Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX)
Abstract
Este artículo estudia algunas formas de intervención social del clero durante el siglo XIX y, en particular, en la segunda mitad del mismo, cuando en determinadas figuras eclesiásticas coexistieron algunos rasgos del párroco colonial junto con los mandatos a los que debieron ajustarse en el proceso de construcción del Estado nacional. El sacerdocio del José Gabriel Brochero, canonizado en 2016, resulta adecuado para examinar la cohabitación de estos perfiles en su prolongado ejercicio de ministerio parroquial en una región del interior de la Argentina.
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María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 88 CURA GAUCHO, CURA SANTO, CURA DE LAS SIERRAS… JOSÉ GABRIEL BROCHERO EN UN VALLE CORDOBÉS (ARGENTINA, FINES DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX) ‘GAUCHO’ PRIEST, HOLY PRIEST, PRIEST OF THE MOUNTAINS ... JOSÉ GABRIEL BROCHERO IN A CORDOBA’S VALLEY (ARGENTINA, END OF THE 19TH CENTURY AND EARLY XX) María Elena Barral CONICET-Instituto Ravignani-UBA y UNLu ORCID: 0000-0002-4263-0022 Resumen: Este artículo estudia algunas formas de intervención social del clero durante el siglo XIX y, en particular, en la segunda mitad del mismo, cuando en determinadas figuras eclesiásticas coexistieron algunos rasgos del párroco colonial junto con los mandatos a los que debieron ajustarse en el proceso de construcción del Estado nacional. El sacerdocio del José Gabriel Brochero, canonizado en 2016, resulta adecuado para examinar la cohabitación de estos perfiles en su prolongado ejercicio de ministerio parroquial en una región del interior de la Argentina. Palabras clave: Clero, “leyes laicas”, perfiles sacerdotales, intermediarios, Córdoba (Argentina), siglo XIX Abstract : This article studies some forms of social intervention of the clergy during the XIX century and, in particular, in the second half of the same. At this time, some features of the colonial parish priest and the mandates that they had to adjust in the process of nation state building coexisted together in certain ecclesiastical figures. The priesthood of José Gabriel Brochero, canonized in 2016, is adequate to examine the cohabitation of these profiles in his prolonged exercise of parish ministry in a region of the interior of Argentina. Keywords: Clergy, “secular laws”, priestly profiles, intermediaries, Córdoba (Argentine), 19th century
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 89 El proceso de desintegración del orden colonial y de trabajosa construcción de un nuevo ordenamiento social y político reconoce un conjunto de dispositivos y prácticas que hicieron posible esa enorme transformación. Determinadas instituciones y agentes soportaron esta transición -que supuso desmontar muchas de las antiguas referencias y modelos de intervención social-, y orientaron la emergencia de nuevas formas de concebir y gobernar esa nueva sociedad. En particular, los agentes y las jurisdicciones eclesiásticas, los ritos y celebraciones religiosas siguieron ocupando un lugar que no puede ignorarse, aunque los papeles desempeñados no fueran siempre los mismos ni se situaran siempre el centro de la escena. Ese conglomerado diverso de instituciones, corporaciones y agentes que era la Iglesia católica hasta entonces, también se transformó y la manera en que los curas mediaron relaciones sociales no fue siempre la misma. Este artículo busca reflexionar sobre algunas formas de intervención social del clero durante el siglo XIX y, en particular, en la segunda mitad de la centuria, cuando en determinadas figuras eclesiásticas coexistieron algunos rasgos del párroco colonial -y de su configuración particular en clave civilizatoria impulsada durante el período borbónico, aunque asumida sólo por algunos curas-, junto con los mandatos a que debieron ajustarse en el proceso de construcción del Estado nacional. La figura del José Gabriel Brochero, o simplemente del cura Brochero, canonizado hace sólo cuatro años, resulta adecuada para examinar la cohabitación de estos perfiles en su prolongado ejercicio de ministerio sacerdotal en una región del interior de la Argentina. Un panorama de los lugares para el clero en el siglo XIX (de la Revolución de Mayo a las Leyes Laicas) Durante las primeras décadas del siglo XIX, los eclesiásticos, un grupo numeroso entre ellos –se puede decir, la mayoría-, ocuparon lugares de gran visibilidad en diferentes espacios: como capellanes de los ejércitos, como “agitadores” desde el púlpito o como periodistas activísimos. En tanto que grupo, eran los mejores preparados para hacer frente a los desafíos abiertos por la nueva situación política en razón de su formación y por la posición central que ocuparon en sus comunidades a lo largo del período colonial.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 90 Los párrocos habían sido los principales mediadores y este papel fue primordial para el control social a falta de un poder policial bien organizado. 