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La embajada de Vittorio Riccio: Filipinas y Taiwán en 1662

Rodríguez Rangel, Natalia

Abstract

El presente Trabajo de Fin de Grado tiene como objetivo analizar la embajada enviada por Zheng Chenggong -conocido por los europeos como Koxinga- en el año 1662. Luego de establecerse en la isla de Formosa (actual Taiwán) y expulsar a los holandeses, Chenggong envió a un emisario a las islas Filipinas para exigirle la sumisión de tributos y parias a su poder. En caso contrario, amenazaba a dichas islas bajo dominio español con una invasión. Para esta labor, Chenggong seleccionó como embajador al misionero de la Orden de Predicadores, fray Vittorio Riccio. Fraile que había pasado más de 14 años en Asia, y podía comunicarse tanto en chino como en español, lo cual constituían atributos muy importantes para la misión encomendada. Además, Riccio había ejercido de misionero tanto en el Parián de Manila, como en Xiamen -donde ya había surgido la oportunidad de contacto con Chenggong-, por lo cual tenía la experiencia necesaria para esta tarea. Por tanto, Vittorio fue el responsable de entablar una necesaria mediación entre chinos y españoles, calmando una revuelta y estableciendo una paz de mutuo acuerdo. Por todo ello, este trabajo analiza un hecho clave de las relaciones diplomáticas e internacionales de aquella región asiática hacia mediados del siglo XVII.

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La embajada de Vittorio Riccio: Filipinas y Taiwán en 1662 Trabajo de Fin de Grado Autora: Natalia Rodríguez Rangel Tutor: Pedro Omar Svriz Wucherer Grado en Estudios de Asia Oriental Universidad de Sevilla, 2023 2 ÍNDICE Resumen/Abstract……………………………………………………………………...3 Introducción…………………………………………………………………………….5 Objetivos..……………………………………………………………………………….7 Metodología……………….…………………………………………………………….8 1. Contexto histórico 1.1. La rivalidad en Castilla y Portugal……………………………...………….12 1.2. La historia del legado Zheng y los holandeses antes de la caída de la Dinastía Ming (1644)………………………………………………………………...13 1.3. El derrocamiento de la dinastía Ming y la subida al poder Manchú………..17 1.4. La lucha de Chenggong por mantener la dinastía Ming del sur remanente…18 1.5.La expulsión de los holandeses de Formosa………………………………..19 2. La embajada de Vittorio Riccio a Manila 2.1. El interés de Zheng Chenggong por las islas Filipinas..................................23 2.2. Breve biografía de Vittorio Riccio………………………………………….24 2.3. La llamada de Riccio a Taiwán……………………………………………..28 2.4. La carta escrita por Zheng Chenggong……………………………………..31 3. Consecuencias de la embajada de 1662 en las Islas Filipinas 3.1. El levantamiento del Parián………………………………………………...35 3.2. La respuesta de Manrique de Lara………………………………………….44 3.3.El desenlace de la embajada………………………………………………...47 Consideraciones finales……………………………………………………………….52 Bibliografía…………………………………………………………………………….55 3 Resumen El presente Trabajo de Fin de Grado tiene como objetivo analizar la embajada enviada por Zheng Chenggong -conocido por los europeos como Koxinga- en el año 1662. Luego de establecerse en la isla de Formosa (actual Taiwán) y expulsar a los holandeses, Chenggong envió a un emisario a las islas Filipinas para exigirle la sumisión de tributos y parias a su poder. En caso contrario, amenazaba a dichas islas bajo dominio español con una invasión. Para esta labor, Chenggong seleccionó como embajador al misionero de la Orden de Predicadores, fray Vittorio Riccio. Fraile que había pasado más de 14 años en Asia, y podía comunicarse tanto en chino como en español, lo cual constituían atributos muy importantes para la misión encomendada. Además, Riccio había ejercido de misionero tanto en el Parián de Manila, como en Xiamen -donde ya había surgido la oportunidad de contacto con Chenggong-, por lo cual tenía la experiencia necesaria para esta tarea. Por tanto, Vittorio fue el responsable de entablar una necesaria mediación entre chinos y españoles, calmando una revuelta y estableciendo una paz de mutuo acuerdo. Por todo ello, este trabajo analiza un hecho clave de las relaciones diplomáticas e internacionales de aquella región asiática hacia mediados del siglo XVII. Palabras Clave: Embajada, Taiwán, Filipinas, levantamiento, Sangleyes. Abstract The aim of this thesis is to analyse the embassy sent by Zheng Chenggong -known to Europeans as Koxingain 1662. After settling on the island of Formosa (present-day Taiwan) and expelling the Dutch, Chenggong sent an emissary to the Philippine Islands to demand the submission of tribute and pariahs to his power. Otherwise, he threatened the Spanish-ruled islands with invasion. For this task, Chenggong selected as his ambassador the missionary of the Order of Preachers, Friar Vittorio Riccio. A friar who had spent more than 14 years in Asia, he could communicate in both Chinese and Spanish, which were very important attributes for the mission entrusted to him. In addition, Riccio had been a missionary both in the 4 Parian in Manila and in Xiamen - where the opportunity for contact between Vittorio and Chenggong had already arisen - so he had the necessary experience for this task. Vittorio was thus responsible for the necessary mediation between Chinese and Spaniards, calming a revolt and establishing a mutually agreed peace. For all these reasons, this paper analyses a key event in the diplomatic and international relations of that Asian region in the mid-17th century. Keywords: Embassy, Taiwan, Philippines, Revolt, Chinese. 5 Introducción El proceso de colonización y la creación de enclaves europeos durante los siglos XVI y XVII marcaron un antes y un después en la historia global. Desde el siglo XVI en adelante, se ha realizado un intercambio tecnológico, lingüístico y cultural que ha impactado en todas las naciones implicadas. Véase el ejemplo de la corona de Castilla, que creó un entramado comercial entre América, Asia y Europa; o la relación entre portugueses y japoneses, que por el intercambio de arcabuces aceleraron la finalización del período Sengoku. (戦国時代, Sengoku jidai) (1467-1568). Estos contactos entre culturas y el consiguiente establecimiento de relaciones diplomáticas se vio ampliamente facilitado por la figura del misionero. Entendido como uno de los primeros agentes en acercarse al estudio sociocultural y lingüístico de las poblaciones con las que entraban en contacto. La labor que realizaban iba más allá de la evangelización de esos pueblos, de los cuales, al mismo tiempo, nos llegaron una numerosa variedad (y calidad) de escritos que se conserva en diversos repositorios europeos, asiáticos y americanos. Testimonios escritos fundamentales para su comprensión y estudio, y para tender los puentes necesarios entre aquellas poblaciones y regiones del llamado viejo continente con el lejano Oriente. La implicación de los misioneros en la mediación entre los pueblos europeos y asiáticos fue indispensable. Sus testimonios fueron determinantes en el estudio sobre la expansión territorial europea en Asia, así como el entorno social, político y económico en el que se situaban. Es aquí donde resalta la importancia de la figura de fray Vittorio Riccio, un misionero destinado a Xiamen quien tuvo un papel protagonista para llevar a cabo la embajada sobre la que se ha centra esta investigación. Vittorio hizo la labor de intérprete y negociador entre el líder de las islas Filipinas y de Taiwán y entre el gobierno de Manila y los Sangleyes que decidieron rebelarse allí en 1662. Su experiencia quedó registrada por escrito en un testimonio personal titulado “Hechos de La Orden de Predicadores en el Imperio de China” (1676) del cual consultamos su edición en el libro “Spaniards in Taiwan”. Por otra parte, resulta de interés destacar la presencia de la piratería en el sureste de China. Durante el contexto del estudio se dio una actividad corsaria con grandes repercusiones políticas y comerciales. Tomamos como ejemplo el de la piratería “wokou” (倭寇 wōkòu). En Asia Oriental, tuvo un pronunciamiento muy alto en el área de Fujian 6 y Cantón, que, a través del Mar de China Oriental también conectaba con Corea y Japón. Los períodos de crisis han sido el motor que han alentado este tipo de actividades ilícitas, que han perjudicado a la dinastía y han estado presentes a lo largo de toda su historia. De hecho, el motivo de elección de este período en concreto nace del interés personal por la actividad comercial y pirática en Asia Oriental durante el siglo XV-XVI. Pero también de la oportunidad de recopilar información mediante una investigación de campo en enclaves históricos de Taiwán. La historia de los holandeses y españoles en la isla nos ha llevado a querer profundizar sobre sus relaciones con las Filipinas. Asimismo, la importancia de la figura de Zheng Chenggong en Taiwán en contraste con su significación como corsario para los españoles en Filipinas, ha dirigido la delimitación temporal del estudio, especialmente al año 1662. Por todo ello, en el presente trabajo demostraremos que el periodo temporal de análisis seleccionado puede presentarse como un punto de quiebre en la historia de las relaciones internacionales entre España y Filipinas. Para lo cual desarrollaremos una serie de objetivos que planteamos en el siguiente apartado. 