El desempleo en España : ¿sin solución hasta el siglo XXI?
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Empresa, empleo y cooperacibn
El desempleo en Espafia. ?Sin soluci6n hasta el siglo XXI? Cristbbal Tiuler San Miguel 1. Magnitud real del desempleo espafiol Nos encontrmos en una situacih tan grave que muchos se niegan a aceptar la veracidad de 10s datos sobre el paro en Espda. Hay quienes piensan que una cifra de paro superior al20% habda originado hace tiempo una rewelta social. Estadisticos del prestigio de Julio Alcaide afirman que el paro real es inferior al expresado por la EPA. Ciertamente asi ocurriiia si considermos que en ocasiones las personas piensan que tener emplea es disponer de trabajo fijo a plena dedicacibn, o bien si tenemos en cuenta que muchos de 10s registrados coma parados, trabajan en economia sumergida. Si la economia sumergida, que muchos valoran para Espda en el 25% del PIB, se sumara a la oficial posiblemente el paro llegaria a un nivel mb c,decoroso,,, entorno al 15 o 16 por ciento. Sin embargo tambikn puede pensarse que la cifra oficial de paro es menor que la cifra real ya que no considera aquellas personas que deseando trabajar no se presentan en el mercado de trabajo, sin ir mis lejos nuestra tasa media de actividad (relacibn entre poblacibn activa v nersonas mavores de 16 dos) se sit& en un exirmo 49% muv inferior a1 y Pollticas, nos lleva a pensar que ah pareciendo m6s razonable la primera hqbtesis no podemos dejarnos llevar por una justificacibn tan Mcil coma esa, aunque tuviermos un oar0 semeiante al de odses como Francia. BCleica o Dinamarca seeuiriamos enfrenthdo- Los a una;arga par&uestro desarrollo econxnuco y soc~al 2. Causas del desempleo. Son muv diversas las causas aue han orovocado un rioido aumento del desempleo en toda ~uro~a desde mediados de 10s &s setenta. La ap'aricibn en Esp& de graves problemas en el mercado laboral responde no solo alas condiciones econbmicas de este beriodo concreto sino mis bien es ia consecuencia de los deseauilibrios tanta internas como externos que desde hace tiempo nos acompdan. No se trata por tanto de un problema dependiente de la ca-tura ecanbmica sino de desfases estructurales pravocados oar la faita de adaotacibn de nuestros mercados ante cambios econbmicos Lnivel munkid. El Gltimo infkme de la OCDE sobre la economia espdola propone una estrategia econbmica general para hacer frente a 10s factores causantes del desempleo: 1.- Reformar la seguridad en el empleo. 2.- Reformar las prestaciones por desempleo. 3.- Aumentar la flcxibilidad de 10s costes salariales. 6.- ~eforzar la comoetencia en 10s mercados de oroductos, La candusi6n A& significativa del informe, que se resume en 10s seis puntos expuestas, es que en p&ses como Espda, en 10s que se ha alcanzado cieno nivel de desarrollo y bienestar, es necesario afrontar 10s problemas de desempleo actuando para redu-
cir el coste del uso del trabajo y flexibilizar el mercado laboral. Es dena que para enfrentarse con reformas en estos campos es necesario un esfuerzo conjunto de todos 10s agentes sociales, el Gabierno debe actuar can mano dura y el resto de agentes cooperar sin escatimar esfuerzas. Si no queremos resignarnos con una situaci6n tan vergonzasa como la amal ser6 necesario bacer frente a soluciones cuyos efectos en ocasiones serh indeseables oblighdonos a elegir entre objetivas alternativos en conflicto. 3. El cambio necesario en el mercado de trabajo La reforma del mercado laboral es uno de 10s puntas donde se entrecruzan intereses empresarial. Lo intereses de-trabajadores, empresarios y sindicatos estin en juego a la hora de una reforma del mercado de trabajo, sin embargo la cooperacidn entre todas ellos produciria efectos que beneficiarian al conjunto de la econom~a y consecuentemenre a cada uno de dichos colectivos. 