Oracion gratulatoria
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JES US, MARIA, Y JOSEPH. J¡Z oración gratulatoria, QUE EL P. Fr. DIEGO JOSEPH DE CADIZ, MISIONERO APOSTOLICO DEL ORDEN DE MENORES CAPUCHINOS DE N. S. P. S. FRANCISCO DE LA PROVINCIA DE ANDALUCÍA, PRONUNCIÓ EN LA SALA CONSISTORIAL DE LAS CASAS CAPITULARES DE LA M. N. Y M. L. CIUDAD DE SEVILLA, A PRESENCIA DE LOS SEÑORES VEINTIQUATROS, Y DEMAS INDIVIDUOS DE SU ILUSTRE AYUNTAMIENTO EN LA MAÑANA DEL DIA 24 DE MARZO DEL AÑO D E 1793, EN LA OCASION , Y CON EL MOTIVO DE DARLE LA POSESION DE LOS HONORES DE VEINTIQU ATRO MAS ANTIGUO DE TAN RESPETABLE CUERPO, SIENDO PROCURADOR MAYOR EL MUY ILUSTRE SEÑOR D. BENITO DEL CAMPO Y SALAMANCA, CABALLERO VEINTIQU ATRO DE ELLA. Impresa en dicha Ciudad en da Imprenta Titüiah.
Naturalis ordo requirit , ut Ule qui suscepit beneficium , per gratiarum recompensationem convertatur ad benefactorem secundum modurn utrius - que :: Et benefactori quidem , in quantum hujusmodi , debetur honor , et reverentia . S. Dionis. rfe Divin. nominib. cap. i. Apud S. Thom, 2. 2. quaest. 106. art. 3. in corp.
IDon francisco tamariz y rivera, Escribano mayor del Cabildo y Ayuntamiento de esta M. N. y M. L. Ciudad de Sevilla : Certífico, que en el celebrado el dia diez y siete de Marzo pasado de este año, que presidió el Señor D. Antonio Fernandez Soler , Teniente Primero de Asistente de ella, y á que concurrie¬ ron algunos de los Caballeros Veintiquatros, Diputados del Común, y Syndico Procurador general, como Mayordomo del Cabildo de Se¬ ñores Jurados, fué acordado de conformidad, en inteligencia de lo que la manifestó su Procu¬ rador mayor el Señor D. Benito del Campo y Salamanca , relativo á haber convidado al M. R. P. Fr. Diego Joseph de Cádiz , para que le predicase el Sermón de Feria del Miércoles veinte y uno de dicho mes, y haberlo admitido el referido M. R. P. quedaba la Ciudad enten¬ dida y satisfecha de esta disposición; y que de¬ seando dar un testimonio nada equivoco de la gratitud y reconocimiento á el mismo M. R. P. por
por el infatigable zelo con que, sin perdonar al¬ guna , había procurado sembrar la palabra del Evangelio con el aprovechamiento notorio , le concedió desde luego los honores de Veintiquatro de su Ayuntamiento, esperando tuviese la bondad de admitirlos, como prueba de la justa estimación, y aprecio á su distinguido mé¬ rito , creyendo firmemente serle sensible á la Ciudad no tener otros medios con que manifes¬ tarle el verdadero amor que le profesa, por las singulares prendas que adornan su Persona, acree¬ doras á las mas decorosas atenciones : todo lo qual hiciese presente á dicho M. R. P. el ex¬ presado Señor Procurador mayor , disponien¬ do Rueda de precisos á todos los Caballeros Capitulares para la asistencia á el indicado Sermón. En otro Cabildo celebrado el dia veinte y dos del citado mes, presidido por el mismo Se¬ ñor Teniente Primero , y con igual concurren¬ cia , enterada la Ciudad de quanto la manifestó el Señor Procurador mayor con el motivo de haber admitido el insinuado M. R. P. los honores de Veintiquatro de su Ayuntamiento , con que le significaba en el modo posible el verdadero amor que le profesaba; y deseando para comple-
plemento de sus satisfacciones, ver á el dicho M. R. P* en e l asiento correspondiente á el rela¬ cionado nombramiento : Acordó que se le reci¬ biese , esperando condescendiese á sus afectuosas intenciones , señalando el dia que le acomodase para posesionarse , lo que se le hiciese entender por el expresado Señor Procurador mayor, quien en caso necesario mandase llamar a Cabildo extraordinario. En el celebrado el dia veinte y quatro del citado mes de Marzo, presidido por el expre¬ sado Señor Teniente Primero, y con concurren¬ cia igual á los anteriores, habiendo precedido llamamiento , dado fé los Porteros , y siendo dadas las nueve horas de la mañana, entró en él el M. R. P. Fr. Diego Joseph de Cádiz acom¬ pañado del Señor D. Benito del Campo y Sa¬ lamanca, Veintiquatro y Procurador mayor, su¬ bió al Banco de los Caballeros Regidores, y sentándose en el lugar de mas antiguo , tomó posesión de los honores que le habia concedido la Ciudad, quien en seguida hizo. tres. Acuerdos, expresando en el primero, que por el mismo Se¬ ñor Procurador mayor se pasase Certificación del precitado recibimiento al indicado M. R, P. su¬ plicándole encarecidamente le dispensase la sa¬ tis-
tísfaccíon de entregarle la Arenga que le hizo con aquel motivo , mandando desde luego se im¬ primiese (por la utilidad que de ella puede re¬ sultar al Publico) donde tuviese por conveniente el repetido Señor Procurador mayor : en el se¬ gundo dixo la Ciudad , que deseando contribuir á los sentimientos de religión y Christiandad del expresado M. R. P. se levantase desde luego un TRIUNFO en honra y gloria de la Santísima Trinidad , para excitar la devoción del Pueblo á este Soberano Misterio : que para su efecto acordase el Señor Procurador mayor con el Se¬ ñor Asistente el sitio de su colocación, formán¬ dose diseño , y llevándose á la Ciudad con lla¬ mamiento , manifestándose por el citado Señor Procurador mayor á el dicho M. R. P. haber condescendido gustosa á su instancia : y en el tercero, en inteligencia de lo que la expresó el Señor Procurador mayor, relativo á haberle visi¬ tado el M. R. P. Fr. Felipe de Hardales, Pro¬ vincial de los RR. PP. Capuchinos de esta de Andalucía, para que á nombre de su General diese gracias á la Ciudad por el honor que le dis¬ pensaba á su Santo Abito en la persona del M. R. P. Fr. Diego de Cádiz ; que el mismo Señor Pro¬ curador mayor contextase. asegurando en nombre de
