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LA CENSURA CONTRA MOROVELLI: FUENTES TEXTUALES Y AUTORÍA María José Alonso Veloso Universidade de Santiago de Compostela [email protected] RESUMEN: Fernández-Guerra (1852-1859) incluyó entre las obras de Quevedo la Censura contra Morovelli, opúsculo datado en 1628 y relacionado con la polémica en torno al Patronato de Santiago. La obra ha recibido una escasa atención crítica, centrada en exclusiva en su problemática y aún dudosa atribución, a Quevedo y a Juan de Robles sucesivamente. El editor de Quevedo consultó tres manuscritos, pero nunca se ha estudiado su transmisión textual, relevante a propósito de la autoría. Se describen ahora los doce manuscritos localizados hasta la fecha, algunos de ellos tomados en consideración por vez primera. Datados en los siglos XVII, XVIII y XIX, permiten inferir la existencia de dos versiones variantes de la Censura. De forma complementaria, y también en relación con la autoría, se atiende a otras cuestiones: el pseudónimo con que circuló la obra, las referencias en tercera persona a Quevedo en su texto y las coincidencias expresivas con textos quevedianos. El artículo concluye con argumentos textuales favorables y contrarios a la autoría de Quevedo, así como con algunas hipótesis plausibles sobre las razones que pudieron determinar el proceso de atribución. Palabras claves: Censura contra Morovelli, atribución a Quevedo, polémica del Patronato de Santiago, fuentes textuales manuscritas, 1628. The «Censura» against Morovelli: Textual Resources and Authorship ABSTRACT: Fernández-Guerra (1852-1859) included among the works of Quevedo the Censura contra Morovelli, a short work dated 1628 and related to the controversy about the Patronage of Santiago. The invective has received little critical attention, focused exclusively on its problematic and still doubtful attribution, to Quevedo and Juan de Robles successively. The publisher of Quevedo consulted three manuscripts, but the textual transmission, relevant to authorship, has never been studied. The twelve manuscripts found to date, some of them taken into account for the first time, are now described and analyzed. Dating back to the 17th, 18th and 19th centuries, they allow the existence of two variant versions of the diatribe to be inferred. In addition, and also in relation to authorship, other issues are addressed: the pseudonym with which the work circulated is discussed, as well as third-person references to Quevedo in its text and expressive coincidences with Quevedo’s literature. The article concludes with textual arguments favorable and contrary to Quevedo’s authorship, and offers some plausible hypothesis about the reasons that could determine the attribution process. Keywords: Censura contra Morovelli, Attribution to Quevedo, Controversy on the Patronage of Santiago, Manuscripts, 1628. ISSN: 2340-1176 Atalanta 2021, 9/2: 127-165
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La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 129 n 1628 se imprime en Málaga Don Francisco Morovelli de Puebla defiende el patronato de santa Teresa de Jesús, patrona ilustrísima de España. Y responde a D. Francisco de Quevedo Villegas, caballero del Hábito de Santiago, a D. Francisco de Melgar, canónigo de la Doctoral de Sevilla, y a otros que han escrito contra él 1 . Es una respuesta crítica contra el Memorial por el patronato de Santiago publicado por Quevedo 2 , uno de los dos escritos con los que intervino de forma decisiva en la agria polémica desatada por la decisión de nombrar copatrona de España a santa Teresa, que acabó resolviéndose en coincidencia con sus intereses 3 : la denegación del título a la fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos 4 . Sin fecha fija, pero con seguridad redactado muy poco después de la difusión del escrito de Morovelli, como era usual en el caso de esta literatura panfletaria estrechamente ligada a la actualidad, se distribuyó una censura contra dicha obra, bajo el pseudónimo «Toribio el Sacristán». Los mencionados son solo una pequeña muestra, aunque relevante, entre las decenas de textos integrados en la «auténtica guerra 1 Este artículo es resultado de los proyectos de investigación «Edición crítica y anotada de la poesía en prosa de Quevedo, IX» (MINECO, Excelencia 2015, FFI2015-64389-P; AEI/ FEDER, UE) y «Edición crítica y anotada de la poesía completa de Quevedo, 1: Las silvas» (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, PGC2018-093413-B-I00; AEI/FEDER, UE), así como de la ayuda del Programa de Consolidación y Estructuración de Unidades de Investigación Competitivas de la Xunta de Galicia para el año 2018, Grupo GI-1373, «Edición crítica y anotada de las obras completas de Quevedo» (EDIQUE), con referencia ED431B 2018/11. 2 Como recuerda Aureliano Fernández-Guerra, en su edición del Memorial por el patronato de Santiago, «Desatose luego contra este Memorial el sevillano Morovelli, y tomaron a su cargo darle cumplida respuesta un doctor Morán y el nieto del célebre Pedro Mártir de Angleria, Juan Pablo Mártir Rizo, quien, en Madrid su patria y a 10 de julio del mismo año de 1628, sacó a luz un opúsculo picante y apasionado, con lo que se desquitó al propio tiempo de lo que cuatro años antes había publicado Morovelli contra su Historia de Cuenca. Se ha dicho que no alcanzó éste la honra de que le contestase Quevedo; pero, con aplauso y gusto de los que se regocijan en las algaradas literarias, corrió de mano en mano y ha llegado a nosotros, atribuida al señor de la Torre de Juan Abad, una Censura a que más adelante damos lugar entre los Discursos críticos» (Francisco de Quevedo, Obras de don Francisco de Quevedo Villegas, ed. Aureliano Fernández-Guerra, Madrid, M. Rivadeneyra, 1852-1859, I, pp. 221-222, nota a). 3 El otro memorial se titula Su espada por Santiago, aunque no llegó al monarca ni tampoco a imprimirse, aparentemente paralizado por el rechazo del conde-duque de Olivares. 4 Sin afán de exhaustividad, pues la bibliografía es amplísima, cabe mencionar algunas aportaciones relevantes en torno a la polémica, con información sobre el papel de Quevedo en la misma: Ofelia Rey Castelao, La historiografía del Voto de Santiago. Recopilación crítica de una polémica histórica, Santiago de Compostela, Servicio de Publicaciones, 1985; Ofelia Rey Castelao, El Voto de Santiago. Claves de un conflicto, Santiago de Compostela, Servicio de Publicaciones, 1993; Carlos Santos Fernández, Impresos en torno al patronato de Santiago, siglo XVII, Santiago de Compostela, Dirección Xeral de Promoción Cultural, 2004; Manuel Ángel Candelas Colodrón, Quevedo en la polémica del patronato jacobeo, Vigo, Academia del Hispanismo, 2008; Erin Kathleen Rowe, Saint and Nation: Teresa of Avila, Santiago, and Plural Identities in Early Modern Spain, Pennsylvania, The Pennsylvania State University, 2011; y Ofelia Rey Castelao, «Teresa, patrona de España», Hispania Sacra, 67:136, 2015, pp. 531-573. E C
