Historia Universal. Tomo XIII
Abstract
T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España
Full text
*
*
|
DEL
z
Coude
de
Segur.
TOMO
XITL
Penivonal
HISTORIA
MODERNA
-
Sor
el
Sonde
de
Segur,
-—
DE
LA
AcaDemía
Francesa
>
Par
me
Francia:
Ixaducida
«al
espamof
Po
O)
Alberto
a
BO)
COLtecoromes
,
Mobas
y
der,
7
TOMO
so
|
e
MADRID:
Agosto,
183%<
VIAL
Oia
de
2)
SL
Prlacior
calle
del
Factor,
A
HISTORIA
DE
FRANCIA.
“CAPÍTULO
VI
Ena
e
A
y
Conquista
de
ÁArmórica
:
batalla
de
Soís-
sons.
Guerra
contra
los
alemanes
en
To-
_tandria.
Matrimonio
de
Clodoveo
con
Clotilde
:
Nacimiento
de
Clodomiro
,
hijo
de.
Clodoveo.
El
Loira
,
frontera
de
la
Monarquía
de
los
francos.
Guerra
con
los
alemanes:
batalla
de
Tolpiac.
Guerra
de
Borgoña.
Batalla
dé
Dijon.
Paz
con
Bor.
goña.
Desavenencias
entre
Clodoveo
>
Alárico.
Guerra
con
los
visigodos:
bata-
lla
de
Vouglé.
Guerra
entre
francos
y
os-
trogodos.
Clodoveo
ii
los
os-
trogodos..
Paz
con
los
godos.
Prólogo
de
la
ley
Sálica.
Estracto
de
la
ley:
Sálica.
de
de
los
demas
estados
di
-
por
Clodoyeo,
2)
Ñ
an
de
ÁArmoórica
:
batalla
de
Soís-
sons.
(486.)
Ya
parecia
haberse
cumplido
el
r
.
,
oraculo
de'los
doce
milanos
de
Rómulo,
y
acabado
la
potencia
del
pueblo
rey
al
mismo
(12)
vierten
su
retirada
en
derrota.
Siagrio
huye:
Clodoveo
le
sigue
sin
intermision,
y
le
obli-
ya
dá
busearan
asilo
al
otro
lado
del
Loira
en
he
estados
del
rey
de
los
visigodos.
Este
era
el
jóven
Alárico
,
que
sucediendo
á
su
pa-
dre
Enrico,
heredó
su
poder
y
no
su
valor.
Una
victoria
tan
pronta
y
brillante
habria
contentado
á
un
guerrero
vulgar;
pero
Clo-
doveo',
semejante
á
César
en
esto,
ereia
no
haber
hecho
nada
cuando
quedaba
algo
que
hacer.
Continuando
pues
sa
marcha
sin
de-
tenerse,
amenazó
con
guerra
al
poderoso
rey
de
los
visigodos
si
no
le
entregaba
á
Siagrio.
La
temeridad,
tan
peligrosa
contra
los
hom-
bres
firmes,
se
convirtid
en
prudencia
contra
el
débil'Alárico,
que
sorprendido
€
intimi-
dado,
entregdinfamemente'á
Siagrio
en
ma-
nos
de
su
vencedor.
La
crueldad
que
man-
chó
el
carácter
del
rey
de
los
francos,
em-
pezó
á
manifestarse
en
el
mismo
instante
que
su
gloria,
y
entrambas
crecieron
en
lo
su-
cesivo
sin
separarse
nunca.
Un
cautivo:
co-
mo
Siagrio
daba
cuidado
al
conquistador
de
las
Armóricas:
no
atreviéndose
á
darle
li-
bertad
no
pudiendo
conservarle
en
perpe:-
tua
prision
,
salió
de
la
dificultad
con
un
crimen,
y
mandó
darle
muerte
en
secreto.
Los
francos,
despues
de
la
batalla
de
Sois-
sons
,
habian
cometido
muchos
escesos,
ta-
lado
los
campos
y
saqueado
las
iglesias.
El
obispo
de
Reims
obtuvo
del
vencedor
que
reprimiese
esta
licencia,
y
los
bienes
de
su
clero
fueron
respetados.
Viendo
la
benigni-
-
13
:
dad
con
que
el
rey
e
o,
fran
cos
acogía
sus
súplicas,
le
pidió
que
se
le
restituyese
un
vaso
de
plata
de
gran
valor,
que
sus
solda-
dos
habian
cogido
en
Soissons.
Clodoveo
prometió
devolvérselo
,
si
le
era
posible
dis-
Poner de
él.
Reunióse
el
ejército
victorioso
Para
repartir
el
botin,
que
estaba
amonto-
nado,
segun
la
eostumbre,
enmedio
de
un
campamento.
El
rey
habló
á
sus
compañeros
y
les
pidió
que
le
concediesen
el
vaso
de
oissons
para
darle
el
destino
que
tuviese
por
conveniente.
Los
mas
ancianos
y
estimas
os
por
su
edad
y
prudencia
respondieron:
«Cuanto
quieras
del
botin
es
tuyo:
te
obe-
decemos
con
gusto
,
y
ninguno
de
nosotros
resistira
á
tu
voluntad.»
La
aclamacion
ger
neral
aplaudia
esta
deferencia
con
un
caudi-
lo
victorioso,
cuando
de
improviso
un
fran-
co
atrevido
y
turbulento
did
un
golpe
al
va-
so
con
su
segur,
y
dijo
orgullosamente
al
rey
:
«Aqui
uo
tienes
tú
mas
parte
que
la
que
te
diere
la
suerte.»
Esta
brutalidad
sor-
prendio
ala
junta
:
Glodoveo
>
Sin
manifes-
tar
emocion,
la
toleró
en
silencio.
Sin
embar-
go
>
Sus
compañeros
le
dieron
el
vaso
que
eseaba,
y
fue
restituido
de
orden
suya
al
obispo
de
na
Al
año
siguiente
,
habien.
do
reunido
el
rey
sus
tropas
en
el
campo
de
arzo
,
les
pasó
revista;
y
cuando
al
recor-
ver
lasfilasse
halló
enfrente
del
soldado
teme-
rario
que
le
insulto,
le
dijo:
«Tus:armas,
tu
espada,
tu
venablo,
y
sobre
todo
tu
segur,
no
estan
como
deben;
»
y
al
mismo
tiempo
(14)
Je
tomó
la
segur
y
la
echó
en
el
suelo.
El:
franco
se
bajó
para
recogerla,
y
Clodoveo
le
hendió
la
cabeza
con
su
francisca,
diciendo:
«Asi
heriste
tú
el
año
pasado
el
vaso
de
Sois-
sons.»
Este
hecho,
citado
igualmente
por
to.
dos
los
historiadores
,
ha
servido
4
los
unos
para
probar
la
poca
autoridad
de
los
prime-
ros
reyes
de
Francia,
y
á
los
otros
para
de-
mostrar
el
esceso
de
su
despotismo.
Todos
han
errado
buscando
un
sistema
fijo
en
aque-
lla
época
en
que
la
arbitrariedad
y
la
licen-
cia
se
sucedian
y
confundian.
Nada
habia
entonces
verdadero
sino
la
fuerza
,
nada
ha-=
bjtual
sino
el
valor,
nada
constante
sino
el
amor
de
la
guerra
y
del
saqueo.
Clodoyeo
en
entrambas
ocasiones
se
conformó
con
las
costumbres
de
su
pueblo.
En
lajunta
vbedeció
,
como
principe,
la
ley
del
re-
partimiento
del
botin:
en
su
campo
ejerció
vsadamente
un
poder
ilimitado,
El
rey
te-
nia
pocas
facultades:
el
general
lo
podia
todo.
Guerra
contra
los
alemanes
en
Toxan-
dria.
(490.)
Clodoveo
,
despues
de
la
der-
rota
de
Siagrio
,
puso
su
corte
en
Soissons,
dió
un
territorio
fértil
al
obispo
de
Reims.
ps
monedas
que
hizo
acuñar
en
aquella
ciu-
dad,
no
tenian
su
efigie.
En
ella
se
yen
las
palabras
Soecionis
y
Bata
,
nombres
de
la.
ciudad
y
del
que
fabricó
las
monedas,
y
la
figura
de
un
guerrero
armado
de
segur,
Pro»
copio
dice
que
los
reyes
francos
no
acuñaron
moneda
con
sa
nombre
hasta
que
Justiniano
15
les
cedió
sus
derechos
sobre
las
Galias.
Durante
seis
años
,
desde
486
hasta
492,
Clodoveo
no
hizo
mas
que
reconquistar
$47
teramente
el
pais
de
Tongres,
invadido
pe
os
alemanes.
En
esta
misina
época
hubo
sb
Italia
una
grande
revolucion.
Teodorico,
rey
le
los
ostrogodos',
adoptado
por
el
PRESS
rador
Zenon,
se
alejó
de
Grecia,
defendi-
da
y
devastada
sucesivamente
por
sus
tro=
pas
,
paso
los
Alpes,
y
acometió
a
Odoacre
pe
habia
depuesto
al
último
de
los
empera-
Ores
romanos.
Despues
de
cuatro
años
de
combates,
Odoacre
fue
vencido
y
muerto:
Teodorico
fue
proclamado
rey
de
Italia:
enon
murió
en
Constantinopla”,
y
tuvo
por
sucesor
á
Anastasio.
Entretanto
Clodoyeo,
habiendo
vuelto
a
Soissons,
se
afanaba
cons-
tantemente
en
estender
y
afirmar
su
pode-
rio
en
las
Armóricas.
Hasia
entonces
los
ter
ritorios:
de
Reims
y
de
Soissons
eran
los
úni-
cus
frutos
de
su
victoria
«Quedaban
todavia
muchas
ciudades
romanas
independientes
y
defendidas
por
tropas
valerosas,
Conquis-
tarlas
á
fuerza
de
armas
hubiera
sido
larea
empresa;
y
asi
despues
de
haber
tomado
á
algunas
en
guerra
abierta,
se
valió
de
la
O
lítica
para
hacerse
dueño
de
las
demas.
Su
respeto
al
clero
católico
le
rangeó
el
amor
de
los
pueblos
,
en
los
Ai
imita
era
ya
la
elase
mas
estimada
y
poderosa.
Por
as
cartas
de
aquella
época
se
ve
que
las
ciu-
ades
temian
la
dominacion
de
los
borgoño-
nes
y
visigodos,
cuyos
principes
eran
arria-
y
(16)
nos.
El
rey
de
los
francos
se
aprovechó
con
habilidad
de
esta
disposicion
de
los
ánimos,
que
le
valió
tantas
conquistas
como
su
espa
a,
La
iglesia
fue
el
verdadero
fundamebto
de
su
trono,
porque
lo
era
de
la
sociedad;
y
asi
le
concedió
tantos
y
don
Grandes
privile=-
gios
,
que
Chilperico
,
uno
de
sus
sucesores,
se
quejaba
de
que
los
obispos
eran
mas
reyes
que
el,.
Los
católicos
preferian
la
dominacion
to-
lerante
de
un
rey
pagano
al
gobierno
perr
seguidor
de
principes
hereges.
Muchos
obis»
pos
,
acusados
de
favorecer
secretamente
á
Clodoyeo,
fueron
arrojados
de
sus
iglesias
y
condenados
al
destierro
por
los
reyes
de
los
visigodos
y
borgoñones.
|
Matrimonio
de
Clodoveo
con:
Clotilde.
(492.)
El
rey
de
los
francos
dió
poco
des-
pues
á
los
obispos
católicos
una
nueva
ga-
rantía
de-su
proteccion,
recibiendo
por
es-
»osa
á
Clotilde,
que
profesaba
la
misma
re-
Exion.
Era
sobrina
del
barbaro
Gundebaldo,
rey
de
Borgoña,
homicida
del
padre,
de
la
madre
y
de
los
hermanos
de
aquella
prince-
sa.
Si
se
ha
de
creerá
las
antiguas
crónicas,
y
al
autor
de
los
Hechos,
esta
union
en
que
consintió
Gundebaldo
,
mas
bien
por
temor
que
por
amistad,
se
negoció
con
mucha
astu-
cia.
Clodoveo,
quesabja
valerse
á
un
mismo
tiempo
del
rústico
valor
de
los
francos
y
de
la
diestra
politica
de
los
antiguos
vasallos
del
imperio,
dió
su
confianza
á
Aureliano
,
se-
Ebo
romano
,
á
quien
nombró
conde
de
FS
Melun;
y
le
envió
en
secreto
4
Borgoña,
Au-
reliano
Megó.,
disfrazado
de
mendigo
,
4
Gi-
Debra,
domle
residian
Clotilde
y
su
herma-
Ra
:
como
eran
caritativas
y
visitaban
á
los
pobres.
;.el
ministro!
de
Clodoveo
túvo
lugar
de
hablarlas
y
de
pedir
á
Clotilde
una
au-
lencia
particular.-En
ella
le
dijo
que
el
rey
C-10s
francos,
enamorado
de
la
fama
de
sus
virtudes
y
hermosura;
estaba
resuelto
4:50=
icitar
su
Mano;
pero.que
antes
de
dar
pasg
alguno
en
público
>
Queria
estar
seguro
de
su
consentimiento.
Clotilde,
queno
podia
amar
dsutio,
enemigo
de
su
fe,
y
asesino
de
su
familia,
acogió
favorablemente
la
pre-
tension
de
un
rey
coronado
por
lay
ictoria,
aceptó
el.
anillo
real
de
Clodoweosudid
en
cambio
el
Suyo
por
prenda:
desu:
fe
,
vés
galo
algunos
sueldos
:de'oro
al
emisario,
cus
ya
clase
ignoraba,
y
le
habló
asi:
«Decid
á
vuestro
principe,
que
si
desea
miimanode-
be
apresurarse
4
pedirlaá
Gundebaldo.,
mi
110,
antés:que
vuelva
«su
ministro
Aridio;
“gue
esta
en
Conca
tae
ale
Aridio
es
romas
MO
y
enemigo
de
vuestra
nacion
y
sbestun
viese
de
vugita,
desbarataria
vuestro
desiga
110.
Aureliano
partió
y
siempre.
con
e]
mis-
mo
disfraz.
Al
llegar
al.
Ovleanés:se
lejuntó
Un
mendigo
yerdadero
uy
le
robó
los
regazs
0s
de
Clotilde
;.
P£ro+
Entonces:
se
hallába
Serón
de
licsbtillas
¡Fue
a
el
con
prontitud,
Y
€NYIó
sus
esclavos.
en
perseguimiento:
del
adrón,,
y,
lo
prendieroh.
Clodoveo
infor
mado
d
|
tedas
disposiciones
lay
orablés
de-Glu.
TOMO
X111,
2
/
"ne
0
PO
nara
epa
(18)
tilde
“hizo
pedirla
públicamente
por
esposa
al
rey
de
Borgoña.
Gundebaldo
,
sorpren-
dido
de:esta
solicitud
,
Fecibió
con
frialdad
á
los
embajadores:
estos
insistieron,
y
dije=-
ron
que
la
princesa
estaba
ya
desposada
con
Clodoveo.
El
rey
indignado
los
llamó
im-
postores,
y
rehusó
formalmente
su
consen-
timiento
al
matrimonio:
los
francos
le
res-
pondieron
con
aimanazas,
y
de
entrambas
—
partes
se
preparaba
la
guerra;
pero
los
se-
nadores
borgoñones,
que
temian
el
poder
de
Clodoveo:,
suplicaron
4
Gundebaldo
que
e-
vitase
un
rompimiento
tan
funesto,
«Se
ha-
bla,
le
dijeron,
de
un
contrato:
secreto:
¿quién
sabe
sies
verdad?»
Gundebaldo
man-
do
llamar
á
su
sobrina
Clotilde,
que
le
de-
claró
el
trueque
misterioso
de
los
anillos.
El
rey
de
Borgoña
estaba
incierto
entre
la
pru-
dencia
yla
ira;
pero
el
voto
unánime
de
los
grandes
de
su
corte
le
obligó
á
consentir
en
el
casamiento
de
su
sobrina.
Clotilde
salió
para
Francia,
y
encargo
a
los
embajadores
de
Clodoyeo
que
acelerasen
el
viage,
por-
que
acababa
de
saber
que
Aridio
habia
des-
embarcado
pocos
dias
antes
en
Marsella.
Sus
temores
eran
fundados.
Aridio
fue
aceleradamente
á
Ginebra,
ysabiendo
del
rey
la
moticia
del
casamiento
y
partida
de
Clo-
tilde
«Vos:erecis,
le
dijo,
que
ese
lazo
se-
rá
la.
prenda
de
una
alianza
durable;
yo
os
ronostico
que
será
para
yuestra
familia
y.
a
Borgoña
fuente
de:guerra
y
de
culami-
dades.:
Habeis
quitado
la
vida
al
padre
ya
AA
los
hermanos
de
esta
princesa:
hicisteis
aho-
gar
en
las
aguasissu
madre:
Clotilde
está
22
fendida
>
y
las
armasde
Clodoveo
vengáran
SUs-
ofensas,
Arun:
es
tiempo;
preyenid
estas
ESgracias
:
venyiad:
con
prontitud
soldados
que
hagan
volverá
vuestra
sobrina.
Si
Clo-
0veo
casa
con
Clotilde
Los
francos
adopta-
rán
su
querella,
y
su
espada
temible
ame-
Nazará
siempre
4
vos
y
d
vuestros
descen=
dientes,»
Gundebaldo
“Siguió
este
consejo;
Pero
cuando
sus
tropas
lHegaron
á
las
fronte-
ras
de
Borgoña,
Clotilde
estaba
ya
en
los
es-
tados
de-su
esposos
No:tarddó
¿sta
princesa
en
justificar
la
prediceion
de
Aridio:;
apenas
se
vid:en
los
límites:
de
los
dominios
de
su
tio,
exigió
de
los
francos
que
la
acompaña-=
ad
,
que
hiciesen
guerra
¿aquella
parte
del
territorio
de
Borgoña.
Las
menores
circuns-
tanejas
del
casamiento
y
conversion
de
Clo=
doveo
han
escitado
siempre
el
mas
vivo
in-
teves;
y
la
harracion
de
las
crónicas
frances
Sas
,;
Mas
Ó
menos
conforme,
4
la
verdad,
debe
conservarse,
porque
pinta
las
costum-
bresidel
siglo,
«acumuento
de
Clodomiro
>
hijo
de
Clo=
cove015(493.)Celebrúse
sel
casamiento
de
040yeoy
y
esta
union.
aumento
el
afecto
quelo
profesaban
el
clero
y
el
pueblo
de
Ar-
Mórica.-Concluyó
un
tratado
con
las
ciuda-
“es
que
aun
no
se
habian
sometido.
Proco-
pio
(
ice
que
en
él
se
estipuló
la
reunion
de
AS
ropas
romanas:al
ejército
franco;
pe-
YO
COnservando:
el:
úrden
,
disciplina,
ves»
F
(20)
tido
y
calzado
de
las
legiones.
Pol
Desde
que
Clotilde
fue
reina
se
valid
de
“todá
la
influencia
del
amor
para
persuadir
a
Clodoveo
4
abrazar
la
religion
cristiana.
El
rey
,
4
por
conviecion
ó
por
politica,
resis-
tió
por
mucho
tiempo
á
sus
instancias
,
te-
miendo
quiza
desagradar
ásu
nacion
si
re-
nunciaba
4
sus
idolos.
Sin
embargo
,
movido
de
las
súplicas
de
su
muger,
le
permitió
bau-
tizar
á
lugomero
,
si
primer
hijo.
El
niño
murió
poco
despues
,
y
Clodoveo
irritado
dijo
a
Glotilde
:
«Si
el
niño
se
hubiese
ofre-
cido
á
mis
dioses
estaria
vivo.»
Despues,
ha-
biendo
dado
á
luz
la
reina
otro
hijo
,.
llama-
do
Clodomiro
,
le
bautizó
tambien
,
cayó
en-
fermo
el
infante,
y
lajra
del
rey
aumentó;
pero
las
oraciones
de
su
madre
,-dice
san
Gregorio
de
Tours,
le
alcanzaron
la
salud,
se
calmo
el
enojo
de
Glodoveo.
|
El
Loira
frontera
de
la
monarquia
de
los
francos.
(494.)
Hasta
entonces
los
gefes
de
los
francos
consumian
en
la
ociosidad
el
tiempo
que
no
empleaban
en
la
guerra;
pe-
ro
Clodoveo
era
superior
a
su
pueblo
y
a
su
siglo
,
y
cuando
su
espada
descansaba,
el
ce-
tro
eraactivo,
y
velaba
para
fundar
sobre
leyes
un
imperio
durable.
Ningun
acto
nos
hace
conocer
ide
qué
manera
repartió
las
tierras
conquistadas.
Los
historiadores
solo
ofrecen
conjeturas
acerca
de
este
asunto.
Muchos
creen
que
imito
á
los
godos
y
bor-
goñones.,
lo
que
hubiera
puesto
en
poder
de
los
francos
las
dos
terceras
partes
de
las
misa.
21
tierras
de
Galia.
ml
iensa
,
que
siendo
Jódoveo
mas
bien
miedo
que
conquistador
elas
Armóricas',
crespeto
sus
propiedades.
ero:estos
son
sistenitas
que
no
enseñan
tan-
to
“como
los
hechos3s00
00
¡
-
"Clodoveo
habia
'conquistado
á
fuerza
de
armas:
Jos
paises
de
Reims
y
¿Sóissons.
Otra
parte
de
las
Armóricas:se
ló
habia
sometido
por
un
tratado
+
el
ejército
de
los»franeos
no
era
muy
nuneroso.
Las
tierras
que:pertene-
ciawen
cadalciudad
al
fisco;
es:
decir,
al
doz
minio
del
imperio;
quedaron
por
necesidad:
bajo
el
señorio
de
Glodoveo.
Losbiénes
de
95
compañeros
de
Siagrio.;
vencidos
en
la
lid
>
cayeron
con
sus
dueños
por:el
dere-
cho
dela
guerra,
en
poder
de
susvencedo-
res
;'y'ciertamente
bastaron
Parepromian
entiquecer
la
pequeña
tribu
delos
sálios.
Se
sabe
que
el
rey
delos
francos:
:en
vez
de
oprimir
alos
"omanos;,
se
valió
de
lasarmas
elos
;que
quisieromentiar
en
su
servicio,
que
admitió
muchos
«en:
la
clase
de
leudes:
y
ministros:
suyos.
Hemos
visto
que-Aureliano
poscia»
como
beneficiosel
castillo:
de
Melun
y.
el
título
de
cónde.
Todos
los
patricios
de
Galia
que
no
le
resistieron,
fúdron:
elevados
ála
dienidad
de
comensales
suyos:
clase
pri-
vilegiada
por
la
disposicion
de
la
ley
sálica.
"Los
obispos:
de
Galia
eran
casirtodos
ro=
Manos;
y
en
vez
de
despojarlos
aumentó
sus
ominios
y
les
did
tierras.
En
fin,
para
in=-
COrporar
poco
á
poco
una
nacion
con
otra,
empled
sucesivamente
los
medios
de
humi-
(25.)
|
oleo
sagrado,
le
dirige
estas
palabras:
«Fie-
ro
sicambro
,
humilla
tw:corazon
y
«baja
la
-
victoriosa
cerviz
ante
el
Eterno
que
te
es-.
eucha.
Júrale
adorarlo'
en
los
templos
que
quemabas
,
y
quemar
los
idolos
que
adora=
bas:
Clodoveo
arrodillado
pronunciacel
ju-
raménto,
como
tambien
sus
dos
hermanas
Arbofleda
y
Teuschilde.
Al
mismo
instante
lo
repiten
3.000
guerreros
y
gran
multitud.
de
mugeres
y
niños.
Pues
en
este
célebre
dia.
se
bautizaron
solamente
3.000
soldados,
y.
no
consta
de
ningun
escrilor
que
lo:rrestante
T
de
la.
nacion
se
opusiese
y
parecerindudable
que
la
tribu
de
los
salios
era
muy
pocomu-
merosa
:
loque
favorece
la
opinion:dealgu-
nos
historiadores
,
segun-los
cuales»
despues
de
la
derrota
de
Siagrio,
Clodovw.eo
se:
hizo
dueño
de:
las
Armoóricas
mas
bien
por
el
a-
mor
que
le
tenian,
que
por
el
temor:de:sus
armas.
Le
habria
sido
imposible
vencer
4
100:000
alemanes,
si
ho
hubiese
tenido
por
auxiliares
las
milicias
de
Galia
y
lás
legiones
románas
de
Armoórita;-pues
las
tropas
delas
A
A
a
dl
demas
tribus
francas
mo
pasaban'*de:20.000
hombres.
La
conversion:y
bautismo
de
Glo-
doveo
acabaron
de
cónciliarle:el
afecto
de
todos
los
galos,
sobre
los
cuales
ejercián
los
obispos
+
católicos
una
grande
influencia»
Desde
entonces
tuvo.en
los
estados
de
los
principes
visigodos
y
borgoñones
muchos
y
poderosos
amigos.
La'fe-del
belicoso
Clo-
doveo
fue
sincera;
pero
todavia
luchaban
en
su
alma
las
asperas
costumbres
de
las
sel-
A
germánicas
con
las
luces
de
lá
civiliza=
cions
y
bajo
el
velo
blanco
que
cubria
al
ca-
tecúmeno,
se
dejaba
ver
la
segur
del
si-
cambro.
Un
dia
redicaba
san
Remi
en
pre=
sencia
suya
de
ls
pasion
del
Salvador;
y
cuando
describió
la
crucifixion,
Clodoveose
evanto
impetuosamenteesclamando:
nee
dónde
estabamos
entonces
mis
francos
y
yo
0
nuestras
franciscas
hubieramos
estermi-
nado
4
Jos
homicidas
del
Señor.»
h
Al
mismo
tiempo
consagró
san
Remi
al
rey
delos
francos
en
la
iglesia
de
Reims.
En
esta
ocasion
se
divulgó
la
anécdota
milagro-
sa
de
la
santa
ampolla
,
acreditada
por
la
harracion
de
Hiuemaro,
arzobispo
de
Reims
en
el
siglo
IX
:
el
cual
cuenta,
que
no
has
biendo
llegado
á
la
hora
ue
se
le
hubia
di-
cho:
el
eclesiástico
que
debia
traer
el
oleo
sagrado
,
san
Reni,
afligido
por
este
acci-
dente,
invocó
el
socorro
celestial,
y
que
y
PiMito:se
vió
venir-por
el
aire
una
paloma
anca
como
la
nieye,
que
le
entregó
una
Sola
d
ampolla,
Mena
de
aceite,
euyo
olor
suave
enmbalsamaba
el
viento.
Desde
enton.
ces
Clodoven
fue
celebrado
por
los
catgli-
cos
como
el
héroe
y
el
Macabeo
de
la
1
le-
sia.
Eúmenes
,
sacerdote
romano
al
mismo
tiempo-una
carta
del
ida
en
estos
términos
:
«Ánas
a
nuestro
ilustre
Y
glorioso
h
hViamos
á
vuestra
sere
Úmenes
para
deciros
'£mos
sabido
el
homen
vas
>
le
trajo
papa,
conces
tasto,
obispo,
¡jo
Clodoyeo.
nidad
el
sacerdote
con
qué
satisfaccion
age
que
tributais
al
(30)
Padre
de
loshumanos.
Esperamos
que
yues-
tras
buenas
obras
crecerán
y
se
multiplicarán
sin
cesar.
Asi
colmareis
nuestra
yentura
y
se-
reisnuestra
verdadera
corona:
estendereis
la
prosperidad
de
la
Iglesia
nuestra
madre,
que
tan
felizmente
ha
hecho
á
un
rey
tan
gran-
de
renacer
en
Jesucristo.
Sed,
pues,
perpe-:
tuamente
el
instrumento
de
sus
triunfos,
oh
noble
y
glorioso
hijo
muestro,
y
su
columna
férrea:
para
ella
os
conserve
siempre
en
sus
caminos
,
y
0s
conceda
victoria
de
yuestros
enemigos.»
Desde
entonces
Clodoveo
y
sus.
sucesores
conservaron
el
título
de
hijos
pri=
mogenitos
de
la
Iglesia.
El
rey
de
los
fran=-
a
cos
fechaba
asi
sus
cartas:
el
año
16
de
nues.
troreinado,
y
el
1.2
despues
de
nuestro
bau-.
tismo.
Poco
tiempo
despuesde
la
conversion
de
los
francos
se
hicieron
sospechosos
á
los
visigodos
los
obispos
católicos
por
ser
favo=-
rables
4
Clodoveo;
Volusiano,
obispo:
de:
Tours,
fue
echado
de
su
silla
y
desterrado
a
España,
El
rey
delos
francos
defendió
con.
ardor
la
causa
de
los
perseguidos
contra
los.
perseguidores;
lo
que
origimó
entre.
Alarico
y
Clodoyeo
desavenencias
que
mas
tarde
decidieron
las
armas,
Pero
antes
que
llega-
sen
a
una
guerra
abierta,
quiso
fortificarse
Clodoveo
con
nuevas
conquistas
y
y
por
eso
hizo
alianza
ofensiva
con
su
cuñado
Teodo-.
rico,
rey
de
Italia,
contra
Borgoña,
Por
es-
te
tratado
se
convinieron
que
los
paises
con”
quistados
se
repartirian
entre
francos
y
05%:
- .
,
E
Ñ
trogodos
:
que
los
aliados
entrarian
4
un
(31)
2
mismo
tiempo
en
Borgoña,
y
que
el
Ultimo
que
llegase
pagaria
al
otro
una
indemniza-
C100
pecuniaria,
Guerra
de
Borgoña.
(499.)
Clodoveo
no
ignoraba
la
division
que
habia
entre
los
es
cipes
borgoñones,
y
se
aprovecho
de
ella
con
artificiosa
política.
Persuadió
con
mag-
nificas
promesas
a
Godegisilo,
hermano
de
Gundebaldo,
4
que
tratase
con
el
directa-
mente,
y
juntase
sus
armas
á
las
de
los
fran=
£os
cuando
llegase
la
Ocasion,
Gundebaldo
no
Sospechabala
perfidia
de
su
hermano
;
pero
amedrentado
de
la
Lem-
pestad
que
le
amenazaba,
y
del
poder
for-
midable
de
sus
enemigos
,
creyó
quitarles
pretestos
plausibles
de
guerra
y
grandes
me-
dios
de
victoria,
reconciliando
los
católicos
de
sus
estados
con
los
arrianos,
Para
lograr
este
objeto
reunid
los
obisposen
Leon,
y
dijo
a
los
católicos:
«¿Por
qué
no
empleais
yues-
tra
influencia
en
desarmar
á
Clodoyeo
que
se
iga
con
mis
enemigos
E
perderme?»
El
obispo
Ayito
le
respondio
:
«Nosotros
igno-
ramos
los
motivos
politicos
de
los
reyes;
pez
vo
la
santa
Escritura
nos
enseña
que
el
des.
prexio
de
la
ley
divina
causa
muchas
veces
a
ruina
de
los
estados.
ejad
de
ser
enemi-
gode-
Dios,
y:
os
favorecera.
Reconciliaos
con
él.
y
estarcis
en
paz
con
los
hombres.»
Batalla
de
Dijon.
(500.)
Esta
respuesta
debió
convencer
a
Gundebaldo
cuán
nece-
sario
le
era
adoptar
la
religion
del
mayor
nú-
Mero
de
sus
vasallos,
si
queria
hacerla
guer-
|
:
(32)
|
ra
con
buen
éxito.
Ya
las
tropas
de
Clodowveó
estaban
en
marcha
,
y
los
ostrogodos
por'su
parte
habian
pe
los
Alpes
y
amenazaban
a
Provenza.
Gundebaldo
reunió
su
ejército
y
llamó
en
su
socorro
á
Godegisilo
:
este
fin+
gio
pérfidamente
querer
participar
de
sus
peligros
,
se
apresuró
á
juntarse
con:él,
y
uno
y
otro
se
acamparon
a
vista
de
Dijon.
Los
francos
no
tardaron
en
llegar
,
y
se
empeño
el
combate.
La
victoria
no
fue
in+
cierta
por
mucho
tiempo
porque
en:
el
mismo
momento
que
Clodoveo
atacaba
de
frente
al
vey
de
los
borgoñones
,
el
traidor:
Godegisilo
le
acometió
porel
flanco,
y
le
derroto
completamente.
Gundebaldo
huyó;
y
se
refugió
en
Aviñon,
donde
le
sitió
Glo+
doveo
;
y
durante
el
cerco,
Godegisilo
se
apoderó
de
los
estados
de
su
hermano;
fue.
proclamado
rey
en
Viena,
que
era
la
capital,
y
prometió
ceder
a
los
francos
una
parte
de:
Borgoña.
Grundebaldo
se
defendia
con
valor;
perola
falta
de
vivereshaciainevitablesu
pros.
ximaruina.
En
este
peligro
debió
su
salud
al
prudente
artificio
desu
ministro
Avidio,
Este
romano,
fingiendo
que
abandonaba:su
parz
tido
,
pasó:
4
los
reales
de
Glodoveo,
y.en
breve
ganó
su
confianza
:
cuando
le
yio
fa=
vorablemente
dispuesto
,
y
ademas
cansado.
de
muchos
asaltos
inútiles,
le
dijo:
«Aviñon-
es
plaza
demasiado
fuerte
para
que
la
podais.
tomar.
Mientras
que
asolais
inútilmente
€
pais,
donde
dentro
de
poco
no
hallareis
sub”
sistencias
,
dejais
espuestos
vuestros
psi
Y
-
88)
|
á
las
empresas
de
Alávico.
Apresuraosáter-
minar
esta
guerra,
tomando
una
resolucion
mas
noble
y
provechosa.
Imponed
tributo
á
undebaldo,;
y
concededle
la
paz
a
ese
pre-
cio.
¿Qué
arriesgais?
Si
acepta
esas
TOR
nes,
quedará
sometido
y
será
vuestro
vasallo;
si
se
niega
á
ellas
»
Continuareis
el
sitio,
y
empleareis
la
fuerza
de
vuestras
armas
para
rendir
la
ciudad.»
)
este
consejo
,
y
el
tra-
tado
se
concluyó.
Gundebaldo
pago
el
pri-
mer
año
del
tributo
exi
rey
delos:
francos:se
alejó,
violando
la
fe,
volvió
4:tomar
las
armas,
y
llevó
sus
tropas
a
Viena
con
suma
rapidez
para
sorprender
allí
á
su
hermano.
Godegisilo
,
Informado
á
tiempo
de
su
proyecto,
estaba
preparado,
y
rechazó
valerosamente
sus
ataques
:
enton=
ces
el
sitiose
convirtió
en
bloqueo.
La
ciu-
dad,
afligida
de
hambre,
se
yig
obligada
en
PO0cos
dias
Para
prolongar:
su
resistencia.
á
echarfuera
las
bocasimútiles.
Entre
estos
des.
terrados
habia
un
fontanero,
que
irritado
de
que
le
hubiesen
espelido
de
su
casa,
descu-
erra-
n€0,
por
el
cual
penetraron
de
noche
su
Pas
dentro
de
la
plaza.
“improviso
4
los
enemigos
escalar
Parte
las
murallas
»
Y
POr
Otra
Ocupa
y
calles,
Refúgianseamed
plos,
Gundebaldo
los
redi
CSISINO
pereció
en
uno
Tropa
de
francos
TOMO
x111.
S
ven
por
una
r
plazas
(34)
conservó
enmedio
de
este
desastre
heróica
intrepidez
,
y
debió
la
vida
a
su
valor.
En-
cerráronse
en
una
torre,
y
pelearon
con
tan-
ta
furia,
que
cansaron
al
vencedor,
le
vbli-
garon
á
admirarse
de
su
brio
,
y
obtuvieron
de
él
honrosa
capitulacion.
Paz
con
Borgoña.
(501
.)
Teodorico,
du-
|
rante
el
curso
de
esta
guerra,
habia
conquis-
tado
muchas
ciudades
del
mediodia.
En
la
paz
quedó
señor
de
Marsella
y
su
territorio,
de
todo
el
pais
situado
entre
el
Mediter-
raneo,
el
vano
,
el
Durance
y
los
Alpes.
Gundebaldo,
corregido
porla
desgracia,
fue
despues
mas
humano
para
con
sus
pueblos,
y
les
dió
un
código,
llamado
la
ley
Gombe-
ta,
cuyas
disposiciones,
favorables
alos
ro-
manos,
los
preservaban
de
la
opresion
de
los
arrianos.
Recobró
la
mayor
parte
de
su
reino,
se
reconcilió
con
Clodoveo
;
le
juró.
vasallage
,
y
termino
pacificamente
su
largO.
reinado
,
cuyo
principio
fue
mancillado
con
tantos
crimenes.
Desde
que
Teodorico
se
vid
poseedor
de
la
antigua
provincia
romana,
habló
¿4
los
pueblos
conquistados
el
lenguage
que
ha
merecido
tantos
elogios
de
los
historiadores.
de
Italia.
«Debeis,.
les
dijo,
obedecernos
no
como
cautivos,
sino
como
hombres
libres:
Volved
á
las
costumbres
romanas,
casi
ol
vi”
dadas
entre
vosotros:
renunciad
a
los
uso%
idioma
y
trage
de
los
bárbaros
,
y
sobre
60
do
ásu
crueldad.
No
conviene
que
en
nues”
tro
reino,
fundado
sobre
la
justicia,
viva
e
(35)
|
la
como
estrangeros
los
antiguos.
romanos.
Resueltos
por
el
amor
que
os
tene-
MOS.
A
promover
todo
lo
que
os
seautil,
he-
mos
escogido
para
gobernaros
á,
Gemelo,
recomendable
por
su
talento
y
sus
virtudes.
uestra
prosperidad
sera
el
objeto
de
sus
afanes.
Obedeced,
pues,
sus
ordenes
como
si
fueran
nuestras»
El
rey
de
Italia
,
Menos
violento
y
Mas
ilustrado.
que
Clodoyeo,
lo-
gró
todo
el
fruto
de
la
guerra
de
Borgoña,
en
OS
tuvo.
poca
parte:
Despues
aplico:toda
su
solicitud
4
impedir
el
rompi-=
miento
entre
el
rey
de
los
francos
y
el
de
los
visigodos;
pero
no
pudo
conseguir
mas
que
retardarlo.
en
su
patr
esavenencias
entre
Clodoveo
y
Alari-
co.
(502.)
Alárico
perseguia
á
los
católicos:
lodoveo
los
defendia
;
y
ya
de
las
amena-
zas
pasan
á
tomar
las
armas,
cuando
Teodo-
riCO.
;
previendo
la
ruina
de
su
yerno,
y
te-
miendo
el
engrandecimiento
de
los
francos,
escribió
primero
4
Alárico
para
calmarle
contenerle.
«Aunque
yuestros
abuelos
,
le
ecia,
vencedores
de
Atila,
Os
hayan
trans.
mitido
su
valor,
no
espongais
temerariamen.
te
vuestras
tropas,
debilitadas
Por
una
larga
paz,
¿
los
trances
de
la
guerra.
No
se
reco.
tan
fácilmente,
una
vez
perdidas,
tumbres
militares.
No
deis
oido
á
la
nes;
que
son
muy
malos
conse
han
acerca
del
fin
que
medios
que
aconsejan,
mo
remedio
que
debea
las
cos.
Ss
pasio-
Jeros,
y
enga
proponen
,
y
de
los
La
guerra
es
el
últi.
doptarse
para
los
ma-
IAEA
e
AAA
decida
Cl
o
AT
AAA
AA
AAA
AA
A
(36)
les
politicos.
Esperad
para
sacar
la
espada
contra
el
rey
de
Francia
á
la
respuesta
que
dé
¿mi
oferta
de
mediacion.
No
estais
obli-
gado
á
la
venganza
por
alguna
injuria
perso-
nal
ni
grave,
ni
por
el
asesinato
de
algun
pa-
riente
:
solo
hay
entre
vosotros
rencillas
de
palabra,
fáciles
de
estinguir.
Dejadme,
pues,
tiempo
para
prevenir
á
Clodoveo
,
que
si
0s
acomete
Us
defenderé
4
pesar
de
los
vincu-
los
que
con
¿l
me
enlazan.
Ácasó
no
se
re-
solverá
a
luchar
solo
contra
dos
naciones
be-
licosas.
Espero
que
no
será
sordo
á
mis
con=
sejos
:
los
hombres
mas
orgullosos
oyen
la
voz
de
la
justicia,
principalmente
cuando
les
habla
armado
de
un
acero
acostumbrado
á
vencer.»
:
Al
mismo
tiempo
reprendió
fuertemente
a
Clodoveo
las
violencias
contra
Alárico,
yerno
suyo.
«La
mayor
alegria,
le
dijo,
que
entrambos
podeis
dar
á
vuestros
enemigos
comunes,
es
ver
á
los
francos
y
visigodos
destrozarse
mútuamente.
Cada
uno
de
voso-
tros
es
rey
de
uva
poderosa
nacion
:
si
dais
oidos
á
los
que
os
incitan
á
la
guerra
,
con-
movereis
ambos
tronos,
y
vuestros
pueblos
maldecirán
en
vosotros
ese
impetu
temera-.
rio
que
los
habrá
precipitado
en
una
lid
fu-
nesta.
Vuestro
ardor
impaciente
abandon%*
con
demasiada
prontitud
los
medios
de
con-
ciliacion.
En
las
rencillas
de
los
parientes
0$
costumbre
nombrar
árbitros
:
¿cómo
podeiS
creer
tan
evidentes
vuestros
derechos,
cuan”
do
yo
dudo
todavía
de
su
justicia?
lístoy
re”
(37)
suelto
a
des]
ararme
contra
el
de
vosotros
dos
que
deseche
mis
representaciones
pacíficas.
Lis
embajadores
cerca
de
vuestra
escelen-
cia,
Y
10s
que
he
enviado
al
LAME
O)
tienen
órden
de
emplear
todos
los
medios
de
"econciliacion
y
de
impedir
que
los
francos
Y
visigodos
se
destruyan=unos
á
otros.
Creed
que
este
consejo
es
dictado
por
una
sincera
amistad;
porque
no
se
aconseja
asi
a
aquellos
cuya
prosperidad
se
envidia.»
El
orgullo
del
rey
de
los
francos
Seirritaba
con
estasrepre-
sentaciones
prudentes
>»
Pero
amenazadoras.
lárico
,
mas
dócil,
ceda
al
consejo
de
su
SUegro,
y
pidióá
Clodove
cia.
Clodoveo
la
admitió
>
y
se
celebró
en
una
isla
del
Loira
>
cerca
de
Amboise.
Los
dos
reyes
conferenciaron
,
Comieron
juntos,
Y
Se
prometieron
reciproca
amistad,
que
du-
ró
poco.
Alárico
Publicó
en
este
tiempo
el
código
de
los
visigodos
;
y
pareciendo
en-
tonces
adoptar
el
sistema
de
la
tolerancia,
permitió
á
los
católicos
celebrar
un
concilio
que
se
reunió
en
Agde,
siendo
su
presiden-
te
san
Cesario.
Pero
arrastrado
poco
despues
por
sus
pasiones
y
las
de
los
arrianos,
reno.
vo
la
Persecución
,
y
descontentg
ademas
á
sus
pueblos
alterando
las
monedas.Gregorio
d
€
Lours
asegura,
que
la
mayor
parte
de
los
galos
some
tidos
4
su
dominacion
deseaban
Tue
los
francos
triunfasen.
Uinciano
,
obispo
de
Rodez,
fue
preso
Y
ACUsado
de
haber
querido
entregar
la:ciu-
dad
á
Clodoveo.
Este,
mirando
aquella
vyio-
0
una
conferen-
(44)
mo
al
senado
romano
de
este
triunfo,
y
lo
atribuyó
al
valor
y
habilidad
de
Tulum,
uno
de
sus
generales.
Asi
se
libertó
del
olvido
el
nombre
del
vencedor
de
Clodoveo.
Paz
con
los
godos.
(510.)
Teodorico
lo-
gro
otra
victoria
contra
este
rey,
en
la
cual,
segun
Jornandes,
perecieron
30.000
francos:
mas
no
indica
el
lugar
donde
se
dió
la
bata-
la.
La
paz
se
hizo
entre
godos
y
francos:
los
ostrogodos
conservaron
la
Provenza
,
los
vi-
sigodos
a
Narbona
y
su
territorio,
y
Glodoveo
conservó
todo
lo
dead
de
sus
conquistas.
Despues
de
concluido
este
tratado,
Clo-
doveo
escribió
á
los
obispos
la
carta
siguien-
te
:
«Sin
duda
sabeis
las
órdenes
que
dimos
cuando
entramos
en
las
tierras
de
los
visigo-
dos,
para
q
nuestros
guerreros
respetasen
las
propiedades
de
las
iglesias,
de
las
comu-
nidades
de
virgenes,
de
las
viudas
y
de
los
clérigos
dedicados
al
servicio
del
altar.
Pro-.
hibimos
toda
violencia
contra
sus
personas,
y
mandamos
que
se
diese
libertad
á
todos
los
que
fuesen
hechos
cautivos.
En
cuanto
á
los
prisioneros
legos
que
hemos
cogido
con
las
sarmas
en
la
mano,
y
sobre
los
cuales
tenes.
mos
derecho
incontestable,
permitimos
que
los
recibais
bajo
vuestra
proteccion,
y
sus
dueños,
al
ver
vuestras
cartas
de
recomen”
dacion,
deberán
tratarlos
con
mas
benigni?
dad.
Hemos
mandado
poner
en
libertad.
los
cautivos
que
no
han
peleado
contra
nO
sotros,
y
poda
reclamar
todos
los
que
e$%
ten
detenidos
contra
el
derecho
de
genteS
_-
DE
ir
A
PRAT
VEA
PESE
AN
0
AECA
A
Tr
A
A
A
qruUEO€QÓGI
AAA
o
RA
su
cautiverio
cesará
apenas
veamos
el
sello
€
vuestro
anillo
pastoral.
Pero
mis
vasallos
95
suplican
que
solo
concedais
vuestra
pro-
tección
a
los
que
son
dignos
de
ella,
y
que
confirmeis
la
justicia
de
vuestras
reclama-
ciones
,
tomando
por
testigo
el
nombre
de
l0s
único
medio
de
impedir,
á
pesar
de
tantos
informes
diversos,
que
se
confunda
ti
usto
con
el
impio.
¡
Venerables
sucesores
e
los
apóstoles
,
yo
me
recomiendo
á
vues.
vas
oraciones.»
Clodoveo
volvió
4
Tours,
emostró
su
gratitud
á
la
Iglesia
con
Ones
magnificos
que
hizo
al
templo
€
san
Martin.
Licinio
gobernaba
enton-
305
aquella
diócesis.
Antes
habia
ofreci-
o
el
rey
a
dicho
templo
el
caballo
que
Montaba
el
dia
de
la
batalla
de
Vouglé.
Que-
"endo
entonces
rescatarle
,
envió
cien
suel.
%s
de
oro
4
los
que
le
guardaban
;
mas
no
de
Posible
hacer
que
el
caballo
saliese
del
“00
donde
estaba
dz
que
Clodoveo
do-
bló
o]
rescate.
«San
Martin,
dijo
entonces
el
Sicambro,
es
un
amigo
muy
útil;
pero
vende
algo
cara
su
proteccion.»
Tal
era
el
re
religioso
de
e
bárbaros
recien
con-
NA
1
0s.
En
esta
época,
segun
cuenta
Hine-
“O,
recibió
Clodoveo
del
emperador
A-
Os
a
.
,
¿
»
Lo
asto
el
diploma
que
le
conferia
los
titu=
S
de
patricio
consul
y
ausu
(
sto:
si
;
y
augusto;
ya
para
>
var
con
este
don
la
apariencia
de
so-
“Mia
sobre
las
Galias
>
Ya
para
grangear
Pobra
de
un
rival
formidable
que
desea-
“Ontraponer
4
Teodorico.
Clodoveo
se
(46)
|
adornó
en
la
iglesia
de
san
Martin
de
la
púr»
pura
romana
y
del
manto
de
escarlata;
e
|
ues,
ceñido
de
la
diadema,
fue
á
caballo
4
la
catedral,
y
arrojó
monedas
de
oro
y
pla-
taa
la
muchedumbre.
Gefe
de
los
francos
|
por
su
nacimiento
y
por
el
voto
del
pueblo,
rotector
del
clero
católico,
y
dueño
por
Ls
armas
de
la
mayor
parte
de
Galia
,
aña-
dió
con
sus
nuevas
dignidades
á4
los
dere-
chos
de
la
victoria
una
autoridad
legal
sobre:
los
galos
romanos;
y
asi
afirmó
el
poder
re-
gio
con
el
de
la
costumbre,
que
sobrevive
a
la
caida
de
los
estados
y
á
la
ruina
de
los
go-
biernos.
El
autor
de
los
Hechos
dice,
que
desde
este
dia
le
llamaron
augusto
los
roma-
nos,
y
se
dirigian
á
él
para
la
ejecucion
de
sus
leyes
,
con
las
mismas
formalidades
que
en
otro
tiempo
á
los
cónsules.
El
rey
pasó
á
Paris,
y
segun
Gregorio
de
Tours
colocó
en
esta
ciudad
la
silla
de
su
monarquia.
Alli
e
tableció
su
tribunal
para
juzgara
los
franco
$
su
pretorio
para
dar
audiencia
á
los
roma:
nos.
Clodoveo
fue
á
un
mismo
tiempo
con”
quistador
y
legislador
:
su
carácter
Je
incl
naba
mas
á
la
guerra
que
á
la
justicia
5
pel
su
nueva
dignidad
,
la
mezcla
de
su
pueb*
con
los
galos
,
mucho
antes
civilizados,
de
necesidad
del
buen
órden
para
conservarse!
conquistas
,
y
arreglar
las
relaciones
entro
vencedores
y
vencidos,
le
obligaron
á
Y%
formar
en
cierto
modo
las
costumbres
gu*
reras
,
y
corregir
la
ley
de
los
salios
,
cont
gida
bajo
el
nombre
de
pacto
de
la
ley
s
6
De
47)
ca.
Es
probable
que
este
código
hubiese
ya
sufrido
algunas
modificaciones,
despues
que
aramundo,
Clodion,
Meroveo
y
Childeri-
“o
habian
entrado
en
Galia,
y
establecido-
Se
sucesivamente
en
Tongres,
en
Turnay,
€n
las
orillas
del
Soma
y
en
las
del
Rhin.
El
testo
de
esta
ley,
de
ha
cual
se
ha
hablado
Mucho
sin
haberla
visto,
y
cuyo
primer
e-
Jemplar
conocido
descubrió
Herold
en
el
Monasterio
de
Fulda
en
1557,
comprende
'iSposiciones
favorables
al
elero
,
al
mismo
lémpo
que
otras
son
puramente
germanIcas;
*
modo
que
se
puede
inferir
eon
certidum-
te
haberse
modificado
despues
de
la
con-
Version
de
los
francos;
y
por
tanto
esta
mo-
Micacion
no
pudo
haber.sido
hecha
antes
el
reinado
de
Clodoveo;
y
como
es
sabido
Ue-Ghildeberto
,
uno
de
sus
sucesores
da
Aeró
de
nuevo,
podemos
ercer
que
este
có-
digo
fue
en
gran
parte
promulgado
por
el
Primer
rey
de
Francia.
Este
código
barbaro,
ente
de
la
legislacion
francesa,
esplica
Muchos
hechos
posteriores,
preferibles
siem-
Pre
á
los
sistemas
para
entender
la
historia
“¿Un
pueblo.
Sabemos
por
Eccar
que
mu-
chos
autores
han
publicado
diversas
edicio-
nes
de
esta
ley
con
comentarios.
Goldaste,
“rónimo
Bignon
,
Baluze
,
Chifflet
y
Van-
£tn
han
multiplicado
las
copias
de
este
do.
Umento,
enriqueciéndole
con
glosas.
Ulti-
mente
se
ha
publicado
un
antiguo
ejem-
oe
hallado
en
Wolfembutel
,
escrito
en
mpo
de
Pipino.
Es
curioso,
y
aun
útil
co-
(
48
nocer
el
prólogo
o
al
frente
del
ejem-
par
mas
antiguo,
porque
pinta
las
costum-
res,
que
son
el
alma
de
la
historia.
Prólogo
de
la
ley
Sálica.
La
célebre
na-
cion
de
los
francos,
formada
por
la
volun-
tad
de
Dios,
constante
en
sus
tratados
de
paz,
profunda
en
sus
deliberaciones,
distin-
guida
por
la
nobleza
y
vigor
de
su
cuerpo,
notable
por
su
blancura
y
sus
formas
,
atre-
vida,
pronta,
aspera
,
convertida
reciente-
mente
á
la
fe
católica;
en
fin,
exenta
de
he-
regia,
que
buscaba
la
llave
de
las
ciencias
cuando
era
todavia
bárbara
,
que
desea
la
justicia
,
pero
conforme
á
sus
costumbres,
que
quiere
mantener
y
conservar
su
reli-
gion,
encargó
asus
grandes,
que
eran
en-
tonces
sus
gefes,
la
redaccion
de
la
ley
Sáli-
ca.
Entre
muchos
de
estos
hombres
escogió
á
cuatro
,
Wisigaste,
Bodogaste
,
Salogaste
Widogaste
,
le
cuales
se
reunieron
en
los
logos
llamados
Bodogheve
,
Salogheve
Y
.
Widogheve,.y
celebraron
alli
tres
asambleas
i
o
mallas.
Y
discutiendo
cuidadosamente
las
cosas
y
su
origen,
y
tratando
de
cada
una
,
en
particular,
redactaron
el
decreto
siguien”
te.
Pero
despues
que
Clodoveo,
el
hermos0
Y
cabelludo,
por
el
favor
de
Dios,
rey
ces
ebre
de
los
francos
,
recibió
el
primero
4
bautismo
católico,
todo
lo
que
en
este
pact0
dejó
de
parecerconveniente,
fue
corregido.
y
redactado
con
mas
claridad
por
los
ilustre?
reyes
Clodoveo,
Childeberto
y
Clotario,
que
publicaron
este
decreto.
¡Viva
Jesucristd
á
(49
ue
ama
¿dos
franceses!
¡conserve!
su
reino,
llene
á
sus
gefes
de
la
luz
de
la
gracia
,.p
teja
su
ejército,
ha
aque
se
erijan
mohumen-
tos
á
la
fe:
nos
de
tiempos
de
paz,
de
ale-
gria
y
ventura,
y
dirija
dá
nuestros
gobernan-
tes
porel
camino
de
su
santa
ley!
Esta
na-
cion,
poderosa
por
su
fuerza
y
valor,
sacu-
1d
en.múchos
combates
el
duro
yugo
de
los
tOomanas-que
oprimia
su
cerviz
:
ella
misma,
despues
de
reconocida
la
santidad
del
bau-
tismo,
ha
adornado
suntuosamente
con
pie-
Sxas
preciosas
y
com
oro
los
enerpos
de
los
Sintos
mártives,
d
quienes
los
romanos
ha-=
lan
desfigurado
con
el
fuego
,
mutilado
y
¿struido
con
el
hierro,
o
arrojado
á
las
bes.
blas
feroces
para
que
los
devorasen.»