de ella le eran de singular aprecio las atenciones que con este motivo le merecía, y que sentía no tener otros medios de acreditar el verdadero amor que profesaba al enunciado M. R. P. Fr. Diego , para emplearlos en su obsequio. En Cabildo de veinte y siete de Abril del año de la fecha, habiendo precedido llamamiento con vista de un Informe del Señor Procurador mayor sobre la erección del mencionado Triunfo y diseño , que se tuvo presente , acordó la Ciu¬ dad su aprobación , y suplicar al Señor Asis¬ tente por medio del insinuado Señor Procurador mayor se sirviese tomar á su cargo la evacua¬ ción de este particular. Y últimamente, en el celebrado hoy dia de la fecha, habiendo hecho presente el Señor Pro¬ curador mayor la Arenga que hizo á la Ciudad el M. R. P. Fr. Diego de Cádiz el dia de su re¬ cibimiento , fue acordado por ella se imprima y reparta según se halla original, en su tenor, de letra del mismo M. R. P. como está man¬ dado. Lo relacionado consta del Libro Capitular que queda en la Escribanía del Cabildo de uú cargo , á que me refiero: y para pasar al Señor Don Benito del Campo y Salamanca, Vein-
Veintiquatro y Procurador mayor, para el fin que expresa el ultimo Acuerdo, doy la pre¬ sente en Sevilla á seis de Junio de mil sete¬ cientos noventa y dos rz Don Francisco Ta¬ mariz y Rivera.
I ALABADA SE ALA SANTISIMA TRINIDAD. SEÑOR. ^g=||¡ O sin justa causa se le dá á V. S. y goza d glorioso y honorífico sobrenombre §) de Piadoso. Con este se ha distinguido B y señalado en todos tiempos entre los Pueblos, y Ciudades de nuestra Península Espa¬ ñola : con este ha sido , y es nombrada aun de sus mismos émulos; y con este es conocida en los demas Reynos y Provincias de nuestra propia Monarquía. El precioso Escudo de sus Armas, que en un solo quartel nos presenta al coronado Rey San Fernando , sentado en un Real Trono, con la espada desnuda en su mano derecha, y en la siniestra el Mundo ; y á sus dos lados sentados también á los dos Santos hermanos San Leandro, y San Isidoro , Arzobispos de esta su Metropoli¬ ta Iglesia, llama la común atención para que piense así; y para que advierta se unen en A V. S.
8 Ni menos lo es que se persuada le basta esto para lJenar los fines, y corresponder á el llamamiento de Dios, con que en la Misión á que acaba, V. S. de asistir ., le ha convidado con el perdón y ofrecidole su misericordia. Sí lo es, ponerle á la vista loque tiene de santo, y de virtuoso, pa¬ ra que V. S. que lo hace, nada omita en él de quanto para su omnímoda perfección requiere ; y para que los demas, quando lleguen á saberlo, adviertan lo que contiene de edificativo , y de exemplar para su enseñanza. En efecto : este alto honor que V, S. me confiere , es un hecho en todo religioso , con que nos acredita su Piedad para con Dios ; y un práctico documento con que instruye , y edifica á todo el Pueblo . I. La virtud santa, moral, y sobrenatural de la Religión , no solo nos enseña el culto di* recto, absoluto, é inmediato de Dios, mas tam¬ bién el indirecto , mediato , y respectivo. Con este, ademas de sus Imágenes y Efigies, que nos representan su Trinidad inefable , alguna de sus tres Divinas Personas, ó la Sacratísima Humani¬ dad de nuestro Señor Jesu-Christo en qualesquiera de los Misterios de su santísima vida, pasión* muerte y gloria , debemos venerarlo también en todas aquellas cosas en que con un modo especial res-
9 resplandece su bondad , su sabiduría, 6 alguna otra de sus Divinas perfecciones ó atributos. Las Santas Escrituras, y la Palabra de Dios, como cosas del todo suyas: los Templos, y los Sacer¬ dotes , como lugares y personas, que le están especialmente consagradas , son , entre otras co¬ sas el objeto, y el medio de esta respectiva ado¬ ración y culto, que á Su Magestad se le tributa. De aquí es, que este honor que V. S. me dispensa, tiene á Dios por objeto primario y principal; porque por su amor, y por su respeto á mí me lo confiere, considerándolo representado en mi carácter y Ministerio ; y atendiéndolo co¬ mo un especial bienhechor, que por medio de este utilisimo instrumento le ha enviado el pan sobresubstancial de su soberana doctrina , susten¬ to con que vive el espíritu del hombre , mu¬ cho mejor que con el material de su cuerpo. Y quién no dirá que este es un acto de Religión , y de Piedad para con Dios , reflexionando el prin¬ cipio de que nace , y el fin á que se ordena ? i. Sí, Señor: ninguno mejor que V. S. pue¬ de llegar á conocer el fondo de su corazón , para descubrir en él aquella fé viva , firme, y agigan¬ tada , de la qual, como de un principio fontal, dimana la noticia, y el conocimiento de que B Dios
10 Dios habla por nosotros sus Ministros, y Sacer¬ dotes : que en nosotros asiste por la dignidad, y potestad que nos ha conferido ; y que en noso¬ tros es representado con mayor propiedad y ex¬ celencia, que en otra alguna de sus criaturas en la tierra. Esta misma fé le ha movido á que la Palabra de Dios , que le he anunciado, la haya atendido, no como cosa ó voz de los hombres, sino como lo que verdaderamente es , Palabra de Dios: (i) que haya reconocido en esta ya efec¬ tuada Misión el tiempo de su misericordiosa visi¬ tación , para no hacerse digna, como Jerusalen, Corozain , y Betzaida de los mas severos casti¬ gos del Cielo; (2) y que con la devota compun¬ ción, y religiosa docilidad con que nos ha aten¬ dido y escuchado haya hecho útil, precioso y agradable el trabajo , y la solicitud de los que le evangelizamos la paz , y los grandes bienes, que de obedecer á Dios, y de servirle nos re¬ dundan. (3) Y esta fé, por ultimo, la ha inspi¬ rado que haga de ella una pública, y solemne manifestación en este acto , como las Ciudades de Capharnaum, Samaría, y Nain en dignas ce¬ lebraciones y alabanzas de nuestro Señor Jesn- Chris- (0 Thasafotl. 3 . 13. (2) Luc. 10. 13. et cap. 19. 4a. v (3> Rom. 10. 15. vide Alapide híc.
