Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable
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Introducción 1 INTRODUCCIÓN La Pedagogía Ambiental como disciplina no puede circunscribirse únicamente a generar un marco teórico que desarrolle conceptualmente los conocimientos en Educación Ambiental, se hace necesario, igualmente, la búsqueda de nuevas estrategias formativas que permitan una adecuada incorporación de la PA en las aulas universitarias. El desarrollo de estas nuevas técnicas educativas parte de un análisis critico de las metodologías y recursos reales que ofrece la universidad, desde una toma de conciencia y compromiso con la formación de los estudiantes. Dado que estamos asistiendo a una intensa modificación de los aspectos culturales y sociales, se hace necesaria una actualización de los modelos educativos de manera que respondan a estos cambios y a las necesidades ambientales que están en continuo movimiento. Nos referimos con esto que la PA está comprometida con la génesis de nuevos conocimientos y nuevas metodologías de investigación y docencia que nos conduzcan a la formación de profesionales de la educación capacitados para analizar críticamente, sistematizar y presentar alternativas a los retos de la problemática ambiental. Se hace necesario, por tanto, la estructuración de una disciplina que refuerce discursivamente la EA, marcando un estilo diferente de enfocar la educación, partiendo de un enfoque crítico de la realidad y planteando diseños de intervención sustentados en la acción. La finalidad que persigue este libro radica en facilitar el desarrollo de los procesos de enseñanza-aprendizaje dentro de la asignatura de Pedagogía Ambiental, incorporada como materia obligatoria de segundo curso en los Nuevos Planes de Estudio de la Licenciatura de Pedagogía, teniendo en cuenta las condiciones estructurales y ambientales de la universidad que inducen a una serie de respuestas metodológicas concretas, limitadas en numerosas ocasiones. Pero fundamentalmente nos encontramos ante el enorme reto de contribuir a la formación de una ética del cuidado, una ética ecológica de la ciudadanía. Desarrollar una visión holística del cuidado
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 2 no supeditada a parámetros naturales sino argumentando un cuidado de las dimensiones relacionales, de desarrollo personal, de participación y toma de decisiones y gestión de los espacios es una de las tareas fundamentales que nos planteamos desde la PA. Que el modelo de desarrollo económico que se impone sobre todo el planeta está destruyendo las condiciones de habitabilidad del ser humano sobre el mismo, no cabe la menor duda; pero no es menos cierto que el orden social resultante de este modelo económico es igualmente insano para las relaciones humanas. Nos encontramos, en ocasiones, con un medio social tan degradado que se hace apremiante desarrollar estrategias de intervención social reales. Y es aquí donde cobra una gran importancia el desarrollo de una ética del cuidado y una ética ciudadana dentro de la formación de los profesionales en EA. Al proponer este libro como recurso metodológico nos estamos situando en la línea, por un lado, de reformular estrategias metodológicas en el aula y por otro, en la de abogar por una formación crítica del pensamiento que nos permita acercarnos a la realidad con una visión de conjunto desde el cuestionamiento de los valores imperantes y con la suficiente creatividad para generar alternativas viables de cambio. Para cubrir este objetivo hemos optado por el modelo de libro que presentamos donde se atienden, tanto la dimensión teórica como la práctica. Tanto en el capítulo primero como en las unidades didácticas que lo proceden podemos encontrar un desarrollo claro de contenidos específicos en PA que ampliarán los aspectos conceptuales de la formación de los estudiantes. Y en el diseño de las actividades de las unidades didácticas se presenta un modelo integrador, donde cobra relevancia la diversificación de tareas y donde se pone en marcha toda la creatividad disponible para optimizar los recursos que presenta la universidad pública actual.
Introducción 3 Esto nos viene a indicar que el libro se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciadas, por un lado el capítulo primero que nos ofrece una fundamentación teórica y por otro las cinco unidades didácticas que dan forma a la praxis de dicha fundamentación. Sin embargo, habría que matizar que cada unidad presenta un bloque de contenidos específico de PA en torno al cual se articulan las actividades propuestas. En este sentido, el primer capítulo se centra en elaborar una propuesta de formación ética de la ciudadanía desde la EA como vehículo de transformación de la realidad. Se aboga por la construcción de un pensamiento crítico que se sustente en una ética ecológica y ciudadana. Este pensamiento, que a su vez, es creativo desea la construcción de nuevos modelos de participación no limitados por las instituciones y defensores de una democracia participativa y real. Entendemos que existe una necesidad de posicionarse ideológicamente, y no desde la neutralidad, para adquirir una conciencia ética sobre los modelos de desarrollo económico y tecnológico para potenciar un cambio de relación con la naturaleza, para pasar de una visión antropocéntrica a una biocéntrica donde el ser humano se identifique como una parte más del planeta. Este modelo de ética ecológica y de la ciudadanía exige un ejercicio activo de responsabilidades con respecto al medio, tanto natural como social. Y parte de la reivindicación de los derechos del ciudadano a incorporarse activamente en el proceso de toma de decisiones y participación ciudadana. Nos encontramos ante la obligación de abrir nuevos espacios de participación y dotar de protagonismo a los ciudadanos en los mismos. Este nuevo enfoque implica la interacción cultural y la aceptación de las peculiaridades de todas las comunidades, por lo tanto, supone admitir que el conocimiento puede ser una construcción colectiva que nos conduzca a ofertar soluciones conjuntas a los conflictos ambientales.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 4 Una ética ciudadana conlleva la dotación de un protagonismo a la ciudadanía y no es suficiente con gestar un estado de opinión, sino que por el contrario, hay que facilitar la toma de decisiones. Este planteamiento sólo será posible a través del ejercicio continuado de la creatividad democrática. Las unidades didácticas que presentamos son las de Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria, Participación Ciudadana y Educación Ambiental, Mujer y Desarrollo Sociambiental, Medios de Comunicación y Educación Ambiental y Educación Ambiental en la Ciudad; en tanto en cuanto creemos que son significativas de una realidad socioambiental y que trabajar la formación de los profesionales de la EA en dichas dimensiones se hace fundamental. En la unidad didáctica sobre Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria se plantean los supuestos teóricos necesarios para construir un pensamiento global que integre los conceptos de desarrollo, bienestar social y calidad de vida, que presuponen, por tanto, una distribución equitativa de la riqueza y una utilización racional de los recursos como vía para asegurar la habitabilidad del planeta a largo plazo. Y este planteamiento se enlaza con el de acción comunitaria, donde las propuestas de acción y cambio emergen de la comunidad, en una organización horizontal que incide más en la praxis de reflexión y acción desde lo local. La actuación colectiva que se traduce en una mejora socioambiental de la calidad de vida de nuestro hábitat posee una relevancia muy importante. Y este es el planteamiento esencial de la segunda unidad didáctica referida a la relación en la Participación ciudadana y la EA. A través de ella se defiende la idea de que el trabajo colectivo permite el autocuestionamiento y la búsqueda de consenso eficaz y comprometido ante la problemática ambiental. La unidad didáctica dedicada a la relación entre la mujer y el desarrollo socioambiental, se centra en poner de manifiesto el papel que actualmente desempeñan las mujeres en el cuidado de su ambiente desde el punto de vista del desarrollo ecológico. Se ocupa de defender las aportaciones
Introducción 5 femeninas a una calidad ambiental y un ecodesarrollo que esté basado en el respeto a la biodiversidad planteado como oposición al dominio y la explotación. Pero igualmente, se trata de realizar una crítica a la concepción patriarcal del reparto de responsabilidades éticas con respecto al medio, no circunscribiendo a la mujer al ámbito de la naturaleza como un mundo anterior al de la razón, estrictamente masculino. En cuanto a la cuarta unidad que trabaja la relación entre los medios de comunicación y la EA, se centra en dilucidar el papel que desempeñan los medios de comunicación como recurso de la EA y en concreto en las aulas universitarias. Se defiende la idea de que los medios de comunicación han de abrirse a todos los puntos de vista, y no sólo limitarse a difundir informaciones, sino que tendrán que educar a la población. El planteamiento de esta unidad se encuentra también en la línea de generar una actitud crítica de cara a la interpretación de la información que los medios producen. El hecho de que los medios generen opinión nos obliga a situarnos de forma activa ante los mismos, y al mismo tiempo, incluirnos en el proceso comunicativo. Y para finalizar, la unidad didáctica que se centra en la EA en la ciudad, trata de proyectar la importancia que tiene la ciudad dentro de la problemática ambiental general. Partiendo de la idea de que los núcleos urbanos son uno de los lugares donde se contamina más, tienen una gran importancia puesto que en el seno de los mismos es donde se decide sobre la totalidad del equilibrio natural. A través de esta unidad se persigue hacer de la ciudad un recurso fundamental en el desarrollo de la EA, puesto que se trata también de trabajar para conseguir una mejora en la calidad ambiental de las mismas. Las actividades propuestas en las unidades didácticas obedecen a una diversificación metodológica que permite desarrollar los procesos de enseñanza-aprendizaje desde un enfoque innovador y que además permite trabajar, tanto aspectos conceptuales como procedimentales y de habilidades sociales, al mismo tiempo que individuales y grupales.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 6 En este sentido, se plantean tres modalidades básicas de actividades. El análisis de textos que permite el acercamiento a una problemática desde distintos puntos de vista y al mismo tiempo reforzar un pensamiento analítico. Este modelo de actividad se caracteriza por la búsqueda de puntos de encuentro entre los diferentes argumentos ofertados partiendo de unos indicadores de análisis y de preguntas que problematizan el pensamiento. El trabajo por equipos permite una visión constructiva del conocimiento en la línea del aprendizaje en comunidades de investigación. El grupo se concibe como una unidad de aprendizaje en el seno de la cual se desarrollan procesos socializadores partiendo de una estructura no jerárquica que se solidifica a través del proceso de toma de decisiones. Con este modelo de trabajo se generan alternativas creativas a los problemas ambientales y se produce un refuerzo del autoconcepto de los integrantes que se traduce en un clima de confianza óptimo para el aprendizaje. Las actividades de simulación permiten hacer patente el conflicto, establecer un puente entre el conflicto latente y su visualización. La dramatización de un conflicto implica incorporar la comprensión de todas sus causas y consecuencias, y de todas las partes integrantes del mismo para poder ofertar alternativas consensuadas. La simulación de situaciones forma parte de las actividades que se desarrollan en grupo y por lo tanto, están dotadas de la creatividad que dicho trabajo las posibilita. Laura García Rebolo
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 7 Capítulo 1 - La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 1.1. La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 1.1.1. Compromiso democrático desde la PA 1.1.2. El proyecto ético y su propuesta de acción 1.2. Procedimiento y metodología para la consolidación de una ética democrática. 1.3. La ética en la formación ambiental 1.3.1. La elaboración de una propuesta ética. 1.3.2. Facilitadores de una convivencia de calidad. 1.4. Beneficios de una ética civil 1.5. Problemáticas sociales para incorporar una ética civil. 1.5.1. Consecuencias sociales 1.6. Diálogo democrático y convivencia tolerante 1.7. Valoraciones finales
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 9 1.1. LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN LA FORMACIÓN DE LA CIUDADANÍA El conformismo generalizado en nuestras sociedades de masas, alimentado por los medios de comunicación, unifica el pensamiento y favorece una apatía generalizada, nos llevan a una desintegración de una soberanía popular que cuestione o modifique los poderes establecidos. Al abandonar nuestra responsabilidad política, dejamos atrás nuestra ciudadanía responsable. Nos urge consolidar nuestra ética autónoma, que nos motive a la participación activa en los problemas que nos rodea. El ejercicio activo de las responsabilidades, nos ha de llevar a la necesidad de combinar los derechos con las responsabilidades o deberes, ya que, la falta de implicación ciudadana en los problemas de la colectividad nos remite al modelo socioeconómico que tenemos. Desde la educación, hemos de tratar de acercarnos hacia un concepto de ciudadanía, que pretenda unir la noción de justicia universal con la de pertenencia a una comunidad y de su compromiso de participar en ella. El discurso que se establece cuando hay disparidad de intereses, en la conformación de un individuo democrático, marca la distancia entre el proyecto de identidad individual y colectivo, y esto es alimentado por nuestros medios de socialización. Entre dichos medios está la educación, es desde ésta, desde donde se espera formar nuestra civilidad. Para elaborar nuestro proyecto de identidad individual, nuestras estrategias intelectuales con modelos reales o de ficción, no solo nos hacen adquirir una amplitud de criterios sino que nos aportan pautas para percibir y captar nuestra realidad de forma más creativa. Cuando enfrentamos nuestros criterios a otras realidades más complejas, cuyo análisis se efectúa desde distintos puntos de vista, nos sitúa en construcción de nuestra identidad democrática individual y colectiva la cual se consolida a partir de un ejercicio continuado de creatividad democrática. Desde dicha construcción democrática la educación ambiental del ciudadano como la del escolar, no ha entrado en una fundamentación de las premisas necesarias para una ciudadanía responsable frente a los conflictos ambientales que nos afecta. La incorporación de nuevos contenidos,
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 16 racionalidad instrumental que está sustentando un modelo de funcionamiento humano reducido a la defensa de intereses particulares, generalmente orientado por el bienestar individual y sin tener en cuenta los intereses colectivo. Desde esta propuesta se enuncian las bases para un funcionamiento distinto de la sociedad, donde exista una interrelación clara y concisa entre los ámbitos de la ética y la política. Dicha propuesta de acción es entendida como un proyecto de identidad. ¿Cómo se consolida este proyecto?, ¿Desde qué propuesta de acciones se desarrolla un ciudadano democrático?,Peñalver, C., (1996) argumentaba, su convencimiento de la tarea emprendedora de algunas organizaciones sociales, como elementos vertebradores de la lucha permanente por la defensa de un orden social más justo y humano. Para hacer posible dicho compromiso, se hace necesario transformar dichas organizaciones sociales en verdaderos espacios de ejercicio democrático. Donde se haga posible establecer propuestas, soluciones consensuadas, donde lo colectivo e individual formen parte de un todo indivisible que nos lleve a superar dicha dicotomía, desde una perspectiva de reciprocidad y búsqueda de consenso. En este sentido, convendría reflexionar en primer lugar sobre la necesidad de analizar en profundidad el funcionamiento del sistema democrático actual, sobre todo, en lo concerniente al papel que juegan los ciudadanos en lo referente al proceso de toma de decisiones para la vida pública. Podemos matizar que a pesar de que formalmente están establecidos diversos cauces de participación, en realidad en la mayoría de las situaciones, quedan convertidos en meras formalidades, sobre todo porque el ciudadano solo puede exigir responsabilidades a los representantes políticos, a través del mero hecho de votar o no votar, cuando dichos poderes públicos organicen las diferentes consultas. En segundo lugar vemos como necesario. El fundamentar el funcionamiento del sistema democrático en una ética como proyecto de vida, donde la dignidad humana insufle de aires renovadores a las distintas instituciones públicas. Hasta aquí, hemos intentado enunciar que tipo de
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 17 compromiso hemos de adquirir como ciudadanos, para enfrentarnos a la construcción de nuestros espacios físicos y vitales. 1.2. PROCEDIMIENTO Y METODOLOGÍA PARA LA CONSOLIDACIÓN DE UNA ÉTICA DEMOCRÁTICA Partimos del convencimiento de consolidar a la ética, como un elemento que ha de estar presente en todas las agrupaciones sociales, que deben formar parte de la esencia de las mismas. Quizás ha llegado el momento de enunciar cuales son los elementos a considerar para poder establecer las condiciones mínimas de lo que entendemos por un proyecto ético, para una convivencia democrática. La comunicación espontánea y libre ha de constituirse como única vía de entendimiento, la posibilidad de buscar consenso con argumentaciones solidamente fundamentadas, es la propuesta más clara de aprendizaje colectivo. El discurso que se establece cuando hay disparidad de intereses, en la conformación de un individuo democrático, marca la distancia entre el proyecto de identidad individual y colectivo, y esto es alimentado por nuestros medios de socialización. Entre dichos medios está la educación, es desde ésta, desde donde se espera formar nuestra civilidad. Para elaborar nuestro proyecto de identidad individual, nuestras estrategias intelectuales con modelos reales o de ficción, no solo nos hacen adquirir una amplitud de criterios sino que nos aportan pautas para percibir y captar nuestra realidad de forma más creativa. Cuando enfrentamos nuestros criterios a otras realidades más complejas, cuyo análisis se efectúa desde distintos puntos de vista, nos sitúa en construcción de nuestra identidad democrática individual y colectiva se consolida a partir de un ejercicio continuado de creatividad democrática. Desde la escuela ha de procurarse una formación racional de voluntad. Esta tarea educativa ha de estar directamente relacionada con la adquisición de identidad, cuya finalidad sería forjarnos un
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 18 proyecto de identidad viable, estar con los demás armónicamente, respetar y reconocer sus necesarias aportaciones, nos lleva a entender y comprender una sociedad democrática y plural. La propuesta dialógica y crítica en nuestras actuaciones, nos lleva a situarnos en una igualdad legal, necesaria para que la democracia sea creíble. Es huir de los debates triviales sobre asuntos secundarios a cargo de partidos que fundamentalmente persiguen las mismas políticas favorables al ejercicio del poder. La participación es el ejercicio necesario para conformar el carácter definido, como ciudadano comprometido y solidario desde su acción. La necesidad de un cambio de formas de comprender las relaciones del ser humano con su entorno, nos lleva a una posibilidad que conllevaría una dimensión reflexiva, centrada en la crítica a valores 2 actuales, que conducen a la situación de degradación socio-ambiental en la que nos encontramos; nos lleva a construir una ética, que podemos llamar “de recambio”. Desde nuestra facultad se pueden desarrollar las bases de formación de un pedagogo experto en diseños, técnicas y herramientas para la intervención en EA, que fundamentalmente se plantee un cambio cultural; es decir, un cambio en las formas de comprender las relaciones del ser humano con su entorno, una nueva forma de tratar los problemas de la relación hombre / medio. El trabajo que debe desempeñar la PA, ha de tener un carácter ético-cultural; por lo tanto deberá partir, necesariamente, del análisis y la reflexión crítica de la situación medioambiental, para llevar a cabo el diagnóstico de problemas, ante los cuales las propuestas de solución han de estar respaldadas por su relevancia social y moral. En este sentido, sus aportaciones, desde el punto de vista de la práctica educativa, han de estar integradas, necesariamente, por dos vertientes . En primer lugar, una que responda mediante un carácter innovador, que abarque propuestas de métodos, 2 Varios trabajos nos han ayudado en la valoración de un cambio de criterios, en la línea de teoría educativa: ver Colom, A. J. y Mellich, J. (1994). “Después de la Modernidad, Nuevas Filosofías de la Educación”. Ed. Paidós, Barcelona; en la línea social, Feenberg, A. (1982). “Más allá de la Supervivencia, El Debate Ecológico”. Ed. Tecnos, Madrid. Además, de Cavanagh, J. Wysham, D. y Arruda, M. (1994). “Alternativas al Orden Económico Global, Más allá de Bretton Woods”.
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 19 modelos, materiales didácticos, técnicas educativas, etc., dirigidas sobre todo al aula. Una vez que los estudiantes hayan aprendido las propuestas, se buscaría la extrapolación de las mismas al ámbito socioambiental. La segunda, de carácter evaluador, que potencie la capacidad de discriminar y, sobre todo, de comparar los resultados de las intervenciones, ya que no basta con innovar, sino que interesa asimilar los aciertos y errores, a fin de tenerlos en cuenta para de otras posteriores intervenciones. En la PA se consolida, en consecuencia, el carácter continuo, formativo y sumativo de la evaluación, como soporte para la estructuración teórica de esta disciplina. El carácter innovador en el aula, se debe entender, en primer lugar, en relación a cuestiones de orden epistemológico. Por tanto, son temas que atañen a la ciencia, al conocimiento, a los procesos de conocer y a los principios de racionalidad que orientan tales acciones. La acción educativa, y la EA como tal, también es una acción éticamente informada y determinada en la actualidad desde la emergencia de nuevos paradigmas. El adoptar la noción de “sistema” y de lo “ecológico” como categorías explicativas de la realidad medioambiental y, desde ahí, como categorías básicas para la determinación de la configuración teórica y pedagógica de la EA. Situarse en esa perspectiva es situarse en los marcos paradigmáticos de la complejidad 3 ; en este sentido le debemos a autores como Morin, E. el desarrollo de las bases de ese paradigma. De ahí que el nuevo paradigma esté sujeto a una visión holística del mundo. La PA deberá entender el saber ambiental -utilizando el término de Leff, E. (1996)- como un saber interdisciplinar y dialógico, nos dice que la cuestión ambiental surge de manera paralela a la problemática de la interdisciplinariedad. 3 Capra, F. (1998), en su obra “La Trama de la Vida”, lo llama “paradigma social” (p.27), lo describe como “una constelación de conceptos, valores, percepciones y prácticas compartidos por una comunidad que conforman una particular visión de la realidad que, a su vez, es la base del modo en que dicha comunidad se organiza.”
