La universidad del siglo XXI en la sociedad de la comunicación y del conocimiento.
Abstract
Lección inaugural leída por el catedrático de Literatura Española Manuel Ángel Vázquez Medel en la Solemne Apertura del Curso Académico 2009-2010 en la Universidad de Sevilla.
Full text
• 1 • MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI EN LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN Y DEL CONOCIMIENTO Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2009-2010 en la Universidad de Sevilla EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA Índice colección
Portada Índice MANUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL Catedrático de Literatura Española (Literatura y Comunicación) LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI EN LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN Y DEL CONOCIMIENTO Lección Inaugural leída en la Solemne Apertura del Curso Académico 2009-2010 en la Universidad de Sevilla Sevilla 2015 colección
Colección Textos Institucionales Núm.: 40 Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso escrito de la Editorial Universidad de Sevilla. © EDITORIAL UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2015 C/ Porvenir, 27 - 41013 Sevilla Tfnos.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected] Web: http://www.editorial.us.es © MIGUEL ÁNGEL VÁZQUEZ MEDEL 2015 ISBNe: 978-84-472-1708-3 Edición digital: Dosgraphic, s. l. < www.dosgraphic.es > Comité editorial: Antonio Caballos Rufino (Director de la Editorial Universidad de Sevilla) Eduardo Ferrer Albelda (Subdirector) Manuel Espejo y Lerdo de Tejada Juan José Iglesias Rodríguez Juan Jiménez-Castellanos Ballesteros Isabel López Calderón Juan Montero Delgado Lourdes Munduate Jaca Jaime Navarro Casas Mª del Pópulo Pablo-Romero Gil-Delgado Adoración Rueda Rueda Rosario Villegas Sánchez Edición digital de la primera edición impresa de 2009
Portada colección Índice Veinte años de investigación y educación superior en Comunicación en la Universidad de Sevilla ....... 11 Consiliencia: la unidad del conocimiento ................ 24 Nuevas competencias para nuevos retos profesionales ............................................................................ 30 Sociedad de la información, de la comunicación, del conocimiento, de los saberes compartidos… .......... 37 La Universidad del siglo XXI: Universidad sin condición .......................................................................... 44 Importancia del impulso de un imaginario femenino de alianza .................................................................... 45 Universidad y cambio social ..................................... 47 Universidad, sostenibilidad, ecología y ecosofía ..... 48 Misión de la Universidad ........................................... 55 Comunicación y educación para un mundo futuro mejor ........................................................................... 60 La Universidad digital ................................................ 62 Compromiso, implicación crítica y entusiasmo en el nuevo proyecto de Universidad y Sociedad ............ 68 Para ir a página pulsar en la línea ☞
• 9 • Portada Índice Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Sevilla, Autoridades, Claustro de Profesores, Personal de Administración y Servicios, Alumnos, Señoras y Señores: C ada año corresponde a un Centro distinto de nuestra Universidad ofrecer la lección inaugural de un nuevo Curso, y es legítimo y hasta conveniente que cada uno ponga su propio acento1. Este año tan especial, inicio del proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior en nuestra Universidad, corresponde por vez primera a la Facultad de Comunicación, a cuyo servicio deseo poner mi experiencia y mi palabra, profundamente agradecida con quienes me han hecho el honor de confiar en mí para tan elevada misión. 1 Deseo recordar aquí, por su excelencia, por las especiales circunstancias a que respondía y por su contenido, muy tenido en cuenta en estas páginas, la lección de Juan Antonio Carrillo Salcedo, Globalización y Orden Internacional, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2004.
• 10 • Portada Índice En estos días se cumplen dos décadas de la fundación de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla, hoy Facultad de Comunicación, en la que tuve el honor de participar activamente, como Secretario-Fundador, junto al Decano-Comisario, Prof. Jorge Urrutia, a quien encomendó tan importante tarea el entonces Magfco. y Excmo. Sr. Rector, D. Javier Pérez Royo. Tras un arduo trabajo de análisis de las necesidades de nuestro entorno y de la situación de los estudios en las tres Facultades públicas existentes (en la Universidad Complutense, en la Autónoma de Barcelona, y en el País Vasco), así como de las ofertas en los centros privados y en las principales Universidades europeas, se preparó un documento que establecía el proceso, las prioridades, así como las necesidades básicas de profesorado, personal técnico, de administración y servicios, infraestructura y equipamiento. Tras su aprobación en la Junta de Gobierno de la Universidad de Sevilla fue aceptado por el Gobierno de la Junta de Andalucía2. En el otoño de 1989, 2 El Decreto de fundación decía así: CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN Y CIENCIA DECRETO 156/1989, de 27 de junio, por el que se crea la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla. La Universidad de Sevilla, de acuerdo con lo dispuesto en el art. 9.2 de la Ley de Reforma Universitaria propuso la impartición de los estudios de Ciencias de la Información. En virtud de esto y de conformidad con lo dispuesto en el art. 19.1 del Estatuto de Autonomía de Andalucía, previos informes del Consejo de Universidades y del Consejo Andaluz de Universidades, a propuesta del Consejero
• 11 • Portada Índice después de un durísimo y transparente proceso de selección entre miles de solicitudes, comenzaban su Licenciatura en Ciencias de la Información un total de 198 alumnas y alumnos de la primera promoción. Veinte años de investigación y educación superior en Comunicación en la Universidad de Sevilla Veinte años es muy poco en la vida de una institución cinco veces centenaria, pero la historia no siempre avanza regular y linealmente, y hay coyunturas y encrucijadas decisivas para el destino de la humanidad. 1989 y el de Educación y Ciencia y previa deliberación del Consejo de Gobierno en su reunión del día 27 de junio de 1989. DISPONGO: Artículo primero. Se crea la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Sevilla. Artículo segundo. Los planes de estudio que conduzcan a la obtención de la titulación de Licenciado en Ciencias de la Información se elaborarán y aprobarán por la Universidad de Sevilla, y serán homologados por el Consejo de Universidades de conformidad con lo que establece el art. 29 de la Ley de Reforma Universitaria y los Estatutos de dicha Universidad. DISPOSICIÓN FINAL Se autoriza a la Consejería de Educación y Ciencia para que en el ámbito de sus competencias dicte las disposiciones necesarias para el desarrollo de lo dispuesto en el presente Decreto. Sevilla, 27 de junio de 1989.