7 Objetivos El estudio pretende mostrar al lector la coyuntura política sobre Filipinas en 1662 a raíz de la amenaza militar de Zheng Chenggong. En esta línea, se plantean una serie de objetivos prioritarios en los que se procura analizar el impacto de la piratería sobre las potencias europeas en Asia Oriental. Además de determinar si la amenaza de Zheng Chenggong fue trascendental o no para la historia de Filipinas. Para realizar esto, vemos la necesidad de establecer una serie de objetivos específicos, entre los que se incluye: 1. Demostrar la importancia del misionero en calidad de diplomático y agente multicultural para las relaciones asiáticas-europeas -siguiendo el ejemplo de Vittorio Riccio. 2. Exponer la importancia de la mediación de Vittorio sobre las posesiones de Castilla en Filipinas. 3. Presentar el significado e importancia de la piratería durante el siglo XVI y su impacto sobre las potencias europeas que expandían sus relaciones comerciales a Asia. Tomando como ejemplo el caso de Zheng Zhilong y Zheng Chenggong. 8 Metodología El presente trabajo, pese a elaborarse desde una perspectiva multinacional 1 , se limita principalmente a narrar la relación entre Taiwán y Filipinas en el período comprendido entre 1662 y 1663. Esto es, durante la embajada encabezada por el misionero Vittorio Riccio. La investigación se caracteriza pues, por utilizar una metodología que combina el análisis de fuentes primarias editas e inéditas, y bibliografía general y específica sobre la temática seleccionada. Las principales fuentes primarias analizadas, proceden de diversos repositorios. En primer lugar, destacamos, el Archivo General de Indias de Sevilla, España, especialmente su fondo Audiencia de Filipinas en el cual localizamos cartas enviadas por el Cabildo Eclesiástico de Manila (1677) o por el gobernador de Filipinas, Diego Salcedo (1666). Las cuales han aportado información referente a las impresiones del Cabildo Eclesiástico sobre la función de Vittorio Riccio en la negociación con los chinos del Parián y con el entonces gobierno de la Isla de Taiwán. Así mismo, la “carta enviada por Diego Salcedo sobre Hierro, comercio, Ricci…” cuya información nos brindó un primer acercamiento en relación con la huida de Zheng Chenggong hacia Taiwán. Por otra parte, debemos destacar las consultas realizadas en la biblioteca “Luking” de la Universidad de Providence en Taiwán, donde consultamos bibliografía y/o fuentes editadas en inglés y en chino. Ha sido de especial relevancia la obra de Jose Eugenio Borao “Spaniards in Taiwan” que recopila, entre otras fuentes primarias, el libro de “Hechos de la orden de Predicadores en el Imperio de China” (1676). El documento original se encuentra el Archivo Histórico Provincial de Ávila y es un testimonio escrito por el propio Vittorio Riccio. Por ende, el acceso a esta fuente nos ha permitido analizar la historia explicada desde el punto de vista de Vittorio, incluyendo su impresión sobre personajes relevantes en la investigación, como Zheng Chenggong. Y también los relatos sobre su estancia en Xiamen, Taiwán y Filipinas durante la década de 1650 e inicios de 1660, en los que se incluye todo el proceso previo a la embajada y durante la misma. Información que resulta de vital importancia para la investigación ya que son precisamente estos los acontecimientos en los que nos hemos centrado para desarrollar la tesis. 1 Pues engloba la historia de España, Filipinas, Holanda, China y Taiwán durante el siglo XVII. 9 Otra de las contribuciones más relevantes obtenidas en esta biblioteca es el libro “Formosa Under the Dutch” que posibilitó contextualizar la estancia de los holandeses en Taiwán, especialmente conforme a la relación que estos mantenían con Zheng Zhilong – padre de Zheng Chenggong-. Además, se nos describe el punto de vista de los holandeses respecto a la invasión de Taiwán por parte de Zheng Chenggong que los expulsaría de la isla. Así como el interés que este también tenía en una futura invasión a Filipinas. Por otro lado, también consultamos una fuente escrita en chino, titulada “海上游龍鄭成功” (Hǎishàng yóu lóng zhèngchénggōng), un libro en la cual se explica las causas por las que Chenggong fue derrotado durante sus últimas batallas contra la dinastía Qing antes invadir la Isla de Taiwán. Respecto a las fuentes analizadas en internet, destacan los capítulos escritos por Anna Busquets, como “Entre dos mundos: los misioneros como embajadores entre Filipinas y China durante la Edad Moderna”, “Vittorio Riccio: An Entangled Voice in the 1662 Chinese uprising in Manila.” y “Dreams in the Chinese Periphery: Victorio Riccio and Zheng Chenggong’s Regime.”. Esta fue la autora que nos hizo descubrir en primera instancia la figura de Vittorio y nos arrojó perspectiva sobre su vida e historia. Asimismo, la lectura de la segunda parte del libro de “Historia de la Provincia de Filipinas de la Compañía de Jesvs” -del Padre Pedro Murillonos ha posibilitado acceder al contenido de las cartas que se enviaron durante la embajada tanto Zheng Chenggong como don Sabiniano Manrique de Lara. Por su parte, el documento “Between Trade and Legitimacy, Maritime and Continent: The Zheng Organization in Seventeenth-Century East Asia” ha aportado información relevante sobre las necesidades de Zheng Chenggong para invadir Filipinas y sobre su relación personal y política con Vittorio. Gran parte de los documentos y las búsquedas se han obtenido y hecho a partir de Academia.edu, Google Académico y Britannica. A esto podemos sumar la información material sobre aquellos acontecimientos históricos recogidas en museos y exposiciones históricas. Especialmente en la Ciudad de Tainan -donde antiguamente se asentaron los Holandeses y, tras derrotarlos en 1662, Zheng Chenggong -. Entre ellos: el Museo de Historial Nacional de Tainan, que nos ha aportado una contextualización y visión más amplia del estudio. También nos ha permitido comprender los antecedentes al tema central de la investigación, relacionados con la estancia de los holandeses y españoles en Taiwán, principalmente entre 1624 y 1662. 16 Zhilong construyó sobre sí mismo en China una imagen de ladrón que “roba a los ricos para dárselo a los pobres”, en la que, además, vigilaba que sus seguidores no saqueasen ni dañasen a aquellos que cooperasen con su causa. Miles de personas se unieron a su tripulación huyendo de la desesperación y la hambruna. Su gran cantidad de tripulantes junto con el avance de tecnología naval que había obtenido de los holandeses constituyeron a Zhilong como una amenaza grave para el imperio Ming. (Andrade, 2004, Pág. 430) En 1627, las autoridades chinas exigieron a la compañía holandesa que colaborase con ellos para eliminar al pirata Zhilong, y que, a cambio, recibirían la oportunidad de establecer libre comercio permanente con la costa de Fujian. No obstante, antes de que los holandeses pudiesen hacer algo para parar a Zhilong, este atacó la ciudad de Xiamen, destruyendo cientos de barcos y quemando casas. Las autoridades Ming llegaron a la conclusión de que, dadas la fortaleza de Zhilong como capitán y la amenaza que constituía como pirata, suponía un desafío demasiado grande para el imperio. En consecuencia, antes de iniciar una guerra contra él, decidieron que era mejor contratarlo para que trabajase junto a la dinastía Ming. (Andrade, 2004, Pág. 431-432) En 1627, un agente del gobierno chino se aproximó a él dándole una carta secreta que decía: Habiendo sido informado de su valerosidad, el [Emperador] estaba deseoso de hacer uso de sus servicios en un asunto de gran importancia para el bienestar del estado. Y, por lo tanto, ofrecerle a Iquan un indulto general e indemnización por todo lo pasado… Y que no solo será recibido en gracia, pero convertido en Gran Almirante o Capitán General de todo el mar costero, otorgándole el título de Gran Mandarín, ofreciéndole abundantes recompensas y favores. (Pallafox, History of the Conquest of China, pp. 68-9, citado en Clements, 2011, Pág. 85 2 ) Una vez Zhilong obtuvo esta posición oficial en la defensa marítima de la dinastía Ming, obligo a su hijo Chenggong a volver con él a su hogar de origen, en Fujian. Allí 2 Traducción propia a partir del fragmento: Being informed of his valour, the [Emperor] was desirous to make use of his services in an affair of high importance to the good and welfare of his state, and therefore offered Iquan a general pardon and indemnity for all that was past… And that he would not only receive him into grace, but make him High Admiral or Captain General of all the sea coast, give him the office of Great Mandarin, and abundantly shower upon him favours and rewards. 17 Chenggong recibió su educación en una academia convencional de educación Confuciana, y posteriormente entró en la Academia Imperial en Nanjing, en 1644. 