La escena musical underground en Sevilla
Abstract
Este trabajo analiza la escena musical underground en Sevilla, centrado en su evolución, situación actual y los retos a los que se enfrenta. A través de entrevistas con artistas locales, se abordan factores de peso como la gentrificación, la pérdida de espacios, la autogestión artística y la falta de compañerismo. Se concluye que la escena sevillana mantiene una fuerte identidad, diversidad y está en constantes transformación, a pesar de los obstáculos estructurales e institucionales.
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Facultad de Comunicación Grado en Periodismo Trabajo de Fin de Grado Curso 2024/25 La escena musical underground en Sevilla Paula Fernández Sommariva Tutora: María Ángeles López Hernández
A mis padres, por llenar mi vida de música y enseñarme que los sueños se consiguen con amor y paciencia. Gracias por creer en mí. A mis amigas, por estar siempre en primera fila, no solo en los conciertos, sino en cada etapa de este viaje. A todas las canciones que me acompañaron durante todos estos meses de trabajo.
ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN. .............................................................................. 5 2. OBJETIVOS........................................................................................ 5 3. MARCO TEÓRICO. ........................................................................... 6 4. ENTREVISTAS. ............................................................................... 10 5. CONCLUSIÓN. ................................................................................ 21 6. BIBLIOGRAFÍA. .............................................................................. 22
RESUMEN: Este trabajo analiza la escena musical underground en Sevilla, centrado en su evolución, situación actual y los retos a los que se enfrenta. A través de entrevistas con artistas locales, se abordan factores de peso como la gentrificación, la pérdida de espacios, la autogestión artística y la falta de compañerismo. Se concluye que la escena sevillana mantiene una fuerte identidad, diversidad y está en constantes transformación, a pesar de los obstáculos estructurales e institucionales. PALABRAS CLAVE: underground, Sevilla, música, contracultura, gentrificación, escena local, identidad, comunidad, redes sociales, medios de comunicación, mainstream.
1. INTRODUCCIÓN. La música underground sevillana se encuentra actualmente en un momento de tensión y transformación. La escena alternativa busca volver a lo que fue en una ciudad donde la cultura está cada vez más marcada por las industrias culturales hegemónicas y los procesos de gentrificación. Entre los obstáculos a los que se enfrenta encontramos la falta de infraestructuras, la precariedad de sus agentes culturales, la desaparición de espacios debido al encarecimiento de los costes y la turistificación del centro histórico. Este trabajo analiza la evolución del underground, su estado actual y testimonios de los propios protagonistas a través de dos entrevistas. 2. OBJETIVOS. Los objetivos para este trabajo han sido los siguientes: − Analizar la escena musical underground en Sevilla, así como los géneros que lo componen, los artistas y los espacios de difusión. − Explorar la evolución histórica de este movimiento en la ciudad. − Investigar las dificultades y oportunidades a las que se enfrentan los músicos en comparación a otras ciudades. − Evaluar el papel de las redes sociales, las plataformas digitales y los medios de comunicación en la promoción y conocimiento de la escena underground. También están presentes otros objetivos a nivel social: − Visibilizar esta parte de la cultura sevillana que suele quedar al margen. − Apoyar a artistas underground, abriendo un espacio para la investigación y que sus voces sean escuchadas. − Fomentar el interés por la música independiente fuera de lo mainstream. − Contribuir a la preservación y documentación de la historia musical underground de la ciudad. − Apoyar la diversidad musical y sensibilizar al público y a los medios de comunicación sobre la importancia de esta.