11 Christo por su predicación y maravillas. La féque obligó á los Hebreos á conmoverse , y oir con el mayor respeto la Ley del Señor, que les predica el Santo Esdras , y que los Principes , y Cabezas del Pueblo se particularisasen en estas demostra¬ ciones : (i) la que persuadió á los Jueces, y Su¬ periores de Israel en los tiempos de Josué , á que movidos de sus eficaces exhortaciones resolviesen el servir á Dios toda su vida: (2) y la que en el reynado del Santo Josias, Rey de Judá , obligó í sus Ministros y Vasallos á que reformasen sus relajadas costumbres, y las arreglasen por el te¬ nor de lo que en el sagrado libro del Deuteronomió, que el Sacerdote Helcias les entregó , se contenían: (3) esa es la que ha inspirado á V. S, y la que le inspira , que en términos muy pare¬ cidos nos exprese su Religión, y su Piedad en la ocasión presente. No, Señor, no ha sido V. S. rebelde á la luz del Cielo , sordo á la voz de Dios , ni tardo ó ingrato para corresponder á el soberano beneficio que de su liberal misericordia ha recibido. La fé que le anima no le ha permitido mirarlo con indi¬ ferencia , ni desatenderlo con la impiedad que B2 Je- ^ Esdr * 8. 13. (2) Josué 24. si, ( 3 ) 4 . Reg, cap. 22. et 23.
12 Jeroboan, Acab, y Sedecias, Reyes de Israel, y de Judá : ni mucho menos tratarla con el opro¬ bio y vilipendio , que los vecinos de Jerusalen en tiempo de Jeremías , por lo incircunciso de sus oidos , ó por la abundante iniquidad de sus obsti¬ nados corazones. (i) Parece no se ha olvidado V.S. del exemplo de sus antepasados y mayores; 6 por mejor decir, que ha heredado su docilidad en esta parte, su Religión y su Piedad en orden á las cosas santas, y que tienen por fin, y por objeto á Dios. Tal fue la que se notó en sus antiguos mo¬ radores, luego que en el primer siglo de la Ley de gracia se les anunciaron las verdades del Evange¬ lio : la que se admiró en los que la habitaban al tiempo de la irrupción de los Moros, en la firme adhesión con que siguieron, y obedecieron á sus Pastores : y la que se hizo en ellos mas patente en los prolongados siglos que estos señorearon á Sevilla; porque nunca faltó de ella el culto del Señor, ni se vio sin Templos, sin Sacerdotes, ó sacrificios, ni dexó de haber un crecido numero de personas á quienes reservase Dios para su' cul¬ to , preservándolas de que doblasen la rodilla de su piedad , y de su fé á los desatinados errores de aquella falsa Secta. Sobresalió esta piedad en su con- tO Jerem. 6. 10. vide Calmet , et Alapide híc.
*3 conquista ;» porque tomada la Ciudad por los Christianos, fué ella, y la Religión el primer cui¬ dado de su Santo Conquistador,el siempre invenci¬ ble Rey S. Fernando. Desde entonces ha continua¬ do en V. S. sin intermisión alguna , sucediendose en los hijos esta fé, esta piedad, y esta virtud de sus padres, y la de sus antiguos progenitores en los presentes sus actuales sucesores, y herederos de su espíritu ;; y de ella, como de un principio el mas sano, nacen estas religiosas, demostracio¬ nes de su piedad para, con Dios; la qual nos es no menos patente en el fin á que aquellas se dirigen. 2. Por qué qual otro puede ser este en V. S. que el glorificar á Dios por este medio, dándole en la persona de su Ministro el honor, y la ala¬ banza que á él solo se le debe ? Ciertamente no aparece aun á el lince de la vista mas perspicaz que pueda proponerse en esta generosa, y extra¬ ordinaria expresión de su piedad otro fin, que el ya expresado. No el interés de alguna recompen¬ sa temporal, como el Presidente de Cesaréa Fé¬ lix quando con mucha humanidad trataba y con¬ fería con San Pablo, (i) No por alguna preocu¬ pación supersticiosa y vana, como los vecinos de Lys- (0 Actor. 24. 26.
