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Obras de Don Juan Donoso Cortes

Donoso Cortés, Juan, marqués de Valdegamas, (1809-1853)

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OBRAS DE DON JUAN DONOSO CORTÉS, MARQUES DE VALDEGAMAS , ORDENADAS Y PRECEDIDAS DE UNA NOTICIA BIOGRÁFICA POR DON GAVINO TEJADO. TOMO CUARTO. MADRID : IMPRENTA DE TEJADO, EDITOW 1854. ENSAYO SOBRE • EL CATOLICISMO, EL LIBERALISMO Y EL SOCIALISMO, CONSIDERADOS EN SUS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES. ADVERTENCIA DEL EDITOR. Al frente de la primitiva edicion del ENSAYO, hecha en esta Córt e en 1 851 , escribió su autor la siguiente ADVERTENCIA : «Esta obra ha sido examinada en su parte dogmática por uno de los teólogos de mas renombre de Paris , que pertenece á la gloriosa escuela de los Benedictinos de Solesme. El autor se ha conformado , en la redaccion definitiva de su obra , con todas sus observaciones. » Esta precaucion que al SEÑOR DONOSO inspiraron su religiosidad y su prudencia , no parece que bastó para eximir á su obra de recelosas prevenciones y de amargas censuras ; pero las mas señaladas por su violencia y crudeza fueron las publicadas en la revista francesa titulada I) Ami de la Religion durante los meses de Enero y Febrero de 4 853 , suscriptas por el presbítero P. Gaduel , Vicario general de Orleans. En nuestra Noticia biográfica hallará el lector pormenorizada la narracion de las circunstancias que determinan el origen y la índole de aquellas censuras. Tales , sin embargo , como ellas sean , y cualquiera que fuere , por otra parte , el valor que se las atribuya , no hemos creído leal ni prudente ni cristiano ocultarlas ni condenarlas al olvido : y como quiera que, al mismo tiempo, tampoco nos hemos considerado con derecho ni autoridad suficientes para refutarlas por nosotros mismos, nos ha parecido no solamente oportuno sino necesario insertarlas íntegra y textualmente traducidas, juntamente con la polémica por ellas suscitada, y con todos los incidentes mas señalados á que dieron ocasion. Presentando de este modo una esposicion fiel y documentada del ataque y de la defensa, creemos cumplir el doble deber que nuestra calidad de editor nos impone, consistente , por una parte , en consignar los hechos que conducen á esclarecer los términos del debate, y por otra, en Presentar u suma de autoridades , que determinen los grados de aprecio y de l eontionzw que la conciencia católica de cada lector deba otorgar al libro del SR. DONOSO. En tan árdua y delicada contienda , por el hecho solo de haber sido planteada , no era lícito ya ni desentenderse de ella , ni darle tampoco una solucion incompetente. Con estas breves indicaciones , que 71,0S parecen de la mayor importancia, dejamos explicados , y en nuestro concepto justificados Cambien, el obgeto y fin que nos hemos propuesto en la eleccion de las piezas que forman el largo APÉNDICE del presente tomo. Seános empero lícito, no con animo de prevenir al lector ni en pró ni en contra de nuestra propia opinion , que por nada entra ni debe entrar en este negocio , sino con el fin de hacer las materiales advertencias necesa- i'las , séanos lícito , decimos , calificar en términos breves las mas Hnportantes de aquellas piezas: I •' Los artículos críticos del presbítero Gaduel , escritos durante el ardor de una empeñada lucha de partido , con la visible y mani fiesta tendencia á desacreditar los principios y los actos de la escuela filosófico-religiosa , que en Francia se ha consagrado á combatir el espíritu anti-católico del rancio Galicanismo. 2. a Los artículos escritos en el Univers , órgano y campeon principal , en la prensa, periódica , de esta escuela anti-galicana 9 y adversario natural , en tal concepto , del Ami de la Religion, donde fueron, publicados y defendidos los artículos del Sr. Gaduel. 3.' La carta en que el SR. DONOSO protesta calorosamente de su sumision perpétua, incondicional y absoluta á las decisiones de la iglesia, y de su implícita condenacion de todo cuanto la Iglesia ha condenado , condene y pudiera en adelante condenar en él d en otros cualesquiera. 40 a Articulo del periódico religioso de Turin , titulado la Armonía , escrito por eclesiásticos ilustradisimos , en refutacion de las críticas del Sr. Gaduel. En este artículo se anunciaya publicada la traduccion italiana del ENSAYO, impresa en la Diócesis de Foligno, es decir, en los mismos Estados Pontificios , con la aprobacion de un Asistente de la Inquisicion , y del R. Obispo de aquella ciudad. Sentida, enérgica y respetuosa carta-esposicion de 1 1 soso al SUMO PONTÍFICE , acompañando las piezas del proceso, por decirlo así , abierto contra su libro , y sometiendo el examen y definitivo juicio de todas sus alegaciones á la alta sabiduría del Gefe *supremo de la Iglesia. 6: 1 Inmediata y consoladora respuesta de SU SANTIDAD al SEÑOR DONOSO y ofreciéndole examinar atentamente el asunto, y otorgándole , por via de prenda y de esperanza , las seguridades mas satisfactorias de su alto aprecio y paternal estimacion. 7 .« Subsiguiente artículo critico-apologético acerca del S. Do-- NOS() y de su obra ; publicado por la Civiltá Cattólica , sapientísima y religiosa revista quincenal que se publica en Roma por ilustres * sacerdotes bajo la inmediata proteccion del SUMO PONTÍFICE. Llamarnos grandemente la atencion de los lectores sobre este Ultimo documento, invitándoles no solo á que se penetren del sentido íntimo de su literal contexto , sino á que tengan sien en cuenta el lugar donde se publica , la ocasion con que se publica , y la fecha en que aparece. Dejando siempre -á salvo todas y cada una de las decisiones que hoy ó en cualquier tiempo tuviese á bien p r onunciar, sobre todas 6 sobre cualquiera de las varias partes de este negocio , la santa y excelsa autoridad á quien el Sa. DONOSO había cometido su examen y fallo definitivo , creemos satisfacer cumplidamente á cuanto por ahora estamos obligados, insertando , como en la presente edicion del ENSAYO hacemos, íntegra y literalmente todas y cada una de las notas puestas al pie de su texto respectivo en la traduccion italiana de que queda hecha ?nencion mas arriba : tales como son, añadidas al ENSAYO forman un libro que el Asistente de la Inquisicion halla bueno; que por bueno tiene el Reverencio Obispo de la Diócesis donde se ha publicado ; que por bueno tiene , en fin, el Padre cowun de los fieief: y Gefe supremo de la Iglesia, en cuyos Estados corre aquel libr0 no solamente con su autorizacion y consentimiento, si p o con su beneplácito y recomendaciones. Tenemos todo esto por bastante para tranquilizar nuestra conciencia católica como editores, y nuestra amistad , como depositarios que en cierto modo hemos venido á ser de 1(1 honra y memoria venerando del Su . DONOSO. Para concluir , y con ánimo de redondear, por decirlo así, los propósitos y el plan bajo que hemos concebido y ordenado la publicacion del presente torno , darnos á continuacion traducido el PREFACIO puesto al frente de la ya citada edicion italiana , que es co– mo sigue : «Con la verdad se camina siempre hácia la perfeccion : con el error se suele correr, pero para retroceder bien pronto y precipitarse en el abismo. Solo en el Catolicismo está la verdad ; fuera de él no hay sino errores , apariencias y fantasmas de verdad y el mas importante servicio que puede por tanto hacerse á los hombres, es el tratar de confirmarlos y restituirlos á las vias católicas. Si antiguo es el Catolicismo , no por eso envejece , sino antes bien , por su inagotable vigor y su fecundidad prodigiosa , muestra siempre la frescura de una eterna y robustísima juventud. Los errores que incesantemente le combaten , son para él otras tantas ocasiones de manifestar mas y mas las luces inmensas de sus bellezas incorruptibles : y los grandes escritores católicos que en todos tiempos han florecido en su seno , abundaron tanto mas en esplendor y en maravillas , cuanto mas ardientes y numerosos han sido los continuos ataques de la mentira contra la verdad. Hoy que la Iglesia encuentra un enemigo formidable en la monstruosa heregía del Racionalismo, que concentra en sí todos los errores y todas las beregías , natural era que se publicasen escritos sublimes que con admirable modo espusieran lo que ha sido , es y será eternamente inconcuso, lo que ha sido, es y será eternamente faro luminoso que muestre á los náufragos el puerto , y fuenteperene de salud para la flaca humanidad. Aquellos escritos serán uno de los medios de salvacion para esta sociedad tan estremeciday minada en sus mismos cimientos : y mereciendo tan distinguido lugar entre los mas preciados el ENSAYO del ilustre SR. DONOSO , nos hemos decidido á traducirlo en nuestra lengua , con el fin deque facilitada y propagada la lectura de esta obra , pueda mas y mas estenderse el gran provecho que de ella sacarán cuantos la conozcan y nulfliten. LIBRO PRIMERO. CAPITULO PRIMERO. DE CÓMO EN TODA GRAN CUESTION POLÍTICA VA ENVUELTA SIEMPRE UNA GRAN CUESTION TEOLÓGICA. M R. Proudhon ha escrito, en sus Confesiones de un revolucionario, estás notables palabras : «Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teologia.» Nada hay aquí que pueda causar sorpresa , sino la sorpresa de Mr. Proudhon. La teología , por lo mismo que es la ciencia de Dios , es el Océano que contiene y abarca todas las ciencias, asi como Dios es el Océano que contiene y abarca todas las cosas. Todas ellas estuvieron antes de que fueran , y est án despues de creadas , en el entendimiento divino ; porque s i Dios las hizo de la nada, las ajustó á un molde que está en él eternamente. Todas están allí por aquella altísima manera con que están los efectos en sus causas , las consecuencias en sus principios , los reflejos en la luz , las formas en sus eternos ejemplares : en él están juntamente — 1 — la anchura de la mar , la gala de los campos, las armonías de los in lobos , las pompas (le los mundos , el esplendor de los astros , las acrnificencias de los cielos. Allí está la medida, el peso y número de todas las cosas , y todas las cosas salieron de allí con número, peso y medida. Allí están las leyes inviolables y altísimas de todos los séres , y cada cual está bajo el imperio de la suya. Todo lo que vive , encuentra allí las leyes de la vida ; todo lo que vegeta , las leyes de la vegetacion ; todo lo que se mueve, las leyes del movi— miento ; todo lo que tiene sentido , la ley de las sensaciones ; todo el que tiene inteligencia, la ley de los entendimientos; todo el que tiene libertad , la ley de las voluntades. De esta manera puede afirmarse , sin caer en el panteismo, que todas las cosas estan en Dios, y que Dios está en todas las cosas. Esto sirve para explicar por qué causa al compas mismo con que se disminuye la fé , se disminuyen las verdades en el mundo; y por qué causa la sociedad que vuelve la espalda á Dios , ve ennegrecerse de súbito con aterradora oscuridad todos sus horizontes. Por esta razon la religion ha sido considerada por todos los hombres , y en todos los tiempos , como el fundamento indestructible de las sociedades humanas : Omnis humance societatis fundamentum convellit qui religionem convellit , dice Platon , en el libro 10 de sus leyes. Segun Jenofonte (sobre Sócrátes): «Las ciudades y naciones mas piadosas han sido siempre las mas duraderas y mas sabias. » Plutarco afirma (contra Colotés), «que es cosa mas fácil fundar na ciudad en el aire , que constituir una sociedad sin la creencia de los dioses.» Rousseau , en el Contrato Social , libro 4.°, capitulo 8.°, observa «que jamas se fundó Estado ninguno sin que la reli o ion le sirviese de fundamento.» Voltaire dice , Tratado de la tolerancia, capítulo /0, «que allí donde hay una sociedad , la religion es de todo punto necesaria.» Todas las legislaciones de lospueblos antiguos descansan en el temor de los dioses. Polibio declaraque ese santo temor es todavía mas necesario que en los otros , en lóspue— blos libres. Numa , para que Roma fuese la ciudad eterna , hizo de ella la ciudad santa. Entre los pueblos de la antigüedad , el romano fué el mas grande, cabalmente porque fué el mas religioso. Como - 15 - César hubiera pronunciado un dia en pleno Senado ciertas palabras contra la existencia de los dioses , luego al punto Caton y Ciceron se levantaron de sus sillas, para acusar al mozo irreverente de ha_ ber pronunciado una palabra funesta á la república. Cuéntase de Fabricio , capitan romano , que como oyese al filósofo Cineas mofarse de la divinidad en presencia de Pirro, pronunció estas palabras memorables : «Plegue á los dioses que nuestros enemigos sigan esta doctrina , cuando estén en guerra con la república.» La disminucion de la fe , que produce la disminucion de la verdad , no lleva consigo forzosamente la disminucion , sino el estravío de la inteligencia humana. Misericordioso y justo á un tiempo mismo, Dios niega á las inteligencias culpables la verdad , pero no las niega la vida ; las condena al error , mas no á la muerte. Por eso todos hemos visto pasar delante de nuestros ojos esos siglos de prodigiosa incredulidad y de altísima cultura , que han dejado en pos de sí un surco , menos luminoso que inflamado en la prolongacion de los tiempos , y que han resplandecido con una luz fosfórica en la historia. Poned , sin embargo , eii ellos vuestros ojos; miradlos una vez y otra vez , y vereis que sus resplandores son incendios , y que no iluminan sino porque relampaguean. Cualquiera diría que su iluminacion procede de la esplosion súbita de materias de suyo oscuras , pero inflamables , mas bien que de las purísimas regiones donde se engendra aquella luz apacible , dilatada suavemente en las bóvedas del cielo , con soberano pincel/ por un pintor soberano. Y lo mismo que aquí se dice de las edades , puede decirse de los hombres. Negándoles ó concediéndoles la fé , les niega Dios ó les quita la verdad : ni les dá ni les quita la inteligencia. La de los incrédulos puede ser altísima , y la de los creyentes humilde. La primera empero no es grande , sino á la manera del abismo; mientras que la segunda es santa, á la manera de un tabernáculo en la primera habita el error, en la segunda la verdad. En el abismo está, con el error, la muerte; en el tabernáculo, con la ves dad, la vida. Por esta razon, para aquellas sociedades que abandona n el culto austero de la verdad por la idolatría del ingenio, no hay es- 22 es y de re y es •; que espíritus angélicos halan hablado á de pastor los hombres y habian cruzado por los aires; que su nombre incolile v misterioso habla sido pronunciado en el principio del munica mundo • ; que los patriarcas habian aguardado su venida ; que los profetas rabian anunciado su reino, y que hasta las sibilas habían cantado sus victorias. Estos extraños rumores habian llegado hasta los oidos de los servidores del César, y de aquí un vago terror y sobresalto en sus pechos. Ese sobresalto y ese vago terror pasaron sin embargo muy pronto, cuando vieron que los dial y las noches proseguian como siempre su perpétua rotacion , y que el sol seguía iluminando como antes el horizonte romano. Y dijeron para sí los gobernadores imperiales : el César es inmortal, y los rumores que oimos, fueron rumores de gente asustadiza y ociosa; y así pasaron treinta años : contra las preocupaciones del vulgo hay un remedio eficaz : el desprecio y el olvido. Pero véase aquí que, pasados treinta años, la gente descontentadiza y ociosa vuelve á buscar, en nuevos y mas extraños rumores, un nuevo alimento á sus ocios. El Niño se habia hecho hombre, al decir de las gentes; al recibir en su cabeza las aguas del Jordan , habia venido sobre él un espíritu en figura de paloma; se habian rasgado los cielos, y habia resonado una voz clamando en las alturas : «Este es mi hijo muy querido. » Entre tanto el que le bautizó, hombre austero y sombrío, habitante de los desiertos y aborrecedor del género humano, clamaba á las gentes sin cesar: «Haced penitencia; y señalando con el dedo al niño hecho hombre, daba este testimonio de él : «Este es el cordero de Dios , quequita los pecados del mundo. »— Que en todo esto habia una farsa de mal género, representada por farsantes de mala especie, era cosa que para todos los espiritas fuertes de aquella edad no ofrecia ninguit gép ero de duda. El pueblo judío, decian, fué siempre muy dado á sortilegios y supersticiones en las edades pasadas , y cuando volvia sus ojos oscurecidos con el llanto hácia su abandonado templo y hácia su pátria perdida, esclavo del babilonio , un gran conquistador, anunciado por sus profetas, le habia redimido del cautiverio, y le habia devuelto a un tiempo mismo su templo y su patria: no 23 era pues cosa extraña, sino antes muy natural, cm aguardara una nueva redencion y un nuevo libertador que quebrantara para siempre en su cerviz la dura cadena de Roma. Si no hubiera habido mas que esto, las gentes despreocupadas y entendidas de aquella edad hubieran dejado caer probablemente estos rumores, como hicieron con los pasados, hasta que el Gen►, po , ese gran ministro de la razon humana , los hubiera desvanecido por los aires ; , pero no sé qué hado funesto dispuso de otra mañera las cosas; porque sucedió que Jesus (este era el nombre de la persona de quien se contaban tan grandes prodigios) comenzó á enseñar una nueva doctrina , y á obrar obras espantables. Su audacia ó su locura llegó á punto de llamar hipócritas y soberbios á los soberbios é hipócritas , y blanqueados sepulcros á losque eran sepulcros .blanqueados. La dureza de sus entrañas fué tan grande, que aconsejó á los pobres la paciencia , y escarneciéndolos despees, celebró su buena ventura. Para vengarse de los ricos que le tuvieron siempre, en menos , les dijo  «Sed misericordiosos (1). » Condenó la fornicacion y el adulterio , y comió el pan de los fornicadores y adúlteros. Desdeló, tan grande era su envi dia , á los doctores y á los sabios ; y conversó , tan ruines eral sus pensamientos , con gentes rudas y groseras. Fue tan extremado en el orgullo , que se llamó señ * Or de las tierras , de los mares y de los cielos; y fué tan consumado en las artes de la hipocresía , que lavó los piés á unos pobres pescadores ; á pesar de su austeridad estudiada , dijo que su doctrina era amor ; condenó el trabajo en Marta , y santificó el ocio en María; estuvo en relaciones secretas con los espíritus infernales , y por precio de su alma reci_ bió el don de los milagros (2). Las turbas le seguian , y le adoraban las muchedumbres. (1) En las frasesque siguen, en que se contirMa narrando sucintamente los principales hechos de la vida de nuestro Seiíor Jesucristo, expotw. el autor con m yor amplitud el maligno y calumnioso lenguaje que usaban los hipócritas y los inl píos de aquel tiempo para contar las (.i'ns del Hombre-Dios. (2) Phariscei autcm dieebant: in p;-,,Jeip(n, dcrinoniorunt cjicit (1«:,,30nes.. S Mateo c. 9 , y . 34. Was ( 1 aclenilIs S. 1,tiffi-;, cap, 11 , v. 15, ,y 4, 99. 94 Como se ve , ápesar de su buena voluntad , no podian permanecerpor mas tiempo impasibles los guardadores de las cosas san- y de las prerogativas imperiales , responsable s como eran, por tas razon de sus oficios , de la majestad de la religion y de la paz del Imperio. Lo que Ies movió principalmente á salir de su reposo, fuá el avisoque tuvieron de que, por una parte, una grande multitud de gentes habia estado á punto de proclamarle rey de los udíos , y por otra , se 'labia llamado á si mismo Hijo de Dios , y j habia intentado apartar á los pueblos del pago de los tributos. El que tales cosas habia dicho y el que tales obras habia obrado, era necesario que muriera por el pueblo. Faltaba solo justificar estos cargos, y aclarar debidamente estos puntos. Por lo tocante á los tributos , como fuese preguntado sobre el particular , dió aquella célebre respuesta con que desconcertó á los curiosos , diciéndoles: «Dad á Dios lo que es de Dios , y al César lo que es del César ; » que fué tanto como decir : «Os dejo vuestro César , y os quito vuestro Júpiter.» Preguntado por Pilatos y por 'el gran sacerdote, ratificó su dicho , afirmando de sí , que era el Hijo de Dios ; pero que no era de este mundo su reino. Entonces dijo Caifás : « este hombre es culpable y debe morir»; y Pilatos al revés: «dejad libre á este hombre , porque es inocente». Caifás, gran sacerdote , miraba la cuestion bajo el punto de vista religioso. Pilatos, hombre lego miraba la cuestion bajo el n 9 punto de vista político. Pilatos no podía comprender qué tenia que ver el estado con la « Teligion, César con Júpiter , la política con la teología. Caifás, por el contrario, pensaba que una nueva r eligrion trastornaria el estado , que un nuevo Dios destronaría al César ,y que la cuestion política iba envuelta en la cuestion teológica. La muchedumbre pensaba instintivamente corno Caifás, y en sus roncos bramidos llamaba á Pilatos enemigo de Tiberio. La cuestion quedó en este estado por entonces. Pilatos, tipo inmortal de los jueces corrompidos , sacrificó el Justo al miedo, y entregó á Jesus á las furiaspopulares , y eroyó purificar su conciencia lavándose las manos. El Hijo de Dios subió á la cruz , lleno de vilipendiosy tudibrios : allí se levantaron • - 25 --- contra é! 'con sus manos y con sus bocas los ricos y los pobres, los hipócritas y los soberbios , los sacerdotes y los sabios , las mujeres de mala vida y los hombres de mala cónciencia , los adúlteros y los fornicadores. El Hijo espiró en la cruz pidiendo por sus verdugos, y encomendando su espíritu á su Padre. Todo entró por un momento en reposo ; pero despees viéronse cosas que aun no habian visto los ojos de los hombres : la abominacion de la desolacion en el templo; las matronas de Sion Maldiciendo su fecundidad ; los sepulcros hendidos; Jerusalen sin gente , sus muros por el suelo , su pueblo disperso por el mundo; el mundo en armas; las águilas de Roma dando al aire míseros alaridos; Roma sin césares y sin dioses; las ciudades despobladas, y poblados los desiertos ; por gobernadores de las naciones, hombres que no saben leer , vestidos de pieles ; muchedumbres obedeciendo á la voz de aquel que dijo en el Jordan , «haced penitencia ,» y á la voz de aquel otro que dijo : «el que quiera ser perfecto , que deje -todas las cosas , que tome su cruz y me siga; » y los reyes adorando la cruz , y la cruz levantada en todas partes. ¿ Por qué tan grandes mudanzas y trastornos? ¿ Por qué tan grande desolacion, y tan universal cataclismo? ¿ Qué significa eso? ¿Qu4sucede ? Nada : que unos nuevos teólogos andan anunciando una nueva teología por el mundo. CAPÍTULO II. DE LA SOCIEDAD BAJO EL IMPERIO DE LA TEOLOGÍA CATÓLICA. Esa nueva teología se llama el Catolicismo. El Catolicismo es un sistema de civilizacion completo; tan completo, que en su inmensidad lo abarca todo : la ciencia de Dios , la ciencia del ángel, la ciencia del universo , la ciencia del hombre. El incrédulo cae en éxtasis á vista de su inconcebible estra vagancia , y el creyente á vista de tan extraña grandeza. Si hay alguno por ventura que, al mirarle, pasa de largo y se sonrie , las gentes , mas asombradas aun de tan estúpida indiferencia que de aquella grandeza colosal y de aquella extravagancia inconcebible , alzan la voz y exclaman : Dejemos pasar al insensato. La humanidad entera ha cursado por espacio de diez y nueve siglos en las escuelas de sus teólogos y de sus doctores ; y al cabo de tanto aprender , y al cabo de tanto cursar , hoy día es, y aun 9S no ha llegado con su sonda al abismo de su ciencia. Allí aprende cómo y cuando han de acabar, y cuándo y cómo han tenido principio las cosas y los tiempos ; allí se lo descubren secretos maraillosos quo estuvieron siempre escondidos á las especulaciones de v los filósofos gentiles, y al entendimiento de sus sabios : alli se le revelan las causas finales de Colas las cosas , el concertado movimiento de las cosas humanas , la naturaleza de los cuerpos y las esencias de los espíritus , los caminos Por donde anclan los hombres , el término adonde van , el punto de donde vienen , el misterio de su peregrinacion y el derrotero de su viaje , el enigma de sus lágrimas, el secreto de la vida y el arcano de la muerte. Los niños amamantados á sus fecmidísimos pechos saben hoy más que Aristóteles y Platon , luminares de Atenas. Y sin embargo, los doctores que tales cosas enseñan , y que á tales alturas alcanzan, son humildes. Solo al mundo católico le ha sido dado ofrecer un espectáculo en la tierra , reservado antes á los ángeles del cielo: el espectáculo de la ciencia derribada por la hutnildacLante el acatamiento divino. Llámase esta teología católica, porque es universal ; y lo es en todos los sentidos y bajo todos los aspectos : es universal , porque abarca todas las verdades; lo es , porque abarca todo lo que todas las verdades contienen; lo es, porque su naturaleza está destinada á dilatarse por todos los espacios, y á prolongarse por todos los tiempos ; lo es en su Dios, y lo es en sus dogmas. Dios era unidad en la India , dualismo en la Persia , variedad en Grecia , muchedumbre en Boina. El Dios vivo es uno en su sustancia , como el indico ; múltiple en su persona , á la . manera del pérsico; á la manera de los dioses griegos, es vario en sus atributos; .y por la multitud de los espíritus (dioses) que le sirven , es muchedumbre , á la manera de los dioses romanos. Es causa universal, sustancia infinita é impalpable, eterno reposo, y autor de todo movimiento; es inteligencia suprema, voluntad soberana; es continente no contenido. Él es el que lo sacó todo de la nada :y el que manl tiene cada cosa en su sér ; el que gobierna las cosas angélicas, las cosas humanas y las cosas infernales; es mi sericordiosísituo just í- — 29 — si tilo , amorosísimo , fortísimo , potentísimo , simplicísimo , secretísimo , hermosísimo , sapientísirno ; el oriente conoce su voz , el oc-, cidente le obedece, el mediolia le reverencia, el setentrion le acata. Su palabra hinche la creacion, los astros velan su faz, los serafines reflejan su luz en sus alas encendidas , los cielos le sirven de trono , y la redondez de la tierra está colgada de su mano. Cuando los tiempos fueron .cumplidos , el Dios católico mostró su faz ; esto bastó para que todos los ídolos fabricados por los hombres cayeran derribados por el suelo. Ni porfia ser de otra manera , si se atien 4 tle á que las teologías humanas no eran sino fragmentos mutilados de la teología católica , y á que los dioses de las n ' aciones no eran otra cosa sino la deificacion de alguna de las propiedades esenciales del Dios verdadero , del Dios bíblico. El Catolicismo se apoderó del hombre en su cuerpo, en sus' sentidos y en su alma. Los teólogos dogmáticos le enseñaron lo que habia de creer , los morales lo que habia de obrar , y los místicos, remontándose sobre todos , le enseñaron á levantarse á lo alto en alas de la oracion , esa escala de 'l Jacob de piedras abrillantadas, por donde baja Dios hasta la tierra y sube el hombre hasta el cielo, hasta confundirse cielo y tierra, Dios y hombre , abrasados todos juntamente eh el incendio de un amor infinito. Por el Catolicismo entró el órden en el homb re , y por el hom- . bre en las sociedades humanas. El mundo moral encontró en el dia de la redencion las leyes que habia perdido en el fia de la preva- , ricacion y del pecado. El dogma católico fue el criterio de las ciencias , la moral católica el criterio de las acciones , y la caridad el criterio de los afectos. La conciencia humana , salida de su estado cáustico, vió claro en las tinieblas interiores, como en las tinieblas exteriores , y conoció la bienaventuranza de la paz perdida , á la luz de esos tres divinos criterios. El órden pasó del mundo religioso al mundo moral, y del mundo moral al inundo político. El Dios católico , criador y sustentado]. de todas las cosas , las sujetó al gobierno de su providencia , gobernó por sus vicarios. S. Pablo dice, en su Epístola á los ro— manos , cap. 13 : Non est poiestas nisi á Deo;  S'I lion )"  1() --- 30 — Proverbios, cap. 8, vers.  : Per me Reges regnant, et conditores legum justa decernunt. La autoridad de sus vicarios fué santa, camente p or lo que tuvo de ajena , es decir , de divina. La idea bal la autoridad es de origen católico. Los antiguos gobernadores de de las gentes pusieron su soberanía sobre fundamentos humanos; n para sí, y gobernaron por la fuerza. Los gobernadores gobernar católicos, teniéndose en nada á sí propios , no fuéron otra cosa sino ministros de Dios y servidores de los pueblos. Cuando el hombre llegó á ser hijo de Dios, luego al punto dejó de ser esclavo del hombre. Nada hay á un tiempo mismo mas respetable, mas solem-, ne y mas augusto que las palabras que la Iglesia poma en los oídos de los príncipes cristianos , al tiempo de su consagracion : «Tornad este baston como el emblema de vuestro sagrado poder , y para que podais fortificar al débil , sostener al que vacila , corregir al vicioso , y llevar al bueno por el camino de la salvación Tomad. el cetro como la regla de la equidad divina que gobierna al bueno y castiga al malo : aprended por aquí á amar la justicia y á aborrecer la iniquidad. » Estas palabras gudrdaban una consonancia perfecta con la idea de la autoridad legítima , -revelada al mundo por nuestro Señor Jesucristo. Scitis quia hi , qui videntur principari gentibus, doininantur eis : et principes eorum potestatem habent ipsorum. Non ita est autem in vobis, sed quicumque voluerit fieri major, erit ves ter minister: et quicumque voluerit in vobis primas esse , erit omniuin servus. Nam et filias hominis non venit uf ministraretur ei, sed ministraret, et daret animaras suam redemptionem pro multis. (Marc.. cap. 10, vers. 42, 43 , 44 , 45.) Todos ganaron con esta revolucion dichosa : los pueblos v sus gobernadores; los segundos , porque no habiendo dominado antes sino sobre los cuerpos por el derecho de la fuerza , gobernaron ya los cuerpos y los espíritus juntamente , sustentadospor la fuerza del derecho ; los primeros , porque de la obediencia del hombre pasaron á la obediencia de Dios, y porque de la obediencia forzada pasaron á la ohediencil consentir la. Empero » si todos ganaron, no ganaron todos igualmente, como quiera que los príncipes, en el hecho mismo de gobernar en nombre de Dios, representaban - 31 — la humanidad bajo el punto de vista de su impotencia para constituir una autoridad legítima por sí sola y en su nombre propio; mientras que los pueblos, en el hecho mismo de no obedecer en el príncipe sino á su Dios , eran los representantes de la mas alta v gloriosa de las prerogativas humanas, la que consiste en no sujetarse sino al yugo de la autoridad divina. Esto sirve para esplicar, por una parte, la singular modestia con que, resplandecen en la historia los príncipes dichosos, á quienes los hombres llaman grandes, y la Iglesia llama santos; 47 por otra, la singular nobleza y altivez que se echa de ver en el semblante de todos los pueblos católicos. Una voz de paz y de consuelo y de misericordia se habia levantado en el mundo , y habia resonado hondamente en la conciencia humana ; y esa voz habia enseñado á las gentes , que los pequeños y menesterosos nacen para ser servidos , porque son menesterosos y pequeños; que los grandes y los ricos nacen para servir , porque son ricos y porque son grandes. El Catolicismo , divinizando la autoridad , santificó la obediencia ; y santificando la una y divinizando la otra , condenó el orgullo en sus manifestaciones mas tremendas , en el espíritu de dominacion y en el espíritu de rebeldía. Dos cosas son de todo punto imposibles en una sociedad verdaderamente católica : el despotismo y las revoluciones. Rousseau , que tuvo algunas veces súbitas y grandes iluminaciones , ha escrito estas notables palabras : «Los gobiernos modernos son deudores indudablemente al Cristianismo, por una parte, de la consistencia de su autoridad, y por otra, de que sean mas grandes los intervalos entre las revoluciones. Ni se ha estendido á esto solo su influencia; porque obrando sobre ellos mismos , los ha hecho mas humanos: para convencerse de ello no hay mas que compararlos con los gobiernos antiluos.» (Fraile, libro 4.