II Certamen Taurino Internacional de Narración Corta, Santander, Peña Taurina “Félix Rodríguez”, 2007, 94 págs. [Reseña]
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Nos encontramos con la segunda edición del certamen literario dedicado a la narración breve de temática taurina que convoca la Asociación Cultural “Peña Félix Rodríguez” de Santander. En esta ocasión debemos felicitarnos al mismo tiempo por la continuidad de la serie y, de nuevo, por la calidad alcanzada por los cuentos publicados, en un volumen ilustrado esta vez por Agustín Morillas Ruiz de Villa. De los cinco cuentos premiados, tres de ellos juegan con la alusión a figuras conocidas en el ámbito del toreo. Así, el prime- Revista de Estudios Taurinos N.º 25, Sevilla, 2008, págs. 291-292 Fig. n.º 18.- II Certamen Taurino Internacional de Narración Corta, Santander, Peña Taurina “Félix Rodríguez”, 2007, 94 págs.
ro, firmado por el manchego Alberto Rodríguez Hortal, Trasimeno, y titulado Pajareles,es en esencia la reseña de una monumental faena de toros con un epílogo inesperado y conmovedor que nos remite al gran crítico taurino Joaquín Vidal. El segundo, Como todos los muertos de la tierra, del argentino Guillermo Eduardo Pilía, es, desde la propia sugerencia del título, la evocación de la muerte de un torero cualquiera, pero que resulta ser Ignacio Sánchez Mejías. Y el cuarto, La última oportunidad de Martín Sánchez, del albaceteño Miguel Angel Molina Jiménez (ganador de la edición anterior), aunque de modo indirecto, nos pone en relación con un Manolete triunfador, en contraste con la patética figura del protagonista, otro torero, pero de los muchos que quedan olvidados, arrojados a la cuneta de la fiesta. Por el contrario, el tercero, escrito en Llodio por Patrocinio Gil Sánchez, de título y argumento estrafalarios, De maldita la tarde en que se jodió Floral Cantanovas Gracia, alias ‘El Manco’, nos cuenta la historia de este harto improbable matador al que le falta el brazo derecho, a través de la visión de otro insólito narrador cuya identidad se revela en los párrafos finales. Y, por último, el santanderino Cayo Martín Franco, único representante local, en su relato Rafael Jiménez ‘Carnicerito de Dos Hermanas’, también inventa a su personaje en un escenario de referencias taurinas que combina las reales con las imaginarias, para ofrecernos una historia de maridaje entre el sol y la muerte. En suma, la colección nos brinda un ramillete de cuentos de desigual inspiración pero muy sugestivo en su conjunto, de modo que el certamen vuelve a cumplir con su misión de fomentar la narrativa taurina, que, como es bien sabido, no es tan abundante ni de tanta calidad como cabría esperar que produjese un mundo tan fascinante como el de los toros. Carlos Martínez Shaw Fundación de Estudios Taurinos Carlos Martínez Shaw 292