La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII
Abstract
Este artículo persigue analizar el origen de la diócesis de Baeza y Jaén durante el siglo XIII, explicando las causas de la restauración de la diócesis beaciense y su traslado a la ciudad de Jaén tras su conquista. Además, estudiamos los problemas para su delimitación, su forma organización y las primeras donaciones de la Corona.
Full text
MT 131 La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla Resumen: Este artículo persigue analizar el origen de la diócesis de Baeza y Jaén durante el siglo XIII, explicando las causas de la restauración de la diócesis beaciense y su traslado a la ciudad de Jaén tras su conquista. Además, estudiamos los problemas para su delimitación, su forma organización y las primeras donaciones de la Corona. Abstract: This article aims to analyze the origin of the diocese of Baeza and Jaén during the 13th century, explaining the causes of the restoration of the beatian diocese and its transfer to the city of Jaén after its conquest. We also studied the problems for its delimitation, its organizational form and the first donations from the Crown. Palabras clave: Andalucía, Baeza, Jaén, obispado, obispo, diócesis, Iglesia. Keywords: Andalusia, Baeza, Jaén, bishopric, bishop, diocese, church.
1323 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI 1. Los Orígenes del Obispado de Baeza1 Durante el reinado de Fernando III se produjo el avance territorial más importante que la Corona de Castilla protagonizó durante el siglo XIII, lo que supuso para Andalucía la implantación de un nuevo sistema de organización según los esquemas cristianos y, por lo tanto, un radical cambio en todas las estructuras. Entre ellas, debemos de destacar el proceso de organización religiosa en un momento en el que después de siglos de experiencia y perfeccionamiento el sistema estaba bastante desarrollado. En síntesis, este proceso comprendía dos etapas fundamentales: la primera de reconquista y restauración de la antigua sede episcopal, y la segunda de consagración de la nueva catedral y su dotación material por la Corona, para posteriormente proceder a la elección del prelado y a la organización de la diócesis2. En el caso de Andalucía y considerando que la conquista de este territorio se inició por la zona del Alto Guadalquivir fue en ella en la que se produjo primero la restauración eclesiástica, escogiéndose Baeza como capital de la nueva diócesis, recuperando de este modo la antigua sede episcopal de Biatia o Beacia. En relación a esto, debemos señalar que en época romana, en el territorio que en el siglo XIII abarcaría el obispado de Baeza-Jaén, había numerosas comunidades cristianas y varias sedes episcopales. Mucho se ha escrito sobre cuáles eran los obispados que había en esta región, dándose numerosos nombres sin mucho fundamento. Lo que sí está claro es que en el Concilio de Iliberris, o Elvira, que se celebró en torno al año 300, estuvieron presentes delegaciones de varias comunidades del Alto Guadalquivir, unas representadas por su obispo, otras por un presbítero y otras por ambos a la vez. Así, estuvieron presentes el obispo y presbítero de Tucci (Martos); el obispo y presbítero de Cástulo; el obispo de Mentesa (La Guardia); el presbítero de Iliturgi (cerca de Mengíbar); el presbítero de Iune o Aiune (¿Arjona?); y el presbítero de Ossigi (¿Mancha Real?). Aunque algunos autores piensan que las iglesias que estaban representadas tan sólo por un presbítero se debía a que el obispo no había podido asistir, sin embargo, resulta extraño que algunas localidades del Alto Guadalquivir, considerando su cercanía al lugar donde se celebró el concilio, no acudiera el obispo. Además, en uno de los cánones se contemplaba la posibilidad de la existencia de iglesias dirigidas por presbíteros y esta podría ser la casuística de algunas iglesias citadas3. Ante ello, es posible pensar que sólo fueron sedes episcopales Mentesa, Tucci y Cástulo4. Respecto al obispado de Biatia o Beacia tradicionalmente se ha dicho que es un traslado del de Cástulo a consecuencia de la entrada en decadencia de esta ciudad durante 1Este estudio forma parte del proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad que llevan por título: “Iglesia y Escritura en el Occidente Peninsular (Castilla y Portugal). Siglos XII-XVII” (HAR2017-85025-P) 2M. González Jiménez, I. Montes Romero-Camacho. “Reconquista y restauración eclesiástica en la España Medieval. El modelo andaluz”. IX centenário da dedicação da sé de Braga. Congresso Internacional, Braga, 1990. Vol. II, p. 52. 3C. Argente del Castillo Ocaña. “Jaén. El Imperio romano” en Historia de Jaén, Jaén, 1982, p. 133. 4D. Mansilla Reoyo. Geografía eclesiástica de España: Estudio histórico-geográfico de las diócesis, Roma 1994, vol. 1, p. 73.
