El olvido del presente de Dios: Ortodoxia, ideología y populismo religioso desde la filosofía de la religión de Raimon Panikkar
Abstract
Este artículo explora el concepto de ortodoxia que ha suscitado uno de los te-mas de debate más intensos en Filosofía de la Religión y en la Teología de las principales religiones. Así, partiendo de los planteamientos de Raimon Panikkar se pretende caracterizar de forma sintética la ortodoxia dentro de la experiencia religiosa, su relación con la teofanía, el mito y el rito incluyendo el problema filosófico. Finalmente, reflexionaremos sobre como esta convirtió en populismo religioso y olvidó que el creyente necesita libertad y multivocidad para experimentar lo divino y su propia creencia.
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383 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 Antonio de Diego González 1 Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España. Recibido 15 febrero 2021 ∙ Aceptado 31 marzo 2021 1. [email protected] Resumen Este artículo explora el concepto de ortodoxia que ha suscitado uno de los temas de debate más intensos en Filosofía de la Religión y en la Teología de las principales religiones. Así, partiendo de los planteamientos de Raimon Panikkar se pretende caracterizar de forma sintética la ortodoxia dentro de la experiencia religiosa, su relación con la teofanía, el mito y el rito incluyendo el problema filosófico. Finalmente, reflexionaremos sobre como esta convirtió en populismo religioso y olvidó que el creyente necesita libertad y multivocidad para experimentar lo divino y su propia creencia. Palabras Clave: Filosofía de la Religión, Ortodoxia, Raimon Panikkar, Símbolo, Populismo Abstract This paper explores the concept of orthodoxy. This has been one of the most intensely debated topics in Philosophy of Religion and also in the Theology of the main religions. Thus, starting from Raimon Panikkar’s philosophical approaches, this paper intends to characterize synthetically orthodoxy within religious experience, its triple relationship with theophany, myth and rite, and from the philosophical approach. Finally, this paper reflects on how orthodoxy became religious populism and it forgot that the believer needs freedom and plurality of meanings to experience the divine and his own belief. Keywords: Philosophy of Religion, Orthodoxy, Raimon Panikkar, Symbol, Populism El olvido del presente de Dios: Ortodoxia, ideología y populismo religioso desde la filosofía de la religión de Raimon Panikkar . God’s present oblivion: Orthodoxy, ideology and religious populism from Raimon Panikkar’s Philosophy of Religion. ESTUDIOS_ ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 384 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 1 · Introducción: La ortodoxia como triunfo del signo sobre el símbolo. Lo espiritual es inherente al ser humano. Una de las formas en las que podemos definir al ser humano es como homo religiosus. Religado a lo sagrado, el ser humano se construye más allá de la materia, más allá de un lenguaje finito y de su limitada conciencia. La religión y los caminos espirituales han sido, durante toda la historia humana, espacios donde el ser humano ha podido trascender. Esta es una actividad eminentemente simbólica, es decir, no se agota con la interpretación del sujeto. El sujeto, o los sujetos, pueden volver una y otra vez y no sienten que la experiencia pierda profundidad. Así, la revelación, convertida ya en misterio, se actualiza una y otra vez a través de ritos y mitos. El ser humano crece y va adquiriendo conciencia de un tiempo sagrado y, a la vez, de unas acciones que, incardinadas en ese tiempo, forman parte del camino. Esos símbolos, ya asumidos, dan pie a nuevos a nuevos símbolos y de esa forma la revelación permanece viva y con sentido (Gomez Caffarena, 446-449). Muchas veces en este proceso se corre el riesgo, siendo consecuente con este camino, de acabar convirtiéndose o en un heterodoxo o en un incomprendido en tanto se alcanza un nivel de conocimiento en el que tan solo el silencio puede expresar lo vivido o lo contemplado. Pues más allá de representar una posible impotencia –explica el filósofo y teólogo Raimon Panikkar– este silencio es símbolo de fertilidad y transformación (Panikkar, OC 1, 167-169). El apofatismo –la asunción de que no podemos tener un conocimien- to positivo de lo divino– deja desnudo al creyente de razón o intelecto. Este no tiene más posibilidades que volver al símbolo y entregarse a él por medio del amor o del silencio. 1 Conceptos ambos que las diversas tradiciones espirituales, desde la bhakti al sufismo o más recientemente la masonería, 1 Quizás el mejor ejemplo de esta situación lo encontremos en la Teología Mística de Pseudo Dionisio Areopagita donde en su primer capítulo se nos invita, previo aviso de no revelarlo a un profano, a negar la posibilidad de conocer a Dios a través de la vía positiva, es decir Dios no es lo que Dios es. Al final no puede expresarse (Pseudo Dionisio Areopagita, 246).
