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Traducción de la "Historia Roderici"

Falque Rey, Emma

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TRADUCCION DE LA « HISTORIA RODERICI»* Las páginas que siguen ofrecen la primera traducción de la Histeria Roderici, una de las fuentes cidianas fundamentales (1). La traducción va dirigida a los estudiosos de la figura de Rodrigo Díaz de Vivar e intenta hacer más asequible la crónica latina del Cid. El texto de la Historia Roderici ha llegado a nosotros a través de tres códices, de los cuales uno es copia exacta y tardía de otro, con lo que el número de manuscritos realmente queda reducido a dos. El más antiguo es el descubierto por Risco, conservado hoy, tras sufrir diversas vicisitudes en la Academia de la Historia con la signatura A-189 y al que los editores modernos han designado como l por p roceder de la Biblioteca del Convento de San Isidoro de León. En pergamino y vitela, comprende dos partes encuadernadas en un mismo volumen con un total de 136 folios. La primera (ff.1-98) está escrita de una sola letra. La Historia Rocterici ocupa los folios 75 r.-96 r. En cuanto a la escritura de esta primera parte, las opiniones están divididas. Hay q uienes piensan que es del siglo XII, otros autores la creen del siglo XIII. Ouizás lo más sensato sería admitir con Menéndez Pidal que «la escritura de este códice es de fines del XII o comienzos del XIII» (2). En lo que atañe a nuestra crónica este manuscrito ha sido el más usado por los editores, algunos de los cuales sólo se sirven de él o prefieren sus l ecturas sistemáticamente a las del otro, salvo en los casos en que se muestra claramente defectuoso. El segundo manuscrito, descubierto en un tomo de la Colección S alazar, se conserva también en la Biblioteca de la Real Academia de la * Esta traducción fue presentada como parte de mi tesis de licenciatura en la Univ ersidad de Sevilla, bajo la dirección del Dr. Juan Gil a quien la autora expresa su gr atitud, asi como a D. Ernesto Ruiz y G. de Linares por la colaboración decisiva en la P u blicación de la misma. 340  EMMA FALQUE Historia, en la actualidad con la signatura 0-1 y ha sido designado por los editores como S. En pergamino, consta de 280 folios. Los folios 1 a 88 contienen lo mismo que los 1 a 98 del A-189. La Historia Roderici ocupa los folios 69 r.-86 u. No hay discusiones respecto a la fecha. Todos los autores lo consideran de fines del XV, excepto Menéndez Pidal que no precisa tanto y afirma que este códice es de fines del s. XV o comienzos del XVI y Horrent que lo sitúa hacia 1500. En ocasiones ofrece algunas lecturas mejores que las de I. Es, pues, un manuscrito que evidentemente hay que tener en cuenta porque aporta lecturas muy interesantes a pesar de las numerosas incorrecciones. Existe otro manuscrito, también en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, en el tomo XXII de la colección de D. Manuel Abad y Lasierra, Abad de Santa María de Meya, al que Bonilla llama M. Es «copia bastante exacta del códice A-189 como lo indica la nota (de la misma letra que el texto) que va después del titulo: Ex tiet.cod.mss. Sil. Y sidori Legionensis» (3). La relación de los manuscritos entre si y con sus posibles antecedentes ha sido estudiada repetidas veces y han sido muchos los autores que han abordado la cuestión. En principio, podemos asegurar que I no es el original: la letra es demasiado regular y el texto contiene lagunas y errores. La suposición más simple o al menos la primera que puede ocurrírsenos es que S es copia de I, pero seria dificil explicar las lecturas mejores que da S y algunas diferencias entre ambos manuscritos. Cirot (4) y Horrent (5) suponen que I y S son copia de un prototipo común que no es el original. Menéndez Piclal (6) también lo cree así aunque completa esta idea y considera las crónicas castellanas como un tercer manuscrito. El que haya faltas idénticas en uno y otro, demuestra que el prototipo de I y de S no era más que una copia. Bonilla afirma que ambos manuscritos proceden de un mismo prototipo pero intercala unas copias intermedias. Por nuestra parte, consideramos que está claro que I y S proceden de un prototipo común, que no es el original, pero nos parece que no podemos afirmar nada más con seguridad, y es dificil demostrar si proceden de ese prototipo directamente o a través de copias diferentes. La Historia Rodend i ha sido editada en diversas ocasiones. En 1792 ve la luz la editio princeps publicada como Apéndice VI (pp. XVI-LX) a la obra de M. Risco La Castilla y el más famoso castellano. Discurso sobre el sitio, nombre, extensión, gobierno y condado de la antigua Castilla. Historia del célebre castellano Rodrigo Díaz llamado vulgar- TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI»  341 mente el Cid Campeador, Madrid. La edición de Risco, al que cabe la gloria indiscutible de haber descubierto el manuscrito I, se mantiene bastante fiel a dicho manuscrito, excepto en las grafías. Hace algunas correcciones recogiendo algunas añadidas por el corrector de I al margen o interlineadas, la mayoria de las cuales mantienen los editores posteriores. La segunda edición es la publicada por M. Malo de Molina en 1857 como Apéndice (XIX) a su obra Rodrigo el Campeador. Estudio histórico fundado en las noticias que sobre este héroe facilitan las crónicas y memorias árabes. Su edición es prácticamente una reimpresión de la de Risco, las variantes respecto a la edición anterior son mínimas. Pocos años más tarde, en 1861, aparece la de A. Cavanilles, incluida como Apéndice en el tomo II de su Historia de España. Como los dos editores precedentes sólo utiliza el manuscrito I. Sigue a Risco, presentando, no obstante, más variantes que Malo de Molina. Después de estas tres ediciones aparece en 1909 la primera que hace referencia al manuscrito S; se trata de la de Foulché-Delbosc (7). En el prólogo da noticia del descubrimiento del manuscrito S entre los de la Colección Salazar y hace referencia a las ediciones anteriores. Da lecturas correctas refrendadas por S, pero que ya habían sido ofrecidas por los editores precedentes quienes habían corregido las de I No obstante, no está claro que Foulché-Delbosc se haya servido de S o al menos que lo haya leído detenidamente. En 1911 publica A. Bonilla una nueva edición precedida de una amplísima introducción y seguida de unos índices muy detallados (8). Desde el punto de vista paleográfico por primera vez se nos ofrece en una edición una descripción detallada de los manuscritos y se aborda el problema de la relación existente entre ellos. Hace también algunas correcciones y añade lecturas que recogerá en su edición Menéndez Pidal. En 1929 aparece la última de las ediciones publicadas de la crónica. Esta vez es Menéndez Pidal quien la edita y la incluye junto con el Cartulario Cicliano, el Carmen Campidoctoris, Ben Bassam y Ben Alcama, en el Capítulo XX, dedicado a las fuentes históricas, de La España del Cid. La importancia de esta edición no radica tan sólo en el profundo análisis de la misma que le precede, el texto latino ha Sido revisado cuidadosamente y se le ha añadido un aparato crítico muy c ompleto. Respecto al texto de la Historia Roderici, podemos afirmar que esta edición es la que mayor partido saca del manuscrito S. No hay 342  EMMA FALOUE que olvidar que Risco, Malo de Molina y Cavanilles no lo conocieron, Foulché-Delbosc o no lo conoció o apenas lo utilizó y Bonilla ya afirma en el prólogo que toma por base el texto de I. Frente a ellos, Menéndez Pidal presenta lecturas de S no utilizadas anteriormente y es más fiel a la t'adición manuscrita. En 1976 presentamos una nueva edición como tesis de licenciatura en la Universidad de Sevilla, tras cotejar los manuscritos existentes. recogiendo lo que nos parecía acertado de las anteriores ediciones, sin dejar, no obstante, de apartarnos de ellas cuando lo consideramos oportuno. Sobre esta edición hicimos la traducción que ahora ofrecemos. La traducción