1.3. El derrocamiento de la dinastía Ming y la subida al poder Manchú La dinastía inició su decadencia afectada por la crisis económica tras su conflagración contra Japón (1592-1598). Este contexto se enmarca en el Japón de 1591, unificado después de un período de guerra interna constante conocido como “Período Sengoku” (1467-1568). Cuando después de más de cien años de guerra civil Toyotomi Hideyoshi (豊臣 秀吉) toma el poder y reorganiza a toda la nación, se encuentra frente a un país lleno de tensiones bélicas que en cualquier momento pueden restallar y amenazar su posición de liderazgo. Para evitar de nuevo la descomposición del imperio, decide canalizar esta inercia belicista a un objetivo común que convirtiese a Japón en una potencia: la invasión de China. En un principio, los japoneses pretendían llegar a un acuerdo con Corea para que utilizasen su territorio como base de operaciones contra China. Pero las relaciones entre China y Corea eran lo suficientemente estrechos como para darle una negativa a Japón, ante lo cual Toyotomi Hideyoshi decidió invadir primero a Corea. China apoyó a Corea y envió tropas de apoyo para frenar el avance japonés. Aunque al final de la guerra China no fue víctima del conflicto en su propio territorio, el conflicto le costó al tesoro imperial alrededor de 26.000.000 liang (两 Liǎng) y su ejército quedó severamente debilitado (30.000 bajas). La crisis económica que esto supuso junto con la mala influencia que los eunucos hacían sobre los emperadores y la gestión del gobierno, la dinastía Ming no consiguió recuperarse de esta depresión. Aprovechando la debilidad Ming, el líder manchú Nurhaci (努爾哈赤 Nǔ'ěrhāchì) reunió su poder en el norte y en 1628 inició un conflicto bélico donde los manchúes consolidaron su posición en el norte del imperio, apoderándose de la mayor parte de Mongolia interior. A pesar de la gravedad de esta amenaza, lo que realmente derrotó a la dinastía Ming fue un conjunto de revueltas internas por parte de soldados y campesinos 18 descontentos. En 1630 un agricultor, llamado Li Zicheng (李自成 Lǐzìchéng), se unió a la causa rebelde como líder militar. Debido a la gran hambruna, la falta de suministros y la mala organización del imperio, amplió su popularidad e incrementó su número de seguidores en las provincias cercanas. En su avance militar derrotó a las fuerzas militares que se le oponían hasta llegar a Pekín, que cayó bajo su poder en el año 1644. En ese momento, el emperador Ming Chongzhen (崇禎帝 Chóngzhēn dì) se suicidó bajo la presión del ataque de las fuerzas rebeldes y Li proclamó una nueva dinastía, la Shun (顺朝 Shùn cháo). (Britannica, 2023, Parr 2-4) Tras ello, Li mandó a sus soldados a acabar con los restos remanentes de la antigua dinastía Ming, y, aprovechando esta distracción, los manchúes cruzaron la muralla entrando en 1645 en Pekín, acabando con todas las fuerzas rebeldes y proclamando la última dinastía China, la Qing. 1.4. La lucha de Chenggong por mantener la dinastía Ming del sur remanente Debido al estallido de la invasión manchú, tanto Zheng Chenggong como su padre se reunieron en Fujian, donde se hallaban los recursos militares de la familia Zheng. En este momento de crisis, el emperador Longwu le concedió a Chenggong -quien en ese momento aún respondía ante el nombre de Zheng Senel nombre de “Chenggong” que significa “éxito” y el título de “Guoxingye”, el cual, más tarde utilizado por los holandeses, transformándolo en “Koxinga”. Así en 1646, Chenggong lideró con éxito algunas campañas militares contra los manchúes, ganándose el favor del Emperador. (Croizier, 2022, Parr. 3) En abril de 1646, la situación cambió drásticamente para la familia Zheng. El príncipe Bolo, sobrino del líder Manchú -el príncipe Dorgon-, se puso en contacto con Zhilong para establecer un convenio: si juraba lealtad al imperio Manchú, cesaría la batalla, y sería recompensado con el puesto de virrey en Fujian y Cantón. Zhilong, que ya concebía la dinastía Ming como una causa perdida, aceptó. (Clements, 2011. Pág. 184) Para sorpresa de Chenggong, recibió la siguiente carta de su padre: Mientras que, en Fuzhou, he sido informado de que las tropas del General Bolo están a la espera de recibir refuerzos para invadir Fujian y eliminar a la resistencia 19 loyalista. Desafortunadamente, creo que no hay esperanza de que el Emperador pueda llevar a los Ming al Trono del Dragón. Carezco de coraje para preparar a mis tropas, ahora que parece que resistirse a los Manchúes va a ser en vano. Prefiero negociar con Bolo y obtener un trato justo para la familia Zheng. Por lo tanto, te invito a que bajes las armas, con la esperanza de que te beneficiarás de ello. (Foccardi, The Last Warrior, p.32, citado en Clements, 2011. Pág. 186) 3 Al no seguir contado con el apoyo de su padre y sintiendo la presión que las fuerzas Manchúes hacían sobre su ejército, Chenggong se retiró a la zona este de Fujian. Al respecto de Zhilong, tras su rendición fue retenido bajo arresto domiciliario en Pekín. A pesar de ello, Zheng Chenggong continuó batallando al lado de la dinastía Ming, con la esperanza de rescatar a su padre algún día del poder invasor. Durante la década de 1650 mantuvo su posición en la costa este, entorpeciendo con varias victorias al avance de la dinastía Qing. 1.5. La expulsión de los Holandeses de Formosa En un inicio, aunque se lo había considerado en alguna ocasión, Chenggong no contemplaba una posible invasión a Taiwán. Básicamente, porque consideraba que estaba demasiado lejos de la zona continental de China, lo cual no era un aspecto favorable para llevar a cabo sus estrategias militares. Sin embargo y como veremos a continuación, a finales de la década de 1650 Chenggong sufrió una derrota militar importante que le obligó a retirar sus tropas al sureste de China. Esto, marcaría un antes y un después en el destino de la dinastía Ming del sur remanente, que no tendría mucha más opción que buscar un nuevo territorio fuera de China para defenderse. Chenggong tenía en mente dos lugares: Taiwán o Filipinas. Volviendo al tema que nos ocupa, en 1659 dio paso a su proyecto más ambicioso: la campaña de Nankín (南京 Nánjīng). Esta ciudad fue la capital de la dinastía Ming 3 Traducción propia a partir del fragmento: While in Fuzhou, I have been informed that the troops of General Bolo are waiting for reinforcements, in order to invade Fujian and eliminate the loyalist resistance. Unfortunately, I now believe that there is no hope for the Emperor to restore the Ming to the Dragon Throne. I lack the courage to draw up my armies, as there seems little point in a vain resistance to the Manchus. Y prefer to negotiate with Bolo in order to obtain favourable treatment for all members of the Zheng family. Therefore, I invite you to lay down your arms, with the hope that you will benefit from this action. 20 hasta 1421, cuando decidió ser trasladada a Pekín (北京 Běijīng). Al año siguiente de la captura de Pekín, los manchúes saquearon Nankín y la convirtieron en la capital de la provincia de Jiangsu (江蘇 Jiāngsū), constituyendo la base de avance de los Qing hacia el sur y suroeste. Chenggong avanzó con su ejército más allá del río Yangtsé, reconquistando bajo su liderazgo cuatro provincias, tres estados y veinticuatro guarniciones. Esta expedición al norte estaba resultando un éxito frente a una dinastía Qing alarmada sobre la situación. (周宗賢 (Zhōuzōngxián), 2009. Pág. 149-150) No obstante, las fuentes apuntan a que Zheng Chenggong fue derrotado en Jiangning (Nankín), debido a que rechazó todos los consejos y estrategias propuestas por sus mandos militares. Chenggong tenía en gran estima a su ejército. Pero, a pesar de sus últimas victorias, el ejército Qing todavía le superaba en número. Aun así, Chenggong, aunque constituyese una minoría, subestimó al ejército manchú. Rechazando toda sugerencia, apostó con todo lo que tenía para ganar la batalla. Para sorpresa propia, terminó siendo derrotado, y sus propios mandos achacaron la culpa de su fracaso a su arrogancia. (周宗賢 (Zhōuzōngxián), 2009. Pág. 149-150) En el libro de “Hechos de La Orden de Predicadores en el Imperio de China” Vittorio Riccio apunta a que supuso un punto de inflexión para el ejército y avanze de Zheng Chenggong sobre China. Como podemos observar en el siguiente fragmento, describe el suceso como “la pérdida en un solo día del más florido y numeroso ejército que tuvo”: … [Zheng Chenggong] Venció siempre al Tártaro, [excepto] en la guerra célebre de Nanquing, año de 1659, en la cual apenas pudo escapar su persona, perdiendo en un solo día el más florido y numeroso de ejército que tuvo… Con esta bárbara resolución del Tártaro y considerando el Cuesing que le faltaba el sustento para sus armadas y ejércitos, conquistó la Isla Hermosa… (Riccio, “Hechos”, Libro 3, Capítulo 1, nº 7-8, Citado en Borao, 2002, Pág. 589-590.) Tras la derrota en Nankín, el ejército de la resistencia Ming se veía acorralado por la presión que los manchúes ejercían en sus avances militares. Chenggong fue forzado a retirarse a “Amoy” o Xiamen (廈門 Xiàmén) y a “Quemoy” o Kinmen (金門 Jīnmén). 