María José Alonso Veloso 130 de panfletos, ataques o defensas, entre los patrocinadores del copatronato y los partidarios de mantener la situación de Santiago como único patrón de España» 5 . La censura de autor ficticio, manuscrita en este caso a diferencia de las otras dos – aunque no cabe descartar que se hayan perdido posibles testimonios impresos–, contiene una injuriosa y jocosa invectiva cuya autoría sigue constituyendo un enigma. Aureliano Fernández-Guerra 6 fue el primer editor de esta Censura contra el papel que escribió Morovelli de Puebla en defensa del compatronato de santa Teresa, que hasta entonces había permanecido inédita: la incluyó entre las obras de Francisco de Quevedo, con sus «discursos crítico-literarios», pese a admitir sus dudas sobre la verdadera autoría del texto, debido a su estilo «indigesto y árido» 7 . Previamente, el editor de Quevedo había elaborado una relación de sesenta manuscritos e impresos relacionados con la polémica y difundidos la mitad de ellos antes de que el escritor hubiese participado en la misma 8 . Dicho catálogo, incluido en nota filológica a su edición de Su espada por Santiago, mencionaba con el número 48 la «Censura contra este libro» 9 . Curiosamente, y a pesar de sus propias vacilaciones en torno a la atribución, reforzaba su asignación a Quevedo con un dato relacionado con las fuentes textuales que había manejado: «corre de mano atribuida al señor de la Torre de Juan Abad y la imprimo a continuación del presente». Esta afirmación, supuestamente extraída de los manuscritos conservados, debe matizarse, pues es inexacta, si no falsa, como se mostrará. La agregación de la Censura al catálogo de obras de Quevedo no disfrutó de un largo recorrido crítico. Los editores posteriores, Luis Astrana Marín y Felicidad Buendía, rechazaron la atribución, excluyendo la obra de la bibliografía quevediana. Astrana 10 , de hecho, la mencionó en su «Catálogo y refutación de escritos apócrifos», con el número 5 Antonio López Ruiz, Tras las huellas de Quevedo (1971-2006), Almería, Universidad de Almería, 2008, p. 276. 6 Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, II, pp. 459-462. 7 «Ya en mi primer tomo, página 222, hube de dejar entrever cuánto trabajo me costaba dar asenso a que este rasgo fuese de la pluma de nuestro satírico, pues, aunque docto, es por demás indigesto y árido. Si quiso rebozarse con el anónimo y disfrazar su estilo, a fe que supo hacerlo a las mil maravillas», señaló (Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, II, 459, nota a). Antes de la edición de Fernández-Guerra, la atribución a Quevedo había sido sugerida por Valladares, en Semanario erudito, como se señala en la biografía de José Antonio Álvarez y Baena, Hijos de Madrid [...] Diccionario histórico, Madrid, Benito Cano, 1790, II, p. 152, y en Revista de Teatros, 1.ª serie, entrega 9.ª, II, p. 135. 8 La información se encuentra en Fernández-Guerra (Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, I, pp. 423-425, nota b). 9 Se refiere al texto de Morovelli, identificado con el número 47 en el catálogo de Aureliano Fernández- Guerra. 10 Francisco de Quevedo, Obras completas. Obras en prosa y Obras completas. Obras en verso, ed. Luis Astrana Marín, Madrid, Aguilar, 1932, p. 1463.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 131 25. Si bien algún crítico posterior pareció aceptar que el texto había sido escrito por Quevedo 11 , la responsabilidad del escrito se adjudicó a Juan de Robles de forma unánime 12 . Esta última propuesta ha sido rebatida recientemente, con argumentos contundentes, por Gómez Camacho y Rico García 13 , quienes han demostrado que el beneficiado de Santa Marina no parece haber sido el autor que se esconde bajo el pseudónimo de «Toribio González, sacristán mayor», con el que se difundió la Censura. En consecuencia, la verdadera autoría de la obra sigue sumida en la incertidumbre en la actualidad: prevalece la idea de que no corresponde a Quevedo, basada más en impresiones subjetivas que en pruebas concluyentes, al tiempo que se rechaza, con razones más plausibles y tal vez definitivas, la autoría de Juan de Robles. Pese a que no han faltado las aproximaciones críticas a la obra, enfocadas a resolver su problemática autoría, lo cierto es que nunca se ha hecho una recopilación exhaustiva de las fuentes textuales conservadas, ni tampoco un estudio de las mismas. Un hecho llamativo, aunque tal vez explicable por su temprano descarte como obra quevediana, lo que habría restado interés al texto. Esta aportación ofrece una relación de los testimonios localizados hasta el momento, todos manuscritos, y sus rasgos más destacados, con respecto a la posible atribución a Quevedo. La información aportada por las fuentes constituye una base más segura para afrontar el complejo enigma de la autoría, al tiempo que resuelve dudas suscitadas por la imprecisión con que algunas de ellas fueron mencionadas. Adicionalmente, el pseudónimo, el contenido y la expresión de la Censura permiten plantear hipótesis plausibles sobre el proceso de atribución y proveen otros indicios de interés relacionados con la autoría, que quizá nunca llegue a dilucidarse por completo. 11 Por ejemplo, Ofelia Rey Castelao, op. cit., 1985, p. 123. 12 Véanse Francisco Rodríguez Marín, Pedro Espinosa: estudio biográfico, bibliográfico y crítico, Madrid (Tipografía de la Revista de Archivos), 1907, pp. 289-290; Luis Astrana Marín, Epistolario completo de don Francisco de Quevedo Villegas, Madrid, Instituto Editorial Reus, 1946, p. 191; y Pablo Jauralde Pou, Francisco de Quevedo (1580-1645), Madrid, Castalia, 1999, pp. 562-563. 13 Alejandro Gómez Camacho y José Manuel Rico García, «La participación de Juan de Robles en la controversia sobre el patronato de santa Teresa», La Perinola, 18, 2014, pp. 270-271; y Alejandro Gómez Camacho, «Juan de Robles y el Conde de Niebla», en El duque de Medina Sidonia: mecenazgo y renovación estética, eds. José Manuel Rico García y Pedro Ruiz Pérez, Huelva, Universidad de Huelva, 2015, pp. 260-262.