es la primera de la Historia Rodend. Hemos mantenido la división y numeración de los capítulos de la edición de Menéndez Pida). Como hemos señalado anteriormente la presente traducción intenta hacer más asequible la crónica a los estudiosos cle la figura de Rodrigo Díaz de Vivar. A ellos va dirigida y ésta es la causa del criterio adoptado: ceñirme en la medida de lo posible al texto. Ante las dos posibilidades que se me ofrecían: hacer una traducción literaria o atenerme fielmente a la crónica, he elegido la segunda. Sólo me resta hacer resaltar la dificultad inherente a toda traducción agravada por ser la primera. A esto se añade la lengua misma de la crónica: predominio de la parataxis sobre la hipotaxis, numerosas redundancias y, en general. la simplicidad a la que hace referencia el mismo autor (Cap. 74). Todo ello justifica el lenguaje empleado. NOTAS (1) Mantenernos el titulo de Historia Roderici empleado por Menéndez Pidal a pesar de que los códices dan el de Gesta Rodend i Campidocti que fue el que utilizamos en nuestra tesis de licenciatura. (Emma Falque. Gesta Rodend i Campidocti. Introducción. edición critica, traducción e indices. Tesis de licenciatura mecanografiada. Sevilla 1976). (2) R. Menéndez Pidal. La España del Cid. 7. a ed.. Madrid 1969, p. 904. (3) A. Bonilla. .Gesta del Cid Campeador » . Boletin de la Real Academia de la Historia. LIX, 1911, p. 168. (4) Cirot. «La Chronique Leonaise (Mss. A-189 y 0-1 de la R. Academia de la Historia)». Bulletin Hispanique XIII. 1911. pp. 134-135. (5) J. Horrent. Historia y poesia en torno al «Cantar del Cid». Barcelona 1973, p. 126. (6) R. Menéndez Pidal. O. c., p. 908. (7) R. Foulché-Delbosc. »Gesta Roderici Campidocti». Revue Hispanique XXI. 1909. pp. 412-459. (8) A. Bonilla. Art. cit., pp. 161-188. TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERIC.  343 1. Puesto que las acciones humanas que se desarrollan en el curso de los años, si no se reflejan fielmente en la relación de los acontecimientos, sin duda se hunden en la oscuridad del olvido, por esto decidimos mantener a la luz de este escrito el recuerdo del linaje de Rodrigo Díaz, varón muy noble y guerrero, y de las campañas que valerosamente llevó a cabo. 2. Su genealogía es la siguiente: Laín Calvo engendró muchos hijos; entre ellos se contaron Fernando Laínez y Bermudo Laínez. Fernando Laínez engendró a Lain Fernández, Bermudo Laínez engendró a Rodrigo Bermúdez, Laín Fernández engendró a Nurio Lainez, Rodrigo Bermúdez engendró a Pedro Fernández, y a una hija, de nombre Eylo. Nuño Laínez recibió a esta Eylo como esposa y engendró de ella a Laín Núñez Laín Núñez engendró a Diego Laínez. Diego Laínez engendró a Rodrigo Díez el Campeador de la hija de Rodrigo Alvarez, hermano de Nuño Alvarez, que tuvo el castillo de Amaya y otras muchas regiones. Rodrigo Alvarez tuvo el castillo de Luna y las regiones de los de Mormojón, Moradillo, Cellorigo y Curiel, y muchas villas en la llanura. Su mujer fue doña Teresa, hermana de Nurio Laínez de Relias. 3. Diego Laínez, padre de Rodrigo Díaz el Campeador, arrebató a los navarros con grande y fuerte valor el castillo que se llama Ubierna, Urbel y La Piedra. Luchó con los referidos navarros en el campo de batalla y los venció, de suerte que, una vez conseguido el triunfo sobre ellos, nunca más pudieron derrotarle. A su muerte, Rodrigo Díaz su hijo le sucedió en la heredad paterna. 4. Sancho, rey de Castilla y señor de Hispania, le crió esmeradamente y le armó caballero, ciñéndole la espada. Cuando el rey Sancho marchó a Zaragoza y luchó con Ramiro, rey de Aragón, en Graus donde le venció y dio muerte, llevó consigo a Rodrigo Díaz que estuvo presente en la campaña y en el triunfo. Después de tal victoria, el rey Sancho regresó a Castilla. 5. Éste distinguía a Rodrigo Díaz con su predilección y amistad de tal manera que lo nombró alférez de todo su ejército. Así creció Rodrigo y se convirtió en guerrero muy fuerte y Campeador (1) en el palacio del rey Sancho. En las batallas que el rey Sancho libró con el rey A l fonso en Llantada y Golpejera, donde le venció, Rodrigo Díaz llevó el pendón real del rey Sancho y se destacó y sobresalió entre todos los s oldados de su ejército. Cuando el rey Sancho puso cerco a Zamora, se dio el caso que Rodrigo Díaz, luchó solo contra quince soldados del bando contrario que 344  EMMA FALOUE le atacaban, siete de los cuales iban armados con lorigas; de éstos mató a uno, hirió y derribó en tierra a dos, y a todos los demás los puso en fuga con ánimo decidido. Después luchó con Jimeno Garcéz, uno de los mejores de Pamplona, y le venció. Luchó también con igual suerte con un sarraceno en Medinaceli al que no sólo venció sino que mató. 6. Después de la muerte de su señor el rey Sancho, que le crió y le demostró muy gran amistad, el rey Alfonso le recibió como vasallo con honores y le tuvo en la corte en gran estima y consideración. Le dio como esposa a doña Jimena, su sobrina, hija del conde Diego de Oviedo, de la cual tuvo hijos e hijas. 7. Más tarde, el rey Alfonso le envió como emisario al rey de Sevilla y al de Córdoba a cobrar sus parias. Eran entonces enemigos Mtitamici (2), rey de Sevilla y (Abd Allah) Muzaffar, rey de Granada. Estaban con el rey de Granada García Ordóñez, Fortún Sánchez, yerno de García rey de Pamplona, Lope Sánchez, hermano de Fortún Sánchez y Diego Pérez, uno de los mayores de Castilla. Cada uno de éstos vino con su ejército a luchar contra el rey de Sevilla. Cuando Rodrigo Díaz llegó junto a Mulamid, en seguida se le anunció que el rey de Granada se dirigía con la ayuda de los cristianos contra Mulamid y su reino. Entonces envió una carta al rey de Granada y a los cristianos que estaban con él diciéndoles que en consideración a su señor, el rey Alfonso, desistieran de atacar al rey de Sevilla y de entrar en su reino. Pero ellos, confiados en la multitud de su ejército, no sólo no quisieron oír sus ruegos, sino que incluso los despreciaron. Llegaron, pues, saqueando todo aquel territorio, hasta el castillo que se llama Cabra. 8. Al oír y cerciorarse de ello, Rodrigo Díaz al punto salió a su encuentro con su ejército y allí libró con ellos cruel combate; la lucha entablada entre ellos duró desde la mañana hasta el mediodía. Se produjo una gran matanza y carnicería en el ejército del rey de Granada, tanto de sarracenos como de cristianos, hasta que todos, vencidos y en desorden, huyeron del rostro de Rodrigo Díaz. Fueron capturados en este combate el conde García Ordóñez, Lope Sánchez. Diego Pérez y otros muchos de sus caballeros. Después de conseguir este triunfo, Rodrigo Díaz los tuvo presos tres días. Luego les quitó las tiendas y todo su botín y así les permitió que se fueran perdonándoles la vida. 9. Rodrigo victorioso volvió a Sevilla. Mulamid le dio los tributos del rey Alfonso y añadió a ellos regalos y muchos presentes para que se los entregara al rey. Después de aceptar los mencionados TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI«  345 regalos y tributos y una vez que se firmó la paz entre Mulamid y el rey Alfonso, regresó muy honrado a Castilla y a la corte de su señor el rey. A causa de tal triunfo y de la victoria que le otorgó Dios, muchos, tanto parientes como extraños, movidos por la envidia le acusaron ante el rey de cosas falsas y fingidas. 10. Vuelto Rodrigo a Castilla con tal honor, el rey Alfonso se dirigió enseguida con su ejército al territorio de los sarracenos que le era rebelde para luchar contra ellos y extender y pacificar su reino. Rodrigo entonces permaneció enfermo en Castilla. Entretanto llegaron los sarracenos e irrumpieron en el castillo denominado de Gormaz, donde consiguieron no poco botín. Al tener noticias de esto Rodrigo, movido por una gran ira y tristeza dijo: « Perseguiré a esos merodeadores y quizás les dé alcance». Así, reunido su ejército y bien armados todos sus soldados, saqueando en el reino de Toledo y arrasando la tierra de los sarracenos, hizo prisioneros a siete mil, entre hombres y mujeres, les quitó valerosamente todas sus pertenencias y riquezas, y las llevó a su casa. 11. Cuando el rey Alfonso y los magnates de su corte escucharon este hecho de Rodrigo, recibieron la noticia molestos y, acusándole los cortesanos se lo echaron en cara por la envidia que le tenían, diciendo al rey de común acuerdo: «Rey y señor, no le quepa duda a vuestra majestad de que Rodrigo hizo esto para que los sarracenos nos matasen a todos nosotros que andábamos entonces por su tierra devastándola, y pereciéramos allí». El rey, airado y encolerizado injustamente por esta malintencionada y envidiosa acusación, le arrojó de su reino. 