Los sentidos corporales : comedia en tres actos y en verso / original de Manuel Breton de los Herreros
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87 dia ALEVAÑAS LOS SENTIDOS CORPORALES.
LOS SENTIDOS CORPORALES, COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN VERSO, ! AA Ni Yi D. MANUEL BRETÓN DE LOS HERREROS Estrenada en el teatro de Jovellanos en Euero de 1867. 1 MADRID: IMPRENTA DE JOSÉ RODRIGUEZ, CALVARIO. 18, 67.
PERSONAS. ' ACTORES. ANGELA Si Doña MatiLDE Díez. LA MARQUESA..... a CLoTILDE LomBÍA. NARCISA. A Y a CÁRMEN GENOVÉS. DONA FLORA...-.... Emma DANSANT. DOÑA IRENE........ BALBINA PRADO. DON BRUNO........ Don MANUEL CATALINA. DON BERNABÉ...... Fraxcisco OLTRA. DON DESIDERIO..... Emo Mario. DON ADOLFO. ...... JUAN CASAÑER. DON FILOMENO. .... MANUEL PASTRANA. Señoras, caballeros, criados. La accion pasa en Aranjuez. La propiedad de esta obra pertenece á su autor, y nadie podrá sin su permiso reimprimirla ni representarla en España ysus posesiones, ni en los paises con que haya ó se celebren en adelante contratos internacionales, reservándose el autor el derecho de traduccion. Los comisionados de la Galeria dramática y lírica titulada EL Tea- TRO, son los exclusivos encargados de la venta de ejemplares y del cobro de derechos de represeniacion en todos los puntos. Queda hecho el depósito que marca la ley.
ACTO PRIMERO. Ps Salon de una fonda contiguo al comedor, En el centro un gran velador: otro mas pequeño á la izquierda cerca de un balcon: butacas y sillas ad libilum: puerta en el foro, que conduce á la escalera y tambien á los cuartos de los huéspedes: la del comedor, en los bastidores de la derecha, Al levantarse el telon aparecen ya sentados en torno al velador grande, ó poco separadas de él, las parejas de ambos sexos y de varia edad que no toman parte en el diálogo ó lo hacen en coro cuando se indica: algunos individuos toman café ó té, y no hay inconveniente en que tal cual caballero fume. D. Filomeno sale del comedor dando el brazo á Doña Flora; le sigue D. Desiderio de bracero con Narcisa, y D. Adolfo ¿dem con Doña Irene. ESCENA PRIMERA. NARCISA. DOÑA FLORA. DOÑA INENE. D. ADOLFO. D. DESIDERIO. D. FILOMENO. DAMAS. CABALLEROS. DOS SIR= VIENTES. FiLom. Aquí? FLORA. Bien. Gracias. (Se sientan.) FiLoM. Café á esta señora.
FLORA. FILOM. DrsID. NARC. ADOLFO. IRENE . ADOLFO + NÑARC. DEsID. ÑNARC. DestD. NARC, DesiD. ÑNARC. DesID. Nanc. Desip. NÑArnC. FLORA. NARC. Oiga!... Con leche. Á mí, puro. Narcisita, qué es lo que usted apetece? (Sentándose, y á su lado D. Desiderio.) Gracias. Por ahora, nada. Despues tomaré un sorbete, (Dejando sentada á Doña Irene y sentándose él tambien.) Qué quiere usted que le sirvan? m6? (al E ) MAA a Á mí sírveme una copa de perfecto amor. ¿Y el huésped que vino anoche? Mi amigo? Antes de alzar los manteles pidió café al camarero, y ereo que, sin moverse del comedor, lo estará tomando. Sí? ¡Vaya un ente... Sa tétrico, taciturno y, quizá porque las teme, nO, como á mí, le cautivan las gracias de las mujeres. Tiene sin embargo dotes apreciables... Puede; y dirá usted que se calla muy buenas Cosas. No suele... Pero yo debo inferir de su conducta silvestre que es un mal hombre... E No tal. Ó un majadero solemne. Eh! ¿qué nos importa... mí
FiLom. ÁROLFO. Desib. FLORA. NArc. Desi. FiLom. FLORA. ADOLFO. NArc. ADOLFO. FILOM. -1 nada. (Levantándose y tambien D. Adolfo y otros caballejos: algunas señoras mudan de asiento, y quedan así todas las figuras dando frente al público ) Va siendo ya fuerte el calor. No es maravilla, porque ya estamos á veinte de mayo. Y las alcachofas se van espigando. Y pierde su aroma la rica fresa. Y las familias se vuelven á Madrid: en pocos dias se queda Aranjuez sin gente. Sí: apénas hay ya en el sitio tal cual ciudadano enclenque... Y los que tienen aquí casa propia. Ya se entiende. En las fondas nos saquean impune y horriblemente. Sin embargo, á mí me encantan esos amenos verjeles, esas frescas arboledas, y la apacible corriente del Tajo, y tanto edificio suntuoso, y la grama verde que brinda pasto abundante á becerros y corceles, y los grupos mitológicos, y la cascada, y el puente... Hasta San Juan, no se me hable de dejar tan grato albergue. Digo lo mismo. Ya; usted... Me prueba perfectamente este clima. No es el clima lo que..., pues!, sino... Qué peje! poLrO. Todavía es agradable
FLORA. FILOM. ADOLFO. DESID. DAMA. Desi. DAMA. UN CAB. DAMAS. CABS. DESID. FILOM. DesiD. DAMAS. DesIp. NARC. DE 1D. FILOM. NARC. Desip. ADOLFO, FiLom. Dama. ADOLFO. FLORA. FiLom. FLORA. A rd aquí la vida. Eso siempre. Aranjuez es un trasunto del Paraíso terrestre. Y más cuando en él reside la Marquesa de Albaalegre. (Risitas y murmullos ) (Idolo mio!) Á propósito, en sus salas esplendentes da baile esta noche. Sí. NM ha repartido billetes... mí. Á mí. Á todas. Á todos. Y habrá buffet. Eso es de ene, Allá irán ustedes... Todas. De veinticinco alfileres. Pche!... ¡Es tan obsequiosa... Oh! mucho. (Aparte con D. Desiderio.) Yo creo que esa ave fénix cubre un orgullo sin límites con su dulzura aparente. Tal vez, y en cuanto á hermosura, aunque Adolfo la celebre, hay aquí... (Siguen bablando en voz baja.) (Mal haya el baile! Yo voy á estar en un brete.) La casa es bella, espaciosa... Sí. Y qué elegantes los muebles! Lo que me enamora 4 mí es aquel lindo. parterre.... Pues ¿y el jardin interior? Delicioso! — (Cemo inspirada.) s Oigan ustedes.—
FLORA. ELO a Ya que de jardines se habla y Aranjuez todo es jardin, y sin aromas no alcanzo cómo hay quien pueda existir, permítame la tertulia que del más grato y sutil entre los cinco sentidos haga yo el encomio aquí.— Dios mismo la preferencia le dió cuando en un pensil, y no en alcázar grandioso, creó al padre de Caín. Y si propicio acogió los cánticos de David, fué porque en nubes de incienso se elevaron al cenit. ¿Qué mucho si gustan de él el Gran Tureo y su visir y todo prócer viviente solariego 6 mercantil? (Llega D. Bruno por la puerta de la derecha, á lo: pocos pasos se detiene; echa una mirada desdeñosa y triste sobre Doña Flora y su auditorio, que no reparan en él; atraviesa poc detrás el tablado; se sien— ta junto al velador inmediato al balcon; toma y lee para sí un periódico que habrá sobre éi, prestando de vez en cuando leve atencion á lo que oye.) ESCENA IT. LOS PRECEDENTES, D. BRUNO, Yo, toda fé, que no entiendo lo que cantan en latin, guando el turíbulo agita piadosa sobrepelliz, en devoto arrobamiento creo de este mundo vil alzarme al celeste empíreo ¿on alas de seralin. ¿Por qué es la estacion mas dulce la primavera?, decid: ¿por qué de los doce meses.