Este
era
el
lenguage
de
los
primeros
franceses
,
y
Prueba
la
influencia
del
principio
religioso
en
organizacion
social
y
politica
del
pueblo,
es
siglos
despues,
cuando
Carloniagno
Promulgó.
de
nuevo
la
ley
Sálica,
ole
puso
el
guiente
prólogo
::
deals
“Han
resuelto
los
francos
y
sus.grandes,
Y
han
convenido
entre
si,
que
para.
conservar
“Lamor
de
la
paz
interior,
debian
contar,
to-
das
las
raices
de.
las
anbigusa
qioprdias
,
y
todolo
que
rudiera
irritar
as+"Asi,como
erán
Superiores
4
todas
las
naciones
por.
la
fuerza
€
sus
brazos,
quisieron
merecer
la
misma
Preeminencia
por
la
autoridad
de:las:
leyes,
Í
Tc
toda
accion
criminal
fuese
juzgada,
por
baturaleza
del
delito...
Escogieron
,
pues,
ent
:
Ae
q
Miren;
gran:
número
4
cuatro
hombres
Yi;
(50)
sigaste;
Budogaste
,
Salogaste
y
Widogaste;
irbitantesidedos
sitios
llamados
odo
baina]
Saloliaim
y
Widohaim,
que
estan
al
otro
lado
del
Rhin:
Estos
se
reunieron
en
tres
mallas,
discutieron
cuidadosamente
el
origen
de
las
causas”
y
de
los
delitos
a
y
espusieron
sobre
cada
uno
de
ellos
el
juicio
siguiente.»
No
citaremós
mas
que
el
testo
de
la
primera
ley
Sálica;
tal
como
fue
redactada
por
los
pre-
decesores
de
Clodoveo,
modificado
por
este
rey,
y
corregido
por
sus
hijos.
La
que
pro-
mulgó
Carlomagno,
añadiendo
tres
titulos,
tendrá
su
lugar
cuando
describamos
á
este
gran
monarca
por
sus
acciones
y
sus
leyes.
ste
pacto
contiene
72
titulos.
Bastará
para
conocer
su
espiritu
cilar
sus
condiciones.
principales,
y
las
que
dan
idea
de
las
cos-
tumbres
de
aquellos
tiempos:
lo
demas
seria
fastidioso
€
inutil.
Estracto
de
la
ley
Salica.
El
título
1
con-
dena
a
600
dineros
de
multa
al
que
citado
>y
and
para
las
mallas
,
es
decir,
llamado
a
junta.
por
las:
leyes
soberanas,
no
se
ha
presentado
ni
alegado
impedimento
le
gitimornsá
la
mis"
ma
multa,
al
que
cita
á
otro,
y
nó
compa”
rece
él.
El
que
cita
á
otro,
debe
hacerlo?
él
d
d'su
familia,
en
su
domicilio
y
delant*
de
testigos:
El
que
está
ejecutando
una
órde?
del
rey;
11ó
puede
ser
citado.
Los
títulos
1
y
siguientes,
hasta-el
X
inclusive,
confir”
man
"los
testimonios
de
todos
los
escritort?
antiguos,
y
prueban
que
en
Germania
la
ria
queza
delos
francos
consistia
toda:en
sust
E
eN
¿51
baños.
Todos
estos
as
imponen
mul-
tas
proporcionales
por-los
robos
de
cerdo,
Buey
,
carnero,
cabra;
cp
,
pajaro
y
abe-
Ja
y
árboles.
Por
un
cerdo
,
robado
del
esta-
0,
se
pagaba
una
composicion
de
1800
di-
neros
(45
sueldos),
ademas
del
fredo
ó
dere-
cho
del
fisco.
La
palabra
fredo
procede
de
riede,,
queen
lengua
germánica
quiére
de-
“it
paz.
El
mismo
pa
en
un
canipo
solo
Causaba
una
multa
de
600
dineros,
El.robo
€
un
toro
del
rey.secastigaba
conuna
mul-
tadé
90
sueldos:
En
el
titaloiLI
se:
habla.de
los
esclayos
robados
4su
señori
Las
multas
pres-
Critas
para
castigar
este.robo,.
sonevidente-
Mente
adiciones
hechas
por
los
primeros
"Merovingios;
potque
se
sabe
e
Gérma-
Mla
los
cautivos
eran:
cultivadores
y
siervos
e!
terruño,
pero.no.
esclavos:
Los
francos
o
tuvieron
esclavos
hasta.
que
entraron
en
vallas.
y.
en
esta
parte
los
romanos
y
galos
“ivilizados
fueron
corruptotes
de
los
barba-
"Os.
En-los
titulos
XI
y
XUL
hallamos
la
grande
demarcacion
hecha
por
la
justicia
Y
éste
tiempo
«entre
los
hombres
libres
OS
esclayos.
El
robo
cometido
por
los
pri-.
TOS
Se
castiga
con
una.multa
de
12004
1800
¿Meros.;
al
contrario,
los
esclavos
reciben
Varazos,
á
no
ser
que
rescaten
su
espal-
lí
“0n
una
multa
pequeña.
En
el
título
XIV
e
robador
libre
de
una
doncella
libre
paga
la
rela
si
la
doncella
estaba
bajo
8
Proteccion
del
rey,
la
multa
esde
2500
di-
Eros,
Si
un
esclayo
del
rey
roba
una
muger
(52)
libre,
es
reo
de
muerte
:
la
muger,
robada
voluntariamente,
pierde
su
libertad.
El
ro-
bador
de
la
desposada
con
otro
paga
2.000
dineros
;
y
8:00,
si
ademas
comete
atenta-
do
contrassu
pudor.
Si
un
hombre
casa
con
la
esclava
de
otro:,
«quéda
su
esclavo.
El
que
casa
con
su
sobrina
d
cuñada,
paga
1.200
dineros,
el
casamiento
se
disuelve
y
y
si
ha
habido
hijos,
-son
incapaces
de
here-
dar,
y
se
reputan
como
infames.
El
título
XV
es
uno
de
los
mas
importantes
,
porque
de-
muestra
contra
el
sistema
del
abate
Dubos,
hasta
qué
o
humillaban
los
vencedores
á
los
vencidos.
«Si
un:romano
,
dice
la
le
y,
asalta
y
despoja
á
un
frando
,
la
composicion
será
de
2.500
dineros;
perosi
un
franco
co-
mete
el
misino
delito
com
un
romano
,
solo
pagará
1.200
dineros.
En
el
titulo
XVII
se
manifiesta
el
gran*respetodelos
francos
á
los
difuntos,
si
hemos
de
juzgar
de
la
gravedad
que
tenia
para
ellos
el
delito,
por
la
del
cas.
tigo
que
le
aplicaban.
lmponian
multa
de
4.000
dinerosálos
que
despojabará
un
muer-
to,
y
de
8.000
al'que
le
desenterraba.
El
reo
era
desterrado
de
la
sociedad
,
y
el
que
le
diese
asilo
pagaba
una
multa
de
600
dineros:
Todo
crimen
era
expiado
por
el
dinero
:
en
'
el
titulo
XIX
de
este
código
singular
está
la
tarifa
de
las
multas
por
heridas.»
Si
la
san-
re
llega
al
suelo,
600
dineros:
sissalen
tres
ell
de
la
cabeza
1.100
dineros:
si
el
cere-
bro
queda
desenbierto
1.890
dineros.
El
que
diere
á
otro
hombre
con
el
puño,
pupa
O
a
(53
)
dineros,
y
udemas
120
0
cada
golpe.
En-
medio
de
estas
ideas
de
justicia
tan
groseras,
y
por
decirlo
asi,
sanguinarias,
se-descubren
Con
satisfaccion
algunos
pensamientos
no-
es
y
elevados.
El
titulo
XX
castiga
los
de-
atores
y
calumniadores.:Si
han
acusado
ante
el
rey
falsamente
y
de
una
culpa
ligera,
a
Un
hombre
ausente
dinoceñte,
pagaran
2.800
Ineros.
Si
el
delito
imputado
es
capital
pa-
gará
el
«calumniador:
8.000:
dineros.
Vemos
tambien,
segun
estas
disposiciones,
que
ya
en
aquellos
tiempos
se
castigaban
de
muer-
te
ciertos
delitos,
y
que'se
evitaba
esta
pena
E
una
multa.
Entonces
se
creia
en
los
Mmaleficiós
;'
y
segun"
la
ley
,
se
rescataba
la
Pena
de
ellos
con
dinero.
El
titulo
XXIL
re-
cuerda
la
severidad
de
las
costumbres
ger=
inicas,
«Si
un
hombre
libre,
dice
el
legis-
ador
“estrecha
la
mano
9:
eldedo
¿una
mu-
ger
libre
y
pague
600
dineros
:
si.
el
brazo,
1-200:si
el
codo
1.400:
si'el
pecho
1.800.»
Tal
Sra
la
tarifa
del
pudor
eñtre
los
sicambros.
Al
asesiñato
de
una
doncella
libre
se
resca-
taba
por'8.000
dineros
>
el
de
una
muger
l;-
bre
y
con
hijos
por
24.000;
pero
si
ya
no
po-
día
tener
hijos,
por
8.000.
Asi,
aquel
código
bárbaro
poa
tarifa
al'
homicidio,
segun
el
estado,
la
edad
y
la
fecundidad.
Eladulterio
€
un
ingénuo
con
una
esclava
se
castigaba
«Son
multa
de.600.
dineros
,
4.
doble-si
es:es-
“lava
del
rey.
Si
un
esclavo
comete
adulte-
O
con
esclaya
y
violentamente;
si
de
lasre-
sultas
muere
la
esclava,
el
agresor
será
mu-
costumbres
y
(60
co
H
dió
4
los
visigodos-el
código
redacta-
do
por
Teodosio
:
los
francos
recibieron
las
leyes
sálicas
y
ripuaria':
el
rey
de
Borgoña
promulgó
la
ley
gombeta
:
todo
el
mediodia
de
Galia
continuó
sometido
«a
las
leyes
ro-
manas
,
porque
la
ley
de
los
visigodos
no
es.
tablecia
distinciones
humillantes
entre
ellos
y
los
romanos;
pero
en
todos
los
paises
que
ocuparon
los
francos:
,:dieron
sus
a
tan=
tas
prerogativas
a
los
que-las-admitian,
que
poco
a:
poco
«Los
galos:
vencidos
por
ellos
abandonaron
el
derecho;
romano
para
con=.
vertirse
en
francos.
Sin
embargo
,
pasó
mu=.
cho
tiempo
antes
que
esta
conversion
fue=
se
general,
y
hasta
entonces
tuvo
cada
uno.
la
libertad
de-escoger
la
ley
en
que
deseaba
|
Vivir.
Men
Earl
]
,
¿Aunque
habia
entre.los
códigos
de
los.
sabios
;
ripuarios
y
borgoñones
algunas
dife».
reucias,
observadas
porlos
eruditos,
el
prin*
cipio-
de
todos
era
el.mismo:;
y
el
de
Glo-
doveo:,
qué
hemos
esplicado
,
da
idea
bas-
tante
completa
y
clara
del
espiritu,
de
las
(
:
2
las
acciones
de
aquellos
tempos.
Clodoveo.,
como
se
ha
visto,
ase”
guro
en
Francia
con
sus
leyes
,
sus
dones
Y
su
deferencia
la
supremacia
del
clero,
qué
tan
util
le
habia
ana
para
la
conquista.
Pof
ps
parte
procúraron
los
obispos
estender
Y
fortificar
la
autoridad
del
principe
que
los
protegía
contra
los
arrianos.
El
concilio
de
Orleans;
quese
celebró
el
último
año
de
$
reinado,
reconoció
formalmente
en
los
rey”
(61)
francos
el
derecho
de
tomar
los
frutos
de
los
obispados
en
sede
vacante.
Este
privilegio,
del
cual
han
gozado
los
reyes
de
Pálaría
so2
lamente
,
es
conocido
con
el
nombre
de
de-
recho
de
regalia.
Usurpacion
de
los
demas
estados
fran=
cos
por
Clodoyeo.
ne
Clodoveo
debió
merecida
celebridad
á
sus
armas
y
leyes,
á
la
cian
de
sus
proyectos,
a
su
rapidez
€n
la
ejecucion
;
á
su
valor
en
los
combates;
Pero
la
perfidia
de
su
politica
manchó
con
crimenes
atroces
el
fin
de
un
reinado
tan
argo
y
glorioso.
Gregorio
de
Tours
dice
que
Este
rey
,
temiendo
la
envidia
de
los
princiz
e
de
su
familia,
que
gobernaban
entonces
as
diferentes
tribus
de
los
francos,
y
rece-
ando
que
usurpasen
su
autoridad
,
formo
el
Proyecto
de
reunir
bajo
un
solo
cetro
todos
aquellos
pueblos
diversos,
que
pudieran
£strozar
con
sus
querellas
la
monarquia:
los
medios
criminales
le
parecieron
mas
pron-=
tos
y
seguros,
y
no
dudó
en
emplearlos.
Sus
€misarios
persuadieron
á
Cloderico
que
si
pa
acelerar
la
muerte
de
su
padre
Sige-
erto
,
rey
de
Colonia,
debilitado
por
la
e-
ad
y
las
heridas,
tendria
segura
la
protec-
tion
de
Clodoveo
para
conseguir
el
trono
de
9s
ripuarios.
Cloderico
cayó
en
el
horrendo
220
que
le
pusieron.
Algunos
asesinos
so=
ornados
por
él
degollaron
á
su
padre
en
na
selya
,
adonde
se
habia
retirado
por
té-
Mor
de
una
invasion
con
que
Clodoveo
le
a=
Menazaba.
El
parricida
escribió
al
instante
(62)
al
rey
delos
francos
,
que
se
hallaba
dueñó
del
trono
de
Sigeberto,
que
consentia
en
entregarle
sus
tesoros.
Clodoves
le
respon=
dió,
indole
las
gracias,
y
pidiéndole
que
mostrase
á
sus
embajadores
el
tesoro,
que
«ntinca
podrá
estar
,
le
escribió,
en
mejores
manos
que
en
las
tuyas.»
Cuando
llegaron
los
enviados,
Cloderico
abrió
delante
de.e=
llos
el
arca
donde
estaban
sus
riquezas:
ro=
garonle
que
descubriese
con
$us
manos
has=
ta
el
fondo
para
ver
mejor
lo
que
allí
habia;
y
cuando
se
encorvó
Cloderico
por
darles
contento,
uno
de
ellos
le
cortó
la
cabeza
con
su
francisca:
Clodoyeo,
informado
de
este
suceso
,
acude
con
rapidez,
junta
á
los
fran
cos
ripuarios
,
y
les
dice:
«Yo
marchaba
há-.
cia
el
Escalda:
Cloderico
esparció
pérfida-
mente
noticias
mentirosas
para
persuadiros
que
yo.ponia
asechanzas'á
su
padre.
El
infas
me
me
atribuia
su
propio
delito.
Sigeberto,
retirado
a
la
selva
Buchovia
para
alejarse
de
mi,
cayó
bajo
el
puñal
de
los
asesinos
pagar
dos
por
Cloderico.
Este
hijo
impio
ha
sobre-
vivido
poco
á
su
parricidio
+
unos
hombres
desconocidos
le
han
dado
muerte
mientra$:
contaba
sus
riquezas.
No
conozco
a
estos
a?
sesinos
+
nunca
mis
manos
se
mancharón
con
la
sangre
de
mis
parientes
;
pero
enfin,
€
mal
ha
sucedido,
y
es
forzoso
buscarle
reme?
dio.
Pues
se
ha
estinguido
la
familia
de
SE
geberto
,
os
doy
el
consejo
saludable
de
quí
me
acepteis
por
vuestro
rey.
Si
consentis
el
ello
,
juro
defenderos
4
riesgo
de
mi
vid
h
(63)
contra
todos
vuestros
enemigos:»
Los
ripua=
rios
respondieron
á
estas
palabras
con
gran=
dessaclamaciones,+dando
los
:escudos
unos
Contra
otros
:
elevaron
a
Clodoveo
sobre
el
Pavés
,
y
le
proclamaton
rey.
Asi
fue
dueño
e
su
vasto
territorio;
que
se
estendia
desde
halons
sobre
el
Marne
hasta
las
orillas
del
Pulda.
e
Ab
'
.
Entonces
creyó
Clodoveo
que
era
propi
Cla
la
ocasion
para
vengarse
de
Cararico,
o=
tro
DS
frauco
que
reinaba
en
los
pai-
ses
de
Boulogne,
Saint
Omer,
Brujas
y
Gan-
te;
el
cual
habia
querido
hacerle
traicion
en
la
batalla
de
Soissons.
Ganó
á
muchos
de
Sus
leudes
,
y
marcho
contra
él.
Cararico
y
su
hijono
pudieron
oponerle
sino
muy
fla-
Ca
resistencia
:
los
traidores
que
los
rodea-
an
los
entregaron
al
rey
de
los
francos
,
el
“úal
mandó
cortarles
el
cabello
,
que
era
la
“gradación
de
aquel
siglo.
Despues
los
des-
€rró
aun
monasterio,
donde
el
padre
se
ordenó
de
sacerdote,
yel
hijo
de
diáep-
10.
Algun
tiempo
despues,
como
Cara-
¡60
llorase
amargamente
su
desgracia,
el
"o
le
habló
asi
:
«Consolaos
,
porque
des-
-Pojándonos
de
este
largo
cabello
,
insignia
*
nuestra
dignidad
,
no
han
hecho
mas
que
¡itarnos
unas
hojas.
que
han
de
volver
á
"otar.
¡Perezca
el
autor
de
esta
injuria
tan
Prontamente
como
veremos
crecer
nuestros
cabellos!»
Glodoveo
supo
esta
conversacion,
Se
mandó
matar,
se
apoderó
de
sus
teso=
$,
y
fue
reconocido
como
rey
por
los
fran-
(64
eos
y
romános
que
obedecián
a
Cararico:
El
mismo
Gregorio
de
Tours
continúa
asi
su
nar-
racion:
«Ragnacario
,
rey
de
los
francos
de
Cambray,
ócabayan
clase
y
su
familia
con
sus
disoluciones.
Faron,
su
privado
y
ministro
,
le
dominaba
favoreciendo
sus
vi-
cios.
El
rey
hablaba
de
su
favorito.
como
de
un
igual
suyo
y
asociado
al
trovo.
El
abuso
que
an
AE
de
su
credito,
tenia
ladies
nados
á
los
francos.»
Clodoveo,
sabedor
de
esta
disposicion
de
los
ánimos,
irrito
el
eno-
jo,
y
logró
fácilmente
seducir
á
muchos
va-
sallos
de
Ragnacario,
prometiéndoles
braza-
letes
de
oro.
Asegurado
de
su
apoyo
mar-
chó
contra
.el
rey
de
Cambray.
Los
infames
eompañeros
de
este
principe
débil
€
infeliz,
a
quien
habia
encargado
reconocer
las
tro-
pas
que
se
acercaban
,
le
engañaron
hacién-
dole
ereer
que
eran
un
cuerpo
auxiliar
lla»
mado
por
Faron.
Esta
perfidia
hizo
que
n0
tomase
precauciones
para
defenderse.
Glo-
doveo
llegó
,
le
acometió
inesperadamente,
y
le
derrotó.
Cuando
quiso
Ragnacario
esca*
.parse
,
sus
pérfidos
compañeros
le
encadez
naroná
él
y
á
su
hermano
Ricario,
y
los
Jle-
raron'a
Clodoveo.
«¿Cómo
,
dijo
el
vence”
dor
al
rey,
un
principe
de
mi
familia
es
tan
cobarde
que
sufre
las
cadenas?
Debiais
har
ber
perecido
antes.»
Y
le
partió
la
cabeza
eon
su
francisca.
Volviéndose
despues
a
Ri
cario
,
le
dijo
:
«No
hubieran
preso
4
yues”
tro
hermano
si
vos
le
hubieseis
defendi-
do;»
y
al
punto
le
mató
con
su
segur.
L0%
(65)
traidores
que
habian
sacrificado
á
sus
prin-
Cipes,
se
quejaron
á
Clodoveo
de
la
violacion
€
Sus
promesas;
pues
los
brazaletes
que
les
habian
dado
i
ja
eran
de
cobre
durado.
“Una
moneda
falsa,
les
dijo
el
rey,
es
digno
Premio
de
los
que
venden
y
entregan
á
sus
8efes.
Huid
de
mi
vista,
y
agradeced
á
mi
clemencia
que
no
mando
daros
muerte.»
Es-
ta
moral,
predicada
por
el
homicida
,
au-
Mentaba
la
malicia
de
su
delito.
Clodoveo
hizo
tambiem
morir
á
Regnomero,
hermano
e
Ragnacario
,
y
rey
de
los
francos
estable-
cidos
en
el
Maine.
Con
la
muerte
de
estos
Principes
y
de
otros
muchos
gefes
,
parien>
“S
SUYUS
,
cuyas
empresas
lemia,
consiguió
Establecer
su
autoridad
en
toda
Galia.
:
lsun
tiempo
despues
se
quejó,
en
la
Junta
general
de
los
francos,
de
hallarse
solo
Y
Sin
familia.
«Soy
,
dijo,
estrangero
en
mis
estados.
Si
me
acometiese
alguna
calamidad
MO
tendria
ninguna
persona
á
quien
volver
0s
ojos
para
que
me
vengase.»
San
Gregorio
'e
Tours,
en
lugar
de
creer
sincero
este
sen-
Uimiento,
le
miraba
como
un
ardid
para
sa-
Cr
sí
existian
aun
individuos
de
su
familia,
Que
se
hubiesen
libertado
de
sus
crneles
SUS=
Pechas,
Despues
de
tantos
homicidios
5
quizá
para
expiarlos
,
reunió
el
concilio
de
tleans,
al
cual
asistieron
30
Obispos.
En
él
5
confirmó
el
derecho
de
asilo
,
concedido
“las
iglesias,
por
el
cual
se
les
autorizaba
á
no
entregar
los
homicidas,
ladrones
y
adúl-
teros
que
se
refugiaban
á
ellas
sino
bajo
la
TOMO
XI
11,
66)
promesa
de
no
E
ni
mutilarlos.
Se
es-
ceptud
á
los
obispos
de
la
ley
de
prescrip-
cion
para
sus
bienes
y
para
las
tierras
que
cedian.
Entonces
fundo
Clodoveo
muchas
iglesias
y
abadias
muy
bien
dotadas.
Des-
pues
de
30
años
de
reinado,
y
45
de
edad,
murió
en
Paris
,
y
fue
enterrado
en
la
igle-
sia
de
san
Pedro
y
san
Pablo,
edificada
por
él
y
por
Clotilde.
Santa
Genoveva
murió
el
mismo
año
,
y
tuvo
sepultura
en
el
templo
ue
conserva
sunombre.
Clotilde
se
retiroa
-
urena
algunos
años
despues
,
y
acabó
pia-
dosamente
sus
dias
junto
al
sepulcro
de
san
Martin,
del
cual
pocas
veces
se
alejó
para
ir
a
la
capital.
La
historia
colocará
siempre
a
Clodoveo
entre
los
grandes
capitanes,
hábi-
les
politicos,
célebres
conquistadores
y
fun-
dadores
de
imperio;
pero
al
mismo
tiempo
que
consagrara
su
gloria,
no
olvidará
los
cri-
ia
de
3
menes
de
sus
últimos
años.
(67)
CAPITULO
Vil
lllerto
primero
lodomio
Cio=
Lario
Y
Crórry,
Division
de
los
estados
de
Clodoveo
entre
sus
hijos.
Guerras
de
1
terry,
rey
de
Metz,
contra
Teodorico
,
rey
de
Italia
,
y
CON=
tra
los
turingos
.
Guerra
de
Borgoña:
ba-.
talla
de
Veseronce.
Fin
de
la
monarquía
de
los
borgoñones.
Guerra
de
los
JSran-
COs
con
los
visigodos.
Conquista
de
Pro-
venza
:
espedicion
de
Teodoberto
á
Ita-
lA.
Guerra
entre
los
reyes
de
Francia.
Sitio
de
Zaragoza.
Muerte
de
Teodober-
to,
rey
de
Austrasia.
Agregacion
de
Aus:
trasia
al
reino
de
Soissons.
Guerras
de
Clotario
contra
los
sajones
y
contra
su
jo
Cramne.
Muerte
de
Childeberto.
Poe»
de
los
estados
de
Clodoyeo
en-
"e
sus
hijos.
(511.)
La
edad
herdica
de
los
"Anceses
fue
mas
corta
que
la
de
los
grie-
go
55
pues
se
limitó
al
reinado
de
Clodoveo
Pe
€
sus
belicosos
hijos.
No
se
sabe
por
qué
odigamos
nuestra
admiracion:4
los
funda-
(68)
dores
de
los
reinos
de
Grecia,
al
mismo
tiempo
queleemos
con
cierto
disgusto
la
his-
toria
de
los
primeros
héroes
de
FÁncia.
Sin
embargo
,
estas
dos
épocas
y
estos
dos
pai-
ses
ofrecen
la
misma
union
de
valor
y
bar-
bárie
,
de
grandeza
y
grosería
,
de
virtudes
crimenes;
y
los
decacetós
deberian
con-
templar
con
mas
vivo
interes,
pues
en
fin
es
nacional,
¿los
guerreros
que
rindieron
la
hidra
romana,
que
á
los
que
esterminaron
la
de
Lerna
y
el
Minotauro.
Si
4
pesar
de
los
prodigios
iguales
de
valor
la
ferocidad
de
costumbres
es
la
que
nos
desagrada
en
cua-
dros
semejantes,
se
puede
decir
que
la
fa-
milia
de
Atreo
es
mas
horrenda
que
la
de
Chilperico;
que
los
atentados
de
Fredegun-
da
y
de
Brunequilde
no
igualan
en
atrocidad
á
los
de
Medea;
en
fin,
que
las
disolucio-
nes
de
los
meroyingios
no
ofenden
tanto
el
udor
como
los
amores
criminales
de
Elena,
Meseo
,
Pasife,
Piritoo
y
los
Heraclidas.
La
religior
cristiana
luchaba
contra
la
inmorali-
dad
feroz
de
los
francos
:
los
héroes
griegos
Do
tenian
freno
que
contuviese
sus
pasiones:
Pero
lo
que
debia
obligarnos
principalmen”
te
á
estadiar
con
mas
ciudado
los
origentf
francos,
es
que
son
históricos,
cuando
05
de
Grecia
erau
en
la
mayor
parte
fabulosos"
Ademas,
todos
los
esfuerzos
de
los
print!”
pes
griegos
se
limitan
á
conquistar
un
poco
de
oro
en
la
Cólquide,
y
á
destruir,
despu”
de
diez
años
de
afanes
;
la
ciudad
de
Troy%
cuando
los
-gefes
delas
tribus
herdicas
de
AAA
(69)
francos
fundaron;
sobre
las
ruinas
del
impe-
rio
romano
,
una
potencia
que
treinta
años
despues
de
Clodoveo
se
estendia
desde
el
mar
del
norte
hasta
los
Alpes
y
los
Pirineos,
y
desde
el
Océano
hasta
las
riberas
del
Da-
nubio.
Esta
fue
,
como
observa
Robertson,
una
de
las
mas
grandes
revoluciones
del
mundo.
El
antiguo
valor,
perdido
mucho
tiempo
habia
entre
los
romanos,
se
hallaba
en
toda
su
fuerza
en
los
corazones
de
nues=
tros
abuelos
:
los
sajones
en
Inglaterra
,
los
tancos
en
Galia,
los
hunnos
eu
Pannonia,
09s
ostrogodos
y
lombardos
en
Italia,
y
los
visigodos
en
España,
eran
rivales
en
denue-
0
y
atrevimiento.
La
faz
de
Europa
se
mu-
do:
firmas
de
gobierno,
leyes,
costambres,
trages
,
nombres
é:
idiomas
,
todo
fue
dife-
rente.
Los
vencidos
de
mucho
tiempo
antes
tran
esclavos
:
los
vencedores
ingénuos.
La
pasión
de
la
guerra
y
el
amor
de
la
gloria
a-
IStan
enla
bandera
de
cada
gefe
un
gran
nú-
¡ero
de
guerreros
que
le
seguian
como
vo-
Untarios.
Todas
estas
naciones
se
apodera-
FOM,
aunque
bajo
diversos
sistemas
,
de
las
Uierras
de
los
vencidos;
y
sin
embargo,
en-
tre
tantos
pueblos
diferentes.
se
fue
estable-
Siendo
pocoá
poco
una
policia
“Adal
uni-
Me
,
porque
las
mismas
causas
pro
si
t
ucen
CMpre
iguales
efectos,
y
porque
teniendo
odos
temor
de
perder
sus
conquistas
,
fue
Recesario
que
empleasen
medios
semejantes
Para
conservarlas.
Asi,
en
todas
partes
fue
o-
ligado
el
hombre
libre
á
hacer
servicio
mi-
(76)
muerte
a
sus
caudillos.
El
sacerdocio
tuvo:
mas
prerogativas
políticas
que
las
demas
cla-
ses,
porque
las
escedia
en
luces,
y
ademas
enseñaba
la
única
doctrina
que
podia
enfre-
nara
los
grandes,
y
proteger
á
los
desvali-
dos.
El
silencio
universal
de
todos
los
bisto-
riadores
,
y
la
falta
de
actas
conocidas
prue-
ban
que
entre
los
francos
no
hubo
sistema
regular
de
repartimiento
de
las
tierras
con-
quistadas,
sino
que
cada
uno,
segun
su
con-
veniencia,
su
clase,
su
crédito
y
la
ocasion»
se
apoderó
de
los
bienes
que
ponia
en
sus
manos
la
muerte
ó
la
esclavitud
del
enemigo
vencido
,
0
del
delinevente
condenado
á
la
confiscacion
de
bienes.
Las
leyes
de
los
visi.
pe
y
borgoñones
hablan
de
repartimiento
egal
,
porque
lo
hubo:
la
ley
Salica
no
har.
bla
de
él,
porque
ninguna
disposicion
lo
habia
apegados
Los
regalos
0
premios
qué
los
caudillos
daban
en
Germania,
eran
cab?
llos
,
escudos,
y
parte
en
el
botin.
Cuand?
estos
caudillos
Jlegaron
á
ser
reyes
0
cow”
a
en
Galia,
se
apoderaron
de
gral.
es
dominios,
y
dieron
estensas
porcion
de
ellos,
con
el
nombre
de
beneficios,
á
SY
leudes,
fieles
y
compañeros,
cuyo
núme
aumentaron
de
este
modo,
y
cuya
adhesi0
ADD
fijar.
Los
gefes
inferiorésimitarW”
alos
reyes,
y
formaron
tambien
una
podÍ
rosa
clientela.
Los
francos
,
que
al
princi!
protegieron
las
ciudades,
despues
las
op
mierón
,
no
gustaban
de
habitar
en
ellas
/
preferian
el
campo.
Los
patricios
y
sentó
RA
MEA
2
pac
cion
(77)
|
res
galos
siguieron
su
ejemplo,
adoptaron
la
ey
Sálica,
y
fueron
,
como
sus
vencedores,
cudes,
antrustiones
,
seniores,
nobles
y
campesinos.
Los
senadores
de
las
ciudades
Perdieron
su
autoridad
:
á
la
guerra
que
es-
tas
se
hacian
antes
,
sucedió
la
de
los
casti-
08;
y
para
evitar
las
calamidades
que
pro-
ducian
estas
querellas
y
venganzas
particu-
artes
,
recurrió
todo
hombre
libre
4
la
pro-
tección
de
un
señor,
de
un
obispo
ó
de
un
abad,
rindiendo
vasallage,
y
tal
vez
hacién-
0se
siervo.
En
efecto,
las
fórmulas
de
Mar-
culto
demuestran
que
habia
dos
modos
de
Conseguir
el
auxilio
de
un
hombre
mas
po-
€roso
:
si
el
hombre
libre
le
presentaba
una
AS
Ó
una
espiga
,
prestando
homenage
al
Señor
,
quedaba
por
vasallo
y
soldado
suyo;
Pero
sile
era
forzoso
comprar
mas
cara
su
Seguridad,
por
ser
imas
debil
d
mas
timido,
Presentaba
al
patrono
un
mechon
de
sus
ca-
filos
,
y
quedaba
esclavo
del
terruño.
Los
"cos
no
pagaban
impuestos,
y
en
vano
se
ad
dado
violentas
interpretaciones
á
la
pa-
labra
censo
para
sacar
de
ella
una
falsa
in-
Uccion.
Muchas
actas
prueban
evidente-
Mente,
que
solo
estaban
sometidos
á
la
obli-
pación
de
costear
la
mesa
y
el
alojamiento
de
0S
reyes,
duques
y
condes
cuando
pasaban
POr
su
territorio.
Cada
tres
casas
debian
dar
Un
soldado.
Los
leudes
seguian
en
persona
al
rey.
Se
pagaban
peages
por
la
construc-
Y
Conservacion
de
puentes
y
barcas.
“5
Fomanos
y
galos
libtes
participaron
de
(78)
esta
exencion
de
impuestos;
cuando
antes
eran
oprimidos
por
los
emperadores,
y
este
alivio,
introducido
por
las
costumbres
ger=
mánicas,
contribuyó
mucho
á
unir
los
ven-
cidos
con
los
vencedores.
Un
hecho
refuta
suficientemente
en
esta
materia
toda
obje-
cion
sistemática.
Marculfo
en
una
de
sus
fór-
mulas
prueba
del
modo
siguiente
la
exen=
cion
de
impuesto
que
gozaba
todo
hombre
libre
:
«Ninguno,
ee
,
puede
ser
clérigo
si
no
prueba
que
es
libre
y
no
inscrito
en
el
libro'del
censo.»
Asi
el
censo
0
tributo
no
continuó
Anda
sino
por
los
tributarios
d
siervos
del
terruño.
Este
impuesto
no
per-
tenecia
al
estado
ni
al
erario
>,
Sino
al
dueño
de
la
tierra.
La
renta
de
los
reyes
consistia,
pues,
en
la
de
sus
dominios;
esto
es,
en
los
Írutos
de
sus
tierras;
en
el
censo
que
pagaban
los
siervos
ó
tributarios
de
las
mismas
,
y
en
el
fredo
,
multa
d
confiscacion
que
resultaba
de
los
juicios,
Ademas,
segun
el
uso
anti-
guo
,
los
francos
en
sus
juntas
nacionales
0*
frecian
al
rey
ciertos
regalos,
conocidos
des-
pues
con
el
nombre
de
dones
gratuitos.
Con
estas
noticias
se
entenderá
fácilmente
cómo
los
hijos
de
Clodoyeo
,
distribuyendo
prodi”
amente
sus
dominios
en
beneficios
para
lo.
Teadis
compraron
por
algun
tiempo
con
su.
socorro
un
poder
casi
absoluto
sobre
los.
pueblos;
y
cómo
despues,
hallándose
SIB
rentas,
no
pudiendo
revocar
los
beneficios
porque
los
grandes
les
habian
convertido
y?
en
propiedad
suya?
vieron
en
menos
de
un
í
(79)
siglo
¿los
nobles
y
leudes
burlarse
de:su
po-
er,
mudar
la
monarquía
en
república
a-
ristocrática,
no
dejarles
mas
que
una
corona
Musoria
,
elegir
hasta
los
oficiales
de
su
ca-
5,
y
mandar
como
señores
en
su
mismo
pa-
lacio.
Para
concluir
esta
pintura
fiel
de
las
cos-
Umbres,
política
y
sistema
legislativo
de
los
tancos
,
volvamos
por
la
última
vez
á
la
“uestion
tantas
veces
controvertida
,
de
la
Crencia
d
eleccion
de
los
reyes.
Nada
prue-
2
Con
mas
claridad
el
derecho
de
herencia
Me
Poseian
los
principes
de
la
dinastía
me-
'OVingia,
que
susucesion
hereditaria
durante
tres
siglos
y
en
las
mismas
épocas
en
que
su
Cbilidad
personal
no
les
dejaba
mas
dere-
£10
4
la
corona
que
el
del
nacimiento.
Las
Particiones
que
hicieron
del
reino,
el
adye-
rt
niento
al
trono
de
reyes
niños
en
un
pue-
clicoso
y
turbulento
,
Son
pruebas
no
stos
decisivas
del
mismo
Emb
En
fin,
%SCrimenes
mismos
de
los
primeros
principes
“aden
nueva
fuerza
á
estas
prucbas;
porque
“nuca
los
hijos
de
Clodoveo
hubieran
for-
do
el
horrendo
designio
de
degollar
á
los
Us
de
Clodomiro
,
su
hermano
,
uno
de
pad
e
cinco
años
,
y
otro
de
siete
,
si
hu-
lsen
mirado
como
inciertos
sus
derechos
a
mid
tlicipacion
del
trono,
y
si
hubiesen
te-
do
Otro
medio
que
el
de
quitarles
la
vida
e
Privarlos
de
aquellos
derechos.
Sin
em-
“ISO
,
tampoco
se
puede
poner
en
duda
que
los
Írancos
vivieron
mucho
tiempo
en
:
(80)
Germania
sin
reyes:
que
eligieron
á
Fara-
mundo
:
que
se
reservaron
el
derecho
de
revocar
0
confirmar
los
poderes
concedidos
á
la
familia
reinante
:
que
depusieroná
Chil-
derico
:
que
dieron
el
cetro
á
Egidio,
y
que
eligieron
á
Clodoveo
por
rey
de
los
ripua-
rios.
La
ivauguracion
de
muchos
reyes
se
hizo
con
el
consentimiento
de
los
grandes
y
el
pueblo.
Los
francos
amenazaron
á
Tier-
ry
que
eligirian
por
rey
a
Clotario,
si
no
seguia
a
sus
hermanos
á
la
guerra
de
Borgo-
ña.
Mas
tarde
suspendieron
el
ejercicio
de
la
autoridad
real,
y
proclamaron
á
Carlos
Martel
por
duque
de
los
franceses;
en
fin,
depusieron
al
limo
de
los
merovingios
,
y.
eligieron
en
su
lugar
a
Pipino,
gobernador
del
palacio.
De
todo
esto
debe
inferirse,
que
por
costumbre
y
derecho
usual
,
aunque
nO
escrito
en
las
leyes,
la
corona
fue
constan-
temente
hereditaria
eu
la
primer
dinastia;
ero
que“las
juntas
de
los
fraucos
no
solo
limitaron
la
autoridad
de
los
reyes;
obliga-
rov
á
Clotario
a
jurar
que
nada
haria
siu
su
aprobacion;
decidieron
libremente
todas
las
cuestiones
importantes
de
leyes,
a
pa
ces
y
repartimientos;
juzgaron
a
Fredegun-
da
,
y
condenaron
á
Brunequilde,
sino
que»
aun
respetando
en
la
familia
real
el
derech0
de
herencia,
conservaron
cuidadosamente
en
muchas
instalaciones
de
reyes
el
uso
de
re”
cordar
su
autoridad
electiva
con
una
fórmu-
la
que
habla
del
consentimiento
delos
gran”
des
y
del
pueblo.
Esta
fórmula
se
halla
e2
(81)
]
muchas.
actas.reales,.
y
se
ha
conservado
has.
ta
nuestros
dias
en
el
ceremonial
de
la
con-
sagracion
de
los
reyes
Los
cuatro
hijos
de
odoveo
eranjóvenes
cuando
wuriósu
pas
re.
¿La
reina:
madre
)
venerada
en
Francia
fomo
santa
,
gobernó
'»muchos
años.
eu
nom
re
de
ellos,
y
porsu.consejo
dividieron
el
reino
en
cuatro
partes,
y
el
pueblo
franco
e
cuatro
ejércitos:
segun
la
espresion.de-
tegorio
de
Tours,
hicieron
esta
division
anzas
iguales.
La
diferente estension
de
es-
Los
guatro
territorios
>
Y
la
mezcla
de
unas
POsesiones
con
otras,
prueban
evidentemen=
te
que
el
principal
objeto
del
repartimiento
ne
la
igualdad
del
número
de
francos;
Como
F
£stos
se
hallaban
reunidos
en
gran
cantidad
en
el
pais
que
se
llamó
despues
islade
Fran.
“la,
se
formaron
de
este
territorio;
mas
limi-
tado
que
lo
demas.
,
¡tres
reinos,
que
fueron
los
de
Paris,
Orleans
y
Soissons..
Lierry
era.
19,
de
una
concubina,
y.
los
otros
hermanós
e
Clotilde
:
tenian.
una
hermana
llamada
tambien:
Clotilde
>
UE.
casó,
por:
su,
mal,
2%
Amalarico,
rey
de
los
visigodos,
Los
lancos,
segu
bh
su
antigua
usanza,
fornraban
Entonces
una
nacion
dividida
en
cuatro
tri.
Us.
Tierry
tuyo
or,
capital
la
ciudad
de
Teta:
Clodomiro
la
de
Orleansy
Childeber.
%
reino
en
Paris,
y.
Clotario
en
Soissons;
de
modo
,
¿que
la
costumbre
,
mas
fuerte
que
E
ley
del
bien
público
;
destruyd
la
reunion
Jue
Clodoyeo
habia
conseguido
4
costa
de
RLOS..crimenes
da
a:
Sigeberto,
TOMO
X1tx,
6=-
a
.
(82)
Cararico
“y
Ragnacario,
y
sometiendo
sus
tribus.
ASA
Guerras
de
Tierry
,
rey
de
Metz
,
con-
tra
Teodorico,
rey
de
Italia,
y
contra
los
turingos»
(521
.)
Esta
contradiccion
entre
la
ley
fundamental
que
dividia
los
tronos,
y
la
ambicion
que
procuraba
reunirlos,
fue
la
causa
principal
y
deplorable
de
las
cruelda-
des
de
Clodoveo
y
de
su
familia.
Sin
embar-
go,
los
diez
primeros
años
del
reinado
de
estos
cuatro
reyes
fueron
pacilicos;
y
la
vir-
tud
de
Clotilde
contuvo
en
la
obediencia
y
el
respeto
a
sus
turbulentos
guerreros.
Teo-
dorico
,
rey
de
Italia,
quito
á
Tierry
toda
la
Galia
narbonense
y
parte
del
Langúedoc.
Mas
felices
fueron
en
Germania
las
ar-
mas
de
Tierry.
Mucho
tiempo
antes
habian
dado
los
turingos
a
los
francos
justos
moti-
vos
de
venganza
,
apoderándose
de
su
anti-
ua
patria
germánica,
y'asolando
la
Toxan-
dia
Las
disensiones
qué
se
movieron
en
la
familia
de
Hermanfrédo,
rey
de
Turivgia,
proporcionaron
á
los
francos
el
medio
de
ob-
tener
la
satisfaccion
que
pedian.
El
reino
de
Turingia
estaba
dividido
entre
Hermanfre-
do,
Bladerico
y
Bertier,
sus
hermanos.
Esta
particion
ofendia
el
orgullo
de
Amalaberga,
esposa
de
Hermanfredo.
Esta
muger
altane”
ra
y
violenta
empleaba
sucesivamente
105
ruegos”,
las
quejas
y
la
ironia
para
inflamal
la
ambicion
de
su
esposo.
Un
dia
que
est£
principe
se
sentó
á
comer,
halló
la
mesa
solo
medio
cubierta:
preguntada
la
causa
de
2
¿(83,)
novedad,
la
reinale
respondid,
que
«un
prín.
Cipe
débil,
quese
deja
quitar
la
mitad
de
su
remo,
no
merece
que.se
le:sirva,sino:4
me-
las.»
Hermanfredo;srirritado
de
estas:
bur-
as
y
delas
>
Exptenifclonesido
sus
ambi-
Ciosos
leudes
>
Loma
las
armas
3
y
pará
con-
Sumar
la
raina
de
sus
hermanos
llama,
en
su
S0corvo!a
los
reyes
Clotario
y
Diernyy
pro-
Metiéndoles
una
parte
de
los
despojas
de
laderico.:y
Bertiér»
Los
francos.
acudieron:
SUs
fuerzas
reunidas
arruinaron
álos
dos
her.
Manos;
que
perdiéron;el.
cetro
$
la
Yida.,
“Cro
apenas
se
vió
dueño
Herimamtrédo,
¿de
todo
el
reino
,
quebranto
la
palabra
y
y-se
negó
á
dar
las
indemnizaciones
prometidas
4
Os
principes
francos.
Á
esta
noticia
lós.dos
jos
de
Clodoveo:reunen
en
el
campo
de
ArzO
sus
impetuosos
guerreros.
«
Compañe-
195,
les
dijo
Tierry,
todavía
0s.acordais
de
las
injurias:bechas
ú
nuestros
padres
por
los
Pérfidos
turingos.
Despues
de
muchos
cóm-
ates
para
lograr
la
paz.,
los
francos
les
die=
On
rehenes
>
que
perecieron
á
manos
de
Tos
Crueles,
Luego
llevaron
sus
armas
contra
la
Mtigua
cuna
de
nuestra
tribus
asoláron
las
Cierras,
mutilaron
a
nuestros
hijos,
y.
dos
colo
SON
por
Los
tendones.
descubiertos
de
los
arboles.
Ataron
200-doneellas
francas
'á
las
Colas
de
¿uz
logosos
caballos
,
que-las
árras=
traron
hasta
que
las:hicieron
pedazos.
Estos
Monstruos
arrojaban
nuestras
mugeres
en
las
“Orruedas:
mas
profundas,
hacian
pasar
so-
te
ellas
sus
rápidos
carros,
y
entregaban
(84)
ja
despues
sus
huesos
quebrantados
á
los
per-
ros.
En'fin
,
habian
jurado
espiar
estas
atro-
cidades,
reparar
estas
injurias,
y
aplacar
con
un
tributo
nuestros
justos
resentimientos
:
a
este
precio
hicimos
lá
paz,
y
socorrimos
a
su
rey.
Ahora
Hermanfredo
viola
sus
juramen-
tos,
y
aun
tiene
la
osadía
de
quebrantar
sus
promesas
y
de
añadir
las
amenazas
á
las
men-
tiras.
Marehemos
contra
él:
Dios
castiga
a
los:
perjuros
,
y
combatirá
en
nuestro
la-
vor.»
20
,
]
7
E
j
Los
francos
respondieron
con
gritos
de
furor
a
estas
palabras
de
su
rey
,
y
entraron
de'nuevo'en
Turingia.
Hermanfredo
fue
ven-
cido,
su
reino
conquistado
,
y
añadido
a
los
estados
de
Tierry.
Clotario
se
contento
con
un
botin
riquisimo
y
“un
gran
número
de
cautivos
,
entre
los
cuales
se
contaba
una
vincesa
turinga
llamada
Radegunda.
Ca-
só
con
ella,
la
hizo:
desgraciada
con
sus
infidelidades,
se
separaron,
ella
entró
en
religion”,
y.
fundó
.el
monasterio.
de,
Santa
Cruz
en
Poitiers.
Hermanfredo
,
aunque
destronado
,infundia
recelos
en
Tierry.
Es-
te
le-Hamó
cerca
de
si,
prometiéndole
sua”
vizar
su
infortunio.
El
rey
de
'Purin
gia
cay0
en
el
lazo,
y
vino
confiadamente
á
presen”
cia
de
su
vencedor.
Paseándose
un.dia
en”
trambos
sobre
las
murallas
de
Tolpiac
,
un
desconocido
pasd
de
improviso
junto
a
Her”
manfredo
,
y
de
un
empellon
le
arrojó
al
fo-
so,
donde
murió.
Amalaberga,
causa
de
10
.
,
5
das
sus
desgracias
,
huyó
4
la
corte
de
lo
85
vándalos
de
Africa,
doo
estaba
su
madre,
y
acabó
alli
su
vida.
Guerra
de
Borgoña:
batalla
de
Vese-
ronce.
(523.)
Otra
muger
fue
la
ruina
de
Borgoña.
Gundebaldo
habia
muerto
,
y
su=
cedióle
su
hijo
Segismundo
,
que
gozó
mu-
chos
años
de
tranquilidad
,
asegurada
con
Uuértes
alianzas.
Casó
4
una
hija
suya
con
lerry,
y
ganó
la
amistad
de
Anastasio,
em=
Perador
de
oriente
,
no
solo
pretendiendo
que
le
confiriese
las
dignidades
de
patricio,
conde
y
gefe
de
la
milicia
romana,
que
ha-
lan
obtenido
sus
antepasados
,
sino
decla-
randose
respetuosamente
vasallo
y
lugarte-
niente
del
emperador,
y
comandante
de
05
romanos
en
la
parte
que
poseia
de
las
Ga-
las.
Sus
cartas
son
curiosas
;
y
favorecen
la
Opinion
de
Dubos
acerca
del
respeto
que
¡Nisbiraba
tódavia
en
esta
época
nido
el
imperio
de
los
Césares
;
y
ademas
es-
Plican
el
motivo
que
habia
tenido
Clodoveo
Do
dar
á
su
corona
el
último
esplendor
de
a
púrpura
patricia
y
consular.
«Muy
glo-
"lOSO
soberano
,
decia
Segismundo,
yo
me
Presento
en
espiritu
al
pie
de
vuestro
trono.
;
Mmque
mis
antepasados
han
tenido
siempre
*
mucho
honor
obedeceros
y
probaros
su
ad-
esion,
los
beneficios
con
queme
habeis
tonrado
personalmente
,
pueden
mas
con=:
migo
que
las
obligaciones
de
mis
padres.
Mis
pueblos
son
vuestros
;
y
es
mas
agrada-
€
para
mi
serviros
que
mandarlos:
Mis
a-=
Uelos
han
creido
siempre
obligacion:suya
(92)
hazañas
y
no
con
palabras.
Reune
sus
tropas,
marcha
,
vence
algunos
cuerpos
enemigos,
y
se
apodera
de
Vilri,
donde
es
reconocido
y
proclamado.
Tierry
no
le
dejó
e
pa-
ra
aumentar
el
número
de
sus
partidarios.
Acude
con
su
ejército
y
le
sitia.
La
plaza
era
tan
fuerte
por
el
yalor
de
sus
defensores,
como
por
su
posicion;
y
Tierry
,
para
ven-
cer
con
mas
prontitud,
recurrió
,
segun
las
costumbres
bárbaras
de
su
familia,
al
artifi-
cio
contra
un
enemigo
que
resistia
a
su
de-
nuedo.
Los
principes
de
aquella
época
pre-
ferian
á
los
francos
para
las
batallas
:
para
engañar
y
cometer
crimenes
se
valian
del
in-
genio
sutil
y
astuto
de
los
romanos.
Un
ofi-
cial,
llamado
Aregisio”,
se
presentó
4
Mun-
derico
de
parte
de
Tierry,
É
dió
esperanzas
de
un
tratado
favorable,
y
con
el
pretesto
de
arreglar
sus
condiciones,
le
persuadió
que
asistiese
á
una
conferencia
bajo
la
salva-
guardia
del
juramento.
El
desgraciado
prin-
cipe
,
sobradamente
crédulo,
sale
de
las
mu-
rallas
con
pequeña
escolta
:
apenas
llega
a
lugar
de
la
entrevista,
busca
en
vano
al
rey
*.
que
estaba
ausente,
y
ve
que
dan
la
señal
de
'wodearle
:
perdiendo
entonces
la
esperanza,
mas
no
el
valor,
saca
la
espada,
mata
al
pér-
fido
Aregisio,
inmola
á
su
venganza
muchoS
de
los
asesinos
,
y
fallece
despues
de
habe!
vendido
cara
su
vida.
Muerto
Munderico»
Tierry
y
Childeberto
celebraron
un
tratad0
de
paz
y
alianza,
y
se
dieron
mútuament
en
rehenes
muchos
hijos
de
senadores;
pero
(93)
habiendo
roto
despues
este
tratado
,
la
ma-
yor
parte
de
los
rehenes
fueron
reducidos
á
esclavitud
:
otros:lograron
huir
:
algunos
se
rescataron.
Asi
el
resultado
de
estas
guerras
civiles
era
el
asolamiento
de
Francia,
y
la
ruina
de
las
familias.
El
odio
que
se
tenian
los
herederos
de
Glódoveo
,
no
«era
menos
violento
y
pérfido
que
el
de
los
hijos
de
Edi-
po:
Tierry,
ueriendo
vengar
á
los
hijos
de
Clodomiro,
0
mas
bien
enriquecerse
con
el
cetro
y
los
despojos
de
Clotario,
le
propuso
que
viniese
á
su
corte
á
tralar
de
losintere-
ses
comunes
,
y
al
mismo
tiempo
óculto
en
su
palacio
asesinos
encargados
de
matará
su
hermano.
Clotario,.sospechando
la
traicion,
lega:armado
y
con
numerosa
comiliva:
su
Penetracion
no
le
habia
engañado;
pues
des-
cabrió
los
pies
de-los
soldados
que
estaban
cultos
detras
de
un
tapiz
muy
grueso.
Tier-
ry
turbado
de
ver
descubierta:
su
traicion,
nose
atrevió
a
dar
lá
señal
concertada:
reci-
“bid
4
Clotario
con
fingido
cariño,
conferen-
ció
pacificamente
con
él,
y
al
despedirse
le
dió
un
lebrillo.de
plata,
tan
precioso
por
el
trabajo
,
como
rico
por
el
peso.
Despues
de
la
partida,
este
rey
tan
avaro
como
pérfido
envió
su
hijo
4
la
corte
de
Clotario;
y
el
jóven
principe,
instruido
por
su
padre,
hi-
zo
tantas
caricias
al
tio,
que
logrú
recobrar
Y
recibir
en
don
el
lebrillo
que
su
padre
le
abia
regalado.
«En
esta
clase
de
astucias,
dice
Gregorio
de
Tours,
sobresalia
princi-
palmente
Tierry.»
¡Qué
siglo!
¡
qué
moral!
(94)
"Todos
estos
crimenes
eran
éntre
los
francos
consecuencias
del
derecho
de
venganza
pri-
vada
,
cousagrado
por
la
ley
de
aquella
na-
cion
orgullosa
y
turbulenta.
La
independen-
cia
que
creian
deber
á
este
derecho,
y
el
va-
lor
con
que
se
cometian
muchas
vecés
«estas
acciones
sabguinarias,
las
hacian
menos
hor-
ribles
á
sus
ojos.
Los
hijos
de
Clodoveo,
'be-
licosos
y
vencedores
como
supadre;
cubrian
sus
infamias
con
laureles
;
y
los
francos,
siempre
fáciles
de
deslumbrar
con
la
gloria,
olvidaban
los
atentados
de
sus.
principes
cuando
los
yeian
pelear
4
su.
frente
como
heroestrni
o!
¿5
io
Estos
primeros
gefes
dela
dinastia.
me¿
rovingia
tuvieron
todos
casi
igual
parte
en
la
gloria
de
las
armas.