1 Frailes y sacerdotes seculares, a través de variadas formas de intervención social, actuaban como guardianes del orden público y moral y se convirtieron en piezas clave del funcionamiento de la monarquía, así como de su sostén ideológico. Se trataba de unos mediadores especializados, debido a una serie de rasgos que los diferenciaban del resto de los habitantes, como su grado de alfabetización, su formación académica, su conocimiento de la legislación civil y canónica y sus vínculos con personas e instituciones de la ciudad en un contexto de debilidad o ausencia de las estructuras estatales. A su vez, las parroquias como sedes de un poder institucional fueron centrales en los procesos de construcción de un orden político tanto en las ciudades como en las áreas rurales. 2 Luego de la crisis institucional provocada por la revolución de Mayo y las guerras, que incluyó la fragmentación de las jurisdicciones eclesiásticas, tuvo lugar un conjunto de discusiones y polémicas acerca de la legitimidad del ejercicio del Patronato Eclesiástico y la manera de proceder en términos de gobierno espiritual y de manera más amplia, de gestión de lo religioso como consecuencia de la incomunicación institucional con la Santa Sede. 3 Más tarde, a inicios de la década de 1820, se implementaron las reformas llevadas a cabo en el ámbito de la provincia de Buenos Aires bajo el gobierno de Martín Rodríguez (y su ministro Bernardino Rivadavia, luego presidente), de tendencia liberal. El partido del Orden se proponía “reestablecer la paz y el orden” después de una década convulsionada. Para ello se efectuaron una serie de reformas que buscaban modernizar las estructuras 1 Sobre el papel de los curas como mediadores María Elena Barral, De sotanas por la pampa. Religión y sociedad en Buenos Aires rural tardocolonial, (Buenos Aires: Prometeo, 2007) y Valentina Ayrolo y María Elena Barral, “El clero rural, sus formas de intervención social y su politización (las Diócesis de Buenos Aires y Córdoba en la primera mitad del siglo XIX)”, Anuario de Estudios Americanos, LXIX/I (2012), pp. 139-167. 2 Un análisis de este proceso puede verse en María Elena Barral y Raúl Fradkin, “Los pueblos y la construcción de las estructuras de poder institucional en la campaña bonaerense (1785-1836)”, Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, XXVII, (2005), pp. 7-48. 3 Valentina Ayrolo, “Una nueva lectura de los informes de la misión Muzi: La Santa Sede y la Iglesia de las Provincias Unidas”, Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, XIV, (1996), pp. 31-60; Ignacio Martínez, “De la monarquía católica a la nación republicana y federal. Soberanía y patronato en el Río de la Plata. 1753-1853”, Secuencia, Revista de historia y ciencias sociales, LXXVI, (2008), pp. 15-38.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 91 administrativas heredadas de la colonial y centralizar el poder en un nuevo Estado provincial. Con este objetivo se introdujeron modificaciones importantes en las formas de gobierno y en las formas de representación, como por ejemplo la supresión de los cabildos o ayuntamientos y la creación de los juzgados de paz y de la Sala de Representantes. 4 De modo que la escena postrevolucionaria produjo en el seno de las instituciones eclesiásticas una serie de desequilibrios que pusieron en cuestión el lugar de los curas en tanto que únicos e indiscutidos mediadores a nivel local. Las reformas “rivadavianas”, por su parte, alteraron aún más estas posiciones privilegiadas al establecer nuevos interlocutores con los poderes centrales. En efecto, éstas buscaban incorporar al clero como una suerte de funcionarios del Estado (dotado de un presupuesto, desde ya únicamente para los ministros del culto católico) aunque en la misma operación debilitaron las posiciones ocupadas por los curas. Sin embargo, estos últimos (como veremos) continuaron cumpliendo funciones de enorme importancia a nivel local. Esta situación cambió, en parte, con la llegada de Juan Manuel de Rosas al gobierno de Buenos Aires. En el plano eclesiástico, Rosas continuó con el núcleo central de las reformas rivadavianas, aunque paralelamente también introdujo modificaciones en un sentido que puede interpretarse como opuesto a las mismas. En la construcción del sistema político rosista, los párrocos tenían un lugar bien definido: ellos debían convertirse en agentes políticos de este sistema de poder. 5 Hubo otras diócesis y provincias donde no se aplicaron un tipo de reformas equivalentes, sin embargo, el panorama religioso comparte algunos rasgos con la experiencia porteña. En el caso analizado por Valentina Ayrolo para Córdoba 6 el clero actuó como un elemento conservador del orden en clave colonial, mientras que las autoridades civiles ejercieron celosamente las facultades patronales. En este punto señala 4 Roberto Di Stefano, El púlpito y la plaza, (Buenos Aires: Siglo XXI, 2004); Marcela Ternavasio, “Las reformas rivadavianas en Buenos Aires y el Congreso General Constituyentes (1820-1827)”, en N. Goldman (dir.) Nueva Historia Argentina. Revolución, República y Confederación (1806-1852), (Buenos Aires: Sudamericana, 1998), pp. 159-197; María Elena Barral, “Un salvavidas de plomo. Los curas rurales de Buenos Aires y la reforma eclesiástica de 1822”, Prohistoria, XIII, (2009), pp. 51-68. 5 María Elena Barral, “De mediadores componedores a intermediarios banderizos: el clero rural de Buenos Aires y la “paz común” en las primeras décadas del siglo XIX”, Anuario del IEHS, XXXIII, (2009), pp. 151- 174 y Roberto Di Stefano, “El laberinto religioso de Juan Manuel de Rosas”, en Anuario de Estudio Americanos, LXIII, (2006), pp. 19-50. 6 Valentina Ayrolo, Funcionarios de Dios y de la república, (Buenos Aires: Biblos, 2007).
