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¿Irredentismo, descolonización y sionismo palestino? Indagaciones preliminares

Senkman, Leonardo

Abstract

A raíz de las Marchas del Retorno desde la Franja de Gaza a la frontera israelí, este ensayo intenta indagar la naturaleza del irredentismo palestino para explorar algunas diferencias y similitudes con el irredentismo movilizador y con el ethos del retorno de otros refugiados desplazados por conflictos etno-nacionales durante procesos postcoloniales y de independencia contemporáneos. Luego de una revisión del pasado reciente del nacionalismo religioso del movimiento Hamás, el artículo interroga si la movilización popular de esas marchas procura reemplazar la anterior estrategia de Yihad y la lucha terrorista antiisraelí por otra estrategia con fines cívicos, políticos y nacionales a fin de obligar a Israel a levantar su prolongado bloqueo a Gaza desde 2007.

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Irredentism, decolonization and Palestine “Zionism”? Preliminary Inquiries Leonardo Senkman1 Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) Recibido: 11-09-18 Aprobado: 25-05-19 Resumen A raíz de las Marchas del Retorno desde la Franja de Gaza a la frontera israelí, este ensayo intenta indagar la naturaleza del irredentismo palestino para explorar algunas diferencias y similitudes con el irredentismo movilizador y con el ethos del retorno de otros refugiados desplazados por conflictos etno-nacionales durante procesos postcoloniales y de independencia contemporáneos. Luego de una revisión del pasado reciente del nacionalismo religioso del movimiento Hamás, el artículo interroga si la movilización popular de esas marchas procura reemplazar la anterior estrategia de Yihad y la lucha terrorista antiisraelí por otra estrategia con fines cívicos, políticos y nacionales a fin de obligar a Israel a levantar su prolongado bloqueo a Gaza desde 2007. Palabras-clave: Irredentismo, descolonización, sionismo palestino, Hamás, Israel. 1 ([email protected]) Historiador de las ideas y crítico literario. Desde su emigración a Israel en 1985, profesor e investigador en la Universidad Hebrea de Jerusalén, Departamento de Estudios Españoles y Latinoamericanos y research fellow del Harry Truman Institute for the Advancement of Peace. Entre sus libros y ensayos destancan La identidad judía en la literatura argentina (Buenos Aires, Pardés, 1983); El antisemitismo en Argentina (Buenos Aires, CEAL ,1989); Argentina, la Segunda Guerra Mundial y los refugiados indeseables (Buenos Aires, GEL,1991); con Saúl Sosnowski, Fascismo y Nazismo en las Letras Argentinas (Buenos Aires, Lumiere, 2009); Máximo José Khan, La Contra- Inquisicóon. Capítulos para la historia de nuestras cenizas, reedición con Mario Martin Gijón, (Sevilla, Renacimiento, 2015); con Luis Roniger, Saúl Sosnowski y Mario Sznajder, Exile, Diaspora, and Return (Oxford University Press, 2018); con Luis Roniger, América Latina, tras bambalinas. Teorías conspirativas, usos y abusos (Latin America Research Commons [LARC], portal digital de LASA, 2019). 210 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Abstract In the wake of the Return Marches of Palestinians from the Gaza Strip, this essay attempts to interpret the nature of Palestinian irredentism ethos in comparative perspective with mobilizing irredentism and will to return among other refugees displaced by ethno-national conflicts during post—colonial and independence struggles. After reviewing the recent past of religious nationalism of the Hamás movement, the article tries to question whether the popular mass mobilization through these marches is attempting to replace the previous strategy of Yihad and anti-Israeli terrorist struggle with another strategy seeking to reach civic, polítical and national goals in order to force Israel to lift it prolonged blockade imposed since 2007 to the Gaza Strip. Key-words: Irredentism, Decolonization, Palestine Zionism, Hamás, Israel. Las dramáticas Marchas del Regreso que protagonizan miles de palestinos de Gaza desde marzo 2018 y su sangrienta represión provocaron al principio en Israel reacciones de solidaridad con las víctimas desarmadas, reprimidas por francotiradores del Tzahal que causaron hasta fin de enero de 2019 casi 300 muertos y miles de heridos2. La solidaridad cambió a partir de las respuestas violentas durante las marchas de jóvenes de Gaza que lanzaban cohetes, globos y cometas incendiarios a los campos fronterizos de la cerca israelí provocando daños cuantiosos en cultivos y viviendas. El escritor israelí Itzjak Laor recuerda que para los israelíes Gaza ha sido sinónimo de “barbarie” desde los años 50, cuando el Tzahal intentaba “despoblar” la franja y sus refugiados eran incriminados de “fadayun” (terroristas)3. Pero Gaza también es para los israelíes metonimia de la Naqba, la catástrofe palestina, porque en su angosta franja aguardan ilusionados miles de nietos de los refugiados expulsados en 1948, quienes juraron volver a sus aldeas suprimidas: fantasmática pesadilla que, según Tzvi Barel, Israel intenta infructuosamente borrar de su memoria colectiva4. 2 El Consejo de Seguridad de la ONU decidió el envío de un equipo internacional a la zona de enfrentamientos para abrir una investigación independiente por supuestos crímenes de guerra. Estados Unidos y Australia fueron los únicos de los 47 estados del Consejo que votaron en contra. Entre los 19 que se abstuvieron estaban Reino Unido y Alemania, BBC Mundo, 18.5.2018. Tzahal alegaba que grupos “terroristas incendiarios” intentaban utilizar las protestas para infiltrar sus miembros en territorio israelí y llevar a cabo atentados. 3 Itzjak Laor, “O Solidaridad o Barbarie”, Ha’aretz, 3.6.18. 4 Tzvi Barel, “Matar a la Naqba”, Ha’aretz, 16.5.18; la otra actitud es la de quienes condenan a los refugiados a vivir en los campamentos sine die, véase, Dan Margalit, “Eligieron ser refugiados:”, Ha’aretz, 24.5.18; véase la respuesta de Yaacov Sharet, “Los nietos no deben cargar con los pecados de sus abuelos”, Ha’aretz, 1.6.18. 211 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Al margen de la empatía e indignación que despieta el ethos del retorno de los refugiados de Gaza, este artículo intenta indagar –revisando fuentes secundarias– la naturaleza del irrdentismo palestino para ensayar una interpretación de las diferencias y similitudes con el irrdentismo movilizador y el ethos del retorno de otros refugiados desplazados por conflictos etnonacionales durante procesos postcoloniales en el Tercer Mundo. A tal fin, la pregunta básica de investigación es si el irredentismo etno-nacional es capaz de transformarse en un nacionalismo cívico para hallar una solución política, condicionado por contradicciones internas y sobredeterminaciones externas. Por tanto, se intenta explorar si las marchas de retorno palestino desde Gaza son expresión del inveterado reclamo irredentista de su pueblo o, en cambio, la movilización popular de masas está procurando reemplazar la lucha armada y terrorista antiisraelí de Hamás con el objeto de lograr fines cívicos, políticos y nacionales. Irredentismo etno-nacional vs. Nacionalismo cívico El concepto irredentismo hace referencia, en sentido estricto, al irredentismo italiano posterior a 1870, que reivindicaba para el Reino de Italia las tierras “no liberadas” del Imperio austrohúngaro (Dalmacia, Istria, Trentino) y más tarde, por extensión, de