Tierry,
informado
de
uva
invasion
temible
de-los
dinamarqueses
en
las
costas
septentrionales
de
Francia,
marchó
contra
ellos,
destruyó
el
ejército
de
su
gefe
Cotiliaco
,
4
quien:mato
con
su
ímis.
mo
acero
Teodobaldo,
hijo
de
Tierry,
y
dis-
persó
la
escuadra
de
los
bárbaros.
Este
mis-
mo
Tierry
añadió,
como
hemos
visto,
a
las
sesiones
de
los
francos
la
Turingia
y
gran
parte
dela
Alemenia
septentrional:
Despues
de
estas
espediciones
murió,
y
dejó
la
co-
robasa
su
hijo
Teodoberto
,
tan
dichoso.
y
valiente
como
su
padre
y
pero
mas
huniano
y
generoso.
Guerra
de
los
francos
con
los
visigodos.
(535.)
Ghildeberto,
rey
de
Paris,
era
lan
va-
liente
como
sus
hermanos,
y
ademas
religioso
|
(95)
y
benigno
:
su
siglo
bárbaro
le
llamó
débil.
Sus
armas
reunidas
á
las
de
Clotario
habian
conquistado
a
Borgoña.
Despues
las
empleó
en
libertar
á
su
hermana
Clotilde
de
la
tira-
nía
de
Amalárico,
rey
de
los
visigodos.
Este
Principe
cruel
veia
con
furor
impotente
la
decadencia
de
su
nacion
y
los
progresos
de
Os
francos;
y
vengo
infamemente
su
ira,
lenando
de
ultrages
á
su
muger;
hija
de
Cio-
0veo.
Cuando
la
infeliz
Clotilde
salia
en
pú-
blico,
el
populacho:,
escitado
por
Amalá-
tico,
lainsultaba
de
palabra
y
la
tiraba
lodo:
cuando
volvia
a
palacio
era
victima
de
la
brutalidad
de
su
marido,
el
cual
la
heria
tan
uertemente
,
que
al
dirigir
sus
quejas
á
sus
ermanos,
les
envió
un
pañuelo
bañado
en
SU
propia
sangre.
-Childeberto
indignado
marchó
contra
los
Visigodos,
los
venció
y
ahuyento,
did
muer-
te
á
Amalárico
,
libertd
4
sa
hermana,
tomó
Y
saqued
a
Narbona
,
y
trajo
de
ella
72
va-
S0s
de
oro,
que
segun
se
cuenta
robo
Alari-
co
de
la
capital
del
mundo,
y
Tito
del
tem-
plo
de
Jerusalen.
Los
visigodos,
vencidos
Por
Childeberto,
y-antes
por
Tierry
,
con-
Servaron
pocas
posesiones
en
Francia,
no
Icieron
en
ella
sino
incursiones
de
poca
im-
Portancia
,
pasaron
los
Pirineos,
y
fijaron
su
corte
en
'Poledo.
Conquista
de
Provenza
:
espedicion
de
Teodoberto
d
Italia.
(539.)
Teodoberto,
el
mas
glorioso
de
los
principes
franceses
de
Esta
epoca,
no
heredó
sin
dificultad
el
cetro
(96)
de
su
padre
Tierry.
Childéberto
y
Clotarío,
sus
tios,
querian
invadir
sus
estados;
pero
la
fidelidad
de
sus
leudes,
su
valor
y
sus
for»
midables
pre
arativos
de
defensa
,
los
obli-
garon
a
abandonar
RE
proyecto.
Libre.de
todo
lesa
afirmado
en
eltrono,
sededicó
a
coronarse
de
gloria,
único
medio
de
hacer
estable
su
poder
enmedio
de
los
francos
be-
licosos.
Habia
peleado
con
felicidad
bajo
las
órdenes
desu
padre
contralos
visigodos.Con-
tinuó
esta
guerra
con
actividad,
y
los
echó
de
muchas
plazas
que
poseian
en
el
medio-
dia
de
Galia.
Teodoberto
estaba
casado
con
una
princesa
llamada
Visigarda
:
el'lamorle
hizo
romper
este
lazo.
Buscando
algun
des-
canso
despues
de
sus
últimas
victorias
,
fue
hospedado
en
el
castillo
de
Cabrieres
,
per-
tenecienteá
Deuteria,
señora
romana
:
ena-
morado
de
su
hermosura
é
ingenio,
la
tomó
por
esposa»
Este
himeneo
escitó
el
mayor
descontento
en
los
leudes
y
en
el
clero:
las
bodas
de
un
principe
franco
con
una
gala,
el
quebrantamiento
de
la
fe
jurada
y
del
yin-
“culo
consagrado
por
la
Iglesia,
causo
grande
murmuración
en
el
pueblo;
pero
Teodober-
to»
distrajo
los
ánimos
con
el
ruido
de
las
armas.
%,
si
Al
mismo
tiempo
la.
muerte
trágica
de
una
muger
causaba
en
Italia
grandes
revolu-
ciones.
La
célebre
Auralasunta
,
hija
de
la
hermana
de
Clodoveo
,
habia
ocupado
con
gloria
el
trono
de
su
padre
Teodorico:
El
principe
Teodato,
pariente
suyo
,
y
colma-
(97)
do
de
sus
beneficios,
«la
acusó
falsamente,
sublevó
contra
ella
el
pueblo,
yla
hizo
aho-
gar
en
un
baño.
Justiniano,
que
reinaba
en>
tonces
en
Constantinopla
,
con
pretesto
de
Vengar:
su
muerte,
aprovechó
esta
ocasion
de
restituirsal
imperio
de
los
césares
su
po-
der
y
destruir
el
de
los.
godos
en
Italia.
Be-
isario.,
ilustre:
ya
por.
sus
victorias
contra
0s
persas
,
y
por
la
«conquista
de
Africa,
Presento
de
nuevo
a
la
admirada
Roma
las
águilas
de
Escipión.'La
muerte
deAmala-
Sunta
era
tambien
para
los
reyes
francos
un
motivo
legitimo
de
venganza
,
y
un
pretesto
datural'
de
saqueo
:
.escitados
por
Justiniano
A
sostener
su
cáusa
tomaron
las
armas:;
pero
Cuando
se
preparaban
a
pasar
los
Alpes,
los
Ostrogodos
hallaron
para
detenerlos
un
medio
Muy
conforme
á
sus
costumbres
;
y
con
una
-
“Uantiosa
composicion
suspendieron
por
al=
¿un
tiempo
las
hostilidades.
El
cobarde
eodato;
que
solo
sabia
asesinar
y
huir,
fue
“estromado
por
los
godos.poco
despues.
Ha=
ta
aplacado.el
resentimiento
delos
princi
Pes
franceses,
enviándoles
50.000'escudos
E-0ro.
Su
sucesor
Vitiges,
capitan
valiente.
y
hábil
político.
,
sostuvó:.mucho
tiempo:.con
t0nor
la
fortuna
de
los:godos
contra:
el
genio
de
Belisario;
pero.en
fin,
pfeviendo
suruina!
¡Mploró
para
evitarla
'elisovcorro
de
los
reyes
e
Francia;
y
para
moverlos
á4-qué
uniesen
Sus
armas
á
las
suyas;
les
cedió
todas
las
pose-
ria
ue
los
ostrogodos
conservaban
en
2alias
Asi
cayo
definitivamente
la
Provenza
TOMO
XII.
E
(98)
en
poder
de
los
francos
,
que
la
dividieron
en
dos
provincias
,
la
de
Marsella
y
la
de
Arles.
Teodoberto:,
al
frente
de
sus
guer-
reros,
pasó
los
Alpes,
y
acometió.
primero
á
los
romanos,
y
luego
á
los
godos;
y
enga-
ñando
asi
las
esperanzas
de
unos
y
otros,
se
apoderó
de
sus
riquezas
,
y
saqueó
toda
la
Ligaria.
Este
pais
asolado
cesó
muy
pronto
de
darle
subsistencias:
el
hambre
se
siguió
á
la
devastacion
:
los
escesos
produjeron
en-
fermedades
,
y
la
indisciplina
desórdenes.
Belisario
did
graves
quejas
á
Teodoberto;
y
juntando
los
efectos
a
las
palabras
,
le
obli-
g
a
volverse
á
Galia
con
su
ejército
muy
isminuido
por
el
contagio,
y
tan
cargado
de
botin,
que
hubiera
sido
temeridad
espo-
nerlo.
4un
combate
con
las
legiones
roma-
nas.
Sin
embargo,
Justiniano
,
temeroso
de
una
nueva
invasion,
hizo
un
tratado
con
los
francos,
y
cedió
solemnemente
á
sus
reyes
todos
los
derechos
del
imperio
sobre
las
Ga-
lias.
Esta
paz
duró
poco
porque
no
fue
sin-
cera
ni
de
una
ni
de
otra
parte.
Elúnico
ob-
jeto
de
Justiniano
era
restituir
al
imperio
su
antiguo.
esplendor
y
sus
antiguos-
límites:
despues
de
la
Peas
e
sumision
de
Italia,
hubiera
movido
contra
Galia
sus
armas
vic-
toriosas.
Su
orgullo,
alentado
por
la
retirada
de
Teodoberto,
le
habia
hecho
ya
comete!
la
imprudencia
de
tomar
el
sobrenombre
de
Francicoó
,:
como
si
hubiese
vencido
á
los
francos
en
batalla
campal.
El
impetuoso
Teodoberto
juró
vengarse
de
esta
injuria;
Y
|
(99)
desde
entonces:formoó
el
proyecto,
no
solo
e
socorrer
a
los
godos
de
Italia-,
sino
dea=
travesar
á
Germania
y
Tracia,
y
acometer
á
onstantinopla.
Sin
embargo,
el
tratado
era
arto
reciente
para
no
creerse
obligado
por
0
menos
á
disimular
sus
designios.
En
lu-
gar
de
mandar
¿mismo
en
persona
las
tro-
Pas
que
envió
al
otro:lado
de
los
Alpes,
re-
solvió
componer
éste
ejército
de
borgoño-
nes
y
alemanes,
nuevamente
conquistados,
Y
cuya
turbulencia
le
daba
recelos:
de
este
modo,
al
mismo
tiempo
que
seguia
los
de-
signios
de
su
ambicion
,
alejaba
a
los
faccio-
SOS,
y
asegúraba
sú
tranquilidad.
Estas
tro-
Pas,
ibredada
poreBlrdblin
y
Leutaris
,
co-
metieron
gráudes
estragos
en
Italia,
y
se
ar-
"uinaron
por,
sus
propios
escesos.
Mas
tar-
£
5
cuando
Narses
sucedió
en
el
mándo
del
ejército
romaño
á
Belisario,
queshabia
caido
£n
desgracia
del
emperador,
las:
tropas
de
vodo
lero
seúnieron
á
las
de
Totila
,
nue-
Vo
rey
de
los
godos;
pero
participaron
de
A
infortunio
,
y
fueron
de
tal
modo
arrui-
nadas
en
la
batalla
de
Casilino
,
cerca
de
“ipua,
que
pocos
hombres
volvieron
á
rancia
á
dar
noticia
de
tan
gran
desastre.
stos
sueesos
pertenecen
ál
reinado
del
hijo
e
Teodoberto.
Este:
principe:
yacia
espuesto'á
las
tem-
Pestades
que:
le
amenazaban
por
su
matri=
monio:
con
Deuteria,
muger
imperiósa
y
cruel:
indignada
de
la
belleza:
de
su
hija,
mandó
úncir
dos
toros
no
doinados
al
carro
(100)
de
la
infeliz
princesa
,
que
murió
precipita-
da
por
ellos.en
el
Mosa.
Este
crimen
escitó
el
enojo.
de
todos:
Teodoberto
hizo
vanos
esfuerzos
para
proteger
á
la
delincuente,
y
o:
su
dignidad.
El
clero,
defensor
de
la:moral,
y
que
ya
ejércia
gran
parte
de
la
autoridad
politica,
le
amenaza
con
los
ra-
yos
del
cielo:
el
obispo
de
Tréveris
le
separ
ra
de
la
comuvion
de
los
fieles.
El
rey,
bur-
lándose
de
esta
sentencia
,
entra
en
el
tem-
plo
:
el
obispo
suspende
los
divinos
oficios,
y
declara:que
no
los
proseguirá
hasta
que
no
salgan
de
la
iglesia
todos
los
que
estan
pri-
vados.de
su
comunion:
Al
mismo
tiempo
es-
clamó
uno-de
los
fieles,
arrebatado
de
un
imprudente
celo
,
pero.
con
la
libertad
ha-
bitual
de
los
francos
:.«El
obispo
es
casto,
el
rey
es
adúltero
:
el
obispo
es'
humilde
,
el
rey
orgulloso
:
el
obispo
irá
inmaculado
á
la
gloria,
el
rey
cargado
com,
el
peso
de
sus
ini-
quidades,
caerá
en
el
abismo.»
Teodoberto
irritado
manda
á
la
tropa.que
arrojen-
del
templo
á
aquel
hómbre
,
que
creian
poseido
delidemonio;
pero'el
obispo.,
levantando
la
voz
Adicé
que
los
homicidas,
adúlteros.é
in-
cestuosos
son
los
que
deben
salir
del
templo-
Sin
embargo,
los
soldados
procuran
arrojar
de
la
iglesia
al
energúmeno
,
el
cual
se
asi0
de
una
columna
tan
fuertemente,
que
diez
hombres
no
pudieron
arrancarlo.
El
obispu
pronuncia
sobre
él
las
oraciones
de
la,
Igle-
sia
contra
los
poseidos
:
los
soldados
y
el
pue”
blo
hincan
la
rodilla;
los
leudes
se
declara:
(101)
a
favor
del
obispo:
Teodoberto
cede,
arro-
ja
á
Deuteria
de
su
palacio,
y
vuelve
á
re-
cibiv
4
Visigarda.
Este
hecho
manifiesta
la
necesidad
que
habia:
del
poder
sacerdotal
para
corregir
los
vicios
y
la
ferocidad
del
si
glo,
y
cuán
grande
era
ya
en
el
siglo
VI
la
autoridad
de
los
obispos,
protectora
natu-
ral
de
las
costumbres';
y
único
asilo
de
los
Oprimidos
contra
los
poderosos.
Los
que
cen-
Suran“al:obispo
de
Tréveris
por
este
acto
de
l'meza,
olvidan
que
los
gefes
de
los
francos
NO
poseian
aun
la
autoridad
real:
que
las
le-
Yes
eran
bárbaras
:-que'los
grandes
y
prin-
Cipbes
no'reconocian
mas
derecho
que
el
de
A
violencia:
que
el
pueblo:
yacia
espuesto
Perpétuamente
4
su
tiranía,
y
que
en
toda
Sociedad
es
menester:
que
haya
una
fuerza
Miperior
y
capaz
de
contener
a
los
malos,
«y
te
defender
Lon
principios
eternos
de
la
mo-
ral
y
della
justicia.
Esta
fuerza
no
existia
en-
tonces
sino
en
el
cristianismo.
Frias
Guerra
entre
los
reyes
de
Francia.(540.)
El
ambicioso
Clotario
creyó
que
podria
a-
Provecharse
de
las
turbulencias
del
reino
de
etz
(llamado:
entonces
Áustrasia)
para
en-
srandecerse
a
costa
desu
sobrino
,*y
asi
di-
"kgió
sus:tarmas
contra
8):
Childeberto
acudió
Para
defenderá
Teodoberto,
y
salieron
en=
trambosácampañaccontra
el
rey
de
Soissons.
'en
pronto
se
encontraron
los
ejércitos:
dió-
se
la
señal:
del
combates
los
hermanos
ene-
Peas
estan
dispuestosá
destrozarse
:Los;fran-
5es
van
'á
inundar
la:
Dánura
con
la
sangre
(108)
el
trono;
y
Austrasia
reconoció
por
reyes
á
Clotario
y
Childeberto,
¿“quienes,
dice'A
ga-
tias,
la
ley
patria
llamaba
á
la
sucesion
como
parientes
mas
cercanos
de
Teodobaldo.*
|
Al
mismo
tiempo
era
afligido
Childeber-
to
por
una
enfermedad
eL
y
no
pudo
sostener
sus
derechos.
El
códicioso
Clotario
se
aprovecho
de
esta
circunstancia
favora-
ble
4
su
ambicion
:
sedujo
con
magnificas
promesas
una
parte
de
los
leudes
austrasios,
que
le
proclamaron
rey
único,
y
susame-
nazas
Obligaron
a
Childeberto
á
ratificar
esta
usurpación.”
RETA:
Guerras
de
Clotario
contra
los
sajones
y
contra
su
hijo
Cramne.
(556.)
Clotario,
due-
ño
apenas
de
Austrasia,'supo
que
los
sajones
se
habian
revelado:
pasó
el
Rhin,
marchó
contra
ellos,
los
derrotó,
y
los
obligó
á
pe-
dir
la
paz.
Ella
deseaba
tambien”;
pero
los
francos,
insaciables
de
combates,
saqueos
Y
matanzas
,
no
se
contentan'
con
haber
ven”
cido
á
los
enemigos
y
quieren
esterminarlos-
En
vano
Clotario
se
opone
á
su
furor:
le:
a-
cusan'
de
cobarde,
pasan
de
la
murmuracion
á
la
rebelion,
se
reunen
tumultuariamente,
rompen
la
tienda
del
monarca,
se
arrojal
sobre
él,
lo
derriban
y
encadenan
,
y
le
a”
menazan
con
la
deposición
si
no
los
leva
e”
aquel
momento
á
la
pelea.
Clotario
cede,
Y
manda
dar
la
señal.
La
desesperación
da
nue”
ya
fuerza
á
los
sajones,
y
resisten
al
primer
impetu
de
los
francos
:
luego
cargan
sobr?
ellos
,
los
desbaratan
,
y
despues
de
gran
(109)
carnicería
los
obligan
4
huir.
Algunos
dias
despues
«Clotario
reunió
animosamente
las
reliquias
de
su
ejército
,
¿y
se
tuvo
por
muy
feliz
en
firmar
la:
paz:
que
los
suyos
habian
negáado:con
tanta
insolencia.
|
'
¡Mientras
Clotario
esperimevtaba
en
Ger-
mania
las
vicisitudes
de
la
fortuna,
la
dis-
Sordia
agitaba
á
su
familia
y
reino:
Cram=
de,
el
mayor
de
sus
hijos
,
mandaba
en
Au-
Vernia,
y
la
gobernaba
como
un
tiráno.
Fir-
Mino,
conde
de
Clermont,
resistió
4
sis
vio
egncias.
Cramne
le
persiguió
,
confiscó
sus
tenes,
y
dió
su
empleo
4
Salustio.
Pero
“uando
supo
que
el
rey,
su
padre,
volvia,
Mmeroso
del
castigo
merecido
,
y
deseando
*Vitarlo.,
tremoló.
el
estandarte.
de.
la
re-
ttion.
y
Chanao
,
conde
de
Bretaña,
le
dió
socor-
%,
como
tambien
Childeberto,
para
apro-
€char
esta
ocasion
de
vengarse.
Cramne
se
“Podera
del
Poitou
y
del
Limosin
:
los
prin-
“ipes
Cariberto
y
Gontrau
marcharon
contra
Y
hermano
por
órden
de
Clotario;
pero
al
liempo
de
darle
batalla,
una
tempestad
que
“e
levanto,
los
intimidó,
se
retiraron
en
des-
Yrden,
y
Gramne
los
persiguió
hasta
las
Puertas
de
Dijon.
Alli
imploró
la
clemencia
e
Clotario
NY
obtuvo
su
indulto
:
pero
el
bi
ie
hizo
ver
que
ni
el
arrepentimiento
perdon
fueron
sinceros.
uerte
de
Childeberto.
(558.)
Childe-
Cha?
Hurante
estas
disensiones
,
invadió
la
“Mpaña
;
pero
alli
le
sobrevino
la
muer-
(110)
te,
terminando
su
reinado,
que
habia
sido
de
47
años.
Su
vida
,
honrada
con
muchas
virtudes
,
fue
mancillada
por
la
debilidad.
Sin
embargo
,
los
leúdes
echaron
menos
su
A
el
clero
su
religion,
los:solda-
a
su
brio
,
y
los
pueblos
su
justicia:
Hizo
derribar
todos
los
idolos
que
los
galos
ado='
raban
aun-en
los
bosques,
fundó
«muchos
>
y
.
.,
y
-
nionasterios
;
y
reunió
cuatro
concilios.
Childeberto
no
dejó:
mas
que
dos
hijas:
'
su
esclusion
del
trono
fue
una
nueva
demos-
tracion
del
or
de
de
la
herencia
de
los
yarones,
que
estaba,
no
en
el
testo
,
sino
en
el
espiritu
de
la
ley
sálica.
Despues
de
la
muerte
de
este
rey,
Clotario
1
reunió
bajo
su
cetro
todas
las
partes
de
la
monarquía
fran-
cesa:
(111)
|
CAPITULO
VIII.
|
Clótaro
Jfranero.
Carberto
>
Gon
bm,
Sigelarto,
Clicr.
Cil
|
deberto
ed
Casitas
,
Clótario
én
|
Soiasors.
|
a
2
II
Clotario
reina
solo:
Repartimiento.
de
Fran-
cia
entre
los
hijos
de
Clotario.
Muerte
de
Cariberto.
Guerra
civil
entre
los
reyes
francos.
Muerte
de
Sigeberto:
Childeber-
to,
rey
de
Austrasia.
Victoria
de
Mum-
mol
contra
los
neustrios.
Guerra
de
Bre-
taña,
Guerra
de
Chilperico
y
Childeber-
lo
contra
Gontran.
Invasion
de
los
vas-
Cones
en
Aquitania.
Muerte
de
Chilperi-
“o
:
Clotario
II,
rey
de
Soissoms.
Guer-
ra
de
Gundebaldo.
Tratado
de
Andelot.
uerte
de
Gontran:
Childeberto
,
rey
e
dustrasia
y
Borgoña.
Gaona
reina
solo.
Algunos
autores
se-
de
la
fundacion
del
pequeño
reino
de
O
en
Normandía
en
la
epoca
en
que
onto
fue
rey
detoda
Francia
:
dicese
que
“rIgió
en
favor
de
la
familia
de
un
senior,
(112)
á4
quien
habia
hecho
matar
injustamente;
pe-
ro
ninguna'acta,
ningun
suceso
averiguado
ue
pueda
considerarse
como
hislórico,
prue-
ba
la
verdad
de
esta
fundacion
,
que
en
e
dia
es
mirada
como
una
fibula.
Toda
la
vida
de
este
rey.
habia
sido
mancillada
con
cruel-
dades:
sus
últimos
años
fueron
turbados
por
las
discordias
que
el
odio
movió
en
su
fami-
lia.
Su
hijo
Cramne
se
rebeló
de
nuevo:
¿u
padre
marcha
contra
él,
y
ambos
ejércitos
se
encuentran
en
las
costas
de
Bretaña.
Al
primer
choquelos
bretones;
aliados
del
prin-
cipe
rebelde,
ceden
al
valor
de
los
francos:
su
conde
es
derribado
y
muerto
en
la
bata=
Ha.
Cramne-,
desamparado
ya,
procura
en
vano
huir
de
un
padre
implacable.
Cae
en
sus
manos;
y
el
desapiadado
rey
manda
en-
cerrarlo
con
su
muger
:é
hijos
en
una
caba-
ña,
y
prenderle
fuego.
Este
monstruo,
tan
atroz
cumo
Neron
,
aunque.
menos
cobarde,
ahogó
asi
todos
los
sentimientos
de
la
natu”
raleza
3
pero
no
pudo
ahogar
sus
remordi-
mientos.
Desde
aquel
dia,
fatal,
el
recuerdo
de
sus:
perfidias,
Ja
imágen
de
sus
sobrinus
asesinados,
el
oprobio
de
su
incesto,
los
gr”
tos
de
su
hijo
devorado
por
las
llamas
le
per”
seguian
en
el
trono
y
en
el
lecho
;
sin
qu
pudiesen
defenderle
ni
su
guardia
ni
su
p07
derio
de
estos
invisibles
enemigos.
En
yano
huia
en
las
selvas
de
las
reprensiones
de
los
hombres
y
de
su
conciencia
:
cada
objeto
2%,
parecia
un
fantasma:
cada
sombra
un
0%,
pecitros
1...
al
sk
;
113
:
Cazando
un
dia
Ls
cri
de
Guisa
se
encendió
'eh
sus
entrañas
una
calentura
ar-
diente,
parecida
al
fuego
eu
que
pereció
su
hijo
y
términó:su:
vida.:Murió
un
año
des-
ques
del
suplicio
de
:Cramne,.
en
el
mismo
la
y
ala
'misma
hora
que
se
habia
ejecuta-
do
su
bárbara
órden:
Em
«conformidad
con
Sus
últimas:
disposiciones»,
se
le
enterró
en
a
iglesia
de
sau
Medardo,
que
habia
funda-
o.
en
Soissóns
para
honrar
la
memoria
de
aquel
santo
obispo,
cuyo
cargo
y
virtud
es-
timaba,
aunque
despreciando
sus
consejos.
lotario,
codicioso
de
dinero
y
poder,
ha-
la
mandado
que
un
dia
fijo
se
trajesen
á
su
tesoro
las:terceras
partes
de
las
rentas
de
tos
vs
los
obispos.
E
mayor
número
de
los
Prelados
no
se
atrevieron
'á
resistir
4
este
PYincipe
sanguinario:
solamente
Injurioso,
Obispo
de
Tours,
levantó
la
voz
contra
¿l
vu
defensa
de
los
derechos
de
la
nacion
y
de
A
1glesias
«Rey,
le
dijo,
«si
quieres
apode-
Yarte
de
los
bienes
que
pertenecen
al
Señor,
el
Señor
te
quitara
los
tuyos
y
la
corona;
Porque
es
grandisima
injusticia
que
tú,
a
Tien
pertenece
Henar
los
graneros
de
los
Pobres
les
quites
lo
que
tienen
para
amon-
tonarlo.
en
los
tuyos»
Dichas
estas
palabras,
Salió.
arrimosamente
del
consejo.
Clotario,
ASustado
de
sus
amenazas,
le
envió
mensa
S£ros
para
aplacar
su
edójo',
y
renunció
al
Proyecto
que
habia
formado.
Coi
la
in=
encia
de:
los
sacerdotes
sobre
el
pueblo,
Y
temia
la
Oposición
de
una
clase
tan
respe=
TOMO
x111,
114)
tada.
Sus
últimas
real
fueron'la:
espre-
sion
de
su
conocimiento
tardio del
poder
de
un
Dios
justiciero;
y
se
le
oyó
esclamar
con
voz
débil
y
moribunda:
¡Cuán
poderoso
es
el
Rey
de
los
cielos;
pues
da
la
muerte
cuan=
do
quiere,
al
mas
poderoso
rey
dela
tier-
ral»
Este
principe,
á
semejanza
de
muchos
tiranos,
manifestó
con
frecuencia
en
sus
dis-
cursos
y
leyes
la
sabiduria
que
desmentian
sus
acciones.
Cuando
reformó
la
ley
Sálica
por
su
edicto
del
año
560,
salieron
de
su
bo-
ca
cruel
estas
hermosas
palabras:
«Los
pue-
blos
premian
consu
afecto
y
lealtad
el
a-
mor
a
la
justicia
y
á
la
rectitud.»
El
articu-
lo
Y
de
este
edicto
manda
que
se
miren
co-
-
mo
nulas
todas
las
ordenanzas
reales
contra-
rias
á
las
leyes.
El
articulo
6.”
concede
4
los
obispos
la
facultad
de
revisar
y
anular
las
sentencias
de
los
jueces,
en
ausencia
del
rey-
Por
el
mismo
edicto
se
restituyesen
á
la
igle-
sia
todos
los
diezmos
que
se
habian:
cobrado
de
sus
bienes;
y
se
establece
la
inconmuta-
bilidad
de
las
propiedades
cuando
la
pose”
sion
ha
durado
treinta
años.
4
Repartimiento
de
Francia
entre
los
hij0%
de
Clotario.
ee.
Los
hijos
de
Clotario
re?
partieron
entre
ellos
la
Francia,
segun
€
derecho
público
de
aquel
tiempo.
Este
re”
partimiento
anunciaba
una
nueva
serie
de
querellas
;
traiciones
y
guerras
civiles.
Las
artes
fueron
sacadas
á
la
suerte.
NingU”
itnsiados
habla
del
derecho
electoral
el
pueblo
en
esta
ocasion;
pero
las
actas
115)
Childeberto
y
NN
manifiestan
que
todos
los
años
convocaban
al
campo
de
Mar-
zo
la
junta
de
los
francos,
y
en
él
50
sancio-
naban,
con
el
consentimiento
general,
to-
das
las
grandes
providencias
legislativas,
adoptadas
en
el
consejo
de
los
reyes
y
de
los
lenciel
|
El
primero
de
los
nuevos
reyes
que
ma-
nifestó
su
ambicion,
fue
Chilperico..
Apode-
róse
del
tesoro
de
su
padge
y
entró
en
Pa»
ris
con
esperanza
de
hacerse
dueño
de
esta
ciudad;
pero
las
amenazas
de
sus
hermanos
le
obligaron
á
salir
de
ella.
Las
antiguas
Cró-
nicas
hablan
por
la
primera
vez
en
esta
épo-
Ca
de
los
gubernadores
de
palacio,
que
po=
Co
tiempo
despues
usurparon
la
autoridad
real.
Desde
la
conquista
de
Galia
procura-
ron
los
reyes
frautos
imitar
en
su
corte
la
Pompa
y
ceremonial
de
los
emperadores
de
Oriente.
El
gobernador
de
palacio
mandaba
€n
él;
el
conde
del
mismo
titulo
administra-
a
justicia:
el
gran
refrendador
sellaba
las
actas:
los
caballos
y
armas
estaban
bajo
la
Mspeccion
de
los
condes
de
la
caballeriza,
Comites
stabuli,
de
cuya
espresion
se
formg
despues
la
palabra
condestables.
En
el
sé-
¿Juito
de
estos
grandes
dignatarios
habia
al
tededor
del
principe
un
gran
número
de
es-
Puderos
,
camareros
y
refrendadores.
Los
dota
antrustiones,
comensales
del
rey
y
Obispos
hacian
respetable
el
consejo;
y
la
corte
brillaba
por
los
muchos
sirvientes
y
cal
1
Aios.
El
monarca
nombraba
duques,
pas
(116)
tricios
y
condes
para
que
mandasen
los
ejér.
citos
y
gobernasen
las
provincias.
Lo
que
rueba
3
poder
de
los.
grandes
es,
que
se
hacia
reservado
el
nombramiento
e
los
gobernadores
de
palacio.
Cuando
Sigeberto
subió
al
trono
de
Austrasia,
los
a
eli-
gieron
por
gobernador
a
Chrodin,
que
era
el
que
mas
se
distinguia
entre
ellos;
pero
rehusó
este
importante
destino.
«No
soy,
les
dijo,
el
hombre
que
debeis
elegir.
Creed-
me
Pb
no
podria
mantener
la
paz
en
el
rei-
no.
Estoy
enlazado
por
parentesco
con
los
señores
mas
poderosos;
y
sabeis
cuán
pro-
o
son
los
hombres
a
abusar
del
poder.
si
mis
parientes
cometiesen
algun
esceso,
estaria
obligado
á
castigarlos
,
y
la
severi-
dad
de
un
dedo
los
irritaria.
Al
contrario,
si
fuese
indulgente
con
ellos,
me
espondria
al
enojo
de
Dios
y
al
odio
públicoy
Mecadé
me
el
favor
de
consultar
mejor
vuestros
in”
tereses
con
una
eleccion
que
os
sea
útil.»
Los
grandes
siguieron
su
consejo,
y
eligieron
á
Gogon.
|
Muerte
de
Cariberto.
(567.)
Despues
de
domada
la
ambicion
de
Chilperico,
se
re”
partió
de
este
modo
el
imperio.
Caribert0
reinó
en
Paris,
Gontran
en
Orleans
y
Bots
goña,
Sigeberto
en
Austrasia,
cuya
capit
era
Metz,
y
Chilperico
en
Soissons.
Un
ala”
q
imprevisto
de
los
hunnos
proporciov
á
Sigeberto
la
ocasion
de
probar
que
la
saW
gre
de
Clodoveo
corria
por.
sus
venas.
Mat”
chg
á
la
provincia
de
uslbgia
que
habia?
117
y
invadido:
les
dió
batalla
en
las
orillas
del*
Elba,
los
derrotó,
y
los
persiguió
hasta
el
Danubio.
Durante
su
ausencia,
Chilperico
se
habia
apoderado
de
Reims,
y
entrado
en
Austrasia.
El
vencedor
de
los
hunnos
vol-"
vió
á
Francia,
peleó
con
Chilperico,
le
qui-
tó
sus
injustas
conquistas,
se
apoderó
tam-
bien
de
Soissons,
€
hizo
prisionero
á
Teo-
doberto,
hijo
de
Chilperico;
pero
mostran-
o
despues
que
su
moderación
era
igual
á
su
valor,
concedió
la
paz
á
su
inicuo
herma-
no,
y
le
restituyd
sus
estados.
El
orgullo
in-
sensato
de
una
muger
causaba
entonces
una
grande
revolucion
en
Italia.
La
emperatriz
Sofia,
esposa
del
emperador
Justiniano,
pro-
digando
su
menosprecio
al
eunuco
Nárses,
libertador
de
Roma
y
vencedor
de
los
os-
trogodos,
le
escribió
que
viniese
á
Constan-
tinopla
á
dar
di
sus
riquezas,
y
le
envió
al
mismo
tiempo
insolentemente.
unas
tigeras
y
una
rueca.
Nárses,
en
venganza
de
este
insulto
,
llamó
á
Italia
á
los
lombardos,
Pueblo
escandinavo
que
se
habia
estableci-
0
poco
antes
en
las
riberas
del
Danubio.
Alboino,
su
rey,
conquistó
rápidamente
la
Mayor
parte
de
la
peninsula,
y
fundó
en
ella
de
estado
que
duro
hasta
los
tiempos
de
Car-
Omagno.
El
imperio
conservó
en
Ttalia
so-
mente
el
exarcado
de
Ravena,
la
Calabria
Y
la
ciudad
de
Roma,
que
desde
entonces
"0
reconoció
mas
autoridad
que
la
de
los
pa-
E
La
vecindad
de
los
lombardos
produjo
P0co
tiempo
guerra
entre
ellos
y
los
fran-
(124)
porque
entonces
se
verificó
la
segunda
in-
vasion
de
los
lombardos
y
la
wictoria
de
Múmmol,
de
que
ya
hemos
hablado.
Entre-
tanto
ChiJperico,
cediendo
al
odio
implaca-
ble
de
Fredegunda
contra
Brunequilde,
se
hizo
dueño
de
Paris,
é€
invadió
la
Turena
el
Poitou.
El
débil
Gontran
se
unid
con
dl:
en
vano
los
leudes
emplearon
todos
sus
es-
fuerzos
para
impedir
los
funestos
efectos
de
tan
sanguinarias
discordias:
tres
veces
se
firmaron
treguas
y
se
quebrantaron.
Los
o-
bispos,
convocados
por
Gontran
,
recomen-
dahan
la
paz
á
los
principes;
mas
no
quisie-
ron
salir
por
garantes
de
la
fe
tantas
veces
violada.
Muerte
de
Sigeberto
:
Childeberto
,
rey
de
Austrasia.
(575.)
Gontran
Boson,
y
Go”
degisilo,
generales
de
Austrasia,
atacarol
en
el
Poitou
á
Teodoberto,
hijo
de
Chilpe”
rico.
Este
jóven,
abandonado
de
los
suyo5
en
la
pelea,
se
ostinó
en
combatir
hasta
J
muerte;
y
cayo
despues
de
haber
hecho
pr0
digios
de
valor.
Gontran
Boson
le
despojo
Y
acabó
de
matar:
despues
se
acogió
al
sepu!”
ero
de
san
Martin
para
que
le
sirviese
de
2”
silo
contra
la
venganza
de
Chilperico.
,,
El
rey
de
Austrasia
no
habria
protegido
al
matador
de
un
printipe
de
la
familia
reab
pero
Gontran
Boson
tenia
un
proteotor
se”
creto
y
mas
seguro
que
Sigeberto,
por
la
muerte
de
un
hijo
de
Audevera
no
pod
4
menos
de
ser
un
servicio
agradable
á
la
am
biciosa
Fredegunda,
Sigeberto,
mientras
$
(125)
Aportes
reconquistaban
el
Poitou,
habien-
o
reunido
todos
los
guerreros
de
las
nacio=
Res
germánicas
que
le
obedecian,
marcho
al
frente
de
ellos
hácia
las
riberas
del
Sena:
£ste
ejército,
compuesto
de
hombres
fero-
Ces,
asoló
las
cercanias
de
Paris.
El
rey
Gon-
tran,
asustado
de
aquel
torrente
devastador,
lzo
paces
con
Sigeberto.
Chilperico,
aban-
onado
de
todos
y
perseguido
por
el
odio
úblico
,
se
flbda
sin
recursos
y
amenaza=
0
de
inevitable
ruina
:
no
le
quedaba
para
Sostenerse
en
la
márgen
del
abismo
sino
el
enuedo,
Y
por
mejor
decir,
el
furor
de
“redegunda.
Esta
muger,
huyendo
á
seme-
lanza
de
Medea,
sembrando
venenos
y
pre=
Barando
puñales,
llevó
su
esposo
4
Turnay,
Onde
se
encerraron
con
su
familia.
Paris
a-
“lO
las
puertas
á
Sigeberto;
y
la
orgullosa
tunequilde
se
sentó,
con
el
orgullo
de
la
.
hganza
satisfecha,
sobre
el
trono
de
su
Mdigno
rival.
El
rey
de
Austrasia
envió
un
Sjército
para
sitiar
a
Tournay.
San
German,
Obispo
de
Paris,
con
noble
y
santa
osadía,
€
dijo:
«Respetad
las
leyes
divinas,
y
no
Mancilleis
vuestra
gloria
con
una
venganza
tacrilega.
Si
marchais
á
Tournay
con
el
in-
pato
e
obligar
á
vuestro
hermano
á
hacer
Paz,
volvereis
vencedor;
pero
si
buscais
U
sangre
,
el
cielo
os
abandonará:
vuestra
Co
verificará
estas
palabras
de
Salomon:
ts
en
la
fosa
que
habeis
cavado
para
estro
hermano.»
oda
Francia
parecia
entonces
conjura=
(126)
0
da
contra
los
asesinos
de
Galsuin
da.
Siges
berto
juntó
en
Vitry
todos
los
seniores
nens.
trios
(este
nombre
tenian
los
habitantes
de
la
Francia
occidental),
los
cuales
depusie-
ron
dá
os
elevaron
sobre
un
paves
al
rey
de
Áustrasia,
y
le,
proclamaron
n10-
narca
con
isis
aplausos
del
pueblo;
pe-
ro
este
brillante
triunfo
precedió
pocas
ho-
ras
á
la
mas
funesta
catástrofe.
Apenas
Sige-
berto
estaba
o
neos
se
le
acercan
dos
emisarios
de
Fredegunda,
como
para
tribu-
tarle
homenage
en
nombre
de
la
ciudad
de
Teruena,
y
le
dan
de
puñaladas.
Charegisi-
lo,
su
camarero
mayor,
saca
la
espada
para
vengarle,
es
muerto
por
los
asesinos,
y
cat
sobre
el
cuerpo
de
su
ríncipe.
En
el
mis-
mo
instante
llegan
soldados,
que
nadie
co*
noció,
y
dan
muerte
á
los
dos
emisarios
para
destruir
todas
las
pruebas
que
pudieran
daf
a
conocer
el
derdedaro
autor
del
crimen:
Asi
murió
Sigeberto
despues
de
14
años
de
reinado,
á
la
edad
de
44.
Todos
los
histo-
riadores
alaban
su
ingenio
y
valor,
su
relí-
gion
y
generosidad,
y
la
pureza
de
sus
cos”
tumbres.
Fue
el
mas
ilustre
de
los
princi7
Pes
merovingios;
y
á
pesar
de
su
escesivo
a
mor
á
Brunequilde,
no
oscureció
su
glori2
con
ningun
delito.
Sigeberto
dejó
un
hij0
de
4
años,
llamado
Childeberto,
y
dos
hijas*
El
asesinato
de
un
rey,
generalmente
amar
do,
debió
redoblar
el
horror
con
que
lo
franceses
detestaban
á
Fredegunda,
y
hacer
mas
cierta-la
ruina
de
Chilperico;
pero
su”
(127
)
cedió
todo
lo
contrario:
la
audacia'
de
los
elincuentes
causó
en
los
pueblos
tauto
pa-
vor,
que
se
hallaron
dispuestos
a
la
sumi
Sión:
mas
bien
que
á
la
venganza.
La
revolu-
“ion
fue
pronta
y
entera:
da
austrasios
le-
Vantaron
precipitadamente
el
sitio
de
Tur-
Nay,
y
huyeron
como
si
hubiesen
sido
der-
Tótados:
los
neustrios
juraron
de
nuevo
fi-
delidad
á
Chilperico.
Paris
se
sublevo
con-
tra
Brunequilde
:
pusiéronla
en
prision
con
Sus
hijas,
que
esperaban
ofrecer
como
victi-
Mas
á
la
sanguinaria
Fredegunda
para
re-
“Onciliarse
con
ella;
pero
el
valor
de
un
se-
Bior
austrasio,
llamado
Gombaldo,
salvó
á
“0s
prisioneros
haciendo
inútil
y
aun
peli-
es
su
muerte;
porque
robo
al
niño
Chil-
4eberto
4
pesar
de
la
vigilancia
delos
que
te
custodiaban,
le
dol
en
una
cesta,
le
“€scolgó
por
la
noche
de
las
murallas
de
Pa-
vis,
y
le
entregó
á4
un
cuufidente
suyo
que
lo
llevó
4
Metz.
Los
austrasios,
que
estaban
“Onsternados
y
dispuestosá
someterse
á
Chil.
Perico,
recobran
ánimo
al
ver
el
niño
real,
Se
reunen
y
arman,
levantan
á
Childeberto
Sobre
un
paves,
le
proclaman
rey
y
le
po-
nen
bajo
la
proteccion
de
su
tio
Goutran,
Chilperico
marchaba
ya
con
la
esperanza
de
“UnsUmar
su
crimen
y
su
conquista;
pero
al
Saber
la
coronacion
de
Childeberto,
se
asus-
ta,
se
detiene,
revuncia
á
Austrasia
y
vuel-
Ve
á
Paris
,
donde
Fredegunda
se
vió
pre-
“isada
4
abstenerse
de
dar
muerte
á
una
ri-
val
aborrecida;
pues
no
podia
herir
4
Bru-
|
128
)
nequilde
sin
llamar
sobre
si
lás
armas
de
Austrasia
y
Borgoña.
Asi
se
mejoró
la
suerte
de
la
reina
cautiva:
Chilperico
la
desterro
4
Ruan,
y
puso
sus
hijas
en
un
monasterio
de
Meaux....
>
OS
Victoria
de
Múmmol
contra.
los
neus-
trios.
(576.)
La
reina
de
Austrasia,
dester-
rada,
presa
y
sin
amparo,
halló
en
su
inge-
nio
y
en
la
hermosura
peligrosa
con
que
la
habia
dotado
la
naturaleza;
arinas
secretas
y
“medios
seguros
de
venganza
contra
sus
Opre-
sores.
Los
hijos
de
Chilperico
y
Audevera
conocian
demasiado
el
carácter
y
la
ambi-
cion
de
Fredegunda
para
no
prever
que
pe-
recerian
victimas
suyas
si
no
se
anticipaban-
Teodoberto,
el
mayor
de
ellos,
habia
muer-
to
ya
a
manos
de
Gontran
Boson,
adicto:'se-
eretamente
á
aquella
reina
bárbara,
lascua
no
perdia
ninguna
ocasion
de
mostrar
su
0-
dio
á
Meroveo,
mas
aborrecido
de
ella
por-
que
era
el
mas
amado
de
su
padre.
Este
rincipe
mandaba
el
ejército
neustrio
,
Y
Ghilpetica
le
habia
encargado
que
mantu”
viese
el
Poitou
bajo
su
obediencia;
pero
en
lugar
de
ejecutar
este
órden,
pasdá
Poné
y
de
alliá
Ruan,
por
el
deseo
de
ver
4
Bru-
nequilde,
cuyas
desgracias
lloraba
,
cuy2
hermosura
habia
oido
celebrar,
y
que
era
como
él
enemiga
de
Fredegunda.
La
reina
de
Austrasia
tenia
entonces
solo
28
años:
Or”
ullosa
por
su
elevado
nacimiento
,
altiva
en
É
adversidad,
causaba
respeto
por
su
noble
continente,
y
admiracion
por
su
valor
en
la
(199
desgracia;
yal
mismo
tiempo
sabia
con
su,
ingenio
sutil
y
dulce,
y
persuasiva
elocuen-
Cla,
inspirar
a
los
que
se
le:acercaban
senti
Mientos
de
ternura,
que
su:
corazon
artifi-
cioso
fingia
sin
tenerlos:
Era
muy
importan:
te.
para
ella
seducir
a
Meroveo:
ofreció
a.
su.
«Vista
los
hechizos
de
la
hermosura,
a
suam-
bicion-la
esperanza
de
una.corona,
y
asi
le.
cautivó.
Meroveo,
uniéndose
á
ella,
esperas
4
reinar
en
Austrasia
bajo
el
nombre:de
Childeberto,
cuyo
tutor
seria;
y
revestido,
del
poder
soberano,
burlarse
tranquilamen»
te.
del
aborrecimiento
de'
Fredegunda.
Por
Su
parte
Brunequilde
perturbaba
con
esta
Mnion
la
familia
de
sus
enemigos,
armaba
al
O.
contra.
el
padre,
y
daba
un
vengador
vigoroso
con
lcireátudialresposó
que:
haz
Dia
perdido.
Chilperico
y
Fredegunda
eran
Aetestados
inmiversalmentes
Pretextato,
Obis-
Po
de
Ruan,
atendiendo
mas
á
su
aversion
Jue
d:sus
deberes
,
fayoreció
los
amores
de
'"unequilde
y
Meroveo.
Despues
les
eclió
A
bendición
nupcial
o
os:
emisarios
de
Fredegunda
la
infor-
Maron:con
prontitud
de:este
matrimonio
se-
“eto..Chilperico
no
dió
tiempo
á
losmue='
108
esposos:para
huir;
acudió.
a
Ruan
,+es-
ea
la
prision
de
Brunequilde,
amenazó
E
0
Ispos'con'
su
venganza,
y:se
llevó
cons
Si
sw
hijos
Entretanto
:muchos
seniores
:
ALO
,
que
hasta
entónces
aparen
laban
ad
ás
Chilperico:
eón
la
inteúcion
ses
e
.
,
,
teta
de
poner
en
libertad
á
Brunequilde;
TOMO
XI1L.
9
>
(130)
declararon
al
"ey
que
querian
volver
4
Aus-
trasia
a
la
obediencia
de
Childeberto,
y
par-
tieron.
En
el
camino
juntaron
re
tidarios,
y
se
apoderaron
de
Soissons,
3
de
faltó
poco
pS
qUe
no
cayese
en
sus
ne
nos
Fredegunda,
objeto
justo
de
su
resenti
miento.
Esta
reina,
libertada
del
peligro,
corrió
adonde
esta
asu
marido,
y
is
eroveo
yá
Brunequilde
de
haber
FE
4
esta
conspiracion
Para
quitarlela
vida.
Ch
erico,
sometido
E
des
con
mas
cuidad
á
lo,
y
le
desterró
al
pr
Masterio
de
san
is.
Los
austrasios
no
nados
COrrier
A
las
armas.
Gontran
,
bra!
nombre
de
su
Pupilo
Childeberto,
cgi
libertad
q
quilde-,
y
la
guerra
ci
e
estalló
fur;
todas
partes.
io
aconsejó
4
Chilperico
que
enviase
al
Sin
cer
hijo
Clodoveo
para
q
l
de
esta
ranza
:
Clod
se
escapo
d
de
las
espa
45
enemigas,
y
se
apodero
Saintes.
.
>
17
eL
ejército
principal
de
Chilpe"”
CO
,
Puso
sitio
¿4
Li
Fo
Ummo
tado
contra
él
por
Pro
ió
a
larga
,
Sangrienta
y
de
(131
siva.:"log'meustrios
slóns
en
ella
20:000
hombres
:
esta
viétoria
solo:
costd:5.000:4
los
austrasiós*y
borgoñuves:
¡Desid
erioy:ábando-
nado
de
los
suyos
¿5se
escapósporsla
melociz
dad
de:su
caballos
La
fortuna
parecia:enton-
ces!
contraria
'4
los
amalivados
designios:
de
Fredegunda:
Meroveo
huye
de
suo
monástez
rio,
y
busca
un»
dsilos
en:
el
sepulero-de:san
Martin
de
Tours!
donde
encontro
pon
des».
racia
suya:
4
GontraiBbsom;pboseritosp
or
hilperico
14,
causa
de
lamitertede
Téodo»
berto,:
y
protegido;
encsetretos
por
Hiredes
gunda:
El'rey
de
¡Soissons
quierebobligar
á
Gregorió,robispo
de
Tours,
a
que
lecentre-
gue
¿ha
fugitivosit
Cuegovio
¿defiende:vale=
rosamente
el
derecho
de
asilo:
que:
tenia
su
Iglesiaz
y
lal
desgraciado
principe,vobjeto
de
Os
furores
de
su
madrastra
3
y.aun'hizo.mas,
tó
«la
comúniow
4:
Meroveo:y:
y
lertribu-
tólos
hoirores
debidos
4'su
nacimiento.
Chil»
Perico
no
se
atrevió!
d
profanar
el
Santuario
e
san.
Martin
;
pero
se-vengó
delos
habi-
tantes
de
Tours
y
enviando
á
esta
ciudad
á
eudiste
¿uno
de
sus
condes,
que
la
arruis
nó
4
tributos:
GontramBoson
,
que:tenia
ins»
trucciones
de
Fredégunda,
persuadió
á
Me.
"oveo
que:saliese
con
él
del
monasterio
de
0uYs!
y
y
pasasen
4:Aúustrasia
,
«esperando:
te»
her
-envel
camino
oportunidadpara
ásesi-
darle.
yo
;
j
mm
glloshs
'
-Sin'embargo
;-
el
principe
se
libertó
por
qu
valor
de:
los
primeros
enemigos
que
le
derseguian
y
y
aun
consiguió
llegar
al
tér-
(132)
|
mino
dé
sy
viage;
pero
los
austrasios,
te»
mientfo),que
viniese.
4
Quitar
la
corona
4
Childeberto,
no
diisieronrecibirle,Vagó
por
a
Champaña
algunos
di
las
y
buscando
en
va=
10
quien
le-defendiese
|
>.
y.
10
hallando
mas
que:
corazones
helados,
p
oy
el
temor:que
ins-
irabaPredegunda,
En.
2,
Gontran
Boson
le
persuadió.que
la.
ciudad
de;
Teruéna
que-
ria
entregarsele
:,
fuer
á'
ella
confiadamentd;
Jude
prendieron.
Chilnerioo
no
tardó
en
marchár
4
aquella,
ciudad.
para
pronunciar
la
su
hijo
3»pero
le
halló
muerto
Fredegunda
habia
temido
que
se
despertase
el
amo
paternal
;
y
tan,
astu-
ta
como
cerpel
>
SUPO
persuardir
al
rey.
que
Meroveo:
deses;
1
obligó
4
Gailen
asin
viente
suyo
;;:4
Muerte.
Chilperico
a
stravio.
ola
desgracia
desu
hijo
:
5
quede
habia
cásado
con
Brunequilde.
'Buscaha
¡pretestos
para
castigarle,
y
Fredegund
z
titud.
Sus
emisarios
la
advirtieron.quesel
0+
bispo-
guardaba
lós,
tesoros
de
Brunequilde:
sta
reia
y
despues
dea
victoria
de.
Desi-
vio:
estaba
libreién;.A
Chilperieo
se
vió
obligado
á.enviarla,
El
pey
de
ono
oeg
a
Paris
en
la
iglesia
de
santa
Ge
4
pos
de
su
reino;,
y
—Pretertato.
ellos,
Enmedio
Aquella
junta
el
rey,
Que
se
jactaba
¡de-elo;
e).
acuso
al
obispo
de
el.trono
:
le
repren”
so
+
haber
violado
Jas
ailos.
halló
con
pron:
Ye
ye
;
"que,
comparctiesoante
(133)
leyes
de:la
Iglesia
,
y:en
desprecio
de
la:au-
toridad
paterna
casado
4
un
sobrino:
con
su
tia;
haberse
apoderado
de
un
tesoro
que
no.
gra
suyo
,
y
distribuido
sumas
considerables
Para
sublevar
el
pueblo
;
y
concluyo
implo-
rando
contra
el
reo
el
rigor
delas
leyes
Y
la
severidad
del
clero.
Despues
de
haber
Pronunciado
esta
arenga
en
tono
amenaza-
Or,
se
retira
:
el
terror
que
ha
causado
rei-
Ma
en
los
ánimos
aun
despues
de
su
salida.
Podos
los
prelados,
poniendo
simultánea-
mente
el
dedo
sobre
la
boca,
indican
el
mie-
0
que
encadena
sus
lenguas.
El
arcediano
ecio
rompe
en
fin
el
silencio
,
y
represen=
ta
al
sínodo
la
necesidad
de
no
condenar
á
Un
obispo
sin
oirsu
defensa.
El
enmudeci-
mento
general
continúa
:
solo
Gregorio
de
-Durs
se
levanta,
y
dice
:
«Resistid',
sacer-
Sotes
del
Señor,
a
la
injusticia:
defended
la:
¡gnidad
de
la
Iglesia
:
sostened
la
inocencia
“ontra
la
calumnia,
y
dad
con
valor
praden-
tes
consejos
al
rey»
Decidle
que
si
se
mues-
Ya
injusto
é
inflexible
contra
un
ministro
e
Dios
,
dará
armas
contra
si
4
la
venganza
celestial
,
mancillará
su
gloria,
perderá
su
o
>
y
perecera.»
Estas
palabras;
en
yez
bl.
Animar
á
los
prelados,
parecieron
redo=
ar
su
pavor.
«¿Y
qué,
eontinuó
entonces
pd
habeis
olvidado
estas
palabras
del
mo
:
el
que
ve
d
un
hombre
dispuesto
a
cut
A
injusticia
¡Y
no
se:opone
,
es
ola
pt
e
ella?
Hablad,
pues,
al
rey:con
*
acordaos
,
que
cuando
Clodómiro:
cla
el
sacerdoci
,
_8rar
la
conde
pr,
4
sirvientes
138
levantan
al
rey,
el
$
ia,
a
Pretexta-
to
de-sy
Presencia
,
y
se
retira
á
su
campa-
mento.
