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El profesor universitario en la sociedad de la información y la comunicación

Merino Font, Juan Manuel; Ballesteros Regaña, Cristóbal; López Meneses, Eloy

Abstract

El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación está constituyendo un proceso de gran trascendencia social que ha modifi cado radicalmente el sector de las comunicaciones y la forma de vida de las personas, además de evolucionar con gran rapidez en el contexto universitario. En este artículo tratamos de acercarnos a estas dos realidades analizando las nuevas características y posibilidades que nos ofrecen en la actualidad y su infl uencia tanto en el ámbito social como en el desarrollo de nuevos roles y funciones para el profesorado universitario.

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213 ESPACIO Y TIEMPO, Revista de Ciencias Humanas, No 22-2008, pp. 213-231 EL PROFESOR UNIVERSITARIO EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN Juan Manuel MERINO FONT (*)1 Eloy LÓPEZ MENESES (**)2 Cristóbal BALLESTEROS REGAÑA (***)3 RESUMEN El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación está constituyendo un proceso de gran trascendencia social que ha modifi cado radicalmente el sector de las comunicaciones y la forma de vida de las personas, además de evolucionar con gran rapidez en el contexto universitario. En este artículo tratamos de acercarnos a estas dos realidades analizando las nuevas características y posibilidades que nos ofrecen en la actualidad y su infl uencia tanto en el ámbito social como en el desarrollo de nuevos roles y funciones para el profesorado universitario. PALABRAS CLAVES: Nuevas tecnologías, sociedad de la información y la comunicación, enseñanza universitaria, roles y funciones docentes. SUMMARY The development of the new technologies of the information and the communication is constituting a process of great social transcendence that has modifi ed the sector of the communications and the form of people’s life radically, besides evolving with great speed in the university context. In this article we try to come closer to these two realities analyzing the new characteristics and possibilities that it offer us at the present time and their infl uence as in the social environment as in the development of new lists and functions for the university faculty. * Universidad de Sevilla - [email protected] ** Universidad de Extremadura - [email protected] *** Universidad de Sevilla - [email protected] 214 KEY WORDS: New technologies, society of the information and the communication, university teaching, lists and educational functions. “Nunca antes los profesores y los alumnos hemos tenido tantas herramientas para crear y compartir conocimientos, para generar redes sociales, para compartir recursos educativos [...], debemos repensar la manera en que las instituciones educativas utilizamos la tecnología, superando la metáfora de la transmisión de conocimiento cuando empleamos la Red, hasta convertirnos en sujetos creadores de conocimiento” (Castaño y Llorente, 2007). 1. COMENTARIOS INICIALES El presidente de Internet Activities Board del año 1993, Christian Huitema (1995), comenta que hace veinte años las cosas eran simples. Se podía representar la red como una margarita cuyo centro era Arpanet y los pétalos las redes locales de algunos laboratorios de informática que participaban en la experiencia. Actualmente no hay monopolios en Internet, ni regionales ni nacionales. La situación es mucho más parecida al transporte aéreo que por carretera. Al igual que los pasajeros pueden ir de un punto a otro del planeta engarzando vuelos de distintas compañías, los paquetes de datos pueden atravesar Internet recorriendo las redes de varios proveedores. Como los pasajeros cambiarán de avión en los aeropuertos, los paquetes cambiarán de red en centros de interconexiones. En nuestros días, las nuevas tecnologías nos han traído una serie de posibilidades para la formación, como el aumento de la oferta informativa, la creación de entornos más fl exibles para el aprendizaje, la potenciación de una formación multimedia, procesos de autoaprendizaje y aprendizaje colaborativo, romper los clásicos escenarios formativos limitados a las instituciones escolares, ofrecer nuevas posibilidades para la orientación y la tutorización de los estudiantes o facilitar una formación permanente (Cabero y Llorente, 2007). En este sentido, De Pablos (2006) y Canton (2005) plantean que el desarrollo de las nuevas tecnologías y en especial Internet como fenómeno de masas constituye un proceso de gran trascendencia que además ha evolucionado con gran rapidez. Con el nacimiento de Internet se ha modifi cado radicalmente el sector de las comunicaciones y la forma de vida de las personas [...], muchos han comparado la explosión de Internet con lo que supuso la imprenta en la democratización y divulgación del conocimiento. 