1.- ?Hay que abaratar los despidos? Hasta 1993 Ins costes de despido en Espa5a sastenlan un ritmo de creclrmento del 13% anual. En 1994 se oroduio una imoonante reducci6n de lo mismos en un 12.8% la qtlC p~re;1n,1~1llilcar 115 prlmcra, nlucrrr.tr drl rxlro .lr 11 Rc~~~inu 1~bar.iI dc (IC ah" itn rnllurr., curtc dc dr.pld<, ,r II,I in::cmcn~xl., .lc rno.l<, p~r.tl<lu 11 aurnc-nrs dc lor contratos;emporales, queban pasado de un 17% 'en 1984 sun 34% en la actualidad. Quizi esta sea la muestra m6s clara de que la Reforma laboral ha sido poco m6s que un ',maquiUaje* aplicada sobre el problema del paro. A la hora de realizar 10s despidos re procede a la distinci6n entre despidos objetivos y subjetivos mediante la intervenci6n judicial para los despidos individuales o la autorizacidn administrativa previa en caso de despidos colectivos. Estos mecanismos de control despido parala empresas en Espaiia se shaba en 1.78<000 pts muy por encima de la media en la UE. Es perjudicial que el coste de despido sea alto porque cuanto mas elevado sea dicho coste mayor ser6 el coste total de la mmo de obra, provocindose con ello una asignacidn subdptima del factor trabajo. Si ma empresa desea reducir su plantilla bay razones para suponer que lo desea para amentar sus beneficios, como deberia ser su objetivo, parece 16gico que el Estado deba limitarse a verificar que 10s despidos se efecnian realmente por razones econ6micas, sin embargo una malentendida protecci6u laboral de Ins trabajadores provoca rigideces que perjudicm tanto a estos como a 10s empresarioss. (Como reducir 10s costes de despido ? Para una reduccibn efectiva de 10s costes de despido existen dos vias alternativas. Por un lado se propone reducir el coste de Ins despidos no justificados, lo que pod;a llevarse a cabo reduciendo las indemnizaciones ante despidos subjetivos o eliminando la duraci6n mixima de 10s contratos temporales. El problema de medidas de este tip0 es que disminuiria la protecci6n de 10s trabajadores frente a despidos injustificados, por ello su aplicacidn queda condicionada a la consecuci6u de un mecanismo de supervisi6n eficaz. La
segunda posibilidad es aumentar el coste de 10s despidos no justificados, pero obligando a que sea el trabajador el que demuestre que se trata efectivamente de un despido injustificado. Es necesario facilitar un despido mis libre aunque asegurando una supervisibn eficaz que permita el control de las causas reales de dichos despidas. 2.- Incrementar la capacidad de decisibn empresarial. Una de las mayores desvenrajas que tienen nuestras empresas con respecto a sus competidores es la menor capacidad para tomar decisiones sobre cbmo se organiza la produccibn con las plantillas de que disponen. Para introducir malquier cambio organizativa sigue siendo necesaria la aprobacibn sindical y, par tanto es ~reciso acordar la corre~~ondiente compensaci6n si se quiere introducir dguna modificacibn en el Convenio Colectivo. Como consecuencia de este procesa de negociacihn el coste de dicha compensaci6n suele depender mh de la importancia aue ese cambio tiene para la empresa y de la fuerza relat~va de las panes, que de 10s incanvenientes q& 10s afectidos puedan tener para la modificacidn ar&izativa. Podrian iesultar muy Gtiles en la flexibilizacibn del mercado de trabaja medidas que posibilitaran una mayo; movilidad funcional, un nuevo turna, un rkgimen distinto de horas extraordinarias o la madficacibn del horario laboral. Sin embargo, en muchas ocasiones, esto no se hace viable por las dificultades existeutes a la hora de modificar las condicianes laborales de la plantilla de cualquier