21 Ilustración 1: Mapa de las islas chinas controladas por el pirata Nicholas Iquan y Koxinga, (1727). (Imagen de autoría anónima, extraída de Former Tait & Co. Merchant House (原 英商德記洋行 Yuán yīng shāng dé jì yángháng) Tainan, Taiwán) Llegados a este punto, Chenggong no veía mejor opción que realizar una retirada segura tomando Taiwán, pues consideraba que la ignorancia de navegación y la falta de buques del enemigo haría de estas islas un lugar seguro. Su plan era utilizar Taiwán como base, conectándola con la isla de Kinmen para gradualmente extender su influencia entre las islas más cercanas a la costa, abrirse al extranjero y entrenar a sus soldados. (周宗賢 (Zhōuzōngxián), 2009. Pág. 150-151) 22 Ilustración 2: Grabado bajo la estatua de Zheng Chenggong en la isla de Kinmen. (La imagen muestra la ruta que realizó Chenggong para tomar la Isla de los Pescadores (actual Isla de Penghu 澎湖群島 Pēnghú qúndǎo), y después atacar Taiwán a través del puerto de Tainan. Fotografía de elaboración propia) El 30 de abril de 1661, después de haber tomado la isla de los pescadores, alrededor de 400 buques se aproximaron a la costa de Taiwán. En el siguiente extracto, podemos ver que los rumores sobre las intenciones de Chenggong en Taiwán eran claras: … Los chinos que aquí residen han declarado abiertamente, junto con algunos mercaderes chinos que comercian con la Compañía nos ha dicho en secreto, que Koxinga, quien ahora está siendo presionado por el Tártaro, no va a poder seguir conteniendo Aymuy, y ha mandado a sus barcos a servirle en alguna estratagema que llevará acabo durante esta temporada. Parece ser tener intenciones de dirigirla sobre las islas más cercanas, probablemente Luzón o Formosa. Cuando la necesidad le fuerce a dejar Aymuy, tiene intención de asentarse en una de estas islas… (Carta enviada el señor Jan van Ryck y el Consejo de Siam al Gobernador y Consejo de Formosa, junio 1661, citado en Campbell, 1903. Pág. 468-469) 4 4 Traducción propia a partir del fragmento: …The Chinese here have openly declared, and various Chinese merhants trading with the Company have secretly told us, that Koxinga, who is now so hard pressed by the Tartars, and is no longer able to hold Aymuy, has recalled all his junks to serve him in some exploit which he means to undertake this season. It is intended to be directed against one of the 23 El consecuente ataque de Chenggong concluyó en que el 1 de febrero de 1662, los holandeses se rindieran ante la fuerza de los lealistas Ming, y el 17 de febrero, el personal que aún quedaba de la VOC se marchase de Taiwán. 2. La embajada de Vittorio Riccio a Manila 2.1. El interés de Chenggong por las islas Filipinas Una vez Zheng Chenggong proclamó su dominio sobre Isla Hermosa, su objetivo de recuperar la dinastía Ming veía la luz después de varios fracasos militares en China. En marzo de 1662, ordenó a todos sus comandantes de Xiamen y sus familiares venir a Taiwán. Pero los que un día le sirvieron durante décadas a él y a Zhilong, pusieron en duda la lealtad que le tenían. Por las bases militares que aún le eran fieles en China, como la de Xiamen, la costa de Fujian o Guangdong, los soldados que llegaban desde Taiwán corrieron la voz de la severidad y castigos que Chenggong imponía ante la más mínima ofensa. Además, las políticas de expansión sobre la isla incluían que parte del ejército tuviese que convivir con tribus aborígenes, rodeadas de un entorno salvaje y hostil lleno de hambruna y epidemias. (Hang, 2010, Pág. 181.) Bajo estas condiciones, los puertos en Xiamen dejaron de enviar provisiones a Taiwán y prohibieron la entrada de los navíos de Chenggong. Siguiendo su ejemplo, no pasó demasiado tiempo hasta que otros puertos aliados en China continental también retiraron su apoyo a Taiwán. Abandonando los pocos resquicios que quedaban de la antigua dinastía Ming. (Hang, 2010, Pág. 181.) En consecuencia, Chenggong estaba cada vez más desesperado por encontrar el patrocinio que le permitiese continuar su lucha contra la dinastía Manchú, por lo que la idea de continuar su expansión hacia las Islas Filipinas resultaba cada vez más atractiva. Los motivos surgían de la necesidad que tenía de extender su soberanía por el territorio marítimo cercano a su base -en este caso, la isla de Taiwán-. Aunque también, y desde un punto de vista más subjetivo, resaltaba el ideal de liberar a nearest islands ; the most likely being either Luzon or Formosa. When necessity forces him to leave Aymuy, he intends to settle down on one of these… 24 Filipinas -especialmente por la población china que allí residíade la presencia extranjera europea, igual que sucedió con Taiwán. Para llevar a cabo esta finalidad, se puso en contacto con Filipinas a través de una embajada que dirigió al gobernador de Manila, Manrique de Lara 5 . Sin ser algo esperado por parte Chenggong, este no entabló un conflicto de manera directa con Filipinas para conseguir su propósito -como había hecho previamente con los holandeses-. Por el contrario, eligió tomar la iniciativa de enviar una embajada, reclamando el apoyo de Castilla bajo una amenaza de invasión en caso de negarse. De hecho, ni si quiera envió a un emisario chino, Chenggong concluyó que enviar alguien europeo como mensajero, le otorgaría más veracidad al comunicado. Por este motivo, citó a Vittorio Riccio en la Isla de Taiwán. Para embajador de cosa tan inicua, é injusta, quien pensara que había de elegir el Cuesing [Koxinga] a un sacerdote predicador, y ministro de Dios? pero así fue, y por dos causas, la una para que entendiesen que lo que decia hombre de su ley, y de su sangre, no podía ser falsedad; la otra pª que viesen que estimaba las personas religiosas como hombres de verdad, de virtud, y talento, pues les confiaba sus mayores negocios. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 16, nº 5, Citado en Borao, 2002, Pág 599) Como él mismo cuenta en la cita, Chenggong “estimaba a las personas religiosas como hombres de verdad”. Si nos remontamos a la juventud de Chenggong, su padre -Zheng Zhilongera religioso y tenía buenas relaciones con los misioneros europeos de Macao. Es probable que por este motivo guardase simpatía por la religión católica. Igualmente, la contraparte -la Corona españolatambién profesaba un profundo respeto por el catolicismo. Esto convierte la figura de Riccio en un puente de confianza entre las dos partes, basada en los ideales y valores religiosos cristianos. 2.2. Breve biografía de Vittorio Riccio Francesco Ricci, mejor conocido bajo su nombre religioso como Vittorio Riccio, nació en Florencia en el año 1621. Fue aceptado a una edad temprana en el convento 5 Gobernador de Filipinas entre 1653 y 1662 25 de San Domenico en Fiesole, en la provincia romana de la Orden de los Frailes Predicadores, profesando sus votos religiosos en 1635. En 1644, pidió trasladarse a Asia como procurador de la provincia de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Filipinas, dejando Roma para partir a Madrid. En España, Ricci obtuvo apoyo y confianza del secretario de propaganda Fide, Francesco Ingoli, además de la concesión del título de universidad para el Colegio de Santo Tomás de Manila. En junio de 1646 partió de Cádiz para llegar en septiembre a Nueva España. Su viaje a Filipinas debió esperar hasta abril de 1648, cuando zarpó desde Acapulco y finalmente arribó a dichas islas en julio de ese año. (Itailani, 2016, Pág. 243-244.) En Filipinas, se le asignó la misión de China. Para prepararse, fundó su propio ministerio en la parroquia de los Tres Reyes del Parián, donde estudió el dialecto meridional de Xiamen y compuso un catequismo en caracteres chinos. Asimismo, se implicó en asuntos económicos, organizando el control que se ejercía sobre el tesoro de la comunidad católica china. Su iniciativa y habilidades prácticas impulsaron su carrera en Manila, llegando a ocupar altos cargos administrativos. Además, contribuyó como intermediario en la información de misiones que venían desde China, sobre noticias de las tierras desconocidas del sur y en la documentación sobre las prácticas jesuitas en China. Desde nuestro punto de vista, hay dos aspectos a resaltar dentro de este periodo de la vida de Riccio, que favorecerán su futura elección como diplomático: En primera instancia, la integración cultural con los chinos del Parián. Los padres dominicos, dominaban su idioma, y sabían que, para dar a conocer el evangelio, debían tener un amplio conocimiento antropológico del mundo chino, de sus costumbres y formas de vida. Riccio mostró simpatía con esa población, y ganó cierta confianza en dicho barrio manilense. Seguidamente, Vittorio afianzó su posición de persona influyente y valiosa como agente intermediario entre los españoles y los chinos. Durante siglos, los chinos configuraron la columna vertebral de las transacciones comerciales entre Filipinas y China. Si bien es cierto que sus diferencias culturales y religiosas con los españoles crearon tensiones 6 , los sangleyes siempre fueron admitidos en la sociedad