todos los territorios que se consideraban italianos. Posteriormente, en sentido extenso, se entiende por irredentismo toda entidad política nacional que propugna la anexión de otros territorios considerados como propios por motivos etnonacionales, históricos, lingüísticos, raciales o de otra índole. Desde una perspectiva histórica es incorrecto caracterizar cualquier reclamación territorial contemporánea de irredentismo, dado que es condición necesaria la presencia de movimientos etno-nacionales separatistas, sean cuales fueren sus orígenes, que aspiran a la autonomía o a la secesión completa de los Estados cuyas fronteras y raison d’être forman parte del legado colonial (A. Smith, 1997). El irredentismo, por tanto, supone la reclamación de un territorio donde subsiste población etno-nacional considerada parte de una unidad mayor, que el proceso de descolonización ha distorsionado, pero que la politización nacionalista de la etnia promete revertir. Los irredentismos que surgieron por conflictos etno-nacionales han sido abordados por el análisis histórico, político e ideológico de Anthony Smith en seminales trabajos sobre el nacionalismo étnico en el Tercer Mundo. Smith sostiene que los separatismos etno-nacionales generaron aspiraciones irredentistas y secesionistas en el proceso de descolonización de pueblos en 212 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Africa y Asia, sobre el cual tuvo un peso decisivo la endeble legitimidad del propio Estado poscolonial. En el caso palestino, una formación etno-nacional que se va cristalizando durante el Mandato colonial británico, y en pugna violenta con el proto estado etno-nacional sionista, se politizará completamente luego de 1948 fuera del estado israelí en campos de refugiados en Siria, Líbano y Jordania. La exigencia del retorno palestino luego de 1967 a sus aldeas y ciudades cobrará visos muy particulares de irredentismo: a diferencia de otros irredentismos del Tercer Mundo el reclamo no será la secesión y separación para formar un estado palestino que concentre a todos los refugiados palestinos dispersos, sino que su designio era declarar irredenta la Palestina musulmana de la época del Mandato Británico para reconquistarla completamente de la ocupación del actual estado judío. A diferencia de enclaves y colonos de estados europeos en las colonias bajo su dominio, los colonos sionistas no eran súbditos ni ciudadanos de estados coloniales. Aun Gershon Zafir, crítico académico israelí del sionismo, reconoce que la colonización sionista en Palestina carecía de una “mother country” para poder ser homologado con los estados coloniales europeos que enviaban súbditos o ciudadanos a sus colonias de ultramar. Por el contario, los colonos sionistas no aspiraban a ser británicos ni franceses o alemanes overseas, sino israelíes. La “mission civilisatrice” sionista estuvo dirigida solamente hacia los judíos, no a los árabes palestinos, y carecía de aquellas cualidades evangelizadoras del colonialismo europeo que procuraba extender el cristianismo a los “natives” de sus colonias de enclave y de población. Además, a diferencia de la vulnerable legitimidad de otros estados poscoloniales que se independizaron en Asia y Africa, el caso de Israel independiente pudo afianzarse como estado altamente legitimado a pesar de las guerras con los países árabes y el irresuelto conflicto nacional palestino (G. Shafir, 1996:232; D. Penslar, 2017: 281-82). La descolonización inconclusa de pueblos etno-nacionales árabes y kurdos en Medio Oriente, por ejemplo, ha generado históricamente reclamos irredentistas, pero de signo muy diferente. Así, la tensión generada en la zona no es de índole sólamente territorial por la eventual creación de un Kurdistán con el rompimiento abrupto de fronteras turcas, sirias, iraníes e iraquíes, países donde vive repartido el pueblo kurdo; además de la secesión política, se suman conflictos por “el paso estratégico de las líneas de oleoductos y gaseoductos”, todas riquezas localizadas en territorios reclamados como propios por la nación kurda (D. E. Garzón-García, 2017). El pueblo palestino, un colectivo etno-nacional árabe igualmente sin estado, como el pueblo kurdo, se encuentra dividido entre una Autoridad Nacional Palestina que reclama un estado independiente al lado del estado de Israel, mientras que el nacionalismo islamista irredentista del movimiento Hamás en Gaza no acepta otra alternativa que el regreso de todos los refugiados 213 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 a la Palestina indivisa. Así, mientras el irredentismo kurdo, guiado por “el impulso nacionalista irrenunciable a la incorporación de sus connacionales” (G. Herranz, 1997:43), exige la secesión territorial para dejar de ser una comunidad autónoma, la doctrina religiosa irredentista del movimiento Hamás rechaza totalmente la partición y la convivencia de dos estados, uno israelí y otro palestino. Su irredentismo reclama desalojar a los infieles judíos del territorio de toda Palestina. Esta es una diferencia fundamental con el irredentismo kurdo, cuya comunidad étnica no estatal y dividida en tribus durante las diversas campañas lanzadas por su guerrilla contra los turcos, los iraquíes y los iraníes, fundamentalmente en los años sesenta y setenta, se proponía combatirlos en pos de la independencia estatal, reivindicando solamente el ancestral Kurdistán, localizado en territorio fronterizo entre Turquía, Irak, Irán y Siria (F. Torres, 2011:155). En resumen, intento analizar, a partir de las ‘marchas del retono” desde Gaza, un aspecto crucial del irredentismo palestino de Hamás que se radicalizó desde 2007, cuando desalojó a la OLP de la Franja, a fin de indagar si es posible que su nacionalismo étnico primordialista y fundamentalista totalmente intransigente acepte negociar políticamente a cambio, que sea levantado el bloqueo egipcio-israelí. Me pregunto si, condicionado por la nueva constelación regional e internacional, a través de las marchas del retorno el movimiento Hamás adoptaría componentes básicos del nacionalismo cívico moderno para negociar la unificación nacional palestina. ¿Sería mera conjetura suponer que la persistencia de la movilización de masas en la frontera obligue a Israel a negociar poner fin al bloqueo a cambio de una Hudna (tregua)? Tal negociación Israel-Hamás, ¿no ayudaría a la Autoridad Palestina y a Hamás a procurar una alternativa política de unidad nacional en términos de nacionalismo cívico que contemple la coexistencia de dos estados y abandonar la exigencia del irredentismo territorial?5. Interrogantes sobre la voluntad de retorno de refugiados sin territorio ¿Es posible caracterizar el ethos palestino del Retorno como el irredentismo de una nación extraterritorial y sin estado propio que anhela recuperar tierras de las que fue expulsada en la guerra de 1948 por no aceptar la partición de Palestina y convivir con otra nación diaspórica y re-territorializada? Las dramáticas marchas recientes del retorno de palestinos de Gaza, ¿podrían ser 5 Adopto el marco conceptual de nacionalismo cívico y étnico de Antonhy D. Smith: «Ethnic Election and National Destiny: some Religious Origins of Nationalist Ideas», Nations and Nationalism, 5 (3), 1999b, pp. 331-355, y Anthony D. Smith, The Nation in History. Historiographical Debates about Ethnicity and Nationalism, Polity Press, Cambridge, 2000a; véase también la lúcida discusión crítica de Ramón Máiz (2004). 