12. Aquél, después de salir de Castilla, se dirigió a Barcelona dejando a sus amigos sumidos en la tristeza. Luego marchó a Zaragoza donde reinaba Muqtadir (b.Hud)... muerto en Zaragoza. Su reino fue dividido entre sus dos hijos, Mutamin y al-Hayib. Mutamin reinó en Zar agoza, su hermano al-Hayib en Denia. Este Mutamin apreciaba mucho a Rodrigo, y le puso en lugar destacado colocándole al frente de su reino y de todo su territorio, y tomándole en todo de consejero. Surgió entonces entre Mutamin y su hermano al-Hayib un enf rentamiento duro y muy cruel hasta el punto de fijar un lugar y día para pelear entre ellos. Sancho, rey de Aragón y de Pamplona, y Berenguer, conde de Barcelona, iban en el séquito de al-Hayib prestándole ayuda. Con Mutamin estaba Rodrigo Díaz, que le servía fielmente, y cuidaba y protegía su 346  EMMA FALQUE reino y su tierra, por lo que el Rey Sancho y el conde Berenguer, sobre todo, le tenían envidia y maquinaban contra él. 13. En cuanto al rey Sancho escuchó que Rodrigo Díaz quería ir de Zaragoza a Monzón, juró que de ningún modo se atrevería a hacer esto. Al conocer Rodrigo el juramento del rey, herido en su amor propio, plantó sus tiendas con la totalidad de su ejército ante los ojos de sus enemigos, es decir, ante todo el ejército de al-Hayib. Y al día siguiente, en presencia del rey Sancho entró en Monzón, pero el rey no se atrevio a hacerle frente. Entretanto decidieron Mu'tamin y Rodrigo restaurar y fortificar el antiguo castillo denominado de Almenar, lo cual llevaron a cabo en seguida. Luego se desató otra vez la rivalidad entre Mutamin y su hermano al-Hayib hasta el punto de declararse la guerra. 14. Al-Hayib se reunió con el conde Berenguer, con el conde de Cerdaña, con el hermano del conde de Urgel y con señores de Besaiú, del Ampurdän, del Rosellón y de Carcasona y decidió con ellos que todos marcharían en su compañía y sitiarían el mencionado castillo de Almenar, lo cual se llevó a cabo inmediatamente. Lo sitiaron y lucharon contra él durante muchos días hasta que les faltó el agua a los que estaban en la fortaleza. 15. Rodrigo se encontraba entonces en el castillo conocido por el nombre de Escarp que está situado entre dos ríos, el Segre y el Cinca y que había tomado antes valerosamente, después de hacer prisioneros a todos sus moradores. Estando, pues, allí, envió un legado a Mutamin para anunciarle la tribulación y el aprieto del castillo de Almenar y decirle que todos los que estaban en el referido castillo estaban cansados, muy... y en situación critica. De nuevo esto excitó el orgullo de Rodrigo quien envió otros legados con cartas a Mutamin para que socorriera a la fortaleza que había construido. Mutamin marchó enseguida al encuentro de Rodrigo y se reunió con él en el castillo de Tamarite donde celebraron su consejo. Mutamin recomendaba a Rodrigo que atacase a los enemigos que sitiaban la fortaleza de Almenar, pero él le respondió: «Es mejor que le pagues su tributo a al-Hayib para que deje che sitiar el castillo, antes que emprender la lucha con él, porque viene con una gran hueste». Mutamin se avino a esto gustosamente. Rodrigo envió en seguida un emisario a los mencionados condes y a al-Hayib para que, después dc aceptar el tributo, se alejaran del referido castillo. Pero ellos no quisieron hacer caso de sus palabras ni dejaron de asediar la fortaleza. Re- TRADUCCION DE LA « HISTORIA RODERICI•  347 gresó el emisario a Rodrigo y le contó todas las cosas que había °ido de ellos. 16. el, montado en cólera, mandó tomar las armas a todos sus soldados y prepararse con valentía para la lucha. Así pues, marchó con su ejercito hasta aquel lugar en que se encontraron frente a frente los condes, al-l-layib y Rodrigo. Los combatientes de uno y otro bando dispusieron sus tropas en orden de batalla y lanzándose impetuosamente con enorme vocerío iniciaron el combate, pero, pronto al-l-layib y los condes huyeron retirándose vencidos y en desorden del rostro de Rodriuo. La mayor parte murió, y tan sólo unos pocos consiguieron huir. Todo su botín y pertenencias pasaron legalmente a poder de Rodrigo, quien, después de conseguir la victoria, se llevó cautivos al conde Berenguer y a sus soldados al castillo de Tamarite y allí los puso en manos de Mutamin. Pero a los cinco dias los dejó volver libres a su tierra. 17. Rodrigo Díaz regresó con Mutamin a Zaragoza y allí tue recibido por los habitantes de aquella ciudad con gran honor y máxima veneración. Mutamin puso a Rodrigo al frente de su reino y de todo su territorio en los dias de su reinado prefiriéndolo a su propio hijo, de tal manera que era como el señor de todo aquel reino, y lo enriqueció con inunriera.- bles regalos y con muchos presentes de oro y plata. 18. Pasados muchos dias, sucedió que un plebeyo de nombre Abu-l-Falak, que entonces gobernaba la fortaleza de Rueda cercana a Zaragoza, se separó junto al mencionado castillo de la jurisdicción y dominio del rey Mutamin y se reveló en favor de Muzaffar (b.al-Aftas), tio de Mutamin que había sido encerrado por su hermano Muqtadir en el mencionado castillo. Por esta causa, Muzaffar pidió insistentemente al emperador Alfonso que le auxiliara. Al conocer esto, el emperador Alfonso le envió al infante Ramiro, al conde Gonzalo y a otros muchos señores con un gran ejército para que fueran en su ayuda. En cuanto llegaron, convinieron con Muzaffar en enviar a rogar al emperador que viniera el mismo. Así sucedió. El al punto se presentó con su ejército y permaneció allí pocos días. Entretanto murió Muzaffar. Abu-l-Falak, el rebelde del castillo de Rueda, decidió con el infante Ramiro entregar la plaza al emperador Alfonso. este, del que venimos hablando, llegó ante el emperador y habló con él en son de paz, pero con engaño, suplicándole con muchos ruegos que fuera al mencionado castillo y entrara en él. Antes que el emp erador, que estaba cerca, llegara, permitió Abu-l-Falak a los capitanes 354  EMMA FALOUE Este es el segundo juramento del juicio que pronunció Rodrigo: ti, soldado que quieres luchar conmigo, que me retas por aquella llegada del rey, al dirigirme a Aledo, yo, Rodrigo, te juro que no conocí con seguridad su llegada, y de ningún modo pude saber que estaba delante de mí, hasta que escuché de los que me lo contaron que ya se volvía a Toledo. Te aseguro que de no estar enfermo, preso o muerto, me hubiera presentado ante el rey en Molina, de haberlo sabido con anterioridad, habiendo llegado hasta Hellín, y, de buena fe y con recta intención, sin ninguna artimaña, me hubiera dirigido con él a Aledo para ayudarle en su lucha, en caso de haberla mantenido con los sarracenos. Además de esto, juro por Dios y sus santos que no pensé ni dije nada malo contra el rey, por lo que mi persona valga menos. Si miento en alguna de estas cosas que te he dicho, entrégueme Dios a tus manos para que hagas de mí lo que quieras. Y si no, líbrenle Dios, que es justo juez, de tan falsa acusación. Jure y cumpla esto mismo mi soldado ante el soldado que quiera luchar con él por esta causa». Este es el tercer juramento: ..A ti, soldado que me retas por aquella llegada del rey, al venir a A l edo, para pelear allí con los sarracenos que sitiaban aquel castillo, yo. Rodrigo, te juro que le envié aquella carta de buena fe y con verdad, sin artimaña ni traición. No le envié aquella carta para que fuera vencido o capturado por