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LSP, la iconografía y la riqueza de la vida

Lauren, Chister

Abstract

ESCI

Full text

LSP, la Iconografía y la Riqueza de la Vida Christer Laurén Department of Scandinavian ¡anguages University of Vaasa The theme ofthis article will be treated in two parís. In the first parí we will go on a journey back in time in order to look at the development of juridical language, henee, have a diachronic look at juridical texis. In the second part we will think about text genres and especially about the boarder Une between fiction and special language texts. We can also say that we will discuss differences and similarities between a scientist and an artist in their thinking. My thesis is that scientific linguistic usage on the textual level reflects specialist thinking, and that we can study this in legal texts synchronically by comparing them with other scientific texts and diachronically for instance by comparing legal texts of different periods with one another Different ages have different styles of thought. Scientific texts are excellent and sometimes very marked examples of iconism on the textual level. 1. Legajos legales medievales 1. En un manuscrito jurídico de mediados del siglo XIV de la provincia sueca de Dalalagen se dice: «Si la campana de la iglesia pudiera desprenderse de su soporte, el tañedor debería alertar a los granjeros el domingo y el siguiente y el tercer sábado. Si los granjeros no corrigieran la suspensión y la campana se cayera y se rompiera, serán responsables del daño que han causado. Si la campana se cayera sobre el tañedor y este pereciera, se multará a los granjeros con trece marcos. Estos se pagarán a sus herederos. Si el tañedor no avisa a los granjeros de la probable caída de la campana y esta se cae y se rompe, se le multará con siete marcos... Si el tañedor no avisa a los granjeros de la debilidad de la suspensión de la campana y se cae y lo mata, no se impondrá ninguna multa». En los antiguos textos legales se suelen narrar casos precedentes. Lleva tiempo llegar a formulaciones generales, pues son el resultado de un largo desarrollo cultural. Sin embargo, los casos particulares también representan un papel que no se debería olvidar. Es más fácil recordar una historia que una regla general, ya que una historia permite visualizar, divertir y estimula la imaginación, hechos que Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) 135 Christer Lnnrén facilitan la memorización. Por supuesto, es totalmente imposible permanecer en una posición neutral y decir qué solución es la mejor para regular las relaciones entre las personas. Hay que destacar que lo que hace posible expresarnos es un buen desarrollo de la tradición del lenguaje escrito y la habilidad de leer. Sin codificación no habríamos tenidos las mismas posibihdades de generalizar, con las que contamos hoy en día, ni de desarrollo de la ciencia moderna. Es significativo que Platón —a quien considero una figura prominente en la creación del primer lenguaje científico, el de la filosofía (Laurén 1993, 66f)— viviera en el periodo en que emergió la cultura literaria griega, lo cual sentó los requisitos previos necesarios para el desarrollo de la ciencia y el lenguaje científico. No obstante. Platón expresó sus dudas con respecto al lenguaje científico, pues debilitan la memoria, pensamiento esperado de un representante de la transición de la cultura oral a la escrita. 2. Sin embargo, las leyes provinciales suecas no fueron influenciadas por el aprendizaje legal en el sur de Europa. Se ha demostrado que los que escribieron estas leyes eran hombres versados en la cultura europea y en el saber popular jurídico. Además, el derecho romano les era familiar. Por todo ello, su forma de aprendizaje dejó su sello en los textos que escribieron, incluso si estos textos todavía tenían trazos de haber sido transmitidos oralmente de juez a juez. Su papel puede compararse al de aquellos que escribieron la epopeya de Horacio: rompieron una tradición oral que desde entonces dejó de ser común. 