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! ! ! FACULTAD DE FILOLOGÍA PROGRAMA DE DOCTORADO: Lingüística de la Enunciación y su Aplicación al Estudio e Investigación de la Lengua Española TESIS DOCTORAL ESTUDIO SEMIÓTICO Y SOCIOLINGÜÍSTICO SOBRE LA DISCREPANCIA EN EL USO DE LOS VOCATIVOS CAUSADA POR LA VARIABLE “SEXO” ENTRE ESPAÑOL Y CHINO Directora: Dra. Yolanda Congosto Martín Universidad de Sevilla Doctoranda: Li Yitao Sevilla, 2017
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! ! ! A mis queridísimos padres, A toda mi familia, de quienes tanto cariño he recibido
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! ! ! AGRADECIMIENTOS Esta tesis no se hubiera realizado sin el apoyo de muchas personas. Aunque el proceso de la redacción haya sido duro, me he sentido muy afortunada porque he tenido siempre a mi lado gente que me apoyaba y animaba a seguir adelante, sobre todo en los momentos en los que me encontraba baja de ánimo. Primero, quisiera agradecer de todo corazón a mi tutora y directora, Yolanda Congosto Martín, por creer siempre en mi y en mi trabajo, por brindarme su tiempo cuando yo lo necesitaba, por animarme a llevar a cabo la investigación y por dirigirla. Segundo, quisiera agradecer también a quienes durante todo el trayecto de redacción de la tesis me ayudaron. Su apoyo en estos últimos meses ha sido conmovedor, desde hacer las encuestas, invitar a otros a rellenarlas, atender a mis preguntas, etc. En este aspecto quiero mencionar a Shen Yi jiarui, Fang Bo, Tan De zhan, Lin Zhao, Ren Xiao chen, Patricia Ridao Chaves, Cristina Sánchez Martínez, Liang Chen, Li Shang, por su disponibilidad y entrega y, especialmente a Almudena Mulero Barroso, a quien debo un sincero agradecimiento por su ayuda inconmensurable. Mi agradecimiento también a las personas que me han ayudado, como encuestados o entrevistados, o bien al permitirme tomar su tiempo para realizar una pequeña presentación sobre la investigación. Muchísimas gracias también, a mi pareja, por haberme ayudado en tantas y tantas cosas. Por último, aunque debería ir en primer lugar, quiero agradecer a mis padres. Ellos han sido mi soporte y la fuente de energía para terminar la investigación. Los diez años en los que yo me encontraba fuera de casa han significado a la vez un periodo de insistencia y sufrimiento muy duro para ellos. Quiero agradecer con todo el cariño a mis abuelos, quienes me han apoyado y se han preocupado por mi en todo momento a pesar de la distancia que nos separa; y finalmente, a mis amigos, que tanto me han comprendido y animado durante este largo trayecto de la investigación.
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! ! i! ÍNDICE GENERAL ÍNDICE DE TABLAS………………………………………………………...……………………v ÍNDICE DE FIGURAS…………………………...………………………………………………vii LISTA DE SIGNOS Y ABREVIATURAS…………………………...………………………ix PRIMERA PARTE CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN .............................................................................. 1 1.1. JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO.................................................................................1 1.2. ESTRUCTURA DE LA TESIS…….………………………………….………………………….5 1.3. METODOLOGÍA……….………………………………….…………………………………….8 ! CAPÍTULO 2 EL CONCEPTO DEL VOCATIVO ................................................. 13 2.1. EL VOCATIVO: EN TORNO A LA DEFINICIÓN Y SU CARACTERIZACIÓN. .................. 13 2.1.1. EL VOCATIVO: UN ACERCAMIENTO NOCIONAL EN AMBAS LENGUAS ................. 16 2.1.2.EL VOCATIVO COMO CASO LATINO .................................................................... 20 2.1.3. EL VOCATIVO EN LA ACTUALIDAD .................................................................... 27 2.1.4. LAS FUNCIONES DEL VOCATIVO ........................................................................ 33 2.1.4.1. Cuestiones previas: lo oral, lo escrito o lo conversacional ............................ 33 2.1.4.2. Las funciones del vocativo: la apelativa y la fática ........................................ 36 2.1.4.3. Las características del vocativo ......................................................................... 49 2.1.5. EL VOCATIVO Y LA CORTESÍA ........................................................................... 51 2.2. LAS FORMAS DE TRATAMIENTO CON FUNCIÓN VOCATIVA EN AMBAS LENGUAS ... 61 2.2.1. DESCRIPCIÓN DEL PARADIGMA DEL VOCATIVO EN ESPAÑOL ............................. 62 2.2.1.1. Formas pronominales .......................................................................................... 62 2.2.1.2. Formas nominales ................................................................................................ 64 2.2.1.2.1. Los nombres personales ............................................................................ 65 2.2.1.2.2. Los términos utilizados en las relaciones de parentesco ……….…………68 2.2.1.2.3. Los términos utilizados en las relaciones sociales .................................... 70
! ! ii! 2.2.2. DESCRIPCIÓN DEL PARADIGMA DEL VOCATIVO EN CHINO ................................. 74 2.2.2.1. Formas pronominales .......................................................................................... 76 2.2.2.2. Formas nominales ................................................................................................ 81 2.2.2.2.1. Los nombres personales ............................................................................ 83 2.2.2.2.2. Los términos utilizados en las relaciones de parentesco ........................... 88 2.2.2.2.3. Los términos utilizados en las relaciones sociales .................................... 92 ! CAPÍTULO 3 LA VARIABLE SEXO EN LOS ESTUDIOS SOCIOLINGÜÍSTICOS .................................................................................................................................... 101 3.1. LENGUA, SOCIEDAD Y CULTURA ........................................................................ 101 3.1.1. LA VARIACIÓN LINGÜÍSTICA Y LAS VARIEDADES. PATRONES SOCIOLINGÜÍSTICOS………………..……………………………………………………116 3.2. LENGUAJE Y SEXO .............................................................................................. 122 3.2.1. SEXO Y GÉNERO .............................................................................................. 123 3.2.1.1. Identificación simbólica de género: la feminidad y la masculinidad ......... 131 3.2.2. SEXISMO LINGÜÍSTICO .................................................................................... 136 3.2.2.1. Sexismo lingüístico en el plano gramatical……………………………………149 3.2.2.1.1. Nivel morfológico ................................................................................... 149 3.2.2.1.2. Nivel léxico………………………………………………………………………....155 3.2.2.1.3. Nivel sintáctico ....................................................................................... 158 3.2.2.2. Sexismo lingüístico en el plano discursivo……………………………….160 3.2.3. EL GÉNERO GRAMATICAL Y EL GÉNERO NO MARCADO .................................... 162 3.3. LA DIFERENCIACIÓN DE LOS RASGOS LINGÜÍSTICOS DE AMBOS SEXOS ….……...173 3.3.1. IMPRESIONES ESTEREOTÍPICAS EN EL HABLA DE AMBOS SEXOS………………..175 3.3.2. LENGUAJE MASCULINO Y LENGUAJE FEMENINO EN RELACIÓN CON LA SOCIEDAD………………………………………………………………………..180 3.3.2.1. Diferencias en el proceso de adquisición del lenguaje…………..……………183 3.3.2.2. Diferencias en el nivel fonético y morfológico ............................................. 185 3.3.2.3. Diferencias en el uso de cierta categoría de palabras ................................... 187 3.3.2.4. Diferencias en los comportamientos dentro de los actos comunicativos ... 189 !
! ! iii! CAPÍTULO 4 INTERRELACIÓN ENTRE FORMAS DE TRATAMIENTO, VARIABLE SEXO Y VOCATIVO…………………..……………...….195 4.1. LAS DIFERENCIAS DEL USO DEL VOCATIVO EN FUNCIÓN DEL SEXO .................... 195 4.1.1. LA VINCULACIÓN ENTRE LA COMPETENCIA APELATIVA PASIVA Y EL SEXO ..... 201 4.1.1.1. Los nombres propios y formas hipocorísticas de persona ........................... 201 4.1.1.2. Nombres de parentesco ..................................................................................... 213 4.1.1.3. Los títulos, nombres de profesión y gentilicios ............................................. 222 4.1.1.4. Los términos afectivos ...................................................................................... 230 SEGUNDA PARTE CAPÍTULO 5 ENCUESTA CONTRASTIVA ....................................................... 239 5.1. ASPECTOS GENERALES ....................................................................................... 239 5.1.1. OBJETIVOS ...................................................................................................... 240 5.1.2. METODOLOGÍA: VENTAJAS Y LIMITACIONES ................................................... 242 5.2. DISEÑO DE LA ENCUESTA ................................................................................... 244 5.3. PROCESAMIENTO DE LOS DATOS ........................................................................ 249 ! CAPÍTULO 6 ANÁLISIS DE LOS DATOS ......................................................... 251 6.1. EL ANÁLISIS DE LOS VOCATIVOS UTILIZADOS EN ESPAÑOL ................................ 251 6.1.1. LAS FORMAS PRONOMINALES ......................................................................... 252 6.1.1.1. El ámbito familiar .............................................................................................. 252 6.1.1.2. El ámbito social .................................................................................................. 253 6.1.1.3. El ámbito laboral ................................................................................................ 254 6.1.2. LAS FORMAS NOMINALES ................................................................................ 254 6.1.2.1. El ámbito familiar .............................................................................................. 254 6.1.2.2. El ámbito social .................................................................................................. 258 6.1.2.3. El ámbito laboral ................................................................................................ 259 6.1.3. ANÁLISIS DE LAS PREGUNTAS ACTITUDINALES DE LA ENCUESTA .................... 259 6.2. ANÁLISIS DE LOS VOCATIVOS UTILIZADOS EN CHINO ......................................... 263
! ! x! TPC = Término de profesión y cargo TA = Término afectivo AP = Apodo NP = Nombre propio
! ! 1! Capítulo 1 Introducción ! ! ! 1.1. Justificación del trabajo El concepto de la capacidad cognitiva denominada Empatía es prácticamente actual. Procedente del área de la Psicología, se ha ido generalizando como una virtud vital necesaria, pues supone la capacidad de ponerse en el lugar de otros, de sentir sus emociones, y este es uno de los principios básicos de las sociedades modernas, basadas en la libertad del individuo y el respeto a la integridad del ser humano. Dentro de la comunicación, la empatía se considera un aspecto clave pues influye positivamente en las relaciones interpersonales. De igual manera, la empatía es un factor totalmente necesario cuando se establece una comunicación entre dos (o más) culturas, hecho denominado: contacto de culturas. En otras palabras, intentar comprender la diversidad cultural constituye la “empatía intercultural lingüística”, capacidad que no ha adquirido importancia hasta hace algunas décadas dentro de los estudios lingüísticos. En este sentido, la interrelación lingüística-antropología se ha ido estrechando, puesto que son dos caras de la misma moneda como veremos a lo largo de nuestro trabajo. Ahora bien, el proceso para adquirir dicha capacidad supone la interacción de varios factores, como: vivir, conocer y comprender los distintos elementos que envuelven tanto nuestra propia cultura como aquellas con las que interactuamos. El fenómeno de la globalización ha hecho que las culturas se influyan mutuamente con mayor facilidad y que las fronteras ideológicas existentes sean cada vez menos perceptibles, por lo que ha supuesto el incremento de la permisibilidad de los seres humanos ante los nuevos conceptos exportados. La impresión global, por tanto, parece ser que fomenta la cercanía entre personas, independientemente de su origen y/o cultura. A partir de estas premisas, pretendemos, en primer lugar, realizar una investigación que nos permita observar la interculturalidad o el desarrollo de esta competencia en las sociedades objeto de este estudio: la china y la española. Es decir, la idea que fundamenta la orientación general de todo el trabajo es conseguir realizar
! ! 2! un análisis contrastivo sobre diferentes realidades lingüísticas entre las dos culturas. Una vez establecida la orientación general que toma nuestro trabajo, meditamos sobre qué fenómenos lingüísticos funcionan como elementos clave para la comparación contrastiva entre las dos lenguas. A este respecto, las palabras de Ignacio Bosque (1999: 5) nos han resultado muy clarificadoras: “para el que habla una lengua cualquiera la primera propiedad de las cosas es su nombre”. A nuestro modo de ver, el vocativo es justamente el “nombre” que reciben los interlocutores en las interacciones verbales. El vocativo, categoría gramatical directamente relacionada con la interacción comunicativa y la conversacionalidad, es un elemento clave en el sistema de trasmisión de mensajes o información entre los hablantes (Briz: 2005). Es un término de origen latino, de las voces vocatītus = “relativo a llamar” . Era uno de los seis casos latinos y el único cuya nomenclatura y función ha llegado hasta el español actual (Edeso: 2005). Su estudio, junto con el de las formas o fórmulas de tratamiento, supone una parte importante del análisis del discurso dentro de la pragmática y es un tema de estudio riguroso que presenta relación tanto con el campo de la sociolingüística, como con la dialectología y la evolución lingüística. Además, son materias de interés también para otras disciplinas como la antropología, la etnolingüística o la psicología. Los vocativos son elementos que constituyen o reflejan la identidad de los interlocutores en los actos de habla; ofrecen una descripción rápida y sucinta de la persona a la que nos dirigimos. De este modo, el vocativo como objeto de investigación puede ser abordado desde varias dimensiones y, gracias a las funciones principales que cumple –la apelativa y la fática1-, sus realizaciones afectan a diversos niveles de la lengua. En primer lugar, los usos de vocativos muestran una amplia funcionalidad y capacidad para intervenir en diversas estrategias del discurso (Cabrillana 2008: 28). Estos usos corresponden a la función fática cuando se emplean para llamar la atención y a la función apelativa cuando se usan como término de identificación del alocutario; por otro lado, se utilizan como elementos de focalización interaccional para la expresión de cortesía y de descortesía. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1!A!nuestro!modo!de!ver,!la!función!expresiva!o!emotiva!orientada!hacia!el!emisor!puede!ser!la!tercera!
! ! 3! Los vocativos y las fórmulas de tratamiento constituyen los ejemplos más claros del dixi personal, pues manifiestan la relación entre los interlocutores según parámetros como la distancia/proximidad, respeto/confianza, poder/solidaridad, formalidad/informalidad (Calsamiglia Blancafort y Tusón Valls, 2012: 141); de ahí el interés para los estudios del nivel pragmático. En segundo lugar, detrás de las funciones lingüísticas que desempeña el vocativo en los actos de habla, están las distintas clases de palabras –el paradigma del vocativo-: desde los pronombres de segunda persona2 hasta ciertos imperativos verbales (Alonso-Cortés 1999: 4038), o desde los nombres sustantivos hasta ciertos adjetivos y construcciones exclamativas – teóricamente las clases de palabras empleadas como vocativos son ilimitadas-. Esto indica la gran variedad formal y léxica que existe en el nivel morfológico y léxico-semántico respectivamente. En el último lugar, los vocativos, en cuanto a su paradigma y la normativa de aplicación3, constituyen uno de los temas más importantes en la línea de la sociolingüística, entre otras razones porque existe una gran variedad formal atendiendo a las variables o patrones básicos que se emplean dentro de esta disciplina para llevar a cabo de manera estratificada los estudios, nos referimos a los niveles diastrático, diafásico y diatópico. Es decir, los usos del vocativo forman parte del patrimonio sociocultural y de la costumbre psicolingüística que se ha venido tipificando a través de las sucesivas generaciones en cada comunidad lingüística. De ahí su capacidad trasmisora de genes sociolingüísticos. Partiendo de todos estos supuestos, nos planteamos dirigir nuestra trabajo hacia un camino menos transitado, tomando como punto de partida para nuestro estudio comparativo el factor sexo, en interrelación con la lengua desde diferentes perspectivas. En este sentido, nos ha servido de faro el trabajo de William Labov, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 2!Según!la!tipología!señalada!por!Li!(1997:!93)!y!AlonsoFCortés!(1999:!4041),!existen!también!los!vocativos! en!primera!y!tercera!personas:!la!primera!persona!puede!funcionar!como!vocativo!cuando!el!hablante!se! dirige!a!sí!mismo!en!“circunstancias!extraordinarias”,!por!ejemplo:!¡Ay,0yo,0qué0desgraciado0soy!;!y!la!tercera! persona!como!vocativo!cuando!una!frase!nominal!se!acompaña!con!determinante,!como!por!ejemplo:!¡El0 par0de0moránganos!0¿Qué0gusto0le0sacáis0a0la0cañita?0[R.!Sánchez!Ferlosio,!El0Jarama,0223]!o!¡La0niña,0vaya0 una0guerra0que0estás0dando!![R.!Sánchez!Ferlosio,!El0Jarama,!208].! 3!Es! decir,! las! tres! dimensiones! del! estudio! sobre! el! vocativo! se! desarrollan! de! forma! interactiva.! Por! ejemplo,!la!elección!de!una!u!otra!forma!no!está!regulada!por!criterios!estrictamente!lingüísticos,!sino!más! bien!por!factores!sociolingüísticos;!es!decir,!el!uso!adecuado!de!las!formas!vocativas!implica!conocer!las! normas!socioculturales!que!imperan!en!una!comunidad!lingüística!y!su!uso!inapropiado!puede!provocar! malestar! al! interlocutor.! En! este! campo! se! aprecia! claramente! la! interacción! del! nivel! pragmático! y! el! sociolingüístico.!
! ! 4! cuyas investigaciones sobre el inglés (1966, 1969, 1972, 1983, 1990)4 hicieron que el sexo se considerara una de las variables sociales imprescindibles en el estudio de la variación lingüística, junto con la edad y el estatus social. Sin embargo, salvo ciertas excepciones, la variable sexo y las distintas elecciones formales que se dan en función de ella han sido poco consideradas como argumento de peso en las investigaciones lingüísticas; no obstante, diferentes autores como Calero (2007: 11) afirman que hombres y mujeres se aproximan a la expresión lingüística de forma distinta y, en consecuencia, tienen usos lingüísticos y estrategias comunicativas diferentes. Después de haber vivido un periodo de poco interés, en los últimos dos años el tema del sexo y el género ha vuelto a ser considerado como objeto de estudio, por lo que, como consecuencia, se han reivindicado también los estudios relativos al feminismo y al igualitarismo en muchos países. Con respecto al tema elegido, en nuestro caso, el vocativo, incluimos una justificación personal para realizar este trabajo. Durante décadas la sociedad china ha omitido la cuestión del género social, así que nuestra intención es despertar el interés de los lingüistas chinos hacia el factor sexo, asentando como camino la comparación entre lenguas. A partir de aquí, intentaremos aportar diferentes perspectivas sobre los estudios al respecto, puesto que los trabajos sobre el factor sexo están empezando a tomar fuerza. Ahora bien, hemos de ser precavidos pues la elección del “sexo” como punto de reflexión y de partida resulta algo compleja, ya que en los estudios sociolingüísticos este factor se considera, a menudo, menos competitivo en la capacidad explicativa; no obstante, aparece como elemento en todos los estudios dentro del campo de la sociolingüística. Resumiendo los alegatos ya expuestos, afirmamos que en el presente trabajo el foco de atención será el elemento lingüístico –el vocativo y su paradigma-, como hilo conductor de la comparación entre las dos lenguas base, es decir, dentro del marco general del estudio contrastivo, la competencia intercultural y el contacto de culturas, a fin de afianzar las bases teóricas de la investigación y siempre tomando en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 4!Hemos!citado!en!este!trabajo!dos!de!ellas!(1966!y!1990).!Sin!embargo,!ofrecemos!también!informaciones! sobre!las!otras!investigaciones,!véanse!en!la!bibliografía!complementaria.!
! ! 5! consideración su interrelación con la variable sexo y otras variables sociolingüísticas. Por tanto, nuestra explicación girará en torno a la relación de dicho fenómeno lingüístico –el vocativocon otros factores –principalmente el sexo-, desarrollando el vínculo existente entre los distintos elementos a partir de las dos perspectivas socioculturales. Concretamente, el análisis se centra en el uso del vocativo en el español peninsular y el chino mandarín desde un punto de vista sociolingüístico y un contraste intercultural basado en las diferentes concepciones de la dicotomía sexo-género. Asimismo, y más específicamente, queremos identificar los valores y normas culturales que fundamentan las elecciones lingüísticas de los hablantes, con una intención descriptiva que haga comprensible estos aspectos en ambas culturas. En este sentido, pretendemos aportar elementos necesarios para un mejor entendimiento de las dos culturas y sus respectivas lenguas, española-china, de modo que favorezca la enseñanza de estas y aporte datos que ayuden a incrementar la competencia intercultural. 1.2. Estructura de la tesis Este estudio está organizado en dos partes. La primera aporta la base teórica necesaria para abordar los diferentes temas que estudiaremos desde un enfoque pluridisciplinar en los capítulos 2, 3 y 4; la segunda se corresponde con la parte práctica, capítulos 5 y 6, donde se ofrecen los resultados de nuestra propia investigación. En el capítulo 2, presentamos, en primer lugar, las teorías sobre las que se fundamenta la definición y la caracterización del vocativo partiendo de unos conceptos claves para el entendimiento de esta función: su origen etimológico, su identidad como antiguo caso latino, sus características y las funciones que desempeña; de modo que demos forma a los conceptos existentes poco definidos, para poder presentar un “vocativo” de carácter pragmático, comunicativo, dinámico y bien clasificado que nos sirva de base para nuestros objetivos, y, en última instancia, adecuado también para una aproximación al conocimiento sobre este elemento lingüístico.
! ! 6! Asimismo, pretendemos demostrar la alta capacidad pragmática que posee el vocativo. Por ejemplo, ciertos usos discursivos están directamente ligados a las estrategias de cortesía (Edeso 2005: 126). Su conexión con el ámbito de la deixis social posibilita que este pueda ser utilizado no solo como atenuador, sino también como refuerzo del enunciado. Es decir, el uso del vocativo puede servir para mitigar acciones verbales potencialmente agresivas gracias a la manifestación de deferencia o afectividad, y también para reforzar semánticamente el significado de gentileza ya existente en el discurso. Emplear como forma apelativa el vocativo es una elección determinada tanto desde la perspectiva sociocultural como desde la pragmática, ya que aparte de la función apelativa y fática, el hablante está comunicando algo, está emitiendo informaciones. En cuanto al paradigma del vocativo que mostramos, no sería posible recoger todas las formas utilizadas, ni siquiera dar cabida a la mitad; por ello, solo abarcaremos aquellas formas de uso más frecuente en cada una de las lenguas, español y chino, con el fin de poder obtener resultados contrastivos significativos. En cualquier caso, la disparidad existente entre la universalidad y la diversidad de los vocativos es grande, por lo que siempre hemos tenido en consideración que las formas o fórmulas expuestas son las más generales y “oficiales” en el habla cotidiana de ambas lenguas. En el capítulo 3, partiendo de las correlaciones existentes entre –lengua, cultura y sociedad-, abordamos ambas lenguas como sistemas de comunicación insertados en realidades sociales concretas; asimismo, presentamos las sociedades como organismos que no pueden constituirse sin la atribución de las lenguas. A este respecto, incluimos el aspecto cultural pues presenta una interrelación directa con los aspectos sociales y una influencia clara en los fenómenos lingüísticos desde el punto de vista del factor sexo. El lenguaje se aprende y se enriquece mediante la interacción con los valores socioculturales, al mismo tiempo, el lenguaje incluye constantemente novedades que definen las nuevas realidades socioculturales. Dada la interrelación inherente entre estos elementos, entendemos como imprescindible analizar ciertos usos de la lengua a partir del contexto sociocultural concreto; de modo que resulta indispensable también el estudio y análisis de los
! ! 7! factores o variables sociolingüísticas que presentan una mayor influencia en los cambios lingüísticos. Tras un estudio panorámico sobre las variables sociolingüísticas, destacamos una de ellas por la importancia y la relación intrínseca que establece con nuestro objeto de investigación –el vocativo-, esta es la variable sexo. En cuanto a la palabra “sexo”, aunque este es el término consensuado por los sociolingüistas, la mayoría de veces, vamos a utilizarla en referencia a la significación sociocultural que históricamente se asocia a hombres y mujeres, y no a las características biológicas innatas de cada uno. Justamente el significado sociocultural es lo que condiciona y evidencia los rasgos diferenciales en el acto comunicativo de ambos sexos. Como ramas derivadas del tema sexo-lenguaje, abordamos también un estudio breve sobre los fenómenos sexistas existentes en ambas lenguas y las imágenes consecuentes que se derivan del hombre y la mujer en los actos comunicativos. Para ello, siempre consideramos los aspectos sociales, culturales e ideológicos pertinentes. Por último, en el capítulo 4, partiendo del mismo marco teórico expuesto en el capítulo 2, concretamente en el apartado 2.3., realizamos una enumeración del paradigma del vocativo en ambas lenguas, intentando relacionar los vocativos de uso más frecuente con la variable sexo. Las formas de tratamiento que emplean los hablantes son un reflejo de las relaciones entre ellos y, al mismo tiempo, su uso está fuertemente condicionado por la estructura de la propia sociedad. La dicotomía de los sexos no escapa al uso de estas formas, además de ser un exponente de cómo se desarrollan las relaciones entre hombres y mujeres en sociedades con distinto tipo y grado de desarrollo. En la segunda parte de nuestro estudio, una vez fundamentada la base teórica, extraemos nuestras propias observaciones a partir de la parte práctica, compuesta por los capítulos 5 y 6. En el capítulo 5, llevamos a cabo una serie de encuestas, diseñadas tanto para el español como para el chino respectivamente, con el fin de llegar a comprobar cómo influye la variable sexo en la elección de los vocativos en ambas culturas. El estudio se basa en el análisis del sistema de tratamiento apelativo empleado por hablantes de
! ! 8! ambos sexos, con la intención de extraer no solo consecuencias lingüísticas y sociolingüísticas, sino también psicosociales y actitudinales5. En el capítulo 6, analizamos aquellos datos significativos recogidos en las encuestas. El análisis se divide en función de las dos lenguas: una parte enfocada a los usos del vocativo en español y otra, en chino. Ambas son, en principio, independientes; no obstante, incluimos otro epígrafe donde reflejamos el análisis contrastivo a partir del cual concluimos cuáles son aquellos elementos comparados y sus resultados en las dos culturas. Por último, quisiéramos puntualizar que esta investigación va dirigida a estudiantes tanto españoles como chinos, por lo que quizá algunos contenidos resulten ser demasiado evidentes a los ojos de unos, pero necesarios a los ojos de otros. 1.3. Metodología Desde el punto de vista metodológico, se trabaja de acuerdo con las técnicas y procedimientos de investigación propios de la sociolingüística y la lingüística contrastiva, para poder lograr conclusiones más fidedignas y científicas. Se realizan encuestas y entrevista para acceder a los patrones de competencia comunicativo-apelativa, tanto activa como pasiva, de los informantes seleccionados. En este campo, nos hemos encontrado limitaciones pues no resulta fácil concluir, a partir de las respuestas de los informantes, cuáles son las formas lingüísticas más usadas en las interacciones verbales, puesto que nos hemos ceñido a una muestra concreta de dos culturas que destacan por su heterogeneidad lingüística y sociocultural. A través de esta herramienta hemos intentado definir qué formas son más empleadas en unas situaciones comunicativas específicas; sin embargo, como señala Wolfson (et al, 1989: 181), una cosa es cómo se comportan y otra como “piensan”, por lo que hemos sido cautos en las categorizaciones, inclinándonos por !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 5!Es!decir,!no!solo!nos!limitamos!al!estudio!sobre!los!vocativos!utilizados!en!chino!mandarín!–lengua!oficial! del! paísF! sino! que! nuestro! análisis! abarca! otras! formas! de! vocativo! frecuentes! pertenecientes! a! otros! dialectos,!por!ejemplo:!el!Cantonés,!dialecto!Wu,!Min,!etc.!
! ! 9! concluir siempre desde una perspectiva general. Sin embargo, hay que ser conscientes de que el estudio que vamos a llevar a cabo, desde una base contrastiva-comparativa, se realizará a partir de dos comunidades lingüísticas muy distintas; y que tras la equiparación de las lenguas existe implícitamente la equiparación contrastiva de estas dos culturas. Por tanto, el estudio sobre el vocativo conlleva una revisión de ambas sociedades. Por ello, en vista de estas afirmaciones, consideramos útil y adecuado emplear en el presente trabajo la encuesta como una herramienta teórica-metodológica, ya que es una estrategia que permite destacar los rasgos más relevantes y significativos de las dos culturas, para realizar un análisis contrastivo posterior. ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! !
! ! 16! 2.1.1. El vocativo: un acercamiento nocional en ambas lenguas En general se tiene una noción confusa sobre el vocativo. Este ha sido considerado, prácticamente desde su origen, un fenómeno lingüístico, un concepto gramatical y una función discursiva. Según el DLE8 (RAE/ ASALE), las acepciones del vocativo son las siguientes: Vocativo, va (Del lat. vocatīvus). - adj. Gram. Dicho de una expresión nominal: Que se usa en función apelativa; p. ej., Pepe en Pepe, ven un momento, por favor. U. t. c. s. m1. - adj. Gram. Apelativo. Uso vocativo. - m. Gram. Caso vocativo. - m. Gram. Expresión en caso vocativo. Como podemos observar, el DLE recoge cuatro usos del vocativo, dos como adjetivo y otros dos como sustantivo. Sin embargo, puede que sigan resultando bastante desconocidas estas afirmaciones para los lectores con poco conocimiento de gramática. Por ello, pensamos que quizá fuese más factible si las interpretáramos poniendo ejemplos para cada uno de los usos: con la primera acepción entendemos que el vocativo tiene forma nominal y puede ser un hipocorístico personal; con la segunda, una función que desempeña tal elemento para construir fórmulas propias de tratamiento en las conversaciones; la tercera y la cuarta, tienen entre ellas una correlación, que es el origen casual latino que presenta la función de vocativo en el español actual, de ahí que se defina como “expresiones en caso vocativo”. Quizá estas definiciones inviten aún más a la confusión nocional. Ante esta diatriba, volvemos a la definición del principio, y nos fijamos esta vez en la descripción “herramientas para dirigirse cara a cara a las personas en los actos de habla”. En esta frase están incluidos muchos conceptos como tratamiento y apelativo; en cierto modo, son todos sinónimos entre sí. Sin embargo, ¿es el vocativo exactamente igual que estos conceptos? Los diccionarios no aportan información !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 8!La!edición!vigesimotercera,!del!año!2014.!
! ! 17! sobre ello, por tanto, no existe una conclusión que cierre la pregunta. No obstante, el quid de la cuestión parece estar en la locución cara a cara, la cual nos indica no solamente que la vía por donde pasa el enunciado tiene que ser verbal9 sino que también para el funcionamiento de su uso siempre exige la presencia de emisor y receptor, es decir, la persona que lo utiliza y la que lo recibe; se trata de algo “mutuo” y se destaca la reciprocidad. Así que, en este sentido, los apelativos, funcionan como vocativos solo cuando se emplean para hacer referencia a un interlocutor que esté presente en el momento de vocación, que puede recibirlo y también reaccionar por ello. Por su parte, los vocativos siempre son tratamientos y apelativos ya que, sin lugar a dudas, por su propia naturaleza, se emplean para tratar, apelar y hacer referencia a los demás. El vocativo era antiguamente un caso latino, disponía de cambios de “desinencia” según el número y la persona gramatical10. Sabemos que se incrementa el nivel de dificultad cuando comparamos dos cosas que no presentan equivalencia. Y esto es lo que ocurre en nuestro caso: el idioma chino es una lengua aislante, nunca ha poseído los llamados casos en la gramática, así que es definitivamente distinto al vocativo español en este sentido. Sin embargo, a partir de una serie de consultas en los diccionarios y estudios al respecto, nos hemos encontrado dos conceptos en chino que pueden ser identificados como el vocativo chino: 称呼语 chenghu yu (términos de vocativo) y称谓语 chengwei yu (términos de tratamiento)11. Comúnmente, estos dos términos se entienden conceptualmente como semejantes; en este sentido, postula Sun (1991) que: “el Chengwei es exactamente lo mismo que el Chenghu, pues ambos indican cómo se dirigen las personas a su interlocutor en las situaciones comunicativas”. Incluso en algunos diccionarios12 cuando se busca ambos conceptos aparecen como entradas que remiten la una a la otra (Sun: 1991; Ding, 2001: 72; Zhu, 2004: 27). Sin embargo, para autores como Yang (2004), Cao (2005), Zheng (2005), Liu (2010) y Song (2015), los dos conceptos, aunque compartan un campo nocional !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 9!Incluimos!en!este!sentido!el!reflejo!de!la!oralidad!en!los!textos!escritos!o!incluso!en!los!chats,!puesto!que! ello!se!refleja!mediante!las!marcas!prosódicas.! 10!Morfológicamente,!el!vocativo!Ftanto!en!latín!como!en!el!español!actualF!no!tiene!apenas!formas!que!lo! diferencien!del!nominativo!salvo!en!los!sustantivos!de!la!segunda!declinación!en!–us.!!! 11!Las!traducciones!al!español!son!propias.! 12!Tanto!en《现代大词典》(el0gran0diccionario0moderno),!como!en《辞源》(los0orígenes0de0las0palabras)!han! explicado!el! 称谓 Chengwei0mediante!el! 称呼 Chenghu,0mientras!que!se!le!define!a!Chengwei:!“nombres!que! indican!la!identidad,!el!estatus,!y!la!profesión,!etc.,!de!una!persona!invocada”.! !
