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Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel

Bernáldez, Andrés, m. 1513?

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Historia de los Reyes Catolicos. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. 111 !V 3 IMA 1 Cura de los Palacios, y Capellan lelArzobispo D.DIEGODEZA Tonto 19 HISTORIA DE LOS REYES CATÓLICOS (D. YERNANDO Y 'DOÑA ISABEL, ESCRITA POR EL BACHILLER ANDRÉS BERNÁLDEZ, Cura que fué de la villa de los Palacios, y Capellazz de D. Diego Dela, Arzobispo de Sevilla. ••• nnnn ••••• n TOMO 1. SEVILLA: IMPRENTA QUE FUÚ DE D. JOSÉ MARÍA GEOFRIN7 CALLE DE LAS SI',RPES, NÚM. 73. M.DCCC.LXX. l e -- A "  AL/_,C) Tirada de Soo ejemplares. EJEMPLAR NÚM PRÓLOGO. La historia del mundo no ofrece pájinas más brillantes y gloriosas que las consagradas á rejistrar la de nuestra patria, desde el advenimiento al Trono de los inmortales Reyes Católicos hasta que desciende á la tumba el insigne hijo y sucesor de Cárlos V. Siglo de oro aquel para España en todas las esferas de la intelijencia y la actividad humanas, hay todavia un período entre los que lo constituyen, que brilla con tales y tan vívidos y desusados resplandores, que hasta hace empalidecer las altas glorias que engrandecen á los demás de aquella época asombrosa y eternamente memorable. No hay para qué decir que aludo á aquellos dias en que ocupando el antes vilipendiado Sólio los egrégios Monarcas D. Fernando y D. a Isabel, reconstituyen vigorosa y potente la nacionalidad espafiola, convierten el caudillaje que asolaba el país en semillero de portentosos héroes, dán cima á la reconquista del suelo patrio lanzando de él para siempre á la Morisma, avasallan la Italia, y vt realizan con asombro de las naciones todas, y para honra eterna del nombre español, la más alta y prodijiosa empresa que han intentado nunca los hombres, dotando á la civilizacion de un Nuevo Mundo, descubierto, y andando el tiempo conquistado, merced á hazañas que dejan atrás cuanto la itnajinacion pudo concebir y la Fábula soñar en sus más atrevidas y maravillosas ficciones. Hoy que tanta y tan merecida importancia se dá á los estudios históricos, y que en tan alto grado se estima cuanto conduzca á darnos á conocer las diversas épocas bajo su verdadero aspecto, y muy principalmente la á que me refiero, desenterrando de entre el polvo de los archivos todos aquellos documentos que puedan arrojar alguna luz sobre hechos que tan justa y poderosamente llaman nuestra atencion, han adquirido un interés aun mayor que el que siempre se les ha reconocido las Crónicas y Memorias particulares, linaje de escritos de muy diversa índole y aun más preciosos, si cabe, que las Historias propiamente dichas, pues si bien la importancia de estas es altísima, como que nos explican la marcha general de los sucesos públicos y desentrañan el espíritu que á ellos preside, constituyendo verdaderos tratados de filosofía histórica, muéstrennos aquellas el modo de ser de las generaciones que nos precedieron, y nos presentan co- VII rno de relieve y con todo su colorido así la sociedad que nos describen como á los héroes y personajes que en ella sobresalieron, y á los cuales, puede decirse, que, merced á los cronistas y autores de memorias particulares, conocemos y tratamos, tal vez de una manera más íntima y perfecta que si en nuestros mismos dias y entre nosotros mismos florecieran. La Crónica, que su autor llama Historia, de los Reyes Católicos, escrita por el Bachiller Andrés Bernáldez, Cura de Los Palacios, reune tanto como la que más las verdaderas condiciones de tal. Debida á un testigo ocular de los sucesos en ella descritos, que por la ilustracion inherente entónces á su estado eclesiástico, y por el conocimiento del mundo y el corazon humano que el pertenecer á este mismo estado le proporcionaba, tenia grandes elementos para desempeñar bien su propósito, al paso que por el carácter privado de su obra, y por lo modesto de su posicion y hasta del lugar en que pasó la mayor parte de su vida reunía innegables garantías de imparcialidad y consiguientemente de acierto, es un monumento histórico apreciabilísimo, que ha servido á cuantos han escrito acerca de la época á que se contráe para comprobar multitud de hechos y afirmarlos. Su mala ventura ha querido, sin embargo, que ha-- -vnt ya llegado hasta nuestros dias sin ser conocida más que de los doctos, pues hasta la impresion que de ella se hizo por vez primera y há solo catorce años en Granada, fué en las cubiertas de un periódico, no limpia ciertamente de yerros, y alcanzando la escasa y precaria circulacion que la forma en que hubo de publicarse hacia presumir. Digna es por cierto de mejor fortuna, y persuadida de ello la Sociedad de Bibliófilos Andaluces, complácese en. darla hoy á la estampa tan esmeradamente corno le ha sido posible, á fin de hacerla conocer al público todo, y de que saboreando este las indisputables bellezas que la avaloran, una su aplauso á los que ya ha merecido de varones tan competentes como el sábio P. Mariana, el insigne anticuario Rodrigo Caro, el docto bibliógrafo D. Nicolás Antonio, y los modernos escritores Robertson, living, Prescott, Clemencin, Tapia, Martinez de la Rosa, Lafuente D. (Modesto), Lafuente Alcántara, Rios, Fernández Espino y otros; no ménos que del ilustre Ticknor, quien si en un sentido la moteja por considerar al autor preocupado é intolerante, elójiala al fin del mismo párrafo en que tal afirma, colocándola entre los libros importantes para la historia del descubrimiento de América. Explicado el por qué de esta publicacion resta ns: ily IX solo reseñar, en la escasa medida que es posible, la vida de Bernáldez; dar algunas muestras de su estilo, y manifestar los Códices que han sido compulsados. Nació Andrés Bernáldez en la villa de Fuentes, perteneciente á la Encomienda Mayor de Leon en la Orden de Santiago, probablemente á mediados del siglo XV. Nieto de un escribano, hombre observador y curioso, que se complacia en consignar, para recuerdo suyo, los acaecimientos dignos de memoria que ante él se desarrollaban, débese á tal circunstancia la aficion que se despertó en nuestro Bachiller hácia este jénero de apuntes y consiguientemente la Crónica que hoy se dá á la estampa, pues, leyendo un dia algunas noticias de sucesos de su tiempo dejadas por su abuelo entre otros papeles, estimulóle la viuda del difunto á que escribiera él tambien lo que en su época acontecía. Y en verdad que, corno antes he indicado, ninguna más propia para excitar el deséo de ocupar- _ se en consignar sus hechos memorables. La reunion en uno solo de los diversos Estados en que se dividia España; la termin acion de los terribles bandos de Andalucía; la conquista de Granada; la expulsion de los judíos; las victorias de Italia, y sobre todo, el descubrimiento del Nuevo Mundo, 0 1' XVI venían con él ciertos gentiles hombres de los suyos muy ataviados, é ansí llegó á facer reverencia al Rey, é anduvo un rato festejando á todos encima de su caballo, é saltando á un cabo é á otro muy concertadamente mirándole todos los grandes é toda la gente, é á todos pareció bien é desto Sus Altezas ovieron mucho placer, é ansí vinieron fasta las tiendas reales donde los señores reyes, é su fija fueron bien aposentados, é las damas y señoras que las acompañaban en este viaje.» Con no menor viveza describe el sitio de Málaga, y hay en su relato frases como la de que: «era una gran fermosura ver el Real sobre Málaga por tierra e por mar» que denotan haber asistido por sí mismo á aquella hazañosa empresa. El acto de dar libertad á los cautivos cristianos encontrados en la ciudad conquistada, está de tal manera descrito, que su lectura bastó para inspirar al ilustre pintor contemporáneo D. Eduardo Cano, una de las más bellas obras por él producidas: la que representando tan conmovedora escena presentó en la Exposicion Nacional de Bellas Artes de 1867. No menos bello cuadro pudiera pintarse, tomando el asunto de la descripcion hecha por Bernáldez del rebato que dieron en este mismo sitio los Moros al Real de los Cristianos por la parte que el Marqués de Cádiz ocupaba con su hueste, y de la gallarda manera como por tan valeroso caudillo fueron rechazados. De los diversos lances de aquella caballeresca qt!). XVII guerra, ya prósperos, ya adversos, sigue haciendo animadísimos relatos; tales que parece siempre al leerlos que á ellos asistirnos, y no bien terminada la lucha, pinta de este modo la muerte y entierro del insigne Marqués de Cádiz: Murió el esforzado Caballero Marqués Duque de Cádiz D. Rodrigo Ponce de Leon en la ciudad de Sevilla dentro de sus casas, de achaque de una opilacion que se le hizo andando en la guerra contra los moros, recibió todos los Sacramentos é dejó por su sucesor á su nieto D. Rodrigo; este fué el Caballero que mas trabajó de los Grandes de Castilla en la guerra, que desque de Alhama tomó no ovo entrada que el Rey ficiese que no fuese en ella, en todos los diez años que duró la conquista del Reyno de Granada: él fizo el comienzo y vido el fin, é ovo su parte de la gloria é victoria, que él fué presente en la entrega de Granada, que fué el sello de la Conquista, y así mesmo fué honrado en la vida y amado de los esforzados, así fué muy honrado en la muerte. Pasó esta presente vida en hines 27 de Agosto de 1492, dada la una, en presencia del Prior é del Vicario de San Gerónimo, que lo absolvieron con la Santa Cruzada é consolaron hasta la fin, la cual él era, é ovo muy buena é con mucho arrepentimiento de sus pecados, é fizo cristianos actos, é su testamiento, é firmólo ante Christóbal Gutierrez é Francisco Sanchez Escribanos de Sevilla, en presencia de todos los cuales estaban, así Caballeros como Dueñas. Desque ovo espirado luego el Sr. D. Luís Ponce é su padre D. Pedro Ponce Señor de Villagar-- cía, é todos sus parientes é hermanos, é criados, é escuderos de casa se cubrieron de xerga, y eran tantos, que no cabían en toda la casa; é alcanzó mucha honra en su fin, que estuvieron á su fallecimiento é enterramiento, y se cubrieron por él de luto el Sr. D. Alonso de Aguilar que era mucho su amigo y D. Pedro 1.1 XVIII Puerto Carrero, hermano de la Señora Duquesa, Señor de Moguer, y el Sr. D. Luís Puerto Carrero, Señor de Palma y otros muchos honrados Señores: Fernan Darlas, Señor del Viso é Pedro de Vera, é D. Luís Mendez Portocarrero, é Francisco Cataño é otros, todos estos se cubrieron de luto, que faltó xerga, con el fallecimiento del Duque de Medina, é pusiéronlo en un ataud aforrado en terciopelo negro, é una cruz blanca de damasco en presencia de los dos frailes, vestido de una rica camisa é un jubon de brocado, é un sayo de terciopelo negro, é una marlota de brocado, fasta en pies, é unas calzas de grana, é unos borceguíes negros, é un cinto de hilo de oro, é su espada dorada ceñida, segun él acostumbraba traer cuando era é andaba en las guerras de los moros, é así descendieron el ataud con él de la sala, é lo pusieron en unas andas enforradas de terciopelo negro á bajo en el cuerpo de la casa, donde los Ponces sus hermanos y parientes y la Duquesa, su mujer, y otras muchas Dueñas hicieron sobre él grandes lloros é sentimiento: eso mesuro ficieron sus escuderos é criados, é otros, é otras muchas de su tierra é tambien de la Ciudad, que era muy bien quisto Caballero. Desque fué noche, antes de Ave Maria, vinieron mas de ochenta Clérigos con la Cruz de Santa Catalina, é tres órdenes de Frailes del Cármen, de la Merced é de S. Francisco, y encornenddronlo é sacáronlo en las andas, acompañándolo los Eclesiásticos, el Provisor é todos los demás honrados Canónigos de la Iglesia mayor é Arcedianos é dignidades, é los Obispos que se hallaron en la ciudad. E de lo seglar el Conde de Cifuentes, Asistente de Sevilla y la mayor parte del Regimiento de la Ciudad de Veinte y cuatros, y Alcaldes mayores é otras gentes, que no cabian por todas las calles; lleváronlo por la calle de la Alóndiga é por S. Leandro, faciendo por sus trechos sus paradas, donde la Clerecía decia sus responsos, é las gentes que seguian sus ploros, y les ayudaban las Dueñas que salian á mirar desde sus puertas é ventanas á lo llorar, é daban tan grandes gritos las mugeres de la Ciudad por donde lo llevaban como si fuera padre, ó fijo, ó hermano XIX de todos, é siguiéronlo, é acompañáronlo tantas gentes fasta S. Agustin, que no cabia por las calles ni por los adarbes, ni en la Iglesia de S. Agustin, é así iban las gentes acompañándolo y honrándolo como cuando facen la fiesta del Córpus Christi en Sevilla, aunque era de noche; salieron con él desde su casa doscientas cuarenta hachas de cera encendidas que parecia por donde iban que era en mitad del dia: acompafiáronle así mesmo desde casa hasta la sepultura diez banderas que por sus fuerzas é guerras que fizo á los moros, antes que el Rey D. Fernando comenzase la conquista de Granada, les ganó, las cuales en testimonio allí iban cerca de él, é las pusieron sobre su tumba, donde agora están sustentando la fama de este buen caballero, la cual no puede morir, é es inmortal, así como el ánima, é quedaron allí en memoria. Saliéronle á recibir los Frailes de S. Agustin con la Cruz é cirios, é ocho incensarios vestidos de Almáticas negras, é así lo metieron muy honradamente en la Iglesia, é pusieron las andas en una muy alta cama donde estaba fasta que le digeron cuatro Vigilias, cada Orden la suya; é otra la Clerecía; é dichas lo depositaron en su tumba cerca de los Condes D. Juan su Padre é D. Pedro Ponce su Abuelo, Ntro. Señor le dé santa gloria: otro dia la digeron muchas misas. El Rey é la Reyna desque supieron la muerte del Marqués Duque de Cádiz, se retrageron é encerraron, é ovieron mucho sentimiento, é pusieron luto negro por él, é las Damas lloraron mucho en casa del Rey, que lo amaban mucho, que las servia é daba mucho, é lo conocian de como recibia é acompañaba á la Revna y á ellas en tierra de moros, porque llevándolo la Reyna, é ellas cerca de sí, facian cuenta que llevaban al Cid Ruy Diaz en su tiempo; porque los moros le temían mucho, tanto que donde quiera que sabian que iba é conocian su bandera, no esperaban ni osaban pelear. Describe después en estos términos la persona xx del referido Marqués, figura en verdad príncipalísima del último período de la reconquista, y quien, de no haber fallecido cuando aún se hallaba en todo el vigor de la edad, hubiera emulado las glorias del preclaro caudillo que alcanzó el universal renombre de Gran Capitan: Era hombre de buen cuerpo, mas mediano que grande, de muy récios miembros, brazos é piernas, muy gran caballero de la gineta, era blanco en el cuerpo, é rojo en la cara, y cabellos, é pezcuezo é manos: era hermoso de gesto, la cara mas larga que angosta ni luenga, no, habia en ella reprension, la habla é órgano de ella muy clara é muy buena, los cabellos rojos é crespos, é las barbas rojas; era muy esforzado é bravo, é muy feroz á sus enemigos, é muy verdadero amigo de sus amigos; amaba mucho sus vasallos, é volvia por ellos cuando lo habian menester. Algunos han tachado á nuestro Bachiller de un tanto parcial en favor del Marqués de Cádiz. Corno para mí fué éste la más alta y heróica figura militar de su tiempo, no hallo justificada semejante censura. Cuanto en su elójio pueda decirse es, á mi juicio, merecido. Las pájinas relativas al descubrimiento de América; las en que narra la emigracion y la inmigracion judáicas, ambas igualmente lastimosas; ciertos pasajes relativos á la conquista de Nápoles, y las descripciones del terremoto de 1504 y del hambre dei 506 son muy interesantes. Renuncio á trasladar sus razones, igualmente que las curiosísimas :.1 XXI con que relata el hospedaje dado por él á Colon en su propia morada, por no hacer interminable este , prólogo, y supuesto que los lectores han de verlos y apreciarlos por sí propios pájinas adelante. Para muestra bastan las ya dadas. En cuanto á los Códices compulsados para que vea la luz pública la presente edicion de esta Crónica, diré que después de examinar detenidamente los dos que existen en la Biblioteca Colombina de esta Ciudad, uno de los cuales, el más antiguo, es el que ha servido para la actual publicacion, fijé el primer cuidado de la Sociedad á quien se de_ be, conocer el que se suponia haber dejado dispuesto para la estampa el erudito Académico de la Historia D. Eujenio Llaguno y Amírola. Aprovechando la accidental estancia en Madrid de uno de sus individuos, el Sr. D. José María Asensio, logró tener exacta noticia de él, pues dicho Sr. lo examinó por su encargo escrupulosamente en el Ministerio de Fomento donde existe, adquiriendo la conviccion de que el difunto Académico no tenia hecho trabajo preliminar alguno, y de que el Códice en nada importante se diferenciaba de los existentes en la Colombina. Una vez persuadida de esto, adquirió así mismo la Sociedad puntualísima noticia de otro Códice que existe en la Real Academia de la Historia, XXII y de tres que posée la Biblioteca Nacional, merced al noble amor á las letras y dilijente celo de personas tan doctas como los Sres. D. Pascual de Gayangos y D. Cayetano Alberto de la Barrera; y de su comparacion con los ya citados de la Colombina resultó no diferenciarse tampoco de ellos en lo esencial. La única discordancia que entre algunos de los siete que he indicado se nota, consiste en el número de los capítulos, no naciendo esto de que abrace ninguno otras materias que los demás, sino de haber omitido algun copista el título de algunos de aquellos. Todos los Códices comprenden los mismos sucesos, en todos se refieren de igual manera, y todos terminan en la propia forma; como que todos ellos, lo mismo que el que se tuvo presente para la edicion de Granada, proceden de una sola y misma copia debida al célebre escritor Rodrigo Caro, á quien son deudores por tanto los amantes de las glorias pátrias de la conservacion del precioso libro de Bernáldez. FERNANDO DE GABRIEL Y RUIZ DE APODACA. AL LECTOR, POR EL LICENCIADO RODRIGO CARO. Esta historia, que siempre ha corrido manuscripta á nombre del CURA DE LOS PALACIOS, ha sido citada de muchos con este título solo, y alguno mal informado llamó á este autor el BACHILLER MEDINA. Yo hice particular diligencia, viendo los libros del baptismo originales que escribió y firmó en la villa de los Palacios, siendo allí cura desde el año de 1488 hasta el año de 1513, donde hallé escrito siempre ANDRÉS BERNÁLDEZ, y algunas veces BERNAL;y en los mismos libros apuntadas algunas cosas de las que en su tiempo sucedían. Escribe esta historia como testigo de vista de los sucesos, y conocimiento de muchas personas principales, como del gran don Rodrigo Ponce de Leon, Marqués de Zahara, Duque de Cádi.z, y D. Christobal Colon; ambos fueron sus guéspedes, é escribe su hábito yfaiciones, y assí de otros señores. Tuvo ajustadas relaciones de todo lo que escribió de fuera del Reyno: muéstrase entendido en la geografía y leccion de la antigua historia. Su XXIV lenguaje es el que corria entónces, sin ninguna cultura, antes repite algunas cosas sobradamente, pero jamás falta á la verdad que es el alma de la historia, y así esta ha sido estimada de todos porque en ella demás de la sustancia de las cosas, refiere algunas muy particulares y que otros de aquel tiempo no escribieron, como por el discurso lo podrá ver el lector. No tuvo otro premio que de Cura de los Palacios y capellan del Aryobispo D. Diego De- 'a. Esto me pareció advertir, otros harán mejor juicio, yo digo lo que siento. EL LICENCIADO RODRIGO CARO. A esta advertencia sigue en el M. S. la nota que copiamos d continuacion, sin saber quien sea su autor. Este libro hice trasladar de uno que tenía el licenciado Rodrigo Caro, escrito de su mano, que por su muerte fué á poder de D. Juan de Santelizes, del Consejo Real de Castilla, é por muerte del susodicho, de mano en mano á la de D. Francisco Flores, en quien hoy para. Es la verdadera historia que escribió el cura de los Palacios, porque además de la fée que hace el estar escrita de mano de un hombre tan grande y firmado el prólogo de su nombre, yo he mostrado este traslado al Dr. Siruela racionero de la santa Iglesia de Sevilla, que no tiene primero en todo género de buenas letras, y me xxv ha dicho ser esta la verdadera historia, y tener él otro traslado del mismo original donde yo saqué este. Háme obligado á escribir estos renglones el ver que anda otra, que siendo trasladada de la que anda impresa que escribió Fernando del Pulgar, la quieren confirmar por del Cura de los Palacios. Es- to es la verdad, y porque el lector no se ofusque, y se desengañe y lea con gusto esta, si es que desea la verdadera, he tomado el trabajo de ver muchos grandes hombres mostrándosela y todos concuerdan ser esta la verdadera. Yo confieso de mí que me duró el deseo de conseguir el tenerla muchos dias, y mucha solicitud por ser autor recibido. 4 reinos se vendiese, para acrecentar el patrimonio real. Era hombre que las mas cosas hacia por solo su adbitrio á placer de aquellos que tenia por privados, y como los apartamientos que los Reyes hacen, y la gran aficion que sin justa causa muestran á unos mas que á otros, y las excesivas dádivas que les dan, suelen provocar á ódio, y del ódio nacen malos pensamientos y peores obras, algunos grandes de sus reinos á quien no comunicaba sus consejos, ni la gobernacion de sus reinos, y pensaban que de razon les debia ser comunicado, concibieron tan dañado concepto que algunas veces conjuraron contra él para lo prender ó matar; pero como este Rey era piadoso, bien así Dios usó con él de piedad, y le libró de la prision, y de los otros males que contra su persona real se imajinaron. Y ciertamente se debe considerar que, como quier que no sea ajeno de los hombres tener aficion á unos mas que á otros, pero especialmente los Reyes que están en el miradero de todos, tanto menor licencia tienen de errar cuanto mas señalados y mirados son que los otros, mayormente en las cosas de la Justicia, de la cual tambien deben usar, mostrando su aficion templada al que lo mereciere, como en todas las otras cosas; porque de mostrarse los Reyes aficionados sin templanza, y no á quién, ni cómo, ni por lo que deben ser, nacen muchas veces las envidias, de dó se siguen las desobediencias, y vienen las guerras y otros inconvenientes que á este Rey acaecieron. Era gran músico, y tenia buena grácia en cantar y tañer, y en hablar en cosas genera- 5 les, pero en la ejecucion de las particulares y necesarias, algunas veces era flaco, porque ocupaba su pensamiento en aquellos deleites de que estaba acostumbrado, los que le impedian el oficio de la prudencia, corno á. cualquier que de ellos está ocupado; y ciertamente vernos algunos hombres hablar muy bien, loando generalmente las virtudes, y vituperando los vicios; pero cuando se les ofrece caso particular que les toque, entonces vencidos del interese ó del deleite, no han lugar de permanecer en la virtud que loaron, ni resistir el vicio que vituperaron. Usaba así mismo de magnificencia en los recibimientos de grandes hombres, y de los Embajadores de Reyes que venian á él, haciéndoles grandes y suntuosas fiestas, y dándoles grandes dones. Otrosi en hacer grandes edificios en los Alcázares y casas Reales, y en Iglesias y lugares sagrados. Este Rey fundó de principiolos monasterios de la Virgen Santa María del Parral de Segovia, y de San Gerónimo del Passo de Madrid, que son de la Orden de San Gerónimo, y dotóles magníficamente; y otrosi el Monasterio de San Antonio de Segovia de la Orden de San Francisco, é hizo otros grandes edificios y reparos en otras muchas Iglesias y Monasterios de sus Reinos, dioles grandes limosnas é hízoles muchas mercedes. Otrosi mandaba pagar cada año en tierras y acostamientos gran número de gente de armas, y allende de ésto, gastaba cada año en sueldo para la gente de á caballo continua, que traía en su guarda, otra gran cantidad de dinero, y con esto fué tan poderoso, y su poder fué tan renombrado por el 6 mundo, que el Rey D. Fernando de Nápoles, le envió á suplicar que le recibiese en su homenaje. Otrosí, la ciudad de Barcelona, con todo el Principado de Cataluña le ofreció de se poner en su Señorio, y de le dar los tributos debidos al Rey D. Juan de Aragon su tio, á quien por entonces aquel Principado estaba rebelde. Por inducimientos y persuaciones de algunos que estaban cerca de él en su Consejo, mas que procediendo de su voluntad, tuvo algunas diferencias con este Rey de Aragon su tio, que así mismo se intitulaba Rey de Navarra, y entró por su persona poderosamente en el reino de Navarra, y envió gran copia de gente de armas con sus capitanes al reino de Aragon, é hizo guerra á los Aragoneses é Navarros; é puédese bien creér esto segun. su grande poder é la disposicion del tiempo, é de la tierra, é la flaqueza, é poca resistencia 'que por entonces habia en la parte contraria; si éste Rey fuera tirano é inhumano, todos aquellos reinos y Señorios fueran puestos á su obediencia, de ellos con pequeña fuerza, y de ellos de su voluntad. Y para pacificar estas diferencias, se trataron vistas entre él y el Rey D. Luis de Francia, que como árbitro se interpuso á les pacificar; á las cuales vistas fué acompañado de grandes Señores y Prelados, y de gran multitud de caballeros y hijosdalgo de sus reinos. En los gastos que hizo y dádivas que dió, y en los arreos y otras cosas que fueron necesarias de se gastar y contribuir para tan grande acto, mostró bien la franqueza de su corazon, y pareció la grandeza de sus reinos, y guardó la preheminencia de su persona, y la honra 7 y loable fama de sus súbditos. Fué la habla de estos dos Reyes entre la villa de Fuenterrabía, que es del reino de Castilla, y la ciudad de Bayona, que es del reino de Francia en la ribera del mar. Continuó algunos tiempos guerra contra los moros, é hizo algunas entradas con gran copia de gente en el reino de Granada. En su tiempo ganó Gibraltar y Archidona, y otros algunos lugares de aquel reino. Constriñó á los moros que le diesen párias algunos años, porque no les hiciese guerra; y los Reyes comarcanos temian tanto su gran poder, que ninguno osaba hacer el contrario de su voluntad; é todas las cosas le acarreaba la fortuna como él las quería; y algunas mucho mejor de lo que pensaba, como suele hacer á los bien afortunados. Y los de sus reinos todo aquel tiempo que estuvieron en obediencia gozaban de paz, y de los otros bienes que de ella se siguen. Fenecidos los diez años primeros de su señorio, la fortuna envidiosa de los grandes estados, mudó como suele la cara próspera, y comenzó á mostrarla adversa, de la cual mudanza muchos veo que se quejan, y á mi ver sin causa, porque segun pienso, allí hay mudanza de prosperidad do hay corrupcion de costumbres; y así por esto, corno porque se debe creer que Dios queriendo punir en esta vida alguna desobediencia que este Rey mostró al Rey su padre, dió lugar que fuese desobedecido de suyos; y permitió que algunos criados de los mas aceptos que este Rey tenia, y á quien de pequeños hizo hombres grandes, y dió títulos y dignidades, y grandes patrimonios, quien lo hiciesen por conservar lo ha- 8 bido, quier por lo acrecentar y añadir mayores rentas á sus grandes rentas, erraron la via que la razon les obligaba; y no pudiendo refrenar la envidia de otros que pensaban ocuparles el lugar que tenian, conocidas en este Rey algunas flaquezas nacidas del hábito que tenia hecho en los deleites, osaron desobedecerle, y poner disension en su casa; la cual porque al principio no fué castigada segun debia, creció entre ellos tanto que hizo descrecer el estado del Rey y el temor y obediencia que los grandes de sus reinos le habían, donde se siguió que algunos de éstos se juntaron con otros Prelados, y grandes Señores del reino, y tornaron al Príncipe D. Alonso su hermano, mozo de once años, y haciendo division en Castilla, lo alzaron por Rey de ella; y todos los Grandes y Caballeros, y las Ciudades y Villas estuvieron divisas en dos partes, la una permaneció siempre con este Rey D. Enrique, la otra estuvo con aquel Rey D. Alonso, el cual duró con título de Rey por espacio de tres años, y murió en la edad de catorce aros. En esta division se dispertó la cobdicia, y creció la avaricia, cayó la justicia y señoreó la fuerza, reinó la rapiña, y disoluciose la lujuria; y ovo mayor lugar la cruel tentacion de la sobes via, que la humilde persuacion de la obediencia; y las costumbres por la mayor parte fueron corrompidas y disolutas, de tal manera que muchos, olvidada la lealtad y amor que debían á su Rey y á su tierra, y siguiendo sus intereses particulares, dejaron caer el bien general de tal forma, que el general y el particular perecía; y Nuestro Señor que algunas 9 veces permite males en las tierras, generalmente para que cada uno sea punido, particularmente segun la medida de su hierro, permitió que hubiese tantas guerras en todo el reino, que ninguno pueda decir ser eximido de los males que de élla se siguieron; y especialmente aquellos que fueron causa de los principiar, se vieron en tales peligros, que quisieran dejar gran parte de lo que primero tenian, con seguridad de lo que les quedase, y ser ya salidos de las alteraciones que á fin de acrecentar sus Estados intentaron; y así pudieron saber con la verdadera esperiencia, lo que no les dejó conocer la ciega cobdicia. Y por cierto así acaeció, que los hombres antes que sientan el mal futuro, no conocen el bien presente; pero cuando se ven envueltos en las necesidades peligrosas en que su desornada cobdicia los mete, entonces querrían, y no pueden hacer, aquello que con menor dallo pudieran haber hecho. Duraron estas guerras los otros diez anos postreros que este Rey reinó: los hombres pacíficos, padecieron muchas fuerzas de los hombres nuevos que se levantaron, y hicieron grandes destrucciones y gastos en estos tiempos, que el Rey todos sus tesoros, y allende de aquellos gastó y dió sin medida casi todas sus rentas de su patrimonio real, y muchas de ellas que les tomaron los tiranos que en aquel tiempo eran, de manera que aquel que la abundancia de los tesoros compraba villas y castillos, vino en tanta necesidad que vendió muchas de veces las rentas de su patrimonio todo para el mantenimiento de su persona. Vivió este Rey cin- lo cuenta años, de los cuales reinó veinte, y murió en el Alcázar de la villa de Madrid de dolencia de la hijada, de la cual en su vida fué muchas veces de ella gravemente apasionado. Hasta aquí Hernando del Pulgar. CAPÍTULO H. DÉ LA DIVISION QUE OVO EN GRANADA ENTRE LOS MOROS. Division ovo en Granada entre los moros sobre elejir Rey, é fué en el tiempo de la prosperidad de este Rey D. Enrique; é fueron dos parcialidades, una querían á Cadiadiz, que era hijo de su Rey natural, é otra la mayor elijieron uno de los Abenzenazes. Cadiadiz, é su hijo Muley Hacen, que ambos reinaron despues, se vinieron huyendo en Castilla al Rey D. Enrique con docientos de á caballo ó más, el cual les recibió y trujo consigo mas de un año en la Corte, é les facia muchas honras, é les daba tanta suelta que las gentes mormuraron del Rey, porque enoj a ban á los christianos por donde andaban. El dicho Cadiadiz tenia mucha parte en Málaga, é en la Sierra de Ronda, é Casarabonela, é trató con el Rey D. Enrique que le daria á Málaga, y que le diese favor para reinar en Granada. El Rey D. Enrique sacó muy gran hueste de gente, é fué sobre Málaga, é sabido en Granada mataron al Rey que habían alzado, é enviaron secretamente rh 1:a J o II á llamar á Cadiadiz, que fuese á reinar sobre ellos; é llegando el Real ya cerca de Málaga, Cadiadiz se fué con los suyos del Real de noche, dejando al Rey D. Enrique sobre Málaga, é recibiéronlo luego por Rey en Granada; é desque el Rey D. Enrique esto vido, salió de tierra de moros por la ciudad de Gibraltar, y tomó á Estepona la cual algun tiempo se tuvo, é despues por los grandes gastos é daños que de ella se seguian, la mandó derribar; y tomó á Ximena que siempre se tuvo, de la cual izo merced á Beltran de la Cueva criado suyo, que despues fué Duque de Alburquerque; en su tiempo se tomó Archidona á los moros, y dió un moro llamado el Curro á Gibraltar, y se tomaron otros lugares de moros del dicho Reino de Granada. CAPÍTULO III. DE LA BATALLA QUE D. PEDRO PONCE DE ILEON, É LUIS DE PERNIA VENCIERON. Despues que el Rey Muley Cadiadiz, reinó pacífico en Granada sobre los moros de todo el reino, el Infante Muley Hacen, su hijo, le demandó gente y licencia para correr tierra de christianos, porque tenia mucha sa5a de algunas cabalgadas que habian hecho dos famosos Alcaides que en aquel tiempo habia en la frontera de Loja, é Málaga, que eran Luis de Pernia, Alcaide de Osuna, é Rodrigo de Narvaez, Alcaide de Antequera; y el Rey no le quería dar gente ni licencia, reconociendo los bene- I2 ficios que en Castilla habia recibido del Rey D. Enrique; y en cabo con importunidad de los caballeros de Granada, y del dicho Infante, y porque no mormurasen de él, ovo de dar licencia contra su voluntad, que por la via de Loja viniesen á correr. El Infante Muley Hacen, sacó de Granada tres mil de caballos muy escogidos, é cuatro mil peones, no mas, porque le pareció que para donde habian de correr que habia harto. E partido de Granada entraron por tierra de christianos por Archidona, y enviaron desde Archidona mil é doscientos de á caballo por corredores, é los cuatrocientos de ellos fueron sobre Teba; y los ochocientos de ellos fueron correr por el campo de Alhenos, é de Osuna, é de Écija, é quedó la celada atrás con el Infante con. mil é ochocientos de á caballo, é la mayor parte de los peones, porque algunos pocos habian ido con los corredores, y para ayudar á traer el ganado, y se cuidó por la tierra de esta entrada de los moros D. Rodrigo fijo de D. Juan Ponce de Leon, Conde de Arcos, siendo mozo de diez y siete años é diez y ocho, salió de Marchena, se juntó con Luis de Pernia, Alcaide de Osuna, y con doscientos de á caballo que aquí se hallaron, é algunos peones, fueron desde Osuna á buscar los moros, y hallaron los cuatrocientos corredores sobre Teba. Estuvieron allí quedos un gran rato, vieron venir los ochocientos de á caballo; con la cabalgada que traían seiscientos bueyes, y mil y quinientas vacas, é treinta y siete hombres christianos presos, y pasaron con su cabalgada, é juntáronse con los cuatrocientos corredores que estaban sobre Teba que pa- saron la víade tierra de moros. Y entonces D. Rodrigo Ponce, é Luis de Pernio ficieron su gente tres batallas y echaron la una adelante, en que eran once de á caballo escogidos con el Comendador de Cazalla que era muy buen hombre, el cual arremetió dos veces á la zaga de los moros, é la primera vez mató dos moros, é la segunda mató tres moros; y con esto apretáronse los moros, é salieron de una angostura adelante, é los christia- - nos trás de ellos, é salieron á un llano, cerca de un cabezo, é los moros se pararon, é aderezaron, é embrazaron sus adargas para volver sobre los christianos, y dijo Luis de Pernio á D. Rodrigo: se:lor, estos moros quieren pelear, ved que quereis que hagamos. E dijo D. Rodrigo: ¿qué habernos de hacer sino pelear con ellos? y Luis de Pernio quería mucho aquel dia escusar la pelea, porque D. Rodrigo era mozo, é por dar buena cuenta de él, é dijo: Catad Seflor que estos moros nos tienen mucha ventaja, y estos peones de Osuna, que aquí tenemos, yo los conozco, que viéndolos pelear huirán, é se subirán á esta sierra. É D. Rodrigo dijo: conviene que no vamos de aquí sin pelear; y mostró allí muy viril corazon, y habló cosas con que esforzó mucho la gente, que no hizo mas demudamiento por ser mozo, que si fuera de cuarenta al7los é tuviera allí diez mil de á caballo. Y los moros, puesto caso que hicieron aquel ademan, se estuvieron quedos; é habia con D. Rodrigo y con Luis de Pernio obra de cuatrocientos peones, é estaba allí un cerro alto cerca de ellos, é por eso tercian que los peones se les frian allí; 20 Fernan Arias de Saavedra, cuitado del Marqués casado con su hermana, Serlor del Viso, susodicho, con los caballeros de Marchena; é serian de cada parte hasta ciento y cincuenta de á caballo, pocos mas ó menos, así que la ventaja era poca de unos á otros aunque algo mas eran los de Marchena; é hubieron su batalla, é fueron desbaratados los de Sevilla, é vencidos é muertos, D. Pedro é D. Alonso, hermanos del Duque; recreció gente de Alcalá y siguieron el alcance en que se hizo mas daño en la gente del Duque, de muertos, é presos, é despojos; é los que de ellos escaparon fueron á uña de caballo. En la villa de Carmona tenian los dos Reencuen- Alcázares el Mayordomo Godoy que era un hontros en carrado caballero, por la parcialidad del Marqués, mona. en que gran parte de la villa se acostaba; y tenia el otro Alcázar otro caballero llamado Luis Mendez de Sotomayor, con otra muy gran parte de la villa por el duque de Medina, é pelearon muchas veces ambos bandos donde se hacian mucho darlo de de muertos é heridos; é allí murió un dia el famo- Muerte Luis de Perso y buen caballero Luis de Pernia, alcaide de nia. Osuna, de una espingardada, que era de la parte del Marqués, el cual habia habido muchas victorias contra los moros. Quedó en toda la frontera de los moros, entre los christianos, gran dolor de su muerte. Ovo el Marqués en aquel tiempo de aquella guerra, muchas victorias contra los moros y christianos é tomó á Carde por fuerza de ar- Toma de Memas á los moros. É tomole á el Duque á Medina, dina.  que es el título del ducado, el cual nunca cesaba de noche y dia de pensar como hacer la guerra 21 á sus contrarios, é siempre traia entre moros los adalies, é eso mesmo en la tierra de sus contrarios; é sabia cuales fortalezas se velaban bien, é en cuales habia mal recaudo, é Pedro de Vera su Alcaide de Arcos, por le servir hurtó una noche á Medina Sidonia, estando fuera el Alcaide Basurto, é la entregó al Marqués, el cual la tuvo hasta que la dió de su grado hechas las amistades. En aquel tiempo de aquella guerra salió el Duque de Sevilla con todo su poder, é con la Ciudad, Al é su tierra, é cercó la villa de Alcalá de Guadaira, Ccala erco de de Gua - - é sus fortalezas, é túvola cercada ciertos dias, é daira. el Marqués fué allí muy poderoso sobre él, y estuvo allí hasta que el Conde de Tendilla, é otros caballeros é religiosos los concertaron. É el Duque alzó el cerco é se fué á Sevilla, é el Marqués se volvió á Jerez, é Alcalá se quedó por él. No se pueden escribir tantas cosas é robos, é muertes, é hurtos, é fortunas cuantas de estas guerras se causaron. Salió el Marqués de Sevilla, como dicho es, miér- Sal ida del coles postrero dia del mes de Julio año de 147 , Mar ésD é duró la guerra entre estos dos caballeros y SUS Il d a l, "ig a o ri d oe Se devalías cuatro años, de donde esta Andalucía recibió I 47 I. mucha pena y mas por los tiempos que vinieron estériles é faltos de pan y vino que se encareció, que el año de 1472 no se cojió mucho pan; é el año E e stie o ri de d l a y pan de 14 7 3 fué seco é fízose la sementera los meses pre c i en postrimeros del año de 7 2 y despues nunca llovió, Y ca r ti 2py Febrero ni Marzo, ni Abril ni Mayo del año de 73.  