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Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa: estrategias de movilidad, inserción laboral y participación política

Cuberos Gallardo, Francisco José; Escrivà, Angels; Bermúdez, Anastasia

Abstract

Este artículo ofrece un análisis crítico de las estrategias de movilidad, laborales y políticas de las migraciones desde España hacia Bruselas a partir de la crisis económica de 2008, en contraste con los flujos del pasado. Los datos que lo sustentan son resultado del trabajo de campo realizado durante 2018-2020 con migrantes de nacionalidad española, basado principalmente en entrevistas cualitativas. Los resultados permiten describir dos perfiles de movilidad específicos: por una parte, el de quienes marcharon a Bruselas interrumpiendo su trayectoria laboral en España y, por otra, el de quienes se desplazaron hasta la capital belga en el marco de un proyecto profesional transnacional. Estos dos perfiles se proyectan en estrategias diferenciadas de movilidad, inserción laboral y participación política transnacional. Nuestro análisis complementa estudios recientes sobre nuevas movilidades intraeuropeas Sur-Norte, en este caso dirigidas a Bruselas, ciudad global dual generadora de oportunidades, pero también de precariedades para los/as nuevos migrantes.

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MIGRACIONES INTERNACIONALES, VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rmi.v1i1.2636 1 Migraciones Internacionales es una revista digital anual editada por El Colegio de la Frontera Norte. https://migracionesinternacionales.colef.mx/ Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa: estrategias de movilidad, inserción laboral y participación política New Spanish Migrants in Europe’s Capital: Mobility Strategies, Labor Insertion, and Political Participation Francisco José Cuberos-Gallardo, 1 Angels Escrivà 2 y Anastasia Bermúdez 3 RESUMEN Este artículo ofrece un análisis crítico de las estrategias de movilidad, laborales y políticas de las migraciones desde España hacia Bruselas a partir de la crisis económica de 2008, en contraste con los flujos del pasado. Los datos que lo sustentan son resultado del trabajo de campo realizado durante 2018-2020 con migrantes de nacionalidad española, basado principalmente en entrevistas cualitativas. Los resultados permiten describir dos perfiles de movilidad específicos: por una parte, el de quienes marcharon a Bruselas interrumpiendo su trayectoria laboral en España y, por otra, el de quienes se desplazaron hasta la capital belga en el marco de un proyecto profesional transnacional. Estos dos perfiles se proyectan en estrategias diferenciadas de movilidad, inserción laboral y participación política transnacional. Nuestro análisis complementa estudios recientes sobre nuevas movilidades intraeuropeas Sur-Norte, en este caso dirigidas a Bruselas, ciudad global dual generadora de oportunidades, pero también de precariedades para los/as nuevos migrantes. Palabras clave: 1. estrategias de movilidad, 2. inserción laboral, 3. participación política, 4. España, 5. Bruselas. ABSTRACT This article provides a critical analysis of the mobility, labor, and political strategies of migration from Spain to Brussels following the 2008 economic crisis, comparing it with past migration flows. The data used in this study is based on fieldwork conducted from 2018 to 2020, which involved qualitative interviews with Spanish migrants. The results allow us to identify two distinct mobility profiles: first, individuals who relocated to Brussels and interrupted their labor trajectories in Spain, and second, those who migrated as part of a transnational professional project. These two profiles exhibit different strategies in terms of mobility, labor insertion, and transnational political participation. Our analysis contributes to the existing literature on new intra-European mobilities from South to North, specifically focusing on the context of Brussels as a global city with dual characteristics, which provides opportunities as well as precarious conditions for these new migrants. Keywords: 1. mobility strategies, 2. labor insertion, 3. political participation, 4. Spain, 5. Brussels. Fecha de recepción: 29 de mayo, 2021 Fecha de aceptación: 7 de marzo, 2022 Fecha de publicación web: 15 de julio, 2023 1 Universidad de Sevilla, España, [email protected], https://orcid.org/0000-0003-3678-8576 2 Universidad de Huelva, España, [email protected], https://orcid.org/0000-0002-4678-3448 3 Universidad de Sevilla, España, [email protected], https://orcid.org/0000-0003-1405-6438 2 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. INTRODUCCIÓN Tras configurarse como país de emigración hasta la década de 1970 del siglo XX, España se convirtió en uno de los principales receptores de inmigración en Europa a partir de 1980 y hasta la primera década del siglo XXI. La restitución de la democracia, la entrada en la Unión Europea (UE) y el crecimiento económico consolidaron a España como país receptor de mano de obra extranjera (Colectivo Ioé, 2021). Aunque la emigración nunca desapareció por completo, en el imaginario colectivo ésta se transformó en una opción