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Noticia de las Academias Literarias, Artísticas y Científicas de los siglos XVII y XVIII

Hazañas y La Rúa, Joaquín, 1862-1935

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NOTICIA DE LAS ACADEMIAS LITERARIAS, ARTÍSTICAS YCIENTIFICAS DE LOS SIGLOS XVLI YXVIII. Sl NOTICIA DE LAS DE LOS SIGLOS XVII YXVIII POR D. JOAQUÍN HAZAÑAS YLA RUA Licenciado en Derecho CivilyCanónico yen Filosofía yLetras. TRABAJO PREMIADO POR EL ATENEO YSOCIEDAD DE EXCURSIONISTAS DE SEVILLA EN EL PRIMER CERTAMEN CELEBRADO POR DICHA SOCIEDAD EN MAYO DE l888 SEVILLA; En la oficina de D. Carlos de Torres yDaza, Farnesio, i MDCCCLXXXVm DONACION Tirada de cien ejeinplares. Núm P^bliiJttfencia Las instancias de mis buenos amigos, fundadores conmigo del Archivo Hispalense, me hicieron coleccionar estos apuntes, que mi amor áSevilla ysus grandezas me habia impulsado áreunir, ypresentarlos al certamen que el Ateneo ySociedad de Excursionistas abrió en Mayo de este año: la extensión del tema que abrazaba dos siglos, durante los cuales la metrópoli sevillana mereció ser llamada justamente la Atenas de Andalucía, yel corto espacio de tiempo de que pude disponer para ordenar mis notas, fueron causas de que el trabajo no resultase todo lo completo que yo hubiese deseado. Muchas serán las Academias, poéticas en su mayor parte, de que por no haber quedado relación impresa de ellas, por su extremada rareza ópor otras causas, no haya podido conocer. Entre estas he de citar el Certamen de ingenios yJusta —4— literatos yálos doctos de su tiempo yátan egregio Mecénas dedicaban sus obras los sevillanos Juan de la Cueva yjuan de Jáuregui.(3) PZn aquellos mismos años otro insigne hijo deesta ciudad, D. Juan de Arguijo, veinte ycuatro de su Cabildo, desde 1590 que tomó posesión, hasta 1622 que renunció el oficio, reunía en su casa una célebre Academia yen obsequiar ásus contertulios consumió su crecida fortuna. (4) El ya mencionado códice autógrafo de Porras de la Cámara, contiene las justas de S. Roque en 1600, S. Pedro en 1603, S. Pablo yS. Andrés en 1604 yalgunas más de principios de este siglo XVII que vamos analizando. En 1606, celebranse en S. Juan de Aznalfarache dos academias poéticas á lasque ha dado celebridad imperecedera. la pluma de su cronista, el principe de los ingenios españoles, Miguel de Cervantes Saavedra. Academias que aunque celebradas áorillas del Betis algo más abajo de Sevilla, consideramos como sevillana^, porquede la metrópoli andaluza eran naturales los promovedores déla fiesta yla mayor parte de los ingenios que en ella tomaron parte, yen Sevilla residían ios restantes como Cervantes yAlarcón. La beatificación de San Ignacio de Loyola se celebró en 1610 con una fiesta literaria en el Colegio de San Hermenegildo, que regenteaban los PP. de la Compañía de Jesús y la canonización del mismo Santo yde San Francisco Javier dió ocasión áotro certamen en 1622 yen ambas fiestas tomaron parle todos los poetas de la época, conservándose relaciones impresas de una yotra, Hizo en 1616 la Hermandad de Sacerdotes de San Pedro Ad-vincuLi, voto de defender la piadosa creencia de la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios, ycoronó las fiestas que con este motivo hiciera, con un certamen poético que ilustraron, como el de la Beatificación de San Ignacio, un D. Juan de la Sal, comojuez, escritores comoRo- —5—- drigo Caro yvates como Jáuregui aspirando álos premios ofrecidos. Diez temas contenía el cartel de aquellas fiestas yporción de premios ofrecía para cada punto, ytodos fueron adjudicados, habiendo de agregarse otros nuevos en atención al mérito de las composiciones presentadas, cuyo número en algún tema, llegó ásetenta. Descríbenos Luis Velezde Guevara, en el Tranco IX de su Diablo Cojuelo, de mano maestra, como solia hacerlo el célebre ecijano, una academia celebrada en Sevilla (5) de los de la ciudad que se juntaban en una casa de la calle de las Armas áconferir cosas de la profesión yhacer versos ádiferentes astintos. Patrocinaba esta Academia el conde de Torre Ribera ySaavedra yGuzman, cabeza yvarón de los Riberas; la presidía Antonio Ortíz Melgarejo, secretario de la ciudad, ingenio eminente en la música ye7ila poesía., cuya casafue siempre el museo de la poesía yde la música. Alvaro Cubillo ingenio granadino., exceletite cÓ7nico ygran versificador., hacía de secretario yBlas de las Casas, espíritu divino en lo divino yhumano era fiscal. Entre los poetas asistentes cita Vélez de Guevara ála décima musa sevillana D.^ Ana Caro de Mallén: cuéntanos que áimitación de las Academias corusca, de Cápua, Nápoles, Roma yFlorencia usaban los poetas nombres supuestos, yque para fin de la fiesta tomó una guitarra, una de las damas que asistían 3' cantó con otras dos átres voces un romance de D. Antonio de Mendoza, con lo que terminó la Academia por aquella noche. En 1656 y1659 se celebraron certámenes en honor de la Inmaculada ydel Santo Arzobispo de Valencia, Tomás de Villanueva, promovido este último por la órden agustinianay en 1662 celebróse el de la Hermandad Sacramental del Sagrario, tan ensalzada por nuestro analista. De las grandes fiestas de la solemnización de la nueva —6— Bula de la Concepción Inmaculada, (de la Santidad de Alejandro VII) fué corona, dice Zúñiga, la que celebró la ilustre Cofradía del Santísimo Sacramento del Sagrario de nuestra Santa Iglesia, fiestas que terminaron con un certámen poético celebrado en el Paíio de los Naranjos el 29 de Junio de 1662, de que existe relación impresa, monumento del más refinado mal gusto de la época. Alos pocos años, en 1667, con ocasión de las carnes telendas, celebróse una Academia festiva en casa de D. Jerónimo Texada yAldrete yDon Nicolás Riser Barba de la Cueva, yála que concurrieron diez ingenios, mas copleros que poetas, la mayor parte de los cuales hablan ya tomado parte en el certámen antes citado. El pintor del cielo, el imcomparable Bartolomé Esteban Murillo, gloria de Sevilla, honor de España yverdadero pasmo de naturalidad, sencillez ydulzura en sus cuadros, estableció en esta Ciudad la más antigua academia de dibujo que existió en Sevilla cuya primera junta celebróse en la casa lonja el once de Enero de aquel año. É! solo hubiera sido capaz, yfuélo en efecto, de dotar ásu patria de aquel centro, plantel fecundo de admirables maestros, luchando, como tuvo que luchar, con la fuerza de carácter de D. Juan de Valdes Lea! yla envidia de Herrera el mozo (6). Murillo yFrancisco de Herrera, fueron los dos primeros maestros que turnando semanalmente, dirigieron el naciente instituto. Poco tiempo ocupó Herrera el mozo la segunda presidencia, porque como diceCean, (7) quien atribuye áesto su ida ála córte, su carácter no le permitía ser presidido por nadie. Sebastian de los Llanos yValdes, discípulo de Herrera el viejo, fué vice-presidente primero, ocupando más tarde la presidencia por dos años, cuando Murillo tuvo que abandonarla, ypresidiendo segunda vez desde 1666 á68 —7— por renuncia de D. Juan de Valdes. Fué Pedro Honorio de Falencia, vice-presidente segundo, yáambos llamados Cónsules en el ejercicio de su cargo, correspondía, colocar las posturas del modelo vivo de la Academia, ycorregir los dibujos de los alumnos. El Flamenco Cornelio Schut, Fiscal de esta junta á su establecimiento, fué después Cónsul ypresidente en dos distintas ocasiones. El vizcaíno Juan de