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 20 La determinación de qué y cómo sea ese saber ambiental aclara en parte la configuración teórica desde la que arranca la PA; un saber ambiental que entendido y desarrollado desde el pensamiento de la complejidad, implique la construcción de una nueva racionalidad social. A esa nueva racionalidad social le llama Leff, E., racionalidad ambiental. Una racionalidad, construida a partir de una concepción del saber y del conocimiento que plantea un orden social fundado en la diversidad ecológica y cultural; donde no hay una unificación del conocimiento ambiental, “sino la posible producción de múltiples saberes, el diálogo entre valores y conocimientos, la hibridación entre lo tradicional y lo moderno” (Leff, E. 1996:26). Pluralidad científica, axiológica y cultural son los centros de esa nueva racionalidad. Presentamos, a modo de resumen y siguiendo la postura de Leff, E. lo que caracteriza a ese saber ambiental: a) Es un saber que plantea una nueva relación entre realidad y conocimiento; no sólo busca entender y comprender, sino también transformar, de aquí su carácter prospectivo y creativo; b) es un saber que adquiere un sentido histórico de cambio social y transformación del conocimiento; c) es un saber que se convierte en un proceso constitutivo de identidades, de intereses y sentidos y; d) es un saber que “se forja en una relación entre teoría y praxis. El conocer no se cierra en su relación objetiva con el mundo, sino que se abre a un proceso de producción de sentidos civilizatorios.” Estamos hablando, por tanto, de cambios de percepciones y modos de pensamiento.
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 21 Estas aclaraciones acerca de la naturaleza del saber ambiental y de la racionalidad ambiental hablan de la racionalidad entendida como una actitud 4 , una disposición de juicio crítico y constructivo de las acciones, sean científicas o no. Además, entiende la racionalidad como una disposición a concebir, explorar y criticar nuevos conceptos y procedimientos prácticos. Es una racionalidad ampliada desde el campo de la ciencia pura al campo de la actividad y del comportamiento humano, y por tanto, condicionado al sujeto, al tiempo y a la historia. Es un saber, una razón y una racionalidad abierta que se reconoce como dialógica y estratégica. La PA, desde esta perspectiva, entiende el conocimiento como un proceso de reflexión y construcción de nuevos conceptos, un conocimiento interdisciplinar que atraviesa todos los ámbitos disciplinares, abandonando por tanto el antiguo concepto sectorial y segregado de las disciplinas académicas. Desde esta perspectiva se justifica que la PA hable en términos de transversalidad o de ambientalizar la educación. En el trabajo desarrollado en el aula, hemos de evitar nuestra tendencia a dar una visión reduccionista y única de la realidad -basada en la eficacia y competencia social-, ya que son estos valores los que, en cierto modo, están originando la problemática ambiental en los momentos actuales. El aula ha de convertirse en un espacio de “experiencia democrática”, donde el análisis y la reflexión dé lugar a una modificación de las enseñanzas meramente reproductivas, a fin de que los propios estudiantes elaboren el saber de forma autogestionaria, aumentado de este modo las demandas específicas de aprendizaje. Recordemos que la EA se refiere siempre a situaciones 4 Es conveniente destacar, según Capra, F. (1988, p.31), “la sorprendente conexión entre los cambios de pensamiento y de valores. Ambos pueden ser contemplados como cambios desde la asertividad a la integración.” Interesa, por tanto, emparejar estas tendencias opuestas, como esenciales de todos los sistemas vivos.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 22 complejas, que no admiten uniformidad 5 , sino una divergencia de soluciones en las que se mezclan aspectos sociales, económicos y culturales, además de personales y ambientales. Ante cualquier situación el hombre trata de dar respuestas que atiendan, en primer lugar, a la concepción personal que tenga de la vida en general y, más concretamente, de la visión que disponga el grupo socio-cultural al que pertenece. De esta forma, relacionar la cultura y los valores que van implícitos en nuestras actuaciones, supone que en el marco de la PA se tendrá que respetar la diferente concepción que cada persona tiene de ver las cosas, a otras personas, a las situaciones, etc., ya que cada individuo tiene una estructura de pensamiento diferente, y que sus vivencias e historia personal así lo imponen. Luego, cada persona ha ido conformando, para sí y para otros, una escala de valores, a lo largo de su existencia. Por esta razón, es que desde la PA -y atendiendo a la diversidad cultural y social-, se ha de coordinar, mediante el diálogo estructurado, una clarificación de los valores de las personas que desarrollen pautas de intervención en el medio. Para poder llevar a cabo actuaciones lo más enriquecedoras posibles, es necesario, según Quetel, R. y Souchon, Ch. (1994:23), “distinguir los hechos de las ideas, de los sentimientos, de las creencias, etc., aislar los hechos relacionados con una situación concreta; relacionar estos hechos, y estudiar los efectos de esta relación. Se trata de superar la simple apreciación de los hechos para pasar a estudiarlos.” Como se puede apreciar nos encontramos ante una dinámica diferente de establecer las interacciones educativas dentro de un aula universitaria, donde a partir de preguntas referidas a problemas concretos tomados de la realidad, que interesen a la mayoría, se pueda disponer de información contrastada sobre las nociones individuales o de las que de forma autónoma, se sugieran en el grupo. 5 Ver Gutiérrez, J. (1996:195-197), aclara los distintos aspectos formativos que evitan dicha uniformidad en las “Actas del Congreso Estrategias y Prácticas en Educación Ambiental”, celebrado en Santiago de Compostela, del 27 al 30 de junio de 1996.
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 23 1.3. LA ÉTICA EN LA FORMACIÓN AMBIENTAL Las declaraciones internacionales han hecho hincapié en la necesidad, en el ámbito de la EA, de partir de un pensamiento plural, imprescindible dentro de la pedagogía, que oferte alternativas ambientales diferentes y que puedan adaptarse a distintas circunstancias. El valor de la diferencia y pluralidad cultural o religiosa, no constituyen una desventaja, puesto que pueden convertirse en un objeto de alto significado pedagógico, pues nos aportan criterios de formación ético-ambiental para los estudiantes. Los problemas ambientales son consecuencia de las estructuras, que generan injusticias y desigualdades entre los seres humanos. De una injusta gestión y distribución de los recursos. La EA, dentro de la pedagogía -y como cualquier pedagogía-, no puede ser neutral, sino que ha de pronunciarse ideológicamente, en el contexto de una política que apueste por la transformación social (Tratado sobre EA para las Sociedades Sustentables y para la Responsabilidad Global, Forum Internacional de ONGs, Río de Janeiro, 1992). Dicha transformación ha de permitir adquirir la conciencia ética sobre todas las formas de vida que el ser humano comparte en y con el planeta. De esta forma, se potencia un cambio de relación con la naturaleza; entonces, esta nueva perspectiva ética supondría pasar del antropocentrismo al biocentrismo; es decir, que el hombre se reconozca como una parte más del planeta -girando todo a su alrededor-, y no en el centro, este “giro copernicano” en la concepción que tiene el hombre sobre sí mismo en su relación al planeta, supondría para él la necesidad de vivir en armonía con el resto de los hombres y con la naturaleza. No hay duda en cuanto a que el abandono del enfoque etnocéntrico favorecerá la interacción entre las culturas, y la aceptación de que todas las comunidades humanas tienen sus peculiaridades propias, que hay que conocer y compartir, ya que desde estas interacciones nace un conocimiento
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 24 colectivo 6 y social. La necesidad de abandonar comportamientos etnocéntricos, supone admitir que el conocimiento puede ser una construcción colectiva que lleve a compartir los problemas ambientales y a indagar en sus soluciones. En base a esto, la EA ha de contextualizar su trabajo en la relación norte-sur, ha de incorporar los valores de equidad y no la simple igualdad, valores que superen el derroche y el despilfarro, potenciando la redistribución a pequeña y gran escala. Por tanto, la EA ha de profundizar en la obligación de satisfacer las necesidades esenciales de los más pobres. En este sentido, sólo habrá justicia ecológica si se da simultáneamente la justicia social, justicia social que tendría que ver ahora más que nunca con la solidaridad y la limitología o valor de la “limitación” en la producción y el consumo. En consecuencia, hay que trabajar, en primer lugar, para que las personas tomen decisiones; no basta con crear opinión, pues hay que buscar en primer lugar la transformación personal de los ciudadanos, para luego poder transformar el sistema. El desarrollo de una conciencia crítica, postura defendida por autores como Freire, P. (1986), Roma à, T. (1991) o Meira, P. (1995), favorece una integración participativa en la sociedad, capaz de analizar las propias dificultades del sistema. Estamos, pues, defendiendo una formación que potencie una visión globalizadora, que, al tratar la crisis global del ambiente, nos ponga ante la siguiente consideración: Hay que pasar de la conciencia de la crisis a cuestionar el propio modelo de vida, integrando una mejora alternativa, que pasa por lograr los mismos modos de producción de bienes y necesidades que los modos de relación entre las personas. Nuestra concepción del mundo ha de alterarse; hemos de modificar nuestros patrones de significación, ya que: “El modelo de desarrollo que sirve de pauta a los países desarrollados se presenta a los menos desarrollados como un modelo a imitar, como una auténtica matriz civilizadora. Y no debe pasarse por alto este hecho: que la exportación de nuestro modelo industrializado y de consumo ha supuesto y supone el arrasamiento de culturas y de formas de vida que, por otra parte y en gran medida, se han mostrado mucho más respetuosas con el entorno físico 6 Capra, F. (1987, p.307), lo señala como la necesidad de tener una visión integral de la vida, es decir de la realidad.
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 25 que les sirve de sustento y soporte.” (Sosa, N. 1997:110). Así pues, “los niveles de formación en Educación Ambiental -atendiendo a lo anteriormente expresado-, tienen que asumir una crítica real de nuestro modelo de civilización, llevándonos a presentar alternativas serias, al clamor contra un modelo ultraliberal, alternativas al consumismo y a la blandura de la moral superviviente, a la masificación de lo superfluo, y a la desactivación de la sociedad civil.” (Araujo, J. 1996:190). En definitiva, se puede concluir este apartado parafraseando a Bertrand Russell: Para formular cualquier ética satisfactoria de las relaciones humanas, será esencial reconocer las necesarias limitaciones del poder de los hombres sobre el medio no humano, y las desleales limitaciones de los poderes de unos hombres sobre otros. 1.3.1. La elaboración de una propuesta ética Una vez detallada la base ética que sustenta la formación ambiental, nos vamos a situar en la sistematización del cómo aprendemos dentro de un contexto pedagógico-ambiental. Comenzamos defendiendo que la Pedagogía Ambiental es una educación sustentada en valores, y comprometida con cambios sociales y culturales. La delimitación de un cambio cultural que integre, también, propuestas de trabajo bajo unos determinados patrones éticos, obliga a plantearse una estructura y marco teórico de la enseñanza dinámica e innovadora que, a través de una ciencia como la ecológica, y una racionalidad ambiental, aumente la conciencia conservacionista general de la población, y genere un cambio cualitativo de valores, normas morales y éticas, a fin de crear una alternativa a la crisis, ya definida anteriormente como civilizadora. El medio ambiente debe considerarse como el eje en el que se apoya hoy el cambio social (Hernández, M. J., 1987), y debe servir para el logro del cambio pedagógico. De esta forma, el análisis de los problemas dentro de este, nos va a servir como pauta de aprendizaje, por lo que nos estamos refiriendo a un extenso proceso de indagación que incluye la tarea de desmenuzar y estudiar cada una de las partes, y de ver después el conjunto, con sus
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 32 sociales implícita y explícitas a callar, a asumir, a no responder a formar parte de una masa silenciosa que escucha y se calla sus argumentos. Cuando desde la educación se habla como contenido saludable de esta ética civil, de los derechos humanos de segunda generación, que hacen referencia a derechos sociales, económicos y culturales es obvio obtener o demandar desde aquí el derecho de todo ser a nacer y vivir en un ambiente sano, en el que crecer no necesite defenderse, no necesite estar en actitud de alerta para protegerse de agresiones, porque efectivamente haya nacido a una sociedad en paz. Hablar de beneficios educativos es situarlos desde la aceptación de un pluralismo ético implantado por medios pacíficos. La participación de todos los seres con una moral mínima para preservar unos valores que se supone compartidos por todos. La valoración de la ética de grupos particulares no es incompatible a una ética básica compartida, cuya finalidad sea dar respuesta a una preocupación común por encontrar respuestas a problemas comunes. Actualmente los problemas generados por la intolerancia y la violencia no son patrimonio de un solo lugar, sino que podemos situarlos y analizarlos a escala mundial, podemos evitar por ejemplo el problema ecológico cuya resolución pasa por una redistribución de los recursos, por una mayor justicia sobre la explotación del Norte al Sur, la búsqueda de salida a estos conflictos ambientales pasan por encima de los acuerdos de Kioto donde el consenso es entendido como mero acuerdo estratégico en el que las mayorías siempre se imponen. Luego, hablar de beneficio educativo, de la consolidación de una ética de mínimos, (civil) siguiendo la tesis de J. Habermas, se representa una profundización en una ética democrática realmente, donde se pueda hablar de elaborar un proyecto de vida realmente comprometido con la vida de un ciudadano que rechace y participa en la transformación de su medio vivido. Luego la toma
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 33 de decisiones para la resolución de un conflicto es tomada por quienes se sienten afectados. Estamos reforzando los aspectos dialógicos según Freire, desde aspectos como: - Participación en condiciones de igualdad. - Profundización en el diálogo como análisis y revisión de la realidad para transformarla. 1.5. Problemáticas sociales para incorporar una ética civil La necesidad de buscar consenso, se ve dificultada por si la opinión es importante que la de, todas y cada una de las personas; ya que, las conclusiones a las que se lleguen son frutos de todos y cada uno; puesto que, si sólo es desde una pequeña representación sólo se podría llegar a hacer acuerdos parciales y acuerdos genéricos con un contenido ético. Es difícil que se cumpla las condiciones de diálogo que propone la ética discursiva, ya que los contenidos siempre serán provisionales y se someterá a posteriores aclaraciones. El método de la ética civil, el diálogo, presupone crear y favorecer las condiciones de igualdad entre los interlocutores válidos, esta ética requiere una reforma social para que todos puedan realmente participar en ella. Hemos de asegurar las condiciones de posibilidad del diálogo, pero todo esto es difícil de aplicar en las situaciones de violencia, de injusticia generalizada, en que, antes del diálogo, deben crearse, tal vez incluso con cierta dosis de violencia, estas condiciones para establecer el diálogo.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 34 La inclusión de la ética civil en el sistema educativo de países democráticos, es necesario pero complejo ya que cada comunidad moral ha de marcar los modelos de comportamientos. 1.5.1. Consecuencias sociales El desarrollo de la ética civil en la sociedad actual es posible desde el principio general de dar permiso para que “el otro” se exprese según “su criterio”. Al estar en una sociedad fragmentaria es más fácil que sólo lleguemos a compartir este principio asegurando de este modo una sociedad más pacífica , se necesita: tolerancia, mostrar valores, diálogo y búsqueda de consenso. Podemos estar hablando de utopía, ya que buscar valores verdaderamente compartidos entre todos es difícil, hablar de tolerancia y conseguir la solidaridad desde la no-violencia. 1.6. Diálogo democrático y convivencia tolerante La inhibición y apatía política en nuestra sociedad, nos lleva a una aceptación pasiva de las normas y falta de compromiso participativo. Cuando hablamos en el primer punto de violencia, defendimos la necesidad de que se atienda la capacidad expresiva de cada individuo, esto nos lleva a, una vez establecida una ética civil donde seamos capaces de darnos permiso de convivencia, nos encontramos ante una realidad como la de que “muchas decisiones tomadas por los poderes públicos carecen de legitimidad al no tener lo suficientemente en cuenta las preferencias de los ciudadanos y de los distintos grupos sociales, que en teoría tienen muchos derechos pero carecen de poder real.