! ! 18! similar, presentas rasgos que los convierten en conceptos distintos. En palabras de Cao (2005: 62), el Cheng wei yu refleja las posibles relaciones que se establecen dentro de la interacción verbal y los roles sociales desempeñados por los hablantes; es decir, es la manifestación concreta de estos factores sociales en el léxico, la elección de distintos vocablos es sistemática y estética pues depende del rol social que se adapte el interlocutor. Frente a este concepto, el Cheng hu yu es interpretado como el “medio discursivo” utilizado en las comunicaciones cara a cara, cuya función principal es apelar al interlocutor: “es la manera de dirigirse al interlocutor en la interacción directa” (ibíd.: 63). A este respecto, el autor añade que en el Cheng hu yu se observan, igualmente, las relaciones interpersonales y sociales, por lo que que en la mayoría de los casos el Cheng hu yu aparece como Cheng wei yu. Solo y cuando no se representan las relaciones interpersonales, como en el uso 老曹 Lao Cao (trato afectuoso con el apellido), aparece exclusivamente el concepto de Cheng hu yu (ibíd.: 63). Por su parte, Li (1997: 93), desde la perspectiva semántica, señala que la indicativa y la designativa son, respectivamente, las funciones primarias de los actos de habla y de los sintagmas lexicales de una lengua. A partir de esta premisa, se diferencian las formas designativas y las predicativas. Más adelante, las formas designativas se subdividen en fórmulas de tratamiento y fórmulas denotativas normales. Según el mismo Li (ibíd.), si la designación se emplea para las personas y cosas personificadas se identifica como fórmulas de tratamiento, mientras que si es para designar objetos o cosas inanimadas se asocia con fórmulas designativas normales. A su vez, las fórmulas de tratamiento se dividen, en un paso más, en Fórmulas de tratamiento cara a cara (abreviatura: FTs cara a cara) y Fórmulas de tratamiento sin presencia (FTs sin presencia): la primera se refiere al uso de las formas dirigidas cara a cara al interlocutor, y es cumplida naturalmente por la primera y segunda personas gramaticales; mientras que la segunda fórmula abarca las formas que hacen referencia a personas cuya presencia no está necesariamente exigida, en este caso, normalmente cumple esta función la tercera persona gramatical. Por último, las fórmulas de tratamiento cara a cara se dividen en dos ramas más: si están dirigidas al receptor, cumplen la función fática y apelativa y son tratamientos hacia el receptor; mientras que si son utilizadas para el mismo emisor, es decir, el emisor se
! ! 19! dirige a sí mismo, entonces son tratamientos hacia el mismo emisor (o auto-tratamiento)13. A continuación, ofrecemos un esquema que resume de manera gráfica lo expresado: Figura 1: Sistema de tratamiento en el idioma chino Comparando esta clasificación con las definiciones de Cao (2005), podemos concluir que las fórmulas de tratamiento cara a cara coinciden con el Cheng hu yu de Cao (ibíd.), y también coincide con el vocativo español tanto en el sentido semántico como en los valores sociolingüísticos. Sin embargo, hemos decidido seguir utilizando la palabra “vocativo” en el presente trabajo, ya que, por un lado, la sencillez de la nomenclatura nos facilita utilizar un lenguaje con más precisión y, por otro lado, la tesis está escrita en español y las bibliográficas sobre los vocativos en español son mucho más numerosas que en chino, por lo que podemos llegar al alcance de más personas interesadas en este tema. Una vez que tenemos clara la nomenclatura que vamos a utilizar a lo largo de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 13!Nos! ha! parecido! muy! interesante! tratar! también! las0 fórmulas0 de0 tratamiento0 de0 cara0 hacia0 el0 mismo0 emisor0ya!que!esta!parte!representa!muy!bien,!junto!con!las0fórmulas0hacia0el0receptor,!las!correlaciones!y! las!conciencias!jerárquicas!que!expresan!los!chinos.!Sin!embargo,!debido!a!razones!de!contenido!y!tiempo,! no!podemos!hacer!un!alto!para!extendernos!en!este!tema,!aunque!sí!sería!interesante!incluirlo!en!futuros! trabajos.!
! ! 20! todo el trabajo, ya podemos ir hacia adelante y conocer más sobre este concepto tan interesante y valioso dentro de la gramática. 2.1.2. El vocativo como caso latino ! Hoy en día, entendemos que el vocativo en español actual es la función que pueden desempeñar ciertas categorías de palabras para llamar la atención a nuestro interlocutor en la conversación tipo cara a cara. Como define el DLE (RAE/ ASALE), hace referencia a una expresión nominal, que se usa en función apelativa14. Sin embargo, el vocativo que hoy empleamos tiene su origen en la lengua clásica, por lo que su historia se remonta a la Antigüedad. Es por ello que, para tener un conocimiento más enriquecedor, a nuestro juicio, es necesario e interesante conocer no solo su presente sino también un poco de su pasado. En consonancia con su etimología, la palabra vocativo proviene del latín vocativus, a su vez derivada de vocar. Se consideraba en la época antigua como uno de los seis casos latinos, aquel que sirve únicamente para invocar, llamar o nombrar, con más o menos énfasis, a una persona o cosa personificada, según el DEL (RAE/ASALE). Sin embargo, para los usuarios de chino les resultará bastante confuso el concepto de “caso” porque en la lengua china nunca han existido. Por lo cual, sería mejor responder primero al interrogante: ¿qué es el caso? Según las palabras de Commeleran (1897:33, apud Edeso 2012a: 6), el caso es “la modificación que sufre el nombre en su terminación para significar relaciones diversas”. Y más recientemente, entendemos también, conforme a la explicación del DLE, que el caso es una categoría gramatical que expresa en muchas lenguas diversas relaciones sintácticas a través de marcas flexivas. En comparación con otras lenguas indoeuropeas, como ruso o finlandés, el latín posee realmente un sistema de casos no muy desarrollado (Zhao 1999: 255). En latín existen seis casos: nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo, y cada !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 14!Sin!embargo,!a!nuestro!juicio,!los!vocativos!cumplen!una!doble!función:!la!apelativa!y!la!fática.!Ideas! sostenidas!también!por!Moralejo!(1986:!305),!etc.!
! ! 21! uno se encarga de diferentes funciones sintácticas en la oración y expresa distintos significados. Según Commeleran (1897: 33, apud Edeso, 2012a: 6), los significados son los siguientes: 1) El nominativo simplemente denota la enunciación de la realidad significada por el nombre, así lo vemos en: (1) Homo / homines El hombre / los hombres 2) El acusativo indica el término de una acción o movimiento, como ocurre en: (2) Hominem (hombre / el hombre / al hombre) (3) Homines (hombres / los hombres / a los hombres) 3) El genitivo expresa posesión o pertenencia, es el caso de: (4) Hominis / hominum Del hombre / de los hombres 4) El dativo indica provecho o daño, como se ve en: (5) Homini / hominibus o para el hombre / o para los hombres 5) El ablativo puede indicar muchas relaciones, entre las que se encuentran la causa, el instrumento, la materia, la compañía, la permanencia, la procedencia, el medio, etc., así se observa en: (6) Homine (Con, de, en, por, sin, sobre, … el hombre) (7) Hominibus (Con, de, en, por, sin, sobre, … los hombres) 6) El vocativo (Comemeleran, ibíd.: 33) “además de servir para la simple enunciación de la entidad que el nombre significa, puede llevar envuelta la idea de admiración, terror, sorpresa”, es lo que ocurre en: (8) Homo / homines Hombre, oh hombre / hombres, oh hombres (Commeleran, ibíd. 34) Cabe mencionar que, según agrega Edeso (ibíd.), el nominativo y el vocativo se denominan casos rectos, mientras que el resto se conocen como casos oblicuos. En cuanto a las funciones sintácticas que designaban, cada uno correspondía a un elemento oracional concreto: nominativo a sujeto, acusativo a objeto directo, dativo a
! ! 22! objeto indirecto, ablativo a complemento circunstancial y genitivo a complemento de sustantivo, respectivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo, los casos, o desinencias flexivas, se redujeron poco a poco y fueron desapareciendo, pero las funciones no, sino que pasaron a designarse a través de otros medios lingüísticos15 como el empleo de preposiciones y el orden de colocación de los elementos oracionales16: 1. (a) Latín: Puer, uxorem inaugurationi mecum adesse vellem, liceretne duas tesseras dari, quaeso? (b) Español: Chico, yo quiero que mi mujer vaya conmigo a asistir al acto de inauguración. ¿Puedes darme dos entradas? No obstante, según Gili Gaya (1970: 205), en los inicios del español se mantuvieron de forma analógica los seis casos latinos debido a la tradición heredada de las gramáticas latinas. Pero los seis casos latinos se expresaron en español sintácticamente y no morfológicamente, ya que en español el sustantivo carece de la declinación desinencial. Así pues, la significación de cada uno de los casos “se hizo depender de su equivalencia con los casos de la declinación latina” (Edeso 2012: 10). Más tarde, se comenzaron a desligar en la lengua las funciones que correspondían al sustantivo con los casos latinos y con su nomenclatura, y se empezaron a atender solamente a su funcionamiento actual. Hoy en día, todos los casos latinos han desaparecido y no sirven ya para describir la función del sustantivo, pero nos queda una excepción, el vocativo. Ahora bien, ¿era el vocativo sintáctica y semánticamente un caso como el resto de los casos? Claro está que el vocativo no presentaba problemas para su identificación formal como caso: exceptuando la declinación desinencial que lo !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 15!Según! la! autora,! las! desinencias! fueron! sustituidas,! principalmente,! por! el! empleo! de! preposiciones.! Señala!Lapesa!(1959:!57)!que!incluso!algunas!relaciones!y!funciones!como!las!de!sujeto!y!objeto,!que!solo! se! expresaban! mediante! desinencias,! pronto! necesitaron,! igualmente,! de! unas! fórmulas! claras! que! no! provocaran!confusión!en!su!significado.! 16!Señala!Muñoz!Valle!(1969:!293)!que!la!desaparición!de!los!casos!fue!provocada!por!la!competencia!que! el!sistema!casual!latino!sufrió!por!parte!del!sistema!de!las!preposiciones!en!las!lenguas!que!derivaban!del! indoeuropeo.!La!razón!de!esta!sustitución!fue,!para!este!autor,!la!búsqueda!de!una!mayor!especificación.!Así,! afirma!lo!siguiente:!“Hemos!de!recordar!la!tendencia!de!la!lengua!hacia!la!perfección,!hacia!la!expresión! precisa!y!exacta.!Cuando!un!significante!resulta!ambiguo!o!imperfecto,!sobreviene!la!búsqueda!de!otro!que! cubra! aquellas! deficiencias.! Entonces! se! entabla! un! proceso! de! rivalidad! que! suele! concluir! con! la! desaparición!o!reducción!del!más!defectuoso.!De!este!modo,!la!búsqueda!de!una!mayor!precisión!provocó!el! uso!frecuente!de!preposiciones!que!poco!a!poco!sustituyeron!por!completo!al!sistema!casual!latino.”!
! ! 23! obligaba, su independencia en el nivel fónico le otorga también la identidad distinguidora, ya que el vocativo puede distinguirse por la presencia de un suprasegmento tonal característico, lo que ha hecho innecesaria la diferenciación morfológica del vocativo17 (Cabrillana: 2008). Esto es, con independencia de su forma morfológica, el caso vocativo se caracteriza también por su entonación particular, pues era fónicamente un caso independiente. Hasta ahora parece que hemos conseguido abarcar la concepción de vocativo con éxito. Sin embargo, si lo meditamos desde el punto de vista sintáctico tomando la pauta “indica la posición que ocupa el nombre en la estructura sintáctica y su relación con otros constituyente de la misma” (Cabrillana: 2008), el vocativo no sería igual que sus casos hermanos. El vocativo latino destaca por su independencia en el contexto (Cabrillana: 2008). Por ello, ha sido tratado a menudo como un enunciado completo y como si no mantuviese relación con el resto de la oración, así afirma la autora: “el vocativo no forma parte de la oración que le sigue en la medida en que no establece ninguna relación sintáctica en ella ni es retomado por ningún elemento correferencial”. No es coincidencia que Moralejo (1986: 305) hable también de su escasa correferencialidad con otros miembros oracionales ya que el vocativo latino “no aparece regido por ningún miembro de la frase, y solo contrae las relaciones sintácticas señaladas por elementos subordinados a él”. Además, el autor lo diferencia de otros casos porque el vocativo ha demostrado manifiestamente la incapacidad para encargarse de funciones sintácticas o semánticas: “posee un valor cualitativamente distinto del resto de casos marcados, el cual no tiene contenido sintáctico ni, estrictamente hablando, semántico, sino más bien actitudinal”. Además, el autor (ibíd.) ofrece una consideración bastante interesante acerca de la identidad de este caso: el vocativo es como un caso “en la vida”, mientras que el resto son casos “en la frase”: “(el vocativo) nos transfiere desde la frase a las consideraciones externas del acto de habla y, concretamente, al interlocutor”. Esto indica, a nuestro juicio, que el caso vocativo dispone de la capacidad de trasladarnos de un espacio bidimensional a otro tridimensional; incluso, aún más: hablando más !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 17!Solo!explicita!en!determinados!sustantivos!de!la!segunda!declinación.!
! ! 24! concretamente, nos lleva de una estructura sintáctica homogénea a una realidad con informaciones múltiples, a diferencia de los que no disponen de tal condición. Es decir, frente al vacío que deja el vocativo desde el punto de vista sintáctico y semántico, está su valor pragmático, que es donde adquiere su sentido y se evidencia su mayor ámbito de empleo. Hasta aquí, podemos deducir, que el vocativo latino no es como el resto de los casos, ya que se distingue de los demás en que: (a) no establece relaciones sintácticas más que con constituyentes dependientes de él (complementos en genitivo) o en una relación de concordancia (aposiciones, etc.); (b) nos ayuda a percibir informaciones acerca de la identidad del interlocutor, tarea imposible para otros casos; y (c) se considera que funciona a menudo por sí solo como un enunciado independiente. Por último, cabe mencionar aquí, en vista de la gramática tradicional, que puede que haya casos de ambigüedad en que se perciban las interferencias entre el empleo del vocativo y el nominativo, ya que estos dos casos son intercambiables en muchas ocasiones. He aquí unos ejemplos citados desde Cabrillana (2008: 20): 1. Cuando el nominativo funciona a modo de perífrasis explicativa en contacto con un vocativo, sobre todo en textos poéticos: Ej: (Latín) Leonida, argentum mihi (Plaut. Asin. 664-665). (Español) Leónida, ojito mío, rosa mía, amor mío, dame el dinero. 2. Con nombres que supuestamente no tienen documentadas las formas en vocativo. Ej: (Latín) Audi tu, populus Albanus (Plaut. Asin. 664-665). (Español) Escucha tú, pueblo albano. 3. En aposiciones Ej: (Latín) Rufe mihi frustra ac nequiquam credite amice. (Catull. 77.1) (Español) Rufo, considerado en vano y sin motivo como amigo mío. Por otro lado, como afirma Cabrillana (ibíd.), es mucho más frecuente que estas interferencias se den cuando ambos casos aparecen en singular, ya que “la
! ! 25! especificación es un rasgo especialmente propio del vocativo” (ibíd.: 20). A continuación, antes de comenzar el análisis del vocativo actual, es necesario realizar una aproximación breve a algunas definiciones que se han ido dando del vocativo como caso latino a lo largo del tiempo; puesto que, como afirmamos anteriormente, el vocativo es el único caso latino cuya nomenclatura y función han perdurado hasta hoy día. Es por ello que consideramos que saber cómo se ha definido originalmente este concepto nos ayudará también a proponer una definición más completa sobre el vocativo actual a lo largo de nuestro trabajo. Citaremos primero, desde una perspectiva diacrónica, a El Brocense, quien en su obra la Minerva sive de causis linguae latinae (1587: II, 6, 150, 10-12) afirma que el vocativo “non est secundae personae, ut aiunt grammatici, sed res aliqua cum qua sermonem communicamus; nam, ut artifex, perfecto opere, uocat homines spectatum, sic qui composuit orationem auditorem uocat auditum18”. A partir de esta afirmación, entendemos que el vocativo latino tiene como función primordial la apelación, y que sirve básicamente para la comunicación interpersonal. Sin embargo, el vocativo no es siempre el nombre de la persona con la que nos comunicamos, sino que puede abarcar más contenidos y, muy importante, se considera como un elemento independiente a la oración19. Mientras tanto, para Meiner (1781: 163, apud Edeso 2012a: 13)20, el vocativo es “un caso para el sujeto de la segunda persona”21 y lo denomina, junto con el nominativo, “casos rectos”, con lo cual quiere decir el autor que solo de estos dos casos (el nominativo y el vocativo) se predica inmediatamente en el predicado. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 18!“No!hace!referencia!a!la!segunda!persona,!sino!que,!como!afirman!los!gramáticos,!se!refiere!a!alguien! ! con!quien!compartimos!nuestro!discurso;!pues!como!el!arquitecto,!una!vez!que!da!por!terminada!su!obra,! llama!a!los!hombres!a!contemplarla;!del!mismo!modo,!quien!compone!un!discurso!llama!al!público!para!que! lo!oiga”.!Traducción!de!Raúl!Navarro!España.! ! ! 19!Hay!muchos!autores!que!sostienen!la!idea!contraria,!es!decir,!frente!a!la!postura!de!“noFintegración”! oracional!del!vocativo,!muchos! defienden! la! integración! oracional! de! este!elemento,!tales!como! Dueñas! (1864:!17F18),!Aguilar,!S.!(1893:!130)! y! Gisbert!(1900:! 313),!contenidos! analizados! más! adelante! en! el! presente!trabajo!basándonos!en!el!libro!de!Bañón!(1993).! ! 20!Las!obras!de!Meiner!(1871),!Bertrand!(1797),!Thiersch!(1819)!y!Thurot!(1869)!citadas!por!Edeso!(2012)! están!tomadas!de!la!obra!de!Agud!(1980).! 21!En! realidad,! según! Edeso! (ibíd.),! se! pueden! encontrar! vocativos! en! oraciones! en! tercera! persona.! Mientras!que!para!AlonsoFCortés!(1999),!existen,!además!de!vocativos!en!tercera!persona,!vocativos!en! primera! persona.! Las! clasificaciones! del! vocativo! las! veremos! más! adelante! en! su! apartado! correspondiente.!
! ! 32! VOCATIVOS SUSTANTIVOS Nombres propios Juan, Ali, Lucita, Pedrazo, Señor Lucio, Coca, José, etc. Nombres comunes joven, chica, hombre, señor, padre, madre, camarero, etc. Pronombres Tú, vos, vosotros, vosotras, usted(es), etc. ADJETIVOS Adjetivos con connotaciones positivas Preciosa, bonita, chatina, mariquita, etc. Adjetivos con connotaciones negativas Loco, penco, tonta, asqueroso, etc. SINTAGMA NOMINAL ¡Adiós, mala persona! ¡Ey!, los que estáis ahí, pasadme esas cajas. Tabla 1: Elementos lingüísticos que pueden funcionar como vocativos A nuestro modo de ver, la afirmación de Edeso (ibíd.) perfila lo más esencial para poder entender lo que es un vocativo a día de hoy. Es fácil de comprender, además, y factible de comprobar: una persona puede ser tratada, prácticamente, mediante cualquier elemento, incluso con un “psss” cuando alguien quiere llamar la atención al otro, o en casos particulares como dar un sobrenombre a una persona a partir de una anécdota. Así se puede observar en la tabla que incluso una interjección “Ey”, puede experimentar una recategorización, es decir, en un principio esos términos no eran nombres, pero han sufrido una nominalización o sustantivación y tras esa recategorización adoptan el mismo comportamiento que tiene el sustantivo. Por lo tanto, exponemos que según nuestro concepto, la razón de ser del vocativo no está en las clases de palabras, sino en la premisa de estar presentes tanto el locutor como el interlocutor en dicho acto de habla, ya que todos los comportamientos comunicativos requieren obligatoriamente la presencia de un yo emisor y de un tú receptor y sus respectivos contextos situacionales31. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 31!Claro!que!no!se!puede!ignorar!la!función!de!la!tercera!persona,!presente!o!ausente!en!la!comunicación,! porque!en!múltiples!ocasiones!condiciona!la!organización!del!texto.!
! ! 33! En conclusión, en este trabajo vamos a defender que el vocativo es la función apelativa, desempeñada en un principio por los nombres, matizada y ampliada después por palabras o combinaciones sustantivadas. Sin embargo, la función apelativa representa solo parte de la naturaleza que ostenta el vocativo, pues existen más usos y funciones pragmáticas, que veremos a continuación. 2.1.4. Las funciones del vocativo Si en el apartado anterior hemos puesto la limitación de que los vocativos son tratamientos que utilizan los interlocutores bajo la circunstancia de “cara a cara”, nos toca ahora explicar las funciones que ejercen los vocativos en el discurso. Para ello, creemos que sería conveniente delimitar primero el medio o canal donde se realiza la comunicación, con esto nos estamos refiriendo a los dos tipos de trasmisión comunicativa, o sea, lo oral o lo escrito. 2.1.4.1. Cuestiones previas: lo oral, lo escrito o lo conversacional ! Es lugar común aceptar que la comunicación es el intercambio de palabras necesario para que se produzca la interacción entre distintas personas; es el lenguaje propiamente dicho, expresado de manera hablada o escrita. Ahora bien, según lo expuesto anteriormente, los vocativos son utilizados para hacer referencia a un interlocutor cuando este está presente, es decir, se utilizan en una situación comunicativa donde actúan inmediatamente dos o más interlocutores, circunstancias que diferencian el canal comunicativo por donde pasa el vocativo de otras formas de discurso, como monólogos o textos científicos. Por ello, entendemos que los vocativos aparecen siempre en la interacción verbal. Sin embargo, debemos de reconocer también “la existencia de manifestaciones de lo oral en lo escrito y de lo escrito en lo oral” (Briz 2011: 19). Como bien sabemos, entre los múltiples rasgos o características que se les han atribuido al discurso oral frente al discurso escrito destacan, en primer lugar, la espontaneidad, la naturalidad, la falta de planificación, etc.; en segundo lugar, la
! ! 34! artificiosidad, el cuidado y la planificación; por lo que son varias las distinciones que desde una perspectiva lingüística pueden establecerse entre ellos. En principio, podríamos pensar que estos son opuestos y que se trata de dos estilos irreconciliables. Sin embargo, en realidad, esto es solo “aparentemente” (Briz, ibíd.). Como afirma el autor: “la disyuntiva, aunque cierta, se refiere al medio o canal de comunicación, esto es, la expresión es fónica o gráfica; en cambio, las interrelaciones entre lo hablado y lo escrito surgen como modos de verbalización determinados por las condiciones de comunicación. La oposición en relación al medio o canal se convierte, así pues, en un continuum gradual cuando nos referimos a los modos o realizaciones de lo oral y de lo escrito.” A los fenómenos que representan lo oral en lo escrito los denomina Briz (ibíd.) la oralidad y, a los de lo escrito en lo oral les otorga el nombre de la escrituridad; señala Bustos (1995: 18) que “la tensión permanente entre oralidad y escrituridad es mutuamente enriquecedora”. En concreto, podríamos percibirlas, por ejemplo, en los textos periodísticos o en los diálogos teatrales, cuando estos imitan los recursos y las construcciones sintácticas más propios del habla32 para adquirir más expresividad en el mensaje, la narración y los diálogos. Y lo escrito en lo oral se percibe cuando encontramos en las conversaciones cotidianas el uso de ciertos neologismos, extranjerismos, tecnicismos (términos farmacéuticos, médicos, políticos, deportivos, etc.). Partiendo de esta idea, en nuestra opinión, el vocativo es precisamente uno de los elementos simbólicos que nos ayudan a observar los rasgos más propios de lo oral dentro de la comunicación escrita, y a la inversa; por otra parte, los rasgos identificados de lo escrito dentro de las conversaciones verbales. Es por ello que, no !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 32!Por!ejemplo,!según! Briz!(2011:!21),!los!recursos!imitados!por!textos!periodísticos!pueden!ser!el!uso! enfático!de!la!conjunción!y!(y0resulta0que…y…y…y…);!la!presencia!de!ciertos!reguladores!de!la!conversación! (no0 sé,0 oiga);! el! uso! de! ciertas! expresiones! idiomáticas,! algunas! de! ellas! marcadas! sociolectalmente! (Válgame0Dios,!a0todo0Cristo,0qué0pasa0contigo,0por0si0las0moscas,0por0todo0el0morro);!las!señales!de!cierre! enumerativo!(que0si0tal0y0que0si0cual),;!las!voces!jergales,!del!argot:0enchiquerar,0mosquear,0mangui,0talego,0 aisladas!o!formando!parte!de!una!metáfora:!mangui0de0cuello0blanco,0el0talego0por0todo0el0morro,!etc.!Por! otra! parte,! los! recursos! más! prestados! a! los! diálogos! teatrales! son! el! empleo! de! algunos! reguladores! fáticosFapelativos!(tío,0mira,0eh);!de!construcciones!con!que,!refuerzo!enunciativo!(que0me0está0dando0ganas0 de0mandarla0al0otro0barrio0desde0aquí)!o!casual!(que0me0estás0poniendo0nervioso);!de!estructuras!truncadas! (más0 de0 diez0 lecheras0 que0 traen…),! usos! queístas! (No0 te0 das0 cuenta0 que),! semilexicalizados! (o0 qué);! de! exclamaciones! y! preguntas! retóricas! intensificadoras! del! desacuerdo! (¡no0 te0 jode!0 ¡Tú0 estás0 gilipollas!),! mezclado! todo! ello! con! términos! argóticos! y! jergales,! callejeros! y! juveniles:! bofia,0 lecheras,0 talego,0 organizarse,0poner0a0caldo,0dar0el0pasaporte,!etc.!
! ! 35! queremos diferenciar en nuestro trabajo entre lo oral y lo escrito, dependiendo de lo fónico o lo gráfico respectivamente, ya que si en alguna situación se enlazan es, precisamente, en lo conversacional. Según Briz (2011 [1998]: 42), frente a otros tipos de discursos hablados, la conversación puede ser identificada por los siguientes rasgos: - una interlocución en presencia, conversación cara a cara; - inmediata, actual (aquí y ahora); - con toma de turno no predeterminada; - dinámica, con alternancia de turnos inmediata, que favorece la mayor o menor tensión dialógica (la relación hablante-oyente es simultanea y/o sucesiva, es decir, supone una conversación más o menos prolongada, y no pares mínimos de intervenciones (rituales)); - cooperativa en relación con el tema conversación y la intervención del otro. Estos rasgos son condiciones necesarias para hablar de conversación y constituyen a la vez un principio de tipología discursiva (ibíd.). Es por ello, que una vez aceptada la idea de que “la oralidad está presente en la escritura y la escrituridad en la oralidad”, dejamos de limitarnos a la noción del espacio (contexto) comunicativo como físico o táctil, y abarcamos la locución “cara a cara” como cualquier tipo de comunicación bilateral. En definitiva, el que las conversaciones sean representadas fónica o gráficamente no es el punto clave del trabajo que presentamos; lo que realmente nos importa es ver cuáles son las motivaciones que impulsan a los agentes a elegir correctamente las maneras para apelar a su interlocutor y, al mismo tiempo, a situarse a sí mismos en las conversaciones auténticas (sean orales o escritas).
! ! 36! 2.1.4.2. Las funciones del vocativo: la apelativa y la fática Desde el punto de vista del marketing, la “economía aplicada” incide en que la relación (conversación) entre la compañía, el mercado y los clientes requiere siempre una comunicación fluida y eficaz que fluya en diversas direcciones, es decir, que tenga en cuenta además de emisor y receptor, todos los intermediarios que participan dentro del convenio lingüístico; mientras que una conversación convencional suele ser más concreta y se centra solo en dos direcciones –emisor y receptor-. Dentro del ámbito de la investigación lingüística sobre la conversación, los lingüistas que se dedican al análisis del discurso suelen diferenciar dos tipos de actos comunicativos: l Discursos monogestionados---función transaccional l Discursos plurigestionados---función interaccional Tal y como se indica en la terminología, entenderemos los discursos monogestionados como la idea de trasmisión de una información. Suelen ser realizaciones lingüísticas en las que un hablante es el único responsable de la comunicación; un arquetipo puede ser el discurso del profesor/a en la clase. Sin embargo, en los discursos plurigestionados, la responsabilidad de la comunicación es compartida entre varios participantes en la interacción comunicativa. La conversación es un ejemplo típico de discursos plurigestionados; se define como una actividad social fundada en la cooperación entre las diferentes partes con el propósito de establecer una comunicación. Es necesario que cuando la “lengua” se descodifique durante la interacción verbal intervengan varios aspectos; entre ellos destacan dos fundamentales: uno es el modelo de producción y el otro, el modelo de interpretación. La doble actividad de producción y reconocimiento instala las dos funciones de emisor y receptor (Kerbrat- Orecchioni: 1986). El emisor es, en principio, el “yo”, designado en primera persona por el lenguaje en el acto de enunciado, que participa normalmente en primer orden en la actividad enunciativa; frente a él está el receptor que es el “tú”, el destinatario al que el “yo” dirige dicho acto ilocutivo. Sin embargo, el control comunicativo no es un proceso unidireccional en que cada participante espera su turno, sino bidireccional
! ! 37! pues participan a la vez todos los interactuantes, es decir, todo emisor es simultáneamente su propio receptor y todo receptor, un emisor en potencia. Figura 2: Funciones del lenguaje Es imposible que hablemos de vocativo y sus funciones sin acercarnos primero a las funciones del lenguaje33 y, por supuesto, a los factores correspondientes que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 33!Hemos!tomado!la!clasificación!más!conocida!y!elaborada!de!Roman!Jakobson.!Sin!embargo,!existen!otras! teorías!relacionadas,!por!ejemplo,!el!modelo!de!M.!A.!K.!Halliday!(1975:!148),!que!propone!reagrupar!las!ya! conocidas!y!añade!otras!nuevas:!interpersonal0(relación!entre!interlocutores),!ideacional!(representación! verbal!de!la!realidad),!heurística0(acceso!al!conocimiento!a!través!del!lenguaje)!y!textual0(referencia!de!la! MENSAJE Función poética o estética CÓDIGO Función metalingüística EMISOR Función emotiva o expresiva RECEPTOR Función conativa o apelativa CANAL Función fática o de contacto CONTEXTO Función referencial o representativa
! ! 38! intervienen durante todo el proceso de la comunicación. Considerando el lenguaje como semiótica social o considerando “el lenguaje como acto comunicativo”, Roman Jakobson (1963)34 redefinió la teoría de Karl Bühler (1934) y amplió los elementos que intervienen en el acto de habla y las funciones del lenguaje a partir de las tres originales (la función expresiva, la apelativa y la referencial) hasta las seis actuales: emisor (función expresiva), receptor (conativa), referente (referencial), canal (fática), código (metalingüística) y mensaje (poética)35, los cuales reproducimos en la figura 2 supra. Cuando las personas se comunican, lo hacen siempre con una intención y esta hace que el lenguaje humano desempeñe una serie de funciones, a las que el hablante al emitir su enunciado debe acudir para elegir una o varias de ellas. A continuación veamos brevemente cada una de las funciones del lenguaje teniendo en cuenta en qué circunstancia se utiliza: - Expresiva o emotiva: Esta función se centra en el emisor. Transmite en la mayoría de los casos sentimientos físicos y psíquicos, y el verbo se encuentra a menudo en primera persona. Es una función que “permite una proyección del sujeto de la enunciación pero con base en una representatividad”. Usos prototípicos de esta función son: “¡Qué rico el plato!” o “¡Qué sitio tan hermoso!”. - Conativa o apelativa: Esta función se identifica con el receptor. El término conativa deriva del latín “conatus”, el cual significa inicio. Con ella se pretende influir en el “tú”, y se espera a la vez una reacción por parte de este. Es la función de mandato y pregunta, por ello siempre encontraremos vocativos, modo imperativo, oraciones interrogativas, términos connotativos, etc., como recursos. Aparece generalmente en el lenguaje coloquial. Las principales muestras de esta función son: “María, !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! lengua!a!sus!propios!mecanismos!y!estructuras).! 34!Según!Morales!(2014),!la!clasificación!de!las!funciones!del!lenguaje!de!Jackobson!fueron!recogidas!en!su! artículo!“Lingüística!y!poética”!en!1975.! ! 35!A!medida!que!han!surgido!las!nuevas!teorías,!han!ido!apareciendo!nuevos!términos,!así!al!emisor!y!al! receptor!se!les!denomina!también!enunciador,0destinatario,0interlocutores,!etc.! !
! ! 39! tráeme más pan” o “¿Terminaste la tarea?”. - Fática o de contacto: La función está orientada al canal de comunicación entre el emisor y el receptor. Consiste en iniciar, interrumpir, continuar o finalizar la comunicación. La finalidad de esta función no es informar, sino facilitar el contacto entre los interlocutores, así que su contenido informativo es nulo o escaso. Usos prototípicos como los saludos y despedidas “¡hola!”, ¿“cómo estás?” “adiós”, o el caso de los marcadores discursivos “¿Verdad?”, “¿no?”, “Por supuesto” y las fórmulas utilizadas para interrumpir la charla y luego continuarla “perdón”, “espere un momento”, etc. - Referencial o representativa: Esta función se relaciona con el contexto (que es todo lo que envuelve al acto comunicativo). No se trata solamente de describir o presentar las circunstancias que comparten hablante y oyente, sino de todo el entorno que nos rodea, es decir, de la realidad extralingüística. Hace referencia, además, a la información objetiva acerca de un hecho o estado, por ello se identifica con las aseveraciones, ya que implica información sobre la realidad extracomunicativa. Los recursos lingüísticos principales de esta función son los deícticos, prevalecen los sustantivos y verbos, el modo verbal indicativo y las oraciones declarativas o enunciativas (afirmativa o negativa) etc.: El alcohol reduce las inhibiciones; Hace calor; La fórmula del Ozono es O3, etc. - Metalingüística: Esta función se refiere al código, se utiliza para hablar del propio lenguaje, es decir, cuando usamos el lenguaje para hablar del lenguaje. Se manifiesta en declaraciones y definiciones, y de esta función emana toda expresión y reflexión, tanto escrita como oral. Ejemplos como “La palabra ´lenguaje´ es un sustantivo masculino”, “Este es un enunciado”, etc. - Poética o estética: Esta función se refiere al propio mensaje; presupone un modo estético de
! ! 40! entender el mundo y se utiliza preferentemente en la literatura. Sus recursos son, por ejemplo, el chiste, el juego de palabras, la ironía, la rima, la aliteración, etc. Ejemplos prototípicos en forma de refranes como: “Bien vestido, bien recibido”; “Quien mucho abarca, menos aprieta.”, etc. Aunque cualquier acto de comunicación verbal alberga más de una de estas funciones, ya que todas ellas actúan simultáneamente, lo más normal es que una función domine o prevalezca y las demás estén subordinadas a ella. Sin lugar a dudas, cuando tratamos el vocativo debemos tener en cuenta las funciones del lenguaje, ya que en un gran número de casos al pronunciar un vocativo estamos recurriendo a la función apelativa o fática del lenguaje. Por tanto, la intención del hablante al enunciar estos elementos puede ser, por un lado, la de señalar a la persona a la que se dirige la enunciación y llamar su atención y, por otro lado, además de atraer la atención del oyente, poner de relieve el enunciado; aunque incluso podríamos añadir uno más: controlar el contacto entre los interlocutores. En un principio, se acepta que el contenido del vocativo es el de apelación36. Como así señala su propia nomenclatura, sirve para apelar al oyente con quien quiere emitirse la locución e influir asimismo en su actitud, esperando una reacción por su parte. Obviamente, este funcionamiento se identifica con la función apelativa del lenguaje, ya que son los vocativos los que mejor representan el estatus lingüístico del receptor. Así pues, teniendo en cuenta que el estatus del receptor es la “zona de los índices de alocución más explícitos” (Boyero 2005: 349), esta función reside en explicitar lo transmitido y hacer cómoda la relación social que existe entre ambos interlocutores en la conversación. Es por ello que la función apelativa del vocativo se identifica a veces con otra función denominada ´función del receptor´, por mostrar tales características. Así pues, podemos decir que la apelación es la capacidad innata que poseen los vocativos y su función principal. Sin embargo, para los que se dedican a la sintaxis oracional tradicional, la apelación es considerada como la función única !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 36!La!apelación!no!es!una!función!exclusiva!de!los!vocativos.!Bañón!(1993:!101F102)!teniendo!en!cuenta! que!no!solo!el!vocativo!se!identifica!con!esta!función,!diferencia!cuatro!categorías!apelativoFcomunicativas:! a)!convocativo,!con!cuyo!uso!solo!se!pretende!constatar!o!requerir!la!presencia!de!la!persona!convocada;!b)! ! invocativo,! es! la! categoría! empleada! en! la! invocación;! 3)! evocativo,! se! caracteriza! porque! la! persona! evocada! no! se! halla! presente! en! el! momento! de! su! pronunciación! y! 4)!vocativo,! viene! definido! por! su! inmediatez!temporal!y!espacial,!se!difiere!además!de!otras!restantes!categorías!apelativas!por!el!hecho!de! que!el!alocutario!suele!convertirse!en!locutor!inmediato.!
