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El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de Ciencias de la actividad física y el deporte

Rodríguez Fernández, Carmen

Abstract

Este trabajo de investigación se presenta dentro del programa de doctorado ¿Educación Física y Deporte¿ del Departamento de Educación Física y Deporte de la Universidad de Sevilla. Cuando nos planteamos el carácter significativo de esta investigación y su posible contribución al conocimiento en los campos de la perspectiva de género en el deporte, y en concreto en el atletismo, no surgió sólo a partir de preocupaciones académicas, ni científicas, mi experiencia como atleta, estudiante en la universidad y formadora de formadores en la actualidad así como de entrenadora de atletismo, nos llevó a reflexionar sobre numerosos aspectos del estudio que aquí acontece. Bajo un marco de aparente igualdad en el mundo atlético, buscamos analizar cómo, en un término inmediato, los agentes que intervienen en todo el proceso, en toda su ejecución, y estructura deportiva, tienen un peso determinante; son los profesionales de este mundo: para nosotros, los futuros entrenadores y entrenadoras, directivos y directivas, formadores y formadoras, seleccionadores y seleccionadoras, en definitiva, el material humano que va a transformar y llevar a este deporte a la excelencia del mismo en el S. XXI. Por ello es importante el estudio y valoración de estos, en cuanto a los estereotipos de género que pueden poseer o desarrollar sobre la mujer y su participación en el mundo del deporte y del atletismo. Todo ello nos lleva a la presente investigación, y es ¿Existen estereotipos de género en los alumnos y las alumnas que estudian la especialidad de Atletismo en las Facultades de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de las Universidades Andaluzas? Ellos serán los que, en un futuro muy próximo inundaran los campos y las diferentes facetas de este deporte. La investigación aquí presentada se estructura en tres partes. La primera de contextualización científica y fundamentación teórica del estudio. Una segunda parte en la que se plantea la metodología de la investigación. La tercera y última parte, presenta aquellos resultados obtenidos y plantea las conclusiones que sugieren dichos resultados, así como, las limitaciones y prospectiva científica. Dentro de estas tres partes se encuentran cinco capítulos de diferente naturaleza que a continuación se detalla: En el capítulo 1 se muestra y contextualizan las mujeres en el deporte en general y en el atletismo en particular. Para ello se ha realizado una revisión de diferentes contextos internacionales, ya que el estado, tratamiento y presencia de las mujeres en el deporte es diverso en función del continente, cultura, incluso religión que se procesa. Se plantea, a su vez, una extensa revisión del tratamiento de la mujer, y las oportunidades que se les otorga en España, tanto social, cultural como legislativo. Por último se ha efectuado una completa relación de sucesos y acontecimientos en el mudo de atletismo, en los que la mujer ha sido protagonista a lo largo de la historia. En el capítulo 2 se presenta una revisión de los términos mujer, deporte y atletismo en relación a los estereotipos de género. Para ello se ha ido descomponiendo los términos desde el concepto estereotipo, estereotipos de género y, por último, estereotipos de género en el deporte. A partir del análisis exhaustivo de estos términos, se ha tratado de esclarecer y desarrollar las diferentes dimensiones a estudiar en el cuestionario, que es el eje sobre el que gira esta investigación. En el capítulo 3 se plantean el problema y los objetivos de estudio. Presentándose también los aspectos metodológicos empleados para llevar a cabo este trabajo. En el capítulo 4 se presentan los resultados obtenidos de aplicar los análisis y las pruebas estadísticas propuestas en el capítulo anterior. Se muestran los resultados referidos al diagnóstico de los objetivos e hipótesis planteadas. Finalmente, en el capítulo 5 se confrontan los resultados obtenidos con las investigaciones precedentes sobre la materia. Se expresan las conclusiones a las que se han llegado a raíz de los resultados obtenidos anteriormente se expresan las limitaciones, y, por último, se plantean posibles prospectivas futuras de dicha investigación.

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1 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Ciencias de la Educación Dpto. de Educación Física y Deporte El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de Ciencias de la actividad física y el deporte TESIS DOCTORAL Carmen Rodríguez Fernández 2015 2 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Ciencias de la Educación Departamento de Educación Física y Deporte El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de Ciencias de la actividad física y el deporte Tesis presentada para aspirar al grado de Doctora por la Lda. Carmen Rodríguez Fernández, dirigida por el Dr. Santiago Romero Granados y la Dra. Pilar Colás Bravo Fdo.: Carmen Rodríguez Fernández 3 4 AGRADECIMIENTOS En primer lugar quisiera expresar mi agradecimiento al Dr. Santiago Romero Granados y a la Dra. Pilar Colás Bravo, como codirectores de esta Tesis Doctoral. Muchas gracias por todo el conocimiento y enseñanza que de ellos he adquirido, pero sobre todo he aprendido a ser no solo investigadora, sino que, con vuestras enseñanzas y sinceridad, he podido llegar a la meta, que no es fácil, sin perder mi esencia. Agradecer también todo el tiempo dedicado a este trabajo, horas de lectura, crítica y reflexión, que ha conseguido que pudiese finalizarlo con éxito. De nuevo gracias. También quisiera hacer constar mi felicidad y gratitud a todas aquellas personas que han hecho posible la consecución de esta Tesis Doctoral. Tesis esta, que es fruto de continuos y prolongados esfuerzos y sacrificios, tanto profesionales, como familiares y personales. Por ello, a todas esas personas (amigos y vecinos) que han hecho posible este trabajo, y han facilitado la realización del mismo, quisiera dar mi más sincero agradecimiento. Espero poder pagaros todo vuestro amor y cariño. A mis padres, hermanos y hermanas, sin los cuales no habría conseguido estar hoy en el lugar que me hallo. Gracias Paco y mi segunda madre… Emi. Gracias por cada día que me habéis regalado. Agradecer también al Departamento de Educación Física y Deporte de la Facultad de Ciencias de la Educación, el cual ha posibilitado la realización de esta Tesis. A mis compañeros y compañeras, en especial a Joaquín, Gonzalo y Francis, y por supuesto a mi gran amigo y hermano, Augusto, por su disposición, ayuda y consejos, así como por su compromiso con el trabajo y desarrollo de la perspectiva de género en la actividad física y el deporte. Gracias “mis panas”. Cuando comencé los cursos de doctorado allá por el 1993, estaba llena de ideas e ilusión, me iba a comer el mundo, pero creo que este se me adelantó,… después de 22 años puedo llevar a cabo mi máxima ilusión… presentar mi tesis doctoral, y en algo que para mí me llena e identifica, el atletismo y la perspectiva de género, mis dos pasiones académicas y profesionales; qué más puedo pedir. Este es un momento enormemente emotivo tanto para mí como para mi familia, a la cual estaré siempre agradecida; mis hijos, Alexandra y Esteban que han crecido con esta espada de Damocles que, hoy puedo elevar con satisfacción y dignidad. 5 Pero mi agradecimiento final, y no por ello menos importante es a mi esposo, Julian, la persona más importante de mi vida. Fue el, el que volvió a creer en mí cuando ni yo lo hacía ya. El, con su continuo apoyo, afecto, empuje y alegría permanente, ha conseguido que llegue a la meta. Ha sido el motor de mi vida junto a mis hijos, pero sobre todo, me ha brindado ese apoyo en los momentos de desilusión, dificultad y de enfermedad, con una palabra de aliento, y miles momentos de cariño. Este trabajo va para ti, mi amor. Has sido una bendición de Dios en mi camino. 6 A Julián, Alex y Esteban por su amor y constancia A mis padres, por todos los sacrificios realizados para que hoy esté aquí… 7 ÍNDICE DE CONTENIDOS 8 INTRODUCCION ............................................................................................................... 21 PRIMERA PARTE: CONTEXTUALIZACIÓN CIENTÍFICA ......................................... 28 Y .......................................................................................................................................... 28 FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA. .................................................................................... 28 CAPÍTULO 1 ...................................................................................................................... 29 CONTEXTUALIZACION DE LAS MUJERES EN EL DEPORTE, Y EN EL ATLETISMO ...................................................................................................................... 29 1.1. LAS MUJERES EN EL DEPORTE. SITUACIÓN ACTUAL. ........................... 29 1.1.1. Diferentes contextos internacionales. ............................................................ 29 1.2.1. El Caso de España. ........................................................................................... 42 1.2. HISTORIA Y ANTECEDENTES DEL ATLETISMO FEMENINO MUNDIAL.. 47 1.2.1. Década de los noventa: de la igualdad de género en el atletismo mundial . .... 52 1.2.2. La presencia de la mujer en el atletismo español del siglo XXI. ...................... 54 CAPÍTULO 2 ...................................................................................................................... 63 MUJER, DEPORTE Y ATLETISMO. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO .......................... 63 2.1. LOS ESTEREOTIPOS ............................................................................................. 64 2.2. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO .............................................................................. 67 2.3. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN EL DEPORTE ............................................... 72 2.4. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO RESPECTO AL CUERPO DE LA ATLETA. .... 78 2.4.1. Cuerpos sexuados. ............................................................................................. 81 2.5. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO RESPECTO A LAS COMPETENCIAS Y CAPACIDADES EN EL DEPORTE. ............................................................................. 95 2.5.1. Competencias y capacidades: la mujer como sujeto deportista ......................... 96 2.6. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN CUANTO AL PERFIL DE CONDUCTA. . 105 2.6.1. Perfil de conducta en el deporte. .................................................................... 107 2.7. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN CUANTO A LA CONSIDERACION SOCIAL. ........................................................................................................................ 110 2.7.1. La consideración social en el deporte. La Mujer como Gestora Deportiva. ... 112 2.7.2. La consideración social en el deporte. La mujer como entrenadora o directora de entrenamiento........................................................................................................ 116 SEGUNDA PARTE: INVESTIGACIÓN EMPÍRICA. .................................................... 122 CAPÍTULO 3 .................................................................................................................... 123 PLANTEAMIENTO Y DESARROLLO DE LA INVESTIGACION ............................. 123 3.1.-PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN .................................................................... 124 3.2. OBJETIVOS E HIPÓTESIS DE LA INVESTIGACION ...................................... 124 3.2.1. Objetivos de la investigación. .......................................................................... 124 9 3.2.2. Hipótesis de la investigación. .......................................................................... 124 3.3. METODOLOGIA ................................................................................................... 125 3.3.1. Población objeto de estudio. ............................................................................ 125 3.3.2. Descripción de la Muestra. .............................................................................. 126 3.3.3. Diseño de la investigación .............................................................................. 132 3.3.4.- Procedimiento ................................................................................................ 134 3.3.5. Pruebas estadísticas empleadas. ...................................................................... 136 3.3.6. Instrumento para la obtención de datos: el cuestionario.................................. 138 TERCERA PARTE: .......................................................................................................... 169 ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS ........................................ 169 CAPÍTULO 4 .................................................................................................................... 170 ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ............................................................................... 170 4.1.- CONCEPCIONES ESTEREOTIPADAS DE GÉNERO EN RELACIÓN AL CUERPO DE LA MUJER EN EL ATLETISMO. ........................................................ 171 4.1.1. Variables que marcan las diferencias entre sexos, formación previa académica, motivación, formación reglada y no reglada en género y la concepción estereotipada del cuerpo de la mujer en el atletismo ....................................................................... 178 4.2. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN CUANTO A LAS COMPETENCIAS Y CAPACIDADES EN EL ATLETISMO. ...................................................................... 185 4.2.1. Variables que marcan las diferencias entre sexos, formación previa académica, motivación, formación reglada y no reglada en género, sobre las competencias y capacidades en el atletismo........................................................................................ 190 4.3. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN CUANTO AL PERFIL DE CONDUCTA DE LA MUJER EN EL ATLETISMO. ............................................................................... 201 4.3.1 Variables que marcan las diferencias entre sexos, formación previa académica, motivación, formación reglada y no reglada en género de los estudiantes, en cuanto al perfil de conducta de la mujer en el atletismo. .......................................................... 206 4.4. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN RELACIÓN A LA CONSIDERACIÓN SOCIAL DE LA MUJER EN EL ATLETISMO. ......................................................... 213 4.4.1. Variables que marcan las diferencias entre sexos, formación previa académica, motivación, formación reglada y no reglada en género, en cuanto a la consideración social de las mujeres en el atletismo. ......................................................................... 218 4.5. CONCEPCIONES ESTEREOTIPADAS DE GÉNERO EN RELACIÓN A LAS DIFERENTES ESPECIALIDADES ATLÉTICAS, BAJO LA APRECIACION “HACEN MEJOR”. ....................................................................................................... 225 5.5.1. Variables que marcan las diferencias entre sexos y la concepción estereotipada de género, en relación a las diferentes especialidades atléticas, bajo la apreciación “hacen mejor”. ........................................................................................................... 237 CAPÍTULO 5 .................................................................................................................... 240 16 Figura 48. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .carreras de velocidad, hombres: hacen mejor Factor 2………………………………………. 232 Figura 49. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .carreras de medio fondo y fondo hombres: hacen mejor Factor2 ………………………………... 233 Figura 50. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .pruebas de saltos. Hombres: hacen mejor Factor 2………………………………………. 233 Figura 51. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .pruebas de lanzamientos. Hombres: hacen mejor Factor 2………………………………………. 234 Figura 52. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .marcha atlética. Hombres: hacen mejor. Factor 2………………………………………………… 235 Figura 53. Porcentajes de respuesta sobre los ítems .Pruebas combinadas. Hombres: hacen mejor Factor 2………………………………………. 236 TABLAS Tabla 1. Fichas Federativas De Participación Como Atletas nacionales 2014 (datos extraídos RFEA)………………………………………………. 57 Tabla 2. Perfiles físicos y de habilidad motriz asignados a hombres o mujeres por la sociedad en el mundo del deporte. (Colás y Rodríguez 2013)… 109 Tabla 3. Distribución de la población por sexo………………………………… 126 Tabla 4. Distribución de la población por rangos de edad……………………... 126 Tabla 5. Cuadro Resumen: Elementos de análisis para validación del cuestionario por expertos/as. ( ver anexo 1)………………………....... 148 Tabla 6. Fiabilidad de las diferentes dimensiones. Estudio piloto……………... 150 Tabla 7. Resultados análisis factorial correspondiente a los estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo. Estudio piloto 152 Tabla 8. Matriz de componentes rotada. Dimensión A………………………… 152 Tabla 9. Resultados del análisis factorial correspondiente a las creencias en relación a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. Estudio piloto………………………………………………. 17 153 Tabla 10. Matriz de componentes rotada. Dimensión B………………………… 154 Tabla 11. Resultados del análisis factorial correspondiente a “especialidades atléticas”. Estudio piloto………………………………………………. 155 Tabla 12. Resultados del análisis factorial correspondiente a “Estereotipos de género en cuanto al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo”. Estudio piloto…………………………………………....... 156 Tabla 13. Matriz de componentes rotada. Dimensión D………………………… 157 Tabla 14. Resultados del análisis factorial correspondiente a “Estereotipos de género en cuanto a la consideración social de la mujer en el atletismo”. Estudio piloto…………………………………………....... 158 Tabla 15. Matriz de componentes rotada. Dimensión E………………………… 159 Tabla 16. Fiabilidad de las diferentes dimensiones. Prueba piloto versus estudio final……………………………………………………………………. 160 Tabla 17. Resultados del análisis factorial correspondiente a los estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo. Prueba final….. 161 Tabla 18. Matriz de componentes rotada. Dimensión A. Prueba final………….. 161 Tabla 19. Resultados del análisis factorial correspondiente a estereotipos de género en cuanto a las competencias y capacidades de la mujer en el atletismo. Prueba Final………………………………………………... 162 Tabla 20. Matriz de componentes rotada. Dimensión B. Prueba Final………….. 163 Tabla 21. Resultados del análisis factorial correspondiente a “especialidades atléticas: Hacen mejor”. Dimensión C. Prueba Final…………………. 164 Tabla 22. Matriz de componentes rotada. Dimensión C. Prueba final…………... 165 Tabla 23. Resultados del análisis factorial correspondiente a “Estereotipos de género en cuanto al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo” Dimensión D. Prueba final………………………………… 166 Tabla 24. Matriz de componentes rotada. Escala D. Prueba final……………….. 167 Tabla 25. Resultados del análisis factorial correspondiente a “estereotipos de género en cuanto a la consideración social de la mujer en el atletismo”. Dimensión E. Prueba final………………………………... 167 18 Tabla 26. Matriz de componentes rotada. Dimensión E. Prueba final…………... 168 Tabla 27. Porcentajes, medias y medianas “Estereotipos de género sobre el cuerpo de la mujer en el atletismo”…………………………………… 171 Tabla 28. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el cuerpo de la mujer en el atletismo”………………………….. 178 Tabla 29. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “la formación académica y Estereotipos de género y cuerpo de la mujer en el atletismo”: Significación……………………………………………… 180 Tabla 30. Diferencias en cuanto a la formación no reglada en género y Estereotipos de género y cuerpo de la mujer en el atletismo: significación…………………………………………………………… 181 Tabla 31. Diferencias en cuanto a la motivación en la formación reglada en género y Estereotipos de género y cuerpo de la mujer en el atletismo: significación…………………………………………………………… 183 Tabla 32. Diferencias en cuanto a la formación reglada en género y Estereotipos de género y cuerpo de la mujer en el atletismo: significación………… 184 Tabla 33. Porcentajes, medias y mediana “Estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”… 185 Tabla 34. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”…………………………………………………………….. 191 Tabla 35. Contraste entre e studios previos cursados en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”…………………………………... 193 Tabla 36. Contraste entre la formación no reglada en género en las respuestas sobre estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”…………………………………... 195 Tabla 37. Contraste entre la formación reglada en género en las respuestas sobre estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”…………………………………... 197 Tabla 38. Contraste entre la motivación de los estudios realizados en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo.”………………….. 199 Tabla 39. Porcentajes, medias y mediana “Estereotipos de género en relación al perfil de conducta de la mujer en el atletismo.”………………….. 202 19 Tabla 40. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”………………. 206 Tabla 41. Contraste entre estudios previos cursados en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”……………………………………………………………… 208 Tabla 42. Contraste entre la formación no reglada en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”………………………………………………………. 209 Tabla 43. Contraste entre la formación reglada en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”……………………………………………………………… 210 Tabla 44. Contraste entre la motivación de los estudios realizados en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”…………………………………. 211 Tabla 45. Contraste entre la motivación de los estudios realizados en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre el perfil de conducta de la mujer en el atletismo”…………………………………. 213 Tabla 46. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo”………… 218 Tabla 47. Contraste entre estudios previos cursados en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo”………………………………………………………... 220 Tabla 48. Contraste entre la formación no reglada en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo”………………………………………………. 221 Tabla 49. Contraste entre la formación reglada en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo”………………………………………………. 222 Tabla 50. Contraste entre la motivación de los estudios realizados en género en las respuestas sobre “Estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo”…………………………………. 223 Tabla 51. Porcentajes, medias y mediana “Concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas: Consideración hacen mejor” mujeres………………………………. 226 Tabla 52. Porcentajes, medias y mediana “Concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas: Consideración “hacen mejor” hombres……………………………….. 227 Tabla 53. Contraste entre sexos en las respuestas sobre “Estereotipos de género en relación a las diferentes especialidades atléticas, bajo la 20 apreciación “hacen mejor”…………………………………………….. 237 21 INTRODUCCION Cuando nos planteamos el carácter significativo de esta investigación y su posible contribución al conocimiento en los campos de la perspectiva de género en el deporte, y en concreto en el atletismo, no surgió sólo a partir de preocupaciones académicas, ni científicas, mi experiencia como atleta, estudiante en la universidad y formadora de formadores en la actualidad así como de entrenadora de atletismo, nos llevó a reflexionar sobre numerosos aspectos del estudio que aquí acontece. Bajo la visión de algunos escritos como los de Marcen, Gimeno y Gómez (2012) donde expone que los Deportes Individuales de Tiempo y Marca aparecen como indiferentes al género (Atletismo, Ciclismo y Natación), o como los estudios de Salguero y Martos (2011) donde utilizan como indicador la relación de licencias masculinas y femeninas de cada federación, explicando cómo la cierta igualdad de participación en el atletismo, hace que las diferencias de género en este, queden minimizadas, y por tanto, se puede considerar uno de los deportes más neutros para los estudios de género,… cabría pensar que el atletismo es uno de aquellos deportes a los que ha llegado la igualdad de género. Pero, la igualdad que en el mundo del atletismo se promulga, pudiéramos decir que:  ¿Es completa?  ¿Existe una participación, donde la mujer es igualmente tratada?  ¿En qué ámbitos o esferas de este deporte?  ¿Cuál es la participación de hombres y mujeres en el mundo de la dirección y el entrenamiento del atletismo actualmente?  ¿Cuál es la realidad de todo ello? Ante tantas interrogantes, cabría reflexionar acerca de cómo se encuentra el atletismo actual. Para ello tendríamos que analizar algunos parámetros o indicadores de género, como qué lugar ocupa la mujer atleta, si se mantienen ciertos estereotipos sexistas, y que ámbitos están más o menos afectados. Pongamos como ejemplo los premios económicos que se otorgan a hombres y mujeres en algunas pruebas atléticas, es el caso de las carreras de medio fondo populares, o mitinees de carácter nacional. En ambos estos son 22 sensiblemente inferiores cuando se trata de premiar a mujeres. En España las diferencias entre el número de licencias federativas entre hombres y mujeres es abismal, actualmente existen 716.762 mujeres federadas (21%) por 2.671.336 hombres1 (79%). De todas las licencias federativas, sólo un pequeñísimo porcentaje corresponde a deportistas profesionales, pero en menor o mayor grado, el aspecto económico juega un papel muy importante. El mundo del deporte federado en general, y el deporte profesional en particular, mueven grandes cantidades de dinero en todos los países del mundo. La actividad física no federada es menos reglada y organizada, donde los practicantes no tienen que estar incluidos en ningún club o federación. Si sumamos la poca práctica federada de las mujeres y el escaso dinero que, en la actualidad, mueven las prácticas físicas no federadas en comparación con las que sí lo están, podemos llegar a la conclusión de que la mayor parte del flujo monetario discurre en manos masculinas (Piedra, 2008). El deporte federado femenino, está incluido en las leyes de protección e igualdad, sin embargo, a pesar de ello, son muchas las discriminaciones que siguen persistiendo en diferentes ámbitos como la presencia en los medios de comunicación, menores ingresos económicos o la consideración social (Gallego & Estebaranz, 2005; Ibáñez, 2001; Ruano, 2007). Sin embargo, es por todos sabido que el dinero no se reparte equitativamente entre todos los deportes o federaciones existentes. El apoyo público, en el caso de España, está influido por la Ley de igualdad efectiva entre hombres y mujeres de 2007, en el que en su artículo 29 obliga a que se incorpore la consideración del principio de igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Desde esta fecha no es legal que los poderes públicos discriminen en sus proyectos a las mujeres (Piedra, 2008). Por otro lado, la atención de los medios de comunicación es menor hacia el Atletismo y el deporte femenino, en general, y tiene, a veces, razones ajenas e hirientes al género. La cámara está dándonos un primerísimo primer plano de sus glúteos y el locutor, tal vez, incapacitado para analizar la corrección técnica de la atleta o el gesto de concentración, establece comentarios inconexos. Es lo que Weber y Carini (2012) denomina proceso de sexuación de la mujer en el deporte. La mejora de resultados en el atletismo femenino ha sido espectacular a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, y el número de mujeres practicantes se iguala al de hombres y así lo constata la estadística de la IAAF en 2012. Sin embargo, las mujeres no 1 Temporada deportiva 2014. Datos extraídos de http://www.csd.gob.es/csd/estaticos/asocfed/licenciasyclubes-2014.pdf 23 están ni en los cuadros directivos, ni como entrenadoras. De las 180 Federaciones adscritas a la IAAF tan solo once tienen una mujer en la Presidencia. Se trata, en general de países muy pequeños. Las excepciones son Polonia y Rumania cuya Presidencia representan dos mitos vivientes de la historia de este deporte: Irena Szewinska (siete medallas, en cuatro Juegos consecutivos, desde Tokio '64 a Montreal '76) y Iolanda Balas, que en sus dos victorias olímpicas en salto de altura, Roma '60 y Tokio '64 elevó el Record de los JJOO de 1,76 a 1,90 m. La formación de una familia y, sobre todo, la llegada de los hijos suponen, para la mujer, el abandono de la práctica atlética (Blández, Fernández & Sierra 2007; Sampedro 2005; Salguero & Martos 2011). No así para sus maridos. Con ello no hacemos más que abrazar la teoría del viejo Coubertin. Es necesario, por tanto, plantear si el atletismo alimenta y refuerza las ideologías de diferencias de género y de qué manera. Bajo este marco definido de aparente igualdad en el mundo atlético, tendremos que analizar cómo, en un término inmediato, los agentes que intervienen en todo el proceso, en toda su ejecución, y estructura deportiva, tienen un peso determinante; son los profesionales de este mundo: para nosotros, los futuros entrenadores y entrenadoras, directivos y directivas, formadores y formadoras, seleccionadores y seleccionadoras, en definitiva, el material humano que va a transformar y llevar a este deporte a la excelencia del mismo en el S. XXI. Por ello es importante el estudio y valoración de estos, en cuanto a los estereotipos de género que pueden poseer o desarrollar sobre la mujer y su participación en el mundo del deporte y del atletismo. Todo ello nos lleva a la presente investigación, y es ¿Existen estereotipos de género en los alumnos y las alumnas que estudian la especialidad de Atletismo en las Facultades de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de las Universidades Andaluzas? Ellos serán los que, en un futuro muy próximo inundaran los campos y las diferentes facetas de este deporte. A través del tiempo, las vivencias y charlas con entrenadores, formadores y agentes directivos de este deporte, así como estudiantes en curso, detectamos escasa o nula sensibilización ante el tema de la discriminación del género y los estereotipos en el atletismo, llegando a plantear la no existencia del mismo en ninguno de sus campos. No obstante, no eran esos sus patrones de conducta los que dominaban los acontecimientos y 24 acciones. Sin embargo, no hay estudios que precedan a estos planteamientos, por lo que ello refuerza con más sentido nuestra investigación. En un plano de corte estructural, cabe preguntarse, qué es lo que realmente favorece o no la estereotipia de sexo. No debe olvidarse, que pese a la inserción de la mujer en el ámbito deportivo, es un campo que sigue funcionando bajo esquemas tradicionales, y por lo tanto, algunos deportes parecen seguir siendo más para hombres que para mujeres (Rodríguez et al., 2009). Asimismo, la posición ventajosa que ocupa un género sobre otro, indiscutiblemente parece fundamental en la prevalencia de estas creencias, si no en ambos sexos, si en aquel que es favorecido y que por ende ha tenido el control y la autoridad durante muchos años. Por supuesto, parece evidente que la incorporación de la mujer al campo laboral y la vida pública en las últimas décadas, está permeando lentamente la visión estereotipada sobre los géneros, lo cual es congruente con el impacto que estas transformaciones tienen en el desempeño de roles menos tradicionales como es el caso del deporte (Rappoport, 2005). Profundizando en lo anterior, el empoderamiento de la mujer, visto como la posibilidad de adquirir y ejercer habilidades y poderes afirmativos encaminados a la autonomía e independencia, le ofrecen una mayor posibilidad de ser sensible a las transformaciones sociales y a los reajustes que estas transformaciones exigen en su individualidad (Rodríguez & Castro, 2010). Siguiendo estudios como los de Rocha-Sánchez y Díaz-Loving (2005); Ungaretti, Etchezahar y Simkin (2012), vale la pena preguntarse, cuál es el impacto que realmente tienen las transformaciones sociales y culturales de género en el ámbito deportivo, cuáles son sus consecuencias en el ámbito social y personal de los deportistas y qué reajustes requiere y cómo es posible llevarlos a cabo en una sociedad, en la que los parámetros de circulación siguen siendo altamente estereotipados. De manera general puede pensarse que las oportunidades para hombres y para mujeres están cambiando, sin embargo en el mundo del deporte, la visión estereotipada parece no modificarse con la misma velocidad que las transformaciones sociales. No obstante, aunque hombres y mujeres han aprendido lo que está permitido y lo que es exigido de manera diferencial, con el paso del tiempo, con las circunstancias de vida y con las posibilidades intelectuales y profesionales, se enfrentan a la tarea de reaprender (Rocha & Díaz, 2005). Lo anterior, ofrece diversas pautas de acción en torno, a lo que es posible transformar y de qué manera. Para Chalabaev et al. (2013) aunque los factores biológicos pueden explicar en parte estas relaciones diferencias, otros factores pueden estar involucrados. Es evidente como lo han referido algunos autores 25 (Burín & Meler, 1998) que el género tiene un carácter relacional, es decir, que hombres y mujeres se configuran uno en función del otro, reconociendo lo que no se es versus lo que se debe ser y hacer y desarrollando lo que socialmente es permitido (Oliveira, Cardoso & Delgado, 2013). Si nos paramos a analizar los contextos educativos en los que cohabitamos, nos encontramos con un modelo de enseñanza utilizado que todavía responde, en muchas ocasiones, a patrones androcéntricos; el trato sigue siendo diferenciado, las experiencias de las chicas son más insatisfactorias, los programas y contenidos de la educación física escolar favorecen al varón. Estudios recientes como los de Del Castillo et al. (2012), comprobaron que los comportamientos sexistas de las clases de educación física, se encuentran en el canal de comunicación, los estudiantes elegidos para las manifestaciones, la organización del trabajo (los grupos), y el control de la disciplina de grupo. Sin embargo, no se encontraron diferencias en la organización del trabajo (material y el espacio) o la cantidad de preguntas. Por ello, y tal y como afirman Botelho, Silva y Queirós (2000); Macías y Moya (2002); Vázquez- Gómez, Fernández-García y Ferro (2000), es probable que las diferencias de género en la implicación en diferentes actividades físico deportivas se deban, entre otros motivos, a que las perspectivas de obtener éxito en las chicas y en los chicos son distintas y que éstas serán mediadoras de su elección conductual. Tal y como apuntan Rodríguez Tejeiro et al. (2009), las motivaciones que llevan al colectivo de género femenino a practicar actividades físico deportivas no son exactamente las mismas que las del género masculino, ni su historia personal, ni sus metas, ni sus experiencias, ni sus percepciones. El problema al que nos enfrentamos es un reflejo de la realidad de cada sociedad; así, como se destaca en la literatura revisada, en aquellos países en los que las diferencias entre hombres y mujeres no son tan manifiestas en otras parcelas de la vida cotidiana, la discriminación es menor en el contexto físico deportivo, y por ende en el atletismo. En todo caso, las características de nuestra disciplina son cultural e históricamente tan profundas, que los cambios deseados respecto a la práctica del género femenino han de ser tomados como un objetivo a investigar y sobre el que operar en consecuencia. 