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 385 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 han potenciado como punto de fuga para la construcción de una antropología trascedente. La gnosis, la ma‘rifa o el jñāna son algunos de los términos que recogen el sentido de esta experiencia de (re)conocimiento profundo. En suma, se trata de dar autonomía al creyente y hacerlo consciente de que él es principio y fin de una experiencia trascedente. Una experiencia que supera a los planteamientos exclusivamente intelectuales y mentales. Esta circunstancia llevó a Raimon Panikkar a reflexionar sobre la manera que estas experiencias espirituales poseen pura libertad en tanto permiten añ sujeto “florecer” escogiendo diferentes posibilidades y eso es lo que, en su opinión, salva al ser humano (Panikkar, Mito, 456-457). La espiritualidad, incluyendo a sus símbolos y a sus ritos, va cargada de libertad y de vida porque no agota su sentido en una sola ejecución. Es el sujeto el que crea el sentido cada vez que ejecuta el ritual o reflexiona/medita sobre los símbolos dados (la palabra revelada, un mándala o un icono). Al hilo de esto, la historia y las ciencias de las religiones nos muestran que, a la vez que esta experiencia profunda sucede, otro tipo de relación con lo religioso es posible. Aquella en la que prima una intermediación intelectual y una fijación de la teofanía o la revelación como realidad unívoca: la ortodoxia. La palabra ortodoxia, la “correcta creencia”, proviene a su vez de los vocablos griegos orthós (correcta, recta) y dóxa (opinión, creencia). La ortodoxia es el triunfo del signo, que es unívoco, y de interpretación limitante ante la realidad simbólica espiritual. En ese sentido la ortodoxia se constituye el triunfo del poder del discurso y el logos frente a la vivencia del sujeto espiritual. Con carácter ambivalente, la ortodoxia ha llegado a ser un gran aliado de la normalización de la religión en la historia de la humanidad. J. B. Henderson propone en su libro The Construction of Orthodoxy and Heresy (1998) que la ortodoxia es una estrategia de normalización de lo religioso y lo social al generar fronteras entre las creencias y facilidades, dogmático-políticas, para los creyentes. Simultáneamente, la ortodoxia ha abierto las puertas a una progresiva politización y desnaturalización de la experiencia espiritual para transformarla en una ideología religiosa. Esto es visible en la época contemporánea donde cierta lectura de la ortodoxia en religiones como el cristianismo o el islam ha transmutado en un repositorio de poder sociopolítico sobre los creyentes, olvidándose el carácter mul-
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 386 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 tívoco del símbolo de la experiencia espiritual-trascendente y el poder de la ortopraxis como práctica viva y recuerdo cotidiano de la teofanía. Un aspecto no menos importante en este debate es la conceptualización histórico-temporal –en el sentido ontológico– que experimenta el creyente. Esto es debido a que la ortodoxia invita a ver la experiencia religiosa desde “un pasado glorioso” (esencialismo) o hacia “un futuro próximo” (mesianismo) haciendo que el sujeto se olvide el “presente de Dios”, de la experiencia propia con la teofanía/hierofanía en el lenguaje de Mircea Eliade (29-55). Esta acaba configurándose como una visión con clara vocación de control político que afecta tanto a la moral como a la libertad del creyente reduciendo la experiencia religiosa a un signo unívoco. La correlación entre práctica religiosa, univocidad y la atribución de verdad conduce al extremismo a fin de “proteger” al creyente y a la comunidad, en vez de propiciar un diálogo entre la multivocidad de experiencias religiosas. Y es en este momento donde, a veces, puede operar la violencia intentado mantener el poder político y epistemológico de la ortodoxia sobre los creyentes. Los fundamentalismos, las inquisiciones, las morales expansivas son, desgraciadamente, cada vez realidades más comunes en un mundo altamente globalizado y universalizado que, paradójicamente, cada vez está más polarizado. Ahí podemos apreciar la enorme crisis de lo religioso en nuestro mundo contemporáneo. Muchos creyentes no comprenden la legitimidad unívoca que intenta proponer la ortodoxia y acaban rompiendo con lo religioso y, en última instancia, con lo sagrado. Mi propuesta en este texto intenta, partiendo de los planteamientos de Raimon Panikkar se pretende caracterizar de forma sintética la ortodoxia dentro de la experiencia religiosa, su relación con la teofanía, el mito y el rito incluyendo el problema filosófico. Se trata, en última instancia, de una reflexión contemporánea desde la filosofía de la religión con ejemplos del cristianismo, islam e hinduismo sobre como la ortodoxia se convirtió en populismo religioso y olvidó que el creyente necesita libertad y multivocidad para experimentar lo divino y su propia creencia.