María José Alonso Veloso 132 I. Dos versiones y doce manuscritos Como se señalaba, la Censura nunca se ha beneficiado de un análisis de las fuentes de época conservadas. La escasa información disponible se limita al texto editado por Fernández-Guerra y a los datos de tres testimonios identificados de modo poco preciso por el editor, quien citaba los siguientes manuscritos 14 : 28. Biblioteca Nacional, Colección de Fajardo, hecha en 1724; códice M 276, folio 302 vuelto. 29. Otra copia del mismo tiempo, que posee D. Cayetano Alberto de la Barrera. 30. Otra igual, del bibliotecario Sánchez, propia hoy del señor Durán. (11 fojas útiles en 4°). Fernández-Guerra incluía alguna información adicional en su edición del texto, aunque sin cambios sustanciales 15 : Inédito. Borrajeado en 1628. Una copia antigua de este papel, atribuido a Quevedo, existía entre los manuscritos de don Alfonso de Avellaneda, curioso bibliófilo del siglo XVIII; y de ella se sacó la que me ha franqueado el señor don Agustín Durán para mi empeño. Dos posee la Biblioteca Nacional: una de ningún mérito, H. 43; otra, de 1724: códice M. 276, colección de don Juan Isidro Fajardo. Hasta la fecha se han podido localizar doce manuscritos, datados entre los siglos XVII y XIX, algunos de ellos nunca citados a propósito de esta obra. Antes de sintetizar los rasgos más significativos de cada uno, conviene anticipar que el cotejo de los testimonios me ha permitido concluir que el texto de la Censura se difundió a través de dos versiones variantes, que implicaron cambios notables en su título y en su contenido. Once de los manuscritos, datados el más temprano en el siglo XVII y el más tardío en el XIX, muestran su común dependencia de una versión abreviada, que es, precisamente, la única conocida, pues fue la editada por Fernández-Guerra; en solitario, uno del siglo XVII transmite un texto que duplica la extensión de la otra. Los primeros copian, por el 14 Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, II, p. 38. Astrana, quien afirmaba conocer muchas copias, solo precisaba datos de dos manuscritos catalogados en la BNE: «Existen muchos mss. de ella, entre ellos los núms. de la Biblioteca Nacional, 18660, papel 7, y el número 1952, fols. 97v-99r» (Francisco de Quevedo, op. cit., 1932, p. 1463). 15 Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, II, p. 459, nota a.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 133 contrario, un título más amplio, en el que citan de modo explícito a varios protagonistas de la controversia, reiterando los nombres consignados al final del título del impreso publicado a nombre de Morovelli: Censura del papel que escribió don Francisco de Morovelli de Puebla, defendiendo el patronato de santa Teresa de Jesús y respondiendo a don Francisco de Quevedo Villegas, caballero del Orden de Santiago, a don Francisco de Melgar, canónigo de la doctoral de Sevilla, y a otros que han escrito contra él, según el título que consta en la edición de Fernández-Guerra, que coincide con el del manuscrito 18660/8 y presenta leves variantes respecto a las otras diez fuentes conocidas. El título del manuscrito con la versión amplificada de la obra lee, de modo más sintético, Censura del tratado que don Francisco Morveli publicó en favor del patronato de Santa Teresa. Como puede suponerse, los cambios generales apuntados implican una transformación global de la obra: la amplificación conlleva mayor detenimiento en la refutación de su censura del Memorial de Quevedo y en el vituperio contra Morovelli, acompañado de un notable refuerzo de la erudición y las anécdotas adicionales, la cita explícita de algún pasaje del opúsculo del sevillano y la mención directa de Quevedo, para defenderlo, en cuatro ocasiones. La redacción más amplia permite detectar, asimismo, un cierto desorden en la presentación de argumentos en el otro texto, que tal vez influyó en la valoración literaria negativa que mereció a Fernández-Guerra. Me ocuparé de estos aspectos con mayor detalle posteriormente. Analizaré ahora los rasgos más relevantes de las dos versiones, con identificación de cada uno de los manuscritos consultados. Prestaré atención sobre todo, por su posible relación con el problema de la autoría, a los siguientes detalles: fecha del manuscrito, título y contenido del volumen en que se inserta, y atribución del códice y de la obra. II. Rasgos de los once testimonios de la versión abreviada Once de los doce manuscritos localizados y consultados hasta la fecha transmiten la versión abreviada de la obra, con escasas modificaciones significativas. Las variantes entre sí, numerosas, tienen poco relieve y consisten sobre todo en errores de copia, que permiten trazar una filiación aproximada de los testimonios, así como lecturas equipolentes que no afectan a grandes porciones de texto. Esta es la única versión editada de la obra, y cabe inferir una notable difusión manuscrita a juzgar por el número
María José Alonso Veloso 134 relativamente amplio de copias conservadas, cuya datación abarca desde la época de escritura, el siglo XVII, hasta dos centurias después, el siglo XIX. Enumero a continuación las fuentes textuales, en orden cronológico: dos del XVII, ocho del XVIII y una del XIX: a) BNE, Mss. 4278 (olim P. 217), ff. 249v-261 16 . Se trata de un volumen manuscrito del siglo XVII, rotulado como Obras de Francisco de Quevedo Villegas, caballero del Orden de Santiago, cuyo tomo primero incluye en el tejuelo la indicación «Varias obras de Quevedo MSS». Integrado por 271 hojas, con unas dimensiones de 24 x 18 cm., copia la Censura contra don Francisco de Morovelli de la Puebla, en la defensa del patronato de Sancta Teresa de Jesús, en respuesta de lo que escribió contra don Francisco de Quevedo y don Francisco de Melgar, canónigo de la Doctoral de Sevilla, y otros. Perteneció a Cayetano Alberto de la Barrera, por lo que puede suponerse que es una de las tres fuentes mencionadas por Fernández-Guerra («29. Otra copia del mismo tiempo, que posee D. Cayetano Alberto de la Barrera»), si bien él parece haberla fechado en el siglo XVIII. Dadas las similitudes que presenta con el volumen copiado a instancias de Fajardo, que mencionaré más adelante, es posible que este último lo hubiese tomado como modelo. El propio título sugiere que se trata de un códice que contiene obras en prosa de Quevedo de variados géneros, si bien también copia dos redondillas de modo excepcional. No existe en este caso una atribución explícita, al comienzo de la obra, pero cabe señalar que entre las obras copiadas figuran muchas indisputablemente quevedianas: Grandes anales de quince días, Breve compendio de los servicios de [...] Gómez de Sandoval, Carta de Fernando el Católico, Lince de Italia, Respuesta al manifiesto del duque de Berganza, La rebelión de Barcelona, Visita y anatomía de la cabeza [...] de Richeleu o El martirio pretensor del mártir. No faltan, no obstante, otras de atribución dudosa, como 16 Pueden consultarse el Catálogo de manuscritos de la Biblioteca Nacional con poesía en castellano de los siglos XVI y XVII, Madrid, Arco/Libros, IV, 1998, pp. 2112-2114, y el Inventario general de manuscritos de la Biblioteca Nacional, dirs. Ramón Paz Remolar y José López de Toro, Madrid, Dirección General de Archivos y Bibliotecas, de la BNE, 1984, p. 321. Véanse también Francisco de Quevedo, op. cit., 1932, núm. 75, 94; Francisco de Quevedo, La cuna y la sepultura, ed. Luisa López Grigera, Madrid, Real Academia Española, 1969, p. 36; Francisco de Quevedo, Obras completas. Obras en verso y Obras completas. Obras en prosa, ed. Felicidad Buendía, Madrid, Aguilar, 1978-1979, pp. 1116, 1122, 1125 y 1155; Francisco de Quevedo, Obras festivas, ed. Pablo Jauralde Pou, Madrid, Castalia, 1981, p. 50; Josette Riandière La Roche, «Francisco de Quevedo y Villegas, Visita y anatomía de la cabeza del eminentísimo cardenal Armando Richeleu», Criticón, 25, 1984, p. 26; Isabel Pérez Cuenca, Catálogo de los manuscritos de Francisco de Quevedo en la Biblioteca Nacional, Madrid, Ollero y Ramos, 1997, pp. 142-146; y Francisco de Quevedo, Obras completas en prosa, dir. Alfonso Rey, Madrid, Castalia, 2005c, III, pp. 500-501, y Obras completas en prosa, dir. Alfonso Rey, Madrid, Castalia, 2007a, II, pp. 678-679, entre otros.