De la vida y acciones de Alexandro el Grande
Full text
QUINTO CURCIO RUFO
DE LA VIDA Y ACCIONES
DE ALEXANDRO EL GRANDE
,
EL GRANDE,
TRADUCIDO DE LA LENGUA LATINA
EN LA ESPAÑOLA
POR DON "
MATEO IBAÑEZ DE SEGOVIA. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla.
y Orellana , Marqués de Corpa, Caballero
del Orden de Calatraba.
Tr.
'
,
CON LICENCIA.
EN
'MADRID :EN LA IMPRENTA DE
RAMON RUIZ.
AÑO DE
M.DCC, XCI.V•
(III)
BREVE NOTICIA
DE
JUAN
FREINSHEMIO,
t'UN CURCIO,
Y
JUICIO DE SU OBRA.
E
Scrl
Quinto
d
bió
Qudnitez
i°
os
Rufo
de q
uienes
u
la
iene
Acciones
snos ha
de
d e f
Ae
r
alu.
dado la injuria del tiempo dos , el principio del sexto,
y
algunos lugares del ultimo. Y si bien no ha faltado
alguno , que afirme los vió en Viena en la Bibliotheca
de
o.
Wolphano Lacio ninguno se persuade
á
su existen-
cia. Esta pérdida la suplió primero Christoval Bruno
y
no Quinciano Stoa , como han querido muchos de Ar-
riano Diodoro Justino y otros Autores , que dexa-.
ron escrito de 'las Acciones de Alexandro y ultimamen-
te Juan Freínshemio con tanta mayor extension , dul-
zura y elegancia , que hemos seguido antes en los dos
primeros libros su Suplemento , que el de Bruno. Si bien
en los demás lugares faltos nos servimos de él. Fue Freías-
hernio Alemán , nació en la ciudad de Ulma en So
y
a-
be , el año de 1608. Exercitóse en los Estudios de las Le-
yes en la Universidad de Marpug y Guisen , de donde
pasó
á
Strasburg. Incluyóse álli por medio de algunas
Poesías que compuso en la amistad de Mathias Berneg,.
geno , el dual le franqueó su numerosa Librería. En
'
i-
quecióse en ella de las copiosas noticias de que están lle-
110S
sus Escritos. Pasó despues
á
Francia
'
donde fue re.
cibido entre los Intérpretes del Rey ; permaneció en es-
te empleo por espacio de tres años , al fin de los qua-
les se
volvió á
Strasburg el
de 1637. Movido poco des-
pues de las grandes conveniencias que
le ofreció la Uní-
vorsi_lad de
Upsal
en
Suecia ,
porque fuese á
servir la
Catedra
de
Eloqüencia
pasó
á
hacerlo ;
con
cuya oca-
*
2
sion,
( IV
sion gustó la Reyna
Christina de Suecia de tenerle cer-
ca de sí , sefialIndole . dos mil escudos de renta. Pero no
pudiendo tolerar su débil complexion la rigurosa aspe-
reza de los fríos de aquel clima , se halló necesi
t
ado á
dexar las honras y conveniencias que en él gozaba , y
á volverse. á su patria, no sin gran disgusto de la Rey-
na , por la pérdida de un Varon tan erudito. El qual,
demás de la perfeccion con que poseía las Lenguas He-
brea , Griega y Latina , usaba con la misma de todas las
vulgares de' la Europa. Estas grandes partes obligaron al
Elector Palatino , deseoso de restablecer la Universidad
de Heidelberg , á que le nombrase en ella por Profesor
Honorario con el titulo de Consejero
,
Electoral ; pero
retiróse despues con su familia el año de 1656 , y mu-
rió quatro despues , en edad de cinqüenta y dos.. Hizo
los Suplementos de Tito Livio , dispuestos en sesenta li-
bros, los quales se imprimieron primero en Strasburg el
año de 1654. y los de nuestro
.
Autor , como hemos re-
ferido , ilustraridole con muy eruditas notas.
Lib.
y
.
ad
Q.
Por lo que mira á Quinto Curcio , es materia muy
!„.
u.
controvertida entre los Autores si se debe entender de la
Tr. Epist, 2.
memoria que hace Cicerón en una de sus Epistolas de
un
Curcio
,
ó del de quien habla Suetonio , como de un
Rhetárico grande del tiempo de Tiberio , de quien mas
largamente dice Tacito :
Que segun la opinion de algu-
nos , fue hijo de un
Gladiator:
Que desde la edad
j
u-
venil siguió en Africa al (M estor , á quien tocó aque-
lla provincia; y que hallandose en Abrumeto al medio
dia 'paseándose pensativo
.
, debaxo de unos soportales,
se le apareció una sombra en forma de niuger mayor
que humana , de quien oyó
.
esta 'voz : Tú eres Rufo,
aquel , que Tendrá á ser P
•
oconsul en esta provincia:
(
cuya noticia refiere Cambien Plinio el Menor )
Que con
„,,
7
z
c
•
este agICero, lleno el corazon de grandes esperanzas, se
Plin. li.
S uranh
volvió a Roma , donde con la liberalidad de sus ami-
gos, y con su ingenio altivo, alcanzó el oficio de Ques-
tor ;
despues entre muchos Nobles
-
competidores por vo-
to del Principe la Pretura , cubriendo Tiberio la baxe-
za de su nacimiento con estas palabras .: A mi me pa-
re-
(
V )
rece
1
que Curdo Rufo es 'lujo de si mismo: Que con es-
to ,, con vivir despues muchos años siempre maligno
a-
l
ulaaor con los mayores , arrogante con los inferiorrs,
y con los iguales, insufrible , alcanzó el imperio Con-
»,
sular , las Insignias lriumphales, y á lo ultimo el Go.
tierno de África , donde muriendo cumplió el pronosti-
co fatal.
No pretendo detenerme en la averiguacion de los
lu-
gares
de su libro guarro , donde ha ,1a de Tyro , ni en
el del
e
decirno , donde hace una digiesion sobre la felici-
dad de su siglo , porque qualquiera los aplica segun es
su
sentir. Solo dile , que habiendo vivido largos años ,, le
facilitaron estos pudiese ser el mismo de quien Suetonio y
Tacito hablan ,
no
habiendo corrido mas de 32 , desde el
ultimo año de Tiberio , hasta el primero de Vespasiano,
tiempo en que le colocan los que se han desvelado en la.
averiguacion de tr siglo. Pero tengo por ocioso referir
la di versidad de opiniones que hay sobre esto , pudiendo
verse juntas todas en Juan Gerardo Vcsio y en F,adero,
Comentador de Quinto Curcio. Posible es , que fuese hijo
de aquellos , que nombran Cicerón y Suet( nio, y tam-
bien , que no tubiese que
ver
,
con todos los precedentes,.
atendiendo , como repara muy juiciosamente
Francisco
de
la Mote le Bailler , á que ni Quintiliano ,
ni
alguno de
s
los Antiguos hicieron la menor niencion de élni de su
5
Historia , cosa tan estrafia , en quien no dexó de nom-
brar Historiador alguno de su consideracion en • el libro
decirno
de
sus
Instituciones , escritas debaxo del
Imperio
de Domiciano , que no es dispensable igual silencio , sino
'
b
presuponiendo, que no se habla aun publicado en su tiern-
99'
po la Obra de Quinto Curcio.
,,
1
Por lo que mira á su Historia,
sin duda, que rue-
0
5
de consolarse Alexandro , de que
si no tubo como
Arhiles
,
un Hornero por pregonero de
sus
akbanzas ., (valiendoros
de las
s
mismas palabr
as
á
Que le
H
precisaron usase sus cc-
, dos)
logró
entre. los Latin
i
o
os
un historiador de su -5 ik,a
corno
Quinto Curdo
,/
,
poique verdaderamente es uno (Je
los
,
v
ilayores que tubieron y que por la excelencia
de
estilo merece se
le
re
pute
por
mas antiguo que Tito l i
. ,,
ri` ,
vio y Paterculo.
r
é
,gil
P t l)-~
( VI )
Procede con grande juicio
en
abstenerse de las n oti-
cias
del falso
Calisthenes , ( el verdadero ,
citado por Mu-
tare° no existe ) que dio á este Monarca un Nectanebo
Magia) por padre en lugar de
Philipo representandole
con
mas propiedad
un Roldán ,á un Amadis ,
que un
verdadero Conquistador.
La distribucion , que hace Enri-
que Glareano de la Historia de Quinto Curcio en doce
libros , restableciendo los dos primeros , y dividiendo
los
otros diez en lugar de los ocho ordinarios, no ha segui-
do persona alguna. Pero en qualquiera que se disponga,
siempre será tenida por digna de su materia , y su Autor
del Elogio , que insolentemente , y sin
merecimiento
al-
guno se atribuye un Atninciano , de haber en alguna ma-
nera igualado por su estilo las admirables Acciones de Ale-.
xandro.
No le han faltado (
como ni tampoco á los demás ) á
Apud
Quinto Curcio las objeciones de algunos rigurosisimos
alum seC.13£,
ei RICOS.
El
mismo
Glareano que he citado , le
culpa
de
haber puesto con muy mala Geographia el Ganges de la
parte Meridional , de haber confundido el monte Tauro
con el Caucaso y de hacerse risible
5
tomando el Tarar-
tez de Plinio por el Tanais ; pero se le puede escusar
con
que estas
ultimas equivocaciones no son suyas , y que
como
Autor Latino siguió á los Griegos
1
de quienes se
valió
para su Historia. Y con efecto Strabón advierte en
el libro 15 de su Geographia
5
que los Macedones llama,
ron Caucaso lo que no
era sino
una parte del monte Tau-
ro , por
ministrar mas materia el uno
que el otro
para
las Fabulas , con quienes gustosos lisongeaban la ambicion
de Alexandro , y la suya. Y en quanto al curso del Gan-
ges, aunque sea cierto , el que hablando generalmente des-
ciende
del Septentrion
al Mediodia ; sin embargo Strabón
añade que halla opiniones , que .le obligan á derrotar
diferentes , y que en fin lleva todas sus aguas de la par-
Trat. del
te de
Levante. Mascardo
censura á Quinto Curcio en par-
Arte hist.
3
2,
epist.
.t.
te diversa ; porque 1e parece que es excesivo en el
uso
de
las Sentencias , (en cuyo dictamen le sigue tambien el
Padre
Moyne
en su Arte de Historia ) y aunque se ha-
lla obligado
á confesar que
todas las de este Autor son
muy
VII)
é
ermbsas
h
,inseniosa,s , le culpa de
no haberlas usa-
mu y
do siempre con
j
uicio ,
algunas veces con despropor-
cien á la calidad de quien las dice , como lo pretende
manifestar en la
oracion
de los Scythas
á
Alexandro , se-
gun
se lee
en el libro 7 en que tambien concurre el Pa-
d» dre Rapin , V.aron eiuditisimo de nuestros tiempos ,
hijo
de la Sagrada
Religion
de la Compañia de Jesus , y fran-
cés de nacion , eunque alabandola de
muy elegante y pu-
lida. Si bien
Francisco la Motte le Bailler , haciendose car-
go de
,
la objecion del primero , porque el segundo escri-
bió mucho despues , dice que la
leyó muy repetidas ve-
ces respecto de esta in/Fut acison ;
pero confiesa, que fue
con bien diferentes ojos que Mascardo. Que
dificilmen-
te se persuade ,
á.
que el fin de ella sea solo el de agra-
dar , pues tiene tecla esta oracion por tan ajustada á la
,,...
persona de los Ernbaxadores Scythas , que la expresan , asi
i
por lo. que mira á las
Sentencias ,
como por lo que con-
:los
cierne
á
lo demás de sus partes , que en su dictamen pa
!
¿I
sa por una copia sacada del verdadero original de Ptolo,
R
I
ID
:r, Rjj;
.1 li
meo
1
de Aristobulo , de Calisthenes , de Onesicrito , ó de la
'5
otro, de
los
que como , ellos se, hallaron presentes quan-
la irrpre Ion
UN'
CI
-o. se , pronunció , y tubo la curiosidad de insertarla en
ultIna
de
1 C1
Historia de este Monarca. Y á la verdad , dexando á una
Amsterdam.
1 111
parte la propiedad con que refiere el presente de los Bar-
[
:1151
baros-, de un par de bueyes , de un arado , de una
taza,
y
de una flecha ; el Proverbio Griego de las soledades
de
tt
111
"
41
su Patria , está ad
y
nirab
l
lemente aplicado ;
y aquella pin-
tura Seythica de la Fortuna sin
pies , cuyas alas no
se
111
/11
pueden
detener , por mas que
dá
las manos , tiene inex-
0
,
primibles gracias
en su expresion. Pero aunque todo esto
10
se proporcione prodigiosamente con los que las pronun-
,
(11#
¿`1
1IP?
cuan ,
hallo , que es aun con mayor conformidad
en el
Icil,,',8
uso de las Sentencias , que Mascardo y Rapin
censuran;
' ,
y si alguna
vez
fue estimable el
Decorum
de les Latí...
0 '
nos ,
o
lo
PI
que
deben observar mas cuidadosamente
los r he-
1..1r
,
fu
toricos ,
Creo es á quien donde con
mayor
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0
untualidai
I
1
;
ha
cen guardado Quint Cura() las leyes. Los
que
sabe
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1i-
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lo
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Scyt
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las ,
y los Tartaies
usaban
de les
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en
sus
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cursos •; y
e-
,
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,,,,;,,
que asi como los demás pt
i,"1
n
blos
;.
nb.,1;'
(VIII)
tilos Orientales no hacianalgunos , sin mezclados de pa.
rábolas , admirarán el juicio de este Historiador en la mas
sentenciosa parte de la oracion de que hablamos , donde
verisimilmente han- hallado estos Autores tanta materia para
reprehenderle. ¿
Ignoras ( dicen
aquellos •-Embaxadores á
Alexandro )
que los mas •corpulentos arboles , los quales
han necesitado de largo tiempo para su aumento , se pue-
den en
un
instante derribar , y arrancar de raízl
No
es prudencia atender solo al fruto que producen, sin con-
siderar sct exaltacion , y el peligro de caída. Advier-
teque si quieres subir hasta lo mas encumbrado ,
po-
drá
ser que te enredes entre las ultimas ramas , y cazi-
gas con ellas. El leon por grande
y
feroz
•
que es , sir-
ve tal vez de alimento á los menores paxaros; y
,
e1 hier-
ro , eimedio de su dureza de Ordinario' se .ve .consu-
mido por el orin, finalmente
.
, nada hay en la naturaleza
tan fuerte , que no pueda menoscabarse por lo mas cif.
bil,y al parecer menos vigoroso.
Estas son las sentenciosas
expresiones de que se forma , las gules , 'en Vez de ser
reprehendidas de indecentes , corno pronunciadas por
los
Scythas , se
deben-- estimar -suimamente
á causa' del ayre'
que conservan de su batria, y de aquel raro modo de'ex-
primir sin mezcla alguna del Griego ,• ni del Latino.
La gran rig déz con que el P. Rapin quiere al Historia
dor, que procura formar por mediO-de sus reflexiones,
Rapin fol.
le nota de otros defectos. Llegando 'á
.
proponer la pureza
de estilo , que se ha de observar en la Historia
'
1
el qual
no debe tener nada de impropio , de estraiio
de duo
gel. oral:.
-
ge
eic2r.deopt.
ro , de osado , ni de obscuro , en
qUanto
que pondera
sente
,
it
;
a ni_
excedió Herodoto á todos los Griegos , y Julio Cesar
todos los Latinos , dice de . Curcio Que por haber
hil
absur- •
/
ins
rbi
3
ni
j
11
1
1
:
1
l
u
i
b
n
puesto tanto cuidado en lo pulido , p
v
erdió aquel gran-
ni'tatutn
d
e
y
y magestuoso ayre , que hace tan recomendables á
ehil
o
bj ectu
Szílustio y á Tito Livio. Porque se ofrece muy flori-
no
dii, ion: do en muchos lugares , como son al
principio del 11-
n aptum
gé peticum'
bro
3.
en el de la descripcion del rio Marcias
en el
del suceso que refiere en el libro -4. de Abdalotnyno, el
qual pasó desde la humildad de Jardinero á la
Q
sobera-
8.
raíaa de Rey , el del sitio de
Tiro
1
y el de
la licenci
osa
Tab.
.
lib,
,e
vi-
( IX )
vida de Alexandro
guando se dexó vencer de las de-,
11,:e:t
q u
1
in ¿
í
licias de Persia , después de haberse mostrado invenci.
ble en los peligros de la guerra ; el en que refiere los
sentimientos de Sysigarnbis por la muerte de este Prin
cipe , y otros muchos , en quienes dice , que se reco- de'±".
noce una afectación de .elegancia itnpropria de • la grave-
dad de la Historia ., en la qual no es tolerble afectacion
alguna. Si bien volviendo á notarle de lo mismo en el
último párrafo de sus Reflexiones , donde hace un juicio
Tab, Tiro.
general de los Historiadores , dice , que aunque no se le
cap.
1
.
... Ut
Monii
puede dexar de culpar su demasiada pulidez
tampoco
i
s
cz
Margari-
escusarle
la alabanza , que merece , por lo que se avén-
tis,
s.tin_l_-
ornamenta
taja en el grato y natural
..
modo de describir las costum-
f=inarlim ,
del
-
orar
ntur
bres (cuyo perfecto caracter se perdió en los siglos que
vid ;
ha-
bp;lt
le sucedieron ) y por la sinceridad con que procede en
nihil
referir tan igualmente las virtudes de •Alexandro , que
tics
fce
a
tr;iwt-
sus vicios , sin dexarse llevar del merecimiento de su He-
rum
decet,
Rapia 3o4,0
roe; pero que es culpable algunas veces en uno , y otro
caso , por el poco juicio con que en el primero le des-.
cribe , alabandole acciones, que no lo merecen, y por la fal-
ta de decoro y de discrecion 'con que refiere en el segundo
otras , por infames , indignas de que ocupen lugar
en la
Historia ; en cuya comprobacion dice asi :
No siempre tiene
Curcio razon de ofrecer á Alexandro tan admirable, por-
que aunque de ordinario nos .le manifiesta eligiendo el
partido mas heroyco y mas arriesgado nunca el mas
prudente. El peligro siempre se halla sujeto
á
él. No
son las Conquistas las que apetece , sino la gloria
que
le
resulta de ellas. Pudo
aprisionar • á Dario , acome-
tiendole de noche ,
y venciendo su flaqueza , enmedio de
ser .el Exército
enemigo dobladamente mas numeroso que
el suyo. Pero aquel gran Heroe , menos atento
á
vencer,
que á dar motivos para la admiracion de su valor , aco-
me
tió al Rey de Persia en mitad del dia , .resu,lto á
perecer antes gloriosamente, que á vencer
por medios
astutos.
O
frecióle Darlo después de su- rota
dividir con él
el
Asia ,
prop
oniendole el casamiento de
su hija ; pero
quiso antes
A
lexandro encaminarse á la gloria por el
*41
Pe-
( XVI )
Don Carlos Coloma , justamente celebrada de los que al-
canzan á conocer sus primores , y á diferenciar las creci-
das -ventajas con que excede á tantas como se han hecho
ciJ
este Autor , unas medianamente razonables , y
-
otras su-
mamerne infelices. La de la Capa de Tertuliano por Don
Estevan de Ubani , la de la Apologia , y de otros trata-
dos del mismo Autor , por el P. Fray Pedro Manero , dig-
nas de las mayores alabanzas , por el gran acierto
con
que exprimen la viveza y valencia de sus conceptos , en-
medio cíe las ingeniosas obscuridades , ( segun las
llama
.Latancio) y de las estudiadas tinieblas ( segun San Agus
ti/a) 'que se
ofrecen
en aquel Africano , ocasionadas de
las
fi9;,_Jas Griegas
que usó
en estilo Latino ; las que
hizo .Don
Fraacisco
de qtevedo , peregrino ingenio de nuestro si-
g
i
J del Lyrico Poeta Griego Anacreonte que no
.
impri-
mió , y cuyo original pira en mi poder con muy erudi-
tas notas ; y la que corre de la vida de Marco Bruto , sa-
cada del texto Griego de Plutarco , que tan siniestramente
han publicado algunos , fue de la traduccion Francesa del
Señor Amiot , como se reconoce de
los
primorosos acier-
tos de aquella , y de los continuados defectos , que en
.
es-
ta notara sus mismos Franceses , y entre otros el Señor de
Hedoville ;
el
Tul , con ocasion de ponderar la destreza
con que traduxo del Griego Mr. le Febre la vida de Teseo
del urtsmo Piutarco , añade , que por la
impropiedad ru-
deza y obscuridad de las de , se debe desear saque
Febre las demás.
Pero hizo el año de 1666. el Abad Talle-
ment, con tan grande acierto , que logra el primer crédi-
to este trabajo ; y otras cuyo número dificilmente llegará al
de las referidas. Todas las demás que corren en nuestra len-
gua , haciendo considerable ofensa á los Autores
que
tradu-
cen, mas las sirven de descredito
y
ultrage , que de lustra-
clon y adorno.
Este desengaño
y
el de la inaplicacion que generalmen-
te se experimenta hoy en España á las buenas letras, hizo
ne-
gar
á casi todos los concurrentes , que pudiesen ser las supe-
riores ,
y
desconfiar á muchos de que llegasen á igualarlas.
Movida , pues ,
mi cortedad aunque tan excesivamente in-
ferior á la suficiencia de aquellos del crédito de
nuestra
len-
( XVII )
engua, venciendo á esfuerzos del natural amor á ella
los
estorvos que la ofrecía la medrosa desconfianza del proprio
conocimie
nto
, y fiando de la laboriosidad y el estudio, lo
que
no debla esperar de mi ingenio , resolvi reducir á ella
algun Historiador Latino; que fuese obgeto digno de mi
empresa. Y siendo uno
de
los mas celebrados entre los
antiguos Quinto Curcio , por la hermosa variedad de su ma-
teria, por la forma y el todo de sus circunstancias , y quien
hoy corre con mayor credito traducido en la Lengua France-
sa por el Señorde Bougelas , habiendo comprado este al
precio inestimable de los años, los aciertos , que le confieren;
pues si creemos al que publicó este trabajo , pasaron de
treinta los que gastó en él; plazo , que aun en menor
número , y en
materia de mayor conseqüencia le juzgó
Tacho en el tratado de las Acciones de su suegro
Agrícola
.orla si
Per
por 'uno de considerables de la vida humana, me pareció ha-
1
11
C'S
'Ogtrr-
cer
eleccion de este , para que á vista del cotejo se pudiese
ZatriLl,
decidir mejor la suscitada controversia , atribuyendo los des-
aciertos: en que mi traduccion la fuere desigual ,á defecto de
mi
suficiencia ,
y los primores , en que ( por acaso )
la
fuere superior á la fertilidad de nuestra lengua, cuyas ex-
celsas ventajas á la Francesa son tan notorias á todos los que
con desinteresado ánimo las han juzgado que solo ellas
pudieran haberme alentado á esperar lo que de menos po-
derosa causa no debía prometerme : dictamen , en que
purgandome de las 'sospechas de apasionado por mi pro.
pria lengua , me ha confirmado con el suyo un Erudi-
to
moderno y estrangero , el qual , en la Genealogia , que
escribe de la casa de Austria, llegando á tratar de la Ma-
gestad
.
del Rey Don Phelipe IV. nuestro Señor, y
á
pon,
derar
su Religion, su
piedad y
su
reverencia á la Santa Se-
de, produce en mayor credito de ella una carta que escri-
bió
de su propria Real
mano á la Santidad de Alexandro
VII.
en
re
spuesta de un Breve, en que le participa de
su
asuncion
al
Po
ntificado .,
y antes de hacerlo
dice:
Ofreceriala en
tt.i4
,7°:,t17c_
Lengua Latina , si enmedio de ser la Espaáola hija su-
111
,
,0(
ya, no
e
xcediese aun á su misma madre en la
gra-ve–
cp1.11'
dad de su caracter, en la posesion de su laconica
frase ,
la :1":
1
1
'
1.`
,,
magestad de sus palabras,
y
en lo exquisito de sus peregrinos
''''''1"r.:-
.40141
31
( XVIII )
Ale
A
vivaces conceptos.
Con el fin , pues , propuesto, he aplica-
-
x111
VII.
do en esta traduccion todo el cuidado que he juzgado capaz
1.‹Jr clic ts
eriud ti e
s
-
de su logro „ poniendole en la observacion de las leyes, que
nos prescriben los aciertos de las que corren mas. celebra-
, sin estrecharme á la rigurosa severidad con que algunos
das
iS,VD
exi
7
1
',
t
3
1)17
c
'
o
°
d
'
el„
quieren,
que sea la version tan fiel y puntual , que no se mu--
luiolíilre in
de una sylaba ni coma; pues como advirtió San Geronymo:
cl
turn
fnit. DIrtm Lee lea
nmnera que no es injuria de la sentencia, sino adorno
I,:
111,V SI 1 t-
tVitt tliS
suero cercenarla lo superfluo; tampoco infidelidad sino aliño
lit ,
PSt
–
lin ,7
7
2,zarri,1
para
perfeccionarla:
Tampoco me he adelantado á
usar de la relaxada licencia del Paraphrasis;
porque esta no so-
tatt
rc
la-roa,
';;- lo es ií.terpretacion de la letra,
(segun el sentir de Quinti.
limo)
sino una libre y arbitraria declaraciorz
de
sentidos ,ex-
senrenri i-
rum I
n
ve
r-
presal?;
con abundancia de palabras.
He tenido por regla
el
bir u
jestate sic
seguro medio que entre estos dos viciosos extremos siguió Ci-
1),,I
;rino-
rw;) tiiti
ceros, traduciendolas oraciones contrarias de Eschincs. y De-
ti finque
,o,i
111DStli¿
nes, que fue
el trasladar la viveza de la sentencia,
5
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;% convertir en magestad Latina la pompa Griega, copiando
e
ll
t 1
1
,r.
(
como él dice)
la imagen, no los colores , pesando,
y
no nu-
"
merándo, las palabras,
y
atendiendo al valor antes que al
le' in A
tis'i
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n)-
número. Porque como enseña San-Geronynzo, el que traduce
in)
4 n%tri-i
ci D. inlÇit.
no Iza de mirar á la material signifi
i
cacion de la VOZ, sino a la
nio-,
34-
correspondencia quetiene en el Idioma, en cuya lenguatraduce
Q iintil. lib.
'o. e ID.
5
precepto, de cuya observancia se hallan tan lexos todas las tra-
er
r
d
{"ac
.
„
1
diICCIOrleS
que hoy publican los nuestros , que no solo faltan á la
p
cls or;
debida proporcion y equivalencia de las voces , dexandose
contr.
Hien
T'ID'''.
ají
ILWar
de las estradas; que muchas veces, ó no tienen en la
Suinam.
p
y
opria la misma viveza, están recibidas en diverso sentido y
sIgnificacion, sino tarnbien de las frases y dialecto de la lengua
que traducen ; de que nace , que teniendole cada una distinto,
quedan tan asperas, desabridas, obscuras, y en muchos
lugares expresados los conceptós en muy contrario sen-
tido al que se ofrece en loS originales que mas pare-
cen abortos de estrangeras plumas que partos de natu-
rales ingenios.
No he puesto menor diligencia en examinar gran parte de
los muchos exe-nplares que hay de nuestro Autor, entre quie-
nes sigo ordinariamente los que publicó el P. Radero, y despues
de él Juan Freinshemio, corno mas correctos Tampoco he °mi-
l
ti-
( XIX )
tido la de reconocer cuidadosamente las traducciones que se
ofrecen en la Lengua Italiana y Francesa, y entre otras la que
publicó
Thomás
Porcacho en Milán el ateo de 5 28.
en aquella
cuyo estilo tiene igual falta de pureza, que
con algunas notas,
de aflijo , y la que he referido corre con tan merecido credito
en Francia de Mr. de Bou gelas , al principio de la qual se
ofrecen los dos primeros libros, que suplió á Curcio Freinshe.
mio, si bien no traducido por él, sino por Mr. de Rier , á
cuya imitacion le he seguido, asi porque en el todo de la obra
se pueda hacer mejor el cotejo, corno por las ventajas de este
suplemento al antiguo, el qual no dexó de valerme en algu-
nos lugares, que jtazgo mejorados en él.
Quise exórnar esta obra con algunas notas; pero conside-
rando, que para los Eruditos eran superfluas, asi por no ne-
cesitarías, como porque aun guando las apeteciesen , no pu.
cliendo yo adelantar nada á lo mucho con que han enriqueci-
do á este Autor el P. Radero , el mismo Freinshernio, Blaia-
cardo Locenio Eirasmo , Hutenio Clarean°, i
e
lxninAero, Ac-
cidalio , Francisco Medio, Ti-ro Poprna, y sin otros ultima-
mente Phelipo Carolo , el P. Michael Pellier,
, de la Compañia
de Jesus , para el uso del Serenisimo Delphin , en ellos halla-
rian quanto deseasen, desistí de tan poco fructuoso matetial
trabajo.
Lo que si me ha parecido preciso, es dar aluna noticia de
quien fue Curcio, y un juicio de su obra, deducido de los
Autores, que pudieron hacerle con mas acierto, ó de alguna
parte, q del todo de su historia, en que seguiré muchas veces
la finisima Critica de Juan Geranio Vosio , y de Francisco la
Motte le Baitler, Olandés el uno , y Francés el otro.
Faltame por advertir que no pretendo abrooarme, ni
la gloria , ni la osadia de haber sido el primero en em.-
prehender este trabajo en nuestro Idioma, que ya sé
l
que
el ario de 1518. le dió á
luz
pública en Sevilla Peo Can-
dido de Zimbre , y que tambien
lo
hizo el de 1
3
3:1.
el
L
icenciado
Gabriel
de Ca
c
itar
-
lela. Del primero d _No la no.
t
ticia
á
la doctisirna
Bibliotheca Hispana que pa:
a
ceo-t
•
n
nor
ma
y
acertado modelo de
tonos
los
que las fui
(se
g
uir
el sentir de los primeros Críticos de la
Europa) y entre otros de
rolo rovio ,
erudiusimo Alemán,
9ik
*
2
en
(XX)
en el juicio
que hace de todas las Bibliothécas , dexó escrita
r
nuestro eruditisimo Don Nicolas Antonio , Varon verdade-
ramente grande , por sus copiosisimas 'letras, y -exempla-
res virtudes , y merecedor de mas feliz siglo. Pero por gran.
SI C'
de que ha .sido el cuidado que he puesto en descubrirle , no
1
lo he podido conseguir , por cuya causa tampoco decir el que
merece. Don Nicolás Antonio duda si fue Español, ó Estran•
geno; y dice , .que facilmente se persuadirá á que se le equivo-
t1."
.,•y:,
case
con Pedro
C
ándido de Zimbre, Maestro que fue de Bre-
1 511
1.
ves de Nicolao V, , aunque este nunca tuvo comercio alguno
f 11' ''
con la Lengua Española, que traduxo sí del Griego en Latin á
1?0T1
Apiano Alexandrino.
1
11
1 '
1
i
La Traduccion de Castañeda he visto con merito capáz ..
que se me permitia decir de ella , que aun guando se hubie.,..
..
T
p. i
valido este Autor de exemplares menos corrompidos, que los
u
qué él mismo confiesa tuvo, y manifiesta la obra ;
y
aun (luan.
do guardáse las leyes de una severa Traduccion , O
produxese
'
.
1si
i
'11
1 1
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1:
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1
1
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111
1l'''''''
las utilidades que suelen dar de sí los Paraphrasis, y de que es-
ga
tá tan lexos , que solo se reconoce en ella una indistinta mezcla
de ambas cosas, vende á tan caro precio las noticias que ofre-
ce, que no siendo este Menos que el de una considerable por-
don de paciencia, apenas hay aun en los que por falta de:inte-
Ci '1 0
l
i
ligencia de la Lengua Latina no tienen otro recurso en donde
t,
s,1
buscarlas, quien se halle con: tuerzas
para tolerar la molestia
1, 'II, C;
de su
narración', queriendo antes
carecer de
aquellas, quepa-
1119.5 I,
sar por semejante fatiga. Si bien no se le puede
dexar de estimar
:'
VIII
.
L
el
buen zelo que tuvo de comunicar está Historia, tal citial'eS-
la
con
11
té, á los que se hallaban imposibilitados de lograrla por otro
liestIls1,
.
medio; asi como ni tampoco
.
dexarse de
admitir con la bening-
1111zz,,
na
gratitud que espero el qué me ha movido
en
mayor credito
.11erra l'
1
`'y
desempeño de nuestra Lengua,
aunque enteramente no con-
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1
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siga el fin propuesto. VALE.
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o
jitO
xxi
TABLA
DE LOS CAPITULOS
QUE SE CONTIENE
N
EN ESTE LIBRO.
LIBRO PRIMERO.
P*
I
Nacimiento de Alexandro, y prodigios
que le
precedieron y sucedieron Pag. t..
Cap.
II.
Su educacion :
los
exercicios
de
su
juventud ,
la
disposicion de su cuerpo
,
, pag. 6.
Cap. III. Su inclinacion á
las Ciencias : credito de Aristo-
teles
su Maestro, pag.
io.
Cap. IV.
La estimacion que Alexandro hizo de Horrero ; su
á
desprecio a los deleytes, y la destreza con que domó el
caballo Bucéphalo pag.
15.
Cap.
V. Dexale su padre en su ausencia el gobierno de Ma-
cedonia : lo que hace en este tiempo : guerras de Phili–
P
o ; rota de los Illirios por Alexandro :
declarado
General de los Griegos , pag.
18.
Cap. VI. Oracion de Piton , enviado por Philipo
á la Jun-
ta
de los Beocianos, pag.
Cap. VII. Oxacion de Demosthens , enviado por los Athe.
nienses recitada en la misma Junta, pag. 27.
Cap. Los Thebanos se declaran contra Philip o , y se
unen con los Atheuienses ; sujeta Philipo toda la Grecia, y
muéstrase beningno con los Athenienses : torna la ciudad de
Thebas,
y
tratala rigurosamente: su designio de llevar
la
guerra a Persia, pag. 33.
Cap. IX. Discordias en la casa de
Philipo : resuelve éste dar
muerte á Alexandro, el qual se halla necesitado á retirarse
con su madre
()Hm
pías: muerte de Philipo, en que son
sospe-
chosos
Olimpias, y Alexandro: crueldades de ()limpias,
P. 3G.
Cap.
X. Alteraciones en el ingreso de Alexandro á
la
Coro.
na: su valor y resolucion : habla al pueblo , y manda cas-
tigar á
los
c
ómplices en la mt.lext de
d
e e
su pa te, pag. 4o.
Cap.
111
,11111.
1o5,
A,
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Xxil
TABLA DE LOS CAPITULOS.
Cap. XL Entra en Thesalia : reducela á su obediencia : nom.
branle los Griegos por su general, cuya junta hace se ten.
ga en Corintho : visita al Philosopho Diogenes: su expedi-
cion en la Thesalia , y anuncios de su grandeza, pag. 44.
Cap. XII. Su viage á los Getas: recibe Ernbaxadores de Ale-
mania: escusa
hacerles guerra :
los Príncipes de luiría se
soleva n contra él: vese en peligro, de que se libra por me-
dio de una estratagema , pag. 48.
Cap.
XIII.
Alterarse los Griegos con la falsa
noticia de su
muerte: diligencias de
Demosthenes
contra Alexandro :
to-
ma
y destruccion de la ciudad de
Thebas, pag.
53.
Cap. XIV. Presagios de la ruina de Thebas : concede Alexan•
dro la paz á los Athenienses, por pasar la guerra á los Persas,
pag. 58.
LIBRO SEGUNDO.
Cap.
I.
Noticia del
dominio de los Persas , hasta
el tiempo
de
Alexandro: desprecianle estos, y despues le temen : sin-
gularidades del monte Ida,
y diversas hazañas de Alexan•
dro, pag. 63.
Cap.
mitiesta Alexandro, que
es
preciso
hacer guerra á
los Persas, pa
g
. 66.
Cap. III. Pasa
á
°
Persia
con su Exército dexa
á
Antipatro
por Gobernador en Macedonia: da todo su patrimonio: lle-
ga en veinte dial á las
riberas del kielesponto: descripcion
de las tierras
cercanas, pag. 70.
Cap. IV. Honra el sepulcro de Achiles:
su
marcha al Asia:
toma muchas ciudades: consejo de
los
Satrapas : orgullo de
Dado, pag. 74.
Cap. V. Ardid de Alexandro para ganar á Memnon: fálso
prodigio con que anima
á
sus soldados: pasa el Granico:
rompe á los Persas, y premia
á
los soldados, así muertos,
como vivos, pag. 78.
Cap.
VI. Da
gracias Alexandro
á
la
Diosa Minerva: reci-
be muchos pueblos
debaxo de su obediencia , sin impo-
nerles ti ibuto : entregasele la ciudad de Sardis : descubre las
solicitudes de Demosthenes contra
su
persona; procura ganar
á
Phocion:
toma a Epheso.
forma en ella República:
ha-
ce
de
!ro:
n:s,
Alea;
TABLA DE LOS CAPITULOS.
xxiii
ee lo mismo en las demás ciudades: su grande estimacion
á
Ap
eles
,
P
ag•
23.
Cap. VII. Ordenasele en suelos, que edifique una ciudad á
los Stnyrnos: intenta cortar el Isthmo , que esta entre Cla-
somene y Theos: junta á Clasomene con la Tierra-firme:
sitia, y toma á Mileto, y concede libertad a los habitadores:
prodigio acaecido en elTemplo, intentando robarle unos sol-
dados: inclinacion de un Delphin a un niño, pag. 9o.
Cap. VIII. Obliga Alexandro á los baxeles enemigos á que se
retiren: licencia su Armada y las razones que tiene para
ello : entra en Caria; donde toma muchas ciudades : resta-
blece á la Princesa Ada en su reyno, con cuya accion ad-
quiere el afecto de los pueblos, pag. 94.
Cap. IX. Pone sitio á Halicarnaso: intenta en vano apoderarse
de la
ciudad de Minda: salida de los de Halicarnaso , para
,estorvar los trabajos: temeridad de los soldados, de que se
origina un gran combate : talento y moderacion de Mem-
non , Capitan de los. Persas pag. 99.
Cap. X. Otra salida de los de Halicarnaso Son rechazados:
ponen fuego á su ciudad, abandonandolaretirandóse á
dos
ciudades
á
quienes toma poco despues A
'
lexandro p.
tos.
Cap. XL Honra Alexandro una estatua de Theodecto : manda
castigar
á
Lincestes, que conspira contra él : presagio con
que descubre esta traycion: trata bien á los Judios: adora
el nombre del verdadero Dios : ve en Jerusalen los libros de
los Profetas: hace ofrendas en el Templo, pag.. io8.
Cap. XII. Rompe á los. Bárbaros : resuelve Metnnon pasar' la
guerra
á Macedonia , para cuyo intento halla favorable dis-
posicion en los Aliados de
los Macedones ; cero en tan feli-
ces principios muere de peste
s
pag.. 1.13.
LIBRO TERCERO.
Cap. I. Apoderase
Alexandro de la ciudad de
CeIene : entra
en la capital de Phrygia, donde habiendo
cortado el nudo
Gordi
o
resuelve pasar en buseade
Dario, pag„ 18.
cap
.V"asa
muestra el Exército de
los
Percas; y Chalidemo,
A•theniense
l
es condenado á muerte por haber dicho
l
aun—
,
que
xxív
TABLA DE LOS CAPITULOS.
que con orden de Dario, libremente su sentir, pag.
121.
Cap.
III.
Pompa de los Reyes de Persia, guando salen á cam-
paña: descripcion de las Tropas de Alexandro, pag. 124.
Cap. IV. Apoderase Alexandro del paso de Cilicia, que ha--
bia abandonado Arsanes, Capitan de Dario , pag. 127.
Cap. V. Sobrevino a Alexandro una enfermedad de cuidado,
por haberse bailado fuera de tiempo en el rio Cidno, p. 129
Cap. VI. Recupera su salud por medio de Philipo su Medico,
á quien todo el Exército di gracias , pag. 131.
Cap. VIL Vienlose Alexandro sano, resuelve acometer á Da-
rio : manda dar muerte á Sisene, por sospechas de alguna
conspiracion, á que dió motivo su negligencia, pag. 133.
Cap. VIII. Consejo y resolucion de Dario antes de la batalla:
consternacion del Exército de los Persas
1
y presagios de su
rota , pag. 135.
Cap. IX. Fuerzas, y comparacion de uno y otro Exército,
pag.
139.
Cap. X. Oracion de Alexandro á
sus soldados,
pag. 141.
Cap. XI. Batalla sangrienta, en que mueren de parte de
los
Persas cien mil Infantes , y diez mil Caballos , entregan-
dose á la fuga el resto del Exército: queda Alexandro se-
ñor del Campo, en que hace una considerable presa, p. 143.
Cap. XII. Consuela
con
real generosidad á la madre y Inu-
ger de Dario , y á las demás Princesas en la pérdida del Rey,
á quien creían muerto, pag. 147.
Cap.
XIII.
Entrega el Gobernador de Damasco á
Partnenion
los
tesoros de Dario, é infinita nobleza, pag. ido.
LIBRO QUARTO.
Cap. I.
Responde Alexandro con real
magnanimidad á las or-
gullosas cartas de Dario; dá el Reyno de los Sidonios á Abdo-
lomillo, descendiente de Reyes; y aunque sumamente pobre,
de magnánimo corazon : muerte de Amyntas , que habla
xado el partido de Alexandro á manos de los Persas, y mu-
chos Capitanes de Dario álas, de los Macedones, pag.
153.
Cap. II. Pone Alexandro sitio á
los
Thyrios
por no baberle
querido admitir pag, 1
5y.
Cap.
DE tOS CAPITULOS
XXV
.
III
y famoso
el Sitio de
Tyro :
los du.
sl
Cap. Hacen célebre
dosos acontecimientos lie
,,
la guerra , pag. 163„
, .
;
,,
Cap.
IV.
Apoderase por ultimo Ale
y
xan
,
dr? de Tyro
1
en
,
quien hace considerable estrago suExército
,
,pag. 168.
;4,
41,
Cap.
V. Escribe Dario á Alexandro con mas urbanos terno
'
1–
nos sobre la
,
paz , cuyas condiciones desprecia : presentan
k
I 1
1,
,,.
los Griegos a Alexandro una Corona de oro : reduce de
,ii,
baxo de su obediencia muchas provincias por medio de
áii:
sus Capitanes , pag. 17r,
2
i
Cap. VI. Mientras _Dario se dispone para la guerra , toma
,,
'I
'
Alexandro la ciudad de Gaza
1
y castiga gravemente á Ba-
13
'
tis su Gobernador , pag. 174.
D
1` i(
Cap. VII. Pasa Alexandro á visitar el Templo de
Jupi.
J:s1
ter Hamnon „ á cuyo oráculo hace varias preguntas, pag,
179.
rc ito
Cap. VIII. rundacion de Alexandria en Egypto , y diversas
expediciones de Alexandro
5
pag. 183.
E,
Cap. IX, Llega Dario á Arbela , y bien á pesar suyo pasa
de
IN
Alexandro el Euphrates y el Tygris
1
pag. 185.
reo
,
Cap. X. Amedrenta á los soldados de Alexandro un eclipse
r0 11.
de Luna ; pero él
los
asegura y esfuerza por medio de los
)143i
Adivinos de Egypto :
pone
en fuga á los Persas , que
01.
asolaban y destruían por
todas partes : muere la muger de
I le)ii
Dario , prisionera , de la tristeza , y llora Alexandro su
desgracia : sospechas , sentimiento y votos de Dario,
pag.
189.
neo
Cap. XI.
Pide
Dario tercera vez la paz sin fruto,
niega–
sela tambien
Alexandro , persuadiendole á que
se rinda 6
haga la guerra , pag. 194.
Cap. XII. Ate
, morizanse los Maced nes viendo en batalla el
15
s
()I 9
Exército de los Persas ; pero por ultimo llegando á ellos
iye ,
1`,'
13
'
toman alegres las armas
a
8.
/
' , ,
Cap.
XIII.
Oponese
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.
1.