los sarracenos, sus enemigos. Pues cuando él se dirigía con su ejército a la mencionada fortaleza, entonces me envió un mensajero suyo a Villena diciéndome que esperara allí su llegada. Y así lo hice cumpliendo sus órdenes. Pero te juro y te digo que nunca pensé ni hablé nada en contra del rey, ni le traicioné, ni le hice nada malo por lo que mi persona valga menos o yo deba perder mi vida, mi honor y mi dinero, o el rey hacerme tal, tamaña y tan inaudita afrenta, como me hizo. Así te juro por Dios y por sus santos que en esto que juro, juro verdad. Si en alguna de estas cosas que he dicho antes, miento, entréguenle Dios a tus manos para que hagas de mi lo que quieras y, si no, como pi a -doso y justo juez, líbreme de tal falsísima acusación. Jure y cumpla ebto mismo mi soldado ante el soldado que quiera luchar con él por esta causa». Este es el cuarto juramento: ti, soldado del rey, que quieras luchar conmigo, yo, Rodrigo. te juro por Dios y sus santos, que desde el día en que lo recibí como señor en Toledo, hasta aquel en que supe que cruelmente y tan sin razón pren- TRADUCCION DE LA « HISTORIA RODERICI«  355 dio a mi mujer y me quitó todo el honor que tenía en su reino, nada malo dije de él, ni pensé mal alguno, ni hice nada contra él, por lo que deba tener mala reputación o valer menos mi persona. Sin merecerlo. sin razón y sin ninguna culpa, me quitó mi honor y encarceló a mi mujer ¡tan grande y tan cruel afrenta me hizo! A ti, soldado que quieras luchar conmigo, te juro que aquello que he dicho anteriormente, es cierto y. si miento, entrégueme Dios a tus manos para que hagas de mí lo que quieras. Y si no, juez verdadero y clemente, líbreme de esta falsísima acusación. Este mismo juramente y no otro pronuncie y cumpla mi soldado ante aquel soldado que quiera luchar con él». «este es, pues, el juicio que yo, Rodrigo, resueltamente pronuncio y firmemente asevero: Si el rey quisiere recibir uno de estos cuatro juramentos, que escribí más arriba, elija el que le agrade de ellos y yo lo cumpliré gustoso. Pero si no le agrada, estoy preparado para luchar con el soldado del rey que sea igual a mí, tal como yo ante el rey cuando gozaba de su estima. Considero que así me debo defender ante mi rey y emperador, en el caso de ser retado. Si alguno quisiera vituperarme o reprenderme por este juicio y me diera alguno mejor y más justo en relación a la acusación que se me hace, que lo escriba y me lo envíe explicando de qué manera debo hacer mi defensa y salvarme. Ciertamente, si yo comprendiera que era más correcto y más justo que el mío, lo aceptaré gustoso, y de acuerdo con aquél presentaré mi defensa y me salvaré. Y si no, lucharé de la manera que he expuesto o un soldado mío lo hará por mi. Y si aquél fuera vencido, habrá de aceptar mi juicio y si, por el contrario, resultara vencedor, yo aceptaré el suyo». Pero el rey no quiso aceptar los juicios hechos personalmente por R odrigo ni su defensa y excusación. 36. Después que el rey volvió a Toledo, Rodrigo plantó su camp amento en Elche. Allí celebró la Navidad. Después de celebrar la Pascua, se marchó de allí y, dirigiéndose Por la costa llegó a Polop, donde había una gran gruta llena de dinero. La Sitió, atacándola con fuerza, y en pocos días venció a los defensores y e ntró en ella donde halló gran cantidad de oro, plata, seda e innumerables telas preciosas. Se alejó de allí, enriquecido con el dinero que había en contrado y emprendió la marcha hasta el puerto de Tárbena y antes de l legar a Denla, en el lugar que se llama Ondara, reconstruyó un castillo y l o fortificó. En él ayunó durante la santa Cuaresma y celebró la Pascua d e la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. 356  EMMA FALOUE A este lugar le envío un emisario al-Hayib, que era entonces el rey de aquella tierra y gobernaba en ella, para estar en paz con él. Una vez sellada y firmada dicha paz, los legados sarracenos volvieron a al-Hayib. Rodrigo, por su parte, se marchó de allí con su ejército y llegó a los alrededores de Valencia. El rey al-Hayib regresó de la comarca de Lérida y Tortosa y llegó a Murviedro. Cuando al-Oadir, que en aquel tiempo era rey de Valencia, tuvo noticias de que el rey al-Hayib había hecho paces con Rodrigo, se atemorizó y se espantó mucho. Así, después de reunirse con sus consejeros, envió legados a Rodrigo con grandes e innumerables regalos en dinero. Éstos le entregaron personalmente los dones sin cuento que llevaban e hicieron la paz entre el rey de Valencia y aquél. De igual manera Rodrigo recibió muchos tributos y dones de todos los castillos que eran rebeldes al rey de Valencia y que no se habían dignado someterse a su mando. El rey al-Hayib al saber que el rey de Valencia, al-Oadir, se había sometido a Rodrigo, atemorizado, se retiró a media noche de Murviedro y. aterrado huyó de aquel lugar. 37. Rodrigo se marchó de los alrededores de Valencia y llegó a Burriana. Allí supo con seguridad que al-Hayib de Lérida y Tortosa intentaba aliar contra él a Sancho, rey de los aragoneses, Berenguer. conde de Barcelona, y Ermengol, conde de Urgel, para poder echarlo y expulsarlo de sus tierras y de todas las comarcas de su reino. Sin embargo, el rey Sancho y el conde Ermengol no quisieron acceder a sus ruegos n i ayudarle frente a Rodrigo. Rodrigo permaneció en Burriana inmóvil como una roca. Luego se marchó de allí y subió a las montañas de Morella pues allí había abundantes víveres y muchos e innumerables ganados. Berenguer, el conde de Barcelona, habiendo pactado con al-Hayib. después de recibir de él grandes sumas de dinero, al punto salió de Barcelona con un gran ejército y llegó a los confines de Zaragoza. En Calamocha, en tierras de Albarracín, plantó su campamento. Entonces el conde se dirigió con unos pocos a Musta'in, rey de Zaragoza, que estaba en Daroca, y habló con él de hacer las paces entre ellos. Una vez recibió el dinero de Musta'in, confirmaron la amistad entre ambos. El rey Mustain a ruegos del conde se dirigió con él a ver al rey Alfonso que entonces estaba en la región de Orón. Rogó al rey insistentemente que le prestara su auxilio con sus soldados contra Rodrigo. Pero el rey no quiso atender a sus ruegos y el conde se dirigió TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI»  357 a Calamocha con sus caballeros, Bernardo. Giraldo Alemán y Dorea con un numeroso ejército. Allí se reunió una gran hueste de combatientes contra Rodrigo. Por entonces Rodrigo permanecía en las montañas en el lugar llamado Herbés, a donde le envió un emisario el rey Musta'in, quien le anunció que el conde de Barcelona estaba preparado para luchar con él. Rodrigo sonriendo dio esta respuesta al mensajero que le daba tales noticias: «A Mustain, rey de Zaragoza, mi amigo fiel: Os doy las gracias con todo mi afecto, puesto que me habéis descubierto el proyecto del conde y su propósito... de una futura... guerra contra mí. Pero desdeño y desprecio al conde y a su copioso ejército, y en este lugar le esperare gustoso con la ayuda de Dios. Si llega, lucharé con él». Llegó Berenguer con su inmenso ejército a través de las montañas hasta un lugar próximo a donde estaba Rodrigo y fijó su campamento no lejos de él. Una noche envió exploradores para que reconocieran el lugar... Pues el campamento estaba enclavado bajo el monte. 