scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Historia Universal. Tomo XIII

Ségur, Philippe-Paul, comte de (1780-1873)

Abstract

T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España

Full text

* * | DEL z Coude de Segur. TOMO XITL Penivonal HISTORIA MODERNA - Sor el Sonde de Segur, -— DE LA AcaDemía Francesa > Par me Francia: Ixaducida «al espamof Po O) Alberto a BO) COLtecoromes , Mobas y der, 7 TOMO so | e MADRID: Agosto, 183%< VIAL Oia de 2) SL Prlacior calle del Factor, A HISTORIA DE FRANCIA. “CAPÍTULO VI Ena e A y Conquista de ÁArmórica : batalla de Soís- sons. Guerra contra los alemanes en To- _tandria. Matrimonio de Clodoveo con Clotilde : Nacimiento de Clodomiro , hijo de. Clodoveo. El Loira , frontera de la Monarquía de los francos. Guerra con los alemanes: batalla de Tolpiac. Guerra de Borgoña. Batalla dé Dijon. Paz con Bor. goña. Desavenencias entre Clodoveo > Alárico. Guerra con los visigodos: bata- lla de Vouglé. Guerra entre francos y os- trogodos. Clodoveo ii los os- trogodos.. Paz con los godos. Prólogo de la ley Sálica. Estracto de la ley: Sálica. de de los demas estados di - por Clodoyeo, 2) Ñ an de ÁArmoórica : batalla de Soís- sons. (486.) Ya parecia haberse cumplido el r . , oraculo de'los doce milanos de Rómulo, y acabado la potencia del pueblo rey al mismo (12) vierten su retirada en derrota. Siagrio huye: Clodoveo le sigue sin intermision, y le obli- ya dá busearan asilo al otro lado del Loira en he estados del rey de los visigodos. Este era el jóven Alárico , que sucediendo á su pa- dre Enrico, heredó su poder y no su valor. Una victoria tan pronta y brillante habria contentado á un guerrero vulgar; pero Clo- doveo', semejante á César en esto, ereia no haber hecho nada cuando quedaba algo que hacer. Continuando pues sa marcha sin de- tenerse, amenazó con guerra al poderoso rey de los visigodos si no le entregaba á Siagrio. La temeridad, tan peligrosa contra los hom- bres firmes, se convirtid en prudencia contra el débil'Alárico, que sorprendido € intimi- dado, entregdinfamemente'á Siagrio en ma- nos de su vencedor. La crueldad que man- chó el carácter del rey de los francos, em- pezó á manifestarse en el mismo instante que su gloria, y entrambas crecieron en lo su- cesivo sin separarse nunca. Un cautivo: co- mo Siagrio daba cuidado al conquistador de las Armóricas: no atreviéndose á darle li- bertad no pudiendo conservarle en perpe:- tua prision , salió de la dificultad con un crimen, y mandó darle muerte en secreto. Los francos, despues de la batalla de Sois- sons , habian cometido muchos escesos, ta- lado los campos y saqueado las iglesias. El obispo de Reims obtuvo del vencedor que reprimiese esta licencia, y los bienes de su clero fueron respetados. Viendo la benigni- - 13 : dad con que el rey e o, fran cos acogía sus súplicas, le pidió que se le restituyese un vaso de plata de gran valor, que sus solda- dos habian cogido en Soissons. Clodoveo prometió devolvérselo , si le era posible dis- Poner de él. Reunióse el ejército victorioso Para repartir el botin, que estaba amonto- nado, segun la eostumbre, enmedio de un campamento. El rey habló á sus compañeros y les pidió que le concediesen el vaso de oissons para darle el destino que tuviese por conveniente. Los mas ancianos y estimas os por su edad y prudencia respondieron: «Cuanto quieras del botin es tuyo: te obe- decemos con gusto , y ninguno de nosotros resistira á tu voluntad.» La aclamacion ger neral aplaudia esta deferencia con un caudi- lo victorioso, cuando de improviso un fran- co atrevido y turbulento did un golpe al va- so con su segur, y dijo orgullosamente al rey : «Aqui uo tienes tú mas parte que la que te diere la suerte.» Esta brutalidad sor- prendio ala junta : Glodoveo > Sin manifes- tar emocion, la toleró en silencio. Sin embar- go > Sus compañeros le dieron el vaso que eseaba, y fue restituido de orden suya al obispo de na Al año siguiente , habien. do reunido el rey sus tropas en el campo de arzo , les pasó revista; y cuando al recor- ver lasfilasse halló enfrente del soldado teme- rario que le insulto, le dijo: «Tus:armas, tu espada, tu venablo, y sobre todo tu segur, no estan como deben; » y al mismo tiempo (14) Je tomó la segur y la echó en el suelo. El: franco se bajó para recogerla, y Clodoveo le hendió la cabeza con su francisca, diciendo: «Asi heriste tú el año pasado el vaso de Sois- sons.» Este hecho, citado igualmente por to. dos los historiadores , ha servido 4 los unos para probar la poca autoridad de los prime- ros reyes de Francia, y á los otros para de- mostrar el esceso de su despotismo. Todos han errado buscando un sistema fijo en aque- lla época en que la arbitrariedad y la licen- cia se sucedian y confundian. Nada habia entonces verdadero sino la fuerza , nada ha-= bjtual sino el valor, nada constante sino el amor de la guerra y del saqueo. Clodoyeo en entrambas ocasiones se conformó con las costumbres de su pueblo. En lajunta vbedeció , como principe, la ley del re- partimiento del botin: en su campo ejerció vsadamente un poder ilimitado, El rey te- nia pocas facultades: el general lo podia todo. Guerra contra los alemanes en Toxan- dria. (490.) Clodoveo , despues de la der- rota de Siagrio , puso su corte en Soissons, dió un territorio fértil al obispo de Reims. ps monedas que hizo acuñar en aquella ciu- dad, no tenian su efigie. En ella se yen las palabras Soecionis y Bata , nombres de la. ciudad y del que fabricó las monedas, y la figura de un guerrero armado de segur, Pro» copio dice que los reyes francos no acuñaron moneda con sa nombre hasta que Justiniano 15 les cedió sus derechos sobre las Galias. Durante seis años , desde 486 hasta 492, Clodoveo no hizo mas que reconquistar $47 teramente el pais de Tongres, invadido pe os alemanes. En esta misina época hubo sb Italia una grande revolucion. Teodorico, rey le los ostrogodos', adoptado por el PRESS rador Zenon, se alejó de Grecia, defendi- da y devastada sucesivamente por sus tro= pas , paso los Alpes, y acometió a Odoacre pe habia depuesto al último de los empera- Ores romanos. Despues de cuatro años de combates, Odoacre fue vencido y muerto: Teodorico fue proclamado rey de Italia: enon murió en Constantinopla”, y tuvo por sucesor á Anastasio. Entretanto Clodoyeo, habiendo vuelto a Soissons, se afanaba cons- tantemente en estender y afirmar su pode- rio en las Armóricas. Hasia entonces los ter ritorios: de Reims y de Soissons eran los úni- cus frutos de su victoria «Quedaban todavia muchas ciudades romanas independientes y defendidas por tropas valerosas, Conquis- tarlas á fuerza de armas hubiera sido larea empresa; y asi despues de haber tomado á algunas en guerra abierta, se valió de la O lítica para hacerse dueño de las demas. Su respeto al clero católico le rangeó el amor de los pueblos , en los Ai imita era ya la elase mas estimada y poderosa. Por as cartas de aquella época se ve que las ciu- ades temian la dominacion de los borgoño- nes y visigodos, cuyos principes eran arria- y (16) nos. El rey de los francos se aprovechó con habilidad de esta disposicion de los ánimos, que le valió tantas conquistas como su espa a, La iglesia fue el verdadero fundamebto de su trono, porque lo era de la sociedad; y asi le concedió tantos y don Grandes privile=- gios , que Chilperico , uno de sus sucesores, se quejaba de que los obispos eran mas reyes que el,. Los católicos preferian la dominacion to- lerante de un rey pagano al gobierno perr seguidor de principes hereges. Muchos obis» pos , acusados de favorecer secretamente á Clodoyeo, fueron arrojados de sus iglesias y condenados al destierro por los reyes de los visigodos y borgoñones. | Matrimonio de Clodoveo con: Clotilde. (492.) El rey de los francos dió poco des- pues á los obispos católicos una nueva ga- rantía de-su proteccion, recibiendo por es- »osa á Clotilde, que profesaba la misma re- Exion. Era sobrina del barbaro Gundebaldo, rey de Borgoña, homicida del padre, de la madre y de los hermanos de aquella prince- sa. Si se ha de creerá las antiguas crónicas, y al autor de los Hechos, esta union en que consintió Gundebaldo , mas bien por temor que por amistad, se negoció con mucha astu- cia. Clodoveo, quesabja valerse á un mismo tiempo del rústico valor de los francos y de la diestra politica de los antiguos vasallos del imperio, dió su confianza á Aureliano , se- Ebo romano , á quien nombró conde de FS Melun; y le envió en secreto 4 Borgoña, Au- reliano Megó., disfrazado de mendigo , 4 Gi- Debra, domle residian Clotilde y su herma- Ra : como eran caritativas y visitaban á los pobres. ;.el ministro! de Clodoveo túvo lugar de hablarlas y de pedir á Clotilde una au- lencia particular.-En ella le dijo que el rey C-10s francos, enamorado de la fama de sus virtudes y hermosura; estaba resuelto 4:50= icitar su Mano; pero.que antes de dar pasg alguno en público > Queria estar seguro de su consentimiento. Clotilde, queno podia amar dsutio, enemigo de su fe, y asesino de su familia, acogió favorablemente la pre- tension de un rey coronado por lay ictoria, aceptó el. anillo real de Clodoweosudid en cambio el Suyo por prenda: desu: fe , vés galo algunos sueldos :de'oro al emisario, cus ya clase ignoraba, y le habló asi: «Decid á vuestro principe, que si desea miimanode- be apresurarse 4 pedirlaá Gundebaldo., mi 110, antés:que vuelva «su ministro Aridio; “gue esta en Conca tae ale Aridio es romas MO y enemigo de vuestra nacion y sbestun viese de vugita, desbarataria vuestro desiga 110. Aureliano partió y siempre. con e] mis- mo disfraz. Al llegar al. Ovleanés:se lejuntó Un mendigo yerdadero uy le robó los regazs 0s de Clotilde ;. P£ro+ Entonces: se hallába Serón de licsbtillas ¡Fue a el con prontitud, Y €NYIó sus esclavos. en perseguimiento: del adrón,, y, lo prendieroh. Clodoveo infor mado d | tedas disposiciones lay orablés de-Glu. TOMO X111, 2 / "ne 0 PO nara epa (18) tilde “hizo pedirla públicamente por esposa al rey de Borgoña. Gundebaldo , sorpren- dido de:esta solicitud , Fecibió con frialdad á los embajadores: estos insistieron, y dije=- ron que la princesa estaba ya desposada con Clodoveo. El rey indignado los llamó im- postores, y rehusó formalmente su consen- timiento al matrimonio: los francos le res- pondieron con aimanazas, y de entrambas — partes se preparaba la guerra; pero los se- nadores borgoñones, que temian el poder de Clodoveo:, suplicaron 4 Gundebaldo que e- vitase un rompimiento tan funesto, «Se ha- bla, le dijeron, de un contrato: secreto: ¿quién sabe sies verdad?» Gundebaldo man- do llamar á su sobrina Clotilde, que le de- claró el trueque misterioso de los anillos. El rey de Borgoña estaba incierto entre la pru- dencia yla ira; pero el voto unánime de los grandes de su corte le obligó á consentir en el casamiento de su sobrina. Clotilde salió para Francia, y encargo a los embajadores de Clodoyeo que acelerasen el viage, por- que acababa de saber que Aridio habia des- embarcado pocos dias antes en Marsella. Sus temores eran fundados. Aridio fue aceleradamente á Ginebra, ysabiendo del rey la moticia del casamiento y partida de Clo- tilde «Vos:erecis, le dijo, que ese lazo se- rá la. prenda de una alianza durable; yo os ronostico que será para yuestra familia y. a Borgoña fuente de:guerra y de culami- dades.: Habeis quitado la vida al padre ya AA los hermanos de esta princesa: hicisteis aho- gar en las aguasissu madre: Clotilde está 22 fendida > y las armasde Clodoveo vengáran SUs- ofensas, Arun: es tiempo; preyenid estas ESgracias : venyiad: con prontitud soldados que hagan volverá vuestra sobrina. Si Clo- 0veo casa con Clotilde Los francos adopta- rán su querella, y su espada temible ame- Nazará siempre 4 vos y d vuestros descen= dientes,» Gundebaldo “Siguió este consejo; Pero cuando sus tropas lHegaron á las fronte- ras de Borgoña, Clotilde estaba ya en los es- tados de-su esposos No:tarddó ¿sta princesa en justificar la prediceion de Aridio:; apenas se vid:en los límites: de los dominios de su tio, exigió de los francos que la acompaña-= ad , que hiciesen guerra ¿aquella parte del territorio de Borgoña. Las menores circuns- tanejas del casamiento y conversion de Clo= doveo han escitado siempre el mas vivo in- teves; y la harracion de las crónicas frances Sas ,; Mas Ó menos conforme, 4 la verdad, debe conservarse, porque pinta las costum- bresidel siglo, «acumuento de Clodomiro > hijo de Clo= cove015(493.)Celebrúse sel casamiento de 040yeoy y esta union. aumento el afecto quelo profesaban el clero y el pueblo de Ar- Mórica.-Concluyó un tratado con las ciuda- “es que aun no se habian sometido. Proco- pio ( ice que en él se estipuló la reunion de AS ropas romanas:al ejército franco; pe- YO COnservando: el: úrden , disciplina, ves» F (20) tido y calzado de las legiones. Pol Desde que Clotilde fue reina se valid de “todá la influencia del amor para persuadir a Clodoveo 4 abrazar la religion cristiana. El rey , 4 por conviecion ó por politica, resis- tió por mucho tiempo á sus instancias , te- miendo quiza desagradar ásu nacion si re- nunciaba 4 sus idolos. Sin embargo , movido de las súplicas de su muger, le permitió bau- tizar á lugomero , si primer hijo. El niño murió poco despues , y Clodoveo irritado dijo a Glotilde : «Si el niño se hubiese ofre- cido á mis dioses estaria vivo.» Despues, ha- biendo dado á luz la reina otro hijo ,. llama- do Clodomiro , le bautizó tambien , cayó en- fermo el infante, y lajra del rey aumentó; pero las oraciones de su madre ,-dice san Gregorio de Tours, le alcanzaron la salud, se calmo el enojo de Glodoveo. | El Loira frontera de la monarquia de los francos. (494.) Hasta entonces los gefes de los francos consumian en la ociosidad el tiempo que no empleaban en la guerra; pe- ro Clodoveo era superior a su pueblo y a su siglo , y cuando su espada descansaba, el ce- tro eraactivo, y velaba para fundar sobre leyes un imperio durable. Ningun acto nos hace conocer ide qué manera repartió las tierras conquistadas. Los historiadores solo ofrecen conjeturas acerca de este asunto. Muchos creen que imito á los godos y bor- goñones., lo que hubiera puesto en poder de los francos las dos terceras partes de las misa. 21 tierras de Galia. ml iensa , que siendo Jódoveo mas bien miedo que conquistador elas Armóricas', crespeto sus propiedades. ero:estos son sistenitas que no enseñan tan- to “como los hechos3s00 00 ¡ - "Clodoveo habia 'conquistado á fuerza de armas: Jos paises de Reims y ¿Sóissons. Otra parte de las Armóricas:se ló habia sometido por un tratado + el ejército de los»franeos no era muy nuneroso. Las tierras que:pertene- ciawen cadalciudad al fisco; es: decir, al doz minio del imperio; quedaron por necesidad: bajo el señorio de Glodoveo. Losbiénes de 95 compañeros de Siagrio.; vencidos en la lid > cayeron con sus dueños por:el dere- cho dela guerra, en poder de susvencedo- res ;'y'ciertamente bastaron Parepromian entiquecer la pequeña tribu delos sálios. Se sabe que el rey delos francos: :en vez de oprimir alos "omanos;, se valió de lasarmas elos ;que quisieromentiar en su servicio, que admitió muchos «en: la clase de leudes: y ministros: suyos. Hemos visto que-Aureliano poscia» como beneficiosel castillo: de Melun y. el título de cónde. Todos los patricios de Galia que no le resistieron, fúdron: elevados ála dienidad de comensales suyos: clase pri- vilegiada por la disposicion de la ley sálica. "Los obispos: de Galia eran casirtodos ro= Manos; y en vez de despojarlos aumentó sus ominios y les did tierras. En fin, para in=- COrporar poco á poco una nacion con otra, empled sucesivamente los medios de humi- (25.) | oleo sagrado, le dirige estas palabras: «Fie- ro sicambro , humilla tw:corazon y «baja la - victoriosa cerviz ante el Eterno que te es-. eucha. Júrale adorarlo' en los templos que quemabas , y quemar los idolos que adora= bas: Clodoveo arrodillado pronunciacel ju- raménto, como tambien sus dos hermanas Arbofleda y Teuschilde. Al mismo instante lo repiten 3.000 guerreros y gran multitud. de mugeres y niños. Pues en este célebre dia. se bautizaron solamente 3.000 soldados, y. no consta de ningun escrilor que lo:rrestante T de la. nacion se opusiese y parecerindudable que la tribu de los salios era muy pocomu- merosa : loque favorece la opinion:dealgu- nos historiadores , segun-los cuales» despues de la derrota de Siagrio, Clodovw.eo se: hizo dueño de: las Armoóricas mas bien por el a- mor que le tenian, que por el temor:de:sus armas. Le habria sido imposible vencer 4 100:000 alemanes, si ho hubiese tenido por auxiliares las milicias de Galia y lás legiones románas de Armoórita;-pues las tropas delas A A a dl demas tribus francas mo pasaban'*de:20.000 hombres. La conversion:y bautismo de Glo- doveo acabaron de cónciliarle:el afecto de todos los galos, sobre los cuales ejercián los obispos + católicos una grande influencia» Desde entonces tuvo.en los estados de los principes visigodos y borgoñones muchos y poderosos amigos. La'fe-del belicoso Clo- doveo fue sincera; pero todavia luchaban en su alma las asperas costumbres de las sel- A germánicas con las luces de lá civiliza= cions y bajo el velo blanco que cubria al ca- tecúmeno, se dejaba ver la segur del si- cambro. Un dia redicaba san Remi en pre= sencia suya de ls pasion del Salvador; y cuando describió la crucifixion, Clodoveose evanto impetuosamenteesclamando: nee dónde estabamos entonces mis francos y yo 0 nuestras franciscas hubieramos estermi- nado 4 Jos homicidas del Señor.» h Al mismo tiempo consagró san Remi al rey delos francos en la iglesia de Reims. En esta ocasion se divulgó la anécdota milagro- sa de la santa ampolla , acreditada por la harracion de Hiuemaro, arzobispo de Reims en el siglo IX : el cual cuenta, que no has biendo llegado á la hora ue se le hubia di- cho: el eclesiástico que debia traer el oleo sagrado , san Reni, afligido por este acci- dente, invocó el socorro celestial, y que y PiMito:se vió venir-por el aire una paloma anca como la nieye, que le entregó una Sola d ampolla, Mena de aceite, euyo olor suave enmbalsamaba el viento. Desde enton. ces Clodoven fue celebrado por los catgli- cos como el héroe y el Macabeo de la 1 le- sia. Eúmenes , sacerdote romano al mismo tiempo-una carta del ida en estos términos : «Ánas a nuestro ilustre Y glorioso h hViamos á vuestra sere Úmenes para deciros '£mos sabido el homen vas > le trajo papa, conces tasto, obispo, ¡jo Clodoyeo. nidad el sacerdote con qué satisfaccion age que tributais al (30) Padre de loshumanos. Esperamos que yues- tras buenas obras crecerán y se multiplicarán sin cesar. Asi colmareis nuestra yentura y se- reisnuestra verdadera corona: estendereis la prosperidad de la Iglesia nuestra madre, que tan felizmente ha hecho á un rey tan gran- de renacer en Jesucristo. Sed, pues, perpe-: tuamente el instrumento de sus triunfos, oh noble y glorioso hijo muestro, y su columna férrea: para ella os conserve siempre en sus caminos , y 0s conceda victoria de yuestros enemigos.» Desde entonces Clodoveo y sus. sucesores conservaron el título de hijos pri= mogenitos de la Iglesia. El rey de los fran=- a cos fechaba asi sus cartas: el año 16 de nues. troreinado, y el 1.2 despues de nuestro bau-. tismo. Poco tiempo despuesde la conversion de los francos se hicieron sospechosos á los visigodos los obispos católicos por ser favo=- rables 4 Clodoveo; Volusiano, obispo: de: Tours, fue echado de su silla y desterrado a España, El rey delos francos defendió con. ardor la causa de los perseguidos contra los. perseguidores; lo que origimó entre. Alarico y Clodoyeo desavenencias que mas tarde decidieron las armas, Pero antes que llega- sen a una guerra abierta, quiso fortificarse Clodoveo con nuevas conquistas y y por eso hizo alianza ofensiva con su cuñado Teodo-. rico, rey de Italia, contra Borgoña, Por es- te tratado se convinieron que los paises con” quistados se repartirian entre francos y 05%: - . , E Ñ trogodos : que los aliados entrarian 4 un (31) 2 mismo tiempo en Borgoña, y que el Ultimo que llegase pagaria al otro una indemniza- C100 pecuniaria, Guerra de Borgoña. (499.) Clodoveo no ignoraba la division que habia entre los es cipes borgoñones, y se aprovecho de ella con artificiosa política. Persuadió con mag- nificas promesas a Godegisilo, hermano de Gundebaldo, 4 que tratase con el directa- mente, y juntase sus armas á las de los fran= £os cuando llegase la Ocasion, Gundebaldo no Sospechabala perfidia de su hermano ; pero amedrentado de la Lem- pestad que le amenazaba, y del poder for- midable de sus enemigos , creyó quitarles pretestos plausibles de guerra y grandes me- dios de victoria, reconciliando los católicos de sus estados con los arrianos, Para lograr este objeto reunid los obisposen Leon, y dijo a los católicos: «¿Por qué no empleais yues- tra influencia en desarmar á Clodoyeo que se iga con mis enemigos E perderme?» El obispo Ayito le respondio : «Nosotros igno- ramos los motivos politicos de los reyes; pez vo la santa Escritura nos enseña que el des. prexio de la ley divina causa muchas veces a ruina de los estados. ejad de ser enemi- gode- Dios, y: os favorecera. Reconciliaos con él. y estarcis en paz con los hombres.» Batalla de Dijon. (500.) Esta respuesta debió convencer a Gundebaldo cuán nece- sario le era adoptar la religion del mayor nú- Mero de sus vasallos, si queria hacerla guer- | : (32) | ra con buen éxito. Ya las tropas de Clodowveó estaban en marcha , y los ostrogodos por'su parte habian pe los Alpes y amenazaban a Provenza. Gundebaldo reunió su ejército y llamó en su socorro á Godegisilo : este fin+ gio pérfidamente querer participar de sus peligros , se apresuró á juntarse con:él, y uno y otro se acamparon a vista de Dijon. Los francos no tardaron en llegar , y se empeño el combate. La victoria no fue in+ cierta por mucho tiempo porque en: el mismo momento que Clodoveo atacaba de frente al vey de los borgoñones , el traidor: Godegisilo le acometió porel flanco, y le derroto completamente. Gundebaldo huyó; y se refugió en Aviñon, donde le sitió Glo+ doveo ; y durante el cerco, Godegisilo se apoderó de los estados de su hermano; fue. proclamado rey en Viena, que era la capital, y prometió ceder a los francos una parte de: Borgoña. Grundebaldo se defendia con valor; perola falta de vivereshaciainevitablesu pros. ximaruina. En este peligro debió su salud al prudente artificio desu ministro Avidio, Este romano, fingiendo que abandonaba:su parz tido , pasó: 4 los reales de Glodoveo, y.en breve ganó su confianza : cuando le yio fa= vorablemente dispuesto , y ademas cansado. de muchos asaltos inútiles, le dijo: «Aviñon- es plaza demasiado fuerte para que la podais. tomar. Mientras que asolais inútilmente € pais, donde dentro de poco no hallareis sub” sistencias , dejais espuestos vuestros psi Y - 88) | á las empresas de Alávico. Apresuraosáter- minar esta guerra, tomando una resolucion mas noble y provechosa. Imponed tributo á undebaldo,; y concededle la paz a ese pre- cio. ¿Qué arriesgais? Si acepta esas TOR nes, quedará sometido y será vuestro vasallo; si se niega á ellas » Continuareis el sitio, y empleareis la fuerza de vuestras armas para rendir la ciudad.» ) este consejo , y el tra- tado se concluyó. Gundebaldo pago el pri- mer año del tributo exi rey delos: francos:se alejó, violando la fe, volvió 4:tomar las armas, y llevó sus tropas a Viena con suma rapidez para sorprender allí á su hermano. Godegisilo , Informado á tiempo de su proyecto, estaba preparado, y rechazó valerosamente sus ataques : enton= ces el sitiose convirtió en bloqueo. La ciu- dad, afligida de hambre, se yig obligada en PO0cos dias Para prolongar: su resistencia. á echarfuera las bocasimútiles. Entre estos des. terrados habia un fontanero, que irritado de que le hubiesen espelido de su casa, descu- erra- n€0, por el cual penetraron de noche su Pas dentro de la plaza. “improviso 4 los enemigos escalar Parte las murallas » Y POr Otra Ocupa y calles, Refúgianseamed plos, Gundebaldo los redi CSISINO pereció en uno Tropa de francos TOMO x111. S ven por una r plazas (34) conservó enmedio de este desastre heróica intrepidez , y debió la vida a su valor. En- cerráronse en una torre, y pelearon con tan- ta furia, que cansaron al vencedor, le vbli- garon á admirarse de su brio , y obtuvieron de él honrosa capitulacion. Paz con Borgoña. (501 .) Teodorico, du- | rante el curso de esta guerra, habia conquis- tado muchas ciudades del mediodia. En la paz quedó señor de Marsella y su territorio, de todo el pais situado entre el Mediter- raneo, el vano , el Durance y los Alpes. Gundebaldo, corregido porla desgracia, fue despues mas humano para con sus pueblos, y les dió un código, llamado la ley Gombe- ta, cuyas disposiciones, favorables alos ro- manos, los preservaban de la opresion de los arrianos. Recobró la mayor parte de su reino, se reconcilió con Clodoveo ; le juró. vasallage , y termino pacificamente su largO. reinado , cuyo principio fue mancillado con tantos crimenes. Desde que Teodorico se vid poseedor de la antigua provincia romana, habló ¿4 los pueblos conquistados el lenguage que ha merecido tantos elogios de los historiadores. de Italia. «Debeis,. les dijo, obedecernos no como cautivos, sino como hombres libres: Volved á las costumbres romanas, casi ol vi” dadas entre vosotros: renunciad a los uso% idioma y trage de los bárbaros , y sobre 60 do ásu crueldad. No conviene que en nues” tro reino, fundado sobre la justicia, viva e (35) | la como estrangeros los antiguos. romanos. Resueltos por el amor que os tene- MOS. A promover todo lo que os seautil, he- mos escogido para gobernaros á, Gemelo, recomendable por su talento y sus virtudes. uestra prosperidad sera el objeto de sus afanes. Obedeced, pues, sus ordenes como si fueran nuestras» El rey de Italia , Menos violento y Mas ilustrado. que Clodoyeo, lo- gró todo el fruto de la guerra de Borgoña, en OS tuvo. poca parte: Despues aplico:toda su solicitud 4 impedir el rompi-= miento entre el rey de los francos y el de los visigodos; pero no pudo conseguir mas que retardarlo. en su patr esavenencias entre Clodoveo y Alari- co. (502.) Alárico perseguia á los católicos: lodoveo los defendia ; y ya de las amena- zas pasan á tomar las armas, cuando Teodo- riCO. ; previendo la ruina de su yerno, y te- miendo el engrandecimiento de los francos, escribió primero 4 Alárico para calmarle contenerle. «Aunque yuestros abuelos , le ecia, vencedores de Atila, Os hayan trans. mitido su valor, no espongais temerariamen. te vuestras tropas, debilitadas Por una larga paz, ¿ los trances de la guerra. No se reco. tan fácilmente, una vez perdidas, tumbres militares. No deis oido á la nes; que son muy malos conse han acerca del fin que medios que aconsejan, mo remedio que debea las cos. Ss pasio- Jeros, y enga proponen , y de los La guerra es el últi. doptarse para los ma- IAEA e AAA decida Cl o AT AAA AA AAA AA A (36) les politicos. Esperad para sacar la espada contra el rey de Francia á la respuesta que dé ¿mi oferta de mediacion. No estais obli- gado á la venganza por alguna injuria perso- nal ni grave, ni por el asesinato de algun pa- riente : solo hay entre vosotros rencillas de palabra, fáciles de estinguir. Dejadme, pues, tiempo para prevenir á Clodoveo , que si 0s acomete Us defenderé 4 pesar de los vincu- los que con ¿l me enlazan. Ácasó no se re- solverá a luchar solo contra dos naciones be- licosas. Espero que no será sordo á mis con= sejos : los hombres mas orgullosos oyen la voz de la justicia, principalmente cuando les habla armado de un acero acostumbrado á vencer.» : Al mismo tiempo reprendió fuertemente a Clodoveo las violencias contra Alárico, yerno suyo. «La mayor alegria, le dijo, que entrambos podeis dar á vuestros enemigos comunes, es ver á los francos y visigodos destrozarse mútuamente. Cada uno de voso- tros es rey de uva poderosa nacion : si dais oidos á los que os incitan á la guerra , con- movereis ambos tronos, y vuestros pueblos maldecirán en vosotros ese impetu temera-. rio que los habrá precipitado en una lid fu- nesta. Vuestro ardor impaciente abandon%* con demasiada prontitud los medios de con- ciliacion. En las rencillas de los parientes 0$ costumbre nombrar árbitros : ¿cómo podeiS creer tan evidentes vuestros derechos, cuan” do yo dudo todavía de su justicia? lístoy re” (37) suelto a des] ararme contra el de vosotros dos que deseche mis representaciones pacíficas. Lis embajadores cerca de vuestra escelen- cia, Y 10s que he enviado al LAME O) tienen órden de emplear todos los medios de "econciliacion y de impedir que los francos Y visigodos se destruyan=unos á otros. Creed que este consejo es dictado por una sincera amistad; porque no se aconseja asi a aquellos cuya prosperidad se envidia.» El orgullo del rey de los francos Seirritaba con estasrepre- sentaciones prudentes >» Pero amenazadoras. lárico , mas dócil, ceda al consejo de su SUegro, y pidióá Clodove cia. Clodoveo la admitió > y se celebró en una isla del Loira > cerca de Amboise. Los dos reyes conferenciaron , Comieron juntos, Y Se prometieron reciproca amistad, que du- ró poco. Alárico Publicó en este tiempo el código de los visigodos ; y pareciendo en- tonces adoptar el sistema de la tolerancia, permitió á los católicos celebrar un concilio que se reunió en Agde, siendo su presiden- te san Cesario. Pero arrastrado poco despues por sus pasiones y las de los arrianos, reno. vo la Persecución , y descontentg ademas á sus pueblos alterando las monedas.Gregorio d € Lours asegura, que la mayor parte de los galos some tidos 4 su dominacion deseaban Tue los francos triunfasen. Uinciano , obispo de Rodez, fue preso Y ACUsado de haber querido entregar la:ciu- dad á Clodoveo. Este, mirando aquella vyio- 0 una conferen- (44) mo al senado romano de este triunfo, y lo atribuyó al valor y habilidad de Tulum, uno de sus generales. Asi se libertó del olvido el nombre del vencedor de Clodoveo. Paz con los godos. (510.) Teodorico lo- gro otra victoria contra este rey, en la cual, segun Jornandes, perecieron 30.000 francos: mas no indica el lugar donde se dió la bata- la. La paz se hizo entre godos y francos: los ostrogodos conservaron la Provenza , los vi- sigodos a Narbona y su territorio, y Glodoveo conservó todo lo dead de sus conquistas. Despues de concluido este tratado, Clo- doveo escribió á los obispos la carta siguien- te : «Sin duda sabeis las órdenes que dimos cuando entramos en las tierras de los visigo- dos, para q nuestros guerreros respetasen las propiedades de las iglesias, de las comu- nidades de virgenes, de las viudas y de los clérigos dedicados al servicio del altar. Pro-. hibimos toda violencia contra sus personas, y mandamos que se diese libertad á todos los que fuesen hechos cautivos. En cuanto á los prisioneros legos que hemos cogido con las sarmas en la mano, y sobre los cuales tenes. mos derecho incontestable, permitimos que los recibais bajo vuestra proteccion, y sus dueños, al ver vuestras cartas de recomen” dacion, deberán tratarlos con mas benigni? dad. Hemos mandado poner en libertad. los cautivos que no han peleado contra nO sotros, y poda reclamar todos los que e$% ten detenidos contra el derecho de genteS _- DE ir A PRAT VEA PESE AN 0 AECA A Tr A A A qruUEO€QÓGI AAA o RA su cautiverio cesará apenas veamos el sello € vuestro anillo pastoral. Pero mis vasallos 95 suplican que solo concedais vuestra pro- tección a los que son dignos de ella, y que confirmeis la justicia de vuestras reclama- ciones , tomando por testigo el nombre de l0s único medio de impedir, á pesar de tantos informes diversos, que se confunda ti usto con el impio. ¡ Venerables sucesores e los apóstoles , yo me recomiendo á vues. vas oraciones.» Clodoveo volvió 4 Tours, emostró su gratitud á la Iglesia con Ones magnificos que hizo al templo € san Martin. Licinio gobernaba enton- 305 aquella diócesis. Antes habia ofreci- o el rey a dicho templo el caballo que Montaba el dia de la batalla de Vouglé. Que- "endo entonces rescatarle , envió cien suel. %s de oro 4 los que le guardaban ; mas no de Posible hacer que el caballo saliese del “00 donde estaba dz que Clodoveo do- bló o] rescate. «San Martin, dijo entonces el Sicambro, es un amigo muy útil; pero vende algo cara su proteccion.» Tal era el re religioso de e bárbaros recien con- NA 1 0s. En esta época, segun cuenta Hine- “O, recibió Clodoveo del emperador A- Os a . , ¿ » Lo asto el diploma que le conferia los titu= S de patricio consul y ausu ( sto: si ; y augusto; ya para > var con este don la apariencia de so- “Mia sobre las Galias > Ya para grangear Pobra de un rival formidable que desea- “Ontraponer 4 Teodorico. Clodoveo se (46) | adornó en la iglesia de san Martin de la púr» pura romana y del manto de escarlata; e | ues, ceñido de la diadema, fue á caballo 4 la catedral, y arrojó monedas de oro y pla- taa la muchedumbre. Gefe de los francos | por su nacimiento y por el voto del pueblo, rotector del clero católico, y dueño por Ls armas de la mayor parte de Galia , aña- dió con sus nuevas dignidades á4 los dere- chos de la victoria una autoridad legal sobre: los galos romanos; y asi afirmó el poder re- gio con el de la costumbre, que sobrevive a la caida de los estados y á la ruina de los go- biernos. El autor de los Hechos dice, que desde este dia le llamaron augusto los roma- nos, y se dirigian á él para la ejecucion de sus leyes , con las mismas formalidades que en otro tiempo á los cónsules. El rey pasó á Paris, y segun Gregorio de Tours colocó en esta ciudad la silla de su monarquia. Alli e tableció su tribunal para juzgara los franco $ su pretorio para dar audiencia á los roma: nos. Clodoveo fue á un mismo tiempo con” quistador y legislador : su carácter Je incl naba mas á la guerra que á la justicia 5 pel su nueva dignidad , la mezcla de su pueb* con los galos , mucho antes civilizados, de necesidad del buen órden para conservarse! conquistas , y arreglar las relaciones entro vencedores y vencidos, le obligaron á Y% formar en cierto modo las costumbres gu* reras , y corregir la ley de los salios , cont gida bajo el nombre de pacto de la ley s 6 De 47) ca. Es probable que este código hubiese ya sufrido algunas modificaciones, despues que aramundo, Clodion, Meroveo y Childeri- “o habian entrado en Galia, y establecido- Se sucesivamente en Tongres, en Turnay, €n las orillas del Soma y en las del Rhin. El testo de esta ley, de ha cual se ha hablado Mucho sin haberla visto, y cuyo primer e- Jemplar conocido descubrió Herold en el Monasterio de Fulda en 1557, comprende 'iSposiciones favorables al elero , al mismo lémpo que otras son puramente germanIcas; * modo que se puede inferir eon certidum- te haberse modificado despues de la con- Version de los francos; y por tanto esta mo- Micacion no pudo haber.sido hecha antes el reinado de Clodoveo; y como es sabido Ue-Ghildeberto , uno de sus sucesores da Aeró de nuevo, podemos ercer que este có- digo fue en gran parte promulgado por el Primer rey de Francia. Este código barbaro, ente de la legislacion francesa, esplica Muchos hechos posteriores, preferibles siem- Pre á los sistemas para entender la historia “¿Un pueblo. Sabemos por Eccar que mu- chos autores han publicado diversas edicio- nes de esta ley con comentarios. Goldaste, “rónimo Bignon , Baluze , Chifflet y Van- £tn han multiplicado las copias de este do. Umento, enriqueciéndole con glosas. Ulti- mente se ha publicado un antiguo ejem- oe hallado en Wolfembutel , escrito en mpo de Pipino. Es curioso, y aun útil co- ( 48 nocer el prólogo o al frente del ejem- par mas antiguo, porque pinta las costum- res, que son el alma de la historia. Prólogo de la ley Sálica. La célebre na- cion de los francos, formada por la volun- tad de Dios, constante en sus tratados de paz, profunda en sus deliberaciones, distin- guida por la nobleza y vigor de su cuerpo, notable por su blancura y sus formas , atre- vida, pronta, aspera , convertida reciente- mente á la fe católica; en fin, exenta de he- regia, que buscaba la llave de las ciencias cuando era todavia bárbara , que desea la justicia , pero conforme á sus costumbres, que quiere mantener y conservar su reli- gion, encargó asus grandes, que eran en- tonces sus gefes, la redaccion de la ley Sáli- ca. Entre muchos de estos hombres escogió á cuatro , Wisigaste, Bodogaste , Salogaste Widogaste , le cuales se reunieron en los logos llamados Bodogheve , Salogheve Y . Widogheve,.y celebraron alli tres asambleas i o mallas. Y discutiendo cuidadosamente las cosas y su origen, y tratando de cada una , en particular, redactaron el decreto siguien” te. Pero despues que Clodoveo, el hermos0 Y cabelludo, por el favor de Dios, rey ces ebre de los francos , recibió el primero 4 bautismo católico, todo lo que en este pact0 dejó de parecerconveniente, fue corregido. y redactado con mas claridad por los ilustre? reyes Clodoveo, Childeberto y Clotario, que publicaron este decreto. ¡Viva Jesucristd á (49 ue ama ¿dos franceses! ¡conserve! su reino, llene á sus gefes de la luz de la gracia ,.p teja su ejército, ha aque se erijan mohumen- tos á la fe: nos de tiempos de paz, de ale- gria y ventura, y dirija dá nuestros gobernan- tes porel camino de su santa ley! Esta na- cion, poderosa por su fuerza y valor, sacu- 1d en.múchos combates el duro yugo de los tOomanas-que oprimia su cerviz : ella misma, despues de reconocida la santidad del bau- tismo, ha adornado suntuosamente con pie- Sxas preciosas y com oro los enerpos de los Sintos mártives, d