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 387 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 2 · Ortodoxia frente a ortopraxis. La relación con la teofanía, el rito y el mito La filosofía de la religión parece haber percibido cierta confrontación entre la ortodoxia y la ortopraxis por la legitimidad de la experiencia religiosa. Una batalla que, ante la aparente victoria de la ortodoxia, ha generado la profunda crisis religiosa de la época contemporánea. Ya que no se trata de un simple problema sociológico o antropológico, sino que su raíz se presenta como un problema filosófico al traspasar las lindes de lo simbólico. En la cultura de nuestro mundo contemporáneo hay una confusión, bastante común, entre ortopraxis y ortodoxia en relación con el hecho religioso. La ortopraxis, la “recta práctica” (del griego orthós y práxis), es una actitud fundamental en la experiencia religiosa ya que sobre ella pivota el recuerdo simbólico de la teofanía y se amalgaman tanto el rito como el mito. Una triple función indispensable para que el sujeto se sienta parte del juego profundo de lo sagrado. Explicaba Panikkar en Mito, Fe y Hermenéutica que la ortopraxis ni es poíesis (acto de creación) ni es dóxa (opinión), sino una praxis que invitaría a vivir lo sagrado al mismo tiempo que se ejecuta correctamente el ritual (Panikkar, Mito, 215.). Por su parte, un ritual es un recuerdo de lo sagrado, tanto en tiempo como en forma, no una simple acción aleatoria. Su objetivo es reconocer lo primigenio, recordar la teofanía en cada momento vital humano que para lo Divino es un “eterno presente”, un tiempo kairológico. Hacemos ritos al nacer, al crecer, al comer, al morir porque es la adaptación del presente divino al devenir humano. En lenguaje del filósofo de Tavertet el ritual conjuga la heteropraxis (acción de lo divino) con la autopraxis (acción del humano) porque, según dice él: “toda acción que lleve a la perfección del hombre en su situación existencial concreta, toda acción que lleve al hombre a su realización es auténtica praxis o vía de salvación” (Panikkar, Mito, 216). La auténtica ortopraxis excluye, en gran medida, la posibilidad de interpretarlas a través de la opinión (dóxa) o la moral exclusivamente. En este sentido la tradición islámica recoge un dicho autenticado (ḥadīth ṣaḥīḥ) del profeta Muhammad en el que menciona: “Ciertamente las acciones (‘amāl) se juzgan por sus intenciones (bi-l niyyāt), así cada hombre tendrá lo que preten-
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 388 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 día”. 2 Por eso, en el mundo islámico tradicional la ortopraxis es privada y va motivada por la intención (niyya), convirtiéndose en un acto simbólico en base a una acción concreta: rezar, dar una limosna o, por ejemplo, mantener las buenas formas en la mesa. Nadie puede cuestionar la rectitud de la práctica ni tampoco puede “coaccionar en los asuntos del dīn (religión)” advierte el Corán (2:256). Como he mencionado anteriormente, la ortopraxis recoge el legado de la teofanía, de la revelación. Esta última supone el descenso de una manifestación o de una palabra divina que impactó en el ser humano y su mundo. Muchas tradiciones a estos mensajeros les llaman chamanes, otros profetas, otras creen que sus portadores son seres divinos encarnados. En todas ellas supone el descenso de un mensaje altamente complejo cargado de incomprensión y violencia que rompe el orden establecido y que posteriormente puede convertirse en un camino para llegar a lo divino. Pocos seres acceden a la revelación pura, pero aquellos que acceden tienen que convertirlo en praxis con el fin de poder compartirlo. Una praxis que se acaba convirtiendo en una cotidianización de la revelación que, a su vez, se manifiesta tanto en el rito y en el mito. Todas las culturas guardan