214 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 interpretadas como intentos irredentistas de la tercera generación de aquellos expulsados de aldeas palestinas del terrirorio sur israelí? Históricamente, movimientos irredentistas buscan unificar bajo una misma bandera nacional distintos territorios que habitan comunidades etnonacionales al interior de diversos estados. Los adherentes de estas ideologías ponen en el centro de su reivindicacion irredentista el territorio donde viven, y es un componente primordialista fundamental, además del idioma, la cultura nacional y religiosa, la etnicidad, una historia compartida de opresión y sueños de independencia. A fin de legitimar la creación del estado nación independiente donde se concentrarían territorialmente sus pueblos, los armenios en Nagorno- Karabaj, los rusos en Estonia y Letonia, constituyen casos de posibles irredenta, reclamados por Estados-nación vecinos étnicamente semejantes6. Un rasgo característico del irredentismo y separatismo étnico es inescindible de determinadas crisis entre estados postcoloniales7. El nacionalismo étnico palestino, en cambio, correspondería a un caso histórico de irredentismo sin estado nación. Pero antes exploremos el panorama de estados irredentistas durante procesos de descolonización y también de crisis poscoloniales interestatales. Entre los estados irredentistas reconocidos internacionalmente, el caso de la India y sus disputas territoriales es paradigmático. Una versión reducida del irredentismo Indio se centra exclusivamente en el territorio de Cachemira, el cual ha sido objeto de disputa con Pakistán. La cuestión de Cachemira –causa de enemistad de larga duración entre la India postcolonial y el Pakistán musulmán– surgió como consecuencia directa de la partición e independencia del subcontinente indio en agosto de 1947. La magnitud de víctimas al comienzo del conflicto fue elevada. En agostooctubre de 1947 estallaron disturbios comunales en el principado musulmán de Jammu. Se estima que 200.000 musulmanes fueron asesinados y gran parte del resto de la población huyó a Pakistán, sin conocerse cuántos refugiados retornaron a sus hogares8. India y Pakistán han luchado en tres guerras por el territorio de Cachemira: en 1947, 1965 y 1999 . Desde la década de 1990, el estado indio de Jammu y Cachemira se han visto afectado por la confrontación entre los separatistas 6 Ramon Máiz, “Los nacionalismos antes de las naciones”, Política y Cultura, 25, primavera 2006, pp. 90-91; Panayote Elias Dimitras, “Writing and Rewriting History in the Context of Balkan Nationalisms”, Southeast European Polítics 1,1, October 2000, pp. 41-59. 7 Anthony Smith, La identidad nacional. Madrid, Trama 1997, pp. 120-25; David Carment, Patrick James, Zeynep Taydas, Who Intervenes? Ethnic Conflict and Interstate Crisis,. Columbus: Ohio State University Press, 2006; Stephen M.Saidenman, “Inconsistent Irredentism? Political Competition, Ethnic Ties, and the Foreign Policies of Somalia and Serbia”, Security Studies, vol.7, 3, 1998, pp. 51-93. 8 Sumit Ganguly, The Crisis in Kashmir, Washington, D.C.: Woodrow Wilson Center Press, Cambridge: Cambridge U.P., 1997; Sumantra Bose, Kashmir, Roots of Conflict, Paths to Peace, Harvard University Press, 2005, pp. 32-33. 215 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 de Cachemira, incluidos los militantes del Frente de Liberación de Jammu y Cachemira (FLJC), que India alega son apoyados por Pakistán, y las Fuerzas Armadas de Pakistán, causando miles de muertos. Todos los partidos políticos indios modernos apoyan el retorno irredentista de la totalidad de Cachemira a la India. Pakistán sostiene o bien que Cachemira ansía ser parte de Pakistán, o que sus habitantes procuran la secesión e independencia. Las tácticas de contrainsurgencia de India han merecido un monitoreo internacional del conflicto, en base al cual Pakistán ha denunciado al ejército indio por haber llevado a cabo violaciones a los derechos humanos del pueblo de Cachemira, incluidas torturas, violaciones y asesinatos extrajudiciales. Pakistán invoca la teoría de las dos naciones, una de las teorías antagónicas de índole etno-religiosa esgrimida para justificar la partición que creó a ambos estados independientes, India y Pakistán. La anexión del noroeste de Cachemira habría sido justificada dado su mayoría musulmana, además de los territorios en Pakistán Occidental conformado por las cuatro provincias: Punjab, Beluchistán, Sind y la Frontera del Noroeste. Pero la réplica y reclamo de India fue contundente: Cachemira era territorio con diversidad religiosa cuya población está integrada por gran número de hindúes y budistas. De las incriminaciones más serias, India sostenía que a pesar de que Pakistán se autodenomina “República Islámica”, sus autoridades habrían sido responsables de uno de los peores genocidios de musulmanes durante las atrocidades de la guerra de independencia de Bangladesh en 1971contra centenares de miles de civiles conciudadanos en Pakistán Oriental9. Ambos, los bengalíes como nación y los hindúes bengalíes como minoría religiosa en el mismo territorio donde juntos lucharon por la independencia de Bangladesh, fueron víctimas de prácticas genocidas del ejército Pakistani durante nueve meses. Esos bengalíes musulmanes e hindúes ocupaban un territorio específico en Pakistán Oriental, hablaban una lengua distintiva, compartían un modo de vida determinado y también un mismo sentimiento de historia, identidad colectiva y destino común. Para Pakistán, sin embargo, los hindúes de Pakistán Oriental no constituían una nación dado que no ocupaban un territorio determinado, eran vistos como minoría religiosa próxima a los hindúes de la India y culturalmente peligrosos a ojos musulmanes10. 9 La concepción universalista y plural de la nación india según Gandhi, de un conjunto de comunidades religiosas en pie de igualdad, fue reemplazada en la era poscolonial por un estado nacionalizador que procuró la limpieza étnica y recuperación de la tradición civilizatoria del hinduismo, pero incorporada a un modelo de nacionalismo primordialista occidental para ejecutar una creciente exclusión social, económica y cultural de musulmanes con el designio de homogeneizar étnico-culturalmente el territorio (Ramon Máiz, “Los nacionalismos antes de las naciones”, op. cit., pp. 92-93). 10 Wardatul Akmann, “Atrocities Against Humanity During the Liberation War in Bangladesh: a Case of Genocide”, Journal of Genocide Research, Vol.4, 4 (2002), pp. 543-559. 