Poco
despues
envió
al
concilio
una
coleccion
de
cánones,
entre
los
cuales
mn-
terpoló
algunos
falsos,
que
condenaban
a
la
Pena
de
deposicion
4
un
obispo
convencido
de
homicidio
o
de
Perjurio.
Fueron
leidos
sin
confrontarlos
en
presencia
de
Pretexta-
to
,
que
estaba
Consternado.
El
obispo
de
Burdeos
le
dijo
+
«Pues
no
habeis
consegui-
o
el
perdon
del
Tey
,
nuestra
buena
volun-
tad
no
puede
serviros.,
Un
enviado
del
rey
Vino
á
pedir
omulgase
al
reo
,
y
que
se
le
"asgasen
públicamente
las
vesti-
uras.
Gregorio
se
Opuso
á
este
rigor
y
á
71
Mas
nuevas
de
suplicio;
pero
firmó
1
e
condenación
fulminada
por.£
concilio
;
5
y
Pretextato
fue
desterrado
á
una
de
las
islas
del
€
j
.
-
Otentin.
Esta
causa
Dar
muestra
las
Costumbres
de
la
corte
de
€
2
perico
>
Que
en
cierto
modo
eran
las
de
+
siglo
>
Y
prueba
el
poder
que
entonces
eje
:
*
,
1-
0,
cuando
obligaba
á
un
t
Tano
a
recurrir
4
agradaba.
C
(
eunió
en
Leon,
puso
a
los
Er
bispos
Salonio
y
Sagitario
,
acusados
por
sl
ca
Pública.
Sy
Rodtata
habia
sido
tan
pa
andalosa,
Tue
el
pueblo
alborotado
los
e
PIO
CON
varas.
“stos
obispos,
á
pesar
de
e
condenación
>
SOstenidos
por
sus
pumeros%
>
“ONServaban
todavia
«sus
sillas-
(139)
El
rey
Gontran
los
llamó
á
su
corte,
y
Sa»
gitario
tuvo
la
insolencia
de
insultarle,
di-
ciendo
que
sus
hijos
no
podian
heredar
el
trono,
porque
la
madre
habia
sido
sirvienta
del
duque
Magnacario.
«Sin
duda
ignoraba,
dice
Gregorio,
que
en
Francia
es
indiferen-
te
la
condition
e
las
madres”,
y
que
basta:
ser
hijo
de
rey
para
tener
derecho
a
la
suce-
sion,»
Gontran
,
irritado
de
la
osadía
de
los
Os
obispos
,
les
quitó
sus
bienes,
esclavos
y
caballos
,
y
los
desterró
a
un
monasterio,
onde
fueron
encerrados
con
guardias
de
Vista.
Pero
habiendo
caido
enfermos
poco
espues
sus
hijos,
temiendo
que
la
enferme-
ad
fuese
castigo
del
cielo
por
el
rigor
con
que
los
habia
tratado
,
mandó
ponerlos
en
libertad.
Chilperico
y
sus
hermanos
derra=
Maban
sin
remordimiento
la
sangre
de
su
familia,
y
asolaban
sin
piedad
las
provin-
Clas.
Pero
por
otra
parte,
estos
principes
Crueles
Ecio
ar
de
una
tempestad
ode
un
Sueño.
Sus
ánimos
feroces
creian
en
los
ma-
eficios,
y
dudaban
de
los
dogmas
de
la
re-
lgion.
Chilperico
escribió
un
libro
injurio=.
S0
al
misterio
de
la
Trinidad
,
lo
envió
á
regorio
de
Tours,
llamó
á
este
obispo
a
su
Presencia
,
y
le
dijo
:
«Quiero
que
tú
y
to-
Pia
los
doctores
de
la
Iglesia
creais
la
doc-
Ed
de
mi
libro.»
«Vos
sois,
le
dijo
pet,
ra
da
debeis
someteros
a
las
verdades
adas
por
los
apóstoles
,
y
predicadas
e
Róbio
é
Hilario
:
esa
es
la:
fe
que
pro-
elsenel
bautismo.»
El
rey
enojado
in-
(140)
sultó
la
memoria
de
aquellos
santos
obispos,
y
dijo
4
Gregorio:
«Yo
creo
que
sois
un'ig=-
Norante.
Gonsultaré
con
hombres
mas
sábios
.
L
que
vos,
y
me
aprobarán.»
«Señor,
replicó
Tegorio,
si
encontrais
aprobantes,
no'serán
habiles
,
sino
insensatos.»
Chilpericole
vol-
vió
las
espaldas
:
habló
con
el
obispo
de
Al-
by
sobre
la
materia
>
y
habiendo-hallado
en
ás
misma
firmeza
,
Tenunció
a
su
proyecto
impio
de
trastornar
la
religion
cristiana.
Guerra
dé
Bretaña.
578.)
Nuevos
dis-'
turbios
suscitados
por
A
odio
que
inspira-
'ba,
alteraron
muy
pronto
el
sosiego
momen-
taneo
de
este
rey
ambicioso
y
de
su
impla-
cable
muger.
Gontran
habia
perdido
sus
dos
hijos
y
“adoptado
solemnemente
«al
rey
de
ustrasia.
Pidió
a]
ces
de
Soissons
que
ce-
a
diese
á
Childeberto
ciudad
de
Paris;
y
>
>
3
A
como
Chilperico
se
negó
a
ello,
le
declaro
a
guerra.
Al
mismo
tiempo.
Brunequilde,
ue
en
todas
partes
suscitaba
enemigos
Y
hilperico,
armó
contra
élá
los
bretones;
es*
tos
se
apoderaron
de
Vannes,
y
su
conde
Va-
roch:se
acampó
eon
numeroso
ejército
en
las
orillas
del
Vilaine
,
reforzado
con
un:
cuer-
PO
de
sajones.
Chilperico
tenia
valor,
única
Virtud
que
aun
respetaba
a
la
descendencia
de
Clodoyeo
.
peleó
con
Varoch,
le:
venció
y
le
obligó
á:someterse:
Habia
muchos
años
TN
rey
de
Soissons,
precisado
a.
buscar
nero
a
cualquier
recio
«para
ejecutar
1oS
designios
que
le
era
su
desenfrenad
ambicion,
quebrantando
las
costumbres
de
—
o
rece
(141)
los
A
fuertes.
contribu=
«ciones
sobre
sus
propiedades.
Ademas,
tan=
to
los.
hombres
libres
como
los
siervos:
fue-
"on:sometidos
á
la,
capitacion
:
la
¡industria
Urbana
sufria
trabas
y.
vejaciones:
de
varios
impuestos
;
y
en
fin,
cada
aranzada
de
viña
Pago.
la
contribucion
de
una
cántara
de
vi-
20.
Todos
murmuraban
;
y
por
huir
su
do-
Minacion,
se
retiraban'muchísimos,
para
go-
Zar
de
un
gobierno
mas
suave,
a
los
ae
le
Gontran
y
Childeberto.
Asi
se
despobla-
Asu
reinoal
mismo
tiempo
que:
crecia
su
tesoro.
F
;
>,
j,
;
5
La
avaricia
de.
este
principe
resistia
á
todas.
las
representaciones
3
pero.,el
hijo
Miyori
que
tenia
de
Fredegunda
,
murió
de
tepente;
los
otros
hijos
cayeron,
'enfermos:
“
Pey-tuvo
una,
calentura
violenta:
enton-
“es
Fredegunda,
aterrada
por
los
estimnlos
:
Slisconciencia:
y,
por
el
temor
del
infier-
B0,
llevó
al
rey
a
la
contaduría,
donde
es=
tabanlos
archivos.de
los
impuestos,
y
le
di-
l03:«El
cielo.nos
castiga:
harto.
hemos
abu-=
Sac
:de.su
paciencia,
Nuestros,
hijos,
van
4
Morir
+las
lagrimas
de
los
pobres,
las
mal-
“Slones
de
las
viudas,
los
gemidos:
de
los
y“erfanos
«llaman,
sobre;
nosotros,
la
cólera
'YAnd.
Si
nuestros:
hijos
mueren.
¿de
qué
95:
Servirán
.esos
Lesoros
inmensos
que
a-
Modtonamos
sin
saber
quién
los.
heredará?
gdué
haremos,con
esas
riquezas,
mancilla=
os
por
la
rapiña,
y
cargadas
de
.las.
maldi-
nes
de
los.
pueblos?
¿No
abundan
nues-
(149)
tras
troges
y
bodegas
en
trigo
y
vino?
¿No
estan
llenas
nuestras
arcas
de
oro
y
piedras
preciosas?
¿Por
qué,
pues,
oprimimos
al
ueblo'con
el
gravamen
de
nuevos
impues-
los?
Creedme
:
entreguemos
á
las
Mamas
los
funestos
papeles
de
este'archivo,
y
conten-.
témonos
en
lo
sucesivo
con
las
rentas
que
percibia
el
rey
Clotario:»
Chilperico
se
con-
mueve
con
estas
palabras
:
sin
embargo,
ca-
lla
y
vacila
en
consumar
un
sacrificio
tan
pe-
noso.
Entonces
la
reina
coge
los
papeles
y
Jos
echa
al
fuego,
diciendo:
derid
mi
e-
jemplo;
y
si
hemos
de
ser
desgraciados):
bus-
quemos
á
lo
menos
consuelo
'recobramdo
€
amor
del
pueblo.»
Chilperico
obedece;
yd
nacion,
olvidando
los
crimenes
de
Frede--
NEO:
su
generosidad.
Si
el
temo!
e
los
castigos
celestiales
venció
la
codic
de
esta
reina
impla,
no'fue
bastante
“par£.
triunfar
de
su
odio
contra”
los
desgraciados
hijos
de
Audevera.
Vivia
aun
Clodowdó
,
cel
tercero
de
ellos,
y
detestaba
4
Fredegunda:
Ella
juró
sa
muerte;
pero
antes'
devherirle,
faltó
poco
para
que
su
entenado
la:arruina”
.
se.
El
conde
Lendaste,
que
desdesla
-elase
mas
baja
se
habia
elevado“á
las
primeras
dig”
nidades
del
reino,
formó
en
aquel
tiempo
reunido
con
un
sacerdote
de
Poni
Hama”
do
Riculfo;
una
conspiracion
cuyo
objeto
era
destrónar
á
Fredegunda;
dar
muerte
2
Chilperico,
¡ya
enel
trono
á
Clodove0»
y
gobernar
el
reino
bajo'su
nombre.
Leuda$
te,
esclavo
en
su
infancia,
y
empleado
des”
(143)
|
pues
en
las
caballerizas
de
Marcufa,
muger
el
rey
Cariberto,
protegido
por
esta
reina,
habia
AMaddo
á
ser
escudero
mayor,
leude
y
conde.
Chilperico
le
envió
despues
a
casti-
ar
la
ciudad
de
Tours
cuando»se
declaró
a
favor
de
Meroveo,
y:
Leudaste:
la
oprimió
con
tirania.
El
obispo
Gregorio
consiguió
“on
sus
representaciones
que
sele
alejase
de
ella.
Desde
entonces
Leudaste
«resolvió
la
Tuina
de
Gregorio,
y
que
se
diese
su
obis-
ado:á
Riculfo;
el
cual
atraido
por
este
ce-
0,
prometió
favorecerle
en
sus
criminales
designios.
Conocia'el
carácter
tiránico
,:ce-
0s0
y
«violento
de'
Ghilperico;:
«presentó-
Se
pues.
a
él,
y:
le
dijo
que
la
reina
Frede-
Swida
tenia
comunicacion
criminal
con
Bel-
tran",
obispo
de
Burdeos.
El
rey,
indignado
€-esta
acusacion,
se
enojo
al
principio
con-
tra
Leudaste
hasta
el
punto
de
poner
las
ma-
Tos
en
él.
Pero
Leudaste
persistid:en
su
de-
“acion,
añadiendo:
«Nadie
ignóra
este
adul
terio;
y
Gregorio,
obispo
de
Tours,
lo.
sa-
be
mejor
que
nadie.»
El
atrevido:
acusador
taba
que
el
principe,
creyéndose
ultra
Jado
;
repudiaria:á
su
esposa
sip
compromez
ter
su-honór
en
un
juicio
público
y
pero
se
Engaño.
Chilperico
convocó
¡los
grándes
y
Obispos,
y
mandó:
la
reina
y:
4
Gregorio
Mir
compareciesen
ante
este
tribunal.
Fre-
Pol
se
defendió
con
altanería
y
violen
El
ae
aorio
con
la
serenidad
de
la
virtud.
anal
val
decidio
que
Gregorio
purgaria
22
€b
juramento
la
acusación
intentada
con-
(144)
tra
él.
El
da
de
Tours
comulgó
en
-pú=
blico,
y
juró
despues
que
los
hechos
alega»
dos
por
el
rey
eran
imposturas.
Entonces
los
obispos
proclamaron
su
inocencia,
y
de-
clararon,
que
segun
los
cánones
era
preciso
escomulgar
al
calumniador.
Gomo
el
rey
era
el
único
que
habia
presentado
la
querella,
sin
nombrará
los
que
le-habian.
informado
de
los
desórdenes
dela.
reina
,
la
deeclá-
racion
de:los
obispos
se
dirigia
a:
él...
¡A
terrado
con
esta
amenaza;
dijo
que
no
ha-
bia
hecho.mas
que
repetir
las
«acusacios
nes,
de
Leudaste
y
Riculfo.
El
conde
fue
puesto
«en
«prision
,
y
Riculfo
á
cuestion
dé
torménto
en
la
cual
declaró
toda.
la.«conju=
racion
tramada
contra
Fredegunda
y
el
rey»
Riculfo
fue
condenado
á
muerte;
pero
Len-
daste
no.
perdió
mas
que
sus
bienes:
con
tanto
miramierñto
se
procedia
entonces
cons
tra
los
leudes
,
por
temora
su
audacia:,
vior
lencia
y
partidarios;
y
asi
era
mas
comun
ar
sesinarlos-que
sentenciarlos.
Este
insolente
conde,
reuniendo
algunos
hombres:
arma”
-dos'
,
saqueó
la
ciudad
de
Tours
por
vengars
se
de
su
obispo
,
logró
despues
el
perdon
del
rey»,
y,
volvió
con
arrogancia
a
Tours:
pe*
dir
a
Gregorioque
le
reconciliase
con
-
Iglesia,
Foen
toa
Breliaguida
escribiaal
mis”
mo
obispo
que
ino
le.
.levantase
la
escomu-
nion.
Gregorio
respondió
a
Leudaste
que
10
podia
reconciliarlo
sino.
despues
que
hubie-
se
hecho
penitencia.
El
conde,
cuya
esp
y
orgullo:se
burlaban
de
todos
los
riésgos
Y
(145
)
de
todos
los
poderes,
volvió
audazmente
á
Paris,
y'se
presentó
sin
temor
á
la
vista
de
Fredegunda.
:
'
La
reina
se
desmayó
de
ira
:
cuando
vol-
vió
en
si,
pidió
en
vano
d
su
espuso
vengan-
za
de
aquel
insulto
:
Chilperico
ni
se
atrevió
á
regia
ni
á
prometerla:
El
imprudente
.
Leudaste'se
pasea
por
las:calles
sin
comiti-
Va,
y
entra
en
las
tiendas
con
la
misma
sere-
nidad
que
si
no
tuviese'enemigos.
Un
dia
es-
taba
examinando
los
diamantes
de
un
lapi-
dario",
y
un
sirviente'de
la
reina
le
acome=
tió
de
improviso
,
y
le
asesind.
El
rey
y
las
leyes
enmudecieron:
Poco
despues
murje=
ron
4
un
mismo
tiempo
dos
hijos
de
Frede-
gunda.
Eu
lugar
de-llorarlos'
buscd
en
su
Muerte
un
pretesto
para
consumar
la
ruina
de
Glodoveo.
Puso
á'cuestion
de
tormento
a
una
manceba
de
este
principe,
y
con
el
olor
le
arrancó
una
falsa
declaracion”,
por
medio
de
la
cual
persuadió
á
Chilperico
que
Sus
hijos
habian
muerto
envenenados.
El
rey;
Subyugado
por
su
vengativa
muger,
le
en-
tregó
sa
su
hijo
,
que
fae
encerrado
en
una
a
y
luego
asesinado
por
el
puñal:
de
redegunda.
La
reina
Audevera
habia
pro=
esado
em
un
monasterio,
y
ni
podia
ni
de=-
la
vengárse;
pero
sus
lágrimas
importuna=
ná
Fredegunda.
Esta
muger
bárbara
hizo
Que
la
ahogasen,
y
que
encerrasea
en
un
Convento
¿"una
hija
que
le
quedaba,
des-
nes
que
los
ministros
de
aquella
furia
la
tubieron
violado.
Semejantes
mónstruos,
TOMO
Xitk,
10
(146
)
cuando
se
libran
de
lajusticia
humana,
prue-
ban
la
necesidad
y
la
existencia
de
la
justi-
cia
celestial.
Es
Guerra
de
Chilperico
y
Childeberto
con-
tra
Gontran+
(580.)
El
imperio
de
oriente
se
mejoraba
entonfes
bajo
el
cetro
de
un
principe,
belicoso,.
El
emperador
Tiberio
exhortó
a
Chilperico
por
medio
de.sus
em-
bajadores
á
hacer
alianza
con
el
contra
los
lombardos,
y
al
mismo
tiempo
envió
con
el
mismo.
objeto
ricos
presentes
á
los
reyes
Chil-
deberto
y
Gontran;
pero
los
franceses,
en-
tregados
á
sus
funestas
disensiones,
pare-
cian
entonces
insensibles
á
la
voz
de
la
glo-
ria
pS
por
tanto
Liempo
los
habia
animado.
Fredegunda
y
Bruvequilde,
semejantes
a
dos
furias
,
los
escitaban
sin
intermision-á
des-
truirse
unos
á
Otros,
y
a
despedazar
el
seno
de
su
patria.
La
debilidad
de
Gontran,
y
la
menor
edad
de
Childeberto
daba
libre
cur-
so
en
Austrasia
á
la
licencia
de
los
grandes;
y
asi
aumentaban
cada
dia
su
riqueza
y
poz
derío
á
eosta
de
la
autoridad
real.
En
vano
Lupo,
duque
de
Champaña,
defendia
el
tro-
no
del
monarca
niño;
los
leudes
Ranchín,
Gontran
Boson
y
Bertefredo,
unidos
con
Egidio,
arzobispo
de
Reims,
se
burlaron
de
ministro,
y
le
obligaron
á
salir
del
reino»
Fa-
yoreciendo
secretamente
áFredegunda,
per
yirtieron
al
patricio
Múmmol
,
obligaron
4
Childeberto
á
desavenvirse:con
Gontran,
SU
tutor,
y
quitaron
á
este
por
sorpresa
la
ciur
dad
de
Marsella
,
al
mismo
tiempo
que
De-
(147)
siderio,
general
de
Chilperico
,
se
apode-
raba
del
Perigord
y
del
ea
E
Invasion
de.
los
vascones
en
4quitania.
(582.)
Los
vascones
,
llamados
vascos
y
gas-
cones
por
los
franceses,
que
habitaban
el
pais
llamado
hoy
¿Navarra
española,
se
a-
provecháron
de
estas.lurbulencias,,
pasaron
el
Pirineo,
y
se
establecieron
en
Aquitania.
Parecia
que
entonces
reinaba
el
desórden
en
la
ito
como.
en
Ja
politica,
Fueron,
frecuentisimas
-
las,
tempestades
|,
nacieron,
flores/por
enero
uan
cometa
crinico.y
una
Muvia
colorada,
.que
se.creyó
ser
sangre,
an,
terraron
los
pueblos,
Entonces,
para
añadir
un
aueyo
elemento/á
las
,discordias
que
de-,
solabaw'á
Francia,
apareció
Un
nuevo,
prin»,
cipe
de
la
familia
de
Clodoyeo,
Llamabase,
Guedebaldo
,
y
se
decia
hijo
de
Clotario.L,
acogido,
educado
y
enriquecido,
en
su
in-
fancia
por
Childeberto,
primer
rey
de
Pa-
vis,
Despues
de
la
muerte
de
este
¿priucipe
viajó
Gundebaldo.
por
Italia,
Alemabia
y
recia,
y
encontro
en
Constantinopla
3/Gon-
tran
Buson,
que
le
aconsejo
reclamar
sus
de-
reehos.al
trono,
El
emperador
de
oriente
le
prometió
socorros.
Volyi0.A
Erancia,,
Íne
re-
conocido
en
Ayiñon.por
Múramo).,¡
y
poco,
espues
tuvo
contra.stal
mismo
Gontran
Bo-
son
,
que
le
habia
incitado
á
la
empresa.
Bruneguilde
,
con
la
esperanza
de
susci-
Sn
un
nueyo
enc
ash
d
MIpesiBS
Lay
ore-
IÓ
secretamente
á
Gundebaldo,
el
cual
o-
igó
sus
enemigos
A
alejarse
de
Aviñon.
(250)
y
obligó
á
su
duque
á
prometer
que
renun-
ciaria
á
la
idolatría.
Habiendo
satisfecho
de
este
modo
á
la
Iglesia
con
una
nueva
con=
quista,
reunió
un
concilio
para
reformar
los
abusos
quese
habian
introducido
en
el
clero:
Mientras
que
procuraba
con
tan
grande
actividad
en
dar
vida
á
la
monarquia,
él
mo-
narca,
reducida
á
una
pension
mediana,
vez
getaba
indolentemente
en
una
de
sus
casas
de
placer.
En
ella
murió
4
la
edad
de
40
años
despues
de
17
de
reinado,
6
por
mejor
decir,
de
ignominia:
dejó:
dos
hijos;
Clodo-
veo
y
Childeberto.
Pipino:dió
al
primero
la
corona
de
Neustria
y
de
Borgoña,
guardan-
do
para
sí
mismo
á
Austrasta,
que
miraba
como
una
soberania
perteneciente
4
su
fa-
milia;
y
no
concedió
herencia
alguna
á¿
Chil:
deberto.
AN
era
Clodoveo
III,
rey
de
Francia:
(690:)
Clodoveo
,
semejante
á
su
padre,
solo
tuvo
la
decoracion
del
reino,
vivió
retirado,
y
10
se
mostró
mas
que
una
vez
al
año
en
el
cam-'
o
de
Marzo.
Fo
cava
Asamblea
de
Valencienas.
(693:)
La
his"
toria
ha
conservado
el
ceremonial
de
la
a-
samblea
de
los:francos,
celebrada
en
Valen*
cienas:
El
rey
se
presentó
en
ella
con
man-
to
blanco
y
azul
en
forma
de
dalmática,
cor-
to
hacia
los
lados,
Jargo
por
delante:
hasta
los
pies,
-y'
arrastrando
mucho
por
detras!
llevaba
enla
cabeza
una
corona
que
era:
un
circulo
de
oro
adornado
con
dos
ordenes
de
piedras
preciosas:
el
cetro
era
una
vara
de
A
(251)
oro,
de
seis
pies
de
largo,
encorvada
como
el
báculo
de
un:obispo:
su
trono
era
un
ta-=
burete
sin
brazos
ni
espaldar,
como
para
ad-
-
vertir
al
principe
que
debia
sostenerse
por
si
mismo.
Estaba
rodeado
de
grandes,á
quie»
nes
entonces
se
daba
el
nombre
de
mayores
ú
optimates.
Al
rey:se
daban
los
titulos
de
serenisimo,
ilustre,
glorioso,
piadosisimo,
eleñentisimo,
escelentisimó,
que
contras-
taban
ridiculamente
con
la
vilided
a
que
estaba
reducido,
ó
con
los
vicios
que
le
a-
feaban.
Una
nueva
guerra
y
nuevas
victo-
rias,
ignoradas
quiza
del
rey,
en
cuyo
nom-
bre
se
peleaba
y
triunfaba,
fueron
el
único
suceso
que
señalo
la
aparicion
efímera:
de
Clodoveo
sobre
el
trono.
Pipino,
habiéndo-
se
declarado
manifiestamente
soberano
de
Austrasia,
los
duques
alemanes,
aquitanos
y
bretones
imitaron
su
ejemplo;
pero
los
fran-
os,
mandados
por
su
valeroso
adalid,
pe-
earon
contra
ellos
cuatro
años,
y
los
ven-=
cieron
,:aunque
no
los
subyugaron
«comple-
tamente.
:
-Clodoveo
TI
murió:
la
historia
no
ha
conservado
de
él
mas
que
el
nombre;
y
el
Ugar
de
su
sepultura
es
tan
ignorado
como
su
historia.
Norberto,
su
alcaide,
termioo
a
vida
al
mismo
tiempo
que
él,
y
fue
reem-
plazado
por
Grimoaldo,
segúndo
hijo
de
Pi-
Pino,
a
quien
se
dió
da
dignidad
de
gober-
nador
de
palacio
de:
Nenstria.
A
Clodoveo
Sucedió
su
hermano
Childeberto.
Childeberto
II,
rey
de
Francia.
(695.)
E
(252)
Hablaremos
poco
de
este
nuevo
principe
de
los
franeos
:
yació
como
sus
predecesores
en
el
retiro,
od
de
sus
sirvientes,
mien=
tras
los
grandes
dignatarios
y
el
verdadero
séquilo
real
acompañaban
á
Tos
gobernado-
res
de
palacio:
estos
llevaban
la
espada
que
gobierna,
y
los
reyes
tenian
solamente
un
cetro,
que
segun
la
espresion
candorosa
de
un
cronista,
«era
mas
inútil
que
el
cayado
de
un
pastor.»
Sin
embargo,
Pipino
quiso
que
este
monarca
juzgase
algunas
veces
los
pleitos;
y
ésta
es
probablemente
la:
cansa
de
que
se
le
llamase
Childeberto
eljusto,
00.
*
mo
si
la
justicia
pudiese
estar
separada
de
la
fuerza.
Pipino,
siempre
al
frente
del
ejérei-
to,
y
siempre
favorecido
de
la
fortuna,
pe”
leó
se
ode
vez
con
los
frisones,
«y
consi-
guió
de
ellos
una
gran
victoria.
El
duque
Radebol
se
sometió
en
fin,
se
convirtió
al
eristianismo
,
y
dió
su
hija
en
casamiento
2
Grimoaldo,
hijo
de
Pipino.
El
duque
de
Austrasia
tenia
tres
hijos:
dos
de
su,
muge"
Plectrudis:
el
mayor
era
Drogon,
duque
de
Champaña,
y
el
menor
Grimoaldo,
gober”
nador,
como
ya
hemos
dicho,
de
Neustria-
Segun
las
costumbres
del
tiempo,
Pipino
vivia
públicamente
con
una
concubina,
lla”
mada
A
paida,
hermana
de
Dodon,
grau
do-
meéstico
del
palacio,
empleb
tan
distinguido
entoncesen
bánaió
como
en
el
imperio
grié
gó.
Alpaida
fue
madre
del
famoso.
CarloS
Martel,
el
masilustre
héroe
de
la
Francia
an”
tigua.
Enmedio
de
la
licencia
del
siglo:
te”
(253)
nia
la
Iglesia
ministros
que
resistian
valero-
samente
á
la
corrupcion
general.
Lamberto,
obispo
de
Lieja,
en
vez
de
deslumbratse
con
la
fortuna
de
Pipino
,
niintimidarse
con
su
autoridad,
se
atrevió
a
hablarle
en
el
len-
guage
severo
del
Evangelio.
Convidado
por
el
principe
á
un
banquete,
no
quiso
sentar-
seá
la
mesa
donde
estaba
Alpaida,
y
le
re-
Ala
en
público
su
adulterio.
Pipinio
ca-
ló;
pero
Dadon,
hermano
de
Alpaida,
ase-
sinó
al
obispo
para
vengar
aquel
ultrage.
Poco
tiempo
despues
el
homicida
se
ahogo
en
el
Mosa,
y
se
atribuyó
su
muerte
á
casti-
go
del
cielo.
El*pueblo,
justo
en
aquella
ocasion,
res-
petó
a
Pipino
como
gran
principe,
y
vene=
ro
á
Lamberto
como
santo.
-
Nueva
sublevacion
de
los
alemanes.
(710.)
La
Francia,
vencedora
y
levantada
de
su
abatimiento
por
un
caudillo
l:ábil,
go-
20
diez
años
de
paz,
despues
de
un
siglo
de
guerra
perpetua.
Una
nueva
sublevación
de
Os
alemanes
turbó
la
tranquilidad:
Godo-
fre,
su
duque,
fue
derrotado,
igualmente
que
su
hijo,
por
los
francos.
Pero
Pipino,
obligado
á
volver
a
Francia
a
causa
de
algu-
Mas
discordias
interiores,
no
pudo
seguir
el
Curso
de
sus
victorias.
Childeberto
murió,
y
fue
enterrado
cer-
“a
de
Laon.
Durante
su
reinado,
el
clero,
2
cual
favorecia
Pipino
para
contraponerlo
al
influjo
de
los
grandes,
aumentó
progresi-
Yamente
sus
riquezas
y
poderío.
Se
tenia
en-
(254)
,
tonces
á
grande
honor
hacer
donaciones
4
los
templos;
y
aun
los
mismos
que-solo
-po-
seian
su
libertad,
se
hacian
siervos
de
los
monasterios.
Entonces
se
estendió
el
órden
de
san
Benito
cob
estraordinaria
rapidez,
y
se
fundaron
uv
número
increible
de
casas,
asilos
de
la
piedad,
del
saber,
del
trabajo
y
de
las
artes.
y
En
aquellos
tiempos
de
ociosidad,,
latro-
cinio
y
anarquía,
solititakto
en
los
monas-
terios
se
hallaba
la
virtud
,
el
estudio
y
la
industria
:
daban
campos
pacíficos
á
los
a-
gricultores,
y
retirada
á
los
proscritos.
Eran
puertos
tranquilos
en
un
mar
agitado
por
las
tempestades.
Childeberto
tuvo
dos
hijos,
que
fueron
Dagoberto
y
Childerico.
Dagoberto
le
sucedió.
|
Dagoberto
IL,
rey
de
Francia.
(711.)
La
junta
nacional
que
elevó
a
Dagoberto
II
so-
bre
el
pavés,
concedió
al
trono,
es
decir,
á
los
gobernadores
de
palacio,
un
impuesto
pa-
ra
las
necesidades
del
estado,
con
el
titulo
de
don
gratuito:
confirmó
los
derechos
de
las
iglesias
:
promulgó
una
ley
severa
con-
tra
el
rapto,
delito
muy
comun
entonces,
Y
declaró
guerra
á
los
alemanes;
pero
cuandO
los
franceses
procuraban
resucitar
las
cos-
tumbres,
el
valor
y
la
gloria
de
sus
abue-
los
,
una
tempestad
formidable
,
que
salió
del
oriente,
y
creció
atravesando
el
Africa,
descargaba
en
España,
y
amenazaba
al
oc-
cidente
su
total
ruina.
-
Asia
y
Africa
habian
cedido
sin
resisten”
(255)
cia
a
las
leyes
y
á
la
cimitarra
de
los
suceso=
res
de
Mahoma.
Cartago
,
rival
de
la
señora
del
mundo,
estaba
en
poder
de
Jos
musul=
manes.
Toda
aquella
hermosisima
parte
del
imperio
romano
,
harto
asolada
ya
por
los
bárbaros,
presentaba
solamente
al
admirado
peregrino
ruinas,
desiertos,
fanáticos
y
es-
clavos.
Al
mismo
tiempo
gemian
los
visigo=
dos
bajo
el
yugo
de
Rodrigo,
monarca
tira=
no;
pero
la
ignominia
pudo
aun
mas
que
la
-
Opresion.
El
conde
Julian
,
á
cuya
hija,
se=
gun
algunos
autores,
habia
desionrado
el
rey,
sacrificó
su
patria
a
su
venganza,
y
lla-
mo
los
árabes
a
Es
aña:
Musa,
enviado
por
el
califa
para
e
en
África,
encargó
4
su
lugarteniente
Taric
que
desembarcase
en
la
peninsula.
Encontró
en
ella
los
grandes
divididos,
los
pueblos
agobiados
y
el
rey
aborrecido:
una
sola
victoria,
conseguida
en
as
llanuras
de
Jerez
,
decidió
la
suerte
de
la
monarquia.
Musa
recogió
el
fruto
del
los
triunfos
de
Taric,
y
concluyó
en
tres
años
la
Sonquista
de
España.
Pipino,
no
previendo
Entonces
el
peligro
punEe
que
amenazaba
d
Francia,
en
vez
de
socorrer
a
los
yisigo-
0s
,
se
aprovechó
de
su
calamidad
,
y
uni-
do
con
e
duque
de
Aquitania
los
arrojo
de
todas
las
ciudades
que
habian
ocupado
du-
tante
tres
siglos
en
Provenza
y
Langiedoc.
Us
reliquias,
perseguidas
de.
un
lado
por
OS
sarracenos,
del
utro
por
los
franceses,
€
refugiaron
á
las
montañas
de
Aragon
y
As-
Wrias,
abrigo
del
valor
y
de
la
libertad
es-
(256)
>
pañola
,
donde
Pelayo,
intrépido
guerrero,
atreviéndose
con
los
conquistadores
del
mun-
do,
salvó
el
honor
de
sa
nacion
,
y
le
pre-
paró
en
los
siglos
siguientes
una
nueva
car-
rera
de
gloria
y
de
poder.
La
fortuna
habia
renunciado
hasta
entonces
á
su
inconstancia
por
coronar
a
Pipino
de
sus
favores;
pero
al
fin
desu
vida
pagó
tributo
al
infortunio.
La
pérdida
de
Drogon
,
su
hijo
mayor,
ar-
rebatado
por
la
muerte,
fue
su
primer
des-
ventura.
Llamó
cerca
de
si,
para:
consolar-
se,
á
Grimoaldo,
su
hijo
Segundo,
cuya
hu-
manidad
,
valor
y
justicia
celebran
los
cro-
nistas.
Este
principe
odiaba
tanto
como
su
madre
Pleclrudis
4
la
concubina
Álpaida
y
á
su
hijo
Carlos.
Grimoaldo
,
venerando
como
su
madre
y
como
todo
el
pueblo
la
memo-
ria
del
obispo
Lamberto,
visitó
la
iglesia
donde
se
conservabau
las
reliquas
de
este
santo,
y
en
el
momento
en
que
se
hincaba
de
rodillas
,
un
franco,
llamado
Rabtgar;
lo
a-
traveso
a
puñaladas.
Solamente
Alpaida
y
Cárlos
podian
aprovecharse
de
este
crimen;
pero
ninguna
erguica
de
aquel
tiempo
los
a-
eusa.
Quizá
el
escesivo
poderá
que
ascen-
dió
Cárlos
le
hizo
superior
á
la
sospecha
0
le
libertó
de
ella.
Sin
embargo,
parece
que
Pt
ea
no
creyó
en
la
inocencia
del
hijo
y
de
a
madre;
pues
castigado
el
delito
con
el
su-
plicio
del
homicida,
no
dio
á
Carlos
parte
alguna
en
su
herencia,
antes
bien
le
entre”
gó
a
Plectrudis
que
le
puso
en
una
pr”
sion.
,
(257)
Muerte
de
Pipino.
(714.)
Cárlos
no
fue
desheredado
por
ilegítimo,
pues
las
costum»-
bres
del
tiempo
eran
favorables
a
los
bastar-
dos:
los
de
Drogon
heredaron
los
estados
de
su
padre;
y
Teodoaldo,
a
quien.
se
cree
hijo'
nalural
de
Grimoaldo
,
fue
elegido
goberna=
“dor
del
palacio
de
Neustria,
aunque
no
te-
nia
mas
edad
que
seis
años.
Semejante
elec-
cioh
manifestaba
bastantemente
el
decai-
miento
de
las
facultades
morales
de
Pipino.
Poco
tiempo
despues
tuvo
una
enfermedad
grave
,
en
cuya
recaida
murió.
Ciego
por
el
orgullo
4
por
el
cariño
,
dejó
a
Francia
bajo
el
cétro
de
un
rey
niño,
y
bajo
la
autoridad
de
un
gobernador
de
seis
años,
dirigido
por
Plectrudis,
á
la
cual
confió
en
su
testamento
la
regencia.
Pipino.egercio
27
años
la
sobe-
tania
en
nombre
de
cuatro
reyes.
Una
dinastia
antigua
,
mantenida
por
la
Veneracion
universal
y
la
necesidad
del
ór-
den
público,
no
podia
desplomarse
sino
por
os
escesos
0
la
flaqueza
de
sus
principes.
Su
nombre.
los
sostenia
largo
tiempo.
ip
que
su
autoridad
dejó
de
ser
temida
y
res-
PCtada
;
cuando
la
usurpación
halló
los
ca
Minos
llenos
de
dificultades
,
y
tuvo
por
e-
nemigos
a
todos
los
que
se
creian
iguales
el
usurpador.
Este
fue
el
mayor
ostáculo
á4
a
elevacion
de
la
nueva
familia.
No
se
llu-=
Vaba
á
mal
la
ambicion
del
rey,
superior
4
todos
los
caudillos
5
pero
Jos
nuevos
pode-
rOS0s
,
por
mas
hábiles
que
fuesen,
no
su-
lan
sin
peligro
al
trono,
donde
se
mante-
TOMO
XI
IL.
17
(258)
nian
fácilmente
los
principes
antiguos,
aun-
que
de
mediano
talento.
Pipino
,
engañado
por
la
fortuna
,
creyó
imprudentemevte
que
no
era
ya
temible
la
familia
de
Clodoveo.
Solo
Austrasia
estaba
enteramente
separada
de
la
monarquia
,
y
habia
medio
siglo
que
respetaba
como
sobe-
ranos
a
sus
duques
;
mas
no
sucedió
lo
mis-
mo
en
Neustria
y
Borgoña.
Áunque-estaban
acostumbrados
á
ver
los
reyes
indolentes
ve-
etar
bajo
la
tutela
de
un
guerrero
feliz,
0
de
un
habil
gobernador,
sin
embargo,
la
co-
rona
estaba
aún
defendida
con
al
rel
del
respeto.
Pipino
lo
rompió
,
confiando
el
go-
bierno
de
Dutra
á
un
niño
y
á
una
muger;
esto
era
insultar
4
un
mismo
tiempo
al
rey,
álos
grandes
y
al
pueblo.
La
indignacion
era
muy
general
para
que
no
se
manifestase
pronto;
mucho
mas
cuando
se
unian
a
ella
antiguos
odios
contra
los
austrasios
y
recien-
tes
injurias.
Los
señores
neustrios
se
juntan:
Rainfredo
,
caudillo
de
la
conjuracion
por
mas
atrevido
,
marcha
a
su
frente;
entra
en
el
palacio
de
Dagoberto,
y
procura
desper-
tar
en
el
rey
la
altivez
de
su
estirpe.
Todos
le
suplican
que
salga
de
aquella
tutela
igno-
miniosa
,
y
que
no
sufra
el
domivio
de
un
niño:
exhórtanle
á
que
empuñe
la
espada
de
Clodov<0,
y
corresponda
á
los
deseos
de
105
franceses
que
le
invocan.
El
rey
absorto,
impelido,
confuso
é
irritado,
sale
armad0
del
palacio
que
le
servia
de
prision
para
has
bitar
una
tienda
,
mas
digna
de
él;
deja
€
1
(259)
¿de
carro
pesado
para
montar
a
caballo,
y
pre=
senta,
en
fin,
a
la
vista
de
los
franceses
ad=
mirados
la
apariencia
de
un
monarca
guer-
rero.
Marcha
rodeado
de
batallones
nume-
rosos,
y
encuentra
en
el
bosque
de
Guisa
el
ejército
austrasio.
El
odio
de
entrambospue=_
blos
hizo
que
el
combate
fuese
largo
y.en-
carnizado
:
el
uno
quiere
sostener
su
domi-
nacion
,
el
otro
recobrar
su
independenciás
En
fin
,
despues
de
una
furiosa
batalla
,
en
la
cual
todos
procuraban
dar
la
muerte
mas
bien
que
evitarla,
los
austrasios
fueron
ven=
cidos.
La
mayor
parte
de
los
antiguos
com-
pañeros
de
armas
de
Pipino
pereció
en
esta
jornada.
Plectrudis
huyo
,
llevando
consigo
á
su
nieto
Teodobaldo,
que
murió
poco
tiempo
despues.
Los
neustrios
habian
des-
a
por
algunos
instantes
el
valor
de
agoberto
;
pero
si
se
escitó
su
ebojo,
no
se
Muddó
su
carácter.
Pudo
hacerse
de
él
un
soldado,
mas
no
un:rey.
Por
costumbre
te-
nia
necesidad
de
unamo;
y
asi,
los
seño
res
eligieroná
Rainfredo
por
gobernador
de
palacio.
Este
gefe
activo,
no
queriendo
de=
Jar
a
los
austrasios
tiempo
para
rehacerse,
se
Unió
para
oprimirlos
con
Radebod.,
duque
de
los
frisones.
La
Austrasia
fue
invadida
asolada
por
ejércitos
numerosos.
Plectradis,
Incapaz
de
resistirles,
dispersó
las
reliquias
el
suyo
en
las
fortalezas
,
y
se
encerró
en
olonia
con
los
tesoros
de
Pipino,
único
res-
LO
ya
y
único
recurso
de
su
poder.
La
in-
Minencia
del
peligro
hizo
enmudecer
la
en-
(266)
antes
bien
se
anticipó
a
ellos
con
su
celeri-
dad
ordinaria,
y
dió
batalla
cerca
de
Sois-
sons
a
Chilperico,
Eudes
y
Rainfredo.
Aun-
que
les
era
inferior
en
numero,
la
victoria
no
estuvo
largo
tiempo
dudosa
:
su
nombre,
glorioso
ya
por
tantos
triunfos
,
inspiró:con-
fianza
á:los
suyos
,
y
terror
alos
contrarios.
Cárlos
derrotó
y
disperso
á
los
coligados,
sin
que
estos
pudiesen
volver
á
rehacer
sus
ejér-
citos.
Chilperico
,
perdida
la
esperanza
de
defender
a
Neustria
,
huyó
con
su
tesoro,
y
se
refugió
al
otro
lado
del
Loira
,
en
los
es-
tados
del
duque
de
Aquitania.
|
—Rainfredo,
perseguido
y
sitiado
en
la
fortaleza
de
Angers,
dejo
de
luchar
contra
la
fortuna
del
vencedor:
capituló
y
renun-
ció
á
la
dignidad
de
gobernador
de
palacio.
Carlos,
en
premio
de
su
sumision,
le
nom-
bro
duque
de
Anjon.
:
Muerte
de
Clotario.(720.)
A
este
tiem=
0
..
:
po
desapareció
Clotario
del
mundo
y
de
trono,
en
que
vivió
y
reinó
sin
ser
conocl-
do.
Carlos,
rpnciado
a
invadir
a
Aquita-”
nia,
propuso
la
pa
al
duque
Eudes,
si
le
entregaba
á
Chilperico.
El
duque,
temero-
so,
no
vaciló:
prefirió
un
tratado
ignoml-
nioso
á
una
guerra
arriesgada;
y
por
salvar
sus
señorios,
sacrificó
a
su
aliado.
Cárlos
re”
cibió
con
respeto
en
su
campamento
al
caU-
tivo
real,
y
creyendo
que
su
nombre
seri2
una
bandera
útil,
le
proclamó
monarca
de
los
tres
reinos,
resuelto
á
no
dejar
que
g0”
bernase
ninguno;
y
asi
bajo
el
nombre
42
|
(267)
Chilperico,
fue,
como
su
padre,
único
y
verdadero
rey
de
toda
Francia.
Los
sajones,
tan
belicosos
como
los
francos,
habian
vuel.
to
á
tomar
las
armas
y
devastaban
4
Turin=
gia.
CGárlos
marchó
contra
ellos,
los
venció
cuatro
veces
sin
poder
subyugarlos,
y
vol»
vió
precipitadamente
á
defender
á
Francia,
amenazada
de
improviso
por
un
enemigo
formidable,
conquistador
es
Asia,
Africa
y
España,
y
que
se
lisongeaba
de
someter
en
breve
toda
Europa
al
yugo
del
alcoran.
Ya
los
sarracenos,
persiguiendo
á
los
visigodos,
habian
pasado
los
Pirineos
y
apoderadose
de
Narbona.
Poco
tiempo
despues
Zama,
su
general,
puso
sitio
4
Tolosa;
mas
fue
aco=_
metido
y
derrotado
por
el
duque
de
Aqui-
tania.
bea
Eudes
le
probd
que
Francia,
menos
la-
cil
de
ser
aterrada
que
el
resto
del
mundo,
es
costaria
mas
sangre.
En
otras
partes
solo
encontraron
monumentos
y
vestigios,
bor-
rados
ya,
de
la
grandeza
romana;
pero
en
Galia
hallaron
el
valor.
de
los
señores
de
la
tierra.
Zama
pereció
en
el
combate:
los
mo-
ros,
inflamados
por
el
fanatismo
y
favoreci-
dos
por
la
gloria
en
aquella
época,
aumen-
taban
á
les
paso
sus
fuerzas
con
las
de
in-
numerables
pueblos,
á
los
cuales
su
culto
seductor
prometia
riqueza
y
dominacion
en
el
mundo,
y
deleites
eternos
en
el
cielo.
Sus
Numerosos
escuadrones
se
renovaban
sin
ce-
Sar;
y
semejantes
á
las
olas
del
mar,
parecia
que
rodaban
unos
sobre
otros,
y
que
redo-
(268)
blaban
su
futia
derramandose
sobre
la
tierra
asolada.
En
breve
penetró
en
Francia
un
e-
jército
sarraceno
mas
numeroso
que
el
que
acababa
de
ser
vencido,
a
las
órdenes
del
E-
mir
Ambisa,
y
se
apoderd
de
Carcasona
y
Nimes;
y
aunque
no
pudo
tomar
4
Arles,
mas
furioso
que
desalentado,
llevo
el
espan-
to
y
la
desolacion
al
Perigord
y
al
Querey-
Otros
muchos
cuerpos,
no
menos
numero-
sos,
de
estos
asoladores
de
la
tierra
,
se
es-
parcieron
por
el
mediodia
y
centro
de.Fran-
cia,
derribando
las
iglesias,
robando
las
mu-
geres,
saqueando
los
castillos
y
talando
los
campos.
La
marcha
de
su
innumerable
caba-
leria
era
tan
rápida,
que
ni
podian
prever,
se
sus
ataques
ni
alcanzarla
cuando
se
re”
tiraba.
Asi
los
sarracenos
atravesaron
sin
05”
táculo
el
Leonesado
y
llegaron
háasta'las
mu”
rallas
de
Autun,
cuya
fuerte
posicion
las
li-
berto
de
su
denuedo.
ha
en.
Entretanto
Cárlos,
que
habia
de
ser
el
dique
inespugnable
de
estos
nuevos
domi”.
29
le
dal
mundo,
trataba
de
reunir
las
re"
liquias
esparcidas
del
ejército.
Nuevo
seño!
de
Francia,
eonoció
que-era
imposible
dar”
le
seguridad
interior
y
fuerza
esterior
sin
eS”
tablecer
un
gobierno
militar
vigoroso:
re”
medio
funesto
para
la
civilizacion,
pero
e
único
capaz
de
restituir-la
vida
á
un
pueblo
despedazado
por
la
anarquía.
Carlos
habi?
nacido
para
su
siglo:
jamas
conoció
otra
p?”
sion
que
la
de
la
gloria:
sus
juegos
fueroP
los
combates
,
sus
palacios
los
campamento%
(269)
sus
cortesanos
los
soldados.
Solo
respiraba
el
amor
de
la
guerra;
y
asi,
á
pesar
de
lain-
fluencia
del
clero,
dispuso
de
sus
bienes
pa-
ra
afirmar
su
poder
y
triunfar
de
los
enemi-
gos.
Haciendo
cederla
politica
á
las
circuns-
tancias,
respeto
la
fe,
protegió
al
sumo
pon=
tífice,
triunfo
de
los
mahometanos,
peleó
contra
los
idólatras,
y
defendió
la
Iglesia,
bien
que
á
costa
de
las
riquezas
del
clero.
Honrando
á
la
nobleza,
y
sosteniendo
al
pue-
blo
contra
ella,
no
trataba
á
los
grandes
co-
mo
¿4
compañeros
de
armas,
sino
cuando
se
mostraban
valientes,
fieles
y
generosos.
La
cobardia
dla
rebelion
les
hacia
perder
bie=
nes
y
dignidades.
El
hombre
libre,
por
0s=
euro
que
fuese
su
origen,
estaba
cierto
dé
ino
a
la
clase
de
los
leudes,
haciéndose
famoso
en
la
guerra.
Así
fae
como
Cárlos
fortificó.los
nervios
del
estado;
mas
para
do-
Minar
una
nacion
tan
turbulenta
era
necesa-
rio
un
hombre
firme
y
absoluto.
Cárlos
lo
fue,
y
acaso
demasiado:
pronto
á
premiar
como
á
castigar,
dió
muchas
veces
y
sin
me-
dida
obispados
á
sus
generales,
abadías
4
sus
“apilanes,
y
curatos
d
sus
soldados.
Roma
le
endijo,
Europa
le
respetó,
Francia
inmor2
talizó
su
nombre;
pero
la
Iglesia
censurd
Muchas
veces
su
conducta.
La
historia
im-
Parcial,
dejándole
gran
parte
de
la
fama
de
ida
d
su
valor,
á:su
constancia,
á
su
activi
dad,
dirá
que
Carlos
fue
un
héroe,
pero
un
héroe
bárbaro,
quiza
necesario
en
su
siglo:
“tevó
la
Francia
con
sus
hazañas;
pero
hizo
|
(270)
retrogradar
la
civilizacion
con
su
despotismo+
Bajo
su
gobierno
dejaron
de
reunirse
las
jun-
tas
nacionales:
la
independencia
de
los
fran-
cos/se
olvido,
y
las
pocas
luces
que
queda-
ban
se
estinguieron.
Asi,
de
aquella
época
de
tinieblas,
en
que
solo
brillaban
algunas
centellas,
que
producia
el
choque
de
pa
es-
adas
musulmanas,
sajonas
y
francas,
nada
se
ha
conservado
que
pueda
hacernos
conó-
cer
con
Alguna
distincion
el
carácter
,
las
costumbres
y
aun
los
nombres
de
los
perso-
nages
que
aparecieron
entonces
en
la
esce-
na
del
mundo..En
las
crónicas
de
aquel
tiem-
o
solo
se
encuentran
fábulas
escritas
en
un
estilo
seco
y
sin
gracia.
Indican
sumariamen-
te
algunos
sucesos
memorables
y
algunas
ba-
tallas
con
sus
fechas
sin
esplicar
las
causas
nilos
resultados.
De
todos
los
héroes
que
participaron
de
la
gloria
de
Cárlos,
no
co-
nocemos
mas
que
al
conde
Childebrando,
sú
hermano.
Hasta
el
siglo
siguiente
y
bajo
la
dominacion
de
los
monarcas
y
emperadort?S
de
su
familia,
no
se
publicaron
crónicas
ma$
estensas
de
los
sucesos
de
su
reinado;
pero
en
ellas
se
alteró
la
verdad
por
la
adula-
cion
de
los
partidarios
de
su
familia
yicto-
ri0sa.
Carlos,
peleando
siempre
y
venciendo,
acostumbro
á
los
franceses
á
obedecer
sIB
deliberar:
la
admiracion
no
les
dejaba
tiem”
o
para
la
reflexion
:
solo
veian
á
sus
gent”
rales
,
y
olvidaban
sus
leyes
y
sus
monarcas:
El
débil
Chilperico
murió
sin
que
Franci*
(271)
se
acordase
de
él.
Fue
enterrado
en
Noyon.
Cárlos,
reuniendo
á
los
grandes,no.
mas
que
por
formalidad,
proclamd
rey
a
Tierry
de
Chelles,
hijo
de
Planta
HL.
)
(272)
co
qApITULO
XIL:
Cuerry
segundo,
Tuterregno.
APA
|
denco
Lercero.
Tierry
II,
rey
de
Francia.
Es
edicion
de
_
Abderraman
a
Francia.
Batalla
de
Tours
dPoitiers.
Nueva
guerra
con
los
frisos
nes.
Sumision
de
Aquitania.
Interregno»
Negociacion
de
la
santa
Sede
con
Carlos
Martel.
Muerte
de.
Carlos
Martel.
Rebe-
lion
de
Grifon
.
Childericóo
III
el
insensa-
to
,
rey
de
Neustria
y
Borgoña.
Victorias
-abdicacionde
Carlomagno.
Guerra
en?
tre
Pipino
y
Grifon.
Muerte
de
Grifon:
Preparativos
de
Pipino
para
subir
al
tro”
no.
Fin
de
la
dinastia
Merovingia.
Pipin0
el
breve,
rey
de
Francia.
e
II,
rey
de
Francia.
(721
.)
El
dur
que
de
Aquitania
se
hallaba
entonces
en
un?
de
aquellas
circunstancias
criticas
de
que
solo
pueden
triunfar
el
valor
y
la
buena
S>
en
que
perecen
siempre
la
pertidia
y
1
debilidad.
Eudes
envidiaba
la
fortuna
»
e
poder
y
el
talento
de
Carlos:
esta
pasion
le
estravioz
y
esperando
neciamente
aprove”
(273)
|
charse
del
pérfido
auxilio
de
los'sarracenos
para
reinar
en
Francia,
se
entregó
con
ig-
nominia
al
enemigo
de
su
fe
y
de
su
patria
con
el
desiguio
de
humillar
á
su
rival,
y
fir-
mó
un
tratado
de
alianza
con
Munuza
(lla-
mado
Otman
ben
Abi
Neza
por
los
historia-
dores
árabes),
al
cual
dió
tambien
en
casa-
miento
su
hija
Lampagia.
Poderoso
con
esta
union,
atravesó
el
Loira
su
ejército,
y
se
a-
poderó
de
muchas
plazas
de
Neustria.
Al
mismo
tiempo"
Cárlos
se
habia'
visto
en
la
precision
de
pasar
con
tropas
4
Ger-
mania
para
reprimir
una
nueva
sublévacion
de
los
sajones,
alemanes
y
bávaros:
Los
yen-
ció:
obligó
á
la.
sumision
a
Huberto,
duque
de
Baviera,
y
le
quitó
su
sobrina
Senechil-
de,
á
la
cual
tomó
por
muger
d
por
concu-
bina.
Volvid
á-
Francia,
arrojó
a
Eudes
de
Neustria
,
entró
en
Aquitania
y
la
saqueó..
Espedicion
de
Abderraman
a'Franñciía.
(231
.):Era
llegado
el
momento
en
que
el
du-
que
de
Aquitania
recibiese
el
premio
de
su
traicion.
Cuando
huia
de
Gárlos,,
supo
que
el
valeroso
Abderraman,
nuevo
lugartenien=
te
del
califa
en
España,
entraba
en
sus
estas
dos
al
frente:
de
un
numeroso
ejército;
has
iendo
dado
muerte
á
su
Pe
Munuza,,
y
O0mado
y
saqueado
a
Burdeos.
