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4949 * Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Sevilla. C/Pirotecnia, s/n. 41013. Sevilla. Correos electrónicos: [email protected]; [email protected]; * Artículo recibido el 30 de abril de 2015 y aceptado el 23 de septiembre de 2015. Monografía Investigación acción participativa como estrategia de transformación social y ambiental Rocío Valderrama-Hernández y Carmen Solís-Espallargas pp. 49-59 Universidad de Sevilla* RESUMEN: Este artículo presenta una experiencia de investigación acción participativa realizada en un barrio de Sevilla, en San Jerónimo. El objetivo principal es la transformación local de la mano de las generaciones más jóvenes del barrio, que después de realizar un diagnóstico participativo de su medio, sienten la necesidad de cambiarlo al reconocer la falta de espacios pensados con toda la ciudadanía. Para llevar a cabo dicha investigación ponemos en marcha diferentes instrumentos de recogida de información, pero hacemos hincapié en este artículo en el uso de la cartografía social. Los resultados revelan la importancia de la participación para producir cambios en las personas y en el entorno, dado el compromiso que se adquiere con el medio cuando desarrollan un sentimiento de pertenencia y de identidad con el barrio donde viven y, en consecuencia, una mejora de las relaciones con el medio social y ambiental. Palabras clave: Participación; Cartografía social; Jóvenes; Investigación acción participativa; Educación ambiental. * * * * * ABSTRACT: Participatory action research as a strategy of social and environmental transformation This article explains an experience of participatory action research carried out in a neighborhood of Seville, in San Jeronimo. The main objective is the local transformation by the younger generations of the neighborhood, that after make a participatory diagnosis of their medium, they feel the need to change it because they recognize the lack of spaces designed with all citizens. To carry out the investigation put up different information collection instruments, but we emphasize in this article in the use of the community mapping as a participatory tool that makes sense in the context of a project like that. The results reveal the importance of participation to produce changes in people and the environment, given the commitment that is acquired with the environment when they develop a feeling of belonging and of identity with the neighborhood where they live, and consequently an improvement of relations with the social and environmental means. Keywords: Participation; Social mapping; Young people; Participatory action research; Environmental education. * * * * * RÉSUMÉ: La recherche-action participative: une stratégie pour la transfromation sociale et environnementale Le but de cet article c’est de déterminer le traitement qui effectuent différents éditeurs des contenus scientifiques sur l’énergie et le modèle socio-environnementale actuelle, basé sur la collecte et l’utilisation de l’énergie dans une sélection de manuels scolaires pour 4e année. L’étude se concentre sur la conceptualisation de l’énergie, le traitement du principe de conservation de l’énergie, la dégradation et le développement sur le modèle socio-environnementale. Les niveaux ont été établis sur la base de critères de richesse et de l’intégration des connaissances scientifiques et les connaissances de tous les jours de la connaissance scolaire scientifique et didactique. La plupart des éditeurs sont au niveau le plus simple. Les résultats montrent la décontextualisation et la simplification dont les contenus sont adressés. Mots clé: Énergie; Modèle socio-environnementale; Manuels scolaires. investigación en la escuela, nº 86 (2015) [issn: 0213-7771]
El huErto Escolar Ecológico como hErramiEnta para la Educación... Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 50 Introducción Nuestra investigación pone su énfasis en la creación y transformación del medio local con el fin de crear espacios construidos y participados por la ciudadanía desde un punto de vista educativo. Para ello, proponemos la cartografía social como estrategia de diagnóstico participativo en el campo de la Educación social y ambiental, que plantea un reto para el cambio al conectar situaciones del ámbito cotidiano con el ámbito institucional. Se ha desarrollado en 70 centros de educación infantil, primaria y secundaria, además de diversas asociaciones presentes en los barrios elegidos. Concretamente, la experiencia a la que nos vamos a referir en este artículo se centra en el barrio de San Jerónimo, de la ciudad de Sevilla. Presentaremos resultados de las investigaciones realizadas con un grupo de niños y niñas de edades comprendidas entre 7 y 16 años, que utilizaron esta estrategia para el análisis de las deficiencias de su barrio con el fin de