1
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o
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o de Parmenion y
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1,,
1
,,
,
Pelipercon que era de que se combatiese de noche
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Y
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1 '
despues de
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se
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entregado por al un rato al
reposo*
si
5,'„p1 1/
l,,
C. XIV. Oiaci
aní
animaa á
los suyo
de
A
l
exandro á los
Griegos , y de Da-
rio
á
los
Persas ,
e
2o6.
g
G'
4 1
Cap. XV.
Descrip
'
cio
nde
.
la san .menta
batalla que se dieron
****
los
xxvi
TABLA DE LOS CAPITULOS.
los
dos Ex,Srzitos cerca de Arbela: vencedor Alexandro, si-
0
.
ae á Dario vencido y roto , pag.
211.
Cap. XVI. Vese Alexandro en peligro , y librale de él su
gran
valor :
obtienen finalmente los Macedones una cum-
piida victoria ,
y
obligan al resto de los Persas á
que
se liare por medio de la
fuga
con considerable pérdida
de gente p.
216.
LIBRO QUINTO.
Cap. L Habiendo entrado
Dacio
en la Media, se apodera Ale-
xandro de Arbela y de Babilonia , cuya grandeza , situa-
cion , y viciosas costumbres
de
sus habitadores se descri-
ben , p.
220.
Cap. IL Propone premios á los soldados para obligarlos á
hair la ociosidad : recibe la ciudad de Susa, con los tesoros
del Rey de Persia ; y consuela á Sisigambis pag. 226.
Cap. III. Despues de haber vencido Alexandro la region de
los Uxiores concede libertad á Madathes , su Gobernador,
y á
todos los rendidos y prisioneros , eximiendolos de todo
genero de tributos : intenta entrar en la Persia ; pero obli-
ga/e Ariobarzanes á que se retire, pag.
:229.
Cap. IV. Muéstrale un prisionero un camino desconocido, por
medio del qual llegó á combate con los. Persas : en él dexa
roto su Exército ,
y muerto
á Ariobarzanes, pag. 232.
Cap. V. Pasando Alexandro
á
Persepolis , pone en libertad
quatro
mil
prisioneros Griegos , pag. 237.
Cap. VI. Despues de haber robado á Persepolis , ciudad ri-
ca., llega á la Persia ,
y sujeta á
los Mardos , pag.
24,1.
Cap. VII. Hace Alexandro quemar el palacio de los Reyes
de
Persia á persuasion de
•
Thals,
y
de los Cortesanos, que se-
guian el ExérCito , y resuelve seguir á Dario pag.
244.
Cap. VIII. Oracion de Dario á los suyos , exhortandolos
á
la batalla pag.
246.
Cap. IX. Varios pareceres de los Grandes : alteracion oca-
sionada de la traycion
que Nabarzanes y Beso habian tra-
mado ,
pag.
248.
Cap. X. Cruel
determinacion
de Beso y Nabarzanes , sobre
entregar á Dario , ó darle muerte : tienenla oculta por
Estrados medios pag.
Cap.
1
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[p11,1Z.
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tojo
)
011.
TABLA DE LOS CAPITULOS.
Y,
ap. XL Descubre Dario los intentos de los traydores:
tu -
C
sa el socorro de los Griegos , que tenia presentes , y de-
clara quiere morir antes
1,
si gustan de ello los
suyos , que
desacreditados, pag. 253.
Cap. XII. Apoderase Beso
de Dario, despues, de haberle en.
caden
as con fingidas lagrimas, y habiendole aprisionado con
cadenas de oro , le hace: poner
en un carro tan
indigno
de la Magestad de su persona como
si
hubiese olvidado
iba en él tan gran Principe pag. 255.
Cap. XIII. Sabiendo Alexandro la infelicidad
á
que se had
liaba reducido Darlo marcha contra el Exercito de los
Persas ; pero Beso y los demás parricidas , temiendo sus
armas dexan á Dario cargado de muchas heridas , y se
entregan
á la fuga pag. 258.
LIBRO
SEXTO.
Cap. I. Descripcion de
la batalla entre Lacedemonios y Athe-
nienses : vencedor Alexandro, concede la paz
á
los Griegos,
que se habian sublevado en su ausencia, pag. 263.
Cap.
II. Invencible Alexandro en la guerra , se dexa
vencer
en la ociosidad de las
delicias : corre voz en el Exercito de
que habla recordado de aquel adormedrniento pag. 268.
Cap. III, Oracion de Alexandro
á
sus. soldados, exhortando-
los á concluir la guerra comenzada en Asia , pag. 271.
Cap. IV. Descripcion de Zioberis , admirable rio : ofre-
ce Alexandro á Nabarzanes el perdon , que solicita por
medio de
su
carta de seguridad , y hallandose cercano al
Mar Caspio , admite á su gracia á los. Capitanes de
Da-
rio pag. 274.
Cap. V. Habiendo recibido Alexandro
á
Artabazo cen gran-
des muestras de afecto , perdona á los Griegos , que ha-
Han socorrido
á Dario , y despues de haber vencido á los
Mardos , condesciende con el ruego de la Reyna de las
Am
azonas , pag. 277.
Cap.
VI.
Of
endense
los Mecedones del modo de
vivir de
Ale-
xandro ; el qual, por evitar algun motin ,
se
dispone á ha-
cer la guerra contra Beso : empiézala por
una estratagema,
y sigue primero á Saffl-iarzanes . por haber dexad
o
su porti
,
do echa de las montañas 1;
l
os
)
13arbaros
y toma la
ciudad
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Cap,11:
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1.1 k1:4
4p, 11,
XX
Viii
TABLA DE LOS CAPITULOS.
dz Artacacna , pag. 281.
Cap. VII. Dymno descubre á Nicomacho la conspiracion,
que se disponia contra Alexandro por medio de Cebelino
su hermano , lo qual es causa de que Dymno se dé muer-
te por sus mismas manos, pag. 285.
Cap. VIII. Philotas , hijo de Parrnenion , á quien se tenia
por autor de esta conspiracion por gran parte de ella,
es preso á instancias de los favorecidos de Alexandro y
llevado al palacio cubierta la cabeza pag. 289.
Cap. IX. Oracion de Alexandro á sus soldados , en que se
quexa de la conspiracion de Philotas, á quien habiendole lle-
vado delante de ellos, se dispone á su defensa , pag.
292.
Cap. X. Defensa de Philotas , en la
qual
niega enteramente
la acusacion contra él pag. 297.
Cap. XI. La junta , animada por cierto Beleno , se irrita con-
tra Philotas ; el qual poco despues, por librarse de los tor-
mentos, declara las circunstancias de una fingida conspiracion,
y muere apedreado con todos los demás que acusa, pag.
302.
LIBRO SEPTIMO.
Cap. Manda Alexandro dar muerte á Lincestes , convenci-
do del delito de Magestad ofendida : y poco despues , que
se proceda contra Amyntas y Symmias amigos de Phi-
lotas : defienden
su
inocencia con gran valor y constan-
cia , p. 307.
Cap. II. Vuelven á la gracia del Rey
,
Amyntas, y sus herma
á
nos : envia Alexandro á la Media Polydamas para que de
muerte á Parmenion de que se originó algun motín,
que se sosegó por ultimo pag. 313.
Cap. III. Sujeta Alexandro muchos pueblos , y pasa en diez
y seis días el Caucaso su Exército , pag. 318.
Cap. IV. Procura Beso disponer un festin en el
qual se re-
suelva la guerra contra Alexandro , y no puede ganar el
prudente dictamen de Cobaris : llega en el interin Ale-
xandro á Bactra , donde tiene noticia de la rebelion de los
Griegos
1
y de haber muerto
á
Satibarzanes en un reen-
cuentro , p.
320.
Cap. V.
Pasa el Exército de Alexandro con estrafia industria el
Ido Oxo ; cogido Beso por medio de cierto ardiz , y llevad
o
á
TABLA DE LOS
cArauLos.
xxix
lapresencia del Rey, le manda entregar
á Oxatres hermano
que lo haga poner en Cruz , pag. 325.
de bario , para
Cap. VI. Recibe Alexandro debaxo de su obediencia muchas
ciudades , por medio del afecto de los Barbaros y de los
Macedones : funda á Alexandria cerca del rio Tanais cuya
,
ciudad se perfeciona en breve tiempo , pag.
330.
to
Cap
los su
. VII. No bien convalecido Alexandro de la herida,
suyos sobre pasar la guerra á
los
tiene consejo con os
s!
Scythas: declara Aristrando conforme al gusto del Rey los
11111
presagios que descubre en las entrarlas de las victimase
,
queda Menedemo deshecho y muerto con dos mil Infan-
192,
tes , y trescientos Caballos Macedones cuya rota disimu..,
zezt
la Alexandro astutamente
5
p.
334.
Cap. VIII. Mientras se dispone el
Exército
para la guerra,
con
llegan Embaxadores de los Scythas , los quales hacen tina
; tor«
admirable oracion á Alexandro sobre la paz , pag.
339.
Kiou
i
Cap. IX. Habiendo despedido el Rey á los Embaxadores, pa-
. 302,
53
el Tanais : hace guerra
á los
Scythas
9
y trata benigna-
mente á los vencidos , pag. 343.
Cap. X. Valor invencible de
los
nobles Sogdianos : casti-.
go de Beso : el Exército
de
Alexandro reforzado de nue.
gue
vas Tropas pag.
346,
Cap. XI. Obliga Alexandro á la ciudad de Piedra á
que
se
rinda ,
enmedio
de ser por su situacion sumamente fuer-
te y casi inexpugnable p.
348.
LIBRO OCTAVO.
101-
ue a
c
Cap.
T. Habiendo sujetado Alexandro á los Dahos,
y á los
Sogdianos ,
le ofrecen los
Scythas en matrimonio á
la
10'
'hija de
su
Rey: mata por
sí solo un
f
leon en una caza : po-
co despues dá muerte á Clito en un 2stin , por la gran li-
Pn
con que
habló de él,
II. Arrepientese
A
lexand
l
rod
.
e
3
h
5
a
2
b
.
er
muerto á aíro:
le
re/
sus expediciones contra Sysimethres,y los transfugas
trianos : Muerte de Philipo mancebo ilustre y de credi-
C
to
pag
.
357.
f,1'
ap.
Manda Alexandro á la muger de Spitarnenes ,
que
le llevó la cabeza de
su
marido , á quien habla muerto,
r,1
pP
que salga fuera del Campo : venga algunas
de
r
los ultrages de los
Go
bernadores pat.
,provincias
362.
41)
>1'
Ca p
y, ,(01)
'
14101.
Cap, p'II
1
11
)
.
427
"1),
mbaYaa
nenosl
si7e1]
L
1110
XXX
TABLA DE LOS CAPITULCS,
Cap. IV. Vese en riesgo de perderse todo el Exército de Ale--
xandro con el rigor del sitio , caminando á
Gabaza : cons
tancia
del Rey , y su gran humanidad con los soldados : su
casamiento con Roxanes , pag.. 364.
Cap, V. Mientras ocupa sus pensamientos solo en la ex-
pedicion de la India , se ensobervece por la malicia de
los lisongeros y quiere se le reconozca por hijo de Ju-
piter ; lo qual condena. Calisthenes en un discurso grave
y juicioso , pag. 368.
Cap. VI. Conspiracion contra Alexandro , ocasionada de un
ag
.
.-avio hecho á Hermolao: descubrese, y aunque Calisthenes
está inocente, le incluyen entre los autores de ella , p. 372.
Cap. VII. Hermolao hace una invectiva contra Alexandro, y
prueba que Calisthenes está inocente,
376.
2
'
D
-
Cap. VIII. Respuesta dé Alexandro á la invectiva de Hermo-
lao castigo de los conjurados y del inocente Calisthe-
nes , pag.
378.
Cap. IX. Hermosa descripcion del rio Indo , del Ganges,
del Dyardene , de la India , de sus habitadores , de sus
Reyes
9
y de sus Sabios , Kg. 38i.
Cap. X. Sujeta Alexandro con admirable felicidad diversos pue-
blos de la India, aunque no sin efusion de sangre, pag.
385•
Cap. XL Pone Sitio Alexandro á Aorno, peña y fortaleza in-
accesible y tomala habiendola abandonado los de dentro,
pag. 389.
Cap. XII. Ornphis Principe poderoso , se rinde á Alexan-
dro con su Reyno ; pero conservale en él : presentes
que se hacen ambos, pa
g
a
392.
Cap. XIII. Hace Alexandro la guerra al Rey Poro, á persua-
sion de Omphis, cuyos principios son dudosos , pag.
Cap. XIV. Combate sangriento entre los Indios, y los Mace-
dones.: gran valor de Poro á quien Alexandro trata con
real clemencia pag. 398.
LIBRO NONO.
Cap. Pasa Alexandro á la India , despues de haber vencido
á Poro, y reducido á su obediencia muchos pueblos, cuyas
costumbres y estilos se describen , pag. 403.
Cap. II. Hallandose Alexandro pronto á acornater á los Gan-
ga-
e sus
puci
383,
:a in-
;ntlo,
,11115
TABLA DE LOS
CAP_TULOS.
xxxi
idas
Pharrosios,
r
exhorta con largo razonamiento á sus
armas
y
soldados á la perseveran
ci
a , reconociendolos fatigados ,
y
que reusaban continuar la guerra
pag.
407.
Cap. III. Responde Ceno por todos -á Alexandro y muere
P
oco despues de enfermedad ,
pag. 412,
Cap, IV. Habiendo reducido Alexandro a su obediencia a los
Sabios, y á otros pueblos, entra en la reglen de los
Oxidra-
cas
y de los Mallos : pone en fuga a los
Bárbaros ,
y sitia
d
de la prediccion de Demophoon
- la ciudad sin acordarse
Adivino,
pag.
415.
Cap. V. Queda herido en la ciudad de los Oxidracas , donde
se arrojó de un brinco , y despues de haber perdido au-
nos de sus mejores Capi
b.
tanes
y tomadose la Ciudad '"")
, le
hallaron
los suyos casi muerto y desamparado de todo
socorro, pag. 419,
Cap. VI. Pidenle sus amigos que mire por su salud , y por la
pública; pero respondeles con gran generosidad, perseveran-
do
en
el intento de conquistar todo el Mundo,
paga
423.
Cap. VII. Sosiegase el rebelion de los Gaiegos en las tierras
de los Bactrianos : dá Alexandro un banquete á lis Emba-
xadores de los Indios : sobreviene un disgusto entre 1-lur-
rata
y Dioxippo , y pára en
,
duelo en que riñeron con
desiguales armas : dase algunos dias despues Bdioxippo
muerte , 'irritado de las calumnias de sus enemigos pa-
gin. 427.
Cap. VIII. Habiendo recibido Alexandro presentes de los
Ernbaxadores Indios , doma
á los
,
Sabrazas ,
Musicanos,
Prestos , y otros pueblos - que
d
a a
to
omeo sano de una ve-
nenosa herida
con el bene
fi
c
i
o de una yerva que vió en
un suelo Alexandro,
a
g.
4
Cap. IX. Desea Alexandr
p
l
o
.
sum
3
a
O
m
.
ente ver el Occeano , y lo-
gralo no sin gran pe 'no
'
por la corta exp
-*
Marineros y Pilotos ')
434.
G
eden‘ia
de los
Cap.
X. Vuelve del
l
os
p
a
g.
434
los
términos de
los
Arabiras,
ed
rosiros , y
de
1.os Indios , donde
pelea su
Exército con
la hambre y peste ; pero
da providencia
para
su remedio:
dispone
despues en imitacion de Bacho cierto género de
triunfo,
aunque le ensangrienta con el castigo de Astasnes
Sátrapa, pag. 437•
de
theki
371,
,rol
nno,
xxxii
TALLA DE LOS CAPITULOS,
LIBRO DECIMO.
Cap. I. Quedan perdonadoslos delitos de Cleandro
y
de
algunos Capitanes , y castigados los de otros , aunque mas
ligeros : intenta Alexandro pasar á la parte Occidental de
la Europa su liberalidad con los hijos de Abisares y
su
crueldad con los de Orsines , Satrapa ilustre , pag.
Cap.
H. Mientras discurre en sosegar las reboluciones de la
Grecia
y
en licenciar algunos soldados , á quienes había
pagado , y en quedarse con otros , se levanta una sedi-
cion en el Campo , la qual sosiega con un razonamien~
to p.
45o.
Cap. III. Desbarata los malos intentos de
su Exército
con
el castigo de algunos
sediciosos
y dá la
guardia de su
persona á los Persas , pag. 454.
Cap. IV. Palabras de cierto soldado Macedon aprisionado:
conspiracion contra Alexandro , el qual muere de vene-
no
P
.
456.
Cap. V. Lo que hizo
y lo que dixo antes de su muerte:
sentimiento de
los
suyos , y especialmente de la
madre de
Dario , que rendida al dolor murió poco despues :
de Alexandro pag.
459.
Cap. VI. Consejo y parecer de los Grandes sobre declarar
succesor á Alexandro , pag. 464.
Cap.
VII. Saludan por Rey algunos á Arideo, hijo de Phi-
lipo , á solicitud de Meleagro de que se origina una
guerra
civil
5
pag. 467.
Cap. VIII. Oponense los principales Capitanes á los
artifi-
cios
de
Meleagro : procura Arideo , deseoso de la paz,
sosegar el
tumulto,
solicitando algun medio de la satisfacm.
cioride unos y otros pag. 407.
Cap.
IX. Pierde Perdicas á Meleagro por cierta astucia que
usó , y casi trescientos hombres, que
le hablan seguido,
pag
.
473•
Cap.
X. Dividese en muchas
partes el Imperiode Alexan-
dro : dase la mayor á Arideo , y las provincias á
los
Grandes del Estado : llevan el cuerpo de
Altaandr
o
á
Alexandria de Egypto pag.
475.
LIBRO PRIMERO
DEL
S
U LO
M ^
3Ni
QUINTOCUR
CI
POR JUAN FREINSHEMIO.
CAPITULO PRIMERO.
' COI
I
e
sJ
lado:
NACIMIENTO DE ALEXANDRO,
y
prodigios que le precedieron
y
sucedieron.
J!
¿,,_-ucHos Historiadores Griegos escribieron la vida y
acciones de Alexandro, que despues de haber con-
1
1
01
quistado el Imperio de los Persas le transfirió
á
justiaus
15
7041,
la Grecia. La mayor parte de ellos fueron testigos
6• 17•
11F
de tantas gloriosas acciones como obró , compa-
3
ñeros unos de sus victorias, é instrumentos otros de sus desig-
11
nios , á quienes se aludieron los que llevó el deseo de su glo.
¡la, y el de que triunfáse su nombre despues de su muerte;
dexando por este medio á los siglos futuros el retrato de su va-
lor y la memoria de sus acciones. Pero enmedio de que fue-
von grandes , la natural inclinacion que tuvieron los Griegos
á
las fabulas , ocasionó , que muchos de ellos escribiesen aven.
01
4
11/
turas , que tienen mas proporcion con los prodigios , que s
i
-
Inilitud con la verdad : y asi , no hallo que merezcan mayor
credito otros, que Aristóbulo y Ptolomeo , que reynó despues
de Alexandro • porque 'muerto este Príncipe , y faltando la ft
ll
'rlr
,71*
ocasion para el temor sin el qual , y la lisonja que son los
11°
que
de
ordinario pervierten la verdad de la Historia , no te--
A
giba
2
LIBRO PRIMERO
nian impedimento para la libertad de decirla ; no siendo crei-
ble que Ptolomeo quisiese deslucir la dignidad Real con f31-)u-
las
y
fi,;girnienros. Hallaronse ambos presentes , no solo á
muchos de los sucesos que refieren , sino concurrieron tam-
bien á ellos ; con que pudieron escribir cen mas verdad que
otros ; por cuya causa , siempre que los hallamos conformes,
los preferiremos á los demás Autores, eligiendo, guando no lo
están , entre la abundancia de tan diversas noticias, las que
mas se acercan á lo verosímil, despues de haber cotejado exác-
tameme las unas con las otras. Hemos observado tambien, que
despues del siglo de Alexandro , todos los Griegos que tuvie-
ron aigun amor á la verdad , y de mas reciente memoria Dio-
doro Siculo , siguieron el mismo camino ; porque los Roma-
nos que se aplicaron á la Historia, contentos con escribir las
admirables acciones de un Pueblo victorioso , qual era el suyo,
despreciaron siempre las de las Naciones estrañas, teniendo este
por trabajo mas util y provechoso á sus ciudadanos. Pero asi
como juzgo loable su intento , espero sea acepto el que he
puesto en representar á mi Patria una imagen de este Rey, que
por sí solo conquistó en el corto tiempo de su vida mayores
dominios que otros Príncipes que la gozaron mas dilatada.
De que se podrá reconocer no es el acaso quien gobierna los
sucesos del Mundo , sino la fortuna que de ordinario se pro-
porciona con el talento de los hombres , y que no tiene larga
duracion la felicidad , guando no la acompaña la virtud. Juz-
Diodora
17.
go , pues, que en Alexandro concurrieron todas las prendas de
talento .y fortuna que se pueden desear en un Príncipe, que
VJlejus s.
66.
ha de llegar á tan alto grado de autoridad y poder. Los de
Oros. 3.
12.
Arrían 25.
Macedonia creen descender de Hercules y °limpias, madre
.
34
1"ausan. 11/7
Alexandro ; deduce del Grande Achiles el origen de su san-
/.
jul, ces.
gre y casa. No le faltaron desde su infancia , ni estímulos
ni exemplos para
,
aspirar
á
la gloria, maestros que le enseña-
sen la virtud , ni exercicios que le adquiriesen experiencias;
porque el Rey Philipo su. padre puso por medio de la conti-
nuas guerras en reputacion el nombre de los Macedones, des-
preciable antes , y los hizo formidables á los demás. Pueblos
de la Grecia, á quienes reduxo, debaxo de su obediencia ; con
que no solo echó los fundamentos para la obra , que se perfi-
cionó despues de su muerte, sirio que muriendo con el desig-
nio
ni 1,
jeltj
í
ba-
azzeg,
irrn
rite
e
)5
•
11
(1/1
f
.
1
:0°
110
DEL SUPLEMENTO DE FRENSIIEMIO.
9
menos. Si' tenia algun cuidado de consecuendia, que necesitase
de larga consideracio
n
; sacaba el brazo fuera del lecho y se
impedía el sueño con el ruido de una bola de plata que dexa-
ba caer sobre una vacía. Tuvo desde su ittfancia gran respeto á
l'h
i
t.
ca;-
los Dioses. Cierto dia en que se les hacia un sacrificio er1-16
tan gran cantidad de incienso, que Leonidas su Ayo, va/ on se-
i
i
;"
,
n
12.
vete,, y enemigo de la profusion, disgustándose de la de Ale-
xandro le dixo :
Quando conquistes los Lugares don',1e se trae
el incienso , podrás quemar tan gran porcion;
pero habiendo
pacificado despues Alexandro la Arabia, la qua' le produce, y
acordándose de las palabras de 142onidas , le envió de aquella
Provincia gran cantidad de perfumes: con orden de que le cli-
',cesen de su partd1:
No fuese otra vez tan escaso en honrar á
los Dioses ; pues vela por experiencia con quan
dobladas
cre•
ces remuneraban las ofrendas que se les hacian.
Dio bien 111.(2.,'.6.;:,,, j:
aprisa muestras de su gran valor, y de las considerables proezas
que emprehenderia. Hallabase en este tiempo por Rey de la Per-
sia Artagerges Ocho , contra quien se habian conspirado
cho guerra Artabases y Menapo ,
ambos
Sátrapas, acom
Dafia-
dos de Memnon Rhodio, famoso y esclarecido Capitan pero
quedando vencidos por las fuerzas de aquel Príncipe, abando-
naron el Asia , y se ampararon de Philipo. Aunque no tenia
entonces Alexandro siete arios, recibia singular gusto de con-
versar con ellos, y de hacerles preguntas en nada pueriles
;
so-
breel estado de los negocios de Persia. Informabase con espe-
cialidad
de los fundamentos , en que se afirmaba la grande-
Plut'
ca;.
7•
za ,
y poder Real de los Persas :á Qué armas usaban? ;Si
los Pueblos eran 'valerosos? ¿Si generosos los caballos? ¿Qu
j
n-
tas jornadas habia de Susa áMacedonia? ¿ Quál era el gé
nio del Rey? ¿Quáles sus exercicios I/ sus divertinzientosl
,
.
Y
en que est
i
macion tenia la virtud?
Habiendo perdona-
do despues Ocho (por intercesion de Mentor
hermano
de Memnon
y
con quien Artabases habla casado su herma-
Diod.
55.
na ) á los desterrados , y enviádoselos á pedir á Philipo ,
cau-
só
tan
grande admiracion Alexandro á los
Embaxadores del
Rey de Persia , por las muestras excelentes que les dió de
su
natural heroyco
'
en edad tan tierna , que no pudien-
do
contenerse uno de ellos, dixo :
Este niño es un (Yr
72l
de Rey ,
y
el nuestro
P
ríncipe
rincipe rico. ,._ero
aunque
pare-
1)
1
4
i
2,
,4.
ce
.10
LIBRO
PRIMERO
ce debió todas estas prodigiosas calidades á la excelencia de su
natural , no fae menos deudor por ellas á su admirable edu-
cacion ; porque, su padre experimentando en sí quan útil le
riod.16.95. habia sido la compañía de Epaminondas ,
y
que había obrado
mas con la eloqüencia , que con las armas , puso gran cuida-
do en que su hijo se ilustrase desde su infancia con el estudio
de las buenas letras : y así obligó con Reales recompensas á
Q
uia.
T•
1.
Aristoteles , Philosopho de grande reputacion ,
á
que ense-
ílro. á Lx_ fiase
á
Alexandro los primeros rudimentos ,
á
cuyo empleo
Erasin.
lib•a.
se dedicó gustoso aquel gran Varon , como quien sabía quan-
(
re
Ralic92
"
to importa que un Príncipe , cuyas sienes ha de ceñir la Co-
concion.
rana , esté bien educado y que no puede haber sabiduría
donde falta el desprecio de las cosas pequ fas , sin el qual
es imposible ascender á las grandes. .A:plicaronsele despues
exi
pp.
en
muchos maestros , y los de mayor crédito , en lo que se le
r
r
Ce
,
dPenc
-
pretendía enseñar ; con que no solo enriqueció
é
ilustró
el
cap.7o.
ánimo de las mejores ciencias , sino adornó y agilitó el cuer-
po con su destreza en todos
los
exercicios
que
pueden
,
servir
-"
,j!'"' á la guerra , y acostumbrarle
á
sufrir las fatigas de ella. Aun
2
2. s„,
3d.
d,
o
„
v.
Q.
guando parecia ,q
„
ue estaba sin hacer nada no dexaba de obrar
D'
ral
algo ; porque divirtiéndose ó en jugar
á
la pelota ó en dan-
zar , no abstraía tanto el espíritu quanto disponía el .cuer-
po á
empleos mas i44)ortantes.
CAPITULO III.
SU INC LIN ACION A LAS CIENCIAS:
crédito de Aristoteles su maestro.
Laert,
in
A-
Aliándose Alexandro en edad algo mas crecida , y con
Tist.
capacidad proporcionada y dispuesta para estudios mas
sérios le llevaron
desde Mitylene , donde estaba , á
Aris
toteles , el qual no se apartó de
su
lado hasta que habiendo
succedido en el Reyno por muerte del Rey su padre , hizo
la jornada de Asia. Aprendió en este
tiempo
quanto podía
Dierys. de
enseñarle tan
docto maestro y famoso Philosopho. Mostró
T)In%¿h'6.r.
tanto mayor
deseo de alcanzar el conocimiento de los
secre-
tos de
la naturaleza , quanto eran grandes las esperanzas que
habia concebido de hacerse algun dia
Señor
del Mundo ; Y
así
DEL SU
SUPLEMENTOFRZINT,SHEUTO,
1 1
asi contribuyó • la espeeulacion de las cosas naturalts can
etpensas de liberal y Real ánimo. _Dispuso que, asi en el Asia,
coma en la Grecia y en las demás partes , donle con mayor
ap!icacion se dedicaban
á
este estudio , obedeciesen á Aristo-
teles todos los que buscaban su vida en la caza y en la pesca.,
á in de que. pudiese reconocer con mas certidumbre y faciii-
(lid la naturaleza de los animales ; para cuya grande empresa
es constanteque recibió Aristóteles ochocientos talentos , v
A.tlien. 9.13.
gafe fue tan grande la inclinacion
de
este Príncipe á tan ad-
mirable ciencia que hizo por sí los gastos y aplicó todo
su cuidado , en medio de tener corno por cierto que no lle-
gada á ver el fruto de ella. Halláronse cien odios despues cier-
Plin. a.
22.
vos , a quienes habia hecho poner collares de oro , para que
5.
conociese la posteridad quanto crédito se debla dar á los que
escribieron de la larga vida de los animales. Fue erudito en
las sublimes disciplinas , á quienes llaman Acromáticas , co-
mo lo acredita una de sus cartas, en la qual se queja de Aris-
totetes ,
por haberlas disminuido mucha estimacion,hacibz-
dolas públicas -;
y no menos la respuesta de Aristoteles,
Zon2ras.
pues le satisface diciendo , que aunque las habia dado al
público , era lo mismo que si no lo hubiese hecho , no ha-
biendo quien pudiese entenderlas , hallándose sin la noticia
de lo que contenian. En cuya conseqüencia , guando Ale-
Arist. c,:p.
T.
xandro le pidió sus libros de Rhetórica , le prohibió los
fran-
queáse
á
otro alguno , que no fuese él , por desear, exceder
á los demás , no menos • que en el poder y grandeza en las
buenas Artes ,. y no llevar bien que participásen de la glo-
Mut: cap. r3.
ria los inferiores. Tambien manifiestan sus cartas que supo
Laert.
in
A—
Medicina , y que la aprendió de Aristoteles hijo de un Mé-
rist.
dico descendiente:de Esculapio. Pero aplicóse con tan grande
utilidad á esta parte de la Philosophía que enseña á gober-
narse á
sí ,
y
á
los demás , que se tuvo por cierto debió la
ruina del Imperio de los Persas , mas que sus armas y ri-
quezas , á su generosidad , prudencia- templanza y justicia.
decir muchas veces :
Que se hallaba con no menor obli-
Plut. car.15.
gacion á Aristoteles , que á Philipo ; porque si al uno
de-
bía
el beneficio de
vivir
-
,
reconocía al otro el de vivir
bien.
Sin embargo se creyó
g
aun ue sin razon , que enmedio de
la grande ambicio
ambiciona,
que
t
enia apoderado el corazon , le
B
in-
1 2
LUIR O. P R I ALER O
11133/1E5
mas en ella la estirnacion que reconoció en Aristo-
teles al honor. , y. a la gloria , á quienes colocaba en el ná-
mero
L
tc
los
mas apreciables bienes ; y. que persuadido Ale,-
Et'
l.
4
.
7
.
xandro de esta opiaitan , que le lisongeaba el génio , hizo na-
z
a
n'os.
A
r
da-
•
clesela
guerra de la guerra para dilatar sus Dominios é Itn-
•
perio , queriendo que todo el Mundo k estimáse
p
or Dios.
Tuvo Aristoteles la recompensa y premio , que
me
4
recia por
la educacion de Alexandro , no solo mientras reynó , en las
„grandes mercedes y honras que recibió , sino en tiempo de
Philipo , logrando nue por su atencion se reparásen las rui-
nas de su Patria. Habíanse declarado por enemigos de Philipo
los Olynthios , vecinos de Macedonia , y no inferiores á ella
en poder , por llevar mal• el .acreeentarne.nto de un Reyno
debaxo de Rey tan prudente y que solo miraba ala ruina
y
servidumbre de sus vecinos : co nsideracion que hizo mas odio-
sa la guerra ., y por conseqüencia mas cruel lasictoria. Y asi
Phi!ip., habiendo tornado la ciudad de 'Olyntho , la mandó
arrasar ,. vender los habítadores , y que se executáse el mis-
mo rigor en todas las ciudades , que dependian de ella. Stagi--
ra , par? la (le Aristoteles., tuvo parte en este infortunio par-
. tieipando de la deslacion que las otras ; pero reparóla éste á
perrnision y expensas
,
de Philipo , y la dió leyes , que obser-
vó desprres.. De esta suerte restableció el talento de un hom-
bre solo una ciudad abrasada y destruida , y á quien no pu---
do librar antes de,, su. ruina el esfuerzo de tan grandes Capita-
nes , ni el poder de un Estado. floreciente. iDéxase conocer
. bastantemente la estimaclon-grande de Philipo á Aristoteles,
en las repetidas persuasiones , con que pedía á Alexandro se
aplicase cuidadosamente á los sabios- preceptos de tan, docto
maestro , para no incurrir en vicio, cuya afrenta y, ara epen-
Cimiento le sirviese de castigo. Y asi le tuvo siempre .Alexan0-
dro particular veneracion
pidió su parecer en los nego-
cios de mayar consideracon importancia. Escribiale con.
gran freqüencia solicitando/saber de él, no solo lo mas ocul-
to de las ciencias , sino también las mas- seguras reglas para
la mejor dheccion de su
vida y
costumbres. A cuyo fin le
.Aristoteles en
una carta , que lo que juzga por mas pro-
y-,-)rcioad,o al, logro de su felicidad y la de sus vasallos es:
Que íen
,
s;a siempre,presente no se le halla concedido tan
con-
a?ity,2!
cap
-
Elian.
HIst.
div.
12.
y
Tzerzes
Cky-
sa t. o
,
at,
2'
f. Laert.inA-
rist.
11in.
7.29.
3
Max.6.
5
.
5.
ilut, cap. 5 o
adver. Calo
,
Thit.
er.'
r
ef
s
Cciot.
C.
50.
Laertius.
PI
u
t.
Apoch..
in
i-'• 33.
CaÇaub.
¡7)
4.
DEL SUPLEMENTO
'
DE
FlItINSURMIO;
-s)
r)
coniderable poder para que fuese inútil á los hombíes , si-
no para que le emplease en mayor beneficio suyo :
que pro--
e-uráse reprimir los ímpetus de la ira , á que naturalmente
estaba su
j
eto; piles no habiendoquien pudiese serle
zku.24
c
''
'
a
-
in
1
era tan escusado , como indigno de su grandeza , irritarse
1
con los inferiores.
Pero luego que empezó á apoderarse de su
Elian.
L-1,
i,
ánimo el orgullo- , tambien el á despreciarle ; mayormente
t
``
•
d
'
. `
12.
54.
'1
Igualado persuadido , que por muerte de Callistenes se habia
hecho enemigo suyo , y que-contra los preceiDtos • de su sa-r?utger'''
)„
,a,/,. ,e,-..
,
biduría , y como por especie de venga
..,e.
nza ,
complacía di-
pi,...r.
cap. ij
,
Çontradecirle y de convencerle en sus disputas , con pre
t
exto
Y
94•
'.1,':),)
de despreciar
las grandezas y la
ambician. A lo menos se
re.. Flux.
de e
in¿i
flore,
que_poco antes
de su muerte , justificando Casandro á
eant",1711,7„
.1
su padre de los delitos que se le imputaban „_ exclamó dicten-
l
'
i
i
i
"
d
,
,
caí.
1 ZI
1
y ,,e c
r
a-
G,
así
4 ).
de : Que venia armado de las invenciones y de los artifi-
s
e
t
i
j
n,
b
i'
a
/z
a
,:e
'
cios de Aristoteles , para desvanecer con falsos y- so
j
ilsti- m.‘
o
'
-.
iaj ó cos argumentos , justos y legiiiimos cargos ;
y que a uno ut.
12
6
mis.
y, á otro amenazó con graves castigos ,
si averiguaba ser,
t3gi
...
cierto lo que habia referido:
hablándole en lo demás con seni-
l
i r
blante tan indignado y colérico., que mucho tiempo despees de
ate
á su
muerte , Casandro,„ que-fue el que -le succedió ,-
halláa-
c
er .
dose en Delphos
1
y viendo un retrato de Alexandro-,
y
0.1 ,.
ac
ordándose del peligro en que habia estado , se conturbó
C
r
r•
ro.
ro.
'„
y.
es
tremeció.
Esto fue causa de que se creyese fuese .cristo-
Ppit.er.
Per 1:-
la,
::" .
teles autor del veneno á cuya violencia se atribuyó la muer- 1-;;:'-)::::;,..-
"f
.
5
•
te de
A
lexandro y, que
por disposicion suya se traxo de ,.¡.32.
G 5'
B
abilonia en la uña
de un caballo. Fue tambien este Princi-
Eliln
s.
pe
pr
imoroso en la música., á que se aplicó
conparticular
s e
aficion ; pero habiéndole dicho su padre un dia , ¿
que
si
no
,ct
o
se corría de cantar bien?
la dexó como exercicio menos de--
1-
conté á la
M
agestad Real. Por este tiempo , advirtiéndole su
1-
m
aestro de música ,
que tocáse cierta cuerda: ¡que
importa,
o
p
i
?II
.
.
2
C
.
II
Lys.
r ( le
res
pondió)
que la toque poniendo un dedo sobre otro?
A
)
?3 . que el
músico
le satisfizo , diciendo :
QU?
para quien había
‘1
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>
,
ele
ser
Rey
im
portaba poco ; pero mucho para quien solicita-
,', 1 a serle'
f
ectot
a7iedor
de
i
nstrumentos.
Gustaba de que
los
,
t
onos tuviesen vigor y espíritu , y por el contrario oía con
II' tan
gran
d
isgusto
los
d
elicados y femeniles , como miraba
cuanto
pervierte y
c
orrompe las costumbres ; por cuya
c
ali-
b
a
1
4
LIBRO PRIMtRo.
Su J,
`n
í.7
!,c„
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hizo
par
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icular estimacion de Thirnoteo , cuyo crédito en „r1
.)1
:,'::',
`,e.
.",."”' este generode música. ,
á
quien llaman Phrigia , era grande:
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f
k
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-iras.,,,./ -
1
,
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,
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porque acomodándola á su genio , le arrebataba de suerte,
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que como inflamado el ánimo de espíritu divino , ó
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como
mas
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.
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corría á tom
kauz.
tí!: la
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c
CSLUVICSC
cercano ya el enemigo ,
...,
Ale.vairdra ,
.
4.
Tuvo cambien por maestro de la eloqiiencia á AnaximPnes
Pausan. 6.
.„,,.
max.
,.
natural de Lampsico
1
cuya ciudad le debió su
co
nservador),
I' 'O
i15:',
3
.
4•
guando Alexandro determinó arruinarla , porque seguia el
1
'
p
'
partido de los Persas ; pues viendo que Anaximenes salía
y
,
,/
.,91"r'''
teniendo por cierto era á interceder por su perdon , antes de
111G; ,j
oírle palabra alguna ,
le juró por los Dioses de los Griegos'
,
..,-115
no le concederla nada de lo que le pidiese.
Pero Anaxime
':'j :
51
nes , usando de su destreza , le rogó arruináse y destruyé-
se á Larnpsico ; con que el Rey se halló precisado
.
del ju-
'''l
''':''I'l
'il'Q
\IIPf'
,
1:
11'11
'r
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stiiaa, y, ramento , ó antes del discreto primor de su
.
maestro,
á
con-
DR»).
10''''-'1-
1
* ceder el perdon de sus yerros á los Lampsicos. Despreció
(..5rys.
,-
'--
eral .
2.
t
a
los
comediantes , como á gente opuesta
á
su generoso gé-
Plut.
cal.
6.- '
•
'
¡Id()
5
y naci
d
a solo para la corrupcion de las costumbres.
Lo mismo hizo de los que contendían á golpes de puño, en-
Plut.
de la
medio de ser muy estimados entonces en la Grecia , y sin du-
fortuna
Alera narra
do
da por
.
su ociosidad , y porque se conservaban mas para los
illid:,
l.
c
:iei
1
.
42t. 2. ' divertimienws y espectáculos
.
del pueblo , que para las .nece-
sidades de la patria. Favoreció todas las demás Artes , y aun
Schoner,c. t.
aquellas á quienes no se aplicó. De esta suerte todos los que
Alpt)r.
eran primorosos en alguna , iban á presentarle de las partes
li.e/
mas remotas las obras de su ingenio y de su mano , y a re- - '1'illo de
Quint.
,
2..
cibir del mas liberal Rey del Orbe , y cuyo magnánimo co- ?
Ilszi
e f
!J1
Z.liv.
Pr. L
.
2.
razoncorrespondia á su fortuna, considerables beneficios. En-
'`gtiStP
viaba de ordinario crecidas dádivas
á
los que estaban ausentes,
419
Lucían. pr•c;
í magín.
y se sefialaban en la virtud , ó en alguna ciencia. Por lo qual
no
til
Laert.i
"
'
x
'"
florecieron en. su tiempo tantos , y tan grandes Varones y
nocrate.
"I''+':,"Pc,
excelentes Artífices , que apenas se hallará siglo de igual
-
abundancia en todo género de ciencias y
facultades ; siendo
1
,¡)
Piar.
ad
VIS
color. c•
cierto , que las costumbres y los ingenios de los súbditos,
kl,1/1:
56.¿Tin
P ha-
.015
.,,:;7
.
2
cione, c.
1
20.
se hacen_ y forman de ordinario al exemplo de sus Reyes , y,
4,.
a
29' de flirt.
Iiip '1
Aux.
f.
14.
que casi todos los accidentes y mudanzas que sobrevienen
''''
(
7
'
« 4
'
los
Reynos ,
resultan de la glo
r
ia ó infamia de los Príncipe
s
.'h° 11',
,
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to
1
que los rigen.
li C7,
1
1
11
<I;
CA-
'111,
1
,4
DEL SUPLEMENTO DE fRErNSIIEM10.
1
5
CAPITULO IV.
LA ESTIMACION QUE ALE.XANDRO
hizo de hornero : su desprecio á los deleytes; y la
destreza con que dorna el caballo
- • Bucéfalo.
E
Stimó á Hornero sobre todas las cosas de la antigile-
Dic,n, Cb
l
y s,
dad creyendo que solo él habla acertado á descri-
bir con perfeccion aquella sabia Política , á cuyos preceptos
deben los Imperios
su
subsistencia. *Fue tan grande su in- ;aontf!src°,1.)4-
clinacion á este
.
Poeta , que se llamaba el enamorado de Ho- P
c
?
..-
•
pro
mero : traíale
.
siempre consigo , sin dexarle aun en la cama:
I4.4r
•
hacíale
poner debaxo de su almohada con la espada , y le
vi
'''
•
"P'4°.
llamaba :
Su Arte Militar y la mejor protision que podia
hacer para la guerra ;
juzgando á Achiles por feliz en ha-
ber tenido tan gran varan , que celebrase sus virtudes. Ha-•
biendo mandado guardar .un cofrecillo , que se hallo entre
los despojos de Damasco , cuya obra
y
materia era de ines-
timable precio preguntándole sus Validos :
A que le des-
tinaba?
Les respondió :
Téngole dedicado para guardar las
Obras de Húmero , que son las mas preciosas- „. que In-
genio humano puede
hacer.'
Y asi consiguió , que la correc-
tísima ediccion del Poeta que con tan gran cuidado había
hecho perfeccionar , se llamáse :
La de Narthesio , del co-
sprib.
frecillo de olores
y
perfumes ,
por haberlos guardado en él
los Persas. Trayén
dia
uno
sus
-
dole cierto a de
vasallos
una noti-
cia de gusto , al llegar á él , manifestando en la fatiga el an-
sia de dársela , y en el semblante su _alegría y satisfaccion:
Que noticia (
le- dixo )
me puedes traer , que sea digna de
tanto regocijo , si no es la
de
haber resucitado Romero?
Luc.
Dial''.
Porque habiendo llegado ya al último grado de felicidad,
in
creía no le faltabarara el
colmo
de su gloria , sino un Va-
ron
capáz
de
que la
celebráse.
Llegó á tener tan presentes 13s
Frut.
.
A rt
tf O
,
I.
I 1 .
Obras
de Hornero , con
la continuada
leccion , que nin-
1
m
no.
.
27,Iia:t.
79
guno las usó con mas facilidad, ni las penetró con mas acier-
to. Pero entre todos los
versos
de este Poeta, de ninguno hizo
mayor aprecio, que
de
aquel en que alaba á Agamenón de dies-
1
.
6
I 'B RO
:
11(
.