En
vano
pro=
Suró
Eudes
oponer
alguna
resistencia
+
dió
atalla
en
las
orillas
del
Dordoña,
y
fue
ven-
“ido
con
pérdida
de
la
mayor
parte
de:
sus
"Opas.
Reuniendo
las
miserables
reliquias
“e
su
ejército,
buscó
en
los
reales
de
Cár-
TOMO
XIII.
18
(274)
los
ó
un.
asilo
o
una.
nueva
servidumbre.
Carlos,
lastimado
de
su.desgracia
,.olvi-
dd
sus
yerros;
solo
atendió
a
la.voz
de
la
piedad:
y
del
honor,
que
le
mandaba.
reunir-
se
á
los
vencidos
para
pelear
contra
los
mu-
sulmanes.
Abderraman,
impaciente
de
co-
er
los
frutos
de
su
victoria,
marchaba
rapi-
Apemplio
a
Tours
con
la
esperanza
de
tomar
las
riquezas
de
la
iglesia
de
san
Martin;
pe=
ro
encontro
en
la
llanura
entre
esta
ciudad
y
Poitiers
al
ejército
de
Gárlos;
y
alli
se
dió
E
ral
en
que
la
cimitarra
de
los
moros
y:
la.
segur
de
los
francos
iban
a
fijar
el
destino
de
Europa.
08
Batalla
de
Tours
06
Poitiers,
(732.)
Du-
rante
algunos
dias
solo
hubo
movimientos
y
escaramuzas,
sin
que
ninguno
de
los
dos
ge”
nerales
se
atreviese
4
darla
terrible
seña
del
combate.
Parecia
que
caudillos
y
ejérci
tos
vacilaban
en
señalar
la
hora
que.
iba
*
decidir
tan
grandes
intereses,
a
dar
ó
quí-
tar
tanta
gloria,
y
¿4-destruir
tantos
hombres:
Mirabanse
unos
á
otros
con,
igual
sorpresa'
los
franceses
contemplaban
con
admiracion
y
aun,cou
temor
aquella
numerosa
y
brillan-
te
caballeria
oriental,.
orgullosa
con:
tanta?
victorias,
y
rica
con
los
despojos
de
Asia
Y
Africa.
y
]
y
E
La
tierra
gemia
bajo
los
pies
veloces
de
los
caballos
árabes
:
el
espleudor
de
las
ves”
tiduras
ondeantes
de
los
sarracenos
y
la
rl”
queza
de
sus
turbantes
deslumbraba
los
oj05*
parecia
que
los
rayos
del
sol
sacaban
fueg?
(08)
|
de
sus
petos
y“cimitarras.
El
ejército
de
los
francos
presentaba
áclos
moros:
yl
no
menos
desconocido
y
terrible:
Los
caba=
llos
mas
ligeros
no
seperaban
en
velocidad
4
aquellos
guerreros
hábiles,
eubiertos
de
ves-
tidos
cortos
y
estrechos,
y
que
parecian
yo=
lar,
no-marchar
contra
el
enemigo»
Los
es=
cuadrones
sarracenos
sentian
desmayada
su
impetuosidad
al
ver
aquella
“infantería
for-
midable,
aquellas
picas
largas
y
agabilladas
que
rechazaban
y
herian
a
sus
caballos,
aque-
las
pesadas
franciscas
que
rompian
los
pe-
tos
mas
duros,
aquellas
densas
falanges
cuz
yos
agudos
gritos
amenazaban
muerte,
jun=
tando
4
la
antigna
táctica
de
las
legiones
de
Roma;
la
aterradora
ferocidad
de
los
germa-
nos.
En
fin,
despues
de
haber
hecho
prélu-
dio
4
la
batalla
general
cien
combates
par=
ticulares,
“se
dió
la
señal.
Duró
la
aceion
desde
el
nacimiento
hasta
el
ocaso
del
sol:
lo
mas
increible
de
ella
es
que
ningun
his2
torviador
frances
de:aquel
siglo
escribió
los
sucesos:
de
jornada
tan
cclébre.
El
obispo
es.
pañol
Isidoro,
y
el
arzobispo
don
Rodrigo
en
su
Historia
de
los
arabes
son
los
únicos
que
la
han
deserito'cireunstanciadamente:
sidoro
formó
de
ella
un
cuadro
mas
bien
que
una
narracion.
Los
numerosos
escuadro-
es
de
los
africanos
acometieron
muchas
ve-
ces
desordenadamente
al
ejército
de
Cárlos;
Pero
su
impetu
se
estrellaba
contra
los-ba=
tallones
francos,
que
Isidoro,
mas
poeta
que
Istoriador
;
compara
«4
una
muralla
de
ye-
(82
yA
la
inuérte
de
Tierry-
Esta
indiferencia
anun»
ciaba
evidentemente
la
caida
de
los
mero=
vingios.
Lá
familia
de
Clodoveo
se
estinguió
sin
aquella
efimera
claridad
que
suele
espar+
cir
la
llama
antes
de
apagarse.
frio
so
pde
-
Carlos
¿dueño
del
estado
sin
dividirlo
eon
nadie,
hubo
de
tomar
otra
vez
lasarmas:
para
reprimir
una
rebelion.
de
Marsella
,.
y:
una
invasion
de
los
sarracenos,
que
se
apo=
»
deraron
de
Arles.
Siránimos:
turbulentos
y
enemigos
vencidos:se
atrevieron
al
héroe
de
Francia
“cuando
estaba
lejos:,
desmayaban
apenas
le'
veian
acercarse.
Todos/se:sose
gar
ron
consu
presencia.
Luitprando,:rey
de
los
lombardos,
hizo
alianza
con
él
contra'los'
musulmanes,
y
unieron
sus
tropas
parta
ar='
rojarlos'
de
Provenza.
El
lombardo:,
«en
se-"
ñal
de:
amistad
,
adopto
4:
Pipino:,
hijo
de-
Carlos
;
porque
entonces,
segun
las
antiguas”
me:
SE
.
costumbres.germanicas,
habia
paternidad
yr
fraternidad
de
armas. Desde:
esta
época
los
moros
no:
volyieron:
a
pasar
el
Pirineo
,
y”
aun
vieron
niuchas
veces
a
los
batallones'
franceses
favorecer
contra
ellos
en
España”
los:
generosos
esfuerzos
de
los
descendientes”
de
Pelayo:
y:Garcia-Jimenez.:
La
Francia
re-”
cobró
su
tránquilidad,
y
las
naciones
tribu-"
tarias
volvieron
4
la
dependencia:
El:
feliz”
caudillo
de
los
franceses
,
respetado:
en
el
interior»,
temido
de
los
demas
pueblos,
a-.
mado
de
los:sóldados,
formidable
alos
gran="
des
,
y.
venerado:
dela
nacion,
gozo
pacill-
“camente
desu
gloria.:Sw
fama
le
grangeó
los
283
homenages
de:
los
as
que
todos
qe
parda
su
amistad...
Eieol
Negociacion
dela
santa
Sede,
con
Car=
los,
Martel.:(740.)
Una
revolucion
se
prepa-
raba
entonces
en
Italia.
Ronía
no
queria
ya
depender
de
Bizancio,
ni
obedecer
a
los
em-
peradores
de.
oriente
quela
oprimian
sin
pro-
tegerla..Esta
ciudad,
terror
en
otro
tiempo
del
mundo,
devastada.por
los.
vándalos
,
so=
metida
a
los
godos,
libertada
por
Belisario,
vendida
por
Narses,
y
amenazada
a
cada
ins-
tante
por
los
embándis
y
no
habia
debido
su
independencia
en
los:
últimos
tiempos
sino
oa
delos
papas,
y
al
respeto,
que
elsa-
cerdocio
yla
virtud.
inspiraban.
Los.
roma-=
nos
miraban
al
gefe
de
la
Iglesia:
como,
su
¡Us
nico
protector
y
verdadero
principe.
Esta
disposicion
de
los
áninios
obligó.al.
papa
Gre-
gorio
YI
á
unir
la
autoridad.
E
con
la
espiritual.,
y
hacer.
que
Roma.fuese
la
capi-
tal:
de
la
Europa
cristiana,
como
lo;
habia:
si
do
del
.gentilismo..
Leon,
emperador
de
0-
riente
,
abolió
por
un:edicto
la
veneracion
dé
las
imágenes,
y
mando,
quitarlas
todas
de
|
las
iglesias,
y
entregarlas
al:
fuego.
como
si
fuesen-idolos.
El
papa
escomulgo
al.empe=
tador,
y
¡aunque
el
nombre
de
este
principe
se
ponia
en
las:
actas,
públicas,
Roma
dejó
de
Teconocer
su
antovidad:,
y
estableció.
una
ese
pecie
de
gobierno.
republicano,
cuyo
gefe
era
el
sumo
pontifice.
Gran
parte
de
Italia,
imi-
tando,
este,
ejemplo
,
se
sublevd.;.pero
los
0mbardos,.en
vez
de.
dejar
a
los
romanos
su
(94)
independencia,
se
aprovecharon
de
las
tur-
bulencias
,
se
apoderáron'
del
exarcado
de
Ravena,
y
amenazaron
á
Roma.
|
En
este
peligro,
Gregorio
IL,
que
ocu-
paba
entonces
la
silla
de
san
Pedro
y
des
plegando
tanto
valor
como
firmeza
,
resol-
vió
sacudir
á
un
mismo
tiempo
el
yugo
delos
griegos
y
el
de
los
lombardos;
pues
Leon
y
Luitprando
no
eran
para
Roma
sino
tiranos.
El
genio
de
Gregorio
le
inspiró
el
designio
Jebliiae
a
su
ciudad.un
apoyo
mas
firme
y
menos
peligroso.
Volvid
los
ojos
a
Francia,
vió
en
ella
un
hombre
bastante
poderoso
es
defender
,
y
muy
lejano
para
ontisralá
ompiendo
,
pues,
todas
las
relaciones
con
elimperio
de
oriente,
ejerció
la
autoridad
soberana
que
los
romanos'le
habian
dado,
y
envió
embajadores
al
duque
de
los
franceses,
solicitando
su
auxilio,
ofreciéndole
el
consu=
lado
,
y
poniendo
bajo
su
custodia
las
llaves
del
sepulero
de
san
Pedro.
Asi
Gregorio
fue
el
primer
pontífice
romano
que
echó
los
ci-
mientos
del
poder
temporal
de
los
papas;
poder
que
en
los
Fee
de
la
edad
media
conservó
el
principio
de
la
civilizacion:con”
tra
los
ataques
de
la
barbárie.
Esta
fue
la
pr
mer
negociacion
entre
Francia
y
Roma;
Y
sus
consecuencias
no
tardaron
en
dar
alc00-
cidente
nuevo
imperio
y
nuevos
césares.
Es-
ta
es
una
época
harto
importante
de
la
his-
toria
moderna,
para
omitir
su
monumento
mas
antiguo,
que
es
la
primer
carta
de
Gue-
gorio
ll
á
Cárlos
Martel,
que
ha:conserva”
(285)
do
la
historia
,
y.
es
como
sigue:
«Grego=
rio
ITT
4
su
hijo
escelentisimo
el
señor
Cár-
los
,
virey
(subrégulo)
de
Francia.
Las
tri-
bulaciones
nos
oprimen.
No
cesamos
de
llo-
rar
viendo
la
Yelesia
abandonada
por
aque=
llos
hijos
que
debian:
consagrarse
4
defen-
derla.
¿Y
cómo
podriamos
escusar
el
senti-
miento,
al
ver
el
pequeño
territorio
de
Rave-
na,
que
nos
quedaba
para
subvenir
al
socor-
ro
de
los
pobres
y
á
las
luces
de
las
iglesias,
saqueado
y
destruido
por
Luitprando-é
Hil
deberto
,
reyes
de
los
lombardos
,
los.cua=
les
llegan
con
sus
correrías
hasta
las
puertas
de
Roma,
y
sus
ejércitos
roban
y
destruyen
las
casas
dadas
4.san
Pedro?
Hasta
ahora,
hi.
jo
escelentisimo,
enmedio
de
tantos
pesares
no
hemos
recibido
de
vos
ningun
socorro
ni
consuelo.
En
vez
de
reprimir
estos
desórde-
nes,
daisoidos
á
los
principes
que
los
cau-
san
:
creeis
las
mentiras
que
publican,
y
du-
ais
de
las
verdades
que
os
decimos.
Pediz
mos
a
Dios
que
no
Os
castigue
por
este
peca-
do.
Pero
¡ojalá
fuese
posible
que
oyeseis
los
tasultos
de
estos
principes
orgullosos,
y
las
€spresiones
injuriosas
con
que
hablan
de
vos:
¿Dónde
esta,
nos
dicen,
esefamoso
Carlos,
Cuya
proteccion
habeis.
implorado?
«Dónde
stan
esos
terribles
ejercitos
de
los
franceses?
resentense:
vengan
si
pueden
a
libertaros
€
nuestro
poder.
¡Cuán
triste
es,
hijo
mio,
Veral
que
lo
es
de
la
Iglesia
tan
poco
celoso
en
efenderla!
El
principe
de
los.
Apóstoles,
Tevestido
del
poder
de
Dios,
es
bastante
(286)
.
fuerte
para
defender
su
casa
y
su
pueblo;
pero
quiere
conocer
en
estos
tiempos
de
pe-
ligro,
cuáles
son
sus
hijos
fieles.
No:
deis
crédito
alguno
á
los
falsos
informes
de
los
reyes
delos
lombardos
;
quéjanse
perpé-
tuamente
de
los
duques
de
Espoleto
y
Be-
nevento.
Estas
acusaciones
son
mentiras.
El
único
delito
de
estos
principes
es
haber
re-
sistido
la
injusticia.
Los
llaman
infieles
por-
que
no
han
querido
obedecer
á
órdenes
in-
humanas;
porque
se
han
negado
á
talar
los
campos
de
Roma,
y
á
devastar
las
tierras
de
los
santos
Apóstoles;
porque
han
rebusado
declarar
guerra
á
la
iglesia
de'
Dios,
que
es
su
madre,
y
al
pueblo
romano,
que
es
su
a-
liado.
Sin
embargo
,
quieren
deponerlos
y
desterrarlos
para
subyugar
la
Iglesia
sin
0s-
táculo
,
y
encadenar
el
pueblo.
Enviadnos
á
alguno
de
vuestros
confidentes,
y
que
sea,
sobre
todo
,
hombre
incorruptible:
€
inaccesible
álos
dones,
á
las
amenazas
y
pro-
mesas.
Vea
por
sus
mismos
ojos
nuestras
tri-
bulaciones
,
la
humillación
de
la
Iglesia,
las
lágrimas
de
los
peregrinos
y
la
ruina
de
nuestro
pueblo;
y
que
despues
os
de
cuenta
de
todo.
En
presencia
del
Señor
y
en
la
es-
peranza
de
su
terrible
juicio
,
por
su
amor;
por
la
salvacion
de
vuestra
alma,
0S
exhor-'
tamos
á
socorrer
con
la
mayor
presteza
po-
sible
la
Iglesia
y
el
pueblo
de
san
Pedro,
Y
á
alejar
de
nosotros
estos
reyes
inicuos.
O$
suplico,
pues,
por
Dios
viviente,
y
por
las
llaves
sagradas
de
san
Pedro
que
os
envi0%
(287)
que
prefirais
el
amor
que
le
debeis
,-4-la
pérfida
amistad
del
rey
de
los
lombardos.
Apresuraos
á
socorrernos
y
consolarnos
,
4
ar
testimonio
de:
vuestra
fe
,:y
aumentar
con
él
vuestra
fama
en
todos
los
paises
del
mundo,
para
que
podamos
deciros
con
el
pS
:
El
Señor
os
escucha:en
el
dia
de
a
afliccion
,
y:el
nombre
del
Dios
de
Jacob
Os
protege:
Áncardo
,
vasallo
vuestro,
da-
dor
de
esta
carta,
os
dirá
lo
que
ha
visto,
y
os
esplicará
nuestros
designios.
¡Ojalá
vuestra
pronta
respuesta
dulcifique
nues-
tras
penas
,
para
que
podamos
con
alegria,
de
dia
y
noche,
rogar
á
Dios
por
vos
y
vues-
tro
pueblo
,
ante
los
sepulcros
de
los
após=
toles
san
Pedro
y
san
Pablo.»
:
Carlos,
que
procuraba
entonces
calmar
as
quejas
del
clero
frances,
recibid
favora=
lemente
al
enviado
romano;
pero
como
no
€
importaba
menos
evitar
un
rompimiento
con
el
rey
de
los
lombardos,
su
aliado,
pro=
metió
buenos
oficios
y
no
socorros,
y
en
laz
gar
de
tropas
envió
al
papa
magnificos
pre=
sentes.
El
rey
lombardo,
por
respeto
a
él;
dejó
de
amenazar
4
Roma,
y
aparentó
re=
Mhunciar
al
proyecto:
de
conquistarla;
pero
omo
no
restituyo
a
la
Iglesia
las
úl
y
tierras
de
que
se
habia
apoderado,
Grego=
"0,
inquieto
y
descontento,
resolvió
mover
el
ánimo
de
Carlos
de:otra
manera.
Una
em-
ajada
solemne,
en
nombre
del
papa,
del
senado
y
del
pueblo
romano,
trajo
al
duque
€los
franceses
las
insignias
de:
patricio
y
(288
)
las
cadenas
de
san
Pedro;
y
Gregorio,
en
una:
carta
mas
persuasiva
que
la
primera,
rometia
4
Carlos,
si
le
libertaba
de
los
lom-
as
¿borrar
de
las
actas
públicas
el
nom-
bre
del
emperador
de
oriente,
y
restablecer
el
imperio
de
occidente
bajo
to
auspicios
del
caudillo
de
Franciaw
Parece
que
el
es-
lendor
de
esta
nueva
gloria
conmovió
el
alma
herdica
de
Carlos,
y
que
ya
se
prepa-
raba
á
atravesar
los
Alpes;
pero
esta
grande
revolucion
estaba
reservada
á
sus
hijos;
y
la
muerte
que
se
burla
de
los
designios
de
los
hombres,
hizo
bajar
al
sepulcro
en
un
mis-
mo
año
a.
Cárlos,
al
emperador
de
los
grie-
gos
y
al
papa.
Muerte
de
Carlos
Martel.
(741.)
Aun-
ne
la
naturaleza
habia
dotado
de
gran
vigor
al
héroe
de
los
franceses,
su
cuerpo
habia
envejecido
con
lós
afanes,
y
solo
su
alma
era
todavia
jóven.
Acomelido
de
hidropesia,
Y
reviendo
su
próxima
muerte,
repartió
sin
ostáculos
la
Francia
entre
sus
hijos;
porqué
su
autoridad
se
habia
legitimado
con
105
triunfos
de
su
vida
entera.
Sin
embargo,
p?
ra
hacermas
legal
á
los
ojos
de
la
nacion
4%
autoridad
de
sus
hijos,
reunió
en
Verberie2
los
principales
señores,
y
arreglo
,
de
0007
cierto
con
ellos,
el
repartimiento
de
su
he-
rencia
entre
los
dos
hijos
que
habia
tebl
0
de
su
esposa
Rotrúdis.
A
Carlomano,
que
era
el
mayor,
dió
la
Austrasia,
Suavia
y
'Lu-
ringia;-y
á
Pipino
la
Neustria,
Borgoña
Y
Provenza.
Grifon,
el
último
de
sus
hiJ05
(289)
no
tuvo
al
principio
parte
alguna
en
la:
su=
cesion,
porque
su
madre
Sonnechilde
estu=
vo
implicada
en
las
conjuraciones
que
tra=
maron
contra
la
autoridad
de
Garlos
los
:se=
ñores
de
Borgoña
y
el
conde
de
Paris.
Pero
las
súplicas
de
la
madre
y
el
hijo
le
vencie=
ron,
y
le
concedió
un
estado
pequeño.
De-
jaba
otros
hijos:
“de
Su
primera
muger
una
princesa;
llamada
Hildetrudis
,
que
casó
-
despues
con
el
duque
de
Baviera;
y
ademas
tres
hijos
naturales:
Remi,
que
fue
obispo
-
de
Ruan;
Gerónimo,
padre
de
Fulrado,
el
fundador
de
la
abadía
de
san
Quintin;
Ber-
nardo
que
fue
casado,
tuvo
tres
hijos,
en-
viudó
y
tomó
el
hábito
de
mongeen
Corbie;
y
en
iu,
dos
hijas,
Gontrudis
Y
Teodrada,
que
ambas
fueron
religiosas,
y
la
última
a-
badesa
del
monasterio
de
nuestra
Señora
de
Soissonsird
om
atar
2
Cárlos-
visitó
el
sepulcro
del
apóstol
de
Francia,
volvió
a
Grecy,
villa
cercana
á
No-
yon,
donde
terminó
su
vida
gloriosa
com
una
muerte
sosegada.
No
habia
querido
su=
bir
al
trono
de
los
reyes;
pero
se
enterró
en
su
panteon,
en
san
Dionisio.
Bajo
su
mando
la
esclavitud
de
los
merovingios
fue
tan
completa
como
antes,
pero
no
tan
dura.
En
ugar
de
tenerlos
encerrados
en
la
casa
de
Placer,
ó:por
mejor
decir
de
prision,
de
lomagne
,
les
permitió
pasearse
indolente
Mente,
con
fausto,
pero
sin
autoridad,
por
08
palacios
de
Coblenza,
Heristal,
Metz,
.
Kiersy
Valencienas
y
Soissons.
Como
esta=
TOMO
XIII.
19
ban
rodeados
de
esclavos
que
los
:sirviesen
y
de
cortesanos
que
los
adulasen,
y
no
les
faltaban
perros
para
cazar
ni
carros
para
via-
jar;
pensaban
que
todavia
eran
reyes.
Cár-
los
fue
el
mas
grande
héroe
de
aquellos
si-
glos:
su
nombre
ha
atravesado
con
gloria
.la
edad
de
las
tinieblas.
Fue
celebrado
por
los
historiadores,
cantado
por
los
poetas
y
no-
yelistas,
aplaudido
por
los
guerreros
se
to-
7
dos.tiempos,
y
colocado
al
frente
de
los
pro-
tectores
de
la
Iglesia,
á
la
cual
sostuvo
con-
tra
los
lombardos
y
libertó
de
los
musulma-
-
nes,
y
cuyo
poder
estendid.sobre
las
ruinas
de
los
idolos
de
Germania.
Gregorio
decia
que
la
espada
de
Carlos
habia
convertido
2
la
fe
cristiana
mas
de
100.000
paganos.
Sin
embargo,
el
clero
frances,
pea
privilegios
quebrantó
,
quizá
por
necesidad,
pero
con
onda
violentia,
no
le
quiso
bien;
y
5
ta
aversion
en
aquellos
siglos
de
ignoranci?
dió
motivo
a
la
fibula
que
se
esparció
mu”
chos
años
despues
,.de
ld
encontrad0
en-su
sepulero
una
culebra,
en
prueba
de
que
se
habia
condenado.
Francia
pagará
siempre
el
homenage
de
su
gratitud
al
hombre
estraordinario
que
?
penas
salió
de
una
prision
oscura
para
elt”
varse
al
poder
supremo,
rodeado
incesante”
mente
de
numerosos
enemigos,
suplió
siem-
re-la
desigualdad
de
las
fuerzas
con
el
va”
ds
la
prevision
y
la
actividad.
ProclamadO
gefe
de
un
pueblo
entregado
a
la
anarquía
Y
de
umreino
dividido
entre
las
facciones
4
(291
|
los
grandes
y
las
Moa
estratigéras,
su-
po
reunir
4
todos
los
franceses,
“lés
enseñó
á
obedecer,
los
acostumbro
al:
dominio
de
un
dictador,
resucitó
su
gloria
militar,
les
vó
sus
armas
victoriosas
desde
el
Mosa
alos
Alpes
y
Pirineos,
y.
desde
el
Océano
hasta
el
Danubio,
y
supo
completar.
esta
“inmensa
carrera
de
triunfos
y
de:poderio';
sincome-
ter
ninguno
de
los
crimenes”
y
homicidios
que
mancharon
los:cetros
sangrientos
de
los
sucesores
de
Clodoveo.
Germania
le
nom-
bró
virey
:
Italia
cónsul
y
patricio»
Eran
cia
principe
y
duque;
pero
de
todos'los-
titulos
:
pe
dabala
adulacion
¿“usurpabio
eblorgul
0
,Cárlos
solo
tomó
el
de
varon
ilustre
(virillustris).
Era
digno
de
él,
y
la
posteri-
dad
lo
ha
confirmado»
>
04,2D,
914
Rebelion:
de
Grifon:(742.)
Los'dos
hijos
de
Cárlos
Martel
heredáron
sú
nombre”,
¿su
oder
y
su
gloria,
muy
dificiles
de.
sóstener.
El
clero
deseaba:
recobrár
sus
bienes.
usur-
pados
:
los'leudes;
orgullosos
y
turbulentos,
su
independencia.
Grifon
,
último!
hijo
de
Carlos
envidioso:
de
sus
hermanos
y'
des-
contento
de
su
porcion,
escitaba
4
la
rebe-
lion
los
grandes;
que
agradecian
tener
el
pretesto
y
el
apoyo
de
sa
nombre
para
co=
Menzar
la
guerra
civil.
Carlomano:
y
Pipi-
10,
informados
de
las
intrigas
de
Grifun,
se
Anticiparon,
le
acometieron
y
persiguieron,
tomaron
por
asalto
la
ciudad
de
Laon,
don-
e
se
habia
refugiado,
desterraron
á
su
ma-
“Ave
¿la
abadía
de
Chelles,
y
á
él
le
encer-
(298
)
rio«
Al
mismo
tiempo,
poruna
inconsecuen-
cia
dificil
de
esplicar,
di
libertad
a
su
pro-
io
hermano
Crifon
,
tanto
mas
temible,
cuanto
estaba
irritado
por
una
larga
pros-
cripcion.
Le
llamó
á
su
palacio:
le
recibió
con
cariño,
y
le
dió
doce
condados
en
las
provincias
de
Maine
y
Anjou.
Grifon
mostró
en
breve
que
olvidaba
los
beneficios,
y
solo
se
acordaba
de
los
agra-
vios.
Pasó
a
Germania
a
sublevar
los
sajones,
esperando
con
su
auxilio
despojar
a
su
her-
mano
,
de
quien
se
creia
igual
y
no
súbdito»
Pipino
marchó
inmediatamente
contra
el,
aumentado
su
ejército
con
30.000.
esclavo-
nes
auxiliares.
Los
sajones
no
pudieron
re-
sistir
a
fuerzas
tan
numerosas
:
los
que
qui-
sieron
sostener
lid
tan
desigual,
fueron
ven”
cidos
y
obligados
á
bautizarse;
los
demas
hu-
yeron
sin
pelear,
Grifon,
abandonado,
se
re-
fugió
á
Baviera.
El
duque
Odilon
habia
muerto,
y
era
sucesor
suyo
su
hijo
Tasilon,
niño
de
seis
años.
Sus
tutores,
arrostrandO
el
enojo
de
los
franceses,
concedieron
á
Grr
fon
hospitalidad
imprudente.
Este
princi”
e,
tan
ingrato
como
ambicioso,
castigó
$”
indiscrecion
,
sublevando
contra
ellos
los
bávaros
,
que
le
proclamaron
duque,
y
de-
-pusieron
á
Tasilon.
Los
alemanes
hicieroP
alianza
con
él;
y
el
papa
medió
con
Pipin?
e
que
no
hiciese.
guerra
á
su
hermano
ipino
,
irritado
,
no
dió
oidos
á
los
const”
jos
de
Roma,
y
llevó
sus
armas
4
Baviera:
fortuna
siguió
al
nombre
que
la
fama
aplau”
dia::apenas
Pipino
se
presento,
los'bávaros
y
alemanes,
despues
de
corta
resistencia,
se
sometieron
y
devolvieron
al
niño
Tasilon
su
autoridad.
Sergio,+enviado
por
el
papa
a
Baviera
,
habia
insistido
en
que
los:
france-
ses.no
hiciesen
guerra
a
los
Y
uertierd
Pipi=
no,
despues
de
vencer,
le
dijo
:
«bien
veis
que
la
voluntad
de
Dios,
manifestada
por
la
victoria,
es
que
los
bávaros
queden
so-
metidos
á
la
Francia.»
Asi
se
iban
introdu-
ciendo,
casi
sinconocerlo,
dos
principios
del
islamismo,
sumamente
perniciosos:
uno,
que
debe
propagarse
la
jean
con
las
armas:
Otro,
que
la
victoria
,
esto
es,
la
fuerza,
es
la
que
ida
del
derecho,
apreciando
los
su-
cesos
fisicos
y
materiales
que
Dios-permite
muchas
veces
contra
la
virtud
para
probar=
la,
como
decisiones
marciales
di
la:
justicia
eterna.
45
lt
a
Muerte
de
Grifon.
(749.)
Grifon,
sin
a-
liados,
apoyo
ni
recursos,
hubo
de
implo=
rar
la
clemencia
de su
hermano.
Pipino
le
perdonó
la
rebelion,
y
aun
le
devolvió
el
Maine
y
el
Anjou;
pero
solo
el
cetro
podia
satisfacer
á
aquel
ánimo
inquieto
y
albo-
rotado.
Escitado
á
la
rebelion
por
algunos
señores
descontentos,
formó
nuevas
conju-
raciones.
Temeroso
de
la
venganza
de
Pipi-'
no,
que
las
descubrió,
huyó
a
los
cr
del
duque
de
Aquitania,
donde
enamorado
Ocamente
de
la
duquesa,
y
huyendo
del
"esentimiento
de:
st
marido,
fue
alcanza-
0
en
las
montañas
por
algunos
sirvien-
(300)
tes
de
Gaiferos,
y
pereció
4
sus:
manos.
:
Pipivo,,
libre
de
todos
sus
rivales
y
ven=
cedor
de
todos:sus
enemigos,
se
presentó
en
fin:á
Jos
franceses
como
otro
Cárlos
Martel.
Dueño
de
los
tesoros
y
fuerzas
del
estado,
venerado:
de
un
pueblo
idólatra
de
la
gloria,
solo,
el
trono
faltaba
á
su
grandeza.
El
pro-
fundo
olvido:en
que
yacian
los
descendien=
tes
de
Clodoveo,
consecuencia
del
despre-
cio
con
que
se
les
miraba,
convencieron
d
Pipino
que
era
llegada
la
ocasion
favorable
ara
arrojar
del
palacio
la
última
sombra
que
o
ocupaba.
|
Preparativos
de
Pipino
para
subir
al
trono.
(750.)
Todo
estaba
dispiiento
para
esta
gran
mudanza
que
se
verificó
sin
con”
vulsiones,
pues
no
era
mas
que
el
término
de
una
revolucion
comenzada
cien
años
an-
tes.
Ademas,
Pipino,
siguiendo
las
huellas
de
su
padre
en
el
camino
de
la
victoria,
t0-
mó
para
lograr
su
designio
politico
diferen”
tes
sendas.
Cárlos,
siempre
en
medio
de
10%
campamentos,
y
resucitando
el
espiritu
mili-
tar
de
losfrancos,les
habia
enseñado
á
triur”
far
y
obedecer:
habia
ganado
á
los
leudes»
prodigándoles
señorios,
titulos
y
riquezas
y
hasta
los
hombres
libres
le
miraron
como
su
bienhechor;
pues
los
sacó
de
una
espect?
de
servidumbre,
permitiéndoles
quese
re”
comendasen
para
beneficios
,
y
concedién
doles
feudos
ficticios,
esto
es,
el
deroc?,
de
ser
leudes,
dando
al
rey
sus
alodios
bienes
libres,
y
recibiéndolos
despues
como
(301)
beneficios.
Pero
al
misuro
tiempo
Se
grans
ged
Carlos
un
enemigo
muy
poderoso
,
Les-
Pojando
al
clero
de
sus:bienes
para
enrique
cer
el
ejército.
Pipino
se
reconcilió
con
los
obispos,
restituyéndoles
gran
parte
de
las
riquezas
usur
adas,
ly
asi
adquirió.
en
las
juntas
niadlas
un
fuerte
apoyo
para
ba-
ancear
la
turbulenta
independencia:
de
los
leudes.
Resuelto.á
apoderarse
de
la
corona;
no
tenia
ostaculo
que.temer
sino-la
religion
el
juramento
;
mas
fuerte
en-los
pueblos
todavia
bárbaros
que
en;
las
naciones
cor=
rompidas;
y
asi.empleó
todas
sus
artes
en
sa
la
revolucion
con
el
consenti-
miento.
nacional
y
con
la
intervencion
de
a
santa
Sede,
que
en
los
dos
siglos
an-
teriores
habia
egercido.
grande
autoridad
en
rancia.
des
ue
El
papa,
proscrito
en
oriente,
y
mal
se-
guro
en
Italia,
era
á.la
sazon
muy
poderoso
en
occidente,
donde:se
veneraban
sus
¿r=
denes
como.oráculos
,
al
mismo
tiempo
que
los
griegos
y
lombardos
las
despreciaban.
ipino
mostró-en
su
conducta
atrevida
tan=
ta
prudencia,
que
los
franceses
desu
tiem-
Po,
para
elogiar
a
un
hombre
hábil,
decian:
es
discreto
como
Pipino.
Zacarías
Ocupaba
ala
sazon
la
silla
de
san
Pedro.
Amenazado
€
su
próxima
ruina
por
el
emperador
de
Oriente
y
el
rey
de
los
lombardos.,
que-
'la
salvar
su
independencia
y
consolidar
el
Poder
temporal
de
la
santa
Sede.
Pipino
ASPiraba
al
trono.
Uniéronse,
pues,.y
se
(302
dieron
(1)
E
e
loque
ninguno
de
ellos
tenia
derecho
de
dar:
Zacarías
con-
cedió
al
duque
de
Francia
la
corona
de
los
nerovingios,
y
Pipino
did
al
papa
las
ciu”
dades,
tierras
y
el
exarcado
que
pertene-”
cian
al
emperador
de
los
griegos.
Sin:
em-
bargo,
esta
negociacion
uro
casi.
un
año!
muchos
leudes,
por
fidelidad
Ó
por
envidia,
resistian
4
las
insinuaciones
de
Pipino,
y
Ro"
ma
estaba
aun
indecisa.
San
Bonifacio;
obis
po
de
Maguncia,
célebre
por
la
conversiol
delos
sajones
y
alemanes,
habiendo
sido
£
vorecido
por
Pipino
para
esta
santa
obra
Je
era
muy
adicto;
y
la
veneracion
que
tenian
los
pueblos
de
Francia
é
Italia,
alla”
nó
todas
las
dificultades.
2d
29
in
de
la
dinastia
merovingia
+
Pipino
Y
Breve,
rey
de
Francia.
(752.)
En
el
mes
Y
mayo
de
752
se
reunieron
en
Soissons
grandes,
los
obispos
y
el
pueblo;
y
na
prueba
mejor
el
esceso
dela
ignorancia
aquel
siglo
de
tinieblas,
que
el
silencio
gU%
dado
por
sus
historiadores
acerca
de
este
£
ceso
memorable
que
arrojó
del
trono
2
4,
sucesores
de
Clodoveo.
Ningun
escritor
*
o
e
(1)
El
papa
no
dió
á
Pipino
sino
el
título
del
autoridad
soberana
de
oriente
,
que
yQ
poseid
jo
pino
no
hizo
mas
que
asegurar
las
tierras
de
la
,
14
sia,
que
el
emperador
no
podia
defender
contro
rapiña
de
los
lombardos
,
y
ciertamente
penid
E,
recho
para
hacer
esto.
(MN.
del.
T.)
!
a
qe
al
pueblo
los
peligros
que
le
amenaza-
an
;
a
l
0sos.
L
di
cil
era
exigir
de
ánimos
tan
belicosos
sin.
Cero
res
Preciad
CO
rem
lA
era
reunir
el
poder
al
mérito,
y
la
au-
tidad
4
la
gloria.
«Es
necesario,
en
fin,
de=
Clan
Douro
la
felicidad
pública,
uniendo
á
su
ol:
artidarios
de
la
revolucion
pro-
me
A
a,
e
*l
aspecto
moral
como
bajo
el
aspecto
po
(304)
litico;
y.el-
consentimiento
del
papa
á
una.
mudanza,
tan
útil
para
Francia,
basta
he
disipar
todos
los
escrúpulos.»
El
sacer
Lulio,
Burchardo,
obispo
de
Wurtzburg,
Y
Fulrado,
abad
de
san
Dionisio,
enviados
antes
4
Roma,
publicaron
en
la
asamblea
la
ote
.
respuesta
del
PAPA
Lacarias.
La
decision
de:
la
santa
Sede
niente
dar
la
dignidad
real
al
que
egercia
ya
el
poder
en
toda
su
plenitud.»
Asi
el
pa"
ue,
que
«era
justo
y
conver
pa
aconsejó,
y
segun
Eginardo,
mando
Ja
deposicion
de
Childerico
y
la
exaltacion
Pipino.
Este
dictámen,
Neaniiagna
el
aro
zobispo
de
Maguncia,
fue
aprobado
por
Los
leudes
,
los
obispos
y
el
pueblo.
Eli
giezome
Pipino
y
le
elevaron
sobre
el
escudo;
y
%
santo
arzobispo
Bonifacio
puso
la
corona
507
bre
la
frente
del
nuevo
rey.
El
indolente
?
insensato
Childerico
fue
degradado:
un
de
creto
de
la
junta
de
los
franceses
le
obligo?
cortarse
el
cabello
y
tomar
el
hábito
de
mon”
ge
en
el
convento
de
Sethien
y
de
san
Be,
tin
en
Omer,
ciudad
de
Artois.
Alli
mur.
dos
años
despues.
Se
cree
que
tuvo.un
.
,
,
llamado
Teodorico
0
Tierry
:
este
principa
|
absolutamente
olvidado
despues,
perdio
y,
cabello,
y
fue
encerrado
en
el
convento
la
Fontenelle.
En
Tierry
se
estinguió
Ja
La
A
lia
merovingia
que
habia
reinado
334
4D
A
desde
418
hasta
752.
El
advenimiento
+,
Pipino
al
trono
fue
una
violacion
M4
0
fiesta
de
las
leyes
de
la
monarquia;
UN
la
ley.
de
la
necesidad.,
superior
4
(305)
las
otras,
hizo
inevitable
esta
revolucion.
Desde
el
momento
que
los
francos
se
es-
tablecieron
en
Galia,
el
gobierno
del
reino,
ajo
la
primera
dinastía,
tuvo
siempre
el
fu-
Resto
sello
de
la
violencia
y
la
conquista.
0s
vencedores,
para
vivir
seguros
en
me-
10
de
los
vencidos,
mo
conocieron
otro
sis-
tema
que
el
militar.
El
pueblo
franco
pre-
sentaba
siempre
el
espectáculo
de
un
ejér-
Cito,
cuyos
reales
se
habian
estendido
4
to-
a
Galia:
cada
gefe
de
tribu
fue
su
general
SU
la
guerra
y
sujuez
en
la
paz.
La
fuerza
Ce
los
caudillos,
la
obediencia
de
los
solda-
0S
y
la
fidelidad
de
los
leudes
dieron
por
sun
tiempo
á
la
nacion
subyugada
cierta
o
quilidad
que
suavizaba
la
servidumbre:
levóse
la
guerra
á
Germania,
y
sus
tribus
publaron
y
se
sometieron
á
las
armas
de
¿Ancia.
Pero
en
breve
las
querellas
domés-
¡“as
de
los
reyes,
su
crueldad,
y
sobre
to-
2
su
debilidad
volvieron
á
sumergir
las
Alas
en
todas
las
calamidades
de
la
anar-
Ja
y
del
despotismo.
Todos
temian:
ni
bo
asilo
seguro,
ni
hombre
cierto
de
con-
“CL
var
su
yida,
sus
bienes
ni
su
libertad
:
la
“erza
era
el
único
recurso
contra
la
injusti-
O
cada
montaña
,
cada
peñasco
se
co-
900
de
una
fortaleza,
construida
para
dez
laaderse
de
las
invasiones
estrangeras
y
de
d
ostilidades
interiores.
Allí
desde
lo
alto
as
almenas
se
burlaban
los
señores
dé
“Utoridad
de
las
leyes,
y
de
los
monarcas:
€ma;
6
:
Mejantes
4
las
aves
de
rapiña,
no
bajaban
TOMO
X111.
2
a
(306
)
a
la
llanura
sino
para
cometer
espantosos
la-
trocinios.
Todos
los
derechos
se
violaban:
los
desórdenes
de
la
barbarie
sucedian
á
los
goces
de
la
vida
social.
La
parte
mas
mume-
rosa
y
útil
del
¡Ai
gemia
en
esclavitud;
y
la
suerte
de
los
pobres,
aunque
fuesen
li-
a
se
diferenciaba
muy
poco
de
la
de
Los
siervos.
El
inocente
desvalido
solicitaba
en
vano
la:
proteccion
de
las
leyes,
y
ningu”
juez
se
atrevia
á
castigar
al
criminal
arma”
do.
Los
reyes,
despojados
de
su
poder,
10
podian
hacer
respetar
la
justicia;
y
el
miss
mo
gobernador
de
palacio,
que
usurp?
Ja
autoridad
real,
si
reunia
bajo
sus
band£”
ras
á
los
nobles
sus
iguales,
era
con
la
triste
condicion
de
autorizar
sus
usurpaciones
y
«violencias
,
y
de
repartir
con
ellos
los
des”
pojos
de
la
corona
bestia
de. Asi
las
cien”
cias
y
letras,
asustadas
,
vieron
estingW!
se
enteramente
su
antorcha.
«En
cuatro
Y
glos
,
dice
Robertson
,
no
produjo
toda
77
ropa
un
solo
escritor
que
merezca
ser
leló”
9
por
la
elegancia
del
estilo
,
ó
por
la
exo
titud
ó
novedad
de
las
ideas;
y
apenas
e
citará
una
sola
invención
útil
0
agradab
á
la
sociedad,
que
lonre
aquellos
tiempo*"
Lospueblos,
sumamente
desgraciados,
pul
dela
luz,
que
solo
podia
servirles
par2
ha
cerles
yer
el
inmenso
abismo
en
que
hablo
caido.
«El
estado
peor
de
la
sociedad
ham
na
,
añade
Robertson,
es
aquel
en
qu
y,
ueblos
hau
perdido
su
independencia
¿e
sencillez
de
sus
costumbres
primitivas,
A
:
307
)
|
)
haber
llegado
4
cierto
grado
de
civilizacion,
eN
que
el
sentimiento
de
la:
justicia
y
del
onor
sirva
de
freno
á
las
pasiones
emieles
y
roces.
Y
asi
es,
que
en
la
historia”
de
los
!'Empos
que
acabamos
de
pintarse
encuen-
tra
mayor
número
de
acciones
atroces
capa-
“es
de
sorprender
y
horrorizar
la
imagina=
y
'9N)
que
en
ninguna
otra
¿poca
de
los
ana-
€S
europeos
(1).»
pd
ee
,,
Solamente
el
cristianismo
'oponia
un
0S-
tienlo
poderoso
á
la
ferocidad
de
las
costum-
tes
bárbaras,
esperando
la
época
desub-
“garla,
Consolaba
y
protegía
eficazmente
á
0s
débiles
;
aterraba
á4
los
malvados
pode-
1005;
daba
asilos
4
las
reliquias
dela
sabi-
duria
griega
y
romana;
cultivaba
las
artes
Utiles,
y
oponia
el
influjo
de
la
inteligencia
la
moral
4
la
fuerza
brutal
de
las
armas.
os
filósofos
del
siglo
XVI
han
acusado
al
“ero
de
estos
siglos
de
haber
adquirido
po-
Y
Y
riquezas:
como
si
aquel
y
estas
no
fue-
7
COhsecuencias
necesarias
de
la
superio-
"idad
de
sus
luces
y
virtudes.
Los
bienes
del
q
Sto
eran
el
único
tesoro
de
los
desgracia-
0
€rinfelices:
que
gemian
bajo:el
yugo
de
No)
Robertson
exagerd
visiblemente,
Las
guerras
dh
ts
de
la
república
romana
,
los
remnados
de
los
Peradores
perversos
,
la
historia
de
los
sucesos
Wa
e
Jandro
son
mil
veces
mas
horribles
que
las
ctas
de
los
francos
,
visigodos
y
lombardos.
“del
TP.)
j
;
4d
(314)
Onicns
de
los
españoles.
Atribúyese
ge-
neralmenteá
Tubal,
hijo
de
Jafet,
y
nieto
de
Noé,
la
poblacion
de
España.
Gomo
los
fenicios,
griegos,
cartagineses
y
romanos
no
arribaron
á
las
playas
de
esta
peninsula
hasta
muchos
siglos
despues
de
su
pobla-
cion
,
sus
historiadores
no
pudieron
dar
no-
ticias
exactas
acerca
de
los
sucesos
que
ante-
cedieron
á
su
llegada;
pero
un
hecho
solo
basta
para
demostrar
0nál
fue
la
situacion
de
los
españoles
en
aquellos
tiempos
primiti>
vos»
Los
fenicios,
que
fueron
erige
blo
conocido
de
la
antigiedad
que
empezó
a
comerciar
con
la
peninsula
,
halló
a
los
es-
pañoles-
en
el
primer
grado
de
la
civiliza-
cion;
es
decir,
cultivaban
la
tierra,
tenian
gefes,
0
se
gobernaban
republicanamente;
pero
se
hallaban-divididos
en
un
gran
nú-
mero:de
naciones
0
tribus,
y
no
conocian
aun
ni
los
deleites
refinados
de
la
socieda
civil,
ni.los
tormentos
de
la
ambicion
y
la
avaricia.
Esto
prueba
invenciblemente
con”
tra
la
fundacion
de
una:primitiva
monarqu!?
en
España,
cuyos
reyes
fabulosos
nombran
algunoshistoriadores;
y
citan
sus
hechos
Co
tal
seguridad,
como
si
hubiesen
asistido
2
sus
palacios.
En
nuestro
dictámen
Gerion»
Hispalo,
Héspero,
Atlante,
Siculo,,
Abides
y
Argantomio
,
si
reinaron
en
España
,
fue”
ron
regúlos
de
algunas
tribus
cercanas
á
las
playas,
ó
aventureros
de
otras
naciones
que
"
fundaron
ciudades
en
las
costas,
y
se
lama”
(315)
ron
reyes.
No.
quitemos
su
autoridad
á
los
escritores
griegos
y
latinos
,
que
citan
aque-
llos
nombres
y.
algunos
hechos
aislados
;
mas
no
creamos
que
hubo
en
la
España
primiti-
va
el
grado
de
civilizacion
necesario
para
fundar
grandes
monarquías,
cuando
en
tiem-
Pos
posteriores
los
fenicios
,
griegos,
carta»
gineses
y
romanos
la
encontraron
todavia.
bárbara
y
dividida.
La
grande
seca
que
,
se-
gun
dicen
,
asoló
4
España,
despues
del
rei-
nado
de
Abides,
y.que
acabó
con
gran
par-
te
de
la
poblacion
y
con
la
monar
ula,
nos
parece
una
fabula
muy
aleta
que
se
Cuenta
de
aquel
rey
prodigioso...
E
Añadase
a
esto
el
diferente
grado
de
ci-
vilizacion
en
que
dos
fenicios
y
griegos
ha-
laroná
los
españoles:
en
las
costas,
huma=
nos
,
sencillos,
tratables
,
fáciles
de
incitar
al
comercio
con
los
estrangeros
,
y
aun
de
someterse
'á
su
autoridad.
Homero
pone
los
campos
Eliseos
y
el
siglo
de
oro
en
los
her-
mososllanos
que
riega
el
Guadalete.
Pero
los
pueblos
del
interior
de
las
tierras
eran
Aspe-
ros
,
feroces,
intolerantes
de
yugo
,
Perti-
naces
defensores
de
su
independencia.
Asi
los
hallaron
Amilcar
y
Annibal
;
asi
mucho
tiempo
despues
Escipion
Emiliano
y
los
cón-
Sules
vencidos
por
Viriato;
asi
Augusto,
Me
á
pesar
de
una
guerra
cruel
en
Canta-
tia,
hubo
de
contentarse
con
un
simulacro
“
subyugacion.
Los
idiomas
que
se
habla=
an
en
España
eran
diversos;
varias
las
ter-
Minaciones
de
sus
pueblos
y
ciudades:
no
es
(316)
posible,
pues,
concederles
una
civilizacion
antigua
y
uniforme
,
y
por
consiguiente
ni
un
imperio
vasto
y
estendido.
España
estu-
vo
dividida
en
sus
principios
en
un
gran
nú-
mero
de
tribus
sometidas
,
primero
al
go-
bierno
patriarcal
,
despues
a
gefes
d
caci-
ques,
y
en
algunas
partes
á
un
régimen
re-
publicano.
Esta
es
la
suerte
de
todos
los
pueblos
primitivos
en
el
primer
periodo
de
su
civilizacion;
mas
no
se
halla
vestigio
en
ningun
autor
de
algun
pueblo,
héroe
ó
monarca
de
España,
que
en
aquella
época
hubiese
emprendido
conquistar
á
sus
veci-
nos
ni
fundar
una
estensa
monarquía.
El
carácter
politico
de
los
españoles
fue
ha
sido
siempre
en
lo
interior,
el
amor
de
la
independencia;
en
lo
esterior,
el
despre-
cio
de
las
conquistas.
Acaso
no
haya
habido
una
nacion
menos
aficionada
á
acometer
la
libertad
agena;
pero
tampoco
ha
habido
nin-
guna
que
haya
defendido
mejor
la
suya
pro-
pia.
Este
es
un
hecho
histórico
:
atribúyast,
si
se
quiere,
á
un
instinto
dejusticia,
prop!
de
la
nobleza
del
carácter
español;
4
á
las
dificultades
que
ofrece
para
hacer
y
consel”
var
conquistas
lejanas
un
pais
,
terminado
naturalmente
por
los
dos
mares
y
el
Pirineo;
9
ála
fertilidad
y
riqueza
del
suelo
y
apact”
ble
temple
del
clima
,
que
ofreciendo
satis-
faccion
a
todas
las
necesidades
y
placeres
de
la
vida,
destruye
uno
de
los
grandes
in-
centivos
que
tienen
las
naciones
para
aco”
meter
la
independencia
de
las
otras;
¿en
fiD>
(317)
al
orgullo
nacional,
apreciador
de
sus
cosas,
y
que
se
cura
poco
de
las
agenas.
El
hecho
es,
que
los
españoles
han
defendido
siempre
valerosisimamente
su
territorio
,
y
solo
una
vez
,
en
la
época
de
Fernando
el
católico
y
Cárlos
V
,
emprendieron
ser
conquistado-
res.
Es
verdad
que
entonces
obtuvieron
y
conservaron
por
dos
siglos
un
gran
domi-
nio
sobre
la
politica
e
se
hicieron
señores
de
un
nuevo
mundo
,
y
cortaron
al
aguila
otomana
una
de
las
dos
garras
con
que
amenazaba
destrozar
la
Europa.
Espedicion
de
los
sicanos
a
Sicilia.
(A.
M.
2740.
A.J.
1264.)
La
única
espedicion
estrangera
,
que
consta
conalguna
proba-
bilidad,
hecha
por
los
españoles
á
paises
le-
Janos,
es
la
de
los
sicoros
y
sicanos,
pueblos
habitadores
de
las
orillas
del
Sicoris
,
ho
Segre,
en
Cataluña,
á
Sicilia
é
Italia.
El
pelo
de
esta
espedicion
fue
Sículo
,
4
quien
os
defensores
de
una
primitiva
monarquía
española
suponen
hijo
y
sucesor
de
Atlan-
te
,
rey
de
España;
y
dicen
que
pasó
á
Ita-
lia,
donde
ya
Atlante
habia
ido
con
un
ejér-
cito
para
tomar
posesion
de
aquel
pais.
Ar-
rojado
por
la
tempestad
a
la
isla
de
Trina-
Cria,
vencio
a
los
lestrigones,
primitivos
ha-
bitantes
de
ella,
y
la
dió
el
nombre
de
Si-
Cilia,
Sicania
0
Sicoria,
Ó
por
su
nombre,
4
Por
el
de
los
pueblos
que
mandaba.
Pasg
£Spues
á
Italia
,
donde
auxilió
á
su
herma-
na
Roma
para
la
fundacion
de
la
gran
ciudad
“
£ste
nombre,
de
la
cual,
segun
estos
his-
(318)
toriadores
,
Rómulo
no
fue
más
que
reedifi-
cador.
Ultimamente
venció
y
arrojó
de
Tos-
cana
á
Dardano
,
que
huyó
,
segun
las
tra-
diciones
poéticas
,
á
las
playas
del
Heles-
onto,
donde
fue
uno
de
los
'fundadores
de
E
soberbia
Troya.
De
esta
narracion
lo
úni-
co
que
nos
parece
verosimil
es
una
emigra-
cion
de
los
sicanos
á
Trinacria;
y
este
suce
$0,
e
ia
todas
las
probabilidades,
perte-
nece
4
la
¿poca
de
la
fundacion
de
Atenas
por
Teseo.
Espedicion
de
los
celtas.
Es
indudable
la
existencia
de
un
pueblo
antiguo
que
ocu-
9
todo
el
occidente
europeo,
no
tanto
por
medio
de
la
conquista,
como
poblándolo-
Este
pueblo
fueron
los
celtas,
padres
de
los
galos
,
bretones
,
españoles
y
germanos.
Es
desconocido
su
origen
primitivo
,
el
órden
y
las
épocas
de
sus
emigraciones:
solo
se
sa”
e
que
se
encuentran
vestigios
de
suidioma
hasta
en
el
griego
y
el
latin.
[gnórase
tambien
la
época
de
su
venida
á
España,
y
aun
s6
disputa
si
fueron”
oriundos
de
ella
,
y
atra-
vesaron
el
Pirineo
para
conquistar
0
poblar
la
Galia.
Si
atendida
la
escasez
de
noticias
6”
xactas
,
y
enmedio
de
las
tinieblas
que
cu”
bren
los
origenes
de
los
pueblos,
put
e
fiarse
algo
de
las
congeturas
probables,
pa”
rece
que
siendo
la
direccion
natural
de
la
oblacion
de
Europa
de
oriente
a
occiden
te,
debió
poblarse
Galia
antes
que
España
y
por
consiguiente,
quelos
celtas
vinieron
49
aquel
pais
a
la
península,
La
epoca
de
esta
(319)
emigración
podria
fijarse
,
no
sin
verosimili-
tud,
poco
antes
y
poco
despues
de:
la
emi-
gracion
de
los
sicanos.
Sea
como
fuere,
nosotros
encontramos
vestigios
del
pueblo
celta
en
el
último
con=
fin
del
Algarbe
de
Portugal,
en
las
estre-
midades
occidentales
de
Galicia,
y
en
las
o=
rillas
del
Ebro.