38. Al día siguiente el conde hizo escribir una carta y la envió a Rodrigo por medio de un emisario, diciendo así: «Yo, Berenguer, conde de Barcelona, junto con mis soldados te aseguro a ti, Rodrigo, que vimos la carta que enviaste a Mustain diciendo que nos la mostrase, en la cual te burlaste de nosotros y nos menospreciaste en demasía incitándonos a un gran furor. Ya antes nos habías hecho muchas injurias por las que deberíamos estar enemistados y airados contigo ¡cuánto más debemos ser tus enemigos y adversarios por las burlas con las que en tu carta nos desp reciaste y nos injuriaste! Y además ...todavía en tu poder el dinero que nos quitaste. Pero Dios, que es poderoso, nos vengará de tantas injurias que de ti hemos recibido. Peor injuria y burla nos hiciste al decir que éramos semejantes a nuestras mujeres. Nosotros no queremos corresponderos ni a ti ni a tus hombres con tan grandes injurias, pero pedimos y rogamos al Dios del Cielo que te traiga a nuestras manos y te entregue a nuestro poder para que podamos demostrarte que tenemos más valor que nuestras mujeres. También dijiste al rey MustaIn que, si veníamos a luchar c ontigo, nos saldrías al encuentro más rápidamente de lo que él pudiera volver a Monzón, y por el contrario, si nos retrasáramos en ir contra ti, nos saldrías al encuentro por el camino. Te rogamos, por tanto, encareci damente que no nos eches en cara el que hoy no bajemos a ti, pues hicimos esto porque queríamos asegurarnos del número de tu ejército Y de tu posición, pues vemos que confiado en tu monte quieres luchar Con nosotros en él. También sabemos que... (3) los cuervos, las cornejas, 358  EMMA FALOUE los halcones, las águilas y las aves de todo género son tus dioses porque confías más en sus agüeros que en Dios. Nosotros sin embargo creemos y adoramos a un solo Dios que nos vengará de ti y te pondrá en nuestras manos. Pero ten por seguro que mañana al amanecer, con la ayuda de Dios, nos verás cerca de ti y ante ti. Si sales hacia nosotros al llano y te separas de tu monte, serás el mismo Rodrigo a quien llaman luchador y Campeador. Si por el contrario no quisieres hacerlo, serás lo que dicen los castellanos en su lengua romance «alevoso» y los francos «bauzador» y «fratidator » . De nada te valdrá hacer ostentación de tanto valor; no nos iremos de tu lado ni nos separaremos de ti, hasta que llegues a nuestras manos muerto o cautivo y cargado de cadenas. En fin, haremos de ti el mismo escarnio que tú tuviste para con nosotros. Dios vengará sus iglesias que destruiste y profanaste violentamente». 39. Rodrigo escuchó la lectura de esta carta y al momento mandó escribir su respuesta y enviarla al conde, diciendo: «Yo, Rodrigo, te saludo junto con mis compañeros a ti, conde Berenguer y a tus hombres. Ten por seguro que escuché tu carta y comprendí muy bien su contenido. Dijiste en ella que yo escribí una carta a Musta'in en la que me burlaba de ti y te ultrajaba a ti y a tus hombres. Dijiste verdad: me burlé de ti y de tus hombres y aún ahora me burlo. Te diré por qué me mofé de ti. Cuando estabas con Musta'in en los alrededores de Calatayud, me ultrajaste delante de él diciéndole que por el temor que te tenía no me había atrevido a entrar en estas tierras. También tus compañeros, Raimundo de Barbará y otros soldados, que estaban con él, dijeron esto mismo al rey Alfonso, burlándose de mí en Castilla delante de los castellanos. También tú personalmente, en presencia de Musta'in dijiste al rey Alfonso que habrías luchado conmigo y me habrías expulsado vencido de las tierras de al-Hayib y que de ningún modo me había atrevido yo a esperarte allí, pero que dejaste de hacer todo esto por amistad hacia el rey, y por respeto a él no me molestaste, y porque yo era vasallo suyo, por esto te abstuviste de inferirme deshonra alguna y de hacerme agravio. A causa de estas afrentas e injurias que me hiciste, me mofé y me mofaré de ti y de los tuyos, y os equiparé y asemejé a vuestras mujeres por vuestras débiles fuerzas. Pero ahora no podrás excusarte de luchar conmigo, Si es que te atreves a luchar. Si por el contrario no te atreves a hacerme frente... en su amistad... y si se atreves a venir a mí con tu ejército. ven ya... no temo. No creo que ignores lo que he hecho y cuántos daños os he inferido a ti y a tus hombres. He sabido que hiciste un TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI»  359 trato con al-l-layib prometiéndole que si te daba dinero, me echarías y expulsarías de sus tierras. Creo que tendrás miedo de cumplir tus promesas y no te atreverás a venir a luchar conmigo. Pero no rehuses hacerlo porque estoy en el lugar más llano de estas tierras. En verdad te digo que, si tú y los tuyos queréis venir a mí, no os aprovechará a vosotros. Si os atrevéis a venir a mi, os daré vuestra paga como suelo dárosla. Si rehusáis y no os atrevéis a luchar conmigo, enviaré cartas al rey Alfonso y mensajeros a Mustain. Les diré que no pudiste realizar, aterrado por temor a mí, lo que prometiste y lo que aireaste jactanciosamente que ibas a hacer. No sólo haré que conozcan esto y lo sepan estos dos reyes, sino todos los nobles cristianos y sarracenos. Pues cristianos y sarracenos sabrán bien que has sido mi prisionero y que tengo en mi poder tu dinero y el dinero de los tuyos. Ahora te espero en la llanura con ánimo fuerte y seguro. Si te atreves a venir, allí verás parte de tu dinero, pero no para tu provecho, sino para tu vergüenza. Jactándote con superfluas palabras has asegurado que me llevarás vencido, cautivo o muerto. Esto está en manos de Dios y no en las tuyas. Burlándote de mí muy falsamente dijiste que hice «alevosía» según se dice en el lenguaje de Castilla, o «bauzía » en el de la Galia, por lo que has mentido por tu boca. Nunca hice tal cosa. Hizo esto aquél de quien se sabe probadamente que ha cometido tales traiciones, al que tú bien conoces y del que muchos cristianos y paganos saben que es tal como digo. Ya hace mucho tiempo que litigamos de palabra; dejémonos de palabras y resuélvase entre nosotros esta disputa como es costumbre entre caballeros nobles por la digna fuerza de las armas. Ven y no tardes. Recibirás de mí la paga que suelo darte». 40. Tan pronto como Berenguer y todos los suyos escucharon esta carta, todos a una se llenaron de una inmensa ira. Después de celebrar consejo, enviaron inmediatamente por la noche algunos soldados para que subieran a escondidas y tomaran el monte que se elevaba sobre el campamento de Rodrigo, pensando atacarlo desde allí, invadirlo y tornar sus tiendas. Viniendo así de noche, ocuparon y tornaron aquel monte, sin que Rodrigo lo supiera. Al día siguiente, muy temprano, el conde y sus soldados, dando gritos alrededor del campamento de Rodrigo, irrumpieron allí contra ellos. Al ver esto Rodrigo, rechinando sus dientes, mandó al punto a sus cab alleros vestir las lorigas y ordenar animosamente sus haces contra los enemigos. Rodrigo se lanzó velozmente contra la formación del conde y la desbarató y venció al primer encuentro. Sin embargo, en el mismo 360  EMMA FALOUE ataque cayó de su caballo, mientras luchaba con gran arrojo, quedando magullado y herido. No obstante, sus soldados no desistieron de luchar. sino que pelearon con fuerte ánimo hasta que vencieron al conde y a todo su ejército, consiguiendo valerosamente la victoria sobre ellos. Al fin, tras pasar a cuchillo y matar a muchos de aquéllos, prendieron al propio conde y lo llevaron cautivo a Rodrigo con casi cinco mil de los suyos, hechos prisioneros en aquel combate. Rodrigo mandó que junto con el mismo conde fuesen custodiados, vigilados y encerrados algunos, Bernal, Giraldo Alemán, Ramón Mirón, Ricardo Guillén, y otros muchos de los más nobles. De este modo fue conseguida la victoria sobre el conde Berenguer y su ejército digna de ser alabada y recordada siempre. Los soldados de Rodrigo devastaron todo el campamento y tiendas del conde Berenguer, tomaron todo el botín que encontraron en ellas, muchos vasos de oro y plata, telas preciosas, mulos, caballos de silla y de posta, lanzas, lorigas, escudos, y presentaron y llevaron a Rodrigo fielmente todo lo que cogieron, sin faltar nada. 41. El conde Berenguer, viendo y comprendiendo que por voluntad divina había sido herido, vencido y capturado por Rodrigo, pidiéndole misericordia humildemente, llegó a presencia de éste, que estaba sentado en su tienda y le pidió perdón con muchos ruegos. Rodrigo no quiso recibirle benignamente, ni le permitió sentarse junto a él en la tienda, sino que ordenó a sus caballeros que le custodiaran fuera. Ordenó solícitamente que le dieran allí abundantes vituallas y finalmente, le permitió volver libre a su patria. Pero cuando Rodrigo se recuperó después de pocos días, firmó un pacto con Berenguer y Giraldo Alemán estipulando que le dieran ochenta mil marcos de oro de Valencia en concepto de rescate. Los otros cautivos se comprometieron bajo juramento a darle por su rescate, a voluntad de Rodrigo, innumerables riquezas, en cantidad fijada. Luego volvieron a sus casas y regresaron de allí apresuradamente a Rodrigo con gran cantidad de oro y plata, llevando consigo además de las riquezas que traían, hijos y parientes que querían que quedaran como rehenes hasta que pudieran pagar la cantidad establecida como rescate, asegurándole que habían de darle todo y llevarlo a su presencia. Al ver Rodrigo esto, después de consultar con los suyos, movido por la piedad, no sólo permitió que volvieran libres a sus tierras sino que les perdonó el rescate. Ellos regresaron a sus tierras alegres dando con TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI»  361 veneración las gracias a su nobleza y piedad por tanta misericordia y prometiendo servirles con todos sus bienes y con gran honor. 