de jóvenes y profesionales en busca de experiencias internacionales, así como en un signo de la creciente integración europea. Sin embargo, la Gran Recesión que comienza en 2008 dio al traste –siquiera parcialmente– con dicha imagen (Bermúdez y Brey, 2017; Rodríguez Puertas, 2021). Ante el aumento del desempleo y la precariedad, la implementación de nuevas medidas de austeridad y la evidencia de un flujo creciente de emigración al exterior, principalmente hacia otros países europeos y latinoamericanos, surgen dos discursos alternativos: las nuevas migraciones como exilio forzado de personas expulsadas del mercado laboral y la idea de que la mayoría de estos flujos eran de migrantes retornando a sus países de origen o fruto lógico de la globalización y movilidad europea (Bermúdez y Brey, 2017). Paralelamente, el contexto de recepción de las nuevas migraciones intraeuropeas ha cambiado (López Sala, 2005; Martín y Roca, 2017), desde el sistema de trabajadores invitados asociado al modelo económico fordista que dominó desde la década de 1950, hasta llegar a la idea de movilidades libres (Favell, 2008) o migraciones líquidas (Engbersen, 2012). Dentro de este nuevo patrón, los nacionales de países miembros de la UE que llegan a otro país comunitario ya no son socialmente construidos como migrantes, sino como ciudadanos/as móviles con amplios derechos en ámbitos clave como la residencia, el trabajo y la participación política. Sin embargo, con los procesos de ampliación de la UE hacia el este y el impacto de la crisis económica de 2008 en el sur de Europa, aumentó el rechazo a la llegada de ciudadanos comunitarios en busca de empleo y, más tarde, a la llamada crisis de refugiados (Ambrosini, 2016; Lafleur y Stanek, 2017). En un clima de creciente repliegue político-identitario y recortes en los derechos sociales, la oposición a la movilidad intraeuropea sigue incrementándose, asociada a la percepción de fenómenos como los movimientos secundarios, los flujos mixtos o el welfare shopping 4 (Dalla Zuanna et al., 2015). Este artículo tiene como objetivo la descripción y el análisis de las estrategias de movilidad, laborales y políticas de los migrantes españoles llegados a Bruselas a partir de 2008, en función de los condicionantes que las enmarcan. Aunque las nuevas migraciones desde España hacia Europa han recibido una atención creciente (Bermúdez y Oso, 2020), la singularidad de Bruselas como 4 En el mismo orden, estos términos hacen referencia a nacionales extracomunitarios y apátridas migrando de un país de la UE a otro, a la coexistencia de refugiados y otros migrantes dentro de algunos flujos y a la movilidad intraeuropea de nacionales comunitarios que buscan residir en países con sistemas de bienestar más generosos. MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 3 ciudad global (Lara-Guerrero y Vivas-Romero, 2020), dual o fragmentada (Garzón, 2010) y centro político de la UE, ha sido menos estudiada que otros destinos como Londres o Berlín (Castellani, 2020; Rubio et al., 2019). A continuación, se expone el marco teórico de la investigación, seguido de una breve descripción de la metodología aplicada y una contextualización de las migraciones españolas hacia Bélgica. A ello le sigue el análisis de las características principales de los nuevos flujos migratorios, así como una discusión sobre sus patrones de incorporación laboral y pautas de participación política transnacional. El artículo se centra en aquellas personas que emigraron por razones laborales, identificando dos perfiles principales: las que emigran a Bruselas a buscarse la vida y las que se trasladan a esta ciudad en el marco de una carrera profesional transnacional. Dichos perfiles se van a corresponder con estrategias específicas de movilidad, inserción laboral y participación política transnacional. Del patrón de migración tradicional a las vidas in/móviles en ciudades globales Las recientes migraciones de españoles a Bruselas deben ser interpretadas en el más amplio contexto de movilidad interna que caracteriza a la UE, con base en un régimen jurídico que habilita a los/as ciudadanos de países miembros a circular libremente en el espacio europeo. Esto permite la emergencia de una gran diversidad de proyectos de movilidad que no se ajustan necesariamente a los patrones migratorios tradicionales de la época fordista (Recchi, 2015). En este caso, los/as nuevos migrantes que llegan a Bruselas se van a encontrar con españoles de los flujos migratorios de dicha época, algo que les puede permitir aprovechar redes y conocimientos para facilitar su incorporación (Oso, 2020). Pero la continuidad entre unos y otros flujos no es tan clara, existiendo diferencias entre ellos (Lafleur et al., 2017). En la nueva emigración se identifican, por un lado, condicionantes intrínsecos que determinan la existencia de distintos perfiles de españoles en Bruselas. Aquí aparecen los relacionados con características personales como la edad, sexo, origen étnico-nacional, situación familiar, nivel y tipo de formación, existencia de redes, orientación político-ideológica, disponibilidad de recursos económicos y nivel de planificación de la migración. Por otro lado, están los factores extrínsecos