El
cabo
de
Finisterre
,
en-
tre
otros
muchos
nombres,
tuvo
el
de
pro-
montorio
céltico.
Un
pueblo,
llamado
celta,
recorrió
todo
el
occidente
de
España
;
y
los
habitantes
de
lo
que
hoy
es
el
reino
de
Ara-
gon,
conservaron
por
muchos
siglos
el
nom-
bre
de
celtiberos
,
que
quiere
decir
celtas
del
Ebro.
bs
Puede
creerse
que
en
esta
época
la
po-
blación
de
España
constaba
de
dos
especies
de
habitantes
:
los
aborigenes
0
primitivos
pobladores
de
la
peninsula,
y
los
pueblos
de
origen
céltico.
Entre
los
aborigenes:me-=
recen
el
primer
lugar
los
cántabros
ó
habi-=
tantes
de
las
playas
del
Océano
cantábrico
de
las
vertientes
occidentales
del
Pirineo,
pueblo
que
ha
conservado
hasta
nuestros
dias
sus
antiquisimas
costumbres
,
régimen
¿idioma,
sin
haberse
mezclado
con
ninguna
nacion
,
como
prueban
los
nombres
vascon.
gados
de
casi
todos
los
pueblos,
ni
haber
sido
subyugados
por
romanos,
godos
ni
ára-
es.
Su
lengua
tiene
todos
los
caracteres
de
Primitiva
,
sonidos
correspondientes
al
ge-
nio
é
indole
de
los
que
la
hablaban,
y
a
la
Posicion
montuosa.
y
maritima
del
pais:
for-
(320
)
más
regulares
y
sencillas
en
la
etimología
y
sintaxis
;
y
sobre
todo
,
significacion
en
las
voces
compuestas
,
de
tal
modo,
que
basta
ronunciar
un
apellido
vascuence
para
que
el
inteligente
en
esta
lengua
adivine
al
mo-
mento
todos
los
accidentes
del
sitio
donde
está
el
solar
de
aquella
familia.
Algunos
es-
critores
,
fundados
en
la
significación
que
tienen
en
vascongado
muchos
nombres
an=
tiguos
de
rios,
montañas
y
provincias
de
Es-
aña,
han
sostenido
que
este
idioma
fue
el
primitivo
y
general
da
toda
la
peninsula.
Pero
aunque
adoptemos
esta
opinion
,
es
fuerza
confesar
que
la
venida
de
los
celtas
alteró
mucho
el
lenguage,
introduciendo
nuevas
voces
y
construcciones.
:
]
Mayor
fue
probablemente
la
alteracion
que
sufrió
entonces
la
religion
primitiva
de
los
españoles,
de
la
cual
no
queda
otro
ves:
tigio
que
el
nombre
con
que
se
designa
el
Ser
supremo
en
el
idioma
vascongado,
Y
que
significa
el
Señor
de
arriba
o
del
cielo:
rueba
clara
de
haberse
alterado
poco
entre
os
aborigenes
la
religion
natural
de
los
pa”
triarcas.
P
celtas,
aunque
han
quedado
muy
pocos
yes-
tigios
de
ellas
en
España,
en
cuya
bistorl2
no
se
hace
mencion
de
druidas,
ni
de
sacet”
dotisas
ni
de
bosques
sagrados.
Es
probable
que
la
venida
de
las
colonias
griegas
y
feni-
clas
,
y
el
comercio
continuo
de
los
españo”
les
con
estos
estrangeros,
no
dió
tiempo
4
la
ero
esta
sencillez
debió
dar
lugar.
á
la
idolatría
y
supersticiones
crueles
de
los.
“a
AAA,
3
(32%)
religion
druídica
para
arraigarse
en
la
pes
ninsula,
cuyos
habitantes:
gustaron
mas
de
las
fábulas
agradables
y
de
a
pompa
festiva
de
la
religion
griega,
que
de
los
dogmas
tris-
tes
y
sanguinarios
de
los
pueblos
septentrio>
nales.
Refieren
los
antiguos
historiadores,
que
era
costumbre
antiquisima
de
los
espa-
ñoles
disparar
flechas
al
cielo
cuando
trona-
ba,
para
libertar
a
su
Dios
del
enemigo
que
e
acometia,
segun
pensaban
,.con
aquel
es-
truendo.
Esta
costumbre
sola
pinta
el
carácr
ter
religioso
y
guerrero
de
la
nacion,:
eran
al
mismo
tiempo
buenos
amigos
,
fieles
á
sus
promesas
y
constantes
en
sus
determinacio»
nes
hasta
13
pestivación
Colonias
de
los
griegos
en
España.
(A.M,
2.900.
A.
J.
1.104.)
Despues
de
la
ruina
de
Troya
y
la
segunda.guerra
de
los
heraclidas.
en
el
Peloponeso,
comenzo
entre.
los
grie-
gos,
muy
desgraciados
en
su
pais,
la
cos»
tumbre
de
emigrar
¿las
demas
regiones
si-
tuadas
en
el
Mediterráneo,
Las
costas
del
Asia
menor,
de
Tracia
y
Macedonia,
las
de
Sicilia
é
Italia,
y
últimamente
las
de
Espa-
ña,
se
llenaron
de
colonias
belénicas,
com=
puestas
de
emigrados
y
gaudillos,
a
quienes
as
guerras
y
revoluciones
de
Grecia
obliga-
ban
á
abandonar
su
patria
y
á
llevar
á
paises
Acjanos
su
culto
y
su
civilizacion
todavia
muy
pésiecta.
Estas
colonias,
aunque
emanci-
Padas
de
sus
metrópolis,
conservaban
sin
embargo
hácia
ellas
respeto
filial
y
relacio-
2es
intimas
de
hospitalidad
y
comercio»
Su
TOMO
X1tr.
|
o:
(322)
i
llegada
4
las
costas
de
España
,
y
sus
diver-
-50s
establecimientos
contribuyeron
notable-
mente
á
aumentar
la
civilizacion
é
industria
de
las
tribus
vecinas
con
los
progresos
rápt-
dos
que
hacian
los
pueblos
griegos,
y
que
el
trato
no
interrumpido
comunicaba
á
sus
co-
lonias,
y
éstas
a
los
españoles.
Es
muy
dificil
Seialár
la
época
de
la
fun-
dacion
de
las
colonias
griegas
en
España,
y
aun
cuáles
fuesen;
porque
se
han
inventado
sobre
sus
SES
bruéhts
fabulas,
ya
por
la
semejanza
del
nombre,
ya
por
otras
razones
igualmente
débiles.
Se
ha
esérito,
por
ejem-
plo,
que
Olissipo,
hoy
Lisboa,
fue
edifica-
da
por
Ulises:
Tide,
hoy
Tuy,
por
Diome-
des,
hijo
de
Tideo;
y
el
puerto
de
Múesteo,
hoy
de
Santa
María,
por
Mnesteo,
“caudillo
de
los
atenienses
en
el
sitio
de
Troya.
Con
mas
certidumbre
se
asegura,
que
Sagunto,
tan
célebre
por
su
fidelidad
y
su
infortunio,
fue
fundacion
de
los
griegos
de
Zacinto,
los
cuales
edificaron
tambien
algu-
nos
años
despues
a
Dianio,
hoy
Denia,
co”
locada
mas
al
sur
en
la
cósta
de
Edétania:
Esta
ciudad
tomó
su
nombre
del
famoso
tem-
plo
de
Diana
que
construyeron
los
colon05
griegos.
Nebrisa,
hoy
Nebrija;
Abdera,
hoY
Almería,
y
Heraclea,
hoy
Gibraltar,
fueron
tambien
colonias
griegas,
cuyo
establecl-
miento
atribuyen
á
Baco
y
á
los
argonautaS
ciertos
escritores
empeñados
ex
que
todos
los
hombres
famosos
de
la
Mitologia
y
de
la
historia
antigua
hayan
venido
4
España;
le-
8
|
O
4
tal
punto
esta
mania,
que
á
vecid
el
silencio
de
los
historiadores
sagrados
y
contra
todas
las
probabilidades
históricas,
quieren
y
sostienen
que
Nabucodonosor
vi-
no
4
España
y
edificó
a
Toledo.
cy
Mas
auténtica
es
la
llegada
de
los
de
Rol
das
4
la'costa
de
Laletania,
en
la
cial
funda:
ron
la
ciudad
de
Rhodas,
hoy
Rosas,
y
fue=
ron
los
que
'mas
contribuyeron
á
le
civiliza-
cion
de
los
pueblos
septentrionales
de
la
España
oriental,
enseñandoles
las
artes
del
comerci0
y
navegacion.
do
dd
Estas
son
las
principales
colonias
que
los
griegos
edificaron
en
España.
A
esta
region,
EE
Hosts
entonces
no
'távo
nombre
general,
le
pusieron
dos,
que
fueron
Hesperia
é
Ibe-
ria.
El
primero
quiere
decir
país
occiden=
tal,
y
los
mismos
griegos
lo
habian
dado
ya
á
Italia
antes
de
que
coriociesen
nuestra
pe-
*
ñinsula.
Dispútase
acerca
del
origen
del
se-
gundo
uombre.
Unos
lo
deducen
del
rio
Ibero,
palabra
vascongada,
y
esterorigen
nos
parece
mas
probable:
otros
de
Iberia,
hoy
Georgia,
provincia
colocada
“al
pie
del
Cáucaso,
desconocida
de
los
griegos
hasta
la
guerra
con
los
persas,
y
cuyas
relaciones
con
España
son
ifíciles
de
asignar,
y
mas
dificiles
de
demostrar.
a
0
-
Fenida
de
los
fenicios
a
España:
funda-
cion
de
Cádiz.
(A.
M.
2:981.
A
-J.
1.023:)
Os
fenicios,
que
desde
la
mas
remota
abli-
giiedad
habian
cultivado
el
comercio
y
la
davegacion,
4
que
los
convidaba-la
estres
(330)
cos;
Los
cartagineses,
.conociendo.el
temple
de
los
enemigos
con
quienes
tenian
que
pe,
lear,
acudieron
á
sus
'artes
acostumbradas,
y
lograron
por
la
astucia
lo
que
no
les'fue
po»
sible
por
la
fuerza.
Enviaron
embajadores
á
Turdeto,
que
pidiesen
tregnas,
prometién-
doles.-amistad
y
buena
vecindad,
y
asegur
rándoles
que
su
venida
era
solo
4
vengar
el
desacato
cometido
contra
la
religion
en
el
incendio
del
templo
de-Sidon.,
del
cual
sa.
bian
no
tener
culpa
alguna
los
de
Turdeto.
Hiciéronse
las
tre
uas;
mas
los
cartagineses
no
dejaron
de
pelear
contra
los
otros
puex
blos,-de
talar
sus
campos,
de
subyugarlos.
Muchas
veces
los
españoles
tomaron
las
ar-
mas
para
vengar
las
injurias.
Cuando
su
ejére
cito
era
numeroso,
los
carta
ineses
echaban
la
culpa
de
los
insultos
rán
a
la
licencia
de
la
soldadesca,
-prometian
satisfaccion
,
y
continuaban
sin
embargo
la
guerra
enmedio
_de
una
paz
aparente.
Baucio
murig
,
y
en
él
el
defensor
mas
enérgico
de
la
patria:
los
diversos
pueblos
de
Bética,
dejando
des-
truir
á
los
convecinos,
y
no
tomando
las
.ar-
mas
hásta
que
eran
acometidos,
fueron:
su-
cesivamente
subyugados.
Asi
la
astucia.
y
Perseverancia
por
una
parte
,
y
por
otra
el
descuido,
la
confianza
y
la
desunion,
dier
ron
origen
al
imperio
cartagines
en
España»
Toma
de
Cádiz
por
los
cartagineses.
(A.
M.
3.504.
A.
J.
500.)
Pero
este
imperio
no
tenia
aun
capital.
Necesitaban
«ser
dueños
de
Cádiz,
y
para
lograrlo
empezaron:á
sem-
Un
mercado
lucrativo
,
como
por
391
brar
discordias
+
tcs
y
los
habi-
tantes
españoles
de
la
isla.
Los
fenicios
,
in-
dignados,
acometieron
improvisamente
á
sus
nuevos
enemigos,
y
los.
obligaron
4
encer-
rarse
en
el
fuerte
que
tenian
en
la
isla.
Des-
de
él,
habiendo
recibido
refuerzos
de
las
guarniciones
del
continente
y
de
los
espa-
ñoles
aliados,
que
militaban
ya
a
su
sueldo,
pasaron
a
poner
sitio
a
Cadiz;
y
como:
eran
dueños
del
mar
y
de
la
tierra,
dentro
de
pocos
meses
la
O
RAIOO
a
capitular.
Cartago
sostenia
entonces
guerras
contl-
muas
en
África,
Cerdeña
y
Sicilia;
y
asi
los
cartagineses
de
España
,
reducidos
a
sus
so-
las
fuerzas
,
y
advirtiendo
la
indignacion
que
habia
causado
en
los
ánimos
de
los
espa-
ñoles
su
conducta
pérfida
con
los
fenicios,
procuraron
borrar
la
memoria
de
su
alevo-
sia,
tratando
con
suma
dulzura
á
los
aliados,
-
y
facilitándoles
por
medio
del
comercio
los
goces
y
ventajas
de
la
civilizacion.
Ási,
no
solo
conservaron
lo.que
ya
tenian
,
sino
es-
tendieron
en
gran
manera
su
señorio»
Espedicion
desgraciada
de
los
cartagi-
neses
contra
las
Lolo
Baleares.(A.M.
3523.
A.
3.481.)
La
posesion
de
las
dos»
Baleares
mayor
y
menor
era
muy
importante
para
Cartago
,
tanto
por
quitar
á
los
qopltaos
ligar
sus
posesiones
de
España
con
las
de
Cerdeña
y
Sicilia
y
asi,
apenas
la
guerra
que
Dario,
ah
AÑ
Persia,
declaró
á
los
griegos
,
permi-
>
2
los
cartagineses
,
empeñados
con
las
co-
:
(332)
lonias
griegas
de
esta
última
isla,
alguna
li-
bertad
para
atender
a
las
cosas
de
España,
enviaron
una
armada
¿
las
Baleares
con
el
intento
de
subyugarlas
;
mas
fueron
recha-=
zados
por
los
valientes
honderos
de
dichas
islas
,
y
pasaron
á
Cádizá
reforzar
con
aque-
llas
tropas
el
ejército
cartagines
de
España.
Guerra
entre
mauritanos
y
cartagine-
ses.
(A.
M.
3535.
A.
J.
469.)
Safon
,
envia-
do
por
gobernabor
4
Cádiz,
hizo
guerra
á
los
mauritanos,
enemigos
entonces
de
Car-
tago,
y
desembarcó
en
las
cercanias
de
Tin-
gi,
hoy
Tanger,
con
su
ejército,
en
el
cual
militaban
3.000
españoles
auxiliares.
Los
mauritanos
,
aliados
antiguos
de
los
pueblos
béticos
,
enviaron
embajadores
á
España
a
quejarse
de
esta
infraccion
de
la
buena
cor-
respondencia,
y
las
tropas
españolas
aban-
donaron
los
reales
de
Safon
,
hecho
antes
el
concierto
de
que
los
mauritanos
no
auxilia-
sen
á
los
enemigos
de
Cartago
en
el
conti-
nente
de
Africa.
Mas
como
no
cumpliesen
este
tratado,
Safon
volvio
al
Africa
con
nue-
vas
tropas
de
españoles
,
los
cuales
le
pro-
metieron
auxiliarle,
no
contra
los
maurita-
nos
de
Tingi,
sus
aliados
,
sino
contra
loS
demas
AbEBLS
que
peleabañ
contra
Cartago;
Safon
se
interno,
pues,
en
Africa,
venció
a
los
enemigos
de
su
república,
cogidos
en-
tre
dos
ejércitos,
el
de
Safon,
y
otro
que
sa-
lió
de
la
vrisma
ciudad
,
y
dió
fin
a
la
Be
ra.
Este
suceso
prueba
que
los
españoles
en
aquella
épdca
no
eran
súbditos
,
sino
aliados
|
(333)
de
Cartago.
Es
verdad
que
la
alianza
de
un
pueblo
bárbaro
y
débil
con
otro
civilizado
y
poderoso
no
tardo
mucho
en
convertirse
en
sujecion.
Espediciones
de
Himilcon
y
Hannon.
(A.
M.
3559.
A.
J.
445.)
Sucedieron
a
Safon
en
el
gobierno
de
Cádiz
tres
hermanos,
pa-
rientes
suyos
,
llamado
Himilcon
,
Hannon
y
Giscon.
En
su
travesia
a
España
consi-
uieron
por
la
astucia
lo
que
tanto
deseaban
e
cartagineses
,
que
era
poner
el
pie
en
las
Baleares.
Alcanzaron
de
los
naturales
per=
miso
para
coustruir
factorias
en
la
costa.
Las
factorías
se
convirtieron
en
castillos
,
y
los
castillos
en
plazas
fortificadas
que
subyuga=
ron
el
pais
:
una
de
ellas
fue
Magon
,
lMama-
da
hoy
Mahon
,
en
la
isla
de
Menorca.
Esta
conquista
les
fue
muy
útil
,
no
solo
para
su
comercio
y
fuerza
maritima,
sino
tambien
para
reforzar
sus
ejércitos
con
los
honderos
valientes
y
habilisimos
que
reclutaban
de
a-
quellas
islas.
Habiendo
legado
á
Cadiz
emprendieron
una
espedicion
digna
de
un
pueblo
atrevido
y
navegante.
Dejandoa
Giscon
el
gobierno
de
la:
provincia
,
recorrió
Himilcon
toda
la
costa
de
España
desde
el
estrecho
hasta
el
cabo
de
Ortegal,
y
aun,
segun
algunos,
has-
ta
las
islas
británicas
y
Escandinavia,
y
Han-
Don
las
de
Africa,
hasta
el
golfo
de
Guinea:
stos
dos
viages
de
descubrimientos
son
los
primeros
de
su
especie
que
ha
conservado
la
tstoria;
pues
del
de
Scilax
,
griego
de
na-
(334)
|
cion,
y
almirante
de
Dario
I,
rey
de
Per-
sia,
desde
el
Indo
hasta
el
golfo
Pérsico,
no
poseemos
descri
cion
alguna,
aunque
sabes
mos
que
se
verificó.
La
fundacion
de
Brac-=
cara,
hoy
Braga,
en
el
reino
de
Portugal,
se
atribuye
generalmente
á
los
cartagineses
de
algunos
buques
de
la
espedicion
de
Himil
con,
que
naufraparon
entre
las
bocas
del
Duero
y
del
Miño.
El
viage'
de
Himileon
duró
dos
años
,
el
de
Hannon
cinco.
Annibal
,
hermano
de
Safon
,
sucedió
á
Giscon
en
el
gobierno
de
Cádiz.
Fundó
en
una
punta,
llamada
hoy
de
Arca,
en
el
Al-
arbe,
a
dos
leguas
de
Silves,
una
ciudad
lamada
Puerto
de
Annibal,
cuyas
ruinas
dejó
descubiertas
la
mar
despues
del
terri-
ble
terremoto
de
1755.
Al
“mismo
tiempo
los
turdetanos
fundaron
4
Lucifero,
hoy
San
Lucar,
en
la
boca
del
Guadalquivir.
Es
pro-
*
bable
que
en
esta
época
diese
la
civilizacion
asos
agigantados
en
España,
y
queá
ejem-
plo
de
los
fenicios
y
cartagineses
construye-
sen
los
españoles
el
gran
número
de
ciuda-
des
que
encontraron
despues
los
romanos
cuando
se
internaron
en
el
pais;
algunas
de
las
cuales
opusieron
larga
y
terrible
resisten-
cia
á
sus
legiones
vencedoras
del
mundo:
Pero
nunca
acertaron
á
reunirse
y
confede-
rarse
entre
si.
contra
sus
enemigos:
antes
bien
estaban
en
perpétuas
guerras
unos
con
otros.
En
la
época
Ls
que
vamos
hablando,
menciona
la
historia
dos
:
una
de
los
túrdu-
los
contra
los
sarrios
,
pueblos
entrambos
de
(335)
Lusitania;
otra
entre
los
lusitanos
y
turdeta-
nos.
Los
cartagineses
se
aprovecharon
de
es-
tas
desavenencias,
haciendo-alianza
con
una
de
las
partes
beligerantes,
asegurando
la
victoria
con
la
superioridad
de
sutactica
y
de
su
politica,
y
Jeminando
definitivamen-
te
¿unos
y
á
otros.
Este
estado
de
guerra
entre
los
pueblos
españoles
,
y
de
observa-
eion
de
los
cartagineses
para
sacar
utilidad
de
sus
discordias
,
duró
cerca
de
dos
siglos,
es
decir
,
hasta
el
fin
de
la
primera
guerra
púnica.
Dos
eran
los
grandes
beneficios
que
saca-
ban
los
cartagineses
de
España.
El
primero,
las
inmensas
riquezas
que
el
comercio
con
la
peninsula
les
producia
:
el
segundo,
el
gran
número
de
tropas
españolas
de
infan-
tería
que
alistaban
4
su
sueldo
,
y
que
era
sumamente
apreciada
,
no
solo
por
su
valor
y
constancia,
sino
tambien
por
su
sobriedad
y
disciplina.
Valióse
Cartago
de
esta
mili-
cia,
reclutando
cuerpos
numerosos
de
espa=
holes
en
la
guerra
que
sostuvo
en
Sicilia
contra
los
dos
Dionisios,
Timoleon,
Agató-
cles
,
Pirro
y
los
romanos.
Para
tener
con-
tentos
á
los
españoles,
y
que
les
acudiesen
con
hombres,
sin
olvidar
las
ventajas
del
co-
Mmercio
,
primer
objeto
de
una
república
mercantil,
declararon
libres
las
ciudades
de
Spaña
,
inclusa
la
misma
Cádiz,
y
aun
soli-
Citaron
la
alianza
y
amistad
de
los
sagunti-
nos,
hb
el
.
o
:
.
.
9mo
perjudicial
á
su
comercio;
y
ominosa
len
que
estos
la
rechazaron
siempré:
(336)
á
su
libertad.
En
todo
este
periodo.
no
se
has
lla
memoria
mas
que
de
un
gobernador
car-
tagines
de
Cádiz
,
que
oprimiese
á
los
pue-,
blos
y
los
vejase
con
tributos
y
exacciones;
lo
que
dió
motivo
á
los
peñas
a
moverle
guerra.
Pero
apenas
se
tuvo
noticia
en
Car-
tago
de
aquel
tumulto,
se
le
did
SUCEsor,
y
se
volvió
ala
buena
armonía
habitual.
Este
ER
Y
pg
gobernador
tiránico
fue
el
cdlebre
Hannon,
que
despues
,
aspirando
á
la
tiranía
en
Carz
tago
,
y
descubierta
su
conjuracion
,
sufrid
el
suplicio
de
cruz.
Estos
sucesos
se
yerifi-.
caron
un
poco
antes
de
la
venida
de
Timo-
leon
á
Siracusa
,
y
de
las
victorias
que
con-
siguió
contra
los
cartagineses
en
Sicilia,
Fundacion
de
Ampurias
por
los
marse=
lleses,
(A,
M.
3671.
A.
3.333.)
La
ciudad
de
Marsella
,
fundada
por
los
foceos
en
la
costa
de
Francia,
no
lejos
de
las
bocas
del
Ródano
,
habiendo
aumentado
su
poblacion
riquezas
por
el
comercio
,
envió
una
cos
a
á
las
costas
inmediatas
de
Cataluña
1
se
le
dió
el
nombre
de
Emporio
,
hoy
Am-
urias,
por
ser
escala
del
comercio
entre
España
y
la
playa
marítima
de
Galia
sobre
el
Mediterráneo.
Esta
colonia
produjo
un
efec-
to
muy
importante'
en
lo
sucesivo
;
porque
adoptando,
como
su
metrópoli,
la
alianza
de
Roma,
que
era
entonces
la
potencia
domi-
nante
de
Italia,
fue
el
primer
conducto
que
hizo
conocer
en
España
a
los
conquistado”
res
del
mundo.
En
esta
misma
época
lHenaba
el
oriente
«
ke
ds
7
Y
ARA
A
A
|
(337)
Alejandro
el
grande
con
la
fama
de
su
nom-'
bre.
Sabido
es,
que
despues
de
conquista-
do
el:imperio
de
Persia,
recibió
en
Babilo=
nia
embajadores
de
los
pueblos
occidentales:
de
Europa
,
cuya
amistad
buscaba
para
vol-
ver
sus
armas
contra
Cartago,
como
lo
hu=
biera
hecho
4
no
atajarle
la
muerte.
Las
co-
lonias
griegas
de
Roda,
Sagunto,
Emporio!
y
Dianio
le
reconocieron
como
aliado
suyo):
y
solicitaron
su
auxilio
contra
Cartago,
cuyo'
|
poder
-temian.
Los
pueblos
españoles
,
alia=
dos
de
estas
colonias
,
le
enviaron
embaja="
dores
en
compañía
de
los
griegos.
Esta
espe-
cie
de
movimiento
diplomático
,
que
cesó
con
la
muerte
de
Alejandro:el
grande,
se
res
noyó
despues
con
mas
fuerza,
cuando
ven-=
cida
Cartago
en
su
primer
lid
contra
Roma,
y
habiendo
cedido
las
islas
de
Cerdeña
y
Si-
cilia,
buscó
en
España
las
fuerzas
de
que
ne=
*
cesitaba
para
restaurar
la
pelea,
é
hizo
de
la
peninsula
uno
de
los.
teatros
mas
sangrien=
tos
de.la
segunda
guerra
púnica.
:
Amilcar
Barca
,
gobernador
de
España:
porlos
cartagineses.
(A.M.3768.
A.J.
236.)
Amilcar
era:
el
primer
general
de
Cartago.
Habia
adquirido
suma
gloria
a
fines
de
la
pri-
Mer
guerra
púnica,
sosteniendo
valiente-
mente
contra
los
romanos
los
pueblos
de
Pa-
normo
y
Erix,
en
Sicilia.
Despues
de
la
yic-
toria
naval
del
cónsul
Lutacio
,
«junto
á
las
islas
Egates,
fue
plenipotenciario
de
los
car-
tagineses
para
hacer
la
paz
con
Roma.
Vuel-=
stoá
Cartago,
la
libertó
del
riesgo
inminen-
'
TOMO
XIlLI.
q
(338
)
te.en
que
la
puso
la
sublevacion:
de
las
tro»
pas
AE
ml
reclamaban
sus
sueldos.
En
fin,
conclui
a
esta
lid
doméstica
e-
ligrosa,
le
encargó
su
patria
la
fundación
del
imperio
cartagines
en
España
,
y
pasó
á
Cá-
diz
con
el
título
de
gobernador,
Ya
mosetrataba
de
continuar
las
relaciones/
mercantiles
conlos
españoles
,
ni
de
adqui-
rir
con
el
dinero
y
la
política
los
medios
de
alistarlos
en.sus
banderas;
sino
de
conquis-
tarlos
y
subyugarlos,
y
convertir
4
España
en
provincia
de
Cartago.
Amilcar,
hábil
0-
litico
y
escelente
capitan
,
emprendió
y
Íle-
vó
muy
adelante
empresa
tan
ardua.
En
nue-
ve
años.
que
duró
su
gobierno
,
sometió
los
ueblos
AA
Bética,
desembarcó
dos
yecesen
aletania
,
y
fundo
en
sus
playas
las
ciuda-
des
llamadas
por
-lós
romanos
Cartago
ve-
tus,
hoy
Cantavecha;
y
Barcino,
hoy
Bar-
celona
:
penetró
con
sus
armas
hasta
el
Piri-
neo
,:hizo
alianza
con
los
galos
que
habita-
ban
entre
estos
montes
y
el
Ródano
,
Cre-
yéndolos
muy
útiles
para
yO
guerra
que
pen-
saba
hacer
en
Italia
concluida
la
de
Espa-
ña;
sujetó
al
imperio
de
Cartago
a
los
basti-
tanos
y
contestanos,
que
moraban
en
los
par
ses
que
hoy
se
llaman
reinos
de
Granada
y
urcia;
y.
no
pudiendo
persuadir
á
los
sa-
guntinos
que
entrasen
en
su
alianza,
fundo,
no
lejos
de
aquella
ciudad,
otra
llamada
Tur-
deto
,y
la
pobló
de
turdetanos
de
Bética,
que
estaban
a
su
devocion.
Este
héroe,
que.
habria
sido
el
mas
gran-
O
lt
ME
pp,
-.
ES
A
A
(339)
de
de
Cartago
4
no
haber
tenido
por
hijo
4
Annibal,
murió
peleando
en
una
batalla
contra
los
edetanos,
que
moraban
en
lo
que
ahora
es
el
reino
de
Valencia
,
junto
a
un
pueblo
llamado
Castroalto.
La
lid
fue
tan
sangrienta
,
que
a
ea
en
ella
las
dos
terceras
partes
de
ejército
cartagines-
Muer-
to
el
general
huyeron
los
que
quedaron,
de-
jando
la'victoria
a
los
edetanos.
3-4
Asdrúbal
,
gobernador
de
España.
(A.
M.
3776.'A..
31228.)
Habia
entonces
en
Cartago
dos
facciones
muy
poderosas
:
uná
era
la
de
los
barcas,
cuyo
gefe
era
Amilcar;
y
otra
la
de
los
hedos.
La
primera
queria
que
suce-
diese
al
gobernador
de
España
difunto
su
¿yerno
Asdrúbal
;
y
los
hedos
,
por
quebran-
tar
el
partido
opuesto,
designaban:otro
ge-
neral.
Decidió
la
cuestion
la
llegada
de
An-
nibal
,
hijo
de
Amilcar,
jóven
ala
sazon
de
*
18
años,
y
que
le
habia
acompañado
en
to=-
das
las
guerras
que
hizo
en
la
peninsula
des-
de
su
niñez:
Este,
muerto
su
padre,
pasó
á
Cartago,
y
presentó:en
el
senado
cartas
de
los
gefes
del
ejército
y
de
Jos
magistrados
de
los
pueblos
españoles,
aliados
de:los
cartagi-
neses,
en
las
cuales
pedian
por
gobernador
á
Asdrúbal;
cuya
pericia
y
valor
les
era
co-
nocido,
por
haber
servido
en
toda
la
guerra
de
España
como
lugarteniente
de
su
suegro,
Ganó,
pues,
la
votadura
el
partido
de
los
barcinos,
y
Asdrúbal
partió
á
España
lHevan-
0
por
lugarteniente
a
su
cuñado
Annibal.
nuevo
gobernador
de
España
conservó
(346)
travesó
este
rio,
dejó
4
Hannon
en
defensa
de
los
Pirineos,
y
resuelto4
levar
la
guer-
ra
al
corazon
de
Italia
>
paso
á
las
Galias.
En
el
tomo
II
de
esta
obra
,
enla
historia
de
los
cartagineses,
describimos
con
prolijidad
el
tránsito
del
Ródano
y
de
los
Alpes,
las
batallas
del
Ticino
y
del
Trebia,
la
conquis-
ta
de
la
Galia
cisalpina,
el
paso
del
Apenino,
las
victorias
de
Trasimeno
y
Cánnas,
el
ter.
ror
de
Roma,
las
admirables
campañas
de
Annibal
en
Italia
>
la
derrota
y
muerte
de
su
hermano
Asdrúbal
junto
al
Metauro;
y
en
fin
,
la
necesidad
que
tuvo
de
abandonar
a=
quel
pais,
teatro
de
su
gloria,
para
volar
al
socorro
de
Cartago,
acometida
por
Escipion
el
primer
africano,
á
cuyo
ascendiente
hubo
de
ceder
en
la'
batalla
de
Zama
,
QUe
termi-
nó
aquella
sangrienta
lid
,
y
decidió
el
do-
minio
de
Roma
sobre
el
universo.
Mientras
sucedian
tantos
y
tan
grandes
acontecimientos
en
Italia
y
Africa,
se
repre=
sentaron
en
España
muchos
episodios
de
a=
quel
terrible
pro
porque
el
senado
de
Oma
n0
ignoraba
cuan
importante
era
que-
brantar
las
fuerzas
de
Cartago,
sustrayendo
a
su
dominacion
un
pais
que
tanto
dinero
y
soldados
tan
valientes
le
producia.
Y
asi,
an-
tes
que
se
conociese
en
Roma
la
intencion
de
Annibal
de
hacer
la
guerra
en
Italia,
fue
en-
viado
á
la
peninsula
el.cónsul
Publio
Corne-
lio
Escipion
con
ejercito
y
armada;
pero
habiendo
sabido
al
llegar
á
Marsella
que
el
ejército
cartagines
,
pasado
el
Ródano,
se
(347)
dirigia
4
los
dt
y
que
no
le
era
posible
alcanzarle
marchando
desde
aquella
ciudad,
embarcó
su
ejército,
dió
la
ve
d
Id
Géno-
va
,
donde
tomó
tierra
,
y
marchó
hacia
el
Pó
4
esperar
á
Annibal
cuando
escendiese
de
los
Alpes-
Vencido
en
la
batalla
del
Ti-
dino,
se
unió
con
su
colega
Ser
HN
entrambos
ejércitos
fueron
vencidos
por
Án-
nibal
junto
al
Trebia.
Entretanto
Gneyo
Es-
cipion,
hermano
y
lugarteviente
de
Publio,
y
enviadopor
él
á
España
con
la
armada
desde
Génova
,
desembarco
en
Emporio
,
adqui-
rió
aliados
porque
era
fuerte,
venció
a
Han-
non
en
las
faldas
del
Pirineo
,
obligó
a
As-
drúbal
,
hermano
de
Anvibal,
que
venia
a
juntarse
con
Hannon
,
¿
abandonar
toda
la
provincia
que
estaba
al
norte
del
Ebro,
pu-
so
guarnicion
en
Tarragona,
que
fue
por
muchos
siglos
la
capital
del
imperio
romano
en
España,
y
parte
por
voluntad,
parte
por
la
fuerza
de
las
armas
,
hizo
aliados
de
Roma
¿2:1os
lacetanos
,
¡lergetes,
'ausetanos
y
demas
pueblos
que
habitaban
lo
que
hoy
se
lama
Cataluña.
La
tribude:los
ilergetesoera
Muy
poderosa
:
habitaba
entre
los
rios
Segre
y
Cinca
,
é
Herda,
hoy
Lérida,
era
su
Ca-
pital.
etorias
de
Gneyo
y
Publio
Escipion
en
España.
(A.
M.
3787..A.J.
217.)
En
la
campaña
siguiente
se
preparo
Asdrúbal
á
re-
A
lo
perdido,
enviando
a
Himilcon
con
atmárla
hácia
las
bocas
del
Ebro,
y
400=
diendo
él
en
persona
con
un
ejército
de
(348
)
20.000
hombres
por
tierra.
Gneyo'
Escipion
O
rprendió
con
su
escuadra
>
que
estaba
en
arragona,
á
la
Cartaginesa
,
y.se
apoderó
de
toda
ella
por
haber
desembarcado
la
ma-=
yOr
parte
de
sus
tripulaciones
>
(ue
ignora-
an
cúan
próximos
estaban
los
romanos.
Des.
Pues
recorrido
la
armada
vencedora
toda
la
costa,
talándola
hasta
Cadiz.
Esta
victoria
naval
de
los
romanos
hizo
grande
impresion
sobre
los
pueblos
de
Es-
pos
>
QUe
no
Juzgaban
ser
posible
vencer
á
0s
cartagineses
por
la
mar,
y
Un
gran
nú-
mero
de
tribus
españolas
se
pasaron
ala
a.
lianza
de
Roma,
entre
ellos
los
celtiberos,
nacion
mu
poderosa
y
estendida.
Gneyo
formó
de
e
un
grande
ejército
con
el
in-
tento
de
penetrar
en
Bética
por
Castulon;
pero
Masilbaio
>
hombre
muy
poderoso
en-
tre
los
ilergétes,
Y
que
habia
sido
caudillo
de
esta
tribu
»
MOVÍÓ
guerra
contra
los
roma
mos,
ganado
por
Asdrúbal,
y
fue
forzoso
4
scipion
volver
al
norte
del
Ebro.
Ali
ven.
ció
muchos
cuerpos
de
Mandonio.
Asdrú-:
al,
que
acudig
en
su
socorro,
fue
vencido
en
dos
batallas
por
los
celtiberos
con
pérdi-
de
15.000
hombres
,
y
se
retird
a
Anda-
ucia.
Mientras
las
cosas
de
España
tomaban
un
aspecto
tan
contrario
á
los
cartagineses,
Án-
nibal
aterrg
a
Roma
con
el
estrago
del
Tra-
'simeno,
y
la
obligó
á
elegir
por
dictador
4
Fabio
Maximo
>
Cuya
contemporizacion
dió
£Speranzas
de
salud
¿
la
sopública;
Con
ellas,
(349
)
y
con'la
fortuna
favorable
que
se
presentaba
en
España,
envió
el
senado
al
año
siguiente
¿-Publio
Espicion,
hermano
de
Gneyo,
en
calidad
de
procónsula
ésta
peninsula.
Reu-
nidos
los
de
hermanos
,
marcharon
hácia
Sasunto
con
el
deséo
de
recobrar
esta
plaza,
origen
de
la
guerra»
Acedux,
ciudadano
de
Sagunto,
y
amigo
secreto
de
los
romanos,
les
hizo
un
señalado
servicio
,
persuadiendo
_¿-Bostar,
gobernador
de
la
fortaleza
,
que
enviase
los
rehenes
que'
en
ella
se
guarda-
ban,
de
los
pueblos
de
España,
aliados
de
Cartasvo.
«De
este
modo',
le
dijo,
ganarás
cohiel
héneñtio
á
favor
de
tu
patria
a
los
que
hoy
estan
mal
seguros
en
la
alianza
he-
cha
por
la
fuerza
de
ls
armas.»
Bostar
cayó
en
el
lazo,
encargó
al
mismo
Acedux
llevar
os
rehenes
,
y
este
los
condujo
á
los
reales
de
los
romanos,
dándoles
en
ellos
los
miedios
e
tener
á
su
devocion
gran
número
de
ciu-
dades
españolas.
:
cÍ
a
-Casi'al
mismo
tiempo
ganó
Annibal
la
célebre
batalla
de
Cannas,
en
cuyos
campos
se'creyó
que
habia
erecido
la
república
ro-
mana.
El
senado
de
Cartago
envió
grandes
refuerzos
4
Asdrúbal
con
órden
de
pasar
á
talia
,
para
que
reunido
con
su
hermano
se
diese
fin
4
la
guerra.
Obedeció
Asdrúbal,
y
se
puso
en
marcha;
pero
vencido
por
los
Es-
Cipiones
junto
al
Ebro
en-una
gran
batalla,
se
retiró
con
las.
cortas
reliquias
de
su
ejército
Po
artago-nova:
Magon
,
su
hermano,
des-
aréó
don
tropas
de
refresco,
venidas
de
(350)
Cartago
,
y
acometieron
á
Diturgi,
ciudad
puesta
en
los
confines
de
la
Bética
y
de
la
Oretania
,
y
que
era
aliada
de
los
romanos.
Los
Escipiones
acudieron
en
su
defensa,
dieron
una
nueva
y
terrible
rota
á
los
carta=
ineses.
En
fin,
alentados
con
nuevos
re=
Pan
atacaron
á
Incibile,
ciudad
del
tera
ritorio
de
Tortosa,
y
fueron
vencidos
por
tercera
vez.
En
casi
todos
los
encuentros
lle.
varon
los
cartagineses
lo
peor
durante:
cuas
tro
años.
La
plaza
de
Castulon
se
rebeló
con-
tra
los
cartagineses,
y
se
pasó
a
la
alianza
de
los
romanos.
Los
generales
de
Cartago
fue=
ron
vencidos
en
dos
grandes
batallas
dádas
en
el
centro
de
Andalucia:
los
Escipiones
recobraron
á
Sagunto
,
tomaron
á
Turdeto,
causa
de
la
guerra
,
la
asolaron,
vendieron
como
esclavos
á
sus
habitantes
,
y
entrega-
ron
sús
campos
á
los
saguntinos.
Entretanto
Annibal,
no
recibiendo
socorros
ni
de
Car-
tago
ni
de
España,
sostenia
la
guerra
en
Ita-
lia
solo
con
su
habilidad
y
con
el
terror
que
su
nombre
inspiraba;
pero
los
romanos,
peleando
en
su
pais,
y
reforzándose
conti»
nuamente,
adquirian
de
dia
en
dia
sobre
su
formidable
enemigo
superioridad
declarada:
Muchos
españoles
de
los
que
militaban
en
el
ejército
de
Annibal
,
Se
pasaron
á
los
roma-
nos
;
asi
como
las
ciudades
de
España
aban-
donaban
la
alianza
de
Cartago,
cansadas
del
yugo
tiránico
que
les
imponta.
80
Batalla
de
Ilórcis
:
muerte
de
los
Esci-
piones
en
España,
(A.M.
3794.
A.3.214.)
Parecia
inevitable
la
ruina
del
poder
carta=
ie
en
España,
cuando
la
imprudencia
de
os
Escipiones
proporcionó
á
sus
enemigos
un
triunfo
inesperado.
Siendo
estensisimio
el
territorio
de
España
,
deseando
ocuparlo
todo,
y
confiados
en
las
victorias
anteriores
y
en
la
superioridad
que
tenian
sobre
los
cartagineses,
dividieron
sus
fuerzas
,
y
que-
dó
cada
uno
sumamente
débil
contra
las
del
enemigo».
Publio
marchó
a
los
confines
de
Bética
y
Oretania,
donde
mandaban
Asdrúbal
,
hijo
de
Giscon
,
Masinisa,
su
yerno,
y
Magon;
y
Gneyo
con
la
tercera
parte
de
las
tropas
romanas
y
un
cuerpo
de
30.000
celtiberos
auxiliares
penetró
en
Contestania
para
des-
truir
el
ejército
de
Asdrúbal
Barca,
herma-
no
de
Annibal.
Antes
de
llegar
a
las
manos
£on
él,
por
industria
del
cartagines,
se
es-
parció
entre
los
celtiberos
la
noticia,
0
fal-
sa
¿
exagerada
,
de
que
los
aliados
de
los
cartagineses
habian
entrado
en
Celtiberia,
y
talaban
los
campos
de
los
pueblos
amigos
le
los
romanos.
Esta
voz
alboroto
á
sus
auxi.
iares
,
de
modo
que
abandonaron
el
ejércia
to,
y
se
volvieron
á
su
patria.
Gneyo,
vien»
o
tan
disminuidas
sus
fuerzas
,
levanto
el
Campo
y
se
retiró
hácia
los
paises
que
ocu-
Paba
su
hermano:
Pero
ya
no
era
tiempo.
Ublio
habia
perecido
en
un
terrible
com-
a
que
le
habian
dado
"los
cartagineses,
"prendiéndole
separado
de
sus
reales,
cuan-
0
con
parte
de
sus
tropas.
habia
salido
al
|
(352)
encuentro
a
Indibil
,
hermano
de
Mandonio
elilergete
,
y
régulo
de
Suessa
,
hoy
San=
giiesa,
ciudad
de
Navarra,
que
con
un
cuer=
po
de
suevitanos
venia
4
reunirse
con
el
e.
jército
de
Asdrúbal
Giscon.
La
_=—Gmeyo
,
viendo
reunirse
las
tropas
de
este
con
las
de
Asdrúbal
Barca,
tuvo
por
in«
falible
la
perdicion
de
su
hermano;
y
con
es-
te
agiúero
peleó,
y
fue
vencido
y:
muerto
contra
todo
el
ejército
cartagines,
en
Hórcis,
hoy
Lorquin,
en
el
reino
de
Murcia.
Los
ro-
manos
que
escaparon
de
estos
dos
comba
tes
calamitosos,
marcharon
hácia
el
Ebro
,-y
pes
este
rio
,
perseguidos
siempre
por
os
cartagineses,
desmayados
y:
amenazados
de
su
proxima
perdicion.
Lucio
Marcio,
cas
ballero
romano
,
y
tribuno
de
una
legion
en
el
ejército
de
Gneyo
Escipion
,
encargándo-
se
del
mando,
que
solo
pretenden
en
los
mo=.
mentos
de
peligro
los
hombres
de
valor:y
o-
sadía,
animó
de
tal
manera
a
los
suyos,
que
cayeron
sobre
los
cartagineses,
descuidados
cou
la
victoria,
los
obligaron
á-pasar
al'otro
Jado
del
Ebro,
y
conservaron
la
reliquias
de
la
dominacion
romanaen
España.
+
Al
año
siguiente
vino
a
tomar
el
mando
del
ejército
Claudio
Neron
,
encalidad
de
propretor;
y
los
refuerzos
que
trajo
salieron
de
Roma
precisamente
en
el
momento
que
Annibal
estaba
a
las
puertas
de
esta
ciudad
con
el
objeto
de
hacer
levantará
los
roma=
nos
el
sitio
de
Gápua.
Pero
esta
plaza
cayó
en
poder
de
los:cónsules,
y
Aunibal
tuvo
4
(3539.).
que
retirarse
de
Roma,
convencido
de
la
inutilidad
de
sus
esfuerzos
contra
una
repú-
blica
«que
enviaba
tropas
4
España,
aun
en
el
momento
de
ser
amenazada
por
Un
ene-
migo
tan
terrible
..Neron
cerro
el
paso
de
Andalucía
al
ejército
cartagines,
ocupando
el
desfiladero
de-Mentisa,
en
los
montes
Ma-
rianos
,
hoy
Sierra-Morena;
pero,
Asdrúbal,
fingiendo
entablar
negociaciones
de
paz
,
se
lA
de
la
buena
fe
y-el
descuido
de
eron,
y
durante
la:noche
pasó:con
sus
tro-
pas
la
montaña
por
senderos:
desconocidos,
y
dejó
burlados'4
los
romanos.
|
+
Conquista
de
Cartago-nova
por
Escipion.
(A.
M.3796.
A..J.
208.)
En
Roma
midi
se
atrevió
á
solicitar
la
dignidad,
de
pretor
de
España
y
el
cargo
de
una
guerra
tan
peli-
osa
;
sino
Publio
Escipion,
hijo
del
héroe.
el
mismo
nombre,
que
acababa.
de
morir
po
su
patria
en
la
guerra
de
Ja
peninsula.
ra
¿la
sazon
jóven
de
24
años;
pero
habia
dado
ya
muestras
de
valor
y
prudencia
muy
superiores
4su
edad:,
salvando
la
vida
á
su
padre
en
la
batalla
del
Ticino,
€
impidien=
o
que
emigrasen'
de
Italia,
despues
del
de-
Sastre
de
Cánnas,
muchos
jóvenes
nobles
que
desconfiaban
de
la
salvacion:
dela
re-
Pública.
160297
,
Nombrado
pretor
de
España,
apenas
lle-
g0
4
la
peninsula,
acometió
una
empresa,
que-solo
fue
fácil
por
su
dificultad
misma-
Ns
tenian
muy
poca
guarnición
artago-nova,
y
sus
ejércitos
estaban
di-
TOMO
XII.
23
(354)
seminados
en
las
diferentes
partes
de
la
pe»
ninsula
,
no
creyendo
que
los
romanos
se
a-
treverian
á
atacar
el
centro
de
las
posesio-
nes
de
Cartago
en
España.
Escipion
marchó
con
rapidez
por
la
costa.
de
Edetania,
si-
guiendo
sus
movimientos
con
la
armada
Ca-
y0
Lelio:
legó
en
siéte
dias
á
vista
de
Car-
tago-nova,
la
asaltó
das
la
parte
de
un
este-
ro
,
que
cuando
bajaba
el
mar
quedaba
seco,
y
se
apoderó
de
la
plaza
y
la
ciudadela
al
dia
siguiente
de
haber
llegado.
El
botin
de
una
ciudad
tan.
opulenta
fue
inmenso
,
tanto
en
riquezas
como
en
pertrechos
militares.
Si
su
genio
y
osadía
le
dió
la
victoria,
sus
virtudes
le
conservaron
los.
frutos
de
ella.
Casi
toda
España
se
adhirió
al
partido
roma-
no,
cuando
de
vió
entregar
los
rehenes
es-
añoles
que
tenian
los
cartagineses
en
aque-
ha
plaza
a
los
embajadores
de
las
oia
entre
ellos
la
muger
de
Mandonio
y
los
hi-
jos
de
Indibil;
y
mucho
mas
cuando
se
su-
po,
que
ni
quiso
ver
ni
hablar
a
una
don»
cella
muy
hermosa
y
noble
que
le
presen”
taron
los
soldados,
sino
la
restituyó
á
un
car
ballero
celtibero
llamado
Luceyo,
con
quien
estaba
desposada,
dándole
en
dote
todas
las
riquezas
que
el
padre
de
la
jóven
le
ofrecia
de
su
rescate.
Esta
continencia
pareció
mi-
agrosa
,
atendida
su
juventud
y
su
victo-
ria
,
€
inclinó
en
gran
manera
á
los
españo-
les
á
amar
el
dominio
de
una
república
que
_producia
ánimos
tan
grandes
y
generosos.
Escipion
en
las
campañas
siguientes,
siempre
hábil
,
siempre
feliz
,
completó
la
ruina
del
imperio
cartagines
en
España.
Ven-
ció
4
Asdrúbal
Barca
en
Andalucia
,
á
Ma-
us
y
Hannon
en
Celtiberia
,
a
Asdrúbal
iscon
en
Silpia,
pueblo
de
la
provincia
de
Cádiz.
Asdrúbal
Barca
pasó
á
Italia,
donde
fue
vencido
y
muerto
en
la
batalla
del
Me-
tauro
por
aquel
mismo
Claudio
Neron
,
de
cuyas
manos
había
escapado
en
los
desfila-
deros
de
Bética.
Gon
su
muerte
perdio
An-
nibal
la
esperanza
de
poder
sostenerse
en
Italia
3;
mientras
Escipion
,
tomadas
las
pla-
zas
de
Oringe
,
Castulon
,
Miturgi,
Astapa,
cuya
fidelidad
á
los
cartagineses
no
fue
me-
nos
gloriosa
que
la
de
Sagunto
para
los
ro-
manos
,
atrajo
á
la
alianza
de
su
república
á
asinisa,
rey
de
Numidia
,
y
a
los
baleares;
fundo
á
Ítálica
,
cerca
de
Hispalis,
sobre
el
Betis,
y
echó
los
cimientos
de
la
dominacion
romana
en
España.
Pasd
despues
4
Roma
a
solicitar
el
consulado
;
obtenido,
acome-
tió
4
Cartago,
obligó
a
Annibal
á
salir
de
Italia
para
defendd
su
patria,
le
venció
en
la
viva
decisiva
de
Zama,
y
terminando
a
segunda
guerra
púnica,
dictó
las
condi-
ciones
de
paz
que
aniquilaron
para
siempre
el
poder
de
Cartago.
:e
(362)
cen
a
la
historia,
ui
hazañas
notables
,
ni
grandes
combinaciones
políticas;
porque
los
españoles
ignoraban
todavía
el
arte
de
con-=
folróno
y
unirse
entre
si
para
oponer
un
muro
invencible
contra
la
ambicion
estran=
gera.
Despues
lo
hicieron
,
aunque
infeliz-
mente
,
porque
jamas
renunciaron
á
la
inde»
pendencia
de
sus
ciudades,
ni
quisieron
su»
frir
el
yugo.
de
una
autoridad
nacional,
que
los
habria
libertado
de-
lá
prepotencia
de
Roma.
Ási,
peleando
aisladamente
cada
pue-
blo,
nunca
presentaron.
fuerzas
bastantes”
contra
sus
opresores.
La-
política
de
los
bár»
baros
,
versátil
y
sometida'
al
imperio
de:las
circunstancias
,
no
podia
luchar
ventajosa»
mente
contra
una
república
habil
,
tenaz
en
sus
empresas,
y
que
contaba
ya
con
las
fuer-
zas
y
riquezas
de
la
España
oriental
y
meri-
dional
para
subyugar
el
resto
de
la
penin-
sula.
bj
Acaso
hubiera
sido
fácil
consumar
la
con-
quista
de
Escipion
y
Caton
comenzaron
con
tanta
felicidad
,
si
despues
de
la
victoria
de
Magnesia
contra
Ántioco
,
rey
de
Siria
,
no
hubieran
empezado
á
eclipsarse
las
antiguas
virtudes
de
los
romanos,
y
no
hubiesen
su-
cedido
al
amor
de-la-
patria
y
de
la
gloria
el
deseo
desenfrenado
del
poder,
de
las
rique-
zas
y
del
deleite.
Los.
romanos
en
el
inter-
valo
que
actualmente
describimos,
perdie-
ron
la
probidad
y
lajusticia
,
dos
virtudes
que
les
habian
hecho
triunfar
de-los
galos
y
cartagineses
>,
sus
mas
temibles
enemigos,
y
(363)
que'consolaban
á
los
pueblos
subyugados
de
la
pérdida
de
su
independencia:
Pero
las
ri>
quezas
y
placeres
de
Asia,
introducidos
en
Roma,
destruyeron
las
buenas
costumbres.
Desprecióse
la
religion
del
juramento
>
hi-
ciéronse
venales
los
sufragios
en
las
elec-
ciones;
solicitóse
el
poder,
no.para
aumen=
tar
la
eloria
de
la
república;
sino
para
resatz
cirse
de
los
gastos
que
Se
hacian
por
adqui-
vir
las
magistraturas
,
allegar.nuevas
rique-
zas,
despojando
los
pueblos
vencidos
0
alias
dos,
vengarse
de
los
enemigos
personales
y
tiranizar
la
república.
-
Ningun
ais
de
la
tierra
sufrió
en
mayor
grado
que
España
los
efectos
funestos
de
es-
ta
depravacion;
porque
en
oriente,
los
grie>
gos,
aunque
débiles.
y
degenerados,
eran
sabios
¿
instruidos,
y.
tenian
historiadores
capaces
de
transmitir
a
la
posteridad
las
má=
as
acciones
de
los
romanos;
y
asi;en
aque-
Mos
paises
procuraban
los
pretores
y
cónsu-
les
conservar
la
opinion
de
las
antiguas
vir-
tudes;
y
tenian
por
lo
menos.
la
'aparien=
ciá
de
la.probidad.
Pero
España
era
barbara,
muy
distante
por.
su
situacion
del
centro
del
mundo
civilizado
:
ningun
pueblo
.se
intere-
saba
en
su
suerte,
sino
Roma
que.queria
sub=
yugarla
:
de
la
historia
de
los:sucesos
de
la
peninsula
no
podia
saberse
mas
de
lo
que
los
Tomanos
publicasen:
Por
estos.
motivos.
los
Pretores
y
cónsules
que
mandaron
en
Espa-
ña
,
cometieron
'crueldades
y
perfidias
hor-
rendas
con
que
no
osaban
mancharse
los
g0-
(364
)
bernadores
de
Grecia,
“Macedonia
y
Asia,
contando
con
la
connivencia
del
senado,
compuesto
en
A
parte
«de
sus
cómplices,
y
con
la
oscuridad
en
que
yacian
los
sucesos
de
aquel
ángulo
poco
conocido.