quienes los romanos ha-= lan desfigurado con el fuego , mutilado y ¿struido con el hierro, o arrojado á las bes. blas feroces para que los devorasen.» Este era el lenguage de los primeros franceses , y Prueba la influencia del principio religioso en organizacion social y politica del pueblo, es siglos despues, cuando Carloniagno Promulgó. de nuevo la ley Sálica, ole puso el guiente prólogo :: deals “Han resuelto los francos y sus.grandes, Y han convenido entre si, que para. conservar “Lamor de la paz interior, debian contar, to- das las raices de. las anbigusa qioprdias , y todolo que rudiera irritar as+"Asi,como erán Superiores 4 todas las naciones por. la fuerza € sus brazos, quisieron merecer la misma Preeminencia por la autoridad de:las: leyes, Í Tc toda accion criminal fuese juzgada, por baturaleza del delito... Escogieron , pues, ent : Ae q Miren; gran: número 4 cuatro hombres Yi; (50) sigaste; Budogaste , Salogaste y Widogaste; irbitantesidedos sitios llamados odo baina] Saloliaim y Widohaim, que estan al otro lado del Rhin: Estos se reunieron en tres mallas, discutieron cuidadosamente el origen de las causas” y de los delitos a y espusieron sobre cada uno de ellos el juicio siguiente.» No citaremós mas que el testo de la primera ley Sálica; tal como fue redactada por los pre- decesores de Clodoveo, modificado por este rey, y corregido por sus hijos. La que pro- mulgó Carlomagno, añadiendo tres titulos, tendrá su lugar cuando describamos á este gran monarca por sus acciones y sus leyes. ste pacto contiene 72 titulos. Bastará para conocer su espiritu cilar sus condiciones. principales, y las que dan idea de las cos- tumbres de aquellos tiempos: lo demas seria fastidioso € inutil. Estracto de la ley Salica. El título 1 con- dena a 600 dineros de multa al que citado >y and para las mallas , es decir, llamado a junta. por las: leyes soberanas, no se ha presentado ni alegado impedimento le gitimornsá la mis" ma multa, al que cita á otro, y nó compa” rece él. El que cita á otro, debe hacerlo? él d d'su familia, en su domicilio y delant* de testigos: El que está ejecutando una órde? del rey; 11ó puede ser citado. Los títulos 1 y siguientes, hasta-el X inclusive, confir” man "los testimonios de todos los escritort? antiguos, y prueban que en Germania la ria queza delos francos consistia toda:en sust E eN ¿51 baños. Todos estos as imponen mul- tas proporcionales por-los robos de cerdo, Buey , carnero, cabra; cp , pajaro y abe- Ja y árboles. Por un cerdo , robado del esta- 0, se pagaba una composicion de 1800 di- neros (45 sueldos), ademas del fredo ó dere- cho del fisco. La palabra fredo procede de riede,, queen lengua germánica quiére de- “it paz. El mismo pa en un canipo solo Causaba una multa de 600 dineros, El.robo € un toro del rey.secastigaba conuna mul- tadé 90 sueldos: En el titaloiLI se: habla.de los esclayos robados 4su señori Las multas pres- Critas para castigar este.robo,. sonevidente- Mente adiciones hechas por los primeros "Merovingios; potque se sabe e Gérma- Mla los cautivos eran: cultivadores y siervos e! terruño, pero.no. esclavos: Los francos o tuvieron esclavos hasta. que entraron en vallas. y. en esta parte los romanos y galos “ivilizados fueron corruptotes de los barba- "Os. En-los titulos XI y XUL hallamos la grande demarcacion hecha por la justicia Y éste tiempo «entre los hombres libres OS esclayos. El robo cometido por los pri-. TOS Se castiga con una.multa de 12004 1800 ¿Meros.; al contrario, los esclavos reciben Varazos, á no ser que rescaten su espal- lí “0n una multa pequeña. En el título XIV e robador libre de una doncella libre paga la rela si la doncella estaba bajo 8 Proteccion del rey, la multa esde 2500 di- Eros, Si un esclayo del rey roba una muger (52) libre, es reo de muerte : la muger, robada voluntariamente, pierde su libertad. El ro- bador de la desposada con otro paga 2.000 dineros ; y 8:00, si ademas comete atenta- do contrassu pudor. Si un hombre casa con la esclava de otro:, «quéda su esclavo. El que casa con su sobrina d cuñada, paga 1.200 dineros, el casamiento se disuelve y y si ha habido hijos, -son incapaces de here- dar, y se reputan como infames. El título XV es uno de los mas importantes , porque de- muestra contra el sistema del abate Dubos, hasta qué o humillaban los vencedores á los vencidos. «Si un:romano , dice la le y, asalta y despoja á un frando , la composicion será de 2.500 dineros; perosi un franco co- mete el misino delito com un romano , solo pagará 1.200 dineros. En el titulo XVII se manifiesta el gran*respetodelos francos á los difuntos, si hemos de juzgar de la gravedad que tenia para ellos el delito, por la del cas. tigo que le aplicaban. lmponian multa de 4.000 dinerosálos que despojabará un muer- to, y de 8.000 al'que le desenterraba. El reo era desterrado de la sociedad , y el que le diese asilo pagaba una multa de 600 dineros: Todo crimen era expiado por el dinero : en ' el titulo XIX de este código singular está la tarifa de las multas por heridas.» Si la san- re llega al suelo, 600 dineros: sissalen tres ell de la cabeza 1.100 dineros: si el cere- bro queda desenbierto 1.890 dineros. El que diere á otro hombre con el puño, pupa O a (53 ) dineros, y udemas 120 0 cada golpe. En- medio de estas ideas de justicia tan groseras, y por decirlo asi, sanguinarias, se-descubren Con satisfaccion algunos pensamientos no- es y elevados. El titulo XX castiga los de- atores y calumniadores.:Si han acusado ante el rey falsamente y de una culpa ligera, a Un hombre ausente dinoceñte, pagaran 2.800 Ineros. Si el delito imputado es capital pa- gará el «calumniador: 8.000: dineros. Vemos tambien, segun estas disposiciones, que ya en aquellos tiempos se castigaban de muer- te ciertos delitos, y que'se evitaba esta pena E una multa. Entonces se creia en los Mmaleficiós ;' y segun" la ley , se rescataba la Pena de ellos con dinero. El titulo XXIL re- cuerda la severidad de las costumbres ger= inicas, «Si un hombre libre, dice el legis- ador “estrecha la mano 9: eldedo ¿una mu- ger libre y pague 600 dineros : si. el brazo, 1-200:si el codo 1.400: si'el pecho 1.800.» Tal Sra la tarifa del pudor eñtre los sicambros. Al asesiñato de una doncella libre se resca- taba por'8.000 dineros > el de una muger l;- bre y con hijos por 24.000; pero si ya no po- día tener hijos, por 8.000. Asi, aquel código bárbaro poa tarifa al' homicidio, segun el estado, la edad y la fecundidad. Eladulterio € un ingénuo con una esclava se castigaba «Son multa de.600. dineros , 4. doble-si es:es- “lava del rey. Si un esclavo comete adulte- O con esclaya y violentamente; si de lasre- sultas muere la esclava, el agresor será mu- costumbres y (60 co H dió 4 los visigodos-el código redacta- do por Teodosio : los francos recibieron las leyes sálicas y ripuaria': el rey de Borgoña promulgó la ley gombeta : todo el mediodia de Galia continuó sometido «a las leyes ro- manas , porque la ley de los visigodos no es. tablecia distinciones humillantes entre ellos y los romanos; pero en todos los paises que ocuparon los francos: ,:dieron sus a tan= tas prerogativas a los que-las-admitian, que poco a: poco «Los galos: vencidos por ellos abandonaron el derecho; romano para con=. vertirse en francos. Sin embargo , pasó mu=. cho tiempo antes que esta conversion fue= se general, y hasta entonces tuvo cada uno. la libertad de-escoger la ley en que deseaba | Vivir. Men Earl ] , ¿Aunque habia entre.los códigos de los. sabios ; ripuarios y borgoñones algunas dife». reucias, observadas porlos eruditos, el prin* cipio- de todos era el.mismo:; y el de Glo- doveo:, qué hemos esplicado , da idea bas- tante completa y clara del espiritu, de las ( : 2 las acciones de aquellos tempos. Clodoveo., como se ha visto, ase” guro en Francia con sus leyes , sus dones Y su deferencia la supremacia del clero, qué tan util le habia ana para la conquista. Pof ps parte procúraron los obispos estender Y fortificar la autoridad del principe que los protegía contra los arrianos. El concilio de Orleans; quese celebró el último año de $ reinado, reconoció formalmente en los rey” (61) francos el derecho de tomar los frutos de los obispados en sede vacante. Este privilegio, del cual han gozado los reyes de Pálaría so2 lamente , es conocido con el nombre de de- recho de regalia. Usurpacion de los demas estados fran= cos por Clodoyeo. ne Clodoveo debió merecida celebridad á sus armas y leyes, á la cian de sus proyectos, a su rapidez €n la ejecucion ; á su valor en los combates; Pero la perfidia de su politica manchó con crimenes atroces el fin de un reinado tan argo y glorioso. Gregorio de Tours dice que Este rey , temiendo la envidia de los princiz e de su familia, que gobernaban entonces as diferentes tribus de los francos, y rece- ando que usurpasen su autoridad , formo el Proyecto de reunir bajo un solo cetro todos aquellos pueblos diversos, que pudieran £strozar con sus querellas la monarquia: los medios criminales le parecieron mas pron-= tos y seguros, y no dudó en emplearlos. Sus €misarios persuadieron á Cloderico que si pa acelerar la muerte de su padre Sige- erto , rey de Colonia, debilitado por la e- ad y las heridas, tendria segura la protec- tion de Clodoveo para conseguir el trono de 9s ripuarios. Cloderico cayó en el horrendo 220 que le pusieron. Algunos asesinos so= ornados por él degollaron á su padre en na selya , adonde se habia retirado por té- Mor de una invasion con que Clodoveo le a= Menazaba. El parricida escribió al instante (62) al rey delos francos , que se hallaba dueñó del trono de Sigeberto, que consentia en entregarle sus tesoros. Clodoves le respon= dió, indole las gracias, y pidiéndole que mostrase á sus embajadores el tesoro, que «ntinca podrá estar , le escribió, en mejores manos que en las tuyas.» Cuando llegaron los enviados, Cloderico abrió delante de.e= llos el arca donde estaban sus riquezas: ro= garonle que descubriese con $us manos has= ta el fondo para ver mejor lo que allí habia; y cuando se encorvó Cloderico por darles contento, uno de ellos le cortó la cabeza con su francisca: Clodoyeo, informado de este suceso , acude con rapidez, junta á los fran cos ripuarios , y les dice: «Yo marchaba há-. cia el Escalda: Cloderico esparció pérfida- mente noticias mentirosas para persuadiros que yo.ponia asechanzas'á su padre. El infas me me atribuia su propio delito. Sigeberto, retirado a la selva Buchovia para alejarse de mi, cayó bajo el puñal de los asesinos pagar dos por Cloderico. Este hijo impio ha sobre- vivido poco á su parricidio + unos hombres desconocidos le han dado muerte mientra$: contaba sus riquezas. No conozco a estos a? sesinos + nunca mis manos se mancharón con la sangre de mis parientes ; pero enfin, € mal ha sucedido, y es forzoso buscarle reme? dio. Pues se ha estinguido la familia de SE geberto , os doy el consejo saludable de quí me acepteis por vuestro rey. Si consentis el ello , juro defenderos 4 riesgo de mi vid h (63) contra todos vuestros enemigos:» Los ripua= rios respondieron á estas palabras con gran= dessaclamaciones,+dando los :escudos unos Contra otros : elevaron a Clodoveo sobre el Pavés , y le proclamaton rey. Asi fue dueño e su vasto territorio; que se estendia desde halons sobre el Marne hasta las orillas del Pulda. e Ab ' . Entonces creyó Clodoveo que era propi Cla la ocasion para vengarse de Cararico, o= tro DS frauco que reinaba en los pai- ses de Boulogne, Saint Omer, Brujas y Gan- te; el cual habia querido hacerle traicion en la batalla de Soissons. Ganó á muchos de Sus leudes , y marcho contra él. Cararico y su hijono pudieron oponerle sino muy fla- Ca resistencia : los traidores que los rodea- an los entregaron al rey de los francos , el “úal mandó cortarles el cabello , que era la “gradación de aquel siglo. Despues los des- €rró aun monasterio, donde el padre se ordenó de sacerdote, yel hijo de diáep- 10. Algun tiempo despues, como Cara- ¡60 llorase amargamente su desgracia, el "o le habló asi : «Consolaos , porque des- -Pojándonos de este largo cabello , insignia * nuestra dignidad , no han hecho mas que ¡itarnos unas hojas. que han de volver á "otar. ¡Perezca el autor de esta injuria tan Prontamente como veremos crecer nuestros cabellos!» Glodoveo supo esta conversacion, Se mandó matar, se apoderó de sus teso= $, y fue reconocido como rey por los fran- (64 eos y romános que obedecián a Cararico: El mismo Gregorio de Tours continúa asi su nar- racion: «Ragnacario , rey de los francos de Cambray, ócabayan clase y su familia con sus disoluciones. Faron, su privado y ministro , le dominaba favoreciendo sus vi- cios. El rey hablaba de su favorito. como de un igual suyo y asociado al trovo. El abuso que an AE de su credito, tenia ladies nados á los francos.» Clodoveo, sabedor de esta disposicion de los ánimos, irrito el eno- jo, y logró fácilmente seducir á muchos va- sallos de Ragnacario, prometiéndoles braza- letes de oro. Asegurado de su apoyo mar- chó contra .el rey de Cambray. Los infames eompañeros de este principe débil € infeliz, a quien habia encargado reconocer las tro- pas que se acercaban , le engañaron hacién- dole ereer que eran un cuerpo auxiliar lla» mado por Faron. Esta perfidia hizo que n0 tomase precauciones para defenderse. Glo- doveo llegó , le acometió inesperadamente, y le derrotó. Cuando quiso Ragnacario esca* .parse , sus pérfidos compañeros le encadez naroná él y á su hermano Ricario, y los Jle- raron'a Clodoveo. «¿Cómo , dijo el vence” dor al rey, un principe de mi familia es tan cobarde que sufre las cadenas? Debiais har ber perecido antes.» Y le partió la cabeza eon su francisca. Volviéndose despues a Ri cario , le dijo : «No hubieran preso 4 yues” tro hermano si vos le hubieseis defendi- do;» y al punto le mató con su segur. L0% (65) traidores que habian sacrificado á sus prin- Cipes, se quejaron á Clodoveo de la violacion € Sus promesas; pues los brazaletes que les habian dado i ja eran de cobre durado. “Una moneda falsa, les dijo el rey, es digno Premio de los que venden y entregan á sus 8efes. Huid de mi vista, y agradeced á mi clemencia que no mando daros muerte.» Es- ta moral, predicada por el homicida , au- Mentaba la malicia de su delito. Clodoveo hizo tambiem morir á Regnomero, hermano e Ragnacario , y rey de los francos estable- cidos en el Maine. Con la muerte de estos Principes y de otros muchos gefes , parien> “S SUYUS , cuyas empresas lemia, consiguió Establecer su autoridad en toda Galia. : lsun tiempo despues se quejó, en la Junta general de los francos, de hallarse solo Y Sin familia. «Soy , dijo, estrangero en mis estados. Si me acometiese alguna calamidad MO tendria ninguna persona á quien volver 0s ojos para que me vengase.» San Gregorio 'e Tours, en lugar de creer sincero este sen- Uimiento, le miraba como un ardid para sa- Cr sí existian aun individuos de su familia, Que se hubiesen libertado de sus crneles SUS= Pechas, Despues de tantos homicidios 5 quizá para expiarlos , reunió el concilio de tleans, al cual asistieron 30 Obispos. En él 5 confirmó el derecho de asilo , concedido “las iglesias, por el cual se les autorizaba á no entregar los homicidas, ladrones y adúl- teros que se refugiaban á ellas sino bajo la TOMO XI 11, 66) promesa de no E ni mutilarlos. Se es- ceptud á los obispos de la ley de prescrip- cion para sus bienes y para las tierras que cedian. Entonces fundo Clodoveo muchas iglesias y abadias muy bien dotadas. Des- pues de 30 años de reinado, y 45 de edad, murió en Paris , y fue enterrado en la igle- sia de san Pedro y san Pablo, edificada por él y por Clotilde. Santa Genoveva murió el mismo año , y tuvo sepultura en el templo ue conserva sunombre. Clotilde se retiroa - urena algunos años despues , y acabó pia- dosamente sus dias junto al sepulcro de san Martin, del cual pocas veces se alejó para ir a la capital. La historia colocará siempre a Clodoveo entre los grandes capitanes, hábi- les politicos, célebres conquistadores y fun- dadores de imperio; pero al mismo tiempo que consagrara su gloria, no olvidará los cri- ia de 3 menes de sus últimos años. (67) CAPITULO Vil lllerto primero lodomio Cio= Lario Y Crórry, Division de los estados de Clodoveo entre sus hijos. Guerras de 1 terry, rey de Metz, contra Teodorico , rey de Italia , y CON= tra los turingos . Guerra de Borgoña: ba-. talla de Veseronce. Fin de la monarquía de los borgoñones. Guerra de los JSran- COs con los visigodos. Conquista de Pro- venza : espedicion de Teodoberto á Ita- lA. Guerra entre los reyes de Francia. Sitio de Zaragoza. Muerte de Teodober- to, rey de Austrasia. Agregacion de Aus: trasia al reino de Soissons. Guerras de Clotario contra los sajones y contra su jo Cramne. Muerte de Childeberto. Poe» de los estados de Clodoyeo en- "e sus hijos. (511.) La edad herdica de los "Anceses fue mas corta que la de los grie- go 55 pues se limitó al reinado de Clodoveo Pe € sus belicosos hijos. No se sabe por qué odigamos nuestra admiracion:4 los funda- (68) dores de los reinos de Grecia, al mismo tiempo queleemos con cierto disgusto la his- toria de los primeros héroes de FÁncia. Sin embargo , estas dos épocas y estos dos pai- ses ofrecen la misma union de valor y bar- bárie , de grandeza y grosería , de virtudes crimenes; y los decacetós deberian con- templar con mas vivo interes, pues en fin es nacional, ¿los guerreros que rindieron la hidra romana, que á los que esterminaron la de Lerna y el Minotauro. Si 4 pesar de los prodigios iguales de valor la ferocidad de costumbres es la que nos desagrada en cua- dros semejantes, se puede decir que la fa- milia de Atreo es mas horrenda que la de Chilperico; que los atentados de Fredegun- da y de Brunequilde no igualan en atrocidad á los de Medea; en fin, que las disolucio- nes de los meroyingios no ofenden tanto el udor como los amores criminales de Elena, Meseo , Pasife, Piritoo y los Heraclidas. La religior cristiana luchaba contra la inmorali- dad feroz de los francos : los héroes griegos Do tenian freno que contuviese sus pasiones: Pero lo que debia obligarnos principalmen” te á estadiar con mas ciudado los origentf francos, es que son históricos, cuando 05 de Grecia erau en la mayor parte fabulosos" Ademas, todos los esfuerzos de los print!” pes griegos se limitan á conquistar un poco de oro en la Cólquide, y á destruir, despu” de diez años de afanes ; la ciudad de Troy% cuando los -gefes delas tribus herdicas de AAA (69) francos fundaron; sobre las ruinas del impe- rio romano , una potencia que treinta años despues de Clodoveo se estendia desde el mar del norte hasta los Alpes y los Pirineos, y desde el Océano hasta las riberas del Da- nubio. Esta fue , como observa Robertson, una de las mas grandes revoluciones del mundo. El antiguo valor, perdido mucho tiempo habia entre los romanos, se hallaba en toda su fuerza en los corazones de nues= tros abuelos : los sajones en Inglaterra , los tancos en Galia, los hunnos eu Pannonia, 09s ostrogodos y lombardos en Italia, y los visigodos en España, eran rivales en denue- 0 y atrevimiento. La faz de Europa se mu- do: firmas de gobierno, leyes, costambres, trages , nombres é: idiomas , todo fue dife- rente. Los vencidos de mucho tiempo antes tran esclavos : los vencedores ingénuos. La pasión de la guerra y el amor de la gloria a- IStan enla bandera de cada gefe un gran nú- ¡ero de guerreros que le seguian como vo- Untarios. Todas estas naciones se apodera- FOM, aunque bajo diversos sistemas , de las Uierras de los vencidos; y sin embargo, en- tre tantos pueblos diferentes. se fue estable- Siendo pocoá poco una policia “Adal uni- Me , porque las mismas causas pro si t ucen CMpre iguales efectos, y porque teniendo odos temor de perder sus conquistas , fue Recesario que empleasen medios semejantes Para conservarlas. Asi, en todas partes fue o- ligado el hombre libre á hacer servicio mi- (76) muerte a sus caudillos. El sacerdocio tuvo: mas prerogativas políticas que las demas cla- ses, porque las escedia en luces, y ademas enseñaba la única doctrina que podia enfre- nara los grandes, y proteger á los desvali- dos. El silencio universal de todos los bisto- riadores , y la falta de actas conocidas prue- ban que entre los francos no hubo sistema regular de repartimiento de las tierras con- quistadas, sino que cada uno, segun su con- veniencia, su clase, su crédito y la ocasion» se apoderó de los bienes que ponia en sus manos la muerte ó la esclavitud del enemigo vencido , 0 del delinevente condenado á la confiscacion de bienes. Las leyes de los visi. pe y borgoñones hablan de repartimiento egal , porque lo hubo: la ley Salica no har. bla de él, porque ninguna disposicion lo habia apegados Los regalos 0 premios qué los caudillos daban en Germania, eran cab? llos , escudos, y parte en el botin. Cuand? estos caudillos Jlegaron á ser reyes 0 cow” a en Galia, se apoderaron de gral. es dominios, y dieron estensas porcion de ellos, con el nombre de beneficios, á SY leudes, fieles y compañeros, cuyo núme aumentaron de este modo, y cuya adhesi0 ADD fijar. Los gefes inferiorésimitarW” alos reyes, y formaron tambien una podÍ rosa clientela. Los francos , que al princi! protegieron las ciudades, despues las op mierón , no gustaban de habitar en ellas / preferian el campo. Los patricios y sentó RA MEA 2 pac cion (77) | res galos siguieron su ejemplo, adoptaron la ey Sálica, y fueron , como sus vencedores, cudes, antrustiones , seniores, nobles y campesinos. Los senadores de las ciudades Perdieron su autoridad : á la guerra que es- tas se hacian antes , sucedió la de los casti- 08; y para evitar las calamidades que pro- ducian estas querellas y venganzas particu- artes , recurrió todo hombre libre 4 la pro- tección de un señor, de un obispo ó de un abad, rindiendo vasallage, y tal vez hacién- 0se siervo. En efecto, las fórmulas de Mar- culto demuestran que habia dos modos de Conseguir el auxilio de un hombre mas po- €roso : si el hombre libre le presentaba una AS Ó una espiga , prestando homenage al Señor , quedaba por vasallo y soldado suyo; Pero sile era forzoso comprar mas cara su Seguridad, por ser imas debil d mas timido, Presentaba al patrono un mechon de sus ca- filos , y quedaba esclavo del terruño. Los "cos no pagaban impuestos, y en vano se ad dado violentas interpretaciones á la pa- labra censo para sacar de ella una falsa in- Uccion. Muchas actas prueban evidente- Mente, que solo estaban sometidos á la obli- pación de costear la mesa y el alojamiento de 0S reyes, duques y condes cuando pasaban POr su territorio. Cada tres casas debian dar Un soldado. Los leudes seguian en persona al rey. Se pagaban peages por la construc- Y Conservacion de puentes y barcas. “5 Fomanos y galos libtes participaron de (78) esta exencion de impuestos; cuando antes eran oprimidos por los emperadores, y este alivio, introducido por las costumbres ger= mánicas, contribuyó mucho á unir los ven- cidos con los vencedores. Un hecho refuta suficientemente en esta materia toda obje- cion sistemática. Marculfo en una de sus fór- mulas prueba del modo siguiente la exen= cion de impuesto que gozaba todo hombre libre : «Ninguno, ee , puede ser clérigo si no prueba que es libre y no inscrito en el libro'del censo.» Asi el censo 0 tributo no continuó Anda sino por los tributarios d siervos del terruño. Este impuesto no per- tenecia al estado ni al erario >, Sino al dueño de la tierra. La renta de los reyes consistia, pues, en la de sus dominios; esto es, en los Írutos de sus tierras; en el censo que pagaban los siervos ó tributarios de las mismas , y en el fredo , multa d confiscacion que resultaba de los juicios, Ademas, segun el uso anti- guo , los francos en sus juntas nacionales 0* frecian al rey ciertos regalos, conocidos des- pues con el nombre de dones gratuitos. Con estas noticias se entenderá fácilmente cómo los hijos de Clodoyeo , distribuyendo prodi” amente sus dominios en beneficios para lo. Teadis compraron por algun tiempo con su. socorro un poder casi absoluto sobre los. pueblos; y cómo despues, hallándose SIB rentas, no pudiendo revocar los beneficios porque los grandes les habian convertido y? en propiedad suya? vieron en menos de un í (79) siglo ¿los nobles y leudes burlarse de:su po- er, mudar la monarquía en república a- ristocrática, no dejarles mas que una corona Musoria , elegir hasta los oficiales de su ca- 5, y mandar como señores en su mismo pa- lacio. Para concluir esta pintura fiel de las cos- Umbres, política y sistema legislativo de los tancos , volvamos por la última vez á la “uestion tantas veces controvertida , de la Crencia d eleccion de los reyes. Nada prue- 2 Con mas claridad el derecho de herencia Me Poseian los principes de la dinastía me- 'OVingia, que susucesion hereditaria durante tres siglos y en las mismas épocas en que su Cbilidad personal no les dejaba mas dere- £10 4 la corona que el del nacimiento. Las Particiones que hicieron del reino, el adye- rt niento al trono de reyes niños en un pue- clicoso y turbulento , Son pruebas no stos decisivas del mismo Emb En fin, %SCrimenes mismos de los primeros principes “aden nueva fuerza á estas prucbas; porque “nuca los hijos de Clodoveo hubieran for- do el horrendo designio de degollar á los Us de Clodomiro , su hermano , uno de pad e cinco años , y otro de siete , si hu- lsen mirado como inciertos sus derechos a mid tlicipacion del trono, y si hubiesen te- do Otro medio que el de quitarles la vida e Privarlos de aquellos derechos. Sin em- “ISO , tampoco se puede poner en duda que los Írancos vivieron mucho tiempo en : (80) Germania sin reyes: que eligieron á Fara- mundo : que se reservaron el derecho de revocar 0 confirmar los poderes concedidos á la familia reinante : que depusieroná Chil- derico : que dieron el cetro á Egidio, y que eligieron á Clodoveo por rey de los ripua- rios. La ivauguracion de muchos reyes se hizo con el consentimiento de los grandes y el pueblo. Los francos amenazaron á Tier- ry que eligirian por rey a Clotario, si no seguia a sus hermanos á la guerra de Borgo- ña. Mas tarde suspendieron el ejercicio de la autoridad real, y proclamaron á Carlos Martel por duque de los franceses; en fin, depusieron al limo de los merovingios , y. eligieron en su lugar a Pipino, gobernador del palacio. De todo esto debe inferirse, que por costumbre y derecho usual , aunque nO escrito en las leyes, la corona fue constan- temente hereditaria eu la primer dinastia; ero que“las juntas de los fraucos no solo limitaron la autoridad de los reyes; obliga- rov á Clotario a jurar que nada haria siu su aprobacion; decidieron libremente todas las cuestiones importantes de leyes, a pa ces y repartimientos; juzgaron a Fredegun- da , y condenaron á Brunequilde, sino que» aun respetando en la familia real el derech0 de herencia, conservaron cuidadosamente en muchas instalaciones de reyes el uso de re” cordar su autoridad electiva con una fórmu- la que habla del consentimiento delos gran” des y del pueblo. Esta fórmula se halla e2 (81) ] muchas. actas.reales,. y se ha conservado has. ta nuestros dias en el ceremonial de la con- sagracion de los reyes Los cuatro hijos de odoveo eranjóvenes cuando wuriósu pas re. ¿La reina: madre ) venerada en Francia fomo santa , gobernó '»muchos años. eu nom re de ellos, y porsu.consejo dividieron el reino en cuatro partes, y el pueblo franco e cuatro ejércitos: segun la espresion.de- tegorio de Tours, hicieron esta division anzas iguales. La diferente estension de es- Los guatro territorios > Y la mezcla de unas POsesiones con otras, prueban evidentemen= te que el principal objeto del repartimiento ne la igualdad del número de francos; Como F £stos se hallaban reunidos en gran cantidad en el pais que se llamó despues islade Fran. “la, se formaron de este territorio; mas limi- tado que lo demas. , ¡tres reinos, que fueron los de Paris, Orleans y Soissons.. Lierry era. 19, de una concubina, y. los otros hermanós e Clotilde : tenian. una hermana llamada tambien: Clotilde > UE. casó, por: su, mal, 2% Amalarico, rey de los visigodos, Los lancos, segu bh su antigua usanza, fornraban Entonces una nacion dividida en cuatro tri. Us. Tierry tuyo or, capital la ciudad de Teta: Clodomiro la de Orleansy Childeber. % reino en Paris, y. Clotario en Soissons; de modo , ¿que la costumbre , mas fuerte que E ley del bien público ; destruyd la reunion Jue Clodoyeo habia conseguido 4 costa de RLOS..crimenes da a: Sigeberto, TOMO X1tx, 6=- a . (82) Cararico “y Ragnacario, y sometiendo sus tribus. ASA Guerras de Tierry , rey de Metz , con- tra Teodorico, rey de Italia, y contra los turingos» (521 .) Esta contradiccion entre la ley fundamental que dividia los tronos, y la ambicion que procuraba reunirlos, fue la causa principal y deplorable de las cruelda- des de Clodoveo y de su familia. Sin embar- go, los diez primeros años del reinado de estos cuatro reyes fueron pacilicos; y la vir- tud de Clotilde contuvo en la obediencia y el respeto a sus turbulentos guerreros. Teo- dorico , rey de Italia, quito á Tierry toda la Galia narbonense y parte del Langúedoc. Mas felices fueron en Germania las ar- mas de Tierry. Mucho tiempo antes habian dado los turingos a los francos justos moti- vos de venganza , apoderándose de su anti- ua patria germánica, y'asolando la Toxan- dia Las disensiones qué se movieron en la familia de Hermanfrédo, rey de Turivgia, proporcionaron á los francos el medio de ob- tener la satisfaccion que pedian. El reino de Turingia estaba dividido entre Hermanfre- do, Bladerico y Bertier, sus hermanos. Esta particion ofendia el orgullo de Amalaberga, esposa de Hermanfredo. Esta muger altane” ra y violenta empleaba sucesivamente 105 ruegos”, las quejas y la ironia para inflamal la ambicion de su esposo. Un dia que est£ principe se sentó á comer, halló la mesa solo medio cubierta: preguntada la causa de 2 ¿(83,) novedad, la reinale respondid, que «un prín. Cipe débil, quese deja quitar la mitad de su remo, no merece que.se le:sirva,sino:4 me- las.» Hermanfredo;srirritado de estas: bur- as y delas > Exptenifclonesido sus ambi- Ciosos leudes > Loma las armas 3 y pará con- Sumar la raina de sus hermanos llama, en su S0corvo!a los reyes Clotario y Diernyy pro- Metiéndoles una parte de los despojas de laderico.:y Bertiér» Los francos. acudieron: SUs fuerzas reunidas arruinaron álos dos her. Manos; que perdiéron;el. cetro $ la Yida., “Cro apenas se vió dueño Herimamtrédo, ¿de todo el reino , quebranto la palabra y y-se negó á dar las indemnizaciones prometidas 4 Os principes francos. Á esta noticia lós.dos jos de Clodoveo:reunen en el campo de ArzO sus impetuosos guerreros. « Compañe- 195, les dijo Tierry, todavía 0s.acordais de las injurias:bechas ú nuestros padres por los Pérfidos turingos. Despues de muchos cóm- ates para lograr la paz., los francos les die= On rehenes > que perecieron á manos de Tos Crueles, Luego llevaron sus armas contra la Mtigua cuna de nuestra tribus asoláron las Cierras, mutilaron a nuestros hijos, y. dos colo SON por Los tendones. descubiertos de los arboles. Ataron 200-doneellas francas 'á las Colas de ¿uz logosos caballos , que-las árras= traron hasta que las:hicieron pedazos. Estos Monstruos arrojaban nuestras mugeres en las “Orruedas: mas profundas, hacian pasar so- te ellas sus rápidos carros, y entregaban (84) ja despues sus huesos quebrantados á los per- ros. En'fin , habian jurado espiar estas atro- cidades, reparar estas injurias, y aplacar con un tributo nuestros justos resentimientos : a este precio hicimos lá paz, y socorrimos a su rey. Ahora Hermanfredo viola sus juramen- tos, y aun tiene la osadía de quebrantar sus promesas y de añadir las amenazas á las men- tiras. Marehemos contra él: Dios castiga a los: perjuros , y combatirá en nuestro la- vor.» 20 , ] 7 E j Los francos respondieron con gritos de furor a estas palabras de su rey , y entraron de'nuevo'en Turingia. Hermanfredo fue ven- cido, su reino conquistado , y añadido a los estados de Tierry. Clotario se contento con un botin riquisimo y “un gran número de cautivos , entre los cuales se contaba una vincesa turinga llamada Radegunda. Ca- só con ella, la hizo: desgraciada con sus infidelidades, se separaron, ella entró en religion”, y. fundó .el monasterio. de, Santa Cruz en Poitiers. Hermanfredo , aunque destronado ,infundia recelos en Tierry. Es- te le-Hamó cerca de si, prometiéndole sua” vizar su infortunio. El rey de 'Purin gia cay0 en el lazo, y vino confiadamente á presen” cia de su vencedor. Paseándose un.dia en” trambos sobre las murallas de Tolpiac , un desconocido pasd de improviso junto a Her” manfredo , y de un empellon le arrojó al fo- so, donde murió. Amalaberga, causa de 10 . , 5 das sus desgracias , huyó 4 la corte de lo 85 vándalos de Africa, doo estaba su madre, y acabó alli su vida. Guerra de Borgoña: batalla de Vese- ronce. (523.) Otra muger fue la ruina de Borgoña. Gundebaldo habia muerto , y su= cedióle su hijo Segismundo , que gozó mu- chos años de tranquilidad , asegurada con Uuértes alianzas. Casó 4 una hija suya con lerry, y ganó la amistad de Anastasio, em= Perador de oriente , no solo pretendiendo que le confiriese las dignidades de patricio, conde y gefe de la milicia romana, que ha- lan obtenido sus antepasados , sino decla- randose respetuosamente vasallo y lugarte- niente del emperador, y comandante de 05 romanos en la parte que poseia de las Ga- las. Sus cartas son curiosas ; y favorecen la Opinion de Dubos acerca del respeto que ¡Nisbiraba tódavia en esta época nido el imperio de los Césares ; y ademas es- Plican el motivo que habia tenido Clodoveo Do dar á su corona el último esplendor de a púrpura patricia y consular. «Muy glo- "lOSO soberano , decia Segismundo, yo me Presento en espiritu al pie de vuestro trono. ; Mmque mis antepasados han tenido siempre * mucho honor obedeceros y probaros su ad- esion, los beneficios con queme habeis tonrado personalmente , pueden mas con=: migo que las obligaciones de mis padres. Mis pueblos son vuestros ; y es mas agrada- € para mi serviros que mandarlos: Mis a-= Uelos han creido siempre obligacion:suya (92) hazañas y no con palabras. Reune sus tropas, marcha , vence algunos cuerpos enemigos, y se apodera de Vilri, donde es reconocido y proclamado. Tierry no le dejó e pa- ra aumentar el número de sus partidarios. Acude con su ejército y le sitia. La plaza era tan fuerte por el yalor de sus defensores, como por su posicion; y Tierry , para ven- cer con mas prontitud, recurrió , segun las costumbres bárbaras de su familia, al artifi- cio contra un enemigo que resistia a su de- nuedo. Los principes de aquella época pre- ferian á los francos para las batallas : para engañar y cometer crimenes se valian del in- genio sutil y astuto de los romanos. Un ofi- cial, llamado Aregisio”, se presentó 4 Mun- derico de parte de Tierry, É dió esperanzas de un tratado favorable, y con el pretesto de arreglar sus condiciones, le persuadió que asistiese á una conferencia bajo la salva- guardia del juramento. El desgraciado prin- cipe , sobradamente crédulo, sale de las mu- rallas con pequeña escolta : apenas llega a lugar de la entrevista, busca en vano al rey *. que estaba ausente, y ve que dan la señal de 'wodearle : perdiendo entonces la esperanza, mas no el valor, saca la espada, mata al pér- fido Aregisio, inmola á su venganza muchoS de los asesinos , y fallece despues de habe! vendido cara su vida. Muerto Munderico» Tierry y Childeberto celebraron un tratad0 de paz y alianza, y se dieron mútuament en rehenes muchos hijos de senadores; pero (93) habiendo roto despues este tratado , la ma- yor parte de los rehenes fueron reducidos á esclavitud : otros:lograron huir : algunos se rescataron. Asi el resultado de estas guerras civiles era el asolamiento de Francia, y la ruina de las familias. El odio que se tenian los herederos de Glódoveo , no «era menos violento y pérfido que el de los hijos de Edi- po: Tierry, ueriendo vengar á los hijos de Clodomiro, 0 mas bien enriquecerse con el cetro y los despojos de Clotario, le propuso que viniese á su corte á tralar de losintere- ses comunes , y al mismo tiempo óculto en su palacio asesinos encargados de matará su hermano. Clotario,.sospechando la traicion, lega:armado y con numerosa comiliva: su Penetracion no le habia engañado; pues des- cabrió los pies de-los soldados que estaban cultos detras de un tapiz muy grueso. Tier- ry turbado de ver descubierta: su traicion, nose atrevió a dar lá señal concertada: reci- “bid 4 Clotario con fingido cariño, conferen- ció pacificamente con él, y al despedirse le dió un lebrillo.de plata, tan precioso por el trabajo , como rico por el peso. Despues de la partida, este rey tan avaro como pérfido envió su hijo 4 la corte de Clotario; y el jóven principe, instruido por su padre, hi- zo tantas caricias al tio, que logrú recobrar Y recibir en don el lebrillo que su padre le abia regalado. «En esta clase de astucias, dice Gregorio de Tours, sobresalia princi- palmente Tierry.» ¡Qué siglo! ¡ qué moral! (94) "Todos estos crimenes eran éntre los francos consecuencias del derecho de venganza pri- vada , cousagrado por la ley de aquella na- cion orgullosa y turbulenta. La independen- cia que creian deber á este derecho, y el va- lor con que se cometian muchas vecés «estas acciones sabguinarias, las hacian menos hor- ribles á sus ojos. Los hijos de Clodoveo, 'be- licosos y vencedores como supadre; cubrian sus infamias con laureles ; y los francos, siempre fáciles de deslumbrar