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 92 la autora que el sector eclesiástico desempeñó un papel de garante y portavoz de la única legitimidad que sobrevivió a la tormenta revolucionaria y algunos de estos eclesiásticos fueron, a su vez, los más importantes administradores de la provincia-diócesis, integraron el personal del nuevo Estado provincial. Si bien allí, como dijimos, no hubo una reforma del clero sancionada por una ley de la legislatura –como sí lo fue en el caso de Buenos Aires, San Juan y Mendoza-, la autora sostiene que los poderes provinciales apelaron al ejercicio del Patronato para desarticular la Iglesia de tipo antiguo-regimental modificando aspectos puntuales de la estructura diocesana (fortalecida en su cúspide) y de la vida de los conventos que llegaban a mediados del siglo XIX con gran deterioro de sus antiguas posiciones económicas y políticas. 7 Con la promulgación de la Constitución de la Confederación Argentina de 1853 (reconocida por Buenos Aires recién en 1861) comenzaba a configurarse un nuevo orden político con una forma de organización centralizada. Ese “Estado nacional” -que se fue consolidando bajo las presidencias de Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda entre 1862 y 1880- lejos de emerger como un actor nuevo que se “imponía” a la sociedad civil era resultado de la convergencia de otras formas políticas precedentes, muy diversas entre sí. 8 Tal como lo desarrollan Bragoni y Miguez el proyecto de nación inicial necesitaba para su consolidación de “un diseño institucional que articulara catorce formas sociales autónomas o más o menos autónomas” 9 atravesadas, cada una de ellas, por diverso tipo de conflictividades. Los actores del mundo religioso no fueron ajenos a las distintas formas que adoptaron estas disputas. Lo que resulta evidente es que tanto antes como después de 1853, las autoridades políticas y las jurisdicciones civiles se apoyaron en las jurisdicciones eclesiásticas y en las autoridades diocesanas en un proceso de conformación paralelo tanto de la Iglesia argentina como del Estado nacional. 10 Desde el punto de vista institucional, las relaciones con la 7 Puede verse una comparación minuciosa de estos procesos reformistas en Valentina Ayrolo, El abrazo reformador. Las reformas eclesiásticas en tiempos de construcción estatal. Córdoba y Cuyo en el concierto iberoamericano (1813-1840), (Rosario: Prohistoria, 2017). 8 Beatriz Bragoni y Eduardo Míguez, “De la periferia al centro: la formación de un sistema político nacional, 1852-1880”, en B. Bragoni y E. Míguez (coords.), Un nuevo orden político. Provincias y Estado Nacional, 1852-1880, (Buenos Aires: Biblos, 2010), pp. 9-28. 9 Beatriz Bragoni y Eduardo Míguez, ibídem. p. 18 10 Ignacio Martínez, Una Nación para la Iglesia argentina. Construcción del Estado y jurisdicciones eclesiásticas en el siglo XIX, (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, 2013).
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 93 Santa Sede comenzaron a “reconstruirse” recién desde 1830, aunque la solución definitiva debió esperar hasta 1966 con la protocolización de un Concordato. En 1865 se creaba la arquidiócesis de Buenos Aires volviéndose independiente de la de Charcas y comenzaba una fase de transición hacia una Iglesia con un nuevo perfil conforme a las directivas romanas. A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX se verificó la llegada al país de nuevas congregaciones femeninas y masculinas las cuales, de algún modo, acompañaban las oleadas de nuevos inmigrantes provenientes, en su mayoría, de Europa del Sur. Este clero inmigratorio junto con la progresiva romanización del catolicismo en las últimas décadas del siglo, colaborarían en la recomposición de los distintos entramados diocesanos. 11 Por su parte, comenzaba a darse una muy lenta apertura del campo religioso que tiene una vía de ingreso a través del sistema educativo (por ejemplo con la contratación que llevó adelante Sarmiento de maestras protestantes). 12 El largo y conflictivo proceso de construcción del Estado nacional se consolidó luego de 1880 con el acceso al poder de Julio Argentino Roca bajo cuyo mandato organiza un sistema político restrictivo con un peso decisivo del poder ejecutivo. 13 Su política apuntó a limitar el campo de acción de la Iglesia católica en la vida social a partir de un conjunto de leyes –las leyes “laicas”- de cuyas características hablaremos a continuación. Brochero en Traslasierra 11 Puede verse Milagros Gallardo, “El clero secular inmigrante en la diócesis de Córdoba, Argentina, 1875- 1925”, MÉTIS: história & cultura, XVII, (2010) pp. 97-115. Un análisis para Buenos Aires puede verse en Lucas Bilbao, “‘Gringos’ en la frontera: los curas del Tandil y el Azul en la segunda mitad del siglo XIX”, Folia Histórica del Nordeste, XXIII (2015), pp. 243-260 y “‘Para recibir los ausilios espirituales prescriptos por la religión del Estado’. La creación de las parroquias y el clero secular de la campaña sur de Buenos Aires (1852-1880)”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En ligne], Débats, (2017) URL: http://journals.openedition.org/nuevomundo/71593 12 Roberto Di Stefano y Loris Zanatta, Historia de la Iglesia Argentina. Desde la Conquista hasta fines del siglo XX, (Buenos Aires: Grijalbo-Mondadori, 2002). 13 En tas décadas tenían lugar una serie de trasformaciones sociales, económicas y políticas como consecuencia de la adaptación de la Argentina a las exigencias del mercado mundial. Este proceso no escapó a las resistencias internas e incluyó la conquista de la Patagonia (y el exterminio de las sociedades indígenas que allí vivían), la guerra contra Paraguay, la llegada masiva de inmigrantes y la consolidación de inversiones británicas en distintos rubros de la economía, entre otros procesos. Hilda Sábato, Historia de la Argentina, 1852-1890, (Buenos Aires: Siglo XXI editores. 