2133 María Antonia Carmona Ruiz. La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII. el siglo VII5. Sin embargo esto no parece cierto, ya que en el XI Concilio Visigodo de Toledo, celebrado en el 675, estuvo presente el obispo de Baeza, Rogato, que también participó en el XIV (684) y XV (688) y fue representado en el XIII (683) por el presbítero Auderico, mientras que en el XII Concilio (681) participó el obispo Venerio de Cástulo6. Así pues, al menos en el último cuarto del siglo VII Baeza era una sede episcopal, momento que coincidió con la extinción de la de Cástulo, por lo que ambas diócesis coincidieron en algún momento en el tiempo y posiblemente la de Biatia terminara englobando a la de Cástulo. El último concilio toledano en el que estuvo presente un obispo baezano fue el XVI (693), al que asistió Teudisclo7. Mapa 1. Representantes del Alto Guadalquivir en el Concilio de Iliberris (Elvira), h 300 Tras la invasión islámica, considerando la tolerancia existente en los primeros siglos con las comunidades cristianas, es posible que en Baeza se mantuviera un grupo de mozárabes que en un número indeterminado fuera dirigido por un obispo, y de hecho Ximena Jurado enumera unos cuantos8. De entre ellos, el que está mejor documentado 5E. Flórez. España Sagrada, Madrid, 1776, vol. VII, p. 104 6J. Vives. Concilios visigóticos e hispano-romanos. Barcelona, 1963, pp. 368, 401, 447, 456. 7Ibid., p. 473. 8M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos de las iglesias catedrales de Jaén y anales eclesiásticos de este obispado. Granada, 1991 (ed. facs. de la de 1654), pp. 90-95.
1345 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI es el obispo Saro, que según El Apologético del Abad Sansón, fue uno de los obispos que en 862 no asistió al Concilio que se convocó en Córdoba para examinar la acusación de herejía contra el abad Sansón y se pronunció en favor de su inocencia9. Por otro lado, y según el relato de Ibn ‘Idari, la zona de Cástulo estaba habitada casi en su totalidad por cristianos que fueron aniquilados en el año 89810. En cualquier caso, esa comunidad cristiana, debió de ir disminuyendo progresivamente a partir de la segunda mitad del siglo IX11. Aunque la conquista definitiva del territorio jienense se produjo en el siglo XIII, sin embargo, en fechas anteriores los cristianos hicieron acto de presencia en tierras jiennenses en varias ocasiones y ocuparon algunos territorios. De hecho, Alfonso VII realizó una gran expedición por tierras andalusíes en 1147 con fin era intentar controlar Almería, y con ella las costas y las rutas marítimas mediterráneas frente a la piratería musulmana y, sobre todo, frente a la potente flota almohade. La expedición, que se inició en Toledo en el mes de mayo penetró lentamente por el Alto Guadalquivir, asegurando el dominio de las plazas por las que pasaban a fin de cubrir su avance hacia Almería. Así, entre mediados de julio y mediados de agosto, Alfonso VII tomó Andújar y Baños de la Encina, y asedió Baeza, hasta que finalmente Ibn Yahyà b. Gāniya, se la entregó junto con Úbeda, a cambio de respetar su dominio en Jaén12. La leyenda achaca la conquista de Baeza a la maravillosa intervención de San Isidoro de Sevilla, que se apareció al rey la noche anterior, prometiéndole su ayuda en la batalla y su victoria13. En agradecimiento a este favor, Alfonso VII creó la Real Cofradía del Pendón de San Isidoro en la colegiata de San Isidoro de León, que custodiaba el pendón de las tropas castellanas utilizado en el cerco de Baeza, y que, según Ambrosio de Morales, había mandado bordar el propio monarca para que los llevara a la victoria14. Esta 9E. Flórez, España Sagrada, op. cit. p. 108. 10 J. Aguirre Sádaba. “El distrito de Baeza en la época musulmana” en Historia de Baeza. Historia, Literatura, Arte (coord. J. Rodríguez, Molina), Baeza, 1985, p. 106. 11 Id. 12 Mª A. Carmona Ruiz. “La conquista de Baeza” en Fuero de Baeza. Estudios Introductorios. Edición de Jean Roudil y Facsímil, Jaén, 2010, p. 16. 13 Esta leyenda se recoge por primera vez en el siglo XIII por Lucas de Tuy en su libro De Miraculis Sancti Isidori, narrando así el suceso: “Y viendo el noble rey que él y los suyos, por ser muy pocos, no podrían resistir el ímpetu y fuerza de los contrarios comenzaron a llamar a Dios en su ayuda, porque es misericordioso y redimió el linaje de los cristianos y a los que en él esperan salva misericordiosamente… Como los cristianos temiesen mucho de tan gran multitud de infieles, estando aquella noche el sobredicho rey Don Alfonso sentado en su tienda le vino un poco de sueño y se le apareció una visión maravillosa, en que vio venir hacia sí un varón muy honrado, con sus canas muy fermosas, vestido como obispo de pontifical y su rostro resplandecía como el sol muy claro, y cerca de él venía andando paso a paso así como él andaba una mano la cual tenía una espada de fuego de ambas puntas aguda y llegando aquel santo varón cerca del rey comenzó a hablarle… Y dijo: Yo soy Isidro, Doctor de las Españas, sucesor del Apóstol Santiago por la gracia de le predicación. Esta mano que anda conmigo es del mismo apóstol Santiago, defensor de Españas; dichas estas palabras desapareció la visión”. J. Pérez Llamazares. Vida y milagros del glorioso San Isidoro Arzobispo de Sevilla y Patrono del Reino de León, León, 1947. La leyenda fue recogida posteriormente, indicándose además la participación directa de san Isidoro en la batalla en la Primera Crónica General ed. R. Menéndez Pidal. Madrid, 1955, pp. 660-661. G. Argote de Molina. Nobleza de Andalucía. (reed. Jaén, 1991), p. 57. 14 A. de Morales. Viaje a los reinos de León y Galicia y Principado de Asturias; Madrid, 1765, (Reimp. Oviedo, 1977), pp. 50 y 51.