La Educación Ambiental en la formación de la ciudadanía 35 La violencia de los ciudadanos es a veces fruto de la burla a la ciudadanía al imponerse una concepción elitista de la democracia, la participación es tenida en cuenta desde un criterio elitista, donde se trata se hacer un recambio ordenado que trata de legitimar el orden establecido, no dando lugar a planteamientos y propuestas alternativas. 1.7. VALORACIONES FINALES La propuesta dialógica y crítica en nuestras actuaciones, nos lleva a situarnos en una igualdad legal, necesaria para que la democracia sea creíble. Es huir de los debates triviales sobre asuntos secundarios a cargo de partidos que fundamentalmente persiguen las mismas políticas favorables al ejercicio del poder. La participación es el ejercicio necesario para conformar el carácter definido, como ciudadano comprometido y solidario desde su acción. Estas aclaraciones acerca de la naturaleza del saber ambiental y de la racionalidad ambiental hablan de la racionalidad entendida como una actitud 8 , una disposición de juicio crítico y constructivo de las acciones, sean científicas o no. Además, entiende la racionalidad como una disposición a concebir, explorar y criticar nuevos conceptos y procedimientos prácticos. Es una racionalidad ampliada desde el campo de la ciencia pura al campo de la actividad y del comportamiento humano, y por tanto, condicionado al sujeto, al tiempo y a la historia. Es un saber, una razón y una racionalidad abierta que se reconoce como dialógica y estratégica. 8 Es conveniente destacar, según Capra, F. (1988, p.31), “la sorprendente conexión entre los cambios de pensamiento y de valores. Ambos pueden ser contemplados como cambios desde la asertividad a la integración.” Interesa, por tanto, emparejar estas tendencias opuestas, como esenciales de todos los sistemas vivos.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 36 La PA, desde esta perspectiva, entiende el conocimiento como un proceso de reflexión y construcción de nuevos conceptos, un conocimiento interdisciplinar que atraviesa todos los ámbitos disciplinares, abandonando por lo tanto el antiguo concepto sectorial y segregado de las disciplinas académicas. Entonces se puede entender bien que la PA hable en términos de transversalidad o de ambientalizar la educación. En el trabajo desarrollado en el aula, hemos de evitar nuestra tendencia a dar una visión reduccionista y única de la realidad -basada en la eficacia y competencia social-, ya que son estos valores los que, en cierto modo, están originando la problemática ambiental de ahora. El aula ha de convertirse en un espacio de “experiencia democrática”, donde el análisis y la reflexión dé lugar a una modificación de las enseñanzas meramente reproductivas, a fin de que los propios estudiantes elaboren el saber de forma autogestionaria, aumentado de este modo las demandas específicas de aprendizaje. Recordemos que la EA se refiere siempre a situaciones complejas, que no admiten uniformidad, sino una divergencia de soluciones en las que se mezclan aspectos sociales, económicos y culturales, además de personales y ambientales. El planteamiento anteriormente defendido de la ética civil, que asegure la posibilidad de darnos permiso para que podamos convivir pacíficamente, personas de grupos con una diversidad de valores, comportamientos y normas, les resulta difícil que el modelo de democracia representativa pueda servir actualmente para reflejar la pluralidad y expresar los múltiples matices de la sociedad, y más insuficiente, como canal de participación. El no tener en cuenta los intereses y necesidades de los diferentes grupos, genera no solo un fuerte grado de insatisfacción sino unas circunstancias, que al imponer normas que no respeten las peculiaridades de los grupos, se puede hablar de violencia estructural.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 37 UNIDAD DIDÁCTICA 1 REEQUILIBRIO SUSTENTABLE Y ACCIÓN COMUNITARIA: PROPUESTAS DESDE LA EDUCACIÓN SOCIOAMBIENTAL Dolores Limón Domínguez Jorge Ruiz Morales (Colaborador)
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 39 Unidad didáctica 1: Reequilibrio sustentable y acción comunitaria: propuestas desde la educación socioambiental 1. ¿Para qué un reequilibrio sustentable? 2. La Acción Comunitaria desde una perspectiva socioambiental (A21L) 3. Objetivo General 4. Educación Socioambiental y Reequilibrio Sustentable 4.1. ¿Por qué un reequilibrio sustentable en educación socioambiental? 4.2. El reequilibrio sustentable como contenido de la educación socioambiental. 4.3. La acción comunitaria como metodología de trabajo. 5. Objetivos de la unidad 5.1. Conceptuales 5.2. Procedimentales 5.3. Actitudinales 6. Actividades 6.1. Técnicas de grupo de presentación y dinamización 6.2. Buscamos en nuestra entrañas (historias de vida) 6.3. Análisis de textos 6.4. Localización de experiencias de acción comunitaria y reequilibrio sustentable 6.5. Actividad de simulación: construcción de un proceso colectivo en el diseño de un programa de acción comunitaria en un barrio de Sevilla “Su Eminencia”. 6.6. Jurado popular del conflicto socioambiental: “Rotura de la presa de Aznalcollar” 7. Evaluación 8. Bibliografía 9. Anexo 1
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 41 1. ¿Para qué un Reequilibrio Sustentable? En el Informe Brundtland de Naciones Unidas en 1987 se define el Desarrollo sostenible como: “...aquel modelo de desarrollo que satisface las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas “. (en Font, N. Y Subirats, J., 2000:10) A partir de esta definición que podría resultar revolucionaria en su tiempo y en sus posteriores aportaciones podemos señalar tres premisas, que resultan significativas para entender este concepto: Integra los conceptos de desarrollo, bienestar social y calidad de vida. Exige la distribución equitativa de la riqueza, tanto entre las generaciones presentes como respecto a las futuras. Presupone la utilización racional de los recursos como condición para asegurar la habitabilidad del planeta a largo plazo. Más tarde y durante la Cumbre de Río (1992) se retoma este concepto que se describirá en el apartado dedicado a las Agendas 21 Locales (A21L), y se desarrollará con más profundidad en las actividades propuestas. Sin embargo este planteamiento lleva implícito una serie de contradicciones, por un lado, están las concepciones desarrollistas y del capitalismo económico, tan responsables de la degradación ambiental y las situaciones de injusticia social, y por otro del mantenimiento de una situación de equilibrio entre los recursos naturales utilizados en los procesos productivos y el potencial de recuperación de los propios ecosistemas, incidiendo en las energías renovables y el reciclado de residuos.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 48 Afganistán, Chechenia, Yugoslavia, Malvinas, Chile, Argentina, España, Ruanda, Golfo Pérsico (Kuwait), Panamá, Nicaragua, México, Cuba, Colombia, Sudáfrica, Nepal, etc... Sería catastrofista ignorar lo que de positivo hemos avanzado en estos últimos 60 años, situamos este período haciéndolo coincidir en sus inicios con el lanzamiento del Sputnik, y toda una crisis mundial en el occidente, avances tecnológicos en telecomunicaciones, sanidad, educación, mayor democratización de la sociedad, mayores coberturas sociales, etc.., quizás estos avances se hayan producido mayoritariamente en los países del norte, dueños y señores de un desorden internacional, diseñado acorde con sus intereses y necesidades, a punto de explosionar. Pero se nos antoja más importante la escalada progresiva de destrucción y aniquilación, puesto que en ella nos jugamos el porvenir de generaciones presentes y futuras de seres vivos. En este contexto, que no son más que pinceladas en un cuadro impresionista e impresionante de la realidad socioambiental que nos engloba, en el que se pueden incluir la situación de muchos barrios de las ciudades más representativas, como Nueva York, Londres, París, ..., Madrid, Sevilla. Sería interesante buscar el fondo y el sentido de muchas de las incisiones aquí apuntadas, os invitamos a complejizar una red de relaciones que conforman el ser social del que cada uno formamos parte. Desafiar nuestro futuro, puede convertirse en una aventura enriquecedora y humanizante, si somos capaces de interrogar nuestro pasado y analizar complejamente el presente en claves de sustentabilidad y reequilibrio. Es aprender a pensar en el yo a través del nosotros y teniendo presente al vosotros y ellos. Plantear la educación socioambiental en este contexto y bajo las premisas enunciadas es generar procesos de crecimiento personal y colectivos que lleven a la transformación socioambiental, y resulta urgente hacerlo para poder corregir situaciones y evitar que se sigan produciendo algunas de
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 49 las anteriormente descritas. No podemos esperar a las generaciones futuras, sino simultanear y generalizar esta acción concienciadora a toda la población. Ya no nos vale priorizar sectores de la población o zonas de un país o países enteros de un continente, sino ampliar nuestra acción a todas y cada una de las personas que forman la humanidad que habita y sobrevive en el planeta Tierra. “No hablamos sólo de globalizar las acciones, sino de localizarlas en situaciones y contextos concretos, que interaccionan y se constituyen en ese mundo globalizado”. 4.2. El Reequilibrio Sustentable como contenido de la Educación Socioambiental Investigar sobre los procesos productivos, los residuos sólidos urbanos, aquellos que proceden de la industria química, nuclear y armamentística, que resultan mucho más peligrosos, el despilfarro energético, la gestión de recursos naturales, la industria agroalimentaria, las relaciones norte-sur, los modelos políticos existentes en los distintos países, autonomías y ayuntamientos, el papel de los movimientos sociales, la formación de los dinamizadores y educadores sociales, los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación formal y no formal, y, las potencialidades de una acción comunitaria. Plantear el reequilibrio sustentable como contenido de la educación socioambiental es una apuesta por redefinir realidades, contextos y situaciones que se han reproducido sin que existiese un análisis crítico, manteniendo injusticias socioambientales que tienen el mismo rostro de los verdugos y la misma mirada de sus cadáveres, ya sean seres humanos, seres vivos, o ecosistemas enteros. Significa trabajar desde lo cotidiano, desde los centros de interés que cada uno tenemos, desde los
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 50 motivos y motivaciones que nos hacen incidir más en unos que en otros contenidos, a partir de una selección de estos y la planificación educativa participada. Hemos de ser capaces de construir espacios de reflexión y acción que nos ayuden a mirar con otros ojos, si nos refiriésemos a conflictos como el de la inmigración podríamos recoger la siguiente cita: “Sus dificultades para vivir dignamente aquí, no son meramente “su” problema, si no que revela “nuestro” problema, la enfermedad de nuestro Occidente demasiado viejo, demasiado orgulloso de sí mismo, demasiado cómodo, cobarde e individualista. Un “nuestro” que ahora los incluye a ellos, pues vivimos juntos y compartimos las alegrías y las penas que nos ofrece el mundo globalizado de principios del s. XXI”. (Bueno, A., 2001:5) Convierte al educador o profesor y a los estudiantes en buscadores e interrogadores de las distintas realidades que comparten en su barrio, familia, facultad, etc..., planteando de un modo participativo otro modo de hacer, ser y estar. Implica un nivel de análisis e interacción que abre un escenario educativo ilusionante, donde los roles se difuminan, como el carboncillo en un sombreado, estos se intercambian entre profesores y estudiantes, obligando a ambos a resituarse ante una situación nueva que les obliga a conocer más metodologías de trabajo, mantenerse más informados y dominar más habilidades sociales. 4.3.- La acción comunitaria como metodología de trabajo.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 51 La acción comunitaria integral puede ser tanto el qué como el cómo de una praxis educativa, sin embargo el proceso de construcción de conocimiento colectivo nos sitúa ante dos cuestiones que se convierten en una, como la investigación acción, la reflexión acción, o, la teoría y la práctica. Puesto que aunque en determinados momentos nos preocupe cómo andamos, también simultáneamente nos asalta la duda de si este modo o cómo, tendrá que ver con por dónde andamos y a dónde vamos. Nos referimos a una coherencia entre los objetivos, los contenidos y la metodología de trabajo en el aula y en la realidad socioambiental donde interactuamos como ciudadanos y/o profesionales. En este último punto se abre un debate importante, y lleno de controversias, sobre la desprofesionalización en el medio social, ya que se observa una creciente desideologización, alienación y falta de compromiso de los profesionales que trabajamos en el ámbito de lo social. Esto no implica ignorar los procesos de enseñanza aprendizaje de los que hemos formado parte como objetos, sino más bien transformar ese rol en sujeto de la acción comunitaria. “Lograr la transformación de la persona-objeto en persona-sujeto del desarrollo es, entre otras cosas, un problema de escala; porque no hay protagonismo posible en sistemas gigantísticos organizados jerárquicamente desde arriba hacia abajo”. (Max-Neef, M. 1998:30) Recordando aquella frase “lo pequeño es bello”, que dio título a un libro revolucionario para la Educación Ambiental de los años 70, quizás es el momento de argumentar a favor de comunidades más pequeñas, más humanas y saludables, donde la comunicación y los conflictos son más cercanos y a escala más reducida, donde la construcción de alternativas parece más posible para quienes son sujetos en la realidad. Sin que tengan que mediar tantas estructuras de pseudorepresentación y participación, donde las decisiones puedan ser tomadas por quienes protagonizan lo cotidiano, sin que esto signifique volver a comunidades prehistóricas, o sumergirnos en la búsqueda de vueltas a atrás, sino de construir a partir de la realidad, “lo que es, es”. Partir de esta idea significa identificar un
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 52 punto de partida y empezar a caminar hacia modelos más sustentables, reinventar la ciudad, el distrito, el barrio, los límites de los Estados y acercarnos a una cultura de lo socioambiental. Nos centraremos por tanto en aquellos procesos autogestionarios de acción comunitaria que implican una estructura horizontal, que hacen uso principalmente de los recursos endógenos y que profundizan en la democracia radical. Ya que aquellos otros donde existen demasiadas externalidades, la organización es dependiente y vertical suele falsearse una transformación de la realidad, ya sea local o más global. Hablamos de una construcción colectiva, y por tanto comunitaria, del conocimiento, donde los protagonistas son el profesor y los estudiantes, en el aula, y los vecinos, profesionales, políticos y representantes de colectivos en la sociedad. Se trata de generar espacios de encuentro y comunicación que favorezcan el intercambio de lenguajes, registros y códigos que nos permitan un conocimiento complejo de la realidad y la construcción de alternativas de reequilibrio sustentable. Revalorizar el discurso del vecino, del hortelano y del alumno o estudiante, es plantear estructuras de relación más justas y equilibradas, sin que para ello nadie tenga que rechazar su procedencia y cosmovisión. El contexto de esta construcción colectiva y comunitaria puede ser una reunión, una mesa redonda o encuentro, una fiesta reivindicativa, un seminario permanente, la coordinación entre dinamizadores, la convivencia del día a día, etc... “Buscamos justificación para nuestras acciones en los planteamientos o pensamientos que atribuimos a nuestro difunto héroe de turno, sin ni siquiera percatarnos de la sabiduría del hombre y la mujer que siembran el maíz y que, al compartirlo en la olla común, logran sobrevivir, no por lo que hemos hecho, sino a pesar de lo que no hemos hecho” (Max-Neef, M. 1998:34) 5. OBJETIVOS DE LA UNIDAD
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 53 5.1. CONCEPTUALES Conocer conceptos e ideas relacionadas con el reequilibrio sustentable, la acción comunitaria, las agendas 21 locales y la educación socioambiental. Analizar y contrastar diferentes modelos de reequilibrio sustentable y acción comunitaria en lo local. Recabar información a través de diferentes soportes y materiales, para acercar los procesos del modo más profundo posible. 5.2. PROCEDIMENTALES Realizar una construcción colectiva del conocimiento que lleve a una acción comunitaria. Desarrollar habilidades sociales en los diferentes sujetos (profesores, estudiantes, ciudadanos) del proceso de enseñanza-aprendizaje. Aprender metodologías participativas a partir de los conflictos socioambientales identificados en la praxis educativa. 5.3. ACTITUDINALES Transformar la realidad microsocial del grupo a partir del cuestionamiento de los valores que nos identifican a cada uno como personas, que hemos interiorizado y construido a lo largo de nuestras vidas. Fundamentar colectivamente un reequilibrio sustentable a partir de un cambio de actitudes desde lo cotidiano y personal.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 54 6. ACTIVIDADES A modo de introducción. Siendo coherentes con lo expuesto hasta ahora no pretendemos dar una propuesta de actividades cerradas, ni formulas mágicas que nos sirvan a todos, sino que os rogamos introduzcáis todas aquellas que os parezcan interesantes para la praxis educativa que estáis construyendo. Sin embargo si os sugerimos que en vuestra planificación educativa y programación analicéis estas actividades dentro de una secuencia lógica, ya que hemos hecho una propuesta cíclica, que partiendo de un análisis de la realidad más cercana nos lleve al cuestionamiento de ésta, y su transformación mediante la acción comunitaria. Os sugerimos que utilicéis un diario de campo donde profesores y estudiantes recojáis vuestras ideas, impresiones, sentimientos, emociones, frustraciones, ansiedades, etc..., ya que en una experiencia de acción comunitaria como ésta os puede ser muy útil para evaluarla y recoger la experiencia para posteriores praxis educativas. Además os propondremos una actividad de análisis de diarios, que os hará profundizar en vuestra experiencia colectiva de modo personal y grupal. También nuestra propuesta de actividades puede entenderse como caminos o sendas que iniciamos pero que necesitan de vuestros pasos y andares para que cobren sentido, pasando a ser una construcción colectiva entre vosotros y nosotros. 6.1. TÉCNICAS DE GRUPO DE PRESENTACIÓN Y DINAMIZACIÓN.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 55 Os sugerimos que empecéis proponiendo actividades de conocimiento de los miembros del grupo, aunque éste en ocasiones pueda ser muy amplio, es cuestión de plantear adaptaciones. También es muy importante las dos o tres primeras sesiones, si el grupo ya se conoce, comenzar cada sesión con técnicas de dinamización o iniciación. Algunos libros que os sugerimos para que investiguéis ideas: - HOSTIE, R. (1990): Técnicas de dinámica de grupo. Madrid. Publicaciones Icce. - Técnicas participativas de educación popular. Madrid. Ed. Popular.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 56 6.2. BUSCAMOS EN NUESTRAS ENTRAÑAS. (Historias de vida) Como si de un cuento se tratase, o a través de la construcción de un diario, podéis reconstruir vuestra historia, de modo que a través de capítulos o fases que vosotros vais a seleccionar vais dando forma a un documento de trabajo que os facilitará la incorporación al grupo y la construcción del colectivo. podéis tener en cuenta, lugares dónde habéis vivido, momentos significativos, interrelaciones que os hayan marcado, conflictos que habéis resuelto o están por resolver, inquietudes que tengáis, roles que habéis representado a lo largo de la vida, respecto a qué situación o con qué personas, etc... La presentación del cuento o diario puede hacerse a todo el grupo de clase por cada uno de los protagonistas, o bien a través de un documento multicopiado que se pueda consultar, o de una exposición que cada compañero hace de otro. 6.3. ANÁLISIS DE TEXTOS. (Actividad individual) A continuación se os ofrecen dos textos que encontrareis en el anexo 1 y sobre los que tendréis que trabajar.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 57 - Texto 1: Las tres verdades. BUCAY, J. (1999): Cuentos para pensar. Buenos Aires. Editorial del Nuevo Extremo. (Introducción) Os sugerimos distintas lecturas en diferentes momentos a lo largo del proceso, intentado escribir en vuestro cuaderno de campo aquellas dudas y pensamientos que os asaltan, de qué modo os veis representados en este texto. - Texto 2: Movimientos Sociales y Educación Ambiental¡Error!Marcador no definido.: "Hacia la construcción de una Pedagogía Revolucionaria". RUIZ, J. (2001): Movimientos Sociales y Educación Ambiental¡Error!Marcador no definido.: "Hacia la construcción de una Pedagogía Revolucionaria". (Material multicopiado). Con este artículo vamos a interrogarnos sobre la necesidad de que los movimientos sociales protagonicen la educación ambiental, la necesidad de que las universidades, centros de secundaria y primaria, y todo el sistema educativo en general se sensibilice ante la necesidad de incluir la educación ambiental como contenido curricular y/o área transversal, así como introducir ideas claves. Se puede plantear la realización de una técnica de análisis como el DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). - Texto 3: Una manera estúpida de vivir. MAX-NEEF, M. (1998): Desarrollo a escala humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Barcelona. Icaria. (Capítulo 6) Este texto nos sugiere una esperanza, un porvenir más saludable, a partir de un análisis del lenguaje y de lo que damos por hecho y sabido. El proceso dialéctico de deconstrucción y construcción del conocimiento y el lenguaje se nos antoja sugerente y desbordante de límites impuestos. Sugerimos un debate ilusionante y soñador que dibuje alternativas al presente, ejemplificando éste
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 64 En esta actividad los roles que representarán cada uno de los grupos, serán construidos en base a la información que sus miembros buscarán mediante testimonios directos de los protagonistas (a través de entrevistas), artículos de prensa, informes emitidos por la administración, empresa o grupos ecologistas, así como un vídeo que se realizó sobre este conflicto socioambiental. Desarrollo de la actividad. Será necesario un trabajo muy sistemático de recogida y análisis de la información, teniendo en cuenta que el proceso de enjuiciamiento abierto por la rotura de la presa ha durado aproximadamente tres años y medio, con un volumen de documentación muy importante. Se trata de reconstruir una historia reciente que ha sido bien documentada, aunque muchos cabos quedaron sin atar. Puede desarrollarse a lo largo del curso académico, como actividad de profundización paralela, dedicando sesiones de clase puntuales al seguimiento del trabajo en grupo, permitiendo que existan interacciones entre los grupos, para representar una realidad socioambiental lo más real posible. Si os parece demasiado extensa podéis acudir al material que la Consejería de Medio Ambiente elaboró precisamente para realizar un juego de simulación de estas características, sin embargo la toma de conciencia y la construcción colectiva del conocimiento serán mucho menor, así como las habilidades sociales de indagación y negociación que van a desarrollar los estudiantes. La actividad finalizará con el Juicio Abierto por la Rotura de la Presa de Aznalcollar, no olvidemos que en este proceso no sólo estamos analizando un caso, ni si quiera representando una situación lo más real posible. Sobre todo cuestionamos un sistema político y judicial que fue incapaz de resolver este conflicto socioambiental, una seudodemocracia que hace aguas por los cuatro costados. Tomar conciencia de que la democracia y justicia ambiental está por construir, que los protagonistas somos principalmente los ciudadanos, y que es fundamental estar bien informados y desarrollar un criterio ecológico, es el objetivo de una actividad como ésta.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 65 Presentación del Conflicto Socioambiental “Rotura de la Presa de Aznalcollar” El 20 de abril de 1998 a las 4 de la madrugada se produjo el accidente de la rotura de la presa de Aznalcollar, en la corta de los frailes, lugar donde se almacenaban los restos del tratamiento y extracción de la pirita. La presa contenía residuos con un alto contenido en plomo, cadmio, mercurio, hierro, etc..., algunos entendidos decían que casi estaban presentes todos los compuestos químicos de la tabla periódica. Se trataba de elementos disueltos en agua ácida con un pH cercano a 8 que al romperse la presa se vertieron al cauce del Río Agrio, que a su vez aguas abajo desemboca en el Río Guadiamar a la altura de Sanlucar La Mayor. En distintas ocasiones fue denunciada esta situación por los colectivos ecologistas, incluso por Pablo Alambarri, científico del CSIC, en su libro que mereció un premio de investigación en los años 70, donde afirmaba del riesgo potencial de este embalse para el Parque de Doñana. Todos parecían conocer de la situación de riesgo e irregularidades existentes en los trabajos de compactación y recrecimiento de la presa, sin embargo el accidente más anunciado y la catástrofe ecológica más importante que se haya conocido se produjeron. No se produjo ni una sola dimisión de altos cargos y responsables de la administración pública autonómica o estatal, ni si quiera de la empresa, todo pareció un accidente. Tres años y medio después se archivó el caso en el Juzgado de Sanlucar La Mayor, el mismo en el que años atrás se archivara la denuncia de Ecologistas en Acción previniendo de lo que podía ser una catástrofe de magnitudes impensables.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 66 De lo único que nos podemos alegrar es que no se hubieron de lamentar víctimas mortales de seres humanos, porque los millones y millones de seres vivos que perecieron en las aguas ácidas, los ecosistemas aniquilados y las repercusiones sobre la salud de los seres vivos que habitan y habitamos cerca de este entorno, aún hoy desconocemos las repercusiones que tendrá en un futuro cercano. La casualidad quiso que ocurriera de madrugada, cuando nadie trabajaba en el campo, en sus tareas cotidianas, porque de haberse producido a las 12:00 de la mañana, muchos seres humanos hubiesen perdido no sólo sus cosechas, sino su vida. Dividiremos a los estudiantes en grupos iguales según los siguientes roles: - Mineros: Trabajadores de la Mina de Aznalcollar, propiedad de la empresa Boliden Apirsa. - Vecinos del Pueblo: Personas que viven en el pueblo, que se ven afectados por el accidente - Empresa Minera Bolidén Apirsa: empresa propietaria de la mina en el momento que se produce la rotura. - Ayuntamiento de Aznalcollar: se ve directamente implicado por motivos políticos y de interés por los vecinos. - Administración Autonómica: tiene todas las competencias de industria, medio ambiente y agricultura y pesca, si la política de aguas se desarrolla desde la Confederación del Guadalquivir, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 67 - Administración Estatal: el Ministerio de Medio Ambiente es quien tiene la potestad sobre los cauces fluviales y comparte con la Consejería de Medio Ambiente la gestión de los Parques Nacionales a través de los consejos rectores. - Colectivos Ecologistas: Ecologistas en Acción habían denunciado la inestabilidad y riesgo del accidente que se produjo, ahora se enfrentan a lo tantas veces denunciado y anunciado. - Vecinos de Pueblos Cercanos: se ven afectados directa e indirectamente por el accidente. - Juez y Secretario: quienes dinamizarán la actividad del juicio y tomarán acta de lo que allí se diga. - Jurado Popular: personas que decidirán la responsabilidad de los hechos denunciados e impondrán la sanción. - Fiscales: abogados que se encargan de la defensa del interés común. - Abogados de la Defensa: la defensa puede ser tanto de la empresa Boliden Apirsa como de las diferentes administraciones. - Abogados de la Acusación: pude ser tanto de Ecologistas en Acción, como de iniciativas populares, grupo de personas que denuncian juntas, o de acusaciones particulares. Una vez se haya realizado todo el trabajo de documentación y preparación de argumentos por todos los participantes, se procederá a la preparación del juicio propiamente dicho. Para ello se
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 68 requiere una disposición espacial de mesas y sillas que representen lo más real posible la sala de un juzgado, incluyendo rótulos, carteles y otros materiales que se os ocurran, aconsejamos que los miembros de la fiscalía, abogados, jueces etc..., puedan ir con ropas que los diferencien e identifiquen con su rol. Ya que todo esto dota de realismo a la actividad, también sugerimos que el Juicio Popular sea abierto y participe gente de la clase y de otros grupos. La celebración del juicio no debe durar más de tres días, siendo recomendable que se haga como colofón del curso y a ser posible aprovechando alguna actividad formativa de convivencia que convoque a todo el grupo en un espacio natural. Os podemos sugerir las instalaciones del Parque Natural de Monfragüe, situadas en Villareal de San Carlos (Cáceres), que os serán cedidas presentando un Proyecto de Educación Ambiental, solicitar información en la Consejería de Medio Ambiente de Extremadura, o en la Dirección del Parque. Sería interesante visionar algún documental en el que se viese reflejada la dinámica de un juicio, asistir a alguna audiencia pública en los juzgados, o pedir consejo a algún abogado, todo esto para realizar un rol playin dramatizado. Evaluación. Como colofón de una actividad compleja donde ponemos en juego tantas habilidades y conocimientos, podemos extraer distintas reflexiones, ideas y pensamientos que podemos expresarlos mediante un informe individual. En él podríamos recoger los siguientes apartados: - ¿Cómo se ha organizado tu grupo en la preparación de la dinámica? - ¿Qué dificultades has encontrado a nivel personal durante la actividad?