2012). Diego Escolar, Claudia Salomón Tarquini y Julio Vezub, “La “Campaña del Desierto” (1870-1890): notas para una crítica historiográfica”, en F. Lorenz (comp.), Guerras de la historia argentina, (Buenos Aires: Ariel, 2015), pp. 223-247.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 94 La historia de José Gabriel Brochero, de algunos de cuyos rasgos trata este artículo, se desarrolla en este contexto. Brochero, recientemente canonizado por el papa Francisco, es considerado el primer santo “cien por ciento” argentino dado que nació y murió en este territorio, más precisamente en Córdoba. 14 Este sacerdote puede incluirse en el tipo de cura que el Papa intenta, a menudo, promover y alentar: “el pastor con olor a oveja”. 15 No es casual que su beatificación se concretara a los seis meses de iniciado en pontificado de Francisco el 14 de septiembre de 2013 y su canonización, tres años después. 16 Sin embargo, el inicio del proceso de canonización reconoce una fecha mucho más temprana, en 1967 cuando la Santa Sede autorizó la apertura de la causa en la Arquidiócesis de Córdoba. Los teólogos examinaron los testimonios recopilados y presentados por sus impulsores y también analizaron sus escritos. Aquel comienzo no estuvo exento de inconvenientes dado que los censores plantearon dos tipos de reparos: sobre ciertas expresiones “vulgares” —y, por lo tanto, impropias de los santos— que utilizaba el cura, y también sobre la amistad que había mantenido con ciertos políticos liberales de su época. El cuestionamiento radicaba en que ellos habían sido los responsables de un conjunto de leyes denominadas “laicas” que apartaban a la Iglesia católica de dominios –como la educación, el nacimiento, el matrimonio y la muerteque esta institución hasta ese momento consideraba propios y de su exclusiva gestión. En lo que concierne a la primera crítica, uno de los argumentos esgrimidos en defensa de Brochero apuntaba a considerar que esas expresiones calificadas como vulgares o poco refinadas, tenían una intencionalidad pastoral: buscaban hacer comprensible el Evangelio a los, por entonces, rústicos feligreses del valle de Traslasierra 17 . Cuentan que, en más de una ocasión, explicaba que la gracia de Dios era como los piojos, porque estaba en todas partes, pero se derramaba mucho más entre los pobres que entre los ricos 18 . El 14 Héctor Valdivieso Saenz fue canonizado previamente (en 1999), sin embargo, si bien nació en la ciudad de Buenos Aires, murió en España en 1934. 15 Así lo expresó en la Basílica de San Pedro durante su primera Misa Crismal de Jueves Santo el 28 de marzo de 2013. 16 Un análisis del proceso de canonización puede verse en María Elena Barral, Curas con los pies en la tierra. Una historia de la Iglesia en la Argentina contada desde abajo, (Buenos Aires: Sudamericana, 2016). 17 El Valle de Traslasierra es una región ubicada al oeste de las Sierras Grandes y al este de las Sierras Occidentales en la provincia de Córdoba. 18 El Cura Brochero: cartas y sermones, Buenos Aires, Conferencia Episcopal Argentina, 1999, p. 15. En esta misma compilación (en adelante CEA) pueden verse los tres informes presentados a la Congregación para la Causa de los Santos en 1978 para responder a estas objeciones.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 95 sacerdote Bartolomé Ayrolo, ofrecía una descripción del cura gaucho en la que unía, en una misma valoración, una figura poco agraciada y una enorme generosidad de espíritu: hombre de baja estatura, de unos 57 años, frente algo deprimida, boca y orejas bastante notables, nariz gruesa, ojos medio turbios y tiernos, color tostado…creo que es una de las obras que se les escapó al Creador sin darle la segunda mano, pero que por lo mismo lo tomó el Redentor para hacer de él un apóstol, único sin duda ninguna en toda la república por su celo, por su carácter, su modo de ser, su virtud, por los extraños modos de evangelizar. 19 Respecto a la preocupación sobre si el cura “hacía política” —y, en particular, al lado de los liberales—, se desplegaron una serie de explicaciones que enfatizaban el origen inocuo de los aceitados vínculos de Brochero con esas importantes figuras, establecidos en las aulas del Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto y de la Universidad de Córdoba en los años de su formación inicial como sacerdote. Finalmente, los censores condescendieron con esos rasgos y, a la luz de los nuevos aires que se respiraban en la Iglesia Católica desde el Concilio Vaticano II, los interpretaron como necesarios medios de su apostolado entre aquellos “rústicos rebaños”. A comienzos de 1979, la Sagrada Congregación Vaticana para la Causa de los Santos estableció que no había nada contrario para que el proceso de canonización de José Gabriel Brochero siguiera su curso. Algunas modificaciones introducidas durante el papado de Juan Pablo II en el procedimiento general hicieron necesaria la redacción de una biografía documentada en archivos. 20 Luego de varias décadas, en 2004 José Gabriel Brochero fue declarado Venerable; en 2013, Beato y en 2016, santo. El ministerio sacerdotal: entre las obras y los sacramentos 19 Carta de Bartolomé Ayrolo al párroco de Quilmes (Buenos Aires) Antonio Rossi desde Villa del Tránsito, febrero 3 de 1897, en Juan. G. Durán (ed). “Cartas del padre Bartolomé Ayrolo”, Revista Teología, CXXIV, (2017), p. 57. 20 Ese fue el momento en que Liliana de Denaro se convirtió en la biógrafa oficial del cura, entre algunos de sus libros se encuentra Tras las huellas del Cura Brochero, (Córdoba: Impresiones Corintios 13, 2009).