147 Los panes en berza sin sazon en las mas partes de 1473. esta Andalucía, é valió el pan muy caro todo este 22 año, é el año de 7 4 hasta que se cojió pan nuevo; é comunmente valia una fanega de trigo 700 é 800 maravedís, é valia un buey 3000 maravedís, é una vaca 2000 maravedís, é una fanega de cebada 3oo maravedís é aun mas. El dicho año de 14 7 4, se cojió muy poco vino, é valía el arroba 3oo maravedís. É esta falta fué desde puertos de Castilla á acá. En el Maestradgo de Santiago habia mucho pan, de donde la ciudad de Sevilla y su tierra se proveia en aquellos tiempos. Y por la mar vino bastecimiento de pan, y si no fuera por las guerras no llegara á valer tan caro, que por la mar se proveyera con tiempo; mas como los dichos señores se hacian guerra por tierra é mar, no se podian proveer. Llegó á valer en la ciudad del Puerto de Santa María, I000 maravedís una fanega de trigo. El año de 1474 envió Dios nuestro Señor tan abundoso de pan, é vino é frutas, que visitó su pueblo desde que se cojió, que comunmente los labradores cojieron de cada fanega dos, é tres, é cuatro cahices de trigo y de cebada. É no penseis que ésta hambre, é carestía é esterilidad de tiempos, acaeció tan solamente en éstas partes donde yo he hablado particularmente acá; en toda España alcanzó, y tambien de la fertilidad y hartura que nuestro Señor envió el año de 1474 años. CAPÍTULO V. Como LOS PORTUGUESES TOMARON A ARCILLA Y TANJAR. En el dicho año de 1471 arios, á 24 dias de Agos- to, dia de San Bartolomé, tomaron los portugueses Año la villa de Arcilla á los moros allende de la mar, en el reino de Fez, por fuerza de armas; y dende en ocho dias despojaron los moros á Tanjar é tomáronla los portugueses, que la hallaron una mañana. Esto fué reinante en Portugal el muy noble Rey D. Alonso, fijo del Rey D. Duarte, é nieto del Rey D. Juan, Reyes de Portugal. É él mesmo en persona é el Príncipe D. Juan su fijo, fueron presentes en esta victoria. 1471. CAPÍTULO VI. DE LA MINA DE ORO QUE DESCUBRIERON LOS PORTUGUESES. En el dicho ano de 1471 anos descubrieron la flota Mío de del dicho Rey D. Alonso la mina de oro que hoy los Reyes de Portugal poseen, que es en la costa del mar océano, hacia la parte de nuestro mediodía, pasadas las costas de los negros xelofes, é sus confines, é mucho mas adelante tanto al norte, poco ménos se les esconde con la redondez de la tierra; donde al tiempo que la hallaron y en los primeros viajes, la mayor parte de los navegantes adolecian, 1471. 24 y se morian sin remedio; y despues, prosiguiendo sus viajes, se desenconó el camino y se sanaron é cesaron de morirse. De la cual mina de oro muy gran riqueza y honra ha procedido á los Reyes de Portugal é cada dia procede mucho provecho á todo su reino; no porque ellos sean señores de la cosecha del oro, ni señores de la tierra donde se coje, salvo hánlo por su rescate en una fortaleza que allá en la mar tienen, que ficieron nuevamente, donde los negros de todas aquellas comarcas de su placer é gana se lo traen á vender y rescatar, por las cosas que de acá les llevan de cobre é laton, peltre é lopas é otras muchas cosas hechas alhajas que no son de mucho valor, é conchas de Canarias, que tienen los negros en muy grande estimacion é precio. CAPÍTULO VII. DEL PRONÓSTICO DEL REINADO DEL REY D. FERNANDO EL CATÓLICO EN CASTILLA. Es el autor testigo de haber él dicho estos cantares. Despues que se comenzaron guerras en Castilla entre el Rey D. Enrique, é los caballeros de sus reinos, é ántes que el Rey D. Fernando casase con la Reina Doña Isabel, se decia un cantar en Castilla que decian las gentes nuevas, á quien la música suele aplacer, á muy buena sonada: Flores de Aragon, dentro en Castilla son: Flores de .Aragon, dentro en Castilla son. É los niños tomaban pendoncicos chiquitos; y caballeros en cañas, jineteando decian: Pendon de Aragon: pendon de Aragon. 25 É yo lo decia y dije mas de cinco veces; pues bien podemos decir aquí, segun la experiencia que adelante se siguió: Domine ex ore infantium et lactantium perfecisti laudein, propter ini;nicos tuos ut destruas inimicum et ultorem: Señor, tú hiciste acatada alabaln-a de la boca de los niños é de los que maman, por ra'{:on de los tus enemigos, por destruir el enemigo é el que se vengó; pues que significó esto é en allende de la glosa que la Santa Madre Iglesia de ello tiene, contemplativamente lo podemos atribuir, segun lo vemos por experiencia. Y qué fué, sino que viendo nuestro Señor su pueblo de toda Castilla, padecer llena de mucha soberbia é de mucha herejía, é de mucha blasfemia é avaricia> é rapiña, é de muchas guerras é. bandos, é parcialidades, é de muchos ladrones é salteadores, é rufianes é matadores, é tahures, é tableros públicos que andaban por renta, donde muchas veces el nombre de nuestro Señor Dios é de nuestra Señora la gloriosa Vírjen María, eran muchas veces blasfemarlos, é renegados de los malos hombres tahures, y las grandes muertes y estragos y resgates que los moros hacian en los christianos, y para el remedio que nuestro Señor por su infinita piedad y bondad propuso hacer, púsole en boca de los niños sin pecado, por hablar en señal de batallas con pendones, y en cantar de la otra gente nueva con alegría, antes que remediase y destruyese lo que á Castilla destruia y aflijia; y así que las flores y el pendon que entraron en Castilla de Aragon á celebrar el santo matrimonio con la Reina Doña Isabel, donde juntos estos dos reales cetros de Cas- 26 tilla y Aragon, procedieron en espacio de treinta años, que ambos reinaron juntos, tantos bienes é misterios, é tantas é tan milagrosas cosas, cuantas Justificacorno habeis visto y oido, los que hoy sois vivos, las cuatest io irsduceevsiossles nuestro Señor en su tiempo, y por sus manos ta de pos estos tiemde éllos obró é hizo; y los que de ello somos tes- . tigos, bien podemos tomar por nos aquello que dijo nuestro Señor Redemptor: »Beati oculi qui vi- »dent quod vos videtis." Y ansi, con esta junta de estos dos reales cetros, se vengó nuestro Señor Jesuchristo de sus enemigos, y destruyó el vengador ó matador. Enemigos de Dios son los malos christianos é aquellos que están en propósito de todo mal, los herejes, é ladrones, é engañadores, é todos los que andan fuera de la doctrina de la Santa Iglesia. Vengador quiere decir matador, el que mata sin piedad, como hacian los moros antes que el reino de Granada se ganase, que sin ninguna piedad cuando podian mataban á los christianos, é por ellos se tome aquí: » Ut destruas inimicum et ulto- »rern: porque destruyas el enemigo ó el matador." Pues no es oculto cuando comenzaron de reinar, la mayor parte de estos reinos serles en contra, y dárselos en sus manos maravillosamente, pues por fuerza de armas lo ganaron como por todos fué visto; de donde quebrantaron la soberbia de los pusieronos cl en e malos, é puesto sus reinos en mucha justicia en- Remedi u su reinado los T endieron el fuego á los herejes, donde con justa Reyes Católic d o e s s ; Inuta idsta: razon, por sinodal constitucion han ardido, é arden, Ila de ello. é arderán en vivas llamas hasta que no haya ninguno; é por mas aína dar fin á la herejía mosáica, 27 le quitaron las raices, que eran las descomulgadas sinagogas. A los renegadores, ladrones é rufianes, ya sabeis cuanto los aborrecieron é mandaron punir; pues el tablero grande, los grandes juegos que por renta andaban en las tierras de los señores, donde el nombre santo de nuestro Señor era muchas veces blasfemado sin que nadie por Él volviese, ved desque lo defendieron, si mas se osó usar. Pues contra los moros de aquende en la conquista del reino de Granada, ved cuan glorioso é victorioso fin le dieron. Comenzaron de reinar con buena intencion y esperanza de ver al servicio de Dios estos reinos sojuzgados á su poder, é vencidos sus enemigos, de hacer la guerra á los moros, é todo lo vieron é hicieron. Cierto es que todos los que en este mundo alguna obra ó jornada comienzan, la comienzan con intencion de ver su fin, é si el fin de la obra es bueno, alegra mucho á aquel que la deseó ver acabada. Yo el que estos capítulos de Memorias escribí, siendo de doce años, leyendo en un rejistro de un mi abuelo difunto, que fué escribano público en la villa de Fuentes, de la encomienda mayor de Leon, donde yo nací, hallé unos capítulos de algunas cosas hazañosas que en su tiempo habian acaecido, y oyéndomelas leer mi abuela viuda, su mujer, siendo en casi senitud me dijo: hijo, y tú por que no escribes así las cosas de ahora como están esas? pues no hayas pereza de escribir las cosas buenas que en tus dias acaecieren porque las sepan los que despues vinieren, y maravillándose desque las lean, dén gracias á Dios. Y desde aquel dia Motivos que tuvo el autor para escribir estas Memorias de este libro y sucesos de su tiempo, y por qué causa. 28 propuse hacerlo así, y despues que mas se me entendia, dije muchas veces entre mí: si Dios me dá vida y salud, y vivo, escribiré hasta que vea el reino de Granada ser ganado de christianos; é siempre tu- ve esperanza de lo ver, é lo vi corno lo visteis é oisteis los que son vivos: á nuestro Señor Jesuchristo sean dadas muchas gracias é loores. É por ser imposible poder escribir todas las cosas que pasaron en España por concierto, durante el matrimonio del Rey D. Fernando é de la Reina Doña Isabel, no escribí, salvo algunas cosas de las mas hazañosas de que ove vera informacion, é de las que vi, é de las que á todos fueron notorias y públicas que acaecieron, é fueron é pasaron, porque viva su memoria; y porque algunos caballeros y nobles personas que lo vieron, é otros que no lo vieron, é los que nacerán y vernán después de estos tiempos, habrán placer de lo leer é oir, é darán gracias á Dios por ello. Porque no embargante que ello todo por los cronistas de Sus Altezas, se dá muy cumplidamente escrito, como las crónicas no se comunican entre las gentes comunes, luego se olvidan muchas cosas acaecidas, y el tiempo en que acaecieron y quien las hizo, si particularmente no son escritas y comunicadas; é por este provecho que de aquí se seguirá, suplico ninguno me tenga á locura querer- -me meter á escribir lo que es ajeno de mi oficio; cá los que mejor lo supieren lo que yo escribo, ó á cualquier parte de ello por lo haber visto, é se haber acaecido en ello, suplico, si algunos defectos ó yerros fallaren en mi escribir, los quieran enmendar, á la correccion de los cuales é de toda verdad 29 é buena razon me someto en mi voluntad, no movida á ninguna defectuosa aficcion ni vanagloria, ni para á nadie ofender. É pensando no ser yerro escribir por memoria lo que tácito no debe quedar; á loor y alabanza de Nuestro Redentor Jesuchristo, y de su gloriosa Madre la Virgen Santa María nuestra Señora, y á honra y ensalzamiento de la muy loable, y muy gloriosa y perpétua memoria de Sus Altezas, y de sus hijos y nietos y subcesores, y linaje de estos christianísimos y muy virtuosos é invictísimos Rey D. Fernando é Reina Doña Isabel, su mujer, reyes de España, desechando ociosidad entro al exordio de lo sobredicho, contando primeramente la real progenie donde estos reyes vienen. CAPiTULO VIII, DE EL LINAJE DE DONDE VIENE EL REY D. FERNANDO. El rey D. Fernando V. de este nombre, nació del Nac C h a n t i ó e l t i l c t ( c ) ) en Aragon á dos dias de Marzo del año del nacírey D. Fern ndo l e 4 n 5 M 2 r - miento de Nuestro Redentor de mil y cuatrocien- Z0 a de tos y cincuenta y dos, en una villa que llaman Ros; viernes nació á las diez horas del dia, estando su planeta é signo en muy alto triunfo de bien aventuranza, segun dijeron los astrólogos. Es fijo del rey D. Juan, que fué primero de Navarra, porque ovo aquel reino con su primera mujer. El Rey de Aragon, uno de los Infantes de Castilla fijos del Infante D. Fernando, que fué fijo del Rey D. Juan de Castilla, primero de este nombre, hermano del Descomidimento grande, y descortesía del Arzobispo de Toledo con la Reina. 36 güenza D. Pedro Gonzalez de Mendoza, diciendo: éste mancebo y yo viejo privará tanto que será Arzobispo de Toledo despues de mí; é por otras cosas, é por estas. En fin él se fué de Segovia de la córte muy enojado camino de Alcalá de Henares, y la Reina desque lo supo envió en pos de él al Duque de Alba, y al Duque de Nájera, á le amansar é rogar que volviese á la córte, é nunca con él pudieron sino que lo dejasen ir á sus tierras. Y la Reina desque esto supo, porque el tiempo estaba tan en peso y no convenia enojar á los de su parte, antes dar y agradar á los contrarios para los hacer suyos, cabalgó é fué en pos de él, y desde Colmenar Viejo envióle á decir á Alcalá de Henares donde ya estaba, que obiese por bien. que ella iba á comer con él á tal hora, que la atendiese; y el Arzobispo con mal seso, le envió á decir á la Reina, que supiese certificadamente que si allá iba, que entrando ella en Alcalá por una puerta, que él se iria huyendo por la otra. Y como esto supo la Reina estando oyendo misa, la misa acabada obo tanto enojo que echó mano á sus cabellos, é recobrada alguna poca de paciencia dijo contemplando: Señor odio Jesuchristo, en vuestras manos pongo todos mis fechos, y de vos me defienda el favor y ayuda: y otras cosas con que ella propia se conortaba. Y desde aquí el Arzobispo comenzó de hacer allegamiento de gente de guerra y no quiso mas volver á la córte, cá él tenia dos malos consejeros por quien se regia; un Mayordomo dicho Alarcon, que era un muy mal hombre, é un Beato, los cuales madaban á él é toda su casa, é le acon- 37 sejaban mal, é consintieron, ó dieron lugar ó consejo á ello; que gastó el Arzobispo por mucho espacio é tiempo muy gran suma de dinero en alquimias, con alquimistas, procurando facer oro é plata, é de lo cual se imputaba á el dicho Arzobispo é cargaba gran culpa. É la Reina se volvió desde Colmenar Viejo, é habló cerca de collado un caballero, que le llamaba la obediencia de Toledo, é tomó camino de Toledo é la ciudad se le dió é tomóla, é entregóse en ella y despues dió la vuelta de Toledo para Segovia. E Juan Lujan, Alcaide de Escalona, quisiera ofender que estaba por el Marqués de Villena; y la Reina no llevaba tanta gente de guerra con que le pudiese atender, é fuese á mas andar hasta Cebreros, y de allí el dicho Alcaide se volvió con su mal propósito. En este medio é tiempo, mas con alhagos que con amenazas, el Rey por un cabo y la Reina por otro adquirieron por Castilla cuanto podian; é la otra parcialidad que estaban con intencion de meter al Rey de Portugal, por semejante; é como el Arzobispo de Toledo se habia ausentado de la córte saíludo, é era hombre belicoso, y seguia mas veces la aficion que no la razon, y placíanle guerras y parcialidades, é era hombre que insistía mucho en la opinion que tomaba, é como era gran Señor, recibian mucha pena el Rey y la Reina de su apartamiento, é ficieron mucho por lo volver á su amistad, é nunca pudieron. Entonces todo, el mundo pensaba que á la parte que él se acostase pesaria mas la balanza. É estando así las cosas, le fué enviada de la córte del Rey é de la Reina la siguiente 38 epístola, notada é fecha é enviada por el Coronista Fernando del Pulgar, creyóse que por mandado de Su Alteza. CAPÍTULO XII. CARTA AL ARZOBISPO. «Clama, no ceses, dice Isaías, Muy Reverendísimo Señor; y pues no vemos cesar este reino de llorar sus males, no es de cesar de clamar á vos, que dicen ser causa de ellos. «Poca cosa os parece, dice Moisés á Coré y á sus sequaces, haberos Dios elejido entre toda la multitud del pueblo, para que le sirvais en el sacerdocio, sino que en pago de su beneficio le seais adverso escandalizando al pueblo!' Contad, muy Reverendísimo Señor, vuestros dias antiguos y los años de vuestra vida, considerad los pensamientos de vuestra ánima, y fallareis que en tiempo del Rey D. Enrique vuestra casa fué receptáculo de caballeros airados y descontentos, é inventora de ligas y conjuraciones contra el cetro Real, favorecedora de desobedientes é de escándalos del reino. É siempre vos habernos visto gozar en armas la quietud del pueblo, é ayuntamientos muy ajenos de vuestra profesion, enemigos de la quietud del pueblo. É dejando de recontar los escándalos pasados que con el pan de los diezmos habeis tenido el año de 74, contra el Rey D. Enrique, se fizo aquel ayuntar de -jente que todos vimos ser el primer acto de inobediencia clara que, V. S. siendo cabeza y gobernador, sus natu- 3g rales le quisieron mostrar, ó osaron mostrar aquel casi amansado por la sentencia que en Medina se ordenaba, é Vuestra Reverendísima se tornó á yuntar con el Rey, y luego á pocos dias acordó de mudar el propósito y se juntó con el Príncipe D. Alonso haciendo division en el reino alzándolo por Rey. Estas mudanzas, é en tan poco espacio de tiempo por Señor de tan gran dignidad fechas, no en pequeña injuria de la persona, é de la dignidad se pudieron hacer; durante esta division se dispertó la maldad de los malos, la cobdicia de los cobdiciosos, la crueldad de los crueles, y la rebelion de los rebeldes inobedientes. V. M. Rda. Señoría lo considere bien, é verá cuan medicinal es la Santa Escritura que nos manda por San Pedro obedecer á los Reyes, aunque disolutos, antes que facer division en los reinos; porque la Confusion y males de la division son muchos y mas graves sin comparacion, que aquellos que del mal Rey se pueden sufrir. Con gran vigilancia vemos á V. S. procurar que vuestros inferiores os obedezcan y sean sujetos; dejad, pues, por Dios, Señor, los sujetos de los Príncipes, no los alboroteis, no los levanteis, no les mostreis sacudir de sí el yugo de la obediencia, la cual es mas aceptable á Dios que el sacrificio. Dejad ya, Señor, de ser causa de escándalos, é sangre: cá si á David por ser varon de sangre no permitió Dios facer le casa de oracion; ¿cómo puede V. S. en guerras de tantas sangres como se han seguido, envolveros con sana conciencia en las cosas que vuestro oficio sacerdotal requieren? Contagioso y muy irregular ejem- 40 plo toman y an los otros Prelados de esta nuestra España viendo á vos, el principal de todas las armas y divisiones. No pequeis por Dios, Señor, ni fagais pecar, cá la sangre de Jeroboan, de la tierra fué desarraigada por este pecado. Dejad ya, Señor, de rebelar y favorecer rebeldes á sus Reyes é Señores, que es el mayor denuesto que dió Nabal á David, fué irado y desobediente á su Señor; Hierusalen y todas aquellas tierras, segun cuenta el historiador Josefo, en caida tal vinieron cuando los sacerdotes, dejado su oficio divino se mezclaron en guerras y en cosas profanas. Oh! pues vuestra dignidad vos hizo padre, vuestra condicion no os haga parte, y no profaneis ya más vuestra persona, religion y renta que es consagrada, y para sus cosas pias dedicada. Gran inquisicion hizo Achimelech, sacerdote, antes que diese el pan consagrado á David, por saber primero si la gente que lo habian de comer eran limpios; pues considere agora bien V. S. de consideracion espiritual, si son limpios aquellos á quienes vos lo repartís; y como y á quien, por qué se lo dais y á quién se debia dar, é corno sois transgresor de aquel santo decreto que dice; Virum catholicuin prcecipue domine sacerdotem. Cansad ya por Dios, Señor, cansad, á lo menos habed compasion de esta tribulada tierra que piensa tener Prelado, é tiene enemigo; gime y reclama por que tuviste poderío en ella, del cual á vos place usar, no para instruccion, como debeis, mas para su destruicion como faceis; no para su reformacion, como sois obligado, mas para doctrina y ejemplo de paz y mansedumbre; mas 41 para corrupcion y escándalo y turbacion; ¿para qué vos armais sacerdote sino para pervertir vuestro hábito y religion? ¿para qué os armais padre de consola cion sino para desconsolar y hacer llorar los pobres é miserables, y para que se gocen los tiranos é robadores y hombres de escándalos y sangres con la division contínua que V. S. cria y favorece; decidnos por Dios, Señor, si podrán en vuestros dias haber fin nuestros males, ó si podremos tener la tierra en vuestro tiempo sin division. Catad señor, que todos los que en los reinos y provincias procuraron divisiones, vida y fines hubieron atribuladas: temed, pues, por Dios la caida de aquellos cuya doctrina queréis remedar, y no trabajeis mas este reino, cá no hay só el cielo reino mas deshonrado que el diviso. Lea V. S. á San Pedro cuya órden recibísteis, é hábito vestís, y habed alguna caridad de la que os recomendó que hayais. Vasteos el tiempo pasado á voluntad de las gentes; sea el porvenir á voluntad de Dios, que hora es ya Señor, de mirar do vais, é no atrás do venis; no querais mas tentar á Dios con tantas mudanzas, no querais dispertar sus juicios que son terribles, y espantosos. Y pues vos eligió Dios entre tanta multitud para que le sirvais en el sacerdócio, en retribucion de su beneficio, no le escandaliceis el pueblo, segun fueron las primeras palabras de esta epístola.» Esta sobredicha carta fué fecha é enviada, del cronista del Rey é de la Reina Fernando del Pulgar, al Arzobispo de Toledo D. Pedro Carrillo, despues que se fué sañoso de la córte, é se juntó con la liga 42 de los que querian meter al Rey de Portugal, al tiempo que ya el Rey y la Reina del no tenian esperanza que volviese á su córte, é por eso con la verdad, se le envió la carta tan ejemplosa y lastimera de la córte; é parece que á esta carta ó á otra, respondió por el Arzobispo un caballero su criado al Cronista, disculpando al Arzobispo é poniendo algunas razones por él, é queriendo hacer entender que el Arzobispo no haria cosa que no debiese contra el Rey y la Reina; y en respuesta á aquel caballero, el dicho Cronista sin ningun temor y con esperanza de la prosperidad que Dios demostraba al Rey é á la Reina, respondió al dicho caballero y le envió la presente carta. CAPITULO XIII. SEGUNDA CARTA. «Señor, vuestra carta recibí por la cual quereis relevar de culpa al Sr. Arzobispo vuestro amo por este escándalo nuevo que se sigue en el Reino de la gente que agora tiene junta en Alcalá, y quereis darme á entender que lo hace por seguridad de su persona, y por paz en el reino, y tambien decís que ha miedo de yerbas; para este temor de las yerbas entiendo yo que será mejor atriaca, que jente, aunque costaría menos; y cuanto á la seguridad de su persona y paz del reino, haced vos, Señor, con el Sr. Arzobispo que se sosiegue su espíritu, y luego holgará él y el reino: y por tanto, Señor, escusada 43 es la ida vuestra á Córdoba, á tratar paz con la Reina, porque si paz quereis, ahí la habeis de tratar en Alcalá con el Arzobispo. Acabad vos con su Señoria que tenga paz consigo, y que esté acompañado de jente de letras, como su órden lo requiere, y no rodeado de armas como su oficio lo defiende; y luego habreis tratado la paz que él quiere procurar y vos quereis tratar. Con todo eso, aunque me han dicho que el Doctor Calderon es vuel- to á córte, plegue á Dios, que este Calderon saque paz; justo es Dios y justo es su juicio; en verdad Señor, yo fuí uno de los Calderones con que el Rey D. Enrique muchas veces envió á sacar paz del Arzobispo, y nunca pudo sacarla. Agora veo que el Arzobispo envia su Calderon á sacar de la Reina, plegue á Dios que la concluya con Su Alteza, mejor que yo la acabé con el Arzobispo. Pero dejando agora esto aparte, ciertamente, Señor, gran cargo habeis tomado si pensais quitar de cargo á ese Señor por este nuevo escándalo que agora hace, salvo si alegais que el Beato, y Alarcon, le mandaron de parte de Dios que lo hiciese; y no lo dudo que se lo dijesen, porque cierto es que el Arzobispo sirvió tanto al Rey y á la Reina en los principios y tan bien, que si en el servicio perseveraba, todo el mundo dijera, que el comienzo, medio y fin de su reinar, habia sido el Arzobispo y toda la gloria se imputara al Arzobispo. Dijo Dios glorianz illea171 al Arzobispo non Babo; y para guardar para mí esta gloria que no me la tome ningun Arzobispo, permitiré que aquellos . Alarcones, le digan que sea contrario al Rey y á la 44 Reina, y que ayude al Rey de Portugal para les quitar este reino, y contra toda su voluntad y fuerza lo daré á esta Reina, que lo debe haber de derecho, porque vean las gentes que cuantos Arzobispos hay de mar á mundo, no son bastantes para quitar ni poner Reyes en la tierra, sino solo yo que tengo reservada la semejante provision á mi tribunal. Así que, Señor, esta via me parece para escusar á su Señoria, pues que lo podeis autorizar con tal Moisen y Aaron, como el Beato y Alarcon. Con todo eso vi esta semana una carta que enviaba á su Cabildo, en que reprende mucho á el Rey é á la Reina por que tornaron la plata de las iglesias, la cual sin duda estuviera queda en su sagrario, si él estuviese quedo en su casa. Tambien dice que fatigan mucho el reino con Hermandades, y no vé que la que dá él á ellos, causa la que dan ellos al reino. Quéjase asimismo porque favorecen la toma de Talavera, que es de su iglesia de Toledo, y no se miembra que favoreció la torna de Cantalapiedra, que es de la iglesia de Salamanca. Siente mucho el embargo de sus rentas, y no se miembra cuantas ha tomado y toma del Rey, y aun nunca ha presentado el privilegio que tiene para tomar lo del Rey, y que el reino no pueda tomar lo suyo. Otras cosas dice la carta que yo no consejara á su Señoria escribir, si fuera su escribano, porque la Sacra Scriptura manda que no hable ninguno con su Rey papo á papo, ni ande con él á dime y dirte hé. Dejando agora esto á parte, mucho querría yo que tal señor como ese considerase que las cosas que Dios en su presencia tiene ordenadas 45 para que hayan fines prósperos y durables, muchas veces vemos que han principios y fundamentos trabajosos, porque cuando vinieren al cúlmen de la dignidad hayan pasado por el crisol de los trabajos, y por grandes misterios ignotos de presente á nos, y notos de futuro á él. La Sacra Scriptura, y otras historias están llenas de estos ejemplos. Persecuciones grandes obo David en su principio, pero Jeszt fui David decirnos. Grandes trabajos pasó Eneas dó vinieron los Emperadores que señorearon el mundo: Júpiter, Hércules, Rómulo, Céres, Reina de Sicilia, y otros y otras muchas; á unos criaron ciervos y á otros lobos, echados por los campos; pero leernos que al fin fueron adorados y se asentaron en sillas reales, cuya memoria dura hasta hoy. Y no sin causa la ordenador' divina, quiere que aquello que luengamente ha de durar, tenga los fundamentos fuertes y tales, sobre que se pueda hacer que la obra dure. Viniendo ahora, pues, al propósito, casó el Rey de Aragon con la Reina madre del Rey nuestro señor, y luego fué desheredado y desterrado de Castilla. Cebo este su hijo, que desde su niñez fué guerreado y corrido, cercado, combatido de sus súbditos y de los extraños; y su madre con él en los brazos huyendo de peligro en peligro. La Reina nuestra señora desde niña se le murió el padre, y aun podremos decir la madre, que á los niños no es pequeño infortunio. Vínole el entender, y junto con él los trabajosos cuidados; y lo que mas gra- ve se siente en los reales, es méngua estrema de las cosas necesarias; sufría amenazas, estaba con 52 cierto el efecto de esta promesa: lo primero, porque no vemos aquí otros caballeros sino estos solos, y estos no dan seguridad ninguna de su lealtad; y caso que haya otros secretos que afirman aclararse, los tales no piensan tener firme como deben, mas temporizar como suelen, para declinar á. la parte que la fortuna se mostrase mas favorable. Lo segundo, porque dado que todos los mas de los grandes, y de las ciudades y villas de Castilla, corno estos prometen, vengan luego á vuestra obediencia, no es duda segun la parentela que el Rey tiene, que muchos caballeros y grandes señores y ciudades y villas, se tengan por él y por la Reina, á. los cuales así mesmo los pueblos son muy aficionados, porque saben ella ser hija cierta del Rey D. Juan, y su marido hijo natural de la casa real de Castilla; y la Seriora vuestra sobrina, hija incierta del Rey O. Enrique, y que vos la tomais por mujer, de lo cual no pequeña estima se debe hacer,. porque la voz del pueblo es voz divina, y repugnar lo divino es querer con flaca vista vencer los fuertes rayos del sol. Eso mismo, porque vuestros súbditos nunca bien se compadecieron con los castellanos, y entrado V. A. en Castilla con título de Rey podria ser que las enemistades y discordias que entre ellos tienen, y de que estos hacen fundamen- to, á vuestro reinar todas se saneasen contra vuestra gente, por el ódio que antiguamente entre ellos es. Lo'otro por que en tiempo de division, así á vos de vuestra parte, como al Rey y á la Reina de la suya converná dar y prometer, rogar y sufrir á. todos por que no muden el partido que tuvieren, 53 para se juntar con la parte que mas largamente con ellos se oviera. Así que, Señor, pasaríades vuestra vida sufriendo, y dando y rogando, que es oficio de subjecto, y no reinando y mandando, que es el fin que vos deseais y estos caballeros prometen. Tornando agora pues á hablar en la justicia de la Se lora vuestra sobrina, yo, muy alto Rey y Se5or, de esta justicia dos partes hago, una es esta que vosotros los reyes y príncipes, y vuestros oficiales por cosas probadas mandais ejecutar en vuestras tierras, y á esta conviene preceder prueba y declaracion antes que la ejecucion, porque de otra manera, mal se cumpliría aquel comun hablar de los letrados, que el Juez debe sentenciar conforme á lo alegado y probado, y es injusta sentencia condenar sin oir las partes, si no fuese en rebeldía. Otra justicia es la que por juicio divino, por pecados á nosotros ocultos vemos ejecutar, veces en las personas propias de los delincuentes y en sus bienes, veces en los bienes de sus hijos y sucesores, así como hizo al Rey Roboan hijo del Rey Salomon, cuando de doce partes de su reino, luego reinando perdió las diez. No se lee pues, Roboan haber cometido público pecado hasta estónce por dó los debiese perder; y como juntase gente de su reino para cobrar lo que perdia, Semey profeta de Dios le dijo de su parte: Está quedo no pelees, no es la voluntad divina que cobres esto que pierdes; y como quiera que Dios, ni hace ni permite hacer cosa sin causa, pero el profeta no ge lo declaró, porque tan honesto y comedido es nuestro Señor, que aun despues de muer- to el Rey Salomon, no le quiso deshonrar ni á su hijo 54 avergonzar declarando los pecados ocultos del padre, porque le plugo que el sucesor perdiese estos bienes temporales que perdia. En la Sacra Scriptura, y aun en otras historias auténticas, hay de esto asaz ejemplos: mas porque no vamos á cosas muy antiguas y peregrinas, este vuestro reino de Portugal, á la Reina Doma Beatriz hija heredera del Rey D. Fernando y mujer del Rey D. Juan de Castilla, pertenecia de derecho público; pero plugo al otro juicio de Dios oculto, darlo al Rey vuestro abuelo, aunque bastardo y profeso de la órden de Cistel; y porque este oculto juicio, este Rey D. Juan quiso repugnar, cayeron aquella multitud de castellanos que en la de Aljubarrota sabemos, y es notorio ser muertos. De derecho claro pertenecian los reinos de Castilla á los hijos del Rey D. Pedro: pero vemos que por virtud del juicio de Dios oculto, los poseen hoy los descendientes del Rey D. Enrique su hermano, aunque bastardo. Y si quiere V. A. ejemplos modernos, ayer vimos el reino de Inglaterra que pertenecia al Príncipe hijo del rey D. Enrique, y vemos hoy poseer pacífico al Rey Eduarte, que mató al padre y al hijo. Y como quier que vernos claros de cada dia estos y semejantes efectos, ni somos, ni podernos ser acá jueces de sus causas, en especial de los Reyes, cuyo juez es Dios que los castiga, veces en sus personas y bienes, veces en la sucesion de los hijos segun la medida de sus yerros. San Agustin en el libro de la Ciudad de Dios, dice: ¿el juicio de Dios oculto puede ser iníquo? no, que sabemos es muy excelente Rey y Señor. Si el Rey D. Enrique cometió en su vida algunos graves pe- 5 5 cados por dó tenga Dios deliberado en su juicio secreto disponer de sus reinos en otra manera de lo que la Señora vuestra sobrina espera, y estos caballeros procuran, segun hizo á Roboan y á los otros que he declarado ya á vuestra Señoría. De los pecados públicos se dice dél, que en la administracion de la justicia (que es aquella por dó los Reyes reinan) fué tan negligente que sus reinos vinieron en total corrupcion y tiranía; de manera que antes de muchos dias que falleciese, todo cuasi el poderío y autoridad real le era envanescido. Todo esto considerado, querría saber quién es aquel de sano entendimiento que no vea cuan difícil le sea esto que á Y. A. hacen fácil, y esta guerra que dicen pequeña, cuanto sea grande y la materia de ella peligrosa, en la cual si algun juicio de Dios oculto hay por dó Y. A. repugnándolo oviese algun siniestro, considerad bien, Señor, cuan grande es el aventura en que poneis vuestro Estado real, y en cuanta obscuridad vuestra fama, que por lo grande de Dios, por todo el mundo relumbra. Allende de esto, de necesario ha de haber quemas, robos, muertes, adulterios, rapiñas, destrucciones de pueblos y de casas de oraciones, sacrilegios, el culto divino profanado, la religion apostatada, y otros muchos estragos y roturas que de la guerra surten. Tambien vos converna sufrir y sostener robos y robadores, y hombres criminosos sin castigo ninguno, y agraviar los ciudadanos y hombres pacíficos, que es oficio de tiranos y no de Rey; y vuestro reino entre tanto no será libre de estos infortunios, porque en caso que los enemigos no le guerreasen, vos será forzado con 5 6 tributos grandes y continuos, y servidumbres premiosas para la guerra necesarias, fatigásedes de manera que procurando una justicia cometiérades muchas injusticias. Allende de esto, vuestra Real persona que por la gracia de Dios está agora quieta, es necesario que se altere; vuestra conciencia sana, es por fuerza que se corrumpa; el temor que tienen vuestros súbditos al vuestro mandato, es necesario que se afloje; estais quieto de molestias, es cierto que habreis muchas; estais libre de necesidades, meteis vuestra persona en tantas y tales, que por fuerza os harán súbdito de aquellos; que la libertad que agora ten eis os hace Rey y Señor. Y porque conozco cuanto cela vuestra alta Señoría la limpieza de vuestra excelente fama, quiero traer á vuestra memoria corno ovistes enviado vuestra embajada á demandar por mujer á la Reina; tambien es notorio cuantas veces en vida del Rey D. Enrique vos fué ofrecida por mujer la Señora vuestra sobrina, y no vos plugo de lo aceptar, porque se decia vuestra conciencia real no se sanear bien del derecho de sucesion. Pues considerad agora esta mudanza, sin preceder causa pública porque lo debais hacer, quien no habrá razon de pensar que halleis agora derecha sucesora á vuestra sobrina, no porque lo sea de derecho, más porque la Reina que demandásteis por mujer contrajo antes el matrimonio con el Rey su marido, que con vos que la demandásteis, y habria lugar la sospecha de cosas indebidas, contrarias y mucho á las virtudes insignes que de vuestra persona Real por todo el mundo están divulgadas; y soy maravillado de los que ha- 57 cen fundamento de este reino que vos dan, en la discordia de los caballeros y gentes de él, como si fuese imposible la reconciliacion entre ellos, y conformarse contra vuestras gentes. Podemos decir por cierto, muy alto Señor, que el que esto no vé es ciego del entendimiento, y el que lo vé y no lo dice es desleal. Guardad, Señor, no sean estos consejeros los que consejan, no segun la recta razon, mas segun la voluntad del Príncipe ven inclinada; y por tanto, muy alto y poderoso Rey y Señor, antes que ésta guerra se comience, se debe mucho mirar la entrada, porque principiar guerra, quien quiera lo puede hacer; salir de ella nó, sinó como los casos de la fortuna se ofrecieren; los cuales son tan varios y peligrosos, que Estados Reales y grandes no se les deben cometer sin grande y mudura deliberacion, y á cosas muy justas y ciertas.» CAPÍTULO XV.. Desque el Arzobispo de Toledo se declaró por el Rey de Portugal, muchos caballeros criados suyos fijosdalgo, fueron muy pesante de ello y muy mal contentos de él; de los cuales fueron Lopez Vazquez, su fijo, é su hermano el Conde de Buendia, é Gomez Manrique, é Hurtado de Luna, los cuales siempre mucho se lo estorbaron é contradijeron, poniéndole delante la vergüenza, é los muchos daños é inconvenientes que de aquel trasmudarse convernian, é diciéndole como quería contradecir lo que siempre habia afirmado estos reinos 58 justamente ser de la Reina, é venirle por justo título, é se los ayudó á dar é entregar este dia que la alzaron por Reina, é eso mesmo les otorgó é dió su voz de ello al Rey D. Fernando su marido cuando fué en lo alzar por Rey de ellos, de que en él, é ellos esperaban muchas mercedes; é ni con esto, ni con otras muchas razones ni afrentas que le presentaron, nunca lo pudieron volver de sus intereses é mal propósito. É desque esto vieron los caballeros susodichos, siguiendo la lealtad que á su Rey debian, é la nobleza de donde venian, se despidieron dél é de su servicio, é se pusieron con el Rey D. Fernando é con la Reina Doña Isabel á venir, é siguiendo su servicio de allí en adelante. É ansi como estos nobles caballeros habia en casa del Arzobispo que le aconsejaban bien, habia otros á quien él daba su crédito que le aconsejaban mal en la contra de estos otros con dañadas autoridades, así como eran Alarcon, alquimista mayor su mayordomo é privado, é sus secuaces, al cual dicho Alarcon, despues de hecha la guerra, el Rey D. Fernando permanente victorioso, fizo degollar en Toledo en Zocodover, é lo degollaron sobre una espuerta de paja tendida por mas baldon segun su gran merecimiento, cá se halló ser muy traidor al Rey, é á la Reina muy contrario. 