Triarte, discípulo de Herrera el viejo, fué, ála creación de la Academia, secretario; cargo que desempeñó nuevamente en 1667, yPedro de Medina Valbuena, que pintaba en las banderas de los navios de las flotas de Indias, el escudo de la nación en cuyos dominios el sol no se ocultaba, fue el primer mayordomo y desempeñó la presidencia en i666y 1671. Concurrieron además áesta fundación, Mateo de Astorga, Mateo de Carbajal, Antonio de LejaldeJuan de Arenas, Juan Martínez de Gradillas, cónsul ymayordomo en varias ocasiones, Pedro Ramírez, Bernabé de Ayala discípulo de Zurbaran, Luciano Cárlos de Negron, que fué escribano de la Academia, Bernardo Arias de Maldonado, Diego Díaz, Antonio de Zarzosa, Juan López Carrasco, Pedro de Camprobin Pasano, Martin de Atienza Calatrava yAlonso Pérez de Herrera. Estos son los antededentes que de la famosa escuela conocemos. El Sr. D. Francisco de Bruna, siendo oidor decano de esta Real Audiencia en un discurso pronunciado en 1778 en otros estudios artísticos de que después se hará mención, decía que por dichosa casualidad tenía en su poder las listas originales de los fundadores de esta academia con sus estatutos yrazón de sus trabajos, juntamente con un libro en folio conteniendo una multitud de dibujos originales firmados, hecho en esta escuela; yotro de los más célebres profesores de Sevilla, de España yaun de Italia, reco- gidos por Murillo. Esas listas fueron las que aprovechó Ceán Bermiidez para la formación de su Diccionario de los profesores yson el único monumento, que nos queda de aquella Academia cuyas memorias alcanzan sólo hasta 1673. Coincide con los comienzos del siglo XVIII el advenimiento al trono de España de la dinastía de Borbón, yterminada aquella guerra de sucesión con que inaugurara su dominio la casa francesa, guerra en la que como dice el señor Menéndez Pelayo perdimos los últimos restos de nuestras sagradas libertades, provinciales ymunicipales sepultadas bajo los escombros humeantes de la heróica Barcelona (8), es decir perdida nuestra grandeza para no volverla árecuperar sino momentáneamente en aquellos instantes en que el pueblo español ha obrado por instinto propio, siempre grande ygeneroso como en la gloriosa guerra de nuestra santa independencia, vemos no obstante nacer academias tan gloriosas como la Española, yla de la Historia que contribuyeron ácambiar las ideas literarias yáformar nuestra historia de esos detalles preciosos que las obras generales no habían podido abrazar ,siendo lo más notable yal mismo tiempo glorioso para España como observa el docto rector que fué de esta Universidad Literaria D. Antonio Martín Villa (9) que viniendo el monarca de la córte más culta de Europa, donde Fenelón yBosuet dirigían la instrucción de los príncipes, fuesen españoles, como el Marqués de Villena, yPérez Bayer quienes diesen impulso ála fundación de esas Academias. Conservóse por lo que álos certámenes poéticos hace relación, la misma afición álas academias literarias quede tal manera se habían compenetrado con nuestras costumbres que llegaron áser uno de nuestro más intimos pasatiempos en el siglo anterior, como nos lo prueban nuestros —9— más populares escritoresaquellos que retrataron en sus obras las costumbres de la época, Lope en su Moza de Cántaro, Calderón en El secreto áVoces. Las ciencias adquirieron mayor desarrollodebido en parte ála protección que Felipe V. les dispensaba ymerced á la que prosperó la academia médica de Sevilla, nacida en los últimos años del siglo XVII, dotada yprotegida más tarde por el monarca áinstancias de su medico de Cámara D. José Cervi verdadero fundador déla Academia, pues áel debió su estabilidad ymedios de sostenimiento. Grandes servicios prestó áesta Ciudad la Real Academia de Medicina yaunque sus miembros tomaron mucha parte en las luchas pueriles queentre Doctores ymédicos revalidados se suscitaron, no dejaron de aprovechar en el estudio de la ciencia, como lo demuestran las obras impresas por la Academia ylas muchas que sus individuos publicaron particularmente. En Literatura estaba en Sevilla miseramente pervertido el gusto; (lo) la escuela poética de los Herreras yRiojas había decaído deplorablemente siguiendo las corrientes del mal gusto durante todo un siglo, ycasi reducida áuna turba de copleros, chavacanos óconceptuosos, como dice galanamente un escritor sevillano de nuestros días (i i): trató en vano de restaurar el buen gusto la Academia Sevillana de las Buenas Letras 175 1por el docto sacerdote D. Luis Germán yRibón auxiliado por algunos aficionados ála bella literatura, por que desde .sus principios se dedicó áestudios más serios. Figuran entre sus Académicos nombres gloriosísimos que mencionaremos en su lugar, que hicieron florecer la Academia durante el siglo XVIII. El asistente Olavide reunía en sus casas verdaderas academias de los literatos sevillanos, costumbre no perdida entre nosotros, en este siglo, en que han existido famosísimas tertulias literarias (12) en esta Ciudad. 2 —10— Dispersos los restos que de la Academia de pintura fundada por Murillo, quedaran, establecióse otra cuyos estudios empezaron en 6de Noviembre de 1775 calle de las Sierpes (13). KstaReal Academia délas tres nobles artes de pintura, escultura yarquitectura, establecida áespensas de Carlos III, fué proteg ida por el Sr. D. Francisco de Bruna yAhumada, quien pronuncio en la sesión que para el repartimiento de premios tuvo lugar en 14 de Julio de 1778 eí discurso que al hablar de la academia de Murillo queda citado, (14) yen el que nos dice que perdidos los progresos de la primera Academia áprincipios del siglo XVIII empezaron ádecaer las artes hasta llegar al abatimiento, «quedando sólo unos pequeños restos en la Pintura áque han tenido particular inclinación estos naturales cuyo genio éimaginación adecúa tanto para ella.» Celebróse esta repartición de premios en el Alcázar donde estaba aquel año establecida la Academia, quizás por la proteción del célebre Oidor que era Alcaide de aquel regio palacio. Lo que la Academia de Buenas Letras no habia conseguido, aclimatar el buen gusto literario, alcanzáronlo en parte las Academias Horaciana yde Letras Humanas. D. Manuel M.^ de Arjona yCubas, que apenas adolescente habia fundado en Osuna, su patria, una Academia llamada del Silé, fué el fundador de la Academia Horaciana de Sevilla en 1788 establecida, al decir del biógrafo de Ariona, D. Luis María Ramirez yde las Casas Deza (l 5) para escitar la actividad de la de Buenas Letras que por entonces yacía en la mayor inacción* Secundólo en esta empresa el erudito sevillano D. Justino Matute yGaviria, historiador de esta Academia ylos nombres de ambos, como dice el biógrafo de este último, (16) sonarán siemprejuntos cuando del restablecimiento de! buen gusto en Sevilla se trate. Llegó ácontar esta academia veinte socios, entre los que se —II — encontraban el lego francisscano hermano Alonso Rodríguez, ciego de nacimiento, D. Francisco Fuenmayor, más tarde religioso capuchino con el nombre de fray Francisco Javier de Sevilla, D. Francisco del Cerro, el P. Maestro Garrido, bibliotecario de San Acasio yD.Juan Pablo Forner, Fiscal de esta audiencia. Tres años subsistió este instituto yásu imagen formóse dos años más tarde la Academia pai'ticiilar de Letras Hhjnanas. que ilustran los nombres de Reinoso, Roldán cura de San Marcos de Jerez yde San Andrés de Sevilla yautor de «P2!Angel del Apocalipsi,» que