32 experiencias de fusión organizativa con un equipo masculino; y por último, situación de la mujer en relación al cricket como juego practicado por los hombres. En consecuencia las jugadoras de críquet no son capaces de afrontar cambios más amplios para transformar su status en el juego y por lo tanto la participación femenina no aumenta. De nuevo, no tienen un perfil público reconocido. El clima y la inclusión de las mujeres en un deporte, habitualmente practicado por hombres presenta las mismas barreras que en casos anteriores. Sin embargo, las causas que para algunos oprimen la situación de las mujeres en el deporte Británico, son los desafíos para el orden de género que han sido manifestados en la participación creciente de las mujeres en los deportes masculinos como el rugby (tradicionalmente masculino), donde las mujeres han roto barreras y han comenzado a crear un nuevo orden con la presencia de hombres ilustres a sus equipos. El Reino Unido tiene algunas mujeres líderes fuertes en el deporte que se están volviendo cada vez más influyentes y respetadas por el establecimiento deportivo masculino. En general, el reto sigue siendo acelerar el proceso de inclusión de la mujer en todos los sectores. Pero a pesar de este panorama sombrío hay algunos signos más alentadores. Aunque el marco legal es débil, el Reino Unido tiene políticas fuertes sobre igualdad género y aunque pueden ser criticados por algunos, están empezando a ser implementadas más rigurosamente por los Consejos Deportivos. Fue en el Reino Unido donde se realizó la Primera Conferencia Internacional sobre la Mujer y el Deporte, Declaración de Brigthon (1994), que congregó a responsables de políticas y encargados de la toma de decisiones del ámbito deportivo tanto nacional como internacional. Organizada por el Consejo Británico del Deporte (British Sport Council) con apoyo del Comité Olímpico Internacional. La Conferencia examinó específicamente cómo se podría acelerar el proceso de cambio para rectificar los desequilibrios que enfrentan las mujeres que compiten y participan en ámbito deportivo. La Declaración resultante fue aprobada por 280 delegados provenientes de 82 países y representantes de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, comités olímpicos nacionales, federaciones deportivas internacionales y nacionales, así como institutos de educación e investigación. La Declaración establece los principios que regirán las medidas orientadas a incrementar la participación de la mujer en todos los niveles, funciones y papeles del ámbito deportivo. 33 Asimismo, la Conferencia acordó establecer y elaborar una estrategia internacional para el deporte femenino que incluya a todos los continentes. Dicha estrategia deberá ser adoptada y respaldada por las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales vinculadas con el fomento del deporte. Dicho enfoque estratégico internacional permitirá a las naciones y federaciones deportivas compartir programas, modelos y avances, acelerando de esa manera la evolución hacia una cultura deportiva más equitativa en todo el mundo. Alemania. La valoración de los principales problemas y logros de la inclusión de las mujeres en deporte en Alemania, se hace evidente bajo un persiste orden de género. Si bien la participación femenina en actividades físicas y deportivas se ha incrementado en las recientes décadas, su participación en la toma de decisiones es todavía muy vaga. Su representación y la cobertura mediática del deporte femenino siguen siendo marginales. El aumento de niñas y mujeres en deportes tradicionalmente masculinos como el boxeo y el rugby, se reproducen más que las imágenes de estas en deportes individuales, desafiando así el orden de género tradicional. Sin embargo, la comercialización del alto rendimiento deportivo está reforzando los estereotipos de género en particular las estrategias a través del marketing. Aunque existe un clima tendente a fomentar las acciones políticas en favor de la igualdad de género, el marco legal es débil y las políticas de incorporación de género aún no se han desarrollado e implementado (Strittmatter & Skirstad, 2014). Estudios como los de Pfister y Radtke (2009) arrojan resultados sobre la sub representación de las mujeres en los niveles superiores del sistema deportivo alemán. A pesar de que hombres y mujeres son miembros de los órganos ejecutivos, tienen calificaciones similares, posiciones similares en su vida profesional, y un compromiso similar con el deporte, las mujeres no tienen las mismas posiciones y el mismo estatus que los hombres en las juntas ejecutivas de las organizaciones deportivas. En el sistema deportivo alemán, a pesar de su pretensión de igualdad de género y neutralidad, no toma medidas para evitar estas formas de resistencia, estereotipos y barras que las mujeres tienen que afrontar en los órganos ejecutivos. Las barreras que impiden el acceso y la promoción profesional en las organizaciones deportivas son barreras de género, tales como reacciones negativas de los colegas masculinos, las particulares circunstancias de vida de las mujeres, 34 así como las subestructuras y subtextos, especialmente de la cultura organizacional del propio deporte. En el ámbito de la gobernanza del deporte, el Cuadro de Indicadores de Sydney, una herramienta basada en la web que monitorea la representación de género en los tablones de deporte a nivel mundial, indica que en la actualidad, con la excepción de algunos países escandinavos, las mujeres siguen estando poco representadas en los consejos de las organizaciones deportivas nacionales (Internacional Grupo de Trabajo sobre la Mujer y el Deporte, 2012), uno de estos casos es Alemania (Adriaanse & Schofield, 2013). Un número creciente de estudios ha surgido para examinar y entender a las mujeres de escasa representación. Alemania no se aleja del resto de las tendencias en cuanto al tratamiento y valoración de las mujeres en el deporte, ya que todas estas cuestiones que se analizan bajo el orden de género, es asumido por los actores sociales que producen y reproducen tales estructuras, haciendo de las desigualdades de género, un factor de estabilidad. Cambiar el orden de género tradicional necesita estructuras sociales que provengan de un marco vinculante de integración de la perspectiva de género que sistemáticamente e integren la igualdad de género en las organizaciones, las políticas y la cultura. Francia. La historia del deporte femenino ha sido una conquista en la historia de las mujeres al igual que su derecho al voto, como reconocimiento vivo de la equidad de género. Francia, sin embargo, el país de los derechos humanos, muestra un rezago marcado en el progreso de la representación femenina en comparación a otras naciones europeas. El derecho al voto se concedió a las mujeres sólo en 1944, y todavía vemos que la presencia de mujeres en la cima de la jerarquías, está por comenzar (Hartmann-Tews & Pfister, 2003). Antes del ministro Buffet, sólo dos ministros anteriores estaban interesados en el desarrollo de participación de mujeres: el ministro Avicia, quien inició un replanteamiento de los valores tradicionales de servicio y sus nuevas estructuras y Bambuck, que lamentablemente no tuvo tiempo de continuar con el tratado de tales iniciativas. Por otro lado, las diferencias sexuales encontradas a nivel general ocultan disparidades importantes según el tipo de actividad deportiva: mientras que algunos 35 deportes se practican en su mayoría por hombres, otros se practican casi exclusivamente por mujeres. Por ejemplo, los hombres están excesivamente representados en el fútbol (92%) o de rugby (94%), mientras que las mujeres son sobrerrepresentadas en la gimnasia (78%), el baile (98%), y el patinaje sobre hielo (71%), (Chalabaev et al., 2013). Al parecer, en Francia, se ha desarrollado una cultura específica de las relaciones entre los sexos. Para Ouzouf (1999) "Francia es la cultura de la conversación, de la seducción, la experiencia de la coeducación. Francia es capaz de negociar un acuerdo de participación entre la diferencia y la igualdad, lo que no ocurre en otros países"(p. 20). Pero, las mujeres son más apegadas al concepto de complementariedad, de co-operación con el otro sexo. Ello parece dar lugar a la situación paradójica que explica la persistencia de los problemas de la educación mixta en las escuelas. Cuando el cuerpo estudiantil está mezclado, no hay esfuerzos de la igualdad. Esto también puede explicar la ausencia de participación de las mujeres en posiciones de liderazgo, ya que se dificulta para una mujer que ha crecido en Francia el tener el poder de la competencia con el otro (Hartmann-Tews &Pfister, 2003). Francia, está fuera de toda imaginación el crear espacios sociales para un solo sexo, estableciendo el término 'mixité' de forma deliberada, como elemento y espacio para una mezcla de diversas culturas. Su candidatura para la organización del sistema de alerta temprana (European Women Spon), fue aceptada, organizando posteriormente la Conferencia Europea sobre la Mujer en 2004. El papel de esta organización es la mediación e intercambios internacionales de un modelo de colaboración entre hombres y mujeres estableciendo líneas de desarrollo hacia nuevas posibilidades de expresión para ambos sexos. Noruega El llamado "techo de cristal" para las mujeres también parece operar en deportes organizados de Noruega. Fuera de los distritos de deporte de 1990, sólo dos tenían presidentes mujeres en 1998, el mismo que en 1993. En el mismo año, solo 4 de 55 organizaciones deportivas tuvieron presidentes mujeres. Esto, sin embargo representa un aumento desde 1993, de sólo 2% (Fasting, 2003). En una organización jerárquica, las mujeres normalmente se encuentran menos 36 imposiciones poderosas cuanto más baja es la jerarquía, por lo que uno espera más presidentes mujeres al menor nivel en las organizaciones de competición es decir en los clubes deportivos. Este es de hecho el caso las cifras de 1999, donde se muestran que el 17 % de los presidentes son mujeres. En acuerdo de una regulación decidida en 1991, promocionando las mujeres presidentes de clubes deportivos sólo ha aumentado de 15 a 17 % durante la última década (Fasting, 2003). A pesar de que estos datos demuestran que los hombres todavía tienen las posiciones más poderosas de los deportes organizados, al resumir los últimos diez años, las mujeres parecen haber desarrollado cada vez más influencia en las organizaciones deportivas. Hay más mujeres hoy en día en la toma de decisiones. Algunas también han pasado “el techo de cristal” y lo han roto. Como ejemplos cabe mencionar que una de las mayores organizaciones deportivas como la Real Federación de Atletismo y campo a través, que ahora tiene, presidente femenina, siendo una de las organizaciones deportivas más potentes de todos. La asociación de futbol de Noruega, ha empleado a una mujer como secretaria general desde hace unos años. Antes de la Segunda Guerra Mundial el deporte noruego fue organizado en dos confederaciones: Norges Landsforbund y Confederación de Trabajadores deportistas (AIF). Este último tenía como objetivo político promover los derechos de equidad entre mujeres y hombres. Claro ejemplo fue el comité de mujeres nombrado ya en 1935 (Lippe & Dijk, 2002). Este fue el primer objetivo que una política de deporte específico desarrollado para mujeres. Los comités de mujeres se desarrollaron en todos los distritos deportivos, y una red de mujeres se estableció también en los clubes deportivos locales. El objetivo era involucrar a las mujeres en la actividad física y crear lugares sociales de reunión (Hovden, 2000). El deporte era considerado como un medio importante para mejorar las condiciones de vida de la mujer, generar espacios de libertad para las mujeres y de ese modo crear una sociedad de cambio (Pedersen, 2008). En 1946, los Trabajadores de la Confederación Deportiva se fusionaron con la Federación Noruega del Deporte. El comité de mujeres de la Confederación de Trabajadores de Deportes continuó bajo el paraguas de la organización, pero a raíz de las condiciones sobre diferencias de competencias, en 1947, se fueron los comités de mujeres en treinta de las treinta y seis asociaciones deportivas. 37 Hoy en día, investigaciones como la de Van Tuyckom, Scheerder y Bracke (2010) ofrecen la posibilidad de comparar las desigualdades de género en la participación deportiva en toda Europa, y en la medida en que esto varía según la edad. La encuesta del Eurobarómetro 62.0 (realizado en 2004 a petición de la Comisión Europea y que cubre la población adulta de 25 estados miembros europeos, N = 23.909) se utilizó para analizar las diferencias en la participación deportiva habitual por sexo y por edad en los diferentes países. Para la mayoría de los países, la aparición de actividad deportiva regular fue de menos de 40%. Además, los análisis de regresión logística binaria identificaron diferencias significativas de género en la participación deportiva en 12 países. En Bélgica, Francia, Grecia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, España, y Reino Unido, los hombres eran más propensos a ser regularmente activos en el deporte que las mujeres, mientras que en Dinamarca, Finlandia, Suecia y los Países Bajos se aprecia lo contrario. En este sentido, la participación en deportes en los países escandinavos de Finlandia y Suecia es muy alta (más del 70%), con más mujeres que hombres participantes. Estos países tienen un sistema social democrático de bienestar, de los cuales la idea universal e igualitario, han permeado las políticas deportivas, tanto generales como específicas a lo largo de los años (Breuer, Hallmann, & Wicker, 2011). Canadá. A través de una variedad de programas y estrategias, Canadá ha retomado para garantizar una conducción ética en el deporte, combatiendo el dopaje, el acoso, el abuso y la violencia, y han implementado a si mismo promoción de la salud, seguridad y equidad procesal (Heritage, 2001). El Centro Canadiense para la ética y el deporte, una organización no gubernamental, gestiona todos los aspectos de test de drogas en el deporte, y trabaja estrechamente con atletas y, entrenadores y organizaciones deportivas, promoviendo el juego limpio aportando, valores gratificantes del deporte (Centro Canadiense de ética en el deporte). Canadá no es el único en descubrir factores de exclusión y explotación, al igual que el abuso dentro del sistema de deporte amateur porque son ahora una serie de estudios en diversas partes del mundo, donde confirman la magnitud del problema. Tal vez en Canadá a día de hoy se encuentra en desarrollo unos programas y estrategias que plantean y erradicar el abuso de poder especialmente a nivel sexual (Kirby, Greave & Hankivsky, 2000). 38 Al igual que todos los programas sociales son financiados principalmente por fondos públicos, el deporte amateur en Canadá debe competir por los recursos (limitados) a través del gobierno federal y provincial / gobierno territorial, pero esto hace que quieran que salgan deportistas “hasta del patio de recreo para el podio” pero no hay duda que desarrollo del deporte elite es ganar medallas y tomar muchos más recursos haciendo de este algo más competitivo sin mirar cuestiones de fondo. El equilibrio de la participación de unos y otros debería ir de la mano. Hockey sobre hielo femenino es un buen ejemplo. Durante la pasada década ha sufrido una transformación radical donde todas las mujeres en su conjunto son una comunidad, con un rol de desarrollo y de rendimiento, a partir de una base de voluntariado y liderazgo cada vez más profesionalizado, y con una mayor participación local organizada y de competiciones de alto rendimiento. Sin embargo, el nuevo mercadeo en Canadá de la mujer deportista en los deportes especialmente de conjunto, está haciendo de los deportes femeninos un comercio de la del sexo femenino y sus cuerpos atléticos. Siempre ha sido un cliché en el deporte pero esa es otra batalla, ahora uno de sus problemas son el uso (incrementándose cada día más) de drogas que mejoran el rendimiento de las mujeres de esa manera se continua la explotación y el abuso sexual de mujeres por los entrenadores masculinos, entre otros. Las prácticas y el abuso del cuerpo, y la sexualización de las mujeres atletas son estrictamente los propósitos de la mercadotecnia. Una vez más, los problemas son inespecíficos para Canadá, BU (ya que viven tan cerca de los Estados Unidos) donde muchas de las atletas pertenecen al círculo deportivo universitario americano donde se comercializa mucho con la imagen de la mujer. Irán Examinando la participación de la mujer en este país, es el islam lo que inunda todo su mundo, incluido, por supuesto, la participación de esta en el deporte. Partiendo de algunas investigaciones llevadas a cabo en este país como la de Pfister (2003), son muchas las que ofrecen datos sobre la importancia del componente de salud y de bienestar que ofrece la práctica deportiva, tanto para hombres como las mujeres, aspecto que se suscribe en los escritos de Mahoma. Acciones deportivas como nadar, montar a caballo, tiro con arco y correr, son actividades que recoge la palabra de Mahoma, y que se hace presente en el Islam. La religión islámica no desprecia ni denigra a la mujer en el deporte, por el contrario, este representa purificación, fuerza... Sin embargo, es la interpretación de la 39 religión la que ha llevado a la instrumentalización del deporte en contra de la práctica de las mujeres en el mismo (radicalismo islámico). Estudiosos islámicos como los de Daiman (1995), expresan conclusiones en torno a la obligatoriedad del deporte para la mujer en el campo de la salud. En otros países se valora el deporte como un valor islámico de feminidad. El paso de los años y las continuas disyuntivas de inclusión-exclusión de las mujeres en el deporte, han provocado que se busque un empoderamiento de ellas a través de la propia valoración del Coram y su fiel significado (Elnashar, Krotee & Daiman, 1996). Por otro lado existen preceptos indispensables en la práctica deportiva, como es la protección del cuerpo (cubrir el cuerpo por completo) o la separación de la participación de mujeres y hombres. Los deportes al aire libre están aún más vetados si cabe para la práctica de las mujeres que para los hombres. Pero el principal escoyo al que se enfrentan las mujeres es la virginidad, a que el himen pueda ser dañado en la práctica deportiva, cosa que dejaría a la mujer condenada al ostracismo, humillación y abandono social, como la denominan: manchada. En la mayoría de las ocasiones, cambian la posibilidad de disfrutar de un deporte y su proyección, por el matrimonio, guardando así la esencia de su virginidad y honor familiar (Benn, Pfister & Jawad, 2010). Otro obstáculo que tiene la mujer islámica para hacer deporte es pensar que las mujeres se conviertan físicamente y mentalmente en versiones masculinas de ellas mismas. A pesar de todo ello, las mujeres iranís toman parte de la alta competición, uno de los deportes más practicados es el tiro olímpico, dictaminado por Mahoma, además de que es un arte necesario en situación de guerra y defensa. Es a principios de los 90 cuando los juegos de balón a toman partida en sus vidas, es el caso de futbol, donde actualmente hay mujeres entrenadoras, jueces árbitros mujeres, ahora es un deporte muy popular en crecimiento. Algunas excepcionalidades forman parte del desarrollo de la práctica deportiva de ellas en este deporte, por ejemplo, donde hay mujeres como espectadoras pueden ir vestidas como deportistas, pero cuando es mixta, deben ir con sus trajes islámicos. Para Pfister (2003), Hashemi y su activismo ha formado de este cambio y progreso. Todo ello ha sido un argumento efectivo en los 90, sobre todo en el tiro donde han participado en Olimpiadas como la de Atlanta 96, donde una mujer fue la que llevo la bandera de su país, Iran. Las mujeres iraníes han podido participar fuera de su país 40 internacionalmente desde los 90, con tu vestimenta el hijab, en ajedrez, monta de caballo, cayak y karate. En los últimos años, el taekwondo se ha hecho muy famoso entre las mujeres iranís, aunque con dificultades para salir al exterior para competir. Movimientos de mujeres iranís han promovido actuaciones solicitando aligerar su vestimenta. En el caso del atletismo, Maryam Tousi de la República Islámica de Irán se ha convertido en la primera atleta femenina iraní en competir en el Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) en los Campeonatos del Mundo en Corea del Sur2. En 2012, Irán presento una denuncia contra la FIFA, que prohibió a las mujeres del equipo de fútbol del país, jugar un partido de clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, por llevar su hijab. Japón En este país, las diferencias entre hombres y mujeres son a menudo todavía evidentes en las c1ases de educación física en la escuela hasta la presente. Según datos aportados por Kimura (2003): · Las mujeres participan en deportes en la escuela en sus clubes donde el 65 % de los participantes son hombres y hay muchas actividades deportivas que las mujeres no pueden participar en tales como el béisbol y el fútbol, entre otros. Los estudiantes suelen pensar que algunos deportes son más adecuados para los hombres. · La diferencia entre hombres y mujeres en el currículo de educación física escolar desapareció en 1989. Hay mujeres directivas que sólo hacen las tareas escolares en clubes deportivos, y la mayoría de ellas cree que este será su trabajo. · En los adultos mayores de 20 años de edad, las mujeres superan a los hombres en el número de los que no participan en el deporte (24,1 por ciento hombres, 34,5 por ciento de mujeres). · Existe diferencia entre la participación de los hombres adultos ANCL y mujeres que realizan alguna actividad deportiva durante más de treinta minutos más de dos veces en una semana. 2Datos extraídos de http://www.iaaf.org/athletes/islamic-republic-of-iran/maryam-toosi-228024#personalbests 41 · Las mujeres a los treinta años muestran una disminución de la actividad deportiva debido al mayor papel de los hombres y las mujeres a esa edad se ven claramente, como las encargadas de la limpieza y cuidado de los hijos. · Las mujeres han sido promovidas como atletas de elite, pero las mujeres apenas participan en los procesos de toma de decisiones. (Kimura, 2003) Más de setenta años han transcurrido desde que la igualdad de los sexos era articulada en la Constitución japonesa después del final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la igualdad de los sexos en la participación deportiva no se ha logrado todavía, ni en la conciencia ni la acción. En particular, el papel de los hombres y las mujeres se divide muy claramente después del matrimonio. En Japón, la institución del matrimonio tiene una influencia considerable sobre el alcance de la participación deportiva de las mujeres. Conduce a la reducción en la inclusión deportiva de las mujeres que participan en el cuidado infantil y provoca una situación, donde las mujeres apenas tienen la oportunidad de participar en la toma de decisiones en las organizaciones deportivas (Kimura, 2003). El tema de la polarización de los roles de hombres y mujeres después del matrimonio tiene su fundamento en las relaciones verticales humanas que constituyen en la sociedad japonesa. Por lo tanto, es difícil de resolver. Sin embargo, hace poco algunas empresas japonesas han tenido que abandonar el sistema de empleo de por vida y el sistema de antigüedad, debido a la globalización. Es también un hecho que cada vez es más difícil considerar que la relación humana vertical como un criterio. El número de mujeres que no incluyen el matrimonio y tener hijos en su plan de vida ha aumentado. La estructura social japonesa está cambiando. Tanzania Tanzania es una sociedad pluricultural y religiosa que, aunque predominantemente rural, también cuenta con algunos sectores modernos. La pobreza se encuentra desarrollada de una forma generalizada y la mentalidad de la sociedad continúa siendo tradicional en lo que se refiere a temas de mujeres y género. Sin embargo, el debate público sobre este tema ya ha comenzado. Las leyes que defienden los derechos de las mujeres continúan siendo limitadas. En materia de deporte, 32 deportes son practicados en este país, pero solo uno es practicado solo por mujeres, se trata del netball, (balón-red). Recientemente las mujeres se han incorporado al futbol, (desde los 90), buscando, en un futuro, gozar de su propia federación de futbol. 48 Probablemente no existe un único punto de inflexión en la emancipación femenina dentro del deporte, muchos fueron los factores que influyeron y los logros que se consiguieron, los cuales tuvieron que ser constantemente defendidos, ya que siempre hubo hombres dispuestos a cuestionarlos e incluso prohibirlos. Esta situación ha sido especialmente sangrante en el ámbito de los Juegos Olímpicos que, desde su restauración en 1896, tuvieron en sus primeros dirigentes, con especial relevancia del Barón Pierre de Coubertain, a enemigos acérrimos de la participación olímpica femenina. Sin embargo los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) toparon con una mujer que, con su tesón y arrojo, logró que claudicaran y admitieran la participación femenina en los Juegos Olímpicos. Esta heroína se llamaba Alice Milliat y, aún a sabiendas de que no fue la única responsable de este gran logro, puesto que muchos fueron los factores que intervinieron, esta comunicación trata de acercarse a la vida y obra de esta mujer que, en una época especialmente difícil para las féminas en el campo deportivo, consiguió grandes hitos (Ramírez & Rodríguez, 2009). Escritos de Contecha (2000) muestra como en la historia de los Juegos Olímpicos la primera participación femenina en este evento data de 1900 (Paris, Francia), y se limitó al golf y el tenis (estos deportes no formaban parte del programa oficial, teniendo un carácter de exhibición). Esta situación se mantuvo durante el periodo 1900- 1924, participando únicamente en deportes como patinaje artístico, vela y tiro con arco, además de los citados con anterioridad. Ello a pesar de la oposición del impulsor del movimiento olímpico, el Barón Pierre de Coubertain que hasta su muerte se opuso a la participación femenina. Al respecto destacar varias frases lapidarias dicha por este gran personaje (recogidas en el Catálogo de la Exposición Mujer y Deporte, organizada por el Instituto de la Mujer. Madrid, 1990): “En cuanto a la participación femenina en los Juegos Olímpicos soy contrario a ella. Es contrario a mi voluntad que hayan sido admitidas en un número de pruebas cada vez mayor” (1928, p.12); “Sigo pensando que el atletismo femenino debería ser excluido del programa Olímpico” (1934); “El auténtico héroe Olímpico es, a mi parecer, el adulto masculino individual” (1935, p.24). 49 Llama la atención la actitud del restaurador de los Juegos Olímpicos, máxime cuando en la Carta Olímpica (2007), que emana de los ideales olímpicos que el propugnó, se dice: “Cualquier forma de discriminación contra un país o una persona basada en consideraciones de raza, religión, política, sexo o de otro tipo es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico” (p.11). Como dice Ramírez y Rodríquez (2009) al referirse al pensamiento de Coubertain en relación al deporte femenino. Fue la imagen dominante de la madre que recibió durante su educación escolar, y ésa fue también la imagen de la mujer que le presentó la ciencia francesa de la época. Sin querer justificar la actitud de dicho personaje, recalcar que no fue el único defensor de la exclusión femenina del mundo olímpico; de hecho tras los Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam, los primeros en los que las mujeres fueron incluidas en el programa oficial de Atletismo, varios doctores de reconocido prestigio presentaron un informe que aseguraba que correr carreras de más de 200 metros provocaba envejecimiento prematuro irreversible en las féminas. El atletismo femenino, siempre marginado por la Federación Internacional, definitivamente ha ocupado su lugar desde el final de la guerra de 1939-1945. Sin embargo, la práctica de este deporte por las mujeres se remonta a las civilizaciones antiguas donde en el Antiguo Egipto varios competidores se enfrentaban en las pruebas de pesas y lanzamientos, o en las escenas de carreras que se describen en la mitología griega. Hacia el 1350 a.c, Hippodome esposa de Pélops creó juegos exclusivamente para las mujeres, llamados los Juegos de Hera. También se organizaban competiciones y carreras cada cuatro años. En el siglo XVI en Alemania se organizaban pruebas deportivas femeninas abiertas a jóvenes pastores en Markt Groningen (Rodríguez, 2000). Con la reglamentación del atletismo, las primeras reuniones enfrentando a mujeres aparecen al final del siglo XIX. Se realizan en las universidades estadounidenses competiciones entre los estudiantes, a imagen de las jóvenes del Vassar College de Nueva York de 1895. Los atletas estadounidenses participan en las competiciones nacionales universitarias desde 1903. El 25 de noviembre de 1903 en Francia, cerca de 2500 obreros del textil participan en la «carrera de las Midinettes», prueba que iba de París a Nanterre en carrera o a la 50 marcha. Sobre una distancia de 12 km, la modista Jeanne Cheminel se impuso en 1h 10. Las mujeres finlandesas fueron admitidas a los campeonatos nacionales en 1913 (Quercetani, 1992). Textos como los de Bonin (1977), nos muestran cómo, en ausencia de los hombres movilizados durante la Guerra Mundial, la emancipación del deporte femenino se aceleró. Así, los acontecimientos deportivos inter-fábricas se celebran en Francia y en el Reino Unido. La Federación de Sociedades Deportivas Femeninas de Francia se fundó el 18 de enero de 1918, basada en particular en los clubes deportivos femeninos fundados antes de la Gran Guerra como Fémina Sport (1912), que ya practicaba el atletismo. Alice Milliat se convirtió en presidenta de la FSFSF. Ante la negativa del barón Pierre de Coubertin y del Comité Olímpico Internacional a dar cabida a las mujeres en el atletismo, Milliat decidió la creación en 1921 de los primeros Juegos mundiales femeninos, integrados por cinco naciones europeas en Montecarlo. Luego los Juegos femeninos de París en 1922 y en Gotemburgo en 1926. En agosto de 1922, en el Congreso de la Federación deportiva femenina internacional (fundado en 1921), llegó la aprobación de los primeros 38 récords mundiales de atletismo femenino. Los primeros años 1920 corresponden igualmente a las primeras pruebas nacionales e internacionales femeninas en otras naciones europeas (Ramírez & Rodríguez, 2009). En 1928, la IAAF acepta la realidad de atletismo de la mujer con la decisión de integrar algunas pruebas durante los Juegos de Ámsterdam. En la carrera de 800 m, la llegada de algunos competidores agotados provocó cierta controversia y no fue prueba femenina hasta 1960. Un periodista alemán de la época citada por en Quercetani (1992) afirmó: “Creemos que las mujeres no deben correr en distancias tan grandes [...] casi todos los competidores estaban agotados. No fue agradable” (p.42). Esta visión de la carrera fue aún cuestionada por el COI en 1952 que consideraba que estas mujeres se habían desplomado más por la decepción que por el agotamiento real. En los Juegos de Los Ángeles de 1984, con ocasión de la integración de la maratón en el programa olímpico femenino, la llegada de la suiza Gabriela Andersen-Schiess causó la misma controversia que en 1928. Totalmente deshidratada, concluyó los últimos metros tambaleándose y cayéndose en la línea de meta, en contraste con la victoria de Joan Benoit en mejor tiempo que Emil Zátopek en los Helsinki en 1952. 