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 69 - ¿Ha existido algún liderazgo en el grupo? Descríbelo. - ¿Para qué te ha servido esta técnica de grupo? ¿Qué te ha aportado a nivel personal y profesional? - ¿En que crees que habría que mejorar? Por último se haría una puesta en común teniendo en cuenta los informes individuales, e intentando analizar las dinámicas grupales, lo que la actividad a significado para el grupo, y qué contenidos socioambientales se han elaborado. 7. EVALUACIÓN Utilizaremos la heteroevaluación como filosofía de trabajo, se trata de que estudiantes y profesores puedan autoevaluarse, evaluarse mutuamente y evaluar conjuntamente. Si la construcción del conocimiento es colectiva y personal, así debe ser la evaluación para que ésta recoja toda la complejidad del proceso que desarrollamos a partir de esta unidad didáctica. Análisis de diario: Se trata de categorizar y analizar el contenido de los diarios, podemos elegir previamente las categorías o consensuarlas tras una primera lectura general. Posteriormente recogemos el contenido que aparece en cada categoría, para realizar un informe final. Éste nos ayudará en el resto del proceso evaluativo que a continuación os presentamos.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 70 Autoevaluación de estudiantes y profesor: Se trata de hacer una valoración individual de los contenidos de la unidad, la implicación personal en el proceso de enseñanza-aprendizaje y los logros conseguidos, intentando centrarnos en el proceso no sólo en los resultados. Se puede realizar por escrito planteando una serie de cuestiones claves y después realizando una puesta en común sobre ésta. Evaluación grupal: Se valorarán aspectos como la participación, realización de actividades y tareas, la implicación, el compromiso, la construcción de conocimiento, la creatividad y la cohesión grupal. Se puede realizar mediante la técnica del papelógrafo, cada persona va apuntando libremente lo que le sugiere cada categoría en la evaluación grupal. Después se realiza una puesta en común sobre cada una de las categorías. Actividades: Al final de la unidad, cada estudiante deberá tener un dossier donde se incluyan todas las actividades realizadas durante la misma, el diario de campo y su correspondiente informe.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 71 8. BIBLIOGRAFÍA BUCAY, J. (1999): Cuentos para pensar. Buenos Aires. Editorial del Nuevo Extremo. BUENO, A. (2001): Mirar a África. Redescubrir Europa. Barcelona. Cuadernos de Cristianisme i Justícia nº 108. Ed. Cristianisme i Justícia. FONT, N. y SUBIRATS, J. (2000): Local y sostenible. La agenda 21 local en España. Barcelona. Ed. Icaria. HOSTIE, R. (1990): Técnicas de dinámica de grupo. Madrid. Publicaciones ICCE. MANZINI, E. y BIGUES, J. (2000): Ecología y democracia. De la injusticia ecológica a la democracia ambiental. Barcelona. Ed. Icaria. MAX-NEEF, M. (1998): Desarrollo a escala humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Barcelona. Ed. Icaria. VILLASANTE, T. R., MONTAÑES, M. y MARTÍ, J. (2000): La investigación social participativa. Madrid. Ed. El Viejo Topo. Técnicas participativas de educación popular.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 72 9. ANEXO 1 Anexo 1A: LAS TRES VERDADES Todos los que hemos vivido buscando la verdad, nos hemos encontrado en el camino, con muchas ideas que nos sedujeron y habitaron en nosotros con la fuerza suficiente como para condicionar nuestro sistema de creencias. Sin embargo, pasado un tiempo, muchas de las verdades terminaban siendo descartadas porque no soportaban nuestros cuestionamientos internos, o porque una “nueva verdad”, incompatible con aquellas, competía en nosotros por los mismos espacios, o simplemente, porque estas verdades dejaban de serlo. En cualquier caso, aquellos conceptos que habíamos tenido como referentes dejaban de ser tales y nos encontrábamos, de pronto, a la deriva. Dueños del timón de nuestro barco y conscientes de nuestras posibilidades, pero incapaces de trazar un rumbo confiable. Mientras escribo esto, recuerdo de pronto El Principito de Antoine de Saint-Exupery “...En sus viajes por los pequeños planetas de su galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en un gran libro de registro: montañas, ríos y estrellas.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 73 El Principito quiso registrar a su flor (aquella que había dejado en su planeta), pero el geógrafo le dijo: - No registramos flores, porque no se puede tomar como referencia a las cosas efímeras-. Y el geógrafo le explicó al Principito que efímero quiere decir amenazado de pronta desaparición. Cuando el Principito escuchó esto, se entristeció mucho. Se había dado cuanta de que su rosa era efímera...” Y entonces me pregunto, por un lado: ¿Existirán las verdades sólidas como rocas e imperturbables como accidentes geográficos?, ¿o será la verdad sólo un concepto que lleva en sí mismo la esencia de lo transitorio y frágil de las flores?. Y por otro lado, desde una perspectiva macrocósmica: ¿Es que acaso las montañas, los ríos y las estrellas no están también amenazadas de pronta desaparición?. ¿Cuánto es “pronto” comparado con “siempre”?. ¿No son, desde esta mirada, las montañas también efímeras?... Creo que lo que me gustaría hoy es intentar escribir sobre algunas ideas-montaña, ideas-río, ideas-estrella con las que me fui cruzando en mi camino. Algunas verdades que seguramente son cuestionables para otros y lo serán también para mí, algún día, pero que contienen hoy, me parece, la solidez y la confiabilidad que da la indiscutible mirada del sentido común. – El primero de estos pensamientos confiables forma parte inseparable de la filosofía guestáltica y es la idea de saber que Lo que es, es.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 80 Una manera estúpida de vivir. MAX-NEEF, M.(1998): Desarrollo a escala humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones. Barcelona. Icaria. Anexo 1B: Concepto de conflicto. JARES, X. R. (1991): Educación para la Paz. Su teoría y su práctica. Madrid. Ed. Popular, pp. 106-111. 2.3. Visión de conjunto. Dicho todo lo anterior y con un afán sintetizador, podemos deducir las siguientes premisas o hipótesis de trabajo acerca del conflicto: El conflicto, como las crisis, es consustancial al ser humano. <<En todo, donde hay vida hay conflicto>> (Dahrendorf, 1970, p. 210) El conflicto es un fenómeno multidimensional que requiere ser explicado desde una perspectiva multidisciplinaria. Los elementos que intervienen en un conflicto son, básicamente, tres: Las personas, el proceso y el problema o diferencias esenciales (Lederach, 1985, p. 13).
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 81 La valoración propia que del mismo se hace, es decir, nuestra percepción. La percepción, valoración que del mismo creemos que hace el otro. Nuestra alternativa o <<solución>> para resolver el conflicto. Elementos que aparecen relacionados con el nivel de contenido (motivo del conflicto) y el nivel de relación (relaciones de poder). El conflicto no sólo no es negativo en sí mismo, sino que, sin que se haga crónico, <<es un fenómeno indispensable para el crecimiento y desarrollo del individuo y de la sociedad>> (Smith, 1979, p. 180). Debemos diferenciar la propia existencia del conflicto con algunas formas no positivas de resolución. <<El auténtico problema no es la supresión del conflicto sino su resolución por medios no violentos, desmilitarizados>> (Vela, 1984, p. 183). En consecuencia, es necesario diferenciar la agresión o cualquier conducta violenta –forma negativa de intervención en un conflicto-, y el conflicto. <<La confusión proviene porque se asimila violencia a conflicto. Cuando la violencia no es más que uno de los medios para resolver el conflicto, destruyendo al otro. La violencia tiende a suprimir el conflicto apuntando a la eliminación del adversario. La violencia es un medio, el conflicto un estado de hecho...>> (Sèmelin, 1983, p. 44). Igualmente hay que distinguir, y en general existe acuerdo, entre la agresión u otras conductas violentas de la agresividad o combatividad. <<El primer término designa un acto afectivo y el segundo se refiere a una tendencia o a una disposición>> (Van Rillaer, 1977, p. 20). La agresividad
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 82 forma parte de la conducta humana, no negativa en sí misma sino positiva y necesaria como fuerza para la autoafirmación, física y psíquica, del individuo, y especialmente determinada por los procesos culturales de socialización. La violencia no es <<sinónimo de agresividad>> (Van Rillaer, p. 27). Es decir, de la <<inevitabilidad de la agresividad no se deriva la inevitabilidad de la violencia>> (Etxebarría, 1985, p. 35). La agresión o conductas violentas, no están genéticamente determinadas en la naturaleza biológica humana. Como se recoge, entre otros, en la <<Declaración de la violencia>> (Rev. De Est. De Juventud, diciembre de 1986), <<excepto en casos patológicos, los genes, por sí mismos, no producen individuos necesariamente predispuestos a la violencia, ni tampoco determinan lo contrario>>. En cualquier caso, <<la agresión, hay que repetirlo, es más una cuestión de percepciones, de valores y de significaciones, que de hormonas o de instintos>> (Van Rillaer, p. 192). En consecuencia, existe general coincidencia, en resaltar la <<educabilidad>> del ser humano. Por la propia dinámica del conflicto como por las repercusiones pedagógicas que ello trae consigo, debe destacarse la especial importancia de la percepción de los protagonistas tanto en la génesis del conflicto como en su desarrollo, hasta el punto de que <<regular o resolver un conflicto supone a menudo clarificar las percepciones y hacerlas comprensibles a ojos de ambas partes>> (Grasa, 1987, p. 58). JARES, X. R. (1991): Educación para la Paz. Su teoría y su práctica. Madrid. Ed. Popular.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 83 Anexo 1C: Fichas de la Actividad de Simulación: Construcción de un Proceso Colectivo en el Diseño de un Programa de Acción Comunitaria en un Barrio de Sevilla “Su Eminencia”. Ficha 1: Ubicación. El barrio de Su Eminencia está situado al Sureste de la ciudad de Sevilla y forma parte de lo que el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla denomina Distrito 4 (Distrito Este). Dentro del Distrito Este se encuentran los barrios de El Cerro del Águila, Rochelambert, Tres Barrios, La Candelaria, Los Pajaritos, Madre de Dios, Su Eminencia, Palmete, Sevilla Este, Torreblanca y Parque Alcosa. El barrio limita al norte con la calle La Algaba y la barriada de Federico García Lorca, al sur con el Polígono Industrial del mismo nombre y la Carretera de Utrera (prolongación de la Avenida La Paz). Al este limita con la Autovía SE-30 y con la barriada Padre Pío y al oeste con el Cerro del Águila, el barrio de la Rosaleda y Juan XXIII. Dentro de barrio de Su Eminencia y por establecer algunas diferenciaciones urbanísticas, que no sociales o culturales, existen cuatro barriadas diferenciadas. Hablamos de Nuestra Señora de la Águilas y Los Prunos (de construcción relativamente reciente y mejores condiciones de habitabilidad) y por otro de La Plata y La Música. Estas dos últimas, poseen un trazado caótico, que en ocasiones se asemejan con un laberinto, hemos de destacar las viviendas de autoconstrucción que no cumplen en muchos casos con todas las condiciones de calidad y seguridad, incluso algunas de ellas se encuentran actualmente a medio construir, mostrando una fachada en pésimas condiciones y determinadas partes de las mismas aún en ladrillo bruto y con pruebas claras de abandono. En este sentido, si nos remitimos, a pesar de su
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 84 antigüedad, a la orden 29 de febrero de 1944, por la que se determinan las condiciones higiénicas mínimas que ha de reunir las viviendas, podemos comprobar que muchas de las viviendas de estas zonas del barrio no cumplen con todas esas condiciones. Principalmente, aquellas que se refieren a número de metros cuadrados por persona que habita en la vivienda, ventilación, luminosidad y altura. Sin embargo, al encontrarse edificadas con materiales propios de la construcción, no pueden ser consideradas, al amparo de la misma orden como infraviviendas. En cuanto al viario, manifestar que en casi la totalidad de las barriadas se encuentra en muy mal estado, firme inestable y agrietado y/o parcheado, siendo el acerado inexistente en el 80% de las calles. En aquellas en las que existe suele oscilar entre 50 y 90 cm, llegando a los 2 m en lugares muy concretos. Por otro lado, el ancho de las calles es igualmente irregular, oscilando entre las que tienen 4 metros de anchura aproximadamente, hasta el caso de las calles Carlos Martel, Niza y Finisterre que presentan una anchura de 1,20 m. Con respecto a las barriadas de Ntra. Sra. De las Águilas y Los Prunos, decir que son de posterior construcción –1980 aproximadamente-. Se trata de viviendas plurifamiliares entre 5 y 9 pisos que reúnen buenas condiciones de habitabilidad. En el caso de los Prunos nos encontramos con algunas zonas ajardinadas alrededor de los bloques de pisos, y las calles tienen acerado en casi todos los casos.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 85 Ficha 2: Población. Los datos que a continuación presentamos provienen de diferentes fuentes que son citadas a lo largo del documento. Esto nos ha permitido obtener la información más adecuada con respecto a la realidad objeto de estudio de esta investigación. “Los datos que expondremos a continuación, están referidos al nivel de estudios que posee la población de los barrios de Su Eminencia en sus distintas secciones censales; los datos corresponden a 1999. Es esta una variable muy importante a considerar, puesto que a pesar de existir actualmente un índice muy alto de desempleo en personas con estudios medios o superiores, sin duda, este es aún más alto en aquella población que más bajo nivel de instrucción reconocida posee”7. Población según nivel de instrucción. Secciones Total Desconocidos Analfabetos Sin Estudios EGB o Similar BUP, FP o Sup. 18 1.667 48 79 973 330 237 37 1.005 39 64 641 190 71 51 661 12 71 412 134 32 52 1.126 36 123 722 203 42 53 796 23 34 557 143 39 54 1.211 51 92 746 256 66 66 1.298 83 64 899 194 58 67 1.445 59 27 849 351 159 69 1.817 62 72 1.214 397 72 72 1.984 61 47 1.349 457 70 99 1.165 18 14 710 285 138 14.175 492 687 9.072 2.940 984
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 86 “Las cifras reflejadas en esta tabla son bastante expresivas por sí solas. El grueso de la población se concentra en la franja que recoge a aquellas personas sin estudios, con notable diferencia respecto a aquellas que poseen el Graduado Escolar, y mucho más contrasta con las que han realizado B.U.P., F.P.II o estudios superiores. Son muchos los motivos y causas que conducen a que un gran sector de la población de la zona no pueda acceder a estudios que abarquen más allá de las destrezas básicas de lectura y escritura. Entre ellas, podríamos apuntar la necesidad que se da en muchas familias de que sus hijos tengan que abandonar los estudios para trabajar fuera, o simplemente para ayudar en casa, dado el alto número de hijos imposibles de atender sólo por la madre (en quien siguen recayendo las tareas del hogar y cuidado de los hijos), o bien porque tanto el padre como la madre trabajan fuera del hogar. Los datos recogidos muestran claramente la existencia en esta zona de familias numerosas y con elevado número de menores. Las que más abundan son, por un lado, las familias de 2 miembros sin hijos, y por otro lado, las de 4 miembros con 2 menores, pero la realidad de Su Eminencia no es precisamente ésta, pues en esta zona predominan las familias de mayor número de miembros, oscilando entre los 5 y 6, con 4 menores, en la mayoría de los casos”7. Analizando los datos, y comparándolos con los de los restantes 5 distritos de la ciudad de Sevilla, vemos cómo es el Distrito Este el que posee el mayor número de menores de la ciudad (Ayuntamiento de Sevilla, 1998): CASCO ANTIGUO MACARENA NERVIÓN ESTE SUR TRIANA Distrito 1 Distrito 2 Distrito 3 Distrito 4 Distrito 5 Distrito 6 20.340 48.656 38.027 49.629 34.140 26.845
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 87 “Es decir, los menores representan un número importantísimo de las personas que componen la zona. A ello se añade que estos menores viven agrupados en familias en las que conviven tres o más personas con menos de 18 años. En el Distrito Este, 3.111 menores pertenecen a familias numerosas (seguido del Distrito Sur con 2.082); de los cuales 174 conviven en núcleos familiares con 5 o más personas que no han alcanzado los 18 años (tras el Distrito Sur con 181). Si estos datos los relacionamos con los índices de población ocupada o con los ingresos medios mensuales, es fácil deducir que la situación económica de las familias con un alto número de menores, se muestra especialmente precaria, teniendo muchos de los hijos que trabajar en la economía sumergida para colaborar al sostenimiento familiar. Señalar también otra problemática añadida. Hoy en día sabemos que en todos los niveles y clases sociales, es una situación generalizada el que, los hijos cada vez abandonan más tarde el hogar familiar. En los sectores más desfavorecidos la precariedad económica se agudiza con la convivencia en un mismo hogar de varias generaciones con varias “familias” cohabitando, que no pueden vivir en su propia casa, precisamente por carecer de medios para ello. Tengamos en cuenta además que en las viviendas (en muchas ocasiones infraviviendas) en las que viven los vecinos de Su Eminencia, por ejemplo, cuando viven más de 4 ó 5 personas el espacio vital es mínimo y carente de intimidad, llegando a casos de verdadero hacinamiento. Pues bien, en el Distrito Este 3.785 menores viven en hogares en los que conviven 6 personas o más. Esta realidad tiene una incidencia muy concreta en el rendimiento escolar, pues los niños en edad escolar carecen de espacio donde estudiar, o no pueden dormir las horas necesarias, existiendo mayor número de situaciones conflictivas y de riesgo para la calidad de vida de los más pequeños. Nos encontramos, por tanto, con una población cuyas características evidencian la necesidad de trabajar conjuntamente con el fin de mejorar las condiciones de habitabilidad de las viviendas, al igual que la situación socioeconómica y laboral de las familias, a la vez que se solucionan los
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 88 principales problemas, tanto explícitos como implícitos, que son percibidos por las personas que convivimos en la zona” 14 . Sirvan como datos comparativos los que arroja “El Boletín Demográfico de la Ciudad de Sevilla del año 1999” (ficha3), sabiendo que muchos vecinos de Su Eminencia no aparecen en estos datos oficiales. Para facilitar un conocimiento de la realidad de Su Eminencia y complementar lo que hasta ahora hemos expuesto creemos interesante reflejar algunas de las conclusiones que se exponen en el Trabajo de Investigación Participativa en el Barrio de Su Eminencia: “(...) La población joven de Su Eminencia supone un alto porcentaje sobre el total de la población, lo que indica que el barrio se renueva. Hemos trabajado con un total de 434 familias jóvenes. Las parejas son en efecto muy jóvenes y las mujeres son más jóvenes aún que los hombres. Una aplastante mayoría de las parejas jóvenes han nacido en Sevilla y en el barrio. Los hijos de la emigración suman una cantidad imperceptible. La situación de paro es mucho más elevada que la media nacional y andaluza (28,34 %). Es un hecho muy grave que trae consigo enormes consecuencias. 14 Asociación Acercando Realidades (1998): Informe Diagnóstico: “Análisis de la Realidad de los Barrios de Su Eminencia”, Fotocopiado, Sevilla.
