DE LA PLAZA AL MUSEO: MUJERES PÚBLICAS, ACTIVISMO FEMINISTA, ARTE Y MEMORIA Lucero, Olga RESUMEN En este trabajo planteamos algunos interrogantes acerca de las estrategias estético-políticas del colectivo de artistas visuales Mujeres Públicas en relación con la inscripción del activismo feminista en la memoria colectiva. Indagamos en particular la muestra Fragmentos de un hacer feminista 2003- 2016, realizada el 4 de agosto de 2016 en el Museo Emilio Caraffa, Córdoba. La primera de las dos salas en que se desplegó la muestra, está atravesada temáticamente por el reclamo por la legalización del aborto. Constituye así, un indicio sonoro, visual y temático de una dimensión fundamental del movimiento feminista contemporáneo argentino: la ocupación del espacio público a través de la estrategia de la marcha y de la producción de distintos artefactos visuales más o menos ortodoxos. De esta manera, MP realizan un aporte a la construcción de una memoria feminista y su inscripción en la memoria colectiva. PALABRAS CLAVE Memoria, feminismo, arte, militancia ABSTRACT In this paper we raise some questions about the aesthetic-political strategies of the group of visual artists Public Womans in relation to the inscription of feminist activism in the collective memory. In particular, we investigated, in Córdoba Argentine the exhibition Fragments of a Feminist Making 2003- 2016, held on August 4, 2016 at the Emilio Caraffa Museum, Córdoba. The first of the two rooms in which the art sample was deployed, seems to be thematically crossed by abortion and the claim for its legalization. In this way, the exhibition constitutes a sonorous, visual, thematic sign of a fundamental dimension of the Argentine contemporary feminist movement: the occupation of public space through the strategy of the march and the production of different visual artifacts more or less orthodox. In this way, MP makes a contribution to the construction of a feminist memory and her inscription in a colective memory. KEYWORDS Memory, feminism, art, militancy Universidad Nacional de San Luis Argentina, Universidad Nacional de Córdoba,
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DE LA PLAZA AL MUSEO: MUJERES PÚBLICAS, ACTIVISMO FEMINISTA, ARTE Y MEMORIA “Creo que asistimos en directo al hundimiento de la ‘norma heterosexual’ (…). Si nos imaginamos que las cosas van a seguir veinte años más, tal y como están, creo que asistiremos a una verdadera explosión de los géneros y de las convenciones culturales y políticas que nos constriñen desde hace siglos. El problema es que la guerra siempre ha servido para eso, regularmente: para volver a poner los contadores a cero, eliminar las brechas ideológicas previas y llevar a las naciones a un estado de estupor y de ruinas. Desgraciadamente, es probable que la guerra intervenga todavía en nuestras historias, y que esto a lo que asistimos, lo paren y lo borren de las memorias. De ahí la importancia, me parece a mí, de publicar las cosas, y de difundirlas con el mayor eco posible, de que queden algunas huellas de lo que estamos viviendo1.” Virginie Despentes Modos de construcción de la memoria, género y arte: En este trabajo nos planteamos algunos interrogantes acerca de las estrategias artísticas y políticas del colectivo de activismo visual Mujeres Públicas en relación con la inscripción del activismo feminista en la memoria colectiva en el contexto de la Argentina de principios del siglo XXI. Nos interesa analizar las estrategias puestas en juego para inscribir memorias particulares –memorias de mujeres militantes, en lucha por sus derechos- en la memoria colectiva. Específicamente trabajaremos sobre la muestra Fragmentos de un hacer feminista 2003- 2016, realizada el 4 de agosto de 2016 en el Museo Emilio Caraffa, Córdoba. Desde una perspectiva constructivista, se entiende a la memoria prestando especial atención a los actores y procesos que intervienen en su constitución y formalización. Desde ese punto de vista, se plantea qué actores y qué voces se retoman, se interroga por el lugar de sectores minoritarios, marginados y periféricos en la memoria colectiva y se abre la posibilidad de pensar las ideas de una memoria oficial, memorias subterráneas y de la disputa por la memoria (Pollak, 2006: 18). Una mirada sociológica, de inspiración durkheimiana, pone