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EL PAPEL DE LAS MUJERES EN EL PROCESO DE DEMOCRATIZACIÓN DE TÚNEZ. Orbe Mendiola, Miren. Instituto Complutense de Estudios Internacionales Universidad Complutense de Madrid [email protected] RESUMEN El presente trabajo de investigación pretende hacer un análisis de lo acontecido en Túnez desde finales del 2010, haciendo especial hincapié en el papel de las mujeres tanto en la revolución, como en la era post-Ben Alí. Para ello se tratará de identificar los espacios de participación de mujeres en el proceso de democratización y el acceso a la toma de decisiones, así como analizar la situación actual, las negociaciones que se están llevando a cabo, las estructuras que se están creando y los y las agentes que están configurando el futuro próximo de Túnez, visibilizando el papel que están jugando las ciudadanas tunecinas. A pesar del papel protagonista de las mujeres en los días de la revolución, éstas tienen que combatir en varios frentes para hacer prevalecer sus derechos, afianzar lo conquistado y continuar avanzando hacia una ciudadanía plena. El rechazo al estado moderno que predicaban los antiguos dirigentes del país, el triunfo en las elecciones de un partido islamista, que aunque se muestra moderado presenta entre sus miembros secciones más conservadoras, el resurgimiento de grupos salafistas y la falta de confianza de los partidos políticos en sus compañeras mujeres como lideresas son, entre otras, amenazas que deben afrontar las mujeres tunecinas, que corren el riesgo de que se les robe el protagonismo en esta revolución. PALABRAS CLAVE Revolución tunecina, luchas de las mujeres tunecinas, primavera árabe. 1373
INTRODUCCIÓN Tal y como la Historia nos ha enseñado, las grandes transformaciones, los momentos de ruptura con el pasado o los “punto y final” a determinadas situaciones no son casuales, por lo que podemos deducir que el caso tunecino no es una excepción. A pesar de que Túnez daba una imagen al exterior de relativa estabilidad, de que, al menos aparentemente, a la mayoría de las potencias extranjeras lo acontecido durante los meses de diciembre y enero del 2011 les haya sorprendido, e incluso que gran parte de la ciudadanía tunecina no se imaginaba algo parecido, lo cierto es que varios autores (Gana, 2011; Ben Othman, 2011) han llegado a la conclusión de que Túnez contaba con muchos de los elementos necesarios para hacer explotar la bomba que cambiaría el orden establecido. Las desigualdades regionales, el debilitado aparato del estado, la reducción del poder adquisitivo, la ausencia de libertades (de expresión, de culto, de asociación, de circulación, de control de tu propio cuerpo, de decisión sobre tu vida...) la ausencia de justicia social, el desempleo y la crisis económica, la falta de perspectivas de futuro de la juventud, la subida de los precios de los productos básicos, el reparto desigual de riquezas, la corrupción, la necesidad de recuperar la dignidad perdida y el freno en el desarrollo del país son algunos de los factores que han llevado a Túnez a salir a las calles, a manifestarse y rebelarse contra el poder opresor reclamando libertad, justicia, equidad y dignidad. Hay diversos debates que tratan de analizar qué fue primero, si “el huevo o la gallina” pero hasta el momento no parece haber consenso en cuál fue la causa desencadenante de la revolución tunecina (quizás no haya un único germen, o sea precisamente la confluencia de todos estos factores lo que desató la revuelta). Algunos autores y autoras (Jeddi, 2011; Allal, 2011; B´chir, A. 2011) muestran como el movimiento de respuesta ha puesto de manifiesto las divergencias existentes entre las diferentes regiones que conforman Túnez. Dichas desigualdades responden a un modelo de globalización del que pocas potencias se escapan. La globalización implica una restructuración del mundo y un movimiento de piezas políticas, económicas y culturales. Ésta lleva consigo, entre otros aspectos, la pérdida de capacidad de regulación de los estados nación (Sassen, 2001; citada en Lerussi, 2008). Como ejemplo de esta falta de maniobra estatal tenemos los Planes de Ajuste Estructural (PAE) Como consecuencia de estos PAE, Hend Ben Othman (2011) recuerda la forma en la que se ha llevado durante las dos últimas décadas una política de metropolización que implica la apuesta por la creación de sólidas infraestructuras y servicios tanto en la capital como en la costa de Túnez como respuesta al imperativo de inserción de Túnez en el movimiento de globalización, con el propósito de promover un desarrollo económico y de animar a las/os inversores extranjeras/os ofreciendo condiciones favorables para su implantación. Siguiendo las ideas de Othman esto ha supuesto la marginalización de las regiones del Centro y Noroeste y no ha hecho más que aumentar las brechas existentes. Como consecuencia de estas medidas hoy en día la agricultura no contribuye más que al 13% del PIB y no supone más que el 13% de población activa, frente al 19% de la industria y el 50% de los servicios (Gana, 2011). La población de estas zonas empobrecidas observaba atónita a través de los medios de comunicación, cómo sus compatriotas de la capital y la costa disfrutaban de unos servicios que para ella era inalcanzable, lo cual no hacía más que aumentar su frustración. Es importante tener en cuenta para el análisis de la revolución tunecina el hecho de que el número de individuos parados con carrera universitaria en el país ha llegado a estar por encima 1374
del número de personas desempleadas sin estudios universitarios. De esta forma se hace comprensible la existencia de una masa de población joven, formada, preparada y competitiva pero desencantada con su vida y su futuro. En ese sentido, es vital incidir en que el 60% de los/as estudiantes universitarios/as son mujeres. Por su parte, Haizam Amirah Fernández, entre otros, añade los factores sociales e individuales a los socioeconómicos (2011). Éstos coinciden en afirmar que no sólo nos enfrentamos a una revolución del hambre sino también de la dignidad. Parte de la población tunecina, especialmente la del interior, gente joven, desempleada... se sentía humillada frente al poder. El neuropisquiatra y psicoanalista Essedik Jeddi (2011) considera que la revolución puede aportar a los y las tunecinas la posibilidad de recuperar el orgullo perdido, tras muchos años de considerarse extraños y extrañas en su propio cuerpo. Una gran parte de la población se sentía extranjera en su propia tierra, extranjera en su propio cuerpo. El desempleo, la falta de movimiento y libertad les hacían sentir que no valían nada en su propia casa. En ese sentido, el sentimiento de frustración era enorme; pero la revolución puede permitirles recobrar su propia identidad, revivir en sus propios cuerpos, en sus casas. La revolución está en la calle. Ya en 2008, en Gafsa, las mujeres estuvieron presentes en las marchas que duraron seis meses, apoyando