3. MARCO TEÓRICO. a. El underground. El término underground, según la Real Academia Española (s.f., definición 1), se refiere a un “movimiento contracultural surgido en la segunda mitad del s. XX, que promueve manifestaciones artísticas al margen de los circuitos comerciales establecidos”. Este concepto, que nació en un contexto de cambios sociopolíticos y culturales, ha evolucionado a lo largo de las décadas, aunque manteniendo cierta esencia con aires de resistencia fuera de las normas de la cultura de masas. Como indica Juan Carlos Fernández Serrato (2020), La contracultura o cultura underground fue un conglomerado (pocas veces más que una propuesta de cambios en las costumbres y en las ideas sociales) de diversas corrientes de pensamiento crítico, surgidas fundamental, aunque no exclusivamente, entre la juventud norteamericana y europea, mayoritariamente blanca y universitaria: los movimientos por los derechos civiles, la New Left, las revisiones del marxismo en la vía abierta por Herbert Marcuse (1955 y 1964), el eco de las revueltas del mayo francés de 1968, la revolución espiritual de la cultura psicodélica que nació alrededor del LSD y la búsqueda de la libertad antisistema que habían propagado los escritores beatniks en la década de los 50, las relecturas pop de las filosofías místicas orientales y la música rock como principal vehículo de comunicacional cultural. (p. 108). Por tanto, el underground, no solo abarcó expresiones artísticas, sino que estuvo ligado a movimientos sociales y filosóficos que buscaban desafiar las estructuras de poder tradicionales. Estuvo marcado desde su origen por una oposición a la homogeneidad cultural impuesta por los grandes medios de comunicación, las industrias de entretenimientos y las instituciones. En este sentido, otro término clave para entender mejor el underground es contracultura, que se puede definir como una “cultura o forma de vida, frecuentemente
juvenil, que rechaza el sistema de valores sociales y culturares establecidos, proponiendo otros alternativos” (Real Academia Española, s.f., Diccionario del estudiante). La contracultura ha sido un motor de cambio, dando lugar a grandes movimientos que han cuestionado a las instituciones políticas, económicas y religiosas. La cultura underground se suele situar a partir de los años 60, cuando Estados Unidos comienza a experimentar una serie de cambios sociales con el movimiento hippie, que estaba muy inspirado por la Generación Beat. Esta generación se refiere a unos escritores estadounidenses de los años 50 que rechazaban los valores clásicos de EE. UU., defendían la libertad sexual, experimentaban con drogas y exploraban nuevas formas literarias y filosóficas. Todo esto derivó en la cultura hippie, que entra dentro del paraguas del término underground, pero no es la única manifestación de este fenómeno. El concepto también se extiende a otras subculturas musicales que buscaban desafiar las normas sociales: - El punk (los 70): surge como respuesta a la comercialización del rock, rechazando el consumismo y la opresión del sistema. - El hiphop (finales de los 70 y 80): nacido en los barrios marginales de Nueva York, se desarrolló fuera de la industria musical hasta su comercialización en los 90. Este no solo incluye la música rap, sino también incluye como formas de expresión cultural el break dance, el grafiti y el DJing. - El grunge (los 90): originario de Seattle, con bandas como Nirvana y Pearl Jam que, finalmente, también se convirtieron en un fenómeno global, generando un gran debate sobre la comercialización de los movimientos underground. De esta forma, “nos encontramos con tres características indelebles al universo underground: la oscuridad o marginalidad, el valor social de los actos y el inconformismo. Todos estos adjetivos podrían bien resumirse en uno solo: la actitud” (Rosillo, 2019, p. 66). En contraposición al underground, encontramos lo mainstream, referido a lo que está aceptado por la mayoría y forma parte del fenómeno de masas. Y es que “la expresión
«cultura mainstream» puede tener una connotación positiva y no elitista, en el sentido de «cultura para todos», o más negativa, en el sentido de «cultura barata», cultura comercial, o cultura formateada y uniforme” (Martel, 2011, p. 22). Además, una de sus características más importantes es que está respaldado por las industrias culturales dominantes y las instituciones, marcando una gran diferencia con lo contracultural, que en muchas ocasiones era perseguido y castigado por su carácter desafiante. Sin embargo, muchas subculturas nacidas en la periferia de lo mainstream son absorbidas para ser comercializadas por la industria cultural. Como expresaba Cristina Hernández Len en la revista Angle de la Facultad de Filología y Comunicación de la Universidad de Barcelona (2021): Las barreras entre lo comercial y lo underground se están rompiendo poco a poco y por eso lo que se lleva es escuchar grupos de indie-punk con menos de mil oyentes mensuales y conocer la escena underground de tu ciudad. Y eso ha hecho que los papeles se inviertan y que los artistas independientes puedan escalar posiciones mientras los populares se van volviendo (pero sin pasarse) un poco más alternativos. b. El underground en Sevilla. El underground sevillano surgía casi a la par que en Estados Unidos, no por una simple casualidad estética o generacional, sino gracias a un factor geopolítico clave: por su cercanía a bases americanas de Rota y Morón. Estos enclaves se convirtieron en las puertas de entrada a la cultura norteamericana. A través de redes entre soldados, locales y comerciantes, empezaron a circular CDs, vinilos, cómics, revistas y películas que venían directamente desde EE. UU. A partir de ahí, en Sevilla, se crea un movimiento que “significa no solo una gente que escucha música, sino unos músicos que se alejan de una manera premeditada del flamenco sin perder las raíces” (Iglesias, 2003). No se trataba de rechazar lo propio, sino de reconfigurarlo desde un lugar de rebeldía y experimentación, influenciada por la psicodelia californiana y las drogas del momento.