que tienen que ver con las condiciones de la sociedad española y el lugar que Bruselas, como destino europeo, ocupa en las posibilidades y aspiraciones de esta población migrante. A esto cabe sumar las características de los mercados de trabajo y recursos sociales que presenta la propia ciudad de Bruselas. Un rasgo característico de los nuevos flujos es que en ellos participan más mujeres que en el pasado y muchas lo hacen de forma independiente (Bartolini et al., 2017). La feminización de los flujos migratorios se ha asociado a cambios en los roles de género y a la autonomía que han conseguido las mujeres. Pero también las migraciones femeninas suelen presentar patrones de movilidad socio-ocupacional descendente, al menos inicialmente (Escrivá, 2000). McIlwaine (2020) sostiene que la creciente precarización del empleo está vinculada a su feminización y 4 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. advierte que las nuevas movilidades (constantes y fluidas) no suponen necesariamente un éxito, sino que a menudo son una trampa de precariedad. Otra característica de los nuevos migrantes es el mayor nivel de formación que presentan con respecto a las generaciones anteriores (Martín y Roca, 2017). Las credenciales educativas funcionan, sin embargo, de manera parcial y selectiva, dependiendo de su área de conocimiento y su ajuste a los mercados de trabajo locales. Aun así, como observan Landolt y Thieme (2018), para la migración española en Suiza estas incorporaciones precarias son vividas como un período de aprendizaje y transición hacia una situación futura mejor, que bien puede alcanzarse en la sociedad de destino o al regresar a España. Las ciudades europeas que reciben a los nacionales del sur también se han transformado a nivel económico, político y sociocultural. En lo económico, se consolida la era de las grandes corporaciones y las empresas red gracias al desarrollo de las telecomunicaciones y el transporte (Castells, 2000). Los empleos de la nueva economía implican cada vez más períodos de residencia y/o trabajo en diferentes países y ciudades, en especial cuando se trabaja para corporaciones y entidades supranacionales. En el caso de Bruselas, su condición de capital política y administrativa de Europa le permite operar como una ciudad global en los términos descritos por Sassen (2007), esto es, como espacio simbólico de la nueva modernidad y centro aglutinador de recursos económicos y políticos. Los nuevos migrantes cosmopolitas son atraídos por esta condición de centralidad y el ambiente internacional de la ciudad, la circulación de al menos un idioma instrumental y una moneda global, que permiten vivir en un entorno impregnado por los modos de vida de una tecnocracia europea. Junto a esto, en las ciudades globales también se asiste a la desregulación de amplios sectores de la economía y a una precarización laboral. Sassen (2007) señala que justamente las ciudades globales se caracterizan por la convivencia de los extremos. En Bruselas se observa, por una parte, a un ejército de tecnócratas vinculados a las instituciones europeas y organismos internacionales; por otra, a la ciudad que han ido ocupando diversas olas migratorias conectadas a las migraciones europeas anteriores, pero también de las antiguas colonias y otros migrantes extracomunitarios (Rea, 2013). Las expectativas de vida y el éxito profesional en contextos percibidos como culturalmente muy abiertos pueden chocar con prácticas excluyentes, producto de una jerarquía social que se impone a través de discursos y actitudes racistas, xenófobas o sexistas. Lafleur y Mescoli (2018) apuntan que Bélgica se ha convertido en un país cada vez más hostil a la inmigración, incluyendo la comunitaria, y señalan las dificultades administrativas para registrarse, el endurecimiento en el acceso a las ayudas sociales o, incluso, las “deportaciones” de ciudadanos comunitarios. Ahora bien, la incertidumbre y los vaivenes de la vida asociados al empleo son un elemento recurrente de la contemporaneidad, tanto en origen como destino. Este impacto puede ser interpretado de diferentes maneras. Mientras Godinho (2017) habla del aumento de movilidades sin final aparente, “sin anclaje y sin dirección” (p. 109), relacionadas en muchos casos con la creciente precariedad e incertidumbre, Engbersen (2012) recoge las tesis de Beck (1992) para MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 5 aludir a las migraciones líquidas como oportunidad vivida desde la temporalidad, la flexibilidad y la individualización atribuibles a una cultura juvenil, despreocupada y cosmopolita. En esta valoración resulta determinante el proyecto vital, porque, como notan Bygnes y Erdal (2017) en su estudio sobre las recientes migraciones españolas y polacas hacia Noruega, a pesar de las ventajas que puede suponer en un principio la liquidez de sus vidas, muchos preferían que con el tiempo éstas se apoyaran sobre más sólidos cimientos. La cuestión está, por lo tanto, en cómo capitalizar las oportunidades para la movilidad y los cambios continuos a medio y largo plazo en la sociedad del riesgo. Los/as nuevos migrantes españoles tienden a ocupar empleos por debajo del nivel de cualificación, lo que