con la gloria, olvidaban los atentados de sus. principes cuando los yeian pelear 4 su. frente como heroestrni o! ¿5 io Estos primeros gefes dela dinastia. me¿ rovingia tuvieron todos casi igual parte en la gloria de las armas. Tierry, informado de uva invasion temible de-los dinamarqueses en las costas septentrionales de Francia, marchó contra ellos, destruyó el ejército de su gefe Cotiliaco , 4 quien:mato con su ímis. mo acero Teodobaldo, hijo de Tierry, y dis- persó la escuadra de los bárbaros. Este mis- mo Tierry añadió, como hemos visto, a las sesiones de los francos la Turingia y gran parte dela Alemenia septentrional: Despues de estas espediciones murió, y dejó la co- robasa su hijo Teodoberto , tan dichoso. y valiente como su padre y pero mas huniano y generoso. Guerra de los francos con los visigodos. (535.) Ghildeberto, rey de Paris, era lan va- liente como sus hermanos, y ademas religioso | (95) y benigno : su siglo bárbaro le llamó débil. Sus armas reunidas á las de Clotario habian conquistado a Borgoña. Despues las empleó en libertar á su hermana Clotilde de la tira- nía de Amalárico, rey de los visigodos. Este Principe cruel veia con furor impotente la decadencia de su nacion y los progresos de Os francos; y vengo infamemente su ira, lenando de ultrages á su muger; hija de Cio- 0veo. Cuando la infeliz Clotilde salia en pú- blico, el populacho:, escitado por Amalá- tico, lainsultaba de palabra y la tiraba lodo: cuando volvia a palacio era victima de la brutalidad de su marido, el cual la heria tan uertemente , que al dirigir sus quejas á sus ermanos, les envió un pañuelo bañado en SU propia sangre. -Childeberto indignado marchó contra los Visigodos, los venció y ahuyento, did muer- te á Amalárico , libertd 4 sa hermana, tomó Y saqued a Narbona , y trajo de ella 72 va- S0s de oro, que segun se cuenta robo Alari- co de la capital del mundo, y Tito del tem- plo de Jerusalen. Los visigodos, vencidos Por Childeberto, y-antes por Tierry , con- Servaron pocas posesiones en Francia, no Icieron en ella sino incursiones de poca im- Portancia , pasaron los Pirineos, y fijaron su corte en 'Poledo. Conquista de Provenza : espedicion de Teodoberto d Italia. (539.) Teodoberto, el mas glorioso de los principes franceses de Esta epoca, no heredó sin dificultad el cetro (96) de su padre Tierry. Childéberto y Clotarío, sus tios, querian invadir sus estados; pero la fidelidad de sus leudes, su valor y sus for» midables pre arativos de defensa , los obli- garon a abandonar RE proyecto. Libre.de todo lesa afirmado en eltrono, sededicó a coronarse de gloria, único medio de hacer estable su poder enmedio de los francos be- licosos. Habia peleado con felicidad bajo las órdenes desu padre contralos visigodos.Con- tinuó esta guerra con actividad, y los echó de muchas plazas que poseian en el medio- dia de Galia. Teodoberto estaba casado con una princesa llamada Visigarda : el'lamorle hizo romper este lazo. Buscando algun des- canso despues de sus últimas victorias , fue hospedado en el castillo de Cabrieres , per- tenecienteá Deuteria, señora romana : ena- morado de su hermosura é ingenio, la tomó por esposa» Este himeneo escitó el mayor descontento en los leudes y en el clero: las bodas de un principe franco con una gala, el quebrantamiento de la fe jurada y del yin- “culo consagrado por la Iglesia, causo grande murmuración en el pueblo; pero Teodober- to» distrajo los ánimos con el ruido de las armas. %, si Al mismo tiempo la. muerte trágica de una muger causaba en Italia grandes revolu- ciones. La célebre Auralasunta , hija de la hermana de Clodoveo , habia ocupado con gloria el trono de su padre Teodorico: El principe Teodato, pariente suyo , y colma- (97) do de sus beneficios, «la acusó falsamente, sublevó contra ella el pueblo, yla hizo aho- gar en un baño. Justiniano, que reinaba en> tonces en Constantinopla , con pretesto de Vengar: su muerte, aprovechó esta ocasion de restituirsal imperio de los césares su po- der y destruir el de los. godos en Italia. Be- isario., ilustre: ya por. sus victorias contra 0s persas , y por la «conquista de Africa, Presento de nuevo a la admirada Roma las águilas de Escipión.'La muerte deAmala- Sunta era tambien para los reyes francos un motivo legitimo de venganza , y un pretesto datural' de saqueo : .escitados por Justiniano A sostener su cáusa tomaron las armas:; pero Cuando se preparaban a pasar los Alpes, los Ostrogodos hallaron para detenerlos un medio Muy conforme á sus costumbres ; y con una - “Uantiosa composicion suspendieron por al= ¿un tiempo las hostilidades. El cobarde eodato; que solo sabia asesinar y huir, fue “estromado por los godos.poco despues. Ha= ta aplacado.el resentimiento delos princi Pes franceses, enviándoles 50.000'escudos E-0ro. Su sucesor Vitiges, capitan valiente. y hábil político. , sostuvó:.mucho tiempo:.con t0nor la fortuna de los:godos contra: el genio de Belisario; pero.en fin, pfeviendo suruina! ¡Mploró para evitarla 'elisovcorro de los reyes e Francia; y para moverlos á4-qué uniesen Sus armas á las suyas; les cedió todas las pose- ria ue los ostrogodos conservaban en 2alias Asi cayo definitivamente la Provenza TOMO XII. E (98) en poder de los francos , que la dividieron en dos provincias , la de Marsella y la de Arles. Teodoberto:, al frente de sus guer- reros, pasó los Alpes, y acometió. primero á los romanos, y luego á los godos; y enga- ñando asi las esperanzas de unos y otros, se apoderó de sus riquezas , y saqueó toda la Ligaria. Este pais asolado cesó muy pronto de darle subsistencias: el hambre se siguió á la devastacion : los escesos produjeron en- fermedades , y la indisciplina desórdenes. Belisario did graves quejas á Teodoberto; y juntando los efectos a las palabras , le obli- g a volverse á Galia con su ejército muy isminuido por el contagio, y tan cargado de botin, que hubiera sido temeridad espo- nerlo. 4un combate con las legiones roma- nas. Sin embargo, Justiniano , temeroso de una nueva invasion, hizo un tratado con los francos, y cedió solemnemente á sus reyes todos los derechos del imperio sobre las Ga- lias. Esta paz duró poco porque no fue sin- cera ni de una ni de otra parte. Elúnico ob- jeto de Justiniano era restituir al imperio su antiguo. esplendor y sus antiguos- límites: despues de la Peas e sumision de Italia, hubiera movido contra Galia sus armas vic- toriosas. Su orgullo, alentado por la retirada de Teodoberto, le habia hecho ya comete! la imprudencia de tomar el sobrenombre de Francicoó ,: como si hubiese vencido á los francos en batalla campal. El impetuoso Teodoberto juró vengarse de esta injuria; Y | (99) desde entonces:formoó el proyecto, no solo e socorrer a los godos de Italia-, sino dea= travesar á Germania y Tracia, y acometer á onstantinopla. Sin embargo, el tratado era arto reciente para no creerse obligado por 0 menos á disimular sus designios. En lu- gar de mandar ¿mismo en persona las tro- Pas que envió al otro:lado de los Alpes, re- solvió componer éste ejército de borgoño- nes y alemanes, nuevamente conquistados, Y cuya turbulencia le daba recelos: de este modo, al mismo tiempo que seguia los de- signios de su ambicion , alejaba a los faccio- SOS, y asegúraba sú tranquilidad. Estas tro- Pas, ibredada poreBlrdblin y Leutaris , co- metieron gráudes estragos en Italia, y se ar- "uinaron por, sus propios escesos. Mas tar- £ 5 cuando Narses sucedió en el mándo del ejército romaño á Belisario, queshabia caido £n desgracia del emperador, las: tropas de vodo lero seúnieron á las de Totila , nue- Vo rey de los godos; pero participaron de A infortunio , y fueron de tal modo arrui- nadas en la batalla de Casilino , cerca de “ipua, que pocos hombres volvieron á rancia á dar noticia de tan gran desastre. stos sueesos pertenecen ál reinado del hijo e Teodoberto. Este: principe: yacia espuesto'á las tem- Pestades que: le amenazaban por su matri= monio: con Deuteria, muger imperiósa y cruel: indignada de la belleza: de su hija, mandó úncir dos toros no doinados al carro (100) de la infeliz princesa , que murió precipita- da por ellos.en el Mosa. Este crimen escitó el enojo. de todos: Teodoberto hizo vanos esfuerzos para proteger á la delincuente, y o: su dignidad. El clero, defensor de la:moral, y que ya ejércia gran parte de la autoridad politica, le amenaza con los ra- yos del cielo: el obispo de Tréveris le separ ra de la comuvion de los fieles. El rey, bur- lándose de esta sentencia , entra en el tem- plo : el obispo suspende los divinos oficios, y declara:que no los proseguirá hasta que no salgan de la iglesia todos los que estan pri- vados.de su comunion: Al mismo tiempo es- clamó uno-de los fieles, arrebatado de un imprudente celo , pero. con la libertad ha- bitual de los francos :.«El obispo es casto, el rey es adúltero : el obispo es' humilde , el rey orgulloso : el obispo irá inmaculado á la gloria, el rey cargado com, el peso de sus ini- quidades, caerá en el abismo.» Teodoberto irritado manda á la tropa.que arrojen- del templo á aquel hómbre , que creian poseido delidemonio; pero'el obispo., levantando la voz Adicé que los homicidas, adúlteros.é in- cestuosos son los que deben salir del templo- Sin embargo, los soldados procuran arrojar de la iglesia al energúmeno , el cual se asi0 de una columna tan fuertemente, que diez hombres no pudieron arrancarlo. El obispu pronuncia sobre él las oraciones de la, Igle- sia contra los poseidos : los soldados y el pue” blo hincan la rodilla; los leudes se declara: (101) a favor del obispo: Teodoberto cede, arro- ja á Deuteria de su palacio, y vuelve á re- cibiv 4 Visigarda. Este hecho manifiesta la necesidad que habia: del poder sacerdotal para corregir los vicios y la ferocidad del si glo, y cuán grande era ya en el siglo VI la autoridad de los obispos, protectora natu- ral de las costumbres'; y único asilo de los Oprimidos contra los poderosos. Los que cen- Suran“al:obispo de Tréveris por este acto de l'meza, olvidan que los gefes de los francos NO poseian aun la autoridad real: que las le- Yes eran bárbaras :-que'los grandes y prin- Cipbes no'reconocian mas derecho que el de A violencia: que el pueblo: yacia espuesto Perpétuamente 4 su tiranía, y que en toda Sociedad es menester: que haya una fuerza Miperior y capaz de contener a los malos, «y te defender Lon principios eternos de la mo- ral y della justicia. Esta fuerza no existia en- tonces sino en el cristianismo. Frias Guerra entre los reyes de Francia.(540.) El ambicioso Clotario creyó que podria a- Provecharse de las turbulencias del reino de etz (llamado: entonces Áustrasia) para en- srandecerse a costa desu sobrino ,*y asi di- "kgió sus:tarmas contra 8): Childeberto acudió Para defenderá Teodoberto, y salieron en= trambosácampañaccontra el rey de Soissons. 'en pronto se encontraron los ejércitos: dió- se la señal: del combates los hermanos ene- Peas estan dispuestosá destrozarse :Los;fran- 5es van 'á inundar la: Dánura con la sangre (108) el trono; y Austrasia reconoció por reyes á Clotario y Childeberto, ¿“quienes, dice'A ga- tias, la ley patria llamaba á la sucesion como parientes mas cercanos de Teodobaldo.* | Al mismo tiempo era afligido Childeber- to por una enfermedad eL y no pudo sostener sus derechos. El códicioso Clotario se aprovecho de esta circunstancia favora- ble 4 su ambicion : sedujo con magnificas promesas una parte de los leudes austrasios, que le proclamaron rey único, y susame- nazas Obligaron a Childeberto á ratificar esta usurpación.” RETA: Guerras de Clotario contra los sajones y contra su hijo Cramne. (556.) Clotario, due- ño apenas de Austrasia,'supo que los sajones se habian revelado: pasó el Rhin, marchó contra ellos, los derrotó, y los obligó á pe- dir la paz. Ella deseaba tambien”; pero los francos, insaciables de combates, saqueos Y matanzas , no se contentan' con haber ven” cido á los enemigos y quieren esterminarlos- En vano Clotario se opone á su furor: le: a- cusan' de cobarde, pasan de la murmuracion á la rebelion, se reunen tumultuariamente, rompen la tienda del monarca, se arrojal sobre él, lo derriban y encadenan , y le a” menazan con la deposición si no los leva e” aquel momento á la pelea. Clotario cede, Y manda dar la señal. La desesperación da nue” ya fuerza á los sajones, y resisten al primer impetu de los francos : luego cargan sobr? ellos , los desbaratan , y despues de gran (109) carnicería los obligan 4 huir. Algunos dias despues «Clotario reunió animosamente las reliquias de su ejército , ¿y se tuvo por muy feliz en firmar la: paz: que los suyos habian negáado:con tanta insolencia. | ' ¡Mientras Clotario esperimevtaba en Ger- mania las vicisitudes de la fortuna, la dis- Sordia agitaba á su familia y reino: Cram= de, el mayor de sus hijos , mandaba en Au- Vernia, y la gobernaba como un tiráno. Fir- Mino, conde de Clermont, resistió 4 sis vio egncias. Cramne le persiguió , confiscó sus tenes, y dió su empleo 4 Salustio. Pero “uando supo que el rey, su padre, volvia, Mmeroso del castigo merecido , y deseando *Vitarlo., tremoló. el estandarte. de. la re- ttion. y Chanao , conde de Bretaña, le dió socor- %, como tambien Childeberto, para apro- €char esta ocasion de vengarse. Cramne se “Podera del Poitou y del Limosin : los prin- “ipes Cariberto y Gontrau marcharon contra Y hermano por órden de Clotario; pero al liempo de darle batalla, una tempestad que “e levanto, los intimidó, se retiraron en des- Yrden, y Gramne los persiguió hasta las Puertas de Dijon. Alli imploró la clemencia e Clotario NY obtuvo su indulto : pero el bi ie hizo ver que ni el arrepentimiento perdon fueron sinceros. uerte de Childeberto. (558.) Childe- Cha? Hurante estas disensiones , invadió la “Mpaña ; pero alli le sobrevino la muer- (110) te, terminando su reinado, que habia sido de 47 años. Su vida , honrada con muchas virtudes , fue mancillada por la debilidad. Sin embargo , los leúdes echaron menos su A el clero su religion, los:solda- a su brio , y los pueblos su justicia: Hizo derribar todos los idolos que los galos ado=' raban aun-en los bosques, fundó «muchos > y . ., y - nionasterios ; y reunió cuatro concilios. Childeberto no dejó: mas que dos hijas: ' su esclusion del trono fue una nueva demos- tracion del or de de la herencia de los yarones, que estaba, no en el testo , sino en el espiritu de la ley sálica. Despues de la muerte de este rey, Clotario 1 reunió bajo su cetro todas las partes de la monarquía fran- cesa: (111) | CAPITULO VIII. | Clótaro Jfranero. Carberto > Gon bm, Sigelarto, Clicr. Cil | deberto ed Casitas , Clótario én | Soiasors. | a 2 II Clotario reina solo: Repartimiento. de Fran- cia entre los hijos de Clotario. Muerte de Cariberto. Guerra civil entre los reyes francos. Muerte de Sigeberto: Childeber- to, rey de Austrasia. Victoria de Mum- mol contra los neustrios. Guerra de Bre- taña, Guerra de Chilperico y Childeber- lo contra Gontran. Invasion de los vas- Cones en Aquitania. Muerte de Chilperi- “o : Clotario II, rey de Soissoms. Guer- ra de Gundebaldo. Tratado de Andelot. uerte de Gontran: Childeberto , rey e dustrasia y Borgoña. Gaona reina solo. Algunos autores se- de la fundacion del pequeño reino de O en Normandía en la epoca en que onto fue rey detoda Francia : dicese que “rIgió en favor de la familia de un senior, (112) á4 quien habia hecho matar injustamente; pe- ro ninguna'acta, ningun suceso averiguado ue pueda considerarse como hislórico, prue- ba la verdad de esta fundacion , que en e dia es mirada como una fibula. Toda la vida de este rey. habia sido mancillada con cruel- dades: sus últimos años fueron turbados por las discordias que el odio movió en su fami- lia. Su hijo Cramne se rebeló de nuevo: ¿u padre marcha contra él, y ambos ejércitos se encuentran en las costas de Bretaña. Al primer choquelos bretones; aliados del prin- cipe rebelde, ceden al valor de los francos: su conde es derribado y muerto en la bata= Ha. Cramne-, desamparado ya, procura en vano huir de un padre implacable. Cae en sus manos; y el desapiadado rey manda en- cerrarlo con su muger :é hijos en una caba- ña, y prenderle fuego. Este monstruo, tan atroz cumo Neron , aunque. menos cobarde, ahogó asi todos los sentimientos de la natu” raleza 3 pero no pudo ahogar sus remordi- mientos. Desde aquel dia, fatal, el recuerdo de sus: perfidias, Ja imágen de sus sobrinus asesinados, el oprobio de su incesto, los gr” tos de su hijo devorado por las llamas le per” seguian en el trono y en el lecho ; sin qu pudiesen defenderle ni su guardia ni su p07 derio de estos invisibles enemigos. En yano huia en las selvas de las reprensiones de los hombres y de su conciencia : cada objeto 2%, parecia un fantasma: cada sombra un 0%, pecitros 1... al sk ; 113 : Cazando un dia Ls cri de Guisa se encendió 'eh sus entrañas una calentura ar- diente, parecida al fuego eu que pereció su hijo y términó:su: vida.:Murió un año des- ques del suplicio de :Cramne,. en el mismo la y ala 'misma hora que se habia ejecuta- do su bárbara órden: Em «conformidad con Sus últimas: disposiciones», se le enterró en a iglesia de sau Medardo, que habia funda- o. en Soissóns para honrar la memoria de aquel santo obispo, cuyo cargo y virtud es- timaba, aunque despreciando sus consejos. lotario, codicioso de dinero y poder, ha- la mandado que un dia fijo se trajesen á su tesoro las:terceras partes de las rentas de tos vs los obispos. E mayor número de los Prelados no se atrevieron 'á resistir 4 este PYincipe sanguinario: solamente Injurioso, Obispo de Tours, levantó la voz contra ¿l vu defensa de los derechos de la nacion y de A 1glesias «Rey, le dijo, «si quieres apode- Yarte de los bienes que pertenecen al Señor, el Señor te quitara los tuyos y la corona; Porque es grandisima injusticia que tú, a Tien pertenece Henar los graneros de los Pobres les quites lo que tienen para amon- tonarlo. en los tuyos» Dichas estas palabras, Salió. arrimosamente del consejo. Clotario, ASustado de sus amenazas, le envió mensa S£ros para aplacar su edójo', y renunció al Proyecto que habia formado. Coi la in= encia de: los sacerdotes sobre el pueblo, Y temia la Oposición de una clase tan respe= TOMO x111, 114) tada. Sus últimas real fueron'la: espre- sion de su conocimiento tardio del poder de un Dios justiciero; y se le oyó esclamar con voz débil y moribunda: ¡Cuán poderoso es el Rey de los cielos; pues da la muerte cuan= do quiere, al mas poderoso rey dela tier- ral» Este principe, á semejanza de muchos tiranos, manifestó con frecuencia en sus dis- cursos y leyes la sabiduria que desmentian sus acciones. Cuando reformó la ley Sálica por su edicto del año 560, salieron de su bo- ca cruel estas hermosas palabras: «Los pue- blos premian consu afecto y lealtad el a- mor a la justicia y á la rectitud.» El articu- lo Y de este edicto manda que se miren co- - mo nulas todas las ordenanzas reales contra- rias á las leyes. El articulo 6.” concede 4 los obispos la facultad de revisar y anular las sentencias de los jueces, en ausencia del rey- Por el mismo edicto se restituyesen á la igle- sia todos los diezmos que se habian: cobrado de sus bienes; y se establece la inconmuta- bilidad de las propiedades cuando la pose” sion ha durado treinta años. 4 Repartimiento de Francia entre los hij0% de Clotario. ee. Los hijos de Clotario re? partieron entre ellos la Francia, segun € derecho público de aquel tiempo. Este re” partimiento anunciaba una nueva serie de querellas ; traiciones y guerras civiles. Las artes fueron sacadas á la suerte. NingU” itnsiados habla del derecho electoral el pueblo en esta ocasion; pero las actas 115) Childeberto y NN manifiestan que todos los años convocaban al campo de Mar- zo la junta de los francos, y en él 50 sancio- naban, con el consentimiento general, to- das las grandes providencias legislativas, adoptadas en el consejo de los reyes y de los lenciel | El primero de los nuevos reyes que ma- nifestó su ambicion, fue Chilperico.. Apode- róse del tesoro de su padge y entró en Pa» ris con esperanza de hacerse dueño de esta ciudad; pero las amenazas de sus hermanos le obligaron á salir de ella. Las antiguas Cró- nicas hablan por la primera vez en esta épo- Ca de los gubernadores de palacio, que po= Co tiempo despues usurparon la autoridad real. Desde la conquista de Galia procura- ron los reyes frautos imitar en su corte la Pompa y ceremonial de los emperadores de Oriente. El gobernador de palacio mandaba €n él; el conde del mismo titulo administra- a justicia: el gran refrendador sellaba las actas: los caballos y armas estaban bajo la Mspeccion de los condes de la caballeriza, Comites stabuli, de cuya espresion se formg despues la palabra condestables. En el sé- ¿Juito de estos grandes dignatarios habia al tededor del principe un gran número de es- Puderos , camareros y refrendadores. Los dota antrustiones, comensales del rey y Obispos hacian respetable el consejo; y la corte brillaba por los muchos sirvientes y cal 1 Aios. El monarca nombraba duques, pas (116) tricios y condes para que mandasen los ejér. citos y gobernasen las provincias. Lo que rueba 3 poder de los. grandes es, que se hacia reservado el nombramiento e los gobernadores de palacio. Cuando Sigeberto subió al trono de Austrasia, los a eli- gieron por gobernador a Chrodin, que era el que mas se distinguia entre ellos; pero rehusó este importante destino. «No soy, les dijo, el hombre que debeis elegir. Creed- me Pb no podria mantener la paz en el rei- no. Estoy enlazado por parentesco con los señores mas poderosos; y sabeis cuán pro- o son los hombres a abusar del poder. si mis parientes cometiesen algun esceso, estaria obligado á castigarlos , y la severi- dad de un dedo los irritaria. Al contrario, si fuese indulgente con ellos, me espondria al enojo de Dios y al odio públicoy Mecadé me el favor de consultar mejor vuestros in” tereses con una eleccion que os sea útil.» Los grandes siguieron su consejo, y eligieron á Gogon. | Muerte de Cariberto. (567.) Despues de domada la ambicion de Chilperico, se re” partió de este modo el imperio. Caribert0 reinó en Paris, Gontran en Orleans y Bots goña, Sigeberto en Austrasia, cuya capit era Metz, y Chilperico en Soissons. Un ala” q imprevisto de los hunnos proporciov á Sigeberto la ocasion de probar que la saW gre de Clodoveo corria por. sus venas. Mat” chg á la provincia de uslbgia que habia? 117 y invadido: les dió batalla en las orillas del* Elba, los derrotó, y los persiguió hasta el Danubio. Durante su ausencia, Chilperico se habia apoderado de Reims, y entrado en Austrasia. El vencedor de los hunnos vol-" vió á Francia, peleó con Chilperico, le qui- tó sus injustas conquistas, se apoderó tam- bien de Soissons, € hizo prisionero á Teo- doberto, hijo de Chilperico; pero mostran- o despues que su moderación era igual á su valor, concedió la paz á su inicuo herma- no, y le restituyd sus estados. El orgullo in- sensato de una muger causaba entonces una grande revolucion en Italia. La emperatriz Sofia, esposa del emperador Justiniano, pro- digando su menosprecio al eunuco Nárses, libertador de Roma y vencedor de los os- trogodos, le escribió que viniese á Constan- tinopla á dar di sus riquezas, y le envió al mismo tiempo insolentemente. unas tigeras y una rueca. Nárses, en venganza de este insulto , llamó á Italia á los lombardos, Pueblo escandinavo que se habia estableci- 0 poco antes en las riberas del Danubio. Alboino, su rey, conquistó rápidamente la Mayor parte de la peninsula, y fundó en ella de estado que duro hasta los tiempos de Car- Omagno. El imperio conservó en Ttalia so- mente el exarcado de Ravena, la Calabria Y la ciudad de Roma, que desde entonces "0 reconoció mas autoridad que la de los pa- E La vecindad de los lombardos produjo P0co tiempo guerra entre ellos y los fran- (124) porque entonces se verificó la segunda in- vasion de los lombardos y la wictoria de Múmmol, de que ya hemos hablado. Entre- tanto ChiJperico, cediendo al odio implaca- ble de Fredegunda contra Brunequilde, se hizo dueño de Paris, é€ invadió la Turena el Poitou. El débil Gontran se unid con dl: en vano los leudes emplearon todos sus es- fuerzos para impedir los funestos efectos de tan sanguinarias discordias: tres veces se firmaron treguas y se quebrantaron. Los o- bispos, convocados por Gontran , recomen- dahan la paz á los principes; mas no quisie- ron salir por garantes de la fe tantas veces violada. Muerte de Sigeberto : Childeberto , rey de Austrasia. (575.) Gontran Boson, y Go” degisilo, generales de Austrasia, atacarol en el Poitou á Teodoberto, hijo de Chilpe” rico. Este jóven, abandonado de los suyo5 en la pelea, se ostinó en combatir hasta J muerte; y cayo despues de haber hecho pr0 digios de valor. Gontran Boson le despojo Y acabó de matar: despues se acogió al sepu!” ero de san Martin para que le sirviese de 2” silo contra la venganza de Chilperico. ,, El rey de Austrasia no habria protegido al matador de un printipe de la familia reab pero Gontran Boson tenia un proteotor se” creto y mas seguro que Sigeberto, por la muerte de un hijo de Audevera no pod 4 menos de ser un servicio agradable á la am biciosa Fredegunda, Sigeberto, mientras $ (125) Aportes reconquistaban el Poitou, habien- o reunido todos los guerreros de las nacio= Res germánicas que le obedecian, marcho al frente de ellos hácia las riberas del Sena: £ste ejército, compuesto de hombres fero- Ces, asoló las cercanias de Paris. El rey Gon- tran, asustado de aquel torrente devastador, lzo paces con Sigeberto. Chilperico, aban- onado de todos y perseguido por el odio úblico , se flbda sin recursos y amenaza= 0 de inevitable ruina : no le quedaba para Sostenerse en la márgen del abismo sino el enuedo, Y por mejor decir, el furor de “redegunda. Esta muger, huyendo á seme- lanza de Medea, sembrando venenos y pre= Barando puñales, llevó su esposo 4 Turnay, Onde se encerraron con su familia. Paris a- “lO las puertas á Sigeberto; y la orgullosa tunequilde se sentó, con el orgullo de la . hganza satisfecha, sobre el trono de su Mdigno rival. El rey de Austrasia envió un Sjército para sitiar a Tournay. San German, Obispo de Paris, con noble y santa osadía, € dijo: «Respetad las leyes divinas, y no Mancilleis vuestra gloria con una venganza tacrilega. Si marchais á Tournay con el in- pato e obligar á vuestro hermano á hacer Paz, volvereis vencedor; pero si buscais U sangre , el cielo os abandonará: vuestra Co verificará estas palabras de Salomon: ts en la fosa que habeis cavado para estro hermano.» oda Francia parecia entonces conjura= (126) 0 da contra los asesinos de Galsuin da. Siges berto juntó en Vitry todos los seniores nens. trios (este nombre tenian los habitantes de la Francia occidental), los cuales depusie- ron dá os elevaron sobre un paves al rey de Áustrasia, y le, proclamaron n10- narca con isis aplausos del pueblo; pe- ro este brillante triunfo precedió pocas ho- ras á la mas funesta catástrofe. Apenas Sige- berto estaba o neos se le acercan dos emisarios de Fredegunda, como para tribu- tarle homenage en nombre de la ciudad de Teruena, y le dan de puñaladas. Charegisi- lo, su camarero mayor, saca la espada para vengarle, es muerto por los asesinos, y cat sobre el cuerpo de su ríncipe. En el mis- mo instante llegan soldados, que nadie co* noció, y dan muerte á los dos emisarios para destruir todas las pruebas que pudieran daf a conocer el derdedaro autor del crimen: Asi murió Sigeberto despues de 14 años de reinado, á la edad de 44. Todos los histo- riadores alaban su ingenio y valor, su relí- gion y generosidad, y la pureza de sus cos” tumbres. Fue el mas ilustre de los princi7 Pes merovingios; y á pesar de su escesivo a mor á Brunequilde, no oscureció su glori2 con ningun delito. Sigeberto dejó un hij0 de 4 años, llamado Childeberto, y dos hijas* El asesinato de un rey, generalmente amar do, debió redoblar el horror con que lo franceses detestaban á Fredegunda, y hacer mas cierta-la ruina de Chilperico; pero su” (127 ) cedió todo lo contrario: la audacia' de los elincuentes causó en los pueblos tauto pa- vor, que se hallaron dispuestos a la sumi Sión: mas bien que á la venganza. La revolu- “ion fue pronta y entera: da austrasios le- Vantaron precipitadamente el sitio de Tur- Nay, y huyeron como si hubiesen sido der- Tótados: los neustrios juraron de nuevo fi- delidad á Chilperico. Paris se sublevo con- tra Brunequilde : pusiéronla en prision con Sus hijas, que esperaban ofrecer como victi- Mas á la sanguinaria Fredegunda para re- “Onciliarse con ella; pero el valor de un se- Bior austrasio, llamado Gombaldo, salvó á “0s prisioneros haciendo inútil y aun peli- es su muerte; porque robo al niño Chil- 4eberto 4 pesar de la vigilancia delos que te custodiaban, le dol en una cesta, le “€scolgó por la noche de las murallas de Pa- vis, y le entregó á4 un cuufidente suyo que lo llevó 4 Metz. Los austrasios, que estaban “Onsternados y dispuestosá someterse á Chil. Perico, recobran ánimo al ver el niño real, Se reunen y arman, levantan á Childeberto Sobre un paves, le proclaman rey y le po- nen bajo la proteccion de su tio Goutran, Chilperico marchaba ya con la esperanza de “UnsUmar su crimen y su conquista; pero al Saber la coronacion de Childeberto, se asus- ta, se detiene, revuncia á Austrasia y vuel- Ve á Paris , donde Fredegunda se vió pre- “isada 4 abstenerse de dar muerte á una ri- val aborrecida; pues no podia herir 4 Bru- | 128 ) nequilde sin llamar sobre si lás armas de Austrasia y Borgoña. Asi se mejoró la suerte de la reina cautiva: Chilperico la desterro 4 Ruan, y puso sus hijas en un monasterio de Meaux.... > OS Victoria de Múmmol contra. los neus- trios. (576.) La reina de Austrasia, dester- rada, presa y sin amparo, halló en su inge- nio y en la hermosura peligrosa con que la habia dotado la naturaleza; arinas secretas y “medios seguros de venganza contra sus Opre- sores. Los hijos de Chilperico y Audevera conocian demasiado el carácter y la ambi- cion de Fredegunda para no prever que pe- recerian victimas suyas si no se anticipaban- Teodoberto, el mayor de ellos, habia muer- to ya a manos de Gontran Boson, adicto:'se- eretamente á aquella reina bárbara, lascua no perdia ninguna ocasion de mostrar su 0- dio á Meroveo, mas aborrecido de ella por- que era el mas amado de su padre. Este rincipe mandaba el ejército neustrio , Y Ghilpetica le habia encargado que mantu” viese el Poitou bajo su obediencia; pero en lugar de ejecutar este órden, pasdá Poné y de alliá Ruan, por el deseo de ver 4 Bru- nequilde, cuyas desgracias lloraba , cuy2 hermosura habia oido celebrar, y que era como él enemiga de Fredegunda. La reina de Austrasia tenia entonces solo 28 años: Or” ullosa por su elevado nacimiento , altiva en É adversidad, causaba respeto por su noble continente, y admiracion por su valor en la (199 desgracia; yal mismo tiempo sabia con su, ingenio sutil y dulce, y persuasiva elocuen- Cla, inspirar a los que se le:acercaban senti Mientos de ternura, que su: corazon artifi- cioso fingia sin tenerlos: Era muy importan: te. para ella seducir a Meroveo: ofreció a. su. «Vista los hechizos de la hermosura, a suam- bicion-la esperanza de una.corona, y asi le. cautivó. Meroveo, uniéndose á ella, esperas 4 reinar en Austrasia bajo el nombre:de Childeberto, cuyo tutor seria; y revestido, del poder soberano, burlarse tranquilamen» te. del aborrecimiento de' Fredegunda. Por Su parte Brunequilde perturbaba con esta Mnion la familia de sus enemigos, armaba al O. contra. el padre, y daba un vengador vigoroso con lcireátudialresposó que: haz Dia perdido. Chilperico y Fredegunda eran Aetestados inmiversalmentes Pretextato, Obis- Po de Ruan, atendiendo mas á su aversion Jue d:sus deberes , fayoreció los amores de '"unequilde y Meroveo. Despues les eclió A bendición nupcial o os: emisarios de Fredegunda la infor- Maron:con prontitud de:este matrimonio se- “eto..Chilperico no dió tiempo á losmue=' 108 esposos:para huir; acudió. a Ruan ,+es- ea la prision de Brunequilde, amenazó E 0 Ispos'con' su venganza, y:se llevó cons Si sw hijos Entretanto :muchos seniores : ALO , que hasta entónces aparen laban ad ás Chilperico: eón la inteúcion ses e . , , teta de poner en libertad á Brunequilde; TOMO XI1L. 9 > (130) declararon al "ey que querian volver 4 Aus- trasia a la obediencia de Childeberto, y par- tieron. En el camino juntaron re tidarios, y se apoderaron de Soissons, 3 de faltó poco pS qUe no cayese en sus ne nos Fredegunda, objeto justo de su resenti miento. Esta reina, libertada del peligro, corrió adonde esta asu marido, y is eroveo yá Brunequilde de haber FE 4 esta conspiracion Para quitarlela vida. Ch erico, sometido E des con mas cuidad á lo, y le desterró al pr Masterio de san is. Los austrasios no nados COrrier A las armas. Gontran , bra! nombre de su Pupilo Childeberto, cgi libertad q quilde-, y la guerra ci e estalló fur; todas partes. io aconsejó 4 Chilperico que enviase al Sin cer hijo Clodoveo para q l de esta ranza : Clod se escapo d de las espa 45 enemigas, y se apodero Saintes. . > 17 eL ejército principal de Chilpe"” CO , Puso sitio ¿4 Li Fo Ummo tado contra él por Pro ió a larga , Sangrienta y de (131 siva.:"log'meustrios slóns en ella 20:000 hombres : esta viétoria solo: costd:5.000:4 los austrasiós*y borgoñuves: ¡Desid erioy:ábando- nado de los suyos ¿5se escapósporsla melociz dad de:su caballos La fortuna parecia:enton- ces! contraria '4 los amalivados designios: de Fredegunda: Meroveo huye de suo monástez rio, y busca un» dsilos en: el sepulero-de:san Martin de Tours! donde encontro pon des». racia suya: 4 GontraiBbsom;pboseritosp or hilperico 14, causa de lamitertede Téodo» berto,: y protegido; encsetretos por Hiredes gunda: El'rey de ¡Soissons quierebobligar á Gregorió,robispo de Tours, a que lecentre- gue ¿ha fugitivosit Cuegovio ¿defiende:vale= rosamente el derecho de asilo: que: tenia su Iglesiaz y lal desgraciado principe,vobjeto de Os furores de su madrastra 3 y.aun'hizo.mas, tó «la comúniow 4: Meroveo:y: y lertribu- tólos hoirores debidos 4'su nacimiento. Chil» Perico no se atrevió! d profanar el Santuario e san. Martin ; pero se-vengó delos habi- tantes de Tours y enviando á esta ciudad á eudiste ¿uno de sus condes, que la arruis nó 4 tributos: GontramBoson , que:tenia ins» trucciones de Fredégunda, persuadió á Me. "oveo que:saliese con él del monasterio de 0uYs! y y pasasen 4:Aúustrasia , «esperando: te» her -envel camino oportunidadpara ásesi- darle. yo ; j mm glloshs ' -Sin'embargo ;- el principe se libertó por qu valor de: los primeros enemigos que le derseguian y y aun consiguió llegar al tér- (132) | mino dé sy viage; pero los austrasios, te» mientfo),que viniese. 4 Quitar la corona 4 Childeberto, no diisieronrecibirle,Vagó por a Champaña algunos di las y buscando en va= 10 quien le-defendiese | >. y. 10 hallando mas que: corazones helados, p oy el temor:que ins- irabaPredegunda, En. 2, Gontran Boson le persuadió.que la. ciudad de; Teruéna que- ria entregarsele :, fuer á' ella confiadamentd; Jude prendieron. Chilnerioo no tardó en marchár 4 aquella, ciudad. para pronunciar la su hijo 3»pero le halló muerto Fredegunda habia temido que se despertase el amo paternal ; y tan, astu- ta como cerpel > SUPO persuardir al rey. que Meroveo: deses; 1 obligó 4 Gailen asin viente suyo ;;:4 Muerte. Chilperico a stravio. ola desgracia desu hijo : 5 quede habia cásado con Brunequilde. 'Buscaha ¡pretestos para castigarle, y Fredegund z titud. Sus emisarios la advirtieron.quesel 0+ bispo- guardaba lós, tesoros de Brunequilde: sta reia y despues dea victoria de. Desi- vio: estaba libreién;.A Chilperieo se vió obligado á.enviarla, El pey de ono oeg a Paris en la iglesia de santa Ge 4 pos de su reino;, y —Pretertato. ellos, Enmedio Aquella junta el rey, Que se jactaba ¡de-elo; e). acuso al obispo de el.trono : le repren” so + haber violado Jas ailos. halló con pron: Ye ye ; "que, comparctiesoante (133) leyes de:la Iglesia , y:en desprecio de la:au- toridad paterna casado 4 un sobrino: con su tia; haberse apoderado de un tesoro que no. gra suyo , y distribuido sumas considerables Para sublevar el pueblo ; y concluyo implo- rando contra el reo el rigor delas leyes Y la severidad del clero. Despues de haber Pronunciado esta arenga en tono amenaza- Or, se retira : el terror que ha causado rei- Ma en los ánimos aun despues de su salida. Podos los prelados, poniendo simultánea- mente el dedo sobre la boca, indican el mie- 0 que encadena sus lenguas. El arcediano ecio rompe en fin el silencio , y represen= ta al sínodo la necesidad de no condenar á Un obispo sin oirsu defensa. El enmudeci- mento general continúa : solo Gregorio de -Durs se levanta, y dice : «Resistid', sacer- Sotes del Señor, a la injusticia: defended la: ¡gnidad de la Iglesia : sostened la inocencia “ontra la calumnia, y dad con valor praden- tes consejos al rey» Decidle que si se mues- Ya injusto é inflexible contra un ministro e Dios , dará armas contra si 4 la venganza celestial , mancillará su gloria, perderá su o > y perecera.» Estas palabras; en yez bl. Animar á los prelados, parecieron redo= ar su pavor. «¿Y qué, eontinuó entonces pd habeis olvidado estas palabras del mo : el que ve d un hombre dispuesto a cut A injusticia ¡Y no se:opone , es ola pt e ella? Hablad, pues, al rey:con * acordaos , que cuando Clodómiro: cla el sacerdoci , _8rar la conde pr, 4 sirvientes 138 levantan al rey, el $ ia, a Pretexta- to de-sy Presencia , y se retira á su campa- mento. Poco despues envió al concilio una coleccion de cánones, entre los cuales mn- terpoló algunos falsos, que condenaban a la Pena de deposicion 4 un obispo convencido de homicidio o de Perjurio. Fueron leidos sin confrontarlos en presencia de Pretexta- to , que estaba Consternado. El obispo de Burdeos le dijo + «Pues no habeis consegui- o el perdon del Tey , nuestra buena volun- tad no puede serviros., Un enviado del rey Vino á pedir omulgase al reo , y que se le "asgasen públicamente las vesti- uras. Gregorio se Opuso á este rigor y á 71 Mas nuevas de suplicio; pero firmó 1 e condenación fulminada por.