proponer mejoras sociales y ambientales. El caso de San Jerónimo no está ligado a ningún centro educativo, ya que su objetivo inicial era potenciar la participación ciudadana de niños/as y jóvenes como ciudadanos. Pensamos que esta variable es fundamental para poder desarrollar una investigación acción participativa, ya que nace de las necesidades de la comunidad. Sin embargo, como lugares comunes y referentes de la ciudadanía más joven del barrio, realizamos un trabajo con los centros educativos y entidades, al considerarlos tanto recursos del entorno que debemos poner en valor si el objetivo es realizar un análisis de la realidad, como instrumentos para generar una reflexión crítica respecto al barrio y a las posibilidades de un modelo de enseñanza-aprendizaje participativo. El proceso comienza con un trabajo de dinamización en los centros educativos y en casi la totalidad del tejido asociativo del barrio. A partir de aquí, se convocan unas sesiones de trabajo, denominadas grupos motores, en las que participan niños/as y jóvenes de manera independiente y por propio interés. Estas sesiones son de carácter semanal, con una duración de dos horas y media. A lo largo de cuatro años tienen lugar las reuniones de grupo motor para realizar el análisis del barrio, proponer posibles transformaciones y desarrollar algunas de ellas. Como no podía ser de otra forma en un proceso de este tipo y en cuatro años de duración, también encontramos transformaciones en las personas que han participado, cambios en el concepto de participación -propio y de sus familiares-, en el interés y sentimiento de pertenencia al barrio y en el respeto al medio del que son parte. El proyecto se define como Proyecto Municipal de Presupuesto Participativos y se desarrolló en la ciudad de Sevilla. Incluye tres subproyectos desarrollados por distintos equipos de trabajo, con modelos de trabajo diferenciados: el principal, donde se hace hincapié en la participación de la ciudadanía de a pie, la asociada, la técnica y la política, con población de entre 25 y 60 años; un segundo proyecto, que se desarrolla en convenio con la Universidad de Sevilla, con el grupo de investigación HUM 596, para trabajar con las generaciones más jóvenes (desde los 3 años hasta los 24); y un tercero, también en convenio con la Universidad de Sevilla, para trabajar con escuelas de adultos. Es en el segundo subproyecto donde se desarrolla la experiencia que aquí analizamos. Marco Teórico La educación ambiental posibilita la construcción colectiva cuando recurrimos a estrategias de acción que provocan un cambio, gestionado desde el reconocimiento de las potencialidades y los límites de cada persona. Desde este punto de vista, producir transformaciones estructurales en lo cotidiano debe tener en cuenta el ámbito de la educación y el territorio como espacio que habitamos. En este contexto utilizamos cartografía social y SIG (Sistemas de Información Geográfica) para unificar dichos aspectos. Los SIG participativos fueron concebidos inicialmente con la idea de poner al alcance de las comunidades herramientas para la toma de decisiones (Sieber 2006), es decir,
InvestIgacIón accIón partIcIpatIva como estrategIa de transformacIón socIal y ambIental Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 51 brindarles la posibilidad de medir, representar y analizar su información espacial desde su propia percepción. La idea nació en el Centro Nacional para el Análisis e Información Geográfica (NCGIA) en 1996, ante la pregunta de un grupo de personas sobre las repercusiones de esta tecnología en la sociedad, más específicamente en términos de marginalización y empoderamiento (Harris y Weiner, 1998; NCGIA, 2003). Desde entonces se realizaron numerosas conferencias en torno a esta idea, que condujeron a varias iniciativas de investigación, entre las que se encuentra el Proyecto Varenius (NCGIA, 2003), en el cual se fijaron los términos de los SIG participativos, tales como: el acceso a la información, el papel de la tecnología, el uso de esta herramienta como un mecanismo de desarrollo y distribución de poder (Sui y Goodchild, 2003; Ghose, 2001; Elwood, 2002; Sui y Goodchild, 2003; Elwood, 2006) y la necesidad de apertura a conocimientos del espacio con perspectivas más locales (Aitken y Michel, 1995). Nuestro grupo de investigación justifica el uso de esta herramienta basándose en dos proyectos de investigación y el desarrollo de dos tesis doctorales. Con ello, señalamos el uso de la cartografía social y SIG como herramienta de diagnóstico participativa que facilita la mirada crítica al entorno y a la relación que la persona establece con el medio. Las funciones democráticas de la educación las encaminamos por vías que favorecen el compromiso de una formación para la vida misma. Sin embrago, parece haber una desconexión entre lo que aprendemos en la institución escolar