atesora manuscrito la biblioteca Capitular de Sevilla, Lista, profesor de Matemáticas en el Real Seminario de Mareantes de San Telmo. Blanco, tristemente célebre, Vacquer, defensor de la honra de la Academia ycolector de sus poesías, Arjona, áquien ya conocemos, Tolezano, su primer presidente, Santullano, su insigne protector, Matute, incansable en las tareas académicas. Sotelo, biógrafo más tarde de Forner, Marmol, ytantos otros comb fueron sus académicos. (i8) En vano trató Marmol de reanimarla en 18oi ¡la academia habia muerto de hecho en I799>yarrastró una vida lánguida yficticia hasta 1803 en que terminó, diez años después de sufundación, En 1789 fueron aprobadas por S. M. las ordenanzas que la sociedad Económica sevillana de amigos del País, dispuso habían de servir de norma al Colegio académico de primelas letras de Sevilla ysu reino, que trataban de constituir, pero apesar de su mucha diligencia, fué tal la oposición que los maestros de Sevilla le hicieron, que transcurrieron diez años antes de establecerlo. El capítulo tercero de esas ordenanzas (19) ordenaba que cada semana se tuviese una academia cuya duración no había de esceder de tres horas, seña- — 12— rándose con la debida antelación los puntos que ellas en debían tratarse. Estas son las academias pertenecientes álos siglos XVII yXVIÍI periodo fecundísimo yel más interesante para la historia de las academias yal que no aventanjan en número éimportancia ni las academias anteriores, ni las numerosas de nuestro siglo. Algunas de ellas como las de San Juan de Aznalfarache» la de la Beatificación de San Ignacio, la de la hermandad de San Pedro Ad-vincula, la de la canonización de San Ignacio ySan Francisco Javier, la de la Hermandad Sacramental del Sagrario yla presidida por Bañez de Salcedo, entre las del siglo XVIÍ yla Real Sociedad de Medicina, la de Buenas Letras, la Horaciana yla de Letras Humanas entre las del siglo XVIII, merecen por su importancia ser tratadas separadamente siquiera sea no más que de pasada yála ligera, dando áconocer los temas, premios ypoetas de las justas literarias ylos trabajos principales de las asociaciones académicas. ACADEMIAS EN SAN JUAN DE AZNALFARACHE. se celebraron en este precioso pueblo, vecino de Sevilla, en el año de 1606, que por las causas ya apuntadas se incluyen entre las Academias de Sevilla. Ignórase la fecha exacta de la celebración de la primera ycarecemos de toda noticia acerca de ella. Consta sí la certeza de su realización yla fecha aproximada en que tuvo lugar. Despréndense ambos datos de la relación que de la segunda fiesta en Aznalfarache escribió ádon Diego de Astudillo Carrillo, el príncipe de los ingenios Miguel de Cervantes Saavedra, que se conserva en ese tesoro de nuestro Cabildo Metropolitano, llamado vulgarmente Biblioteca Colombina ydada áconocer é ilustrada por el docto académico D. Aureliano Fernández Guerra y Orbe (19). —20— qvias del Santo Ligniim Crucis^ guarnecida de plata, oro y perlas, de veinte escudos; una imagen de San. Francisco, de pluma, guarnecida de ébano, de doce escudos; yun Breviario yDiurno galanamente encuadernados con manezuelas de encaje. Certamen cuarto. Taha.—Latino. Versos elegiacos, sáficos, líricos, emblemas. Enigmas con invención yagradable pintura, sin señalamiento de tema. Premios: un rosario de Cocayoles, engarzado, pendiente una cruz de Caravaca de oro esmaltado, de catorce escudos; un corte de telilla encabellada ygorvioncilio blanco, de siete escudos; unos guantes de anibar, de doce escudos. Melpomme. Certámen quinto.—Soneto castellano al celo ycaridad de Ignacio. Premios: un Bernegal dorado, de veinte yun escudos; un corte de rica tela blanca yoro, de diez yocho escudos; unos guantes de ambar, de doce escudos. Terpsicore. Certamen sexto.—Redondillas glosando esta estrofa: Sobrará para mil pechos El fuego que en vuestra esfera Cabe, Ignacio, ysale fuera Al rostro, al nombre, alos hechos. Premios: un contador de ébano de Portugal ymarfil dorado, de galana marquetería, de treinta escudos; un barquillo de plata dorado de diez yocho escudos; un corte de rica tela azul de plata yoro, de diez yocho escudos; yunos guantes de ambar de diez escudos. Euteipe. Certamen séptimo.—Canto en octavas ála humildad del beato, glosando una que se señala. Premios: una escribanía ócontadorcilio pequeño de ébano de Portugal ymarfil, labrado de marquetería, de cator- —21 — ce escudos; un de oro, con sus cristales ycuriosas iluminaciones, cinta de seda yoro, de doce escudos; yuna imagen de Ntra. Sra. de lámina, guarnecida de ébano yplata, de seis escudos. Certamen octavo. Urania.—Canción en seis estancia de ácatorce versos en loor del fruto del zelo de Ignacio. Premios: un barquillo de plata dorado, de veinte escudos; un corte de raso pardo; yseis cucharas de plata. Certamen noveno. Polinmia.—Composiciones en varias lenguas, celebrando la muchedumbre ygrandeza de milagros que Dios obra por intercesión de Ignacio. Se señalan como premios: para quien más hubiere compuesto, una piedra Bezaar como una piña, cercada de verguillas de plata; una bolsa de punto de seda morada yoro, cordón de lo mismo, de cuatro escudos; yuna caja de cuchillos damasquinos, cabos de marfil, vaina de capa yguarnición de plata. Para quidn mejor invención sacare, más agradable disfraz con mejor letra, un vaso de plata de catorce escudos y un corte de raso carmesí. Para quien mejor descubriere en cualquier género de composición, el suceso del Castillo de Pamplona, un corte de raso. Para la mejor pintura, targeta ócosa con que se adorne la composición que en ella se llevare escrita, un rosario de cocoyoles engarzado, pendiente una imagen dorada del Beato Ignacio con indulgencia, yuna caja de cuchillos ytenedores, cabos de marfil labrado, vaina de capa, guarnición de plata. Por último, para extravagantes: una bolsa de punto de seda azul yoro, cordón de lo mismo, de tres escudos, yuna caja de cuchillos, cabos de marfil ricamente engastados de granate, vaina negra, guarnición de plata. —22— Fijaba el cartel cinco leyes, La primera excluía del certamen toda composición que contuviese yerro en congruencia gramatical ócantidad de metro. La segunda ordenaba guardar con rigor el tema señalado, el sentido ypalabra de las glosas. Determinaba la tercera la forma de entregar las composiciones. La cuarta exigíala presencia de losjustadores el día de la distribución de premios, yla quinta disponía que si no hubiese número de composiciones dignas, arbitrasen los jueces lo que debía hacerse. El libro, en que estas fiestas se describen, (22) obra rarísima que escribió el Ldo. Francisco de Luque Fajardo, autor de la descripción de otro certamen de que se hablará después, insertando muchas, no contiene las composiciones presentadas, ni siquiera todas las que obtuvieron recompensa. Entre los concurrentes áesta justa hay nombres gloriosísimos. Francisco Pacheco, D. Juan de Jáuregui, Rodrigo Caro, el Maestro D. Agustín de Quixada yCarvajal, Catedrático de San Miguel, el Dr. Juan de Robles Rivadeneira, el Ldo. Lucas deValdés, el trinitario P. Fr. Juan deSaii Martín. Antonio Ortiz Melgarejo, D. Luis de Góngora, el carmelita Fray Pedro deFromesta, Rodrigo Fernández de Rivera, Secretario del marqués de la Algaba yArdales, {23) el gerónimo P. Luis Guzmán, el dominico P. Presentado Fray Simón de Gainga, Miguel Cid, el Ldo. Martín Pérez de la Mata, cura de la Iglesia Mayor de Ronda, El