51 El contingente de atletas femeninas siguió creciendo en los Juegos Olímpicos y en los Campeonatos del Mundo y las diferencias de programas entre hombres y mujeres se han reducido en los últimos años. La pértiga y el lanzamiento de martillo se introdujeron en los juegos olímpicos de Sídney 2000. En los Juegos Olímpicos 2008, aparecieron en el programa los 3.000 m obstáculos femeninos.Pekín 2008 Se incorpora el 3000 obstáculos Figura 1. La mujer en el atletismo Olímpico. Elaboración propia. Sídney 2000: las mujeres realizan todos los concursos Los Ángeles 1984: Las mujeres corren todas las distancias, algunas modificadas… Incorporación Lenta: 6 Pruebas entre 1936-1948 Nueve hasta 1956, trece en Roma 1960 Aparición testimonial en 1928, Ámsterdam: Atletismo:100-800- 4x100m, salto de altura y lanzamiento de disco Discriminación de la mujer en los JJOO entre 1896 y 1924 1921: Se crea la Federación Deportiva Femenina Internacional FSFSF Pekín 2008 Se incorpora el 3000m obstáculos EN LA ACTUALIDAD, 2015: No existe para las mujeres atletas 50km marcha ni la prueba combinada de Decathlon. 52 1.2.1. Década de los noventa: de la igualdad de género en el atletismo mundial 4. La década ilustrada de los 1990 vio la incorporación del salto con pértiga, triple salto, y las competiciones de martillo para las mujeres. Estos acontecimientos se estaban sucediendo en muchos países, pero que no se había concedido su incorporación en las competiciones mundiales. No era una reacción o un impulso hacia lo políticamente correcto. Muy por el contrario, fue un movimiento de la necesidad, hecha para dar a estas atletas marginadas una plataforma para mostrar sus talentos. El triple salto fue el primero de los tres eventos para llamar la atención de las mujeres atletas. Ya en 1984, se convirtió en una parte de los campeonatos de la NCAA en los EE.UU., y al año siguiente se añadió al programa del Campeonato Estatal, donde un modesto salto de 13,17 de Wendy Brown, dio el primer título a EE.UU. Rusia, la Unión Soviética, tuvo su primera Campeona Nacional de triple salto en 1986, y Gran Bretaña siguió en 1989. Alemania añadió el evento en 1992, tal vez, como preparación para la celebración de los Campeonatos del Mundo de 1993. El triple salto hizo su debut internacional después de casi una década de espera. Anna Biryukova de Rusia, hizo historia como la primera Campeona Mundial con un salto récord mundial de 15.09. El éxito del evento se llevó a su inclusión en los Juegos de Atlanta, donde Inessa Kravets de Ucrania, fue Campeona del mundo y poseedora del récord mundial actual, ganando el primer oro Olímpico de la historia con un salto de 15,33. El salto con pértiga fue la siguiente prueba en ser practicado por las mujeres, en particular chicas ex-gimnastas. Alemania fue uno de los pioneros en el establecimiento de la pértiga como un evento de un campeonato, y se añadió también en 1992, el mismo año que el triple salto. Sin duda, el movimiento temprano de los programas de alto nivel para las mujeres en esas naciones, fue decisivo en el cultivo de esta prueba en la década de los 90. Rusia y Gran Bretaña incorporaron esta, en 1993. Svetlana Abramanova fue la primera Campeona rusa con 3,70, mientras que Kate Staples lució por primera vez el oro en el Reino Unido con 3,20. Stacy Dragila y sus colegas estadounidenses, por su parte, tuvieron que esperar hasta 1997 para su reconocimiento oficial. En realidad, el salto con pértiga había sido un acontecimiento en la competición de 1996 de pista cubierta, pero ya que no iba a ser incluida en el programa Olímpico, no fue incluido oficialmente en ensayos olímpicos de ese año. Irónicamente, a pesar de la relevancia de la organización americana, la NCAA esperó un año más, hasta 1998, antes de llegar a la creación del salto con pértiga 4 Datos extraídos de la IAAF, 2012. 53 como un evento de Campeonato. Entonces comenzó la Era de Dragila. El Campeonato Mundial de 1999 en Sevilla fue el primero en ver a esta mujer, al ganar el primer título e igualar el récord del mundo de 4,60. En 2000, ella ganó la 1ª medalla de oro Olímpica en este evento, de nuevo empatando el récord del mundo que todavía estaba en 4,60. Luego vino su victoria en Edmonton en el 4,75 en esa batalla épica con la rusa Svetlana Feofanova. El Campeonato de Sevilla se produjo apenas un año después del gran éxito de la IAAF con el "Año de la Mujer" en 1998. Y junto con el salto con pértiga en el programa del campeonato llegó el martillo de las mujeres. Un año más tarde, el martillo también acompañó al salto con pértiga en una serie de eventos debutantes en los Juegos Olímpicos de Sydney. Al igual que el salto con pértiga, esta disciplina ya estaba muy avanzada en su desarrollo en los primeros años de la década de 1990. Incluso ya en 1991, la NCAA había añadido un lanzamiento de peso de 20 libras (10kg aprox), una especie de "lanzamiento de martillo de interior", para sus campeonatos de pista cubierta. Y a pesar de que la organización no tenía este evento para aire libre hasta el año 1996, la Federación EE.UU. agregó la prueba ya en 1992, donde Sonja Fitts ganó el primer título con 56,48.Dos años antes, en 1990, la Unión Soviética reconoció a Olga Kuzenkova de 19 años de edad, como su primera Campeona de martillo femenino. Finalmente, en 1993, Alemania y Gran Bretaña añadido el martillo en su alta competición. En Sevilla, la Rumana Mihaela Melinte ganó el oro del Campeonato del Mundo por primera vez con una serie impactante, coronada por una mejor marca de 75,20. A principios Kuzenkova pionera llevó la plata, como lo hizo en Sydney en el primer martillo Olímpico para las mujeres, ganado por Kamila Skolimowska de 17 años de edad, de Polonia. En Edmonton, Yipsi Moreno de Cuba se llevó el título con un último lanzamiento, desplazando a Kuzenkova a una posición de dama de honor por tercer año consecutivo. Al evaluar el desarrollo de un evento, es inevitable en algunos casos, comparar el récord mundial existente de la prueba masculina con la de la prueba femenina. En los saltos establecidos, la relación de los hombres con el récord mundial de las mujeres es notablemente similar. El récord de los hombres de salto de altura es superior al de las mujeres en un 17 por ciento y un 19 por ciento para el salto de longitud. En el año primer Campeonato del Mundo en el que se participó con el triple salto femenino la diferencia fue 54 del 19%. Rompiendo los esquemas, en el mundial de Gotemburgo en 1995 se mostró que los hombres en el salto de triple existían solo un 18% de diferencia por encima del resultado de las mujeres en la misma prueba. Esto significa que, en medida aproximada, el triple salto de las mujeres ha alcanzado un nivel de madurez en un tiempo muy corto. Para el salto con pértiga, tal comparación se distorsiona debido a la notable carrera de Sergey Bubka a lo largo de casi dos décadas. Por el momento, su récord mundial es de 28% más alto que el de Stacy Dragila. Incluso dejando las marcas de Bubka, y centrándose en los 6,05 de salto de Dmitriy Markov y Tarasov Maksim, que si la habitual relación a los registros Hombre/ mujer sigue el expediente de la mujer pertiguista, debe estar en el rango de 5,08. Tal vez eso era lo que estaba hablando Bubka cuando se le preguntó en los primeros días de los campeonatos de Edmonton si pensaba que el evento de mujeres había alcanzado un alto nivel o podría mostrar la falacia de tal comparación simplista de las marcas. Incluso con la incorporación de estos tres eventos a los concursos internacionales en los últimos diez años, la igualdad de género aún espera el reconocimiento de otras pruebas. En la actualidad, el programa Olímpico de Atletismo femenino aún no está equiparado al del hombre. En el 2015, todavía las mujeres no practican en la prueba combinada del decatlón, aún cuando la totalidad de las pruebas por separado si las realizan. De igual manera no existe 50km marcha en el programa femenino atlético, cuando sí realizan la Marathon, (42, km 195m de distancia). Es de suponer que sólo será cuestión de tiempo ver mujeres atletas en todas las pruebas en un Campeonato del Mundo y hasta una Olimpiada. 1.2.2. La presencia de la mujer en el atletismo español del siglo XXI. El camino recorrido durante el pasado siglo, si nos fijamos en las dificultades superadas y los logros obtenidos, no deja de ser satisfactorio; sin embargo, esta visión no debe ocultar una realidad en la que la mujer sigue estando discriminada y teniendo importantes dificultades para el acceso al deporte. Analizando la participación deportiva española en todos los deportes en Londres 2012, esta fue de 720 las mujeres por 2.542 hombres, la paradoja se encuentra en el medallero: de las 17 medallas olímpicas, (3 oros, 10 platas y 4 bronces), 2 oros, 5 platas y 4 bronces son de mujeres, lo que nos indica que aun con una participación más de 3 veces 55 inferior a la de los hombres, se obtuvo una mayor excelencia en los resultados (Jiménez, 2015). Si nos acercamos al caso del atletismo, este resulta hoy uno de los deportes que más disciplinas aporta tanto en variedad como en versatilidad. “Ha sido el deporte que más deportistas ha proporcionado al olimpismo femenino español. 132 ha sido el número de atletas seleccionadas para representar a España en las distintas ediciones de los Juegos Olímpicos, aunque en algunos caos no llegaron a competir” (Jiménez, 2015, p. 232). Desde Carmen Valero, como primera atleta española que participó en las Olimpiadas de 1976, en las pruebas de 800m y 1.500m, a la marchadora María Vasco, que ha participado en cinco Olimpiadas, seguida de Marta Domínguez y Natalia Rodríguez con cuatro. En total más de noventa pruebas a lo largo de la historia olímpica, han sido realizadas por las mujeres atletas españolas (Jiménez, 2015). En los anteriores Juegos Olímpicos Beijing 2008 el atletismo contribuyó con 24 modalidades deportivas disputadas para mujeres con un total de 900 atletas femeninas de los 2000 del total en atletismo (1100 hombres). Cuatro años más tarde, en Londres 2012, la participación femenina en el atletismo mundial ha sido de 1.071, frente a los 1.160 de los hombres, casi una igualdad de participación. En el caso de la participación española tuvimos 28 atletas hombres, frente a 19 mujeres, escasa participación en general y donde la igualdad numérica aún no ha sido posible. 1.2.2.1. La mujer en la práctica atlética, dirección del entrenamiento, administración y gestión del atletismo español. La promoción de la participación igualitaria de mujeres y hombres en la vida política y pública es parte del desarrollo de la sociedad. Es importante que, tanto las mujeres como los hombres, participen en todas las decisiones tomadas en la sociedad, dadas sus diversas experiencias. La Carta Olímpica (vigente a partir de 8 de diciembre de 2014) declara entre sus principios fundamentales que: 56 4. La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y fair play. La organización, administración y gestión del deporte deben ser controladas por organizaciones deportivas independientes. 5. Cualquier forma de discriminación contra un país o una persona basada en consideraciones de raza, religión, política, sexo o de otro tipo es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico. (p.11). Además, entre las funciones del COI (Comité Olímpico Internacional) está: “7. estimular y apoyar la promoción de las mujeres en el deporte, a todos los niveles y en todas las estructuras, con objeto de llevar a la práctica el principio de igualdad entre el hombre y la mujer;” (p.16). Muchos son los hechos que han puesto de manifiesto una mayor sensibilidad, como ejemplo la Carta Olímpica a la que hacíamos referencia anteriormente o la misma Ley 12/2007, de 26 de noviembre, para la promoción de la igualdad de género en Andalucía donde el artículo 56 del Capítulo VI hace referencia a como: 1. Las Administraciones públicas de Andalucía promoverán la igualdad en la participación de las mujeres y hombres en las actividades sociales, culturales, lúdicas y deportivas que se desarrollen en la Comunidad Autónoma. 2. Las Administraciones públicas favorecerán la efectiva apertura de las disciplinas deportivas a las mujeres impulsando su participación en los diferentes niveles y ámbitos del deporte. 3. Las Administraciones públicas fomentarán la igualdad de oportunidades en la participación de las mujeres y hombres en los ámbitos políticos y económicos. 4. Las Administraciones públicas competentes promoverán la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los órganos de dirección y decisión en el ámbito social, político, económico, cultural y deportivo (p.16). Otra normativa que pone de manifiesto la preocupación por la igualdad de género en cualquier ámbito del deporte es la Orden PRE/525/2005, de 7 de marzo por la que se crean los Programas Mujer y Deporte, en el seno del Consejo Superior de Deportes, en la Subdirección General de Promoción Deportiva y Deporte Paralímpico. Su principal objetivo es fomentar la participación de las mujeres en el ámbito de la actividad física y el 57 deporte en igualdad de condiciones que los hombres, superando las barreras u obstáculos que aún hoy día dificultan la realidad de una práctica con equidad de género en este ámbito de la vida. Además puntualizan como el fomento de la participación de las mujeres ha de ser para todas las edades, modalidades deportivas, grados de implicación/competición y niveles profesionales (puestos técnicos, de gestión, administración y dirección). El porcentaje de mujeres que practican deporte del atletismo en el comienzo del siglo XXI en España es, todavía, reducido si lo comparamos con los datos extraídos de la población masculina, no sólo en el deporte de alta competición, sino, también, en los otros modelos de práctica deportiva. Por este motivo creemos importante para nuestra investigación y fundamentación teórica, realizar un acercamiento a los niveles de participación actual de las mujeres en el atletismo federado español, esperando constatar cómo se llevan a un plano de actuación práctica tales leyes y normativas. Si atendemos al nº de federados y federadas que practican el atletismo, tabla 1, según datos extraídos de la RFEA, percibimos lo que, en numerosas ocasiones ya se ha detectado en la práctica deportiva en general con respecto al género, el desarrollo atlético en las categorías menores es muy equitativo, decayendo en las mujeres en las edades comprendidas entre los 16, 20-21 años. Tabla 1 Fichas Federativas De Participación Como Atletas nacionales 2014 (datos extraídos RFEA) TEMPORADA 2012-13) HOMBRES MUJERES ATLETAS BENJAMINES 9 4 ALEVINES 23 25 INFANTILES 308 309 CADETES 1175 1451 JUVENILES 1542 1402 JUNIOR 1332 843 PROMESA 1150 597 SENIOR 2103 890 VETERANOS 3968 957 TOTAL 11610 6478 64 canon femenino demandado socialmente, son perseguidas como bajo la estructura sancionadora del dopaje), así como también formales (sanción acometida por un cuerpo o agencia que tiene por función asegurar una serie de normas. Ejemplo: En el siglo XXI existe igualdad de participación en el deporte olímpico. Pero a día de hoy las mujeres no pueden realizar el decatlón en atletismo) e informales (tipo de reacción social menos organizada. Ejemplo: las mujeres pueden participar en las esferas de la gestión y dirección del deporte, pero, ¿cuántas llegan? Sólo las más brillantes, y en incontables ocasiones ni eso…). No obstante, a lo largo del presente siglo se han ido generando diversos cambios en las formas de control social. Los estereotipos de género son responsables del trato diferenciado al que son sometidos mujeres y varones, y responden a diferentes características en épocas distintas lo cual permite suponer que no es tan inmutable como a veces se lo describe (Palanco, 2009). Esto se refuerza, por tanto, la idea de que funcionan también como factor de control social: sostener estereotipos es mantener fijos los roles de hombres y mujeres. 2.1. LOS ESTEREOTIPOS Para poner de relieve el término de estereotipo se hace necesario extraer de manera explícita el concepto de su entorno y uso en un contexto de realidad como tal. El concepto estereotipo son creencias consensuadas social y culturalmente que permiten uniformar a los individuos que pertenecen a una categoría, a fin de comprender procesos psicosociales y para utilizarlos como referencias, aunque no se haya constatado personal y fehacientemente la veracidad del estereotipo (García & Martínez, 2009). En el año 2004, el presidente de la Universidad de Harvard, Lawrence H. Summers, motivó una protesta en una reunión académica cuando dijo que las diferencias innatas entre hombres y mujeres quizá fuese una de las razones que expliquen por qué menos mujeres que hombres tienen éxito en carreras dedicadas a la ciencia a la matemática. La cita que antecede ilustra, entre otras cosas, un estereotipo. El concepto estereotipo proviene del vaciado de plomo que se realizaba en las Imprentas tipográficas. 65 Dicho concepto evoca dos cuestiones con distintas valoraciones: por un lado, cuando posee un sentido o significado negativo, alude a prejuicios y discriminación. Y, por otro, cuando posee un sentido o significado positivo, es porque se ha realizado una simplificación de características muy esquemáticas. Si analizamos el término bajo el significado semántico que recoge la Real Academia, un estereotipo es una “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”. En torno a esta visión, el estereotipo se crea con las siguientes premisas: 1.- La identificación de una condición social. 2.- La evaluación negativa de tal condición social. 3.- La formulación de esta evaluación como una característica innata del grupo. 4.- La presentación de esta evaluación negativa como la causa de la condición social en vez del efecto de la misma. 5.- “El estereotipo es más efectivo en el grado que invoca un consenso, representando este una opinión común acerca de un grupo social” (Edelberg, 2007, p.135). Edelberg (2007) expone que los estereotipos se refieren a la tendencia de los seres humanos a crear categorías basadas en atributos tales como la raza, el género o la edad para clasificar a las personas en distintos grupos y desarrollar creencias sobre las características y el comportamiento de quienes lo componen. En esta línea, Morales y Moya (1996) concretan la anterior definición, considerando los estereotipos como constructos cognitivos en función de los atributos personales de un grupo social, refiriéndose a aspectos de la personalidad, conductas de rol, características físicas y ocupacionales. Se parte de un concepto de actitud en el que se analizan lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual. El estereotipo tendría que ver con el componente cognitivo entendido como creencias de un grupo concreto. El componente afectivo se relaciona con el prejuicio en la valoración de un grupo (positivo-negativo) y el conductual sería entendido como una discriminación entre las personas debido a su pertenencia a un grupo o categoría (Del Castillo, 2009). El estereotipo sirve, por tanto, para justificar o racionalizar nuestra conducta en relación a la categoría que representa; es decir, sirve para justificar nuestro acogimiento o rechazo de un grupo. En torno a lo anteriormente expresado, debemos establecer un concepto anexo, no exento de controversia, con el término denominado stereotype threat y que derivada del 66 propio concepto estereotipo. El profesor Edelberg (2007) describió tal acepción (amenaza del estereotipo) asistiéndolo de la siguiente forma: “El desempeño de un miembro de un grupo en una tarea puede desmejorar si se activan estereotipos acerca del típico bajo desempeño de su grupo en dicha tarea” (p.134) Investigaciones realizadas en torno a esta derivación, (Roberson & Kulik, 2007; Inzlicht & Kang, 2010), determinan que la amenaza del estereotipo consiste en el miedo a ser juzgado y tratado según el estereotipo negativo aplicado a miembros del grupo al cual se pertenece y la preocupación por la posibilidad de hacer inadvertidamente algo que confirme el estereotipo. En los trabajos anteriormente citados expresan que la teoría relacionada con esta amenaza resalta la importancia que tienen los estereotipos negativos para debilitar las aspiraciones y el desempeño de aquellos que son sus objetos. Según la teoría, cuando se las incluye en grupos estereotipados negativamente, las personas para quienes los estereotipos relacionados con el trabajo son importantes muestran una disminución en su desempeño y sus aspiraciones con respecto a las tareas especificadas. Cuando se les menciona los estereotipos relacionados con su grupo social, estas personas se hacen vulnerables a las amenazas del estereotipo si creen que pueden ser juzgadas partiendo de ellos. Günther et al. (2010) expresan bajos sus estudios que la amenaza del estereotipo conduce a una disminución en el desempeño de la tarea a que se hace referencia porque las personas se tornan menos comprometidas con dicha tarea. Sus hallazgos sugieren una explicación: las mujeres tienden a no competir con los hombres en las áreas donde ellas (correcta o incorrectamente) piensan que van a perder de todos modos; y lo mismo vale para los hombres, aunque en menor medida. Si ello es así también sería posible que estas personas pierdan compromiso con carreras u situaciones sociales relacionadas con un determinado estereotipo. La fuerza de un estereotipo, es decir su aceptación y uso como concepto comunicativo tiene una relación directa con el grado en que éste es percibido por su público como una representación válida de lo real (Günther, et al., 2010). 67 2.2. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Una vez que hemos situado el concepto de estereotipo, podemos comenzar diciendo que los estereotipos de género son, por tanto, aquellas creencias compartidas socialmente por las personas de una sociedad dada, que asignan ciertas cualidades, según estas sean mujeres u hombres. Las representaciones culturales de género según Del Valle (2002), se expresan y manifiestan a través de estereotipos. Para Laird y Thompson (1992), (citado en Colas, & Villaciervos, 2007) “los estereotipos, son generalizaciones preconcebidas sobre los atributos o características de la gente en los diferentes grupos sociales, en el caso de género, atributos asignados a hombres y mujeres en función de su sexo “(p. 38). Los estereotipos de género, entre otros, constituyen la base sobre la que los sujetos articulan la propia existencia partiendo de códigos y categorías de identidad asignados por la cultura (Lagarde, 1998). Numerosas investigaciones sobre estereotipos de género tales como las de (Cuadrado, 2004; García-Vega et al., 2010; Rocha-Sánchez & Díaz, 2005; Schmader, 2008) muestran la existencia de una clara asimetría en la asignación de rasgos positivos a hombres y a mujeres. Hay una tendencia a asignar más características positivas a los hombres que a las mujeres y a distinguir a las personas en razón de su género (López & Morales, 1995). En otro orden, Moya (1993) apoya la idea de que las diferencias basadas en el sexo biológico representan la categoría social más utilizada a través del tiempo y del espacio, afectando a todos los seres humanos. Cuando se habla de sexo nos estamos refiriendo exclusivamente a la existencia de diferencias anatómicas. El término género reconoce las diferencias biológicas, pero también engloba aspectos sociales de los individuos. Las categorías en general y el género en particular tienen la función de simplificar la compleja realidad social. Nos ayuda, por tanto, a predecir los comportamientos y las consecuencias de los mismos. El autor destaca un aspecto importante de este sistema de categorización y es su carácter asimétrico, las diferencias existentes entre los miembros de las categorías. Esta realidad social está influyendo en la psicología de los individuos. En la construcción del término binómico estereotipo-género Colas y Villaciervos (2007), considera además que, éstos “se aprenden desde la infancia y no tienen un carácter 68 aleatorio, sino que son componentes del mismo ser, dimensiones subjetivas arcaicas y en permanente renovación, por ello, son fundantes” (p. 38). En ese orden primordial que se le debe otorgar a la consideración e importancia de los estereotipos es en el que se aporta Huici y Moya (1996), considerándolos como constructos cognitivos que hacen referencia a los atributos personales de un grupo social. Estos atributos se refieren tanto a rasgos de personalidad como a conductas de rol, características físicas y ocupacionales, etc. El análisis de los autores parte del concepto de actitud (como actitud negativa hacia un grupo o categoría social) en el que confluyen tres componentes: cognitivo, afectivo y conductual. El estereotipo tendría que ver con el componente cognitivo entendido como un conjunto de creencias acerca de los atributos asignados a un grupo, el componente afectivo estaría relacionado con el prejuicio ya que se refiere al afecto o evaluación negativa del grupo y el componente conductual lo podríamos equiparar al término discriminación, que sería la conducta de falta de igualdad en el tratamiento otorgado a las personas en virtud de su pertenencia al grupo o categoría en cuestión (Macías, 1999). Por tanto, los estereotipos constituyen la base de la construcción de la identidad de género. Según Jiménez (2005), (citado en Colás, 2007) generan una percepción de género interiorizada que orienta y guía tanto la representación de la realidad como las acciones, pensamientos y comportamientos de los sujetos. Aun reconociendo que, en las sociedades desarrolladas occidentales, se ha avanzado en la igualdad entre los géneros, hay que considerar sexistas a los juicios y a las valoraciones positivas o negativas que se hacen de las personas, ya sean hombres o mujeres, por razón de su sexo o por su opción sexual, en relación con sus aspectos físicos, intelectuales, afectivos o de comportamiento (Gupta et al., 2009). No obstante, los resultados de los estudios actuales confirman que la persistencia de la discriminación en función del género continúa siendo un problema de la sociedad contemporánea (Ayres, Friedman, & Leaper, 2009). En este sentido, algunos estudios (Barreto & Ellemers, 2005a, 2005b; Barreto et al., 2009; Garaigordobil & Aliri, 2011), muestran que las personas tienden a creer que la discriminación de género ya no es un problema de las sociedades contemporáneas; y esto podría explicarse, porque las expresiones sexistas se han hecho más evasivas y difíciles de reconocer. Dada la evidencia de estos hechos, se ha de adoptar una postura crítica constante ante las mil formas sutiles en las que se van enmascarando las relaciones de dominio 69 masculino y de subordinación femenina, dada la posibilidad, que observamos a diario, de que puedan coexistir, al mismo tiempo, actitudes y acciones de rechazo y discriminación junto con actuaciones positivas y de igualdad, no sólo en las instituciones sino también en las personas. A esta ambigüedad es a la que se denomina “sexismo ambivalente”, (Muñoz, 2011). Según De Lemus et al. (2008): La teoría del sexismo ambivalente (en inglés, AST) de Glick y Fiske (2001), sexismo hostil y benévolo coexisten dentro de la ideología de género constituyendo una potente combinación que promueve la subordinación de las mujeres. Los autores diferenciaron a priori tres dimensiones tanto en el sexismo hostil como en el sexismo benévolo. La primera tiene que ver con la distribución del poder y se denomina paternalismo: en el caso del sexismo hostil, el paternalismo es de tipo dominador, mientras que para el sexismo benévolo, es de tipo protector. La segunda dimensión se refiere a la diferenciación de género, ya sea competitiva (sexismo hostil) o complementaria (sexismo benévolo). (p. 538). Para profundizar en dicha forma de sexismo, nos basamos en los estudios realizados en Méjico, por Cruz, Zempoaltecatl & Correa (2005); Lameiras (2004) en la Universidad de Vigo, De Lemus et al (2008), en la Universidad de Granada, España, y en Argentina por Vaamonde y Omar (2012). Cruz Torres y colaboradores muestran claramente que “en efecto, la teoría del sexismo ambivalente de Glick y Fiske (1996) propone que las actitudes sexistas están marcadas por una profunda ambivalencia y no por una antipatía uniforme hacia la mujer, en donde tanto las actitudes hostiles como las benévolas hacia la mujer forman parte de un mismo mecanismo que perpetúa la estructura de dominio masculino” (p. 384-385). Ahora bien, hay una diferencia sutil que radica en los mandatos que una y otras actitudes (hostiles y benévolas) asignan a las mujeres, pero siempre teniendo en cuenta que pueden darse y percibirse de manera simultánea. En el caso de las actitudes benévolas, las mujeres han de jugar el papel de maravillosas pero débiles y, por lo tanto, necesitadas de la protección masculina y en las actitudes hostiles las mujeres han de ceñirse férreamente a los mandatos de género para evitar la expresión de la hostilidad como mecanismo de presión y sanción. Luego, podemos apreciar dos formas de manifestación del sexismo 70 ambivalente que pueden ir relacionadas entre sí: El sexismo hostil. Por todo lo expresado anteriormente y, según Glick y Fiske (1996), el sexismo hostil se compone de un conjunto de actitudes de prejuicio y conductas discriminatorias basadas en la supuesta inferioridad o diferencia de las mujeres como grupo (Cruz, Zempoaltecatl & Correa, 2005). Siguiendo a Muñoz, (2011); Vaamonde, y Omar (2012), este modo de expresión hostil responde al machismo tradicional, puesto que se articula en torno a los siguientes prejuicios: 1. Paternalismo dominante, que reside en la creencia de que las mujeres no son personas suficientemente competentes y, por tanto, necesitan del hombre como figura masculina superior. 2. Diferenciación de género competitiva. La creencia de que las mujeres como grupo son inferiores, lo que justifica el poder estructural masculino, según la cual sólo los hombres poseen las características necesarias para gobernar las instituciones sociales y económicas importantes, siendo la familia y el hogar el ámbito femenino, ámbito invisible, desprotegido por las leyes y bajo la autoridad patriarcal ya que es quien paga y, por lo tanto, el dueño. 3. Hostilidad heterosexual. Componente que fusiona el sexo con el poder y expresa la creencia sobre la peligrosidad de la sexualidad femenina para ganar dominio sobre los hombres. Asimismo, la ocultación de la dependencia sexual y afectiva del varón respecto de la mujer hace que, dentro de la doble moral patriarcal, se muestre a la mujer, a la vez que como “madresposa”, como un ser perverso que usa su atractivo sexual para dominar a los hombres, con lo que se justifica no sólo la violencia hacia ellas sino también la compasión y la solidaridad con el varón inocente y víctima de sus encantos. Recuérdese el algo habrá hecho para que el marido le pegue. No podemos olvidar que, en 2013, el 22,2% de las mujeres muertas por violencia de género tenían entre 21 a 30 años y el 33% estaban entre 31 y 40. Asimismo, el 9.3% de los agresores se sitúa entre 31 y 40 años, y el 31,3% entre 41 a 50 años, siendo Andalucía la Comunidad con mayor porcentaje de casos, el 20.4 % de todo el Estado, incluyendo Ceuta y Melilla. (Datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, actualizados al 3-03-2014). Asimismo, en un estudio realizado por el Instituto de la 71 Mujeres concluye que un 30% de las adolescentes encuestadas han sufrido en alguna ocasión la violencia de género Informe Anual en materia de Violencia de Género en la Comunidad Autónoma de Andalucía de 2011. El sexismo benevolente. En cuanto al sexismo benevolente, es una forma es adaptativa, más sutil y, por lo tanto, más peligrosa puesto que es más difícil de detectar y de combatir. Se trata de un conjunto de actitudes y conductas sexistas hacia las mujeres en cuanto que se las percibe de forma estereotipada y limitada a ciertos roles de género, pero expresado con un tono afectivo y positivo de manera que aseguren una respuesta cálida, socialmente aceptable y de búsqueda de intimidad o complicidad, por parte de ella. Continuando con las aportaciones de Muñoz, (2011); Vaamonde, y Omar (2012), el sexismo benevolente está integrado por tres componentes: 1. El paternalismo protector. En este caso se trata de la visión de que los hombres deberían proteger y promover a las mujeres, quienes dependen de ellos. Se erigen, entonces, en los príncipes azules cuidadores y proveedores absolutos y ellas juegan el papel complementario de princesas frágiles y entregadas incondicionalmente a su amado, que las redime de su soledad y carencias varias. No podemos olvidar en ningún momento que este sexismo aparentemente amable puede coexistir con su versión hostil. Esto explica el elevado porcentaje de maltrato de género en nuestra población joven (incluso de nivel universitario) y en nuestros adolescentes, entre los que el noviazgo se plantea en términos absolutamente conservadores y con una profusión de maltrato por celos y dominaciones inimaginables. 2. La diferenciación complementaria de género. Implica la creencia de que las mujeres tienen rasgos positivos pero sólo si se ajustan a los roles de género convencionales de bajo estatus, complementarios a los del hombre y, en consecuencia, dichos rasgos han de darse con un alto nivel de exigencia. 3. La intimidad heterosexual. Identificada como las relaciones de mayor complicidad y cercanía psicológica en las que el hombre participa, pero que puede compatibilizar con la prostitución. Es decir, que la motivación sexual del hombre hacia la mujer, ligada con un genuino deseo de cercanía psicológica, puede coexistir con la atracción sexual y el deseo inseparable de su dominación a cualquier precio. Cruz, Zempoaltecatl & Correa (2005) y anteriormente Pryor, Giedd & Williams (1995), 72 realizaron estudios que prueban esta ambigüedad. Recuérdese el fenómeno de los celos, la permisividad social ante la prostitución y, en su versión hostil perversa, los casos de muerte cuando las mujeres inician los trámites de separación o divorcio. Todo ello nos hace reflexionar acerca de lo importante que es saber qué clase de arquetipos y estereotipos de género podemos seguir manteniendo en el tiempo, llegando entonces, a correr el peligro de caer en un eterno sexismo sutil del que nada ni nadie nos va a salvar, ya que está dentro de lo que entendemos como nuestro propios límites auto impuestos, reconocidos socialmente y mantenidos como la norma. 