la lucha contra la Compañía General del Fosfato (CGF). Mujeres afiliadas al sindicato Unión General Tunecina del Trabajo (UGTT) y participantes de partidos políticos no reconocidos antes de la revolución organizaban, junto a sus compañeros varones, las luchas sindicales y movilizaciones callejeras. Las madres familiares de obreros salían a protestar por las injusticias de la CGF. Esto supuso un hito realmente importante en la participación de las mujeres en la lucha. “Fue esta manifestación, protagonizada casi exclusivamente por mujeres, el punto culminante del levantamiento popular de la cuenca minera de Gafsa, preludio claro de la revolución de la dignidad y de la libertad.” (Mouatamid, 2011) Olfa Riahi relata cómo, en la primera sentada, la gente acudía espontáneamente a la plaza de la Kasbah. En estos momentos, y en este punto coinciden la mayoría de las personas entrevistadas, no había discriminación de género, clase, o raza, no existían partidos ni causas individuales. Todo el mundo luchaba por una causa común: la caída del presidente Ben Alí. Muchas mujeres acudían al asentamiento acompañadas de otras mujeres u hombres, independientemente de que pertenecieran a un sindicato, a una asociación de mujeres o a un partido político. En estos casos el número de mujeres presentes en las movilizaciones era alto (Amine Ghali estima que alrededor de un cuarto de los manifestantes eran mujeres). En cambio, ya en la segunda sentada en la plaza de la Kasbah se podían percibir intereses más particulares. Por una parte acudieron más grupos islamistas a estas sentadas. Wissal Jaidi es de la opinión de que estos grupos islamistas intentaban tomar provecho de la revolución y llevarse el triunfo de las luchas a pesar de que no habían estado presentes en los primeros momentos. Wissal continúa diciendo que estos mismos grupos hicieron salir a sus mujeres con la vestimenta tradicional y algunos medios de comunicación como Al-Jazeera sacaron imágenes de estas mujeres manipulando, de esta forma, la información. Amine Ghali opina que es en este momento en el que comienza la lucha de género, como tal, ante la amenaza de grupos religiosos que quieren atentar contra los derechos de las mujeres. 1375
Si bien las mujeres no estuvieron tan presentes en los duros enfrentamientos con la policía, en la “primera línea del frente”, éstas no dejaron de luchar tanto en las reivindicaciones por la caída de Ben Alí, como en las diferentes manifestaciones que se han hecho hasta ahora (que por lo que cuentan varias de las personas entrevistadas son constantes). En la manifestación del grupo de abogados y abogadas del 28 de diciembre Emna Zahrouni asegura que había más mujeres que hombres en la calle. Sus luchas han sido la mayor parte de las veces conjuntas al resto de los manifestantes, pero en muchos casos, procurando dejar claro que las mujeres no se van a quedar atrás en la adquisición de derechos y libertades (Roque, 2011) Otro ejemplo del activismo de las mujeres lo encontramos el día que Rachid Ghannouchi llegaba de su exilio en Londres. Muchas personas fueron a recibirle al aeropuerto pero también algunas mujeres quisieron estar presentes en el acto como señal de protesta (la mayoría llevaba el pañuelo tradicional tunecino como acto subversivo) demostrando al líder del partido islámico que ellas no van a dar un paso atrás en derechos y libertades. Los comités de barrios era una forma de autorganización de la ciudadanía para hacer frente a las milicias y velar por la seguridad de la totalidad del espacio público en todo momento (dado que esto era una tarea imposible para el ejército). Durante estos días las mujeres estuvieron muy presentes ocupando el espacio público. Muchas de ellas repartían comida y bebida a los hombres que estaban patrullando, aún cuando no les conocían. De esta forma se rompieron dos reglas comúnmente aceptadas: la ocupación de las mujeres del espacio público durante la noche, y la toma de contacto y relación con varones fuera del espacio familiar. Tomás Alberdi explica: Por las noches se hicieron patrullas vecinales de seguridad (hombres jóvenes), por el día se organizaron patrullas de limpieza de las calles dirigidas por las mujeres aunque también hubo hombres que “echaron una mano”. Las pequeñas tiendas de barrio racionaron las existencias evitando el acopio por parte de las familias y garantizando el abastecimiento a todos. Durante el día también eran los niños/as los que vigilaban y avisaban inmediatamente en caso de problema. Las patrullas vecinales de seguridad fueron legitimadas por el ejercito y tenían asignado un militar de contacto” (Alberdi, 2012) La represión policial se ha dejado ver en muchas protestas en todo el país, pero la forma en que ésta era ejercida, difiere considerablemente si el sujeto que las padece es hombre o mujer. Ejemplos de estos los encontramos en enero en una manifestación en Kasserine, cuando la policía comenzó a cargar contra las personas manifestantes, muchas mujeres se refugiaron en el hammam (baño árabe) y la policía decidió introducir gases lacrimógenos por las puertas del hammam. La mezcla de los gases y el calor-humedad que caracteriza al hammam hicieron a no pocas mujeres salir a la calle corriendo buscando oxígeno, desnudas completamente, donde todas las personas que allí estaban les podían ver. En estos actos murió un bebé de seis meses por falta de aire. En otros casos las mujeres han ayudado a muchos manifestantes a refugiarse en los pozos de las casas para no ser descubiertos por las fuerzas de seguridad del estado. En Thala, y otras ciudades de la zona encontramos también actos subversivos de mujeres que acuden a los cementerios a velar a sus muertos, mártires de la revolución (en Túnez es tradición que las mujeres se queden en las casas esperando a que sus familiares varones vuelvan de 1376
enterrar al familiar). Y “lo estaban haciendo en las zonas más alejadas de cualquier influencia occidental, en el interior del país” (Mouatamid, 2011). En una ocasión la policía les prohibió el paso pero éstas, en el frente, respaldadas por muchos jóvenes que iban detrás, insistieron en acudir al cementerio confiando en que la policía, tal y como nos cuenta Emna, no fuera a disparar. Una vez más la policía cargó contra las mujeres. La comisión nacional de investigación sobre los abusos está intentando realizar un informe sobre los daños producidos a mujeres. En el Foro organizado por la Liga de Electoras Tunecinas, Hajer Ben Chikh Ahmed mostraba las dificultades que están encontrando a la hora de hacer una investigación. La comisión tiene como trabajo investigar lo que ha ocurrido durante los días de la revolución, en las cárceles, en comisarías, etc. Hay una comisión de escucha de las victimas. Ella nos comenta que han podido constatar en sus investigaciones cómo las mujeres han tenido un papel importante en las calles durante esta etapa. “Hay muchas mujeres que han entregado su vida a la Revolución. Hemos