59 CAPÍTULO XVI. COMO EL REY D. ALONSO DE PORTUGAL DETERMINÓ ENTRAR EN CASTILLA. Muchas embajadas fueron y vinieron de los caballeros de Castilla de la liga de la Señora Doña Juana, particulares y generales, al Rey D. Alonso de Portugal, convidándole con ella para casar, é con Castilla para reinar, afirmándole venir los reinos por subcesion del Rey D. Enrique su padre. É el Rey D. Alonso resistido todo buen consejo, é todo buen pensamiento procediente del Espíritu Santo, encendido en el pecado de la cobdicia, ovo de aceptar el partido, á lo cual mucho pesó á los caballeros de su reino que deseaban su servicio é su honra, porque sabian el caso no ser á él conveniente aceptarlo; los cuales mucho se lo estorbaron, é pusieron delante mirase en cuanto trabajo, é inconvenientes é peligro quería poner su persona é reino, en aceptar de entrar en Castilla á reinar, para la haber de conquistar por armas . , é nunca le pudieron hacer mudar el concebido propósito. Pues de la parte del Rey é de la Reina, no creais que quedó dele molestar, y rogar y requerir de parte de Dios que no entrase en Castilla, ni creyese el consejo de los que la prometian, haciéndole saber el caso muy por estenso desde el comienzo hasta el fin, de como la Señora su sobrina no tenia aquella justicia que le decian á los reinos, lo cual él bien sabia, é siempre resistió el consejo de los embajadores del Rey 6o é de la Reina. É de un cabo molestado, requerido é rogado en Castilla; é del otro comunicado é llamado á ella; de un cabo ciego de la gran cobdicia; de otro muy turbado de los inconvenientes y peligros que delante le presentaban que le podrian venir, no sabia de si que hacer, é deliberó de enviar cartas y presentes á la mayor parte de los caballeros de Castilla que no estaban en su liga, é prosiguió esto presentándoles el título como él quería casar con la hija del Rey D. Enrique, cu y a era Castilla, que lo oviesen por bien, é lo recibiesen, é les faria muchas mercedes, é envióles á cada uno, segun quien era, muchos cruzados de oro, é muchas tazas é piezas de plata labrada, pensando que los que recibiesen no le faltarian, é ellos, así los de Castilla como los de Andalucía, ó la mayor parte de ellos recibieron lo que les envió, con intencion algunos dele servir, otros de estar á viva quien vence, y en tanto no le ofender. Otros con intencion de le dar guerra con su mesmo dinero, ansí como fizo el Duque de Alba D. García, que era casado con tia, hermana de la madre del Rey D. Fernando; y ovo el Rey D. Alonso de Portugal tal atrevimiento, que le envio gran suma de cruzados, no mirando lo que mirar debiera, que de tal pariente antes se debiera mucho de guardar, y este recibió, con que despues le hizo la guerra, y este publicó la embajada en tiempo debido, y la intencion, é lo mostró por obra é así ficieron otros. É de ellos le enviaron sus cartas firmadas, é de ellos su palabra, en lo cual el Rey D. Alonso gastó muy gran suma de oro, é desque entendió que tenia á 6i su servicio la mayor parte de Castilla, aceptó el casamiento, é deliberó en venir en ella á reinar si pudiese. É fué concertado entre él é los caballeros que lo metieron, en tiempo y lugar, é donde é como se oviese de celebrar el matrimonio. CAPITULO XVII. LA ENTRADA DEL REY D. ALONSO DE PORTUGAL EN CASTILLA. A primer ario del reinado del Rey D. Fernando y de la Reina Doña Isabel su mujer, en el quin- to año del pontificado del Papa Sixto IV en el mes de Mayo del año del nacimiento de nuestro Salvador Jesuchristo de 1475 años, entró en Castilla el Rey D. Alonso de Portugal en título de Rey de ella, con tres mil é quinientos de á caballo, é muchísima gente de pié de guerra, é vino á Plasencia donde le aguardaban los caballeros de Castilla que le metian con la Señora Doña Juana su sobrina, Reina que decian de Castilla, para celebrar el matrimonio con ella y allí le ficieron muy honrado recibimiento; é ficieron un cadahalso muy al- to é muy ricamente adornado donde todos los de la ciudad le podían ver. É á 25 dial de Mayo, día de la fiesta del Córpus Christi, jueves, subieron allí al dicho Rey, y á la dicha Señora Doña Juana su sobrina, é á vista de todos los desposó un Obispo, é luego allí los alzaron por Reina é Rey de Castilla é Lean, con todos los otros títulos de Castilla; é dijeron: Castilla, Castilla, por el Rey D. Alonso, é Arlo 1475 en el mes de Mayo. En 25 de Mayo dia del Córpus, alzaron por Rey á D. Alonso de Portugal é á la Señora Dala Juana su mujer. Entrega del castillo de Búrgos en el mes de Febrero de 1476 68 trecho tenían á los cercados, les mostraban de dentro perdices, naranjas y otras cosas de modradas. En fila tanto estrecho les pusieron, que se ovieron de dar á merced del Rey con algunos partidos en ( T ele el Rey los tomó, y mandó ahorcar muchos é degollar otros, en que luego ahorcaron é degollaron veinte y nueve hombres, é despees otros muchos; é esto fué en tiempo de ocho ó nueve meses que duró el cerco; é se vino á tomar el alio de 1476 en el mes de Febrero. 1- , :n este tiempo no cesaban guerras, robos, rapi5as, muertes, peleas entre caballeros, fuerzas en los pueblos é en los campos, é injusticia, é sacrilegios de poca honra, que cataban á las iglesias y clerecía por toda Castilla. Cá ardía su friego entre las parcialidades, é entre muchos ladrones cosarios que andaban con la volt& ria del tiempo, é no hacian sino robar nombrándose de la parte que se les antojaba, ó segun vejan el tiempo o el lugar en que se hallaban, é veian que les convenía donde no eran conocidos. É así mismo todas las fronteras de Portugal ardian en viva.:, llamas de robos, y hurtos y cautiverios que los castellanos de la parte del Rey D. Fernando, é otros muchos ladrones hacian en tanto grado, que de las camas los sacaban de noche de los lugares, y los traian cautivos á Castilla, á ellos é á sus fijos, é haciendas, é ganados: de donde procedió despoblarse muchos lugares de la frontera entre Portugal y Castilla, tambien de Castilla como de Portugal, y se huian, é metian los reinos adentro. CAPITULO XXI. 69 DE CASTRONUIVO Y CANTALAPIEDRA, De Castronuno y Cantalapiedra, que fueron dos fortalezas muy proveídas de ladrones é malos hombres, é de hombres que habian gana de ganar robando é faciendo la guerra, fué de donde mas danos se recibieron en Castilla, en las tierras reales de parte del Rey D. Fernando. Castronuno era muy fuerte fortaleza ribera de Duero, y era del Prior de San Juan llamado Valenzuela, que era criado y muy servidor del Rey D. Enrique: y en el tiempo de sus guerras y trabajos que ovo cuando alzaron por Rey al Rey D. ,Alonso su hermano en Castilla, la tomó é se alzó con ella por el Rey D. Alonso un ladron mal hombre llamado Pedro de Mendaño, fijo de un hombre zurrador vecino de Paradinas aldea del Obispado de Salamanca, que fué muy valiente en su oficio de robar, y matar y hacer la guerra, uno de los que el tiempo de las guerras crió: el cual triunfó tanto y creció desde allí, que todas las tierras de las comarcas le tep ian é habian miedo en demasiada manera. É desque falleció el Rey D. Alonso, nunca ovo disposicion de tiempo para le sacar de allí; é al tiempo que falleció el Rey D. Enrique quedó el criado gusano inficionado, grueso y poderoso verdugo para aquella tierra, que allegaba cada vez que quería quinientos é seiscientos de á caballo, é peones cuantos quería, con que sojuzgaba á Medina del Campo, Quien tenia usurpado á G.-Istronufío , y desde que tiempo. 70 á Valladolid, é á Toro, é á Zamora, é á Salamanca é á todas sus tierras é lugares, que nunca le faltaron en aquellos tiempos otros de su condicion: é algunos caballeros de los grandes, lo habian en dicha tenerlo por amigo, é otros lo querían mal é les pesaba de tan gran subida como habia subido, por ser de tan baja suerte, é por haber rapiado, é por la disposicion del tiempo no se curaban de poner con él en armas; é algunos pueblos, é personas particulares é muchas, se le ofrecían con servicios porque no les robase é ficiese mal. E el Duque de Alba D. García que estonces era, se puso un tiempo á lo castigar, é con la mala disposicion del tiempo de guerras é vueltas no pudo, cá lo halló mucho poderoso para estonce; cá él tenia siete fortalezas muy cerca unas de otras en ribera de Duero; cá él tenia á. Castronuno, é á Navares, é á Cubillos, é á Iglesias é otra fortaleza en la ribera; é tenia á San Cristóbal, é á Árabe, é tenia en todas é en cada una de ellas su Alcaide, todos rufianes é ladrones, é muy malos hombres. Estas siete acojidas tenia el Alcaide de Castronuño, é aun otras de tierras de sus amigos, de donde salia á hacer mil saltos é robos en todas aquellas comarcas; é al tiempo que falleció el Rey D. Enrique é comenzaron de reinar el Rey y la Reina, no siguió su partido por que no le confirmaron é dieron lo que tenia hurtado é robado, corno hicieran otros que siguieran su partido, si les dieran lo de la corona real que tenian robado é por fuerza. Mas como aquellos que entran á reinar, é sojuzgar, é cobrar lo perdido corno reyes de la tierra, 71 é no á ser sujetos de nadie, é entraban á ser temidos y no á temer, no quisieron dar por precio de sujecion lo que era suyo, ni sojuzgarse, como hizo el Rey D. Alonso de Portugal, que porque fuesen con él les confirmó é mandó lo que tenian, é mas que no tenian, y por esto este Alcaide de Castronuilo siguió la via y parcialidad del Rey de Portugal. En Cantalapiedra ovo dos Alcaides en aquel tiempo: el primero fué García de Melo que quitó el Rey de Portugal cuando por allí fué, é puso á. Alonso Perez de Viveros; é los capitanes que de allí facian la guerra á el Rey D. Fernando, eran Cristóbal Bermudez, é Juan de Tobar Selor de Cívico é de la Torre, caballeros de Castilla, los cuales hacían danos, y á las veces los recibian, y á las veces algunos. Y despues algunos de ellos fueron degollados por mandado del Rey D. Fernando, que fueron presos en una batalla; é corno quiera que acaeciese en aquel tiempo siempre acaeciese victoria, é llevaban ventaja los del Rey D. Fernando sobre sus contrarios. CAPÍTULO XXII. DE COMO SE GANÓ Á ZAMORA.. Zamora se tomó en esta manera. Era Alcaide de la puerta un ciudadano llamado Valdés, y estando en propósito de dar entrada al Rey D. Fernando, el Rey D. Alonso supo alguna cosa de ello y 72 envióle á llamar y vino á la ciudad, y díjole lo que de él le hablan dicho; y él mostró de aquello sentimiento, y pidió por merced al Rey que quisiese tomar las llaves de la puente, y el Rey confiado se las dejó y no trató por estonce de más; y este Valdés fizo un baluarte luego detrás de las puertas de la torre de la puente, y el Rey le volvió enviar á llamar aquella noche, y dijo que no era hora, y tornóle á enviar á llamar, y dijo estonce: á fuera, á fuera, Fernando, Fernando; y el Rey le mandó dar muy gran combate aquella noche y poner fuego á las puertas, donde le mataron los de la torre mucha gente de la mas honrada que allí traia, en que despues de quemadas las puertas vieron el baluarte, é vieron que era imposible tomárselas, é dejaron el combate; é desto el Rey D. Alonso fué muy triste, é temió estar en la ciudad, y otro dia partióse para Toro, y dejó muy buen recaudo en la fortaleza; y estonce Valdés y Pedro Macarego, otro caballero de la ciudad, enviaron por socorro á las guarniciones é valias del Rey é de la Reina mas cercanas, é una noche metieron en la ciudad tanta cuanta gente quisieron, que nunca fué sentida, é tornaron la ciudad, la cual estaba de buena gana de se dar al Rey D. Fernando: é allí robaron é despojaron á todos los portugueses que pudieron, y todos los de la valia del Rey D. Alonso fueron á la fortaleza por donde pudieron. Luego pusieron cerco á la fortaleza las guarniciones del Rey y de la Reina; é Valdés é Pedro Macarego que ficieron este concier- to, escribieron al Rey y á la Reina lo que era fecho, é que no tardasen de les venir á socorrer. 73 CAPÍTULO XXIII. DEL DESBARATO Y ROMPIMIENTO DEL REY D. ALONSO DE PORTUGAL. El Rey D. Alonso desque supo que la gente del • Rey D. Fernando estaba en la ciudad, vino luego desde Toro con gran gente, y con el Príncipe de Portugal D. Juan su hijo, que Rey de Portugal se llamaba, y el Duque de Guimarans, y el Condestable su hermano, y otros muchos caballeros portugueses, y el Arzobispo de Toledo, y Alonso Carrillo Señor de Maqueda su sobrino, y otros muchos caballeros castellanos, é asentó su real sobre Zamora de cabo del rio, en manera que el rio Duero estaba en medio del real y de la ciudad; y de allí lombardeó las torres de la puente; estuvo allí con fasta tres mil é quinientos de á caballo é más, é con fasta cinco mil peones quince dias. En tanto vino el Rey D. Fernando, é entró en Zamora con la gente que pudo, é cercó mejor la fortaleza, é ansi estaban ambos reales el rio en medio. É desque el Rey D. Alonso vilo que no podia socorrer la fortaleza de Zamora, ni facer cosa en su honra, levantó su real é fuese orilla del rio arriba la via de Toro, é echó el fardaje é el peonaje; é el Príncipe su hijo é los otros caballeros, ordenaron sus batallas atrás, é comenzaron el viaje con fasta tres mil é quinientos de á caballo poco mas ó menos que allí tenian. Otros decian que alzó el real por temor, que supo que venían grandes gentes en socorro del 74 Rey D. Fernando. Y como el Rey D. Fernando sintió que se querian ir, mandó prestamente alistar toda la gente que allí tenia, y fizo muy airea con mucha madera adobar lo quebrado de la puente, é pasó en pos del Rey D. Alonso fasta dos mil é quinientos de á caballo é cinco mil peones, poco mas ó menos, é ordenadas sus batallas, llevando la delantera D. García de Toledo Duque de Alba con una gruesa batalla de caballeros, con dos capitanes caballeros sus parientes casados con dos sobrinas suyas, el uno era D. Alonso de Fonseca Señor de Alahejos é Coca, y el otro Pedro Dávila Señor de Villafranca é las Navas. Siguió el Rey D. Alonso orilla del Duero arriba camino de Toro, é alcanzáronlo á dos leguas de Toro é tres de Zamora, é aquí era muy tarde; y el Rey D. Alonso é sus batallas, desque vieron la gente é que no se podia escusar la batalla, ordenadas sus haces, se vinieron á encontrar con las batallas del Rey D. Fernando; y el Duque de Alba rompió por medio con su gruesa batalla, é desbarató mucha gente y derribó de los contrarios; y estonce los reyes ambos rompieron con sus batallas, é pelearon muy fuertemente de ambas partes, y al fin el Rey D. Alonso fué vencido é desbaratado, é mucha de su gente muerta é ahogada en el rio. É su fijo el Príncipe de Portugal quedó con una gruesa batalla de caballeros á una parte encima de un cabezo, que nunca osó romper, donde cogió muchos de los que iban desbaratados de la pelea; é el Rey D. Alonso escapó de la batalla huyendo con ocho de á caballo, é fué esa noche á aportar á Castronufio que 75 estaba por él, donde le acogieron. Esta batalla se comenzó muy tarde y llovia, y peleando le cerró la noche, que si de dia fuera, muy mayor dado hubiera de muertes de gentes. Murieron en el rio. ahogados muchos del Rey D. Alonso, que los atropellaron las batallas del Rey D. Fernando é fa cian caer dentro, é otros por huir; é como era orilla del rio no se podia escusar; y entre pelea y ahogados en el rio, á lo que se pudo saber, murieron mil é doscientos hombres de la parte del Rey D. Alonso, pocos mas ó menos, en que ovieron gran despojo é presa el Rey D. Fernando é los suyos, de caballos, é armas, é prisioneros, é oro, plata, é ropa y otras muchas cosas. Fué muerto en esta batalla el Alferez del Rey D. Alonso, é desarmado é tomado el pendon real, el cual con el arnés del dicho Alferez, é con otras muchas banderas que allí se tornaron, fué traido á. Toledo é puesto en la Capilla de los Reyes donde está hasta hoy, é estará para memoria. Fué aquella noche preso el Conde de Alba de Liste D. Enrique, hermano del Almirante viejo que iba en la batalla del Rey D. Fernando, é siguió el alcance fasta Toro, y allá lo prendieron, y era hombre de mas de sesenta años, é despues salió por rescate. É la gente del Rey D. Fernando ovo muy poco dallo de muertes de hombres. Esta Batalla de batalla fué primero dia de Marzo primero  tr rimero viernes r ne virilar nes , de cuaresma  del nacimiento de Nuestro Salva-  primer dor Jesuchristo de 14 7 6 ains. Vencida la batalla, v ¿ e c r / n re e s s ma año vueltos del alcance los que le siguieron, la gente de 1476. del Rey D. Fernando, así peones corno caballeros, cojieron el campo é toda la presa que allí ovie- 76 ron delante del Príncipe de Portugal, que no se movió nunca aquella noche de encima de un cerro, fasta que á la media noche el Rey D. Fernando se partió, cojida su gente con la presa á Zamora. Estonce el Príncipe de Portugal se partió para Toro. La Reina Doña Isabel estaba en este medio tiempo en Tordecillas, é lo supo en poco espacio. Así volvió el Rey D. Fernando á Zamora con mucha honra vencedor, é fino cuenta que en aquella noche Nuestro Selior le habia dado á toda Castilla. En esta batalla se falló con él D. Pedro Gonzalez de Mendoza Obispo de Sigüenza, Arzobispo de Toledo que despues fué, é le sirvió mucho é peleó con el roquete sobre el arnés. Fué este dia de este vencimiento dia de San Alvin Confesor, del cual se hacia en Castilla fiesta menor de tres liciones, y el Rey y la Reina mandaron desde este dia honrar su fiesta é facer mayor de nueve liciones é segunda dignidad, como se face hoy. CAPÍTULO XXIV. VICTORIA DE LOS VIZCAINOS CONTRA LOS FRANCESES. Cerca de este tiempo reinando en Francia el Rey Luis, tenia con el Rey D. Alonso, é por le vandear, envió gran gente de Francia franceses sobre Fuenterabia, é la tuvieron cercada, é hiciéronle gran guerra por la tomar, para pasar por allí en Castilla. É los vizcainos se dieron á buen recaudo en muchas veces que pelearon defendiendo la villa, é siempre quedaban con honra; é un dia hubieron 77 una gran pelea é batalla, é los franceses fueron vencidos é desbaratados, é muchos de ellos muertos é presos, é los vizcainos fueron vencedores. E despues el Rey D. Fernando tomó la fortaleza de Zamora, é despues de la batalla habida con el Rey D. Alonso de Portugal, fué á visitar á Vizcaya donde fué recibido con muchas alegrías que le amaban mucho, é estuvo allá favoreciendo los vizcainos é reformando la tierra algunos días. É quedaron la Reina é D. Alonso de Aragon hermano del Rey en tierra de Campos favoreciendo su partido, é aliñando de poner cercos á los contrarios. CAPíTULO XXV. Como EL REY D. ALONSO SE VOLVIÓ Á PORTUGAL. El Rey D. Alonso de Portugal desque se vido vencido é gastado, é que no le rabian acudido en Castilla segun pensó, é se vido con pocos dineros é poco favor, é vido que en demasiada manera crecia el favor del Rey D. Fernando, é como le habia tomado á Búrgos y á Zamora, é vido que de grado se le daban muchas villas é lugares, consideró no ser segura su estada en Castilla; e dejando sus Alcaides é guarniciones se fué á Portugal., donde con mucha tristeza é lloro de los suyos fué recibido él y el Príncipe D. Juan su hijo, quedando el fuego de la guerra en Castilla encendido. É luego como salió de Castilla, el Rey D. Fernando pu- To C ro er . co de so el cerco á Toro é túvolo cercado fasta que to- 84 quedaron en contra Medellin, y Mérida é otras algunas fortalezas que estaban de la valía del Rey de Portugal, que aunque fueron requeridos no se quisieron dar. De allí el Rey y la Reina por la sierra se vinieron para Sevilla, y en este viaje y en la toma de Trujillo, se fizo la conformidad entre el Rey y la Reina y el Marqués de Villena, y el Maestre de Calatrava D. Rodrigo Giron, y el Conde de Ureña su hermano, y la casa de Estúñiga. Y el Rey y la Reina los perdonaron y recibieron por suyos, á ellos, y á otros muchos que habian estado de sus valías, é les ficieron mercedes, é desde allí les comenzaron de servir estos dichos caballeros al Rey é á la Reina, é triunfaban mucho en su córte. CAPÍTULO XXIX. COMO EL REY É LA REINA VINIERON Á SEVILLA, É COMO FUERON ENDE RECIBIDOS, É COMO EL MARQUÉS VINO UNA NOCHE Á BESARLES LAS MANOS. Entrada de la Reina Dala Isabel en Sevilla 29 de Julio de 1477. Continuando su viaje el Rey y la Reina para Sevilla, la Reina se adelantó, y el Rey quedó pacificando sus villas é lugares de las sierras de Constantina; é la Reina Doña Isabel entró en la ciudad de Sevilla en veinte y nueve dias del mes de Julio del dicho año de mil cuatrocientos y setenta y siete años, donde le fué fecho muy alto recibimiento por el Duque de Medina D. Enrique, que la tenia é mandaba desde la muerte del Rey D. Enrique, é por todos los otros caballeros, é veinticuatros, é oficia- 85 les de oficios reales de ella, é por la clerecia de la ciudad. É dende á un mes poco mas ó menos, entró el Rey D. Fernando, é le fué fecho otro tal recibimiento. ¿Quién podrá decir aquí la grandeza de la ,tan excelente córte que les siguió y tuvieron en Sevilla, de caballeros y Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Arzobispos, Obispos, Deanes,. Abades. reglares y seglares, Comendadores y grandes señores, así de estos reinos, como de Aragon é Cataluña, Navarra, Nápoles, é Cecilia, é de otras muchas tierras? El Duque de Medina D. Enrique que manalipnLa lcilddoe_ daba á Sevilla é tenia las fuerzas de ella, luego se n la i s a for e t n a t i r e ea zls las entregó corno vinieron, especialmente á la Reiá la Reina. na que entró primero, le dió las llaves de todo. É estuvieron en Sevilla holgándose é habiendo mucho placer el Rey é la Reina, pacificando las cosas del Andalucía fasta el mes de octubre. En este medio tiempo el Marqués de Cádiz D. Rodrigo Ponce de Leon, tenia á Xerez de la Frontera é Alcalá de Guadaira á su mandado é gobernacion, alto é bajo, é Constantina, desde el tiempo del Rey D. Enrique; así como tenia el Duque de Medina á Sevilla, y el Mariscal Fernando Arias de Saavedra, veinticuatro de Sevilla, tenia la fortaleza de Utrera, y tenia á Zahara y á Tarifa; y como Tarifa no era suya, dcmandábasela el Almirante de Castilla, que estaba enagenada desde el tiempo de la guerra del Rey D. Juan con los Infantes: y por esto temió y fuese á Zahara, confiando que el Duque de Medina tenia algun medio con Sus Altezas en su partido, porque él vivia con el Duque de Medina; y de estas cosas decian algunos que el Mariscal no debla ser solo en Entrada en Sevilla, del Rey D. Fer nando,  un mes despues. 86 revelar así. Y el Duque de Medina y el Marqués de Cádiz, aunque contrarios, siempre estuvieron de la valía del Rey D. Fernando y de la Reina Doña Isabel. Y el Marqués no entraba en Sevilla desde la pelea del año de setenta y uno que salió fuera. Y desque supo que el Rey D. Fernando entró en Sevilla, luego tomó consigo algunos de los suyos, y una noche con tres de á caballo dió al postigo del Alcázar que sale al campo, y dijeron á el Rey é á la Reina corno el Marqués de. Cádiz estaba al postigo, y que les venia á besar las manos, y mandáronle abrir y entró por el dicho postigo, y hallolos ambos solos, y besoles las manos, y abrazáronlo el Rey y la Reina, y recibiéronlo con mucho placer maravillándose mucho de su venida, porque habia sido así y sin les de ella avisar; y allí el Marqués les dió las llaves de Xerez, Alcalá y Constantina, y les suplicó las fuesen á tomar que él allí las tenia Entrega el á su servicio, y muy mas fornicidas, y fortalecidas, Marqués de Cádiz á los y fabricadas las fortalezas, que no las habia recihi- Reyes católicos, las fortado. É de aquí pusieron el Rey é la Reina mucho lezas que tenia.  amor con el Marqués por ver su tan noble lebiralidad, lealtad y confianza; porque por dicho de algunas personas, no creian Sus Altezas, que tan franca y deliberadamente se ovieran; é confirmaronle á Cádiz, é metiéronlo en su amistad, consejo y secretos, y diéronle muchas gracias por el tan sefialado servicio corno les facia, é ovieron allí mucho gozo é placer aquella noche con él: y el Marqués les demandó licencia, y besándoles las manos se despidió de ellos y se volvió aquella noche á Alcalá. En este tiempo acompañalm.n la Córte el Car- 87 denal de España D. Pedro Gonzalez de Mendoza, y otros muchos Obispos y Prelados: (este D. Pedro Gonzalez de Mendoza, fué Arzobispo de Sevilla, é Cardenal de España luego, desde que comenzaron de reinar estos Rey é Reina, cá estaba vacante la. sede en Sevilla desde el fallecimiento de D. Alfonso de Fonseca que fué Arzobispo de Sevilla): y el Almirante de Castilla; y el Condestable, y el Duque de Alba, el Comendador mayor que fué de Segura é Fuentes, que se llama la Encomienda mayor de Leon, Contador mayor que fué de Castilla, Señor que despues fué de Maqueda, yerno que era del Almirante viejo, casado con Doña Teresa hija bastarda de dicho Almirante; é D. Juan Chacon el viejo Contador mayor de Castilla, é su fijo el Adelantado mayor de Murcia, é el Marqués de Moya, Comendador é Mayordomo mayor, marido de la Señora Bobadilla, Marquesa de Moya, é sus mujeres, é Rodrigo de Ulloa Contador mayor de Castilla, y otros muchos caballeros, é otras muchas é , muy nobles dueñas é grandes señoras, acompañaban la casa é córte del Rey é de la Reina en aquel tiempo en Sevilla. Esto he dicho de los de Castilla, dejando los del Andalucía, que no menos le acompañaban é servian: traian en su guarda muchos caballeros é guarniciones con sus capitanes bien ordenadamente, sin reprehension de gente de guerra; sus Alcaldes, Alguaciles, é Justicias tan concertadas, tan temidas, tan ejecutivas, tan espantosas á los malos, á los ladrones, á los rufianes, á los mal vivientes-, que por puro temor, muchos fueron á Portugal, é otros á tierra de moros, y allende se pasaban. Es- 88 Con la veni- to digo, porque de Sevilla fuyeron muchos mal vida de los Re- - yes huyen de vientes en aquel tiempo, cá en ella habia muchos ella los facamalos, ladrones, matadores, rufianes, tahures, robadores, herejes, é tan arejados de tiempo, cá eran conocidos por quien eran, y con favores de los señores se sostenian. De estos tales dispararon fuera de estos reinos, por temor de la justicia de Sus Altezas que era muy espantosa á los malos: muchos ovo que non pararon fasta tierra de moros, é allende de otros á Portugal. CAPÍTULO XXX. Como EL REY É LA REINA, FUERON POR EL RIO Á LA CIUDAD DE XEREZ, É EL DUQUE DE MEDINA LES FIZO GRANDES FIESTAS EN SANLÚCAR, É EL MARQUÉS EN ROTA. Sevilla 1477- ario  En el mes de octubre del dicho año de 1477 fueron el Rey y la Reina á se entrar en Xerez de la Frontera, é fueron por el rio embarcados fasta Sanlúcar; é las guarniciones de la guarda real, los mas de los cortesanos fueron por Utrera é por los Palacios: y en Sanlúcar el Duque de Medina, les fizo gran recibimiento, é convites, é gastó mucho con Sus Altezas en demasiada manera; é dende fueron á Rota, donde el Marqués de Cádiz dió otros muchos abundantes convites, é de allí se partieron con mucho placer, é fueron á la ciudad de Xerez, donde les ficieron muy honrado recibimiento, é les entregó el Marqués la ciudad é fortaleza, y alto y nerosos. 8g bajo de ella, la cual habia tenido y recojido á su cargo y gobernacion desde el mes de agosto del año de 1471, que salió de Sevilla: la cual fortaleza él fortaleció, y fabricó mucho segun que agora está; y Sus Altezas, se aposentaron en la fortaleza, é se apoderaron en lo alto é bajo de todo, é estuvieran ende algunos dias, é dieron vuelta é vinieron á Utrera; é tomaron posada en casa de Pedro Matheos, que fué de Espera, que era Alcaide, un gran rico y muy honrado hombre: y aposentados, el Rey envió á decir al Alcaide de la fortaleza que se la diese; el cual, y los que con él estaban se la denegaron, que estaban puestos en mal propósito por mandado del Mariscal, con la intencion de la defender por armas, y estaban guarnecidos de muchas viandas y armas temiendo ser cercados. Y el Rey y la Reina les tornaron á requerir que se les diesen su fortaleza, y respondieron que no lo palian hacer sin mandado del Seiior que allí los 'labia dejado; y desque el Rey y la Reina vieron su mal propósito, partiéronse para Sevilla y dejaron pues- to cerco á Utrera. Esto fué en fin de noviembre del dicho año de 77 , é fueron por Alcalá y entregósela el Marqués; y hé se vino invierno, y reposaron en Sevilla el Rey é la Reina é su córte. Tuvo el Marqu s la ciudad de Xerez, desde agosto de 1471 que salió de S2villa. Vienen Utrera. No se les quiso entregar la forta- '1eza de Littera Ponenle cerco por n oviembre de 1477. 90 CAPÍTULO XXXI. COMO PUSIERON EL CERCO Á LA FORTALEZA DE UTRERA, É DE CUANTO DURÓ EL CERCO, É COMO LA TOMARON POR FUERZA DE ARMAS. Pusieron el cerco á la fortaleza de Utrera en los postreros dias de noviembre de 14 7 7 anos. Habia dentro cuarenta ó cincuenta escuderos bien aderezados y escogidos para la defender, y otros hombres de pelea, é de servicio algunos. Habia un fijo del Mariscal, mozuelo de fasta catorce ó quince anos, que les había dejado en compania como por prenda. Era el Alcaide de la fortaleza Alonso Tellez, un escudero que vivia con el Mariscal. Era Capitan un escudero llamado Juan de Guzman que tenia un ojo menos, el cual había sido ya contra el Rey D. Fernando, é lo habian liciado en los cercos de Castilla é sacado por partido; é pásose á vivir con el Mariscal, solo para le defender aquella fortaleza, ansí como hombre que sabia de la guerra. Tenia grandes cavas, é baluartes é edificios la fortaleza, é palizadas; é muchas armas é viandas, é todo lo que Los que la era menester. Los cercadores que allí el Rey puso, cercaron.  fueron cuatro capitanes, Biedma, é Sancho del Águila, é Basco de Vivero, D. Gutierre de Cárdenas, cabo, con fasta seiscientas lanzas ó poco mas, é dos mil peones, pocos mas ó menos; é tuviéronla cercada cuatro meses, combatiéndola muchas veces, y tirándole con dos lombardas grandes é otros tiros medianos, fasta que le derribaron los adarves por Los que estaban dentro en la fortaleza. 91 el suelo, y horadaron la torre mayor en que le quebraron el escalera, que no podian subir arriba; y hicieron muchas minas los de fuera, y estando así para dar combate, vino Juan de Robles Alcaide de Xe-. rez, con la gente de Xerez é de Lebrija, y un dia comenzáronle á dar muy fuertes combatas: duró gran pieza del dia, y en chico rato murieron mas de cincuenta hombres de los de una parte y de otra; empero los de adentro mataban cuantos querian de los de fuera, é diéronse á tal recaudo que no les pudieron entrar; cá echaban en las cavas sobre la leña que les hablan puesto, é sobre los que entraban, aceite hirviendo; y viendo los que combatia.n que no aprovechaba, é que moría la gente, cesaron el combate, é Juan de Robles se volvió á Jerez, y túvose el cerco como primero. Y un dia fué una saeta cal/iltuaenrtededlal de fuera y acertó al capitan Juan de Guzman por la cara, ó por la cabeza, de que murió; de lo cual fortaleza" los de dentro recibieron mucho disfavor, é proveyó el Mariscal alguna gente de refresco, en que en una Socórrela el noche entró un escudero de Sevilla llamado Esqui-lacrZgn con v e 1 por capitan, y defendiéronse hasta el dia de Cualeuriovel(ie Sevisimodo del aíro de 1478, que vino el Marqués de Cádiz de Arcospor allí, y decian que la venia á9. _,ILI llalsi°modo de combatir. Y estando comiendo, los capitanes del 1478- cerco no contentos de su venida mandaron por cada parte arremeter, y los de dentro con la venida del Marqués estaban un poco seguros, y estaba en atalaya un escudero llamado Morales, y como vido mover la gente, descubriose á los de afuera, y vino un serpentin, y llev ole la cabeza, y no hubo quien apellidar; y súbitamente por todas partes les 92 entraron, y aun los capitanes en la delantera, de forma que antes que el Marqués acabase de comer todo era hecho; y allí prendieron al Alcaide, é á to- . dos, é tomáronles las armas é cuanto estaba en la fortaleza. É por mandado del Rey, de ellos degollaron, y de ellos enforcaron, y á Esquivel y á otros llevaron á Sevilla encarretados, é ficieron justicia de ellos, é los ficieron cuartos; y el Marqués supli- Castig„ de có á Sus Altezas por algunos de ellos que no eran s culpados, e otros.  