2.3. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN EL DEPORTE Un área específica en la que los estereotipos de género han sido evaluados y analizados, es el deporte y las actividades físicas. El deporte en el pasado ha sido clara y evidente masculino. Desde el comienzo de la incorporación de las mujeres en el deporte estas han sido el otro sexo, eran forasteras, nuevas o que llegaban tarde y que, si se les permitía, podría tomar parte en las formas adecuadas de ejercicio y el deporte. Durante muchos años se ha creído comúnmente, y puede aún estar firmemente anclada en la sabiduría popular de hoy, que ciertos tipos de deporte y ejercicio eran adecuados para las mujeres, mientras otros eran inadecuados. Siempre se ha dado por concedido, por ejemplo, que los hombres juegan al fútbol y que las mujeres son gimnastas y bailarinas. Desde los primeros días del deporte en el siglo XIX, esta suposición, basada en la teoría de la polaridad de atributos de género, parecía ser confirmado no sólo por convicciones y prácticas sociales, sino también por el conocimiento científico (Pfister, 2010). A lo largo del siglo XIX se han ido configurando diversos estereotipos con respecto a la actividad física de las mujeres: La actividad deportivo-atlética masculiniza a las mujeres. La práctica deportiva es peligrosa para la salud de las mujeres. Y las mujeres no están interesadas en el deporte y cuando lo hacen no lo ejecutan bien como para ser tomadas en serio (Eitzen & Sage, 1997). Tales descripciones encontraban su justificación en “una seudoteoría que, con base en la fisiología femenina, permitía definir a las mujeres como deficientes, desviadas o anormales y, en el mejor de los casos, como enfermas. Los procesos físicos del embarazo se relacionaban, como ocurre en muchas otras culturas, con la imagen y la idea de impureza y enfermedad” (Rodríguez Tejeiro, Martínez Patiño & 73 Mateos Padorno, 2009, p.112). El primero de los estereotipos citados es el más persistente. Durante mucho tiempo las mujeres que han mostrado una buena condición física se les ha considerado masculinas, ya que se identifica masculinidad con muscularidad y feminidad con delicadeza y fragilidad corporal. Los diferentes estudios y autores como (Garay, 2013; Greendorfer, 1993; Wilde, 2008) no sólo revelan estereotipos de género en el deporte y el ejercicio, sino que también sugieren que tales creencias sobre el género son poderosas, penetrantes y empiezan pronto en la vida en sociedad y por ende en la deportiva. Sin embargo, y siguiendo a Rodríguez Tejeiro et al. (2009) Muchos de los mitos relativos a la actividad física de la mujer y su actividad en el deporte han ido desapareciendo, debido a los cambios sociales ocurridos y con el avance de la propia mujer en la consecución de sus derechos. Esto ha permitido a la mujer a realizar un enfoque de sus vidas de una manera más amplia y rebasar los límites del hogar con la participación en la vida social, en el mundo laboral, en la cultura y en la política, de la que el deporte no ha estado excluido. (p.123). Pero a pesar de esta evolución sin retorno, siguen los problemas de la mujer sobre todo en relación con el deporte de rendimiento, en donde a la mujer se le impide su participación en numerosas disciplinas deportivas. Así también, tal y como afirma Vázquez (2002) “en la detección de talentos deportivos se manifiesta un mayor interés en los masculinos que en los femeninos. Como es sabido, la igualdad de acceso no asegura la igualdad de oportunidades, por lo que, si no se realizan acciones positivas de promoción, la igualdad es difícil de conseguir” (p.62-63). Por tanto y de manera progresiva la mujer ha ido accediendo con enormes dificultades a la práctica de actividades físicas de todo tipo intentando superar las barreras que le impedían su realización plena. En este caso, como en todos los demás aspectos de las relaciones de género en el ámbito de la sociedad contemporánea, sería la lucha de las mujeres la que iría abriendo progresivamente brechas cada vez más amplias en el reducto masculino que constituía el deporte. El caso de los Juegos Olímpicos es paradigmático en 80 La segunda mitad del siglo XVIII y primera del siglo XIX, hemos de recordar a la española Josefa Amar y Borbón (1753-1803), en cuya obra Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1790), refleja fielmente el pensamiento pedagógico de la época, así como la visión del tratamiento del cuerpo de la mujer y su actividad física, exclusivamente desde la perspectiva de la salud, afirmando que “entre los bienes de la Naturaleza ninguno hay comparado con el de la salud y robustez del cuerpo” (Amar y Borbón, 1994, p.79 y 80), para hacer a continuación una comparación entre sexos y, enfocar el buen estado físico de la mujer hacia funciones exclusivamente femeninas como parir hijos fuertes (Zagalaz et al., 2013). Nuestros antecedentes en el siglo XX han estado marcados por etapas como las que detalla Ramíez-Macías (2014): En el caso concreto de la historia reciente de España, la situación estereotipada de la mujer ha tenido un fuerte impulso durante el régimen franquista, especialmente en la primera etapa de esta dictadura, conocida como Autarquía (1939-1959), que trataron de implantar el llamado nacional-sindicalismo católico. Los arquetipos para hombre y mujer revelaban una diferencia, no en función del concepto sexo sino del constructo género, basada en supuestas características psicológicas, biológicas y morales propias de cada uno. El perfil de la mujer quedaba restringido a los roles de ama de casa, esposa y madre, asociando de forma indisoluble los términos mujer y hogar para la construcción de la feminidad. A estos roles se les sumaban los de feligresa católica y patriota. En resumen, como afirma Pérez (2008), `las llamadas tres “K” de la Alemania Nazi “Kinder, Küche und Kirche” (“niños, cocina e iglesia”)´. (p. 80-81). Finalmente podemos apreciar cómo estas diferencias tanto sociales como de sexo han permanecido de forma inquebrantable hasta la actualidad, ya que como afirmaba Durán (1988) a pesar de que los cuerpos nacen dados de forma natural y biológica el proceso social les hace diferentes unos de otros, los construye y los socializa. Una tradición de años que ha gestado una ética corporal por la cual la mujer asume como obligación ser bella y gozosa para el varón, sin que a éste le alcance la obligación de la correspondencia (Rodríguez Tejeiro et al., 2005). 81 2.4.1. Cuerpos sexuados. ¿Sexo o Género? Nacemos como seres biológicamente determinados, pero sólo por nuestra vida social aprendemos que somos niñas o niños, mujeres o hombres, más o menos masculinos o/y femeninos (Brullet, 1996). Ya al final de nuestro 3º año de vida, la mayoría de criaturas humanas somos conscientes de la existencia de un mundo dividido en hombres y mujeres y a medida que vamos creciendo conocemos que nuestras diferencias sexuales van siendo más pronunciadas (Juan y Pérez, 2007). Que somos machos o hembras, determinados en el momento de la concepción, no es habitualmente tema de controversia. Sí, en cambio, puede suponer confusión el grado de nuestra “masculinidad o “feminidad”, porque lo que significan estos términos está en función de lo que nuestra cultura entiende por masculino o femenino. Del hecho de ser hombres o mujeres dependen cuestiones muy importantes en nuestras vidas cotidianas, cuestiones que no pueden explicarse solamente a partir de lo que los cromosomas hayan podido determinarnos. En las últimas décadas, la relación entre la expresión social de la masculinidad y la feminidad y su fundamento físico, ha sido objeto de acalorado debate en los terrenos científico y social. Ya en 1972, los sexólogos John Money y Anke Ehrhardt popularizaron la idea de que sexo y género son categorías separadas. El sexo, argumentaron, se refiere a los atributos físicos, y viene determinado por la anatomía y la fisiología, mientras que el género es una transformación psicológica del yo, la convicción interna de que uno es macho o hembra (identidad de género) y las expresiones conductuales de dicha convicción. Pero el sexo desde un punto de vista biológico, no es más que “un conjunto de características biológicas de un organismo que permiten diferenciarlo como portador de uno u otro tipo de células reproductoras o gametos (óvulos o espermatozoides), o de ambos (organismos hermafroditas)” (Juan & Pérez, 2007, p. 169). Siguiendo a estos autores, las diferencias que marcan a machos y a hembras están definidas por los caracteres sexuales como son: 1.- Primarios, que se encuentran contenidos en los genes (sexo cromosómico). 2.- Secundarios, aquellos que hacen referencia al sexo gonadal. 3.- Terciarios o genitales. 82 4.- Cuaternarios o aparentes, formados por todos aquellos rasgos y características somáticas que a primera vista nos evocan feminidad o masculinidad, tales como: desarrollo de mamas, distribución del vello, forma del esqueleto, desarrollo muscular, características de la voz…lo que podríamos denominar “apariencia física”. 5.- De quinto orden o psíquicos (género-identidad/rol), que para Botella LLusiá (1997), estarían representados por la lívido, el instinto de pareja, las diferencias neurobiológicas, el instinto maternal, etc. En este último carácter sexual parece entroncarse los términos que, a menudo ligamos con el de sexo, y son las de género e identidad. Como el concepto de sexo, la palabra género, tampoco queda exenta de usos e interpretaciones ambiguas. “En ocasiones se emplea como sinónimo de sexo, otras veces se utiliza para designar un constructo social, en el que se separa lo sociológico de lo biológico y por último, es considerada como un elemento meramente lingüístico. El término identidad hace referencia a « cómo se considera uno así mismo »: ¿cómo hombre o como mujer?; ¿cómo homosexual, heterosexual o bisexual?, ¿cómo optimista o pesimista?, etc.” (Juan & Pérez, 2007, p. 172). Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que «sexo» no es una categoría puramente física (D´Angelo & Tamburrini, 2013). Las señales y funciones corporales que definimos como masculinas o femeninas están ya imbricadas en nuestras concepciones del género. Considérese el problema del Comité Olímpico Internacional. Los miembros del Comité quieren decidir quién es varón y quién es mujer. ¿Pero cómo? Si Pierre de Coubertin rondara todavía por aquí, la respuesta sería simple: nadie que deseara competir podría ser una mujer, por definición. Pero ya nadie piensa así. ¿Podría el COI emplear la fuerza muscular como medida del sexo? En algunos casos sí, pero las fuerzas de varones y mujeres se solapan, especialmente cuando se trata de atletas hombres y mujeres entrenados. (Recordemos que Hermann Ratjen, que 1936, fue vencido por tres mujeres que saltaron más alto que él.) (Fausto-Sterling, 2006, p.233). Si profundizamos en las palabras de De Anne Fausto-Sterling, debemos analizar cómo ha sido la verdadera evolución de la verificación del sexo en las atletas. 83 Una vez que a las mujeres se les permitió participar en los Juegos Olímpicos Modernos, la verificación de sexo pasó por escrutar quienes eran los hombres y quienes las mujeres. Como las mujeres se involucraron más activamente en los deportes competitivos durante la década de 1920, y en mayor número después de la Segunda Guerra Mundial (Ljungqvist et al., 2006), para evitar que "los hombres disfrazados de mujeres " trataran de participar en eventos atléticos de las mujeres, se comenzó realizando una inspección visual por un grupo de ginecólogos se llevaba a cabo antes de cada evento (Genel & Ljungqvist, 2005; Ljungqvist et al., 2006). ¿Cuándo este grupo consideraba que un atleta era mujer, a esta se le concedía la admisión en el concurso. Aunque la verificación de sexo-género no se convirtió en un procedimiento oficial en los Juegos Olímpicos hasta México 1968, donde el sexo-género de las mujeres atletas era supervisado para asegurar que estas mantenían un sentido de lo femenino, belleza y atractivo sexual. Por ejemplo, se temía por la Fundador Olímpicos modernos Pierre de Coubertin que "las mujeres deportistas estaban en contra de la ley de la naturaleza" (Fausto-Sterling, 2000, p.3) (véase también Beamish y Ritchie, 2005; Wiederkehr, 2009). Y, en consecuencia, como Fausto-Sterling (2000) escribe: " los funcionarios olímpicos se apresuraron a certificar la falta de feminidad de las mujeres, pues el mismo acto de competir parecía dar a entender que no podían ser mujeres" (p.3). La verificación Sexo continuó basándose en la inspección visual durante la mayor parte del siglo XX. Por ejemplo, durante el 1966 Budapest Europeo Campeonato de atletismo, 243 atletas marcharon ante examinadores que inspeccionaban visualmente a las competidoras. Después de denuncias de que algunas atletas eran hombres (Cole, 2000; Ljungqvist et al., 2006; McDonagh & Pappano, 2008). Poco después, la IAAF continuó las pruebas en los Juegos de la Commonwealth en Jamaica. Más tarde, la IAAF amplió los procedimientos de prueba para incluir un examen que medía la estructura pélvica de las atletas (Cole, 2000). Pero no fue hasta 1967 en la Copa de Europa de Atletismo cuando la prueba cromosómica se introdujo como elemento verificador oficial (Cole, 2000). Parecía entonces que, tener pechos y vagina, ya no era todo lo que se necesitaba para acreditar la propia feminidad. Pero el problema está en que, ni este test ni el más sofisticado que emplea el COI en la actualidad (la reacción de la polimerasa para detectar secuencias de ADN implicadas en el desarrollo testicular) pueden ofrecer lo que se espera 84 de ellos. Simplemente, el sexo de un cuerpo es un asunto demasiado complejo. No hay blanco o negro, sino grados de diferencia. Tal y como afirma Fausto-Sterling (2006), el conocimiento científico puede asistirnos en esta decisión, pero sólo nuestra concepción del género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo. Es más, nuestra concepción del género afecta al conocimiento sobre el sexo producido por los científicos en primera instancia. La escasa producción de estudios de carácter sociológico en torno al cuerpo en la comunidad científica española, sobre todo en los aspectos relacionados con el ejercicio físico y el deporte, confirma la dicotomía clásica entre la mente y el cuerpo, separación que ha tenido como consecuencia un distanciamiento intelectual hacia todo lo que significaba corporeidad. Tal y como afirma Turner (1996), el estudio del cuerpo es de “genuino interés sociológico”, al ser “la característica más próxima e inmediata de mi yo social, un rasgo necesario de mi situación social y de mi identidad personal, y a la vez un aspecto de mi alienación personal en el ambiente natural”(p.26). Pero no debemos olvidar que en la sexualidad no todo es blanco o negro, masculino o femenino, niña o niño. Existen matices, existen peculiaridades que nos hacen a cada uno diferente del otro; por ello todos somos seres únicos e irrepetibles. 2.4.1.1. Identidad de género y estereotipos El término identidad se relaciona con “el concepto de uno mismo y con la permanencia; el concepto de identidad está, pues, en la base de la definición de una persona. Sin embargo, a lo largo de la historia, este concepto, ha sido utilizado con diversas acepciones, sobre todo en lo que se refiere a la permanencia de esta percepción en el tiempo”, (Vázquez, 2002 p. 315). Si nos remontamos a los sabios griegos, encontramos que Parménides (Heidegger, 2005), sostenía que el ser es permanente, estable y mantiene una sustantividad propia a través del tiempo. Por el contrario, Heráclito afirmaba que el ser es cambiante, representando esta idea con su conocida idea de que “nadie puede bañarse dos veces en el 85 mismo río”. Ambas ideas han sustentado teorías filosóficas diferentes, así como formas de vida y teorías educativas bien distintas. En la actualidad la idea más generalizada es que identidad se contrapone a variedad y cambio. Los textos de Heidegger (2005), nos dice que si seguimos las ideas de Heráclito podríamos añadir que el sentimiento de identidad personal goza de dos dimensiones, una cognitiva, lo que yo creo que soy, y otra afectiva, el valor y satisfacción que me produce ser como soy; ambas cosas, además, están en la base de mi conducta ya sea consciente o inconscientemente. La teoría sociocultural de Vygostkiy el enfoque ecológico de Brofenbrenner constituyen referentes interesantes en los que fundamentar la explicación del proceso de construcción de la identidad (Colás, 2006), planteando la identidad corporal como una construcción a través de la conjunción y la gestión de numerosos estímulos que proceden de los contextos de referencia de los sujetos. En este sentido la identidad corporal actúa, a su vez, como elemento de interacción, con uno mismo, con el entorno físico y con al ecosistema social. De ahí que la identidad corporal sea clave en la faceta de reconocerse, interactuar con la realidad y de comunicarse o expresarse con los demás (Colás & Rodríguez, 2013). Por tanto, es inevitable pensar que la identidad personal o concepto de uno mismo, es algo que se construye a lo largo de toda la vida y, al igual que otros sentimientos humanos, no nacemos con una identidad determinada sino que la vamos elaborando poco a poco, a través de las distintas etapas del desarrollo. A todo ello se le añade la no autosuficiencia de la que carece el individuo, necesitando que esta identidad sea reconocida por los demás, buscando, por tanto, una identidad colectiva como referente, ya sea a través de la música, la moda o el deporte,… con los que se siente identificado; por eso el proceso de construcción de la identidad no es un constructor solamente individual, sino que es mediado por la sociedad, sobre todo por los demás: familia, escuela, amigos, etc. Si toda esta filosofía de pensamiento la trasladamos al entorno conceptual del género, encontramos que la IDENTIDAD DE GÉNERO se entiende como aquel elemento de nuestra subjetividad por el cual nos sentimos, nos percibimos y nos identificamos internamente como personas básicamente femeninas o personas básicamente masculinas en relación a lo que socialmente se entiende por masculinidad y feminidad, (Brullet, 1996). 86 En palabras de Juan y Pérez (2007),” identidad de género es la conciencia de sentirse hombre o mujer” (p.173). Los estereotipos que dominan los procesos de construcción de identidad de género son que un macho se construya con identidad masculina, incorporando por tanto, a su personalidad los valores y normas de comportamiento propios de un hombre, y que una hembra se construya con identidad femenina internalizando en su personalidad los valores y normas de comportamiento “propios de una mujer”. En estos casos, la sociedad recompensa el seguimiento de este modelo de simetría entre sexo y género, considerado como normal y adecuado. Para Rocha (2009), a través del proceso de socialización los individuos participamos pasiva y activamente de la reproducción social y cultural de la sociedad en que vivimos. En este sentido, los efectos de la socialización sobre los sujetos individuales dependen tanto de la cultura en la que permanecen al nacer como del propio proceso de socialización. La cultura aun siendo el molde en el cual se modelan las personalidades, no es un molde absolutamente rígido e inflexible. Pero la flexibilidad del molde cultural jamás rebasa unos límites dados. Todas las culturas invierten mucha energía para que los nacidos machos y las nacidas hembras, lleguen a comportarse de forma específica como hombres (machos de género masculino), y mujeres (hembras de género femenino). Toda manifestación en ideas o conductas contrarias a los priorizados se penalizan de formas muy variadas. Esta penalización es conocida como control social cuyo objetivo y efecto es, que los individuos se mantengan en “su lugar” en relación a su sexo. Gartzia et al. (2012) mantienen que el contenido de los estereotipos de género tiene su origen en las observaciones que hace la gente de las actividades realizadas por hombres y mujeres, actividades determinadas en primer lugar por los roles sociales asignados a ellos. A veces este mecanismo va unido al fenómeno de socialización tradicional del género masculino y femenino, socialización que permite y participa de la reproducción de posiciones desiguales de hombres y mujeres en la estructura y organización de la vida social, pública y privada. Este “control social” es especialmente efectivo cuando los procesos de socialización animan a la perpetuación de las representaciones estereotipadas de los sexos (Rocha, 2009). 87 Pero la reproducción social de los modelos culturales no es jamás perfecta y mecánica. Existen suficientes evidencias en los últimos años, donde los perfiles de género están reflejando un cambio, especialmente el estereotipo de género adjudicado tradicionalmente a las mujeres, y en especial a las mujeres deportistas. Estos cambios son los que suscitan, hoy, el mayor interés en los estudios de la construcción de los géneros. 2.4.1.2. Identidad deportiva, cuerpo y género. A través de diversos autores y de nuestro propio conocimiento empírico sabemos que el “yo corporal”, es un constructo que elaboramos a partir de una estructura biológica dada en el nacimiento. La construcción social del cuerpo no sólo se refiere a los aspectos más visibles, como puede ser la morfología corporal; intervienen, también, aspectos mucho más profundos como es la identidad corporal y la relación que cada persona establece con su cuerpo (Martin, 2006). Por otra parte, para Vázquez (2002), el orden social, moral y estético se infiltran inconscientemente en las manifestaciones vitales del cuerpo infantil y adquieren fuerza de ley; así, somos hombres o mujeres, no sólo por el sexo genético sino porque adquirimos los gestos, las formas de sensibilidad y los modos de relación que una sociedad asigna a unos y a otras. En el caso del deporte, a medida que la población femenina se ha ido incorporando a su práctica, esta ha ido teniendo mayor influencia en la construcción del yo corporal de las mujeres. Pero ese yo corporal, esa identidad corporal, se construye a través de la conjunción y la gestión de numerosos estímulos que proceden de los contextos de referencia de los sujetos. Asimismo esta se superpone a la de género, resultando referencias socialmente diferenciadas entre el hombre y la mujer. Ambas, a su vez, se utilizan para la valoración de los cuerpos deportivos de unos y otras. Las mujeres que quieren practicar deporte deben conjugar, por tanto, la identidad corporal de género con el yo corporal deportivo, que en algunos casos resultan contradictorios (Colás & Rodriguez, 2013; Fontecha, 2012;). 88 Ello lleva a que gran parte de las deportistas resuelvan dicho dilema incorporando una concepción funcional de la identidad corporal y deportiva. Es decir, para ellas, el cuerpo es algo más que estética y un objeto de admiración para los otros, especialmente para el hombre. El cuerpo les sirve para competir, ganar, recrearse, participar, etc. Por tanto su identidad corporal se asocia a un cuerpo funcional y de rendimiento. Otra problemática se genera en torno al concepto de Imagen corporal. Participar en un deporte o hacer atletismo de competición, requiere de un determinado grado de musculatura funcional imprescindible para alcanzar el éxito deportivo (Ross & Shinew, 2008). En el caso de los hombres se da, una natural relación entre cuerpo masculino y exigencia deportiva. La musculatura constituye una característica propia de la imagen corporal masculina, que actualmente se manifiesta en la musculatura en la parte superior del torso, en los brazos, pectorales, y hombros, combinado con una cintura, cadera y glúteos delgados (McCreary & Sasse, 2000; Morrison, & Hopkins 2003; Pope et al., 1999; Ridgeway & Tylka, 2005). Esta estructura muscular se ajusta a los ideales culturales y las concepciones sociales de masculinidad. Sin embargo no ocurre lo mismo en el caso de la mujer en que los cánones sociales de imagen corporal femenina, socialmente reconocida, no casan con las exigencias deportivas (Boyle, 2005; Krane et al., 2001; Mosewich et al., 2009). La práctica del deporte realizada por mujeres, implica entroncar con un modelo de cuerpo funcional y activo que supone de un modo u otro romper las barreras de la feminidad. Pero entonces aparecen nuevas exigencias ya que tiende a compararse la competencia motriz de ellas con un estándar de «deportista ideal» construido socialmente como masculino (fuerte, competitivo, agresivo). Se plantea en consecuencia un modelo de mujer deportista «deficitaria», porque no se la valora en sí misma, por su individualidad, sino en función de su comparación con ese modelo masculino hegemónico (Camacho- Miñano, 2013). Aunque es una realidad que las chicas se posicionan en relación a este orden de género y negocian su identidad corporal deportiva, oponiéndose, aceptando o incluso adaptando estos discursos sociales dominantes, lo cierto es que estos mensajes inciden de un modo u otro en la configuración de sus identidades mediatizando de forma significativa 89 las diferentes relaciones que ellas establecen con las actividades físico-deportivas en los diferentes ámbitos de práctica. Esta temática ha ocupado la atención de investigaciones recientes, así Steinfeldt (2011), realizan un estudio para evaluar empíricamente el grado en que las mujeres atletas querían estar musculosas y cuáles eran las razones que argumentaban para ello. Ellas indicaban que querían estar lo “suficientemente musculosas” para tener éxito en las pruebas atléticas pero a su vez, no tener un volumen de musculatura excesivo que rompiese su imagen de feminidad. Es decir, que su desarrollo corporal tenía un carácter eminentemente funcional. Otros estudios anteriores (Wright & Clarke, 1999; Young, 1997) inciden en que las atletas exitosas deben ser poderosas y fuertes, sin embargo, esos signos se interpretan de forma negativa, es decir, como una contradicción con la idea de la feminidad hegemónica. El desarrollo muscular para las atletas, por lo tanto, crea una paradoja en la que un cuerpo tonificado se percibe como ideal, sin embargo, grandes músculos simbolizan la fuerza y la masculinidad (Bordo, 1993). De ahí que las atletas, deseen ser fuertes para tener éxito, pero eviten el desarrollo de una excesiva musculatura. Estas ideas se refrendan con investigaciones realizadas (Vannini & Fornssler, 2011), donde concluyen que a las mujeres atletas se les recuerda constantemente que su cuerpo contradice la idea cultural contemporánea de la feminidad, sobre todo en especialidades atléticas como los lanzamientos de peso, disco o martillo. Por tanto la mujer atleta recibe constantemente mensajes incompatibles. Es necesario tener un gran desarrollo muscular para tener éxito en la competición deportiva, pero este mismo desarrollo puede ser un obstáculo en los entornos sociales. En este sentido, muchas son las mujeres atletas que, persiguiendo la consecución del éxito y el logro de la competición, desarrollan un cuerpo que le permite estar en igualdad de condiciones de adquirir la gloria deportiva, pero a su vez intentan mostrar signos sociales de feminidad Así por ejemplo, mujeres como la velocista Shelly-Ann Fraser-Pryce, Jamaiquina, Campeona Olímpica en 100ml de Londres 2012, representa un modelo de mujer musculada, pero que pretende mostrar a ultranza, y de manera inconsciente, una imagen social femenina (Colás & Rodríguez, 2013, p.90) 96 actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que realiza en su medio y con los demás, permiten que los escolares superen los diferentes problemas motrices planteados, tanto en las sesiones de educación física como en su vida cotidiana” (p.19). Es por tanto, de nuevo la interacción con el medio un elemento condicionante para que la competencia, capacidad o aptitud funcional se desarrolle en su máxima extensión. Al término de aptitud funcional, por tanto, se considera una característica personal con una base biológica, asociándolo generalmente a la historia particular del individuo. Las habilidades y competencias adquiridas por el deportista, el nivel de rendimiento conseguido, y valoración que hace se sus propias aptitudes, desarrollan en menor o mayor medida, las capacidades para realizar, aprender y llegar a cabo una actividad deportiva con máxima eficacia. Riera (2005) nos dice que en este sentido, capacidades y competencias, aptitudes y habilidades toman protagonismo cuando nos acercamos a los estereotipos y tópicos en relación al género y, por lo tanto, a las competencias y capacidades que se atribuyen a unos y a otras en términos deportivos y de rendimiento. Es el momento de establecer una profunda revisión de todos aquellos estereotipos encuadrados en lo mujeres y hombres son capaces, tienen aptitud o son competentes en el deporte y su entrenamiento. 2.5.1. Competencias y capacidades: la mujer como sujeto deportista Para Macías (2005) las diferencias físicas entre hombres y mujeres son obvias y de todos es sabido que aspectos puramente físicos tales como la talla y la masa muscular favorecen el rendimiento deportivo en general. En este apartado vamos a analizar punto por punto los diferentes sistemas de nuestro organismo y vamos a ver cómo existen aspectos diferentes en todos ellos en el cuerpo de los hombres y en el de las mujeres, en unos más que en otros. Sin embargo podemos apreciar que las diferencias no son tantas como creemos y que incluso, los factores físicos están interaccionando con factores psicosociales, con lo cual, es muy difícil estudiar los distintos aspectos aisladamente. Jackie L. Hudson (1994), profesora de biomecánica de la Universidad- Chico del estado de California, llevó a cabo un método de comparación pulgada por pulgada entre dos deportistas que han batido récords del mundo. Por un lado Carl Lewis, cuya talla es de 6,2 pies y batió el récord del mundo de hombres en 9,92 segundos. La autora con unos 97 simples cálculos ha hallado una velocidad relativa de 5,36 su altura por segundo. “Por otro lado la atleta Florence Griffith Joyner (fallecida hace años) que medía 5,6 pies y corría los 100 metros en 10,49 segundos, su velocidad relativa era de 5,64 alturas/segundo. Esto quiere decir que la mujer más rápida del mundo en las Olimpiadas de Seúl (1988) era un 5.3% más rápida que el hombre más rápido del mundo” (Macías. 