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 96 El caso de Brochero es interesante porque su vida se desarrolló en un espacio y un tiempo muy particular. En cuanto al espacio, el cura Brochero nació en la provincia de Córdoba, apodada también “la docta” porque en su capital, la ciudad homónima, se encuentra la primera universidad de lo que luego sería el territorio argentino desde la época colonial. Es evidente que esta denominación se encuentra ligada al rol de los jesuitas como sus administradores durante los primeros ciento cincuenta años de la universidad, hasta 1767, año de su expulsión de los dominios de la corona española. 21 Pero también en las últimas décadas del siglo XIX la diócesis de Córdoba se erigió como el bastión de la resistencia contra el “laicismo”. Como anticipamos, las leyes “laicas”, promulgadas en la década de 1880, fueron consideradas por amplios sectores del catolicismo como una injerencia del Estado en la esfera de la religión y de la Iglesia. Se trata de la ley que creó el Registro Civil y el matrimonio civil, y la ley 1420 de Educación común, gradual y obligatoria, la cual solo preveía que la enseñanza religiosa fuera impartida fuera del horario de las clases y por eclesiásticos. 22 La región de Traslasierra, donde el cura Brochero desempeñó su ministerio sacerdotal por casi medio siglo, se ubica en la parte occidental de Córdoba, de muy antigua colonización 23 , que en aquella época se encontraba bastante relegada en comparación con la parte suroriental de la misma provincia, más dinámica y ligada a la inmigración en ascenso, los movimientos colonizadores y a la producción agrícola destinada a la exportación y a la llegada del ferrocarril. 24 Brochero tenía un proyecto para esta región y lo concebía en el marco de su ministerio sacerdotal, como parte de sus tareas como párroco: civilizar su población, hacer progresar la economía e introducir el mercado. Para hacerlo contaba con buenos contactos 21 Silvano Benito Moya, La Universidad de Córdoba en tiempos de reformas (1701-1810), (Córdoba: Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos A. Segreti”, 2011). 22 Puede verse Fortunato Mallimaci, “Catolicismo y liberalismo: las etapas del enfrentamiento por la definición de la modernidad religiosa en América Latina”, en Jean-Pierre Bastian, (coord.), La modernidad religiosa. Europa latina y América Latina en perspectiva comparada, (México: FCE, 2004), pp. 19-45; Néstor Auza, Católicos y liberales en la generación del ochenta. (Buenos Aires: EDUCA-UCA, 2007) 23 Sonia Tell e Isabel Castro Olañeta, “El registro y la historia de los pueblos de indios de Córdoba entre los siglos XVI y XIX”, Revista del Museo de Antropología, IV, (2011), pp. 235-248. 24 Aníbal Arcondo, En el reino de Ceres. La expansión agraria en Córdoba, (Córdoba: CUN, 1996); Converso, Félix, Un mercado en expansión. Córdoba 1870-1914, (Córdoba: Centro de Estudios Históricos Prof. Carlos Segretti, 2001); Beatriz Moreyra et alii, Estado, mercado y sociedad. Córdoba, 1820-1950, (Córdoba, Centro de Estudios Históricos Prof. Carlos Segreti, 2000).
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 103 escondidos por los montes o llevados al ejército, y las mujeres no podían abandonar sus casas. En el presente año se han dado en dicha casa en el mes de junio, dos tandas de mujeres en número de 400 cada una, por los Rdos. Padres Franciscanos de Río cuarto; y en el corriente debían dar otras dos tandas de hombres de 400, los Padres de la misma orden de esta ciudad. 36 Brochero imaginó atraer a la Casa de Ejercicios de Villa del Tránsito al legendario líder de las movilizaciones federales Santos Guayama y a sus hombres. A Guayama se lo conocía como “el hombre de las nueve muertes”, un mote que contabilizaba los falsos anuncios de su anhelado ajusticiamiento por parte de las autoridades políticas 37 . Era famoso también por sus dones de sanador, que lo hacían merecedor de un cierto respeto. Cuando Brochero le seguía los pasos buscando su “moralización”, ya habían muerto los líderes montoneros Felipe Varela y el Chacho Peñaloza, a quienes había secundado, pero él seguía vivo. Según relata Brochero: Conocedor yo de la gran fama de Guayama fui a Los Llanos de La Rioja a pedir limosna para la Casa de Ejercicios y para este colegio (el mejor de la provincia), y también para tener una conferencia con el famoso Guayama. Puesto en Chepes, e informado de que eran amigos íntimos de Guayama, pagaron a uno de ellos para que me lo campiara en el desierto comprendido entre las provincias de San Juan, San Luis, Mendoza y La Rioja, y me le entregara una carta mía y otra de un amigazo de él, el Señor Apolinario Tello. En mi carta le invitaba a tener una conferencia toda en beneficio suyo y en el punto que él eligiese, si exceptuarle el desierto mismo. La del Señor Tello era garantiéndole la sinceridad 36 “Una carta inédita del Padre José Bustamente, S. J., sobre el Cura Brochero y su obra providencial e la Casa de Ejercicios del Tránsito hoy Cura Brochero Córdoba (Argentina), en Acevedo, Domingo (Pbro.), Op. cit., pp. 82-83. 37 Sobre el accionar de las montoneras en la zona de Traslasierra Valentina Ayrolo, “Hombres Armados en Lucha por Poder. Córdoba de la Pos Independencia”, en Estudios Sociales, XXXV, (Santa Fe, 2008), pp, 23- 60.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 104 mía y diciéndole que aceptase sin trepidación cuanto yo le decía y le dijera, porque Dios lo venía buscando por mi intermedio. 38 Las lagunas de Guanacache se mantuvieron como un foco permanente de insurrección desde los levantamientos del Chacho Peñaloza en 1862. Desde entonces Santos Guayama tuvo en vilo a los gobiernos de Cuyo y en ocasiones al nacional, y su actuación alcanzó desde el sur de Córdoba hasta Salta. Fue quien encabezó la rebelión en la zona de Cuyo cuando las lagunas se comenzaron a secar a causa la tomas de agua de río arriba 39 . Si lograba que el montonero Guayama se apersonara con sus seguidores en la Villa del Tránsito para la inauguración de la Casa de Ejercicios Espirituales y entregara sus armas, podía adquirir las credenciales de un verdadero negociador. El plan fracasó, pero eso no le restó méritos al cúmulo de recursos y gestos puestos en movimiento por el sacerdote para seducirlo: le había enviado una medalla “enriquecida con indulgencias” y había acordado un encuentro en un lugar seguro en los llanos riojanos. En esa oportunidad, Brochero lo tuvo que esperar durante todo el día y su noche. Una vez que se encontraron, intentó seducirlo con una paleta de beneficios, como pagar sus deudas, conseguirle el indulto y asegurarle una ocupación en el ejército. Pese a que aceptó el trato y exhibía frente a algunas autoridades, a modo de salvoconducto, el documento del pedido de indulto que Brochero había enviado a Juárez Celman, Guayama no asistió a la inauguración. Algunas versiones cuentan que se confió demasiado de esa suerte de salida de la clandestinidad en la que se hallaba y, convertido en agente electoral de Avellaneda en San Juan, tras algunos meses, fue apresado. En esas circunstancias evaluó que su vida corría peligro y acudió a Brochero para pedirle protección. El cura desplegó de inmediato sus redes de amistades e influencias con autoridades civiles, religiosas y militares, pero el fusilamiento se concretó antes de que el rebelde lagunero se les escapara una vez más. Los Ejercicios Espirituales en estos años también se presentan como un verdadero antídoto para las ideas liberales que circulaban y se transformaban en leyes y para las ideas 38 Carta de José Gabriel Brochero a Cipriano Báez Mesa, 21 de diciembre de 1894, CEA, p. 277 39 Ariel de la Fuente, Los hijos de Facundo. Caudillos y montoneras en la provincia de La Rioja durante el proceso de formación del estado nacional argentino: 1853-1879, (Buenos Aires: Prometeo, 2007).