4135 María Antonia Carmona Ruiz. La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII. cofradía aún existe, custodiando un pendón de fondo morado que lleva bordada la efigie ecuestre del Santo que blande la espada y enarbola la cruz. De una nube surge el brazo de Santiago empuñando una espada. Además está bordado el blasón de Castilla y León, una estrella y pequeños castillos y leones distribuidos en la parte superior15. Poco sabemos de la organización de este territorio tras su conquista, aunque, según nos dice Ximena Jurado, el monarca castellano restauró la sede episcopal de Baeza, dedicando la mezquita mayor al culto cristiano, trasladando a ella la iglesia que los mozárabes habían mantenido en la parroquia de San Gil, aunque también confiesa ignorar si había algún obispo mozárabe cuando se conquistó esta ciudad y si se hizo o no cargo de la sede baezana, al desconocerse también el nombre del obispo16. Es muy probable que, como ya hemos indicado, la población mozárabe hubiera desaparecido casi totalmente, como lo demuestra el hecho de que la repoblación que efectuó este monarca se realizó en su mayor parte con musulmanes17. Además, sabemos que, en memoria de la ayuda prestada por San Isidoro en la conquista edificó en Baeza un convento de regulares bajo su advocación, que adornó con muchas riquezas18. Este santo, considerado lugarteniente de Santiago, se convirtió en el primer patrón la ciudad, apareciendo en los pendones que utilizó en posteriores conquistas19. No duró mucho tiempo Baeza en manos cristianas, ya que el avance almohade truncó el sueño de Alfonso VII, y pese a los intentos del monarca cristiano por ampliar sus conquistas en al-Andalus20, en verano de 1157, perdía Almería. Posteriormente las tropas almohades fueron en persecución del enemigo y llegaron ante Baeza, cuya población musulmana los acogió como libertadores. En la alcazaba, una parte de la guarnición cristiana intentó resistir, pero la actitud de los habitantes le forzó a huir a Úbeda, contra la cual fueron también las tropas musulmanas, ocupándola rápidamente, así como mu15 Un estudio de este pendón lo realiza E. Fernández González. “Iconografía y leyenda del pendón de Baeza”. Medievo hispano: estudios in memoriam del Prof. Derek Lomax. Madrid, 1995, pp. 141-157. Vid. también J. Rodríguez Díez. El pendón isidoriano de Baeza y su Cofradía. León, 1972. 16 M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos de las iglesias… op. cit., pp. 94-95. 17 Mª A. Carmona Ruiz. “La conquista de Baeza”, op. cit. pp. 17-19. J. Aguirre Sádaba “El distrito de Baeza en la época musulmana”, op. cit. pp. 90-91 y 106. 18 E por ell miraglo et por la virtud que el Señor sant Esidro alli ficiera all emperador don Alffonso, fizol y luego ell emperador don Alffonso en baesça una iglesia a onrra de Dios et de sant Esidro, et la iglesia llamaronla Sant esidro; et ordenola ell emperador de conuento de canonigos reglares, et dioles sus donadíos grandes et buenos et las dezimas todas de la villa et de todos sus términos en que uisquiessen bien et onrradamientre et siruiessen allí a Dios et a san Esidro; et paro ell la iglesia muy apuesta et muy onrrada de cruzes et de calçes et de encenssarios et de uestimentas et de cortinas de seda colgadas por la iglesia, et de otras aposturas assi como eran mester. Primera Crónica General op. cit. p. 661. G. Argote de Molina. Nobleza de Andalucía. (reed. Jaen, 1991), p. 57. 19 Así, en la conquista de Antequera de 1410 los pendones que representaban a Baeza llevaban las imágenes de Santiago y San Isidoro. J. Rodríguez Molina. La vida de moros y cristianos en la frontera. Alcalá la Real, 2007. p. 186. Por otro lado, es muy probable que la cruz arzobispal que corona el escudo de la ciudad sea la de San Isidoro Arzobispo, como así lo recoge el Padre Vilches. F. Vilches. Santos y Santuarios del obispado de Jaén y Baeza. Madrid, 1653, fol., 97, aunque otros, como Argote de Molina, lo identifica con el signo del Espíritu Santo. G. Argote de Molina. Nobleza de Andalucía. op. cit. p. 144. 20 Así, en 1150 asedió Córdoba y en 1152 Jaén sin éxito. En 1153 conquistaba Guadix y en 1155 Andújar, Pedroche y Santa Eufemia.