mitos y ritos como auténticos tesoros simbólicos. Ambos son los que activan en los seres humanos la trascendencia, el recuerdo de la revelación. Como bien demostró Joseph Campbell en su libro El héroe de las Mil Caras (2020) la historia del héroe activa en nosotros el recuerdo de algo mucho más profundo que nos conecta con un espacio extra-temporal en nosotros, aquello que Carl Gustav Jung denominaba el inconsciente colectivo (OC 9, § 87-90). Sin embargo, el gran drama de la contemporaneidad es la desconexión, y la no vivencia en última instancia, del rito y por ende del mito como igualmente señala Jung (OC 13 I, § 54.) Lo simbólico ha sido sustituido por lo mental, por una hipertrofia de la conciencia (Nante, 43). El rito se constituye de acciones que sirven para personificar ante nosotros lo sagrado, nos muestra una teofanía distante, pero que manifiesta todo su poder en nuestra cotidianidad. 3 Nos induce a un tiempo y un 2 Este es un ḥadīth muy reconocido por la tradición islámica. Se recoge en las dos principales compilaciones que son el Ṣaḥīḥal-Bukhārī (83: 66) y el ṢaḥīḥMuslīm (33: 222). 3 Un interesante y profundo análisis sobre los orígenes del rito y sus conexiones con la
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 389 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 espacio sacralizado en el cual el sujeto decrece y una conciencia de finitud se apodera de él. Por eso, el rito es terrible y oscuro porque nos muestra la debilidad del sujeto, sus límites. La muerte y el renacimiento se entrelazan y cuestionan la perdurabilidad del sujeto y su conciencia. En el cristianismo es el bautizo y la eucaristía; en el islam es la ṣalāt (el rezo diario), el dhikr (recuerdo de Allāh) y la peregrinación del Ḥajj; en el judaísmo es la estricta ritualidad cotidiana y los códigos de praxis recogidas en la Mishná; o en el hinduismo son los sacrificios y la meditación. En todos los casos, se exige al sujeto salir de su confort e intentar sacralizar su presente con acciones y formulas que conecten con lo sagrado, que revivan el mensaje de la revelación. En esos ritos se rememora un tiempo presente, un tiempo de Dios, un kairós alejado del mundo temporal, del olvido y de la finitud de la materia. El rito, en la ortopraxis, debe ser vivenciado y hecho suyo por los creyentes y una vez simbolizado en presente conduce a la “libertad de ser” como indica Panikkar (Mito, 29). Para que esto se produzca, el rito debe transitar hacia el mito, el cual es la cristalización social de la viveza del rito. El mito es un espacio simbólico donde se construye una imagen (eidós) compartida, un ideal fundado en una praxis ritual. El mito, profundamente simbólico, no tiene porque ser verdadero histórica o científicamente porque no se trata de un signo con referencia, sino que su valor es analógico y adaptativo. El ser humano necesita del mito para mitigar la dureza del rito, para poder iniciar un diálogo adaptado con el rito. El diálogo mítico –como lo explica Panikkar– nos invita trascender la razón o la verdad para una comunión simbólica reconociendo la condición de las diferentes experiencias de lo sagrado (Panikkar, Mito, 246). El mito no entiende al logos como absoluto, sino que comprende que es un símbolo para acercarse a algo que excede a ese mismo logos. El mito, igualmente, trasciende la historia y el tiempo profano para delimitar el kairós pero en una mente aún más cotidiana haciendo que el rito tenga sentido y por tanto un recuerdo de una antigua o lejana teofanía. La ortodoxia irrumpe en este esquema bajo la premisa de esencializar de la verdad, del significado. Así, cuestiona al mito desimbolizándolo, convirtiéndolo en una narración histórica, racionalizada y lógica. En filosofía y la historia cultural la ha realizado J. Choza en su libro El culto originario: la religión paleolítica (2016).