216 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Ahora bien: las prácticas genocidas de los pakistanies occidentales durante la guerra provocó el éxodo a India de casi un millón de refugiados de Pakistán Oriental en búsqueda de protección. La mayoría de esos refugiados eran hindúes bengalíes considerados por los paquistaníes occidentales como “subversivos del Islam y agentes de India”, el país acusado de impulsar el movimiento de autonomía para forzar la “desintegración de Pakistán”; pero también se contaban entre esos refugiados a estudiantes e intelectuales bengalies perseguidos bajo acusación de fundamentar las bases intelectuales de la independencia de Bangladesh11. No se sabe cuántos de esos refugiados fueron autorizados a retornar al nuevo estado de Bangladesh en años inmediatos al fin de las hostilidades12. Otro ejemplo de irredentismo estatal, y de huída de refugiados sin retorno, es el conflicto sobre Nagorno-Karabaj dentro de la ex República Socialista Soviética de Azerbaiyán, territorio poblado básicamente por armenios y disputado por Azerbaiyán. En los últimos años de la URSS, la región volvió a convertirse en una fuente de controversia entre Armenia y Azerbaiyán, culminando en un gran conflicto étnico y en la guerra de Nagorno-Karabaj librada entre 1991 y 1994. En noviembre de 1991, tras la declaración de secesión de los armenios de Karabaj, el parlamento de Azerbaiyán decidió quitar la autonomía a aquel territorio, lo que conllevó la celebración de un referéndum, cuyo resultado fue la declaración de independencia13. Azerbaiyán insiste en que las tropas armenias debieran abandonar la región, y que a las personas de la etnia azerí desplazadas les asiste el derecho de retornar a sus lugares de origen14. ¿Cuál fue el destino de refugiados de naciones irredentistas que reclamaron el regreso a sus territorios? Las guerras de descolonización y de países poscoloniales con conflictos interétnicos que reclamaron su autodeterminación nacional, enfrentados a la voluntad del otrora estado hegemónico, provocararon éxodos de refugiados y no pocas dificultades para su retorno. 11 Wardatul Akmann, “Atrocities against humanity during the liberation war in Bangladesh: a case of genocide”, op.cit.; Plamen Tonchez, Pakistán: el Corán y la espada, Madrid, Ed.Catarata, 2006. 12 Niraja Gopal Jayal , Citizenship and Its Discontents: An Indian History , Harvard U. Press, 2013, p. 129; A. D. Smith, State and Nation in the Third World, Londres, Routledge, 1983, chap. 4. 13 Rieff David ,“Case Study in Ethnic Strife”, Foreign Affairs, Vol. 76, 2 (1997), pp. 18–32. 14 Vincenc Kopecek, Tomas Hoch & Vladimir Baar (2016) “Conflict Transformation and Civil Society: The Case of Nagorno-Karabakh”, Europe-Asia Studies, 68:3, 441-459; Mikail Darbinyan, “El conflicto de Nagorno Karabaj tampoco se resolvió en 2017, ni lo hará en 2018”, Tribuna Internacional, 25.12.2017, https://blogs.elconfidencial.com/mundo/tribuna-internacional/2017-12-25/conflicto-nagorno-k, consultado el 15.5.2018. 217 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 La disputa territorial de Kosovo entre Serbia y Albania generó un éxodo de refugiados durante el conflicto bélico durante sendos reclamos irredentistas de la Gran Serbia y la Gran Albania. Por su parte, más de 1,2 millones de bosnios que huyeron del conflicto armado de Bosnia-Herzegovina en la península balcánica todavía no han regresado; el conflicto dio lugar a la perpetración de crímenes graves contra el derecho internacional: genocidio, limpieza étnica, desplazamiento forzado, tortura, ejecución extrajudicial y desaparición forzada. Los acuerdos de paz de Washington (marzo de 1994), Dayton (noviembre de 1995) y París (diciembre de 1995) entre Bosnia-Herzegovina, Croacia y Serbia pusieron fin a las hostilidades y lograron establecer las fronteras entre los nuevos estados y entre sus comunidades étnicas15. Pero no resolvieron una de las dramáticas consecuencias: sus refugiados. 1. Irredentismo de Serbia en la provincia de Kosovo Las Naciones Unidas estimaron que, durante la guerra de Kosovo, cerca de seiscientos cuarenta mil albaneses huyeron o fueron expulsados de Kosovo entre marzo de 1998 y fines de abril de 1999. La mayoría de los refugiados se dirigió a Albania, la República de Macedonia o Montenegro. Las fuerzas de seguridad gubernamentales confiscaron y destruyeron los documentos y las placas de matrícula de muchos albaneses fugados en lo que fue visto ampliamente como un intento por borrar las identidades de los refugiados, habiendo sido acuñado el término “limpieza identitaria” para tal práctica genocida. Esta borradura hizo más difícil distinguir con certeza la identidad de aquellos que retornaban después de la guerra. Las fuerzas serbias sostienen que muchos albaneses de Macedonia y Albania –algunas estimaciones indican que alrededor de trescientos mil albaneses– han regresado desde entonces a Kosovo en forma de repatriación. A pesar de que para algunos el tema sea discutible, es de subrayar la supervivencia de los registros de nacimiento, matrimonio y defunción de la provincia, mismos que actualmente se encuentran en poder del Estado serbio. El reconocimiento internacional de la independencia de Kosovo es motivo de controversia. El gobierno de la República de Kosovo, en cuyo territorio la etnia albanesa tiene predominio numérico, declaró unilateralmente su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2008, con el apoyo de Estados Unidos y de la mayoría de los países de la Unión Europea, instaurando un 15 En 1992, los desplazados internos y refugiados eran casi 1.500.000, y al terminar el conflicto la cifra se elevaba ya a 2.500.000. Al terminar el conflicto, sólo unas 80.000 personas se desplazaron a otro lugar distinto del que estaban refugiadas o desplazadas, frecuentemente a zonas donde su comunidad era mayoritaria., Lidia Padros, “La guerra de Bosnia: ¿Fue guerra civil o conflicto internacional?”, Estudios Internacionales, vol. 33, 129, p. 61. 224 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 La Guerra de los Seis Dias afectó a miles de refugiados. A consecuencia de la ocupación israelí de los territorios, los palestinos fueron clasificados como ‘displaced persons’. La resolución 2252 de la Asamblea General de la ONU (ES-V), del 4 Julio 1967, definía como personas desplazadas aquellos que estaban imposibilitados de retornar a los territorios palestinos ocupados por Israel desde 196736. En las tarjetas de identidad y documentos de viaje expedidos a los palestinos la autoridad militar israelí consignaba la mención “refugiados palestinos”, pero en la casillas “Nacionalidad” estampaba en inglés significativamente el adjetivo “undefined”. En 1967, el gobernador militar israelí ordenó levantar un censo después de la guerra, a fin de establecer (como en 1948) la población residente en la franja e impedir el regreso del éxodo de miles de refugiados37. La reunificación familiar fue el único recurso para lograr la residencia en Gaza. Pero aun así era muy restringida porque las autoridades de ocupación la consideraban una medida de excepción. Esposas de palestinos que se encontraban a la sazón en Egipto y Kuwait, recibían permisos de visitas de tres a seis meses, renovables una sóla vez. A partir de 1987, una orden militar impedía la inscripción de los hijos de tales parejas en el documento de identidad del padre, afectando a decenas de miles de ellos. Prohibida su entrada al territorio de Gaza, y amenazados de deportación luego de los 16 años cumplidos, no sólo esos hijos fueron transformados en apátridas, sino convertidos en “residentes de ningún sitio”, como bien fueron caracterizados por Blandine Destremau: “No pueden matricularse en una escuela pública, y tampoco pueden gestionar la partida de nacimiento. Un número considerable de mujeres y niños, cuyos permisos de visita e incluso documentos de viaje expedidos por Egipto han expirado hace tiempo, permanencen en la clandestinidad en la franja, sin derecho alguno, y temerosos de ser expulsados si se identifican. A las mujeres que tienen pasaporte egipcio les permiten entrar con visado israelí a Gaza y también a Egipto, pero sus hijos están impedidos por una cláusula del pasaporte egipcio de entrar con su madre a Egipto”38. Todos los gazauitas censados fueron provistos de documentos de identidad expedidos por la autoridad de ocupación israelí a título de prueba de residencia. Luego del acuerdo de paz Israel-Egipto (marzo de 1979), aquellos 36 “Persons displaced as a result of the June 1967 and subsequent hostilities”, 51/126, United Nations, General Assembly, http://www.un.org/documents/ga/res/51/ares51-126.htm; “Directrices sobre Protección Internacional No. 13: La aplicabilidad del artículo 1D de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 a las personas refugiadas palestinas”, ACNUR, http://www. refworld.org.es/pdfid/5aba84a84.pdf, consultado el 12.6.2018. 