les impide llevar adelante un proyecto familiar o profesional más acorde con las diferentes etapas y necesidades de su vida (Cortés et al., 2020; Castellani, 2020). Esto tiene consecuencias también en la orientación política, ya que su participación se ve interrumpida por los constantes cambios en su cotidianidad y lugar de residencia. La imposibilidad de mantener una estabilidad y de predecir el futuro cercano puede generar tal frustración que lleve a una desvinculación de las prácticas políticas desarrolladas con anterioridad (Marx y Nguyen, 2016). También puede potenciar el uso de la política de una manera práctica e instrumental, dirigida a los intereses más inmediatos, abandonando los ideales transformadores más generales. Para explorar estos debates, en adelante se analizan las narraciones y los discursos de una serie de casos de personas emigradas a Bruselas. Se observa en ellas hasta qué punto y sobre la base de qué factores se puede hablar de una especificidad de la migración española de la última década en este país de destino. Esto permite plantear cómo las condiciones descritas afectan las formas de incorporación al nuevo lugar de residencia, así como a las relaciones con el país de origen. METODOLOGÍA Los datos analizados son parte de un proyecto más amplio sobre nuevas migraciones intraeuropeas desde España (Bermúdez y Roca, 2021), centrándonos –en este caso– en Bélgica (Bruselas) como uno de los destinos principales. El trabajo de campo fue realizado entre 2018-2020, incluyendo una encuesta en línea con 180 cuestionarios aplicados a españoles en Bélgica, que, a pesar de no ser representativa, refleja algunas de las características principales de este colectivo, así como entrevistas cualitativas (veintiún, aproximadamente, además de otras conversaciones informales) a migrantes españoles llegados a partir de 2008 con diferentes perfiles e informantes clave. Las personas entrevistadas fueron contactadas a través de redes sociales, participación en eventos, organizaciones de migrantes o por medio de la encuesta, incluyendo hombres y mujeres, familias con hijos, nativos españoles y personas de origen migrante nacionalizadas españolas. Tanto en la encuesta como en las entrevistas, además de obtener información biográfica, se preguntó por las trayectorias migrantes, procesos de integración en la sociedad de acogida y formas de vinculación con el país de origen. El análisis de los datos se centra en una muestra de 16 entrevistas a profundidad realizadas a migrantes españoles residentes en Bruselas. Estas comprenden a siete varones y nueve mujeres, 6 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. con edades mayoritariamente entre los 30 y 45 años, la mayoría sin hijos y con formación universitaria. A pesar de la pluralidad de situaciones encontradas, cabe señalar que ocho de las personas entrevistadas llegaron a la capital belga para ocupar un puesto garantizado de antemano y acorde a su formación, mientras que el resto tuvo que buscar un empleo a su llegada. Es de este análisis que surgen dos perfiles diferenciados en cuanto a razones y tipo de migración, inserción social y laboral en Bruselas, y sentido de pertenencia hacia España y participación política, lo cual tiene relación con el contexto de origen, pero también con la condición de ciudad global dual que presenta Bruselas. Dichos perfiles se exploran a profundidad con base en seis casos seleccionados como representativos, entre los cuales incluimos cuatro mujeres y dos hombres, con edades entre los 29 y 37 años y niveles de formación desiguales, pero en general cualificados, procedentes de diferentes zonas de España y llegados a Bruselas entre 2013 y 2019. Contextualización histórica de la migración española a Bruselas Bélgica fue uno de los principales destinos de los aproximadamente 2.6 millones de españoles que emigraron a Europa entre 1946 y 1973 (Vilar Ramírez, 2000). Aunque hay antecedentes de movimientos anteriores, Bélgica no se convierte en país receptor de inmigración a gran escala hasta después de la Segunda Guerra Mundial, coincidiendo con “la edad dorada del crecimiento económico” europeo (Sánchez Alonso, 2015, p. 11). Es entonces cuando comenzaron a llegar trabajadores españoles, inicialmente para la industria y minas, firmándose el primer acuerdo oficial entre los dos países en 1956 (Rodríguez Barrio, 2006; Fernández Asperilla, 2021). La inmigración española en Bélgica creció de 1 218 personas en 1935 a 15 787 en 1961 y 67 534 en 1970, a medida que llegaron trabajadores para otros sectores como la construcción y el servicio doméstico (Díaz Álvarez, 1989; Rodríguez Barrio, 2006). Al igual que en otros destinos europeos, tras la crisis del petróleo de principios de la década de 1970, dicha inmigración decayó debido al fin de los permisos de trabajo y a los retornos (Díaz Álvarez, 1989). Aunque las migraciones hacia Bélgica continuaron en los años siguientes, éstas fueron mucho más reducidas y respondieron en alguna medida a la entrada de España en la UE en 1986 y la llegada de funcionarios españoles a las instituciones comunitarias, así como estudiantes y otros. No es hasta la crisis de 2008 que se observa una nueva aceleración en los flujos (como se muestra más adelante en el cuadro 1). Según Díaz Álvarez (1989), el atractivo de Bélgica como destino migratorio tiene que ver con el desarrollo económico que experimenta el país y, más tarde, su conformación como centro administrativo del proyecto europeo. Estos dos polos de atracción son claves para entender flujos posteriores, además del papel que juegan las redes migratorias. Es así que los estudios de las primeras olas de migración española hacia Bélgica señalan que una mayoría de migrantes llegó principalmente fuera de los cauces oficiales, a veces desde otros destinos europeos y se asentó, sobre todo, en Bruselas y en la parte francófona del país, logrando una integración plena. Debido a la facilidades para encontrar vivienda, muchos de estos migrantes eran hombres con familia (Gonzalo, 1982), con altos niveles de actividad laboral, sobre todo en la industria, construcción y otros servicios, mientras que las mujeres se dedicaban al trabajo doméstico (Díaz MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 7 Álvarez, 1989). En Bruselas se agruparon en barrios deteriorados del centro, como Saint-Gilles, junto a otros colectivos extranjeros, surgiendo con el tiempo una red de servicios (instituciones recreativas, educativas, políticas, etc.) comunales, que, como apunta Ruiz Morales (2018), contribuyeron a la integración y como puente de unión con el país de origen. A partir de la década de 1990 y con el nuevo siglo, la inmigración a Bélgica ha crecido rápidamente, siendo más diversificada, representando la población europea más de la mitad del total de extranjeros (Vause, 2020). La comunidad española residente pasó de totalizar 45 924 en el año 2000 a 65 476 en 2019, lo que muestra un aumento notable en la última década, coincidiendo con los años de crisis económica, siendo la séptima comunidad nacional en volumen 5 (Myria- Centre Fédéral Migration, 2020). En el cuadro 1 se muestra cómo han evolucionado los flujos en los últimos años, pasando España de ocupar la posición 15 entre los principales países de origen en 2007 a la sexta en 2014, aunque a partir de este año se observa cierto descenso. Cuadro 1. Flujos de inmigración española a Bélgica, 2000-2018 Año Población Año Población Año Población 2000 1 632 2007 1 902 2013 6 417 2001 1 527 2008 3 095 2014 6 440 2002 1 503 2009 3 861 2015 5 356 2003 1 545 2010 4 795 2016 4 836 2004 1 591 2011 5 603 2017 5 175 2005 1 827 2012* 6 200 2018 5 202 2006 1 848 Nota: * La cifra de 2012 es estimada. Fuente: Elaboración propia con base en información obtenida de DEMO (2013) (de 2000 a 2011) y de Myria-Centre Fédéral Migration (2020) (de 2013 a 2018). Según fuentes estadísticas españolas (Instituto Nacional de Estadística [INE], 2021), en 2020 residían 67 960 españoles en Bélgica, con una ligera mayoría de hombres, comparado con 40 130 en 2009, mostrando las nuevas inscripciones incrementos anuales hasta 2016. Los datos del Padrón de habitantes (variaciones residenciales según el país de destino y nacionalidad) también señalan un aumento de los flujos hacia Bélgica desde 2008, superando las 3 000 bajas anuales entre 2013-2015, en su gran mayoría de población española, y afectando más a hombres que a mujeres, con edades mayormente de 16 a 64 años (INE, 2021). Entre la poca información sobre estas nuevas migraciones destaca una encuesta virtual realizada a españoles entre 18 y 40 años de edad, llegados al país entre 2008-2016, la cual muestra una población relativamente joven, con estudios superiores y alta proporción de mujeres, mayoritariamente nacida en España y que dejó el país de origen por falta de perspectivas laborales (Montes, 2017). Muchas de estas personas eligieron Bélgica porque tenían algún contacto, por ser sede de instituciones 5 Estas cifras no incluyen a las personas de origen español que adquieren nacionalidad belga, las cuales sumaban 13 609 en 2015 (Myria-Centre Fédéral Migration, 2020). 8 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. internacionales o porque hablaban francés, mientras que otras lo hicieron porque encontraron un trabajo o les transfirieron desde su empresa. Los principales sectores de empleo de estos/as migrantes son organismos internacionales, restauración y sector turístico. Aunque una mayoría encontró fácil la integración al país, algunos resaltan dificultades asociadas al idioma, diferencias culturales, clima o discriminación. Como se aprecia a continuación, dichos datos coinciden en parte con los obtenidos en el estudio que se presenta. Nuevos perfiles entre los migrantes españoles en Bruselas La actual migración española a Bélgica se asemeja en sus aspectos básicos a la dirigida hacia otros países europeos de destino: tiene un origen directamente vinculado a la crisis económica que arranca en 2008, está conformada –en gran parte– por adultos jóvenes, cuenta con una nutrida representación de mujeres y con un nivel educativo alto (Pérez Caramés et al., 2018). La mayoría de personas entrevistadas justifican su movilidad con argumentos relativos al desarrollo profesional y lo contextualizan en un momento temprano de sus vidas que consideran importante para el inicio y consolidación de sus proyectos laborales. Igualmente, son