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Yo nunca estuve en Nueva York: periodismo musical, bichos raros y The Strokes. Crónica

Sánchez Aragón, Beatriz

Abstract

El presente trabajo es un ejercicio de periodismo narrativo, concretamente de periodismo de inmersión, en el que se ponen en práctica los conocimientos adquiridos durante la carrera. A través del género estrella de dicha vertiente, la crónica, se lleva a cabo un texto periodístico de especialización musical. Con el post-punk revival, aquel género que estalló a principios del siglo XXI, y el análisis de uno de los grupos más importantes de la escena neoyorquina, The Strokes, la autora interpreta y reflexiona, a través de sus vivencias en Sevilla y su ciudad de origen (San Fernando, Cádiz), y con testimonios de su entorno personal: el impacto de la propia banda en la música y en ella misma, dóndeha quedado el rock en 2024 y cómo la nostalgia e idealización pueden nublar la mente. Además, en la crónica se tocan temas como las aspiraciones de la alumna dentro del ámbito del periodismo musical y su desconexión con respecto a la Generación Z.

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GRADO EN PERIODISMO FACULTAD DE COMUNICACIÓN UNIVERSIDAD DE SEVILLA Trabajo de Fin de Grado Curso 2023-2024 YO NUNCA ESTUVE EN NUEVA YORK: PERIODISMO MUSICAL, BICHOS RAROS Y THE STROKES. CRÓNICA Autor Beatriz Sánchez Aragón Tutor Juan Carlos Fernández Serrato 1 RESUMEN El presente trabajo es un ejercicio de periodismo narrativo, concretamente de periodismo de inmersión, en el que se ponen en práctica los conocimientos adquiridos durante la carrera. A través del género estrella de dicha vertiente, la crónica, se lleva a cabo un texto periodístico de especialización musical. Con el post-punk revival, aquel género que estalló a principios del siglo XXI, y el análisis de uno de los grupos más importantes de la escena neoyorquina, The Strokes, la autora interpreta y reflexiona, a través de sus vivencias en Sevilla y su ciudad de origen (San Fernando, Cádiz), y con testimonios de su entorno personal: el impacto de la propia banda en la música y en ella misma, dónde ha quedado el rock en 2024 y cómo la nostalgia e idealización pueden nublar la mente. Además, en la crónica se tocan temas como las aspiraciones de la alumna dentro del ámbito del periodismo musical y su desconexión con respecto a la Generación Z. PALABRAS CLAVE: periodismo cultural, crítica musical, crónica, cultura rock. ABSTRACT This work is an exercise in narrative journalism, specifically immersion journalism, in which the knowledge acquired during the degree is put into practice. Through the star genre of this field, the chronicle, a journalistic text of musical specialization is produced. With the revival of post-punk, that genre that exploded at the beginning of the 21st century, and the analysis of one of the most important groups of the New York scene, The Strokes, the author interprets and reflects, through her experiences in Seville and her city of origin (San Fernando, Cádiz), and with testimonies from her personal environment: the impact of the band itself on music and on herself, where rock has been left in 2024 and how nostalgia and idealization can cloud the mind. In addition, the chronicle touches on topics such as the student's aspirations within the field of music journalism and her disconnection with Generation Z. KEYWORDS: cultural journalism, music criticism, chronicle, rock culture. 2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................ 3 2. OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICCOS ............................................ 6 2.1 Objetivos generales ................................................................................. 6 2.2 Objetivos específicos ............................................................................... 6 3. MARCO TEÓRICO ............................................................................................. 7 3.1 ¿Qué es el Periodismo Narrativo? ............................................................ 7 3.2 Crónica y reportaje como géneros más representativos del periodismo narrativo ............................................................................ 9 3.3 El Periodismo de Inmersión ....................................................................... 13 4. METODOLOGÍA ................................................................................................ 17 5. CRÓNICA ............................................................................................................. 23 6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ............................................................... 49 7. ANEXOS................................................................................................................. 50 7.1 Entrevistas ................................................................................................... 50 7.1.1 Transcripción entrevista a Cristina Ordoñez Sánchez (amiga) ............................................... 50 7.1.2 Transcripción entrevista a Ida Cristina Aragón Peña (madre) ................................................ 57 7.1.3 Transcripción entrevista a Héctor Alfonso Rodríguez (amigo) ................................................. 60 7.1.4 Transcripción entrevista a Ida Rita Viviana Peña Luyo (abuela materna) ............................. 65 3 1. INTRODUCCIÓN El periodismo musical y el rock en sus distintas vertientes viven en la actualidad una relación de amigos en desgracias. Ambos han gozado de su momento de esplendor y ambos han caído del altar estrepitosamente. En la década de los 70, la palabra del periodista musical podía acabar o lanzar al estrellato a los artistas que cubría. Las revistas que trataban el panorama musical del momento como Rolling Stone, Creem o Villlage Voice eran vistas por los jóvenes como los medios de referencia para estar al tanto de lo último en artistas y géneros. Además, estas incluían contenidos elaboradosy de alto nivel de escritura. Es en esta época donde también el rock goza de una popularidad e integridad apenas comparable a lo que vendrá después. También en este tiempo el género comienza a dividirse cada vez más (folk rock, rock progresivo, hard rock, glam rock) y da lugar a nuevos géneros que tuvieron a la música rock como su principal raíz (heavy metal, punk). Conforme terminaban la década y comenzaban los 80, ambos campos comenzaron a distorsionarse. El rock se partió en lo que era mainstream y lo que no. Dentro del primero, el hair metal, una visón superficial de lo que se suponía que debería significar la famosa frase “sexo drogas y rock and roll” (tomada literalmente, como lema del hedonismo y algo a lo que aspirar, cuandolosartistas del pasado habían acudido a estas para escapar de sus desgracias) y de, a veces, dudosa calidad musical y fácil acceso por sus ritmos pegadizos, inundaba el panorama musical del momento. También el soft rock y las power ballads sonaban continuamente en las radios de aquel tiempo. Dentro del segundo grupo se encontraban los descendientes del punk como el postpunk y el hardcore punk; también cabe mencionar géneros como el noise rock o el thash metal. Todo esto dentro de un panorama underground que movía pequeñas masas. El pop, como lo conocemos en la actualidad, había comenzado a formarse, y los sintetizadores eran lo último dentro de los instrumentos de moda, dejando las guitarras en un segundo plano. En el periodismo musical las revistas habían dejado de ser medios de referencia, y MTV se había convertido en el estandarte de lo que se escuchaba y lo que no. Esto sin ser un medio dedicado al periodismo musical propiamente dicho. Más bien este se abarcaba de manera superficial, centrándose la cadena en géneros básicos como la noticia y la entrevista. Los años venideros dieron a la música de guitarras una segunda vida con el grunge, 4 llevando lo underground al foco de los medios. Y aunque fue efímero, su impacto ha permanecido hasta el día de hoy, para bien y para mal. En Reino Unido, el britpop logró hacerse hueco en las listas con un sonido más cercano al de los Beatles que al de grupos como Pearl Jam. También el indie rock lograría acceder a un amplio público. La llegada al mainstream de lo alternativo hizo que el significado de este comenzara a diluirse. Ya no era un secreto para unos pocos, ahora el público mayoritario se acercaba a él, adaptándolo a sus ideas previas, más o menos intuitivas. Aunque estando aún presentes en el mercado de la crítica musical, las revistas especializadas ya habían dejado de tener influencia en la sociedad y muy poco impacto en la industria, sus contenidos cada vez eran menos elaborados y los textos de fácil lectura se abrían camino. El punto de inflexión sería la llegada de internet. Como apunta Ignacio Ramonet, esa “revolución digital” derribó los límites de las viejas formas de comunicación como lo son el sonido, la palabra escrita y la imagen y favorecería a internet como una nueva manera de comunicar, crear, informarse y relacionarse (2011, p.48). Estas características eran ideales para crear un nuevo modelo de periodismo musical. En el siglo XXI el periodismo especializado encontraría su refugio en la web con páginas como Pitchfork. Además, internet serviría de herramienta para que cualquier persona pudiese hablar sobre música y publicar sus textos sin una carrera periodística de por medio. Mientras tanto el formato físico iba a ir muriendo lentamente. En cuanto a la música, el pop, la música electrónica más liviana, y géneros urbanos como el rap o el RnB habían conquistado el panorama. Serían contadas las canciones de grupos rock que aparecerían en las listas de éxitos y conforme fuese avanzando el siglo comenzarían a desaparecer hasta convertirse en excepciones. Recientemente, el artista irlandés Hozier logró colocar su canción “Too Sweet” en el número uno de la lista Billboard Top 100 de EEUU1, que con su sonido pop-rock se alejaba a lo que venía reinando en las listas estadounidenses en los últimos años. Pero como se ha mencionado antes, esto es una excepción que confirmaría la regla. En la lista actual, solo aparecen cuatro canciones con un sonido cercano al rock: la mencionada “Too Sweet” (º7), “Beautiful Things” (º8), “Slow it Down” (º34) y “End of Beginning” (º37) 1 Hozier's 'Too Sweet' Hits No. 1 on Billboard Hot 100 5 Ser periodista musical en 2024 es una tarea difícil, sobre todo si la intención es vivir de ello. Dentro de la carrera de Periodismo no es ni siquiera tomada en cuenta, ni siquiera en una asignatura como Periodismo Cultural (lo más cercano que a dicha especialización se enseña en una institución académica). Los estudiantes no la tienen en cuenta a la hora de estudiar el curriculum que se cursa en las facultades de Comunicación, llegando como mucho a aspirar a ser periodistas culturales sin una mayor especialización que la de las nociones generales que se explican de lo que debe ser el periodismo cultural. La “Generación del Ya” ha hecho que los textos que puedan encontrarse en medios especializados en la actualidad vayan ligados a los géneros más rápidos y fáciles de elaborar del periodismo: la noticia, la reseña y la entrevista; a otros tipos de textos relacionados más con el “periodismo lento” se les da la espalda, la crónica y el reportaje principalmente. Por otra parte, también ser un artista rock dentro de la industria musical resulta una tarea difícil en la actualidad. Ha habido un abandono considerable por parte de las emisoras comerciales y otros medios hacia la música de guitarras, mientras sonidos como el rap o el reguetón gozan de una fama sin precedentes para los géneros urbanos. Todo grupo o artista rock que goce de algo de popularidad en este tiempo se acerca más a un sonido pop para así poder ser mejor comercializado. Ejemplos de ello serían Imagine Dragons, cuyos primeros discos contenían un sonido más “alternativo” en comparación con su sonido actual; o más recientemente los italianos Maneskin, cuyo último disco contiene una producción puramente pop. Cabe decir que dentro de círculos comerciales más pequeños, el indie rock, el punk o el rock alternativo, entre muchos otros género excluidos del éxito comercial, siguen teniendo sus seguidores. Pero dentro del mainstream hace ya años que un artista o grupo de rock ha logrado colarse entre las emisoras de radio convencionales. Las canciones cercanas al rock que serían la excepción son: “Good For You” de la cantante pop Olivia Rodrigo, “End Of Beginning” de Djo o “Beautiful Things” del artista Benson Boone; como dato curioso, el éxito de todas ellas se debió en gran parte a su popularidad en la red social Tik Tok, el cual luego se trasladó a las emisoras de música convencionales. Es por ello por lo que, los amantes de este tipo de música recurren a la nostalgia de un tiempo donde, para ellos, “la música era mejor” y dejan de lado a todo lo relacionado con los gustos dominantes en la 6 actualidad para las nuevas generaciones, incluso aunque ellos, por edad, pertenezcan a estas mismas generaciones. 2. OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS 2.1 Objetivos generales • Conocer y aplicar los elementos constituyentes de la crónica periodística a un hecho cultural relevante. • Conocer y aplicar las técnicas y enfoques del periodismo narrativo de inmersión a un hecho cultural relevante. • Elaborar un texto periodístico de especialización musical a través de los recursos del periodismo reposado. 2.2 Objetivos específicos • Investigar la historia y relevancia del postpunk dentro de la cultura musical contemporánea. • Investigar la historia y relevancia del post-punk revival producido a principios del siglo XXI con la escena de Nueva York como punto de referencia • Investigar la trayectoria musical y su importancia en la escena pop de The Strokes, como banda emblemática del postpunk revival de principios del siglo XXI. • Aplicar las técnicas compositivas y discursivas de la crónica a la experiencia musical de mi entorno social cercano. • Aplicar las técnicas compositivas y discursivas del periodismo narrativo de inmersión al objeto de mi crónica, incluyendo a la autora y sus vivencias subjetivas como parte del relato. • Analizar la situación del rock en la sociedad actual a través de la mirada de la generación de la autora (Generación Z). • Reflexionar sobre las inquietudes periodísticas de la autora con respecto al Periodismo musical y la situación de esta rama en la sociedad actual (dudas, contradicciones, miedos, desprecio, indiferencia…) 7 3. MARCO TEÓRICO 3.1 ¿Qué es el Periodismo Narrativo? No existe una definición concreta sobre lo que es el periodismo narrativo. Es periodismo porque se basa en hechos y rechaza la ficción. Es narrativo porque hace uso de los recursos literarios y existe un narrador con visión subjetiva dentro del texto. Según López Hidalgo (2018b: p.12) es un tipo de escritura donde se diluyen opinión e información y a su vez se entremezclan géneros periodísticos como la crónica, la entrevista y el ensayo. Sebastián Bernal y Albert Chillón (1985) destacan sobre este tipo de periodismo cómo: […] la explicitación --y reivindicación, en algunos casos-- de la subjetividad del informador, la ruptura de la compartimentación tradicional en géneros periodísticos estancos, el uso de múltiples técnicas narrativas y la renuncia a las estructuras rígidas y estereotipadas propias del periodismo convencional, entre otras características menos relevantes, son vehículos expresivos de una manera diferente de aproximarse a la realidad y de informar acerca de ella (p.84). Los autores se refieren al periodismo narrativo como “periodismo informativo de creación”. Desde esta denominación propia, Bernal y Chillón (1985) ofrecen un punto de vista más amplio de sus rasgos definitorios: a) Rompen, hibridan o “diluyen” los géneros periodísticos tradicionales. Los P.I.C (periodismo informativo de creación) son textos imposibles de catalogar con las denominaciones del género al uso´. (…) b) Los P.I.C no están “construidos” siguiendo las estructuras informativas tradicionales (pirámide invertida y ley del interés decreciente, amén de sus variantes), sino que es posible detectar en ellos una innovación estructural, variable en cada caso concreto y adecuada a las exigencias particulares del tema, tratamiento, periodista, medio y público. c) Los periodistas que escriban textos informativos de creación utilizan diversos puntos de vista narrativos (…), y no se limitan al uso de uno solo de ellos. (…) d) Los P.I.C utilizan por lo común la técnica de la transcripción del diálogo en su totalidad (…) Para ello, los autores del P.I.C recurren a artificios expresivos (onomatopeyas, pleonasmos, interjecciones…) y gráficos (puntos suspensivos, paréntesis, signos de admiración e interrogación, guiones, barras). e) Los P.I.C emplean la técnica del retrato global del personaje y de su entorno, muy 8 arraigada entre los nuevos periodistas estadounidenses. Es este un recurso que brinda abundante información complementaria, a menudo crucial para comprender las motivaciones y la idiosincrasia de los protagonistas y antagonistas de la actualidad periodística. f) Por lo general, como se desprende de lo expuesto, los textos informativos de creación huyen del lenguaje estereotipado, aburrido y a menudo farragoso del periodismo informativo tradicional, y su escritura es frecuentemente innovadora y tributaria de las técnicas y usos narrativos propios de la literatura – menudea, por ejemplo, la presencia de figuras retóricas y de artificios expresivos proscritos del lenguaje periodístico convencional. (p.93) Una de sus características más importantes es la voz del sujeto-narrador. Mientras en el periodismo tradicional la voz objetiva es un pilar fundamental a la hora de crear el texto, dentro de esta vertiente se tiende a una mirada subjetiva e interpretativa con la que el periodista observa el mundo que le rodea, por lo que la función expresiva tendrá, como apuntan Bernal y Chillón (1985), una fuerte presencia en el texto (p.87). Así piensa López Hidalgo (2018c), resaltando que “los periodistas narrativos no solo escuchan a los demás, a los protagonistas de las historias que cuentan, sino que, sobre todo, deben escucharse a ellos mismos, grabar su voz con las palabras precisas” (p.54) Todo esto, volviendo a Sebastiá Bernal y Albert Chillón (1985) para, en lugar de ofrecer una imagen objetiva de lo que ocurre, poder ofrecer al lector discursos dinámicos, fidedignos y subjetivos del panorama social (pp.84- 85) No hay que olvidar que, aunque hablemos de textos narrativos y el uso de recursos literarios, esta sigue siendo una modalidad del periodismo, por lo que se basa en hechos reales y rechaza la ficción. Como menciona Bermúdez Antúnez (2018): Los mundos ofrecidos desde el periodismo narrativo están fuertemente comprometidos y requieren de la inserción, la presencia, el aporte y la fijación de los datos (más fidedignos y más precisos) para edificar los eventos y los entornos elevados del texto (p.133) Existe una investigación periodística detrás del texto. Los diálogos y acontecimientos producidos son plasmados con exactitud a través de los recursos que la literatura ofrece al escritor. Así, según Bermúdez Antúnez (2018), se alterna entre segmentos de carga emotiva y narrativa con otros segmentos con carga de datos empíricos sobre el tema que se está tratando en el texto (p.137). Con ello, estos textos se asemejan a los del periodismo 15 Gunter Wallraff Alemán de nacimiento, turco por elección. Gunter Wallraff se hizo un hueco en el panorama periodístico europeo gracias a su libro Cabeza de Turco. En él, se hace pasar por un inmigrante turco, totalmente caracterizado, y realiza varios trabajos en el país germano con el objetivo de vivir en su propia piel la discriminación, prejuicios y explotación que reciben las minorías en Europa, todo esto en un periodo de inmersión de dos años y medio (López Hidalgo y Fernández Barrera, 2021: pp.152-153). La realización de este libro supuso hacer uso del periodismo encubierto porque, como apunta Roberto Herrscher (2012), Wallraff utiliza el disfraz porque piensa que “el periodista que va a cara descubierta, escucha con atención las mentiras del poder y las publica como hechos probados ha sido víctima de una burda patraña o aún peor, es cómplice del poder”(p.208). Es esta la única manera con la que el periodista logra desenmascarar la verdadera personalidad de la sociedad alemana. En su narración, destaca como el periodista alemán hace uso de la primera persona, con una visión totalmente subjetiva a la hora de narrar sus experiencias como Alí (su identidad falsa), pero a veces aparece su verdadero yo (Wallraff) para hacer pequeñas anotaciones (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021: 154). En su método, Gunter Wallraff, se hunde en sus proyectos teniendo una posición clara con respecto al tema. Como apunta Herrscher (2012): No le interesa cuestionarse ni preguntarse, no quiere poner en el tapete sus sentimientos, sus dudas ni sus prejuicios. Es un militante sin conflictos internos, más de la escuela de Oriana Fallaci en su convicción absoluta de tener la razón. Viaja desde el <yo>, usa el <yo> con afán didáctico: le interesa que veamos lo que él ve, que le creamos, que miremos con él la podredumbre del sistema. Si se mira al espejo, no es para juzgarse ni cuestionarse, sino para constatar que su disfraz funciona. (pp.206-207) Con un ejemplo como Cabeza de Turco, no es de extrañar que los trabajos del escritor alemán están impregnados de un gran activismo social y de denuncia social. 16 Gabriela Weiner Periodismo Gonzo latinoamericano. Los trabajos de Gabriela Weiner son ejemplos actuales del uso de esta variante del periodismo de inmersión. Dos de sus obras más destacadas son Sexografías y Nueve Lunas, donde la presencia de la periodista peruana es palpable en cada momento. Como señala Angulo Egea (como se citó en López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021) el uso del exhibicionismo y la ironía en sus textos, hacen que el lector se sienta atraído por la personalidad de Wiener y por lo que ella está contando (p.196). Una vez más, la subjetividad forma parte de la razón de ser del texto. En Sexografías, una de las crónicas más destacables es “El planeta de los Swingers”. Viviendo en su propia piel dichas prácticas sexuales, la periodista comparte con el lector confesiones personales, descripciones e incluso una visión crítica sobre estas prácticas (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021: p.197). Es la narración mordaz y el poco pudor de la periodista lo que hace que el lector pueda vivir las propias experiencias de Wiener (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021: p.198) Y es que la narración y aproximación al texto es lo que marca la diferencia en los trabajos de la escritora. Como apunta Javier Calvo (citado en López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021) lo destacable de Wiener es: primero, los niveles de exposición íntima a los que llega en su relato; y segundo, su reinvención del periodismo gonzo, que supera al subjetivismo. (p.200) 17 4. METODOLOGÍA La metodología que se usará para desarrollar este texto se guiará por las características y definiciones del género periodístico “crónica” que pueden encontrarse en los manuales de estilo de periodismo. Dado que existen muchos tipos de crónicas o, mejor dicho, de cómo entender a esta, pueden encontrarse gran variedad de definiciones y características diferentes. Para Martínez Albertos(2007) la crónica es: Narración directa e inmediata de una noticia con ciertos elementos valorativos, que siempre deben ser secundarios respecto a la narración del hecho en sí. Intenta reflejar lo acaecido entre dos fechas: de ahí viene su origen etimológico en la historia de la Literatura. (pag. 272) Dicha definición ofrece una visión de la crónica algo cerrada respecto de las posibilidades que está puede ofrecer. Una definición más acorde con lo que se pretende hacer aquí la ofrece Yanes Mesa (2004) que la define como: Un relato informativo, es decir, la unión del relato y el comentario subjetivo de lo noticiable, ya que es un trabajo en el que se da cuenta de un suceso de actualidad a través de la visión personal de su autor (pag. 183) Así, la crónica es un género interpretativo. Como Casasús (1991) señala “la crónica es un género en el que se combinan ingredientes narrativos y elementos argumentativoso valorativos. Es el género interpretativo por excelencia” (p.93). Dicho esto, queda claro que la interpretación de la realidad y el entorno social serán tema principal en el texto. También se hará uso de los recursos propios de la crónica periodística que Álvaro de Diego señala en su libro La crónica periodística: Un Genero personal (2007). Estos son: utilización del yo, adjetivación, comparación, descripción, metáfora, reiteración, interrogación, diálogo con el lector, lenguaje simple e íntimo, ironía, formas verbales, anécdota y escenificación, función crítica, etc. Nuestra crónica se enmarca dentro del género conocido como periodismo narrativo, concretamente en su vertiente de periodismo de inmersión (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021), ya que es en géneros como la crónica donde se les saca 18 mayor partido a estas modalidades. Como definen los autores de la obra citada en este