación llevada a cabo con alumnos de 5º y 6º de primaria de diversos colegios de la provincia de Alicante para conocer qué uso hacen del teléfono móvil los escolares de estas edades. También se analiza el nivel de supervisión de los padres en este uso, nivel de actividad en redes sociales, posibles alteraciones conductuales o agresiones o conflictos a través de la utilización de los dispositivos móviles. La investigación muestra una alta precocidad en el uso y tenencia del Smartphone junto con una gran actividad en redes sociales, además de un escaso control parental e incipientes alteraciones de conducta y agresiones a través del dispositivo. Finalizamos con una propuesta axiológica a modo de prevención para fomentar un clima positivo de convivencia escolar que redundará en un futuro clima social de convivencia pacífica . The use of mobile devices does not stop growing, and Spanish society is no stranger to this phenomenon. The handling of mobile phones also affects the teaching-learning process, the age of onset in this technology is becoming smaller and as a result of this variables that can influence the educational climate are derived. This study collects the results of a research carried out among 5th and 6th grade primary school students from various schools in the province of Alicante to learn about the use of mobile phones by schoolchildren of these ages. The level of parental supervision in this use, level of activity in social networks, possible behavioral alterations or aggressions or conflicts through the use of mobile devices is also analyzed. The research shows a high precocity in the use and possession of the smartphone along with a great activity in social networks, in addition to a low parental control and incipient alterations of behavior and aggressions through the device. We conclude with an axiological proposal as a way to prevent a positive climate of school coexistence that will result in a future social climate of peaceful coexistence. educación primaria, tecnologías de la información y la comunicación, conducta, conflicto Recibido: 17-12-2018 | Revisado: 28-01-2019 | Aceptado: 18-03-2019 | Preprint: 22-03-2019 | Publicación: 01-05-19 DOI: https://doi.org/10.12795/pixelbit.2019.i55.07 | Páginas: 117-131 Las implicaciones del uso de dispositivos móviles en el proceso de enseñanza aprendizaje en alumnos de 5º y 6º de primaria The implications of the use of mobile devices in the teaching learning process in 5th and 6th grade students RESUMEN ABSTRACT PALABRAS CLAVE Dr. José María Sola Reche 1 [email protected] Dr. Marcos García Vidal 2 [email protected] Dra. María del Carmen Ortega Navas 3 [email protected] 1 Universidad de Alicante-Facultad de Educación. 2 Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Centro Asociado Elche. Facultad de Educación. Dpto. de Métodos de Investigación I. C/Candalix, s/n 03202, Elche (España). 3 Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Facultad de Educación. Dpto. de Teoría de la Educación y Pedagogía Social. C/Juan del Rosal, 14 28040, Madrid (España). KEYWORDS primary education, information and communication technologies, behavior, conflict
__________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. 118 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ 1.- Introducción No es fácil concebir la educación actual sin las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Están surgiendo importantes cambios en la manera de relacionarnos y no todas las personas son capaces de llevar a cabo un uso adecuado de estas pudiendo incluso afectar a su rendimiento laboral o académico o sus propias interacciones sociales (Marín, Sampedro, & Muñoz, 2015; Sánchez-Carbonell et al., 2015). Lo tecnológico extiende sus redes por la mayoría de los ámbitos en los que se desenvuelve el hombre, laboral, formativo, de ocio, etc., y se convierte incluso en una prolongación de nuestro ser, alternando, y a veces confundiendo, lo real con lo virtual. Ordenadores de sobremesa, Tablets, portátiles, pizarras digitales, etc., han pasado del uso profesional o doméstico a convertirse en imprescindibles herramientas en el campo educativo. De esta forma, los alumnos encuentran en las aulas muchos de los gadgtes tecnológicos que usan en la vida diaria fuera de las mismas. Sin embargo, en este proceso de “informatización” de lo educativo, no todo han sido ventajas, y algunos elementos han sido vetados por su capacidad de desestabilización del clima en el aula. Esto sucede de forma clara con el uso del teléfono móvil. La aparición del teléfono móvil en la vida del ser humano, es un acontecimiento perfectamente comparable a la aparición de la red Internet en cuanto a impacto se refiere (Ling, 