! ! 41! del vocativo, ya que basándose en este punto de vista, el vocativo ejerce únicamente la función apelativa y su contenido principal se centra en “llamar al oyente”, y así suelen ser descritos sintácticamente como un elemento extra-oracional o elemento periférico de la oración ya que no cumple funciones sintácticas claras dentro de esta (Gili Gaya, 1961: 214; C. Fuentes 2007: 43). Es por ello que el vocativo viene denominado también como unidad apelativa del enunciado. Sin embargo, en el ámbito pragmático-lingüístico las explicaciones sintácticas no son nunca suficientes. Así que no bastaría con mencionar solamente la función apelativa, ya que esta es un valor que “no define ni explica todos sus empleos” (Cabrillana, 2008: 16). En realidad, es frecuente que a este valor apelativo se le añadan también muchos otros que, en bastantes ocasiones, resultan incluso más importantes que el de la apelación inicial. Por su parte, Bañón (1993: 22), teniendo en cuenta la autosuficiencia pragmática del vocativo en el discurso cotidiano, propone una clasificación muy detallada y abarcadora de las clases de vocativo que se emplean de forma independiente desde una perspectiva plenamente pragmática: - Vocativo salutatorio y honorativo: Un vocativo independiente puede ser utilizado perfectamente para saludar a una o varias personas con las que se inicia una interacción verbal. El vocativo honorativo se emplea para mostrar deferencia a una persona a la que se debe una especial cortesía por el cargo que ocupa en el contexto discursivo de la comunicación. El comienzo de las intervenciones se inicia con una respetuosa apelación al presidente de la Cámara. - Vocativo de llamada o apelativo puro: Este es el tipo de vocativo de función pura. En la mayoría de los estudios que tratan el tema se destaca este rasgo del vocativo. El hablante se dirige al oyente para llamar la atención empleando un nombre o pronombre. - Vocativo exclamativo: Los vocativos exclamativos son los que expresan la reacción del hablante ante algo
! ! 48! Los primeros señalan la organización informativa de los discursos “pues, así las cosas”. Los conectores vinculan semántica y pragmáticamente un miembro del discurso con otro anterior “además, por tanto”. Los reformuladores funcionan para producir una expresión más adecuada de lo que se pretendió decir con antecedente “o sea, es decir”. El cuarto grupo abarca los marcadores que no necesitan un segmento previo para ser entendidos “en realidad, en el fondo”. Por último, las partículas discursivas están clasificadas dentro del grupo de los marcadores conversacionales. Según Martí (2008: 28), los marcadores conversacionales “enlazan en una conversación los turnos de diferentes interlocutores, facilitando su alternancia y ayudando a interpretar correctamente la naturaleza de estos turnos. Esta misión la cumplen comentando la intervención anterior o indicando el acto que va a realizarse”. En ese último grupo están los marcadores como “bueno, vamos, oye, mira, ya, por favor, perdón” y, por supuesto, algunos vocativos nominales, que salvo su funcionamiento propiamente apelativo, también sirven para atraer la atención sobre lo dicho en el enunciado y ponerlo de relieve. En palabras de Boyero (2005: 346), estos vocativos que encontramos bajo este grupo son denominados “marcadores tipo fático nominal vocativo40”. Pertenecen a esta clasificación los siguientes vocativos nominales: <hijo/a>, <hombre/mujer>, <tío/a>, y otras formas de apelación. En el momento en que se utilizan estos “vocativos”, no se refieren a un individuo en concreto, sino que se convierten en unidades de estrategias discursivas donde simbolizan una clase de realidad extralingüística, es decir, se emplean como meras “muletillas”. Se integran en la oración para reforzar la expresividad del enunciado y, además de llamar la atención, pueden mitigar o reforzar la enunciación en la que se insertan. En muchos casos pueden aparecer juntos con otros marcadores como <bueno>, <bien>, <además>, <pues>, <pero>, <claro>, <encima>, etc. Por ejemplo: ¡Bueno hijo, no pasa nada!/ Pues tío, ¿a dónde vamos ahora?, etc. A este respecto, señalan Portolés y Martín Zorraquino (1999: 4172) que estos elementos presentan “un proceso de gramaticalización a partir del sustantivo homónimo”. Es decir, en apariencia son vocativos pero no contienen la función apelativa como característica principal. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 40!Este! elemento! ha! sido! objeto! de! investigación! en! muchos! trabajos! relacionados! con! el! análisis! del! discurso;!por!ejemplo,!los!vocativos!nominales!fáticos!han!sido!tratados!especialmente!dentro!del!análisis! del!lenguaje!juvenil.!
! ! 49! Entendemos, por tanto, que el uso del vocativo como marcador conversacional se puede considerar como una ampliación de la función fática, pues constituye junto con la apelación y otros usos fáticos un estudio más completo del vocativo, cuyo tratamiento supone siempre una tarea significativa e importante tanto para un profundo entendimiento de la lengua como para el logro de las competencias comunicativas. 2.1.4.3. Las características del vocativo ! En la gramática formalista, los vocativos son considerados sintácticamente optativos de la oración; se identifican a menudo como elementos marginados o extraoracionales, desde un punto de vista sintáctico y semántico en la oración, por lo que parecen haber pasado desapercibidos para los estudiosos que se dedican a la sintaxis oracional (Gili Gaya: 1970). Por tanto, las características del vocativo que se suelen analizar a este nivel llegan siempre a conclusiones muy similares: este elemento apelativo no es analizado como un complemento del sujeto ni del predicado, por ello se considera que no guarda ninguna relación gramatical con estos, y se entiende asimismo como un elemento periférico propiamente dicho de la oración. Según Bañón (1993: 11), este aserto es lo que ha dado lugar al debate de dos posturas opuestas sobre la integración y la no-integración del vocativo en la oración. El grupo de la no-integración apoya su posición a partir de tres planos, según Bañón (ibíd.), estos son: 1) el sintáctico - funcional, 2) el sintáctico – posicional y 3) el sintáctico – semántico. El primero propone que el vocativo carece de actancialidad41, con ello designa que este elemento no cumple ninguna de las funciones sintácticas básicas en la oración. Con el segundo plano se está refiriendo a la uniposicionalidad 42 del vocativo, a su estructura biposicional, y a la triposicionalidad. Por último, el tercer plano se relaciona con la omisibilidad del vocativo, teniendo en cuenta que su exclusión no influirá en la homogeneidad !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 41!Término!utilizado!por!gramáticos!como:! Tesnière!y!Martinet,!Alcina!y!Blecua!(1987).!Nota!de!Martín! Valbuena!(2008F2009).! 42!Trabajos!como!los!de!Millán!Orío!(1869)!y!Andrés!Díaz!Saldaña!(1884)!defienden!que!el!vocativo!se! colocará!como!la!primera0palabra0en0la0oración.0
! ! 50! sintáctica y estructural de la oración y tampoco influirá en el sentido de la oración. En cuanto al posicionamiento del grupo que sostiene la integración, según Bañón (ibíd.), algunos autores que se dedicaban al vocativo en el s. XIX, como Dueñas (1864: 17-18), defendían que el vocativo es como un oficio del nombre que rige a todo el discurso como complemento suyo. En este sentido, otros autores como Aguilar (1893: 130) y Gisbert (1900: 313) consideraban el vocativo como el término apositivo del pronombre tú. En relación con el análisis posicional y las características fonológicas del vocativo, en el Esbozo43 (RAE 1991: 405) se resumen en pocas palabras lo que en general los trabajos dedicados al respecto indican sobre la posición y funcionalidad del vocativo: “Puede colocarse en principio, en medio o al fin de la oración. A cada posición se le ha otorgado un valor o un papel lingüístico distinto: al principio llama la atención del interlocutor hacia lo que va a decirse; es la posición más frecuente en el habla coloquial. En medio o al fin de la oración es casi siempre enfático; su papel suele limitarse a reforzar la expresión o a suavizarla según los matices que la entonación refleje.” Como se ha señalado anteriormente, los vocativos pueden aparecer en tres posiciones fundamentales, con independencia del tipo de enunciado que sea, estas varían en función de los valores expresivos que queremos transmitir con ellos. A continuación aportamos distintos ejemplos recogidos de nuestra propia observación lingüística: Se antepone a menudo al resto de la oración cuando queremos simplemente llamar la atención de alguien sin añadir ningún matiz: 4(a). María, ¿puedes venir? 4(b). Tú, sí, ven. Lo colocamos en el medio del enunciado cuando queremos hacer énfasis sobre lo que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 43!Esbozo0de0la0nueva0gramática0de0la0lengua0española,0conocido!también!como!Esbozo.!
! ! 51! decimos: 5(a). En clase, María, no se come. 5(b). No fue culpa de nadie, tú, solo tú, ¡has destruido todo! Y en la posición final, lo empleamos para dar énfasis o, simplemente, de un modo distraído44: 6(a). ¿Seguro que no quieres venir, María? 6(b). Pues, ni idea, Javi. 6(c). ¿Me acompañas tú? En última instancia, gracias a su función de apelación, los vocativos se caracterizan por su independencia en el nivel fónico. Presentan a su vez una entonación particular que permite diferenciarlos fácilmente del resto de la oración en que aparecen. Como señala Cabrillana (2008), la presencia de un suprasegmento tonal característico ha hecho innecesaria la diferenciación morfológica del vocativo. La separabilidad fónica se manifiesta, en palabras de Gili Gaya (1970: 214), por medio de pausas, refuerzo de intensidad y entonación especial en el lenguaje hablado, y por comas en el escrito. Asimismo, los rasgos suprasegmentales varían, pues aparte de las posiciones que ocupa el vocativo en el enunciado, depende también de qué misión pragmática le otorgamos los hablantes, si es para reforzar el contenido expresivo o es para atenuarlo. Este aspecto está muy relacionado con la pragmática y sobre todo con la cortesía verbal. 2.1.5. El vocativo y la cortesía Incurrimos de nuevo en la idea de que los vocativos se desenvuelven mejor en el campo pragmático, donde nos permiten analizarlos detalladamente, observando las relaciones existentes entre el enunciado y otros aspectos del contexto de la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 44!Con!“modo!distraído”!nos!referimos!a!aquellos!casos!en!que!el!hablante!añade!el!vocativo!al!final!de!la! frase!inconscientemente,!esto!es,!se!lo!lanza!al!oyente!como!una!“muletilla”,!por!ello!siempre!se!utiliza!en! contextos!informales! y! en! situaciones!comunicativas! donde! impera!la!tensión;!un! ejemplo!claro!son!las! discusiones.!
! ! 52! enunciación. Así, los vocativos no se limitan solamente a enunciar a una entidad en los actos comunicativos, sino que también albergan la capacidad de añadir distintos valores expresivos o actitudinales al enunciado donde aparecen. De hecho, de acuerdo con los lingüistas, los usos discursivos asumidos por el vocativo están siempre ligados con otra cuestión pragmática bastante importante: la cortesía verbal. Ahora bien, antes de ahondar en este apartado, proponemos responder la siguiente pregunta: ¿qué entendemos por cortesía? En el caso de castellano, la palabra cortesía proviene del latín: cohors.- ortis, donde hacía referencia a las pautas de comportamiento que seguía la Corte en la Edad Media. Esta relación sigue siendo representada en el paradigma léxico de esta palabra: cortesíacortés- corte. No obstante, hoy día el concepto de cortesía actual no incluye los privilegios de la Corte, sino que se ha generalizado, abarcando la relación comunicativa en la vida cotidiana. Si trasladamos esta denotación al caso del chino nos encontramos con la palabra limao (礼貌) ‘cortesía’, y significa literalmente “aspecto cortés”. Según Gu (1990), para un mejor entendimiento sobre limao hay que remontarse al origen del primer carácter del conjunto: li (礼) ya que el antiguo li, concepto elaborado e impulsado por el Confucionismo, denotaba la idea esencial para establecer el orden y consolidar la jerarquía de las sociedades feudales en esa época (Tsai, 2010: 127). Según Gu (1990), la correlación entre li y limao es recíproca: li es la manifestación de limao, mientras que esta misma manifestación mejora las relaciones jerárquicas y el orden de la sociedad. A medida que pasa el tiempo las sociedades feudales dejan de existir, por lo que hoy en día en la sociedad actual china entendemos el funcionamiento de la cortesía, según Gu (1990: 239), como mejora de la armonía social y reducción de la tensión o del conflicto interpersonal. Es importante reseñar, que la cortesía verbal en China y España, desde la perspectiva de la sociopragmática y a sociolingüística, constituye uno de los parámetros que hemos tenido en cuenta, entre otros, para el desarrollo de nuestra tesis. La cortesía puede exteriorizarse de formas muy distintas, a través de lo oral, lo escrito, lo visual, lo gestual, lo paralingüístico, etc. (He 2010: 25). Gracias a
! ! 53! Haverkate (1994: 53), podemos observar de forma resumida todas las manifestaciones que expresan cortesía con el siguiente gráfico arbóreo45: Figura 3: Diferentes manifestaciones del concepto ‘cortesía’ Según Haverkate (1994: 53), la primera división +/-comunicativa se percibe claramente, puesto que en la mayoría de los casos la cortesía sí comunica; la subdivisión siguiente en [+] lingüística y [-] lingüística, depende de si entran en acción o no los órganos articulatorios y de si los sonidos transmitidos conllevan significado semántico; la rama de cortesía no lingüística se divide en dos sub-ramas: la [-] paralingüística se refiere al uso exclusivo de elementos paralingüísticos (el tono, el timbre, la intensidad, el suspiro, la risa, etc.); la [+] paralingüística, exceptuando los elementos mencionados, alude a la pronunciación de sonidos con valor semántico. En cuanto a la rama de la cortesía lingüística se divide en: [-] metalingüística y [+] metalingüística. El parámetro que las condiciona es que la primera tiene como función garantizar una mejor transmisión de la información, mientras que la segunda intenta regular el comportamiento de los interlocutores, suavizando o salvando posibles conflictos y permitiendo una relación cordial y de cooperación mutua. Por tanto, la rama [-] metalingüística tiene que ver con la propia organización lingüística de una interacción: los participantes crean un clima de solidaridad y garantizan la continua comprensión recíproca más allá de los significados transmitidos y, en la segunda rama ([+] metalingüística) se averigua cómo se reflejan en la forma y en el uso de la lengua los aspectos extralingüísticos: los interlocutores, sus relaciones e !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 45!Citado!desde!He!(2010:!25).! cortesía F/comunicativa/ +/comunicativa/ F/lingüistica/ F/paralingüistica/ +/paralingüistica/ +/lingüistica/ F/metalingüistica/ F/micronivel/ +/micronivel/ +/metalingüistica/ comunión! fática etiqueta! conversacional
! ! 54! intenciones, el contexto, la situación comunicativa y el tiempo, etc. Debemos tener en cuenta, que la cortesía es un tema muy tratado en el campo de estudio de las ciencias sociales, por lo que se puede abordar a partir de áreas muy diversas como la Antropología, Sociología, Psicología, Pedagogía, Lingüística, Sociolingüística, Comunicación, entre otras. Sin embargo, nuestra perspectiva no incluye el tratamiento del comportamiento social sino los comportamientos lingüísticos de ambos sexos; nuestros límites se sitúan en el principio que controla la comunicación humana. En la Lingüística, como hemos esbozado anteriormente, la cortesía se manifiesta verbalmente, por ello entendemos la cortesía verbal como el conjunto de mecanismos o habilidades lingüísticas al servicio de las relaciones sociales (Álvarez 2005: 14). No obstante, aducimos a nuestro acercamiento, que los estudios lingüísticos sobre la cortesía verbal son recientes, aunque hemos de señalar que desde el principio este tema ha suscitado gran interés entre los lingüistas y ha sido punto de convergencia de perspectivas muy diversas. Justamente, gracias a las diversidad conceptual que se ha planteado en torno a la cortesía y en base a las diferentes investigaciones lingüísticas que se han llevado a cabo, nos encontramos recompiladas una suma de perspectivas con que podemos explicar el lenguaje en la interacción conversacional46, considerando las actuaciones de los intervinientes y asociando las formas lingüísticas con sus funciones sociales. En un principio, los estudios sobre la cortesía verbal eran llevados a cabo, en su mayoría, dentro del ámbito de la lingüística anglosajona, partiendo del modelo de Brown y Levinson, que desencadena y amplía el ámbito de investigación para más comunidades lingüísticas. Según Eelen (2001: 1 apud Tsai 2010: 103), los campos en que más se desarrolla la cuestión son la pragmática lingüística y la sociolingüística. Asimismo, los dos enfoques que actúan en coordinación, según Pan (2000), son el enfoque basado en la lengua (language-based approach) y el enfoque basado en la sociedad (society-based approach), respectivamente. Los enfoques basados en la lengua tratan la cortesía como estrategias discursivas. Las teorías realizadas bajo esta línea parten por unanimidad del principio de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 46!Como!ya!señalamos!anteriormente,!la!palabra!conversacional!no!hace!referencia!solamente!a!lo!oral,!sino! también!a!la!oralidad!representada!en!lo!escrito.!
! ! 55! cooperación de Grice (1975) y se fundamentan en la teoría de los actos de habla, iniciada por Austin (1962) y difundida después por Searle (1969). La de ámbito más general es la de Lakoff (1973), quien concreta la regla de la adecuación pragmática en dos: ser claro y ser cortés. Por su parte, Leech (1998 [1983]) señala tres grupos de principios retóricos47 , entre los cuales, por su preponderancia, destacamos el principio de cortesía (PC), cuya manifestación se presenta a través de seis máximas: tacto, generosidad, aprobación, modestia, acuerdo 48 y simpatía. Entre los representantes de esta teoría, sobresalen especialmente Brown y Levinson (1987), cuya teoría, aunque no sea la primera, es la que “más repercusión ha tenido por sus numerosas aplicaciones, críticas y reacciones académicas” (Tsai 2010: 108). A ello añadimos el logro de haber elevado el concepto de cortesía a fenómeno universal en los estudios pragmáticos. Lo fundamental de la teoría brown-levinsoniana sobre la cortesía es la noción de face49 (la imagen50), compuesta por dos aspectos: la imagen negativa, que se refiere a la necesidad de no ser “molestado”51 (negative face) y la imagen positiva, referida a la necesidad de ser apreciado y aprobado por los demás (positive face). En este sentido, durante la interacción verbal debe producirse un equilibrio e intentar no vulnerar la imagen del otro. A modo aclaratorio, rechazar una petición es un acto potencialmente amenazador para la imagen negativa del destinatario y una crítica es un acto amenazador para la imagen positiva del hablante. Los dos autores, mediante la observación constante de los potenciales conflictos en la interacción, han considerado que la función principal de la cortesía es mitigar amenazas contra la imagen de uno mismo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 47!Los!tres!grupos!de!principios!retóricos!son:!principio!de!cooperación!(PC),!principio!de!cortesía!(PP)!y! principio!de!ironía!(PI)!–la!inclusión!de!PI!es!propia,!puesto!que!estas!siglas!no!han!sido!empleadas!por! ningún!autorF.! ! 48!C.!Fuente!(2010:!10)!cita!esta!máxima!a!través!de!la!denominación!armonía!en!vez!de!acuerdo.! 49!Según!Brown!y!Levinson!(1987),!el!término!face!fue!tomado!desde!el!punto!de!vista!de!“face0saving”!o! “losing0 face”,! un! concepto! popular! inglés.! Sin! embargo,! esto! fue! rectificado! por! Mao! (1994),! con! la! referencia!de!Ho!(1975:!867),!quien!descubre!que!estas!nociones!deben!remontarse!a!la!cultura!china!y!está! relacionadas!con!las!palabras!mianzi0(面子)0y!lian0(脸).!Con!el!sentido!actual,!apareció!en!principio!en!la! frase! “to0 sabe0 one´s0 face”! en! Oxford0 English0 Dictionary0 (1987).! Con! respecto! a! la! traducción! al! español! existen:!imagen0o!imagen0social,!formuladas!por!Lavandera!(1988)!y!Bravo!(1999)!respectivamente.! ! 50!La!imagen0pública0o!simplemente!la0imagen,!según!Tsai!(2010:!108)!es!la!traducción!de!Escandell!(2006)! para!la!palabra!face!en!inglés!en!este!contexto.!En!este!trabajo!los!vamos!a!tratar!sin!diferencia.! ! 51!Con!“no!ser!molestado”!nos!referimos!a!la!actitud!de!rechazo!que!denota!una!persona!cuando!los!demás! se!muestran!insistentes,!por!ejemplo:!haciendo!preguntas,!dándonos!órdenes,!haciendo!peticiones,!etc.;!es! decir,!el!individuo!se!opone!a!recibir!imposiciones.!
! ! 56! Aunque Brown y Levinson (1987: 13) reconozcan que la noción de face es diferente para cada sociedad y está sujeta a distintas perspectivas culturales, consideran en general que es universal. Por tanto, la mayor crítica obtenida por parte de los estudios posteriores al respecto es que a medida que se han ido ampliando los estudios culturales sobre sociedades no anglosajonas, se ha constatado que la visión estratégica no puede dar cuenta de todas las variaciones socio-culturales. Por ello, el hecho de considerar, mayormente, el funcionamiento de la cortesía como un mecanismo para atenuar las amenazas en la interacción comunicativa y, por otro lado, para satisfacer los intereses del emisor, desde un punto de vista individualista, ha sido cuestionado por ser una visión demasiado pesimista (He 2010: 53). Asimismo, la insatisfacción que se encuentran al aplicar el modelo brown-levinsoniano a los estudios en diferentes culturas lleva a que se produzcan varios intentos de elaborar modelos más flexibles y aptos para los estudios interculturales sobre este tema. A continuación presentaremos de forma muy somera algunos de ellos. Kerbrat-Orecchioni (2004), frente al ´pesimismo´ del modelo brown-levinsoniano, postula otro tipo de actos, los denominados: actos agradadores (FFAs: face flattering acts), cuyo carácter positivo o agradador puede generar cortesía positiva y reforzarla (Edeso 2005: 128). En este sentido, Hernández Flores (2004) en su estudio propone, que aparte de las dos funciones brown-levinsonianas52, hay una tercera función de la cortesía – realce de la imagen sin la presencia de amenaza. Por otro lado, Diana Bravo (1999), introduce una nueva dualidad: autonomía y afiliación53, establecida de acuerdo con dos tipos de necesidades de los individuos ante las relaciones entre el Ego y el Alter. Si nos trasladamos al caso de la lengua china, la cortesía --- limao (礼貌) abarca, según Gu (1990), cuatro sub-nociones básicas54: (1) respetuosidad; (2) modestia; (3) !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 52!Aquí!las!dos!funciones!se!refieren!a!la!“atenuación!de!posibles!riesgos!para!la!imagen”!y!la!“reparación! de!posibles!daños!a!la!imagen”!del!modelo!de!BrownF!Levinson!(1987,!apud!Tsai,!2010:148)! 53!Según! la! misma! autora! (1999:! 161),! la! imagen! de! autonomía! se! refiere! a! “todo! lo! que! se! hace! para! distinguirse! del! grupo”! y! la! de! afiliación,! “todo! lo! que! permite! identificarse! con! el! mismo”.! Las! dos! categorías!de!autonomía!y!de!afiliación!se!representan!de!diferentes!maneras!en!las!distintas!sociedades.! (apud0He,!2010:!59)0 54!Traducción!de!“respectfulness,0modesty,0attitudinal0warmth0and0refinement”!(Gu,!1990:!239!y!245),!citado! desde!el!trabajo!de!Tsai!(2010:!130).!Cada!uno!se!refiere!respectivamente!a!1)!el!agradecimiento!positivo!
! ! 57! cordialidad y (4) refinamiento y se centra en el aspecto normativo de la cortesía manifestado por cuatro máximas55: (1) denigración de uno mismo; (2) tratamiento; (3) tacto y (4) generosidad56. Aunque su modo de ver la cortesía china como norma social no llega a ser consensuado por todos los estudiosos, su teoría se ha afirmado al haberse aplicado en estudios posteriores al respecto. En cuanto al concepto de face – mianzi (面子) y lian (脸), en comparativa con el chino, se ha analizado en detalle en el trabajo de Mao (1994), autor que, partiendo de la duda sobre el origen de la noción de face en el modelo brown-levinsoniano, ha llegado a la conclusión de que la noción face tiene su origen en el chino. Partiendo de la síntesis expuesta sobre las diferentes teorías, fundamentada en la revisión de los estudios que se han llevado a cabo sobre la cuestión de la cortesía, podemos afirmar que el contexto, la ideología social, y la cultura en la que estemos son factores indiscutibles que intervienen en la realización de la enunciación, puesto que si queremos desenvolvernos en la comunicación hay que respetar las peculiaridades de cada comunidad de habla. La cortesía verbal, siendo un índice del cumplimiento de las normas de comportamiento social, se ven afectadas a menudo por los mismos factores. En vista de ello, exponemos que dentro de la cortesía verbal, según las distintas modalidades sociales y culturales, se puede distinguir entre una cortesía deferencial y otra estratégica, tipologías correspondientes a la actitud y a la intención respectivamente. Cabe mencionar aquí, aunque de forma breve, la relación que hay entre la actitud y la intención en la enunciación. Generalmente, se considera que estos dos conceptos forman parte uno del otro. Sin embargo, para Boyero (2002: 54), la actitud enunciativa mantiene una estrecha dependencia con la situación comunicativa, mientras que la intención tiene relación con los efectos que han de mantenerse constantes entre las actitudes que operan en el contexto del intercambio comunicativo. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! propio!o!admiración!hacia!otro!teniendo!en!cuenta!la!imagen!del!otro,!estatus!social,!etc.;!2)!denigrarse!a! uno!mismo;!3)!la!demostración!de!un!individuo!de!su!amabilidad,!consideración!y!hospitalidad!hacia!otros;! y!4)!el!comportamiento!de!un!individuo!hacia!otros!en!el!que!se!cumplen!ciertas!normas.! 55!Según!Tsai!(2010:!130),!Gu!(1990)!considera!que!la!cortesía!en!chino!hasta!cierto!punto!es!moralizante,! por!lo!que!es!más!adecuado!tratarla!en!términos!de!máximas.!Sin!embargo,!autores!como!Mao!(1994)!y! LeeFWong!(2000:!19)!no!están!de!acuerdo!con!Gu!por!considerar!limao0como!la!estrategia!utilizada!por! parte!del!hablante!para!lograr!alguna!meta:!“to0the0extent0that0these0norms0are0manipulated0or0exploited0for0 the0attainment0of0noe´s0goal,0they0will0be0considered0strategic0politeness.”! 56!En!el!texto!original:!1)!selfFdenigration,!2)!address,!3)!tact!and!4)!generosity.!
! ! 64! 2.2.1.2. Formas nominales67 A diferencia de las formas pronominales de tratamiento, que constituyen un inventario cerrado y bien definido, las nominales representan un inventario muy amplio y conformado por diferentes subtipos de elementos, razón probable por la que han recibido estas formas menos atención que las pronominales. Sin embargo, como afirma Medina (2002: 1329), un estudio completo sobre el sistema apelativo “de cualquier época tiene que comprender un análisis de las fórmulas nominales y uno de las fórmulas pronominales”. Tabla 2: Las formas nominales de tratamiento en español !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 67!La! paradigma! de! las!formas! nominales! en! español! está! basada! fundamentalmente! en! el! libro! de! He! (2005).! 68!La!categoría!apodo!no!estaba!en!la!clasificación!original!de!Rigatuso!(1987),!fue!añadida!por!He!(2010)! ya! que! ha! tratado! contenidos! al! respecto! en! su! trabajo.! Mientras! que! según! NGLE!(MANUAL),! el! sobrenombre0también!forma!parte!de!los!nombres!propios!de!persona,!así!que!lo!vamos!a!seguir!también!en! nuestro!estudio.! FORMAS NOMINALES Nombre personal Nombre de pila - hipocoristico Juan, Gabriel, María, Silvia, Laura, Juancho, Marita, Gabi… Apellido García, Gutiérrez, Borelli, Petersen, Rossi, Varela… Apodo68 Calvo, Ciego, Cuatro ojos, Dientes de oro, Joroba, Manco… Término de tratamiento De parentesco papá-mamá, pa-ma, hijo-hija, abuelo-abuela, tío-tía… En las relaciones sociales De amistad, cordialidad y afecto Amigo, compañero, querido, tesoro… Generales Sr.-Sra., Don-Doña, caballero, joven, niña… De oficios y profesiones Gobernador, ministro, intendente, doctor, licenciado, profesor… Honoríficos Va. Excelencia, Su Excelencia, Va. Señoría, Su Reverencia…
! ! 65! En los estudios que hemos consultado, la mayoría de los autores han estudiado las formas nominales partiendo de la perspectiva morfológica y descripción sociológica (Rigatuso: 1987; Carricaburo: 1997, Carrasco Santana: 2002; Álvarez: 2005; Pedroviejo: 2006, etc.). Tanto Rigatuso (1987) como Álvarez (2005) han proporcionado una clasificación sobre estas formas y entre las dos se puede observar una alta analogía, aunque con particularidades respectivas. En nuestro trabajo, reproduciremos la de Rigatuso (1987) en la tabla 2 supra. 2.2.1.2.1. Los nombres personales ! - Los nombres de pila Se denomina antropónimos a los nombres de persona. En español están formados por el nombre de pila y la mención del primer apellido de cada uno de los progenitores: nombre de pila + apellido paterno + apellido materno Como los antropónimos forman parte del léxico de la lengua española, están sujetos a las reglas ortográficas al igual que el resto de las palabras. Pese a ello, según el Buen uso del español (RAE 2013: 214), la libertad de los padres españoles al elegir el nombre de pila para sus hijos es muy amplia, pues salvo los nombres tradicionales, pueden escoger también nombres exóticos, nombres de personajes históricos o legendarios, o nombres comunes que reflejan conceptos muy valorados. Además, existen también nombres en español en que la grafía no es única como Jenaro y Genaro, Elena y Helena, en cuyo caso se permite la libertad de elección. Por otro lado, en los nombres de pila puede observarse también la variación dialectal debido a la región donde se habla la lengua, por ejemplo, las palabras que vienen de la fusión de varias palabras o de fragmentos de frase: Yotuel, unión de los pronombres yo, tú y él, o las que vienen de la formación de anagramas de nombres ya existentes: Airam, a partir de María, desconocidos en la lengua peninsular pero no son raros para algunos países hispanohablantes.
! ! 66! Los nombres de pila pueden ser simples, formado por uno solo, o compuestos, suma de varios nombres como por ejemplo: José Antonio, Elena María, etc. Para dirigirse a una persona en español, según Álvarez (2005) y He (2010), se puede utilizar el nombre o el apellido paterno, es decir, el primer apellido. En cuanto a la aplicación concreta, el nombre suele ser el uso de confianza: utilizado entre familiares, amigos y ya conocidos, en tanto el uso del apellido paterno o el nombre más el apellido se extiende más entre personas que no se conocen previamente o distanciadas en el eje jerárquico (He 2010: 76). Sin embargo, hay que tener en cuenta dos reglas protocolarias: normalmente no se emplea como vocativo el segundo apellido de la persona y no se interpela a la mujer solo con el apellido (Álvarez 2005: 38). Constituyen un tipo especial de nombres de pila los hipocorísticos, formas abreviadas que se usan en la lengua familiar o amistosa como designaciones afectivas (NGLE: 219). Muchas veces los cambios de hipocorísticos no se someten a la ortografía así que algunos de ellos pueden resultar arbitrarios a la forma original. Citamos a continuación algunos de los más frecuentes (Álvarez 2005: 39)69: Ali (Alicia) Asun (Asunción) Beli (Isabel) Berto Roberto, (Alberto) Ceci (Cecilia) Charo (Rosario) Dani (Daniel) Elvi (Elvira) Fede (Federico) Fonsi, Fonso (Alfonso) Gabi Gabriel, (Gabriela) Gelo (Ángel) Gonza (Gonzalo) Isa (Isabel) Javi (Javier) Juani Juan, (Juana) Juanma (Juan Manuel) Kike (Enrique) Leni (Elena) Loli, (Lola Dolores) Magda (Magdalena) Marga (Margarita) Monchu (Ramón) Nacho (Ignacio) Nando (Fernando) Paco (Francisco) Patri (Patricia) Pepa, Pepi, Pepita (Josefina) Pepe (José) Pili (Pilar) Tere (Teresa) Toño (Antonio) … Tabla 3: Hipocorísticos comunes en el español !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 69!Véase!también!en!He!(2010:!77).!
! ! 67! - Los apellidos Los apellidos son nombres de una familia que pasan de una generación a otra, en unos casos ya por muchos siglos, y que no se puede cambiar libremente. En España, muchos apellidos son nombres patronímicos, es decir, derivados morfológicamente de los nombres de pila del padre más el sufijo –ez (significa: hijo de): Fernández, de Fernando; Martínez, de Martín; Pérez, de Pero, etc. Como hemos visto anteriormente, igual que los nombres de pila, los apellidos en español también pueden ser compuestos; su origen se debe, según Roberto Faure (2002: XLIII), a que las familias nobles no querían perder ni el apellido de la madre ni el del padre y distinguirse también de otros linajes o familias “ordinarias” con el mismo apellido patronímico. Los apellidos, por lo general, responden a la esfera social, laboral o al simple conocimiento para tratar a las personas con las que se guarda distanciamiento. Así que es frecuente encontrar el empleo del apellido junto con el nombre del cargo, título o profesión de la persona referida, como abogado, director, doctor, o vocativos de respeto como señor o señora (He 2010: 78). - Los sobrenombres o apodos70 Los apodos o motes, son designaciones irónicas, descalificadoras o cariñosas. No lo elige una persona para sí misma, sino alguna persona externa. Generalmente, recuerdan alguna característica típica de la persona que lo recibe (tanto psíquica como física): la Beba, el Bizco, la Chata, el Negro, o, en plural, más propio de España, la Ojos, la Pecas, el Piernas. Sintácticamente hablando, la mayoría de los apodos son derivados de nombres comunes o adjetivos sustantivados, que no tienen designación exclusiva a determinada persona. De modo que, en términos muy generales, la apelación !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 70!Según!la!clasificación!de!NGLE!(manual:!219),!los!apodos!o!motes,!juntos!con!los!seudónimos!y!los!alias,! componen!el!contenido!de!la!categoría!SOBRENOMBRE;!mientras!para!He!(2005:!78),!los!apodos!y!el!resto! son!recursos!igualitarios!para!reemplazar!los!nombres!propios!del!oyente.!