2005, p.54). Lo que la autora pretendía era sencillamente buscar una forma de comparación utilizando una fórmula matemática para llegar a una medida relativa, ya que en términos absolutos las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no permiten comparar de forma equilibrada. Por otra parte, la mujer es más flexible que el varón debido a la relaxina (hormona femenina), la cual ablanda los ligamentos y permite que las mujeres aprovechen al máximo su musculatura. Las corredoras dan zancadas más grandes que los hombres y realizan zancadas finales más largas al pasar las vallas. Un estudio sobre 42 corredoras sugiere que, con el entrenamiento adecuado, las mujeres corren mejor que los hombres. Con relación a su estatura las mujeres dan zancadas más largas, dan más zancadas por minuto y hacen menos contacto con el suelo. Cuando las comparaciones se hacen en términos absolutos los hombres son más rápidos, pero si las medidas se hacen en el contexto individual las habilidades físicas de las mujeres aparecen como iguales (si no superiores) a las de los hombres. Como vemos, es sobre todo una cuestión de cómo se toman las medidas (Hudson, 1994). Al analizar los récords del mundo alcanzados por hombres y mujeres se puede observar que en deportes de velocidad tales como correr o nadar las mujeres están alcanzando a los hombres (Macías ,2005). Por ejemplo, en 1927, el récord de los hombres para los 100 metros fue de 10.6 segundos y el de las mujeres de 12,2 (una diferencia del 18,75%) y en 1977 el récord fue de 9,95 y 10,88 respectivamente (una diferencia del 8,55%). La brecha es cada vez más pequeña. Los récords del mundo en casi todos los eventos deportivos están probando que las atletas de elite dan ejecuciones físicas cada vez más cercanas a las de los varones. En 1990 la corredora de ultramaratón Ann Trason recorrió 230 kilómetros en 24 horas, conquistando el título de resistencia de EEUU. Shelley Taylor-Smith, nadadora australiana ganó el maratón de 36 millas de Atlantic City dos veces, estableciendo un récord de pista en 1992. Penny Dean, nadadora de resistencia, cruzó en 1978 el Canal de la Mancha en siete horas y cuarenta minutos, batiendo el récord 98 anterior por más de una hora. Nadie ha logrado hasta el momento superarlo. Boutilier y Sangiovanni (1985) destacan las siguientes evidencias al respecto: en primer lugar, el nivel de forma física es más importante que el género al determinar los efectos del ejercicio; en segundo lugar destacan que hay más diferencias dentro de cada sexo que entre ellos en las respuestas al ejercicio enérgico, es decir, las mujeres y los hombres atletas tienen más parecido entre ellos que con las personas no atletas de su propio sexo. Por último sugieren que las respuestas al ejercicio en ambos sexos son muy positivas tanto en el aspecto fisiológico como en el psicológico. En la misma línea, Christensen (1993); Wilmore & Costill (2007) observan como hombres y mujeres muestran diferencias dentro de cada sexo en medidas tales como altura y peso, anchura de hombros y caderas y desarrollo muscular. Igualmente la autora opina que si se tomaran las medidas fisiológicas encontraríamos más diferencias en cada sexo que entre los sexos. Las habilidades de las mujeres y hombres de elite parecen ser semejantes. Si una mujer joven adulta tiene desactualizado su potencial, ¿a qué edad dejó de desarrollarlo? En un estudio de Hoffman y Hurst (1990) en el que se comparaban la forma física de niños y niñas de 6 a 14 años, las chicas de 6 años eran un 3,5 más lentas corriendo que los niños de 6 años. Cada año que pasa las chicas pierden un 2,7%. La mitad del deterioro en ejecución fue atribuido a la mejora de los chicos y la otra mitad al hecho de que las chicas no desarrollan sus capacidades físicas. ¿Por qué mecanismos los chicos llegan a mejorar? ¿Es por un descenso en la grasa corporal, un incremento en la capacidad cardiovascular, una efectiva utilización de la técnica?. Por otra parte, ¿a través de qué mecanismos las chicas llegan a ser peores?, ¿incremento en grasa, descenso en la capacidad cardiovascular, inefectiva utilización de la técnica? A la edad de 6 años tanto niños como niñas aumentan en grasa en la misma proporción hasta los 12 años. El efecto de la grasa no parece ser el responsable de la diferencia en ejecución, tampoco parece serlo la capacidad cardiovascular. En el mismo estudio anterior las chicas excelentes fueron similares a los chicos excelentes (aunque ligeramente más lentas). Parece que la excelencia está más asociada a la semejanza entre los sexos que a la diferencia. Como vemos, las diferencias en ejecución en la edad infantil no parecen ser explicables en términos de una inferioridad biológica, esas diferencias pueden ser explicables en términos de esfuerzo. Si las niñas y mujeres creen que no tienen la capacidad de los niños y hombres, entonces ellas no desarrollarán mentalmente sus habilidades. Si no dedican un esfuerzo significativo al desarrollo de sus capacidades, entonces no desarrollarán corporalmente sus habilidades 99 físicas. Se necesita una práctica refinada y enérgica para conseguir un movimiento habilidoso y técnicamente perfecto. A las niñas se las incita a practicar actividades que requieran poca habilidad y un limitado uso del espacio y de la fuerza. Si las mujeres no dedican horas y horas a practicar deportes y juegos enérgicos, si no desarrollan su fuerza y espacio y si no aprenden habilidades motoras no podrán de ninguna manera llegar a realizar buenas ejecuciones en el campo deportivo (Hoffman &Hurst 1990). La inactividad física durante los años de crecimiento está vinculada a una salud pobre a lo largo de la vida. Además, la inactividad física durante los años de crecimiento puede comprometer la calidad del crecimiento. Cuando las niñas llegan a ser mujeres hay todavía más restricción en el movimiento: ropa ceñida, zapatos de tacón, posturas, etc. (Hudson, 1994). Si establecemos una valoración desde el punto de vista anatómico, observamos que la mujer, por lo general, tiene un menor desarrollo de la caja torácica y, por tanto, de la capacidad pulmonar total. Sin embargo, en estudios funcionales no existen diferencias significativas en los volúmenes ventilatorios entre unas y otros. La pelvis de la mujer es más ancha y menos profunda, siendo la angulación del fémur menor. Las rodillas de las mujeres son más anchas con relación a su altura. Su centro de gravedad está un 6% más bajo que en el hombre. Todo esto, así como la cadera más ancha, da lugar a una mayor estabilidad. Además disponen de una mayor laxitud ligamentosa y articular, esto contribuye a una mayor ejecución técnica de los movimientos. En cuanto a las capacidades condicionales como la fuerza y resistencia muscular cabe señalar que: La fuerza muscular es la habilidad de un músculo o grupo de músculos para ejercer una fuerza máxima contra una resistencia. La resistencia muscular es la habilidad de un músculo o grupo de músculos para mantener una fuerza submáxima sobre un periodo extenso de tiempo (Fausto-Sterling, 2006). Cuando las medidas de fuerza son expresadas en puntuaciones absolutas, es decir, el peso máximo levantado, los hombres son considerablemente más fuertes que las mujeres en la parte superior del cuerpo. La fuerza absoluta corporal superior (extremidades superiores) en las mujeres es de un 40 a un 60% más baja que en los hombres, mientras que la fuerza absoluta corporal inferior (extremidades inferiores) es sólo de un 25 a un 30% más baja que la de los hombres 100 (Wilmore & Costill, 2007). “En relación al tamaño, los muslos femeninos son iguales de fuertes que los masculinos” (Wilmore & Costill , 2007, p. 577). El patinaje de velocidad es un deporte donde el éxito depende principalmente de la fuerza de los músculos de la pierna. El récord mundial para los 500 metros de la patinadora estadounidense Bonnie Blair es inferior en dos décimas de segundo al tiempo de calificación para la misma prueba de hombres en los Juegos Olímpicos de invierno del 92. Esta diferencia regional parece estar relacionada con factores sociales debido a que la mujer realiza menos ejercicio con la parte superior. Las reservas elevadas de grasa corporal suponen una desventaja en los deportes que necesitan fuerza y potencia, o en aquellos en los que el atleta tiene que desplazarse, como correr o elevarse. Las mujeres tienen mayor proporción de grasa corporal que los hombres y al contrario ocurre con la proporción de músculo. Las mujeres son más eficientes en el ejercicio estacionario que en el que implica desplazamiento (Wilmore & Costill, 2007). Ello se debe a que la mujer tiene que transportar también la grasa o peso inerte ya que, al ser su superficie corporal mayor, la resistencia al avance es también mayor. Al contrario ocurre en natación, la grasa de piernas y cadera ayuda a mantener las piernas en posición horizontal. Se cree que las curvas del pecho de las mujeres ayudan a dirigir el agua a lo largo de sus cuerpos, reduciendo el arrastre y aumentando la velocidad. En definitiva, el cuerpo femenino es más hidrodinámico y la grasa corporal aumenta la flotabilidad por lo que tiene ventajas sobre el varón y de hecho, las marcas se aproximan mucho más en este deporte que en otros, como el caso de levantamiento de pesas y sumo (Wilmore & Costill, 2007). Sin embargo, las mujeres atletas tienden a tener una composición corporal más parecida a la de los varones atletas que a la de la media de las mujeres no atletas. Incuestionablemente, el mantenimiento de una grasa corporal óptima es deseable, no sólo para maximizar la ejecución en los eventos deportivos sino también por razones de salud. Aunque la ejecución en ciertos eventos deportivos está asociada con niveles bajos en grasa corporal, se debe dar prioridad a la salud y el bienestar (Freedson, 1994). La media en proporción de grasa corporal en mujeres adultas jóvenes es de un 5- 10% más grasa que la media de mujeres atletas. El valor más bajo que se ha conocido en una mujer atleta ha sido de un 6%. Muchas mujeres corredoras de larga distancia tienen 101 entre un 12 y un 15% (Christensen, 1993). Según Rubio y Chamorro (1993) los límites mínimos que se pueden alcanzar de grasa corporal son de un 3% en hombres y un 9% en mujeres. Según la revista Colors (1995) un nivel de grasa corporal por debajo del 12% en mujeres puede producir trastornos en el ciclo menstrual, mientras que los hombres pueden llegar a niveles del 4% sin producir efectos negativos. Por el contrario, estudios realizados por Wilmore & Costill (2007), nos muestran como muchas de las mejores corredoras tienen menos de un 10% de grasa corporal, sin por ello mostrar alteración alguna. Siguiendo a estos autores especifican que la diferencia en fuerza entre hombres y mujeres es mayor que la diferencia aeróbica y anaeróbica. La principal razón de esta diferencia está en la composición muscular. Los hombres tienen menos grasa corporal y más masa muscular debido a su mayor peso corporal y menor grasa relativa. Sin embargo, la calidad del músculo es idéntica en hombres y mujeres, es decir, la fuerza por unidad o área transversal del músculo es la misma. Esto significa que dados músculos de igual tamaño, hombres y mujeres deberían tener la misma fuerza. La distribución del tipo de fibra muscular es la misma para hombres y mujeres. Sin embargo, la diferencia en los tipos de fibras es mayor en atletas que participan en diferentes tipos de entrenamientos que entre hombres y mujeres. Otra diferencia observada entre los sexos en el entrenamiento de peso o fuerza ha sido la respuesta inicial al entrenamiento. Estudios recientes como los de Hunter (2014) exponen como las diferencias relacionadas con el sexo en la fisiología y la anatomía son responsables de profundas diferencias en el rendimiento neuromuscular y la fatiga entre hombres y mujeres. Las mujeres por lo general generan menos fatiga que los hombres en ejercicios isométricos intensidad máxima. Esta diferencia sexual se ve afectada en cuanto a la especificidad de la tarea ya que se obtienen diferentes respuestas neuromusculares en ellos y en ellas. Las variables de tarea que pueden alterar la diferencia sexual en relación a la fatiga muscular incluyen el tipo, la intensidad y la velocidad de la contracción, el grupo muscular determinado y las condiciones ambientales. En las mujeres, los incrementos iniciales en fuerza son el resultado de cambios neuronales, es decir, la fuerza aumenta debido a la participación de un mayor porcentaje de fibras musculares, más que debido al incremento del tamaño de la fibra muscular. Para los hombres, los incrementos iniciales en fuerza son el resultado de la hipertrofia o incremento del tamaño de la fibra muscular. Las mujeres mostrarán también hipertrofia, pero esto ocurre después de algunas semanas de entrenamiento. Las mujeres, además, tienen niveles más bajos de testosterona, que inhiben el desarrollo excesivo de los músculos (Macías, 2005). 102 La capacidad anaeróbica se refleja en la posibilidad de un individuo de realizar un esfuerzo de alta intensidad en un tiempo muy corto. Los deportes que requieren esta capacidad anaeróbica son aquellos de velocidad y altos niveles de fuerza. La concentración muscular de enzimas responsables de la potencia anaeróbica es igual en hombres y mujeres, ya que cada kilo de músculo tiene la misma cantidad de enzimas. Pero debido a que las mujeres generalmente tienen menos masa muscular que los hombres, ellas tienen, por tanto, menos capacidad anaeróbica y están en desventaja cuando compiten contra hombres con el mismo nivel de entrenamiento (Christensen, 1993). En otro orden de cosas, para desarrollar y mantener una buena capacidad cardiovascular es necesario el ejercicio aeróbico. Para aumentar esa capacidad cardiovascular, el ejercicio debe satisfacer una frecuencia, intensidad y duración específicos, asimismo, la actividad debe implicar grandes grupos musculares. Capacidad cardiovascular se puede determinar midiendo ya sea directa o indirectamente el consumo máximo de oxígeno. Las diferencias sexuales en volumen máximo de oxígeno son atribuibles a las diferencias en el porcentaje de grasa corporal. Esta es generalmente considerada metabólicamente inactiva pero incrementa el coste de energía, es decir, el consumo de oxígeno. Otra diferencia sexual está en la capacidad de transporte de oxígeno del sistema circulatorio, concretamente en la concentración de hemoglobina. La hemoglobina es una proteína que se encuentra en las células de la sangre y lleva oxígeno desde el pulmón hasta el músculo que está trabajando. La concentración media de hemoglobina en la mujer es aproximadamente un 10% más baja que en el hombre. Esto se traduce en una capacidad de transporte de oxígeno un 10% más baja en la mujer (Freedson, 1994). El tamaño del corazón es más pequeño en la mujer que en el hombre, por lo tanto, bombea menos sangre. Los pulmones también son más pequeños, lo cual se traduce en una menor capacidad para la entrada de oxígeno. Pero el potencial para mejorar la capacidad cardiovascular es similar para hombres y mujeres (Wilmore & Costill, 2007). La diferencia en rendimiento en las actividades aeróbicas entre hombres y mujeres se ha estimado entre un 15 y un 20%. Sin embargo, muchos récords del mundo actuales en 103 atletismo y natación muestran una diferencia en rendimiento del 8-10%, este dato sugiere que muchas de esas desventajas desaparecen con el propio entrenamiento (Christensen, 1993). Estudios realizados por Kraemer et al. (2014) indican incluso que el ejercicio aeróbico prolongado produce un incremento transitorio de las concentraciones de insulina en sangre durante la primera hora de ejercicio para ambos géneros por igual. En cuanto a la menarquía es el inicio de la pubertad y de la menstruación en las Mujeres. En EEUU la media de edad está en los 12,8 años (Christensen, 1993), pero hay muchas diferencias de unos países a otros y hay muchos factores que influyen como: raza, alimentación, etc. Las chicas que empiezan a entrenar a una edad muy temprana experimentan un retraso en la menarquia. Las niñas entrenadas empiezan su menstruación entre 0,5 y 2,5 años más tarde que las no entrenadas. El tiempo de retraso parece estar relacionado con el número de años de entrenamiento antes de la menarquia. Por otra parte, no hay evidencia de que este retraso afecte negativamente a la menstruación más tardía o a la función reproductora. El ciclo menstrual puede aumentar, deteriorar o no afectar el rendimiento. Aunque hay cambios asociados con la función menstrual que pueden afectar el rendimiento (incrementa el tamaño del pecho, incrementa el peso e incrementa la temperatura corporal en la ovulación), las investigaciones al respecto han proporcionado resultados conflictivos sobre los efectos (Gordon et al., 2013). Para la mayoría de las atletas la función menstrual ni aumenta ni disminuye el rendimiento. También se ha observado que las mujeres han ganado medallas olímpicas en todas las fases del ciclo menstrual, incluso durante la menstruación. Por otra parte también se ha visto que aunque las atletas informen que su rendimiento no es afectado por el ciclo, ellas interrumpen o reducen el entrenamiento durante su periodo menstrual. No hay que olvidar que los cambios físicos y mentales asociados con el ciclo menstrual varían enormemente de mujer a mujer y de ciclo a ciclo (Christensen, 1993). Un estudio con 66 mujeres participantes en las Olimpiadas de Tokio, realizado por Zaharieva (1965), encontró que un 15% declaraba un descenso del rendimiento en la fase premenstrual y un 17% durante la menstruación. El 63% sentían que podían alcanzar su máxima forma en una competición durante la menstruación, mientras que el 26% estaban 104 inseguras y mostraban una falta de confianza en sí .En este caso el resultado se explica porque las mujeres tienen asumida la creencia de que la menstruación produce trastornos no sólo físicos sino también psíquicos (Morales & Moya, 1996). Cockerill, Wormington & Nevill (1994) realizaron un estudio sobre la influencia del ciclo menstrual sobre la ejecución de una tarea motora. La ejecución de las mujeres sobre el seguimiento de la tarea no variaba significativamente entre las fases del ciclo menstrual. Las mujeres puntuaban peor en general que los hombres. Investigaciones como las de Gordon et al. (2013) muestran que dependiendo de las fases del ciclo menstrual en las que se encuentre la atleta, aparecerán alteraciones en los niveles de esteroides sexuales y por tanto diferencias significativas en la capacidad de generación de fuerza del músculo. Por último especificar que, aunque algunas evidencias sugieren que el ejercicio regular disminuye la incidencia de dismenorrea (periodo menstrual doloroso), muchas atletas informan que no hay cambios en la función menstrual mientras entrenan y/o compiten (Christensen, 1993). Por otro lado, y en relación al binomio mujer-maternidad, Farah Palmer y Leberman Sarah profesoras titulares de la Universidad de Massey, (citado en Fullagar & Toohey, 2009) exploran cómo el sistema deportivo en Nueva Zelandia ha apoyado o socavado las oportunidades para que las atletas de élite puedan ser madres. Basándose en un enfoque interaccionista simbólico que examina cómo estas mujeres negocian múltiples identidades dentro y fuera de la pista, vinculados a los sentimientos de culpa, la presión del tiempo para equilibrar sus responsabilidades e identidades, y el reconocimiento limitado de organización de las responsabilidades de cuidado de niños. La investigación Palmer y Leberman tiene como objetivo dar voz a las experiencias de las madres deportistas de élite y al complejo de frustración que estas desarrollan; El contexto de su labor cotidiana, el ocio y la vida familiar. Las atletas demandan y articulan un fuerte sentido de la pasión por el deporte, sumando a los retos de la maternidad las estrategias desarrolladas para crear redes informales de apoyo que permitan el tiempo y el espacio para la participación y entrenamiento deportivo. En relación con los impactos de la organización, Palmer y Leberman identifican los efectos negativos desde puntos de vista estereotipados del embarazo y la maternidad como esencia que limita el rendimiento deportivos y / o motivación de las mujeres. Tomando un descanso de su vida deportiva, las mujeres se 105 colocan fuera de las redes deportivas, limitando su acceso a la financiación y haciendo que sus capacidades y experiencia se vuelvan invisibles a los seleccionadores y entrenadores. Cuando negocian su retorno al deporte en el que participan, se involucran en sus múltiples funciones donde la cultura de su deporte, sus hijos no tienen cabida. En las experiencias de las atletas que combinan el serio compromiso del deporte con su vida familiar, destacan los logros de estas mujeres frente a las organizaciones deportivas ignorando o, en algunos casos, trabajando activamente en contra de sus necesidades. Palmer y Leberman también hacen resaltar la necesidad de la investigación sobre las experiencias de género y la participación de los padres en el deporte de élite y las distintas identidades de madre (padre único, lesbianas, la discapacidad y la diversidad cultural) a través de una amplia gama de deportes. Todos estos datos, referencias, exposiciones e investigaciones revelan que existen numerosos elementos en relación a las capacidades, aptitudes y competencias de la mujer deportista, que están cargados de tópicos y estereotipos sexistas, y que, en ninguno de los casos responden a la realidad de la misma y su rendimiento como atleta. 2.6. ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN CUANTO AL PERFIL DE CONDUCTA. La conducta está relacionada a la modalidad que tiene una persona para comportarse en diversos ámbitos de su vida. Esto quiere decir que el término puede emplearse como sinónimo de comportamiento, ya que se refiere a las acciones que desarrolla un sujeto frente a los estímulos que recibe y a los vínculos que establece con su entorno. Por lo tanto, cuando tratamos de analizar el perfil de conducta que mediante los estereotipos se atribuyen a hombres y mujeres, nos referimos a los comportamientos que se esperan de los sujetos así como las valoraciones que se hacen de ellos, ya que vienen determinados en gran medida por las concepciones estereotipadas de género. Sirva como ejemplo la expectativa de que las niñas jueguen a las muñecas, considerándose raro que lo hagan los niños (Colás & Villaciervos, 2007). En esta percepción se aprecia tanto una expectativa determinada de comportamiento en función del sexo, como una valoración de dicha conducta, adecuada o inadecuada según la realice uno u otro sexo. En el ámbito del deporte estos estereotipos se acentúan aún más, describiendo el perfil de conducta de ellos y ellas, prácticamente bajo una antítesis: 112 cabo en diversas sociedades europeas acerca de la relación entre mujer y deporte, se han apoyado excesivamente en los trabajos de las feministas norteamericanas, con lo que se introdujo un sesgo cultural, el de la sociedad norteamericana y la problemática de las mujeres de sus clases medias, que no contribuye en absoluto a comprender mejor los problemas más específicos de las sociedades europeas” (p.288). Desde el ámbito institucional, han existido diversos estudios sobre el deporte y su relación con los ciudadanos. “Los estados y el estamento deportivo han determinado diversas encuestas sobre la práctica deportiva masiva…el interés de los sociólogos por las organizaciones y las instituciones, por las formas de vida y los mecanismos de la distinción cultural se traducen en un flujo regular de investigaciones y reflexiones sobre el deporte cotidiano” (Norman, 2010, p.90). En estas investigaciones se ha abordado cuál era la relación entre la mujer y la práctica deportiva así como su consideración social. Como hemos referenciado anteriormente hay que destacar que la mayoría de los estudios se han llevado a cabo desde la perspectiva feminista, aunque “las explicaciones feministas convencionales han mostrado sus limitaciones teóricas para atender a la diversidad de comportamientos deportivos femeninos existentes, no pudiendo explicar la evolución de la participación deportiva de las mujeres. Hasta ahora se ha obtenido una mejor comprensión estructural de dicha participación a través de estudios antropológicos y sociológicos-cualitativos, y no recurriendo a los viejos clichés feministas” (Lüschen, 1979, p. 35) (citado en García-Ferrand, 2006). 2.7.1. La consideración social en el deporte. La Mujer como Gestora Deportiva. Al examinar los puestos directivos de las instituciones y organizaciones se constata la falta de mujeres en el ámbito directivo, las decisiones relevantes están en manos de los hombres. Es real la existencia de obstáculos para que no se reconozcan las capacidades de las mujeres en igualdad de condiciones que la de los hombres. Legalmente no hay barreras. En la Ley del Deporte de la Junta de Andalucía (Ley 6/1998, 14 de Diciembre), la práctica deportiva se decreta como derecho en todas sus manifestaciones, en condiciones de igualdad y sin discriminación. Estamos hablando de lo que se ha denominado El techo de 113 cristal, término que define a las dificultades que encuentran las mujeres para desempeñar cargos de responsabilidad o metas profesionales para los que están capacitadas (Valcárcel, 1997) en nuestro caso deportistas de élite, mujeres directivas y entrenadoras. Los estereotipos de género en torno a las capacidades, perfil de conducta y consideración social, recrean limitaciones que se producen y reproducen dentro de las prácticas cotidianas, las relaciones de poder y las disposiciones institucionales del orden social en general, y que también afectan y se arraigan en el deporte. Al abrir el campo de la gestión deportiva a ciertas preguntas auto-reflexivas sobre los desafíos de la equidad de género y los cambios que supuestamente están en curso en el deporte, hacen que se nos muestre una esfera más amplia de estudios de gestión críticos (Alvessson & Willmott, 2012). Las cuestiones planteadas por estos autores invitan a un examen más profundo de cómo o si las prácticas de gestión en materia de género, han cambiado para crear culturas más inclusivas para las mujeres y si tienen más arraigada el privilegiado de la historia masculina bajo las normas del deporte. Ya sean reconocidas o ignoradas, las relaciones de poder de género forman parte todos los días de la investigación del deporte, la educación y las organizaciones a través de las cuales, sirven para inhibir o promover el cambio (Fullagar & Toohey, 2009). El costo de no hacer frente a los efectos de las normas de género, las estructuras y las relaciones de las personas dentro de las organizaciones deportivas es grande, ya que provoca una pérdida potencial de posibilidades más productivas y equitativas para el futuro del deporte. Argumentos feministas sobre la necesidad de abordar la marginación de la mujer en el deporte se han reconocido desde hace tiempo y articulado a través de una serie de políticas de equidad de género, las cuotas de gobierno, las declaraciones del deporte de conferencias y en algunos casos, la legislación, por ejemplo el título IX de los Estados Unidos (Aitchison, 2005). Sin embargo, “los efectos del cambio mediante la aplicación de las iniciativas de la equidad no son necesariamente predecibles y, por tanto, hay una necesidad de comprender mejor cómo las intersecciones y las combinaciones de las fuerzas individuales, organizacionales y mundiales hacen del género un problema visible” (Walker &Baldwin, 2013, p.305). 114 Investigaciones como las realizadas en el Reino Unido por White y Kay (2006) llevaron a la identificación una correlación positiva entre el aumento de la representación de las mujeres en las juntas y en los altos puestos administrativos, con la profesionalización del deporte y el crecimiento de la gestión deportiva, poniendo de manifiesto la aportación que las mujeres pueden realizar en este ámbito. Desde otra perspectiva, investigadores holandeses, Knoppers y Anthonissen (2008) han examinado el sexo como elemento cultural implícito en las formas de gestión cotidiana, así como su correlación con las normas masculinas que influencian los estilos de liderazgo y que son aceptadas como "verdades" universales. Los valores culturales que conllevan el liderazgo heroico, el instrumentalismo y los modelos racionales de la personalidad han hecho difícil que las mujeres puedan articular otras formas de gestión deportiva que se valoren. De ahí la importancia de la contribución que una serie de enfoques de la investigación feminista puede hacer, desde un amplio rango de medidas cuantitativas que van desde la representación de género a la exploración cualitativa de los significados de género, analizando y profundizando así en los procesos organizativos y culturas deportivas que refuerzan la desigualdad de género (Fullagar & Toohey, 2009). Si plateamos algunas de las perspectivas teóricas de investigación de cada uno de los autores anteriormente expuestos, estos contribuyen a articular cómo las mujeres han logrado influir, perturbar, resistir y transformar las estructuras históricamente masculinas de las organizaciones deportivas. Estos reflejan también los diversos intereses que conviven en las investigaciones en materia de gestión deportiva y género, los itinerarios del entrenamiento de élite, las experiencias de las madres deportistas de élite y la reflexión crítica de los cambios clave en la educación de la gestión deportiva. Estos temas plantean una problemática central en la investigación que se hace visible a través de las inequidades de género existentes, como fenómenos socio-culturales, económicos y políticos, y como estos pueden actuar como un catalizador para el cambio dentro de la administración del deporte y la educación deportiva (Walker, 2013). Investigaciones de Berit Skirstad (2009) establece el análisis de cómo el cambio de política en la Asamblea General de Deportes en Noruega ha contribuido a un aumento sustancial en la representación de sus delegadas. Sobre la base del enfoque contextualista se identifican los procesos que han influido en un cambio en el pensamiento y acción en 115 torno a la representación de género en tres puntos en la historia política, donde la atención se ha centrado en la igualdad de derechos, acciones positivas y mainstreaming de género. A pesar de los cambios positivos de la representación del 8% a 36% mujeres delegadas durante casi cuatro décadas, la resistencia a la introducción de una cuota del 40% en 2007, ilustra cómo las relaciones de poder se negociaron en la cultura institucional y en la comunidad del deporte. “Alianzas formales e informales, así como la colaboración entre las organizaciones deportivas y el posicionamiento estratégico, se identificaron como aspectos cruciales de los procesos que influyen en el cambio en torno a la equidad de género” (Skirstad , 2009, p.215). Por otro lado, la investigadora Barbara Humberstone y Pedersen (2001) realizaron un examen crítico del giro neoliberal en la educación superior en el Reino Unido y más concretamente, sus implicaciones para la gestión de la pedagogía del deporte. Basándose en un enfoque autobiográfico, Humberstone y Pedersen, reflexionaron sobre los cambios en el plan de estudios de la universidad haciendo énfasis en el pensamiento crítico con respecto a las cuestiones de género y diversidad étnica. Estos sostuvieron que la educación deportiva de gestión estaba en peligro de convertirse en un gerencialismo pragmático que valora el conocimiento operativo a expensas de la investigación crítica. Ella sostiene que, paradójicamente, este giro conservador en la educación deportiva hará poco por ayudar a los futuros profesionales, tanto hombres como mujeres, en la respuesta de liderar el cambio en el mundo del deporte cada vez más complejo, el control global de los medios, las cambiantes condiciones económicos, y el cambio de agendas de los gobiernos tanto sobre el deporte de élite, como de la comunidad en el ámbito del deporte de recreación. Humberstone y Pedersen lanzan el desafío a los educadores a considerar el deporte lo suficientemente importante dentro de las perspectivas de las ciencias administrativas y sociales, como para unirse y hacer frente a las cuestiones de equidad de género y justicia social de una forma más amplia y global. Todas y cada una de estas investigaciones aportan y hablan sobre los desafíos de la equidad de género, haciendo hincapié en el potencial que existe sobre una mayor reflexión en cuanto a la gestión deportiva, la investigación y las prácticas de organización. Estas pueden ser repensadas de diferentes formas y ofreciendo mayores oportunidades de participación y toma de decisiones si las mujeres son incluidas. 116 2.7.2. La consideración social en el deporte. La mujer como entrenadora o directora de entrenamiento. La literatura ha investigado la escasa representación de las mujeres entrenadoras y otras posiciones de liderazgo en el deporte. Norman (2010) y Norman (2014), realizó estudios en el que examinó entrenadoras de alto nivel en el Reino Unido y las experiencias relacionales con los hombres dentro de su profesión. Utilizando un estudio bajo el enfoque cultural feminista, mostró cómo el deporte mantiene un orden de género desfavorable para estas mujeres. Ellas presentaban una necesidad continua de demostrar su profesionalidad como entrenadoras a menudo bajo una cultura hostil e intimidante. Las participantes informaron de cómo gradualmente reducían este tipo de comportamiento poco acogedor para los hombres, ya que aparentemente habían demostrado ser una amenaza a la estructura patriarcal existente. Este investigador plantea a su vez la necesidad de realizar una exploración crítica al mundo del entrenamiento deportivo, para entender como la hegemonía masculina conduce a la impotencia de las mujeres como entrenadoras. Por otro lado, los resultados presentan la necesidad de hacer presente la educación sociocultural en los currícula del entrenamiento deportivo en el Reino Unido. Esta hegemonía se hace patente, no solo en la cultura, sino en los datos presenciales de las mujeres entrenadoras. Walker y Baldwin (2013) realizaron un estudio sobre dicha hegemonía en el baloncesto de la NCAA en Estados Unidos, donde obtuvieron que las mujeres entrenadoras en el baloncesto universitario masculino era una excepción. Considerando que las mujeres ocupan el 58,3% de las entrenadoras jefe en equipos de baloncesto de la universidad de las mujeres, en el baloncesto masculino sólo ocupan un 0,01% de los puestos de entrenador en jefe. El propósito de este estudio fue investigar las percepciones de los entrenadores de baloncesto y la actitud general hacia las mujeres entrenadoras de baloncesto dentro de la cultura de la organización dominada por los hombres en este deporte. Así, los autores ofrecen una visión de los participantes principales (es decir, entrenadores de baloncesto hombres de la NCAA División I) que refuerzan las normas institucionales hipermasculinas formando instituciones impermeables. Sobre la base de investigaciones previas, ocho entrenadores de baloncesto masculinos fueron muestreados utilizando métodos de entrevista semi-estructurada. Teniendo en cuenta estos hallazgos, los autores proponen gestores deportivos que deban 117 considerar la cultura de la organización y la acción individual en el desarrollo de políticas que sean sensibles a la igualdad de género. Burton, Borlandb y Mazerollea (2012), platean como en EE.UU, dentro de la División I de atletismo intercolegiales, las mujeres ocupan el 46,4% de ayudante de cátedra y el 47% de los asistentes de entrenador de atletismo, pero sólo ocupan el 18,8% de las posiciones de dirección o entrenador jefe de atletismo. El propósito de este estudio fue explorar si las cuestiones de poder y los estereotipos de género contribuían a la falta de mujeres en los puestos de dirección de entrenamiento atlético en deportes interuniversitarios. Los datos fueron recogidos a partir de 14entrenadorasde atletismo en la División I de universidades a través de entrevistas semi-estructuradas y preguntas de seguimiento sobre la base de esas entrevistas. Los resultados revelaron que los entrenadores masculinos utilizaban los estereotipos de género para impugnar la competencia profesional de las participantes y reforzar así el poder sobre la vida profesional de estas mujeres. Estos investigadores explican así un desgaste de las mujeres entrenadoras en este nivel, mostrándose así un escaso número de mujeres que llegan como entrenadoras de atletismo jefe. Otro de los elementos estudiados ha sido el impacto de los factores organizativos en la promoción de las carreras de las mujeres entrenadoras. En este sentido, Greenhill et al. (2009) realizaron un estudio de la figura del entrenador en el deporte australiano. Los resultados identificaron los atributos del entrenador, el medio ambiente y las redes, en tres grandes temas que afectan a las mujeres entrenadoras y su desarrollo profesional. Nuevamente, y como en los estudios anteriores, los resultados indican como existen barreras sistémicas que sustentan la institución y fuerte arraigo de los entrenadores frente a la marginación de estas, todo ello basado en la organización y atributos socialmente adquiridos. Al igual que los estudios de Norman (2010), estos proponen un replanteamiento en el desarrollo de la carrera formativa del entrenamiento deportivo, proporcionando nuevos modelos de conducta en equidad de género. Desde una perspectiva diferente y dentro del sistema deportivo de Nueva Zelanda y Australia, Shaw y Allen (2009) se centran en las experiencias de mujeres entrenadoras de élite y su formación. Estas autoras ofrecen un análisis cualitativo de los valores de organización que dan forma a la gestión de las mujeres entrenadoras de alto rendimiento 118 deportivo en dos organizaciones regionales. Investigan cómo los gestores deportivos promueven activamente los discursos que articulan los valores de organización que pueden apoyar la equidad de género o contribuir aún más a las experiencias de marginación de las entrenadoras. Cuestiones clave surgieron en relación a las nociones diferentes en cuanto a la formación de las entrenadoras y su desarrollo profesional pudiendo permitir un rendimiento de más alto nivel. Estas diferencias hacen hincapié en una formación formal y no formal de apoyo por parte de la organización, que otorga como oportunidades de mejora para las mujeres la posibilidad de ganar experiencia y confianza. Este último enfoque hace énfasis en la tutoría y en la cultura organizacional de apoyo, que a menudo se ve favorecida por las mujeres entrenadoras. Otros discursos, por el contrario abogan en favor la neutralidad de género, traduciéndose en la invisibilidad del problema, en lugar de reconocer los problemas de equidad en relación con las responsabilidades familiares y el cuidado en la vida de muchas entrenadoras. El apoyo organizativo para la creación de redes informales fue un área reconocida en el estudio y muy importante en términos de oportunidades de desarrollo profesional, donde las mujeres puedan compartir ideas y ampliar sus relaciones profesionales en el campo. El análisis de Shaw y Allen revela cómo las normas de organización, valores y prácticas de gestión que ignoran el trabajo de género perpetúan la noción de neutralidad de género. Estos, a su vez, enmarcaran la lucha que las mujeres tienen dentro de la cultura del deporte y las estructuras que siguen basándose en modelos implícitamente masculinos. Su investigación abre otras maneras de reconocer cómo la experiencia de género en entrenamiento, puede informar en qué dirección se deben repensar la formación y los mecanismos de apoyo para mejorar el rendimiento (Shaw y Allen, 2009, p. 227). 