tipo de periodismo: El periodista se introduce en un ambiente determinado, en algunas comunidades y situaciones, durante un periodo de tiempo para experimentar en su propia carne distintas vivencias y perfiles, interactuando con los habitantes de ese microespacio con el objetivo de narrar sus experiencias desde una perspectiva personal y empática. (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021: p.28) El uso de este tipo de enfoque se debe a que sus características, junto con otros tipos de periodismo como el encubierto y el gonzo, ”tratan de escudriñar nuestro entorno social, inmediato, rutinario o lejano, para hacer aflorar aspectos que, de otro modo, pasarían desapercibidos” (López Hidalgo y Fernández Barrero, 2021: p. 15). La elección de las técnicas del periodismo de inmersión se debe, en este caso, a que la autora del texto (yo) se implicará personalmente en la crónica a través de sus vivencias en su entorno social y las de otras personas que forman parte de este mismo entorno, con las que interactuará y a las que entrevistará durante la fase de investigación previa a la redacción del proyecto de crónica. Una de las principales referencias para escribir esta crónica será la corriente del Nuevo Periodismo, surgida en Estados Unidos en los años 60. Dentro de esta, una de las autoras principales que se tendrán de referencia será Joan Didion, debido a su manera de acercarse a los hechos e interpretarlos. Como señalan López Hidalgo y Fernández Barrero (2021), refiriéndose también a otros autores a parte de Didion, “veían la vida desde supropio filtro y se concentraban más en su propia realidad, al mismo tiempo que eran presencia dominante en sus obras” (p. 96). El otro autor referente de esta época será Hunter S. Thompson. Sin llegar a los extremos del escritor, en que sus técnicas le llevaban a borrar los límites entre realidad y ficción en numerosas ocasiones (por ejemplo en Fear and Loathing in Las Vegas, de 1971, escorándose más del lado de la literatura novelesca y la autoficción que del periodismo informativo propiamente dicho), se tomará de él inspiración en su forma de escribir despreocupada y directa; y en su percepción de sí mismo y del mundo que le rodea, marcada por la ironía y cinismo que se puede apreciar en textos como su crónica El Derby de Kentucky es decadente y depravado. 19 Por último, hay que mencionar que también se tendrá como referencia a Leila Guerriero, una de las autoras más importantes dentro de la corriente de Nuevos Cronistas de Indias. Al pertenecer al ámbito periodístico informativo, nuestro texto abordará información verídica y hechos que han ocurrido en la realidad sin hacer uso de la ficción, por ello tomaremos como modelo a la periodista argentina, por su prestigio dentro de la profesión como cronista. De ella también se tomará la manera literaria con la que se acerca a los hechos para aportar verosimilitud a estos, destacando los diálogos que aparecerán en el texto final, que serán en gran parte plasmados de manera directa, sin parafrasear. La voz narrativa usada dentro de la crónica será principalmente el de la primera persona, ya que hablamos de un relato periodístico con una perspectiva subjetiva. Pero, para hacer el texto más dinámico, a veces habrá un cambio a la tercera persona, para por ejemplo describir escenas de manera literaria. A veces, la propia autora se dirigirá al propio lector, por lo que también habrá presencia de la segunda persona. En cuanto a la focalización narrativa que emplearemos, dado que pretendemos reforzar el efecto de realidad de la crónica de inmersión, contaremos el relato en primera persona autobiográfica como voz dominante (con lo que emplearemos ciertos enfoques subjetivos cuando los hechos, los temas o su trascendencia lo requieran, trabajando siempre, por supuesto, dentro de los límites de verificación del periodismo informativo), aunque en ciertos momentos de la narración podríamos dar voz a otros protagonistas del relato que se estará contando, si así lo requiere la estructuración de nuestra crónica para ganar verosimilitud o destacar la importancia de hechos, situaciones o sucesos concretos de relevantes para los objetivos de nuestro trabajo. Los espacios donde se desarrollarán los sucesos narrados dentro de esta crónica serán principalmente: Nueva York, ya que es la ciudad origen de The Strokes y el lugar donde se encuentra la escena post-punk revival, que será un punto central de la crónica; Sevilla, por ser la ciudad donde se desarrolla principalmente la vida de la autora como estudiante y amante de la música; y por último San Fernando (Cádiz) , por ser la ciudad de origen de esta y el lugar donde se encuentra gran parte de su entorno cercano. 20 Dado que la estructura de una crónica no está limitada por unas normas estrictas como en otros géneros periodísticos y, en nuestro caso, hemos elegido el enfoque del periodismo narrativo de inmersión, su forma se basará en el modelo literario clásico de la narración lineal, ajustada al desarrollo cronológico de los hechos reales que se incluirán en el texto final: planteamiento, nudo y desenlace. El planteamiento será la presentación del tema tratar y la situación del rock en la actualidad; el nudo la historia del postpunk revival, la situación del rock a principios del siglo XXI, The Strokes, las vivencias y aspiraciones de la autora y las declaraciones de su entorno; por último, el final será una reflexión sobre todo los temas que se han tratado y el impacto que la música puede tener en una persona. Al ser un relato de perspectiva subjetiva en el que la propia autora se puede considerar un personaje del relato, es esta la que será la protagonista. Aparte de ella, los otros protagonistas serán The Strokes, por ser el grupo principal en el que nos centraremos; y Alex Turner, cantante de Arctic Monkeys, por ser uno de los músicos que más abiertamente ha hablado de su influencia del grupo liderado por Casablancas a la hora de formar una banda y dedicarse a la música. Otro personaje será la Generación Z en general como representación de la juventud actual. El antagonista de la historia, de manera metafórica, será la sociedad misma, al ser la que encumbra o da la espalda a los géneros musicales y a los artistas con sus acciones, y la que influye en los temas que aquí se tratan. Los personajes secundarios serán, por un lado, los grupos que conforman la escena post-punk revival de principios de los años 2000 (principalmente aquellos que pertenecen a EE.UU.), y por otro las personas que conforman el entorno cercano de la autora, estos son sus familiares directos y sus amigos más cercanos. Dicho todo esto, la estructura de los hechos y temas que se narrarán y tratarán en esta crónica es la siguiente: 21 1. La música que nos rodea en la actualidad. ¿A dónde fue a parar el rock? Hace años que no aparece un disco significativo dentro de este género. La vista fijada en el pasado. - Inicio. Descripción narrativa del momento en que Arctic Monkeys recogen su premio a banda del año en 2014. Descripción de lo logrado por el grupo con su álbum AM. - Música en tendencia en la actualidad - ¿Dónde acabaron las guitarras? - La nostalgia nubla la vista ¿Es este el caso? - ¿Qué se puede considerar música buena? ¿Elitista musical o crítico de rock? . La fina línea entre apasionado y pedante 2. El rock a principio del siglo XXI. Formar parte de una escena y apoyarla -Descripción del panorama musical a finales de los 90. -Nueva York a finales del milenio y su importancia dentro de la música. Una ciudad grande que atrae a los de pueblo con la esperanza de una vida mejor. -Lo que implica apoyar una escena, lo que he visto en Sevilla. 3. Mi entorno y los Strokes: entrevistas de mi entorno. ¿Víctima de la idealización? - Entrevistas a mi entorno - Estragos como amante de la música y aspirante a periodista musical. Persona desconectada con su generación -Visión idealizada del pasado (S.XX) - Lugar de origen de San Fernando a Nueva york 22 4. Un bicho raro y un grupo de niños ricos. Juventud, padres, orígenes, personalidad -Sentirse fuera de lugar con tu entrono. Por qué un bicho raro. La música como refugio - Sentirse identificado con un personaje tan lejano - Historia The Strokes 5. Impacto de Is This It. Análisis personal de la música. -The Strokes como captadores del espíritu de su tiempo (sin ser necesariamente los mejores son los más recordados). - Análisis Is this it. Sonido nuevo que suena a viejo. Canciones, actitud. - Impacto en la escena musical y en otros grupos 6. Inspiración, formar un grupo, formar parte de algo. Ser algo a partir de la música einfluencia que han tenido los Strokes y la música en mí. Alex Turner como otro ejemplo del impacto que un grupo puede tener en una persona - Ejemplo de fanzine para mostrar lo que la música influye en uno -Unión con los demás por una pasión común. Crear un grupo, un fanzine, dedicarse a escribir sobre música, - Creer que puedes ser alguien y alcanzar a tus ídolos (grupos influenciados por TheStrokes centrándome en Arctic Monkeys) 23 5. CRÓNICA: Yo nunca estuve en Nueva York: periodismo musical, bichos raros y The Strokes Ensimismado en sus pensamientos, planeando qué palabras van a salir de su boca, Alex Turner se dirige al escenario junto a sus compañeros de banda. El público aplaude como corresponde. Es 2014 y Arctic Monkeys acaba de ganar en los premios de la música británica el galardón al álbum del año. Una mirada de aburrimiento y desinterés dominan la expresión de Turner. Recoge el premio y rápidamente lo pone sobre el atril. Micrófono en mano, con el beneplácito de sus compañeros, Alex se asegura de que el dispositivo funciona y ahora sí, habla. - Ese rock and roll, eh. Ese rock and roll simplemente no desaparecerá --dice, mientras luce con su pelo engominado y traje completamente negro, a un aspirante a Elvis-- Puede ser que hiberne de vez en cuando, y se hunda de nuevo en el pantano. Creo que la naturaleza cíclica del universo en el que existe exige que se adhiera a algunas de sus reglas--pequeña pausa-- Pero siempre está esperando ahí a la vuelta de la esquina, listo para regresar a través del lodo --otra pausa-- e irrumpir rompiendo el techo de cristal. Luciendo mejor que nunca. Sí, ese rock and roll. A veces parece que se está desvaneciendo, pero…nunca morirá. Y no hay nada que puedan hacer al respecto 2. Alex Turner hace alarde de su acento inglés sheffiliano en un tono y disposición poco propia para un joven de su edad. Aún no han pasado ni diez años desde el álbum debut de la banda a la que pertenece. - Muchas gracias por esto. Realmente lo aprecio. No me malinterpreten. Y eh…sí, factúrenme por el micrófono si es necesario. Mic-drop. El público aplaude. FIN 2 https://www.youtube.com/watch?v=rOVT5ujsr8s 24 El disco que ha propiciado esta escena es AM, el quinto largo de la banda inglesa Arctic Monkeys. En su semana de salida, 15 de septiembre de 2013, logra vender más de 157.000 copias. Es aclamado por crítica y público. Sus miembros en ese momento rondan los “veintilargos” y han creado una obra destinada a perdurar en el tiempo. En aquel instante todo era de luz y de color, parecía que el rock iba a volver después de unos años de ausencia, se colocaría dentro de las listas comerciales y volvería a aparecer en las portadas de las revistas junto a artistas como David Guetta o Nicky Minaj. Pero ¿llegó a pasar eso de verdad? Pues no. De hecho, la sequía que se avecinaba iba a ser mucho peor, y AM sería uno de los últimos álbumes de rock que gozarían de tal recepción y éxito comercial. Toda persona mayor de dieciséis ha escuchado “Do I Wanna Know” alguna vez o ha oído hablar del cuarteto. Es el primer grupo que se te viene a la cabeza cuando piensas en una banda de rock actual. Y eso de que sea el primero que se te viene es simplemente por el hecho de que es de las últimas bandas que se han podido asomar por los círculos del negocio musical donde el rock destaca por su ausencia. Lo que ha dicho Alex es cierto, el rock no desaparecerá. Resulta extraño decir que está muerto algo que no es tangible, es como decir que un sentimiento como la felicidad lo está. Al final, estamos hablando de una construcción propia del ser humano. Tal vez sea mejor entender el estado del rock comparándolo con cómo entendemos la existencia de la electricidad. Aplicando la ley de conservación de la energía, podríamos decir que el rock ni se crea ni se destruye, se transforma. Sin embargo, podría decirse también que últimamente se ha trasformado de tal manera que solo unos pocos somos capaces de percibirlo. Para que quede claro, el género sigue igual de vivo que siempre, los jóvenes (y no jóvenes) siguen haciendo música con guitarras; si no fuese así, ahí sí que estaríamos