y las demandas sociales, ambientales, culturales y políticas en la comunidad. Por ello, apostamos por un conocimiento que englobe lo académico-científico, lo profesional y lo popular-cotidiano. El análisis, la reflexión y el estudio de nuestro medio, así como la comprensión y compromiso con el territorio que habitamos, es un objetivo básico en la construcción integral del individuo. En este sentido, entendemos que la educación debe ser un instrumento para alcanzar dicho objetivo, para lo cual necesita complementarse de otras medidas políticas y económicas, para el fortalecimiento de la democracia a partir de una ciudadanía activa, que se inicia en la institución familiar, pero que se desarrolla en la institución educativa. La tradición educativa más obsoleta parte de una concepción de los/as jóvenes como seres pasivos, como meros/as receptores/as de información; seres sin emociones, sin voz. Para una pedagogía de la educación social y ambiental sustentable, seguimos a Capra (2004), cuando expone que involucrar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje con la ayuda de proyectos de la vida real, genera una fuerte motivación y compromete emocionalmente. Este planteamiento favorece la construcción conjunta del significado conforme a la historia personal del estudiante y su contexto cultural, promoviendo el pensamiento crítico, el cuestionamiento y la experimentación. La anterior reflexión no conduce a apoyarnos en un enfoque vivencial y participativo para el desarrollo de nuestro proyecto. De ahí la importancia de incorporar a nuestra intervención estrategias innovadoras e investigadoras. Estas metodologías nos permiten crear un espacio de relación en los contextos donde vamos a intervenir, donde todos los implicados co-crean y se re-conocen como seres humanos completos. El valor del respeto se aprende en la escucha y la relación con el/la otro/a, como paso previo a la mirada al entorno vital del que formamos parte: me cuido y me respeto yo, cuido y respeto a mi semejante, cuido y respeto mi entorno. La participación tiene que ir encaminada a una finalidad. Partiendo de esta afirmación entendemos que se trata de un ejercicio de capacidades o logros para conseguir determinados objetivos, sobre todo en los ámbitos que afectan a cuestiones sociales y ambientales, es decir, aspectos que define el bienestar o malestar de las personas. Por ello, la educación socio ambiental cobra especial relevancia por su carácter participativo, por llevar a cabo intervenciones en el medio que cierren el ciclo de reflexión-ac- ción. Comportamientos conformes con la ética sociambiental, como es la participación, se precisan para participar en la construcción de un desarrollo humano sostenible. Estos compor-
El huErto Escolar Ecológico como hErramiEnta para la Educación... Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 52 tamientos se conciben desde una dimensión sistémica de la educación, que promueve manifestaciones de las personas y las colectividades sociales respecto a su entorno local y planetario (Caride y Meira, 1998). Objetivos La participación es un componente sustantivo de una democracia y necesitamos abrir cauces que favorezcan el análisis y la reflexión sobre líneas a seguir, para que esta participación desarrolle posibles soluciones sobre aquello que preocupa al ciudadano (Montañés, 2003). Así, comenzamos esta investigación desde las necesidades de la comunidad, el trabajo y la acción conjunta, la conciencia y el cambio en el territorio, como aspectos que configuran una experiencia como una investigación acción participativa. En concreto, nos planteamos los siguientes objetivos: 1. Analizar el barrio de San Jerónimo con la infancia y juventud a través de formatos innovadores como es la cartografía social. 2. Realizar un diagnóstico del barrio de manera participativa para reconocer las potencialidades y posibles mejoras sociales y ambientales del medio. 3. Reconocer con la infancia y la juventud del barrio los cambios necesarios en su entorno inmediato para una mejora de su calidad de vida. Metodología En una Investigación Acción Participativa y en cuanto al foco de estudio se refiere, partimos de lo que a la comunidad le interesa. No se trata de analizar problemas de interés científico o cuestiones que preocupan exclusivamente a un grupo de investigadores, sino los problemas que las personas involucradas consideran importantes porque tienen que ver con cuestiones que conciernen a sus propias vidas. Esto significa que cuando ponemos en marcha una IAP sólo se aplica a situaciones o problemas de la vida real. La finalidad (el para qué) es la transformación de la situación-problema que afecta a la gente implicada (Ander-Egg, 1981). Tal y como platea Alberich (2007), nos situamos en una perspectiva dialéctica, entendida como una investigación propositiva y transformadora. Desde este punto