! ! 68! mediante los apodos necesita que ambas partes de la conversación se conozcan – en caso contrario, resultará descortés-. Además suelen utilizarse en contextos no formales y su uso está relacionado con connotaciones de afecto, camaradería, humor, broma, etc. (He 2010: 79). 2.2.1.2.2. Los términos en las relaciones de parentesco El parentesco siempre evoca gran interés para quienes se dedican al estudio sociocultural, ya que advierten su importancia en la dinámica de las relaciones sociales. El término “parentesco” está muy asociado con la noción “familia”. En el Diccionario del Español Actual de M. Seco, O. Andrés y G. Ramos (2011 [1999]), la palabra “familia” significa: “Conjunto de personas que tienen parentesco entre sí”, así “un familiar” es “un pariente”, “ser familiar de alguien” es lo mismo que “tener parentesco con él”. Para Medina López (1992), el “ámbito familiar” es el contexto donde se ofrecen más alternativas expresivas: “en el que los hablantes se sienten con mayor disposición de hacer uso de múltiples recursos y estrategias lingüísticas para dirigirse al interlocutor (como ocurre, por ejemplo, con los términos hipocorísticos entre marido y mujer, novios, los vocativos empleados entre hermanos, etc.)” (1992: 191). En español los nombres que designan el parentesco son básicamente los expuestos a continuación: - padre, madre, compadre, comadre, padrastro, madrastra - abuelo, abuela, tío, tía, suegro, suegra - esposo, esposa, marido, mujer, consuegro, consuegra - hermano, hermana, primo, prima, cuñado, cuñada - hijo, hija sobrino, sobrina, yerno, nuera, nieto, nieta Si extendemos un mapa en donde se muestren las relaciones de parentesco en español y, se le concede a cada nexo un nombre familiar correspondiente, podemos descubrir que estamos ante una categoría léxica teóricamente infinita, puesto que la lista se puede extender verticalmente pasando de los familiares más cercanos hasta
! ! 69! los más lejanos (He 2010: 80). Sin embargo, en el tema que nos ocupa – las formas de tratamiento en función vocativa – los nombres de familiares que se suelen emplear para este uso son limitados: padre, madre, hijo, hija, abuelo, abuela, hermano, primo, cuñada, tío, tía, etc. En primer lugar, cabe decir que es más frecuente usar para padre y madre sus diminutivos: papá, mamá, papi, mami, papita, mamita, papaíto, papacito, pachuchi, mamaíta, etc., mientras que los nombres padre y madre se utilizan poco en la apelación y a veces tienen en su uso connotaciones de carácter ofensivo, irónico o humorístico (Carricaburo 1997: 52; Carrasco 2002: 106). Además, tanto en España como en América se emplean viejo/a, viejito/a, jefe/a, o gordo/a), para llamar de una manera cariñosa a los padres. En cuanto al trato de padre a hijos, hijo e hija se usan sobre todo cuando los destinatarios son hijos niños (Carrasco 2002: 111), aunque el trato a partir de los nombres propios o los hipocorísticos ocupa en este caso un altísimo porcentaje (Alba de Diego y Sánchez Lobato, 1980: 116). Por otra parte, también existe una serie de variantes que originalmente pueden no significar o no solo significar “hijo”: hijo de mi alma, hijo de mi corazón, hijo de mi vida, hijo mío, hija mía, diablillo, gordi, nene, peque, chiqui, pitufo, prenda, etc. En situaciones de enojo los padres también recurren a otras formas para llamar a sus hijos, por ejemplo: burro, criatura, gamberro, ganso, guarro, idiota, mocoso, niño, etc., o en algunos casos incluso al pronombre de distancia: usted. En segundo lugar, los tratos “abuelo” y “abuela”, junto con sus formas diminutivas o abreviadas, se utilizan normalmente y no existen muchas variantes alternativas, pero eso no impide la existencia de otras formas como abus, agüelo, yayo, etc. (Pedroviejo: 2006). Para tratar a los tíos es normal utilizar: tío, tía, tito, tita o se le acompaña con sus nombres propios o hipocorísticos (Alba de Diego y Sánchez Lobato, 1980). Tanto en las relaciones entre novios y amantes como en el matrimonio, el trato que predomina es el uso recíproco del nombre propio (Pedroviejo: 2006). Estos
! ! 70! suelen utilizarse alternando con palabras como (mi) querido/a, alma, amor, cariño, cielo, bonito/a, lindo/a, churri, o desde la perspectiva de sus hijos comunes: papi, mamá, mami, papito, etc. (He: 2010). Entre los miembros de la misma generación como los hermanos, los primos y los cuñados, el nombre propio es el trato más frecuente y preferido entre ellos, y los hipocorísticos, van justamente seguidos. También son muy utilizados los tratamientos afectivos: tata, niño/a, chaval, cari, rubio/a, nene/a, chico/a71, etc., y los ofensivos: enano, tonto, imbécil, etc. Aunque entre las dos relaciones primo/a y cuñado/a no se suele dirigir estos tratos tan sentimentales, sino que recurren más a los nombres propios e hipocorísticos (He 2010: 82). Como conclusión de la relación anterior, y en síntesis, postulamos que los nombres de parentesco siempre son sustituibles por nombres de pila u otras formas nominales para realizar la apelación. Sin embargo, entre otros casos, los nombres como marido/mujer (España), esposo/a (Hispanoamérica) hermano/a, nieto/a, sobrino/a, yerno o nuera no se utilizan con frecuencia en función vocativa. En tanto muchos otros nombres, aparte de su uso dentro del ámbito familiar, son aceptables para las personas externas, es decir, tienen también identidad social, razón por la que los volvemos a tratar en los siguientes apartados. 2.2.1.2.3. El vocativo en las relaciones sociales ! - Los tratamientos afectivos Los tratamientos con carga afectiva son los utilizados normalmente en situaciones no formales y entre los interlocutores ya conocidos, cuya función, aparte de la denotación de las relaciones socialmente prescritas, connotan los sentimientos que guarda el hablante hacia su interlocutor: afecto, cariño, respeto, simpatía, antipatía, enojo, etc. (He 2010: 83). De acuerdo con W. Beinhauer (1968), este tipo !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 71!Con!esta!pareja!nos!referimos!a!los!términos!empleados!afectivamente,!dentro!de!un!ámbito!familiar,! para!apelar!a!los!hermanos!menores.!
! ! 71! de tratamientos son los denominados vocativos expresivos de simpatía y antipatía, es decir, en la mayoría de los casos funcionan como vocativos pero no solamente sirven para llamar y asegurar la atención del oyente. Dentro de estas formas se distinguen: - Expresiones cariñosas o afectuosas: bonito/a, cariño, cielo, cielete, corazón, lucero, monina, preciosa, valiente, campeón, princesa, tesoro, guapo/a, hermoso/a, (mi) vida, mi bien, mi amor, etc. - Expresiones insultantes o injuriosas: animal, asqueroso/a, bruto/a, bestia, burro/a, calamidad, chulo/a, desastre, diablillo/a, gusano, ladrón/a, imbécil, penco/a, salvaje, tonto/a, cobarde, etc. Las palabras del primer grupo emiten afecto haciendo referencia a los aspectos positivos de los interlocutores, mientras que las palabras del segundo grupo se enfocan más en los contenidos peyorativos. Sin embargo, a pesar del matiz grosero que contienen semánticamente las palabras del segundo grupo, hay que averiguar en primera instancia cuál es la intención del hablante cuando las emite, ya que cuando estas formas se utilizan en discursos desplegados bajo un ambiente amistoso, sobre todo entre los interlocutores jóvenes y adolescentes, estas pueden considerarse como recursos enfatizados o jérguicos para transmitir la intimidad y la confianza (He 2010: 84). - Los términos de tratamiento general En relación a este tipo de tratamientos, He (2010: 86) los define como “vocativos a los que se recurre para llamar a personas fuera del ámbito familiar, con quienes los emisores mantienen una distancia social o jerárquica.” Dentro de estos tratamientos están marcados señor, señora, señorita, caballero, don, doña. Exceptuando las dos formas don y doña, que permiten solamente el uso acompañado con otros componentes, el resto pueden ser utilizados tanto aislados como juntos con el nombre propio del interlocutor. En los usos aislados, los tratamientos señor, señora, señorita se utilizan, con sus
! ! 72! peculiaridades respectivas, para apelar a cualquier persona con la que se interacciona por la calle o en ocasiones casuales, cuando el emisor desconoce su nombre o simplemente no ha puesto interés en ello. Además, la palabra Señor es el tratamiento que se utiliza en muchos contextos para dirigirse a Dios y su variante seño es utilizada por los niños pequeños en la guardaría para sus maestras. Asimismo, las expresiones el señor, la señora, la señorita han sido utilizadas tradicionalmente en el servicio doméstico y se emplean en las interacciones comerciales hoy día. Cuando estos tratamientos aparecen antepuestos a otros elementos en las conversaciones, tales como nombres propios (nombres de pila o apellidos), títulos o nombres de profesión, implica la existencia de desigualdad social o jerárquica entre los participantes. Según Álvarez (2005: 43), el uso de la fórmula señor + apellido, es conveniente en las siguientes situaciones comunicativas: a) Para dirigirnos a una persona de avanzada edad. b) Acompañando a los nombres que aluden a la profesión del interpelado: Señor arquitecto, Señor profesor, Señor cura. c) Para dirigirnos a un empleado cuyos servicios se solicitan. d) Para dirigirnos a una persona de la misma o similar posición jerárquica o social a la que no se conoce y con la que no se ha tenido relación anterior. e) Cuando un subordinado interpela a su superior no mucho mayor en edad ni en categoría. f) Cuando un muchacho se dirige al padre de un amigo suyo no excesivamente mayor ni de posición especialmente respetable. En cuanto a don y doña, según Beinhauer (1968), se trata de “una estimación subjetiva de respeto a la vez que de intimidad casi familiar”. Se emplea junto con el nombre de pila, forman así la forma más habitual entre los tratamientos respetuosos, es especialmente usual su aplicación a las personas encargadas de profesiones de alto prestigio como abogado, médico, profesor, altos funcionarios (He 2010: 88). En relación al tratamiento de caballero, para su uso también se requiere una cierta distancia entre los interlocutores. Se suele utilizar en los sectores de servicio. Sin embargo, en todos los estudios que hemos consultado destaca su progresiva caída,
! ! 73! aunque sí es cierto que parece seguir guardando su vitalidad en Andalucía occidental. Por otro lado, cuando el factor de jerarquía no cobra importancia en las conversaciones, los interlocutores recurren a otros recursos léxicos como: abuelo/a, chico/a, hijo/a, joven, muchacho/a, niño/a. De modo que las elecciones dependerá del sexo y la edad de los interlocutores (He 2010: 89). - Los términos de oficios y profesiones Por los términos ocupacionales entendemos las expresiones nominales que denotan una profesión, tales como azafata, camarero/a, cantante, conductor, dependiente/a, enfermero/a, doctor/a, guardia, taxista, etc. Sin embargo, como señala Carrasco (2002: 144 apud He, 2010: 90), en español no es común dirigirse verbalmente al interlocutor por su profesión, excepto cuando entre ambos existen relaciones de dependencia justamente derivadas del oficio designativo, en cuyo caso el modo de dirigirse uno al otro es utilizando los términos ocupacionales; otras veces, la profesión de la persona se convierte en el mote o apodo de la misma (Edeso 2012 : 51). No obstante, una vez que se tiene conocimiento del nombre de las personas con quien se habla, se tiende a llamarles por su nombre propio sin recurrir a estos términos puesto que, según He (2010: 90), los nombres propios son los vocativos o apelativos más neutros en cuanto a matices semánticos72. Existe algunas salvedades, según He (ibíd.), en el caso de doctor, forma que se mantiene entre los médicos. En este sentido, en cuanto a las formas para dirigirse a las monjas o a un cura, normalmente se emplean dos términos de parentesco, hermana para las primeras y padre para el cura (el caso del Papa está excluido). Los tratamientos señor y señora son necesarios cuando nos dirigimos a personas con cargos elevados en la jerarquía profesional, política y religiosa, añadiéndolos delante de los términos del cargo, tales como señor presidente, señora rectora etc. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 72!Véanse!también!en!Allerton!(1996),!Fernández!García!(2000)!y!Blas!Arroyo!(2000).!
! ! 80! Venid al despacho después de la clase. 3b. Lao shi shuo: “tong xue men, wo men yao hao hao xue x!” (老师说:“同 学 们,我们要好好学习啊!”)80 El profesor dice: “chicos, ¡tenemos que estudiar!” En este grupo, el 3a indica el uso de nimen para designar a varios interlocutores, mientras el 3b se trata del uso de la pseudoinclusión81, a saber, la referencia a las segundas personas realizada mediante la inclusión de las primeras personas. En chino hay casos, especialmente en el lenguaje coloquial, en que las oraciones se presentan sin pronombre alguno que haga de sujeto, esto supone una característica relevante de la gramática china (Li y Thompson 1999: 33), a continuación añadimos un ejemplo evidente en la siguiente conversación: 4a. – ∅ zen me la? (∅怎么啦?) ¿Qué te ha pasado? -- ∅ mei shi, ∅ bu yong dan xin. (没事,不用担心。) Estoy bien, no te preocupes. En este diálogo hay tres lugares con omisión “∅” de pronombre personal, la primera es ni en función de objeto; la segunda es wo (“yo”) en función de sujeto, y la tercera otro ni en función de sujeto. El fenómeno de la omisión se debe, según Song (2015: 77), a que el chino es una lengua de tópico preeminente, se presta más atención a la pragmática que a la sintaxis, todo ello implica que se entenderá perfectamente el contenido semántico si el discurso es coherente y la estructura es clara y sencilla. Señalamos además que la ausencia del sujeto o el objeto en un enunciado es marcadamente manifiesta en fórmulas políticas dirigidas a la colectividad y en las que indican la aproximación de alguna festividad, como por ejemplo en zi li geng sheng (自力更生), que significa “tener que / hay que / es necesario practicar la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 80!Ejemplo!sacado!desde!Song!(2015:!74).! 81!Término!tomado!de!He!(2005:!107).!
! ! 81! autosuficiencia”, o en yuan dan (元旦) “celebremos / hoy es / se acerca el Año nuevo” (Ramírez 1999: 146). En cuanto a la posición de las formas pronominales, hay que tener en cuenta que en el chino moderno las reglas sintácticas que condicionan el orden de las palabras en la oración son bastante estrictas y elaboradas. Según Song (2015: 79), las palabras en chino no cuentan con marcas morfológicas para mostrar su papel sintáctico por lo que el orden de las mismas es muy significativo. Por ello, en los casos de tratamientos las formas pronominales están normalmente antepuestas al predicado, como por ejemplo: 5a. Ni bie ting xian hua. (你别听闲话。) No escuche los cotilleos. 5b. Nin gui xing? (您贵姓?) ¿Podría, por favor, decirme su nombre? 5c. Ni men ren wei zhe shu zen me yang? (你们认为这书怎么样?) ¿Qué opináis sobre este libro? Sin embargo, a veces se permiten salvedades y se pueden colocar los tratamientos pronominales al final de la oración --- normalmente se tratan de interrogantes coloquiales. De forma que enfatizan en cierto modo el tono de la oración: 6a. ¿Gan ma a ni? (干嘛啊你?) ¿Qué haces tú? o ¿Qué quieres tú? 6b. ¿Qu na´r a nin? (去哪啊您?) ¿A dónde va usted? 2.2.2.2. Formas nominales Como hemos mencionado antes, el concepto de 辈分 bei fen82 está presente en todos los aspectos de la vida de los chinos y también afecta íntimamente a las hablas !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 82!Con!beifen!se!hace!referencia!a!la!estructura!jerárquica!en!la!que!se!basa!la!cultura!china,!sobre!todo!en! el!ámbito!familiar.! ! !
! ! 82! cotidianas de la población. Por ello, los tratamientos nominales, son una parte muy representativa de la cultura china, y supone el campo donde mejor se observa el concepto bei fen en la lengua. Por tanto, ha sido objeto de investigación en numerosos estudios (Blum: 1997; Chao: 1956, 1976; Chen: 1999; Tian: 1998; Yang: 2004; He: 2010, etc.). Aquí continuamos con la clasificación de Tian (1998), y la reproducimos mediante la siguiente tabla: Las formas nominales de tratamiento en chino Nombres de persona Apellido 赵Zhao, 钱Qian, 孙Sun, 李Li… Nombre Muy personalizado. Apodo 四眼钢牙妹 si yan gang ya mei.. Términos de parentesco Basado en la relación de parentesco 爸爸 papa,妈妈 mama,爷爷 yeye,奶奶 nainai,外公 waigong,外婆 waipo.. Basado en el desplazamiento de tono83 爸爸 papa,妈妈 mama,爷爷 yeye,奶奶 nainai ,孩子他 爸hai zi ta ba, 孩子他奶奶 hai zi ta nainai.. Términos de tratamiento en las relaciones sociales De afecto 一陶 yitao,陶陶 taotao,陶儿 tao´r,小陶 xiaotao.. De oficios y profesiones 医生 yisheng,教练 jiaolian, 局长 juzhang, 处长 chuzhang, 老师 laoshi… De respeto 老徐 laoxu,徐老 xulao,老徐同志 laoxu tongzhi, 先生 xiansheng, 老师 laoshi Generales84 同志 tongzhi,师傅 shifu,老板 laoban… De parentesco ficticio85 爷爷 yeye,奶奶 nainai, 叔叔 shushu, 阿姨 ayi, 大哥 dage,大姐 dajie, 大妹子 dameizi Tabla 5: Formas nominales de tratamiento en chino !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 83!Nos!referimos!a!los!tratamientos!de!parentesco!que!utilizamos!sustituyendo!“la!voz”!que!emplean!otros! familiares,! por! ejemplo! la! mayoría! de! padres! utilizan! las! formas! que! emplean!sus! hijos! para! dirigirse! afectivamente!a!sus!abuelos:!Abuela,0Yaya.0 84!En!la!clasificación!de!Tian!(1998)!no!estaba!la!subcategoría!general,!ha!sido!adaptación!nuestra,!ya!que! en! el! original! eran! otras! dos! subcategorías! independientes:! términos0 basados0 en0 la0 relación0 y! términos0 basados0 en0 actividades0 sociales,! los! cuales,! según! nuestra! opinión! están! incluidos! dentro! de! términos0 generales.0 85!Traducción!sustituible!por!términos!de!parentesco!de!imitación!o!simulado,!como!explicaremos!en!su! debido!apartado.!
! ! 83! 2.2.2.2.1. Los nombres personales86 Generalmente, los nombres personales chinos están compuestos por dos partes – el apellido y el nombre. Debido a las características de la fonética y morfología de la lengua china, el límite entre las dos partes está muy marcado – aunque no existe ni pausa ni signo de separación entre ellos. - Los apellidos Los apellidos chinos, según el número de caracteres que los componen, se pueden dividir en cinco tipos: apellido de carácter único, de dos caracteres, de tres, de cuatro y de cinco; siendo el primer tipo el de uso más frecuente. Según Tian (1998: 324), los apellidos más usuales en chino son Wang, Zhang, Li, Liu, Chen, Zhao, Zhou, Yang, Sun, Xu, Huang, Gao, Lin, He, entre muchos otros. Mientras en el caso de los apellidos compuestos por dos caracteres, entre los que existieron, hoy en día solo perviven unos pocos: Si Ma, Huang Pu, Gong Sun, Hu Yan, Ou Yang, Yu Chi, Xi Men, etc. En cuanto a los apellidos de tres, de cuatro o de cinco caracteres, dado que son muy poco comunes, no los vamos a tratar en el presente trabajo. Cabe mencionar la recopilación de los apellidos 《Bai Jia Xing 》 (《百家姓》) de la dinastía Song del Norte (960-1127 d. C.), en la cual se compilan en total cuatrocientos sesenta y ocho apellidos. Es la obra más famosa y que más repercusión ha logrado en este ámbito, se caracteriza por estar escrita en verso, por lo que tanto mayores como pequeños pueden aprenderlos fácilmente cantando. Pese al prestigio de la obra, su recopilación es limitada, no abarcaba la gran mayoría de apellidos existentes en la época. Según Tian (1998: 327), los apellidos que aparecieron inscritos en los documentales históricos son 6363, entre ellos, 3730 son apellido único, 2633 apellidos compuestos de dos caracteres, 146 de tres, 7 de cuatro y 5 de cinco. A día de hoy, los apellidos que siguen siendo utilizados de la etnia Han son !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 86!Con!los0nombres0personales0que!aparecen!en!todo!el!apartado,!nos!referimos!a!los!nombres!utilizados!por! el!grupo!étnico!de!los!han,!lo!cual!constituyen!casi!el!92%!de!China!continental,!98%!en!Taiwán,!75%!en! Singapur!y!aproximadamente!el!20%!de!la!población!mundial.!Es!el!grupo!más!numeroso!del!mundo.!Las! otras!etnias!minoritarias,!aunque!algunas!de!ellas!guardan!también!su!nombre!prescrito!según!su!propia! lengua!o!dialecto,!eligen!el!nombre!al!estilo!Han.!
! ! 84! aproximadamente 3100 en total, entre ellos, 2950 de apellido único y 150 compuestos. Sin embargo, los más conocidos son los que están inscritos en 《Bai Jia Xing 》 (《百 家姓》), pero no presentan la misma extensión de uso. En la antigua China, los apellidos se seleccionaban en base a unas razones. A continuación relacionamos las principales y damos algunos ejemplos de los apellidos más usuales, y cuyo uso sigue perviviendo a día de hoy87: (1) se apellidaban con el nombre del clan o de sus antepasados: Xia (夏), Yin (殷), Zhou (周), Wen (文), etc.; (2) con el topónimo o el nombre del país: Qi (齐), Lu(鲁), Jin(晋), Qin (秦), etc88.; (3) con el nombre de la ocupación o título de funcionario: Sima (司马), Shang (商), Tao (陶), Tu (屠), Wu (巫), Shi (施), etc.89; (4) se apellidaban con el nombre de animales o plantas: Niu (牛), Ma (马), Long (龙), Xiong (熊), etc90., (5) con números: Wu (吴), Lu (陆), Wan (万), Ding (丁), etc91., y (6) con préstamos lingüísticos: Zhangsun (长 孙), Helan (贺兰), Huyan (呼延), etc92. Cabe mencionar a este respecto un dato curioso, los apellidos chinos en su mayoría son herencia del apellido paterno, ya desde la Antigüedad y en la actualidad. Mientras que, a diferencia de lo que ocurre en los casos occidentales, casi no se encuentran rasgos del apellido materno en la composición de los nombres. Sin embargo, debido a la creciente demanda relacionada con la idea de “derecho igualitario” entre sexos en los últimos años, se está imponiendo el uso de ambos apellidos para el nombre del bebé. A diferencia de lo que ocurre en español, los apellidos en chino no se emplean solo para dirigirse al interlocutor, cuyo uso se limita; sino que en la mayoría de los casos aparecen en estructuras compuestas como Apellido + Señor/ra/rita: Zhang !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 87!La!mayoría!de!los!ejemplos!los!hemos!sacado!de!Tian!(1998:!329).! 88!秦qin!hace!referencia!a!la! dinastía!Qin,!gobernada! en!China!antigua!desde!221! a.C.!al!207!a.C.,!es!la! primera!dinastía!que!unificó!toda!China.! 89!商0shang!es!la!abreviatura!de!comerciante!o!de!comercio;0mientras!que!con!el! 陶tao!se!entenderá!que!la! ascendencia!de!la!persona!que!lleva!este!carácter!en!su!apellido!habrá!de!ser!un!artesano!de!cerámica.! 90!牛0niu!significa!vacuno,!el 马!ma!significa!caballo,!el!龙!long!significa!dragón0y!el! 熊!significa!oso/a,! respectivamente.! ! 91!En!el!caso!de! 陆lu,!se!trata!del!número!escrito!en!el!carácter!chino!tradicional!seis;0y! 万wan!significa! diez0mil.! 92!Aquí! los! tres! apellidos! expuestos! eran! denominaciones! procedentes! de! la! traducción! fonética! de! las! minorías!étnicas!en!la!Antigua!China.! ! !
! ! 85! xiansheng (Señor Zhang), Li xiaojie (Señorita Li), etc.; o Apellido + Nombre de título: Feng laoshi (Profesor/ra Feng), Wang xiaozhang (rector/ra Wang), etc.; o Apellido + Términos de parentesco93: Liu laolao (abuela Liu), Sun shushu (tío sun); o Prefijo + Apellido94: Xiao Zhang (joven Zhang), Lao Wu (viejo Wu). Ha de tenerse en cuenta, que las dos primeras estructuras se emplean sobre todo en ocasiones más formales, mientras que los últimos dos grupos son respetivamente más informales, sobre todo el último. - Los nombres de pila Los nombres en chino suelen posponerse a los apellidos, y están divididos -- según los números de caracteres –en nombres simples y nombres de doble carácter-. Sin embargo, en los últimos años ha surgido la tendencia de ostentar en el nombre más de dos caracteres, cuando el apellido contiene un único carácter. Por otro lado, al igual que sucede en español, los chinos disfrutan de total libertad para elegir los nombres de sus hijos. Los llamados nombres simples (de un solo carácter), más comunes son un carácter o Hanzi (los subrayados son nombres): 李丨白 杜丨甫 孙丨权 欧阳丨修 司马丨迁 Mientras, los nombres de doble carácter son: Por último, las nuevas tendencias: Resulta una tarea fácil diferenciar los apellidos de los nombres cuando ambas !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 93!Normalmente,! los! tratamientos! formados! por! esta! estructura! pertenecen! a! términos0 de0 parentesco0 ficticio,!es!decir,!los!destinatarios!no!son!realmente!familiares!del!hablante!pero!se!emplean!para!lograr!un! acercamiento!afectivo!entre!los!interlocutores.! 94!El!mismo!prefijo!Lao0puede!utilizarse!como!sufijo!también,!se!pone!detrás!del!apellido!para!mostrar! respeto.! ! 王丨实甫 罗丨贯中 李丨清照 欧阳丨奋强 尉迟丨琳嘉 闫丨林晟泽 沈丨弋嘉睿 钟丨灵毓秀
! ! 86! partes están compuestas de doble carácter, como por ejemplo: 欧阳奋强 (Ouyang Fenqiang) o 尉迟琳嘉 (Yuchi Linjia); sin embargo, en los casos donde el apellido es de tipo compuesto y el nombre presenta un solo carácter, son difíciles de distinguir, incluso para los mismos chinos. Por tanto, para poder dirigirnos adecuadamente al interlocutor, cuyo nombre podría ser 宗政义 (Zong Zhengyi o Zongzheng Yi), tenemos que ser cautos, puesto que en este caso, el apellido puede considerarse como apellido tipo carácter único, o también como apellido tipo compuesto. En el primer caso, Zong es el apellido y Zhengyi el nombre; mientras que en el segundo, Zongzheng, es el apellido, y Yi, es el nombre. No existen realmente reglas o pautas ortográficas en cuanto a la selección de caracteres que componen los nombres, los chinos pueden elegir prácticamente cualquier carácter que les guste. Sin embargo, según Huang (2008), si una familia tiene varios hijos el lugar que ocupa cada uno entre todos los hermanos sí afecta a la selección de sus nombres. Por ejemplo, si tres hermanas se llaman 香梅 Xiangmei, 香兰 Xianglan y 香菊 Xiangju, se sobrentiende inmediatamente el orden que ocupa cada hija en la familia ya que exceptuando el carácter 香 xiang que tienen en común, los caracteres 梅、兰、菊 tienen un orden propio en sí mismos95. Además de esto se usan los números para distinguir según la edad a los consanguíneos del mismo grado, tales como 大林 Dalin, 二林 Erlin, 大宝 Dabao, 二宝 Erbao, etc., recursos con que indican claramente el lugar que ocupa cada hijo en su propia familia. Asimismo, en el habla cotidiana los nombres siempre se pueden utilizar solo para dirigirnos a nuestro interlocutor, uso frecuentemente detectado en las conversaciones elaboradas por los conocidos, amigos, o bien entre relaciones asimétricas en relación a la estructuras jerárquicas como los zhang bei 长辈(de generación mayor) dirigen a su wan bei (晚辈) (de generación menor), para mostrar así una proximidad psíquica y afectiva, tanto dentro como fuera del contexto familiar. A veces, se emplean !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 95!En!chino!existe!un!proverbio!que! dice!así:! 梅兰竹菊!mei0lan0zhu0ju,!el!cual! hace! referencia!a! cuatro! plantas!muy!admiradas!en!la!cultura!china!por!las!propiedades!que!se!le!atribuyen!a!cada!una:! 梅0mei!(flor! de!ciruela!china)!–!firmeza;! 兰0lan!(la!orquídea)Ftranquilidad;! 竹0zhu!(el!bambú)Fhonradez;!y! 菊0ju!(el! crisantemo)Fmodestia.!Conocidos!también!en!el!ámbito!del!arte!chino!como!los0cuatro0nombres!o!cuatro0 caballeros.!Dado! que! es! un! proverbio,! el! orden! de! los! caracteres! es! constante,! de! modo! que! el! primer! carácter!se!le!otorga!a!la!hija!mayor,!el!segundo!carácter!a!la!segunda!hija,!y!así!sucesivamente.!
! ! 87! estrategias para que el nombre semánticamente exprese más familiaridad e intimidad cuando se utiliza solo. Para mayor claridad tomemos el nombre Gong Xinliang (巩新 亮) y veamos algunos ejemplos: 1) Prefijo + Nombre96: Xiao Liang (pequeña Liang), Lao Liang (viejo Liang), A Liang (joven Liang), etc.; 2) Sufijo (Er) + Nombre: Liang Er (pequeño Liang); 3) Duplicidad del ultimo carácter del nombre: Liang Liang (pequeño Liang). Además de su uso aislado, caben también las siguientes posibles combinaciones: 1) Término de Afecto + Nombre: Qin ai de Xinliang (querida Xinliang); 2) Nombre + Términos de parentesco: Liang yi (tía Liang) o Xinliang a yi (tía Xinliang); 3) Nombre + Algunos términos opcionales: Xinliang laoshi (profesora Xinliang); 4) Nombre + Algunos términos de relación: Xinliang tongxue (compañera del aula Xinliang). - Los apodos y los “nombres de leche” Igual que en español, los apodos en chino son los sobrenombres que se dan a las personas basados en su personalidad, aspecto físico o incluso su historia anecdótica (De Klerk y Bosch, 1999:1). Una gran parte de los apodos en chino, como sucede en español, viene de nombres comunes o adjetivos sustantivados, por lo que son usos, por así decirlo, bastante diversos y personalizados. Por ejemplo, es común que los niños se apoden entre ellos a través de recursos metonímicos 四眼钢牙妹 [si yan gang ya mei] (chica “cuatro ojos” y “dientes de acero”). Para usar apodos en una conversación, hay que tener en cuenta que ambos participantes tienen que ser conocidos y mantener además buena relación, si no se utilizan en este contexto, resulta malsonante y descortés. En relación con esta categoría, señalaremos un fenómeno característico en China, y que traemos a colación por resultar desconocido pero interesante en este campo. Se trata del “nombre de leche”97. Tradicionalmente en China se daba nombre a los recién nacidos cien días después de su nacimiento, es justamente por esta razón por lo que !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 96!En!todos!los!ejemplos!que!exponemos!aquí,!normalmente!se!elige!el!último!carácter,!no!importa!que!el! nombre!sea!de!carácter!único!o!doble!carácter.! 97!Traducción!nuestra,!traducida!desde!el!término!inglés!“milk0name”,!guarda!cierta!analogía!con!el!término! “nombre!diminutivo”!en!español.!
! ! 88! las leyes modernas otorgan un mes a los padres antes de que el bebé esté registrado oficialmente. En este periodo de tiempo los chinos suelen utilizar para llamar a sus hijos ru ming (乳名) – son prácticamente nombres diminutivos o afectuosos. A medida que el niño crece, el “nombre de leche” puede ser abandonado pero en la mayoría de los casos se mantienen y continúa utilizándose como una forma de apodo familiar. En relación a la selección de ru ming, existe en muchas partes de China la costumbre supersticiosa de elegir un nombre repugnante e inarmónico, con el fin de alejar los malos espíritus que quisieran hacer daño al niño. 2.2.2.2.2. Los términos utilizados en las relaciones de parentesco ! China es un país que da gran importancia a las relaciones de parentesco, dado que es una sociedad colectiva (Gu: 1990, Mao: 1994, Zhou: 1995, He: 2010), según el modelo de Morgan (1871), el sistema de parentesco chino pertenece al tipo sudanés que sí establece una distinción enorme entre parientes patrilineales o matrilineales, razón por la que existe en el chino más vocabularios que en español para expresar las relaciones familiares. Por ejemplo, una palabra como “hermano” o “hermana” no encuentra la equivalencia en chino ya que es indispensable especificar si es mayor o menor que el hablante; o con la palabra “tío” se interpretarán varios sentidos como 叔叔 shushu (hermano menor de padre), 伯伯 bobo (hermano mayor de padre), 舅舅 jiujiu (hermano de madre), 姑父 gufu (marido de la hermana del padre), 姨父 yifu (marido de hermana de madre), y 叔叔 shushu (hermano menor del padre, o un amigo o conocido que tiene la misma o menos edad que el padre), etc. Además, aparte de la complejidad que ostentan los términos de parentesco basados en los lazos familiares, es decir, los términos comunes, existen otros usos que sorprenden a la sociedad occidental como los términos de parentesco basado en el tono de otros familiares y los términos de parentesco ficticio. Son fenómenos muy típicos en chino teniendo en cuenta las correlaciones personales existentes en este país.