Según el crítico cultural Jordi Costa Vila, “la contracultura empieza en Sevilla. Sevilla es el primer foco contracultural: Smash, Nazario, Ocaña. Lo que luego se da es un efecto de transmisión y de polinización” (2018). Sevilla influyó en escenas posteriores en otras ciudades como Barcelona, Madrid o Granada, dejando huella en generaciones de artistas, músicos, escritores y activistas. Por tanto, en Sevilla se crea una gran escena cultural underground, entendiendo escena como “contextos espacio-temporales glocales de experiencias musicales, construidos colectiva y cotidianamente por diversos participantes con roles y grados de implicación diversos (músicos, aficionados, propietarios de clubs, empresarios, promotores, periodistas, fotógrafos, etc.)” (Pedro, 2018, p. 28). En Sevilla, esta escena se materializa en lugares que actúan como puntos de encuentro: bares, salas de ensayo, estudios de grabación, clubs nocturnos y festivales. Estos puntos se han tejido en zonas históricas como el Casco Antiguo, la Alameda de Hércules, la calle Feria y la calle San Luis, donde el underground sigue viviendo. La música que se empezó a hacer durante los años 60 y 70 en Andalucía dio lugar a “un género con una estética propia e identificativa, abarcando grupos como Triana, Goma, Veneno, Alameda, Imán, Cai, Medina Azahara y Smash” (Palou, 2018, p. 72). Muchos artistas exploraban sonidos híbridos, fusionando el rock progresivo, el jazz o el blues con el flamenco y la estética andaluza. Este proceso no fue únicamente musical, sino cultural. Se trató de una ruptura con los discursos dominantes, con la Sevilla estereotipada. Nació así una Sevilla distinta, marginal, queer, experimental y creativa. En 1969, el grupo sevillano Smash crea el primer manifiesto contracultural español, llamado Manifiesto de lo borde, donde se resume muy bien el espíritu de la época y de la música underground: No se trata de hacer «flamenco-pop» ni «blues aflamencado», sino de corromperse por derecho, y sólo puede corromperse uno por el palo de la belleza. Imagínate a Bob Dylan en un cuarto, con una botella de Tío Pepe, Diego del Gastor a la guitarra, y la Fernanda y la Bernarda de Utrera haciendo compás, y dile: canta
vaya a la mierda. El principal enemigo es la gente de arriba. Cuanto más arriba te vayas, más capullos son y más barren para ellos. Y tú si estás abajo, coger un poquito es muy difícil. Ellos son más, tienen más dinero, tienen más recursos y tienen más medios. Y a día de hoy, una banda que medio caiga en gracia, que tenga medio compadreo, sube como la espuma. Pero tiene que caer bien. Compadreo, puro y duro. También creo que si la escena más guarra, la de más abajo, nos uniéramos un poquito más, creo que conseguiríamos muchas más cosas. Por lo menos por combatir. Porque al final, es como lo que se dice, “pan y circo”. La gente lo que quiere es tener ese proyectito que suba como la espuma y hasta luego. A mí por lo menos me gustaría más que ganásemos todos. Mi escena, la música de mi sitio, porque de verdad que hay muy buenas bandas, hay proyectos muy buenos, y gente que me encantaría verla defendiendo lo suyo en condiciones. Me alegraría mucho más que en colectividad ganemos todos a que uno gane mucho, incluyéndome a mí. Detalles del estudio de grabación de José, donde el grupo está grabando su segundo álbum
Clara Incendio: una voz para quemar la industria Desde el seno del undeground sevillano, Clara Incendio emerge como una de las voces más sinceras y combativas de la escena musical actual. Su proyecto musical nace de una experiencia personal que ha reconvertido en un grito colectivo en nombre de las mujeres que han sido silenciadas a lo largo de la historia. Pregunta: ¿Cómo surge tu proyecto musical? Clara: Yo llevo cantando desde los tres años. Llevo en el escenario desde pequeña, me he pasado como 11 años dirigiendo bandas y demás, pero no es hasta después del COVID que empiezo a plantearme un poquito cómo integrarlo todo. Llevar mi proyecto, mi voz y demás a otro nivel. Entonces, después del COVID, empiezo a darle caña y ahí es cuando surge Clara Incendio. En mi caso, mi proyecto, mi nombre, nace de que viví una relación de violencia de género muy fuerte, y entonces eso hizo que quisiera encontrar un porqué. Siempre he hecho música, siempre, pero cuando viví esta experiencia tan fuerte, pensé