1111 ER-0
tro Soldado y esclarecido Capitan. Finalmente , las tuvo por
el mas poderoso
.
atractivo de la virtud , y por el mejor maes-
tro de sus costumbres. Con tan admirables calidades., y .cori
tan prodigiosa disciplina mantuvo gloriosamente la grande-
za y elevacion de su fortuna , sin dexarse llevar del orgullo,
ni
de la libertad
1
á que los mas Príncipes se rinden , siendo
de ordinario por quienes se gobiernan, y con quienes se acon.
sejan. No se diferenciaba de los demás hombres en los ador-
nos exteriores., por ser de. opinion , que los Príncipes de-
bian exceder mas á súbditos en la. virtud , que no en la gala
y pompa de los vestidos. Era ayroso y- gallardo humano,
cortés y familiar.; pero tan sin menoscabo de su respeto, que
nunca pisó el riesgo del desprecio. Fue -inclinado al vino,
aunque no sin moderacion ; porque si tenia lugar , empleaba
el tiempo en la mesa mas en discurrir , que en beber con ex-
zeso. Aborreció de tal suerte el vicio de la sensualidad
7
que
eurt. 3. 6.19. llegó
á temer su madre fuese incapáz de dexar succesion;
Itit.
%0°-
w
r
o. pero con especialidad el del adulterio , que prohibió con-se-
'
at, C.
30.
veras leyes. Permaneció por algun tiempo en la observancia
de tan admirables costumbres ; por medio de las quales se
grangeó el crédito de gran Rey hasta que dexándose ,vencer
de la excesiva prosperidad de su fortuna , fue perdiendo po-
co á poco esta tnoderacion. Manifestó su valor y destreza en
Schol.
domar el caballo Bucéfalo, (llamado asi por tener la marca
Aristoph.
711irj3s
*
de una cabeza de buey ) no sin • grande admiracion de su pa-
dre y de los demás que se hallaron presentes. Eran enton-
?lin.
ces los mas celebrados caballos los de Thesalia ; y si bien los
Just. 7. 6. 8.
•
Plin 8. 42,
habla muy generosos en otras partes , ninguno entre todos
9.
fue tan estimable , por la fuerza y hermosura , como el B. u-
céfalo : por lo qual Philonico , natural de Pliarsalia, .
gándole digno de tan gran Príncipe como Philipo , se le en-
vió , pidiéndole diez y seis talentos pi
.
él. Pero habiendo
salido al campo para experimentarle , y no pu liendo conse-
guirlo ninguno de los Caballerizos , .ni de los Picadores del
Rey , por enarbolarse con unos y arrojar á otros , llegaban
ya á desecharle como á inútil é indomable. Entonces Alexan-
dro, suspirando, dixo:
¡Que malogren estos tan generoso cala.
llo, por su poca destreza y 'valor!
Y lo repitio tantas veces,
que oyéndole su padre, y reprehendiéndole por lo que desacr
e
-di-
MIK
•
Cca
P.
Los
105
latir
1,15e
Jr,1(/1
•
'
DBL SUPLEMENTO DE REINSLTEMIO.
17
ditaba á los mas diestros Picadores de su Reyno , como si 1-aor
ventura le pudiese domar él , le respondió :
Que lo h,lría,,IL
''
lo permitiese.
,
1
.
gut
,
perdereis ,
(le preguntó el Rey)
si no
lo
canseguis? Perderé (respondió) el precio del caballo.
Quedan-
do , pues, capitulado , no sin gran risa de los presentes, que si
ganaba le daría su padre el caballo ; y si perdía pagaría Alexan-
t)
dro la cantidad que pedian por él : habiendole tomado por la
rienJa , le puso contra los rayos del Sol , para que no pudiese
vér su sombra, por haber advertido que ésta le espantaba y ha-
cía mas furioso. Pero no logrando, ni aun con aquella dile en-
cía, que se aquietase. le alnagQ, y levantando poco á poco la
vestidura , le montó de un brinco , *permaneciendo aán cora-
judo. Mas enfurecido entonces , empezó á abalanzarse : sacu-
dió la cerviz , sin querer sujetarse al freno ; é hizo quanto pu-
do para arrojar al ginete , y partir
con
impetuosa carrera. Sa-
cóle Alexandro á un espacioso y córnmodo llano, para correr-
le libremente , y soltandole en él las riendas , y arrimandole los
azicates , le dexó lo hiciese, hasta que cansado, queriendo pa
rarse , le apretó mas , sin permitirselo , hasta que reconoció
habia yá perdido la fogocidad con la fatiga y trabajo; por cuyo
medio le domó, amansó y reduxo á estado de que fuese de
ser-
vicio.
No pudo Philipo contener las lagrimas de gusto al vér
aquel triunfo de Alexandro , á quien , besandole, le dixo
7
al
apearse del caballo :
Era la Macedonia muy prqueTia para va
lor tan
generosa. Conservó despues el Bucéfalo
la
misma fiere,
za con todos, sin dexarse montar de otro, que de Alexandro, á
quien despues de haberle servido para obtener inumerables
victorias , y sacadole de muchos peligros, muerto en la
batalla contra Poro. Juzgaron los mas céleres Artifices éste
por suceso , digno de que ilustráse sus obras , describiendole:
y
asi
permanecen aún dos estatuas de Alexandro , domando el
caballo ; las quales hicieron , en competencia , Praxiteles y
Phidias , y aunque hay Auctores que ponen en duda sean
de
este Príncipe no faltan otros que las crean suyas.
Cur. 6.
S.
za,
v. ,.4.
7.
Rem
e
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ci,
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u.
de
la Aiztiki
t.
di R
antiq,
z.
6.
CA-
J3131
18
LIBRO PRIMERO
CAPITULO V.
_DEXALE SU PADRE, EN SU AUSENCIA,
el
Gobierno de Macedonia : lo que hace en este
tiempo:
Guerras de Pizilipo :
Rota de
los Illirios por Ale- ,j,
xandro : Pizilipo declarado General
,,;1,
de los
Griegos.
Plut.
n
Stas prodigiosas experiencias hicieron concebir á
po tan gran concepto del talento y prendas de Alexan-
di o , que en medio de no{ pasar su edad de diez y seis años
fi6 de su cuidado el Reyno de Macedonia , en el qual le del
x6 con absoluto poder guando pasó al Sitio de Vizancio. No-
tidOSOS
de ello algunos de los Medarores , Pueblos de Tra-
deCes,'Ís
L0,2-
V
t
'
.
5
.
cia , sujetos á Macedonia , y juzgando no podía efrecerse-
les ocasion mas oportuna para la solevacion , que mucho an-
tes meditaban , la pusieron en execucion ; pero Alexandro,
'gozoso de la que se le ofrecia , para hacer ostentacion de su
valor marchó prontamente con los Capitanes , que le habla
dexado su padre contra ellos ; y despues de haber venci-
do , y arrojado de la ciudad á los rebeldes , hizo donacion
de ella para que la habitasen , á los Estrangeros ; los qua-
les , en reconocimiento de aquel beneficio , y en obsequio
StePh. v.
de su nombre , la llamaron Andrinopolis. Fue de gran re-
gocijo para Philipo este suceso ; mas temiendo del ardi-
miento del Jóven , no emprehendiese , con daño suyo, ac-
ciones de mayor consideracion , que lo que permitían sus
fuerzas , le llamó cerca de sí , para que en su escuela apren-
diese á moderar con la prudencia ardor tan violento , em-
pleandole en sujetar las Provincias del Chersoneso : Y reco-
J
ust.
9.
I. -.
R
nociendo la dilacion del Sitio de Vizancio , respecto de su
gran fortaleza , y del valor con que defendían los habitado-
res su libertad , al tiempo mismo que entendió que los Grie-
gos y los Bárbaros, á quienes era sospechosa su grandeza, en-
viaban socorro á esta ciudad , desconfiado de la victoria pro-
j-st. 9. 2.
curó retirarse con menor descredito de su gloria, y menos pér-
°ÍOS. 3. i3.
dida de sus Tropas. Era en aquel tiempo Rey de los Getas,
Pueblos de la Scythia , Atheas , el qual, oprimido de la guerra
que
DEL SUPLEMENTO DE FREMSITEMTO.
19
que le lindan los Istrios, habia pedido socorro á Philipo es-
peranzándole en que le adoptarla e instituiría por su heredero,
si remediaba el contratiempo que padecian sus intereses; pe-
o.
;
ro habiendo muerto el Capitan General de sus enemigos , y
hallándose libre del temor de la guerra despachó
á
los Em-
baxadores de Macedonia , sin cumplir lo que habla ofrecido
t
l
(-»H
s
y-
A
-negando la necesidad de sus socorros , por suponer bastan- tt
an.e
"-
tes sus fuerzas para defenderse de sus enemigos, y declaran-
do la adopcion de Philipo por nula , respecto de hallarse con
hijo que le succediese en el Reyno : con que deseoso este
Príncipe de tomar satisfaccion del -desacato de aquel Barbaro,
habiendo abandonado el Sitio de Vizancio , convirtió sus ar-
mas contra la Scythia , donde trabada la batalla , aunque fue
mayor el número de los enemigos , obtuvieron los Macedones
la victoria por la destreza de Philipo. Reduxose la presa á
gran cantidad de ganado y caballos , y á muchas mugeres
mozas , á quienes hicieron cautivas ; porque los Getas, des-
preciando las riquezas , solo procuraban el sustento ordi-
nario , estimando la pobreza como uno de los mayores bie-
nes de la vida humana. Volviendo , pues , Philipo de la
Scy-
thia
con su Exército , cargado de estos despojos , al pasar por
las tierras de los Trivallos , halló ocupados por ellos todos los
caminos , y á estos resueltos á no darle paso ,
si
no los ha-
cia partícipes del botin. Hallabanse tambien _ en su mismo
curt.8. r.
24.
Exército algunos soldados mercenarios Griegos , los Tules
llevaban muy mal no tener parte en los frutos de la victo-
ria habiéndola tenido en los peligros de la batalla , de que
se ocasionó una sedicion , que les obligó á llegar á las manos.
Fue cruel y sangriento el combate , grande el número de los
muertos de una y otra parte : el mismo- Rey quedó herido en
el muslo, y muerto debaxo de él su caballo del proprio golpe;
tanta fue la violencia de la flecha. Acudió Alexandro , prime-
ro que otro alguno , al socorro de su padre á quien ha-
lló
'
postrado en el suelo , y cubriéndole con el
escudo , dio
muerte á algunos de los que venian á cargarle , y puso en
fuga á los demás. Asi aseguró la piedad del hijo la vida del
padre , habiéndose ausentado con tanta mayor presteza los que
la oprimir], quanto creyeron la habia perdido ; con que pue-
de decirse debió la vida al peligro de la misma herida ,
C 2
el
20
LIBRO PRIMERO
el ID) morir,
á la fama de
su
muerte. Este
inopinado acciden-
ruir..É //, r
fue causa de que se malograse el botin. Dexó cojo
á
po la herida , ctue en él recibió y ayr
.
andose algunas veces
de ello uHá , entre otras , le pres
e
ntoel Jóven con palabras
curt
-
10
-
2.
lin
n
n
s de que se cowerven en la
111.2
tnoria
d lo
e s
Que
17.j.
C
no
debía sentir el defecto que le
ocasionaba
la herida , pues
cada paso que diese , seria testimonio de su valor y 'virtud.
Pudiera ya Philipo conceder algun reposo al ánimo , satisfe-
cho con la crecida gloria y -poder, que habia adquirido
á
cos-
ta de cantas heridas y peligros , si su
inmoderada ambicion
se lo permitiese ; porque los
Macedones , tributarios
antes,de
los Jj , no solo quedaban Señores de los
p
ueblos vecinos
sirio de los .mas discantes. Habia sujetado á los Triballos , 5;
reducido á su obediencia á
; tenia promptos á
sus
denes muchos pueblos de la Grecia , y los demás , ó sujetos
por el temor , ú obligados por sus beneficios y liberalidades.
Daocho, Gineas , Trasydco, Eudico y Simon le habian con,-
Demosth.de
quintado á los Thesalos:
Cercidas, Hieronymo y Euralpiela,
D211105111. c.
4.
á los Arcades: Myrtis , Teledamo y Mnaseas
á los
Argi-
vos : Euxistheo , Cleotimo • Aristechmo , á los Eleenos:
Neon y Trasilico habian llevado á su partido á los Mesenios:
Aristrato y Demarato á los Sycionios : Preodoto , Helixo y
Perilao , á los Megarenses : Hypparco
Clitarcho
y Sosis--
trato , á los Eubeenses : Euthicrates y Lasthenes le habian
13:17
O t .
Faha iega_
entregado á Olyntho , sin que .entre todos estos Capitanes
hubiese alguno , que no fuese de los mas ilustres en su pa-!.
tria
5
ni entre tantas ciudades •otra , sino Sparta , que con-
Pautan.
[il.
serváse gloriosamente su antigua disciplina , y se hubiese li-
brado de tan comun traycion. Pero aspirando Philipo al
Imperio universal de la Grecia, no dexaba de reconocer que
las fuerzas de los Athenienses atrasaban sus empresas; y
que aunque no le faltaba contra
ellos
quien favóreciese
sus
designios , el pueblo , cuya autoridad .y poder era muy conT-
siderable en
aquella República , se oponia vigorosamente al
aumento
de los Macedones por las persuasiones de Demos-
thenes , el qual les representaba en muchas y varias confe-
rencias que tenian , tratando de esto , corno de ordinario su-
cede , entre Potencias vecinas , que Philipo era artificios
o
y
atrevido, y que no bien habria logrado su dominio , quando
.
se
DEI.
SUPLEMENTO DE FREINSHEMIO.
2
se ,olvidara
de la fidelidad y estimacion que les ofrecia. Au-
mentaba.-el- encono de este Príncipe el socorro que dieron á
1Í izando en una Armada , compuesta de ciento y veinte ve-
Corma.
Dio-
Dernosth. ¿a
las , y
el
que, á
s
su imitacion le grangearon de los de Chio
stor.
ió,
713_
y Rilodas , los quales le quinron tomase aquella ciudad. De-
...1
seosos , pues , -de satisfacerse de estos agravios , mientras se
discurria. de la. herida , que recibió en els reencuentro con -los
Triballos , disponía secretamente todo lo necesario para aco-
'
meter de improviso á los Athenienses ; con cuyo intento con-
servaba su Exército debaxo del pretexto de que los pueblos
de
liliria , naturalmente ;feroces .y poco acostumbrados á la
servidumbre , intentaban sacudir el yugo. Sin embargo
envió
Alexandro contra aquellos Barbaros
.
á quienes habiendo
Curc.
s.
i.
roto , y puesto en fuga , dió al Mundo con aquella victoria 25'
tan grande esperanza de su valor -y fortuna , como la con-
cibió él de si para juzgarse yá igual
á
su padre , y capaz de
executar sin él las mayores empresas. Pasáronse en estas ope-
raciones dos años ; al fin de los quales / hallándose Philipo
Con todas las prevenciones dispuestas, y juzgando el tiempo
, por oportuno, para executar lo que tenia premeditado., in-
troduxo algo antes de la Primavera su Exército en la Grecia,
con intento de aprovecharse de la mas favorable ccasion, que
se le ofreciese habiendo unido á él todas las Tropas de los
Aliados del Peloponeso , por haberle ele
g
ido los Amphictyo-
il
nes por General de toda la Grecia para reprimir el atrevi-
ne5
rniento de los Locrenses , que habitaban la ciudad de Arnphi-
sa; los quales
autoridad
autor
en
,
menosprecio de la
de los Arfe-
,
rn-
phictyones , ocupaban las tierras de Cyrrhe , consagradas á
L
'
a Ct es:p
5
Apolo , despues de haber estos herido al Cabo , que se envio
31
contra ellos , y muerto algunos de sus Tropas. Tenia enton-
clüc
ces Philipo alianza con los Athenienses; pero mal seguros en
su fe, y temiendo , que
á
precio del menor interés que se le
;.
ofreciese
'
rompería facilrnente ésta , y su pa
l
abra , le despa-
011'
charon Embaxadoles , pidiéndole por
medio de elles , que
al
les conservase el Tratado , ó que á lo menos suspcndie2,0 el
hacerles actos de hostilidad , antes de
haber pasado
la
Pri
-
,„,
mavera ,
en cuyo tiempo procuraría el pueblo de Athenas
currir en algun medio , que ajustase sus diferencias.
tambien á persuadir á los Thebanos se uniesen con
ellos,
pa
-
y
,1
ri
9r,
LIBRO PRIMERO
pa
i
.
1
la jer2n,ç2
de la Grecia , contra el comuna enemigo; pe_
ro mant(tvolos Philipo en su devocion , por medio de los
que seguinn
su partido , y estaban declaradamente finos
Deniosth. de
1-
por él ; entre quienes se señalaban Tiniolao , Theogiton y
A
tl
e
t
as , cuya autoridad era grande con los ciudadanos.
mente , persuadiéndose á que vencidos los Locrenses , y sus
Aliados , y no quedándole sino solos los Athenienses con
facilidad los sujetaría : encaminó con la mayor presteza su
P
ut Demos-
Exército á Phocida : apoderóse de Elatea; que mandaba
cap.
24.
mente en las fronteras de los Thebanos , que en las de los
Athenienses , y puso en ella guaruicion , tonificándola con
intento de hacerla Sitio de laguerra ; cuya noticia , habiendo
llegado de noche á Athenas , causó en la ciudad tan univer-
sal asombro , que juntándose el pueblo , luego que amane-
ció., ninguno tuvo aliento de responder al Pregon
público,
el
qual contenia:
Que
si lzabia quien-discurriese algun con-
sejo saludable á la Patria le propusiese
Solo Demos-
the n ,
habiendo representado lo que juzgó por mas conve-
niente al Estado presente , persuadió á la junta , á que , sin
Dioctor.
i6. mas dilacion ,
saliese la Armada y el Exército que se des-
ZG
paclzasen Embaxadores á todos los pueblos de
lcz
Grecia ,y
es
p
ecialmente á los Thebanos.
Siguió
se su parecer , y dióse
el
mando de las Tropas á Chares y á Lisicles; y envióse al
mismo Demosthenes con Ernbaxada á los Thebanos. Bien pre-
venido tenia esto .Philipo , y que si
S.2
uniesen ambos pue-
blos, le seria peligrosa la guerra ; porque la ciudad de Arhe-
nas flor
?
cia entonces tan igualmente en autoridad
5
como en
riquezas ; y el poder y credito de los Thebanos se hallaba en
gran reputacion , conservándose reciente la memoria de la
batalla de Leutrica ; con cuya victoria se apoderaron deldo--
minio de la Grecia, que mantenian los Lacedemonios ; por lo
,71
;
Epa—
qual despachó Philipo á asegurar de su afecto á sus Aliados,
y á
desvanecer las pretensiones de sus enemigos a Amynthas
D.
Deens-
pi
Clearcho, Macedones ambos, y con ellos cieno Vizantino,
e
t
',1
0
`Z;..
2
1:
3.
llamado Pithon , de cuya eloqiiencia hacia gran confianza.
86.
Este , pues , es fama, que en la
Junta de
los Boecianos
habló
en estos ,
ó semejantes términos.
4 1.
1 sl
J10
001
11
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11
1.1
11.4
1[1
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o
CA
-•
DEL SUPLEMENTO
DE FREINSIIEM10.
23
CAPITULO VI.
OTRA CIO N
.
D E PITIION, ENVIADO
por Philipo á la. Junta de los Boecianos.
I
se mantuviese quieto Philipo en Macedonia ,
y
ocu-
páse el Exército de los Athenienses a Elathea , aunque
,,no
tuvieseis alianza con él no dudo que entonces
desea-
')
riais con anhelo ésta y su `amistad ; porque á la verdad,
quién no preferirá un Rey tan poderoso , y que por
„sus esclarecidas acciones se ha grangeado el considerable
„crédito y estimacion , que obtiene á una
-
República orgu-
llos
, y que el dia de hoy subsiste , mas en virtud de su
„reputacion , que de sus fuerzas? Pero como este Príncipe,
„que ocupa , por decirlo asi , el zaguan de vuestra casa con
„su Exército victorioso , es vuestro Amigo y vuestro Alia-
do , y los Athenienses- nunca han dexado de ocasionares
„disgustos sería haceros grande agravio persuadires á su
„Alianza , en desprecio
de
tan esclarecido Príncipe. Aquel
st
".
J
u.
s-
,,pueblo el mas soberbio de todos los del Orbe, presume, . s.
„que solo en él se hallan la sabiduría y la prudencia; cre-
„yendo
5
que todos los demás , y con especialidad
los
1
ce
PIut, A1c.
e
nderezan
ca .
P 4
„
eocia, (contra quienes mas se sus insultos en–
„tre todos) son pueblos groseros , rudos
é
incapaces de di-
.
5
,ferenciar lo útil de lo honesto : de que nace , que tenien-
„doos por sumamente ineptos , os persuadan á la eleccicn de
„los Amigos y de los Enemigos ; proporcionándola iras con
„su
antojo ,
que
con vuestros intereses fiados en la osten-
tosa pompa de sus palabras , en que consiste toda su fuer-
,,za. ; Pero quién habrá de mediana razon ,
que no prefie–
„„ra las
obras á las palabras , especialmente en la guerra ,
don-
,.dees tan necesaria la execucion del brazo , como
inútil la
„facilidad de la lengua ? Pues aunque se
juzguen tan
po-
”
dero
sos
y fuertes por su eloqüencia , como se lisonjean,
„podrán
siempre mas
la fortuna y el
valor cié:; Philipo , ase-
”
gurado en
sus
fuerzas y en las de sus Aliados. Siendo cierto,
„que no me resolveré
á decir, si la solicitud de los Athenien-
1
,ses se funda
mas en „imprudencia, que en flaqueza ; r por
••-2
Cf,
131
'1
,411
1
”
9
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N
1.
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2
4
LIBRO PRIIIERO
,,que
Lr.
mirada ésta á verdadera luz , no se reduce á deciros:
,
t
„Recibid, Th2banos sobre vosotros el rayo que amenaza á
„
Africa , y haced la guerra , para que gocemos nosotros de
„la Paz , contra un Príncipe
fo
rmidabl
P'"
, vuestro Amigo y
1/
vuestro Aliado ? Exponed vuestras per
-
sonas y vuestros bie-
„nes , para impedir tome Philipo satisfaccion de los agravios
„que le hemos hecho. i Son, por ventura , pretension
e
s estas
de hombres , que conservan sano el juicio , 6 de quien juz-
„ga , que los demás tienen algun uso de él? Los que no
„perdieron la menor ocasion de oprimiros: los que en quan-
55
to les fue posible , os persiguieron
ersiouieron con injurias , con ultra-
„ges , con sus fuerzas y sus armas; y finalmente , los que
„creyeron , que en vuestra ruina consistia su felicidad , se
„
atreven
á pediros ahora, que elijaiS antes perecer con ellos,
„que triunfar con Philipo,, Pero este esclarecido Príncipe, que
,
75
,
,
St
3•
„fue vuestro huesped y vuestro alumno, criado con la doe-
Y ti
„
trina de Epaminondas aquel Capitan ilustre aquel Varon
„venerable y santo : aprendió , á exemplo de sus costurn-
„bres , el amor y afecto á vuestra ciudad ; en cuyo crédi-
Plut.
Demos—
„to tomó , en la guerra de los Phocenses , satisfaccion de las
Lb' C41
7
. 24.
„injurias , que os hicieron , y de los sacrílegos insultos , que
ju „
.8.
,.„
.
„cometieron contra Apolo guando en ódio vuestro envia-
„ron los Athenienses sus imFios socortos , vengando despues
„
de los Locrenses , á instancia y solicitud de los Aenphic-
Demosth.
de
„tyones , las ofensas que hicieron al mismo Dios. Este,
Coros.
„pues , viene alui el día de hoy á mirar por vuestros inte-
„
•
eses , y á no apartarse de este cuidado , mientras no que-
deis asegurados de aquella orgullosa ciudad , zelosa siem-
„pre de vuestra gloria , y siempre enemiga vuestra. Si para
1601-o de este designio queréis contribuir con vuestro
„consejo y fuerzas , su voluntad es , que tengais parte , an-
5,
tes en el se
p
-uro botín , que en una peligrosa guerra ; ó que
',
guando
la vuestra fuere de preferir el reposo , le concedais
so
l
io el paso , pues él se basta á sí para vengar las comunes
,,
injurias, sin que por esto dexeis de partici
par igualmente
de
L
e
,s frutos
V
bienes de la victoria , de quien la mayor par-
ir
„te de los ganados , de las municiones y de los esclavols
Sera.
„vuestra; atendiendoos , corno a mas vecinos, y á que con ella.
5,
podais reparar-las pérdidas de las
guerras de los PhocensE
e
ra
DEL SUPLEMENTO DE
FREI
NSHEIVII0.
25
,,Fn
fin , considerad si es mas de vuestro interés 'admitir tan
„ventajoso partido
o
el ver abrasadas vuestras casas , ena-
„genadas por fuerza vuestras ciudades , y perdidos
1
como
5/
lo
han deseado. en Athenas , todos vuestros bienes , tenien,
„do presente que el candor de vuestra sinceridad se con-
vierte en peligrosa ira guando sin el menor
motivo.
se
„mira como sospechosa
9
y que quanto tuvo antes de gran-
„de su benevolencia es tanto mas violento el deseo de la
„venganza , guando se vé despreciada. No juzgueis que pre-
55
tendo , por medio de estas razones , ofenderos con la ingra-
„titud que no temo , ni tampoco que solicito infundiros el
,,,temor , que tengo por escusado ; pues solo se dirigen á
Il
acordaros
los beneficios
4
que os hallais obligados á Phili-
„po , y á los que. os es él deudor
1
para que unos y otros os
„amonesten lo-que debeis,,executar; y adviertan, que las alian-
zas en tanto son firmes y permanentes , en quanto es red-
„proco el interés de mantenerlas ; y juntamente á persuadiros
„que si reconoceis haber sido mayores los que él ha obra-,
„do á favor vuestro que los que vosotros habeis executado
,,en obsequio suyo procureis
'
remunerar con igual afecto su
„carifio. Tiene él por el mayór premio de sus fatigas haber
,,socorrido la Grecia , y haber hecho guerra á los Barbaros
„en gloria y seguridad de ella ; y ojalá hubiese permitido el
„furor de los Athenienses , que continuase contra ellos su
„industria y valor,. que
..á buen seguro , que las armas,
„que precisamente se emplean hoy en reprimir facciones
,,sediciosas y malvadas se hallarían triunfantes en el
Asía.
„Pudiera,
la
menor
duda , haber conseguido la amistad
„,de los Ahenienses , á
no juzgarla por indigna de sí , y de
„ignominioso y perjudicialísimo exemplo el hacerse tri -
„butario , y como esclavo de un Demosthenes , y de otros
„muchos , á cuyo arbit
r
io , no de otra suerte que el mar , al
„impulso
de los vientos , se mueven los espíritus de la mu--
„che
t
dumble. Y á la verdad, si proporcionasen con el honor y
„gloria la recompensa y el premio , no hay dula que se
ha-
„t ian
gratuitamente plausibles; pero los que están acostumbra-
dos
á
vender el honor, dificilmente se habitúan á hacer dis-
5
,tincion entre lo útil y lo dañoso, entre la
justicia y la injusti-
cia ; pues se mueven por el interés , y no por el amor
de la
„vir-
nCPTIO
,
th..
de
ilal ene
tera,.
ad _211 be. a fit.i
Demort
Demosth.
de
Cc) .
26
'LIBRO PRIMERO:
„virtud y de la patria , ni por el respeto de los Dioses y
,,de los hombres , en cuya conseqiiencia no debeis esperar de
„ánimos tan viles nada honesto, útil , ni decoroso ; pues mal
„atenderán á vuestros intereses , debiéndoles tan poco repa-
„ro los de su patria. Desean precipitaros en iguales calamida-
„des á aquellas de quienes ha poco que os preservó el valor y
,,proteccion de los Macedones , o sumergiros en otras tanto
„mayores , quanto os será mas formidable enemigo PhT
xpo,
,,que lo fueron Philomeles y Onormacho ; porqueen las
,,Repúblicas , donde
el
gobierno- está prescripto á cierto tiern-
„po , y como de prestado , las empresas ,::por grande que
,sea el Capitan , y el conato con que las intente , no pade-
„cen menores _atrasos de la emulacion de los ciudadanos, que
„del esfuerzo de los enemigos,: donde por el contrario , nin-
„gunos lasa órdenes de los Reyes en las Monarquías , en quie-
„nes depende únicamente todo su gobierno de su voluntad y
„providencia , y de quanta importancia sea esto en las dis-
,,posiciones de la guerra , no lo ignorais vosotros. Tampo-
,,co podeis dudar , que no se reduce solo á un Héroe el po-
„der y fuerzas de los. Macedones ; pues vemos que renace
„Philipo en la persona de Alexandro qual l dado tan
,„admirables muestras de su valor
.y' talento'`, que segura,-
„mente se puede esperar sea con el tiempo igual á los mas
„ilustres Capitanes. No sucede asi á los Athenienses , entre
„cuya crecida muchedumbre , hallándose dividido el arbi-
„trio de hacer la guerra ó la paz qualquiera , segun es su
„osadía , persuade lo que mejor le -está obrándose todo,
„mas con una ciega pasión , que con el consejo y la pru-
„dencia. Persuaden allí los malos , ordenan los ignorantes:
„hócese
la guerra con menos ardor del con que se empren-
,,de ; y rompense las alianzas con la misma- facilidad que
„se ajustan : tiénenla con Philipo y sus acciones acredi-
„ditan la observancia con que la mantienen; pues no conten-
tos con haber roto su fé , procuran que se dilate á otros este
„pernicioso contagio. Pero por lo que mira á vosotros, (
i
ó va-
„lerosos Thebanos !) vuestra generosa constancia , la qual os
-„ilustra, no menos que lo que con tan gran esfuerzo, como for-
tuna, habeis obrado, me persuade facilmente á que preferireis
„
la amistad de un Rey, cuyos beneficios á favor vuestro
os
son
1
,no-
de
jai
(IQ
ade,
que
ad y
tupo.
po-
enacl
jura,
in/s
enrle
ar.bi°
es 5U
todo,
1;21",5
g'1
. 1
c v
cr,
101"1: ,
(flu,
DEL SUPLEMENTO DE FREINSHEMTO.
27
„
notorios á una ciudad enemiga y émula de Vuestra gloria.
',
Finalmente ,
el Grande Hercules, exterminador de los malos.
55
y
de los delinqiientes , y á quien vosotros adorais con la
/1
veneracion , debida a un Dios nacido en vuestra
ciudad,
,,nunca podrá tener .a bien derrameis su sangre en impía
ll
é
injusta guerra. Por lo que mira á las demás alianzas,
„podreis informaros de los que la tienen con Philipo , si
„se hallan •Çon motivo alguno , para
arrepentirse de ella.
-
<''CAPITU1,0 VII.
ORACION DE DE1110,5771ENES ENVIADO.
por los Athenienses
5
recitada en la misma Junta.
„nErp
Demosthenes , habiendo solicitado permiso pa-
ra hablar , no ignoraba ( dixo ) que estos mercena
„rios de Philipo nunca quedarian satisfechos de sus ala-
„banzas , ni de nuestras injurias ; porque los que se ha-,
„flan destituidos de todo género de honestidad , no acos-
„tumbran atender á lo que dicen y hacen , sino á vér cum•
„plido lo que con ansia desean. Pero asegurado yo
ó
„generosos Thebanos. I ) en vuestra comprehension ,
,,prometo queden sus esperanzas
burladas
y que lleven al
„Rey Philipo una respuesta digna- de .vuestra virtud , y
„de la disciplina de los Grieo
.
os. Atended con madura con-
)5
sideracion á lo
que debeis executar en benefido
de
los in-
tereses de
vuestra patria ; cuyo cuidado me ha traido á
„esta Junta en la qual esperó mostráros con sólidas
ra-
„zones , y no con la alhagiiería persuasion de las palabi as,
„á quienes temen se rinda, vuestra voluntad:, se trata el
,,dia de hoy enteramente del estado de vuestra
fortuna ; á
,,cuyo fin en nada pondré mayor
.
estudio , que en evitar
„el parecer eloqilente , y
de cuyo
rezelo pueden asegurar--
„se los Macedones. Parque quanto las causas á quienes fal-
„ta la razon y la justicia , se hallan necesitadas
,
de valerse
„del socorro de la eloqiiencia para que las supla ; tanto age-
„nas de usar de la hermosura de las palabras aquellas , cuyo
„interés consiste
en que
descubra desnuda
su
verdad quien por
1) 2
5/
ellas
LIBRO PRIMERO
que cn telar-as habia adquirido. Ni los Thebanos se hallaban
muy lexos
de
oir con agrado proposiciones de paz. Pero el
ardor de los Athenienses los apartó de esta clisosicion, re-
ducienclolos
á
que librasen al lance de una batalla sola la
Tf.c11.
ronlra
P
oresi
f
k
e
.
libertad de toda la Grecia. Por otra parte Aiexandro, no pu-
Hit.
12
_De-
ii!esch. c.
diendo moderar el ardor de su espíri• u , estimulaba á su pa-
Dio. ir.orat.
citeá que no perdi
2.
ese tan prodigiosa ocasion , como la que
se le ofrecia, para el mayor acrecentamiento de
su
gloria. Con
que habiendo, por ultimo , conseguido que se pelease, fue él
quien primero cargó en los enemigos. Combatióse por largo
tiempo con grande ardor , en cuyo espacio permaneció du-
dosa la victoria, hasta que este Jo
y
eel, á quien su padre ha-.
bia dado el mando de una de las alas del Exército, compues-
ta de Tropas escogidas , habiendo acometido vivamente la
Plus, c. 14.
Corte sagrada de los Thebanos , en quien estaban los solda-
dos mas ventajosos de sus Milicias , la obligó á desamparar
su puesto , y abrió el camino á la victoria. De otra parte los
Athenienses , debilitados de fuerzas con el calor
y
las heri-
das , y perdidos de
,
animo con la rota de sus Aliados, no pu-
dieron resistir
.
largo tiempo el esfuerzo de los Macedones.
C:
23urt
.:
'-'
1 I
'';'
Con que de esta suerte decidió sola una batalla la libertad
2. I3.
d :
toda la Grecia. Quedaron sobre
el
campo de los Athenien.
Diod. 16. 87
.
ses mas de
mil
hombres muertos , y prisioneros dos mil :
Y
Paus.
lib. 7•
de el de los Aliados muertos y prisioneros muchos. Despues
de cuyo suceso envió Philipo
á
decir á los Athenienses con
su hijo Alexandro :
Que los admitia
á
su gracia y se la
Just.
9
,
4
,
5.
Plut
•
A
opiz.
hacia de la paz: Que daba graciosamente libertad á los
C.
3
O.
prisioneros y permitia que enterrasen sus difuntos.
Por-
Paus.
1•
que deseando pasar á la expedicion de la Persia procuraba
ganar el afecto y fidelidad ,de los Griegos , por medio de- la
blandura y clemencia; si bien les quitó
el
dominio de las
las y
en
el Mar. Mostróse mas severo y riguroso con los The-
banos, no pudiendo olvidar el riesgo
á
que habia expuesto
sus intereses su repentina mudanza , ni la ingratitud con que
hablan correspondido á sus considerables beneficios, abando-
nandole por seguir el partido de los Athenienses. Y asi,
lue-
l'aus.
lib.
o.
Diod. 16. 88.
go
que tomó su ciudad y puso guarnicion de Macedones, hi-
zo cortar la cabeza á los que le fueron contrarios ; y que sa-
liesen de ella todos los
-
demás:
y restituy
ó
á los
que por
haber
se-
C2
1
to,"ii¡;,
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SUPLEAI-ENTO DEit.
:iiNSIIMITO
Seylid0
su partido se hallaban desterrados haciendoles
riU
j
9
6-
ced de los Cargos y Magistrados. Con la fama
v
grandeza
de esta victoria rindió todos
los
denlas pueblos ,
d
que habían
uA.
,
tomado las armas contra él , á unos por medio de ellas , y á
otros por el de muy ventajosas alianzas á favor suyo; sin que
F,
entre todos los Griegos quedasen exentos de su dominio, mas
;
111. 6. i
que los Lacedemonios y los Arcades. Habiendo, pues, congre-
b'
al
fiado una Junta en Corintho de toda la Grecia ,
manifestó en
,
f
u-t. 9, Ç
.
3,
a:
Quán preciso era pasar la guerra á Persia, y reprimir
t 9.
3
.
el insoportable orgullo con que los Bárbaros se suponian
.
ya
D,o:ior
,
/7,
Se'ií
j
ores de todo el mundo; porque de no hacerlo,
y
no resisiír- .
s
1. 9o.5.
le prontamente, quedarían para siempre esclavos suyos: Que
ya no se trataba de que los Griegos hiciesen la paz ó
la
guerra, sino de saber si quedan mas pasarla a los dominios
del enemigo, que esperarla en los suyos: Que no
solo
conve-
nía vengar las antiguas ofensas , sino librar
las-
ciudades
de la Grecia ., situadas en el Asia, de la servidumbre de los
Bárbaros, y borrar la ignominia , que resultaba á los Grie-
gos de ella: Que esta empresa se halla con tanta mayor fa-
cilidad, quanto hallandose en paz toda la Grecia, se podían
emplear todas sus fuerzas en una guerra de fa otra
pa,,•te
del Mar ; con quien se kgraria tambien el beneficio de ase-
gurar su
tranquilidad domestica , empleandose en ella los
que la alteraban , por la ociosidad
y el
reposo á
que
se en-
tregaban.
Y
últimamente , que nombrasen el Ca pitan
de
quien hablan de fiar el cuidado de ella ,
y
dispusieren
L)s
medios con que se había de hacer.
Nadie ignoraba que de-
bla pedirse esto á favor de la República ;
pero
reconociendo
todos no era ocasion oportuna de solicitar con palabras la
li-
bertad
que habian perdido con las armas, fue nombrado phi-
tipo con aclamaciones de regocijo de
COM1111
consentimiento se:It.
3
,
za,
por General de toda la Grecia , para que pasase al Asia á
librar el Mundo de la servidumbre de
los Persas. Confin le-
ronse los medios con que cada pueblo
podria contribuir ,
y
Just.
9
.
s.6
se pusieron
por escrito
los soldados, el
dinero y el igo, que
hablan de dar. Hecho el cómputo, halló que se
le
ofreciei can
á
Philipo
para esta expedicion ducientos mil infantes , y
quin-
ce
mil caballos ,
sin
que se comprehendiesen en este ninwro
los Macedones
y los
Bárbaros que
estaban st,j.los á ellos.
E
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..'
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v;
41.
LIBRO PRIMERO
CAPITULO IX.
DLSCORD.I4S EN LA CASA
DE P
HILTP
resuelve
éste dar muerte á Alexandro , el qual se halla ne-
cesitado
a retirarse con su madre
Olinzpias : muerte
de
Philipo.„ en que son sospechosos
Olimpias
y Alexandro:
crueldades. de °limpias.
T.endo general propension de las felicidades humanas, que
ninguna dele de padecer el contratiempo de algun infor-
tunio , mal pudieron librarse de el las prosperidades de Phi-
riut. tipo ; cuyas exteriores dichas turbaron los disgustos domes-
(tp• '
4.
jusr.
9. 5.9.
ticos que le sobrevinieron. Concitaba (como dexamos dicho)
rsi
,
o
r
A
.
itr4
i
ca 3a día mas contra si la altivez y 'soberbia de Olimplas...el
r
s
.
,
22.
5
desagrado de su esposo : á cuya causa atribuyen algunos
su repudio. Pero por lo que reconozco en los Historiado-
res , hallo , que permaneciendo su matrimonio , y sin que
precediese novedad alguna , se casó Philipo con Cleopatra.
Lo cierro es , que no parece creible que Alexandro quisiese
asistir á las 'bodas de la madrastra ( á haber precedido ) en
desdoro y desprecio de su propria madre , á quien .amaba
ternísimamente, y de cuya ignominia le tocaba tanta parte;
y mucho menos guando añaden , que Philipo la repudió,
por sospechas de algun desliz poco decente á su honesti-
dad y decoro. Lo cierto es que Alexandro asistió á sus
bodas , y que por cierto disgusto , .que sobrevino en uno de
los festejos ausentó de la Corte á su madre. Attalo , tio
de Cleopatra , _no pudiendo disimular sus esperanzas , se
dexó decir entre los desmanes de un banquete :
Que debian
Just.
9. 7 3-
pedir !os M"acedones á los Dioses concediese
muy en bre-
ve á Philipo sucesor legitimo del nuevo matrimonio.
-Irri-
tado Alexandro naturalmente colérico de este agravio,
prorrumpió asi :
Mal hombre ,
1
por ventura me imaginas
bastardo?
Y acompasando á estas palabras la demostracion de
darle en la cabeza con la -copa que tenia en la mano , corres-
pondió tambien Attalo con otra igual , de que se originaron
-aun rayeres disgustos , .porque irritado Phili,po que estaba
AtIl.pr./.J.
en otra
mesa , de qué se turbase la celebridad y regocijo
DEL SUPLEMENTO DE TREINF,M10.
#7
de aquel dia , corrió con la espada desnuda contra
Mzx-III-
dro ,
á quien sin duda hubiera muerto , si el impedimento
que le
o
causaba la herida
1
que hemos referido recibió, la
có-
lera
y el vino , no le hubiesen estorbado llegar á él con mas
presteza. Cayó al tiempo de seguirle , con que dió lugar á sus
1,migos
5
absorte)s de caso tan inopinado , para que se pusie-
sen por medio y aplacasen la colerica indignacion del padre:
sí b
i
en no fue menos dificil templar á Alexandro , el qual se
tenia por muy ofendido ; y aunque se le representó el res-
peto , que
como
á
Rey y padre le debía , no pudo abstenerse
de decir .á los Macedones
5
burlandose de Philipo :
Que lleva-
ban muy buena L;ui a , que los conduxese al Asia , no ha-
s.
hiendo aun podido pasar de una mesa á otra sin caer.
Pero
1
no teniéndose por seguro él
5
ni su madre , se acogieron al
d
Rey- de Illiria , y en Epiro , donde reynaba el hermano de
as
Olimpigs , la dexó. Habiendo vuelto despues ambos á
Mace— ridt
'
C. 17,
y
K)
.
delnia por interposicion de Dernalatho , Corinthio , ()limpias,
ee1.L-7s
Arpll
.
muger de genio caprichoso y dificil de reducir á lo razonable,
r2 , no cesaba de persuadir á Alexandro , bastantemente ambicio-
-,,
''
l
so por sí , á
que ganáse quantos amigos pudiese , por medio
en
de los beneficios „por el de la
blandura
y agrado , y á que
11,
se aseguras,- del odio
de
su padre con la alianza de
los
mas
poderosos.
El mismo Philipo le habia
aconsejado en
oteas oca-
dio,
si
g
nes , que grangcáse el afecto del pueblo con la afabilidad,
prohibiendole lo hiciese con las dádivas. Y en una
de
sus car-
ph
i
t
.
Apiil„
qi-
tas
afeandole éstas
'
le advierte :
No se fie del que adquiriese c¿lTi.ei_31,,,,,,
51,5
por ellas , pues se hallaría engañada , si pensaba , que
se- o
fi
c.
2. 15•
a e
Inejantes
medios
,los quales eran
proprios
de
sus
_Ministros
C1
C
y criados , poclian ser decentes á
la grandeza y soberanía de
val.
max.7,
un Rey.
Pero como por otra parte sena decir muchas veces,
2.
a'
l"
t:11
que no habia nada inaccesible al dinero , y para confirmar-
jle /
lo,
se
valla de él igualmente , que de las armas , es de
creer,
7./ od. r6. 55,
frf
i
,
que el fin del consejo no miraba tanto á la enser
-
lanza
de
Ale -
,..
P
a
l
p
lit.
31
-4
.
)c77/1"
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1re
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r nost.
ae
,1
,:
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xandi o , en lo mas conveniente , quanto á abstraerle de que •
- 1
1
se
valiese contra él de sus pro p
'
ios artificios , como lo te-
PAI,';,teiic..;:s../.
rl'
r (
rnia.
Re
prehendiole tainbien poi- haber solicitado la hija de
13°
»1 /
-
. ,
,
y
.
Pexodoro , destinada para Arideo , diciendole:
Que era dep.e-
5
i'..)