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 105 socialistas, en línea con el contenido de la Encíclica Rerum Novarum de 1891. Los Ejercicios Espirituales, permitían según el diocesano, forjar ciudadanos probos que observasen antes que nada las leyes de Dios y de la Iglesia. En ocasión de la Visita de Monseñor Fr. Fray Zenón Bustos y Ferreira a las parroquias del oeste cordobés a comienzos del siglo XX, 40 expresaba: Por otra parte y muy principalmente, nos guía el propósito de llamar del celo de aquellos nuestros párrocos sobre la casa de ejercicios espirituales en el Tránsito. Los párrocos de toda esa región, no podrán dejar de comprender el mérito de ese establecimiento como auxiliar poderoso del ministerio que ejercen. La casa de ejercicios en aquella región, es una piscina de curación para sus crónicos en el orden moral, donde deben ser mandados a recuperar la salud. 41 Cómo luchar contra el laicismo y hacer proyectos con sus promotores Como ya se ha mencionado, las décadas en las cuales Brochero desplegó su acción pastoral en Traslasierra no eran precisamente armoniosas en cuanto a las relaciones entre el Estado y la Iglesia. La disputa por la definición del espacio de influencia de uno y otra no fue “cordial”, y en esa contienda las posiciones se polarizaron. Algunos de los principales contactos a los que recurrió el sacerdote para llevar a cabo sus iniciativas en el valle, habían sido decididos promotores de las leyes laicas y fue precisamente durante el gobierno de Juárez Celman –su amigo de la juventudcuando se sancionó la ley de matrimonio civil. La tesis doctoral de Ramón Cárcano sobre “los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos” 42 había generado grandes polémicas porque postulaba su igualdad con los hijos legítimos. 43 Sin embargo Brochero recurría a Cárcano 40 Sobre las visitas a la diócesis de Córdoba en la segunda mitad del siglo XIX puede verse Milagros Gallardo, “Visitar para conocer, conocer para gobernar: “el ojo del amo engorda el ganado”. Las Visitas Canónicas en la provincia de Córdoba, 1874-1886”, en Pasado Abierto, IV, (2016), pp. 143-169. Para un período anterior véase María Laura Mazzoni, Mandato divino, poder terrenal. Administración y gobierno de la diócesis de Córdoba del Tucumán (1778-1836) (Rosario, Prohistoria, 2019). 41 “Monseñor Dr. Fray Zenon Bustos y Ferreira, obispo de Córdoba y los Ejercicios de Villa C. Brochero”, en Domingo Acevedo Pbro.), Op. cit. p. 177. Las visitas de Zenón Bustos a la región fueron en 1908 y 1917. 42 Ramón J. Cárcano, De los hijos adulterinos, incestuosos y sacrílegos (Córdoba: Editorial de la UNC, 2014). 43 Cárcano afirmaba, a propósito de la supresión de la facultad de Teología de la Universidad de Córdoba en 1881, que aquella disciplina “olía a inquisición, a estancamiento de ideas, a una fuerza que empujaba hacia
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 106 y otros miembros del elenco gobernante para llevar a cabo sus proyectos materiales en la región pero ello no impedía que los interpelara a través de los sermones dominicales 44 . En una ocasión, luego de leer la parábola de los talentos repartía sus mensajes a unos y a otros: Bueno, vamos a ver: a nosotros también nos ha dau Dios talentos: a esa señora le había dau como mil, a esa señorita dos mil, a estos clérigos, ¡oh! quien sabe diez millones por lo menos: los sacramentos, los ayunos, los sermones; y ¿qué hemos negociau con todo esto? Habrá muchos de esos hombres (Cárcano, Ferreyra y demás bañistas) que están en la puerta que no se habrán confesau quien sabe desde cuando, de ayuno no digamos… Ya veo que ponen la cara seria, ¿quién sabe si sabrán lo que es cuaresma? Y estos clérigos que doblan el pescuezo [cuello] cuando se les habla de confesar enfermos no sé cómo se las arreglaran con Dios. 45 Brochero cabalgaba entre facciones enemigas dentro de la Iglesia y fuera de ella. Podía dejar a un costado las opiniones de los liberales anticlericales o de los radicales masones a la hora de negó sobre ciar recursos para sus emprendimientos. Firmaba cuanto papel le pedía su obispo, entre ellos, la “Manifestación y protesta del clero y pueblo de Córdoba” destinada a condenar la ley de matrimonio civil sancionada en la provincia de Santa Fe en 1867. Durante la década de 1880, algunas de las principales autoridades eclesiásticas presentaron una verdadera batalla frente a las leyes laicas. El vicario capitular de Córdoba Uladislao Castellano publicó una pastoral en la que prohibía la lectura del diario El Progreso y del semanario La Carcajada a la vez que acusaba a sus directores o propietarios como masones y liberales. 46 Brochero daba cumplimiento a esas órdenes y las comunicaba a su feligresía. atrás”, en Luis Alberto Altamira, El Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Loreto (Córdoba, Imprenta de la UNC, 1943) p. 343. 44 Sobre la articulación de Brochero con la clase política cordobesa puede verse Valentina Ayrolo y Silvia Romano “Poder y representación política en Córdoba, Argentina, a mediados del siglo XIX”, en Revista História UNISINOS, IV (2001), pp. 15-49. 45 Carta de Bartolomé Ayrolo al párroco de Quilmes (Buenos Aires) Antonio Rossi desde Villa del Tránsito, febrero 3 de 1897, en “Cartas del padre Bartolomé Ayrolo” op cit. p. 60. 46 José María Ghio, La iglesia católica en la política argentina, (Buenos Aires: Prometeo, 2007), p. 30.