2004). Si bien es cierto que en sus comienzos podíamos entender el móvil como un teléfono inalámbrico privado, actualmente esa es solo una de sus muchas funcionalidades, considerándose más bien, como una plataforma con diversos servicios, dirigida principalmente a los jóvenes, y que ni mucho menos ha agotado aún todo su potencial (Buchinger, Kriglstein, Brandt, & Hlavacs, 2011). Estos dispositivos nos ofrecen toda una oferta en cuanto a fotografía, video, redes sociales, música, juegos, comunicación, etc. Pero esta disponibilidad de opciones, puede acarrear, sobre todo entre niños y adolescentes, problemas relacionados con el abuso en el tiempo de uso del móvil, falta de control y de atención en otras actividades e incluso, como indica Griffiths (2008), graves adicciones. En los estudios realizados sobre el tema se incorpora la adicción a las nuevas tecnologías como una más dentro del grupo de las adicciones conductuales, y al mismo nivel de gravedad que otras adicciones establecidas (García del Castillo, 2013; Carbonell, Fúster, Chamarro, & Oberst, 2012; Young, 1996, 1998). Respecto a los colectivos más vulnerables en esta problemática, se entiende la adolescencia como un factor de riesgo porque los adolescentes se encuentran más familiarizados con las tecnologías y son más
119 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ __________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. receptivos a la búsqueda de nuevas sensaciones en el ámbito relacional (Batalla, Muñoz, & Ortega, 2012). La preocupación respecto a la adicción infantil y juvenil a las nuevas tecnologías, queda patente en los distintos estudios científicos que se han realizado en los últimos años a nivel internacional en países europeos (García-Umaña & Tirado, 2018; Durkee, Kaess, Carli, Parzer, Wasserman, Floderus, & Wasserman, 2012; Ferraro, Caci, d’Amico, & di Blasi, 2007; Frangos, Frangos, & Sotiropoulos, 2011), asiáticos (Cao, Sun, Whan, Hao, & Tao, 2011; Dong, Wang, Yang, & Zhou, 2013; Lee, Lee, Gyeong, Yu, Song, & Kim,2013) o latinoamericanos (Bringué & Sádaba, 2008; Lam-Figueroa, Contreras-Pulache, Mori-Quispe, Nizama Valladolid, Gutiérrez, Hinostroza-Camposano, & Hinostroza-Camposano, 2011; Puerta-Cortés & Carbonell, 2014), entre otros. En el caso de España, el 83,4% de los hogares tienen acceso a internet, y el 69,1% de los menores entre 10 y 15 años disponen de teléfono móvil (Instituto Nacional de Estadística, 2017). Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha incluido por primera vez en 2018 las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones, y destaca que adolescentes y jóvenes son el principal grupo de riesgo. De acuerdo con el texto de la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024, el 18% de la población de adolescentes y jóvenes de 14 a 18 años usa de manera abusiva las tecnologías de la información y la comunicación, y dentro de este porcentaje de población suele incrementarse el fracaso escolar y es más frecuente el consumo de drogas (Ministerio de Sanidad, 2017). El abuso en el uso del móvil son sólo algunos de los aspectos negativos de esta herramienta (Sanz, Sabater, Tarín, & Romero, 2017), pero en el ámbito escolar surgen otros riesgos no menos importantes, que pueden alterar el normal devenir de la convivencia, como es el caso del acoso mediante el teléfono móvil (Turan et al., 2011). El docente, además, tiene que lidiar con un problema nuevo derivado del uso de las TIC, las posibles alteraciones de la convivencia en el aula a consecuencia de un mal uso o abuso de estas tecnologías por parte de los alumnos. Estudios como el de la Fundación Pfizer (2009), ya nos advertían del masivo uso de internet por parte de los jóvenes españoles de 11 a 20 años, un 98%. Se trata de una realidad que abarca a la práctica totalidad de las generaciones jóvenes (Johansson & Götestam, 2004; Muñoz Rivas, Navarro, & Ortega, 2003). El uso de las TIC, provoca en niños y adolescentes un fenómeno de desinhibición online (Suler, 2004), por el que determinadas personas actúan de forma más extrovertida a través de medios virtuales que presencialmente. Esta posible ventaja respecto a las relaciones sociales, se puede convertir en un elemento