42. Rodrigo llegó a tierras de Zaragoza al lugar llamado Sacarca y allí estuvo casi dos meses. Después de salir de allí, se dirigió a Daroca donde permaneció muchos días, pues sin duda había allí gran cantidad de alimentos y abundancia de ganados. En este lugar padeció Rodrigo una grave enfermedad. Entonces envió a Musta'in, rey de Zaragoza, algunos caballeros con cartas, los cuales le encontraron en Zaragoza y le entregaron la misiva que llevaban. En esta ciudad hallaron al conde Berenguer con sus nobles, sentado junto con el mencionado rey. En cuanto supo el conde que estos mensajeros eran caballeros de Rodrigo, permitió que se acercaran a él y en seguida les mandó y les encargó que llevaran este mensaje a Rodrigo, diciéndoles: «Saludad encarecidamente de mi parte a Rodrigo, mi amigo, y no dejéis de decirle que quiero ser un buen aliado y un socorro seguro en todas sus necesidades». Después de escuchar esto, los emisarios mencionados regresaron a Rodrigo, ya convaleciente y fuera de peligro, y le refirieron cumplidamente y punto por punto el contenido de la embajada del conde. Pero R odrigo, menospreciando sus palabras, se negó a ser su amigo y a firmar la paz con él. Sus principales caballeros le dijeron: « ¡Qué es esto? ¿Qué mal te hizo alguna vez el conde Berenguer para que ahora tú no quieras firmar la paz con él? Le tuviste en tu poder, vencido y dominado, encadenado y cautivo, y le quitaste enérgicamente todas sus posesiones y riquezas ¿y no quieres la paz con él? Pues no se lo pides a él, sino que es él quien te ruega firmar la paz contigo». Finalmente hizo caso del consejo de sus nobles caballeros y prometió que firmaría la paz. Los emisarios, volviendo a Zaragoza en seguida, contaron al conde Berenguer y a sus nobles que Rodrigo quería ser su amigo y que firmaría la paz con él. Al escuchar esto, el conde y los suyos se alegraron mucho. Entonces el conde salió de Zaragoza a entrevistarse con Rodrigo y se dirigió a su campamento. Alli se estableció la paz y la amistad entre ambos. El conde puso entonces en manos de Rodrigo, colocándolas bajo su protección, parte de las tierras de moros, sometidas en otro tiempo a su mandato. Juntos bajaron los dos a la costa vecina; Rodrigo asentó su campamento en Burriana. Berenguer, separándose de Rodrigo, at ravesó el río Ebro y regresó a su tierra. 362  EMMA FALOUE 43. Rodrigo permaneció en Burriana, en los alrededores de Valencia, y celebró en Yuballa la Pascua del Señor. Luego asedió Liria, fortaleza cercana a Valencia, con su ejército, y allí distribuyó generosos estipendios a sus soldados. 44. En este lugar le llegaron cartas de la reina, esposa del rey Alfonso, y de sus amigos diciéndole que el rey Alfonso marchaba contra los sarracenos y que quería entablar combate con ellos, pues ya habían tomado Granada y sus alrededores. Esta sin duda era la causa por la que el rey iba a luchar contra ellos. Por medio de esta carta, le aconsejaron sus amigos que por ninguna causa ni demora dejase de dirigirse con rapidez al rey que iba con su ejército contra los sarracenos para ayudarle en aquella guerra, y que se incorporara con toda su hueste al ejército del rey para prestarle auxilio, asegurándole que recuperaría en seguida la gracia y el amor del rey. Siguiendo el consejo de sus amigos, abandonó la fortaleza de Liria a la que había sitiado, atacándola y castigándola por medio del bloqueo de aprovisionamiento, y que estaba casi para rendírsele, y con toda su hueste se dirigió haciendo el trayecto en largas jornadas al encuentro del rey, al que halló cerca de Córdoba, en el lugar que se llama Martos. 45. El rey, al oir que venia Rodrigo, al punto le salió al encuentro y le recibió en paz con grandes honores. Juntos llegaron cerca de la ciudad de Granada. El rey mandó colocar sus tiendas en las montañas, en el lugar denominado Elvira. Rodrigo fijó su campamento en la llanura en un lugar que estaba delante del campamento del rey para protegerlo y vigilar por su seguridad. Esto molestó mucho al rey, quien, llevado por la envidia, dijo a los suyos: «Ved y considerad que clase de injuria y de afrenta nos hace Rodrigo. Llega hoy como si viniera cansado y fatigado de un largo camino, pero se nos adelanta y planta sus tiendas delante de nosotros». Casi todos los suyos, movidos también por la envidia, le dieron la razón al rey y, envidiosos, acusaron falsamente a Rodrigo de audaz arrogancia delante del rey. El rey permaneció en el mismo lugar seis días. Yusuf, rey de los almorávides y sarracenos, no atreviéndose a esperar al rey Alfonso y a luchar con él, atemorizado por el pavor que sentía hacia el rey, huye junto con su ejército y se retiró ocultamente de aquellos lugares. Al conocer el rey Alfonso que Yusuf, rey de los sarracenos, había huido por TRADUCCION DE LA « HISTORIA RODERICI»  363 temor a él, y que se había retirado de aquel lugar ocultamente, mandó volver en seguida a Toledo. Camino de Toledo, llegó a la fortaleza conocida por el nombre de Ubeda que está sobre ei cauce del Guadalquivir. Rodrigo ordenó a los suyos plantar su campamento junto al mismo río y establecerse allí. Alli mismo el rey le recibió ásperamente con airadas y duras palabras y le echó en cara muchas faltas imaginarias. Hasta tal punto, irritado violentamente con él, se encolerizó que planeó y quiso apresarlo. Rodrigo observando señales evidentes de esto, aguantó pacientemente todas las injurias del rey, pero al caer la noche se marchó, no sin temor, del campamento del rey y regresó en seguida al suyo. Entonces muchos de sus caballeros dejaron a Rodrigo y se pasaron al campamento del rey. Y abandonando a Rodrigo, su señor, entraron al servicio del rey. El rey irritado con Rodrigo, que se defendía de la afrenta inferida a él por el rey con demasiada insistencia, muy enfurecido se marchó a Toledo con su ejército. 46. Rodrigo, molesto y muy triste, se dirigió a Valencia por un dificil camino y allí permaneció bastantes días. En el lugar denominado Peña Cadiella fortificó un castillo, que habían destruido los sarracenos, con muchos y firmes edificios, lo rodeó por todas partes con un muro inexpugnable y lo reconstruyó firmemente. Protegió el mencionado castillo con una numerosa guarnición de caballeros y hombres de a pie y con toda clase de armas. Lo abasteció también abundantemente de gran cantidad de pan, vino y ganados. Saliendo de allí bajó a Valencia, luego se dirigió a Morella, donde p ermaneció algunos días y celebró solemnemente el día de la Navidad del Señor. 