1367 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI chos castillos de la región21. Poco después, Alfonso VII moría cuando regresaba a Toledo, después de cruzar el puerto del Muradal –Despeñaperros–, en la aldea de Fresneda (debajo de una encina), enfermo y abatido al ver cómo su proyecto había fracasado. El siguiente hito lo marcó el año 1212, ya que, tras la victoria de Las Navas de Tolosa, el rey Alfonso VIII se apoderó de Vilches, Baños de la Encina, Tolosa y Ferral. Los de Baeza, al conocer el desastre, y temiendo la llegada de los cristianos, evacuaron la ciudad, refugiándose en Úbeda. Aquéllos que no pudieron huir, principalmente los viejos y enfermos, se refugiaron en la mezquita aljama, donde perecieron abrasados cuando los cristianos entraron en la ciudad, robando y destruyendo todo lo que pudieron. Posteriormente asaltaron y saquearon la vecina Úbeda, siendo sus habitantes asesinados o reducidos al cautiverio. No sabemos si por las desavenencias que se produjeron entre las tropas por el reparto del inmenso botín, como sugiere al-Himyari22, o por una epidemia que se declaró en el campamento de los cristianos, como indica la Primera Crónica General23, éstos no retuvieron Baeza y Úbeda, regresando a Castilla. Esta circunstancia permitió que los almohades recuperaran estas dos ciudades para atacar a continuación el resto de las fortalezas que los castellanos habían conquistado, aunque recuperaron tan sólo Baños. En 1213 Alfonso VIII continuó con sus campañas, conquistando Alcaraz después de un largo asedio. Posteriormente, y aunque se acercaba el mal tiempo, el monarca castellano puso cerco a Baeza. Sin embargo la resistencia de los baezanos, y el duro invierno y el hambre que asolaba a los sitiadores, le obligaron a desistir, y después de firmar unas treguas con los almohades, en el mes de febrero de 1214 regresaba a Castilla24, donde moriría poco después, dejando una complicada situación en el reino que impedía continuar con su política ofensiva frente al Islam25. 2. La restauración eclesiástica de Baeza y la delimitación de la diócesis La conquista definitiva de Baeza se produjo en 1226 o 1227 (las fuentes no se han puesto de acuerdo en la fecha exacta26) y poco después se procedió a la restauración de la diócesis que, según la organización visigoda, era sufragánea de la iglesia de Toledo, 21 A. Huici Miranda. Historia política del imperio almohade. Tetuán, 1956, pp. 178-179. 22 Al-Himyari. Kit b al-Rawd al-Mi’tār fī habar al-aktār, (trad. Mª P. Maestro), Valencia, 1963. p. 34. 23 Primera Crónica General, p. 704. 24 Ibid., p. 706. 25 Su sucesor, Enrique I, era un niño de diez años cuando llegó al trono, situación que fue aprovechada por el linaje de los Lara para controlar el poder, provocando su enfrentamiento con el resto de la nobleza. El joven monarca falleció en 1217, por lo que el reino pasó a manos de su hermana Berenguela, que renunció a favor de su hijo Fernando III. La oposición de Alvar Núñez de Lara impulsó al rey Alfonso IX de León a iniciar la invasión de Castilla, sin éxito, debido a la resistencia de las villas. Los conflictos del nuevo rey con la nobleza duraron hasta aproximadamente 1224, precisamente el momento en que Fernando III empieza su intervención en al-Andalus. Cfr. M. González Jiménez. Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de España. Sevilla, 2006. 26 Las crónicas musulmanas dan como fecha de la conquista de la ciudad el 1 de diciembre de 1226, mientras que las cristianas el 30 de noviembre de 1227.