ante un problema gordo. Cuando hablo de que es más difícil percibirlo, me refiero a que no puedo verlo en el Zeitgeist de la generación que me ha tocado. Tienes que buscarlo para encontrarlo, porque siendo un oyente pasivo no podrás escuchar muchas guitarras sonando por las emisoras comerciales o por las playlists de las aplicaciones de streaming que recogen los éxitos del momento. De hecho, ahora, al hablar de rock, a este se lo relaciona más con las generaciones más mayores que con las más nuevas, cuando hace unos años la concepción era al revés. En los tiempos actuales se lleva el trap, que objetivamente y con mirada abierta defino a grandes rasgos como una extensión del rap, 31 Para ello, hay que hablar de Nueva York. Hay que hablar del siglo XXI. Y hay que hablar de The Strokes… El grunge había pasado factura. Una vez el underground pasó al mainstream, no hubo marcha atrás. La industria musical descubrió que podía hacer dinero con las bandas alternativas, y los exprimió hasta dejarlos secos. Para finales de los 90, en EE. UU., el sonido de Seattle que tanto había sacudido a los jóvenes desamparados de la Generación X ya estaba pasado de moda. Demasiada heroína y depresión juntas. Ahora la cosa había dejado de ponerse tan intensa. El público seguía queriendo escuchar música que les hiciese sentir rebeldes, pero sin tanto autodesprecio. Y para ello, las emisoras rock y la MTV dieron la bienvenida a tres nuevos géneros: el post-grunge, el pop-punk y el numetal. No estoy aquí para juzgar la calidad de dichos géneros. De hecho, yo comencé a interesarme por la música más “pesada” por este último. Pero sí diré que, comparándolos con sus predecesores suicidas, lo que ofrecían estas nuevas bandas… se quedaba bastante corto. En otras palabras, era simple. Para algunos, estos nuevos sonidos eran artificiales. No porque no usasen instrumentos reales, porque sí los usaban, pero había algo que no encajaba. Iban de rockeros, irreverentes, punkis, de aquellos a los que no les importaba una mierda nada, pero, aun así, abrazaban el marketing, los medios y la maquinaria discográfica con tal de vender más. No había honestidad o amor por la música, eran estrellas pop disfrazadas y aunque muchos se las tragaron como “reales” en Estados Unidos, otros, unos pocos en Nueva York, al menos, no estaban muy convencidos de esto. ¿Cómo hubiese evolucionado el panorama musical de no ser por Nueva York? Muchos artistas han acudido esa ciudad en búsqueda de una oportunidad, gracias a su leyenda. Y con razón. Si es que el punk nació en esas calles (¿Y qué pasa con Inglaterra? ¡¡CHITÓN!!). La Velvet Underground o los New York Dolls encendieron una mecha en la ciudad que prendería con Ramones o Dead Boys, gracias al CBGBs. Mientras la escena protopunk iba creciendo hasta la explosión de las bandas que actuaban en dicho club, a finales de la década de 1970, la música disco que se cocía en el Studio 54 proporcionaba el modelo que pronto llenaría las pistas de baile de todo el mundo. Luego llegó la new wave y grupos como Blondie o Talking Heads se convirtieron en estandartes del género. El rap y la cultura Hip Hop dieron sus primeros pasos en los 32 barrios de la ciudad de los rascacielos y pronto alumbraría a sus primeras estrellas como Run DMC o Beastie Boys. En la vertiente más experimental la No Wave engendraría el Noise rock y, a mediados de la década de 1980, Sonic Youth era ya el grupo referencia. Tantas bandas, tantos mitos de la música surgidos en una misma ciudad en un intervalo de unos 20 años. ¿Y qué quedaba para finales de los noventa de todo eso? Nada. Todo ese ruido en las calles, en las salas de conciertos, esa comunidad, esa leyenda, parecía que no hubiese ocurrido. A ojos de la nueva juventud de Nueva York, los grupos que sonaban en la radio eran una pérdida de tiempo. Había quedado desamparada. Necesitaba nuevas estrellas de rock a las que seguir. Parecía que esa banda sería Jonathan Fire*Eater, pero se consumió antes de que ocurriese. Fue entonces, cuando aparecieron unos cuantos chavales que necesitaban algo más en su vida que un trabajo de camarero o una carrera universitaria y decidieron que no era mala idea perseguir el sueño de formar una banda. DFA Records estaba en proceso de creación y Paul Banks, Adam Green o Karen O, que habían sido seducidos por el espíritu de la ciudad, comenzaban a dar sus primeros pasos. Al mismo tiempo, cinco chicos de magnetismo indiscutible se ponían a repartir flyers a diestro y siniestro a toda persona con la que se cruzaban en cualquier bar de la ciudad, para que asistieran a los conciertos del nuevo grupo que habían formado, el cual habían bautizado como The Strokes. Ahora que lo estoy pensando, poniéndolo en perspectiva, ¿No tiene todo el sentido del mundo que todo eso ocurriera en Nueva York? Quiero decir, esa ciudad es la hostia de grande, hay cientos de culturas viviendo juntas entre sus calles, gracias a la migración. Ya en el año 2000 su población traspasó los 8 millones de habitantes. Por estadística, de tanta gente que hay, es normal que se desarrollasen tantas escenas y bandas allí. Poniéndolo en comparación con algo más cercano para mí, como puede ser Sevilla. ¡No hay punto de comparación! Ni a nivel de habitantes ni de escenas. En su momento, Sevilla fue clave para el desarrollo de la contracultura en España. Ahora, sus habitantes tratan de tomar el testigo y revivir el underground de la capital (aunque Granada parece estar tomando la delantera en Andalucía). ¿Podría volver la vieja Híspalis a ser lo que fue? Bueno, yo espero que sí, y mejor aún si ocurre mientras vivo aquí. Tengo 33 la esperanza de estar viviendo la gestación de algo importante, pero ahora mismo no se siente totalmente así. Faltan bandas y personas con esa vena artística que sean capaces de llevar a cabo un proyecto adelante, y ya de paso personas dispuestas a apoyarlas de verdad. Por lo que la escena está un poco desamparada, con poca oferta y no demasiada demanda. Está bien ver a una banda local una vez, o tal vez dos, si el grupo es bueno y merece la pena, pero cuando no es así, la cosa es desesperante. Si lo único que tienes a mano para evadirte musicalmente son las seis bandas de siempre, en rotación constante y en las mismas salas, de las cuales la mitad valen la pena, se te acaban quitando las ganas de ir a los conciertos y te quedas en tu casa escuchando a grupos que una vez fueron como aquellas bandas que ya me he aburrido de ir a ver. Lo que me lleva a preguntarme si algunas de las agrupaciones que menos … me agradan, y que he visto en la sala Hollander podrían ser unos Yeah Yeah Yeahs futuros o los descendientes de Parálisis Permanente. Cuando Interpol empezaba a hacer sus primeros bolos puede que hubiese público con una visión cínica como yo que no confiase en lo que hacían esos chavales. Se equivocaron estrepitosamente, a lo mejor yo también lo estoy haciendo con ciertas personas. Quién sabe. Pero bueno, en mi caso, al final por proximidad y por los escasos recursos económicos de los que dispongo, comienza un círculo vicioso en el que, como aspirante a periodista musical que soy, y tratando de impregnarme del ocio punki (y de salir de casa y no acabar siendo una ermitaña), me vuelvo a presentar en los mismos sitios y a escuchar a los mismos grupos para poder huir de la vida cotidiana, aunque la música no me convenza del todo. No me van, pero es lo que hay, porque hay que apañárselas con lo que hay. O a lo mejor tengo que espabilar y abrir más la mente. Leyendo lo que acabo de escribir, he quedado demasiado hater. Será mejor que pregunte por otra opinión. “Está muy bien toda la movida alternativa en Sevilla. […]Pero pienso que faltan grupos que tengan interés en hacer cosas más diferentes, interesantes. Con intención de investigar, experimentar, escuchar más música, de pensar, reflexionar, etc., etc., etc.”. Héctor esta más metido en la movida de Sevilla que yo, así que voy a fiarme de lo que dice. Luego os lo presento. En definitiva, aclaro que creo que hay bandas que tienen mucho potencial en Sevilla. Hay grupos que son buenos y ofrecen algo vibrante que mueve al público. Espero que puedan salir del circuito local y lograr ser escuchados en el resto del país. Pero al no estar en la capital o en una ciudad más grande, como Barcelona o Bilbao, el camino les va a ser más 34 difícil. Nadie viene a la vieja Híspalis seducido por sus infinitas oportunidades artísticas. Se nota que no estamos en Nueva York. Interior. Salón. Atardecer Hija: ¿Conoces algún grupo de los 2000?No tan moderno sino de principios del milenio Madre: The Cramberries Hija: Eso no es de principios del milenio Madre: ¿No?, ¿y No Doubt? Eso también es de mi año Hija: Estoy hablando de principios de los 2000, no de los 90 Ma’ Madre: Hija: Madre: No, no te puedo decir exactamente grupos […] ¿Entonces no sabes que grupos son los Strokes? No, no sé. Nunca los he escuchado FIN DE LA ESCENA Es curioso que mi madre no haya odio hablar de los Strokes. Por edad, digo. Ella nació en 1981. Y el grupo comenzó a hacerse popular en 2001. Personas como mi madre, con 20 años, eran el público para aquellas canciones sobre juventud, romance y decepción. Aunque, bueno, puede que no tuviese tiempo para esas cosas, puesto que yo nací en septiembre de ese año. Puede que Cristina los conozca. Cris es mi compañera de aventuras dentro de la escena musical sevillana. Nos hemos comido todos los conciertos que el bolsillo nos ha permitido (mejor dicho, los que mi bolsillo me ha permitido). Es una de las primeras personas que 35 he encontrado en mi vida a la que le interesa la música tanto como a mí. Pero resulta que ella no sabía quiénes eran los Strokes hasta que yo se los mencioné. “He escuchado un par de canciones suyas en la radio, pero no les ponía nombre ni nada”. Cristina es una chica a la que le flipan los 80 y que ha mamado mucho de la música de sus padres, así que entiendo que no supiese quienes eran. Por una parte, es una pena que no supiese de su existencia, pero por otra me siento bien sabiendo que los ha descubierto por mí. Es algo que nunca me había pasado. Mi último recurso es Héctor, al cual conocí hace unos meses en un concierto y estudia Bellas Artes. Tal vez él los conozca. Aún no tiene ni veinte años, pero sé que es un obseso de la música. Buenas noticias, sí los conoce. “Yo conocí su música hace cuatro años, estaba en tercero de la ESO, con su último disco The New Abnormal”, me cuenta. A partir de ahí empezó a escuchar sus primeros trabajos, de hecho, los ha visto en directo. “A mí me parece un grupo magnífico, con un estilo super chulo. Que vuelve a los 70, con la influencia de Television, el punk, el rock and roll, la música de baile…Pero lo hacen con estilo muy original y muy dosmilero, muy moderno”. Yo no los habría definido mejor. Si es que la edad no te impide descubrir buena música. El disco que ha mencionado Héctor, The New Abnormal, salió en 2020 y ganó el grammy al mejor álbum rock de ese año. Queda claro que la banda aún está en forma. En su momento se los catalogó como salvadores del rock y aun así parece que pocos se acuerdan de ellos. Solo algunos frikis entre los que me incluyo. Yo no sabía lo que era el periodismo musical hasta los últimos años de mi adolescencia. Antes de terminar la ESO, había decidido, un poco in extremis, que quería ser periodista, pero porque quería hablar sobre cine. Esa había sido mi pasión desde niña y cuando descubrí revistas como Fotogramas o Cinemanía, me di cuenta de que podía ganarme la vida hablando de lo que me gustaba. La música siempre había sido fundamental en mi vida, pero el cine estaba por encima de todo. Eso fue así hasta que descubrí el rock. A los 15 años empecé a escuchar a grupos como Red Hot Chilli Peppers, My Chemical Romance o Guns n’ Roses y me explotó la cabeza. Mi curiosidad me hacía indagar en las historias de esos grupos y la música del pasado, lo que me llevaba a otras bandas y así sucesivamente. Me obsesioné, y estaba contenta porque había encontrado mi sitio. Pero no tenía a nadie con quien hablar del tesoro que había encontrado. Mis amigas del instituto 36 escuchaban a los Gemeliers, así que no tenía la oportunidad de hablar de lo mucho que me gustaba Linkin Park. Mis padres tampoco estaban metidos en el tema. Mi madre tenía discos de Mónica Naranjo y al único grupo al que mi padre había mostrado algo de admiración era El Canto del Loco. Así que estaba sola, y solo podía discutir sobre música conmigo misma. Pero entonces, en Bachillerato pensé: “sí en el periodismo puedes escribir sobre cine, entonces ¿también puedo escribir sobre música?” A partir de ahí, lo tuve claro: yo quería ser periodista musical. Si nadie en San Fernando escucha la misma música que yo, entonces