• 12 • Portada Índice actual 2009 no son dos años más en la secuencia cronológica de nuestro cómputo occidental, ni lo sucedido en el lapso de veinte años que media entre uno y otro es fácilmente comparable a otros períodos temporales similares. Algunos han llamado a 1989 “Año de los Milagros”, pues parecía impensable la rápida secuencia de la caída del muro de Berlín, del inicio de la disolución de la URSS y del “telón de acero” en Europa y en Asia. Incluso intelectuales tan críticos y realistas como Francisco Ayala, nuestro primer Doctor Honoris Causa en Comunicación, saludaban esperanzados la nueva coyuntura: “aflojadas por fin las tensiones del poder político-militar, parecemos estar empezando a desprendernos del encorsetamiento impuesto por la compartida dominación rival entre las dos ‘superpotencias’ que se tenían repartido el mundo, y se reciben con alivio esperanzador las señales de que éste vuelve a ponerse en movimiento buscando un nuevo orden”3. Precisamente el “Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación” (NOMIC4) fue el tema central 3 Francisco Ayala, El escritor en su siglo, Alianza, Madrid, 1990, pp.21-22. 4 El Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC) es un proyecto internacional de reorganización de los flujos globales de información a través de distintas acciones de gobierno y del tercer sector. La iniciativa fue lanzada en el inicio de los años 1970 por el Movimiento de Países No Alineados y recibió apoyo de la UNESCO. En 1980, una comisión de esta organización estudió los problemas de la Comunicación en el mundo y produjo un documento –el Informe
• 13 • Portada Índice de la conferencia inaugural que el ex Director General de la UNESCO, Amadou-Mahtar M’Bow, ofreció en este mismo Paraninfo el 6 de noviembre de 1989, con ocasión del nacimiento de nuestro Centro5. En ella establecía un paralelismo entre el primer viaje de Colón a América y sus consecuencias en el nacimiento de la Modernidad, en los años de la fundación de la Universidad Hispalense, y la (entonces) inminente celebración, en 1992, del V Centenario del Descubrimiento, en un horizonte de cambio de milenio bien distinto, “cuando se impone una mundialización de efectos múltiples y contradictorios que hace, ahora y en el futuro, del planeta un sistema integrado en el que la información y la comunicación constituyen los MacBride– en el cual propuso cambios para redistribuir y balancear los flujos de información entre países ricos y subdesarrollados. Sin embargo, la fuerte oposición por parte de las organizaciones privadas de medios, a partir de entonces, acabó relegando el proyecto al olvido. En las décadas siguientes, la UNESCO prácticamente ha sustituido el NOMIC en su agenda política por otros temas, como la democratización de la comunicación, la sociedad de la información y la inclusión digital. 5 Quiero recordar ahora, con personal emoción, que en aquel acto solemne representó a la Junta de Andalucía, y a su Consejería de Educación y Ciencia, Alfonso Vázquez Medel, entonces Director General de Personal. Estuvo muy unido al Centro y, antes de su muerte –a comienzos de 2004–, consiguió finalizar en él su Licenciatura en Periodismo. A él se deben muchas de las mejores ideas sobre comunicación, innovación, ciencia y empresa que estamos desarrollando en la actualidad.
• 20 • Portada Índice realidades de la sociedad de la información”13. Afortunadamente, en nuestra Facultad, desde muy diversas ópticas y enfoques (no sólo comunicacionales, sino económicos, sociológicos, jurídicos, culturales, etc.), se tienen muy en cuenta estos factores que están dando forma a nuestro mundo. “También –añade– se hacen necesarias investigaciones más holísticas que intenten dar cuenta de los fenómenos comunicativos de forma más global (…) poniendo especial interés en descubrir las interrelaciones de los distintos medios”. También hay que reconocer esta preocupación holista y sistémica en nuestras investigaciones, que tienen muy en cuenta las sinergias, los efectos múltiples y las interrelaciones en el cambiante sistema de medios, y entre éstos y el resto de la realidad social en la que se insertan. También es razonable nuestro nivel de respuesta al tercer reto: “La globalización, y cómo se concreta en lo local, es otro de los grandes temas de debate en las ciencias de la comunicación. Fenómenos como la comunicación intercultural será uno de los ámbitos que requerirán un mayor esfuerzo investigador”. Sin embargo, lamentablemente, estamos plenamente reflejados en la situación deficitaria del último: “un reto insoslayable es la internacionalización de las investigaciones españolas. Después de la consolidación de este campo de investigación en el Estado español se hace imprescindible la transnacionalización de los conocimientos acumulados (…) la presencia de la investi- 13 Miquel Rodrigo Alsina, “Prólogo. La investigación de la comunicación en España”, en L. García Jiménez, ob. cit., pp. 15-16.
• 21 • Portada Índice gación española en la literatura anglosajona de referencia sigue siendo apenas testimonial. Ésta es la meta a conquistar”14. Meta, por cierto, nada fácil, en cuya consecución la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla deberá impulsar el conocimiento y utilización del inglés (y de otras lenguas) en la docencia y en la investigación; la utilización (y evaluación) de las nuevas tecnologías cibernéticas y audiovisuales; la intensificación de redes y contactos fluidos no sólo con América Latina sino, y muy especialmente, con Europa y Estados Unidos; la participación en grandes proyectos I+D+i y del Programa Marco de la Unión Europea; la creación de un Instituto de Investigación en Comunicación, que acoja con exigencia y rigor, pero a la vez con generosidad y apertura, a todas las disciplinas implicadas en un espacio de diálogo y debate; el impulso de una Cátedra UNESCO en Comunicación Intercultural, que haga visible, desde Sevilla y Andalucía nuestro compromiso –también investigador– en la construcción de una nueva sociedad respetuosa con las diversas culturas y tradiciones, pero impulsora de una nueva civilización planetaria. En todo ello, el uso de la lengua española como lengua de diálogo, ha de resultar un valor añadido decisivo. Como ya hemos anticipado, no es fácil trazar un panorama de la complejidad de aspectos y dimensiones de la comunicación en el mundo actual. La Asociación Española de Investigación 14 Ibidem, p. 16.
• 22 • Portada Índice de la Comunicación15 –que celebró su Asamblea Fundacional en 2006 en nuestra Facultad– ha establecido siete grandes ámbitos o secciones para organizar sus estudios: Comunicación estratégica y organizacional; Comunicación y cultura digital; Estructura y políticas de la comunicación; Estudios de audiencia y recepción; Estudios sobre el discurso; Producción y circulación de contenidos; Teorías y métodos de investigación en comunicación. Cada uno de ellos forma parte, a su vez, de marcos muy complejos que exigen la colaboración inter, multi y transdisciplinar de la sociología y la economía; del mundo de la administración y de la empresa; de la antropología y la psicología social; del derecho y las relaciones internacionales; de los estudios semióticos, lingüísticos, literarios, culturales y estéticos; de las nuevas tecnologías, medios y soportes que tanto están transformando nuestro mundo… Todos estos conocimientos resultan imprescindibles para hablar con rigor de comunicación, y por ello, amén de los tres Departamentos que desarrollan las áreas específicas de “Comunicación Audiovisual y Publicidad” (Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura) y de “Periodismo” (Periodismo I y II), en nuestro Centro están implicados los Departamentos de Administración de empresas y comercialización e investigación de mercados (Marketing); Derecho Administrativo y Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales; Derecho Constitucional; Derecho Mercantil; Economía aplicada III; Estética e Historia 15 Cf. www.ae-ic.org.