°) Y Montesquieu ha dicho : « cabe duda sino que el Cristianismo ha creado entre nosotros el derecho político que reconocemos en la paz , y el de gentes que respetamos en la guerra , cuyos beneficios no agradecerá nunca sulicientemente el género humano.» (Esprit des lois, lib, 29, cap. 3.") El mismo Dios , que es autor y gobernador de la sociedad política , es autor y gobernador de la sociedad doméstica. En lo - 32 — scondido , en lo mas alto , en lo mas sereno y luminoso de los e cielos, reside un tabernáculo inaccesible aun á los coros de los ;infieles : en ese tabernáculo inaccesible se está obrando perpétuainente el prodigio  • de los prodigios , y el misterio de los misterios. Allí está el Dios católico, uno y trino: uno en esencia , trino en laspersonas. El Padre engendra eternamente á su Hijo , y del Padre y del Hijo procede eternamente el Espiritu Santo. Y el Espíritu Santo es Dios , y el Hijo es Dios y el Padre es Dios ; y Dios no tiene plural , porque no hay mas que un Dios , trino en las personas y uno en la esencia. El Espíritu Santo es Dios como el Padre ; pero no es Padre : es Dios como el Hijo ; pero no es Hijo. El Hijo es Dios como el Espíritu Santo ; pero no es Espíritu Santo: es Dios como el Padre ; pero no es Padre : el Padre es Dios como el Hijo ; pero no es Hijo : es Dios como el Espíritu Santo; pero no es Espíritu Santo. El Padre es omnipotencia, el Hijo es sabiduría , el Espíritu Santo es amor ; y el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo son infinito amor , potencia suma , perfecta sabiduría. Allí la unidad , dilatándose , engendra eternamente la variedad; y la variedad, condensándose , se resuelve en unidad eternamente. Dios es tésis , es antítesis y es síntesis; y es tésis soberana , antítesis perfecta , síntesis infinita. Porque es uno , es Dios; porque es Dios , es perfecto ; porque es perfecto , es fecundísimo ; porque es fecundísimo , es variedad ; porque es variedad, es familia. En su esencia están, de una manera inenarrable é incomprensible , las leyes de la creación y los ejemplares de todas las cosas. Todo ha sido hecho á su imágen : por eso la creación es una y varia. La palabra universo , tanto quiere decir como unidad y variedad juntas en uno. El hombre fué hecho por Dios , á imágen de Dios ; y no solamente á su imágen , sino tambien á su semejanza ; por eso el hombre es uno en la esencia y trino en laspersonas.. Eva procede de Adan , Abel es en gendradopor Adan y por Eva ,  Abel v Eva y Adan son una misma cosa ; son el hombre , son la naturaleza humana. Adan es el hombre padre, Eva esel hombre 'mujer , Abel es el hombre hijo. Eva es hombre como Adan, pero no 39 - llamado error , y han despojado de toda le kr iti n'd‘ d t  y de todo recio al principio que le sirve de contraste. Todas se han declarado infalibles á sí propias en esa caliticacion suprema; y si no han condenado todos los errores políticos, no consiste esto en queda conciencia del género humano reconozca la legitimidad de ningun error , sino en que no ha reconocido nunca en las potestades humanas el privilegio, de la infalibilidad en la calificacion de los errores. De esa impotencia radical de las potestades humanas para designar los errores ha nacido_ el principio de la libertad de discusion , fundamento de las constituciones modernas. Ese principio no supone en la sociedad , corno pudiera parecer á, primera vista, una • imparcialidad incomprensible y culpable entre la verdad y el error: se funda en otras dos suposiciones , de las cuales la una es verdadera, y la otra falsa; se funda por una parte, en que no son infalibles los gobiernos , lo cual es una cosa evidente; se funda, por otra , en la infalibilidad de la discusion , lo cual es falso á todas luces. La infalibilidad no puede resultar de la discusion ,. si no está antes en los que discuten ; no puede estar en los que discuten, si no está al mismo tiempo en los que gobiernan: si la infalibilidad es un atributo de la naturaleza humana , está en los primeros y en los segundos; si no está en la naturaleza humana, ni está en los segundos , ni está en los primeros : ó todos son falibles , á son infalibles todos. La cuestion pues consiste en averiguar si la naturaleza humana es falible ó infalible ; la cual se resuelve forzosamente en esta otra , conviene á saber : si la naturaleza del hombre es sana, está caid.a y enferma. En el primer caso , la infalibilidad , atributo esencial del entendimiento sano , es el primero y el mas grande de todos sus atributos; de cuyo principio se siguen naturalmente las siguientes consecuencias: Si el entendimiento del hombre es infalible preve es sano, no puede errar porque es infalible ; si no He le errar porque es infalible, la verdad está en todos los hombres, ahora les considere juntos , ahora se les considere aislados ; si la verdad está en todos los hombres aislados ó juntos , toclils sus ;tirilladones y todas sus negaciones han de ser Ih•zosamenie idén( iras ; si ----- 40 --- la todas sus afirmaciones y todas sus negaciones son idénticas, l discusion es inconcebible y absurda. En el segundo caso , la  , enfermedad del entendimiento enfermo , es la primera y la mayor de las dolencias hu— manas • de cuyo principio se siguen las consecuencias siguientes: Si el entendimiento del hombre es falible, porque está enfermo, no puede estar nunca cierto de la verdad , porque es falible ; si no puede estar nunca cierto de la verdad , porque es falible, esa incertidumbre está de una manera esencial en todos los hombres, ahora se les considere juntos , ahora se les considere aislados ; si esa incertidumbre está de una manera esencial en todos los hombres, aislados ó juntos , todas sus afirmaciones y todas sus negaciones son una contradiccion en los términos , porque han de ser forzosamente inciertas; si todas sus afirmaciones y todas sus negaciones son inciertas , la discusion es absurda é inconcebible ('1). Solo el catolicismo ha dado una solucion satisfactoria y legítima , como todas sus soluciones , á este problema temeroso. Et catolicismo enseña lo siguiente : El hombre viene de Dios , el pecado del hombre ; la ignorancia y el error , como el dolor y la muerte, del pecado ; la falibilidad , de la ignorancia; de la falibilidad, lo absurdo de las discusiones. Pero añade despues : El hombre fué redimido ; lo cual , si no significa que por el acto de la redencion , y sin ningun esfuerzo suyo , salió de la esclavitud del pecado , significa á lo menos , que por la redencion adqui- (1) Para hacer una apiicacion debida de estos argumentos del autor, conviene tener pre,:ente no tanto la historia del paganismo antiguo , corno la de este otro paganismo reproducido en nuestros tiempos en aquellas sociedades y en aquellos individuos no penetrados por la saludable influencia de la Iglesia. El estrago causado por la prevaricacion del primer hombre es tan profundo , que ha inducido á algunos herejes, especialmente los modernos, á proclamar como estinguido' el libre albedrío, declarando por consiguiente muerta Cambien la razon , que, es uno de sus elementos integrales. Los católicos , empero , entre los cuales ocupa el Su . DONOSO tan distinguido lugar, no han incurrido nunca en estas erróneas exageraciones anatemalizadas por la Iglesia; por mas que al ver con espanto los terribles efectos de humana flaqueza, y juzgando con tanta razoa mas necesario hoy que nunca el tenerlos en cuenta, haya querido el ilustre escritor trazarnos con su elocuente pluma este cuadro de ellos , tan digno de ser admirado. - 4I rió la potestad de romper esas cadenas, y de convertir la ignorancia , el error, el dolor y la muerte en medios de su santificacion , con el buen uso de su libertad , ennoblecida y restaurada. Para este fin instituyó Dios su Iglesiainmortal, impecable é infalible. La Iglesia representa la naturaleza humana sin pecado , tal como salió de las manos de Dios , llena de justicia original y de gracia santificante : por eso es infalible , y por eso no está sujeta á la muerte. Dios la ha puesto en la tierra para que el hombre, ayudado de la gracia , que á nadie se niega, pueda hacerse digno de que se le aplique la sangre derramada por él en el Calvario , sujetándose libremente á sus divinas inspiraciones. Con la fé vencerá su ignorancia , con su paciencia el dolor , y con su resignacion la muerte : la muerte , el dolor y la ignorancia no existen sino para ser vencidas por la fé , por la resignacion y por la paciencia. Síguese de aquí que solo la Iglesia tiene el derecho de afirmar y de negar; y que no hay derecho fuera de ella para afirmar lo que ella niega para negar lo que ella afirma. El dia en que la sociedad , poniendo en olvido sus decisiones doctrinales , ha preguntado qué cosa es la verdad, qué cosa es el error , á la prensa y á la tribuna , á los periodistas y á las asambleas , en ese dia el error y la verdad se han confundido en todos los entendimientos, la sociedad ha entrado en la region de las sombras , y ha caido bajo el imperio de las ficciones. Sintiendo por una parte en si misma una necesidad imperiosa de someterse á la verdad , y de sustraerse al error ; y siéndola imposible por otra averiguar qué cosa es el error y qué cosa es la verdad , ha formado un catálogo de verdades convencionales y arbitrarias , y otro de soñados errores , y ha dicho : adoraré las primeras y condenaré los segundos; ignorando , tan grande es su ceguedad , que adorando á las unas y condenando los otros , ni condena ni adora nada ; ó que si condena y si adora algo , se adora y se condena á si misma. La intolerancia doctrinal de la Iglesia ha salvado el mundo (lel caos. Su intolerancia doctrinal ha puesto fuera de cuestion la verdad política , la verdad doméstica , la verdad social y la ver- — 12 --- dad religiosa: verdades primitivas y santas, que no están sujetas á discusion, porque son el fundamento de todas las discusiones; verdades que no pueden ponerse en duda un momento , sin que en ese momento mismo el entendimiento oscile , perdido entre la verdady el error , y se oscurezca y enturbie el clarísimo espejo de la razon humana. Eso sirve para explicar por qué , mientras que la sociedad emancipada de la Iglesia no ha hecho otra cosa sinoperder el tiempo en disputas efímeras y estériles , que teniendo su punto de partida en un absoluto escepticismo , no pueden dar por resultado sino un escepticismo completo, la Iglesia, y la Iglesia sola, ha tenido el santo privilegio de las discusiones fructuosas y fecundas. La teoría cartesiana , segun la cual la verdad sale de la duda, como Minerva de la cabeza de Júpiter , es contraria á aquella ley divina que preside al mismo tiempo á la generacion de los cuerpos y á la de las ideas , en virtud de la cual los contrarios excluyen perpétuamente á sus contrarios, y los semejantes engendran siempre á sus semejantes. En virtud de esta ley, la duda sale perpétuamente de la duda, y el escepticismo del escepticismo , como la verdad de la fé , y de la verdad la ciencia. A la comprension profunda de esta ley de la generacion intelectual de las ideas se deben las maravillas de la civilizacion católica. A esa portentosa civilizacion se debe todo lo que admiramos y todo lo que vemos. Sus teólogos , aun considerados humanamente afrentan á los filósofos modernos y á los filósofos antiguos sus n S 9 doctores causan pavor por la inmensidad de su ciencia ; sus historiadores oscurecen á los de la'antigiiedad por su mirada generalizadora y comprensiva. La Ciudad de Dios , de San Agustin , es aun hoy dia el libro mas profundo de la historia que el genio iluminado por los resplandores católicos ha presentado á los ojos atónitos de los hombres. Las actas de sus concilios , dejando aparte la divina inspiracion , son el monumento mas acabado de laprudencia humana. Las leyes canónicas vencen en sabiduría á las romanas y á las feudales. ¿Quién vence en ciencia á Santo Tomas , en genio á S. Agustin , en majestad á Bossuet , en fuerza á S. Pablo ? Quién es mas poeta que p ante ? Quién iguala á Shakespeare? Quién aveu- 4 3 -- taja á Calderon ? Quién , como Rafael , puso jamás en el lienzo inspiracion y vida? Poned á las gentes á la vista de las pirámides de Egipto , y os dirán : Por aquí ha pasado una civilizacion grandiosa y bárbara. Ponedlas á la vista de las estátuas griegas y de los templos griegos, y os dirán : Por aquí ha pasado una civilizacion graciosa , efímera y brillante. Ponedlas á la vista de un monumento romano, y os dirán : Por aquí ha pasado un gran pueblo. Ponedlas á la vista de una catedral , y al ver tanta magestad unida á tanta belleza , tanta grandeza unida á tanto gusto , tanta gracia junta con una hermosura tan peregrina , tan severa unidad en una tan rica variedad , tanta mesura junta con tanto atrevimiento, tanta morbidez en las piedras , y tanta suavidad en sus contornos, y tan pasmosa armonía entre el silencio y la luz , las sombras y los colores, os dirán : Por aquí ha pasado el pueblo mas grande de la historia, y la mas portentosa de las civilizaciones humanas : ese pueblo ha debido tener, del egipcio lo grandioso , de lo griego lo brillante , del romano lo fuerte ; y sobre lo fuerte , lo brillante y lo grandioso, algo que vale mas que lo grandioso , lo fuerte y lo brillante : lo inmortal y lo perfecto el ). Si se pasa de las ciencias , de las letras y de las artes , al estudio de las instituciones que la Iglesia vivificó con su soplo , alimentó con su sustancia , mantuvo con su espíritu y abasteció con su cien- (1) El escritor racionalista Welte, muy celebrado también y no católico , se espresaba en estos términos en 1850 (Weber den Munster zu Strasbourg) hablando de la catedral de Strasburgo. «He visto la catedral de Strasburgo , he visto este milagro del mundo cristiano, esta obra concebida con tan extraordinario atrevimiento y cm tan ardiente fé, este monumento de una edad que ya no existe (no existe paria los protestantes, se entiende) y á su vista he sentido el alma sojuzgada por un poder desconocido, absorto como estaba en la contemplacion, y anegado en un mar de delicias. Allí está patente la potencia del génio humano, cuando la fé lo forlifica y lo alumbra : este monumento vivirá mientras haya hombres capaces de recoger su espíritu , y mientras dure el amor hácia aquel Espíritu-Santo , que solo ha podido inspirarlo. Aqu dla masa que allí se levanta tan magnífica, trasporta las almas á las mas escelsas regiones, comunieáridole . -; aquella libertad de espíritu, aquella grandeza de ánimo que han presidido á su construccion. Tan cierto es que todo lo verdaderamente grande nos l , 9) zata al cielo; ; y que cuanto nos levanta al cielo, cantil, la gloria de Dios -- 41 — cía, este nuevo espectáculo no ofrecerá menores maravillas y portentos. El Catolicismo , que todo lo refiere y todo lo ordena á Dios, y que refiriéndolo y ordenándolo á Dios todo , convierte la suprema libertad en elemento constitutivo del (Suden supremo , y la infinita variedad en elemento constitutivo de la unidad infinita , es por su naturaleza la religion de las asociaciones vigorosas , unidas todas entre sí por afinidades simpáticas. En el catolicismo el hombre no está solo nunca : para encontrar un hombre entregado á un aislamiento solitarioy sombrío, personificacion suprema del egoismo y del orgullo , es necesario salir de los confines católicos. En el inmenso círculo que describen esos confines inmensos , los hombres viven agrupados entre sí ; y se agrupan , obedeciendo al impulso de sus mas nobles atracciones. Los grupos mismos entran los unos en los otros , y todos en uno mas universal y comprensivo , dentro del cual se mueven anchamente , obedeciendo á la ley de una soberana armonía. El hijo nace y vive en la asociacion doméstica, ese fundamento divino de las asociaciones humanas. Las familias se agrupan entre si de una manera conforme á la ley de su origen; y agrupadas de esta manera, forman aquellos grupos superiores que llevan el nombre de clases ; las diferente&clases se consagran á diferentes funciones : unas cultivan las artes de la paz , otras las artes de la guerra ; unas conquistan ta gloria , otras administran la justicia , y otras acrecientan la industria. Dentro de estos grupos naturales se forman otros espontáneos, compuestos de los cine buscan la gloria por una misma senda, de los que se consagran á una misma industria, de los que profesan un mismo oficio ; y todos estos grupos , ordenados en, sus clases , y todas las clases jerárquicamente ordenadas entre sí , constituyen el Estado , asociacion ancha, en la que todas las otras se mueven con anchura. Esto bajo el punto de vista social. Bajo el punto de vista político, las familias se asocian en grupos diferentes : cada grupo de fatilias constituye un municipio ; cada municipio es laparticipacion en coman de las familias , que le forman del derecho de rendir culto á su Dios, de administrarse á sí propias , de dar pan á los que viven, y sepultura á los muertos. Por eso cada municipio tiene un tetiipto, - — símbolo de-su unidad religiosa ; y una casa municipal , símbolo de su unidad administrativa ; y un territorio , símbolo de su unidad jurisdiccional y civil ; y un cementerio , símbolo de su derecho de sepultura. Todas estas diferentes unidades constituyen la unidad municipal , la cual tiene tambien su símbolo en el derecho de levantar sus armas y de desplegar su bandera. De la variedad de los municipios se forma la unidad nacional , la cual á su vez se simboliza en un trono , yse personifica en un rey. Sobre todas estas magnificas asociaciones , está la de todas las naciones católicas con sus príncipes cristianos, fraternalmente agrupados en el seno de la Iglesia. Esta perfectísima y suprema asociacion es unidad en su cabeza , y variedad en sus miembros : es variedad en los fieles derramados por el mundo, y unidad en la cátedra santa que resplandece en Roma , cercada de divinos resplandores. Esa cátedra eminente es el centro de la humanidad , representada , en lo que tiene de varia , por los concilios generales, y en lo que tiene de una, por el que es en la tierra padre comun de los fieles y vicario de Jesucristo. Esa es variedad suprema , unidad suma y sociedad perfectísima. Todos los elementos que braman alterados y en desórden en las sociedades humanas , se mueven en esta concertadamente. El pontífice es rey á un mismo tiempo por derecho divino y por derecho humano : el derecho divino resplandece principalmente en la institucion ; el derecho humano se manifiesta principalmente en la designaeion de la persona ; y la persona designada para pontífice por los hombres , es instituido pontífice por Dios. Así como reune la sancion human y la divina, junta en uno tambien las ventajas de las monarquías electivas y las de las hereditarias: de las unas tiene la popularidad , de las otras la inviolabilidad y el prestigio : á semejanza de las primeras , la monarquía pontifical está limitada por todas partes; á semejanza de las segundas , las limitaciones que tiene no la vienen de fuera , sino de dentro , ni de la ajena voluntad, sino de la propia. El fundamento de sus limitaciones está en su caridad ardiente , en su prodigiosa humildad , y en su prudencia infinita. ¿Qué monarquía es esta en la que el rey , siendo elegido , es venerado , y en la que , pudiendo ser re ., e q uw los , está en pié eter- 'lamente sin que sean parte para derribarla Por tierra ni las guerrae, domésticas ni las discordias civiles'? ¿Qué monarquía es esta en laque el rey elige á los electores que luego eligen al rey , siendo todos elegidos y todos electores? ¿Quién no vé aquí un alto y escondido misterio : la unidad engendrando perpétuamente la variedad, y la variedad constituyendo su unidad perpetuamente? ¿Quién no vé  ? aquí representada la universal confluencia de todas las cosas Y ¿quién no advierte que esa estraña monarquía es la representacion de aquel que , siendo verdadero Dios y verdadero hombre , es divinidad y humanidad , unidad y variedad juntas en uno ? La ley oculta que preside á la generacion de lo uno y de lo vario , debe de ser la mas alta , la mas universal , la mas escelente y la mas misteriosa de todas, como quiera que Dios ha sujetado á ella todas las cosas , las humanas como las divinas , las creadas como las increadas , las visibles como las invisibles. Siendo una en su esencia, es infinita en sus manifestaciones : todo lo que existe parece que no existe sino para manifestarla ; y cada una de las cosas que existen, la manifiesta de diferente man era. De una manera está en Dios, de otra en Dios hecho hombre , de otra en su Iglesia , de otra en la familia , de otra en el universo ; pero está en todo y en cada una de las partes del todo : aquí es un misterio invisible é incomprensible, y allí , sin dejar de ser un misterio , es un fenómeno visible y un hecho palpable. Al lado del rey , cuyo oficio es reinar con una soberanía independiente , gobernar con un imperio absoluto , está un senado perpétuo, compuesto d e príncipes que tienen de Dios el principado. Y este senado perpétuo y divino es un senado gobernante ; y siendo gobernante, lo es d e tal manera , que ni entorpece ni disminuye ni eclipsa la potestad suprema del monarca. La Iglesia es la sola monarquía que ha conservado intacta la plenitud de su derecho, estando perpetuamente en contacto con una oligarquía potentísima; y es la única oligarquía que , puesta en contacto con un monarca absoluto , no ha estallado en rebelionesy turbulencias. De la misma manera que en pos del rey van los príncipes 1 en pos de los príncipes vienen los sacerdotes, encargados de un ministerio santí- ---- 47 --- sima. En esta sóciedad prodigiosa todas las cosas suceden al reve.; de como pasan en todas las asociaciones humanas. En estas ladistancia puesta entre los que están al pié y los que están en la cumbre de la gerarquía social es tan grande, que los primeros se sienten tentados del espíritu de rebelion , y los segundos caen en la tentacion de la tiranía. En la Iglesia las cosas están ordenadas de tal modo , que ni es posible la tiranía ni son posibles las rebeliones. Aquí la dignidad riel súbdito es tan grande, que la del prelado está en lo que tiene de comun con el súbdito , mas bien que en lo especial que tiene como prelado. La mayor dignidad de los obispos no está en ser príncipes , ni la del pontífice en ser rey ; está en que pontífices y obispos son, como sus súbditos, sacerdotes. Su prerogati y a altísima é incomunicable no está en la gobernacion, está en la potestad de hacer al Hijo de Dios esclavo de su voz , en ofrecer el Hijo al Padre en sacrificio incruento por los delitos del mundo , en ser los canales por donde se comunica la gracia , y en el supremo é in-- comunicable derecho de remitir y de retener los pecados. La mas alta dignidad está en lo que son todos los dignatarios, mas bien que en lo que son algunos. No está en el apostolado ni en el pontificado , está en el sacerdocio. (1) Considerada aisladamente la dignidad pontifical , la Iglesia parece una monarquia absoluta. Considerada en sí su constitucion apostólica, parece una oligarquía potentísima. Considerada por tina par- (1) Además de la maravillosa gerarquia de jurisdicción, que por varias gradaciones junta todas las partes del ministerio católico en una sola cabeza y en un centro comun , existe tambien en la Iglesia de Jesucristo la gerarquía de órden, segun la cual los obispos no solo se distinguen de los sacerdotes, sino que, por divina itH- titucion, tienen la preeminencia sobre ellos. Esta verdad católica que. se desprende de varios pasajes de este capítulo, en nada rebaja la exactitud con que el observa aquí el poder comun á obispos y sacerdotes de ofrecer el santo sacrificio, como tambien el de atar y desatar; supremas ' Y augustaspotestades, que tienen sin duda un altísimo y nobilísimo origen; en cuya inmensidad y esplendor queda la atencion tan embargada y tan absorto el espíritu, que apenas puede por un momen- to discernir la preeminencia de un órden sobre el otro.—Conviene notar aquí cómo el autor, tan perfectamente versado en la ciencia católica, no usa la palabra pou!stad, sino dignidad. — te la dignidad comun á prelados y sacerdotes, y por otra el hondo abismo que p lay entre el sacerdocio y el pueblo, parece una inmensa aristocracia. Cuando se ponen los ojos en la inmensa muchedumbre de los fieles derramados por el mundo , y se ve que el sacerdocio y el apostolado y el pontificado están á su servicio; que nada se ordena en esta sociedad prodigiosa para los crecimientos de los que mandan, sino para la salvacion de los que obedecen; cuando se considera el dogma consolador (le la igualdad esencial (le las almas ; cuando se recuerda que el Salvador del género humano padeció las afrentas de la cruz por todos y por cada uno de los hombres ; cuando se proclama el principio de que el buen pastor debe morir por sus ovejas; cuando se reflexiona que el término (le la accion de todos los diferentes ministerios está en la congregacion de los fieles, la Iglesia parece una democracia inmensa, en la gloriosa acepcion de esta palabra ; ó por lo menos, una sociedad instituida para un fin esencialmente popular y democrático. Y lo mas singular del caso es que la Iglesia es todo lo que parece. En las otras sociedades esas varias formas de gobierno son incompatibles entre sí, o si por acaso se juntan en uno, no se juntan jamás sin que pierdan muchas de sus propiedades esenciales. La monarquía no puede vivir juntamente con la oligarquía y con la aristocracia, sin que la - primera pierda lo que naturalmente tiene de absoluta, y estas lo que tienen de potentes. La monarquía , la oligarquía y la aristocracia no pueden vivir con la democracia , sin que esta pierda lo que tiene de absorbente y de exclusiva , como la aristocracia lo que tiene de Potente, la oligarquía lo que tiene de invasoj b a, y la monarquía lo que tiene de absoluta; viniendo a convertirse en definitiva su m►tua union en su mútilo aniquilamiento. Solo en la Iglesia, sociedad sobrenatural, caben todos estos gobiernos combinados armónicamente entre sí, sin perder nada de su pureza original ni de su grandeza primitiva. Esta pacífica combinacion de fuerzas que son entre sí contrarias, y (le gobiernos cuya única ley, huma- 'inrip ille hablando, es la guerra, es el espectáculo mas bello en los anales del mundo. Si el 0. ob .  de la iglesia pudiera ser definido , gobierno t podría detinírsele diciendo: que es una Inmensa aristocracia , - 55 -- decir , despues de penetrado por la sustancia divina, conserva todavía la individualidad inviolable de su propia sustancia. El respeto de Dios hacia la individualidad humana , ó lo que es lo mismo , hacia la libertad del hoihre, que es la que constituye su individualidad absoluta é inviolable, es tal , segun el dogma católico, que ha dividido con ella el imperio de todas las socie dades, gobernadas á un mismo tiempo por la libertad del hombre y por el consejo divino. El amor es fecundísimo de suyo: porque es fecundísimo , engendra todas las cosas varias , sin romper su propia unidad ; y porque es amor , resuelve en su unidad, sin confundirlas , todas las cosas varias. El amor es , pues , infinita variedad y unidad infinita. Él es la única ley , el precepto sumo , el solo, camino , el último fin. El Catolicismo es amor , porque Dios es amor: solo el que ama es católico , y solo el católico aprende á amar , porque solo el católico recibe lo que sabe de fuentes sobrenaturales y divinas. CAPITULO V. QUE NUESTRO SEOR JESUCRISTO NO HA TRIUNFADO DEL MUNDO POR LA SANTIDAD DE SU DOCTRINA, NI POR LAS PROFECÍAS Y MILAGROS, SINO Á PESAR DE TODAS ESTAS COSAS, EL Padre es amor , y envió al Hijo por amor ; el Hijo es amor, y envió al Espíritu Santo por amor; el Espíritu Santo es amor , é infunde perpétuamente en la Iglesia su amor. La Iglesia es amor, y abrasará al mundo en amor. Los que esto ignoran ó los que esto han olvidado, ignorarán perpétuamente cuál es la causa sobrenatural y secreta de los fenómenos patentes y naturales , cuál es la causa invisible de todo lo visible, cuál es el vínculo que sujeta lo temporal á lo eterno , cuál es el resorte secretísimo de los movimientos del alma; de qué manera obra el Espíritu Santo en el hombre, en la sociedad la providencia, Dios en la historia. Nuestro Señor Jesucristo no venció al mundo con su maravillosa doctrina. Si no hubiera sido otra cosa sino un hombre de doctrina maravillosa, el mundo le hubiera admirado un momento , 5s hubiera puesto en olvido , despees, juntamente á la doctrina y al hombre. Maravillosa y todo, como era su doctrina, no fué seguida sino de alguna gente popular, cayó en desprecio de la mas granaentre el pueblo judí o , y durante la vida del Maestro fué ignorada da del género humano. Nuestro Señor Jesucristo no venció al mundo con sus milagros. De los mismos que le vieron mudar, con solo su querer, la naturaleza de las cosas, andar sobre las aguas, aquietar los mares, sosegar los vientos, mandar á la vida y á la muerte, unos le llamaron Dios , otros demonio, otros prestidigitador y hechicero. Nuestro Señor Jesucristo no venció al mundo porque se hubieran cumplido en él las antiguas profecías. La sinagoga, que era su depositaria, no se convirtió, ni se convirtieron los doctores que se las sabían de memoria , ni se convirtieron las muchedumbres que las habian aprendido de los doctores. Nuestro Señor Jesucristo no venció al mundo con la verdad. La verdad esencial del Cristianismo estaba en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, como quiera que fué siempre una , eterna , idéntica á sí misma. Esa verdad que estuvo eternamente en-el seno de Dios, fué revelada al hombre, infundida en su espíritu y depositada en la historia , desde que resonó en el inundo la primera palabra divina. Y, sin embargo, el Antiguo Testamento , así en lo que tenia de eterno y de esencial, como en lo que tenia de accesorio, de local y de contingente, en sus dogmas como en sus ritos, no salvó nunca las fronteras del pueblo predestinado. Ese mismo pueblo rompió muchas veces en grandes rebeldías, persiguió á sus profetas , escarneció á sus doctores , idolatró á la manera de los pueblos gentiles , hizo pactos nefandos con los espíritus infernales, se entregó en su cuerpo y en su alma á sangrientas y horribles supersticiones; y el dia en que la verdad tomó carne, la maldijo, la negó y la crucificó en el Calvario. Y mientras que la verdad, que estaba escondida en los antiguos símbolos, representada en las antiguas figuras, anunciada por los antiguos profetas, testificada con espantables prodigios y con mila gl os estupendos, fué puesta en una cruz, cuando vino por sí mis- - 59 ma para explicar con su presencia el por qué de aquellos milagros estupendos y de aquellos prodigios espantables, para abonar todas las palabras proféticas, y para enseñar á las gentes lo que estaba representando en los antiguos símbolos y lo que estaba escondido en las antiguas figuras; el error se habia extendido libremente por el mundo, cuan ancho es, y habia cubierto todos los horizontes con sus sombras; y todo esto con una prodigiosa rapidez, y sin el auxilio de profetas, ni de símbolos, ni de figuras, ni de milagros. ¡ Terrible lecciop., memorable documento para los que cren en la fuerza recóndita y expansiva de la verdad, y en la radical impotencia del error para hacer por sí solo su camino por el mundo! Si nuestro Señor Jesucristo venció al mundo , lo venció á pesar de ser la verdad , á pesar de ser el anunciado por los antiguos profetas, el representado en los antiguos símbolos, el contenido en las antiguas figuras ; lo venció á pesar de sus prodigiosos milagros y de su doctrina maravillosa. Ninguna otra doctrina que no hubiera sido la evangélica , hubiera podido triunfar con ese inmenso aparato de testimonios clarísimos , de pruebas irrerragables y de argumentos invencibles. Si el mahometismo se derramó á manera de un diluvio por el continente africano , por el asiático y por el europeo , consistió esto en que caminó á la ligera , y en que llevaba en la punta de su espada todos sus milagros, todos sus argumentos . y todos sus testimonios. El hombre prevaricador y caido no ha sido hecho para la verdad , ni la verdad para el hombre prevaricador y caido. Entre la verdad y la razon humana , despues de la prevaricacion del hombre , ha puesto Dios una repugnancia inmortal y una repulsion invencible (4). La verdad tiene en sí los títulos de su soberanía , y no pide venia para imponer su yugo ; mientras que el hombre , desde que se rebeló contra su Dios , no consiente otra soberanía sino la suya propia , si no le piden antes su consentimiento y su venia. Por eso , cuando la verdad se pone delante de sus ojos , luego , al punto , comienza por negarla ; y negarla es afirmarse á sí propio (l) Por lo que respeta á este pasage , reeu( I rdese lo ►lue 11( 911 ('` , advertid " ''" nuestra anterior nota , pág... 40. 