iré a Sevilla a estudiar la carrera y por el camino encontraré a los míos. Aún estoy buscándolos. No quiero echar mierda de mi generación. Pienso que tiene cosas buenas y cosas malas como cualquier otra. E incluso creo que a veces estamos demasiado en el punto de mira de las críticas. Parece que es lo que nos toca por ser los más jóvenes. El caso es que, aunque sea, inevitablemente, parte de mi generación, también me siento desconectada de ella. Puede parecer que exagero, porque el tema que expongo es el de la música, pero esta significa mucho para mí y el hecho de no haber encontrado a casi nadie de mi quinta con quien poder conversar sobre ella, me lleva a la desesperación. Es un milagro poder encontrar una persona así. Alguien con quien intercambiar discos, canciones o gustos musicales. Con quien poder ir a conciertos y descubrir nuevas bandas. ¿Por qué en un momento en el que puedes tener toda la música que quieras en la palma de tu mano, no hay más como yo? Internet y el streaming nos da infinitas posibilidades. Podemos conocer toda la música que queramos con un click, inundar nuestros oídos con cualquier género. Pero no lo hacemos. O al menos no lo hace la mayor parte de mis coetáneos. ¿Por qué pasa esto? Creo que por pereza. Podrían hacerlo, agrandar sus límites, pero están conformes con lo que conocen. Es como yo con Radio 3, sé que apoyan la cultura en este país y ofrecen programas donde gente que, presupongo, sabe de música, habla, recomienda y difunde sonidos menos comerciales. Es perfecto. Entonces, ¿porque no la escucho? Porque me da pereza. ¿Demasiada intelectualidad, muy abrumada por todos los sonidos que no conozco y que me hacen quedar como una “sabelonada” y como alguien que no podría dedicarse al periodismo musical, porque no es capaz de conocer todas las canciones que Julio 37 Ródenas acaba de poner en Turbo3? No lo sé. Y aquellos sin mis mismas inquietudes tampoco saben porque se conforman con lo que ponen en Los40. Bueno, eso que se ahorran. No tienen que estar abrumados tratando de escuchar toda la música que puedan soportar, meter en sus cabezas cada ápice de conocimiento que rodea a los géneros musicales para no sentirse una ignorante en lo que les gusta y luego pensar que no saben lo suficiente como para hablar de música. ¿Está mal que con 22 años no alabe a Nick Drake como uno de los artistas más menospreciados del siglo XX, que no haya escuchado el Astral Weeks de Van Morrison, que me guste el nu-metal y que mi grupo favorito de este mundo siga siendo Linkin Park, que no esté dispuesta (por el momento) a escuchar la discografía completa de Pink Floyd? El problema es que no hay tiempo. Y las ganas tampoco están de parte de la presente. Esto solo crea estrés, porque cualquier crítico musical que se precie debe tener un bagaje lo suficientemente amplio como para creerse alguien e ir diciendo a la gente lo que es bueno, lo que es malo y que si este es una mierda o que si este es un pretencioso o yo que sé. Hace unos días estaba escribiendo una pequeña reseña para un fanzine que estoy preparando con una amiga. He llegado a la conclusión de que es más fácil que cree mi propio medio donde hablar de música que intentar encontrar hueco en los círculos cerrados de las revistas culturales, donde tendría que darme de guantazos (metafóricamente, más o menos) con otros aspirantes para poder conseguir un pequeño espacio donde escribir y cobrar un sueldo, digamos, escaso. Como iba diciendo, dicha reseña era sobre una canción de un grupo local de folk rock, y tras darle varias vueltas a la cabeza sobre qué poner, me di cuenta de que no tengo ni idea de folk rock. No soy capaz de reconocer las características del género y de hacerte una lista extensa de referentes. Podría haber escrito que la canción de la banda tenía un sonido parecido a Cat Stevens o Faces, pero no tendría razones para argumentar lo que acababa de decir. ¿Son Cat Stevens y Faces folk rock? Vale, si sí lo son, ¿por qué mencionar a esos artistas en concreto? ¿De verdad hay algo de ellos en la canción o son solo los dos primeros artistas de rock de principios de los 70 que se me han venido a la cabeza? ¿Soy capaz de argumentar lo que acabo de decir? Esta clase de situaciones me hacen cuestionar todos los conocimientos que pueda tener sobre música y me hacen sentir que soy un fraude. 38 Cualquiera que viva en un pueblo sueña con marcharse a una gran ciudad. Sobre todo, si nunca se ha sentido a gusto en su lugar de origen. San Fernando es una población costera de unos 100.000 habitantes que se encuentra justo al lado de la ciudad de Cádiz. Es principalmente conocida por sus complejos militares y por Camarón de La Isla, que vendría a ser el mejor cantante de flamenco de la historia. A parte de eso, no hay mucho más que contar. Está rodeada de marismas, tiene la playa de Camposoto, un tranvía, un centro comercial y poco más. Ese es el lugar donde vivo desde que tengo uso de razón. Y también desde que tengo conciencia he querido marcharme de allí. Como aquellos que se marcharon a la gran manzana para probar suerte, yo espero hacer eso en algún momento de mi vida. Porque en un lugar así una persona con ambiciones artísticas no puede hacer nada. Es en las grandes ciudades donde ocurre todo, como en Nueva York. Algunas personas tienen la suerte de haber nacido en esa ciudad con la que otros sueñan y donde las oportunidades están a la vuelta de la esquina. Como los Strokes. Creo que he vuelto a caer en la idealización… Es curiosa la sensación de sentir nostalgia por algo que ni si quiera has vivido. Añorar algo que no has experimentado. Esa sensación te lleva a la idealización, porque todo lo que conoces es de segunda mano. Tu pensamiento se forma a partir de lo que otros han vivido y ellos solo recuerdan las cosas buenas, así que tú piensas que todo antes era mejor. Eso es la que me pasa a mí. También le ocurre a Cristina. Somos demasiado jóvenes para haber vivido el punk de los 70, los New Romantics, el Grunge o incluso el auge de la cultura emo de los 2000. Solo conocemos lo que hemos leído, y los discos que hemos escuchado de aquellos artistas que triunfaron antes de que naciéramos, o de que nos percatásemos de que existían. Como en la actualidad no encontramos nada parecido a aquello, solo nos queda quejarnos de nuestra época y desear haber nacido antes. Esta clase de idea hace que nos cerremos en banda ante nuevos sonidos, porque no queremos levantar la cabeza. Nos pasa a nosotras y a muchos otros. Puede que sea eso por lo que estoy escribiendo esto, porque idealizo aquella Nueva York de principios de los 2000 y a esos grupos que surgieron de sus calles. Mi visión de aquello no sería la misma si la pudiese haber vivido en mis propias carnes. Estoy segura. Puede 39 que hubiese sido escéptica, puede que no me hubiese gustado lo que los Strokes hacían, porque estaban mimados por la prensa, puede que les hubiese dado la espalda, no lo sé. Nunca lo sabré. Todos idealizamos el pasado. Vivimos en años en los que esto es muy palpable, todo el mundo adora el siglo XX y su música. La gente no suele mencionar las guerras, el neoliberalismo o el apartheid; solo recuerdan a Bruce Springsteen, Michael Jackson o a Tina Turner. La diferencia es que yo lo hago con el principio de siglo. Por proximidad más que nada. Son las bandas de esa época las que más impacto han tenido en mí. Visto así, tiene sentido que las personas a mi alrededor estén tan enganchadas a la música de los 80, fue la que más les impactó en sus vidas. Sus razones son las mismas que las mías. Tal vez no debería quejarme tanto entonces. Por si no había quedado claro, soy una friki de la música, lo quiero saber todo. Antes dije que siento que no sé suficiente y que mis conocimientos deberían ser mayores. Pero pienso que esto es así con respecto a personas que sí que saben, ya sea profesores, divulgadores en Youtube, o el señor heavy de 45 años que lo flipa con La leyenda del tiempo. Con la gente de a pie, la que puedo encontrarme en el día a día, sí estoy por encima de la media. Sin creérmelo ni nada. De hecho, las pocas veces que he logrado toparme gente con el mismo interés por este mundillo que yo, he tenido que contenerme. Primero, por no parecer una pedante, a nadie le gusta que le den lecciones. Segundo, por no parecer un rara, no sé si se debe a traumas del pasado que mi mente no deja que recuerde, pero a veces me hago la tonta al hablar sobre estos asuntos, porque pienso que mostrar excesiva pasión por algo puede hacer que piensen mal de mí. Tercero, por miedo a equivocarme, si resulta que muestro mis cartas y de repente digo algo erróneo y esa persona me corrige, se me tira la autoestima por el acantilado, porque no puede hacer nada para olvidar esa humillación. Si me pongo tan neurótica con estas cosas, es porque estoy desacostumbrada a conocer gente parecida a mí. Y porque socializar no se me da bien. Por lo general, mis gustos nunca han coincidido con los de mis amigos, siempre he ido por libre en ese sentido. Podría haber intentado buscar a personas afines a mí en mi pueblo, pero mi personalidad 40 no me ayuda mucho a hacer nuevas amistades. Durante la adolescencia me conformé con mis amigas de la infancia, aunque no tuviese nada en común con ellas, y, en parte sigo haciéndolo, lo que me acarrea demasiados momentos de soledad. Cuando eres una solitaria, la música se convierte en tu mayor refugio, puedes encontrar lo que sea, sobre todo canciones de desesperación, rabia o tristeza con las que sentirte identificada. Te llevan a pensar que no estás sola, que hay personas que sienten lo mismo que tú, pero que no has tenido la oportunidad de conocer aún y eso te hace sentir bien. La música es un buen lugar en el que estar a salvo y olvidar la realidad. Hay varias razones por las que puedes sentirte identificada con un artista. Es una persona a la que no conoces, pero la sientes cercana, porque puedes ver cosas de él o ella en ti y eso te hace sentir bien contigo misma. Si esa persona ha triunfado, y tenéis algo en común, a lo mejor hay esperanza, ¿no? Yo soy una chica, eso me lleva a admirar a mujeres que se han abierto camino en el rock y el punk como Kathleen Hanna, Dolores O’Riordan o Karen O. Soy mestiza, mi padre es español y mi madre peruana, por ello me siento cercana a artistas de ascendencia latinoamericana como Cedric Bixler Zavala o Chino Moreno. Soy de clase trabajadora, así que me llaman aquellos artistas que se abrieron camino con pocos recursos, como Minutemen. Soy una persona sensible, entonces me gustan los grupos que se abren en canal para expresar sus sentimientos. Dicho todo esto, ¿cómo puede ser que me sienta identificada con los Strokes y su música? A veces seguimos artistas porque más que parecerse a nosotros, nosotros queremos parecernos a ellos. Tener carisma, que la gente nos quiera, ser alguien, ¿sabes? Algunos son el reflejo de lo que nos gustaría ser. Julian Casablancas era hijo del propietario de una de las mayores agencias de modelos de los 90, así que su familia era bastante rica. Ya desde joven, le gustaba bastante beber y aunque él no se diese cuenta, poseía una personalidad magnética que atraía a los que lo rodeaban. No le interesaban demasiado los estudios, porque estaba enamorado de la música y quería dedicarse a ella. Así que formo una banda con sus amigos. Para cuando los Strokes lanzaron Is This It, Julian tenía 23 años. Esa es la edad que tendré yo en unos meses. No nos parecemos en nada y a la vez pienso que tenemos cosas en común. Es gracioso verle en entrevistas, porque siempre parece incómodo, no le gusta el tema del famoseo que conlleva ser una estrella y siempre va de pasota, como si no le importase lo que los demás piensan de él, pero las personas 47 en la excepción y no en la regla. Por supuesto, hay artistas que expresan su amor por aquella música, aunque no tenga nada que ver con la que ellos hacen, como Olivia Rodrigo. Pero faltan grupos que den un golpe sobre la mesa del mainstream, como lo hicieron los Strokes. Teniendo en cuenta esa vida cíclica del rock de la que hablaba Alex Turner al principio, y de que ya han pasado casi 25 años desde Is This it, ¿de verdad ha perdurado esa obra en el tiempo? Montilla, Córdoba, marzo de 1984. “Aunque la palabra modernidad o vanguardia sea todavía algo terriblemente complicado de asimilar, aquí estamos nosotros para hacernos eco del año en que vivimos…”Pop la cara fue un fanzine nacido en tierras cordobesas y creado por un grupo de jóvenes que solo querían propagar la música popular del momento. ¿Qué los impulsó a hacer esto? Una pasión común por la música. Una pasión inducida por lo intangible. La inspiración para crear algo y así formar parte de algo más grande que uno mismo. La idea