*4 Lystria á San Pablo y y San Bernabé: (i) Ni por algún otro motivo terreno y temporal, coma las Turbas que se consertaron en proclamar á nuestro Redentor por su legitimo Rey , movidos del prodigio de la multiplicación de los cinco pa¬ nes , y del deseo de no carecer de un Soberano tan liberal, y tan benéfico. (2) Solo el honor de Dios , y la gratitud á sus beneficios, para re¬ tornarle de algún modo lo que del ha recibido, es el fin de lo que hace. Pareceme , Señor , que veo aquellos Veintiquatro Ancianos del Apocalipsi, que quitándose de sus cabezas las coronas que ceñían y hermoseaban sus cienes, las ponen á los pies del Trono de la Suprema Magestad, (3) pa* ra adorar postrados, y tributar alabanzas á el Cor¬ dero de Dios, en la ocasión de abrir, y de manifes¬ tarles el misterioso libro de sus Divinas verda¬ des. (4) Pareceme que miro aquí repetidos en algún modo los honores dados á Daniel en Babi¬ lonia por haber hablado al Soberano, y sus Mi¬ nistros con el espíritu de Dios: (5) y pareceme, que aquí acredita V. S. su religiosa Piedad para con Dios, con los actos de temor, de amor, y de reverencia , mediante el honor, y los religiosos ob- (0 Actot. 14. 10. (3) ,Joan. 6 . i*. (3) Apocal. 4. 10. (4) Apocal. 5. 8. (5) Dan. 2. 59.
obsequios con que distingue á éste el menor de sus Sacerdotes , en todo conformes á lo que le previene, y le manda el mismo Señor en su Divina Escritura en el Sagrado libro del Eclesiastico. (i) Somos los Sacerdotes, como no lo ignora V. S. aunque seamos delinqiientes , Ministros del Altísimo , y dispensadores de sus Sagrados Mis¬ terios : somos sus coadjutores , y cooperadores en el gran negocio de la salvación de las almas, y somos sus Legados, Embaxadores y Plenipo¬ tenciarios para con los hombres, para con los Pue¬ blos, y para con todo el mundo. De aquí es, que quien á nosotros oye, á el le oye: quien nos obe¬ dece , á el obedece : y quien nos honra y magní¬ fica, á Dios es á quien magnífica, y á quien hon¬ ra; (2) porque es suyo el carácter, la dignidad y el ministerio que exercemos. Y á la manera que los honores y los obsequios, que por respecto a su Soberano se le hacen á un Embaxador en las Cortes de los Reyes de la tierra , se terminan y se ordenan principalmente al Monarca que lo en¬ vía , porque la razón asi lo dicta, del mismo mo¬ do , decía el Emperador Basilio á su hijo León, imperador también del Occidente , el magnificar á 0 ) Eccli. 7, 3 r .et 33. (i) fue, 10. 16,
1 6 á los Sacerdotes, es darle á Dios la honra , y la magnificencia que por ese medio le corresponde, y le debemos, (i) Sigue V. S. en esto los singula¬ res exemplos de los grandes y piadosisimos Em¬ peradores Constantino , Carlos, y Theodocio : de los Martelos, Pipinos, y Justinianos, con los famosos Othones, Enriquez y Basilios : de los Santos Reyes Luis de Francia, Estevan de Ungria, y Canuto de Dignamarca; y los de nuestros insignes Monarcas Españoles los Felipes, Alfon¬ sos, y Fernandos. Piedad de que aun los Paganos, como Eglon Rey de Moab, (2) Cyro de los persas, (3) y el Insigne Alexandro Magno, nos die¬ ron grande exemplo; (4) y alguna vez los Atilas, los Excelinos , y los Heliodoros, hombres impií¬ simos, é inhumanos. Dieron estos á los Sacerdotes todo honor y preferencia, respetando su preex¬ celsa dignidad de Vicedioses en la tierra, y oyen¬ do de sus labios con el mayor respeto la palabra del Señor, que en su nombre les proponían. Con no inferior Piedad que la de todos estos honra V. S. en la persona de este su Ministro indigno á el mismo Señor, para alabarle, para bendecirle, y para darle gracias por la benignísima clemencia con (1) Apud Alapide in cap. 7. - fr . 33. Eccli. (2) Judie. 3. 20. (3) 1. Esdr, 1. (4) Alapide in cap. 7. Hr. 33. Eccli.