,
,
merar de su sangre , , ma
,
nfestarse indigno de su fortuna,
'
4' 5'
desear
por
suegro á un Carlo Earbaro , y vasallo de otro
r
'
I / i
rte;
_Bar-
r
LTB:No PlimpRo
J
..
Q
')
_Barbar
°
.
Pero sin embargo , nunca Philipo obs
,
.-nvó
lo
qui..
persuadía ;
pues á precio
de asegurar sus intereses , ni reparó
E:iiii. ms en la
baxeza de los nacimientos , ni dificultó casarse con ara-
(5
di
v
e
rs.
,eres
de
lo mas interior de la Barbaridad en el País de
los
J
3 . -;.
h
.7','''-i
.-'n,,„E',2-111Lios y de
los
Getas ; aunque es verdad. , que tenia
ya hi—
ca
í-
zo
-
jos de muchas de sus mugeres y concubinas
jul-,nii. Mag-
guando
lo 11:zo.
9.
f
3111>
;
."'
Y porque Alexandro llevaba con sumo disgusto el tener
tan-
D l'e'.
pi,:
r. ,--Y,,y
,
4,
'
d.5
ca
l'
.
34
.
tos hermanos , su padre le solia decir con agrado
y
blanda-
ue, ,
ra :
Que pues tenia tantos competidores al I
'
- ' - -'
hz
i
),_
i
zo , obi.‘.-fise
103;
Ido
de
de suerte que los excediese en valor y la -virtud, para que
s ,
zei
z
‘
,os
que
1:z
111:1°5
creyese el Mundo debla la Corona mas a su -
,
7 —...`
su padre y á su nacimiento.
Pero como la misma 'naateria
¡Oil
ocasionaba de ordinario nuevos disgustos , y la qu'ebri.
pasada
,
, paa a
9COr
just.
9, 7. 7,
hiciese
- guerra á Philipo ; pero este astuto Príncipe , temiendo
go
1
asegurandose del Rey de Epiro „, por .medio del casamien-
verse precisado á tomar las armas en tiempo tan poco :oportu...
Juntaronse todos los Príncipes de los pueblos vecinos y
los
no , aunque se hallaba mas poderoso , se previno de este
riel—
cho de su sex6., Habla solicitado con Alexandro, su hermano,
píritu estimulaba á la venganza el sob
t
ervio
y
temeroso capri-
to que .ajustó :entre él
y
.
Cleopatra ,
hermana de Alexandro.
b
''''')'!'lt
ifl'e
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d
cl
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11:11i1°°S1
(:
•:111
2
.'S°
aci t'''
''
)
17 1(
.1.''
no quedó bien soldada , llegaron estos al ultimo rompimiento,
y con
especialidad por parte
de Oli.m
,
)ias , cuyo violento es-
Erribaxadores
de las ciudades Griegas , a la celebridad de es-
tas bodas en Egas .., cuya ciudad eligió Philipo para los re-
•
bk 111
gocijos , como en presagio de lo que despees habla de su-
i'i
l
n j
z
,
ceder , siendo este lugar en donde se acostumbraban enterrar
ui,-1,
..,„ c,
p,¿
,
los Reyes de Macedonia. Refierese Cambien
.
5
que guando ,con-
',10r1p
'''''il
Plin.
4
.
1
0...sultó
al
Oráculo
de Apolo sobre la guerra de Persia , le
fue
.,,
.1(:i11:1,,
3
,
Atben. 4.
14. Tacit• 54
.
respondido :
Estaba proxrmo su fin -;
pero que interpretan-
::9 dd 1:
S
.
Pausa. :: d
o
la inteligencia de -tan dudosa respuesta (corno lo
son
to-
.
Ç,i, ;
3
, 2
5-
.."1r 4`i
das las de los Oráculos ) á favor suyo ,
y en ruina de
los
• "er6
Barbaras , se lisonjeaba con ella. Precedieron
á
la muerte de
este Príncipe otros muchos prodigios , cuya declaracion fue
¿til':.,:',
impenetrable
á todos , hasta que la hizo notoria el suceso. Ha-
b,','
teij,..,:i,,,.
bia entre
los
soldados de su guarda uno , llamado Pausarías,
l
,./,,
á
cuya graduacion le habla ascendido Philipo por desagraviarle
ut? ,
, -
de
las injurias que
recibió de Attalo ;
el qual,
viendole
emb
ria
-
gado
en un festin , le expuso al nefando antojo de los conv
i
-
da-
lk
4
DEL SUPLEMENTO DE FREINSHEM10.
?,9
dados. Solicitando , pues , Pausanias con el castigo de Atta-
lo , la satisfaccion de esta ignominia , y no atreviendose Phi-
lipo
á
darsele
á
un Capitan , cuyo valor y experiencia en la
guerra habia acreditado tan en beneficio suyo , y á quien , ha-
bienJole hecho su Valido habia enviado delante al Asia . con
l
..
7.*
parmenien y Arrimas , para valerse de el en la Expedicion de
Dúo •
9
1
.
6;
la Persia , le pareció darle este empleo , creyendo que con él
quedaria gustoso ;
á
cuyo fin le aumentó el sueldo , procuró
suavizar con honrosas caricias , pidiendole cediese en benefi-
do de los intereses y necesidades del Estado sus particulares
agravios. Pero haciendo mayor impresion en este Joven la
injuria pasada , que los favores presentes , convirtió todo el
rencor , que conservaba al autor del ultrage , contra Rey tan
remiso en el castigo de él. Creyóse, no sin alguna verisimili-
tud , que comunicó su designio con los enemigos de Attalo,
Plut, 1
7
.
y
con los malcontentos de Philipo ; pero lo cierto es , que
post.
9. 7.
fue notorio el que Olimpias coronó al parricida con una co- 1°.
cona de oro , que halló pendiente de una horca , á cuya de-
mostracion se añadieron otras , que confirmaron las causas
Diod.16. 93.
de este atentado, y del orden que .se guardo en su execucion.
S.'
No bien habia desplegado su
luz
el dia , destinado para los
ultirnos Juegos , cuya magnificencia se esperaba fuese , segun
se habla prometido , superior
a
los expectaculos de los (lbs
lo s precedentes , guando concurrid gran muchedumbre de pue-
blo al teatro para verlos. Entre las preciosas alhajas , que ser-
vian á su adorno , y por cuyo medio suelen los Príncipes de
;u
.
c recida opulencia y poder , mal satisfechos de
la grandeza de
v5
su fortuna , ( por decirlo asi ) burlarse de sus riquezas , se
.0
1
"
ofrecian doce Estatuas de los Dioses , en quienes la excelen-
e
cia del arte competia con lo precioso de la materia , y des-
01°
pues de ellas otra en nada inferior , que representaba
á Phi-
'
t°
Jipo ;
pero bien apriesa pagó cen su merecido
castigo el
des—
las
precio
que hacia de su condicion mortal; pues guando ens-ó-
bervecido con la prosperidad de tan favorables sucesos , pre-
tendia igualarse con los Dioses , le cortó la muerte
el
hilo
de
la vida, antes que pudiese gozar del honor que pretendia usur-
cr
Advirtiendo cuidadoso Pausanias el modo de su entra-
:0
1
:
1
1,
da
en
el teatro , y reconociendo iba solo , por haber
hecho
pasar
delante
á
todos los que le acompañaban
y
mandado á
,
y
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quo le tenia la amistad en que se hallabi con tactos,
le
ntnyesó por el corazon /,in purlal , á cuyo violento 2.011-),:.
.
cavó en tierra muerto. Tal fue el firi del ma
y
or Rey de lo-,
c.,
,,e
c
ouel tiempo ;
á
cuyo tan talento y -valor "
'
debió el Revno
de 1
1
ilacedonia le elevase desde el mas abatido ydesprc: ia.„
ble estado al mas poderoso y formidable : sujetó todos, los
Barbaros , que circundaban sus Fronteras : reduxo la Gre-
cia debaxo de su obediencia , y puso en terror su nombre
al Imperio d(-
,2, los Persas. Para cuya conquista se juntaban
ya de
T
yaxo de sus Vanderas los. Griegos Auxili:res , habiendo
pasado al Asia sus Capitanes ; pero faltó muy á los princi-
pios de sus generosos intentos , y guando
ro
su valor se p,
metía considerables frutos de sus victorias, Tan expuestas es,
tan ,,9,2:npre las mayores empresas á un mornentaneo fatal
acs
çider
it
- , y á que se burle de esta suerte la fortuna ( co-
mo suele de ordinario ) de las esperanzas de los mayores
,us, .
Heroes. Luego que Uimplas supo la muerte del Rey , obli,
g. 7.
F.,.
,.
gó á Cteopatra , sobrina de Attalo , a
que se ahogase ella
i•.-.
111
'
s.
iio
-
8
-
misma , habiendo hecho pocos dias antes de la muerte de
l'Hipo quemar al hijo que tubo de él. Exercitó Cambien
sus iras en }os afectos y parientes de esta Princesa , y es-
tendió su venganza á quanti le puede dilatar el impetuo,
so furor una muger zelosa,
CAPITULO X.
ALTERACIONES
Y
DISCORDIAS
en el ingreso de .Ale.wandr© á la Corona: su valor y
resolu-
pian: habla al pueblo , y manda castigar
á
los compli-
ces
en
la muerte de su padre.
Ero Alexandro, en cuya ausencia habia cometido su nvdre
p
crueldades tan indignas, se mostró entre las tempestuosas
borrascas, que se le ofrecian á los principios del gobierno, co-
mo Iris que las serenó ; porque los Griegos , á quienes habia
sujetado Philipo
1
concebían ya esperanzas de su libertad ; los
Barbaros tumultuaban; las vecindades de Macedonia, y la
mis-
ma
Macedonia empezaba á turbarse: Attalo
5
que mandaba riii
Exér-
c• V7.
1).
It
r
JI
pLE,k1
tsrNI i o ims,
consH,Jrable tu
a ganado el al-.:cto de, los Sala..
das
y
la Alianza de los primeros &llores
Macedonin 17,
os quales habían prometido la hermana de Philotas , sien,
ido natural viviese ofendido de• los considerables
ao;ravi,)3
que
habla e
y
pe]
.
i.nentrldu •de Alexandro y de Olimpias , los
quales
le constiwiin enemigo de ambos. Por otra parte
Aminthas, hijo de Perdicas heriT13110 de Philipo , y á quien
Phili
p
o hacia casado c.
-
0n Gira aspiraha a la saccesion de
<
:3::"""°
su
olire,
muerte de Alexandro. La
m
ay
or
p
ar
l
-
e,' 19_
p
i
a
2
blo ab3rTz
‘
zia la tiranía de ()limpias , y los que solo
preteidian mudanzas. y novedades , se inclinaban á una
otra parte, segun los empeñaba su afecto ters. Ni falta,
ban algunos que diesen:
Era precisa dar 4 Alexandro,141-,
jo, de Europa ,
/a
Corona: que primero ,71,1zintizas
5
y de spues
Phi Zip°
habian
usurpado tiranicanzen,te ql legí:i
129
succe,
sor del
Neyno, Pero el Exército compopiendos
de
variz',
Naciones , tantbien de diversas inclirrziones segun era el
valor y la esperanza. de los
apitanes. Por el contrario ,
muerte inopinada de Philipo
habla
dada tiempo á Ale, O.
x.andro para que se previniese contra tantos movimIento,
corno se suscitaban por todas partes. Y si bien se atendia a
s'.1
generosidad natural, áo dexaba de perjudicarle
SU
corta
por no persuadirse
á que
un Príncipe de veinte y cinco
ati-)3
se atreviese á echar sobre sí el peso de tan, grande Imp.:TI°,
ni á que en caso de hacerlo tuviese fuerzas bastantes
mantenerle. A que se arcadia la falta con que se hallaba de di
5'
nem:
eficacísimo rnedio para allanar las mayores dificulraJes,
y mas poderoso
y
fuerte
que las mismas armas : y que
corno
tal se hablan valido de l y de sus crecidas riquezas
los
Persas pf,,
para grangear á favor suyo los pueblos de la Qreci41, Hasta los
Piratas Toscanos se ocupaban en robar los lugares marítimos
de Macedonia, para que no faltase circunstancia alguna al
coi-
mo de tan considerables contratiempos, Finalmente, Mexan-
aro
habiendo juntado á sus mas confidentes para conferi
r
el
pronto remedio que
pedian,
fueron algunos de dictamen de que
se abandonase por entonces la Grecia, y se
pro
curas
e
aquietar
por medios
suaves las Bárbaros que
empezaban á
alterarse;
pues .!1!!
.
.
/!, 4.
sosegadas
las reboluciones de adentro , se lograrla con
mayor \
Q.
facilidad
el
que
lo
quedasen tambien
todas las de
afuera. PQ--
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lo
de
,Uds
;cardar
4
2
rInRo prTmEno
lo no alnitiendo su
,
gran valor remedios tan tibios, los qua-
les juzgaba que argüían flaqueza de ánimo, declaró su dictá-
Fha.
28.
men , diciendo:
Que si al principio de su gobierno le empeza-
ban á despreciar , lo harían siempre, porque el credito que
Just.
se grangea un Príncipe con las primeras acciones de su Rey-
nado , le conserva en todo el progreso de su vida: Que la
repentina muerte de su padre había sido tan inesperada de
él, como de los rebeldes, con quienes se conseguiría facilmen-
te quanto se pretendiese, hallandose aun temerosos , y sin
saber á qué resolverse : Que la lentitud y retardacion de
los Macedones podría dar ocasion á que se declarasen por
Autores y cabezas de varias rebeliones muchos, á quienes
sin duda se juntarían los que se mantenían dudosos sobre el
partido que hab an de elegir. Y que asi tenia por mas seguro
ponerse en manos de la fortuna, en ocasion donde era mas ne-
cesaria la diligencia que la fuerza. Porque si no mostrarnos
(decia)
contra algunos firmeza y valor,
^
qué suceso podremos
esperar, guando habiendo reconocido nuestra flaqueza, zwi-
dos todos, de comun consentimiento nos acometen"?
Oró des-
pues al pueblo, á quien habiendo ponderado con iguales razo-
nes la importancia de su resolucion, y proporcionadolas al es-
Diod
.
7
7*
2.
tado presente , le ofreció:
Obrar de suerte , que esperaba con-
Just.
LO.
desasen bien aprisa, así los ciudadanos, como los enemigos
que con la muerte de su padre solo habla mudado el Reyno
la persona y el nombre del Rey que perdió , y no la acertada
administracion de su gobierno., ni la gloria con que florecía,
por la prud( nci a
y
valor con que la había adquirido y con-
servado. Que aunque algunos habían tomado ron la mudanza
presente ocasion para turbar la seguridad y el sosiego pú-
blico, esperaba recuperar bien aprisa uno y otro con su cas-
tigo. Para cuyo fin solicitaba de los Macedones, que le conce-
diesen solo los mesmos corazones
y
brazos que habían empe-
zado en servicio de su padre por tan dilatado espacio de años,
.«
uSt.11,
,contangran
o
loria suya ,como fruto de sus victorias.
Y
que
j
tenia por segura, de laprontitud con que mostraban ála exe-
cucion de sus ordenes , que podrían remunerarla , alivian-
dolos de todas las cargas que padecían, dexandoles sola la
de
servir en la guerra.
Favoreció la fortuna la resolucion del
nuevo Rey
disponiendo correspondiese el suceso á la fe11--
_o*
l'EL SUPLEMENTO DE l'REINS4IF'',r0.
43
orlad con que le habia esperado, y al esfuerzo} que habla pro;_
metido, y aplicado para conseguirle; porque prevenido con-
tra las astucias que Aminth
as intentaba perderle, las descubrió,
se desembara46 de las de A.ttalo y de su persona por medio ch-
Acate° y Parmenion ; y finalmente, de todos aquellos á quie-
nes acusaba la voz coman de haber contribuido á la muerte de
Philipo, sin que entre todos exceptuase de ella á otro , que á
Alexandro Lincestes, por haberle asistido en su asumpcion á
la Corona , y haber sido el que primero le saludó Rey , per-
suadido 4 que por medio de la severidad con que procedió en
venganza de la muerte de Philipo , aseguraba el Trono y la
vida, y conseguía el desvanecer la voz que corría de haber
sido cómplice en la muerte de su padre. A cuya sospecha die-
ron ocasion los continuos disgustos y quexas que tuvieron
Philipo y Alexandro, y tarnblen á que se dixese habia acri-
minado los agravios de Pausanias para obligarle á cometer
aquella maldad animandole á su execucion con un verso de
cierta tragedia :
En donde Medea amenaza
á
sus competido-
ras , 4 que .Tason ,
y
4
los que la hablan casado con é1, de
comprehenderlos en una misma ruina.
Por lo qual hizo quan-
to
pudo por eximirse de la nota de este delito , atribuyendo-
cele a los Persas en una respuesta que dió a cierta carta de
Dario donde le acusa
de haber comprado 4 precio de oro
Asesinos que executasen la muerte de su padre.
Finalmen-
te, para librarse mejor de ella , resolvió poco ántes de su
j?,J
muerte fabricar un magnífico Templo en honor de Philipo;
á cuya execucion
atendieron poco
sus su,ccesores, por
mas
,0
11
°
que lo dexó encargado en
su testamento
y prevenida entre
otras muchas cosas la disposicion y el orden que se habla de
guardar en ella.
(0/1(''
'OS
11;)
CA-
, r')
Di) d. r7.
2,
5.
Curt, 7.
1,
3,,
Ardan.
r.
8.
Curt. 7.
16.
„hist.
2.2;
Plut.
c. ¡y.
Arrian.
2.
3.
i8.
Curt. 4.
Y.
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Diod.
E.
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y
‘,.
.'1(1
4
L I BRO PRIMERO.
CAPITULO XL
ENTRA EN
THESALIA,
Y
REDUCELA
A SU
obediencia : nombrante los Griegos por su Genera! , cuya
Juiita hace se tenga en Corintho: visita
al
Philósopho
Diógenes : su expedicion en la Thesalia ; y anuncios
de su grandeza.
Orlociendo Alexandro quanto le importaba para pagar
á execucion los designios á que le estimulaba su es-
píritu conservar el
.
dominio de la Grecia , que su padre
habia adquirido , envio con la mayor presteza que pudo,
su Exército ácia Thesalia , por donde rompió improvisamen-
te. Algunos Thesalos , habiendo levantado el ánimo y las
esperan
‘-
zas á novedades , se hablan apoderado de los pasos
del Tempe , y cerrado el camino por donde se viene de
Macedonia ; cuyas dos Regiones dividen la una de la otra
los dos famosos montes Olynipo , y Osa. Pasa el río Penco
por sus vegas ; cuya prodigiosa amenidad hace tan hermo-
sa y grata esta Region , que ha merecido solemnes sacrifi-
M1), im.Tyr.
dos. Corre á la sombra de las deliciosas florestas que guar-
o/
ai.
33.
necen de una y otra parte sus riberas ; y aunque bastante-
r„
,
,
,
4. 8.
mente ruidosa su corriente , el harmonioso canto de los pa-
lay-.
44. 6. 5.
xaros , que en crecido número pueblan continuamente aque-
llos arboles , impide que se perciba. Ofrecese una senda estre-
cha , cuya latitud es de cinco mil pasos , por la qual apenas
puede pasar un caballo cargado , y cuya entrada son bas-
tantes á resistir á qualquiera que la intente diez' hombres ar,-
Tnados. Pero Alexandro , habiendo tomado 'el camino por
d
onde se creía que eran las rocas mas inaccesibles , y hecho-
las cortar por el lado del monte Osa en forma de escalones ,
en-
tró por él. Quedaron tan arnedrantados todos los habitadores
de su presteza y diligencia , que sin haber persona alguna que
se le opusiese , le entregaron á un tiempo los Dominios de tc-
D7yarl. 4. 3
.
da aquella Reglen , los Lugares y rentas , segun las conclicio-
•
Ju t.
rl.
3
2.
nes con que los gozaba Philipo ; sí bien concedió á la ciudad
de Phithja quedáse libre de todas cargas por ser patria
de
PhizsL
j
'Adanes „ de quien se creía descendiente y á cuyo Héroe de.-
eta'.
e13
DEL SUPLEMEX
bra
DE
FREINsitwiro,
da habla elegido por camarada y gula para la expedicion d2. la
Persia. De Thesaiia paso á los Thertnopil
g
s , á la Junta
35'
g.
"5
entonces se tenia en ellas de toda la Grecia , á quien llama-
ban Pylaica ; y despues de haberle declarado por Decreto de
los Aniphyctiones por General de los Griegos en lugar de
L
i
s.
37. 32.
su padre , confirmó á los de Ambracia la libertad que rabian
an
3.
33
.
21.
4.
recu
p
erado poco antes , echando de su ciudad una Guarnicion
de
i1acedones
y les aseguró se la hubiera concedido voiun-
DiOd . 77. a.
tariamente , aunque no la hubiesen adquirido. Habiendo des-11j:
pues dado orden para que se acercase su Vxército á Thebas,
y vencido el orgullo y pertinacia de los Beocianos y Athe-
nienses los quales se oponían con mas especialidad á
sus
empresas , dió orden á los Diputados de
los
Griegos , para
que pasasen á verle á Corintho , donde , habiendose confirma-
just,
„.2.4.
de de comun consentimiento el Decreto de los Arnphyctio-
'• z.
nes , quedó reconocido por
.
General de todos los Griegos , en
lugar de Philipo , y resueltas las Tropas , que hablan de pa-
sar á hacer la guerra á Persia. Hallabase en Craneo , arrabal
Corintho , donde habla un bosque de cipreses , Diegenes,
Philosopho Cynico ; el qual prefiriendo á las riquezas el re-
poso y la libertad del ánimo , habla elegido una pobreza yo-
t
aus.
aus. .
2.
luntaria. Deseando Alexandro €i atarle , salió a pasearse
del--
to dia al bosque donde habiendo visto á este Phil. )sopho,
Plut.
cap.
22.
y permitidole pidiese quanto gustase , con la segulidad de ‘7,."cic,1:.
tn
'Do
que se lo concedería ,
le suplicó rolo se apartáse un poco,P,',,t.j.B.',:
1
,
7
e,
y no le quitáse
sol.
Cuya inesperada respuesta , asi co-
el I
,.:
mo le fue de gusto ,también de admirncion , al experimen-
Dice.
.
uve,. 1
4
J
tar en el
desengaño de aquel Philósopho
el
desprecio que 309:
hadade su eleada fortuna , en la qua! no
tubo
que ape- ran.7.
1.
tecer. Y asi ,
es fama , que dixo á los que se hallaban con Val.
A.
el
Que á no ser Alexandro quidera ser Diogenes.
La
grandeza de ánimo de este
Príncipe y su superior talen-
to
no dexaban de
manifestarle los peligros á que por
sus
4 -
desordenadas pasiones se precipitan y pierden los hombies;
pero teniale tan preocuHdo
la
arAieion y
el
deseo de ieyng-,
cue no le
da
ba
lugar
que reconociese e:oh utili&
,
.11 ttor)lia
h
ljuanio
mas c¿modo es carecer de lo superfluo, q'
-
pozal
cics,
ío necerario. Pasó del Peloponeso á Delphos , á con
,
alltd.t á
'Apolo sobré e! (..l ceso de la guerra c
y
jle emprendia ; pero
1115
4
3
1r1310 PRIMER o
,11''
fl
ij
'`
biendole enviado á decir la Sacerdotisa , qu:, no
era
permitid.,
'1'''''
hacerlo hasta que pasasen algunos dias , se fue á ella , y la sa-
iigl
có por fuerza para el Templo , en cuyo camino , viendo que
.1,
1
41
la obstinacion del Rey rabia derogado la costumbre , exclamó
'
con estas voces :
Invencible ,eres ,
hijo
nzio.
Alexandro la
i
111,
coi
/'
,1.1.,k
iuncio
S U S'
p 7..a-
dettibo ,
diciendola :
Que
el
¿zciniitia Por a)
'
1
4.,1 ,
(
Diod. 1
7
.
93
.
,5,1¿\a,
bias , y que no pretendía inquirir
172.2S
del Oráculo.
Reslu-
'
,Bar
bo
cidas con esta felicidad á sosiego aquellas inquietudes , volvió
,B3
,
,
,,,
1
á su Reyno , donde se
aplicó
con suma actividad á vengar el
él lli°
,1
,do
desprecio que se
hacia
de
Niacedonia„
Finalmente , teniendo
'
M
arra
pront.Ds todos sus aprestos , partió de Arre alai
al principio
1' 5111/9
Arriln.I T.5
de
la Primavera , para hacer
la guerra á
los pueblos libres de
'
Jliev/111°
la Tracia ; y llegó en diez dias cerca del monte Etno. Habiase
00
apoderado crecido número de Traces de la cumbre de la mon-
Imites
qi
tafia para impedir el paso , y cerrado su campo con carros , en
cien sera
forma de
trincheras y terraplenes , para resistir á los enemigos,
raonteco
si
llegasen á acometerles, Alexandro , reconociendo el des
,1
ig-
.l
mrl:::1
1
nio y destreza del enemigo , ordenó
á
su gente se abriese pa-
ei
Polyaen.
4,
ra
hacer paso
á
los carros , luego que
intentasen abanzar-
n
:s
t
r
:
fi
e
c
n
a
i
i
ii
b
¿
tc,
:
al
P
o
:
j
3
.
i
l
•
los , y que
se
postrasen en tierra y se cubriesen con sus
escudos
5
uniendose los unos con los otros „á manera de
galapagos , en caso de que los, disparasen repentinamente.
Con cuya diligencia quedó frustrada la astucia de los ene-
cijJá.los
hi
g
os ; porque la mayor parte de aquellos carros paso por
el 1 Igar que les hicieron , abriendose , sin ocasionar tam-
i
poco
darlo
alguno el peso de los que pasaban por enci-
,
de
ma de los soldados que estaban en tierra , respecto de evi-
11
,(uti
tarle sus escudos , ayudados de la velocidad con que cor-
,
'1
,
;.'11Ittli
,i1
111.
tr
i:
ol1
v
n) ano
'
Tian. A cuyo próvido reparo se debió quedase solo en asna-
Arriar).
1.1,
go el aparato de tan peligrosa
,
tempestad. Entonces los Ma-
,:',111115
bi ei
d,
13.
cedones , libres del temor en que se habían visto , testiti-
,
canelo á gritos su regocijo , marcharon contra los Barbaros;
,‘Ilniti/.
l'
y
los flecheros, partiendo del ala derecha , cargaron con las
1li
,eb<
saetas sobre los que estaban mas abanzados. No se puso en
c
ol''
, , ,
1.1,1
duda la victoria luego que la gente de Alexandro pudo com-
batir á pie firme : rechazaron facilmente un enemigo , que a
'/A','',''
'
,
,, ',
modo de decir se
hallaba desnudo ó
ligeramente armado. Pero
IN,
,1
1
1
'+
lo
mismo
que
ocasionó la pérdida de
los
Barbaros , les facilitó
1
4,
,
lb
,,
mucho su fuga ; porque libres del peso de las
armas , pudieron
,
,t:
„.„
,,
sal-
4
'
,
'
r
r(''
11,
•
DEL SUPLEMENTO DE
FREINSHEMIO.
47
salvarse mas cornodamente por ciertos lugares desconocklos
á los enemigos. Murieron mil y quinientos , librando á los
demás la fuga. Tomóse infinito número de niños y mugeres;
y la presa respecto' de la Calidad de los lugares , fue de s
bastante consideracion. Abierto de esta suerte el paso del 49
-
.
u
7
e
.
b
Au2*
monte Emo , penetró el exército por lo mas interior de la
Thracia. Ofrecióse en aquel territorio un bosque consagrado
á Bacbo , de gran veneracion en todos tiempos. Sacrificando
en él Alexandro , segun el estilo de los Bárbaros
1
y habiendo
derramado alguna porcion de vino sobre el Altar , salió una
gran llama de él , que discurriendo por la altura del Templo,
se levantó desde ella hasta el cielo; prodigio que se tuvo por
anuncio de que la gloria de este Príncipe no tenchia otros
limites que la extension del universo , y en cuya confirma-
cion .se refirió otro. Tiene la, Thracia , llamada Odrysa , un
5,
monte con el nombre de Libethre, y una ciudad del mismo„
Tzetzes Chil.
Y.
á quien hizo famosa el nacimiento de Orpheo. Vino, pues , á
EL
g
i
t
i
.
6.
22,
ella el Rey á asegurarse de lo que le decian los que le afir-
[•
traban haber visto sudar la Estatua de este Héroe, sumamen-
lis te venerada alli. Este prodigio puso á todos en alguna inquie-
tud, pero Aristandro les aseguró,del recelo declarando,
4
que
miraba al Rey , y que era testimonio de que costaria algun
dia .á los Poetas , hijos de las Musas , sudor y desvelo , re—
(
1
presentar sus gloriosas acciones. Quando Alexandro baxó á Arrean. T. T:
f'/.
las tierras de los Triballos pueblos fuertes y valerosos , que
btrab.
lzD
habitan de la otra parte del monte Emo ; Syrmo su Rey
;
se
Labia retirado á Palee Isla de la Istria , noticioso mucho
0 1'
tiempo antes de la expedicion de Alexandro. Defendióse allí
Arrian. 3.-
por medio de aquel rio quanto no le permitieron lo hiciese
28•
:a',
11
por el de las armas
9 la edad y el sexo. Hallabase Alexanclro
05
con muy pocos baxeies demas de que le era muy
,
dificil
t
ot)
llegarse á esta Isla
-
por estar impenetrable la orilla , y for-
Piot. c. 19.
tificada .de
las rocas. El enemi
g
oque estaba fuerte , resistia
25
r
.
r
"
)/1,',,,, V,
con pequeño trabajo la entrada : Por tanto
se
retiraron los
Macedones , sin haber hecho fruto alguno , contentos con la
victoria
que habían obtenido algunos dias antes de los Tri-
ballos , en cuya batalla dexaron muertos mas de tres mil de
su Exército sin otra pérdida que
la de cinqüenta hombres
de sus tropas.
11/
CA-
11;.
I
•
:o,
(
SU FIAGR: :
‘
1,
-LAS
TIERRAS- DE-LOS 'GRT Ats\
,3
recibe Ernhaxackres:de
escus4-
ihacerles plber,
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–
Príncipe.s'
Mido' se sublevan cantra el --cePse
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`
rekl-ro
y
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libra_
par
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•
101:
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.
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i4t„ G-o 2,
N rspues de hI
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ibér
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/ 2 .
' 1
Rey Syrrno , volvió
SUS
armas contra. ,los Ger,i
- s qu-2,
J,
habian puesto en batalla de la otra parte de
l
s*
'1,
110 l'
i"
1
no quati
o mL
caballos
y 'diez
mil infantes. A cuya empresa le movió,
nc
110 q
tantbel-lnteris de !aguarra , tanto el deseo de la glori,„
0'0
'barcas su infanteria , ele que 'tenia gran número ; y que el
1
avil
noche , y embarazando '
, los )crecidos trigos, que labia en 1,-:
'ribera , adónde llegaron , el que
-
pudiesen de,scubriilos , ab.
1 i
g
ú a',
xeles qu
e
t
enia quan
t
a caballeria pudo caber en ellos : en
1 p
jl
i.ro
llel()a°dnI
resto
pasase en odres. Habiendolo hecho los Macedones de
.,
i
dos
sOrtos los Getas de su inopinado acometimiento , apenas
pu,
leriel
já
.A115all.
1
,
/.
y el de poder , blasonar de:-,haber pasado el mas caudaloso
rio
dé
la Europa ,
'á
pesar, de
,
las Naciones. . de m-ayor valor,
19
que embarazaban
Sli
tránsito. Hizo „ pues , poner en los ba-
ww
dieron reparar
la primera carga de la caballeria ; y asi lue-a
go que llegó
,
Nicanor con. -el Satallon de los Macedones , á
(lodos
quien llámaban Phalange „compuesto de ocho mil infantes,
1,w1,
se pusieron én fuga , tomando el camino de la ciudad , dis–
lp.ettj,
tante del rio quatro millas. Poco despees de haber llegado
Id ex,.
Alexandro , conduxeron precipitadamente sus rnugeres y sus
;1 Ca'o
hijos ; y habiendo cargado sus caballos de lo que pudieron
!e
r
int.
llevar , dexatori todo lo demas para el vencedor. El Rey
h.,
i,,,
mandó que los comboyasen. Meleagro y Philipo , y decpues
4
i
,;
.
2
)
ae
de haber hecho arrasar la ciudad , y consagrar Altares subte
:"illo!
' la ribera á Júpiter , á Hércules , y al mismo Istro , por hay
.
,1 1
Strb. /II.
Arrían.
T.
h
berle sido propicio en el tránsito , hizo el 'mismo die? volver
l,t•i',i
,
1„
35*
á pasar su Exército de la otra parte, habiendo obtznido
es–
c e
v
»,1,,
,i
ta victoria sin la costa de alguna sangre.
Llegaronle
despu
és
,,u, k
y
(11
,
p
os Embaxadores de
los
pueblos
vecinos ,
y del Rey Synno
N ,
'1
0
4
,,
con
grandes
presentes ,
compuestos de lo mas estimab
le
q
u
l
-
,1
1
,
go...
íl,, i,:(1
'
il
Dr/ SUPt,m,r1
;
;NTo DE nZINSTryz"),
1 '")
así
taMbien los de los Alemane5 , que i-la-
gozarlan
tan desd
e
las
fuentes del Istro , hasta las tierras que miran al
golfo Adriático , porque Istro tiene su nacimiento en Alema:
nia , cuyos moradores le llaman Danubio. Alexandro , ha-
biendo admirado el extraordinario vigor de sus cuerpos , les
preguntó : ;Qual
era lo que mas temiarz del Mundo?
creyen-
do que ponderasen su formidable poder , y confesasen su
temor ; pero ellos , bien lexos de hacerlo , le respondie-
ron :
Que no solo temían cayese el Cielo sobre ellos ; aun-
que no por esto dexaban de hacer considerable estimacion
de los grandes Ifiróes.
Admirado el Rey de su respuesta, que
no esperaba , quedó algun tanto enmudecido ; y habiendo di-
cho que los Alemanes eran pueblos soberbios , hizo
á
ruego
suyo , alianza con ellos : concedió la paz al Rey Syrmo , y á
9
los demás pueblos ; y contento con la gloria que habla aiqui-
.
1.1
rido en esta expedicion volvió todos sus pensamientcs á la
guerra de Persia, donde esperaba con menor trabajo y riesgo
conseguir mayor fruto de sus fatigas. Para cuya empresa le
avivaron mas los zelos de Alexandro, su tío ; el qual habien-
dose retirado de la guerra de Italia ,
quexándose de la desi-
b
gualdad que habia entre su fortuna ,y la de su sobrino , se
dexó decir, que él habla combatido en Italia con hombres;
pero el Rey de _Macedonia solo había peleado con ?litigues.
Para asegurar Alexandro mas la Thracia , sacó de ella á to-
,,
dos los Príncipes y Se lores que le parecieron capaces de al-
terarla por su crédito y valor , y los llevó consigo , debaxo
re s, del pretexto de honrarlos y de tenerlos por sus camaradas
5\
s
'
en la expedicion de la Persia , quitando por este medio todas
las cabezas á los sediciosos , é imposibilitándoles sin ellos dc
que intentasen- novedades. Volviéndose á Macedonia por las
)
n
P '
tierras de los Agrianos y de los Peonierises , le llegó noticia
de los movimientos de Iliria. Habiéndose usurpado cierto car-
,-
bonero , llamado Bardilis desde
las
humildades de esta baxe-
(01
za , el título de
Rey y constnuilose
dueño de muchas
Na-
dones en. esta comarca , causó grandes hostilidades á los Ala -
cedones, hasta que vencido en una batalla
por
Philipo,
y
der-
rotado enteramente en otra , que repitió con mayores esfuer-
zos , quedó reducido por último debaxo de la obediencia del
vencedor. Muerto algunos anos despues este Príncipe en edad
G
de
1.
4.
A r-i
z.
:37,
Liv, g. y.5;,..
11.
A.gel. 17.
2r.
From.
strat.
2.
f E.
3.
Just.
t t.
5.
3
•
Arriar).
I. 2,
H?Flad.
apat
TI/ ,thon•
1)1(,d.
lb. 4,
22.
,T11,
.
1,1:gin
`
>
O
LIBRO PRIMERO
A,
•
de noventa , su hijo llamado Clito , juzgando haber llegado
el tiempo de recuperar su libertad ,
mientras Alexandro se
ocupaba en una
guerra de la otra parte de
Istlia contra Na-
ciones tan
poderosas , obligó á sus pueblos á que tomasen las
armas ,
e
hizo alianza con Glacias, Rey de
los 'lirios
llama-
dos
Saulancios.
Los Autariates , que es otra
Nacion
hablan
resuelto acometer en el camino á los Macedones , pero Lan-
garo
Rey
de los Agrianos , el qual era amigo de Alexan-
cro , le pidió permiso para reprimir aquellos pueblos , ofre-
ciendo suscitarles en sus mismas tierras tan peligrosas inquie-
tudes , que esperaba obligarles á que dexasen bien apriesa las
que causaban á los Macedones. Estimó el Rey el afecto de
este juvenil Príncipe , y se le remuneró con muchas mercedes,
ofreciendo casarle con Cyna, su hermana , á quien habia te-
nido
sil
padre en una muger de Iliria , y dado en matrimonio
lo.
4
.
á Amithas. Cumplió Agriano su palabra á Alexandro , execu-
Arrian.
1.
2
tanio
lo que le había prometido ; pero sobreviniéndole al
3•
mismo tiempo una enfermedad , de que murió poco despues,
le privó del premio ofrecido. Reducidos de esta suerte los
Autarianos al cumplimiento de su obligacion , sin la .costa
del combate , que no fue necesario , se pasó á Pelion , ciudad
Li v. 3r. 40.
de Desarecia , sobre el rio Eordaico. Mostraron los enemi-
gos alguna apariencia de querer combatir , porque salieron
de sus guarniciones con ímpetu capaz de llegar prontamen-
te
á
las manos ; pero ántes que lo pudiesen hacer , se reti-
raron , apoderándose de los bosques , de los caminos y de los
Arrin.
1. lugares que tubieron por mas seguros. Ofrecióseles á los Matl
cedones en esto el horroroso espectáculo de tres jóvenes y
tres doncellas postradas en tierra , y muertas con tres car-
neros negros, cuya sangre y cuerpos estaban mezclados con-
fusamente. liabianlos sacrificado los Bárbaros
«
á los Dioses
con sacrílega devocion , para que inspirasen valor en su gen-
te guando combatiese ; pero el Dios , vengador de esta mal-
dadles infundió cobardía , en vez del esfuerzo que solici-
taban. El Rey , habiéndolos retirado hasta su ciudad , resol-
vió embarazarles la salida , para cuyo fin dispuso se
hicie-
se
un muro por de fuera ; mas habiendo sobrevenido la maña-
na siguiente Glaucías con grandes Tropas de,Taulancios
quitó la esperanza de tomar esta ciudad, obligándole á
proa
-
L-
iar
r11
I
!(
tilos
1141
á1o,sc
sio
.1115.
liorab
GlauÇ
cien
10°1
po(
dios
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oye
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ma
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:110:11a;
1.1
flde
,
1
1,l
1)
ki
1,1
d
I
Si.
1,1-1
-,t1)
»EL SUPLEMENTO DE
raEINsitywo.
á
tu los medios
de
retirarse seguramente. En el ínterin ,
nociendo
Alexandro el peligro que corria Philotas, enviado
al forrag
p
con las bestias de el campo, y una escolta de ca
bal
ballena, por haber: sabida que Glauci
...
as se habla apoderada
de algunas colinas: que circundaban la Campaña, y que aten-
dia á no malograr ocasion alguna que se la ofreciese ; habien,
do dexado en el campo una parte del Exército contra las sur.
tidas de los sitiados , partió prontamente
,
con el resto de sus
Tropas ; y despues: de
,
haber amedrentado á los Ilirios libró
á los suyos del riesgo ; pero no pudo evitar los, grandes ein.,
balazos que en su, marcha encontró ; porque de una parte el
Gj
zio
y de otra las rocas , estrechan el camino., de suerte que
apenas podian, marchar en muchos lugares de frente quacro
hombres armados: á que se afiadia el haber prevenido Cuto
y
lio
Glaucias en las, montañas Compailias de Ballesteros y de Hon.
cleros
coro
un grueso-de gente bien armada, Sin embargo el
1
cientos caballeros , les ordenó que' levantasen su lanzas , que
55
diesen cargarlos , y que luego volviesen, tan a
l
ai iesa al
uno
b
poco despues las baxasen
ácía los enemigos , como si preten-
Rey , que había puesto delante
.
de las. alas de su Phalarage dos--
.,
JJ
como al
otro lado. Mientras mantenía con esta estratagema,
í•
suspensos los enemigos, atendía á su Plialange
9
á quien unas
5
veces hacia abanzar aceleradamente , otras la volvía á juntar
1.,1
en un cuerpo ; y ultimamente , habiéndola ordenado en for-.
:'1.
ri.
ma triangular , hizo que acometiese contra los Ilirios , que
,,) 0
i
estabanr á mano siniestra. Quedaron tan absortos de la pron-
o,
titud , y destreza.de los Macedones , que abandonaron las
V
montañas , de que estaban apoderados, y huyeron ácia la ciu-
dad. Rabian quedado pocos en la cumbre de la montaña , por
`
11-
,
donde el Exército de los Macedones subió ; desalojólos de ella
1:''
Alexandro, y tomó el lugar de los Agriarlos y de los Bailes-
fio
v
id
teros para dar desde él algun socorro á la Phalange , á quien
i'
rabia mandado pasase arijo, Advertidos de esto los
enemi-
,.
.t'
gos , tomaron luego el camino ácia' las montañas, para
aco-
d
meter la retaguardia , con la qual habla de pasar Alexandro,
guando lo hubiesen hecho de la otra parte del río , los que
estaban bien armados ; pero el Rey , sin a
l
terarse de vellos
P
i''
(/
venír
•
, sostuvo valerosamente sus acometimientos ; y hablen-
9, ,
do dado al mismo tiempo la Phalange un gran grito
7
co-
i,
G 2
rnO
r
o
-
r
P
I,
LIBRO PRIMERO
rno en señal, de volver á pasar el rio para
socorrer
á su
Prin
cipe , infundió miedo y pavor en el enemigo. Por otra par-
te el Rey , anteviendo lo que podia suceder, 'labia dado ór-
1011
den á los primeros que pasaron , para que se pusiesen en
t/
batalla luego
que se viesen de la otra parte , y estendiesen
o
quanto les fuese posible el ala izquierda , que estaba cerca
trl
del rio , y de los enemigos , á fin de que pareciese mas nu-
merosa de
lo
que era. A cuya providencia debieron , que
los
Taulantos, creyendo que todo el Exército cargaba sobre ellos,
se retirasen por algun espacio , y que aprovechándose de él
Alexandro , encaminase prontamente los suyos ácia el rio
0
donde no hubo bien llegado , guando le paso de los prime-
ros ; pero porque los enemigos, que volvieron á su puesto,
oprimían
á
los últimos , que le pasaban , los espareció por
medio de algunas máquinas , que hizo enderezar de la otra
parte del rio , con las quales se podian arrojar piedras de
lexos , disparándoles tambien los que habían entrado en el
rio
dardos , desde el medio de las aguas. Tres dias despues
de haberse retirado Alexandro , le vinieren á dar noticia de
que qual si se hubiese puesto en fuga ,
los
enemigos , libres
de la inquietud y del temor , discurrían por una y otra par-
7
,
te , sin órden y sin recelo alguno
1
que su Campo estaba sin
2:
Trincheras , sin Terraplenes , sin Cuerpo de Guardia , y sin
PI;
Centinelas : con cuyo aviso , habiendo llevado consigo
los
1.,1;0
Ballesteros , los Agrianos ,
y
las tropas de Macedonia , man-
dadas por Perdicas y Ceno, pasó de noche el rio , y mar-
,.4
chó con diligencia ácia los enemigos , despues de haber dado
órden
á
lo restante de su Exército para que le siguiese; pero
illi
sin esperar
á
tenerle junto , envió delante su gente armada
a
le
la
ligera , y
él
mismo
con
los demás la siguió inmediatamen-
12
te
para acometer á los enemigós desarmados , y medio dor-
,
midos. Hizo grande estrago en ellos , tomó muchos prisio-
neros , y siguiólos hasta los montes Taulancios. Salvóse Cli-
to de esta rota , y acogióse
á
la ciudad de Pelion , á quien po-
co despues , ó porque desconfiase de su fortaleza , o de
el
valor
de su gente , la hizo poner fuego , y se encaminó , co-
xno en destierro
á
las tierras de los Taulancios.