Reequilibrio Sustentable y Acción Comunitaria: 89 El trabajo doméstico recae en un inmensa mayoría (de las ocasiones) sobre las mujeres, aunque ésta trabaje fuera de casa. Prueba de la mentalidad machista que se perpetúa en las generaciones más jóvenes. El porcentaje mayor está en las familias que hasta el presente tienen un solo hijo (42,9%). No obstante es también grande la proporción en cuanto a las que tienen dos (35,3%), e inferior pero significativa las situaciones de las que tienen tres (15,3 %). De las 434 familias visitadas, sólo 80 tienen la vivienda en propiedad; 123 poseen la vivienda con hipoteca hasta el año 2000, pagando elevadas cantidades semestrales, lo que es causa de numerosos desahucios y 63 familias jóvenes se han visto obligada a replegarse en casa de sus padres o suegros, con las inevitables tensiones que esto acarrea. Un 23 % de las viviendas están en regular o mal estado; son las parejas jóvenes las que sufren esta realidad. A nivel laboral también hay un fraccionamiento enorme en cuanto a la profesiones y trabajos, tanto masculinos como femeninos lo que prueba la inexistencia de fábricas en la zona que aglutinen las fuerzas vivas y la precariedad e inestabilidad de los que trabajan” 15 . Tenencia de las Viviendas Estado de las Viviendas 15 Grupo de Trabajo Social (1994): Trabajo de Investigación Participativa en el Barrio de Su Eminencia con las familias jóvenes con hijos de 3 años e inferiores, Fotocopiado, Sevilla.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 96 2. OBJETIVO GENERAL Con esta unidad perseguimos el desarrollo de procedimientos y habilidades, el análisis de la realidad y la acción sobre ella desde una perspectiva del desarrollo socioambiental y la participación ciudadana. Así como el desarrollo de un pensamiento comprometido que facilite la resolución de problemas ambientales. 3. LA EA Y SU INTEGRACIÓN EN LA SOCIEDAD: PARTICIPACIÓN CIUDADANA En materia de PA, el desarrollo de cualquier actividad ha de tratar de situar su marco pedagógico dentro la resolución de problemas, usando diferentes técnicas metodológicas, como es la discusión en grupo o los agrupamientos flexibles, que atiendan a intereses y desarrollen pautas básicas de trabajo en las aulas universitarias. La complejidad de los problemas ambientales lleva a los mismos estudiantes a desarrollar una necesaria labor de equipo, a partir de un proceso de aprendizaje individual. La participación consciente y responsable en su hábitat, les ha de llevar a buscar eficacia en la satisfacción de las necesidades y conflictos ambientales, a organizar unas pautas mínimas de actuación. Por tanto, la práctica de la Pedagogía Ambiental - como disciplina que estudia la EA, impartida dentro de nuestras aulas universitarias -, debe de atender a una transformación social y resaltar entre otras cosas, la conveniencia de la participación ciudadana, para formar individuos que tengan capacidad para
Participación ciudadana y Educación Ambiental 97 identificar los problemas, comprender sus causas y diseñar las distintas vías de intervención. En suma, plantear y desarrollar actividades de educación no formal en el seno de la sociedad civil. La actuación colectiva que afecte socioambientalmente a la calidad de vida de nuestro hábitat, tiene un valor educativo muy elevado, ya que a través del trabajo en grupo se consigue el autocuestionamiento y la búsqueda de consenso, posibilitando el diseño de una respuesta y su consecuente actuación. Con dicho trabajo se desarrolla, a su vez, una dinámica de grupo que establece diferentes niveles de relación, no exclusivamente con el medio, sino, sobre todo, con las personas incluidas en él. Así podríamos estar hablando de la organización y de la participación colectiva en PA dentro del movimiento social, entendiéndolo, como un grupo de diferentes personas, que tratan de responder a problemas interrelacionados, que a veces pueden parecer. Situar un movimiento socioambiental dentro de la Universidad - donde se supone que se prepara para su actuación social la elite de nuestra sociedad -, supone potenciar prácticas antiautoritarias que incorporen la discusión y el análisis crítico que dinamice el trabajo de la propia Universidad. La acción colectiva desde la PA nos sitúa, en cuanto grupo de ciudadanos y ciudadanas que somos, en la idea de “que la protección del medio ambiente es un fin que exige otra manera de producir y consumir, otra manera de vivir y trabajar. Sin un proceso que conduzca a una ecología estructural de las sociedades industriales (para lo cual el mundo social tiene que cambiar de base material), las medidas de política ambiental no serán más que inútiles cataplasmas aplicadas sobre un cáncer en proliferación” (Riechmann y Fernández, 1994:115). La evolución de la intervención colectiva debe comenzar en los inicios formativos y, más aún, en estudios donde el carácter social de los mismos ha de ser cuidado; en este sentido, la preparación (en ámbitos universitarios),de un análisis discursivo sobre problemáticas ambientales aparecidas en prensa, radio o televisión, la búsqueda de materiales básicos de referencias, causas, antecedentes, posibles efectos y el probable compromiso en la evolución de la noticia, establece unas pautas de comportamiento, que cuando se requiera de una participación ciudadana comprometida y eficaz ante
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 98 cualquier situación, estaremos ante personas que presentarán el grado de concienciación social pertinente. Nos encontramos, pues, ante el desarrollo de procedimientos y habilidades, útiles para el conocimiento de la realidad o la acción sobre ella, y ante la adquisición de hábitos para captar y elaborar pautas de intervenciones significativas, a realizar a través de una participación organizada, primero dentro del aula y después -posiblemente -, dentro de la sociedad. 3.1. Participación ciudadana y la resolución de problemas en pedagogía ambiental La producción de aprendizaje, a partir de la discusión en grupo, enriquece la experiencia personal, ya que a través de la comunicación las experiencias son compartidas, se formulan ideas y propuestas que, una vez consensuadas, toman cuerpo o significan una acción comprometida y responsable. La presentación de programas de EA, dentro de la PA genera, en los posibles grupos de trabajo, unas interacciones que fundamentalmente, las benefician al “tomar conciencia de su identidad, y la oportunidad de vivir una experiencia social importante y comprender mejor su entorno” (Quetel, R. y Souchon, Ch. 1994:11). Se tratará de lograr la integración del conocimiento y la acción en una experiencia colectiva, que generará una intervención resolutiva y eficaz, para lo cual sería necesario realizar una revisión continua, ya que las propuestas de cambio y elaboración de teorías, a partir de la puesta en acción, se convierte en un cambio de actitud y una concienciación de cómo se han de establecer las pautas de comportamiento colectivo. El mensaje del medio, frente al
Participación ciudadana y Educación Ambiental 99 mensaje formal, se convierte en el principal motor del cambio de pensamiento y de las líneas de acción. Así, pues, la toma de conciencia de una participación analítica y responsable facilita la puesta en práctica del enfoque pedagógico, de la resolución de problemas ambientales, ya que se sistematiza como una propuesta metodológica conjunta. A través de lo que hemos visto, estaríamos ante la toma de conciencia de la realidad, pues enfrentarse con las problemáticas ambientales que se produzcan (paro, alienación, drogas, deforestación, contaminación acústica, etc.) nos lleva a tener que efectuar un análisis detallado de la situación, que se realizará a partir del contraste de las diferentes opiniones en grupo y de estudiar las propuestas de resolución más eficaces. La selección de las posibles soluciones, por parte de los estudiantes, significará la puesta en práctica de sus propuestas de acción; en consecuencia, para la evaluación de su eficacia y concreción del proceso teórico seguido, se tendrá que asegurar un prácticum, de acuerdo con las necesidades formativas evidenciadas. Las necesidades de la puesta en práctica de una participación democrática en clase de PA, con el fin de establecer las diferentes etapas de la resolución de problemas, tendrá que contar con una praxis organizada y asegurada, en ámbitos diversos de la problemática ambiental de la zona, y además, con: Recursos humanos, que dinamicen y potencien una dinámica de grupo ágil, que favorezcan el diálogo y la libre discusión de propuestas, junto con el dominio de diferentes técnicas de dinámica de grupos por parte del profesor y que lleguen a dominar los propios estudiantes, facilitándose de este modo las distintas interacciones en clase. Selección de lugares con problemáticas específicas, con el fin de que a partir de visitas iniciales, la selección de propuestas y el estudio analítico de las circunstancias específicas que lo rodean, facilite la formación ambiental de los estudiantes. Para ello, se cuidará que las posibles
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 100 visitas tengan un tratamiento estructurado y cuestionado previamente, y asegurada una observación dirigida a problemáticas expresas, así como un registro personal de las observaciones. De esta forma, las informaciones acumuladas modificarán lo conocido inicialmente, por lo que los esquemas habituales de observación se irán ampliando no solo en las argumentaciones sino también en las estrategias posibles de resolución. Redacción de informes precisos, cuyo interés es la posibilidad de la reutilización de las propuestas concretas y acuerdos, así como de las teorizaciones que se hayan utilizado convenientemente. Por tanto, hemos de asegurar el criterio metodológico de unir todas las estrategias y presentarlas organizadamente. El valor educativo de una experiencia de participación comunitaria destinado a la resolución de problemas, que afectan socioambientalmente a la calidad de vida de nuestro hábitat, puede ser muy elevado, ya que en el proceso se generan interrogantes y experiencias que permiten el aprendizaje. El análisis de un problema que afecta a la realidad más cercana, la búsqueda conjunta de alternativas viables, el diseñar a partir de la confrontación y la busca de consenso, la elaboración de una respuesta y actuación en consecuencia, el desarrollo de una determinada dinámica que nos dé una respuesta a cómo establecer los niveles de relación, no sólo con el medio, sino también con las personas con las que se convive son, sin duda, aportaciones procesuales de gran valor educativo. Por tanto, a través de un proceso de participación comunitaria se pueden clarificar los propios valores, practicar y desarrollar una amplia colección de técnicas y procedimientos, útiles para el conocimiento de la realidad o la acción sobre ella, al mismo tiempo que se pueden adquirir hábitos cívicos, y captar y elaborar ideas y conceptos de forma significativa. La idea de los programas de EA, cuyo núcleo metodológico es la participación ciudadana, consiste, básicamente, en integrar el conocimiento y la acción en una experiencia colectiva: “El adulto no difiere para el futuro la aplicación de sus conocimientos, sino que los utiliza de inmediato y como consecuencia, tiende a centrar su aprendizaje, no ya en materia sino en el problema” (Knowles,
Participación ciudadana y Educación Ambiental 101 1970:198). Esta línea de acción asegura propuestas de cambio y elaboración de teorías, a partir de la acción, siendo ésta la que genera el cambio de actitud y una concienciación sobre cómo se han de establecer las pautas de comportamiento colectivo. Por tal causa, el mensaje que emite el medio predomina en muchas situaciones sobre otros mensajes explícitos contradictorios. Como muchas veces se ha dicho, de poco sirve que un profesor trate sobre la educación para la paz, la convivencia, o hable de solidaridad, si en su práctica educativa fomenta la competitividad, es autoritario y arbitrario. El mensaje del medio se manifiesta mucho más claro y evidente, imponiéndose como mensaje formal. El proceso de participación ciudadana, desde la Sociología, y el enfoque pedagógico de la resolución de problemas, se sistematiza, en consecuencia como una misma propuesta metodológica con: 1. El análisis de un problema. 2. La búsqueda de alternativas viables. 3. El diseño de una respuesta. 4. La actuación pertinente. El análisis de los problemas - que son objeto del presente trabajo -, deben ser iniciados con el firme propósito de proteger el medio e intervenir en él a partir de programas limitados dejando establecido previamente - como decía E. Goldmisth, fundador de The Ecologist -, que tales programas
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 102 han de tratar sobre problemáticas ambientales que abarcan el paro, la droga y la alienación, pues ante estos problemas la deforestación del Amazonas, por ejemplo, se ve lejana. El hallazgo, búsqueda de alternativas que sean viables globalmente, ha de pasar por controlar, “la Ley del máximo beneficio que preside necesariamente la actuación de los propietarios y/o gestores de los medios de producción (ya sean la clase capitalista o los tecnoburócratas “socialistas”) será la causa directa de la explotación humana y del deterioro de la naturaleza. No sólo alarma la situación de miseria y explotación a que está sometida gran parte de la humanidad, sino también el peligro real para la supervivencia de la propia especie y de la biosfera tal como hoy la conocemos”.(García, Porlan, Cañal, 1986:129). Se trata de lograr la transformación de una vieja conciencia de ver el mundo. 3.2. El medio ambiente como agente de educación para la participación ciudadana El ciudadano, inmerso en un colectivo, al involucrarse en la resolución de un problema ambiental que esté dentro de su medio, y que logre alcanzar metas propuestas con el propio esfuerzo, genera una corriente de confianza en sus propias posibilidades. Podemos afirmar que la participación del público, en general, presupone la libertad de asociación, tanto en lo local como a escala nacional e internacional. La estructuración y organización de la participación ciudadana, ante una situación ocurrida en el medio más cercano, produce una dinámica de trabajo que, a su vez, genera una demanda formativa del colectivo que está en acción, conformándose un “medio educativo” cualificado, para llevarlo a cabo dentro de lo que significa la conformación organizada de la participación ciudadana en
Participación ciudadana y Educación Ambiental 103 medio ambiente: las asociaciones ecologistas cuya labor de indagar, reflexionar, decidir y actuar en común sea la base de su práctica. Desde esta línea de trabajo constituye un valioso vehículo de participación comunitaria frente a los problemas ambientales. Dentro de estos colectivos la formación tiene bastante que ver con su nivel de compromiso, ya que estaríamos ante exigencias de autoformación. Si bien hemos hablado de una de las formas organizadas de actuación a favor del medio, como son las asociaciones ecologistas, dentro de esta nomenclatura caben diferentes acepciones, por cuanto el modelo participativo no es común a todo el conjunto del movimiento ecologista. Algunas asociaciones se han ido configurando como grupos de presión cerrados, profesionalizándose, y otras dotándose con una estructura jerárquica que les aleja de la práctica “tradicional”, basada en el consenso. Se trata, en general, de los grupos que cuentan con más recursos, que juegan un papel social “hacia fuera” muy importante, aunque sus formas de organización “por dentro” quedan marginadas del ámbito participativo. No obstante es preciso señalar el papel sensibilizador y formativo que han desarrollado las diferentes asociaciones ecologistas, a partir de informes, artículos, charlas, conferencias, actos simbólicos, carteles, exposiciones, etc. Sin embargo, tal y como apunta Benayas (1993:102), “se ha procurado convencer a la gente más por la palabra que proporcionando vivencias nuevas y estimulantes que alteren sus esquemas de valores y actitudes hacia la naturaleza y el medio ambiente.” Sin embargo este recurso no es una pauta común en todas las asociaciones, ya que muchas incluyen actividades dentro de sus propuestas, de carácter activo y constructivo, en la línea metodológica de la EA, como, por ejemplo, repoblaciones, mantenimiento de jardines por parte de los vecinos de una barriada concreta, etc. Por otro lado, nos encontramos con el empleo -dentro del asociacionismocon pautas diferentes a lo que significarían los movimientos sociales más consolidados, como por ejemplo, el voluntariado sistemático para conseguir una meta común (entiéndase, en este sentido, y como
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 104 ejemplo, la consolidación de un parque, en una zona de mucha densidad de población). La figura del voluntariado ambiental, muy relacionado con la práctica inmediata, tiene a su favor el: aprendizaje de técnicas y recursos procedentes de la práctica en la tarea de voluntario, nuevos conocimientos procedentes de la formación recibida, tanto relacionados con las zonas concretas sobre las que se ejerza el voluntariado, como los debidos al establecimiento de pautas de aprendizaje común, que potencia su desarrollo personal y la actitud crítica de ese voluntariado, al tener que establecer consenso, en cuanto que su actividad ha de complementar un proyecto comunitario. Las actuaciones de voluntarios, sea de la índole que sea, no son siempre educativas; y para que así se las consideren, deben cumplir con los siguientes objetivos: 1.Interés Los objetivos tienen que ser interesantes y, además: - Comprensibles - Abordables - Gratificantes 2.Significativos. Desde el punto de vista ambiental ,deben tener significatividad. 3.Cualificación Debe incrementarse la cualificación personal de los participantes 4.Responsabilidad La actuación de los voluntarios tiene que requerir un cierto grado de responsabilidad individual. Objetivos a cumplir en la actuación de los voluntarios en la participación ciudadana A la hora de concretar estos criterios, podríamos aventurar la necesidad de sistematizar la participación del ciudadano en su desarrollo, incluido éste en un ambiente concreto. Cuando desde las instancias de gobierno se ha pretendido imponer propuestas de mejoras, acondicionamiento o,
Participación ciudadana y Educación Ambiental 105 simplemente, un desarrollo gestionado, estas intenciones, han fracasado, ya que ningún programa viable podría ignorar la participación de las personas. Hemos de tener claro - citando a Cavagh, J. Wysham, D. y Arruda, M. (1994)-, que “el diálogo con los gobernantes no sustituye el derecho a la participación ciudadana”. A propósito, viene a cuento traer a la actualidad una consideración interesante - de las tantas que se formularon -, acerca de este tema que nos ocupa, y que quedó plasmada en el documento final de la Cumbre de Río de Janeiro (a la que ya nos referimos oportunamente), vinculada a la inexcusable participación ciudadana en la problemática medioambiental y a la no menos obligada intervención y solución por parte de los gobiernos: “El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre materiales y las actividades que ofrecen peligro a sus consumidores, así como participar en los procesos de adopción de decisiones. Los estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y participación del público poniendo la información a disposición de todos.” Esta solemne declaración, parte integrante de la famosa “Declaración de Río” formulada en la Cumbre de Río de Janeiro, presenta una necesidad, pero no una realidad, ya que si ojeamos la prensa de aquella época, comprobaremos que el tipo de denuncias ecológicas gira en torno al desconocimiento y ocultación de datos, problemas, etc., con la finalidad de que no exista respuesta por parte de la población en general. Las dificultades de acceso a la información son, muchas veces, la causa de la escasa participación de personas, a las que se mantiene al margen, o que, si bien están dispuestas a participar, no lo llevan a cabo, por carecer de una información completa que les imposibilita la acción.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 112 COLECTIVOS QUE SE PROPONEN Ecologistas en Acción Plataforma Pumarejo Plataforma Alameda Viva Comité Pro-Parque Miraflores Coordinadora de Entidades Vecinales de Su Eminencia FEA(Federación de Entidades de Alcosa) MRG- Sevilla Foro Social Sevilla 2002 CIC Batá Scouts de España MPDL (Movimiento para la Paz, el Desarme y la Libertad) A continuación os ofertamos un lista de indicadores que pueden ser útiles para comenzar con la aproximación al análisis de los distintos grupos: INDICADORES DE ANÁLISIS La actividad participativa del grupo está directamente relacionada con problemáticas ambientales. Sus reivindicaciones son críticas desde una perspectiva ambiental. Existe coordinación con otros colectivos . Análisis de los mecanismo de participación dentro de cada asociación o colectivo. La relación que mantienen con las distintas administraciones públicas Que reflejo y alcance tienen las propuestas y acciones que realizan en los medios de comunicación.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 113 5.2.2. Acercamiento a una campaña concreta Una vez que ya se ha realizado la primera parte de la actividad y hemos analizado las características generales de cada uno de los colectivos seleccionados se eligirá una de ellos que esté realizando una campaña concreta relacionada con la defensa del medio ambiente, tanto natural como social. Hemos de volver a hacer hincapié en la necesidad de manejar un concepto muy amplio y global de medio. Nos queremos referir con esto a que hablar de nuevas alternativas económicas, de participación gestión de los espacios urbanos y naturales es también reivincar una mejora de la calidad ambiental. Para realizar el análisis de la campaña concreta en la que se está centrando dicho colectivo o asociación hay que tener en cuenta algunos aspectos: Población a la cual se quiere sensibilizar sobre la problemática concreta e índices de receptividad que encuentra. Objetivos que se plantea. Actividades que constituyen la totalidad de la campaña. Programación y temporalización de dichas actividades. Recursos de los que dispone la asociación.