• 23 • Portada Índice de la Filosofía; Historia contemporánea; Lengua española, Lingüística y Teoría de la Literatura; Metafísica y corrientes actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política; Psicología Social y Sociología… Todo un patrimonio irrenunciable para el único Centro de nuestra Universidad en el que se encuentran, en una relación de diálogo que debe ser dinámica y fecunda, las Ciencias Sociales y las Humanidades. Permítaseme añadir aquí que, en beneficio de la mejor formación de nuestros estudiantes, hubiera sido muy enriquecedora –aún puede serlo– la presencia de materias específicas de Comunicación en todos los estudios universitarios de Grado, pero muy especialmente en los ámbitos de las Ciencias Sociales y las Humanidades16. Todo ello, sin olvidar que los demás ámbitos de la investigación y del conocimiento –desde las ciencias puras y las tecnologías hasta la investigación biológica y médica– tienen un estrecho vínculo con la comunicación, especialmente en lo que se refiere a la comunicación social de la ciencia y de la 16 Especialmente, después de la importantísima Resolución del Parlamento Europeo, de 18 de diciembre de 2008, sobre el aprendizaje permanente para fomentar el conocimiento, la creatividad y la innovación que, en su punto 12, “Hace hincapié en que es necesario promover con decisión la alfabetización mediática y el conocimiento de las TIC y recomienda que la educación en materia de medios de comunicación sea parte integrante de los planes de estudio en todos los niveles de educación escolar y se ofrezcan módulos de pedagogía mediática para profesores y personas de edad avanzada”.
• 24 • Portada Índice tecnología (divulgación científica), verdadero imperativo para el desarrollo de una “tercera cultura” cuya ignorancia no es justificable para la mujer y el hombre del siglo XXI17. Consiliencia: la unidad del conocimiento Soy firme partidario de la superación de las estrictas divisiones entre ciencias humanas, naturales y sociales, y de la búsqueda de una confluencia del conocimiento que Edward O. Wilson ha llamando consilience: “La mayor empresa de la mente siempre ha sido y siempre será el intento de conectar las ciencias con las humanidades. La actual fragmentación del conocimiento y el caos resultante en la filosofía no son reflejos del mundo real, sino artefactos del saber (…) La clave de la unificación es la consiliencia (…) William Whewell, en su síntesis Historia de las ciencias inductivas, de 1840, fue el primero en hablar de consiliencia, literalmente un ‘saltar juntos’ del conocimiento mediante la conexión de sucesos y de teorías basadas en hechos de varias disciplinas para crear un terreno común de explicación”18. En efecto, si 17 Como primer Presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía promoví unas Recomendaciones sobre la comunicación social de la ciencia y la tecnología (divulgación científica) en los medios audiovisuales, que pueden ser consultadas en la Web del Parque de las Ciencias de Granada, donde fueron presentadas: http://www.parqueciencias.com/novedades/ consejoAudiovisual/documentos/recomendaciones.pdf. 18 Edward O. Wilson, Consilience. La unidad del conocimiento, Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1999, p. 15.
• 25 • Portada Índice un instrumento necesario para el desarrollo de la ciencia moderna fue la fragmentación del conocimiento, el momento actual debe caracterizarse –sin renunciar a este imperativo de la especialización– por tender puentes y vías de contacto entre las ciencias; por impulsar los nuevos paradigmas de la complejidad y del pensamiento sistémico, que deben gestionarse desde la “Nueva Alianza” transmoderna (Stenger y Prigogine) que no lo es sólo del conocimiento, sino también de una nueva ética de la relatividad científica. Las ciencias de la información y de la comunicación, que tanto tienen que ver con los desarrollos de la matemática y de la cibernética, con el nuevo “tercer entorno”19 tecnológico y 19 La idea del “tercer entorno” ha sido desarrollada por Javier Echeverría, quien afirma: “Si estamos ante un nuevo espacio social, que lo estamos, esto, lógicamente, también repercute en la educación. Hace falta una política educativa adecuada a éste; es decir, los padres educamos a nuestros hijos para que sepan andar, para que sepan hacer sus necesidades, para que sepan comer, para que sepan respirar, toser, para que sepan correr, para que sepan caerse; todo esto es aprendizaje de capacidades y de habilidades propias del primer entorno, y eso se hace en el ambiente familiar, en primer lugar, y, a continuación, en la escuela. Además, las ciudades van a seguir existiendo, con lo cual también tenemos que educar a los niños para vivir en la polis; enseñarles Matemáticas, Física, Historia, Geografía, las costumbres, la escritura, alfabetizarlos, etc. Así que, por derivación, también hay que educar a nuestros hijos para que sepan manejarse en el Tercer Entorno. Nosotros ya somos caso perdido, pero a ellos hay que educarlos en este ámbito, puesto que van a vivir de pleno en la sociedad de la información, no sólo en una sociedad rural, industrial, mercantil o urbana, en las que nosotros vivimos y hemos vivido
• 26 • Portada Índice maquínico, pero que se proyectan hacia el núcleo mismo de la sociedad y de lo humano, tienen ya un largo recorrido en este proyecto de convergencia y diálogo entre las ciencias, que ha de cuidarse de las imposturas y falsificaciones intelectuales. No es éste el momento de plantear controversias o de abrir debates sobre la naturaleza e implicaciones de la comunicación. Hoy sabemos que todo comunica en el Universo, que la interacción comunicativa es la que explica la realidad complejísima desde siempre. Que aprendan a jugar con los videojuegos, que es muy buena cosa –otro asunto es que esos videojuegos sean violentos–; que empiecen a manejar enciclopedias en cederrón, que aprendan a navegar por Internet, a salir en televisión, a manejar los teléfonos móviles; es decir, que se familiaricen con este nuevo espacio. El problema es desarrollar una política educativa para lograr todo esto; una política que, por cierto, no debe darse en escuelas, colegios o universidades –centros pertenecientes al segundo entorno, ya que se trata de recintos donde estudiantes y profesores coinciden en tiempo y en espacio–, sino que debe generarse en aulas o campus virtuales, para lo que hay que enseñar a profesores y estudiantes a moverse en dicho espacio electrónico. Y, a pesar de la dificultad, lograrlo es condición imprescindible para encarar el futuro; aquellas sociedades que no desarrollaron sistemas educativos, que no levantaron escuelas en los pueblos o en las ciudades, se quedaron fuera de la sociedad industrial, porque siempre ha sido necesario, para participar de ella, estar alfabetizado, por lo menos en lo referente a un trabajo administrativo, de gestión, de servicios, e incluso en el trabajo productivo más directo. Por tanto, si la actividad económica, laboral, la riqueza, se trasladan al Tercer Entorno, aquella persona que no esté capacitada para hacer cosas en este nuevo espacio social sufrirá la misma marginación que sufrieron los ámbitos no industrializados” (http://redaprenderycambiar.com.ar/?p=176).