constatado que hay mujeres que necesitan ayuda psicológica. Hemos visitado todos los rincones del país y hay lugares donde la situación para las mujeres es complicada, pero la investigación es difícil porque estas mujeres temen contar sus secretos y que éstos sean divulgados. Las mujeres no quieren hablar, pero han recibido abusos tanto antes como durante la revolución. Para ellas nosotras representamos la institución y nos tienen miedo, así como a que se hable de ellas en los medios de comunicación. (Hajer Ben Chikh Ahmed en el Foro de LET sobre el rol de las mujeres en el proceso de transición democrática celebrado el 28 de enero de 2011.) En la misma línea continúa diciendo: Para que este sentimiento desaparezca es necesario pedir cuentas a las personas causantes de estos daños. Normalmente en países desarrollados, cuando hay crisis parecidas, se crean grandes apoyos llamados `células de crisis´. Pero en Túnez esto no ha pasado y hemos observado que para que éstas se recuperen de las crisis emocionales que muchas están sufriendo necesitan una ayuda psicológica inmediata. (Hajer Ben Chikh Ahmed. op. cit) A la hora de mirar el numero de mujeres muertas en la revolución en comparación al total de muertes pareciera que es un porcentaje muy pequeño (se estima alrededor de 300 víctimas mortales, entre las que se encuentran unas seis mujeres). Pero más allá de los fallecimientos hay un gran numero de victimas, que han sufrido en estos días daños difícilmente reparables, y muchas de ellas (no hay estudios pero sin duda la cifra sería escalofriante) son mujeres. Si bien las violaciones eran un modo de represión al que habitualmente recurrían las fuerzas de seguridad de Ben Alí, durante los días de la revolución estas violaciones han aumentado. Por un lado ha habido numerosos casos de violaciones físicas que se están tratando de investigar, pero también éstas han sido y continúan siendo víctimas de una violencia simbólica e invisibilizada. Pero a la hora de realizar investigaciones sobre el tema nos encontramos con el miedo a perder el honor, con hablar del propio cuerpo, el temor al rechazo social y el pudor. En la misma línea, la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (AFTD, por sus siglas en francés) fue la primera asociación tunecina en acudir al terreno (antes lo habían hecho Amnistía Internacional y Human Rights Watch), y crearon la Comisión de Investigación de la Verdad, de la que Emna Zahrouni, como miembra de la AFTD, ha formado parte. Ella comenta que han 1377
escuchado historias de mujeres terribles pero son conscientes de que otras muchas se han quedado ocultas. Para que éstas llegasen a explicar lo ocurrido debían haberse dado algunas condiciones que no se han podido dar (un espacio cerrado y aislado donde nadie les pueda oír, crear un clima de confianza...) Tras las elecciones del 23 de octubre, las mujeres han estado también presentes reclamando la preservación de los derechos de las mujeres en la nueva constitución. Se han manifestado en varias ocasiones en la Plaza de la Kasbah portando pancartas y gritando eslóganes tales como “Soy tunecina y quiero respirar libertad”, “La revolución continúa, no hay lugar para regresiones” y “El Código del Estatuto Personal (CSP) es un derecho no un privilegio” y han demandado al primer ministro que se reúna con ellas para hacerles llegar sus peticiones. (Tunisian News Agency, 2011) Para finalizar este punto quería resaltar que, si bien las mujeres han estado presentes en las calles, esto no quiere decir que lo hayan hecho siempre para demandar derechos civiles, económicos, políticos, sociales específicos de las mujeres. Es importante ser conscientes de que las personas que protagonizan este tipo de luchas son, en su gran mayoría, mujeres ilustradas, de un nivel socioeconómico medio alto que no reflejan en absoluto a la mayoría de las mujeres tunecinas. La mayoría de las mujeres no se sienten identificadas a los problemas evocados por estos grupos de mujeres y, en muchos casos, identifican estas reivindicaciones a problemas de “ricas”. Sin embargo, cuando las manifestaciones están relacionadas con asuntos sociales, económicos y políticos en general, las mujeres salen a las calles ya sea en la capital o en el resto del país. Esta realidad es también extrapolable al ciber-espacio y, en menor medida, al espacio político. La “Cyber War” Una de las especificidades de esta revolución ha sido sin duda el papel que han jugado las redes sociales. Si bien decir que ha sido la “revolución de Facebook” es cuanto menos una exageración y hasta una usurpación de méritos de otras esferas, lo cierto es que la forma en la que esta revolución se ha dado, la rapidez con la que se han propagado las noticias y la contundencia con la que el pueblo se ha plantado frente a su opresor cuando era ya imposible esconder la verdad sobre su nepotismo y autoritarismo es, en gran parte, gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Dentro de las TIC se encuentran los blogs, las redes sociales (Facebook, Twitter), los programas de voz (Skype...), los correos electrónicos, los móviles y los llamados teléfonos inteligentes. (Manrique y Mikail, 2011) La singularidad de las TIC en la revolución tunecina es que por primera vez, a esta escala, se ha ofrecido una contra-información a los discursos oficiales a la vez que se ha hecho en tiempo real. El uso de las redes sociales han demostrado que en la actualidad todo el mundo puede ser periodista, relatando mediante facebook lo que estaba ocurriendo, haciendo fotos con teléfonos móviles y colgándolos después en Youtube para compartirlo con el mundo entero. Y dentro de las redes sociales, las mujeres también han estado presentes. Durante el trabajo de investigación hemos tenido la ocasión de conocer a algunas activistas de la red, como Olfa Riahi y Mouna Ben Halima, y a través de Internet hemos podido conversar con mujeres ciber activistas de la talla de Emna Ben Jemaa y Lina Ben Mhenni (aunque con esta última nos resultó imposible llegar a mantener una entrevista a pesar de los esfuerzos) 1378