dos del Mariscal, y por su ruego escaparon once hombres en que fueron de ellos el fijo del Mariscal ya dicho, que se decia Pero Fernandez, y el Alcaide Alonso Tellez, y Juan de Cebdad, que aunque vivia con el Mariscal era vasallo del Marqués vecino de los Palacios; y el Marqués los trujo consigo á este lugar de los Palacios, é les dió de comer; y ansí estos se escaparon por ruegos del Marqués de Cádiz: todos los otros murieron mala muerte, degollados y enforcados. El Mariscal en este tiempo estaba en Zahara, y en Ronda que era de moros, y por allá pasaba su vida; y sabiendo de él el Rey de Granada Muley Bullihacen, enviolo á llamar, y él fué allá por tierra de moros con cinco de á caballo, y el Rey le tilo honra, y fué á tiempo que el Rey facia alarde, é vido el alarde el Mariscal, y díjole el Rey que se hallaba á la sazon con siete mil de á caballo, é ochenta mil ballesteros; y díjole al Mariscal que le requiriese, y que él le mandaria ayudar en lo que oviese menester; y despedido del Rey moro se vino á Zahara. Y despues de tomada Utrera, ovo cabatan culpados, que primeramente habian sido guia- 93 lleros que rogaron por él, y entregó á Tarifa el Ma- Perdonan los Reyes al riscal, y el Rey y la Reina lo perdonaron, é quedó Mariscal. con Zahara. É los padres é maridos é fijos de aquellos que allí murieron, ansí en su favor corno en su contra, siempre le tuvieron ódio y mal quiesta, y toda la villa de Utrera, segun los males y pérdidas é infames de mujeres, con la gente de la guar_ nicion se les recreció á causa de revelarse él al Rey, que tuvo la villa de Utrera con aquella gran gente de guarnicion en mucha fatiga con los posadores que continuamente tenian dentro en sus casas, y habia continuamente muchas veces sobre ello ruidos y muertes de hombres, y por esto tenian muy mala voluntad al Mariscal; y aun demandaban á Dios peticiones sobre él; é quiso su ventura que dende á pocos dias estando en el Jarafe, con su mujer, é fijos é criados, en una torre casa fuerte suya, una Mue rte del noche la torre se derribó, y cayó sobre él y sobre Maris m l ia y la ds e su fa toda su casa, é mató catorce personas, é á él, é á timosamente. su mujer, é á todos, que no escapó uno; decian que de un temblor de tierra habia quedado aquella torre estremecida. Quedó Zahara al Mariscal su hijo, la cual dende á pocos dias la tornaron los moros hurtiblemente  de una noche, é la perdió; la cual despues el Marqués de Cádiz la ganó á los moros, corno diré en su lugar. Así la fortuna lastima á los que siguen la pura aficcion, y no miran antes que comienze la cosa lo que dende podrá redundar segun su calidad, y mas en las cosas de la guerra, que de chica centella se levanta gran fuego, y una muerte de un hombre no se puede satisfacer con muchos dineros; y un z P a C il r a d r i a d . a too á pocos dias mandó á pregonar guerra contra los moros en toda la frontera desde Lorca á Tarifa. É en este tiempo envió á conquistar la isla de la Los que fue- Gran Canaria desde Sevilla, á dos capitanes llamaron á la conquista de Cados Juan de Rejon, é Pedro del Algaba, entre los naria, desde Sevilla.  cuales ovo cisma é muertes, é no pudieron ganar sino muy poco de ella, fasta que fué por capitan Pedro de Vera, Alcaide de Arcos, que fué allá desterrado é por capitan, é con él Alonso de Lugo, é la ganaron. El dicho Pedro de Vera partió de Xerez en el mes de julio del año de 148o, é fué desterrado de Castilla por la muerte de Basurto el Alcaide de Medina Sidonia, que en tiempo de la guerra del Duque D. Enrique y el Marqués D. Rodrigo Ponce de Leon, hurtó á Medina y dióla al Marqués. Murió allí el Alcaide Basurto que se habia hallado fuera de la fortaleza una noche, y el Alcaide Pedro de Vera le tomó toda su hacienda; é dieron en penitencia que volviese lo que tomó, é fuese á conquistar aquella Isla, de la cual ovo victoria segun adelante se dirá. CAPITULO XXXVI. COMO SUS ALTEZAS PARTIERON DE SEVILLA, É FUERON VISITANDO SUS VILLAS É CIUDADES DE ESTA ANDALUCÍA, É TRATARON DE IR Á PONER CERCO SOBRE MÉRIDA É MEDELLIN. En el mes de septiembre cerca de San Miguel, año dicho de 1478, partieron los Señores Rey y 'o' Reina de Sevilla con el Príncipe y Córte, é fueron á Carmona, y dende á Ézija, y dende á Córdoba pacificando su Andalucía, é visitándola, é poniendo toda la tierra de bajo de su obediencia. E dende fueron á Toledo, é Castilla, á negociar sus fechos por donde mas les convenía, é todavia les estaban reveladas y en contra las fortalezas é villas de Mérida, é Medellin, é Montanchez, las cuales estaban por la Condesa de Medellin, fija bastarda del Maestre de Santiago é Marqués de Villena D. Juan Pacheco, que era una varonil mujer é de grande esfuerzo, y era de la parcialidad del Rey de Portugal. Y estaba tambien en aquella parcialidad estonce el Clavero D. Alonso de Monroy, Maestre que se llamaba de Alcántara, al cual cornunmente las gentes llamaban el Clavero, é tenia á Montanchez, é Zagala, é Piedrabuena, é otras algunas fortalezas, el cual mediante la terriblidad de los tiempos de la guerra habia echado á perder al Maestre de Alcántara D. Gomez de Solís en tiempo del Rey D. Enrique, é tomádole el Maestradgo por fuerza de armas, é por hurtos é mañas, é con costa de muchos robos é hurtos que él é los suyos hicieron á muchos labradores, é criadores de ganados, é ciudadanos é mercaderes; é con ciertos partidos; la casa de Stúñiga le ayudó á tomar la cabeza del Maestradgo que es Alcántara, y otros muchos lugares. Y despues ovo division entre la casa de Stúñíga, muy grande que seria prolijo de contar: y digo la casa de Stúfiiga, por que el Duque de Árevalo Conde de Béjar, é Señor de Plasencia D. Alvaro Stúñiga era muy viejo, é mandaban la casa su mujer é sus fijos, Ario de 102 é ayudábanle, con muchas condiciones que despues se o tuvieron, al Clavero, é quedóseles Alcántara. Y cuando el Rey D. Fernando vino de Trujillo la primera vez, despues de despachado del cerco de Castronurio, vino allí el dicho Clavero, que aun fasta estonce nunca se habia mostrado por Portugal, é demandaba el Maestradgo; é tantas ovo de las quejas del dicho, robos y muertes fechas á causa suya, que el Rey no lo pudo comportar, é mandabalo prender secretamente, y él súpolo, y huyó, y pasose con el Rey de Portugal, é comenzó á favorecer á Mérida y Medellin. É ovo el Maestradgo D. Juan de Stúñiga, fijo del dicho Conde de Béjar que se habia intitulado ya, y el Rey y la Reina se lo confirmaron con ciertas condiciones, é fué Maestre de Alcántara; é ahí fué público contrario el Clavero del Rey D. Fernando, é favoreciendo el partido del Rey de Portugal favoreció á Mérida, é Medellin fasta que por cerco se tomaron; é la manera é forma de los cercos de Mérida é Medellin, fué de esta manera. El Rey D. Fernando queriendo dar fin á su conquista, como aquella tierra le estaba en contra, vino á Trujillo en el mes de febrero del año de 1479 1479. años, y estando allí el Conde de Medellin, siendo mancebo, andaba fuera de Medellin que la madre no le quería acojer, que no se confiaba del, é estando en un lugar que dicen Meajadas camino de Trujillo, ovo un trato con ciertos vecinos de Medellin vasallos suyos, que le darian entrada en la villa una noche, y escribiólo al Rey y á toda la tierra que le socorriesen, y el Conde entró en Me- r oa dellin antes que los valedores le pudiesen soceri-er, y vino primero el Clavero desde Mérida en favor de la Condesa su madre, y echaron al Conde fuera de Medellin á lanzadas é saetadas, é él se fué fuyendo sin facer lo que quería. É el Maestre de Santiago D. Alonso de Cárdenas, rabia partido de Llerena á socorrer al Conde conforme al llamamiento, y llegando cerca de Valverde envió adelante al Comendador Rodrigo de Cárdenas é á otros capitanes con gente de á caballo, los cuales entre Mérida y Valverde encontraron al Clavero, Maestre de Alcántara que se decia D. Batalla con Alonso de Monroy, con ciento é cincuenta lanzas el Clavero D. Alonso  de poco mas, é pelearon con él é desbaratáronlo, é Monroy. prendiéronle algunos caballeros; é él é los otros escaparon huyendo é metiéronse en Mérida, é de aquí supo el Maestre como el Conde iba desbaratado é fuera de Medellirr, é volvióse de allí el Maestre á Valverde con su gente, é con algunos capitanes del Rey, de los cuales eran D. Martin de Cabra é Tello de Aguilar. El Maestre tenia nueva que había de venir gente de Portugal á socorrer é favorecer á Mérida é Medellin, y aguardó por allí fasta que supo la nueva cierta que venia el Obispo de Évora con una gruesa batalla de gente de á caballo > en que le dijeron que traía ochocientos de á caballo ó mas, é algunos peones, é que venia gente muy lucida é muy armada; é él tenia fasta ochocientos. do. á caballo y quinientos peones. 104 CAPÍTULO XXXVII. DE LA BATALLA CAMPAL, QUE OVIERON EL MAESTRE D. ALONSO DE CÁRDENAS CON SU GENTE É CAPITANES, CON EL OBISPO DE EVORA É GENTE DEL REY DE PORTUGAL. Salió el Maestre D. Alonso de Cárdenas, Maestre de Santiago de Valverde cerca de Mérida con su gente, é tomó el camino del Albuera que es una legua de Mérida, é llegando á la dicha Albuera llegó al encuentro con los portugueses, en los cuales venia por Capitan mayor el Obispo de Évora D. García de Meneses con una gruesa batalla de gente muy lucida, y tanta que no se conocia cual fuese mas, ella ó la del Maestre, que toda parecia por un igual, y la diferencia era muy poca segun los que lo vieron dijeron; y de parte del Maestre, D. Martin llevaba la delantera con una bandera y una batalla de caballeros; y de parte de los portugueses, traia la delantera un D. Fernando hermano del Obispo de Évora con otra batalla gruesa, el cual vino á romper en la batalla de D. Martin de Cabra; y D. Martin é su batalla, fueron á romper en la batalla de D. Fernando de Meneses susodicho, de manera que se encontraron los unos á los otros é se mezclaron, é fué desbaratada la batalla de D. Martin, é fuyole la gente, é desque se vido así desbaratado, retrájose á un cerro con su bandera, é recogió allí toda la mas de la gente que fuia suya de la batalla. É como el Maestre vido que la gen- o5 te de D. Martin andaba á mal andar y fuia de la batalla, recudió personalmente é fuese á encontrar con su gruesa batalla con la gran batalla de los portugueses, donde venia el Obispo de Évora, é rompieron la una batalla en la otra, y pelearon un ra- to muy fuertemente, que no se conocia mejoria en todas las batallas de los portugueses é las de los castellanos, salvo la batalla de D. Martin que habia ido desbaratada, y estaban en el cerro con la bandera. Y andando así peleando, muchos de los de la batalla del Maestre fuian y se iban; y el Maestre daba grandes voces esforzando sus gentes diciendo que se esforzasen corno buenos caballeros é procurasen de vencer, que aquel era el dia de su crecida honra; é peleaba él mesmo por sus manos é con su persona dando ejemplo á los suyos; é sus criados le guardaban muy bien, y no fa cian menos los suyos al Obispo de Évora, que le guardaban muy bien, é peleaban ante él corno buenos é esforzados caballeros; y andando así peleando, é no se pudiendo conocer quien habria la victoria, volvió D. Martin de Cabra á. la pelea con la gente que habia recojido en el cerro, y rompió por medio de todos, é desbarató á todos, castellanos y portugueses, é comenzaron de fuir de la batalla los unos y los otros, así castellanos como portugueses; y el Maestre conoció la bandera y los que con él andaban, y esforzose mucho diciendo: Castilla, Castilla: y pelearon todavia fasta que del todo los portugueses fueron desbaratados, é el Maestre ovo la victoria de esta batalla, é el Obispo de Évora é los portugueses fueron vencidos é desbaratados é fueron En 24 de febrero dia de ceniza fué la batalla, ario de 1479• Prisioneros castellanos en esta batalla que siguieron al Rey de Portugal. o6 muchos feridos é muertos, é presos, aunque como toda era gente de guerra é iba armada, pocos murieron; que lo que se pudo saber luego, allí no murieron sino treinta escuderos de los portugueses, é fueron presos mas de trescientos hombres: y de los del Maestre, en lo que se pudo saber, fueron muertos diez hombres ó pocos mas, é pocos feridos. Aquí no pelearon peones ningunos, sino de caballeros á caballeros lo ovieron, é como estaban muy armados, ovo pocos muertos para segun la pelea fué, que duró gran rato. En esta batalla fué preso el Obispo de Évora, é un escudero de la parte del Maestre de los de Úbeda por haber merced de él, que lo conoció, lo salvó é huyó con él á Mérida antes que fuese recojida la cabalgada, al cual diz que él fizo grandes mercedes. Despues ovieron aquel dia allí el Maestre de su parte gran cabalgada de prisioneros é caballeros, é armas é cémilas é ropas de oro é plata, é otras muchas cosas. Esta dicha batalla fué en miércoles 24 de febrero del año del nacimiento de Nuestro Redentor Jesuchristo de 1479 años primero dia de cuaresma, dia de la ceniza. Fueron allí presos aquel dia algunos fidalgos de Castilla de los que siguieron la parcialidad del Rey D. Alonso de Portugal, entre los cuales era uno Cristóbal Bermudez, Alcaide de Canales, que es cerca de Toledo, é otro Arellano, é Álvaro de Luna, é Francisco Anaya, é Diego Manuel; este murió estando preso de las feridas de la batalla. É despues que el campo fué recojido, el Maestre se vino con toda la presa á Lobon, é de allí fizo saber al Rey é á la Reina, la 107 victoria que Dios le habia dado á él y á aquellos caballeros que con él fueron; é envioles á. decir que él creia que en la buena ventura, él habia vencido aquella batalla; é el Rey é la Reina ovieron de esto muy gran placer y alegria, y el Rey envió un Rey de armas suyo á Lobon para que degollase Castigo los algunos fidalgos de aquellos prisioneros porque le  de p e r a i s s oeltilae: ha b ian sido en contra; é degolló algunos en la plaros za de Lobon; entre los cuales degolló á Cristóbal nos. Bermudez, y otros escaparon por ruego del Maestre, otros resgataron, é otros destrocaron por otros que estaban en Portugal. Desde esta batalla en adelante, poseyó el Maestre susodicho pacíficamente el Maestradgo de Santiago, é se lo confirmaron el Rey é la Reina, é lo amaron mucho, é le saldaron ciertos cuentos de maravedís de pension que de él habian para sus guerras ciertos tiempos habia, de las rentas del Maestradgo. CAPÍTULO XXX VIII. DEL MAESTRE DE SANTIAGO D. ALONSO DE CÁRDENAS, É DE SUS VICTORIAS Y BUENAS VENTURAS. Antes que proceda de los cercos que el Rey D. Fernando é la Reina Dona Isabel, mandaron poner sobre la ciudad de Mérida, é sobre la villa é fortaleza de Medellin, pues que agora viene á mano cerca de esta su victoria ya dicha, quiero escribir de este Maestre D. Alonso de Cárdenas, y de sus victorias y buenas venturas, pues es fuerza de de- ro8 cir de los cercos, y algo del Maestradgo, y no se puede decir sin tocar en él. El dicho Maestre de Santiago D. Alonso de Cárdenas, fué fijo del Comendador mayor de Leon, D. García Lopez de Cárdenas, é sucedió á el dicho su padre en la Encomienda mayor de Leon, que es Fuentes, é Segura, é Valencia, é otros lugares del Maestradgo de Llerena, é fué Comendador mayor mas de veinte años, é fué Gobernador del Maestradgo de abajo mucho tiempo en vida del Rey D. Enrique estando el Maestradgo sin Maestre, despues de la muerte del Maestre D. Alvaro de Luna; é despues sucedió en el Maestradgo en tiempo del Rey D. Enrique D. Juan Pacheco Marqués de Villena, é fué Maestre pacífico, é casó su hijo D. Pedro Portocarrero, con Doña Juana fija de dicho Comendador mayor por haber su amistad, é porque estaba muy prosperado, é tenia muchas fortalezas del Maestradgo: é falleció de esta presente vida el dicho Maestre D. Juan Pacheco en el mes de agosto de 1474 teniendo cerco sobre la ciudad de Trujillo, de la cual el Rey D. Enrique le habia fecho merced, que fuese Duque de ella. Adoleció en un lugar que dicen Santa Cruz, tres leguas de Trujillo, é allí falleció cuatro meses antes que falleciese el Rey D. Enrique; é luego ovo gran division, é alborotos é guerras en el Maestradgo. Intituló de Maestre de Santiago D. Rodrigo Manrique, Comendador de Segura de la Sierra é Conde de Paredes, diciendo que lo habia de haber de justicia por cuanto el Comendador mayor de Castilla su tio D. Gabriel Manrique Conde de Osorno, le I 09 habia renunciado la accion, y justicia que habia al Maestradgo; y tomó luego todo lo que pudo del Maestradgo de arriba, especialmente á Ocaña otras muchas villas é lugares, de ellas por guerras, é de ellas que se le dieron. É tituló tambien el Marqués de Villa, fijo del dicho Maestre, que tenia gran parte del Maestradgo, en lugar de su padre por Maestre de Santiago; é fuera Maestre si no se lo impidiera despues la parcialidad del Rey de Portugal, que sobrevino luego dende á cuatro meses corno murió el Rey D. Enrique. É titulose eso mesmo, Maestre de Santiago, el dicho Comendador mayor D. Alonso de Cárdenas, é elijiéronlo para ello la mayor parte de los trece electores de la Órden, é tituláronlo Maestre. Esto el que era Comendador mayor uno de los dos de quien segun la Órden mandaba que debian elegir Maestres é que era antiguo en la Órden; é que fuera de la Órden no podia de justicia ser elegido Maestre. É de estos tres Maestres cada uno defendia lo que tenia ( ). En tiempo de estas divisiones falleció el Rey D. Enrique, é comenzaron de reinar el Rey D. Fernando y la Reina Doña Isabel; el Rey D. Alonso de Portugal se tituló Rey de Castilla por su mujer, é los dos Maestres D. Rodrigo Manrique é D. Alonso de Cárdenas, alzaron pendones por el Rey D. Fernando, y por su mujer; y el otro Maestre alzó pendones por el Rey D. Alon_ so y su mujer; y así el Marqués con la vuelta de los Reyes, y por no ser Caballero de la Órden, (i) Este principio del párrafo está defectuoso, pero no hemos podido restablecerlo por ninguno de los códices consultados. Perdió el Duque la vajilla, y otros arreos y la capilla, y el Maestre la guardó y se la envió. Volvió el Duque á Sevilla. 116 chos fidalgos; é los del Duque salieron todos huyendo de la villa, é unos tomaron camino de Alanís, é otros camino de Cazalla, y D. Martin de Cabra, é Martin Alonso de Montemay-or é los suyos ovieron lugar de cabalgar, é desque fué de dia, ficieron rostro al Maestre é pelearon é aun fueron ambos feridos por guarecer algunos de la gente, é pusiéronse á vista á un cabo de la villa é un arroyo en medio donde recojieron doscientas cincuenta lanzas, é muchos peones que escapaban de la villa é fuer huian allí; é de allí se vinieron aquel dia á Alanís. El Maestre é los suyos, é los de la villa ovieron allí aquel dia, muy gran cabalgada é despojos, de caballos, é de acémilas y mulas, é de lo que pareció alcanzó fueron mas de cuatrocientas bestias, dejando lo hurtado. É ovo el Maestre la vajilla de plata, é arreos, é la capilla, é cantores é los instrumentos músicos; é esto guardó el Maestre, é despues se lo envió. É ovieron allí el Maestre y los suyos otras muchas vajillas de oro é plata, é cama é ropas, é respuestos, é arcas, é reposteros é armas, é otras muchas cosas; con la cual presa y cabalgada se vinieron á Llerena aquel dia, é repartió bien la cabalgada con los que lo siguieron, é guardó las cosas de la iglesia é la vajilla del Duque fasta que fueron amigos que se la dió, é a nsí volvió el Duque á Sevilla por sus pecados é por los pecados de muchos malos é ladrones que consigo llevó, que habian robado en este viaje á muchos labradores é trabajadores, que no debian cosa alguna ni merecian mal, é les habian comido sus vacas é ovejas, é ganados, segun dicho es; é no quiso I 7 Dios que aquello pasase sin pena muchos dias; apareció evidente que oyó los gemidos é peticiones., de aquellos labradores é de sus mugeres é fijos, que viéndose robados y perdidos clamaban á Dios. El Conde supo esta nueva estando en Medina, que quería combatir las Torres, é luego á la hora se fué á Zafra, y aun por se ir á prisa quedaron algunos pertrechos é tiros de pólvora perdidos, que cobraron los de las Torres. Desde este dia comenzó el Maestre á ser grande é poderoso, é fizo muchos de caballo, é entró muchas veces á Portugal por facer servicio al Rey D. Fernando, é facer guerra al Rey D, Alonso, é siempre en sus entradas é salidas ganó honra, é siempre en sus cosas era vencedor y no vencido. É el año siguiente de 1476 en el Agosto, cuando Año de 1476 e  - Manri murió el el Rey D. Fernando tenia el cerco sobre Toro, fast ciu lleció de su muerte natural el Maestre D. Rodrigo dri go Manrique en la villa de Ocaña, é ansí no tuvo contraditor el Maestre D. Alonso de Cárdenas á el Maestradgo, é salió con él. Ovo su Encomienda mayor su pariente D. Gutierre de Cadenas, Contador mayor de Castilla. CAPÍTULO XLI. DE LOS CERCOS DE MÉRIDA Y MEDELLIN, É MONTANCHEZ. Agora volviendo á decir de los cercos de Mérida, é Medellin é Montanchez, sabed que se pusie- Año de 1479. '18 ron en el verano del año de 147 9 , cinco meses poco mas ó menos tiempo despues de la batalla de Mérida que el Maestre Ovo con los portugueses. Era caudillo mayor de estos cercos el dicho Maestre de Santiago D. Alfonso de Cárdenas; é pusiéronse ambos aun tiempo; é el Maestre se puso sobre Medellin, el mas del tiempo en un lugar que llaman Menga-abril, é tenian gente en Don Benito, é tenian repartidos muchos capitanes por el campo en las comarcas de Medellin, donde convenia, de manera que estaban las guarniciones á una legua é media de Medellín, y de allí la corrian cada dia; é habia en la guarnicion de este cerco muchos capitanes de el Rey: estaba D. Martin de Cabra, é Luis Puerto Carrero, y el mesmo Conde de Medellin á quien la Condesa su madre tenia por fuerza la villa, é fortaleza; é otros con gentes de diversas partes é lugares de Castilla. El cerco de Mérida estaba de otra manera, que los cercadores tenian la villa, é los cercados la fortaleza donde recibieron muchos combates de tiros de pólvora, é cuartagos é injén.ios; donde recibieron muchos daños los unos de los otros; é habia en este cerco por capitanes D. Pedro Puerto Carrero, Señor de Moguer, yerno del Maestre, é Juan Nuñez de Prado, natural de Medellin, é Juan de Vera, Alcaide de la mesma ciudad de Mérida é capitan Mayor, é Sancho del Águila, é otros capitanes del Rey con muy aderezada gente. É al tiempo de estos cercos siempre la Condesa, y el Obispo de Evora estuvieron en Medellin, é esperaban socorro, é nunca les vino. Estuviéronse tres meses I 9 poco mas ó menos, é diéronseá partido cerca de San Miguel, é dióse primero la Condesa en Medellin, é entregó la fortaleza en la cual entró Luis Puertocarrero, Señor de Palma, en nombre del Rey. É dende á ciertos dias, salieron los portugueses de Mérida, y entregaron la fortaleza al Maestre; é andando en los tratos de esto, se comenzaron al tratar las paces de entre Portugal y Castilla, y antes que los portugueses cercados se fuesen á Portugal, destrocaron los prisioneros todos que se tenían desde el comienzo de las guerras los unos por los otros que allí estaban y trajeron los que estaban en Portugal, é llevaron á Portugal los que estaban en Castilla, é todo esto fué en los partidos de Mérida, é Medellin, é luego concertaron y apregonaron paces, Tiempo que - uer g la ó r du entre Castilla y Portugal en el dicho arlo de 1479 ra de Castilla anos. Duró la dicha guerra cuatro afios é nueve Y Portugal meses. Montanchez que es una gran fortaleza cerca de Mérida é muy fuerte del Maestradgo de Santiago que estaba por el Clavero D. Alfonso Monroy, Maestre de Alcántara que llamaban, quedó de esta vez por ganar, aunque siempre en los dichos cercos habia estado bien cercado de gente del Rey y del Maestre que la tuvieron siempre puesta guarnicion en Valdefuentes. Sobre éste quedaron guarniciones corno se estaban, y fasta que dende cinco ó seis meses entregó la fortaleza D. Francisco fijo del dicho Clavero Maestre de Alcántara, que se decía, al Maestre de Santiago por partido, sin concier- to de su padre, é se vino á vivir con el Maestre é lo casó con una parienta suya hermana de Francisco de Cárdenas, Alcaide que fué de Reina, é I 20 ansí ovo el Maestre la fortaleza de Montanchez que es una de las fuertes de Castilla. CAPÍTULO XLII. DE COMO EL REY D. FERNANDO FUÉ Á ARAGON Á LA MUERTE DE SU PADRE, QUE FALLECIÓ EN ESTE TIEMPO. En el sobredicho año de mil cuatrocientos se- Ario de 14.7g, muerte tenta y nueve en el tiempo de los cercos de Méridel Rey de d a é M Aragon.  a  M e dellin, murió el Rey de Aragon, padre de el Rey D. Fernando; fué allá é fizo hacer las honras é obsequias como con-venia á tan generoso é tan honrado Rey; é recibió los reinos de Aragon, Valencia, é el Condado de Cataluña con todas las islas á ello anexas, é volvió presto para dar asien- to en las cosas de entre Castilla é Portugal, así en las paces de la tierra, corno por mar, porque habia gran division entre castellanos é portugueses, sobre la mina de oro que los portugueses habian hallado que iban los castellanos á resgatar; é por facer Córtes; é ficieron Córtes en todo lo del Rey D. Fernando é la Reina Doña Isabel, teniendo ya todos sus reinos pacíficos; donde invoca á todos los grandes de Castilla, así caballeros, como prelados, é los procuradores de todas las villas é ciuartes. Jades de estos reinos, é fueron órdenadas muchas buenas cosas; é comentadas, é declaradas muchas Leyes antiguas, y de ellas acrecentadas, é de ellas 1 21 evacuadas; é fechas muchas pragmáticas provechosas al pró comun, y á todos segun en el Libro que mandaron facer sus Altezas, al Doctor Alfonso Diaz de Montalvo que hoy dia parece, el cual Libro mandaron tener en todas las ciudades, Villas é Lugares, é llaman el Libro de Montalvo; é por él mandaron determinar todas las cosas de Justicia para cortar los pleitos. É mediante el tiempo de estas Cortes anduvieron muchas veces los embajadores de Castilla é Portugal de unos reinos á otros fasta que plugo á Nuestro Señor que los Reyes vinieron en concordia é afirmaron bien las paces, é para cumplir algunas cosas necesarias, ordenaron que entre ellos algun tiempo oviese rehenes, é fué llevada la Infanta mayor Doña Isabel á Portugal, la cual el Maestre de Santiago D. Alonso de Cárdenas llevó encargo para la dar de rehenes en Portugal; é yendo de via tuvieron la Páscua de Navidad fin del año de 148o é comienzo del año de 1481 en Fregenal; é pasada la Páscua se partieron para Mora, é llegando cerca de Mora en Portugal, el Maestre entregó la Infanta Doña Isabel, y recibió al Duque de Visco D. Diego fijo del Infante D. Fernando, defunto hermano que era del Rey D. Alonso; este dicho Duque de Visco era hermano de la princesa de Portugal, é fijo de la Infanta Doña Phelipa, hermana del Rey D. Duarte, y de la Reina de Castilla segunda mujer del Rey D. Juan, madre de la Reina Doña Isabel, En poder de la dicha Doña Phelipa quedó en Mora la dicha Infanta; é fué traido allí á Mora el Príncipe de Portugal, niño chiquillo fijo del Rey D. Juan, é nieto del Rey Don Libro de Montalvo. Paces con Portugal, y entrega de la Infanta Doña Isabel. 122 Alonso, é puesto en poder de la dicha Infanta Dona Phelipa su abuela. Fué allí fecho un muy gran recibimiento é muy solemne é muy rico por los grandes de Portugal á la Infanta de Castilla, é vino allí á la recibir la Duquesa de Braganza, hermana de la Reina de Portugal, é muchas condesas é gran- Recibimien- des señoras é damas. Desque el Maestre ovo en- to de la Infanta.  tregado la Princesa é recibido al Duque volvióse en Castilla. É la Infanta estuvo desta vez dos años en Mora é cuatro meses; en manera que salió en el mes de mayo de 1483, é vino á. tener las Páscuas del Espíritu Santo en Plasencia, que fué aquel ano á 18 dias de mayo; podia ser la Infanta entónces de hasta doce ó trece años. CAPÍTULO XLIII. DEL COMIENZO DE LA HEREGÍA É DEL COMIENZO DE LA INQUISICION É DE CUANDO OVO SU IMPINACION LA MOSAICA PRAVIDAD, Y CASTIGO DE LAS CEREMONIAS JUDAICAS. La herética pravidad mosáica, reinó gran tiempo escondida y andando por los rincones, no se osando manifestar, y fué disimulada y dado lugar que por mengua de los Prelados, é Arzobispos, é Obispos de España que nunca la acusaron, ni denunciaron á los Reyes, ni á los Papas segun debian, y eran obligados. Ovo su comienzo esta heregía mosáica en el año de Nuestro Redemptor de 123 1390 anos en el comienzo del reinado de Castilla Emp ez ó en e del Rey D. Enrique tercero de este nombre, que el afiod eezi.390 en fué el robo de la judería por la predicacion de d:IEZZe fray Vicente, un santo cathólico varon docto de la III' órden de Santo Domingo, que quisiera en aquel tiempo por predicaciones é pruebas de la Santa Ley é Escriptura convertir todos los judíos de España, é dar cabo á la inveterada é hedionda sinagoga. Predicóles mucho á los judíos, él é otros predicadores en las sinagogas, é en las iglesias, é en los campos; y los rabies de ellos por la Escriptura de la Santa Ley, profecías y experiencias de ella, todos eran vencidos é no sabian qué responder. Empero embocados, é englosas con aquella glosa del Talmud que ficieron los dos rabíes Ravate, é Ravina, despues del Nacimiento de Nuestro Redemptor, cuatro cientos anos, la cual tenia en escritura tan- to corno diez veces la Biblia, é la enviaron por todo el mundo donde quier que habia judíos para los esforzar, porque vian de todo caer la sinagoga. É en la dicha glosa habia muy grandes mentiras, é intrincados argumentos. É así. como Moisés en su tiempo hacia, aquellos dos rabies firmaron aquel grande y descomulgado libro del Talmuld; y pusieron so pena de muerte espiritual que ningun judío sábio, ni simple, fuese osado contra aquellos preceptos, ir ni venir, ni diesen otra predicacion ni otra doctrina, lo cual fué la perpétua damnacion de esta genaracion; niegan la verdad, é están ignorantes de ella; y por eso para con ellos es dicho contra negantes veritatem milla est disputatio. Así no pudo fray Vicente convertir sino muy pocos de Principio del nombre converso. Lo que se habia aumentado y crecido, y en qué personas. 24 ellos; y las gentes con despecho, metiéronlos en Castilla á espada, y mataron muchos, é fué un concierto que fué en toda Castilla, todo un dia mártes, Entonce veníanse á las iglesias ellos mismos á baptizar, é ansi fueron baptizados y tornados christianos en toda Castilla muy muchos de ellos; y despues de baptizados se iban algunos á Portugal é á otros reinos á ser judíos; y otros pasado algun tiempo se volvian á ser judíos donde no los conocian, é quedaron todavía muchos judíos en Castilla, y muchas sinagogas, é los guarecieron los señores, é los Reyes siempre por los grandes provechos que de ellos habian; é quedaron los que se baptizaron christianos y llamáronlos conversos; é de aquí, ovo comienzo este nombre converso por convertidos á la Santa Fé, la cual ellos guardaron muy mal, que de aquellos, y de los que de ellos vinieron por la mayor parte fueron y eran judíos secretos, y no eran ni judios ni christianos, pues eran baptizados, mas eran herejes, y sin ley, y esta heregía ovo de allí su nacimiento corno habeis oído; é ovo su impinacion é lozanía de muy gran riqueza y vanagloria de muchos sábios é doctos, é obispos, é canónigos, é frailes, é abades, é sábios, é contadores, é secretarios, é factores de Reyes, é - de grandes señores. En los primeros años del reinado de los muy católicos é christianísimos Rey D. Fernando y Reina Doña Isabel su muger, tanto empinada estaba esta heregía, que los letrados estaban en punto de la predicar la ley de Moysen, é los simples no lo podian encubrir ser judíos; y estando el Rey y la Reina en Sevilla, la primera vez que á ella vinieron y el Arzo- I 2 5 bispo de Sevilla, D. Pedro Gonzalez de Mendoza, Sevilla. A instancia Cardenal de España, habia en Sevilla un santo  un religio- - 1 so de S. Pacatólico hombre, fraile de Santo Domingo en San blo de Sevilla, habiendo da- Pablo, llamado fray Alonso, que siempre predicado cuenta al Rey y Reina, ba y punaba en Sevilla contra esta heregía; éste hizo D. Pedro Gonzalez de y otros religiosos y católicos hombres, ficieron sa- Mendoza, Arzobispo de diber á el Rey y á la Renia el gran mal, y heregía cha ciudad, nes constitucio - que habia en Sevilla; sometieron el caso al Arzo-  para el rebispo que lo castigase, y ficiese enmendar, y él fizo medio. Este religioso  se ciertas ordenanzas sobre ello, é proveyó de ellas en llamó fray A - lonso de Ojela ciudad y en todo el Arzobispado. Puso sobre ello da. en la ciudad diputados de ellos mismos, y con esto pasaron obra de dos años é no valió nada, que cada uno hacia lo acostumbrado; é mudar de costumbre es apartar de muerte. ¡O Pera pésima formes pecati, nutri;nentunz facinoris pabuluin mortisi ¡O bestia fiera, malvada, disforme pecado nudrimento de traicion, hallamiento de muerte, perdimento de vida! Podeis saber que segun lo vimos en cualquier tiempo, que esta fiera pésima, es la heregía, y como en aquel tiempo los hereges y judíos malaventurados huian de la doctrina eclesiástica, ansí huian de las costumbres de los christianos. Los que podían escusarse de no baptizar sus fijos, no los baptizaban, é los que los baptizaban, labábanlos en Modo de v  vide  ju casa desque los traian; y dest o se halló infinita culdos, í os,  - tumbres los y co ce s- - pa en el reconciliar de infinitos viejos que no eran „mo n i as que baptizados; é los inquisidores los ficieron é facian guardaban de secreto. despues baptizar. Habeis de saber, que las costumbres de la gente comun de ellos ante la Inquisicion, ni mas ni menos que era de los propios hediondos Huyen 10S moros que venia n al socorro. En Granada cierran las puertas y no reciben al Rey. 226 acudian con el concierto aquella noche, estuviéronse allí fasta otro dia, é el Rey mandó ir allá al Marqués Duque de Cádiz con mucha gente de á pié y de á caballo, é con muchos robadoquines para que les tirasen; é fueron á cerca de ellos al pié de una ladera donde estaba un grueso batallon, é tiráronle muchos tiros, é ficieron huir aquella batalla, que era la mas cercana de los christianos, por la sierra arriba, que no pararon fasta encima de la sierra donde estaba el real del Rey moro. Y desque los moros del real vieron que los otros iban huyendo, cayó entre ellos un temor y comenzáronse de ir á mas andar, ni el Rey, ni los caballeros los pudieron detener ni escusar de fuir, que segun el lugar donde estaba el real, ellos estaban muy seguros é muy fuertes para se defender, y así ellos mesmos se desbarataron en fuir y no defender la sierra, á los cuales los christianos no habian de cometer por allí si ellos estuvieran quedos donde el real estaba. Y cuando el Marqués y los caballeros, y gente que con él iba, vieron que ninguno les defendía la cuesta, encumbraron la sierra y vieron que todo el real iba fuyendo, y fueron en alcance salvo que se hallaron pocos y los moros eran muchos. Hallaron infinito despojo de armas, y otras muchas cosas que los moros no pudieron llevar, y volviéronse al real con todo aquel despojo. Y los grandes de Granada desque supieron la poca honra con que su Rey iba, cerráronle las puertas, é no lo dejaron entrar en Granada, y dijéronle que no querían quo reinase sobre ellos, y alzaron por Rey al Rey Muley Baudili su sobrino, que estaba retraido en el Albai- 227 cin de Granada, é el otro fuese á reinar sobre Baza é Guadix, é Alpujarras, é otras tierras. El Rey D. Fernando puso gran recaudo en el cerco, y fizo requirimiento á los de Velez que le diesen la villa, pues el socorro les era fuido; é ellos no quisieron, que creian que la gran artilleria no podia pasar los puertos ni llegar á Velez, que aun no era llegada estonce, é dende á cuatro ó cinco dias vieron asomar la dicha gran artilleria, é todos los cerros é puertos hechos caminos y carriles llenos de carretas y bueyes con las grandes lombardas, y con la multitud de tiros de pólvora, é ingenios, é robadoquines; é aun quedaba la memoria de este ínclito é famoso Rey para siempre, por razon de El Rey hace aquellos caminos de tantas sierras y laderas, é puerallanar  r r 1(gla; tos, é peñas, é ajosinamientos como hizo llanos á insigne. azadon, y barrapala, y almadana, en toda la tierra que ganó á los moros, que es cosa increible á quien no ha visto los pasos por dó tan gruesas lombardas é tan grande artilleria pasaba, é así mismo vieron venir tan gran gente de guardia con la dicha artilleria, que fueron muy espantados é desmayados; é llegó la artilleria y el Maestre de Alcántara que fué estonce por caudillo mayor de ella; é los moros no osaron aguardar que tirasen, antes demandaron luego al Rey partido, que los dejase ir con sus haciendas, é el Rey se lo otorgó, y los moros entregaron la fortaleza y la villa, y se fueron con lo que pudieron llevar, é algunos se fueron á Granada, é otros allende, é algunos al real para venir á Castilla á vivir, é á todos el Rey D. Fernando envió seguros, y fizo poner en salvo en ella, dia de Santa Bendicen la Mezquita, y conságrase en iglesia de Sta. María de la Encarnacion. Presentan al Rey á Juan de Robles, Corregidor de Jerez. Dáse la villa á 3 de Mayo, y los pendones que estaban dentro, el de Sevilla con su Asistente. 