Ldo. Pedro yDon Antonio de Villagrán, Don Francisco Luque Fajardo, varios alumnos del Colegio anglicano, ácargo de la Compañía, yotros muchos escritores (24). Celebróse la justa en el patio del Colegio de San Hermenegildo, comenzando por un poema heroico del triunfo ybeatificación de San Ignacio que leyó un hermano teólogo de aquel Colegio: seis niños vestidos parte con hábitos —23— clericales, partes galanes, prepararon al auditorio para la distribución de los premios con un breve coloquio latino-es- pañol. Se anunció que ámás de los que se ofrecíanenel cartel de la justa, se otorgaban diez premios más, quenomencionamos por no hacer interminable esta relación, ofrecidos todos por el Colegio; se adjudicaron los premios yterminó el acto con una danza ejecutada por ocho niños. CERTAMEN DE LA HERMANDAD DE SAN PEDRO ADVÍNCULA. Laño de i6i6hizo esta cofradía voto de defender la entonces piadosa creencia, hoy dogmade fé, de la Concepción sin mancha de María yentre los varios festejos con que solemnizó este acto, celebró una Academia literaria de que se conserva una relación impresa, folleto hoy de extraordinaria rareza (25). Publicóse, como era costumbre, un cartel que empieza así «Literaria iusta áque la sagrada cofradía de venerables Sacerdotes de la advocación de Sá Pedro ad vincula, en su Iglesia desta Ciudad de Sevilla, llama, ycombida álas christianas Musas, grandes ingenios, fecundos Oradores, cultos Poétas, que con blácas, tersas, armas de subtiles plumas, artificiosas composiciones, graves pro- —25— sas, dulcesversos, curiosas pinturas, varias invenciones, prueuen la buena suerte de su valor alentado co la esperaba de no vulgares premios, preda de los mayores qú recibirá del Supremo luez.» Señala más adelante los temas que fueron nueve, con el nombre de Certámenes, ytermina con los nombres de los jueces que fueron: El Doctor Don Bartolomé de Olalla de Roxas. Chantre yRector de la Cofradía. El Doctor Don Juan de la Sal, Obispo de Bona yCofrade, Don Manuel Sarmiento de Mendoza, Canónigo Magistral, Don Antonio Petruche yLecca, Provincial déla SantaHermandad, el alguacil mayor de la Audiencia Don Francisco Ar;ioz yel señor Donjuán Contador Dalbo, veinte ycuatro de esta Ciudad. t\ Certamen pi'imero un elogio de la Concepción, en veinte ycinco ótreinta renglones de prosa latina, escrita en una cuartilla de papel. Para este tema se designaron tres premios: el premio, al ingenio que más se distinguiese, consitente en «un corte de tafetán pardo, que le pueda servir de verano, yde invierno, de abrigo, ygala, ue onra yprouecho, que por esta vez podrán caber en un jubón», fué adjudicado áJuan Bautista de Castro, estudiante de Retórica en el Colegio de la Compañía de Jesús. Alcanzó el segundo premio, ycomo galardón de él una cuchara ytenedor de plata, Juan de la Parra, y áJuan Bautista de Salazar, estudiante de Lógica, diéronle por tercer premio «un par de guantes adobados yolorosos.» Para optar álos premios del Certamen segundo^ habían de cautar los poétas ála soberana, imperial, Magestad de María en veinte ycinco átreinta versos heroicos latinos. Un bolso labrado de seda yoro, era el primer premio que obtuvo Tomas Bartono, del Colegio Angélico. Otro alumno de la misma escuela sevillana, Francisco de Guillau- 4 —26 — di óGuillaude, que de ambas maneras se cita en el impreso de que están tomadas estas noticias, alcanzó «un mondadientes de plata, pendiente de un fiador de seda yoro» que era el premio segundo, yel excelentepoeta sevillano, beneficiado de Santa Marina, Juan de Robles (26) logro el tercer premio ypor él «unos guantes de flores de Valencia.» El Certamen icnero, era un epigrama que no había de esceder de ocho dísticos, ni tener menos de seis, en alabanza de la Inmaculada yde Santa Ana; en la adjudicación de los premios de este Certamen, tuvo él tribunal calificador que ampliar su número en vista del mérito de las composiciones presentadas, con un nuevo premio segundo yotro supernumerario (27). Francisco de Guillaude, yá mencionado, obtuvo los premios primero ysegundo, consistentes en un corte de jubón de plata fina de ley yun rosario de Cayóles engarzado de plata ychapeados los estremos: Adjudicóse el otro premio segundo al Padre Fray Juan Francisco de Aguirre, Carmelita, sin qué diga el folleto en que consistió este premio ni el supernumerario. GuillelmoFranconio, alumno del Colegio Angélico.ganó la sortija de oro, ofrecida como premio tercero, yel extraordinario fué adjudicado áDon Juan de Robles. Certamen cuarto «Os juro Señora, yvoto, Que soys limpia, ytan seguro Estoy, quequanto más juro Me tengo por más deuoto.» Habían los poetas de glosar estos cuatro versos para entrar en las condiciones de este tema. Aspiraron ásus cinco premios tantas composiciones, que después de adjudicados todos, tuvieron los jueces que premiar con la publicación las glosas de Don Gregorio Manrique, el Padre Fray Bernardo de Cárdenas, Religioso Basilio, ydel Licenciado Antonio de Villagran. El corte de jubón de seda de oro, premio primero, obtúvolo Juan Antonio de Herrera: Decidió la suerte entre las glosas de Domingo de Luque, de Ecija, ylas de D. Juan de Jáuregui obteniéndo el primero «un par de medias de color finas de Valencia» que era el segundo premio yJáuregui, «una rica banda de seda de Gaza con su guarnición ypuntas de plata. AJnan Bautista Cainacho yáGil López, que alcanzaron los premios cuarto yj^uinto, diéronles un par de guantes de ambar blanca, y«dos legúelos de finísima Olanda, rociados con agua de Angeles,» Ceríameji quinto. Setenta sonetos en alabanza del Misterio de la Concepción ydel clero que lo defendía, aspiraban á los premios de este certamen. Establecíase en el cartel que los sonetos habían de cerrar con este pié: «Virgen, limpieza, sacerdocio yvoto.» yaunque los premios señalados eran tres, se adjudicaron algunos más. Dieron «una tembladera de Plata» como primer premio áDon Gregorio Manrique, un rico bolso de ambar yoro, á Don Juan de Jáuregui por un soneto que empieza: «Triunfó la culpa, incontrastable yfiera. Hasta que el cielo resolvió, aplacado, Que una Virgen sin mancha de pecado, La atropellara, ysu altivéz rindiera.» »Un libro de tratados ycomposiciones acerca de la Inmaculada Concepción, ájuan Bautista Camacho yal Cura de Olivares, Maestro D. Melchor de Ayala, yal Basilio Padre Fray Bernardo de Cárdenas sendos pares de guantes, premiando con la publicación, insertándolos en el libro —28— délas fiestas, el soneto de Rodrigo Fernández de Ribera. Una composición en octavas cuyo número no había de csceder de ocho, cantando los atributos de la Virgen yen la que se le aplicasen los títulos de «Palma, Oliva, Ciprés, Vid, Lirio, yRosa. Plátano, Cinamomo, Mirra, yBálsamo. Puerta, Torre, Ciudad, Escala yFuente. Norte, Luzero, Sol, yLuna llena.» era el tema designado para el Ceriáinen sexto. En él llevó el primer premio que fue «Vn hermoso Quadro, bién guarnecido, el }'a nombrado Donjuán de Jáuregui» (28): el segundo que era «Una Cruz de Reliquias galanamente guarnecida. pendiente de un listón de seda vistoso» el Carmelita calzado Fray Juan Alcayde: yel descalzo hermano «Cristoual de la Asumción» el tercero que consistía en «tres legúelos de Olanda.» Se publicaron ademas las octavas de Rodrigo Fernández de Ribera, del Padre Fray Bernardo de Cárdenas ydel Padre Fray Pedro de Santa María, descalzo del Cármen. Siendo la hermandad que celebraba el certámen, de los