! ! 89! - Términos basado en las relaciones de parentesco En China las relaciones de parentesco están divididas de forma muy detallada, peculiaridad por la que engendra y enriquece de modo decisivo el sistema de términos de parentesco en la propia lengua. Como ocurre en español, y sucederá en gran parte de las otras lenguas, es una tarea inabarcable contar los términos para todos los parientes teniendo en cuenta cada nudo existente entre las relaciones de parentesco, es decir, las diferentes generaciones. Sin embargo, si nos ubicamos a partir de la posición del Ego, las relaciones son mucho más claras y ostensibles, pues nos ceñimos a dos generaciones anteriores y dos generaciones posteriores, incluyendo las relaciones paralelas y las generadas por el matrimonio y las leyes, lo cual lo vamos a mostrar en el siguiente gráfico arbóreo: Figura 4: Sistema terminológico de parentesco en chino Sin caer en la exageración, las formas expuestas de tratamientos en relación al parentesco representan solo una gota del océano de todos los términos existentes, ya que, por un lado, el sistema de parentesco en sí mismo contiene características muy descriptivas y detalladas, y se considera uno de los sistemas más complicados de los
! ! 96! cuarenta años (Yang 2004: 84). De hecho, su uso se ha intensificado en todos los aspectos de la vida e incluso hoy en día sigue perviviendo en algunas formas (Guo: 1999; Ding: 2001; Yang: 2004; Zhu: 2004; Zheng: 2005, etc.). Para un estudio más sistemático e ilustrativo sobre 同志 tong zhi, los autores Scotton y Zhu (1983), recogiendo los principales usos de este vocativo, han analizado cómo expresaban los chinos en aquella época las diversas relaciones sociales empleando este apelativo y sus combinaciones con otros elementos. Sin embargo, parece que es algo constitutivo de la naturaleza de los tratamientos ser empleados durante un corto periodo de tiempo, ya que los cambios en el espacio y en el tiempo son considerables (Lorenzo y Ortega 2014: 261-273). A medida que se produjeron los nuevos cambios sociales surgieron nuevas demandas entre las relaciones interpersonales, así, como consecuencia, aparecieron respectivamente tratamientos como 师傅 [shi fu] ´maestro´, 老板 lao ban ´gerente´, 朋友 peng you ´amigo´, 老师 lao shi ´profesor/maestro´ (Scotton y Zhu 1984: 337). Por otro lado, los tratamientos 先生 xian sheng (señor), 女士 nü shi (señora) y 小姐 xiao jie (señorita) surgieron de nuevo aprovechando esta oportunidad. No obstante, ninguno de ellos ha logrado un dominio completo como el tratamiento 同志 tong zhi en su época de esplendor. Hoy en día, aún no han aparecido indicios de que se vayan a unificar los tratamientos generales en chino, sin embargo, a medida que la vida basada en las redes sociales se expande, los jóvenes y adolescentes prefieren utilizar los tratamientos surgidos a través de las conversaciones en medios de internet en su comunicación cotidiana, como 亲qin (tío/a)100, 帅哥 shuai ge (guapo, galán), 美女 mei nü (guapa, hermosa), 妹子 mei zi (“joven hermana”; chica), 小哥 xiao ge (“joven hermano”; chico), 女神 nü shen (“diosa”; máquina; ídola; “Musa”), 男神 nan shen (“dios”; máquina; ídolo), etc. Curiosamente, a diferencia de los tratamientos utilizados en las generaciones pasadas, la mayoría de estos vocativos marcan en !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 100!Hay!que!advertirse!aquí,!que!la!traducción!al!español!del!término! 亲qin!en!chino!no!es!muy!exacta,!ya! que,! por! una! parte,! el! 亲qin!en! chino! se! puede! utilizar! tanto! entre! amigos! o! conocidos! como! entre! desconocidos,!pero!el!tío/a!es!rara!vez!utilizado!entre!desconocidos;!por!otra,!el!uso!del! 亲qin0en!chino! significa!siempre!una!intención!amistosa!emitida!por!parte!del!hablante,!sin!embargo,!el!tío/a!en!español! contiene!a!veces!maticos!jocosos.!
! ! 97! mayor grado la diferencia del sexo, y atenúan los matices semánticos que denotan los rasgos personales. - Los tratamientos de parentesco ficticio Este tipo de tratamiento consiste en un fenómeno lingüístico que tiene mucho que ver con la cultura y costumbre folklórica china, es muy típico y amplio en las hablas cotidianas (Chen: 1999; Ding 2001: 73; Cao 2003: 40; Cao 2005: 64, etc.). Se trata del uso de los mismos términos de parentesco101 pero con designación a las personas que no son miembros familiares, con el fin de disminuir la distancia entre los interlocutores y mostrar también la cortesía. El secreto para diferenciar estos tratamientos de los tratamientos de parentesco está en la palabra “ficticio”. Con el atributo “parentesco ficticio” entenderemos que las personas que reciben tales tratamientos no son parientes nuestros, así se sobrentiende que el contexto donde se llevan a cabo las conversaciones tampoco está dentro del ámbito familiar, sino social. Imaginemos la siguiente situación: dos personas se encuentran en un tren en China, así se conocen y empiezan a charlar: - A: Por cierto, ¿cómo te llamas? B: Mi apellido es Liu, soy de (año) mono, de (año) 68.. A: Ay, ¡qué coincidencia! Justamente tengo un año menos que tú, soy de (año) 69, así que te trataré “Liu ge (hermano mayor Liu)”, ¡jaja! B: Jaja, de acuerdo, (le presenta a A su mujer), esta es tu sao zi (cuñada mayor patrilineal). A: Ay, ¡hola Sao zi! Asimismo, cuando ingresamos como estudiante en la universidad, en el acto de bienvenida puede surgir la siguiente situación: - “A: Eres nueva en el primer año de la facultad de filología, ¿verdad? !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 101!Realmente!los!tratamientos!de!parentesco!que!se!utilizan!bajo!esta!categoría!son!los!que!pertenecen!a! la!línea!paterna,!mientras!los!matrilineales!no!son!muy!utilizados!por!la!consideración!de!que!los!parientes! maternos!son!miembros!“forasteros”!de!la!familia.! ! !
! ! 98! B: Sí, acabo de llegar hoy mismo y no conozco todavía la universidad ni a la gente. A: Jaja, no te preocupes, xiao shi mei (hermana menor del estudio), yo soy tu “shi ge” (hermano mayor del estudio), mi nombre es XXX, vivo en el alojamiento estudiantil 5, y mi webchat es XXX, agrégame y llámame cuando lo necesitas. B: ¡Muchas gracias, shi ge (hermano mayor en el estudio)!, ¡eres tan amable!” Estos diálogos puede aparecer en cualquier momento en la vida social de los chinos, lo de tratar a la gente con tratamiento de parentesco aunque no sea miembro familiar es algo muy habitual, sin embargo, puede que resulte absurdo para las personas que no conozcan el código. En cuanto a la aplicación concreta, hay que dividir tres tipos, uno es la apelación mediante los mismos términos de parentesco, sin cambiar nada y el segundo, la apelación mediante la combinación de nombres personales y los términos de parentesco; por último, la apelación con los prefijos 小xiao (pequeño/a), 大da (grande), 老lao (anciano/a). Veamos algunos ejemplos de cada tipo: - Apelación con los mismo términos de parentesco: este uso no exige un conocimiento previo, ni una relación muy íntima, simplemente teniendo en cuenta la edad y el sexo, es aplicable en todas las generaciones, siendo la dirección jerárquica frecuente de Wan bei (ME) a Zhang bei (MA). - Apelación con estructura “nombres personales + términos de parentesco”: normalmente, para el funcionamiento de este tipo se necesita un conocimiento previo, además de compartir ambos interlocutores una relación bastante íntima. Se puede utilizar el nombre completo, o bien el apellido o el nombre solo: 邓小 平爷爷 Deng Xiaoping yeye (abuelo Deng Xiaoping) o 邓爷爷 Deng yeye (abuelo Deng) o 小平爷爷 Xiaoping yeye (abuelo Xiaoping). Utilizan la misma dirección jerárquica de Wan bei (ME) a Zhang bei (MA). - Apelación con estructura “prefijos + términos de parentesco”: utilizando los prefijos小xiao (pequeño/a), 大da (grande), 老lao (anciano/a) con los términos de parentesco, igual que el primer tipo, este es el uso que puede utilizarse entre los desconocidos, no exige interacción previa. Sin embargo, hay que tener en cuenta, el tratamiento formado con el prefijo 小xiao (pequeño/a) que es dirigido
! ! 99! normalmente desde Zhang bei (MA) a Wan bei (ME) o entre la misma generación. !
! ! 100!
! ! 101! Capítulo 3 La variable sexo en los estudios sociolingüísticos ! ! ! 3.1. Lengua, sociedad y cultura ! El lenguaje es la herramienta más importante que utilizamos los seres humanos para comunicarnos. Y la comunicación se define, en un sentido amplio, como el acto de transmitir intencionadamente la información mediante un sistema establecido y compartido socialmente de signos. Entendemos las lenguas como sistemas de signos creados y consolidados desde la Antigüedad por comunidades sociales determinadas, cuya función reside en establecer relaciones entre las personas, la comunicación del pensamiento individual y la interacción humana a un nivel más profundo. Es fundamental tener en cuenta que la lengua, tanto oral como escrita, engloba además, como sabemos, los gestos o elementos paralingüísticos (el tono, la intensidad, la tos, el llanto, la risa, etc.). La construcción de una comunicación ideal supone la cooperación perfecta entre el emisor y el receptor, o hablante y oyente, desde una concepción sencilla. Utilizando el esquema de la Teoría de la Información -conocida también como Teoría matemática de la comunicación-, fundada por Shannon y Weaver (1964), describimos la comunicación humana mediante el siguiente gráfico: Figura 5: Esquema de la Teoría matemática de la comunicación El modelo representado es bastante sencillo e ideal, ya que este proceso se lleva a Canal (channel) Ruido (noise) Transmisor (source) Receptor (receiver)
! ! 102! cabo simplemente por un solo agente, es decir, un solo transmisor y, como corresponde, un solo receptor. Cabe advertir, aunque las comunicaciones realizadas en la vida real son mucho más complejas, que este esquema sigue mostrando su vigor en revelar el proceso básico de la comunicación. Una comunicación verbal ideal requiere, además, que no intervenga el factor “ruido” 102 , de modo que las informaciones lleguen al receptor sin sufrir modificaciones de ningún tipo. Sin embargo, la realidad es que es inevitable que todos los sistemas de comunicación reciban interferencias cuando se ponen en funcionamiento, y la información sea vulnerable de sufrir cambios antes de llegar a su destino. El término “ruido” no alude a los sonidos articulados que se transmiten físicamente, el código -en terminología de Jakobson (1963)-, sino a todos los factores que afectan al proceso de la comunicación, tales como la competencia comunicativa, la elección de los elementos lingüísticos y, por supuesto, las normas sociales. Todos los fenómenos lingüísticos concretos son actos individuales pero están siempre condicionados y determinados por la sociedad. En el sentido más abstracto, la sociedad puede definirse como “organismo agrupado por cualquier conjunto de personas” (Xu, Tao y Xie 2004: 9). A este respecto, los interlocutores que aparecen en cualquier acto de habla forman también una pequeña “sociedad”. Es decir, los individuos o hablantes no pertenecen a una sola “sociedad” (o comunidad) sino a varias y los límites de las sociedades o comunidades son esencialmente convencionales: podemos considerar comunidades que abarquen una familia, un barrio, una ciudad, una región, etc.; y, desde otro punto de vista, comunidades correspondientes a los distintos estratos sociales y culturales. La comunicación no es una actividad individual, pues siempre está inserta en contextos sociales. A este respecto creemos oportuno revisar el concepto de sociedad frente al de nación, pues desde un punto de vista histórico, las sociedades son formas de organización social desarrolladas orgánicamente, mientras las naciones son conjuntos desarrollados históricamente y están compuestas de grupos claramente !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 102!Con! el! término!“ruido”! hacemos! referencia! a! la! quinta! acepción! del! DLE:0 m.! Ling.!En! semiología,! interferencia!que!afecta!a!un!proceso!de!comunicación.! !
! ! 103! diferenciados y contienen, además, minorías menos integradas (Hofstede 1999: 44). Sin embargo, en lo que atañe a las lenguas, especialmente a las “lenguas históricas”, sociedad se identifica a menudo con nación, ya que todo hablante es consciente de que sus actos lingüísticos pertenecen a un mismo sistema nacional, aunque hable su propio dialecto local (Coseriu 1986: 52). Los primeros lingüistas pusieron el énfasis de sus investigaciones en los discursos lingüísticos de cada individuo, o sostenían la idea de que el lenguaje es simplemente el producto del proceso psicológico de los seres humanos. Es cierto que cuando una persona habla consigo misma coinciden emisor y receptor en un acto de habla, sin embargo se trata de un fenómeno comunicativo atípico, ya que las exposiciones verbales se producen para generar una intervención comunicativa compartida. Asimismo, al hablar de la relación lengua-pensamiento se han postulado ideas que sintetizamos en una imagen expresiva que define el lenguaje como la “capa exterior” o bien “cara visible” del pensamiento pues, ciertamente, se emplea muchas veces la lengua como proceso de meditación; en este sentido, el acto de recurrir a las lenguas para pensar se ha descrito como proceso de auto-conversación. Estamos de acuerdo con esta afirmación parcialmente, ya que no es un hecho determinante que consigne el lenguaje como un organismo independiente de la sociedad. Justamente al contrario, el hecho de que los seres humanos utilicemos las lenguas como herramienta para pensar y meditar está íntimamente relacionado con las propiedades sociales de nuestra vida. Por consiguiente, el sistema semántico en que se apoyan las nociones abstractas es exactamente la presentación de la ideología social como se refleja en las palabras “libertad”, “democracia”, “felicidad”, etc., presentes en sociedades diferentes que añaden a estas nociones matices de índole cultural. Por otro lado, a pesar de que el lenguaje es un instrumento básico para concretar y exteriorizar nuestro pensamiento, las lenguas están inevitablemente condicionadas por el pensamiento, es decir, existe un proceso cognitivo recíproco. Cualquier lengua natural, sea una lengua oficial o minoritaria, es el fruto de todas las etapas culturales e históricas de una nación o comunidad lingüística determinada, cuyo sistema semántico se ha ido configurando poco a poco a través de las experiencias y prácticas realizadas en la vida cotidiana de los ciudadanos. Por un lado, la lengua responde a
! ! 104! las necesidades de comunicación, y por otro, está limitada por la cosmovisión y los hechos acaecidos a dicha nación. Esta noción se ha denominado “relativismo lingüístico”, conocida también como la hipótesis de Sapir-Whorf, cuya esencia es que las personas aprehenden la realidad de acuerdo con lo establecido por sus respectivas lenguas maternas. Es decir, las lenguas maternas trasmiten la cosmovisión de una sociedad, por ello cada nación concibe el mundo de forma diferente a aquellos que hablan otras lenguas (Casasanto, 2008: 64). Aunque ahora hay cada vez menos partidarios de esta hipótesis -las lenguas como condicionantes del “modo de pensamiento”-, muchos autores siguen defendiendo la idea de que las lenguas tienen un papel mayor en nuestra percepción del mundo. Debemos advertir, sin embargo, que el aprendizaje de una segunda lengua afecta, en un sentido amplio, a esta cosmovisión; puesto que se reestructura parcialmente la forma de entender el lenguaje, el pensamiento y asimismo la realidad. En este sentido, hay autores que aducen que estos dos procesos (la adquisición de la lengua y la configuración cognitiva) se relacionan pero no tienen por qué coincidir. Una de las diferencias más importante entre los dos procesos consiste en que el pensamiento es individual, mientras que la lengua es siempre social. Siguiendo el hilo de las ideas anteriores nos parece adecuado citar a algunos de los autores que defienden la interrelación entre las dos posturas expuestas anteriormente. Señala Romaine (1996: 42): “la lengua nos ayuda a dar sentido al mundo. Al clasificar las cosas les damos una estructura, y el lenguaje nos ayuda a construir el modelo”. A este respecto postulan López y Encabo (1999: 99): “la persona, al ir aprendiendo el lenguaje, va adquiriendo paralelamente un mundo de significados que van configurando su intelecto y la van socializando en una cultura determinada”. En nuestra opinión, y de acuerdo con la afirmación de López y Encabo, el lenguaje se va adquiriendo paralelamente al pensamiento, de manera que como exponíamos antes, estos dos procesos se interrelacionan pero no en detrimento del pensamiento individual. El aspecto esencial del lenguaje es el de ser un sistema de comunicación insertado en una situación social, es decir, lo que hace que las lenguas sean lenguas, aparte de la comunicación, es su función de socialización. Como hemos señalado más arriba, desde un punto de vista más estricto, la
! ! 105! sociedad y sus variables sociolingüísticas pueden considerarse como una especie de “interferencia” para el proceso de una comunicación perfecta ya que estas complican en cierto grado el empleo verdadero de las lenguas. Según la sociolingüista Suzanne Romaine (1994), ni el lenguaje es un objeto abstracto que pueda abordarse sin ningún tipo de referencia al contexto social, ni la sociedad puede constituirse sin el lenguaje. Asimismo, Chomsky (1988) sostiene la idea de que la lingüística forma parte de la psicología y la biología. Señala que el lenguaje es una capacidad biológica de los seres humanos, cuya investigación nos ayuda a conocer profundamente cómo funciona el pensamiento. No obstante, tanto el pensamiento como el lenguaje humano no pueden desarrollarse completamente sin la interferencia de la sociedad, por lo tanto, los análisis lingüísticos, aparte de lo que afirma Chomsky (1988: 9), sirven y nos ayudan a conocer al ser humano desde el punto de vista de sus rasgos biológicos. Y, por supuesto, nos facilitan profundizar en su identidad como “animales sociales” (Xu, Tao y Xie 2004: 11), entendiéndose dentro de esta etiqueta las bases sociales de la sociabilidad, el pensamiento y el sistema lingüístico de los humanos, y asimismo, las funciones orgánicas de las lenguas en la sociedad humana. Aunque las relaciones entre lengua y sociedad no se corresponden elemento por elemento, no existe ninguna comunidad lingüística donde la sociedad no tenga influencia alguna sobre el lenguaje. Entre las especulaciones más corrientes sobre la relación sociedad-lenguaje, la tesis que ha conseguido más partidarios es la que postula que la relación entre la sociedad y las lenguas es dinámica e interactiva: las lenguas forman parte de la sociedad, es el medio de comunicación por excelencia y una manifestación externa del pensamiento humano, de modo que funciona a veces como el instrumento propulsor para el cambio social. Por otro lado, las sociedades se desarrollan dinámicamente y las lenguas se alimentan y se enriquecen al mismo tiempo que se restringen por el entorno social donde están enraizadas, así cambiarán a medida que cambien las sociedades. Esta incidencia de la sociedad en las lenguas, es un campo de estudio de gran interés y estudio para todos los especialistas de esta área, sobre todo para los sociolingüistas. Otro aspecto fundamental dentro de este ámbito teórico está en el análisis del proceso de esa alianza, pues parece que existe entre la sociedad y el lenguaje unos
! ! 112! palabra o un mismo discurso pueden ser emitidos de diferentes maneras, depende de las circunstancias de la alocución. Del mismo modo, un mismo discurso puede tener diferentes interpretaciones en función de los rasgos socioculturales que presenten los usuarios de la lengua empleada. El estilo, denominado por la sociolingüística como “registro”, hace referencia a la variación lingüística que reflejan los usuarios y su estudio abarca además otros elementos extralingüísticos como: la situación o contexto, los propósitos, el tema y contenido del mensaje, y las relaciones entre los participantes (Romaine 1996: 37). A modo de síntesis de las ideas anteriores, intentaremos reflejar la importancia que tienen los valores socio-culturales en el plano lingüístico de las lenguas para que se produzca una comunicación eficiente y eficaz. Para ello recurrimos a los datos proporcionados por los accidentes aéreos -ocurridos a lo largo de la historia de la aviación civilque, a priori, parecen producidos de manera arbitraria. Sin embargo, la realidad aporta datos contundentes sobre la importancia y las repercusiones que la cultura puede tener en el lenguaje: según una estadística de USA Today107, un 11% de los accidentes ocurridos a nivel internacional entre los años 1982 y 1991 se produjeron principalmente por la ineficacia comunicativa -el malentendidoentre el piloto y el copiloto, o entre los pilotos y los operadores que dirigen el tráfico aéreo en los aeropuertos (Xu, Tao & Xie 2004: 12). En este sentido, son claras además las estadísticas de la compañía Korean Air, en la que en un periodo de unos treinta años ocurrieron siete accidentes aéreos y unos accidentes secundarios de distinta gravedad (aterrizajes forzosos, invasión del aterrizaje, choque con terraplén, etc.). Como consecuencia muchas compañías aéreas suprimieron la asociación con la empresa, al mismo tiempo fue degradada en la escala de seguridad por la Autoridad de la Aviación Federal de Estados Unidos; funcionarios canadienses se plantearon prohibir que los aviones de esta compañía cruzaran su espacio aéreo o aterrizaran en el interior del país. Ante esta situación el presidente coreano Kim Dae-jung, se sintió obligado a hacer declaraciones internacionales: “la credibilidad de nuestro país se encuentra en un estado vulnerable ahora mismo (por los accidentes ocurridos)” (Malcolm Gladwell 2014: 156). !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 107!USA0Today0(en!español:!Estados0Unidos0Hoy)!es!un!periódico!de!los!Estados!Unidos!de!tirada!nacional! publicado!por!Gannet!Corporation.! !
! ! 113! En un accidente de aviación las causas por adversidades meteorológicas es algo muy corriente108 pero no llega a ser el factor definitivo. Según Malcolm Gladwell (2014: 159), normalmente un accidente comprende siete errores humanos consecutivos, los cuales rara vez consisten en problemas de conocimientos o de destreza en el vuelo, sino que se deben a cuestiones de trabajo en equipo y de comunicación. Con frecuencia los pilotos y copilotos que coinciden en la cabina del avión proceden de culturas distintas y se requiere de una competencia comunicativa intercultural alta para una cooperación efectiva, sin embargo, estos profesionales se conocen en muchas ocasiones en el momento mismo de cooperación. Volviendo al ejemplo de la compañía aérea Korean Air, según las investigaciones realizadas por la NTSB109, los copilotos coreanos suelen utilizar indirectas110, estilo denominado por los lingüistas “discurso mitigado”, como mecanismo para evitar dar órdenes directas al piloto, pues tienen un concepto muy estricto de subordinación. Por tanto, el factor verdaderamente importante que impide la comunicación directa no es la capacidad lingüística sino su propio entorno cultural, pues su código jerárquico les impide comunicarse abiertamente frente a tales situaciones. Es interesante plantear las dimensiones culturales de Hofstede111. Según observa el antropólogo holandés, las diferentes culturas se pueden clasificar de acuerdo a distintas dimensiones: según la confianza que estas tengan en que el individuo cuide de sí mismo, esta es la dimensión llamada “escala de individualismo versus colectivismo”; según la “evasión de la incertidumbre”, que mide el nivel en que una !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 108!Según! Malcolm! Gladwell! (2014:! 158),! los! factores! meteorológicos! son! elementos! que! condicionan! frecuentemente!los!accidentes!o!choques!aéreos,!pero!no!es!un!factor!definitivo.!Ante!las!adversidades!del! tiempo!los!pilotos!deben!redoblar!su!atención!y!ello!supone!un!incremento!del!estrés,!no!obstante,!en!la! mayoría!de!accidentes!el!avión!lleva!retraso,!lo!que!supone!fallos!en!la!percepción!de!los!pilotos!y!poco! margen!de!reacción!ante!los!errores.!También!es!significativo!que!un!44%!de!las!veces!es!la!primera!vez! que!los!pilotos!y!copilotos!vuelan!juntos.! 109!La!abreviatura!está!escrita!en!inglés,!su!traducción!al!español!es:!La!Junta!Nacional!de!Seguridad!del! Transporte;!es!la!agencia!estadounidense!responsable!de!investigar!los!accidentes!de!aviones.! 110!Al! denunciar! las! peligrosas! consecuencias! originadas! por! los! malentendidos! en! la! tripulación,! los! lingüistas! Fischer! y! Orasanu! (apud!Malcolm! Gladwell! 2014:168)! han! definido! hasta!seis! modos! de! comunicación!que!pueden!surgir!entre!los!pilotos.!Estos!han!sido!ordenados!a!partir!del!nivel!de!mitigación:! 1.0Orden:!es!la!manera!más!directa!y!explícita!de!dejar!algo!claro;!2.!Manifestación0de0una0obligación0a0la0 tripulación:!aquí!la!petición!es!mucho!menos!especifica,!un!poco!más!suave;!3.!Sugerencia0a0la0tripulación:! mensajes!con!atención!implícita;!4.!Consulta:!son!preguntas!más!suaves!que!las!sugerencias;!5.!Preferencia:! se!habla!más!mitigadamente!solo!diciendo!opiniones!propias;!6.!Indirecta:!la!declaración!más!mitigada!de! todas.! 111!Geert!Hofstede!desarrolló!el!modelo0de0las0cinco0dimensiones!en!su!obra!Cultura0y0organizaciones,!donde! estableció!los!patrones!y!valores!de!cada!cultura.!Y!en!la!edición!de!2010!de!la!misma!obra,!añadió!una! sexta! dimensión,! basada! en! el! análisis! de! Michael! Minkov! (apud!Huang:! 2015),! y! que! trataremos! detalladamente!más!adelante.!Las0 dimensiones0culturales0de!Hofstede!se! ha! convertido!hoy!en! día!en!el! enfoque!clásico!para!las!investigaciones!de!la!Psicología!intercultural.!
! ! 114! cultura tolera la ambigüedad; y según el “índice de distancia al poder” (IDP), que es probablemente la dimensión más llamativa e interesante, pues se relaciona con las actitudes de la gente hacia la jerarquía, en concreto, mide cuánto valora y respeta la autoridad una cultura en particular (apud Malcolm Gladwell 2014: 178). Si aplicamos esta teoría a los ejemplos anteriores, observamos que la cultura coreana presenta un alto IDP, pues el respeto a la autoridad es extremo. Muchos otros países asiáticos presentan una alta analogía en estos aspectos, pues suelen elegir el estilo indirecto para dirigirse a personas con mayor autoridad. Este estilo comunicativo también ha sido planteado desde la “orientación al receptor”, es decir, todo depende del oyente pues el emisor solo emite una sugerencia, por lo que el receptor es quien “decide” si omite o da por válido el mensaje. Sin embargo, a diferencia de lo anterior, para un receptor occidental dar una orden a un superior en un momento de resolución urgente es lo correcto, pues la comunicación occidental se plantea desde la perspectiva llamada “orientación al emisor”, es decir, se considera responsabilidad del emisor la claridad y unicidad expositivas (Malcolm Gladwell 2014: 189). En síntesis, cada persona está inmersa en un entorno con unas reglas concretas que se reflejan en una serie de tendencias, costumbres y actos que nos llega como herencia cultural y esas diferencias culturales son, además, extraordinariamente específicas. En muchas ocasiones, las políticas y las costumbres sociales vigentes en una sociedad favorecen la difusión de unas lenguas y suprimen el uso de otras (Coseriu: 1986). Al mismo tiempo, las lenguas siguen el mismo impulso potencial que los cambios sociales (Crowley 1997: 16). Por ello, se ha constatado que las revoluciones sociales y políticas implican a menudo profundas revoluciones lingüísticas y viceversa. Un ejemplo de la relación entre la lengua y la política -lo encontramos en Quebec -la provincia más grande de Canadáya que emplea como idioma oficial el francés frente al inglés; el uso del francés conlleva además una concepción cultural diferente e incluso independencia en sus instituciones112, de ahí que se considere una “nación dentro de Canadá”. Los quebequeses son, en su mayoría, de descendencia !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 112!En!el!Referéndum!de!independencia!de! Quebec!en!el!año! 1995! se! quedaron!los! independentistas!a! menos!de!un!punto!porcentual!de!llegar!a!ganar!en!los!sufragios!y!en!2012!el!Partido!Quebequés!ganó!la! mayoría! de! los! asientos! de! la! Asamblea! Nacional! de! Quebec! y! formó! de! esta! manera! un! gobierno! minoritario.!
! ! 115! francesa, por ello, al sentir que la supremacía de la cultura inglesa conseguía reprimir su cultura de origen reclamaron el fortalecimiento y la ampliación del uso del francés en los años cincuenta y, hoy día, varias generaciones después, se sigue manteniendo la unidad tanto lingüística como culturalmente (Wardhaugh 2009: 29). Así, aunque pueda parecer que las verdaderas razones de los movimientos independistas de Quebec son de índole política y económica, el origen y el motor del cambio han estado ligados siempre a la cuestión lingüística; e incluso podemos apuntar que, en cierto nivel, los conflictos se declaran a través de la confrontación de las lenguas. El ejemplo de Quebec es solamente uno de los numerosos casos existentes entre las entidades de las lenguas y los asuntos políticos. Las lenguas conducen la identidad cultural de las sociedades que las hablan y como señala J. Fishman (1972: 12), el idioma forma parte del alma de las naciones. Cuando una persona usa una lengua para comunicarse está siendo parte de la sociedad donde se engendra esta lengua. Asimismo, cuando las personas bilingües o multilingües eligen una de las lenguas que hablan, están declarando su actitud frente a la lengua elegida, pues la consideran más adecuada para una ocasión determinada o bien creen que la lengua elegida tiene más capacidad para reflejar su postura e identidad. A modo de síntesis de las diferentes ideas postuladas hasta ahora, resaltamos el hecho de que ningún hablante puede eludir cuando se comunica su lugar en la sociedad, es decir, las influencias que recibe de su propia cultura. Las lenguas nacen por y para la sociedad, y ello se confirma en el uso que hacemos de ellas pues reflejan el mundo en que vivimos y, al mismo tiempo, la sociedad y la cultura son fuerzas tan influyentes que modifican constantemente tanto nuestra forma de vivir como la forma de hablar. Las lenguas nos ayudan a construir y estructurar las sociedades, por ello todos los actos lingüísticos son al mismo tiempo actos sociales y cualquier malentendido o descuido que se produzca en la comunicación tiene consecuencias extralingüísticas.
! ! 116! 3.1.1. La variación lingüística y las variedades. Patrones sociolingüísticos. ! La lingüística tradicional surge con el propósito de descubrir la regularidad y la uniformidad que existe en el lenguaje y este mismo afán ha creado una tendencia entre los lingüistas de omisión ante las posibilidades irregulares de la lengua (Xu, Tao & Xie 2004: 37). Como advertía Sapir (1949), los lingüistas deben ser muy cautos ante los perfectos paradigmas establecidos en esta ciencia, pues estos son un somero resumen de la variación lingüística real dentro de las sociedades. El rasgo esencial del lenguaje es la sociabilidad, por ello la característica que enlaza a todas las lenguas investigadas es la variación lingüística (Xu, Tao & Xie 2004: 40). Lo lingüístico no es separable de lo social sino necesariamente social (Saussure 1979: 89). No podemos investigar los fenómenos de la variación de las lenguas sin tener en cuenta la permanente interacción entre las lenguas y la sociedad. Podemos afirmar que la variación lingüística existe en todos los actos de habla, pues puede observarse tanto en el discurso colectivo como en el habla individual, ambos condicionados por la comunidad lingüística a la que pertenecen. Cabría advertir aquí que aunque el discurso individual también es susceptible de ser objeto de investigación de la variación general, no será aceptada como muestra individual aislada de la regularidad lingüística de un grupo determinado, especialmente la variación individual causada por rasgos psicológicos o biológicos (Xu, Tao & Xie 2004: 43). Dentro del campo de la sociolingüística y las observaciones realizadas sobre las variaciones lingüísticas es obligatorio mencionar la investigación de Labov (1966) realizada en Nueva York en los años sesenta, pues es probablemente el trabajo más famoso en esta área; a ello añadimos que es el primer estudio que aplica una metodología sistemática dentro de la investigación de las variaciones lingüísticas de una comunidad urbana (Romanie 1996: 88). El trabajo consistió en determinar cuándo se pronunciaba el fonema /r/ tras vocal “car, cart, four, etc.”. En un principio el resultado de las investigaciones fue etiquetado como “variación libre” ya que las muestras parecían variar al azar y de una manera impredecible. Sin embargo, los estudios posteriores realizados revelaron que cuando tal variación libre se veía en el
! ! 117! contexto global de la comunidad ya no era tan libre, sino que, por el contrario, estaba condicionada, de forma predecible, por factores sociales como la región, la clase, la edad, el sexo, el estilo, etc. A partir del trabajo de Labov (1966), los sociolingüistas han trabajado en la definición de la correlación entre las variables sociolingüísticas y los factores sociales, de modo que han podido trazar un cuadro global de cómo se produce la diferenciación social de las lenguas en todos aquellos lugares donde se han hecho estudios con una metodología similar (Romanie 1996: 88). Partiendo de las teorías anteriores, el lingüista británico Hudson (2000: 43) propuso el concepto de variedad lingüística, denominación que supone una solución para los sociolingüistas pues su empleo evita el uso de términos polémicos como lengua, dialecto, lenguaje regional o “patois” –término francés empleado dentro de la dialectología-. Las variedades lingüísticas pueden dividirse de acuerdo al tipo de variante, grosso modo, en tres categorías: 1) la variedad diatópica, que atañe a la dialectología y cuyo estudio se centra en las variaciones originadas por la variante geográfica; 2) la variedad diastrática, de mayor interés hoy día para los sociolingüistas y cuya variabilidad se relaciona -en terminología de Romaine (1996)- con las dimensiones sociales como la edad, el sexo, la jerarquía, etc. y 3) la variedad diafásica, definida por Xu, Tao & Xie (2004: 79)113, como aquella variante que hace referencia a las situaciones o contextos en que se emiten los enunciados, es decir, a la variante funcional o registro. Estas tres categorías se plantean, a menudo, de manera paralela en una misma investigación sociolingüística; por ejemplo, en el caso de la investigación de Labov (1966), según los resultados, el uso del fonema /r/ vibrante simple era considerado un rasgo identificador de la clase social alta neoyorquina, por lo tanto un mismo resultado puede definir diferentes aspectos, es decir, la variedad social y funcional a la vez. En el caso estudiado por Labov, lo que causaba la variación de /r/ era resultado del cambio del sistema fonético en el habla de los neoyorquinos, variación dialectal del idioma inglés en Nueva York a lo largo de la historia, por lo que también era considerada como una variedad regional. La diferencia entre los dialectos del inglés es el resultado de un proceso de pérdida de /r/ en posición preconsonántica, no ante vocal, que comenzó hace siglos en el sudeste de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 113!En!realidad,!los!autores!Xu,!Tao!&!Xie!(2004)!han!utilizado!términos!regional,0social0y!funcional0como! equivalencia!de!diatópico,0diastrático0y!diafásico,!respectivamente.! !
! ! 118! Inglaterra y se extendió hacia el norte y el oeste. La distribución de este fonema en Estados Unidos refleja el asentamiento de los colonos procedentes de diferentes lugares de Gran Bretaña e Irlanda (Romanie 1996: 90). Conviene señalar ahora dos conceptos que serán recurrentes al abordar la variación de las lenguas: una es la variable lingüística y otra la variante lingüística. Si seguimos el ejemplo anterior de Labov (1966), en este caso, el elemento fonológico /r/ es un arquetipo de la variable lingüística, por ello ha sido denominado como “variable /r/”, cuya función es definir al conjunto de las variaciones lingüísticas, es decir, representar a las diferentes variantes específicas. Por ejemplo, la variable /r/ comprende dos variantes, según aparezca [-r] o no [∅] tras la vocal de cada muestra concreta; la primera variante es propia de la clase alta y la segunda -variante ceroes la general. Gracias a la categorización de los diferentes tipos de variedades lingüísticas, se han podido definir líneas concretas de estudios sociolingüísticos (Xu, Tao & Xie 2004: 81). Actualmente, las variedades diastráticas reciben mayor atención que las diatópicas y las diafásicas, aunque es cierto que a menudo las tres variedades aparecen interrelacionadas en los diferentes estudios, aducimos que cada campo debe adquirir su propia relevancia, puesto que cada una de ellas es significativa para la disciplina de la sociolingüística. Para demostrar que existe una relación regular entre los factores lingüísticos y los sociales, los sociolingüistas suelen encuadrar sus estudios con algunas dimensiones sociales, tales como clase social, edad, registro (estilo), sexo, etc. Según Romaine (1996: 89), estas dimensiones sociales también se recogen bajo el rótulo general de patrones o modelos sociolingüísticos (sociolinguistic patterns)114. Entre ellos la clase social, la edad y el sexo son los tres tipos de patrones que más se relacionan con la variedad social (dialecto social), abordaremos, de forma breve, cada uno de ellos. La correlación existente entre la clase social y los rasgos lingüísticos es muy patente. No obstante, la tarea de definir este referente mediante el que se realiza la estratificación social no ha sido fácil. Según Xu, Tao & Xie (2004: 82), en las !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 114!Según!Romaine!(1996:!89),!los!patrones!sociolingüísticos!son:!la!clase!social,!el!estilo,!el!género,!la!edad! y!la!red!social!(social!network).! !