*7 con que le,ha socorrido en estos dias, enviándo¬ les con el auxilio exterior y visible de su Divina Palabra, otros muchos ocultos é invisibles , para su propia santificación y salvación. Todo es efecto de su fé , de la qual como de un principio proviene el dirigir á un fin tan alto este honor que me dispensa ; hecho que nos acredita su Religión y su Piedad para con Dios, y con que á todos, igualmente que nos edifica, nos instruye. II. Seriamos sin duda muy faltos de reflexión y de conocimiento, si en el caso de ponernos VcS. á la vista un hecho tan piadoso, tan christiano, y tan edificativo, no advirtiésemos que es una prác¬ tica instrucción de lo que debemos hacer, el raro exemplo que nos dá con lo que hace. ¿ Qué hace V. S. en esto sino lo que debe ? ¿ Y qué nos ense¬ ña sino lo que debemos todos hacer? V. S. hon¬ rando á el Misionero , nos evidencia que ha re¬ cibido la Misión como enviada por Dios , y por nuestros legitimos Pastores, y que se ha aprove¬ chado de ella como de un medio oportuno para la utilidad de sus almas. ¿ Y no es verdad, que en esto hace V. S. lo que debe? En esto mismo nos instruye prácticamente del modo con que debe °irse con fruto la santa Misión con que Dios nos favorecido, y nos ha llamado á penitencia. ¿ Y C no
24 go el gobierno Civil y Político de las Repúbli¬ cas, hasta juzgarlas con impía temeridad , el ori¬ gen , y la causa de muchos y gramdes perjui¬ cios temporales. Error, que adoptado por no po¬ cos , vemos que ha producido en nuestros dias los lamentables efectos, que en los del Rey Antioco entre los malaconsejados Hebreos, (i) Pero co¬ mo á pesar de los que asi discurren, se gobierna V. S. por las Máximas venerables del Espíritu San¬ to , propuestas en su Divina Escritura á todos los Superiores, es justo las celebremos en V..S los que comprehendemos el espíritu con que en este acto se produce; muy parecido al que entre todas, y so¬ bre todas sus prerogativas dignas de alabanza, pondera, y recomienda en el Emperador Trajano, su Panegyrista Plinio. (2) Y siendo este tan lleno de piedad, que así en sus principios y en sus fines, como en la práctica instrucción que nos dá de lo que debemos hacer, viendole hacer lo que debe, en oir con veneración y con fruto la Palabra del Se¬ ñor, cómo podremos dudar, que este es un hecho en todo christiano y religioso ? Ni cómo, termi¬ nándose á mí en algún modo, podré dexar de ma¬ nifestarle mi gratitud y mi reconocimiento? Ojalá que (O r. Machab. r. á Hr. 12. (2) Plin, in Paneg. Trajan. ap. Alapide ubi sup.
2 5 que acierte yo i significarlo, con proporción á el tamaño de mi deuda ! $. II. Aunque este honor que V. S. me dispensa , se dirige principalmente á Dios, como objeto prima¬ rio y principal, y á quien solo se le debe el ho¬ nor y la alabanza , no por eso debo yo juzgarme dispensado de manifestar mi gratitud , pues basta que yo á su nombre lo reciba, para que me con¬ sidere obligado á ello. Sé muy bien que el agra¬ decimiento Dioslo manda, (i) y que la ingrati¬ tud es una especie de soberbia en el corazón del hombre, (2) y un vicio feisimo y abominable, que lo hace indigno de todo otro nuevo beneficio, (3) y acreedor á que se le prive de los que ya tiene recibidos 5 (4) porque es entre todos los pecados el que á Dio$ mas desagrada , y el que nos priva de su favor y de su gracia : (5) tanto que es par¬ ticular clemencia suya negar estos bienes á el in¬ grato ; porque con su culpa no se haga beneme- D rito (0 Coios. 3. 15. et i.Thesal. 5. 18. et S. Thom. 2. 2. quaest. 106* a U. 3. ln Corp. (2) S. Thom. a. a. quast. 162. art. 4. ad 3. ( 3 ) Sapient. 16.29. et S. Bernard. Serm. 27. De Divers. num. 7. ( 4 ) S. Thom. 2. 2. quíest. 122. art. 5. ad 4. (í) S. Bernard. Serm. a. Dom. 6. post Pentecost. num. 1.
2 Ó rito de muy atroces castigos, y de mayores males, (i) Yo incurriría en esta ingratitud , si, ó por mi culpable negligencia lo olvidase, (2) 6 si omitiese el retribuir las gracias en aquel modo que me corresponde, y son posibles. (3) Por tanto, y porque en mi estado es mas vituperable este defec¬ to 5 (4) para no incurrir en él, expresaré á V. S. mi agradecimiento de dos modos: el uno publi - cando lo grande de mi deuda : y el otro retribuyén¬ dole alguna cosa con que se lo evidencie . I. Es propio del agradecimiento, dice San Buenaventura, (5) retener en la memoria el bene¬ ficio recibido, ponderar su magnitud, conservarlo con aprecio, estimarlo en alto grado, publicarlo como él es, y excusar con su olvido toda ofensa al bienhechor. Si esto fuese bastante para dar á V. S. las gracias por el honor con que me favore¬ ce, desde luego quedaba mi deuda satisfecha, por¬ que de ninguna de estas circunstancias carece el mió. Pero como ademas de estas, propone el Santo Doctor otras consideraciones , que en el hecho mismo de dar las gracias se debe hacer el favorecido ? unas con respecto al dante , y otras en orden d el (1) S.Bonav. te Prbces. ílelíg. Procés. 7 - cap. 6 . in fin. (2) Senéc. ap. S. Thom. 2. 2. qusest. 107. art. 1. ad 5. (5) S. Thoiii. a. 2, qua“st. 107. ait. 3. In Corp¿ (4) Si B¿thard. «bi ?upraU U) Ubi SB P r * cap ’
, 2 7 el recipiente, (i) Seguiré este mismo rumbo para no faltar á lo que debo. i. Concurren, Señor, y se unen en V. S. lo alto de su dignidad , y el afecto verdaderamente grande con que me honra, y esto le dá tanto cuer¬ po al beneficio, que aun siendo él por sí tan des¬ medido , lo levanta á mayor grado. Uno mismo aparece en la substancia el honor que á Joseph le dieron en Egypto Putifar, y Faraón , quando ad¬ mirados de su discreción, prudencia y sabiduría, le confirieron el gobierno de sus casas, la dirección de sus familias, y la administración de sus riquezas; pero fué mayor sin duda quando lo recibió del se¬ gundo, porque la qualidad de su persona condeco¬ rada con la Real dignidad de Monarca Soberano, hizo que fuese la acción para aquel recomendable joven mas honrosa. No se imaginaba el soberbio Aman por tan feliz quando todo el Pueblo le res¬ petaba, doblando la rodilla en su presencia, como en las ocasiones en que la Reyna Esther, y el Rey Asuero lo convidaban á su mesa , y lo distinguían entre todos sus Aulicos y Cortesanos. (2) Aun los honores y alabanzas que dieron los Pueblos , y las Turbas a nuestro amabilísimo Redentor, no se tienen por tan notables como las que le rindieron D2 los h) Id. ¡b¡(¡. ia prin. (a) Esth. 5. ir. n. et n.