Olfa Riahi comenzó a trabajar en la radio Express FM (radio especializada en temas económicos) en octubre del 2010 y a partir de ahí empezó su papel activista en Facebook, Twitter... relatando lo ocurrido en el país, y continua, hasta la fecha, denunciando los abusos producidos en Túnez, las revoluciones de otros países y la actualidad del mundo. Mouna Ben Halima nos explica de que forma ella vivía al margen de las necesidades de gran parte de sus compatriotas. Casada, de nivel socioeconómico alto, acostumbrada a una serie de comodidades y lujos inaccesibles para muchos y muchas tunecinas, Mouna nos explica cómo fue a través de la manifestación contra la censura cuando, tras observar los abusos de poder de la policía tunecina, comprendió que las cosas no iban bien en su país. A partir de ahí empezó a publicar sus pensamientos e ideas sobre lo ocurrido en su muro de Facebook, a documentarse y hacerse cada vez más participe de la revolución tunecina. En los últimos meses ha creado la asociación Touensa de defensa de los valores democráticos, ha sido la jefa del proyecto “Bus Citoyen” que ha recorrido Túnez antes de las elecciones para ayudar a la ciudadanía a conocer el proceso electoral y sensibilizar sobre la importancia de inscribirse en las listas electorales. Emna Ben Jemaa fue la primera ciber activista en divulgar la noticia de la quema a lo bonzo de Mohammed Buazizi, y desde entonces, mediante su blog emmabenji, Facebook, Twitter ha ido, al igual que sus compañeras, relatando lo que iba ocurriendo en Túnez. Actualmente está siguiendo de cerca lo que se discute en la Asamblea Constituyente y los debates que circulan en las calles, a pesar de que se encuentra en Estados Unidos (una muestra más de las posibilidades que ofrecen las TIC). Conversando con Emna Ben Jemaa sobre el papel de las mujeres en las redes sociales ella reconoce no haberse sentido nunca mujer dentro de este ciber-movimiento. No era un problema de género sino una lucha contra la dictadura. En ese primer periodo nunca hablábamos de asuntos de género ni de religión. En la blog-esfera somos todos blogueros, sin importar el sexo al que pertenecemos, y la policía ha detenido a blogueros hombres y mujeres. (Ben Jemaa, 2012) De hecho, Emna fue arrestada por sus acciones en Internet el 21 de mayo de 2010, un día antes de la manifestación contra la censura, e interrogada durante siete horas en una comisaría. Le preguntaron sobre su colaboración con periodistas locales y extranjeros y la participación en actividades contra la censura. Se le informó que estas actividades se podían considerar como espionaje y penadas con un mínimo de cinco años en prisión. (Ben Jemaa, 2011a) Lina Ben Mhenni es toda una eminencia en la ciber-revolución tunecina. Su imagen como mujer activista en la red ha recorrido el mundo entero hasta el punto de ser nominada al Premio Nobel de la Paz en 2011 (Ben Mhenni, 2011a). Su blog A Tunisian Girl, un referente en la lucha contra la dictadura. Ella, en su libro “la Revolución de la dignidad” traducido al español, afirma no haber querido nunca afiliarse a ningún partido político ya que prefiere actuar de forma libre (2011a) En el mismo libro relata cómo ha sido víctima de la censura, que sufrió por primera vez en 2008, y también cómo ha sido participe de la lucha contra ésta. En el libro se mencionan varias mujeres ciber activistas compañeras suyas y, aunque la batalla parece girar en torno a la lucha contra la corrupción y la falta de libertades del dictador Ben Alí, se muestran de manera continua mujeres empoderadas, dispuestas a luchar por sus derechos, 1379
en primera línea de batalla. Mujeres abogadas liderando blogs y muros de Facebook muy visitados, mujeres feministas luchadoras en momentos revolucionarios, mujeres activistas detenidas por la policía criminal por el simple hecho de publicar un post en el blog, sindicalistas en huelgas de hambre... La manifestación del 22 de mayo contra la censura en Internet, estuvo organizada por una veintena de personas, y seguida por miles de manifestantes. Lina, al igual que otras tantas mujeres, estuvo detrás de la preparación de esta manifestación. Lina ha sufrido también en diversas ocasiones el ataque de grupos salafistas. En el encierro de salafistas en la universidad, del que hablaremos más tarde, Lina podía oír a estos islamistas decir “Vete Lina Ben Mhenni”. En ese momento ella se dio cuenta de que estos grupos la conocían. A partir de ahí ha visto boicoteado su muro de Facebook en varias ocasiones (2011b) Los y las blogueras tunecinas han aprendido cómo saltarse las censuras, y crear guías para evitar ponerse en riesgo (Lewis, 2011). Olfa Riahi y Mouna Ben Halima nos aclaran que, si bien el papel de Facebook en la revolución es indudable, también hay una “intoxicación” dentro de ésta y otras redes sociales. La información no siempre es contrastada y hay ciertos individuos y grupos que utilizan las mismas para contaminar la información. En este punto coincide también Lina Ben Mhenni al afirmar que no existe libertad de expresión aún en Túnez y que hay un poder no interesado en que el cambio se produzca que controla aún la información que circula por la red (Ben-Mhenni, 2011a) En este sentido Emna Ben Jemaa ha creado, tras la revolución, una asociación que se interesa por la lucha por la libertad de expresión. Ella trabaja con un grupo de mujeres tunecinas y egipcias sobre un proyecto de ciudadanía en la red (Ouelhezi, 2011). Cuadro 1. Algunos datos sobre las TIC en Túnez. El 33,9% de la población tunecina tiene acceso a Internet. El 83% de los/as tunecinos/as usan teléfonos móviles. Hay más de dos millones de usuarios/as de Facebook. (18% de la población) 200 suscriptores/as activos de Twitter (en el momento del estallido de la revuelta), 3.000 inscritos/as antes de la revuelta, actualmente 15.000. En octubre de 2009 había 860.000 tunecinos/as en Facebook. En febrero de 2010, 1.125.000. Tras el 14 de enero, 2.400.000. (en dos años ha aumentado el 200% aproximadamente) *Fuente: (Ben-Mhenni, 2011a; Ouelhezi, 2011; Lewis, 2011; Manrique y Mikail, 2011) Las mujeres como parte de la sociedad civil. Luchas compartidas y luchas propias. Durante el gobierno de Ben Alí la participación de la sociedad civil estaba muy limitada a unas cuantas asociaciones defensoras de los ideales del presidente y del sistema que éste defendía, y algunas asociaciones autónomas que tenían muy poco margen de actuación y se encontraban continuamente bajo el control estatal. Dentro de las asociaciones de mujeres, principalmente dos: ATFD y la Association de Femmes Tunisiennes pour la Recherche et le Développement (AFTURD). A esto hay que sumar la imagen de mujer de la que hacía gala Leila Trabelsi, mujer de Ben Alí, desde la Presidencia de la Organización de la Mujer Árabe, OMA (Pérez de la Cruz, 1380