! ! 119! sociedades occidentales los sociolingüistas suelen comenzar los estudios al respecto por agrupar a los individuos en clases sociales, sobre la base de factores como el nivel de estudios, la ocupación, etc.; pero sobre todo, de factores económicos como las diferencias de ingreso, nivel de renta y acceso a los recursos materiales. Asimismo, según señalan los autores (ibíd.), en la sociedad moderna occidental destaca la importancia y el poder que posee la clase media en todos los aspectos, incluido el campo de la comunicación, y así se refleja en el hecho de que sus rasgos lingüísticos rigen como el arquetipo o patrón de toda la sociedad. Sin embargo, existen también criterios distintos a lo anterior, por ejemplo, para Romanie (1996: 96), al hablar de la correlación que existe entre el estilo y la estratificación social apunta que el habla de la clase obrera es probablemente la más representativa, puesto que es el habla popular de la sociedad: “si un rasgo lingüístico concreto aparece con mayor frecuencia en el habla de la clase obrera, se dará como fenómeno correlativo en el habla informal de todos los hablantes” (ibíd.). Estos planteamientos, sin embargo, tienen sus lagunas ya que en realidad en muchas ocasiones se ha manifestado cierta insatisfacción ante los estudios basados en la división en clases sociales, muchos de los cuales dan por supuesto que los individuos pueden ser agrupados en clases. No obstante, es evidente que existen las diferencias sociolingüísticas. Las diferencias basadas en la edad pueden ser agrupadas en dos tipos: la diferencia de generación (generation difference) y la clasificación de la edad (age grading). El primer grupo centra su estudio en las posibles diferencias generacionales existentes en el habla, mientras que el segundo grupo se centra en las diferencias del habla entre las personas de una misma generación (Dai 2012: 36). Todos los individuos conservan rasgos originales de su forma de hablar materna, es decir, de los rasgos aprendidos en su infancia; esto permite clasificar algunas variaciones lingüísticas como consecuencias de una época concreta o de una generación (ibíd.). Por ejemplo, el lenguaje juvenil de hoy día tiene sus propios rasgos lingüísticos, muchos de estos vienen dados por las nuevas coordenadas del mundo moderno como la introducción de neologismos y préstamos lingüísticos o el uso del lenguaje contra lo normativo en su habla cotidiana.
! ! 120! Además de las dimensiones geográficas y sociales, existen otros rasgos lingüísticos que entran en correlación con aspectos funcionales115 denominados “estilo” o “registro” (Xu, Tao & Xie 1997: 95). En comparación con las otras variedades mencionadas, el registro estudia el uso de la lengua desde tres perspectivas distintas; en palabras de Halliday (1964): field (área), mode (modo) y tenor (objeto); la primera perspectiva o “área” se centra en qué se dice y por qué lo dicen; el “modo” en cómo se transmiten los mensajes, orales o escritos; y la tercera, el “objeto”, establece con quién se está hablando, es decir, se preocupa por las relaciones entre los participantes. Asimismo, Romaine (1996: 36) siguiendo la tesis de Halliday (1964), define el concepto de “registro” como el factor que da una mayor relevancia a los usos “más que a los usuarios y obliga a prestar atención a la situación o contexto, los propósitos, el tema y contenido del mensaje, y las relaciones entre los participantes”. Según apunta Romaine (ibíd.) El registro caracteriza a los hablantes, en general, según su estatus social y aporta datos sobre las distintas clases sociales: la clase alta se expresa con más delicadeza y se ciñe más a las reglas, en comparación con el registro de los grupos sociales con un estatus más bajo. Por otra parte, según la autora, el estilo también se trata de una variedad importante de la sociolingüística cuantitativa porque nos permite percibir cómo se influye en la intersección con el continuum social. Además, el estilo está muy relacionado con el registro, y puede pasar de formal a informal (o viceversa) por razones que comprenden: el contexto social, la relación entre los participantes, la clase social, el sexo, la edad, el entorno físico o el tema. Todos los patrones sociolingüísticos que hemos ido señalando son fundamentales para introducir nuestro estudio concreto sobre la variable sexo. En todas partes existe la división entre hombre y mujer, por lo que entre todos los factores sociolingüísticos el sexo (o género)116 es probablemente el más incontrovertible al considerarse como factor diferenciador con que se divide la estratificación social. El estudio de la !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 115!Sin!embargo,!para!Romaine!(1996)!las!variedades!registro0y!estilo!pertenecen!a!los!factores!sociales.! Seguimos!en! este! caso,! las! ideas!de! Xu,! Tao!&! Xie! (2004),! porque! incluso!la! misma! autora! Romaine! ha! aludido! que! en! comparación! con! otros! factores! sociales! y! regionales,! estos! dos! aspectos! lingüísticos! se! centran! más! en! el! uso! que! se! hace! de! la! lengua! que! en! los! propios! usuarios:!“mientras! los! dialectos! regionales! revelan! de! dónde! procedemos! y! los! dialectos! sociales! qué! estatus! tenemos,! el! registro! da! indicios!de!qué!estamos!haciendo”!(1996:!36).! 116!El!uso!de!los!dos!términos!está!relacionado!con!aspectos!biológicos,!pero!también!socioFculturalmente! definidos,!como!veremos!más!adelante.!
! ! 121! variación lingüística en este campo ha provocado un interés enorme entre los lingüistas y se ha llegado a convertir en una rama indispensable para la disciplina sociolingüística que tuvo su origen a partir de la década de los sesenta del siglo pasado (Dai 2012: 22). Actualmente, las conclusiones con mayor peso sobre el factor sexo, dentro de la sociolingüística, apuntan a que son las diferencias de estilo y las características fonéticas las que constituyen, únicamente, la distinción de la identidad sexual del hablante. Entre los ejemplos más representativos, se indica que las mujeres tienden a usar con más frecuencia que los hombres las variantes lingüísticas ligadas a un estatus alto. Según la investigación realizada por Labov (1966, apud Romaine 1996: 101) de la variable /r/, en todas las clases sociales las mujeres usan las variantes estándar mucho más a menudo que los hombres de su mismo estatus; en correlación, las diferencias más acusadas entre los dos sexos se dan en la clase media-baja y en la clase obrera baja. Las mujeres tienden a ser más hipercorrectas y más ultracorrectas117 que los hombres. La idea generalizada que prevalece es que el habla de los hombres y de las mujeres constituye dos variedades distintas ya que se pueden encontrar diferencias a partir del nivel fonético y el léxico, así como un uso distinto de rasgos sintácticos. Existen, sin embargo, criterios que niegan la existencia de diferencias evidentes causadas por sexo, pero sí por género, es decir, biológicamente la distinción es poca, pero socio-culturalmente es enorme. En este sentido, teniendo en cuenta las ideas y normas culturales que en este ámbito ha impuesto cada sociedad a hombres y mujeres y, en consecuencia, los roles que se esperan que desempeñen bajo las etiquetas de la masculinidad y la feminidad, la investigación se ha vuelto más compleja y las conductas lingüísticas más imprevistas. Sin embargo, justamente por la misma razón, resultaría de primordial interés observar y conocer, desde una perspectiva tanto sincrónica como diacrónica, cómo llega el factor sexo a ser un medidor -y a la vez aliadode las ideas y normas culturales que se han forjado en las sociedades, en concreto la sociedad española y la sociedad china, y en qué medida ha influido el patrón sexo en las variaciones de las !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 117!Según!Romaine!(1996:!97),!con!el!término!hipercorrección!se!refiere!a!la!conducta!de!un!hablante!o! grupo!de!hablantes!que,!sin!ocupar!la!cima!de!la!pirámide!social,!va!más!allá!de!la!clase!sociológicamente! más!alta!en!el!uso!de!las!formas!consideradas!correctas!y!apropiadas!para!los!estilos!formales!de!habla.!Por! ultracorrección!se!entiende!la!conducta!que!se!produce!cuando!un!hablante,por!comparación!con!otras! formas! que! considera! correctas,! crea! unidades! lingüísticas! o! altera! otras! habituales! en! él,! con! lo! que! resultan!formas!que!no!existen!en!ninguna!parte:!por!ejemplo,!por!huir!del!cambio!–ear>giar,!que!da!lugar!a! verbos! como! pasiar!o! cociar,! un! hablante! puede! renunciar! a! encharquiar,! que! no! es! estándar! pero! que! existe!en!el!uso!real!de!su!comunidad,!y!dar!lugar!a!encharquear,!inexistente!en!todas!partes.!
! ! 128! de introducir dicho término al español136 y hasta alrededor de 1995, esta definición de género no comenzó a extenderse considerablemente en España. Cabe mencionarse aquí, algunas controversias que han surgido en referencia a este concepto, y que han generado divergencias y polémicas en contra del uso de esta palabra cuando esta aparecía en ciertos contextos. La resistencia argumentaba, sobre todo, que la traducción del gender inglés al español comportaba un riesgo de confusión con el género gramatical, uso tradicional de este término. Martín Conejo (2015: 41) postula que “género” es una palabra clave para los estudios sobre el sexo y la sexualidad -estudios que proliferan hoy día- y ello se justifica porque permite “diferenciar la práctica sexual de los roles sociales asignados a mujeres y hombres”. Ante esta diatriba, hay autores que reconocen una relación directa entre sexo y “roles sexuales”, mientras que otros estudiosos no respaldan que se trate de un enlace natural sino superficial (Hintz: 1995), defiende que el término “sexo” no solo es la categoría que nombra diferencias anatómicas y fisiológicas entre hombres y mujeres, sino que también determina las distinciones sociales entre “lo femenino” y “lo masculino”. En la otra orilla se postula una tesis que –a nuestro entenderha quedado demostrada por varios estudiosos: la noción de “género” muestra “un sistema completo de relaciones que puede incluir el sexo, pero no está directamente definido por él ni determina de forma directa la sexualidad”. A partir de la influencia anglosajona, el español ha ido ampliando las acepciones sobre género, incluyendo el valor semántico más reciente e interesante -sexo social-, recogido actualmente como un uso habitual en los diccionarios. Esta incorporación refleja claramente cómo un préstamo lingüístico trasmite también los matices de la cosmovisión sociocultural que nutre a dicha lengua, en este caso, en el campo de la investigación de las variables lingüísticas. Cabría mencionar, como acercamiento a la evolución del concepto137 de “género”, el artículo de Cristina Alberdi en El País “La violencia de género”, publicado en el mes de febrero de 1999, donde la palabra !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 136!La!palabra!género!aparece!primero!en!el!español!de!América,!en!un!libro!mexicano!(Eli!Bartra,!Frida0 Kahlo:0mujer,0ideología,0arte)!sobre!Frida!Kahlo!publicado!en!1987;!la!segunda!aparición!será!en!un!libro! publicado!en!España!(Víctor!S.!Pozas,!La0Revolución0Sandinista01979F1988)!donde!se!habla!de!cómo!las! mujeres!se!incorporaron!a!los!departamentos!productores!de!tabaco!en!la!revolución!sandinista!(García! Mouton!2002:!135).! ! 137!Fuente!bibliográfica:!García!Mouton!(2002):!«Género0como0traducción0de0gender,0¿anglicismo0 incómodo?»,!en!Vigara,!A.!M.!y!Jiménez,!R.!M.!(eds.):´Género´,0Sexo,0Discurso.!Madrid:!Ibérica!Grafic,!S.L.!
! ! 129! “género” se utilizaba para hacer referencia al maltrato hacia las mujeres por parte de los hombres; y el posterior debate que surgió sobre la noción de género como “sexo social” con Camilo Valdecantos -defensor del lector de El País-, junto con otro lector -Joaquín Moya-, quienes mostraron su posición de rechazo ante el uso del término “género” en este sentido. Tras varios turnos de debates con Alberdi en El País, Valdecantos cerraba la polémica con las siguientes palabras: “Ni la ONU ni las feministas, tan respetables por tantas razones, tienen el menor ascendiente para trasladar una convención científico-política al lenguaje popular. Trescientos millones de hispanohablantes dictarán su veredicto”. Obviamente, el veredicto ya ha sido declarado por parte de la comunidad lingüística -científica o no-, con un resultado positivo, pues como hemos ido señalando hoy en día el uso de esta noción de género está inmerso plenamente en el léxico de las lenguas occidentales y, por supuesto, también en el español. Tras estas premisas nos planteamos el empleo de estos términos de cara a nuestro trabajo, pues nos preguntamos qué términos resultan más correctos en base a las diferencias lingüísticas causadas en función del sexo y/o género de los sujetos: hombre o mujer. A este respecto, postula Juan Fernández (1996: 36 apud García Mouton 2002: 138), uno de los primeros autores españoles en difundir el uso de género en los años noventa, postulaba que este término refleja una realidad muy compleja, de carácter fundamentalmente psicosocial, pero que tiene su exclusiva razón de ser en un dimorfismo sexual aparente (mujer/hombre). En este sentido, no podemos hablar de género sin hacer referencia directa o indirectamente a la noción de sexo ya que “las dos realidades del sexo y del género son susceptibles de modificaciones y, para ambas, lo biológico y lo psicosocial se muestran en permanente y continua interacción” (ibíd.: 36). Siguiendo la exposición lógica de Juan Fernández, nos proponemos el empleo sistemático de ambos términos en el desarrollo de nuestra tesis, puesto que entendemos que la dualidad aparece en todos los contextos. Esto no quiere decir que aparezcan indistintamente, sino que cada concepto aparece en relación a un contexto propio: el sexo es la variable que rige el estudio sociolingüístico y por ello debe encabezar los epígrafes que traten del mismo; mientras que género aparecerá en aquellos contextos en los que hagamos referencia a las variaciones lingüísticas causadas por la variable “sexo”, reconociendo que “la
! ! 130! categoría de género funciona como un constructo sociocultural dinámico” (Crawford 1995: 17); y respetando, por supuesto, los trabajos que han aportado tanto los grupos feministas como los estudios de géneros. Sintetizadas las premisas existentes hasta la actualidad sobre los distintos factores que provocan las diferencias sexuales, nos resulta interesante realizar, por un lado, un apunte sobre hasta qué punto nuestras ideas sobre la distinción de sexos vienen dadas por los factores biológicos y cuáles son aquellas fundadas por los factores psicosociales; y por otro lado, nos parece conveniente abordar, de forma breve, el proceso de constitución de la identidad, ya que la identidad de un ser humano se crea mediante la relación con el entorno personal y social e incluso puede considerarse como la explicación de todos los comportamientos individuales y sociales. En este sentido, quedan recogidas en nuestro trabajo, las conductas y decisiones que se transmiten en los actos de habla; pues entendemos que explicar las construcciones de identidad de hombres y de mujeres es imprescindible para comprender el origen sociocultural de la existencia de las diferencias sexuales -sobre todo las variaciones lingüísticasademás de las razones biológicas. A este respecto, aduce Romaine (1996: 126) que si nos acostumbráramos a usar esta distinción supondría poder separar las diferencias innatas de las producidas por el entorno cultural. Por otro lado, añade Díaz Rojo (2000: 40) que, aunque sexo y género sean dos conceptos diferentes siempre guardan una estrecha relación que se refleja claramente en el género asignado a los nombres referidos a seres humanos individuales o bien a seres animados, ya que el género de la mayoría de estos seres viene determinado por el sexo del referente. En este sentido, creemos oportuno hacer referencia a ejemplos de sociedades que siguen reforzando estas diferencias, como sucede en China, donde los hombres requieren las “características femeninas” como rasgos indispensables en una mujer y viceversa, lo cual está evidentemente relacionado con la relación de género-sexo; a diferencia de las nociones occidentales donde la identidad de género se está neutralizando. No obstante, existe aún una realidad más estricta pues recientemente – en una noticia de finales de 2016-, los medios de comunicación de China anunciaban que en las escuelas primarias de Shanghai se aplicarían medidas restrictivas según el género, basadas en la utilización de libros de textos distintos según el sexo de los niños; desde una perspectiva más
! ! 131! abierta estas acciones refuerzan los estereotipos sexuales, fenómeno que en muchos países occidentales comienzan a estar en decadencia. 3.2.1.1. Identificación simbólica de género: la feminidad y la masculinidad ! Nos parece muy interesante, para comenzar el desarrollo de este epígrafe, señalar varias ideas acerca de las nociones de género e identidad. Por un lado, postula García Meseguer (1994: 18), que la cultura patriarcal, al confundir el género con el sexo, consigue disfrazar la debilidad del varón identificándolo con la fortaleza del género masculino; y, en consecuencia, se produce el efecto contrario en el caso de la mujer, pues se consigue ocultar su fortaleza identificándola con la debilidad del género femenino. En otras palabras, la confusión entre género y sexo, tan común en los hablantes, perjudica a la mujer y beneficia al varón. Por otro lado, adentrándonos en un campo de investigación correlativo o complementario, comenzamos revisando el concepto de identidad que crean mujeres y hombres de sí mismo e, igualmente, cómo los identifica la sociedad. Para ello, deberíamos partir o reactivar ciertas ideas sobre el concepto de “la construcción de identidades”, cuya definición según Berger y Luckmann (1986), sería la siguiente: “un fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad”. Tomando como base ambas afirmaciones, podemos señalar que las identidades se construyen socialmente mediante un proceso histórico: es la auto-definición o una individualización creada de cada persona atendiendo a la relación que tiene con el entorno social y el conjunto de atributos culturales; en otras palabras, se trata de una individualización dentro de un proceso de socialización. La identidad de un individuo incluye varios elementos: sexo, género, raza, grupo étnico, clase, cultura, lengua, edad, entre otras referencias. La composición de las identidades es un proceso extremadamente complejo, según las palabras de Martín Conejo (2015: 106), en el cual intervienen diversas influencias que vienen de diferentes fases vitales: Desde0 propensiones0 individuales0esencialmente0 cromosomáticas0 y0 de0 parentesco,0 hasta0 factores0 como0 el0 del0 aprendizaje,0 la0 adquisición0 de0
! ! 132! diferentes0capacidades0durante0el0proceso0educativo0y0de0socialización,0y0todo0 ello0 bajo0 el0 contexto0 de0 elementos0 simbólicos,0 psicológicos,0 culturales0 y0 estrategias0de0poder.0 Otra aportación interesante es la del sociólogo Rogers Brubaker y el historiador especialista en colonizaciones Frederick Cooper, quienes analizan diversas definiciones sobre la identidad (2001), sintetizando las diferentes nociones para conseguir conceptualizar las distintas perspectivas sobre esta cuestión y erigir una versión crítica y sólida. Su postura parte de cómo se define y se constituye la identidad en relación con el entorno social; estos autores presentan los diferentes estados de constitución de la identidad mediante una relación de definiciones: 1) Algo que todo el mundo tiene, debe tener o está buscando; 2) Algo que todos los grupos tienen o deben tener; 3) Algo que la gente y los grupos pueden tener sin saberlo. Algo que descubrir y algo que puede resultar un error; 4) Identidad como una clara demarcación de diferencia de quien está en el grupo con quien no lo está (Brubaker, R. y F. Cooper 2002: 10 apud Martín Conejo 2015: 108). Ahora bien, es preciso puntualizar que el proceso de identificación no es algo estático e inmutable, sino que son experiencias dinámicas que vivimos y percibimos nosotros durante toda la vida. Entre todos los aspectos que constituyen el “yo”, el del sexo/género siempre es el primero que revelamos, pues aparece ya en el mismo nacimiento. Es decir, el contexto que nos rodea determina nuestra sexualidad: los dormitorios son decorados con un estilo adecuado al sexo / género, se regalan ciertos tipos de juguetes, nos visten con determinada ropa, nos hablan de cierta manera y nos reprenden cuando nuestra conducta es aceptable o no; y todo ello es un mecanismo para evitar hechos arbitrarios, aspecto que depende generalmente de las nociones socioculturales sobre el género. La interacción entre el individuo y el entorno existe en todas las culturas, así como las expectativas conforme al sexo programadas por la sociedad, es decir, existen pautas tradicionales que condicionan constantemente los comportamientos personales y sociales. Cabe mencionar aquí que, según Díaz Rojo (2000: 45), el adjetivo masculino significa ‘enérgico’, y el adjetivo femenino posee el sentido de ‘endeble’. Por ello, en general en casi todas las sociedades, un individuo nacido
! ! 133! anatómicamente varón deberá comportarse virilmente: ser valiente, ambicioso y autoritario, y así se identificará con “lo masculino”; mientras que una mujer deberá ser dulce y sumisa, demostrar un instinto maternal y de atención a los demás, y así identificarse con el concepto de “lo femenino”. No obstante, debemos matizar que actualmente esta perspectiva tradicional en occidente está en alza por las generaciones más jóvenes, pues podemos ya observar en catálogos comerciales de juguetes que se presentan como idóneos para los dos géneros, tales como Toys R’us. Históricamente, la mayoría de nuestras sociedades han sido patriarcales, entendiendo por esta definición que se trata de aquellas donde los hombres gozan de mayores prestigios que las mujeres. Parte del problema radica en que la posición cultural que la sociedad hereda hacia las mujeres conlleva la percepción de superioridad genética de los hombres (Romaine 1996: 126). Esta postura “innatista” fue muy bien resumida por John Stuart Mill (1869) cuando escribió: Esto0significa0ser0chico,0crecer0en0la0creencia0de0que0sin0ningún0mérito0ni0 esfuerzo0personal,0por0el0mero0hecho0de0haber0nacido0varón,0tienes0derecho0a0 ser0superior0a0la0mitad0del0género0humano. Sin embargo, ¿existe realmente una interrelación directa entre las “normas” de conducta y nuestro sexo?138, esto es, ¿son nuestras características biológicas y anatómicas las que desempeñan papeles condicionantes que deciden cómo hemos de comportarnos? Yuval Noah Harari (2016) considera que, al igual que otras nociones de identidades (la nacionalidad, el color de la piel, la clase social, etc.), la mayoría de las leyes, normas, derechos y obligaciones que definen la masculinidad y la feminidad reflejan más la imaginación humana que la realidad biológica: 0000Biológicamente,0 los0 humanos0 se0 dividen0 en0 machos0 y0hembras.0 Un0 macho0de0Homo0sapiens0posee0un0cromosoma0X0y0un0cromosoma0Y;0una0 hembra0tiene0dos0cromosomas0 X.0 Pero 《 hombre 》 y 《 mujer 》 denominan0 !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 138!Sin!excedernos!en!el!tema,!pues!no!es!objeto!de! la! lingüística,!pretendemos!reforzar!la! idea!de!que! existen! a! día! de! hoy! numerosas! pruebas! que! afirman! que! las! diferencias! biológicas! entre! hombres! y! mujeres! no! influyen! en! sus! capacidades! intelectuales! y! comportamientos.! Por! lo! que! los! roles! sociales! asignados!tradicionalmente!al!sexo!masculino!y!femenino!son!frutos!de!la!cultura!y!no!de!la!biología.!
! ! 134! categorías0sociales,0no0biológicas.0Mientras0que0en0la0gran0mayoría0de0los0 casos0 en0 la0 mayor0 parte0 de0 las0 sociedades0 humanas0 los0 hombres0 son0 machos0 y0 las0 mujeres0 hembras,0 los0 términos0 sociales0 portan0 una0 gran0 cantidad0de0equipaje0que0solo0tiene0una0tenue0relación,0si0es0que0la0hay,0con0 los0 términos0 biológicos. Un0 hombre0 no0 es0 un0 sapiens0 con0 cualidades0 biológicas0 particulares0 como0 cromosomas0 XY,0 testículos0 y0 mucha0 testosterona.0Lo0que0ocurre0es0que0encaja0en0una0rendija0concreta0del0orden0 humano0imaginado0en0su0sociedad0(2016:!170).0 De esta manera, para este autor, el sexo se divide en machos y hembras, cuyas cualidades son objetivas y han permanecido constantes a lo largo de la historia; por tanto, la división de géneros conceptualiza hombres y mujeres, cuyas cualidades denominadas “masculinas” y “femeninas” son intersubjetivas y experimentan cambios constantes, y no se encuentran en estado puro en ningún ser humano, incluso varían de acuerdo al tiempo, región o cultura, entre muchos otros factores. En vista de esta premisa, ser un hombre o una mujer conlleva tareas más complejas y exigentes que el mero hecho de nacer macho o hembra. Y justamente, porque la mayoría de las cualidades masculinas o femeninas son conceptos socioculturales y no biológicos, señala el autor que “ninguna sociedad corona automáticamente a cada macho como hombre, ni a cada hembra como mujer” (ibíd. 2016: 171). Debemos aclarar que las ideas que sostiene Yuval Noah Harari (2016) ya fueron expuestas por Simone de Beauvoir quien definió “el segundo sexo” y pronunció la famosa frase “no se nace mujer, se llega a serlo” en 1949. Dentro de este tema, cada vez hay más autores que cuestionan los valores esenciales que justifican la simbolización tanto de los hombres como de las mujeres en base al sexo. En este sentido, señala Izquierdo (1983 apud Martín 2015: 40), que los términos “hombre” y “mujer” se han utilizado normalmente de modo irreflexivo y prejuzgan a menudo por la apariencia, por lo que son aplicables indiscriminadamente. Asimismo, como ya observamos anteriormente, la masculinidad y la feminidad no son cualidades fijas o innatas en los seres humanos, la masculinidad no es necesariamente un atributo de los “machos” ni la feminidad lo es de las “hembras” (Izquierdo 1983: 20-21).
! ! 135! Bourdieu (2003 apud Martín Conejo: 2015) coincide con Izquierdo (1983) en que las cualidades masculinas o femeninas son conceptos inventados por las sociedades; la división del mundo arraigada en referencia a las diferencias biológicas y los papeles sexuales son una construcción social, lo cual actúa como “ilusiones colectivas” fundadas e interiorizadas profundamente (Bourdieu: 2003). Sin embargo, es importante tener en cuenta que además de la división tradicional -hombre y mujer-, más aceptada y permanente en nuestra sociedad, existen otras divisiones o combinaciones que definen más detalladamente al sexo humano y que se inculcan sobre todo en sociedades indígenas; estas posibilidades resultan de las cinco áreas fisiológicas: genes, hormonas, gónadas, órganos reproductivos internos y órganos reproductivos externos o genitales. Fausto-Sterling (2000 [1993]) afirma que “etiquetar a alguien como varón o mujer es una decisión social”, y lo cuestiona desde un punto de vista biológico, añadiendo a la distinción dicotómica “masculino y femenino”, tres tipos más de sexos: “hermes”, “merms” y “ferms”139, e introduce por consiguiente la teoría de “intersexo”140 para explicar la realidad biológica de la sexualidad de los seres humanos. Como se observa, la premisa “la biología es destino”, es decir, como determinante de la sexualidad humana, ha sido totalmente cuestionada, puesto que los condicionantes biológicos no solo no determinan las opciones vitales de forma estricta, sino que a su vez han sido redefinidos de acuerdo a patrones socioculturales (Dolores Juliano 2008: 24). De todo ello, podríamos extraer que a día de hoy la representación simbólica de hombres y mujeres en roles tradicionales no resulta adecuada o “natural”, pero, desafortunadamente, no es así. La interacción que tenemos con el medio familiar, social y cultural sigue siendo la pauta que dirige nuestra orientación, gustos y aptitudes, e inevitablemente, contribuye de forma constante a forjar nuestros rasgos de personalidad en función de las normas de lo masculino y lo femenino dictadas por la sociedad. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 139!Según!la!autora,!con!“hermes”!se!hace!referencia!a!los!hermafroditas,!gente!nacida!con!un!testículo!y!un! ovario;!“merms”!a!los!hombres!pseudo!hermafroditas,!que!han!nacido!con!testículos!y!algunos!rasgos!de! genitalidad! femenina;! y! “ferms”! a! mujeres! pseudo! hermafroditas,! que! tienen! ovarios! combinados! con! algunos!aspectos!de!genitalidad!masculina.! ! 140!Son!respectivamente!“hermafros”,!“machermafros”!y!“hembrermafros”.!
! ! 136! Siguiendo la evolución de las nociones abordadas nos encontramos con varias cuestiones que aún quedan sin resolver, puesto que como señalaba Yuval Noah Harari (2016) no sabemos qué patrón han seguido las sociedades para establecer dichas “normas”, por qué los hombres y mujeres han sido divididos de forma dicotómica o por qué deben mostrar comportamientos diferentes. Es evidente que las nociones sobre lo masculino y lo femenino tienen su base arraigada en la estratificación jerárquica del género y en la proyección patriarcal que establece y fija las relaciones de poder entre hombres y mujeres (Jiménez Lucena: 2008). Es decir, la división de géneros es una asimetría ideológica universal, asimilada y representada mediante roles en casi todas las sociedades modernas. Como consecuencia, las lenguas -en su afán de ser un reflejo vivo del mundo y la realidad que representandifunden esta ideología. Si reconocemos que, hoy en día, la visión que se sigue imponiendo en el mundo sobre las relaciones entre los géneros, sigue siendo predominantemente masculina, podemos decir que las lenguas son “sexistas”141. 3.2.2. Sexismo lingüístico El sexismo lingüístico es conocido como un fenómeno sexista que se manifiesta en las lenguas. La palabra sexismo se engendra en el contexto de la segunda ola de feminismo en la década de los sesenta del siglo XX, utilizada para referirse a las relaciones sociales establecidas sobre la creencia en la superioridad de uno de los sexos biológicos y la subordinación y discriminación del otro (Hu: 2013). En síntesis, se trata de un fenómeno social donde intervienen factores culturales, sociales, económicos, religiosos e ideológicos, entre muchos otros (Huang 2015: 33); en el que se puede observar la desigualdad en las relaciones entre ambos sexos y la degradación en varios aspectos hacia las personas (principalmente hacia las mujeres) en base al sexo biológico, como constata el DLE142: “Discriminación de las personas por razón de sexo”. La situación de la mujer en la vida sociocultural está marcada por !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 141!Las!lenguas,!por!sí!mismas,!no!son!sexistas;!lo!son!las!personas!y!las!sociedades!que!las!utilizan.!Por!lo! tanto,!la!idea!correcta!y!realista!es!que!las!lenguas!funcionan!como!“vehículo!de!las!ideas!sexistas”!(Díaz! Rojo:! 1999),! de! ahí! surge! el! conflicto! lingüístico! generado! en! los! últimos! años! ante! los! actuales! movimientos!feministas!que!han!denominado!“sexistas”!a!las!lenguas.! 142!Citada!desde!la!vigésima!tercera!edición.!
! ! 137! cierto grado de discriminación y degradación en muchas áreas, hecho que sucede en la mayor parte de sociedades (Hu: 2013). Esta reivindicación ha planteado diferencias y desencuentros tanto a nivel social como dentro de la disciplina de la lingüística. Se ha postulado que hablar de sexismo en las sociedades modernas del siglo XXI es algo anticuado e innecesario, ya que la situación en que se encuentran las mujeres en la actualidad es mucho mejor que hace un siglo: durante los últimos cien años. En este sentido, es cierto que los papeles de género han experimentado una gran evolución, pues tanto hombres como mujeres se están igualando hoy día ante los mismos derechos y deberes sociales, como se ve reflejado la lucha por la igualdad de derechos laborales. Existen cada vez más puestos laborales que tradicionalmente han sido considerados propios del hombre y que ahora están abriendo la puerta a la mujer; por otro lado, se han establecido leyes para proteger los derechos, sobre todo, del sexo femenino, en un intento de equilibrar la balanza que durante tantos siglos de Historia se han encargado de inclinar hacia los hombres (Calero 1999: 29). Sin embargo, esta vez la legislación y las instituciones sociales han ido por delante de la evolución de la mentalidad de la sociedad (ibíd.), puesto que en las sociedades se evidencia todavía el predominio del sistema androcéntrico. Los pensamientos y estereotipos tradicionales de cómo son y de cómo han de ser hombres y mujeres siguen activos y enraizados en nuestro subconsciente. Las sociedades están construidas siguiendo los patrones patriarcales que han regido el mundo durante miles de años, y estas normas prescritas sobre la vida de ambos sexos se han constituido con la fuerza y la ley de lo “natural”. Uno de los mecanismos más fuertes de los que se han valido las sociedades para imponer esta división de géneros ha sido y sigue siendo la diferenciación de la vestimenta. Fue en los sesenta del siglo pasado cuando se rompieron muchos de estos prejuicios y se comenzó a reivindicar la prenda masculina para la mujer -los pantalones- (Handman 2016: 36), Florence. Si enfocamos ahora la cultura china, constatamos que hasta principios del siglo XX era una práctica común y popular que las mujeres vendaran sus “pies de loto”, cuyo origen se debe a la predilección de los hombres por esta práctica por considerarlo muy atractivo. Sin dejarnos llevar por ejemplos o antiguos clichés, nos centramos en la actualidad, donde el sexismo existe de manera latente o
! ! 240! el plano léxico-semántico trasmite la posición306 tanto del emisor como del receptor dentro de las variables sociolingüísticas; desde una perspectiva sintáctica, el vocativo es un elemento independiente de la oración, y posee la capacidad de ocupar posiciones alternativas dentro de ella, aportando diferentes informaciones sobre la intención del emisor según el lugar que ocupe. Por último, en el plano sociocultural, se relaciona estrechamente con la normativa lingüística y social que rige las interacciones comunicativas de una sociedad determinada, y –el rasgo más fundamentalrefleja la realidad social mediante la realidad lingüística. En síntesis, como hemos mostrado a lo largo del presente estudio, el vocativo es una función que abarca distintos planos y su estudio debe entenderse como un planteamiento interactivo o de integración entre varias áreas o campos de investigación. 5.1.1. Objetivos Al plantearnos el análisis cuantitativo del vocativo, entendemos como imprescindible tener una definición clara del objetivo que nos hemos marcado. Hay que tener en cuenta, además, que la realización de un análisis cuantitativo del uso del vocativo puede obtener diversos fines, como: la elaboración de diccionarios con fines específicos, el estudio de frecuencia de palabras en un determinado fenómeno lingüístico, la investigación de neologismos, la traducción automática, las investigaciones sobre el acto de habla (pragmática), etc. Por tanto, el objetivo de la investigación va a decidir qué se busca (qué contenidos) y cómo (mediante qué métodos) se obtendrán los datos. Existen, en realidad, numerosos estudios que han abordado las formas o fórmulas de tratamiento como objeto de investigación, y lo más frecuente, dentro de estos estudios, es analizar estos fenómenos lingüísticos en una comunidad determinada; estas investigaciones pretenden, en su mayoría, fijar los rasgos del nivel semántico-pragmático. Sin embargo, existen pocos estudios contrastivos que hayan analizado los usos del vocativo a partir de dos (o más) comunidades lingüísticas !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 306!Nos!referimos!a!la!capacidad!que!contiene!el!vocativo!de!aludir!a!las!distintas!variedades!consideradas! dentro!de!la!sociolingüística:!variedad!geográfica,!nivel!de!registro!y!nivel!instructivo.!