28 los tres Reyes del Oriente , quando ofreciéndole sus misteriosos dones, le confesaron por verdadero Dios , por Rey supremo , y por sumo Sacerdote, no obstante que de esto propio aquellos le aclama¬ ron, no una sino repetidas veces. Á esto parece alu¬ de lo que leemos en el Sagrado libro de los Pro¬ verbios, donde el Espiritu Santo nos previene, que quando nos sentemos con algún Principe á la mesa, atendamos con toda diligencia lo que se nos pone delante; (*) pues el Padre S. Ambrosio entiende aquí la gratitud que se debe manifestar á tan condecorado bienhechor , expresándola en el modo que es posible, aun quando la falta de ar¬ bitrios no permita recompensar con alguna igual¬ dad el beneficio. (2) Crece este ciertamente en la común estima¬ ción, y mucho mas debe crecer en la mia , aten¬ dido el particular afecto, y la buena voluntad con que V. S. lo hace: circunstancia tan notable , que en ninguna manera le es permitido desentenderse de ella á el que lo recibe. (3) Esta á todos nos es tan manifiesta, que puedo decir con verdad lo que el Apóstol S. Pablo escribió á los de Calada, que ademas de no haberme desatendido, ni vituperado en (1) Proverb. 23. 1. (*) S. Ambros. lib. 1. Offic. cap. 32. (3) S. Thotn. 2.2. quasst. 106. art. 4. in Corp. et S.Bonav. ubi sup.
*9 en cosa alguna, me han recibido como á un Angel de Dios, y aun en cierto modo como si fuese el mismo Christo : esto , con tal afecto , que á ser posible os hubierais sacados los ojos para dármelos, (i) Es evidente, que no solo no he hallado en V. S. el mal tratamiento que encon¬ traron en el Rey de los Ammonitas Hanonlos Embaxadores de David : (2) con que fueron recibidos los de Nabucodonosor Rey de los Asyrios, de las varias gentes y Provincias donde habían sido enviados; (3) y con que los arren¬ dadores de la Viña del gran Padre de familias, en que no obscuramente se significaba un Ma¬ gistrado , respondieron á los Criados que este les mandó para el cobro de la renta estipulada; (4) sino que por el contrario me ha recibido con no inferiores demostraciones de amor y de benevolencia , que el Centurión Cornelio , y los de Cesárea al Principe de los Apostóles San Pedro : (5) que la santa muger Lydia de Macedonia á San Pablo, (6) y con los honores, y particulares obsequios con que á este Santo Apóstol recibieron , con su Principe Publio, los <0 Galat. 4. Hr. 14- *t i*. (2) 3. Reg. 1®. 4. ( 3 ) Judith 1. 11. (4) Marc. ia. á *. 1. ($) Actor. 10. 25. (6) Actor. 16. i*.
3 ° los Malteses. (i) De aquí es, que yo para que el mérito de su Piedad de todos sea conocido, me hallo en la obligación de devolver á V. S. el honor de publicarlo así ; y le soy deudor del respeto y reverencia, que como á Cabeza de este Pueblo, y Señor mió se le debe ; porque estos son los dos actos con que se han de agrade¬ cer sus beneficios á el bienhechor, según Santo Tomás. (2) 2. El actual y presente de que hablamos, sube mucho de punto , atendidas, como quiere San Buenaventura , las circunstancias del que lo recibe; (3) porque si este nada tiene en sí , nr por sí de recomendable , y sí carece de todo mérito , que le haga en algún modo acreedor, ó menos indigno del favor que se le hace, es claro que aparece este muy agigantado y des¬ medido. ¿ Qué diré , Señor, de mí, que no de¬ bo ignorar lo que soy , ni me puedo atribuir lo que no tengo ? Si como es fácil proferir con los labios expresiones humildes, lo fuese poseer en el corazón esos mismos sentimientos, no me sería tal vez tan repugnante el confesar á V. S. mi vileza y mi demerito con las vo¬ ces. ( 1) Actor. a8. 7. (3) 3. 2, quxst. 106. art. 3. InCorp . (3) S, Bonav. ubi sup.