6137 María Antonia Carmona Ruiz. La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII. por lo que sus arzobispos se vieron obligados a participar activamente en la reconquista del Alto Guadalquivir. Además, la Iglesia de Toledo estaba interviniendo desde finales del siglo XII en asuntos relacionados con este territorio, enviando predicadores para que ayudaran a los mozárabes a permanecer firmes en su fe, consagrando a algunos como obispos. Por ello, en 1218 el papa Honorio III nombró a Rodrigo Jiménez de Rada legado pontificio para España por diez años, con el fin de organizar la cruzada de todos los reinos cristianos peninsulares y restaurar las antiguas sedes, comprometiéndose también a nombrar a un obispo que atendiera a los cristianos que vivían en territorio musulmán, tanto en la Península Ibérica como en Marruecos. El arzobispo toledano nombró a un dominico, fray Domingo, como obispo de Baeza cuando aún ésta estaba en manos de los musulmanes (lo que puede ser indicativo de la existencia de una comunidad mozárabe), encargándose además de atender a los cristianos que pudieran vivir en cualquier territorio de al-Andalus27. Tras la conquista de Baeza se procedió a la restauración de su sede episcopal. Como hemos visto, existieron varias diócesis en épocas anteriores que habían desaparecido durante la época musulmana, pero después de la conquista del Alto Guadalquivir fue la única que se restauró por lo que el resto de las circunscripciones se fueron incorporando a ésta conforme se fueron conquistando. Según la norma, se debía nombrar un obispo para la sede recién conquistada. Estaba fray Domingo, pero éste además de asistir espiritualmente a los mozárabes baezanos, tenía la responsabilidad de atender a todos los fieles hispano-musulmanes28, por lo que a don Rodrigo se le planteó la duda de si debía mantener al fraile dominico en su misión episcopal en todo al-Andalus, o se la reducía exclusivamente a la sede beaciense. Ante ese dilema consultó al papa y Gregorio IX le respondió en 1228 dándole plenos poderes para decidir29. Considerando que fray Domingo era ya el titular de la sede baezana don Rodrigo optó por mantenerlo. En virtud de este cargo, fray Domingo expresó su promesa de sumisión y obediencia al arzobispo de Toledo30. A partir de este momento su principal labor fue la organización de la iglesia beaciense. Desde el principio quedaron de manifiesto las dificultades que comportaba la repoblación de este territorio, especialmente considerando que las campañas cristianas contra los granadinos continuaban y que la diócesis de Baeza estaba totalmente expuesta a los riesgos y peligros que por esas fechas se estaban viviendo en la zona. No podemos olvidar que, tras la conquista de Baeza y hasta la conquista de Jaén en 1246, todo ese territorio fue objeto de continuos enfrentamientos, por lo que era poco atractivo para nuevos pobladores. Ello explica que en 1232 Gregorio IX, como medida de atracción, 27 J.F. Rivera Recio. “Notas y documentos para el episcopologio de la sede de Baeza-Jaén durante los siglos XIII y XIV”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 89, 1974, p. 14. J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén. Organización y economía diocesanas (siglos XIII-XVI). Jaén, 1986, p.8. 28 Don Rodrigo había nombrado a dos obispos: el franciscano Agnelo, que residía en Fez y se encargaba de Marruecos y el dominico Domingo, destinado en al-Andalus. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…” op. cit., p. 14. 29 1228, julio, 13. Perugia. Cit, y trad. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, pp. 14-15. 30 Archivo de la Catedral de Toledo (en adelante ACT), Arch. X.2.P.1.1. Edit. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. pp. 15 y 47.
1389 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI exonerara de la paga de la tercera parte de los tributos a los nuevos pobladores31, y también que el obispo tuviera dificultades para recaudar el diezmo, de ahí que ante la petición de fray Domingo en 1233 Gregorio IX escribiera obligando a toda la población a pagarlo32. Además, el papa emitió la bula In eminenti en que facultaba al obispo de Baeza para organizar su iglesia, pudiéndola dotar de Estatutos, responsabilizándole de todos los bienes de la diócesis y dándole total autonomía para gobernar su territorio sin ningún tipo de intromisión33. Un problema que se planteó desde un principio fue la falta de delimitación de la diócesis de Baeza, lo que provocó un conflicto con el arzobispo de Toledo que deseaba extender su jurisdicción directa sobre parte del territorio del Alto Guadalquivir. De hecho, después de que Fernando III donara a don Rodrigo Jiménez de Rada las villas de Quesada y Toya34, que estaban aún por conquistar, el arzobispo empezó a interesarse en la ampliación de sus jurisdicción por Andalucía y tras conquistar estas dos localidades procedió a ocupar varios castillos, buena parte localizados en los límites de las actuales provincias de Jaén y Granada, a oriente de la diócesis de Baeza y al sur de la Sierra de Segura35. En ese momento los límites geográficos del obispado baezano estaban aún sin establecer por lo que, aprovechándose de estas circunstancias, el arzobispo toledano empezó a ejercer su jurisdicción eclesiástica en la zona chocando con los intereses del obispo de Baeza. Sabemos que don Rodrigo Jiménez de Rada estaba interviniendo en al menos las localidades de Vilches, Baños, Tolosa, Andújar, Martos, Jódar y Garcíez, según se puede desprender de los conflictos que ello acarreó entre el metropolitano y el obispo de Baeza. Algunos autores piensan que esto se debe a la participación en su conquista por el arzobispo de Toledo y que tuviera en su poder sus castillos36, cuando no tenemos ninguna constancia de ello, y de hecho, quien protagonizó la mayor parte de esas conquistas fue Fernando III, convirtiéndose posteriormente Andújar en un concejo de realengo, Vilches, Baños, Tolosa y Garcíez pasaron a depender del concejo de Baeza, mientras que Jódar formó parte del señorío de Sancho Martínez de Jódar y Martos de los territorios de la Orden de Calatrava37. 