1) n calidad de soberano independiente. Si no puede negarla , entra en combate con ella , y combatiéndola combate por su soberanía. Si la vence la crucifica , si es vencido huye ; huyendo cree huir de sn servidumbre, y crucificándola cree crucificar á su tirano. Por el contrario , entre la razon lm mana y lo absurdo hay una afinidad secreta , un parentesco estrechísimo. El pecado los ha unido con el vínculo de un indisoluble matrimonio. Lo absurdo triunfa del hombre , cabalmente porque está desnudo de todo derecho anterior y superior á la razon humana. El hombre le acepta , cabalmente porque viene desnudo , porque careciendo de derechos no tiene pretensiones ; su voluntad le acepta , porque es hijo de su entendimiento , y el entendimiento se complace en él porque es su propio hijo , su propio verbo ; porque es testimonio vivo de su potencia creadora : en el acto de su creacion el hombre es á manera de Dios , y se llama Dios á sí propio. Y si es Dios á manera de Dios, para el hombre todo lo denlas es menos. Qué importa que el otro sea el Dios de la verdad , si él es el Dios de lo absurdo ? Por lo menos será independiente, á manera de Dios; será soberano, á manera de Dios ; adorando á su obra, se adorará á sí propio ; magnificándola , será magnificador de sí mismo. Vosotros los que aspirais á sojuzgar á las gentes , á dominar en las naciones y á ejercer un imperio sobre la raza humana , no os anuncieis como depositarios de verdades clarísimas y evidentes; y sobre todo no declareis vuestras pruebas , si las teneis , porque jamás el mundo os reconocerá por señores , antes se rebelará contra el yugo brutal de vuestra evidencia. Anunciad , por el contrario , que poseeis un argumento que echa por tierra una verdad matemática ; que vais á demostrar que dos y dos no hacen cuatro, sino cinco ; que Dios no existe , ó que el hombre es Dios ; que el mundo ha sido esclavo hasta ahora de vergonzosas supersticiones; que la sabiduría de los siglos no es otra cosa sino pura ignorancia• que toda revelacion es una impostura ; que todo gobierno es tiranía , y toda obediencia servidumbre; que lo hermoso es feo , que lo feo es hermosísimo ; que el bien es mal , y el mal es bien ; que el diablo es Dios , y que Dios es el diablo ; que fuera de este adeudo - 61 — no hay ni infierno ni paraiso ; que el mundo que habitamos es un infierno presente y un paraiso futuro; que la libertad , la igualdad y la fraternidad son dogmas incompatibles con la supersticion cristiana ; que el robo es un derecho imprescriptible , y que la propiedad es un robo; que no hay órden sino en la anarquía , ni hay anarquía sin órden ; y estad ciertos de que con este solo anuncio, el mundo maravillado de vuestra sabiduría , y fascinado por vuestra ciencia , pondrá á vuestras palabras un oido atento y reverente. Si al buen sentido , de que habeis dado larga muestra anunciando la demostracion de todas estas cosas , añadís despues el buen sentido de no demostrarlas de ninguna manera ; ó si , como única demostracion de vuestras blasfemias y de vuestras afirmaciones, dais vuestras blasfemias y vuestras afirmaciones mismas , entonces el género humano os pondrá sobre los cuernos de la luna ; sobre todo , si poneis un cuidado esquisito en llamar la atencion de las gentes hácia vuestra buena fe , llevada hasta el punto de presentaros desnudos como estais , sin haber acudido á las vanas supercherías de vanas razones , de vanos antecedentes históricos y de vanos milagros , dando así un público testimonio de vuestra fe en el triunfo de la verdad por sí sola : y si, por último , revolviendo á todas partes vuestros ojos , Treguntais dónde están y qué se hicieren vuestros enemigos , entónces el mundo estático , atónito , proclamará á una voz vuestra magnanimidad , y vuestra grandeza, y vuestra victoria , y os apellidará píos , felices , triunfadores Yo no sé si hay algo , debajo del sol, mas vil y despreciable que el género humano fuera de las vías católicas. En la escala de su degradacion y de su vileza , las muchedumbres engañadas por los sofistas y oprimidas por los tiranos son las mas degradadas v las mas viles ; los sofistas vienen despues. y los tiranos que tienden su látigo sangriento robra los unos y sobre las otras , son , si bien se mira , los menos viles , los menos degradados y los menos despreciables. Los primeros idólatras salen apenas de la mano de Dios , cuando dan consi g o en la de 1O tira- (1) E, este pasage compendia el autor en pocas líneas los principales ¿t►slirdo,: y Llash-nia , : de la , -40enelas liplerofloxas, y espPeiztlinpute di e 10,; - 62 - nos babilónicos. El paganismo antiguo va rodando de abismo en abismo, de sofista en sofista y de tirano en tirano, hasta caer en la mano de Calígula , mónstruo horrendo y afrentoso con formas humanas , con ardores insensatos y con apetitos bestiales. El moderno comienza por adorarse á sí propio en una prostituta , para derribarse á los pies de Marat , el tirano cínico y sangriento ; y á los de ltobespierre , encarnacion suprema de la vanidad humana , con sus instintos inexorables y feroces. El novísimo va á caer en un abismo mas hondo y mas oscuro ; tal vez se remueve ya en el cieno de las cloacas sociales el que ha de ajustar á su cerviz el yugo de sus impúdicas y feroces insolencias. CAPÍTULO VI. QUE NUESTRO SEÑOR ihESUCRISTO HA TRIUNFADO DEL MUNDO ESCLUSIVAMENTE POR MEDIOS SOBRENATURALES. «CUANDO estépuesto en el alto , es decir , en la cruz, traeré todas las cosas á mí : es decir, aseguraré mi dominacion y mi victoria sobre el mundo.» En estas palabras , solemnemente proféticas, descubrió el Señor á sus discípulos á un mismo tiempo lo poco que valían para la conversion del mundo las profecías que anunciaron su advenimiento , los milagros que publicaban su omnipotencia, la santidad de su doctrina , testimonio de su gloria , y lo poderoso que habia de ser para obrar este prodigio su inmensísimo amor revelado á la tierra en su crucificacion y en su muerte. Ego veni in nomine Patris mei , et non accipitis me : si alijas venerit in nomine suo , illum accipietis. (Joann., cap. S „ vers. 43.) En estas palabras está anunciado el triunfo natural del error sobre l a verdad, del mal sobre el bien. En ellas está el secreto del olvido — - en que tenian puesto á Dios todas las gentes, de la propagacion asombrosa de las supersticiones paganas , de las hondas tinieblas tendidaspor el mundo ; así como el anuncio de las futuras crecientes de los errores humanos , de la futura disminucion de la verdad entre los hombres , de las tribulaciones de la Iglesia , de las persecuciones de los justos, de las victorias de los sofistas, de la popularidad de los blasfemos. En aquellas palabras está como encerrada la historia , con todos los escándalos , con todas las herejías , con todas las revoluciones. En ellas se nos declara por qué , puesto entre Barrabas y Jesus el pueblo judío , condena á-Jesus y escoge á Barrabas ; por qué , puesto hoy el mundo entre la teología católica y la socialista , escoge la socialista y deja la católica ; por qué las discusiones humanas van á parar á la negacion de lo evidente y á la proclamacion de lo absurdo. En esas palabras , verdaderamente maravillosas , está el secreto de todo lo que nuestros padres vieron, de todo lo que verán nuestros hijos , de todo lo que vemos nosotros. No : ninguno puede ir al Hijo, es decir , á ta verdad , si su Padre no le llama : palabras profundísimas que atestiguan á un tiempo mismo la omnipotencia de Dios y la impotencia , radical, invencible , del género humano. Pero el Padre llamará, y le responderán las gentes : el Hijo será puesto en la cruz y atraerá á sí todas las cosas : ahí está la promesa salvadora del triunfo sobrenatural de la verdad sobre el error, del bien sobre el mal ; promesa que será del todo cumplida al fin de los tiempos. Pater meas usque modo operatur : et ego opero?' sicut Pater.... sic et filius quos vult vivificat. (Joann. , cap. S , vers. 1 , 21.) Expedit vobis ut ego vadam : si enim non alero , Paraclitus "non veniet ad vos : si autem abiero mittam, eum ad vos. (Joann.  . 1 G, vers. 7.)  , cap Las lenguas de todos los doctores , las plumas de todos los sabios no bastarian para explicar todo loque esas palabras contie– nen. En ellas se declara la soberana virtud de lagracia , y la lieclon sobrenatural , invisible , permanente , del Espíritu Santo., Allí está el sobrenaturalismo católico con su infinita fecundidad y con - 65 sus maravillas inenarrables ; ahí está explicado , sobre todo , el triunfo de la cruz , que es el mayor y el mas inconcebible de todos los portentos. En efecto , el Cristianismo , humanamente hablando , debia sucumbir , y era necesario que sucumbiera : debia sucumbir , lo primero , porque era la verdad ; lo segundo , porque tenia en su apoyo testimonios elocuentísimos , milagros portentosos V pruebas irrefragables. Jamás el género humano dejó de rebelarse y de protestar contra todas esas cosas separadas ; y no era probable, ni creible , ni imaginable siquiera , que dejara de rebelarse y de protestar contra todas ellas juntas ; y de hecho estalló en blasfemias , y en protestas, y en rebeldías. Empero el Justo subió á la cruz por amor, y derramó su sangre por amor , y dió su vida por amor : y ese amor infinito y esa preciosísiina sangre merecieron al mundo la venida del Espíritu Santo. Entonces todas las cosas mudaron de faz , porque la razon fué vencida por la fé , y la naturaleza por la gracia. ¡ Cuán admirable es Dios en sus obras, cuán maravilloso en sus designios, y cuán sublime en sus pensamientos! El hombre y la verdad andaban reñidos ; el orgullo indomable del primero se compadecía mal con la evidencia un tanto insolente y brutal de la segunda. Dios templó la evidencia de la segunda poniéndola entre nubes trasparentes , y envió al primero la fé , y enviándosela, ajustó con él este pacto : Yo dividiré contigo el imperio; yo te diré lo que has de creer , y te daré fuerza para que lo creas, pero no oprimiré con el yugo de la evidencia tu voluntad soberana; te doy la mano para salvarte , pero te _dejo derecho de perderte; obra conmigo tu salvacion ó piérdete tá solo ; no te quitaré lo que te dí , y el dia que te saqué de la nada , te dí el libre albedrío. Y este pacto , por la gracia de Dios , fué libremente aceptado por el hombre. De esta manera la oscuridad dogmática del Catolicismo salvó de un naufragio cierto á su evidencia histórica. La fó , mas conformeque la evidencia con el entendimiento del hombre, salvó de! naufragio á la razon humana. La verdad dAia de ser propuesta por 13 fé , si !labia de ser 1 ( . 2pL r i p la por el hom- TOMO 1 V. subí enatural lo que es milagroso. Lo milagroso, lo sobrenatural lo natural son fenómenos idénticos sustancialmente entre sí Por razon de su orígen , que es la voluntad de Dios ; voluntad , que siendo actual en todos ellos, es en todos eterna. Dios quiso eterna actualmente la resurreccion de Lázaro, como quiere eterna y actualmente que los árboles fructifiquen. Y los árboles no tienen una razon mas independiente de la voluntad divina para fructificar, que Lázaro para salir, despees de muerto, del sepulcro. La diferen– cia de estos fenómenos no está en su esencia, puesto que uno y otro dependen de la voluntad divina, sino en el modo ; porque en los dos casos la divina voluntad se ejecuta y se cumple por dos dilerentes maneras, y en virtud de dos leyes distintas. Una de estas dos maneras se llama y es natural , y la otra se llama y es milagrosa. Los hombres llamamos naturales á los prodigios diarios, y milagrosos á los prodigios intermitentes. Por donde se ve cuán grande es la locura de los que niegan la potestad de obrar los intermitentes al mismo que obra los diarios. ¿Qué otra cosa viene á ser esto, sino negar al que hace lo que es mas, la potestad de hacer lo que es menos; ó lo que viene á ser lo mismo, negar que puede obrarse alguna vez aquello que se obra siempre? Vosotros, los que negais la resurreccion de Lázaro, porque es obra milagrosa, deeilne, ¿por qué no negais otros prodigios mayores? ¿Por qué no negais ese  quz l , asoma por el oriente, y esos cielos tan hermosos y refulgentes y tendidos, y sus luminares eternos? ¿Por qué no negais esos mares bramadores, hermosísimos , turbulentísimos , y esa arena blanda , leve, en donde mueren humildes esos roncos bramidos, esas concertadas armonías y esas grandes turbulencias? ¿Por qué no negais esos campos tan llenos de frescura, y esos bosques tan llenos de silencio , de majestad y de sombras, y esas inmensas cataratas con sus inmensos vuelcos, y esos deslumbradores cristales de esas clarísimas fuentes ? Y si no negáis estas cosas, ¿cómo es tan grande vuestra locura, y vuestra inconse c 2uericia tan palpable, que négais como impo– sible, ó como difícil siquiera, la resurreccion de un hombre? Yo de mí Sé decir, que no niego [fi fá 'ino al que afirma que habiendo ---- 73 — abierto sus o j os. exteriores para ver lo que le rodea, z ó sus ojos in, teriores para ver lo que en sí pasa , ha visto fuera ó dentro de sí cosa que no sea milagro. Síguese de lo dicho, que la distincion por tina parte entre las cosas naturales y las sobrenaturales, y por otra entre los fenómenos ordinarios, así del órden natural como del sobrenatural, y los milagrosos , no lleva ni puede llevar consigo no sé qué rivalidad y antagonismo oculto entre lo que existe por la voluntad de Dios, y lo que existe por naturaleza; como si Dios no fuera el autor, y el mantenedor, y el gobernador soberano de todo lo que existe. Todas esas distinciones , sacadas de sus límites dogmáticos, han ido á parar, á lo que vemos, á la deificacion de la materia, y á la negacion absoluta, radical de la providencia y de la gracia. Volviendo á anudar, para concluir, el hilo de este discurso, diré que la providencia viene á ser una gracia general, en virtud de la cual Dios mantiene en su ser, y gobierna segun su consejo todo lo que existe; así corno la gracia viene á ser á manera de una providencia especial, con la que Dios tiene cuidado del hombre. El dogma de la providencia y el de la gracia nos revelan la existencia de un mundo sobrenatural, en donde residen sustancialmente la razon y las causas de todo, lo que vemos sin la luz que viene de allí, todo es tinieblas ; sin la explicacion que está allí, todo es i nexplicable ; sin esa explicacion y sin esa luz todo es fenomenal , efímero , contingente ; todas las cosas son humo que se deshace, fantasmas que se desvanecen, sombras que se deslizan, sueños que pasan. Lo sobrenatural está sobre nosotros , fuera de nosotros, dentro de nosotros mismos. Lo sobrenatural circunda lo natural y lo penetra por todos sus poros. El conocimiento de lo sobrenatural es, pues, el fundamento de todas las ciencias, y señaladamente de las políticas y de las mora- • les. En vano aspirareis á explicar al hombre sin la gracia , y á la sociedad sin la providencia sin la providencia y sin la gracia, la sociedad y el hombre son para el género humano un arcano perpétuo. La importancia de esta demostracion y su trascendencia altísima se verá mas adelante, cuando bosquejando el triste y lamenta -- - 74 - ble cuadro de nuestros extravíos y de nuestros errores, se les vea brotar todos de la negacion del sobrenaturalismo católico, como de su propia fuente. Entre tanto conviene á ini propósito dejar consignado aquí que la accion sobrenatural y constante de Dios sobre la sociedad y sobre el hombre e3 el anchísimo y seguro fundamento en que se asienta todo el edificio de la doctrina católica; de tal manera, que, quitado ese fundamento , todo ese gran edificio en que se mueven anchamente las generaciones humanas , viene abajo igualarse con la tierra. CAPITULO VIL QUE LA IGLESIA CATÓLICA HA TRIUNFADO DE LA SOCIEDAD, Á PESAR DE LOS MISMOS 0111S- TÁCULOS, Y POR LOS MISMOS MEDIOS SOBRENATURALES QUE DIERON LA VICTORIA SOBRE EL MUNDO Á NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. L A Iglesia católica, considerada como institucion religiosa, ha ejercido la misma influencia en la sociedad , que el catolicismo, considerado como doctrina, en el mundo; la misma que nuestro Señor Jesucristo , en el hombre. Consiste esto en que nuestro Señor Jesucristo, su doctrina y su Iglesia no son en realidad sino tres manifestaciones diferentes de una misma cosa ; conviene á saber: de la accion divina obrando sobrenatural y simultáneamente en el hombre y en todas sus potencias, en la sociedad y en todas sus instituciones. Nuestro Señor Jesucristo , el Catolicismo y la Iglesia católica son la misma palabra , la palabra de Dios resonando perpétuamente en las alturas. Esa palabra ha tenido que superar los mismos obstáculos , y ha 'triunfado por los mismos medios en sus encarnaciones diferentes. 76 Los profetas de Israel liabian anunciado la venida del Señor en la plenitud de los tiempos , habian escrito su vida , habian lamentado con tremendas lamentaciones sus tremendos infortunios , habian dicho sus dolores, habian descrito sus trabajos , habian contado una por una las gotas que componian el mar de sus lágrimas , habían visto sus congojas y vilipendios , hablan levantado el acta de su pasion y de su muerte ; á pesar de esto el pueblo de Israel no le conoció cuando vino , y cumplió todas las profecías olvidado de sus profetas. La vida del Señor fué santísima ; su boca habla sido la única boca humana que se 'labia atrevido á pronunciar en presencia de los hombres estas palabras, insensatamente blasfemas ó inefablemente divinas : Quién me argüirá de pecado? Y á pesar de esas palabras que ningun hombre habla pronunciado antes , que no pronunciará despues ninguno , el mundo no le conoció , y le llenó de ignominias. Su doctrina era maravillosa y verdadera ; y lo era tan- to , que iba como perfumándolo todo con su estremada suavidad , y bañándolo todo con sus apacibles resplandores. Cada una de las palabras que caian blandamente de sus sacratisimos labios era una revelacion portentosa , cada revelacion una verdad sublime , cada verdad una esperanza ó un consuelo. Y á pesar de todo , el pueblo de Israel apartó la luz de sus ojos , y cerró su corazon á aquellas portentosas consolaciones y á aquellas sublimes esperanzas. Obró milagros nunca vistos de los hombres ni oidor de las gentes , y á pesar de esto se apartaron de él con horror , como si estuviera inficionado de la lepra , ó como si llevara en la frente una maldicion estampada por la cólera divina , las gentes y los hombres. Hasta uno de entre sus discípulos , á quien amó con amor , fué sordo al reclamo dulce de sus dulcísimos amores , y cayó en el abismo de la traicion desde la eminencia del apostolado. La Iglesia de Jesucristo venia anunciada por grandes profetas, y representada en símbolos ó figuras desde el principio de los tiempos. Su mismo divino Fundador , al abrir sus zanjas inmortales, y al modelar en un molde maravilloso sus divinas gerarquías , Ruso ante los ojos de sus apóstoles su historia advenidera ; allí anunció sus grandes tribulaciones , sus persecuciones sin ejemplo ; vió pa- - 77 - sar uno por uno y unos en pos de otros, en sangrienta procesion, sus confesores y sus mártires. Dijo cómo las potestades del mundo y del infierno ajustarian contra ella , en odio á él , paces horribles y sacrílegas alianzas; y de qué manera briunfaria, por su gracia, de todas las potestades del mundo y del infierno. Tendió por toda la prolongacion de los tiempos su vista soberana , y anunció el fin de todas las cosas, y la inmortalidad de su Iglesia , trasformada en aquella Jerusalen celestial , vestida de luz y de piedras resplandecientes llena de gloria y empapada en perfumes de suavísimas fragancias, A pesar de esto , el mundo , que la vió siempre perseguida y siempre triunfante , que ha podido contar y ha contado por sus tribulaciones sus victorias, la da perpetuamente nuevas victorias con sus nuevas tribulaciones , cumpliendo así ciegamente la grande profecía , al mismo tiempo que se olvida de lo profetizado v del profeta. La Iglesia es perfecta y santísima , así como su divino fundador fué perfecto y santísimo. Ella tambien , y solo ella pronuncia en presencia del mundo aquella palabra nunca oída: ¿Quién me argüirá de error? ¿Quién me argüirá de pecado? Y -á pesar de esa estra g a palabra qué ella sola pronuncia , el mundo ni la desmiente ni la sigue sino con sus vituperios. Su doctrina es maravillosa verdadera , porque es la enseñada por el gran maestro de toda verdad y el gran Hacedor de toda maravilla; y sin embargo el mundo cursa estudios en la cátedra del error , y pone un oido aten- to á la elocuencia vana de impúdicos sofistas y de oscuros histrío_ nes. Recibió de su divino fundador la potestad de hacer milagros, y los hace , siendo ella misma un milagro perpétuo ; y sin embargo, el Tnúndo la llama vana supersticion y vergonzosa , y es dada en espectáculo á los hombres y á las gentes. Sus pt opios hijos , amados con tanto amor , ponen su mano sacrílega en el rostro de sil tiernísima Madre , y abandonan el santo hogar que protegió su infancia ,y buscan en nueva familia y en nuevo hogar no sé qué torpes delicias y qué impuros amores: y de esta manera va siguiendo el anunciado camino de su dolorosa pasion no conocida del mundo y desconocida de los heresiarcas. Y lo que hay aquí de singular y de mara vi,.11ft“) ee, que, imitando 7S-- perfectamente á nuestro Señor Jesucristo, no padece tribulaciones á pesar de los prodigios que obra , de la vida que vive , de las ver_ dadesque enseña , y de los testimonios invencibles que acreditan la divinidad de su encargo; sino que , al re y es , padece esas tribulaciones á causa de esos testimonios invencibles , de esas verdades que enseña , de esa vida santísima que vive , y (le esos milagros que obra. Suprimid por un momento con la iinaginacion esa vida, esas verdades , esos prodigios y esos invencibles testimonios , y habreis suprimido de un solo golpe , y de una vez , todas sus tribulaciones, todas sus lágrimas , todos sus infortunios y todos sus desamparos. En las verdades que proclama está el misterio de su tribulacion; en la fuerza sobrenatural que la asiste está el misterio de su victoria; y esas dos cosas juntas esplican á la vez sus victorias y sus tribulaciones. La fuerza sobrenatural de la gracia se comunica perpétupmente á los fieles por el ministerio de los sacerdotes y por el canal de los sacramentos; y aquella fuerza sobrenatural , comunicada de esta manera á los fieles, miembros de la sociedad civil al mismo tiempo que de la Iglesia , es la que ha abierto el profundísimo abismo que hay, aun consideradas bajo el punto de vista político y social, entre las sociedades antiguas y las sociedades católicas. Entre ellas, todo bien considerado , no hay otra diferencia sino la que resulta de estar las unas compuestas de católicos y las otras de paganos; de estar las unas compuestas de hombres movidos por sus instintos naturales , y las otras de hombres que , muertos mas ó menos completamente á su naturaleza propia , obedecen mas ó menos cumplidamente al impulso sobrenatural y divino de la gracia. Esto sirve para esplican la distancia que hay entre las instituciones políticas y sociales de las sociedades antiguas, y las que han brotado corno de suyo y espontáneamente en las sociedades modernas ; corno quiera que las instituciones son la espresion social de las ideas comunes, las ideas comunes el resultado colectivo de las ideas individuales, las ideas individuales la forma intelectual de la manera de ser v de sentir del hombre; y que el hombre pagano y el hombre católico ---- 79 --- dejaron de ser y de sentir de la misma manera , siendo el uno el representante de la humanidad prevaricadora y desheredada , y el otro el representante de la humanidad redimida. Las instituciones antiguas y las modernas no son la espresion de dos sociedades diferentes , sino porque son la espresion de dos diferentes humanidades. Por eso cuando las sociedades católicas prevarican y caen, sucede que luego , al punto , el paganismo hace • rrupcion en ellas, y que las ideas , las costumbres , las instituciones y las sociedades mismas tornan á ser paganas. Si haceis abstraccion por un momento de esta fuerza sobrenatural , invisible , con que el Catolicismo ha ido trasformando todo lo que es visible y natural lenta y calladamente , por medio de una operacion misteriosa y secretísima , todo se oscurece á vuestros ojos y lo natural y lo sobrenatural , lo visible y lo invisible , todo es tinieblas. Todas vuestras explicaciones se convierten en hipótesis falsas, que nada esplican y que son ademas inesplicables. No hay espectáculo mas triste de ver , que el que presenta el hombre de esclarecido ingenio , cuando acomete la empresa imposible y absurda de esplicar las cosas visibles por las visibles , las naturales por las naturales lo cual , como quiera que todas las cosas visibles y naturales , en cuanto naturales y visibles , son una misma cosa , viene á ser tan absurdo corno esplicar un hecho por el mismo hecho , una cosa pQr la cosa misma. En este gravísimo error ha caído un hombre eminentísimo y de grandes excelencias, cuyos escritos es imposible leer sin un respeto profundo , cuyos discursos no se pueden oir sin grande admiracion , y cuyas prendas personales son superiores todavía á sus escritos , á sus discursos y á sus talentos. Mr. Guizot saca ventaja á todos los escritores contemporáneos en el arte de tender sobre las cuestiones mas intrincadas una vista serena. Su mirada, generalmente hablando , es imparcial y segura. En la espresioa es limpio , en el estilo sobrio , en los atavíos del lenguaje , severamente modesto su elocuencia mkma se sujeta á su razon : su elocuencia es alta , pero su razon altísima. Por elevada que una cuestion esté , cuando Mr. tiuizot sale de su reposo y va hácia ella , va siempre como del monte al valle, so nunca como del valle al monte. Cuando describe los fenómenos que ve , no parece que los describe , sino que los crea. Si entra en cuestiones de partido , tiene una complacencia refinada en señalar á cada uno la parte de error y la parte de verdad que le corresponde ; y no parece que se la da porque le corresponde , sino que le corresponde porque él se la señala. Por lo general , siempre que discute, discute como si enseñara , y enseña como si estuviera naturalmente revestido, para enseñar , de un magisterio eminente. Si por acaso habla de la religion, su lenguaje es solemne, ceremonioso y austero ; á serle esto posible, se ve bien que irla hasta los términos de la reverencia. La parte que la concede en la obra de la restauracion social , es grande, corno conviene á la persona que la da y á la institucion que la recibe. Nadie sabrá decir si la considera como reina y señora de las otras instituciones ; lo que puede afirmarse es que en todo caso es á sus ojos como una reina amnistiada , que aun en el cha de su gloria conserva las señales de su pasada servidumbre. La calidad eminente de Mr. Guizot está en ver bien todo lo que ve, y en ver todo lo visible , y en ver cada cosa de por sí y separadamente. La parte flaca de su entendimiento está en no ver de qué manera esas cosas visibles y separadas forman entre si un conjunto gerárquico y armonioso, animado por una fuerza invisible. Se echa de-ver, más que en ninguna otra parte , así este gran defecto como aquella calidad eminente , en el libro que conconsagró á hacer una descripcion cumplida de la civilizacion europea. Mr. Guizot ha visto todo lo que hay en esa civilizacion tan compleja como fecunda ; todo , menos la civilizacion misma. El que busque los elementos múltiples y variados que la componen, búsquelos en su libro , que allí están ; el que busque la poderosa unidad que la constituye , el principio de vida que circula libremente por los robustos miembros de ese cuerpo social sano y robusto , que busque todas esas cosas en otra parte , porque en su libro no se encuentran. Mr. Guizot ha visto bien todos los elementos visibles de la civilizacion , y todo lo que en ellos hay de visible ; y aquellos que no --- contierien en sí cosa que no caiga debajo dé la jurisdiccion de los sentidos , han sido examinados por él cumplidamente. Había uno, empero, visible é invisible á un tiempo mismo. Ese elementp era la Iglesia. j,a Iglesia obraba sobre la sociedad de una manera análoga á la de los otros elementos políticos y sociales , y ademas de una manera exclusivamente propia. Considerada corno una institucion nacida del tiempo y localizada en el espacio , su influencia era visible y limitada , corno la de las otras instituciones localizadas en el espacio , hijas del tiempo. Considerada como una institucion divina , tenia en sí una inmensa fuerza sobrenatural , la cual , no sujetándose ni á las leyes del tiempo ni á las del espacio, obraba sobre todo , y en todas partes á la vez , callada , secretísima y sobrenaturalmente. Hasta tal punto es esto verdad , que en la crítica confusion de todos los elementos sociales la Iglesia dió algo á todos los lemas de exclusivamente suyo , mientras que ella solo impenetrable á la confusion, conservó siempre su identidad absoluta. Al ponerse en contacto con ella la sociedad romana , sin dejar de ser romana como ántes , fué algo que antes no habia sido : fué católica. Los pueblos germánicos , sin dejar de ser germánicos como antes , fueron algo que antes no habian sido : fuéron católicos. Las intituciones políticas y socialés , sin perder la naturaleza que les era propia , tomaron una naturaleza que les era extraña : la naturaleza católica. Y el Catolicismo no era tina vana forma, porque no dió á ninguna institucion forma ninguna: era por el contrario algo de íntimo y de esencial, y por eso las dió á todas algo de profundo y de íntimo. El Catolicismo dejaba las formas y mudaba las esencias. Y al mismo tiempo que dejaba en pié todas las formas y mudaba todas las esencias , conservaba íntegra su esencia y recibia de la sociedad todas las formas. La Iglesia fué feudal , como el feudalismo fué católico. Pero la Iglesia no recibía el equivalente de lo que daba, como quiera que recibía algo que era puramente esterior y que habia de pasar como un accidente , mientras que daba algo de interior y de íntimo que de permanecer