en cambio énfasis en la estabilidad, la cohesión interna y la continuidad de la memoria. Maurice Halbwachs aporta desde esta perspectiva la noción de marcos sociales de la memoria, que significa para él que “sólo podemos recordar cuando es posible recuperar la posición de los acontecimientos pasados en los marcos de la 1 Entrevista realizada en 2008. Disponible en la web en: http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/7170 . Leemos las palabras de Virginie Despentes como un señalamiento de la necesidad de construir nuestras genealogías feministas, y contribuir a que las luchas feministas formen parte de las memoria colectiva. 476
memoria colectiva (…) el olvido se explica por la desaparición de estos marcos o parte de ellos (…)” (Halbwachs, citado en Jelin, 2002: 20). La socióloga argentina, al preguntarse por lo social en los procesos de memoria, explica que hay lecturas de Halbwachs que lo interpretan como pensando la memoria colectiva independiente de los individuos, sin embargo, ella sugiere que la noción de marco social no debe entenderse como una entidad reificada, sino “en el sentido de memorias compartidas, superpuestas, producto de interacciones múltiples, encuadradas en relaciones de poder” (Jelin, 2002: 22). Ella afirma, en ese sentido “Lo colectivo de las memorias es el entretejido de tradiciones y memorias individuales, en diálogo con otros, en estado de flujo constante, con alguna organización social y alguna estructura, dada por códigos culturales compartidos” (Ibídem: 22). Intentaremos abordar en el marco de este trabajo cómo se inscriben memorias particulares, puntualmente memorias de mujeres militantes en la memoria colectiva. En particular indagaremos en las estrategias artísticas y políticas que pone en juego un colectivo de activismo visual feminista para inscribir en la memoria colectiva las memorias de las mujeres –como colectivo vulnerado históricamente- y su lucha por sus derechos. Los estudios feministas y de género “han encontrado en los procesos de recordar una estrategia metodológica y política para construir aquellos relatos que han sido silenciados por las versiones hegemónicas de la historia, que son casi siempre masculinas, defendiendo la importancia de historizar a las mujeres y sus luchas (Barrancos en Troncoso y Piper, 2015: 1).” Pierre Nora opone la noción de memoria a la de historia, cuando afirma “Si habitáramos nuestra memoria no tendríamos necesidad de consagrarle lugares. No habría lugares porque no habría memoria llevada por la historia (…). Desde que hay huella, distancia, mediación, ya no estamos en la memoria verdadera, sino en la historia”. Nora define y contrapone memoria a historia: la primera es un proceso dinámico de vínculo del pasado y el presente, vinculado a grupos concretos y particulares y a sus recuerdos, sensaciones y construcciones simbólicas y afectivas, mientras que la segunda es reconstrucción o representación –siempre “problemática e incompleta”- del pasado. Como tal, la historia aparece como una “operación intelectual y laica” vinculada a la razón -definida por Nora como abstracta y universalmientras que la memoria está profundamente ligada a lo 477
concreto, el espacio, la afectividad y el gesto; a los sujetos, a los grupos o ‘comunidades de memoria’ –afirma, citando a Maurice Halbwachs- (Nora, 2008: 3). El historiador francés continúa explicando que los lugares de memoria se construyen para defender a las memorias de las minorías de la historia, que puede transformarlas, deformarlas o petrificarlas: (…) nacen y viven del sentimiento de que no hay memoria espontánea, que hay que crear archivos, que hay que mantener los aniversarios, organizar celebraciones, pronunciar elogios fúnebres, levantar actas, porque estas operaciones no son naturales. Es por esto que la defensa de una memoria refugiada de las minorías2 sobre hogares privilegiados y celosamente guardados lleva a la incandescencia la verdad de todos los lugares de memoria. Sin vigilancia conmemorativa, la historia los barrería rápidamente. Son los bastiones sobre los cuales se sostienen. Pero si lo que defienden no estuviera amenazado no habría necesidad de construirlos. Si viviéramos realmente los recuerdos que ellos encierran, serían inútiles. Si, por el contrario, la historia no se adueñara de ellos para