Filipina 6 Desde el punto de vista de los españoles, los chinos que vivían en el Parián suponían una mala influencia dentro del plano religioso y moral. Los castellanos adoptaron una actitud represiva contra la 32 europeos -en referencia a Castilla y Holandabasándose en las creencias tradicionales chinas del Mandato del Cielo 8 . Razón conocida es afi antigua, como moderna, que à los efclarecidos Principes efcogidos por el Cielo, qualquiera defcendencia de Nacion eftraña reconozca con tributos y parias. (AGI, Filipinas 201, N1. Fols. 81r-84v, citado en Murillo Velarde, 1749, Pág 271.) Tras dejar clara esa supremacía china frente a la europea, realiza su primera demanda a los castellanos: que le ofrezcan tributos y parias. Conjuntamente, justifica la invasión que recientemente había hecho sobre Taiwán. En él párrafo “… continuamente enviaba amoneftaciones, y exhortaciones, como de amigo, efperando, que fe arrepintiefen de fus culpas, y fe enmendafen de fus pecados. Pero ellos … no fe dieron por entendidos. Yo pues enojandome grandemente… forme Armada, para caftigar sus delitos…” (AGI, Filipinas 201, N1. Fols. 81r-84v, citado en Murillo Velarde, 1749, Pág 271.) podemos observar que Chenggong eleva su propia figura a la heroicidad. Es decir, Chenggong justifica la invasión de Taiwán sin dejar mostrar sus debilidades ante Castilla respecto a su derrota en Nankín, sino que alega que la era algo necesario para expulsar al enemigo “pecador”, que, según él, subestimaba la fuerza que Chenggong tenía. Después de hacer una demostración de fuerza poniendo como ejemplo su victoria frente a los holandeses, escribe lo siguiente: […] Vueftro pequeño Reyno, pues ha agraviado, y oprimido nueftros Champanes de mercancias, no muy diferentemente de los Olandeses, dando ocafion, y motivo à juegos, y difcordias. Ahora, à las cofas de Isla Hermofa eftan ajuftadas, los perfectos Soldados, que tengo fon centenares de millares, y Naos de guerra muchos millares. Tambien la Isla Hermofa, para hafta vueftro pequeño Reyno, por el camino del agua, eftà muy cerca de fuerte, q faliedo por la mañana, à la oche fe puede llegar, […] (AGI, Filipinas 201, N1. Fols. 81r-84v, citado en Murillo Velarde, 1749, Pág. 271.) 8 El Mandato del Cielo ( 天命 , Tiānmìng) es una fuente de poder y autoridad de origen divino, que le otorgaba a los reyes y emperadores el derecho de gobernar en nombre de la divinidad en la tierra. (Cartwright, 2017) 33 Chenggong remarca su superioridad frente a Castilla mencionando las Filipinas como “Vuestro pequeño Reino”. Además, también está al tanto del trato que los sangleyes tienen por parte de los españoles en Filipinas, que viven a extramuros de la ciudad y son forzados a asumir las normas legales y culturales. Consideran que son una población oprimida, sometida a una fuerte discriminación y maltratada por el invasor. De aquí nace su afección por defender el honor de la población china en Filipinas, a quienes percibe como vasallos pertenecientes a su pueblo. Es posible que el motivo por el que Chenggong no quisiese invadir las Islas Filipinas directamente fuese por preservar sus guarniciones de cara a la invasión Qing o las posibles amenazas externas de Taiwán. Es más conveniente recibir de manera pacífica capital que enzarzarse en varios conflictos bélicos al mismo tiempo, y este trato le sería clave para fortalecerse. Aunque visto desde el punto de vista de los españoles, aceptar estas condiciones podría terminar siendo perjudicial. Esto se da puesto que, en definitiva, las intenciones de Chenggong de atacar estas islas iban más allá de encontrar una fuente mayor de recursos, al fin y al cabo, también tenía la intención de expandir territorialmente su propio reino. Por si fuera poco, intimida a los españoles exponiendo que los almacenes y tributos que los holandeses habían acumulado durante años ahora estaban bajo su posesión, informando con preponderancia sobre el poder actual de su marina, cargada de soldados instruidos y experimentados y potentes buques de guerra. En vista de lo referido, Chenggong amenaza a Manila, que por cercanía -como se puede observar en el mapa adjuntopodría atacar, como él mismo expresa, “de la noche a la mañana”. 34 Ilustración 6: Mapa las Indias Orientales (1636) (Fuente: Cartografía titulada “India Qua Orientalis..." realizada por Willem Janszoon Blaeu en 1640. Expuesta en Former Tait & Co. Merchant House (原英商 德記洋行). En la ciudad de Tainán, Taiwán.) No obstante, A pesar de las disputas que tuvo anteriormente con Manila, también reconoce la cooperación y contribuciones que le ofreció en su intercambio comercial. Según él mismo relata, este fue el motivo por el que decidió detener su armada en Taiwán y establecer una negociación. Esta consiste en permitir que los españoles continúen su estancia en Filipinas, siempre y cuando ofrezcan los tributos y parias anteriormente mencionados y reconozcan el Mandato del Cielo. A cambio, Chenggong permitirá la transacción de actividad comercial y beneficio mutuo. … Embiò pues por delante al Padre Embajador, y mandato del confejo, y avifo amigable paraque vueftro pequeño Reyno, fi reconoce el querer del Cielo, y los propios yerros, venga cabizbajo à la Regia, cada año ofreciendo parias. Y en tal cafo mando, que vuelva el Pade à darme refpuefta de la embajada, y yo dare perfecto, y iolido crediro, y ferè ajuftado, perdonare vueftras antiguas culpas, concediéndoos vueftro Real lugar, y dignidad, juntamente mandarè à los 35 Mercaderes, que vayan allá à fus contratos. … (AGI, Filipinas 201, N1. Fols. 81r- 84v, citado en Murillo Velarde, 1749, Pág. 271.) Posiblemente, reconocer el Mandato del Cielo pusiese a los españoles en una posición inconveniente, porque ello significaría que reconocerían el Mandato del cielo de la dinastía Ming. Es decir, que estarían reconociendo oficialmente a una dinastía que estaba aproximándose a su final, lo cual no es beneficioso para unas futuras relaciones comerciales con la dinastía Qing. Teniendo en cuenta, además, que la mayor parte del intercambio comercial con China se daba a través de la costa del sureste, es decir Fujian y Cantón, donde el apoyo remanente a Chenggong era de dudosa estabilidad. Por si esto fuera poco, Chenggong culmina su carta con una amenaza directa de ataque e invasión en caso de que la negociación fracase -poniendo como ejemplo su triunfo sobre la expulsión de los holandeses-. 3. Consecuencias de la embajada de 1662 en las Islas Filipinas 3.1. El levantamiento del Parián Los esfuerzos por ocultar el verdadero motivo de la embajada fueron en vano después de que los chinos que acompañaban a Riccio en barco desde Taiwán corriesen la voz contando el propósito real de la misión. Notables diligencias hizo el Padre Riccio juntamente con el gobernador de las Yslas para que el vulgo no entendiese el fin del tirano Cuesing en la embajada, pero finalmente se llegó a saber, publicándolo los mismos chinos que habían venido con el dicho Padre de Tayvan (Riccio, Hechos, Libro 3, cap. 17, nº1, citado en Borao, 2002, Pág. 600.) Esta no era la primera vez que la estabilidad de Manila se veía amenazada por un pirata chino. El último gran ataque, fue perpetrado por Limahon (林風 Lín fēng) en 1574, poniendo en peligro la permanencia de los españoles en Filipinas. Pero esta vez, para peor suerte, Zhen Chenggong superaba a Limahon no solamente en preparación armamentística y la preparación de su ejército, sino, más importante aún, en conocimientos y estrategias militares. 36 La población intramuros de Manila aumentó su recelo y desconfianza hacia los chinos que residían en la ciudad. La discriminación hacia ellos se incrementó, agravándose hasta el punto en el que amenazaban a personas inocentes con la muerte o les trataban como de si de traidores se tratase. Fue tanto el sentimiento de enojo de aquella republica que a no irles el gobierno a las manos hubieran de despedazar a cuantos chinos se hallaban en aquellas tierras, y enviarles al Cuesing por tributo las cabezas de ellos. Con esto la gente vulgar y baja (que siempre fue enemiga de la prudencia) afligía cada día más a los chinos infieles de la alcaycería … que llaman Parián, tratándoles de traidores y amenazándoles que los habían de pasar a cuchillo. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº1, citado en Borao, 2002, Pág. 601.) Estas circunstancias amedrentaron a los chinos residentes en la localidad. El 25 de mayo la presión generada a raíz de la embajada y de las constantes amenazas de los civiles, estalló en un motín en el Parián. El tumulto comenzó cuando un grupo de chinos cansados de las amenazas a las que estaban sometidos, le dieron muerte al alguacil mayor Juan de Frias junto con otro español y unos cuantos negros que estaban en el Parián. El Sargento mayor, pensando que se había iniciado un levantamiento general dio orden de comenzar a disparar la artillería, destrozando edificios y sembrando el caos y temor en la población. En plena ola de confusión, muchos chinos perecieron en la contienda. Más de trescientos se ahogaron intentando escapar atravesando el río. Los que decidieron luchar se armaron como pudieron (pues las armas que poseían eran pocas), organizándose para actuar ante cualquier ofensa. Muchos otros huyeron, de los cuales algunos de ellos fueron en barcos de pescadores a buscar refugio en Taiwán, junto a Chenggong. (Borao, 2002, Pág 601.) 