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 390 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 sus mejores versiones el rito acaba ante ella como ejecución estética ante el logos (palabra racional) y la dóxa (la opinión). En la versión más extrema el rito es eliminado por inoperante, por anacrónico. Al eliminar esto, la teofanía, la revelación, queda reducida a una especulación racional. La consecuencia directa es que las teofanías son temporalizadas en un tiempo no-kairológico y pierden su carácter de verdad simbólica, su manifestación como un absoluto con muchas visiones y manifestaciones (Panikkar, Mito, 211). La ortodoxia cree y defiende que la verdad debe ser objetivable, unívoca mientras que la teofanía debe ser tan solo un signo unívoco. Dios solo tiene una manifestación y debe coincidir con la ortodoxia. Derrotado el símbolo y triunfante el signo, la ortodoxia gana control y poder sobre el mito y el rito. Ambos se convierten en meros elementos estéticos –como ya había mencionado anteriormente– que el creyente ya no simboliza, pues el creyente acepta un significado impuesto y en ese momento se elevan fronteras en su mundo espiritual. Da buena cuenta de ello la locución latina Extra Ecclesiam nulla salus (Fuera de la Iglesia no hay salvación), que sirvió de lema no-oficial a la Iglesia Católica durante siglos. Esta frase explicita muy bien el sentido de la ortodoxia pues en su comprensión profunda porque se anula la posibilidad de una misericordia o un amor simbólico más allá del signo y la verdad dada, la metadoxia que menciona Panikkar en Religión y Religiones (OC 2, 96). A veces se usa para asustar, otras para controlar y otras, con algo de buena fe, para “ganar almas”. La ortodoxia pretende salvar por encima de lo divino y el misterio, pretende salvar en la tierra pagando un alto precio. El rito bajo la influencia de la ortodoxia se convierte en una performance mecánica. En el mundo contemporáneo se da buena cuenta de ello pues mucha gente va a la iglesia o a la mezquita sin saber a donde van o que van a realizar allí. ¿Qué significado tiene la comunión si no se vive el misterio de la eucaristía? ¿Qué significado tiene la ṣalāt islámica más allá de un acto físico-mecánico? El ritual en la ortodoxia no se “vive” como en la ortopraxis pero se “sabe” que es lo correcto. La opinión de ese saber es dada por un núcleo dogmático que ha unido la ideología con lo moral. Se hace por otros y no por sí mismo. La ortodoxia es fundamentalmente comunitarista no comunitaria e, igualmente, identitarista ya que parte de una referencia objetiva de la ideología que lo sostiene (Panikkar, OC 2, 632-633.) Así neu-
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 391 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 traliza el aspecto simbólico y potencia lo lógico. La ortodoxia es un fenómeno que no es universal pero gracias a su efectividad goza de gran poder, expansión y legitimidad. El cristianismo, a lo largo de sus veinte siglos de historia, ha elaborado diferentes ortodoxias todas con sus ramificaciones políticas. Por ejemplo, la Modernidad y sus subproductos (nacionalismo romántico, marxismos y todos sus derivados) son ortodoxias dentro de los planteamientos de las ortodoxias cristianas tanto católica como protestante. También hay religiones como el islam que no han gozado de ortodoxia prácticamente hasta el siglo XIX cuando los movimientos reformistas se instituyeron como garantes de la “correcta opinión” (De Diego González, 121). Al mismo tiempo está el paradójico caso del hinduismo en el cual su ortodoxia fue creada desde los planteamientos coloniales británicos y nacionalistas como explica Bryan Pennington Was Hinduism Invented? Britons, Indians, and the Colonial Construction of Religion (2007). Todos con un fin común: establecer un control sobre la espiritualidad. Tras el control doctrinal llega el control político y moral que facilita el control social. La ortodoxia garantizaba además otro control, este sobre la trascendencia del ritual, ya desimbolizado. El hinduismo nacionalista hidutva emergido de la “reconstrucción” del siglo XIX clama por tener la “auténtica originalidad del ritual sacrificial” frente a la multiplicidad religiosa del subcontinente con cientos de escuelas espirituales que provienen de lecturas individuales o de la mística bhakti. De la misma manera el fundamentalismo islámico y su versión política, el islamismo, afirman poseer la auténtica Sunna del profeta Muhammad. No importa que tanto unos como otros se hayan deshecho del símbolo del sacrificio o la vivencia de la revelación pues para ellos la clave es la esencia que rescatan y mantienen frente a la decadencia, la corrupción de los tiempos y la espera de un tiempo nuevo. Nostalgia por el pasado perdido y mesianismo por el futuro próximo rompen el “eterno presente sagrado” que proponían la teofanía y el rito. Una vez anuladas las tres realidades simbólicas de la religión–teofanía, rito y mito– la ortodoxia puede tomar el control de lo religioso sin importarle la espiritualidad. Para esta no supone ningún problema que aquel que no case con su dóxa sea expulsado y situado en el margen de la religión. Los heterodoxos, situados en las fronteras y que avisan de los errores de la