recurrentes las alusiones a la crisis española (en sus diferentes vertientes: económica, política, institucional) como factor detonante del proyecto migratorio. Sin embargo, cabe señalar algunas diferencias significativas en los discursos, las cuales resultan coherentes con dos formas de movilidad claramente diferenciadas. Un primer perfil lo conforman aquellas personas que rompieron con su trayectoria profesional en España para iniciar una nueva en Bruselas. Dentro de este grupo se encuentran quienes sufrieron experiencias laborales precarias en España y decidieron emigrar para buscar mejores condiciones: Me encontré que justo en mi profesión no tenía idiomas. Entonces, cuando acabé el máster de recursos humanos, todas las ofertas de trabajo, los consultores de recursos humanos, hablan tres idiomas o dos idiomas. Y me encontré realmente que, aunque sí que me ofrecían algún contrato de prácticas [...] te ofrecen contratos de 800 euros o de 600 euros, trabajando 50 horas, 60 horas semanales. Entonces, dije: “pues me voy” (Sofía Varela, comunicación personal, 8 de noviembre de 2019). Las personas con estas trayectorias presentan niveles de formación desiguales que a menudo incluyen estudios de posgrado. Todas comparten la pérdida de la esperanza en poder cumplir sus objetivos en España. La salida del país es vivida como una huida y la llegada a Bélgica como una apuesta incierta. En sus discursos, la migración aparece como el aprovechamiento de una oportunidad que permite sortear o, al menos, amortiguar las dificultades que sufren en España. Este énfasis en la compensación positiva de la migración se aprecia, por ejemplo, cuando lamentan trabajar en sectores que no cubren sus expectativas, pero subrayan la ventaja comparativa que encuentran en Bruselas en aspectos como el salario, el horario laboral, la oportunidad de aprender idiomas o la experiencia de vivir en el extranjero: Como nunca hice Erasmus, me faltó irme a vivir otro país y practicar inglés, aprender otro lenguaje y buscarme la vida. [...] Es que la hostelería aquí no tiene nada que ver con España. Claro, es que también los horarios: desayunan pronto, comen de las 11:30 a. m., a la 1:30 MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 9 p. m. y cenan a las 6:00-7:00 p. m. O sea, como tarde, a las 10:30 p. m. estás en tu casa, 11:00 p. m. Luego, los fines de semana muchos no abren. [...] Te pagan 11-12 euros la hora. Entonces, si trabajas media jornada, que no son 20 horas, son menos, te sacas lo mismo que el sueldo mínimo en España trabajando 40 (Laura Recarte, comunicación personal, 7 de noviembre de 2019). En cualquier caso, dentro de este perfil, la movilidad es vivida como una anormalidad, como una disrupción en la evolución regular de sus proyectos que les obliga a cortar una trayectoria en España para comenzar otra nueva fuera, quizás acercándolos –en cierto sentido– a las migraciones de la etapa fordista. Por ese motivo, suelen enfatizar el empeoramiento progresivo de la situación política y económica en España, como algo que acrecentó sus deseos de salir del país: No esperaba una razón por la cual quedarme en España esperando que la situación mejorara, sabiendo que en otros sitios era mejor. [...] Llevaba seis meses sin trabajar. Estaba haciendo sustituciones como profesora. Llegó un momento que no tenía sustituciones, cada vez se distanciaban más, pasaron seis meses sin que tuviera nada. Y cada vez que no tenía nada me ponía a trabajar de dependienta en Zara o de camarera (María Perales, comunicación personal, 6 de noviembre de 2019). Este planteamiento contrasta con un segundo perfil, el de aquellas personas que llegaron a Bruselas ya con un trabajo y adecuado a su capacitación laboral. Engloba a trabajadores de alta cualificación (no necesariamente mucho más alta que los anteriores) que se instalan en este país para el desempeño de una tarea profesional en condiciones ventajosas, normalmente profesionales muy especializados en campos con amplia oferta de trabajo. Al terminar sus estudios, muchas de estas personas también descubrieron la precariedad del mercado laboral español. Lo que diferencia su experiencia es que ellas lograron conseguir puestos de trabajo adecuados a su formación (o becas de estudio) antes de emigrar. La mayoría buscó empleo desde España con un criterio abierto a la movilidad y optó por Bruselas cuando se concretó una oportunidad adecuada a sus expectativas. Por ello, la capital belga suele aparecer como un destino contingente que se justifica porque fue en esta ciudad donde encontraron una opción conveniente en un momento determinado. Es el caso de Teresa, física extremeña que tras finalizar sus estudios en Madrid consiguió una beca para hacer su doctorado en Bruselas, donde continúa como investigadora: Terminé la carrera y empecé a hacer entrevistas. [...] Me ofrecían unas condiciones, como 800 euros y así. [...] Y la verdad es que no me convenció nada de lo que había por aquel entonces. Y dije: “bueno, pues voy a echar fuera”. [...] Empecé a echar Italia, Francia, Países Bajos, Bélgica, creo que Alemania no eché por cosa del alemán, no me motivaba. Reino Unido también eché. Tuve algunas entrevistas que otras y esta gente de mi laboratorio