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 135 la propia Censura o la Carta a un bonetero. El hecho de que la obra fuese compilada tempranamente entre textos seguros de Quevedo podría haber favorecido la consolidación de tal atribución en las centurias siguientes. b) BNE, Mss. 18660/8 (olim H. 43), ff. 248-258v 17 . Fechado también en el siglo XVII, tiene 49 folios, cuya numeración se inicia en el número 227 y concluye en el 275. En la portada del manuscrito, con unas dimensiones de 21 x 15 cm. y letra debida a manos diversas, se lee «Cartas de don Francisco de Quevedo y Villegas». A este testimonio, nombrado por su antigua signatura, remitió Fernández-Guerra, subrayando su escaso valor: «Dos posee la Biblioteca Nacional: una de ningún mérito, H. 43». El volumen se inicia con unas «cartas», para pasar a continuación a copiar dos obras de dudosa autoría: Don Reymundo el Entremetido al buen entendedor y Censura del papel que escribió don Francisco de Morovelli de Puebla, defendiendo el patronato de Santa Teresa de Jesús, y respondiendo a don Francisco de Quevedo Villegas, caballero del Orden de Santiago. A don Francisco de Melgar, canónigo de la Doctoral de Sevilla, y a otros que han escrito contra él. En este título, y a diferencia del anterior, se aduce la información «caballero del Orden de Santiago»; además, «en la defensa» y «en respuesta» se sustituyen por los gerundios «defendiendo» y «respondiendo». La segunda parte sí contiene obras, burlescas, de atribución segura: Memorial que dio en una Academia pidiendo una plaza, Desposorio entre el Casar y la Juventud, Carta de un cornudo a otro intitulada El siglo del cuerno y Capitulaciones de la vida de Corte y oficios entretenidos en ella. c) BNE, Mss. 4065 (olim M. 276; olim Bb. 171), ff. 302v-312 18 . El volumen manuscrito del siglo XVIII, el primero de una serie de tres dedicada exclusivamente a la obra de Quevedo, se debe a Juan Isidro Fajardo, cuyas notas permiten ofrecer una 17 Describieron este testimonio Fernández-Guerra (Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, I, núms. 77, 85, 101, 111; y II, núm. 27, 37, 47); Astrana (Francisco de Quevedo, op. cit., 1932, núms. 5, 18, 54, 64, 81); Bartolomé José Gallardo, Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos, coords. M. R. Barco del Valle y José Sancho Rayón (facsímil de la edición de Madrid, 1863-1889), Madrid, Gredos, 1968, II, p. 133; Buendía (Francisco de Quevedo, op. cit., 1978-1979, pp. 1118, 1122, 1125, 1126 y 1170- 1171); Jauralde (Francisco de Quevedo, op. cit., 1981, p. 50); Isabel Pérez Cuenca, op. cit., pp. 275- 276; y en Francisco de Quevedo, op. cit., 2007a, pp. 686-687, entre otros. 18 Se trata de un manuscrito bien conocido, especialmente entre los quevedistas, de ahí la abundancia de referencias, que limito a las fundamentales, además del Catálogo de la BNE, op. cit., III, pp. 1651-1660, y el Inventario, op. cit., pp. 257-258: Fernández-Guerra (Francisco de Quevedo, op. cit., 1852-1859, I, núms. 106, 115, 122); Astrana (Francisco de Quevedo, op. cit., 1932, núms. 57, 67, 82); James O. Crosby, The Text Tradition of the Memorial «Católica, Sacra, Real Magestad», Lawrence, Kansas, University, 1958, p. 14; Bartolomé José Gallardo, op. cit., II, p. 133; Buendía (Francisco de Quevedo, op. cit., 1978-1979, pp. 1116, 1122, 1125 y 1148-1149); Jauralde (Francisco de Quevedo, op. cit., 1981, p. 50); Isabel Pérez Cuenca, op. cit., pp. 114-118; Francisco de Quevedo, op. cit., 2005c, pp. 499-500; y Francisco de Quevedo, op. cit., 2007a, pp. 676-677.
María José Alonso Veloso 142 de contenido prácticamente idéntico; tal filiación se confirma con el cotejo de ambos testimonios, pues comparten errores y variantes 25 . El manuscrito 18660/8, fechado en el siglo XVII, parece atribuir los textos recopilados globalmente a Quevedo, si bien el marbete «Cartas» podría apuntar solo a los primeros textos copiados y no al conjunto; como ocurre en otros testimonios, la Censura aparece acompañada por breves obras burlescas quevedianas, pero también por textos apócrifos como Don Reymundo el entremetido. Otros dos manuscritos, estos ya tardíos, del siglo XVIII, el 18760/43 y el Codex 1345, son una miscelánea de textos de autoría diversa, y ni siquiera en el título global del volumen se produce una atribución indirecta a Quevedo. Mayor relieve posee el hecho de que los dos manuscritos que copian la obra sin acompañarla de textos quevedianos, el M-RAH, 9/3681(2-5) y el M-503, datados en los siglos XVII y XVIII respectivamente, no propongan atribución alguna, ni en la portada ni en la propia copia de la obra. IV. Estructura del contenido en las dos versiones A continuación, se propone una síntesis de los contenidos esenciales de cada una de las dos versiones, para que se pueda apreciar las divergencias entre ellas, que afectan tanto al orden de los elementos de la argumentación como al caudal de citas y anécdotas incluidas 26 . Versión extensa (manuscrito Real Academia de la Historia) Versión breve (once manuscritos, editada por Fernández-Guerra) 1. Presentación de Toribio y el objeto de la censura: Morovelli. 2. Recepción del papel en Santiago, amplificada. Aforismo legal «Nemo ad impossibile obligatur». (1) Presentación de Toribio y el objeto de la censura: Morovelli. (2) Recepción del papel en Santiago. Aforismo legal «Nemo ad impossibile obligatur». 25 No analizo aquí la filiación de los testimonios, por razones de espacio y porque una explicación detallada de los errores y las variantes entre los manuscritos me alejaría del estricto propósito de esta aportación. 26 Se numeran las ideas esenciales expuestas en la versión extensa, en la columna izquierda de la tabla, por orden de aparición en el texto. Cuando se reproducen en la abreviada, con o sin variantes, se añade el número correspondiente, entre paréntesis, en la columna de la derecha. La correspondencia no es exacta, y a veces se funden contenidos que pertenecen a pasajes diferentes en el texto amplificado. Los lugares exclusivos de cada versión se marcan, además, con un asterisco.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 143 3. Morovelli, como las gitanas. *Amplificación con argumentos de su falta de provecho: invocación de Santiago, la batalla de Clavijo, Cindasvindo, la reforma del Carmen. *Anécdota del hidalgo sin dinero y el juego de «un señor destos reinos». Anécdota de «mi mozo Bartolillo». 4. Repetición importuna de la prisión de Morovelli. *Morovelli, «víbora y alacrán desa república». Pretensiones de Simón Mago, «aliquid magnum». 5. Comienzo de la censura con la propia portada: refrán «Al primer tapón, zurrapas», para denunciar el uso del Salmo 115 en el elogio de la condesa de Olivares. Propuesta de dos lugares de Virgilio más apropiados para el caso. *Denuncia de la hipérbole con que cita a la condesa y a Juan Baptista de Poza. Anécdota sobre la predicación del padre Farfán. 6. El lugar de Diógenes, utilizado por Morovelli en todas sus obras y siempre mal acomodado. Cita de la hoja 25, para concluir que Morovelli es hueco como la tinaja de Diógenes. 7. *Supuesta oposición a las excelencias de santa Teresa: hoja 2, página 1. *Anécdota de la alabanza de un caballero cuando se trata de elegir yerno. *En la página 2, censura contra quien es mejor que Morovelli: cita del Lazarillo de Tormes y sátira de médicos, cirujanos y sacristanes. Refutación de las acusaciones contra Martín de Anaya, Pedro de Losada y Francisco de Melgar. 8. Sobre el argumento de que pocos se acuerdan de Santiago, y muchos de santa Teresa (hoja 5). *Larga cita extraída del papel de Morovelli (f. 7), tras la cual se argumenta, a través de un silogismo, que santa Teresa no debe ser preferida a otros santos, y se aporta la anécdota del fraile lego y el sacerdote docto. *Se confuta el ejemplo de los santos del canon de la misa, con una extensa argumentación que impugna el bordoncillo «Non omnium [...] ratio reddi potest», aportando otra referencia legal de un canon. Ejemplo, (3) Morovelli, como las gitanas. Anécdota de «Bartolillo el de Pontevedra». (4) Repetición importuna de la prisión de Morovelli. Pretensiones de Simón Mago, «aliquid magnum». (19) Reflexión sobre el estilo desaliñado de Morovelli, con mención de un pasaje de la hoja 27. Además de los vicios retóricos generales, se aduce un ejemplo de dos frases ininteligibles del folio 27. (14) Desdicha de ser poeta, con cita de Marcial mal aducida por Morovelli. Rechazo de la posible culpa del amanuense o impresor. (5) Comienzo de la censura con la propia portada: refrán «Al primer tapón, zurrapas», para denunciar el uso del Salmo 115 en el elogio de la condesa de Olivares. Propuesta de dos lugares de Virgilio más apropiados para el caso. *Ejemplo de la hoja 15. Anécdota sobre la predicación del padre Farfán. (6) El lugar de Diógenes, utilizado por Morovelli en todas sus obras y siempre mal acomodado. Cita de la hoja 25, para concluir que Morovelli es hueco como la tinaja de Diógenes.