• 27 • Portada Índice de partículas subatómicas, átomos y moléculas; de las reacciones químicas; de los constituyentes elementales de la biología y de las relaciones de los seres vivos en sus ecosistemas… Sabemos que el ser humano se define, esencialmente, por sus peculiaridades comunicativas y simbólicas (homo symbolicus, homo loquens), y que la sociedad –como muy acertadamente indica Niklas Luhmann– es una red compleja de comunicaciones. Una de las aportaciones mayores del pensamiento de las últimas décadas es la “Teoría de la acción comunicativa” de Jürgen Habermas, y no será fácil explicar los mecanismos de la economía y la política, del derecho o del mundo de la cultura al margen de la categoría central de la comunicación. Por cierto, que nuestra institución universitaria debería estar comprometida con el desarrollo, en su seno, de una acción comunicativa, orientada –a través del diálogo y la transdiscursividad– hacia la comprensión y al establecimiento de consensos razonables, un proceso en el que los actores se deben encaminar al entendimiento mutuo sobre normas y valores y no sólo sobre medios y fines, en vez de potenciar acciones estratégicas, teleológicas, instrumentales e impositivas que, siendo acríticas con el sistema, tienden a perpetuar un statu quo casi siempre injusto. La Universidad del siglo XXI no se puede construir al margen de esta ética de la acción comunicativa, de esta ética dialógica (K.O. Appel). A través de la comunicación se construyen imaginarios sociales y se controla la mente de los individuos, y sin la ayuda
• 28 • Portada Índice de complejos procesos e interacciones comunicativas será imposible avanzar hacia la soñada emancipación humana. Otro mundo es posible, necesario, urgentemente inaplazable, desde la triple exigencia de libertad, de igualdad y fraternidad. Nos encontramos en una gran encrucijada de consecuencias desconocidas e imprevisibles, en un proceso no sólo de mundialización20, sino de transhumanización21, de transformaciones radicales de lo humano. Pues bien: en este proceso, la Universidad, desde coordenadas comunicacionales, debe impulsar esos otros modos de pensar, de sentir y de actuar que requiere urgentemente el mundo del presente y del futuro. Sin duda, más allá de estos someros apuntes sobre la actividad investigadora, que ha de nutrir constantemente los procesos de aprendizaje, y debe ser verificada o cuestionada por su proyección docente, han ocurrido muchas cosas en dos décadas, y el propio cambio de nombre de nuestra Facultad 20 Preferimos el término mundialización a globalización, ya que hay importantes diferencias también de contenido entre uno y otro. Como Derrida (ob. cit., p. 52) afirma, “A diferencia de globalization o de Globalisierung, mundialización señala una referencia a ese valor de mundo cargado de una pesada historia semántica, y especialmente cristiana: el mundo, decíamos hace un momento, no es ni el universo, ni la tierra o el globo terrestre, ni el cosmos”. 21 Manuel Ángel Vázquez Medel, “El Gran Mediodía. Sobre la Transhumanización”, en R. Morales Astola y J. Rodríguez Fito (eds.): Pensar la gestión cultural en Andalucía, Geca, Huelva, 2003, pp. 26-44.
• 29 • Portada Índice es bien significativo, pues revela el giro de perspectiva, desde el cientificismo epigónico del paradigma universitario de la modernidad (“Ciencias de la Información”), hacia una visión mucho más dinámica y viva en un nuevo paradigma transmoderno de la ciencia y la educación, aún en constitución (“Comunicación”). El nuevo edificio del campus de La Cartuja –no sin limitaciones y problemas– ha supuesto un salto cualitativo (en comparación con el caserón de Gonzalo Bilbao) para la infraestructura y el equipamiento tecnológico e informático de nuestra Facultad, que ahora deberá ponerse de nuevo a punto para los próximos retos (confiemos que con el reconocimiento de la experimentalidad real que corresponde a nuestros estudios). Un profesorado joven y bien preparado –en muchos casos en la propia Facultad y en los diversos centros de Europa y América con los que se ha mantenido un fluido intercambio– toma ya el testigo de una docencia y una investigación llamadas a ocupar un lugar relevante entre las Universidades de nuestro entorno, actividades en las que el personal técnico y administrativo desempeña funciones muy valiosas de apoyo. Todo, al servicio de nuestros estudiantes, que llegan a la Facultad con una bien definida vocación y un alto expediente que avala su formación preuniversitaria y que debe garantizar la exigencia formativa de calidad para quienes tendrán una función mediadora clave en la construcción de los imaginarios sociales y en la dinamización de la vida social.
• 36 • Portada Índice Cada pregunta tiene –ha de tener– sus respuestas. El problema es que existen importantes divergencias a la hora de diseñar los nuevos estudios de Grado y Posgrado, así como de planificar necesarios procesos de actualización científica y profesional en una formación que ha de ser ya permanente. Por todo ello se impone la necesidad de un amplio debate, que debe partir de la experiencia y de la competencia de empresarios, universitarios y profesionales, sin olvidar el papel central de la ciudadanía como receptora, usuaria y –cada vez más– partícipe activa en el sistema. Un punto de partida sólido han sido los libros blancos, no siempre tenidos en cuenta en los diseños curriculares. No hay soluciones milagrosas ni varitas mágicas. Pero algo sí está muy claro: en este caso, en mayor medida que en otros, la solución a que se llegue tendrá también importantes consecuencias para el resto de la sociedad, cuyos valores, ideas y pautas de conducta vienen, en gran medida, marcados por la influencia de los medios, especialmente los audiovisuales. Por ello es imprescindible un gran pacto de Estado por la Educación Superior caracterizado por el diálogo constante no sólo en el seno de la comunidad universitaria, sino de ella con la sociedad a la que pertenece. El cine del futuro, la radio y la televisión que se avecinan, el nuevo periodismo y las comunicaciones audiovisuales en red, los audiovisuales en telefonía móvil, requieren buenas dosis de personas emprendedoras y creativas: nuevos guionistas,
• 37 • Portada Índice nuevos diseñadores de imagen tridimensional, nuevos compositores, nuevos realizadores y actores, nuevos publicistas por sólo mencionar algunos de los muy variados perfiles que hoy requiere el mundo de la imagen y el sonido. Ya no es posible seguir echando vino nuevo en odres viejos, porque éstos amenazan con reventar en cualquier momento. Sociedad de la información, de la comunicación, del conocimiento, de los saberes compartidos… La era de la información es el título que dio Manuel Castells a su obra monumental (“un clásico del sigloXXI” para Alain Touraine): “en los albores de la era de la información, nos encontramos en un nuevo principio de una nueva historia, que también, como en otras épocas, será hecha por hombres y mujeres a partir de sus proyectos, intereses, sueños y pesadillas, pero en condiciones radicalmente distintas cuyo perfil y significado intento investigar en estas páginas”25. Castells, llegado al final de su andadura, tras analizar la sociedad red, la importancia y el poder de las identidades y las peculiaridades del fin de milenio, declara que –en el tiempo que ahora concluye– “la acción política transformadora era la meta última de todo empeño intelectual verdaderamente 25 Manuel Castells, La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura, 3 vols., Alianza, Madrid, 1997-1998; vol. I, p. 25.