vínculos de San Pedro, era natural que dispusiese algún premio áquien cantara alabanzas al Príncipe de los Apóstoles, yeste fué en efecto el tema del Certámen séptimo en el que obtuvo «unos Guantes de cordobán de Ambar» que valían diez escudos, D. Juan de Jáuregui; unas obras de Blosio, el Secretario Fernández de Ribera yDon Gregorio Manrique, el curioso premio tercero «Un rico estuche con curiosa herramienta, temple fino, hechura rara que pueda servir sin melindre en sucesos de mar ytierra, á quien le tratare con tiento.» Habíanse presentado ádisputar estos premios, quince canciones 5^ ámás de las que obtuvieron recompensa, se ~39~ publicaron en la relación de las fiestas las de Don Miguel Meléndez yValdiuia, el Hermano Cristóval de la Asuración yel Bachiller Diego de Quixada. En el Certáuien octavo se prometieron varios premios áquien con mejor tarja, ingeniosa invención ycolores, acompañara su composición, de los que obtuvieron algunos Juan Antonio de Herrera yPedro de Luque Faxardo, yun par de guantes el erudito Rodrigo Caro, vecino de Utrera. Al Certánien noveno, cuyo tema era un romance álas fiestas que se celebraban, acudieron muchos ingenios obteniendo «Un relicario con viriles éiluminación, de la Concepción de Nuestra Señora,» el monje Basilio Fray Bernardo de Cárdenas «Un volúmen de todos los sermones de Concepción impresos hasta aquel año, con más un par de guantes de polvillo, áAlonso Díaz, ydos docenas de cintas de pasamanos de trencas, Don Carlos de Silva. Concedióse en el certámen décimo yúltimo, completa libertad álos poetas para elegir asunto ymetro de sus composiciones figurando entre los premios «Guantes de olor, Liencos de Olanda yCintas del Tudesco» que obtuvieron un soneto latino del Secretario Fernández de Ribera ysonetos «Vizcaínos» de Fray Bernardo de Cárdenas, ydel Licenciado Antonio de Ribera. Terminó así este Certárnen óAcademia digna corona de las fiestas que la benemérita hermandad (29) que lo celebrara dedicó ála Pureza Inmaculada de María. —56— los que aspiraron Don Cristóbal Bañez de Salcedo, Don Pedro Torrado de Guzmán, Don Diego de Borja yAragón» el Padre Fray Andrés de Lillo yVíllamanrique, del orden de San Jerónimo, el secretario Juan de la Barrera, el Padre Presentado Fray Antonio de Espinosa, predicador conventual de la casa grande de Nuestra Señora de la Merced, el Licenciado Don Alonso de Vacas, Maestro de Gramática en el colegio de San Isidoro, el Doctor Duarte Niiñez de Acosta médico de Sanlúcar de Barrameda, el Padre Fray Jerónimo Narciso monje de San Jerónimo, el Licenciado Don Juan de Torres Castro, Beneficiado propio de San Marcos, Don José Miguel de la Calle, yel Bachiller Francisco Barrientes. Administrador del Hospital de Mareantes. Un soneto fué la composición designada para optar á los premios del Templo 2.° yque consistieron en «una lamina hermosa, con marco de Evano grande, un pulido Bernegal, yun par eccelente de Medias de Milán,» que se disputaron Don José de la Barrera, Beneficiado propio de San Julián de Sevilla, Bañez de Salcedo, el Licenciado Gonzalo Suárez San Martín, Fiscal protector de la Real Academia de Santa Fé, en el nuevo reino de Granada, Borja yAragón, Jerónimo de Texada yAldrete, Nicolás Riser de la Cueva, Francisco Andrés de Carvajal yValdés, Juan Ignacio del Marmontaño de las Muñecas, Pedro de Santa María, Don Domingo Bernardo de Molina, Donjuán Durán de Torres, Racionero de Sevilla, el secretario Francisco Ximénez Sedeño, el Doctor Núñez de Acosta, Fray Juan Riquelme, franciscano, el contador Juan de Santa María, secretario del Consulado de Sevilla, el Padre Lillo, Torres Castro, el Licenciado Don Diego Antonio de Carrión, Bacas, el Padre Narciso, el Padre Espinosa, Alonso Martínez Braones {en latín) yel Bachiller Barrientes. Al tenipío tercero para cuyo tema se exigía una compo- —37— sición de seis octavas, aspiraron solo nueve poetas que fueron; Don Juan Ocaña yLugo, el Padre Fray Jerónimo de Arce, Monje profeso de San Isidro del Campo, D. José Dávila, los profesos de San Jerónimo Padre Narciso yLillo, el Doctor Núñez, D. José de la Torre yPeralta, Bacas, Don Francisco de Contreras yViilarroel yel bachiller Barrientes. Los premios de este certamen fueron una escribanía de ébano ymarfil, una sortija de oro con rubíes yuna cartera de ambar. Para el templo cuarto había de escribirse un romance de veinticuatro coplas, ofreciendo como recompensa, un espejo ochavado con marco de ébano «al que en esto diere segundo corte... otro de un Armador de aguas» ypor último dos pares de guantes de ambar que acudieron ádisputarse Don Juan de Zervino de Vivaldo, Caballero de Calatrava yCapitán de infantería en Badajoz, Don Carlos de Sorsa, Licenciado Don Martín de Varcarcel, Don Diego Antonio de Cardón, Cura del Hospital del Cardenal, Tomás Castro, Lillo, Núñez, Santa María, Sedeño yBarrientes. La glosa de este epigrama: Blanco el Pan, que es semejanza De Pureza, dice que (Como en la mano) la Fé Puede tener la FLsperanca era Fa composición exigida para el templo quinto, cuyas recompensas consistían en un sacramento de filigrana, seiscucharas de plata yun bolso de ambar. Presentaron glo.sas Cueva, Texada, Cervino, Don Jerónimo Ruiz Samaniego Teniente de Alcaide del Alcacar, yPuente de Toledo, Regidor con asiento en banco de Caballeros ySecretario de la Inquisición de aquella Ciudad, el Secretario Rodrigo Martí- nez de Consuegra, Escribano de Cámara de la Real Audiencia de Sevilla, el Padre Fray Francisco Ximénez, profeso de Santa María de las Cuevas de Sevilla, Padre Lector P'rayjuan Riquelme, franciscano de Cádiz. Santa María Juan de la Barrera, Núñez, Torre yPeralta yBarrientes. En el templo sesto yúltimo, cuyo tema era un vejamen al dragón que está álos piés de la Inmaculada, en quince coplas de áseis versos, «los dos quebrados, tercero yúkimo» figuraban como premios una Cruz de filigrana de plata, un Pomo de plata bien grabado yunas medias de pelo, y por ellos lucharon Durán de Torres, Don Nicolás Cervantes yErvias, caballero granadino. Donjuán de Ulloa, alguacil mayor de millones de la Ciudad de Sevilla, D. Franciseo Andrés de Carvajal yValdes, el Capitán Don Francisco de Eraso yArteaga. el Padre Fray Baltasar de Huerta dominico de San Pablo, Don José Miguel de la Calle, los Padres Li- 11o yNarciso, Carrion, Núñez, Sedeño yBarrientes. La descripción de estas fiestas escrita en el estilo enfático yridículo de la época, conversación interminable que el autor aparenta sostener con Apolo ylas Musas inserta á continuación de cada composición, un vejamen de su autor, y habiendo algunos como el médico de Sanlúcar de Barrameda Doctor Duarte Núñez, óel Bachiller Francisco Barrientos, que presentaron composiciones átodos los temas, contiene el libro seis vejámenes de aquellos escritores. El vejamen que de la fiesta hizo el Secretario, ciñó el certamen: con él yuna canción, soneto, ctavas, romance, glosa yvejamen al dragón, ósea una composición de cada uno de los templos, escritas por Farfán, termina el libro. ACADEMIA DE BAÑEZ DE SALCEDO. /N17 de fedrero de 1667 se celebró una Academia en las casas de Don Jerónimo de Texada yAldrete yde Don Nicolás Ricer Barba de la Cueva. Presidió esta fiesta literaria Don Cristóbal Bañez de Salcedo, éhizo de Secretario Don Fernando de la Torre Farfán, concurriendo como poetas, ámás de los mencionados, Don Esteban Félix Dongoy Barnuevo, Don Mateo Gabriel Monte, Don Martín Leandro