228 Cruz, á tres de Mayo, año susodicho de 1487; y estaba ya dentro su Guion, é la Cruz de la Santa Cruzada que siempre traia en su hueste, é el Conde de Cifuentes, Asistente de Sevilla, su Alferez mayor que hablan primero en la fortaleza entrado; é recibieron al Rey cuando entró en procesion, é fueron con la procesion á la Mezquita mayor é mas honrada, é bendijéronla, é ficiéronla iglesia, é púsole el Rey con muy gran devocion Santa María de En-. carnacion, por vocacion. É luego el Rey fizo poner gran recaudo en la fortaleza é la villa, é envió por la comarca á requerir los lugares de los moros que viniesen á le dar la obediencia, é vinierónsela á dar todos los lugares de la Ajarquia que están entre la villa de Velez, é la ciudad de Málaga. Los nombres de algunos de ellos son los siguientes, de los que se dieron en esta entrada, desque asentó sobre Velez. Primeramente la villa de Velez Málaga. Alcoche.  Nereja. Aventomiz.  Almayate.  Torronilla. Cantillas.  Alarroba.  Xaraba. Corvares.  Albaida.  Pancaxe. Sedala.  Atiadar.  Lacus. Xavales.  Alisan.  Daimalos. Compata.  Aximas.  Escalera. Torrox.  Almohia.  Mara é otros. É estando el Rey en Velez, le trajeron los moros en presentado á Juan de Robles, Alcaide é Corregidor de Xerez, de Málaga, é fízole presente de él el Alcaide de Málaga que llamaban Albocin Alben Comix, el cual se lo trujo, é vino con él á Velez, é dejó por Alcaide á un su hermano en el 229 Alcazaba, é presumióse que venian por parte de la Ciudad á facer partido con el Rey, el cual el Rey les ficiera en que no perdieran nada de sus bienes muebles; é como los moros son voltarios é muy livianos en sus fechos, mientras el Alcaide con el Rey estaba, juntáronse con un moro llamado el Cegri, que era Alcaide del Castillo de Gibra-alfaro, los cabeceras de la Ciudad, é tomaron el Alcazaba, é pusieron otro Alcaide, é pusieron recaudo en todas las fuerzas de la Ciudad, é alzáronse por el Rey viejo Muley Baudili Azagal, lo cual fué ocasion de su total y perpétuo perdimiento de todos los de Málaga, chicos é grandes. Sacó el Rey D. Fernando y redimió ciento y ocho christianos y christianas cautivos, que estaban en fierros, é supo como poco habia, habian pasado de Velez á Almufiecar catorce, temiendo lo que les vino, que eran hombres de comunales rescates; é por esto el Rey cuando libertó los moros de la villa tomó en prendas á sus amos, é túvolos en hierros fasta que le trujeron los catorce chistianos, é ansí soltó á los amos; é envió el Rey estos christianos que estaban cautivos y redimidos, á la Reina su mujer á Córdoba, á los cuales ella mandó recibir con gran procesion, é ella los recibió dentro en la iglesia mayor, estando con su fija la Infanta do5a. Isabel dentro de la dicha iglesia, donde los podia bien mirar; é todos pasaban por dó ella estaba uno á uno, é le besaron la mano, é eso mesuro á la Infanta, é mandólos aposentar, é mandólos dar limosna á cada uno un florin de oro. Pública fama era en el real de Velez que tenia el Rey diez mil Alborótanse los moros de Málaga. Redímense los christianos cautivos, y retiene el Rey los amos m )ros, que habian retirado los cautivos chistianos hasta que los entregan, y envíálos á Córdoba á la Reina. Número de soldados. 230 de á caballo, é ochenta mil peones. Salió de Velez con los moros vencidos un caballero moro de Málaga, que llamaban Mahomad Meque, que tenia su casa, é mujer é fijos en Málaga, é tenia mucha parte en ella; é conociólo un criado del Marqués Duque de Cádiz, llamado Juan Diaz, é trCtjolo á su tienda del Marqués, é díjole: «Señor, á este debe V. S. hacer mucha honra, que es caballero de Málaga, é tiene en ella mucha parte, é puede en la toma de ella aprovechar mucho," é luego el Mar- Agasaja el q ués le fizo facer mucha honra, é fizo fablar con Marqués á un ±, caballero moél á sus adalides en el caso, é rogóle que tuviese ro de Málaga. manera de facer que Málaga se diese al Rey ántes que allá fuesen, pues via que lo por todas maneras no podia escusar, segun via en el aparejo; y el moro se lo prometió de lo procurar con todas_. sus fuerzas é maneras, que él faria dar la ciudad, 6 al ménos el castillo de Gibra-alfaro, al Rey. El Marqués díjole al Rey esto luego, é el Rey ovo de ello placer, é dijo al Marqués: «Duque; yo dejo Lo que el Rey dijo al en vuestras manos este concierto, que lo proculá r a e ry c é o s nc s e o; • reís, e pongo mis tesoros que los repartais en el lioercoonmeo lrcoabapartido de Málaga, si la podeis haber en mi nombre, como vos quisiéredes;" é luego el Marqués con autoridad del Rey armó caballero al mora Mahomad Meque, é le dió un caballo suyo, é sus propias corazas, é su propia lanza, é su propia adarga, é dió otro tanto á otro moro su cómpafiero é pariente, é los envió á Málaga con el dicho su criado Juan Diaz, que sabia bien la lengua arábiga é pláticas de los moros, con cartas de creencia de partido, en que daba al Cegrí, alcaide de 231 Libra-anro, porque entregase al Rey la fortaleza, la villa de Coyn, de juro y heredad, é cuatro mil doblas en oro. É daba á otro capitan, llamado Abrahen Cenete, que estaba en su companía é liga, una alquería, cual escojiese, é dos mil doblas en oro. É daba á Hazan de Santa Cruz, que era un caballero que se habia criado en Castilla, y habia vivido con el Marqués, otra alquería é dos mil doblas en oro; é daba á las gentes de Gibra-alfaro cuatro mil doblas de oro, que repartiesen en la ciudad; daba cualquier partido que demandasen, que el Rey se lo daria en tal que dejasen la ciudad, é que él con gente se fuese ó saliese á vivir por las aldeas. É idos con. esta embajada entraron en Gibra-alfaro, é comunicada la embajada, el alcaide dél Cegrí, con quien le convenía, despues de haber fecho mucha honra á los mensajeros, respondió diciendo: «Decid al Sr.. Marqués, que si nó nos hubiéramos concertado la Ciudad é nosotros, que aun ayer nos acabarnos de concertar, que luego á la hora ficiéramos lo que nos manda á decir. Empero, que pues que me escojieron á mí en esta ciudad por el mejor de los moros de ella, é me entregaron la ciudad é este castillo de Gibra-alfaro; é le tengo muy bien. bastecido, é la ciudad asimismo está muy bien lastrada de todo loque es me_ nester, que si yo ficiese algo de lo que me envia á mandar, sin ver por que me tenia por el mas malo é cobarde moro de todos los moros.. Empero decid á su se Moría, que viniendo el Rey sobre nosotros, que yo le doy mi fé al Marqués, que.: cuando oviéremos de fuer partido, é nos oviére- Partidos que hacian á los moros de Málaga. Respuesta del Alzaide de Málaga á los embajadores del Marqués. 232 remos de dar al Rey, que no fablará ni fará en nuestro partido sino él, ni menos nos daremos á otro sino á él; y para que vea su señoría que yo digo esto, decidle por señas, que fabló conmigo ciertas razones cuando nos tomaron á Loja." É los mensajeros se partieron con esto de noche de Gibra-alfaro é vinieron é lo contaron al Marqués é al Rey; é el Rey mandó que volviesen otra vez, é volvieron, é fallaron muchas guardas de noche, é no pudieron entrar de noche con esta embajada secreta, é oviéranse perdido si no fueran por dó sabian la tierra; é despues de esto, que no pudo ser por vía secreta, envió el Marqués de parte del Rey por vía pública á requerir al Cegrí é ca- E m m a nboajczlvaorr bezeras, que mirasen si se querian dar al Rey, que qués sobre la les faria buenos partidos, y antes que moviese el entrega de Málaga, y requereal para ir á ellos viniesen á darse; donde no, que rimientos. podia ser y creia que si no venían, y el real se movia para irlos á cercar, que otro partido no hubiesen, salvo el hacer á todos cautivos. É ni por eso la dura cerviz é soberbia del Cegrí quiso conocer del caso, pensando ganar mucha honra. CAPÍTULO LXXXIII. DEL CERCO DE MÁLAGA, É DE LAS COSAS QUE EN ÉL ACAECIERON. Movió el Rey de Velez su gran real y artille- Año d. 1487. ría para ir á cercar á la ciudad de Málaga, é llegóallá un lúnes, siete dias del mes de Mayo, año del Señor de 1487. É los moros salieron á de- 233- fender qué no se asentase el real, peleando muy ferozmente como hombres muy esforzados, con muchas saetas é espingardas, é escaramuzas, como aquellos que por lo suyo querian morir é defenderlo; é los christianos, corno llegaron los delanteros, corno aquellos que lo habian gana de lo facer, que á otra cosa ejercitar no habian ido, sino á pelear con los moros, les dieron tanta prisa por muchas partes. Aquí á los primeros encuentros quedaron muertos mas de ochenta moros por entre las huertas, y los enterraron, y encerraron los moros en la ciudad y en Gibra-alfaro, no sin pérdida de los christianos, é tornaron las huertas, que eran pasos fuertes, é asentaron el real, é tornaron é pusieron el cerco, á pesar de todos los moros; é tomó el Marqués-Duque de Cádiz las estancias é parte de Gibra-alfaro, donde era el mas peligro, que así lo tenia por costumbre, ponerse siempre en los cercos en el mayor peligro, donde de necesario hubiese de estar siempre á buen recaudo. El Maestre de Alcántara tomó el otro cabo facia el poniente, orilla del mar, é luego cabe el Maestre de Santiago los otros Duques, Condes, Marqueses é grandes señores é capitanes de las ciudades de Sevilla, é Córdoba, é Écija, é Xerez, é de las otras ciudades de Castilla, tenian sus estancias é reales cerca unos de otros enderredor de la ciudad de Málaga, por el cabo de la tierra, é terminábase desde el real é estancia del Marqués-Duque de Cádiz que tenia la vera de la mar. Ansi estaban las estancias é cerco desde el un cabo de la mar fasta el otro. É el Rey Defienden los moros que se ponga el real. Asientan el real con pérdida de algunos moros. Repártense en diferentes estancias y cuales fueron y quien estuvo en ellas. Sevilla. 234 Real de el tenia sus tiendas é gran real á de fuera en el CO-- Rey y su sitio. medio, de donde podía socorrer á todas partes presto é luego. Presto é luego como llegó sobre Málaga, envió á requerir los Alcaides é Comunidad, que le diesen la ciudad, antes que mas sobre ella se ficiese, y púsoles término para ello, diciendo que les faria buen partido; é fijé endurecido el corazon del Cegrí, corno el de Faraon, é Requerimienfizo endurecer con vanas esperanzas el corazon to Te para r o a s que r e csaedel pueblo; e el Rey les envió a decir y á amedos. nazar, que si fasta tal dia no se daban, que les facia saber que con la ayuda de Dios los habia de sacar á todos cautivos de la ciudad; é ni por eso se dieron mucho el Cegrí y Abrahen Cenete, alcaides é capitanes nuevos mayores de la ciudad, é otros cabezeras semejantes de la ciudad, é nunca quisieron fablar por entonce en partido, ni dar la ciudad al Rey. É desque esto vido el Rey, mandó Asestan la artillería, ycon asestar el artillería, é mandó tirar con los robadosus tiros reci-  . ben poco dallo qu i p es, y con algunos tiros medianos por todas los cercados. • partes, por les facer mal, y darlo; mas la ciudad. era muy grande é muy fuerte, adarbada y torreada, é no le podian hacer daño mucho, é no le podian tirar con las lombardas grandes por no dañar la ciudad. Por el cabo de la mar estaba cercada Málaga con la armada del Rey, de muchas' galeras é naos, é caravelas, en que habia mucha gente é muchas armas, é combatian la ciudad por la mar con los tiros de pólvora. Era una gran fermosura ver el real sobre Málaga por tierra y por mar, habia una gran flota de la armada que siempre estaba en el cerco, é otros muchos navios Armada por la mar, é galeras é naos que sitian la ciudad. 23 5 que nunca paraban trayendo mantenimientos al real; é pasaron mas de treinta dias, que parecia que los moros no se les daba mucho por el cerco, é mandó el Rey asestar siete gruesas lombardas, que se llamaban las siete hermanas Xunonas, é Tíranles con muchos coartagos é engaños con que tiraban algumlaasargtri ulleesra ía, y m vi ene la  na gunos tiros de alquitran por atemorizar á los oal real, y Rei su ros porque se diesen. É en este tiempo vino la Reina recibimiento.. Doña Isabel al real, é la Infanta mayor, su fija, por ver el real, y ser en la toma de Málaga, é vino bien acompañada de caballeros, é dueñas,, é damas de su córte, y saliéronla á recibir los Grandes de Castilla que allí estaban, algunos de ellos, en especial el Marqués, y el Maestre de Santiago, é despues que llegó cerca del lugar salió el Rey á la recibir muy triunfalmente; é todos los del real pensaban, que por la venida de la Reina se habían de dar los moros; y ellos corno personas de España é segun los zamoranos en su tema, esforzadamente salían á pelear y dar en las estancias, muchas veces concertadamente, mejor que de primero, é ninguna mencion facian de entender en partido, sino de pelear é defender su ciudad, ofendiendo cuanto mas podían, é recibiendo ellos tambien muchos daños é muertes; é de las salidas que ficieron á pelear fueron dos mas de notar que las otras, segun se sigue. Salieron un dia de la ciudad por el castillo de Gibra-alfaro muchos moros, é quisieron dar en las estancias del Marqués-Duque, tornando la gente segura; el Marqués tenia tal recaudo, que fueron justamente vistas ya que estaban fuera, desde la 242 cedores, que así le era á él revelado de Mahomad y con esto les facia salir á pelear muchas veces. La segunda vez, de las dos que fueron mas de notar, que salieron los moros de Málaga á pelear, fué desque no tenian sino muy pocos manteni mientos; y salieron una madrugada mas de mil moros, é pelearon é dieron en las estancias é gen- Combate por la estancia del tes del Maestre de Alcántara por orilla de la mar, Maestre de Alcántara y reti- y mataron y hirieron algunos christianos que harada de los moros con pérdiliaron durmiendo á mal recaudo, é ficieron alboda suya.  roto y rebato en el real; é llegó Abrehen Senete encima de un caballo á unos mozuelos, donde pudiera matar siete -U ocho de ellos, é volvió el encuentro de la lanza, é dióles de coscorrones diciéndoles: «andar, andar, rapaces, á vuestras madres," é los otros caballeros moros, desque vieron los muchachos ir huyendo, comenzaron de reñir con él porque habia llegado á ellos é no los habia matado, é él les respondió: «no maté porque no vide barbas;' é esto le fué contado á gran virtud, que aunque era moro, rizo virtud como hidalgo; y acudieron al rebato los Maestres é los otros mas cercanos; é pelearon con los moros, é metiéronlos á lanzadas por la ciudad, y quedaron muertos mas de doscientos moros, que se non pudieran valer, é desde esta vez quedaron los moros muy desmayados, é no osaron salir á pelear; é como no tenian que comer, salíanse de la ciudad algunos moros, é venian al real, é llevábanlos al Rey y sabia de ellos la necesidad de la ciudad, y que tanto se podrian tener, y con esto los del real se esforzaron. 243 En este tiempo vinieron embajadores de las partes de Africa al Rey D. Fernando, con un rede"rbe anlaeci ceon res sente en que le trujeron de las cosas de allá, que acá no hay, y envióle á suplicar, que se oviese en la torna de aquella ciudad piadosamente con los moros de e  Po den ella corno habia fecho con los otros de po r r lo s a c l e r R c eaylos otros lugares, ciudades é villas que había todos. mulo; é envió á pedir por merced al Rey, que le enviase pintadas sus armas, que quería ver la for- Pide al Rey que le a e envíe sus la forma de ellas é saber qué tales eran. É el Rey D. Fernando se las envió moldadas en ciertos escuder e % ée,, elviR a.ey tes de oro, acerca tan anchos como la mano, é respondió al Rey de Tremecen, é envió honradamente los mensajeros , é pasó el mes de Julio é parte de Agosto, é la comunidad de Málaga recibia mucha pena é lacéria de hambre, y de los tiros y combates, que no cesaban cada dia. Suplicaban á las cabeceras y al Cegrí que pidiese partido al Rey, é el Cegrí, y los que seguian su opinion era que matasen las mujeres, niños y viejos, que no eran para pelear, é despues que saliesen peleando é muriesen, que no que diesen tal honra y victoria á los christianos de darse á partido. É desque vido su locura del Cegrí y sus secuaces, un moro muy honrado y muy rico mercader de la ciudad, llamado el Dordux, tuvo manera como El Dordux. amigablemente tomó á los alcaides el Alcazaba é el castillo de Genoveses, é apoderóse de ellos, que son dos fortalezas grandes y muy fuertes, é túvolas algunos dias, é ya pasados algunos dias de Agosto, que ya no tenían qué comer, envió al real á demandar partido en nombre de todo el comun. É 244 en este tiempo el Cegrí, alcaide de Málaga, estaba en Gibra-alfaro, ansí como retraido, que no entraba en las otras fortalezas, é estaba con él el moro Santo agorero, huido por miedo de la comunidad, porque lo querian matar, por las esperanzas é promes s mentirosas que les habia dicho. É el Dordux Empiezan a hacer sus emdemandaba al Rey que tomase las fortalezas é les bajadas para darse y por qué medios y con dejase mudejalmente con lo suyo en la ciudad , é me qué partidos. salieron los farautes con esta mensajería por las estancias del Comendador mayor de Leon, Gutier re de Cárdenas, Mayordomo y Contador mayor del Rey, é él mesmo los llevó al Rey, é vista su embajada, el Rey ovo de ello muy grande enojo, y los mandó volver á la ciudad, é les dijo que les dijesen, que se tuviesen cuanto pudiesen, que con la ayuda de Dios, muertos ó cautivos los entendia de sacar todos de allí; é con esto los mensajeros se fueron, é otro dia la ciudad envió con sus mensajeros á rogar al Marqués Duque de Cádiz á sus tiendas, por la via de Gibra-alfaro, que le pedian por merced hiciese el partido con el Rey, é el Marqués le respondió, que no podia, pues que tan al cabo se habian dejado llegar, é que se tornasen al Comendador mayor, pues á él se habian primero encomendado, que él lo trataria; é con esto los mensajeros se volvieron: é visto esto, el Dordux é la Comunidad fablaron é abajaron en el partido, é salió el Dordux mesuro, por donde primero los primeros mensajeros habian salido, é el Comendador mayor los llevó al Rey, é denunció al Rey la embajada é la comision que el Dordux traia para el partido, segun el Dordux por la lengua de los 245 que la sabian al Comendador mayor hablan contado; é entendido por el Rey lo que pedian, dijo con grande enojo al Comendador mayor: 1Dádlos al diablo, que no los quiero ver, facédlos volver á la ciudad, y no los he de tornar sino como á vencidos del todo, dándose á mi merced:" y con esto el Dordux y los que con él habian venido se volvieron, é entrados en la ciudad mandó el Rey tirar toda la artillería, é dieron una gran grita todos los del real, é tiraron todas las lombardas é injenios, é ficieron muchos dalos en la ciudad, é con la respuesta de los embajadores oida por la comunidad, ovieron en Málaga muy gran ruido é muy gran turbacion, é ficieron las gentes de ella muy grandes llantos é lloros, así los hombres como las mujeres e pequeños, é ya á este tiempo comian los caballos, é asnos, é perros, é gatos; é comian de los troncones de las palmas altas molidos hechos pan, é muchos de los que comian aquel pan desque bebian el agua sobre ello morian, é ansi murieron muchos, que se hinchaban con ello é morian; é llegaron á tanta necesidad antes que se diesen, que se murieron de hambre muchos. É vistas las respuestas del Rey, entraron en su cabildo y ordenaron de se dar á merced del Rey é de la Reina, pues que ya no porfia ser de otra manera; é ficieron la siguiente carta, con la cual el Dordux volvió al Comendador mayor, é lo-llevó al Rey é dió por él la carta al Rey é á la Reina, y es la siguiente: «Alabado Dios Poderoso. «Nuestros Señores Reyes, el Rey y la Reina, ma- Carta de Málaga al Rey. 246 yores que todos los Reyes, é que todos los Príncipes, ensálcelos Dios; encomendándose en la' grandeza de vuestro estado, é besando la tierra debajo de vuestros piés, vuestros servidores y esclavos los de Málaga, grandes y pequeños, remédielos Dios. Despues de esto los servidores vuestros suplicamos á vuestro estado real, que nos remedie corno conviene hacer á vuestra grandeza, habiendo piedad y misericordia de nos, segun á vuestro real estado conviene, y segun ficieron vuestros antepasados, é vuestros abuelos los Reyes grandes é poderosos. Ya habeis sabido, ensálcevos Dios, como Córdoba fué cercada gran tiempo fasta que se tomó la mitad, é quedaron los moros en la otra mitad fasta que acabaron todo el pan que tenian, é fueron estrechados mas que nosotros; y despues suplicaron al gran Rey vuestro abuelo, é rogáronle que los asegurase, é asegurólos, é recibióles sus suplicaciones, é oyó su fabla, y perdonóles, é dióles todo lo que tenian en su poder, así facienda, corno joyas, é ganó la gran fama fasta el dia del Juicio. Ansímesmo en Antequera con vuestro abuelo, el grande, esforzado y nombrado Infante, que la cercó seis meses y medio y tomó la ciudad y quedó el Alcazaba obra de seis meses, fasta que se les acabó el agua, y estonces le suplicaron é echaron á su favor, é le demandaron que les asegurase para que saliesen, recibió sus suplicaciones, é sacóles, é díóles todos sus bienes é mercaderías, é quedó su fama é el bien que fizo fasta el dia del Juicio; perdónelo Dios, y á vosotros ensálcevos Dios, nuestros señores Reyes, mas honrados que todos 247 los Reyes é- Príncipes. Pública es vuestra buena fama, é . vuestro favor, é vuestra honra, é vuestra piedad, é ha parecido con las gentes que se dieron antes que nosotros; ha ido vuestra fama á aliende é aquende entre los christianos é entre los moros; y nosotros vuestros servidores y esclavos, bien conocernos nuestro yerro, y nos ponernos en vuestras manos, é echarnos nuestras personas, á vuestra merced. Suplicámosvos, nos asegureis é libreis en ahorras nuestras personas, é nos otorgueis esto corno parecerá al seguro é honra que está con vos señores de poder. Nosotros estarnos degollados en vuestro favor, é nos meternos só vuestro amparo; faced con vuestros siervos como conviene á V. A. y Dios Poderoso ponga en vuestra voluntad, que lo fagais bien con vuestros siervos. Pues ensálcevos Dios mayores que los Reyes é Príncipes, é no plegue á Dios que fagais con nosotros sino lo que conviniere á la vuestra grandeza é honra de toda virtud; esto es lo que suplicarnos á V. A. é pedimos vuestros siervos: en manos de VV. AA. nos ponemos. Dios Poderoso acredite el ensalzamiento de VV. AA." Y luego respondió el Rey : «YO EL 'REY. «Concejo é viejos, é vecinos de la ciudad de Málaga: ví vuestra carta, por la cual me enviades á facer saber, que me queriades entregar esa ciudad con todo lo que en ella estaba, y que vos dejase vuestras personas libres ir á donde quisiéredes; y esa suplicacion si la ficiérades al tiempo que os envié á requerir desde Velez-Málaga, ó luego 248 que aquí senté el real, pareciera que con voluntad de mi servicio os movíades á ello, estonces oviera placer de lo facer; pero visto que habeis esperado fasta lo postrimero que os podeis detener, á mi servicio no cumple os recibir de otra manera, salvo dándoos á mi merced, como determinadamente os lo he enviado á decir con vuestros mensajeros; y este es muy menor inconveniente que no haber de esperar mas, segun el estado en que estais." CAPÍTULO LXXXV, Como SE DIÓ MÁLAGA. Por solicitud  Vista esta respuesta por los moros de Málaga, del Dordux el Rey les conceel Dordux, ántes que entregase las fortalezas, fué é de las vidas, y franqueza al vino muchas veces á el Rey é á la Reina, é ganó, Dordux, y 40 casas para queque puesto caso que todos los moros fuesen escladar por mudejares, y se hace VOS, empero que el Rey les asegurase la vida á la entre e g a t .(5y quién  todos, é fuéle otorgado. M a s ganó, con ayuda de ménos Gibraruegos de caballeros, perdon para sí, y para cuaalfaro. renta casas de sus parientes, que quedasen libres é francos en la ciudad con todo lo suyo por mudejares; y así le fué concedido, é quedaron. En esto así concertado, luego el Dordux entregó al Rey las fortalezas é torres, é aljimas, é sobre puertas de la ciudad, dejando á Gibra-alfaro, que lo tenia el Cegrí. É el Rey mandó á pregonar, que cualquiera que tomase cosa de los moros ó les faciese desaguisado, muriese por ello, é envió su guion é la cruz de la Cruzada, é el pendon de las herman- 249 dades, acompañados de muchos caballeros é muy armados, despues de haber tomado rehenes del Dordux, á tomar las fortalezas de Málaga. É desque vido, empinados sobre las mas altas torres su gente señorear las fuerzas de la ciudad, dió muchas Dan gracias victoria. Dios  la r l por gracias al Señor nuestro Dios y agradecióle mucho la victoria grande que allí le habia dado. É la Reina é la Infanta, con sus dueñas é damas é toda la campaña real, hincadas de rodillas en tierra, presentaron á nuestro Señor é á la Vírjen Santa María gloriosísima muchas oraciones é alabanzas, y al Apóstol Santiago. É eso mesmo hicieron todos los devotos christianos del real. É los Obispos é clerecía que allí se hallaron, cantaron Te Deum laudamus é Gloria in excelsis Deo. Mayo May de 8 A Fué este dia que la ciudad se entregó Sábado 18 fue cercada , y dias andados del mes de Agosto, año susodicho de se entregó al is de Agosto de nuestro Señor Jesuchristo de 148 7 años. Habia esta- 187 do cercada desde siete dias andados de Mayo: ansí el Rey la tuvo cercada tres meses é once dias, fasta que la entregaron como dicho es. E luego el Rey mandó á pregonar por toda la ciudad entre los moros, que cada uno con lo suyo estuviesen seguros en sus casas, é fizo entre ellos poner muy grandes Lo liueessel que s e hizo guardas por las calles é puertas, porque ninguno ciudad, c la dió no se fuese, ni ninguno los agraviase, ni los eno- y los cautivos jase, ni tornase lo que tenían. É luego demandó los sali d er c r de cautivos cristianos que en Málaga estaban, é fizo b a r e s c , que fu el-- ron 600. poner una tienda cerca de la puerta de Granada, donde él é la Reina é la Infanta, su fija, los recibieron, y fueron entre hombres y mujeres los que allí los moros les trajeron fasta seiscientas personas; é 25o á la puerta por dó salieron estaban muchas personas con cruces é pendones del real, é fueron en procesion con ellos fasta donde estaba el Rey y la Reina atendiéndolos. É llegando donde sus Altezas estaban, todos se humillaban é caian por el suelo, é les querian besar los piés, é ellos no lo consentian, mas dábanles las manos, é cuantos los veian daban loores á Dios, é lloraban con ellos con alegría; los cuales salieron tan flacos y amarillos con la gran hambre, que querian perecer todos, con los hierros, é adovones á los piés, é los cuellos é barbas muy cumplidos. É desque besaron los piés al Rey y á la Reina, loaron todos á Dios, mucho,. rogándole por la vida y acrecentamiento de sus, Altezas. É luego el Rey les mandó. dar de comer é de beber, é les mandó . desherrar, é los mandaron vestir é dar limosnas, para despensa de cada uno donde quisiese ir, y así futé fecho y cumplido. É en estos cautivos habia personas de grandes rescates que estaban rescatados; é habia personas que habia diez, é quince é veinte . años que estaban cautivos, é otros ménos.  1 É desque el Cegrí, alcaide. de Gibra-alfaro, vído El Cegri. la ciudad tomada, demandó partido, é el Rey no le quiso dar otro sino como al comun de Málaga, é Entrégase entregó: la fortaleza dos dias despues , que Málaga Libra-alfaro se entregó. É luego el Rey mandó tomar todas las armas. á los moros é metiéronlas en la Alcazaba, ansí defensivas como ofensivas. Y así el Rey é la Reina fueron señores de Malaga é la tomaron con todos los. moros. 251 CAPÍTULO LXXXVI. DE COMO SE DIERON MIJAS Y OSUNA. Dos fuertes lugares é fortalezas, que estaban entre Málaga é Fonjirola, que llaman al uno Mijas, é á otro Osuna, que no se quisieron dar en todo el tiempo del cerco de Málaga, é siempre el Rey tuvo guarnicion sobre ellos, tomada Málaga fueron requeridos, é pensando que los de Málaga habian hecho buen partido, diéronse al partido de los de Málaga, é entregaron las fortalezas; é el Rey envió las galeras de la armada por la gente de ellos, en que trujeron ochocientas personas con sus haciendas muebles, é cuando se hallaron en Málaga todos á su partido, halláronse todos cautivos perdidos. E de estos, é de los que se hallaron en Málaga huéspedes, que entraron á defender la ciudad, que no eran naturales ni vecinos, repartió el Rey por los caballeros é le dió á cada uno segun quien yeepiiorst  t mo rosy era- , á los Duques cien moros á cada uno, é al Maesque se cautivaron. tre de Santiago cien moros; y á los Condes y demás señores cincuenta, é á otros mas, é á otros ménos; é fizo presente de ellos al Rey de Nápoles y al Rey de Portugal; é envió al Papa Inocencio VIII, que imperaba estonces en Roma, cíen moros en presentados, los cuales el Papa recibió é hizo traer en procesion por toda Roma, por cosa hazañosa, en memoria de la victoria de los christianos, á los cuales hizo convertir é volverse christianos, y allí se remembraron las victorias romanas, que los claros 258 enfermaban. Habia fisicos y cirujanos cuantos eran menester, que los curaban. CAPÍTULO LXXXVIII. COMO ESTUVIERON EN EL CERCO DE MÁLAGA LA FLOR DE GRANDES Y CABALLEROS DE CASTILLA. Los nombres de los Grandes de Castilla que se hallaron presentes en la dicha victoria, no es razon que queden en silencio, pues que ovieron parte de la gloria de ella, é fueron victoriosos sirviendo á su Rey; fueron los siguientes: Primeramente el Cardenal de España, Arzobispo de Toledo, D. Pedro Gonzalez de Mendoza, que vino con la Reina al medio tiempo del cerco, é algunos Obispos. El Maestre de Santiago, D. Alonso de Cárdenas. El Maestre de Alcántara, D. Juan de Estúñiga. El Maestre de Calatrava, D. Juan Garcia de Padilla, no vino á esta ni á la de Ronda, porque quedaba siempre en la frontera de Granada para guarda de la fierra. El Marqués-Duque de Cádiz, D. Rodrigo Ponce de Leon. El Duque de Medina-Sidonia, Conde de Niebla, D. Henrique de Guzman, que vino en medio tiempo del cerco con muchos mantenimientos y gente de refresco. El Duque de Nájera, Conde de Treviílo, Don Pedro Manrique. 259 El Duque de Escalona, Marqués de Villena, D. Juan Pacheco. El Conde de Benavente, D. Juan Pimentel. El fijo del Duque de Alva, D. Fadrique de Toledo. El Conde de Cabra, Mariscal de Baena, D Diego Fernandez de Córdoba. El Conde de Feria, D. Gomez Suarez de Figueroa. El Conde de Ureña, D. Alvaro Tellez Gi:ron. El Conde de Cifuentes, D. Juan de Silva. El Adelantado de Andalucía D. Fadrique Enriquez. El Señor de la Casa de Aguilar, D. Alonso Fernandez de Córdoba. D. Pedro Puertocarrero, Se p or de Moguer. D. Luis Puertocarrero, Señor de Palma. El Comendador mayor de Leon, D. Gutierre de Cárdenas. El Conde de Miranda. El Conde de Ribadeo. El Adelantado de Murcia, D. Juan Chacon, é otros muchos Caballeros, Condes y Señores, que seria luengo de escribir. El Condestable de Castilla no vino acá esta vez, empero vino su hijo D. Bernardino con su gente. El Duque de Alburquerque no vino, pero vino su fijo con su gente, en manera que de todos los Caballeros de Castilla, ó de la mayor parte de ellos, el Rey y la Reina fueron servidos en esta victoria. Llegó el Rey sobre Málaga mas de diez mil de caballo, é decian que mas de ochenta mil peones. 260 Fatigáronse algo los pueblos con los repartimientos de los pechos, para los grandes gastos Avudó á esta de aquel cerco, y ayudaron la clerecía é iglesias conquista la con subsidios. clerecía con subsídíos.  La ciudad puesta en cobro, el Rey y la Reina, y los Grandes de Castilla se volvieron en Castilla con victoria , é mucha honra con su ejército é artilleria. Los moros de Málaga enviaron á Granada, é Baza, é Guadix, é Almería, é por todo el reino de Granada, é enviaron á los moros é Reyes de allende á demandar limosnas para el rescate, é todos tuvieron por respuesta, que tenían tantas necesidades, que les non podian socorrer; así que de aquende - ni de allende no pudieron remediarse, é cumplido el plazo del partido el Rey los mandó vender á todos, é fueron vendidos mas de once mil ánimas de Málaga, dejando los gandules é los valederos estranjeros, que les vinieron á ayudar. CAPÍTULO LXXXIX. Como EL REY TOMÓ Á VERA CON TODA SU TIERRA. Año de 1488. En el nombre de Dios, en el mes de Mayo del ario del nacimiento de nuestro Redemptor Jesuchristo de 1488 años, el Rey D. Fernando sacó su hueste por la vía de Murcia, estando él é la Reina su mujer allí, é juntó poco mas de cuatro mil de caballo, é catorce mil peones, é algunos de los Grandes de Castilla ; é quedó la Reina é el Cardenal de España en su compañía, é el Maes- 261 tre de Santiago, que se sentia malo, en Murcia; é el Rey fué con su gente, pasando por Lorca, sobre la ciudad de Vera, é envió al Marqués-Duque de Cádiz delante, con una gran batalla de caballeros, á les facer requerimientos á los moros de Vera, que le quisiesen desempachar la villa é entregársela; é el Marqués hizo sus dilijencias, y requerimientos, y protestaciones, que si no se daban y el cerco consentían poner, que no se les daria otro partido sino como á los de Málaga, que fueron todos cautivos; é los moros de Vera, con temor que ovieron, concedieron todo lo que el Marqués les dijo, é con ciertos partidos, que de parte del Rey les prometió, luego entregaron la fortaleza, sin mas esperar cerco ni combate; é el Marqués puso en ella al Sr. D. Diego, su hermano, el cual entró con ciertos escuderos é se apoderó de ella, é la tuvo fasta que el Rey llegó. É el partido fué, que los moros se fueron con todo lo suyo á donde quisieron, é desempacharon la ciudad en ciertos dias. É como el Rey llegó, fizo bastecer la fortaleza de Vera de gente de armas,, é mantenimientos,, é dió la tenencia de ella á Garci-Lasso de la Vega.. E envió por toda la comarca de Vera á requerir á todos los lugares, que le vengan á dar obediencia,. é siguió su vía con su hueste hácia Almería, tomando muchos lugares, é allegó fasta Almería; y estaba dentro el Rey moro Muley Baudili Alzagal,, é fízole talar la tierra, é dió vuelta por toda esa cercanía de los moros, y contando desde Vera, tomó los lugares siguientes, de los cuales ó de la mayor parte, Vera es cabeza: Entréga se Vera y su fortaleza, y pone el Marqués alcaide. Partidos. Dá el Rey la tenencia. 262 La ciudad de Vera. Lijar.  Filambre. Las Cuevas.  Mijar.  Vidari. Hueral.  Cantoria.  Lubrir. Curgena.  Oria.  La Caynera.. Moxacar..  Cantalobo.  Huero._ Alborea..  Torbal.  Currillas. Bedar.  Rines.  Aliynor.. Serena.  Atahalic.  Ulela. Teresa.  Axameyto.  Sornas. Cabrera.  Benalibre.  Huescar. O y era.  Benazaron.  Castilleja. Benatarafa.  Baulirba.  Cullar. Alhambra.  Benechamir.  Velez . el Blanco.. Bena Alagracis.  Alva.  Velez el Rubio. Albos  Alcudia.  Benamaurel. Almanchez-.  Chercos.  Galera. É otros lugares y alcaidías de que no es de hacermencion. É todos estos lugares, é villas, é fortalezas, se dieron al Rey sin combate é sin cerco, que así pareció que plugo á la Providencia divina; é entregaron lo fuerte, é quedaron por estonce en lo otro por mudejares, é el Rey puso alcaides christianos en las fortalezas, é echó los moros de algunos. de aquellos lugares á lo; llano; y dejándolos todos por vasallos,. fiza la salida por Baza, donde los moros de ella salieron á escaramucear con los christianos,. y á la fin se encerraron huyendo; y allí murió un sobrino del Rey, que llamaban D. Muere de una L u i s, saetada un so- LBS, Maestre de. Montesa, .del reino de Valencia, brino del Rey D. Fernando, en Aragon; murió en la escaramuza de una. sae- Iteosnttreesade Lada, é D. Luis era fijo bastardo de D. Cárlos, hermano. del Rey D. Fernando. Esto así fecho el Rey 263 se volvió con mucha honra á Murcia, donde estaba la Reina, y la Infanta y la córte, é dende en Castilla. CAPÍTULO ETC. COMO LOS MOROS DE GUACIN SE ALZARON. En el mes de Octubre del sobredicho arlo de 1488, hicieron movimiento los moros mudejares de la Sierra Bermeja, é se alzaron. con Guacin, que lo hurtaron al alcaide christiano que lo tenia, y sil-- polo el MarqUés-Duque de Cádiz una noche, estando en su palacio de los Palacios, é despachó cartas de llamamiento á un cabo y á otro, donde Servicio partícular del Marconvenia, luego aquella noche, é partió para allá, é de CádizalRey ques-Duque de llegó con la gente que pudo, é asentó su real sobre Guacín, é allí acudió luego el Conde. de. Ureia, é el Adelantado, é. el Conde de- Cífuentes con la gente de Sevilla, é la gente de Xerez, en los cuales todos Acudió el Asir tente con a ge se allegó poca gente y hízoles el tiempo de mu _ - a nte de Sevi ll. chas aguas, que salieron todos los ríos en esta tierra de madre, cosa que pocas veces se vé en el mes de Octubre, é por el tiempo no se atrevieron por armas á sojuzgadas. El Marqués los envió á llamar, é. asegurólos de parte del Rey del alboroto y mal caso, é diéronle la fortaleza; é diéronle por descargo, que lo habian hecho por muchas sinrazones que del alcaide recibian. Este fué el primer alboroto que los moros mudejares de la Sierra Bermeja é sus comarcas ficieron; como la tierra es la mas áspera embreada del mundo, é fértil de Primer alboroto de los moros de Sierra Bermeja. Ario 1488. 