37 Anat Leibler, “’You Must Know Your Stock’”: Census as Surveillance Practice in 1948 and 1967”, op. cit., pp. 250-55. 38 Blandine Destremau, “Estatuto jurídico de los palestinos en Oriente Medio”, Revue d’ Etudes Palestimiennes, Paris, (1993) , p.105-106, traducido en Africa America Latina, Cuadernos,12, Madrid (1993), p. 105. 225 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 gazauitas que trabajaban en la península de Sinaí y en Egipto que no regresaron a Gaza entre 1979 y 1982, perdieron el derecho de residencia, a excepción de 5000 palestinos repatriados del campamento Canadá39. También fueron registrados como refugiados aquellos gazauitas que huyeron a Jordania en la Guerra de los Seis Días, pero su sensación fue de exclusión discriminatoria. Inicialmente, Jordania no registró a los desplazados palestinos en 1967, ya que, según sus autoridades, simplemente se habrían mudado del oeste de Jordania (Cisjordania) al este del reino. Sin embargo, en la década de 1970, el Ministerio Jordano de Territorios Ocupados / Registro de Personas Desplazadas (OOPS) convocó a inscribirse, y 240,000 palestinos desplazados acudieron al llamado, de los cuales 177.165 fueron registrados en el OOPS. Expresado de otro modo, los refugiados palestinos de Cisjordania fueron desarraigados dos veces, mientras aquellos refugiados de Gaza que también se sintieron desarraigados por segunda vez cuando huyeron a Jordania, eran discriminados respecto de los refugiados de Cisjordania, al haber sido privados totalmente de derechos equivalentes, discriminación que continúa hasta el día de hoy40. En síntesis: los palestinos en Gaza, a diferencia de sus residentes no refugiados, fueron discriminados desde el comienzo del surgimiento de la “cuestion de los refugiados”. Tal es el trasfondo histórico a tener en cuenta sobre por qué las Marchas de hoy son protagonizadas por descendientes de refugiados de Gaza y no de Cisjordania. Refugiado, desplazado, apátrida: tal rotulación marcó la identidad del palestino de Gaza desde la administración egipcia hasta la asistencia ofrecida por UNRWA . UNRWA expedía tarjetas de identidad a aquellos refugiados reconocidos de la franja de Gaza, consignando nombre, número de código (pueblo y zona) y nacionalidad, pero era, básicamente, una tarjeta de racionamiento que acreditaba, significativamente, en especial el derecho a raciones de alimentos y de algunos servicios humanitarios; por el contrario, el palestino portador de esa tarjeta creía que era su cédula de identidad, suficiente garantía para el tan ansiado día futuro en que podría ejercer el derecho a regresar al hogar41. Los documentos de identidad y de viajes expedidos por el Ministerio del 39 Blandine Destremau, “Estatuto jurídico de los palestinos en Oriente Medio”, op .cit., p. 106. 40 UNRWA. (2017). “Jordania . Consultado” de http://www.unrwa.es/los-refugiados/donde-estan/ jordania En 2017 vivían en Jordania cerca de 150.000 palestinos de Gaza, la mayoría nacidos en el Reino, con serias limitaciones para obtener permisos onerosos de trabajo. Aquellos con pasaportes jordanos temporales no tienen derecho a comprar propiedades, no están autorizados a trabajar en un gran número de áreas. Además, sólo pueden afiliarse a sindicatos profesionales como “extranjeros”. Israel no les permite regresar a Gaza ni a Cisjordania, mientras que Egipto les prohíbe entrar o atravesar sus territorios o incluso embarcar en sus aviones, aunque se dirijan a otra parte, “Los palestinos de Gazn están sufriendo en Jordania”, Al-Quds Al-Arabi, 21 de febrero de 2017, consultado el 13.6.2018 de https://www.monitordeoriente.com/20170224-los-palestinos-de-la-franja-de-gaza- estan-sufriendo-en-jordania/. 41 Blandine Destremau, “Estatuto jurídico de los palestinos en Oriente Medio”, op. cit., p. 104. 226 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Interior de Egipto en la Franja consignaban el estatus “refugiado palestino”, la nacionalidad “palestina” y el lugar de “residencia” en Gaza. Pero el documento no le autorizaba radicación en Egipto; muy excepcionalmente los refugiados disfrutaron del derecho de ciudadanía egipcia. La mayoría de los refugiados de 1948 en Egipto provenían de Gaza y debían renovar sus papeles cada diez u once meses. Distinto fue el destino de familias no refugiadas de Gaza. La biografía de Yasir Arafat asocia el origen y años de formación del líder nacional palestino a Egipto, no con los refugiados de Gaza. Hijo de padres palestinos no refugiados, Yasir Arafat nació el 24 de agosto del año 1929 en El Cairo (aunque presumiera haber nacido en Jerusalén). Su padre, Abdel Raouf al- Qudwa al-Huseini, era oriundo de Gaza; y su abuela paterna nació en Egipto. Su madre, Zahwa Abul Saud, procedía de una familia de Jerusalén. El nombre natalicio de Arafat fue Mohammed Abdel Rahman Abdel Raouf Arafat al- Qudwa al-Husseini. Abdel Raouf era el nombre de su padre y Arafat el de su abuelo. El nombre de su tribu era Al-Qudwa, que pertenecía al clan al- Husseini, localizado en Gaza, y no debe confundirse con el conocido clan al-Husayni de Jerusalén. El Cairo fue el habitat de Arafat, no los campos de refugiados durante sus años formativos, y Egipto ha sido su referente cívico cuando se enroló como combatiente en las guerras contra Israel de 1948 y 1956. En lugar de unirse a los fedayín Palestinos en la primera guerra árabe-israelí, Arafat luchó junto a los Hermanos Musulmanes egipcios, aunque no se unió a la organización islámica, tomó parte en los combates de Gaza, zona donde fue el campo de batalla principal de las fuerzas egipcias. Al estallar la segunda guerra árabeisraelí en octubre de 1956, Arafat se enroló como voluntario en el cuerpo de ingenieros del Ejército egipcio con la misión de desactivar bombas, y recibió el grado de teniente. Al finalizar la guerra, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser acordó permitir a la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas que se estableciera en la península de Sinaí y en la Franja de Gaza, causando la expulsión de todas las fuerzas de la guerrilla o “fedayín” que allí operaban, incluyendo a Arafat42. 42 Arafat fue presidente de la Federación de los estudiantes palestinos de la Universidad del Cairo y ejercerá la profesión de ingeniero entre los años 1956 y 1965 en Kuwait y en Egipto (Said K. Aburish, From Defender to Dictator. New York: Bloomsbury Publishing, 1998, pp. 7-33; Yezid Sayigh, Armed Struggle and the Search for State, the Palestinian National Movement, 1949-1993. Oxford University Press, 1997). 