3. Se ha dicho que, en su tiempo, la epopeya de Horacio generó modelos de lo que debía ser correcto con respecto al comportamiento dentro de la sociedad. El público compartía en dolor de Aquiles y las dificultades de Odiseo. Un trovador cantaba cuentos y los que los escuchaban participaban con todos sus sentidos (Ong 1982, Have136 Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) LSP, la Iconografía y la Riqueza de la Vida lock 1986): cantaban, bailaban, lloraban, reían. De esta forma, a través del divertimento se transmitían las tradiciones. Hoy en día se puede encontrar hechos similares. En las islas Faroe, Escandinavia, bailan el llamado langdans (baile largo). El público danza formando una larga cadena guiada por un cantante-narrador. Este canta la historia y su estribillo es repetido por el piíblico. Por tanto, las historias no se transmitían de la misma forma que se hace ahora, que nos centramos en el tiempo; es decir, su concepción del tiempo es distinta a la actual. Del mismo modo, más o menos, deberíamos entender el concepto del derecho oral presentado en forma de historia. Si retrocedemos en el tiempo se intensifica la diferencia entre los cuentos que narraban los trovadores y la historia real. Se interesaban activamente por la acción, se divertían, conmovían, exasperaban y recordaban lo • que habían oído, lo cual significa que podían relacionar el contenido sin utilizar las mismas palabras del trovador o del narrador de cuentos. Sin embargo, se recuerda de una forma distinta en una cultura oral que en una escrita. Los miembros de una cultura oral rememorarán el tema de la historia, no las palabras literales. No obstante, podrían asimilar gran números de frases, expresiones idiomáticas, que podrían emplear en la vida cotidiana. Nuestros ancestros analfabetos almacenaban más información en sus memorias que nosotros que relegamos todo a la ayuda de la información escrita. 2. Formas de pensar 4. No es fácil describir la transición de la narración de casos orales al actual estatuto legal. Sin embargo, normalmente delimitamos claramente la ley y el caso individual: tenemos una forma de pensar distinta a la de nuestros antepasados. La forma de pensar es un concepto creado por Ludvik Fleck. Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) 137 Christer Laurén Conocido principalmente por su trabajo Entstehung und Entwicklung einer wissenschaftlichen Tatsache (1935), Fleck es precursor de Thomas Kuhn. Cuando se lee a Fleck se tiene la impresión de estar ante alguien que copia el concepto de paradigma ¡treinta años antes de Kuhn! Sin embargo, bajo mi punto de vista, es más interesante el conceptos de forma de pensar o patrón de pensamiento que el de paradigma. Un patrón es algo que se sigue, que se tiende a imitar. Fleck (1997, 88-89) dice: Cuanto más nuevo es un campo de investigación y más desconocidos sus contenidos, más vagos son los experimentos. Sin embargo, estos serán más claros, si el campo ya ha sido estudiado tan a fondo que las conclusiones se limitan a cuestiones de existencia o no existencia o a decisiones cuantitativas. En este caso, ya no son independientes, pues están respaldadas por un sistema basado en todos los experimentos y resultados anteriores. Hoy en día, la mayor parte de la física y la química se encuentra en esta situación. Este sistema se convierte en un evidente savoir vivre de cuyo uso y efectos todavía no somos conscientes. El concepto de forma de pensar o patrón de pensamiento de Fleck ha sido de gran utilidad en antropología, sociología y, por supuesto, en la historia de las ideas. Mary Douglas (1996), socióloga y antropóloga, utiliza este concepto, por ejemplo, para explicar el distinto punto de vista de los sacerdotes y los profetas con respecto a la prohibición del Judaismo de comer cierto tipo de carne. Habla de la gran broma cósmica de Dios para referirse a la idea de que los poderosos perderán su poder y se exaltará a los débiles. Seguramente aquí todos somos poderosos y queremos perder nuestro poder. Los sacerdotes piensan de una forma y los profetas de otra. Probablemente desde un punto de vista sincrónico siempre ocurre lo mismo. Un ejemplo diacrónico de formas de pensar es el siguiente. Tendemos a romantizar nuestra relación con la naturaleza, que tan pró138 Revista de Lenguas para Fines Específicos N"' 7 y 