de partida, tiene que ser la comunidad la que demanda socialmente una aspiración y deseos de cambio para comenzar cualquier proceso. La comunidad de niños y jóvenes de San Jerónimo, protagonistas de la investigación, ha sido autora y beneficiaria del proceso. A través de la elaboración de los presupuestos municipales participativos que el Ayuntamiento de Sevilla puso en marcha, los niños y jóvenes presentan y consiguen sacar adelante algunas propuestas para su barrio. A continuación exponemos las fases en las que hemos desarrollado este trabajo: Podemos decir que la primera fase se inicia con la acción a partir de una necesidad, por unas aspiraciones de la infancia y juventud de este territorio. Dichas aspiraciones o demandas, en una segunda fase, obtienen un apoyo significativo en la asamblea del barrio y son asumidas por el grupo motor para organizar y gestionar con el apoyo del equipo de profesionales, concretamente de una de las autoras de este artículo. Llegado a este punto, la investigación comienza su tercera fase, en la que se realizan actividades que permiten devolver información a los actores locales, de manera que la cercanía constante, tangible y sostenida a la realidad con la que investiga es una fuente más de información. Entendemos que no hay desarrollo o cambio en el entorno sin promoción de personas, por ello esta investigación la definimos como investigación acción emancipatoria que llega a ser participativa, ya que sólo la promoción tampoco produce un cambio. Finalmente, comenzamos a trabajar sobre las propuestas de mejora, enmarcando la investigación en su cuarta fase, la cual conlleva dos años de trabajo, de manera que el diseño de las propuestas no se convierte en un mero clientelismo fruto de la sociedad neoliberal. Para ello,
InvestIgacIón accIón partIcIpatIva como estrategIa de transformacIón socIal y ambIental Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 53 a través del trabajo en los centros educativos y en los grupos motores de la participación local, diseñamos colectivamente las propuestas. Por ejemplo, un micro-proyecto que nace a raíz de la participación de los jóvenes en su barrio, es un espacio de ocio-alternativo de autogestión. Así podemos señalar de forma esquemática la siguiente estructura dentro de las cuatro fases anteriores señaladas: 1. Demanda de la comunidad y recogida de información. 2. Constitución del grupo motor. 3. Fomento de la participación social. 4. Inicio del trabajo de campo de la investigación. Creación de la cartografía social de la ciudad de Sevilla como territorio de participación de infancia y juventud. 5. Propuestas en la asamblea de presupuestos participativos de las iniciativas de los niños/ as y jóvenes. Devolución de la información al barrio en forma de actividades y reuniones y recursos concretos para desarrollar las propuestas aceptadas. 6. Entrevistas con los protagonistas del proyecto, así como sus familias y profesorado, y de nuevo, un análisis del entorno a través de la cartografía social. Muestra Las personas con las que hemos trabajado durante la investigación han sido diversas, según la etapa en la que nos encontrábamos. En un primer momento la investigación comienza a realizarse con una muestra de más de 90 personas entre familias, profesorado, niños/as y jóvenes. En la última parte de la investigación, de la cual narramos algunos hallazgos en este articulo, contamos con 15 participantes entre las generaciones más jóvenes, de edades entre 7 y 16 años, que sensibles con el cambio, estaban interesados en participar. La decisión de acotar la muestra se debe al interés por profundizar en las aportaciones y cambios producidos en personas que durante los tres primeros años han estado especialmente comprometidas y han realizado transformaciones en el barrio a través de propuestas concretas en el marco del proyecto municipal de presupuestos participativos. Instrumentos de recogida de datos La variedad de instrumentos depende del momento de la investigación. En esta se triangula la información a partir del material recogido con entrevistas a informantes clave, memoria o diario de las sesiones del grupo de trabajo (grupo motor) y la cartografía social. En base a estos, obtenemos los resultados más significativos de la investigación, resaltando el uso de la cartografía social, ya que entendemos que aporta un carácter innovador y potencia un enfoque más participativo en cualquier intervención social y ambiental. Técnicas de análisis La información obtenida en cada uno de los instrumentos utilizados es interpretada en función de un conjunto de analizadores, definidos previamente y reformulados en interacción con los datos, con los que vamos a cuestionar la información a partir de dos dimensiones, una dimensión interpersonal y otra intrapersonal. Entendemos que un analizador es una herramienta de investigación que sirve para obtener la información concisa en la realidad que pretendemos estudiar. Dentro del Movimiento Institucionalista francés, encontramos el análisis institucional socioanalítico que se interesaba por la problemática institucional y la dimensión sociopolítica de dicha institución y utiliza el concepto de analizador como instrumento básico para intervenir en la institución y obtener información de la misma. Precisamente hemos elaborado dos analizadores que recogen las notas y referentes significativos a partir de las unidades mínimas de información extraídas de las fuentes. Estas unidades de registro permiten una sistematización y descripción del contenido. Así los analizadores utilizados son:
El huErto Escolar Ecológico como hErramiEnta para la Educación... Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 54 1. ¿El análisis del barrio o contexto de estudio con la infancia favorece el desarrollo de una conciencia crítica social y ambiental? 2. ¿Es posible provocar cambios cuando la participación incide en el medio? Presentación e Interpretación de Resultados Con este trabajo de investigación reconocemos que la participación de niños/as y jóvenes provoca cambios en su entorno, como es el hecho de la construcción de una biblioteca, huertos, centro deportivo o mejora de las comunicaciones. Así, presentamos a continuación los resultados de la investigación en base a los dos analizadores anteriores. Analizador 1: ¿El análisis del barrio o contexto de estudio con la infancia favorece el desarrollo de una conciencia crítica social y ambiental? Este analizador se define para obtener resultados en relación al objetivo primero y segundo, ya que con ellos pretendíamos analizar el barrio, así como reconocer las potencialidades y capacidades de este desde una perspectiva social y ambiental. El hecho de cuestionarnos si realizar un estudio del entorno o barrio de forma participativa conlleva desarrollar una concienciación, supone que debemos obtener resultados que lo constaten o por el contrario, no confirmen. El análisis del barrio a partir de la cartografía social desvela aspectos desconocidos al emplear prácticas, propuestas y acciones desde fuentes y recursos de quienes lo habitan. Pero, sobre todo, permite construir otros territorios frente a las versiones oficiales. Por ello, las personas narran el territorio a partir de sus propias experiencias, creencias que construyen pensamiento y prácticas para fortalecer procesos de transformación. Los jóvenes que participan en la investigación se detienen a reconocer el contexto y a valorarlo a partir de lo biológico y de lo social. A continuación, presentamos en la Figura 1 una cartografía realizada por una participante donde quedan recogidos los recursos del barrio: Figura1: Cartografía social de los recursos existente en el barrio de San Jerónimo, Sevilla. En este caso, la participante ha recogido los recursos sociales y de espacios verdes que su barrio le ofrece según sus necesidades. Observamos la simplicidad del mapa, que evidencia los escasos recursos que el barrio ofrece a los jóvenes. Los participantes describen que carecen de espacios de encuentro, de biblioteca, de líneas de autobús pública que conecte con el centro de la ciudad con una frecuencia inferior a más de una hora, de espacios deportivos, culturales. El barrio cuenta con dos centros educativos de primaria y uno de secundaria, una asociación de vecinos y vecinas, un parque, el centro de salud, y el centro cívico situado fuera del espacio acotado como San Jerónimo, ya que se ubica en un polígono instalado junto a dicho barrio, dividido por una carretera de mucha afluencia. Los participantes de esta investigación muestran la forma en la que su entorno está construido, no siendo un barrio de nueva construcción, sino por el contrario con una trayectoria histórica influyente en la ciudad. Como
InvestIgacIón accIón partIcIpatIva como estrategIa de transformacIón socIal y ambIental Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 55 observamos, y respondiendo al analizador uno y en relación al objetivo uno y dos, se ponen de manifiesto que la construcción del barrio ha sido realizada solo desde la visión del adulto, haciéndose conscientes de esta afirmación a través del desarrollo de la cartografía, ya que anteriormente no habían sido sensibles a una evidencia, como es la forma y estructura del entorno que habitan. A partir de herramientas que capaciten a los niños/as y jóvenes para la participación activa en la resolución de situaciones reales de la vida cotidiana, pueden desarrollar nuevos e innovadores proyectos como primer paso para una relación de los joven con su barrio, como sucede en esta experiencia de investigación tal y como nos planteamos en el objetivo tercero. El desarrollo de la cartografía y su análisis se realiza en las sesiones de grupo motor, al mismo tiempo que se anota