264 muchas frutas é aguas, cuevas, capas, é riscos para se mantener é huir; y tenerlos dió ocasion á hacer muchas veces movimientos, é matar é hurtar muchas veces. CAPÍTULO XCI. DE LA FERTILIDAD DEL AÑO DE 1488, É DE LAS AGUAS DE LA OTOÑADA DEL 89. SIGUIENTE, É DE COMO TOME EL REY Á PLACENCIA É OVO EL M.AESTRADGO DE CALATRAVA. A g io 1 4 88.  Este año sobredicho de 1488 fué mucho viciosa y abundoso de pan, trigo é cebada, é vino, é aceite, é de muchas frutas generalmente. en toda España.. Ovo pestilencia en algunas partes, especialmente. en Sevilla é en Toledo. Valió. el pan desque se coció hasta pasado el mes de Abril del siguiente. Precio del trigo y cebada. ario de 1489 en. esta Andalucía y comarcas de Sevilla á cincuenta maravedís la fanega y ménos, que en algunas partes, especialmente Sevilla é Toledo é su tierra, valió á. real, que era estonce un real treinta maravedís, é la fanega de cebada á real.. La sementera que se fizo este dicho. año de 1488 en Octubre é Diciembre fué muy mala é lloviosa é. con muchas avenidas, é por esta causa se perdieron muchos panes de. los sembrados, é despues Avenida en Sede hechas las sementeras,, fizo tan grandes aguas. villa tan grande como la del ario de 1485. e . n el mes de Enero, que subió el agua del rio Guadalquivir á las señales del año de 1485 en los muros de Sevilla, y en las otras partes donde suele llegar é están por memoria; y aun en algunas partes. 265 pasó, é estuvo Sevilla en gran temor, empero así como aquella grande ímpetu de corriente vino, pasó, á plazo, que no duró el enracamiento de lo mas alto por mas de una hora. Llevó el rio los lugares que Daños en la habia llegado y pasado el año de 1485, é llevó tocomarca - das las simenteras de sus vecindades, en que echó á perder y llevó desde Cantillana á abajo, mas de ciento cincuenta cahices de pan sembrado. Cojióse muy poco pan en esta Andalucía el año de 89, de esta causa; é habian quedado las alturas con algunos panes, é asin se cojiera de allí comun el pan, salvo que en fin de Mayo vinieron cuatro ó cinco dias de agua é niebla, como de invierno y anubló los panes en muchas partes, y de esta causa alzó el trigo hasta cien maravedís la fanega, é la cebada á cincuenta maravedís la fanega, poco mas ó nos, é duró estos precios fasta San Miguel. É fué este año de 89 muy vicioso para los ganados, de muchas yerbas. Criáronse muy muchos puercos, como habia mucho pan del año de ochenta y ocho. Cerca de Todos-los-Santos del dicho año de . 1488, recibió el Rey D. Fernando la ciudad de Plasencia. Plasencia de poder de la casa de Estú.áiga, despues de la muerte del Duque D. Álvaro de Estú_ ñiga, Conde de Béjar, Duque que se llamó de Arévalo, en tiempo de su nieto D. Álvaro, nieto del dicho Duque, fijo de su fijo mayor D. Pedro de Estúñiga, habiendo heredado el mayorazgo y señoreado la casa de Béjar. Falleció de esta presente vida el Maestre de Calatrava, García de Padilla, el año de 1489, el Calatrava. cual habia sucedido en el Maestrad o -o por muerte 266 de D. Rodrigo Xiron, que mataron los moros en Loja, é el Rey tomó en sí luego el Maestradgo é rentas de él, é trujo bulas del Papa para ello, porque de ello se ayudase para los grandes gastos de la guerra. É este fué el primero de los Maestradgos en que el Rey y la Reina sucedieron por sus vidas, con bula del Santo Padre, para ayuda de los gastos de la guerra. CAPÍTULO XCH. DEL GRAN CERCO DE BAZA Y DE LAS COSAS QUE EN ÉL SE FICIERON, É ACAECIERON, É DE COMO LA REINA FUÉ AL REAL, É DE COMO SE DIÓ BAZA AL REY Y Á LA REINA Á PARTIDO, É ENTRARON EN EL PARTIDO ALMERÍA É GUADIX É OTRAS MUCHAS VILLAS. En el nombre del muy alto Rey de los Reyes, Arlo de +89. en cuyo poder es dar la victoria á las huestes, é batallas á quien le place. En el ario sobre dicho del Señor de 1489 años, el Rey D. Fernando, por servir á Dios, é facer guerra á los moros, estando en la ciudad de Jaen, invocó grandes huestes, é gentes de todos sus reinos de Castilla , y hizo aparejar muchos mantenimientos, é principios, é provisiones, para ir sobre la ciudad de Baza, é fueron con él en el mes de Mayo, á cerca del fin del mes; y la Reina y córte quedó en Jaen, y el Rey partió con su hueste, y fué la via de Baza, é cercó la villa de Cujar é combatióla con las lombardas, Dáse á partisobre la cual estuvo ocho dias, fasta que se dió do la villa de Cu jar.  a partido, de manera que entregaron la fortaleza 267 é la villa, é se fueron con todo lo suyo, que pudieron llevar; é el Rey fizo poner luego gran recaudo en la villa é fortaleza, é puso allí gran guarnicion, é. luego los moros dejaron de miedo á Venzalema, un castillo muy cercano allí, y despoblaron Canilla, una villa muy cerca de allí; é el Rey la mandó despoblar, é siguiendo su via fué á poner cerco á la ciudad de Baza, é llegó un dia del mes de Junio, y entraron en las huertas para asentar el real, é. estando la gente del real ya entrada en gran parte de las huertas, los moros que estaban en defensa de la ciudad eran muchos, y de los mas honrados é esforzados del reino de Granada; salieron y pelearon muy fuertemente con los christianos, de manera que de ambas partes murió gente; y como las huertas estaban cercadas de muchas acequias, é caoces, é cerraduras, los christianos no quisieron sefiorearlas, antes medio huyendo se ovieron de retraer atrás, por la resistencia é gran fuerza de los moros, é visto esto por el Rey, y sabido que en la ciudad había gran gente de pelea, que decian que habla veinte mil moros de. pelea, en los cuales había setecientos de á caballo, fizo retraer la gente atrás, y asentó su real alderredor de Baza en forma, é puso sus estancias é guardas en derredor de la ciudad, é távola cercada seis meses, que no pudo entrar á los moros la entrada é salida de la ciudad, fasta que la cercó toda alderredor de muy hondas cavas é altas albaradas é paredes, en las cuales fizo facer catorce castillos por sus estrechos de tapias muy fuertes é fizo poner en cada uno trescientos hombres, en Lo que hizo un mozo de Utrera en esta montería. 274 tería, para que fuesen á haber placer, é fueron el Rey, y la Reina, é la Infanta, é fueron con ellos el Maestre de Santiago, é el Marqués Duque de Cadiz, é otros caballeros grandes, é el Rey moro, é la Reina su mujer; é el monte era ahí cerca orilla de la mar, é mataron cuatro puercos monteses, en que ovieron mucho placer, é acaeció que estaba en el monte un lobo é salió á lo raso, é como se vido aquejado de la gente, metióse en la mar, huyendo á nado; y como aquello vido un mozo de la villa de Utrera, llamado Alonso Donayre, desnudase é echóse á nado en la mar en pos del lobo, en presencia de todos, é toda la caballería no miraba otra cosa, é siguióle tanto hasta que con las ondas no se via el lobo ni el mozo, é todos pensaban que eran ahogados, é dende á poco dieron vuelta, el lobo delante, é el mozo detras de él, acarreándolo hácia donde la gente estaba, é llegando cerca de tierra, el Rey D. Fernando entró en su caballo en la mar, hasta que le daba el agua á las cinchas, é mató el lobo á lanzadas, y el mozo salió y fuese por otra parte; y todos ovieron mucho placer de esto, y el Rey preguntó por el mozo, y nunca vino ante él, que se creyó que le hiciera merced. 27 5 CAPÍTULO XCIV. COMO EL REY TOMÓ Á GUADIX; É DEL NÚMERO DE LOS CHRISTIANOS CAUTIVOS QUE SACÓ DE ESTA ENTRADA, É DE LOS PARTIDOS CON QUE ESTONCE QUEDARON LOS MOROS EN LA TIERRA. Pasada la Pascua, el mártes siguiente, á veinte y nueve dias del mes de Diciembre, partieron de Almería el Rey é la Reina, é córte, é hueste, dando la vuelta para Guadix, é durmieron esa noche en Finana, é el Rey moro con ellos; é el miércoles llegaron á Guadix, é llegando luego el Rey Muley Baudili é sus alcaides, entregaron la ciudad, é fortaleza, é alcazaba, é fuerzas de Guadix al Rey D. Fernando, el cual fizo bastecer luego muy bien la fortaleza, é dejó allí guarnicion é buen recaudo. É los partidos de estas ciudades, villas, é lugares eran secretos entre los Reyes, empero lo que se alcanzó á saber era, que los moros quedasen mudejares en sus haciendas, dejando las ciudades cercadas, que no viviesen dentro, salvo en los arrabales y en las alcazabas; é donde quiera que habia fuerza ó fortaleza, que no viviesen, salvo en los llanos; é quedó el Rey Muley Baudili por Señor é Rey de Fandarax, que es una villa fuerte de trescientos vecinos, con otros lugares é alquerías de su comarca, é por vasallo del Rey de Castilla; é estuvieron en Guadix jueves é viérnes , é partióse el Rey moro para Fandarax, el sábado segundo dia de Enero, buen comienzo del año de 149o, que el Añ o de 1490. 276 Rey y Reina y córte y hueste se partieron para Jaen con la gracia de Dios, victoriosos con tanto triunfo é honra, cuanto nuestro Señor ministrarles quiso, de donde llegados, despidieran toda la gente. Ansí que de esta entrada, siete meses ó mas duró el real é gente en el ejército de la guerra, donde se hicieron tantos gastos, que son innume- Pechos que se rabies de contar. Pechaban de veinte en veinte echaron para i• esta guerra, y dí as todos los vecinos e moradores de todas las zasrellagsr.  ,  , en j villas é ciudades é lugares, por comía de lo que cada vecino tenia, en manera que ya no lo podian cumplir; ovo subsidios de las iglesias y clerecía, é dineros de hermandades, é del fisco de los herejes, que todo se adquiria é era menester para los muy grandes gastos de la dicha santa guerra. Ayudóse estonce el Rey, para la dicha guerra, con prestidos de dineros, que echó á las ciudades, villas é lugares de sus reinos de Castilla; en esta Andalucía con prestidos que echó de mucho trigo é cebada, lo cual muy bien despees pagó. É ovo en las comunidades con la fortuna del mucho pechar, é de los prestidos, muchas mormuraciones, diciendo, que tomase el Rey todas sus haciendas é cumpliese por ellos, que no lo podian cumplir. É corno en esta España para tal caso los vasallos ó lo suyo todo sea del Rey, mas quiso fatigar los reinos suyos é atreverse á sus vasallos, é á sus bienes, que no dejar los moros allí por siempre, los cuales desipaban, é despachaban, é mataban en los christianos lo que numerarse no podia, conoció el tiempo en que nuestro Señor permitía llevarlos de vencida; é fuéle forzoso fatigar asímis- 277 _mo á todos sus reinos y seiioríos, - y pareció que quiso nuestro Sefior que todos recibiesen fatiga por quitar la fatiga y el trabajo, que tantos tiempos habla que les fatigaba, y segun lo que de esta victoria y entrada floreció, aquellos pechos y servicios aprovecharon en ser empleados y gastados en tan santo acto de guerra; los que lo dieron se hallaron mas ricos con los que les quedó, que no de ántes; con todo esto se entendió por aquellos, que los ánjeles dijeron en el glorioso nacimiento de nuestro Redemptor, cuando cantaron la Gloria in excelsis Deo , et in terca Fax hominibus bone y oluntatis. Halláronse ricos con lo que les quedó, los buenos christianos é de buena voluntad, llegados á razon, temerosos de Dios, que atribuyendo todas las buenas cosas que los Reyes hacen, á Dios, porque el corazon del Rey bueno, Dios lo rije, y no puede el Rey facer la guerra por sí solo, ni con lo suyo, sino con ayuda de sus vasallos é de sus bienes. Redimió é sacó de cautiverio el Rey Don Fernando, de Baza, Almería, é Guadix, é de las_ 12.eq í Tense losclristianos otras villas é lugares, que ganó en el viaje susodicaut iv os. cho, mil y quinientos christianos, hombres é mujeres, que estaban cautivos en poder de los moros enemigos de nuestra santa fé cathólica, los cuales con mucha dilijencia demandóé fizo buscar fasta en todas las aldeas y alcaldías de los moros, y le fueron traidos é entregados. Estuvo muy bastecido el real, en todo el tiempo que el Rey estuvo sobre Baza, de pan, é harina, é cebada.. é carnes; falleció algunas veces el vino; no ovo cosa de que mas mengua oviese, que de paja para los caballos 278 é bestias del servicio; proveyó nuestro Senior, que les daba astecha de esparto, é ansí lo comian , desque á ello se hicieron no hacía mengua la paja. Sirvieron á el Rey y á la Reina en el cerco de Baza todos los caballeros de Castilla muy lealmente, de ellos en personas, é de ellos con sus capitanes. É eso mesmo todas las ciudades de Castilla enviaron sus capitanes con sus gentes, con sus pendones é banderas, tan ordenadamente, que . parecia que Dios lo ordenaba todo. Fué por capitan de Sevilla.  Sevilla y su tierra, el Conde de Cifuentes, su AsiscCounasnuck,l)isisstaeln ió  , tente y salió con el pendon de Sevilla é su tierra te Su cuando sunsenvtvni , d el Conde dicho-, á quince dias de Mayo de 1489, volvió á entrar en Sevilla á doce dias de Enero de 1490; ansí pasaron casi ocho meses. Los partidos, que vulgarmente se decia, que el Partidos. Rey habia hecho con el Rey Muley Baudili Alzagal, que le entregó á Baza é Almería, é Guadix,. é Almuñecar,, é sus tierras donde él reinaba, fué que le quedó Fandarax, donde se intitulaba 'Rey, con ciertos lugares é provincias, é que oviese cumplimiento de dos mil vasallos con sus rentas; é sobre lo que rentase, que el Rey D. Fernando le cumpliese á cuatro cuentos de renta, é mas, que. le diese luego cierta suma de dineros, é que quedasen por mudejares en su ley, él é sus vasallos. Eso mismo se hizo con el caudillo de Baza, é con el Alguacil, que les dió el Rey vasallos, é les dió é fizo mercedes, porque quedaron estonces todos mudejares y en lo llano, sin fortalezas ningunas, y así quedaron todos por estonce, é despues ellos quebraron el partido é plugo á Dios que quedase 27.9 el Rey moro aquende la mar, que ellos hicieron despues tales liviandades y alborotos, con que quebrantaron lo que prometieron, en manera que fueron echados de las ciudades y villas, é el Rey moro les fué tirado, é se pasó allende. CAPÍTULO XCV. DEL CASAMIENTO DE LA INFANTA DORA ISABEL. Estando la córte en Sevilla, en el mes de Abril se celebró el matrimonio de la Infanta Dona Isabel, Año de con el Príncipe D. Juan de Portugal, á la cual el Rey D. Juan de Portugal envió á demandar á el Rey y á la Reina, é á ellos plugo de se la otorgar, é celebróse el desposorio por escriptura é anillos por los embajadores, el dia de Casimodo, á diez y ocho dias del mes de Abril de 1490 anos. Fueron fechas en Sevilla por ello muy grandes fiestas, é Justas y fiestas; justas, é torneos por los caballeros cortesanos de hócense entre atarazanas y el estos reinos, é justó el Rey, é quebró muchas vario, en que"jusras. Estaba la tela é los cadahalsos, donde estaba t ° el Rey' la Reina, é sus fijas, é el Príncipe, é los Prelados, é las grandes Senoras, é las damas acerca de las atarazanas, en aquel compás de entre ellas é el rio. Estuvieron presentes al matrimonio los Grandes de Castilla, é á las dichas fiestas el Cardenal de Espada Arzobispo de Toledo, D. Francisco Gon- Gerandesssefhio: zalez de Mendoza, el Duque de Medina-Coeli ) el liaron en Sevilla. Duque de Medina-Sidonia, é el Marqués-Duque de Cádiz, é otros muchos Condes, é grandes Señores, é ricos hombres. Duraron las dichas fiestas 1490. 280 hasta eldia de Santa Cruz de Mayo. Estaba en Sevilla estonce con su padre é madre el Príncipe D. Juan é las Infantas Doña Juana, é Doña Cathalina é Doña María. Este fué el primer placer que el Rey é la Reina ovieron del matrimonio de sus fijos. ¡Quien pudiera contar el triunfo, las galas, las justas, las músicas de tantas maneras, el recibimiento que hicieron á los embajadores de Portugal, la regla, el concierto, las galas de las damas, los jaeces é riquezas de los Grandes é de los galanes de la córte, el concierto de cuando salian á ver las justas la Reina y su fijo el Príncipe, é sus fijas, é las damas, y señoras, que las acompañaban, que fué todo cumplido tan sobrado, con tanto concierto que decir mas no se puede! Iban de dia á las justas, y venian de noche con antorchas á los alcázares; y la dama que menos servicio, traia ocho ó nueve antorchas ante,, cabalgando en muy ricas mulas todas, é muy jaezadas de terciopelos y carmesies, é brocados. CAPÍTULO XC VI. DE LA TALA DE GRANADA, Y DE LA TORRE ROMA É ALHENDIN. El Rey D. Fernando, despues de pasadas las Erenqvuiearr Ói eI Re y fi estas del desposorio de su fija, prosiguiendo su nada.  conquista contra los moros de Granada, envió desde Sevilla sus mensajeros á la ciudad de Granada, é á los caudillos é rebiento de ella, amonestándoles, que le entregasen la ciudad, é le trajesen to- 281 das las armas que en ella tenian á tierra de christianos, y que si esto facian, que él lo faria muy bien con ellos, é les faria bienes y mercedes, como facia á los otros que se le hablan dado; donde nó, lo contrario haciendo, que les destruirla los panes é viñas, é frutos, é les faria cruel guerra; é esto envió el Rey á decir al rejimiento de Granada, y no al Rey, porque el Rey Muley Baudili, prisionero del Rey D. Fernando, puesto caso que estaba en Granada en el Albaicin, é le tenian por su Rey, despues que cerraron las puertas á Muley Baudili, su tio, porque huyó de Velez, y no la descercó, ni él se fiaba de ellos, ni ellos de él, y creyóse que muchas veces vivia con mucho temor entre ellos, é no los podia sojuzgar; y muchas veces lo hubieran matado, sino fuera por miedo del Rey D. Fernando. É vista la embajada del Rey D. Fernando, en Granada los moros fueron por ello muy tristes, y respondieron, que ántes morirían, que no dar la ciudad y otras cosas que no convenian al servicio de Dios ni pro de Castilla. Enviaron al alguacil de Granada, Aben-Gomix, con la confirmatoria respuesta á Sevilla, al Rey é la Reina, Traen al Rey lí de lo cual el Rey ovo un enojo; é invocó toda puesta cl e a e r sa la gente de Extremadura é maestradgo, é Ant n a a i a d a d , e é e lt a l eyáslua dalucía, é partieron de Sevilla un hules á diez tierra. de Mayo, él, é la Reina, é la Princesa de Portugal, é la Reina quedó en Mochin, é el Rey é el Príncipe, é todos los caballeros é gente, fueron á la Vega de Granada, y sus comarcas, donde estuvieron diez ó doce dias talando, é faciendo mal é dallo en los bienes é hacienda de los moros, donde 282 les talaron panes, viñas, huertas, é habales; é vino á esta tala el caudillo de Baza, vasallo del Rey D. Fernando, con ciento cincuenta de á caballo, y eso mesmo vino con él el alguacil de Baza, é desque besaron las manos al Rey é al Príncipe, fuéronse á poner en los mas peligrosos pasos de la tala, donde hicieron mucho servicio al Rey, que ellos tornaron la torre de Roma, que está dos leguas de Granada, por una muy gentil arte. Tomaron ciertos moros de ellos una mañana ciertas reses, é dos christianos maniatados, é fuéronse para Ardid con q la torre, diciendo que traian cabalgada, que les se tomó la toirle re de Roma. abriesen, que no habia donde ir á guarecerse sino allí; é como los de la torre conocieran que eran moros, abrieron é saliéronlos á recibir, y ellos estonce tornáronles la torre, con cuanto en ella estaba, y á ellos enviáronlos libres á Granada, porque todos eran moros, é de esto ovo el Rey muy gran placer, é fizo mucho pertrechar aquella torre, é puso en ella guarnicion. El Rey moro Muley Baudili Alzagal, de Granada asimismo, vino allí como vasallo del Rey, á servir con doscientos de á caballo. Los moros de Granada pusiéronse á defender su ciudad, y salieron fuera muy gran cantidad, é pusiéronse muy cerca de la ciudad, 'é no pudieron escusar la tala, salvo muy poco de lo que estaba muy cercano, é allí ovo escaramuzas, de que murieron algunos de ambas partes. Los que fueron  Fueron en persona á esta guerra é tala los Graná esta tala, y el Arzobispo de des de Castilla siguientes: Los Arzobispos de Tole- Sevilla.  do é Sevilla, Duque de Medina-Sidonia, Marqués- 283 Duque' de Cádiz, Conde de Cabra, Conde de Urena, Duque de Escalona, Marqués de Villena, al cual firieron los moros muy mal en un brazo, al pasar de una acequia, de que quedó lisiado; D. Alonso de Aguilar, los Adelantados de Andalucía é Murcia, el Comendador mayor Cárdenas, é otros muchos Señores y Condes, en presencia de los cuales el Príncipe D. Juan fué armado caballero en la vega de Granada por el Rey D. Fernando, su padre; fueron sus padrinos los Duques de Cádiz é Medina- Sidonia. Basteció el Rey esta vez el castillo de Alhendin, que estaba por él, y lo tenia un alcaide moro, y entregóselo estonce, el cual lo habia tenido desde un dia despees de la toma de Baza, é dejó el Rey esta vez un capitan que lo defendiese, con doscientos hombres. É esto fecho, el Rey volvió por donde habia quedado la Reina, é la Princesa de Portugal, é dende se vinieron á Córdoba. Dejó el Rey esta vez en la frontera de Granada por. Capitan general á. D. Fadrique de Toledo, muy Capitan señor  genenoble señor  en la fron- , hermano del Duque de Alba.  tent, quiénes. Arma el Rey D. Fernando caballero al Príncipe D. Juan, y quenes fueron sus padrinos. 290 canal,. é dende á Llerena, donde el Maestre D. Alfonso de Cárdenas les fizo gran recebimiento é honradamente hospedar, é les fizo grandes convites é salas, é dende por sus jornadas fasta Portugal, donde la entregaron al Rey de Portugal, é al Príncipe de Portugal D. Juan, su fijo, al mojon de Castilla entre Portugal, al mojon entre Badajoz y Silves, en la puente del rio Gaya, donde la salieron á recebir con muy noble recebimiento de gente; é dende el Cardenal y los otros caballeros se volvieron; é entraron con la Princesa en Portugal el Conde de Feria, é el Obispo de Jaen, é Rodrigo de Ulloa, susodichos, é fueron fasta Évora, donde le fué fecho solemne recebimiento, é se celebró el matrimonio, é ficieron las fiestas, é justas é muchas alegrías, é grandes gastos, é el Rey, é la Reina, é el Príncipe dieron grandes dádivas á los caballeros que fueron con la Princesa, é á las dueñas é damas; é pasadas las fiestas, la Princesa se quedó en paz con su marido, é los que la entregaron se volvieron en Castilla á la córte á Sevilla, á dar Sevilla , donde estaba la cárte. razon de su viaje. CAPÍTULO C. DEL CERCO DE GRANADA, Y DE LO QUE ACAECIÓ AL COMIENZO. Partieron de Sevilla á once dias del mes de Ario de Salen de Sevi- Abril del Nacimiento de nuestro Salvador Jesuchrislla losReyes,Y to de 1491 años, el Rey D. Fernando y la Reina su c6rte, para ir á poner este Doña Isabel, é el Príncipe D. Juan, su hijo, é las cerco- 29 1 Infantas y córte, para ir á poner cerco sobre Granada; é primera jornada fueron á Carmona, y dende á Córdoba, é dende á Alcalá la Real, donde por estonce quedó la Reina y el Príncipe y las tres Infantas. Partió el Rey de Alcalá la Real con su hueste, con la gracia de Dios, un miércoles veinte dias del dicho mes de Abril del dicho ano; é asentó su real en la cabeza de los °jinetes, é esperó allí el jueves las gentes que le seguian, y movió de allí el viérnes siguiente, é fué al valle de Velillos, cerca de la puente de Pino, é allí llegó á él la gente p a ó g n e d n e t s ee d j euS n e tó - de Sevilla é de su tierra, que iban por la parte de Loja, é el sábado siguiente partieron de allí, villa con la demás del ejércié fueron á los Ojos de Huecar, que es una legua tos de Granada, poco más, é allí parecieron estonce algunos caballeros moros de Granada. Esa noche, sábado, el Rey mandó ir al Duque de Escalona, Capitan general de la frontera, con fasta tres mil de á caballo é diez mil peones al Alaceria, que son unos valles que están á la entrada de la Alpujarra, donde hay muchas aldeas, á las destruir, porque era tierra muy rica, de donde Granada había mucho reparo, é partido el Marqués Duque de Escalona, dijeron ál Rey que se podrian juntar del Alpujarra treinta mil hombres de pelea, é por eso movió su real para ir á facer espaldas á la gente enviada, y fué la vía de Padul, é á la pasada de Granada salieron todos los caballeros de Granada á dar en la falda de la gente, é trabaron la escaramuza con ellos por mandado del Rey; y el Conde de Tendilla, y el Conde de Cabra salieron á la escaramuza, y dieron tan gran prisa 292 con ella, que los moros ovieron de huir é fueron algunos muertos, é fueron tomados algunos de ellos é presos, ansí á caballo como estaban, y hecho, pasó todo el real, sin peligro, y llegó á Padul, donde fallaron que venia el Marqués Duque de Escalona con la presa, y con la gente que habian tornado, que ellos habian entrado á las aldeas del Alazarin, é como los moros estaban descuidados, diciendo que no habria quien osase allí entrar, tomáronlos de salto é robaron, é destruyeron nueve aldeas, é mataron mas de quinientos moros, é ovieron muy gran presa de moros, é ganados, é ropas, é joyas, Destruyen é saé oro, é plata, é destruyeron lo que pudieron, é quean los lugares de las Alallí todos juntos con el real durmieron aquella nopujarras, che, Domingo en la noche; y otro dia de mallaría, lunes, el Rey acordó de tornar á entrar á destruir del todo los lugares que el dicho Marqués habia destruido, é otros que estaban más adelante, enmedio de las Alpujarras. É esa noche, Domingo, vinieron de Granada por la sierra tres capitanes moros con mucha gente de á caballo, é de á pié, ballesteros, á ponerse en un paso áspero, por defender á que la gente del real no pasase adelante; é el Rey otro dia, lunes, partió de allí con su hueste, é el Duque de Cádiz, con otros Grandes del real, con algunos capitanes de los contrarios de el Rey, enderezaron al paso donde los moros estaban, y pelearon con ellos, y desbaratáronlos, y los moros huyeron, y quedaron allí muertos más de ciento, é tomaron á vida más de sesenta, é pasaron adelante á las Alpujarras, é quemaron é destruyeron del todo los nueve lugares primeros,- y 293 robaron, quemaron y destruyeron otros quince lugares adelante de las Alpujarras, en que fueron muchos moros muertos, é muchas moras, chicos é grandes cautivos, é ovieron los christianos muchos despojos de sedas, oro, plata, alhajas, ropa, ganados, é otras muchas cosas, que aquella tierra estaba muy guardada é rica, y bien creian los moros, que primero se perderia Granada, que allí les entrasen; é despues de esto, el Rey mandó talar los panes, é taláronlos todos cuantos en esa tierra habia, y este dicho dia, lunes, dia de San Márcos, el Rey, y todo el real se volvieron á dormir á Padul. É en todo esto no ovo muerte ni daño en los christianos, salvo algunos pocos peones que fueron heridos de saetas, ni ovo daño de muerte en persona señalada, salvo en un paje de Muerte de un la Reina, llamado Avellaneda, que murió de una paje de la Reiherida que le dieron los moros en la pelea; é el Rey volvió á la vega de Granada, é de vuelta tomaron la torre de Gandía, donde se tomaron treinta moros, é asentó su real en el Agosto, donde edificó la villa de Santa-fé, cerca de los Ojos de Huecar, á vista de la ciudad de Granada, muy fuerte, é de muy fuertes edificios y de muy gentil hechura, en cuadro, como hoy parece, para enfrenar á Granada, é el Rey le puso Santa-fé, porque su deseo, é el Tiempo en que de la Reina su mujer, era siempre en acrecentacseerccoo,myelloz°queel miento é favor de la Santa Fé Cathólica de Jesu- . duró christo. Puédese contar el comienzo del cerco de este vencimiento desde veinte y seis de Abril, un dia despues de S. Marcos, que volvió el Rey des le el Padul, asentó acerca de donde está ahora la villa de 294 Santa-fé, é duró el cerco ocho meses, fasta el día de los Reyes Magos, é más ocho dias, dejando los dias de Abril, pasados en el ejercicio susodicho.. CAPÍTULO CI.. DEL EJÉRCITO, DEL REAL, É DE LOS CAPITANES, É DE COMO EMPRESTÓ EL DUQUE DE CÁDIZ SU TIENDA AL REY, É DE LOS MOROS QUE MURIERON UN DIA QUE LA REINA FUÉ Á_ VER LA CIUDAD. Sígueseel ejercicio del real. parte donde edificó la villa de Santa-fé, dos leguas de Granada , donde continuamente tuvo mas de cuarenta ócincuenta mil hombres de pelea , en Número de solque habla diez mil de caballo ; é de allí salian dados de que concertadamente capitanes con gente á correr é se componia el , ejército.  e talar continuamente á Granada por todas partes; en el cual tiempo, el Rey fizo combatir muchas fortalezas de acerca de la ciudad, é tomólas por fuerza de tiros é lombardas, é de ellas derribó de el todo por el suelo, é de ellas fortaleció é puso guarnicion en ellas; y sobre las talas ovieron muchas escaramuzas é peleas entre los moros é los crhistianos, de que siempre volvieron huyendo los moros á la ciudad. . es pitan a  Los Capitanes mayores que el Rey tuvo en C aquel cerco fueron: el Maestre de Santiago, el Marqués-Duque de Cádiz, el Duque de Escalona, el Conde de Tendilla, el Conde de Cifuentes, el Conde de Cabra, D. Alonso de Aguilar, el Conde de Ure- El Rey asentó su real muy ordenadamente á la 295 fia, caballeros de Andalucía, que como estaban cerca vinieron á este cerco, estos é todos los otros caballeros del Andalucía; é de los Grandes de Castilla, corno estaban cansados de venir tan lejos, á las otras guerras é cercos, muchos no vinieron á este cerco en persona, salvo enviaron sus capitanes con gente, y de muchas partes de• Castilla no vinieron, por las grandes fatigas padecidas de cada año. Y porque en este cerco, puesto caso que era la mayor priesa é honra, no se temia tanta afrenta corno en lo pasado, fizo el Rey cercar el real muy bien de paredes é cavas, corno lo tenia por costumbre en los otros cercos, é desque el real fué fortalecido, la Reina, y el Príncipe,. é La Reina, la Infanta Dalla Juana vinieron al real desde Al- Príncipe é Infantas vienen cala la Real, donde habian quedado; á. los cuales al real. el Maestre de Santiago, é el Marqués-Duque de Cádiz, é otros Grandes, salieron á recibir, é despues el Rey, desque allegaron cerca del real. É' viendo el Duque de Cádiz, que la Reina habia necesidad de una tienda, emprestóle la suya, que era la mayor, pieza por pieza, que habla en el real, é de las más fuertes, é más gentiles del mundo, la cual él habia mandado hacer con intencion de la Santa guerra, y servia desde el comienzo de los cercos de Álora y Setenil, é Ronda; é allí en aquella tienda del Duque de Cádiz fué la Reina Doña Isabel muy bien aposentada, é el Duque tenia muchas tiendas, de que se amparó en el dicho cerco; é el Rey, é la Reina, é el Príncipe, é Infantas, é Damas, é Señoras, tenian sus tiendas é posadas en lo más fuerte é seguro del real; é la Reina é 296 su fija cabalgaban muchas veces por ver el real é la ciudad de Granada, é tenian muchos refrijerios y placeres de muchas trompetas bastardas, é chirimías, é sacabuches, é atabales, é atambores continuamente, que en el real no cesaban. É un dia, sábado, á diez y ocho dias del mes de Junio, la Reina dijo que quería ir á ver de Quiere la Reimás cerca á Granada, de donde la pudiese bien. na ver de cerca la ciudad de mirar lo alto y lo bajo; é cabalgaron el Rey y Granada. el Príncipe, con ella é con la Infanta, e fueron con ella una gran batalla de caballeros é peones, é fuéronse á poner á unas aldeas, que llaman las Julias, que están corno fuera del real á la mano izquierda de la ciudad, muy cerca de ella, de donde se parece lo llano de la ciudad, y mandaron al Duque de Escalona, y al Conde de Ureña y á D. Alonso de Cárdenas, Señor de Aguilar, y á otros caballeros, que se pusiesen con sus batallas en la aldea de la Sierra, que está encima de la aldea. donde sus Altezas se pusieron á mirar desde una ventana de una casa muy buena, donde se apearon é metieron; é el Marqués-Duque de Cádiz, é el Conde de Tendilla, é el Conde de Cabra, y D. Alonso Fernandez, Señor de Alcaudete é Montemayor, se pusieron al rostro de la ciudad con sus batallas , entre el lugar donde el Rey é la Reina estaban é la ciudad. É la Reina envió á mandar al Duque de Cádiz, que no oviese escaramuza con los moros, porque no muriese gente, é que la escusase cuánto pudiese, porque los moros salian á defender su ciudad, muchos é muy armados, é el Duque la escusó fasta medio dia. Y los moros sa- 297 fieron fuera de la ciudad muchos de ellos, é sacaron dos tiros gruesos de pólvora, con que tiraban á las batallas del Duque, é salieron muy muchos moros á caballo é á pié, é apretaron á unos pocos de caballeros christianos mucho fasta las batallas del Duque, por trabar el escaramuza, en manera que no se pudo escusar el escaramuza, ni conElsocsana raonrlouszl se pudo guardar el mandamiento de la Reina, é 1/ v ista de los Relos moros se alejaron un poco de la ciudad afuera 5 su e c s éci y ió. ° que de las huestes, é fasta cuarenta de á caballo christianos, é algunos peones de los de las batallas del Duque entraron en la escaramuza con los moros, é como los christianos eran pocos, los moros los apretaban mucho; é el Duque acordó de arremeter con toda la gente á ellos, é arremetió con su batalla, en la cual habia fasta mil y doscientas lanzas, contra los moros, y el Conde de Tendilla con su batalla, por la mano derecha del Duque, y y el Conde de Cabra, é D. Alonso Fernandez de Montemayor por la mano izquierda del Duque con la suya, y fueron á dar con los moros, y desbaratáronlos, y mataron muchos moros, y fueron en el alcance fasta las puertas de la ciudad, en que fueron muertos más de seiscientos moros, y heridos y cautivos; ansí que entre muertos, y heridos y cautivos fueron más de dos mil moros, é tomáronles los tiros de pólvora que habian sacado; é muchos moros escaparon huyendo por la sierra. Todo lo cual vieron muy bien el Rey é la Reina, y Príncipe é Infanta desde la ventana de la casa donde estaban; y el Rey, y la Reina y la Infanta, cuando vieron pelear, se hincaron de 298 rodillas, rogando á Dios nuestro Señor, que quisiese guardar los christianos, é ansí ficieron las Damas, é las señoras que las acompañaban; é los moros, aunque eran muchos, no se pudieron valer con la priesa é impetuosa vuelta que el Marqués- Duque de Cádiz, con su batalla, que iba delante, les dió; é los otros, Conde de Tendilla, é Conde de Cabra, é D. Alonso Fernandez con las suyas, que iban de un cabo y del otro, segun dicho es; é los moros mesmos, desque empezaron é huir, se derribaban unos á otros; é no ovo allí caballero christiano aquel dia de aquellas batallas, que no fincase su lanza en moro; é no ovo daño allí aquel dia en los christianos, salvo algunos pocos heridos, é ovo caballos muertos; é el Rey é la Reina ovieron de este vencimiento mucho placer, y mas porque fué la Reina la causa de ello. É despues de fecho el desbarate, é de cojido el despojo, sus Altezas vinieron por donde el Duque estaba; y Lo que dijo el dijo el Duque: «Señora, de Dios y de la buena Marqués de &ádiz álos Reyes, ventura de Vtra. Alteza, se cometió este desbara- y lo que  - pondieron res . to:" y la Reina y el Rey dijeron: «Duque, ántes habernos sido servidos de vuestra buena dicha, por lo vos así haber cometido." Los moros quedaron esta vez muy espantados, y no osaban salir de la ciudad tan sueltamente corno ántes. Acaeció en el real, un juéves en la noche, catorce dias del mes de Julio, que la Reina mandó quitase una vela á una doncella en su tienda de un cabo, y poner en otro á la hora de dormir, porque le impedia la lumbre; pero durmiendo la Reina y la demás gente del real, dejando los que 299 velaban y rondaban, corno quiera que fué, ó de la flama de la dicha vela, que alcanzó á la tienda, ó cayó sobre la vela alguna cosa, que encendió la tienda é alzó llamas de fuego, alcanzó de ella el como se que_ fuego á otras, é como habia muchas ramadas, encendióse un gran fuego; y como la Reina lo sintió, salió huyendo de su tienda, y fuése á la tienda del Rey, que estaba allí cerca de la suya, y recordó al Rey, que dormia, y cabalgó luego ambos á caballo, y en tanto el Príncipe é la Infanta, Damas y Senoras, todos salieron fuera de las tiendas, en tanto que la gente apagaba el fuego, que fué muy grande y espantoso, con aquellas casas de ramas que habia, que se quemaban, é mandó el Rey ir mucha gente la vía de Granada, porque si los moros viniesen, viendo el fuego al real, que hallasen quien los detuviese. Y como el Marqués- Duque de Cádiz vido el fuego, luego cabalgó é salió al campo la vía c12 Granada, é le siguieron más de tres mil de caballo, y se puso en el lugar por donde el mayor peligro esperaba. Quemáronse muchas tiendas, ropas y joyas, que no pudieron ser socorridas; quemóse la tienda donde la Reina estaba, que era la primera en donde el fuego se encendió, é otras tiendas del Rey, que estaban j untas con ella, é muchas ramadas, que estaban por allí cerca. Era aquella tienda que se le quemó á la Reina, la tienda alfaneque, muy singular, la mejor que en el real habia, que el Duque de Cádiz la habla prestado en que se aposentase. Ovo grande alboroto en todo aquel real sobre aquel fuego, diciendo quien lo habia puesto, y T as aron las t'en- 3o6 CAPITULO CHI. DE CÓMO, Y POR QUÉ, Y CUANDO EMPRESENTÓ EL GRAN TURCO BAYACETO AL PAPA EL FIERRO DE LA LANZA CON QUE NTRO. REDEMPTOR JESUCHRISTO FUÉ HERIDO EN EL COSTADO; É DE LA HECHURA DEL SANTO HIERRO, É DE LAS RELIQUIAS QUE ESTÁN EN CONSTANTINOPLA. A110 1492. En el ario de 1492 envió el Turco Bayaceto, Emperador de Constantinopla, Soldan de la Turquía, al Papa Inocencio VIII, cuarenta mil ducados de la pension é tributo, que cada año le daba, porque tuviese en Roma á buen recaudo á su hermano Zaliacio, del cual ya oísteis en el XLIV. capítulo de este libro, como viniéndose vencido por la mar á tierra de christianos, ántes de demaildar seguro, gente del gran Maestre de Rodas lo envió al Rey Luis de Francia, el cual no lo quiso recebir, é dijo que no lo quería, ni quería que estuviese en sus reinos, ni los viese, é pusieron en poder del dicho Papa Inocencio; é sabido por el Turco su hermano, que estaba en Roma, envió á hacer su amistad con el Papa, y ofrecióle de le dar cada año, porque le tuviese á buen recaudo, cierta suma de ducados, decian que cuarenta mil ducados, porque se tercia mucho de él, y el Papa lo tuvo en Roma á buen recaudo todo el tiempo que vivió, dejándolo vivir é ser servido como gran señor, empero con muy grandes guardas, de manera que no se pudiese ir, y el Papa 4 307 Inocencio VIII, entre sus embajadas, se cree le enviada á pedir el hierro de la lanza con que el caballero hirió á Ntro. Redemptor Jesuchristo estando en la Cruz, en el costado, que estaba con las reliquias que estaban en Constantinopla, y el turco se lo envió, con la dicha pension de los dichos ducados, aunque le fué muy costoso de darlo, segun la estimación, y reverencia, y precio que sabe que los christianos tenian allá, y la grarldevocion en aquel santo hierro, y en las otras santas reliquias que están en Constantinopla en poder de los christianos grecos. Y el Papa, sabiendo que venían los embajadores, y traían el santo hierro, enviólo á recibir con dos Obispos á la Marca de Ancona, los cuales le trujeron de allí á Roma, é salió el Papa, vestido de Pontifical, con todos los Cardenales á lo recibir con grandes procesiones, todos á pié; y el Papa se sentia mal, é iba en unas andas, y salieron por la puerta del Pópulo á recibirlo, y el Papa se apeó de las ándas, é se humilló en tierra con muy gran acatamiento, é lo tomó en las manos en una caja de oro, donde venia engastonado, en un viril christalino de muy fermosa hechura, y por todas partes se parecia el propio hierro la punta hácia arriba. É el Papa lo mostró al pueblo, donde todos lo adoraron corno á muy santa reliquia, que tocó en el costado de nuestro Redemptor, é fué en tiempo de su pasion allí presente. Y así en las ándas lo trujo el Papa fasta la iglesia de S. Pedro, donde lo pusieron en muy honrado lugar . , y el hierro era corto, segun parecia á todos los que lo adoraron, y Recibimiento que se h izo á la santa reliquia en Roma. Colocóse en la iglesia de San Pedro. 