2.7.2.1. Mujeres entrenadoras en la elite del deporte mundial. En mundos hasta ahora reservados exclusivamente para los hombres y en los que las posiciones de mando reflejaban ese androcentrismo, un grupo de mujeres irrumpe y rompe los prejuicios y los esquemas. Hoy, el tenis, baloncesto y hasta el fútbol tienen al 119 frente, sea desde puestos técnicos o directivos, a mujeres comprometidas, profesionales y con la disponibilidad de sacar adelante proyectos que casi siempre han caído en desgracia. El corresponsal de BBC Sports, Ben Dirs, citó dos ejemplos para resaltar el principal problema que afrontan las mujeres que aspiran a formar parte de la élite de entrenadores en competiciones de hombres: el temor de ellos a lo desconocido. Giselle Mather reconoce que los hombres suelen dudar en un primer contacto de las capacidades de las mujeres entrenadoras. Giselle Mather es la única mujer que posee el nivel 4 del certificado de entrenador de la Unión de Rugby en Reino Unido y actualmente es la directora de la academia juvenil del club profesional de primera división London Irish. El último caso y que más asombro causó fue el nombramiento de la española Gala León como nueva capitana del equipo español de Copa Davis. Tras la renuncia de Carlos Moyá, quien con un equipo más que alterno perdió frente a Brasil el privilegiado lugar dentro del Grupo Mundial, León, de 40 años y quien fue 27 del escalafón de la WTA, dirigirá al equipo en el zonal Europa/África en el 2015. Pero no todos ven con malos ojos el nombramiento de León. El escocés Andy Murray se pronunció mediante un mensaje en su cuenta de Twitter, apoyando a la exjugadora española. Cabe señalar que Murray, campeón del Abierto de tenis de EE. UU., y de Wimbledon, tiene como entrenadora a la extenista francesa Amelie Mauresmo, con quien está trabajando desde junio pasado, aunque los resultados no han sido los esperados, pues no ha ganado ningún título aún. Pero el caso de Gala no es el primero en Copa Davis; Tamara Semikina dirigió a Moldavia, entre 1995 y el 2001; Francesc Guardigli hizo lo propio para San Marino, entre el 2002 y el 2004; Farah Dayoub fue la encargada del conjunto de Siria, en el 2009; y María Elena Gittens, capitaneó Panamá, en el 2011. Pero como León, está la francesa Corinne Diacre, quien es la única mujer que dirige actualmente en el fútbol profesional de este país. Con 40 años recién cumplidos, asume su primera temporada a cargo del Clermont Foot Auvergne, equipo que hace parte de la segunda división de Francia. Diacre comenzó su carrera como marcadora central, fue 120 capitana de la Selección Femenina de Francia y se retiró en el 2005. Antes, dirigió el primer equipo femenino de Soyaux y fue ayudante en la selección de Bruno Bini. En el Clermont, Diacre sustituyó a la portuguesa Helena Costa, quien renunció a su cargo. Tras los pasos de León, Mauresmo y Diacré está la estadounidense Becky Hammon, quien, tras su exitoso paso por el baloncesto profesional con el equipo San Antonio Silver Stars de la Liga de la WNBA, fue acogida para hacer parte del cuerpo técnico de Spurs de San Antonio, la franquicia más exitosa de la NBA, y campeones vigentes de la misma. Y es que Gregg Popovich, uno de los más respetados e importantes entrenadores de la liga estadounidense, avaló la incorporación de Hammon a su equipo señalando que puede ser una gran entrenadora. Y no debería serlo solo de mujeres. Becky, quien se nacionalizó rusa, país con el que logró la medalla de bronce de los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008, se retiró de la actividad en julio pasado, con 37 años y siendo considerada una de históricas de la WNBA. Otro caso es el de Susie Meyers, que consiguió que dos de sus pupilos dieran un gran salto en sus carreras al ganar sus primeros torneos en el circuito profesional de golf en Estados Unidos. Cuando Meyers fue contratada por Derek Ernst, el jugador ocupaba el puesto 1.207 del ránking. Tres meses después ganó el campeonato de Wells Fargo.5 El caso de Brigita Langerholc Zager, de Eslovenia ganadora del Premio de Liderazgo de las Mujeres de Europa de Atletismo 2013. El atletismo femenino goza de un perfil de soporte y cobertura amplia comparable a la competencia de los hombres, gracias a las hazañas de la talla de Blanka Vlasic, Jessica Ennis, Shelly-Ann Fraser-Pryce y otras. Fuera de la pista, sin embargo, todavía hay mucho trabajo por hacer para asegurar que las mujeres estén representadas por igual en otros roles en el deporte - de entrenar a la administración con el liderazgo. Es una situación que Brigita Langerholc Zager, ganadora 5.Datos extraídos de la BBC, septiembre 2014. 121 del Premio al Liderazgo 2013 de Europa de Atletismo de las Mujeres, está decidida a abordar. La ex corredora de 800m internacional se retiró en 2008 después de una carrera competitiva exitosa, que incluyó una medalla de oro en los Juegos Mundiales Universitarios y un cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de Sydney, y de inmediato se volvió a entrenar. Al mismo tiempo que se dispuso a entrenar, Brigita se convirtió en la presidente de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Nacional de Eslovenia. La posición de Brigita en la Comisión de Atletas y su pasión por el entrenamiento llevaron a una cita por el Comité Olímpico Nacional para liderar un proyecto que busca la contratación de entrenadoras en todos los deportes en el país. Brigita Langerholc Zager tiene una misión como mujer: cambiar el atletismo para las mujeres en su país. El objetivo de los Premios de Liderazgo de Atletismo de Europa Femenino es reconocer el trabajo de las mujeres en el atletismo en el mundo del entrenamiento y la dirección del mismo. Entrenando atletas, dirigiendo, creación y gestionando clubes. . . sus logros son tan variados como los propios individuos. En 2013, 26 mujeres, incluyendo Brigita Langerholc Zager fueron seleccionadas para el premio por sus federaciones nacionales de atletismo6. 6 Datos extraídos de la IAAF, 2014. 128 Figura 4. Distribución de la muestra según asistencia a modalidad de centros preuniversitarios. Por otra parte y completando este análisis, si observamos el género del personal docente que ha impartido las clases de Educación Física a lo largo de su formación obligatoria y Bachillerato, tal y como nos muestra la figura 5,este es mayoritariamente hombre, con un 47,3% en Educación Primaria, 45,8% en Educación Secundaria y 62,4% en Bachillerato, frente a un 16,2%, 13,7% y 19,7% de profesoras respectivamente. Figura 5. Distribución de la muestra en relación al sexo del docente. Para profundizar un poco más en la formación recibida por nuestros sujetos a investigar, hemos solicitado que aporten información sobre cómo fueron sus clases de Educación Física en los diferentes niveles educativos. 0,0% 20,0% 40,0% 60,0% 80,0% 100,0% Centro mixto Centro masculino Centro femenino 97,0% 1,8% 1,2% 96,7% 1,5% 1,8% 98,5% 0,6% 0,9% Bachillerato Educación Secundaria Educación Primaria 0,0% 10,0% 20,0% 30,0% 40,0% 50,0% 60,0% 70,0% Profesor Profesora Indistintamente 47,3% 18,2% 35,0% 45,8% 13,7% 40,5% 62,4% 17,9% 19,7% Bachillerato Educación Secundaria Educación Primaria 129 En el caso de la Etapa de Educación Primaria, las sesiones más realizadas fueron “actividades chicas y chicos juntos” 65.6%, seguidas de aquellas donde “unas veces se practicaban las mismas, otras diferentes”, con el 18.9%, tal y como se presenta en la figura 6. Figura 6. Distribución de la muestra en relación al tipo de sesión recibida en las clases de Educación Física en Educación Primaria. La figura 7 nos presenta los resultados de porcentajes de la misma naturaleza que la anteriormente citada, pero aportando resultados de la Etapa de Enseñanza Secundaria. Los estudiantes encuestados muestran los mismos tipos de sesiones mayoritariamente practicadas que en Primaria, “actividades chicas y chicos juntos” 60,8%, seguidas de aquellas donde “unas veces se practicaban las mismas, otras diferentes”, 24,3%. Actividades chicas y chicos juntos Mismas activides para chicos y activ. para chicas separados Diferentes actividades para chicos y para chicas Unas veces las mismas, otras diferentes No procede el centro no era mixto 65,6% 4,8% 8,1% 18,9% 2,7% Tipos de sesiones de E.F. en Enseñanza Primaria 130 Figura 7. Distribución de la muestra en relación al tipo de sesión recibida en las clases de Educación Física en Educación Secundaria. Por último, (figura 8) el análisis de las sesiones de Educación Físicas recibidas en Bachillerato, no difieren de los resultados obtenidos en etapas educativas anteriores. Las “actividades chicas y chicos juntos” son mayoritarias 72.3%, seguidas de aquellas donde “unas veces se practicaban las mismas, otras diferentes”, 17,5%. Ante este tipo de distribución en cuanto al tipo de sesiones recibidas, nos encontramos con un espacio compartido por unas mismas actividades, pero no por ello significa que estas posean un componente de igualdad, sino, más bien un elemento de agrupación, en la mayoría de los casos en actividades físicas tradicionalmente masculinas, lo que podría constituir un espacio de socialización en una visión masculina de la actividad física. Actividades chicas y chicos juntos Mismas activides para chicos y chicas separados Diferentes actividades para chicos y para chicas Unas veces las mismas, otras diferentes No procede el centro no era mixto 60,8% 6,6% 6,3% 24,3% 2,1% Tipos de sesiones de E.F. en Enseñanza Secundaria 131 Figura 8. Distribución de la muestra en relación al tipo de sesión recibida en Las clases de Educación Física en Bachillerato. A modo de resumen, nos encontramos con una muestra donde el 71.58% (N=204) son hombres, mientras que el 28,42% (N=81) son mujeres, con edades comprendidas mayoritariamente entre los 20 y 25 años ( 90.4%). El componente más alto de participación lo realiza la Universidad de Granada con un 56%. En cuanto a la formación reglada previa obligatoria, casi la totalidad de ellos y ellas han estudiado la Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato en un centro mixto, (97%, 97.7% y 98.5%, respectivamente). El personal docente que han tenido como profesorado de Educación Física ha sido mayoritariamente hombre (con un 47,3% en Educación Primaria, 45,8% en Educación Secundaria y 62,4% en Bachillerato), y cuyas sesiones de clase se han organizado en torno a “actividades chicas y chicos juntos”, ( 65.6%, 60,8% y 72.3%). Actividades chicas y chicos juntos Mismas activides para chicos y para chicas separados Diferentes actividades para chicos y para chicas Unas veces las mismas, otras diferentes No procede el centro no era mixto 72,3% 2,7% 6,6% 17,5% 0,9% Tipos de Sesiones de E.F. en Bachillerato 132 3.3.3. Diseño de la investigación El presente estudio se encuentra enmarcado en la metodología descriptiva, que como señala Colas, (2011) tiene como principal objetivo describir sistemáticamente hechos y características de una población dada o área de interés de forma objetiva y comprobable. En cuanto al diseño de investigación cabe decir que, el término “diseño” hace referencia al plan o estrategia concebida para obtener la información que se desea (Hernández et al, 2003). El diseño señala al investigador lo que debe hacer para alcanzar sus objetivos de estudio y para contestar las interrogantes de conocimiento que se han plateado. Por tanto, en el caso de nuestra investigación, nos hemos apoyado en un diseño expost facto, ya que lo que pretendemos es describir y examinar las posibles creencias y estereotipos de género que pueden manifestar los futuros profesionales del mundo de la actividad física y el deporte hacia la mujer en el atletismo, sin que exista ningún tipo de manipulación directa en la condiciones que son experimentadas. El proceso de investigación llevado a cabo se encuentra enmarcado dentro de la modalidad transversal o transeccional, ya que se han recolectado datos en un solo momento, en un tiempo único. Su propósito es describir variables y analizar su incidencia e interrelación en un momento dado (Hernández et al, 2003). Dentro del diseño no experimental-trasversal, podríamos afirmar que se ubica entre los de carácter descriptivo, ya que nuestro estudio tiene como objetivo indagar la incidencia y los valores en los que se manifiestan una o más variables (dentro del enfoque cuantitativo). Por otro lado, se ha utilizado conjuntamente el contraste o test de hipótesis. Desde el punto de vista de la técnica de recogida de datos, esta investigación se enmarca entre los estudios tipo encuesta o “survey”, orientados a la descripción de una situación dada, ya que mediante el cuestionario, pretendemos conocer los estereotipos de género haca la mujer en el atletismo presentes en los sujetos estudiados. 133 3.3.3.1. Variables de Estudio. 3.3.3.1.1. Variables Independientes. De entre las variables que esperamos que tengan algún tipo de relación o efecto sobre los elementos estudiados, hemos considerado los siguientes: a) Sexo: Se trata de una variable dicotómica de vital importancia, ya que es considerada como relevante en la elaboración de las creencias y estereotipos hacia el género. En definitiva, es una variable estructural que divide a la sociedad y a las culturas en dos grupos estructuralmente diferentes, donde el rol de género puede ser una variable significativa y diferenciadora en la afirmación taxativa sobre la percepción de estereotipos de género hacia el atletismo y hacia el deporte en general. b) Antecedentes formativos: Determina los estudios de acceso o tipo de formación realiza previamente a los estudios académicos actuales en CAFD. c) Formación en materia de género: la intención de esta variable es la de poder determinar el grado de formación que se tiene sobre el género y de este en el deporte. Un elemento que puede influir, viéndose reflejado en las creencias, actitudes y estereotipos sobre el género en el atletismo. 3.3.3.1.2. Variables Dependientes. En este punto se van a presentar las variables sobre las cuales se tiene la expectativa de constatar su variación en función de los valores adoptados por las variables independientes anteriormente descritas. De tal forma que las variables dependientes empleadas son: a) Presencia de estereotipados de génerosobre el cuerpo de la mujer en el atletismo. b) Presencia de estereotipados de género en cuanto a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. c) Presencia de estereotipados de género en cuantoal perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. 134 d) Presencia de estereotipados de género en cuanto a la consideración social de las mujeres en el atletismo. e) Presencia de estereotipados de género en cuanto a la capacidad de realización de las especialidades atléticas de hombres y mujeres. 3.3.4.- Procedimiento A continuación pasamos a detallar las diferentes fases en las que se compone este trabajo de investigación: 135 Fase 1: REVISIÓN DOCUMENTAL Bases de datos: ISOC, Scopus,Web of Science, Springer link, libros, monografías, revistas electrónicas,bases de datos de Universidades Canadienses, Estadounidenses, Australianas… FASE 2: FORMULACIÓN DE OBJETIVOS E HIPÓTESIS FORMULACIÓN DEL PROBLEMA FASE 3: DISEÑO DE INVESTIGACIÓN Descriptivo y tipo Survey Determinación de la población y selección de la muestra Validación De Experto: Experto: En investigación Expertos: En género y deporte Experto: En atletismo Aplicación del estudio piloto: Alumnado de E. F. en formación Validación Análisis Factorial: Constructo, Contenido y Criterio Fiabilidad Alfha de Cronbach Redacción Primera batería de Test: PRUEBA PILOTO Construcción definitiva del cuestionario Recogida de datos 3 Universidades Públicas Andaluzas Validez y Fiabilidad FASE 4: ANÁLISIS DE LOS DATOS Estadístico y de Contraste FASE 5: RESULTADOS FASE 6: CONCLUSIONES Figura 9. Fases de la investigación 136 3.3.5. Pruebas estadísticas empleadas. En este apartado presentamos todas las pruebas estadísticas que se han realizado en la investigación. El objetivo principal del análisis de datos no es otro que, organizar la información obtenida de forma que permitan encontrar alguna respuesta significativa al problema que se platea. Una vez obtenidos los datos a través de los cuestionarios válidos, éstos fueron analizados a través del programa SPSS 19.0 para Windows. Por medio de este programa, hemos podido establecer relaciones, interpretaciones o extraer significados relevantes de cara a los complejos problemas que intentamos abordar desde una perspectiva objetiva y científica. De tal manera que se han realizado los siguientes procedimientos estadísticos: 3.3.5.1. Análisis descriptivo. A la hora de exponer los resultados obtenidos es conveniente comenzar describiendo la muestra utilizada en función de una serie de características sociodemográficas o de cualquier otra naturaleza. Por tanto, este análisis descriptivo (media, mediana, moda, porcentajes…) nos va a proporcionar una idea bastante exacta de las variables que queremos estudiar, así como la muestra estudiada. 3.3.5.2. Análisis de fiabilidad. Permite estudiar las propiedades de las escalas de medición y de los elementos que las constituyen. Nosotros hemos empleado el Alfa de Cronbach, que se basa en la correlación inter-elementos promedio, como modelo de fiabilidad. 3.3.5.3 Análisis Factorial. Es una técnica multivariada que analiza las relaciones de interdependencia entre varias variables cuantitativas. Para facilitar la interpretación de la solución factorial se pueden rotar los datos. La rotación que hemos empleado en esta investigación ha sido la Varimax, la cual es un método de rotación ortogonal que minimiza el nº de variables que tiene saturaciones altas en cada factor, simplificando la interpretación de los factores. 137 3.3.5.4. Contraste o test de hipótesis. Un contraste o test de hipótesis es una técnica de Inferencia Estadística que permite comprobar si la información que proporciona una muestra observada concuerda (o no) con la hipótesis estadística formulada sobre el modelo de probabilidad en estudio y, por tanto, se puede aceptar (o no) la hipótesis formulada. En nuestro caso la hipótesis estadística es No Paramétrica: Es una afirmación sobre alguna característica estadística de la población en estudio. Por ejemplo, las observaciones son independientes, la distribución de la variable en estudio es normal, la distribución es simétrica,...Dentro de las pruebas no paramétricas se ha utilizado la de U de Mann-Whitney (también llamada de Mann- Whitney-Wilcoxon, prueba de suma de rangos Wilcoxon, o prueba de Wilcoxon-Mann- Whitney), que es una prueba no paramétrica aplicada a dos muestras independientes. 144 Por todo ello, hemos continuado realizando un desglose de tal dimensión, en los 3 grupos de análisis anteriormente expuesto en las dimensiones anteriores, perfilando de este modo la búsqueda a la respuesta o formulación del problema de investigación: E.1.- Sujeto deportista (atleta). En este apartado tratamos de recoger aspectos relacionados con la consideración social de la atleta en la presentación de su deporte como espectáculo deportivo, la difusión en los medios de comunicación, la transcendencia e importancia o no de ídolos atléticos femeninos, la igualdad de género en el profesionalismo dentro del atletismo, como es el caso de las premiaciones económicas, el análisis de creencias en torno a la igualdad de participación y nº de participantes mujeres, y de forma genérica, la existencia de estereotipos sociales ligados al deporte y al atletismo. E.2.- Gestión y dirección deportiva en atletismo. Esta subdimensión está enfocada a delimitar las creencias sobre estereotipos de género, en torno a la consideración social de la mujer en el mundo de la gestión y dirección deportiva del atletismo. Para ello hemos incluido aspectos como: nivel de desconfianza hacia la capacidad y cualificación, el componente de normalidad en este campo ante su ausencia, la visión que se tiene del apoyo estatal sobre las garantías de su presencia o no, por último, la apreciación que se tiene sobre la pertenencia de esta esfera profesional al mundo de los hombres. E.3.- Entrenadora de atletismo. La consideración social es un elemento determinante a la hora de recrear estereotipos de género en el campo de la dirección del entrenamiento deportivo. Por tanto se trata de estructurar elementos que puedan dejar patente tales estructuras. Entre las cuestiones a analizar marcamos: Comportamiento y visibilidad de las mujeres entrenadoras de atletismo por las estructuras federativas, desconfianza hacia la capacidad como técnicos, reconocimiento de su cualificación, normalidad ante su ausencia, apoyo estatal ypor último, la apreciación que se tiene sobre la pertenencia de esta esfera profesional al mundo de los hombres. F) Datos personales. Esta dimensión ha sido elaborada para recabar información referente a datos propios del estudiante, edad, sexo, Universidad en la que cursa estudios, así como sus antecedentes formativos. Los resultados extraídos de la misma nos proporcionarán los datos necesarios para dar sentido a la formulación de las hipótesis 1 y 2. G) Biografías formativas no universitarias. 145 El contexto de esta dimensión se asienta en aspectos ligados al estudiante encuestado: el entorno de su formación preuniversitaria, esto es, como fue la naturaleza de los centros en los que cursó sus estudios en relación al tipo de organización, de un solo género o mixto, así como el género de su profesorado de E.F. y la forma de agrupamiento de las actividades de clases de educación física, siempre en cuanto al género. Con todo ello pretendemos aportar y completar toda la información posible de nuestra esfera y población estudiada, estableciendo así ciertos referentes de partida. B) Aplicación Una vez efectuado el proceso de revisión bibliográfica y elaboración de dimensiones, subdimensiones, y escala, establecimos una relación de ítems o batería de test correspondiente a cada subdimensión. Una vez confeccionado el cuestionario como tal, se pasó a realizar una primera validación por parte de expertos, confeccionándose así una segunda versión del cuestionario. Dichos expertos fueron: Un especialista en Atletismo, una especialista en investigación, metodología y procesos de recogida de datos, y dos especialistas en género y deporte. En la elaboración de instrumentos “ad hoc”, como es nuestro caso, resulta pertinente realizar un estudio piloto con objeto de validar dicho instrumento y garantizar la fiabilidad de la medida. La finalidad de estos estudios a pequeña escala es “mejorar la forma en que se va a recoger los datos, mejorar los instrumentos de recogida de datos, corregir posible fallos en el procedimiento, planificar las técnicas estadísticas más apropiadas, recibir ‘feedback’ de los sujetos para mejorar el procedimiento, mejorar la aplicación de los instrumentos y los instrumentos en sí” (Hernández, 2003, p. 35). Por tanto, procedimos a efectuar un estudio piloto a los estudiantes que cursaban 2º año de Diplomatura de Educación Física en la Universidad de Sevilla en la materia de “Atletismo”, para la validación de dicho instrumento. Una vez aplicado el cuestionario, procedimos al análisis de los resultados, buscando extraer la validez y fiabilidad necesaria para la posterior elaboración definitiva del instrumento. 146 Como último eslabón del proceso se realizó la aplicación del mismo a la muestra. Con el fin de asegurar la homogeneidad del proceso de recogida de datos en los tres centros universitarios, se les solicitó a los profesores colaboradores un protocolo de actuación en la aplicación del cuestionario. En dicho protocolo estaba incluido también el espacio en el que debería ser realizado el cuestionario, y, al igual el estudio piloto, esta también se llevó a cabo en las diferentes salas de informática que cada Facultad posee, ya que dicho instrumento debía ser respondido on-line. Para que todos los sujetos participantes recibieran el mismo tipo de información, se les pidió que prestaran atención a la lectura de una escueta información y solventar a su vez cualquier tipo de duda que pudiera surgir y llamar la atención sobre los puntos del instrumento que pudieran ser más conflictivos. En todo momento se expuso que los resultados obtenidos se tratarían con total discreción, asegurando el anonimato de los sujetos. La participación en el estudio fue totalmente voluntaria, insistiendo en la sinceridad de las respuestas otorgadas. Una vez explicada la herramienta y solventadas las dudas que pudieran surgir, se les agradeció su participación y se les indicó que ya podían pasar a rellenar los cuestionarios. Todo este proceso se llevó a cabo durante el mes de mayo de 2010, en distintas sesiones, y días para cada Universidad, por cuestiones de horario y dedicación de los estudiantes. La figura 11 resume, a continuación, el proceso seguido para la aplicación del cuestionario: 147 . Revisión bibliográfica de los estudios relacionados con el marco de nuestra investigación: DIMENSIONES EN TORNO A: Estereotipos de género en el deporte y, concretamente en el atletismo y su repercusión en las respuestas de los estudiantes de CAFD andaluces Estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo. Estereotipos de género en cuanto a las competencias y capacidades de los hombres y las mujeres en el atletismo. Concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas, bajo la apreciación C: “hacen mejor”. Estereotipos de género en cuanto al perfi l de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. VALIDEZ FIABILIDAD Estereotipos de género en cuanto a la consideración social de la mujer en el atletismo. APLICACIÓN DEL INSTRUMENTO A LA MUESTRA Construcción, validación y aplicación del CUESTIONARIO: PRUEBA PILOTO RECOGIDA DE DATOS Y ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS Elaboración definitiva del cuestionario Figura 11. Fases del proceso de elaboración y diseño del cuestionario 148 3.3.6.2. Validez y fiabilidad inicial: Estudio piloto. Dos premisas básicas que deben cumplir los instrumentos de medición son la validez y la fiabilidad. Cuando se reúnen los datos sobre los que se basan los resultados, hay que prestar atención a la validez de las medidas utilizadas. Esta indica el grado en que la prueba, o el instrumento, miden lo que se supone que mide. Así, la validez hace referencia a la seguridad en la interpretación de una prueba, el aspecto más importante de una medición (Thomas y Nelson, 2007). En el caso de nuestra investigación, a la hora de validar el instrumento de medida, hemos tenido en cuenta diversos tipos o categorías de validación. En primer término se ha utilizado el juicio de expertos, de acuerdo con expertos y expertas en la materia. A todos se les hizo llegar por correo electrónico el cuestionario, dentro del cual se incluía un apartado junto a cada escala denominado “consideración del experto” así como una planilla para completar la valoración del mismo. A continuación se exponen los elementos tenidos en cuenta para su validación: Tabla 5 Cuadro Resumen: Elementos de análisis para validación del cuestionario por expertos/as. ( ver anexo 1) VALIDACION DE EXPERTOS A continuación se expone la formulación del problema, en torno al cual gira la investigación: Formulación del problema: ¿Existen estereotipos de género en el alumnado que estudia la especialidad de Atletismo en las Facultades de CCAFD de las Universidades Andaluzas? SE SOLICITA VALORACION DE: 1.- Ajuste del conjunto de ítems las dimensiones proyectadas. (Suficiencia del contenido en relación a la dimensión) 2.- Especificación del contenido sobre la investigación de los estereotipos de género a través del conjunto de ítems. 3.- Especificación del contenido de la investigación en relación al mundo del atletismo a través del conjunto de ítems. 4.- Planteamiento y adecuación de la redacción de los ítems para su correcta comprensión. 149 Posterior a la validez de expertos, llevamos a cabo la validez de constructo, mediante el tratamiento estadístico de análisis factorial, ya que hemos tratado de establecer y determinar si el contenido de los ítems de nuestro cuestionario, eran una muestra relevante y representativa del objeto que pretendemos medir “los estereotipos de género en el atletismo”. Una vez realizada la validez, procedimos a extraer la fiabilidad del cuestionario, tratando de establecer la coherencia o reproductividad de una medida. Para obtener el grado de fiabilidad realizamos la prueba que se expresa mediante un coeficiente de correlación (en nuestro caso el de Pearson)”. 3.3.6.2.1. La fiabilidad del instrumento. Los valores obtenidos con la aplicación del coeficiente de Alpha de Cronbach, que estima los niveles de fiabilidad del cuestionario, nos arroja unos valores superiores a 0.80, lo que indica que el instrumento es bueno (según mantiene como criterio general, George y Mallery (2003, p. 231), esto es, asume que los ítems (medidos en escala tipo Likert) miden un mismo constructo y que están altamente correlacionados en cuanto a la consistencia interna del propio instrumento. A continuación se detallan los resultados obtenidos en cada una de las dimensiones utilizadas: 150 Tabla 6. Fiabilidad de las diferentes dimensiones. Estudio piloto. DIMENSIONES ALPHA DE CRONBACH´S A. Estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo 0.832 B. Estereotipos de género en cuanto a las competencias y capacidades de los hombres y las mujeres en el atletismo. 0.839 C. Concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas, bajo la apreciación “hacen mejor” 0.974 D. Estereotipos de género en cuanto al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. 0.839 E. Estereotipos de género en cuanto a la consideración social de la mujer en el atletismo. 0.854 3.3.6.2.2. Validación del instrumento de expertos y expertas. Respecto a la suficiencia del contenido en relación a las dimensiones, las sugerencias de corrección se refirieron a algunos aspectos puntuales como la inclusión de algún elemento en la escala de “cuerpo” y “competencias y capacidades” que no había sido considerado, como por ejemplo, añadir más capacidades físicas importantes para el estereotipo (flexibilidad, coordinación,…). En cuanto a especificaciones del contenido sobre la investigación de los estereotipos de género a través del conjunto de ítems, se valoró la posibilidad de reformular algunas preguntas en positivo para la mujer, en contraposición al hombre, tanto en la escala de “capacidades y competencias”, como en la de “conducta social”. 151 El contenido referido de la investigación en relación al mundo del atletismo, se manifiesta una presentación adecuada la escala de pruebas atléticas en cuanto la valoración y neutralidad para responder, sin inducir a una mejor valoración de los chicos o de las chicas. Por último, los expertos en atletismo sugieren introducir referencias expresas a creencias sexistas en torno a determinadas pruebas y en relación a otras como el salto de altura femenino y el lanzamiento de disco, en la escala “capacidades y competencias”. El bloque de ítems bajo la denominación de “consideración social” se dictamina mayoritariamente que, el estereotipo de género será bien estudiado con este cuestionario, ya que es profundo y con mucho detalle en la formulación. Las preguntas son comprensibles y ayudarán a conocer mejor la posición y la percepción de la mujer en el mundo del atletismo. Se detalló también algunos aspectos en referencia al planteamiento y adecuación de la redacción de los ítems para su correcta comprensión. 