£ concilio ; 5 y Pretextato fue desterrado á una de las islas del € j . - Otentin. Esta causa Dar muestra las Costumbres de la corte de € 2 perico > Que en cierto modo eran las de + siglo > Y prueba el poder que entonces eje : * , 1- 0, cuando obligaba á un t Tano a recurrir 4 agradaba. C ( eunió en Leon, puso a los Er bispos Salonio y Sagitario , acusados por sl ca Pública. Sy Rodtata habia sido tan pa andalosa, Tue el pueblo alborotado los e PIO CON varas. “stos obispos, á pesar de e condenación > SOstenidos por sus pumeros% > “ONServaban todavia «sus sillas- (139) El rey Gontran los llamó á su corte, y Sa» gitario tuvo la insolencia de insultarle, di- ciendo que sus hijos no podian heredar el trono, porque la madre habia sido sirvienta del duque Magnacario. «Sin duda ignoraba, dice Gregorio, que en Francia es indiferen- te la condition e las madres”, y que basta: ser hijo de rey para tener derecho a la suce- sion,» Gontran , irritado de la osadía de los Os obispos , les quitó sus bienes, esclavos y caballos , y los desterró a un monasterio, onde fueron encerrados con guardias de Vista. Pero habiendo caido enfermos poco espues sus hijos, temiendo que la enferme- ad fuese castigo del cielo por el rigor con que los habia tratado , mandó ponerlos en libertad. Chilperico y sus hermanos derra= Maban sin remordimiento la sangre de su familia, y asolaban sin piedad las provin- Clas. Pero por otra parte, estos principes Crueles Ecio ar de una tempestad ode un Sueño. Sus ánimos feroces creian en los ma- eficios, y dudaban de los dogmas de la re- lgion. Chilperico escribió un libro injurio=. S0 al misterio de la Trinidad , lo envió á regorio de Tours, llamó á este obispo a su Presencia , y le dijo : «Quiero que tú y to- Pia los doctores de la Iglesia creais la doc- Ed de mi libro.» «Vos sois, le dijo pet, ra da debeis someteros a las verdades adas por los apóstoles , y predicadas e Róbio é Hilario : esa es la: fe que pro- elsenel bautismo.» El rey enojado in- (140) sultó la memoria de aquellos santos obispos, y dijo 4 Gregorio: «Yo creo que sois un'ig=- Norante. Gonsultaré con hombres mas sábios . L que vos, y me aprobarán.» «Señor, replicó Tegorio, si encontrais aprobantes, no'serán habiles , sino insensatos.» Chilpericole vol- vió las espaldas : habló con el obispo de Al- by sobre la materia > y habiendo-hallado en ás misma firmeza , Tenunció a su proyecto impio de trastornar la religion cristiana. Guerra dé Bretaña. 578.) Nuevos dis-' turbios suscitados por A odio que inspira- 'ba, alteraron muy pronto el sosiego momen- taneo de este rey ambicioso y de su impla- cable muger. Gontran habia perdido sus dos hijos y “adoptado solemnemente «al rey de ustrasia. Pidió a] ces de Soissons que ce- a diese á Childeberto ciudad de Paris; y > > 3 A como Chilperico se negó a ello, le declaro a guerra. Al mismo tiempo. Brunequilde, ue en todas partes suscitaba enemigos Y hilperico, armó contra élá los bretones; es* tos se apoderaron de Vannes, y su conde Va- roch:se acampó eon numeroso ejército en las orillas del Vilaine , reforzado con un: cuer- PO de sajones. Chilperico tenia valor, única Virtud que aun respetaba a la descendencia de Clodoyeo . peleó con Varoch, le: venció y le obligó á:someterse: Habia muchos años TN rey de Soissons, precisado a. buscar nero a cualquier recio «para ejecutar 1oS designios que le era su desenfrenad ambicion, quebrantando las costumbres de — o rece (141) los A fuertes. contribu= «ciones sobre sus propiedades. Ademas, tan= to los. hombres libres como los siervos: fue- "on:sometidos á la, capitacion : la ¡industria Urbana sufria trabas y. vejaciones: de varios impuestos ; y en fin, cada aranzada de viña Pago. la contribucion de una cántara de vi- 20. Todos murmuraban ; y por huir su do- Minacion, se retiraban'muchísimos, para go- Zar de un gobierno mas suave, a los ae le Gontran y Childeberto. Asi se despobla- Asu reinoal mismo tiempo que: crecia su tesoro. F ; >, j, ; 5 La avaricia de. este principe resistia á todas. las representaciones 3 pero.,el hijo Miyori que tenia de Fredegunda , murió de tepente; los otros hijos cayeron, 'enfermos: “ Pey-tuvo una, calentura violenta: enton- “es Fredegunda, aterrada por los estimnlos : Slisconciencia: y, por el temor del infier- B0, llevó al rey a la contaduría, donde es= tabanlos archivos.de los impuestos, y le di- l03:«El cielo.nos castiga: harto. hemos abu-= Sac :de.su paciencia, Nuestros, hijos, van 4 Morir +las lagrimas de los pobres, las mal- “Slones de las viudas, los gemidos: de los y“erfanos «llaman, sobre; nosotros, la cólera 'YAnd. Si nuestros: hijos mueren. ¿de qué 95: Servirán .esos Lesoros inmensos que a- Modtonamos sin saber quién los. heredará? gdué haremos,con esas riquezas, mancilla= os por la rapiña, y cargadas de .las. maldi- nes de los. pueblos? ¿No abundan nues- (149) tras troges y bodegas en trigo y vino? ¿No estan llenas nuestras arcas de oro y piedras preciosas? ¿Por qué, pues, oprimimos al ueblo'con el gravamen de nuevos impues- los? Creedme : entreguemos á las Mamas los funestos papeles de este'archivo, y conten-. témonos en lo sucesivo con las rentas que percibia el rey Clotario:» Chilperico se con- mueve con estas palabras : sin embargo, ca- lla y vacila en consumar un sacrificio tan pe- noso. Entonces la reina coge los papeles y Jos echa al fuego, diciendo: derid mi e- jemplo; y si hemos de ser desgraciados): bus- quemos á lo menos consuelo 'recobramdo € amor del pueblo.» Chilperico obedece; yd nacion, olvidando los crimenes de Frede-- NEO: su generosidad. Si el temo! e los castigos celestiales venció la codic de esta reina impla, no'fue bastante “par£. triunfar de su odio contra” los desgraciados hijos de Audevera. Vivia aun Clodowdó , cel tercero de ellos, y detestaba 4 Fredegunda: Ella juró sa muerte; pero antes' devherirle, faltó poco para que su entenado la:arruina” . se. El conde Lendaste, que desdesla -elase mas baja se habia elevado“á las primeras dig” nidades del reino, formó en aquel tiempo reunido con un sacerdote de Poni Hama” do Riculfo; una conspiracion cuyo objeto era destrónar á Fredegunda; dar muerte 2 Chilperico, ¡ya enel trono á Clodove0» y gobernar el reino bajo'su nombre. Leuda$ te, esclavo en su infancia, y empleado des” (143) | pues en las caballerizas de Marcufa, muger el rey Cariberto, protegido por esta reina, habia AMaddo á ser escudero mayor, leude y conde. Chilperico le envió despues a casti- ar la ciudad de Tours cuando»se declaró a favor de Meroveo, y: Leudaste: la oprimió con tirania. El obispo Gregorio consiguió “on sus representaciones que sele alejase de ella. Desde entonces Leudaste «resolvió la Tuina de Gregorio, y que se diese su obis- ado:á Riculfo; el cual atraido por este ce- 0, prometió favorecerle en sus criminales designios. Conocia'el carácter tiránico ,:ce- 0s0 y «violento de' Ghilperico;: «presentó- Se pues. a él, y: le dijo que la reina Frede- Swida tenia comunicacion criminal con Bel- tran", obispo de Burdeos. El rey, indignado €-esta acusacion, se enojo al principio con- tra Leudaste hasta el punto de poner las ma- Tos en él. Pero Leudaste persistid:en su de- “acion, añadiendo: «Nadie ignóra este adul terio; y Gregorio, obispo de Tours, lo. sa- be mejor que nadie.» El atrevido: acusador taba que el principe, creyéndose ultra Jado ; repudiaria:á su esposa sip compromez ter su-honór en un juicio público y pero se Engaño. Chilperico convocó ¡los grándes y Obispos, y mandó: la reina y: 4 Gregorio Mir compareciesen ante este tribunal. Fre- Pol se defendió con altanería y violen El ae aorio con la serenidad de la virtud. anal val decidio que Gregorio purgaria 22 €b juramento la acusación intentada con- (144) tra él. El da de Tours comulgó en -pú= blico, y juró despues que los hechos alega» dos por el rey eran imposturas. Entonces los obispos proclamaron su inocencia, y de- clararon, que segun los cánones era preciso escomulgar al calumniador. Gomo el rey era el único que habia presentado la querella, sin nombrará los que le-habian. informado de los desórdenes dela. reina , la deeclá- racion de:los obispos se dirigia a: él... ¡A terrado con esta amenaza; dijo que no ha- bia hecho.mas que repetir las «acusacios nes, de Leudaste y Riculfo. El conde fue puesto «en «prision , y Riculfo á cuestion dé torménto en la cual declaró toda. la.«conju= racion tramada contra Fredegunda y el rey» Riculfo fue condenado á muerte; pero Len- daste no. perdió mas que sus bienes: con tanto miramierñto se procedia entonces cons tra los leudes , por temora su audacia:, vior lencia y partidarios; y asi era mas comun ar sesinarlos-que sentenciarlos. Este insolente conde, reuniendo algunos hombres: arma” -dos' , saqueó la ciudad de Tours por vengars se de su obispo , logró despues el perdon del rey», y, volvió con arrogancia a Tours: pe* dir a Gregorioque le reconciliase con - Iglesia, Foen toa Breliaguida escribiaal mis” mo obispo que ino le. .levantase la escomu- nion. Gregorio respondió a Leudaste que 10 podia reconciliarlo sino. despues que hubie- se hecho penitencia. El conde, cuya esp y orgullo:se burlaban de todos los riésgos Y (145 ) de todos los poderes, volvió audazmente á Paris, y'se presentó sin temor á la vista de Fredegunda. : ' La reina se desmayó de ira : cuando vol- vió en si, pidió en vano d su espuso vengan- za de aquel insulto : Chilperico ni se atrevió á regia ni á prometerla: El imprudente . Leudaste'se pasea por las:calles sin comiti- Va, y entra en las tiendas con la misma sere- nidad que si no tuviese'enemigos. Un dia es- taba examinando los diamantes de un lapi- dario", y un sirviente'de la reina le acome= tió de improviso , y le asesind. El rey y las leyes enmudecieron: Poco despues murje= ron 4 un mismo tiempo dos hijos de Frede- gunda. Eu lugar de-llorarlos' buscd en su Muerte un pretesto para consumar la ruina de Glodoveo. Puso á'cuestion de tormento a una manceba de este principe, y con el olor le arrancó una falsa declaracion”, por medio de la cual persuadió á Chilperico que Sus hijos habian muerto envenenados. El rey; Subyugado por su vengativa muger, le en- tregó sa su hijo , que fae encerrado en una a y luego asesinado por el puñal: de redegunda. La reina Audevera habia pro= esado em un monasterio, y ni podia ni de=- la vengárse; pero sus lágrimas importuna= ná Fredegunda. Esta muger bárbara hizo Que la ahogasen, y que encerrasea en un Convento ¿"una hija que le quedaba, des- nes que los ministros de aquella furia la tubieron violado. Semejantes mónstruos, TOMO Xitk, 10 (146 ) cuando se libran de lajusticia humana, prue- ban la necesidad y la existencia de la justi- cia celestial. Es Guerra de Chilperico y Childeberto con- tra Gontran+ (580.) El imperio de oriente se mejoraba entonfes bajo el cetro de un principe, belicoso,. El emperador Tiberio exhortó a Chilperico por medio de.sus em- bajadores á hacer alianza con el contra los lombardos, y al mismo tiempo envió con el mismo. objeto ricos presentes á los reyes Chil- deberto y Gontran; pero los franceses, en- tregados á sus funestas disensiones, pare- cian entonces insensibles á la voz de la glo- ria pS por tanto Liempo los habia animado. Fredegunda y Bruvequilde, semejantes a dos furias , los escitaban sin intermision-á des- truirse unos á Otros, y a despedazar el seno de su patria. La debilidad de Gontran, y la menor edad de Childeberto daba libre cur- so en Austrasia á la licencia de los grandes; y asi aumentaban cada dia su riqueza y poz derío á eosta de la autoridad real. En vano Lupo, duque de Champaña, defendia el tro- no del monarca niño; los leudes Ranchín, Gontran Boson y Bertefredo, unidos con Egidio, arzobispo de Reims, se burlaron de ministro, y le obligaron á salir del reino» Fa- yoreciendo secretamente áFredegunda, per yirtieron al patricio Múmmol , obligaron 4 Childeberto á desavenvirse:con Gontran, SU tutor, y quitaron á este por sorpresa la ciur dad de Marsella , al mismo tiempo que De- (147) siderio, general de Chilperico , se apode- raba del Perigord y del ea E Invasion de. los vascones en 4quitania. (582.) Los vascones , llamados vascos y gas- cones por los franceses, que habitaban el pais llamado hoy ¿Navarra española, se a- provecháron de estas.lurbulencias,, pasaron el Pirineo, y se establecieron en Aquitania. Parecia que entonces reinaba el desórden en la ito como. en Ja politica, Fueron, frecuentisimas - las, tempestades |, nacieron, flores/por enero uan cometa crinico.y una Muvia colorada, .que se.creyó ser sangre, an, terraron los pueblos, Entonces, para añadir un aueyo elemento/á las ,discordias que de-, solabaw'á Francia, apareció Un nuevo, prin», cipe de la familia de Clodoyeo, Llamabase, Guedebaldo , y se decia hijo de Clotario.L, acogido, educado y enriquecido, en su in- fancia por Childeberto, primer rey de Pa- vis, Despues de la muerte de este ¿priucipe viajó Gundebaldo. por Italia, Alemabia y recia, y encontro en Constantinopla 3/Gon- tran Buson, que le aconsejo reclamar sus de- reehos.al trono, El emperador de oriente le prometió socorros. Volyi0.A Erancia,, Íne re- conocido en Ayiñon.por Múramo).,¡ y poco, espues tuvo contra.stal mismo Gontran Bo- son , que le habia incitado á la empresa. Bruneguilde , con la esperanza de susci- Sn un nueyo enc ash d MIpesiBS Lay ore- IÓ secretamente á Gundebaldo, el cual o- igó sus enemigos A alejarse de Aviñon. (250) y obligó á su duque á prometer que renun- ciaria á la idolatría. Habiendo satisfecho de este modo á la Iglesia con una nueva con= quista, reunió un concilio para reformar los abusos quese habian introducido en el clero: Mientras que procuraba con tan grande actividad en dar vida á la monarquia, él mo- narca, reducida á una pension mediana, vez getaba indolentemente en una de sus casas de placer. En ella murió 4 la edad de 40 años despues de 17 de reinado, 6 por mejor decir, de ignominia: dejó: dos hijos; Clodo- veo y Childeberto. Pipino:dió al primero la corona de Neustria y de Borgoña, guardan- do para sí mismo á Austrasta, que miraba como una soberania perteneciente 4 su fa- milia; y no concedió herencia alguna á¿ Chil: deberto. AN era Clodoveo III, rey de Francia: (690:) Clodoveo , semejante á su padre, solo tuvo la decoracion del reino, vivió retirado, y 10 se mostró mas que una vez al año en el cam-' o de Marzo. Fo cava Asamblea de Valencienas. (693:) La his" toria ha conservado el ceremonial de la a- samblea de los:francos, celebrada en Valen* cienas: El rey se presentó en ella con man- to blanco y azul en forma de dalmática, cor- to hacia los lados, Jargo por delante: hasta los pies, -y' arrastrando mucho por detras! llevaba enla cabeza una corona que era: un circulo de oro adornado con dos ordenes de piedras preciosas: el cetro era una vara de A (251) oro, de seis pies de largo, encorvada como el báculo de un:obispo: su trono era un ta-= burete sin brazos ni espaldar, como para ad- - vertir al principe que debia sostenerse por si mismo. Estaba rodeado de grandes,á quie» nes entonces se daba el nombre de mayores ú optimates. Al rey:se daban los titulos de serenisimo, ilustre, glorioso, piadosisimo, eleñentisimo, escelentisimó, que contras- taban ridiculamente con la vilided a que estaba reducido, ó con los vicios que le a- feaban. Una nueva guerra y nuevas victo- rias, ignoradas quiza del rey, en cuyo nom- bre se peleaba y triunfaba, fueron el único suceso que señalo la aparicion efímera: de Clodoveo sobre el trono. Pipino, habiéndo- se declarado manifiestamente soberano de Austrasia, los duques alemanes, aquitanos y bretones imitaron su ejemplo; pero los fran- os, mandados por su valeroso adalid, pe- earon contra ellos cuatro años, y los ven-= cieron ,:aunque no los subyugaron «comple- tamente. : -Clodoveo TI murió: la historia no ha conservado de él mas que el nombre; y el Ugar de su sepultura es tan ignorado como su historia. Norberto, su alcaide, termioo a vida al mismo tiempo que él, y fue reem- plazado por Grimoaldo, segúndo hijo de Pi- Pino, a quien se dió da dignidad de gober- nador de palacio de: Nenstria. A Clodoveo Sucedió su hermano Childeberto. Childeberto II, rey de Francia. (695.) E (252) Hablaremos poco de este nuevo principe de los franeos : yació como sus predecesores en el retiro, od de sus sirvientes, mien= tras los grandes dignatarios y el verdadero séquilo real acompañaban á Tos gobernado- res de palacio: estos llevaban la espada que gobierna, y los reyes tenian solamente un cetro, que segun la espresion candorosa de un cronista, «era mas inútil que el cayado de un pastor.» Sin embargo, Pipino quiso que este monarca juzgase algunas veces los pleitos; y ésta es probablemente la: cansa de que se le llamase Childeberto eljusto, 00. * mo si la justicia pudiese estar separada de la fuerza. Pipino, siempre al frente del ejérei- to, y siempre favorecido de la fortuna, pe” leó se ode vez con los frisones, «y consi- guió de ellos una gran victoria. El duque Radebol se sometió en fin, se convirtió al eristianismo , y dió su hija en casamiento 2 Grimoaldo, hijo de Pipino. El duque de Austrasia tenia tres hijos: dos de su, muge" Plectrudis: el mayor era Drogon, duque de Champaña, y el menor Grimoaldo, gober” nador, como ya hemos dicho, de Neustria- Segun las costumbres del tiempo, Pipino vivia públicamente con una concubina, lla” mada A paida, hermana de Dodon, grau do- meéstico del palacio, empleb tan distinguido entoncesen bánaió como en el imperio grié gó. Alpaida fue madre del famoso. CarloS Martel, el masilustre héroe de la Francia an” tigua. Enmedio de la licencia del siglo: te” (253) nia la Iglesia ministros que resistian valero- samente á la corrupcion general. Lamberto, obispo de Lieja, en vez de deslumbratse con la fortuna de Pipino , niintimidarse con su autoridad, se atrevió a hablarle en el len- guage severo del Evangelio. Convidado por el principe á un banquete, no quiso sentar- seá la mesa donde estaba Alpaida, y le re- Ala en público su adulterio. Pipinio ca- ló; pero Dadon, hermano de Alpaida, ase- sinó al obispo para vengar aquel ultrage. Poco tiempo despues el homicida se ahogo en el Mosa, y se atribuyó su muerte á casti- go del cielo. El*pueblo, justo en aquella ocasion, res- petó a Pipino como gran principe, y vene= ro á Lamberto como santo. - Nueva sublevacion de los alemanes. (710.) La Francia, vencedora y levantada de su abatimiento por un caudillo l:ábil, go- 20 diez años de paz, despues de un siglo de guerra perpetua. Una nueva sublevación de Os alemanes turbó la tranquilidad: Godo- fre, su duque, fue derrotado, igualmente que su hijo, por los francos. Pero Pipino, obligado á volver a Francia a causa de algu- Mas discordias interiores, no pudo seguir el Curso de sus victorias. Childeberto murió, y fue enterrado cer- “a de Laon. Durante su reinado, el clero, 2 cual favorecia Pipino para contraponerlo al influjo de los grandes, aumentó progresi- Yamente sus riquezas y poderío. Se tenia en- (254) , tonces á grande honor hacer donaciones 4 los templos; y aun los mismos que-solo -po- seian su libertad, se hacian siervos de los monasterios. Entonces se estendió el órden de san Benito cob estraordinaria rapidez, y se fundaron uv número increible de casas, asilos de la piedad, del saber, del trabajo y de las artes. y En aquellos tiempos de ociosidad,, latro- cinio y anarquía, solititakto en los monas- terios se hallaba la virtud , el estudio y la industria : daban campos pacíficos á los a- gricultores, y retirada á los proscritos. Eran puertos tranquilos en un mar agitado por las tempestades. Childeberto tuvo dos hijos, que fueron Dagoberto y Childerico. Dagoberto le sucedió. | Dagoberto IL, rey de Francia. (711.) La junta nacional que elevó a Dagoberto II so- bre el pavés, concedió al trono, es decir, á los gobernadores de palacio, un impuesto pa- ra las necesidades del estado, con el titulo de don gratuito: confirmó los derechos de las iglesias : promulgó una ley severa con- tra el rapto, delito muy comun entonces, Y declaró guerra á los alemanes; pero cuandO los franceses procuraban resucitar las cos- tumbres, el valor y la gloria de sus abue- los , una tempestad formidable , que salió del oriente, y creció atravesando el Africa, descargaba en España, y amenazaba al oc- cidente su total ruina. - Asia y Africa habian cedido sin resisten” (255) cia a las leyes y á la cimitarra de los suceso= res de Mahoma. Cartago , rival de la señora del mundo, estaba en poder de Jos musul= manes. Toda aquella hermosisima parte del imperio romano , harto asolada ya por los bárbaros, presentaba solamente al admirado peregrino ruinas, desiertos, fanáticos y es- clavos. Al mismo tiempo gemian los visigo= dos bajo el yugo de Rodrigo, monarca tira= no; pero la ignominia pudo aun mas que la - Opresion. El conde Julian , á cuya hija, se= gun algunos autores, habia desionrado el rey, sacrificó su patria a su venganza, y lla- mo los árabes a Es aña: Musa, enviado por el califa para e en África, encargó 4 su lugarteniente Taric que desembarcase en la peninsula. Encontró en ella los grandes divididos, los pueblos agobiados y el rey aborrecido: una sola victoria, conseguida en as llanuras de Jerez , decidió la suerte de la monarquia. Musa recogió el fruto del los triunfos de Taric, y concluyó en tres años la Sonquista de España. Pipino, no previendo Entonces el peligro punEe que amenazaba d Francia, en vez de socorrer a los yisigo- 0s , se aprovechó de su calamidad , y uni- do con e duque de Aquitania los arrojo de todas las ciudades que habian ocupado du- tante tres siglos en Provenza y Langiedoc. Us reliquias, perseguidas de. un lado por OS sarracenos, del utro por los franceses, € refugiaron á las montañas de Aragon y As- Wrias, abrigo del valor y de la libertad es- (256) > pañola , donde Pelayo, intrépido guerrero, atreviéndose con los conquistadores del mun- do, salvó el honor de sa nacion , y le pre- paró en los siglos siguientes una nueva car- rera de gloria y de poder. La fortuna habia renunciado hasta entonces á su inconstancia por coronar a Pipino de sus favores; pero al fin desu vida pagó tributo al infortunio. La pérdida de Drogon , su hijo mayor, ar- rebatado por la muerte, fue su primer des- ventura. Llamó cerca de si, para: consolar- se, á Grimoaldo, su hijo Segundo, cuya hu- manidad , valor y justicia celebran los cro- nistas. Este principe odiaba tanto como su madre Pleclrudis 4 la concubina Álpaida y á su hijo Carlos. Grimoaldo , venerando como su madre y como todo el pueblo la memo- ria del obispo Lamberto, visitó la iglesia donde se conservabau las reliquas de este santo, y en el momento en que se hincaba de rodillas , un franco, llamado Rabtgar; lo a- traveso a puñaladas. Solamente Alpaida y Cárlos podian aprovecharse de este crimen; pero ninguna erguica de aquel tiempo los a- eusa. Quizá el escesivo poderá que ascen- dió Cárlos le hizo superior á la sospecha 0 le libertó de ella. Sin embargo, parece que Pt ea no creyó en la inocencia del hijo y de a madre; pues castigado el delito con el su- plicio del homicida, no dio á Carlos parte alguna en su herencia, antes bien le entre” gó a Plectrudis que le puso en una pr” sion. , (257) Muerte de Pipino. (714.) Cárlos no fue desheredado por ilegítimo, pues las costum»- bres del tiempo eran favorables a los bastar- dos: los de Drogon heredaron los estados de su padre; y Teodoaldo, a quien. se cree hijo' nalural de Grimoaldo , fue elegido goberna= “dor del palacio de Neustria, aunque no te- nia mas edad que seis años. Semejante elec- cioh manifestaba bastantemente el decai- miento de las facultades morales de Pipino. Poco tiempo despues tuvo una enfermedad grave , en cuya recaida murió. Ciego por el orgullo 4 por el cariño , dejó a Francia bajo el cétro de un rey niño, y bajo la autoridad de un gobernador de seis años, dirigido por Plectrudis, á la cual confió en su testamento la regencia. Pipino.egercio 27 años la sobe- tania en nombre de cuatro reyes. Una dinastia antigua , mantenida por la Veneracion universal y la necesidad del ór- den público, no podia desplomarse sino por os escesos 0 la flaqueza de sus principes. Su nombre. los sostenia largo tiempo. ip que su autoridad dejó de ser temida y res- PCtada ; cuando la usurpación halló los ca Minos llenos de dificultades , y tuvo por e- nemigos a todos los que se creian iguales el usurpador. Este fue el mayor ostáculo á4 a elevacion de la nueva familia. No se llu-= Vaba á mal la ambicion del rey, superior 4 todos los caudillos 5 pero Jos nuevos pode- rOS0s , por mas hábiles que fuesen, no su- lan sin peligro al trono, donde se mante- TOMO XI IL. 17 (258) nian fácilmente los principes antiguos, aun- que de mediano talento. Pipino , engañado por la fortuna , creyó imprudentemevte que no era ya temible la familia de Clodoveo. Solo Austrasia estaba enteramente separada de la monarquia , y habia medio siglo que respetaba como sobe- ranos a sus duques ; mas no sucedió lo mis- mo en Neustria y Borgoña. Áunque-estaban acostumbrados á ver los reyes indolentes ve- etar bajo la tutela de un guerrero feliz, 0 de un habil gobernador, sin embargo, la co- rona estaba aún defendida con al rel del respeto. Pipino lo rompió , confiando el go- bierno de Dutra á un niño y á una muger; esto era insultar 4 un mismo tiempo al rey, álos grandes y al pueblo. La indignacion era muy general para que no se manifestase pronto; mucho mas cuando se unian a ella antiguos odios contra los austrasios y recien- tes injurias. Los señores neustrios se juntan: Rainfredo , caudillo de la conjuracion por mas atrevido , marcha a su frente; entra en el palacio de Dagoberto, y procura desper- tar en el rey la altivez de su estirpe. Todos le suplican que salga de aquella tutela igno- miniosa , y que no sufra el domivio de un niño: exhórtanle á que empuñe la espada de Clodov<0, y corresponda á los deseos de 105 franceses que le invocan. El rey absorto, impelido, confuso é irritado, sale armad0 del palacio que le servia de prision para has bitar una tienda , mas digna de él; deja € 1 (259) ¿de carro pesado para montar a caballo, y pre= senta, en fin, a la vista de los franceses ad= mirados la apariencia de un monarca guer- rero. Marcha rodeado de batallones nume- rosos, y encuentra en el bosque de Guisa el ejército austrasio. El odio de entrambospue=_ blos hizo que el combate fuese largo y.en- carnizado : el uno quiere sostener su domi- nacion , el otro recobrar su independenciás En fin , despues de una furiosa batalla , en la cual todos procuraban dar la muerte mas bien que evitarla, los austrasios fueron ven= cidos. La mayor parte de los antiguos com- pañeros de armas de Pipino pereció en esta jornada. Plectrudis huyo , llevando consigo á su nieto Teodobaldo, que murió poco tiempo despues. Los neustrios habian des- a por algunos instantes el valor de agoberto ; pero si se escitó su ebojo, no se Muddó su carácter. Pudo hacerse de él un soldado, mas no un:rey. Por costumbre te- nia necesidad de unamo; y asi, los seño res eligieroná Rainfredo por gobernador de palacio. Este gefe activo, no queriendo de= Jar a los austrasios tiempo para rehacerse, se Unió para oprimirlos con Radebod., duque de los frisones. La Austrasia fue invadida asolada por ejércitos numerosos. Plectradis, Incapaz de resistirles, dispersó las reliquias el suyo en las fortalezas , y se encerró en olonia con los tesoros de Pipino, único res- LO ya y único recurso de su poder. La in- Minencia del peligro hizo enmudecer la en- (266) antes bien se anticipó a ellos con su celeri- dad ordinaria, y dió batalla cerca de Sois- sons a Chilperico, Eudes y Rainfredo. Aun- que les era inferior en numero, la victoria no estuvo largo tiempo dudosa : su nombre, glorioso ya por tantos triunfos , inspiró:con- fianza á:los suyos , y terror alos contrarios. Cárlos derrotó y disperso á los coligados, sin que estos pudiesen volver á rehacer sus ejér- citos. Chilperico , perdida la esperanza de defender a Neustria , huyó con su tesoro, y se refugió al otro lado del Loira , en los es- tados del duque de Aquitania. | —Rainfredo, perseguido y sitiado en la fortaleza de Angers, dejo de luchar contra la fortuna del vencedor: capituló y renun- ció á la dignidad de gobernador de palacio. Carlos, en premio de su sumision, le nom- bro duque de Anjon. : Muerte de Clotario.(720.) A este tiem= 0 .. : po desapareció Clotario del mundo y de trono, en que vivió y reinó sin ser conocl- do. Carlos, rpnciado a invadir a Aquita-” nia, propuso la pa al duque Eudes, si le entregaba á Chilperico. El duque, temero- so, no vaciló: prefirió un tratado ignoml- nioso á una guerra arriesgada; y por salvar sus señorios, sacrificó a su aliado. Cárlos re” cibió con respeto en su campamento al caU- tivo real, y creyendo que su nombre seri2 una bandera útil, le proclamó monarca de los tres reinos, resuelto á no dejar que g0” bernase ninguno; y asi bajo el nombre 42 | (267) Chilperico, fue, como su padre, único y verdadero rey de toda Francia. Los sajones, tan belicosos como los francos, habian vuel. to á tomar las armas y devastaban 4 Turin= gia. CGárlos marchó contra ellos, los venció cuatro veces sin poder subyugarlos, y vol» vió precipitadamente á defender á Francia, amenazada de improviso por un enemigo formidable, conquistador es Asia, Africa y España, y que se lisongeaba de someter en breve toda Europa al yugo del alcoran. Ya los sarracenos, persiguiendo á los visigodos, habian pasado los Pirineos y apoderadose de Narbona. Poco tiempo despues Zama, su general, puso sitio 4 Tolosa; mas fue aco=_ metido y derrotado por el duque de Aqui- tania. bea Eudes le probd que Francia, menos la- cil de ser aterrada que el resto del mundo, es costaria mas sangre. En otras partes solo encontraron monumentos y vestigios, bor- rados ya, de la grandeza romana; pero en Galia hallaron el valor. de los señores de la tierra. Zama pereció en el combate: los mo- ros, inflamados por el fanatismo y favoreci- dos por la gloria en aquella época, aumen- taban á les paso sus fuerzas con las de in- numerables pueblos, á los cuales su culto seductor prometia riqueza y dominacion en el mundo, y deleites eternos en el cielo. Sus Numerosos escuadrones se renovaban sin ce- Sar; y semejantes á las olas del mar, parecia que rodaban unos sobre otros, y que redo- (268) blaban su futia derramandose sobre la tierra asolada. En breve penetró en Francia un e- jército sarraceno mas numeroso que el que acababa de ser vencido, a las órdenes del E- mir Ambisa, y se apoderd de Carcasona y Nimes; y aunque no pudo tomar 4 Arles, mas furioso que desalentado, llevo el espan- to y la desolacion al Perigord y al Querey- Otros muchos cuerpos, no menos numero- sos, de estos asoladores de la tierra , se es- parcieron por el mediodia y centro de.Fran- cia, derribando las iglesias, robando las mu- geres, saqueando los castillos y talando los campos. La marcha de su innumerable caba- leria era tan rápida, que ni podian prever, se sus ataques ni alcanzarla cuando se re” tiraba. Asi los sarracenos atravesaron sin 05” táculo el Leonesado y llegaron háasta'las mu” rallas de Autun, cuya fuerte posicion las li- berto de su denuedo. ha en. Entretanto Cárlos, que habia de ser el dique inespugnable de estos nuevos domi”. 29 le dal mundo, trataba de reunir las re" liquias esparcidas del ejército. Nuevo seño! de Francia, eonoció que-era imposible dar” le seguridad interior y fuerza esterior sin eS” tablecer un gobierno militar vigoroso: re” medio funesto para la civilizacion, pero e único capaz de restituir-la vida á un pueblo despedazado por la anarquía. Carlos habi? nacido para su siglo: jamas conoció otra p?” sion que la de la gloria: sus juegos fueroP los combates , sus palacios los campamento% (269) sus cortesanos los soldados. Solo respiraba el amor de la guerra; y asi, á pesar de lain- fluencia del clero, dispuso de sus bienes pa- ra afirmar su poder y triunfar de los enemi- gos. Haciendo cederla politica á las circuns- tancias, respeto la fe, protegió al sumo pon= tífice, triunfo de los mahometanos, peleó contra los idólatras, y defendió la Iglesia, bien que á costa de las riquezas del clero. Honrando á la nobleza, y sosteniendo al pue- blo contra ella, no trataba á los grandes co- mo ¿4 compañeros de armas, sino cuando se mostraban valientes, fieles y generosos. La cobardia dla rebelion les hacia perder bie= nes y dignidades. El hombre libre, por 0s= euro que fuese su origen, estaba cierto dé ino a la clase de los leudes, haciéndose famoso en la guerra. Así fae como Cárlos fortificó.los nervios del estado; mas para do- Minar una nacion tan turbulenta era necesa- rio un hombre firme y absoluto. Cárlos lo fue, y acaso demasiado: pronto á premiar como á castigar, dió muchas veces y sin me- dida obispados á sus generales, abadías 4 sus “apilanes, y curatos d sus soldados. Roma le endijo, Europa le respetó, Francia inmor2 talizó su nombre; pero la Iglesia censurd Muchas veces su conducta. La historia im- Parcial, dejándole gran parte de la fama de ida d su valor, á:su constancia, á su activi dad, dirá que Carlos fue un héroe, pero un héroe bárbaro, quiza necesario en su siglo: “tevó la Francia con sus hazañas; pero hizo | (270) retrogradar la civilizacion con su despotismo+ Bajo su gobierno dejaron de reunirse las jun- tas nacionales: la independencia de los fran- cos/se olvido, y las pocas luces que queda- ban se estinguieron. Asi, de aquella época de tinieblas, en que solo brillaban algunas centellas, que producia el choque de pa es- adas musulmanas, sajonas y francas, nada se ha conservado que pueda hacernos conó- cer con Alguna distincion el carácter , las costumbres y aun los nombres de los perso- nages que aparecieron entonces en la esce- na del mundo..En las crónicas de aquel tiem- o solo se encuentran fábulas escritas en un estilo seco y sin gracia. Indican sumariamen- te algunos sucesos memorables y algunas ba- tallas con sus fechas sin esplicar las causas nilos resultados. De todos los héroes que participaron de la gloria de Cárlos, no co- nocemos mas que al conde Childebrando, sú hermano. Hasta el siglo siguiente y bajo la dominacion de los monarcas y emperadort?S de su familia, no se publicaron crónicas ma$ estensas de los sucesos de su reinado; pero en ellas se alteró la verdad por la adula- cion de los partidarios de su familia yicto- ri0sa. Carlos, peleando siempre y venciendo, acostumbro á los franceses á obedecer sIB deliberar: la admiracion no les dejaba tiem” o para la reflexion : solo veian á sus gent” rales , y olvidaban sus leyes y sus monarcas: El débil Chilperico murió sin que Franci* (271) se acordase de él. Fue enterrado en Noyon. Cárlos, reuniendo á los grandes,no. mas que por formalidad, proclamd rey a Tierry de Chelles, hijo de Planta HL. ) (272) co qApITULO XIL: Cuerry segundo, Tuterregno. APA | denco Lercero. Tierry II, rey de Francia. Es edicion de _ Abderraman a Francia. Batalla de Tours dPoitiers. Nueva guerra con los frisos nes. Sumision de Aquitania. Interregno» Negociacion de la santa Sede con Carlos Martel. Muerte de. Carlos Martel. Rebe- lion de Grifon . Childericóo III el insensa- to , rey de Neustria y Borgoña. Victorias -abdicacionde Carlomagno. Guerra en? tre Pipino y Grifon. Muerte de Grifon: Preparativos de Pipino para subir al tro” no. Fin de la dinastia Merovingia. Pipin0 el breve, rey de Francia. e II, rey de Francia. (721 .) El dur que de Aquitania se hallaba entonces en un? de aquellas circunstancias criticas de que solo pueden triunfar el valor y la buena S> en que perecen siempre la pertidia y 1 debilidad. Eudes envidiaba la fortuna » e poder y el talento de Carlos: esta pasion le estravioz y esperando neciamente aprove” (273) | charse del pérfido auxilio de los'sarracenos para reinar en Francia, se entregó con ig- nominia al enemigo de su fe y de su patria con el desiguio de humillar á su rival, y fir- mó un tratado de alianza con Munuza (lla- mado Otman ben Abi Neza por los historia- dores árabes), al cual dió tambien en casa- miento su hija Lampagia. Poderoso con esta union, atravesó el Loira su ejército, y se a- poderó de muchas plazas de Neustria. Al mismo tiempo" Cárlos se habia' visto en la precision de pasar con tropas 4 Ger- mania para reprimir una nueva sublévacion de los sajones, alemanes y bávaros: Los yen- ció: obligó á la. sumision a Huberto, duque de Baviera, y le quitó su sobrina Senechil- de, á la cual tomó por muger d por concu- bina. Volvid á- Francia, arrojó a Eudes de Neustria , entró en Aquitania y la saqueó.. Espedicion de Abderraman a'Franñciía. (231 .):Era llegado el momento en que el du- que de Aquitania recibiese el premio de su traicion. Cuando huia de Gárlos,, supo que el valeroso Abderraman, nuevo lugartenien= te del califa en España, entraba en sus estas dos al frente: de un numeroso ejército; has iendo dado muerte á su Pe Munuza,, y O0mado y saqueado a Burdeos. En vano pro= Suró Eudes oponer alguna resistencia + dió atalla en las orillas del Dordoña, y fue ven- “ido con pérdida de la mayor parte de: sus "Opas. Reuniendo las miserables reliquias “e su ejército, buscó en los reales de Cár- TOMO XIII. 18 (274) los ó un. asilo o una. nueva servidumbre. Carlos, lastimado de su.desgracia ,.olvi- dd sus yerros; solo atendió a la.voz de la piedad: y del honor, que le mandaba. reunir- se á los vencidos para pelear contra los mu- sulmanes. Abderraman, impaciente de co- er los frutos de su victoria, marchaba rapi- Apemplio a Tours con la esperanza de tomar las riquezas de la iglesia de san Martin; pe= ro encontro en la llanura entre esta ciudad y Poitiers al ejército de Gárlos; y alli se dió E ral en que la cimitarra de los moros y: la. segur de los francos iban a fijar el destino de Europa. 