! ! 241! distintas y, menos aún, aquellos que han tomado como punto de partida la relación del vocativo con un parámetro bastante “complejo”307 en su análisis –el factor sexo-. La motivación que nos impulsa a abordar esta cuestión, frente a los lingüistas que la rechazan, tiene su base en la importancia que reside en la identidad del género como factor clave para entender nuestro comportamiento lingüístico: después de haber estudiado las relaciones existentes entre el lenguaje y el sexo, hemos podido establecer una conexión directa entre estos factores –como ya ha sido postulado a lo largo de nuestro trabajo-. Por otro lado, el vocativo es un recurso fundamental para establecer y mantener el contacto interpersonal (Cantamutto 2013: 122). De este modo, forma parte, de manera natural e inevitable, de los comportamientos lingüísticos que tienen hombres y mujeres, y presentan asimismo una gran riqueza para el análisis de diversos fenómenos pragmáticos y socioculturales en las interacciones verbales. A partir de esta sucinta aclaración, exponemos los objetivos que pretendemos conseguir a través del análisis cuantitativo del empleo de los vocativos, tanto en la sociedad española como en la sociedad china; pues nuestra intención última es realizar un estudio contrastivo -como ya hemos señalado anteriormente-. Nuestro trabajo está hilado por dos objetivos concretos: en primer lugar, comprobar si coinciden la “creencia lingüística” 308 -en palabras de Calero (2007)- y el comportamiento lingüístico que tienen hombres y mujeres en el uso de los vocativos y en ambas culturas; es decir, detectar si el uso de los vocativos según hombres y mujeres son similares dada la similitud de los roles asignados a cada sexo en estas dos comunidades lingüísticas. En segundo lugar, observar también si otros factores sociolingüísticos, además del sexo, influyen en la percepción que tiene la comunidad hablante acerca del uso del vocativo y de la recepción de este. A continuación, procedemos a explicar en qué consiste dicho análisis cuantitativo del vocativo, y cuáles han sido los mecanismos metodológicos planteados y diseñados, puesto que los resultados dependen, como ya señalamos, de !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 307!Con! “complejo”! hacemos! referencia,! por! un! lado,! a! la! escasa! capacidad! explicativa! que,! según! los! lingüistas,!presenta!el!factor!sexo!en!los!estudios!sociolingüísticos!y,!por!otro,!a!la!dificultad!añadida!de!ser! un!concepto!muy!manipulado!por!los!patrones!socioculturales,!lo!que!supone!la!pérdida!de!objetividad!en! muchos!casos!en!el!desarrollo!de!la!investigación.! 308!Nos!referimos!con!este!concepto!a!las!impresiones!estereotípicas!que!perviven!en!el!colectivo!social! sobre!las!formas!de!habla!que!deben!presentar!hombres!y!mujeres;!en!nuestro!caso,!la!diferencia!de!la! elección!del!uso!del!vocativo!en!función!del!sexo.!
! ! 242! la claridad de los contenidos y de los métodos utilizados. 5.1.2. Metodología: ventajas y limitaciones Para llevar a cabo el análisis cuantitativo de las formas del vocativo, según apunta Medina Morales (2010), existen principalmente tres tipos de metodologías: (a) pasar cuestionarios a un determinado grupo de hablantes; (b) investigar a partir de textos históricos (literarios, gramaticales, de cartas personales, etc.) y (c) analizar distintos campos de los medios de comunicación (publicidad tanto impresa como digital, entrevistas de televisión y radio, etc.). Los tres tipos de metodología se aplican en las investigaciones con finalidades distintas. Según señala Song (2015: 91), la primera metodología se utiliza con más frecuencia con el fin de investigar, desde una perspectiva diastrática, diafásica y diatópica, el uso de las formas y fórmulas de tratamiento actuales de ciertos grupos de hablantes (ej.: entre jóvenes, adultos, o entre parejas) en una comunidad lingüística concreta. En cuanto al segundo tipo, el objetivo de la investigación suele ser analizar las formas y fórmulas de tratamiento utilizadas en una época determinada a partir de diferentes textos, aunque mayormente los estudios que predominan presentan un punto de vista diacrónico. El último tipo de metodología se aplica, generalmente, para investigar las formas y fórmulas de tratamiento en lenguajes especializados, como por ejemplo: el uso de tú y usted como estrategias de estilo y persuasión en la comunicación publicitaria, la pragmática en anuncios radiofónicos y en discursos publicitarios y propagandísticos, entre otros (ibíd.). No existe una técnica o metodología que resulte intrínsecamente mejor que las demás, porque la elección de dicha técnica “dependerá de la naturaleza de los hechos que se quieran estudiar” (Moreno Fernández 1990: 90). Es evidente que, comparando las tres metodologías arriba citadas, consideramos que el primer método –la encuestaes el más adecuado para aplicarse en nuestro caso; además, debemos atender al doble objetivo de nuestra investigación, es decir, la intención contrastiva del empleo del vocativo en España y en China, y la encuesta es una herramienta que se ajusta a la
! ! 243! realidad que queremos abordar, pues mediante distintas cuestiones podemos exponer diferentes aspectos y nos permite, a su vez, contrastar de una manera clara y concisa aquellas formas propuestas a los encuestados; por lo que podemos ajustar las preguntas a las dos sociedades comparadas. Además, existe otro argumento que justifica la elección de la encuesta como metodología para cumplir el objetivo de esta tesis: para poder observar el uso de los vocativos por parte de hombres y mujeres y la actitud que presentan frente a estos comportamientos lingüísticos, hay que dejarles que se enfrenten a las mismas situaciones comunicativas o contextos de uso, lo que nos permitirá averiguar cómo reacciona cada individuo teniendo en cuenta la perspectiva de su identidad de género. Razón importante por la que hemos suprimido otras herramientas técnico-metodológicas como los programas televisivos, series, etc. Cabría mencionar una realidad que nos hemos encontrado en la descripción del proceso, o planteamiento, del análisis cuantitativo llevado a cabo sobre los vocativos. Habíamos contado, en primer lugar, con el análisis de las bases de datos -o corpus sobre el habla espontáneaque se han realizado en diferentes proyectos de grupos de investigación, como Val.Es.Co, (Antonio Briz, IP); Argumentación y Persuasión en Lingüística, (Catalina Fuentes, IP); Es. Vag. Atenuación, (Marta Albelda Marco, IP), LIVAC (Zhou Jiayan, IP), etc., con el fin de poder hacer un análisis a partir de grabaciones de conversaciones reales llevadas a cabo en situaciones cotidianas. Sin embargo, no hemos encontrado bases de datos o corpus que resulten adecuados para nuestro análisis; ya que, por un lado, la mayoría de las bases de datos que hemos consultado se dividen en diferentes corpus que estudian las distintas categorías relacionadas en el nivel pragmático-discursivo. Sin embargo, no hemos encontrado uno que sea adecuado para el estudio del vocativo o de las formas/fórmulas de tratamiento, puesto que no existe ningún corpus elaborado especialmente para ello. Por otro lado, la búsqueda del empleo del vocativo en los corpus existentes tampoco ha producido resultados ideales porque, muy a menudo, se omite la aparición de este elemento en las conversaciones reales. Asimismo, no deberíamos olvidar que la perspectiva sexo constituye uno de los parámetros más importante de nuestra tesis; por lo que, medir y analizar los vocativos empleados por hombres y mujeres en dos comunidades lingüísticas distintas supone una mayor dificultad, pues existen menos probabilidades de encontrar un corpus ya elaborado que cumpla todos los requisitos
! ! 244! expuestos. El hecho de que hayamos optado por la encuesta contrastiva no significa que esta metodología sea excelente, pero debemos reconocer que posee ciertas ventajas relevantes; no obstante, también son evidentes sus limitaciones. La primera limitación que supone utilizar la encuesta está en la falta de espontaneidad de los hablantes, ya que este método facilita a los encuestados un ambiente comunicativo ideal, no real; de modo que debemos asumir que las respuestas de los encuestados pueden “no ser fieles a la realidad de las conversaciones en el tiempo y en el espacio en que se producen” Song (2015: 92). Otra limitación que hemos observado en el empleo de esta metodología, ha sido bien definida por Paredes (2010: 187), quien señala la “descontextualización” que supone utilizar estas herramientas de análisis desde dos puntos de vista: por un lado, la confusión que pueden sentir los encuestados al interpretar de forma errónea algunos contenidos de la encuesta en el momento de la realización, como por ejemplo: preguntas ambiguas o complejas, gráficos de difícil interpretación, etc.; por otro lado, señalamos la inconveniencia que supone para el investigador, pues debe interpretar los resultados objetivamente, proceso complicado en el que se puede llegar a incurrir en una interpretación relativa y subjetiva. Tras el breve análisis de las limitaciones, incluimos también la afirmación a favor que incluye Paredes (ibíd.), quien razona que estas limitaciones no reducen el valor de la encuesta pues “resulta evidente que el conocimiento de la realidad es mayor cuanto más se amplía el abanico de técnica, de enfoques y de perspectiva”. En este sentido, queremos puntualizar que, en un intento de aminorar o superar estas limitaciones, las encuestas han sido realizadas con sumo cuidado, explicando al encuestado cuáles eran las intenciones y los objetivos que subyacían, rogándole que su respuesta fuera realmente sincera; y estamos convencidos de que así ha sido. 5.2. Diseño de la encuesta Una vez que hemos determinado la herramienta metodológica mediante la que
! ! 245! vamos a cuantificar la investigación –la encuesta contrastiva-, ya podemos abordar el presente epígrafe dedicándonos a los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta en el diseño de las encuestas. Tomamos de nuevo las palabras de Paredes (ibíd.) como advertencia e instrucciones para confeccionar nuestra encuesta: “un cuestionario sobre fórmulas de tratamiento será útil, en definitiva, en tanto que consiga una adecuación a la realidad que se quiere estudiar, considerando conjuntamente la estructura social y la situación lingüística”. Como ya hemos comentado previamente, el objeto de nuestro estudio es analizar, en primer lugar, el comportamiento lingüístico de los usuarios de una lengua en función del vocativo, a partir de dos comunidades lingüísticas con entornos socioculturales muy distintos: los chinos y los españoles. Por lo tanto, la encuesta estudiará, desde una perspectiva contrastiva, las diferentes situaciones lingüísticas y estructuras sociales en ambas culturas. En segundo lugar, para la elaboración de las encuestas, hemos tenido en cuenta que el uso del vocativo es un mecanismo lingüístico utilizado, convencionalmente, por los informantes, en nuestro caso hombres y mujeres de dos culturas diferentes; de modo que el paradigma que hemos expuesto en nuestro trabajo nos sirva para determinar de manera clara cuáles son aquellas categorías o clases de palabras más empleadas como formas/fórmulas de tratamiento dentro de cada sociedad. Partiendo de esta perspectiva, el objeto de estudio se ha centrado, en un paso más, en dos categorías distintas, por ser las que representan la función de vocativo convencionalmente: el grupo nominal y el grupo pronominal. Asimismo, hemos tratado que las preguntas diseñadas queden enmarcadas dentro de la realidad lingüística, de modo que las hemos dividido en tres ámbitos de uso fundamentales, atendiendo a las relaciones más habituales que tienen los encuestados metas con sus interlocutores: el ámbito familiar, el ámbito de las relaciones sociales y el ámbito laboral. Por otro lado, también hemos intentado que la encuesta refleje los aspectos que influyen en el uso del vocativo, por ejemplo: los diferentes contextos comunicativos en los que inciden el grado de familiaridad, los estados anímicos, las diferentes estrategias comunicativas, etc.; de este modo, hemos diseñado preguntas de diferentes tipologías, distribuidas respectivamente, de igual o distinta manera, en
! ! 246! ambos modelos de la encuesta, adecuando siempre la realidad y la peculiaridad de ambas culturas: 1. Preguntas que aparecen tanto en la cultura española como en la cultura china - Dentro de un ámbito familiar (social, laboral), ¿tutea o trata de usted a sus interlocutores? - Dentro de un ámbito familiar (social, laboral), ¿con qué forma vocativa (excepto “usted” y “tú”) se dirige a sus interlocutores? - En la intimidad, ¿utiliza la misma forma de tratamiento que ha respondido en la encuesta? - En caso de que usted esté enfadado/a con su pareja, qué forma utiliza para dirigirse a él/ella? ¿La forma de la intimidad, la forma social u otra? Para acomodar conjuntamente la realidad lingüística con la propia estructura sociocultural de cada sociedad, hemos intentado hacer ciertos ajustes al momento de diseñar y concretar las preguntas, por ejemplo, en los ejercicios 1, 6 y 8, asignados para el ámbito familiar tanto en la encuesta española como en la china: en el caso de los términos relativos a las relaciones de parentesco chino (complejos e infinitos), hemos reducido moderadamente la cantidad a 18, sin haber dejado de respetar la lógica cultural. Otra observación que queremos señalar al respecto es la consideración de las posibles profesiones y cargos: se trata del ejercicio 4, ya que no todos los oficios y profesiones son adecuados a la sociedad china; por ejemplo, en el caso de sacerdote/monja, los hemos cambiado por funcionarios del gobierno porque el pueblo chino practica menos la religión en la vida diaria y, sin embargo, el contacto con los funcionarios del gobierno es bastante habitual309. Hemos querido añadir, asimismo, preguntas que se asocian más al propio entorno sociocultural de ambos grupos: español y chino. Por ejemplo, para conocer la realidad lingüística en relación a la cuestión del orden o establecimiento de los !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 309!No! queremos! incidir! en! lo! categórico! por! decir! que! la! sociedad! china! practica! menos! religión.! Sin! embargo,! en! comparación! con! la! situación! de! la! sociedad! española! o! con! las!sociedades! católicas,! los! habitantes!chinos!han!entrado!en!los!asuntos!religiosos!de!manera!más!ligera.!Además,!las!religiones!que!se! practican!con!más!frecuencia!de!ambas!sociedades!poseen!sus!sistema!de!funcionamiento!muy!diferente:!la! presencia!de!los!cargos!religiosos!Fen!este!caso!el!sacerdoteF!es!necesaria!para!sus!creyentes,!sin!embargo,! los!creyentes!de!budismo!no!les!hace!falta!normalmente!acudir!a!la!ayuda!de!los!monjes!o!monjas!habitadas! en!los!templos.!
! ! 247! apellidos hemos incluido las siguientes preguntas: 2. Preguntas que aparecen en la encuesta española: En su familia, ¿qué orden han seguido para colocar los apellidos? ¿Está de acuerdo con este orden? ¿Por qué? 3. Preguntas que aparecen en la encuesta china: ¿Qué opina usted sobre la idea de “los hijos solo heredan el apellido paterno?” En cuanto a determinar las características que deben presentar los informantes, decidimos seguir el marco metodológico de PRESEEA310. Esta metodología se caracteriza por ofrecer muestreos distribuidos por cuotas con afijación uniforme, con ello hacemos referencia a las variables sociales más básicas y consensuadas311,lo cual facilita después el cotejo estadístico entre las cuotas internas de una misma muestra y entre muestras diferentes (PRESEEA: 2003). Según esta metodología, el “universo relativo” –conjuntos o grupos socialesse divide en “subpoblaciones, estratos o cuotas”, a las que se asigna el mismo número de informantes, con el fin de asegurar la presencia de todos los patrones sociolingüísticos posibles en las comunidades lingüísticas. Así pues, siguiendo las directrices metodológicas del PRESEEA, las cuotas de nuestra encuesta se han establecido desde tres variables sociales: el sexo (hombre y mujer), la edad (I: 16-30, II: 31-54, III: 55 en adelante)312 y el nivel de instrucción (básico: ESO/graduado escolar, medio: Formación profesional/bachillerato, superior: universitarios)313. Según nuestra perspectiva, y como forma de homogeneizar los niveles de instrucción o de enseñanza hemos optado por equiparar formación !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 310!La! sigla! hace! referencia! al! “Proyecto! para! el! Estudio! Sociolingüístico! del! Español! de! España! y! de! América”,! fundado! en! 1993! en! una! reunión! de! la! Comisión! de! Sociolingüística! de! la! Asociación! de! Lingüística! y! Filología! de! la! América! Latina,! con! el! fin! de! hacer! posible! la! comparación! de! resultados,! facilitar!el!intercambio!de!información!básica!y!crear!un!corpus!sociolingüístico!del!español!actual.! ! ! 311!La!metodología!del!PRESEEA!ha!establecido!un!proceso!de!postFestratificación,!donde!los!factores!como! profesión,! ingresos! económicos,! condiciones! de!alojamiento! y! modo! de! vida! son! considerados! recomendables!para!los!estudios!sociolingüísticos!más!rigurosos.!Sin!embargo,!no!los!hemos!incluido!en! esta!muestra!porque!se!trata!de!factores!“complejos”,!tanto!para!el!proceso!de!recopilación!de!los!datos! como!para!el!proceso!del!cotejo!estadístico.! 312!Con!respeto!al!factor!edad,!la!metodología!del!PRESEEA!considera!tres!rangos!diferentes:!I,!de!20!a!34! años;!II,!de!35!a!54!años;!y!III,!de!55!años!en!adelante.! ! 313!Los!tres!grados!de!introducción!establecidos!por!la!metodología!del!PRESEEA!son:!I,!Analfabetos,!sin! estudios! o! enseñanza! primaria! (hasta! 10F11! años! de! edad! aprox.),! 5! años! aproximadamente! de! escolarización;!II,!Enseñanza!Secundaria!(hasta!16F18!años!de!edad!aprox.),!10F12!años!aproximadamente! de! escolarización;! III,! Enseñanza! Superior! (universitaria,! técnica! superior)! (hasta! 21F22! años! de! edad! aprox.),!15!años!aproximadamente!de!escolarización.!
! ! 248! profesional y bachillerato –atendiendo a la clasificación de PRESEEA- pues presentan un número de años de formación similar; por lo que, consideramos como estudios superiores aquella formación que supera los años del nivel medio: estudios universitarios y de postgrado. Se puede observar que no hemos adoptado rigurosamente la estratificación del factor edad ni del nivel de instrucción ofrecida por la metodología PRESEEA, porque consideramos indispensable adecuar la estratificación de la encuesta a las diferentes realidades lingüísticas de las dos sociedades en que se realizará la encuesta contrastiva. De este modo, hemos modificado el primer rango y el segundo rango de la edad, adelantando cuatro años el comienzo de la etapa 1: de 20 a 16 años; y adelantando 5 años la etapa 2: de 35 a 30 años. Esto se debe, por un lado, a que la juventud definida socioculturalmente (o psicosocialmente) en China es relativamente corta, pues en general se considera que el límite está en los 25 años314; por otro lado, el periodo de edad de la cultura española para la juventud alcanza actualmente los 30 años, por lo que, como medida niveladora hemos tomado las franjas de edad socioculturales de los españoles para clasificar socialmente a los encuestados dentro de este rango; ya que la capacidad de asumir responsabilidades sociales importantes – desde una perspectiva psicológicaiguala a las personas de 25 años en China a aquellas de 30 años en España. En cuanto al tamaño de la muestra, hemos seguido también las directrices metodológicas del PRESEEA. La distribución es la siguiente: tres mujeres y tres hombres para cada rango de edad y cada nivel de instrucción, por lo que multiplicando todos los parámetros (o factores) que han entrado en el corpus del análisis hemos obtenido la siguiente fórmula: 3 (informantes) * 2 (hombre y mujer)* 3 (RE315)* 3 (NI316) = 54 Lo que supone un total de veintisiete mujeres y veintisiete hombres encuestados, divididos en tres rangos de edad (dieciocho personas por cada grupo) y en tres niveles !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 314!En! realidad,! no! existe! una! clasificación! uniforme! que! se! ajuste! a! todas! las! culturas.! Incluso! las! clasificaciones!recomendadas!por!la!propia!ONU!discrepan!en!función!de!la!realidad!de!cada!país,!región!o! cultura.! 315!La!sigla!hace!referencia!al!rango!de!edad.! 316!La!sigla!hace!referencia!al!nivel!de!Instrucción.!
! ! 249! de instrucción (dieciocho personas por cada nivel) en cada comunidad lingüística –la española y la china-, lo que hacen un total de 108 encuestados, cuya distribución se puede representar mediante el siguiente cuadro: Tabla 10: Muestreo distribuidos por cuotas para las encuestas contrastivas 5.3. Procesamiento de los datos El procesamiento de datos supone la manipulación de la información significativa obtenida a partir de diferentes mecanismos de recogida de datos. A este respecto, debemos señalar, en primer lugar, que los datos presentados en nuestro trabajo han sido extraídos de las encuestas repartidas, cumplimentadas y recogidas en todo momento ante el investigador. A partir de aquí hemos clasificado la información en base a los parámetros ya señalados: sexo, edad y nivel de instrucción. Y, a continuación, se han ido recapitulando los datos según las características presentadas, es decir, hemos ordenado los datos según las similitudes encontradas entre ellos. La configuración de corpus –o conjunto de términos con una misma función- (por ejemplo: tú/usted), nos ha permitido la comparación contrastiva entre los diferentes usos, atendiendo a los factores incluidos. RE NI 16-30 años 31-54 años Más de 55 Cantidad Nivel básico 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 18 Nivel medio 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 18 Nivel superior 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 3 mujeres 3 hombres 18 Total 27 mujeres 27 hombres 54
! ! 256! Como podemos observar, el porcentaje que ocupa cada categoría tanto para hombres como para mujeres es relativamente homogéneo, por tanto, los datos que nos han resultado verdaderamente significativos son aquellos que nos han permitido, dentro de la categoría de los TA, realizar un breve corpus en relación a los términos que se han ido repitiendo a lo largo de las encuestas. Señalamos a continuación los que destacan según el porcentaje extraído del total320: TIPOLOGÍA / SEMÁNTICA Relacionados con el aspecto físico-moral Connotación positiva: guapo,a; niño,a, nena Connotación negativa-cariñosa: feo,a; gordo,a (gordi) Términos afectivos explícitos: cariño, amor Tabla 11: Corpus breve de los términos afectivos más frecuentes en el AF Estos términos argumentan los ejemplos teóricos expuestos en el capítulo 4, concretamente el punto 4.1.1.4. Los términos afectivos. Por otro lado, resulta sorprendente que incluso los hombres, según los resultados señalados, tienden a utilizar con más frecuencia los términos afectivos que las mujeres. - En un ambiente no familiar De la misma manera, facilitamos primero los resultados visuales a través de los gráficos generales: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 320!Hay!que!señalar!aquí,!que!los!informantes!han!percibido!la!intención!de!las!preguntas!de!la!encuesta! desde!diferentes!perspectivas,!a!pesar!de!haber!sido!realizadas!bajo!mi!propia!supervisión,!puesto!que!a! pesar!de!las!indicaciones!concretas!sobre!señalar!los!términos!utilizados!concretamente!para!cada!caso,! hay!muchos!de!ellos!que!no!han!facilitado!estas!respuestas!–generalmente!por!motivos!personalesF.!
! ! 257! Figuras 13 y 14: Categorías más frecuentes del vocativo en el ANF según el sexo (España) Figuras 15 y 16: Comparación entre las categorías del AF y ANF (España) En los dos primeros gráficos (Figuras 13 y 14) se reflejan los datos obtenidos dentro del ambiente no familiar. En los dos siguientes (Figuras 15 y 16) exponemos la comparación entre los dos ámbitos analizados en función de las categorías estudiadas y el factor sexo. Como podemos comprobar, el empleo de términos afectivos por parte de los hombres fuera del ámbito familiar para apelar a sus parientes sigue superando el uso del sexo femenino de estos términos, algo que se contrapone a las diferentes concepciones socioculturales sobre los rasgos característicos del género femeninos; género definido a partir de la debilidad emocional. En cuanto a la comparación de los dos contextos analizados, hemos extraído resultados relativamente homogéneos; sin embargo, cabe mencionar el empleo de TA en el ambiente no familiar, indicador del carácter abierto y afectivo de la cultura española, puesto que la disminución frente al uso más íntimo es porcentualmente baja. 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! TP! TA! NP! Otros! Hombres( Hombres! 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! TP! TA! NP! Otros! Mujeres( Mujeres! 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! TP! TA! NP! Otros! Hombres Familiar! No! Familiar! 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! TP! TA! NP! Otros! Mujeres Familiar! No! Familiar!
! ! 258! En conclusión, en ambos contextos sobresale el uso de los nombres propios como formas apelativas en las relaciones de parentesco y susceptibles para todos los contextos. 6.1.2.2. El ámbito social Las categorías más frecuentes encontradas en el ámbito social en España son las siguiente: nombres propios (NP), con un 76% de uso por parte de los hombres y un 69% de las mujeres; términos afectivos (TA), con un 11% de los hombres y un 12% de las mujeres; y “otros”, con un 13% de los hombres y un 20% de las mujeres. Respecto a estos datos, cabe concluir la neutralidad en el ámbito social ante el uso de vocativos, puesto que normalmente las presentaciones sociales en la cultura española conlleva el nombre propio como etiqueta social. Por otro lado, es esperable que el uso de términos afectivos disminuyan, si bien hemos afirmado en los gráficos anteriores que no es así con los familiares. De igual manera, señalamos la homogeneidad porcentual en función del sexo, destacando en el caso de las mujeres la utilización de otros términos no analizados “otros” o bien, la ausencia de respuesta en este ámbito en relación a algunos interlocutores como pareja sentimental. Figura 17: Categorías más frecuentes del vocativo en el aspecto social (España) 76%! 11%! 13%! 69%! 12%! 20%! 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! 60%! 70%! 80%! NP! TA! Otros! H! M!
! ! 259! 6.1.2.3. El ámbito laboral Señalamos, en primer lugar, las categorías más frecuentes que hemos encontrado dentro del ámbito laboral: nombres propios (NP), con un 74% de uso por parte de los hombres y un 82% de las mujeres; términos afectivos (TA), con un 6% de los hombres y un 2% de las mujeres; los términos de profesión y cargos (TPC), con un 3% de los hombres y un 1% de las mujeres; y “otros”, con un 13% de los hombres y un 15% de las mujeres. Es significativo, en este caso, los mínimos porcentajes extraídos respecto a los términos que denotan cargos o títulos, aspecto importante desde el punto de vista contrastivo con la cultura china. Es esperable desde el punto de vista sociolingüístico, puesto que en España, siempre ha predominado el uso de don/doña o señor/señora ante las personas con cargos superiores; no obstante, estos usos han decaído como ya desarrollamos en la parte teórica. Figura 18: Categorías más frecuentes del vocativo en el aspecto laboral (España) 6.1.3. Análisis de las preguntas actitudinales de la encuesta En el modelo de encuesta española, hemos planteado varias preguntas actitudinales para los informantes, diseñadas en relación a las actitudes que tienen sobre ciertos fenómenos lingüísticos que tienen que ver con el uso del vocativo. En este caso, para el análisis de los datos, nos hemos limitado a exponer tres de ellas, puesto que han resultado ser más significativas y más relevantes, según nuestro 74%! 6%! 3%! 13%! 82%! 2%! 1%! 15%! 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! 60%! 70%! 80%! 90%! NP! TA! TPC! Otros! H! M!
! ! 260! parecer. Estas preguntas son las siguientes: 1. ¿Cree que es correcto que las generaciones más jóvenes empleen, mayoritariamente, el pronombre tú como forma de tratamiento? Figuras 19 y 20: Opiniones sobre el uso generalizado de la forma “tú” La primera pregunta, ha sido diseñada con el fin de conocer la actitud que sostienen nuestros informantes sobre el uso generalizado de la forma “tú”, pronombre que hoy en día se ha extendido universalmente, sobre todo, en las generaciones más jóvenes. Como se muestra en los resultados (Figura 19), entre los 54 encuestados hay un 89% de los informantes que no están de acuerdo con este fenómeno y un 31% de que han marcado la opción “sí”; este resultado indica que no existe un consenso para dicho fenómeno. Mientras tanto, en el gráfico derecho (Figura 20), hemos dividido las dos respuestas (“sí” y “no”), en un paso más, en dos subgrupos según el sexo de los informantes –masculino y femenino-, y los resultados son: entre los informantes que han dicho que “sí” (“Estoy de acuerdo con el uso generalizado de la forma ‘tú’ ”) un 71% son mujeres y un 29% son hombres; de la misma manera, entre los resultados de “no”, los informantes masculinos han llegado a un 58% y los femeninos a un 43%. Es interesante señalar, además, que hay algunos informantes que han marcado la respuesta “tú” para todos sus interlocutores en los ejercicios anteriores, pero han facilitado un “no” (“No estoy de acuerdo con el uso generalizado de la forma ‘tú’ ”) en este ejercicio. Creemos que la paradoja de sus respuestas puede tener su fundamento en que el contexto de la encuesta, como ya hemos señalado, ha llevado a a los informantes a ser objetivos y contestar los que consideran “lingüísticamente correcto”. 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! Sí! No! Sí! No! 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! Sí! No! H! M!
! ! 261! 2. ¿Está de acuerdo con el orden de colocar primero el apellido paterno y luego el materno? ¿Por qué? La segunda pregunta fue diseñada para conocer simplemente qué piensan los informantes sobre el orden en la colocación de los apellidos de su nombre. Como se muestra, hay 18 informantes que están de acuerdo con dicho fenómeno y 10, de los 54, que han dado una opinión opuesta; siendo el mayor porcentaje el de la opción “Me es indiferente”, que son 26 informantes de un total de 54. Figura 21: Muestra del acuerdo con la colocación de los apellidos No hemos querido suscitar discusiones sobre qué opción sería la correcta, ya que no existe una respuesta absoluta para este tipo de preguntas. Por ello, consideramos que no tiene sentido preponderar una postura frente a las demás. Sin embargo, queremos resaltar aquellas respuestas de informantes femeninas que han respondido no estar de acuerdo con el orden tradicional de los apellidos; como argumentos han postulado que el orden de colocación de los apellidos debe ser flexible y asentada solamente por la voluntad de las personas implicadas, no impuesta por voluntad ajena. Estas respuestas, entre todas, nos parecen muy interesantes porque marcan el inicio de cambios socioculturales y, por tanto, lingüísticos futuros. 3. Por favor, lea los siguientes textos y responda, según su perspectiva lingüística, si las personas mencionadas en cada texto es del sexo masculino o femenino. 18! 10! 26! 0! 5! 10! 15! 20! 25! 30! Sí!estoy!de! acuerdo! No!estoy!de! acuerdo! Indiferente! Sí!estoy!de!acuerdo! No!estoy!de!acuerdo! Indiferente!
! ! 262! I Fernández ha conseguido un viaje a Nueva York y le han dado dos semanas de vacaciones. Se irá con su familia y también va con ellos su suegra. Fernández tiene más suerte que nadie, ¡qué bien le va en todo! II Jiménez ha publicado recientemente un artículo que ha obtenido una reputación muy positiva, a finales de año le darán la plaza de físico en la Facultad de Química. Esta pregunta fue diseñada con el fin de comprobar si el uso del apellido como forma de referencia para las personas condiciona, verdaderamente, la creencia y la percepción que se tiene del sexo de las personas mencionadas. Figura 22: Muestra de la percepción del sexo de la persona mencionada Atendiendo a estos resultados (Figura 22), concluimos que en términos generales más del 50% de los informantes (34 entre un total de 54) han identificado a las dos personas de los textos como perteneciente al sexo masculino. Si bien es llamativo que han sido los hombres quienes se han mostrado más flexibles en la percepción de género, como vemos suman un 13% frente aun 7% de mujeres. 15! 13! 19! 7! 0! 2! 4! 6! 8! 10! 12! 14! 16! 18! 20! Sí! No! H! M!
! ! 263! 6.2. Análisis de los vocativos utilizados en chino Comencemos señalando el proceso de adquisición de los datos obtenidos de los sinohablantes, para desarrollar posteriormente las conclusiones pertinentes extraídas de los resultados. En primer lugar, hemos repartido 70 encuestas, de las cuales hemos podido recoger 61 y, a su vez, de estas eran válidas 54. También es necesario señalar que los informantes provienen, en su mayoría, de la provincia Henan (Zhengzhou, Kaifeng, Shangqiu), Shanxi (Xi’an, Baoji) y Shanghai. Siguiendo el mismo procedimiento de análisis descrito en el apartado anterior – análisis de los vocativos utilizados en español-, en el ámbito chino dividiremos también los tres aspectos tratados en la encuesta de acuerdo a los distintos campos de aplicación de los vocativos recopilados: el ámbito familiar, el ámbito social y el ámbito laboral, resaltando principalmente el factor sexo. 6.2.1. Las formas pronominales Como ya hemos señalado en capítulos anteriores, y como aduce Alonso-Cortés (1999: 4036) la función vocativa es desarrollada mayormente por los pronombres de segunda persona y las formas de imperativo; asimismo, estas formas (T/V) han ido adquiriendo un valor considerable como objetos de estudio en el campo de la pragmática, puesto que presentan la capacidad de marcar la distancia entre el ámbito de confianza/no confianza y cortesía/no-cortesía, en cuanto a la relación con el interlocutor. 6.2.1.1. El ámbito familiar En general, la distancia jerárquica disminuye en el ámbito familiar en casi todas las culturas; por ello, como observamos en el siguiente gráfico (Figura 23), predomina como vocativo la forma pronominal de segunda persona. En este sentido, nos resulta muy interesante el estudio que llevó a cabo Hofstede (1999) sobre los
! ! 264! índices de distanciamiento del poder, donde refleja que los países asiáticos –en términos generalesfrente a países occidentales como España, respetan más rigurosamente las distancias jerárquicas. De hecho, la cultura china se define a sí misma como un pueblo protocolario “lleno de cortesía”. Partiendo de estos conceptos, el resultado del gráfico refleja que dicha actitud deferencial se emplea, sobre todo, en el ámbito social, puesto que el 83% de los informantes de ambos sexos utilizan el tú dentro del ámbito familiar. En cuanto al factor sexo, observamos que no hay una diferencia significativa de uso de los dos pronombres nominales de segunda persona entre los dos sexos, pues los resultados han sido medianamente homogéneos. Figura 23: Frecuencia de uso de “usted” y “tú” en el ámbito familiar (China) En cuanto a los datos extraídos del uso de las formas pronominales “tú y usted” sumando al factor sexo el nivel de instrucción de los informantes, hemos sacado varias conclusiones: en primer lugar, el empleo de “tú” es predominante en todos los casos, con independencia del nivel de instrucción y del sexo a nivel general. En segundo lugar, es interesante reflejar el hecho de que los informantes con un nivel de instrucción superior empleen el usted dentro del ámbito familiar con mayor frecuencia, en comparación con los informantes de los niveles de instrucción restantes. Este hecho se podría explicar por el mayor respeto o cumplimiento que presentan las personas de niveles educativos superiores hacia las normas lingüísticas, como se refleja además en el respeto hacia la variedad estándar de una lengua por 0! 20! 40! 60! 80! 100! "Usted"! "Tú"! La(frecuencia(del(uso(de("usted"(y("tú"(según(el( sexo( H! M!