María José Alonso Veloso 144 amplificado, de la medida del camino, donde no bastan las jornadas y los días: leguas, millas, pasos, pies, manos, dedos, granos de cebada. Se impugna la atribución a Juan Baptista de Poza de una afirmación con la que Morovelli querría aprovecharse de su prestigio. 9. Al final del f. 7, defensa muy amplificada del argumento de Martín de Anaya sobre la religión de santa Teresa como «capilla», *aduciendo diversos textos del derecho canónico, como la clementina Dudum de sepulturis. 10. Refutación del argumento de que España debe a la religión del Carmen la ayuda en la predicación de Santiago, con cita de Flavio Dextro para demostrar la ignorancia de Morovelli, ampliamente comentada. Cita directa del pasaje bíblico del eunuco de la reina Candaces (Hechos), como demostración del error interpretativo. 11. *Defensa del padre Losada sobre san Leandro, en la hoja 10. *Morovelli, como los mosquitos de Egipto. 12. Censura del testimonio de Valderrama sobre las imágenes de Nuestra Señora con san Juan Bautista al lado derecho, en la hoja 14. *Cita de san Agustín sobre los fariseos y el robo del cuerpo de Cristo. *Prolongación de la argumentación, con referencias también a la hoja 15. 13. *Refutación del argumento de Morovelli en la hoja 17: Santiago no se enojará del maridaje de santa Teresa. 14. Desdicha de ser poeta, con cita de Marcial mal aducida por Morovelli. Rechazo de la posible culpa (7) *Referencia jocosa a la modestia de Morovelli (hoja 2). *Cita de Plauto. *Morovelli, mosca de asno buscando la matadura. Refutación de las acusaciones contra Martín de Anaya, Pedro de Losada y Francisco de Melgar. (8) Contra el argumento de la inexistencia de razón para dar el patronato a santa Teresa, y el aforismo legal «Non omnium [...] ratio reddi potest». Ejemplo de la medida del camino, donde no bastan las jornadas y los días: leguas, millas, pasos, pies, manos, dedos, granos de cebada. Se impugna la atribución a Juan Baptista de Poza de una afirmación con la que Morovelli querría aprovecharse de su prestigio. (9) Al final del f. 7, defensa del argumento de Martín de Anaya sobre la religión de santa Teresa como «capilla». (10) Refutación del argumento de que España debe a la religión del Carmen la ayuda en la predicación de Santiago, con cita de Flavio Dextro para demostrar la ignorancia de Morovelli. Mención del pasaje bíblico del eunuco de la reina Candaces (Hechos), como demostración del error interpretativo. (12 y 17) Censura del testimonio de Valderrama sobre las imágenes de Nuestra Señora con san Juan Bautista al lado derecho y de los milagros aducidos: Morovelli puede llamarse «don Francisco de los Milagros». Burla del supuestamente sucedido en Brasil. (15) Apoyo de la argumentación de Francisco de Quevedo, escandalizado con la idea de que la ayuda de santa Teresa permitirá obtener favores
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 145 del amanuense o impresor. *Morovelli no aceptó el error de imprenta alegado por Quevedo en su Política de Dios, pese a la distancia que media entre ambos: la «bondad de su obra» y el «desconcierto» de Morovelli. 15. Apoyo de la argumentación de Francisco de Quevedo, escandalizado con la idea de que la ayuda de santa Teresa permitirá obtener favores que no pueda conceder Santiago, en el folio 20. Se aduce cita directa de Mateo y se aconseja a Morovelli en tono amenazador, con el recuerdo de su prisión. 16. Denuncia de la interpretación de un pasaje de Lucas sobre Marta, María y Jesús, por quedarse con el sentido literal, en el folio 21. Argumentación en torno a Teofilacto y cita de un texto legal. *Acusación de ignorancia de Morovelli, con un nuevo ejemplo tomado del folio 22: *la sucesión de hombres por vía de generación o multiplicación, en relación con el pecado original. *Se aduce un lugar de Decretales, con mención de Almarico y Juan de Torquemada. 17. *Contra el argumento de que dos reyes revisaron la concesión del patronato a santa Teresa, en la hoja 29. Morovelli puede llamarse «don Francisco de los Milagros», por la relación de milagros que aduce a partir del folio 27. Burla del supuestamente sucedido en Brasil, con *cita de Tamayo de Vargas y mención de la anécdota del portugués que predicó mal el milagro de los panes y los peces. 18. Presunta amenaza de Dios por haber argumentado en contra del compatronato, con *referencias bíblicas tomadas de Isaías y Sabiduría. Mención de la suspensión primera, debida a los argumentos de Pedro de Castro, sin efectos adversos. 19. Reflexión sobre el estilo desaliñado de Morovelli, *que atribuye jocosamente a que no pueda conceder Santiago, en el folio 20. Se aduce cita directa de Mateo y se aconseja a Morovelli en tono amenazador, con el recuerdo de su prisión. (16) Denuncia de la interpretación de un pasaje de Lucas sobre Marta, María y Jesús, por quedarse con el sentido literal, en el folio 21. Argumentación en torno a Teofilacto y cita de un texto legal. *Crítica del uso de la cita del Génesis, en el folio 23, para defender que no es bueno que Santiago esté solo. (18) Presunta amenaza de temporales enviados por Dios por haber argumentado en contra del compatronato. Mención de la suspensión primera, debida a los argumentos de Pedro de Castro, sin efectos adversos. (20) Despedida final, con cita del lema de un emblema de Alciato para que reconozca sus errores, consejo irónico y cita final de *Virgilio.