08 Batalla de Tours 06 Poitiers, (732.) Du- rante algunos dias solo hubo movimientos y escaramuzas, sin que ninguno de los dos ge” nerales se atreviese 4 darla terrible seña del combate. Parecia que caudillos y ejérci tos vacilaban en señalar la hora que. iba * decidir tan grandes intereses, a dar ó quí- tar tanta gloria, y ¿4-destruir tantos hombres: Mirabanse unos á otros con, igual sorpresa' los franceses contemplaban con admiracion y aun,cou temor aquella numerosa y brillan- te caballeria oriental,. orgullosa con: tanta? victorias, y rica con los despojos de Asia Y Africa. y ] y E La tierra gemia bajo los pies veloces de los caballos árabes : el espleudor de las ves” tiduras ondeantes de los sarracenos y la rl” queza de sus turbantes deslumbraba los oj05* parecia que los rayos del sol sacaban fueg? (08) | de sus petos y“cimitarras. El ejército de los francos presentaba áclos moros: yl no menos desconocido y terrible: Los caba= llos mas ligeros no seperaban en velocidad 4 aquellos guerreros hábiles, eubiertos de ves- tidos cortos y estrechos, y que parecian yo= lar, no-marchar contra el enemigo» Los es= cuadrones sarracenos sentian desmayada su impetuosidad al ver aquella “infantería for- midable, aquellas picas largas y agabilladas que rechazaban y herian a sus caballos, aque- las pesadas franciscas que rompian los pe- tos mas duros, aquellas densas falanges cuz yos agudos gritos amenazaban muerte, jun= tando 4 la antigna táctica de las legiones de Roma; la aterradora ferocidad de los germa- nos. En fin, despues de haber hecho prélu- dio 4 la batalla general cien combates par= ticulares, “se dió la señal. Duró la aceion desde el nacimiento hasta el ocaso del sol: lo mas increible de ella es que ningun his2 torviador frances de:aquel siglo escribió los sucesos: de jornada tan cclébre. El obispo es. pañol Isidoro, y el arzobispo don Rodrigo en su Historia de los arabes son los únicos que la han deserito'cireunstanciadamente: sidoro formó de ella un cuadro mas bien que una narracion. Los numerosos escuadro- es de los africanos acometieron muchas ve- ces desordenadamente al ejército de Cárlos; Pero su impetu se estrellaba contra los-ba= tallones francos, que Isidoro, mas poeta que Istoriador ; compara «4 una muralla de ye- (82 yA la inuérte de Tierry- Esta indiferencia anun» ciaba evidentemente la caida de los mero= vingios. Lá familia de Clodoveo se estinguió sin aquella efimera claridad que suele espar+ cir la llama antes de apagarse. frio so pde - Carlos ¿dueño del estado sin dividirlo eon nadie, hubo de tomar otra vez lasarmas: para reprimir una rebelion. de Marsella ,. y: una invasion de los sarracenos, que se apo= » deraron de Arles. Siránimos: turbulentos y enemigos vencidos:se atrevieron al héroe de Francia “cuando estaba lejos:, desmayaban apenas le' veian acercarse. Todos/se:sose gar ron consu presencia. Luitprando,:rey de los lombardos, hizo alianza con él contra'los' musulmanes, y unieron sus tropas parta ar=' rojarlos' de Provenza. El lombardo:, «en se-" ñal de: amistad , adopto 4: Pipino:, hijo de- Carlos ; porque entonces, segun las antiguas” me: SE . costumbres.germanicas, habia paternidad yr fraternidad de armas. Desde: esta época los moros no: volyieron: a pasar el Pirineo , y” aun vieron niuchas veces a los batallones' franceses favorecer contra ellos en España” los: generosos esfuerzos de los descendientes” de Pelayo: y:Garcia-Jimenez.: La Francia re-” cobró su tránquilidad, y las naciones tribu-" tarias volvieron 4 la dependencia: El: feliz” caudillo de los franceses , respetado: en el interior», temido de los demas pueblos, a-. mado de los:sóldados, formidable alos gran=" des , y. venerado: dela nacion, gozo pacill- “camente desu gloria.:Sw fama le grangeó los 283 homenages de: los as que todos qe parda su amistad... Eieol Negociacion dela santa Sede, con Car= los, Martel.:(740.) Una revolucion se prepa- raba entonces en Italia. Ronía no queria ya depender de Bizancio, ni obedecer a los em- peradores de. oriente quela oprimian sin pro- tegerla..Esta ciudad, terror en otro tiempo del mundo, devastada.por los. vándalos , so= metida a los godos, libertada por Belisario, vendida por Narses, y amenazada a cada ins- tante por los embándis y no habia debido su independencia en los: últimos tiempos sino oa delos papas, y al respeto, que elsa- cerdocio yla virtud. inspiraban. Los. roma-= nos miraban al gefe de la Iglesia: como, su ¡Us nico protector y verdadero principe. Esta disposicion de los áninios obligó.al. papa Gre- gorio YI á unir la autoridad. E con la espiritual., y hacer. que Roma.fuese la capi- tal: de la Europa cristiana, como lo; habia: si do del .gentilismo.. Leon, emperador de 0- riente , abolió por un:edicto la veneracion dé las imágenes, y mando, quitarlas todas de | las iglesias, y entregarlas al: fuego. como si fuesen-idolos. El papa escomulgo al.empe= tador, y ¡aunque el nombre de este principe se ponia en las: actas, públicas, Roma dejó de Teconocer su antovidad:, y estableció. una ese pecie de gobierno. republicano, cuyo gefe era el sumo pontifice. Gran parte de Italia, imi- tando, este, ejemplo , se sublevd.;.pero los 0mbardos,.en vez de. dejar a los romanos su (94) independencia, se aprovecharon de las tur- bulencias , se apoderáron' del exarcado de Ravena, y amenazaron á Roma. | En este peligro, Gregorio IL, que ocu- paba entonces la silla de san Pedro y des plegando tanto valor como firmeza , resol- vió sacudir á un mismo tiempo el yugo delos griegos y el de los lombardos; pues Leon y Luitprando no eran para Roma sino tiranos. El genio de Gregorio le inspiró el designio Jebliiae a su ciudad.un apoyo mas firme y menos peligroso. Volvid los ojos a Francia, vió en ella un hombre bastante poderoso es defender , y muy lejano para ontisralá ompiendo , pues, todas las relaciones con elimperio de oriente, ejerció la autoridad soberana que los romanos'le habian dado, y envió embajadores al duque de los franceses, solicitando su auxilio, ofreciéndole el consu= lado , y poniendo bajo su custodia las llaves del sepulero de san Pedro. Asi Gregorio fue el primer pontífice romano que echó los ci- mientos del poder temporal de los papas; poder que en los Fee de la edad media conservó el principio de la civilizacion:con” tra los ataques de la barbárie. Esta fue la pr mer negociacion entre Francia y Roma; Y sus consecuencias no tardaron en dar alc00- cidente nuevo imperio y nuevos césares. Es- ta es una época harto importante de la his- toria moderna, para omitir su monumento mas antiguo, que es la primer carta de Gue- gorio ll á Cárlos Martel, que ha:conserva” (285) do la historia , y. es como sigue: «Grego= rio ITT 4 su hijo escelentisimo el señor Cár- los , virey (subrégulo) de Francia. Las tri- bulaciones nos oprimen. No cesamos de llo- rar viendo la Yelesia abandonada por aque= llos hijos que debian: consagrarse 4 defen- derla. ¿Y cómo podriamos escusar el senti- miento, al ver el pequeño territorio de Rave- na, que nos quedaba para subvenir al socor- ro de los pobres y á las luces de las iglesias, saqueado y destruido por Luitprando-é Hil deberto , reyes de los lombardos , los.cua= les llegan con sus correrías hasta las puertas de Roma, y sus ejércitos roban y destruyen las casas dadas 4.san Pedro? Hasta ahora, hi. jo escelentisimo, enmedio de tantos pesares no hemos recibido de vos ningun socorro ni consuelo. En vez de reprimir estos desórde- nes, daisoidos á los principes que los cau- san : creeis las mentiras que publican, y du- ais de las verdades que os decimos. Pediz mos a Dios que no Os castigue por este peca- do. Pero ¡ojalá fuese posible que oyeseis los tasultos de estos principes orgullosos, y las €spresiones injuriosas con que hablan de vos: ¿Dónde esta, nos dicen, esefamoso Carlos, Cuya proteccion habeis. implorado? «Dónde stan esos terribles ejercitos de los franceses? resentense: vengan si pueden a libertaros € nuestro poder. ¡Cuán triste es, hijo mio, Veral que lo es de la Iglesia tan poco celoso en efenderla! El principe de los. Apóstoles, Tevestido del poder de Dios, es bastante (286) . fuerte para defender su casa y su pueblo; pero quiere conocer en estos tiempos de pe- ligro, cuáles son sus hijos fieles. No: deis crédito alguno á los falsos informes de los reyes delos lombardos ; quéjanse perpé- tuamente de los duques de Espoleto y Be- nevento. Estas acusaciones son mentiras. El único delito de estos principes es haber re- sistido la injusticia. Los llaman infieles por- que no han querido obedecer á órdenes in- humanas; porque se han negado á talar los campos de Roma, y á devastar las tierras de los santos Apóstoles; porque han rebusado declarar guerra á la iglesia de' Dios, que es su madre, y al pueblo romano, que es su a- liado. Sin embargo , quieren deponerlos y desterrarlos para subyugar la Iglesia sin 0s- táculo , y encadenar el pueblo. Enviadnos á alguno de vuestros confidentes, y que sea, sobre todo , hombre incorruptible: € inaccesible álos dones, á las amenazas y pro- mesas. Vea por sus mismos ojos nuestras tri- bulaciones , la humillación de la Iglesia, las lágrimas de los peregrinos y la ruina de nuestro pueblo; y que despues os de cuenta de todo. En presencia del Señor y en la es- peranza de su terrible juicio , por su amor; por la salvacion de vuestra alma, 0S exhor-' tamos á socorrer con la mayor presteza po- sible la Iglesia y el pueblo de san Pedro, Y á alejar de nosotros estos reyes inicuos. O$ suplico, pues, por Dios viviente, y por las llaves sagradas de san Pedro que os envi0% (287) que prefirais el amor que le debeis ,-4-la pérfida amistad del rey de los lombardos. Apresuraos á socorrernos y consolarnos , 4 ar testimonio de: vuestra fe ,:y aumentar con él vuestra fama en todos los paises del mundo, para que podamos deciros con el pS : El Señor os escucha:en el dia de a afliccion , y:el nombre del Dios de Jacob Os protege: Áncardo , vasallo vuestro, da- dor de esta carta, os dirá lo que ha visto, y os esplicará nuestros designios. ¡Ojalá vuestra pronta respuesta dulcifique nues- tras penas , para que podamos con alegria, de dia y noche, rogar á Dios por vos y vues- tro pueblo , ante los sepulcros de los após= toles san Pedro y san Pablo.» : Carlos, que procuraba entonces calmar as quejas del clero frances, recibid favora= lemente al enviado romano; pero como no € importaba menos evitar un rompimiento con el rey de los lombardos, su aliado, pro= metió buenos oficios y no socorros, y en laz gar de tropas envió al papa magnificos pre= sentes. El rey lombardo, por respeto a él; dejó de amenazar 4 Roma, y aparentó re= Mhunciar al proyecto: de conquistarla; pero omo no restituyo a la Iglesia las úl y tierras de que se habia apoderado, Grego= "0, inquieto y descontento, resolvió mover el ánimo de Carlos de:otra manera. Una em- ajada solemne, en nombre del papa, del senado y del pueblo romano, trajo al duque €los franceses las insignias de: patricio y (288 ) las cadenas de san Pedro; y Gregorio, en una: carta mas persuasiva que la primera, rometia 4 Carlos, si le libertaba de los lom- as ¿borrar de las actas públicas el nom- bre del emperador de oriente, y restablecer el imperio de occidente bajo to auspicios del caudillo de Franciaw Parece que el es- lendor de esta nueva gloria conmovió el alma herdica de Carlos, y que ya se prepa- raba á atravesar los Alpes; pero esta grande revolucion estaba reservada á sus hijos; y la muerte que se burla de los designios de los hombres, hizo bajar al sepulcro en un mis- mo año a. Cárlos, al emperador de los grie- gos y al papa. Muerte de Carlos Martel. (741.) Aun- ne la naturaleza habia dotado de gran vigor al héroe de los franceses, su cuerpo habia envejecido con lós afanes, y solo su alma era todavia jóven. Acomelido de hidropesia, Y reviendo su próxima muerte, repartió sin ostáculos la Francia entre sus hijos; porqué su autoridad se habia legitimado con 105 triunfos de su vida entera. Sin embargo, p? ra hacermas legal á los ojos de la nacion 4% autoridad de sus hijos, reunió en Verberie2 los principales señores, y arreglo , de 0007 cierto con ellos, el repartimiento de su he- rencia entre los dos hijos que habia tebl 0 de su esposa Rotrúdis. A Carlomano, que era el mayor, dió la Austrasia, Suavia y 'Lu- ringia;-y á Pipino la Neustria, Borgoña Y Provenza. Grifon, el último de sus hiJ05 (289) no tuvo al principio parte alguna en la: su= cesion, porque su madre Sonnechilde estu= vo implicada en las conjuraciones que tra= maron contra la autoridad de Garlos los :se= ñores de Borgoña y el conde de Paris. Pero las súplicas de la madre y el hijo le vencie= ron, y le concedió un estado pequeño. De- jaba otros hijos: “de Su primera muger una princesa; llamada Hildetrudis , que casó - despues con el duque de Baviera; y ademas tres hijos naturales: Remi, que fue obispo - de Ruan; Gerónimo, padre de Fulrado, el fundador de la abadía de san Quintin; Ber- nardo que fue casado, tuvo tres hijos, en- viudó y tomó el hábito de mongeen Corbie; y en iu, dos hijas, Gontrudis Y Teodrada, que ambas fueron religiosas, y la última a- badesa del monasterio de nuestra Señora de Soissonsird om atar 2 Cárlos- visitó el sepulcro del apóstol de Francia, volvió a Grecy, villa cercana á No- yon, donde terminó su vida gloriosa com una muerte sosegada. No habia querido su= bir al trono de los reyes; pero se enterró en su panteon, en san Dionisio. Bajo su mando la esclavitud de los merovingios fue tan completa como antes, pero no tan dura. En ugar de tenerlos encerrados en la casa de Placer, ó:por mejor decir de prision, de lomagne , les permitió pasearse indolente Mente, con fausto, pero sin autoridad, por 08 palacios de Coblenza, Heristal, Metz, . Kiersy Valencienas y Soissons. Como esta= TOMO XIII. 19 ban rodeados de esclavos que los :sirviesen y de cortesanos que los adulasen, y no les faltaban perros para cazar ni carros para via- jar; pensaban que todavia eran reyes. Cár- los fue el mas grande héroe de aquellos si- glos: su nombre ha atravesado con gloria .la edad de las tinieblas. Fue celebrado por los historiadores, cantado por los poetas y no- yelistas, aplaudido por los guerreros se to- 7 dos.tiempos, y colocado al frente de los pro- tectores de la Iglesia, á la cual sostuvo con- tra los lombardos y libertó de los musulma- - nes, y cuyo poder estendid.sobre las ruinas de los idolos de Germania. Gregorio decia que la espada de Carlos habia convertido 2 la fe cristiana mas de 100.000 paganos. Sin embargo, el clero frances, pea privilegios quebrantó , quizá por necesidad, pero con onda violentia, no le quiso bien; y 5 ta aversion en aquellos siglos de ignoranci? dió motivo a la fibula que se esparció mu” chos años despues ,.de ld encontrad0 en-su sepulero una culebra, en prueba de que se habia condenado. Francia pagará siempre el homenage de su gratitud al hombre estraordinario que ? penas salió de una prision oscura para elt” varse al poder supremo, rodeado incesante” mente de numerosos enemigos, suplió siem- re-la desigualdad de las fuerzas con el va” ds la prevision y la actividad. ProclamadO gefe de un pueblo entregado a la anarquía Y de umreino dividido entre las facciones 4 (291 | los grandes y las Moa estratigéras, su- po reunir 4 todos los franceses, “lés enseñó á obedecer, los acostumbro al: dominio de un dictador, resucitó su gloria militar, les vó sus armas victoriosas desde el Mosa alos Alpes y Pirineos, y. desde el Océano hasta el Danubio, y supo completar. esta “inmensa carrera de triunfos y de:poderio'; sincome- ter ninguno de los crimenes” y homicidios que mancharon los:cetros sangrientos de los sucesores de Clodoveo. Germania le nom- bró virey : Italia cónsul y patricio» Eran cia principe y duque; pero de todos'los- titulos : pe dabala adulacion ¿“usurpabio eblorgul 0 ,Cárlos solo tomó el de varon ilustre (virillustris). Era digno de él, y la posteri- dad lo ha confirmado» > 04,2D, 914 Rebelion: de Grifon:(742.) Los'dos hijos de Cárlos Martel heredáron sú nombre”, ¿su oder y su gloria, muy dificiles de. sóstener. El clero deseaba: recobrár sus bienes. usur- pados : los'leudes; orgullosos y turbulentos, su independencia. Grifon , último! hijo de Carlos envidioso: de sus hermanos y' des- contento de su porcion, escitaba 4 la rebe- lion los grandes; que agradecian tener el pretesto y el apoyo de sa nombre para co= Menzar la guerra civil. Carlomano: y Pipi- 10, informados de las intrigas de Grifun, se Anticiparon, le acometieron y persiguieron, tomaron por asalto la ciudad de Laon, don- e se habia refugiado, desterraron á su ma- “Ave ¿la abadía de Chelles, y á él le encer- (298 ) rio« Al mismo tiempo, poruna inconsecuen- cia dificil de esplicar, di libertad a su pro- io hermano Crifon , tanto mas temible, cuanto estaba irritado por una larga pros- cripcion. Le llamó á su palacio: le recibió con cariño, y le dió doce condados en las provincias de Maine y Anjou. Grifon mostró en breve que olvidaba los beneficios, y solo se acordaba de los agra- vios. Pasó a Germania a sublevar los sajones, esperando con su auxilio despojar a su her- mano , de quien se creia igual y no súbdito» Pipino marchó inmediatamente contra el, aumentado su ejército con 30.000. esclavo- nes auxiliares. Los sajones no pudieron re- sistir a fuerzas tan numerosas : los que qui- sieron sostener lid tan desigual, fueron ven” cidos y obligados á bautizarse; los demas hu- yeron sin pelear, Grifon, abandonado, se re- fugió á Baviera. El duque Odilon habia muerto, y era sucesor suyo su hijo Tasilon, niño de seis años. Sus tutores, arrostrandO el enojo de los franceses, concedieron á Grr fon hospitalidad imprudente. Este princi” e, tan ingrato como ambicioso, castigó $” indiscrecion , sublevando contra ellos los bávaros , que le proclamaron duque, y de- -pusieron á Tasilon. Los alemanes hicieroP alianza con él; y el papa medió con Pipin? e que no hiciese. guerra á su hermano ipino , irritado , no dió oidos á los const” jos de Roma, y llevó sus armas 4 Baviera: fortuna siguió al nombre que la fama aplau” dia::apenas Pipino se presento, los'bávaros y alemanes, despues de corta resistencia, se sometieron y devolvieron al niño Tasilon su autoridad. Sergio,+enviado por el papa a Baviera , habia insistido en que los: france- ses.no hiciesen guerra a los Y uertierd Pipi= no, despues de vencer, le dijo : «bien veis que la voluntad de Dios, manifestada por la victoria, es que los bávaros queden so- metidos á la Francia.» Asi se iban introdu- ciendo, casi sinconocerlo, dos principios del islamismo, sumamente perniciosos: uno, que debe propagarse la jean con las armas: Otro, que la victoria , esto es, la fuerza, es la que ida del derecho, apreciando los su- cesos fisicos y materiales que Dios-permite muchas veces contra la virtud para probar= la, como decisiones marciales di la: justicia eterna. 45 lt a Muerte de Grifon. (749.) Grifon, sin a- liados, apoyo ni recursos, hubo de implo= rar la clemencia de su hermano. Pipino le perdonó la rebelion, y aun le devolvió el Maine y el Anjou; pero solo el cetro podia satisfacer á aquel ánimo inquieto y albo- rotado. Escitado á la rebelion por algunos señores descontentos, formó nuevas conju- raciones. Temeroso de la venganza de Pipi-' no, que las descubrió, huyó a los cr del duque de Aquitania, donde enamorado Ocamente de la duquesa, y huyendo del "esentimiento de: st marido, fue alcanza- 0 en las montañas por algunos sirvien- (300) tes de Gaiferos, y pereció 4 sus: manos. : Pipivo,, libre de todos sus rivales y ven= cedor de todos:sus enemigos, se presentó en fin:á Jos franceses como otro Cárlos Martel. Dueño de los tesoros y fuerzas del estado, venerado: de un pueblo idólatra de la gloria, solo, el trono faltaba á su grandeza. El pro- fundo olvido:en que yacian los descendien= tes de Clodoveo, consecuencia del despre- cio con que se les miraba, convencieron d Pipino que era llegada la ocasion favorable ara arrojar del palacio la última sombra que o ocupaba. | Preparativos de Pipino para subir al trono. (750.) Todo estaba dispiiento para esta gran mudanza que se verificó sin con” vulsiones, pues no era mas que el término de una revolucion comenzada cien años an- tes. Ademas, Pipino, siguiendo las huellas de su padre en el camino de la victoria, t0- mó para lograr su designio politico diferen” tes sendas. Cárlos, siempre en medio de 10% campamentos, y resucitando el espiritu mili- tar de losfrancos,les habia enseñado á triur” far y obedecer: habia ganado á los leudes» prodigándoles señorios, titulos y riquezas y hasta los hombres libres le miraron como su bienhechor; pues los sacó de una espect? de servidumbre, permitiéndoles quese re” comendasen para beneficios , y concedién doles feudos ficticios, esto es, el deroc?, de ser leudes, dando al rey sus alodios bienes libres, y recibiéndolos despues como (301) beneficios. Pero al misuro tiempo Se grans ged Carlos un enemigo muy poderoso , Les- Pojando al clero de sus:bienes para enrique cer el ejército. Pipino se reconcilió con los obispos, restituyéndoles gran parte de las riquezas usur adas, ly asi adquirió. en las juntas niadlas un fuerte apoyo para ba- ancear la turbulenta independencia: de los leudes. Resuelto.á apoderarse de la corona; no tenia ostaculo que.temer sino-la religion el juramento ; mas fuerte en-los pueblos todavia bárbaros que en; las naciones cor= rompidas; y asi.empleó todas sus artes en sa la revolucion con el consenti- miento. nacional y con la intervencion de a santa Sede, que en los dos siglos an- teriores habia egercido. grande autoridad en rancia. des ue El papa, proscrito en oriente, y mal se- guro en Italia, era á.la sazon muy poderoso en occidente, donde:se veneraban sus ¿r= denes como.oráculos , al mismo tiempo que los griegos y lombardos las despreciaban. ipino mostró-en su conducta atrevida tan= ta prudencia, que los franceses desu tiem- Po, para elogiar a un hombre hábil, decian: es discreto como Pipino. Zacarías Ocupaba ala sazon la silla de san Pedro. Amenazado € su próxima ruina por el emperador de Oriente y el rey de los lombardos., que- 'la salvar su independencia y consolidar el Poder temporal de la santa Sede. Pipino ASPiraba al trono. Uniéronse, pues,.y se (302 dieron (1) E e loque ninguno de ellos tenia derecho de dar: Zacarías con- cedió al duque de Francia la corona de los nerovingios, y Pipino did al papa las ciu” dades, tierras y el exarcado que pertene-” cian al emperador de los griegos. Sin: em- bargo, esta negociacion uro casi. un año! muchos leudes, por fidelidad Ó por envidia, resistian 4 las insinuaciones de Pipino, y Ro" ma estaba aun indecisa. San Bonifacio; obis po de Maguncia, célebre por la conversiol delos sajones y alemanes, habiendo sido £ vorecido por Pipino para esta santa obra Je era muy adicto; y la veneracion que tenian los pueblos de Francia é Italia, alla” nó todas las dificultades. 2d 29 in de la dinastia merovingia + Pipino Y Breve, rey de Francia. (752.) En el mes Y mayo de 752 se reunieron en Soissons grandes, los obispos y el pueblo; y na prueba mejor el esceso dela ignorancia aquel siglo de tinieblas, que el silencio gU% dado por sus historiadores acerca de este £ ceso memorable que arrojó del trono 2 4, sucesores de Clodoveo. Ningun escritor * o e (1) El papa no dió á Pipino sino el título del autoridad soberana de oriente , que yQ poseid jo pino no hizo mas que asegurar las tierras de la , 14 sia, que el emperador no podia defender contro rapiña de los lombardos , y ciertamente penid E, recho para hacer esto. (MN. del. T.) ! a qe al pueblo los peligros que le amenaza- an ; a l 0sos. L di cil era exigir de ánimos tan belicosos sin. Cero res Preciad CO rem lA era reunir el poder al mérito, y la au- tidad 4 la gloria. «Es necesario, en fin, de= Clan Douro la felicidad pública, uniendo á su ol: artidarios de la revolucion pro- me A a, e *l aspecto moral como bajo el aspecto po (304) litico; y.el- consentimiento del papa á una. mudanza, tan útil para Francia, basta he disipar todos los escrúpulos.» El sacer Lulio, Burchardo, obispo de Wurtzburg, Y Fulrado, abad de san Dionisio, enviados antes 4 Roma, publicaron en la asamblea la ote . respuesta del PAPA Lacarias. La decision de: la santa Sede niente dar la dignidad real al que egercia ya el poder en toda su plenitud.» Asi el pa" ue, que «era justo y conver pa aconsejó, y segun Eginardo, mando Ja deposicion de Childerico y la exaltacion Pipino. Este dictámen, Neaniiagna el aro zobispo de Maguncia, fue aprobado por Los leudes , los obispos y el pueblo. Eli giezome Pipino y le elevaron sobre el escudo; y % santo arzobispo Bonifacio puso la corona 507 bre la frente del nuevo rey. El indolente ? insensato Childerico fue degradado: un de creto de la junta de los franceses le obligo? cortarse el cabello y tomar el hábito de mon” ge en el convento de Sethien y de san Be, tin en Omer, ciudad de Artois. Alli mur. dos años despues. Se cree que tuvo.un . , , llamado Teodorico 0 Tierry : este principa | absolutamente olvidado despues, perdio y, cabello, y fue encerrado en el convento la Fontenelle. En Tierry se estinguió Ja La A lia merovingia que habia reinado 334 4D A desde 418 hasta 752. El advenimiento +, Pipino al trono fue una violacion M4 0 fiesta de las leyes de la monarquia; UN la ley. de la necesidad., superior 4 (305) las otras, hizo inevitable esta revolucion. Desde el momento que los francos se es- tablecieron en Galia, el gobierno del reino, ajo la primera dinastía, tuvo siempre el fu- Resto sello de la violencia y la conquista. 0s vencedores, para vivir seguros en me- 10 de los vencidos, mo conocieron otro sis- tema que el militar. El pueblo franco pre- sentaba siempre el espectáculo de un ejér- Cito, cuyos reales se habian estendido 4 to- a Galia: cada gefe de tribu fue su general SU la guerra y sujuez en la paz. La fuerza Ce los caudillos, la obediencia de los solda- 0S y la fidelidad de los leudes dieron por sun tiempo á la nacion subyugada cierta o quilidad que suavizaba la servidumbre: levóse la guerra á Germania, y sus tribus publaron y se sometieron á las armas de ¿Ancia. Pero en breve las querellas domés- ¡“as de los reyes, su crueldad, y sobre to- 2 su debilidad volvieron á sumergir las Alas en todas las calamidades de la anar- Ja y del despotismo. Todos temian: ni bo asilo seguro, ni hombre cierto de con- “CL var su yida, sus bienes ni su libertad : la “erza era el único recurso contra la injusti- O cada montaña , cada peñasco se co- 900 de una fortaleza, construida para dez laaderse de las invasiones estrangeras y de d ostilidades interiores. Allí desde lo alto as almenas se burlaban los señores dé “Utoridad de las leyes, y de los monarcas: €ma; 6 : Mejantes 4 las aves de rapiña, no bajaban TOMO X111. 2 a (306 ) a la llanura sino para cometer espantosos la- trocinios. Todos los derechos se violaban: los desórdenes de la barbarie sucedian á los goces de la vida social. La parte mas mume- rosa y útil del ¡Ai gemia en esclavitud; y la suerte de los pobres, aunque fuesen li- a se diferenciaba muy poco de la de Los siervos. El inocente desvalido solicitaba en vano la: proteccion de las leyes, y ningu” juez se atrevia á castigar al criminal arma” do. Los reyes, despojados de su poder, 10 podian hacer respetar la justicia; y el miss mo gobernador de palacio, que usurp? Ja autoridad real, si reunia bajo sus band£” ras á los nobles sus iguales, era con la triste condicion de autorizar sus usurpaciones y «violencias , y de repartir con ellos los des” pojos de la corona bestia de. Asi las cien” cias y letras, asustadas , vieron estingW! se enteramente su antorcha. «En cuatro Y glos , dice Robertson , no produjo toda 77 ropa un solo escritor que merezca ser leló” 9 por la elegancia del estilo , ó por la exo titud ó novedad de las ideas; y apenas e citará una sola invención útil 0 agradab á la sociedad, que lonre aquellos tiempo*" Lospueblos, sumamente desgraciados, pul dela luz, que solo podia servirles par2 ha cerles yer el inmenso abismo en que hablo caido. «El estado peor de la sociedad ham na , añade Robertson, es aquel en qu y, ueblos hau perdido su independencia ¿e sencillez de sus costumbres primitivas, A : 307 ) | ) haber llegado 4 cierto grado de civilizacion, eN que el sentimiento de la: justicia y del onor sirva de freno á las pasiones emieles y roces. Y asi es, que en la historia” de los !'Empos que acabamos de pintarse encuen- tra mayor número de acciones atroces capa- “es de sorprender y horrorizar la imagina= y '9N) que en ninguna otra ¿poca de los ana- €S europeos (1).» pd ee ,, Solamente el cristianismo 'oponia un 0S- tienlo poderoso á la ferocidad de las costum- tes bárbaras, esperando la época desub- “garla, Consolaba y protegía eficazmente á 0s débiles ; aterraba á4 los malvados pode- 1005; daba asilos 4 las reliquias dela sabi- duria griega y romana; cultivaba las artes Utiles, y oponia el influjo de la inteligencia la moral 4 la fuerza brutal de las armas. os filósofos del siglo XVI han acusado al “ero de estos siglos de haber adquirido po- Y Y riquezas: como si aquel y estas no fue- 7 COhsecuencias necesarias de la superio- "idad de sus luces y virtudes. Los bienes del q Sto eran el único tesoro de los desgracia- 0 €rinfelices: que gemian bajo:el yugo de No) Robertson exagerd visiblemente, Las guerras dh ts de la república romana , los remnados de los Peradores perversos , la historia de los sucesos Wa e Jandro son mil veces mas horribles que las ctas de los francos , visigodos y lombardos. “del TP.) j ; 4d (314) Onicns de los españoles. Atribúyese ge- neralmenteá Tubal, hijo de Jafet, y nieto de Noé, la poblacion de España. Gomo los fenicios, griegos, cartagineses y romanos no arribaron á las playas de esta peninsula hasta muchos siglos despues de su pobla- cion , sus historiadores no pudieron dar no- ticias exactas acerca de los sucesos que ante- cedieron á su llegada; pero un hecho solo basta para demostrar 0nál fue la situacion de los españoles en aquellos tiempos primiti> vos» Los fenicios, que fueron erige blo conocido de la antigiedad que empezó a comerciar con la peninsula , halló a los es- pañoles- en el primer grado de la civiliza- cion; es decir, cultivaban la tierra, tenian gefes, 0 se gobernaban republicanamente; pero se hallaban-divididos en un gran nú- mero:de naciones 0 tribus, y no conocian aun ni los deleites refinados de la socieda civil, ni.los tormentos de la ambicion y la avaricia. Esto prueba invenciblemente con” tra la fundacion de una:primitiva monarqu!? en España, cuyos reyes fabulosos nombran algunoshistoriadores; y citan sus hechos Co tal seguridad, como si hubiesen asistido 2 sus palacios. En nuestro dictámen Gerion» Hispalo, Héspero, Atlante, Siculo,, Abides y Argantomio , si reinaron en España , fue” ron regúlos de algunas tribus cercanas á las playas, ó aventureros de otras naciones que " fundaron ciudades en las costas, y se lama” (315) ron reyes. No. quitemos su autoridad á los escritores griegos y latinos , que citan aque- llos nombres y. algunos hechos aislados ; mas no creamos que hubo en la España primiti- va el grado de civilizacion necesario para fundar grandes monarquías, cuando en tiem- Pos posteriores los fenicios , griegos, carta» gineses y romanos la encontraron todavia. bárbara y dividida. La grande seca que , se- gun dicen , asoló 4 España, despues del rei- nado de Abides, y.que acabó con gran par- te de la poblacion y con la monar ula, nos parece una fabula muy aleta que se Cuenta de aquel rey prodigioso... E Añadase a esto el diferente grado de ci- vilizacion en que dos fenicios y griegos ha- laroná los españoles: en las costas, huma= nos , sencillos, tratables , fáciles de incitar al comercio con los estrangeros , y aun de someterse 'á su autoridad. Homero pone los campos Eliseos y el siglo de oro en los her- mososllanos que riega el Guadalete. Pero los pueblos del interior de las tierras eran Aspe- ros , feroces, intolerantes de yugo , Perti- naces defensores de su independencia. Asi los hallaron Amilcar y Annibal ; asi mucho tiempo despues Escipion Emiliano y los cón- Sules vencidos por Viriato; asi Augusto, Me á pesar de una guerra cruel en Canta- tia, hubo de contentarse con un simulacro “ subyugacion. Los idiomas que se habla= an en España eran diversos; varias las ter- Minaciones de sus pueblos y ciudades: no es (316) posible, pues, concederles una civilizacion antigua y uniforme , y por consiguiente ni un imperio vasto y estendido. España estu- vo dividida en sus principios en un gran nú- mero de tribus sometidas , primero al go- bierno patriarcal , despues a gefes d caci- ques, y en algunas partes á un régimen re- publicano. Esta es la suerte de todos los pueblos primitivos en el primer periodo de su civilizacion; mas no se halla vestigio en ningun autor de algun pueblo, héroe ó monarca de España, que en aquella época hubiese emprendido conquistar á sus veci- nos ni fundar una estensa monarquía. El carácter politico de los españoles fue ha sido siempre en lo interior, el amor de la independencia; en lo esterior, el despre- cio de las conquistas. Acaso no haya habido una nacion menos aficionada á acometer la libertad agena; pero tampoco ha habido nin- guna que haya defendido mejor la suya pro- pia. Este es un hecho histórico : atribúyast, si se quiere, á un instinto dejusticia, prop! de la nobleza del carácter español; 4 á las dificultades que ofrece para hacer y consel” var conquistas lejanas un pais , terminado naturalmente por los dos mares y el Pirineo; 9 ála fertilidad y riqueza del suelo y apact” ble temple del clima , que ofreciendo satis- faccion a todas las necesidades y placeres de la vida, destruye uno de los grandes in- centivos que tienen las naciones para aco” meter la independencia de las otras; ¿en fiD> (317) al orgullo nacional, apreciador de sus cosas, y que se cura poco de las agenas. El hecho es, que los españoles han defendido siempre valerosisimamente su territorio , y solo una vez , en la época de Fernando el católico y Cárlos V , emprendieron ser conquistado- res. Es verdad que entonces obtuvieron y conservaron por dos siglos un gran domi- nio sobre la politica e se hicieron señores de un nuevo mundo , y cortaron al aguila otomana una de las dos garras con que amenazaba destrozar la Europa. Espedicion de los sicanos a Sicilia. (A. M. 2740. A.J. 1264.) La única espedicion estrangera , que consta conalguna proba- bilidad, hecha por los españoles á paises le- Janos, es la de los sicoros y sicanos, pueblos habitadores de las orillas del Sicoris , ho Segre, en Cataluña, á Sicilia é Italia. El pelo de esta espedicion fue Sículo , 4 quien os defensores de una primitiva monarquía española suponen hijo y sucesor de Atlan- te , rey de España; y dicen que pasó á Ita- lia, donde ya Atlante habia ido con un ejér- cito para tomar posesion de aquel pais. Ar- rojado por la tempestad a la isla de Trina- Cria, vencio a los lestrigones, primitivos ha- bitantes de ella, y la dió el nombre de Si- Cilia, Sicania 0 Sicoria, Ó por su nombre, 4 Por el de los pueblos que mandaba. Pasg £Spues á Italia , donde auxilió á su herma- na Roma para la fundacion de la gran ciudad “ £ste nombre, de la cual, segun estos his- (318) toriadores , Rómulo no fue más que reedifi- cador. Ultimamente venció y arrojó de Tos- cana á Dardano , que huyó , segun las tra- diciones poéticas , á las playas del Heles- onto, donde fue uno de los 'fundadores de E soberbia Troya. De esta narracion lo úni- co que nos parece verosimil es una emigra- cion de los sicanos á Trinacria; y este suce $0, e ia todas las probabilidades, perte- nece 4 la ¿poca de la fundacion de Atenas por Teseo. Espedicion de los celtas. Es indudable la existencia de un pueblo antiguo que ocu- 9 todo el occidente europeo, no tanto por medio de la conquista, como poblándolo- Este pueblo fueron los celtas, padres de los galos , bretones , españoles y germanos. Es desconocido su origen primitivo , el órden y las épocas de sus emigraciones: solo se sa” e que se encuentran vestigios de suidioma hasta en el griego y el latin. [gnórase tambien la época de su venida á España, y aun s6 disputa si fueron” oriundos de ella , y atra- vesaron el Pirineo para conquistar 0 poblar la Galia. Si atendida la escasez de noticias 6” xactas , y enmedio de las tinieblas que cu” bren los origenes de los pueblos, put e fiarse algo de las congeturas probables, pa” rece que siendo la direccion natural de la oblacion de Europa de oriente a occiden te, debió poblarse Galia antes que España y por consiguiente, quelos celtas vinieron 49 aquel pais a la península, La epoca de esta (319) emigración podria fijarse , no sin verosimili- tud, poco antes y poco despues de: la emi- gracion de los sicanos. Sea como fuere, nosotros encontramos vestigios del pueblo celta en el último con= fin del Algarbe de