deformarlos, transformarlos, y petrificarlos, no serían lugares para la memoria. Es este vaivén lo que los constituye: momentos de historia arrancados al movimiento de la historia pero que son devueltos. Ya no es ni la vida ni la muerte, como esas conchas sobre la orilla cuando se retira el mar de la memoria viva. (Ibídem: 7).” Las afirmaciones de Nora confluyen con otras voces que afirman la necesidad del trabajo de la memoria para resguardar las memorias subterráneas, silenciadas, marginadas y pensamos que ese encuadre puede articularse con una mirada de género para pensar el aporte que realiza el grupo de activistas visuales feministas Mujeres Públicas a la inscripción de las reivindicaciones feministas argentinas contemporáneas en la memoria colectiva. Recuperamos las afirmaciones de tres autoras, Isabel Piper, Lelya Troncoso – psicólogas sociales chilenas- y Miren Llona –Dra. en historia contemporánea Universidad País Vasco- , quienes retoman algunos ejes centrales de los estudios de la memoria, en relación con una perspectiva de género y los estudios feministas. Las tres autoras coinciden en afirmar el potencial político de transformación social de las prácticas de memoria y en sostener que la articulación entre género y memoria puede 2 Resaltado nuestro 478
aportar a tensionar y multiplicar las narraciones hegemónicas del pasado y a transformar el orden tradicional de género -dicotómico, heterosexual, blanco, clase media-alta, colonial, occidental- . A partir de estos aportes, entendemos a la memoria como una práctica social y una construcción simbólica colectiva, que contribuye a producir lo que entendemos como pasado. Así, la memoria se presenta como interpretativa y relacional, y constituye una acción social de interpretación del pasado que se realiza de manera continua en el presente y que tiene efectos concretos en la construcción de realidades. La fuerza simbólica de la memoria radica en su carácter productor de sujetos, relaciones e imaginarios sociales (Piper et al., 2015). Ricardo Brodsky Baudet, director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Chile, seen se interroga por las estrategias de representación de la memoria en el, afirma que los conceptos generales trabajados allí son “el trauma, la identidad, la huella, el testigo, el memorial, la ausencia, la identidad, la resistencia, situados bajo definidos ejemplos y formas precisas de representación visual de la memoria”. El sostiene que “la memoria ha adquirido una relevancia fundamental en la actualidad para el profundo conocimiento tanto del mundo como del individuo, y el arte se ha convertido en uno de los medios más importantes para llevar a cabo aquel trabajo de memoria” (Brodsky, 2015: 4). Brodsky plantea el rol central que juegan las obras de arte en los procesos públicos que atraviesan una memoria nacional traumática, sin embargo, podemos pensar también como medular la relevancia del arte en la construcción de la memoria colectiva, no necesariamente traumática. Los modos de representación estéticos, los de MP en particular, pueden canalizar voces periféricas y situarlas en lugares fundamentales de construcción de memoria. Arte, feminismo y memoria Miren Llona menciona la importancia de convertir la memoria colectiva en patrimonio histórico común, en memoria histórica. La creación de lugares simbólicos3, materiales o no, afirma Llona, “constituye una de las maneras más eficaces de lograr que la memoria histórica recobre nuevamente vida, incidiendo en la memoria individual” y en la producción de subjetividades e identidades. Ella continúa, afirmando la relación entre identidades y memoria colectiva e histórica: “En la medida en 3 Utiliza el término como sinónimo de lugares de memoria, tal como los denomina Pierre Nora. 479