NArc. FILOM. Narc. DesiD. ADOLFO. FiLOM. Narc. BRUNO. FiLOM. — 16 — de lo que inspira á mi pecho un arte tan celestial. Pudiera añadir que el canto es irresistible iman de las almas, sobre todo el canto sentimental, romántico...; y que en la tierra no hay poder ni autoridad á que no se sobreponga si una boca de coral..., quiero decir femenina, con él hace delirar. Bien puede una cantatriz ser necia, superficial..., fea, aunque sus gorgoritos se aplaudan en sociedad, ¿Acaso en el bello sexo no hay otros méritos... ) ; Sí hay; mas para mi el de una prima donna es el bello ideal. Harto es que con rios de oro se pague su habilidad, sin que á cada cantarina erijamos un altar, exclusivo privilegio reservado desde Adan á las hermosas. Sí. Apoyo! Usted me permitirá que... (Siempre afectada y melindrosa.) No lo digo por mí; que si bien más de un galan pondera mis atractivos, no paso de regular. (Tonta!) Tenga usted presente, y téngalo el Tribunal, que, patrono de un sentido, ponerle en primer lugar
/ E es mi obligacion, Narcisa, comparado á los demas. Bien puedo yo, á fuer de músico, á una Patti idolatrar, cuya gracia peregrina, cuya voz angelical me arrebatan, me... NArc. (Con retintin.) Su voz!.., Una voce poco fa. DesiD. — (Riendo,) Ja, ja... Bien! : UNA DAMA. . Bien! - Narc. Respetando su pericia musical... Fitom. Oh diva! Narc. Digo que soy anti-pática. BRUNO. (Es verdad.) FiLom. Sostengo... Narc. Al órden! —Ahora, pues basta de solfa ya, diga qué opina del gusto Don Adolfo Montalban. AboLrO. Yo no soy juez competente... Damas. Sil —Sí! ADOLFÓ. En eso cada cuál tiene su criterio, y yO... Damas. Que hable! —Que hable! : ADOLFO. Bien está; mas no se critique luégo mi urbana docilidad. «Gustos y disgustos son' no más que imaginacion,» es proverbio 4 que dió fama servir de título 4.un drama de Don Pedro Calderon. ¿Qué juicio haré yo del gusto, si además recapacito en otro refran vetusto que dice, y dice lo justo, «de gustos no hay nada escrito?» Y si al encuentro me sale 2
a de adagios tan verdaderos otro adagio, caballeros, que dice claro: «más vale un gusto que cien panderos;» Y si alguno me replica; — que á todo en verdad se aplica la ciencia de los refranes, — diciéndome: ¡eh, voto á sanes... «sarna con gusto no pica;» Yo diré que áun los regalos más de una vez son muy malos, y que aquí, y en el Catay, amables señoras, «hay gustos que merecen palos.» — Pero, tomándolo 4 chanza, ya que tanto se me apremia á que éntre tambien en danza, diré á esta docta Academia lo poco que se me alcanza. Opino en primer lugar— y esto prueba la excelencia de órgano tan singular — que no está su residencia tan sólo en el paladar. Así, de una señorita, que á adorarla nos excita sin comerla ni beberla, para afirmar que es bonita decimos que es una perla; Y más de tres negociantes que bullen en las subastas, sin ser de niñas amantes, lo son, y muy entusiastas, de perlas y de diamantes. Y en los muebles y en los trajes hay gustos, malos y buenos, y en materia de carruajes, ó si se quiere equipajes... Galicismo más ó ménos... Y hay gusto en artes muy vario; y por fin, que el inventario es muy prolijo y me arredra,
FILOM. FLORA. Narc. Desib. NARCc. 14.9 man hasta hay gusto literario, aunque no cunde ni medra.— Yo,. blando de corazon, á todos pago estipendio tributando adoracion ; al dulce objeto, perdon!..., gue es de todos el compendio, (Tomando su sombrero.) ] Y pues ya la hora es, aunque beso los de ustedes, que me precio de corlés, tierno como un Ganimédes voy 4 ponerme á sus piés. ESCENA UL LOS PRECEDENTES ménos D. ADOLFO. ta Guapo mozo! Muy simpático. Sí, vero es de lamentar que por la altiva Marquesa suspire con tanto afan. Lo sabe la Nustre viuda, y la indulgente amistad con que hoy le honra, bien podria “en afecto más cordial convertirse. Eso no prueba sino que él es un bausan, y ella... Mujer tan pagada. de su nobleza feudal ¡casarse con un hidalgo de misa y olla!... Jamás! Sólo por coquetería oye sus lisonjas.... (Viendo llegar por la puerta del foro á Ángela y sa— lieudo á recibirla: las otras damas se levantan tambien para complimentarla.) Ah!
ANG. Narc. 00. ESCENA. IV. LOS DE LA ANTERIOR. ÁNGELA. Dan ustedes su permiso? (Abrazándola y besándola.) ¿Quién te lo puede negar á tí? Una. srTa. Ángela! (La besa.) FiLoM.. ANG. FLORA. ANG. Desip. ANG. NArc. BRUNO. Narc. ANG. NARC. ANG. NARc. Señorita... Oh amiga!... (Saludando á derecha é izquierda.) A ¡Tanta bondad... Siéntense ustedes por Dios... (Á Doña Flora ) Oh señora!... Ven acá. Dame un abrazo. Felices, don Filomeno.—Pilar!... Ángela! Saludo al buen don Desiderio Alcaráz. (A D. Bruno, que contesta con una reverencia.) Beso á usted la mano. Siéntate conmigo aquí. (La hace sentar á su lado. Los demas interlocutores se van sentando tambien, quedando juntos como ántes D. Bruno y D. Desiderio.) (Quién será?) ¿Tu hermano... Bueno. Esta tarde - hay junta municipal, y como es síndico... Sí. Miéntras él discute aJlá sobre pastos y subsidios, aquí vengo yo á pasar la siesta agradablemente. Ingrata! Seis dias ha
ANG. FLORA. ANC. DesiD. ANG. NÑARC. ÁNG. NArc. ANG. NArc. ANG. Narc. ANG. ÑARC. ANG. Narc. Topos. ANG. Narc. ANG. : a =P que no te habíamos visto. Me ha dejado en el portal y luego vendrá á buscarme. Con mucha oportunidad llegas, Sí? Sí. Convertida nuestra tertulia habitual esta tarde en una especie de congreso de Aquisgran, , estamos deliberando con mucha formalidad sobre los cinco sentidos corporales. $ ¡Singular certámen! Presido yo. (En voz baja.) Si á la mas bella se da, nadie mejor... Me abochornas... Merece esa dignidad. Han sido ya celebrados gusto, oido y paladar: faltan el tacto y la vista. Ese es el mas principal. Sí? Pues ya que tú lo dices, tá lo has de justificar. Yo? Pobre de mí! ¿Qué entiendo yo... ¿qué borla doctoral me autoriza... Á nadie es lícito abstenerse de votar. Si es tan rígido el programa... Sí. (Ménos D. Bruno.) Que hable! (Con resignacion.) Hablaré. Escuchad. (p. Bruno deja el periódico y presta atencion., Son tacto, gusto, olfato, vista, oido, órganos, más ó ménos esenciales,
— 99 _— que el Ciela concedernos ha querido para gozar los bienes mundanales, y su fe y su razon dará al olvido el que, deudor de beneficios tales, de Dios la mano santa no bendiga que á criaturas tantas los prodiga. Cuánto sea el caudal de sensaciones que en los cinco sentidos se atesora, no Dastan 4 expresar breves razones, y ménos si las dice quien ignora de la filosofía las lecciones, y aquí, no como ez cathedra perora; pues sólo en confianza y llanamente dice, por decir algo, lo que'siente. Más, sin que niegue al paladar su fuero de triunfar en opíparo banquete; ni al olfato el deleite lisonjero de gaya flor ó asiático pebete; ni al tacto sus primores; ni severo juez sea yo del bufo y el falsete; poderes son los cuatro que de hinojos deben dar primacía al de los ojos. No en vano, cuando á límites redujo tan cortos la divina Providencia el paladial como el nasal influjo; y no gira en mayor circunf-rencia la mano; y aunque alarde de más lujo, de olfato, gusto y tacto en competencia, hace el oido con su alcance extenso, el de la vista es formidable, inmenso. Ella en celeridad excede al rayo, y ázpartada region alzando el vuelo, ya las nieves contempla de Moncayo, ya las llamas del árido Gibelo; ella desde la cuna de Pelayo registra el mar profundo; ella en el Cielo desde esta pobre terrenal esfera * millares de astros mide y enumera. Aun puede, de otros órganos privado, la vida amar, si vive sin mancilla, hombre á quien Dios el don ha conservado de admirar tanta y tanta maravilla;
Narc. YLora. DAMmas. CABS. Fito. Desip. * Bruno. Narc. Desi. Narc. DesiD. — 23 — mas saber un mortal infortunado que claro sol sobre su frente brilla, y él sin tregua gemir en noche oscura!... Oh! no hay consuelo á tan cruel tortura. Bien! Muy bien! Bien! : Archibien! (¿Qué mágia, qué talisman á esa interesante jóven dió el Cielo... Me ha hecho llorar.) Don Desiderio hatile ahora del tacto. ó Otro más capaz puede... No; usted: yo lo mando; no hay que hacerse de rogar. Corriente. Hagámoslo pronto, ya que hemos de hacerlo mal.— Sólo por pura obediencia á pagar mi óbolo acudo; pero el tema es peliagudo y 4 más de una reticencia he de apelar, ¿pso facto, si hablo con tacto del tacto. Que hay en él sumo deleite, aunque algun triste percance le siga, eso está al alcance de cualquiera que se afeite; pero ¿cómo, ni en extracto, explicar lo que es el tacto? Pobre será el expediente si, esquivando el material, hablo del tacto moral y escapo... por la tangente. Metafórico, no exacto, me dirán, es ese tacto. Si algo ménos metafísico aseguro desde luégo que es prodigioso en el ciego >
pa” yA como el oido en el tísico, álguien dirá estupefacto: no setrata de ese tacto. Si afirmo bajo mi fe que en este órgano están todos, pues toca de varios modos quien gusta, huele, oye y ve, el auditorio compacto dirá: «al grano!; esto es, al tacto! Vaya! ese santo varon, temiendo ser algo verde, en triquiñuelas se pierde y no toca la cuestion. Cumpla usted mejor el pacto. Donde no hay roce no hay tacto. »— Y culparán mi insolencia si quiero ser más explícito; y aunque suprima lo ilícito no habrá para mí indulgencia; ¡me escomulgan en el acto por crimen de leso tacto! Perdone la sociedad mi prudente diplomacia; y pues, ántes que una gracia, diré una barbaridad si no me atengo á lo abstracto; dejemos intacto el tacto. FLORA. — I Bien! y CORO FEM. ) FILOM. ' Bien! Coro MASsc. ! NARC. Tocando esa tecla salvó la dificultad.— Para terminar ahora el debate, convendrá que haga de él algun tertulio el resúmen general. Damas. SÍ! FiLom. Aplaudo... FLora. (Mostrando á D Bruno.) Aquel caballero... Bruxo. Yo!