corno una esencia. Resulta de aquí , que en el acerbo cornil de la eivilizacion Tomo IV. 6 St-1 — y curioso , luego al punto su entendimiento comenzó á oscurecerse, su voluntad á enflaquecer : apartada de Dios, que era su apoyo, padeció un súbito desfallecimiento. En aquel instante mismo su libertad , que no era una cosa diferente de su voluntad y de su entendimiento , quedó enferma. Cuando pasó de la culpable contemplacion al acto culpable , su entendimiento padeció una grande oscuridad , su voluntad un profundo desmayo la mujer arrastró al hombre desfallecido , y la libertad humana cayó en tristísima flaqueza. Confundiendo la nocion de la libertad con la de una independencia soberana, preguntan algunos por qué se dice que el hombre fué esclavo cuando cayó bajo la jurisdiccion del demonio, al mismo tiempo que se afirma que era libre cuando estaba puesto absolutamente en la mano de Dios. A lo cual se responde que no se puede afirmar del hombre que es esclavo, solo porque no se pertenece á sí propio, en cuyo caso seria esclavo siempre, como quiera que no se pertenece nunca á sí mismo de una manera independiente y soberana. Afírmase de él que es esclavo, solamente cuando cae en manos de un usurpador, como se afirma de él que es libre cuando no obedece sino á su legítimo dueño. No hay otra esclavitud sino aquella en que cae el que se sujeta á un tirano, ni mas tirano que el que ejerce una potestad usurpada , ni otra libertad sino la que consiste en la obediencia voluntaria á las potestades legítimas. Otros no alcanzan á comprender de qué manera la gracia, por la cual fuimos puestos en libertad (1) y rescatados , se aviene con esa misma libertad y rescate, pareciéndoles que en esa operacion misteriosa Dios solo obra, y el hombre padece ; en lo cual van de todo (1) Es decir, la gracia por la cual fuimos libertados de la servidumbre restaurando el libre albedrío. Advertimos esto para que no se tome la espresion del autor en el sentido estricto y violento que seria necesario para atribuirle la opinion de que antes de la redencion se hallaba estinguido en nosotros de todo punto el libre albedrío; proposicion errónea y muy distante, como ya otra vez hemos observado, del modo de pensar eminentemente católico del autor, bien claramente manifestado en muchos pasages de esta obra, donde se dice que la libertad humana , por el pecado enfermó, enflaqueció, cayó en el mas deplorable estado de fr¿tOlidad, y otras !rases semejantes; pero de ningun rnodo que quedó muerta y c.,,tinguida, - - 90 — punto errados, como quiera que en este gran misterio concurren Dios y el hombre, obrando el primero y cooperando el segundo. Y aun por esta razon no suele dar Dios, poipunto general, sino la gracia que es suficiente para mover la voluntad con blandura. Temeroso de oprimirla, se contenta con llamarla hácia sí con suavísimos reclamos. El hombre, por su parte, cuando acude al reclamo de la gracia , acude con incomparable suavidad y complacencia; y cuando la voluntad suavísima del hombre que se complace en el llamamiento, se junta en uno con la voluntad suavisima de Dios, que llamándole se complace y que complaciéndose le llama , entonces sucede que de suficiente que era la gracia, se torna en eficaz por el concurso de estas dos suavísimas voluntades. Por lo que hace á aquellos que no conciben la libertad sino en la ausencia de toda solicitacion que mueva á la voluntad del hombre, solo diré que caen sin advertirlo en uno de estos dos grandes absurdos : en el que supone que puede moverse sin ninguna especie de motivo un sér razonable , ó en el que consiste en suponer que un sér que no es razonable puede ser libre. Si lo dicho anteriormente es cierto, la facultad de escoger otorgada al hombre, lejos de ser la condicion necesaria, es el peligro de la libertad, puesto que en ella está la posibilidad de apartarse del bien y de caer en el error; de renunciar á la obediencia debida á Dios, y de caer en manos del tirano. Todos los esfuerzos del hombre deben dirigirse á dejar en ocio esa facultad, ayudado de la gracia, hasta perderla del yodo, si esto fuera posible, con el perpétuo desu_ so. Solo él que la pierde entiende el bien; quiere el bien y le ejecuta; y solo el que esto hace es perfectamente libre, y solo el que es libre es perfecto, y solo el que es perfecto es dichoso; por eso ningun dichoso la tiene : ni Dios, ni sus santos, wi los coros de sus ángeles. CAPÍTULO 11. SE DA RESPUESTA Á ALGUNAS OBJECIONES REL MVAS Á ESTK DOGMA. S 1 la facultad de escoger no constituye la perfeccion sin el peligro del libre albedrío del hombre ; si en aquella facultad tuvo principio su . prevaricacion y origen su caida, y si en ella está el secreto del pecado, de la condenacion y de la muerte , cómo se compadece con la infinita bondad del Dios infinito ese funestísimo don que viene henchido de desventuras y preñado de catástrofes ? ¿ Cómo llamaré á la mano que me lo dá, misericordiosa ó airada? Si es una mano airada, ¿por qué me dió la vida ? ¿Por qué me la acompañó con carga tan grave, si es misericordiosa ? ¿La llamaré justa, (3 solo fuerte? Si es justa , a, qué labia hecho yo antes de ser, para ser asunto de sus rigores? Y si es solo fuerte, ¿qué hace que no me pisa y no me quiebra? Si pequé por el uso del don que recibí, ¿quién es el autor (le mi pecado'? Si llego á condenarme por el pecado á que me incliné por la inclinacion que me trié dada , quién es el .autor de mi condenacion y de ' ni infierno'? Ser misterioso y tremendo á quien no sé si bendecir ó detestar! ¿caeré derribado á tus pies como tu siervo Job, y te enviaré hasta rendirte, acompañándolas con mis acervos sollozos, mis encendidas plegarias; ó pondré monte sobre monte, Pelion sobre Osa, volviendo á emprender contra tí la guerra de los Titanes? Esfinge misteriosa! ni sé cómo aplacarte, ni sé cómo vencerte ; no sé si echar por el camino de tus enemigos, ó por el camino de tus siervos. Ni sé aun cómo te llamas. Si , como dicen , eres omnisciente , dime , por lo menos , en cuál de tus libros sellados tienes escrito mi nombre , para saber cómo he de llamarte; porque tus nombres son tan contradictorios como tú mismo. Los que se salvan, te llaman Dios; los que se condenan, tirano. Así habla, vueltos los ojos encendidos hácia Dios, el génio del orgullo y de las blasfemias. Por una demencia inconcebible y por una aberracion inexplicable, el hombre, hechura de Dios, cita ante su tribunal al mismo , Dios que le dá el tribunal en que se asienta, la razon con que le ha de juzgar y hasta la voz con que le llama. Y las blasfemias llaman á otras blasfemias , corno el abismo á otro abismo; la blasfemia que le emplaza, va á parar á la blasfemia que le condena, ó á la blasfemia que le absuelve. Absuélvale ó condénele , el hombre que en vez de adorarle le juzga, es blasfemo. ¡Desdichados los soberbios que le emplazan , y bienaventurados los humildes que le adoran ! porque él vendrá á los unos v* á los otros : á los unos, como emplazado, en el dia del emplazamiento; á los otros, como adorado, en el día de las adoraciones ; á ninguno que le llame dejará nunca de responder: á los unos , empero, responderá con sus iras, á los otros con sus misericordias-. Y no se diga que con esta doctrina se va á parar á un absurdo, corno quiera que se va á parar á la ne o ucion de toda competencia por parte de la razon humana para entender en las cosas de Dios, y por aquí á la condenacion implícita de los teólogos y de los santos doctores, y hasta de la misma Iglesia, que de ellas trataron y entendieron largamente en las edades pasadas. Lo que por - 93 esta doctrina se condena, es la competencia de la razon no aluntbrada de la fé para ,entender en las cosas que son materia de la revelacion y de la fé, por ser sobrenaturales. Cuando la razon entiende en aquellas cosas sin aquella ayuda , trata de Diosy con Dios en calidad de juez supremo que no consiente ni alzada ni recurso contra sus fallos inapelables : en esta suposicion , ahora sea condenatorio, ahora absolutorio, su fallo es una blasfemia; y lo es, no tanto por lo que en él se afirma ó se niega de Dios, como Por lo que la razon humana arfima de sí en él írn plicitamente; como hiera que, así en la condenacion como en la absolucion, afirma siempre de sí una misma cosa : su propia independencia y su propia soberanía. Cuando la Iglesia santísima afirma ó niega alguna cosa de Dios, no hace otra cosa sino afirmar ó negar de Dios lo que á Dios mismo le oye. Cuando los teólogos eminentes y los doctores santos entran con su razon en el abismo oscuro de - las divinas excelencias, no entran nunca en él sin un secretísimo terror, y sin que la fé les vaya abriendo camino. No se proponen sorprender en Dios secretos y maravillas ignoradas de la fé, sino solo juntar la lumbre de la razon con su Jumbre, para ver por otro lado las mismas maravillas y secretos ; no van á ver en Dios cosas nuevas, sino á ver en él las mismas cosas de dos maneras diferentes; y estas dos diferentes maneras de conocerle vienen á ser dos maneras diferentes de adorarle. Porque es de saber que no hay misterio ninguno, entre los que nos enseña la fé y la Iglesia nos propone, que no reuna en sí , por una admirable disposicion de Dios, dos calidades que suelen andar reñidas : la oscuridad y la evidencia. Los misterios católicos vienen á ser á manera de cuerpos á un tiempo mismo luminosos y opacos, y que de tal manera lo son , que sus sombras no pueden ser esclarecidas nunca por su luz, ni su luz oscurecida por sus sombras, siendo perpétuamente oscuros y perpétuamente luminosos. Al mismo tiempo que derraman su luz por la creacion , guar dan para sí sus sombras ; lo esclarecen todo, y no pueden ser por nada esclarecidos. Todo lo penetran, y son impenetrables. Parece 1 • oQa absurda concederlos, y es mayor ill)`,111 . (11) 11Cgari (P ^  Para que los concede, no 11 lv otra oscuridad sino la suya ; para el que los niega, el dia se le vuelve noche, y para sus ojos privados de luz, la oscuridad está en todas partes. Y sin embargo, los hombres ;tan grande es su ceguedad ! prefieren neg,►rlos á concederlos ; la luz les es cosa intolerable, si por ventura les viene de una region sombría ; y en el despecho de su gigantesco orgullo condenan sus ojos á eterna oscuridad, teniendo por desventura mayor las sombras que se concentran en un solo misterio, que las que se dilatan por todos los horizontes. Sin salir de los altísimos misterios que son asunto de este capítulo, será cosa fácil de demostrar cuanto venimos afirmando. ¿Ignorais el por qué de ese don tremendo de escoger entre el bien y el mal , entre la santidad y el pecado , entre la vida y la muerte? Pues negadla por un solo momento, y en ese momento mismo haceis imposible de todo punto la creacion angélica y la creacion humana. Si en esa facultad de escoger está la imperfeccion de la libertad , quitada esa facultad, la libertad es perfecta; y la libertad perfecta es el resultado de la perfeccion simultánea de la voluntad y del entendimiento. Esa perfeccion simultánea está en Dios : si la poneis tambien en la criatura, Dios y la criatura son una misma cosa; todo es Dios , ó nada es Dios ; de esta manera vais á dar al panteismo, ó al ateismo que son una misma cosa, expresada de dos maneras diferentes. La imperfeccion es una cosa tan natural á' la criatura, y la perfeccion es una cosa tan natural á Dios , que no podeis negar ni la una ni la otra sin una implicacion en los términos , sin una contradiccion sustancial , sin un absurdo evidente. Afirmar de Dios que es imperfecto, es afirmar que no existe ; afirmar que la criatura es perfecta , es afirmar que no existe la criatura : de donde resulta que si el misterio es superior, su negacion es contraria á la razon humana ; dejando el uno por la otra, habeis dejado lo oscuro por lo imposible. Así como todo es falso, contraditorio y' absurdo en la net;acion racionalista, todo es sencillo y natural y lógico en lá afirmacion católica. El Catolicismo afirma de Dios-que es absolutamente perfec- to; y de los seres creados, que son perfectos con una perfeccion re- lativa, é imperfectos con-una imperfeccion absoluta; y son perfectos ó imperfectos por tan excelente manera, que su imperfeccion absoluta, por la cual se separan infinitamente de Dios .. , constituye su perfeccion relativa , con la cual cumplen perfectamente sus diferetites encargos, y forman todos juntos la perfecta armonía del • universo. La perfeccion absoluta de Dios está, bajo nuestro punto de vista, en ser soberanamente libre, es decir, en 'entender perfectamente el bien, y en querer el bien que entiende, con una voluntad perfecta. La imperfeccion absoluta de todos los otros séres inteligentes y libres está en no entender y en no querer el bien, de tal manera, que no puedan entender el mal y querer el mal que entiende su entendimiento. Su perfeccion relativa está en esa misma imperfeccion absoluta, á la cual se debe, por una parte , que sean diferentes de Dios por naturaleza; y por otra, que pueden juntarse con Dios , que es su fin, por un esfuerzo de su propia voluntad, ayudada de la gracia. Estando los séres inteligentes y libres ordenados en jerarquías, de tal manera son imperfectos , que lo son jerárquicamente. Se pa_ recen entre sí , en que son imperfectos todos ; se distinguen entre sí , en que lo son en diferentes grados , ya que no de diferente manera. El ángel no se diferencia del hombre sino en que la imperfeccion comun á los dos es mayor en el hombre y menor en el ángel , como convenia al diferente puesto que ocupan en la inmensa escala de los séres. Salieron de la mano de Dios el uno y el otro con la facultad de entender y de querer el mal , y con la de ejecutar el mal que entendian : en esto está su semejanza. Empero en la naturaleza angélica esta imperfeccion duró un momento , mientras que en la humana dura siempre : en esto está su diferencia. Hubo para el ángel un momento pavoroso , solemnísimo , en que le fué dado escoger entre el bien y el mal ; en aquel instante tremendo las falavijes angélicas se dividieron entre sí : de ellas unas se inclinaron ante el acatamiento divino , otras se alzaron en tumulto v se declararon rebeldes. A esta resolucion suprema é instantánea si g uió un fallo instantáneo v supremo : los ángeles rebeldes fueron condenados, v lo s leales fueron confirmado ,: en gram. 9(► -- El hombre , mas naco de entendimiento y de voluntad que el ángel , porque no era como el , un espíritu puro, recibió una libertad mas flaca y mas imperfecta , y su imperfeccion había de durar en él tanto como su vida. Aquí es donde resplandece con su infinito resplandor la inenarrable belleza de los designios divinos. Dios vió antes de todo principio cuán bellas y convenientes eran las jerarquías , y estableció las jerarquías entre los séres inteligentes y libres. Vió, por otro lado , eternamente cuán conveniente y bella era en el Criador cierta manera de igualdad para con todas sus criaturas ; y fué tal el soberano artificio , que juntó en uno la belleza de la igualdad con la belleza de la jerarquía. Para que la jerarquía pudiera existir , hizo desiguales sus dones ; y para que la ley de la igualdad se cumpliera , exigió mas al que dió mas , y menos al que dió menos ; de tal manera , que el mas aventajado en los dones fuera mas estrechado en las cuentas , y el menos estrechado en las cuentas menos aventajado en los dones. Porque la nativa excelencia del ángel fué mayor , su caida fué sin esperanza y sin remedio , su castigo instantáneo , su condenacion eterna ; porque la nativa excelencia del hombre fué menor , no cayó sino para ser levantado , no prevaricó sino para ser redimido. El fallo que le alcanza no será inapelable , ni su condenacion irredimible, sino en aquel instante conocido solo de Dios , en que la prevaricacion angélica y la humana pesen con un peso igual en la balanza divina , llegando á ser la una por la repeticion , lo que la otra por la grandeza. De esta manera el hombre no podrá decir á Dios: ¿porqué me hiciste hombre y no ángel? ni el ángel : ¿por qué no me hiciste hombre? Señor , ¿ quién no se espanta con el espectáculo de tu justicia? ¿Qué grandeza hay igual á la grandeza de tu misericordia? ¿Qué balanza hay tan en su fiel como la que tú tienes en la mano? ¿Qué vara hay tan derecha como la vara con que mides? ¿Qué matemático conoce como tú los números y sus misteriosas armonías ? ¡Cuán bien hechos están todos los prodigios que hiciste! ¡Cuán bien asentadas las cosas que asentaste , y cuán armónicamente bellas despues de bien asentadas! Abre , Señor, mi entendimiento para que entienda algo de lo que te propones en tus eternos designios , algo de lo que eternamente entiendes, y algo de lo que eternamente eje-; cutas ; porque qué sabe quien no te sabe á tí? Y quien á tí te sabe ¿qué ignora? Si el hombre no puede decir á Dios por qué no me hiciste ángel, ni porqué no me hiciste perfecta- 0 o podrá decirle á lo menos :— Señor , no me valiera mas no haber nacido? ¿Por qué me hiciste lo que soy? Si tá me hubieras consultado, no hubiera recibido la vida con la facultad de perderla: el infierno me aterra mas que la nada.— El hombre no sabe de por sí sino blasfemar : cuando pregunta, blasfema , si el mismo Dios que le ha de dar la respuesta no le enseña la pregunta; cuando pide algo , blasfema , si no le enseña lo que ha de pedir y como lo ha de pedir , el mismo Dios que le ha de otorgar su demanda. El hombre no supo ni lo que habia de pedir ni como habia de pedirlo , hasta que el mismo Dios , venido al mundo y hecho hombre le enseñó el Padre nuestro para que lo tornase, como un niño , de memoria. • ¿Qué quiere decir el hombre cuando dice:—¿No me valiera mas no haber nacido?—¿Existía por ventura antes de existir? ¿Y qué significa su pregunta si antes de existir no existía? El hombre puede formarse alguna idea de todo lo que escede su razon ; por eso se forma alguna idea de todos los misterios : solo de lo que no existe no puede formarse idea ninguna ; por eso no se forma idea ninguna de la nada. El que se suicida no quiere dejar de ser; quiere dejar de padecer , siendo de otra manera. El hombre , pues , no espresa idea ninguna cuando dice ¿Por qué  ) Solopuede espresar una idea preguntando: ¿Por qué soy lo que soy? Esta pregunta se resuelve en esta otra:---¿Por qué soy con la facultad de perderme? la cual es absurda por cualquier lado:nue se la mire. En efecto, si toda criatura en el hecho mismo de serlo es imperfecta , y si la facultad de perderse constituye la imperfeccion especial de los hombres , el que esa pregunta hace , viene á preguntar por qué el hombre es una criatura , ó lo que es lo mismo , por qué la criatura (1) Pues es lo mismo que decir:—¿nó hubiera sido mejor que yo no fuese?-- frase que en rigor no quiere decir nada. tomo IV. - 98 — no es el Criador ; por qué el hombre no es el Dios que crió al hombre. Quod absurdum. Y si no es esto lo que se quiere decir; si lo que únicamente se dice con esa pregunta es—por qué no ale salvas á pesar de mi facultad de perderme—el absurdo está más claro todavia; porque qué significa la facultad de perderse , dada al que no ha de perderse nunca? Si el hombre hubiera de salvarse de todas maneras, cúal seria el objeto final de la vida en el tiempo? ¿Por qué no comienza y se perpettía en el paraiso ? La razon no puede concebir que la salvacion sea á un tiempo mismo necesaria y futura, como quiera que lo futuro no vá sino con lo contingente 9 y que por su naturaleza misma es presente lo que por su naturaleza misma es necesario. Si el hombre debió pasar sin transicion á la eternidad , nada , y vivir desde el momento que vivió vida gloriosa , queda suprimido el tiempo y el espacio y la creacion entera hecha para el hombre, que es su rey. Si su reino no habia de ser de este mundo, ¿Para qué este mundo ? Si no habia de ser temporal, ¿para qué el tiempo ? Si no habia de ser local , ¿para que el espacio ? Y sin el tiempo y el espacio ¿para qué las cosas creadas en el espacio y en el tiempo ? Por donde se ve que , en la suposicion que vamos admitiendo , el absurdo que consiste en la contradiccion que hay entre la necesidad de salvarse y la facultad de perderse , va á parar al absurdo que consiste en suprimir de un golpe el tiempo y el espacio ; el cual lleva consigo el que consiste en la supresion lógica de todas las casas creadas , con el hombre , para el hombre y á causa del hombre. El hombre no puede poner una idea humana en lugar de otra divina, sin que luego al punto el edificio enteró de la creacion venga abajo , sepultándose á sí mismo en sus gigantescos escombros. Mirando esta cuestion por otro lado , puede afirmarse que al pedir el hombre el derecho absoluto de salvarse sin perder la facultad de perderse , pide , si c l abe , un absurdo mayor que cuando puso pleito á Dios porque , le dió la facultad de perderse ; como quiera que si en este último litigio pleiteaba por ser Dios, en aquel - 105 - de , que en los continentes se extiende de mar á mar , y en el mar de continente á continente, y en el mundo de un polo al otro polo. Las huestes vencedoras en Europa son vencidas en el Asia; los que sucumben en el Africa, triunfan en América. No hay hombre ninguno que, sabiéndolo ó ignorándolo, no sea combatiente en este recio combate; ninguno que no tenga una parte activa en la responsabilidad del vencimiento ó de la victoria. Lo mismo combate el forzado en su cadena , que el rey en su trono ; lo mismo el pobre que el rico , el sano que el doliente , el sabio que el necio , el cautivo que el libre , el viejo que el mozo , el civilizado que el salvaje. Toda palabra que se pronuncia , ó está inspirada por Dios , ó inspirada por el mundo , y proclama forzosamente de una manera implícita ó explícita , pero siempre clara , la glo./ ria del uno ó el triunfo del otro. En esta singular milicia todos combatimos por alistamiento forzoso ; aquí no tiene lugar ni el sistema' de los sustitutos ni el de los alistamientos voluntarios. En ella no se conoce ni la excepcion de sexo ni la de la edad ; aquí no se escucha al que dice : Soy hijo de viuda pobre ; ni á la madre del paralítico , ni á la mujer del estropeado. De esta milicia son soldados todos los nacidos. Y no me digas que no quieres combatir porque en el instante mismo en que me lo dices , estás combatiendo ; ni que ignoras á qué lado inclinarte , porque . en el momento mismo en que eso dices , ! ya te inclinaste á un lado ; ni me afirmes que quieres ser neutral , porque cuando piensas serlo , ya no lo eres; ni me asegures que permanecerás indiferente , porque me burlaré de tí , corno quiera que al pronunciar esa palabra ya tornaste tu partido. No te canses en buscar asilo seguro contra los azares de la guerra , porque te cansas vanamente; esa guerra se dilata tanto como el espacio , y se prolonga tanto como el tiempo. Solo en la eternidad , patria de los justos , puedes encontrar descanso ; porque solo allí no hay combate : no presumas, empero , que se abran para tí las puertas de la eternidad , sino muestras antes las cicatrices que llevas: aquellas puertas no se abren sino para los que combatieron aquí los combates del Senor glo- toG — riosainente , v • para los que van , como el Señor , crucificados. Al poner los ojos en el espectáculo que nos presenta la historia , el hombre no alumbrado con lumbre de fé va á parar forzosamente á uno de estos dos maniqueismos : al antiguo , que consiste en afirmar que hay un principio del bien y otro principio del mal ; que esos dos principios están encarnados en dos dioses , entre los cuales no hay mas ley que la guerra: ó el proudhoniano , que consiste en afirmar que Dios es el mal, que el hombre es el bien , que el poder humano y el divino son dos poderes rivales , y que el único deber del hombre es vencer á Dios enemigo del hombre. Del espectáculo de la perpétua ('1) batalla á que está condenado el mundo , se derivan naturalmente estos dos sistemas maniqueos, de los cuales el uno guarda mas conformidad con las antiguas tradiciones, y el otro un parentesco mayor con las modernas doctrinas : y fuerza es confesar que, á considerar el hecho notorió de ese gigantesco combate , en sí mismo , y haciendo abstraccion de la maravillosa armonía que forman vistas en su conjunto las cosas humanas y las divinas , las visibles y las invisibles las creadas y las increalas , ese hecho queda suficientemente explicado por cualquiera de esos dos sistemas. La dificultad no está en explicar un hecho cualquiera*, considerado en sí mismo. No hay hecho ninguno que de esa manera considerado no pueda explicarse suficientemente bien por cien hipótesis diferentes. La dificultad consiste en llenar la condicio s n metafísica de toda explicacion , segun la cual , para que la explicacion .de un hecho notorio sea valedera , es menester que con ella no sean inexplicables y no queden inexplicados otros hechos notorios y evidentes. Por cualquier sistema maniqueo se explica lo que por su naturaleza supone un dualismo , y una batalla le supone ; pero se deja sin explicacion lo que es uno por su. naturaleza ;. y la razon , aun (1) Al calificar de p y péttla esta batalla , se ve que el autor no ha querido en, manera alguna debilitar la ohjecion maniquea , sino que al contrario ha querido presentarla en toda su fuern para salirle al encuentro. - 107- - sin estar alumbrada por la fé , es poderosa pava demostrar que ó no existe Dios, ó que si existe es uno. Por cualquier sistema maniqueo se explica la batalla ; pero por ninguno se explica la victoria definitiva ; como quiera que la victoria definitiva del mal sobre el bien ó del bien sobre.el mal supone la supresion definitiva del uno ó del otro , y no puede ser suprimido definitivamente lo que existe con una existencia sustancial y necesaria. En esta suposicion , por via de consecuencia se saca que hay algo,de inexplicable en la batalla misma que parecia explicada suficientemente, como quiera que toda batalla es inexplicable donde toda victoria definitiva es imposible. Si de lo que hay de generalmente absurdo en toda explicacion maniquea , pasamos á lo que hay de especialmente absurdo en la explicacion proudhoniana , se verá claro que al absurdo general de todo maniqueísmo se añaden aquí todos los absurdos particulares posibles , y que aun hay cosas en esa explicacion indignas de la majestad de lo absurdo. En efecto , cuando el ciudadano Proudhon llama bien al mal y mal al bien , no dice una cosa absurda ; lo absurdo pide mayor ingenio; dice una bufonada. Lo absurdo no está en decirla; está en decirla sin objeto ninguno. Desde el momento en que se afirma que el bien y el mal coexisten en el hombre y en Dios, local y sustancialmente, la cuestion que consiste en averiguar dónde está el mal y dónde el bien, es una cuestion ociosa. El hombre llamará á Dios el mal , y se llamará el bien á sí propio; y Dios se llamará á sí propio el bien, y llamará el [nal al hombre. El mal y el bien estarán en todas partes y en ninguna parte. La única enes_ tion entonces consiste en averiguar por quién quedará la victoria. Si el bien y el mal son, en esa suposicion, cosas indiferentes, no habia para qué caer en la ridícula puerilidad de contradecir el sentimiento comun del género humano. El absurdo que le es peculiar al ciudadano Proudhon , consiste en que su dualismo es un dualismo de tres miembros, que constituye una unidad absoluta ; por donde se ve que su absurdo , mas bien que un absurdo religioso , es un absurdo matemático. Dios es el mal , el hombre es el bien : véase ahí el dualismo maniqueo ; pero en el hombre , que es el bien , hay los — u na potencia esencialmente instintiva , y otra potencia esencialmente lógica : por la primera es Dios , por la segunda es hombre: de donde se sigue que las dos unidades se descomponen en tres , y eso sin dejar de ser dos ; porque fuera del hombre y de Dios no hay bien sustancial ni mal sustancial , no hay combatientes , no hay nada. Veamos ahora cómo las dos unidades , que son tres unidades, se convierten en una sola unidad , sin dejar de ser dos unidades y tres unidades. La unidad está en Dios ; porque , ademas de ser Dios por la potencia instintiva que está en el hombre , es hombre. La unidad está en el hombre ; porque siendo hombre por su potencia lógica , es Dios por su potencia instintiva : de donde se sigue que el hombre es hombre y Dios á un mismo tiempo. Resulta de todo, que el dualismo , sin dejar de ser dualismo , es trinidad; que la trinidad . sin dejar de ser trinidad , es dualismo ; que el dualismo y la trinidad , sin dejar de ser lo que son , son unidad ; y que la unidad , que es unidad sin dejar de ser trinidad, y dualismo sin dejar de ser trinidad , está en , dos partes. Si el ciudadano Proudhon afirmara de sí lo que no, afirma , que es enviado ; y si demostrara despues lo que no podia demostrar, que su mision es divina ; todavía la teoría que acabo de exponer deberia ser rechazada por absurda é imposible. La union personal del mal y del bien, considerados como existiendo sustancialmente, es imposible y absurda , porque envuelve una contradiccion evidente. En la variedad personal y en la unidad sustancial que constituyen el Dios trino y uno del cristiano , así como en la unidad personal y en la variedad sustancial que constituyen al Hijo hecho hombre segun el dogrpá católico , hay una oscuridad profundísima; no hay , empero , imposibilidad lógica , como quiera que no hay contradiccion en los términos. Si hay mucho de oscuro, no hay nada de esencialmente contradictorio á los ojos de la razon , en afir- , mar de tres personas que tienenpor fundamento una misma sustancia ; así como no hay nada de contradictorio , aunque si mucho de oscuro á los ojos de nuestro entendimiento , en afirmarque tres diferentes sustancias están sostenidas por una misma persona. En lo que hay imposibilidad radical , porque hay absurdo evidente y - 109 Contradiccion palpable , es en afirmar , despues de haber afirmado la existencia sustancial del mal y del bien , que el mal y el bien sustancialmente existentes están sostenidos por una misma persona. Cosa digna de admiracion ! El hombre no puede huir de la oscuridad católica , sin condenarse á sí propio á palpar una oscuridad mas densa ; ni puede huir de aquello que abruma á su razon , sin caer en aquello que la niega , porque la contradice. Y no se crea que el mundo sigue las pisadas del racionalismo • á pesar de sus absurdas contradicciones y de sus densas oscuridades ; las sigue á causa de esas oscuridades densas y de esas contradicciones absurdas. La razon sigue al error á donde quiera que va , como una madre tiernísima sigue , adonde quiera que val aunque sea al abismo mas profundo , al fruto amado de su amor, al hijo de sus entrañas. El error la dará muerte; mas qué porta , si es madre y muere á manos del hijo ? CAPÍTULO IV. DE CÓMO SE SALVA POR. EL CATOLICISMO EL DOGMA DE LA PROVIDENCIA Y EL DE LA LI- -BERTAD, SIN CAER EN LA TEORÍA DE LA RIVALIDAD ENTRE DIOS Y EL HOMBRE. EN ninguna otra cosa resplandece tanto la incomparable belleza de las soluciones católicas como en su universalidad, ese atributo incomunicable de las soluciones divinas. No bien es aceptada una solucion católica, cuando luego al punto todos los objetos antes oscuros y tenebrosos se esclarecen , la noche se torna dia y el órden sale del caos. No hay ninguna de ellas en que no esté ese soberano atributo y aquella secreta virtud , de donde procede la grande maravilla del universal esclarecimiento. En esos piélagos de luz no hay mas que un punto opaco, aquel en donde está la solucion misma que penetra con su luz esos piélagos profundos. Consiste esto en que , no siendo el hombre Dios , no puede estar en posesion de aquel atributo divino por el cual el Señor de todo lo criado ve todo lo que crió con una luz inefable. El hombre -- 112 — está condenado á recibir de las sombras la explicacion de la luz, y de la luz la explicacion de las sombras. Para él no hay cosa evidente que no proceda de un impenetrable misterio. Entre la cosas misteriosas y las evidentes hay, sin embargo , la notable diferencia de que el hombre puede oscurecer las evidentes , pero no puede esclarecer las misteriosas. Cuando, para entrar en posesion de esa luz inefable que está en Dios y que no está en él , desecha por oscuras las soluciones divinas , da consigo en el laberinto intrincado y tenebroso de las soluciones humanas. Entonces sucede lo que acabamos de demostrar ; que su solucion es particular; como particular incompleta , y como incompleta falsa. Considerada á primera vista , parece que resuelve algo ; considerada mejor, se ve que no alcanza á resolver nada de lo que parece que resuelve ; y la razon, que comienza por aceptarla como plausible, concluye por desecharla por ineficaz, contradictoria y absurda. Es- to último quedó completamente demostrado en el capítulo anterior: por lo que hace á la cuestion que venimos discutiendo , despues de haber demostrado la ineficacia evidente de la solucion humana , solo nos falta demostrar la eficacia suprema y altísima conveniencia de la solucion católica. Dios , que es el bien absoluto , es el supremo hacedor de todo bien ; y todo lo que hace es bueno , siendo imposible á un tiempo mismo que Dios ponga en la criatura lo que no tiene , y que ponga todo lo que tiene, en la criatura. Dos cosas son de todo punto imposibles , conviene á saber : que ponga el mal que no tiene en alguna cosa , y que ponga en alguna cosa el bien absoluto : ambas imposibilidades son evidentes , como quiera que es imposible concebir que alguno dé lo que no tiene, y que el Criadorquede absorbido en la criatura. No pudiendo comunicar su bondad absoluta, que sería comunicarse á sí propio , ni el mal, que seria comunicar lo que no tiene, comunica el bien relativo , con lo cual comunica todo lo que puede comunicar, algo de lo que está en él y que no es él , poniendo entre sí y la criatura aquella semejanza que atestigua la procedencia , y aquella diferencia que atestigua la distancia. De esta manera toda criatura va diciendo , solo con mos- — 113 ararse , quién es su Criador, y que ella no os mas que su criatura. Siendo Dios el criador de todo lo criado, todo lo criado es bueno con una bondad relativa. El hombre es bueno en cuanto hombre, el ángel en cuanto ángel, y el árbol en cuanto árbol. Hasta el príncipe que relampaguea en el abismo, y el abismo en donde relampaguea, soncosas buenas y excelentes. El príncipe del abismo es bueno en sí , porque por serlo no ha dejado de ser ángel , y Dios es el criador de la naturaleza angélica , excelente sobre todas las cosas criadas; el abismo.es bueno en sí, porque se ordena á un fin que es bueno soberanamente.  • Y sin embargo de ser buenas y excelentes todas las esenciascriadas , el Catolicismo afirma que el mal está en el mundo , y que son grandes y portentosos sus estragos. La cuestion consiste en averiguar, por una parte, qué cosa es el mal ; por otra, en dónde tiene su orígen; y últimamente, de qué manera concurre con su propia disonancia á la universal armonía. El mal tiene su orígen en el uso que hizo el hombre de la facultad de escoger, (1) la cual, como digimos, constituye la imperfeccion de la libertad humana. La facultad de escoger estuvo encerrada ,en ciertos límites impuestos por la naturaleza misma de las cosas. Siendo todas buenas, esa facultad no pudo consistir en escoger entre las cosas buenas, que existian necesariamente , y las malas, que no existian de manera ninguna; consistió solo en unirse al bien. ó en apartarse del bien , en afirmarle con su union ó en negarle con. su apartamiento. El entendimiento humano se apartó del entendimiento divino, lo cual fué apartarse de la verdad; apartado de la verdad, dejó de conocerla. La voluntad humana se apartó de la voluntad divina, lo cual fué apartarse del bien ; apartada del bien, dejóde quererle ; habiendo dejado de quererle , dejó de ejecutarle; y como, por otra parte, no pudo dejar de poner en e i eruy Es decir: el mal comenzó cuando el hombre escogió despues de haberse colocado en punto de negar la verdad, ú sea en la via del mal; mientras que si el hombre no se hubiera apartado de la verdad, su facultad de escoger no ►abria producido sino el bien. No obstante que la frase del autor va aquí conforme con su razonamiento, habria sido quizás mas clara para el comun (le los iPelor ''", Si en vez de la palabra 'uso, hubiese empleado la de abuso. Tomo IV. - 114 -- vicio sus facultades íntimas é inamisibles, que consistian en entender, en querer y en obrar, siguió entendiendo, queriendo y obrando; si bien lo que entendia apartado de Dios no era la verdad, que solo está en Dios ; ni lo que quería era el bien, que solo está en Dios; ni lo que obró pudo ser el bien, que ni entendia nl quería, y que no siendo ni querido por su entendimiento ni aceptado de su voluntad, no pudo ser el término de sus acciones. El término de su entendimiento fué entonces el error, que es la negacion de la verdad ; el término de su voluntad fué el mal, que es la negacion del. bien ; y el término de sus acciones el pecado , que es la negacion simultánea de la verdad y del bien , manifestaciones diversas de una misma cosa considerada bajo dos puntos de vista diferentes. Negándose por el pecado todo lo que Dios afirma con su entendimiento , que es la verdad , y todo lo que afirma con su voluutad, que es el bien ; no habiendo en Dios mas afirmaciones que la del bien que está en su voluntad, y la de la verdad que está en su entendimiento; y no siendo Dios sino esas mismas afirmaciones sustancialmente consideradas, se sigue de aquí que el pecado, que niega todo lo que Dios afirma, niega virtualmente á Dios en todas sus afirmaciones ; y que negándole, y no haciendo otra cosa sino negarle , es la ne g acion por excelencia , la negacion universal , la negacion absoluta. Esa negacion no afectó ni pudo afectar las esencias de las cosas, que existen independientemente de la voluntad humana , y que despues como antes de la prevaricacion, fueron no solo buenas en sí, sino Cambien perfectas y excelentes. Empero si el pecado no las quitó su excelencia , las quitó aquella soberana armonía que Ruso en ellas su divino Hacedor, que es aquella trabazon delicada y aquel órden perfecto con que estaban juntas unas con otrasy todas con él, cuando las sacó del caos despues de haberlas sacado de la nada por un efecto de su bondad infinita. Segun aquel órden perfecto y aquella trabazon admirable, todas las cosas se movian derechamente hácia Dios con un movimiento irresistibley ordenado. El ángel, espíritu puro abrasado de amor, gravitaba hácia Dios, centro de todos los espíritus, con una gravitacion amorosay vehe- — 1 15 — mente. El hombre , menos perfecto pero no menos amoroso , seguia con su gravitacion el movimiento de la gravitacion angélica, para confundirse con el ángel en el seno de Dios , centro de -las gravitaciones angélicas y humanas. La materia misma, agitada por un secreto movimiento de ascension, (1) seguia la gravita cion de los espíritus hácia aquel supremo Hacedor que traia á sí sin esfuerzo todas las cosas. Y así como todas estas cosas, consideradas en sí, son las manifestaciones exteriores del bien esencial que está en Dios , esta manera de ser es la manifestacion exterior de su manera de ser, como su exencia misma , perfecta y excelente. Las cosas fueron hechas de tal modo, que tuvieran una perfeccion mudable, y otra necesaria é inamisible: su perfeccion inamisible y necesaria fué aquel bien esencial que puso Dios en toda criatura; su perfeccion mudable fué aquella manera de ser con que Dios quiso que fueran cuando las sacó de la nada. Dios quiso que fueran siempre lo que son ; no quiso , empero, que fueran necesariamente de la misma manera ; sustrajo las esencias á toda jurisdiccion que no fuera la suya ; puso por un tiempo el órden . en que estan, bajo la jurisdiccion de aquellos séres que formó inteligentes y libres. De donde se sigue que el mal, producido por el libre albedrío angélico ó el libre albedrío humano, no pudo ser y no fué otra rosa sino la negacion del órden que puso Dios en todas las cosas criadas cuya negacion va envuelta en la palabra misma que la significa, con lo cual se afirma lo mismo que se niega: esa negacion se llama desórden. El desórden es la negacion del órden , es decir, de la afirrnacion divina, relativa á la manera de ser de todas las cosas. Y así como el órden consiste en la union de las cosas que Dios quiso que estuvieran unidas , y en la separacion de aquellas que quiso que anduvieran separadas ; de la misma manera el desórden consiste en unir las cosas que Dios quiso que anduvieran separadas , y en separar aquellas .que quiso Dios que estuvieran unidas. (1) No se entienda que el autor ha querido con esta frase reconocer en la materia una fuerza propia t intrínseca ; pues bien claramente se deduce lo contrario de las palabras con que termina este mismo periodo, en que dice que era Dios que traiq a sí sin esfuerzo todas las cosas. - 122 jerárquicas que tenian las cosas entre . sí, y de la absoluta en que estaban respecto del Sér supremo ; ó lo que es lo mismo , en el quebrantamiento de aquel perfecto equilibrio y de aquella maravillosa trabazon en que fueron puestas todas las cosas. Y corno quiera que los efectos son siempre análogos á sus causas , todos los efectos de la culpa vinieron á ser, hasta cierto punto, lo que ellas, un desórden, una desunion, un desquilibrio. El pecado fué la desunion del hombre y de Dios. El pecado produjo un desórden moral y un desórden físico. El desórden moral consistió en la ignorancia del entendimiento y en la flaqueza de la voluntad. La ignorancia del entendimiento no fué otra cosa sino su desunion del entendimiento divino. La flaqueza de la voluntad estuvo en su desunion de la voluntad suprema. El desórden físico producido por el pecado consistió en la enfermedad y en la muerte. Ahora bien , la enfermedad no es otra cosa sino el desórden , la desunion, el desquilibrio de las partes constitutivas de nuestro cuerpo. La muerte no es otra cosa sino esa misma desunion , ese mismo desórden , ese mismo desquilibrio, llevado hasta el último punto. Luego el desórden físico y moral , la ignorancia y la flaqueza de la voluntad, por una parte , y la enfermedad y la muerte, por otra , son una cosa misma. Esto se verá más claro todavía, solo con considerar que todos estos desórdenes, así físicos como morales, toman una misma denominacion en el punto en donde nacen. La concupiscencia de la carne y el orgullo del espíritu se llaman , con un mismo nombre , el pecado : la desunion definitiva del alma y de Dios, y la del cuerpo y del alma se llaman , con un mismo nombre, la muerte. Por donde se ve que el vínculo entre lo físico y lo moral es tan estrecho , que solo en el medio puede observarse su diferencia, viniendo á ser una misma cosa en su fin y en suprincipio. ¿Y cómo habia de ser de otra manera , si así lo físico como lo moral viene de Dios y acaba en Dios ; si Dios está antes del pecado y despues de la muerte ? Por lo demas , esta estrechísima conexion entre lo moral y lo físico podría ser ignorada de la tierra , que es puramente corporéd, - 123 - y de los ángeles, que son espíritus puros ; pero ¿ cómo ese nirsterio ha• de ser una cosa escondida para el hombre, compuesto de un alma inmortal y de una materia corpórea , y que está puesto por Dios en la confluencia de dos mundos ? Ni paró aquí aquella gran perturbacion producida por el pecado; como quiera que no solo Adan quedó sujeto á la enfermedad y á la muerte , sino que tambien la tierra fué maldecida á causa de él y en su nombre. Por lo que hace á esta tremenda y hasta cierto punto incomprensible maldicion, sin que sea visto que osemos penetrar en tan oscuros arcanos , y reconociendo como reconocernos que los juicios de Dios son tan secretos corno maravillosas su obras , parécenos, sin embargo , que una vez confesada en la teórica la relacion misteriosa que ha puesto Dios entre lo moral y lo físico , y una vez confesada en la práctica , por ser , si bien en cierta manera inexplicable , hasta cierto punto visible en el hombre ; todo lo denlas es menos en este misterio profundo; corno quiera que el misterio está en esa ley de relacion , mas bien que ea las aplicaciones que de ella puedan hacerse por via de consecuencia. Conviene notar aquí , para el esclarecimiento de esta materia escabrosa • y en comprobacion de cuanto llevarnos dicho, que las cosas físicas no pueden considerarse corno dotadas de una existencia independiente , como existiendo en sí , por sí y para sí ; sino mas bien corno manifestaciones de las cosas espirituales , que son las únicas que tienen en sí mismas la razon de su existencia. Siendo Dios espíritu puro y principio y fin de todas las cosas, es claro que todas las cosas en su principio y en su fin son espirituales. Siendo esto así , ó las cosas físicas son vanas apariencias y no existen; ó si existen , existen por Dios y para Dios ; lo cual quiere decir que existen por el espíritu y para el espíritu de donde se infiere que siempre que haya una perturbacion , cualquiera que ella sea, en las regiones espirituales , ha de haber forzosamente otra análoga en las regiones corpóreas; no pudiendo concebirse que estén quietas las cosas mismas , cuando hay una perturbacion en lo que es principio y fin de todas las cosas. - 121 La perturbacion , pues, producida por el pecado fué, y debió de ser general , fué y debió de ser comun á las regiones altas y á las bajas, á las de todos los espíritus y á la de todos los cuerpos. El rostro (le Dios , plácido antes y sereno , se conturbó con la ira; sus serafines mudaron de semblante , la tierra se cua j o (le espinas v de abrojos, y se secaron sus plantas, y envejecieron sus árboles, v se agostaron sus yerbas, y dejaron de destilar licor suavísimo sus fuentes , y fué fertilísima en ponzoñas , y se vistió de bosques oscuros, impenetrables , pavorosos ; y se coronó de montes brav►s , y hubo una zona tórrida y otra ¡rigidísima , y fué consumida por el fuego y abrasada por la escarcha , y se levantaron en todos sus horizontes torbellinos impetuosos , y sus ámbitos fuéron henchidos con el estruendo de los huracanes. Puesto el hombre como en el centro de este desorden universal , á un tiempo obra suya y su castigo ; desordenado él mismo mas honda y radicalmente que el resto de la creacion , quedó expuesto, sin otra ayuda que la de la misericordia divina á la impetuosa corriente de todos los dolores físicos y de todas las congojas morales. Su vida fué toda tentacion y batalla , -ignorancia su sabiduría , su voluntad toda flaqueza, toda corrupcion su carne. Cada una de sus acciones estuvo acompañada de un arrepentimiento; cada uno . de sus placeres fué seguido de un dejo amargo ó de un dolor agudísimo; cuantos fueron sus deseos , tantos fueron sus pesares ; cuantas sus esperanzas , otras tantas sus ilusiones ; v cuantas sus ilusiones , otros tantos sus desengaños. Su memoria le sirvió de torcedor , su prevision de tormento ; su imaginacion no le sirvió de otra cosa sino (le echar franjas de púrpura y de oro sobre su desnudez y miseria. Enamorado del bien para el que habia nacido , echó por la senda del mal por donde habia entrado; necesitado de un Dios, cayó en los insondables abismos de todas las supersticiones; condenado á padecer, ¿quien será capaz de hacer el recuento de sus infortunios? Condenado á trabajar con fatiga , quién sabe el guarismo de sus trabajos? Condenada su fren- e á perpétuo sudor, quien llevará la cuenta de las gotas-de sudor que han caido de su frente? 195 Pon al hombre tan alto como sea posible , ó tan ba j o como quieras; en ninguna parte estará exento de aquella pena que Dos vino de nuestro coman pecado. Si al que está en lo alto no le alcanza la injuria, le alcanza la envidia ; si al que está bajo no le alcanza la envidia, le alcanza la injuria. Donde está la carne que no haya padecido dolor, y el espíritu que no haya padecido congojas? ¿ Quién estuvo tan alto que no temiera caer? ¿ Quién creyó tan firmemente en la constancia de la fortuna, que no temiera sths reveses? Los hombres en el nacer, en el vivir , en el morir , todos somos unos ; porque todos somos culpables y todos somos penados. Si el nacimiento , si la vida y si la muerte no son una pena ¿en qué consiste que no nacemos, vivimos, y morimos como todo lo lemas que nace, vive y muere ? ¿ Por qué morimos llenos de terrores? ¿Por qué vivimos llenos de congojas ? ¿Y por qué cuando nacemos, venimos al mundo con los brazos cruzados en el pecho en - postura penitente? ¿Y por qué al abrir los ojos á la luz los abrimos al llanto, y nuestro primer saludo es un gemido? Los hechos históricos vienen á confirmar los dogmas que acabamos de exponer y todas sus misteriosas consonancias. El Salvador del mundo, con edificacion y pavor profundísimo de los pocos justos que le seguian y con escándalo de los doctores, borraba los pecados curando las enfermedades, y curaba las enfermedades absolviendo de los pecados ; suprimiendo unas veces la causa pos' medio de la supresion de los efectos, y borrando otras los efectos por medio de la supresion de su cansa. Como un paralítico se hubiese puesto en su presencia, en ocasion en que se hallaba rodeado de muchedumbre de doctores y fariseos , alzó la voz y le dijo: «Confía, hijo mio, yo te remito tus pecados.» Escandalizáronse su corazon los que estaban allí presentes, pareciéndoles, por'ffila parte , que la potestad de absolver era en el Nazareno orgullo y locura ; y por otra , que intentar sanar las enfermedades absolviendo de los pecados era una extravagancia : y como el Señor, viese nacer en los corazones de aquellas gentes aquellos pensamientos culpables , añadió luego en seguida: «Y para q ue á todo"' sea notorio que el. Hijo del hombre tiene en la tierra la potestad de 126 remitir los pecados , levántate , yo te lo ordeno ; lleva contigo tu lecho , y vuelve á tu casa » : y así fué hecho como lo dijo ; con lo cual vino á demostrar que la potestad de curar y la de absolver son una potestad misma, y que el pecado , y la enfermedad son una misma cosa. Antes de pasar adelante será bueno notar aquí , en confirmacion de cuanto vamos diciendo , dos cosas dignas de memoria : la primera , que el Señor, antes de poner sus hombros al grave peso de los delitos del mundo , estuvo exento de toda enfermedad , y aun de todo achaque , porque estaba exento de pecado ; la segunda, que cuando puso en su cabeza los pecados de todas las gentes, aceptando voluntariamente los efectos así como aceptaba las causas, y las consecuencias así como aceptaba los principios ; aceptó el dolor ; mirando en él al compañero inseparable del pecado; y sudó sangre en el Huerto , y sintió dolor con la bofetada en el Pretorio, y desfalleció con el peso de la cruz,. y padeció sed en el Calvario y una tremenda agonía en el afrentoso madero, y vió venir la muerte con pavor, y gimió honda y dolorosamente al enviar su espíritu á su santísimo Padre. Por lo que hace á aquella admirable consonancia de que ha- .blamos entre los desórdenes del mundo moral y los del físico el género humano la proclama á una voz sin comprenderla , corno si un poder sobrenatural é invencible le obligara á dar testimonio al gran misterio : la voz de todas las tradiciones, todas las voces populares, todos los vagos rumores esparcidos por los vientos, todos los ecos del mundo, nos hablan misteriosamente de un gran desórd en físico y moral acaecido en los tiempos anteriores al crepúsculo de la historia y aun al crepúsculo de la fábula , á consecuencia de tina culpa primitiva, cuya grandeza fué tanta, que ni puede ser comprendida por entendimiento, ni expresada con vocablos. Aun hoy dia es , y si por ventura se desordenan los elementos y hay mudanzas extrañas en las esferas celestes , y vienen sobre las . naciones grandes castigos de discordias , de pestilencias , de hambres ; si las estaciones alteran el curso sosegado de su armónica rotacion , y se confunden y traban entre sí una á manera de ba- — 127 talla ; si el suelo viene á padecer sacudidas y temblores; y si los vientos, libres de las riendas que refrenan sus ímpetus, se tornan huracanes, luego al punto se levanta de las entrañas de los pueblos , guardadoras de la tremenda tradicion , una voz pertinaz y temerosa, que busca la causa de la insólita perturbacion en un delito poderoso para enojar á Dios y para atraer sobre la tierra las maldiciones del cíelo. Que esos vagos rumores (1) son á las veces infundados, y que suelen ser hijos de la ignorancia de las leyes que presiden al curso de los fenómenos naturales , es una cosa evidente: pero no es menos evidente , á nuestros ojos , que el error (2) está solamente en la aplicacion y no en la ideó , en la consecuencia y no en el principio, en la práctica y no en la teórica. La tradicion queda en pié dando perpétuo testimonio á la verdad, á pesar de todas sus falsas aplicaciones. Las muchedumbres pueden errar, y yerran frecuentemente , cuando afirman que tal pecado es causa de tal desórden; pero ni yerran ni pueden errar cuando aseguran que el desórden es hijo del pecado : y cabalmente porque la tradicion , considerada en su generalidad , es la manifestacion y la forma visible de una verdad absoluta , es por lo que es una cosa difícil ó cuasi de todo punto imposible sacar á los pueblos de los errores concretos que cometen en sus aplicaciones especiales. Lo que la tradicion tiene de verdadero, da consistencia á lo que la aplicacion tiene de falso; y el error concreto vive y crece debajo del amparo de la verdad absoluta. Ni carece la historia de ejemplos insignes que vienen en apoyo de esta tradicion universal, que ha ido trasmitiéndose de padres á hijos, de familia á familia , de raza á raza , de pueblo á pueblo y de region á region, por todo el linaje humano , basta los remates (1) Muy acertadamente usa aquí el autor la expresion de vagos 'rumores, restringiendo de esta manera en un sentido conveniente la consideracion de que puedan á veces ser infundados los rumores , y que procedan de ignorar el curso de to fenómenos naturales : pues por lo demás , esta voz de los pueblos, que busca la razon del mal físico en el mal moral , aunque alguna vez pueda ser vaga e inf u ndada , está siempre de acuerdo con la enseñanza divina y con la razon natural, (2) Cuando lo baya. 12' de la tierra ; porque, siempre que los delitos han subido sobre cier- to nivel y han llenado cierta medida , luego al punto han venido sobre las gentes catástrofes tremendas , y sobre el mundo ás- . peros vaivenes y rudos sacudimientos. Sucedió primero aquella universal perversion de que nos hablan las santas escrituras, cuando , juntos en una misma apostasía y en un mismo olvido de Dios todos los hombres en la época antidiluviana , vivieron sin otro Dios y sin otra ley que sus criminales antojos y sus frenéticas pasiones; y entónces , llenas ya las copas de las iras divinas , vino sobre la tierra aquel gran conflicto y aquella portentosa inundacion de las aguas , que todo lo arrastró en el universal estrago y en la comun ruina , y que igualó los montes con los valles. Llegados despues los tiempos á la mitad de su carrera , sucedió que vino al mundo , en cumplimiento de las antiguas promesas y de las antiguas profecías , el Deseado de las naciones : fué la época de su venida nombrada entre todas por la perversidad y malicia de los hombres , y por la corrupcion universal de las costumbres. Míadióse á esto , que en un dia de triste y de llorosa memoria , el mas lloroso y el mas triste de cuantos iban corridos desde la creacion, un pueblo ciego é insensato , como si estuviera tomado del vino , se levantó, descompuesto su rostro con el frenesí de la cólera , tomó á su Dios con su mano y le hizo asunto de sus ludibrios , y acumuló sobre él todas las afrentas , y cargó sus mansísimos hombros con todas las ignominias ; y le puso en lo alto , y le dió muerte de cruz en medio de dos ladrones. Entónces tambien se vió rebosar la copa de los divinos enojos, y el sol retrajo sus rayos , y el velo del templo dió un temeroso crujido , y se abrieron grietas en las rocas , y la tierra toda padeció desmayos y temblores. Otros y otros ejemplos pudieran traerse aquí en confirmacion de las misteriosas armonías que se observan entre las perturbaciones físicas y las morales , y en abono de la universal tradicion que en todas partes las consigna y las proclama ; pero la sobriedad que nos hemos propuesto, por una parte , y por otra, la grandeza de los que dejamos consignados , nos inclina á dar por terminado este lb;unto. CAPITULO VI. DE LA PREVARICACION ANGÉLICA, Y LA HUMANA GRANDEZA Y ENORMIDAD DEL PECADO. HASTA aquí he expuesto la teoría católica acerca del mal, hijo del pecado , y acerca del pecado, que nos vino de la libertad humana , la cual se mueve anchamente en sus limitadas esferas , á la vista y con el consentimiento de aquel soberano Señor que , haciéndolo todo con peso, número y medida , dispuso las cosas con un consejo tan alto , que ni su providencia oprimiese el libre albedrío del hombre , ni los estragos de este libre albedrío , siendo grandes y portentosos como son , lo fueran con menoscabo de su gloria. Antes , empero , de pasar adelante , me ha parecido cosa digna de la majestad de este asunto , hacer aquí una relacion seguida de aquella prodigiosa tragedia que comenzó en el cielo y acabó en el paraíso , dejando á un lado los reparos y las objeciones que quedaron desvanecidas en otro lugar , y que de ninguna otra cosa servirían TOMO IV.  9 sino de oscurecer la belleza , á un mismo tiempo sencilla é imponente , de esta lamentable historia. Antes vimos de qué manera la teoría católica se aventaja á las lemas por la altísima conveniencia de todas sus soluciones ; ahora veremos de qué manera los hechos enque se funda , considerados en sí mismos , aventajan á todas las historias primitivas , por lo que tienen de grandes y de dramáticos. Antes sacarnos su belleza por comparaciones y deducciones , ahora admirarémos en ellos mismos , sin apartar los ojos á otros objetos, su incomparable belleza. Antes que el hombre , y en tiempos sustraidos á las investigaciones humanas , habia criado Dios á los ángeles , criaturas felicísimas y perfectísimas , á quienes fué dado mirar de hito en hito los clarísimos resplandores de su faz , anegados en un piélago de inenarrables deleites , y sumergidos perpétuamente en su perpétuo acatamiento. Eran los ángeles espíritus puros , y las excelencias de su naturaleza mayores que las de la naturaleza del hombre , com - puesto de un alma inmortal y del barro de la tierra. Por su naturaleza simplicísima dátase el ángel la mano con Dios , mientras que por su inteligencia , por su libertad y por su sabiduría limitada, habia sido hecho para darse la mano con el hombre ; así como el hombre , por lo que tuvo de espiritual , estuvo en comercio con el ángel , y por lo que tuvo de corporal , con la naturaleza física, puesta toda al servicio de su voluntad y en la obediencia de su palabra. Y todas las criaturas nacieron con la inclinacion y la potestad de trasformarse y subir por la escala inmensa que, comenzando en los séres mas bajos , iba á acabar en aquel Sér altísimo que es sobre todo sér , y á quien los cielos y la tierra , los hombres y los ángeles conocen con un nombre que es sobre todo nombre. La naturaleza física anhelaba por subir , hasta espiritualizarse, en cierta manera, á semejanza del hombre ; y el hombre hasta espiritualizarse mas, á semejanza del ángel; y el ángel á asemejarse mas á aquel sér perfectísimo , fuente de toda vida , criador de toda criatura, cuya alteza ninguna medida mide , y cuya inmensidad ningun cerco comprende. Todo habia nacido de Dios , y subiendo debia volver á Dios , que era su principio y su origen : y porque todo habia — E,, nacido de él y }labia de volver á él, no habia nada que no contuviese en sí una centella mas tc; menos resplandeciente de su hermosura. De esta manera la variedad inanita estaba reducida de suyo á aquella amplísima unidad que crió todas las cosas , que puso en ellas un • concierto pasmoso y una trabazon admirable , apartando todas las que estaban confusas y recogiendo las que estaban derramadas. Por donde se ve que el acto de la creacion fué complejo y que se compuso de dos actos diferentes; conviene á saber : de aquel por medio del cual dió Dios la existencia á lo que antes no la tenia; y de aquel otro por medio del cual ordenó todo aquello á que habia dado la existencia. Con el primero de estos actos reveló su potestad de crear todas las sustancias que sustentan todas las formas; con el segundo , la que tenia de crear todas las formas que embellecen á todas las sustancias. Y de la misma manera que no hay otras sustancias fuera de las creadas por Dios, no hay tampoco otra belleza fuera de la que él puso en las cosas. Por eso el universo, que es la palabra con que se significa todo lo criado por Dios , es el conjunto de todas las sustancias ; y el órden , que es la palabra con que se significa la forma que Dios puso en las cosas, es el conjunto de todas las bellezas. Fuera de Dios no hay criador; fuera del órden n ' o hay belleza ; fuera del universo no hay criatura. Si en el órden establecido loor Dios en el principio consiste toda belleza ; y si la belleza , la justicia y la bondad son una misma cosa mirada por aspectos diferentes , síguese de aquí , qua fuera del órden establecido por Dios no hay bondad , ni belleza, ni justicia ; y como estas tres cosas constituyen el supremo bien , el erden que á todas las contiene es el bien supremo. No habiendo ninguna especie de bien fuera del órden, no lay' nada fuera del órden que no sea un mal , ni mal ninguno q:w, no consista en ponerse fuera del órden ; por esta razon , así como ui órden es el bien supremo , el desórden es el mal Por excelen fuera del desórden no hay ningun mal , como fuera del órden no hay bien ninguno. De lo dicho se infiere que el órden , ó lo que es lo mismo, el bien  pr en lo 9 consiste en que 10(13s' 1as ewas cow-'{T\ en n(fuena CAPÍTULO VII.. a, DE CÓMO * DIOS SACA EL BIEN DE LA PREVARICACION ANGÉLICA Y DE LA HUMANA. DE todos los misterios , el mas pavoroso es este de la libertad, que constituye al hombre señor de sí mismo, y le asocia á la Divinidad en la gestion y en el gobierno de las cosas humanas. Consistiendo la libertad imperfecta dada á la criatura en la facultad suprema de escoger entre la obediencia y la rebeldía hácia su Dios , otorgarle la libertad viene á ser lo mismo que conferirle el derecho de alterar la inmaculada belleza de sus creaciones ; y como quiera que en esa belleza inmaculada consiste el órden y la armonía del universo, otorgarle la facultad de alterarla viene á ser lo mismo que conferirle el derecho de sustituir el órden con el desórden , la armonía con la perturbacion , el bien con el mal. Este derecho , un encerrado en los limites que digimos , es • t— tan exorbitante , y esta facultad tan monstruosa , que el inismo Dios no hubiera podido otorgarla , si no hubiera estado cierto de convertirla en instrumento de sus fines ,y de atajar sus estragos con su poder infinito. La razon suprema de existir de la facultad concedida á la criatura de convertir el órden en desórden , la armonía en perturbacion , el bien en mal , está en la potestad que tiene Dios de convertir el desórden en órden , la perturbacion en armonía y el mal en bien. Suprimida esta altísima potestad en Dios , sería lógicamente necesario , ó suprimir aquella facultad en la criatura , ó negar á un mismo tiempo la divina