31 1232, julio, 30. Rieti. Archivo Catedral de Jaén (en adelante (ACJ), Códice Gótico, doc. 1. Edit. M. Segura Moreno. Estudio del Códice Gótico (siglo XIII) de la catedral de Jaén. Jaén, 1976, p. 47, trad. p. 66. 32 1233, enero, 13. Anagni. ACJ, Códice Gótico, doc. 2. Edit. M. Segura Moreno. Estudio del Códice Gótico… op. cit. p. 48, trad. pp. 66-67. Reg. L. Auvray. Les registres de Grégoire IX, I, París, 1896, n. 1052. 33 No está clara la fecha de este documento del que se conserva una copia del siglo XIII en el denominado Códice Gótico de la catedral, que fecha el documento en 1233, febrero, 10. Anagni, en el que se indica además que era el sexto año del pontificado de Gregorio IX. Cfr. ACJ, Códice Gótico, doc. 6. Edit. M. Segura Moreno. Estudio del Códice Gótico… op. cit. pp. 49-50, trad. pp. 67-69. Por su parte Ximena Jurado transcribe ese documento dando como fecha 1230, febrero, 10. Anagni, tercer año del pontificado de Gregorio IX. Cfr. M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos de las iglesias… op. cit., pp. 129-130. Numerosos autores han dado por válida la fecha propuesta por Ximena Jurado. 34 1231, enero, 20. Salamanca. ACT, X-9-E-1-2. Edit. J. González. Reinado y Diplomas de Fernando III, Córdoba, 1983, vol. II, doc. 295, pp. 338-340. 35 Sobre esta campaña vid. Mª del Mar García Guzmán. El adelantamiento de Cazorla en la Baja Edad Media, Cádiz, 1985, pp. 97-102. 36 J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén… op. cit. p. 16. F.J. Martínez Rojas. “La Iglesia de Jaén. Geografía diocesana” en Historia de las diócesis españolas, 8. Iglesias de Córdoba y Jaén (coord. M. Nieto Cumplido), Madrid, 2003, p. 197 37 J. González. “Las conquistas de Fernando III en Andalucía”. Hispania, 25, Madrid, 1946. El propio Jiménez de
8139 María Antonia Carmona Ruiz. La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII. Debido a los conflictos entre el obispo de Baeza y don Rodrigo Jiménez de Rada este último se quejó al papa porque fray Domingo interfería en las iglesias de Vilches, Baños y Tolosa donde los clérigos estaban sujetos a la jurisdicción eclesiástica del arzobispo de Toledo y que cuando eran castigados con penas canónicas eran admitidos a ejercer funciones eclesiásticas en territorio diocesano de Baeza38. Ante ello, en 1233 el papa designó una comisión formada por los abades de Siete Iglesias y Córcoles con el fin de solucionar las desavenencias entre ambos prelados39, amonestando poco después al obispo de Baeza por su conducta40. Asimismo, en 1234 ordenaba al abad y prior de Valdeiglesias y al prior de Calatrava que obligaran a los clérigos de Vilches y Jódar a prestar obediencia al arzobispo de Toledo41. Paralelamente a estos conflictos, fray Domingo solicitó al papa que deslindara los términos de su obispado, dado que “ahora no sabe de cierto cuáles hayan sido los límites que su diócesis haya tenido desde antiguo”, por lo que en 1233 Gregorio IX encomendó al obispo de Osma, al deán de Zamora y al sacristán de Palencia que, después de efectuar una investigación, delimitaran la iglesia de Baeza “según sus antiguos límites, no sirviendo de impedimento alguno ningún privilegio, si es que durante el periodo de cautividad de la dicha Iglesia y sobre algún lugar de la misma diócesis la Sede Apostólica o cualquier otro ha concedido alguno a la iglesia de otro en perjuicio de la Iglesia de éste”42. La falta de actuación de esta delegación obligó al papa a reiterar la orden en 1234, aunque los encargados en esta ocasión serían los obispos de Calahorra y Osma y el deán de Zamora43. La delimitación se estaba efectuando en febrero de 1235 cuando se sustituyó al obispo de Osma por el deán de Palencia, en la que se debían respetar los derechos de las antiguas diócesis de Oreto, Córdoba, Mentesa, Guadix, Baza y todas las Iglesias que delimitaran con el territorio diocesano de Baeza y que permanecían en manos musulmanas44. Sin embargo, debido a las dificultades y peligros que suponía el desplazamiento a tierras andaluzas la comisión no realizó el viaje de inspección. Además, Rada en su Crónica atribuye estas conquistas al rey castellano: “El rey… formó de nuevo el ejército y… tomó Baeza, Andújar y Martos y concedió este magnífico castillo a los frailes de Calatrava y tras destruir otros castillos y plazas regresó felizmente a su tierra. Y penetrando por tercera vez en la tierra de los árabes tomó Sabiote, Jódar y Garcíez y las guarneció con soldados” R. Jiménez de Rada. Historia de los hechos de España. Ed. J. Valverde, Madrid, 1989, p. 344. 38 J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. p. 17. 39 1233, marzo, 3. Anagni. ACT, Arch. X.2.P.1.2a. Edit. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. p. 50. 40 1233, abril, 21. Anagni. ACT, Arch. X.2.P.1.2b. Edit. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. p. 51. 41 1234, mayo, 4. Letrán. ACT, Arch. X.2.P.1.2c. Edit. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. p. 52. 42 1233, enero, 24. Anagni. ACJ, Códice Gótico. Edit. M. Segura Moreno. Estudio del Códice Gótico… op. cit. p. 51, trad. p. 69. Reg. L. Auvray. Les registres de Grégoire IX… op. cit. I, n. 1065. 43 1234, julio, 20. Agnani. ACJ, Códice Gótico. Edit. M. Segura Moreno. Estudio del Códice Gótico… op. cit. p. 52, trad. pp. 69-70. Reg. L. Auvray. Les registres de Grégoire IX… op. cit. I, n. 2022. 44 1235, febrero, 25. Perusa. ACT, Arch. X.2.P.1.4a. Edit. J.F. Rivera Recio “Notas y documentos para el episcopologio…”, op. cit. p. 54.