FLORA. DAMA. Topas. DesD. BRUNO. FiLOM. BRUNO. DesID. Bruno. FLORA. BRUNO. NArc. DAMas. OTRAS. DeEstD. DAMAS. Bruno. = 98 = Sí; usted nos honrará... Todas se lo suplicamos. —** Sí | Rompe ese pertinaz silencio. No soy fisiólogo. No obstante... Ni charlatan. (En voz baja. ) ; Dirán que eres un idiota si te obstinas en callar. Qué lo digan! Sea Uan amable... (Entre dientes.) Voto á Cáiát (En voz baja. ) No le rogueis. Que hable! Sí! (En voz baja.) Todas se conjurarán contra tí. DÍ... cualquier Cosa. Vaya!... Hablaré á mi pesar; mas luégo nadie me culpe ni me llame antisocial si diciendo mi sentir soy duro á fuer de veraz.— Cineo lenguas á porfía, miéntras yo estaba en un potro, han hecho la apología, ya de un sentido, ya de otro. Cinco los discursos son, y Creo que no delinco si otorgo mi absolucion Á uno sólo de los cinco.— Pero, dado que esta tarde, gon aplauso del concejo, todos hayan hecho alarde de Inteligencia y gracejo; sólo á la sensualidad se ha pagado aquí tributo;
Bruno. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. No puedo echarle en olvido. Sin duda es poco halagúeño su... ¿Qué veo! —Doña Flora! — No me responde. Señora! — Dormida está como un leño. (Sentándose donde se sentó D. Bruno.) No gravaré mi conciencia turbando un sueño tan santo, y por no hacer otro tanto leeré la Correspondencia. (Toma el periódico que quedó en el velador y lee pa” ra sí.) to ESCENA. VIL ÁNGELA. DOÑA FLORA. D. BRUNO. . (Desde la puerta del foro, meditahundo.) (Si hay en el orbe una buena, ella lo es, ella sin duda; mas la experiencia fué ruda, No oigamos á otra sirena, y aunque sea en vituperio de la palabra que dí, huyamos... (Volviendo la cabeza.) Quién?... (So levanta.) (Con turbacion.) (Ah! está aquí.) Buscaba... á don Desiderio... Salió poco ha de la fonda á paseo, y de tropel... Yo siento... Se fué con él toda la mesa redonda. ¿Cómo usted tan retirada... (Sonriendo ) Tengo aquí una comision grave; dar conversacion á esa bienaventurada. Si así cuida de su nieta, no extraño que la chiquilla sea marisabidilla
ANG. BRUNO. ÁNG. Bruno. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. Brusxo. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. Yo... A Á y empalagosa y coqueta. Es inexperta zagala... Hum!... Del colegio ha salido poco ha... Sí? Pronto ha perdido el aire de colegiala, Se enmendará... No; es mujer. Pero ¿acaso... Miéntras duerme la abuela y la deja inerme, velando está Lucifer. Si todos los pareceres se oyen en juicio sobre eso, ay! ¿quién ganará el proceso; los hombres, ó las mujeres? Mas sola yo, no litigo contra el dogmatista opaco que de todo el sexo... flaco se ha declarado enemigo. Pudiera con fundamento abominar de él mi boca. Por la parte que me toca, agradezco el cumplimiento. Fácil es comprender la causa de esa acritud. Llora usted la ingratitud de alguna falsa mujer. Ah! : Lástima grande! Pero porque una fué fementida, ¿es justo que usted las mida á todas por un rasero? : Si usted teme á cada instante que se repita la escena, sea cauto en hora buena; pero sea tolerante. ¡Desventurado mortal aquel á quien nada alegra! Deslierre usted esa negra 3
BRUNO. ÁNG. BRUNO. AN6. Bruno. ANG. Bruno. ANG. Bruxo. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO, ADG. BRUNO. ANG. — 94 — misantropía infernal. Yo creo que el que la tiene— dicho sea entre los dos— falta al mundo, falta á Dios... y á las reglas de la higiene. El mundo me importa un bledo; la salud... (Cielos! ¿por qué si habla vacila mi fe y sus ojos me dan miedo?) ¿Cavila usted... No, señora; es que... (¡Así hablaba, ay de mí, así me miraba, así aquella circe traidora!) Dios el precepto nos dió de amar al prójimo. Amén! Al prójimo, está muy bien; pero á la prójima, no! Ay Vírgen Maria! Temo que hombre tan digno de encomio vaya... Á dónde? Á un manicomio. Lo sentiria en extremo. Qué! se apiada usted de mí? Mucho. (Si no huyo me pierdo.) Gracias. Si ahora no soy cuerdo, digo que nunca lo fuí. Bien pudo alguna Jocura de usted dar funesto orígen á las penas que le afligen. Oh! es verdad. Qué desventura! Loco ahora y loco entónces! (Va tomando suavemente sobre mí tal ascendiente, que me saca de mis gonces.) (Bruscamente.) Quiere usted ser mi enfermera? (Con risa benévola.)
BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. " ANG. BRUNO. ANG. Bruno. ANG. BRUNO. “ANG. BRUNO. E Yo?... Sí tal: por Dios lo haré, aunque no soy para usté... Oh! Ni prójimo siquiera. Ah! sí, y más que eso... (Con prontitud.) Eso basta. (¿Quién me hubiera dicho ayer...) Ángela!, usted no es mujer. Sí: yo no niego mi casta. Mas cuando usted por sistema detesta á mi sexo... Sí Mucho agradezco que á mi me excluya del anatema. Del dardo que aquí me hiere la historia es muy lastimera. Bien; la oiré como enfermera; como amiga, si usted quiere; , pero de cuerda me alabo, y cuando me presto á ello no llevo en la mente aquello de un clavo saca otro clavo. Una dama principal... Quién sea, no lo diré, (Con la mane en la frente.) «aunque aquí grabado esté su nombre odioso y fatal. Una mujer, oh Dios mio! con su gracia y donosura, con su divina hermosura me cautivó el albedrío.— Mas peco de descortes... Por celebrar 4 una diosa? Bah! no presumo de hermosa... Pues... Ni envidio á quien lo es. Si abria sus labios rojos, de ellos manaba ambrosía; ¿y quién, oh Dios! resistia el imperio de sus ojos? ¿Cómo ponderar aquel buen gusto, aquel blando talle,
y
ep, a o e ————————— ra €IIAIIMI¿IMM a ACTO SEGUNDO. í Suntuoso jardin, que se comunica con la quinta de la Marquesa por un elegante pórtico á la derecha del actor: arboleda en el foro y á la izquierda: cenador enramado en el centro: bancos, jarrones y otros adornos: reverberos encendidos, ESCENA PRIMERA. La MARQUESA. NARCISA. Mar. ¿Conque fué tan incivil, tan áspero... Narc. Sí, Marquesa; no exagero: en la dehesa no hay un potro más cerril. MarQ. Me dijo don Desiderio, cuando licencia le dí para presentarle aquí, que es melancólico y serio; pero no que así detesta á toda mujer nacida. Narc. Sino le trae con brida, va á ser trágica la fiesta. Maro. Pues yo pienso lo contrario. Narc. ¡Cómo... ; Mano. Dará á la funcion
ÑARc. MARO. NARC. MARO. ÑNarciI . MARO. NÑARC. MARP. NARC. Mano. EEE realce la exhibicion de hombre tan estrafalario. Peras: Crecerá mi fama si á los convidados hoy un espectáculo doy que no consta en el programa. Y quizá con una Filis entre tanta bella tope: que consiga en dulce arrope transformar su negra bilis. No seré yo quien arrostre... (Ah! ¿qué mas quisiera yO...) Pues yo no diré que no. Qué se arriesga al fin y al postre? La que no le domestique tómelo á chunga y á broma, y con su pan se lo coma la que se ofenda y se pique. Yo á un ente tan inconexo quisiera ver á mis piés; no por mi propio interes, sino por el de mi sexo.— Mejor que yo, si quisieras, A No sirvo para el paso. Sí. (Fáfua!) Ese hechizo... ¿Acaso soy yo domador de fieras? Ni es posible que yo salga triunfante de tal empresa. ¿Cómo con una marquesa competir yo, simple hidalga? Sí tal: no te haces justicia. 0h! sí. (En lo de simple, sí.) Acaso sin tí y sin mí otra Cure su ictericia; * y pues de darle castigo tratamos, y no de bodas, confabulémonos todas contra el comun enemigo. —
A Mas cese la conferencia, que hago falta en el salon, y ya estará allí el huron que... ESCENA IL La MARQUESA, NARCISA. D. DESIDERIC. Dusip. — (Desde el pórtico.) Dan ustedes licencia? Maro. Oh señor don Desiderio! Des». — Á los piés... MARQ. Y aquel amigo? Desi. — No quiso venir conmigo: : sobre él ya no tengo imperio. MARQ. — ¡Cómo... DesiD. El mejor dia muerde, Yo no se qué mala yerba ha pisado; le exacerba todo... Qué jaula se pierde! Maro. — ¡Lástima... Desip. Una y otra vez se lo he suplicado... Gero. Mañana en el tren primero se va á fugar de Aranjuez. Narc. Nos honra con su partida. (¡Dos mil...) Mano. Faltando el galan, ya es inútil nuestro plan. ESCENA HL La MARQUESA. NARCISA. D. DESIDERIO. ÁNGELA. , ANG. Marquesa... MARQ. (Saliendo á suencuentro y besándola.) Ángela querida! Buena? ANG. Sí: gracias. Y usté? Mano. Buena. (Ángela da la mano á Narcisa y D. Desiderio. ).
AN... MARQ. ANG. MARo. ANG. MARQ. ANG. Maro. Desib. ANG. DEsID. ANG. MAro. DesID. AXC. Desip. ANG. Desi. Nanc. MARO. LOS Desip. ADOLFO. MARQ. Desip. AO E Felices... Solita? Me ha traido doña Rita. Y el señor don Bernabé? Mi hermano vendrá más tarde. Bien. Prévio atento recado, una audiencia le ha otorgado... Eh? k Quién? Don Bruno Velarde. ¡Cómo... Le conoce? Mucho. Vendrán al baile los dos? Lo dudo. Mediante Dios, espero que sí. ¿Qué escucho! No; él no humilla su cerviz fácilmente, y cuando en vano le he rogado yo... . Mi hermano quizá sea más feliz. Pedir cotufas al golfo es ya... (Música dentro.) Suenan los violines. (Asoman D. Adolfo y D. Filomeno.) Y aquí hay ya dos bailarines, don Filomeno y Adolfo. ESCENA IV. PRECEDENTES. D. ADOLFO. D. FILOMENO. (Ofreciendo el brazo á Narcisa, que lo acepta.) Si dama de tanto prez me honra... Polcamos, Sofía? Ahora no, que todavía espero gente. Otra vez. (En voz baja á Narcisa, dirigiéndose con ella al salon donde se baila, )
Nakc. Desi. Narc. FiLoM. ANG. MARO. ADOLFO. MARO. FiLom. ANG. MARO. ANG. MARQ. ANG. MARO. ANG. MARoQ. ÁNG. MARO. AA Cuando á tal deidad remolco... (Dengosa.) Deidad!... Mi gloria es inmensa. Favor que usted me dispensa. (Desaparecen.) (Á Ángela.) Polca? Gracias: yo no polco. Me mareo. En el salon hay otras. Espero pues... (Con dulzura.) Sí. Acoto para despues rigodon. Bien: rigodon. ESCENA Y. ÁNGELA. La MARQUESA. ¿Conoce usted á ese loco, á ese don Bruno Velarde que de execrar hace alarde á las mujeres? Yo, poco. Mucho sentiré que emigre mañana, como lo ha dicho don Desiderio, ese bicho venenoso... Eh! no... ' Ese tigre, Tigre! Quién ha dicho tal? Conmigo esta tarde habló, y aunque huraño, creo yo que no es tan irracional. Hipnérbole de Narcisa fué sin duda... Por supuesto. Mejor. Me habia propuesto
— 50 — siendo tan agreste... (Mirando á la casa.) Cielos! Ellos son!... (Entrando en el cenador.) Aquí me escondo. ESCENA X. La MARQUESA de bracero con D. BRUNO. NARCISA de bracero con D, DESIDERIO. ADOLFO en el cenador. Tocan dentro rigodon. MarQ. Dentro hace mucho cálor. Bruno. Si. Mano. En este jardin frondoso demos una vuelta. BRUNO. Bueno. DesiD. — (Ap. con Narcisa.) Con usted llevo un tesoro de gracias. Narc. Favor que usted... MArQ. — (Señalando á la izquierda.) Por esa calle de chopos se va 4 una linda plazuela á la cual sirve de adorno, entre macetas de flores, una Diana de pórfido. Vengan ustedes. BRUNO. (Paciencia!) AboLrFo. (Los seguiré. Es un demonio esa mujer!) (Sale de puntillas y los sigue á corta distancia.) ESCENA XI. NARCISA. D. DESIDERIO, Desrb. Narcisita, detengámonos un corto momento... Narc, Para qué? Desip. Para
ÑNArc. Desip. Narc. DEsID. Ñarc. Desip. Narc. DesiD. ÑARC. Desip. ÑARC. ar que sepa usted que la adoro. ¿ Qué embajada! ¿Se incomoda usted... Pche! no me incomodo. Por qué? Eso mismo esta noche me han dicho ya siete...; ocho. Mas ninguno, prenda mia, con la fe, con el devoto fervor que inspiras á mi alma. Eh! calle usted. (Tomando una: mano á Narcisa y besándola.) ¡Venturoso quien reciba en el altar la suave mano en que pongo mislabios y... Qué osadía! Suelte usted! (Si fuera el otro...) Ay Narcisa! Muerto soy si no te apiadas... Socorro! No grites! (Dándole abanicazos: al primero suelta D. Desiderio la mano que habia tomado.) Suelte usted digo, títere! villano! tonto! (Entra en la casa.) ¿SCEÑA XII. D. DESIDERIO. Me luzco! Zurrarme así la taimada—estoy absorto— despues de escuchar con risa benévola mis piropos! Sierpecilla!... Eh! manos blancas no ofenden; y ahora conozco que esa chicuela, aunque linda, es una fiecia de á fólio. Otra habrá que me consuele de este imprevisto bochorno. (Entra en la casa, y al mismo tiempo vuelven por donde se fueron la Marquesa y D. Bruno.)