,
1:1
CA-
I
:Sola,
1S
a t..
Tb
esca-
iorrí-
í
1111
aqt/-
ró
los
de?
1,05,c
0
ré
,i^jvfí't;
1;
,f1P
',4)
.1
n
DEL
SUPLEMENTO DE
FREINSIMAITO.
59
daba satisfecho su odio , ni seguros ellos ,
si
Thebas subsis-
tía.
Determinóse ,
pues , que se demoliesen los muros y los
r7.
14.
edificios, y q ue se repartiesen sus tierras entre, los vence-
Plut
"'
"*"-
dores ,
á voluntad del Rey. Pe esta suerte , aquella ilustre
ciudad , que en un solo dia (por decirlo asi ) llegó, en medio
de la Grecia , al último cólmo de felicidad y grandeza , y
.
que podia vanagloriarse de haber producido , no solamente
esclarecidos Varones sino tambien Dioses , pereció en otro,
j
u
.
st
ir
4
. .
tra Cte:tp.
despees
de, haber florecido
por
espacio de casi ochocientos
chin
con
4
-
años , habiendo, corrido
tantos desde el Oráculo de los cuer-
Dinar
Tos ; porque expelidos antiguamente los de Beocia por los
Aga
h
r
.
nrci).
DI
9
c1. rq. 5r.
Thraces y por los Pelagianos ,
tuvieron por
respuesta del
Oráculo :
Que pasados quatro siglos volverían
á
su patria,
Srrab.
Ccelius
y que durante éstos , permaneciesen en el lugar donde vie-
aPt 17,
I.
Tzi
,
tzcs
l.
se
p
a
unos cuervos blancos.
habiendo arribado a Thesalia, cer-
Chi
7.
ca
de la ciudad de Ame , tornaron asiento donde vieron unos
cuervos blancos que los muchachos habian hecho
con hieso.
Fue, pues ,
arruinada la ciudad de Thebas á son de flauta,
como lo habia sido Athenas por Lisandro sesenta años
an-
tes.
Sin embargo ,
mandó Mexandro que
se preservasen los
Plut. Los.
c.
Templos
y los
demás lugares sagrados „ poniendo gran
cuí
dado , en que ni de el descuido , ni de la codicia les resultáse
daño alguno. Acuya reverencia le obligaba, de mas de el g:au
respeto que tenia á los Dioses , el haber participado poco an-
tes de la tempestad que sobrevino
á
algunos solda ir: s , inten-
tando robar el. Templo
de los Fabirores ,
á la entrada de la
ciudad ; los quales quedaron consumidos por los rayos que
arrojó sobre ellos. Tom poco
permitió se llegas í, á fas Esta-
tuas
erigidas á los Dioses y á los hombres ilestres en los lu-
gares públicos debaxo de cuyas vestiduras se
I
eere que mu-
chos habitadores ocultaron ,
mientras
duró el despojo ,
SUS
riquezas, y que astas se hallaron
veinte arios
despues guando plan.
34
.
8.
Casandro , hijo de Antipatro reedificó á Thebas , mas que por
ar
p
en.
r.
la
c
ompasion á
que movia
n
los fugitivos de esta
(como
creen algunos) por
obscurecer en alguna manera con esta
ac-
Paa'• 9•
clon la gloria de. Alexandro , á quien aborreció siempre ; pe;
o
aunque reparó
las, murallas de esta
ci
l
áJad
5
no, restableció-, ni
las costumbres, ni la antigua fortuna. Con que no solo no
que-
ntrIi:,J.
dó en estado de florecer
'
como
antes ; pero
ni
aun
asegurada
1:
1-•
1)
5
10j-
H2
de
Go
LIBRO PRIMERO
Strill.
de la variedad de infortunios que padeció y sin que pudiese
''
Gne
"
.
nunca hasta nuestros tiempos pasar, ni en la forma , ni en la
ap.
apariencia , de una mediana ciudad. Tambien se refiere que
Alexandro se arrepintió después de haberla arruinado; porque
reconoció , que con su desolacion rabia arrancado un ojo á la
pint.
cap.
2r.
Grecia. A lo menos es sin duda que átribu
3
15
la muerte de
n.
4. 2
Clito y la pertinacia,
-
y desaliento con que reusaron los Ma.
:11:10
1)On:17:
Ar
1.
cedones continuar la conquista de la India., á castigo de
Ba-
9
4'
cho , por haberle destruido su patria ; asi
como
tambien á
él
l
iia
'itu
de
•
e
"
la
otros la muerte de este Príncipe, procedida de un exceso en el
ti
"" )
21.
vino. Executado esto , envió á decir á los Athenienses :
Que .
le entregasen los Oradores que continuamente los persua-
dían y alentaban
á
conspirar contra los Macedones ; porque
de ,no hacerlo , experimentarla su atrevimiento igual cas-
tigo al que se habla executado en los Thebanos.
Habiendo
Phocion , de quien hacia gran veneracion el pueblo por la in-
tegridad de su vida , manifestado
Que no era justo irritar
un
Principe mozo y vencedor , y exhortado á los que re-
r1uf..
en
la paraban en el, peligro , á que en generosa irnitacion de las
"de
De-
hijas de Lee y de •Hyacintha debían sacrificar sus vidas
rizcsh.
c..33.
por la conservacion de su pátria:'Demosthenes
á quien con
especialidad pedia
Alexandro, se levantó , y dixo:
Que
se en-
gañaban si creian preservarse del peligro que amenazaba
á
todos, con la rendicion de algunos:
y
que tuviesen por cier-
to, que los Macedones pedían astutos ,ron especialidad aque-
llos cuyo valor y virtud les eran contrarios y odiosos , pa-
ra poder,' ausentes los protectores de la libertad pública,
entrar en la ciudad desamparada de todo socorro, no de otra
suerte que los lobos .en un rebano de ganado , qu ando está
s
in perros que le guarden»
Mal podía esperar Demosthenes
ASChin cent. S
Clevih
'
de su
proceder con los Macedones gracia alguna de ellos. Per-.
suadió despues dé la muerte de Philipo , -que
se edificase una
.
4
.
3
,
T
I
.
st
u
Capilla en
,
horror de Pausanias que se
diesen gracias á los
Dio-
J
1311
"
t
ida
e
s
n
.
ses
,y que se executase todo quanto se acostumbra en un rego-
Oda
.
de De-
cijo público. Llamó
.
á
Alexandro unas veces niño , y otras
in t
j,
11
1 .
:
1
1
:
1
8
11
11
1
4
1
2
4
.•
Mar
r gi t e s
para 'Cletotar q u'era
un Príncipe sin juicio, -ni
go-
Cu
r
t
.6,
9
.1
7
,
v
'-gatiadó
por
,
e1 oro ,-de
.
Persas fue acha .encendidal
o trompeta de todas
las
guerras; `que
Griegos emprendier
on
ixact.
orat. ,
contra AlexandroytOntra
Philipo,
solicitando descubiertarn
te
•
DEL
SUPLEMENTO DE PRETNI>HEMÍO.
61
mayor
el
,
Attalo
Atta
á
enemigo de
Alexandro
1
para que
le de-
te
claráse la guerra ; á cuyo fin le prometió la alianza y el socor-
ro de los
Athenienses.
Por otra parte no le había ofendido con
menores deservicios y ultrages la ciudad de Athenas ; pues
hizo derribar todas las estatuas de Philipo , y que la materia
de ellas sirviese á empleos villes y bajos ; asi corno el pueblo,
el qual mudable , y poco atento á lo venidero , cometió con
el desafuero que suele , á persuasion de algunos sediciosos,
2E schin
-
.
con
todas las indignidades de que es capaz. Pero entre guamo obra-
Ct
Pau
esiph
ron los Atheriienses con desprecio y soberbia nada llegó á
tr.
s.
lib. .
9.
sentir tanto
ut. .
-y en la
Vi
Vida
Alexand ro, co mo el afecto que mostraron á los The-
H
.
barios, habiendo admitido en su ciudad á todos los que pudie-
de
ca
Camil
po,
1
c
9
.
3
•
ios
Ton salvarse de las ruinas de su patria , contra orden expresa
Diod
t .
1
Den
PI
7.
35
-
.
ma-
t
P
l
1
7
n
suya
testificado con gran dolor de su 'pérdida , que en a-
h
1 37.
yor crédito de la tristeza pública transfirieron la solemnidad
orat. .
2a
D
.,
us
n
n
.
de las fiestas , que todos los años celebran con particular de-
.
9'ein1)e
A
ef
r
i
r
si
ia
.
r1.1.
£3.
3
Dui.m
st.rch
-
.
con
4.
vocion en honor
de Bacho. Sin embargo , oc
u
pando todo su
-ánimo el deseo de la guerra de Persia , tuvo por mejor per-
1
donar
á los
.
Griegos los agravios que le habian hecho ., que 't
Curt.
3
.
2 10.
continuar en la venganza -; por 'lo qual , habiéndole pedido
tia Doono.st4
Demades , de quien, hizo gran estimacion Philipo , en nom-
D
1;37.
. 25
bre de la ciudad perdon se le concedió , con calidad , que
e
s
r`'
'
25.
cl
Demosthenes , Licurgo, y todos los demás que había pedido,
fuesen retenidos, y solo saliese desterrado Caridemo ; el qual,
liabiendose pasado á los Persas , les fue por algunos años
de
Considerable provecho , hasta que por último dió ocasion su
demasiada libertad 4 Dario, para que le mandase quitar la vi-
da.
Abandonaron tambien -otros Athenienses de consideracion
la ciudad , 'por
él ódio que tenían al Rey , y se retiraron 4
los Estados enemigos
1
,
donde no dieron poco que hacer á los
klacedones. Concluidas estas .cosas , no quedó en la Grecia
Diod, o
P
.4,
quien se atreviese
á
'fiar en sus fuerzas ,
viendo la ruina de
4
'"
5
"`
in.
3°
l
o
s'Thébanos , cuyos
soldados , armados .de pesadas armas,
estaban en tan gran Teputacion hasta
.
entonces ni quien ase-
zurase 'las fortificaciones de ciudad alguna habiendo experi-
mentado la pérdida de Leucadia , cuyos habitadores soberbios
por la situacion
de
su -dudad , y por la cantidad de víveres,
de que habian hecho 'proyision para tolerar un largo sitio,
rindió el Rey
por hambre ; parque desertes de
haberse
apo-
62
LIBRO PRIMERO
d erado de todas las plazas cercanas , d.exó que se retirasen los
1
habitantes á Leucadia, cuya multitud aumentándose mas cada
dia , consumió tan grandes provisiones. En esta sazon le lle-
garon Embaladores del Peloponeso á dar la enhorabuena
las victorias
victorias que habia obtenido de los Bárbaros , y de haber
castigado la insolencia y temeridad de algunos Griegos. Los
,
Ardan. T. 3.
Arcades , que habían empezado á hacer algunos movimientos 1 1
por dar socorro á los Thebanos , le aseguraron
haber con-
i'llt)'
r7.
denado á inwrte
á
los que hablan sido autores de aquel des- 1 P
vario.
Los Eleos le re
p
resentaron ,
que habiendo entendido
á
eran gratos á Alexan
d
ro los que estaban desterrados, los
hablan restituido en obsequio suyo.
Y los Etolos se disculpa-
ron con que no era mucho , que entre tan grandes alterado- 1
11
nes como habia padecido la Grecia , hubiesen incurrido ellos 1]
Pi ut
*
de
r
iV1"
.
en alguna. Pero los Megarenses provocaron á risa al Rey , y
mei.
1.
13.
ir 7:I:.
Seu2c.
de B1
-
á los que le asistían con tan nuevo género de honor , como
el
1
arden del pueblo el derecho de ciudadano en Megara;
de-
dos
que reconocian á su grandeza , le hablan concedido por
del afecto que tenia á los Griegos, y de los crecidos bene
1
mostracion , que admitió gustoso
Alexandro
guando supo
que
que manifestaron, diciéndole :
Que en crédito y remuneracion
,
1 1
f
,
s
solo se habla hecho con Hércules.
Manifestó á todos los de-
1: jo
s
más el anhelo con
que deseaba el reposo y conservacion de la
11R
Grecia , y que esperando que en adelante se
abstendria de fo- lo
mentar
novedades y perturbaciones , les perdonaba los delitos ,t K
Demostby
pasados ; pero hallándose poco seguro
de. los Spartanos , res- .1
.Alexandr.y
feedere.
tittlyo
á Messa
na
.
los hijos de Philias
1
que estaban
'
el
desterra-
'
4
".
7.
-
dos. Dió á Cheron , á
Pellene , ciudad
de
los Acheos ,
y puso
apl.
itb
•
1/
,a
:stf, ,,
..
esx,;__
-personas de
su
confianza en Sicyone y en las demás ciudades
l
e
:
i
i
ieri saja
_
del Peloponeso , que observasen mas inmediatamente el
pro-
lía,
,ceder
y los
intentos de los Lacedernonios. Empleó
en
la per-
- feccion de- tan considerables disposiciones pocos meses , en los
quales puso fin á una guerra
tan formidable , con menos tra-
bajo , que el que pudiera haber costado otra de muy inferior
conseqiiencia , confesando haber debido esta victoria a su di -t
,ligencia
,
; pues preguntándole , cómo pudo sujetar
la
Grecia.
Respondió:
Que no
dexando nada para el dia
siguiente.
LI-
DEL SUPLEMENTO DE FREINSITEMIO.
63
LIBRO
SEGUNDO.
CAPITULO PRIMERO.
NOTICIA DEL DOMINIO
DE LOS
PERSAS
hasta .el tiempo de Alexandro : Despreci anle los Persas,
y poco despues le -temen : Disponense á la guera :
,
gularidades del monte Ida : Diversas hazañas
de Alexandro.
terl
1UALLABASE
por este tiempo Rey de los Persas Da-
2
,
i
.
0
0
d
d
.
7
.
17.
d
o d
río , elevado al Trono poco antes ce a muer-
Arnati. 2: 3.
te de Philipo por la destreza y disposición de
1
C
3
Utt. 15.
12.
COM,
cierto Eunucho , llamado Bagoas, el T'al, nnuer-
Str
"
.•ñ
"
fa.
nem
to Ocho 'y Arses su hijo , y extinguida toda la
she E estirpe Real , no pudiendo asegurar en sí la Corona , procu-
Scalig.
1/1/1 ,
ro
ponerla en quien
obligado de tan considerable beneficio,
-
t
E
.
„
?:`:}2
fing1
.'6".
de .
se
Ie remunerase , dándole estimacion y manejo en el gobier-
"
n
om no. Ni el concepto que tedian de Darío los pueblos repug-
r
yl
.
naba la colacion de esta fortuna , ni su parentesco en la Ca-
sa Real atrasaba el lógro de ella ; porque Ostanes , tio de /,‘J„ci:ie,.
a 1 1
Ocho , era padre de Arsanes , y Arsanes de Codmano cu-
6
11
t ;
n
i
I
yo nombre tuvo Darío mientras fue persona privada
"
ta
que colocado en el Trono de 'Cyro , le mudó en el
de
Da-
2.
(
de
SCii-
9(
.
r
"
no , siguiendo el
estilo de
los Persas. Su presteza militar,Ii
Dm
r
i
o
s
c
'
.
1
3 01
k
es
0
: su valor y virtud hablan (lulo largas experiencias para que
s
'
u
'
9.
19.
se tuviese de él el apreciable concepto en que estaba , ha-
hiendo vencido en un desafio al mas esforzado de los ene-
migas , que retó al que lo fuese de el partido contrario,
1
'
;11 ,1
,
s
,
mientras Ocho hacia
la-guerra
á los Caducios. Fue , segun el
orden
de
los
Reyes desde Cyro , Funlador
de este Imperio
:
el
decimo ;porque
Ocho succedió
á
Artaxerxes su padre ; Ar-
ra:11 1°,),, taxerxes
á
Dar o, á quien Artaxerxes , hijo de Xerxes ,
dexó
1
)5
Reyno ,
y Xerxes le recibió de Darío
su
padre. Darío
fue
:
Wr ,,/ hijo de Hystaspes el qual extinguida en Cambises la Casa
de Cyro , empuñó el Cetro , quitándosele
á los
Magos ,
por
'"
)
,
medio de una: conspiracion de siete Grandes Señores de la
Per-
6 4
ttnito
SPGUNDO
Persia. Permaneció glorioso el Imperio de los Persas en el
reynado de estos Príncipes casi por el espacio de dosciel
y
, en quanro aquella Nacion que en
tos
treinta anos
la
or
p
atta
, combatía
valerosos principios ignoraba las delicias
b
libertad , por la gloria y por el poder. Pero despues que
empezó á despreciarla y creyendo haber alcanzado la re-
Xeroph.
r. compensa
de su virtud , tambien á perder el
l'
vieror y las
fuerzas , conservándose mas que por ellas , por el crédito
de su poder , que le habian adquirido sus antecesores, y
Arrían.
S.
T.
poniendo toda su esperanza en la grandeza de sus riquezas
19.
ut.
n la
con quienes no experimentó mas felices sucesos contra los
M
e
vida de Age-
Griegos , que con sus armas. Por ultimo, viendo cuan
sil.
cap. 24.
'
a vida
mutiles eran los medios de el oro , solos contra la fuer«.
da
A/
taxer-
xes
cap. 30.
za de Alexandro , y que hallándose destituidos de todos los
:Qiod.
17.
7,
socorros extrafios debla oponerse por sí á poder tan for-
midable , les precisó la necesidad á hacer algunos esfuerzos;
los quales fueron tambien inutiles, pues teniéndolos tan aba.-
tidos sus delicias y flaquezas no pudieron oponerse al ím-
petu de su decadente fortuna ; pero como de la manera que
es poderosa la necesidad á despertar el espíritu y valor , lo
es tambien la abundancia y riquezas á originar la viciosa su-.
perfluidad y la afeminada flaqueza , luego que supieron la
muerte de Philipo , cuya felicidad y disposiciones los había
tenido amedrantados , empezaron á perder el temor , y á
despreciar el nombre y la juventud de Alexandro , juzgan-
do se tendria por feliz , si le dexaban pasar libremente por
2Eschin.
las murallas de Pelle. Mas guando se dilató á ellos la fa--
tra CteJipit.
ma de su valor y de sus victorias , no dexó de causarles
cuidado este juvenil Príncipe , á quien habian despreciado
antes ; pues pasaron á hacer con la mayor aplicacion todas
Curt. 5.
ir.
las prevenciones que pedía tan dilatada y cruel guerra. Ha.
turr. 3. s,
9
.
bian reconocido en las batallas antecedentes , quan mutiles
eran para resistir á los Europeos
los
soldados Asiáticos ; y
así despacharon á la Grecia personas que alistasen cinqüenta
mil
hombres, de la mas vigorosa juventud con orden de que
los mandase Mernnon Rhodio , cuya fidelidad y valor hablan
experimentado en muchas ocasiones , dándosela tambien para
Dlod,
17.
7•
que se apoderase de Cyrico y que desd
lar
p
á l
gas jornadas
por la parte de Phrigia
1
que
con
e
allí asase
-
fina con Troasi Y
1/1
111,,
h
;11
1
ritrl
o z.
la
yJdos
;fuel:
taa
al i
)era
lor,1^
la su.
91\1
)s
i
d/g/1
[)°I
5'3'
ta
•d0
111),
..Z
t11/
DEL SUPLEMENTO
DE
PREtuslirmio.
65
llegáse
al
monte Ida ; el qual acredita bien en
lo
natural de
su sitio el nombre que tiene, que es el que imponian los An-
tiguos á todos los lugares á quienes hace umbrosos la espe
sura
de
los árboles. Descuellase este monte con elevacion ma-
yor que todos los demás que miran ácia el Helesponto , en
el qual se ofrece una caberna , á quien han grangeado gran
veneracion y crédito las fábulas ; las quales refieren fue en _
0
—
cr.
17. 7,
ella donde Páris reconició la hermosura de las tres Diosas,
y
pronunció
.
el juicio -que hizo de ella guando expuesto por
órden de su padre subió al monte Ida. A que añaden , que es-- A
te monte fue pátria de los Ideos Dactilos , los quales debieron
2'
á la instruccion de Cibelle ser los primeros que descubrieron
el uso de el hierro , y manifestaron al mundo este metal , por
quien no sin razon se puede dudar , si fue mayor el benefido,
que para alivio de su preciso trabajo hallaron en él los hoy 'i-
, que el perjuicio que padecen sus vidas de los vehemen-
tes instrumentos que de él forma su mismo furor. Refiere tam-
bien otra maravilla de este monte , qual es :
Que los vientos
Di,(1. 17. 7.
que corren en la parte inferior de él , guando se acerca la
lonci.341.7."7..
cankula ,
son tan impetuosos ,
C01710
tranquilo el ayre en su
cumbre , que aun
siendo
muy de noche se
vé
alli el Sol , no
en forma de globo, sino esparcido en amplísima latitud, que
T.ucret.
5.
despues de haber abrasado una y otra parte de
l
monte , co
r. 18
mo dividido en muchas porciones de fuego , se
vá
uniendo
Poco á poco, que guando el
dia
se acerca no queda de mas
tanzaií o, que el que pueden contener dos yugadas de tier-
ra ; y que poco despues vuelve á tomar su forma ordina-
ria ,
y á
seguir su regular
curso.
Tengo por cierto ,
que se
manifiesta
este falso milagro guando la imagen , aunque im-
perfecta del Sol , levantándose se estiende por el ayre, que
está estrechado con el hielo de la noche y no agitado de los
vientos
1
hasta que disipandose por la fuerza del calor , dexa
ver libremente aquel Astro en su estado ordinario ; porque
luego que se serena el ayre ,
penetran
facilmente
los
rayos,
embarazando el hacerlo con tanta actividad mientras está cons-
treñido, y que como recibidos en un espejo los estiende y di--
lata con aumento
de la
luz. Corre el territorio de Cysico sobre
las faldas
del
monte Ida ác-ia 'la Propontide ; cuya ciudad está
Pli
n.
2'
17,
fundada en medio
de
una mediana Isla , que confina
con
T
ier_
la
66
LIBRO SEGUNDO
Tierra' firme por medio de das puentes. No pasó á esta em-
presa Alexandro hasta algo despues hallándose en la Mar
mientras esta jornada de Memnon ; el qual , aunque acometió
inopinadamente á Cysico , se defendieron , y le rechazaron
con tan gran valor los, habitadores, que habiendo podido to-
mar la ciudad
.
,. se. contentó. con robar solo el territorio , en
Strab.
que hizo considerable presa. No, se descuidaban
.
tampoco por
su parte. los Capitanes Macedones porque. Parmenion tomó
la ciudad de Grynio en la , y reduxo á servidumbre á
todos los. habitadores.; y habiendo pasado el Gayco, puso Si-
tio á
.
Pénate ,. ciudad rica é importante. por los. dos Puertos
que: tiene
.
para recibir Tropas de la Europa ; pero la
llegada
Diod.
17, 16,
de. Memnon le obligó
á
que le levantíse. Calas,, que
hacia
la
guerra
.
en_ Troas.
con. corto número de Macedones y Tropas
mercenarias:, presentó
la batalla á
los
Persas , sí bien reco-
nociendo la, infexi,olidad de éstas
al
crecido. número de los
enemigos retiró á Rheteo,
CAPITULO
II..
MANIFIESTA ALEXANDRO , QUE" ES PRECISO
hacer guerra á los Persas.
E
N tanto,, Alexandro, habiendo vuelto
á
Macedonia , des-
pues de
haber proveído lo que convenia en las cosas
de la Grecia , tuvo consejo con sus. mas familiares , para
conferir lo que se debla executar , y huir antes de dar prin-
Di
p
d. 17.
cipio á una guerra .de esta conseqüencia. Antipatro y Par-
menion que
por
sus
años y autoridad eran mas atendidos,
le representaron :
Que no
debia -exponer con su persona el
bien universal' de todos á la incertidumbre de la fortuna,
sino esperar á que tuviese succesion; con la qual , asegu-i
rada la paz y la. esperanza: del Estado podría
loablemen--
/•
9
.
2
9:
te solicitar
.
su acrecentamiento.
.Y á
la verdad , no habia que-
Comment. in
Cort.
20.7. a.
dado persona alguna de' la sangre de: Philipo , que fuese dig
na de la Corona ; porque. los. hijos de. Cleopatra eran muertos
por orden de Olympias , y Arideo desautorizarla el Trono
por su poco talento
y
juicio, y por el mal crédito de su madre.
Pero el Rey que llevaba con impaciencia el reposo y
solo
ape-
'1.
1
,
n
,
n
DEL SUPLEMENTO DE PREINSHEMIO.
1
67
.\1,
apetecia la guerra , y el honor que esperaba adquirir de la
.,,`
,
'q
victoria. „Verdaderamente
1
(les dice) que vosotros ,
COMO
?'
1
',
Varones
buenos y amantes de la pátria , os desvelais justa-.
,,
i
i
'
G
/(
51
mente por el bien de ella. Que la empresa sea ;árdua , i quién
'
„podrá negarlo? Ni tampoco , que si despues de haber dado
I
()zk,
„principio á ella la condena el suceso , no habrá arrepentí-.
II
k
'
i
"'
miento
que sea suficiente á reparar su yerro. Por tanto, an-
.izbil
„tes de desplegar las velas , debemos premeditar si nos estará
ti.,i)
„
mejor empeñarnos en esta jornada , ó quedarnos en el Puer-
Pu
lt
„to ; porque entregados una vez á los vientos y á las hondas,
1
1
„ya nuestro curso depende de su arbitrio é inconstancia; por
11.1:
„lo qual no llevo mal que vuestro dictamen se oponga al mio;
',
antes
1
por el contrario
1
estimo vuestra libertad., y os ruego
Tr(T.
„la conserveis
1
y voteis con ella en quanto os propusiere;
1
re'
,.
„siendo cierto , que ningunos Ministros son mas merecedo-
de
,,res del título de amigos de su Rey , como los que antepo-
nen en lo que le representan á su benevolencia y gracia su
„
interés y gloria ; y que noaconsejan , sino engañan , los
-„que persuaden lo que por sí no obrarian. Por lo que mira
„á mis intereses , haciendoos partícipes de mis designios, de-
Ch0
”
bo aseguraros , que nada me parece puede ser de mayor per-
„juicio á su prosperidad , corno la lentitud y retardacion. ¿Se-
„rá justo , que despues de haber reprimido los Bárbaros ,
ve-.
„tinos de Macedonia
1
y sosegado todas las inquietudes de
1,1
„los Griegos , dexenios perder en la ociosidad y el reposo
1
cOSI
I/
P
,,un Exército tan formidable ; 6 será mas razon , que pase
„á las opulentas tierras del Asia , poseídas en otro tiempo
C 1111°
„
de
su esperanza , y esperadas el dia de hoy de su anhelo
l
'o'
15
á
gozar en el despojo de los Persas el premio de
los
tra-
Zoshrus,
td.
/0
1
„bajos , que por tan dilatado tiempo ha tolerado en el rey-
O''
„nado de mi padre , y tres años despues en el mio ? El do-
Curc.
6. 4.
1
'05,
„minio de Dario está aun en sus principios , y la muerte
de
61,d. r7, S.
I
I
I
„Bagoas , á quien debe la Corona , da bastante ocasion á los
,
vr
i
„suyos para que le tengan por ingrato y
cruél ; vicios
ambos
;0
1
„
suficientesá entibiar
el amor y la
obediencia de
los vasallos
obía,l:
,,
mas
leales á
sus Príncipes , y a
concitar contra ellos su ódio.
f10
1
/
„fflantendrémonos por ventura en sosiego ,
dando tiempo
é '
„á que
Dario establezca enteramente
sus fuerzas y su
poder,
D'
el ^9
„y á que
despues de
haber compuesto las cosas internas
de
su
i
<
7 '
I
2
15
Rey-
1,11
1 „,
,0
i,
LI13110 SEGUNDO.
dirija sus armas contra Macedonia? So
y
grandes
recompensas que logra la diligencia y la prontittil, (1,-
5)
quienes
g
ozarán
nuestros enemigos si permanecemos
; y no menores las conseqüencias , que resultan de las
„primeras impresiones , que en semejantes ocasiones se ha-
1';
cen
en los ánimos y éstas las logra á favor suyo
quiera
se
„anticipa. Porque á la verdad
1
no se adquiere en la quietud
„la honra ni el crédito de esforzados y valerosos ; antes, por
,,
el contrario , se tiene por mas fuerte el que h-ace la guerra,
„que el que se halla obligado. á sufrirla. Pero ¡con quánto
„riesgo de mi reputacion y de mi gloria burlaré yo la espe-
„ranza de los que en la juventud que me hallo , me han juz,
„gado por digno del honor, que no alcanzó mi padre, en
„medio de sus grandes virtudes., y del merecido crédito , que
„logró por ellas, sino poco tiempo antes. de. su.muerte? Sien-
z7.16.
„do cierro , que la Junta de los Griegos no nos ha concedido
„el mando , rara que entregados en Macedonia al reposo. y
„á
los
deLy
tres , nos olvidemos, de las antiguas y nuevas in-
„judas , que ha padecido. la Grecia , sino para que castigan--
„do el atrevimiento y desprecio de haberlas
causado ,
„
de
con la mas cumplida satisfaccion. Qué diré de las Na-
55
ciones Griegas , que derramadas por el Asia,. padecen la
',
servidumbre
insoportable de los Bárbaros ,. que los opri-
,.)
men?
No os repetiré la ternura de los ruegos , ni la efi-
55
cacia
de las razones con que Delio Ephesio ha abogado
,,en
su causa , pues no podeis dexar de tenerlos presentes.
ut.
zor,Irg
,,Luego
que vieron nuestras banderas , atropellando valer°,
Coloten.
Cap.
mente por todos los peligros , las siguieron y se expusie.-7-
/,
50,
ron á ellos á favor de sus protectores contra sus iniquos
„
inhumanos Señores; pero ¡cómo olvidando nuestro valor y
„la flaqueza de nuestros enemigos,
la considera-
,,cion á estos socorros contra puebls tan afeminados, que de
„vencerlos será mayor
la afrenta , que la gloria
que nos re-
Plut. en la
„suite, si con lentitud lo hacemos? Habiendo pasado al Asia
„en tiempo de nuestros padres corto número de Lacede-
ei
ías
monios , fue vana la resistencia . que le hizo considerable
•
,nteJ.
„número de enemigos. No pudieron evitar estos , que
',
n'ase
á sangre y fuego por Phrisia , por Libia y por Paphla-
.
51
gonia ; pues siempre que intentaron oponerse á su esfuerzo,
75
que-
]n
,
;:f : „to , con que el Rey de Persia acababa, de disputar el Re_/no
es
5
„reencuentros procuró estorvarselo aquel numeroso Exérci-
¿Q,
1,
„tría entre naciones tan enemigas ; y aunque en diferentes
' „ dos le desordenaron y pusieron en fuga. Pues ¿cómo no-
„sen
de
el terror en que hablan quedado. Algunos años ari-
„quedaron deshech
os
, y tomando aquellos á su salvo
e II S'A
„tes retirandose de lo mas interior de la Pevsia cerca de diez
„sangre
y en sus vidas la satisfaccion que deseaban, hasta que
„valuaron en la Grecia , les die, tiempo para que se recobra--
„por último , llamado Agesilao por los tumultos que se le",
„medio de los filos de su acero camino para volverse a su pa-
„victorias, como las que habernos obtenido , habiendo triun.
,,contra Cyro su hermano , y de quedar vencedor ,
fo-
„fado en varias batallas de sus mas célebres pueblos„, de quien
„sotros , á quienes obedece toda la Grecia, sujeta por tantas
„se compone gran parte de nuestras Tropas, tememos
al
„Asia , guando no ha podido evitar las considerables pérdi-
mil Griegos , sin provisiones y sin Capitanes , abrieron por
DEL SUPLEMtNTO DE
rwErmsltrivao,
„das que la 'ha ocasionado la menor parte de los que hemos
„vencido?” Hicieron tan grandes impresiones estas razones,
y otras , que añadió á los de su Consejo , que se conformaron
todos con su dictamen , y con especialidad Parmenion ; el
qual , en medio de haber insistido mas en que se difiriese la
guerra , fue quien con mayor eficacia persuadió á Alexandro
á que diese brevemente principio á ella. Con que ofendién-
dose solo á esta expedicion, hizo un sacrificio á Jupiter Olyrn”
po , cerca de la ciudad de Dio en Macedonia , dispuesto por
Archelao , que reynó despues de Pérdicas , hijo de Alexan-
dro : mandó , que se hiciesen por nueve dias los Juegos Sce-
nicos en honor de las nueve Musas; y celebrados estos , tuvo
explendido banquete en tienda dispuesta b
maomificamente
para este fin, con mesa de cien cubiertos , en q-ue comió con
sus camaradas , con sus Capitanes y con los Embaxadores de
las ciudad
es. Ordenó tambien , que se distlibuyesen por todo
11
;;
el Exercito víctimas , y que se hiciesen qu2iitos regocijos pu-
1
(
,
)
IV
diesen contener á la celebridad de aquel
cala , destinado al re-
)
gocijo público y fuesen felices auspicios de la guerra que se
emprehendia.
;
'
CA-
,i1
Pillte
en la
icta d
.
Dlocle 7.
16.
Arrian.
4,
1.
-
1:;
l
io
st
á
ll
.
1
17
.
.
5 .16
‘;,,
Xenoh w •
tt
la Retira.1,T
de les
cric
mil Grieecs',
lib.
'2
7
0
LIBRO SEGUNDO
C
APITULO III.
PASA
A
PERSIA
CON SU
E
XERCITO: DEXA
á
Antipatro por Gobernador
en
Macedonia: Dá todo su
patrimonio
sin reservar para
sí
mas que la esperanza:
Llega en veinte
dias
á
las riberas de el
Helesponto:
Descripcion de las tierras cercanas á él.
Ispuestas enteramente sus Tropas
1
pasó Alexandro al
.Arrinn. I. 4.
Asia al principio de la Primavera con un Exército,
11nt.,0
1
,2
3
. mas considerable por el valor que por el número. Conda-
y
de la for- .
tuna re ele-
eta
rarmenion treinta mil Infantes , entre quienes había tre-
Iff,:`::.1: 6..2. ce mil Macedones -,
Cinco
mil soldados mercenarios com-
r
i.b9..
i
' i
1
9
.
."4,
poniendose el resto de los que habian enviado los Alia-
r 42
'
51• II
'
dos
para esta guerra. Los Ilirios , los Thraces y los
Tri-
ballos seguian estas Tropas hasta en número de cinco mil
hombres , y sin ellos mil Flecheros Agrianos. Philotas go-
bernaba la Caballeria , compuesta de
mil
y ochocientos Ca-
Frontin.
4:2.
ballos , y Calas la de Thesalia ; de la Grecia solo hablan
4.
Par
g
eg.
de
venido seiscientos Caballos cuyo mando dió Alexandro á
Constant.
•
á
1
Erigto , a cuya frente estaba Casandro con novecientos Cor-
E
l
io& 1
.
7.
1
7.
redores Thraces y Peonienses. No dificultó Alexandro aco-
meter con este Exército , sin mas víveres que los preci-
1
?
sos para veinte dias , contra multitud infinita de Bárbaros,
fiandose en el valor de su gente , acostumbrada á obte-
ner victorias , con quienes se mostraban por su
,
esfuerzo 1
y experiencias invencibles á todo género de enemigos,, por
1
Curt. 6.9
2i.
grandes y numerosos que fuesen ; pero ordenó antes á An- ,T
t
u
de la A
le -
tipatro , á quien dexó gobernando á Macedonia con do-
i
Plut.
cap.
23.
:1 (
na de
Ale-
ce mil Infantes , y mil y quinientos Caballos , que hl-
xandro
I. .
2.
24.
3
viese levas en la Europa para renovar sus Tropas , y te-
Ardan
3
.
:
!
.
4
2
.
.
ra
er siempre gente pronta , que reparase las pérdidas que
,3e.u3r.t.
7
3.
podian causar en
su
Exército los combates ó las enferme-
Curt.
1.
s.
z.
dades. Antes de desembarcarse distribuyó entre sus cama-
)1
Diod. 17.17.
39.
radas quanto podia darles , sin perjuicio de su gloria ,
y
de la Magestad del Imperio
1
y
solo
reservó para sí la es-
peranza ,
como lo
dió á
entender , escusandose Pérdicas de ,
.',',,l '
admitir las mercedes que le hizo ; pues preguntándole
éste: 1;
¿Qué
rn
ti
»Mi
SUPtEMPI\TTO
TRVNSITEMTO.
71
:lb dexaba
para
si ,
si
lo
daba todo
-
1
Le responlió: Que
la
esperanz.i;
a que Perdicas le replicó inmediatamente:
J rt
it.
5.
Que tainbien tendrían parte en. ella., pues peleaba °z de-
Iut.
cae
haxo de sus banderas ;
pero, fueson pocos• los que le
im
,y
i-
de la f„.
urna
taron, y de ellos ninguno.. Preguntándole,
¡dónde
tenia sus x..txd.2. 24.
tesoros?
Respondi& con razon:.
Que en
,
sus amigos..
Y á la:
Marc. 25.
14.
verdad no era desacordada la distribucion que hacia de sus:
riquezas,, pues: librando al riesgo. sus mas-considerables in-
tereses , las adquiría con ventajosas, creces , si quedaba ven-
`
cedor , y
si
vencido , enagenado tambien de aquellas. Con
c
r
' estas magnanimas. liberalidades. aumentó ele: valor de los su-
yos , tuvo mas pronta y dispuesta su obediencia , y se con-
.
1
"
/
cilio su amor , á' cuyo impulso solicitaban con el mayor an-
o s
helo la grandeza de su. fortuna ; pero desapropiado de las:
)5 k
tierras , de Ias heredades y de' /as rentas , cuyos: productos
lo s
no eran cobrables en algun tiempo,. se halló muy cercano
ina l
á quedar, reducido á la última necesidad no
.
habiendo sepa-
íjou sg
rado mas que alguna porcion de' dinero para los gastos de la
I
o n guerra ,,la qual por corta se administró mejor...Porque muer-
Ardan. 7.
2.
,
i
m
b h
to. Philipo solo se hallaron en su erario, quinientos talen- 15.
110 1
tos de plata- en moneda que era el valor de
sus
deudas , y
,
Curt. lo.
2.
C z,
alguna
,
corta porcion, de vasos de oro y de plata ;- pues aun-
24.
"
A l
que es. cierto ,.que debió el Reyno de Macedonia á este. Prín-
Sj
cipe la: grandeza y el' poder en que: estaba , y que' se descu:s.
' brieron en: su tiempo ciertas minas de oro
,
cerca: de: la ciudad,
aJ
911
'
de Crenides , á quienes hizo llamar de su nombre Philippi-Plut.
c.
2.
3.
í
oble
'
casa, las
quales le vallan todos los arios mili
talentos-,,
tambien
S
ri „dae
5
0
lo es que consumió su erario , asi por su liberalidad, como ,
x
,
a
":
1
4
. .
i• 3.
Y
por las continuas guerras, que mantuvo y por los conside-
Diod. i6.8.
g
p
s1
,1
:
'
rabies gastos que hizo para restablecer y reparar la Macedo-
nia, la: qua'
se
hallaba en suma: pobreza al principio de su
.
6
y4
Athen.
4,
/4•
Reynado , y el nada rico por si ; pues se refiere que aun
.
Ocupando
el: Trono , siempre que iba á acostarse' hacia poner
1
5
'
4
: debaxo de la almohada una copa de oro que' tenia de el pe-
1
0
11
i 1
/
so de casi cinqiic
►
ta dragmas. Su hijo pues , en medio de
Athen.
12. 2.
haber aumentado los empeños de su padre , con el que nue-
7
r
,1 11 '
varnente hizo de ochocientos talentos de-quienes apenas le
'
1
10 '
1
'
ly
había
quedado
la
decirna
parte , mantuvo la guerra contra
( el Rey de Persia , debaxo de cuya cabecera le ponian mien-
o
'; 14
.;,
tras
4 `,)
LIBRO SEGUNDD
tras dorinia c7.ico mil talentos de oro y debaxo de
cuyos
7
.
2.
pies tres mil de plata. Refierese , que Alexandro partió á son
de la flauta de Timotheo ; con sumo gusto de todos sus sol-
)
jJ,t1
23.
los qua/es se proMetian , como en seguro botin
las
¿
:
c
.///e-
-
'1
'O"
"
3•
riquezas de los Bárbaros , contra quienes marchaban y'
4
24•
habiendo entrado en Strymon por un lago donde estaban
s
ah sus'
Mi
o.
nér.
ap.
baxeles , á quienes los naturales llarrian Cercinite del riom
Ph
bre de ttna montarla vecinapasó priniero á Amphipoli
5
de allí
á la entrada de el Strymon
á
quien habiendo atra
sacio tomó á vista del monte el camino que vá á Abderáve;
'
,bit.
5
.
s. á Maronea con ánimo de seguir siempre la ribera para so-.
J'..rrian.
1. 4.
correr sus baxeles , que se andaban tierra á tierra , por si los
AT'firl.. 2, 15.
T‘
2.
rersa., , hallándose Señores de el Mar, intentasen acometerlos.
A la verdad , la Armada de Alexandro era inferior á la de los
enemigos , los quales la tenian muy numerosa de baxeles de
•
Ctypre y de Phenicia , y con la ventaja , que les daba su
oros.
1. 6.
grande experiencia en las cosas marítimas ; porque aunque
Macedonia habia poco antes procurado apoderarse de el do-
minio de el Mar nunca pudo aumentar
sus
velas, respec.
'to de la esca's-a y reserva con que se las ministraban
los
Alia.--
dos , no habiendola contribuido los Athenienses mas que con
veinte , á persuasion de sus Oradores ; los quales les repre.,-
pica 1
7
.2:
3
. sentaron ,
se asegtirahan'asi del riesgo de que se convir=
1Plut.
in 1.
era/. 8. 9.
tiesen contra ellos mismos.
De estos lugares se encaminó al
9
.
1*
rio Hebro , y habiendole pasado sin dificultad
1
entró en Pe...
tica region de la 'arada , de donde despues de haber pa-
Attían.
1.
4.
sano otro rio , á
quién
llaman Melane , llegó á los
Ñeirite
4•
días de haber partido de Macedonia á la ciudad de Sestón, que
-mira al Helesponto , y cuya fundacion es en los últimos tér-
ininos de la Tierra-firme , donde separa un estrecho de Mar
á
Asia de Europa ; porque la Macedonia , unida á Thra-
da', toaára con Asia por medio de dos puentes ,
que
se
es-
tiehden 'ácia el Oriente , si el Mar no la dividiese. Está el
Helesponto al lado derecho , y mas adelante el Bósphoro
de Thracia, el qual separa á Bisancio de Chalcedonia la Pro-
pontide , comprehendida én estos estrechos ; empieza á di-
'atarse hasta Bitinia y despues la Phrygia y la Lydia í ma-
por
distancia del Mar. Descubrense , corriendo mas adelante,
regiones
de admirable fertilidad á quienes habitan p
ue
-
blos
1
‘k,
'1
,
I
DEL
g
tIPLEMENTO DE FREINsAozo.
73
blos ricos. Ocupan las que miran á la Thracia, y á la Gre-
cia los Helespontos , y las mas distantes los Troyanos, bien
conocidos por sus infortunios. Debaxo de ellos se estiendets
á lo largo de las fronteras de la
lidia, la Eolia , y la Jonja;
luego .1a Caria , que unida á la Dorida y cercada la ma-
yor parte del Mar , tiene por de dentro no menor circuito,
Ofrecense
5,
no distantes de estas tierras , Islas famosas Les-
bos, Chio, Samos, Rhodas y otras muchas á quienes hicie-
ron celebres los monumentos de los Griegos ; cuyas Colo-
nias , enviadas antiguamente de la Grecia , y de quienes
conservaban algunas aun entonas , se habian apoderado , y
mantenido dueños de aquellas tierras , hasta que habiendolas
sujetado los Reyes de Persia, y sus Satrapas , quedó con-
vertida en servidumbre su antigua libertad. Luego que Ale-
xandro llegó á Sesto
9
envió la mayor parte de sus Tropas
á
Abydo de la, otra parte de
la
ribera debaxo del mando
2.