un acta. Es a partir de ésta y de la discusión en torno a la cartografía, donde se pone en evidencia la conciencia, ahora despierta, de la posición que viven los niños/ as y jóvenes respecto a los adultos en cuanto a las recursos y oportunidades del barrio. El grupo motor de jóvenes del barrio de San Jerónimo ha tenido grandes dificultades en el acceso y la disponibilidad de la información geográfica institucional, lo que ya pone en evidencia el desequilibrio en el manejo del poder, e, implícitamente, en la toma de decisiones sobre un territorio. La democratización de la información debe entenderse y estudiarse tanto en términos de la información construida participativamente, como es esta experiencia, como en términos del acceso a la información institucional. A continuación mostramos comentarios literales recogidos en las entrevistas y diario de las sesiones: “Este proceso ha sido una forma de concienciar acerca de las necesidades del barrio con la ayuda de un instrumento democrático de participación como son los Presupuestos Participativos para la mejora y transformación del mismo” M5:66.4 “la toma de conciencia sobre los cambios personales experimentados y su papel de ciudadan@, con derechos reconocidos por la declaración de derechos del niño, y el hecho de no sentirse preguntados o tenidos en cuenta por parte de las personas adultas en la ciudad. Esto ha planteado una dinámica de reivindicación y de lucha por cambiar el autorreglamento haciendo visible la participación real de niñ@s y chavales/as” M6:276.1 “Leyeron la carta de los derechos del niño como muestra de la conciencia que han tomado como parte de la ciudadanía sin plenos derechos” D:1.3 En la Figura 2 mostramos la cartografía diseñada por otro participante, donde observamos los elementos necesarios para que se de una transformación local participativa. Figura2: Cartografía social de los recursos deseados en el barrio de San Jerónimo, Sevilla, para una transformación local participativa. La toma de conciencia colectiva supone algo más que participar en los canales establecidos y ejercer derechos de ciudadanía. Así, en el caso que presentamos reconocemos una toma de con-
El huErto Escolar Ecológico como hErramiEnta para la Educación... Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 56 ciencia respecto a cómo se construye el entorno y las posibilidades de la ciudadanía para transformarlo. De esta manera, la concreción de una propuesta ciudadana es un hecho y un instrumento de cambio de conciencia respecto al cuidado del entorno en tanto que el niño, en este caso, se hace más sensible a lo que el medio le ofrece, a sus carencias y a sus posibilidades, e indudablemente esto posibilita un pensamiento crítico. Efectivamente, en el caso de la experiencia desarrollada en San Jerónimo con la muestra comentada, el análisis del barrio o contexto de estudio con la infancia favorece el desarrollo de una conciencia crítica social y ambiental, tal y como esbozamos en el analizar uno para argumentar a los objetivos dos y tres. Analizador 2: ¿Es posible provocar cambios cuando la participación incide en el medio? En este caso, nos cuestionamos, a través del segundo analizador, si es posible provocar un cambio en nuestro medio. Asimismo pretendemos revelar información referente al objetivo tercero. Esta investigación reconoce cambios a partir de las resistencias y las oportunidades generadas. Así, el análisis los datos obtenidos indican que la experiencia de participación provoca transformaciones sugerentes en la imagen del territorio y en la vida de los protagonistas. En este sentido, visibilizamos oportunidades significativas como el trabajo en red, la fuerza y potencial del grupo, la construcción en la identidad de los protagonistas, la capacidad de organizarse, de plantear ideas novedosas y transformadoras. Sobre todo, este modo de participar ha cambiado ciertas lógicas adultas y técnicas haciendo conscientes a las generaciones más jóvenes de su situación en relación con el resto de la ciudadanía. Es decir, refuerza una mirada crítica local y una visión de la pérdida o inexistencia de los espacios públicos pensados con los jóvenes y para su disfrute. Coincidimos con Zubero (2012) cuando, al exponer el concepto de participación, lo diferencia del voluntarismo planteando “la capacidad de descubrir el inédito viable de la realidad es todo lo contrario del simple voluntarismo” (p. 54). Al mismo tiempo que se provocan transformaciones en la vida de los protagonistas también se desarrollan cambios visibles en el territorio, tales como el espacio para desarrollar la actividad de ocio nocturno, la construcción del carril bici, la creación de los huertos en el parque, el polideportivo y la biblioteca con sala de estudio y de reunión para jóvenes. Podemos decir que la política pública de la cultura y de la participación da un espacio conceptual determinado con el que se estructura la infancia, se vive y se lucha por ella (Giroux, 2001:16). A continuación presentamos en la Figura 3 una cartografía participativa realizada por todos/ as las participantes que muestra el barrio con los cambios conseguidos después de la experiencia de participación de la que formaron parte. Figura 3: Cartografía social de los recursos existente en el barrio de San Jerónimo, Sevilla, fruto del proceso de transformación local con los vecinos incluidos los/ as jóvenes. En cualquier caso, son vivencias que de algún modo perduran en los/as participantes, igualmente en cambios personales y visiones