2011) que tanto daño ha hecho a la imagen del movimiento feminista tunecino. A la “Mata Hari del país de los jazmines” (Ortíz, 2011), la “reina de Cartago” (Ruiz, 2011) “se le atribuye una personalidad manipuladora hasta el esperpento” (Ortíz, 2011). Pues bien, desde el momento que comenzó la revolución y hasta la actualidad ha habido una explosión de asociaciones, de grupos organizados en torno a multitud de temáticas. Diversas ONGs e instituciones como el Banco Africano de Desarrollo (BAD) o el proyecto Jam3ity están tratando de hacer un mapeo de las organizaciones fundadas tras la revolución en todo el país, destacando en qué temas están trabajando pero, hasta el momento, está resultando un trabajo arduo ya que surgen asociaciones cada día y, aunque muchas se establecen de forma legal, otras se encuentran en trámites de formalizarse. Siguiendo el mismo proceso han surgido numerosas asociaciones de mujeres en todo el país, haciendo en muchos casos una labor de “lobby” importante. Según datos preliminares del estudio sobre la cartografía de la sociedad civil, del BAD, dentro de las nuevas asociaciones creadas tras el 14 de enero, la temática de género es la segunda en importancia. En estos momentos se está trabajando por hacer una tarea de coordinación y tejido en red entre todas estas organizaciones. Saida Rached nos comenta que se ha hecho una coalición de 17 organizaciones feministas en Túnez, y están tratando de llevar acciones conjuntas para ejercer mayor presión en temas como la lucha por la igualdad en la herencia, la presencia de las mujeres en las instituciones políticas, la creación de una ley de violencia de género, etc. Ante mi pregunta sobre si muchas de las mujeres se autodenominan feministas, Saida me contesta que está observando cómo paulatinamente hay un cambio de mentalidad en la lucha de las mujeres, aunque también continua observando muchas chicas jóvenes que aunque visten de forma occidental, incluso fuman, etc. no se cuestionan temas tales como la división sexual del trabajo o los roles de género. Varias afirman que no es fácil ser feministas en Túnez, y no en pocas ocasiones se sienten cuestionadas incluso dentro de movimientos de izquierdas, en ocasiones por la falsa consideración del término feminismo como contrario a machismo (primacía de los valores de las mujeres). A pesar de estos desencuentros, la totalidad de las mujeres con las que hemos hablado expresan que se han sentido apoyadas y respetadas por sus compañeros varones en las luchas, aunque en el interior de las organizaciones se observa muchas veces roles de género definidos, desigualdad en el valor que tienen unas y otras voces, y cómo la lucha de género es vista como una lucha secundaria. De un tiempo a esta parte se han recogido interesantes experiencias por parte de grupos de mujeres entre los que destacamos el proyecto de “La Caravana” de ATFD que ha recorrido varias regiones animando a las mujeres a inscribirse en las listas electorales, a votar sin dejarse influir por sus esposos, y a presentarse a las elecciones, así como a saber identificar qué discursos velan por los derechos de las mujeres. Esta misma asociación ha organizado para febrero del 2012 un “simulacro de la Constituyente”. Se trata de un congreso internacional en la que se trabajará, mediante la simulación de un Asamblea Constituyente, qué puntos mínimos 1381
Una vez comentado la polémica actual sobre este tema voy a pasar a aclarar los debates que están surgiendo también en torno al partido político Ennahdha. El discurso de Ennahdha Ennahdha ha reiterado en varias ocasiones que sus ideales políticos se acercan al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Turquía, que no tiene intención de crear un estado teocrático, que no tocará el CSP. Declara su compromiso con la democracia y defiende la “integración de los valores liberales y humanistas laicos con los principios islámicos, especialmente en las esferas sociales y económicas. “ (Al-Amin, 2011) Pero si bien Ennahdha se muestra como uno de los partidos islamistas más liberales del mundo islámico, dentro del mismo hay un abanico de corrientes que va desde los más liberales hasta sectores más radicales Desde la legalización del partido y hasta las elecciones del 23 de octubre Ennahdha ha hecho una campaña electoral perseverante y muy eficaz. Ha acudido a todos los rincones del país, ha abierto más de 200 oficinas, ha contando con un número altísimo de voluntarios/as que han realizado una campaña electoral puerta a puerta, y ha dispuesto de unos medios económicos difícilmente accesibles para la mayoría de los partidos políticos. De un tiempo a esta parte al partido Ennadha se le ha criticado de forma constante jugar con un doble discurso en sus declaraciones, es decir, tener una doble imagen: por una parte, y de cara al exterior del partido e incluso del país, una cara moderada, liberal, más laica y progresista y, por otro lado frente a sus votantes y adeptos/as, una imagen más conservadora y tradicional, rozando en ocasiones el fundamentalismo. Para que se pueda comprender esta acusación citaré varios ejemplos: Dentro de los eslóganes más, diríamos, “manipuladores” encontramos algunos como “si no votas a Ennahdha, es que no eres musulmán” escuchado en el interior del país en varios discursos políticos. En el comentario de Hamadi Jebali “Todas las mujeres, incluidas las madres solteras serán protegidas bajo la ley de Túnez “ podemos observar una cierta actitud paternalista que posiciona a la mujer en un estatus de desprotección, incluso infantilizándolas (de hecho, muchas feministas criticaron este comentario) (Shirayanagi, 2011) Uno de las declaraciones más reprochadas de Jebali es ésta en la que anuncia que había llegado el momento del “sexto califato” (Benoit-Lavelle, 2011), haciendo referencia a la instauración de un estado teocrático. Entre las miembras de su partido encontramos a Souad Abderrahim, farmacéutica y única mujer del partido que no lleva hijab, quien se muestra abanderada de los derechos de las mujeres. Entre sus discursos encontramos algunos como “Nosotros, quienes hemos sido oprimidos, no vamos a oprimir a nadie, queremos acabar con esta fobia” (El Amrani y Lindsey, 2011), en el que se entreve un discurso aperturista y tranquilizador, mientras que hay otros como el que pronunció en Radio Monte Carlo donde consideraba que las madres solteras eran la vergüenza del país. Por último, y para contrarrestar la imagen más conservadora de Ennahdha quería resaltar el momento en el que, tras la victoria de las elecciones del 23 de octubre, el portavoz del partido, Noureddine Bhiri, afirmó que se iba a elevar la ley de igualdad de 1388
género a categoría de ley fundamental. “Queremos hacer este cambio para que nadie pueda alterarla por una mayoría simple de votos”(Admin, 2011) Ella nos cuenta cómo ha vivido su candidatura como cabeza de lista del partido Ettakatol en Kairouah. Expresa que ha sido realmente difícil y duro los momentos previos a las elecciones. Kairouah es una región donde Ennahdha tenía muchos/as votantes. Ella sabía que no iba a ganar pero lo hizo de manera estratégica para visibilizar el papel de las mujeres como candidatas a las elecciones. La campaña ha sido hostil, comenta, con sus fotos colgadas en las mezquitas insultándola. “Para Ennahdha era importante descalificar mi imagen y desacreditarme, y ha puesto las herramientas necesarias para hacerlo”, dice, y, aunque aparentemente las amenazas no venían de parte del partido, ella está absolutamente convencida que la mano que dirigía la operación era de Ennahdha. A su vez considera que para Ennahdha no ha sido fácil boicotear la imagen de Bochra precisamente porque tiene un discurro moderado, difícilmente atacable. El éxito de Ennadha se debe, además de por haber hecho una enorme y extendida campaña electoral, a que ha sabido prometer a la ciudadanía tunecina aquello que ésta más anhelaba: la recuperación del honor perdido. Un ejemplo de esto, y que tiene mucho que ver con