227 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 La identidad islámica bajo el gobierno de Hamás: ¿Jihad, retorno o reconquista de los refugiados en Gaza? Ahora bien, el fin de la administración militar israelí en virtud de los acuerdos de Oslo en 1993-94, cambió el estatus de los refugiados en Gaza, quienes formalmente todos fueron considerados nacionales de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Pero en esa identidad nacional unificada de gazainos y de residentes en Cisjordania, promovida desde Ramallah por Fatah y la OLP, empezó a cobrar más relevancia la identidad religiosa islámica promovida por el Movimiento de Resistencia Islámica (conocido por su acrónimo Hamás). Filiada en la Hermandad Musulmana, Hamás propugnó la aplicación de la ley islámica Sharía en diversos aspectos de la vida cotidiana y social, tal como reza el artículo segundo, el décimo quinto y décimo sexto de su carta fundacional, fechada el 18 de agosto de 198843. En la sociedad bajo el estado islámico de Hamás la identidad religiosa ocupa un lugar central dentro de la identidad nacional palestina, ya que la Sharía debe regir los asuntos relacionados con el derecho de familia, incluyendo el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos y la pensión alimenticia, además del status de los no musulmanes y sus derechos44. Asimismo, la identidad islámica de feligreses y adherentes de Hamás revistió una significación muy diferente a la interpretación de fedayines y seguidores laicos de Fatah respecto a su compromiso social y cívico; la doctrina insurgente islamica muqawama, concepto religioso cuyo significación denota resistencia y combate permanente45, fue puesto a prueba durante las tres guerras de Gaza entre Hamás e Israel en diciembre 2008-enero 2009, (Operación Plomo Fundido), 6 de Noviembre de 2012 (Operación Pilar Defensivo) y julio-agosto de 2014 (Operación Margen Protector). A pesar de los reveses militares, la población en Gaza fue galvanizada por la muqawama y la capacidad de sacrificio que les proveyó la dawa, además de pragmatismo, a fin de adaptarse a las circunstancias desventajosas de la lucha. La doctrina dawa es herencia directa de los Hermanos Musulmanes y se sustenta sobre el retorno a los valores islámicos tradicionales a través de la 43 Matthew Levitt, Hamas, política, beneficencia y terrorismo al servicio de la yihad, Barcelona: Editorial Norma, 2008; Carmen López Alonso, Hamás, la marcha hacia el poder, Madrid, Catarata, 2007, pp. 251-79. 44 De ahí que haya sido muy criticada por Hamás la decisión de la AP de suprimir la constancia de la filiación religiosa en los documentos de identidad, ya que “resulta inaceptable para el islam y su doctrina”; véase la severa crítica de Taher a Nunu, portavoz del Gobierno de Hamás en la Franja de Gaza.. En http://elmed.io/mantener-la-religion-en-el-documento-de-identidad/, consultado 13.6.2018. 45 Ehud Yaari, “The muqawama doctrine”, Policy Analysis, Washington Institute for Near East Policy, 13 de noviembre de 2006. En http://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/view/themuqawama-doctrine, consultado 13.6.2018. 228 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 educación, el estudio del Islam y la provisión de servicios sociales como forma de reconstrucción comunitaria e identitaria. Dawa y muqawama se amalgaman en la articulación doctrinaria insurgente que ayudó a la reconstrucción identitaria palestina –también al ethos del retorno– durante la islamización total implantada por Hamás en el mini estado y sociedad en Gaza desde su control político, militar y religioso46. Tal islamización se retroalimenta en extendidas redes sociales populares, asociaciones de ayuda mutua, madrazas de educación religiosa y en clínicas de barrio, red de mezquitas y complejos asistenciales donde Hamás logró desarrollarlos exitosamente a favor de los campos de refugiados. Esos servicios se lograron, precisamente, durante los años en que la ANP procuraba convencer de la utilidad de los acuerdos de paz de Oslo, frente a la crítica de líderes religiosos del Hamás contra Arafat, acusado de haber aceptado partir a la Palestina histórica mediante prácticas dictatoriales y negociar con Israel. No obstante, los esfuerzos de la ANP por implantar su autoridad en Gaza, las redes sociales, religiosas, políticas y la resistencia armada de Hamás, vigentes desde hacía muchos años, mostraron el potencial religioso de Dawa y Muqawama para movilizar a las masas con el designio de que Hamás suplante a la ANP con su modelo de estado islámico en construcción, en vez de la autonomía estatal negociada por Arafat y luego por Abu Mazzen. El arrolador triunfo electoral en enero 2006 fue contundente: confirió a Hamás 74 escaños frente a los 45 de Fatah en el Parlamento Palestino47. Mientras la ideología nacionalista palestina laica de la OLP liderada por Fatah se desprestigiaba, el nacionalismo islámico insurreccional de Hamás, por el contrario, no solo no fue debilitado porque su organización no era miembro de la OLP, sino que crecia como alternativa nacionalista religiosa islámica frente al nacionalismo transigente y corrupto de los líderes de Fatah. Más aún, su prestigio combatiente crecía a medida que lograba captar a militantes muyahidín para la lucha armada y los ataques suicidas contra civiles y militares de Israel. De tal modo, Hamás y las Brigadas al-Qassam protagonizaron olas de atentados terroristas suicidas en 1993 con una frecuencia sin precedents hasta 2004. Ambos se convirtieron en los protagonistas de la resistencia armada del Yihad en el periodo entre Intifadas (1993-2000), con la finalidad de boicotear tanto los Acuerdos de Oslo como el proceso del nation state building de la Autoridad Nacional Palestina48. 46 Beatriz Gutiérrez López, “La Doctrina de la MUQAWAMA (Resistencia): El caso de HAMAS”, Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) 6 (2015), revista electrónica. 47 Rashmi Singh, “The discourse and practice of ‘Heroic Resistance’ in the Israelí-Palestinian conflict: the case of Hamas”, Polítics, Religion and Ideology, 13:4, (2013), pp. 529-545. 48 Azzam Tamimi. Hamas. A history from within, Northampton: Olive Branch Press, 2007, pp. 66- 69; Meir Litvak, “’Martyrdom is Life’: Yihad and martyrdom in the ideology of Hamas”, Studies in Conflict and Terrorism, 33:8, (2010), pp. 716-734. 229 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Simultáneamente, la alternativa de Hamás se presentaba ante los palestinos en Gaza y Cisjordania como modelo de movimiento político islámico resistente para una comunidad civil palestina integrada conforme a la doctrina insurgente muqawama. Las bases sociales de la insurgencia, según esa doctrina, se conciben como bloque indiferenciado entre combatientes o muyahidín y apoyos pasivos o activos no implicados en la lucha armada. El sacrificio personal del muyahid en la guerra santa (yihad) fue convertido en piedra angular de la doctrina de la muqawama, al comprometer la vida del combatiente y ponerla al servicio de la yihad. No sorprende, pues, que en este encuadre doctrinario, el ethos del retorno a Palestina haya sido afectado por la concepción territorial de la jihad en terminos de “reconquista” y no solo de retorno según lo exigía el nacionaliusmo secular de Al Fatah. En efecto, los derechos legítimos del pueblo palestino, que Hamás ha jurado garantizar mediante la yihad defensiva, se hallan íntimamente vinculados al territorio de dar al-Islam, ocupado por los judíos infieles y, por ende, la obligación musulmana es reconquistarlo49. Palestina, según la Carta de Hamás, es tierra inseparable de la Umma, y la muqawama la asocia a la firmeza (sumud) del fellah para el mantenimiento de su tierra (tanto como símbolo de propiedad física como de identidad islámica territorializada); el fellah o campesino palestino es también icono de la tradición ancestral por su sacrificio en el cultivo de la tierra, y ahora desterrado convertido en shahid (inmolado) para la reconquista sine die de su tierra usurpada50. Tampoco sorprende que, en las guerras de Israel contra Gaza, Hamás haya logrado convencer a sus bases sociales de su estrategia defensiva a través de lo que Siboni caracteriza como “doctrina de la víctima”, basada en principios de la muqawama. Ésta operó como mecanismo de legitimación interna por parte de Hamás para que sus bases sociales acepten ser victimizadas durante los bombardeos del Tzahal en barrios enteros de Gaza, como ocurrió en Shuja’iya en el verano de 2014; la “doctrina de la víctima” explicaría, fundamentalmente, que dichas bases sociales creyesen no haber sido derrotadas, porque Hamás las presentaba ante la comunidad internacional como población civil masacrada por Israel, pero inmoladas por la tierra dar al-Islam51. 