37 Ilustración 7: Mapa de Manila (1671) (Mapa dibujado por el Fraile Dominicano Ignacio Muñoz. En la parte este del mapa, donde se marcan los números 5 y 7, es el área del Parián de Arroceros, donde se organizó la revuelta. Se puede observar la delineación de la muralla que rodeaba el área de intramuros donde vivían los españoles. Así como la separación en extramuros del barrio chino. Extraído de: Wu., 2014.) A este respecto, los capitanes chinos de los barcos de mercancía que llegaban a Manila no eran partícipes de este motín. Para prevenir el incremento de tensiones en el Parián -antes de que estos se amotinasenfueron llamados por el Padre Riccio para que ayudasen a apaciguar las tensiones entre los chinos. Sin embargo, antes de poder hacer nada, la rebelión estalló. Esta “desaparición” de los capitanes fue malinterpretada por los amotinados en el Parián, que pensaron que sus capitanes habían sido asesinados o detenidos. No obstante, Riccio narra lo sucedido en la siguiente cita: Estando todos con dicho religioso [los capitanes de mercancías] … tratado sobre este negocio [calmar las tensiones en el Parián], se amotinaron los chinos de la alcaicería y oyendo los capitanes el estruendo de la artillería el universal alboroto de armas y voces se abrazaron con el Padre pidiéndole mirase por sus vidas, pues no eran cómplices en el delito… Consolóles el religioso, asegurándoles que por su cuenta correría el amparo y defenderlos, y para asegurar más sus vidas, los encerró en su misma celda en el convento de Santo Domingo… (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº2, citado en Borao, 2002, Pág. 601.) 38 En vista de los asaltos y la desorganización ocasionada, Manrique de Lara mandó al Padre Provincial de la orden Dominica que pidiese la cooperación del fraile Vittorio Riccio, quien, una vez más, tuvo que tomar el papel de mediador. Pero esta vez, considerando el peligro al que se exponía, no fue solo, sino que pidió que fuese acompañado. Así el mando Provincial le encomendó esta misión al Padre José de Madrid. …La gente de dicho Parian que avia tenido noticia andaba muy inquietos; y oyendo en aquella ocasion el estruendo dela artilleria q se jugaba dela muralla contra los amotinados, llego el Padre Prov. de su orden, y le mando [a Vittorio] por obediencia salirse a sosegar el motín, pues sabia la Lengua, y así lo pedía el Governador que sin reparar en el riesgo aque se ponía, y pidiendo otro religioso quele acompañase… (AGI, FILIPINAS, 78, N.8.) Manrique de Lara le otorgó a Vittorio la autoridad en el nombre del Rey para considerar si los amotinados merecían perdón o castigo por los estragos que habían causado. Mandó el cese de la artillería y con bandera de paz y a voces pidieron a los chinos que depusiesen sus armas. Juntos, el Padre Fray José Madrid y el Padre Vittorio Riccio recorrieron el Parián hasta llegar a la iglesia, donde estaba casi toda la multitud de los amotinados, una cifra que ascendía alrededor de nueve mil personas. Manifestándose Vittorio ante la multitud, los chinos le explicaron que se rebelaban porque “ya que habían de morir era mucho mejor morir valerosamente con las armas en las manos”. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº3, citado en Borao, 2002, Pág. 602) Las constantes amenazas de una parte de la población manilense, dio lugar a un malentendido que hizo pensar a los chinos que iban a ser asesinados en masa si se quedaban en Manila. A esto se le sumó las medidas defensivas tomadas por el gobierno que coincidían con esta escalada de las tensiones, por las que reforzaba la presencia militar y posicionaba a la artillería. Vittorio, que ahora entendía los motivos por los que se había generado tanta confusión, intentó convencer a la multitud de que depusiesen las armas. Esto es algo que se puede apreciar en el siguiente fragmento: Nunca (hijos míos) fue prudente acción el dar crédito a las palabras del vulgo, porque como gente ignorante y ruda, se precipitan con facilidad en grandes 39 yernos. Es falso que la nacion española tan Mirada como Cristiana os quiera quitar las vidas solo por una inconsiderada amenaza del Cuesing [Zhen Chenggong], siendo evidente que en ello no tenéis parte alguna. Pudieran si, pasaros a cuchillo, cuando el Cuesing hubiera llegado á estas Yslas con alguna armada; receloso que peleando ellos en la mar les dierades vosotros Guerra en la tierra. No hay armada, no hay soldado alguno. Yo solo he venido con sus cartas para ver que respuesta dan a sus mal pensados intentos. De que os alborotáis? Sobre que os amotinais? Vuestros capitanes con todos sus criados vivos y sanos están debajo de la llave de mi celda, ni fueron llamados para hacerles mal (pues yo los llamé) sino para que sosegasen vuestras disparatadas inquietudes; deponed las armas, sugetaos a la obediencia real, qe en nombre de la Magestad católica os otorgo el perdón; pues para ello tengo autoridad. Y al no querer hacer, seguro podéis estar que sereis destruidos á fuego y á sangre.(Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº3, citado en Borao, 2002, Pág. 602.) Los Sangleyes aceptaron el discurso de Riccio y prometieron bajar las armas y confiar en que hablaría con las autoridades españolas para que también lo hiciesen. Sin embargo, en la actitud de los rebelados frente a los Padres todavía permanecía cierta suspicacia. Por lo que demandaron, para asegurarse de la veracidad de las intenciones del fraile, que su compañero se quedase como rehén hasta que el pacto fuese exitoso. Ambas partes accedieron que el Padre José de Madrid aguardase en el Parián hasta que se resolviese la discordia. Pero, cuando Riccio se alejó lo suficiente de la escena como para no darse cuenta de lo que estaba sucediendo, uno de los hombres que estaban entre la multitud le dio un golpe en el cuello con un machete casi decapitandole, provocando su fallecimiento instantáneamente. De nuevo, esto hizo que se reavivase la inquietud entre presentes. El ataque había sido perpetrado de manera individual, pues según Riccio cuenta en su testimonio “El Padre Fray José de Madrid estaba sentado entre ellos como un manso cordero, enseñándolos”. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº5, citado en Borao, 2002, Pág. 603.) Ahora que el Padre José de Madrid había sido asesinado, los sangleyes temían que, si Riccio se enteraba de lo sucedido, no solo no restauraría la paz con las autoridades españolas, sino que probablemente agravase el conflicto en el Parián. Cubrieron el cuerpo del Padre con piedras que encontraron junto a la iglesia para esconder al 40 cadáver y juraron venganza pasando a cuchillo al traidor. Sin embargo, antes de que eso sucediese, el asesino le puso fin a su propia vida ahorcándose en su casa. Por su parte, al Padre Riccio le obstaculizaron su salida a medio camino del parián, donde alrededor de 300 chinos le rodearon amenazándole con la muerte. Vittorio entabló diálogo con ellos, quienes tenían ya sus armas preparadas para agredirle. Y dijo lo siguiente: Detened las armas y el brazo, hombres ingratísimos e inhumanos. ¿A quién solicita vuestra salud y vida queréis matar? ¿Al embajador de vuestro Rey y Señor? … ¿No veis que visto vuestro traje, vuestras costumbres, y que debéis contarme entre los vuestros? (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº5, citado en Borao, 2002, Pág. 603) Ante esto, los asaltantes respondieron: Verdad es que vestís nuestros hábitos, pero en el corazón sois español, nuestro enemigo, y en la profesión, Padre, como otro Fray Alberto 9 , que en tiempo Corcuera nos engañó. También vos como él nos queréis engañar. Habéis de morir aquí mismo. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº5, citado en Borao, 2002, Pág. 603) El religioso finalizó la discusión aclarando que el Padre fray Alberto y él eran personas diferentes, puesto que fray Alberto nunca había ido a China ni tenía allí iglesia ni otros padres a su cargo. Asimismo, añadió que “bien me podéis matar, pero mirad lo que hacéis, porque muerto yo, es necesario que perezcáis todos sin remedio, y viviendo puedo defender vuestras vidas y procurar vuestro bien”. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 17, nº5, citado en Borao, 2002, Pág. 603) De esta manera, evitó la confrontación y se aproximó a la puerta del Parián, donde le aguardaban las tropas españolas a la espera de sus declaraciones. Riccio salió sin conocimiento de lo que le había sucedido a su compañero, y ya en intramuros habló con el gobernador y le explicó las intenciones de los chinos de deponer las armas. 9 Refiriéndose al Padre Fray Alberto Collares, que en la rebelión de los Sangleyes de 1639 intervino con los amotinados en el Parián, quebrantando la fe de su palabra. 