inteligencia y la omnipotencia divina. Si Dios permite el pecado, que es el mal y el desórden por excelencia , consiste esto en que el pecado , lejos de impedir su misericordia y su justicia , sirve de ocas.ion para nuevas manifestaciones de su justicia y de su misericordia. Suprimido el pecador rebelde, no por eso hubieran quedado suprimidas la divina misericordia y la justicia soberana ; hubiera quedado empero suprimida una de sus manifestaciones especiales aquella en virtud de la cual se aplican á los rebeldes pecadores. Consistiendo el sumo bien de los séres inteligentes y libres en su union con Dios , Dios en su bondad infinita , y por un acto libre de su misericordia inefable , determinó unirlos así , no solo con los vínculos de la naturaleza , sino tambien con vínculos sobre-- naturales; y corno quiera que, por una parte, esa voluntad podia dejar de ser cumplida por el desasimiento voluntario de los séres inteligentes y libres, y por otra, la libertad de la criatura no podría concebirse sin la facultad de ese voluntario desasimiento , el gran problema consiste en conciliar estas cosas hasta cierto punto contrarias , de tal manera que ni la libertad de la criatura dejara de existir , ni la voluntad de Dios dejara de realizarse. Siendo necesarias la posibilidad del apartamiento corno testimonio de la libertad angélica y humana , y la union corno testimonio de la voluntad divina , la cuestion consiste en averiguar de qué manera pueden conciliarse la voluntad de Dios y la libertad de e la criatura, la union 141 que el primero quiere , y el apartamiento que la segunda escoge; para que ni la criatura deje de ser libre , ni Dios deje de ser soberano. Para esto era menester que el apartamiento fuera, bajo un punto de vista, real, y bajo otro punto de vista, aparente: es decir, que la criatura pudiera apartarse de Dios ; pero de tal modo que el apartarse de él fuera unirse con él de otra manera. Los séres inteligentes y libres nacieron unidos á Dios por un efecto de su gracia. Por el pecado se apartaron realmente de Dios , porque quebrantaron el vínculo de la gracia, real y verdaderamente ; con lo cual dieron testimonio de sí en calidad de criaturas inteligentes y libres. Empero ese apartamiento no fué , si bien se mira, sino una nueva manera de union; como quiera que al apartarse de él por la renuncia voluntaria de su gracia, se acercaron á él cayendo en las manos de su justicia , ó siendo asunto de su misericordia. De esta manera el apartamiento y la union, que á primera vista parecen cosas incompatibles, son en realidad cosas de todo punto conciliables ; y de tal manera lo son, que todo apartamiento viene á resolverse en una especial manera de union , y toda union en una manera especial de apartamiento. La criatura no estuvo unida á Dios en cuanto es gracia , sino porque estuvo apartada de él en cuanto . es misericordia y justicia. La criatura que cae en las manos de él en cuanto es justicia , no cae en ellas sino porque está apartado de él en cuanto es gracia y misericordia ; así como la que es objeto de Dios en cuanto es misericordia, no lo es sino porque de tal manera se apartó de él en cuanto gracia , que quedó tambien apartada de él en cuanto es justicia. La libertad de la criatura consiste , pues, en la facultad de designar el género de union qué prefiere , por el apartamiento que escoge ; así como la soberanía de Dios consiste en que, cualquiera que sea el género de apartamiento escogido por la criatura, vaya á parar á la union por todos los apartamientos y por todos los caminos. La creacion es á manera de un círculo: Dios es, bajo un punto de vista, su circunferencia; bajo otro punto de vista, su centro : como centro, ta atrae; como circunferencia , la contiene. Nada está fiera de ese - 112 — continente universal : todo obedece á esa atraccion irresistible. La libertad de los séres inteligentes y libres está en huir de la circunferencia, que es Dios, para ir á dar en Dios, que es el centro ; y en huir del centro, que es Dios, para ir á dar en Dios, que es la cirerint'erencia. Nadie empero es poderoso para dilatarse mas que la circunferencia, ni para recogerse mas que el centro. ¿ Qué ángel hay tan potente, qué hombre tan . osado , que se atreva á romper ese gran círculo que Dios trazó con su dedo? ¿Cuál criatura presumirá tanto de sí , que ose hacer contraste á esas leyes matemáticamente inflexibles que puso eternamente en las cosas el entendimiento divino ? Qué viene á ser el centro de ese círculo inexorable , sino las cosas infinitamente recogidas en Dios'? ¿ Qué viene á ser esa circunferencia circular, sino las mismas cosas dilatadas en Dios infinitamente ? ¿ Y qué dilatacion hay mayor que la dila tacion infinita ? ¿Qué recogimiento mayor que el infinito recogimiento ? Por esta razon, atónito y como pasmado y fuera de sí, viendo á todas las cosas en Dios y á Dios en todas las cosas, y al hombre queriendo huir sin saber cómo , ahora del centro que le atrae, ahora de la circunferencia que le envuelve, San Agustin, el mas bello de los ingenios y el mas grande de los doctores, hombre en quien tomó carne el Espíritu de la Iglesia, el santo perdido de amor é inundado de las ondas fortificantes de la gracia, arrancó del pecho, como un sollozo sublime , esta expresion : Pobre mortal, ¿quiéres huir de Dios? Arrójate en sus brazos. Jamás boca humana pronunció una expresion tan amorosamente sublime y tan sublimemente tierna. Dios es pues el que señala á todas las cosas su término; la criatura escoge la senda. Designando el término adonde van á parar todas las sendas, Dios es omnipotentemente soberano ; así como escogiendo la senda por donde ha de ir -al término que se le señala , la criatura es inteligentemente libre. Y no se diga que es escasa aquella libertad que consiste solo en escoger una de las mil sendas que van á parar á un término necesario, á no ser que se considere corno liviana, aquella libertad que, consiste en escoger entre ganarse ó perderse ; como quiera que esas mil sendas que van á parar á Dios, término necesario de las co- — 143 — sas, se reducen todas á dos: el infierno y el paraiso. Si la criatura no tiene bastante libertad con la facultad que le ha sido otorgada de ir a á Dios por el uno á por el otro, ¿con cuál libertad conventirá en hartura el hambre por ser libre ? Fuera de esta explicacion, no hay conciliacion posible entre cosas que ni imaginarse pueden sino conciliadas de una manera absoluta. Por el contrario, una vez aceptada esta explicacion, se nos descubren las causas secretas de los misterios mas profundos y de los designios mas altos. Con ella alcanzamos el porqué de la prevaricacion angélica y de la humana , esos grandes testimonios de la libertad dejada al ángel y al hombre. Si Dios permitió la prevaricacion del ángel, consistió esto en que Dios sabia la -mane- ra secretísima de conciliar con el órden divino el desórden angélico, así como el ángel supo sacar el desórden angélico, del órden divino. El ángel convirtió el órden en desórden , trasformando lo que era union en lo que fué apartamiento. Dios sacó el órden del desórden, trasformando el apartamiento momentáneo en union indisoluble. El ángel no quiso estar unido á Dios por el galardon, y se vió unido á él eternamente por la pena. Cerró sus oidos al blando reclamo de su gracia, y sus oidos cerrados oyeron á su pesar el grande estruendo de su justicia. Queriendo huir absolutamente de Dios , el ángel no consiguió otra cosa sino apartarse de él-por un concepto - , uniéndose á él de otra manera. Se apartó del Dios clemente, y se unió con el Dios justo. Se apartó de él en la gloria , y se unió con él en el infierno. El orden puesto en las cosas no consiste en que esten unidas á Dios de cierta manera, sino en que esten á Dios unidas ; así como el verdadero desórden no consiste en apartarse de Dios por un lado para unirse á él por otro , sino en apartarse de Dios absolutamente. De donde se sigue que el verdadero órden no deja nunca de existir, y que el desórden verdadero no existe. El pecado es una negacion tal! radical, tan absoluta, que no solo niega el órden, sino tambien el desórden ; despues de haber negado todas las afirmaciones , niega sus propias negaciones, y basta se niega á sí propio. El pecado es negacion de negacion , sombra de somi n apariencia de apariencia. 111 — Si Dios permitió la prevaricacion del hombre , la cual , como antes dil, Y iinos, fué menos radical y culpable que la prevaricacion angélica , consistió esto en que Dios sabia de toda eternidad la manera altísima de conciliar con el órden divino el desórden humano; así como el hombre supo sacar el desórden humano, del órden divino. El hombre convirtió el órden en desórden , apartando lo que juntó Dios con amorosa lazada. Dios sacó el órden del desórden, volviendo á juntar lo que separó el hombre , con lazada mas:blanda y amorosa todavía. El hombre no quiso estar unido á Dios con el vínculo de la justicia original y de la gracia santificante y se vió unido á él por el vínculo de su infinita misericordia. Si Dios permitió su prevaricacion, consistió esto en que guardaba como en reserva al Salvador del mundo , el que habia de venir en la plenitud de los tiempos : aquel supremo mal era necesario para el bien supremo ; y para esta gran ventura era necesaria aquella gran catástrofe. El hombre pecó porque Dios habia determinado hacerse hombre (-l), y hecho hombre sin dejar de ser Dios , tenia bastante sangre en sus venas y sobrada virtud en su sangre para lavar el pecado. Vaciló , porque Dios tenia fuerza para sostener al vacilante; cayó, porque Dios tenia fuerza para levantar al caido ; lloró , porque el que tuvo poder para enjugar la tierra anegada con las aguas del diluvio, le tenia para enjugar el triste valle regado con nuestras lágrimas ; sintió dolores en sus miembros , porque Dios podia quitarle sus dolores ; padeció grandes infortunios , porque Dios le tenia guardadas mayores recompensas. Salió del Eden , se sujetó á la muerte y se reclinó en el sepulcro , porque Dios tenia fuerza para vencer á la muerte, para sacarle del sepulcro y para levantarle hasta el cielo. Así como la prevaricacion angélica y la humana entran como elementos' del órden universal , por efecto de una admirable operacion divina , de la misma manera la libertad del ángel y la libertad del hombre , en que esas dos prevaricaciones tienen origen, (1) No vaya á deducirse de esta frase que el Sr. Donoso hace á Dios autor del pecado de Adan, pues la simple lectura del capítulo basta para comprender que no ha incurrido en error tan grosero. 145 — entran como -elementos necesarios de aquella ley suprema universal , á la que están sujetas todas las cosas . , todas las creaciones, todos los muridos , así el moral, corno el material y divino. Segun esa ley , la unidad absoluta , en su fecundidad infinita , saca perpé- .tuamente de su seno la' diversidad , la cual torna perpétuamen te al fecundísimo seno de donde salió: el seno de Dios, que es la unidad absoluta. Considerado Dios como Padre , saca de sí eternamente al Hijo por via de generacion, al Espíritu Santo por vía de procedencia, y constituyen de esta manera eternamente la diversidad divina (1 ). El Hijo y el Espíritu Santo se identifican eternamente con el Padre, y constituyen _eternamente con él su unidad. indestructible. Considerado como 'Criador , sacó de la nada las cosas por un ac- to de su voluntad , y 'constituyó de esta manera la diversidad física; en seguida sujetó todas las cosas á ciertas leyes eternas y á un órden inmutable , y de esta manera la diversidad misma no fue otra. cosa en el mundo físico , sino la manifestacion esterior de su unidad absoluta. Considerado como Señor y como legislador , puso en el ángel y en el:hombre una libertad distinta de la suya propia , y constituyó de esta manera la diversidad en el mundo moral ; en seguida -impusn á esa libertad ciertas leyes inviolables y un término pece-, sario , la necesidad de ese término y la inviolabilidad de esas leyes hicieron entrar á la libertad humana y á la angélica en la ancha unidad de sus maravillosos designios. La voluntad divina , que es la unidad absoluta , está en aquel precepto dado á Adan en el paraiso , cuando le dijo Dios: No comerás; la libertad humana, con la imperfeccion que la es aneja de la facultad de escoger , que es la diversidad , está en la condicion : y si comieres ; la diversidad vuelve á la unidad de donde procede, primero por amenaza cuando dijo Dios al hombre : quedarás sujeto á la muerte ; y despues con la promesa , cuando prometió á la mujer que naeeria de su seno el que labia (le pisar la cabeza de fa serpíente, con cuya amenaza v con cu y a promesa anunció Dios los (1) Se entiende en las personas. TOMO IV. 10 - 146 — dos caminos por donde la diversidad que sale de la unidad, vuel- ve á la unidad (le donde sale : el de su justicia y el de su miseriricordia. Suprimido el precepto , quedaría suprimida en su manifestacion esterior la unidad absoluta. Suprimida la condicion , quedaría suprimida en su manifestacion esterior la diversidad , que consiste en la libertad humana. Suprimida por una parte la amenaza, y por otra la promesa, quedarían borrados los caminos por los cuales la diversidad , si no ha de ser subversiva , ha de volver á la unidad en donde tuvo su origen. Así como entre la creacion física y el Criador no hay unidad, sino porque la primera está sujeta eternamente á leyes fijas é inmutables , manifestacion perpétua de la voluntad soberana ; de la misma manera no hay unidad entre Dios y el hombre, sino porque el hombre, apartado de Dios Por su delito , vuelve al Dios justiciero como impenitente, ó como purgado al Dios misericordioso. Si despues de haber considerado la prevaricacion angélica y la humana separadamente, paró venir á parar en que cada una de ellas si bien es una perturbacion por accidente , es una armonía por su esencia , ponemos la consideracion al mismo tiempo en ambas prevaricaciones , quedaremos como pasmados y absortos al contemplar de qué manera se convierten en cadencias maravillosas sus ásperas disonancias, por la irresistible virtud del divino Taumaturgo. Al llegar aquí , y antes de pasar adelante , conviene observar que toda la belleza de la creacion consiste en que cada cosa es en sí Corno un reflejo de alguna de las perfecciones divinas ; de tal manera , que todas juntas son un fiel traslado de su belleza soberana. Por esta razon, desde el globo ericendido que ilumina los espacios hasta el humilde lirio que está como olvidado en el valle; y desde mucho mas abajo de los valles que se coronan de lirios, hasta muy por encima de los cielos en donde resplandecen los globos, todas las -criaturas , cada cual á su manera , se cuentan unas á otras las grandes maravillas del Señor , atestiguan consigo mismas sus inefables perfecciones , y cantan con un cántico sin fin 147 sus excelencias y sus glorias. Los cielos cantan su omnipotencia, sus grandezas los mares , la tierra su fecundidad , las nubes con sus altísimos promontorios figuran la peana en que descansa su pié. El relámpago es su voluntad , el trueno su voz , el rayo su palabra. Él está en los abismos con su sublime silencio , y con su ira sublime en los huracanes bramadores y en los torbellinos tempestuosos. Él nos pintó , dicen las flores de los campos. Él me dió, dicen los cielos mis bóvedas espléndidas. Y las estrellas : Nosotros somos centellas caidas de su resplandeciente vestidura. Y el ángel y el hombre : Al pasar por delante de nosotros , su hermosísima y gloriosísima y perfectísima figura quedó en nosotros estampada. De esta manera unas cosas representaron su grandeza , otras su magestad , otras su omnipotencia ; y el ángel y el hombre especialmente los tesoros de su bondad , las maravillas de su gracia y el resplandor de su hermosura. Dios , empero , no es solamente maravilloso y perfecto por su hermosura , y por su gracia , y por su bondad y por su omnipotencia ; es ademas de estas cosas , y sobre todas estas si en sus perfecciones hubiera medida , infinitamente justo é infinitamente misericordioso. Síguese de aquí que el acto supremo de la creacion no podia considerarse como consumado y perfecto, sino despues de haberse realizado en todas sus manifestaciones su infinita justicia y su infinita misericordia. Y como quiera que sin la prevaricacion de los séres inteligentes y libres no podia Dios ejercer ni la justicia ni la misericordia especial que se aplican á los prevaricadores , de aquí se deduce que la prevaricacion misma fué ocasion de la mas grande de todas las armonías y de la mas bella de todas las consonancias. Cuando todos los séres inteligentes y libres prevaricaron , Dios resplandeció en medio de la creacion con nuevos y mas grandes resplandores. El universo en general fué el reflejo perfectísimo de su omnipotencia ; el paraíso terrenal fué especialmente el reflejo de su gracia ; el cielo fué -especialmente el reflejo de su misericordia ; el infierno únicamente el reflejo de su justicia, y la tierra, puesta entre estos dos polos de la creacion , fué á un tiempo mismo el reflejo de su justicia, y el de su misericordia. Cuando con - 14S -- la prevaricacion angélica y con la humana no hubo en Dios perfeccion que no estuviera manifestada exteriormente por alguna cosa, fuera de aquella que labia de ponerse de manifiesto mas adelante en el Calvario , las cosas estuvieron en órden. Cuanto mas se ahonda en estos dogmas pavorosos , tanto mas resplandece la soberana conveniencia , y la perfectísima conexion y la maravillosa concordancia de los misterios cristianos. La ciencia de los misterios, si bien se mira , no viene á ser • otra cosa sino la ciencia de todas las soluciones. • • • •  • - 155 - tingo. El supremo interés . de esa escuela está en que no llegue el dia de las negaciones radicales ó de las afirmaciones soberanas y para que no llegue , por medio de la discusion confunde todas las nocionesy propaga el escepticismo , sabiendo como sabe , que un pueblo que oye perpétuamente en boca de sus sofistas el pro y el contra de todo , acaba por no saber á qué atenerse , y por preguntarse á sí propio si la verdad y el error , lo injusto y lo justo, lo torpe y lo honesto son cosas contrarias entre sí , ó si son una misma cosa mirada bajo puntos de vista diferentes. Este periodo angustioso, por mucho que dure , es siempre breve el hombre ha nacido para obrar, y la discusion perpétua contradice á la naturaleza humana , siendo como es enemiga de las obras. Apremiados los pueblos por todos sus instintos , llega un clia en que se derraman por las plazas y las calles pidiendo á Barrabas ó pidiendo á Jesus resueltamente, y volcando en el polvo las cátedras de los sofistas. Las escuelas socialistas, hecha abstraccion de las bárbaras muchedumbres que la siguen, y. consideradas en sus doctores y maestras, sacan grandes ventajas á la escuela liberal, cabalmente porque se van derechas á todos los grandes problemas y á todas las grandes cuestiones , y porque proponen siempre una resolucion perentoria -y decisiva. El socialismo no es fuerte sino porque es una teología, y no es destructor sino porque es una teología satánica. Las escuelas socialistas, por lo que tienen de teológicas, prevalecerán sobre la liberal, por lo que esta tiene de antiteológica y de escéptica; y por lo que tienen de satánicas, sucumbirán ente la escuela católica , que es á un mismo tiempo teológica y divina. Sus instintos deben estar de acuerdo con nuestras afirmaciones, si se considera que guardan para el Catolicismo sus odios, mientras que para el liberalismo no tienen sino desdenes. El socialismo democrático tiene razon contra el liberalismo, cuando le, dice :—« ¿Qué Dios es ese que ofreces á mi adoracion, y que debe ser menos que ta, porque ni tiene voluntad , ni es siquiera una persona? Yo niego el Dios católico, pero negándole, le concibo; lo que no puedo concebir, es un Dios sin los divinos atrip utos. Todo me inclina á creer que no le leas dado la existencia -- 156 sino para que él te dé la legitimidad que no tienes: tu legitimidad y su existencia son una ficcion que cabalga en otra ficcion, y una sombra que cabalga en otra sombra. Yo he venido al mundo para disipar todas las sombras y para acabar con todas las ficciones. La distincion entre la soberanía actual y la constituyente tiene todos los visos de una invencion de los que , no atreviéndose á cogerlas ambas, quieren á lo menos tomar una.. El so, berano es corno Dios : ó es uno, ó no existe ; la soberanía, como la Divinidad , ó no es, ó es indivisible é incomunicable. La legitimidad de la razon son dos palabras , de las cuales .la última de-. signa el sugeto y la primera el atributo : yo niego el atributo y el sugeto. ¿ Qué cosa es la legitimidad , y qué cosa es la razon ? Y en el caso de que sean alguna cosa, ¿de dónde sabes que esa cosa esté en el liberalismo y no en el socialismo , en tí y no en mí., en las clases acomodadas . y no en el pueblo? Yo niego , tu legitimidad y tú la mia , tía niegas mi razon y yo la tuya. Cuando me provocas á discutir, te perdono porque no sabes lo que haces: la discusion , disolvente , universal, cuya virtud secreta no 00-- noces, acabó ya con tus adversarios y va á acabar contigo ahora; por lo que hace á mí , tengo propósito firme de ganarla por la mano , matándola para que no me mate. La discusion 'es espada espiritual que revuelve el espíuitu con ojos vendados ; contra ella, ni vale la industria ni la malla de acero : la discusion es el título con que viaja• la muerte, cuando no quiere ser conocida y anda de. incógnito. Roma la sesuda la conoció , á pesar de sus disfraces, cuando entró por sus muros en traje de sofista ; por eso, prudente y avisada, la refrendó su pasaporte. El hombre, al decir de los católicos, no se perdió sino porque entró en discusiones con la mujer, ni la mujer sino por haber discutido con el, diablo; mas adelante, hácia la mitad de los tiempos, dicen que este mismo demonio se apareció á Jesus en un desierto, provocándole á una batalla espiritual, ó como quien diría , á una discusion de tribuna. Pero aquí parece que tuvo que habérselas con otro mas avisado, el cual le hubo de contestar vade Sotana , con cuya palabra puso fin á un mismo tiempo á la discusion y á los diabólicos prestigios. Es — 157 — fuerza confesar que los católicos tienen gracia especial para poner de bulto grandes verdades y para vestirlas con ingeniosas ficciones (1). La antigüedad todá hubiera condenado unánimemente al insensato que hubiera puesto en pública discusion á un tiempo mismo las cosas divinas y las humanas , las instituciones religiosas y las sociales, los magistrados y los dioses. Contra él hubieran fallado de consuno Sócrates, Platon y Aristáteles ; en el gran duelo flubieran sido sus campeones . los cínicos 'y los sofistas.» «Por lo que hace al mal, ó está en el universo todo, ó no existe.:Las formas de los gobiernos son poca cosa para engendrarle - si la sociedad está sana y bien constituida , su constitucion es po-. derosaxara resistir á todas las formas posibles de gobierno; y si no las resiste , es porque está mal constituida y enferma. El mal no puede ser concebido sino como un vicio orgánico de la sociedad, como un vicio constitucional de la naturaleza humana ; y en este caso el remedio no está en mudar el gobierno, sino en cambiar el organismo social ó la constitucion del hombre. »— El error fundamental del liberalismo consiste en no dar importancia sino á las cuestiones de gobierno que, comparadas con las del órden religioso y social, no tienen importancia ninguna. Esto sirve para explicar por qué causa el liberalismo queda de todo punto eclipsado desde el momento en que socialistas y católicos proponen al mundo sus tremendos problemas y sus soluciones contradictorias. Cuando el Catolicismo afirma que el mal viene del pecado, que el pecado corrompió en el primer hombre á la naturaleza humana, y que sin embargo el bien prevalece sobre el mal y el órden sobre el desórden, porque el uno es humano y el otro divino, no cabe duda sino que, aun antes de ser examinado, satisface en cierta manera á la razon , proporcionando la grandeza de las causas á la de los efectos , y nivelando la grandeza de lo que se propone explicar con la grandeza de sus explicaciones. Cuando el socialismo afirma que la naturaleza del hombre está sana y la sociedad enferma ; cuando pone al primero en lucha abierta con la (1) Conviene no perder de vista que iodo este razonamiento va puesto en [(lea de los socialistas. -- 158 — segunda para extirpar el mal que está en ella con el bien que está en él; cuando convoca y llama á todos los hombres para que se levanten en rebeldía contra todas las instituciones sociales, no cabe duda sino que en esta manera de plantear y de resolver la cuestion, si hay mucho falso, hay algo de gigantesco y de grandioso, digno de la majestad terrible del asunto. Pero cuando el liberalismo explica el mal y el bien, el órden y el desórden, por las varias formas de los gobiernos , todas efímeras y transitorias cuando prescindiendo por un lado de todos los problemas sociales, y por otro de todos los religiosos , pone á discusion sus problemas políticos, como los únicos que son dignos por su alteza de ocupar al hombre de Estado, no hay palabras en ningun idioma con que encarecer la profundísima incapacidad y la radical impotencia de esta escuela, no ya para resolver, sino hasta para plantear estas pavorosas cuestiones. La escuela liberal, enemiga á un mismo tiempo de las tinieblas y de la luz, ha escogido para sí no sé qué crepúsculo incierto entre las regiones luminosas y las opacas, entre las sombras eternas y las divinas auroras. Puesta en esa region sin nombre, ha acometido la empresa de gobernar sin pueblo y sin Dios : empresa extravagante é imposible : sus días estan contados, porque por un punto del horizonte asoma Dios, y por otro asoma el pueblo. Nadie sabrá decir dónde está en el tremendo dia de la batalla, y cuando el campo todo esté lleno con las falanges católicas y las falanges socialistas. • CAPITULO IX, SOLLTIONRS SOCIALISTAS. LAS escuelas socialistas sacan una gran ventaja á la liberal, así por la naturaleza de los problemas que se proponen resolver, como por la manera de plantearlos y de resolverlos. Sus maestros se muestran familiarizados , hasta cierto punto, con aquellas especulaciones atrevidas que tienen por asunto á Dios y su naturaleza, al hombre y su constitucion, á la sociedad y sus instituciones , al universo y sus leyes. De esta inclinacion á generalizarlo todo, á considerar las cosas en su conjunto, á observar las disonancias y las arrxonías generales, procede una mas grande aptitud en ellos para entrar y salir, sin perderse, en el laberinto intrincado de la dialéctica racionalista. Si en la gran contienda que tiene como en suspenso al mundo no hubiera otros combatientes sino los socialistas y los liberales, ni la batalla sería larga, ni dudosa la victoria. Todas las escuelas socialistas son, bajo el punto de vista f►losófico, racionalistas ; bajo el punto de vista político, republicanas; bajo el punto de vista religioso, ateas. Por lo que tienen de racionalistas, se asemejan á la escuela liberal , y se distinguen de ella por lo que tienen de ateas y de republicanas. La cuestion consiste en averiguar si el racionalismo va á parar lógicamente al punto en que la escuela liberal hace alto, ó al término en que descansan las escuelas socialistas. Reservando para mas adelante el exá►en de esta cuestion por lo relativo al punto de vista político, nos ocupareinos aquí principalmente del punto de vista religioso. Considerada bajo este aspecto la cuestion, es cosa clara que el sistema en virtud del cual-se concede á la razon una competencia omnímoda para resolver por sí y sin ayuda de Dios todas las cuestiones relativas al órden político, al religioso, al social y al humano, supone en la razon una soberanía completa y una indepen. dencia absoluta. Este sistema lleva consigo tres negaciones simultáneas : la de la revelacion, la de la gracia, y la de-la providencia; la de la revelacion, porque la revelácion contradice la competencia omnímoda de la razon humana; la de la gracia , porque la gracia contradice su independencia absoluta ; la de la providencia, porque la providencia es la contradiccion de su soberanía independiente. Pero estas tres negaciones, si bien se mira, se resuelven en una : la negacion de todo vínculo entre Dios y el hombre ; como quiera que si el hombre no está unido á Dios por la revelacion, por la providencia y por la gracia, no está unido á Dios de ninguna manera. Ahora bien , afirmar esto de Dios y negarle , es una misma cosa. Afirmarle dogmáticamente despues de haberle despojado dogmáticamente de todos sus atributos, es una contradiccion reservada á la escuela liberal , la mas contradictoria entre las racionalistas. Por lo demas, esta contradiccion, lejos de ser accidental, es esacial en esta escuela , la cual, por cualquiera lado que se la mire, es un compuesto exótico de palmarias contradicciones. Eso mismo que hace con Dios en el órden religioso , Gee en el político con el rey y con el pueblo. La escuela liberal tiene por oficio procla- - 161 ---- mar las existencias que anula , y anular las existencias que proclama. Ninguno de sus principios deja de ir acompañado del contraprincipio que le destruye. Así , por ejemplo, proclama la monarquía , y luego la responsabilidad ministerial , y por consiguiente la omnipotencia del ministro responsable, contradictoria de la monarquía. Pro-clama la bmnipotencia ministerial, y luego la intervencion soberana, en materias de gobierno, de las asambleas deliberantes, la cual es contradictoria de la omnipotencia de los ministros. Proclama la soberana intervencion en los asuntos del Estado de las asambleas políticas , y luego el derecho de los colegios electorales para fallar en última instancia, el cual es contradictorio de la intervencion soberana de las asambleas políticas. Proclama el derecho de supremo arbitraje que reside en los electores , y luego acepta mas ó menos wQ_plícitamente el supremo derecho de insurreccion, contradictorio de aquel arbitraje pacífico y supremo. Proclama el derecho de insurreccion de las muchedumbres , lo cual es proclamar su soberana omnipotencia ; y luego da la ley del censo electoral , lo cual es condenar al ostracismo á las muchedumbres soberanas. Y con todos estos principios y contraprincipios se propone una sola cosa : alcanzar á fuerza de artificio y de industria un equilibrio que nunca alcanza , porque es contradictorio de la naturaleza de la sociedad y de la naturaleza del hombre. Solo para una* fuerza no ha buscado la escuela liberal su correspondiente equilibrio : la fuerza corruptora. La corrupcion es el dios de la escuela; y como Dios está á un tiempo mismo en todas partes. De tal manera ha combinado las cosas la escuela liberal, que donde ella prevalece, todos han de ser forzosamente corruptores ó corrompidos; porque en donde no hay ningun hombre que no puede ser César ó votar al César ó aclamar al César , todos han de ser ó Césares ó pretorianos. Por esta razona todas las sociedades que caen debajo de la dominacion de esta escuela , mueren de una misma muerte : todas mueren gangrenadas. Los reyes corrompen á los ministros prometiéndoles la eternidad ; los ministros á los reyes prometiéndoles el ensanche de su prerogativa. Los ministros corrompen á los representantes del ueblo poniendo á sus piés todas las dignidades del Estado ; las p TOMO 1V.  