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 107 Uno de los conflictos más resonantes tuvo como protagonista a Jerónimo Clara, que formaba parte del cabildo eclesiástico y había sido padrino de confirmación de Brochero, así como su director durante los años de formación. Las pastorales del prelado referidas a la Ley 1420 de Enseñanza Laica, Gratuita y Obligatoria generaron un grave conflicto con el gobierno nacional que le valió la destitución de su cargo. Esta ley decretaba el fin de la obligatoriedad de la enseñanza de religión en las escuelas, aunque no la prohibía: podía realizarse fuera del horario escolar y exclusivamente a cargo de sacerdotes. El vicario Clara se oponía férreamente a la nueva norma. Además, condenaba de manera bastante exaltada la designación de maestras protestantes como directoras de algunas importantes escuelas públicas cordobesas y estimulaba a los padres católicos para que retirasen a sus hijos de esos establecimientos 47 . La salida de Clara trajo cola. Junto con él partió el delegado apostólico y el conflicto se extendió a Salta, Santiago del Estero y Jujuy. Cuando se sancionó la Ley de Matrimonio Civil, el obispo Fray Reginaldo Toro la consideró una vejación para la Iglesia Católica y afirmó que: no es a los ojos del cristiano y de la Iglesia otra cosa que un reconocimiento público del Estado para vivir juntos y legalizar la descendencia de los dos, sin miramiento alguno a la fe, a las creencias o a la religión que profesan la inmensa mayoría de los hijos y ciudadanos de nuestro país. 48 La implementación del matrimonio civil no fue fácil en Traslasierra y debió enfrentar la resistencia de los párrocos a reconocerlo como válido. Muchos de ellos no estaban dispuestos a admitir que el matrimonio sacramental dejara de tener efectos civiles. De hecho, a partir de la promulgación de la ley en noviembre de 1888, aunque estaban obligados a exigir el acta civil para celebrar el matrimonio religioso, muchos no lo hicieron. Tampoco enviaron las actas matrimoniales ni la información sobre defunciones y otros 47 Ibídem. 48 Milagros Gallardo, “La implementación de las leyes laicas. Una mirada sobre los discursos y las prácticas del clero. Córdoba, Argentina 1880-1890” en Rodolfo Aguirre y Lucrecia Enríquez (coord.). La Iglesia en Hispanoamérica de la colonia a la república. (México: UAM-PUC Chile, 2008), pp. 353-378.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 108 hechos, contenida en los libros parroquiales, que debían remitir trimestralmente a la oficina estadística. La permanencia de estas tareas en manos de los curas puso en evidencia las dificultades para llevar a la práctica las nuevas leyes debido a la ausencia de una burocracia capaz de cumplirlas, así como la probable falta de interés por parte de la población. Un caso conocido fue el del cura Jacinto Correa, párroco de Punilla, a quien se le siguió un proceso criminal que llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El motivo: Correa casaba a sus feligreses sin que antes se hubieran unido en matrimonio civil. Su militancia era tenaz y la sentencia da pruebo de ello cuando se afirma: que el cura Correa practicó seis matrimonios de que se hace mención en los resultandos, violando el artículo 118 de la ley de Matrimonio Civil y que el procesado está convicto y confeso por declaración de la defensa de haber llevado a cabo esa infracción de la ley; hecho que según esas mismas declaraciones y confesión referida ha sido practicado con entero conocimiento, discernimiento y voluntad y con verdadera intención dolosa que extraña en personas que han alcanzado a la alta investidura de la consagración sacerdotal, porque el procesado Correa, según consta de las declaraciones del sumario, ha llegado hasta a amenazar a sus feligreses si cumplían con la ley, y otras veces a instruirlos falsamente asegurándoles que según la ley tenían ocho días de término para hacer la inscripción en el registro civil después de celebrado el matrimonio religioso 49 A tal punto llegaba su tenacidad que en el recinto de la prisión había casado “con prescindencia de la ley civil” y aseguraba, en presencia del Juez que “casaría si se le presentaran personas a pedírselo y que cuando recibiese su libertad seguiría casando en la misma forma”. 50 No fue el caso de Brochero, quien respetó la ley y consideró que no afectaba el carácter sacramental del matrimonio. El cura se apoyó en sus amigos liberales 49 Corte Suprema de Justicia de la Nación, Argentina, Id SAIJ: FA93998137. Sentencia a Jacinto Correa, 29/7/1893. http://www.saij.gob.ar/corte-suprema-justicia-nacion-federal-ciudad-autonoma-buenos-aires- correa-jacinto-fa93998137-1893-07-29/123456789-731-8993-9ots-eupmocsollaf 50 Ibídem.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 109 mientras pudo y no confrontó a propósito de estas leyes. Tampoco desobedeció a sus obispos y cumplió con la orden de censurar a la prensa “anticatólica”. A modo de cierre A través de algunos de los tramos más visibles del ministerio parroquial de Brochero hemos podido situar una experiencia específica de sacerdocio en el oeste de la Córdoba finisecular que permite desenvolver un conjunto de prácticas ligadas al mismo donde convergen, probablemente, motivaciones individuales y sociales situadas en coordenadas históricas también particulares. Ellas proporcionaron las posibilidades y los límites de la acción de un párroco que, en ocasiones, actuó como una suerte de bisagra entre la Argentina que se iba (antigua, tradicional, colonial) 51 y la que llegaba (aluvional y moderna) y pudo imaginar, desde su mulo “Malacara”, el