41 Las autoridades militares que los acompañaban en ese momento protestaron por la osadía que los chinos habían tenido de organizar este motín. Vittorio argumentó que bajo la amenaza de Chenggong, era conveniente reservar el armamento y mantener la paz en el Parián. El Gobernador aceptó el perdón de los sangleyes. Aun así, para evitar cualquier tipo de recelo decidieron desterrar a los infieles en diez naos que estaban por embarcarse a China. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 18, nº4, citado en Borao, 2002, Pág. 606) Posteriormente, Riccio les tradujo la voluntad que los castellanos habían aceptado. […] No sin grades oposiciones, el consejo del Padre Riccio, … a las 2 de la tarde del día 25 de mayo, salieron de los muros algunos de los capitanes chinos, publicose el perdón en nombre de la Magestad del Rey católico, el cual traducido por el dicho religioso en letra china, se manifestó á los que habian quedado en la alcaicería, porque la mayor parte, habían huido a los montes […] (Riccio, “Hechos”, libro 3, capítulo 18, nº 2, citado en Borao, 2002, Pág. 614) Dada la amenaza de Chenggong y la revuelta en el Parián, los españoles tomaron medidas más exigentes. El gobierno aumentó la protección militar en diferentes partes de la ciudad. En la costa, se formó un cuerpo de Caballería de cuatrocientos hombres para que recorriesen todo lo posible las playas de Manila al acecho de cualquier tipo de amenaza marítima. Los españoles se prepararon para defenderse de cualquier ataque -tanto externo, como interno, especialmente por parte de los Sangleyes-. Por ello, reunieron en torno a ocho mil hombres -sobre todo negros y nativos de la islaque junto a algunos españoles formaron una pequeña milicia. (Murillo Velarde, 1749, Pág. 272.) Por temor a que los chinos conspirasen con Chenggong, se decidió expulsar a todos los Sangleyes Gentiles 10 de la isla. También destruyeron varias iglesias. Entre ellas, la que estaba dentro del Parián, para evitar así que el enemigo hiciese uso de cualquier lugar en el que pudiese esconderse o fortalecerse. Retomando el tema del motín, esa misma noche, cerca de las proximidades de la iglesia del Parián, un religioso lego halló que una extremidad humana sobresalía de 10 Los “Sangleyes Gentiles” son aquellos que no han sido bautizados. 48 intentando no perder de vista las montañas de la costa oeste de Taiwán. Desembarcaron en la costa de Santa Catalina 12 En la costa aparecieron un escuadrón de aborígenes armados con flechas y arcos. Los chinos, al verlos, se asustaron, y decidieron regresar a la nao, pero antes de que lo hiciesen, los aborígenes les llamaron a voces en español, les dijeron que eran hombres de paz y cristianos. Resulta que eran “indios” influenciados por la antigua presencial española en Santo Domingo 13 , y como todos compartían la misma religión, estaban dispuestos a ser hospitalarios con ellos. (Riccio, “Hechos”, Libro 3, cap. 19, nº5-6, citado en Borao, 2002. Pág. 611) Una vez descansaron volvieron a partir. Rodearon la zona norte de la isla y buscaron el puerto en el oeste de Taiwán. No obstante, cuando estaban no muy lejos de él, otra tormenta volvió a arrastrarles al oeste, y en septiembre tocaron tierra en la isla de Xiamen. Ilustración 10: Tercer viaje de Riccio Manila-Kilung-Xiamen 12 Nombrada así por los españoles de la época, es la actual costa del condado de Yilan. 13 Los españoles dominaron la parte norte de Taiwán entre 1626 y 1642. 49 (Imagen extraída de Imagen extraída de Borao, Consideraciones en torno a la imagen de Koxinga vertida por Victorio Ricci en Occidente, 1996, Pág. 61) En Xiamen se enteró del fallecimiento de Zheng Chenggong. En consecuencia, un hombre llamado Zheng Shixi tomo el poder de la isla como sustituto de su mando hasta que Zheng Jing (鄭經 Zhèng jīng) (Noviembre 1662- Marzo 1681), consiguió asumir las responsabilidades como sucesor primogénito. Por la muerte de Cuesing gobernaba entonces en primer lugar y casi absolutamente un mandarín llamado Chuye [Zheng Shixi], tío, que se llamaba suyo, aunque no lo era, no permitiendo el gobierno a Quinsie [Zheng Jing], primogénito de Quesing, por no hallar en él la capacidad que para aquellos tiempos era necesaria. (Riccio, “Hechos”, Libro III, capítulo 22, nº1, citado en Borao, 2002. Pág. 614) Vittorio fue apresado en Xiamen, y condenado a ser ejecutado después de haber sido calumniado y responsabilizado por las muertes de varios chinos en las provincias filipinas de Luzón, Nueva Segovia e Ilocos. No obstante, un chino cristiano llamado Pedro Sun, -que creía en las palabras del Padre Ricciole defendió con la verdad. Argumentó como al contrario de lo que se le acusaba, Vittorio había defendido al pueblo chino durante su estancia en Manila, alcanzando el perdón general para todos. Y que, por lo tanto, no podía tener conocimiento de lo que había sucedido en el resto de las provincias de Filipinas. Varios testigos más que había presenciado las acciones del padre en Manila también apoyaron este discurso y lo presentaron frente a Zheng Shixi y otros altos cargos que gobernaban el área después de la muerte de Chenggong. Después de estar ocho días preso, mandaron a llamar a Vittorio para pedirle explicaciones por los sucesos ocurridos en Filipinas. Riccio, “Hechos”, Libro III, capítulo 19, nº11, Borao, 2002, Pág. 613) En un primer lugar, la asamblea expuso sus argumentos. Pedían venganza por las muertes de los chinos en la provincia de Luzón, Nueva Segovia e Iliocos. Y, añadían que, continuar con esta guerra contra los españoles era de las últimas voluntades de Chenggong. Por lo tanto, después de haber declarado la guerra, era contradictorio aceptar un acuerdo de paz sin haberla llevado a cabo. (Borao, 2002, Pág. 614) Así mismo, manifestaron que los chinos no tenían una dependencia comercial tan grande de los españoles como sí la tenían los españoles de los chinos -lo cual, era un 50 motivo más a favor de la independencia del comercio con España y la propia autosuficiencia china en Filipinas, especialmente en el área de Luzón, que era donde mostraban más interés-. Por último, criticó a la iglesia frente a Vittorio, juzgando sus principios y creencias, y la tachaba de una crueldad y violencia escondida bajo palabras de perdón y misericordia. (Borao, 2002, Pág. 614) Vittorio, contraargumentó las palabras del consejo. Alegando que la responsabilidad del levantamiento chino en Manila no es culpa de los españoles, sino de las decisiones del propio Chenggong. A una absurda premisa de un levantamiento, muy mala consecuencia se ha de esperar. Efectos han sido (señores) de una amistad violada, de una correspondencia fingida, pues rompió (contra el derecho natural) con leyes, conciertos y recíproco amor. Si los bríos de un Alejandro, que estaban en el pecho del Cuesing, no le hubieran inducido a prender lo que por derecho ninguno jamás fue suyo, excusándose hubieran los motines, evitando las muertes y deteniendo todos los insultos… Las muertes, pues, y desastres que han sucedido, no los han hecho los españoles, sino el Cuesing. (Riccio, “Hechos”, libro 3, capítulo 22, nº3, citado en Borao, 2002, Pág 615.). Riccio continúa diciendo que, tras pedir a la nación española que reconociese a Chenggong como rey y le mandase tributos y parias era de esperar que esta le fuese leal a su verdadero Rey, y que tratase de eliminar de cualquier manera el nombre de Chenggong de la isla, así como a sus vasallos y dominios. Y que, aun así, no lo hicieron, gracias a la piedad cristiana que tanto criticaba. A propósito de los daños causados por los españoles durante los motines. Es lógico que tras un levantamiento por parte de los chinos sin consejo ni oportunidad de diálogo los propios españoles también se sientan atacados y decidan defender su territorio, y más aún, teniendo en cuenta que estaban bajo amenaza de guerra por el gobierno impuesto en Taiwán. Aun así, con todo, hubo cabida para la nación española para el perdón y la paz. Habiendo pues sido el caso en esta forma no os debéis quejar (nobles señores) de la nación española, sino alabarla mucho y darle las gracias. ¿No han llegado a este puesto diez naos cargadas de almas? ¿No son chinos esos a quienes perdonó la Cristiandad de Luzón? ¿No se os han vuelto todas vuestras haciendas, que con 51 justicias estaban confiscadas por el monarca de España?... Y así estimo (señores) que debéis estimar mucho nación tan valerosa y noble, que con su natural esfuerzo sabe juntar la piedad cristiana, y con sus bríos la misericordia. (Riccio, “Hechos”, libro 3, capítulo 22, nº4, citado en Borao, 2002, Pág 616.). Es importante destacar como, en su discurso, Riccio utiliza la misma estrategia que el Gobernador de Filipinas para redirigir la atención del consejo hacia el resto de la situación política exterior que les rodea. Especialmente en cuanto se refiere a cuantos enemigos Chenggong ha dejado a su paso que ahora ponen en contingencia al gobierno en Taiwán. Esto se puede apreciar en el mismo párrafo que continua su discurso donde apunta que “Ofendido tenéis al Belga [Holandés], irritado al inglés, castigado al tártaro, oprimido al Syam y cambojano, y ahora menospreciáis al español. ¿dónde habéis de hallar amparo si todos se unen contra vuestra nación, como enemigo común?”