II G 9• — asambleas á los ministros con sus votos ; los elegidos trafican con su poder , los electores con su influencia ; todos corrompen á las muchedumbres con sus promesas, y las muchedumbres á todos con bramidos y amenazas. Volviendo á anudar el hilo de este discurso , diré que cuando das escuelas socialistas niegan la existencia de Dios , que viene afirmada por la escuela liberal , no hacen otra cosa sino ser mas lóf ,icas que la liberal, y mas consecuentes. Y sin embargo de esto, distan mucho de serio tanto en su línea , como lo es en la suya la escuela católica. La escuela católica afirma á Dios con todos sus atributos, con una dirmacion dogmática y soberana. Las socialistas al revés , aunque vienen á negarle en definitiva , ni le niegan del mismo modo , ni le niegan por unas mismas razones , ni le niegan resueltamente. Consiste esto en que el hombre n y s intrépido se sobrecoge de espanto al a1irmar que no hay Dios , de una manera absoluta. Cualquiera diría que al llegar aquí teme el hombre no poder pasar de aquí , y que se desplome el cielo sobre el blasfemador y su blasfemia. Los unos le niegan diciendo : Todo lo que existe es Dios, y Dios es todo lo que existe—los otros , afirmando que la humanidad y Dios son cosas idénticas : entre ellos hay algunos que aseguran que en la humanidad hay dualismo de fuerzas y de *energías , y que el hombre es el representante de ese dualismo. Los que son de este sentir , distinguen en el hombre las fuerzas. reflexivas y las energías espontáneas ; la verdadera humanidad está en las primeras , y la divinidad verdadera en las segundas. Por este sistema , Dios no es ni todo lo que existe , ni la humanidad : Dios es la mitad del hombre. Otros son de otro parecer , y niegan que Dios sea hombre ó parte del hombre , que sea la humanidad ó que sea el universo; y se inclinan á creer que es un sér sujeto á encarnaciones diferentes y sucesivas ; que donde quiera que hay una gran influencia ó una grandiosa dominacion , allí está Dios encarnado : Dios se ha encarnado en Ciro , y en Alejandro , y en César , y en Carlo Magno , y en Napoleon. Se, encarnó sucesiva mente en los grandes imperios asiáticos y luego en el macedónico, y despues en el romano : al principio fué el oriente y despues el - 163 - occidente. El mundo cambia de semblante en cada una de estas encarnaciones divinas, y da un paso en el camino del progreso, cada vez que á consecuencia de una nueva encarnacion cambia de nuevo su semblante. Todos estos sistemas contradictorios y absurdos se han encarnado en un hombre venido al mundo en estos últimos tiempos para ser la personificacion de todas las contradicciones racionalistas. Este hombre es M. Proudhon , de quien hemos hecho mérito y de quien le haremos muchas veces en el discurso de esta obra. M. Proudhon pasa por el mas docto y consecuente de los socialistas modernos : por lo que hace á su doctrina , no cabe duda sino que es superior á la de cuasi todos los racionalistas contemporáneos por lo que hace á su consecuencia , por las muestras que damos aquí , relativas todas á los problemas que son asunto de este libro, podrán formarse de ella una idea cabal nuestros lectores. En las Confesiones de un revolucionario , Mr. Proudhon define á Dios de la manera siguiente : «Dios es la fuerza universal , pene- » trada de inteligencia , que produce por la conciencia infinita que »de sí tiene, los séres de todos los reinos , desde el flúido impon- » derable hasta el hombre , y que solo en el hombre llega á re »conocerse á sí misma , y á decir : Yo. Lejos de ser nuestro Señor »Dios el asunto de nuestras investigaciones , cómo se han atrevi- »do los taumaturgos á convertirle en un sér personal , rey absoluto » unas veces , como el Dios de los judíos y de los cristianos , y »constitucional otras , como el de los deistas , y cuya providencia » incomprensible parece perpótua y únicamente ocupada en deso- »rientar nuestra l'azor] .?» Aquí hay tres cosas: 1 . a atirmaeion de una fuerza universal , inteligente y divina, que es el panteismo; 2. a encarnacion mas excel en te de Dios en la humanidad, que es el humanismo; 3. a negacion (le un Dios personal y de su providencia , que viene á ser el deismo. En la obra que intituló Sistema de las contradicciones económicas, capítulo 8 , dice así : «Prescindirá de la hipótesis panteista , qtw »siempre me ha parecido una hipocresía ó una cobardía. Dios es »personal, ó 1111 eXiStP.» Agit í se afirma todo lo que en el texto 164 — anterior se niega, y s e niega lo que en el texto anterior se Arma. Allí se afirma un Dios panteista é impersonal ; aquí se niegan, como dos cosas igualmente absurdas , la impersonalidad de Dios y el Danteismo. Más adelante añade en este capítulo : «El verdadero remedio »contra el fanatismo no me parece que está en identificar á la bu- » inanidad con la Divinidad , lo cual no viene á ser otra cosa sino »afirmar en economía política el comunismo , y en filosofía el » misticismo y el stalu quo. El verdadero remedio está en demos- » trar á la humanidad , que Dios , si es que existe , es su enemigo.» . Despues de haber dado al traste con su panteismo y con su Dios impersonal , aquí acaba con el humanismo, que está contenido en la definicion del texto. Por otra parte , aquí comienza á revestirse de una forma concreta la teoría de la rivalidad entre Dios y el hombre , de que hemos hecho mérito ya en otro capítulo de este libro. La condenacion del humanismo y la teoría de la rivalidad aparecen mas claras en el capítulo 9 de la misma obra, en donde se lee lo que sigue : «Por mi parte ( y siento en verdad haberlo de confe- Isar , cierto como estoy de que esta declaracion me separa de los mas inteligentes entre los socialistas) mientras mas pienso en ello, » mas imposible me es suscribir á esta deificacion de nuestra espe- » cie , que bien considerada no es otra cosa , en los ateos de nuestros dias, sino el último eco de los terrores religiosos ; y la cual »rehabilitando y consagrando el misticismo con el nombre de hu- » manismo , vuelve á poner las ciencias bajo el imperio de las preo- »cupaciones , la moral bajo el imperio de los hábitos , la economía »social bajo el imperio del comunismo , ó lo que es lo mismo , de la >>atonía y de la miseria; y por último, la lógica misma bajo el impe- »rio de lo absurdo y de lo absoluto. y cabalmente porque me veo »obligado á repudiar.-. esta religion , juntamente con todas las que »la precedieron , es por lo que necesito todavía admitir como »plausible la hipótesis de un sér infinito... contra el cual debo lu- »char hasta la muerte , porque ese es mi destino , como Israel contra Jehová.» — 9 70 un mismo tiempo potentisima y clementísima la invencible flaqueza del hombre , para que de tal manera se levantara sobre su miserable condicion , (fue pudieran trasformarse en instrumento de su propia salvacion las consecuencias de su pecado. Borrar el pecado y fortificar al pecador hasta el punto que pudiera levantarse libre y meritoriamente estando caido : este es el gran problema que es necesario resolver , aun despues de resueltos todos los otros , si el Catolicismo ha de ser otra cosa que uno de los muchos sistemas laboriosamente imperfectos que vienen dando testimonio de la profunda y radical impotencia de la razon humana. El Catolicismo resuelve estos dos grandes problemas por el mas alto é inefable, é incomprensible y glorioso de todos sus misterios: en ese altísimo misterio están juntas todas las divinas perfecciones. En él está Dios con su espantable omnipotencia , con su perfecta sabiduría , con su maravillosa bondad , con su terribilísima justicia, con su altísima misericordia; y sobre todo, con aquel inefable amor que domina y señorea todas sus otras perfecciones , el cual manda con imperio , á un tiempo mismo, á su misericordia ser misericordiosa , á su justicia ser justa , á su bondad ser buena , á su sabiduría ser sabia, y á su omnipotencia ser omnipotente; porque Dios no es ni omnipotencia , ni sabiduría , ni bondad, ni justicia , ni misericordia Dios es amor , y nada mas que amor; pero ese amor es de suyo omnipotente sapientísimo , buenísimo, justísimo y misericordiosisimo. El amor fué el que mandó á su misericordia dar al hombre prevaricador y caido la esperanza , con aquella divina promesa de un futuro redentor, que vendria al mundo para tomar en sí y para vencer al pecado. El amor fué el que le prometió en el paraíso, el que le envió á la tierra y el que vino : el amor fué el que tomó carne humana , y vivió vida de hombre mortal , y murió muerte de cruz , y resucitó despues en 3 1 11 carne y en su gloria. En el amor y por el amor somos salvados todos los que somos pecadores. El gloriosísimo misterio de la Encarnacion del Hijo de Dios es el único título de nobleza que tiene el género humano. Lejos de causarme maravilla el desprecio que los racionalistas modernos 271 - muestran l a cia el hombre , si hay alguna cosa que ni alcanzo á explicar ni puedo concebir , es la atentada prudencia y la tímida mesura con que proceden en este negocio. Tomando al hombre despeñado ya por su culpa de aquel primitivo estado en que le puso Dios , de justicia original y de gracia santificante ; examinado por dentro en su constitucion orgánica , imperfectísima y contradictoria ; y cuando se consideran la ceguedad de su enteirdimiento , la flaqueza de su voluntad , los torpes arrebatos de su carne , el ardor de sus concupiscencias y la perversidad de sus inclinaciones , no acierto á concebir ni á explicar esa parsimonia de vilipendios y esa mesura en los desdenes. Si Dios no ha tomado la naturaleza humana; si tomándola en sí, no la ha levantado hasta si ; y si levantándola hasta sí, no ha dejado en ella un rastro luminoso de su nobleza divina , es fuerza confesar que para expresar la vileza humana faltan vocablos en los idiomas de las gentes. Yo de mí sé decir , que si mi Dios no hubiera tomado carne ea las entrañas de una mujer , y si no hubiera muerto en una cruz por todo el linaje humano , el reptil que piso con mis piés, seria á mis ojos menos despreciable que el hombre. Aun así y todo , el punto de fé que mas abruma con su peso á mi razon, es ese de la nobleza y dignidad de la especie humana , dignidad y nobleza que quiero entender y no entiendo , y que quiero alcanzar y no alcanzo. En vano aparto los ojos llenos de espanto y de horror de los anales del crimen , para ponerlos en esferas mas altas y en regiones mas serenas. En vano traigo á mi memoria aquellas levantadas virtudes de los que el mundo llama héroes , y de que están llenas las historias ; porque mi conciencia levanta su voz y me dice que todas esas heróicas virtudes se resuelven en vicios heráicos , los cuales se resuelven á su vez en un orgullo ciego ó en tula ambicion insensata. El género humano aparece á mi vis[a como una inmensa muchedumbre puesta á los piés de sus héroes, qne son sus ídolos ; y los héroes , como ídolos , que se adoran á sí propios. Para creer yo en la nobleza de esas estúpidas inut'ae- (lumbres , ha sido necesario que Dios me la revele. Nin uno puede negar esa revelacion y alifinar su propia noblk-zn. ¿, 979 stbe que es noble, si Dios no se lo ha dicho? Una cosa excede mi razon y me confunde : que haya quien piense que se necesita una fé menos robusta para creer en el incomprensible misterio de la dignidad humana , que para creer en el misterio adorable de un Dios hecho hombre , por la virtud del Espíritl; Santo , en las entra►as de una virgen. Esto prueba que el hombre 'vive siempre sujeto á la fé ; y que cuando parece quo deja la fé por su propia , no hace mas sino dejar la fé de lo que es divinamente misterioso , por la fé de loque es misteriosamente absurdo. La encarnacion del Hijo de Dios fué convenientísima, no solamente en calidad de manifestacion soberana de su infinito amor, en el cual está la perfeccion, si puede decirse así , de las divinas perfecciones , sino Cambien en virtud de otras profundas y altísimas consecuencias. El ( • ien supremo de las cosas no puede concebirse, si las cosas todas no. se resuelven en la unidad absoluta. Ahora bien : sin aquel prodigioso misterio , la creacion era doble y el universo un dualismo, símbolo de un antagonismo perpétuo, contradictorio del órden. De un lado estaba Dios, tésis universal; y de otro las criaturas, su universal antítesis. El órden supremo exigia una síntesis tan poderosa y tan ancha , que bastara á conciliar por medio de la union la tésis y la antítesis del Criador y las criaturas. Que esta es una de las leyes fundamentales del órden universal, se ve claro cuando se considera que ese mismo misterio que en Dios nos causa maravilla, sin admirarnos está patente en el hombre. El hombre , considerado bajo este punto de vista, no esotra cosa sino una síntesis, compuesta de una esencia incorpórea, que es la tésis, y de una antítesis, que es su sustancia corpórea. El mismo sér que, considerado como un compuesto de espíritu y de materia, es una síntesis , no es mas que una antítesisque es necesario reducir á la unidad por medio de una síntesis superior, juntamente con la tesis que le contradice, cuando se le considera en calidad de criatura. La ley de la reduccion de la variedad en la unidad, ó lo que es lo mismo , de todas las tésis con sus antítesis en una síntesis suprema, es una ley visible é indeclinable. La dificultad aquí está solo en hallar esa suprema síntesis. Estando de 273 un lado Dios, y de otro todas las cosas criadas , es una cosa evidente que aquí la síntesis conciliadora no puede buscarse fuera de estos términos, fuera de los cuales no hay nada que se pueda imaginar, siendo como son universales y absolutos. La síntesis, pues, habia de encontrarse en las criaturas ó en Dios , en la antítesis en la tésis, ó bien en una y en otra simultánea ó sucesivamente. Si el hombre hubiera permanecido quieto en aquel estado excelente y en aquella condicion nobilísima en que fué puesto por Dios, la variedad hubiera ido á perderse en la unidad, y la antítesis creada se hubiera unido con la tésis creadora en una suprema síntesis por la deificacion del hombre. A esta deificacion futura fué dispuesto por Dios cuando le adornó con la justicia original y con la gracia santificante. El hombre, en uso de su libertad soberana, se despojó de aquella gracia y renunció á aquella justicia ; y despojándose de la una y renunciando á la otra, puso impedimento á la divina voluntad , renunciando á su deificacion voluntariamente. Empero la libertad humana, que es poderosa para impedir el cuihplimiento de la voluntad de Dios en lo que tiene de relativo, no lo es para impedir la realizacion de esa misma voluntad en lo que tiene de absoluto. La reduccion de la variedad en la unidad; eso era lo que habia de absoluto en la voluntad divina : la reduccion por medio exclusivo de la deificacion del hombre ; eso es lo que habia en ella de relativo y contingente ; lo cual quiere decir, que Dios quiso el fin con una voluntad absoluta, y el medio de alcanzar ese fin con una voluntad relativa ; y en esto, como en todo, resplandece la sabiduría de Dios con un resplandor inefable. En efecto ; sin lo que habia en su voluntad de absoluto, Dios no hubiera sido soberano; y sin lo que habia de relativo en ella, no hubiera sido posible la libertad humana : por el contrario , por lo que en su voluntad hubo á un tiempo mismo de absoluto y relativo, de contingente y de necesario , pudieron coexistir y coexistieran la soberanía de Dios y la libertad del hombre. En calidad de soberano, Dios decretó aquello que habla de ser; en calidad de libre, el hombre determinó que aquello que habla de sev no sería de cierta manera. TOMO IV,  1s -- 271 Entonces sucedió que el órden universal, querido por Dios con una voluntad absoluta, hubo de realizarse por la humanizacion inmediata de Dios, no pudiendo realizarse por la deificacion inmediata del hombre, la cual fué de todo punto imposible , primero, con una imposibilidad relativa á causa de su voluntad , y desl)u es con una imposibilidad absoluta á causa de su pecado. Ya en otra ocasion me propuse demostrar, y demostré cumplidamente , cuán grande es el alcance y la universalidad de las soluciones divinas, las cuales, al revés de lo que se observa en las humanas, no suprimen un obstáculo para ir á dar en otro mayor, ni resuelven una dificultad para caer en otra mas grande , ni esclarecen un problema bajo un punto de vista para dejarle mas oscuro que antes, mirándole por otro lado ; sino que, por el contrario, suprimen de una vez todos los obstáculos , resuelven á un tiempo mismo todas las dificultades, y esclarecen todos los problemas de un solo golpe, con un esclarecimiento simplicísimo. Y esto que se observa en todas las divinas soluciones, se observa mas particularmente todavía en esta que tratamos relativa al misterio adorable de la Encarnacion del Hijo de Dios ; porque al propio tiempo que fué el medio soberano de reducirlo todo á la unidad, condicion divina del órden en el universo, fué tambien un medio maravilloso de restaurar el órden en la humanidad calda. La imposibilidad radical en que quedó el hombre de volver por sí solo á la amistad y gracia de Dios, despues del pecado, está confesada por aquellos mismos que niegan el Catolicismo en la mayor parte de sus dogmas. Mr. Proudhon , el hombre mas docto de las escuelas socialistas, no vacila en afirmar que,'supuesto el pecado, la redencion del hombre por los méritos y trabajos de Dios era de todo punto necesaria; como quiera que el hombre pecador no podia ser de otra manera redimido. Por lo que hace á los católicos, no vamos tan allá, afirmando solamente que esta manera de redencion, sin ser necesaria ni la única posible, es sin embargo, adorable y convenientísima. Por aquí se ve que Dios se dió trazapara vencer con una misma industria, así el obstáculo que se oponía á la realizacion del ór- den universal, como el que impedia el órden humano. Haciéndose hombre sin dejar de ser Dios, unió sintéticamente á Dios y al hombre y como en el hombre estaban ya sintéticamente unidas la esencia espiritual y la sustancia corpórea, rsultó de aquí que Dios hecho hombre reunió en si, por una altísima manera, por un lado las sustancias corpóreas y las esencias espirituales, y por otro, al ;Criador de todo con todas sus criaturas. Al propio tiempo , padeciendo y muriendo voluntariamente por el hombre, echó sobre sí, quitándosele á él, aquelpecado primitivo por el cual padeció corrmpcion y fué condenada á muerte en Adan toda su raza. Bajo cualquier punto de vista que se considere este gran misterio , ofrece , al que se para y le mira , las mismas maravillosas conveniencias. Si todo el linaje humano padeció condenacion en Adan, nada mas razonable y conveniente sino que todo él se salvara en otro Adan mas perfecto , habiendo sido condenados como lo fuimos por la ley de la solidaridad, que fué ley de justicia; nada mas razonable y conveniente sino que fuéramos hechos salvos por la ley de la reversibilidad, que es una ley de misericordia. El padecer por los pecados de un representante no hubiera sido cosa justa y conveniente , si no nos hubiera sido dado el merecer por los méritos de un sustituto. Nada mas ajustado á la ley de razon , sino que , siéndonos imputables los pecados de aquel , los méritos de este nos sean reversibles. Y con esto se responde á los que llenos de arrogante soberbia mueven la lengua contra Dios por la condenacion con que t'oímos condenados todos en la cabeza de nuestros primeros pad res; porque , aun suponiendo por vía de argumentacion que en nuestros primeros padres no hubiéramos sido todos pecadores , ¿con cuál derecho se queja de haber sido condenado en un representante , el que ha sido hecho salvo por un sustituto? Volverse contra Dios por la ley de los pecados imputables, sin acordarse de aquella otra, que la completa y la explica, por la cual los méritos ajenos nos son : r eversibles , es grande temeridad; porque es insigne mala té ó toril( ignorancia , y en todo caso calificada locura. Restablecido el órden en el universo por la nnioji ( 1 (-' khla' cosas en Dios , y el órden en la liumani  ca cuanto estaba i!iipe- - 276 — dido por el pecado , solo falta para restablecer el segundo completamente , por una parte poner al hombre en estado de levantarse sobre sí mismo hasta el punto de aceptar las tribulaciones con una aceptacion voluntaria y por otra dar á esa aceptacion una virtud meritoria. A ambas cosas ocurrió Dios con este divino misterio, en sus consecuencias fecundísimo, y en sí mismo admirable. La sangre preciosísima derramada en el Calvario , no solo borró nuestra culpa y satisfizo nuestra pena , sino que por su inestimable valor nos puso , siéndonos aplicada , en estado de merecer galardones ; por ella se nos dieron dos gracias juntamente : la que consiste en aceptar la tribulacion , y aquella en virtud de la cual la aceptacion , alegremente aceptada en el Señor y por el Señor , adquiere una virtud meritoria. En esto consiste la suma de la Religion católica : en creer con firmísima fé que naturalmente nada podemos , y que lo podemos todo en aquel y por aquel que nos fortifica. Todos los otros dogmas sin este son puras abstracciones, desnudas de toda virtud y eficacia. El Dios católico no es un Dios abstracto , ni un Dios muerto; es un Dios vivo y personal, que obra perpétuamente fuera de nosotros y en nosotros ; que al mismo tiempo que está en nosotros contenido , nos circunda y nos contiene. El misterio que nos mereció la gracia , sin la cual andamos como perdidos y en tinieblas , es el misterio por excelencia; todos los otros son adorables, encumbrados y altísimos; este solo es el encumbrado, porque sobre él no hay ninguna cumbre ; el altísimo , porque sobre él no hay ninguna altura; y porque sobre él no hay nada digno de adoracion, el adorable. El dia eternamente alegre y eternamente lloroso en que el Hijo de Dios hecho hombre fué puesto en una cruz , todas las cosas á la vez entraron, en órden , y en ese órden divino la cruz se levantó sobre todas las cosas criadas. De ellas , unas manifestaban la bondad de Dios , otras su misericordia , otras su justicia. Solo la cruz fué el símbolo de su amor y la prenda de su gracia. Por ella confesaron los confesores, y fueron castas las vírgenes, y vivieron vi - da angélica los padres del yermo , y fueron los mártires testigos firmes que pusieron sus vidas al cuchillo con varonily constantí- — 277 ---. limo semblante. Del sacrificio de la cruz procedieron aquéllas porten tosas energías con que los flacos asombraron á los fuertes , con que los proscriptos y desarmados subieron al Capitolio , con que unos pobres pescadores vencieron al mundo. Por la cruz alcanzan victoria todos los que vencen , y esfuerzo todos los que combaten, y misericordia todos los que la piden, y amparo todos los desamparados , y alegría todos los tristes , y consuelo todos los que lloran. Desde que se levantó la cruz en los aires , no hay hombre ninguno que no pueda vivir en el cielo, aun antes de dejar en la tierra sus mortales despojos ; porque si aun vive aquí por la tribulacion, está ya allí por la esperanza. CAPÍTULO IX. CONTINUACION DEL MISMO ASUNTO : CONCLUSION DE ESTE LIBRO. E STE es aquel único sacrificio de inestimable valor , a que se refieren como á su fin todos los otros de que hacen mérito las historias y las fábulas de todas las gentes. Este es aquel que querian significar, así el pueblo judío como los pueblos gentiles en sus sangrientos holocaustos , y que figuró Abel de una manera cumplida y aceptable cuando ofreció á Dios los primogénitos y mas limpios entre todos sus corderos. El verdadero altar había de ser una y la verdadera víctima un Dios , y el verdadero sacerdote ese mismo Dios, á un mismo tiempo Dios y hombre, pontífice augusto, sacerdote perpétuo, victirna perpétua y santa, el cual vino á cumplir en la plenitud 'de los tiempos lo que prometió á Adan en los tiempos pvadisáicos , fiel cumplidor de su promesa y guardador de su palabra ; porque así corno no amenaza en vano e no promete tatn- 29) - 1 oco vanamente. Amenazó al hombre libre con el desheredamien- to , y desheredó al hombre libre y culpable ; le prometió luego un Redentor, y vino él mismo á redimirle. Con su presencia se esclarecen todos los misterios , se explican todos los dogmas y se cumplen todas las leyes. Para que se cumlila !a de la solidaridad, toma en sí todos los dolores humanos ; para que la de la reversibilidad se cumpla, derrama por el mundo en copioso raudal todas las gracias divinas, alcanzadas con su pasion y con su muerte. Dios en él se hace hombre de una manera tan perfecta , que sobre él vienen impetuosas todas las iras de Dios ; y el hombre se hace en él tan perfecto y tan divino , que en él caen sobre el hombre todas las divinas misericordias , como en lluvia delgada y apacible. Para que el dolor fuera santísimo, padeciendo, santificó el dolor ; y para que su aceptacion fuera meritoria , le aceptó con una aceptacion voluntaria. ¿Quién sería fuerte para ofrecer á Dios su voluntad en holocausto , si él no hubiera hecho entera dejacion de la suya para hacer la de su santísimo Padre? ¿Quién hubiera podido subir hasta la cumbre de la humildad , si el pacientísimo y humildísimo Cordero no hubiera subido antes por secretos caminos á esa aspérrima cumbre? ¿Y quién , remontando . aun mas su vuelo , hubiera podido encumbrar montes bravos sobre montes bravos , hasta llegar al altísimo del divino amor , si él no los hubiera encumbrado todos uno por uno , dejando enrojecidas sus laderas con la púrpura de su sangre , y dando á sus zarzas en despojos sus blanquísimos y purísimos bellones , afrenta de la nieve? ¿Quién sino él hubiera podido enseñar á los hombres , que al otro lado de esas abruptas y gigantescas montañas , con sus cumbres al cielo y. sus valles al abismo , caen praderas alegres y tendidas , donde son begnignos los aires , puros los cielos * , mansas y limpias las aguas, suavísimos todos los rumores , verdes todos los campos , inefables todas las armonías , perpétuas todas las frescuras ; donde la vida es verdadera vida que nunca acaba , y el placer verdadero placer que nunca cesa, y el amor verdadero amor que nunca se stingue ; don- (le hay perpetuo descanso sin ocio , reposo perpétuo sin fatiga , y donde se confunden por una altísima manera lo que tiene de dulce - 287 - un tiempo mismo , es aquel punto céntrico en que se juntan en uno la esencia criadora y las sustancias creadas. Considerado solamente como Dios, hijode Dios , es la segunda persona , es decir, el centro delas tres personas divinas. Considerado solamente como hombre , es aquel punto central en que se condensa con misteriosa condensacion la naturaleza humana. Considerado como Redentor , es aquella persona central sobre la cual vienen á un tiempo mismo todas las divinas 'gracias y todos los divinos rigores. La Redencion es la gran síntesis en la que se concilian y se juntan la divina justicia y la divina misericordia. Considerado á un tiempo mismo corno Señor de cielos y tierra , y como nacido en un pesebre , y viviendo vida desnuda, y padeciendo muerte de cruz, es aquel punto central en que se juntan para conciliarse en una síntesis superior todas las tésis y todas las antítesis, en su perpétua contradiccion y en su variedad infinita. Él es el indigentísimo y el opulentísimo , el siervo y el rey , el esclavo y el señor; está desnudo y vestido con vestiduras resplandecientes , obedece á los hombres y manda á los astros ; no tiene pan para aplacar su hambre , ni agua para templar su sed , y manda á las rocas que rebienten y á los panes que se multipliquen, para que viva el pueblo y para que tengan hartura las muchedumbres. Los hombres le afrentan y los serafines le adoran ; en un mismo instante, obedientísimo y potentísimo , muere porque le mandan morir , y manda al velo del templo que se rompa, á los sepulcros que se abran, á los muertos que resuciten , al Buen Ladron que le siga , á la Ltdturaleza toda que pierda el sentido , y al sol que encoja sus rayos. Viene en medio de los tiempos, anda en medio de sus discípulo.;, nace en el punto central de dos grandes mares y de tres inmensos continentes. Es ciudadano de una nacion que guarda el jusio medio entre las del todo independientes y las del todo sujetzs; llama á sí propio el camino , y todo camino es centro ; se flama la verdad , y la verdad ocupa el medio de las cosas es la vida, la vida, que es lo presente, es el medio entre lo pasado y lo Iuti;- ro ; pasa la vida entre los aplausos y los -vituperios, y muere eíitre dos ladrones. - 2SS -- Y por eso fuá á un tiempo mismo escándalo para los judíos y locura para los gentiles. Los unos y los otros tenian naturalmente una idea de la tésis divina y de la antítesis humana ; pensaban empero, y en esto, humanamente hablando, no iban fuera de camino, que esa tesis y esa antítesis eran inconciliables y de todo punto contradictorias : el entendimiento humano no podia levantarse hasta su conciliacion por medio de una síntesis suprema. El mundo habia visto siempre ricos y pobres : pero no pocha concebir como posible la union en una persona, de la indigencia mayor y de la opulencia suma. Pero eso mismo que parece absurdo á la razon parece á esa misma razon convenientísimo cuando la persona en que esas cosas se juntan es una persona divina , la cual, ó no habia de ser ni habia de venir, ó rabia de ser y habia de venir de esa manera. Su venida fue la señal de la conciliacion universal de todas las cosas y de la paz universal entre todos los hombres : los pobres y los ricos , los humildes y los potentes , los venturosos y los atribulados, todos fueron unos en él , -y solo en él fueron unos ; porque solo él era á un mismo tiempo opulentísimo é indigentísimo , potentísimo y humildísimo , venturosísimo y atribuladísimo. Esta es aquella fraternidad pacífica que él enseñó á los que abrieron sus entendimientos y sus oídos á su divina palabra. Esta es aquella fraternidad evangélica que vienen predicando unos despees de otros , con perpétua é incansable predicacion, todos los doctores católicos. Negad á nuestro Señor Jesucristo , y luego al punto comienzan los bandos y las parcialidades , y los grandes tumultos, y las soberbias rebeliones, y las vociferaciones siniestras , y las discordias insensatas . , y los rencores implacables, y las guerras sin término , y las sangrientas batallas. Los pobres alzan pendones contra los ricos , contra los venturosos los escasos de ventura , las aristocracias contra los reyes , las muchedumbres contra las aristocracias ; y unas con otras, como dos inmensos océanos que se juntan en la boca del abismo , las alteradas y bárbaras muchedumbres. La verdadera humanidad no está en ningun hombre : estuvo en el. Hijo de Dios , y allí es donde se nos revela el secreto de su 289-- naturaleza contradictoria ; porque por un lado es altísima y excelentísima , y por otro es la suma de toda indignidad y de toda bajeza. Por un lado es tan excelente , que Dios la tomó por suya ya uniéndola con el Verbo; tan alta, que fué, desde el principio y antes de que viniera , prometida por Dios , adorada por los patriarcas en silencio , denunciada á veces por los profetas, revelada al mundo hasta por sus falsos oráculos , y figurada en todos los sacrificios y en todas las figuras. Un ángel se la anunció á una vírgen , y el Espíritu Santo la formó pdr su propia virtud en sus virginales entraña ; y Dios entró en ella y la unió á sí perpétuamente; y unida perpétuamente á Dios aquella humanidad sacratísima, fué celebrada en su nalmiento por los ángeles , publicada por las estrellas, visitada por los pastores , adorada por los reyes ; y cuando Dios junto oton esta humanidad quíso ser bautizado, se abrieron las bóvedas del cielo , y se vió venir sobre él al Espíritu Santo en figura de paloma , y sonó en las encumbradas alturas aquella gran voz que decia:—Este es mi Hijo muy amado en quien me agradé siempre;—y luego, cuando comenzó á predicar, tales maravillas obró, sanando á los dolientes , consolando á los afligidos , resucitando á los muertos , mandando con Imperio á los vientos y á los mares, descubriendo las cosas escondidas y anunciando las venideras, que causó espanto y puso en admiracion á los cielos y á la tierra, á los ángeles y á los hombres. Ni pararon aquí aquellos prodigios; p orque aquella humanidad fué vista de todos hoy muerta y tres dial despues gloriosa y resucitada, vencedora del tiempo y de la muerte , y hendiendo calladamente los aires , se la vió subir á lo alto como á una divina aurora. Y esta misma humanidad, por un lado gloriosísima, era, por otro ejemplar de toda bajeza, como predestinada por Dios , sin ser ella pecadora , á pad e cer por !a satitucion la pila del pecado. Por eso camina tan abatido por el murrio aquel en cuyo rostro divino Se miran los ángeles ; por 2S3 esta tan pesaroso y tan triste aquel en CUYOS ojos to:nsin los ci e los Sil ,Ilegría ; por e.