__________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. 120 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ negativo y distorsionador cuando el sujeto focaliza esta desinhibición para perpetrar expresiones agresivas y violentas utilizando los medios tecnológicos. Además, los jóvenes están priorizando el mecanismo de “sociabilidad virtual” (Cáceres, Ruiz, & Brändle, 2009), donde las redes sociales se erigen como primer instrumento para facilitar el contacto entre iguales que comparten mismos gustos e intereses como si de una comunidad se tratase (Aguilar, Serrano, García, & Alfaya, 2016). Esta vinculación con las redes sociales llega a ser tan intensa que en ocasiones son una extensión de su propio yo (Ruiz y Oliva, 2013). Finalmente, y además de los casos de acoso y adicción ya comentados, en los últimos años han surgido nuevos riesgos asociados a las TIC tales como: grooming (acoso sexual a menores a través de Internet), contacto con desconocidos, sexting, juegos de apuestas online, acceso a contenidos pornográficos por menores, fraudes y suplantación de identidad en redes sociales (Sánchez Jiménez, Muñoz Fernández, & Vega Gea, 2017; Carbonell et al., 2012; Choo, 2009; Espinar & López, 2009; Fajardo, Gordillo, & Regalado, 2013; Garaigordobil, 2011; Garmendia et al., 2011; 2012; Kuss et al., 2013; Wolak & Finkelhor, 2011). Con relación a este contexto teórico, y a la temática que nos ocupa, fijamos los siguientes objetivos para nuestra investigación: conocer qué uso hacen los niños del teléfono móvil a edades tempranas y si de ese uso se pueden derivar variables conflictivas que puedan afectar negativamente a su desarrollo personal. 2.- Método En la investigación han participado un total de 187 alumnos (96 niñas y 91 niños) de los cursos de 5º y 6º de primaria de varias localidades pertenecientes a la provincia de Alicante, tales como Elche (Colegio Público San Antonio), Muro de Alcoy (Colegio Público El Bracal) y Benidorm (Colegio Público Ausiàs March). Es importante destacar que nuestro estudio analítico-descriptivo tiene un carácter transversal y cuantitativo. Este modelo se define como el estudio de un grupo de sujetos en un corte puntual en el tiempo, del cual se obtienen medidas a tratar. Para el presente estudio, se ha elaborado un cuestionario ad hoc compuesto por seis dimensiones: Información personal; Tenencia del teléfono móvil y uso del mismo; Supervisión de uso del móvil por los padres; Alteraciones de la conducta por uso del móvil; Nivel de actividad en redes sociales y Acciones violentas o agresiones mediante el teléfono móvil.
121 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ __________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. Estas seis variables que componen el cuestionario se han desglosado en 23 ítems, de los cuales, 13 se contestan mediante una escala Likert de cinco rangos numéricos, siendo 1 siempre y 5 nunca. Los 10 ítems restantes son de respuesta única y escala nominal. Los datos fueron organizados, codificados y analizados utilizando el paquete estadístico R versión 3.4.0. (21 de abril de 2017). De los datos recogidos se calcularon las frecuencias, porcentajes, medias y desviaciones típicas de los ítems del cuestionario. Con este instrumento se pretende conocer la edad de inicio en el uso del teléfono móvil, canalizar los principales usos que realizan los alumnos de 5º y 6º de primaria y constatar si dichos usos pueden tener una influencia nociva en sus conductas afectando al clima de convivencia escolar. Para la construcción del cuestionario se ha contado con la participación de profesores del área de educación de las dos universidades implicadas en el estudio. Bajo su criterio, se corrigieron preguntas inicialmente mal plateadas y se eliminaron las que fueron consideradas irrelevantes para la obtención de los datos deseados. Para el proceso de aplicación en un primer lugar, se solicitó a los equipos directivos de los centros educativos la posibilidad de colaborar en una investigación acerca de las implicaciones del uso de dispositivos móviles en el proceso de enseñanza-aprendizaje en alumnos de 5º y 6º de primaria. Después de varias reuniones y tras las consultas oportunas a la dirección de los centros, estos accedieron a su participación en dicho estudio. Seguidamente se contactó con los diferentes docentes para que fueran ellos quienes distribuyeran los cuestionarios entres sus alumnos. Fijando un plazo de dos semanas para su recogida. 3.- Resultados Respecto a la primera dimensión, Tenencia del teléfono móvil y uso del mismo, destaca el número de niños que poseen móvil propio (67,9%), así como el porcentaje de niños que usan el teléfono de sus padres (25,1%). Cerca de la mitad de los encuestados (46,5%) manifiestan que han comenzado a usar el móvil a los 10 años de edad, frente al 24,6% que afirma que lo usa desde los 9 años y el 16% desde los 8 años. Respecto al uso que hacen los niños del móvil, el 50,8% lo utiliza para mandar y recibir WhatsApp, y un 29,4% para jugar. Es destacable que solo el 5,8% lo utiliza para realizar llamadas. El lugar en el que se usa el móvil suele ser “siempre” (35,8%) o “casi siempre” (19,7%) el domicilio familiar.