María José Alonso Veloso 146 Hernández, la dueña de la señora Francisca. Además de los vicios retóricos generales, se aduce un ejemplo de dos frases ininteligibles del folio 27. 20. Recomendación de que recoja su papel y reconozca sus errores, con cita de versos incluidos por Alciato, el último de los cuales alude a las ventajas del silencio en los tontos, para ocultar su ignorancia. 21. *Primera recomendación final: existen otras formas de honrar a santa Teresa, por ejemplo consagrándole los grillos de su prisión. *Cita de un sermón de san Agustín. 22. *Segunda recomendación: no haga caso de las alabanzas de amigos, pues le engañan. *Toribio el Sacristán, incluido a modo de firma final, es el único que le dice la verdad claramente, para desengañarlo. Como se aprecia a partir del desglose del contenido propuesto, no existe plena coincidencia en el orden de la argumentación, ni tampoco en las citas y anécdotas aducidas. De la comparación realizada entre ambos textos se concluye que la versión más extensa gana en densidad argumentativa, con una exposición más detenida, enriquecida con erudición y también facecias jocosas; sigue de manera más ajustada, citando ordenada y sistemáticamente los folios de la obra de Morovelli que está censurando, hasta el punto de incluir una extensa cita de la misma, cuya impugnación se puede considerar central en la Censura, y también en la propia polémica en torno al patronato de Santiago. Por otra parte, articula la sátira contra Morovelli de modo más cuidadoso, como se observa, por ejemplo, en la disposición de las referencias a la sangría que se habría aplicado, cuyo fruto pernicioso sería su escrito; la inicial mención «para que no os sangréis [...] también os sangráis en salud [...] no os sangréis más de una vez como sea de la vena de la cabeza» se intensifica con las referencias a sucesivas sangrías, hasta un total de cuatro: «se echa de ver el riesgo que tiene el escrebir después de sangrado», «esto lo escribistis a la 2ª sangría», «si no es que os escusáis que esto lo dijistis a la 3ª sangría», «Esto no se puede atribuir sino al haberlo dicho a la 4ª sangría». De este modo, la agudeza degradante inicial se prolonga hasta el final del discurso, como un motivo con capacidad estructurante. En
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 147 la versión breve, solo se añade una referencia a la pulla jocosa introductoria: «y no os pongáis a escribir estando sangrado». Adicionalmente, menciona a Quevedo en diferentes ocasiones, en tono laudatorio y en tercera persona, para defenderlo del ataque de Morovelli, con referencia explícita incluso a sus Anotaciones en contra de la primera edición zaragozana de Política de Dios 27 . V. Autor ficticio, menciones de Quevedo y rasgos expresivos Para concluir, comento tres rasgos que complementan la información aducida a partir de la transmisión textual de la obra, y por tanto pueden contribuir a esclarecer su autoría: la mención de «Toribio el Sacristán» como autor ficticio de la Censura; las referencias directas a Quevedo en el texto; y algunos pasajes que podrían relacionarse con su obra, 27 La polémica en torno a esta obra es una de las de mayor relieve en la época, por la cantidad de escritos relacionados con ella, pero también por el prestigio de algunos de los autores que intervinieron en la denuncia contra Quevedo, como el padre jesuita Juan de Pineda. Las censuras determinaron la reescritura de la obra y su nueva impresión en Madrid, ya como versión «autorizada». Ahora se sabe que la corrección del texto se debió a una invectiva redactada por un teólogo portugués relacionado con Olivares. Véase María José Alonso Veloso, «Quevedo censurado: la denuncia que forzó la reescritura de Política de Dios», Bulletin of Spanish Studies, 2020, 97:6, pp. 897-928; y «António Carvalho de Parada, el teólogo portugués próximo a Olivares que instigó la versión censurada de Política de Dios de Quevedo», Bulletin of Hispanic Studies, 2021, 98:8, pp. 767–796. La bibliografía en torno a ella es abundante, pero pueden destacarse ciertas aportaciones: Francisco de Quevedo, Política de Dios, Govierno de Christo, ed. James O. Crosby, Madrid, Castalia, 1966; James O. Crosby, The Sources of the Text of Quevedo’s Política de Dios, New York, Millwood, Kraus Reprint, 1975; Raul A. Del Piero, «Quevedo y Juan de Pineda», Modern Philology, 56:2, 1958, pp. 82-91; Henry Ettinghausen, «Quevedo’s Respuesta al P. Pineda and the text of the Política de Dios», Bulletin of Hispanic Studies, 46, 1969, pp. 320-330; Henry Ettinghausen, «Quevedo ante la censura: la primera Parte de Política de Dios», en Textos castigados: La censura literaria en el Siglo de Oro, eds. Eugenia Fosalba y María Jos Vega, Bern, Peter Lang, 2013, pp. 245-262; Rodrigo Cacho Casal, «Quevedo contra todos: la segunda parte de la Política de Dios y su contexto», Bulletin of Hispanic Studies, 87:8, 2010, pp. 897-919; y María José Alonso Veloso, «La respuesta de Quevedo al padre Pineda: una obra posiblemente censurada», Neophilologus, 104:1, 2020, pp. 49-67. Quevedo se vio envuelto en polémicas relacionadas con casi todas sus obras impresas, especialmente en la década de los años 20 del siglo XVII y hasta 1635, como señaló Alfonso Rey en «Las variantes de autor en la obra de Quevedo», La Perinola, 4, 2000, pp. 309-344; «La construcción crítica de un Quevedo reaccionario», Bulletin Hispanique, 112:2, 2010, pp. 633-669; y Lectura del Buscón, Valladolid, Universidad, 2014, p. 54. Lo evidencian las numerosas censuras difundidas en contra de sus escritos y su persona. Sobre la relacionada con La perinola, véase Fernando Plata Parga, «La polémica en torno a La Perinola de Quevedo con un texto inédito», La Perinola, 10, 2006, pp. 245-255; «¿Quevedo contra Montalbán? Mitos y mistificaciones en algunos poemillas atribuidos», en La transmisión de Quevedo, eds. Flavia Gherardi y Manuel Ángel Candelas Colodrón, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2015, pp. 119-130; y «La zurriaga de Perinola: edición crítica de un texto inédito contra Quevedo», La Perinola, 23, 2019, pp. 85-127. A propósito de El tribunal de la justa venganza, y Gracias y desgracias del ojo del culo, María José Alonso Veloso, «Noticia sobre un manuscrito de El tribunal de la justa venganza», Revista de Filología Española, 97, 2017, pp. 9-34; y «Una invectiva inédita contra Gracias y desgracias del ojo del culo de Quevedo», Neophilologus, 101:4, 2017, pp. 523-540.