empresa. El coste y el tiempo necesarpara llevar a cabo cnalquier reforma de este tiPo las hacen poco operativas. Parece mas lhgico y sencillo que una empresa tenga siempie capacidad para negociar directamente con sus trabajadores. El desarrollo futuro de la refarma del mercado Iaboral debe tender a aumentar la capacidad de decisibn de 10s empresarios, reducienda las incenidumbres sobre su coste, y 10s largos y complejos procesos de negociacibn que existen acmdmente. Para ello padria optarse por conceder a la empresa capacidad para tomar decisiones respecro a modificaciones en las condiciones de trabajo teniendo el empleado Fho a solicitar la rescisibn y una compensaci6n semejante a la que existe en otros pases europeos, en caso de desacuerdo ante 10s cambios introducidos. De lo contrario estas rigideces sepirkn suponienda un enorme desincentiva para la inversibn empresarial en cap~tal humano e impedir6n aprovechai el alto nivel de cualificaci6n de nuestra mano de obra. 3. Ambitor de negociacidn restringidor. En la actualidad a la hora de pactar las condiciones de trabaja se recurre a la negociacih centralizada entre las panes interesadas. De este mo+ puede suceder que una empresa que podria resultar viable, si mantuviese niveles salar~ales inferiores a 10s pactadas de forma centralizada para todo un sector, se vea obligada a asumir nnos acuerdos que terminark Ilevhdola a la quiebra. La reduccih de 10s hbitos de negociacibn podria facilitar unas condiciones laborales acordes conlas necesidades de cada empresa y en consecuencia de sus trabajadores, no se entiende, por tanto, la oposicihn de los sindicatos a dicha descentralizacibn sino es por el temar a una pkrdida de protagonismo de sus dirigentes. Todo esto no supone que no puedan &stir convenios a niveles amplios, induso a nivel nacianal, en algunas materias; como en materia de formacibn, pero nunca sobre otras como es el caso de 10s salaries. 4. Reduccidn del coste de uso del trabajo
cada uno de estos tres elementos es claramente desfavarable en orden a la generacibn de empleo. 1. Los salarios. La moderacibn salarial oroducida durante 1994 v su orolaneacibn en , . 1995 tuvieron un reflejo importante a la hora de poner freno a la constante &bids de precios. Dicha moderacibn en 10s salarios permitib que el coste laboral unitario no llegara a crecer por encima del2%. Si tenemos en cuenta que, el coste laboral unitario se traslada en un 50% a 10s precios, como demuestran recientes trabajos realizadas por el Banco de Espafia, podremos entender camo la moderacibn salarial no supone un retroceso en las con&ciones de 10s trabaiadores. Los efectos de dicha moderacibn en la reduccibn de la idlacitin y en la creacibn de empleo, asi como su reflejo en una mayor competitividad de nuestras empresas, compensan el esfuerzo inicial por mantener unos salarios acordes con las circunstancias econbmicas. La moderacibn en materia de salarios es esencial en pdses como Esp&a en 10s que la evalucibn de los salarios se produce de espaldas a la situacik del mercado de trabaio. En 10s tiltimos &os 10s salarios han tenida un componarniento anticidico mientras que el mercado de trabajo evolucionaba ciclicamente. Una de las moddicilcaciones anzhzadas anteriormenre, concretamente la descentralizacibn de la neEociacibn basta el imbito de la empresa, produciria una mayor concordancia entre salar'los y empleo de modo que en momentos de auge econdmico puedan elevarse 10s salarios sin expulsar componentes de pablaci6n activa al desempleo, y en situaciones de recesibn (a nivel nacional a para el caso concreto de cada empresa) puedan frenarse las alzas sdariales. 