49 La tierra de Palestina es un Waqf [posesiones sagradas] islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Nadie puede renunciar a ella ni abandonarla, como tampoco lo puede ser ninguna parte de la misma (Artículo 11 de la Carta Fundacional de Hamás). Palestina es una tierra islámica (...) En vista de que esta es la situación, la liberación de Palestina constituye una obligación individual para cada musulmán dondequiera que se encuentre (Artículo 13). 50 Singh, Rashmi,“The Discourse and Practice of ‘Heroic Resistance’ in the Israelí-Palestinian Conflict: The Case of Hamas”, Polítics, Religion and Ideology 13 (4), 2012, pp.: 539-40. 51 Mohammed Hafe, “Manufacturing human bombs. The making of Palestinian Suicide Bombers”, Washington D.C.: United States Institute of Peace, 2006, pp. 33-37 y 43-46; Gabi Siboni, “Operations Cast Lead, Pillar of Defense and Protective edge: a comparative review”.[en Anat Kurz y Shlomo Brom (Eds.), The lessons of Operation Protective Edge, Tel Aviv: INSS, 2014], pp. 27-36, http:// www.inss.org.il/uploadImages/systemFiles/ZukEtanENG_final.pdf; consultado 11.5.2018. Assaf Moghadam. “Palestinian Suicide Terrorism in the Second Intifada: Motivations and Organizational 230 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Ahora bien, las actuales marchas multitudinarias de retorno protagonizadas desde marzo 2018 por población civil de jóvenes de Gaza, amenazando cruzar la frontera del Neguev, constituye la nueva estrategia de lucha de Hamás para obligar a Israel a poner fin al bloqueo por tierra, aire y agua sobre la Franja, impuesto desde 2007. Sin embargo, la retórica sobre el retorno de esas marchas multitudinarias se hacen más inteligibles como reconquista religiosa a la luz de la doctrina muqawama; en efecto, ella articula el conjunto de la población como combatiente en el proceso insurgente islámico irredentista de todas las tierras de Palestina (Dar al-Islam); ese ineludible deber religioso irredentista no sólo difumina la diferencia entre población civil que resiste pero no necesariamente se involucra en la yihad de los combatientes individuales: esa doctrina religiosa también ayuda a convencer a las víctimas de que ciertas nociones bélicas de Occidente, como la derrota en combate, sea completamente diferente en Gaza que la connotación letal de los vencidos en otras guerras de descolonización. Sin embargo, la sola fe irredentista no basta para explicar cómo la población es capaz de aguantar la “crisis humanitaria” provocada por el bloqueo. Potentes factores de presión socio-demográficos y económicos favorecen adoptar la doctrina muqawama, sin los cuales resultaría imposible entender la insurgencia irredentista de decenas de miles de gazaínos. La tasa anual de crecimiento poblacional en Gaza y los efectos acumulativos del bloqueo por tierra, aire y mar impuestos por Israel y Egipto, en vez debilitar galvanizan aún más la resistencia civil que acepta esa “doctrina de la víctima. El bloqueo contra Gaza entró en su décimo tercer año en junio 2019. Las Naciones Unidas han destacado en repetidas ocasiones su ilegalidad ya que continúa obstaculizando la libertad de circulación de personas y bienes, como una forma de castigo colectivo, y exige su levantamiento completo52. El bloqueo ha llevado a la economía de Gaza al colapso. En el segundo trimestre de 2017, el desempleo alcanzó el 44%. Entre las mujeres, la tasa fue del 71.5%; en el grupo de edad menor de 29 años, fue del 61.9%53. Si en 1992 ascendió al 5% la tasa anual de crecimiento de los 560.207 refugiados censados, de los cuales 308.309 residían en ocho campamentos, esa población en 2013 ascendió a 1.241.794. Las urgencias de asistencia se hicieron impostergables desde que comenzó el boicot Israelí seguido por el egipcio. En la actualidad, más del 30% de los palestinos en Gaza viven por debajo del umbral de la pobreza y el 80% reciben ayuda humanitaria. Pero la mayoría de los analistas israelíes subestiman completamente estos factores porque su fatalismo político los aferra a creer que el ethos del retorno Aspects”. Studies in Conflict and Terrorism, 26:2, (2003), pp. 65-92. 52 UNRWA,” Informe de situación de Gaza 2012”, julio de 2017. https: //www.unrwa.org/ newsroom/emergency-reports/gaza-situation-report-202, consultado 12.6.2018. 53 Carlos Laorden, El País, 15 de marzo de 2018, “80 millones para refugiados palestinos: faltan 280”. 231 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 de las marchas desde Gaza perseguirían un único designio: destruir el estado judío mediante infiltrados terroristas en túneles subterráneos, al principio, y el “terrorismo incendiario” después54. ¿Irredentismo palestino sin estado o posibilidad de “sionismo palestino” en su estado-nacional? Las persistentes marchas del retorno desde Gaza no parecen estar motivadas por un irredentismo político limitado a reclamar la creación de un estado palestino para poner fin al bloqueo; tampoco a Hamás le interesa un estado confedederado con la Autoridad Nacional Palestina capaz de concentrar territorialmente a la población palestina fragmentada en varios lugares bajo jurisdicción de un unificado estado-nación. Por el contario, su retórica irredentista pretende retornar hoy a aquellas aldeas y ciudades que Israel les forzó a abandonar durante las guerras que libró entre 1947-1948, en un violento proceso político y bélico anticolonial y poscolonial. Salah Bardawili, uno de los líderes de la oficina política de Hamás, entrevistado por la televisión palestina, explicó el 15 de mayo de 2018 que la “Marcha del Retorno tiene por objeto terminar con el bloqueo a la Franja de Gaza, liberar la tierra palestina y lograr el regreso de los refugiados”55. Pero a diferencia de otras naciones irredentistas sin estado en el Tercer Mundo que luchan por el reconocimiento estatal en territorios donde desarrollan sus comunidades etno-nacionales, el actual ethos del retorno palestino rehúsa convocar a la concentración territorial etno-nacional. El rechazo de Hamás a la solución de los dos estados –Israel y Palestina– propiciado por Abu Mazen, significaría reemplazar el irredentismo por una suerte de “sionismo palestino”, que supondría la creación del estado-nación palestino, al lado (no en lugar) del estado de Israel, abandonando el proyecto genocida de su demantelamiento. Pero el actual irredentismo territorial palestino reclama la incorporación de territorios localizados dentro de las fronteras israelíes; uno de los discursos irredentistas más difundidos durante las marchas exige el regreso a modo de reparación de los 70 años de la Naqba no sólo para los refugiados de la franja de Gaza, sino también para los millones de palestinos en la diáspora. Sin embargo, otro discurso menos difundido sintoniza con la reforma de la Carta fundacional de Hamás anunciada en mayo 2017 en Doham por 54 Ver el reciente ensayo en hebreo de Ady Schwartz y Einat Vilf, La guerra por el derecho al retorno, Tel Aviv, Kineret Zmora Bitan, 2018. 