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 398 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 Corán que clamaba defender. A juicio de Seesemann la ortodoxia no existía en los planteamientos islamistas y sin embargo, el sufismo al que pertenecía Niasse había sido mucho más fiel en la guarda de la doctrina y en la gestión del derecho islámico que los pretendidos “ortodoxos”. Este es un ejemplo del problema que puede suponer superponer ideologías y creencias, que tiene vocación de unívocas y dogmáticas, frente a otras en el terreno espiritual. El último problema es que estas actitudes populistas, a menudo, conducen a la violencia. Violencia que, por otra parte, conocemos bien a través de su desarrollo histórico porque sus perpetradores dicen que lo hacen en el nombre de la verdad y de Dios. Una violencia que se traviste de religiosa pero que al final es muy terrenal. El fanático religioso no se reconoce, ni escucha ni acepta la idea de la indeterminado-pluralidad de la estructura espiritual como decía Panikkar. El deseo de imponer su verdad le lleva a acallar las voces que no quieran participar en la salvación tal y como la entiende él. Ya sea con una bomba en una clínica de control de la natalidad o inmolándose en la mezquita de una escuela rival. Porque para él, ciertamente, no existe espiritualidad sino política. No ejerce el creyente sincero sino un creyente frágil y débil en quien actúa el miedo como camino hacia su salvación anhelada: el paraíso en la tierra. 4 Por eso, el radical violento que actúa en nombre de una religión no tiene problemas en usar la violencia y la muerte, la cual considera un deber sagrado para señalar la verdad y la “auténtica” moral representada por las bases de la doctrina enunciada por la ortodoxia. Es la voluntad de Dios que, expuesta de forma unívoca, debe prevalecer sobre los hombres. En suma, un excesivo sentimentalismo que, anclado en la consistencia de la doctrina ortodoxa, permite dar una falsa seguridad al creyente a costa de eliminar el Misterio, la ortopraxis y la teofanía. Una puerta al totalitarismo y a la perdida de la voluntad. Una voluntad tan necesaria para elaborar un completo camino espiritual según la mayoría de las tradiciones espirituales. 4 Sobre este aspecto véase mi reflexión sobre el origen y el devenir del jihadismo en el capítulo 8 de Populismo Islámico (De Diego González, 151-70).
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 399 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 5 · Conclusiones Este trabajo ha expuesto una reflexión sobre la ortodoxia religiosa como problema antropológico, filosófico y, finalmente, sociopolítico. La cercanía que hay con la ortodoxia hace que no tengamos, en muchos casos, suficiente distancia para poder pensarla y ver sus peligros, más allá de virtudes que podemos percibir. El gran problema se presenta en un mundo globalizado, hiperreal –en el sentido que propone Baudrillard– y muy polarizado, en un mundo en el que el esencialismo ha vuelto con fuerza y mucha confianza. Nuestra libertad de conciencia, la gran victoria olvidada de la Ilustración está en peligro debido a un retorno a ideologías fuertes que creen más en el grupo que en el sujeto, que cuestionan la libertad para vivenciar. Para comprender la ortodoxia, de forma radical, significa volver a comprender las bases de la experiencia religiosa y para ello necesitamos de la antropología. Hace falta volver a la ortopraxis como una base profunda de la experiencia religiosa y comprender su carácter simbólico. Los ritos y los mitos tienen fuerza simbólica para iniciar diálogos profundos, relativizar verdades y encontrar múltiples visiones frente al significado unívoco. No son pocos los autores –como hemos visto con Panikkar y Jung a lo largo de este trabajo– que han advertido de la amenaza de culturas sin capacidad simbólica y hermenéutica. En nuestros días el problema más popular asociado con la ortodoxia es el político. Es la amenaza más seria porque una vez que la ortodoxia abre el paso a una ideología que totaliza la experiencia religiosa y amenaza por igual al creyente o al no-creyente con una lectura moral de la realidad: o es (bueno) o no-es (malo). Este binarismo puede, a través de un proceso de “sentimentalización” que se da en las políticas populistas como explica Manuel Arias Maldonado en su libro La democracia sentimental (2016), concluir en una radicalización. Un camino en el que se transita fácilmente del populismo al supremacismo ideológico y posteriormente la violencia en poco tiempo. La radicalización violenta encuentra un campo abonado en un espacio tan sumamente sentimental como es una religión ortodoxizada e ideologizada. Un populismo religioso que buscará salvarte aún tú no lo desees. Pero en mi opinión, el problema más profundo es el filosófico, aquel