ES
De
aquí
nació
que
los
infortunios,
lle
gando
al
esoeso
de
la
desesperacion
,
pusie=
ron
á
los
españoles
las
armas
en
la
mano,
que
aprendiesena
confederarse
para
resistir,
que
moviesen
contra
Roma
una
lid
de
cerca
de
dos
siglos
,
durante
los
cuales
sostuvieroñ
intrépidamente
su
independencia,
y
com-=
prometieron
,
no
solo
la
dominacion
roma-
na
en
la
peninsula,
sino
tambien
la
suer-
te
de
todo
el
imperio.
Los'
episodios
prin=
cipales
de
este
largo,
continuo
y
sangrien=
to
drama
fueron
las
guerras
de
Numanciá
y
Lusitania,
la
guerra
de
Sertorio
y
la
de
Can-
tabria.
:
La
primer
guerra
de
Numancia
tuvo
este
origen
:
los
belos
y
ticios
,
tribus
arevacas,
habitadoras
como
los
pelendones
de
las
ori-
Mas
del
Duero,
se
confederaron
entre:
si,
hostigadas
de
las
injurias
que
recibian
de
los
romanos;
negaron
los
tributos,
y
fortifica-
ron
sus
esúdddes
contra
el
tenor
del
tratado
que
habia
hecho
con
ellas
el
pretor
Tiberio
Sempronio
Graco.
La
principal
ciudad
de
estos
pueblos
era
Segeda,
capital
de
los
bes
los;
y
Numancia,
aliada
suya
,
se
halld
en-
vuelta
en
esta
guerra.
Al
nismo
tiempo
pe-
leaban
los
lusitanos,
bajo“las
órdenes
de
su
caudillo
Cesaron,
contra
los
romanos.
El
se-
-
365
nado
envió
2
si
al
pretor
Lucio
Mum-
mio,
y
4
Celtiberia
al
cónsul
Quinto
Fulvio
Nobilior.
Los
segedanos
enviaron
sus
Mmuge=
res
,
hijos
y
riquezas
á
las
ciudades
interio-
res
de
los
arevacos,.
y
eligieron
un
general
“llamado
Caro,
bastante
hábil
para
sorpren-
der
con
una
emboscada
el
ejército
del
con=
sul
y
matarle
6.000
hombres
,
y
bastante
im-
prudente
para
perseguir
sin
órden
a
los
ro-
manos,
que
revolvieron
sobre
él,
y
le
qui-
taron
la
victoria
y
la
vida.
Los
arevacos
nombraron
por
generales,
en
lugar
de
Caro,
á
Haraco
y
¿4
Leucon,
y
los
numantinos
4
Lintevon.
El
cónsul
se
puso
sobre
Numan-
cia.
:
los
españoles
salieron
contra
él;
pero
amedrentados
de
los
elefantes,
que
Masini-
sa,
rey
de
Numidia
,
habia
enviado
con
sus
tropas
auxiliares
al
ejército
romano
,
huye-
ron
4
la
ciudad
:
los
romanos
los
persiguie=
ron
,
queriendo
entrar
con
ellos
en
la
plaza;
pero
uno
de
a
uellos
animales
,
herido
de
Una
piedra
le
tiraron
desde
lo
alto
de
la
Ml
5538
embraveció,
perturbó
á
todos
os
demas
»
y
se
volvieron
contra
sus
mis-
mos
conductores.
Los
numantinos
salieron
entonces
y
ahuyentaron
al
enemigo
á
sus
reales
,
matándoles
4.000
hombres.
El
con-
sul
se
apartó
de
Numancia,
y.puso
sitio
a
Axenia
,
ciudad
de
mucho
comercio,
en
los
confines
de
Celtiberia
;
Mas
fue
rechazado
e
ella
con
grande
ignominia.
Ocile
,
plaza
e
armas
de
los
romanos,
donde
tenian
Sus
agages
y
almacenes,
al
fayor
de
estas
re=
|
o
vueltas
se-pasd
á
los
celtíberos
,
y
Fulvio;
muy
disminuido
su
ejército
,
y
falto
de
todo
lo
necesario
á
la
guerra,
tomó
cuarteles
de
invierno,
y
los
fortificó
cuidadosamente.
El
pretor
Lucio
Mummio
fue
mas
dichoso
con:
tra
los
lusitanos
;
pues
aunque
vencido
por
Cesaron
en
la
primer
batalla
con
pérdida
de
10.000
hombres,
logró
despues
cogerle
des2
cuidado
y
deecotarke
.
Cesaron
murid
en
el.
combate,
y
tuvo
por
sucesor
á
Canteno,,
el
cual
,
despues
de
talada
la
parte
occidental
de
Bética,
pasó
4
Mauritania”,
Do
se
sabe
si
huyendo
de
los
romanos
,
6
buscando
mayor
botin
al
otro
lado
del
estrecho.
Mummio,
al
fin
de
la
campaña
,
destrozó
en
varios
re=
encuentros
parciales
las
tropas
que
queda-
ban
de
los
lusitanos,
y
pacifico
la
provincia.
En
la
campaña
siguiente
el
cónsul
Marco
Claudio
Marcelo
,
sucesor
dé
Fulvio,
tomó
á
Ocile:,
sitioá
Nertobriga,
ciudad
puesta
no
lejos
de
donde
está
Calatayud,
y
entabló
ne-
gociaciones
de
paz
con
los
habitantes
:
estos
no
se
negaban
á
aceptarla;
pero
querian
que
se
estipulase
segun
las
condiciones
del
tra=
tado
de
Sempronio
Graco.
Marcelo
consultó
al
senado;
y
Fulvio
Nobilior,
que
ya
habia
vuelto
á
Roma,
tan
duro
en
el
consejo
,
co-
mo
iuhábil
para
la
guerra
,
persuadió
á
los
padres
que
impusiesen
á
los
celtiberos
con=
diciones
mas
graves,
exagerando
la
desleal-
tad
y
turbulencia
de
esta
nacion.
Continuó,
pues,
la
guerra
5
y
fue
necesario
sacar
á
la
suerte
los
soldados
para
el
ejército
de
Es-
(367
)
aña,
porque
la
juventud
romana
se
negaba
aservir
en
un
pais
donde
lalid
era
tán
cruel
y
encarnizada.
Pero
Publio
Cornelio
Esci-
pion,
nieto
adoptivo
del
africano
,
y
jóven
entonces
de
grandes
esperanzas
,
disipo
el
terror,
ofreciéndose
a
servir
en
la
peninsu-
la
con
el
grado
que
se
le
quisiese
dar
5
Y
vi-
no
de
lugarteniente
del
cónsul
Lucio
Lici-
nio
Lúculo.
Pero
antes
de
la
llegada
de
este,
Marcelo
concluyó
la.paz
con
los
pumantinos
y
sus
aliados,
y
entregó
á
su
sucesor
la
pro-
vincia
pacificada.
Asi
terminó
la
primer
guerra
Na
Numancia.
Á
esta
ciudad
nose
e-
xigió
mas
condicion
que
la
de
separarse
de
la
confederación
aréyaca-
Lúculo
,
hombre
dominado
por
el
orgu-
llo
y
la
avaricia
,
no
habiendo
ya
males
que
hacer
en
Celtiberia
y
en
el
pais
delos
aré-
vacos
,
pasó
al
de
los
vacceos
,
que
habita-
ban
la
parte
occidental
de
Castilla
la
vieja,
y
la
oriental
y
meridional
del
reino
de
Leon:
puso
sitio
4
Caucia
,
hoy
Coca,
socolor
de
Vengar.a
los
carpetanos,
aliados
de
Roma,
por
las
injurias,
que
segun
decia,
habian
re-
cibido
de
aquella
ciudad.
Los
caucios
,
Ven-
cidos
en
una
salida,
capitularon
5
y
asegura-
os
con
el
concierto,
dejaron
entrar
en
la
Plaza
4
las
tropas
romanas.
Lúculo
,
sin
res=
NO
á
la
fe
jurada,
mandó
matar
a
todos
los
abitantes
sin
escepcion
de
sexo
ni
edad,
y
arrasar
la
poblacion
enteramente,
Esta
bar-
Dárieobligó
á
todos
los
vaceeos
á
retirarse
a
las
montañas
,
llevando.
consigo
sus
fami>
(368
)
lias
y
lo
masprecioso
de
sus
bienes.
Despnes
de
tan
infame
espedicion
puso
sitio
Lúculo
á
Intercacia:,
plaza
situada
en
el
camino
de
Valladolid
á
Astorga:
los
ciudadanos
se
de=
feudieron
con
intrepidez,
y
le
obligaron
á
levantar
el
cerco,
á
pesar
de
las
grandes
ha=
zañas
que
en
él
obró
Publio
Escipion.Una
de
ellas
fue
haber
vencido
en
desafiváun
vacceo
principal,
con
el
cual
no
se
atrevia
á
pelear
singularmente
ninguno
de
los
romanos.
Solo
por
salvar
la
gloria
de
la
república
se
esti=
puló
que
diesen
algunos
sayos
militares
,
bas
gages
para
el
servicio,
y
rehenes;
y
esto
por
mediacion
de
Escipion
,
de
quien
se
fiaban
los
vacceos
mas
que
del
cónsul.
Este
acome-
tió
despues
á
Palencia,
y
no
pudo
tomarla.
Asi
concluyó
su
vergonzosa
campaña.
,
Guerra
de
Viriato.
(A.
M.
3856.
A.J.
148.)
No
menos
infame
fue
la
de
Sergio
Gal-
ba
contra
los
lusitanos.
Habiendo
perdido
una
batalla
que
did
á
estos
pueblos
valero-
sos,
y
en
ella
7.000
soldados
de
sus
mejores
tropas
,
se
retiró
a
Garmona,
plaza
muy
fuerte
entonces,
á
esperar
refuerzos
;
y
ha-
biéndolos
recibido
entro
en
Lusitania
.,
lle-
vándolo
todo
á
sangre
y
fuego.
Como-los
lu-
sitanos,
alligidos
por
ds
calamidades,
le
enviasen
embajadores
pidiéndole
la
pei
se
mostró
deseoso
de
ella,
y
prometió
dar-
les
campos
en
que
viviesen
sin
sufrir
la
ne-
cesidad,
causa
4
pretesto
de
sus
continuas
rebeliones.
A
este
fin
les
señaló
dia.en
que
viniesen
adonde
él'estaba
para
desen
as
(369
)
las
tierras
;
y
conforme
¡iban
llegando.
,
la
tropa:
romana
los
despojaba
de
sus
armas,
y
les
daba
muerte.
Lusitania
,
privada
de
sus
defensores,
fue:presa
de
la
avaricia
de
Gal.
ba,
que
adquirió
inmensas
riquezas
consu
alevosía.
Pero
tambien
comprometió
a
Ro-
ma
en
una
guerra
cruelisima
en
que
pudo
haber
naufragado
su
dominación
en
España.
Viriato
,
Iusitano
de
baja
estraccion
,
a=
brazó
la
profesion
de
bandido,
tan
comun
en
los
tiempos
bárbaros
y
en
los
paises
de-
wastados
por
la
guerra.
Su
valor
y
osadia
le
hicieron
caudillo
de
una
tropa
considerable,
¿que
se
aumentó
con
la
perfidia
de
Galba;
y
meto
ya
de
un
cuerpo:/numeroso,
acométid
a
os
pueblos
aliados.
de
los
romanos
,
que
vi-
vian
cerca
de
la
desembocadura
del
Guadia-
ma.
Perseguido
por
el
pretor
Marco
Vetilio,
sucesor
de
Galba,
huyó
álas
montañas
y
as=
-perezas
que
hay
cerca
del
estrecho
de
Cá-
diz,
donde
se
defendió
valerosamente,
fa-
-vorecido
por
el
sitio.
Cercóle
el
pretor.
Los
soldados
e
Viriato
,
acosados
del
hambre,
an
ya
en
capitular;
pero
su
caudillo
les
recordó
la
erueldad
y
mala
fe
de
los
ro-
manos
,
y
con
la
elocuencia
natural
de
los
ES
OADEÓS
les
persuadió
á
no
soltar
as
armas
de
la
mano
hasta
libertar
su
patria.
ara
escapar
del
presente
peligro
puso
su
“caballería
enfrente
de
los
romanos;
dando
«Muestras
de
querer
pelear
5
y
se
retiró
con
a
infanteria
a
Tribola,
donde:se
hizo
fuer-
te.
Enuna
celada
que
puso.a
los
romanos
TOMA
VWrrir.
A
(370)
mató
4
4.000
de
ellos
y
al
mismo
pretor
,
y
ahuyentó
los
demas
á
Carteya
;
y
como.
ha»
biendo
recibido
refuerzos
de
los
aliados
es-
pañoles,
volviesen
á
probar
la
suerte
de
las
armas,
fueron
casi
todos
esterminados
en
es-
ta
segunda
batalla.
-
Estas
dos
victorias,
y
las
que
consiguió
en
los
tres
años
siguientes
contra
tres
pre-
tores
sucesivos
,
le
hicieron
dueño
,
no
solo
de
Lusitania,
sino
tambien
de
Bética
y
par-
te
de
la
provincia
citerior,
sin
atreverse
los
romanos
á
salir
de
sus
fortalezas.
A
Cayo
Plaucio
,
sucesor
de
Vetilio;
venció
dos
ve-
ces
con
gran
matanza
,
una
en
el
pais
de-los
carpetanos,
otra
al
sur
del
Tajo,
junto
á
una
montaña
llamada
Venus.
Destrozó
el
ejérci-
to
del
pretor
Claudio
Unimano
en
el
campo
que
hoy
se
llama
de
Ourique
;
y
el
mismo
año
en
que
Corinto
y
Cartago
fueron
destrui-
das
por
las
armas
romanas
,
el
héroe
husita-
no
vengaba
el
universo
oprimido,
estermi-
nando
junto
á
Viseo
las
tropas
de
Cayo
Ni-
gidio
,
pretor
de
la
España
ulterior.
:
Cayo
Lelio
fue
el
primero,
que
aunque
no
venció
á
Viriato,
se
sostuvo
por
lo.
me-
nos
contra
él,
y
tuvo
la
gloria
de
no
ser
ven-
cido.
-
Alianza
de
Viriato
con
los
celtiberos
Y
arevacos.
(A.
M.
3861.
A.J.
143.)
El
sena-
do.
consideró:
como
muy
seria
la
guerra
de
Viriato,
y
la
encargó
a
uno
de
los
cónsules,
ue
fue
Quinto
Fabio
Máximo
Emiliano»
ácé
los
ejércitos
consulares
eran
mas
nu-
(371)
merosos,
que
los
pretorios,,
este
aumento
de
fuerzas
enemigas,
aunque
no
desalentó
4
Vi-
riato
,
por
lo
menossdetuyo
el
curso
de
sus
victorias.
Fabio
no
se
atrevió
a
pelear
inme-
diatamente
con
el
enla
Bética,
donde
puso
sus
reales,
hasta
que
las
tropas
de
nueyo
a-
listamiento
conociesen
el
pais
y
el
enemigo.
Viriato,
muy
hábil
en
la
guerra
de
latroci-
nio,
le
mató
mucha
gente
de
la
que
salia/á
forragear
y
hacer
leña;
pero
habiéndose
ar
ot
¿medirse
con
el
cónsul
en
batalla
campal
,
fue
yencido
y
puesto
en
huida.
En-
tonces
fue
cuando
convencido
de
la
impo-
sibilidad
de
resistir
por.
si
solo
a
los
roma-
nos
,
formó
planes
mas
yastos
,
y
procuró
atraer
á
su
alianza
los
pueblos
arévacos
y
de
Celtiberia
:
estos
le
prometieron
auxilio;
pero
no
pelearon
con
la
debida
constancia,
y
asi
causaron
su
ruina
y
la
de
Viriato.
Pa-
rece
que
este
año
comenzó
la
guerra
de
los
romanos
contra
los
calaicos,
hoy
gallegos.
Al
año
siguiente
continuó
la
guerra
con-
tra
Viriato
el
pretor
Popilio,
el
cual
no
hizo
mas
que
tomar
algunas
plazas
de
las
que
ns
seian
los
lusitanos.
Iba
cundiendo
la
suble-
vacion
de
los
celtíberos
y
y
el
senado,
yol-
Viendo
a
su
primer
dictámen,
envió
a
Es-
«paña
citerior
al.cónsul
Cecilio
Metelo
el
ma-
cedonio,
llamado
asi
por
haber
subyugado
a
los
macedonios
rebeldes.
Este
,
entrete-
nido
en
la
guerra
de
los
celtiberos
,
envio
á
su
lugarteniente
Quincio
contra
Viriato.
encióle
junto
al
mismo
monte
de
Venus,
(378)
:
España
á
hacer
guerra
á
los
núumantinos
,
y
a
entregarles
desnudo
al
cónsul
Mancino,
autor
del
tratado
que
no
habia
de
cumplir-
se;
y
aun
quisiera
entregarles
tambien
á
Ti-
berio:
Graco,
que
tanta
parte
tuvo
en
la
ca-
pitulacion
;
pero
el
amor
del
pueblo-
le
sal-
vó
de
esta
ignominia.
Desde
entonces
em-
pezó
el
odio
de
los
Gracos
contra
los
nobles
y
poderosos
::
este
odio
preparo
sus:famosos
tribunados:,
que
acabaron
con
la
libertad
rómana
,
y
dieron
principio
á
las
guerras
ci-
viles
,:
en
que
se
sepulto
«la
república
,:te=
ñida:con
la
sangre
de
todos
los
pueblos
del
mundo.
Asi
la
guerra
de
Numancia
produjo
á
Roma
una
larga
serie
de
calamidades.
-'
Lépido
atacó
4
los
vacceos
contra
las
dr-
denes
del
senado
,
que
le
habia
mandado
no
irritar
mas
4
los
españoles,
puso
cerdo-¿Pa-
lencia
,
fue
vencido,
y
huyo.
Por
está:cau-
sa
se
le
condenó
4
mtlta
cuando
volvió:á
Roma.
Su
sucesor
el
cónsul
Publio
Furio
Filon
entregó
4
los
numantinos
la:
persona
del
cónsul
Cayo
Hostilioy:;
pero
los.numan-
tinos,
semejantes
4
los
samnites,
ni
quisie-
ron
recibirle
ni
castigarle,
y
se
contentas
ron
convencer
al
cónsul
Quinto
Calpurnio
Pison
,
sucesor
de
Publio
Furio.
0%
Ruina
de:
Numancia:
(A:.M.3873-A.J,
131.)
El
valor.
de
los
numantinos
no
eta
cie-'
go
y
feroz,
como
suglé
ser
el
de
los“pue-
,
.
.
no.
1
blos
bárbaros
,
ni'acometian
sin
precaucion
y
temerariamente.
Habian
aprendido¡de
sus
mismos
enemigos
la
táctica
militar
,
y
el
arte
(379)
de
aniquilar
las
fuerzas
superiores
de
los
ro-
manos:
con
ataques:
osados
é
imprevistos.
Cuatro
ejércitos
consulares
vencidos,
la
caw
pitulacion
vergonzosa
de
uno
de
ellos
,
y
tantas
pérdidas
en
una
guerra
contra
ene-
po
cuyo
ejército
no
paso
nunes
de
10.000
hombres
,:
obligaron
al
senado
a.
to-
mar
“en
fin
una
resolucion
enérgica),
Y
a
confiar
la
provincia
“citerior
al
mayor
capi-
tan
de
Roma,
para
que
destruyese
de
una
vez
aquel
padrastro
de
su
gloria.
Publio
Es-
cipiom,
célebre
ya
por
la
ruina
de
Cartago,
fue
nombrado
consul,
y
pasó
4
España-
Lo
primero
que
hizo
fue
restablecer
la
disciplis
na
en
el
ejército
romano,
perdida:
0
por
la
inhabilidad
ó
por
la:megligencia
delos
con=
sules
anteriores,
mas
0cu
ados
ensallegar
ri-
quezas
que
en
cuidar
de
las
cosas
necesarias
para
vencer.
Acometió4
los
vaceeos,
Y
les
taló
los
campos
para
impedirles
que
socor=
“vriesen
4
Numancia;
y
aunque
era
su
inten-
ción
por
entonces
no
dar
batalla
al
enemigo
hasta
acostumbrar
sa
ejército
a
la
pan
ia
hubo
de
pelear
con
los
palentinos
por
la
te-
meridad
de
su'
lugarteniente
'Rutilio
Rufo,
que
cayó
en
una
emboscada:
Escipion
le
lia
bertó
de
ella.
En
esta
espedicion
reedifico
y
paa
¿4
Caucia
,
destruida
por
la
avaricia
y
la
perfidia
de
Luculo.
Despues
de
estas
0-
peraciones
puso
sus
reales
sobre:
Numancia,
objeto
principal
de
la
guerra.
Los
numanti-
e
siguiendo
su
táctica,
que
tan
bien
les
abia
salido
con
los
caudillos
rouanos
anle-
(380)
riores,
empezaron
a
pouver.émboscadas
alos,
cuerpos
«enemigos
que
se
¡estendian
por
el.
pais
para
forragear;
Kato
Moron
en
Esci->
pion:
un
general
vigilante,
gus
acudiendo.
eon
gran
número
de
tropas
adonde
era.
mar-:
yor
el
peligros;
los
obligaba
4
retirarse...:,.
año
sighiente,
determinado
á:
acabar
con
Numancia,
estrechd.el
sitio
de
manera
que
empezo:
la
ciudad
,¿¿«sentir
el
azote
del
hambre»
Procuraron
con.barcas
ligeras
d.
con:
buzos
entrar
algunos
viveres.por
el
Duero:
Escipion
unióambas
riberas
con
maderos,
sobre.
los
cuales
coustruyo
dos
torres
y
las:
guarneció
de
soldados
>
y
con
estacas
pun=
tiagudas
que
imposibilitaban.
el
tránsito.
Los
numantinos
hacian
frecuentes
salidas
y:
pero:
eran
rechazados
por
el
superior
número
de.
los
romanos
,
que
ascendian
á
50.000.hom-
bres,
y
que
peleaban
solo,
para
rechazar.
al
enemigo,
teniendo
cuidado
de
no
matarlos:
para
que
consumiesen
mas
prontolos
vive»,
res.
Numancia
imploró
el
socorro
de
los
aré-.
yacos;
mas.estos
no
se
atrevieron
á
romper
la
paz
que
tenian
con
Roma,
y
solo
la,
plaza!
de
Lucia
y
distante
unalegua
,
envió
alguna,
Siosé
que
fue
desbaratada
por
los
romanos»
“scipion
mando
cortar
las
manos
derechasa!
400
lucienses
que
quedaron
prisioneros
para
aterrar.
y',escarmentar
á
los
demas
pueblos
que
quisiesen
seguir
su
ejemplo.
Los
numan-
tinos,
perdida
toda
esperanza
de
auxilio
y,
de
victoria,
pidieron
paz
honrosa
á
Escipion:
el
cónsul
no
les
propuso
otro
arbitrio
que
E
ES81)
vendirse
4
discrecion.
Emprenden
una
últi-
ma
salida
contra
los
reales
enemigos
,
y
son
rechazados.
Entonces
resuelven
dar
un
ejem-
plo
feroz
de
constancia,
de
amor
al
honor
y
á
la
independencia
:
queman
la
ciudad,
se
awrojan
á
la
hoguera
con
sus
familias
y
bie-
nes,
y
solo
dejaron
cenizas
al
enemigo
Lá
catástrofe
de
Numancia
fue
el
último
esfuerzo
de
la
libertad
española.
Desde
en-
tonces
empezaron
á
unirse
las
familias
del
ais'con
las
romanas,
a
construirse
colonias,
á
dar
sus
derechos
á
las
ciudades
antiguas,
a
gozarse,
en
fin,
los
beneficios
y
á
sentirse
los
inconvenientes
dela
civilizacion,
sin
ocurrir
sucesos
militares
de
importancia
has-
ta
el
tiempo
de
la
guerra
civil
entre
Mario
y
Sila,
escepto
los
siguientes.
Diez
años
despues
de
la
destruccion
de
Numancia
,
el
cónsul
Quinto
Cecilio
Metelo
—sujetó
4
los
mallorquines
que
ivfestaban
con
sus
piraterias
las
playas
de
Italia
y
España,
por
lo
cual
se
le
dió
el
titulo
de
Balearico.
“Al
mismo
tiempo
el
célebre
Cayo
Mario,
que
se
habia
distinguido
en
el
sitio
de
Numan-
cia,
donde
fue
legado
de
Escipion,
libertó
la
provincia
ulterior
,
siendo
pretor
de
ella,
de
un
gran
número
de
ladrones,
resto
de
la
guerra
de
Viriato.
Quince
años
mas
adelante,
los
'cimbros,
despues
de
taladas
las
Galias,
acometieron
á
España;
mas
fueron
vencidos
y
rechazados
por
los
naturales
del
pais,
reunidos
con
los
romanos
,
cuyas
costumbres
habian
adopta-
do
ya
,
y
obligados
á
volver
4
pasar
á
Galia,
donde
fueron
esterminados
por
Cayo
Mario
en
su
cuarto
consulado.
El
año
650
de
la
fundacion
de
Roma
vol-
vieron
los
cimbros
,.
reliquias
siu
duda
de
la
batalla
de
Acuas
Sextias,
que
erraron
mu-=
cho
tiempo
par
Galia,
á
pasar
el
Pirineo,
y
fueron
vencidos
de
nueyo
porlos
celtíberos.
Al
mismo
tiempo
el
procónsul
Lucio
Corne-
lio
Dolabela
sosegó
á
los
lusitanos
que
se
ha»
bian
levantado
cinco
años
antes,
y
sostenido
la.
guerra
con
vario
suceso.
Al
año
siguiente
se
sublevaron
los
celtí-
beros.
El
cónsul
Tito
Didio
les
dió
una
ba-
talla
sangrienta
,
con
igual
pérdida
de
am-
bas
partes;
pero
enterrando
sus
muertos
se-
cretamente
y
de
noche
,
persuadió
á
aque-
lla
nacion
sencilla
que
los
romanos
habian
quedado
con
sus
fuerzas
enteras,
y
se
some-
tieron.
En
esta
guerra
se
distinguió
Quinto
Sertorio,
tribuno
de
legjon,
y
que
fue
des-
pues
uno
de
los
mas
grandes
capitanes
de
a-
uel
siglo
,
tan
fecundo
en
héroes.
Los
de
Castulon
,
unidos
con
los
de
Girisa
,
alia-
dos
secretos
unos
y
otros
de
los
celtiberos,
formaron
el
designio
de
degollar
la
guarni-
cion
romana
de
aquella
cindad.
Sertorio
a-
cudió
con
prontitud
al
peligro
,
salvó
á
los
suyos
,
esterminó
a
los
castulonenses,
man=
do
a
los
romanos
que
se
pusiesen
los
vesti-
dos
de
los
enemigos
muertos,
y
salió
á
reci-
bir
a
los
dido
oca
que
venian
á
unirse
con
sus
cómplices.
Engañados
estos
con
la
mu-
(383)
danza
del
trage,
cayeron
en
manos
de
los
romanos,
y
fueron
todos
pasados
a
cuchillo
ó
vendidos
por
esclavos.
La
antigua
ciudad
de
Termancia
pagó
,
diruida
por
Tito
Di-
dio
,su
amor
¿la
independencia.
El
cónsul,
despues
de
este
ejemplo
de
crueldad,
dió
otro
de
perfidia
,
degollando
á
uña
partida
de
bandidos
con
sus
hijos
y
mugeres,
que
se
rindió
bajo
promesa
de
conservar
la
vida.
Despues
de
esta
gnerra
quedó
España
tan
pacifica,
que
el
cónsul
Publio
Licinio
Cra-
so
construyó
seis
años
cre
el
gran
cami-
no
militar
que
iba
desde
Salamanca
a
Méri-
da;
y
ya
se
sabe
que
las
obras
de
esta
espe-
cie
no
se
emprenden
en
los
paises
donde
arde
el
incendio
de
la
guerra.
ps:
Tres
años
despues
estalló
la
guerra
civil
de
Ginna,
en
la
cual
fueron
proseritos
to-
dos
los
amigos
de
Sila,
que
peleaba
enton-
ces
en
oriente
contra
Mitridates,
rey
del
Ponto.
España
,
como
las
demas
provincias,
siguid
la
suerte
del
vencedor;
pero
fue
ce-
lebre
la
fidelidad
de
un
español
llamado
Vi-
io
Pacieco
,
amigo
de
Marco
Craso,
hijo
de
Publio.
Este
romano,
célebre
despues
por
sus
victorias
,
por
haber
sido
individuo
del
primer
triunvirado
,
y
por
su
desastre
en
Carras,
era
del
partido
de-Sila.
Huyen-
0
de
Cinna
y
Mario
,
vencedores
,
que
le
uscaban
para
matarle
,
se
refugio
en
Espa-
ña,
en
una
quinta
de
su
amigo
Pacieco,
que
estaba
cercana
al
mar
,
donde
la
prudencia
y
fidelidad
del
español
le
tuvo
guardado
y
(384)
seguro;
hasta
pe
vuelto
Sila
del
oriente,
y
quebrantado
el
partido
mariano,
salió
de
su
escondrijo
,
ganó
muchas
ciudades
de
Espa-
ña,
y
entre
ellas
4
Málaga
,
pasó
al
Africa,
y
despues
á
Italia,
donde
contribuyó
mucho
a
la
victoria
definitiva
de
su
general.
Aunse
muestra
hoy
la
cueva
en
que
estuvo
oculto,
en
Gimena,
entre
Ronda
y
Gibraltar...
Guerra
de
Sertorio.
(A.
M.
3925.
A.-J.
79.)
Uno
de
los
episodios
mas
sangrientos
de
la
primer
guerra
civil
de
los
romanos
fue
la.que
movió
Sertorio,
partidario
de
Gin--
na
,
Contra
Sila
y
sus
secuaces.
Árruinada
la
causa
de
Mario,
y
apoderado
el
vencedor
Sila
de
la
autoridad
suprema
con
el
título
de
dictador
,
Sertorio,
que
obtuvo
uno
de
los
primeros
lugares
en
la
lista
de
proscripcion
de
aquel
déspota
sanguinario,
huyó
á
Dipá
ña
con
algunas
reliquias
de
su
partido,
re-
suelto
á
hacerse
fuerte
en
ella
contra
el
tira
no
de
Roma,
confiado
en
la
fama
y
el
gran
número
de
amigos
que
en
otro
tiempo
habia
adquirido
militando
en
este
pais
bajo
Tito
Didio.
Al
principio
no
le
fue
favorable
la
fortuna.
Arrojado
dela
peninsula
por
Annio,
lugarteniente
de
Sila
,
se
apoderó
de
Ibiza
con
el
favor
de
una
escuadra
que
habia
cons-
truido.
Tambien
fue
echado
de
esta
isla
;
y
cuando
ya
pensaba
en
retirarse
á
la
parte
oc.
cidental
de
Africa
á
buscar
un
asilo
remoto
en
que
morir,
los
lusitanos
,
siempre
aman-
tes
desu
independencia,
le
enviaron
emba-
jadores
para
que
se
pusiese
á
su
frente,
es=
(385)
perando
tener
en
¿lun
Viriato
mas
feliz.
Sertorio
aceptó,
y
en
breve
vió
acudir
ásus
banderas
todos
los
pueblos
de
la
España
ul-
terior,
y
muchos
de
la
citerior.
La
guerra
que
movió
contra
Sila
,
y
muerto
este,
con-
tra
la
república
,
fue
mas
bien
romana
que
española;
pues
se
trataba
,
no
de
la
inde-
pendencia
de
España
,
sino
del
partido
que
debia
mandar
el
mundo
desde
las
orillas
del
Tiber..Sin
embargo,
trató
con
tanta
bon-
dad
á
los
españoles,
y
lesinspird
tanta
con-
fianza
en
su
valor
y
probidad
,»
que
mientras
duró
la
guerra,
a
pesar
de
sus
variados
su-
eesos,
ninguno
de
los
pueblos
le
abandond;
y
despues
que
fue:
asesinado
por
los
roma-
nos
mismos
,
muchas
ciudades
de
España
perecieron
por
conservarse
fieles
a
su
me-
moria.
:
:
É
Sila
envió
contra:
él
4
Quinto
Metelo
Pio
,
que
hizo
la
guerra
con
vario
suceso-
Gneyo
Pompeyo
el
grande
,
célebre
ya
por
as
victorias
que
habia
conseguido
en
Italia,
frica
y
Galia
contra
el'
partido
de
Mario,
fue
enviado
á
España
como
colega
de
Mete-
o
dos
años
despues;
creyendo
el
senado
(ya
habia
muerto
Sila)
útil
esta
resolucion,
Por
cuanto
veia
que
las
fuerzas
de
Metelo
£ran
para
terminar
la
guerra.
La
mútua
en-
vidia
de
los
dos
generales
y
su
perpétua
e
dem
dió
graudes
“ventajas
á
Serto=
*
En:
la
primer
campaña,
a
vista
de
los
de
ejércitos
reunidos,
despues
de
haberles
estrozado
un
cuerpo
destacado
de-10.000
TOMO
XIII.
:
25
se
(386
hombres
,
tomó
á
qt
(hoicada
y
la
en-
tregó
á
las
llamas;
pero
en
lasegunda
no
fue
tan
feliz.
Pompeyo
tomó
á
Segeda
en
los
a-
reyacos;
é
invadió
la
Edetania
:
Metelo
der-
roto
a
Hirtuleyo,
lugarteniente
de
Sertorio,
junto
a
Itálica:
desgracia
que
enflaqueció
en
gran
manera
las
fuerzas
de
este
general.
Deseando
vengarse
en
Pompeyo
de
la-yicto-
ria
de
Metelo
,
marchó
á
Edetania,
encon-
tró
á
su
adversario
cerca
de
Sucro,
plaza
situada
á
las
orillas
del
rio
del
mismo
nom-
bre
(hoy
Júcar),
y
le
dió
batalla;
pero
cuan-
do
llevaba
lo
mejor
del
combate
,
Metelo,
que
llegó
inesperadamente
,
le
arrebató
la
victoria
de
las
manos,
y
hubo
de
retirarse
á
Lusitania.
Entonces
fue
cuando
dijo
:
«Yo
enviaria
á
Roma
bien
azotado
á
ese
niño
(Pompeyó
,
muy
jóven
entonces),
á
no
ha-
ber
acudido
esa
vieja
(Metelo).»
Poco
despues
perdió
Sertorio
una
gran
batalla,
dada
junto
al
Turia,
en
que
peleó
de
poder
á
poder
contra
Pompeyo;
y
desde
entonces
la
guerra
fue
solo
de
puestos,
sor-
presas
y
movimientos.
En
una
ocasion
obligó
a
Metelo
á
pasar
el
Pirineo
;
en
otra
áPom-
peyo
á
levantar
el
sitio
de
Palencia;
pero
generalmente
llevaba
lo
peor
por
la
facili-
dad
que
tenian
de
reforzarse
los
dos
gene-
rales
del
senado.
Sin
embargo,
nose
veia
próximo
el
fin
de
la
lucha
:
los
españoles
le
eran
fieles;
habia
formado
alianza
con
Mi-
tridates
,
rey
del
Ponto,
que
decliiró
de
nuevo
la
guerraálos
señores
de
Roma:
tenia
(387)
un
senado
compuesto
“de
los
pues
fu-
gitivos
de
las
crueldades
de
Sila;
y
su
genio
militar,
bien
para
aprovecharse
de
la
victo-
ria,
bien
para
restaurar
una
derrota,
tenia
suspensas
las
esperanzas
y
los
temores
del
mundo
entre
él
y
sus
enemigos,
cuando
la
traicion
terminó
en
un
momento
esta
terri-
ble
lid
de
ocho
años.
ja
Perpemna,
partidario
de
Mario,
y
muer-
to
Sila,
de
Lépido,
que
quiso
resucitar
a-
quella.
causa
vencida,
fue
derrotado
con
su
gefe
en
la
Galia
cisalpina
por
Pompeyo,
antes
que
este
pasase
a
España
a
pelear
con
Sertorio.
Lépido
murió.
Perpenna
anduvo
errante
algun
tiempo
por
la
Transalpina,
reunió
tropas,
y
entró
en
la
peninsula
cuans
do
ya
Sertorio
,
dominando
en
ella,
luchaba
contra
Metelo
y
Pompeyo:
Perpenna
quefia
sostener
la
guerra
contra
estos
dos
generales
con
totalindependencia
de
Sertorio;
pero
sus
soldados,
que
no
confiaban
mucho
en
su
ta-
lento,
le
ob
igaronáunirseá
aquel
gran
cau-
dillo.
Esta
fue
la
perdicion
de
ambos.
Per-
na
agitado
por
la
envidia
y
la
ambicion,
izo
asesinar
á
Sertorio:;
con
este
héroe
cayó
la
fuerza
de
su
partido,
y
poco
despues
el
alevoso
homicida
fue
vencido
y
muerto
por
Pom
eyo,
que
ya
mandaba
solo
en
España,
habiéndose
vuelto
4
Roma
su
colega.
:
Con
la
ruina
del
partido
de
Sertorio
se
allanó
toda
España
,
escepto
la
parte
sep-
tentrional.
Uxama,
hoy
Osma,
que
se
man-
tuvo
mas
tiempo
fiel
£
la
memoria
de
aquel
(394)
se,
dió
Agripa
por
concluida
la
guerra,
y
por'sometida
la
provincia,
porque
no
en-
contraba
enemigos
en
ella.
Dijose
en
Roma
que
toda
España
quedaba
subyugada
,
y
se
cerro”
por
la
cuarta
vez
el
templo
de
Jano.
A
la
verdad
Galicia,
Asturias,
los.cántabros
de
la
montaña,
y
los
que
habitaban
las
oriz
llas
del
Ebro,
fueron
subyugados;
pero
los
de
Vizcaya,
Guipúzcoa
,
y
gran
parte
de
Alava
,
quedaron
independientes;
porqué
nosotros
jamas
creerentos
que
fue
vasallo
de
Roma
un
pais,
en
cuyos
nombres
de
pueblos;
en
cuyas
costumbres,
en
cuya
legislacion
no
encontramos
vestigio
alguno
de
la
nacion
do-
minadora.
Puede
creerse
que
desde
la
épo-
ca
de
Augusto
,
temerosos
los
cántabros
del
gran
poder
de
los
romanos
,
se
contentaron
con
poseer
en
sus
montañas
su
selvática
in=
dependencia;
y
que
los
romanos
los
dejaron
en
ella,
porque
la
pobreza
del
pais
no
esci-
taba
su
codicia.
id
La
guerra
de
Cantabria
fue
el
último
co-
nato
de
los
españoles
para
defender:suliber-
tad;
y
desde
entonces
aspiraron
a
la
gloria
de
la
fidelidad
,
habiendo
ya
adquirido
la
de
pelear
por
su
independencia
mas
de
dos
si-
glos.
E,
verdad
que
desde
que
se
estendio
el
derecho
de
dnde
romana
a
casi
todo
el
imperio
,
comenzaron
los
españoles
a
mi-
rar
á
Roma
como
su
patria
comun
,
de
la
cual
recibieron
leyes,
costumbres,
idioma
y
civilizacion.
Ya
en
tiempo
de
Sertorio
habia
en
Córdoba
poctas
que
escribian
en
latin,
y
(395
que
se
distingulan
por
-
AR
sonido
de
ver-
sificacion
,
que
no
se
acomodaba
mucho
con
los
delicados
oidos
de
los
romanos;
y
no
tar-
dó
aquella
ciudad
en
producir
sus
Lucanos
y
Sénecas:
Horacio
llama
doctos
a
los
espa-
ñoles;
y
antes
de
la
guerra
de
Cantabria
fue
cónsul
Lucio
Gornelio
Balbo,
natural
de
Gá-
diz
,
y
triu
nfó
de
los
garamantas
,
pueb
ode
Africa,
habiendo
sido
el
primer
estrangero
y
el
último
particular
que
triunfó
en
Roma.
Mas
tarde
produjo
Itálica
,
colonia
romana,
situada
sobre
el
Bétis
y
tres
de
los
mas
gran-
des
emperadores
que
invo
Roma
:
Trajano,
Adriano
y
Teodosto.
De
todas
las
provincias
del
imperio
,
la
mas
tranquila
,
la
que
cul-
tivd.mas
las
letras
,
la
que
se
conservó
mas
unidacon
la
capital
delimperio,
fue
España;
ya
deba
atribuirse
esto
al
caracter
noble
y
constante
de
sus
habitadores
en
el
propósito
que
forman,
ya
á
la
lejania
en
que
esta
region
se
hallaba
del
teatro
de
la
ambicion
y
de
las
guerras
civiles
de
los
romanos.
Es
verdad
que
los
emperadores
embellecieron
á
y
ña
con
monumentos
ya
gloriosos,
ya
útiles:
diganlo
tantas
ciudades
reedificadas
0
cons=-
truidas
por
César
y
Augusto,
como
lo
mues-
tran
los
apellidos
que
adquirieron
de
estos
emperadores
:
diganlo
los
templos
,
anfitea=
tros
,
caminos,
puentes
,
Y
otras
obras
mag-
nificas
que
han
dejado
en
la
peninsula
tan
profundos
vestigios
de
la:
civilizacion
ro-
Mana,
Predicacion
del
cristianismo
en
España.
(396)
Es
tradicion
constante
dela
iglesia
españo-
Ja,
que
en
el
reinado
del
emperador
Clan=
dio
predicó
el
Evangelio
en
España
el
após-
tol
Santiago
el
mayor
,
que
fundó
el
templo
del
Pilar.en
Zaragoza,
y
que
habiendo
vuel
to
a
Jerusalen;
sufrid
e]
martirio,
y
sus
dis-
cipulos
trajeron
su
cuerpo
por
el
mar
¿Fria
Flavia,
puerto
de
Galicia
,
de
donde
en
tiempos
posteriores
fue
trasladado
4
GCom-
postela,
que
de
él
tomó
el
nombre
de
San-
tiago,
y
en
cuya
catedral
se
venera.
Sus
pri-
meros
discipulos
y
colectores
de
la
amplia.
mies
que
le
ofreció
la
peninsula,
fueron
Pe-
ro,
Obispo
de
Evora:
Cecilio
,
de
Tiberis,
ciudad
puesta
cerca
de
la
sierra
llamada
hoy
de'Elvira;
.en-
Jas
inmediaciones
de
Grana=
de:
Eufrasio
,
de
Miturgo
:
Secundo
de
A-
bula,
hoy
Avila
:
Indalecio,
de
Urci:
Tor-
euato
,
de
Acci,
hoy
Guadix,
y
otros
mu-
chos
,
por
cuyo
ministerio
se
ropagó
rápi-
damente
el
cristianismo
en
Pe
la
peninsu=
la.
En
el
reinado
de
Neron
predicó
el
Eyan-
gelio
en
Nayarra
,
Honesto
,
enviado
por
san
Saturnino,
obispo
de
Folosa
de
Francia,
y
fue
maestro
de
Firmino
d
Fermin
>
APÓs-
tol,
no
solo.
de
los
vascones
,
Sino
tambien
e
muchos
pueblos
de
la
Galia
septentrio-
nal,
donde
sufrió
el
martirjo.
nlas
persecuciones
que
los
empera-
dores
romanos
movieron
contra
la
Iplesia
hasta
la
paz
dada
por
Constantino
,
mani-
festaron
los
españoles
en
defensa
de
Ja
fe
aquella
constancia
intrépida
que
les
es
(397)
;
genial;
y
todas
las
edades
y
sexos
dieron
tes-
timonio
,
sellado
con
su
sangre,
de
la
doc-
teina
de
Jesucristo.
Sacerdotes
venerables,
mugeres,
niños,
varones,
ya
en
la
flor
de
la
edad,
ya
ancianos,
sufrieron
el
martirio
en
as
diversas
persecuciones
que
el
poder
de
la
fuerza
que
desde
Roma
dominaba
el
mun-
do
,
levantó
contra
el
poder
de
la
fe
y
de
la
conviccion.
En
la
persecucion
de
Dioclecia-
no
se
inundaron
todas
las
provincias
de
Es-
paña
con
sangre
de
cristianos
,
escepto
las
cantábricas;
y
como
ya
en
esta
época
habian
abrazado.
la
religion
del
Evangelio,
como
prueba
haberse
predicado
en
Navarra
des-
de
el
primer
siglo
de
la
Iglesia
,
debe
creer-
Se
que
dichas
provincias
no
estaban
someti-
das
al
imperio
romano,
y
que
no
alcanza-_
ban
¿4
ellas
los
bárbaros
edictos
de
los
em-
Peradores.
hu
La
Iglesia
española
conservó
intacto
y
Puro
el
depósito
de
la
religion,
sin
profa=
harlo
con
ninguna
de
tantas
heregias
como
afligieron
al
cristianismo
en
sus
primeros
tiem-
Pos;
y
asi
floreció
en
santidad
y
doctrina,
tuvo
prelados
Menos
de
sabiduria
y
virtudes,
dignos
herederos
de
los
primeros
apóstoles
e
la
peninsula,
y
produjo
al
grande
Osio,
Obispo
de
Córdoba,
defensor
de
la:divini-
dad
del
Verbo
contra
la
heregía
de
Arrio,
€
cual,
segun
muchos
historiadores
,
pre-
sidid,
como
legado
del
papa,
el
primer
con-
Cilio
general
de
la
lelesia,
celebrado
en
Ni-
££a
en
tiempo
de
Cóoustantino
el
grande.
La
gran
y
]
(398)
única
impiedad
que
echó
algunas
raices:
de
España
,
aunque
por
breve
tiempo
,
fue
la
de
Prisciliano
,
calaico
de
ríacion
,
que
en
tiempo
del
emperador
Graciano
renovó
los
errores
de
los
gnósticos,
y
que
fue
condena-
do
en
un
concilio
que
se
celebró
en
Za-
ragoza.
La
España
continuó
bajo
los
emperado-
res
dividida
en
las
tres
provincias
,
Bética,
Lusitania
y
Tarraconense
,
«gobernada
cada
una
por
un
pretor
hasta
el
reinado
de
A-
driano;
el
cual,
contemplando
la
desigual-
dad
de
la
tercera
con
las
otras
dos
,
dividió
la
peninsula
en
cinco
provincias
,
que
fue-
ron
Lusitania
,
Bética,
Cartaginense
,
Gali-
cia
y
Tarraconense
,
dividiendo
en
tres
la
antigua
de
este
nombre,
y
agrego
al
gobier-
no
militar
de
España
la
Mauritania
Tingi-
tana,
porque
de
Cádiz
y
Cartagena
se
sa-
caban
las
fuerzas
necesarias
para
tener
so-
metida
esta
parte
de
Africa.
(cie
sietadedós
estaba
dividida
en
conventos
ó
distritos
que
celebraban
avualmenfe
sus
juntas,
ya
para
la
eleccion
de
magistrados
civiles,
ya
para
arreglar
el
repartimiento
de
las
contribucio-
nes,
ya
en
fin
para
los
demas
objetos
guber-
nativos
que
dejaron
los
romanos
á
suarbitrio;'
pu
estos
hábiles
conquistadores
no
quita-
an
álos
pueblos
mas
libertad
que
la
que
era
indispensable
para
tenerlos
sumisos,
y
querian
que
las
naciones
avasalladas
por
Roma
pareciesen
y
se
creyesen
libres.
Es
verdad
que
en
tiempo
de
los
emperadores,
(399)
por
las
conexiones
de
los
vencedores
con
los
vencidos
,
y
por
la
estension
del
derecho
de
ciudadania
,
todas
las
provincias
eran
igua-
les
,
y
daban
al
imperio
magistrados,
cón=
sules
,
generales
y
em
eradores.
Primera
inyasion
de
Alarico,
rey
de
los
visigodos
,
en
Italia.
(402.)
En
la
historia
romana
se
esplicaron
con
suma
estension
las
causas
de
la
decadencia
progresiva
del
im=
perio
romano.
El
emperador
Teodosio
fue
el
último
grande
hombre
capaz
de
abarcar
y
sostener
con
su
robusta
mano
el
cetro
del
mundo.
Cuando
murio
dejó
el
imperio
divi-
vido
entre
sus
dos
hijos
Arcadio
y
Honorio,
el
oriente
al
primero,
y
el
occidente
al
se-
gundo.
:
Hallábanse
entonces
establecidos
los
go-
dos
en
las
orillas
del
Danubio
,
desde
Íli-
ria
hasta
el
mar
Negro.
Esta
nacion
,
escan-
inava
de
origen
,
salió
de
su
primera
cuna
al
mismo
tiempo
que
los
cimbros
y
teuto-.
nes
,
es
decir,
siglo
medio
antes
de
la
era
Cristiana.
Ocuparon
los
paises
que
hoy
se
lla-
man
Polonia,
Rusia,
Moldavia
y
Valaquia.
Estrechados
por
los
hunnos
,
que
saliendo
de
las
fronteras
de
China,
pasaron
el
'Tanais
en.
el
reinado
de
Valente,
pidieron
á
este
emperador
tierras
donde
morar
al
sur
del
abubio,
y
tratados
con
perfidia
las
ad-
Uirieron
á
fuerza
de
armas.
El
gran
Teo-
osio
los
venció
mas
no
pudiendo
echarlos
el
imperio,
los
admitió
por
auxiliares
ó
va-
sallos
:
aumento
peligroso
de
fuerza
,
cuan-
(400)
do
ya
los
romanos
no
sabian
manejar
las
armas.
se
Este
pueblo
estaba
dividido
en
dos
gran-
des
tribus,
lHamadas
visigodos
y
ostrogodos.
Se
ignora
si
estos
nombres
los
traian
ya
de
Escandinavia,
donde
la
Gocia
está
dividida
aun
en
nuestros
dias
en
Ostrogocia
y
Ves-
trogocia;
esto
es,
Gocia
oriental
y
oecciden-
tal;
ysi
lo
recibieron
de
la
situacion
res.
pectiva
de
los
paises
que
ocuparon
en
el
Da-
nubio,
0
de
las
monarquías
que
fundaron
en
España
al
occidente,
y
en
Italia
al
oriente.
Sus
reyes
d
candillos,
necesarios
á
todo
pue-
blo
guerrero,
mucho
mas
si
es
errante,
eran
electivos;
pero
por
costumbre
antigua
los
elegian
de
las
familias
de
los
baltos
entre
los
visigodos,
y
de
los
¿malos
entre
los
Ostrogo-
dos.
El
primer
nombre
quiere
decir
atrevi-
do
en
el
idioma
de
esta
gente
:
el
segundo
procede
de
Amalo.,
rey
antiguo,
y
capitan
esforzado
de
los
ostrogodos.
Su
religion
era
la
misma
que
la
de
los
pueblos
escandina-
vos
5
pero
en
tiempo
del
emperador
Valen-
te
abrazaron
el
cristianismo,
bien
que
oscu-
recido
con
los
errores
de
los
arrianos
,
que
les
enseñó
el
obispo
Ulfilas,
que
pertene-
cia
á
esta
secta,
al
mismo
tiempo
que
la
es-
critura
que
hoy
se
llama
gótica.
Alárico,
de
la
familia
de
los
baltos,
nóm-
brado
rey
de
los
visigodos,
acometió
prime-
ro
al
imperio
de
oriente.
La
corte
de
Cons-
tantinopla
quiso
mas
bien
hacer
con
él
una
paz
vergonzosa,
que
deber
la
victoria
y
la
(401)
libertad
4
Estilicon
,
que
gobernaba
el
oc-
cidente
en
nombre
del
imbécil
Honorio.
A-
lárico
,
pues,
se
dirigió
á
Italia
con
la
espe-
ranza
de
Gun
quisigpla
,
0
por
lo
menos
de
enriquecerse
con
sus
despojos,
al
mismo
tiempo
que
Radagasio-,
gefe
de
los
godos,
que
habitaban
en
Polonia
,
pasó
el
Danubio
y
los
Alpes,
y
llegó
hasta
Etruria
casi
sin
dificultad:
,
«Estilicon
,
resuelto
á
hacer
frente
á
la
tempestad
,
reunió
toda
la
gente
que
pudo
en
Italia;
mas
no
bastándole
para
resistir
a
tantos
enemigos
,
llamó
las
tropas
romanas
que
guarnecian
el
Rhin
y
defendian
las
Ga-
lias
contra
los
bárbaros
de
Germania,
de-
jando
encargada
á
los
francos,
establecidos
en
Bélgica,
bárbaros
tambien,
pero
aliados
entonces
de
Roma,
la
defensa
de
aquel
rio.
Reunidas
asi
casi
todas
las
fuerzas
del
occi-
dente
,
esterminó
el
ejército
de
Radagasio
en
la
batalla
de
Fésulas
,
venció
a
Alárico
en
las
de
Polencia
y
Verona
,
salvo
la
Italia
de
lós
godos,
y
dejó
entregadas
á
las
tribus
germánicas
las
Galias
y
la
España.
(
Invasion
de
los
vandalos
,.alanos,
sue-
vos
y
borgoñones
en
Galia.
(406.)
En
efec-
to,
las
naciones
germánicas
apenas
vieron
que
el
Rhin
estaba
defendido
solamente
por
os
francos,
le
pasaron
en
gran
número.
Cin-
co
fueron
las
naciones
principales
que
com-
Ponian
este
diluvio
de
bárbaros
que
ibaá
caer
sobre,
el
mundo
civilizado.
Los
vánda-
os
,
los
silingos
,
los
borgoñones.,
los
ala-
TOMO
XIILIL»
26
(402)
nos
y
los
sueyos
:
los
alanos
procedian
del
Asia,
losssuevos
de
Germania,
los
otros
tres
pueblos
eran
oriundos
de
Escandinavia,
-
Los
alanos
se
cree
que
arrojados
de
las
orillas
de
Jaik
y
Volga,
y
de
las
playas
sep-
tentrionales
del
mar
Caspio
por
los
ias
pasaron
á
Europa
cirio
a
el
Tanais
y
el
Boristenes
,
€
hicieron
su
primera
man=-
sion
en
Dacia,
de
donde
siguiendo
el
curso
del
Danubio
pasaron
4
las
orillas
del
Rhin
á
ponerse
en
linea
con
las
demas
tribus
ene-
migas
del
nombre
romano.
El
rey
0
caudi-
lo
>
bajo
cuyas
órdenes
entraron
en
Galia
y
en
España
,
se
llamó
Atace.
Pibes
Os
sueyos
,
que
en
tiempo
de
César
a=
cometieron
á
Galia
y
fueron
arrojados
por
este
héroe
,
eran
una
nacion
germánica
que
moraba
desde
las
orillas
del
Danubio
hasta
las
de
Elba.
y
Weser:'
su
capitan
era
Her="
menerico.