me gustó el proyecto que proponían, ellos también les gusté, hice mi contrato y empezamos (Teresa Pedregal, comunicación personal, 11 de noviembre de 2019). Entre algunas de las personas entrevistadas, llama la atención que la apuesta por la movilidad profesional se encuentra decidida desde antes de finalizar los estudios y se vive como la proyección 16 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. prima el distanciamiento emocional y un escepticismo que a menudo aparece como ironía o cinismo. La situación política española es percibida de forma negativa, pero ajena al discurrir del proyecto migratorio: La verdad es que nunca he sido muy activista: ni en Inglaterra, ni aquí, ni en España. [...] Tampoco participo en las elecciones. Creo que todavía sigo inscrito en el consulado de Londres (Marcos González, comunicación personal, 12 de noviembre de 2019). No sé, la perspectiva al día de hoy, sobre todo, viendo cómo está la situación política en España, me costaría mucho volver a España (Javier Carrasco, comunicación personal, 9 de noviembre de 2019). En cuanto a los niveles de participación activa, la casuística dentro de estos dos perfiles es muy diversa y tiende a resultar coherente con la trayectoria de cada persona. En el caso de Sofía, la misma sensación que le impulsó a huir de España corresponde con un desencanto hacia las posibilidades de participar políticamente. Después de haberse involucrado activamente tanto en el movimiento 15-M como en Podemos, asegura haber perdido la esperanza en lograr mejorar las cosas: La verdad es que estaba muy decepcionada con la participación en España. Siempre me daba la sensación de que no valía para nada. En el sentido de que participé también en las manifestaciones contra el Plan Bolonia, nos encerramos en las universidades, sacaron el Plan Bolonia: nada. Participamos en las manifestaciones contra el CIE de Zapadores: pues el sitio sigue. Las manifestaciones contra Camps en Valencia fueron impresionantes, y contra Rita [...] no pasó nada. 15-M: pues la situación ha ido a peor en la política. Ha salido Rajoy, que es un corrupto: no pasa nada. [...] Ahora viene VOX, nacionalsocialismo en España: perfecto (Sofía Varela, comunicación personal, 8 de noviembre de 2019). En su caso, el descenso en el nivel de participación parece paralelo a la frustración de sus proyectos profesionales en España y su decisión de empezar de nuevo en Bruselas. La tendencia inversa se aprecia en aquellos/as que, sin haber tenido actividad militante en España, comienzan a desarrollarla en Bruselas, como Teresa, que preside una asociación de investigadores españoles en Bélgica. La actividad que desarrolla desde esta organización, que ella considera política, tiene que ver con las demandas profesionales de los asociados, pero también con el deseo de influir en la política científica española: Con la asociación hacemos cosas en colaboración con la Embajada de España en Bélgica. Especialmente con la Consejería de Cultura y Ciencia. [...] Nos da mucha financiación también para hacer eventos. [...] Estamos empezando a hacer más reuniones en España. [...] Hace poco, el 1 de octubre, estuvimos con el presidente [...] con el Ministro de Ciencia: Pedro Duque. Y también nos recibió la Casa Real. O sea, poco a poco estamos teniendo como más visibilidad. [...] Pues eso, influir en el sistema de I+D español. [...] Somos apartidistas, no apolíticos. [...] Pero sí que intentamos tener una influencia, una colaboración política, digamos, pero con España, con Bélgica nunca hemos hecho nada (Teresa Pedregal, comunicación personal, 11 de noviembre de 2019). MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 17 En el ejemplo de Teresa, el activismo acompaña a la consolidación de su carrera profesional y adopta las mismas características transnacionales de su proyecto laboral. Por su parte, María, que convive con su pareja belga y trabaja de manera intermitente, como hacía en España, mantiene en Bélgica la cooperación discontinua con las ONG que ya practicaba antes de migrar. Pero ahora se concreta en una asociación local de mujeres víctimas de maltrato, con la que entró en contacto por amistades en Bruselas. Lo que estos casos parecen apuntar, más allá de una desafección hacia las formas tradicionales de militancia política, es una fuerte coherencia entre los modos de participación y la evolución general del proyecto migratorio, de modo tal que la participación política de ambas se concreta en cuestiones relacionadas con sus perfiles personales y acotadas al alcance de sus propias redes. Por lo demás, los niveles de participación encontrados también pueden guardar relación con el hecho de ser relativamente corta la presencia de las personas entrevistadas en Bruselas. Algunos, como Javier, prevén que su implicación personal se active cuando conozcan más gente y se sientan más integrados a nivel local. Es posible que la disposición en Bruselas de plenos derechos y deberes les abra un escenario de posibilidades que incluya no solo el acceso al mercado laboral y servicios sociales, sino también la participación política y social, especialmente a nivel local, convirtiéndose así en un colectivo meta para las políticas tanto