2. Costes laborales no salariales. La situacibn en este aspecto es particularmente grave si tenemos en cuenta que de cada 100 pts que una empresa desembolsa por el empleo de un trabajador tidado superior, dicho empleado se lleva a casa Gnicamente 55.38; el resto ingresan enla Seguridad social en concepto de cuotas patronales y sociales (24,74 patranales y 4,80 del trabajador) o en las arcas de Hacienda (15,OO). En definitiva, en la situaci6n actual el fisca y la S.S. *cobran,, tanto como el trabajador. Corte de un ernpleado con 4.J00.000ptr brutas. SUELDO BRUT0 ..... 4.500.000 (72,265'0) Aport empresa coben sac... 1.479.971 (24,7476) . Seguridad Social .... 1.061.622 . Desempleo ........... 278.900 - Fagasa .............. 17.993 - Accidentes .......... 94.466 ...... - Formacibn prof 26.990 TOTAL (caste para la empresa) ... 5.979.971 SUELDO BRUT0 ............... 4.500.000 (72.26%) ~. , Deducciones (SS, desemp,FP) 287.896. Retenciones ................ 900.000. TOTAL deducciones y retenciones. 1.187.896 Salaria neto del trabajador. Coste fiscal ............... . Seguridad Social .... 1.767.867 (29;56%) . Hacienda ............ 900.000 (15,00% La reforma del sistema de cotizaciones a la Seeuridad Social, en oalabras de Garv . Becker: 'xdebe tender a convertir el actual sistema d; aportaciones en el que gravamos a los trabajadores para que apoyen a 10s pensianistas, en otro en el que las personas aharren por si mismas para aseguraise 10s ingresas futuros tras N jubilacibn,,. Hablando de
So~~ddMulti~ulrural. Actzrdel XXXCangre<o UnivY7. Smilla, 1997. 69 la simaci6n econ6mica en nuestro pais, Becker propone al Gobierno exigir a cada persona que contribuya con un poiceutaje minimo de su salario a la Seguridad Social (alrededor del lo%), de modo que ese dinero sea empleado para la jubilacih del individuo y sea kste quien elija la compdia de inversiones en la que depositar sus ahorros y la forma concreto de hacerlo. El papel del Estado seria reglamentar esas cornpaidas de inversibn ds pensiones de modo que tengan un capital suficiente para que 10s ahorros de 10s trabajadores esthn seguros, y ayudar con aportaciones adicionales a aquellos rrabajadores que a lo largo de su vida no tienen una canridad suficiente de aharros para obtener un minimo nivel de pensiones. 3. Coster laborales implicitos. Las limitaciones a la hora de alterar la cantidad de trabajo empleado, las condiciones en que se realiza dcho rrabajo y las barreras para alterar el contenido de 10s cantratos, suponen para la empresa una carga adicional especialmente cuando debe ed~entarse con situaciones delicadas. Resulta complicado afrontar candiciones adversas en el mercado o problemas concretes de competitividad sin una mayor capacidad de adaptaci6n ante 10s mismos. Los elevados costes administrativos y la falta de agilidad en la toma de medidas que afecten al factor humano suponen una desventaja para nuestras empresas frente a un mercado global~zado a nivel mundial y de una competitividad creciente. Sebastibn, Carlos. (199S), .El derequilibrio en el mercado de trabaja,.. Papeles de economia nC 62 Termes, Raiael.(l995),los modelos socio-econbmicor y el derempleo~~. Disertacidn en la rcsidn ord. Real Academia de Ciencis Sociales y Poliricas (7 Febrero). - Siez Fernindez, Felipe. (1996) ,-La oliticas de empleo y del mercado de trabajo en Euiopa,,.Economistar no 70 (Colegi~ de Economists de Ma&. - Revirra ~~Deurschland~~ (1996) n" 2. c,Alianza para el trabajo,~. - Infoimes robre ,iCoyunruni econdmica,, (1995). ,,El emplea en Europa,a. La Caixa, "informe mensudsz (1995) no 166. .El mercada de trabajo en Espaiia en lo 6ltimoi &or,,. - Banco dc Erpaiia, Boletin Erradistico (1996). lEmpleo y salaries,,. Banm de Erpa5a, Bolerin & Informacidn de Prensa (1995), nheros: 7.252, 7.309, 7.377, 7.392, 7.411, 7.445,