que dejamos huella en la memoria individual, estamos siendo capaces de incidir en la resignificación de las identidades personales pero también colectivas” (Llona, 2009: 6). Dado que un lugar de memoria pone de relieve lo que socialmente se valora, Llona propone “deberíamos lograr entonces que la sociedad considerara hitos fundamentales del progreso colectivo todos los eslabones de la larga cadena de emancipación femenina”4. Entre esos hitos, considera que hay que incluir el 8 de marzo, ya que en torno a este día se han organizado “la trayectoria política, las luchas sociales y los ejes de trabajo del movimiento feminista del último cuarto de siglo XX y del XXI” y continúa afirmando que “existe una estética, la de la manifestación, las pancartas y los carteles temáticos en torno a este día como una referencia de lucha y de presencia femenina en las calles”. En este sentido, propone: “una iniciativa interesante sería consolidar esta celebración como un lugar de memoria”. Del mismo modo, sugiere (…) un lugar de la memoria podría subrayar la existencia de un antes y un después y, en ese sentido, mostrar la evidencia del cambio: constatar que hubo un momento cuando las mujeres no podían ir a la universidad; o cuando la maternidad era un destino ineludible (…) (Llona, 2009: 6)”. Mujeres Públicas, arte y activismo Mujeres Públicas se autodefinen como ‘Grupo de activismo visual feminista’5. Hacen su primera aparición pública en marzo de 2003 con una intervención urbana, Todo con la misma aguja, a partir del diseño de un afiche, que se pega en las calles de Buenos Aires. Sus acciones, objetos y obra no llevan firma. Es a partir de esta primera acción que se pueden observar características centrales de su trabajo artístico y militante. MP parte de una crítica triple a los espacios de militancia tradicional de izquierda y feministas: en primer lugar, a la invisibilización de las problemáticas de las mujeres o su reducción a dimensiones como las de clase; en segundo, a las estructuras verticalistas que se construyen en esos espacios; y en tercero, al uso irreflexivo de métodos tradicionales de expresión política. MP consideran y definen lo político no sólo como una serie de ideas o contenidos a transmitirse, sino, en una búsqueda acerca de cuáles son los modos de hacer y decir, ya que estas modalidades o estrategias también son políticas. Ellas reflexionan y deconstruyen los modos tradicionales de 4 Este subrayado es nuestro. 5 En “El sujeto es el espacio a intervenir”, entrevista consultada por última vez en http://www.graficapolitica.com.ar/mujeres.html el 17/2/2016 a las 19 hs. 480
hacer y decir política de las agrupaciones de izquierda, en un búsqueda creativa que tiene como objetivos la no clausura de la significación, generar una situación comunicativa abierta, que propicie el extrañamiento. “El extrañamiento sustituye cualquier certeza y refuerza el diálogo de la espectadora con la obra-objeto-acción”6. MP renuncia a “bajar línea, a elaborar discursos digeridos y cerrados”, a los slogans, a los volantes ilegibles por su extensión, o incomprensibles en su lenguaje porque destacan una “dimensión comunicativa”, construyen una estrategia que instaure una pregunta, que considere la recepción y las receptoras de su trabajo y los contextos donde se desarrollan. Se dan a sí mismas una estrategia comunicativa, estética y política ligada a la construcción de mensajes polisémicos, abiertos a múltiples lecturas. MP relatan que son muy criticadas por su falta de sentido único y sostienen en su defensa que ellas no quieren “emitir un mensaje que cancele las posibilidades de pensar y disentir, sino propiciar la reflexión dejando a la otra o al otro la tarea de tomar postura desde su propia posición”. MP señala que la no presencia de una firma es un elemento que contribuye en este sentido de no condicionar la lectura. Ellas afirman que este anonimato es en sí mismo un hecho político, que no implica clandestinidad o irresponsabilidad de lo que se dice o hace, sino, por lo contrario, una discusión acerca de la invisibilidad de las mujeres, un cuestionamiento de la idea de propiedad privada, propiedad intelectual y de autoría individual. Se suma como otro elemento de esta estrategia estética, política y discursiva, la elección de formatos provenientes del diseño, como el afiche, de materiales de bajo costo y la puesta a disposición de todo el material producido por MP en su página web http://www.mujerespublicas.com.ar/descargas.html como una manera de democratizar, de facilitar el libre acceso y uso sin siquiera pedir permiso. Otro elemento de esa estrategia es el humor y la ironía, que fue un “recurso funcional” en relación con la dificultad de los temas a tocar y la decisión de alejarse de una posición victimista. Desde 2003 hasta la actualidad MP no han detenido su trabajo. Su recorrido ha tenido infinitas derivas y desplazamientos, han experimentado con múltiples formatos y géneros, han ocupado espacios acádemicos, activistas y museos. De las estéticas precarias y su inicial activismo callejero han consolidado una obra que ha recorrido espacios legitimados de arte tanto en Argentina como fuera de ella. 6 Ídem. 481