transnacionales como locales. Sin embargo, puede que estos futuros patrones sigan presentando una dualidad, en cuanto a niveles de estabilidad e inserción, así como respecto a posibles futuras movilidades (de retorno o no), lo que podría conllevar así mismo formas dispares de pensar e involucrarse políticamente. CONCLUSIONES La nueva migración de personas españolas a Bruselas tiene un origen profundamente vinculado a la crisis de 2008 y su impacto en el mercado laboral. Ahora bien, dentro de esta corriente migratoria se constata una pluralidad de perfiles que conectan con trayectorias diversas y reflejan formas distintas de afrontar el proyecto migratorio. Los datos presentados permiten inferir la existencia de dos grandes perfiles que, sin ser los únicos, estructuran dos formas de movilidad claramente diferenciadas. De un lado, Bruselas acoge a personas que vieron frustradas sus expectativas profesionales en España y decidieron viajar al extranjero para iniciar nuevos proyectos, aún con pocas garantías y escasa planificación. Estos/as migrantes llegaron a la capital belga sin trabajo, o bien, aceptando empleos precarios por debajo de su cualificación laboral. En su discurso, la crisis de 2008 ocupa un lugar central como factor detonante de una salida al exterior que se vive en los términos de una huida: como una disrupción que obliga a romper con la experiencia desarrollada en España. Para ellos, la migración implica un coste personal importante, y que, especialmente, durante la primera etapa, exige un desembolso de recursos cuya recuperación es incierta. En su incorporación a la ciudad, las redes de connacionales juegan un papel fundamental, incluyendo a familiares que prestan recursos, amigos que migran juntos y redes de migrantes españoles que ayudan a buscar empleo y vivienda. No obstante, la oferta laboral de una ciudad global como Bruselas parece 18 Nuevos migrantes españoles en la capital de Europa… Cuberos-Gallardo, F. J., Escrivà, A. y Bermúdez, A. acoger a esta población en condiciones relativamente ventajosas en comparación con lo que dejan en España. Paralelamente, la nueva importancia de Bruselas como centro global de negocios y capital administrativa y política de la UE hace de esta ciudad un nodo estratégico en la absorción de trabajo altamente especializado. En este ámbito, se encuentra un segundo perfil de españoles migrantes que llegan a Bruselas para desempeñar buenos puestos de trabajo conseguidos de antemano. La incorporación de estas personas a la ciudad se ve facilitada por el hecho de no tener que buscar empleo, pero también por unas condiciones materiales que facilitan la búsqueda de vivienda y otras necesidades durante la primera fase de inserción. Para estos casos, la movilidad representa un negocio ventajoso desde el primer momento y en el que no experimentan gran dependencia de redes de apoyo, por lo que sus relaciones con otros/as migrantes españoles se circunscriben a la sociabilidad. La dualidad propia de la ciudad global (Sassen, 2007) –y en especial de Bruselas– parece reflejarse así en la existencia paralela de estos dos perfiles migratorios claramente diferentes. En comparación con las corrientes migratorias del fordismo, ambos perfiles consideran encajar en un patrón común de movilidad constante e incierta (Engbersen, 2012). Los discursos de los dos perfiles reflejan una notable incertidumbre sobre cuestiones como su futuro en Bruselas, el retorno a España o la movilidad a un tercer país. Sin embargo, la forma en que esto se concreta es desigual. Por un lado, quienes llegaron a Bruselas para empezar de cero esperan recuperar la inversión realizada, y en todo caso desean mejorar su situación personal para volver con garantías al país del que salieron sin querer. Por otro, quienes se trasladaron a Bruselas para ocupar un puesto de trabajo de alta cualificación priorizan el desarrollo de su proyecto laboral y supeditan cualquier cambio futuro en su movilidad a lo más conveniente a sus intereses profesionales. En todo caso, la incertidumbre que se aprecia en los testimonios analizados conecta –en gran medida– con la crisis de 2008 y sus efectos. Igualmente, la crisis parece condicionar fuertemente sus modos de participación política, donde se observa un recelo evidente hacia las formas tradicionales de militancia, un escepticismo profundo hacia el futuro político del país de origen y un desarraigo todavía respecto a la política local debido al poco tiempo residiendo en la ciudad. MIGRACIONES INTERNACIONALES VOL. 14, ART. 13, 2023 e-ISSN 2594-0279 https://doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2636 19 REFERENCIAS Ambrosini, M. (2016). Refugiados y otros inmigrantes en Italia: ¿Por qué algunos nos aterrorizan y los demás se instalan sin mayores problemas? Migración y Desarrollo, 14(27), 3-18. Bartolini, L., Gropas, R. y Triandafyllidou, A. (2017). Drivers of highly skilled mobility from southern Europe: Escaping the crisis and emancipating oneself. Journal of Ethnic and Migration Studies, 43(4), 652-673. https://doi.org/10.1080/1369183X.2016.1249048 Beck, U. (1992). Risk society. Towards a new modernity. Sage. Bermúdez, A. y Brey, E. 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