el tema que nos atañe, lo encontramos en muchas regiones en las que la agricultura había dejado de ser la primera fuente de ingresos y donde se habían instalado varias industrias textiles. Muchos agricultores se habían visto obligados a vender su tierra. En estos lugares se había producido una inversión de roles, desde que la industria textil empleaba únicamente a mujeres y los hombres habían dejado su rol de “breadwinner” (ganapán), produciéndose una transformación social. En estas regiones Ennahdha ha hecho un discurso fuerte tratando de devolver la virilidad a los hombres. (IPS, 2011) Wissal Jaidi considera que Ennahdha ha conseguido el voto de los/as pobres, de las regiones del interior y de las personas con un nivel cultural más bajo, y también se ha valido para conseguir su triunfo de estrategias poco éticas. Como ejemplo de esto Wissal Jaidi explica como en la Alta Instancia había partidos políticos y también había personalidades independientes pero dentro de estas personalidades había muchos que eran islamitas y formaban parte de Ennahdha aunque no se inscribían en el partido para de esta forma hacer una presión más fuerte frente a ideas liberales o laicas. Para ella, al igual que para Emna Zahrouni la estrategia de Ennahdha es introducir debates nuevos (adopción, poligamia, aborto, niqab...) que creen polémica para “tantear" cuál es la opinión pública, medir las fuerzas de la oposición y dividir a la sociedad. De esta forma, cuando llegue el momento y poco a poco, irán introduciendo su verdadera política conservadora. Durante el viaje a Túnez preguntamos a todas las personas entrevistadas si creían que con el triunfo del partido Ennahdha corrían peligro las conquistas de las mujeres. La respuesta en ese sentido fue bastante generalizada. La mayoría de las personas entrevistadas creían que actualmente hay ciertas leyes, tales como el CSP, que no se van a tocar, porque el partido aún no esta lo suficientemente afianzado, pero si temen que esto pueda producirse en unos años, cuando tengan más poder del que tienen. También consideran que, si bien, las mujeres no deben tener un miedo excesivo a las leyes, sí que deben hacerlo en la calle, donde pueden ver amenazadas sus libertades, bien por ataques de grupos radicales (mediante miradas intimidatorias, insultos, amenazas, desprecios, etc.), bien por una aplicación discriminatoria de las leyes. 1389
Respecto a este último punto las y los entrevistados temen que se creen medidas que, aunque en un principio, no sean discriminatorias, las consecuencias conlleven una vuelta a los roles tradicionales de género y una pérdida de libertades. Un ejemplo de esto sería una medida que incentive, mediante bonificaciones, a las mujeres que tengan más de tres hijos, o que prometan el 70% del sueldo a aquellas mujeres que accedan a tener una media jornada. De esta manera un mayor número de mujeres aceptará estas medidas y así el sistema ira desplazándolas poco a poco de la vida publica y relegándolas a sus roles tradicionales de madres, esposas y amas de casa. “El horizonte de Ennahdha es el pasado” comentan. El movimiento salafista. Desde el triunfo de la revolución también se esta viendo un brote de grupos salafistas que, aunque se trata de grupos minoritarios, es necesario prestarles la debida atención ya que pueden suponer una amenaza a los derechos de las mujeres. No debemos caer aquí tampoco en la homogeneización de estos movimientos salafistas ya que también éstos son plurales y hay un panorama diverso de tendencias dentro de los mismos, Así, encontramos los que han querido participar en el juego político, aunque su partido no ha salido adelante por no querer respetar ciertos mínimos del juego democrático, y quienes se mantienen completamente al margen de la política, y creen que se debería volver a una dictadura, esta vez teocrática. Diversos psicólogos coinciden en afirmar que se trata de personas, muchas de ellas jóvenes, pertenecientes a clases sociales bajas, con escasos recursos económicos, que se muestran desadaptados en la sociedad en la que viven, y que este sentimiento de pertenencia a un grupo les hace reafirmar su personalidad lo que favorece, por otro lado, su autoestima. Aunque, como digo, se trata un movimiento minoritario, haré un repaso de algunos momentos en los que estos grupos han amenazado el proceso democrático, haciendo especial hincapié en la amenaza de los derechos de las mujeres. En varias ocasiones haré referencia a declaraciones del partido Ennahdha, no porque pertenezcan al mismo grupo, sino para demostrar que no siempre este partido ha sancionado, o no como muchos tunecinos y tunecinas esperan que sea, estos actos radicales. El 20 de abril un conjunto de organizaciones de mujeres hacen público el “Manifiesto de mujeres por la igualdad y la ciudadanía”, en donde muestran su posición contra las voces reaccionarias que atentan contra los derechos que las mujeres ya tienen, bajo el pretexto de la religión y la identidad cultural. En mayo, el famoso café popular “Le Paon” donde se sirve alcohol, es atacado. Ataques parecidos se llevan a cabo en burdeles de Túnez, Sousse y Kairouan para “purificar” estas ciudades. En Ariana (barrio de la capital), salafistas recorren las playas de Raouad prohibiendo a las mujeres llevar bañadores (IPS, 2011). El 28 de junio se producen importantes ataques a mujeres sin velo, artistas y burdeles. El 7 de julio, en la mezquita de Zitouna en Túnez, frente a numerosos creyentes, los ulemas animan el ataque hacia Nadia El Fani (directora de cine que días antes había proyectado una 1390
película donde se habla de Dios) y llama al gobierno a prevenir ataques contra la imagen de Dios, y la dignidad de la población tunecina y su identidad árabo-musulmana. Ese mismo día numerosas personas toman las calles en protesta por la violencia de los fundamentalistas contra artistas e intelectuales (IPS, 2011). El 25 de julio se produce un ataque al cine “Afric´Art”, donde se mostró el documental de Nadia El Fani. En una entrevista ella comenta que pone sus esperanzas en la clase media tunecina para hacer frente al fundamentalismo. Ella tiene un juicio abierto en Túnez ya que es acusada por abogados fundamentalistas por atacar la buena moral y el principio religioso. Giuliana Sgrena, una conocida periodista italiana que lleva defendiendo los derechos de las mujeres en todo el mundo árabe, testifica el hecho de que los islamistas se han visto reforzados con dinero de los ricos países del petróleo, que incrementan sus influencias entre los pobres ofreciendo soporte económico a cambio de que mujeres dejen sus trabajos y se queden en casa y de que hombres se dejen crecer las barbas para mostrar su religiosidad. Los islamistas también organizan bodas colectivas, corriendo a cargo de los gastos. Ella observa que el número de mujeres que usan el velo ha aumentado en la ciudad de Túnez. Diversas mujeres observadoras del proceso electoral tunecino testifican que durante el