— DO omo ESCENA XIIL LA MARQUESA. D. RRUNO. (Se sientan.) Maro. Veo que es más árdua empresa de lo que creí, Don Bruno, lograr que modere usted, ya que no de todo punto lo deponga por inútil, lo condene por injusto, ese odio á las mujeres inveterado, absoluto. Bruxo. Odio no; yo no aborrezco á nadie; es que no me juzgo en posesion de las dotes que privan en el gran mundo, y la humana sociedad— perdone usted si la injurio— no tiene ya para mí ningun encanto. Mano. Ninguno? Yo he merecido, no obstante— mucho me engríe este triunfo— que haya usted favorecido mi casa. BRUNO. Aunque soy adusto, no tanto, ni tan grosero, que á damas de alto coturno me atreva yo á desairar, y si he de ser franco, mucho, señora, ha contribuido á que haga este esfuerzo, el último, cierta palabra empeñada. Maro. Algo es un dia de indulto. (Sale de la casa De Desiderio .dando el brazo á Doña Irene, á quien por señas hace notar la secreta conferencia de D. Bruno y la Marquesa, y sin detenerse más que un momento, se pierden de vista paseando por el foro.) y Ya sé que usted, no queriendo
BRUNO. MARO. BRUNO. MARoQ. Bn Uno. Mano. Bxuno. — de — pasar plaza de palurdo,! mas jurando no doblar su cuello á amoroso yugo, prometió por breves dias renunciar á ser cartujo. Si es caridad, la agradezco; lo perdono, si es orgullo. Mas dirá usted para sí que no es gracia, sino insulto, venir al baile, señora, para ser en él un buho. (Vuelve á aparecer por entre los árboles de la iz= quierda D. Adolfo, y en sus mudos ademanes muestra que oye el diálogo y expresa las diversas sen= saciones que le produce.) Cierto: de usted no esperaba los camplimientos insulsos y las triviales lisonjas de un polluelo boquirubio; pero ménos toda vía que con marcado disgusto los amistosos consejos oyera con que procuro curarle de esa manía que ha de llevarle al sepulcro. Si es caridad lo agradezco; lo perdono, si es orgullo. Cómo!... (Se levanta y tambien D. Bruno.) Ruego á usted, señora, que pues ha de ser sin fruto, pongamos fin á este diálogo enojoso. Yo me culpo á mí mismo más que á nadie de mi mal humor; no busco lauros en él ni venganzas; ni ya sostendré el absurdo de que todas las mujeres sean vitandas. No dudo que algunas son beneméritas,.. - A usted cuento en este número. Sí? Muchas gracias. Yo, en fin,
MARQ. BRUNO, MARoO. BRUNO. MARQ.. BRUNO. MArc. BRUNO. MARQ. Bruno. ADOLFO. MABQ. o siento mejor que discuto;, y pues no soy ergotista y de los médicos huyo, ¿4 qué pretender curarme de la dolencia que sufro con resignación cristiana... Es raro... Y quizá con gusto? ¿No.es mejor que con su tema dejemos á cada uno? Miéntras usted, con piadosa intencion, que tal presumo, aquí su notable ingenio emplea tan mal, de alguno sé yo que adora en usted... (Tocan dentro una polca.) (Ah! sí.) Y hecho un energúmeno ahora estará maldiciendo este coloquio importuno. . (Adolfo, que de puntillas se habia retirado hácia la puerta, se presenta ahora como saliendo por ella.) (Pobre Adolfo!) Justamente, ahí está, y tocan los músicos... (¡Mal haya...) Razon será : que éntre Don Adolfo en turno... Sí. Y al brazo de un... salvaje supla con ventaja el suyo. ESCENA XIV. La MARQUESA. D. ADOLFO. ¿Podré, señora Marquesa, sin pecar de importuno recordar á usted... (¡Volada estoy!) Ah! sí, sí, con sumo placer,.. (Desdeñada yo!)
o dl — Vamos. (Le da el brazo.) . ADOLFO. (Recobro mi influjo; pero estaré sobre aviso; ] que áun tengo en el cuerpo el susto.) ESCENA XV. D. BERNABÉ. DOÑA IRENE, D. DESIDERIO. Beny. Tomemos el aire un poco, que hace una noche de Julio. Ineve. No más paseo. Volvámonos al salon. (p. Bernabé, que se dirigia paseando á la arboleda de la izquierda, -se detiene oyendo hablar.) DesiD. Humilde súbdito... (Gracias á Dios!) Ya se han ido la viuda y suscatecúmeno.— Oh amigo Don Bernabé! cómo tan solo? Berx. Me aburro. Desi». Sí? Yo tambien.—Es decir, ahora no, porque cumplo el grato deber... IRENE. Yo estimo... Desip. De Ser... x IRENE. (Qué fino! qué pulcro!) Desi». Escudero de una dama... (que ya peina trece lustros.) Irene. Entremos. Desip. — (Á D. Bernabé.) Soy con usted antes de cuatro minutos. ESCENA XVI. —D. BERNABÉ. No apruebo yo la extremada austeridad de Don Bruno; pero aunque otra cosa digan los sectarios de Epicuro, tambien en estos saraos,
DESID. BERN. DesiD. BeErNx. DEsID. BErN. DesiD. e que ellos frecuentan con júbilo, hay para un hombre formal inconvenientes y abusos. Yo estaria ya durmiendo - en mi apacible tugurio si Ángela... ¿SEENÑA XVII. D. BERNABE. D. DESIDERIO. Cumplido ya con aquel pesado bulto mi servicio de bagaje y huyendo de aquel barullo, vengo á proponer á usted que nos aburramos juntos. Contémonos nuestras cuitas, y este desahogo mútuo quizá... Cuitas no me afligen; pero al fastidio sucumbo y me fatiga el calor y tengo un sueño mayúsculo. Ay!, yo no; que me desvela á mi pesar este lujo exuberante de erótica sensibilidad que plugo al Cielo infundir en mí. Dos amores de consuno la excitan, amigo mio. Ahí es nada! Uno difunto; otro incipiente. Este tierno Corazon, ay! nunca supo eslar ocioso. ; ¿Es posible! De una bella, cuyo busto es igual al de la fábula, me enamoraré como un turco; y Cuando creia ya reinar en su alma de estuco, descargando sobre mí
BERN. DEsiD. BErN. Desip. BERN. Dec. ANG. BRUNO. ANG. Buuno. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. — 3l — esta noche, aqui, un diluvio de injurias y abanicazos... ¿Qué me cuenta usted! Me impuso la pena bien merecida de haber sido tan estúpido. ¡Qué diantre... 0 Otro en mi lugar se hubiera echado en el surco; yo, nunca! Pero sentémonos... No. Quiero estirar Jos músculos un poco. Yo no he bailado: (Tomando del brazo á D. Bernabé y echando á andar con él por la izquierda.) Bien; continuaré el discurso paseando, Pues, señor, siguiendo luégo otro rumbo... (Desaparecen, y al mismo liempo salen de la casa, tambien de bracero, Ángela y D. Bruno.) ESCENA XVIIL ÁNGELA. D. BRUNO. No veo aquí á Bernabé... Paseando está sin duda. Y paseando se suda... Sentada le esperaré. (Se sieuta y á su lado D, Bruno.) Yo, que ya no soy el que era... Sí? Mucho de ello me agrado. Con placer me siento al lado de mi... | Qué? De mi enfermera. Cuidado, que soy mujer! Mas, como otra igual no he visto, para las demás insisto en 1. i excomunión de ayer. No ha mucho que en este asiento gon otra un diálogo tuve, y tan á mi gusto estuve...
ÁNG. Bruno. ANG. Bruno. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG, Bruno. ANG. Bruno. ANG. BRUNO. ANG. BRUNO. ANG. BRUXO. ÁXNG. Qué? A Fe como el reo en el tormento. ' Con la Marquesa; ya sé.. Y á juzgar por la apariencia, quedó de la conferencia poco satisfecha... ¿Y Pe El respeto que merece. . Sin dejar de respetarla, - no me convenció su charla y me mantuve en mis trece. Nadie-en mérito la iguala. Nadie? Ah!... En fin, no me conmueve, y harto hice, —á usted se lo debe,— en no echarla noramala. Señor don Bruno!, no es esto lo que de usted esperaba, y nuestra amistad se acaba si no muda de bisiesto. No, por Dios! No me resigno á perder; Ángela hermosa, esa amistad generosa de que me confieso indigno. Generosa no; cristiana. Por virtud tan ejemplar de rodillas debo hablar : al hermano y á la hermana. No que usted me erija un templo quiero ni merezco, no. 0h! sí. Solo exijo yo... Que siga usted mi ejémplo.. - ¿No ha logrado usted de mí que, pecador reincidente, en un baile me presente, yo que en otro me perdí! Abuso de autoridad... No. = Que de nada ha servido. Ángela!... El remedio ha sido peor que la enfermedad.