• 38 • Portada Índice significativo”. Y añade: “sigo creyendo que hay una considerable generosidad en esta actitud, sin duda menos egoísta que la prosecución ordenada de carreras académicas burocráticas, no perturbada por los sufrimientos de la gente en todo el mundo”, aunque advierte que “la teoría y la investigación (…) deben considerarse medios para comprender nuestro mundo y deben juzgarse por su precisión, rigor y pertinencia. Cómo se utilizan esas herramientas y para qué objetivos deben ser prerrogativas de los actores sociales y políticos”26. Una postura que comparto, aunque en el fondo sea difícil deslindar nuestra condición de investigadores de sus implicaciones sociales y políticas, como actores que también somos en estos ámbitos. Igualmente comparto –en la inspiración de esta lección– la doble negación de Castells en sus presupuestos de partida: “La negación del nihilismo intelectual posmoderno que renuncia a la explicación y se regocija con los devaneos de lo efímero como experiencia. La negación de la ortodoxia teórica, ya sea neoclásica o neomarxista, que categoriza sumariamente la investigación y encorseta el debate necesario sobre las nuevas tendencias históricas, cuando ni siquiera hemos identificado los términos básicos de ese debate”27. La Universidad del sigloXXI tiene ante sí el reto de reaccionar contra los dogmatismos y contra los relativismos; contra el escepticismo –cuando no cinismo– de un nihilismo posmoderno de salón y contra la re- 26 Idem, vol. III, p. 393. 27 Idem, vol. I, p. 25.
• 39 • Portada Índice caída en nuevos (y viejos) fundamentalismos. Para ello, nada mejor que impulsar –un siglo después de su formulación en el ámbito de la física– la relatividad del conocimiento y de la ciencia, desde la libertad que permite no anteponer ningún otro interés, al del servicio a la humanidad desde la ciencia y la educación. Como ha formulado con rigor Francisco Ayala, “todo lo que pueden hacer [los intelectuales] es aferrarse al rigor de su vocación, abandonando cualquier perspectiva práctica; esforzarse sin descanso por hallar, en medio de la crisis y a favor de su coyuntura, el sentido de la realidad histórica en que se encuentran implicados, y desde el centro de esa realidad, pensar los temas eternos con sinceridad implacable; mantener viva, en incesante clamor, la demanda por el destino esencial del hombre”. Tal es, en efecto, el imperativo que nos impone nuestra vocación: estar al servicio de lo humano en cada coyuntura y cada encrucijada histórica. Gianni Vattimo, en su interesantísima obra La sociedad transparente28, habla de la importancia del conflicto de las interpretaciones y de las batallas del lenguaje. Por ello, igual que preferimos “mundialización” a “globalización”29, queremos explicar sucintamente por qué nos parece preferible el sintagma “sociedad de la comunicación y del conocimiento” 28 Gianni Vattimo, La sociedad transparente, Paidós, Barcelona, 1989. 29 Manuel Ángel Vázquez Medel, “Mundialización, comunicación y nuevo humanismo. Implicaciones educativas”, en Ágora digital, 3: http:// www.uhu.es/agora/version01/digital/numeros/numeros_ppal.htm.
• 40 • Portada Índice a “sociedad de la información y del conocimiento”, porque existen matices divergentes, importantes para fijar la función que corresponde en ella a la Universidad. Uno de los primeros en desarrollar un concepto de “sociedad de la información” fue el economista Fritz Machlup en su libro de 1962 The production and distribution of knowledge in the United States, en el que concluía que el número de empleos que se basan en la manipulación y manejo de información es mayor a los que están relacionados con algún tipo de esfuerzo físico. Sin embargo, la concepción actual de lo que se entiende por Sociedad de la Información es consecuencia de la obra del sociólogo japonés Yoneji Masuda quien, en 1981, publicó The Information Society as Post-Industrial Society30. A pesar de que el concepto de “sociedad de la información” tiene para algunos un componente claramente neoliberal, con el imperativo de “desregular” y dejar al mercado las orientaciones futuras de una economía basada en la información y el conocimiento, muy pronto, quienes han constatado el peligro de la “brecha digital” han querido reconducir las nuevas oportunidades basadas en las tecnologías de la comunicación y de la información hacia un mundo más justo y equilibrado. Un hito fundamental ha sido la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) que se desarrolló en dos 30 Yoneji Masuda, La Sociedad Informatizada como Sociedad Post- Industrial, Fundesco-Tecnos, Madrid, 1984.
• 41 • Portada Índice fases31. En la “Agenda de Túnez para la sociedad de la información”, entre otras muchas constataciones y pronunciamientos se afirmaba: “Somos muy optimistas porque los avances de la tecnología de las comunicaciones y las redes de datos a alta velocidad aumentan constantemente las oportunidades de los países en desarrollo y las economías en transición de participar en el mercado mundial de los servicios habilitados por las TIC sobre la base de su ventaja comparativa. Estas oportunidades incipientes son un intenso estímulo comercial para la inversión en infraestructuras TIC en esos países. Por lo tanto, en el marco de políticas de desarrollo nacionales, los gobiernos deben adoptar medidas para favorecer un entorno habilitador y competitivo propicio a las inversiones necesarias en infraestructuras TIC y al desarrollo de nuevos servicios. Al mismo tiempo, los países deberían perseguir políticas y medidas que no desalienten, obstaculicen o impidan la participación continua de estos países en el mercado mundial de los servicios habilitados por las TIC”. Con todo, la noción de “información”, según el DRAE, “dar forma sustancial a algo”, parece contaminada por los últimos resabios de neoliberalismo. Toda información debe ser adecuadamente contextualizada, referida a sus contextos 31 La primera fase tuvo lugar en Ginebra acogida por el Gobierno de Suiza, del 10 al 12 de diciembre de 2003, y la segunda en Túnez acogida por el Gobierno de Túnez, del 16 al 18 de noviembre de 2005. Cf. http://www.itu.int/wsis/index-es.html.