. (Borao, 2002, Pág. 615) Para finalizar su discurso, Riccio suplica la paz de los pueblos, y apoya que se mantenga la correspondencia y relaciones comerciales. El consejo consideró las palabras del Padre, a quien después de todo, acabaron dándole la razón. Consultándose muchas veces entre ellos el negocio determinaron enviar al mismo Padre con espléndida embajada a Manila para desistir de las guerras y firmar unas perpetuas paces, pidiendo algunas condiciones no muy dificultosas de conceder… Diéronle, pues para este efecto, carta de creencia y poderes y autoridad absoluta … se hizo vela el cuatro de Abril de este año de 1663, y en el 19 del mismo mes se dio fondo en Manila, donde fue recibido con los mayores festejos y aplausos que jamás vieron aquellas islas. (Riccio, “Hechos”, libro 3, capítulo 22, nº6-7. Citado en Borao, 2002, Pág. 617) El 6 de mayo de ese mismo año, después de haberse convocado la Junta General en Manila, devolvieron todas sus armas y haciendas a los chinos del Parián, y se determinó que se desterraría a aquellos que supusiesen una amenaza. Así, quedo finalmente firmada la paz entre los dos reinos. 52 Consideraciones finales Después de haber analizado todas las fuentes editas y bibliográficas vinculadas a este estudio, especialmente la obra de “Hechos de la orden de Predicadores en el Imperio de China”, se puede establecer una serie de conclusiones retomando los objetivos señalados en la introducción del presente trabajo de investigación. El testimonio de Riccio analizado a lo largo de este estudio es una declaración personal, y, por tanto, una mirada subjetiva de los acontecimientos que expone. Por ejemplo, en uno de sus relatos cuenta como durante su primera estancia en Taiwán se encontró con nativos que habían estado en contacto con los españoles, lo cual es improbable, dado que los españoles estuvieron en el norte de Taiwán, no en la parte sur que era en la que estaba Riccio -Tainan-. (Borao, 1996, Pág. 70) De hecho, él pocas veces aparece mencionado en fuentes chinas. Esto arroja una capa de sombra sobre sus declaraciones, que sospechamos, al ser un escrito personal, puede que Vittorio haya ensalzado su propia figura en sus textos. No obstante, al contrastarse con otras fuentes del periodo -como las cartas del cabildo eclesiásticopodemos completar los acontecimientos de aquel periodo. Por otro lado, a lo largo del trabajo hemos tratado el tema de la influencia de la actividad misionera en Asia Oriental. Desde un principio la hemos podido observar en la relación que Zheng Zhilong mantenía con los evangelistas portugueses en Macao, quienes no solo le trasladaron sus ideales religiosos, sino que también le enseñaron el idioma portugués. Para Zhilong, esto serviría como herramienta de cara a su escalada como pirata y su relación comercial con los holandeses. Además, siguiendo los pasos del Padre Vittorio Riccio, podemos apreciar que los misioneros eran considerados como cargo de confianza en el extranjero para el gobierno -aspecto que llevó a Riccio a la realización del trabajo de negociador-. Así mismo, Riccio no es el primer misionero que acoge el papel de embajador debido a sus habilidades de comunicación o su buena reputación entre los chinos. Por ejemplo, en 1631, el gobernador de Manila envió a dos dominicos a una embajada comercial en Fujian que encajaba con este perfil. (Busquets, 2020b, Pág 327) O, como hemos visto, incluso el propio Riccio participó en una embajada anterior a la 1662, la de 1656, en la cual, el gobernador de Filipinas pidió su colaboración dada su “experiencia y conocimiento del país”. (Busquets, 2016, Pág. 208) 53 Por lo tanto, podemos concluir que los conocimientos que obtenían los misioneros durante su experiencia de vida en el extranjero les proporcionaba la capacidad de participar en cuestiones más allá de la evangelización. Su labor como mediadores interculturales fue fundamental para establecer lazos diplomáticos y posibilitar la comunicación de los gobiernos que, como es el caso, tenían intereses y visiones de los hechos enfrentadas. Al respecto del papel diplomático de Vittorio. Sus aportaciones como mediador y negociador fueron fundamentales para la corona hispana. De no haber contado con ella, la amenaza de los sucesores de Chenggong para Filipinas podría haberse materializado Durante esta embajada, se destacan dos momentos en los que su intervención fue clave para evitar un enfrentamiento directo: En primer lugar, la negociación con los Sangleyes del Parián de Manila: basándonos en la porción que hemos analizados de la obra “Hechos de la orden de Predicadores en el Imperio de China”, durante la negociación de Vittorio en el Parián algunos de los chinos le amenazaban y expresaban su desconfianza a los frailes, e incluso comparaban a Riccio con otro misionero que les había traicionado anteriormente. No obstante, este no era el caso: su dominio de la lengua, su experiencia viviendo en Xiamen, e incluso las ropas que vestía. Todo ello sumergía la figura de Vittorio dentro de la cultura china, y pudo utilizarlo como argumento para ganarse la confianza de la población. En segundo lugar, defendió los intereses de la corona española frente al consejo de las autoridades taiwanesas que se debatía sobre una posible invasión a Filipinas, estableciendo la paz. En esta línea, concluimos que, sin la labor de Riccio, cabe una gran posibilidad de que los españoles no hubiesen sido capaces de mantener sus posesiones sobre Filipinas. Si tenemos en cuenta el ejemplo de Taiwán, Filipinas también podría haber acabado como un territorio anexionado a la dinastía Qing. Esto se debe a que contaba con una importante colonia de Sangleyes que, tal y como se ha reiterado en este trabajo, eran el mayor motor de la economía local. Si en lugar de unas autoridades extranjeras como las españolas, el gobierno de Filipinas hubiese sido chino, el territorio y el poder hubiese estado más cohesionado, y, por lo tanto, orientado hacia Pekín. Aunque hemos de reiterar que esto son conclusiones propias a raíz de lo analizado ente Taiwán, Filipinas y las relaciones diplomáticas entre estos territorios y china. Por ende, hubiese cabido la posibilidad de que Castilla hubiese 54 perdido su base comercial más importante de Asia, lo que habría afectado directamente a sus colonias en América y a su prestigio como imperio, -tal y como ocurriría dos siglos más tarde-. Por último, procederemos a resolver la cuestión referente a la piratería, destacando las figuras de Zheng Zhilong y de Zheng Chenggong. En el caso del primero, podemos observar con claridad las consecuencias que puede tener en un país el descontrol de la piratería. Aunque cuando pensemos en “pirata” se asocia con palabras como “saqueo, asalto o asesinatos”, la actividad de Zhilong fue de gran relevancia en el intercambio comercial con los holandeses, contribuyendo directamente en el sustento de la compañía en Taiwán. Con esto no queremos afirmar que fuese necesario para los holandeses tener trato con Zhilong, pero sí que se beneficiaron en gran medida de ello. Zhilong, por su parte, también lo hizo: la obtención de tecnología naval europea impulsó su potencial como líder, haciéndole un adversario muy difícil de abatir para la dinastía Ming. Por su parte, Zheng Chenggong heredó el legado de su padre, convirtiéndose en alguien todavía más temido. La autoridad de Chenggong durante su resistencia a los manchúes impactó directamente en las potencias europeas más próximas. En el caso de Holanda, expulsándola completamente de Taiwán y amenazando a Filipinas con una invasión. Así pues, como se ha explicado antes, hubo una alta probabilidad de que, de haber realizado un ataque, Chenggong hubiese salido victorioso del conflicto, lo que hubiese cambiado por completo el destino de las islas, pero, sobre todo, el de la corona de Castilla. Por ende, se hubiese provocado en un impacto a nivel global. Aunque las consecuencias que podría haber tenido en Filipinas la amenaza de Chenggong es una hipótesis cuya respuesta definitiva no es del todo posible de corroborar, sí que podemos concluir en que la actividad de estos piratas influenció en gran medida la actividad de las potencias occidentales durante el siglo XVII. 55 Bibliografía - Andrade, T. (2004). The Company’s Chinese Pirates: How the Dutch East India Company Tried to Lead a Coalition of Pirates to War against China, 1621-1662. Journal of World History, 15(4), 415–444. http://www.jstor.org/stable/20079290 - Autor desconocido., (1727). Map of the Chinese islands controlled by the pirate Nicholas Iquan and Koxinga. Former Tait & Co. Merchant House (原英商德記洋行, Yuán yīng shāng dé jì yángháng) - Autor desconocido., (1870). Manila. Vista de la iglesia de Santo Domingo construida después del terremoto del 3 de junio de 1863 [En línea] Fotografía papel albúmina. Biblioteca Nacional de España. 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