O Bruno. Yo formaria un proceso á quien los bailes frecuenta. ANG. Qué censura tan violenta! No hay motivo para eso. Todas de bailes y modas gustamos. BRUNO. Y usted tambien! AG. Sin pasion y sin desden 2 :hagO... : BRUNO. Pues!; lo que hacen todas. Axc. — ¿Tambien digna de baldon será, don Bruno, la jóven ' que, sin que monos la soben, baila un grave rigodon?- Bruno. Unrigodon..., pase; peró esas..., Dios de Jericó! cracovianas, polcas... Oh!... Arc. Prefiere usted el bolero? Bruno. ¡Y, como en un mostrador juguetes y baratijas, exbibir madres é hijas lo que debieran... Horror! Anc. Pero... | BRUNO. Usted no, amiga mia, que elegante, pero honesta, - y jovial, pero modesta, sonroja 4 la cofradía. ANG. Yo de disculpar no trato que femenil vanidad por lucir en sociedad sus galas falte al recato; pero no á todas el vicio de la liviandad enloda, aunque á la tirana moda hagan ese saerificio; y aunque pese á Satanás, que las persigue importuno, muchas de ellas son, don Bruno, tan buenas como yo, y más. Bruno. Ángela!, esa mansedumbre excita mi admiracion, pero...
ANG. BRUNO. ADOLFO. BRUNO. ADOLFO. Bruxo. ADOLFO. BRUNO. ADOLFO. BRUNO.. ADOLFO. Bruno. ADOLFO. BRUNO. ADOLFO. BRUNO. ADOLFO, BRUNO: A A (Oh!) Sitio y hora. Mañana. (Cruel estrella!...) Á las nueve. No madrugo: yo tanto, (Angela hechicera!), y á osa hora tengo otra Cita... Á las diez? Á las diez?... Sea. Armas? Para todas es demasido hábil mi diestra. Yo llevaré sables... (Distraido.) ÍA bien; lleve usted.lo que quiera. Citémonos á la entrada de la calle de la Reina. Bien. Luégo nos internamos” por aquellas arboledas... Sí. Hasta mañana. (Entra.en la.casa.) ESCENA XXIV. ANGELA escondida. D.. BRUNO. Por necio le-romperé la cabeza.— Y quién lo es más? Á él le excusa su ciega pasion siquiera; á mí nada. ¡Maldecido baile! sociedad funesta! ESCENA XXV. ÁNGELA:.. Fatalidad! Otro duelo! Y á pesar suyo le acepta, por un demente irritado,
DesID. ANG. DesID. ANG. af A Velarde, á quien atormenta no ménos que á mí la aciaga memoria de aquel... No! Es fuerza á todo trance evitarlo. ESCENA XXVI ÁNGELA. D. DESIDERIO. (Sale famando.). Su hermano de usted desea retirarse... Ah! sí... Y pregunta... Á gozar del aura fresca salí hace un momento. Voy... (Dios me inspire y le proteja!) ESCENA XXVIL. D. DESIDERIO. Otra vez al aire vago, escarmentado galan, quiero meditar mi plan digno de Roma ó Cartago, y acá, que allá no podria, saboreando otro puro vencer el miedo procuro que me arredra todavía.— viedo? Por qué? Viento en popa navego y con buen cariz, Sí tal: voy á ser feliz; voy á hacer ruido en Europa. Maldiciendo á la Marquesa, que ha echado infiel en olvido: tal' pasion, se ha despedido: Don Adolfo á la francesa. Frio como el alabastro que cubre mortuorio nicho, apénas abur la ha dicho: el torvo filosofastro,.
mn DesiD. MARQ. Desip. MARQ. DEsID. MARQ. Desip. MARo. Desip. MAro. JR y premiando la efusion con que galante la obligo, consiente en bailar conmigo— ahí es nada!—el cotillon. ESCENA XXVIIL D. DESIDERIO. LA MARQUESA. (Ánimo pues!... Pero mustia sale y triste y macilenta... y mira al Cielo... y se sienta... Pues ya! es natural su angustia. ojo avizor!) (¡Ah qué amarga decepcion! ¡Qué aborrecida noche! Ninguna en mi vida fué tan penosa y tan larga. Uno glacial me reprueba, otro con razon se enoja; el rebelde me sonroja y el humilde se subleva. ¡Triste de mí, que en mal hora, ingrata á su ciega fe, mi amor propio lastimé por pueril antojo!) : (Llora!) (¿Mas por qué abatirme así, si en sama todo fué chanza? No merece mi venganza ni mi lloro un jabalí.) (Su postracion me conforta.) (Á los dos días ó tres volverá Adolfo á mis piés... Y si no vuelve, qué importa?) (Yo llego. Si ahora me atranco, ¿Cuándo...) (Acercándose.) Marquesita! (Audacia!) Abt... ¿Me otorga usted la gracia de sentarme en ese banco? Por qué no?
DesiD. MARQ. Desip. MARQ. DesIp. MARO. DesiD. MAROQ. Desip. MARQ. Desi. MARO. Destp. MARo. DeEsID. MARQ. Desip, — 00- (Sentándose.) ¿Y podrá mi celo, obediente al catecismo, viendo á usted en tal abismo... ¿Cómo... la Ofrecerle un consuelo? ¿Yo en un abismo! Pues no? Consolarme usted! ¿Quién sabe... Algo es en crísis tan grave un amigo como yo. Hoy al númen de esta quinta, con oprobio de sus nombres, han ofendido dos hombres. No... Lo sé de buena tinta; y juro á Dios trino y uno, si 4 Adolfo y Bruno reemplazo, que sabrá mi fuerte brazo matar á Adolfo y á Bruno. Sí? No soy tan sanguinaria; y usted mas que ellos me ofende... Yo, gran Dios!... , Y me sorprende tan ridícula plegária. Á una obra de caridad... Oiga!... Quién niega el indulto? ¿Cuándo ha sido ofensa el culto que se ofrece á una deidad? (Me hace reir este mueble.) ¿Conque es decir... Sí, señora; digo que á Sofía adora mi pecho con fe indeleble. Haga usted una señal, y á los dos los desafío, aunque uno es amigo mio y el otro no me ha hecho mal; y si, generosa ó sábia, Sofía á los dos perdona, y es fuerza que otra persona
MARO. Desib. MARQ. Desip. MARO. DesiD. MAro. Desib. MARO- DesiD. MAROQ. DesiID. MARO. Desi. MARoQ. Desip. MAaro. Desib. MAro. — 10 — sea blanco de su rabia, á gloria tendré y ventura, y no á sacrificio infausto, inmolarme en holocausto de tan divina hermosura. (Vá en aumento su hilaridad.) (Como soy, que me divierte.) Me ama usted! 0h! sí. (A mi pena sirve de alivio esta escena.) Sí, mi bien! Sofía, ó muerte! Es digno ese amor inmenso de... (Qué peste de humo!) (Acercándose más.) Hermosa! Aparte usted. Una diosa bien merecia otro incienso. Ah! perdon! Tiro el cigarro, (Lo hace.) que es vicio torpe y soez, y no incurriré otra vez en semejante desbarro. Gracias. (Tan rica, y sin suegra!...) Oye usted pues sin enfado... ¿Cómo no ser de mi agrado galan que tanto me alegra? El mundo me envidiará si acepta usted (pierdo el juicio!) la... Sí; pero á beneficio de inventario. (Desconcertado.) a (Siempre riendo.) Pues ya! (Calabazas duplicadas! Aciaga ha sido la fiesta para mí.—Pero las de esta son, siquiera, confitadas. ) ¿Castiga usted mi desliz burlándose... No. (Levantándose ) Me voy... (Levantándose y tomando el brazo de D. Desiderio.)