Estos desplazamientos han supuesto el abandono de la estrategia del anonimato: tanto en el campo de la militancia, como en el del arte el nombre de Mujeres Públicas ya es un nombre propio, que se vincula a los de sus integrantes, que no despliegan ninguna estrategia de ocultamiento de los mismos. Asumir el propio nombre y la(s) propia(s) identidad(es) aparece ligado a este cambio de escenarios. Fragmentos de un hacer feminista 2003- 2016 Esta muestra fue inaugurada el 4 de agosto de 2016 en el Museo Emilio Caraffa de Córdoba. A este momento de su trayectoria le precede su paso por diferentes espacios tanto del activismo como del arte. Entre ellos, podemos mencionar su instalación Museo de la Tortura en el teatro General San Martin entre otros espacios, Buenos Aires en 2004; su participación en el montaje en la XI Bienal de La Habana, Cuba en 2012; la performance Aborto Legal, realizada en 2013 en el Centro Cultural Borges, Buenos Aires; la exposición realizada en 2015 en Casa de las Culturas, Resistencia, Chaco; su instalación documental en la exposición Acción Urgente en la Fundación Proa, Buenos Aires en 2015; y su exposición Un saber realmente útil, realizada en 2015 en Museo Nacional Centro de Arte, Reina Sofía, Madrid, España. En esta ocasión, MP disponen de dos salas completas del museo para desplegar su trabajo. Si las políticas culturales, museísticas y de la mirada consideran legítimo por fin y le dan apertura a voces feministas, MP suben la apuesta y no se conforman con exhibir su producción vinculada al trabajo doméstico o mujer colonizada, sino que ponen en el centro la posibilidad de ver y discutir prácticas penalizadas, obturadas, silenciadas. La primera de las dos salas, parece atravesada temáticamente por la reinvidicación de derechos de las mujeres y específicamente por el reclamo por la legalización del aborto: se dispusieron siete de sus trabajos, de los cuales cinco están vinculados directamente con esta reivindicación medular feminista. Las MP mismas - en la charla que ofrecieron al día siguiente de la inauguración de la muestravinculan explícitamente cinco de los siete trabajos expuestos con la problemática del aborto: “muchas veces hemos abordado la problemática de la legalización del aborto, la 482
clandestinidad del aborto, la relación del estado con este problema, la opinión de la iglesia, lo hemos mirado desde lugares distintos y lo hemos desplegado en objetualidades y estrategias diferentes”7. Apenas ingresamos en la sala, a la izquierda se despliega un wallpaper que combina dos afiches de MP Todo con la misma aguja (2003) y Afiche Escudo (2009) pegados de manera superpuesta y desgarrados, tal como si estuvieran en cualquier pared del espacio público. En la pared lateral de la izquierda, se emplaza en primer lugar un objeto que las MP vinculan también con el tema del aborto: el objeto Cajita de fósforos (2005) instalada en una vitrina cúbica. Más hacia el fondo, en la misma pared lateral, se encuentra una bandera de tela fucsia, con el texto “SI EL 8 DE MARZO ES EL DIA DE LA MUJER ¿QUÉ PASA EL RESTO DEL AÑO?” trabajo que denominan Esto no es una bandera. En la pared ubicada frente al ingreso a la sala se proyecta la videoperformance Aborto legal, realizada en el CC Borges (2013). En la pared lateral derecha, se disponen afiches realizados con preguntas de la encuesta del proyecto Heteronorma (2003), y más hacia el fondo, se ubica una instalación sonora -realizada a partir del objeto Estampita (2004)- en la que podemos escuchar el rezo colectivo de la oración por el derecho al aborto, que se llevó a cabo durante el Encuentro Nacional de Mujeres en Jujuy en 2006, en el momento de la marcha en que se hace un alto frente a la Iglesia Catedral. Figura 1. Mujeres Públicas – Fragmentos de un hacer feminista – Sala 1 del Museo Emilio Caraffa Fuente: Fotografías propias 7 Todas las citas textuales de este apartado provienen de esta conferencia, grabada/desgrabada por mí, desconozco si está disponible en algún lugar. 483