55 https://agenciaajn.com/noticia/hamas-50-de-los-muertos-en-la-frontera-con-israel-pertenecian- a-la-organizacion-97490, Agencia de Noticias, 15.5.18. 232 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Khaled Meeshal, del ala más pragmática y conciliadora del Movimiento; conforme a los 42 capítulos de la nueva “Hoja de Ruta”, Hamás por primera vez acepta un Estado palestino demarcado por las fronteras de junio1967, aunque no acuerda formalmente la solución de los dos Estados, y por tanto, sigue sin reconocer a Israel. La Carta exige el retorno de los palestinos como una “fórmula de consenso nacional” y rechaza los intentos de su integración a otros países. Además, reconoce el rol de la AP para “servir al pueblo palestino, salvaguardando su seguridad, sus derechos y su proyecto nacional”. Khaled Meeshal también reconoció el papel de los niños y de las mujeres, para que jueguen “un rol fundamental en el proyecto de resistencia no-violenta”, razón por la cual la estrategia de “diversificar los medios y métodos [de la resistencia] es parte integrante del proceso de gestión del conflicto”56. No obstante, la estrategia retornista de Hamás al “territorio reconquistado” aliena a la causa palestina del apoyo internacional y también de su diáspora. Desde que el estado palestino fue reconocido como “observador” en la ONU (aunque no miembro de pleno derecho), decisión tomada en noviembre de 2012, más del 90% de los países del mundo (incluidos los latinoamericanos) han reconocido la autodeterminación palestina sobre un territorio estatal a ser creado al lado del estado de Israel según las fronteras de 1967. Pero mal que le pese a la reforma de la Carta Fundamental, la aspiración irredentista palestina sigue desconociendo esas fronteras porque reclama ejercer el derecho del retorno hacia aquellas localidades del mapa patrio antes de la proclamación del estado judío. Tal índole irredentista del nacionalismo de Hamás desplaza por su inviabilidad la viabilidad de poder discutir dilemas políticos y de seguridad en pos de una negociación que hiciera posible el establecimiento de un estado palestino al lado del estado judío. Un estado palestino desde el cual se promoviera el regreso desde los campos de refugiados y se vigorice también su diáspora transnacional, en la práctica equivaldría adoptar una suerte de sionismo palestino. Algunos intelectuales jóvenes de la diáspora palestina incluso imaginan la posibilidad de ser considerados refugiados en el horizonte de una alternativa de índole transnacional a nivel político y cultural, capaz de neutralizar los efectos corrosivos del desplazamiento prolongado, la fragmentación geográfica y la marginación política de su pueblo57. Ahora bien: es menester recordar que el derecho al regreso o la repatriación fue postergado en la agenda política de negociación del futuro estado palestino, y la responsabilidad por tal postergación es imputable a la misma Autoridad Palestina desde su constitución. 56 “La nueva Carta de Hamas, más cerca de Fatah y menos guerrera con los judíos”, 2.6.2017, http://www.asianews.it/noticias-es/La-nueva-Carta-de-Hamas,-m%C3%A1s-cerca-de-Fatah-y- menos-guerrera-con-los-jud%C3%ADos-40620.html. 57 Maher Bitar, “El activismo de una nueva generación de exiliados palestinos: Migraciones Forzadas, 33, (2009), p. 54. 233 ¿Irredentismo, descolonización y “sionismo” palestino? Indagaciones preliminares Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 En efecto, las tareas logísticas que priorizaban la construcción del estadonación palestino desplazaron durante los últimos años a las tareas impuestas por la resistencia armada, incluida la reivindicación del retorno58. El papel asignado a Salam Fayyad, primer ministro de la Autoridad Palestina a partir de 2007, fue desplazar el centro de gravedad de la cuestión palestina desde una perspectiva política hacia la económica, a fin de normalizar las relaciones con Israel. Se trataba de imponer un plan cuyo objetivo fue estabilizar los territorios de Cisjordania procurando mejorar sensiblemente las condiciones de vida de una parte de la población. La doctrina de la “paz económica” formó parte de un cambio de paradigma en la gestión de la cuestión palestina: satisfacer las necesidades de los palestinos en tanto ciudadanos individuales antes que las reivindicaciones de sus derechos nacionales colectivos como pueblo. La paz económica era priorizada para cualquier arreglo posterior, incluidas las demandas a Israel sobre repatriación o compensacion59. En sus planes de desarrollo con apoyo internacional propulsados por Abu Mazen y Fayyad, el derecho del retorno fue silenciado. El retorno no fue recordado en el Palestinian Reform and Development Plan (PRDP), presentado en París durante la conferencia de países donantes en diciembre de 2007, ni tampoco mencionado en el segundo documento programático de agosto de 2009, titulado “Palestina: acabar con la ocupación, establecer el Estado”60. En contraposición, los activistas y líderes en pos de los derechos de los refugiados preocupados de las implicaciones de los acuerdos de Oslo y temerosos de que la AP limitase el reclamo a la repatriación únicamente al interior del futuro estado palestino, comenzaron a organizar un movimiento popular de base en los campos de refugiados. Sin embargo, los mismos refugiados no eran consultados sobre alternativas y opciones. Durante quince meses, entre 2004-2005, se realizó el proyecto significativamente titulado “Es hora de que ellos hablen y nosotros escuchemos”, a fin de conocer lo que los propios refugiados opinaban sobre la repatriación y no oír sólo el mandato de los líderes políticos y de sus organizaciones. El proyecto fue implementado por un equipo de investigadores en el Centro para la Diseminación de la Democracia y el Desarrollo Comunitario (Panorama) con sede en Ramalah, y recibió apoyo internacional. Algunos líderes de refugiados en Qalandia –establecido en 1949 por la UNRWA en tierras cedidas por Jordania– sospechaban tanto de los objetivos del proyecto que, después de muchos meses de reuniones con los investigadores, 58 Hussein Agha y Ahmad S. Khalidi, A Framework for A Palestinian National Security Doctrine, Chatham House, Londres, 2006, pp. 84-86. 59 Julien Salingue “Reflexiones sobre la ocupación israelí, la Autoridad Palestina y el futuro del movimiento nacional”, http://juliensalingue.over-blog.com/ext/http://orta.dynalias.org/inprecor/ article-inprecor?id=185, recuperdado 13.5.2018. 60 Julien Salinge, “Ending the occupation, Establishing the State”, http://juliensalingue.over-blog. com/ext/http://www.mop-gov.ps/issues_main.php?id=13, consultado 1.5.2018. 240 Leonardo Senkman Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 42. Segundo semestre de 2019. Pp. 209-242. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i42.10 Morris, Benny, The Birth of the Palestinian Refugee Problem Revisited,. Cambridge University Press, 2004. Morris, Benny, A History of the First Arab-Israelí War, Yale University Press, 2008. 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