DesID, MARO. DesID. MAROQ. DesiD. MARO. DesiD. Hombs. MARQ. DesID. MAro. DesID. Mano. — “1 — Le juro á usted por quien soy que me está haciendo feliz. Pero esa risa burlesca... No; que es de alegría. : Sí? Pues ya me retoza á mí tambien... (Suelta una carcajada.) Pues siga la gresca. (Pasaré por su querido y bramará aquella arpía.) No olvide usted, alma mia, el cotillon ofrecido. No! Quién tal dicha repudia? Ah!... (Dentro.) Cotillon! —Idem!—Idem! (Óyese la música del cotillon.) Eh! ya los pollos lo piden... Y la orquesta lo preludia. Corramos pues al salon... Con mucho gusto... (Ay de mí!) Y empecemos desde aquí á bailar el cotillon. (Entran en la casa dauzando al son de la orquesta.) FIN DEL ACTO SEGUNDO,
se ES Ne e Cats s06 y ¡o ne salda ud prado adi qud pa Po E Ll 3 Ba or ES e ENS A LA bd he od Na AS E EA e ci.
A ACTO TERCERO, Sala cn la casa de D. Bernabé. Á la derecha del actor la puerta mas próxima á la escalera, y enfrente otras dos: balcon en el foro: muebles elegantes, aunque no de gran lujo. ESCENA. PRIMERA. ANGELA. Grave es el peligro, sí; pero conjurarle espero. Gracias á haberme incitado la debilidad del sexo á ser lo que nunca he sido, curiosa, aunque el buen deseo me permite recordarlo sin ningun remordimiento, supe, á tiempo de evitar que se verifique, el duelo á que provocado fué sin Causa mi pobre enfermo. No fué ménos oportuno en mi hermano el pensamiento de rogarle que nos diese una prueba de su afecto
AS viniendo á desayunarse hoy con nosotros, y áun debo aplaudirme más de ver que, no obstante la del reto, á esta otra cita ha venido dada con fin tan opuesto. Aunque la insana reyerta no ha revelado indiscreto, y con jovial cortesía, que es ya evidente progreso». en alma tan lacerada, ha admitido nuestro obsequio; sus frecuentes distracciones y su involuntario ceño .¡cómo, ay Dios! no han de inquietar á quien sabe su secreto? Áun le ignora Bernabé, pero con su auxilio cuento si es fuerza al fin que yo rompa mi cauteloso silencio.— * De otra alianza espero más, y me la ha inspirado el cielo; la de la Marquesa. Es viuda, sagaz, de ánimo resuelto, y sin mengua puede hacer lo que ni debo ni puedo hacer yo. Amante de Adolfo, aunque antojo pasajero, para ella fué golpe en vago, para él duro tormento, - acrisolada verá su firmeza en su despecho, y si ántes de haber salido poco airosa de su empeño le quiso, hoy desengañada no habrá de quererle ménos. Honda impresion hará en ella el billete en que la entero de lo que pasa, y en nombre de sus nobles sentimientos le ruego que á toda costa impida el trance funesto,
la E Lo hará sin duda... (Llega un criado por la puerta de la derecha con una-carta que Ángela le arrebata.) Ah! Joaquin, vuelve... Dame.—Vete, * (Retírase el “criado por donda vino. ¡Ángela abre apresuradamente la carta. ) Leo: «Ángela querida: No, no ha interrumpido mi sueño, aunque algo me han sorprendido en el sóbre los tres luégos, el afectuoso billete | de usted, porque, lo confieso, sin gozar un solo instante Jos favores de Morfeo, al nacer el nuevo sol dejé el solitario lecho .»— Yo tambien! —«Con alma y vida la grata mision acepto de oponérme á que se batan dos bizarros caballeros; y cuando la religion no me persuadiese á hacerlo, mi acusadora conciencia me.impondria este precepto; que por mí, por mi punible frivolidad, no lo niego, ellos las vidas «arriesgan, yo mi honra y mi sosiego. Iré al lugar del combate, y ya que yo soy el cuerpo del delito, ántes en mí se embotarán sus aceros que á uno ú otro sea infausto desafío tan grotesco: .grolesco, sí, que, en verdad, la causa no vale un bledo, y los tres cuando se sepa haremos reir al pueblo.— Mas no habrá necesidad dde mi varonil denuedo
Bruno, ANG. Bruno. ANG. BERN. ANG. BERN. ANG. BRUNO. ÁNG. Bruno. BeErN: BRUNO, e ROS Cuarto de hora más ó ménos... Para quien noble nació no es el tiempo tan elástico ni tan lerdo el pundonor.— Volveré... Adios. (Interceptándole el paso.) No! —¡Detenle Bernabé! (Temblando estoy.) Cómo!... y (¡No viene Sofía y el tiempo corre veloz!) Que le detenga? Por qué? Porque siniestra intencion le aleja de aquí. ¿Qué escucho! No ha sabido en el crisol de la experiencia probar lo que afirmaba su voz. Vuelve el filósofo á ser miserable pecador, y estrena su apostasía con un desatino atroz. (¿Cómo sabe...) Va á batirse, ¡él que con harta razon ayer odiaba los duelos! Es verdad, y tambien hoy; pero en vano he resistido la terca provocacion de un temerario mancebo, y empeñado está mi honor... El honor no está á merced de un fatuo, y quien ya mostró que el miedo no le ha curado «de tan lastimoso error, bien le puede combatir sin denigrar su opinion. Cúlpese á sí mismo, más que á mí, quien me aconsejó volver á entrar en el gremio ' de la sociedad. Me doy por absuelto: ¡4 tal semilla tal fruto!
ANG. BErN. ANG. BERN. BRUNO. BERN. BRUNO. BERN. BRUNO. ANG. BeEry. BRUNO. ANG. BRUNO. BERN. ANG. E Fruto precoz!, mas para darle tan malo no darle fuera mejor. Muy bueno era el grano; pero la cizaña le infestó. : Para ser sociable un hombre ¿ha de ser batallador? ¡Y batirse, justo cielo, sin motivo y sin pasion . porque un loco lo ha exigido? No se batirá. Sí! No! En mí pudiera tal véz ser excusable el rencor, ¡y amiga se une mi mano | á la mano que me hirió! » Me parece que este ejemplo es digno de imitacion. Ó el duelo ha de ser conmigo, que soy antiguo acreedor, ó sagrada es para todos vida que respeto yo. Sin abjurar los principios que abracé con conviceion y sin que Adolfo... Ah!... Ni nadie - ponga en duda mi valor, yo sé el medio de cumplir con ambos. mi obligacion. Cuál? ¿Qué:.. Dejarme matar por cualquiera de los dos. Vírgen santa! Habrá que atarle! (Volviendo á mirar el reloj+) Las diez! —Paso! ¡Maldicion... Bien; salga usted en buen hora: yo iré detras. Y yo en pos.— Mas qué digo? Ni él ni tú.
E Quédese usted: su doctor se lo manda, su enfermera, SU... AMIZa. BRUNO. Perdido soy si no vuelo... ANG. (Deteniéndole.) ¡Quieto aquí, ó me asomo á ese balcon y perorando y gritando exeito un molin feroz como el que en el año de ocho se armó aquí contra Godoy!—-: Ah! Un coche! (Corre al balcon y mira á fuera») Aquí pára .. (Vuelve al proscenio») Es ella! Y Adolfo! BERy. ¿De véras! Bruno. Oh! ¿qué dirán de mí! ANG. (Corriendo á la puerta de la derecha y recibiendo en sus brazos á la Marquesa.) Sofía! Maro. Ángela! ANG. Gracias á Dios! ESCENA Y. ÁNGELA. D. BRUNO. D. BERNABÉ. LA MARQUESA D. ADOLFO. MarQ. Saludo... (Contestan con una reverencia D. Bruno y D. Bernabé.) ANG. Oh, mi buena amiga! ADOLFO. (Saludando á Ángela.) Señorita!.. BRUNO. Mi sorpresa... Marq. —Es muy natural. BErN. Marquesa! Qué es esto? Maro. — (Sonriéndose.) Nada... Una intriga.