Portugal, en las estre- midades occidentales de Galicia, y en las o= rillas del Ebro. El cabo de Finisterre , en- tre otros muchos nombres, tuvo el de pro- montorio céltico. Un pueblo, llamado celta, recorrió todo el occidente de España ; y los habitantes de lo que hoy es el reino de Ara- gon, conservaron por muchos siglos el nom- bre de celtiberos , que quiere decir celtas del Ebro. bs Puede creerse que en esta época la po- blación de España constaba de dos especies de habitantes : los aborigenes 0 primitivos pobladores de la peninsula, y los pueblos de origen céltico. Entre los aborigenes:me-= recen el primer lugar los cántabros ó habi-= tantes de las playas del Océano cantábrico de las vertientes occidentales del Pirineo, pueblo que ha conservado hasta nuestros dias sus antiquisimas costumbres , régimen ¿idioma, sin haberse mezclado con ninguna nacion , como prueban los nombres vascon. gados de casi todos los pueblos, ni haber sido subyugados por romanos, godos ni ára- es. Su lengua tiene todos los caracteres de Primitiva , sonidos correspondientes al ge- nio é indole de los que la hablaban, y a la Posicion montuosa. y maritima del pais: for- (320 ) más regulares y sencillas en la etimología y sintaxis ; y sobre todo , significacion en las voces compuestas , de tal modo, que basta ronunciar un apellido vascuence para que el inteligente en esta lengua adivine al mo- mento todos los accidentes del sitio donde está el solar de aquella familia. Algunos es- critores , fundados en la significación que tienen en vascongado muchos nombres an= tiguos de rios, montañas y provincias de Es- aña, han sostenido que este idioma fue el primitivo y general da toda la peninsula. Pero aunque adoptemos esta opinion , es fuerza confesar que la venida de los celtas alteró mucho el lenguage, introduciendo nuevas voces y construcciones. : ] Mayor fue probablemente la alteracion que sufrió entonces la religion primitiva de los españoles, de la cual no queda otro ves: tigio que el nombre con que se designa el Ser supremo en el idioma vascongado, Y que significa el Señor de arriba o del cielo: rueba clara de haberse alterado poco entre os aborigenes la religion natural de los pa” triarcas. P celtas, aunque han quedado muy pocos yes- tigios de ellas en España, en cuya bistorl2 no se hace mencion de druidas, ni de sacet” dotisas ni de bosques sagrados. Es probable que la venida de las colonias griegas y feni- clas , y el comercio continuo de los españo” les con estos estrangeros, no dió tiempo 4 la ero esta sencillez debió dar lugar. á la idolatría y supersticiones crueles de los. “a AAA, 3 (32%) religion druídica para arraigarse en la pes ninsula, cuyos habitantes: gustaron mas de las fábulas agradables y de a pompa festiva de la religion griega, que de los dogmas tris- tes y sanguinarios de los pueblos septentrio> nales. Refieren los antiguos historiadores, que era costumbre antiquisima de los espa- ñoles disparar flechas al cielo cuando trona- ba, para libertar a su Dios del enemigo que e acometia, segun pensaban ,.con aquel es- truendo. Esta costumbre sola pinta el carácr ter religioso y guerrero de la nacion,: eran al mismo tiempo buenos amigos , fieles á sus promesas y constantes en sus determinacio» nes hasta 13 pestivación Colonias de los griegos en España. (A.M, 2.900. A. J. 1.104.) Despues de la ruina de Troya y la segunda.guerra de los heraclidas. en el Peloponeso, comenzo entre. los grie- gos, muy desgraciados en su pais, la cos» tumbre de emigrar ¿las demas regiones si- tuadas en el Mediterráneo, Las costas del Asia menor, de Tracia y Macedonia, las de Sicilia é Italia, y últimamente las de Espa- ña, se llenaron de colonias belénicas, com= puestas de emigrados y gaudillos, a quienes as guerras y revoluciones de Grecia obliga- ban á abandonar su patria y á llevar á paises Acjanos su culto y su civilizacion todavia muy pésiecta. Estas colonias, aunque emanci- Padas de sus metrópolis, conservaban sin embargo hácia ellas respeto filial y relacio- 2es intimas de hospitalidad y comercio» Su TOMO X1tr. | o: (322) i llegada 4 las costas de España , y sus diver- -50s establecimientos contribuyeron notable- mente á aumentar la civilizacion é industria de las tribus vecinas con los progresos rápt- dos que hacian los pueblos griegos, y que el trato no interrumpido comunicaba á sus co- lonias, y éstas a los españoles. Es muy dificil Seialár la época de la fun- dacion de las colonias griegas en España, y aun cuáles fuesen; porque se han inventado sobre sus SES bruéhts fabulas, ya por la semejanza del nombre, ya por otras razones igualmente débiles. Se ha esérito, por ejem- plo, que Olissipo, hoy Lisboa, fue edifica- da por Ulises: Tide, hoy Tuy, por Diome- des, hijo de Tideo; y el puerto de Múesteo, hoy de Santa María, por Mnesteo, “caudillo de los atenienses en el sitio de Troya. Con mas certidumbre se asegura, que Sagunto, tan célebre por su fidelidad y su infortunio, fue fundacion de los griegos de Zacinto, los cuales edificaron tambien algu- nos años despues a Dianio, hoy Denia, co” locada mas al sur en la cósta de Edétania: Esta ciudad tomó su nombre del famoso tem- plo de Diana que construyeron los colon05 griegos. Nebrisa, hoy Nebrija; Abdera, hoY Almería, y Heraclea, hoy Gibraltar, fueron tambien colonias griegas, cuyo establecl- miento atribuyen á Baco y á los argonautaS ciertos escritores empeñados ex que todos los hombres famosos de la Mitologia y de la historia antigua hayan venido 4 España; le- 8 | O 4 tal punto esta mania, que á vecid el silencio de los historiadores sagrados y contra todas las probabilidades históricas, quieren y sostienen que Nabucodonosor vi- no 4 España y edificó a Toledo. cy Mas auténtica es la llegada de los de Rol das 4 la'costa de Laletania, en la cial funda: ron la ciudad de Rhodas, hoy Rosas, y fue= ron los que 'mas contribuyeron á le civiliza- cion de los pueblos septentrionales de la España oriental, enseñandoles las artes del comerci0 y navegacion. do dd Estas son las principales colonias que los griegos edificaron en España. A esta region, EE Hosts entonces no 'távo nombre general, le pusieron dos, que fueron Hesperia é Ibe- ria. El primero quiere decir país occiden= tal, y los mismos griegos lo habian dado ya á Italia antes de que coriociesen nuestra pe- * ñinsula. Dispútase acerca del origen del se- gundo uombre. Unos lo deducen del rio Ibero, palabra vascongada, y esterorigen nos parece mas probable: otros de Iberia, hoy Georgia, provincia colocada “al pie del Cáucaso, desconocida de los griegos hasta la guerra con los persas, y cuyas relaciones con España son ifíciles de asignar, y mas dificiles de demostrar. a 0 - Fenida de los fenicios a España: funda- cion de Cádiz. (A. M. 2:981. A -J. 1.023:) Os fenicios, que desde la mas remota abli- giiedad habian cultivado el comercio y la davegacion, 4 que los convidaba-la estres (330) cos; Los cartagineses, .conociendo.el temple de los enemigos con quienes tenian que pe, lear, acudieron á sus 'artes acostumbradas, y lograron por la astucia lo que no les'fue po» sible por la fuerza. Enviaron embajadores á Turdeto, que pidiesen tregnas, prometién- doles.-amistad y buena vecindad, y asegur rándoles que su venida era solo 4 vengar el desacato cometido contra la religion en el incendio del templo de-Sidon., del cual sa. bian no tener culpa alguna los de Turdeto. Hiciéronse las tre uas; mas los cartagineses no dejaron de pelear contra los otros puex blos,-de talar sus campos, de subyugarlos. Muchas veces los españoles tomaron las ar- mas para vengar las injurias. Cuando su ejére cito era numeroso, los carta ineses echaban la culpa de los insultos rán a la licencia de la soldadesca, -prometian satisfaccion , y continuaban sin embargo la guerra enmedio _de una paz aparente. Baucio murig , y en él el defensor mas enérgico de la patria: los diversos pueblos de Bética, dejando des- truir á los convecinos, y no tomando las .ar- mas hásta que eran acometidos, fueron: su- cesivamente subyugados. Asi la astucia. y Perseverancia por una parte , y por otra el descuido, la confianza y la desunion, dier ron origen al imperio cartagines en España» Toma de Cádiz por los cartagineses. (A. M. 3.504. A. J. 500.) Pero este imperio no tenia aun capital. Necesitaban «ser dueños de Cádiz, y para lograrlo empezaron:á sem- Un mercado lucrativo , como por 391 brar discordias + tcs y los habi- tantes españoles de la isla. Los fenicios , in- dignados, acometieron improvisamente á sus nuevos enemigos, y los. obligaron 4 encer- rarse en el fuerte que tenian en la isla. Des- de él, habiendo recibido refuerzos de las guarniciones del continente y de los espa- ñoles aliados, que militaban ya a su sueldo, pasaron a poner sitio a Cadiz; y como: eran dueños del mar y de la tierra, dentro de pocos meses la O RAIOO a capitular. Cartago sostenia entonces guerras contl- muas en África, Cerdeña y Sicilia; y asi los cartagineses de España , reducidos a sus so- las fuerzas , y advirtiendo la indignacion que habia causado en los ánimos de los espa- ñoles su conducta pérfida con los fenicios, procuraron borrar la memoria de su alevo- sia, tratando con suma dulzura á los aliados, - y facilitándoles por medio del comercio los goces y ventajas de la civilizacion. Ási, no solo conservaron lo.que ya tenian , sino es- tendieron en gran manera su señorio» Espedicion desgraciada de los cartagi- neses contra las Lolo Baleares.(A.M. 3523. A. 3.481.) La posesion de las dos» Baleares mayor y menor era muy importante para Cartago , tanto por quitar á los qopltaos ligar sus posesiones de España con las de Cerdeña y Sicilia y asi, apenas la guerra que Dario, ah AÑ Persia, declaró á los griegos , permi- > 2 los cartagineses , empeñados con las co- : (332) lonias griegas de esta última isla, alguna li- bertad para atender a las cosas de España, enviaron una armada ¿ las Baleares con el intento de subyugarlas ; mas fueron recha-= zados por los valientes honderos de dichas islas , y pasaron á Cádizá reforzar con aque- llas tropas el ejército cartagines de España. Guerra entre mauritanos y cartagine- ses. (A. M. 3535. A. J. 469.) Safon , envia- do por gobernabor 4 Cádiz, hizo guerra á los mauritanos, enemigos entonces de Car- tago, y desembarcó en las cercanias de Tin- gi, hoy Tanger, con su ejército, en el cual militaban 3.000 españoles auxiliares. Los mauritanos , aliados antiguos de los pueblos béticos , enviaron embajadores á España a quejarse de esta infraccion de la buena cor- respondencia, y las tropas españolas aban- donaron los reales de Safon , hecho antes el concierto de que los mauritanos no auxilia- sen á los enemigos de Cartago en el conti- nente de Africa. Mas como no cumpliesen este tratado, Safon volvio al Africa con nue- vas tropas de españoles , los cuales le pro- metieron auxiliarle, no contra los maurita- nos de Tingi, sus aliados , sino contra loS demas AbEBLS que peleabañ contra Cartago; Safon se interno, pues, en Africa, venció a los enemigos de su república, cogidos en- tre dos ejércitos, el de Safon, y otro que sa- lió de la vrisma ciudad , y dió fin a la Be ra. Este suceso prueba que los españoles en aquella épdca no eran súbditos , sino aliados | (333) de Cartago. Es verdad que la alianza de un pueblo bárbaro y débil con otro civilizado y poderoso no tardo mucho en convertirse en sujecion. Espediciones de Himilcon y Hannon. (A. M. 3559. A. J. 445.) Sucedieron a Safon en el gobierno de Cádiz tres hermanos, pa- rientes suyos , llamado Himilcon , Hannon y Giscon. En su travesia a España consi- uieron por la astucia lo que tanto deseaban e cartagineses , que era poner el pie en las Baleares. Alcanzaron de los naturales per= miso para coustruir factorias en la costa. Las factorías se convirtieron en castillos , y los castillos en plazas fortificadas que subyuga= ron el pais : una de ellas fue Magon , lMama- da hoy Mahon , en la isla de Menorca. Esta conquista les fue muy útil , no solo para su comercio y fuerza maritima, sino tambien para reforzar sus ejércitos con los honderos valientes y habilisimos que reclutaban de a- quellas islas. Habiendo legado á Cadiz emprendieron una espedicion digna de un pueblo atrevido y navegante. Dejandoa Giscon el gobierno de la: provincia , recorrió Himilcon toda la costa de España desde el estrecho hasta el cabo de Ortegal, y aun, segun algunos, has- ta las islas británicas y Escandinavia, y Han- Don las de Africa, hasta el golfo de Guinea: stos dos viages de descubrimientos son los primeros de su especie que ha conservado la tstoria; pues del de Scilax , griego de na- (334) | cion, y almirante de Dario I, rey de Per- sia, desde el Indo hasta el golfo Pérsico, no poseemos descri cion alguna, aunque sabes mos que se verificó. La fundacion de Brac-= cara, hoy Braga, en el reino de Portugal, se atribuye generalmente á los cartagineses de algunos buques de la espedicion de Himil con, que naufraparon entre las bocas del Duero y del Miño. El viage' de Himileon duró dos años , el de Hannon cinco. Annibal , hermano de Safon , sucedió á Giscon en el gobierno de Cádiz. Fundó en una punta, llamada hoy de Arca, en el Al- arbe, a dos leguas de Silves, una ciudad lamada Puerto de Annibal, cuyas ruinas dejó descubiertas la mar despues del terri- ble terremoto de 1755. Al “mismo tiempo los turdetanos fundaron 4 Lucifero, hoy San Lucar, en la boca del Guadalquivir. Es pro- * bable que en esta época diese la civilizacion asos agigantados en España, y queá ejem- plo de los fenicios y cartagineses construye- sen los españoles el gran número de ciuda- des que encontraron despues los romanos cuando se internaron en el pais; algunas de las cuales opusieron larga y terrible resisten- cia á sus legiones vencedoras del mundo: Pero nunca acertaron á reunirse y confede- rarse entre si. contra sus enemigos: antes bien estaban en perpétuas guerras unos con otros. En la época Ls que vamos hablando, menciona la historia dos : una de los túrdu- los contra los sarrios , pueblos entrambos de (335) Lusitania; otra entre los lusitanos y turdeta- nos. Los cartagineses se aprovecharon de es- tas desavenencias, haciendo-alianza con una de las partes beligerantes, asegurando la victoria con la superioridad de sutactica y de su politica, y Jeminando definitivamen- te ¿unos y á otros. Este estado de guerra entre los pueblos españoles , y de observa- eion de los cartagineses para sacar utilidad de sus discordias , duró cerca de dos siglos, es decir , hasta el fin de la primera guerra púnica. Dos eran los grandes beneficios que saca- ban los cartagineses de España. El primero, las inmensas riquezas que el comercio con la peninsula les producia : el segundo, el gran número de tropas españolas de infan- tería que alistaban 4 su sueldo , y que era sumamente apreciada , no solo por su valor y constancia, sino tambien por su sobriedad y disciplina. Valióse Cartago de esta mili- cia, reclutando cuerpos numerosos de espa= holes en la guerra que sostuvo en Sicilia contra los dos Dionisios, Timoleon, Agató- cles , Pirro y los romanos. Para tener con- tentos á los españoles, y que les acudiesen con hombres, sin olvidar las ventajas del co- Mmercio , primer objeto de una república mercantil, declararon libres las ciudades de Spaña , inclusa la misma Cádiz, y aun soli- Citaron la alianza y amistad de los sagunti- nos, hb el . o : . . 9mo perjudicial á su comercio; y ominosa len que estos la rechazaron siempré: (336) á su libertad. En todo este periodo. no se has lla memoria mas que de un gobernador car- tagines de Cádiz , que oprimiese á los pue-, blos y los vejase con tributos y exacciones; lo que dió motivo á los peñas a moverle guerra. Pero apenas se tuvo noticia en Car- tago de aquel tumulto, se le did SUCEsor, y se volvió ala buena armonía habitual. Este ER Y pg gobernador tiránico fue el cdlebre Hannon, que despues , aspirando á la tiranía en Carz tago , y descubierta su conjuracion , sufrid el suplicio de cruz. Estos sucesos se yerifi-. caron un poco antes de la venida de Timo- leon á Siracusa , y de las victorias que con- siguió contra los cartagineses en Sicilia, Fundacion de Ampurias por los marse= lleses, (A, M. 3671. A. 3.333.) La ciudad de Marsella , fundada por los foceos en la costa de Francia, no lejos de las bocas del Ródano , habiendo aumentado su poblacion riquezas por el comercio , envió una cos a á las costas inmediatas de Cataluña 1 se le dió el nombre de Emporio , hoy Am- urias, por ser escala del comercio entre España y la playa marítima de Galia sobre el Mediterráneo. Esta colonia produjo un efec- to muy importante' en lo sucesivo ; porque adoptando, como su metrópoli, la alianza de Roma, que era entonces la potencia domi- nante de Italia, fue el primer conducto que hizo conocer en España a los conquistado” res del mundo. En esta misma época lHenaba el oriente « ke ds 7 Y ARA A A | (337) Alejandro el grande con la fama de su nom-' bre. Sabido es, que despues de conquista- do el:imperio de Persia, recibió en Babilo= nia embajadores de los pueblos occidentales: de Europa , cuya amistad buscaba para vol- ver sus armas contra Cartago, como lo hu= biera hecho 4 no atajarle la muerte. Las co- lonias griegas de Roda, Sagunto, Emporio! y Dianio le reconocieron como aliado suyo): y solicitaron su auxilio contra Cartago, cuyo' | poder -temian. Los pueblos españoles , alia= dos de estas colonias , le enviaron embaja=" dores en compañía de los griegos. Esta espe- cie de movimiento diplomático , que cesó con la muerte de Alejandro:el grande, se res noyó despues con mas fuerza, cuando ven-= cida Cartago en su primer lid contra Roma, y habiendo cedido las islas de Cerdeña y Si- cilia, buscó en España las fuerzas de que ne= * cesitaba para restaurar la pelea, é hizo de la peninsula uno de los. teatros mas sangrien= tos de.la segunda guerra púnica. : Amilcar Barca , gobernador de España: porlos cartagineses. (A.M.3768. A.J. 236.) Amilcar era: el primer general de Cartago. Habia adquirido suma gloria a fines de la pri- Mer guerra púnica, sosteniendo valiente- mente contra los romanos los pueblos de Pa- normo y Erix, en Sicilia. Despues de la yic- toria naval del cónsul Lutacio , «junto á las islas Egates, fue plenipotenciario de los car- tagineses para hacer la paz con Roma. Vuel-= stoá Cartago, la libertó del riesgo inminen- ' TOMO XIlLI. q (338 ) te.en que la puso la sublevacion: de las tro» pas AE ml reclamaban sus sueldos. En fin, conclui a esta lid doméstica e- ligrosa, le encargó su patria la fundación del imperio cartagines en España , y pasó á Cá- diz con el título de gobernador, Ya mosetrataba de continuar las relaciones/ mercantiles conlos españoles , ni de adqui- rir con el dinero y la política los medios de alistarlos en.sus banderas; sino de conquis- tarlos y subyugarlos, y convertir 4 España en provincia de Cartago. Amilcar, hábil 0- litico y escelente capitan , emprendió y Íle- vó muy adelante empresa tan ardua. En nue- ve años. que duró su gobierno , sometió los ueblos AA Bética, desembarcó dos yecesen aletania , y fundo en sus playas las ciuda- des llamadas por -lós romanos Cartago ve- tus, hoy Cantavecha; y Barcino, hoy Bar- celona : penetró con sus armas hasta el Piri- neo ,:hizo alianza con los galos que habita- ban entre estos montes y el Ródano , Cre- yéndolos muy útiles para yO guerra que pen- saba hacer en Italia concluida la de Espa- ña; sujetó al imperio de Cartago a los basti- tanos y contestanos, que moraban en los par ses que hoy se llaman reinos de Granada y urcia; y. no pudiendo persuadir á los sa- guntinos que entrasen en su alianza, fundo, no lejos de aquella ciudad, otra llamada Tur- deto ,y la pobló de turdetanos de Bética, que estaban a su devocion. Este héroe, que. habria sido el mas gran- O lt ME pp, -. ES A A (339) de de Cartago 4 no haber tenido por hijo 4 Annibal, murió peleando en una batalla contra los edetanos, que moraban en lo que ahora es el reino de Valencia , junto a un pueblo llamado Castroalto. La lid fue tan sangrienta , que a ea en ella las dos terceras partes de ejército cartagines- Muer- to el general huyeron los que quedaron, de- jando la'victoria a los edetanos. 3-4 Asdrúbal , gobernador de España. (A. M. 3776.'A.. 31228.) Habia entonces en Cartago dos facciones muy poderosas : uná era la de los barcas, cuyo gefe era Amilcar; y otra la de los hedos. La primera queria que suce- diese al gobernador de España difunto su ¿yerno Asdrúbal ; y los hedos , por quebran- tar el partido opuesto, designaban:otro ge- neral. Decidió la cuestion la llegada de An- nibal , hijo de Amilcar, jóven ala sazon de * 18 años, y que le habia acompañado en to=- das las guerras que hizo en la peninsula des- de su niñez: Este, muerto su padre, pasó á Cartago, y presentó:en el senado cartas de los gefes del ejército y de Jos magistrados de los pueblos españoles, aliados de:los cartagi- neses, en las cuales pedian por gobernador á Asdrúbal; cuya pericia y valor les era co- nocido, por haber servido en toda la guerra de España como lugarteniente de su suegro, Ganó, pues, la votadura el partido de los barcinos, y Asdrúbal partió á España lHevan- 0 por lugarteniente a su cuñado Annibal. nuevo gobernador de España conservó (346) travesó este rio, dejó 4 Hannon en defensa de los Pirineos, y resuelto4 levar la guer- ra al corazon de Italia > paso á las Galias. En el tomo II de esta obra , enla historia de los cartagineses, describimos con prolijidad el tránsito del Ródano y de los Alpes, las batallas del Ticino y del Trebia, la conquis- ta de la Galia cisalpina, el paso del Apenino, las victorias de Trasimeno y Cánnas, el ter. ror de Roma, las admirables campañas de Annibal en Italia > la derrota y muerte de su hermano Asdrúbal junto al Metauro; y en fin , la necesidad que tuvo de abandonar a= quel pais, teatro de su gloria, para volar al socorro de Cartago, acometida por Escipion el primer africano, á cuyo ascendiente hubo de ceder en la' batalla de Zama , QUe termi- nó aquella sangrienta lid , y decidió el do- minio de Roma sobre el universo. Mientras sucedian tantos y tan grandes acontecimientos en Italia y Africa, se repre= sentaron en España muchos episodios de a= quel terrible pro porque el senado de Oma n0 ignoraba cuan importante era que- brantar las fuerzas de Cartago, sustrayendo a su dominacion un pais que tanto dinero y soldados tan valientes le producia. Y asi, an- tes que se conociese en Roma la intencion de Annibal de hacer la guerra en Italia, fue en- viado á la peninsula el.cónsul Publio Corne- lio Escipion con ejercito y armada; pero habiendo sabido al llegar á Marsella que el ejército cartagines , pasado el Ródano, se (347) dirigia 4 los dt y que no le era posible alcanzarle marchando desde aquella ciudad, embarcó su ejército, dió la ve d Id Géno- va , donde tomó tierra , y marchó hacia el Pó 4 esperar á Annibal cuando escendiese de los Alpes- Vencido en la batalla del Ti- dino, se unió con su colega Ser HN entrambos ejércitos fueron vencidos por Án- nibal junto al Trebia. Entretanto Gneyo Es- cipion, hermano y lugarteviente de Publio, y enviadopor él á España con la armada desde Génova , desembarco en Emporio , adqui- rió aliados porque era fuerte, venció a Han- non en las faldas del Pirineo , obligó a As- drúbal , hermano de Anvibal, que venia a juntarse con Hannon , ¿ abandonar toda la provincia que estaba al norte del Ebro, pu- so guarnicion en Tarragona, que fue por muchos siglos la capital del imperio romano en España, y parte por voluntad, parte por la fuerza de las armas , hizo aliados de Roma ¿2:1os lacetanos , ¡lergetes, 'ausetanos y demas pueblos que habitaban lo que hoy se lama Cataluña. La tribude:los ilergetesoera Muy poderosa : habitaba entre los rios Segre y Cinca , é Herda, hoy Lérida, era su Ca- pital. etorias de Gneyo y Publio Escipion en España. (A. M. 3787..A.J. 217.) En la campaña siguiente se preparo Asdrúbal á re- A lo perdido, enviando a Himilcon con atmárla hácia las bocas del Ebro, y 400= diendo él en persona con un ejército de (348 ) 20.000 hombres por tierra. Gneyo' Escipion O rprendió con su escuadra > que estaba en arragona, á la Cartaginesa , y.se apoderó de toda ella por haber desembarcado la ma-= yOr parte de sus tripulaciones > (ue ignora- an cúan próximos estaban los romanos. Des. Pues recorrido la armada vencedora toda la costa, talándola hasta Cadiz. Esta victoria naval de los romanos hizo grande impresion sobre los pueblos de Es- pos > QUe no Juzgaban ser posible vencer á 0s cartagineses por la mar, y Un gran nú- mero de tribus españolas se pasaron ala a. lianza de Roma, entre ellos los celtiberos, nacion mu poderosa y estendida. Gneyo formó de e un grande ejército con el in- tento de penetrar en Bética por Castulon; pero Masilbaio > hombre muy poderoso en- tre los ilergétes, Y que habia sido caudillo de esta tribu » MOVÍÓ guerra contra los roma mos, ganado por Asdrúbal, y fue forzoso 4 scipion volver al norte del Ebro. Ali ven. ció muchos cuerpos de Mandonio. Asdrú-: al, que acudig en su socorro, fue vencido en dos batallas por los celtiberos con pérdi- de 15.000 hombres , y se retird a Anda- ucia. Mientras las cosas de España tomaban un aspecto tan contrario á los cartagineses, Án- nibal aterrg a Roma con el estrago del Tra- 'simeno, y la obligó á elegir por dictador 4 Fabio Maximo > Cuya contemporizacion dió £Speranzas de salud ¿ la sopública; Con ellas, (349 ) y con'la fortuna favorable que se presentaba en España, envió el senado al año siguiente ¿-Publio Espicion, hermano de Gneyo, en calidad de procónsula ésta peninsula. Reu- nidos los de hermanos , marcharon hácia Sasunto con el deséo de recobrar esta plaza, origen de la guerra» Acedux, ciudadano de Sagunto, y amigo secreto de los romanos, les hizo un señalado servicio , persuadiendo _¿-Bostar, gobernador de la fortaleza , que enviase los rehenes que' en ella se guarda- ban, de los pueblos de España, aliados de Cartasvo. «De este modo', le dijo, ganarás cohiel héneñtio á favor de tu patria a los que hoy estan mal seguros en la alianza he- cha por la fuerza de ls armas.» Bostar cayó en el lazo, encargó al mismo Acedux llevar os rehenes , y este los condujo á los reales de los romanos, dándoles en ellos los miedios e tener á su devocion gran número de ciu- dades españolas. : cÍ a -Casi'al mismo tiempo ganó Annibal la célebre batalla de Cannas, en cuyos campos se'creyó que habia erecido la república ro- mana. El senado de Cartago envió grandes refuerzos 4 Asdrúbal con órden de pasar á talia , para que reunido con su hermano se diese fin 4 la guerra. Obedeció Asdrúbal, y se puso en marcha; pero vencido por los Es- Cipiones junto al Ebro en-una gran batalla, se retiró con las. cortas reliquias de su ejército Po artago-nova: Magon , su hermano, des- aréó don tropas de refresco, venidas de (350) Cartago , y acometieron á Diturgi, ciudad puesta en los confines de la Bética y de la Oretania , y que era aliada de los romanos. Los Escipiones acudieron en su defensa, dieron una nueva y terrible rota á los carta= ineses. En fin, alentados con nuevos re= Pan atacaron á Incibile, ciudad del tera ritorio de Tortosa, y fueron vencidos por tercera vez. En casi todos los encuentros lle. varon los cartagineses lo peor durante: cuas tro años. La plaza de Castulon se rebeló con- tra los cartagineses, y se pasó a la alianza de los romanos. Los generales de Cartago fue= ron vencidos en dos grandes batallas dádas en el centro de Andalucia: los Escipiones recobraron á Sagunto , tomaron á Turdeto, causa de la guerra , la asolaron, vendieron como esclavos á sus habitantes , y entrega- ron sús campos á los saguntinos. Entretanto Annibal, no recibiendo socorros ni de Car- tago ni de España, sostenia la guerra en Ita- lia solo con su habilidad y con el terror que su nombre inspiraba; pero los romanos, peleando en su pais, y reforzándose conti» nuamente, adquirian de dia en dia sobre su formidable enemigo superioridad declarada: Muchos españoles de los que militaban en el ejército de Annibal , Se pasaron á los roma- nos ; asi como las ciudades de España aban- donaban la alianza de Cartago, cansadas del yugo tiránico que les imponta. 80 Batalla de Ilórcis : muerte de los Esci- piones en España, (A.M. 3794. A.3.214.) Parecia inevitable la ruina del poder carta= ie en España, cuando la imprudencia de os Escipiones proporcionó á sus enemigos un triunfo inesperado. Siendo estensisimio el territorio de España , deseando ocuparlo todo, y confiados en las victorias anteriores y en la superioridad que tenian sobre los cartagineses, dividieron sus fuerzas , y que- dó cada uno sumamente débil contra las del enemigo». Publio marchó a los confines de Bética y Oretania, donde mandaban Asdrúbal , hijo de Giscon , Masinisa, su yerno, y Magon; y Gneyo con la tercera parte de las tropas romanas y un cuerpo de 30.000 celtiberos auxiliares penetró en Contestania para des- truir el ejército de Asdrúbal Barca, herma- no de Annibal. Antes de llegar a las manos £on él, por industria del cartagines, se es- parció entre los celtiberos la noticia, 0 fal- sa ¿ exagerada , de que los aliados de los cartagineses habian entrado en Celtiberia, y talaban los campos de los pueblos amigos le los romanos. Esta voz alboroto á sus auxi. iares , de modo que abandonaron el ejércia to, y se volvieron á su patria. Gneyo, vien» o tan disminuidas sus fuerzas , levanto el Campo y se retiró hácia los paises que ocu- Paba su hermano: Pero ya no era tiempo. Ublio habia perecido en un terrible com- a que le habian dado "los cartagineses, "prendiéndole separado de sus reales, cuan- 0 con parte de sus tropas. habia salido al | (352) encuentro a Indibil , hermano de Mandonio elilergete , y régulo de Suessa , hoy San= giiesa, ciudad de Navarra, que con un cuer= po de suevitanos venia 4 reunirse con el e. jército de Asdrúbal Giscon. La _=—Gmeyo , viendo reunirse las tropas de este con las de Asdrúbal Barca, tuvo por in« falible la perdicion de su hermano; y con es- te agiúero peleó, y fue vencido y: muerto contra todo el ejército cartagines, en Hórcis, hoy Lorquin, en el reino de Murcia. Los ro- manos que escaparon de estos dos comba tes calamitosos, marcharon hácia el Ebro ,-y pes este rio , perseguidos siempre por os cartagineses, desmayados y: amenazados de su proxima perdicion. Lucio Marcio, cas ballero romano , y tribuno de una legion en el ejército de Gneyo Escipion , encargándo- se del mando, que solo pretenden en los mo=. mentos de peligro los hombres de valor:y o- sadía, animó de tal manera a los suyos, que cayeron sobre los cartagineses, descuidados cou la victoria, los obligaron á-pasar al'otro Jado del Ebro, y conservaron la reliquias de la dominacion romanaen España. + Al año siguiente vino a tomar el mando del ejército Claudio Neron , encalidad de propretor; y los refuerzos que trajo salieron de Roma precisamente en el momento que Annibal estaba a las puertas de esta ciudad con el objeto de hacer levantará los roma= nos el sitio de Gápua. Pero esta plaza cayó en poder de los:cónsules, y Aunibal tuvo 4 (3539.). que retirarse de Roma, convencido de la inutilidad de sus esfuerzos contra una repú- blica «que enviaba tropas 4 España, aun en el momento de ser amenazada por Un ene- migo tan terrible ..Neron cerro el paso de Andalucía al ejército cartagines, ocupando el desfiladero de-Mentisa, en los montes Ma- rianos , hoy Sierra-Morena; pero, Asdrúbal, fingiendo entablar negociaciones de paz , se lA de la buena fe y-el descuido de eron, y durante la:noche pasó:con sus tro- pas la montaña por senderos: desconocidos, y dejó burlados'4 los romanos. | + Conquista de Cartago-nova por Escipion. (A. M.3796. A..J. 208.) En Roma midi se atrevió á solicitar la dignidad, de pretor de España y el cargo de una guerra tan peli- osa ; sino Publio Escipion, hijo del héroe. el mismo nombre, que acababa. de morir po su patria en la guerra de Ja peninsula. ra ¿la sazon jóven de 24 años; pero habia dado ya muestras de valor y prudencia muy superiores 4su edad:, salvando la vida á su padre en la batalla del Ticino, € impidien= o que emigrasen' de Italia, despues del de- Sastre de Cánnas, muchos jóvenes nobles que desconfiaban de la salvacion: dela re- Pública. 