3i ces Nunca parece bien la exterior humillación doiide falta la interior y verdadera ; porque ademas de que esta es una detextable hipocrecía, es también una soberbia refinada y luciferina, con que el fingido humilde se hace aborrecible á Dios, y á los hombres abominable. Con todo, porqueras presentes circunstancias lo requieren, y el hilo del asunto ya propuesto asi lo exige, diré lo que baste para no faltar en cosa alguna i lo ofrecido. Mas para hacerlo con la circuns¬ pección, prudencia y oportunidad que pide el caso me valdré de agenas expresiones , tan¬ to mejores, quanto con mayor propiedad ex¬ presan lo que me corresponde pensar y decir de mí. Este honor con que V. S. me distingue, diré con el Padre San Bernardo , y es un efecto de su devoción , y de su gran piedad, aunque es cierto , que en quanto es de parte de V. S. no se opone á la verdadera humildad , de que no debo carecer: con todo, como no puedo dexar de ver en mi conciencia lo que soy , me ha llenado de miedo y de pavor. ¿ Porque có¬ mo podré juzgarme benemérito de él, no po¬ diendo dexar de conocer que no lo soy, sin in¬ currir por ello en el gravísimo riesgo de per¬ der-
3 * derme ? (i) Bien advierto, proseguiré con el mismo Santo , que aun en esto no manifiesta suficientemente V. S. el todo de su voluntad y de su buen afecto. Este me es sumamente apre¬ ciable ; mas el conocimiento de que no mi mé¬ rito , y sí solo el buen concepto de V. S. me ha proporcionado este favor, no me permite complacerme en él. Me sonrojo , Señor , de imaginar que V. S. aprecia , y recomienda en mí, no lo que verdaderamente soy, sí lo que con su piadoso corazón discurre. Es verdad, que honrándome V. S. de esta suerte, no es á mí á quien honra en la realidad , sí á aquel á quien, sin serlo yo, venera en mí. (2) Yo qui¬ siera, añadiré con el Padre San*Agustín, que deponiendo V. S. su buen concepto, no pensase de mí lo bien que piensa. Pero si cabe decirse así , me consuela, que honrando V. S, en mí lo que no soy , es claro que este honor á mí no me corresponde , porque no siendo yo ese que juzga, y á quien obsequia en mí, ese es, y no yo el honrado verdaderamente por V. S. Y si juzgando de mí lo que no soy, honra por eso en mí lo que no es mió , (3) es cierto, que pues ( 1 ) S. Bernard. Epist. 3. (a) S. Bernard. Epist. 18. nura. 1. í 3 ) S. Aug. Epist. 7. Post init .
33 pues no dexo de ser por eso aquel que era, ni prestándome su favor el mérito que no tenía, todo este honor se refunde en quien lo dá, se¬ gún el Proverbio antiguo , (i) y se termina en Dios , por cuyo respecto á mí V. S. me lo confiere. No extrañe V. S. que me exprese de este modo , quando es cierto , que con mas iusto motivo que el Padre San Bernardo, pue¬ do decir, que siéndome notorio mi demerito, es forzoso me atemorise al recibir un favor de que me conosco indigno , por mas que en mi favorecedor el hacerlo sea laudable , y yo mis¬ mo se lo aplauda como pió y religioso. (2) No porque V. S. haga bien en lo que conmi¬ go hace , debo yo dexar de temer en eso pro¬ pio , pues me consta por el Oráculo Divino, que el hombre , si no pensando como debe, se apropia á sí, ó se persuade debersele á su mé¬ rito el honor con que lo exaltan , no solo es comparable , mas también parecido á el mas estólido jumento. (3) Por esto temía David , y confesaba, que quando se advertía exaltado, y entre honores, se abatía y se consternaba su humildísimo corazón. (4) ¿ Qué será bien que E di- (t) Honor est in honor ante. (2) S. Bernard. Epist. 7 * - »• ( 3 ) Psaltn. 48. 13. ( 4 ) Psalm. 87, 1$.
„ char á los que manda : Si amare á su Republi- „ ca , como á sí propio se ama , tendrá V. S. el „ Don de Fortaleza : Si antepone á las cosas hu- „ manas las Divinas, le ennoblecerá el apreciable „ £> o n de Consejo : Si oyere con docilidad á los „ Sabios, gozará del Don de Entendimiento : Sí ri se acordare , ó tuviere presente en quanto » haga, que es Christiano y Discípulo de Chris- » to , abundará en V. S. el Don de Sabiduría , i? y descansará en sus espíritus el misericordiosi- » simo Señor con la septiforme gracia de sus » soberanos Dones.” Asi lo escribe el famoso Ferrando, Diácono Cartaginense, (i) 2. Si fuese lo ya dicho suficiente para sa¬ tisfacer mi deuda, dexaría ya de molestar á V. S. coa mi ignorancia: mas como el manifestárselo yo no es de menos obligación, que el serle agra¬ decido , tanto mas, quanto el honor que he re¬ cibido es todo gratuito , y sin algún mérito mioj porque esto es esencial á todo beneficio ; (2) no puedo omitir el dar á mi amable bienhechor las debidas gracias. Nada tengo mió de que dárselas, ni con que remunerarle su favor ; pero suplirá mi defecto el Todo Poderoso , (3) de quien ( 1 ) Vide Alapid. in cap. 10. ir. t. Eccli. (3) S. Bernard. Epist. 181. p»st med. ( j) Psalm. 137. C.