en todas las mujeres que habían estado en la misma situación que yo, conecté con las mujeres de mi antepasado y mi árbol genealógico. Entonces empecé a comprender que esto no era de ahora, que la violencia de género, la misoginia, venía desde hace mucho tiempo. Así nace mi primer disco, Malleus Maleficarum, que habla de la quema de brujas. Entonces, de ahí surge Clara Incendio. P: ¿Cuáles son tus influencias musicales y estéticas? C: Yo tengo muchas influencias desde música nórdica, me encanta la música nórdica, como AURORA. También música extranjera, sobre todo Florence and the Machine. Una amiga mía me dice la Florence and the Machine de la Macarena. Si te fijas, son todas mujeres que no son sexuales, sino sensuales, como yo le digo. No representan la sexualidad, que claro que abogo, porque hay que tener también modelos sanos. Para mí hay una mujer que me influencia muchísimo y no es cantante ni artista, que es Noemí Casquet. En mi música también ha influenciado, en español, pues la música de los ochenta, alguna como El sueño de Morfeo, Amaral. Sobre todo mujeres. También hay una banda que me influyó mucho que se llama Nightwish, que es una banda de rock metal sinfónico. Y obviamente también Rosalía, sobre todo porque hay un vídeo en el que dijo que reunió todo el dinero que tenía y se metió a grabar el disco. Y yo pensé: “bueno, pues si ella puede hacerlo, ¿por qué yo no?”. Hay una manera de hacer carrera en la música. Y eso me influyó mucho porque yo no soy una persona de conservatorio. Pero la música es un mundo de hombres. Entonces, a mí personalmente me han influido muchas mujeres. También, por ejemplo, Hans Zimmer, escucho mucha banda sonora. Y, por ejemplo, la cantante de Paramore me parece que tiene muchísima fuerza, mucha rebeldía. Y lo que es la estética, yo creo que es muy mía. - O sea, yo soy sevillana de barrio, y entonces mi estética tiene mucho que ver. T ambién es un poco gótica P: ¿Qué es para ti el underground C: Los underground somos un conjunto de artistas que están empezando. El underground significa que no lo ves. N o lo escuchas en la radio, no lo ves en la tele, no lo ves en redes. U nderground significa que hay un escalón tan gigantesco entre entrar en la industria y no. Es como las personas que no han entrado todavía en la industria. Algunas son porque no quieren y otras son porque tampoco se dedican profesionalmente a la música. Yo creo que una vez que empiezas a dedicarte profesionalmente a la música y empiezas a jugar las reglas de la industria, empiezas a visualizarte. ¿Q ué es lo que me pasó ? Yo llevo desde los 3 años, yo tengo 26 años y llevo 4 años con mi proyecto, me preguntan “¿ dónde has estado todo este tiempo ?” . En el underground, pero eso no significa que yo haya nacido hace 4 años. Yo llevo más de 20 años en la música para que tú me digas ahora que yo nací ayer. P or eso digo que el underground significa que no se ve, es como la semilla. Es la semillita que se ha plantado y que a lo mejor tiene unas raíces súper grandes, porque hay mil grupos haciendo mil Tras más de dos décadas en la música, la artista sevillana impulsa un proyecto propio en el que confluyen feminismo, raíz andaluza y una apuesta firme por la autogestión dentro de la escena underground. “El underground significa que no se ve, es como la semilla”
cosas con mucho talento. Se hace un colectivo musical con esto. P: ¿Cómo te afecta crear desde Sevilla? C: Yo al principio creaba canciones, porque yo siempre he creado canciones para mí, a mí lo que quiera la gente me da igual. Lo que pasa es que con mi canción Imperio hice una bossa nova flamenca y gustó mucho. Y es que al final Andalucía tiene unas raíces muy fuertes. Tenemos una historia, somos un pueblo que además nutre a España de cultura. Entonces, yo he tenido que encontrar un poco mi esencia. Mi esencia es una esencia andaluza, yo soy súper folclórica, y ni siquiera me había dado cuenta hasta que empecé a componer, porque cuando tú compones, te expones por completo. Hay gente que no mezcla el folclore con su tierra, pero cuando tú cantas, te ---- expones, y expones incluso el acento, es una manera de decir quién eres, dónde te has criado, dónde has nacido, tu historia, quiénes son tus padres, quiénes son tus abuelos. Entonces, cantar es contar tu historia, contar tu esencia. Componer desde Sevilla significa