160297 , Nombrado pretor de España, apenas lle- g0 4 la peninsula, acometió una empresa, que-solo fue fácil por su dificultad misma- Ns tenian muy poca guarnición artago-nova, y sus ejércitos estaban di- TOMO XII. 23 (354) seminados en las diferentes partes de la pe» ninsula , no creyendo que los romanos se a- treverian á atacar el centro de las posesio- nes de Cartago en España. Escipion marchó con rapidez por la costa. de Edetania, si- guiendo sus movimientos con la armada Ca- y0 Lelio: legó en siéte dias á vista de Car- tago-nova, la asaltó das la parte de un este- ro , que cuando bajaba el mar quedaba seco, y se apoderó de la plaza y la ciudadela al dia siguiente de haber llegado. El botin de una ciudad tan. opulenta fue inmenso , tanto en riquezas como en pertrechos militares. Si su genio y osadía le dió la victoria, sus virtudes le conservaron los. frutos de ella. Casi toda España se adhirió al partido roma- no, cuando de vió entregar los rehenes es- añoles que tenian los cartagineses en aque- ha plaza a los embajadores de las oia entre ellos la muger de Mandonio y los hi- jos de Indibil; y mucho mas cuando se su- po, que ni quiso ver ni hablar a una don» cella muy hermosa y noble que le presen” taron los soldados, sino la restituyó á un car ballero celtibero llamado Luceyo, con quien estaba desposada, dándole en dote todas las riquezas que el padre de la jóven le ofrecia de su rescate. Esta continencia pareció mi- agrosa , atendida su juventud y su victo- ria , € inclinó en gran manera á los españo- les á amar el dominio de una república que _producia ánimos tan grandes y generosos. Escipion en las campañas siguientes, siempre hábil , siempre feliz , completó la ruina del imperio cartagines en España. Ven- ció 4 Asdrúbal Barca en Andalucia , á Ma- us y Hannon en Celtiberia , a Asdrúbal iscon en Silpia, pueblo de la provincia de Cádiz. Asdrúbal Barca pasó á Italia, donde fue vencido y muerto en la batalla del Me- tauro por aquel mismo Claudio Neron , de cuyas manos había escapado en los desfila- deros de Bética. Gon su muerte perdio An- nibal la esperanza de poder sostenerse en Italia 3; mientras Escipion , tomadas las pla- zas de Oringe , Castulon , Miturgi, Astapa, cuya fidelidad á los cartagineses no fue me- nos gloriosa que la de Sagunto para los ro- manos , atrajo á la alianza de su república á asinisa, rey de Numidia , y a los baleares; fundo á Ítálica , cerca de Hispalis, sobre el Betis, y echó los cimientos de la dominacion romana en España. Pasd despues 4 Roma a solicitar el consulado ; obtenido, acome- tió 4 Cartago, obligó a Annibal á salir de Italia para defendd su patria, le venció en la viva decisiva de Zama, y terminando a segunda guerra púnica, dictó las condi- ciones de paz que aniquilaron para siempre el poder de Cartago. :e (362) cen a la historia, ui hazañas notables , ni grandes combinaciones políticas; porque los españoles ignoraban todavía el arte de con-= folróno y unirse entre si para oponer un muro invencible contra la ambicion estran= gera. Despues lo hicieron , aunque infeliz- mente , porque jamas renunciaron á la inde» pendencia de sus ciudades, ni quisieron su» frir el yugo. de una autoridad nacional, que los habria libertado de- lá prepotencia de Roma. Ási, peleando aisladamente cada pue- blo, nunca presentaron. fuerzas bastantes” contra sus opresores. La- política de los bár» baros , versátil y sometida' al imperio de:las circunstancias , no podia luchar ventajosa» mente contra una república habil , tenaz en sus empresas, y que contaba ya con las fuer- zas y riquezas de la España oriental y meri- dional para subyugar el resto de la penin- sula. bj Acaso hubiera sido fácil consumar la con- quista de Escipion y Caton comenzaron con tanta felicidad , si despues de la victoria de Magnesia contra Ántioco , rey de Siria , no hubieran empezado á eclipsarse las antiguas virtudes de los romanos, y no hubiesen su- cedido al amor de-la- patria y de la gloria el deseo desenfrenado del poder, de las rique- zas y del deleite. Los. romanos en el inter- valo que actualmente describimos, perdie- ron la probidad y lajusticia , dos virtudes que les habian hecho triunfar de-los galos y cartagineses >, sus mas temibles enemigos, y (363) que'consolaban á los pueblos subyugados de la pérdida de su independencia: Pero las ri> quezas y placeres de Asia, introducidos en Roma, destruyeron las buenas costumbres. Desprecióse la religion del juramento > hi- ciéronse venales los sufragios en las elec- ciones; solicitóse el poder, no.para aumen= tar la eloria de la república; sino para resatz cirse de los gastos que Se hacian por adqui- vir las magistraturas , allegar.nuevas rique- zas, despojando los pueblos vencidos 0 alias dos, vengarse de los enemigos personales y tiranizar la república. - Ningun ais de la tierra sufrió en mayor grado que España los efectos funestos de es- ta depravacion; porque en oriente, los grie> gos, aunque débiles. y degenerados, eran sabios ¿ instruidos, y. tenian historiadores capaces de transmitir a la posteridad las má= as acciones de los romanos; y asi;en aque- Mos paises procuraban los pretores y cónsu- les conservar la opinion de las antiguas vir- tudes; y tenian por lo menos. la 'aparien= ciá de la.probidad. Pero España era barbara, muy distante por. su situacion del centro del mundo civilizado : ningun pueblo .se intere- saba en su suerte, sino Roma que.queria sub= yugarla : de la historia de los:sucesos de la peninsula no podia saberse mas de lo que los Tomanos publicasen: Por estos. motivos. los Pretores y cónsules que mandaron en Espa- ña , cometieron 'crueldades y perfidias hor- rendas con que no osaban mancharse los g0- (364 ) bernadores de Grecia, “Macedonia y Asia, contando con la connivencia del senado, compuesto en A parte «de sus cómplices, y con la oscuridad en que yacian los sucesos de aquel ángulo poco conocido. ES De aquí nació que los infortunios, lle gando al esoeso de la desesperacion , pusie= ron á los españoles las armas en la mano, que aprendiesena confederarse para resistir, que moviesen contra Roma una lid de cerca de dos siglos , durante los cuales sostuvieroñ intrépidamente su independencia, y com-= prometieron , no solo la dominacion roma- na en la peninsula, sino tambien la suer- te de todo el imperio. Los' episodios prin= cipales de este largo, continuo y sangrien= to drama fueron las guerras de Numanciá y Lusitania, la guerra de Sertorio y la de Can- tabria. : La primer guerra de Numancia tuvo este origen : los belos y ticios , tribus arevacas, habitadoras como los pelendones de las ori- Mas del Duero, se confederaron entre: si, hostigadas de las injurias que recibian de los romanos; negaron los tributos, y fortifica- ron sus esúdddes contra el tenor del tratado que habia hecho con ellas el pretor Tiberio Sempronio Graco. La principal ciudad de estos pueblos era Segeda, capital de los bes los; y Numancia, aliada suya , se halld en- vuelta en esta guerra. Al nismo tiempo pe- leaban los lusitanos, bajo“las órdenes de su caudillo Cesaron, contra los romanos. El se- - 365 nado envió 2 si al pretor Lucio Mum- mio, y 4 Celtiberia al cónsul Quinto Fulvio Nobilior. Los segedanos enviaron sus Mmuge= res , hijos y riquezas á las ciudades interio- res de los arevacos,. y eligieron un general “llamado Caro, bastante hábil para sorpren- der con una emboscada el ejército del con= sul y matarle 6.000 hombres , y bastante im- prudente para perseguir sin órden a los ro- manos, que revolvieron sobre él, y le qui- taron la victoria y la vida. Los arevacos nombraron por generales, en lugar de Caro, á Haraco y ¿4 Leucon, y los numantinos 4 Lintevon. El cónsul se puso sobre Numan- cia. : los españoles salieron contra él; pero amedrentados de los elefantes, que Masini- sa, rey de Numidia , habia enviado con sus tropas auxiliares al ejército romano , huye- ron 4 la ciudad : los romanos los persiguie= ron , queriendo entrar con ellos en la plaza; pero uno de a uellos animales , herido de Una piedra le tiraron desde lo alto de la Ml 5538 embraveció, perturbó á todos os demas » y se volvieron contra sus mis- mos conductores. Los numantinos salieron entonces y ahuyentaron al enemigo á sus reales , matándoles 4.000 hombres. El con- sul se apartó de Numancia, y.puso sitio a Axenia , ciudad de mucho comercio, en los confines de Celtiberia ; Mas fue rechazado e ella con grande ignominia. Ocile , plaza e armas de los romanos, donde tenian Sus agages y almacenes, al fayor de estas re= | o vueltas se-pasd á los celtíberos , y Fulvio; muy disminuido su ejército , y falto de todo lo necesario á la guerra, tomó cuarteles de invierno, y los fortificó cuidadosamente. El pretor Lucio Mummio fue mas dichoso con: tra los lusitanos ; pues aunque vencido por Cesaron en la primer batalla con pérdida de 10.000 hombres, logró despues cogerle des2 cuidado y deecotarke . Cesaron murid en el. combate, y tuvo por sucesor á Canteno,, el cual , despues de talada la parte occidental de Bética, pasó 4 Mauritania”, Do se sabe si huyendo de los romanos , 6 buscando mayor botin al otro lado del estrecho. Mummio, al fin de la campaña , destrozó en varios re= encuentros parciales las tropas que queda- ban de los lusitanos, y pacifico la provincia. En la campaña siguiente el cónsul Marco Claudio Marcelo , sucesor dé Fulvio, tomó á Ocile:, sitioá Nertobriga, ciudad puesta no lejos de donde está Calatayud, y entabló ne- gociaciones de paz con los habitantes : estos no se negaban á aceptarla; pero querian que se estipulase segun las condiciones del tra= tado de Sempronio Graco. Marcelo consultó al senado; y Fulvio Nobilior, que ya habia vuelto á Roma, tan duro en el consejo , co- mo iuhábil para la guerra , persuadió á los padres que impusiesen á los celtiberos con= diciones mas graves, exagerando la desleal- tad y turbulencia de esta nacion. Continuó, pues, la guerra 5 y fue necesario sacar á la suerte los soldados para el ejército de Es- (367 ) aña, porque la juventud romana se negaba aservir en un pais donde lalid era tán cruel y encarnizada. Pero Publio Cornelio Esci- pion, nieto adoptivo del africano , y jóven entonces de grandes esperanzas , disipo el terror, ofreciéndose a servir en la peninsu- la con el grado que se le quisiese dar 5 Y vi- no de lugarteniente del cónsul Lucio Lici- nio Lúculo. Pero antes de la llegada de este, Marcelo concluyó la.paz con los pumantinos y sus aliados, y entregó á su sucesor la pro- vincia pacificada. Asi terminó la primer guerra Na Numancia. Á esta ciudad nose e- xigió mas condicion que la de separarse de la confederación aréyaca- Lúculo , hombre dominado por el orgu- llo y la avaricia , no habiendo ya males que hacer en Celtiberia y en el pais delos aré- vacos , pasó al de los vacceos , que habita- ban la parte occidental de Castilla la vieja, y la oriental y meridional del reino de Leon: puso sitio 4 Caucia , hoy Coca, socolor de Vengar.a los carpetanos, aliados de Roma, por las injurias, que segun decia, habian re- cibido de aquella ciudad. Los caucios , Ven- cidos en una salida, capitularon 5 y asegura- os con el concierto, dejaron entrar en la Plaza 4 las tropas romanas. Lúculo , sin res= NO á la fe jurada, mandó matar a todos los abitantes sin escepcion de sexo ni edad, y arrasar la poblacion enteramente, Esta bar- Dárieobligó á todos los vaceeos á retirarse a las montañas , llevando. consigo sus fami> (368 ) lias y lo masprecioso de sus bienes. Despnes de tan infame espedicion puso sitio Lúculo á Intercacia:, plaza situada en el camino de Valladolid á Astorga: los ciudadanos se de= feudieron con intrepidez, y le obligaron á levantar el cerco, á pesar de las grandes ha= zañas que en él obró Publio Escipion.Una de ellas fue haber vencido en desafiváun vacceo principal, con el cual no se atrevia á pelear singularmente ninguno de los romanos. Solo por salvar la gloria de la república se esti= puló que diesen algunos sayos militares , bas gages para el servicio, y rehenes; y esto por mediacion de Escipion , de quien se fiaban los vacceos mas que del cónsul. Este acome- tió despues á Palencia, y no pudo tomarla. Asi concluyó su vergonzosa campaña. , Guerra de Viriato. (A. M. 3856. A.J. 148.) No menos infame fue la de Sergio Gal- ba contra los lusitanos. Habiendo perdido una batalla que did á estos pueblos valero- sos, y en ella 7.000 soldados de sus mejores tropas , se retiró a Garmona, plaza muy fuerte entonces, á esperar refuerzos ; y ha- biéndolos recibido entro en Lusitania ., lle- vándolo todo á sangre y fuego. Como-los lu- sitanos, alligidos por ds calamidades, le enviasen embajadores pidiéndole la pei se mostró deseoso de ella, y prometió dar- les campos en que viviesen sin sufrir la ne- cesidad, causa 4 pretesto de sus continuas rebeliones. A este fin les señaló dia.en que viniesen adonde él'estaba para desen as (369 ) las tierras ; y conforme ¡iban llegando. , la tropa: romana los despojaba de sus armas, y les daba muerte. Lusitania , privada de sus defensores, fue:presa de la avaricia de Gal. ba, que adquirió inmensas riquezas consu alevosía. Pero tambien comprometió a Ro- ma en una guerra cruelisima en que pudo haber naufragado su dominación en España. Viriato , Iusitano de baja estraccion , a= brazó la profesion de bandido, tan comun en los tiempos bárbaros y en los paises de- wastados por la guerra. Su valor y osadia le hicieron caudillo de una tropa considerable, ¿que se aumentó con la perfidia de Galba; y meto ya de un cuerpo:/numeroso, acométid a os pueblos aliados. de los romanos , que vi- vian cerca de la desembocadura del Guadia- ma. Perseguido por el pretor Marco Vetilio, sucesor de Galba, huyó álas montañas y as= -perezas que hay cerca del estrecho de Cá- diz, donde se defendió valerosamente, fa- -vorecido por el sitio. Cercóle el pretor. Los soldados e Viriato , acosados del hambre, an ya en capitular; pero su caudillo les recordó la erueldad y mala fe de los ro- manos , y con la elocuencia natural de los ES OADEÓS les persuadió á no soltar as armas de la mano hasta libertar su patria. ara escapar del presente peligro puso su “caballería enfrente de los romanos; dando «Muestras de querer pelear 5 y se retiró con a infanteria a Tribola, donde:se hizo fuer- te. Enuna celada que puso.a los romanos TOMA VWrrir. A (370) mató 4 4.000 de ellos y al mismo pretor , y ahuyentó los demas á Carteya ; y como. ha» biendo recibido refuerzos de los aliados es- pañoles, volviesen á probar la suerte de las armas, fueron casi todos esterminados en es- ta segunda batalla. - Estas dos victorias, y las que consiguió en los tres años siguientes contra tres pre- tores sucesivos , le hicieron dueño , no solo de Lusitania, sino tambien de Bética y par- te de la provincia citerior, sin atreverse los romanos á salir de sus fortalezas. A Cayo Plaucio , sucesor de Vetilio; venció dos ve- ces con gran matanza , una en el pais de-los carpetanos, otra al sur del Tajo, junto á una montaña llamada Venus. Destrozó el ejérci- to del pretor Claudio Unimano en el campo que hoy se llama de Ourique ; y el mismo año en que Corinto y Cartago fueron destrui- das por las armas romanas , el héroe husita- no vengaba el universo oprimido, estermi- nando junto á Viseo las tropas de Cayo Ni- gidio , pretor de la España ulterior. : Cayo Lelio fue el primero, que aunque no venció á Viriato, se sostuvo por lo. me- nos contra él, y tuvo la gloria de no ser ven- cido. - Alianza de Viriato con los celtiberos Y arevacos. (A. M. 3861. A.J. 143.) El sena- do. consideró: como muy seria la guerra de Viriato, y la encargó a uno de los cónsules, ue fue Quinto Fabio Máximo Emiliano» ácé los ejércitos consulares eran mas nu- (371) merosos, que los pretorios,, este aumento de fuerzas enemigas, aunque no desalentó 4 Vi- riato , por lo menossdetuyo el curso de sus victorias. Fabio no se atrevió a pelear inme- diatamente con el enla Bética, donde puso sus reales, hasta que las tropas de nueyo a- listamiento conociesen el pais y el enemigo. Viriato, muy hábil en la guerra de latroci- nio, le mató mucha gente de la que salia/á forragear y hacer leña; pero habiéndose ar ot ¿medirse con el cónsul en batalla campal , fue yencido y puesto en huida. En- tonces fue cuando convencido de la impo- sibilidad de resistir por. si solo a los roma- nos , formó planes mas yastos , y procuró atraer á su alianza los pueblos arévacos y de Celtiberia : estos le prometieron auxilio; pero no pelearon con la debida constancia, y asi causaron su ruina y la de Viriato. Pa- rece que este año comenzó la guerra de los romanos contra los calaicos, hoy gallegos. Al año siguiente continuó la guerra con- tra Viriato el pretor Popilio, el cual no hizo mas que tomar algunas plazas de las que ns seian los lusitanos. Iba cundiendo la suble- vacion de los celtíberos y y el senado, yol- Viendo a su primer dictámen, envió a Es- «paña citerior al.cónsul Cecilio Metelo el ma- cedonio, llamado asi por haber subyugado a los macedonios rebeldes. Este , entrete- nido en la guerra de los celtiberos , envio á su lugarteniente Quincio contra Viriato. encióle junto al mismo monte de Venus, (378) : España á hacer guerra á los núumantinos , y a entregarles desnudo al cónsul Mancino, autor del tratado que no habia de cumplir- se; y aun quisiera entregarles tambien á Ti- berio: Graco, que tanta parte tuvo en la ca- pitulacion ; pero el amor del pueblo- le sal- vó de esta ignominia. Desde entonces em- pezó el odio de los Gracos contra los nobles y poderosos :: este odio preparo sus:famosos tribunados:, que acabaron con la libertad rómana , y dieron principio á las guerras ci- viles ,: en que se sepulto «la república ,:te= ñida:con la sangre de todos los pueblos del mundo. Asi la guerra de Numancia produjo á Roma una larga serie de calamidades. -' Lépido atacó 4 los vacceos contra las dr- denes del senado , que le habia mandado no irritar mas 4 los españoles, puso cerdo-¿Pa- lencia , fue vencido, y huyo. Por está:cau- sa se le condenó 4 mtlta cuando volvió:á Roma. Su sucesor el cónsul Publio Furio Filon entregó 4 los numantinos la: persona del cónsul Cayo Hostilioy:; pero los.numan- tinos, semejantes 4 los samnites, ni quisie- ron recibirle ni castigarle, y se contentas ron convencer al cónsul Quinto Calpurnio Pison , sucesor de Publio Furio. 0% Ruina de: Numancia: (A:.M.3873-A.J, 131.) El valor. de los numantinos no eta cie-' go y feroz, como suglé ser el de los“pue- , . . no. 1 blos bárbaros , ni'acometian sin precaucion y temerariamente. Habian aprendido¡de sus mismos enemigos la táctica militar , y el arte (379) de aniquilar las fuerzas superiores de los ro- manos: con ataques: osados é imprevistos. Cuatro ejércitos consulares vencidos, la caw pitulacion vergonzosa de uno de ellos , y tantas pérdidas en una guerra contra ene- po cuyo ejército no paso nunes de 10.000 hombres ,: obligaron al senado a. to- mar “en fin una resolucion enérgica), Y a confiar la provincia “citerior al mayor capi- tan de Roma, para que destruyese de una vez aquel padrastro de su gloria. Publio Es- cipiom, célebre ya por la ruina de Cartago, fue nombrado consul, y pasó 4 España- Lo primero que hizo fue restablecer la disciplis na en el ejército romano, perdida: 0 por la inhabilidad ó por la:megligencia delos con= sules anteriores, mas 0cu ados ensallegar ri- quezas que en cuidar de las cosas necesarias para vencer. Acometió4 los vaceeos, Y les taló los campos para impedirles que socor= “vriesen 4 Numancia; y aunque era su inten- ción por entonces no dar batalla al enemigo hasta acostumbrar sa ejército a la pan ia hubo de pelear con los palentinos por la te- meridad de su' lugarteniente 'Rutilio Rufo, que cayó en una emboscada: Escipion le lia bertó de ella. En esta espedicion reedifico y paa ¿4 Caucia , destruida por la avaricia y la perfidia de Luculo. Despues de estas 0- peraciones puso sus reales sobre: Numancia, objeto principal de la guerra. Los numanti- e siguiendo su táctica, que tan bien les abia salido con los caudillos rouanos anle- (380) riores, empezaron a pouver.émboscadas alos, cuerpos «enemigos que se ¡estendian por el. pais para forragear; Kato Moron en Esci-> pion: un general vigilante, gus acudiendo. eon gran número de tropas adonde era. mar-: yor el peligros; los obligaba 4 retirarse...:,. año sighiente, determinado á: acabar con Numancia, estrechd.el sitio de manera que empezo: la ciudad ,¿¿«sentir el azote del hambre» Procuraron con.barcas ligeras d. con: buzos entrar algunos viveres.por el Duero: Escipion unióambas riberas con maderos, sobre. los cuales coustruyo dos torres y las: guarneció de soldados > y con estacas pun= tiagudas que imposibilitaban. el tránsito. Los numantinos hacian frecuentes salidas y: pero: eran rechazados por el superior número de. los romanos , que ascendian á 50.000.hom- bres, y que peleaban solo, para rechazar. al enemigo, teniendo cuidado de no matarlos: para que consumiesen mas prontolos vive», res. Numancia imploró el socorro de los aré-. yacos; mas.estos no se atrevieron á romper la paz que tenian con Roma, y solo la, plaza! de Lucia y distante unalegua , envió alguna, Siosé que fue desbaratada por los romanos» “scipion mando cortar las manos derechasa! 400 lucienses que quedaron prisioneros para aterrar. y',escarmentar á los demas pueblos que quisiesen seguir su ejemplo. Los numan- tinos, perdida toda esperanza de auxilio y, de victoria, pidieron paz honrosa á Escipion: el cónsul no les propuso otro arbitrio que E ES81) vendirse 4 discrecion. Emprenden una últi- ma salida contra los reales enemigos , y son rechazados. Entonces resuelven dar un ejem- plo feroz de constancia, de amor al honor y á la independencia : queman la ciudad, se awrojan á la hoguera con sus familias y bie- nes, y solo dejaron cenizas al enemigo Lá catástrofe de Numancia fue el último esfuerzo de la libertad española. Desde en- tonces empezaron á unirse las familias del ais'con las romanas, a construirse colonias, á dar sus derechos á las ciudades antiguas, a gozarse, en fin, los beneficios y á sentirse los inconvenientes dela civilizacion, sin ocurrir sucesos militares de importancia has- ta el tiempo de la guerra civil entre Mario y Sila, escepto los siguientes. Diez años despues de la destruccion de Numancia , el cónsul Quinto Cecilio Metelo —sujetó 4 los mallorquines que ivfestaban con sus piraterias las playas de Italia y España, por lo cual se le dió el titulo de Balearico. “Al mismo tiempo el célebre Cayo Mario, que se habia distinguido en el sitio de Numan- cia, donde fue legado de Escipion, libertó la provincia ulterior , siendo pretor de ella, de un gran número de ladrones, resto de la guerra de Viriato. Quince años mas adelante, los 'cimbros, despues de taladas las Galias, acometieron á España; mas fueron vencidos y rechazados por los naturales del pais, reunidos con los romanos , cuyas costumbres habian adopta- do ya , y obligados á volver 4 pasar á Galia, donde fueron esterminados por Cayo Mario en su cuarto consulado. El año 650 de la fundacion de Roma vol- vieron los cimbros ,. reliquias siu duda de la batalla de Acuas Sextias, que erraron mu-= cho tiempo par Galia, á pasar el Pirineo, y fueron vencidos de nueyo porlos celtíberos. Al mismo tiempo el procónsul Lucio Corne- lio Dolabela sosegó á los lusitanos que se ha» bian levantado cinco años antes, y sostenido la. guerra con vario suceso. Al año siguiente se sublevaron los celtí- beros. El cónsul Tito Didio les dió una ba- talla sangrienta , con igual pérdida de am- bas partes; pero enterrando sus muertos se- cretamente y de noche , persuadió á aque- lla nacion sencilla que los romanos habian quedado con sus fuerzas enteras, y se some- tieron. En esta guerra se distinguió Quinto Sertorio, tribuno de legjon, y que fue des- pues uno de los mas grandes capitanes de a- uel siglo , tan fecundo en héroes. Los de Castulon , unidos con los de Girisa , alia- dos secretos unos y otros de los celtiberos, formaron el designio de degollar la guarni- cion romana de aquella cindad. Sertorio a- cudió con prontitud al peligro , salvó á los suyos , esterminó a los castulonenses, man= do a los romanos que se pusiesen los vesti- dos de los enemigos muertos, y salió á reci- bir a los dido oca que venian á unirse con sus cómplices. Engañados estos con la mu- (383) danza del trage, cayeron en manos de los romanos, y fueron todos pasados a cuchillo ó vendidos por esclavos. La antigua ciudad de Termancia pagó , diruida por Tito Di- dio ,su amor ¿la independencia. El cónsul, despues de este ejemplo de crueldad, dió otro de perfidia , degollando á uña partida de bandidos con sus hijos y mugeres, que se rindió bajo promesa de conservar la vida. Despues de esta gnerra quedó España tan pacifica, que el cónsul Publio Licinio Cra- so construyó seis años cre el gran cami- no militar que iba desde Salamanca a Méri- da; y ya se sabe que las obras de esta espe- cie no se emprenden en los paises donde arde el incendio de la guerra. ps: Tres años despues estalló la guerra civil de Ginna, en la cual fueron proseritos to- dos los amigos de Sila, que peleaba enton- ces en oriente contra Mitridates, rey del Ponto. España , como las demas provincias, siguid la suerte del vencedor; pero fue ce- lebre la fidelidad de un español llamado Vi- io Pacieco , amigo de Marco Craso, hijo de Publio. Este romano, célebre despues por sus victorias , por haber sido individuo del primer triunvirado , y por su desastre en Carras, era del partido de-Sila. Huyen- 0 de Cinna y Mario , vencedores , que le uscaban para matarle , se refugio en Espa- ña, en una quinta de su amigo Pacieco, que estaba cercana al mar , donde la prudencia y fidelidad del español le tuvo guardado y (384) seguro; hasta pe vuelto Sila del oriente, y quebrantado el partido mariano, salió de su escondrijo , ganó muchas ciudades de Espa- ña, y entre ellas 4 Málaga , pasó al Africa, y despues á Italia, donde contribuyó mucho a la victoria definitiva de su general. Aunse muestra hoy la cueva en que estuvo oculto, en Gimena, entre Ronda y Gibraltar... Guerra de Sertorio. (A. M. 3925. A.-J. 79.) Uno de los episodios mas sangrientos de la primer guerra civil de los romanos fue la.que movió Sertorio, partidario de Gin-- na , Contra Sila y sus secuaces. Árruinada la causa de Mario, y apoderado el vencedor Sila de la autoridad suprema con el título de dictador , Sertorio, que obtuvo uno de los primeros lugares en la lista de proscripcion de aquel déspota sanguinario, huyó á Dipá ña con algunas reliquias de su partido, re- suelto á hacerse fuerte en ella contra el tira no de Roma, confiado en la fama y el gran número de amigos que en otro tiempo habia adquirido militando en este pais bajo Tito Didio. Al principio no le fue favorable la fortuna. Arrojado dela peninsula por Annio, lugarteniente de Sila , se apoderó de Ibiza con el favor de una escuadra que habia cons- truido. Tambien fue echado de esta isla ; y cuando ya pensaba en retirarse á la parte oc. cidental de Africa á buscar un asilo remoto en que morir, los lusitanos , siempre aman- tes desu independencia, le enviaron emba- jadores para que se pusiese á su frente, es= (385) perando tener en ¿lun Viriato mas feliz. Sertorio aceptó, y en breve vió acudir ásus banderas todos los pueblos de la España ul- terior, y muchos de la citerior. La guerra que movió contra Sila , y muerto este, con- tra la república , fue mas bien romana que española; pues se trataba , no de la inde- pendencia de España , sino del partido que debia mandar el mundo desde las orillas del Tiber..Sin embargo, trató con tanta bon- dad á los españoles, y lesinspird tanta con- fianza en su valor y probidad ,» que mientras duró la guerra, a pesar de sus variados su- eesos, ninguno de los pueblos le abandond; y despues que fue: asesinado por los roma- nos mismos , muchas ciudades de España perecieron por conservarse fieles a su me- moria. : : É Sila envió contra: él 4 Quinto Metelo Pio , que hizo la guerra con vario suceso- Gneyo Pompeyo el grande , célebre ya por as victorias que habia conseguido en Italia, frica y Galia contra el' partido de Mario, fue enviado á España como colega de Mete- o dos años despues; creyendo el senado (ya habia muerto Sila) útil esta resolucion, Por cuanto veia que las fuerzas de Metelo £ran para terminar la guerra. La mútua en- vidia de los dos generales y su perpétua e dem dió graudes “ventajas á Serto= * En: la primer campaña, a vista de los de ejércitos reunidos, despues de haberles estrozado un cuerpo destacado de-10.000 TOMO XIII. : 25 se (386 hombres , tomó á qt (hoicada y la en- tregó á las llamas; pero en lasegunda no fue tan feliz. Pompeyo tomó á Segeda en los a- reyacos; é invadió la Edetania : Metelo der- roto a Hirtuleyo, lugarteniente de Sertorio, junto a Itálica: desgracia que enflaqueció en gran manera las fuerzas de este general. Deseando vengarse en Pompeyo de la-yicto- ria de Metelo , marchó á Edetania, encon- tró á su adversario cerca de Sucro, plaza situada á las orillas del rio del mismo nom- bre (hoy Júcar), y le dió batalla; pero cuan- do llevaba lo mejor del combate , Metelo, que llegó inesperadamente , le arrebató la victoria de las manos, y hubo de retirarse á Lusitania. Entonces fue cuando dijo : «Yo enviaria á Roma bien azotado á ese niño (Pompeyó , muy jóven entonces), á no ha- ber acudido esa vieja (Metelo).» Poco despues perdió Sertorio una gran batalla, dada junto al Turia, en que peleó de poder á poder contra Pompeyo; y desde entonces la guerra fue solo de puestos, sor- presas y movimientos. En una ocasion obligó a Metelo á pasar el Pirineo ; en otra áPom- peyo á levantar el sitio de Palencia; pero generalmente llevaba lo peor por la facili- dad que tenian de reforzarse los dos gene- rales del senado. Sin embargo, nose veia próximo el fin de la lucha : los españoles le eran fieles; habia formado alianza con Mi- tridates , rey del Ponto, que decliiró de nuevo la guerraálos señores de Roma: tenia (387) un senado compuesto “de los pues fu- gitivos de las crueldades de Sila; y su genio militar, bien para aprovecharse de la victo- ria, bien para restaurar una derrota, tenia suspensas las esperanzas y los temores del mundo entre él y sus enemigos, cuando la traicion terminó en un momento esta terri- ble lid de ocho años. ja Perpemna, partidario de Mario, y muer- to Sila, de Lépido, que quiso resucitar a- quella. causa vencida, fue derrotado con su gefe en la Galia cisalpina por Pompeyo, antes que este pasase a España a pelear con Sertorio. Lépido murió. Perpenna anduvo errante algun tiempo por la Transalpina, reunió tropas, y entró en la peninsula cuans do ya Sertorio , dominando en ella, luchaba contra Metelo y Pompeyo: Perpenna quefia sostener la guerra contra estos dos generales con totalindependencia de Sertorio; pero sus soldados, que no confiaban mucho en su ta- lento, le ob igaronáunirseá aquel gran cau- dillo. Esta fue la perdicion de ambos. Per- na agitado por la envidia y la ambicion, izo asesinar á Sertorio:; con este héroe cayó la fuerza de su partido, y poco despues el alevoso homicida fue vencido y muerto por Pom eyo, que ya mandaba solo en España, habiéndose vuelto 4 Roma su colega. : Con la ruina del partido de Sertorio se allanó toda España , escepto la parte sep- tentrional. Uxama, hoy Osma, que se man- tuvo mas tiempo fiel £ la memoria de aquel (394) se, dió Agripa por concluida la guerra, y por'sometida la provincia, porque no en- contraba enemigos en ella. Dijose en Roma que toda España quedaba subyugada , y se cerro” por la cuarta vez el templo de Jano. A la verdad Galicia, Asturias, los.cántabros de la montaña, y los que habitaban las oriz llas del Ebro, fueron subyugados; pero los de Vizcaya, Guipúzcoa , y gran parte de Alava , quedaron independientes; porqué nosotros jamas creerentos que fue vasallo de Roma un pais, en cuyos nombres de pueblos; en cuyas costumbres, en cuya legislacion no encontramos vestigio alguno de la nacion do- minadora. Puede creerse que desde la épo- ca de Augusto , temerosos los cántabros del gran poder de los romanos , se contentaron con poseer en sus montañas su selvática in= dependencia; y que los romanos los dejaron en ella, porque la pobreza del pais no esci- taba su codicia. id La guerra de Cantabria fue el último co- nato de los españoles para defender:suliber- tad; y desde entonces aspiraron a la gloria de la fidelidad , habiendo ya adquirido la de pelear por su independencia mas de dos si- glos. E, verdad que desde que se estendio el derecho de dnde romana a casi todo el imperio , comenzaron los españoles a mi- rar á Roma como su patria comun , de la cual recibieron leyes, costumbres, idioma y civilizacion. Ya en tiempo de Sertorio habia en Córdoba poctas que escribian en latin, y (395 que se distingulan por - AR sonido de ver- sificacion , que no se acomodaba mucho con los delicados oidos de los romanos; y no tar- dó aquella ciudad en producir sus Lucanos y Sénecas: Horacio llama doctos a los espa- ñoles; y antes de la guerra de Cantabria fue cónsul Lucio Gornelio Balbo, natural de Gá- diz , y triu nfó de los garamantas , pueb ode Africa, habiendo sido el primer estrangero y el último particular que triunfó en Roma. Mas tarde produjo Itálica , colonia romana, situada sobre el Bétis y tres de los mas gran- des emperadores que invo Roma : Trajano, Adriano y Teodosto. De todas las provincias del imperio , la mas tranquila , la que cul- tivd.mas las letras , la que se conservó mas unidacon la capital delimperio, fue España; ya deba atribuirse esto al caracter noble y constante de sus habitadores en el propósito que forman, ya á la lejania en que esta region se hallaba del teatro de la ambicion y de las guerras civiles de los romanos. Es verdad que los emperadores embellecieron á y ña con monumentos ya gloriosos, ya útiles: diganlo tantas ciudades reedificadas 0 cons=- truidas por César y Augusto, como lo mues- tran los apellidos que adquirieron de estos emperadores : diganlo los templos , anfitea= tros , caminos, puentes , Y otras obras mag- nificas que han dejado en la peninsula tan profundos vestigios de la: civilizacion ro- Mana, Predicacion del cristianismo en España. (396) Es tradicion constante dela iglesia españo- Ja, que en el reinado del emperador Clan= dio predicó el Evangelio en España el após- tol Santiago el mayor , que fundó el templo del Pilar.en Zaragoza, y que habiendo vuel to a Jerusalen; sufrid e] martirio, y sus dis- cipulos trajeron su cuerpo por el mar ¿Fria Flavia, puerto de Galicia , de donde en tiempos posteriores fue trasladado 4 GCom- postela, que de él tomó el nombre de San- tiago, y en cuya catedral se venera. Sus pri- meros discipulos y colectores de la amplia. mies que le ofreció la peninsula, fueron Pe- ro, Obispo de Evora: Cecilio , de Tiberis, ciudad puesta cerca de la sierra llamada hoy de'Elvira; .en- Jas inmediaciones de Grana= de: Eufrasio , de Miturgo : Secundo de A- bula, hoy Avila : Indalecio, de Urci: Tor- euato , de Acci, hoy Guadix, y otros mu- chos , por cuyo ministerio se ropagó rápi- damente el cristianismo en Pe la peninsu= la. En el reinado de Neron predicó el Eyan- gelio en Nayarra , Honesto , enviado por san Saturnino, obispo de Folosa de Francia, y fue maestro de Firmino d Fermin > APÓs- tol, no solo. de los vascones , Sino tambien e muchos pueblos de la Galia septentrio- nal, donde sufrió el martirjo. nlas persecuciones que los empera- dores romanos movieron contra la Iplesia hasta la paz dada por Constantino , mani- festaron los españoles en defensa de Ja fe aquella constancia intrépida que les es (397) ; genial; y todas las edades y sexos dieron tes- timonio , sellado con su sangre, de la doc- teina de Jesucristo. Sacerdotes venerables, mugeres, niños, varones, ya en la flor de la edad, ya ancianos, sufrieron el martirio en as diversas persecuciones que el poder de la fuerza que desde Roma dominaba el mun- do , levantó contra el poder de la fe y de la conviccion. En la persecucion de Dioclecia- no se inundaron todas las provincias de Es- paña con sangre de cristianos , escepto las cantábricas; y como ya en esta época habian abrazado. la religion del Evangelio, como prueba haberse predicado en Navarra des- de el primer siglo de la Iglesia , debe creer- Se que dichas provincias no estaban someti- das al imperio romano, y que no alcanza-_ ban ¿4 ellas los bárbaros edictos de los em- Peradores. hu La Iglesia española conservó intacto y Puro el depósito de la religion, sin profa= harlo con ninguna de tantas heregias como afligieron al cristianismo en sus primeros tiem- Pos; y asi floreció en santidad y doctrina, tuvo prelados Menos de sabiduria y virtudes, dignos herederos de los primeros apóstoles e la peninsula, y produjo al grande Osio, Obispo de Córdoba, defensor de la:divini- dad del Verbo contra la heregía de Arrio, € cual, segun muchos historiadores , pre- sidid, como legado del papa, el primer con- Cilio general de la lelesia, celebrado en Ni- ££a en tiempo de Cóoustantino el grande. La gran y ] (398) única impiedad que echó algunas raices: de España , aunque por breve tiempo , fue la de Prisciliano , calaico de ríacion , que en tiempo del emperador Graciano renovó los errores de los gnósticos, y que fue condena- do en un concilio que se celebró en Za- ragoza. La España continuó bajo los emperado- res dividida en las tres provincias , Bética, Lusitania y Tarraconense , «gobernada cada una por un pretor hasta el reinado de A- driano; el cual, contemplando la desigual- dad de la tercera con las otras dos , dividió la peninsula en cinco provincias , que fue- ron Lusitania , Bética, Cartaginense , Gali- cia y Tarraconense , dividiendo en tres la antigua de este nombre, y agrego al gobier- no militar de España la Mauritania Tingi- tana, porque de Cádiz y Cartagena se sa- caban las fuerzas necesarias para tener so- metida esta parte de Africa. (cie sietadedós estaba dividida en conventos ó distritos que celebraban avualmenfe sus juntas, ya para la eleccion de magistrados civiles, ya para arreglar el repartimiento de las contribucio- nes, ya en fin para los demas objetos guber- nativos que dejaron los romanos á suarbitrio;' pu estos hábiles conquistadores no quita- an álos pueblos mas libertad que la que era indispensable para tenerlos sumisos, y querian que las naciones avasalladas por Roma pareciesen y se creyesen libres. Es verdad que en tiempo de los emperadores, (399) por las conexiones de los vencedores con los vencidos , y por la estension del derecho de ciudadania , todas las provincias eran igua- les , y daban al imperio magistrados, cón= sules , generales y em eradores. Primera inyasion de Alarico, rey de los visigodos , en Italia. (402.) En la historia romana se esplicaron con suma estension las causas de la decadencia progresiva del im= perio romano. El emperador Teodosio fue el último grande hombre capaz de abarcar y sostener con su robusta mano el cetro del mundo. Cuando murio dejó el imperio divi- vido entre sus dos hijos Arcadio y Honorio, el oriente al primero, y el occidente al se- gundo. : Hallábanse entonces establecidos los go- dos en las orillas del Danubio , desde Íli- ria hasta el mar Negro. Esta nacion , escan- inava de origen , salió de su primera cuna al mismo tiempo que los cimbros y teuto-. nes , es decir, siglo medio antes de la era Cristiana. Ocuparon los paises que hoy se lla- man Polonia, Rusia, Moldavia y Valaquia. Estrechados por los hunnos , que saliendo de las fronteras de China, pasaron el 'Tanais en. el reinado de Valente, pidieron á este emperador tierras donde morar al sur del abubio, y tratados con perfidia las ad- Uirieron á fuerza de armas. El gran Teo- osio los venció mas no pudiendo echarlos el imperio, los admitió por auxiliares ó va- sallos : aumento peligroso de fuerza , cuan- (400) do ya los romanos no sabian manejar las armas. se Este pueblo estaba dividido en dos gran- des tribus, lHamadas visigodos y ostrogodos. Se ignora si estos nombres los traian ya de Escandinavia, donde la Gocia está dividida aun en nuestros dias en Ostrogocia y Ves- trogocia; esto es, Gocia oriental y oecciden- tal; ysi lo recibieron de la situacion res. pectiva de los paises que ocuparon en el Da- nubio, 0 de las monarquías que fundaron en España al occidente, y en Italia al oriente. Sus reyes d candillos, necesarios á todo pue- blo guerrero, mucho mas si es errante, eran electivos; pero por costumbre antigua los elegian de las familias de los baltos entre los visigodos, y de los ¿malos entre los Ostrogo- dos. El primer nombre quiere decir atrevi- do en el idioma de esta gente : el segundo procede de Amalo., rey antiguo, y capitan esforzado de los ostrogodos. Su religion era la misma que la de los pueblos escandina- vos 5 pero en tiempo del emperador Valen- te abrazaron el cristianismo, bien que oscu- recido con los errores de los arrianos , que les enseñó el obispo Ulfilas, que pertene- cia á esta secta, al mismo tiempo que la es- critura que hoy se llama gótica. Alárico, de la familia de los baltos, nóm- brado rey de los visigodos, acometió prime- ro al imperio de oriente. La corte de Cons- tantinopla quiso mas bien hacer con él una paz vergonzosa, que deber la victoria y la (401) libertad 4 Estilicon , que gobernaba el oc- cidente en nombre del imbécil Honorio. A- lárico , pues, se dirigió á Italia con la espe- ranza de Gun quisigpla , 0 por lo menos de enriquecerse con sus despojos, al mismo tiempo que Radagasio-, gefe de los godos, que habitaban en Polonia , pasó el Danubio y los Alpes, y llegó hasta Etruria casi sin dificultad: , «Estilicon , resuelto á hacer frente á la tempestad , reunió toda la gente que pudo en Italia; mas no bastándole para resistir a tantos enemigos , llamó las tropas romanas que guarnecian el Rhin y defendian las Ga- lias contra los bárbaros de Germania, de- jando encargada á los francos, establecidos en Bélgica, bárbaros tambien, pero aliados entonces de Roma, la defensa de aquel rio. Reunidas asi casi todas las fuerzas del occi- dente , esterminó el ejército de Radagasio en la batalla de Fésulas , venció a Alárico en las de Polencia y Verona , salvo la Italia de lós godos, y dejó entregadas á las tribus germánicas las Galias y la España. ( Invasion de los vandalos ,.alanos, sue- vos y borgoñones en Galia. (406.) En efec- to, las naciones germánicas apenas vieron que el Rhin estaba defendido solamente por os francos, le pasaron en gran número. Cin- co fueron las naciones principales que com- Ponian este diluvio de bárbaros que ibaá caer sobre, el mundo civilizado. Los vánda- os , los silingos , los borgoñones., los ala- TOMO XIILIL» 26 (402) nos y los sueyos : los alanos procedian del Asia, losssuevos de Germania, los otros tres pueblos eran oriundos de Escandinavia, - Los alanos se cree que arrojados de las orillas de Jaik y Volga, y de las playas sep- tentrionales del mar Caspio