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 114 Coordinación con otros colectivos o integración en otra campaña a nivel autonómico, o estatal. Repercusión en los medios de comunicación. Continuidad con años anteriores. Como último complemento de esta actividad proponemos hacer un barrido de la repercusión mediática que haya podido tener dicha campaña. Para ello se puede recurrir a noticias en presa y TV y realizar un dossier o mural a través del cual se pudiera apreciar que tratamiento ha sufrido la campaña y en que medida se han cumplido los objetivos propuestos. 5.2.3. El diseño de una campaña Una vez que ya hemos analizado de que elementos se compone una campaña reivindicativa y de participación ciudadana por parte de determinadas asociaciones o colectivos, terminaremos esta actividad ofertando un diseño de campaña de sensibilización y de participación en un conflicto de carácter ambiental. Se trata por tanto de elegir una problemática, o bien de aquellas que hemos analizado con anterioridad, o bien elegida por consenso por el grupo de trabajo, que sea considerada de interés.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 115 Una vez elegida la problemática el grupo deberá esbozar el diseño de una campaña de sensibilización y participación de la ciudadana. Ofrecemos algunas pautas que los grupos podrán seguir para realizar esta actividad: Temática. Lemas y reivindicaciones. Población con la que se trabaja y dirige. Recursos de los que se dispone. Recursos a los que pueden acceder (institucionales o no) Actividades a realizar Repercusión social esperada.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 116 5.3. ¿CÓMO SE GESTIONAN LOS ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN? (Actividad en grupo de 5 o 6 personas) Hemos venido analizando a lo largo de esta unidad la necesidad de que los ciudadanos adquieran el protagonismo social que les pertenece y puedan gestionar libremente aquellos espacios de participación que les impliquen responsablemente en una toma de decisiones para mejorar la calidad de nuestro medio. En todas las ciudades existen espacios de participación, unos de carácter institucional y otros de orden más ciudadano y social. Cada uno de estos espacios está caracterizado por un modelo de participación y gestión de la toma de decisiones. En la actualidad, al estar inmersos en un discurso de democracia formal las instituciones públicas reservan un espacio de participación a los ciudadanos que es más ficticia que real o quizás que obece a una visión más políticamente correcta. Para realizar esta actividad proponemos seleccionar varios espacios de participación y analizarlos bajo los parámetros que apuntamos a continuación.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 117 Espacios Institucionales Espacios no Institucionales Parámetro de análisis Universidad Mesas de participación ciudadana (Ayuntamiento de Sevilla) Partidos Políticos Sindicatos Foros Sociales Movimientos Sociales: Asociaciones, Colectivos, Coordinadoras... Modelos de participación que se imponen. Modelo de toma de decisiones. Organización horizontal o vertical. Proximidad a la ciudadanía. Coordinación con otros colectivos o entidades. 6. EVALUACIÓN Para la evaluación de esta unidad haremos uso de distintos instrumentos que recogerán diferentes dimensiones de la misma. Autoevaluación: Se trata de hacer una valoración individual de los contenidos de la unidad, la implicación personal en el proceso de enseñanza-aprendizaje y los logros conseguidos. Comentario sobre aspectos y criterios fundamentales extraídos del trabajo realizado con los contenidos de la unidad.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 118 Actividades: Al final de la unidad, cada estudiante deberá tener un dossier donde se incluyan todas las actividades realizadas durante la misma, tanto las individuales como las grupales que deberá entregar.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 119 7. BIBLIOGRAFÍA BENAYAS, J.(1993): Educación Ambiental y movimiento ecologista. Donostia. Ed. GAKOA Liburuak. CAÑAL, P., GARCÍA, J. E. y PORLAN, R. (1986): Ecología y escuela. Barcelona. Ed. Laia. CAVANAGH, J., WYSHAM, D. y ARRUDA, M. (1994): Alternativas al orden económico global. Más allá de Bretton Woods. Barcelona. Ed. ICARIA. KNOWLES, M. S. (1970): “The modern practice of adult education”. New York. Association Press. QUETEL, R. y SOUCHON, C. (1994): Educación Ambiental: hacía una pedagogía basada en la resolución de problemas. PIEA UNESCO/ PNUMA. Serie Educación Ambiental. Nº 15. Ed. Catarata. RIECHMAMN, J. y FERNÁNDEZ BUEY, F. (1994): Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales. Barcelona. Ed. Paidos Ibérica.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 120 Anexo 2 Un tercer sistema que crea alternativas de sociedad. Rodríguez Villasante, T. (1995) en Democracias Participativas. Madrid. Hoac Algo se está moviendo: los movimientos sociales en Delgado Baena, A. (2001) Dinamización social. Algunas cuestiones. Diputación de Sevilla. Sevilla. Alternativas a la Globalización. Fernández Durán, R. (2001) 16 en Revista Ecologiasta. Ecologistas de Acción. Madrid 16 Fernández Durán, R. (2001) Globalización capitalista. Luchas y Resistencias. Virus. Barcelona.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 121 Un tercer sistema que crea alternativas de sociedad. Rodríguez Villasante, T. (1995) en Democracias Participativas. Madrid. Hoac Se habla con frecuencia de un “tercer sector” o un “tercer sistema” como sinónimos de “sociedad civil” y otras expresiones semejantes, que van configurando un nuevo vocabulario, por complementación/contraposición con las expresiones más habituales que hemos venido usando en este siglo, como Mercado, Estado, Bienestar, Planificación, Libre Iniciativa, etc. El marco social de referencia para las actividades de asociaciones, colectivos, organizaciones, fundaciones, más o menos voluntarias, más o menos sin ánimo de lucro, más o menos no gubernamentales, se está construyendo con algunos de estos términos, y en general con cierta confusión entre los mismos. Trataremos de ir aclarando algunos conceptos, al menos delimitándolos, entre los más usuales, e incluyo introducir algunos menos frecuentes o nuevos, que puedan servir para despejar el marco social en donde nos podemos mover en adelante. Porque los conceptos encierran contraposiciones y valoraciones que van a estar enmarcando nuestras propuestas prácticas. De hecho el siglo XX lo hemos pasado metidos en el dilema entre la “libertad de iniciativas del mercado” que nos sitúa en el capitalismo, en condiciones generalmente muy duras (paro, despilfarro, etc.), por un lado, y por otro lado está la “planificación racionalista del Estado” que nos mete en burocracias fácilmente inoperantes. La aparición de unas nuevas vías, de un “tercer sector” o “tercer sistema” tiene que ver con la teoría de resolución de conflictos, especialmente útil cuando las situaciones están polarizadas como en este caso nos han llegado. Para que un tercer sistema pueda crear alternativas de sociedad, nuevos valores, nueva cultura económica, social y política, es necesario diferenciar tales construcciones respecto a las formas tradicionales en que nos hemos venido debatiendo. Mark Nerfin (1994) ya planteaba en IFDA-Dossier y luego en el Congreso Internacional de Movimientos Sociales, la necesaria autonomía que hay que
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 128 pensamiento emancipador de Occidente es que se había vuelto dogmático y fragmentado, e incapaz de meter en un discurso integrador lo que ya había catalogado de nuevos MMSS. En definitiva, el pensamiento de izquierda seguía pensando en la transformación social exclusivamente como una cuestión de cambio e poder o de mejor redistribución de la riqueza, defendiendo de alguna manera la cosmovisión propia de occidente, que ha dado lugar al modelo de poder y distribución de la riqueza que dice combatir. Sin embargo, a pesar del bloqueo mental del pensamiento occidental de izquierda, se han ido generando nuevas perspectivas para hacer frente a la complejidad, incidiendo, no en la simplificación bajo un patrón explicativo único, sino en las relaciones entre los aspectos parciales de la realidad que afrontan los diferentes MMSS. De la red de relaciones resultante, surge una visión más acertada y global. Así, no se trata de que ahora se instale el “eclecticismo puro”, sino de mirar de otra forma de realidad, a través de “ideas fuerza”, generadas por distintos movimientos, en torno a conflictos concretos: el rechazo a la violencia, la diversidad cultural, igualdad hombre-mujer, el reparto de la riqueza, el derecho a la vivienda... Además, ya no tiene mucho sentido hablar de viejos o nuevos MMSS, porque se puede rastrear cualquiera de estas “ideas fuerza” a lo largo de la Historia (comunismo primitivo en el campesinado de la Edad Media, luchas no-violentas en el Imperio Romano...). Sin embargo, y ésta es quizá la gran diferencia introducida en esta visión integradora, es que ninguna de estas ideas fuerza puede, por sí sola, generar una transformación social a nivel global. Tampoco puede una suma de ellas, aunque algunas sí que puedan tener una mayor capacidad de producir asociaciones espontáneas con otras ideas (ecologismo, antimilitarismo y socialismo libertario...).
Participación ciudadana y Educación Ambiental 129 Así, ya no se trata de detectar cual es el fenómeno, la idea o el sector social que posee la capacidad de transformar lo social, sino de llevar a la práctica un proceso de “elección contínua”, individual y colectiva entre aquellos elementos, pensamientos y prácticas que mejor responden a nuestros deseos de transformación social y que de alguna manera van a ir marcando las características de los nuevos movimientos sociales. Según T. Alberich 18 : Concepción holística de la realidad, de la relación del Ser Humano con la Naturaleza. La transformación social como proceso, no como momento. El conocimiento, pero también la duda, como herramientas de transformación. No se buscan sujetos históricos de transformación, sino vías de impregnación de las ideas transformadoras en la Sociedad. Rechazo de la violencia. Contra las “fuerzas oscuras” (racismo, xenofobia...), la principal herramienta son las claves para entenderlas. Concepción organizativa de “redes libres”, para el intercambio y comunicación de experiencias. Equilibrio y eficacia, reflexión y participación, potenciando la “función didáctica” del grupo. 18 Alberich, T. “La crisis de los movimientos sociales y asociacionismo de los años noventa”. Documentación social nº 90 Enero- Marzo 1993
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 130 Papel transformador de la voluntad individual. Feminización de la sociedad. Dentro de esta dinámica se sitúa el Movimiento Ciudadano (MC), si bien ha sido especialmente fuente de una visión reduccionista de los procesos de transformación social, por el aparente inmovilismo de sus reivindicaciones tradicionales. Asistimos en la actualidad al recobramiento del MC, que traspasa la frontera de las AAVV “tradicionales”, y se aproxima a un solapamiento flexible de su acción con el resto de MMSS. Reivindicaciones tradicionales del Movimiento Vecinal Los movimientos vecinales o Movimientos Sociales Urbanos (MSU) han sido básicos para la organización y el cambio social de todas las sociedades. Tradicionalmente, según M. Castelss 19 los MSU se han desarrollado en torno a tres reivindicaciones fundamentales. La primera es aquella que se mueve alrededor del consumo colectivo (bienes, servicios, infraestructuras, equipamiento público y social...). Los MSU se forman a través de reivindicaciones populares que exigen una organización social y presión a la administración sobre condiciones de vida. La gama de experiencias abarca desde la Comuna de París hasta la reivindicación de política urbana medioambiental en Alemania, pasando por el “derecho a la ciudad” de los habitantes del extrarradio de las grandes urbes latinoamericanas. La segunda gran dimensión abarca la construcción de la identidad social con base territorial. La gente construye en le vecindario una cultura y una estructura de relaciones que marcan una frontera de identidad, que adquiere tintes negativos cuando se deorma hacia comportamientos tribales y exclusores (“tú no eres del barrio... vives al otro lado de la calle”). De no ser así, la
Participación ciudadana y Educación Ambiental 131 comunidad territorial evoluciona y se enriquece cuando sume su relación con otras comunidades, o con la sociedad en su conjunto. La tercera dimensión es la de la autonomía política local, la participación social de los vecinos en los asuntos que afectan a su vida cotidiana. Está relacionada con el concepto de democracia participativa. Esta es la visión más común de los MSU y de sus reivindicaciones: infraestructuras urbanas públicas, identidad popular y un cierto grado de autonomía. Pero para profundizar en el contexto de acción, la realidad profunda del Movimiento Ciudadano (MC), los factores reales que influyen en su acción, nos adentraremos en primer lugar en la evolución que ha seguido el MC en el estado español, y en cómo viene arrastrando una crisis política de sentido, heredada de la transición al régimen de democracia participativa. Evolución del movimiento ciudadano Movimiento Ciudadano (MC), según M. Castells 20 , sería aquella movilización colectiva, que enfrentándose al aparato institucional, tiene como reivindicaciones fundamentales la mejora de la calidad de vida cotidiana (servicios públicos, infraestructura, vivienda...), la búsqueda de una identidad territorial y cultural autónoma, la participación activa en la vida social, con capacidad para la decisión real (democracia participativa). Hoy, el MC se encuentra en la tesitura histórica del reencuentro con el resto de MMSS ( y, por tanto, de la redifinición de sus reivindicaciones básicas) dado el proceso de solapamiento que, gracias a las redes flexibles de comunicación entre asociaciones 19 Castells, M.(1974): La cuestión urbana. Siglo XXI. Madrid en Alcázar, M. Y Camacho, J. Movimientos sociales Urbanos en la periferia social: entre la integración y la segregación. Documentación social nº 90 Enero-marzo de 1993 20 Ibid.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 132 y movimientos, actúa sobre la atomización de los mismos, y los pone en camino hacia la superación de la crisis política y de sentido de los MMSS. En el estado español, realmente no puede hablarse de crisis de los movimientos sociales, sino de crisis del MC. Habitualmente se ha achacado esta crisis a la marcha de muchos dirigentes de las organizaciones vecinales y populares en la década de los ochenta. Sin embargo, y aunque esta crisis está relacionada con los acontecimientos políticos de la transición española al régimen de democracia representativa, T. Alberich 21 afirma que su desencadenante ha sido más la pérdida de sentido político del MC en una sociedad donde los medios han ido dedicando paulatinamente mayor espacio a la “nueva vida política” formal, institucional y “democrática”. Así, puede hablarse, para ser más correctos, de crisis de los MMSS con contenido más sociopolítico, y no del asociacionismo, que no ha parado de crecen en las dos últimas décadas, pero al margen de intenciones políticas y transformadoras. Así, en la crisis política del MC en los años ochenta, podemos destacar los siguientes factores como desencadenantes 22 . Abandono de las asociaciones para trabajar en la administración. Los dirigentes llevaron consigo los intereses de los partidos políticos y los suyos propios, no los del MC. Sectarismo político: trabajar por intereses partidistas. Falta de reconocimiento en la administración hacia el movimiento ciudadano, al que se ve como un competidor político al que hay que controlar.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 133 Falta de nuevos horizontes políticos globales (¿ausencia de relaciones, de redes, con los nuevos MMSS?). Desencanto hacia la participación en los público por las excesivas esperanzas puestas en la democracia. Falta de recursos materiales y humanos. Inadecuación de formas y contenidos en la respuesta a las nuevas circunstancias políticas de democracia representativa. Organización y funcionamiento interno poco participativo. Falta de reconocimiento social del voluntariado. En los años noventa, sin embargo, asistimos al parecer a un resurgir de los MMSS en general y del MC en particular. Si bien éste ha sido especialmente caldo de cultivo de una creciente institucionalización del movimiento (dinámicas de autoritarismo, representación y poco interés en la participación popular), es verdad también que las voces y experiencias con un sentido más global de lo que está ocurriendo en el ámbito de los MMSS, están apostando por fórmulas democráticas directas, estructuras de participación flexibles, imaginativas, de cogestión vecinal en los asuntos públicos... 21 Alberich, T. “La crisis de los movimientos sociales y asociacionismo de los años noventa”. Documentación social nº 90 Enero- Marzo 1993 22 Ibid.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 134 Así, vemos cómo la desconfianza ciudadana hacia las grandes organizaciones, el desprestigio creciente de la política y administración pública como la que resuelve todos los problemas.. está devolviendo con fuerza la fe en la organización popular y los mecanismos de democracia participativa, y en la capacidad de crear alternativas de sociedad concretas y eficaces en todos los ámbitos, políticos, socioculturales y económicos... a tenor de las experiencias por ejemplo, de Presupuesto Participativo. Entonces, se observa como los MMSS en general están superando una etapa de fragmentación, y se afanan en buscar nuevas formas de comunicación y relación. No es que se camine hacia un nuevo discurso explicativo con tintes hegemónicos, al estilo del Movimiento Obrero tradicional. La nueva visión global de la realidad se hace en base al trasvase de reflexiones y experiencias de los MMSS (ecologista, pacifista, o en torno a la vivienda...), por la espacial capacidad concienciadora que tiene el espacio comunitario local, para asentar, desde la vivencia cotidiana la realidad de exclusión social, los procesos de toma de conciencia, organización y acción popular que distinguen a los MMSS. El peligro más inminente que sufre el MC, como hemos señalado, es su creciente institucionalización. Determinadas federaciones de AAVV que dicen representar al MC, y lo relegan en la mayoría de los casos a asociaciones de consumidores, se sitúan en lo que Collado, M. y Carmona, J. 23 llaman “asociaciones establecidas”, que comulgan con las interpretaciones dominantes de la realidad, no necesariamente las de los sectores populares. Consiguen una mayor participación de las autoridades políticas y apoyan sin tapujos opciones partidistas. En ocasiones, dan cabida a determinadas conductas “subversivas”. Es decir, aceptan las declaraciones de principios del sistema y ponen en evidencia las deficiencias en soluciones concretas, pero sin pedir cambios estructurales. 24 23 Collado Broncano, M. y Carmna Gallero, J. ¿Por dónde anda el asociacionismo en Andalucía? Documentación social nº 94 Enero-Marzo 1994 24 Rodríguez Villasante, T. El sentido de los movimientos sociales en la actualidad. Documentación Social nº 90 Enero-Marzo 1993
Participación ciudadana y Educación Ambiental 135 Por el contrario, las mayores fortalezas del MC están en las asociaciones que se afanan por estimular la participación potenciando los procesos de concienciación y organización popular, y las redes flexibles de organizaciones, dentro de la dinámica transformadora de los nuevos MMSS.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 136 Alternativas a la Globalización Fernández Durán, R. (2001) 25 en Revista Ecologista. Ecologistas de Acción. Madrid Todas las experiencias de transformación alternativa de la sociedad al margen del mercado y de la lógica patriarcal dominante (experiencias más allá del trabajo asalariado, de nuevas formas de producción y consumo responsable, de formas de vida, de relación interpersonal y formas de vida, de relación interpersonal y de género, de creación de estructuras comunitarias, de trueque y desarrollo de monedas locales...), tiene un gran valor como semillas y polos de referencia de lo que puede llegar a ser una transformación a mayor escala. En ese proceso hay que dar una enorme importancia a la reconstrucción de nuestras mentes, tan colonizadas por el pensamiento occidental dominante, para recomponer nuestro yo escindido. Hay que rescatar los valores humanos, e incorporar, entre otros valores transformadores, la noción de mesura y el concepto de límite contra el ansia de dominio, de consumo y de hedonismo. Es preciso descolonizar nuestro imaginario, individual y colectivo, para poder cambiar verdaderamente el mundo. La reconstrucción de las estructuras comunitarias se debe producir principalmente a partir de lo local, sometido y desarticulado por el capitalismo global, por lo que en gran medida será necesario restaurar lo local ex novo. Una restauración que haga compatible su existencia con el entorno natural en el que forzosamente se debe desarrollar su actividad. La crisis ecológica global sólo podrá enfrentarse reconstruyendo lo local en consonancia con el medio, incrementando su autonomía y autosuficiencia, en la medida de lo posible, y desvinculándose paralelamente de la dependencia del mercado mundial. La recuperación del mundo rural, y el consiguiente freno (y desmontaje) de lo urbano y de la movilidad motorizada, cumplirá un papel transcendental en esta restauración de lo local. La recomposición se debe impulsar desde la perspectiva de una sociedad en la que se ha producido un considerable mestizaje, y cuyos valores urbano-metropolitanos es preciso transformar 25 Fernández Durán, R. (2001) Globalización capitalista. Luchas y Resistencias. Virus. Barcelona.