:
Los
vándalos,
bajo
cuya
dominacion
se
comprendian
tambien
los
silingos
y
borgo-=
ñones
,
escandinavos
de
Origen
,
se
habian
establecido:
en
la
primera
transmigracion
de
ester
pueblo
en
tiempo
de
Mario,
en
las
ori-
Mas
meridionales
del
Báltico.
desde
el
Tra=
va
hasta
el
Vístula
;
los
burgundiones
en
las
del
Oder;
los
silingos
en
las
del
Sala
,
des-
pues
que
los
francos
se
estendieron
por
el
occidente
de
Germania;
Era
rey
de
los
ván-
dalos
Gunderico.
Estas
naciones
reunidas
forzaron
el
paso
del
Rhin.
Los
francos
>
Vencedores
de
los
(403)
vándalos
,
fueron
vencidos
por
los
alanos;
y
las
Galias
se
vieron
inundadas
por
este'tora
.
rente
devastador
que:
las
asoló
cuatro'años+
Entrada
de
los
bárbaros
en
España:
(411.)
La
division
de
los:
romanos,
y
las
fre=
cuentes
usurpaciones
delos
generales;
eran
mas
calamitosas
para
el
imperio
que
las
1
vasiones
de
los
bacitafi
legiones
dela.
Gran
Brótaña
se
sublevaron;:y
despues
de
haber
elegido
y
depuesto-dos
emperadóres;'
nombraron
á
Constantino;
soldado
gregario;
solo-porque
tenia
este
nombre.
Y
¿la
ver
dad
no
fue'indigno
de
él:
pasó
4
Galiaz
don=.
de
atrajo
á
su
partido
muchas
ciudades,
cu=
yo
ejemplo:siguieron
gran
parte
de
las"dé
-
España,
donde
Didimo
y
Veritiano,
pa=
*
rientes
del
emperador
Honorio
,“Sosteniak
|
el
partido
de
Roma
contra
Constantino..Es=
te
usurpador
ganó
á
los
bárbaros
que
enton=
ces
desolaban
las
Galias,
y
formo
un
ejér=
'
cito
compuesto
de
vándalos,
suevos
,'silin=
pos
y
alanos
(porque
los
borgoñones
se
has
.
ian
fijado
ya
en
la
parte
oriental
de
Galia),
lo
dió
4
su
hijo
Gonstante',
4
quien
“nom-=
ró
césar
para
que
conquistase
á
España:
Constante:
pasó
los
Pirineos”,
venció
y
“dió.
muerte
¿los
generalesde
Honorio,
permi-:
tió
4
los:
bárbaros
estenderse
asolando:
ell
pais
hasta
Palenciá:,
y
les
confió
la
defensa
el
Pirineos!
de
ETA
Entretanto
Honorio
habia
mandado
ase-
sinar
á
Estilicon
,
hecho
paces
con
Alárico,
y
vueltgá
la:guerra
con
él.
El
visigodo:sitió
(495)
des
del
reino
se
hallaban
ademas
dispuestas
¿da
rebelion,
no
tanto
por
desafecto
al
rey,
como
por
deseo
de
ver
disminuidas
las
car-
gas
y
contribuciones
con
que
desde
tiempo
inmen
orial
estaban
ele
dá
Recisuindo
0-
currió
á
todos
estos
males
con
estraordinaria
bondad.
;
Concilio
VIH
de
Toledo.
(653.)
Era
eos-
tumbre
desde
los
tiempos
de
Recaredo
que
los
reyes,
convocado
un
concilio
nacional,
le
presentasen
la
materia
sobre
que
habian
de
deliberar
en
un
escrito
Hamado
Memo-
rial
4
Tomo
regio
;
lo
que
parece
indicar
que
residia
en
el
rey
la
iniciativa
de
las
leyes.
|
E.
ero
El
tomo
regio
del
concilio
VÍ
de
To-
ledo
fue
uno
de
dos
mas
dignos
de
atencion
en
cuanto
al
gobierno.
Hé
aquí
los
asuntos
principalos
que
el
rey
propuso
a
la
delibe-
ración
de
los
obispos
y
de
los
grandes
reu-
nidos
en
este
concilio:
Primero,
que
se
mi-
tigasen
las
leyes
penales
contra
los
que
se
pasaban
al
enemigo,
sin
duda
para
usar
de
indulgencia
con
¡Ba
que
habian
seguido
la
faccion
de
Troya
,
su
enemigo
declarado.
Segundo,
que
se
disminuyesen
los
tributos,
para
lo
cual
propuso
una:
resolucion
muy
notable
,
y
es
que
los
hijos
de
los
reyes
he-
redasen
solo
sus
bienes
patrimoniales;
mas
no
lo
que
dichos
reyes
adquiriesen
en
cali-
dad
de
tales,
lo:
cual
debia
pasar
al
que
se
eligiese
por
sucesor:en
el
trono.
Ási
se
cor-
tó
de
raiz
un
abuso
que
aniquilaba
la
mo-
(496)
narquia
;
pues
cada
rey
,
por
enriquecer
su
familia,
mucho
mas
cuando
no
estaba
segu-
ro
de-que
sus
hijos
le
sucediesen
en
la
coro-
na,
gravaba
los
infelices
pueblos
con
tribu-
tos
intolerables.
"Percero,
que
se
estable-
ciesen
las
formalidades
necesarias
para
la
e-
leccion
de
rey.
Mandose
á
propuesta
de
Re-
cisuindo
,
que
el
nombramiento
se
hiciese,
ó
en
la
capital
ó
en
la
ciudad
donde
hubie-
se
muerto
el
antecesor,
en
junta
de
obispos
grandes
de
palacio
,
6
por
el
asentimiento
universal
del
pueblo
;
mas
no
por
conspira-
cion
de
hombres
malos,
ni
por
el
tumulto
sedicioso
dela
plebe
rústica.
Este
asenti-
miento
universal
no
podia
ser
sino
de
los
ha-
bitantes
de
la
dabalahd
se
hacia
la
elec-
cion;
pues
era
imposible
reunir
todo
el
pue-
blo
de
la
monarquía.
Cuarto,
que
se
abro-
gasen
las
leyes
antiguas
que
prohibian
los
matrimonios
entre
godos
y
españoles
,
con
el
objeto
de
unir
mas
intimamente
los
dos
ueblos
,
y
someterlos
mas
facilmente
á
una
lay
comun.
Quinto,
que
se
enmendase
y
ampliase
la
coleccion
de
leyes
hecha
por
su
padre
Chindasvuindo
:
asi
Recisuindo
hizo
la
quinta
coleccion
de
leyes
visigodas.
Este
cuidado
por
el
bien
público,
esta
abnegacion
de
sus
intereses
privados,
esta
beniguidad
con
sus
enemigos
y
los
de
su
fa-
milia
,
hicieron
4
Recisuiudo
delicia
de
sus
ueblos
,
tranquilizaron
la
nacion
,
feliz
en
obedecerá
un
principe,
imágen
de
la
bon=-
dad
divina,
y
dieron
á-su
reinado
pacifico
0
a)
gloria
muy
superior
4
la
de
los'
mas
ilustres
conquistadores.
y
¿TN
'Reécisuindo
convocó
en
Toledo
otros
dos
concilios
en
que
confirmó
y
amplió
los
be-
neficios
hechos
en
el
VII.
Cercano
ya
ala
muerte,
despues
de
un
reinado.
feliz
de
21
años,
empezando
4
contar
desde
la
muerte
de
su:
padre,
fiel
al
principio
del
bien
pú-
blico,
que
habia
dirigido
constantemente
su
politica,
no
quiso
asociar
al
trononi
desig=
nar
por
sucesor
a
pd
hermanos,
á
pesar
de
sus
solicitudes;
sin
duda
porque
no
los
creia
capaces
de
sostener
tan
grave
peso.
,
“La
tempestad
nacida
de
Arabia
,
rugia
ya:en
la
«frontera
de
«España.
El
valiente
y
fanático
Ocba
levd:las
banderastmusulma-
nas
desde
el
Nilo:
hasta
la
costar
del
mar
Át-
lántico
mas
no
hizo
la
guerra
áclos
visigo-
dos
«que
poseian-
la:
Mauritania
Tingitana
desde
el
reinado
de
Sisebuto.
Solo
recorrió
la
region
llamada
Sus,
donde
despues
se
e-
dificó
4Marruecos;
que
está
al
mediodia
de
los
dominios
clado
entonces
por
los
vi-
sigodos.
pos
nicgeil
a!
En
tiempo
de
este
rey
floreció
en
letras
y
santidad
san
ldefonso:,
arzobispo
de
To-
edo.
El
celo
con
que
defendió
en
sus
Obras
la
virginidad
de
la
madre
de
Dios"contra
los
hereges
Teudio
y
Helvidio.,
fue
asii
con
la'casulla
que
nuestra
Señora
le
regalo,
y
con
la“aparicion,
en
presencia
del
rey
y
de
todo
el
pueblo
,
de
sauta
Leocadia,
vir-
gen
y
mártir,
cuyo
cuerpo
se
venera
en
la
TOMO
XIII.
32
498)
basílica
de
Toledo
,
y
que
dijo-al
santo
es»,
tas
palabras
:
Por.
ti
viye
mi
Señora.
Estos
dos
prodigios
son
de
tradicion
constante
en
la
santa
iglesia
de
aquella
ciudad,
y
los
re>
fieren
todos
los
historiadores.
Wamba,
rey
de
los
visigodos.
(672.,)
Des-
pues
de
la
muerte
de
Recisuindo
,
los
obis=
pos
y
grandes
de
palacio
reunidos
dieron
de
comun
acuerdo
la
corona.
4
Wamba,
anciano
venerable
,
y
generalmente
estimado
por
sus
buenas
.
costumbres
,.su
valor
y
su
be-
nignidad,
Al
principio
de
sureinado
tuvo
que
mar-
char
a
las.orillas
del
Ebro
para
contener
4
los
navarros
,
que
comenzaron
sus
acostum-
bradas
correrias
en
aquella
frontera.
Solo
pensaba
en
vencerlos
y
rechazarlos
,
cuando
repentinamente
se
suscitó
otra
guerra
de
mas
importancia,
y
que
exigia
toda
la
acti-
vidad
«del
nuevo
rey.
Conjuracion
de
Ponle.
(673.)
Hilderico,
conde
de-
Nimes
,
ciudad
que
pertenecia
á
la
Galia
gótica
,
auxiliado
de
Gumildo
,
o-
bispo
de
Magalona,
arrojd
de
su
silla
á
Are-
gio
,
obispo
de
Nimes
,
que
se
oponia
4
sus
royectos:de
sublevacion
,
puso
en
ella
4
un
abad
llamado
Remigio,
y
se
declaró
abier-
tamente
contra
la
lacio
de
Wamba.
Sa-
bedor
el
rey
de
esta
rebelion,
envió
para
apaciguarla
al
conde
Paulo,
ilustre
yisigo”
do,
y
de
los
que
se
habian
declarado
mas
adictos
al
rey
enla
eleccion:
hombre
mas
atrevido
que
valiente
,
mas
astuto
que
cuer-
(499),
do,
y.
escesivamente,
ambicioso...
í
Apenas
penetró
en
Cataluña
al
frente
de
las
tropas
que
se
le
habian
confiado,
con
el
auxilio
de
Ranosindo:,
duque
de
Tarrago-
na,
¿Tldigiso,
gardingo
(0
magistrado
su-
perior
de
la
provincia),
se
hizo
dueño
de
las
lazas
fuertes,
pasó
a
Narbona
¡Y
aterrando
a
su
arzobispo,
fue
«proclamado
rey
enme-
dio
de
las
aclamaciones
de
su
partido,
al
cual
se
reunieron
Hilderico
y
los
demas
des-
contentos
de
la
Galia
gótica.
Puso
en
cuidado
á
Wamba
la
súbita
de-
feccion
de.
dos
provincias
tan
importantes,
no
solo
por
su
riqueza,
y
estension,
sino
por
ser
fronterizas
de
Francia
y
capaces
de
lla-
mar
con
sus
alteraciones
las
armas
de
los
francos.
y
austrasios.
Paulo,
que
no
carecia
de
astucia
politica
,
habia
echado
la
voz
de
que
el
rey
de
Francia
vendria
en
su
socor=
ro
con,
grandes
fuerzas
;
pero
entonces
es-
taban
los
franceses:
demasiado
ocupados
en
las
guerras.
que
se
hacian
los
gobernadores
de
palacio,
para
atender
a
las
turbulencias
de
a
Vilisatios:
eS
El
rey
de
España
,
concluida
en
siete
dias
felizmente
la
guerra
de
los
navarros
,
ES
quienes
venció
y
concedió
la
paz,
se
dirigió
por
Calahorra
y
Huesca
á
Cataluña,
y
re-
cobró
las
plazas
de
esta
provincia.
Paulo
ha-
bia
escrito:
4
Amador,
obispo
de
Gerona,
que
«entregase
esta:ciudad
al
ejército
que
se
presentase.
primero,
»
confiado
en
antici-
parse
á
su
rival,
y
llegar
4
Cataluña
antes
(500)
que
el
rey..Wamba,
sabída
esta
órden,
di-
jo
:
«En
nuestro
favor
se
escribió
esto
como
»rofecía:
de
nuestra
llegada;
»
y
se
apoderó
de
la
plaza.
Sosegada-la
provincia
de
Cata-
luña
,
reunid
toda
su
gente
para
atravesar
el
Pirineo
:
derrotó
al
duque
Ranosindo,
que
le
disputaba
el
paso
de
Clausura
en
los
des-
filaderos
de
aquellas
montañas
,
haciendo
prisioneros
en
la
accion
al
duque
y
al
gar-
dingo
Hildigiso
;
tomó
por
asalto'a
Narbo=
na
despues
de
una
resistencia
desesperada;
se
apoderó
de
Agde
,
Beziers
y
Ma
aleníi,
y
envió
a
sitiar
á
ines;
donde
Paulo
se
ha-
bia
encerrado,
un
cuerpo
de
30.000
hom-
bres,
que
fue
rechazado
en
el
primer
asal-
to;
pero
habiendo
recibido
un
refuerzo
de
10.
soldados
,
renovaron
el
ataque,
pe-
netraron
en
la
ciudad,
y
se
hicieron
due-
ños
de
ella
con
gran
matanza
de
ambas
par-
tes.
Paulo
con
pocos
de
los
suyos
se
retiró
al
anfiteatro
que
servia
de
ciudadela,
y
en-
vió
al
arzobispo
de
Narbona
que
se
había
retirado
con
Eb
para
que
implorase
la
cle-
méncia
del
rey.
Wamba
concedió
la
vida
á
todos
los
rebeldes;
pero
exigid
que
se
le
en-
tregasen
,
para
ser
exatipados:
os
gefes
de
la
rebelion.
Hizose
asi,
y
quedo
concluida
aquella
guerra
peligrosa.
pi
]
|
Wamba
volvió
triunfante
á
Toledo
,
lle-
vando
ante
si
á
los
caudillos
de
la
subleva-
cion
,
cortados
el
cabello
y
la
barba
:
Paulo
ademas
llevaba
en
la
cabeza
una
corona
de
cuero
negro.
Sin
embargo,
contento
con
es-
(501)
ta
inrision
,'capaz
de
hacer
grande
efecto
en
una
nacion
pundonorosa,
se
abstuvo
de
der-
ramar
sangre;
y
aunque
habian
sido
conde-
nados
4
muerte
0
a
perdicion
de
la
vista,
su
castigo
se
limito
al
oprobio
pasado,
y
á
car=
cel
perpétua.
“Lo.restante
de
este
reinado
,
que
duró
ocho
años;
fue
próspero
y
tranquilo.
Wam-
ba
convoco
el
concilio
XI
de
Toledo
,
en
quese
trataron
asuntos
de
disciplina
ecle-
siástica
y
€
hizo
una
¡nueya
division:
de
los
obispados
de
España»...
3
Entretanto,
los
¿árabes
habian
edificado
á
Cairvan
,
y
empezaban
a
consolidar:su
do-
minio
en
las
playas
de
Berberia.
Sus
galeras
infestaban
las
costas,
de
Italia
,
y
aparecian
tal
vez
en
las
de
España;
pero
|
amba
dis-
uso
tan
bien
las
fuerzas
navales
de
su
rei-
no,
que
no
fue
posible
4,
los
musulmanes
desembarcar
en
ningun
punto
de
la
costa.
Irritados
los
bárbaros
reunieron
una
grande
escuadra
de
170
velas,
y
vinieron
sobre
la
eninsula.
Esta
poderosa
armada
fue
com-
pletamente
vencida
por
la
de
los
godos,
que
tomaron
9
echaron
á
pique
á
todos
los
baje-
les
enemigos
:
combate,
en
que
por
la
pri-
mera
vez
midieron
sus
fuerzas
dos
naciones
tan
célebres,
y
que.
dió
á
los
españoles
un
presagio
feliz,
aunque
desmentido
algunos
¡años
Anna
por
la
fortuna...
Era
conde
en
palacio
y
valido
del
rey
Ervigio,
hijo
,
segun
Se
cree
>
de
Ardebas-
to
,
nieto
de'san
Hermenegildo.
Ya
hemos
:
(302)
contado
que
Atanagildo
,
hijo
de
este
santo
Principe,
se
refugió
,
despues
de
la
muerte
de
sus
padres,
á
Constantinopla;
allí
casó
y
tuvo
un
hijo
llamado
Ardebasto;
Este
yi-
no
a
España
en
el
reinado
de
Chindasuindo,
fue
muy
adicto
á
este
rey
y
asu
hijo
Reci-
suindo,
y
por
sus
buenas
prendas
adquirió
el
aprecio
general
y
la
clase
debida
4:sú
alto
nacimiento,
Ervigio',
su
hijo
,
ambicioso
de
reinar
,
dió
al
rey
una
bebida
qué
quitaba
el
sentido.
Wamba
adoleció
y
cayó
'en
una
especie
de
delirio,
muy
semejante
ú
la
muer-
te.
Cortáronle
cabello
y
barba,
y
vistieron-
le
el
hábito
de
monge
,
que
entonces
era
costumbre
poner'á'todos
los
moribundos.
Ervigio
y
sus
cómplices
forjaron
un
testa-=
mento
en
que
se
supuso
que
el
rey
declara-
ba
renunciar
al
trono,
y
nombraba
por
su-
-cesor
al
bisnieto
de
Hermenegildo.
Wamba
volvió
de
su
desmayo;
“pero
se-
gun
las
leyes
de
los
godos,
perdidos
cabello
y
barba,
y
admitido:
él
hábito
de
nronge,
no
podia
recobrar
el
cétro.
Renunció
4
él
con
tanta
mas
facilidad,
cuíianta
había
sido
su
re-
pugnancia
á
empuñarle
;
pues
hechia
en
el
h,
elección
,
se
resistió
4
admitir:
la
corona,
y
fue
necesario
que
un
guérrerd',
poco
su-
frido
,
y
feroz
en
su
misma
lealtad”,
"sacase
la
espada
y
le
arenazáse
cón
la
muerte
pára
que
aceptase
el
reino.
Wamba
'se
retiró
al
monasterio
de
Pampliega,
pago
á
la
practica
de
las
virtudes
religiosas
los
siete
años
que
sobrevivid'á
la
pérdida
del
(503)
trono.
Fue
escelente
hombre:
y
último
rey
estimable-
que
tuyienon
los
visigodos.
Ervigio
,
rey
de.
los
visigodos:
(680.)
Er-
vigio
entró
sin
ostáculos
en
posesion
del
rei-
no
por
la
cesion:
de
Wamba,
que
aunque
falsa
y
fin
ida
fue
despues
ratificada
por
el
mismo
enfermo
y
apenas
recobró
sus
senti-
dos
y
mas
nunca
pudo
el
nuevo
rey.
ganar
el
afecto
de:
la
nacion,
que
le
aborrecia
por
haberla
privado
del
monarca.
que
ella
ado-
raba:
ib
ER
Ervigio,
ni
carecia
de
talento
ni
de
pren-
das
reales
:
gobernó:
tranquilamente
,
pero
temblando,
Fue»
el
único
rey
,
que
receloso
siempre
de
conspiraciones
,
¡no
tuviese
nin-
guna
que
castigar
,
y
este
es
eluúnico
elogio
que
puede
hacerse:
de
su
conducta.»
En
su
corto
reinado
convocó
tres
concilios.
en
To-
ledo.,.el
XI,
XUL
y
XIV,
todos
dirigidos
á
asegurar
y
despues
de
sus
dias,
la
suerte
de'sw'
esposa
y
de.
sus
hijos
:
tanto
era
el
miedo
que
tenia
al
odio
público,
y.con
tan
oco
rébozo
lo
declaraba.»
Ses
En
el
primero
de
estos
tres
concilios,
despues
de
haber
probado
con
testigos
la
le-
gitimidad
de-la
renuncia
de
Wamba,
y
de
su
desiguacion
al
reino,
presentó
una
nue-
va
colección
de
leyes,
que
fue
la
sesta
,
mo-
dificando
la
de
Recisuindo
,
Y
corrigiendo
la
escesiva
severidad
de
algunos
decretos
de
Wamba
,
relativos
al
servicio
militar.
Atri-
búyesele
la
ley
que
hacia
iguales
para
este
servicio'4
los
españoles
y
a
los
visigodos;
de
510)
del
reinado
de
Egica,
fue
la.es
edicion
na=.
val
de
los
sarracenos
contra
la
peninsula.
Teodomiro
,:yerno
del
rey
y
marido
de
su,
bija
Tecla,
mandaba
la
armada
visigoda.
Los
sarracenos
le
acometieron:
con
su
acostum-.
brada
impetuosidid;
mas
fueron
completa-
mente
derrotados.
dei
Egica
murió
cinco
años
despues,
dejan-
do
la
monarquia
tranquila
y
en
estado
de
defensa
y
prosperidad.
Witiza
reina
solo.
(700:)
Casi
todos
los
historiadores
han
comparado
a
Witiza
con
Neron
,
y.
han
dicho
que
babiendo
sido
en
los
primeros
años
de
su
reinado
modelo.
de
dulzura
y
bondad,
fue
despues
un
monstruo
de
lujuria,
crueldad
€
insensatez,
y
causa=
dor
por
sus
desórdenes
de
la
ruina
de
la
mo-
narquía.
Sin
embargo,
Isidoro
Pacense,
es-
eritor
cogtáneo,
dice
de
él
que
reinó
15
años
clementisimamente.
Este
testimonio
des.
truye
la
acusacion
de
crueldad,
aunque
no
la
_
disolucion,
vicio
muy
comun
en
los
reyes
godos,
ni
la
de
insensatez,
si
es
cierto
que
mando
desmantelar
las
fortalezas
de
Es.
paña,
escepto
las
de
Toledo,
Leon
y
Astor-
ga,
y
descuidó
las
cosas
de
la
milicia
,
para
quitar
á
los
grandes
la
ocasion
de
mover
a
h '
tiza
al
trono,
porque
Isidoro
Pacense,
escritor
coetáneo
,
le
da
15
años
de
reinado
,
y
la
batalla
de
Guadalete
en
711
se
dió
al
segundo
año
del
reinado
de
Rodrigo.
(N.
del
T,)
(511)
uerras
civiles,
quitándoles
tropas
que
pu-
diste
sobornar,
y
plazas
en
que
se
subleva-
sen
contra
el.
Añádese
que
quiso
disminuir
la
autoridad
del
clero,
permitiéndole
el
ma-
trimonio
y
aun
el
concubinage,
con
el
fin
de
arruinar
el
influjo
que
habia
Aci
S0-
bre
los
pueblos
por
la
santidad
de
sus
cos-
tumbres.
Lo
que
parece
verosimil
es
que
Witiza,
benigno
de
corazon,
entregado
a
los
delei-
tes,
de
poca
firmeza
deánimo,
sin
lainstruc-
cion
las
prendas
que
son
necesarias
á
un
rey,
no
era
capaz
de
gobernar
el
reino,
ame-
nazado
en
lo
esterior
por
los
árabes,
y
en
lo
interior
por
la
ambicion
de
la
familia
de
Re-
cisuindo.
Teodofredo
y
Favila,
hermanos
de
este
rey
,.yeian
con
despecho
que
el
cez
tro
se
ABRA
á
su
familia,
y
empezaron
a
conspirar:
Witiza
desterró
á
Córdoba
al
pri-
mero,
y
aun
se
dice
que
le
mandó
sacar
los
ojos:
Rodrigo,
hijo
de
Teodofredo,
se
suble-
vo
contra
nine
la
mayor
parte
de
los
gran-
des
siguió
su
causa
por
el
amor
y
respeto
que
todos
tenian
a
la
memoria
de
Recisuin-
o,
y
Witiza
fue
vencido,
prisionero
,
con-
denado
á
perder
la
vista,
y
desterrado
á
Córdoba,
donde
murió
de
resultas
de
la
he-
rida.
:
Don
Rodrigo,
ultimo
rey
de
los
visigo-
dos.
(710.)
El
vuevo
rey
omitió
el
prenom-
bre
Flavio
que
habian
tomado
sus
anteceso-
res
,
y
tomó
el
de
Dominus
,
que
abreviado
en
Don
le
ha
conservado
la
historia,
y
que
(512)
pasó
primero
á
los
reyes,
se
estendió
des-
puesa
los
grandes,
luego
á
los
nobles,
y
ul-
timainente
á
toda
la
sociedad
cultk.
Rodrigo
no
fue
mas
feliz
que
Witiza
en
el
gobierno.
En
vano
han
buscado
los
histo=
riadores
en
los
vicios
de
estos
dos
reyes
la
causa
de
la
ruina
de
la
monarquia
de
los
vi-
“sigodos.
España
cayó
porque
la
larga
paz
y
la
opulencia
habian
afeminado
los
animos
y
pervertido
las
costumbres;
porque
el
prin-
cipio
electivo
traia
casi
siempre
una
guerra
civil
en
cada
principio
de
reinado;
y
en
fin,
porque
la
ambicion
de
los
particulares,
mas
fuerte
que
el
amor
del
bien
público
“cuando
las
naciones
'se
pervierten,
hacia
que
las
fa-
milias
separadas
4
lanzadas
del
trono
'se
hi-
ciesen
enemigas
de
la
reinante...
Cuando
un
gobierno
llega
á
esta
situacion
,
no
necesita
para
caer
sino
tener
por
vecino
á
un
pueblo:
conquistador
y
hábil
en
el
arte
de
la
guerras
El
partido
de
Rodrigo
habia
triunfado
del
de
Witiza.
La
familia
de
este
se
puso
en
guerra
mal
disimulada
con
la
del
rey.
Sise-
buto
y
Ebas,
hijos
de
Witiza,
y
Opas,
ar-
zobispo
de
Sevilla
y
hermano
de
este
rey,
se
conjuraron
para
la
ruina
de
Rodrigo.
Ju-
lian
,
conde
de
Mauritania
Tingitana
,
se
agregó
a
ellos,
ó
por
ambicion
d
por
vengar
la
injuria
de
su
hija,
violada,
segun
los
his-
toriadores
árabes,
por
el
rey.
)
Batalla
de
Guadalete.
(211.)
Este
par-
tido,
tan
insensato
como
alevoso,
despues
de
entregará
Muza,
gobernador
de
Africa
por
(5
el
califa
Valid
I,
los
plazas
de'
Mauritania,
le
incitaron
4
que
pasase'4
España
con'un
e-
jército
en
favor
de
los
hijos
de
Witiza,
reno=
vando
la
perversa
politica
de
Atanagildo.
Pero
los
arabes
de
entonces
no
eran
como
los
imperiales
de
la
¿poca
de
Justiniano:
pueblo
juvenil,
ardiente
de
conquistas
para
su
monarquia
y
religion,
y
poseedor
de
las
virtudes
que
sacrifican
la
ambicion
indivi-
dual
á
la
gloria
y
engrandecimiento
nacio=
hal,
ni
aun
cubrieron
su
invasion
con
el
pre-
testo
de
ser
auxiliares,
teniendo
4'menos
en-
gañar
á
los
que
podian
vencer.
Despues
de
un
reconocimiento
que
el
célebre
Taric,
lu-
garteniente
de
Muza,
hizo
con
potas
tropas
en
las
marinas
de
Andalucia,
volvio
con
e-
jército
mas
poderoso
4
desembarcar
en
Gi-
braltar,
á
la
cual
y
á
Tarifa
dió
su
nombre,
venció
al
valiente
Teodomiro,
enya
victoria
nayal
contamos
arriba
,
y
llegó
á
las
orillas
del
Guadalete,
donde
Rodrigo
le
salió
al
o-
Pósito:con
tropas
mas
numerosas
que
aguer-
ridas.
|
La
batalla
duró
tres
dias,
y
en
ella
sostu-
vieron
los
visigodos
y
españoles
la
antigua
fama
de
su
valor
personal
:
mas
no
acostúm-
brados
á
las
maniobras
rapidas
de
la
caballe-
ría
arabe
,
ardiente
en
acometer
y
herir,
ve-
07
en
retirarse
y
en
evitaral
enemigo
cuan-
0
era
mas
fuerte,
casi
siempre
llevaron
lo
Peor.
Sin
embargo,
al
principio
del
tercer
la
hicieron
el
último
esfuerzo,
y
pusieron
en
grande
aprieto
al
enemigo
:
decidió
la
TOMO
XIII.
33
+
(514)
victoria
,
segun
los
historiadores
españoles,
la
infame
traicion
de
los
hijos
de
Witiza,
ue
abandonaron
sus
puestos,
y
la
desercion
del
obispo
Opas
,
que
se
pasó
a
los
contra-
rios
con
el
escuadron
que.
mandaba.
El
rey
ereció
en
la
batalla,
segun
los
escritores
arabes,
que
atribuyen
el
triunfo
al
valor
in-
trépido
con
que
Taric
se
arrojo
enmedio
de
los
visigodos,
ya
casi
victoriosos.
No
fue
posible
a.los
españoles
en
tres
años
que
tar-
daron
los
sarracenos
en
recorrer
y
señorear
la
peninsula,
hallar
en
ninguna
parte
cen-
tro
ni
medios
de
resistencia:
señal
cierta
del
estado
de
disolucion
en
que
se
hallaba
la
monarquia
aun
antes
de
la
batalla.
Pela-
yo,
hijo
de
Favila
y
nieto
de
Chindasuin-
do,
se
retiró
a
las
montañas
de
Asturias,
donde
logró
hacerse
fuerte
á
favor
de
la
as-
pereza
de
los
lugares,
y
por
la
cercania
de
Cantabria,
que
nunca
habia
sufrido
el
yugo.
Las
montañas
de
Jaca
fueron
otro
segundo
refugio
para
laindependencia
española,
don-
de
aragoneses
y
navarros
crearon
mas
tarde
Otra
monarquia.
Lo
demas
fue
ocupado
;
sa-
ueado,.ó0
diruido
por
el
vencedor,
sin
ha-
lar
resistencia
notable
sino
en
Cordoba,
Mérida
y.
Murcia.
Teodomiro,
que
se
habia
encerrado
en
esta
plaza,
la
defendió
valero-
samente
,
logró
una
capitulación
ventajosa
por
elardid
con
que
hizo
creer
a
el
nú-
mero
de
sus
tropas
era
muy
grande,
hacien-
do
que.
las
mugeres
se
presentasen
en
la
muralla
vestidas
de
soldados,
y
formó
un
(515
pequeño
estado
feudatario
de
los
árabes
que
no
llegó
4
sus
nietos.
Los
monumentos
de
la
grandeza
visigoda,
las
inmensas
ri
¿Ryo
de
su
tesoro,
la
gloria
y
esplendor
del
pue-
blo
que
conquistó
4
Roma
y'
venció
4
Ati-
la,
todo
fue
presa
de
los
discípulos
de
Ma-
homa:
|
vado
ES
]
Podia
esperarse
que
los
franceses,
ate=
morizados
por
el
peligro
comun.que
amena-
zaba
á
toda:la
cristiandad,
socorriesen
4
los
Rosero
en
su
afliccion+Pipino
de
Heris-
tal,
que
entonces
gobernaba
la
Francia,
co.
mo
principe
de
Austrasia
y
gobernador
del
palacio
de
Neustria
y
Borgoña,
en
vez
de
oponerse
á
los
bárbaros,
solo
pensó.en
usur-
par
las
reliquias
de
la
miserable
monarquía
de
los:
godos
y
en
apoderarse
de
la
Galia
narbonense,
con
pr
6
y
perversa
política,
que
sin
el
valor
de
Cárlos
Martel
hubiera
costado
muy
cara
a
la
Francia.
Los
árabes
establecieron
en
España
el'
mismo
régimen
que
en
las
demas
partes
donde
habian
en-
trado.
Dejaron
vivir
a
los
habitantes
segun
sus
leyes
y
su
religion,
pero
pagando
tribu-
tos,
condenados
á
la
nulidad
polttica
y
ci-
vil,
y
espuestos
á
los
insultos
arbitrarios
de
Os
sarracenos,
si
no
abrazaban
el
islamismo.
Pero
los
españoles;
perdido
todo
,
reino,
gloria,
independencia
y
bienes,
se
adhirie-
ron
con
tal
tenacidad
al
único
tesoro
que
es
quedaba,
que
era
la
fe,
que
en
ocho
siglos
dé
dominacion
no
pudieron
desarrai-
garla
los
moros;
y
los
cristianos
de
Asturias,
(516
Navarra
y
Aragon
Sica
en
todas
las
ciu-
dades
que
conquistaban
de
los
musulma-
nes,
una
poblacion
numerosa
de
su
misma
creencia.
Esta
fue
la
terrible
catástrofe
que
afligió
é
hizo
temblar
á
la
cristiandad
a
principios
del
siglo
VIII.
Los
visigodos,
errantes
en
sus
principios
como
una
tribu
barbara,
triun-
fadores
de
Roma
€
Italia
bajo
Alarico,
sin
tener
todavía
una
patria
en
que
gozar
de
su:
triunfo,
obtuvieron
en
el
reinado
de
Ataul-
fo
un
pequeño
territorio
junto
alos
Piri-
neos,
en
el
cual
se
fijaron.
Valia,
por
su
a-
lianza
con
Roma,
consolidó.
y
estendió
su
primitivo
establecimiento.
Teodoredo
se
hi-
zo
benemérito
del
mundo
civilizado,
triun-
fando
de
Atila:
sus
hijos
elevaron
al
mas
al-
to
grado
el
poder
de
la
monarquía,
esten-
diéndola
desde
el
estrecho
de
Hércules
has-
ta
el
Loira.
Alarico
perdió
la
Galia
por
no
haber
abrazado
la
religion
del
pais:
Átana-
e
se
espuso
a
perder
la
España,
volvien-
oa
os
id
en
ella
a
los
romanos.
Leo-
vigildo
detuvo
el
golpe
con
su
valor;
y
Re-
caredo
afirmó
la
monarquía,
sustituyendo
a
pb
da
de
la
fuerza,
el
vinculo
de
la
re-
ligion.
Fruto
de
su
piedad
y
de
su
ilustrada
olítica
fue
un
siglo
de
prosperidad,
solo
interrumpido
por
las
discordias
civiles
que
son
forzosas
en
la
monarquia
electiva.
Aque-
la
prosperidad
pacífica
afeminó
los
ánimos;
estas
discordias
los
corrompieron
;
cuatro
reinados
de
principes
debiles,
poco
capaces
(517)
y
viciosos
,
disolvieron:
la
fuerza
social:
solo
faltaba
un
conquistador
para
derribar
na-
cion
y
trono;
y
este
conquistador
apareció
.en
las
costas
de
Africa.
¡Egemplo
memora-=
ble
de
los
pueblos
que
se
dejan
afeminar
en
el
ocio,
y
padron
eterno
de
las
monarquías
electivas,
al
cual
en
nuestros
tiempos
se
ha
añadido
otro
mo
menos
famoso!
:
La
nacion
goda
española
no
pereció
en
esta
catástrofe.
Animada
deliprincipio
reli-
giosó
que
Recaredo
introdujo
en
su
gobier-
no,
á
el
debió
la
firmeza
con
que
sostuvo
todos
sus
infortunios
en
los
asilos:
que
búsco
en
las
fragosas
montañas
de
Asturias
,.Na=
varra
y
Aragon:
á
el
el
denuedo
invencible
con
que
se
lanzo
desde
sus
rocas
á
recon->
quistar
el
territorio
de
la
patria:
a
el
la
re-
novacion
de
las
buenas
costumbres,
favore-
cidas
por
la
pobreza
y.
las
necesidades
de
una
lid
perpétua:
a
él
la
formacion,
de
go-
biernos
mas
compactos,
en
los
cuales.los
de-
rechos
delos
vasallos
no.
pugnasen
con
el
Or-
den
público;
á
él
en
fin
aquella
fuerzainven-
cible.
que
fandó
una
monarquia
respetada
y
temida
en
toda
Europa,
y
señora
del
Asia
0-
riental
y
del
nuevo
mundo:
siendo
esta
la
ú-
nica
ocasion
en
que
los
españoles
salieron
de
su
casa
para
conquistar
reinos
y
provincias
estrangeras:
El
principio
religioso
que
hizo
crecer
los
débiles
estados
de
Asturias
y
Na-
varra,
no
fue
solo
defensor,
sino
tambien.
organizador:
no
se
redujo
,
como
el
ciego
instinto
de
independencia
de
los
cántabros
(518)
vascones
,
a
defender
sus
peñascos
contra
la
estrangeros,
sino
creo
fuerzas
y
gobier=
no
con
que
estenderse
y
afirmarse:á
incor-
orar
otros
pueblos
en
la"
gran:
monarquía.
n
Pelayo
comienza
la
verdadera:
historia
de
los
españoles:
la
que
hemos
descrito
en
este
capítulo,
esla
de
los
fenicios.
,«cartagi-
neses
,
romanos
y
godos
en
España.
''
:
Reyes
godos
anteriores
a
Ataulfo.
-
Boroista,
contemporáneo
de
Sila
:-
vivió
hasta.los
principios
del
reinado
de
Augusto:
ocupaban
entonces
los
godos
toda
la
orilla
septentrional
del:
Danubio
desde
Baviera
hasta
el
mar
Negro.
*'
349
|
-"Commositon
,
su
sucesor.
+
-
Corilo:
reinaba
en
la
época
del
naci-
miento
del
Salvador.
*
asa
Pl
-Dorpaneo:
venció
dos
veces
á
los
roma-
nos,
y
recibió
tributo
del
emperador
Do-
miciano.”
Hor)
vstid
Ostrogota:
yenció
4los
vándalos
que
o-
cupaban
el
nordeste
de
Germania
+
contem-
poraneo
del
emperador
Filipo.
Omba:
venció
al
antebigios
Decio
por
la
traicion
de
Galo:
devastó
el
Asia
menor:
fue
vencido
por
el
emperador
Claudio.
Cannabas:
es
vencido
y
muerto
por
el
emperador
Aureliano.
-
Hilderico,
su
hijo:
aliado
de
Constantino
el
grande.
IMETES
ELA
27
A
IEA
E
id
Vr
(0519)
Geberico
,
su
hijo
:
triunfa
de
los
vánda-
los'en
Germania,
-
OPEL
AAA
A'rmanarico:
somete
al
imperio
de
los
godos
todos
los
paises
esclavones.
Invasion
de
los
hunnos
en
Polonia:
Ármanarico
es
vendido
y
muerto
por:ellos.
Separacion
¡de
visigodos
y
ostrogodos«Estos.$ueesos
se
ver
rificaron:
en-los
reinados.
de
Constancio
y
Julidróntigss
eromisq
ee
9h
sbi
|
en
Cardo
H
IIA
UE
*
SHIDI9SO
i
¿¡»Fritigernes,
rey
de
los.visigodos:
vence
al
emperador-Valente!en
la:
batalla
de
An-
drinópolis
vintroduccion
del
artianismo
en-
tre
los
godos+
in
ooo
La
y
Atanarico:
aliado
del.
emperador
Teo-
y
h
20DO0"
1]
a
dosi0.*.
IOIPOS
LEMA
$
;
v0%
Alarico
:
su
espedicion
:áTtalias
saco
de
Roma+por:los
visigodos
¿,410.:
E
Ed
ses
20
9h
allsiad
sl
1009
orosus
pus
3
'
ta
y
MD
1144
¿BO
2UYE
,
Pd
WE
sd
QA
ena
vb
Flo
2
08/73
pe
p
-
ob
a
=
id
x
rriapeian
Ka
Av:
anda
ves
ed?
LAR
(527)
INDICE
DE
LOS
|
CAPÍTULOS
COMPRENDIDOS
EN
ESTE
TOMO.
HISTORIA
DE
FRANCIA.
CAPITULO
VI.
Clodoyeo,+.....
El,
dE
a
HARI
9
Conquista
de
¿Armórica
:
batalla
sk
Soissons.
Guerra
contra
los
alemanes
en
Toxandria.
Matrimonio
de
Clo-
doveo
con
Clotilde.
Nacimiento
de
Clodomiro,
hijo
de
Clodoveo.
El
Loi-
ra,
frontera
de
la
monarquia
de
los
francos.
Guerra
con
los
alemanes:
ba-
talla
de
Tolpiac.
Guerra
de
Borgoña.
Batalla
de.
Dijon.
Paz
con
Borgoña.
-
Desavenencias
entre
Clodoveo
y
A-
¡larico.
Guerra
con
los
visigodos
:
ba-
talla
de
Vouglé.
Guerra
entre
francos
y
ostrogodos.
Clodoveo
derrotado
por
os
ostrogodos.
Paz
con
los
godos.
Prólogo
de
la
ley
Sálica.
Estracto
de
.
la
ley.
Sálica.
Usurpacion
de
los
de-
mas
estados
francos
por
Clodoveo,
-
(528)
CaArrTuLo
vit.
Childeberto
I,
Clodomiro
,
Clotario
y
ET
ER
A
AAA
Division
de
los
estados
de
Clodoveo
en-
:
tre
sus
hijos.
Guerras
de
Tierry,
rey
de
Metz
,
contra
Teodorico,
rey
de
Italia,
y
contra
los
turingos.
Guerra
de
Borgoña
:
batalla
de
Veseronce.
Fin
de
la
monarquia
de
los
borgoño-
nes.
Guerra
de
los
francos
con
los
vi-
sigodos.
Conquista
de
Provenza:
es-
pedicion
de
Teodoberto
á
Italia.
Guerra
entre
-los
reyes
de
Francia.
Sitio
de
ZLaragoza.
Muerte
-de
Teodo=
berto
,
rey
de
Austrasia.
Agregacion
de
Austrasia
al
reino
de
Soissons.
Guerras
de
Clotario
contra
los
sajo-
nes
y
contra
su
hijo
Cramne.
Muerte
de
Childeberto.
CAPITULO
vVItt.
Clotario
I.
Cariberto
,
Gontran
,
Sige-
berto
,
Chilperico.
Childeberto
en
Austrasia,
Clotario
en
Soissons.
+.
111
Clotario
reina
solo.
Repartimiento
de
Francia
entre
los
hijos
de
Clotario.
Muerte
de
Cariberto.
Guerra
civil
entre
los
reyes
francos.
Muerte
de
Si.
geberto
:
Childeberto
,
rey
de
Aus-
trasia.
Victoria
de
Mummol
contra
los
(529)
neustrios.
Guerra
de
Bretaña.
Guerra
de
Chilperico
y
Childeberto
contra
Gontran+
Invasion
de
los
vascones
en
Aquitania.
Muerte
de.
Chilperico:
”
Clotario.II
,
rey
de
Soissons.
Guerra
de
Gundebaldo.
Tratado
de
Andelot.
Muerte
de
Gontran:
Ghildeberto,
rey
de
Austrasia
y
Borgoña...
3
CAPITULO
IX.
Clotario
IT,
Childeberto,
Tierry,
Teo-'
doberto.
Dagoberto
F,
Cariberto.
..
158
Guerra
entre
Childeberto
y
Clotario.
.
Batalla
de
Droissy.
Muerte
«de:
Ghil-
deberto
:
Teodoberto
,
rey
de
Aus-
trasia,'
y
Tierry»,
rey:
de
Borgoña.
Muerte
de
Fredegunda.
Batalla
de.
Dormeille.
Batalla
de
Etáampes.
Guer-
ra
entre
Teodoberto
y
Tierry.
Muer-
te
de
Teodoberto.
Tierry
,
rey
de
Borgoña
y
Austrasia:
Muerte
de
Tier-
ry.
Suplició
de
Brunequilde.
Clota-
rio-Il
reina
solo-.Dagoberto
,
rey
de
Austrasia.
Guerra
de
los:
sajones.
Da-
goberto
T,.
rey
de
Nenstria
,
Áustra=..
sia
y
Borgoña.
Cariberto,
rey
de
ÁA=:"
quitania..Muerte,
de:
Cariberto..Da-
gobérto
reina
solo.Guerra
de
Espa=
ña.
Sigéberto
;
rey
de
Austrasia.
Re-=
>>
belion
de
los
gascones
y
bretones.
Su-
:
misión:
de
los
duques
de
Gascuña
y.
Bretaña.
lPasisaliid
“oia
TOMO
XIII.
34
(530)
CAPITULO
Xo
Clodoveo
IT,
Sigeberto
,
Dagoberto.
Clotario
TIT
,
Childerico
TI
s
Tierry,
Dagoberto
Fita
oia
199
Clodóveo
II,
rey
de
Neustria.
Guerra
>
de:
Turingia.
Hambre
en
Neustria.
Clodoveo
1I,
rey
de
Neustria
y
Bor=.»
goña:
Dagoberto,
rey
de
Austrasia.
Clodoveo
IT;
rey
¿de
toda
Fran-
cia.
Clotario
1I,
rey
de
Neustria
y
Borgoña:
Childerico,
rey
de
Aus-
“
trasia.
Tierry,
rey
de
Neustria
y
Bor-
goña:
Childerico
1,
rey
de
toda
Fran=
cia:
Tierry,
"rey
de
Neustria
y
Bor-
oña
:
Dagoberto,
rey
de
Austrasia.
:broino
,
“goberuador
de
Nenstria
y
Borgoña.
ob
sd:
LTS
CAPITULO
-Xt+
.
-
Jierry
[.Clodoveo
TIL.
ChildebértosEI.:
Dagoberto
FE.
Chilperico
IL...
0.
233
Pipino,,
"principe
de:
Austrasia.
Muer-
te:de
Ebroino.
Paz
de
Neústria
y
Aus.
trasia.
Bertario:,
bemos
dí
“pas:
lacio
en
Neustria:
Batalla
de
Testry..
Sublevacion
de:
los
gascones
y
'ale=
>
manes...
Clodoveo
MI
>
rey
de.Fran=:
cia.
Asamblea:
de
Valencienas.
Chil
3
debérto
11,
rey
de
Francia.»
Nuéya.
rebelion"
de
los.alemanes.
erre
to
dl,
rey
de
Francia:
Muerte
de:Piz
+
pino
Chilperico
U,
rey
de
Fran=:'
>
je
(15849)
cia.
Batalla
de
Vinoy»
Clotario
,.rey
de.
Austrasia.
Muerte
de
Clotario+
CARrruLo.
Xif.
Tierry
II.
Interregno.
Childerico
TI
qu
272
Tierry
IL,
rey
de
Francia.
Espedicion.;.
de
Abderraman
a
Francia.
Batalla
de
Tours
d
Poitiers.
Nueya,
guerra
con
los.frisones.
Sumision:
de
Aquitania.
.:
Interregno.
Negociacion
de
la
santa
Sede
.con
-Cárlos
Martel.
Muerte
de
Cárlos
Martel.
Rebelion.
de,
Grifon«
Childerico
HI
el.
insensato
,'
rey.de
Neustria
y.
Borgoña.
Victorias
y
abdi-
cacion
de
Carlomagno.
Guerra
entre
Pipino-
y
Grifon.
Muerte:
de
Grifon...,
Preparativos
de
Pipino,
para
subir
al,
trono.
Fin
de
la
dinastia
Merovingia.
-
Pipino
el
breve,
rey.
de,
Francia.
CAPITULO
ADICIONAL.
Historia
de
España
hasta
la
ruina
del
imperio
de
los
visigodos:
.
+...
SECCION:
Ia
Historia
de
España
hasta
la
espulsion
de
los
CArtaginesese
rm.
meras
Origen
de
los
españoles.
Espedicion
de
los.
sicanos
4
icilia.
Espedicion
de
los.celtas.
Golonias
de
los
griegos
en
311
313
(532)
España.
Vénida'
delos
fenicios
4
Es
>
paña
:
fundacion
de
Cádiz.
Conquista
de
Ibiza
por
los
cartagineses.
Guerra
entre
los
feniciód
y
los
tartesios.
Prin.
cipios
del
imperio
cartagines
en
Es-
paña.
Toma
de
Cádiz
por
los
carta=
paa
Espedicion:
desgraciada
de
05
cartagineses
contra
las
islas
Balea.
res.
Guerra
entre:
mauritanos
y
car-
tagineses.
Espediciones
de
Himilcon
y
Hannon.
Fundacion
de
Ampurias
por
los
marselleses.
Amilcar
Barca,
gobernador
de'España
por
los
carta=
gineses.'
Asditibal
-gobernador
de
España.
Annibál,
gobernador
de
Es-
paña.
Ruina
de
Sagunto.
Espedicion
de
Amnibalá
Italia.
Victorias
de
Gnez
yo
y
Publio
Escipion
en
España.
Ba=-
talla
de
Horcis
:
muerte:
de
los
Esci-
piones
en
España.*Conquista'de
Cara
tago
noya
por
Escipion.
SECCION
If.
Domtracion-
de
los
romanos
en
España.
Guerra
de
los
ilergetes.
Batalla
de
Em-
porio
ganada
por
Caton
el
antiguo.
Primera
guerra
de
Numancia.
Guer-
¿
Ta
de
Viriato.
Alianza
de
Viriato
con
los-celtiberos
y
arévacos.
Sumision
de:
los
celtiberos,
Muerte
de
Viriato
-
fin
de
la
guerra
de
Lusitania.
Capitula-
cion
del
cónsul
Mancino.
Ruina
de
|
533)
:
Numancia.
OS
de
Sertorio.
Pre-
tura
de
Julio
César
en
España.
Guer-
ra
de
Cantabria.
Predicacion
del
cris-
tianismo
en
España.
Primera
invasion
de
Alarico,
rey
delos
visigodos
en
Italia.
Invasion
de
los
vándalos
,
ala-
nos
,
suevos
y
borgoñones
en
Galia.
Entrada
de
los
bárbaros
en
España.
Establecimiento
de
los
visigodos
en
la
Galia
narbonense.
SECCION
1ILo+
Monarquía
de
5
visigodos
hutita
la
abjuracion
del
arrianismo......<..
AtauHo
,
primer
rey
de
los
visigodos
en.
España.
Sigerico
,
rey
de
los
visigo-
dos.
Valia,
rey
de
los
visigodos.
Teo-
doredo
,
rey
de
los
visigodos.
Los
ro-
manos
vencidos
por
Jos
vándalos
en
España.
Espedicion
de
los
vándalos
en
Africa.
Victorias:
de
los
suevos
en
España.
Introduccion
del
cristianis-
mo
entre
los
suevos.
Batalla
de
los
campos
cataláunicos.
Turismundo,
rey
de
los
visigodos.
Teodorico,
rey
de
'los
«visigodos.
Guerra
con
los
suevos:
batalla
de
Urbico.
Restablecimiento
delrreino
de
los
suevos.
Sorpresa
de
Log
Toma
de
Narbona
por
los
visi-
godos.
Introduccion
del
arrianismo
entre
los
suevos.
Enrico
,
rey
de
los
visigodos.
Espulsion
definitiva
de
los
407
”
e
romanós.
de
la
España
interior.
Con=
Es
de
la
Auvernia
por
los
visigo-
os.
Conquista
de
la
Provenza
por
los
visigodos.
Alárico
,
rey
de
los
vi=..
sigodos.
Muerte
de
Siagrio.
Batalla
de
Vouglé.
Gesalico
,
rey
de
los
visi-
godos.
Batalla
de
Arles.
Amalarico,.-:
rey
de
los
visigodos.
Batalla.de
Nar=--'
bona
:
muerte
da
Amálarico.
Teudis,
rey
de
los
visigodos.
Sitio
de
Zarago=
za.
Teudiselo
,
rey
de
los
visigodos.
Agila
,
rey
delos
visigodos.
Ocupa=
cion
de
la
costa
de
España
por
los
ro-
manos.:Atanagildó
,
rey
de
Los
visigo-:
“idos.
Liuva
I,
rey
de
los
visigodos.
'
Leovigildo
,
asociado
al
trono.
Ba=
talla
E
Baza.
Leovigildo
reina
con
sus
hijos.
Guerra
entre
Leovigildo
y
Hermenegildo.
Martirio
de
PERA
negildo.
Guerra
con
los
franceses.
::
Ruina
de
la
monarquía
sueva.
SECCION
IV
Historia
de
los
visigodos
desde
la
ab=...
juracion
del
arrianismo
hasta
la
rut-
na
de
la
mOnarquil.
+...
o...
«..
470
Recaredo
1,
rey
de
los
visigodos.
Gon-
cilio
1H
de
Toledo.
Liuva
1,
rey
de
los
visigodos.
Viterico
,
rey
de
los
vi-
sigodos.
Gundemaro
,
rey
de
los
vi-
sigodos.
Sisebuto
,
rey
de
los
visigo-
dos.
Conquista
de
Edetania
y
Contes-
:
(535)
tania.
Conquista
de
la
Mauritania
tin-
gitana.
Recaredo
1,
rey
de
los
visi-
pros
Suintila,
rey
de
los
visigodos,
spulsion
de
los
imperiales
de
Espa-
ña.
Ricimero
,
asociado
al
trono.
St-
senando,
rey
de
los
visigodos.
Chin-
tila,
rey
de
lo
visigodos.
Tulga,
rey
de
los
visigodos.
Chindasuindo
,
rey
de
los
visigodos.
Asociacion
de
Reci-
suindo
al
trono.
Recisuindo,
rey
de
los
visigodos.
Concilio
vil
de
Tole-
do.
Wamba
,
rey
de
los
visigodos.
Conjuracion
de
Paulo.
Ervigio
,
rey
de
los
visigodos.
Egica,
rey
de
los
visigodos.
Concilio
XVI
de
Toledo.
Conspiracion
de
los
judios.
Witiza,
colega
de
Egica.
Victoria
naval
de
los
godos
contra
los
sarracenos.
Witi-
za
reina
solo.
Don
Rodrigo,
último
rey
delos
visigodos.
Batalla
del
Gua-
dalete.
Reyes
visigodos
de
España...
....*
520
Reyes
suevos
de
Lusitania
y
Galicia.
523
Fin
del
tomo
IT
de
la
historia
de
Fran-
cia,
YM
dela
moderna
,
y
XIII
de
la
obra.