de Costa yLugo, el capitán Don Manuel Freyie de Andrada, Don Carlos de Sorsa, yel Doctor Francisco Barrientes. (34) La Academia se celebró en festejo de las carnestolendas, lo quejustifica hasta cierto punto algunos de los temas. —40— Comenzó con una oración del presidente yá continuación se leyeron las poesías de los seis asuntos que se trataron. Asunto primero: soneto áun galán que recibiendo una rosa, de mano de una dama, se hirió la suya con una espina, yáél concurrieron todos los asistentes, escepto Bañez. Era el asunto segundo: «A un poeta que para ir áun combite se hizo echar una ayuda ydespués no halló qué comer.» Este tema se había de trataren décimas, yFarfán, Costa, el capitán Freyle, Sorsa, Texada, Riser Barba de la Cueva yBarrientes, escribieron cuatro cada uno. Una canción «A Cleopatra con los Aspides» erá el asun- to tercero, que trataron Bañez, Dongo, Costa, Riser, Texada yBarrientes. El asunto cuarto era un romance disparatado. «Aúna vieja ,que apagándosele la luz, por tomar Agua Bendita mojó los dedos en el aceite de! candil,» ycumpliendo con el tema, romances disparatadísimos escribieron Costa, Farfán, Sorsa, Texada, Riser, yBarrientes. Un romance «A las lágrimas de Cesar, viendo la Cabega de Pompeyo» era el asunto quinto, al que presentaron composiciones Sorsa, Farfán, Dongo, Costa, Freyle, Bañez, Riser, yel Dr. Barrientes. Elsesto yúltimo asunto era unas quintillas «A un Zapato, que auiéndosele quedado áuna entre otras Damas en un pantano, ninguna dellas le quiso conocer por suyo.» Monte, Dongo, Farfán, Costa, Bañez, Texada, Riser yBarrientes escribieron de este tema yhabiendo leído el Secretario Don Fernando de la Torre Farfán, un Vejamen, terminó la la academia. REAL SOCIEDAD DE MEDICINA YDEMAS CIENCIAS DE SEVILLA LGUNOS sugetos muy acreditados en Sevilla, movidos ^un común deseo de adelantar en las respectivas facultades, reuniéronse algunos días del año de 1697 para conferir sobre algunos puntos de interés (35): fueron estos, el Doctorjuan Muñoz de Peralta, Don Migue! Ximénez, don Leonardo Salvador de Flores, el Licenciado Don Juan Ordoñez de la Barrera, Presbítero Médico de la Reina Doña Mariana de Austria, Don Miguel de Boix, el Licenciado Don Gabriel Delgado, yDon Alonso de los Reyes, que hicieron Ordenanzas que aprobó el Real Consejo de Castilla en Cedula de veinte ycinco de Mayo de 1700 fechada en Madrid, en las que eligieron al Espíritu Santo por Tutelar de la Sociedad, al cual habían de dedicar una fiesta anual. 6 —42— Admitida la sociedad bajo la protección de Felipe V. se' gúii real cédula de i.® de Octubre de lyoi fechada en Barcelona, se dedicó al estudio de la Física, Medicina, Cirugía, yuímica yBotánica, sosteniéndo sus gastos con la cuota mensual que sus socios pagaban, yarrastrando una vida lánguida, hasta que trasladada la corte áSevilla, el Doctor Cerví, médico del monarca informó áeste del interés yutilidad de esta sociedad yqueriéndo Felipe V, hacerla á seJHejaitza de la Real Academia de (-ienciasde Paiis una de las másfamosas de Europa, la colmó de rentas, honores y privilegios. Por Real Cédula expedida en el Puerto de Santa María en 27 de Agosto de 1729, se concedieron ála sociedad, cien toneladas sobre Flota óGaleones, cuyo producto se repartió señalando su estipendio ácada empleo ytrabajo. Concedióse además por una vez trescientas toneladaspara con su importe comprar la librería ycasa en que establecerse, como se ejecutó andando el tiempo. Ordenó Su Majestad que el Asistente de la Ciudad fuese juez conservador de la Academia; que hubiese en adelante en la sociedad dos médicos honorarios de Real Cámara, dos cirujanos honorarios de Real familia ydos boticarios honorarios de Casa Real, nombrados por la Academia en las personas que debían obtener estas plazas por su antigüedad, yque ningún socio pudiera imprimir ni dar áluz escrito alguno sin lícenciade la sociedad. En este tiempo origináronse serios disgustos entre los médicos revalidados ylos doctores en medicina, hasta el punto de no querer asistir unos álas cousultas que citaban los del bando contrario ycon este motivo se publicaron infinidad de papeles por una yotra parte. Con esta 'ocasión y ensalzando la conducta de Cerví, alma de aquella Academia se publicó el ^Triunfo de la Regía sociedad hispalense'i> curioso folleto impreso en esta ciudad en 1731 {36). 43 En 1736 hizo la Academia nuevos estatutos en los que se determina el número de médicos, cirujanos, botánicos, espagíricos, anatómicos, matemáticos yrevisores de libros de que debía estar compuesta la sociedad, distinguiendo numerarios ysupernumerarios, reservándose tres plazas de número ydos supernumerarias para el claustro médico de la Universidad. La dotación que en 1729 dió Felipe Vála Academia, la gozó ésta hasta 1738, año en que efecto de los negocios generales del Reino, fué interrumpida. Fernando VI por real cédula de Madrid en 31 de agosto de 1751 confirmó las Reales cédulas de su padre, yCarlos III en Aranjuez á7 de junio de 1763 reintegró por Real cédula ála sociedad, en parte de su primitiva dotación, que dejó de cobrar en 1772 hasta 1776. Los jueves, desde primero de enero hasta el inmediato después de Pascua del Espíritu Santo, ydesde el primero después de San Lucas hasta ocho días antes de Navidad, celebrábanse las sesiones en cada una de las cuales, un socio leía por espacio de media hora sobre un tema señalado de antemano. En 1736, publicó esta Academia un volumen de disertaciones yen 1766 el primero de las Memorias académicas, de cuya obra, los diez primeros volúmenes aparecieron en el período de tiempo señalado en el tema de este trabajo, pues el tomo XI de estas memorias, no se publicó hasta bien entrado este siglo, en 1819- Cada volumen comprende varias memorias de las presentadas en un año. extractadas por uno de los soriosi entre estas memorias las hay muy curiosas. Una sobre las aguas dulces potables de Sevilla (37), leída el 24 de octubre de 1765 por Don Francisco de Buendía yPonce. Presbítero yMédico de Cámara del Rey, yála cual acompaña un plano del acueducto llama- —44— do Caños de- Carmona. otro del de la Fuente del Arzobispo yun tercero del Rio Guadalquivir, desde su origen hasta el mar. Otra de Don Cristóbal Nieto de Pina, sobre las inundaciones del río en Sevilla, sus efectos ycausas evitables; varias dadas en 17877 88 (38) por el Padre Fray Fernando Valderrama, socio de erudición de la misma yalgunas de los socios de igual clase Reverendo Padre Fray Lorenzo Zambrano yGoyzueta, mínimo, Doctor Teólogo de la Universidad yel célebre Padre Fray Manuel Gil, de los Menores. ACADEMIA SEVILLANA DE LAS BUENAS LETRAS Lvirtuoso sacerdote Don Luis Germán yRibón, j-^Doctor en Teología yBeneficiado de Santa Lucía de esta Ciudad, se debe la fundación de esta Academia. Reunió con este objeto en su casa el Viernes i6 de Abril de 17S ia Don Francisco Laso de la Vega cura de San Pedro, diligentísimo investigador de nuestras antigüedades, Don José de Narbona Presbítero, DonJosé de Ceballos, Presbítero, Doctor en Teología catedrático de los Estudios reales de San Isidro en Madrid, yRector más tarde de esta Universidad, Don Diego Alejandro de Galvez, meritísimo Bibliotecario del Cabildo Catedral, Don Alvaro Cubillo yDon Livino Ignacio Leyrens, yconsiderando como presentes áD. Francisco de P. Baquero, cura del Sagrario, áDon Felipe Fernando Oconry, yáDon Fernando Salvador de Narbona, Maes- —52— en vista