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 400 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 que afecta a la dimensión ontológico-temporal. Pues, ciertamente, de él dimanan los otros anteriores, aunque bien pudiera parecer que son independientes y más urgentes. Se manifiesta en nuestra sociedad contemporánea con una incapacidad intensa para vivir el presente y una sobre presencia del deseo. El deseo de “vivir protegido” es, en definitiva, una cesión de libertad por seguridad que unido a la memoria hacen que el sujeto contemporáneo no sea consciente de su presente para vivir en un pasado glorioso o un futuro salvífico. La ortodoxia sabiendo el poder de control que tenía utilizando esta situación la hipertrofió. El resultado ha sido un olvido del presente como tiempo sagrado, del tiempo de Dios. La ortodoxia ha preferido sacrificar, a lo largo de la historia y en sus múltiples variantes, el tiempo sagrado por la memoria a fin de provocar un poderoso deseo en el creyente y así poder retenerlo en un logos y una moral que se resquebrajan. La religión y la espiritualidad deberían aspirar a ser herramientas dialógicas, dentro de la inefabilidad de la experiencia espiritual personal, dirigidas hacia la idea de salvación y confort frente al terrible y desconocido absoluto. Esa realidad que que los teólogos de diferentes religiones han denominado: el Misterio. En ningún caso debería convertirse en una ideología que intente manipular y sacar rédito de los seres humanos para obtener prebendas o intereses. Los límites deben humanizarnos y ver al otro un hermano al que ayudar desde la diversidad en la que Dios ha creado como seres humanos según dictan la mayoría de las religiones. Por esa razón Panikkar recomendaba iniciar un “diálogo intrarreligioso” –que da nombre a uno de sus libros más conocidos– antes del diálogo interreligioso (Panikkar, R.: OC 6.2, 31-196), un conocimiento interno previo al conocimiento del otro con el que romper el solipsismo y los prejuicios. 6 · Referencias Arias Maldonado, Manuel, La democracia sentimental. Madrid: Página Indómita, 2016. Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. Vilaür: Atalanta, 2020. Choza, Jacinto. El culto originario: la religión paleolítica. Sevilla: Thémata Editorial, 2016. De Diego González, Antonio, Populismo Islámico. Córdoba: Almuzara, 2020.
ANTONIO DE DIEGO GONZÁLEZ EL OLVIDO DEL PRESENTE DE DIOS: ORTODOXIA, IDEOLOGÍA Y POPULISMO RELIGIOSO DESDE LA FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN DE RAIMON PANIKKAR 401 Thémata. Revista de Filosofía • nº 63 • enero-junio (2021) pp. 383-401 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i63.19 Eliade, M.: Tratado de Historia de las Religiones. Madrid: Ediciones Cristiandad, 2006. Gómez Caffarena, José. El Enigma y el Misterio. Una filosofía de la religión Madrid: Trotta, 2007. Henderson, John. B. The Construction of Orthodoxy and Heresy. Nueva York: SUNY Press, 1998. Jung, Carl Gustav. Obras Completas, vol. 9. Madrid: Trotta, 2016. Jung, Carl Gustav. Obras Completas, vol. 11. Madrid: Trotta, 2016. Jung, Carl Gustav. Obras Completas, vol. 13. Madrid: Trotta, 2016. Nante, Bernardo. El libro Rojo de Jung. Buenos Aires: El Hilo de Ariadna, 2011. Panikkar, Raimon. Worsphip & Secular Man. Nueva York: Orbis, 1973. Panikkar, R.: The Vedic Experience. Mantramañjari. Dehli: Motilal Banarsidass Publishers, 1977. Panikkar, Raimon. Mito, Fe y Hermenéutica. Barcelona: Herder, 2007. Panikkar, Raimon. Obras Completas, Vol.1.1. Barcelona: Herder, 2015. Panikkar, Raimon. Obras Completas, vol. 2. Barcelona: Herder, 2015. Panikkar, Raimon. Obras Completas, vol. 6.2. Barcelona: Herder, 2017. Pennington, Bryan. Was Hinduism Invented?: Britons, Indians, and the Colonial Construction of Religion. Oxford: Oxford University Press, 2007. Pseudo Dionisio Areopagita: Obras Completa. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2002. Seesemann, Rüdiger The Divine Flood. Ibrahim Niasse and the Roots of a Twentieth-Century Sufi Revival. Oxford: Oxford University Press, 2011.