• 42 • Portada Índice pertinentes, comprendida e interpretada. La información así ‘digerida’ se transforma en conocimiento vivo y dinámico, del mismo modo que el conocimiento proyectado y aplicado al mundo de la vida se transforma en “saber” o “sabiduría”. Por todo ello, y sin conducir a ningún nuevo ‘neo-nomi- nalismo’, preferimos hablar de una sociedad de la comunicación y del conocimiento, o de los saberes compartidos al servicio de la vida, de la justicia, de la libertad, de la fraternidad… La noción de “sociedad del conocimiento” (knowledge society) surgió hacia finales de los años 90 y es empleada en medios académicos, como alternativa a “sociedad de la información”. La UNESCO, en particular, ha adoptado el término “sociedad del conocimiento”, o su variante “sociedades del saber”, dentro de sus políticas institucionales. Ha desarrollado una reflexión en torno al tema, que busca incorporar una concepción más integral, no en relación únicamente con la dimensión económica. Por ejemplo, Abdul Waheed Khan (subdirector general de la UNESCO para la Comunicación y la Información), ha afirmado: “La sociedad de la información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de “sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de la “innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica,
• 43 • Portada Índice política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del conocimien- to” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. (…) el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad”. Un matiz en este debate, que sólo concierne a los idiomas latinos, es la distinción entre sociedad del “conocimiento” o del “saber” (ambos traducen el término inglés “knowledge society”). La noción de “saberes” implica certezas más precisas o prácticas, mientras que conocimiento abarca una comprensión más global o analítica. André Gorz considera que los conocimientos se refieren a “contenidos formalizados, objetivados, que no pueden, por definición, pertenecer a las personas… El saber está hecho de experiencias y de prácticas que se volvieron evidencias intuitivas y costumbres”. Para Gorz, la “inteligencia” cubre toda la gama de capacidades que permite combinar saberes con conocimientos. Sugiere, entonces, que “knowledge society” se traduzca por “sociedad de la inteligencia”. Más allá de estos matices me parece fundamental dejar bien claro que mi idea de la información, de la comunicación y del conocimiento tienen que ver con los saberes al servicio de la vida: con el uso de nociones, de tecnologías, de interacciones que tienen como objetivo fundamental el servicio al ser hu-
• 44 • Portada Índice mano, como realidad a la vez concreta, tangible, individual, pero también como colectivo, como especie en la que el destino de cada una de sus criaturas tiene que ver con el destino de los demás. Una noción del conocimiento, pues, extraordinariamente vinculada a la vida. Imperativos que se cumplen de manera ejemplar en los ideales universitarios. La Universidad del siglo XXI: Universidad sin condición La ocasión nos exige que reflexionemos sobre la Comunicación, categoría central de la vida individual y colectiva en el nuevo milenio. Pero, precisamente, por ese carácter neurálgico que tienen la información y la comunicación en el mundo de nuestros días, vamos a pensar también, desde estas claves, el perfil de la Universidad del siglo XXI, en la sociedad de la comunicación y del conocimiento. Esta Universidad debe ser, más que nunca, como afirmaba Jacques Derrida, una Universidad sin condición: “Dicha Universidad exige y se le debería reconocer en principio, además de lo que se denomina libertad académica, una libertad incondicional de cuestionamiento y de proposición, e incluso, más aún si cabe, el derecho de decir públicamente todo lo que exigen una investigación, un saber y un pensamiento de la verdad. Por enigmática que permanezca, la referencia a la verdad parece ser lo bastante fundamental como para encontrarse, junto con la luz (Lux), en las insignias simbólicas de más de una universidad.
• 45 • Portada Índice La universidad hace profesión de la verdad. Declara, promete un compromiso sin límite para con la verdad”32. Esta libertad es correlativa de una responsabilidad y de un compromiso extremos, que deben darse en torno al ser humano como realidad última de nuestro sistema, más allá de su raza, nacionalidad, sexo, opción sexual, ideología, religión, situación socioeconómica y cognitiva. Este principio de solidaridad, de alteridad, de responsabilidad es todo lo contrario al cainita (y ultraliberal) “¿dónde está mi hermano…?”. Importancia del impulso de un imaginario femenino de alianza El mundo de que hablamos, como proyecto más que como realidad tangible, debe construirse como matria común, frente a tantas patrias; con el impulso de imaginarios femeninos de alianza, de sinergia y colaboración, de diálogo entre culturas y civilizaciones, que respeten las diferencias sobre el núcleo de una unidad compartida de valores –eso también significa Universitas– fundados en el respeto a la voluntad de vida y a la voluntad de sentido, que supone e implica todo lo humano. Porque –no lo olvidemos– más allá de sus tareas concretas, la Universidad no debe tener otro ho- 32 Jacques Derrida, Universidad sin condición, Trotta, Madrid, 2002, pp. 9-10.
• 52 • Portada Índice limitado radio de nuestros (en este caso, de mis) horizontes comprensivos, interpretativos, vitales… Creo que, más allá de las constataciones de los muchos errores y apresuramientos en el proceso, hemos de reconstruir el diálogo y facilitar consensos sobre la base de varios principios: a) La necesidad de una profunda transformación de la Universidad en Europa para dar respuestas a la nueva sociedad de la comunicación y del conocimiento. Clave de dicho proceso debe ser la más intensa relación entre las Universidades del espacio europeo, con colaboración e intercambios en la investigación y la docencia, y una mayor movilidad de estudiantes, profesores y gestores. b) En este proceso se busca una considerable mejora en los resultados de investigación, de docencia y de gestión, atendiendo a los principios de calidad y a un horizonte de excelencia. Para ello habrá que contar con las inversiones e instrumentos adecuados y sistemas de control ecuánimes, que no transformen las formalidades, que son garantía de transparencia, en hueros formalismos. c) El incremento de la eficacia formativa y de los perfiles profesionales, atendiendo a los requerimientos de la sociedad y del mundo de la empresa, no puede suponer en ningún caso un proceso de mercantilización ni de pérdida de una autonomía formativa, que resulta imprescindible para seguir hablando de Universidad.
• 53 • Portada Índice d) Una nueva economía del conocimiento debe presidir las dinámicas de aprendizaje de los estudiantes como centro del sistema educativo, tanto en sus años de formación intensiva como en la necesaria y constante actualización de competencias. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tendrán un papel decisivo. e) Deberá disponerse de los recursos necesarios para avanzar hacia una educación superior personalizada y de ca lidad, así como garantizar que ningún estudiante resultará excluido de los procesos formativos por razones económicas, o de cualquier otra índole, que no sea la propia naturaleza del mérito y capacidad para los estudios. La educación es un caso especial de comunicación, y no sólo de contenidos, de términos, nociones y conceptos, de teorías y metodologías, sino –especialísimamente– de competencias y capacidades, herramientas e instrumentos de intervención en el mundo, de habilidades y valores… Y también de emocionalidad, de entusiasmos y vibraciones, de vida en suma. Nunca como en nuestros días ha ocupado la educación, la interacción comunicativa educativa, una posición tan central, porque es a través de los procesos educativos (formales e informales, concentrados o expandidos) como se construye la mente de los individuos y como se reconfiguran los imaginarios de la sociedad. “En esta evolución –afirma Mayor Zara-
• 54 • Portada Índice goza– hacia los cambios fundamentales de nuestros estilos de vida y nuestros comportamientos, la educación en su sentido más amplio juega un papel preponderante. La educación es ‘la fuerza del futuro’, porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que haga frente a la complejidad, la rapidez de los cambios y la imprevisibilidad que caracterizan nuestro mundo. Debemos reconsiderar la organización del conocimiento; para ello debemos derribar las barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado. Debemos reformular nuestras políticas y programas educativos”35. Nunca se ha encontrado la Universidad con una misión tan compleja, tan difícil y tan elevada. Una Universidad, la del siglo XXI, que debe mantener sus nobles ideales, pero que no debe ser idealizada: que forma parte de la sociedad; que de ella procede, que tiene sus tareas encomendadas por ella y que ante ella debe responder, por muy importante que sea la autonomía universitaria en la investigación y en la transmisión superior del conocimiento. Y conste que digo “ante la sociedad”, ante sus ciudadanas y ciudadanos, ante sus instituciones de control, y no ante sus poderes económicos dominantes, ni, primordialmente, ante sus empresas… 35 Federico Mayor, “Prefacio” a Edgar Morin, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Paidós, Barcelona, 2001, pp. 13-14.