47. En este lugar llegó a el un hombre que prometió entregarle furtivamente el castillo de Borja, cercano a Tudela. Tras llegar a un acuerdo, se dirigio en seguida con su hueste contra la fortaleza de Borja y he aquí que de repente vino a él un emisario de Musta'in, rey de Zaragoza, que le anunció que su rey estaba muy amenazado y acosado por el rey Sancho de Aragón. Tan pronto como este m ensajero se separó de Rodrigo, éste marchó ocultamente por la noche a Zaragoza con unos pocos y allí se dio cuenta de que el hombre que le había prometido darle el castillo de Borja, había mentido. Pero, no obstante, no quiso volver al campamento, sino que permaneció en el mismo l ugar en que estaba. Al oir esto, vinieron a él los notables de la ciudad de Zaragoza y le imploraron con muchos ruegos que tuviera buena vo- 370  EMMA FALOUE todo el día profiriendo sus alaridos y gritos guerreros desde los montes que allí había. El rey Pedro y Rodrigo enviaron a Peña Cadiella todos los alimentos que encontraron en aquella región, con el botín que habían tomado, y así abastecieron la fortaleza copiosamente. 66. Saliendo hacia el mediodía bajaron juntos hasta la costa y asentaron sus campamentos frente a Bairen. Al día siguiente, Muhammad, con una grande e innumerable multitud de almorávides, musulmanes de Al-Andalus y de todos los pueblos infieles, se preparó para iniciar la lucha contra el rey y Rodrigo. En aquel lugar había un gran monte de casi cuarenta estadios de longitud en el que estaba el campamento de los sarracenos. Por la otra parte, se extendía el mar con gran cantidad de navíos almorávides y de musulmanes de Al-Andalus desde los que atacaban a los cristianos con flechas y arcos. Desde el monte los hostilizaban con otras armas. Ante esto, los cristianos se atemorizaron cundiendo el pánico entre ellos. Rodrigo al verlos temerosos y llenos de miedo enseguida montó sobre su caballo y, bien armado, comenzó a recorrer el ejército de los cristianos arengándoles de esta manera: “ Escuchadme, compañeros míos muy queridos y amados, sed fuertes y valerosos en el combate, tened ánimo como hombres que sois, y de ningún modo tengáis miedo ni temáis su gran número porque hoy los entregará Jesucristo Señor Nuestro a nuestras manos y a nuestro poder». Al mediodía, el rey y Rodrigo los atacaron con el grueso de las tropas cristianas luchando con todas sus fuerzas tenazmente. Al fin, gracias a la ayuda y obra de la clemencia divina, los vencieron e hicieron huir. Algunos murieron a espada, otros al pasar el río y la inmensa mayoría se ahogó en el mar tratando de escapar. Después de vencer y dar muerte a los sarracenos, los cristianos vencedores saquearon todos sus bienes. Alli mismo, después de conseguir la victoria, también recogieron abundante botín, esto es: oro y plata, caballos y mulas, armas escogidas y muchas riquezas, y glorificaron con gran devoción a Dios por la victoria que les había otorgado. Después de este triunfo, memorable y siempre glorioso, el rey Pedro y Rodrigo emprendieron el regreso a Valencia con su ejército e nsalzando a Dios. En esta ciudad permanecieron pocos días. Luego salieron juntos y se dirigieron a la fortaleza de Montornés, que pertenecía a la j u -risdicción del rey y se había rebelado contra él: la sitiaron y despué s de asediarla y atacarla la sometieron. Después de hacer esto, el rey volvió enseguida alegre a su reino. Rodrigo regresó a su ciudad de Valencia. TRADUCCION DE LA «HISTORIA RODERICI.  371 67. Un día Rodrigo salió de la ciudad a explorar y vigilar a sus e nemigos. Mientras recorría su camino, el alcaide de Jätiva, llamado Abul -Fatah, salió de la ciudad y se fue a Murviedro. Al tener noticia de ello, Rodrigo se dirigió contra él y le siguió hasta que le encerró en la villa que se llama Almenara. La asedió y la atacó con fuerza por todas partes durante tres meses. Transcurridos éstos, la tomó valerosamente. Pero p ermitió marchar libres a todos los hombres que encontró dentro. Ordenó edificar una iglesia en honor de la Santísima Virgen María. 68. Realizado esto, por gracia de Dios, sale con su ejército de Al menara, diciendo y simulando que quería ir a Valencia, aunque había decidido sin embargo secretamente en su corazón rodear y atacar Murviedro. Entretanto, elevó las manos al cielo y oró al Señor diciendo: »Eterno Dios, que conoces las cosas antes que sucedan, a quien ningún secreto se esconde, tú sabes, Señor, que no quena entrar en Valencia antes de sitiar y combatir Murviedro, antes de conquistarla con la ayuda de tu poder, tras haberla combatido con la fuerza de mi espada, antes de celebrar allí, una vez recibida de ti, sometida a nuestro dominio y ya siendo dueño de ella, una misa en tu honor, Dios verdadero, y en tu alabanza». Tan pronto como acabó esta oración, sitió la fortaleza de Murviedro y con espadas fl echas, dardos y toda clase de armas y máquinas de asedio.., afligió y castigó duramente y les impidió que salieran o entraran. 69. Sus defensores y habitantes, al verse atacados por todas partes, muy angustiados y abrumados, se dijeron: « ¡Qué haremos, desdic hados? Ese déspota de Rodrigo no nos permitirá de ningún modo vivir a l amparo del castillo. Hará con nosotros lo que hizo hace poco con los habi tantes de Valencia y de Almenara, que no pudieron resistirle. Veamos qué P o demos hacer, pues moriremos sin duda por hambre nosotros, nuestras mujeres, hijos e hijas. Ninguno habrá que pueda arrancarnos de sus m anos». En cuanto tuvo conocimiento de sus intenciones, Rodrigo les atacó, hostigándoles con más fuerza de lo acostumbrado y los castigó de m anera más dura. Ellos, viéndose en tan grande aprieto, suplicaron a Rod rigo diciendo: «¡,Por qué nos infieres tantos y tan insoportables males? ¿ Po r qué nos matas a golpe de lanzas, flechas y espadas? Ablanda y mitig a tu corazón y apiádate de nosotros. Te suplicamos a una que por piedad rie s concedas tregua de algunos días. Entretanto enviaremos nuestros emis arios al rey y a nuestros señores para que vengan a socorrernos. Si en el P l azo designado no viniese ninguno que pueda librarnos de tus manos, sere mos tuyos y te serviremos. Pero ten por seguro que, la fortaleza de Mur viedro tiene tanto renombre y fama entre todos los pueblos, que de 372  EMMA FALOUE ningún modo te la entregaremos tan pronto. Antes que entregarla sin que nos concedas un plazo, ten por seguro que todos nosotros moriremos voluntariamente. Sólo después de muertos, podrás conquistarla». Rodrigo, pensando que de nada les serviría esto, les dio treinta días de tregua. 70. Ellos entonces enviaron sus emisarios al rey Yusuf y a los almorávides, al rey Alfonso, a Musta'in rey de Zaragoza, al rey Ibn Razin y al conde de Barcelona, diciéndoles que no dejasen de socorrerlos en el plazo de treinta días, que de no hacerlo, pasados los treinta días, entregarían la ciudad a Rodrigo y le servirían fielmente como señor. El rey Alfonso después de ver y escuchar a los mensajeros de Murviedro les respondió así: «Creedme que no os ayudaré porque prefiero que posea Rodrigo la fortaleza de Murviedro que cualquier rey sarraceno». Los legados, cuando escucharon esto, regresaron a sus tierras sin ninguna resolución. A los que habían sido enviados a Zaragoza, Musta'in les dio esta respuesta: «Icl y animaos cuanto podáis; sed fuertes resistiéndoles en la lucha, porque Rodrigo es de dura cerviz y guerrero muy esforzado e invencible y por esto yo temo darle batalla». Pues poco antes Rodrigo le había enviado el siguiente mensaje: «Ten por seguro, Mustain, que si intentas venir contra mí con tu ejército y entablas combate conmigo, de ningún modo escaparéis de mis manos tú y tus nobles, muertos o cauti. vos». Así, por miedo a Rodrigo, no se atrevió a ir. El rey Ibn Razin, por su parte, dijo a los emisarios que fueron a pedir socorro: «Animaos y resistidle cuanto podáis, porque yo no puedo ayudaros». Los almorávides respondieron: «Si Yusuf, nuestro rey, quisiera venir, nosotros todos iremos junto con él y os socorreremos de grado: sin él no nos atrevemos a luchar con Rodrigo». El conde de Barcelona, que había recibido un cuantioso tributo de los de Murviedro, dijo a los emisarios: «Sabed que, aunque no me atrevo a pelear con Rodrigo, sin embargo iré rápidamente y rodearé su castillo llamado de Oropesa y mientras él me haga frente y luche conmigo, entretanto vosotros, por la parte contraria, llevad víveres suficientes a vuestro castillo. El conde, cumpliendo su palabra, lo asedió. Al escuchar esto. R o -drigo sin darle importancia no pensó ir a socorrer su castillo. Un soldado dijo al conde que mantenía el cerco: «Muy noble conde, escuché que R o -drigo viene contra ti y quiere luchar contigo». En cuanto supo esto, levantó el cerco sin querer probar la veracidad de la noticia y por miedo a Rodrigo regresó temeroso a su tierra. 