215 2. EL ÁMBITO SOCIAL En el momento actual asistimos a una serie de transformaciones sociales, buena parte de las cuales están siendo propiciadas por el desarrollo de diferentes tecnologías y la incorporación de éstas a la sociedad. El espectacular desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación han modifi cado las formas de transmitir, clasifi car y procesar la información, los modos de comunicación y relación, con un alcance generalizado sobre todas las actividades y ámbitos del ser humano, desde esferas macro y micro económicas, políticas, sociales, culturales, laborales o formativas, hasta incluso espacios más personales como la familia, las relaciones sociales, etc. (Duarte, 2002; Guzmán y otros, 2004; Escudero, 1995; Cabero 2005a; Martínez Sánchez, 2007; Orellana, 2007; González, 2007; González Sanmamed, 2007; Castaño y Llorente, 2007). En este sentido, como expusimos en otro trabajo Cañal, Ballesteros y López Meneses (2000), el desarrollo de la red Internet parece traer consigo, junto a otros cambios de distinta naturaleza, la posibilidad de una profunda transformación en el ámbito de la comunicación interpersonal y en general en todos los procesos de fl ujo de información, además de facilitar y potenciar la construcción de comunidades colectivas de conocimiento (Valverde y López Meneses, 2002). Como apunta Cabero (2006) la Red ha pasado progresivamente de ser un depositario de información a convertirse en un instrumento social para la elaboración de conocimiento. Actualmente disponemos de un medio de comunicación de masas que está ampliando notablemente las posibilidades de intercambio de información entre la comunidad científi ca, logrando la inmediatez en la publicación de los resultados, abaratando los costos de producción y distribución y favoreciendo la exposición de las ideas y resultados de la investigación, independientemente del lugar de ubicación del sujeto. Nos referimos, naturalmente, a la red Internet. 3. EL ÁMBITO UNIVERSITARIO En este comienzo del siglo XXI las instituciones de Educación Superior, en general, y las españolas, en particular, se encuentran en uno de esos periodos que podríamos defi nir como de encrucijada histórica. Nos atreveríamos a decir que las universidades están inmersas, de modo similar a como ocurre en otras muchas instancias sociales, en un proceso de reconversión o adaptación a las nuevas demandas de la sociedad contemporánea. Desde hace unos años 216 diferentes documentos e informes nacionales e internacionales alertan sobre la urgencia de que las instituciones de Educación Superior deben adaptarse a las nuevas características de la sociedad de la comunicación digital (Área, 2004). Por su parte, Hanna (2002) señala que los avances tecnológicos están haciendo moverse al mundo educativo. Empezó en sus niveles más bajos y está llegando esa preocupación al campo universitario. Y, como apunta Salinas (1999a, 2000b), su explotación en este ámbito trae consigo nuevas opciones entre lo presencial y a distancia, que transforman los sistemas de enseñanza y aprendizaje provocando profundos cambios en todos los elementos del proceso formativo, cambios en los formadores, estudiantes, en la estructura y organización de las instituciones educativas. Siguiendo en esta misma línea, Villar (2004) apunta que Internet es uno de los núcleos importantes de la Universidad que no sólo interesa en cuanto vehículo o vislumbre de modernidad, representa una escala hacia la alta autonomía y la certifi cación del pluriculturalismo de la diferencia. Las redes no son sólo un nuevo modo de comunicarse sino que estamos hablando de nuevas formas de construcción compartida cuyas implicaciones educativas son, por ahora, inimaginables (Prendes, 1998). En este sentido, Cebreiro (2007) indica que las redes están facilitando un nuevo modo de construcción compartida del conocimiento. Barroso y Cabero (2002a), por su parte, señalan que los avances que se están produciendo en la red, tanto en lo que se refi ere al hardware como al software como a su extensión como medio de comunicación en la sociedad, la están llevando a ser considerada como un instrumento óptimo para la formación. Localizar información en la red, comunicarnos con los compañeros de curso (que están en otro punto del planeta), consultar el plan de trabajo para la próxima semana (desde el hogar), acceder a los materiales didácticos que el profesor-tutor pone a disposición de los alumnos en la web, intercambiar impresiones con éste sobre los avances en el grupo de trabajo a través del correo electrónico, participar en grupos de debates, aunque, estemos situados a miles de kilómetros de distancia, publicar en la red los resultados de investigaciones, consultar el expediente académico o los planes de estudio, entre otros muchos aspectos, constituyen algunos de los usos cada vez más habituales de la red Internet para el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Hablamos, por tanto, de un nuevo espacio que supera las coordenadas físicas de lugar (el aula) y tiempo (los horarios de clase) y sobre el que debemos replantearnos su organización y funcionamiento (Pérez y Garcías, 2007). 