de hacer un fanzine había rondado alguna vez mi cabeza, pero estaba sola en ese sueño, así que no le hacía mucho caso. Eso fue así hasta que conocí a Cristina. Nos conocimos en la facultad, y a partir de un trabajo de clase, comenzamos a ir a conciertos en Sevilla. Podría decirse que la música nos unió. Ya estábamos sopesando la idea de hacer un fanzine cuando nos topamos con Héctor una noche que fuimos a la sala Hollander. Unos días después lo decidimos: nosotras nos encargaríamos de escribir mientras él haría la portada. Y así, unos meses después, nació Insolvente. Así que, sí, lo confirmo yo misma, la música impulsa a la gente a hacer algo de provecho y a estar unida. Solo espero que tenga sentido lo que hacemos. Cristina piensa que el periodismo musical tiene sentido a nivel local, que es donde está el futuro si nos queremos dedicar a ello. Yo siempre he pensado a lo grande, aspirando a trabajar en Jot down o algo así. Pero me he dado cuenta de que ella tiene razón. Nosotras podemos ser las que den cobertura a las pequeñas bandas y ayudarlas en su camino a algo más grande. Hacer una revista, formar una discográfica independiente, una comunidad que impulse a la escena, formar un grupo…Ver cómo alguien como tú logra algo diferente en esta vida deprimente y monótona a la que estamos condenados puede convertirse en la razón por 48 la que uno mismo se atreva a dar un paso hacia adelante. Y ese detonante que cambie el curso de tu vida puede encontrarse en la música de un grupo neoyorquino compuesto por cinco niños ricos. No hay nada malo en querer ser una estrella de rock. I just wanted to be one of The Strokes Star Treatment- Arctic Monkeys Alex Turner le debe su carrera a los Strokes. No porque hagan una música parecida, sino porque fueron ellos quienes hicieron que un joven Alex comenzase a interesarse por el rock. La música nos impulsa a hacer locuras. No me refiero a asesinar a nadie ni nada de eso, aunque algunos quieran convencernos de ello. Me refiero a salirnos de esa línea de puntos por la que nos estipulan que debemos pasar desde que somos niños. Si ese disco tuvo ese poder de influencia sobre Turner y otros a lo largo del planeta, entonces sí, por supuesto que ha perdurado en el tiempo. Y por supuesto que es importante. El resto no importa. ¿Sabes que la única canción de los Strokes que entró en el top 100 de la lista Billboard fue “JuiceBox”? Esa canción es de su tercer disco, Frist Impressions of Earth, pero no suele ser una favorita de los fans. He estado hablando de lo buenos e importantes que eran, pero parece mentira que nunca hayan conseguido un número uno. Incluso cuando escuchar rock estaba de moda, no conseguíamos que nuestros artistas sobresalieran por encima del resto. Tal vez sea mejor así. Así se convierten en un pequeño secreto que muchos conocemos, y que nos ayudará a encontrar a los nuestros cuando estemos más perdidos. Aun así, guardo la esperanza de que el rock vuelva a tener significado entre un mayor público y que vuelva a ser escuchado. Y cuando eso pase, yo estaré allí escribiendo sobre ello. 49 6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Bermúdez Antúnez, S. (2018). La argumentación emocional en el periodismo narrativo: persuadir afectivamente como relato del mundo. López Hidalgo, A. (Coord.), Periodismo Narrativo en América Latina (pp. 125-160). Comunicación Social. Bernal, S. y Chillón, L.A. (1985). Periodismo Informativo de Creación. Barcelona, Mitre. Casasús, J.M. y Núñez Ladevéze, L. (1991). Estilo y géneros periodísticos. Ariel. De Diego, A. (2007). La Crónica periodística: Un género personal. Universitas Herrscher, R. (2012). Periodismo narrativo. Cómo contar la realidad con las armas de la literatura. Universitat de Barcelona. López Hidalgo, A. (Ed.). (2018a). Periodismo narrativo en América Latina. Comunicación Social. López Hidalgo, A. (2018b). Prólogo: Otro nuevo periodismo es posible. En Periodismo narrativo en América Latina (pp. 9-16). Comunicación Social. López Hidalgo, A. (2018c). La inmersión en el periodismo narrativo latinoamericano. De la retórica del distanciamiento a la crónica autobiográfica. En Periodismo narrativo en América Latina (pp. 17-56). Comunicación Social. López Hidalgo, A. y Fernández Barrero, A. (2021). Periodismo de Inmersión para desenmascarar la realidad. Comunicación Social(2ª Ed.) Martínez Albertos, J.L. (2007). Curso General de Redacción Periodística. Paraninfo Ramonet, I. (2011). La explosión del periodismo: Internet pone en jaque a los medios tradicionales. Capital Intelectual. Yanes Mesa, R. (2004). Géneros periodísticos y géneros anexos: Una propuesta metodológica para el estudio de los textos publicados en prensa. Fragua. 50 7. ANEXO 7.1 Entrevistas 7.1.1 Transcripción entrevista a Cristina Ordoñez Sánchez (amiga) ¿Qué música escuchas regularmente? Pues últimamente me ha dado por la música de la movida y de los años 80 y, bueno, también por el tecno, electrónica… ¿Cuál es tu grupo favorito o tu artista favorito? A Queen lo tengo en un pedestal, es la Virgen María en mi cama. Y... y luego así... yo diría que ya está. En realidad, decir uno me costaría mucho. ¿Y en plan por qué Queen? ¿Qué es lo que tiene Queen para ti? Pues porque cada canción es totalmente diferente de la otra, y cada canción es una obra maestra. Tiene un estilo muy diferente, o sea, bueno, tiene un estilo propio que en su día pues fue algo, diría que único y, bueno, sigue siéndolo en mi opinión. Lo que me gusta es que las canciones que hacen no se parecen las unas a las otras. Combinan muchos tipos de ritmos y las letras tienen un significado muy profundo, algunas o la mayoría, pero son como bastante reivindicativas y eso me gusta. Y, bueno, también es que lo hacen todo muy bien, no sabría cómo decirlo. ¿Te gusta ir a conciertos? Sí. ¿A cuáles has ido? He ido... espérate, espérate, mira, mi primer concierto cuando era pequeña fue cuando fui a ver a Mark Knopfler de Dire Straits. Y ya luego fui a un montón de musicales de Michael Jackson, de tributos. No sé si eso cuenta como conciertos, pero he ido a un montón de tributos desde que era pequeña. Pero a conciertos de artistas así, de verlos en vivo, pues Dire Straits, luego, pues bueno: Queen, Deep Purple, Steve Vai, Jethro Tull, Miguel Ríos, Alan Parsons Project; no sé si me olvido de algo más. También, bueno, cada vez que lo anuncian, pues en Sevilla en Sala Hollander vamos a conciertos que organiza Andalucía Uber Alles y vemos a Cuerda Huída, a Mass Distracction, a Bola de Cristal. Bueno, es que en cada concierto hay bastante peña, pero algunas se repiten. ¿Escuchas música rock, metal o así? A ver, metal sí. Dime qué cosas. Pues, bueno, Judas Priest, Alan Parsons Project, Queen, AC/DC…lo típico. Ahora estoy escuchando más Kiss, el disco, sobre todo, de Elder, porque mi padre se compró un disco 51 de vinilo y, bueno, es brutal, lo recomiendo, Elder, el disco de Kiss. Y... Metallica, y bueno, ese es el metal que escucho. De punk, pues la gente que veo en Sala Hollander, la verdad, y pues lo que escuchas tú, eso. Es que claro, para mí el punk es algo nuevo, porque, bueno, fue conocerte y ya a raíz de ahí fue el punk, porque antes no tenía ni idea. Pero bueno, ahora estoy escuchando pues eso, el punk ahora en plan español. Y la gente que veo, la gente que descubro en Instagram o en Spotify. ¿Crees que la música es importante en tu vida? ¿Por qué? Pues sí, porque yo desde pequeña estoy escuchando música, o sea, yo con cuatro años o menos, más chica creo, me ponía en los Earth, Wind and Fire. Y yo me quedaba ahí embobada, y yo qué sé, es que desde pequeña he estado mamando la música que escuchaban mi padres. Me entretenía viendo los videoclips de los artistas, y bueno, para mí la música es muy importante porque, aunque suene un poco triste, es como que te hace compañía, no sé, y además como que es una forma de sentir el doble tus propios sentimientos. Es como que la música te acompaña en tus sentimientos y te hace sentirte menos sola. Y bueno, y también te anima, porque yo cuando me pongo música bailable, pues me anima muchísimo. En fin, yo creo que la música tiene el poder de cambiarte, cambiar tus sentimientos, o ayudarte a aceptarlos, o no sé, sentirte escuchado, sentirte acompañado. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando hablo de rock? Guitarra. Guitarra, cuero, quizás porque hace nada me puse a ver un vídeo, me salió un reel de una chavala que fue a un festival y entrevistó a Kiss. Y yo en plan, "me cago en la puta, yo quiero verlos", pero bueno, no sé, me encanta mucho la estética que tienen. Y la fuerza que te da, y se me viene a la cabeza, pues eso, guitarra, estética así como muy oscura, muy dark, cadena, metal, lo típico que cualquiera se puede imaginar. La música bastante animada, enérgica más bien, no animada sino enérgica. Y bueno, en un momento así, en el que te sientas con rabia o algo, o que tengas que hacer un esfuerzo, o que estés enfadada, incluso cuando yo estoy enfadada y quiero sentir que tengo el derecho de estar enfadada, me pongo metal o lo que sea. O cuando estoy muy contenta y estoy como vibrando alto y estoy como en mi vibe súper inmersa, es cuando tengo mis rachas de ponerme metal. ¿Qué piensas de aquellas personas que quieren dedicarse a la música o al arte? Pues que me da envidia porque yo también querría dedicarme a algo relacionado con la música o el arte, y el arte entendiendo también la escritura. También puede ser envidia de aquellas personas a las que les va bien, pero, por otro lado, mucho sacrificio porque por desgracia está muy poco valorado, por lo menos en este país. ¿Crees que la vida del artista es dura? Sí, por el hecho de que está infravalorado. Bueno, si das el boom y te conviertes en mainstream, pues lo petas y eres una Rosalía de la vida y te haces conocida por todo el mundo. Pero así, hablando de gente de a pie, hombre, tiene que ser divertido porque te dedicas a algo que te gusta y es algo divertido, pienso yo, pero también muy sacrificado porque es un mundo que no se valora dentro del sistema capitalista. Las artes no se valoran. 52 ¿Crees que la música de antes, refiriéndome al siglo XX, es mejor que la del nuevo milenio, o sea, siglo XXI? Si es así, ¿por qué? Yo pienso que sí, quiero intentar no hacerlo, pero yo pienso que sí, porque creo que era como un boom de cosas que empezaron a surgir; ahora ya está todo inventado. Y es verdad que antes todo era innovación, podías hacer lo que te diera la gana que sonaría guay porque era todo nuevo, innovando con sintetizadores. Imagínate la primera vez que se hizo, la primera vez que la gente dijo "vamos a hacer algo con música más tecno", pues venga o "vamos a hacer disco" o "vamos a hacer tal", es que antes vino todo, mi sensación es que todo vino como de repente y fue como una ola llena de innovación que ahora no tenemos porque bebemos de lo que ha pasado antes. Ahora hay cosas diferentes, por la nueva tecnología. La tecnología es la que ayuda a que la música evolucione, pero pienso que era mejor antes por eso, por la innovación, también por el fervor de los jóvenes. El contexto histórico también influye porque, después de estar con la dictadura de Franco, esos jóvenes salieron a la calle libres, sin represión, sin prejuicio. España se abrió a otros países, al extranjero, dejó de ser un búnker. Entonces vino toda la música y eso se notó en los jóvenes. Entonces empezaron a innovar porque cogieron estilos de otros países, imagino yo. Por eso había como ese fervor y esas ganas de crear que ahora, a lo mejor, no hay, porque todo está más globalizado y más normalizado, en el sentido de que sabemos que todo lo podemos conseguir, porque podemos conocer la música que pueda estar tocándose y creándose en la otra punta del mundo. ¿Cuál crees que es la música que se lleva en la actualidad? La electrónica, el tecno y aquí en España el reguetón, por desgracia. ¿Y qué te parece la música que se lleva ahora? Como joven, el tecno a mí me gusta mucho, y puedes crear bastantes cosas con el tecno y cosas muy chulas, es verdad que ahora la música es muchísimo más rápida pero bueno es como un reflejo de la sociedad. Pero bueno, eso, la música es más de rave, más de tecno y a mí eso me gusta, pero yo creo que también puede ser un reflejo de la sociedad y también pues de la nueva tecnología. Y no sé, pues yo en cuanto al reguetón, pues mira, no sé por qué se ha hecho tan popular porque es algo que no entiendo de dónde viene. Tampoco es que me haya interesado mucho conocer ese género musical, pero bueno. Yo es que mira, el ritmo del reguetón es muy bailable y lo entiendo, es muy pegadizo, y de hecho yo soy la primera que me pongo a bailar. Pero las letras es lo que peor llevo, entonces yo pienso que si hicieran unas letras como más actualizándote de la vida, pues sería guay, porque estás bailando algo con una letra y un mensaje y un significado que está bien. Pero es que las letras me parecen un poco… Es que hay letras de guarras. Puritana no soy, pero joder, si escuchara la de Bad Bunny, la de Arcángel ¿cómo se llama? “La Jumpa”, ¿vale? Que dice, bueno, no la voy a cantar, mírate tú la letra, pero es como narrar una escena pornográfica, básicamente. Entonces pues, bueno, se hace muy común entre los jóvenes, sobre todo, y aunque suene mal, me parece la letra súper fea, súper denigrante para la mujer y a mí me gustaría que eso cambiara. Luego está, por ejemplo, Karol G, que sí que puede ser una referente, o Young Miko. Con letras un poco así como más destinadas a la mujer y al empoderamiento de la mujer, pero 53 normalmente las letras son muy banales y muy tal y entonces como, uff. Pero es verdad que el ritmo te engancha para bailar, si eres una persona que te gusta bailar es que te engancha fácil, y entiendo que sea comercial y sea popular, y sea lo que se escucha en España y en Latinoamérica y en todo el mundo. ¿Te interesa la música de verdad en el sentido de que te gusta escucharla, saber sobre ella, letra, historia y tal, o eres más como un oyente casual que se deja, digamos, guiar por lo que suena en las emisoras comerciales o por las playlists? 