308 pudo ser, que algun gran sefior ó Rey, de los que han tenido aquellas santas reliquias en guarda, la quitase algo de lo que entró en el santo costado y glorioso, para más devocion, así como hizo un Emperador de Grecia, que hizo una barbada para el freno de su caballo, en que gastó uno de los clavos con que nuestro Redemptor fué clavado en la Cruz, é sojuzgó é ganó muy grandes tierras é reinos, é tuvo que por virtud de aquel freno lo habia Dios hecho victorioso, segun cuenta Mosen Juan de Mandavilla; y el dicho fierro es de esta hechura y tamaño de la lanza, á lo que parecia, la mitad de la verdadera Cruz en que nuestro Redemptor padeció: é era fasta estonces, que fué enviado al Papa como he dicho, el fierro de la lanza con que el caballero firió el costado de nuestro Redemptor despues de haber espirado, é una de sus ropas sin costura, é la esponja, é el vaso con que le dieron á beber el hiel y vinagre, cuando estaba en la Cruz, é una parte de la corona con que nuestro Redemptor fué coronado, é la Cruz, é uno de los clavos, é otras muchas reliquias; é eso mesuro está en Constantinopla, el cuerpo de Sra. Santa Ana, madre de nuestra Sra. Santa María, que lo fizo traer allí Santa Elena, é yace el cuerpo de S. L-Cicas é otros muchos cuerpos santos. Muerte de Ino-  Murió el Papa Inocencio VIII. desde á poco c2 o cic c i e 14 VIII.   despues de haber recibido el santo fierro, en el afio de 1492, á veinte y siete de Julio; é crearon Papa los Cardenales al Vice-canciller, Carde- Creacion del nal Arzobispo de Valencia, el cual se llamó Ale- i d > r ar v Alejanjandro VI; fuéle muy contrario el Cardenal Ad- 11; 30g vincula Sancti Petri, en la eleccion, y aun despues en algunas cosas. CAPÍTULO CIV. DEL FALLECIMIENTO DE ALGUNOS GRANDES, É DEL MARQUÉS-DUQUE DE CÁDIZ. En el tiempo del cerco de Granada murió en Castilla en su tierra é casa el noble caballero Don Pedro Fernandez de Velasco, Conde de Haro, Condestable de Castilla; sucedióle el Sr. D. Bernardino, su hijo. Murió el Adelantado del Andalucía, D. Fadrique, viniendo del real de Granada,. 111(su muerte natural, en el campo cerca de Antequera en una tienda; allí le trujeron los Sacramentos, é dió su ánima á Dios gimiendo sus pecados y con muy gran contricion, en cuatro dias de Febrero, ano de 1492. Subcedióle su hijo D. Francisco: Henriquez. Murió el Duque de Medina-Sidonia, D. Enrique DLI\ iq luueertdeed4e- de Guzman, en su villa de Sanlúcar, en sus palacios„dii,nlis,tnria este dicho ano de 1492, viérnes noche, amaneció sábado de mañana finado, á veinte dias del mes de Agosto; subcedióle su hijo D. Juan de Guzman. Murió el esforzado caballero Marqués-Duque de Cádiz, D. Rodrigo Ponce de Leon, en la ciudad Marqués e -D ll u eque de Cádiz. dé Sevilla, dentro de sus casas, de achaque de una opilacion que se le hizo andando en la guerra contra los moros. Recibió todos los Sacramentos, é dejó por subcesor á su nieto D. Rodrigo. Este fué el caballero que más trabajó de • los Grandes de 310 Castilla en la guerra, que desque Alhama tomó no ovo entrada que el Rey ficiese, que él no fuese en ella, en todos los diez años que duró la conquista del reino de Granada. Él fizo el comienzo y vido el fin, é ovo su parte de la gloria é victoria, que él fué presente en la entrega de Granada, que fué el sello de la conquista, y asimismo fué honrado en la vida, y amado de los esforzados, ansí fué muy honrado en la muerte; pasó de esta presente vida en lúnes veinte y siete de Agosto del dicho Año de 1 49 2 á ano de 1492, dada la una, en presencia del Prior 7 de Agosto. é del Vicario de S. Gerónimo, que lo absolvieron con la Santa Cruzada é consolaron hasta la fin, la cualesperó corno él era, é ovo muy buena é con mucho arrepentimiento de sus pecados, é fizo chris- a S n u t t e es q ta Z e n nt s% tianos actos en su testamento, é firmólo ante Crisotorgó, y los tóbal Gutierrez, é Francisco Sanchez , escribanos presentes que fueron á su públicos de Sevilla, en presencia de todos los cuamuerte. les estaban, así caballeros como dueñas. Desque ovo espirado, luego el Sr. D. Luis Ponce, é su Padre D. Pedro Ponce, Señor de Villagarcía, é todos sus parientes, é hermanos, é criados, é escuderos La jerga era el de casa se cubrieron de jerga, y eran tantos, que luto que se usano cabian en toda la casa; é alcanzó mucha honra ba entónces. en su fin, que estuvieron á su fallecimiento é enterramiento y se cubrieron por él de luto el Sr. D. Alonso de Aguilar, que era mucho su amigo, D. Pedro Puertocarrero, hermano de la Sra. Duquesa, Señor de Moguer; é el Sr. D. Luis Puertocarrero, Señor de Palma; y otros muchos honrados señores; Fernan Darias, Señor del Viso, é Pedro de Vera, é D. Luis Mendez Puertocarrero, é Fran- Id 31! cisco Cataño, é otros; todos estos se cubrieron de luto, que faltó la jerga con el fallecimiento del Duque de Medina; é pusiéronlo en un atahud aforrado en terciopelo negro é una Cruz blanca de Damasco, en presencia de los dos frailes, vestido de una rica ca- La forma en que aympourstiae: misa é un jubon de brocado, é un sayo de terciopelo ron el cuerpo. negro, é una marlota de broc ado fasta en piés, e unas calzas de grana, é unos borceguies negros, é un cin- to de hilo de oro, é su espada dorada ceñida, segun él acostumbraba traer cuando era é andaba en las .;[  guerras de los moros, é ansí decindieron el atahud con él de la sala é lo pusieron en unas andas enforradas de terciopelo negro, abajo en el cuerpo de las casas, donde los Ponces sus hermanos y parientes, y la Duquesa su mujer y otras muchas dueñas hicieron sobre él grandes lloros é sentimiento; eso mesmo hicieron sus escuderos é criados, é doncellas, é gente de su casa, é otros é otras muchas de su tierra é tambien de la ciudad., que era muy bien quinto caballero. Desque fué noche, antes del Ave Maria, vinieron más de ochenta Entierro, su clérigos con la Cruz de Santa Cathalina, , y tres forma y á que órdenes de frailes del Cármen, de la Merced é de S. Francisco, y encomendáronlo é sacáronlo en las andas, acompañándolo los de los eclesiásticos, el Acompaña- Provisor é todos los más honrados Canónigos de la miento del. iglesia mayor, é Arcedianos, é Dignidades, 1é los Obispos que se hallaron en la ciudad; é de lo seglar el Conde de Cifuentes, Asistente de Sevilla, y la mayor parte del Rejimiento de la Ciudad de Veinticuatros y Alcaides mayores, é otras gentes, que no cabian por todas las calles; Ileváronlo por 3i 2 la calle de la Alhóndiga é por S. Leandro, faciendo por sus trechos sus paradas, donde la clerecía le decian sus responsos; é las gentes que seguian sus ploros, y les ayudaban las dueñas, que salian á mirardesde sus puertas é ventanas á lo llorar, sentimientos é daban tan grandes gritos las mujeres de la ciuque se hicieron por la muerte  por donde lo llevaban, corno si fuese su par ci l\ i 'lzufs en dre, ó fijo, ó hermano de todas, siguiéronlo é acompafiáronlo tantas gentes fasta S. Agustin, que no rabian por las calles, ni por los adarves, ni en la iglesia de S. Agustin; é ansí iban gentes acompañándolo y honrándolo como cuando facen la fiesta del Corpus Christi en Sevilla, aunque era de nohas que fueche. Salieron con él desde su casa doscientas cuachas  haron en el enrenta hachas de cera encendidas, que parecia por ro tierro.  donde iban que era en mitad del dia. Acompañaronle asimismo desde su casa hasta la sepultura Fueron diez banderas que hizo á los moros antes que el Rey D. Fernando ganó á loz; ros y se pusiecomenzase la conquista del reino de Granada las ron sobre su sepultura..  ganó, las cuales en testimonio allí iban cerca dél, é las pusieron sobre su tumba, donde ahora están sustentando la fama de este buen caballero, la cual no puede morir é es inmortal, así como el ánima; é quedaron allí en memoria. Saliéronlo á recebir los frailes de S. Agustin con la Cruz é cirios, é ocho incensarios vestidos de almástigas negras, é así lo metieron muy honradamente en la iglesia y Solemnidad o la pusieron r , • oficio de usieron las andas en una muy alta cama, donde del sepultura.  estuvo hasta que le dijeron cuatro vijilias, cada órden la suya, é otra la clerecía, é dichas lo depositaron en su tumba, cerca de los Condes D. Juan diez banderas, que por sus fuerzas é guerras que 313 su padre, é D. Pedro Ponce, su abuelo. Nuestro Señor le dé santa gloria. Otro dia le dijeron muchas misas. El Rey é la Reina desque supieron la muerte Sentimiento del Marqués-Duque de Cádiz, se retrajeron, é end r e s lR e er rnésRerionna cerraron, é ovieron mucho sentimiento, é pusieut' ron luto negro por él, y las damas lloraron mucho en la casa del Rey, que lo amaban mucho, que las servia é daba mucho, é lo conocian de como recibia y acompañaba á la Reina y á ellas en tierra de moros, porque llevándolo la Reina é ellas cerca de sí, hacian cuenta que llevaban al Cid Ruy Diaz en su tiempo , porque los moros lo temian mucho, tanto, que donde quiera que sabian que iba, conocian su bandera, no esperaban ni osaban pelear. Dares y Hornero, coronistas, escribieron muy por estenso en las historias de las conquistas de Troya las facciones de Hector, é París, é Troilo, sus hermanos, é de los otros troyanos que fueron famosos en las armas; é eso mesmo los de Diomedes é Ulises, é de Menelao, é Agamenon, é Aquiles Griego, que fasta hoy viven, por ser escritas, aunque fueron gentiles y sin ley; pues ¿cuanto más debian ser escritas las cosas hazañosas y virtuosas que los nobles caballeros de España hacen y han hecho en las guerras, y junto con ellas las facciones y condiciones de cada uno? y porque las de este noble caballero Duque de Cádiz merecen ser escritas, son las siguientes : Era hombre de buen cuerpo , derecho, más D que c i i o n d e e s mediano que grande, de muy récios miembros, diciones. cliz . y sus con- 320 privaria del reino de Francia, como él á ella habia fecho. E ansí fué, que el Parlamento é Grandes de Francia, desque vieron que el Rey Cárlos se habia así casado con. la Duquesa de Bretaña, enviaron á Margarita en Flandes y Alemania á tierras de su padre, é Cárlos quedó casado con la Duquesa, é ovo un fijo, del cual no gozó, que finósele; é él logró mal el reino de Francia, que no reinó despues de casado sino obra de cuatro años, y murió sin loor, y casó su mujer con el Duque de Orliens, que reinó en Francia 'despues de él, segun más adelante se dirá; y ansí castiga Dios tambien á los reyes como á los otros de cualquier estado, que hacen lo que no debian hacer, y no miran que hay Dios, que es mayor que todos, el cual en los malos y perversos, continuamente vernos que cumple aquello que dijo David por el Espíritu Santo : Viri sanguinum et dolosi non dimidiabunt dios suos. Los capitanes que el Rey D. Fernando envió Capitanes que envió el Rey á. Bretaña, fueron: Pedro Carrillo, Señor de Pliego D. Fernando á Bretaña.  é Torralva, que son en el Obispado de Cuenca, con trescientas lanzas; Pedro Quijada, Señor de Villagarcía, que es cerca de Medina de Rioseco, con trescientas lanzas, el cual ovo fortuna en la mar, é volviólo el tiempo dos veces á Castilla, una á Santiago, é otra á Bilbao é Santander, é volvió otra vez hasta que . llegó en Bretaña; é sobre todos fué Pedro Mosquera, para proveer; é desque vido el vencimiento fecho por el Rey de Francia, queríase quedar allá, despues que él fué en dar la ciudad en rehenes; é los capitanes no lo dejaron, C¡1 es Se fü 1 1 o 321 é viniendo por la mar, desde la nao se echó en el mar y se ahogó, el dia de San Benito de Julio, Muerte del caestando el Rey D. Fernando en el cerco de Granada. l o ta s n qu P e e r d a r . o de CAPÍTULO C V/. DE EL REINO DE NAVARRA, É DE SUS COSAS É GUERRAS, É COMO REINÓ EN ÉL EL REY D. JUAN, REY DE ARAGON QUE DESPUES FUÉ, É DE COMO SU FIJO D. CÁRLOS FUÉ CONTRA ÉL. El Rey D. Juan de Aragon, padre del Rey D. Fernando, ovo el reino de Navarra con su primera mujer, siendo Infante de Castilla é Príncipe de Aragon, y fué de esta manera: Ovo en Navarra un Rey llamado D. Cárlos, é no ovo fijo varon, é ovo una fija, que se llamó Doña Blanca, que le sucedió en el reino, que casó con el dicho D. Juan, de la cual el dicho Rey D. Juan ovo dos fijas, la mayor, llamada Doña Brianda, que casó con el Conde de Fox, Febus en Francia, en la Gasconia, é la otra, nombrada Doña Blanca, que casó con el Rey D. Enrique de Castilla, siendo Príncipe, y despues ovo un fijo, que llamaron D. Cárlos, que fué Príncipe de Navarra, é despues de Aragon, é murió la Reina Doña Blanca de Navarra tempranamente, é casó el Rey D. Juan segunda vez con Doña Juana, fija del Almirante de Castilla D. Fidiricus, y siendo el Príncipe D. Cárlos de catorce años arriba, juntáronse con él de dos parcialidades que habia en Navarra, la una la de los Lusita- Tomo 1.  2I nos, que era el Condestable de Navarra, Mosen Pierres de Peralta, é su hermano el thesorero, metieron bullicio y escándalo en el reino, é requiriendo al Rey D. Jalan que se lo entre g aç,e al Príncipe su hijo, pues era suyo; y el Rey aLiegaba, que aún no era tiempo, que aún no era de edad para gobernar; é estuvieron con el. Rey la parcialidad de los Agrimonteses, que es el Conde de Lerin, é otros muchos caballeros, é si l uióse multa mala entre ellos; y los del Príncipe tomaron á Pamplona, que es la mayor ciudad de Navarra , y dende el Príncipe fué á cercar una -villa, que llaman Sangüesa, la cual estaba por el Rey, y el Rey salió á la descercar, é sabiéndolo el Príncipe D. Carlos, su fijo, salióle al camino, partiendo de Olitc con su hueste, é ovieron su batalla campal, el fijo con el padre, donde murieron algunos de una parte y otra, y el padre fué vencedor, é venció al hijo, é le desbarató é prendió con otros muchos, y lo Crujo preso á Zaragoza, de Aragon, y lo tuvo allí aprisionado, y á ruego de la Reina Doña Juana , su mujer, lo soltó, y juró estonces el Príncipe D. Carlos é puso las manos corporalmente sobre la hostia consagrada, de no ser más contra su padre, sino estar siempre á su obediencia y mandado; é como se vido suelto, tornóse otra vez á alzar é hizo cuanto pudo contra el padre, por lo echar del reino, y viendo que no podia prevalecer contra el padre con el reino de Navarra ni su favor, fué á demandar favor al Conde de Almiñanque, el cual no se lo dió; é fué á demandar favor al Conde de Febus de Fox, su cuñado, y tampoco se lo dió; é re. 3 23 desque esto vido, fué á demandar favor al Rey Luis de Francia, padre del Rey Luis, el cual te= nia estonce cuestion con el Delfin Luis, su fijo, y con algunos caballeros de Francia, y respondió al Respuesta del Príncipe D. Cárlos, su pariente, diciendo : «¿qué Rey de Francia al Príncipe de ejemplo daré yo á mi fijo ayudándovos á vos contra Navarra. vuestro padre?" é con esto respondió: y el Príncipe D. Cárlos anduvo y tornó á Navarra en persona,:pugnando si pudiera echar del reino á su padre, é desque vido que no podia, fuése á Nápoles á su tio el Rey D. Alonso, hermano del Rey su padre, el cual lo recibió de muy buen grado, é le riñó mucho é castigó los yerros que contra su padre habia fecho, y le dijo: «sobrino, pues has ido contra tu padre, huye delante de su cara;" é enviólo en Sicilia ultrafaro, é fizole Príncipe de ella; é así vivió D. Cárlos en aquella tierra en mucha honra fasta que falleció el Rey D. Alonso su tio; é fallecido el Rey D. Alonso, los catalanes diieron,' 1 , que querian que viniese su Príncipe y estuviese en la tierra, y el Rey D. Juan, ya Rey de Ara ron, que sucedió al Rey D. Alonso su hermano, plugo de ello, é enviaron por el Príncipe D. Cárlos á Sicilia los catalanes de Barcelona, donde le fué fecho muy grande y solemne recebimiento de ¡ los barceloneses. Y á este tiempo estaba el Rey gRueeclibc hicieron miento a n toi D. Juan haciendo .Córtes en Fraga y en Lérida, y Príncipe. el Príncipe, despues de haber reposado en Barcelona, partió con los Grandes de Barcelona á ver y besar las manos al Rey su padre; y en Lérida la Reina Doña Juana y los Grandes de la córte le sa_ lieron á recebir y fueron con él á Fraga , donde Lo que dijo el Re y D. Alonso de Nápoles, su tio. 3.24 el Rey estaba, y el Rey salió de la villa á un llano fuera de ella á recebir á la Reina y el Príncipe, y la Reina descabalgó, é se hincó de rodillas y dijo al Rey: «Señor, suplico á V. A. que perdonéis al Príncipe mi hijo D. Cárlos," y el Rey calló; y estonces el Príncipe, estando hincado de rodillas, on  dijo: «Señor, suplico á V. A. me perdone;" y es- Raza iento entre 10s , y p rinci tonce habló el Rey y dijo: «Hijo, por amor de la yes Reina, que me lo suplica, te perdono, y no te tornes mas;" y estonce el Príncipe le fué á besar el pié y el Rey huyó el pié del estribo, y dióle la mano á besar, y besólo en la boca, y así con grandes alegrías, y con mucha solemnidad de trompetas y atabales y muchas músicas, se entraron en Fraga, y en la mesma posada que el Príncipe habia de posar, cuando pasaban, estaba una loca á la ventana, y dijo pasando el Rey: «Ved cuan cara Dicho de un lo has de tornar á prender." loco al Rey. Y estando el Rey y la Reina en aquellas Córtes y el Príncipe D. Cárlos, que tenia el Rey Córtes con aragoneses é valencianos, vinieron allí embajadores de muchas partes, é fueron allí por embajadores del Rey D. Enrique de Castilla, un caballero alcaide de Burgos, é un fraile; é un dia dijo al Príncipe el Rey: «Hijo, bueno será que te cases con la Infanta de Portugal;" y respondió el Príncipe: «Señor, mas con estotra, pues se ha hablado y está ya de concierto:" y dijo el Rey: «¿De concierto? luego más sabe en ello, que no yo." Luego envió por el fraile, embajador, y preguntóle, que qué concierto traía con su hijo, y el fraile le respondió, que él no sabia nada, que no le habian á él dado parte de tal (Jks j 11 325 secreto: y estonce huyó el otro embajador, y vínose en Castilla, y fué fama estonce, que el Rey D. Enrique lo quería casar con Doña Isabel, su hermana, y lo facía Maestre de Santiago, y le queria dar favor para que destruyese á su padre; y estonce su padre le tornó á prender, y moviéronse los catalanes á demandallo, y el padre lo llevó preso á Fraga, desde Lérida, y los catalanes y barceloneses lo cercaron en Fraga al Rey, porfiando que Piden los catales diese al Príncipe, fasta que se lo ovo de otor- i p n e e , s y a ' eeRey gar, é partieron de Fraga el Rey e la Reina, e el se lo entrega. Príncipe, en son de preso, para Cataluña con los catalanes, é vinieron todos á Villafranca de Panadés, que está seis leguas de Barcelona, é allí dió, el Rey el Príncipe á los catalanes, é juró el Príncipe allí otra vez no salir de la obediencia é querer de: su padre, é los barceloneses acordaron y pacificaron con el Rey, é llevaron al Príncipe consigo á Barcelona; é desque el Príncipe se nido en Barcelona, él ni los catalanes no osaron más de acudir con la obediencia al Rey, fasta que murió D. Cárlos dende á cierto tiempo, y de allí decian los catalanes, que rabia llevado el mal de la córte de su padre. Y muerto D. Cárlos, demandaron los de Barcelona al Rey, que les diese á su fijo D. Fernando por Príncipe, con condicion que el Rey no entrase en Barcelona; y el Rey les dijo, que ni él quería estar en Barcelona, y que le piada que lo ()viesen por su parte; y la Reina dijo, que si así querian tener á su hijo por Príncipe, que ella habla de estar con su hijo en donde él estuviese, y así se concertó, que la Reina y el Príncipe estuviesen en Bar- Desobediencia y alborotos contra el Rey, de los catalanes. Alborotos, y prision del Príncipe sobre los embajadores de Castilla. 326 celona, y el Rey no entrase, y esto era porque los catalanes barceloneses desamaban mucho al Rey D. Juan. É como la Reina estuviese en Barcelona con su hijo el Príncipe D_. Fernando, el Rey ovo de entrar un día en Barcelona á ver á su mujer la Reina, é su fijo, é su casa; é como esto vieron é supieron los del Consejo de Barcelona, ordenaron y mandaron, que al" Rey, Reina é Príncipe los botaran fuera de Barcelona; y luego salieron fuera el Rey, Reina é Príncipe, con toda su casa, y desde aquel día se rebelló Barcelona contra el Rey D. Juan, y toda Cataluña, y requirió al Rey D. Enrique de Castilla con su obediencia, y no lo quiso , y trajeron al Infante D. Pedro de Portugal, por Señor, el cual tuvieron dos años, ó poco más ó ménos, fasta que murió, é muerto invocaron al Conde de Proenza, hijo del Rey Reynel, que se llamaba Duque de Calabria, y á otros grandes Señores, los cuales, viendo que habian negado y rebelado á su Rey, no quisieron su partido, y así quedaron sobre sí los catalanes; é desque se comenzó la guerra entre ellos y el Rey D. Juan, fasta que se acabó, pasaron diez años, en los cuales muchos males y muertes y robos se siguieron en aquellos reinos de Aragon, entre los catalanes y el Rey D. Juan. CAPIT ULO C VII. DE LA SUBCESION DE LOS REINOS DE ARAGON. Muerto el famoso Rey y esforzado D. Alonso, Rey de Aragon, de Valencia, é Nápoles, Sicilia é 3 27 Mallorca, Cerdena, iviza é Barcelona, y Señor de los otros señoríos á la casa de Aragon pertenecientes é arrojos, é Infante de Castilla, subcedióle su hermano el Rey D. Juan de Navarra, Infante de Castilla, conforme á su testamento y al derecho, en todos los reinos y seiloríos, dejando el reino de Nápoles, que se llama la gran Sicilia citrafaro, porque la ganó el Conde con mucho trabajo por curso de muchos anos, porque venia á la casa de Aragon de derecho, y estaba anejado: en: poder de quien no le venia de derecho, segun la. antigüedad de ello lo cuenta, y por eso, no con consentimien- to de la casa de Aragon, sino de , su hermano, que lo dejó á D. Fernando, su: hijo bastardo, el cual fué muy buen Rey despues de su padre . en Nápoles; é como el Rey D. Juan comenzó de reinar en los dichos reinos y señoríos, vino, el Príncipe Don Cárlos, su fijo, como ya oísteis, de la Italia en Barcelona, y sembr6se la discordia entre él' y su padre y los catalanes; é tomáronlo los catalanes á su padre, é tuviéronlo en Barcelona fasta que murió. tempranamente; é desque el Rey D. Juan vilo que su fiijo era muerto, á quien pertenecia el reino de Navarra, envió por el Conde de Febus de Fox, é sucedió á D. Cárlos, y entrególe el Reino de Navarra; y en este tiempo envió tambien por la Condesa DoTia Brianda„ su fija, Princesa de Navarra, que es quien como tengo dicho subcedió á D. Carlos, y á quien tocaba, y en este tiempo siempre crecia la discordia y mal quisca, que estaba entre los catalanes y el Rey, y estando la Reina Doña Juana y el Príncipe D. Fernando en Girona. Prn 5 S[i 3!)1Td ri 328 el Rey ausente de la tierra, salió Barcelona, y cercáronlos allí para los prender é destruir, y tuviéronlos cercados hasta que el Conde Febus vino de Navarra con mucha gente de armas y los socorrió y descercó, y fizo fuir los catalanes. CAPÍTULO CVIII. Como FUÉ EMPEÑADO PERPIÑTAN AL REY DE NAVARRA, Y SUS GUERRAS. Este capítulo no mienta en todo él á Perpiñan. Volviendo á la subcesion del reino de Navarra, corno murió el Príncipe D. Cárlos, reinaron en Navarra Doña Brianda y D. Phebo su marido, Condes de Fox, los cuales ovieron cuatro fijos é cinco fijas, y el mayor, á quien convino la subcesion del reino, fué llamado Felipo, é fué casado con una hermana del Rey Luis de Francia, é este murió temprana muerte, antes que el Rey D. Juan su abuelo, é subcediéronle un fijo é una fija, Phebo é Doña Brianda, é D. Phebo reinó en Navarra siendo niño, so la guarda é tutela del Rey D. Juan, su abuelo, é murió siendo mozuelo, é subcedió D.a Brianda, que quedó en poder de su madre; é mientras el Rey D. Juan vivió, siempre tuvo muy gran parte y favor en Navarra, y fortalezas á su mandar, las cuales nunca osó soltar, por temor del daño que del Rey de Francia le podia venir; y en aquel mesmo grado entró el Rey D. Fernando su fijo, despues que murió el Rey D. Juan; é corno murió el Rey D. Phebo, Rey de Navarra, quedó en 329 la encomienda del reino el Rey D. Fernando, é como D. Phebo murió, quedó la subcesion del reino á Doña Brianda, su hermana, la cual se llamó luego Reina de Navarra, y el Rey D. Fernando la quisiera casar con el Príncipe D. Juan, su fijo, puesto caso que ella era de más anos que no él, é nunca la pudo haber, ni su madre, que la tenia en poder, se la quiso dar, ni el Rey de Francia fué de este casamiento contento, cobdiciándola casar en Francia, por tener de su mano el reino de Navarra; é su madre de la dicha Reina, sin placer ni consentimiento del Rey D. Fernando, ni del Rey de Francia, sus tios, la casó con un fijo de Monseor de Labrit, Señor de la Gasconia, ya dicho en el capítulo de Bretaña, del cual casamiento ovo mucho enojo los reyes susodichos de Castilla y Francia, sus tios; y eso mesmo los navarros, é una gran parcialidad de ellos tuvieron tanto enojo, que no querian recibir por rey al marido de su Señora, y decían que no reinaría sobre ellos, é tuvieron en Navarra diversas opiniones, é las villas é fortalezas que estaban por el Rey D. Fernando nunca se las quiso entregar, no embargante que le mandó dar sus rentas, recelando que po- Retiene el Rey Don c Fernando día dia el Rey de Francia entrar e ofender á Castilla fortalezas. é á Aragon, é siempre ovo en Navarra dos parcialidades, las antiguas é las de Mosen Pierres de Peralta, y otros caballeros tenian con el Rey é Reina de Navarra, sus SeTlores; é el Conde de Lerin, Mosen Juan de Piamonte, hierro del Rey, y Juan de Aragon, casado con su fija bastarda, y otros muchos caballeros é comunidades, de que era cabeza 336 estendido y mucha honra y riquezas, Dios por Moysen habia sacado el otro pueblo de Israel de Ejipto milagrosamente; que así de estas partidas de Espada habian de volver ellos y salir con mucha honra y riquezas, sin perder nada de lo suyo á poseer la santa tierra de promision, la cual confesaban haber perdido por sus grandes é abominables pecados, que contra Dios sus antepasados habian fecho; de lo cual en esta salida todo á la contra de lo que esperaban les acaeció; como ellos negaces y enemigos de la verdad fuesen; ca en. la otra salida que salieron del cautiverio de Ejipto, por mandado de Ntro. Señor, que era su valedor y los quería bien, en pago de los trabajos é majamientos que los ejipcios les habian dado é les debian , les mandó robar á Ejipto seguramente, é los robaron cuando quisieron salir para ir al desierto, donde Dios los mandó; diciendo que habian de volver, demandaron prestadas joyas de oro, é plata, é seda, é paños, é otras cosas á los ejipcios, que les prestaron, segun dice el capítulo XII del Exodo, y estonces muy bien cupo, ca ellos eran buenos é humildes, y creian en Dios soberano y eterno, criador del cielo y de la tierra; los ejipcios eran malos y gentiles é idólatras, y ahora por la contra, los judíos eran malos y descreidos, é idólatras, y no fijos de Israel, salvo fijos de Canaám, y de perdicion, y los christianos son buenos é fijos de Dios, de ley de bendicion y de obediencia, é pueblo de Dios, é fijos de Israel, pues que del pueblo de Israel ovieron comienzo de salvacion, é ovieron ley, é conocieron é recibieron el Mesias 337 verdadero, que los redimió, que fué Ntro. , Redemptor Jesuchristo , Dios y hombre, que Dios habia prometido enviar é envió, el cual ellos por su malicia no conocieron é recibieron los que estonce eran, ni quisieron dar el oido á sus grandes milagros é maravillas que fizo, antes con malicia lo persiguieron é mataron; y el yerro hecho, nunca se arrepintieron, ni quisieron creer la verdad, ni por la muchedumbre de los milagros de los Apóstoles y discipulos de Jesuchristo, que eran de su linaje, por lo cual Dios los guardó para que se conociesen y arrepintiesen, y recibiesen la santa doctrina de el su Santo Mesias, que les envió, que era Ntro. Redemptor Jesuchristo, cuarenta años, y en cabo de los cuarenta años, viendo nuestro Señor corno era pueblo rebelde, incrédulo y duro de cerviz y sin provecho, envió sobre ellos la su íra, é del Emperador de Roma Vespasiano, é Tito su hjo, que destruyeron á Jerusalen y á toda su comarca, y mataron un cuento y cien mil judíos, é vendieron ochenta mil, é cautivaron é prendieron toda la tierra de ellos, é trujeron á Roma é todas sus tierras muchos cautivos, é de todos aquellos ochenta mil vendidos, é de los otros cautivos é desterrados, vinieron á Francia y á España muchos en muchas veces, que se libertaron por diversas maneras, é modos, de donde estos que este tiempo eran vivos procedieron, así en linaje como en contumacia; de los cuales se fallaron en los reinos de Castilla treinta mil vasallos y más, que eran treinta mil casas y más; de lo cual escribió Rabí Mair al Rabi mayor D. Abrahan Señor, su suegro, r rONIO I.  22 338 por verdad supiese, que desterraba el Rey y la Reina treinta y cinco mil vasallos, que eran treinta y cinco mil casas de judíos. É de los Rabies que yo baptizé á la vuelta que volvieron de allende, que fueron diez 6 doce, é de uno que era muy agudo á natura, que llamaban Zentollo, que era de Vitoria, al cual yo puse nombre Tristan Bogado, fui yo certificado que habia en Castilla más de treinta mil judíos casados, y que habla en Aragon seis mil casados, esto se entiende con Catalu ñ a y Valencia, en que habla más de ciento y sesenta mil sus re n n r o a r seis ánimas, al tiempo que el Rey y la Reina dieron mil , y en todos la sentencia que los que no quisiesen ser christiaciento sesenta mil ánimas. nos que fuesen desterrados de Espa-ia para Siempre. En el tiempo del edicto de los seis meses vendieron é malbarataron cuanto pudieron de sus Venden sus hac ios muy bajos haciendas, é aparejaron su viaje los chicos y los ciendas á pregrandes, mostrando grande esfuerzo y esperanza de haber próspera salida é cosas divinas; y en todo ()vieron siniestras venturas; cá ovieron los christianos sus faciendas muy muchas, é muy ricas casas y heredamientos por pocos dineros, y andaban rogando con ellas, y no hallaban quien se las comprase, é daban una casa por un asno, y una viña por un poco pairo ó lienzo, porque no podian sacar oro ni plata; empero es verdad que sacaron infinito oro é plata escondidamente, y en 1 labia en Castilla treinta mil familia.; treinta y cinco mil. Certificase el autor de lo mismo,deun )udío que baptizó, llamado Zentollo, que era de Vitoria, á quien puso nombre Tristan. Sacan oro y plata, escondí- en especial muchos cruzados é ducados abollados do, en qué form algunos de con los dientes, que los . tragaban é sacaban en los el los.  vientres, é en los pasos donde habian de ser buscados, é en los puertos de la tierra é de la mar, y en especial las mujeres tragaban más, cá á 339 persona le acontecia tragar treinta ducados de una vez. CAPÍTULO CXI. DE CÓMO SALIERON É POR DONDE LOS JUDÍOS DE CASTILLA. En el plazo de los seis meses vendieron é malbarataron los judíos lo que pudieron de sus ha- En ciendas, é casaron todos los mozos e mozas que ej los ilctt ioe= ros ron  so lteeran de doce años arriba, unos con otros, porque  por ué ,y  q todas las hembras de esta edad arriba fuesen á causa. sombra é compañía de marido ; é comenzaron á salir de Castilla los primeros en la primera semana del mes de Julio, año del Nacimiento de nuestro Redemptor Jesuchristo de 1492 años. Salieron de Castilla é entraron en Portugal con consentimiento del Rey D. Juan los siguientes: salieron por Benavente, tres mil ánimas y más, que entraron en Portugal por Berganza: salieron por Zamora treinta mil ánimas á Miranda, que entraron en Portugal; salieron por Ciudad-Rodrigo á Villar treinta y cinco mil ánimas, y salieron por Miranda de Alcántara á Maruan, quince mil; salieron por Badajoz á Helves diez mil ánimas. De los que estaban en frontera de Navarra, metiéronse en Navarra dos mil ánimas. De los que moraban en frontera de Vizcaya, entraron por Laredo en la mar , é de los de Medina de Pumar é su tierra trescientas casas; y entraron por Cádiz en la mar 340 ocho mil casas de los del Andalucía; é de los del Maestradgo de Santiago. Otros muchos fueron por Cartajena é por los puertos de Aragon y de aquellas comarcas, é otros fueron á embarcar por los puertos de Aragon é sus confines. Los de los reinos de Aragon é Cataluña embarcaron por los puertos de CataluTla é Aragon, é entraron por la mar, y muchos de ellos entraron en la Italia, é otros á tierra de moros al reino de Tunez é de Tremecen é otros reinos, donde su ventura los echaba. Estos fueron los de los reinos de Aragon é de Cataluila, é los de Castilla, que embarcaron por los puertos de Cartajena é confines del reino de Valencia, de los cuales los más ovieron siniestras fortunas, robos é muertes en la mar y en la tierra por donde iban y arribaban, ansí de los cristianos como de los moros. CAPÍTULO CX.11. DE CÓMO LOS JUDIOS VIVIAN EN ESPASA Y DE SUS RIQUEZAS É OFICIOS, É DE LA FORTUNA QUE LLEVABAN. Volviendo á contar de los otros judíos que embarcaron en el Puerto de Santa María é en Cádiz, é de los siniestros é fortunas que acontecieron á los unos é á los otros en este destierro, digo: que estos judíos de Castilla, en cuyo tiempo fué este ej vi o v r ia es n en los edicto del Rey y de la Reina, estaban heredados mejore de las Cash ilas y más en las mejores ciudades, villas é lugares, é en las , pingües y ritierras más gruesas é mejores, y por la mayor parte moraban en las tierras de los señoríos, é todos 341 eran mercaderes é vendedores, é arrendadores de Todos eran ar rondadores, alcabalas é rentas de achaques, y hacedores de semercaderes, Y otros oficios de ñores, tundidores, sastres, zapateros, curtidores, poco trabajo. zurradores, tejedores, especieros, buhoneros, sederos, plateros, y de otros semejantes oficios; que ninguno rompia la tierra, ni era labrador, ni carpintero, ni albañiles, sino todos buscaban oficios Ni ngunos eran labradores, ni holgados, é de modos de ganar con poco trabajo; oficios de traeran gente muy sotil, y gente que vivia comunbajos - mente de muchos logros y osuras con los christianos, y en poco tiempo muchos pobres de ellos eran ricos. Eran entre sí muy caritativos los unos con los otros. Aunque pagaban sus tributos a los señores y reyes de las tierras de donde vivian, nunca Condiciones y riquezas  los . as de lo por ello venian en mucha necesidad, porque los Concejos de ellos, que llamaban Mamas, suplian por los necesitados. Eran bien señores de lo suyo; do quiera que vivian, habia entre ellos muy ricos hombres, que tenian . muy grandes riquezas y faciendas, que valían un cuento y dos cuentos, y tres; personas de diez cuentos, donde eran, así como Abraham Se7ior que arrendaba la masa de Castilla, y otros que eran mercaderes, que tenian gran suma de dineros; y pospuesta la gloria de todo esto, y confiando en las vanas esperanzas de su ceguedad, se metieron al trabajo del camino, y salieron de las tierras de sus nacimientos, chicos é grandes, viejos é niños, á pié y caballeros en asnos y otras bestias, y en carretas, y continuaron sus viajes cada uno á los puertos que habian de ir; é iban por los caminos y campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos ca- 342 roma de cavendo, otros levantando, otros moriendo, otros naminar que tu- J ciendo, otros enfermando, que no habia christiano vieron. que no ovjese dolor de ellos, y siempre por do Convídanles iban los convidaban al baptismo, y algunos cdn con el baptismo podas parla cuita se convertian é quedaban, pero muy potes donde pacos, y los Rabies los iban esforzando, y facian cansaban, y se convierten tar á las mujeres y mancebos, y taller panderos y muy pocos. adufos para alegrar la gente, y así salieron fuera de Castilla y llegaron á los puertos, donde embarcaron los unos, y los otros á Portugal. Los que fueron á embarcar por el Puerto de Puerto de Sta. María.  