217 La Red se ha convertido en una especie de tejido nervioso que va desarrollándose rápidamente en nuestras sociedades y se perfi la como una herramienta muy útil para la puesta en práctica de los procesos de búsqueda e intercambio de información (López Meneses, Ballesteros y Serrano, 2001). Barroso (2003) señala que la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación a las instituciones educativas va a permitir nuevas formas de acceder, generar y transmitir información y conocimientos, lo que abrirá las puertas para poder fl exibilizar, transformar, cambiar o extender una serie de variables y dimensiones del acto educativo: • Temporales y espaciales para la interacción y recepción de la información. • El uso de diferentes herramientas de comunicación. • La interacción con diferentes tipos de códigos y sistemas simbólicos. • Estrategias y técnicas para la formación. • La elección del itinerario formativo. • El acceso a la información y a diferentes fuentes de la misma. • Los roles del profesor y su fi gura. Cabero (2003b; 2004 a y b; 2005a) señala diferentes posibilidades que las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación ofrecen a la formación universitaria: • Posibilidad de creación de entornos más fl exibles para el aprendizaje. • Eliminación de las barreras espacio-temporales para la interacción entre el profesor y los estudiantes. • Incrementar las modalidades de comunicación. • Fomentar escenarios y entornos interactivos y colaborativos. • Nuevas posibilidades para la orientación y la tutorización. • Facilitar el perfeccionamiento continuo de los egresados. • Nuevas modalidades de organizar la actividad docente. • Potenciar la movilidad virtual de los estudiantes. • Realizar las actividades administrativas y de gestión de forma más rápida, fi ables y deslocalizadas de los contextos inmediatos. 218 En esta misma línea, Área (2000) señala que los cambios pedagógicos más sustantivos que provocan la utilización de las redes de ordenadores en el ámbito de la Educación Superior pueden ser los siguientes: • Las redes telemáticas permiten extender los estudios universitarios a colectivos sociales que por distintos motivos no pueden acceder a las aulas. • La red rompe con el monopolio del profesor como fuente principal del conocimiento. • Con Internet, el proceso de aprendizaje universitario no puede consistir en la mera recepción y memorización de datos recibidos en la clase, sino la permanente búsqueda, análisis y reelaboración de informaciones obtenidas en las redes. • La utilización de las redes de ordenadores en la educación requieren un aumento de la autonomía del alumnado. • El horario escolar y el espacio de las clases deben ser más fl exibles y adaptables a una variabilidad de situaciones de enseñanza. • Las redes transforman sustantivamente los modos, formas y tiempos de interacción entre docentes y alumnado. • Internet permite y favorece la colaboración entre docentes y estudiantes más allá de los límites físicos y académicos de la universidad a la que pertenecen. En este sentido y englobando las aportaciones de diferentes autores, Adell (1998); Área (2000); Cabero (2000, 2001, 2003a, 2004a); García Aretio (2002); Harasim y otros (2000); Marquès (1998, 2000a); Tascón (2003b); Moreno y Santiago (2003) describimos las posibilidades más signifi cativas que puede ofrecer los nuevos avances tecnológicos en el ámbito universitario: • Flexibilidad. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación permiten fl exibilizar diferentes aspectos de la acción educativa, que van desde combinar el espacio y el tiempo de forma diferente a la usual, hasta poder movilizar diferentes tipos de herramientas para que se establezca la comunicación entre el profesor y los estudiantes. • Economía. Con los nuevos avances tecnológicos se pueden ahorrar gastos de desplazamiento, disminuir el tiempo complementario de permanencia en el trabajo para acceder a la formación. 219 • Formación permanente. Se da respuesta a la gran demanda de formación existente en la sociedad actual; se muestra como ideal para la formación en servicio, la actualización y el reciclaje; se propicia la adquisición de actitudes, intereses y valores. • Apertura. Desde la misma institución puede realizarse una amplia oferta de cursos; no se le exige concentración geográfi ca a los destinatarios y pueden encontrarse muy dispersos; la multiplicidad de entornos, niveles y estilos de aprendizaje puede mostrarse muy diferenciada; puede darse respuesta a la mayoría de las necesidades actuales de formación; puede convertirse en una oportunidad y oferta repetible sucesivamente. • Interactividad. Hace posible la comunicación total, bidireccional y multidireccional; la relación se convierte en próxima e inmediata; se posibilita la interactividad e interacción tanto síncrona como asíncrona, simétrica y asimétrica. • Aprendizaje activo. En general, el estudiante es más sujeto activo de aprendizaje con los materiales hipermedia. • Aprendizaje colaborativo. Se propicia el trabajo en grupo y el cultivo de actitudes sociales; permite aprender con otros, de otros y para otros a través del intercambio colaborativo de ideas y tareas. • Macro-información. Pone a disposición del que aprende una gran cantidad de materiales educativos; ninguna biblioteca de aula, centro o universidad por sí misma alberga tantos saberes como los depositados en esta biblioteca mundial. • Inmediatez. Cualquier material puede “colgarse” en la red y estar disponible desde ese momento; la respuesta ante las más variadas cuestiones se ofrece a gran