contar que estás en una cultura muy rica, aunque los demás te llamen cateto. Entonces, crear desde Sevilla significa que todo el mundo sepa que eres de Sevilla. Crear desde Andalucía significa que todo el mundo sepa lo que está aquí, y también que tengan expectativas, siempre, de que haces flamenco. Y realmente no, yo vengo del rock, vengo del punk, y de repente, sí que es verdad que en un momento tuve que enfrentarme a quién soy de esencia y de repente empezaron a salir todas esas raíces. A mí me ha influenciado mucho que mis abuelas sean andaluzas, porque al final en Malleus Maleficarum, yo -- también cuento su historia. Por ejemplo, el traje que llevo ahora en los conciertos está hecho con telas balconeras de Semana Santa. A mí es que la persona que me maltrataba, la persona por la que yo sufrí violencia de género me pegaba en la cabeza cada vez que me salía acento sevillano. Y entonces, eso, además, lo tenía bloqueado. He estado muchos años sin acordarme de por qué cada vez que me exponía, ponía más acento bilingüe que sevillano. Para mí, esa apertura del folclore sevillano es también una reivindicación como mujer de “esto es lo que soy”. Y si no te gusta, te aguantas, porque las mujeres folclóricas andaluzas son así. Desde la Lola Flores hasta mi abuela. A eso me refiero, que al final para mí, por lo menos, es contar mi historia, la historia de mis abuelas, reivindicar mi espacio y mostrarle al mundo con más o menos miedo quién eres, tu esencia. Fotografía cedida por Clara Incendio
P: ¿Cómo percibes la escena musical en Sevilla? ¿Qué obstáculos hay aquí C: Yo creo que hay muchísima competitividad, y no lo entiendo. Desde que empecé como Clara Incendio he ido avisando a todo el mundo. Yo veía a un artista que era guay y que estaba empezando o era underground y yo le decía “quillo, vamos a hacer algo”. Yo me he hartado de llamar a gente para colaborar, para hacer cosas, y yo estoy harta de ayudar a todo el mundo y que luego pasen de ti. El underground debería ser o vamos todos o de aquí no salimos. Pero aquí pasa lo de siempre, que se crean grupitos, que se crean estéticas parecidas, que se crean colegas, hombres colegas. Para salir del underground, las mujeres necesitamos trabajar el doble. Y encima no nos sabemos organizar. Los hombres se saben organizar, todos colegas. Otra cosa son las salas. Yo llevo ya llenando salas desde que empecé a hacer conciertos y hay salas que todavía me niegan darme un viernes o un sábado. Se le da mucha apertura a gente de fuera, pero no dan oportunidades, las grandes salas no le dan oportunidades al underground. En el underground, el problema es que tienes que hacer mucho ruido para que te escuchen. La industria es una industria. Entonces, tú tienes que convertirte en un producto tallado y bien trabajado para que te empiecen a echar cuenta. Te critican por todo. Otra cosa es: ¿por qué hay conciertos underground que no se sube ni una mujer? El otro día yo le reñí a un amigo mío. ¿Sois tres bandas los ññññ que vais a subir y no hay ni una mujer? Es que no se invita a las mujeres. Las mujeres tenemos que estar despiertas y ayudarnos las unas a la otras. Yo desde el principio siempre he estado colaborando. Siempre ayudando. Es que aquí estamos todos en el mismo pozo lleno de mierda P: ¿Cómo son los espacios culturales en Sevilla C: Tú te vas a Madrid, a Lavapiés, y hay una cantidad de locales con música, de salas de música ochentera, noventera. También es porque está la movida madrileña. ¿En Sevilla? Es que tenemos muchos señores mayores con mucha mala leche que lo que hacen es que a golpe de telefonazo de policía cierran las salas. La sala del Pumarejo ha estado cerrada yo no sé cuántas veces. La gente se queja muchísimo. Hay sitios locales que van a cerrar. Otros locales que van a abrir. Pero abrir un local en Sevilla para músicos es muy difícil. Cada vez están poniendo más difícil el poder abrir espacios donde se ponga música de todo tipo. Que la música no es solo hiphop, no es solo música comercial, no es solo electrónica. Todo es una empresa. Nadie hace nada para la cultura. Esto es así. Y claro que desaparecen espacios, claro que sí P: ¿Qué papel juegan las redes sociales, los medios de comunicación y las plataformas en la carrera de un artista C: Pues muchísimo. Por un lado, las redes sociales se vuelven una especie de carta de presentación y los seguidores también. ¿Tienes 10.000 seguidores? Has salido del underground. ¿Tienes el tick azul de verificar? Has salido del underground. En redes sociales, le estás diciendo a la gente cómo estás, qué posición tienes. Hay que - F otografía cedida por Clara Incendio “Cantar es contar tu historia, contar tu esencia. Componer desde Sevilla significa contar que estás en una cultura muy rica”