4'
137..
de Parmenion ; y habiendolas reformado con sesenta baxeles
Arrían. I.
4.
de guerra
5
y otros muchos de carga , paso con el resto a
irse.")d°f*
Eleunte , consagrado á
Protesilao
cuyo sepulcro está de-
baxo de un pequeño collado de hermosos olmos , y de tnn
t.
"`.
estrafia particularidad como la que se observa en las hojas que
brotan sus ramos ; pues conservando su verdor todas, solo
le pierden , y caen marchitas luego que nacen las que miran á
la parte de Troya
9
como en memoria de la funesta aventura
de este Héroe , que pasó á el Asia con los Griegos en lo mas
florido de su edad, y fue la primera víctima de los Troyanos.
Hizole 'Alexandro sacrificios funerales „ y pidióle :
Permitie-
A
crian.
I4«
,G
se su entrada con mas felices auspicios, que los que él habia
tenido en la suya.
Pasó de allí con cinqüenta naos largas á Si-
geo, y vió aquel Puerto, ,á quién hizo célebre la flota, que arri-
bó al de los Griegos, en ocasion de la guerra de Troya. Sulcan-
do ya por medio de las hondas del Heiesppnto
siendo él
Di
d
mismo Piloto deja' nao, que le conduela
sacrificó a/ To-
or. 17,
ro , á
Neptimo
y á las Nereidas y arrójó al Mar como
rAirirrla
,
por ofrenda á los Dioses Marinos
1
el vaso de oro con que .
7
do á la
sacrificado.
ribera,
y
saltó á
tierra el primero,
poniendo a los Dioses
I
N:la I.
habia
cado. Luego que arribó al Puerto
1
disparó un dar-
por testigos
Herod. 7 .s.1
dé que no
pretendia-apoderar
s
e
del
Asia sino por
medio de unajuita guerra.
Erigió después Altares en
honor
de
:
LIBRO SEGUN DO.
Jupiter defensor , de Minerva , y de
liescules ; ordenando
tainbien que
se
levantasen en el lugar donde habia descendido
á tierra, y en el estrecho de donde se habia apartado de la
Europa.
CAPITULO IV.
HONRA EL SEPULCRO DE ACHILE S:
Su marcha al Asia : Toma gran número de ciudades:
consejo de los Satrapas ; Orgullo de Dario.
Sznty. /27,.13,
E esta suerte tomó su marcha por los campos, donde
aun
t
ttr. C, 24.
1,
,
/a l
i
c)rt
se conservaban vestigios de la antigua ciudad de Troya.
.,
,e ,É141-.e.""-
ii..)
Observando atentamente en ellos las memorias de tan heroycas
'EN
41] Htst.
°
47
,
2
,,,,
9. 38,
obras
1
le ofreció uno de sus habitadores la lyra de Páris;
á cuya promesa respondió con desprecio,
manifestando el
poco caso
que
hacia de un flaco , vil instrumento de deli-
cias , y la estimacion con que admitia
la lyra de Achiles,
con cuya harmoniosa cadencia hacia resonar las alabanzas
Flor. c.
24.
de los grandes Héroes con la misma mano que obraba las
Arrian.
I. 4.
ilustres
acciones con que los excedía.
Fue tan grande el
io•
aprecio que mostró de Achiles , de quien se gloriaba des-
cender
I
.
que corrió desnudo con todos sus favorecidos al
rededor de su sepulcro , le ungió , y puso una corona. A
eizer. plrel
cuya imitacion coronó tambien Ephestion el sepulcro de Pa-
P'eta''re12aS
troclo
por acreditar que lograba en la
gracia
de Alexandro
(.
1.1. y
en
la
1
--
."
,rb"13-5. el mismo lugar
5
que. en . el
,
de Achiles , fue una
1
la felici-
VPi
'
cus PF
°
dad de haber logrado „ mientras -vivió , un fiel y verdade-
firobi.
FM ii. Mist•
ro amigo, despues de su muerte tan excelente Poeta,
que
Varia
12. 3:
7.
.
Just.
1 .
3
celebráse sus
esclarecidas acciones.
Hizo tambien sacrificios
31^
,
u
lrian I.
4.
á los demás Héroes cuyos sepulcros vió en esta comarca.
J
.
1
st. 17.
3
.
Sacrificó á Priamo en el Altar de Jupiter Hercio , ya fuese
h.
rn'o.
lib.'
1.
por aplacar sus
.
Manes , habiendole muerto Pyrrho , hijo de
f
,. ...
,,i'i'.'"e"7'1.'
,3'.'
•
Achiles , ó Sra por el parentesco
que creía tener con los
,
,
A
l
,
ut. e. 25'.
Troyanos
por el casamiento de Neoptolomeo con A.n-
't
rn.
2. C.
'
Y
i'
.
droache viuda
de
Hectór. Finalmente , hizo con partía»
...r
/
I
n.
1
,
4.
Dio.
17.
18.
1
21.
lar devoción sacrificio á Minerva , en. cuyo Templo colgó sus
armas, y tomó otras; las quales fue fama,
que se conservaban
desde
el
ti en-2p
°
de lag tierra de Troya. Hacialas llevar
á
sus .Ar-
meros delante de Su
-
perSbn:a como dadivadivina
5
para
sujetar
5
1
,
el
rnt
SUPLEM
EI.J1
-O
DE FRE
r11;51-1
75
el Asia ,
y se refiere ,
que se las puso
guando
combatió cer,
Plut.
6, 2;¡,
ca del Granito contra los Satrapas.
Porque demás de pre-
ciarse
de
tener siempre las mejores , y de poner gran cuida
do en su aseo , fue mayor el que le debió la conservacion
de éstas. Usaba de un pequeño escudo resplandeciente : de un
morrion executado por Teophilo y aunque de hierro , de
tan gran primor que se equivocaba con la mas fina plata.
Adornabanle crecidas plumas de hermosura blanca, dispuestas
M
uta
en forma de penacho : la cota era de una tela reducida á rnu-
chas dobleces : el collar de hierro, pero cubierto de riquisima
variedad de piedras : y la espada de un temple sin igua 1 , cu-
yo precio aumentaba su ligereza , y facilidad para el manejo;
sobre cuyas armas solia ponerse cierto genero de hábito mi-
litar á quien en aquel tiempo llamaban Sayo Siciliano. Pero
de muchas de ellas no usó hasta algunos años despues ; por-
que la cota de que se ha hecho memoria se hallo entre los
despojos de la batalla que presentó á Dario cerca de la
ciudad de Isto y la espada fue dadiva del Rey de los Ci-
treos , asi como de los Rhodios la cota de armas
que
Helicon famoso , y celebrado Artífice entre los Antiguos,
hizo con
incomparable artificio.
7
1
-
lame
parecido referir dqui
tales menudencias , en imitación de los antiguos Historia-
dores , los quales no desdeñaron hacerlas lugar en sus histo-
rias , pareciendoles no dexan de producir algun fruto , ni
de servir en cierta manera de satisfaccion , reducir á la me-
moria las palabras y acciones de los Principes , las quales
no deben omitirse , por ligeras que sean. Lo cierto es, que en
los siguientes se conservaron por muchos años con gran ve- dati"
neracion las armas de Alexandro ; y que las respetó de tal suer-
te el tiempo, que un General de los Romanos , despues de
haber sujetado los Reynos, y las Regiones del Ponto , tuvo
por el mayor ornamento de su triunfo la cota de
,
armas de
este Principé ; y que otro , habiendo hecho fabricar una
puente sobre el Mar á imitacion de Dalio, y de Xerxes,
12oid
;59,
hizo gran vanidad de adornarse de la cota de Alexandro. Del
2.
"ar"
".
Templo de Minerva tornó el camino
á
Arisbas , donde esta- A
ili2ani.ia.3.
ban acampados los Macedones, que había enviado delante, de- 6r.ri"'
baxo del mando de Parmenion. El dia_ siguiente habiendo
Strab.
1;b.i¡•
pasado á vista de Percóte
1
y dé Lanpsico , siguió la 'ibera
del
2
río
7
6
LIBRO SEGUINTDO
no Praccio , cavo nacimiento tiene en el monte Ida desde
donde corre entre las tierras de Lampsico , y de Abydo , y
desde alli , torciendo algo ocia el Septentrion , descien.ie á la
Propontide. De esta suerte, habiendo dexado atrás á Hermoto,
A ,ian•
5•
pasó á Colonas, ciudad de los Lampsaeenos , situada á bastan-
'''
re distancia de la Mar ; y despues de haber recibido todas es
tas ciudades debaxo de su obediencia, y perdonado á los Lamp-
S:t0eYlOS despachó á .Panegoro para que recibiese la ciudad de
los Priapenos, cuyos habitadores estaban prontos
á
entregarla..
En tanto , Amyntas hijo de Arabeo , pasó á reconocer el
campo con guano Compañias de Caballos , entre las quales
Iba una de los Apolloniares , que mandaba Socrates , por ha-
berse entendido, que los enemigos se hallaban, cerca, y con in-
Carr. 3. 4.5.
rento de llegar á las manos. Persuadiales Memnon,. Capitan en-
tre ellos del primer credito en el arte militar,
á
que se retirasen.
17•
despues de haber talado, y destruido los campos , y dexado-
1
los en estado, de que no pudiesen aprovecharse de sus frutos
3.3
.
los
enemigos; á que pusiesen fuego en las ciudades ,y villas,
á que por todas partes quedáse árida y desierta la tierra;.
con
cuyo
finlesrepresentabala falta de
viveres
con que se ha-
llaba el Exército de
.
Macedonia .su imposibilidad de man-
tenerse. un mes sino de robos y
pillages;y
que si se les qui-
tab,z4 las ocasiones de
hacerlos;,
se' retirarian á muy breve.
tiempo-, logrando ellos por medio de tan corta pérdida la li-
bertad de toda el. Asia. Que aunque no podia negar , que es-
te remedio era riguroso
l
tan-
„poco que siendo tan inminente,
y considerable el peligro de que estaban amenazados, pedia
la prudencia se ,tolerasen los menores daños
á
precio de evi-
tar los mayores ;":no de otra suerte que lo hace el diestro
Medico , guando reconociendo en un cuerpo humano el ries-
go de que se dilate á todo él , desde la parte infecta, el da-
comm.
„
le procura atajar por medio del hierro.
Que esta resolu-
c7
''
.
5
'
9' 3
clon
no
era
nueva en
los
:Persas,
pues
la
habia practicado el
•
,clab,. 1. 13.
Rey Darío-
en
su tiempo, talando los mismos campos y ciuda-
des
con
el fin de imposibilit
a
r la retirada a los Scythas ,
in-
tentando
la
misma
,
empresa. Que considerasen el eviden-
.
.
te peligro
á
que exponían-el
todo
de sus cosas
presentan-
'
do la
batalla;
porque arrojados los Persas de aquella
Re-
gion
l
queda
f
ria
inmediatamente,
.dlexandro duela de todo,
,r151
i°
01,11
11101
•
(01
gur
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111
Xdl
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Ligo
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111,
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IsQ
e.
Prefe,
2.
5, ¡o.
Arrían.
Y. 5.
ro.
Diodor. 27.
Comen,
In
C
urc.
3. 5.
Herod. 7.
zso.
1
3
h,t. iu
.Al-
c; út a de•
ifscT,ne.
DEL STIPLtMENTO
DE
HkEINSIIE11,1TO
77
1
/
si vencedores ellos sin aumento , ni
gancli1C13
al
t
runa.
r
r
hn.
T.
Que t,-mie,Iten la Phalange Macedonica, contra cuyo
fornida.
ble esfuerzo seria inutil la resistencia de
su
Infantería, aun
que tan superior á ella en el número: Que á esto se les lle-
gaban crecidas
ventajas ,
que para la victoria les daba la
presencia de su Rey, á cuya
vista
son doblados los alientos
con que animados de la esperanza , é
.
A2mados del
honor
y
de la gloria combaten los soldados , de
cuyos
poderosos- ira-
pulsos
.
se hallaban destituidos los Persas , sin la asistencia'
de Mario;
y finalmente que no pudiendo ponerse en duda ser
mas conveniente hacer la guerra en dominios estra
g
os , que
en los proprios , lograrían esta 'ventaja, si admitiendo su
consejo la pasaban á Macedonia.
No fue grato ese dictamen
á los demás Capitanes , los quales decian :
Que quanto era
conveniente
á
los intereses de Memnon Rhodio ; el qual ase-
guraba con la duracion de la guerra los grandes cargos,.
honores y rentas de que le había colmado
.
el Rey , de tan-
ta mas ignominia y riesgo á los Persas, abandonar
los
pue-
blos que se hablan fiado de ellos
y
contravenir á' las orde-
nes que tenian del Rey.
El qual , sabida la partida de Ale-
xandro de Macedonia , escribió. á todos sus Gobernadores
,
, y
Capitanes ordenandoles que á azotes acordasen á aquel hijo
de Philipo, su edad y estado : le pusiesen en mayor desprecio
de su temeridad una vestidura de color de púrpura , y en cas-
tigo de ella en prisiones con una cadena al cuello : que echasen
á pique todos sus baxeles y marineros ; y que retirasen á los
mas interiores lugares del Mar Rojo sus soldados. Tan
ciego y
seguro del futuro suceso le tenia su sobervia , y tan olvidado
de su naturaleza , y de la instabilidad de las cosas humanas,
blasonando arrogante descender de Jupiter mas que por el ori-
gen', y nombre de los.Persas , que deduce de la antigua fabu-
la
de Perseo hijo suyo por la grandeza y poder en que
se
hallaba , con el qual presumía igualarse. Había escrito poco
antes á los Athenienses con no menor orgullo y jactancia,
manifestandoles el disgusto con que estaba de que hubiesen
preferido la amistad de los Macedones á la suya, y destituyen-
dolos de la esperanza de sus socorros , y asistencias por mas
que las solicitasen.
I
v.
i
C
,.
¿Ií,
5
.
á. 5.
2. 3. O.
CA-
1
S/
til3110 StGUNDO
1
7
.
17.
leCid0
con el resguardo y defensa de sus armas. Lo cierto es
que qu:ndo pasó el Helesponto , y llegó á Troya, como he-
mos referido, halló una estatua á caballo de Ariobarzanes, Sa-
trapa antiguo de Persia , derribada , y que atribuyendo Aris-
trando á misterioso prodigio lo que pudo
ser
casual
acciden-
te,
predixo de él á Alexandro muy ilustre victoria de un com-
bate de Caballeria;
mayormente si peleaba no
lexos de
la
Plzrygia , y que moriría á sus manos un gran Cabo de
los enemigos.
Y que no fue contrario al anuncio del Adi-
vino el suceso ; antes bien confirmacion de él la muerte de
.
5.
16. Spithridates. En cuyo reconocimiento dispuso con gran cuí-
Strab. -
dado las ofrendas y presentes para aquel Templo , é hizo á
Troya ciudad , aunque entonces solo conservaba la aparien-
cia de una corta villa ; pero para que correspondiese á' este
autorizado título la sumptuosidad y magnificencia de sus edi-
ficios , fió este cuidado de personas de su confianza , á cuyo
Piad.
1
8
.
4
.
fin la dió por libre de todo género de tributos. Y advirtien-
do la cortedad de`el Templo de la Diosa y de su culto , re-
solvió, en reverencia de la santidad del lugar , que se labrase
uno de la magnitud y ostentacion que pedía. Cuyos inten-
tos atrasaron por entonces los de sus grandes empresas, é
imposibilitó despues su muerte , y el descuido de sus suc-
cesores. Abrió , pues , esta victoria tan enteramente el paso
á
Alexandro para el mayor progreso de sus conquistas en
1. 10. 22,
Strab.
1i1).13.
toda el. Asia, por la parte de el Euphrates, y del monte Tauro,
que absortos los pueblos de tan inopinado suceso , habiendo
perdido todas sus Tropas , y enteramente sus Capitanes , no
discurrían ya otro recurso para la esperanza de su remedio,
que la benignidad del vencedor , procurando merecersela con
Arrian. 1
.
6. la prontitud de su rendimiento y obediencia. Hizo merced
á Calas , que conduela á los Thesalos , del gobierno de la
Phrygia , á quien dexó Arsites sin defensa con su voluntaria
muerte. Descendió la mayor parte de los que habitaban las
2. 5.
8.
montarlas , y se entregó con quanto posesía al Rey ; el qual
los admitió á su proteccion, y volvió á enviar á sus casas : per-
donó á los Zelitas , por estar asegurado , de que á pesar suyo,
les obligaron los Persas á tomar las armas contra él , sin pre-
tender de todos estos pueblos mas tributo, que el que solían pa-
gax á Darío cuyo estilo observó tan inviolablemente con
las
de
-
ajo
e:
d°
no
DEL SUPLEMENTO DE PREINSTIEMI04
demás Naciones del Asia , á quienes reduxo ,
como
quien sa-
bía quanto mas expuesto está siempre al ódio el dominio ex.
trafio por suave que sea , que el natural y que es intole-
rable guando se aumentan con nuevas imposiciones las
anti-
guas cargas. Cu-57 o conocimiento le obligó á responder
á
los
curt.
6. 3.
que le persuadían podía imponer mayores tributos en tan ".
vasto Imperio :
Que no tenía por buen jardinero al que ar-
rancaba de raíz las plantas, cuyas hojas solo se debían cor-
tar.
Luego que supo que los Persas tenían Guarnicion en Hyppol.
Col 1
,
23
c
r ei
Dascyleo , envió á Parmenion ; al qual , retirada ésta con la
c
noticia de la llegada de los Macedones , le recibieron en ella
j
r
1
c
a
.
xl
TY'
sin la menor dificultad sus habitadores. Tomó Alexandro la
j.
6.
vuelta de Sardis , capital de todas las demás ciudades , á quie-
nes los Reyes de Persia habían puesto debaxo de la jurisdic-
don de los Gobernadores de las provincias vecinas al Mar.
Hallándose distante de ella setenta estadios Mithrenes , de Plut.
quien Darío labia fiado la ciudadela ,
le
salió á recibir con los
A
P
6.
principales de la ciudad , y compró á precio de el dinero,
que en aquella se guardaba , y entregó la libertad de una y
otra. Habiéndolos admitido benignamcnte , pasó ácia el rio Dioda7.
Remo , que dista de Sardis casi veinte estados , donde acarn-
"
6.
pado envió luego á Amyntas , hijo de Andromene , á que se
apoderase de una fortaleza , situada sobre una rnontafia , cuya
entrada era por todas partes dificil , y capáz de que resistie-
sen fácilmente los que la ocupaban las mayores fuerzas , aun
guando no se hallase tan bien asegurada corno lo estaba,
de una prodigiosa muralla , y de tres fortificaciones. Rego-
cijándose , pues , el Rey de la felicidad de su fortuna , y
de habersele reducido sin la costa del dilatado Sitio que te-
mia , resolvió, entre las grandezas que ideaba su magnanimi-
dad hacer labrar en este lugar un Templo á Jupiter Olim-
po ; y discurriendo en su mas conveniente situacion , so-
brevino tan recia tempestad , que llenado de agua gran parte
de la fortaleza en que tuvieron antiguamente su palacio los
Reyes de Lidia , quedó persuadido á que hablan manifestado
con lo misterioso de este suceso los Dioses , era voluntad su-
ya que la situacion del Templo fuese en aquel lugar. Hizo
despues merced del gobierno de la fortaleza, con algunas Tro-
pas de Argivos , á Pausanias , uno de sus mas favorecidos ; y
en-
S6
LIBRO SEGUNDO
hijo
envió el res
t
o de las de los Aliados con Calas y Alexandro,
hij
de Europa , al gobierno de Memnon. Puso
á
Asandro,
o de Philotas , en la Lidia , con Jurisdicion que se estendia
hasta las fronteras de el gobierno de Spithridates • y dió to-
da la Caballeria , que creyó necesaria , con algunas Compa-
fijasarmadas ligeramente. Conservó á los Lidios sus leyes y
privilegios ; y reconociendo la veneracion de los de Sardis á
Diana , á quien llamaban Cdoenes concedió al Templo el
3
T
1
.
rab
derecho de el Asylo. Hizo considerables honras á Mithrenes,
St.
.
Tacit. 3.
63
"
á
quien por entonces dexó cerca de su persona con grande es-
Cure. 5*
g
8. •
titnacion y esperanza de que le llevase á los demás su exem,
Ct.
5.
I• 44.
plo ,
á
cuyo fin le dió des pues el gobierno de Armenia. Ha-
Arria% 3• 3,
17.
Diod. z7. 54.
hiendo hallado en la fortaleza de Sardis ciertos papeles , de
quienes constaban las excesivas sumas que habian empleado
los Satrapas para obligar á los Griegos á que tomasen las
Pita. ea
la
armas contra los Macedones vio tambien en ellos las por-
V
st
a
h.
l
ce
c. 2
D
1
ciones de plat
a y oro que habian enviado á Demosthenes,
cuyas cartas estaban entre ellos. Pero tuvo por mas conve-
niente disimular esta quexa , que pudiera hacer contra los
Athenienses hallándose en paz con ellos , y procurar con la
mayor presteza y diligencia asegurar á Athenas su obedien-
cia , contra la eloqiiencia de Demosthenes , por recelar tur-
barse con sus alteraciones la quietud de toda la Grecia. Nin-
guno le pareció mas pro
p
orcionado al logro de este inten-
to , que Phocion, cuya inculpable vida era Sin igual , y cu-
Plut.
en la
ya virtud hacía honrosa su pobreza. Estimabale de suerte,
o
vída de P110-
clon ,
C.
22.
no solo por lo necesario que le juzgaba en su servicio , sino
por lo que se grangeaba la integridad y rectitud de sus cos-
tumbres , que en medio de haber quedado tan soberbio , des-
pues de la rota de Darío , que no se dignaba de poner en las
cartas que escribía la palabra
Salud ,
concedió algunas veces
IPliart.
Hist.
esta honra á Antipatro y á Phocion. Hizole Alexaridro mer-
var.
23.
ced de cien talentos y la de que eligiese una de estas quatro
ciudades de el Asia Chio , Elea , Alilasa y Gergetho , entre
?int.
en la
quienes ponen algunos á Patara
1
en lugar de la última. Pero no
vida
dec_131,''::
dimitió alguna de estas honras su moderacion , contentándose
4-111in. 1.
'
5
'
solo , porque no pareciese que soberbio hacia menos aprecio
del que debia á la generosidad de tan gran Príncipe :
Con
pedirle la libertad de Echecratides Sophista,
ro
de Anthenedo-
0
11
'1'
1111
paf
¿o
yie
TeC
,
o
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•
d
e
A.,
el
est,
1,1
,
1
c
1/411.
Ir
n
DEL SUPLEMENTO DE PREINSITEMTO.
$7
ro
T
nil,rio ,
de
Demarato y Sparton Rhodior ; los quales que-
daron prisionero
s
en la ciudadela
de
Sardis.
Pero esto no
acaeció sino
,
despues. Tomó entonces la vuelta de Epheso,
á quien habla desamparado la Guarnicion á la fama de la ro-
ta de los Persas , retirándose á dos galeras de Ephesios y
con ellos Arninthas hijo de Antiocho ; el qual se ausentó de
Arriar),
6.
Macedonia sin mas causa que la de temer al Rey , y creer le
6.
tuviese igual aborrecimiento al que profesaba él , midiendo
por su genio el de el Príncipe. Al quarto dia de haber parti-
cut.
3.
rz.
do Alexandro de Sardis hizo su entrada en Epheso : restitu-
18.
yó á ella á los que se hallaban desterrados por la autoridad
de pocos : hizo donacion de la ciudad al pueblo , y i eduxo su
Arriar.:.
gobierno al de República. Gozoso el pueblo de la libertad,
7.
que por tan dilatado tiempo habia deseado , pidió se castiga-
sen á los que llevaron allí á Memnon ; á los que robaron el
Templo de Diana ; á los que quitaron la estatua de Philipo;
y que se derribase el monumento que se erigió en la plaza
á Heropitho como á libertador de la ciudad. En cuya exe-
loi
cucion sacaron violentamente del Templo , donde se habian
1 1 acogido, á Pelagon , á Sirphax su hermano y á sus primos;
los quales murieron apedreados, y sin duda se hubiera esten-
dido á mas el furor de la multitud , á no haberlo prohibido
Alexandro y mandadoles remitiesen al olvido sus quexas y
venganzas ; escusando por este medio á los mas poderosos y
rices de la ciudad los desacatos y peligros , que hubieran pa-
decido su autoridad y bienes , estando expuestos , con el pre-
texto de un delito cierto ó supuesto , al desenfrenado ódio y
avaricia del pueblo. Habiendo despachado en tanto los Mag-
netes y Trallianos , Embaxadores al Rey , ofreciéndole su
obediencia, dió órden á Parmenion para que pasase ccn cin-
7'
9•
co mil Infantes y doscientos Caballos á admitirlos , y á Al-
cimale para que partiese con iguales Tropas á los contor-
nos de las ciudades de Eolia y lenia , que estaban en la obe-
diencia de los Persas : mandó á uno y á otro , que despues
de aquellos gobiernos , los pocos que le tenían , estableciese
el estado popular en todas ; por haber rec
onocido que sin
.1. 2. 13.
Plin. 35.
!o.
mas causa , que la de asegurarse del recelo en que los puso
25
la inelinacion que le mostraban aquellos , habian puesto en
ellos tiranos, que los mantuviesen en opresion y servidumbre.
De-
118
LIBRO SEGVN
D
O
Doluvose algunos das Alexandro en Epheso para desahogar
el ánimo de las continuas fatigas á que lo aplicaba : era en
'él
su mayor divertirnien
t
o asistir de ordinario al obrador de
./Elian.
H
i
t
:
Apeles
,
á quien solo permitió le retratase, por el gran
primo
con que lo hacía. Llegó á merecerle tan singular afecto es-
te insigne Pintor , que viéndole el Rey rendido á la her-
mosura de Pancasta , natural de Larisa (ciudad de las mejo-
res de Thesalia ) una de sus primeras Concubinas y entre
todas , á quien con mayor fineza amaba Alexandro . no me-
nos que por su estrernada belleza , por haber sido
'
el primer
empleo de su cariño , desistió de su amor , entregándosela.
Piin•
ss•
ro
'
Aunque es fama , que habiendo tratado Alexandro , mientras
25.
estuvo
dn
la oficina de Apeles , de aquel Arte , con tan cor-
to conocimiento , que se vio precisado éste á interrumpirle
con cierto donayre picante, no me he de persuadir á que fal-
tase al decoro y veneracion que debia á la grandeza de tal
JIU
"-
11151
'
Rey, un Pintor tan poco inadvertido como Apeles ; fuera de
var.
2.
3. que habiendo aprendido Alexandro en su juventud las Artes
Liberales , y no pudiendo dexar de tener bastante noticia de
aquella , no es creíble que lo qué dime acerca de el, fuese
PlutdreA
nink.
tan desacertado, que obligase á Apeles á aquel desacato. Sien-
tranq.
C.
21.
do s
i
n
duda , mas verisimil lo que refieren otros; y es , ha-
berle sucedido esto con cierto Sacerdote de los que asistian al
Templo consagrado á Diana en aquella ciudad , y llamaban
Alinn•
Hist•
Megabizos , á quien afirman , dixo :
Que asi como hasta en-
It
a
r'a117:17i,.14. tonces su silencio ,
y
el oro y la púrpura , que le hablan
Quintil. 5.
grangeado crédito con los- ignorantes , luego que le oyeron
34•
y
35
.
sus desaciertos el desprecio que por ellos nzerecia, aun.
de
Plin. 35.
TO.
X4•
los mismos aprendices.
Reedificaban entonces los Ephesios
con grande aplicacion y dispendio el famoso Templo de Dia-
na, en quien hizo considerable estrago
la
boracid3d del fuego,
que ( como dexamos dicho) introduxo en él el frenético furor
de Herostrato. Favoreció Alexando su zelo , contribuyendo
con quanto pudo á su prosecucion y brevedad ; para la qual
le aplicó los tributos que antes pagaban á los Persas , y con-
firmó
el
derecho del Asvlo ; el qual supo hablan conservado
Lal
i
t
-
I
n
r
e
- antiguamente Bacho y Hércules : y
concedió á este lugar
un
-Arriana 1. 6.
estadio mas de circuito para su extension. Habiendo algunos
fiOpti.
1. 1.24.
7•
años despues reducido enteramente á su obediencia el Asia,
so-
h..
Jp.
5,1
•
DEL SUPLEMENTO In
V
i
krA
N
g
Zuro.
89
-
licitó de los Ephesios pusiesen
.
, acabado el Templó en la
Tleít.
r,
inscripción de él su nombre , ofreciendo
rae,
lib,
7•
pagaria en remun,:-
St
racion de este honor todos los gastos que hablan hecho en su
reedificación , y que se obligaría á contribuir ál Artífice con
q.uanto fuese necesario para este efecto. Hallabanse bien -lexos
los Ephesios de complacerle en tal intento ; sí bien conside-
rando el peligro á ,que 'se exponian de negarselo sin alguna
escu
.
sa-decente„ recurrió la destreza del Embaxador que
eli-
gieron
para responderle, de el medio de la lisonja , sabiendo
quan poderosa era en este Príncipe , y la facilidad con
que
dexaba llevar
de
ella. Y asi le representó:
Quan improprio se-
ria
de la soberanía y divinidad en que se hallaba,
que rjrre-
ciese
-á los Dioses , con quienes se igualaba , lo que reve-
rentes les consagraban solos los hombres , por la suma
ciis-
1
_tanda
que -reconociande su ,naturaleza mortal á la divina
de aquellos.
Tal fue la -contienda que excitó entre tan --gran
Rey , y esta ciudad el deseo de gloria ,; si bien la obtuvieron
1
1
los Ephesios , desestimando la reintegracion de tan consicle-
-rabies sumas „ á .precio de lograrla-, y
.
-ele no enagenar la ins-
-cripcion de este Templo,;
!
cuyos crecidos ,gastos en su. reecli-
„ficacion , se pueden -colegir de la suma á que les llegó solo
_una „pintura que le dedicaron , ,pues pagaron por ella veinte
talentos de oro. Representaba á Alexandro con un rayo en la
mi
n.
35
.
jo•
mano., -en cuya execucion usó Apeles de tan inimitable arti- ”'
)11
ficio , que solo empleó en ella quatro colores , para que con
_esta singularidad saliese mas digna de la admiracion
los •
primeros Artífices en aquella profesion.
CA-
.9°
E/B/i4 StGr'yrDC1,
CAP
ITUL O VIL.
ORDENASELE'
EN SUEÑOS ,
QUE
EDTFTQUE
una ciudad.
á los
Smyrnos: Intenta cortar el is-thino
5
que
está entre Clasomene‹ y Theos : Junta á Clasomene con la
Tierra: firme.:, Sitia y toma. á Mileto , y concede libertad
á
los habitadores: Prodigio acaecido en-elfT-molo , intPn-
tando robarle unos soldados: Inclinztcion de un Delphln
á un
Dvirtiendo Mexandro en un sueño restituyese á
10S
Etnb.
lib.
4.
Smyrnos
á su_ antiguo. explendor , lo hizo por este
Fut.
•
o. 39•
mismo tiempo , despues, de, haber habitado estos de villa en
villa por espacio de quatrocientos años „desde la, destrucion
de la antigua Smyrna por las armas de los Lydios , has-
ta entonces , que dispuso.. su nueva fundacion , casi á vein-
tt estadios de el lugar donde estaba situada la antigua ciu-
Pusan«
1.
7
.
dad divertirse con el exercicio de la caza , guando la
gravedad de los negocios le permitía: algunas treguas.
Ren-
dido
pues , cierto dia de la fatiga de ella , y embargado
de el sueno á las faldas de el monte Pago , le pareció que.
la Diosa Némesis',
Templo estaba á corta distancia
de allí
le ordenaa edificase una ciudad en el mismo lu
gar , y la diese por habitaclores á los Smyrnos.
Confir-
mó esta declaracion la respuesta que consultándole , dió
el Oráculo. de Apolo' Clario á los Smyrnos-, á quienes ofre-
ció :
Tendria feliz
suceso la mudanza de su habitacion.
strlb
lib.1
4.
Con que se levantaron por órden del Rey los cimientos
Cu
•t
•4
.
4
.
35.
para la nueva ciudad , de cuya última perfeccion se llevó
Antigono la gloria, habiendo pasado , por merced de_ Ale-
xandro algunos arios despues-al gobierno de Lydia , Phry-
gia y de otras
Regiones
vecinas. Habitan los Claromenros el
/uñan.
1.
s.
27.
o-olfo de Smyrna , ácia la parte en que estrechándose mas la
Plin
S.
2
9
.
b
21.
h
b
.14,
tierra
1
queda á manera de Peninsula , uniendo al continente
iíb.
las tierras que corren: casi sesenta estadios al Mar. Ofrecese
en la opuesta ribera del
Isthmo Theos , que mira de
frente
á
los Clasirnenios , y á lo último de la Peninsula la ciudad
de
Erythra bien célebre aun en este tiempo, por la singular
vir
tud
1 15(s:
111
PO
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I(
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Sitio
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gro
DEL SUPLEMENTO DE
TREI
NSITEM10.
991
f2
lud de aque/Olas ilustres rnugeres ,
que
predixeron los futures
sucesos. Descubre por todas partes el Mar la elevada eminencia'
ian.
Hari.
,,„
2
5.
27.
de
el
monte de Minas , cercano á esta ciudad.; el quai , mi--
s.
:o.
rando á la Isla -de Chio „ y declinando poco á poco termina
2"
en un llano
á corta distancia de la situacion de los Clarome-
nios. Habiendo observado Alexandro la naturaleza y disposi-
Patt54
cion de este parase, resolvió cortarle , y separarle de la Tier-
ra-firme , para cerrar á Erythra y Minas con el Mar y unir
uno y otro golfo. Refierese fue 'esta la 'única
•
ocasion en qu?,
lierod•ta74,
no correspondió el suceso á los intentos de este Príncipe, y
-que quiso manifestar en ella la fortuna
5
que habiéndole fa-
vorecido en todos los demás 'designios , no era gloria suya
que Alexandro emprehendiese lo que por inutil e infitic-
tuoso no se la 'pudiese dar •dignamente : fuera de que esta-
Min. 4.4.4.
ba recibida, como punto de Religion , no =ser concedido á
algun mortal mudar la fortuna-y disposicion que dió la na-
turaleza á la tierra confirmándolos en este concepto el con-
tinuado malogro con que quedaron siempre burlados serne-
¡antes intentos. Sin embargo , juntó á Clarernonia con la Tier-
ra-firme , por medio de un dique de dos 'estadios , que anti-
guamente hablan pasado á una Isla , temerosos de los Persas;
pero llevándole la atencion mayores empresas , dexó al cui- Pan.
S.•
29.
dado de los Gobernadores que puso -en aquellos lugares , la 2'
perfeccion de este trabajo ; y despues de haber hecho gran-
des y sumptuosos sacrificios en honor de la Diosa , y e-xer- Pk
,
citado sus Tropas , tomó al dia siguiente la vuelta de Mile-
to , llevando consigo la Caballeria de los Traces , y 'quatro
Compaillas de Caballos de sus mas favorecidos , entre quienes
iba la Real con su Infanteria , movido de la esperanza que
Hegesistrato Capitan de la guartiicion., le habia dado de que
Ardan. 1. G.
se le entregaria
la
ciudad , aunque por entonces le salió vana,
2.
respecto de que habiendo entendido no estaba
lexos
la Al ma-
da de los Persas , mudaron-de resolucion sus habitadores,
ani-
mándose
á
conservarla en la devocion de Darío. Hallabase bien
Diod. X7.
22.
abastecida de víveres , y de todo
lo
necesario para resistir
un
Sitio , por m
e
dio del considerable número de
gente
de
guer-
ra que tenia , por haber dexado Mernnon , guando se retiró
A rrían. r.
6.
12.
á ella , despues de la batalla , muchos de los suyos, y fortifi-
cado
la
guarnicion. Habiendo
h
lleoado allí Alexandro
con su
M 2
Exér-
T15 R.
S
t
•
G
11'151
1
n O
Exércitoen crJenanza „y sin algun estruendo, tomó la (III.
dad
.
que ellos llamaban. de fuera y habian desunoara.10.10-3.
liabitadores y las. soldados
.
.
4
retirándose á la de dentio., por no
dividir sus fuerzas.,..esperanzados en.. la. brevedad de'elsocor-
rj
:
;
.,
pero habiendo arribado ala Armada: de-los Lacedernonios,
Inandada
por Nicanor , el. quaLse apoderó.
i
nmediatamen
t
e de
la Isla de Lades,.. que está sobre» Mileto,. quedó burlada su es-
peranza mayormente guando pasando debaxo del Prom..i
.
mo-
Tio de -Tylicale, entró en el mismo puerto de los Milesios. No
tt
p
d. 6.
7.
la hizo resistencia alguna la de los Bárbaros , en medio de.. ha-
71-I
Stra b.
liarse superior,: á. la de Nicanor en el numero de la gente y. de
los baxeles, pues._ se componia
.
dequatrocientos, y ac
i
tyzlia solo
Arriin. 1.
6.
de ciento. y sesenta. Destituidos
5•
pues, los., Mi!:esios de la es-
peranza del socorro vista de aquel
,
desengaño, despacharon
Glaucippo , persona de
primera, suposicion en la ciudad,
para que en. nombre suyo pidiese á Alexandro permitiese que
ciudad y puerto de Mileto fuesen comunes
á•Mazedones y
Persas ; pero _solo pudo conseguir de el Rey la áspera res-
Scnec..
epist,
puesta ,
de. que.- no habia pasado al Asia para esperar los
53
.
lo.
Dominios
.que
le quisiesen
dár
5
sino
pa.ra.
hacer distril,h-
clon de ellos, á.. su. arbitrio.
.;. y que. asi se
resolviesen ó
á
6
fiar de él el mejor logro de su.. fortuna ,
ó á disponerse
,
á
Arriana
,
-
disputarle con las armas el día siguiente.
Habiendo ele-
gido lo úlTimo , residieron .valerosamente los.. primeros
asal-
tos
de los Macedones , de quienes quedaron.. muertos algu-
nos
-
1
,
y entre ellos dos hijos- de
,
Helanica ,.. Ama que.h;bia
sido de Alexandro , y hermana
de Clitó.
-
;_ el grial
. libró
(co-
dexarnos: decho ): al Rey con-• gran- gloria suya „. del peligro
Cur
.
t
.
. 8. 2.
8..que
corría su vida ; pero encendidos estos de la cólera
y
Ar
r
í
a
n.
4•
2.
del despique , habiendo apretado con sus. máquinas ,
y der-
ribado gran parte de las murallas de la
ciudad , se dispo-
'
8.4•
lijan
á
entrarla
,
,.
á tiempo que • reconociendo. los enemigos
en el puerto los. baxeles. de los Macedones y teniéndose
Ardan. 6.
por perdidos se arrojó al Mar una parte de-ellos sobre sus
escudos , para pasar á nado á una pequeña-. Isla cercana -á
la
ciudad ; cuyo intento. les salió ,vano asi á ellos. , como á-los
demás que
apoderados de las ..barcas , procuraban librarse
en ellas, por haberlos...ogido los enemigos á la, entrada del
puerto. Tornada. asi,
esta ciudad.
'
..
envió
Alexandro . contra
los
-
t
ó
se
lo
X11
.51
n2(
(10;
uso
Alca
`Cera
/11,
sanó
G
i
ro e
tte
en
nnt STIPLMI
T
T
O
DETiVETINTSTIEMTO.
93
l
los
qu
e
se
habían amparado de la Isla , par
_.
a
que
no goza
sen ti-ernpo de la seguridad que en ella habian buscado
ciertos baxeles , en quienes hizo llevar escalas con que pu-
diesen subir 'los soldados por
entre
las rotas orillas de aquella
Isla , como por las murallas de_ qualquiera ciudad enemiga ; si
bien , habiendo reconocido la resolución en que estabaa los
mercenarios Griegos , que se habian retirado á ella , de de-
fenderse hasta el
último
trance , enniedio de no pasar de tres-
cientos , compadecido y obligado del generoso valor con que
se
exponian á perder sus vidas en defensa de los que se ha-
bian valido de. ellos , los perdonó „, y mandó sirviesen deba-
» de sus banderas. Reduxo
á
estado de servidumbre á todos
r
iod,
17
los Bárbaros que se hallaron en Mileto, en cuyo honor con-
cedió libertad, á los Milesios que hablan quedado en la
ciu- p
1
z b
7/b.740
dad , atento á la gloria que mereció en lo antiguo , no me-
I
S:
e
29
nos que por la opulencia y grandeza con que floreció , por s
.
,,
s
/
e
.
n
a
e`
i
Y/2:
haber enviado á los Mares vecinos mas de setenta Colonias, yr%ca,',u-.'
y haberla ilustrado sus ciudadanos con los
,
crecidos premios a't'ad'
que obtuvieron en los combates
b
sao
.
rados que estilaban los
Griegos , reputando este género de victorias por las mas
honrosas que podía alcanzar la virtud. Pero builandose Ale-
F1
t•,I
ti.
xaneiro al ver tantas Estatuas , preguntó-:
¡Que adonde tu
C.
37'
r
vieron las manos y los brazos aquellos grandes Faroles,
que representaban , guando toleraron impusiesen los- Persas.
.sobre sus cervices el yugo de la servidumbre
Porque co-
ni() este esclarecido Príncipe ,.11evado
de
su natural inclina-
clon al manejo de las armas , aplicaba todo su esfuerzo á el
uso de la guet ra , le parecia cesa indigna , que debiendo em-
plearse el valor, la agilidad y fuerzas en ella , le malograsen
exercitándole en la, diversion y regocijo de el ocioso vulgo.
Intlando en el ínterin á saco la ciudad la gente de guerra res-
cr
.r
;3_ ll
2
b
9
'
1'
4•
M
recto de haberla tomado por interpresa , llegaron al Templo
r
val.
"
de Ceres ciertos soldados, á quienes, intentando robarle, cltxó
álae5mn"
•e
pentinamente ciegos el activo resplandor de una llama que
salió de lo mas interior de el Templo. Halló tambie.n Alcxan -
At
len•
2, 15,
dro en esta
ciudad algunos monumentos de
sus
predecesoreJ y
entre ellos una fuente, á quien llaman los Milesios de Achiles,
cuyas aguas se mantienen saladas en su nacimiento,
y dilatadas
en arroyos, se vuelven dulces. Refierese, que Achiles se lavó
en
ella
c14-
LIBRO—SEGUNDO
ella despues de haber roto á Strambelo, hijo de Tetarnon, que
" pasaba en socorro de los Lesbios. Tenían los Milesios un Orá.
com-
t
,
t
5
.
2o.
nei:t,/,'•
ion
culo de Apolo Didymeo , no menos célebre que por la opu-•
.,7
lencia de sus riquezas , por el crédito que le habían grangea-.
do sus respuestas. En el pues es fama , que consultando!
Seleuco , cuyo poder y riquezas fueron grandes despues de - 1
Alexandro , sobre su vuelta á Macedonia , le fue respondido:
5
413
7
-
Que habiendo pedido licencia á Europa , abrazase á _Asia.
th
'
c.
"
11
Coronó todos estos prodigios la singularidad de uno , que
justamente llevó la admiracion de el Rey , á cuyo curioso
ingenio era grato el hallazgo , y conocimiento de qualquier
maravilla. Este fue haber descubierto en 'la 'ciudad de Yuso,
Stab.
situada en una Isla cerca de Mileto, cierto Niao •, á cuya in-
)',
clinacion estaba tan sujeto un Delphin, que distinguiendo con
fi
particular instinto su voz , iba á él siempre que le llamaba,
1 1
y recibiéndole en sus espaldas le llevaba á donde le ordena-
1
pian.
e.
sao. ba ; de que infiriendo Alexandro era grato este Mío al Dios
1
Neptuno , le hizo gran Sacerdote suyo.
s
í
CAPITULO VIII.
e]
I)
OBLIGA .ALEXAYDRO A LOS BAXELES
1C
enemigos á que se retiren: Licencia su Armada , y las ra-
k
tones que tiene para ello: Entra en Caria , donde toma
1
muchas ciudades : Restablece á la Princesa Ada con su
ti
Reyno , con cuya accion adquiere el afecto
ini
de los pueblos.