mes de octubre se han visto a muchas más mujeres usando el niqab en las calles (IPS, 2011). El 7 de octubre, en la universidad de Sousse, tras la negación por parte de la universidad de registrar a una mujer con velo integral, se producen manifestaciones muy violentas de fundamentalistas. Atacan físicamente al secretario general de la universidad provocando pánico y terror entre el profesorado y estudiantes. Como respuesta 200 mujeres marchan para denunciar estos actos. El 14 de octubre 300 hombres atacan las oficinas de la televisión privada Nessma como protesta de la proyección de la película de dibujos franco-iraní “Persépolis” que describe la vida de una niña de Teherán en la época del Sha y en la revolución iraní de 1979. Una enorme manifestación comienza en la Gran Mezquita de El Fateh hacia la sede de la cadena de televisión. La policía interviene solo cuando la marcha se aproxima a la oficina del primer ministro, la marcha dura dos horas. (IPS, 2011) Ghannouchi condena el ataque pero emite una declaración expresando su asombro por la proyección de la película considerando que la película “incita al odio”. En su declaración llama a los medios a evitar la provocación y el sensacionalismo. Durante los días que estuve en Túnez se estaba celebrando el juicio de Nessma por la proyección de la película, ya que diversos abogados han llevado a la cadena de televisión a juicio. En ese sentido la ley es un tanto vaga y da lugar a interpretaciones porque, si bien existe una aparente libertad de de expresión (y si fuese esa la razón por la que Nessma es llevada a juicio las leyes internacionales se harían eco de la noticia), la ley dice que no se puede crear agitación social, y en ese sentido se produce la siguiente reacción en cadena: Nessma proyecta la película Persépolis bajo los principios de libertad de prensa y expresión que le respaldangrupos salafistas salen a la calle en protesta por la proyecciónse produce un revuelo en la ciudad. Consecuencia: Nessma ha provocado agitación social por lo que debe ir a juicio. En ese sentido he de decir que muchas de las personas con las que conversé en mi viaje consideraban que los abogados que han llevado a la cadena de televisión a juicio son próximos a Ennahdha y que ha sido precisamente este partido quien animó a sus seguidores a salir a la calle como señal de protesta. 1391
Emna Zahrouni forma parte del comité de defensa de Nessma, y nos comenta cómo en el juicio que tuvo lugar el 23 de enero, diez compañeros y quince compañeras suyas han sido agredidas por grupos salafistas mientas que la policía no ha intervenido. Ella explica que a su vez hay un proceso contra los salafistas que presuntamente atacaron la cadena de televisión, el domicilio del director de la cadena así como a él mismo y su familia. El tribunal no ha condenado a estos grupos y, tras el recurso de la sentencia, éste ha condenado a los salafistas al pago de 9 dinares. Personalidades como Lina Ben Mhenni, Sana Ben Achour (ex presidenta de la ATFD), Bochra Bel Haj Hmida, etc, han visto sus imágenes publicadas en Facebook, tachadas con una cruz como amenaza de muerte. Ante estos ataques varias decenas de mujeres se congregaron frente a la Universidad Cité des Sciences para condenar los ataques de estos grupos radicales. El día de la concentración salafistas les gritaban “degage” (el mismo lema que se utilizaba para pedir la expulsión de Ben Alí). “Es habitual que sean insultadas y agredidas mujeres cuya vestimenta desafía los códigos conservadores (...). Ni un solo partido u organización emitió un comunicado condenando formalmente las agresiones, lo que ha obligado a las mujeres a procurar medios de difusión propias”. (Sgrena, 2011) La lista de agresiones y ataques a la imagen de las mujeres no acaba aquí, pero podemos hacernos una idea del momento tan complicado en el que se encuentran los derechos y libertades de las mujeres tunecinas. Únicamente quería señalar, para finalizar, la toma durante dos meses de la facultad de letras de la universidad de la Manouba por un grupo de salafistas, como señal de protesta ante la prohibición por parte de la universidad de realizar un examen a una mujer con niqab. “Éste es un grave atentado contra la educación y la libertad”, comentaba el decano de la facultad, ya que, además, estos salafistas no son estudiantes de la universidad. CONCLUSIONES A lo largo de este trabajo de investigación se ha ido recorriendo los principales espacios de participación en los días de la revuelta y durante el proceso de transición, observando si las ciudadanas tunecinas habían estado presentes y, de haberlo hecho, qué forma había adquirido dicha participación. Tras la investigación realizada hay varias conclusiones a las que he podido. En este apartado voy a intentar hilvanar los elementos más destacables del estudio realizado para que los diferentes detalles de la fotografía del momento actual puedan ser fácilmente visibles. Como primer elemento, me parece imprescindible remarcar que el objeto de mi estudio está aún vivo y en constante transformación. Se trata de un proceso que comenzó hace más de un año y será necesario como mínimo dos años más para que al menos se puedan extraer algunas conclusiones desde una perspectiva de análisis. Hace apenas cuatro meses Túnez tenía sus primeras elecciones para una asamblea constituyente, actualmente se están negociando los proyectos de constitución, la población se está adaptando a esta nueva realidad, y el país es aún un hervidero de ideas y de proyectos. Habrá que esperar pues, a la creación de la nueva constitución, a la convocatoria de unas nuevas elecciones, y a los primeros pasos del futuro gobierno creado tras éstas, para tener más 1392
herramientas de análisis para verificar o desechar la hipótesis planteada. Mi participación como testiga de una parte de este proceso me ha permitido acercarme a una parte de la realidad y en un tramo limitado del tiempo. Dicho esto, no cabe la menor duda de que las mujeres han estado presentes en la revolución tunecina en casi todos los espacios de opinión y protesta. Las mujeres tunecinas han sido las primeras en sufrir el aumento de los productos básicos tales como el pan o el gas y percibir las consecuencias de la crisis. Éstas han sido las principales encargadas de reajustar la economía casera a la falta de recursos económicos y, a su vez, de enfrentarse a un mercado laboral cada vez más precarizado, especialmente en aquellos sectores donde la mayoría de las mujeres están empleadas. No debe resultar, por tanto, sorprendente que sean ellas las primeras que se han pronunciado contra estas injusticias reclamando una vida que “merezca la pena ser vivida”. Para la mayoría de las mujeres tunecinas estas desigualdades económicas e injusticias sociales están por encima de la cuestión de la religión y hemos podido comprobar que el Islam no es la única fuente de opresión que sufren. Ellas han tenido y continúan teniendo varios frentes de