AnG. MARQ. BRUNO. ADOLFO. BERN. ANG. BrU NO» ANG. RD Aleve intriga, en la cual, aunque novicia en el arte, es mia la mayor parte. Yo no he trabajado mal. Probar, Don Adolfo, espero que si á la cita falté, mia la culpa no fué. Lo creo así, caballero; mas cada cuál por su lado absolucion necesita: usted por no ir á la cita; yo por no haberle esperado. Á su firme voluntad yo opuse tenaz porlía. No es suya pues, sino mia, la responsabilidad. Siempre digna y noblemente Velarde obró; yo lo sé. Yo con mi sangre firmé su diploma de valiente. Silencio todo varon! Mi lengua á nadie desdora, mas de dos hembras ahora la culpa ó la gloria son. Para templar el ardiente brio de estos campeones, un tribunal con calzones fuera quizá inconducente; pero pueden sin sonrojo, como sin complicidad, ante nuestra autoridad deponer su fiero enojo; enojo sin fundamento, hijo de una aberracion, que si honra á su Corazon no acredita su talento. Ambos demasiado vivos; aquel por idolatría, este por misantropía... Yo... Perdieron los estribos; y nuestro piadoso ardid
ADOLFO. Bruno. ADOLFO. BRUNO. MARQ. BRUNO. ANG. BERN. MAROQ. — 8 será sin duda eficaz para que en risueña paz se trueque la horrenda lid. Toca á mí rogar con ella al señor, pues de su quicio le saqué, falto de juicio, con tan injusta querella. (Mirando á la Marquesa.) Cumplo además un precepto dulce... (Mirando á Ángela.) Yo un grato deber... Hé aquí... La doy con placer. Con satisfaccion la acepto. (Se dan las manos.) Y á Sofía humildemente, con apoyo de su heraldo, ruego que reciba el saldo de nuestra cuenta pendiente. Cuál? Perdone usted, señora, si anoche, poco galante y porque estaba ignorante de las prendas que atesora, y ahora confieso y promulgo, de tétrico esplin llagado la confundí, mal pecado!, con las mujeres del vulgo. Bien! Bravo! Por vida mia que no recordaba ya... Y mas que nadie quizá necesito yo amnistía. Pues el momento llegó de que todos cuenta den , de su conducta, tambien guiero espontanearme yo. (Á D. Brúno.) Tan censurable—soy justa — no fué en usted la rudeza, como en mí la ligereza cuyo recuerdo me asusta.
ADOLFO. MAro. A Contra el pretendido orgullo de un hombre digno de aprecio, del mio—capricho necio! — me armó el imprudente arrullo. Y qué logro mi delirio? Que usted no oyese el reclamo miéntras al dueño á quien amo daban los celos martirio. Mi fama comprometí por un soñado placer, ¡y ha estado para correr hidalga sangre por mí! Qué digo? Tan loca soy, que áun ahora, cuando á este mozo trocando su pena en gozo la mano de esposa doy... (Arrebatándosela.) Sofía! Oh felicidad! En esta resolucion tanto como la pasion influye la vanidad. Yo, aungue digan mis rivales lo que quisieren de mí, siempre aficionada fuí á tipos originales. Por serlo mas que otro alguno tendí á don Bruno mis redes, y excuso decir á ustedes que me derrotó Don Bruno. Á pesar de aquel sofion, que por justo no me agravia, lo que en mí al pronto fué rabia fué despues admiracion, y haria yo el ruin papel de ir por lana y... ¡triste adagio!—, á no evitar mi naufragio otro hombre más raro que él; gue si á compararse van el que gruñe y el que halaga, á Velarde no va en zaga Don Adolfo Montalban. Retar-el que ama con fe
"88 = al rival aborrecido que quiere usurparle el nido, todos los dias se ve; mas ¿quién con otro se mata, porque, guardando su balto, no rinde á la dama culto que al retador es ingrata? La caballería andante, si no es infiel mi memoria, no ha consignado en su historia temeridad semejante. Con él, conmigo y con Dios cumplo, y excuso el combate, prefiriendo al más orate y excéntrico de los dos. Cuando á mi Adolfo restauro en su legítimo trono, si el otro no me da tono, dicha y prez me da este lauro; y si mi plan fracasó, yo sé, ó mienten los indicios, quién, con mejores auspicios, será más feliz que yo. ÁNG. (Mny conmovida.) (Ah!) Bruno. (Lo mismo.) (Oh cielo!) MArQ. Basta: ya es tarde. Anc. (En mi alma está leyendo.) MARQ. (Á Ángela besándola.) Adios, perla.-—Me encomiendo á la amistad de Velarde. (Le da la mano, luégo á D. Bernabé, y toma el brazo de D. Adolf.) Vamos. BERN. Gentil desenfado! ADOLFO. (Saludaudo con terpeza por la gozosa agitación en que se halla.) Angelita... y compañia. .., abur! ANG. ) BRUNO. Abur! BERY. /
1 ADGLFO. MARO. ANG. BerN. Bruno. ANG. BRUNO. ÁNG. BRUNO. ANG. BRUNO. o (Ap. con la Marquesa al retirarse los dos.) Ay Sofía!... De buena te has escapado! ESCENA VI. ÁNGELA. D. BRUNO. D. BERNABÉ. Dichosa conspiracion! Vale un mundo la Marquesa. OH! sí. Albricias! Ya está esa fuera de la proscripcion. Es un diamante... Y no en bruto; y el buen Adolfo la adora... ¿Qué me dice usted ahora de la semilla y del fruto? Me honro ya Con ser amigo de los dos. Y el juez adusto que con mi cómplice es justo - ¿lo será tambien conmigo? ¿Cómo, Angelita, en el odio que tuve á toda mujer pudiera yo comprender á la que es mi ángel custodio? De gracia, de discrecion y de alma virtud dechado, ¿no eres tú quien ha curado mi doliente corazon? Desde que ese acento oí y VÍ ese rostro sereno, ¿no empecé á ser, si no bueno, no tan malo como fuí? Te cubrí de amargo duelo con esta mano homicida, ¡y la tuya bendecida me abre las puertas del Cielo! ¡Y tú me hablas de justicia cuando es ya mi obligacion adorarte con pasion
ANG. Bruno. ANG. E) y servirte con delicia! (Muy agitada.) Velarde!... Menor sufragio no debo al númen sublime que me alumbra y me redime, (Con timidez. ) y si usted oyó el presagio... El de Sofía?... Sí tal; ' y hay en su voz tanto hechizo...; y á quien tanto bien me hizo no debo yo dejar mal. ESCENA VIL y ÚLTIMA. ÁNGELA. D. BRUNO. D. BERNABÉ. D. DESIDERIO. Bruno. DesiD. ANG. Desip. ANG. BERN. ANG. DesiIp. ANG. Desi. BRUNO. Desp. Oh gloria! Oh dichoso dia!... Ángela!... (Se arrodilla.) (Apareciendo y quedándose junto á la puerta como petrificado.) : (Bruno á sus piés!) Velarde!... (Cero y van tres! Que oportunidad la mia!) (Á D. Bernsbé.) Qué hago? Donosa pregunta! Álzale en tus brazos bellos ¡y sea Seliz-en ellos! Sí! (Se abrazan Ángela y D. Bruno.) (Otra esperanza difunta!) (Adelantándose.) Llego en muy buena ocasion. Ah! (Se desprende de los brazos de D. Bruno.) Veo con gran placer... Am ¡1U... (Forzoso es hacer de las tripas corazon.) Bien! En dulce cautiverio cayó el rebelde feróstico
ANG. Desip. "ANG. Desip. BRUNO. E y se cumplió mi pronóstico. Bien! (Pobre Don Desiderio!) (Se abrazan D. Bruno y D. Bernabé.) ¿Conque miéntras yo, allí solo, esperaba al combatiente... Aquí á la guerra inminente puso fin... un protocolo. Bien! Vítor! Todos contentos... (Ah!) Qué opinas hoy, querido, del gusto, el tacto, el oído y demas emolumentos? Hoy, negando, áun mas que ayer, á los sentidos la palma, / veo en las dotes del alma el timbre de nuestro sér. Si el Sumo Hacedor dispuso proveer á los mortales de Sentidos Corporales, bien que vedando su abuso, sostengo, contra la usanza, que no con dárselos quiso formar en el Paraíso el hombre á su semejanza. Qué! ¿deja de ser su hechura quien perdió brillo y salud? ¿No es acaso la virtud imás bella que la hermosura? No padre, sino tirano, á no ser esto verdad, sería de la mitad - del triste género humano. En cuerpo mortal se encierra lo que nunca morirá, y del alma al cuerpo vá lo que del cielo á la tierra. — Yo, demasiado terreno—, bien lo pagué y lo deploro—, no Creí que vaso de oro guardase letal veneno.— «Yo no niego ni relajo la fe que mantengo viva;