de la honra que le resulta de tener entre sus individuos áun sujeto áquien el Reino debe estar reconocido por sus sabias obras.» En lode noviembre de 1781 ingreso como académico el capitán real de S. M. Doctor Don Manuel Carazas yen lade 5de diciembre última sesión de que aparece noticia en el manuserto citado, fué nombrado presidente Forner, sin que tengamos más noticias de esta Academia. ACADEMIA PARTICULAR DE LETRAS HUMANAS. vez, decía Don Félix José Reinoso, al empezar áes- V^cribir la historia de esta Academia (55), tal vez nacerá un día gloriosopara la Academia en que nos agradezcan el trabajo de haber robado al olvido las apuntaciones que llenarán la historia de un congreso de hombres estudiosos, que tantopueden injiuir en el buen gusto de la nación yen la educación literaria; yno se equivocaba el poeta sevillano, cuantos han tratado del renacimiento del buen gusto en España óhan escrito de aquella pléyade de ilustres escritores que floreció en nuestra pátria áfines del pasado siglo ycuantos corazones amantes de Sevilla palpitan en este suelo privilegiado de la gracia yla imaginación, como le llama un erudi- to escritor de nuestros dias(56), otros tantos han tenido que —54— recordar con gratitud el nombre de Reinóse, áquien debemos la conservación de las memorias de aquella Academia insigne. Reinóse yRoldan, jóvenes, como dice el primero, desconocidos, oyentes en aquel tiempo de Teología en la Universidad de Sevilla, idearon el establecimiento de una junta privada pero ála que quisieron desde luego darle perpetuidad, para el cultivo de las humanidades yel propio aprovechamiento en ellas, ñn principal de la naciente sociedad^ Comunicados aquellos pensamientos con Tolezano, Malvacea yel Presbítero Pinto áquienes unía con los iniciadores íntima amistad empezaron las reuniones en las que se leía la obla del Padre Almeyda '¡.El hombre yalgunos ensayos literarios de Roldan. Reunidos con Don José López Ulan, Doctor D«n Vicente González de la Rasilla, Presbítero, yel Doctor Don Juan Bautista Morales, en las casas de Don Pedro Lemos el 10 de mayo de 1793, establecieron la Academia particular de Letras humanas, que presidió Tolezano actuando Roldan, mozo ála sazón de 22 años, de Secretario. En las reuniones que se celebraban en casa de Tolezano, leyó este una oración inaugural yel 31 de mayo se aprobaron los estatutos que había escrito Reinoso, en los que se elegía por Patrona á la Santísima Virgen en el Misterio de su Concepción Inmaculada, en cuyo elogio debía hacerse anualmente una obra depoesía óelocuencia, yse establecen los dias de sesión, domingos yjueves de cada semana, distribuyese el trabajo entre los socios yse señalan las enseñanzas de Historia política yliteraria, estudio de lenguas, poesía, oratoria, mitología, anticuaría, cronología ygeografía como peculiares de la Academia. Se fija el número de socios que no debía exceder de veinte yes electo censor Don Félix José Reinoso. —55 — No dejó la Academia, como toda obra humana, de tener sus tropiezos yluchar con dificultades por que como dice Reinoso <íNo en todos losfundadores de la Academia ardía unamorigualydesinteresado al cultivo de las humanidades* yX. Muchos de ellos pretendían solo adquirirse ápoco trabajo alguna utilidad relativa alestudio de las ciencias que profesaban.* Efecto de esto fué el de dar entrada en las discusiones álas cuestiones teológicas, el acordarse posteriormente que hubiese tanto numero de oraciones en castellano como en latín, resabio de escuela., como le llama atinadamente el historiador de la Academia, el que hubieran de oponerse dos dificultades ácada disertación: pero es preciso al observar esto, tener en cuenta yel autor del xExamen de los delitos de infidelidad álapatria.,* prescinde de ello, que la academia no podía sustraerse al medio en que vivía yque como el mismo reconoce, aquellos jóvenes con algunas ideas de buen gusto estaban resabiados en mucha parte con las costumbres de la Escuela. Aumentado durante el año de 1794 el número de socios acordóse en agosto de 1795 celebrar dos certámenes literarios anuales, fijándoselos dias 10 de mayo y8de diciembre de cada uno, eligiendo por juez áun hombre de los que más contribuyeron en su época al levantamiento del buen gusto^ ádon Juan Pablo Fornér, verdadera providencia literaria de Sevilla en los años que residió en la hermosa capital de Andalucía. Eligió la Academia individuo de su seno al Doctor don Manuel María de Arjona de quien se ha hablado en la Academia Horaciana, quién introdujo en la nueva Academia un certamen mensual de dos obras, una en verso yotra en prosa, certamen que se celebró por primera vez el 7de febrero de 1796 en casa de Don José María Blanco, que andando los tiempos había de ser el tristemente célebre Blan- —seco White, en cuya morada reunióse desde aquél dia la Acádemia. En ei primer certamen mensual se premiaron una oda de Blanco, pidiendo áApolo elTestciblecimiento de sus aliares ai Sevilla yun discurso del Maestro Don P'rancisco sobre las cansas de la corrupción de la oratoria sagrada cuesta Ciudad^ yen el primero de les dos anuales íué premiado Blanco con la colección de retratos de los poetas españoles, por su discurso para manifestarla diferencia enti-e el estilopoéticoyhoratorio.y hasta que punto es licitopoetizar en las obrasde elocuencia,Reinoso con los Orígenesde la lengua española por Mayans por su discurso sobre las causas que en España han influido en los pocosprogresos de la elocuencia, señalandopor mavor los defectos mas notables que se introdujeron en el estilo prosáicoy como accésit un retrato de Fray Luis de León áDon Eduardo Vácquer por su trabajo sobre el último de los temas. Blanco era en esta época, el alma déla Academia yá él se encargó la reforma de los estatutos en unión de Reinoso, autor de los primeros, yformados por ambos se aprobaron en 24 de noviembre de 1796. En ellos se establece que se explique un curso de bellas letras, otro de historia, geografía, mitología óalgún ramo análogo de Literatura, se restablece la censura para todas las obras que se presenten, para cuyo cargo fué nombrado Reinoso, tocando áBlanco explicar el curso de buen gusto yáDon Alberto Lista el de geografía antigua que fué el escogido. Se suprime el cargo de censor, impónese ácada x^cadémico la obligación de un discurso anual yse respetan los certámenes de los antiguos estatutos. Presidia Vácquer la Academia cuando el 8de diciembre de 1796 se anunciaron los temas del certamen del lO de mayo siguiente, sin que llegara ácelebrarse hasta el 8 -57-- de diciembre de 1799. Fué el de poesía im canto en ochenta octavas ócerca de ellas titulado *-La Inotenda Perdidas en que se describiera la caida de nuestros primeros padres ofreciéndose como premio una edición en 6tomos del Quijote ycomo accésit la traducción de la Eneida por Hernández de Velásco. El tema de prosa era un discurso sobre si convenía restablecer el método usado por los Santos Padres en la Oratoria Sagrada; el premio, la traducción de Tácito por Coloma, yel accésit la «República Literaria» de Saavedra. «Temeridad dice un ilustre crítico (57) disculpable solo por la inesperiencia literaria, fué sin duda en la Academia de Letras Humanas, dar por argumento de un certamen «la caida de nuestros primeros padres» habiéndose de reducir la obra á las dimensiones de un poemita «Reinoso yLista se disputaron el premio, pero la muerte deForner juez de aquél certamen, ocurrida en 1797 dilató la adjudicación del premio, acudieron los literatos sevillanos aunque en valde para que dirimiera aquella contienda áDon Juan Meléndez Valdés(58) áquien escribieron Lista yReinoso presidente ysecretario ála sazón de la Academia yde cuya carta fué portador Don José Rebollo, Catedrático de Matemáticas del Real Colegio de San Telmo de Sevilla; formularon igual solicitud ála Academia Eispañola por medio del Doctc>r Sotelo, biógrafo de Fornér éindividuo de la de Letras Humanas, pero la Academia no podía aceptar el cargo con arreglo ásus estatutos yfué preciso ála Academia Sevillana juzgar por sí misma del mérito de las composiciones presentadas, como lo hizo en i.