María José Alonso Veloso 148 más allá de los lógicos argumentos favorables al patronato único de Santiago, compartidos por quienes, como el escritor, se opusieron al compatronato de santa Teresa en la época. El opúsculo fue difundido de forma anónima o, más exactamente, bajo pseudónimo: «Toribio González, el Sacristán». El nombre propio, que se reitera al final de la obra en la versión extensa, a modo de firma final, abre la invectiva y su introducción, un pasaje que sirve como presentación de la voz narradora: el oficio de quien escribe, por orden de un superior, es tan modesto como el de sacristán, figura escarnecida en la tradición literaria y sobre todo en los entremeses; tal elección empequeñece desde el primer momento a Morovelli, negándole categoría suficiente para que alguien más noble se digne a responder al ataque perpetrado contra Quevedo y los defensores de la causa del Apóstol. Tampoco en vano se localiza el acto de la escritura: la iglesia de Santiago de Compostela, lugar de procedencia de los acérrimos defensores del patronato único, y núcleo creador y difusor de los argumentos esenciales contra los partidarios de santa Teresa. Asimismo, al comienzo se enuncia el objetivo preciso de la denuncia: Morovelli de Puebla y su papel en defensa de la santa. Debe destacarse que Quevedo usó en una ocasión, escrito de su pluma, el pseudónimo «Toribio», aunque en una obra religiosa, La primera y más disimulada persecución de los judíos contra Cristo Jesús y contra la Iglesia, en favor de la sinagoga 28 . En su manuscrito autógrafo figura bajo el título, como autor explícito, «Toribio de Armuelles», un «beneficiado» (prebendado, canónigo), y la obra está fechada «en Naval Piloña, a 12 de marzo de 1619» 29 : 28 Francisco de Quevedo, La primera y más disimulada persecución de los judíos contra Cristo Jesús y contra la Iglesia, en favor de la sinagoga, ed. María José Alonso Veloso, en Obras completas en prosa, dir. Alfonso Rey, Barcelona, Castalia, 2018c, VII, p. 21. Astrana subrayó que, «por causas que se desconocen, así consta de propia mano de Quevedo, que sin duda quiso encubrirse con aquel nombre» (Francisco de Quevedo, op. cit., 1932, p. 849, nota 1). Buendía argumentó: «Por causas desconocidas encubrió Quevedo su personalidad bajo el nombre de Toribio de Armuelles con que aparece como autor en el texto que reproducimos, autógrafo de Quevedo» (Francisco de Quevedo, op. cit., 1978-1979, p. 1258, nota 1). Sobre este pseudónimo y su posible sentido, véanse Josette Riandière La Roche, «Editar a Quevedo: textos y contextos», en La edición de textos. Actas del I Congreso Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro, eds. Pablo Jauralde, Dolores Noguera y Alfonso Rey, London, Tamesis Books Limited, 1990, pp. 399-400; y Francisco de Quevedo, op. cit., 2018c, pp. 6-8. 29 Francisco de Quevedo, op. cit., 2018c, p. 37.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 149 Toribio González, sacristán mayor desta santa iglesia de Santiago de Galicia, a vos, don Francisco Morveli de Puebla, salud, para que no os sangréis tantas veces como cuando escribistis el tratado en defensa del patronato de santa Teresa gloriosa 30 . Autor: el maestro Toribio de Armuelles, natural de la villa de Naval Piloña y beneficiado en San Joan del Hoyo 31 . En lo que atañe al segundo asunto, conviene señalar que la versión amplia de la Censura intensifica la presencia de Quevedo, nombrado en todo momento en tercera persona 32 . Se trata de los siguientes pasajes: En el folio 7, ponéis, hablando del memorial de don Francisco de Quevedo, el periodo siguiente, que quiero trasladarlo para mayor claridad 33 . Pues, si para dar el Memorial a su majestad sobre esta causa don Francisco de Quevedo, en nombre de su Orden de Santiago, le pidió poder de la dicha Orden, ¿cómo os obligáis vos en nombre de toda la cristiandad, sin tener poder de ella? ¿O cómo podrá la cristiandad asegurar esta voluntad o consentimiento del santo, no revelado hasta ahora a nadie ni manifestado a la Iglesia? 34 . Bien veo que podéis echar la culpa al impresor; mas, si queréis que os valga esta escusa entre tantos yerros, ¿cómo no admitís la de don Francisco de Quevedo al folio 19, página 2ª, en las enmiendas de su Política? Siendo así que la bondad de su obra está abogando en su favor; y el desconcierto de la vuestra os está acusando, y aun condenando con una presumpción violenta que basta para difinitiva con afán de praesumptionibus 35 . En la foja 20 procuráis defender el término grosero o áspero de cierto papel que alegáis, donde dice que podrá ser que lo que Santiago no pudiere alcanzar de Dios por sí solo lo alcance con ayuda de santa Teresa; el cual término «no pudiere» escandaliza a don Francisco de Quevedo. Y es lo lindo que, escandalizándose de solo el término, le satisfacéis a toda la proposición, como el pintor que, pidiéndole un cuadro de san Antón, daba una imagen de nuestra señora del Rosario 36 . 30 Modernizo la ortografía y puntuación de todas las citas de la Censura, que proceden de la versión extensa en la mayoría de los casos (Francisco de Quevedo, Censura del tratado que don Francisco Morveli publicó en favor del patronato de santa Teresa, ed. María José Alonso Veloso, Obras completas en prosa, 2020b, VIII, p. 580). 31 Francisco de Quevedo, op. cit., 2018c, p. 21. 32 Jauralde ya se fijó en este detalle para descartar la posible autoría de Quevedo, aunque se refirió solo a la versión abreviada, la única entonces conocida, donde se le menciona una única vez: «En algún momento se dice, literalmente, que el papel de Morovelli había escandalizado a Don Francisco de Quevedo, como si este no fuera el autor» (Pablo Jauralde, op. cit., p. 562). 33 Francisco de Quevedo, op. cit., 2020b, p. 592. 34 Ibíd., p. 607. 35 Ibíd., pp. 608-609. 36 Ibíd., pp. 609-610.
María José Alonso Veloso 150 Como se aprecia, las cuatro menciones de Quevedo están en boca de una voz narradora que no se identifica con él, que lo cita para defenderlo. Podría tratarse de una estrategia narrativa del propio escritor, para ocultar su identidad y mantener el anonimato del texto (o más bien, la ficticia atribución a Toribio el Sacristán), aunque debe tenerse en cuenta que Quevedo replicó en primera persona, sin disfraz alguno de su persona, en otros textos polémicos, por ejemplo su respuesta a la denuncia de Juan de Pineda contra Política de Dios. Las acusadas diferencias en el contexto y el destinatario de ambos escritos, justificarían, no obstante, un cambio en la actitud de Quevedo, razón por la cual este dato debe interpretarse con cautela. Debe apuntarse, asimismo, que esta presencia de Quevedo en tercera persona, incluso con directa mención de dos de sus obras (el Memorial por el patronato de Santiago y Política de Dios) y de sus cualidades, se encuentra muy mitigada, con una única referencia, en la versión abreviada de la Censura: es el último ejemplo señalado, el del folio 20, aunque con variantes respecto a la versión amplificada. Es posible que hubiese influido en dicha atenuación el hecho de haberse incluido la obra en volúmenes atribuidos a Quevedo; la sugerencia general de autoría en el códice entraría en contradicción relativa con su presencia como alguien ajeno en el escrito polémico. O a la inversa: la casi total ausencia de menciones de Quevedo en el texto, como alguien ajeno, facilitó su incorporación a un volumen de sus obras. En sentido contrario, la versión extensa, sin atribución explícita, habría favorecido las referencias al escritor como sujeto diferente de la voz narradora, que censura a Morovelli tanto como elogia a uno de sus más importantes detractores. Por otra parte, el texto amplificado recrimina a Morovelli por su invectiva contra Política de Dios, una referencia precisa (al folio 19, página 2.ª) que no existe en la versión breve y que apunta a la autoría de alguien que, si no fue el propio Quevedo, debía de conocer muy bien la polémica en torno al tratado político, producida en 1626, y sus textos fundamentales. El apunte serviría para impugnar doblemente al autor sevillano, por su ataque también duplicado: primero, contra Política de Dios; y dos años más tarde, contra el Memorial. Respecto a las posibles expresiones comunes, existen algunos pasajes que podemos considerar próximos a otros de obras de Quevedo, pero los datos no resultan concluyentes,
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 151 debido a que las coincidencias podrían encontrarse casi en cualquier otro autor de su época. Dicho de otro modo: no implican agudezas o rasgos de estilo netamente quevedianos. Procedo a continuación a ofrecer una muestra significativa de todos los posibles. La expresión «hombres de capa y espada», por ejemplo, guarda similitud con otro contexto polémico con protagonismo de Quevedo: en su réplica al padre Pineda, por su denuncia contra Política de Dios, tilda en términos similares al jesuita, por su conducta impropia de un religioso: por que se vea cuánto más sabe cualquiera eclesiástico que los hombres de capa y espada, aunque presuman tanto como vos 37 . En español dice así, por que los de capa y espada que han visto las notas vean las desnotas 38 . La idea tópica «La verdad amarga y la mentira es dulce», recogida por Correas, se encuentra reflejada en distintos lugares de la obra de Quevedo, en la lírica y en la prosa, sea esta seria o burlesca: teniendo la verdad por propiedad el ser preciosa pero amarga, y la mentira, el ser suave pero vil, toman vuestras verdades lo amargo solo, y vuestras mentiras, lo vil 39 . Pues la verdad amarga, tal bocado/ mi boca escupa con enojo y ira 40 . Pues amarga la verdad, / quiero echarla de la boca 41 . Y si la supieren mal, / que al fin verdades amargan 42 . con aquel libro en que la verdad no padeció el achaque de amarga y fue estéril del odio que el proverbio dice que pare 43 . 37 Ibíd., p. 581. 38 Francisco de Quevedo, Al padre Pineda, de la Compañía de Jesús, ed. María José Alonso Veloso, en Obras completas en prosa, dir. Alfonso Rey, Barcelona, Castalia, 2020a, VIII, p. 196. 39 Francisco de Quevedo, op. cit., 2020b, p. 583. 40 Cito todos los poemas por Francisco de Quevedo, Poesía original completa, ed. José Manuel Blecua, Barcelona, Planeta, 1996, identificados siempre con el número y los versos. Es el soneto «Mal oficio es mentir, pero abrigado», n.º 579, vv. 5-6. 41 Letrilla satírica «Pues amarga la verdad», n.º 649, vv. 2-3, ibíd. 42 Romance burlesco «Pues ya los años caducos», n.º 778, vv. 17-18, ibíd. 43 Francisco de Quevedo, Providencia de Dios, padecida de los que la niegan y gozada de los que la confiesan. Doctrina estudiada en los gusanos y persecuciones de Job, ed. Alfonso Rey, en Obras completas en prosa, dir. Alfonso Rey, Barcelona, Castalia, 2018d, VII, p. 545.