• 55 • Portada Índice En el momento crítico en que ha tocado fondo la perversa inversión que hacía depender la realidad humana –incluso la vida y la muerte– de ciegas fuerzas e intereses económicos, especulativos y financieros, hay que estar muy alejado de la realidad para pensar que nuestra institución milenaria, que ha resistido heroicamente los embates del mercado, vaya ahora a caer rendida a sus pies. Sería la más ridícula cesión de unos derechos de primogenitura que son de toda la sociedad, a cambio de un magro plato de lentejas. Ello, por supuesto, nada quita a la imprescindible y adecuada relación entre el mundo universitario y el de la empresa. Misión de la Universidad Cicerón hablaba de “universitas rerum”, al referirse a la totalidad de las cosas que componen el universo, y de “universitas generis humani”, al referirse a la totalidad de las personas que constituyen la humanidad en su conjunto a través del espacio y el tiempo. Es ante esas dos dimensiones casi inconmensurables ante las que hemos de situarnos, buscar explicaciones y rendir cuentas. El vértigo que ello pueda suscitarnos no nos justifica de evitar dar cumplidas respuestas a concretas demandas. Decía Ortega y Gasset en Misión de la Universidad que “la sociedad necesita buenos profesionales –jueces, médicos, in genieros–, y por eso está ahí la Universidad con su ense-
• 56 • Portada Índice ñanza profesional. Pero necesita antes que eso, y más que eso, asegurar la capacidad en otro género de profesión: la de mandar. Hoy mandan en las sociedades europeas las clases burguesas, la mayoría de cuyos individuos es profesional. Importa, pues, mucho a aquéllas que estos profesionales, aparte de su especial profesión, sean capaces de vivir e influir vitalmente según la altura de los tiempos. Por eso es ineludible crear de nuevo en la Universidad la enseñanza de la cultura o sistema de las ideas vivas que el tiempo posee. Esa es la tarea universitaria radical. Eso tiene que ser, antes y más que ninguna otra cosa, la Universidad”36. Como decía Pitágoras, “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”. Dificultades que ahora son nuevas y distintas para la generación emergente, que Ulric Beck ha llamado “Generación Global”37, y que se debate en un contexto caracterizado a la vez por una inseguridad creciente en la sociedad del riesgo y una razonable esperanza en soluciones que aún ignoramos y que hemos de propiciar con creatividad y coraje. Hoy tal vez formularíamos la doble exigencia que Ortega plantea a nuestra institución de otro modo, con otros matices, pero sería un grave error renunciar a una u otra misión: la Universidad debe ofrecer la más eficaz formación para el 36 José Ortega y Gasset, Misión de la Universidad, Ed. de Jacobo Muñoz, Biblioteca Nueva, Madrid, 2007, pp. 103-104. 37 Ulrich Beck, Generación global, Paidós, Barcelona, 2009.
• 57 • Portada Índice ejercicio de cada profesión en cada momento, pero debe hacerlo proporcionando bases y fundamentos culturales a todos sus estudiantes, para que vivan con plenitud y competencia su condición humana en la sociedad presente, e influyan positivamente en la construcción de sus valores y principios. A casi ochenta años de haber sido formuladas, estas palabras caracterizan muy bien la situación actual: “Comparada con la medieval, la Universidad contemporánea ha complicado enormemente la enseñanza profesional que aquélla en germen proporcionaba, y ha añadido la investigación quitando casi por completo la enseñanza o transmisión de la cultura”38. Vuelvo a insistir: no puede haber alternativa entre lo uno y lo otro, porque la Universidad debe responder a lo que de ella se exige en su tarea de capacitación de buenos profesionales; pero no se puede ser de verdad un buen médico, arquitecto o periodista sin participar de ese conjunto de ideas vivas al que Ortega llama cultura, entre las que en nuestros días hemos de incluir tanto las grandes claves humanísticas y sociales como las científicas y tecnológicas. Y ello ha de hacerse tanto en los diseños curriculares de los estudios como creando la atmósfera y los incentivos necesarios para ello. En esta tarea no se limita, por cierto, la institución Universitaria a quienes están formalmente vinculados a ella, sino que debe hacerla extensible a toda la sociedad, con una especial sensibilidad con nuestros mayores. 38 José Ortega y Gasset, ob. cit., p. 102.
• 58 • Portada Índice Otras vías y propuestas formativas no universitarias hay para el mundo profesional, y todas ellas pueden ser (y sin duda son) dignísimas. Pero no es decente hablar de Universidad si la privamos de estas bases y contenidos que son los que impulsan la creatividad, la capacidad innovadora, el espíritu crítico, que resultan de la contextualización de saberes parciales en marcos más amplios de universalidad, de universidad. “Cultura –de nuevo, Ortega– es lo que salva del naufragio vital, lo que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido o radical envilecimiento”39. Pero por muchas que puedan ser las similitudes, nuestra Universidad no es ya la que pretendía reformar Ortega. En primer lugar, no puede ser –no lo es en gran medida– una institución elitista de la que nadie quede excluido por razones de origen socioeconómico o de limitación de recursos. Ni puede aceptar que esta ampliación de su tarea tenga que suponer, en ningún sentido, una disminución de la calidad. En este terreno nos queda mucho por hacer y es preciso no sólo garantizar, a través del más amplio sistema de asistencia a nuestros estudiantes su presencia en la Universidad, sino también promover entre colectivos marginados la cultura, la educación y la voluntad de participar al más alto nivel en los procesos de capacitación profesional y cultural. 39 Ibidem, p. 101.
• 59 • Portada Índice Por otra parte, no puede ser ya una institución que actúe sólo en un momento determinado para dejar en la calle, con un completo bagaje de cuyas rentas vivir en el futuro, a sus profesionales. Aunque se haya convertido en un tópico, no sólo hay que posibilitar una amplia adquisición de conocimientos, competencias y habilidades, sino que nuestros estudiantes deben aprender a aprender, deben saber saber, actualizar constantemente todo lo aprendido en la Universidad. Y nuestra institución debe dotarse de los medios y recursos imprescindibles para dar respuesta eficaz a esta necesidad de actualización constante del conocimiento, comenzando por su propio personal. Todo ello puede hacerse desde la definición de funciones que establece la vigente LOU y que nos viene bien aquí recordar: “Artículo 1. Funciones de la Universidad 1. La Universidad realiza el servicio público de la educación superior mediante la investigación, la docencia y el estudio. 2. Son funciones de la Universidad al servicio de la sociedad: a) La creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura. b) La preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos y para la creación artística.