__________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. 122 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ Respecto a la variable relativa a la Supervisión de uso del móvil por los padres, los datos muestran que son pocos los progenitores que controlan lo que hacen sus hijos con el teléfono, un porcentaje significativo no los controlan “nunca” (28,8%), “raramente” (14,4%) o sólo “a veces” (19,7%). Figura 1. ¿Tus padres controlan lo que haces con el móvil? (%) Si atendemos a las posibles alteraciones de la conducta por uso del móvil, nos encontramos con incipientes sensaciones de dependencia pues el 20,8% y el 18,1% consideran “muy importante” o “bastante importante” el hecho de tener móvil. También en esta línea, el 24,6% afirma encontrarse mal (nervioso/a, triste, aburrido/a) “a veces” cuando por algún motivo no pueden usar el móvil. Estos datos se complementan con la obediencia que los niños/as prestan a sus padres, donde los que obedecen a sus padres “siempre” son un 50,8% frente a los que obedecen “casi siempre” (34,7%) o los que obedecen “a veces” (12,8%). También en esta variable, un 25,6% de los encuestados afirma que “a veces” discuten con sus padres por el uso del teléfono móvil. Otra de las dimensiones estudiadas es el Nivel de actividad en redes sociales, que consideramos bastante elevado como confirma el hecho de que la mitad de los alumnos encuestados afirma estar activo en 3 o más grupos de WhatsApp.
123 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ __________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. Figura 2. ¿Estás en algún grupo de WhatsApp? (%) Otro indicador de participación en redes sociales consiste en compartir fotos y vídeos a través del móvil, tal como indican las respuestas “siempre” (10,7%), “casi siempre” (6,4%) y “a veces” (32,6%). Finalmente analizamos las acciones violentas o agresiones mediante el teléfono móvil. Cerca de la mitad de los niños han sido expulsados alguna vez de un grupo de WhatsApp (43,48%). Los insultos mediante llamadas, mensajes de voz, SMS o WhatsApp en estas edades no parecen estar muy generalizados, pero tampoco son una anécdota, tal como revelan las respuestas del cuestionario “nunca” (61,5%), “raramente” (19,2%) o “a veces” (15,5%). También en unos parámetros parecidos se manifiestan los alumnos respecto a que hayan sido objeto de bromas de mal gusto, “nunca” (58,8%), “raramente” (14,9%) o “a veces” (17,1%). Sin embargo, cuando son preguntados sobre si conocen a alguien que haya sido insultado a través del móvil, el porcentaje de afirmaciones difiere de los resultados anteriores y aumenta hasta un 61,2%. 4.- Conclusiones Con la prudencia debida en cuanto a las dificultades y limitaciones que conllevan las investigaciones en el ámbito educativo. En este estudio se planteó como objetivo conocer qué uso hacen los niños del teléfono
__________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. 124 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ móvil a edades tempranas y si de ese uso se pueden derivar variables conflictivas que puedan afectar negativamente a su desarrollo personal. La primera conclusión a la vista de los resultados, es que la edad de inicio en el uso del móvil se sitúa principalmente en el entorno de los 8 a los 10 años de edad, y que más de la mitad de los encuestados dispone de teléfono móvil propio. Estos datos, que nos muestran edades muy tempranas en el uso y en la posesión de Smartphones, viene a confirmar una tendencia ya apuntada en investigaciones similares (Livingstone et al., 2011; Garmendia et al., 2016). De la investigación realizada también se desprende que el principal uso que hacen del móvil no es el original para el que fue concebido este instrumento, recibir y realizar llamadas, sino que lo utilizan prioritariamente para interactuar con la aplicación WhatsApp y como plataforma de juego, siendo el domicilio familiar el lugar habitual de uso. Es de destacar que si bien pudiéramos pensar que dado que la ubicación de uso del móvil es en la mayoría de ocasiones la propia casa de los alumnos encuestados, esto redundaría en una mayor facilidad por parte de los padres para supervisar la actividad de sus hijos con el Smartphone, sin embargo los datos indican todo lo contrario, solo una cuarta parte afirma ser