siglo que estaba llegando. Su particular perfil sacerdotal le permitió desplazarse entre el mundo del orden y el de la rebelión; entre los liberales y los ultramontanos; entre los liberales y los radicales. Pareciera que el cura Brochero también pudo moverse entre tiempos y reunir en una misma práctica lecturas del mundo, de su mundo, en registros epocales aparentemente incomunicados. Por un lado, mantenía aquel rol de mediador del cura colonial, que combinaba una acción sacerdotal con el acento puesto en la práctica sacramental y, a su vez, impulsaba una tarea civilizatoria. Por otro lado, asistía al proceso de romanización de la Iglesia y a su reconstitución en clave ultramontana y antilaicista; al surgimiento de la nueva política y a un nuevo sistema de partidos. No se advierten en este cura demasiadas dificultades para comprender las nuevas dinámicas sociales. Durante la segunda mitad del siglo y, sobre todo, a partir de 1880, la Iglesia católica debió reconfigurarse como consecuencia de las iniciativas laicistas que cuestionaban su exclusividad en ciertos ámbitos de la vida social e institucional. Se trataba de un movimiento de escala mundial en el cual la Santa Sede ofrecía orientaciones muy precisas para afrontar “los desafíos del liberalismo y del socialismo” y para contrarrestar su influencia. 51 Sobre las características de la “zona de influencia” del cura Brochero puede verse Valentina Ayrolo y Marcela Ferrari, Op. cit
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 110 El conflicto entre Estado e Iglesia católica de fines del siglo XIX fue definido, con frecuencia, de manera simplista como liberales vs. católicos. Esta disputa, sin embargo, debe situarse en un marco más amplio 52 . La contienda finisecular fue la continuación de otros conflictos, entre ellos, el suscitado por el recorte borbónico de las atribuciones eclesiásticas en la segunda mitad del siglo XVIII y las reformas “liberales” de la década de 1820. En esos tres momentos, los programas “modernizadores” cercenaron antiguos privilegios del clero e hicieron inevitables las disputas. Si bien estas variaron en intensidad y resultados, constituyeron hitos de un proceso aun en curso: la separación de la Iglesia y el Estado. Al enfocarse solo en el conflicto, se perdieron de vista importantes facetas de la transformación del catolicismo. Así, a partir de 1880 la respuesta eclesiástica al avance de la secularización no se limitó a resistir las medidas laicistas: también puso en marcha iniciativas (en el plano de las ideas, de las instituciones y de las prácticas) orientadas a rearmar sus estructuras para enfrentar aquellos “desafíos”. Entre esas acciones se cuentan influyentes encíclicas, como la Rerum Novarum, nuevas asociaciones y un papado fortalecido, instrumentos con los que la Iglesia procuró contrarrestar la creciente influencia del Estado y las consecuencias de la política finisecular. Los eclesiásticos fueron parte de un conjunto de iniciativas que no siempre se tramitaron a partir de aquel eje de conflicto de finales del siglo XIX, aunque tampoco pudieran eludir algunas de sus consecuencias en el desarrollo de sus tareas sacerdotales. Ellos desplegaron distintas estrategias en este contexto, si se quiere, “desfavorable”. Lejos de imaginar su fama de santidad otorgada a principios del siglo XXI, Brochero apelaba a las alianzas políticas más inconciliables para poner en marcha sus proyectos en el valle de Traslasierra, siempre prioritarios para él. Sus formas de actuación conservaron antiguas funciones y dispositivos y, al mismo tiempo, incorporaron nuevas estrategias y sentidos. Entre las primeras pueden encontrarse aquellas acciones que desplegaban los párrocos con miras al progreso de la región, de su economía y del crecimiento de las poblaciones. Como un siglo atrás los sacerdotes combinaban una práctica sacramental centralizada en la sede parroquial y prácticas 52 Puede verse María Elena Barral y Jesús Binetti, “Catolicismo argentino y ciencias sociales”, Ciencia Hoy, CLXIV 164, (2019) pp. 29-33.
María Elena Barral Cura gaucho, cura santo, cura de las sierras… José Gabriel Brochero en un valle cordobés (Argentina, fines del siglo XIX y principios del XX) Dossier Formas de mediación social: los curas párrocos en las comunidades locales entre la colonia y el siglo XX Número 49, diciembre 2022, pp. 88-111 DOI: https://dx.doi.org/10.12795/Temas-Americanistas.2022.i49.05 111 itinerantes que se alejaban de los templos y llevadas a cabo, con frecuencia con la colaboración de otros agentes religiosos (monjas, padres misioneros, frailes, obispos). Para Brochero y sus contemporáneos ser un buen cura implicaba –como para los curas colonialesgarantizar el orden social, evitar conflictos y rivalidades. Sin embargo, el faccionalismo tampoco estuvo ausente en sus prácticas: Brochero lo propició. Esta manera de tramitar la microconflictividad local tampoco era nueva: muchos párrocos (a pesar del mandato de constituirse en garantes de la paz comunitaria) se habían involucrado en las contiendas locales en este registro partidario o banderizo. Como mediadores —y en determinados contextos de escasez de recursos de todo tipo— los curas debían solucionar problemas relativos a cuestiones internas o externas a la comunidad. Y con frecuencia, para hacerlo, se vieron enfrentados a la tarea de compatibilizar los intereses de los distintos grupos, cumplir sus funciones institucionales y hacer lugar a modos específicos de entender la práctica pastoral.