71. Pasados los treinta días de plazo, Rodrigo dijo a los bárbaros que estaban en el castillo de Murviedro: «¡,Por qué tardáis en entregarme TRADUCCION DE LA -HISTORIA RODERICI»  373 la fortaleza?». Ellos, engañándole, le respondieron: « Señor, los emisarios que hemos enviado, aún no han vuelto; por esto hemos tomado el acuerdo de suplicar de tu nobleza que nos concedas algunos días de tregua». Al darse cuenta Rodrigo de que le engañaban y sabiendo que le decían esto mintiéndole para tener más tiempo, les dijo: «Para que sea manifiesto que no temo a ninguno de vuestros reyes, os concedo todavía doce días de tregua para que no tengan ninguna excusa para venir a socorreros. Pasados estos doce días, en verdad os digo que si no me entregáis el castillo inmediatamente, a cuantos de vosotros pueda coger, os quemaré vivos o, atormentándoos, os pasare a cuchillo » . Llegó así el día fijado y dijo Rodrigo a los que estaban dentro: « ¡Por qué os demoráis tanto y no me entregáis la fortaleza como me habíais prometido?». Ellos resp ondieron: «He aquí que ya está cerca vuestra Pascua llamada Pentecostés. Te entregaremos la fortaleza en el día de la Pascua, pues nuestros reyes no quieren socorrernos. Entrad con seguridad en él, tú y los tuyos. Y dispón de el como quieres». El les dijo: «No entraré en el castillo en el dia de Pentecostés, sino que os doy todavía otro plazo hasta la fiesta de San Juan. Entretanto tornad vuestras mujeres, hijos, esclavos y todas v uestras riquezas e id en paz con todos vuestros bienes a donde queráis. E vacuad el castillo y sin poner obstáculos dejadlo libre. Yo, por mi parte, con la ayuda de la divina clemencia, entraré en él el día de San Juan B autista». Los sarracenos le dieron rendidas gracias por tal y tan grande misericordia. 72. En la festividad de San Juan Bautista Rodrigo envió delante para penetrar en la fortaleza a sus soldados a quienes ordenó que subieran Y entraran. Ellos así lo hicieron y después de alcanzar la parte mas alta, al egres, dieron gracias a Dios. Luego al llegar Rodrigo en persona ordene de votamente que se celebrara una misa y se ofreciera la oblación. Allí mismo hizo que se construyera una iglesia de admirable construcción dedicada a San Juan. Ordenó a sus soldados que custodiaran con cuidado las puertas de l a ciudad, las fortificaciones de todos los muros y todas las cosas que había en ella y en el castillo. En el, aunque había sido evacuado, encontraro n muchas riquezas. Algunos sarracenos habitantes de Murviedro per. In anecían aún en la ciudad; tres días después de tomarla Rodrigo les dij o: « Os ordeno que me devolváis todas las cosas que quitasteis a mis ho mbres y lo que llevasteis a los almorávicles en deshonra y darlo mío. Si no queréis hacerlo, no dudéis que os llevaré a la cárcel y os cargaré de cadenas de hierro » . Ellos no pudieron devolver lo pedido, fueron Ile- 374  EMMA FALOUE vados a Valencia por mandato de Rodrigo, privados de sus riquezas y encadenados. 73. Tras realizar esto, llegó a Valencia y construyó con admirable y bella fábrica en el lugar que los sarracenos llaman mezquita, la iglesia de Santa María Virgen, en honor de la madre de Nuestro Redentor. Ofreció a la citada iglesia un cáliz que pesaba ciento cincuenta marcas. Dio también a la mencionada iglesia dos tapices preciosísirnos tejidos con seda y oro, semejantes a los cuales, según se dice, nunca hubo otros en Valencia. Allí celebraron juntos con gran devoción una misa acompañada de melodiosas laúdes y suavísimos y muy dulces cantos, alabando llenos de gozo a Jesucristo Redentor y Señor Nuestro, a quien pertenece el honor y la gloria junto con el Padre y el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén. 74. Quizá sería demasiado extensa y podría cansar a los lectores la enumeración de todas las guerras en las que Rodrigo tomó parte junto con sus aliados y en las que alcanzó el triunfo, la relación de cuantas villas y aldeas saqueó y destruyó por completo con su fuerte brazo, con la espada y toda clase de armas. Pero, en la medida en que pudo la pequeñez de nuestro conocimiento, escribimos sus hazañas con estilo tosco pero breve y fielmente. Mientras vivió en este mundo, siempre triunfó de forma manifiesta sobre sus adversarios y nunca fue vencido por ninguno. 75. Murió Rodrigo en Valencia en la era 1137 (año 1099) en el mes de julio. Después de su muerte su mujer, digna de compasión, permaneció allí con gran acompañamiento de caballeros y soldados. Enterados de la noticia de su muerte todos los sarracenos que vivían en las regiones situadas al otro lado del mar, después de reunir un gran ejército, se dirigieron contra Valencia, la sitiaron por todas partes y la atacaron desde todos lados durante siete meses de asedio. 76. Su mujer, privada de tal y tan gran varón, al verse apremiada en medio de tanta congoja y no encontrando ningún remedio a su desgracia, envió al obispo de la ciudad al rey Alfonso para que por su piedad viniera en socorro suyo. Al tener noticia de ello, el rey se presentó en Valencia rápidamente con su ejército. Le recibió la desdichada mujer de Rodrigo, besando sus pies, con gran alegría y le suplicó que le ayudara a ella y a todos los cristianos que con ella estaban. El rey, considerando que ninguno de los suyos podía gobernar la ciudad y defenderla de los TRADUCCION DE LA « HISTORIA RODERICI.  375 sarracenos por estar muy alejada de su reino, llevó con él a Castilla a la mujer de Rodrigo con el cuerpo de su marido y a todos los cristianos que estaban allí con sus riquezas y bienes. Después de salir todos de la ciudad, el rey ordenó que fuera incendiada y con todos estos llegó a Toledo. Los sarracenos, que habían huido a causa de la llegada del rey y habían abandonado la ciudad sitiada, después de su marcha entraron en ella y a pesar de estar arrasada la habitaron con todos sus alrededores y no la perdieron nunca más. 77. La mujer de Rodrigo junto con los soldados de su marido llevó el cuerpo de éste al monasterio de San Pedro de Carderia donde le dio honrosa sepultura después de otorgar grandes donaciones al monasterio Por su alma. Emma FALOUE NOTAS A LA TRADUCCION: (1) Recojo el termino usado comúnmente. (2) Sigo la transcripción de los nombres árabes de García Gómez ofrecida por Men éndez Pidal. (3) Pasaje corrupto. Los mss. dan quia montes et corui et come/le... y así ha sido ma ntenido por los editores (cf. «harto sabernos que los montes con todas sus aves, cuervos , cornejas, águilas y halcones, son tus dioses y que más fías en los agüeros de ello s que en el único Dios». Menéndez Pida!. op. cit., p. 379). Commodiano (Instructionum Lib. I. XXI) emplea montesiani corno derivado del plur. montes para denominar los ador adores de montañas; sin embargo, esto se basa en una enmienda de Oehler al texto: m ontes esse deos dicitis (montes et deos en el ms.; monteses deos dicitis en la edición de J. Martín en el Corpus Chrlstlanorum) que no todos aceptan. Vid. J. Martín «Comod ianea. Textkritische. Beiträge zur Veherliferung, Verstechnik und Sprache der Gedichte Com modians». Wiener Sitzungsber. CLXXXI, VI, 1917. Por otra parte podríamos conjeturar fontes. Encontramos referencias a los adoradores de fuentes en los Concilios de Toledo: XII. 399.13: cultores idolorum, ueneratores la P i durn, accensores facularum et excolentes sacra fontium uel arborum admonemus ut agn oscant quod ¡psi se spontaneae morfi subiciunt qui diabolo sacrifican i uidentur... Y XVI. 498.43: illi ditiersis suadellis decepti cultores idolorum efficluntur, ueneratores la Pidum, accensores facularum, excolentes sacra fontium uel arborum. auguratores quoqu e seu praecantatores...