® dedicietnbie de 1799 judicando el premio áReinoso yel accésit áLista. Apenas anunciado el anterior certamen en 1796 apareció la Carta de Don Myias Sobeo áDon Rosáuro de Safo {59) del Licenciado Alvarez Caballero, aunque no faltase quien lo creyese inspirado por e! canónigo Don Antonio ^58- de Vargas, rector que había sido de la Universidad de Sevilla (6o) yen el que se ridiculizaba áReinóse impugnador de un folleto de Alvarez Caballero. Celosa de su honra la Academia, autorizó ásu presidente para escribir la Vindicación de aquella asamblea ypublicar las poesías presentadas en ella. Ala poesía correspondían desde la creación de esta Academia la mitad por ¡o niénos de los trabajos presentados, poesía mucha de la cual, era «artificial, como dice el Sr. Menéndez Pelayo, pero con noble ybien encaminado artificio, con elevación ydignidad en los asuntos yen los pensamientos, con jugo de doctrina, con explendory lumbre de estilo poético» (6i). El dia 5de noviembre de 1797 se presentó impresa ála Academia la colección de poesías (62) que comprende producciones de Lista, Reineso yBlanco pues aunque se incluyeron algunas de Vacquer fueron retiradas ásolicitud de Roldan, libro que valió mil plácemes ála Academia. En enero de 1798 empezó áreunirse la Academia en casa del Doctor Alvarez Santullano, canónigo de Sevilla, y posteriormente Blanco la trasladó a! Colegio de Santa María de Jesús, donde contim:ó hasta su extinción. Entableciéroose nuevos certámenes yen el celebrado el 8de diciembre de 1798 fueron premiadas las odas ^al Ser supremo confra los impíos que niegan sii exisíencia-n de Reinoso y Matute yse acordó un nuevo certamen para un discurso en demostración de que la Virtudsola es la fuetite de los verdaderosplaceres. Hasta esta fecha comprenden las memorias escritas por Reinoso, que dejamos ya extractadas (63). Compara Reinoso la instrucción de la Academia, con la educación de los hombres, ydivide la historia que dejó escrita en cuatro épocas, infancia, escacés éimperfección de conocimientos, desde la fundación de la Academia, hasta la elección de —59— Forner para juez de los certámenes: adolescencia, en la cual aprendieron los académicos, hasta la reforma de los estatutos: edad adulta, perfección del saber hasta la publicación de las poesías de la academia; maduréz, asiento de las ideas hasta la fecha en que escribía el poeta sevillano. Desde esa fecha hasta su estincion ha historiado la quinta yúltima época de la Academia el Sr. Vázquez yRuiz (64). Celebrado el certamen de la v-hiocencia perdida-» á fines de 1799 la Academia decayó yfueron inútiles los esfuerzos de algunos de sus miembros tan ilustres como Reinoso, Mármol, Blanco, Matute, yotros, yen esa decadencia transcurrió el año siguiente, terminando por completo ámediados de 1803. las Academias enumeradas sólo dos subsisten; lade Medicina yla de Buenas Letras, no la de Bellas Artes, porque la que conocemos nació como todas las del Reino por Real Decreto de 31 de octubre de 1849, cesando la anterior por órden del Gobernador de la Provincia en 26 de febrero de 1850. Pero si de tantas academias pocas han alcanzado nuestros dias, su semilla ha fructificado mucho, yen este siglo ha habido en Sevilla tertulias literarias de imperecedera memoria, como las del Duque de Ribas, pintor ypoeta áun tiempo yla de Don Juan José Bueno, yacademias como la de Legislación yJurisprudencia, dos Liceos Sevillanos, el Ateneo Médico, el Colegio Médico, la Academia de Santa Cruz, varias de Música, la Academia libre de Bellas Artes, la Genuina, el Ateneo Hispalense, la Academia Hispalense de Santo Tomás de Aquino, un sin número de certámenes, yla Sociedad yAteneo de Escursiones que ha honrado cual ninguna átodas las que le precedieron dedicándole en el certánien de este año, el tema objeto de este trabajo. —68— Debo la copia de este manuscrito al erudito académico correspondiente de la Historia, biógrafo de Don Justino, Don José Vázquez yRuiz. (48) Colegio de la Orden agnstiniana, en el edificio que hoy es oficinas de correos yotros de las inmediaciones. Su numerosa yselecta biblioteca se conserva en la Provincial yUniversitaria. (49) Se conserva en el mismo manuscrito ya citado. (50) El señor Don José Vázquez yRuiz, en la Vida de Matute que está imprimiendo como prólogo álos Anales de aquel escritorquepublicaelExcelentísimo Señor Duque de T' Serclaes, inserta algunos trozos de este poema. (51) También se conserva encuadernado con las noticias déla Academia Horaciana ya citadas. (52) Arjona había ido áOsuna, su patria, árecibir la borla de doctor. (53) Don Leopoldo Augusto de Cueto, Marqués de Valniar, en el Discurso preliminar al tomo de Poetas del siglo XVIII, de la Biblioteca de Autores Españoles. (54) Don Angel Lasso de la Vega. Historia yjuicio critico déla escuela poética sevillana en los siglos XVIII yXIX. (55) Historia de la Academia de Letras humanas de Sevilla, desde su establecimiento, hasta el to de mayo de 1799, por Don Félix José Reinoso Académico ySecretario de la misma. Ha sido publicada por la Sociedad del «Archivo Hispalense» en el tomo segundo déla Revista de este nombre. (56) Don Leopoldo Augusto de Cueto. Poetas del siglo XVIII. (57) leíid- (58) En la continuación de la historia de esta Academia por Don José Vázquez yRuiz, pueden verse minuciosamente detallados estos incidentes. Tomo II del Archivo Hispalense. (59) Carta familiar de Don Myías Sobéo áDon Rosauro de Safo, en que le dá cuenta déla peligrosa aventura áque se ha expuesto por defenderlo ciegamente yle propone tibio algunos turbios reparos sobre su docto escrito. Lo dááluz un amigo del —6g^ literato Sevillano. En Sevilla: en la Imprenta Mayor de la Ciudad. Año de 1706.—30 paginas en 4.*^ (60) Don Antonio Martín Villa. Noticias de Reinoso. (ói) Menéndez Pelayo, Historia de las Ideas Estéticas en España. Tomo III volumen 2. (62) Poesías de una Academia de Letras Humanas de Sevilla. Antecede una Vindicación de aquella junta, escrita por su individuo D. Eduardo Adrián Vacquer, Presbítero, contra k>s insultos de un impreso con el título de Carta Familiar de Don Myías Sobéo áDon Rosauro de Safo. En Sevilla, por la Viuda de Vázquezy Compañía, 1796 en 4.^ (63) Reinoso fecha su historia en 10 mayo 1799- (64) Archivo Hispalense. Tomo II. Este folleto SE ACABÓ DE IMPRIMIR EX LA OFICINA DE DON CARLOS DE TORRES YDaZA CALLE DE FaRNESIO I, ÁXIII DE SEPTIEMBRE DEL AÑO DE Ntro. Salvador Xpo. DE mil ocho CIENTOS OCHENTA YOCHO AÑOS. loauo» ai«i»na íH i»i(. 'A -t' AlAtX M>rk‘'T :<ij fAJíWO Z'XI .Tü aV »tl>J ti ^ ,1 MtiSKaA-í H<( .I.IJí_í ;ia *•?> .1 irr «lucprnii ni wt) ¡"ñV. H(«I/-/iAÍÍ.'‘(5VX .•M>* A-• I«)iJt'*)fií3T>fjiirtr> ni,’: -la * ^ ^ ^ •- .l'V’ !'l' K 'V ‘. ¿«*• t, .4;- •I i •I