InvestIgacIón accIón partIcIpatIva como estrategIa de transformacIón socIal y ambIental Investigación en la escuela, Nº 86 (2015) / pp. 49-59 Rocío Valderrama y Carmen Solís 57 sensibles a la participación. Por otro lado, estos cambios se relacionan también con la imagen de los niños/as y jóvenes en la institución educativa, así un profesor entrevistado comentaba: “la participación como un elemento muy interesante, porque pasaron de pasar desapercibidos a ser tenidos en cuenta; fue un elemento de valorización no del papel de los niños y de las niñas sino de un niño y niña, que estaban siendo pocos tenidos en cuenta dentro de su escuela”E1:13.3 Establecemos una relación entre la cartografía y las entrevistas, conformando de nuevo resultados en torno a que el hecho de participar en un proceso de transformación local del barrio posibilita, y en este caso ha conseguido, una concienciación con el entorno de los participantes. En cualquiera caso, el propósito del grupo motor, por medio del proyecto, es participar como ciudadanía activa con capacidad de intervenir en la toma de decisiones, dando lugar a un empoderamiento y, por consiguiente, a una verdadera participación. Entendemos que la participación ha sido real en la toma de decisiones, así como en el hecho de ser tenidos en cuenta para el proceso de transformación local, modificándose la perspectiva inicial que se tenía de los niños/as y jóvenes como ciudadanos poco preparados o aún inexpertos para tomar parte de una acción semejante. También en los resultados emergen resistencias que relacionan el miedo y desconocimiento de lo que significa la participación, pero sobre todo, la falta de credibilidad de los adultos en las generaciones más jóvenes. La imagen que tienen los adultos de la juventud está generalmente basada en expectativas muy bajas sobre lo que estos pueden llegar a hacer, sobre sus capacidades de tomar decisiones y expresar sus ideas, así como sobre el valor de las mismas. Conclusiones e Implicaciones La investigación acción participativa tiene un carácter distinto a lo que habitualmente hemos entendido por investigación. Esta opción de estudio contempla necesariamente una transformación del territorio y de las personas con las que se desarrolla. Generar procesos de participación a nivel social se convierte en premisa fundamental, por un lado, para la transformación y el desarrollo social y ambiental, y por otro, para fortalecer a la ciudadanía y promover alternativas a dificultades derivadas de la relación ser humano-medio. La segmentación del mundo en pequeñas partes ha supuesto un modelo de conocimiento sostenido por concepciones simplistas y descontextualizadas. El ecoterritorio, como parte de la naturaleza de cada persona, permite acercarnos al medio con una visión global y de cada una de sus partes. Asimismo, la importancia de seguir reconociendo los territorios y sus prácticas plurales como escenarios de aprendizajes, posibilitan la transformación social y ambiental. Con ello queremos interrelacionar las razones y las repercusiones de nuestras intervenciones en el entorno a partir de valores de la vida misma: diversidad, convivencia, pertenencia e identidad, convivencia, compromiso. La activación de un proceso participativo, como el que exponemos, desarrollado en el barrio de San Jerónimo, articula los mecanismos de comunicación entre la sociedad civil y las instituciones locales. La participación no se debe regular, si en algún caso se reglamenta, debe ser posterior a una experiencia de participación real vivida. La experiencia nos enseña que está lejos de la realidad montar un modelo de participación antes de que la comunidad canalice sus preocupaciones, deseos, aspiraciones y necesidades. Desde este enfoque destacamos por sus aportaciones a Melucci (1994), cuando expone: la identidad colectiva es producto de la construcción social de grupos de personas, lo que implica la presencia de unos fines y unos medios, diversas visiones consensuadas o divergentes del conflicto, y un cierto grado de compromiso emocional, que posibilita el que sus activistas se sientan parte de una colectividad que actúa unida (p. 55). El desarrollo de esta experiencia de participación reafirma el sentimiento de pertenen-