Participación ciudadana y Educación Ambiental 137 profundamente, si bien teniendo en cuenta taimen las aportaciones positivas que en el camino de la liberación humana se han producido en el ámbito de la ciudad. La reconstrucción de lo local permitirá ir edificando modelos productivos y sociales descentralizados y autónomos, de carácter diverso adaptados a las peculiaridades específicas de cada lugar y región del planeta. Modelos que no necesiten enormes burocracias alienadoras (públicas o privadas) para su gestión, lo que posibilitará desmontar y someter a control popular las actuales megaestructuras (empresas transnacionales, grandes instituciones...), así como hacer progresivamente superflua la existencia de los Estados. Modelos que utilicen tecnologías blandas, de pequeña escala, adaptadas a las necesidades del ser humano y la naturaleza, y no que estén concebidas para maximizar el beneficio del capital. Modelos, también, que no necesiten del crecimiento económico continuo, y del consumo de energía (no renovable) en ascenso, para sustentarse, lo que permitirá restaurar el equilibrio con el medio. En este sentido, liquidar el actual sistema monetario y financiero internacional, basado en la lógica del interés compuesto y el endeudamiento creciente, es un elemento clave para poder digerir el crecimiento cero a escala mundial. A nadie se le escapa la enorme dificultad de estas tareas, pues el funcionamiento del propio sistema impide esta reconstrucción de lo local al margen del mercado mundial. Es aquí donde cobra importancia y perspectiva la necesidad de vincular la transformación de lo local con otras luchas de resistencia y transformación, locales y globales, para reforzarse mutuamente e impedir que este cambio local sea una simple fuga personal o de pequeños grupos. Es preciso mundializar las resistencias, globalizar las luchas, conseguir un contrapoder ciudadano planetario a la dictadura global del dinero, pues nuestra resistencia tiene que llegar a ser tan transnacional como el capital. Para ello se debe hacer a partir de lo local. En este proceso será necesario profundizar en la construcción de redes internacionales contra el enemigo común, el capitalismo global. Estas redes permitirán la confluencia de la pluralidad de
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 144 2. OBJETIVO GENERAL A partir del trabajo de esta unidad queremos resaltar el protagonismo público de la mujer en el desarrollo de un nuevo concepto de calidad ambiental. Dado que históricamente la mujer ha desempeñado el papel de cuidadora del ambiente familiar, esta faceta se hace ahora extensiva al ambiente natural y social. 3. MUJER Y CALIDAD AMBIENTAL 3.1. LA CALIDAD DE VIDA Y LA BÚSQUEDA DE UNA JUSTICIA DESDE LA IGUALDAD La igualdad, como categoría y reivindicación socio-política y moral, se hace cada vez más necesaria en la búsqueda de patrones dentro de una calidad ambiental. Es difícil estar inmersas en un medio ideológico poblado de discursos acerca de la igualdad, la libertad y la fraternidad y resignarse, en una sociedad que se representa a sí misma en proceso constituyente, a vivir su propia inserción donde se acepte unos niveles precarios de convivencia y aceptación de realidades carentes de bienestar. Actualmente las nuevas relaciones laborales establecen una clara distinción entre el trabajo productivo-remunerado y el trabajo doméstico, teniendo que diferenciar entre calidad de vida, socialmente expuesto como consumo y necesidades potenciada por campañas publicitarias que
Mujer y desarrollo Socioambiental 145 atentan incluso con la salud, y una calidad ambiental que nos sitúa en un respeto por el entorno donde vivimos y sometemos a juicio nuestras actuaciones para no degradarlo, sin embargo las valoraciones sociales, es decir en el ámbito público, tienen una visión del trabajo remunerado que tiene que ver mucho con los procesos de identificación de éxito social, de desarrollo personal y de adquisición de una buena calidad de vida. Nos conviene diferenciar claramente el trabajo doméstico como no remunerado, ya que fundamentalmente desarrollado por mujeres se realiza sin remuneración y por tanto sin proyección social claramente definida. Esta distinción que toma una expresión muy determinada es la distinción que se hace entre el mundo de la razón y el mundo del sentimiento y de la afectividad, identificando masculinidad con razón y productividad, y feminidad con sentimiento y deseo. Desde ahí tradicionalmente la mujer, se le ha marginado del ámbito socio-político (público), se ha desenvuelto más en la esfera privada, en lo doméstico. La formación permanente, las demandas sociales y las exigencias de parcelas de protagonismo por las mujeres de hoy, se ha ido configurando progresivamente una nueva imagen pública femenina. Recordemos que fuera de lo público no hay razón ni ciudadanía, ni igualdad, ni legalidad, ni propuestas de cambios inmediatos. La mujer ha tenido que atender hoy, la necesidad, convertirse en “cuidadora de los suyos”, y además proyectar su desarrollo personal hacia fuera. Es desde aquí desde donde se propone iniciar la propuesta reivindicativa y educativa de una mejora del ambiente, personal, familiar sociocultural y político. Es desde dicho orden, desde el cual la mujer ha de asegurarse un sitio socialmente, y ser dueña de su discurso, es decir hablar por ella y señalarse su lugar público. La ética feminista, desde el punto de vista educativo y sobre todo de mejora ambiental, se encuentra con el reto de desarrollar alternativas sociales, que lleven a cabo una integración entre diversos puntos de vista morales. Es claro que mientras no se lleva a cabo la reducción de las distancias entre el mundo de lo público y lo privado, mientras que no se haga realidad la posibilidad del desarrollo de las mujeres y de los hombres sin marcas diferenciales, no se verá posible la construcción de una teoría ética que “nos permita reconocer la dignidad del otro generalizado mediante el reconocimiento de la identidad moral del otro concreto” Benhabis ,S.(1991) . Nuestra cultura es una evidente, opresión y marginación a la mujer, pero que, desde luego, ha provocado la
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 146 producción de un modelo de masculinidad que igualmente ha perjudicado al completo desarrollo del hombre. La cuestión es compleja, pero colocado en el punto de vista no sexista, hay que buscar y determinar un tipo de Teoría Ética feminista y ambiental, se abre por tanto un debate crítico marcando las debilidades de las éticas contemporáneas, que trate de responder a la carencia de igualdad en los ámbitos personales y socioambientales, de búsqueda de una calidad ambiental. 3.1.1. Necesidades de cambio desde la universalidad La voz silenciada de la mujer, su histórico sometimiento y pasividad, han de dar paso a un modelo diferente de sentir la vida, especialmente la idea de edificar el mundo , ha de suponer un paso entre unas relaciones más jerárquicas y piramidales a otras más igualitarias, y esto afecta a la base de toda la existencia humana, sobre todo a la clarificación de su identidad y a las relaciones globales con su entorno. La clave de la llamada ética crítica, necesaria para una educación que se comprometa con una mayor calidad ambiental, está precisamente en el concepto de universalidad, entendido como una interacción comunicativa, es decir una propuesta dialógica o comunicativa que se pueda constituir como marco moral para la generación de ese universalismo interactivo. Parece que esta ética dialógica la que puede hacer posible esa integración entre la ética de la justicia y la ética del cuidado, por que “nos proporciona un marco adecuado dentro del cual los agentes morales y políticos pueden definir sus identidades concretas sobre la base del reconocimiento de la dignidad de cada cual en tanto que otros generalizados”, y también por que en este proceso dialógico “se pueden analizar, renegociar y
Mujer y desarrollo Socioambiental 147 redefinir las cuestiones acerca de cuál sea la organización política más deseable y justa, así como la distinción entre justicia y vida buena, lo público y lo privado” Behnabib, S.(1991:145). La necesidad de un diálogo interactivo abre la posibilidad, que el discurso no se separe, entre lo público y lo privado. El espacio doméstico, de lo privado es considerado como algo apartado de la reflexión y la discusión. La calidad ambiental pertenece al espacio público y se establece desde lo privado, la defensa de atender necesidades y carencias e incluso conflictos ambientales, se originan en el ámbito familiar, por tanto privado, y con posterioridad se universaliza. Luego no es una lucha aislada la emancipación de la mujer, sino que el silencio femenino ha de romperse, con un compromiso educativo que denuncie la necesidad de igualdad en el ejercicio dialógico. Estamos ante la realidad de una forma de sentir, pero sobre todo de ser más igualitarias. Todo esto, nos lleva a un nuevo paradigma, a un modelo diferente de hacer, de establecer las relaciones; supone un paso de unas relaciones más jerárquicas y piramidales a otras más igualitarias, que van a afectar a la totalidad, no sólo porque todo está interrelacionado, sino porque en definitiva, afecta al ser humano en cuanto a su conformación. Avanzamos y cada vez somos más conscientes de lo que hacemos globalmente; es muy importante una percepción integral de la realidad, así como la de la opresión y liberación de las mujeres que es también global; llega desde todos los frentes e influye en todo. Todo está interconectado; todo se va elaborando lentamente, las propuestas de cambios, sobre todo si se habla de una real transformación de la humanidad, de la totalidad, -lo cual es muy importante- ,no sólo para las mujeres, sino para el género humano. La propuesta del compromiso educativo ambiental desde criterios y necesidades de la mujer, nos sitúa en una nueva ética, en el despertar de una conciencia que apenas comienza a despuntar con lentitud y tesón, pero cuyas repercusiones son aún imprevisibles. Desde esta perspectiva hay que contemplar el nacimiento de los movimientos de liberación y de concientización humana, tanto en el tiempo como en la praxis liberadora. Conviene defender
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 148 nuestra memoria histórica, como acto de justicia respecto a las personas y esfuerzos realizados, sino que además es una motivación poderosa para el presente: lo esclarece y lo dinamiza desde una nueva estructura moral, se proyecta hacia el futuro. 3.2. ESTADO ACTUAL En nuestra cultura occidental el “estado de sumisión” no atañe sólo a las mujeres, pero es especialmente decisivo para ellas porque las fija en la perpetua “minoría de edad”, en radical subordinación, en absoluta dependencia e incapacidad legal y real, tanto en el derecho civil, como en el código penal, en el derecho canónico y en todos los demás códigos y derechos: familiar, laboral, educacional, etc... en los ámbitos civiles y también en los eclesiásticos. Pero además este estado de sumisión delata claramente las relaciones verticales, piramidales y jerárquicas, androcéntricas y de dominación, que se extienden a todos los órdenes de la existencia y no sólo con relación a las mujeres, sino también “sobre” ellas. Es conveniente señalar que la relación jerárquica escalona los peldaños que distancian lo humano de “lo otro”, de la naturaleza, los animales, etc. Promueve su dominio y posesión y sus repercusiones las palpamos en el desequilibrio ecológico. La necesidad de organizar desde un planteamiento ético una organización y sistematización de exigir sus propios derechos, surgen también desde los movimiento sociales, la causa feminista unida a la ecológico., ya que entre una carrera de dificultades y desprecios, que pone de relieve los atropellos y las injustas relaciones desde todos los ámbitos de desigualdad. El análisis del papel de la mujer en el desarrollo ecológico como mejoramiento del bienestar de todos, nos lleva a estudiar aspectos tan históricamente femeninos, como el de cuidadora y protectora
Mujer y desarrollo Socioambiental 149 de su espacio. Le ha correspondido a la mujer desde su escasa formación, la mayoría de las veces, y desde su papel sólo en la esfera privada, de mantener criterios para satisfacer las necesidades básicas de su núcleo familiar o con mucha suerte de su barrio. Lo femenino ha sido con frecuencia infravalorado y oprimido tanto en los hombres como en las mujeres, aunque de forma muy distinta; y esto ha perjudicado a la globalidad del ser humano, como planteamiento vital. Las relaciones entre el hombre y la mujer, entre lo público y lo privado no se han desarrollado de forma igualitaria, y esto afecta a un equilibrio global. La búsqueda de dicho equilibrio, nos lleva a cuestionarnos la necesidad de un cambio de valores, que atienda desde un sentido de justicia social, universal y solidaria, a un reparto equitativo de recursos, de cuidado y vigilancia, pero sobre todo, siguiendo a V. Shiva, (1998) "la insuficiente e inadecuada participación en el desarrollo no era la causa del creciente subdesarrollo de la mujer más bien era la forzada pero asimétrica participación en aquél, por la cual soportaba los costes pero era excluida de los beneficios". El desarrollo ecológico no puede desplazar a la mujer de la actividad productiva, ya que para una expansión del desarrollo tiene principalmente sus raíces en la manera desde la cual los proyectos de desarrollo se apropiaron de la base natural de recursos para la producción de los medios de subsistencia o la destruyeron. Partimos desde una concepción de preservación de un ambiente de calidad, para que no se altere desde un dominio o supremacía de criterios unilaterales. Dichos criterios han de establecerse, por tanto, atendiendo a las necesidades puntuales del contexto, desde las aportaciones de todos los integrantes de la comunidad sin ser excluyentes las opiniones de las mujeres como uno de los sectores tradicionalmente marginados.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 150 3.3 PAPEL DE LA MUJER EN EL DESARROLLO ECOLÓGICO DE SU HABITAT La propuesta de introducir pautas educativas coherentes con el propósito de reivindicar el papel de las mujeres desde lo público y desde lo privado, en la mejora de su entorno, nos lleva inevitablemente a tener en cuenta los criterios femeninos en la conformación de una calidad ambiental. El mundo femenino, pertenece desde el discurso patriarcal, al mundo natural, se puede afirmar desde aquí, como anterior, al mundo de la razón, (el hombre piensa y expresa públicamente lo que hay que hacer, la mujer asiente y lo hace) es el ámbito de lo pre-cívico. Estaríamos ante una dicotomía histórica, donde el hombre y la mujer están ante una posición de exclusión de un ámbito a otro (público y privado), sin embargo queda de manifiesto que para que una familia funcione de forma armónica, estos dos aspectos han de estar interactuando desde un plano de igualdad. La necesidad de complementariedad del entorno y de visiones globales, que no alteren nuestro planeta, nos lleva a crear la necesidad de una redefinición del papel de la mujer en la búsqueda de estrategias que aporten el carácter universal de un nuevo modelo de relaciones con nuestro hábitat. Previamente, a las últimas manifestaciones contra la globalización de la economía en Seattle y Praga, las mujeres de la India y África, pedían y exigían, una visión de trabajo local con repercusiones globales, es decir en contra de la política del Fondo Monetario Internacional. La visión globalizadora desde un pensamiento único, afecta sobre todo a las zonas más empobrecidas de nuestro planeta, ya que sus recursos no atienden a las necesidades de sus habitantes sino a propuestas de multinacionales que buscan intereses económicos El papel de la mujer como demandante de soluciones, que se acerque a su realidad, la hace participe de planes de desarrollo puntuales que se adecuen a sus situaciones, a veces de subsistencia. El caso de los microcréditos en zonas de la India, de fomentar las asociaciones femeninas como empresarias de pequeños negocios que dignifiquen su vinculación formativa y educacional en ámbitos
Mujer y desarrollo Socioambiental 151 donde históricamente les ha tocado asumir pasivamente las consecuencias de acciones agresivas con su medio. La mujer pasa a la acción, la esfera pública se enriquece desde su espacio privado, la economía, por tanto el progreso; la política, por tanto, el poder; y el trabajo, el lenguaje, la sexualidad, en definitiva todo lo sentido y vivido, queda situado por la presencia o ausencia de la mujer. 3.3.1. Un desarrollo ecológico desde la igualdad El concepto de igualdad ha sido ocupado en la historia del movimiento feminista como lugar central y definitorio, ha servido en numerosas ocasiones de elemento articulador de sus luchas y reivindicaciones. Pero dicho término, es un concepto amplio complejo y difícil de delimitar. La igualdad, entendida como categoría y reivindicación socio-política y moral, se hace cada vez más necesaria en la búsqueda de patrones dentro de una calidad ambiental. Es difícil estar inmersas en un medio biológico poblado de discurso acerca de la igualdad, libertad y fraternidad y resignarse, ante una sociedad que se representa a sí misma y no a todos los individuos que la constituyen, a vivir su propia inserción donde se acepte unos niveles precarios de convivencia y aceptación de realidades carentes de bienestar. La mejora de la situación económica de la mujer, según Naciones Unidas, iba a fluir, automáticamente de la expansión y difusión del proceso de desarrollo, pero dicho proceso es el problema “real”, ya que la insuficiente e inadecuada “participación” en el “desarrollo” no era la causa del creciente desarrollo de la mujer; más bien, era la formada, asimétrica participación en aquel, es decir, la mujer era excluida de los niveles de gestión y decisión por tanto su visión sólo era tenida en cuenta como servicio solicitado y físico. Si seguimos a Griffith (1992:3) y “el sexismo deforma la práctica y los resultados educativos `por tanto la igualdad de ser tratada como tal. Inevitablemente
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 152 también deforma nuestra forma (la de todo el mundo) de entenderlo... para mejorarlo" . Con las nuevas relaciones laborales del sistema de producción burgués se establece una clara distinción entre el trabajo productivo remunerado y el trabajo doméstico, distinción que toma una expresión muy determinada en la distinción que se hace entre el mundo de la razón y el mundo de la afectividad, e identificando masculinidad con razón y productividad y feminidad con sentimiento y deseo. Desde ahí coloca a la mujer marginándola del ámbito sociopolítico (público), en la esfera privada, en lo doméstico. Recordemos que fuera de lo público no hay razón ni ciudadanía ni igualdad, ni legalidad, ni propuesta de cambio inmediato. La mujer ha de cubrir desde dichas premisas el ámbito de la necesidad, convertirse en “cuidadora de lo suyo”. Es desde aquí desde donde se propone iniciar la propuesta reinvidicativa y educativa de una mejora del ambiente, personal, familiar, sociocultural y política. Incluso en el trabajo sigue existiendo diferencias actualmente. Es desde dicho orden, desde el cual la mujer ha de volver a asignarse un nuevo sitio en la estructura social, y ser dueña de su discurso, es decir, hablar por ella y señalarse su lugar público. La ética feminista, desde el punto vista educativo y sobre todo de mejora ambiental, se encuentra con el reto de desarrollar alternativas sociales, que lleven a cabo una integración desde el punto de vista morales. Es claro que mientras que no se lleve a cabo la reducción de la distancia entre el mundo de lo público y lo privado, mientras que no se haga realidad la posibilidad del desarrollo de la mujer y de los hombres sin marca diferenciales, no se verá posible la construcción de una teoría ética que “nos permita reconocer la dignidad del otro generalizado mediante el reconocimiento de la identidad moral del otro concreto” Benhabib, S. (1991). Nuestra cultura en una evidente, opresión y marginación de la mujer, pero que, desde luego, ha provocado la producción de un modelo de masculinidad que igualmente ha perjudicado al completo desarrollo del hombre. El desarrollo de unos ambientes y prácticas “favorables a las mujeres, no jerárquicas y no conflictivas, se ha considerado como un elemento importante de la práctica feminista el modo de
Mujer y desarrollo Socioambiental 153 actuar frente a las desigualdades en la relaciones del poder ya que las prácticas desde el punto de vista de las mujeres que toman conciencia de la importancia de su participación ante los problemas que le rodean esta clasificación su participación desde la igualdad, la ausencia de jerarquía y democracia real. 3.3.2. Respuesta a las necesidades La necesidad de un diálogo interactivo abre la posibilidad, que el discurso no se separe, entre lo público y lo privado(masculino-femenino). El espacio doméstico, de lo privado es considerado como algo apartado de la reflexión y la discusión. La calidad ambiental, como búsqueda de resolución de problemas y carencias del medio social físico y humano, pertenece al espacio público y se establece desde lo privado, la defensa de atender necesidades y carencias e incluso conflictos ambientales, se originan en el ámbito familiar, por lo tanto privado, y con posterioridad se universaliza. Luego la emancipación de la mujer, no es una lucha aislada, sino que el silencio femenino ha de romperse, con un compromiso educativo que denuncie la necesidad de igualdad en el ejercicio dialógico. Estamos ante la realidad e una forma de sentir, pero sobre todo de ser más igualitarias. Todo esto, nos lleva un nuevo paradigma, a un modelo diferente de hacer, de establecer las relaciones; supone un paso de unas relaciones jerárquicas y piramidales a otras más igualitarias y transversales, que van a afectar a las estructuras sociales en su totalidad, no sólo porque todo está interrelacionado, sino porque en definitiva, afecta al ser humano en cuanto a su conformación. Desde esta perspectiva de análisis y reflexión, la mujer avanza en su toma de conciencia como ser individual e importante pero simultáneamente, nos lleva a una percepción integral de la realidad, así como a reconocer que tanto la opresión, como liberación de las mujeres que es también global; llega desde todos los frentes e influye en todo. Todo está interconectado; todo se va elaborando
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 256 (1988 b): “Algunas consideraciones sobre los temas de la pedagogía ambiental: aspectos teóricos e históricos”. En Bordón. Vol. 40. Nº1. TERRADAS, J. (1983): “Concepte y objectivs de la Educació Ambiental”. En Educación Ambiental: Quaderns d´Ecologia Aplicada 6, 11-29. Diputació de Barcelona. TRILLA, J. (1990): Introducció. En VV.AA. La ciutat educadora. Barcelona. Regidoria d´Edicions i Publicacions de l’Ajuntament de Barcelona. URTEAGA, L. y CAPEL, M. (1987): “Geografía y didáctica del Medio Urbano”. Cuadernos de Pedagogía, 153.