4 r quien debe esperar V. S. los premios de esta su religiosísima Piedad. Todas aquellas promesas que hizo nuestro Salvador Jesús á favor de los que recibiesen con devota caridad á sus Apostóles, y á los demas Ministros Evangélicos, las pue¬ de mirar V. S. como propias en el presente caso. Si á mi porque evangelizo me corresponde al¬ guna remuneración ó premio en la Bienaventu¬ ranza, también á V. S. por este hecho le cor¬ responde ; porque quien recibe benignamente al Profeta , será galardonado con el premio del Profeta, (i) Y aunque yo por mi demerito no la consiguiese, no por eso quedaría privado V. S. de esta grande recompensa ; porque es igualmente promesa del Señor , que quien por respeto á Su Magostad diere un solo jarro de agua á qualquiera Ministro suyo , no carecerá del premio correspondiente. (2) E11 mí ha reci¬ bido, y ha honrado V. S. á nuestro Señor Jesu- Christo; y no debe dudar, que quanto con este su vilísimo , é indigno Siervo ha obrado, se lo remunerará , como si lo hubiese con el mismo executado; (3) porque no es menos lo que se complace, y lo que premia estos religiosos F actos ( 1 ) Math. 10. 41. (2 ) Matfc. ibid. ir, 4** ( 3 ) Math, 25. 40. r
42 actos de Piedad , quando dimanan de una fé viva y fervorosa , quando se hacen con intención rec¬ ta , y quando se ordenan á un fin santo, y de su Divino agrado. Mi notoria insuficiencia quedará suplida en mucha parte , dándole á V. S. las gracias á nom¬ bre de todos aquellos, que en algún modo son participantes del alto honor que á mí me ha con¬ ferido. Se las doy primeramente de parte de nuestro meritisimo Prelado el Excelentísimo Se¬ ñor Don Alonso Marcos de Llanes y Argüelles, dignísimo Arzobispo de esta Santa Patriarcal y Metropolitana Iglesia de Sevilla, á quien ha sido de singular complacencia que honre V. S. á los Operarios que envía para el cultivo de su mistica Viña; porque en eso le evidencia quánto aprecio hace de su pastoral solicitud. Su gratitud por esto es mayor de lo que puedo yo ex¬ presarle. Se las doy también á nombre de mi Sagrada Religión, y de todos mis Superiores, por el honor que hace á este santo Abito, que indignamente visto , y por el que indirectamente hace á todo el Estado Religioso ¿ el que no obstante de hallarse superior por sí á estos ho¬ nores temporales, sabe apreciarlos en el grado que se merecen. Se las doy asimismo por todo este
43 este su devoto Pueblo ; el que con un jubilo extraordinario se manifiesta no menos compun¬ gido que edificado de esta heroyca, pía y ge¬ nerosa determinación de V. S. Y se las doy final¬ mente por mí, que como el mas obligado, por ser el mas favorecido , me debo juzgar, y me juzgo su mayor deudor. No permita Dios que yo sea de aquellos desatentos, de quienes el grande Artaxerxes decía, que engreídos con el favor que se les hace, se olvidan de manifestarse agradecidos, (i) Este sería un crimen execra¬ ble, y una manifiesta injuria contra mi liberalisimo favorecedor, (2) digna de toda su indigna¬ ción , y del común oprobio de las gentes. Si honra Dios á los que le honran , y hace glo¬ riosos á los que le glorifican ; (3) y si es de precepto el amar á los que nos aborrecen, co¬ mo el hacer bien á los que nos hacen mal; ¿ por qué no amaré yo á los que me aman, y a quien me hace un beneficio no le rendiré mil gracias? Antes de esta ocasión he amado siem¬ pre á V. S. y lo he mirado con el respeto que le es debido ; ¿cómo, pues, no lo amaré , y lo respetaré de ahora en adelante con mayor fuerza y (* ) Esth. 16. 4. (a) S.Bern. Epist, 3*4* num. *• ( 3 ) *• Reg. a. 30.
44 y caridad , para con toda ella servirle en quanto pueda? Si V. S. honra en mí, por el ministerio en que me ocupo , á mi Señor Jesu-Christo, yo también reconosco en V. S. un oficio y dignidad en que hace las veces de Dios, (i) y por esto le debo honrar en quanto pueda , y deseo acre¬ ditarlo con las obras, sirviéndole en lo que guste ocuparme , y mi estado y facultades lo permi¬ tan , seguro que en ello honro y sirvo á Dios, á quien en V. S. considero. (2) Ademas de esta gigante voluntad que ofres¬ co á V. S. , retribución mayor, en sentir del Pa¬ dre San Ambrosio , que la plata, que el oro, y que toda otra temporal recompensa. (3) Ofre¬ ceré á el Todo Poderoso en uno de estos próxi¬ mos dias, si vivimos, el Sacrosanto é incruento Sacrificio de la Misa, por todos aquellos fines, que para el desempeño de sus respectivas obli¬ gaciones , felicidad de su Pueblo , y salvación de sus almas apetece y necesita. En la perso¬ na de V. S. agradesco á toda esta su República, siempre recomendable , los honores que igual¬ mente debo á muchos de sus distinguidos Cuer¬ pos , asi del Venerable Ilustrisimo Cabildo Ecle- ( 1 ) 2 * Paralip 19. 6 . ( 3 ) S. Bernard. ubi sup. ( 3 ) S. Ambroi. de Offic. lib, 1. cap. 32.
45 Eclesiástico , mi Señor , como de otros de la mayor nota y distinción : los que ademas de no olvidarme de ellos en tiempo alguno , re¬ compensaré diariamente en el Santo Sacrificio, rogando en él al Señor de todo lo criado se digne prosperarlos , y hacerlos verdaderamente dichosos en esta vida y en la eterna. Y para que en el todo de mis limitados arbitrios nada me quede por hacer para evidenciar mi agra¬ decimiento , aplico en el Rosario de cada uno de VV. SS. las Indulgencias que llaman de Santa Brígida , valiéndome de la facultad que para ello me tiene concedida nuestro San¬ tísimo Padre el Señor Pió Sexto, (que Dios nos prospere muchos años) y tengo aprobada por el Ilustrisimo Señor Comisario General de la Santa Cruzada en el mes de Enero del año de mil setecientos ochenta y seis. Vea, pues,V. S. en que le puede acreditar su deseo de obede¬ cerle este su humilde y obligado Siervo; y ase¬ gurado de mi agradecimiento , nada omita de quanto para cerciorarse de él tuviere por opor¬ tuno. Dígnese ya V. S. disimulando mis igno¬ rancias , concederme su permiso para retirarme á continuar las tareas de mi ministerio que me aguardan, y á pedir á Dios multiplique sobre V. S.
A 6 V. S. sus soberanas bendiciones, lo santifique con su Divina gracia, y en ella lo con¬ firme , para que acabando en ella la vida, sea coronado eternamente en la Gloria. Amen. D I X I. O. S. C. S. R. E. GLORIA PATRI, ET FILIO, ET SPIRITUI SANCTO. -I jq *