8 (2000 y 2001) LSP, la Iconografía y la Riqueza de la Vida xima está a nosotros en el norte de Finlandia. Cada verano, en cualquier parte de Finlandia, vemos como los habitantes de las grandes ciudades del resto de Europa disfrutan con gran regocijo de nuestra excitante naturaleza. A muchos finlandeses lo que les atrae es mirar una montaña o un campo. Sin embargo, es una forma de pensar relativamente reciente. En efecto, los renacentistas normalmente no escalaban hasta la cima de una montaña para disfrutar de sus vistas. Esta forma de disfrutar no era propia de un cristiano civilizado y si sucumbían a esta idea, les remordía la conciencia. Si retrocedemos más en el tiempo hasta la cultura de la Grecia clásica, comprobamos que un paisaje montañoso no evocaba lo mismo que hoy en día. Para Sófocles y Eurípides, el monte Citerón cerca de Tebes era un lugar peligroso, una guarida de salteadores de caminos y leones y de parajes cercanos a las invasiones de tropas enemigas. Para los romanos y los griegos, lo realmente atractivo era la tierra de cultivo, la extensión de la cultura a expensas de la tosquedad (Blomqvist 2000). Los griegos clásicos, los renacentistas y el hombre actual representan tres formas distintas de pensar con respecto a la naturaleza, que he sintetizado en este ejemplo concreto de la montaña. 3. Huellas de estilos de pensamiento 5. El pensamiento jurídico de los escandinavos de hoy en día es, evidentemente, diferente al de los escandinavos del siglo XIV. Es de esperar que las formas de pensar dejen su huella en nuestra manera de expresarnos; en nuestros textos. Si es un hecho que adoptamos ciertos patrones en nuestra forma de pensar, sería razonable asumir que nuestros textos, a cierto nivel, reflejen nuestro pensamiento. La idea de que nuestras expresiones lingüísticas están conectaRevista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) 139 Christer Lntirén dos con nuestro pensamiento e incluso con el propio fenómeno es muy antigua. Precisamente, uno de los textos más interesantes es el diálogo de Cratilo, escrito por Platón, que comienza con una serie de etimologías de nombres y palabras en una discusión en la que se trata si realmente existe una conexión natural entre la palabra y la cosa, o si esta conexión es fruto de una convención. La primera hipótesis de Sócrates es que las designaciones son naturales y fueron los individuos los que las asignaron. Sin embargo, en medio del diálogo, Sócrates duda. ¡Los primeros en crear designaciones poseían una perspectiva del mundo que, probablemente, no coincidía con la suya! Basta con imaginarse que las lenguas sonaran extranjeras. Los primeros designadores se arrojaron —y como consecuencia también nos arrojaron a nosotros— a un torbellino de confusión. En resumen, Sócrates nos exhorta a que no dejemos que la lengua guíe nuestro pensamiento. ¿Qué es mejor, conocer las cosas a través de sus nombres, o conocer las cosas por sí mismas? De esta manera, la razón en introducida como aquello en lo que hay que centrarse, lo que nos permite conquistar la lengua (Plato 1988, Ruin 2000). Si partimos del punto de vista de Sócrates que acabamos de mencionar, para transferir e interpolar, nuestra forma de pensar debe dominar nuestra expresión lingüística. Si el lenguaje tiene una relación natural con el propio fenómeno, estamos enganchados a él. Si nuestro pensamiento, nuestra razón, determina nuestra manera de expresarnos y descubrimos distintas formas de pensar (diferentes estilos de pensamiento, en palabras de Frick) en las concepciones de las diversas generaciones, entonces todo está en constante movimiento. 