La Educación Ambiental en la Ciudad 257 8. Anexo 5 En este anexo se incluyen los siguientes documentos: Ciudades sostenibles: Un cambio de rumbo de Eric Tello . Barcena, I.; Ibarra, P.; Zubiaga, M. (2000) “Desarrollo sostenible: Un concepto polémico”. Servicio Editorial Universidad del País Vasco. Vivienda y Medio ambiente urbano. Encina, J.; y Fernández Salinas, V. (1998) 3n “Cuchará y Paso Atrás” Revista del Colectivo de Estudios Marxistas . Ideas programáticas sobre el cambio a un modelo de ciudad ecológicamente sostenible, igualitaria, solidaria, de mujeres y hombres. Rodríguez Villasante, T. (1995) Las democracias participativas. Madrid. Ediciones HOAC
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 258 Ciudades Sostenibles: Un cambio de rumbo Eric Tello . Barcena, I.; Ibarra, P.; Zubiaga, M. (2000) “Desarrollo sostenible: Un concepto polémico”. Servicio Editorial Universidad del País Vasco. La mayoría de la población vive, trabaja, se mueve y consume en la ciudad. En la ciudad se origina la mayor parte de las agresiones al medio ambiente, la mayor parte de los gases de efecto invernadero, la inmensa mayoría de los residuos sólidos domésticos, de los residuos industriales y los residuos hospitalarios. El actual modelo de ciudad, ecológicamente insostenible y socialmente injusto, imprime carácter a una distribución de la población y una gestión de los recursos en el conjunto del territorio que impiden un desarrollo autónomo para el mundo rural. Ese modelo de ciudad, que sitúa a las personas y a los recursos al servicio del beneficio privado, degrada a la vez el medio ambiente y la calidad de vida de las gentes que alberga. A lo largo de toda su vida las condiciones de vida de los ciudadanos y ciudadanas se encuentran directamente afectadas por la calidad del medio ambiente urbano, y por el impacto del modelo de ciudad sobre el conjunto de los ecosistemas. En la ciudad los problemas ecológicos y los problemas sociales están inextricablemente unidos. Por tanto, las soluciones y las alternativas sólo pueden ser comunes. Deben contemplar a la vez dimensiones las ambientales y las dimensiones económico-sociales de la calidad de vida. En la ciudad no existen trabajadores asalariados por un lado, vecinos y vecinas por otro, usuarios del transporte público o ciclistas por el de más allá. Las personas que viven, trabajan, se mueven y se relacionan en la ciudad necesitan a la vez un puesto de trabajo y una vivienda asequible, un medio ambiente sano y una ciudad donde poder acceder a servicios, donde vivir y convivir. Por eso es tan importante construir las alternativas al modelo de ciudad conjugando a la vez las experiencias, los conocimientos y las propuestas de ecologismo y el movimiento sindical, del movimiento vecinal y el feminismo, del pacifismo, el antirracismo y las organizaciones no gubernamentales de solidaridad.
La Educación Ambiental en la Ciudad 259 La ecología urbana nos exige pensar la ciudad, desde diversas perspectivas, como u ecosistema humanizado. En los ecosistemas los círculos se cierran: si una parte vital funciona mal, todo el conjunto padece. El resultado de pensar y actuar unilateralmente en la ciudad es la amputación del propio ciudadano o ciudadana. Así, por ejemplo, una acción sindical concebida sólo dentro de la empresa y orientada sólo a la defensa del poder adquisitivo de los salarios o las condiciones contractuales, siendo fundamental para intervenir el conflicto distributivo inherente a las sociedades capitalistas, es incapaz de influir en la vida que desarrollan después los propios asalariados y asalariadas puertas afuera de la empresa. Aumentos salariales ganados a pulso dentro de la empresa pueden sufrir drásticos recortes, cuando se traducen en calidad de vida real, si quienes perciben los salarios se enfrentan a una vivienda cada vez más cara, el aumento de las tarifas del transporte público, a unas calles invisibles atestadas de coches, o a una ausencia de zonas verdes y espacios lúdicos que obligan a gastar más tiempo y dinero en formas compensatorias de ocio cada vez más consumistas. Reducciones de la jornada laboral conseguidas con muchos esfuerzos pueden quedar fácilmente contrarrestadas por desplazamientos cada vez más largos entre la vivienda y el trabajo, que consumen más tiempo y dinero, derrochando más energía y contaminación. Y así sucesivamente. Buscar alternativas al modelo de ciudad nos obliga a encarar desde el ecologismo los problemas económicos y sociales, a integrar desde el sindicalismo la experiencia del trabajo en el entorno, a incorporar desde el movimiento vecinal nuevas dimensiones al concepto de calidad de vida. Eso puede y debe hacerse mediante plataformas ciudadanas amplias donde el movimiento vecinal, los grupos ecologistas, los sindicatos y las asociaciones feministas, pacifistas, antirracistas y de solidaridad pongan en común conocimientos de diversos ámbitos de la vida urbana, y elaboren programas alternativos también comunes de transformación hacia ciudades ecológicamente sostenibles, socialmente justas, de mujeres y hombres, solidarias con los inmigrantes y con las poblaciones del Tercer Mundo.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 260 La crisis de la ciudad: un diagnóstico Dos tendencias de fondo están provocando una profunda crisis de la ciudad. Por un lado, la ofensiva neoliberal contra cualquier mecanismo redistributivo de signo igualitario. Por el otro, el avance implacable de la crisis ecológica provocada por unos modos de producción y consumo, unas formas de movilidad, y unos modelos de ciudad que ignoran sus interrelaciones orgánicas con el medio natural que los sustenta. El asalto neoliberal está provocando un intenso ciclo de especulación del suelo que encarece la vivienda hasta extremos inimaginables, mientras propicia fuertes recortes de los presupuestos y las competencias municipales, impone la privatización y los aumentos de tarifas sobre los usuarios, y estimula una competencia feroz para atraer inversiones volátiles que mina las bases para un auténtico desarrollo social ecológicamente sostenible. La contaminación del aire y el agua, la acumulación de residuos, la destrucción de suelos agrícolas y forestales o la pérdida constante de biodiversidad ya tienen efectos de alcance planetario, mientras congestionan y degradan la vida misa en el interior de la ciudad, y desertizan las zonas rurales. En el actual modelo de ciudad la calidad de vida se convierte en un lujo: sólo quien pueda pagarlo logra sustraerse en parte a la congestión y la degradación de los espacios urbanos. Esta forma insolidaria de perseguir la “riqueza” provoca que en unas ciudades del Norte, donde casi no crece la población, los vertidos contaminantes aumenten, se generen cada vez más residuos y se extiendan sobre el territorio como una mancha de aceite alimentada por las infraestructuras públicas para el tráfico privado. En las ciudades del Sur la población aumenta a un ritmo galopante y las necesidades sociales básicas están pésimamente cubiertas, pero la inmensa mayoría contamino mucho menos, genera menos residuos, los recicla mucho más y se mueve a pie o en transporte público. Aunque parezca paradójico, el síntoma más evidente de la crisis delmodelo de ciudad es su extensión constante en el espacio. La especulación del suelo y el aumento de las desigualdades sociales expulsan a la población joven de bajos ingresos, mientras cada vez más miembros de las capas medias intentan una falsa escapatoria individual a la congestión y la contaminación ocupando nuevas urbanizaciones de viviendas unifamiliares. Unos y otros están “votando con los pies”. La rígida
La Educación Ambiental en la Ciudad 261 compartimentación unifuncional ha creado y sigue creando multitud de recintos aislados donde las personas sólo se encuentran con sus iguales: campus universitarios en las afueras, áreas de “centralidad” sólo para los negocios, zonas industriales alejadas de las viviendas, suburbios periféricos carentes de los servicios adecuados, urbanizaciones de casas unifamiliares donde el aislamiento del individuo llega a ser total... El Libro Verde del Medio Ambiente Urbano de la Comunidad Europea reconoce abiertamente la crisis del modelo de ciudad heredado de la “edad de oro” del desarrollismo, bajo los principios de segregación unifuncional proclamados por la Carta de Atenas, que ha convertido al automóvil en amo y señor del medio urbano: “Los problemas de las ciudades son una señal de alarma, el inicio de una crisis más profunda que nos obligará a cuestionar los actuales modelos de organización y desarrollo urbano”. A la vez, el Libro Verde recuerda que “la solución a los problemas urbanos contribuirá en buena medida a resolver los problemas ambientales mundiales más apremiantes, en particular el efecto invernadero y la lluvia ácida”. Propone, por tanto, “crear (o recrear) ciudades que proporcionen un entorno atractivo para sus habitantes; y, a la vez, reducir la aportación de la ciudad a la contaminación global. Por utópico que ese objetivo pueda parecer, corresponde a las preocupaciones de hoy y a las responsabilidades de mañana”. Sin embargo, mientras las declaraciones a favor de ciudades ecológicamente sostenibles se multiplican por doquier, la ofensiva neoliberal tiende a aumentar aún más la segregación social, a provocar un alejamiento aún mayor entre vivienda y trabajo, a estimular la movilidad obligada que convierte a las personas en rehenes del automóvil. Tales tendencias destruyen a la ciudad misma como lugar de comunicación y convivencia, de redistribución igualitaria por el acceso a bienes públicos, de vertebración democrática básica. Las ciudades mueren y se convierten en megalópolis sin alma ni cerebro colectivo, que engullen cada vez más territorio, más recursos y más personas puestas al servicio exclusivo de un puñado de multinacionales que las utilizan como trampolín de acceso a los mercados mundiales. Por ese camino, las posibilidades de reorientar la vida urbana hacia la sostenibilidad ecológica y la justicia social se alejan día a día.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 262 Vivienda y Ciudad Vivienda y Medio ambiente urbano. Encina, J.; y Fernández Salinas, V. (1998) 3n “Cuchará y Paso Atrás” Revista del Colectivo de Estudios Marxistas. La mayor parte de los procesos urbanos afectan a la vivienda: especulación/segregación social y funcional, crecimiento acelerado, degradación o regeneración ambiental, la recuperación de los centros históricos, la expansión incontrolada/controlada de las áreas metropolitanas. Por todo esto, existe una tendencia a valorar los problemas que afectan a la vivienda de forma subsidiaria de los grandes problemas urbanos. Sin embargo, existe una interrelación entre calidad de vivienda y calidad del medio ambiente urbano. En razón de esto, ambos componentes son interdependientes y no es posible imaginar una ciudad ambientalmente saludable sin un conjunto de viviendas a su vez saludables; ni tampoco, es posible la existencia de una calidad de vida aceptable si las condiciones ambientales generales de la ciudada no lo son. Uno de los aspectos básicos para valorar la calidad de la vivienda es la calidad del medio ambiente urbano en el que se sitúa, pudiendo establecer diferentes escalas en las que analizar este medio ambiente. Así, podría diferenciarse entre: - La calidad ambiental de la vivienda y la unidad parcelaria en la que ésta se encuentra. - La calidad ambiental general de la población en la que se halla. - La calidad ambiental del entorno inmediato a la vivienda: la calle y el barrio. Estas categorías cobran especial sentido en el análisis medioambiental de la vivienda cuando se tiene como objetivo establecer las condiciones que ésta aporta para que sus habitantes alcancen un elevado grado de bienestar. Este concepto es complejo y está influido por multitud de factores, especialmente por los culturales (en el sentido más amplio de este término); calidad de vida, en una
La Educación Ambiental en la Ciudad 263 sociedad y tiempo determinados puede ser entendida como la serie de factores que posibilita el proceso hacia el libre desarrollo de las personas en sociedad. Con relación a todo lo anterior, la vivienda ocupa un lugar central, ya que en ella se satisface buena parte de las necesidades del ciudadano y en ella se concreta también muchas de las estructuras simbólicas, de las actitudes, de las convicciones y de los comportamientos sociales del individuo. Desvelando la relación socioambiental entre la vivienda y la ciudad. La vivienda debe garantizar unos niveles óptimos de habitabilidad. Éstos han sido medidos y valorados en una vastísima bibliografía arquitectónica y urbanística. Se trata de criterios o estándares diseñados muy a menudo para contextos culturales y climatológicos concretos, aunque de aplicación generalizada e inadecuada en medios muy distintos. No siempre, o mejor tal vez, casi nunca una selección óptima de criterios con los que concebir las tipologías de vivienda en un contexto geográfico determinado (superficie, materiales, luminosidad, preservación de humedales, alcantarillado, abastecimiento de agua, etc.), puede ser extrapolada directamente para asegurar la calidad ambiental a los habitantes de cualquier ciudad del planeta. La dimensión ambiental urbana se transforma en una dimensión socioambiental y alcanza niveles de calidad adecuados cuando se incorpora a las características ya mencionadas, generalmente relacionadas con el saneamiento basico, un conjunto de aspectos externos al propio edificio y que tienen que ver con los siguientes campos: - Integración paisajística adecuada al caserío en su entorno. - Utilización óptima de los recursos de vivienda disponibles. - Satisfacción de las necesidades ciudadanas nuevas con relación a la demanda residencial.
Ecociudadanía. Participar para construir una sociedad sustentable 264 - Convivencia de usos diversos compatibles e integrados en las formas de vida de cada barrio. - Existencia de centros de provisión y abastecimiento cercanos. - Presencia de espacios de sociabilidad. - Existencia de dotaciones educativas y sanitarias. - Creación y mantenimiento de equipamientos culturales, recreativos y deportivos. - Estructuración de un sistema de transporte público que asegure la conexión interna y externa de la ciudad. - Potenciación de las condiciones necesarias para la creación de empleo estable. La posibilidad de acceder a lo anterior facilita, no sólo un paisaje urbano equilibrado y una ciudad confortable y habitable en general, sino también la integración social del vecino en su barrio y la eliminación de fronteras que segreguen internamente la ciudad. Sin duda, una persona integrada valora más positivamente su entorno, se siente más identificada y responsabilizada hacia él, participa en su transformación y alcanza así una calidad de vida superior. Vivienda, sociedad de masas y consumo medioambiental Los presupuestos teóricos conducen inevitablemente a concebir realidades siempre idealizadas. El planteamiento medioambiental de la ciudad, y dentro de él, de la vivienda en la ciudad, lleva a dejar de lado, o cuando menos a no valorar en su justo término, aspectos tales como la infravivienda, la adopción sin criterio de modelos de habitación de modas y nuevos hábitos de consumo, los procesos de degradación del parque de viviendas y, paralelamente, de la degradación social. En ocasiones, el propio sistema legal y normativo genera problemas entre propietarios e inquilinos, entre propietarios y administración, etc. El mundo de la vivienda expresa como pocos las
La Educación Ambiental en la Ciudad 265 contradicciones y condicionantes de las relaciones sociales y económicas del espacio construido. A su vez, en el campo de la vivienda se solapan los ámbitos de lo privado y de los social, y esto hace que la vivienda sea un lugar de observación privilegiado para percibir y comprender los nuevos hábitos de comportamiento y consumo, así como las contradicciones que aparecen entre los ámbitos citados. Al formar parte de la esfera del consumo, la vivienda tiende, más que a encaminar hacia la consecución de una determinada calidad de vida, a satisfacer una demanda dirigida por patronos que homogenizan culturalmente el planeta y que, conducidos por los agentes productores de vivienda, mantienen los sistemas de apropiación de plusvalías urbanas y de segregación social y funcional del espacio. Sobre estos procesos, se superpone un plano urbano que plasma con la misma lógica la realidad medioambiental. La relación entre precio del suelo y ocupación social se refuerza mediante la apropiación de la calidad ambiental en determinados espacios urbanos. De forma que los nuevos espacios más cualificados son aquellos que satisfacen una demanda de alta calidad ambiental, al menos según los criterios del mercado de la vivienda. Ahora bien, citados al principio los campos que definen desde el punto de vista socioambiental el entorno de la vivienda, debe destacarse una posible contradicción en la utilización del concepto de calidad ambiental urbana. El origen de esta contradicción estaría en la adopción de ideas medioambientales mediatizadas por el marketing inmobiliario, que trata de lanzar al mercado un perfil de vivienda más saludable y estético y que, en el fondo, sólo se justifica en razón de las modas y, sobre todo, de las estrategias inmobiliarias que tratan de vender como más ecológico precisamente el suelo más alejado, y en consecuencia, más barato. El problema se agudiza, cuando estos presupuestos son asumidos acríticamente por los agentes públicos a través del planeamiento municipal (que potencia el modelo de ciudad difusa propio de otros contextos culturales frente a la compacta, propia de la tradición urbana mediterránea), y de las políticas de vivienda social, creando
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