50-50, porque no sé, a veces me dejo llevar por lo que vaya viendo, pero otras veces me gusta interesarme por la historia, por los músicos, pero no demasiado, ¿sabes? Yo soy una oyente normal para disfrutar de la música, sinceramente. Pero ahora que estamos haciendo el fanzine, y ahora que estoy más metiéndome en el tema, pues sí que me gustaría saber más y, bueno, que yo he escuchado de todo, pero no creo ser tan friki como tú de la música, de mirármelo todo, de no sé qué, no sé cuánto. Pero hasta ahora, como que no he tenido la oportunidad de irme por ese camino, ¿no? Pero ahora sí que me voy más fijando en cositas. ¿Qué encuentras en la música de guitarras que no haya en otro género? Bueno, pues es que, a ver, yo soy muy sensible al sonido de una guitarra y de una batería y eso me llena un montón, porque, además, a ver, por ejemplo, si escucho tecno, es más para, bueno, para empatizar con el sentimiento de energía, de ganas de bailar. Pero con sonidos de guitarra, con instrumentos así, va más allá. Aprecio el trabajo que hay detrás, aprecio el trabajo del guitarrista, del solo que se ha marcado, de “madre mía qué bien lo ha hecho” y lo vivo mucho más y como que, bueno, como que lo valoro más. Y quiero prestarles más atención a otros detalles que simplemente disfrutar de esa música. ¿Crees que los nuevos grupos actuales están a la altura de los de antes? Sí, yo creo que sí. Siguiendo con la pregunta, ¿escuchas los grupos nuevos? Sí, ahora sí, bueno, con todo lo que hemos escuchado en los conciertos de eso. El sonido es distinto porque estamos en un tiempo completamente distinto, eso hay que entenderlo, la tecnología es distinta y todo cambia. Entonces, bueno, me cuesta bastante comparar porque estamos hablando de momentos totalmente distintos y en todos los sentidos. Pero yo creo que sí que están a la altura, pero es verdad que, bueno, que se tiene siempre idealizado a lo de antes, ¿no? Pero diría que sí que hay pequeños grupos así o sonidos que me recuerdan a sonidos y grupos y artistas anteriores, entonces yo creo que sí. Aunque ahora eso, la música se hace de otra manera más. ¿Alguna vez has oído hablar del periodismo musical? Sí. 54 ¿Lo consumes? No mucho, es que no consumo mucho periodismo, la verdad, prefiero ir en mi burbuja, pero sí sé que hay periodismo musical. Aunque yo nunca me lo tomé como, es que no lo vi, hasta que no te he conocido, la verdad es que ni lo tenía en cuenta, la verdad. O sea, como que no, como si no existiera, digamos. Vamos, ojalá a mí se me hubiera ocurrido en Bachillerato pensar, no en el periodismo como lo primero que se tenía en la cabeza de periodismo en plan telediario, sino más como, hostia, pero bueno, eso viene con el desconocimiento claramente. Pero ahora que estoy dentro y ahora que también te he conocido y ahora que nos estamos moviendo y haciendo cosas, pues hombre, yo la verdad que estoy súper encantada con el periodismo musical porque para mí es como un descubrimiento, es decir, hostia, que puedo mezclar dos cosas que me gustan o que me pueden interesar. ¿Crees que tiene sentido que exista en la actualidad el periodismo musical o es demasiado nicho? Hombre, es demasiado nicho, la verdad. Pero, por otro lado, siento que es importante que alguien haga de mediador entre lo que se va contando por ahí todo el mundo y cierta información que interesaría a la gente sin que fuera subjetiva. ¿Y qué piensas de que alguien tenga ese sueño? ¿Lo ves como algo que es complicado? A ver, yo soy muy negativa con el tema periodismo en general. Pero la verdad es que yo creo que, si pensamos de manera pequeña, de manera local, de manera pequeñita, sin aspirar a muchas cosas, sin aspirar a grandes medios o a grandes cosas, sino a lo mejor más local, pues yo creo que sí que se puede salir adelante. Pero sobre todo en redes sociales. Es que a mí lo que me da palo es como, vale, a lo mejor tendrías que hacerte influencer para poder comunicar ciertas cosas de música y tal, pero influencer es que me da palo, ¿sabes? Yo creo que sí que se puede, pero en algo como más local, no aspirar demasiado a algo muy grande y tal vez sí que consigas tener trabajo si te mueves por la zona local. Yo creo que el periodismo local sí tiene trabajo, pero el periodismo más allá es más complicado, yo creo que si te rodeas de tus zonas y haces cosas más para la gente que te rodea de tu lugar, entonces yo creo que sí que puedes aspirar a algo. Como lo que estamos intentando hacer nosotras con el fanzine: gente que vemos, gente que conocemos, meternos más en la comunidad; para la gente que te conoce y que hace cositas para tu pueblo o para tu ciudad o donde te muevas, pero ya está. No me refiero a que nos conformemos, sino me refiero a que tal vez no irnos a ensoñaciones muy grandes porque tal vez nos va bien con la gente que tenemos más cerca, y que al final nos pueda aportar un futuro al trabajo que queremos tener como periodistas. Porque podemos ser periodistas musicales locales. Es verdad que aquí en San Fernando o Cádiz a lo mejor la escena local no es muy grande o a lo mejor si vas a ser periodista musical a lo mejor te obligan, o tienes que obligarte a hablar de gente que no te gusta. Pero que sí, que hay futuro en la escena local, yo creo que sí. 55 Cambio de tema ¿Tú crees que necesita un grupo para triunfar? Pues mucho trabajo, mucho carisma y también mamar. (risa) Por mamarla ¿A qué te refieres? Por gustarle a la gente en el sentido de no crearte muchos enemigos y tal vez hacer algo que, aunque tú quieras ir por una línea, si hay otra línea por la que la gente está yendo más, pues a lo mejor si quieres gustarle a la gente ¿Sabes? Rollo... A ver, sí, entiendo por dónde vas En mi opinión si quieres triunfar en el sentido de famoso, es lo que yo entendí de esa pregunta, vas a tener que chuparle el culo un poco a la gente, a lo que le guste, a lo que vaya a la corriente. Porque si te sales de la corriente, muy muy famoso como no sé quién, no vas a ser, la verdad. Y pues intentar también mucho más marketing, mucha estética que se lleve, atraer a la gente de muchas maneras. Intentar captar lo que la sociedad quiere o está deseando, o lo que quiere decir para que vean en tu grupo un espejo. ¿Pero Queen hacía eso, por ejemplo? No ¿Entonces? Creo que no, no lo sé. O dentro de lo que yo sé, ¿Entonces? O también la suerte, supongo, no lo sé. Supongo también la suerte, la suerte, claro ¿Sabes qué grupo son los Strokes? Sí ¿Por qué lo sabes? En plan, ¿por qué los conoces? Lo conozco por ti, pero yo creo que... porque escuchando un par de canciones sabía quiénes eran de haberlos escuchado en la radio, no sé cuándo, que me sonaban dos canciones suyas, pero ni les ponía nombre ni nada. Y ya luego, cuando hemos visto el documental este y aparte tú me dijiste que ibas a hace el TFG y eso, pues ya dije, ¡ah, que estos eran los Strokes! ¿Y qué te parece? Pues muy guay. Lo que has escuchado. Ay, sí, me gusta, la verdad. Sí, sí, me gusta mucho 56 El otro día estuvimos viendo el documental este, nos vimos en el baño… Sí, eso. Yo pensaba que no me iba a gustar tanto y me gustó mucho. Entonces, visto el documental, que es como el acercamiento más profundo al grupo, ¿qué piensas del grupo? Pues que al final, mira, mientras estaba viendo el documental, estaba pensando, hostia, había como, esa gente está como, al final se está haciendo tan famoso en su época del boom que no está dejando a otro grupo florecer, que es lo que dio a entender el documental en parte. Porque la escena de Manhattan, tal, tal, tal, de los 2000, al principio del documental salía que había otros grupitos como Yeah, Yeah, Yeahs o algo así que fueron sus teloneros y la chica esta, que ya no me acuerdo el nombre. Pero al final ellos, no sé por qué, como que triunfaron. Y me dio penita el resto de grupos que se quedaron en la sombra. Pero vamos, que entiendo que lo petaran porque tras escucharlos me gustaba bastante su música. Pero es verdad que es una pena, que naciendo todos del mismo sitio, en el mismo lugar y en un mismo momento a la vez, que al final los demás se quedaron un poco por el camino y ellos se llevaron toda la fama. Y aparte también, como que bueno, se pierde un poco la esencia del reflejo de la escena de Manhattan, alternativa y tal, que al principio serían súper guay, súper buenos y tal, entre los jóvenes, pero luego la fama, que es lo que tiene todo, al final se comercializa, se crea una imagen y ya rompe toda la escenita que tenían ellos al principio. Pero me gusta mucho, ay, como era la chavala… Estás hablando de Karen O, ¿no? Sí, esa, con el tema del festival este que hicieron en su barrio y se subieron gente a un coche. Y esas cosas son las que, pues, es que esto es lo que hace al final la cultura. No los grandes grupos, hay que mirarlo todo, en mi opinión, hay que mirar más las cosas como más local, más de cerca. Que yo creo que es lo que es la cultura de verdad, no la cultura canónica, masificada y tal. En fin, bueno, es un poco ya reflexionando. Pero The Strokes, eso ha sido como crítico un poco, pero no hacia ellos, sino que sin querer ellos han acaparado un poco a otros, han eclipsado a otros grupos que estaban surgiendo a la vez que ellos, y eso es lo que da pena. Pero como grupo en sí, pues, me pareció bastante, bastante bueno. Entiendo que se hicieran famosos porque me gustan mucho sus canciones. ¿Qué piensas de la escena musical sevillana? De sus bandas, ¿te gustan? Sí, yo creo que hay bastante... Desde que descubrí a Andalucía Uber Alles, a la Hollander, estoy bastante contenta con lo que estoy encontrando. Porque es como, hostia, que esto estaba aquí. Así que sí, estoy muy contenta. Pero... Es que no sé si es porque yo me muevo poco y he investigado poco o porque... Son pocos. Pero bueno, no sé, en realidad no me quejo. Creo que hay bastante, sí, yo creo que bastante. Bastantes grupos jóvenes que tienen ganas de hacer cosas. Bastante cultura. Yo lo veo muy bien. Lo que pasa que es verdad que no veo el límite entre punk y alternativo, ¿sabes? Creo que esos dos se mezclan. Creo que no hay una escena punk y una escena alternativa en Sevilla. Sino que yo creo que como que todos se mezclan un poquito. Pero sí, yo creo que hay muchos 63 ¿Te consideras un melómano? ¿Alguien que le gusta mucho la música y quiere saberlo todo sobre ella? ¿O eres más un oyente casual? Un melómano, al 100%, completamente. ¿Qué encuentras en la música de guitarras que no haya en otro género? Bueno, en los géneros de música involucran la guitarra como un instrumento principal o importante, pues lo veo como una forma de hacer música que es diferente a las demás. Porque, bueno, cada uno elige un instrumento para expresar lo que quiere expresar y, bueno, pues la guitarra es uno de ellos. Aunque vamos, hoy en día se puede hacer lo que quieras y lo que sea, incluso puedes coger un teclado, samplear una guitarra, y lo tocas y suena como una guitarra. Así que eso, para mí es algo que está indefinido, pero yo lo que veo es que la música de guitarras, pues que es música que la gente ha decidido expresar con guitarras, y cada uno a su forma personal. ¿Crees que los nuevos grupos actuales están a la altura de los de antes? ¿Escuchas a grupos nuevos? Sinceramente no creo que los grupos de ahora sean tan buenos como los de antes. Y no lo digo como algo malo, son épocas y ya está. Porque los grupos de ahora, desde mi punto de vista, no