batalla. Sus reivindicaciones abarcan desde las más básicas como la subida de los precios de los productos, hasta la conquista por la paridad en las elecciones, el afianzamiento de los derechos civiles y sociales adquiridos (la desaparición de la poligamia, la legalización del aborto y los métodos anticonceptivos...) y el logro de la eliminación de las desigualdades existentes (la erradicación de la violencia de género, la penalización de la violación conyugal, la desigualdad en la herencia, la equiparación de salarios, la igualdad efectiva, etc.) Sin duda, un hito importante de la revolución ha sido la toma de espacios tradicionalmente masculinos por parte de las mujeres tunecinas. Éstas han acudido a los cementerios, han salido por las noches a la calle, han creado relaciones con varones fuera del entorno familiar (en los sindicatos, en los comités de barrios, en las manifestaciones...). De esta forma la ruptura de la dicotomía público-privado se ha roto invadiendo las mujeres el espacio público más allá del plano laboral. Esta imagen de mujeres empoderadas y defensoras de sus derechos ha hecho romper la idea que desde Occidente se tiene de la mujer musulmana homogeneizada y estereotipada como mujer subordinada, subyugada a las decisiones de sus maridos, mujer silenciada que necesita de la ayuda de sus compañeras de Occidente para salir de esta situación de dominación en la que se encuentra. Las mujeres han sido, como decimos, protagonistas de esta revolución tunecina y han luchado con gran fuerza por reivindicar sus derechos, pero considero importante resaltar que éstas han tenido en la mayor parte de los casos unos enemigos comunes: la corrupción, la falta de libertad y la injusticia, y unos aliados: sus compañeros varones también oprimidos. Estas luchas comunes entre hombres y mujeres han sido así durante los días de la revolución y hasta el instante en el que han visto amenazados sus derechos. En el momento en el que han percibido la diferencia de intereses entre hombres y mujeres y éstas se han sentido atacadas la lucha ha tomado un color de género, dado que si no era así corrían peligro los derechos y libertades adquiridas. Por esta razón es necesario apuntar que hay un sector de la población femenina tunecina que ha puesto las reivindicaciones de los derechos civiles, políticos y sociales de las mujeres como 1393
primera línea de batalla, y que ha hecho una gran labor de lobby desde las asociaciones, los espacios políticos, los sindicatos, los medios de comunicación, etc. visibilizando esta lucha por la emancipación de las mujeres. A pesar de que la presencia de las mujeres en la revolución en indiscutible, ésta no se ha visto adecuadamente asociada a la conquista de los derechos civiles de las tunecinas. Una vez más, tras el entusiasmo de los primeros días de la revolución y la conquista en la caída de la dictadura, las mujeres tunecinas no han encontrado los apoyos necesarios para estar presentes, de la misma forma que sus compañeros varones, en los espacios de decisión y debate sobre el nuevo modelo político y económico a seguir. Con todo un país “patas arriba” y un largo camino por hacer y construir, el clásico debate entre luchas principales y luchas secundarias ha llegado también a Túnez. Como se ha visto en tantas otras ocasiones la lucha por la conquista de la igualdad de género se considera una lucha secundaria, que se pretende afrontar una vez se hayan ganado las consideradas prioritarias. En la revolución francesa las mujeres fueron las primeras en salir a la calle por la subida de los precios de los productos básicos pero en el ideal de fraternidad las excluyeron; en el movimiento sufragista de Estados Unidos las mujeres estuvieron al frente de las reivindicaciones por la conquista al voto de la población negra, pero no encontraron el mismo respaldo cuando ellas quisieron también optar al voto; en la revolución iraní las mujeres estuvieron al frente de las luchas frente al Sha, pero con el triunfo de la revolución fueron las mas perjudicadas y vieron cómo se mermaban sus derechos a pasos agigantados; en Argelia las mujeres fueron protagonistas en la lucha contra la colonización pero olvidadas tras el triunfo de la independencia; en Nicaragua estuvieron en primera línea de batalla en el Frente Sandinista de Liberación Nacional y, una vez triunfó la revolución observaron desencantadas como la emancipación de las mujeres pasaba a un segundo o tercer plano. Una situación parecida podría darse también en Túnez. Si comparamos el caso de Túnez y el de Egipto, dos revoluciones que se han dado casi de forma paralela aunque con procesos de transición muy diferentes, podemos ver cómo las mujeres tunecinas están participando en la construcción de la democracia de forma más activa que sus vecinas egipcias, pero, en cualquier caso dista mucho de ser un proceso liderado de igual forma tanto por hombres como por mujeres. Muchos tunecinos han sacado provecho de la unión de fuerzas para desmantelar el régimen dictatorial pero temen, una vez éste ha caído, que los roles de género existentes se modifiquen y perder de esta forma su situación privilegiada. Esto nos llevaría a poder afirmar que ha caído la dictadura política pero no el patriarcado. En el momento actual en el que se encuentra Túnez los derechos y libertades de las mujeres tunecinas se pueden ver amenazados. La violencia de género, la posible pérdida de espacios de participación y el auge de un sector de la población que reclama una dura lectura del Islam, apostando por una vuelta de las mujeres a sus casas, y a valores retrógrados y conservadores, son algunos de los factores amenazantes. Las mujeres tunecinas tienen que estar en este proceso permanentemente alerta para que el avance hacia una ciudadanía plena continúe su curso, y lejos de dar pasos de cangrejo, consigan superar las discriminaciones que sufren en el presente. 1394
Para ello es recomendable hacer una enorme labor de presión asegurando que la equidad de género esté presente en todos los textos legislativos, pero también procurando las medidas necesarias para que esta igualdad sea de forma efectiva. Superando los errores del pasado, las medidas deben venir acompañadas de las bases quienes garanticen que esta igualdad sea de facto. La sociedad tunecina debe superar los obstáculos que han impedido esta igualdad efectiva entre tunecinos y tunecinas, transformando no sólo las leyes sino aquellas tradiciones culturales, religiosas y sociales de las que se ha alimentado hasta el presente el patriarcado. La conquista por la igualdad deberá pasar inevitablemente por un reconocimiento a la pluralidad de situaciones y vivencias teniendo en cuenta a las mujeres del área rural, a la nueva población femenina, a las mujeres universitarias y demás grupos de población, de tal forma que sus demandas sean recogidas sumando fuerzas y luchas variadas para que ninguna voz sea silenciada. 1395
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