Santa .María é Cádiz, ansí corno vieron la mar, daban muy grandes gritos é voces, hombres é mu- Lamentos que jeres, grandes y chicos, en sus oraciones demandíos ansí que dando a p ios misericordia, y pensaban ver algunas hicieron los juvieron el mar. maravillas de Dios y que se les habia de abrir camino por la mar, y desque estuvieron allí muchos dias, y no vieron sobre sí sino mucha fortuna, algunos no quisieran ser nacidos; é ()vieron de embarcar en veinte y cinco navios é naos, en que Capitan y navíos que los iban siete naos de gavia, é fué por Capitan Pero llevaron la la vía Cabron, é tomaron la vía de Oran, donde Oran, e taba en el puerto el corsario Fragoso con su armada, y viendo esto, enviaron un Rabí, que allí llevaban, ansí como por caudillo mayor de los judíos entre sí, que llamaban Rabí Leví, y llegando al Fragoso en la barca, le contó el hecho de su embajada, y le prometió diez mil ducados porque no les ficiese mal, y les dejase allí desembarcar, con esto el corsario se aseguró, é volvió el Rabí á la flota y al capitan Pero Cabron. En tanto anocheció, é habido su consejo, dieron la vuelta para Arcilla, 33 é ovieron fortuna, é fueron los diez y siete navios á parar al puerto de Cartajena, donde salieron  Arriban á ciento y cincuenta ánimas demandando bastimen- Cartajen nb C a art tz jena ci y e se to, é se lo dieron, é se volvieron en Castilla hechos to cincuenta. cristianos; é dende la flota volvió á Málaga, donde asimismo demandaron baptismo cuatrocientas Sucede lo mispersonas, hombres y mujeres, é los sacaron de los moseenbaMpátizalna navios é fueron baptizados, é se volvieron en Cas- Ilatrocientos. tina; todos los otros llevaron fasta Arcilla é allí los echaron á tierra, é dende se fueron á Fez. CAPÍTULO CXIII. DE LO QUE FIJÉ DE LOS JUDÍOS QUE ENTRARON EN PORTUGAL. Los judíos que entraron en Portugal dieron al que Tributo Rey D. Juan á cruzado por cabeza, porque los depagaron por la jase estar ende seis meses, é cumplido el plazo entradaenPortug 1, al Rey. embarcaron en el puerto de Portugal, y salieron en el mes de Marzo de 1493 para ir en Africa al A" 7493, Sareino de Fez, y quedaron en Portugal seiscientas lida á Africa. casas de los más ricos, por cierto tiempo, dando al Rey á cien cruzados por casa, é quedaron otras Tributo que cien casas, que dieron á ocho cruzados por cabegleagsaerognuelodsa- za de cada persona, de las que en ella había; é esto ron, fueron. . ficieron é dilataron fasta saber cómo iba á los demás que se partian ; y porque ya sabian la mala andanza de los que primero habian embarcado, y quedaron  a u  por r n uedaron mas de mil ánimas cautivas en poder del Co ttirtagcr aai atg iya o r sl la en Por- Rey, porque no pagaron los cruzados de los de- De la muchedumbre de j u_. la muchedumbre de judíos que embarcaron en Gidíos que salieron de Gibralbraltar, fueron á desembarcar en Arcilla, é de allí tar y van á Arlos llevaron por sus conciertos en guarda ciertas cilla, y de los - capitanías de moros, por sus dineros, á Fez, por malos trata mientos que les hicieron los mandado del Rey de Fez, donde en el viaje eran moros. 344 rechos de la entrada. Los más de los navíos, de robados por diversas maneras, é les tomaban las mozas, é las mujeres, é los lios de la hacienda, é echábanse con las mujeres á vista de sus padres é de sus maridos, faciéndoles mil plagas é mil desventuras; de manera que tambien los que estaban en Fez, puesto caso que tambien allá habia muchos judíos moriscos, tambien eran muy maltratados, y estaban desesperados; y sabido esto por los que iban, unos y otros no facian sino desembarcar, y estarse en el campo allí en Arcilla, como quien está en feria, donde se allegó un gran real Dividense de gente; é estando allí aquella muchedumbre, haunos y se van bian su consejo, é muchos se venían á la villa y á Fez, y otros se baptizan y se hacian baptizar; é muchos se volvían de Fez, se vuelven á . Castilla.  viendo la mala andanza de allá, de donde los del real sabian como los trataban. Allí , habido su acuerdo, se ficieron dos partes, la una se fué su vía por el reino de Fez, la otra parte demandaron al Conde de Borva, que estaba por Capitan general en Arcilla, que por amor de Jesuchristo, en el cual ellos creian, que los ficiese baptizar, é los ficiese volver á EspaSia; el cual los recibió é fizo mucha Modo de admicaridad; y los clérigos los baptizaban echándoles nistrarles el baptismo por agua con un hisopo, por encima, que eran muchos, ser muchos. lo cual despues acá supimos los curas y los clérigos por, donde vinieron, los cuales despedidos de 345 Arcilla por todo el año de 1493 , desque comen- Su vuelta deszaron á dar vuelta á Castilla, fasta el año de 1496, de el h l: t o a de no cesaron de pasar de allende acá en Castilla , de 1496. volverse cristianos. Aquí en este lugar de los Palacios, aportaron cien ánimas, que yo baptizé, en Certifica del que habia al g unos Rabies, que traían por escudo de que e holonault o: lo que habian leido una autoridad del capítulo X. de Isaias : «Aperiani itz montibus  et in mediis campis fontes disrumpam, et terranz sitientem sine aguas confundam. Ecce Fuer ineus exaltabitur, et elevabitur et sztblimis erit valde. Haurietis aguas itz gaudiis de fontibus Salvatoris, et dicetis itz illa die, confitemini Domino, et invocate nomen eizts, cantate Domino quonialn magnzfice fecit, anunciate hoc izi universanz terram , &c.. Que quiere decir: «Abriré ríos en montes, enme- «dio de los campos abriré, romperé fuentes, y con- «fundiré la tierra sedienta sin agua. Hé ahí mi niño «será ensalzado é levantado será muy alto; sacareis agua con gozo de las fuentes del Salvador,. direis en aquel dia, confesaos al Señor, invocad «su nombre, dad á conocer á los pueblos sus invenciones, recordadvos cá ensalzado es su nom- «bre, cantad al Señor, cá maravillas fizo, anunciad «esto en toda la tierra." Esta y otras muchas profecías del advenimiento, encarnacion, nacimiento y pasion y resurreccion de Ntro. Señor Jesuchris- to, venian confesando en hebráico, ser verdadero y haberse cumplido en el advenimiento de Ntro. Señor Jesuchristo, el cual confesaban que verdaderamente creian ser el verdadero Mesías, del cual decian, que habian estado ignorantes por impedi- 1 1 ) , a a v a t c if o ó s en los 352 con su condado de Rosellon, por trato de los embajadores , el diablo envidioso de los santos misterios y cosas que nuestro Señor habia fecho y mostrado por este muy noble Rey, envidioso y pesante de todas sus cosas, honras y prosperidades, puso en corazon de un maligno y dañado hombre que lo oviese de matar, y acaeció, que estando el Rey un viérnes, vijilia de la Concepcion de la Vírjen nuestra Señora, siete dias del. mes de Diciembre del dicho año de 1492 años, en la casa del judgado, asentado en juicio, juzgando y oyendo el pue- Sitio y dia en blo, en lo cual habia estado desde las ocho horas que dieron la herida al Rey, hasta las doce, e desque se levantó del juicio, descendió por unas gradas abajo fasta una plaza, que dicen «Plaza del Rey," con muchos caballeros y ciudadanos con él, los cuales todos cada uno se fué á cabalgar en sus caballos é mulas, y el Rey se paró en lo más cerca de las gradas abajo cerca del suelo, á departir con su tesorero, y allegóse cerca de él, por detrás, aquel dañado y traidor hombre, y así como el Rey acabó de departir con el tesorero, abajó un paso para cabalgar en su mula , y él que tendia el paso, y el traidor que tiraba el golpe con un alfanje ó espada, cortanchano de fasta tres palmos, y quiso Ntro. Señor milagrosamente guardarlo, que si le diera antes que se mudara, partiérale por medio la cabeza hasta los hombros, y como se mudó, alcanzólo con la punta de aquel mueron una cuchillada desde encima de la cabeza por cerca de la oreja, el pescuezo ayuso fasta los hombros. Y como el Rey se sintió é vido herido, púsose las manos en la cabeza é dijo: «Santa María, val;" y comenzó de 153 mirar á todos, y de decir: «¡Oh qué traicionl Ioh qué traicion!" que pensó que era ordenada allí entre muchos traicion contra él, y mirando á todos, no vido ir ninguno contra sí; mas vido Un mozo de espuelas Sauzedo, que este era su nombre, é un su trinchante, llamado Ferrol, que da- Los que detuhan de puñaladas allí al traidor, y otros allí tovieron3 trrahiicrlo ier-, mándolo y teniéndolo, los cuales le impidieron de s o t t r c o n s om b res y manera que él no le pudo dar al Rey mas de un golpe; y estonce el Rey dijo: «No muera ese hombre," y así quedó, que no lo mataron, herido de ciertas puñaladas, y lleváronlo preso, y metiéronlo al Rey en su palacio á curar, y el traidor curáronle tambien por estonce, ¡Oh ánima! ¿advertirte quién podrá contar la turbacion y lloro, la grita que ovo en la ciudad, diciendo: «Traicion, traicion, mataron al Rey, muerto es el Rey?" Ar- Alboroto granmaronse los cortesanos y armaronse los de la ciude en la ciudad. dad en favor del Rey, y andaban por las calles de la ciudad todos á una parte y á otra, corriendo, todos espantados, llorando á muy grandes gritos y tristezas, así hombres como mujeres, que no se vian los unos á los otros por toda la ciudad; y en este caso muchas eran las opiniones, unos decian: «Francés es el traidor;" otros decian: «Navarro es el traidor," otros decian: «No es sino castellano;" otros decian: «Catalan es el traidor;" y nuestro Serior no quiso dar lugar milagrosamente que muriesen gentes, que maravilla fué no perderse la ciudad, segun que se decian las naciones, y estando ellos ofuscados con esto, salió otro sonido por toda la ciudad, «vivo es el Rey, vivo es el Rey," y Tomo i.  23 Asómase el Rey á una ventana para que viesen estaba vivo. El traidor era catalan. Loco imajinativo. 354 el Rey, corno fué curado, envió á decir por toda la ciudad, que supiesen que era vivo y sin peligro, que diesen gracias á Dios é oviesen placer; é estaban en derredor del palacio dél, donde lo curaban , y por todas las plazas y calles muy gran multitud de gente armada , y todos decian, que querían ver al Rey si era vivo, y el Rey se asomó á una ventana, donde lo vieron, y les fabló y dijo, que se fuesen en buen hora á sus posadas. Aquí podreis sentir, qué turbacion habrian la Reina, el Príncipe, la Infanta, las señoras continuas de la córte, las damas, los señores del Consejo, todos los de casa del Rey y de la Reina, todos fueron en muy gran sobresalto, y en muy gran turbacion y temor, y pensaban que la traicion era de la ciudad, hecha pensada, y que toda la ciudad era contra ellos, y apercibieron luego las galeras para se meter luego dentro; el Rey envió á los ' confortar diciendo, que creyeran con la ayuda de Dios ser sin peligro, que no se turbasen. El traidor dañado pareció ser catalan y loco irnajinativo y malicioso, y muy mal hombre á natura, y de muy mal gesto y figura, y por eso halló el diablo en él morada, y confesó que habia envidiado al Rey por sus buenas venturas; y confesó, que el diablo le decia cada día á las orejas, «mata é este Rey, y tú serás Rey, que este te tiene lo tuyo por fuerza:" y en esta manera todas las naciones de gentes que habia en Barcelona fueron claramente limpias sin culpas. La ciudad de Barcelona y los caballeros y cónsules fueron en muy gran tristeza, y mostraron mucho sentimiento por haber acaecido 355 un caso como este en ella y por manos de cata-. lan, y mostraron su lealtad y limpieza muy cumplida y abundantemente. El Rey llegó á ser en gran peligro de la herida, Peligro de la herida y pa- y tomaba tanta paciencia, que decia, que él atribuia ciencia delRey. aquella pena serle dada por sus pecados. El traidor fué condenado por la justicia de la 1 Cast'g del ciudad á muy crudelísima muerte; fué puesto en traidor. Castig un carro y traido por toda la ciudad, y primeramente le cortaron la mano con que le dió al Rey, y luego con tenazas de hierro ardiendo le sacaron una teta, y despues le sacaron un ojo, y despues le cortaron la otra mano, y luego le sacaron el otro ojo, y luego la otra teta, y luego las narices, y todo el cuerpo le abocadaron los herreros con tenazas ardiendo, é fuéronle cortando los piés, y despues que todos los miembros le fueron cortados, sacáronle el corazon por las espaldas y echáronlo fuera de la ciudad, lo apedrearon, é lo que--  Llamábase Juan de Cañamaron en fuego é aventaron la ceniza al viento: mas - llamábase este traidor Juan de Cafiamas. El Rey fué muy bien curado, y en su fatiga é trabajo visitado de todos los Reyes sus amigos, y del Rey de Francia, que enviaron á él sus nun- Enviar los Re:. cios á lo ver y visitar en tan terrible y es pantosoi e s s i tavrecaililesy. caso; é sanó despues de haber sacado huesos é de haber recibido muchas penas, é mientras que estuvo malo no se negoció ninguna cosa de Perpifian, empero no cesó la demanda. 336 CAPÍTULO CXVIL Andando en los tratos de Perpiñan y cosas del Año de 1493. Rosellon, en el año de 14 9 3 entre el Rey D. Fernando y el Rey de Francia, murió el Rey muy famoso y honrado D. Fernando de Nápoles, fijo Este capítulo está sin título, del muy famoso ínclito Rey D. Alonso de Aragon, y en él se trata de la muerte y sucedió su fijo D. Alonso, Duque de Calabria el del Rey de Nápoles y entrega Garco, que llamaban, fijo de su primera mujer, de Perpiñan. el cual era muy mal quisto en su tierra é en todo el reino de Nápoles, é comenzó de reinar en Nápoles, é el Rey de Francia tenia muy gran cobdicia de el reino de Nápoles, porque le decian que le pertenecia de antiguo, y por poderlo ir á tomar más desempachadamente, deliberó de entregar á Perpiñan, finjiendo que lo hacía por descargar el ánima de su padre, y antes que entrase fizo su paz, amistad y hermandad, sobre lo cual ficieron é firmaron cierta capitulacion, y prometieron de ser amigos y hermanos, y amigos de amigos, y enemigos de enemigos, salvo que si el Rey de Francia fuese contra la Iglesia, que estonce no fuese el Rey D. Fernando obedecido á la capitulacion. Fecho este concierto, el Rey D. Fernando Envia el Rey el envió la suma de dinero del desempeño al Rey de dinero del empeño al Rey de Francia, y en trególe á Perpiñan y las otras forta- e F n ran a cia , u y lezas del condado, y fizo presente de toda la suma v y v á la Reina . D Isabel Doia  del dinero á la Reina Doña Isabel, para ayuda á "i los gastos fechos en las guerras de los moros, por mostrar magnificencia y grandeza; otros dijeron, que lo habia fecho, porque mas que aquello se 357 debia de las rentas corridas , y por descargo del ánima de su padre, que habia fecho y fizo muchos dados en aquel condado de Rosellon, que destruyó, cuando se rebeló Perpirran, y en muchas villas y lugares que destruyó totalmente, que nunca jamás despues acá se poblaron; é tambien el Papa, ante quien el Rey D. Fernando la demandaba, le mandó, so pena de excomunion, que diese lo suyo á su dueño. El di& de Ntra. Señora de Setiembre Dia de la entrega de Perse entregó Perpiñan, y luego partieron para allá pifian. el Rey, y la Reina y el Príncipe y córte desde Barcelona, y ficieron por ello muchas alegrías, y dió el Rey á los franceses muchas dádivas é joyas de oro é plata, con que se fueron á su tierra é le dejaron sus fortalezas del condado de Rosellon; así vieron sus ojos lo que deseaban, y cobró aquellas fortalezas y ciudad, en cabo de más de treinta años que habia que estaban empeñadas y en poder del Rey de Francia. CAPÍTULO CX DE COMO FUERON DESCUBIERTAS LAS INDIAS. En el nombre de Dios Todo-poderoso, ovo un hombre de tierra de Génova, mercader de libros  Quin Christobal Code estampa, que trataba en esta tierra de Anda- i on , y sus es- , tudios. G lucía, que llamaban CHRISTOBAL COLON, hombre e muy alto injenio, sin saber muchas letras, muy diestro de la arte de la Cosmographía„ é del repartir del mundo, el cual sintió, por lo que en Ptolomeo leyó, y por otros libros y su delgadez, 35 8 cómo y en qué manera el mundo este en que ira _ cemos y andamos está -fijo entre la esfera de los cielos, que no llega por ninguna parte á los cielos, ni á otra cosa de firmeza á que se arrime; salvo tierra é agua, abrazadas en redondez, entre la vaguidad de los cielos; y sintió por qué vía se hallaba tierra de mucho oro; y sintió como este mundo y firmamento de tierra y agua es todo andable en derredor por tierra y por agua, segun cuenta Juan de Mandavilla; quien tuviese tales navios, y á quien quisiese guardar por mar y por tierra por cierto él podia ir y trasponer por el poniente, de en derecho de San Vicente, y volver por Jerusalen, y en Roma y en Sevilla, que sería cercar toda la tierra y redondez del mundo, é hizo su injenio un mapa-mundi, y estudió mucho en ello, y sintió que por cualquier parte del mar Occéano, andando y travesando no se podia errar tierra, y sintió porque vido se fallaria tierra de mucho oro; y leto de su imajinacion, sabiendo que Váse al Rey- D. al Rey D. Juan de Portugal aplacia mucho el des- Juan de Portugal y no lo cree. cubrir, él le fué á convidar, y recontado el fecho de su imajinacion, no le fué dado crédito, porque el Rey de Portugal tenia muy altos y bien fundados marineros, que no lo estimaron, y presumían en el mundo no haber otros mayores descubridores que ellos. Así que Christobal Colon se vino á la Vá á la córte córte del Rey D. Fernando y de la Reina Doma de los Reyes cathólicos, é Isabel, y les hizo relacion de su imajinacion, á la iniórmanse, cual tampoco no daban mucho crédito, y él les platicó y dijo ser cierto lo que les decia, y les enseñó el mapa-mundi, de manera que les puso en 359 deseo de saber de aquellas tierras; y dejado á él, llamaron hombres sábios astrólogos, y á estrónornos, y hombres de la córte sabidores de la cosmographía. de quien se informaron, y la opinion de los más de ellos, oida la plática de Christobal Colon, fué que decia verdad, de manera que el Rey y la Reina Mándame tres en se afirmaron á él, y le mandaron dar tres navíos navíos para ra re e s 1 en Sevilla, bastecidos, por el tiempo que él pidió, oe.sLubrimiende gente é vituallas, y lo enviaron en el nombre td de Dios nuestro Señor é de nuestra Seriora, á descurir; el cual partió de Palos en el mes de Setiembre de 1492, é tomó su viaje por el mar, ade- Año de 14929 por Setiembre, - des al n saliero lantando á las islas de Cabo-verde, y dende siempre cubrimiento. al Occidente, siempre en popa hácia donde nos vemos poner el sol en el mes de Marzo, por donde todos los marinos creian ser imposible hallar tierra, y muchas veces los reyes de Portugal enviaron por aquella vía á descubrir tierras, pues la opinion de muchos era, que por aquella vía se habian de hallar tierras muy ricas de oro, y nunca pudieron fallar ni descubrir tierra alguna, siempre se volvian con el trabajo perdido; y la buena ventura del. Rey y de la Reina, y su merecer, quiso Dios que en sus dias y tiempos se hallasen y descubriesen. Ellos a nsí, en uno de los navíos iba de capitan Martin Alonso Pincon, vecino de Palos, gran marinero, é hombre de buen consejo para la mar, y desde la isla de Cabo-verde, fueron hácia donde era la creencia de Colon, el capitan de la armada, é anduvieron treinta y dos dias, fasta que hallaron tierra; y en los postreros dias de esto, viendo que habian andado más de mil leguas y Tomó posesion de la primera isla, ypó- nele nombre de S. Salvador. Segunda isla, y le puso nombre Sta. María. 3,6o no se descubría, las opiniones de los marineros eran muchas, que de ellos decian, que ya no era razone de andar más, que iban sin remedio perdidos, y que seria maravilla acertar á volver; y de esta opinion eran los más; y Colon y los otros capitanes, con dulces palabras, los convencieron que anduviesen más, y que fuesen ciertos, que con la ayuda de Dios fallarían tierra. É Christobal Colon miró al cielo un dia, y nido aves ir volando muy altas, de una parte hácia otra, é mostrólas á los compañeros, diciéndoles, buenas nuevas; y de allí á medio dia descubrieron tierra, y llegados á ella perdieron el navío mayor de los tres que llevaban, en la .Española, que encalló en bajo, empero no se perdió ningun hombre, y en la primera isla salieron, é Colon tomó posesion en forma por el Rey y por la Reina, con pendon y bandera estendida, y púsole nombre la isla de San Salvador, y llámanla los de ella Guanahani, y allí vieron como todas las gentes de aquellas tierras andaban desnudas como nacieron, ansí hombres corno mujeres; y allí., aunque huían de las gentes de acá, ovieron de llegar á hablar con algunos de aquellos indios, é diéronles de lo que llevaban, con que los aseguraron. E á la segunda isla que halló, puso nombre Santa María , á honra de Nra. Señora. Á la tercera isla qué halló, puso nombre Fernandina, en memoria del Rey D. Fernando; á la cuarta isla que halló, puso nombre la Isabela, en memoria de la Reina Doña Isabel; á la quinta isla que halló, puso nombre Juana, en memo- 361 ria del Príncipe D. Juan, y así á cada isla de Descubren mnaesnislas, venles  o_ - las que hallaron nominaron de nombre nuevo; y esta isla Juana siguieron el costado de ella al l en e s e2 ' s lo vieron qu voitscubrie poniente, y halláronla tan grande, que pensaron que seria tierra firme y como no hallaron villas ni lugares en la -costa de la mar de ella, salvo pequeñas poblaciones con la gente, de las cuales no podian haber Tabla, por que luego huian como los vian, volvieron atrás á un señalado puer- to, donde Christobal Colon, envió dos hombres la tierra á dentro para saber si habia Rey ó grandes ciudadanos, los cuales anduvieron tres jornadas, é hallaron infinitas poblaciones de madera y paja, todas con gente sin número, mas no cosa de rejimiento, por lo -cual se volvieron, é los indios que ya tenias tomados dijeron por señas, que allá no era tierra firme, salvo isla; é siguiendo la costa de ella al Oriente fasta ciento y siete leguas, donde le fallaron fin por aquel cabo, y desde allí vieron otra isla al oriente distante de estas diez y ocho leguas, á la cual puso nombre Christobal Colon, la Española, é fueron allá, y siguiendo la parte del Septentrion, ansí corno de la Juana, de la cual, todas las otras y esta, vieron ser hermosísimas á maravilla, y esta Española mucho más famosa que todas las otras, que en ella hay muchos puertos de mar muy singulares, sin comparacion de bueno, y los mejores que tierra de christianos se pueden hallar; y muchos ríos y grandes á maravilla; las tierras de ella son altas y en ellas hay muy altas sierras y montañas altísimas, hermosas y de mil he- 368 que pueden, y mátanlos y cómenlos, lo cual es cosa de muy grande admiracion y espanto. Ellos no son más disformes que los otros, salvo que tienen esta mala costumbre, y son gente más estndios caribes, forzada, y tienen muchas armas, que usan flesus armas, chas é arcos de cañas, y ponen en las flechas un palillo agudo al cabo, ó espinas de pescados por defecto de hierro, que no tienen. Estos traen los cabellos luengos como mugeres, y son temidos por feroces, entre estos pueblos e islas susodichas, y esto es por que los otros son gentes muy cobardes, y muy domésticas y sin malicia, mas no porque ellos sean fuertes, ni las gentes de acá los hayan de tener en más que á los otros. Y en las islas de estos Caribes, y en las otras Frutos de estas islas.  susodichas hay oro sin cuento, é infinito algodon, especialmente muchas especias corno es pimienta, que quema y tiene mayor fuerza que la pimienta que usamos en. Esparta cuatro tantos, la cual todas aquellas gentes tienen por cosa muy provechosa y muy medicinal y hay árboles de lino, aloé, y almástiga, y ruibarbo, y otras muchas buenas cosas, segun pareció al dicho Colon. No habia res de cuatro piés, ni alimaiia de las de acá pudie- N utras.  ron ver en cuantas islas de esta vez descubrieron, salvo unos gozquillos chiquitos, y en los campos unos ratones grandísimos, que llaman hutias que comen y son muy sabrosos, y cómenlo como acá los conejos, y en tal precio los tienen. Hay muchas aves difererentes todas á las de acá, especialmente muchos papagayos. Descubierta la tierra susodicha por el dicho Ario de 1493. Vuelve á Castilla Colon, y entra en Palos y despues en Sevilla, y es bien recibido, y deja allí cuatro iudlos. 369 Cristóbal Colon, se vino á Castilla, é llegó á Palos á veinte y tres de Marzo, año de 1493 años, y entró en Sevilla con mucha honra á treinta y un dias del mes de Marzo, Domingo de Ramos, bien probada su intencion , donde le fué fecho buen recibimiento; trujo diez indios, de los cuales dejó en Sevilla cuatro, y llevó á Barcelona á enseñar á. la Reina y al Rey seis, donde fué muy bien P n a as; W e r y ce y 1 7a, recibido, y el Rey y la Reina le dieron gran cré- 1 , 2 a e n i Tí dan ht dito, y le mandaron aderezar otra armada mayor de'Alm iran- y volver con ella, y - le dieron título de Almirante te. mayor de la mar Occéano, de las Indias, y le mandaron llamar D. Cristóbal Colon, por honra de la dignidad; é él se partió de Barcelona, encomendado al muy honrado y discreto varon D. Juan R e ey ó -e r st  dJeulaons de Fonseca, Arcediano que era entónces de Se-vi- a ceedFiaorinoseea,saer- Ila, Obispo que fué de Badajoz, é despues de Córiíiellaal,m leapdraovee dona, é despues de Palencia, y Conde de Pernia, que tenia el cargo estonce por Sus Altezas de las armadas y grandes negocios de Sevilla y de esta Andalucía; y de allí con este concierto se vino á Sevilla, donde en breve tiempo fué proveido de la dicha armada, y dela gente, y vituallas y mantenimientos que para ella fueron menester, y de capitanes, y de justicias y de hombres letrados, y físicos, y hombres de muy buen consejo, y de armas, y de todas las otras cosas que para ello era menester, y de muy buenos navíos, y de muy escojidos marineros, y de hombres buenos cribes para saber conocer y apurar el oro. FIN DEL TOMO PRIMERO. 24 ÍNDICE BE LOS CAPÍTULOS CONTENIDOS EN ESTE LIBRO. Capitulos.  Páginas. PRÓLOGO DEL EDITOR  V. PRÓLOGO DEL LDO. RODRIGO CARO  I. Del Rey D. Enrique.  II. De la division que ovo en Granada entre los Moros  Lo. I I I. De la batalla que D. Pedro Ponce de Leon, é Luis de Pernia, vencieron  a 1. IV. De los bandos é guerras  17. V. Como los Portugueses tomaron á Arcilla é Tanjar  23. VI. De la mina de oro que descubrieron los Portugueses  Id. VII. Del pronóstico del reinado del Rey D  Fernando el Católico en Castilla  24. VIII. Del linaje de donde viene el Rey D. Fernando  29. IX. Del linaje de la Reina Doña Isabel  3o. X. De la coronacion de los Reyes Católicos, é bandos de Castilla  32. XI. Prosiguen las parcialidades, y corno el Arzobispo de Toledo se apartó de los Reyes.  35. XII. Carta al Arzobispo  38. XIII. Segunda carta  42. XIV. Otra carta  48. XV. (*)  XVI. Como el Rey D. Alonso de Portugal determinó entrar en Castilla  5(), XVII. La entrada del Rev D. Alonso de Portugal en Castilla.  XVIII. Prosigue lo que hizo el Rey D. Alonso en Castilla  XIX. Prosiguen los sucesos del Rey D. Alonso en Castilla  66. XX. De Búrgos  67. XXI. De Castronuao y Cantalapiedra  6(7). XXII. De como se ganó á Zamora  71. XXIII. Del desbarato y rompimiento del Rey D. Alonso de Portugal  XXIV. Victoria de los vizcainos contra los franceses  XXV. Como el Rey D. Alonso se volvió á Portugal  77. XXVI. Como se tomó la ciudad de Toro  78. XXVII. De como el Rey D. Alonso fué á Francia á demandar socorro al Rey Luis, é no se lo dió  $o. XXVIII. De la toma de Castronuño; é de como se dieron al Rey D. Fernando muchas ciudades, villas é lugares, é pusieron debajo de su obediencia á toda Castilla la Vieja el Rey y la Reina, y los contrarios. le vinieran á demandar clemencia  8r. XXIX. Como el Rey é la Reina vinieron á Sevilla, é corno fueron ende recibidos, é como (*) No tiene título. Trata de las consecuencias que tuvo el haberse declarado, el Arzobispo de Toledo por el Rey de Portugal, 37.E el Marqués de Cádiz vino una noche á besarles las manos  84. XXX. Como el Rey é la Reina fueron por el rio á la ciudad de Xerez, é el Duque de Medina les fizo grandes fiestas en Sanlúcar, é el Marqués en Rota  88. XXXI. Como pusieron el cerco á la fortaleza de Utrera, é de cuanto duró el cerco, é como la tomaron por fuerza de armas.  90. XXXII. Del nacimiento é bautismo del Príncipe D. Juan  94« XXXIII. De como salió la Reina á. misa á presentar al Príncipe á Dios  96. XXXIV. Del espantoso eclipse que el sol hizo  q8. XXXV. De como el Rey D. Fernando envió á demandar sus párias al Re y Moro de Granada, y de como envió á conquistar la Gran Canaria  XXXVI. Como Sus Altezas partieron de Sevilla, é fueron visitando sus villas é ciudades de ésta Andalucía, é trataron de ir á poner cerco sobre Mérida é Medellin.  loo. XXXVII. 1)e la batalla campal que ()vieron el Maestre D. Alonso de Cárdenas, con su gente é Capitanes, con el Obispo de Évora, y gente del Rey de Portugal   104. XXXVIII. Del Maestre de Santiago D. Alonso de Cárdenas, é de sus victorias y buenas venturas  107. XXXIX. De la pelea que ovo el Conde de Feria, é el Maestre en Xerez, é de como el Conde fue vencido  I I 1. XI_ De como el Duque de Medina fué de Sevilla poderosamente, é entró en el Maes- 374 tradgo, é de los robos que los su y os ficieron, é de corno fueron él y los suyos vencidos.  113 XLI. De los cercos de Mérida y Medellín Montanchez  117. XLII. De corno el Rey D. Fernando fué á Aragon á la muerte de su padre, que falleció en en este tiempo...  120. XLIII. Del comienzo de la herejía, é del comienzo de la Inquisicion, é cuando ovo su impinacion la Mosaica pravidad, y castigo de las ceremonias judáicas  122. XLIV. De corno comenzaron en Sevilla á prender, y quemar y reconciliar los hereges judáicos, é de la gran pestilencia del ario de ochenta y uno  120. XLV. De como el Gran Turco vino sobre Rodas, é la tuvo cercada con grande hueste, é sobre ella embistió é fué desbaratado; é de como los turcos tomaron á Otranto, é de como el Duque de Calabria la recobró, é de otras muchas cosas  135. XLVI. Como el Rey y la Reina fueron á visitar sus reinos de Aragon, y del presente que les dieron los judíos en Zaragoza.  140. XLVII. Como casó el Delfin de Francia con Margarita, fija de Maximiniano, Duque de Austria Rey de Romanos, siendo vivos.  141. XLVIII. De corno comenzó la guerra entre los christianos é los moros  143. XLIX. De como falleció el Rey D. Alonso de Portugal  Id . L. Como reinó su fijo el Rey D. Juan de 375 Portugal  14b. LI. Como tomaron los moros á Zahara, é la tuvieron.  148• LII. Corno tomó el Marqués de Cádiz á Alhama á los moros é como, quien fué con él, é en qué tiempo.  149. LIII. Como el Rey de Granada combatió al Marqués, é á el Adelantado, é á el Asistente de Sevilla, é á todos los christianos que estaban en Alhama  153. I-IV. Como tornó el Rey moro á cercar á Alhama, y entraron en ella por combate ciertos moros  155. L.V. De como el Rey D. Fernando fué í ver á Alhama  156. UVI. De como en Granada alzaron otro Rey, é dejaron al Rey viejo  157. ',VII. De la batalla del Lorn p del Judio, que vencieron los christianos de Utrera  158. LVI1I. De corno el Rey fué primera vez sobre Lo- ja, y no fizo lo que quisiera  161. Corno el Rey Muley Hacem corrió el campo de Tarifa  163. LX. Del desbarato que los moros ficieron en los christianos en el Ajarquía de Málaga  164. LXI. De como fué preso el Rey moro Muley Baudili cerca de Lucena  170. LXII. De como los moros tornaron á tomar por Rey al Rey viejo  174- LXI Il. Como el Rey D. Fernando tomo. á Zahara á los moros  175. LXIV. De las siete islas de Canarias  176. LXV. Como fueron conquistadas primero estas islas  .  t 8 LXVI. De la isla de la Gran Canaria; é quien é como las ganó, y de sus cosas  113. LXVI I. De la batalla que comunmente se dice la de la Lopera  LXVIII. De como el Marqués tomó á Zahara  LXIX. De como cobró el Rey moro Muley Hacem á Almería, é fué degollado su fijo I3enahajite, é de la gran tala que ficieron los christianos en tierras de moros.. • • I.,XX. De la gran tala  , 1 LXXI. De como el Rey tomó á Alora  )6. LXXII. De lo que hallaron los marmoleros  Id. LXXIII. Del título Jesus Nazareno  LXXIV. Como el Rey tomó á Setenil á los moros  200, LXXV. De la hermosa entrada que el Rey fizo en tierra de moros.  LXXVI. De lo que hizo Mulev-Baudili Alzagal porque lo alzaron por Rey  212. ',XXVII. De las grandes lluvias del año de 1485 en los meses postreros)  (, LXXVIII. Otra vez de muchas aguas  LXXIX. De como el Rey tomó á Loja é á Illora   216.. LXXX. De como vino la Reina al Real y la recibieron.  9 10. LXXXI. De Mochin, é Montefrio é Colomera. Como el Rey y la Reina los tomaron, é de las cosas que ahí acaecieron  999. LXXXI I. De Velez-Málaga, é como la tomó el Rey   224. LXXXIII. Del cerco de Málaga, é de las cosas que en 232. él acaecieron,  (") Este Capítulo no toca esto, sino en el siguiente, y en él se trata de la conquista de otros lugares que el Rey hiyoy los sicros, y del reencuentro del Conde de Cabra con el Rey de Granada. 'SS. I (J. 3 7 7 .1_,XXXIV. De corno una noche entraron ciertos Moros por vera del mar en Málaga, y tomaron algunos de ellos; é el uno que decian Moro Santo, é de lo que acaeció con él, é como pensando que daba al Rey, acuchilló á D. Álvaro é á la Bo- 2 badilla  38. ',XXXV. Como se dió Málaga  248. ',XXXVI. De como se dieron Mijas y Osuna  251. LXXXVII. De la manera que se tuvo con los moros de Málaga, é con sus bienes, é como vinieron cautivos, é de los judíos, é de las cosas del cerco de Málaga  2 3 3 . LXXXVIII. Como estuvieron en el cerco de Málaga la flor de Grandes y Caballeros de Castilla  258. LXXXIX. Como el Rey tomó á Vera con toda su tierra.  260. XC. Como los moros de Guacin se alzaron  263. XCI. De la fertilidad del año de 1488, é de las aguas de la otoñada del 80 siguiente, é de como tomó el Rey á Placencia, é ovo el Maestradgo de Calatrava  2(54, XC Del gran cerco de Baza y de las cosas que en él se ficieron é acaecieron; é de como la Reina fué al Real, é de como se dió Baza al Rey y á la Reina á partido, - é entraron en el partido Almería, é Guadix é otras muchas villas   266. XC 11I. Como el Rey tomó á Almería é Almuñecar   272. XLIV. Como el Rey tomó á Guadix; é del número de los christianos cautivos que sacó de esta entrada, é de los partidos con que cstonce quedaron los moros en la