tienen estilos tan desarrollados y contundentes como los de antes. Aunque bueno, hay algunos que lo tienen muy elaborado. Y es verdad que la música, el rock de ahora, inventa pocas cosas, mientras que desde los 50 hasta los 2000 se han inventado un montón de cosas. Y es verdad que ahora, no creo que sea imposible, en algún momento sucederá, bueno de hecho a veces sucede que hay gente actualmente que inventa cosas, pero es verdad que surge con menos frecuencia que antes. También escucho grupos nuevos, por supuesto. Yo, como he dicho antes, no me encasillo en nada, pero es verdad que escucho más grupos antiguos de los que me gustaría, y me gustaría escuchar muchos más grupos nuevos de los que escucho realmente. Pienso que escucho poco. Pero, al fin y al cabo, es normal que una persona aficionada a la música, o bueno, desde mi punto de vista, yo escucho músicos antiguos porque al final, como digo, antes es cuando se han inventado las cosas. Que, bueno, que ahora, pues música muy buena, desde mi punto de vista me parece igual de válida, pero claro, realmente desde mi punto de vista inventan mucho menos que antes. Pero insisto, tengo intenciones de escuchar más grupos de ahora. Es algo que me genera insatisfacción no escuchar tantos grupos de ahora. ¿Alguna vez has oído hablar del periodismo musical? ¿Lo consumes? Sí, claro, he oído hablar sobre el periodismo musical. He leído hasta libros relacionados con grandes periodistas de la música que han formado parte de la historia de la música, y me parece algo muy interesante, porque al final así es como se difunde el arte a través del periodismo musical. Pero es verdad que no lo consumo mucho, muy poco, y me gustaría investigar sobre el tema. 64 ¿Crees que tiene sentido que exista en la actualidad ese periodismo musical o crees que es demasiado nicho? Para mí tiene mucho sentido, sobre todo ahora con la existencia de las redes sociales y de internet, ya que hace más accesible, más visible toda esa información que los periodistas a lo largo de la historia han intentado difundir, cosa que antes era más difícil; sobre todo a la hora de hacer ver a los músicos con obras con mucho esfuerzo, trabajo y talento. ¿Qué crees que necesita un grupo para triunfar? Para mí lo que debería tener un grupo para triunfar es: personalidad, originalidad y dedicarle mucho trabajo, tiempo, esfuerzo y amor al arte y no al dinero a su música. Eso es para mí, pero sinceramente viéndolo desde fuera, ahora mismo eso no es principalmente lo que hace que un grupo triunfe, desgraciadamente también afecta mucho la imagen de un grupo, que está bien que un grupo tenga su estética, tenga su apariencia chula y tal. Otra cosa que me parece muy importante también para triunfar es tener un mensaje. Pero, recapitulando, lo de la imagen, que está bien lo de tener una imagen, hay grupazos con una imagen bestial como los White Stripes que tienen una estética súper chula, pero muchos grupos tienen imagen y no música, quiero decir que tienen una apariencia súper guapa, pero su música no aporta tanto y al final pues acaban triunfando porque son atractivos o chulos. Para mí un ejemplo, que respeto a quien le guste, pero yo lo veo así, para mí así es un grupo como Måneskin, por ejemplo. ¿Sabes qué grupos son los Strokes? Si es así, ¿cómo los conociste? ¿Qué te parece su música o ellos? Centrándonos más en los primeros años, los dos primeros discos. Por supuesto que conozco a los Strokes, otro de los grupos que a mí más me gustan, de hecho, a mí musicalmente también me han influenciado bastante. De hecho, el año pasado, en agosto, fui a verlos en directo al festival de Cala de Mijas. Y yo conocí su música hace cuatro años, que estaba en tercero de la ESO creo, que fue cuando salió su último disco, que se llamaba The New Anormal creo, y la primera canción que escuché, que fue con la que los conocí, fue “Ode to the Mets”, que me pareció una maravilla de canción y el videoclip también me encantó. Eso fue cuando los conocí, pero no empecé a escuchar su música hasta un año o año y medio después, que empecé por sus primeros discos, por las típicas canciones como “Last Nite”o “Reptilia”; y ya más adelante, que fue cuando anunciaron que iban a venir a Málaga, a Cala de Mijas, empecé a escucharlos ya muchísimo, muchísimo y efectivamente sus dos primeros discos son los que más me gustan. Sobre todo, el segundo, el Room on Fire, y vamos, a mí me parece un grupo magnífico, con un estilo súper chulo, que vuelve como a los setenta, tiene la influencia de Televisión, del punk, también del rock and roll, de la música así de baile, pero lo hacen de un estilo muy original y muy dosmilera, muy moderna. ¿Qué piensas de la escena musical sevillana y de sus bandas? ¿Te gustan? ¿Piensas que existe una escena musical sevillana, por ejemplo, punk? ¿Crees que existe? Hombre, la escena musical de Sevilla es muy potente, y claro que la conozco, la llevo conociendo desde pequeño, ya que mi padre formó parte de esa escena musical; y una cosa que me sorprende es que mucha gente se cree que la Movida madrileña solo existió en Madrid, el punk vasco y cuatro cosas más, pero fue algo que sucedió en toda España, incluyendo a Sevilla y Andalucía. Realmente Andalucía fue uno de los sitios donde más fuerte pegó, y bueno, pues por el desprestigio que tenemos los andaluces, pues eso no lo 65 sabe la gente, y pues mi padre y mi madre también, pero de forma más artística, plástica, formaron parte de esa movida. Si es verdad que, en Sevilla, pues la música, a mí me gusta, pero es verdad que por lo general me parece música menos interesante, música que es buena, pero que se acerca más, por ejemplo, al punk más convencional, punk más clásico, y es verdad que veo cierto desinterés por intentar innovar o hacer algo interesante, que hay casos, ¿eh? Hay grupazos de Sevilla súper raros que no conocen ni Dios que intentan eso, intentan ser innovadores, como por ejemplo los Smash, que es un grupo de principios de los 70 que cantan en inglés y hacen rock psicodélico, y son de Sevilla; o The Bloop, que es un grupo que tuvo mi padre, que es bestial, o Nazmar, que es un grupo actual de Sevilla que hacen más rock experimental y medio progresivo, y vamos, que esa música existe, pero en Sevilla es muy difícil. ¿Crees que esa escena sevillana se puede comparar con otras escenas musicales anteriores? Pues como las que ha habido en Nueva York. A ver, si hablamos a nivel de España, para mí es 100% comparable. Vamos, la movida de Sevilla o de Andalucía en general es 100% comparable a la madrileña o a la del punk vasco. Me parece que es igual, o en algunos casos hasta mejor. Si hablamos ya a nivel de Nueva York, no lo comparo, la verdad, porque Nueva York ha sido una de las grandes capitales de la música. Surgió la Velvet Underground, que es uno de los mejores grupos de la historia. O el punk surgió de Nueva York y se extendió a Reino Unido, cosa que los llevó a extenderse a todo el mundo. Ellos inventan cosas. Al final Nueva York es, no digo que sea bueno para vivir, la verdad, pero es una de las grandes capitales del arte contemporáneo. Y Sevilla, pues, no digo que no lo sea, no digo que no lo pueda hacer. Hay artistas muy interesantes ahora en Sevilla, pero que Sevilla no apuesta por estas cosas. Y, además, una cosa que se nos da muy bien a los españoles es ir atrasados, ir por detrás de los demás. Y al final, desde mi opinión, la música y movida que ha habido en España ha sido una imitación de lo que ya se ha creado. Y eso, en ese sentido, vamos atrasados y un paso por detrás a los demás. 7.1.4 Transcripción entrevista a Ida Rita Viviana Peña Luyo (abuela materna) ¿Qué música escuchas regularmente o escuchabas regularmente? ¿Cuál es tu grupo favorito y por qué? Bueno, si es de joven, escuchaba música, digamos, argentina. En ese tiempo estaba Alito Ortega, Luis Aguilé, Leo dan, o algo así, que era chileno. Peruano así, música de ese estilo de joven no había. Lo que hacían en Perú era música de allí, bailes criollos y eso, pero bueno, eso tampoco lo escuchaba yo tanto. Sino cuando también iba a casa de mis primas, que ellas sí ponían música peruana. Y después también ya en los años 60, los Beatles, que se escuchaban también muchísimo, y cuando era un poco más chica sí me acuerdo de haber escuchado a Chubby Checker, que era una música así como muy movida. No sé si era twist o era... No creo que fuera rock and roll, no sé. Y la verdad es que sí, uno de mis grupos favoritos era los Beatles. 66 ¿Y por qué te gustaban los Beatles en concreto? No sé, porque, bueno, en Perú también se usa mucho en colegios para aprender inglés, entonces las letras las entendía y no sé, por eso era, pero bueno. Los Rolling Stones eran como más rock creo, no sé, no me gustaban mucho, los otros eran más baladas y cosas así. ¿Y qué es lo que escuchas ahora? Ahora, cuando escucho, me gustan mucho los Carpenters, bueno, que en esa época también escuchaba a los Carpenters, en los 70 creo que era, o el grupo ABBA, esos dos son los que me gustan a mí. También a veces música de cantos de la iglesia. ¿Te gusta ir a conciertos? No, la verdad que no, pero de joven, bueno, solo he ido al concierto de Joan Manuel Serrat, he ido a varios, a tres o cuatro, en Perú y aquí también, pero así de otras personas no he ido a conciertos. Además, que ya, bueno, porque eso era, digamos, en un teatro, sentado y tal, pero eso cuando se ve en la tele, de pie, tumulto, gritando, empujándose, eso es lo que a mí no me gusta. Entonces tú no escuchabas música rock cuando eras más joven. No, no escuchaba, y Elvis Presley no me gustaba, la verdad, no me gustaba, pero a raíz de que fuimos a ver la película de su vida, entonces, no sé, como ya me cambió la visión de Elvis Presley. ¿Crees que la música es importante en tu vida, o es como algo más banal para ti? O sea, para mí no es que sea importante, pero sí es verdad que al escuchar música te evoca ciertos años de tu vida, o ciertas vivencias, eso es verdad, y bueno, si estoy sola en casa, sí me pongo la música con el Alexa o con el YouTube. Y eso sí es verdad, pero ya si estoy con alguien, y como que no puedo escuchar, o me parece a mí que no puedo escuchar la música, porque está otra persona, están hablando, entonces prefiero no escuchar música. ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza si hablo de rock? O sea, si te digo esa palabra, ¿qué se te viene a la cabeza? No sé, a mí me parece como, no sé, me imagino a los músicos, mucho desmadre, mucho de ir para aquí, para allá, que si mucho trajín, que si fuman, que si beben, que si se drogan, eso es lo que a mí me evoca la palabra rock. Pero igual no, igual no es así, pero a mí en la cabeza tengo eso. ¿Qué piensas de aquellas personas que se quieren dedicar a la música, o al arte? A mí me parece muy bien, porque es una forma de expresión, y el dedicarse a la música, que es muy difícil hoy por hoy, porque hay muchísimas personas que cantan bien, y que se expresan de esa manera, pero me parece que es muy bonito. Además, el tener una voz, y que cantes, y que sea armonioso, eso me encanta. 67 ¿Crees que la música de tu juventud es mejor que la que vino después? Por ejemplo, la que ha escuchado mamá. O sea, es que como cuando uno es joven, no sé, como que no tienes tantos problemas, y parece que la música también forma más parte de tu vida que cuando ya eres un poco mayor. Y no sé, es que es otra cosa, es que esas letras de esa época te dicen una cosa que las de hoy por hoy, como tampoco le prestas quizá mucha atención, no te dicen nada. ¿Alguna vez has oído hablar del periodismo musical? No, la verdad es que no. ¿Qué piensas que es el periodismo musical? Pues yo me imagino que son los periodistas que cuando escuchan algo de un cantante, o se dedican a ir a investigar esas cosas, o si cantan bien o no cantan bien, qué hacen de su vida, me imagino que será eso, no sé. Entonces qué piensas, o sea, si yo te digo que yo quiero hacer eso, entonces ¿qué piensas? A mí me parece bien, si te gusta. Si te ves tú que te gusta, y que puedes ponerte a investigar, porque me imagino que eso es porque un grupo o una persona te gusta como canta, y me imagino que el periodismo será, o sea, musical será para darlo a conocer porque esa persona vale, eso es lo que yo me imagino. ¿Y qué crees que necesita un grupo musical, un grupo para triunfar, en tu opinión? Bueno, primero que canten bien, aunque hoy por hoy muchas veces…No es lo que antiguamente, cuando incluso cantaban a capella. Pero bueno, que muchas personas, si cantan bien, la letra dice algo, la música es pegadiza, pues eso es lo que se necesita para triunfar, digo yo. O sea, que cantes bien y que la música… Este bien, sea pegadiza o alegre. Que la letra te diga algo, que tenga un mensaje.