trabajarse mucho la comunicación. Yo estudié Comunicación Corporativa y me decían que había que hacerse amigos de los periodistas. La comunicación es poder. Hay que cuidar la comunicación: ¿qué cuentas en redes sociales? ¿qué cuentas cuando te van a hacer una entrevista? A mí me dijeron en la facultad que si no comunicas, no existes. Al final es una pena también, porque cuando tú cantas también estás haciendo comunicación. También estás comunicando tu ----- amor, tu desamor, tu historia, tu reivindicación, tu movida. Tú cuentas tu movida. Entonces al final yo pienso que la música es una especie también de comunicación, lo que pasa es que se valora menos. Eso pasa mucho en España, tenemos un concepto religioso en el que lo que está mal es más guay, por eso el reguetón mola tanto. El sexo es una cosa muy importante de la que siempre se va a hablar y a mí me parece guay que se hable y se exponga. Pero ¿por qué todo tiene que ser sexual? ¿Por qué las mujeres tienen que estar sexualizadas? ¿Por qué las fotografías de las mujeres tienen que estar sexualizadas en la música? ¿Por qué el vestuario tiene que estar sexualizado? ¿Por qué los cuerpos tienen que estar sexualizados? ¿Las letras de las canciones? ¿Los sonidos? Es que el espectáculo, el baile, todo está sexualizado. Pero es que también e los hombres. Hay muchas bandas que que utilizan la sexualización de su cuerpo o incluso la sexualización femenina de su cuerpo como para llegar a más gente. Esto ya lo hacían en los 70. Chico, no estás haciendo nada nuevo. No me atrae la sexualidad, sino que me atrae más la sensualidad, que una mujer que pueda ser libre, que pueda ser sensual sin llegar a tener que ser sexual me parece más interesante Portada del primer disco de Clara Incendio, Malleus Maleficarum Fotografía cedida por Clara Incendio “El underground debería ser o vamos todos o de aquí no salimos. Pero aquí pasa lo de siempre, que se crean grupitos”
5. CONCLUSIÓN. La escena musical underground en Sevilla se sustenta sobre una base sólida construida por artistas con trayectorias influyentes y cuyo trabajo ha abierto camino para nuevas generaciones. Este legado sigue vigente y representa un pilar fundamental de la contracultura de la ciudad. Sevilla, por su riqueza y diversidad cultural, se ha configurado como un lugar idílico para la creación artística. Los proyectos underground emergen constantemente por la gran cantidad de inquietudes que hay en la población, en la gente nueva y las generaciones actuales. Sin embargo, los espacios que articulan esta escena están en retroceso. Factores como la gentrificación, el encarecimiento del alquiler y la turistificación del centro urbano han provocado el cierre de salas, centros culturales y espacios de reunión. A esta situación se suma la falta de respaldo institucional, lo que limita su desarrollo y la sostenibilidad del tejido underground. Aunque existe una comunidad artística amplia, esta se encuentra fragmentada. La competitividad y la ausencia de redes colaborativas dificultan la posibilidad de crear una alternativa fuerte frente al modelo hegemónico musical impuesto por las grandes industrias y corporaciones culturales. La creación de vínculos y la cooperación entre agentes independientes son las estrategias claves para ganar visibilidad y autonomía. Por último, la comunicación se presenta como una herramienta fundamental para que el underground sobreviva. Las redes sociales, los medios de comunicación y el boca a boca dentro de los propios círculos culturales juegan un papel decisivo en la difusión de proyectos y en la construcción de nuevas audiencias. Por lo tanto, es de vital importancia la participación de comunicadores y periodistas dentro de estas esferas culturales para dar voz al subsuelo artístico de la ciudad y así asegurar su supervivencia dentro de una industria que es cada vez más feroz y competidora.
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