supervisados “siempre” por sus padres. Otro aspecto destacable de la investigación es la gran importancia que conceden los alumnos de estas edades al hecho de tener móvil propio y el creciente índice de respuestas relativas a la sensación de malestar cuando, por cualquier motivo, no pueden utilizar el teléfono móvil. Estos indicadores, en edades tan tempranas, pueden ser indicios precursores de futuras adicciones tecnológicas que afectarían de manera negativa al desarrollo integral de la persona, pues como hemos visto en la parte introductoria, un abuso indiscriminado puede conllevar problemas de aislamiento, baja sociabilidad, disminución de rendimiento escolar, alteraciones del sueño, entre otros. En esta línea, una cuarta parte de los niños afirman que “a veces” tienen discusiones con sus padres con motivo de la utilización del Smartphone, lo que nos pone en alerta sobre la facilidad que tiene esta tecnología como fuente de conflictos familiar y elemento desestabilizador de la autoridad educacional de los padres. El nivel de actividad en redes sociales (grupos de WhatsApp) es alto, y comienzan a compartir videos y fotos. Esta hiperactividad tecnológica conlleva también un aumento en el volumen de información que manejan los menores, y en muchos casos puede provocar una inversión en los roles sociales siendo
125 Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación - Páginas 117-131 _________________________________________________ __________________ Píxel-Bit. Revista de Medios y Educación. 2019 - ISSN: 1133-8482. e-ISSN: 2171-7966. los niños los que enseñan a sus padres o maestros, no actualizados tecnológicamente, el uso de estos dispositivos y sus aplicaciones. Esta situación puede derivar en una pérdida en la autoridad docente que afecte al proceso de enseñanza-aprendizaje. El teléfono móvil se utiliza también con fines agresivos o violentos, como es el hecho de que cerca de la mitad de los encuestados ha sido expulsado de un grupo de WhatsApp. Esta situación que entre adultos puede resultar relativamente inofensiva, resulta perjudicial en niños de las edades estudiadas pues su madurez intelectual todavía no está desarrollada al completo y perciben estas acciones como agresiones frente a su necesidad de pertenecer y ser aceptado por un grupo social. Los insultos a través del Smartphone también están bastante generalizados en estas edades, como lo demuestra el dato de conocimiento de otras personas que hayan sido insultadas a través del móvil que es bastante significativo. Lejos de ser un instrumento educacional, a la vista de los resultados de este estudio entre alumnos de 5º y 6º de primaria, el teléfono móvil se muestra como una herramienta de juego y divertimento, con poco control por parte de los padres y que comienza a provocar en los niños alteraciones de conducta como discusiones familiares o situaciones de ansiedad derivadas de una incipiente adicción. También facilita las agresiones verbales (insultos), posiblemente por la sensación de anonimato o impunidad que proporcionan las redes sociales virtuales. Todas estas variables, además de afectar al desarrollo psicosocial de los niños de manera individual también pueden alterar el clima de convivencia del aula y generar conflictos en la escuela. Frente a esta situación es difícil aportar una solución concreta, si bien podríamos pensar en retrasar la edad de uso del móvil, la presión social es enorme (“todos mis amigos tienen uno”, “si saco buenas notas me compráis un móvil”…) y las tendencias en este sentido van en dirección contraria. Dado que los niños van a seguir usando esta tecnología, y es posible que la edad de comienzo continúe disminuyendo, tal como indican los últimos estudios, proponemos una línea de trabajo basada en una educación en valores que habría de ser implementada por dos actores diferenciados pero con tareas complementarias. Por un lado, se deben redoblar esfuerzos para mejorar la formación específica de los docentes en el plano axiológico, pues el problema no es el teléfono móvil en sí, sino el uso que cada individuo hace del mismo. En este sentido entendemos que es misión de la escuela no solo instruir sino también educar en principios y valores de corte humanista y que el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica sean la nota