por los ias pasaron á Europa cirio a el Tanais y el Boristenes , € hicieron su primera man=- sion en Dacia, de donde siguiendo el curso del Danubio pasaron 4 las orillas del Rhin á ponerse en linea con las demas tribus ene- migas del nombre romano. El rey 0 caudi- lo > bajo cuyas órdenes entraron en Galia y en España , se llamó Atace. Pibes Os sueyos , que en tiempo de César a= cometieron á Galia y fueron arrojados por este héroe , eran una nacion germánica que moraba desde las orillas del Danubio hasta las de Elba. y Weser:' su capitan era Her=" menerico. : Los vándalos, bajo cuya dominacion se comprendian tambien los silingos y borgo-= ñones , escandinavos de Origen , se habian establecido: en la primera transmigracion de ester pueblo en tiempo de Mario, en las ori- Mas meridionales del Báltico. desde el Tra= va hasta el Vístula ; los burgundiones en las del Oder; los silingos en las del Sala , des- pues que los francos se estendieron por el occidente de Germania; Era rey de los ván- dalos Gunderico. Estas naciones reunidas forzaron el paso del Rhin. Los francos > Vencedores de los (403) vándalos , fueron vencidos por los alanos; y las Galias se vieron inundadas por este'tora . rente devastador que: las asoló cuatro'años+ Entrada de los bárbaros en España: (411.) La division de los: romanos, y las fre= cuentes usurpaciones delos generales; eran mas calamitosas para el imperio que las 1 vasiones de los bacitafi legiones dela. Gran Brótaña se sublevaron;:y despues de haber elegido y depuesto-dos emperadóres;' nombraron á Constantino; soldado gregario; solo-porque tenia este nombre. Y ¿la ver dad no fue'indigno de él: pasó 4 Galiaz don=. de atrajo á su partido muchas ciudades, cu= yo ejemplo:siguieron gran parte de las"dé - España, donde Didimo y Veritiano, pa= * rientes del emperador Honorio ,“Sosteniak | el partido de Roma contra Constantino..Es= te usurpador ganó á los bárbaros que enton= ces desolaban las Galias, y formo un ejér= ' cito compuesto de vándalos, suevos ,'silin= pos y alanos (porque los borgoñones se has . ian fijado ya en la parte oriental de Galia), lo dió 4 su hijo Gonstante', 4 quien “nom-= ró césar para que conquistase á España: Constante: pasó los Pirineos”, venció y “dió. muerte ¿los generalesde Honorio, permi-: tió 4 los: bárbaros estenderse asolando: ell pais hasta Palenciá:, y les confió la defensa el Pirineos! de ETA Entretanto Honorio habia mandado ase- sinar á Estilicon , hecho paces con Alárico, y vueltgá la:guerra con él. El visigodo:sitió (495) des del reino se hallaban ademas dispuestas ¿da rebelion, no tanto por desafecto al rey, como por deseo de ver disminuidas las car- gas y contribuciones con que desde tiempo inmen orial estaban ele dá Recisuindo 0- currió á todos estos males con estraordinaria bondad. ; Concilio VIH de Toledo. (653.) Era eos- tumbre desde los tiempos de Recaredo que los reyes, convocado un concilio nacional, le presentasen la materia sobre que habian de deliberar en un escrito Hamado Memo- rial 4 Tomo regio ; lo que parece indicar que residia en el rey la iniciativa de las leyes. | E. ero El tomo regio del concilio VÍ de To- ledo fue uno de dos mas dignos de atencion en cuanto al gobierno. Hé aquí los asuntos principalos que el rey propuso a la delibe- ración de los obispos y de los grandes reu- nidos en este concilio: Primero, que se mi- tigasen las leyes penales contra los que se pasaban al enemigo, sin duda para usar de indulgencia con ¡Ba que habian seguido la faccion de Troya , su enemigo declarado. Segundo, que se disminuyesen los tributos, para lo cual propuso una: resolucion muy notable , y es que los hijos de los reyes he- redasen solo sus bienes patrimoniales; mas no lo que dichos reyes adquiriesen en cali- dad de tales, lo: cual debia pasar al que se eligiese por sucesor:en el trono. Ási se cor- tó de raiz un abuso que aniquilaba la mo- (496) narquia ; pues cada rey , por enriquecer su familia, mucho mas cuando no estaba segu- ro de-que sus hijos le sucediesen en la coro- na, gravaba los infelices pueblos con tribu- tos intolerables. "Percero, que se estable- ciesen las formalidades necesarias para la e- leccion de rey. Mandose á propuesta de Re- cisuindo , que el nombramiento se hiciese, ó en la capital ó en la ciudad donde hubie- se muerto el antecesor, en junta de obispos grandes de palacio , 6 por el asentimiento universal del pueblo ; mas no por conspira- cion de hombres malos, ni por el tumulto sedicioso dela plebe rústica. Este asenti- miento universal no podia ser sino de los ha- bitantes de la dabalahd se hacia la elec- cion; pues era imposible reunir todo el pue- blo de la monarquía. Cuarto, que se abro- gasen las leyes antiguas que prohibian los matrimonios entre godos y españoles , con el objeto de unir mas intimamente los dos ueblos , y someterlos mas facilmente á una lay comun. Quinto, que se enmendase y ampliase la coleccion de leyes hecha por su padre Chindasvuindo : asi Recisuindo hizo la quinta coleccion de leyes visigodas. Este cuidado por el bien público, esta abnegacion de sus intereses privados, esta beniguidad con sus enemigos y los de su fa- milia , hicieron 4 Recisuiudo delicia de sus ueblos , tranquilizaron la nacion , feliz en obedecerá un principe, imágen de la bon=- dad divina, y dieron á-su reinado pacifico 0 a) gloria muy superior 4 la de los' mas ilustres conquistadores. y ¿TN 'Reécisuindo convocó en Toledo otros dos concilios en que confirmó y amplió los be- neficios hechos en el VII. Cercano ya ala muerte, despues de un reinado. feliz de 21 años, empezando 4 contar desde la muerte de su: padre, fiel al principio del bien pú- blico, que habia dirigido constantemente su politica, no quiso asociar al trononi desig= nar por sucesor a pd hermanos, á pesar de sus solicitudes; sin duda porque no los creia capaces de sostener tan grave peso. , “La tempestad nacida de Arabia , rugia ya:en la «frontera de «España. El valiente y fanático Ocba levd:las banderastmusulma- nas desde el Nilo: hasta la costar del mar Át- lántico mas no hizo la guerra áclos visigo- dos «que poseian- la: Mauritania Tingitana desde el reinado de Sisebuto. Solo recorrió la region llamada Sus, donde despues se e- dificó 4Marruecos; que está al mediodia de los dominios clado entonces por los vi- sigodos. pos nicgeil a! En tiempo de este rey floreció en letras y santidad san ldefonso:, arzobispo de To- edo. El celo con que defendió en sus Obras la virginidad de la madre de Dios"contra los hereges Teudio y Helvidio., fue asii con la'casulla que nuestra Señora le regalo, y con la“aparicion, en presencia del rey y de todo el pueblo , de sauta Leocadia, vir- gen y mártir, cuyo cuerpo se venera en la TOMO XIII. 32 498) basílica de Toledo , y que dijo-al santo es», tas palabras : Por. ti viye mi Señora. Estos dos prodigios son de tradicion constante en la santa iglesia de aquella ciudad, y los re> fieren todos los historiadores. Wamba, rey de los visigodos. (672.,) Des- pues de la muerte de Recisuindo , los obis= pos y grandes de palacio reunidos dieron de comun acuerdo la corona. 4 Wamba, anciano venerable , y generalmente estimado por sus buenas . costumbres ,.su valor y su be- nignidad, Al principio de sureinado tuvo que mar- char a las.orillas del Ebro para contener 4 los navarros , que comenzaron sus acostum- bradas correrias en aquella frontera. Solo pensaba en vencerlos y rechazarlos , cuando repentinamente se suscitó otra guerra de mas importancia, y que exigia toda la acti- vidad «del nuevo rey. Conjuracion de Ponle. (673.) Hilderico, conde de- Nimes , ciudad que pertenecia á la Galia gótica , auxiliado de Gumildo , o- bispo de Magalona, arrojd de su silla á Are- gio , obispo de Nimes , que se oponia 4 sus royectos:de sublevacion , puso en ella 4 un abad llamado Remigio, y se declaró abier- tamente contra la lacio de Wamba. Sa- bedor el rey de esta rebelion, envió para apaciguarla al conde Paulo, ilustre yisigo” do, y de los que se habian declarado mas adictos al rey enla eleccion: hombre mas atrevido que valiente , mas astuto que cuer- (499), do, y. escesivamente, ambicioso... í Apenas penetró en Cataluña al frente de las tropas que se le habian confiado, con el auxilio de Ranosindo:, duque de Tarrago- na, ¿Tldigiso, gardingo (0 magistrado su- perior de la provincia), se hizo dueño de las lazas fuertes, pasó a Narbona ¡Y aterrando a su arzobispo, fue «proclamado rey enme- dio de las aclamaciones de su partido, al cual se reunieron Hilderico y los demas des- contentos de la Galia gótica. Puso en cuidado á Wamba la súbita de- feccion de. dos provincias tan importantes, no solo por su riqueza, y estension, sino por ser fronterizas de Francia y capaces de lla- mar con sus alteraciones las armas de los francos. y austrasios. Paulo, que no carecia de astucia politica , habia echado la voz de que el rey de Francia vendria en su socor= ro con, grandes fuerzas ; pero entonces es- taban los franceses: demasiado ocupados en las guerras. que se hacian los gobernadores de palacio, para atender a las turbulencias de a Vilisatios: eS El rey de España , concluida en siete dias felizmente la guerra de los navarros , ES quienes venció y concedió la paz, se dirigió por Calahorra y Huesca á Cataluña, y re- cobró las plazas de esta provincia. Paulo ha- bia escrito: 4 Amador, obispo de Gerona, que «entregase esta:ciudad al ejército que se presentase. primero, » confiado en antici- parse á su rival, y llegar 4 Cataluña antes (500) que el rey..Wamba, sabída esta órden, di- jo : «En nuestro favor se escribió esto como »rofecía: de nuestra llegada; » y se apoderó de la plaza. Sosegada-la provincia de Cata- luña , reunid toda su gente para atravesar el Pirineo : derrotó al duque Ranosindo, que le disputaba el paso de Clausura en los des- filaderos de aquellas montañas , haciendo prisioneros en la accion al duque y al gar- dingo Hildigiso ; tomó por asalto'a Narbo= na despues de una resistencia desesperada; se apoderó de Agde , Beziers y Ma aleníi, y envió a sitiar á ines; donde Paulo se ha- bia encerrado, un cuerpo de 30.000 hom- bres, que fue rechazado en el primer asal- to; pero habiendo recibido un refuerzo de 10. soldados , renovaron el ataque, pe- netraron en la ciudad, y se hicieron due- ños de ella con gran matanza de ambas par- tes. Paulo con pocos de los suyos se retiró al anfiteatro que servia de ciudadela, y en- vió al arzobispo de Narbona que se había retirado con Eb para que implorase la cle- méncia del rey. Wamba concedió la vida á todos los rebeldes; pero exigid que se le en- tregasen , para ser exatipados: os gefes de la rebelion. Hizose asi, y quedo concluida aquella guerra peligrosa. pi ] | Wamba volvió triunfante á Toledo , lle- vando ante si á los caudillos de la subleva- cion , cortados el cabello y la barba : Paulo ademas llevaba en la cabeza una corona de cuero negro. Sin embargo, contento con es- (501) ta inrision ,'capaz de hacer grande efecto en una nacion pundonorosa, se abstuvo de der- ramar sangre; y aunque habian sido conde- nados 4 muerte 0 a perdicion de la vista, su castigo se limito al oprobio pasado, y á car= cel perpétua. “Lo.restante de este reinado , que duró ocho años; fue próspero y tranquilo. Wam- ba convoco el concilio XI de Toledo , en quese trataron asuntos de disciplina ecle- siástica y € hizo una ¡nueya division: de los obispados de España»... 3 Entretanto, los ¿árabes habian edificado á Cairvan , y empezaban a consolidar:su do- minio en las playas de Berberia. Sus galeras infestaban las costas, de Italia , y aparecian tal vez en las de España; pero | amba dis- uso tan bien las fuerzas navales de su rei- no, que no fue posible 4, los musulmanes desembarcar en ningun punto de la costa. Irritados los bárbaros reunieron una grande escuadra de 170 velas, y vinieron sobre la eninsula. Esta poderosa armada fue com- pletamente vencida por la de los godos, que tomaron 9 echaron á pique á todos los baje- les enemigos : combate, en que por la pri- mera vez midieron sus fuerzas dos naciones tan célebres, y que. dió á los españoles un presagio feliz, aunque desmentido algunos ¡años Anna por la fortuna... Era conde en palacio y valido del rey Ervigio, hijo , segun Se cree > de Ardebas- to , nieto de'san Hermenegildo. Ya hemos : (302) contado que Atanagildo , hijo de este santo Principe, se refugió , despues de la muerte de sus padres, á Constantinopla; allí casó y tuvo un hijo llamado Ardebasto; Este yi- no a España en el reinado de Chindasuindo, fue muy adicto á este rey y asu hijo Reci- suindo, y por sus buenas prendas adquirió el aprecio general y la clase debida 4:sú alto nacimiento, Ervigio', su hijo , ambicioso de reinar , dió al rey una bebida qué quitaba el sentido. Wamba adoleció y cayó 'en una especie de delirio, muy semejante ú la muer- te. Cortáronle cabello y barba, y vistieron- le el hábito de monge , que entonces era costumbre poner'á'todos los moribundos. Ervigio y sus cómplices forjaron un testa-= mento en que se supuso que el rey declara- ba renunciar al trono, y nombraba por su- -cesor al bisnieto de Hermenegildo. Wamba volvió de su desmayo; “pero se- gun las leyes de los godos, perdidos cabello y barba, y admitido: él hábito de nronge, no podia recobrar el cétro. Renunció 4 él con tanta mas facilidad, cuíianta había sido su re- pugnancia á empuñarle ; pues hechia en el h, elección , se resistió 4 admitir: la corona, y fue necesario que un guérrerd', poco su- frido , y feroz en su misma lealtad”, "sacase la espada y le arenazáse cón la muerte pára que aceptase el reino. Wamba 'se retiró al monasterio de Pampliega, pago á la practica de las virtudes religiosas los siete años que sobrevivid'á la pérdida del (503) trono. Fue escelente hombre: y último rey estimable- que tuyienon los visigodos. Ervigio , rey de. los visigodos: (680.) Er- vigio entró sin ostáculos en posesion del rei- no por la cesion: de Wamba, que aunque falsa y fin ida fue despues ratificada por el mismo enfermo y apenas recobró sus senti- dos y mas nunca pudo el nuevo rey. ganar el afecto de: la nacion, que le aborrecia por haberla privado del monarca. que ella ado- raba: ib ER Ervigio, ni carecia de talento ni de pren- das reales : gobernó: tranquilamente , pero temblando, Fue» el único rey , que receloso siempre de conspiraciones , ¡no tuviese nin- guna que castigar , y este es eluúnico elogio que puede hacerse: de su conducta.» En su corto reinado convocó tres concilios. en To- ledo.,.el XI, XUL y XIV, todos dirigidos á asegurar y despues de sus dias, la suerte de'sw' esposa y de. sus hijos : tanto era el miedo que tenia al odio público, y.con tan oco rébozo lo declaraba.» Ses En el primero de estos tres concilios, despues de haber probado con testigos la le- gitimidad de-la renuncia de Wamba, y de su desiguacion al reino, presentó una nue- va colección de leyes, que fue la sesta , mo- dificando la de Recisuindo , Y corrigiendo la escesiva severidad de algunos decretos de Wamba , relativos al servicio militar. Atri- búyesele la ley que hacia iguales para este servicio'4 los españoles y a los visigodos; de 510) del reinado de Egica, fue la.es edicion na=. val de los sarracenos contra la peninsula. Teodomiro ,:yerno del rey y marido de su, bija Tecla, mandaba la armada visigoda. Los sarracenos le acometieron: con su acostum-. brada impetuosidid; mas fueron completa- mente derrotados. dei Egica murió cinco años despues, dejan- do la monarquia tranquila y en estado de defensa y prosperidad. Witiza reina solo. (700:) Casi todos los historiadores han comparado a Witiza con Neron , y. han dicho que babiendo sido en los primeros años de su reinado modelo. de dulzura y bondad, fue despues un monstruo de lujuria, crueldad € insensatez, y causa= dor por sus desórdenes de la ruina de la mo- narquía. Sin embargo, Isidoro Pacense, es- eritor cogtáneo, dice de él que reinó 15 años clementisimamente. Este testimonio des. truye la acusacion de crueldad, aunque no la _ disolucion, vicio muy comun en los reyes godos, ni la de insensatez, si es cierto que mando desmantelar las fortalezas de Es. paña, escepto las de Toledo, Leon y Astor- ga, y descuidó las cosas de la milicia , para quitar á los grandes la ocasion de mover a h ' tiza al trono, porque Isidoro Pacense, escritor coetáneo , le da 15 años de reinado , y la batalla de Guadalete en 711 se dió al segundo año del reinado de Rodrigo. (N. del T,) (511) uerras civiles, quitándoles tropas que pu- diste sobornar, y plazas en que se subleva- sen contra el. Añádese que quiso disminuir la autoridad del clero, permitiéndole el ma- trimonio y aun el concubinage, con el fin de arruinar el influjo que habia Aci S0- bre los pueblos por la santidad de sus cos- tumbres. Lo que parece verosimil es que Witiza, benigno de corazon, entregado a los delei- tes, de poca firmeza deánimo, sin lainstruc- cion las prendas que son necesarias á un rey, no era capaz de gobernar el reino, ame- nazado en lo esterior por los árabes, y en lo interior por la ambicion de la familia de Re- cisuindo. Teodofredo y Favila, hermanos de este rey ,.yeian con despecho que el cez tro se ABRA á su familia, y empezaron a conspirar: Witiza desterró á Córdoba al pri- mero, y aun se dice que le mandó sacar los ojos: Rodrigo, hijo de Teodofredo, se suble- vo contra nine la mayor parte de los gran- des siguió su causa por el amor y respeto que todos tenian a la memoria de Recisuin- o, y Witiza fue vencido, prisionero , con- denado á perder la vista, y desterrado á Córdoba, donde murió de resultas de la he- rida. : Don Rodrigo, ultimo rey de los visigo- dos. (710.) El vuevo rey omitió el prenom- bre Flavio que habian tomado sus anteceso- res , y tomó el de Dominus , que abreviado en Don le ha conservado la historia, y que (512) pasó primero á los reyes, se estendió des- puesa los grandes, luego á los nobles, y ul- timainente á toda la sociedad cultk. Rodrigo no fue mas feliz que Witiza en el gobierno. En vano han buscado los histo= riadores en los vicios de estos dos reyes la causa de la ruina de la monarquia de los vi- “sigodos. España cayó porque la larga paz y la opulencia habian afeminado los animos y pervertido las costumbres; porque el prin- cipio electivo traia casi siempre una guerra civil en cada principio de reinado; y en fin, porque la ambicion de los particulares, mas fuerte que el amor del bien público “cuando las naciones 'se pervierten, hacia que las fa- milias separadas 4 lanzadas del trono 'se hi- ciesen enemigas de la reinante... Cuando un gobierno llega á esta situacion , no necesita para caer sino tener por vecino á un pueblo: conquistador y hábil en el arte de la guerras El partido de Rodrigo habia triunfado del de Witiza. La familia de este se puso en guerra mal disimulada con la del rey. Sise- buto y Ebas, hijos de Witiza, y Opas, ar- zobispo de Sevilla y hermano de este rey, se conjuraron para la ruina de Rodrigo. Ju- lian , conde de Mauritania Tingitana , se agregó a ellos, ó por ambicion d por vengar la injuria de su hija, violada, segun los his- toriadores árabes, por el rey. ) Batalla de Guadalete. (211.) Este par- tido, tan insensato como alevoso, despues de entregará Muza, gobernador de Africa por (5 el califa Valid I, los plazas de' Mauritania, le incitaron 4 que pasase'4 España con'un e- jército en favor de los hijos de Witiza, reno= vando la perversa politica de Atanagildo. Pero los arabes de entonces no eran como los imperiales de la ¿poca de Justiniano: pueblo juvenil, ardiente de conquistas para su monarquia y religion, y poseedor de las virtudes que sacrifican la ambicion indivi- dual á la gloria y engrandecimiento nacio= hal, ni aun cubrieron su invasion con el pre- testo de ser auxiliares, teniendo 4'menos en- gañar á los que podian vencer. Despues de un reconocimiento que el célebre Taric, lu- garteniente de Muza, hizo con potas tropas en las marinas de Andalucia, volvio con e- jército mas poderoso 4 desembarcar en Gi- braltar, á la cual y á Tarifa dió su nombre, venció al valiente Teodomiro, enya victoria nayal contamos arriba , y llegó á las orillas del Guadalete, donde Rodrigo le salió al o- Pósito:con tropas mas numerosas que aguer- ridas. | La batalla duró tres dias, y en ella sostu- vieron los visigodos y españoles la antigua fama de su valor personal : mas no acostúm- brados á las maniobras rapidas de la caballe- ría arabe , ardiente en acometer y herir, ve- 07 en retirarse y en evitaral enemigo cuan- 0 era mas fuerte, casi siempre llevaron lo Peor. Sin embargo, al principio del tercer la hicieron el último esfuerzo, y pusieron en grande aprieto al enemigo : decidió la TOMO XIII. 33 + (514) victoria , segun los historiadores españoles, la infame traicion de los hijos de Witiza, ue abandonaron sus puestos, y la desercion del obispo Opas , que se pasó a los contra- rios con el escuadron que. mandaba. El rey ereció en la batalla, segun los escritores arabes, que atribuyen el triunfo al valor in- trépido con que Taric se arrojo enmedio de los visigodos, ya casi victoriosos. No fue posible a.los españoles en tres años que tar- daron los sarracenos en recorrer y señorear la peninsula, hallar en ninguna parte cen- tro ni medios de resistencia: señal cierta del estado de disolucion en que se hallaba la monarquia aun antes de la batalla. Pela- yo, hijo de Favila y nieto de Chindasuin- do, se retiró a las montañas de Asturias, donde logró hacerse fuerte á favor de la as- pereza de los lugares, y por la cercania de Cantabria, que nunca habia sufrido el yugo. Las montañas de Jaca fueron otro segundo refugio para laindependencia española, don- de aragoneses y navarros crearon mas tarde Otra monarquia. Lo demas fue ocupado ; sa- ueado,.ó0 diruido por el vencedor, sin ha- lar resistencia notable sino en Cordoba, Mérida y. Murcia. Teodomiro, que se habia encerrado en esta plaza, la defendió valero- samente , logró una capitulación ventajosa por elardid con que hizo creer a el nú- mero de sus tropas era muy grande, hacien- do que. las mugeres se presentasen en la muralla vestidas de soldados, y formó un (515 pequeño estado feudatario de los árabes que no llegó 4 sus nietos. Los monumentos de la grandeza visigoda, las inmensas ri ¿Ryo de su tesoro, la gloria y esplendor del pue- blo que conquistó 4 Roma y' venció 4 Ati- la, todo fue presa de los discípulos de Ma- homa: | vado ES ] Podia esperarse que los franceses, ate= morizados por el peligro comun.que amena- zaba á toda:la cristiandad, socorriesen 4 los Rosero en su afliccion+Pipino de Heris- tal, que entonces gobernaba la Francia, co. mo principe de Austrasia y gobernador del palacio de Neustria y Borgoña, en vez de oponerse á los bárbaros, solo pensó.en usur- par las reliquias de la miserable monarquía de los: godos y en apoderarse de la Galia narbonense, con pr 6 y perversa política, que sin el valor de Cárlos Martel hubiera costado muy cara a la Francia. Los árabes establecieron en España el' mismo régimen que en las demas partes donde habian en- trado. Dejaron vivir a los habitantes segun sus leyes y su religion, pero pagando tribu- tos, condenados á la nulidad polttica y ci- vil, y espuestos á los insultos arbitrarios de Os sarracenos, si no abrazaban el islamismo. Pero los españoles; perdido todo , reino, gloria, independencia y bienes, se adhirie- ron con tal tenacidad al único tesoro que es quedaba, que era la fe, que en ocho siglos dé dominacion no pudieron desarrai- garla los moros; y los cristianos de Asturias, (516 Navarra y Aragon Sica en todas las ciu- dades que conquistaban de los musulma- nes, una poblacion numerosa de su misma creencia. Esta fue la terrible catástrofe que afligió é hizo temblar á la cristiandad a principios del siglo VIII. Los visigodos, errantes en sus principios como una tribu barbara, triun- fadores de Roma € Italia bajo Alarico, sin tener todavía una patria en que gozar de su: triunfo, obtuvieron en el reinado de Ataul- fo un pequeño territorio junto alos Piri- neos, en el cual se fijaron. Valia, por su a- lianza con Roma, consolidó. y estendió su primitivo establecimiento. Teodoredo se hi- zo benemérito del mundo civilizado, triun- fando de Atila: sus hijos elevaron al mas al- to grado el poder de la monarquía, esten- diéndola desde el estrecho de Hércules has- ta el Loira. Alarico perdió la Galia por no haber abrazado la religion del pais: Átana- e se espuso a perder la España, volvien- oa os id en ella a los romanos. Leo- vigildo detuvo el golpe con su valor; y Re- caredo afirmó la monarquía, sustituyendo a pb da de la fuerza, el vinculo de la re- ligion. Fruto de su piedad y de su ilustrada olítica fue un siglo de prosperidad, solo interrumpido por las discordias civiles que son forzosas en la monarquia electiva. Aque- la prosperidad pacífica afeminó los ánimos; estas discordias los corrompieron ; cuatro reinados de principes debiles, poco capaces (517) y viciosos , disolvieron: la fuerza social: solo faltaba un conquistador para derribar na- cion y trono; y este conquistador apareció .en las costas de Africa. ¡Egemplo memora-= ble de los pueblos que se dejan afeminar en el ocio, y padron eterno de las monarquías electivas, al cual en nuestros tiempos se ha añadido otro mo menos famoso! : La nacion goda española no pereció en esta catástrofe. Animada deliprincipio reli- giosó que Recaredo introdujo en su gobier- no, á el debió la firmeza con que sostuvo todos sus infortunios en los asilos: que búsco en las fragosas montañas de Asturias ,.Na= varra y Aragon: á el el denuedo invencible con que se lanzo desde sus rocas á recon-> quistar el territorio de la patria: a el la re- novacion de las buenas costumbres, favore- cidas por la pobreza y. las necesidades de una lid perpétua: a él la formacion, de go- biernos mas compactos, en los cuales.los de- rechos delos vasallos no. pugnasen con el Or- den público; á él en fin aquella fuerzainven- cible. que fandó una monarquia respetada y temida en toda Europa, y señora del Asia 0- riental y del nuevo mundo: siendo esta la ú- nica ocasion en que los españoles salieron de su casa para conquistar reinos y provincias estrangeras: El principio religioso que hizo crecer los débiles estados de Asturias y Na- varra, no fue solo defensor, sino tambien. organizador: no se redujo , como el ciego instinto de independencia de los cántabros (518) vascones , a defender sus peñascos contra la estrangeros, sino creo fuerzas y gobier= no con que estenderse y afirmarse:á incor- orar otros pueblos en la" gran: monarquía. n Pelayo comienza la verdadera: historia de los españoles: la que hemos descrito en este capítulo, esla de los fenicios. ,«cartagi- neses , romanos y godos en España. '' : Reyes godos anteriores a Ataulfo. - Boroista, contemporáneo de Sila :- vivió hasta.los principios del reinado de Augusto: ocupaban entonces los godos toda la orilla septentrional del: Danubio desde Baviera hasta el mar Negro. *' 349 | -"Commositon , su sucesor. + - Corilo: reinaba en la época del naci- miento del Salvador. * asa Pl -Dorpaneo: venció dos veces á los roma- nos, y recibió tributo del emperador Do- miciano.” Hor) vstid Ostrogota: yenció 4los vándalos que o- cupaban el nordeste de Germania + contem- poraneo del emperador Filipo. Omba: venció al antebigios Decio por la traicion de Galo: devastó el Asia menor: fue vencido por el emperador Claudio. Cannabas: es vencido y muerto por el emperador Aureliano. - Hilderico, su hijo: aliado de Constantino el grande. IMETES ELA 27 A IEA E id Vr (0519) Geberico , su hijo : triunfa de los vánda- los'en Germania, - OPEL AAA A'rmanarico: somete al imperio de los godos todos los paises esclavones. Invasion de los hunnos en Polonia: Ármanarico es vendido y muerto por:ellos. Separacion ¡de visigodos y ostrogodos«Estos.$ueesos se ver rificaron: en-los reinados. de Constancio y Julidróntigss eromisq ee 9h sbi | en Cardo H IIA UE * SHIDI9SO i ¿¡»Fritigernes, rey de los.visigodos: vence al emperador-Valente!en la: batalla de An- drinópolis vintroduccion del artianismo en- tre los godos+ in ooo La y Atanarico: aliado del. emperador Teo- y h 20DO0" 1] a dosi0.*. IOIPOS LEMA $ ; v0% Alarico : su espedicion :áTtalias saco de Roma+por:los visigodos ¿,410.: E Ed ses 20 9h allsiad sl 1009 orosus pus 3 ' ta y MD 1144 ¿BO 2UYE , Pd WE sd QA ena vb Flo 2 08/73 pe p - ob a = id x rriapeian Ka Av: anda ves ed? LAR (527) INDICE DE LOS | CAPÍTULOS COMPRENDIDOS EN ESTE TOMO. HISTORIA DE FRANCIA. CAPITULO VI. Clodoyeo,+..... El, dE a HARI 9 Conquista de ¿Armórica : batalla sk Soissons. Guerra contra los alemanes en Toxandria. Matrimonio de Clo- doveo con Clotilde. Nacimiento de Clodomiro, hijo de Clodoveo. El Loi- ra, frontera de la monarquia de los francos. Guerra con los alemanes: ba- talla de Tolpiac. Guerra de Borgoña. Batalla de. Dijon. Paz con Borgoña. - Desavenencias entre Clodoveo y A- ¡larico. Guerra con los visigodos : ba- talla de Vouglé. Guerra entre francos y ostrogodos. Clodoveo derrotado por os ostrogodos. Paz con los godos. Prólogo de la ley Sálica. Estracto de . la ley. Sálica. Usurpacion de los de- mas estados francos por Clodoveo, - (528) CaArrTuLo vit. Childeberto I, Clodomiro , Clotario y ET ER A AAA Division de los estados de Clodoveo en- : tre sus hijos. Guerras de Tierry, rey de Metz , contra Teodorico, rey de Italia, y contra los turingos. Guerra de Borgoña : batalla de Veseronce. Fin de la monarquia de los borgoño- nes. Guerra de los francos con los vi- sigodos. Conquista de Provenza: es- pedicion de Teodoberto á Italia. Guerra entre -los reyes de Francia. Sitio de ZLaragoza. Muerte -de Teodo= berto , rey de Austrasia. Agregacion de Austrasia al reino de Soissons. Guerras de Clotario contra los sajo- nes y contra su hijo Cramne. Muerte de Childeberto. CAPITULO vVItt. Clotario I. Cariberto , Gontran , Sige- berto , Chilperico. Childeberto en Austrasia, Clotario en Soissons. +. 111 Clotario reina solo. Repartimiento de Francia entre los hijos de Clotario. Muerte de Cariberto. Guerra civil entre los reyes francos. Muerte de Si. geberto : Childeberto , rey de Aus- trasia. Victoria de Mummol contra los (529) neustrios. Guerra de Bretaña. Guerra de Chilperico y Childeberto contra Gontran+ Invasion de los vascones en Aquitania. Muerte de. Chilperico: ” Clotario.II , rey de Soissons. Guerra de Gundebaldo. Tratado de Andelot. Muerte de Gontran: Ghildeberto, rey de Austrasia y Borgoña... 3 CAPITULO IX. Clotario IT, Childeberto, Tierry, Teo-' doberto. Dagoberto F, Cariberto. .. 158 Guerra entre Childeberto y Clotario. . Batalla de Droissy. Muerte «de: Ghil- deberto : Teodoberto , rey de Aus- trasia,' y Tierry», rey: de Borgoña. Muerte de Fredegunda. Batalla de. Dormeille. Batalla de Etáampes. Guer- ra entre Teodoberto y Tierry. Muer- te de Teodoberto. Tierry , rey de Borgoña y Austrasia: Muerte de Tier- ry. Suplició de Brunequilde. Clota- rio-Il reina solo-.Dagoberto , rey de Austrasia. Guerra de los: sajones. Da- goberto T,. rey de Nenstria , Áustra=.. sia y Borgoña. Cariberto, rey de ÁA=:" quitania..Muerte, de: Cariberto..Da- gobérto reina solo.Guerra de Espa= ña. Sigéberto ; rey de Austrasia. Re-= >> belion de los gascones y bretones. Su- : misión: de los duques de Gascuña y. Bretaña. lPasisaliid “oia TOMO XIII. 34 (530) CAPITULO Xo Clodoveo IT, Sigeberto , Dagoberto. Clotario TIT , Childerico TI s Tierry, Dagoberto Fita oia 199 Clodóveo II, rey de Neustria. Guerra > de: Turingia. Hambre en Neustria. Clodoveo 1I, rey de Neustria y Bor=.» goña: Dagoberto, rey de Austrasia. Clodoveo IT; rey ¿de toda Fran- cia. Clotario 1I, rey de Neustria y Borgoña: Childerico, rey de Aus- “ trasia. Tierry, rey de Neustria y Bor- goña: Childerico 1, rey de toda Fran= cia: Tierry, "rey de Neustria y Bor- oña : Dagoberto, rey de Austrasia. :broino , “goberuador de Nenstria y Borgoña. ob sd: LTS CAPITULO -Xt+ . - Jierry [.Clodoveo TIL. ChildebértosEI.: Dagoberto FE. Chilperico IL... 0. 233 Pipino,, "principe de: Austrasia. Muer- te:de Ebroino. Paz de Neústria y Aus. trasia. Bertario:, bemos dí “pas: lacio en Neustria: Batalla de Testry.. Sublevacion de: los gascones y 'ale= > manes... Clodoveo MI > rey de.Fran=: cia. Asamblea: de Valencienas. Chil 3 debérto 11, rey de Francia.» Nuéya. rebelion" de los.alemanes. erre to dl, rey de Francia: Muerte de:Piz + pino Chilperico U, rey de Fran=:' > je (15849) cia. Batalla de Vinoy» Clotario ,.rey de. Austrasia. Muerte de Clotario+ CARrruLo. Xif. Tierry II. Interregno. Childerico TI qu 272 Tierry IL, rey de Francia. Espedicion.;. de Abderraman a Francia. Batalla de Tours d Poitiers. Nueya, guerra con los.frisones. Sumision: de Aquitania. .: Interregno. Negociacion de la santa Sede .con -Cárlos Martel. Muerte de Cárlos Martel. Rebelion. de, Grifon« Childerico HI el. insensato ,' rey.de Neustria y. Borgoña. Victorias y abdi- cacion de Carlomagno. Guerra entre Pipino- y Grifon. Muerte: de Grifon..., Preparativos de Pipino, para subir al, trono. Fin de la dinastia Merovingia. - Pipino el breve, rey. de, Francia. CAPITULO ADICIONAL. Historia de España hasta la ruina del imperio de los visigodos: . +... SECCION: Ia Historia de España hasta la espulsion de los CArtaginesese rm. meras Origen de los españoles. Espedicion de los. sicanos 4 icilia. Espedicion de los.celtas. Golonias de los griegos en 311 313 (532) España. Vénida' delos fenicios 4 Es > paña : fundacion de Cádiz. Conquista de Ibiza por los cartagineses. Guerra entre los feniciód y los tartesios. Prin. cipios del imperio cartagines en Es- paña. Toma de Cádiz por los carta= paa Espedicion: desgraciada de 05 cartagineses contra las islas Balea. res. Guerra entre: mauritanos y car- tagineses. Espediciones de Himilcon y Hannon. Fundacion de Ampurias por los marselleses. Amilcar Barca, gobernador de'España por los carta= gineses.' Asditibal -gobernador de España. Annibál, gobernador de Es- paña. Ruina de Sagunto. Espedicion de Amnibalá Italia. Victorias de Gnez yo y Publio Escipion en España. Ba=- talla de Horcis : muerte: de los Esci- piones en España.*Conquista'de Cara tago noya por Escipion. SECCION If. Domtracion- de los romanos en España. Guerra de los ilergetes. Batalla de Em- porio ganada por Caton el antiguo. Primera guerra de Numancia. Guer- ¿ Ta de Viriato. Alianza de Viriato con los-celtiberos y arévacos. Sumision de: los celtiberos, Muerte de Viriato - fin de la guerra de Lusitania. Capitula- cion del cónsul Mancino. Ruina de | 533) : Numancia. OS de Sertorio. Pre- tura de Julio César en España. Guer- ra de Cantabria. Predicacion del cris- tianismo en España. Primera invasion de Alarico, rey delos visigodos en Italia. Invasion de los vándalos , ala- nos , suevos y borgoñones en Galia. Entrada de los bárbaros en España. Establecimiento de los visigodos en la Galia narbonense. SECCION 1ILo+ Monarquía de 5 visigodos hutita la abjuracion del arrianismo......<.. AtauHo , primer rey de los visigodos en. España. Sigerico , rey de los visigo- dos. Valia, rey de los visigodos. Teo- doredo , rey de los visigodos. Los ro- manos vencidos por Jos vándalos en España. Espedicion de los vándalos en Africa. Victorias: de los suevos en España. Introduccion del cristianis- mo entre los suevos. Batalla de los campos cataláunicos. Turismundo, rey de los visigodos. Teodorico, rey de 'los «visigodos. Guerra con los suevos: batalla de Urbico. Restablecimiento delrreino de los suevos. Sorpresa de Log Toma de Narbona por los visi- godos. Introduccion del arrianismo entre los suevos. Enrico , rey de los visigodos. Espulsion definitiva de los 407 ” e romanós. de la España interior. Con= Es de la Auvernia por los visigo- os. Conquista de la Provenza por los visigodos. Alárico , rey de los vi=.. sigodos. Muerte de Siagrio. Batalla de Vouglé. Gesalico , rey de los visi- godos. Batalla de Arles. Amalarico,.-: rey de los visigodos. Batalla.de Nar=--' bona : muerte da Amálarico. Teudis, rey de los visigodos. Sitio de Zarago= za. Teudiselo , rey de los visigodos. Agila , rey delos visigodos. Ocupa= cion de la costa de España por los ro- manos.:Atanagildó , rey de Los visigo-: “idos. Liuva I, rey de los visigodos. ' Leovigildo , asociado al trono. Ba= talla E Baza. Leovigildo reina con sus hijos. Guerra entre Leovigildo y Hermenegildo. Martirio de PERA negildo. Guerra con los franceses. :: Ruina de la monarquía sueva. SECCION IV Historia de los visigodos desde la ab=... juracion del arrianismo hasta la rut- na de la mOnarquil. +... o... «.. 470 Recaredo 1, rey de los visigodos. Gon- cilio 1H de Toledo. Liuva 1, rey de los visigodos. Viterico , rey de los vi- sigodos. Gundemaro , rey de los vi- sigodos. Sisebuto , rey de los visigo- dos. Conquista de Edetania y Contes- : (535) tania. Conquista de la Mauritania tin- gitana. Recaredo 1, rey de los visi- pros Suintila, rey de los visigodos, spulsion de los imperiales de Espa- ña. Ricimero , asociado al trono. St- senando, rey de los visigodos. Chin- tila, rey de lo visigodos. Tulga, rey de los visigodos. Chindasuindo , rey de los visigodos. Asociacion de Reci- suindo al trono. Recisuindo, rey de los visigodos. Concilio vil de Tole- do. Wamba , rey de los visigodos. Conjuracion de Paulo. Ervigio , rey de los visigodos. Egica, rey de los visigodos. Concilio XVI de Toledo. Conspiracion de los judios. Witiza, colega de Egica. Victoria naval de los godos contra los sarracenos. Witi- za reina solo. Don Rodrigo, último rey delos visigodos. Batalla del Gua- dalete. Reyes visigodos de España... ....* 520 Reyes suevos de Lusitania y Galicia. 523 Fin del tomo IT de la historia de Fran- cia, YM dela moderna , y XIII de la obra.