Comunicación, Educación y Sociedad del Conocimiento. [Reseña de ]Políticas de Comunicación y Educación. Crítica y desarrollo de la Sociedad del Conocimiento. Francisco Sierra Caballero
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Revista de Economía Política de las Tecnologías de la Información y Comunicación www.eptic.com.br, Vol. VIII, n. 3, sep – dic. 2006 155 Comunicación, Educación y Sociedad del Conocimiento Candela González Sánchez SIERRA CABALLERO, Francisco. Políticas de Comunicación y Educación. Crítica y desarrollo de la Sociedad del Conocimiento. Gedisa, Barcelona. 2006 La obra que se presenta forma parte de la colección Comunicación Educativa, dirigida por el profesor Roberto Aparici, un proyecto interdisciplinario que pretende analizar críticamente las políticas públicas en materia de Comunicación Educativa, y con el que se quiere, además, subsanar las actuales carencias en el ámbito, en lo que a producción teórica se refiere. El texto de Sierra constituye un análisis de las lógicas sociales de la Economía Política de la Comunicación y la Educación en el proceso de construcción de la Sociedad Global de la Información (SGI), poniendo al descubierto los principales problemas que se derivan del estudio de la Comunicación Educativa en un contexto cada vez más sobredeterminado por las lógicas de las industrias culturales. Para tal fin, Políticas de Comunicación y Educación se divide en dos partes: un primer bloque que muestra los objetivos de análisis de las políticas culturales, así como la aportación fundamental de la Economía Política al conocimiento de un nuevo paradigma, el Capitalismo Cognitivo, así como una radiografía pormenorizada de la agenda política de la Sociedad de la Información, paraguas ideológico bajo el que se incluyen las políticas analizadas, y que van a conformar el segundo de los bloques del libro, destacando en su estudio la acción política de la Unión Europea, el Tratado de Libre Comercio y la situación latinoamericana, por haber sido motor de iniciativas y programas de intervención educomunicativos, actualmente bloqueados ante un marco de libre competencia bajo la hegemonía de operadores como Telefónica que actualiza las formas de hegemonía y control colonizador bajo el manto retórico de la modernización y la vanguardia tecnológica foránea. (p.245) El paradigma al que nos acerca la lectura de la obra, el Capitalismo Cognitivo, es un nuevo modelo de mediación basado en la explotación intensiva de la producción inmaterial como eje de articulación y organización del desarrollo social: el plusvalor se produce hoy mucho más a partir de la extracción de las energías mentales de los trabajadores que a partir de sus
Revista de Economía Política de las Tecnologías de la Información y Comunicación www.eptic.com.br, Vol. VIII, n. 3, sep – dic. 2006 156 energías físicas (p.65). A través de este proceso generalizado de intelectualización de la producción y del consumo, el conocimiento es concebido como una mercancía, con el consiguiente empobrecimiento de la función pública intelectual de la comunicación y la cultura en general. Las consecuencias para el sector educativo, así como para el resto de servicios públicos, será la progresiva privatización y asimilación de modos de gestión empresariales con criterios de rentabilidad y eficacia en el uso, por ejemplo, de las Nuevas Tecnologías. Sin embargo, lejos de articular un discurso miope del escenario educomunicativo, Francisco Sierra advierte no sólo la determinación económica, sino que también incide en los factores culturales y más concretamente en la hegemonía ideológica. A este respecto, cabe destacar el capítulo dedicado a las políticas de la Unión Europea, y la influencia determinante de Estados Unidos en las mismas, a través de la presión de las directrices de organismos internacionales como el BM, la OCDE o la UNESCO. Esto se ve potenciado con el discurso de la seguridad nacional que ha reforzado la posición de EEUU en el ciberespacio europeo, aprovechando la lucha contra el terrorismo. (p. 208). La consideración del problema de la Comunicación Educativa está ausente en el debate de la construcción de la SGI en Europa, en virtud de un enfoque economicista del desarrollo social con un fuerte componente idealista en lo que a las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) se refiere. En este escenario sitúa el autor a los movimientos sociales, que ante la emergencia de nuevos conflictos, responden con alternativas de resistencia. Un ejemplo claro en España contra las reformas educativas liberales, sería el caso recogido sobre las movilizaciones contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU). Y es que como bien apunta el autor, la política presupone una relación de fuerza, una relación sobre el poder, y es en el reconocimiento de las asimetrías, de las desigualdades donde parece estar el camino hacia una planeación estratégica que se proponga cuanto menos la lucha contra la desigual distribución de recursos materiales, del saber y de la información. Por ello, resulta tan interesante el planteamiento que nos hace Francisco Sierra a la hora de valorar los diferentes criterios de evaluación de políticas públicas, apostando por la equidad y la pertinencia, frente a los tradicionales y positivistas indicadores de eficacia y eficiencia de una política pública.
Revista de Economía Política de las Tecnologías de la Información y Comunicación www.eptic.com.br, Vol. VIII, n. 3, sep – dic. 2006 157 El debate en torno a estas cuestiones, lejos de resultar asuntos de exclusivo interés académico, define opciones cruciales para el futuro modelo de desarrollo y de organización social, por ello es básico que se abran a la discusión ciudadana. Es necesario –apunta Sierravincular las políticas de comunicación y educación con procesos de desarrollo, en la medida en que proyectan representaciones colectivas sobre intereses, necesidades de las comunidades, de ahí la necesidad de integrar a los diferentes actores sociales en la construcción de las alternativas posibles. (p. 28) La investigación en comunicación tiene por delante una compleja tarea de redefinición de las políticas públicas en el nuevo escenario económico transnacional. Como concluye el propio autor, sin proyecto estratégico y política definida no es posible la realización de la cultura mediática sugerida.