velocidad (golpe de “clic”), al margen de la hora y el lugar. • Multiformatos. Con la diversidad de confi guraciones que permiten los formatos multimedia e hipertextual estimulan nuevas posibilidades para los procesos formativos. • Multidireccionalidad. Existe gran facilidad para que documentos, opiniones y respuestas tengan simultáneamente diferentes y múltiples destinatarios. • Interdisciplinariedad. Todos los ángulos, dimensiones y perspectivas de cualquier cuestión, problema, idea o concepto pueden ser contemplados 220 desde diferentes áreas disciplinares y presentados de manera inmediata a través de los enlaces hipertextuales y buscadores. • Flexibilización en cuanto a los roles del profesor y su fi gura. • El papel del estudiante. En este sentido, Blanco (2006) expone en su tesis doctoral que además del profesor también, hay que replantearse el papel del estudiante dentro del aprendizaje [...]. Éste debe adquirir las habilidades de búsqueda, análisis, selección, elaboración, organización e integración de la información, de cara a comunicarse con sus compañeros y con estudiantes de otros entornos y países, desarrollar trabajos cooperativos usando las nuevas tecnologías, etc. También, deberá, como apunta Flecha (2004), fomentar el aprender a pensar por uno mismo, tener iniciativa, capacidad de análisis sobre la realidad e intuición para la innovación. En líneas generales y aunando las propuestas de Salinas (1999b); Adell y Sales (1999); Alfageme (2001); Hanna (2002); Olcott y Schmidt (2002); Sangrá y González (2004); Martínez (2004); Cebreiro (2007); Orellana (2007); Cabero y Castaño (2007) podemos decir que el estudiante también deberá aprender a modifi car su actitud y el rol que ha desarrollado hasta ahora. Tendrá que adoptar un papel activo, ya que se convertirá en el protagonista real de su proceso de aprendizaje, mientras que el educador cambiará su función convirtiéndose en el dinamizador, el guía, el encargado de facilitar el proceso de aprendizaje del estudiante. Pero para ello, el profesorado deberá hacer el esfuerzo de entender al estudiante, de acompañarlo en la entrada a un nuevo contexto formativo, más abierto, menos normativo, más libre y, por lo tanto, menos protector. Para fi nalizar este apartado y en concordancia con las refl exiones anteriores, podemos pensar que las necesidades formativas de las personas son cada vez mayores, primando la educación y la formación para la vida y el trabajo. En este marco de cambios tecnológicos y sociales, la Universidad ha de estar preparada para hacer frente en los próximos años a los cambios cualitativos más radicales y profundos desde que reorganizó su funcionamiento en función del libro impreso (Drucker, 1992). 4. EL PROFESOR UNIVERSITARIO EN EL ÁMBITO TECNOLÓGICO El planteamiento pretérito del profesor como única fuente del saber y como transmisor irá progresivamente extinguiéndose, trasladándose hacia 221 nuevos roles y funciones como los que se indican a continuación (Cabero, 2005a; Salinas, 2006b; Marquès (2000b); Gallego y Alonso (2007) y Cabero y Castaño (2007): • Orientador, guía de aprendizajes y del desarrollo de las capacidades de los alumnos (debe enseñar a aprender). • Facilitador, tutor, mediador, consejero y proveedor de información y recursos para los estudiantes. • Motivador, provocador de curiosidad intelectual y entusiasmo, estimulador de aprendizajes, dinamizador de los grupos de trabajo colaborativo. • Consultor de información y moderador de la participación. • Diseñador y gestor de actividades y entornos de aprendizaje que contemplen la diversidad de ritmos, estilos cognitivos, conocimientos y capacidades de los estudiantes. • Creador de hábitos y destrezas para la búsqueda, selección y tratamiento de la información. • Creador de recursos (diseño y desarrollo). • Promotor del uso de las TIC en diversos ambientes (biblioteca, aula, casa…). • Comunicador de experiencias. • Investigador que refl exiona sobre la práctica y colabora con otros docentes. • Evaluador de recursos y proveedor de los mismos a los estudiantes. • Actualizador de los contenidos de la asignatura, revisión de los planes de estudios y la bibliografía. En suma y en concordancia con las aportaciones anteriores, el profesor debe actuar como activador y coordinador de la dinámica orientada al aprendizaje signifi cativo y como garante, en la medida de lo posible, de la funcionalidad individual y social de los nuevos conocimientos (Cañal, 1998). Como apuntan Gisbert, Cabero y Llorente (2007) el profesor de forma individual o conjunta, se convierte en creador de contenido y no en mero reproductor de los contenidos de los libros de texto. El ciberespacio permite abrir nuevos espacios para el saber y el conocimiento, por tanto, el reto de los educadores no será impartir enseñanza, sino proporcionar las claves para 228 Investigación Didáctica (G.I.D) de la Universidad de Sevilla. Versión digital en CD-Rom. • ESCUDERO, J.M. (1995). La integración de las Nuevas Tecnologías en el curriculum y en el sistema escolar, en J.L. Rodríguez y O. Sáenz. Tecnología Educativa. Nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Alcoy, Marfi l. • FLECHA, R. 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