• 60 • Portada Índice c) La difusión, la valorización y la transferencia del conocimiento al servicio de la cultura, de la calidad de la vida, y del desarrollo económico. d) La difusión del conocimiento y la cultura a través de la extensión universitaria y la formación a lo largo de toda la vida.” Comunicación y educación para un mundo futuro mejor Los modelos de la comunicación nos han enseñado a identificar con claridad cada uno de los factores que se ponen en juego en cualquier interacción comunicativa. Y en nuestros días estamos llamados a cambiar todas y cada una de las dinámicas en juego. Edgar Morin ha identificado muy bien Los siete saberes necesarios para la educación del futuro40: I. Superar las cegueras del conocimiento, el error y la ilusión, a través del conocimiento del conocimiento; II. Desarrollar los principios de un conocimiento pertinente, capaz de abordar los problemas fundamentales de manera contextualizada; III. Enseñar la condición humana en todas sus dimensiones (físicas, biológicas, psíquicas, culturales, sociales e históricas); IV. Enseñar la identidad terrenal, planetaria, porque formamos parte de una misma comunidad de destino; V. Afrontar las incertidumbres, dotándonos de principios y estrategias que permitan hacer 40 Edgar Morin, ob. cit., pp. 17-23.
• 61 • Portada Índice frente a lo inesperado; VI. Enseñar a comprender, activando las competencias hermenéuticas desde el principio de alteridad; y VII. La ética del género humano como horizonte educativo. Todo ello, incorporado a los conocimientos más directamente instrumentales y operativos, cambiará los roles en el actual proceso educativo. Se insiste con razón en que una de las claves de la transformación de la Universidad será el giro copernicano de una enseñanza centrada en el profesor a un proceso dinámico y crítico de aprendizaje cuyo protagonista es el alumno. Ese cambio de perspectiva entre quienes tenían –en ocasiones muy rígida y pasivamente– bien asignados los roles de emisor y de receptor exige la transformación de las mentalidades y de las actitudes, que no acontecerán de la noche a la mañana, proceso en el que encontraremos –ya las estamos constatando– muchas resistencias por parte de profesores y estudiantes. Sin ello, los caminos que ahora iniciamos están condenados al fracaso, y ninguna implementación en otros factores comunicativos podrá paliar esta carencia. Es el paso de una comunicación unidireccional a una comunicación orquestal, en red, que cambia los emplazamientos (espaciales, temporales, agenciales) y que exige desplazamientos, sobre todo mentales. Habrá que cambiar tiempos y espacios, los escenarios y escenografías de la educación superior: transformar horarios y cronogramas, aulas y talleres para responder al principio de una educación más viva, más participativa, con una aquilatada economía del conocimiento y con los medios e instrumentos precisos para ello.
• 68 • Portada Índice Compromiso, implicación crítica y entusiasmo en el nuevo proyecto de Universidad y Sociedad Sé que muchos dirán que no creen, que no tienen fe en el proceso que ahora comenzamos. A ellos, especialmente, trasladaría estas palabras de Ortega: “Vengo aquí con entusiasmo. Con mucho entusiasmo, pero sin mucha fe. Pues claro está que son dos cosas distintas. ¡Aviado estaría el hombre si no pudiera sentir entusiasmo más que por aquello en que siente fe! (…) el hombre supo entusiasmarse con el proyecto de tan inverosímiles empresas, y por ello se puso a su servicio, se esforzó magníficamente en lograr lo increíble y, al cabo, lo consiguió. No hay duda de que es una de las fuerzas radicales del hombre esta capacidad para encenderse en la lumbre de lo improbable, difícil, distante (…) En la lucha hay que estar dispuesto a todo; por tanto, dispuesto también a la derrota y al fracaso, los cuales son, no menos que la victoria, caras que de pronto toma la vida”49. Es mucho, pues, lo que ahora está en juego: una Universidad nueva y distinta es necesaria para otro mundo mejor, en el que el conocimiento y la comunicación propiciarán un salto cualitativo, animarán este proceso de transhumanización en el que ya hemos cruzado el Gran Mediodía y las sombras nos rodean. Pero sabemos que, tras esta noche oscura, como afirmaba Nietzsche, vendrá una nueva mañana y nacerá una más alta esperanza. 49 José Ortega y Gasset, ob. cit., pp. 81-82.
Portada Índice La autonomía universitaria Curso Académico 2013-2014 Ángel M. lópez y lópez Ideales y actitudes para la Universidad de Hoy Curso Académico 2012-2013 pilar león-Castro alonso Paradojas del desarrollo humano Curso Académico 2011-2012 Jesús palaCios gonzÁlez Viaje a los confines de la tabla periódica. Átomos ligeros, átomos pesados y energía nuclear Curso Académico 2010-2011 ernesto CarMona guzMÁn La universidad del siglo XXI en la sociedad de la comunicación y del conocimiento Curso Académico 2009-2010 Manuel Ángel VÁzquez Medel Concepto de Botánica. Consideraciones sobre los reinos Curso Académico 2008-2009 Benito Valdés Castrillón Las motivaciones de la investigación científica Curso Académico 2007-2008 Manuel zaMora Carranza Palabras y silencios Curso Académico 2006-2007 FranCisCo garCía tortosa Ruptura vanguardista, desintegración y nostalgia del Arte Curso Académico 2005-2006 eMilio góMez piñol Globalización y orden internacional Curso Académico 2004-2005 Juan antonio Carrillo salCedo El proceso de integración de España en la Unión Europea y en la Unión Económica y Monetaria Europea (UEME) Curso Académico 2003-2004 CaMilo leBón FernÁndez La ingeniería aeronáutica en la Universidad de Sevilla Curso Académico 2002-2003 antonio Barrero ripoll Cambios y conocimiento Curso Académico 2001-2002 raFael lópez polanCo La imagen médica del cuerpo humano Curso Académico 2000-2001 Juan raMón zaragoza ruriBa De nuevo, la lección primera. Sobre el concepto de la asignatura Curso académico 1999-2000 Manuel oliVenCia ruiz La ruptura educativa. De la mundialización a la localización en la acción educativa Curso académico 1998-1999 luis núñez CuBero Elogio de la radicalidad Curso académico 1997-1998 José VillaloBos Las emociones cotidianas: De la biología a la psicología social Curso académico 1996-1997 silVerio Barriga JiMénez La insulina: De la biología a la patología molecular Curso académico 1995-1996 raiMundo goBerna ortiz Un problema clásico. El número Π Curso académico 1994-1995 José Cortés gallego La litografía, ayer y hoy Curso académico 1993-1994 Miguel gutiérrez FernÁndez Catálogo completo de nuestras publicaciones en la página web <http://www.editorial.us.es> LECCIONES INAUGURALES DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Para ir al libro pulsar en la línea ☞