4. Iconografía 6. Pasemos ahora a la iconografía; es decir, a lo que promete el encabezamiento de este artículo. Con frecuencia se dice que un signo 140 Revista de Lenguas para Fines Específicos N"" 7 y 8 (2000 y 2001) LSP, la Iconografía y la Riqueza de la Vida que sirve como icono presenta alguna semejanza con el objeto. Esto es, como sabemos, lo que Sócrates piensa con respecto a las designaciones al principio del Cratilo. No obstante, no es fácil definir con precisión qué se entiende por semejanza. Según una anécdota, alguien criticó a Picasso por no pintar a los seres humanos de manera que parecieran seres humanos. Picasso pidió al crítico que le diera una fotografía de su mujer. Cuando miró la foto se la devolvió y le dijo con sorpresa: «¡Qué pequeña, delgada y plana es su mujer!» Benjamín Lee Whorf, inspector contra-incendios e investigador de lenguas indias norteamericanas, se interesó por estos pensamientos que también perturbaron a Sócrates. Aunque más conocido por sus estudios sobre el lenguaje indio Hopi, Whorf también investigó cómo afectan nuestras expresiones lingüísticas a nuestra concepción del fenómeno; es decir, designaciones del conceptos tales como el tiempo o el color. Sin embargo, se dio cuenta de que las unidades sintácticas estructurales tienen, quizá, una fuerza de penetración mayor (Lucy 1992, 40). Para él, habría constituido un interesantísimo proyecto de investigación comparar el sistema del caso finés y su posible influencia en el modo de pensar de las personas con, por ejemplo, los equivalentes sintácticos en las vecinas lenguas germánicas. También parece obvio que el interés de Whorf se centrara en los conceptos, no en los procesos (Lucy 1992, 43). Desde una perspectiva restrictiva, Whorf estaba interesado en la forma en que las ciencias son capaces de expresar temas que no forman parte de nuestra esfera de concepciones diarias. Así dice: «Science was not CAUSEO by this grammar [the basic grammar of the Western Indo-European languages]. It was simply colored by it.» (Lucy 1992, 44). El interés de Whorf a nivel conceptual está centrado en la relación entre lenguaje y pensamiento y en los conceptos diarios que utilizamos rutinariamente. Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) 141 Christer Laurén 7. Según el diálogo de Cratilo, Sócrates no dejó que el lenguaje lo dirigiera. Quería tener poder sobre sus pensamientos y su mundo de los conceptos. Tanto Sócrates como Whorf se concentraron en la palabra y el concepto y, por ello, se vieron atrapados por el lenguaje. Los estructuralistas hablaban de la doble articulación como de una precondición del poder expansivo del lenguaje. Mediante un conjunto limitado de sonidos podemos formar un enorme número de sílabas y estas se pueden combinar de infinitas formas. Si además incluimos la dimensión textual como otra posibilidad de variación y creatividad, tenemos todo lo que podríamos desear para expresar lo que nadie ha entendido o pensado antes. En la ficción hacemos esto de una forma y en la literatura especializada, de otra. ¡Es, incluso, posible encontrar huellas o marcas de formas de pensar en los textos! Probablemente no sea muy difícil adivinar cuál de los siguientes dos textos se ha tomado del campo jurídico y cuál del de la ingeniería eléctrica. Veamos los textos con su ortografía muy simplificada: A. XXXXXXX (X XX XXX X) XXXXX XXXXXXXXXXXX XX XX XXXXX XXXXXXXX XXXXXXXX XXXXXX XXX XX XXXXXXXX XX XXXXXXX XXXX XXX XXXXXX XXXXX XXXXXXXXXXXXXXX XX XXXXXXX. Xx XXXXXXX XXXXXXX XXXXXX XXXXXXX (X X XXX X) XXX XXX XXXX XXXXXXX (x) XXXXXX XXXXXXXX XXXXXX (x). XxXXXXX XXXXXXX XXXXXX XXXXXXXXXXXXXXXX XXXXX XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX (x) XXX XXXXX XXXXXX XXX XXX XXXXXXXXX XXXXXXXX XXXXXXXXXX XXXXXXXXXX XXXXXX. XXXXXXXXXXXXXXXX XX XXXXXX XX XXXXXXXX XXXX XXX XXXXXXXX XXXX XXXXXXX. XxXXXX, XXXXXXXXX, XXXXXXXX XXXX, XXXXXXXXXXXX XXX XX 142 Revista de Lenguas para Fines Específicos N" 7 y 8 (2000 y 2001) LSP, la Iconografía y la Riqueza de la Vida Laurén, Christer, Myking, Johan & Picht, Heribert. 1997. Tenninologi som vetenskapsgren. Studentlitteratur: Lund. Laurén, Christer & Nordman, Marianne. 1996. Wissenschaftliche Technolekte. Peter Lang: Frankfurt a.M. Laurén, Christer & Nordman, Marianne. 1987. Fran kimskapens frukt till Bahels toni. En bok om facksprák. Líber: Malmo. Lucy, John A. 1992. Language diversity and thought. Cambridge University Press: Cambridge. Ong, Walter J. 1982. Orality and literacy. Methuen: London & New York. Platón. 1988. Samtliche Dialoge. Band II. Meiner Verlag: Hamburg. Ruin, Hans. 2000. «Rena grekiskan». In: Swedish daily Dagens Nyheter 25.8.2000. Tamm, Ditlev. 2001. Borges for jurister. Kritik 150 (Copenhagen). Pp. 1-3. 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