! ! 265! parte de los hablantes cultos pertenecientes a lugares que poseen “hablas regionales”. En cuanto al factor sexo, resaltamos la diferencia entre los informantes femeninos con un nivel de instrucción superior y medio frente al nivel básico, puesto que en este último las mujeres emplean mayormente el “tú” frente al 31,6% que usan el usted de los otros grupos, en general. 6.2.1.2. El ámbito social Como ámbito complementario es necesario reflejar el uso de los pronombres de segunda persona en situaciones sociales, puesto que la distancia jerárquica antes señalada es visible, sobre todo, en las interacciones sociales. También es interesante y pertinente observar las diferencias de uso en base al factor sexo. Según los datos analizados, la frecuencia de uso es relativamente homogénea entre ambos sexos, si bien la mujer refleja mayor empleo del pronombre de cortesía. Como hemos explicado a lo largo de nuestro trabajo, la mujer históricamente ha sido considerada más respetuosa en el ámbito social puesto que siempre ha tenido un papel de inferioridad que le ha exigido mayor deferencia en general. No obstante, el gráfico (figura 24) muestra como en la actualidad el uso de las formas lingüísticas se han ido regulando, equiparando las formas de expresión de ambos sexos en las interacciones sociales. Esto queda reflejado claramente en la diferencia de 5% que muestra el análisis de los datos. Figura 24: Frecuencia de uso de “usted” y “tú” en el ámbito social (China) 0! 20! 40! 60! 80! 100! "Usted"! "Tú"! La(frecuencia(del(uso(de("usted"'y("tú"(segun(el( sexo(del(informante( H! M!
! ! 272! Figura 33: Categorías más frecuentes del vocativo en el aspecto laboral (China) Como podemos observar en el gráfico, en cuanto al factor sexo los resultados son homogéneos, exceptuando el uso de los TP y “otros”, donde la mujer muestra un empleo mucho mayor de los términos de parentesco en las interacciones laborales, lo que indica el concepto de respeto femenino frente al masculino; es decir, el hombre en la cultura china se siente más igual a sus semejantes y así lo refleja en las interacciones verbales, mientras que la mujer sigue guardando la distancia jerárquica en este ámbito. Por otro lado, es muy significativo el uso de los TPC en el terreno laboral, fenómeno lingüístico poco común en la lengua española, desde una perspectiva contrastiva. 6.2.3. Análisis de las preguntas actitudinales de la encuesta ! En este epígrafe exponemos los datos extraídos de las preguntas actitudinales más significativas de las encuestas; algunas de las cuestiones planteadas son semejantes para ambas lenguas, aunque también hemos introducido algunas sobre ciertos fenómenos peculiares existentes en cada cultura. En síntesis, hemos destacado cuatro preguntas con sus respectivas respuestas: 1. ¿Llama usted a sus Zhang bei 长辈322 ‘generación mayor’ a través de su nombre !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 322!Aunque!hemos!definido!varias!veces!el!concepto!de!bei0fen!辈分!en!los!capítulos!2!y!4!(dentro!de!los! epígrafes! 2.2.2.! y! 4.1.1.2),!dada! su! importancia! conceptual! dentro! de! la! cultura! china,! consideramos! 0! 5! 10! 15! 20! 25! 30! 35! 40! NP! TA! TPC! TP! Otros! H! M!
! ! 273! propio? La respuesta a esta cuestión es clara: solo hay un informante que ha respondido que sí utiliza el NP para dirigirse a sus Zhang bei y argumenta que se debe a la compleja relación con su padre, situación que lo lleva a emplear el nombre propio para dirigirse a él. El resultado supone que, en la cultura china, tratar a los Zhang bei por NP es una falta de respeto; puesto que se considera que emplear esta categoría es tabú para los wan bei, algo impensable e inaceptable, sobre todo, dentro de la propia familia. Por otro lado, resulta curioso que los nombres propios de los niños deben evitar llevar el mismo carácter ya utilizado o incluido en el nombre propio de sus Zhang bei. Figura 34: Muestra de la opinión sobre la apelación a través del NP hacia los Zhang bei 2. ¿Qué piensa sobre los tratamientos de parentesco que conlleva el carácter “exterior”? Como se refleja en los resultados porcentuales, la mayoría de informantes chinos han sido claros en esta cuestión: se trata de una norma impuesta que, además, está asentada y aceptada por la sociedad, pues se entiende como parte fundamental de los valores culturales heredados. Frente a este grupo, se posicionan algunos informantes que defienden la revisión de este concepto que deja a los parientes maternos “fuera” !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! necesario!recordarlo!aquí!de!nuevo:!el!bei0fen!辈分!es!la!representación!de!la!jerarquización!definida!en! función! del! ámbito! familiar,! profesional! o! de! estudios! al! que! pertenece! la! relación! entre! el! emisor! y! el! destinatario! (Tsai,! 2010:! 76),! y! en! ella! se! distinguen! tres! niveles:! zhang0 bei0 长辈,! personas! de! niveles! superiores!tanto!en!posición!social!como!en!edad;!ping0bei!平辈,!personas!de!igual!nivel,!y!wan0bei0 晚辈,! personas!de!nivel!subordinado!o!menor,!ya!sea!en!posición!social!o!en!edad.! ! ! 0! 10! 20! 30! 40! 50! 60! Sí,! normalmente! Sí,!a!veces! No,!nunca! Sí,!normalmente! Sí,!a!veces! No,!nunca!
! ! 274! de la noción de núcleo familiar. No obstante, en síntesis, la posibilidad de este cambio lingüístico está lejos de ser llevado a cabo, según los datos obtenidos de nuestra muestra. Sin embargo, esto no significa que en las relaciones de parentesco no se valore a los familiares maternos, el concepto no trasciende hoy día de la mera asignación lingüística en la mayoría de los casos. Figura 35: Muestra de la opinión sobre los TP que conllevan el carácter wai ‘exterior’ 3. ¿De qué sexo cree usted que son las personas mencionadas en cada párrafo? Siguiendo el mismo diseño de la encuesta española, hemos planteado una pregunta similar para conocer si entre los informantes chinos existen los estereotipos sexuales a la hora de percibir el sexo que tiene una persona, a través de ciertas descripciones de sus rasgos extralingüísticos. Para analizar el resultado, facilitamos primero las traducciones de cada párrafo descriptivo, incluido en la encuesta china, de las personas mencionadas de A a F, proporcionándoles un contexto cercano a la realidad sociocultural china323: !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 323!Debemos!explicar!que!aunque!todos!los!nombres!están!escrito!en!masculino,!como!hemos!aclarado!en! el!capítulo!3! (dentro! del! epígrafe! 3.2.3.),!el!idioma!chino!no!dispone!de!mecanismos!morfológicos!para! indicar!a!primera!vista!el!sexo!del!referente.!De!este!modo,!hemos!decidido!poner!todos!los!términos!de!las! profesiones! y! cargos! de! cada! uno! de! ellos! en! su! forma! “masculina”! –género! no! marcadoF,! eliminando! también!el!uso!de!los!artículos,!con!el!fin!de!evitar!problemas!de!traducción.! 0! 10! 20! 30! 40! 50! A! B! C! A.!Se!trata!de!una!norma!sociocultural!establecida! B.!Se!trata!de!una!tradición!lingüísitca,!me!es!indiferente! C.!Este!concepto!sociocultural!debe!cambiar(
! ! 275! Descripciones A. La hija de “académico Chen” siempre se queja de que “académico Chen” trabaje mucho tiempo extra y descuide los asuntos familiares. Pero “académico Chen” le responde que el trabajo extra siempre es necesario para llevar la delantera a sus compañeros extranjeros. B. El discurso de “ministro Wang” ha sido muy valioso e ilustrativo, del cual todos hemos aprendido mucho. C. ¡“Gerente” ha conseguido una licitación gubernamental, la cual equivale a 60 millones yuanes! D. ¿Sabes que “nuestro catedrático” ha publicado su segunda tesis en «Nature» y es, además, el “autor principal”? E. Joven Zhang ha servido en nuestra familia durante dos años y es muy “bueno”. F. “Nuestro secretario” es una pesada, persona minuciosa, le da mucha importancia a todo. Tabla 12: Traducción del chino al español de la tercera pregunta actitudinal Por otro lado, se puede observar claramente, que el resultado que se muestra a continuación refleja una inclinación de los informantes hacia una percepción absoluta masculina de las personas mencionadas: sobre los primeros cuatros referentes, presentados con cargos y profesiones socialmente bien reconocidas, suelen ser identificados con el sexo masculino; sin embargo, el resto –‘Joven Zhang’ y ‘nuestro secretario’- se han percibido con un consenso alto como personas del sexo femenino. De dichos resultados, extraemos que los estereotipos sexuales siguen perdurando en la sociedad china. A este respecto, postula Calero (2007: 83) que la percepción que tiene la sociedad del sexo de las personas que se mencionan en las frases depende de los rasgos sociales; es decir, se trata de un fenómeno variable en función de los factores extralingüísticos. Por otro lado, estos rasgos sociales son modelados por la sociedad y están estrechamente ligados con la expectativa social que tienen los hablantes de cada sexo.
! ! 276! Figura 36: Muestra de la percepción del sexo de las personas mencionadas (China) 4. ¿Considera que la normativa para dar nombre a un niño es igual que la existente para dar nombre a una niña? ¿Cuál es su postura? Las respuestas extraídas de las encuestas revelan que, en general, tanto hombres como mujeres, consideran que las normas o patrones para dar nombre a un niño y a una niña no son homogéneas. Aunque hay informantes que afirman no habérselo planteado – un 5.6% del total-, nadie ha afirmado que el proceso sea semejante, puesto que la realidad, como bien se refleja en los datos obtenidos, es que la normativa es diferente. Figura 37: Muestra de la opinión sobre las normativas del nombramiento para los niños I 0%! 10%! 20%! 30%! 40%! 50%! 60%! 70%! 80%! 90%! 100%! A! B! C! D! E! F! Masculino! Femenino! Ambos! 0! 5! 10! 15! 20! 25! 30! No!es!igual! Sí!es!igual! No!me!lo!había! planteado! H! M!
! ! 277! Sin embargo, cuando les planteamos que argumenten los criterios concretos que avalan la aplicación de estos patrones o normativas, las respuestas presentan distintas variaciones. La mayoría de informantes apoya esta normativa, como patrón regulador de los nombres adecuados a cada sexo, aspecto muy arraigado en la cultura china. Sin embargo, lo más interesante son las respuestas B, quienes defienden que la adecuación del nombre no debe basarse en el sexo sino en las buenas cualidades que debe aportar la persona. En este caso, son las mujeres quienes defienden esta igualdad, mientras que los hombres se muestran más conservadores y predominan en la respuesta A. Figura 38: Muestra de la opinión sobre las normativas del nombramiento para los niños II 6.3. Análisis de los puntos contrastivos ! Tras un breve recorrido por los aspectos más significativos de cada cultura sobre las formas vocativas más utilizadas en varios contextos y en función de algunos factores, abordamos ahora aquellos rasgos lingüísticos y socioculturales que, desde una perspectiva contrastiva y comparativa, nos ayudan a comprender cada una de estas sociedades, enriqueciendo los conceptos a través de las distintas formas de comunicación analizadas en el desarrollo del trabajo y que nos permiten llegar a la parte esencial de nuestro estudio. 0! 5! 10! 15! 20! 25! A! B! C! A.#Estas#normas#son#necesarias#para#la#adecuación#a#cada#sexo.# B.#Se#trata#de#destacar#las#caracterís8cas#posi8vas,#sin#importar#el#sexo.# C.#Me#es#indiferente. H! M!
! ! 278! 6.3.1. El primer punto de partida: formas vocativas en función de la profesión y el cargo del interlocutor ! En el análisis de los datos, uno de los fenómenos que nos resulta relevante, desde el punto de vista comparativo, es la relación entre las formas vocativas y las diferentes tipologías de profesiones, cargos u oficios. Consideramos interesante observar cuáles son las profesiones o cargos que han ganado más “respeto” en ambas culturas y, para ello, hemos analizado el empleo de las formas vocativas “usted” y “tú”, ya que a través de estos conceptos podemos obtener datos sobre la diferentes concepciones socioculturales. A continuación, mostramos dos gráficos (figuras 39 y 40) donde se observan los resultados que hemos extraído del cuarto ejercicio de ambas encuestas324. La intención original era comprobar si la variable sexo llega a condicionar el uso de los vocativos cuando se emplean para apelar a personas por sus profesiones o cargos. Sin embargo, en un principio, los datos que analizamos tomando la variable sexo como parámetro central no nos han aportado resultados significativos. Por ello, en calidad de los datos obtenidos, hemos decidido presentar los resultados a partir de las perspectiva contrastiva, pues resulta muy interesante la equiparación de los usos de las formas vocativas en el ámbito de las profesiones en las dos culturas, omitiendo en este caso el factor sexo. En el siguiente gráfico (Figura 39), mostramos los resultados de la encuesta española en el ámbito de las profesiones y cargos. En este caso, se refleja que la forma “usted” predomina de manera homogénea en el caso de todas las profesiones. Es llamativo el resultado respecto a “Juez/a”, lo que indica el prestigio social que disfruta este cargo dentro de la sociedad española; es decir, frente a las otras !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 324!Debemos! aclarar! que! las! encuestas! diseñadas! para! los! informantes! españoles! y! chinos! no! son! semejantes!en!todos!los!aspectos.!Por!ejemplo,!como!sucede!en!este!caso:!hemos!puesto!nueve!tipologías!de! profesiones! o! cargos! tanto! para! la! encuesta! española! como! para! la! china;! sin! embargo,! existen! dos! categorías!que!no!coinciden:!en!la!española!hemos!incluido:!sacerdote0y!juez;!y!en!chino:!funcionarios0del0 gobierno!y!periodista.!La!causa!por!la!que! hemos! concretado! estos! oficios!para!cada!cultura,!es!que!las! personas!que!se!encargan!de!las!tareas!religiosas!en!el!pueblo!chino!son!escasas,!por!lo!que!no!tiene!sentido! poner!una!profesión!o!cargo!como!“monje!o!monja”!dentro!de!las!profesiones!más!habituales.!En!cuanto!al! caso!de!“juez”,!generalmente!los!chinos!no!están!acostumbrados!a!resolver!los!asuntos!cotidianos!a!través! del!sistema!jurídico,!incluso!consideran!que!“ir!a!un!tribunal!jurídico”!significa!algo!vergonzoso.!Por!tanto,! hemos!elegido!“funcionarios!del!gobierno”!y!“periodistas”!porque!son!cargos!y!profesiones!más!cotidianas! y!conocidas.!
! ! 279! profesiones expuestas, denota absoluta “deferencia” por parte de los informantes pues dentro de las normas socioculturales existe una distancia jerárquica muy marcada. Por otro lado, las profesiones que muestran mayor prestigio social, respectivamente, son: doctor/a, agente de policía y director de banco; las tres han alcanzado un 93%; luego el cargo militar, con un 91%; sacerdote/monja, con un 83% y profesor/a con un 72%; por último, dependiente/a y camarero/a, con un 56%. Estos datos reflejan claramente la relación existente entre lo sociocultural y lo lingüístico, pues a mayor prestigio social, mayor empleo de la forma de respeto “usted”, llegando a establecerse una norma estricta de uso frente a aquellos cargos de gran prestigio social, independientemente del sexo o la edad. Asimismo, el gráfico refleja el uso más habitual de “tú” en las profesiones cotidianas y de más fácil acceso para los ciudadanos, como camarero o dependiente. Figura 39: El uso de “usted” y “tú” en función de las profesiones y cargos (España) De la misma manera, en chino, hemos dividido nueve categorías de profesiones y cargos cotidianos dentro de esta sociedad. No obstante, en el caso de los sinohablantes, esta área resulta más compleja de definir que la española. En general, los resultados muestran una tendencia clara a utilizar con mayor frecuencia la forma “tú” en todos los casos. 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! 120%! A! B! C! D! E! F! G! H! I! A. Doctor/a B. Profesor/a C. Dependiente/a D. Agente de policía E. Camarero/a F. Director/a de banco G. Cargo militar H. Sacerdote/ Monja I. Juez/a "Usted"! "Tú"!
! ! 280! Figura 40: El uso de “usted” y “tú” en función de las profesiones y cargos (China) Comparando los resultados de los dos gráficos anteriores, parece evidente que, en términos generales, los hablantes españoles emplean con más frecuencias la forma de cortesía-distanciamiento 325 “usted” que los informantes chinos en función vocativa. Ahora bien, este dato resulta muy interesante, ya que la sociedad china se define a sí misma y se caracteriza culturalmente por la modestia y deferencia. Asimismo, , según las impresiones estereotípicas señaladas por Carrasco (1999: 32), la sociedad española tiende al igualitarismo y la proximidad, a minimizar la relación de poder y la distancia social. Por otro lado, Padilla (2005: 181-182) define a los españoles como personas que presentan una imagen acogedora, cercana, tolerante, lo que hace la comunicación más llana y afable y las relaciones más sencillas. En este mismo sentido, añade Carrasco (1999: 34) que la informalidad facilita un ambiente más armonioso y distendido y protege la imagen de quien tiene una jerarquía menor en la cultura española. En síntesis, concluimos que este resultado puede deberse al hecho de que los informante carecía en su respuesta de un contexto formal o informal, por que sus respuestas han sido dadas desde una perspectiva social objetiva. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 325!Con! “cortesíaFdistanciamiento”! hacemos! alusión! a! las! dos! funciones! pragmáticas! que! desempeña! la! forma! “usted”! en! las! relaciones! interpersonales,! al! igual! que! sucede! con! “desatenciónFcercanía”! para! la! forma!“tú”!ya!que!esta!suele!tener!papeles!comunicativos!de!confianza!y!familiaridad.!No!obstante,!hay!que! ser!conscientes!de!que!existen!excepciones.! 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! A! B! C! D! E! F! G! H! I! A. Doctor/a B. Profesor/a C. Dependiente/a D. Agente de policía E. Camarero/a F. Director/a de banco G. Cargo militar H. Funcionario del gobierno I. Periodista "Usted"! "Tú"!
! ! 281! 6.3.2. El segundo punto de partida: desde el ámbito familiar El segundo punto de partida tiene que ver con los vocativos utilizados en el ámbito familiar. Como hemos venido señalando en el desarrollo de nuestro trabajo, la cultura china suele manifestar una importancia enorme hacia los diferentes conceptos de “superioridad”326. Entre otros, la edad es uno de los factores reflejados ya que suele ser la marca de poder más importante en el ámbito familiar. La sociedad china se caracteriza por la convivencia en el mismo espacio de varias generaciones (abuelos, padres e hijos). Por ello, consideramos necesario insistir en explicar una vez más el peso que tiene la edad y las concepciones de bei fen 辈分 (se divide en tres ramas: zhang bei 长辈 ‘generación mayor que el hablante’ , ping bei 平辈 ‘generación igual que el hablante’ , wan bei 晚辈 ‘generación menor que el hablante’). Se trata de un mecanismo aplicado especialmente en el ámbito familiar, sin embargo, se ha extendido también a varios aspectos de la vida de los sinohablantes. Estas nociones –generación-, por tanto, son esenciales para entender las relaciones tanto familiares como sociales en la cultura china, incluso muchas veces son fundamentales también en el ámbito laboral o ajeno al entorno familiar; por tanto, en muchos casos la edad resulta más importante que otros factores. Por ello, en el planteamiento de análisis, reflexionamos sobre qué preguntas podrían ofrecernos datos mas significativos desde el punto de vista contrastivo: 1. ¿Qué importancia tiene la edad en España? 2. ¿Desde el punto de vista sociolingüístico cómo se refleja el factor edad en ambas culturas? 3. ¿Hasta qué punto el factor sexo influye en el factor edad? Antes de adentrarnos en los resultados y las conclusiones extraídas de los datos relativos a estas cuestiones, es imprescindible dar algunas pinceladas previas sobre las relaciones parentales incluidas en las encuestas de cada cultura, pues no todas coinciden. Por ejemplo, en la cultura española no existe el concepto de bei fen 辈分, ya que “se valora el igualitarismo, la proximidad y, por ello, se tiende a minimizar las relaciones de poder y la distancia social” (Carrasco, 1999). No obstante, hemos intentado equilibrar los términos incluidos respetando, en lo posible, la realidad !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 326!Por!ejemplo,!“superior”!por!edad,!“superior”!por!el!estatus!social,!“superior”!por!la!experiencia!que! tiene!en!un!campo!determinado,!etc.! !
! ! 288! 6.3.3. El tercer punto de partida: desde el ámbito social Generalmente hablando, la sociedad china se identifica con las actitudes de reverencia y por el respeto a la jerarquía, lo que se manifiesta en los usos del vocativo. Comenzamos señalando las diferencias que hemos encontrado a través de los resultados extraídos de ambas encuestas. Según el gráfico siguiente (Figura 53), las categorías de palabras más frecuentes en el ámbito social español son, principalmente, tres: nombres propios (NP), con un 76% de frecuencia mantenida por parte de los informantes masculinos y un 69% por los informantes masculinos; términos afectivos (TA), con un 11% y un 12% respectivamente para ambos sexos; y por último, la opción de “otros”331, con un 13% y un 20%, respectivamente. Figura 53: Categorías frecuentes de las formas vocativas en el ámbito social (España) En comparación, en el ámbito social chino hemos registrado cinco categorías más (Figura 54), las cuales son: nombres propios (NP), con un 51% aproximadamente para ambos sexos; los términos afectivos (TA), con un promedio de 11.5%, tanto para hombres como para mujeres; los términos de profesión y cargos (TPC), con un 16% de hombres y un 13% de mujeres; los términos de parentesco (TP), con un promedio de 12% para ambos sexos; y los “otros”332, un 17% y un 11%, respectivamente. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 331!Dentro!de!la!opción!“otros”!de!la!encuesta!en!español!se!incluyen:!los!títulos,! ! y!los!N/A!(no!aplicable).! 332!Dentro!de!la!opción!“otros”!de!la!encuesta!del!chino!incluyen:!los!títulos,! ! 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! NP! TA! TPC! TP! Otros! H! M!
! ! 289! Figura 54: Categorías frecuentes de las formas vocativas en el ámbito social (China) Podemos observar claramente que, en la (Figura 53), se han obtenido cero respuestas en las categorías: TPC y TP en el ámbito social para los hablantes españoles; esto se explica desde el punto de vista sociocultural, por la adecuación asignada a estos términos dentro de este ámbito; es decir, no se suelen emplear para dirigirse a personas con quienes se mantienen interacciones personales en un entorno social los términos propios del ámbito laboral (TPC) y del ámbito familiar (TP). Mientras tanto, entre otras categorías utilizadas, los TPC son los segundos términos más frecuentes frente a los TP por parte de los hablantes chinos. A nuestro modo de ver, esto se explica porque en la sociedad china, sobre todo en el ámbito social, se han fijado unas normativas de conducta como la de utilizar los términos de profesión y cargos de alto prestigio como formas vocativas para dirigirse a los interlocutores; ya que estos términos sirven para demostrar la consideración que se tiene del otro, la especificación del rol social y funcionan, a su vez, como expresión de solidaridad y de distancia social. Además, estas formas se consideran como un “tratamiento respetuoso” que sirve también para ensalzar la imagen social de la persona a quien se dirige el hablante; en palabras de Padilla (2016: 132), su uso consiste en “una exaltación de la imagen del interlocutor”. Por otra parte, es llamativo el uso de los términos de parentesco en el ámbito social. “En la cultura china es habitual utilizar términos de parentesco para hacer el trato más cercano” (Padilla, ibíd.); se emplean para mostrar el sentimiento de pertenencia al grupo, incluso en casos en que solo sean relaciones de amistad, y también otros de pertenencia a la misma universidad, escuela, etc. 0.0%! 20.0%! 40.0%! 60.0%! 80.0%! NP! TA! TPC! TP! Otros! H! M!
! ! 290! 6.3.4. El cuarto punto de partida: desde el ámbito laboral El último punto de reflexión lo vamos a llevar a cabo dentro del ámbito laboral. Según los resultados mostrados a través del siguiente par de gráficos (Figuras 55 y 56) concluimos que entre las categorías más utilizadas como formas vocativas en la sociedad española, dentro del ámbito laboral, no aparecen las empleadas por la sociedad china: TPC (términos de profesiones y cargos) y TP (términos de parentesco). Ningún informante español ha marcado esta categoría (TP) frente a los informantes chinos, con un 6% por informantes masculinos y el doble -12%- por informantes femeninas, como formas empleados en el ambiente laboral. Figura 55: Categorías frecuentes de formas vocativas en el ámbito laboral (España) Figura 56 : Categorías frecuentes de formas vocativas en el ámbito laboral (China) Este resultado es bastante interesante, puesto que nos permite justificar los contenidos que hemos venido señalando en los capítulos 2 y 4, donde exponíamos que en la sociedad china -en entornos profesionales o de negocios, o en cualquier otro ámbito ajeno al entorno familiarse emplean los términos de parentesco como formas 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! NP! TA! TPC! TP! Otros! H! M! 0%! 20%! 40%! 60%! 80%! 100%! NP! TA! TPC! TP! Otros! H! M!
! ! 291! vocativas. Ello se debe a que el concepto jia 家 –el seno familiares la unidad básica y esencial con la que se identifica la cultura china, definiéndose como una composición global de todo el país333, y este concepto es muy valorado dentro de los valores socioculturales. Por tanto, apelar a una persona ajena a la familia como si de un familiar se tratase significa, en cierto sentido, una muestra de cercanía y solidaridad. Asimismo, en este ámbito destaca sobre todo el uso de los TPC. El resultado extraído de los gráficos resulta claramente concluyente. No obstante, cabe mencionar el uso de los TPC como característica peculiar de los hablantes chinos; en general, se emplea una categoría más alta a la que verdaderamente tiene el interlocutor, ya que este uso funciona como elogio para la persona que lo recibe (Ye 1995: 264). Por ejemplo, cuando una persona se dirige a un interlocutor cuyo cargo es el vice-rector de una universidad, u ocupa un puesto similar, lo frecuente es emplear la categoría más alta en relación a este cargo, en este caso, se emplearía el término “rector”. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 333!Por!ejemplo,!la!traducción!de!la!palabra!país!en!chino!es!guo0jia 国家!‘terreno!vallado!con!tesoro,!como! si!se!tratase!de!una!casa!familiar’.!
! ! 292!
! ! 293! Conclusiones Hoy en día, la mayoría de los pueblos del mundo se han alejado del modelo de vida más antiguo, donde los miembros de la sociedad vivían dentro de un grupo interno cerrado. En la actualidad, es frecuente observar diferentes formas de contacto intercultural: desde lo más básico como el turismo, la navegación en internet, cursos académicos en el extranjero (Erasmus), hasta contactos más importantes como las negociaciones internacionales, la educación, los asuntos políticos y las cooperaciones entre países en beneficio del desarrollo de toda la humanidad. Por ello, se ha incrementado notablemente la demanda en el campo de la adquisición de las capacidades de comunicación intercultural. Según Hoftede (1999: 372), el proceso de la adquisición de estas capacidades han de transcurrir en tres fases: conciencia, conocimiento y habilidades. Hoy estamos, mayormente en la segunda fase; es decir, somos conscientes de que existen ciertos choques culturales y, por ello, necesitamos aprender a conocer en más profundidad los condicionantes de cada sociedad, como única forma de evitar las confusiones y facilitar las comunicaciones. En palabra del autor (ibíd.): “es difícil ser bicultural sin ser también bilingüe”. De este modo, la adquisición de la competencia sociocultural se ha simplificado, en cierta medida, mediante los estudios y los conocimientos aportados por la pragmática, los cuales nos ayudarán a usar la lengua, a interpretar la intención del interlocutor y a actuar de modo apropiado en contextos de comunicaciones interculturales. Además, es común reconocer que muchas veces la diversidad psicosocial y actitudinal no existe únicamente entre las culturas o sociedades distintas, sino que también están presentes dentro de la misma sociedad o cultura. Por ejemplo, las diferencias culturales debidas al sexo –la cultura masculina y la cultura femeninaconstituyen probablemente uno de los temas socioculturales más tratados y, a la vez, más polémicos en todas las sociedades.
! ! 294! En este sentido, hemos considerado que el vocativo, junto con su normativa de uso y la diversidad paradigmática, ha constituido una de las categorías gramaticales que tienen mayor capacidad tanto para explicar las realidades y valores socioculturales entre dos sociedades –España y China-, como para evaluar los comportamientos y relaciones interpersonales entre hombres y mujeres de cada una de ellas. Por tanto, tomando el vocativo como punto de reflexión, hemos realizado un repaso pertinente sobre las teorías que nos han servido de marco teórico y hemos intentado acercarlas al contexto de nuestro estudio con ejemplos de las culturas de los dos países. Asimismo, hemos indicado una serie de características de los usos del vocativo cargadas de valores socioculturales a partir de la dimensión ‘sexo’. Todo ello nos ha permitido, por un lado, profundizar en el conocimiento de las reglas generales del sistema de ambas lenguas, ampliando nuestra visión investigadora y, por otro lado, aprehender las semejanzas y diferencias que implica la variable sexo en el uso del vocativo en ambas lenguas. Por último, siguiendo la metodología PRESEEA, hemos elaborado una serie de encuestas mediante las que hemos extraído diferentes resultados de gran utilidad, puesto que nos han permitido observar algunas normas y preferencias sobre el uso de los vocativos por parte de los informantes de ambas lenguas –el español peninsular y el chino mandarín-; asimismo, nos han mostrado también cuál es la actitud que tienen los informantes frente a ciertos problemas socioculturales relacionados con el factor sexo existentes en sus propias culturas. A lo largo de todo el estudio, hemos adelantado algunas breves conclusiones sobre los distintos puntos que hemos ido abordando en el desarrollo de nuestro trabajo. No obstante, a continuación recopilamos las conclusiones más relevantes aportadas e indicamos también algunas recomendaciones para futuros estudios. De acuerdo a los datos y resultados de nuestro estudio e investigación obtenidos sobre el vocativo y la relación con la variable sexo en las culturas española y china: - Tanto el español peninsular como el chino mandarín, son lenguas que poseen un catálogo muy amplio y variado sobre el paradigma del vocativo. Esto es, con independencia de la tipología cultural y el desarrollo histórico
! ! 295! de cada sociedad, el léxico que cumple la función vocativa ha recibido gran atención por parte de los usuarios de las dos lenguas. - La mayoría de las diferencias existentes entre hombres y mujeres no están causadas por sus condiciones sexuales sino por las diferentes expectativas que tiene la sociedad de ellos. Además, esta afirmación no se percibe de la misma manera en todas las sociedades modernas. - La variable sexo tiene una alta capacidad explicativa en los estudios sociolingüísticos, aunque se entiende mejor estudiada en función de las otras dos variables clave: la edad y el nivel de instrucción. - Ambas sociedades han mostrado diferentes actitudes frente a ciertas realidades socioculturales del concepto de género representadas en el lenguaje. Estas diferencias se deben a dos aspectos: o bien la situación de dichas realidades socioculturales está cambiando y ese cambio no resulta observable, o bien porque no han sido atendidas suficientemente dentro de la sociedad. - El distinto uso de ciertos vocativos en las mismas situaciones comunicativas por las dos comunidades lingüísticas significa que ambas sociedades han procesado las informaciones según su propio modelo ideológico. Y todo ello está relacionado con el estrato sociocultural de cada sociedad; y ligado, a su vez, con las características nacionales de cada cultura. A continuación mostraremos también algunas recomendaciones para futuros estudios: - Los mismos investigadores se preguntan sobre quién es el mejor observador de los fenómenos socioculturales de una sociedad determinada. Las opiniones son muy diferentes: la mitad de autores consideran que son los propios nativos quienes entenderán mejor su propia sociedad y cultura. La otra mitad se decanta por la postura u observación de los investigadores no pertenecientes a dicha sociedad. Cada una de las posturas tiene su fundamento, sin embargo, queremos resaltar que para llevar a cabo un estudio contrastivo sobre los fenómenos lingüísticos y socioculturales de manera objetiva, se requiere necesariamente que el investigador obtenga un conocimiento profundo y amplio sobre la
! ! 296! sociedad que estudia. - En esta investigación nos hemos limitado principalmente a un estudio general sobre las formas vocativas empleadas en ambas comunidades lingüísticas. La visión global nos ha permitido reflexionar y movernos dentro de varios aspectos relacionados con el tema principal, pero ha supuesto también que la investigación se haya topado con el problema de la focalización. Sin embargo, hemos considerado que para los futuros estudios podríamos centrarnos en algunos aspectos concretos, como por ejemplo, un estudio sobre los adjetivos que funcionan como vocativos empleados por hombres y mujeres –si nos moviéramos dentro de la misma perspectiva de la variable sexo-, ya que los adjetivos, frente a otras categorías de palabras, contienen a menudo cargas semánticas relativas a los aspectos tratados en nuestro trabajo; por ello, creemos que sería interesante realizar una investigación sobre cuáles son aquellas connotaciones o matices semánticos que suelen ser representados por los vocativos. - A tenor del análisis de los resultados de la encuesta, el comportamiento lingüístico de los hombres y mujeres no es exactamente igual, es decir, han demostrado rasgos propios de su respectiva variedad lingüística. Sin embargo, no podemos deducir hasta qué punto estas variedades lingüísticas de cada sexo son reales, es decir, están representadas fielmente en la realidad lingüística; o bien, son el resultado superficial de lo real pues cabe pensar que el hecho de que el informante no se sienta ubicado dentro de los contextos comunicativos determinados lleve a una objetividad teórica. En vista de ello, sería interesante realizar una comparativa a partir de estudios que posicionaran a los informantes en situaciones comunicativas reales. - Otra propuesta al respecto sería, para nosotros, abordar el análisis del discurso dentro del ámbito pragmático. Resultaría interesante observar cuáles son las estrategias comunicativas utilizadas por parte de hombres y mujeres mediante el uso de los vocativos. - Igualmente, sería muy interesante estudiar las diferencias o matices lingüísticos, pragmáticos, etc. que implica la posición que ocupa el vocativo en el enunciado (inicio, medio, final). - Por último, seria necesario e imprescindible atender al nivel suprasegmental
! ! 297! (entonación) ya que es uno de los puntos fuertes en el estudio del vocativo y su relación con la intención comunicativa del hablante. Dado que son muchos los aspectos que aún quedan por investigar, es mi intención continuar profundizando en el estudio del vocativo en un futuro próximo.
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