14617 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI Paralelamente a este proceso se produjo la organización de la diócesis en la que a la cabeza se hallaba el obispo que contaba con un cabildo distribuido en dos catedrales, una en Jaén, con dos tercios de los capitulares, y otra en Baeza, donde estaría el tercio restante. Curiosamente estaba en la misma situación de la diócesis de Osma-Soria, que tenía también dos catedrales, de donde procedían la mayor parte de los capitulares del siglo XIII75. Para su administración, se dividió en tres arcedianatos y siete arciprestazgos que englobaban varias parroquias76. El arcedianato de Jaén comprendía bajo su jurisdicción los arciprestazgos de Jaén y Arjona; el arcedianato de Baeza integraba los arciprestazgos de Baeza y Andújar; el arcedianato de Úbeda abarcaba los arciprestazgos de Úbeda, Iznatoraf y Santisteban del Puerto77. Fuera de esta organización estaba el señorío de Calatrava, con sede en Martos, que se incluía en la jurisdicción eclesiástica del obispado de Baeza-Jaén, pero que tuvo una administración diferenciada en virtud a los acuerdos que los calatravos realizaron con el episcopado giennense, como hemos visto, algo que también ocurrirá con la Orden de Santiago cuando en el siglo XIV se creara la encomienda de Bedmar78, ya que los territorios santiaguistas localizados en torno a Segura de la Sierra estuvieron sucesivamente adscritos al arzobispado de Toledo y al de Cartagena y por lo tanto estaban totalmente ajenos a la iglesia giennense. Respecto al adelantamiento de Cazorla, que pertenecía a la jurisdicción temporal del arzobispo de Toledo, tenía una administración bastante particular. Así, las poblaciones situadas en la ribera meridional del Guadalquivir, en torno a Cazorla, estuvieron incluidas en el arzobispado de Toledo, mientras que las localidades que estaban en la ribera septentrional de este río estaban integradas en el arciprestazgo de Iznatoraf y por lo tanto bajo la administración eclesiástica del obispado de Baeza-Jaén79. 4. La dotación de la iglesia Giennense Paralelamente, y siguiendo la costumbre habitual, los monarcas se preocuparon de dotar a la iglesia restaurada, recibiendo numerosas propiedades y rentas, inicio de un proceso de acumulación de donaciones tanto reales como de particulares que se produjo a lo largo de toda la Edad Media. Durante el siglo XIII los reyes de Castilla le otorgaron tanto bienes rústicos como urbanos, así como variadas rentas. No podemos entrar en este trabajo a analizar todas las propiedades que acumuló la Iglesia giennense, que además han sido muy bien estudiadas por José Rodríguez Molina80, por lo que nos centraremos exclusivamente en las fortalezas y localidades que la 75 J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén… op. cit., p. 19. 76 Vid. la distribución en J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén… op. cit., pp. 20 y ss. 77 Vid. Mapa 2. 78 J. Rodríguez Molina. “Las Órdenes militares de Calatrava y Santiago…” op. cit. pp. 59-83. 79 J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén… op. cit., p. 20. 80 J. Rodríguez Molina. El obispado de Baeza-Jaén… op. cit. y “Patrimonio eclesiástico del Obispado de Baeza-Jaén”. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, 82, Jaén, 1974, pp. 9-76.