VI
Sill
Arrian.
T.
6.
DE esta suerte se
hizo Senior de Mileto , en medio de
13!
ocupar todavia el Mar la considerable Armada de los
as.
Persas ;
los quales confiados en la multitud de sus baxeles,
q
yen
.
en
su marítima experiencia , en que hacia grandes ven-
'Vd
tajas á
los enemigos , procuraban al combate
á los Lacede-
11;
monios ,
presentándose con gran arrogancia delante de el
'
1,,
puerto de la ciudad , donde hizo entrar á aquellos baxe-
1,1
les el Rey ; el qual envió
á
Philotas con la Caballeria , y
tres
Cohortes de Infantería
al
Promontorio de Micale , p
a
-
c
o
ro
ra que se opusiese
á
los de
los
enemigos , que
estaban an-
^/,1c
Dorados allí ,
estorvase
el
desembarco ,
y el que
se pro-
dlle
Ve—
Typt
sfrPttlit
i
NTÓ
PREÍNSIMITCI:
,
,
veyeRen deagua , leria y lo uemas de que necesitasen ; cuya
pro
videncia
videncia puso en tan gran conflicto a los Bárbaros , dexan-
dolos en
el mismo lugar , comó sitiados é imposibilitados de
saltar en tierra, y de hacer las provisiones necesarias , que se
hallaron precisados, habiendo tenido consejo sobre ello á to-
mar la vuelta de Sarros , de donde bien abastecidos de víve-
res
y
volvieron á presentarse en batalla delante del, puerto
de Mileto. En tanto , habiendo reconocido cinco baxeles de
2.
7.
r7.
Persas en un puerto, situado entre aquella corta Isla , (de quien
hicimos poco ha memunia)y el lugar donde. la Armada de los
Macedones se-hallaba ancorada , muchos baxeles.enemigG
.
,:,
á
y
discurriendo estaria ausente; y- divertida en otro empleo la ma-
yor parte de la gente de Mar, por cuyo descuido les sería fá-
cil apoderarse de. ellos , hallándolos vacíos , partieron á velas
llenas á ellos , corno si tuviesen segura la presa. Pero habient.
do el Rey introducido- con la mayor presteza: en diez galeras
toda la gente que se halló mas pronta , la mandó que se pre-
sentase con ellas delante de los enemigos; y si bien. los Persas
atemorizados del número: de estos. vasos , y de cosa tan ines-
perada , como la de verse acometidos de los mismos , á quie-
nes,creyeron descuidados, y como á tales rendidos ,,se pusie-
ron en fuga, no dexaron de apresarles los. Macedones uno de
los baxeles en que iban los Jacios , librándose por mas vele-
ros , entre el resto de la Armada, los demás; los quales se re-
tiraron á. Mileto , sin haber executado nada de quanto habian
intentado. Advertido , pues , Alexandro de el' peligro en
,
que
man
Vio su Armada, y de el poco fruto que podia sacar
de
ella, 3
1. 2,
9• ;•u.
»
siendo tan inferior
ás
la
de
los
enemigos , y los considerables
gastos, que era preciso hiciese para mantener la , resolvió vol-
verla á enviar y quedarse solo con algunos baxeles para con-
ducir las máquinas de que usaba en los Sitios de las ciudades.
No fue de este dictamen Parmenion , el qual teniendo por
mas conveniente llegar á medir las fuerzas con el enemigo en A
rr
iar.
un' combate naval, representó al Rey :
Serían considerables
1
6. • • ,.
las
consequencias que se seguirian á sus armas , si queda-
ban vencedores
en
él los Macedones ;
y
por el ce/11731'i
°
de
cortísima
im
portancia las
que
lograrian
los
Persas , si los
vencían ; pues se quedaban tan Señores
de
el Mar , como
antes lo estaban
7
y sin poder adelantar
por esto nada en
tier-
9
6
LIBRO SEGUNDO
tierra ,
respecto de la resistencia que
hallarlan en las Tro.
f
pas Macedonas , que defendían las riberas , mucho razas es,
orzadas que las suyas.
A cuyo fin , y el de inclinar al Rey
á aquella reso/ucion ,
le
ofreció ser el primero que
'
exponien-
do al peligro su persona , lo executase con los baxeles que le
diese. Ni la autoridad de Parmeruon , ni las razones en que
se fundaba su parecer , confirmado por el feliz presagio, que
Pocos dias antes se habla advertido en la detencion de una
Aguila á espaldas de el Exercito sobre la orilla de el Mar
)
fueron bastantes para que se reduxese á él Alexandro ; el
goal,
bien lexos de hacerlo , Manifestó :
Q'uanto se
eng
ala
-
ba Par
onenion en persuadirse , pudiese nunca ser conveniente opo-
nerse con tan corto número de baxeles compuesto de gente.
inexperta , á la considerable Armada de
los
enemigos , asir-
tida de prácticos soldados : Que aunque se hallaba bien ase.
gurado del valor de los suyos , no era bastante por si solo
este á dar la victoria en las batallas marítimas en quienes
tenia mas parte para evitar
los
riesgos, ó convertirlos
en
beneficio proprio la variedad de los
vientos
y de las ondas,
que la destreza de
los
Pilotos , y la diligencia de los Ma-
rineros:Que la fama y disposicion de los enemigos ofrecia
considerables ventajas á los Persas , contra quienes que-
darían vanos é inutiles_loS esfuerzos de los Macedones , res-
pecto de ser tan fácil á los Bárbaros librarse de ellos sin
riesgo
,como
alcanzar sin, aran fatiga la victoria.
En
cuyo caso se les seguirían muy infelices conseyuencias , por-
latte
siendo natural
á
los hombres, prometerse en todas las
cosas igual suceso á la esperanza , ó el temor que concibieron
al intentarlas, lo eran tanzbien , que toda el Asia ,viendo en
los principios de la guerra perdidos á sus enemigos, recupe-
ráse sus desmayados alientos. Y para que no .se dude, que
este es comun sentir de toda el
Asia,;
.
quién
me podrá asegu-
rar
(decía)
que
los Griegos
me
guardarán su fi , si
llegan á
persuadirse á que liemos perdido
aquella
felicidad, que si con-
fesam
os verdad, solo respetan en
nosotros5
No dudo de qudn fa-
vorable consideracion sea á mi fortuna el haberse manifestado
letrasde mi Armada esa Águila, qw
,
admito
por presagio de
it.
i•
feliz suceso; pero este misnzo dichoso anuncio nos manifiesta,que
la
victoria que obtuviere/nos de la Armada
enemiga,ser
á desde
tier-
Ar
5.
Pita'.
cap.
277.
Appian.
Jusc.
3a.7.
Con. 6. 3. 3.
y
to. lo. 3.
Vitruv. 2. 3.
Strab.
14.
Diod. 17. 23.
Ardan.
z. 7.
2.
MO S
DEL RIPttlIEVTO F
rikErKsl-rono.
97
tierra; porque ese pajaro que nos predixo
victoria ,
/29
se detuvo sobre los ba
•
eles ,
sí
sobre la ribera , nzostran-
donos tan igualmente el suceso de la batalla, como el lugar
en que hablamos de darla : fuera de que si reducimos á
nuestra obediencia, como
hemos
empezado , las ciudades ma-
rítimas se disminuirá por sí misma bien apriesa la Ar-
mada de los Persas ; no teniendo nuevos socorras , víveres„
• puertos á donde surgir;
v
ir ; cuyas conveniencias, si faltan
á los enemigos por de vuestra disposicion
y
valor , queda-
rán auf27Z1J hoy se hallen mas poderosos en el Mar, deshe-
dios , y proxirna á cumplirse la prediccion de aquella lálni-
na de bronce , que poco ha arroj5 de sf inundaniose una
fuente de Lydia, y en quien hallamos grabados cierto, ca-
racteres, que declaran quin cercano está el fin del Imperio
de los Persas.
Licenció , pues su Armada, y dexó á sus Ca-
pitanes el cargo de sujetar el Ponto y sus comarcas ; y si-
auiendo su intento, pasó en persona á Caria , donde supo se
cJ
1 ,~
habla retirado considerable número de enemigos, Esperanzó--
los la ciudad de Halicarnaso por la fortaleza de su situacion,)
y de dos buenas ciudades , en que podrian sus murallas dete-
ner
5
erial poderosa trinchera el impetuoso torrente con que
venia Alexandro. Pero aun mas se fundaba su confianza en el
crédito de Metnnon , cuya vigilancia y cuidado disponía con
próvido acuerdo quanto juzgó necesario para la vigorosa re-
sistencia de un largo Sitio , por haberle dado Dario algunos
dias el gobierno de toda la Costa del Mar , y de la Armada.
Fue causa de esto , el que habiendo reconocido Metnnon no
bastaban , ni las considerables ventajas que hacía en la disci-
plina militar á todos los Capitanes de la Persia , ni las ex e4
riendas que habla dado de su felicidad para que pu
p
r
las
gadas
sospechas en que ponia á los Persas , mirarle como Griego,
y como á quien se hizo un tiempo tan gran lugar en la Corte
de Macedonia , perdiendo el recelo con que vivian, de que pu-
diese algun a
l
a, tener inteligencia en ella , correspondiesen
á
sus grandes
mer
ecimientos las mercedes del Rey , le envió á
sus hijos y muger , mas que por solicitados á su abrigo el res-
guardo con que
p
retextó esta accion, por asegurar su
confianza
n
por medio de estas prendas. Habiendo, pues, entrado Ale-
dro
en Caria reduxo en breve
espacio
todas las ciudades
N
que
2. 22.
Conament. ip
Curt 3. I3.,.
Arrlan. T. 7,
I.
z7
.7.7•
9
8
LTBRO
SEGUNDO
estaban entre Mileto y Halicarnaso, por habitar la mayor par-
te de
ell
a
s los Griegos , á quienes acostumbraba conceder sus
1t3.,,
.r
I
leyes y privilegios protestandoles labia pasado al Asia , so-
lo
por
ponaria en libertad., pero,
bien aprisa
graneó en los
Barbaros no menor afecto la urbanidad con que trató á Ada,
incesa de la Real sangre la qual , pasando, por
b
3
-
co-
marca el Rey , le visitó ,. y pidió la admitiese deb-xo de su
proteccion
5
y la restableciese en su Reyno. Tuvo Heeatomno,
P
‘
ey de Caria, tres hijos, y dos hijas: el mayor llamado Mau-
soleo ,
casó.
con. Arternisa ; y la menor , con su hermano Hi-
dl
g
oa ,
pues, hermana y muger de M
g
asoleo,
le
h
abia succedido en el Reyno , siguiendo la costumbre de él
Tacit.2.3.5,
donde es pefrnitido á los
hermanl)s
casarse cota
hermanas,
Strab• /. t4,
para que igualmente gocen del dominio. Pero muerta ésta
del excesivo dolor de haber perdido á su marido Iliátieo5,
que
succedió , y murió sin hijos , dexó el 'Imperio á Ada,.
á quien, se le usurpó Pexoloro „ que era el u nico que habia
quedado de los, hijos de Hecatomno ; y aunque con la muer-
te: de éste debiera haber recuperado. la COrona , no se lo. per-
Arrian.
I.
mitió< Orontab:-.1tes , Gran Sefior de la Persia , á quien habla
a6,
elegido, por yerno suyo Pexocloro , con el fin de asegurarse
mejor por medio de sus fuerzas en la posesión de un Reyno,
que violentamente habla usurpado , por haberse apoderado de:
él luego que murió el suegro.,- presuponiendo que le per-,
vux.cap.
3
3. tenecia como dote de su muger. 1-13!3iendo , pues, quexada-
se Ada Alexandro de aquel agravio , y dadole la fortaleza_
de Alindes , consiguió de él permiso para que le llamase hijo
suyo , y que la ofreciese concurrir á su restablecimiento al
Trono, ,. como. se
.
lo cumplió d'esputes de haber tomado á
Halicarnaso- , haciendo que la obedeciese y reconociese la
Artian, T. 7.,
Caria
por su Reyna. Con cuya- generosa accion , la val
26. divulgó, la fama por toda aquella comarca grangeó, la in-
clinacion y obediencia de muchas ciudades , facilitando ésta
el) poseer' la mayor parte de ellas: parientes o confederados
Strab.
Z.
14.
de Ada ; los ovales: enviaron, luego, al pintó al
.
Rey, por
Dio
ut
d.1
7
.24. medio- de sus. Enbaxaclores , Coronas
.
de
.
oro , protestando
pl
en la) A,
g
o-
le:
Quedarian
,
gustosos dellavo
.su protección' u' poder, pa-
a
p.
ph..
cap. 38,
'
7
°
ra
el-cc-Jitar
con
la mly)r
Stlr
ordenes.
Mientras pa-
saba esto, disponia cuidadosamente Ada deliciosas
,
viandas,.. p
ri
-mo-
4 1;
1
z1
i
g
al
/
j1'
esta
4,1
,o'
fi`
ti
1
•
DEL SUPLEMENT
O
DE FREINSIIEMTO.
99
generos de regalos com?.„;tioies
V
Pi
/
"
f
fr'ú"
morosos dulces, y quantos
los quales envio a Alexandro con los Cocinc--
pudo discurrir ;
ros y Reposteros mas excelentes que allí se conocían ere- ;,,e te :1'1;-
yendo le sería grato obsequio divertirle á su vuelta de las fa-
tigas de la guerra , con las delicias de el Asia ; pero aquel 4').
prudente Principe, no ignorando quan poco 'oportunos son,
á quien se 'ocupa en tan generosos empleos , el desordenado
apetito á los manjares , y el vicioso trato •de las mugeres,
aaradecien:lo su afecto , la mando decir :
Que Leonidas , su
l
o
,
le dió en uno de sus documentos que le debió en su
j
uventud , mejores Cocineros , que los que ella le enviaba;
advirtiendole , que el mejor medio para comer con gusto,
era madrugar y andar; y el de cenar con apetito hacerlína
moderada comida.
'CAPITULO IX.
PONE SITIO A ALICARNASO: INTENTA
'
en vano apoderarse de la Ciudad de Alinda': Salida de los
de Halicarnaso , para -estortvar sus trabajos Temeri_
dad de los soldados , de que se origina un gran 'comba-
te: Talento y moderacion de Memnon, Capitan de 'los
Persas.
Educida de esta suerte casi toda la Caria á la obediencia
de Alexandro , la resistía Halicarnaso , capital del Rey-
no , confiado en la fuerte guarnicion con que se hallaba:
por lo qual , persuadido el Rey á que aquel Sitio duraria
a'gun tiempo , hizo traher sus baxeles , vituallas , y las má-
quinas que eran necesarias para atacarla : con cuyo fin dis-
puso su Infanteria á cinco estadios de la, ciudad. Batiendo
poco despees las murallas , cerca de la puerta que vá á
Mylasa , hicieron los sitiados una repentina salida , que
resistieron vigorosamente los Ilacedones ; los quales ha- Di,d.i7,4.
biendo muerto á algunos , hicieron volver sin gran dificul-
r.
7
tad
á
los
demás.
Pocos dias
clespues , esperando Alexan—
dro tomar por inteligencia á
N'inda , paso á ella de noche
con una parte de
sus
Tropas : mas viendo
que ninguno de la
ciudad se
declaraba á favorecer su
intento
)
y
que
no cor-
Nz
res-
/00
LIBRO
SEGUNDO
respondía el suceso á lo que le Babia ofrecido
5
1117Z0
acercar
sus soliad
Q
s de pesadas armas , á quienes dió orden para (lile
nur]asen el muro
5
por no haber trahido escalas , ni
, respecto de no llevar intento de ponerla sitio
_
aunque derribaron una torre ,
abrieron brecha par
'
p
der en
t
rar en la ciudad respecto de haber caí
ci
a
Le -toa;
suerte , que sus ruinas resguardaban aquella parte de la mu-
que
se
e
,
ralla , que cuSria estando en pie :
llegaba
-
I
va
v,„
.
,
D
.
lerosa resistencia con que se detendian los sitia
-
íos ; mayor.
'2
o.
Y 21•
mente bablendoles llegado al mismo tiempo el 30CGrIO que
ue
noticioso ,
Halicarnaso les envio,
Memnon no
del
ro
pe,Ig
en que se hallaba aquella ciudad , que acabó le imposib
'iii-
tar
los intentos de los Macedones. Vuelto Alexar_lio al cam-
po , delante de Halicainaso , determinó inmediatamente ha-
cer llenar un foso de treinta codos de largo y de quince de
profundidad ; el qual hablan ahondado los enemigos delante
de la ciudad • para cuyo fin , y el de que pudiesen conducir
los soldados sin ningun peligro la tierra , y lo que esa ne-
cesario á llenarle, mandó disponer tres Tortugas. Finalmen-
te estandolo , hizo el Rey acercar las torres y máquinas
para batir las murallas ; y habiendo abierto con ellas una
brecha razonable hicieron los Macedones grandes esfuer-
zos por entrar en la ciudad , aunque con poco fruto , res-
pecto de la valerosa oposicion con que animados de la pre-
sencia de sus Cabos, y del crecido número de gente con que
se hallaban los sitiados , á quienes era facil el remudarse , a
proporcion de ellos, los resistieron. Por lo qua' se empleó
todo aquel dia en diversos combates ; á cuya fatiga , 'juzgan-
do Memnon rendidos á los enemigos , por haber advertido
en sus guardas mas negligencia de la que acostumbraban , sa-
lió de la ciudad de noche con buen número de sus Tropas,
nima. r.
y
puso fuego en los trabajos y en las máquinas. Acudiendo
7
prestamente los Macedones á apagarle, y procurando impedir-
selo animosamente los enemigos , se trabó un combate bastan-
temente sangriento; porque aunque los Macedones eran: supe-
riores á los enemigos, en el valor y en la tolerancia de los peli-
gros., inferiorisimos en el número y en el aparato de los Persas,
á cuyas flechas, y todo genero de tiros, arrojados desde las mu-
rallas por las máquinas
5
estaban expuestos, sin poder vengarse
de
TY0d,.
17.
2S,
Ardan.
1.
Arriar. z.
j
od. 17, 25.
CelIr,deBeIZ,
(
.
-I,;
11,
5.
44.
Ar
dan.
T.
7.
1 O.
•
DEL
StIPT,11TEÑ7O DE' rIl.r.r'MTTEMIO.
I
o 1
de las heridas que recibian , en quanta no les era permitido
de ciudad. Era en tanto horrible el clac=
pelear á distancia e
e una otra parte : animaban unos a su gente , e injuriaban
d
y
otros á sus enemigos ; llegandose á esto los gemidos de los
heridas y de los que morían : los quales , entre las tinieblas
de la noche , lo llenaban todo de espanto y horror , que au-
mentaba la voceria , confusa de la muchedumbre , la qual,
mientras los demás cornbatian, se ocupaba en reparar los mu-
ros que hablan roto las máquinas. rineinsente prevalecien-
do el valor de los Macedones, obligó á los enemi
gos á que se
retirasen dentro de sus murallas , despues de haber muerto
cerca de setenta , entre quienes fue uno Isfeoptolomeo (el
qual se habla amparado de Darlo con Aminthas su hermano)
sin mas pérdida que la de,
seis hombres aunque los heridos
fueron cerca de trescientos , respecto de que habiendo sido el
combate de noche , no p9dian preservase
,
de los tiros, que
no
veían , y que recibian acaso. Algunos días despues dio bien
ligero accidente ocasion para un reencuentro considerable; el
qual empezó por dos soldados de las Tropas que Perdicas te-
.
nia á su cargo. Alojaban ambos
juntos ; y cierto dia, despues de
haber bebido, introducida conversacion , para quien tomaron
sus valerosas acciones por asunto corno de ordinario sucede
entre soldados de espiritu , pasaron
á
disputar qual de ellos
excedía al otro en fuerzas y valor ,
y á
concluirla diciendo
uno á su compañero : 1.Para
que reducimos á valabras tan
gloriosa dis
p
uta? Hoy no se trata aqui
de
aV
i
erig
.
uai-
grial
es la mejor lengua , sino qual es el mejor brazo.
:La
owsion
f
no puede-ser mas oportuna ella
decidirá mejor nuestra di-
erencia y si es mayor tu
'valor que el mío.
Encendidos.
no menos que de la emulacion de el vino , tomaron sus ar-
,
mas , y partieron juntos á las murallas de la
p
arte de la
dadela de Miiasai Commovidos de su temeridad salieron de la
ciudad algunos
' á quienes , bien lexos de huir aquellos arro -
lados mozos , esperaron con espada en mano , • disparando
dardos contra los que se retiraban. Mal pudiera su osadia
mantenerse por si sola
'
sin el casino á que se habla ex-
puesto , ni resistir largo espacio combare , en quien era tan
ventajoso el número, de los enemigos , como el ha;ar des--
de donde peleaban , si reconociendía primero algunos, de
1us
1
4
.1t
AS'
e
C
I
>1
.
0
S
1:
I
V
e2
LTBRO SEGUNDO.
sus c(;mparleros
el
peligro, y despues
otros, no los
hubiesen
socorrido ;
a
cuyo
exemplo l'acialt lo mismo los
de la ciudad,
saliendo de ella a proporcion de los que veían acudir de par-
te de
los
Macedones. Eran tan varios los sucesos ,
la
fuerzas ; las cuales , superiores unas veces , é
inlijarccosmootrass
los enernil
I ,
dexaban ya vencedores á los Macedones,
y
ya á
. ,!,,
gos , hasta que acercandose Alexandro con los eme le
asistiln,
01
atemorizados los enemi
g
os de su presencia , seretiraion lue-
c
'
l
b
go al punto á la ciudad , adonde estuvier
on
- •
v L.ron m
uy pi o:delos
á
entrar los Macedones , siguiendolos respecto del de
scu
id
o
I
,_o e
nesC111C,0
y
corta defensa que hablan dexado por aquella parte , habien-
do llevado a todos a las murallas la curiosidad dz
,
aquel su-
11
ceso. rabian derribado dos torres con sus muros las violen-
tas baterías de los
Arietes
Macedones ; y la tercera , movida
ya y abierta, quedaba incapaz de resistirá los Minadores; pe-
ro no
pudieron aprovecharse de la oportunidad , que por es-
te medio se les cfrecia para entrar en la dudad , por pelearse
tumultuariamente , y no estar junto , ni en orden de batalla
el Exército. Y si bien los Griegos los daban por rotos, y afir-
maban , que como tales les habían cedido la victoria, sin que-
rer enviar por los muertos , para entenados ; tuvo Alexan-
dro por mejor pedir los
suyos ,
y hacer treguas con el ene-
migo , que dexarlos abandonados , y sin sepultura ; pero ha-
Ilandose allí Ephialtes y Trasibulo, Athenienses , en servicio
de los Persas , con mas odio á. los Macedones, que atencion á
la piedad comun , lo contradixeron , alegando , que por
set
los mayores enemigos que tenia la Persia , no se los debian
conceder ; si bien fue de contrario sentir Meninon , 'el qual
les representó :
Ouan indigno era de su estilo , y de las t,
costumbres de los Griegos negar la sepultura á los enenzi-
(IL:
gos ,
que
li.zbian 'vencido ; pues las juerz<zs i hs armas ,
a
i
,
solo se debian esgrimir contra los
que
teniaiz á la vista
vivos
5
,
y
se les resistian , sin que se estendiesen sus iras
á exercitar su rigor con bollones y ultrages en los que por
1
I
muertos se hallaban
tan
incapaces de ofenderlos , como de
Yr
nzerece•selas.
Tal fue el
sentir
de Meinnon, cuya moderacion
'/,
resplandeció
entre
las demás virtudes que ilustraban su perro-
11
Is
na , a7redita
la en todas las acciones de su vida, en cuyo curso
le
nunca tuvo por licito á ningun hombre de obligaciones vecri
er-
4 4i't
Diod.17. 25.
A rti
t. 7.
25.
Jttst. 6.
6.
9.
Diod.I7.
2
DEL SUPLMIENTO DE FREINSIIEMIO.
109
Milis , porcion de la gran Phrigia , á quien
los
Reyes de
Persia hablan aplicado á Lycia. Mientras las recibió en su
obediencia , vinieron
á solicitar su
amistad los Ernbaxado-
TeS
de los Phaselitas .,
y
le presentaron una corona de oro;
.
á cuyo tiempo llegaron con el mismo invento
otros
de la
baxa Lycia : por lo qual envió delante afganos de
TO
sus
Capitanes , para que se entregasen de las plazas de les i no--
solitas , y de los
Lycios ;
y pocos clias despues pasó en per-
sona á Phaselis. Tenias sitiada entonces una plaza fuerte en
las tierras de su dominio , que rabian fundado y fortificado
los Pisidas ; los duales incomodeban de la otra parte los pue-
blos vecinos. Tornóse facilmene_e con la llegada de Alexandre;
Piut. cap. .8.
i
Arrían.
1.
7.
el qual por no peieriitille el rigor del nvierno, y la impene-
31.
trable aspereza de
los
caminos que continuase su marcha
1
se
IP ut.
ea: 2,
:2.
.
.
detuvo algunos días con los Phaselitas , dando en ellos
á
su
espír
itu
5 á su Exército parte del reposo que necesitaban sus
continuadas fatige'
,
z. Habiendo tenido uno de ellos festín con
!T-es favorecidos , salió despues de cenar á la plaza de aque-
3:9 ciudad , en la qual hablan erigido sus
.
habitadores una
estatua
á
TeodecLo , danzó al rededor de ella ,
y
la adornó de
muchas monas de Boros , en memoria
de
la afectuosa amis-
tad que contraxo con él
g
uando cía la doctrina de .iris-
teleles ; pero le interrumpió estos regocijos la noticia , que
5"-ild1Ç.
cs
.
tando en ell
p
s le lle,-;) de Fdrmenion
par
; el cual le ptiei
-
,
1
r
aba
:
Que
12,-Jiendo hecho prisionero á un Persa lia,-;:ado
ArIIalLI
'
C
4'
Aszsznes ,
halla
averi
alado
que
pare -a
a7tiey
f
ir
con
pre-
.
n
• a
•
7
:
.
2.-z.-0
de Inucar á 4tici:'s , con orden secreta ,:le Darlo,
pa-
va
que solicitase verse con Alexandro Licestes , y le (fr
.
e-
.1
cies; , en nombre suzio , el Rez/no de Macr.donia y mit ta-
iCiLOS , porque cumpliese lo que tenían tratado y resuelto.
Hablase conferido entre él
y
el transfuga Amintas , el cruel Arriara.i.3.
atentado de dar fliucrte al
R::\T ,
u
,
,mando á su cuidado la
execucion de ella: Y si bi
e
n se le perdonó este delito , poen-
ran10 obligarle á la enmienda con crecidas honras , por las
1.9.
'8.
c
i
lLales debiera hallarse con sumo reconocimiento al Rey, pre-
ocupado su áilimo del ardiente (.'0 de revnar juzgaba
le era todo permitido , á precio de abrir camino para el Tro-
no. Habiendose , pues, propuesto esto en el Consejo , los A,,hr. i.::.
.._
mas zelosos criados del Rey
le cu
l
P7-,71 no solo
f
i
"
'
-
'
.1: i
'
I
,
—
ron
i
la
j
¿,
i IÉ.,
at
1TO
LIBRO SEGUNDO
de haber perdonada
tan grave delito , sino la
de haberle
coi.
e
a, o el robier--
mado de honras y mercedes y
la
de
haberle
d
Caballería, .Quál será
(decían) en
lo
2.
9
.
25
.
120
de
SU
mas escogi
vt--nidero leal, si demás
del
perdon se confieren:en
vez del
severo castigo que merece el parricidio , como premios de él,
el
favor
los mas autorizados cargos y mejores gobiernos?
eil
xces
bi
gobiernos?
Que
era preciso enmendar con prontitud lo
que c011.
'va clemencia se habia errado ; para que no pudiendo enten-
der el
delingítente,
que estaba descubierto su delito, se evi-
tase el riesgo de que
introduxese novedades en
los ligeros
I. 7.
ánimos de Thesalia. Y que asi , no se
debía dese r
e
zar aque
l
ofrecerse-
erse „ ni ma
peli
g
ro
por
ser el
mas
grave que podía
lograr los presagios de los Dioses , los quales advertian
visiblemente al Rey se guardase de traiciones.
Aludiendo
al prodigio que le acaeció mientras se halló al sitio de Hali-
carnaso , de cuya dilatada y penosa fatiga , rendido cierto dia,
á la mitad de suero , sobrevino alli una Garza, (ave
bastantemente conocida en los presagios) la qual permaneció
por largo espacio , volando con gran estrépito al rededor de
su cabecera , inclinandose ya á una y ya á otra parte de su
lecho y cantando con mas vigor , y coniusion de la que
7E
Hin.
1-list.
acostumbra. No despertó enteramente al ruido Alexandro ; si
Wr
`
r
/
Inn.n. bien , insistiendo en él y en sus tornos la Garza , la apartó
con la mano; pero en vez de irritarse con aquella accion , to-
mó asiento en su misma cabeza repitiendo aun con mayor
sonido su canto , sin cesar en él ni querer separarse de
ella , por mas que la despedid de sí el Rey, hasta que des-
pertó del todo ; cuyo prodigio atribuyó Aristantdro :
A que
corría
riesgo la vida del Rey , por
traycion
de alguno de sus
validos; pero que ésta se descubrirla :
manifestando lo
inferid asi de la propriedal de aquella ave , la qual es na-
turalmente inclinada á los hombres y entre todas la mas
Diod. 17. 32,
p
arlera.
En esta consideracion , pues , y en la de confor-
mar con la declaracion del Adivino-, lo que se le avisaba de
Asisines , á que coadiababa tambien la prevencion , que en
sus cartas le hacia su madre , para que no se fiase de él, te-
niendo por cierto el delito , envió verbalmente , con persa-
1.
9,
2
5
.
na de toda fidelidad ,
á
Parmenion órden de lo que habia
de executar no habiendo querido fuese por escrito ,
respec- to
uü
:01),
.r
II
SUPLEMENTO DE rREINSIILvii.
1 1 1
to
del riesgo que pudiera tener de ser descubierta ,
dose Lincestes en Phrigia con Parmenion. Fue Amphote-
rohermano de 'Cratero , de quien se valió ; el qual , ves-
tido
'
á la moda Phrigia „ pasó secretamente á verse con Par-
menion , llevando en su compañia por gula algunos Pergen-
ses
.
, prácticos .del- camino. Puso luego en prision á Linces-
tes Parmenion, cuya muerte , sí bien se difirió , atendiendo
á la decencia y decoro de su casa se le dió tres arios des-
pues , asi corno .á Philotas y á las demás delinqüentes
del proprio delito. No fue
.
sola esta experiencia la que tu-
C0111111.
in
i
t,
1..
Arr a
I
y
o para poder conocer estaba al dudado de los Dioses la
seguridad de su vida , pues sin ella se I.e ofreció otra , ha-
8'
hiendo partido de Phaselis .„ en crédito de su proteccion. }la-
bia enviado por las montañas á la ciudad de los Pergesios
una parte de su Exército , á quien si
,
cruió , conduciendo
.
lo restante de él , por una estrecha senda entre el mon-
C
Stu.
rab
rt 5.
te Climas , y el Mar de. Pamphilia guando está en tran-
6.
3
2n
6.
Arte.
in
Se-
nec.
quilidad , que es pocas veces en el Invierno. Temiendo,
.Arri,,n.
1.
8.
pues , mas que otro algun peligro el de la tardanza , ha- a.
Eust. in Dio-
cía pasar su Exército por aquel trabajoso parage con la
nys. v. 853.
&
865.
misma prontitud y ardor , que por el camino mas cómo,-
A_Pp,an
t.
2.
e:
T.; .
do y seguro ; pera embravecido el Mar , el viento de Me-
Josep
el
h
axti
g
1
dio- dia que corr
i
ó entonces , inundó con sus aguas la ri-
t
r< i
rel
t.
n
O
.
-
2. ex
l'hit.
cap.:27.
bara y el camino, ecumulandolas las crecidas lluvias , que, , 28.
-
como suele guando corre , ocasionó. Con todo
rabien- scrab./ib.14.
do llegado alli Alexandrose levantó inmediatamente el
5
de Septentrion ; el qualserenando el Cielo , facilitó que
volviesen las aguas al dar, y que quedase desembaraza-
do
de ellas el camino á los Macedones ;
sí bien necesita-
ron de todo un dia para pasar por aquellos desconocidos
pantanos,
cuyas
aguas 11
.
-2
b
0
.
aban á cubrir el medio cuerpo
de los soldados. Tal era la confianza con que despreciando
Alexandro los peligros , se arrojaba á ellos ; la qual, aun-
que se debe atribuir á efecto de su generoso valor
11
°-
se
puede dexar de
confesar le fortalecían en ella los repetidos
prodigios y presagios
d
gias , de quienes pudo conocer le tenia
desiinaelo el Cielo para tan gran ()lodosas y considerbles
"
e.
presas ;
pues sin otras se refiere, que antes de salir de Ma-
cedonia se le ofreció
en
sueros un hombre , cuyo respetuoso
ij
LiEno SEGUNDO
t 1
2
y vcne,rable aspecto era superior al de los demás mortales
(Lial
le iznitno :
Le siguiese al Asia , á arruinar y des
'
-1
1
1.
;
.
ru
-
r
:
I
íos' Per.s'as ;
y que esgrimiendo sus armas contra
Judíos
10S
Phenicia cierto Sacerdote de los que llevaba delante
cite 51 , á quien le fue revelada la vision
'
le hizo memoria
de crin. Habia intimado , mientras tenia pu estositio á Tyro,
ir.,. á los 3,eyes y pueblos vecinos , se le rindiesen , y man
• „. 3.
danJo hiciesen levas ; negaronse á esto , y á aceptar su arnis-«
tad los Judios , que habitaban en Jerusalcn célebre y fa-
mosa ciudad con pretexto de la alianza que teman con
Darío. Irritado el Rey de su orgulloso desprecio
'
hizo
marchar sus Tropas á la Judea , á cuyo camino ,
teme
xosos de
.
su indig nacion. le salieron
á
.
encontrar los mo-
radores de Jerusalen , para solicitar su clemencia , llevando
consigo á ,sus iñugeres y á sus hijos por obligarle mas
á
que los perdonase. Iban primero los Sacerdotes revestidos
de ropas de lino , á quienes se quia el pueblo , vestido de
blanco, cuya confusa muchedumbre conducia Jadmo , Su-
mo Sacerdote, entonces , revestido de los ornamentos Pon,
tificales. Admirad) cl Rey de tan magestuosa pompa , se
arrojó del caballo al tiempo de acercarsele adelantandose
solo á recibirla ; y después de haber adorado con profun-
da reverencia el nombre de Dios , grabado en una lami-
na de oro de la mitra del Sumo Sacerdote , le saludó y
trató respetuosamente. DexO esta inesperada accion tan ab-
sortos á los que le acompailaban , como regocijados á los
Judics ; los quales , convertido en esperanza su temor , y
prometiendose , no solo el perdon que solicitaban, sino 111:--
cerse tambien en breve duerios de su gracia , le, rodearon,
mezclando entre loores y regocijos sus votos. No sucedió
asi á los Señores Syrios , que émulos y declarados
cr
n
enemi-
os suyos , los seguía , esperando satisfacer Con su casti-
,
go sus antiguos odios , pues quedaron igualmente admira-
, que confusos , sin acertar á distinguir si era verdad,
ó sutiZO lo que velan. Aun á los mismos Macedo-
nes causó tan gran estrecheza esta novedad , que acercan-
dose Varmenion á
Alexandro,
se tomó la licencia de pregun-
tarle :
Por quá hacía aquella honra 22 Religio 2 tan
est/u-
ña ,
admitiendo á su gracia nacion tan vil, con
agravio
con-
hot
Ij
.10
)S
AV
DEL RUMIA/E/1TO DE PREINSITEMIO.
t ril
cons'
idérabk
de su
b
randeza?
Pero dexandóTe 'Satisfeclo cose:
la participacion del sueño que habia tenido, entro en la ciudal,
y en el prodigioso Templo de Jerusalén , donde sacrificó á
Dios, en la misma forma que lo hacian los Judios, y le con.
sagró ofrendas. Vi
g
a los Libros. Sagrados de aquel pueblo, en-
.
Cwdren. GT.y.
tre cuyas profecias declaraba distintamente una ; se rendiría
á
Su pi • Sev.
.
(
Ll .
los
Macedones la ciudad de Tyro, y que serian sojuzgados los
lib
2'
Persas por un Griego. Y creyendo era él por quien se debla.
1e52i2e i t .
.'
1.
U.
t
f.
entender ésta, concedió á los Judios permiso para que pudie-
Dar.i
sen vivir en sus leyes, y costumbres , dentro y fuera de la
,
citi-
c
l
ad ; y para que, pues no labraban las tierras sino de siete en
siete años , solo contribuyesen con los tributos guando Las cul-
tivasen. Admirado , con razon
'
de la natural fertilidad de
Can:1=11s.
aquellas tierras (las quales entre la grande abundancia de frutos
con que exceden á las demás pingues, son las unicas que pro-
P" t2.
25.
lucen el aceyte de balsamo) dexó por Gobernador de aquellas el/4T.
4.
1
.
o
regiones á Andromacho , á quien despees- de haber ren-
*
i
"
2"
dido á Tyro y Gaza , dieron cruel muerte los Samaritanos
perpetuos enemigos de los Judios ; cuyo suceso , aunque
sobrevino fuera del tiempo de que se trata, se toca por are-
cede la ocasiono
CAPITULO XII.
T
Abiendo pasado 'Alexandr.o el estrecho inmediato al
9•
al
I. W.
.I
Mar de Parnphilia , y
partido de Perges ,
le salieron
al camino con erraba
xada de los Aspendios , los primeros
Señores de la ciudad , en cuyo nombre le ofrecieron cin-
qüenta
talentos para la paga
de lose soldados
y los caba
llos con que servian al
Rey de
los
Persas , porque no
les
pusiese g
ua
rnicion. Tomó desde allí la marcha ácia les Si-
detas ,. que habitan cerca de el rio Melas , y deducen "t'an' t. u,
su origen de los Cumeos
de
Eolia
1
sí bien , Barbaros
P
en
ROMPE A LOS'
BÁRBAROS
QUE
PRETENDEN
atajarle los pasos.:: Resuelve Memnon pasar la guerra á Alia-
os
y
r.cdonia para cuyo intento halla favorable disposicion en
los
Aliados de los-'Macedones ;per ' o en tan felices
. principios
,
muere de peste.
olí°
Arrima. t. 8.
:Suidas.
Aman.
1.
Vitruv,
19.
Arrian.
°
13,
Strab-
Arrina.
15,
1
14
LTBRe
StG17111)0
en el idioma, habiendo perdido el Griego, no ya por el ttans
curso del tiempo , como acontece ,. sí por haber
ol
vidado su
antecesores (como decian ) inmediatamente á. su llegada á a sus
lbs tierras su lengua natural , y usado de otra
tanbe
straria
ques'
co-
mo inaudita. Luego que se apodero de Siete ; capital de Pa
philia , tornó el camino de Millo cuya natural
f
ortaleza n1".
mentada con la guarnicion de soldados
'
ados , estrangero
s
, le o b
au
li:
gó á que diese la vuelta á la ciudad de los Aspendios commoa
vido de la noticia que tuvo de haberse sublevado ; los q
'
uales
atemorizados del acelerado arribo de los Macedones abatido
nadas
sus
casas, se retiraron á la ciudadela. Con lo dual, apo-
derado Alexandro de la ciudad , á quien halló desierta
'
alojó
al pie de la ciudadela , desde donde obligó á los sitiados , por
medio de las crueles baterias de sus diestros Ingenieros, á que
se le rindiesen , con las mismas condiciones con que se le ha-
bian entregado antes. Nada podia ser de mayor peí juicio á la
prosecucion dichosa de las empresas de este Plincipe„ que el
que se la interrupiese el dilatado Sitio de alguna plaza fuerte;
si bien , para asegurarse de su inquietud , hizo que se le en-
tregasen los mas principales ciudadanos : que exhibiesen do-
blada porcion de dinero , que la que habian dado antes : que
estuviesen á orden de el Gobernador que les nombró ; que
contribuyesen á los Macedones con el tributo annual ; y que
compareciesen en juicio á litigar el derecho que tenian á
las tierras , de quienes habian despojado á los vecinos , y
á satisfacer el cargo que se les hacía de esta usurpacion.
Lo qual concluido , volvió á tomar su marcha ácia la ciu-
dad de los Pergensios de donde se encaminó á Phrigia.
Hallabase necesitado á pasar , para llegar á ella , por cier-
tos estrechos que- hay entre dos montes cerca de Thelmi-
so , ciudad de los Disidas , tan inmediatos el uno
al
otro,
que casi es indistinta la separacion que los forma , ofreciendo
e
n
-.disposición
de puertas sus extremidades ; las quales „ sobre
su natural aspereza, les hacía mas impenetrables el haberse apoa
derado de ellas crecido námero de Barbaros armados, para
re-
sistir
su entrada. Reconociendolo asi el Rey , y previniendo
lo que sucedió des pues dió orden
.
de, que alojasen sus
Tropas inmediatamente á 'ella. A vista de cuya detencion,
teniendose por seguros los Thelmisienses , por atribuirla
a
lc
1
DEL ,StYPLEMINTO DE FREINSITEMÍO.
115
Is
á Medroso efecto del peligro , y pareciendoles lo quedaban
aquellos lugares con medianas fuerzas se
retiró la
'mayor
parte de ellos á la ciudad de cuya oportuna ocasion
aprove-
..
chandose el Rey, hizo luego marchar sus Flecheros y Honde-
ros,
r.
los mas ligeros que se hallaron entre su gente
de
pesa-
...
das armas, contra los Barbaras, á quienes habiendo echado de
allí, pasó
á
formar su Campo delante de la ciudad. Dio en él
audiencia 'á los Embaxadores de los Selgencios ; los quales le
ofrecieron, en odio antiguo de los Thelmisienses, sus vecinos,
aunque unos y otros deducen de un mismo pueblo su origen,
su alianza y socorros. Admitiólos con benigna gratitud; y pa-
()
reciendole no malograr el Sitio de una plaza..., encaminó,su
Exército á la ciudad de Salago , fuerte par la naturaleza de sil
-situacion, y no menos por el vigoroso presidio de jovenes que
la defendía ; pues aunque todos los Pisidas son belicosos y va- t
tientes , están tenidos en mayor credito de tales los Salgalasen-
ses. Por lo qual, enmedio de haberles llegado Tropas de Tel-
Strnb.
li5.14.
Artiaa.
8.
misa, con quien tedian confederacion , haciendo mas confían=
19.
za de
,
su 'gente que de sus murallas , la pusieron en bata-
lla sobre un monte cercano .„ desde donde favorecidos de la
ventaja del sitio , se opusieron con felicidad á las Tropas
ligeras que habia enviado delante Alexandro : sí bien los
Agrianos animados de la asistencia de la Phalange de Ma-
cedonia , ya cercana „, y de ala', presencia del Rey..;
á:quien
vieron 'delante 'de
l
sus .banderas ; los- apretaron I vigorosa-
mente: Trabajaron, sin duda considerablemente en llegarle á
penetrar , á pesar de la oposicion del monte ; pero ?i.allan-
dose una vez en la cumbre de él , les fue facil , por la llanu-
ra é igualdad del terreno „ desalojar la muchedumbre, que la
ocupaba.
,
En cuya, refriega quedaron de la :parte de los Mace-
&mes muertos Oleandro, y mas de.veinte solidadas, y de la de
los Barbaros pasaron de quinientos , habiendose salvado los
demás por medio de la fuga ; pero el Rey siguiendolos,
asistido de las Tropas. de pesadas armas , con la mayor presa.
teza que le fue posible , se apoderó can, igual: esfuerzo de
su ciudad' desde donde despues de haber intimado
la
guer.. statb. lió i4.
y
a á todas
plazas fuertes de Pisidia , rindió unas Con la
»
fuerza de Sus almas , y otras con al
?
unas condiciones
que
24r.ran.
las concendió. Luego que ocupó
,
á íhelmisek la hizo
,
arra-
P
P
2
s ar y
/16
LTBRO
srG
til1/47Dei
1,:fi
sar,
,
eri
castigo de la
tenacidad de
,
sus moradores : quitó la
libertad al pueblo ; y algunos arlos despues la dió á Celene'
StrAh, ii.5.14.
con
otras ciudades de
‘
Pis,idia. Despues de lo dual, y de haber
reducido y pacificado aquellas rudas y barbaras Naciones to-
11
(
.