3.3.6.2.3. De constructo. Para determinar la validez de constructo, se aplicó la técnica del Análisis Factorial en cada una de las dimensiones anteriormente citadas, encontrándose una relación de factores que aportan explicación, contenido y criterio de asociación en cada una de estas. En aquellos casos donde la tabla de componentes no resultaba clarificadora se ha realizado una rotación VARIMAX a fin de obtener una disposición más efectiva. Para la primera dimensión que proponemos: “Estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo”, el análisis identifica o revela tres factores cuyo auto valor es superior a 1 y que explican el 72,3% de la varianza (tabla 7). 152 Tabla 7. Resultados análisis factorial correspondiente a los estereotipos de género en torno al cuerpo de la mujer en el atletismo. Estudio piloto. Comp. Autovalores iniciales Sumas de las saturaciones al cuadrado de la extracción Total % de la varianza Total % de la varianza Total % de la varianza 1 4,679 46,793 46,793 4,679 46,793 46,793 2 1,412 14,119 60,912 1,412 14,119 60,912 3 1,140 11,400 72,312 1,140 11,400 72,312 Con la aplicación del método de rotación Varimax, se han identificado 3 factores tal y que explican el 72,3% de la varianza total. En la tabla 8, se agrupan los ítems (d2,d3,d4,d5,d7,d8 y d9) en lo que hemos denominado factor 1: “apariencia física de la mujer deportista”. En este factor se explica mediante los ítems que dan contenido a aquellos aspectos ligados al cuerpo de la mujer atleta y su apariencia externa, ligada, sobre todo al rendimiento deportivo. El Ítems d6, ha quedado recogido bajo el factor nº 2 indicando la “imagen erótica de la mujer”, y, el tercer factor pertenece al grupo de ítems (d1,d10), recogiendo estos el contenido referido a la “fragilidad física”, esto es, características que entroncan con estereotipos de cuerpo femenino y debilidad en relación a la práctica atlética. Tabla 8. Matriz de componentes rotada. Dimensión A. Componentes 1 2 3 1 La mujer más fragilidad física. ,728 2 Cuerpo ideal y armónico. ,804 3 El entrenamiento masculiniza. ,853 4 Perdida de características femininas. ,659 5 Características de identidad femenina. ,691 6 Representación erótica. ,919 7 Desarrollo muscular menos atractivo. ,845 8 Cuerpo de las mujeres lanzadoras. ,915 9 Las velocistas y su musculatura. ,838 10 Carreras de fondo y el c. de la mujer. ,776 153 En relación a la dimensión “Estereotipos de género en cuanto a las competencias y capacidades de la mujer en el atletismo “el análisis identifica 6 factores cuyo auto valor es superior a 1 y que explica el 88,4% de la varianza (Tabla 9). Tabla 9. Resultados del análisis factorial correspondiente a las creencias en relación a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. Estudio piloto. Comp. Autovalores iniciales Sumas de las saturaciones al cuadrado de la extracción Total % de la varianza Total % de la varianza Total % de la varianza 1 7,181 39,894 39,894 7,181 39,894 39,894 2 3,051 16,948 56,842 3,051 16,948 56,842 3 2,184 12,136 68,978 2,184 12,136 68,978 4 1,329 7,385 76,364 1,329 7,385 76,364 5 1,146 6,366 82,730 1,146 6,366 82,730 6 1,023 5,684 88,414 1,023 5,684 88,414 En relación al método de rotación Varimax, se detectan 6 factores, indicado por el porcentaje de la varianza, 88,41%. La tabla 10 recoge con claridad el factor 1 corresponde a los ítems 11,19,20,23,24 y 25, y determinan aquellas capacidades y competencias en cuanto al rendimiento de la mujer en entrenamiento y en competición, así como capacitación profesional en dirección y entrenamiento en el atletismo. El factor 2 determina las competencias y capacidades técnicas de rendimiento, experiencia y liderazgo de la mujer en el atletismo (ítems 13,21,26,27,28). 256 Este tipo de pensamiento confluye con otros discursos, donde se aboga en favor la neutralidad de género, traduciéndose en la invisibilidad del problema, en lugar de reconocer los problemas de equidad. Retomando a Shaw y Allen (2009) el apoyo organizativo es vital para la creación de oportunidades de desarrollo profesional de la mujer en el deporte. Por otro lado si todo esto lo trasladamos a las instituciones que son las que construyen y organizan el deporte, como son los clubs y las Federaciones deportivas, encontramos respuestas estereotipadas en materia de género. Las y los estudiantes encuestados, mantienen en un alto porcentaje que, los clubs y federaciones de atletismo no tienen más mujeres entrenadoras porque no confían en su dedicación y rendimiento (ítem 54). A esta aseveración debemos sumarle los resultados del ítem 52, donde, en un porcentaje amplio, se entiende que la ausencia de mujeres en la gestión y dirección del atletismo es por falta de disponibilidad de ellas. Estudios como los de Burton, Borlandb & Mazerollea (2012), platean como los entrenadores masculinos utilizaban los estereotipos de género para impugnar la competencia profesional de las participantes y reforzar así el poder sobre la vida profesional de estas mujeres. Estos investigadores explican así un desgaste de las mujeres entrenadoras en este nivel, mostrándose así un escaso número de mujeres que llegan como entrenadoras de atletismo jefe. Cuando se encuentra este tipo de estereotipos de género, es previsible pensar que, la mujer que se adentra en el mundo de la gestión y dirección deportiva, mantiene una consideración social basada en los roles o perfiles asignados a esta. La escasa representación de las mujeres entrenadoras y otras posiciones de liderazgo en el deporte, pasa en el mejor de los casos, por situaciones como los investigados por Norman, (2010) y Norman (2014), donde se muestra como el deporte mantiene un orden de género desfavorable para estas mujeres. Ellas presentaban una necesidad continua de demostrar su profesionalidad como entrenadoras a menudo bajo una cultura hostil e intimidante. Por tanto, todo ello hace pensar en la lógica de los estudiantes encuestados. Estos ratifican con un estereotipo bajo el hecho de que es lógico que la ausencia de las mujeres entrenadoras de atletismo sea algo socialmente aceptado como “lo normal” (ítem 56). Los datos ponen de relieve el éxito de la hegemonía masculina en el mundo del entrenamiento. Se marca, por tanto, una renuencia de las mujeres a avanzar en su carrera como entrenadoras a través de una falta desconfianza en sí mismas y la escasa motivación como consecuencia de 257 su posición cultural e históricamente marginal. Los resultados ilustran la necesidad urgente de una revisión de los valores dominantes del deporte profesional con el fin de atraer y retener al mayor nº posible de mujeres líderes. Por último nos encontramos con los estereotipos de género sobre la consideración social de las mujeres en el atletismo y su apreciación a través de los medios de comunicación. En este sentido la muestra encuestada presenta un alto grado de estereotipo de género frente a la preferencia de competiciones atléticas de hombres sobre las de mujeres, alegando que dan más espectáculo. (Ítem n 47). A esta afirmación se le une el pensamiento en torno a que el nivel técnico del atletismo masculino posee más atractivo que el femenino. (Ítem 48). La pregunta es, ¿Cómo llega la muestra a tales conclusiones? No existe un baremo en el cual se certifique que el requerimiento técnico de ellas sea inferior. Las mujeres realizan las mismas tareas y desarrollan los mismos principios biomecánicos aplicados al deporte que los hombres. Entonces, ¿dónde está la brecha? La presencia de la mujer en el deporte, y en los medios de comunicación son del todo inexistentes. Los informativos no reflejan el cambio social operado en sectores donde el papel de la mujer ha adquirido una notable relevancia, como en el deporte. La brecha más importante se refleja en este ámbito, donde persiste la invisibilidad de las deportistas detectada por el Consejo ya en el 2008. En general, el deporte ocupa el 20% del tiempo de los informativos de las televisiones públicas. El 98,3% de los deportistas que intervienen en los informativos son hombres frente a 1,7% de mujeres (Consejo Audiovisual de Andalucía, 2008), en 2012, menos del 4% de todos los deportistas entrevistados en los informativos de las televisiones andaluzas son mujeres, a pesar de que el tiempo dedicado al deporte en los telediarios ha ido creciendo en los últimos cuatro años (Plataforma CAA & Haca, 2014). Por tanto, es fácil pensar que lo que no se visualiza no se conoce, y lo que no se conoce no se aprecia, aunque, cabe decir que los estudiantes en CAFD, deberían ser algo más que puros espectadores, ya que deber ser conocedores de la materia. Por todo lo anteriormente expuesto, se establece la necesidad de promover planes de formación, como han corroborado en anteriores investigaciones como las de Humberstone (2001) donde se reflexionó sobre los cambios en el plan de estudios de la universidad haciendo énfasis en el pensamiento crítico con respecto a las cuestiones de género. Ella sostiene que, paradójicamente, este giro conservador en la educación deportiva hará poco por ayudar a los futuros profesionales, tanto hombres como mujeres, en la respuesta de liderar el cambio en el mundo del deporte cada vez más complejo, el control global de los medios, las 258 cambiantes condiciones económicas, y el cambio de agendas de los gobiernos. Así también Norman (2010) y Norman (2014), plantea a su vez la necesidad de realizar una exploración crítica al mundo del entrenamiento deportivo, para entender como la hegemonía masculina conduce a la impotencia de las mujeres como entrenadoras. Por otro lado, los resultados presentan la necesidad de hacer presente la educación sociocultural en los planes de estudio del entrenamiento deportivo en el Reino Unido. O los de Greenhill et al. (2009) donde, nuevamente, y como en los estudios anteriores, los resultados indican como existen barreras sistémicas que sustentan la institución y fuerte arraigo de los entrenadores frente a la marginación de las mujeres entrenadoras, todo ello basado en la organización y atributos socialmente adquiridos. Al igual que los estudios de Norman (2010), estos proponen un replanteamiento en el desarrollo de la carrera formativa del entrenamiento deportivo, proporcionando nuevos modelos de conducta en equidad de género. Los resultados obtenidos en los análisis de contrastes de respuesta en materia de formación en género y deporte tanto reglada como no reglada, así como la motivación hacia ello han dejado muy claro el panorama formativo. Este se presenta muy difuso y no mantiene una linealidad que indique que aquellos alumnos y alumnas que han recibido formación en materia de género, hayan superado los estereotipos examinados. Mantienen respuestas discontinuas en cuanto cuanta la verdadera apreciación de tales desigualdades en el deporte y en el atletismo. Si a ello le sumamos las motivaciones encontradas, los que marcaban la opción, por aumentar mi curriculum, era los que presentaban mayores índices de estereotipo de género, frente a los que opinaban por mejorar la práctica profesional o enriquecer la personalidad. No se aprecia una necesidad de cursar tales estudios, no ven la necesidad, solo se le otorga importancia a los contenidos instrumentales del curriculum profesional y universitario. A esto hay que sumarle que en España, los programas universitarios de formación deportiva se encuentran ausentes de toda formación en materia de equidad, y perspectiva de género. 259 5.1.5. Concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas, bajo la apreciación “hacen mejor”. Este apartado de resultados merece especial atención ya que recoge el pensamiento que los estudiantes encuestados y encuestadas poseen sobre las 20 especialidades atléticas en relación al género. Por un lado, las pruebas que los estudiantes de CAFD han valorado como “hacer mejor” los hombres en relación a la valoración de las realizadas por las mujeres son: 100ml y 200ml, carreras de 3000m obstáculos, salto de longitud, sato de altura, triple salto, salto con pértiga, decatlón, heptalon y maratón. Si analizamos detenidamente las primeras pruebas reseñadas, 100ml y 200ml, es decir, las pruebas reina de la velocidad, podríamos pensar que está bajo el dominio del fenómeno Usain Bolt. Usain, es atleta jamaicano especialista en pruebas de velocidad. Ostenta ocho títulos mundiales y seis olímpicos, y posee además los récords mundiales de los 100 y 200 m lisos, y la carrera de relevos 4×100 con el equipo jamaicano. Es uno de los siete atletas que en la historia han ganado títulos en las categorías juvenil, junior y absoluta. Se le conoce como "Lightning Bolt" (rayo bolt). Pero su influencia no es solo su historial. Jamás un atleta había sido tan mediático como Bolt. Ello facilita que la muestra asocie velocidad con bolt… no con Shelly-Ann Fraser-Pryce, medalla de oro en los 100m en los Juegos Olímpicos 2008 y 2012. Cabe preguntarse, ¿cuántas veces aparece Bolt en los medios de comunicación y cuantas aparece Fracer-Pryce? El segundo bloque de pruebas que dicen hacer mejor los hombres son los saltos, tanto horizontales como verticales, segundo del 300m. obstáculos y la Maratón. En tercer lugar posicionan las pruebas combinadas como aquellas que mejor realizan los hombres. Lo sintomático de ello, es que el Heptalon, es la prueba combinada olímpica de mujeres, los hombres no la realizan. Esto hace pensar que nuestros alumnos y alumnas poseen un conocimiento de calendario olímpico bastante confuso. 260 En cuanto a las pruebas que los estudiantes encuestados han valorado como “hacer mejor” las mujeres en relación a la valoración de las realizadas por los hombres son: 100m. Vallas/110m. vallas, 400m. vallas, 400ml, 800m y 1500 m, 3000m a 10.000m, lanzamiento de peso, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de martillo, lanzamiento de disco, 20km marcha atlética. En este caso se podría pensar que las pruebas que mejor realizaran las mujeres pudieran ser las que llevan más tiempo practicando, pero curiosamente, los encuestados no mantienen dicha escala. El 100m. vallas, el salto de altura, el lanzamiento de disco y el lanzamiento de jabalina se incorporó como prueba olímpica entre 1932-1936 (Martínez, 2005). Sin embargo, solo el 100mv y los lanzamientos anteriormente citados, se consideran mejor realizado de estas sobre aquellos. Algo parecido ocurre con el lanzamiento de peso, incorporado entre el 1548-1956 (Martínez, 2005). Pero más asintomático resulta el caso de 400m. vallas, prueba incorporada al calendario olímpico entre 1984-1988, o el lanzamiento de martillo, de reciente incorporación, año 2000, en Sidney. La prueba de 800m se introduce de nuevo con los 1500m. alrededor de los años 70-80, el 3000m entre 1984-1988 y 10.000m entre el 1992-1996. Sin embargo parece ser que las pruebas de medio fondo, fondo son más aceptadas como realizadas mejor por las mujeres, a pesar del dispar de sus comienzos y su trayectoria. Contrariamente, la Maratón, se entienda más de hombres. Si analizamos los resultados extraídos en relación a mujeres y hombres entrevistados, ellas mantiene un estereotipo más bajo en cuanto las pruebas femeninas de 100m, 200m, y 400m vallas. Los hombres, por el contrario, presentan estereotipos más bajos en cuanto a las pruebas de 3000 a 10.000 y 20km marcha. Todo esto lleva a reflexionar sobre ¿Por qué esa diferenciación?, ¿Cuál es el origen, cuando ellos y ellas especifican que, el nivel técnico del atletismo masculino posee más atractivo que el femenino? (Ítem 48). Estos interrogantes marcan un vacío objetivo, ya que actualmente no se han encontrado estudios que establezcan valoraciones en torno a la naturaleza de tales hallazgos. 261 5.2. CONCLUSIONES Una vez realizada la comparativa entre los resultados hallados del estudio con los resultados de otras investigaciones, se procede a establecer las conclusiones finales del estudio. Se hará hincapié en aquellas más importantes para el conocimiento científico y para la toma de decisiones posteriores. La organización de las conclusiones se distribuye también en función a los cinco grandes objetivos planteados para este estudio. Así, se establecen cinco grandes líneas de conclusión: estereotipos de género respecto al cuerpo de la mujer atleta; estereotipos de género respecto a las competencias y capacidades en el deporte; estereotipos de género en cuanto al perfil de conducta; en estereotipos de género en cuanto a la consideración social y, concepciones estereotipadas de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas. Por último, se efectuarán las conclusiones de los hallazgos en torno a las hipótesis planteadas. 5.2.1. Conclusiones entorno a los estereotipos de género sobre el cuerpo de la mujer atleta. Los resultados fruto de este estudio, permiten formular las siguientes conclusiones con respecto al objetivo 1 de esta investigación. 1.- El cuerpo con características femeninas puede conseguir el éxito deportivo, sin embargo, el fuerte estereotipo de género aparece cuándo los estudiantes expresan que el entrenamiento masculiniza, perdiendo su identidad femenina por la práctica atlética de alto nivel de competición. 2.- La muestra analizada está muy estereotipada en cuanto a la visión del cuerpo de la mujer atleta cuando esta no responde a las características femeninas socialmente establecidas, provocando la identificación o creencia de la pérdida de identidad femenina de las atletas de alto rendimiento. 3.- Los estudiantes no ven mujeres frágiles ni marcan objetivos en los que el cuerpo femenino deba tener un desarrollo armónico, pero su apreciación cambia cuando le sumamos el 262 significado de los resultados del ítem 7, donde fuertes estereotipos sexistas aparecen en las respuestas de la existencia de disminución del atractivo físico de la mujer atleta debido a su desarrollo muscular. 4.-Aparece un fuerte estereotipo de género correspondiente, relacionado con el cuerpo de las mujeres lanzadoras y en su extremo opuesto el cuerpo de la mujer atleta y las pruebas o carreras de fondo, así como cuerpo y mujeres velocistas. La valoración sobre las comparativas entre pruebas diversas, como el salto de altura, y las mujeres lanzadoras se muestra bajo un grado de estereotipo de género intermedio. En este caso los estudiantes de CAFD se manifiestan claramente como una población muy estereotipada en cuanto a las características femeninas del cuerpo de la mujer lanzadora en el atletismo. 5.- Existe un fuerte estereotipo sobre la representación pública del cuerpo femenino atlético. La representación sexual de mujeres en el atletismo es mayor que su representación deportiva. La muestra analizada no posee una apreciación real en cuanto a que todavía la mujer atleta se tiene que hacer visible a través de aspectos ligados puramente al cuerpo o a su anatomía para ser presentada en los medios y no por sus logros deportivos. 6.- Existe un fuerte estereotipo sobre cuerpo femenino y rendimiento atlético. Los alumnos y alumnas se muestran totalmente enmarcados en creencias identificadas como estereotipos de mujer más “débil”, menos “capaz”, deportivamente hablando, ya que no contemplan la posibilidad biológica de que la mujer pueda tener el mismo resultante de fuerza que el hombre en proporción al tamaño y bajo los parámetros de rendimiento atlético. 7.- Los datos reflejan como los alumnos y alumnas que cursan los estudios de CAFD poseen unas creencias y valores no estereotipados hacia la composición corporal de la mujer atleta y su aptitud en el desempeño de las pruebas atléticas, tal vez resultado de la confrontación del conocimiento científico adquirido en sus estudios universitarios. 5.2.2. Conclusiones entorno a los estereotipos de género respecto a las competencias y capacidades en el deporte. Partiendo de los resultados del estudio, se pueden formular las siguientes conclusiones con respecto al objetivo 2 de la investigación. 263 1.- Existen estereotipos de género frente a las valoraciones de resultados atléticos de los entrenadores y entrenadoras, la apreciación de la capacitación profesional de estos, así como la apreciación acerca de la necesaria ocupación familiar de las mujeres que desempeñan el rol como gestoras y directoras en atletismo. 2.- Así también existen estereotipos en cuanto a la capacitación de las mujeres para competir, y su relación con el rendimiento (binomio entrenamiento, competición/ ciclo menstrual y maternidad. 3.- Con estereotipos de género bajo se muestra la visión de las entrenadoras y su adecuación al entrenamiento de niños y niñas, así como el aprendizaje técnico que estas poseen. 4.- La ausencia de estereotipos se presenta en la igualdad de capacidad de liderazgo, así como formación en competencias para la dirección y gestión. 5.- Existe una valoración no estereotipada entre entrenadores y entrenadoras en cuanto al conocimiento sobre la práctica, la ruptura con creencias establecidas en relación al género de los grupos a entrenar, así como el reconocimiento de la falta de valoración de la experiencia de las mujeres entrenadoras. 5.2.3. Conclusiones entorno a los estereotipos de género en cuanto al perfil de conducta. Los resultados obtenidos a raíz del presente trabajo, permite formular las siguientes conclusiones con respecto al objetivo 3 de la investigación. 1.- Existen estereotipos de género frente al concepto de disciplina deportiva de las mujeres, el nivel de confianza de sí mismas, así como el interés por la práctica atlética. 2.- Existen estereotipos de género bajo ante elementos del perfil de conducta relacionado con la implicación de las mujeres en el entrenamiento, la capacidad de sobreponerse a la derrota y la competitividad de estas. 264 3.- No existen estereotipos de género frente al perfil de conducta que desarrollan ellos y ellas en cuanto al grado de competitividad en la gestión, así como la no valoración del componente de agresividad necesaria que se atribuye a los hombres a la hora de dirigir y gestionar el atletismo. 4.- Se rompe con el estereotipo de la falta de liderazgo de las mujeres, el exceso de emotividad, la ausencia de vocación de estas, o la falta de ambición. 5.2.4. Conclusiones entorno a los estereotipos de género en cuanto a la consideración social. Los resultados obtenidos de este estudio, permiten formular las siguientes conclusiones con respecto al objetivo 4 de esta investigación. 1.- Existen estereotipos de género en cuanto a la visión de terceros (asociaciones/federaciones), frente a la confianza que depositan estas sobre el desempeño de las mujeres entrenadoras y gestoras, bien por su dedicación, rendimiento y disponibilidad. 2.- No se hace necesario para los encuestados y encuestadas la necesidad de apoyo estatal, ni la toma de medias para incorporar y promover a las mujeres entrenadoras y gestoras en el atletismo. 3.- Aparecen estereotipos de género ligados al espectáculo del atletismo femenino, donde la falta de apreciación del nivel técnico de ellas, así como la prioridad de ídolos mediáticos masculinos se hace patente en su consideración social. 4.- No existen estereotipos de género frente a la lógica de que la sociedad muestre desconfianza hacia la cualificación de la mujer como gestora y entrenadora de atletismo, esta vea la dirección y gestión del atletismo como algo más propio de la naturaleza social del hombre que de la mujer, que la ausencia de la mujeres entrenadoras sea una normalidad social, o a que esta no reconozca la profesionalidad de las mujeres entrenadoras. 265 5.2.5. Conclusiones entorno a los estereotipos de género con referencia a las diferentes especialidades atléticas. Partiendo de los resultados del estudio, se pueden formular las siguientes conclusiones con respecto al objetivo 5 de la investigación. 1.- Las pruebas que los estudiantes encuestados han valorado como “hacer mejor” los hombres en relación a la valoración de las realizadas por las mujeres son: 100ml y 200ml, carreras de 3000m obstáculos, salto de longitud, sato de altura, triple salto, salto con pértiga, decatlón, hepthalon y maratón. 2.- Las pruebas que los estudiantes encuestados han valorado como “hacer mejor” las mujeres en relación a la valoración de las realizadas por los hombres son: 100m. vallas/110m. vallas, 400m. Vallas, 400ml, 800m y 1500 m, 3000m a 10.000m, lanzamiento de peso, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de martillo, lanzamiento de disco, 20km marcha atlética. La prueba de 50km marcha tiene una valoración equitativa para ambos. 5.2.6. Conclusiones entorno a las hipótesis plantadas en dicho estudio. Los resultados obtenidos a raíz del presente trabajo, nos permiten formular las siguientes conclusiones con respecto a las hipótesis de este estudio. H0.- No existen diferencias entre hombres y mujeres en la percepción de estereotipos de género hacia el atletismo. 1.- La principal conclusión ante la hipótesis plantada ha sido que existen diferencias entre hombres y mujeres en la percepción de estereotipos de género hacia el atletismo. En todos los casos las chicas presentan una media inferior a la de los chicos, lo que indica que las chicas poseen una concepción menos estereotipada que los chicos ante las mismas cuestiones presentadas. 272 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Adriaanse, J. A. & Schofield, T. (2013). Analysing gender dynamics in sport governance: A new regimes-based approach. Sport Management Review,16 (4), 98-513. Aitchison, C. C. (2005). 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Badalona: Paidotribo. 304 ANEXO 1 Cuestionarios analizados por los diferentes expertos 305 VALIDACION DE EXPERTOS (En investigación) A continuación se expone la formulación del problema, en torno al cual gira la invesgación: Formulación del problema: ¿Existen estereotipos de género en los alumnos/as que estudian la especialidad de Atletismo en las Facultades de CCAFD de las Universidades Andaluzas? SE SOLICITA VALORACION DE: 1.- Ajuste del conjunto de ítems las dimensiones proyectadas. (Suficiencia del contenido en relación a la dimensión) 2.- Especificación del contenido sobre la investigación de los estereotipos de género a través del conjunto de ítems. 3.- Especificación del contenido de la investigación en relación al mundo del atletismo a través del conjunto de ítems. 4.- Planteamiento y adecuación de la redacción de los ítems para su correcta comprensión. MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACIÓN 306 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Este cuestionario recoge opiniones y valoraciones de los futuros profesionales del deporte, sobre la presencia la mujer en el Atletismo. Instrucciones de cumplimentación Para cumplimentar el cuestionario debe marcar con una cruz (X) la casilla que más se ajuste a la valoración que usted realiza de cada afirmación expuesta en los diferentes apartados. Si precisas realizar alguna consulta puede hacerlo dirigiéndote a la dirección [email protected] CUESTIONARIO El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de Ciencias de la actividad física y el deporte TE RECORDAMOS QUE ESTA INFORMACIÓN SERÁ TRATADA CONFIDENCIALMENTE. POR FAVOR, TE ROGAMOS RESPONDAS A TODAS Y CADA UNA DE LAS PREGUNTAS DE ESTE CUESTIONARIO. MUCHAS GRACIAS POR TU COLABORACIÓN 307 A. DATOS PERSONALES (complete los siguientes apartados) Sexo (marque con una cruz la casilla que responda a su opción):  Mujer  Hombre Edad: Universidad Andaluza donde cursa estudios:  U. Granada  U. Pablo Olavide  Hispalense Indica estudios previos realizados al ingreso a la facultad de C. C. de la actividad física y el deporte: (marque con una cruz la casilla que responda a su opción):  COU/Bachillerato/Selectividad  Diplomatura de EF.  Ciclo formativo  Otras Titulaciones (Especifique cuáles):………………………………………………………………………………………….… B. BIOGRAFÍAS PROPIAS (complete los siguientes apartados) ¿Dónde cursaste sus estudios Primarios, Enseñanza Secundaria y Bachillerato? (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). Enseñanza Primaria  En un centro femenino  En un centro masculino  En un centro Mixto Ens. Secundaria Bachillerato       Las Clases de EF. que recibiste, en las etapas educativas anteriores fueron… (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). Enseñanza Primaria  Impartidas por un profesor  Impartidas por una profesora  Unos años un profesor, otros años una profesora Ens. Secundaria Bachillerato       De las situaciones que presentamos a continuación, señala aquella que se daba con más frecuencia en las sesiones de Educación Física escolar. (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). En Enseñanza Primaria  Mismas actividades para chicos y chicas (juntos).  Mismas actividades para chicos y chicas (separados).  Diferentes actividades para chicos y chicas.  Unas veces las mismas actividades y otras diferentes.  No procede, el centro no era mixto En Enseñanza Secundaria      En Bachillerato      C. RELACION CON EL DEPORTE EN GENERAL Y EL ATLETISMO EN PARTICULAR. (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Indica que deportes practicas o has practicado. (Máx. 3 y por orden de importancia para ti) …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. ¿Qué relación guardas con este deporte? (se refiere al mas practicado) (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas, e indica la duración).  Deportista/federado/a Nº de Años:…………  Aficionado/a Nº de Años:…………  Monitor-a/entrenador-a Nº de Años:…………  Gestor-a deportivo-a Nº de Años:………….  Otros Nº de Años:…………. 308 ¿Qué relación guardas con el atletismo? (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas, e indica la duración).  Atleta Nº de Años:…………  Aficionado/a al atletismo Nº de Años:………….  Monitor-a/entrenador-a de atletismo Nº de Años:………….  Gestor-a deportivo-a en el atletismo Nº de Años:………….  Como estudiante Nº de Años:………….  Otros Nº de Años:………….  No guardo ninguna relación con el atletismo. ¿Actualmente, sigues realizando alguna de las actividades anteriormente expuestas?  Atleta (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas).  Aficionado/a al atletismo  Monitor-a/entrenador-a de atletismo  Gestor-a deportivo-a en el atletismo  Como estudiante  Otros D. CREENCIAS DEL CUERPO DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Por favor, valora, según tu opinión, las que a continuación se detallan: 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 1. La mujer muestra más fragilidad física que el hombre ante las diferentes disciplinas atléticas. 2. El cuerpo ideal de la mujer atleta debería tener un desarrollo armónico y no excesivo de su musculatura 3. El entrenamiento de las mujeres en el atletismo masculiniza sus rasgos físicos. 4. En el atletismo solo tienen existo aquellas mujeres que han perdido las características físicas femeninas. 5. ¿Crees que esta mujer ha perdido las características de la identidad que se caracteriza como femenina? 6. La representación Erótica de imágenes de mujeres en el atletismo es mayor que su presentación puramente deportiva. 7. El desarrollo de la musculatura de la mujer atleta la hace menos atractiva fisicamente. 8. El cuerpo de las mujeres lanzadoras son demasiado “masculinos” 9. Las velocistas tienen exceso de musculatura para ser mujeres. 10. Las pruebas de medio fondo hacen que las mujeres tengan cuerpos excesivamente delgados. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias, en relación a la visión del cuerpo e Observaciones:Los items se refieren exclusivamente a la imagen de la mujer, no encuentro que se analicen los María Mutola: Plusmarquista mundial de 800m 309 imagen corporal DE LA MUJER, en el atletismo. valores. Texto e imágenes inducen mucho a expresarse en un sentido negativo para la mujer. E. CREENCIAS EN RELACION A LAS COMPETENCIAS Y CAPACIDADES DE MUJERES Y HOMBRES EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Valora según tu opinión 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 11. Las mujeres en atletismo están menos capacitadas que los hombres para la competición. 12. Las mujeres atletas manifiestan menor capacidad de aprendizaje técnico que los hombres atletas. 13. Las atletas son capaces de desarrollar una mayor zancada de carrera respecto de su altura que los hombres atletas. 14. En comparación al tamaño, la musculatura de las mujeres atletas es igual de fuerte que el de los hombres atletas. 15. La composición de la masa muscular y adiposa del cuerpo de la mujer la hace menos apta para el atletismo que el hombre. 16. La concentración muscular de encimas responsables de la potencia anaeróbica es igual en hombres y mujeres. 17. Las atletas de distancias largas tienen un potencial de mejora en la capacidad aeróbica muy similar al de los hombres atletas. 18. El ciclo menstrual en la mujer atleta disminuye el rendimiento físico. 19. El entrenamiento y competición en atletismo, es un problema para las mujeres que desean ser madres. 20. Las mujeres no tienen la misma formación para desempeñar competencias de dirección y gestión en el atletismo como los hombres. 21. Los hombres tienen mayor capacidad de liderazgo en la dirección y gestión del atletismo que las mujeres. 22. Los hombres poseen mayor capacidad en la toma de decisiones de la dirección y gestión en el atletismo que las mujeres. 23. Los entrenadores de atletismo poseen mayor conocimiento sobre la práctica de entrenar que las mujeres entrenadoras. 24. Los entrenadores de atletismo obtienen mejores resultados deportivos que las mujeres entrenadoras. 25. Las mujeres entrenadoras de atletismo deberían tener mayor capacitación profesional para llegar a la alta 310 competición. 26. A los hombres entrenadores de atletismo se les valora una experiencia preestablecida sobre entrenamiento, más que las mujeres entrenadoras. 27. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar a mujeres que a hombres. 28. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar niños y niñas que a categorías mayores. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: De la formulación de las preguntas se puede pensar que las mujeres son menos válidas que los hombres, tienen menos capacidad. No se pregunta sobre la voluntad, la capacidad de sufrimiento o de organización de una jornada laboral para adecuarla al entrenamiento. Igual sería interesante formularlas en positivo para la mujer, en contraposición al hombre. De este listado de especialidades atléticas, especifique cuáles consideras hacen mejor chicos y chicas, y cuáles consideras que son más adecuadas para chicos y chicas (Valore con una cruz en el cuadro de 1 a 5 .Se entenderán 1 totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo).Se le pide una valoración para CHICOS y otra para CHICAS. En este caso las valoraciones que otorgue pueden coincidir o no coincidir. HACEN MEJOR SON MAS ADECUADAS (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 Carreras de100 y 200m Carreras de vallas 100 y 110m Carreras de 400m vallas Carreras de 400m lisos Carreras de 800 y 1500m Carreras 3000m a 10.000m Carreras de 3000m obstáculos Salto de longitud Salto de altura Triple salto Salto con pértiga Lanzamiento de peso Lanzamiento de jabalina Lanzamiento de martillo Lanzamiento de disco Marcha atlética 20 Km. Marcha atlética 50 Km. Decatlón hepthalon Maratón Consideración del experto: valoración complementaria a los items (grupo E y F) Observaciones: Me parece adecuada esta valoración y 311 neutral para responder, sin inducirnos a una mejor valoración de los chicos o de las chicas. F. CREENCIAS EN RELACION AL PERFIL DE CONDUCTA DE HOMBRES Y MUJERES EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 29. Los atletas poseen mayor confianza sobre sí mismos que las atletas. 30. Las atletas son menos competitivas que los atletas. 31. Las atletas son más disciplinadas en los entrenamientos que los atletas 32. Las atletas manifiestan más lesiones y molestias que los hombres atletas. 33. Las mujeres atletas muestran una mayor implicación en el entrenamiento que los atletas. 34. Los atletas se implican más en el grado de intensidad del esfuerzo en los entrenamientos. 35. Los hombres atletas muestran mayor interés por la práctica atlética que las mujeres atletas. 36. Las mujeres no tienen el grado de competitividad que se necesita en un puesto de dirección y gestión en atletismo. 37. Los hombres poseen un mayor grado de agresividad necesario para un puesto de gestión en atletismo. 38. Las mujeres no pueden ocupar un cargo en la dirección y gestión del atletismo por su necesaria dedicación familiar. 39. Las mujeres en el mundo del entrenamiento atlético no tienen la conducta de liderazgo, necesario para guiar a un atleta. 40. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más emotivas, perdiendo así autoridad. 41. Las mujeres no tienen vocación para dedicarse a entrenar atletismo. 42. Las entrenadoras de atletismo tienen un perfil menos ambicioso y arriesgado que el hombre entrenador. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: Como mujer, yo respondería “nada de acuerdo” a todos los items. La formulación de las preguntas es siempre negativa para la mujer. 312 G. CREENCIAS EN RELACION A LA CONSIDERACIÓN SOCIAL DE HOMBRES Y MUJERES EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Valora según tu opinión): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 43. Las competiciones de atletismo masculino poseen mayor consideración como espectáculo que las femeninas. 44. El nivel técnico del atletismo masculino posee más atractivo que el femenino. 45. Los principales ídolos mediáticos en atletismo son siempre masculinos. 46. Los premios económicos en atletismo son superiores en hombres que en mujeres, porque estas ofrecen menos espectáculo y rendimiento. 47. La participación de la mujer como atleta federada, es adecuada y equiparada en número a la de los hombres. 48. La sociedad en general muestra desconfianza hacia la cualificación que puede tener la mujer como gestora en atletismo. 49. La ausencia de mujeres en la gestión y dirección del atletismo no es discriminación sino falta de disponibilidad de ellas. 50. Es necesario tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en atletismo. 51. El que la dirección y gestión del atletismo sea más propio del hombre, es algo socialmente establecido. 52. No existe reconocimiento de las mujeres entrenadoras de atletismo en el ámbito asociativo (clubs, Federación…) 53. La sociedad en general, muestra mayor desconfianza hacia la capacidad de las mujeres entrenadoras de atletismo. 54. La ausencia de las mujeres entrenadoras es algo socialmente aceptado como la normalidad. 55. Deberían existir programas de apoyo estatal para promover el aumento de mujeres entrenadoras de atletismo. 56. La sociedad concede más reconocimiento profesional a un entrenador que a una entrenadora de atletismo. 57. Hacen falta tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en el deporte del atletismo Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a la consideración social de mujeres y hombres en el atletismo. Observaciones: El estereotipo de género será bien estudiado con este cuestionario, es profundo y con mucho detalle en la formulación. Las preguntas son comprensibles y ayudarán a conocer mejor la posición y la percepción de la mujer en el mundo del atletismo. 313 H. FORMACIÓN EN MATERIA DE IGUALDAD (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 58.- ¿Has recibido alguna materia reglada en el Plan de estudios que estas cursando, sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…?  Si  No (señala con “X” la respuesta elegida). 59.- ¿Has realizado algún curso, seminario o jornadas de formación sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…? (señala con “X” la respuesta elegida). niguno todos 1 2 3 4 5 60.-En caso afirmativo, ¿Cuál fue la razón principal le movió a realizar estos cursos, seminarios o jornadas? (señale con “X” la respuesta única elegida).  Aumentar mi conocimiento  Mejorar mi práctica profesional  Aumentar mi currículum  Enriquecer mi personalidad y el concepto que poseo del tema  por exigencia profesional  Otros, (especifique la respuesta y marque con una “x”) Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de Valorar la incidencia de la educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos sobre el proceso de pensamiento del alumnado en relación al género. Observaciones: Este apartado es muy interesante para conocer las posibilidades que se ofrecen a los encuestados, y el interés que ellos demuestran, en relación con estudios específicos en materia de igualdad de género. 320 F. CREENCIAS EN RELACION AL PERFIL DE CONDUCTA DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 29. Los atletas poseen mayor confianza sobre sí mismos que las atletas. 30. Las atletas son menos competitivas que los atletas. 31. Las atletas son más disciplinadas en los entrenamientos que los atletas 32. Las atletas manifiestan más lesiones y molestias que los hombres atletas. 33. Las mujeres atletas muestran una mayor implicación en el entrenamiento que los atletas. 34. Los atletas se implican más en el grado de intensidad del esfuerzo en los entrenamientos. 35. Los hombres atletas muestran mayor interés por la práctica atlética que las mujeres atletas. 36. Las mujeres no tienen el grado de competitividad que se necesita en un puesto de dirección y gestión en atletismo. 37. Los hombres muestran un mayor grado de agresividad necesario para un puesto de gestión en atletismo. 38. Las mujeres no pueden ocupar un cargo en la dirección y gestión del atletismo por su necesaria dedicación familiar. 39. Las mujeres en el mundo del entrenamiento atlético no tienen la conducta de liderazgo, necesario para guiar a un atleta. 40. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más emotivas, perdiendo así autoridad. 41. Las mujeres no tienen vocación para dedicarse a entrenar atletismo. 42. Las entrenadoras de atletismo tienen un perfil menos ambicioso y arriesgado que el hombre entrenador. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: En el ítem 36 sustituir la palabra competitividad (¿liderazgo?). Ítem 37: sustituir agresividad por otro concepto 321 G. CREENCIAS EN RELACION A LA CONSIDERACIÓN SOCIAL DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Valora según tu opinión): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 43. Las competiciones de atletismo masculino poseen mayor consideración como espectáculo que las femeninas. 44. El nivel técnico del atletismo masculino posee más atractivo que el femenino. 45. Los principales ídolos mediáticos en atletismo son siempre masculinos. 46. Los premios económicos en atletismo son superiores en hombres que en mujeres, porque estas ofrecen menos espectáculo y rendimiento. 47. La participación de la mujer como atleta federada, es adecuada y equiparada en número a la de los hombres. 48. La sociedad en general muestra desconfianza hacia la cualificación que puede tener la mujer como gestora en atletismo. 49. La ausencia de mujeres en la gestión y dirección del atletismo no es discriminación sino falta de disponibilidad de ellas. 50. Es necesario tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en atletismo. 51. El que la dirección y gestión del atletismo sea más propio del hombre, es algo socialmente establecido. 52. No existe reconocimiento de las mujeres entrenadoras de atletismo en el ámbito asociativo (clubs, Federación…) 53. La sociedad en general, muestra mayor desconfianza hacia la capacidad de las mujeres entrenadoras de atletismo. 54. La ausencia de las mujeres entrenadoras es algo socialmente aceptado como la normalidad. 55. Deberían existir programas de apoyo estatal para promover el aumento de mujeres entrenadoras de atletismo. 56. La sociedad concede más reconocimiento profesional a un entrenador que a una entrenadora de atletismo. 57. Hacen falta tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en el deporte del atletismo Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a Observaciones: Las preguntas orientan la respuesta y siempre utilizan en primer término al hombre o lo 322 las creencias y valores, en relación a la consideración social de las mujeres en el atletismo. masculino. El ítem 46 es una afirmación. Das por sentada la respuesta H. FORMACIÓN EN MATERIA DE IGUALDAD (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 58.- ¿Has recibido alguna materia reglada en el Plan de estudios que estas cursando, sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…?  Si  No (señala con “X” la respuesta elegida). 59.- ¿Has realizado algún curso, seminario o jornadas de formación sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…? (señala con “X” la respuesta elegida). niguno todos 1 2 3 4 5 60.-En caso afirmativo, ¿Cuál fue la razón principal le movió a realizar estos cursos, seminarios o jornadas? (señale con “X” la respuesta única elegida).  Aumentar mi conocimiento  Mejorar mi práctica profesional  Aumentar mi currículum  Enriquecer mi personalidad y el concepto que poseo del tema  por exigencia profesional  Otros, (especifique la respuesta y marque con una “x”) Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de Valorar la incidencia de la educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos sobre el proceso de pensamiento del alumnado en relación al género. Observaciones: Añadiría quién lo ha organizado el curso, seminario… 323 VALIDACION DE EXPERTOS (En género 2) A continuación se expone la formulación del problema, en torno al cual gira la invesgación: Formulación del problema: ¿Existen estereotipos de género en los alumnos/as que estudian la especialidad de Atletismo en las Facultades de CCAFD de las Universidades Andaluzas? SE SOLICITA VALORACION DE: 1.- Ajuste del conjunto de ítems las dimensiones proyectadas. (Suficiencia del contenido en relación a la dimensión) 2.- Especificación del contenido sobre la investigación de los estereotipos de género a través del conjunto de ítems. 3.- Especificación del contenido de la investigación en relación al mundo del atletismo a través del conjunto de ítems. 4.- Planteamiento y adecuación de la redacción de los ítems para su correcta comprensión. MUCHAS GRACIAS POR SU COLABORACIÓN 324 UNIVERSIDAD DE SEVILLA Este cuestionario recoge opiniones y valoraciones de los futuros profesionales del deporte, sobre la presencia la mujer en el Atletismo. Instrucciones de cumplimentación Para cumplimentar el cuestionario debe marcar con una cruz (X) la casilla que más se ajuste a la valoración que usted realiza de cada afirmación expuesta en los diferentes apartados. Si precisas realizar alguna consulta puede hacerlo dirigiéndote a la dirección [email protected] CUESTIONARIO El atletismo y los estereotipos de género en el alumnado de Ciencias de la actividad física y el deporte TE RECORDAMOS QUE ESTA INFORMACIÓN SERÁ TRATADA CONFIDENCIALMENTE. POR FAVOR, TE ROGAMOS RESPONDAS A TODAS Y CADA UNA DE LAS PREGUNTAS DE ESTE CUESTIONARIO. MUCHAS GRACIAS POR TU COLABORACIÓN 325 A. DATOS PERSONALES (complete los siguientes apartados) Sexo (marque con una cruz la casilla que responda a su opción):  Mujer  Hombre Edad: Universidad Andaluza donde cursa estudios:  U. Granada  U. Pablo Olavide  Hispalense Indica estudios previos realizados al ingreso a la facultad de C. C. de la actividad física y el deporte: (marque con una cruz la casilla que responda a su opción):  COU/Bachillerato/Selectividad  Diplomatura de EF.  Ciclo formativo  Otras Titulaciones (Especifique cuáles):………………………………………………………………………………………….… B. BIOGRAFÍAS PROPIAS (complete los siguientes apartados) ¿Dónde cursaste sus estudios Primarios, Enseñanza Secundaria y Bachillerato? (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). Enseñanza Primaria  En un centro femenino  En un centro masculino  En un centro Mixto Ens. Secundaria Bachillerato       Las Clases de EF. que recibiste, en las etapas educativas anteriores fueron… (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). Enseñanza Primaria  Impartidas por un profesor  Impartidas por una profesora  Unos años un profesor, otros años una profesora Ens. Secundaria Bachillerato       De las situaciones que presentamos a continuación, señala aquella que se daba con más frecuencia en las sesiones de Educación Física escolar. (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción en cada etapa de enseñanza). En Enseñanza Primaria  Mismas actividades para chicos y chicas (juntos).  Mismas actividades para chicos y chicas (separados).  Diferentes actividades para chicos y chicas.  Unas veces las mismas actividades y otras diferentes.  No procede, el centro no era mixto En Enseñanza Secundaria      En Bachillerato      C. RELACION CON EL DEPORTE EN GENERAL Y EL ATLETISMO EN PARTICULAR. (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Indica que deportes practicas o has practicado. (Máx. 3 y por orden de importancia para ti) …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. ¿Qué relación guardas con este deporte? (se refiere al mas practicado) (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas, e indica la duración).  Deportista/federado/a Nº de Años:…………  Aficionado/a Nº de Años:…………  Monitor-a/entrenador-a Nº de Años:…………  Gestor-a deportivo-a Nº de Años:………….  Otros Nº de Años:…………. 326 ¿Qué relación guardas con el atletismo? (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas, e indica la duración).  Atleta Nº de Años:…………  Aficionado/a al atletismo Nº de Años:………….  Monitor-a/entrenador-a de atletismo Nº de Años:………….  Gestor-a deportivo-a en el atletismo Nº de Años:………….  Como estudiante Nº de Años:………….  Otros Nº de Años:………….  No guardo ninguna relación con el atletismo. ¿Actualmente, sigues realizando alguna de las actividades anteriormente expuestas?  Atleta (señala con “X” la respuesta o respuestas elegidas).  Aficionado/a al atletismo  Monitor-a/entrenador-a de atletismo  Gestor-a deportivo-a en el atletismo  Como estudiante  Otros D. CREENCIAS DEL CUERPO DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Por favor, valora, según tu opinión, las que a continuación se detallan: 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 1. La mujer muestra más fragilidad física que el hombre ante las diferentes disciplinas atléticas. 2. El cuerpo ideal de la mujer atleta debería tener un desarrollo armónico y no excesivo de su musculatura 3. El entrenamiento de las mujeres en el atletismo masculiniza sus rasgos físicos. 4. En el atletismo solo tienen existo aquellas mujeres que han perdido las características físicas femeninas. 5. ¿Crees que esta mujer ha perdido las características de la identidad que se caracteriza como femenina? 6. La representación Erótica de imágenes de mujeres en el atletismo es mayor que su presentación puramente deportiva. 7. El desarrollo de la musculatura de la mujer atleta la hace menos atractiva fisicamente. 8. El cuerpo de las mujeres lanzadoras son demasiado “masculinos” 9. Las velocistas tienen exceso de musculatura para ser mujeres. María Mutola: Plusmarquista mundial de 800m 327 10. Las pruebas de medio fondo hacen que las mujeres tengan cuerpos excesivamente delgados. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a la visión del cuerpo e imagen corporal, en el atletismo. Observaciones: yo no lo pondría en el que vayas a pasar confunde un poco, es decir lo de A, B, etc. Yo encabezaría este apartado con la pregunta De las siguientes afirmaciones, indica el grado de acuerdo o desacuerdo y ya pones la tabla con las afirmaciones la casilla de acuerdo… pero sin número E. CREENCIAS EN RELACION A LAS COMPETENCIAS Y CAPACIDADES DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Valora según tu opinión 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 11. Las mujeres en atletismo están menos capacitadas que los hombres para la competición. 12. Las mujeres atletas manifiestan menor capacidad de aprendizaje técnico que los hombres atletas. 13. Las atletas son capaces de desarrollar una mayor zancada de carrera respecto de su altura que los hombres atletas. 14. En comparación al tamaño, la musculatura de las mujeres atletas es igual de fuerte que el de los hombres atletas. 15. La composición de la masa muscular y adiposa del cuerpo de la mujer la hace menos apta para el atletismo que el hombre. 16. La concentración muscular de encimas responsables de la potencia anaeróbica es igual en hombres y mujeres. 17. Las atletas de distancias largas tienen un potencial de mejora en la capacidad aeróbica muy similar al de los hombres atletas. 18. El ciclo menstrual en la mujer atleta disminuye el rendimiento físico. 19. El entrenamiento y competición en atletismo, es un problema para las mujeres que desean ser madres. 20. Las mujeres no tienen la misma formación para desempeñar competencias de dirección y gestión en el atletismo como los hombres. 21. Los hombres tienen mayor capacidad de liderazgo en la 328 dirección y gestión del atletismo que las mujeres. 22. Los hombres poseen mayor capacidad en la toma de decisiones de la dirección y gestión en el atletismo que las mujeres. 23. Los entrenadores de atletismo poseen mayor conocimiento sobre la práctica de entrenar que las mujeres entrenadoras. 24. Los entrenadores de atletismo obtienen mejores resultados deportivos que las mujeres entrenadoras. 25. Las mujeres entrenadoras de atletismo deberían tener mayor capacitación profesional para llegar a la alta competición. 26. A los hombres entrenadores de atletismo se les valora una experiencia preestablecida sobre entrenamiento, más que las mujeres entrenadoras. 27. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar a mujeres que a hombres. 28. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar niños y niñas que a categorías mayores. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: De este listado de especialidades atléticas, especifique cuáles consideras hacen mejor chicos y chicas, y cuáles consideras que son más adecuadas para chicos y chicas (Valore con una cruz en el cuadro de 1 a 5 .Se entenderán 1 totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo).Se le pide una valoración para CHICOS y otra para CHICAS. En este caso las valoraciones que otorgue pueden coincidir o no coincidir. HACEN MEJOR SON MAS ADECUADAS (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 Carreras de100 y 200m Carreras de vallas 100 y 110m Carreras de 400m vallas Carreras de 400m lisos Carreras de 800 y 1500m Carreras 3000m a 10.000m 329 Carreras de 3000m obstáculos Salto de longitud Salto de altura Triple salto Salto con pértiga Lanzamiento de peso Lanzamiento de jabalina Lanzamiento de martillo Lanzamiento de disco Marcha atlética 20 Km. Marcha atlética 50 Km. Decatlón hepthalon Maratón Consideración del experto: valoración complementaria a los items (grupo E y F) Observaciones: coincidir o no coincidir… lo encuentro confuso, creo que pensamos en una posible solución cuando quedamos, pero no me acuerdo F. CREENCIAS EN RELACION AL PERFIL DE CONDUCTA DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 29. Los atletas poseen mayor confianza sobre sí mismos que las atletas. 30. Las atletas son menos competitivas que los atletas. 31. Las atletas son más disciplinadas en los entrenamientos que los atletas 32. Las atletas manifiestan más lesiones y molestias que los hombres atletas. 33. Las mujeres atletas muestran una mayor implicación en el entrenamiento que los atletas. 34. Los atletas se implican más en el grado de intensidad del esfuerzo en los entrenamientos. 35. Los hombres atletas muestran mayor interés por la práctica atlética que las mujeres atletas. 36. Las mujeres no tienen el grado de competitividad que se necesita en un puesto de dirección y gestión en atletismo. 37. Los hombres poseen un mayor grado de agresividad necesario para un puesto de gestión en atletismo. 38. Las mujeres no pueden ocupar un cargo en la dirección y gestión del atletismo por su necesaria dedicación familiar. 39. Las mujeres en el mundo del entrenamiento atlético no tienen la conducta de liderazgo, necesario para guiar a un atleta. 336 delgados. Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a la visión del cuerpo e imagen corporal, en el atletismo. Observaciones:la formulación de la pregunta 6 crea confusión y la consideración que los alumnos estén familiarizados con los cuerpos de las mujeres según sus pruebas en el atletismo, no es del todo correcta, no tiene por qué saber su fisiología atlética según la prueba que están realizan. E. CREENCIAS EN RELACION A LAS COMPETENCIAS Y CAPACIDADES DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): Valora según tu opinión 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 11. Las mujeres en atletismo están menos capacitadas que los hombres para la competición. x 12. Las mujeres atletas manifiestan menor capacidad de aprendizaje técnico que los hombres atletas. x 13. Las atletas son capaces de desarrollar una mayor zancada de carrera respecto de su altura que los hombres atletas. x 14. En comparación al tamaño, la musculatura de las mujeres atletas es igual de fuerte que el de los hombres atletas. x 15. La composición de la masa muscular y adiposa del cuerpo de la mujer la hace menos apta para el atletismo que el hombre. x 16. La concentración muscular de encimas responsables de la potencia anaeróbica es igual en hombres y mujeres. x 17. Las atletas de distancias largas tienen un potencial de mejora en la capacidad aeróbica muy similar al de los hombres atletas. x 18. El ciclo menstrual en la mujer atleta disminuye el rendimiento físico. x 19. El entrenamiento y competición en atletismo, es un problema para las mujeres que desean ser madres. x 20. Las mujeres no tienen la misma formación para desempeñar competencias de dirección y gestión en el atletismo como los hombres. x 21. Los hombres tienen mayor capacidad de liderazgo en la dirección y gestión del atletismo que las mujeres. x 22. Los hombres poseen mayor x 337 capacidad en la toma de decisiones de la dirección y gestión en el atletismo que las mujeres. 23. Los entrenadores de atletismo poseen mayor conocimiento sobre la práctica de entrenar que las mujeres entrenadoras. x 24. Los entrenadores de atletismo obtienen mejores resultados deportivos que las mujeres entrenadoras. x 25. Las mujeres entrenadoras de atletismo deberían tener mayor capacitación profesional para llegar a la alta competición. x 26. A los hombres entrenadores de atletismo se les valora una experiencia preestablecida sobre entrenamiento, más que las mujeres entrenadoras. x 27. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar a mujeres que a hombres. x 28. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más adecuadas para entrenar niños y niñas que a categorías mayores. x Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a las competencias y capacidades de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: la información de los ítem es bastante fiable pero deja un hueco importante en cuanto a competencias se refiere. Si creen que las oportunidades son iguales tanto para mujeres como para hombres, este ítem si mostraría cierta predisposición entre un valor u otro.(acabo de percatar que están formulados más adelante) De este listado de especialidades atléticas, especifique cuáles consideras hacen mejor chicos y chicas, y cuáles consideras que son más adecuadas para chicos y chicas (Valore con una cruz en el cuadro de 1 a 5 .Se entenderán 1 totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo).Se le pide una valoración para CHICOS y otra para CHICAS. En este caso las valoraciones que otorgue pueden coincidir o no coincidir. HACEN MEJOR SON MAS ADECUADAS (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 CHICAS De 1 a 5 CHICOS De 1 a 5 Carreras de100 y 200m 5 5 5 5 Carreras de vallas 100 y 110m 4 5 5 5 Carreras de 400m vallas 4 5 5 5 Carreras de 400m lisos 5 5 5 5 Carreras de 800 y 1500m 5 5 5 5 Carreras 3000m a 10.000m 5 5 5 5 Carreras de 3000m obstáculos 3 4 5 5 Salto de longitud 5 5 5 5 Salto de altura 4 5 5 5 Triple salto 5 4 5 5 338 Salto con pértiga 4 5 4 5 Lanzamiento de peso 5 5 5 5 Lanzamiento de jabalina 5 5 5 5 Lanzamiento de martillo 5 5 5 5 Lanzamiento de disco 5 5 5 5 Marcha atlética 20 Km. 5 5 5 5 Marcha atlética 50 Km. 4 4 Decatlón 5 5 hepthalon 5 4 Maratón 5 5 4 5 Consideración del experto: valoración complementaria a los items (grupo E y F) Observaciones: varios de los resultados no son por estar poco adecuados para las mujeres en sentido negativo, son que las medidas o las pruebas no se han desarrollado a mejor nivel por la falta de una adecuación positiva hacia las pruebas femeninas. Ej: la altura de las vallas femeninas no corresponden con los actuales desarrollos de talla y fuerza de la mujer de hoy o la prueba del heptalon ya se nota poco a las mujeres ya que corren hasta una maratón igual o mejor que muchos hombres. F. CREENCIAS EN RELACION AL PERFIL DE CONDUCTA DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 29. Los atletas poseen mayor confianza sobre sí mismos que las atletas. x 30. Las atletas son menos competitivas que los atletas. x 31. Las atletas son más disciplinadas en los entrenamientos que los atletas x 32. Las atletas manifiestan más lesiones y molestias que los hombres atletas. x 33. Las mujeres atletas muestran una mayor implicación en el entrenamiento que los atletas. x 34. Los atletas se implican más en el grado de intensidad del esfuerzo en los entrenamientos. x 35. Los hombres atletas muestran mayor interés por la práctica atlética que las mujeres atletas. x 36. Las mujeres no tienen el grado de competitividad que se necesita en un puesto de dirección y gestión en atletismo. x 37. Los hombres poseen un mayor grado de agresividad necesario para un puesto de gestión en x 339 atletismo. 38. Las mujeres no pueden ocupar un cargo en la dirección y gestión del atletismo por su necesaria dedicación familiar. x 39. Las mujeres en el mundo del entrenamiento atlético no tienen la conducta de liderazgo, necesario para guiar a un atleta. x 40. Las mujeres entrenadoras de atletismo son más emotivas, perdiendo así autoridad. x 41. Las mujeres no tienen vocación para dedicarse a entrenar atletismo. x 42. Las entrenadoras de atletismo tienen un perfil menos ambicioso y arriesgado que el hombre entrenador. x Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación al perfil de conducta de hombres y mujeres en el atletismo. Observaciones: en cuanto este apartado las formulaciones en las preguntas comienzan a perder su sentido meramente indagador o investigador y se centran en preguntas un poco inclinadas a una respuesta radical sobre temas de información abierta o de libre pensamiento. G. CREENCIAS EN RELACION A LA CONSIDERACIÓN SOCIAL DE LA MUJER EN EL ATLETISMO (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): (Valora según tu opinión): 1 Nada de acuerdo 2 Algo de acuerdo 3 De acuerdo 4 Bastante de acuerdo 5 Muy de acuerdo 43. Las competiciones de atletismo masculino poseen mayor consideración como espectáculo que las femeninas. x 44. El nivel técnico del atletismo masculino posee más atractivo que el femenino. x 45. Los principales ídolos mediáticos en atletismo son siempre masculinos. x 46. Los premios económicos en atletismo son superiores en hombres que en mujeres, porque estas ofrecen menos espectáculo y rendimiento. x 47. La participación de la mujer como atleta federada, es adecuada y equiparada en número a la de los hombres. x 48. La sociedad en general muestra desconfianza hacia la cualificación que puede tener la x 340 mujer como gestora en atletismo. 49. La ausencia de mujeres en la gestión y dirección del atletismo no es discriminación sino falta de disponibilidad de ellas. x 50. Es necesario tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en atletismo. x 51. El que la dirección y gestión del atletismo sea más propio del hombre, es algo socialmente establecido. x 52. No existe reconocimiento de las mujeres entrenadoras de atletismo en el ámbito asociativo (clubs, Federación…) x 53. La sociedad en general, muestra mayor desconfianza hacia la capacidad de las mujeres entrenadoras de atletismo. x 54. La ausencia de las mujeres entrenadoras es algo socialmente aceptado como la normalidad. x 55. Deberían existir programas de apoyo estatal para promover el aumento de mujeres entrenadoras de atletismo. x 56. La sociedad concede más reconocimiento profesional a un entrenador que a una entrenadora de atletismo. x 57. Hacen falta tomar medidas para la incorporación de la mujer en la toma de decisiones y cargos de responsabilidad en el deporte del atletismo x Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de analizar los estereotipos de género en relación a las creencias y valores, en relación a la consideración social de las mujeres en el atletismo. Observaciones: las preguntas dejan entrever que las soluciones a los problema que puedan tener las mujeres en este apartado estan mas asociadas a políticas gubernamentales que a un problema social o cultural. 341 H. FORMACIÓN EN MATERIA DE IGUALDAD (marque con una cruz la casilla que responda a su opción): 58.- ¿Has recibido alguna materia reglada en el Plan de estudios que estas cursando, sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…?  Si x No (señala con “X” la respuesta elegida). 59.- ¿Has realizado algún curso, seminario o jornadas de formación sobre “Igualdad de Oportunidades para ambos sexos”, “Mujer y deporte”, “Género y deporte”…? (señala con “X” la respuesta elegida). niguno todos 1x 2 3 4 5 60.-En caso afirmativo, ¿Cuál fue la razón principal le movió a realizar estos cursos, seminarios o jornadas? (señale con “X” la respuesta única elegida).  Aumentar mi conocimiento  Mejorar mi práctica profesional  Aumentar mi currículum  Enriquecer mi personalidad y el concepto que poseo del tema  por exigencia profesional  Otros, (especifique la respuesta y marque con una “x”) Consideración del experto: Conjunto de items que tratan de Valorar la incidencia de la educación para la igualdad de oportunidades de ambos sexos sobre el proceso de pensamiento del alumnado en relación al género. Observaciones: la formulación de esta investigación en términos generales nos ofrece una amplia visión de lo que podríamos llamar estereotipos de género en los estudiantes de educación física, creo que cumple su cometido y que demuestra en todos los términos que abarca los posibles estereotipos que un hombre o una mujer estudiante pueda tener con respecto a este tema. Como cualquier investigación te quedas con el sabor de boca que pudo haber abarcado más formulaciones o profundizado en algún tema, esto solo nos indica que nuestra posición frente al tema es la adecuada y que tenemos frente a nosotros no solo un trabajo investigativo de un tema muy actual, sino también una razón social de gran envergadura que atañe a cualquier sociedad que se precie civilizada. Las preguntas reflexivas y aquellas directas no solo dejan ver nuestra posición social a un tema en particular como lo puede ser el deporte, muestra nuestra inclinación extrapolable a cualquier situación donde el hombre o la mujer estén luchando por iguales oportunidades, teniendo en cuenta que son ellas quienes aún no tienen esas oportunidades y que esto nos hacer mirar un poco en por qué? Creemos que la investigación que de estos datos aquí recogidos se desprenda, podrán ser útiles para una mejor visión no sobre la mujer como individuo, sino de nosotros como testigos y protagonistas directos de sus vidas en nosotros. Agradezco a la profesora Carmen Rodríguez por permitirme ser parte de su investigación y haber confiado en mi criterio profesional para la validación de este cuestionario que sin duda reúne muchas de las preguntas que día a día surgen para aquellos que como yo trabajamos por y para el deporte en esta caso para el atletismo. Felicidades y los mejores éxitos en líneas de actuación que de aquí se consoliden y se desprendan. [Document text truncated for crawler view.]