16 147 María Antonia Carmona Ruiz. La restauración de la diócesis de Baeza-Jaén en el siglo XIII. Iglesia obtuvo de los monarcas castellanos, que fueron muy pocas si se compara, por ejemplo, con las que recibieron las iglesias de Córdoba y Sevilla. Así, Fernando III entregó a fray Domino en 1233 la torre de Tiédar, conocida posteriormente como Torre del Obispo, compuesta de una hacienda de cereal (de cuarenta yugadas año y vez), una torre y un cortijo81. En principio se entendió como una heredad cuya producción iba destinada al beneficio de la iglesia giennense y, de hecho, en 1242 el obispo fray Domingo la dividió en dos partes, una destinada al cabildo de la catedral y otra para sí mismo, aunque con el compromiso de que retornaría a sus manos la parte destinada al cabildo a los cinco años, o antes, si Jaén se conquistaba en fecha82. Sin embargo, pronto se convirtió en la base de un pequeño señorío, ya que en 1247, ya totalmente en manos del obispo, empezó a ser poblada mediante una carta puebla83. En fechas cercanas el obispo debió obtener otras aldeas y, de hecho, a partir del convenio que en 1252 estableció el obispo de Jaén con la orden de Calatrava en relación al reparto de los diezmos y rentas eclesiásticas que gravaban las tierras y propiedades que los calatravos tuvieran en el obispado jiennense, y en la que el obispo don Pascual comprometía parte de sus bienes, sabemos que entre ellos se encontraban dos aldeas que estaban en el término de Baeza: “Otrosi en Mesura, e en Canalegias aldeas, que son en término de Baeza, e en los vassallos, e en las viñas, e en todo el heredamiento, que í havemos”84. Encontramos también otra referencia en fechas cercanas a la aldea de Canalejas, en el repartimiento de donadíos a los pobladores del alcázar de Úbeda, donde se menciona este lugar como límite de uno de los cuartos que estableció Fernando III en el reparto85. Mientras que la aldea de Canalejas es fácilmente identificable, y que en el siglo XVI se denominó El Mármol86, no lo es en cambio Mesura de la que no volvemos a tener noticias, por lo que se puede suponer que se alude a un núcleo de población que se despobló posteriormente. Asimismo, Fernando III donaba a don Pascual, obispo de Jaén, la torre de Begíjar, junto con todas las tierras que el rey tenía allí, a excepción de las salinas que las retenía para sí87. En 1252 don Pascual dividió esta propiedad en dos partes, quedando la mitad 81 1233, septiembre 12. Valladolid. Edit. J. González. Reinado y Diplomas de Fernando III, op. cit., T. III, doc. 497, p. 8 y M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos… op. cit., p. 135. 82 1242, marzo 2. Baeza. “E recibibiemos Nos el Obispo la parte que es contra Canena, con la Torre y el Cortijo… e recibió el Cabildo la parte que es contra Valde Canales”. Edit. M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos, op. cit., p. 141 y M. Segura Moreno Estudio del códice gótico… op. cit., p. 184. 83 1247, marzo, Baeza. Edit. M. Ximena Jurado. Catálogo de los obispos, op. cit., pp. 155-156 y M. Segura Moreno Estudio del códice gótico… op. cit., p. 186. 84 I.J. Ortega y Cotes, Bullarium Ordinis Militaes de Calatrava, Madrid, 1761, pp. 88-89. 85 Archivo Municipal de Úbeda, carp. 4, nº 2. Edit. J. Rodríguez Molina, Colección Documental del Archivo Municipal de Úbeda, I, Granada, 1990, doc. 76. 86 Sobre esta localidad véase Mª A. Carmona Ruiz “Relaciones de poder, usurpaciones de términos y conflictos jurisdiccionales entre los enclaves señoriales y los concejos de realengo. El caso de la villa de El Mármol y la ciudad de Baeza (Jaén) entre los siglos XIV y XVI” (en prensa) y J. Rodríguez Molina, “Canalejas, señorío de la sede episcopal jiennense en la Edad Media”. Anuario de Estudios Medievales, 17, Barcelona, 1987, pp. 595-606. 87 1249, noviembre, 13. Sevilla. Edit. J. González. Reinado y Diplomas de Fernando III, op. cit., T. III, doc. 785, p. 356 y M. Segura Moreno Estudio del códice gótico… op. cit., p. 189.
148 Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza. Volumen XI de las viñas y la torre en poder del obispo, mientras que el resto de las propiedades estaba en manos del cabildo eclesiástico88. Además, en 1253 Alfonso X le entregó el castillo de Cárchel89, aunque en 1271 lo concedería a la ciudad de Jaén90. En 1260 le haría donación de los castillos de Chincóyar, Cuadros y Neblir, con la condición de que los mantuviera Sancho Martínez de Jódar hasta su muerte91, aunque no llegó a hacerse efectiva, ya que en 1276 el mismo monarca los otorgaba a un tal don Bretón92. 88 M. Segura Moreno Estudio del códice gótico… op. cit., p. 160, trad. p. 169. 89 1253, julio, 7. Sevilla. Edit. M. González Jiménez. Diplomatario andaluz de Alfonso X, Sevilla, 1991, doc. 45. 90 1271, mayo, 12. Murcia y 1271, mayo, 13. Murcia. Edit. M. Segura Moreno Estudio del códice gótico… op. cit., p. 205 y 207 y M. González Jiménez, Diplomatario andaluz… op. cit., docs. 379 y 380. 91 1260, julio, 6. Córdoba. Edit. M. González Jiménez, Diplomatario andaluz… op. cit., doc. 229. 92 1276, julio, 14. Burgos. Edit. M. González Jiménez, Diplomatario… op. cit., doc. 429.