1
.
.
5
.7
9
. a
l
ó la vuelta de Phrigia por la parte donde se ofrece el lago
Aman. E.
s. Ascanio, cuyas aguas tienen la virtud de congelarse en sal por
1,,,
, 2, i.
sí inisnyas , escusando a los naturales la diligencia de
.
buscarla.
k.
Mientras pasaba esto,
n
discurriendo Mernno en transferir la
guerra á Macedonia y Grecia, para estorvar con. alguna diver-
sion el presuroso curso de las empresas de Alexandro ; cuyas
triunfantes armas se acercaban ya al Asia, había juntado todas
sus fuerzas; de quienes habiendo librado con él todas sus, espe-
ranzas, Dario , obligado de el valor y destreza coa que man-
4Sr
-
ist. %lb. 2. ble
y contrario á tan considerable empresa. .Apodere
1
7'
2
9
.
rosos esfuerzos del vencedor. , le había dado el mando absolu..
2,.
9.
número
que le fue posible , y embarcada en trescientos baa.
don , entre quienes era uno Lampsico y cargó e-rv las Is-i
la guerra. Teniendo-
1
pues, dispuesta su gente ea el mayor
ber
premeditado
;y
prevenido guamo pudiera ser favora-
de todos los lugares que se hallaban con corta guarr-
a
xeles , se hizo al Mar con esta Armada, despues de hap
ID , con muy considerables sumas de oro: para los gastos de
tuvo el Kolixo Sitio de Halicarnaso , oponiendose á los vigor.
-
,,!)1
1
(/
las ,
á quienes
'no podían socorrer los iliancedones , por es-
tar , aunqueille una y otra parte duefios de la- Tierra firme,
(i
hitos de baxeles con qué hacerle.. Favoreció mucho
los in.
11
tentos de este ilustre General la desunion que habla en
to-
da; ; porque si bien mantenia la mayor parte el partido de
t(,
5.
'A.
Mexandro , á quien reconocian su libertad , Labra muchos,
11
que habiendo debida su grandeza ,al do-minio de los Persas,
posponiendo á
sus
privados intereses la conservacion y
fi-
bertad de la República , y el que fuesen comum
el
poder
y
mando
1
deseaban , á precio de recuperarle
1
ver restituidas
Zu
r
t. 4.
5•1
5
•
al dominio
.á
Sus antiguos duellos. Con este fin admitieron
7-
Athenagaras y Apolonides en la Isla de Chio , donde tenian
Arrian. 3. i.
,
la primera suposicioá , á,114emnon , despues de haber hecho
partícipes de su intento á Phisino y Megario que seguían
su
Arrian. •.' 1,
partido. Teniendola
1
pues , Memnon al de Darlo , la puso
1.
guarnicion ;- y habiendo dexacto el gobierno de la ciudad
á
,
1g
Diod. 17. •?9,,
Cal 2..
4. 5.
19.
cont.
.
17. 29y
I. 2. 24.
Ardan.
2. Z.
-1)21 SCIPLZWEINTO D
tnrmsnrmto.
Tolonldes ,
y á
los de su faccion , pasó
á
Lesbos, á
Antisa,
á
Pyrrha
y á 'Fi'ci
a
1
1:
3
11
:,
"'
se, a
r
19
4
1
0
fa
c
i
llT
et
te
• Resti-
tuyó
al
Tyrano Methitmriea y ed o toda la
Isla excepto Mixy
l
ein ,4 quien poppas.flue la apretó con
largo
',
y vigoroso Sitio no
pude
rendir
,;Ip
q
rque habiendo cer-
cado la ciudad por todas partes , y el puerto con baxeles , por
Tantos
lugares le pT-ecierop opprtInos a
,
embarazarla el
so.-
la
cdrt
eórro •, le sobreiiirro' «muér
t
e
i
oéla4ionda
a dé
peste
tan considerable dallo de los Persas,, como malógro de las
grandes esperanzas que habiá"ffincebido Darío de su elevado
talento , de su valerosa resolucion y de sus largas experiencias.
Hallandose proximo á
rendir su esptritu ,nombró en
su
cargo
é Pharnabaces , hito de su hermana; y d&Ártabazo „
.
para
que
le exerciese en el interin que le provia Dario , con noticia de
su fallecimientél
tP ha
rIpbges
h4bien46-dividido
entre
él y
Antophrates ; General de la Armada, los distintos
cargos
de aquel Sitio , reduxo á tan grande aprieto á los sitiados,
que
se
hallaron obligados
á
rendirse--; cn-/as
t.
condiciones de que
aliese libre la auarnicion : de que derribasen las columnas
en
que estaban
grabados
lós artícillos de la Alianza que hablan
ajustado con Akxandro ; y de qu'e,hecho el juramento de fide.
lidad 'á Dario, restituirían á su ciudad la mitad de los desterra-
dos. A cuyos tratados, no parrespondLeron los Persas con la
observancia que debian, por haber introducido guarnicion en
la
tiuda
4:(cuytiigobierno dieVOn á Licomene
l
s;
Rhaio
asi
como el
dominio
á.
Dlogenes,
uno de
los desterrados ,en pre;-
-
mio de haber mantenido su partido) por haberse apodérado
de toda la plata ,
oro y
riquezas de los .par
t
icul
a
res
y
por ha-.
ber impuesto en=
la ciudad tributo
gelleral•
e
r
t
1
.
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R C E R O
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d.‘,3'
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CAPITIT
,
140.
;‹,
y
:
RimEzo, ,
ciudad y ciudadela de Celene: Entra , en
la
.capital
A O
AS.n,
de Pbrigia, donde' habiendo cortado el nudo Gordio,. _
resuelvepas"ar'
en busca de Dari.o.,-,..' '- . 1
r
'1,
1
..),
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j
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- : ,
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L A
1
::
*M'Indo -én
tahto'
despachado, -AlexarWrdalii'Pe.J.
ligil
--:-
i
roponelo 'á 'Cl'eandro-con'' p
'orciorrnde /dinero.
)
;
.Jlio
porque hiciese levas de gente; y dado las or-
la
-¿lenes' convenientes_ para - las
-
disposiciones
,
db
,Plit
'
MI
Lycia
ly-
-de Párnihilia'
;,
tartib;
4
iacampari
de.,
Al,
hpr
lante de los muros de Celene ;
por
medio
de cuya
ciudad
ly,7,s
pasaba en aquel tiempo el rió
Marcyas ; á quien hiele-
11
ron célebre las fabulosas ficciones de los Griegos. De—
dad
4a
duce su origen de la elevada cumbre de un monte,
des-
-
1 1101
de donde descendiendo con ruidoso ímpetu á una roca,
' r
LI,'T
1
dilata por lo llano sus purisirnas aguas , regando
con
9
S
i
l
'
ellas los campos cercanos , y conservandolas sien- ,
,
pre sin mezcla de otras. Su color , semejante al del Mar,
o(t
guando se ofrece en serenidad , clic') ocasion á los Poetas
',
e°14
1
para fingir :
Que las Ni5fas, enamoradas del rio, hacian su
il c4
r120'"
e l '
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1
DE L
y
t
ypipn)vet
Yl
o.
ríg
rada
,
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o
/
412
1
'11-00i..
CoNservap su
nonSbre'
.
'
mientras
mo
rada
dentro- de los
'r
niutos4 (pera 'luego que sale de las
fortificacion
es
iones aumentadas sus..ondas y su impetuoso rau-
ficac
da/ , le muda en el de Laico.- Habiendo. abandonada sus
habitadores la ciudad ,‘ entró en ella'iel Rey
I
-
de donde "pa-
só ‘á acometer la , fortaleza 4
1
-á que-se hablan retirado ...,,
v i
rando delante un - Haraldó para que 'les notificase se rin-
diesen; y que de no hacerla , no esperasen, gracia algu-
na. Pusieron los sitiados á Haraldo sobre una torre de
crecida magnitud ;. y habiendo techo que reconociese
su altura , le encargaron dixese
:.
ál.Alexandro
había«
llegado á conocer lo que era ,aquella fortaleza como
ellos.,
que sabiendo quan impenetrable era estaban resueltos
á
exponerse á todo lance, y
á
perecer, antes que faltar,
la constante
fidelidad que debian
á su dueño.
Pero viera-
:
dose acometidos y que la necesidad los estrechaba cada
día
mas , pidieron tregua de sesenta días ofreciendo ren-
dirse ,. si cumplidos estos no les labia- - llegado socorro,
corno lo executaron el dia ser alado ,. por haberles
A
falta-
`‘;/
do. Llegaron despues Embaxadores de thenas
pidien-
clole les concediese los dudadanosque les. hicieron pri-
sioneros en la jornada de Granito.
que respondió;,
Que, despacharla , no solo estos, sino, tambien ¿-.
1
,
sus ciu-
dades á
los demás
Griegos ,
luego que-
pusiese fin á,
pe,
la guerra de Persia.
Deseaba con impaciencia acercarse á
)101
Dario; y teniendo noticia, de que aun no '.1)abia pasado el
)1-
Euphrates juntas sus Tropas con resolucion de hacer la
5
de
guerra , con todas sus fuerzas , sin exceptuar
,
algunas de
empresa tan peligrosa dispuso su marcha por Phrygia'
1 ,
1
:
i
cuyas poblaciones se componen mas de villas , que de
ciudades , y cuya capital es Gordia . antigua y famosa
Corte del Rey Midas situada sobre
la
°ribera, del rio
gario , a
igual. distancia 'del 'Mar Pontico que de-
el
'de
Cilicia. Creese es este el mas angosto parage de toda
el
Asia
en
,
el etual , estrechando ambos Mares
por una
Ú'y otra parte la tierra , queda á manera de.
puente ,
do con la
Ti
erra-firme
.
esta provincia ;.. a quiénIcircuridar
dola
casi
enteramen
t
e las
aguas la
dexani en fovn
l
ia
de
la , sin que
se ofrezca entre los dos,
Mates mas cine esta
cor-
1-21)
Q
Ti
n
k
r
T 0,C1TRCIO. '
c
01
carta porcion 'de tierra que
los
divida. Habiedose apoderad
gi';
el'
Rey
de la ciudad, entró en el Templo 'de Jupiter d
apoderado
5
on-
1)
vio el Carro de Gordio : padre de Mydas , el qual solo se
09
diferenciaba de, los demás en la
si
ngularidad del yugo , cu
yas ligaduras se componian de repetidos nudos ,
'
tan Mezcla:
1
dos y unidos entre sí, los unos con los
otros '
que no se les o-
dila descubrir los cabos. Supo de los habitadores:
Estaba pP•o-
metido por anuncio del Oráculo el Imperio de el Asia á quien
acertase á desatar aquella inexplicable union.
Con cuya, no-
ticla , inflamado Alexandro del deseo de que se cumpliese en
él la prediccion
1
se'aplicó
á
procurarlo. Hallabanse presentes
muchos Phrygios y Macedones, tan temerosos los unos de que
le desátase , corno cuidadosos los otros del peligro á que se
exponía si no lo consiguiese, cuyo recelo aumentaba en estos
la impenetrable dificultad que ofrecia el industrioso artificio
de' los nudos, en quienes no se podia descubrir, ni elprincipio,
511
ni el fin de ellos:Con todo, hallandose ya empeáado el Rey
en aquel intento, y teniendo por infausto presagio no lograr-
le , habiendo hecho algunos esfuerzos inutiles :
Poco importa
(dixo)
el modo de desatarle.
Y cortando de
una
cuchillada ro- <
das las correas ,
ó
burló la prediccion de el Oráculo , ó la
cumplió. Resuelto , pues , á dar la batalla á Dario en qual-
i
1
quiera parte donde le halláse , y deseando asegurar las pla-
ch
zas que dexaba atrás , dió á Arnphotero el gobierno de la
i
luí
Armada que estaba á la parte del Helesponto , y á llego-
el
loco el mando de las demás Tropas , con orden de echar
5311,
las guarniciones enemigas de Lesbos , de Chio y de Coo,
el s
para cuyos gastos les libró quinientos talentos , e igual can,.
clon
tidad á Antipatro
1
y
á los
que habia dexado en defensa de las. C a;
ciudades de la Grecia, ordenando á los Aliados, que en cuna-
po
plitniento de los Tratados contribuyesen con
cierto
neme-
brej
ro de baxeles para la seguridad del Helesponto. No tenia
'`'(
r
aun noticia de la muerte de Menmon
I
cuyo Capitán` era en-
,
,91t1
tre todos los de Dario quien unicamente le daba cuidado,
N
'111
por conocer no podian hacerle oposicion los demás faL-
h
'q I
tundo él. Rabia llegado ya hasta
la
ciudad de Ancyra , don-
ho;
de_ habiendo hecho la resella de su Exército , enti®
en
Pa-
h ,
nos I,
phlagonia , frontera de, los Eneros , y de quienes , se-
ik, ''
.
gua el sentir de algunos
1
traen los Venecianos su
o
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l
-
,I i
q
,(4
gen
le
1.1131"OTERCERO.
12f.
origen cuya region , habiendole dado la obediencia, y en se-
guridad. de ella rehenes
1
logró quedar
exenta
de tributos,
co-
mo
lo estuvo
en
tiempo de
los
Persas. Puso en ella á Cales por
Gobernad
or
; y llevando consigo las reclutas que
acababan de
llegar de Macedonia se encaminó á Capadocia.
CAPITULO II.
PASA MUESTRA EL EXERCITO DE LOS
Persas y Charid,enzo Atheniense, es condenado á muerte,
por haber dicho , aunque con orden de Da•io,
libremente su sentir.
UN el ínterin Mario, habiendo tenido noticia de la muerte
ri
de Memnony recibido con ella el sentimiento que
,
merecia pérdida tan considerable sin fiar de otro alguno
sus esperanzas , resolvió mandar por sí su Exército , por
hallarse poco satisfecho de sus Cabos, habiendo experimen
tado el descuido de muchos , y la infelicidad de todos.
Formó su Campo en lo llano de Babylonia , y para ani-
mar mas á su gente , quiso ver juntas todas sus fuerzas,
á cuyo fin , siguiendo el exemplo de Xerxes , dispuso una
circunbalacion que pudiese contener diez mil hombres en
batalla, donde pasaron Muestra sus Tropas. Tardaron en
entrar en este distrito , segun estaban alistadas, desde que
salió el Sol , hasta que puesto le sucedió la noche; y de
él se fueron dilatando por las campanas de Mesopotamia,
donde se vió una inurnerable multitud de Infanteria y de
Caballeria ; la qual parecia aun mayor de lo que era.
CO 111
poniase la Infanteria de doscientos y cinqiienta mil hom-
bres , entre quienes había setenta mil Persas , ciquenta mil
Medos , diez mil Barcanos , armados de hachas de dos
cortes y de abreviados escudos , casi á manera de rodelas:
quarenta mil Armenios é igual número de Berbices,
nudos de picas á palos , endurecidos al fuego : ocho mil
hombres del Mar Caspio y dos mil de las regiones me-
nos belicosas del Asia , con treinta mil Griegos jovenes va-
lerosos todos , á quienes
tenia á sueldo suyo Dario ; no
ha-
biendo
permitido el
tiempo se juntasen los Baetrianos,
los Sog-
h
1)o.
P15,
no.
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dimos , y
los
Indios y los deinás pueblos que
12101tnn
el Mar Roxo , cuyos nombres aun k erari (lescow)dj.os.
5
a
Caballeria
consistia
en treinta mil Caballos Pesas ,
mil
medos, y dos mil Barcanos, armados no de otra suerte,
la.
Infánteria : siete mil Armenios, casi el mismo número
de
de los Hircanos, tan buenos soldados como los puede haber
en aquellos pueblos. : dos mil Berbices, doscientos del Mar
Caspio , y guano mil que se recogieron de diversas partes, con
quien hacian en todos mas de sesenta mil Caballos: finalnlen-
te , de nada estaba menos falto que de muchedumbre de sol-
dados ; y sí bien , gozoso de verla le lisonjeaban con ella á
porfia sus Satrapas la espernza , y conforme á su natural adu-
lacion volviendose ácia Charidemo , Atheniense, varon de
gran pro ctica é inteligencia en la Milicia , y declarado ene-
migo de Alexandro , .por haberle hecho desterrar de Athenas,
le preguntó:
¿Si le I,' arecian bastantes fuerzas aquellas papa,
triunfar de su enemigo?
Charidemo, no midiendo 'su res-
puesta con el estado presente de su fortuna , ni con el pe-
ligro que corre quien aja en algo la vanidad y soberbia de
los Poderosos , le clic') esta :
Posible es , Señor , que te
disguste
mi
verdad ; pero si la omito ahora , de izada ser-
virá decírtela despues. Ese soberbio aparato de guerra: ese
portentoso número de hombres, con cuyas levas dexas ago-
tado el Oriente , compuesto todo de pompa.
y
magnificen-
cia , tal, que aun la imaginacion no pudo prevenir lo que
la vista admira ,
podrá ser
formidable á.
tus
vecinos; pues
todo consiste en oro
y
púrpura. No empero al espantoso Exér-
cito de los Macedones; el qual , despreciando tan vana, como
ostentacion , solo aplica su cuidadosa vigilancia á
f
ormar con destreza sus Batallones y
á
resguardarse lo
mejor que les es posible , cubriendose con sus escudos y pi-
cas.
Su
Phalange es un Cuerpo de Infantería, que combate
á pie firme , y se mantiene
tan
cerrado en sus puestos,
que
¡os hombres ,
y las armas son como una
impenetrable aya.,
Hallandose' tan diestros y prontos
á
las ordenes de
sus
Ca-
hos„que á la menor señal
los
verás seguir sus banderas,g-ua
r
-
dar
sus puestos,
y
cumplir con todos los exercicios em-
p
leos militares. Atienden cuidadosos á
lo,
que se les ordena;y
guando cunvi e
12e
volver
á
una,
otra
parte, doblar
losPlest".1
•
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123
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saben executar los soldados con no
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,za que los mzsmos Capitanes :
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desen-
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fr17ies del c..›rto aprecio tia.: les debe el oro y la plata
sabe
?
.==e esta disciplina no la han aprendido en otra escue-
la que
-
la de la pobreza,
y
que se mantienen aun hoy en eí!a..
Si les molesta hambre qual
‘
Fder mantenimiento los J'a-
tis»c
e : si la fatiga del trabajo los rinde en 5 tierr
llan
.;
7
1.
le:ho,,
r
in que jainá,r los coja el dia sino en pie,
1Crees
pe,-
ventura,
tíz, que la Caballera de Thesalia, la de
LOS
Acarnanes , y la de los Etolos,puebios invencibles y forta-
lecidos° de
todo
i
g;
.
nero
de at
i
nas , pueden resistirse a tif.os
de 1.onda
q
y á palos , endurecidos al fuego sus puntas Son
precisos para su oposito igulesfuerzczs á las suyas; las qua-
les se han de solicitar en sus mismas tierras.
Ell`V I a
allá
todo ese oro, y esa inutil plata , y las hallarás.
Era Dario
de natural blando y moderado ; pero como de ordinario
pervierte el mejor la prosperidad disgustado de la verdad,
mandó llevar al suplicio á Charidenio , sin atender al zeJo
con que aquel ingenuo varon le aconsejó lo iñejor que supo
y entendio, ni á la indemnidad que debla guardarle habiendole
admitido á su proteccion. Pero Charidemo , no cediendo aun
entonces de
su
natural libertad , con voz
mas
entera
:Espero
.
e
(le dice)
que muy en breve satisfaga mi muerte el mismo
contra quien te he dado tan saludable consejo, disponiendote
las penas que mereces por haberle despreciado; y que tí(, en
quien la soberanía y el poder ha ocasionado tan •epentira
mudanza , sirvas de exemplo, que acredite á la posteridad
quan inutiies
son en los
hombres las
172a
excelentes pren-
da; con que los adorne) la naturaleza, guano ciegos á los
resplandores de su fortuna , dexandose llevar de su pros-
peridad , se precipitan á los mayores riesgos.
Expresando
esto en altas voces , le cortaron la cabeza los que terciar, la
orden. De lo qual , aunque tarde , se arrepintió el
Rey;
y
rec
onociendo ser verdad lo
Que
le había dicho le mandó dar
sepultura.
124
QUINTO CURCTO.
C
APITULO III.
POMPA DE LOS
-
REYES
DE PERSIA,
guando salen
á
campafía: descripcion de las Tropas
de Alexandroo,
O
Rdenó despues á Thimondas, hijo de Mentor , joven ac-
tivo e intrépido , que se entregase de todos los soldados
estrangeros que servian debaxo del mando de Pharnabazot
con intento de valerse de ellos en esta guerra , por ser en
quienes mas esperaba ; y proveyó en Pharnabazo el puesto.
que Memnon tenia. Pero demás de la fatiga en que le po-
nía el peligroso estado de su Imperio, le afligian no menos las.
imagenes , que se le ofrecian en sueños , de la infelicidad que
le amenazaba ; ó ya fuesen efecto de la misma congoja,
ya infausto presagio' del futuro suceso. Pareciale que veía los
Reales de los Macedones llenos de grandes resplandores de
fuego ; que poco despues se le acercaba Alexandro , en el
mismo trage en que le saludaron á él Rey los Persas, guando
llegó al Trono ; y que habiendose paseado á caballo por la
ciudad de Babylonia , improvisamente desaparecieron á un
tiempo él , y el caballo. Fueron varios los juicios de los Adi-
vinos sobre su verdadera interpretacion.
Tenian unos porfe-
liz agüero , que el Rey hubiese visto abrasarse el Real de
los Macedones,
y á
Alexandro depuestas sus Reales vesti-
duras á la moda Persiana , y en truge de persona privada.
Y
otros,
por
infausto presagio aquella gran llama de el Cam-
po de tos Macedones; la qual atribuían á anuncio del explen-
dor
de la futura gloria de Alexandro : y su aparicion en
el mismo trage con que se halló Dario guando le recono-
cieron por su Rey ,
cc
seguro testimonio de que poseería
el Imperio del Asia.
En cuya comprobacion hicieron (co-
mo de ordinario sucede á los que temen) memoria de to-
dos
los
antiguos presagios que lo habian prevenido , y en-
tre otros de el de los Chaldéos; los quales,
luego que mu-
dó Dario en el principio de su Reynado la hayna de su cimi-
tarra ,
•
y la puso al uso Griego , pronosticaron de aquella
novedad
en
las armas,
que el imperio de los.Persaspasarialt
que–
111",
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LYISPO TERCERA
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aquello cuyo estilo habia infelizmente
imitado,.
Sin em..
barbo asegurado el Rey de su sueño , por dar mayor cre-
dito á la favorable interpretacion de los primeros ordenó
que se esparciese por el pueblo y que se adelantasen
sus
Tropas
kia
el Euphrates. Era costumbre antigua de los Per-
sas no poner en marcha su
Exército
hasta haber descubierto
sus rayos el. Sol , con cuyas resplandecientes luces ilustrado
el dia , se daba la señal por medio de una trompeta en
la
Tienda Real , donde expuesta sobre ella la imagen del Sol,
colocada entre (Instales , marchaba en esta orden. Llevaban
primero soba e unas andas de plata
,
el fuego que llamaban Sa-
grado , á quien seguian los Magos , cantando hymnos al es-
tilo de su patria , acompañados de trescientos y sesenta y cin-
co jovenes , en correspondiencia de los dias de el año,
vestidos de ropas de púrpura. Despues un carro , con-
sagrado á Jupiter , conducido de dos caballos blancos, y tras
él uno de extraordinaria grandeza, á quien llamaban del Sol; y
los que los seguían , con vestiduras blancas, y una baque-
ta
de oro en la mano. No lexos diez carros, esculpidos de
gran cantidad de figuras de oro y plata, seguidos de un
cuerpo
de
Caballeria , compuesta de doce Naciones , diferen-
tes en armas y en costumbres , y éste de diez mil , de los que
llaman los Persas inmortales ; los quales , adornados de colla-
res de oro , ropas de tela de oro , y ciertos sayos de creci-
das mangas, cubiertos de pedrería, exceclian en surnptuosi-
dad á todos los demás Barbaros. A treinta pases de distancia
iban quince
mil
primos
de el
Rey, cuya turba, compuesta de
adornos poco menos que rnugeriles , sobresalía mas
en
la
profanidad de estos, que en
la hermosura de sus al mas. Lleva-
ban poco despues de ellos los que llamaban Doryphotos . la
Real vestidura, delante del carro del B ey, en quien se ofrecía
con la magestuosa pompa que pudiera en un trono. Hermo
seaban y enriquecian este carro imagenes de
,
Dioses
de
,
oro
y
plata en medio de cuyo yugo, cubiel to todo de pedrer
í
a , so-
b
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esianlioanydáos_Estatuas
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de un codo de altura, que
representaban
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igualaba
las alas para tornar su
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magnificencia del Rey.
Adornaba su persona un sayo
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purptua, quaxado de piara,
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igue en su enemiga ba‘,-)in, desprziadu.
C-APITULO IV.
4PODERASE-
ALEXAR DRO
MUY BUEIVA
coyuntura del paso de la Cilicia , que había abaudmado
Arsanes, capitan de Darlo.
N
tonto, AI
P
-xandro , despues de haber dado el Go.
bienio de Capadocia
á
Abistamenes , se enc,',13:;,n:), ácia
iicia ,
á cuya region (llamada el Campo de Cyro , por
haber acarnpaLlo en él aquel Principe , guando marenó á
Lv\iia contra Creso ) llegó. Dista de allí solo cinqüentai
es
-
taWos
el
caso de. Cilicia; el qual es un es/recho , á
c
i
en sus habitadores llaman Pyles , y cuya natural si-
paiece imita las fortificaciones que le labra el ar-
tYlcio de lo
e
, hombres. Teniendo presente Arsanes , Go-
be2fiador de la Provincia el consejo que dice Memnon
al
princiylio de la guerra , aunque
sin
proporcionarle con
la constitucion presente, resolvió-, corno lo hizo
5
arrui-
na
r
la Chica abrasando
y
destruyendo quanta pudiera
servir al uso de los hombres, para que no se aprovechasen
los enemigos de aquellas tierras , cuya conservacion tenia
por dificil ; como si -no le hubiera sido mas conveniente
ocupar con poderosas Tropas el estrecho y
la
cumbre de
la montaña ,
que predomina el camino por donde
los 1‘11.--
cedones entraron , desde
la qual podia , sin la menor FL--
dida
erni-arazar el paso , ó deshacerlos, que retirarse,
dexanrlo tan corta
porcion de gente
á
las entradas ,
despues
de
haber executado por
si la destruccion , que debiera haber
impedido al enemigo „ y dado con ella ocasion a las mode-
radas. 'novas
que quedaban , para
que creyéndose vencidas se
retir
asen
tambien, (como
lo hicieron)
sin esperar al enemigo,
de quien, menores fuerzas quelas de Arsanes habrian basrado á
defender aquel yuesto respecto
de la constitucion de Cilicia;
la qual , cerrada
con una dilatada, cadena de rudos é inaccesi-
bles montes , que descollandose por aquella parte delMar, á
ma
134
QUINTO CURCIO.
cho levantar puentes para la prisa que dava por ganar á
Ci,
cilia. En tanto , Alexandro , recuperadas sus fuerzas
1
se en-.
O
caminó á la ciudad del Sol; y habiendola tomado, puso guar-
Ir
nicion en la fortaleza , y condenó la ciudad
doscientos ta-
T}
lentos
5
por haber seguido la faccion de Da
e
ri
n
°
.
cumplidos
los
votos que habia hecho por su salud permitió
. ., v
'
,
nos dias juegos en honor de Esculapioy de Minerva aq1u-11-
riendo mostrar con ;estos regocijos el desprecio que hacía
il
de los Barbaros. Asistiendo á ellos , le llegaron noticias de
r„i'
l
Alicarnaso , de haber desecho los suyos
,
á
los Persas , y
J0
de quedar reducidos á su obediencia los Mindios y Caunios,
1
/
j:111
con otros muchos pueblos de aquella parte. Concluidos los
:,i
juegos , levantó su Campo ; y habiendo pasado el rio Pi..
y el camino , que va á Ison. Habialo executado asi Parme-
menion , á quien habia enviado para que reconociese la tierra
y lo restante en Castabalo , donde le salió al encuentro Par:
nion , apoderandose de algunos lugares estrechos , en guíe-
nes puestas algunas tropas para su defensa , tome aquella
no,
ciudad
1
abandonada de sus abitadores ; y penetrando por
lo mas interior del pais , echó de las montañas á los
que
1
J
1
11
(
''el
''
'1
111
11
ii'l'cl'''
ramo , por una puente que mandó hacer , llegó á la ciu--
dad de Malón , en quien se aloxó una parte del Exército
se. habian fortificado en ellas : despues de lo qual , y
de
haber asegurado los pasos , volvia á participarselo ;
con
1"
0
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l
que estandolo
el Rey de que los tenia libres , se entró
'
con
su
Exército
en Ison , donde se confirió , sobre
si
se
o
il
í
id
/
hablan de esperar alli las reclutas, que venian á grandes
Sin
j
ornadas de Macedonia , .ó pasar adelante. Parmenion fue de
dictamen
de que no podía haber elegido lugar mas cómo-
do para dár la batalla que aquel, respecto de que no permi-
tiendo
Div
por su estrechéz gran número de gente, queda.
si e
i
;
,
ban iguales las fuerzas de ambos Reyes ; por cuya su.
ma inferioridad en las suyas , debian evitar quanto les
f
uese posible
\
las campañas y llanuras , en quienes se ha-
llarían cercados' por todas partes , y oprimidos de la cre-
cida muchedumbre de los Barbaros, de quienes debian temer
quedar vencidos, no ya por su valor , sino por el propio can-
,Lic
sancio
l
nohallandose como ellos con sobrada gente para remul
1,st,
fa
dar la que
estuviese fatigada.
Cuyas razones, persuadiendo
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que
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Al'
1,)
tTBRO
TERCERO.
135
quedó resucito se esperásé á Dario
facilmente á todos
en aquellas montarlas. Hallabase en el Exército de el Rey
un Persa , llamado Sisene el qual enviado en tiempo de
Philipo por el Gobernador de Egypto á Macedonia, quedó
tan obligado de las honras y beneficios que se le hicieron,
que dexó su propia patria por quedar en aquel Reyno,
desde donde siguió á Alexandro al Asia logrando ser uno
de los primeros en su confianza. Este pues , habiendo
recibido por medio de cierto soldado Cretense una carta
cerrada , con sello que no conocía, la qual era de Na-
barzanes , Satrapa de Dario , en que le persuadía ::
Obrase
alguna accion, digna de su ilustre nacimiento, y.. de la gran
deza de su 'valor para hacerse por ella el lugar que me-
recía en la gracia del Rey ;
Solicitó muchas veces en cum-
plimiento de su fidelidad é inocencia , ocasion de ;mostrar-
sera á Alexandro ; pero halianclose
en
todas ocupada en las
disposiciones de la guerra , lo difirió , esperando alguna
iras oportuna : cuya retardacion fue causa de que se le
tuviese por complice en la pretendida traycion ; porque
habiendo dado con ella lugar á que llegase la carta á ma-
nos de Alexandro , leida por 'él , y cerrada nuevamente
con sello desconocido ordenó, para examinar la fide-
delidad de Sisenes que se le volviese cautelosamente ; pe-
ro dexando éste pasar muchos dias acabó con su des-
cuido de confirmar la sospecha ; por la qual fue muer-
to á manos de los soldados Cretenses en el mismo Exército
y sin duda con orden de Alexandro.
2
CAPITULO. VIII.
CONSEJO Y RESOLUCION DE DARIO ANTES
de la batalla: Consternacion del Exército de los Persas,
y presagio de su rota.
14
Abra llegado ya al Campo Thi mondas con los solda-
dos Griegos, que le entregó Pliarnabaces , en quienes
tenia puesto Dario toda su epperanza. Procura' en quanto
podia esta gente persuadirle á que retrocediese y volviese a
tomar las espaciosas campañas de
M
esopotamia ó que á
lo
136
QUINTO. CURCIO.
lo menos , en caso de no abrazar tan
importante consejo,
dividiese aquellas in
umerables Tropas, y no expusiese á
uta
rebés
barro
de
á
la
este
fortuna
dictamen
todas sus fuerzas.
o asentia tan
mal
como
principales de sLx
Córte, los quales , suponiendo como d
ec
í
an;
c
infiel y venal nacio
n
le proponía dividiese Que
no con otro fin que el de poder mas faciln
l
zen
u
t
s
e
IThr
a°17,17s
2,1
dose éstas
s
s
eparadas , entregar al enemigo
.
las que esta.
ban á su caro-o: le proponían , por mas segur
o
5
que;,
los embistiese con todo el Exército , y dexeese con su mor-
tandad un exemplo memorable del castigo de su traycion.
Pero Dario, con cuyo blando natural y piadosa intencion
no se conformaba esta violencia bien lexos de conve-i
nir con
su
dictamen, les manifestó
No incurría nunca
accion tan indigna de si, como la de tratar de aquell‘i
suerte á los que estaban á sueldo suyo , y le hablan se.
guido d
c
baxo de su fe ; porque haciendolo,
lquiénes
será,:
(decia)
los estrangeros, que quieran fiarse de ella, acor-
dandose de que hemos teiiido nuestras manos en la sangre
de tantos y tan valerosos soldados Que jamás había
visto fuese la vida precio de un consejo poco conveniente;
pues si el darle traxese semejante peligro, nadie se atreve-
ría á expresar su dictamen : y ultimamente , que aun ellos
mismos , estando en consejo, se hallaban entre sí discor-
des en los votos , no teniendose siempre por mas zelosos
los que eran del mejor.
En cuya confirmacion
envió á
de.
cir á los Griegos :
Quedaba agradecido á su afectuosa de.
nzostracion; pero que no se conformaba con retroceder así
porque era entregar de conocido su Reyno al enemigo, coma
porque consistiendo en la reputacio.n el todo de la guerra,
no era facil persuadir al Mundo dexaba de ser fuga el
hacerlo: Que aun menos razon había para pensar en dila-
tar la guerra hallandose con el invierno tan proximo,
y
sin los víveres que necesitaba tan numeroso Exbrcito en
un pais , á quien tenían igualmente asolado los suyos , que
los enemigos; ni en dividir sus Tropas ,violando ¿acos-
tumbre de sus predecesores;
:
los
quales expusieron
siempre á
una batalla
sola todas sus fuerzas: ue aquel Rey,
,terror pOCO
antes
de el Mundo cuya orgullosa so
erviajueinstfrible,ape-
mis
(
es
Pi
1 di
so
so,
ést,
1 100
ry ,
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11.
'411.1
cor•
posos
de
de-
así,
009
,
4 e"
01'
11
/
Jr 1/
LIBRO TERCER
O.
137
nis tuvo aviso de su venida, guando convirtiendo en cor-
dura su temerida
d
, se abri
g
o en las concabidades de las
rontaiias , no de otra suerte que
de las brelis
los
anima-
les medrosos, al menor ruido de los pasageros- ; entretei;i?ndo
y 6
enoulanclo la esperanza de sus soldados con su _ling-L.1,z
dolencia; pero que no por esto dilataría el combate pues
le acometerla en las
mismas
grutas
donde vilmente se ha-
bla
refugiado.
Palabras á la verdad magníficas,
si
hubiesen
correspondido
á
verificarlas los efectos. Habiendo, pues , e:
vid° á Damasco su plata y sus mas preciosa, alhajas , tie-
balo de una ligera escolta, marchó ácia la Cilicia con el M-‘1,7-
so de su Exército , en cuyo seguimiento , segun el estilo de
aquella nacion, iban su madre y su rnuger con las Pi in-
cesas , y su tierno hijo. Refierese , que en una inisim
noche llegaron , Alexandro á aquel estrecho paso de Si, ia,
y Dario al otro , á quien llaman Pilas Amanicas, No N
sieron
duda los Persas en la fuga de los Macedones hillan-
do abandonada, la ciudad de Iso , en cuya creencia los
confirmó el haber encontrado algunos soldados , á quie-
nes 'no permitieron segir el Exército sus heridas y em-
fermedades. Mandó Darlo á persuasion de los Grandes de su
Corte , naturalmente crueles é inhumanos , que los corta-
sen las orejas y las manos y que los pasasen por todo
su
Campo , para que reconociendo bien sus fuerzas, pudie-
sen dar entera noticia de ellas á Alexanlro. Levantados,
pues , sus reales , pasó el rio Pinaro para cargar por las
espaldas en los que
a
creia fugitivos ; pero habiendo
gado al Campo de los Macedones aquellos míseros solda-
dos , y• dadole noticia de que se encaminaba Dario á to-
da diligencia
ácia
ellos no acababan de d
arl
es
es ere-.
dito: por lo qual envió el Rey espias para que desde las
regiones marítimas reconociesen si venia él en persona ,
solo alguno de sus Generales con alguna parte de sus Tropa,;,
con quienes, era posible que se hubiesen equivocado aquellos
soldados teniendolas por todo el Exército ; pero volviendo
éstas , se empezó á descubrir una multitud espantosa d-
ho
mbr
es y tan crecidos fuegos por la campaña
'
que no p-1:-
recia sino un
i
ncendio toda ella , respecto de la dilata,lkz--
ina extension que ocupaba , asi el E
y
lército , por su copi0,1-
S
1 3 8
QUINTO CURCI o.
sima numerosidad y mala ordenanza como el bagage,
guando acampaba. Habiendo ordenado Alexandro su
Campo
en el mismo lugar donde se hallaba y prohibido que
saliese alguno fuera de él , le fortificó de fosos y paliza-
das con increible gusto, al ver se le cumplia el deseo que
habla tenido de combatir en aquellos lugares estrechos, si
bien como de ordinario sucede en todas las cósas donde
es tanto lo que
-
se aventura , no dexO de convertirse en cui-
dado su seguridad.. Tercia por una parte , no sin razon, á
la misma fortuna , a quien siempre habla reconocido fa-
vorable , y de cuya inconstancia tenia tantas experiencias,
quantos eran los mismo beneficios que de ella habia reci-
bido ; considerandose en vispera de quedar á el mas triun-
fante , ó el mas infeliz Principe de el Mundo. Alentaba..
le empero por otra parte el creer mayores los premios, que
los peligros , y que si la victoria era incierta , segura una
honrada y gloriosa muerte. Y asi , despues de haber dado
orden á sus soldados para que se previniesen y estubie-
sen prontos á la tercera vigilia de la noche , subió á la
cumbre de un monte donde haciendo encender grandes fue-
gos , sacrificó segun el estilo de su patria á los Dioses
de-
fensores de aquellos lugares. Habla dado por tres veces la se-
la trompeta y sus Tropas dispuestas ya á marchar te-
niendo orden de apresurar el paso , llegaron al romper del
dia á los puestos que hablan de ocupar. En tanto , sabiendo
por los corredores „ que Dario no estaba mas distante de
alli , que lo de treinta estadios , hizo el Rey alto : y hablen-
dose armado , puso sus tropas en orden de batalla. Casi al
mismo tiempo tuvo Dario por los amedrentados paisanos
noticia de' la marcha de Alexandro ; la qual quanto le
fue á él increible , por no esperar tuviesen atrevimiento de
buscarle , guando los seguia corno a fugitivos , tanto de
considerable terror á' su Exército , cuya disposición era mas
de marcha , que de combate. Tornan pues , arrebatada y
desordenadamente las armas , aumentando el pavor la mis-
ma precipitacion de los que se aceleraban á ellas. Suben unos
á la eminencia del monte para reconocer las Tropas del enemi•
go y enfrenan otros sus caballos, siendo tal el desordenen
que habia puesto la confusion , que apenas se hallaba quien
man-
LIBRO
TERCERO.
139
mandáse. Había resuelto Dario desde el principio ocupar la
cumbre de un monte con alguna porcion de su Exército ,
y
poner ácia aquella parte del Mar, que cubria el ala derecha
de su Exército , algunas Tropas para coger en medio al
enemigo y que de todas partes fuese oprimido ; y envia-
. do veinte mil hombres , y algunas Compailias de Fleche-
ros , con orden de que pasásen el rio Pindaro , que esta-
ba en medio de ambos Exércitos , y se opusiesen á los Ma-
cedones , ó guando no pudiesen conseguirlo , se retirasen
á los montes y disponiendo alguna emboscada , carga-
sen al enemigo por las espaldas ; pero mas poderosa la
fortuna que toda la providencia de este Principe se bur-
ló de sus órdenes , imposibilitando en unos con el mie-
do su execucion, y haciendola inutil en otros ; porque en
llegando á debilitarse los miembros que sustentan el cuer-
po , es preciso que éste se
rinda, y
caiga oprimido de
su mismo peso.
CAPITULO IX..
FUERZAS Y COMPARACION DE UNO Y
OTRO
Exército.
el
F4
1,
orden y
disposicion
de el Exército de Dario era
en esta forma. Tenia el ala derecha Nabarzanes con
o
la Caballeria y veinte mil hombres, entre Flecheros y
e
Honderos, en la qual estaba Thimondas con treinta mil
-
Infantes mercenarios de Grecia , la flor sin duda de el
al
Exército , y en nada inferiores á la Phalange Macedoni-
O
ca. Gobernaba la siniestra Aristomenes
)
natural de Thesa-
le
lía, con veinte mil Barbaros , en cuyo socorro los seguían
de
las naciones mas belicosas. Iba el Rey en la misma ala, en
de
la qual habla de pelear , rodeado de su guardia
I
ordina-
0
ria , compuesta de tres mil hombres escogidos y de un
cuerpo de quarenta mil Infantes , á quien seguia la Caballe-
l'i
ría de los Hircanos y de' los Medos,
y á esta la
de los
li
lls
'
demas pueblos , mezclados indiferentemente en el ala
de
ilp.1
recha y siniestra de el Exército , cuya aban
g
uardia oc -
,
b
u-
,
pi
paban seis mil hombres , entre Honderos
Fleche-
'9
S 2
Y
ros.
ii
Pl'o
lo
la
e.
QUINTO cunero.
r tes.
Finalmcr>tc, no habia espacio en la e:-vccliez
1!
0
1:
lugares donde se pudiese alojar , que no le ocupasen las
T¿ oras
de su
Ex ército ,
cuyas dos alas se estendian , una hasta
la m'ontaña y otra hasta el mar , en medio de quienes esta-
ban la madre y niuger de Dario , con crecido número de
inugeres. Tal era la u'isposicion de el Exército de los Persas,
cuyo apósito plantó Alexandro á. la frente de el suyo , la
Phalange , en que consistía la mayor fuerza de los Macedo-
nes : al ala derecha á Nicanor , hijo de Parrnenion re-
forzado de Cenon , de Perdicas y de Meleagro , con Ptolo-
InCo y Amintas , todos á la frente de las Tropas que manda-
ban : y á la siniestra , que mkaba áda el Mar , á Parmenion
y á Cratero con órde4l que obedeciese á aquel. Distribuyó
en
las
dos al-as la Caballeria : puso en la derecha la de los
Macedones y Thesalos ; y en la
.
siniestra la de el Peloponeso,
y delante ajgunas Cempaílias de Honderos y Flecheros foi ti-
ficados d
e
la Caballería ligera de los Thraces y Cretenses.
Opuso á las tropas , que Darío había enviado sobre el monte,
á los Agjanos reden llegados de la Greda , encargando á
rafmenion se extendiese acta el Mar lo mas que pudiese para
que quedasen
,
apartados de las rocas , de que se•habian
dendo los Barbaros ; si bien estos , no teniendo ánimo para
acometer á los que iban á ellos , ni para cargar por las es-
paldas á los que pasaban delante, amedrentados solo de ver
á
los
Honderos , se pusieron en fuga lo qual aseguró
á
Alexandro el flanco de su exército por donde
termo
sicm-
pre recibir algun daí-io de lo alto. Marchaban solo treinta
y
dos soldados por fila , respecto de no permitir la estrechez
de el lugar el que se dilatasen mas ; aunque poco despees se
fueron entendiendo sus Batallones, y tuvieron espacio bastante
para aumentar, las filas de la Infanteria , y; para que la Ca,
ballena ocupase las alas de el
EXéiTeit0.
e
CA-
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