María José Alonso Veloso 158 a) Apoya la atribución a Quevedo la recopilación temprana de la obra en un códice manuscrito que copia textos del escritor; de él pudieron partir copias más tardías, también centradas en la prosa quevediana. El hecho de que la Censura esté acompañada de numerosas obras de autoría segura aumentaría las posibilidades de que el escrito contra Morovelli también lo fuese. Pero tal aserto merecería algún matiz que mitiga esa asignación y la hace menos contundente, cuando se pone en relación con el contexto de la polémica del patronato de Santiago: como Quevedo escribió un Memorial 78 , que fue refutado inmediatamente por Morovelli, la atribución al primero de una Censura contra el papel del segundo habría resultado casi automática. Mientras otros textos difundidos en defensa de Quevedo sí incluían una declaración explícita de autoría (el de Mártir Rizo, por ejemplo), el pseudónimo de la Censura habría facilitado que se le ahijase un texto a quien fue el autor más profundamente agraviado por Morovelli. Por otra parte, el título prolijo de la versión más breve menciona directamente y en primer lugar a Quevedo, como implicado principal en la controversia, lo que también pudo favorecer la atribución. Esto no sucede, por el contrario, en la versión más extensa de la Censura, que no incluye a este autor ni en el título de la obra ni en el del volumen manuscrito donde se copia. Parecen sugerir asimismo la intervención de Quevedo en la Censura ciertas expresiones que se reiteran en la literatura quevediana, en la lírica y en la prosa, en obras serias (políticas, morales o religiosas) y también en contextos burlescos. Pero el presunto valor probatorio de tales coincidencias resulta limitado, pues ciertas frases hechas y algunos personajes forman parte del acervo cultural común de la época, lo que impediría declararlas indicio fehaciente del reconocible usus scribendi quevediano. b) En contra de la atribución a Quevedo, puede postularse que varios manuscritos la copian junto a otras obras apócrifas o de atribución incierta, como Don Reimundo el entremetido y la Carta a un bonetero. Ante tal circunstancia, ha de admitirse que, del mismo modo que las compilaciones que he descrito aceptaron insertar otros textos 78 Cabe recordar, en este sentido, que la polémica implicó al propio monarca, Felipe IV, y muy especialmente a su valido, el conde-duque de Olivares, reconocidos partidarios de la causa de santa Teresa. De hecho, la difusión de los dos memoriales en defensa del patronato único y en contra del compatronato de santa Teresa acostumbra a mencionarse como una de las causas del deterioro progresivo de la relación entre Quevedo y el privado: habrían provocado, de inmediato, su nuevo destierro en La Torre de Juan Abad. En palabras de Fernández-Guerra, «En junio de 1628 fue por vez tercera, desde que empuñaba el cetro Felipe IV, puesto en prisiones, y luego usándose [...] de gran misericordia, desterrado de la corte, a la que no se le consintió volver hasta 29 de diciembre» (Francisco de Quevedo, Obras de don Francisco de Quevedo Villegas, op. cit., 1852-1859, I, pp. 221-222, nota a). Tales hechos, conocidos, habrían favorecido también la asociación del texto con el escritor.
La Censura contra Morovelli: fuentes textuales y autoría 159 apócrifos, habrían incluido la Censura aunque también lo fuese y no estuviese garantizada la autoría de la obra. Un segundo argumento negativo está relacionado con el hecho de que los dos testimonios que copian la Censura en un manuscrito donde no se incluyen textos de Quevedo nunca le atribuyen la obra. De este modo, cabría interpretar que la autoría segura de algunos escritos no habría sugerido ni arrastrado falsas asociaciones, a diferencia de lo que pudo suceder en otros manuscritos, incapaces de discernir entre lo estrictamente quevediano y lo anónimo o atribuible a otros autores. El tercer argumento contrario a la autoría de Quevedo atañe a las referencias reiteradas al escritor en tercera persona, especialmente en la versión amplificada, con cuatro menciones y dos obras defendidas; el contenido sugiere una autoría diferente, aunque no sea posible descartar por completo la eventualidad de que hubiese deseado reforzar su propia ocultación y la credibilidad del pseudónimo. Dejando de lado la intervención de Quevedo, cabe señalar aún alguna conclusión relacionada con otros posibles autores. En primer lugar, sobre Juan de Robles, a quien durante un tiempo se atribuyó el texto: no figura mencionado en ningún lugar de los doce manuscritos consultados, un dato que cabe valorar como un argumento más para respaldar la hipótesis de Gómez Camacho y Rico, cuando desecharon su posible autoría. En segundo lugar, puede ser explorada la sugerida asignación a Francisco de Melgar, mencionado como responsable de la Censura en el catálogo de la biblioteca de Pensilvania; no obstante, la atribución podría deberse a su inclusión en el título extenso de la versión abreviada de la obra: así podría haber sucedido con el propio nombre de Quevedo, como se ha propuesto. Revisados en conjunto los argumentos aducidos, la autoría quevediana se muestra más débil que nunca, a juzgar por la total ausencia de fuentes textuales que atribuyan explícita y rotundamente la Censura a Quevedo, más allá de su mera intercalación entre textos seguros acompañados de otros apócrifos. Pero no puede considerarse resuelto aún el problema de la atribución. El conocimiento de los detalles de la transmisión de la obra puede servir ahora como estímulo para seguir indagando en torno a una pieza que, con independencia del valor literario que pueda concedérsele en sí misma, es parte necesaria del complejo rompecabezas configurado por los opúsculos difundidos durante la intensa polémica sobre el patronato de Santiago.
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