„;o anda por este bajo suelo desnudo aquel que en las divinas euiltLi‘e:;; viste un man- to arrebolado de'.  ;  urbla (‘0:110 si fUera pecador, TOM() i , entre los pecadores, siendo el santo de los santos : aquí conversa con el blasfemo , allí platica con la adúltera , mas allá discurre con el avaro. A Judas da un ósculo de paz , y á un ladron le ofrece su paraiso; y cuando conversa con los pecadores , lo hace con tanto amor, que las lágrimas se cuajan en sus ojos. Este hombre debe ser gran entendedor de dolores , cuando así se apiada de los doloridos, y gran sabedor de padeceres , cuando así se apiada de los miserables. En cuanto baña el sol y en cuanto se dilata la tierra, no hubo hombre_,,, 1 - : n( Y tmo puesto en tan grande liorfandad y en tan grande desamparo. Un pueblo entero le maldice ; de sus discípulos, uno le vende , otro le niega , y los otros le abandonan ; ni tiene agua para humedecer sus labios , ni pan para aquietar su hambre , ni almohada para reclinar su frente. - Ninguna agonía bulo igual á la agonía que padeció en el huerto , porque todos sus poros manaron sangre su rostro fué luego herido con bofetadas , sus carnes cubiertas con una púrpura de escarnio , y su frente coronada con una punzante corona; cargó con su propia cruz , y se derribó en el suelo muchas veces , y subió la ladera del Gólgota seguido de delirantes muchedumbres que iban llenando los aires de vociferaciones siniestras. Cuando fué puesto en lo alto , creció su abandono á pun- to que su mismo Padre apartó sus ojos de él , y los ángeles que le servian , por no verle, se cubrieron con-sus alas temerosos y turbados ; hasta la parte superior de su alma dejó á su humanidad en aquel trance de su muerte , permaneciendo á todo indiferente y serena. Y las turbas meneando la cabeza le decían : Si eres el Hijo de Dios , desciende de esa cruz. ¿Cómo creer , sin li p a especial gracia de Dios , en la divinidad del que está puesto en aquel trance y estado? ¿Cómo no habian de ser entonces tenidas sus palabras por escándalo y locura? Y sin embargo , aquel hombre, puesto allí en tan grande desamparo y en mortal agonía , sujetó el mundo á su ley, ganándole como por asal- to con el esfuerzo de unos pobres pescadores, como él, desamparados de todos , peregrinos en la tierra y miserables. Por él mudaron tos hombres sus vidas , por él dejaron sus haciendas , por su amor tomaron su cruz , y salieron (le las ciudades, y poblaron los desíer- 291 — tos, y dieron de mano á todos los placeres , y creyeron en la fuerza santificante del dolor , y vivieron vida limpia y espiritual , y dieron á sus carnes Castigos atroces, trayéndola siempre sujeta: y á-mas de esto creyeron con firmísima fé, poco despues de su muerte, cosas estupendas é increibles ; porque creyeron que aquel que habia sido crucificado, era hijo único de Dios, y Dios; que habia sido concebido en el seno de una vírgen por obra del Espíritu Santo ; que era señor de cielos y tierra el mismo que habia nacido en un pesebre, y habia sido envuelto en humildísimos pañales ; que muerto ya, bajó al infierno y se llevó consigo las almas limpias y puras de los antiguos patriarcas ; que tomó despues su propio cuerpo , y le sacó glorioso del sepulcro, y se le llevó por los aires, trasfigurado ya y resplandeciente ; que la mujer que le habia llevado en sus entrañas era , al mismo tiempo que madre amorosa , inmaculada vírgen, que fué arrebatada por los ángeles al cielo , que fué aclamada allí, por las falanges angélicas y por edicto soberano, reina de la creacion, madre de los desamparados , intercesora de los justos , abogada de los pecadores , madre del Hijo , esposa del Espíritu Santo ; que todas las cosas visibles son de menos valer, y dignas solo de menosprecio al lado de las secretas é invisibles ; que no hay otro bien sino el que está en padecer trabajos , y en aceptar dolores , y en arrostrar angustias , y en vivir en perpétua tribulacion y congoja , ni otro mal sino el placer y el pecado ; que el agua del bautismo purifica, que la confesion de la culpa levanta , que el pan y el vino se convierten en Dios , que Dios está en nosotros , y fuera de nosotros en todas partes ; que tiene contados todos los cabellos de nuestra cabeza, que ninguno nace sin su ordenacion , y que no cae ninguno sin su permiso ó sin su mandato ; que si el hombre piensa su pensamiento, él es el que se le pone delante que si su voluntad se inclina , él es el que la mueve ; que él es el que le fortifica cuando se esfuerza , y que tropieza y cae si llega á faltarle su ayuda que los muertos resucitan y vienen á juicio ; que hay cielo y hay infierno , penas eternas y gloria perdurable ; que todo esto habia de ser creido por el mundo , contra el poder todo del mundo ; y que esta maravillosa doctrina se habia de abrir paso invencible 4-)(0 z‘, contra la voluntad y Q pe s ar del ;2 . ,ran poderío de príncipes , reyes y emperadows ; que por ella lyibian. de dar su sangre y padecer tormentos f:llanje. infinitas de conSescwes ilustres , de doctores insignes , de vírgenes deliclas y púdicas , y de mártires gloriosos; l la locura de! Calw,rio liabia de ser tan contagiosa, que habla de enlogiweer á las gentes en cuanto mira el sol y en cuanto alcanza todo el orbe de la tierra. Todas estas cosas increibles fuéron creidas por los hombres, cuando tuvo lin aquella gran tragedia de las tres horas que se representó en el Gólgola, con miedo del sol y con temblor de la tierra en tollos sus miembros. Así tuvo cumplido efecto aquella palabra que pronunció Dios por Osca , diciendo : in funiculis Adam ti'ciham cos ,  vi,nculis charitatis. (C, 41 , veis, fi ' .) Los hombres han caldo en esa celada del amor , que les tendió el Hijo del Dios vivo, blanda y amorosa ente. El hombre es de tal condicion, que. se rebela c3ntra la omnipotencia; se alza contra la justicia, y resiste á la misericordia ; pero cae en dulcísimo desmayo , y como peneti ado en amor hasta en la médula de, sus huesos , si por ventura oye la voz dolorida y lastimera de aquel que muere por él , y que muriendo le ama. Por qué me persigues? Esta es aquella v6z temerosa á un tiempo mismo y amante , que suena de continuo en los oídos de los pecadores: y ese acento de queja dulcísima, amoroso y suave , es el que va derecho al alma , y la trasforma y la muda y la convierte toda á Dios , y la obliga á buscarle por los poblados y por los desiertos , por los montes bravos y por las tierras llanas , por los campos agostados y por los verjeles. Aquella voz es la que enciende al alma en el casto amor del esposo , y la que la lleva como enloquecida y desalada en seguimiento de sus embriagantes perfumes, como la sed lleva al ciervo á los hermosos manantiales de aguas vivas. Dios vino al mundo para poner fuego á la tierra , y la tierra comenzó á humear y luego á arder por todos sus cuatro costados , y de dia en dia se han ido dilatando por todas las regiones las llamas poderosas de esos divinos incendios. El amor explica lo inexplicable , y el hombre cree + por el amor lo que parece increible, y obra lo que parecia imposible de obrarse: - 293 ----- porque con el amor todo es hacedero y todo es llano. Cuando aquellos de los apóstoles que vieron al Señor antes de padecer, trasfigurado y vestido de blanquísimas vestiduras , mas resplandecientes que el sol y mas blancas y puras que el ampo de la nieve , dijeron , como extáticos y absortos : Quedémonos aquí, aun no tenían idea del divino amor, ni de sus inefables deleites; por eso el gran Apóstol, maestro ya en este gran arte del amor, dijo despues : Solo una cosa quiero entender, que es Jesucristo; y ese, crucificado; que fué tanto como decir. Quiero saberlo todo, y para saberlo todo, quiero saber á Jesucristo solamente ; porque solo en él están juntos todos los saberes, y unidas entre sí todas las cosas. Y añadió despues: Y ese, crucificado; y no dijo: y ese, trasfigurado y glorioso ; porque poco importa conocerle en su omnipotencia , asistiendo con el pensamiento á la obra maravillosa de la creacion universal , ni basta conocerle en su gloria cuando está su faz resplandeciendo con una luz increada , y cuando las potestades del cielo se derriban absortas ante el acatamiento divino; ni satisface del todo verle pronunciar los fallos de su justicia inapelables , rodeado de ángeles y serafines ; ni el alma queda del todo satisfecha cuando asiste á las altas maravillas de su infinita misericordia. El Apóstol, con una sed que nada aplaca, y con un hambre sin hartura , y con un deseo invencible , quiere mas , y pide mas y lleva mas alto el atrevido pensamiento; porque no se contenta sino con saber á Cristo crucificado , es decir, como él desea mas ser sabido; de la manera mas alta y excelente que la razon puede concebir , y la imaginacion imaginar, y desear el mas altivo y levantado deseo ; porque eso es conocerle en el acto de su amor incomprensible é infinito. Eso es lo que quiere significar el Apóstol cuando dice : Ninguna cosa quiero saber sino á Jesu- , cristo ; y ese, crucificado. A ese solo quisieron saber los pocos bienaventurados que tomaron su cruz y fueron poniendo el pié atentamente en donde vieron el rastro sangriento y glorioso de sus pisadas. A ese solo quisieron saber aquellos padres del yermo que convirtieron los desiertos desnudos en pensiles del paraiso. A ese sol() quisieron sa- 294 — INT aquellas vírgenes castas , milagro de fortaleza , que, puestas todas las concupiscencias á sus piés, le tomaron por esposo y le consagraron sus limpios virginales pensamientos. A ese solo quisieron saber todos los que , convertidos en fuentes sus ojos, han recibido las tribulaciones con alegría de corazon , y se han encumbrado con pié firme en el áspero monte de la penitencia. Entre las maravillas de la creacion, el alma en caridad es la mas maravillosamente admirable, no solo porque su estado es el mas subido y excelente que en este bajo suelo se puede entender , sino tambien porque ella va declarando á voces los prodigios obrados por el amor divino, el cual no fué solo poderoso para borrar nuestro pecado , y con el el desorden y la causa de todo desórden , sino tambien para inclinarnos á desear libremente aquella misma deificacion que desechamos antes, y para hacer que pudiéramos conseguir aquello que deseamos , aceptando la ayuda de la gracia que merecimos en el Señor y por el Señor, cuando para merecérnosla y para que la mereciéramos derramó su sangre en el Calvario. Todas estas cosas significan aquellas palabras memorables que Jesucristo pronunció al tiempo de espirar, cuando dijo : Todo se ha consumado : que fué tanto como decir : Acabé con el amor lo que no pude ni con mi justicia , ni con mi misericordia , ni con mi sabiduría , ni con mi omnipotencia ;- porque borré el pecado, que hacia sombra á la Majestad divina y á la belleza humana , y saqué á la humanidad de su vergonzoso cautiverio , y dí al hombre la potestad que con la culpa 'labia perdido de salvarse. Ya puede bajar mi espíritu á fortificar al hombre, á embellecer al hombre , á deificar al hombre; porque le he traído á mí , y le he unido á mí con potentísima y amorosísima lazada. Cuando aquella palabra memorable fué pronunciada por el Hijo de Dios al espirar en la cruz , todas las cosas quedaron maravillosamente ordenadas , y ordenadamente perfectas. Cada uno de los dogmas contenidos, así en este libro corno en el anterior, es una ley del mundo moral; cada una de esas leyes es de suyo incontrastable y per'pétua ; todas juntas componen el có - digo de las leyes constitutivas del órden moral en la humanidad en el universo ; las cuales unidas á las físicas , á que están sujetas las materiales , forman la ley suprema del órden , por la que se rigen y gobiernan todas las cosas criadas. De tal manera y hasta tal punto es necesario que todas las cosas estén en un órden perfectísimo , que el hombre, desordenándolo todo, no puede concebir el desórden ; por eso no hay ninguna revolucion que , al derribar por el suelo las instituciones antiguas, no las derribe en calidad de absurdas y de perturbadoras; y que, al sustituirlas con otras de invencion individual , no afirme de ellas que constituyen un órden excelente. Esta es la significacion de aquella frase consagrada entre los revolucionarios de todos los tiempos , cuando llaman á la perturbacion que santifican un nuevo órden de cosas. Hasta Mr. Proudhon , el más atrevido de todos , no defiende su anarquía sino en calidad de expresion racional del órden perfecto , es decir , absoluto. De la necesidad perpétua del órden se sigue la necesidad perpétua de las leyes así físicas como morales que le contituyen ; por esa razon, todas ellas fuéron creadas y proclamadas solemnemente por Dios desde el principio de los tiempos. Al sacar al mundo de la nada , al formar al hombre del barro de la tierra , al sacar á la mujer de su costado , al constituir la primera familia , quiso Dios declarar de una vez para siempre las leyes físicas y morales que coas. tituyen el órden en la humanidad y en el universo , sustrayéndolas de la jurisdiccion del hombre , y poniéndolas fuera del alcance de sus locas especulaciones y de sus vanos antojos. hasta los dogmas de la encarnacion del Hijo de Dios y de la redeneion del género humano , que no habían de ser ekimplidos -;i110 e n la Pleni- — 29G — tud de los tiempos , fueron revelados por Dios en la edad paradisiaca, cuando hizo á nuestros primeros padres aquella misericordiosa promesa con que vino á templar el rigor de su justicia. El mundo ha negado esas leyes vanamente : aspirando á rescatarso de su yugo por su negacion, ninguna otra cosa ha conseguido , sino hacer su yugo mas pesado por medio de las catástrofes, las cuales se proporcionan siempre á las negaciones ; siendo esta misma ley de proporcion una de las constitutivas del órden. Libre y extendido campo dejó Dios á las opiniones humanas; anchos fueron los dominios que sujetó al imperio y al libre albedrío del hombre á quien fué dado señorearse del mar y de la tierra, rebelarse contra su Criador , mover guerra á los cielos , entrar en tratos y alianzas con los espíritus infernales , ensordecer al inundo con el rumor de las batallas , abrasar las ciudades con incendios y discordias, estremecerlas con las tremendas sacudidas de las revoluciones , cerrar el entendimiento á la verdad y los ojos á la luz, y abrir el entendimiento al error y complacerse en las tinieblas; fundar imperios y asolados , levantar y allanar repúblicas, cansarse de repúblicas , imperios y monarquías ; dejar aquello que quiso, volver á lo que dejó , afirmarlo todo , hasta lo absurdo ; negarlo todo , hasta la evidencia; decir no hay Dios, y soy Dios; proclamarse independiente de todas las potestades y adorar af astro que le ilumina , al tirano que le oprime, , al reptil que se arrastra por el suelo , al huracan que viene rebramando , al rayo que cae , al nublado que le lleva , á la nube que pasa. Todo esto y muchq mas le fué dado al hoalbre ; pero mientras que todas estas cosas le fueron dadas , los astros cursan p erpétuamente y con perpétua cadencia en giros concertados , y las estaciones se mueven unas en pos de otras en armoniosos círculos , sin alcanzarse y sin confundirse jamás ; y la tierra se viste hoy de yerbas , de árboles y de mieses , como lo hizo siempre desde que recibió de lo alto la virtud de fructificar ; y todas las cosas físicas cumplen hoy , como cumplieron ayer y como cumplirán mañana, los divinos mandamientos, moviéndose en perpétun paz y conco • - dia , sin traspasar un punto las leyes de su potentisimo Hacedor, — 305 — Iicios—las relaciones del paganismo con la religion verdadera—la Encarnacion— la gracia—la propagacion del cristianismo—la Iglesia ect..., Todas estas graves cuestiones trata el SR. DONOSO CORTÉS con una temeridad y un arrojo que no pueden compararse sino á la sinceridad de su buena fé. Sin advertirlo., sin que parezca siquiera sospecharlo , se desprenden de su pluma los errores con una facilidad asombrosa. Entre estos errores , á veces muy graves , los hay' que indudablemente están en su espíritu : otros no están sino en la manera con que ha expresado su pensamiento. De vez en cuando , si el lector fija la atencion en las palpables y evidentes contradicciones que se le ofrecen , verá claramente que el autor, al decir mal una cosa , la pensaba bien en el fondo. Flojo en la ciencia teológica , es lo mas todavia en el lenguage tan rigoroso y delicado de esta ciencia. Pero de todos modos , justo es siempre decir que ya se extravie el pensamiento , ya sea unicamente la pluma del escritor, su corazon nunca flaquea , y su voluntad es y permanece constantemente católica. Quedará esto plenamente probado con los extractos que pondré á cont inuacion ERRORES ACERCA DE DIOS. Incurren en error, segun el SR. DONOSO CORTÉS ((Los que van á buscar ta última (1) explicaeion de los sucesos, ya en las sas segundas, que existen todas bajo la dependencia general é inmediata de Dios, ya en la fortuna , que no existe de ninguna manera. Solo Dios es criador de todo lo que existe , el conservador de todo lo que subsiste , y el autor de todo lo que sucede , segun se ve por estas palabras del Eclesiástico , cap. 11, v. 14 : Bona et mala, vita et mors, paupertas et honestas-á Deo sunt. Por eso dice San Basilio que en atribuirselo todo á Dios está la suma de toda la filosofía cristiana. (pág. 71) Si yo dijese que el SR. DONOSO CORTÉS se muestra en este pasage rigorosamente fatalista , que desconoce , que niega absolutamente la inmensa parte que tienela libertad del hombre en los sucesos humanos , que elimina del tegido de la historia la accion real y poderosa , aunque siempre subordinada de las causas segundas, y que hace á Dios autor del pecado, creerla yo calumniarle , calumniar su fé , su pensamiento y aun todo su libro porque en otros lugares encuentro , y tengo el mayor gusto en decirlo, pasages que contradicen á este. Pero no lo calumniaré, limitándome á afirmar que las líneas arriba citadas EXPRESAN el fatalismo neto , (1) En la traduccion francesa del ENSAYO , que ha servido de texto al Sr. Gaduel, falta la palabra última : calificativo importante, que modifica en gran manera, cuando no destruya enteramnie' la idea equivocada, que sirv e aquí de"Plies te› á la censura del. crítico,.  Nota del editcyr.) TOMO IV. que al hacer á Dios autor de todo lo que sucede, lo hacen , por consmenncia inevitable , autor del pecado : no lo calumniaré , si añado que hay NI todos sus escritos otros cien pasages , y ya tendré ocasion de ir citando algunos, donde resalta el mismo color de fatalismo : y no creo hacer al público una ofensa , al creer que las tres cuartas partes de lectores no tienen la atencion ni la ciencia suficiente para leer, sin exponerse á incurrir en inevitables errores , un libro escrito en este estilo y con una imprudencia tan maravillosa. En ningun tiempo , y mucho menos en los presentes , tiene derecho un autor para confiar en que la mayoría de sus lectores rebusquen , estudien y minuciosamente cotejen todos sus textos para libertarse de las impresiones peligrosas que una vez les haya causado. Por eso yo no estraho que se haya dirigido al SR. Donoso el grave cargo de profesar el fatalismo, pues aunque yo no crea que lo merece tanto como se ha dicho , creo sin embargo que su frase es muchas veces tan fatalista y aun mas de cuanto se ha supuesto. Ahora bien , es indudable que un grande error , acariciado por un gran escritor de esta manera , penetra siempre los ánimos mas hondamente de lo que se cree. No , no es cierto que anden errados los que buscan la cxplicacion , al menos parcial , de los sucesos en las causas egundas; pues entonces habria que tener por errado al Libro de la Sabiduría , (c. 2, v. 4) , cuando dice : Invidia diaboli mors intravit in mundum, y á San Pablo, cuando escribia (nom. c. 5, y . 49) : Per inobedientiam unius hominis peccatores constituti sunt multi. Si las causas libres no entrasen para nada en la explicacion de los sucesos; ¿ para qué servirían entonces la accion y la libertad de estas causas? Es absolutamente falso, sobre todo , que Dios sea el autor de lodo lo que sucede , pues Dios no hace aquello que no quiere , y ni quiere ni puede querer el pecado : Non Deus voleo iniquitatem tu es (Psalm. c. 5, v. 5). Hacer á Dios autor de todo lo que sucede , puede caber en la sombría teología de Lutero y de Calvino ; pero no en la teología católica. Lutero ha escrito: «Dios mismo es quien obra en los impíos las obras malas» (Luth. in assert. art. 36) y Calvino esto otro : «Todo lo que Satanás hizo contra Job , todo lo que los caldeos hicieron contra los judíos , todo lo que Semei hizo contra David: y todo lo que hicieron los judíos contra Jesucristo, todo esto fijé obra de Dios , y sucedió por ordenamiento y mandato de Dios» (Cali). 1. 4, hstit. c. 18). De otro modo muy distinto se expresa el Concilio de Trento cuando declara (Sess. vi, c. 6) • «Si alguno digere que Dios obra las obras malas lo mismo que las buenas , sea exc omulgado»— Dios no es , por consiguiente , el autor de todo lo que sucede. Si el SR. DONOSO CORTÉS me digera que esta no habia sido su intencion , se lo concedería y lo creería desde luego ; pero sus palabras dicen 307 lo , que dicen , y en ellas fundo yo mi cargo. Por eso he asegurado ya que su falta consiste en meterse á hablar el lenguaje teológico sin haberlo estudiado- y sin conocerlo ; lo cual basta para sembrar el error. En cuanto á las palabras del Eclesiástico y de San Basilio tan inoportunamente citadas por el autor del ENSAYO , inútil es advertir , que la expresion mala del libro sagrado no se aplica sino al mal físico , segun se desprende del mismo texto; y que el Obispo de Cesárea, al atribuirlo todo á Dios, no le considera , por lo que toca al mal moral , sino corno causa puramente permisiva ; y no puede decirse á Dios autor de-aquello que no hace sino permitir, absteniéndose de interponer su poder absoluto para impedirlo. El SR. DONOSO CORTÉS dice en otro pasaje : «Y como quiera que todo lo que sucede necesariamente , sucede por la voluntad de Dios , al mismo tiempo que todo lo que sucede por su voluntad, sucede necesariamente; síguese de aquí que Dios es la ecuacion suprema entre lo necesario y lo voluntario, que siendo coas diferentes para el hombre, son en él una cosa misma (pág. 194).» De seguro , hay que prestar' una gande atencion , y leer con sumo cuidado todo este pasaje para no hallar en sus palabras el fatalismo mas exorbitante , el fatalismo en Dios mismo ; porque si todo lo que sucede por la voluntad de Dios , sucede necesariamente ; si Dios es la ecuacion suprema entre lo necesario y lo voluntario ; si lo voluntario y lo necesario , cosas diferentes para el hombre , no son en Dios sino una misma cosa ¿ no procede deducir de aquí que todo lo que Dios quiere, lo quiere necesariamente? No decimos que tal haya sido la intencion del SR. DONOSO : al poner á sus lectores en riesgo de concebir tan enorme error , seguramente no ha pretendido decir otra cosa sino que todo lo que sucede por la voluntad de Dios, sucede necesariamente á consecuencia (le esta voluntad. Pero entonces el SR. DONOSO no consigue huir de un error sino para caer en otro; porque no es cierto el que todo lo que Dios quiere , sucede necesariamente á consecuencia de su voluntad : esto no puede decirse mas que de los efectos inmediatos de la voluntad divina , ó de los producidos por la intervencion de las causas físicas ; pues en cuanto á los actos de los seres libres, como jamás Dios coarta su libertad. , resulta que aun aquello que mas absolutamente quiere obrar por medio de estos agentes , sucede sin duda 'infalible, pero no necesariamente : distincion importantísima, si se ha de conciliar el libre albedrío con la presciencia divina , con la Providencia, con la predestinacion , y las gracias eficaces del Orden mas alto. 111_-elerc de Beauberon . explicando á Santo Tomás, dice (De hominc lapso et reparato , Sed. II, 1. 5, art. 1). » La gracia eficaz determina inidiblemlite 30S — la voluntad; y sin embargo , á causa de la naturaleza de la voluntad , que está en posesion de la indiferencia activa para escoger entre cosas opuestas, entre obrar y no obrar , entre obrar bien ó mal , la gracia eficaz no lleva consigo la necesidad, sino que deja intacta la libertad. »—En el mismo sentido , y por causa del mismo respeto á la libertad humana , dice el gran doctor de la gracia , San Agustín (De corrup. et , grat. , c. 44, 41, 45). «Dios puede , cuando quiere , hacer todo lo que quiere de las voluntades humanas, como quien tiene plena y entera potestad de mover á su albedrío los corazones de los hombres.»—Cuando los herejes han pretendido abusar de este texto , nunca la Iglesia le ha dado otro sentido sino el que nosotros acabamos de indicar (Véase el Concilio de Trento , Ses.  Repito, pues, con este motivo, que no es posible escribir con exactitud de teología sin conocer su lenguaje. En otro lugar, hablando del pecado original, dice el SR. DONOSO : «Por lo relativo á la pena, la cuestion está resuelta por sí misma desde el momento en que se da por cosa averiguada que se me trasmite la culpa , como quiera que la una no puede concebirse sin la otra. Justo es que sea penado , si es cierto que soy culpable ; y como en estas materias ES NECESARIO LO QUE ES JUSTO síguese de aquí que la desgracia que padezco, sin dejar de ser desgracia , es necesariame•te una pena (pág. 193 , 194).» Con que es decir que por el hecho solo de ser justa , es necesaria la pena del pecado original; con que es decir que de tal manera es una necesidad , de parte de Dios , el ejercicio de la justicia, que nunca puede hacer gracia cuando puede castigar con justicia. Por lo demás, este error parece estar muy profundamente arraigado en el ánimo del SR. DONOSO ; porque hace dos años publicaba en el Univers una carta, que este periódico insertó por cierto sin comentario alguno , de la que claramente se desprende que siempre que Dios castiga , lo hace porque no puede ejercer su misericordia. (Si siempre y en todo caso (se lee alli) puede ser Dios misericordioso, entonces su justicia no es justicia, que es venganza. Meditadlo bien : con lo que yo llamo el fatalismo de la misericordia (ya está visto lo que al Su. DONOSO le acomoda llamar el fatalismo de la misericordia) no podeis explicar el infierno. Os desafio sino á que me deis una explicacion medianamente satisfactoria.....Si no hay algun caso en que sea imposible á Dios salvar á un hombre ¿cómo es que no se han salvado todos los hombres?» Pero el mismo SR. DONOSO entrevé lo que hay de enorme en semejante doctrina , porque , alarmado sin duda de su propia opinion , añade á renglon seguido: «Por lo demas , cuando yo digo que Dios no puede hacer tal ó cual cosa, es solo una manera que adopto de expresar que no la ha hecho, que no la hace, y que — 309 — flo la hará. Conozco que al expresarme asi, no puedo vencer completamente las dificultades que me opone vuestra lengua francesa , que para mí es extraña ; bien creo que os digo lo bastante para que percibais bien mi idea.» (Univers del 20 de Abril de 1850.) Lo que yo percibo aqui muy bien, es que el Sa. DONOSO posee perfectísimamente la lengua francesa ; y que de ningun modo conoce la lengua teológica ; que aqui ó profesa ó expresa una doctrina enteramente falsa , y que el insignificante correctivo de que echa mano , no Je autorizaba de manera alguna á dejar correr en las líneas anteriores un error, del que él mismo tenia sospecha : es decir, el fatalismo divino en orden á la justicia vindicativa. No es así corno en esta materia opinan los Padres y los teólogos católicos, al enseñar, como enseñan, que si Dios hubiese querido , habría podido condonar gratuitamente el pecado original : « Aun sin la venida del Salvador ( dice San Atanasio Orat. 2, alias 5. contra Arianos, n.° 68) pudo Dios decir una palabra , y borrar asi la maldicion » — Otro sabio teólogo, Legrand (De lncarnatione, dissert. V. c. 1.) siguiendo á otros muchos, dice tambien. --R No repugna en ninguna manera que Dios hubiese podido perdonar al hombre y restituirle á su gracia , condonando pura y gratuitamente el pecado. ¿Ni quien osaria negar á Dios, que creó al hombre por un acto solo de su voluntad, el poder de mudar, absolutamente y tambien por un acto solo de su voluntad, al hombre pecador; y derramando en él su gracia santificante , justificarle inmediatamente'? » Continuemos citando al SR. DONOSO CORTÉS. El cuadro comienza aquí á ensancharse ; pues ya no se trata solo de la justicia á de la Providencia de Dios , sino de la misma esencia divina en general ; de la naturaleza del Dios verdadero , comparada con los dioses paganos. Hé aquí como se expresa el respetable escritor. «Dios era unidad en la India, dualismo en la Persia, y tri3d id en Grecia , muchedumbre en Roma. El Dios vivo es uno en su sustancia , como el índico : múltiple en su persona, á la manera, del Pérsico ; á la manera de los dioses griegos, es vario en sus atributos; y por la multitud de los espíritus (dioses) que le sirven, es muchedumbre , á la manera de los dioses romanos. Es causa universal , sustancia infinita, » (1) (Pág. 28) En verdad que no se sabe qué pensar de tan raros y extrano3 parangones , ni si es posible acumular mayor número de errores en menos paliibras. Y no se diga que tan groseros errores de ningun modo están en la mente del autor, pues en todo caso seria bien flaca la disculpa , dado (pw (1) Infinita , dice el texto original; pero el traductor francés puso ind o fincda, cometiendo asi un involuntario error, que tambien destruye en est:4 parte el  - puesto equivocado del crítico.  (Nous del editor.) 310 v ‘ idwitemente se hallan en su manera de expresarse. Vivimos en un siglo de tal frivolidad , que no parece sino que impunemente se le puede dar iodo lo que se quiera : pero yo , por mi parte , no creeré nunca indiferente , ni aun en este siglo, el expresarse de una manera tan inexacta, cuando se habla de Dios , y se escribe para el público. No , el Dios vivo no es 11210 en su sustancia , como el indico ; porque nada hay que se parezca menos á la unidad del verdadero Dios , que la unidad panteistica. No, el Dios vivo no es vario en sus atributos , á la manera de los dioses griegos' ; pues en los dioses griegos habia una diversidad real y verdadera , mientras que los atributos del verdadero Dios no son diversos , sino con una diversidad virtual , relativa á sus efectos y á nuestra manera de concebirlos, pero no con una diversidad sustancial , siendo como es un principio en teología que los atributos divinos son todos identicos á la esencia, é idénticos entre sí.—» Cuando al hablar de Dios , dice San Fulgencio , (Resp. ad Ferrand. interrog., 2.) nombramos la divinidad, la grandeza , la bondad , el poder , no debemos seguramente entender por estos nombres divinos cosas diversas , sino una misma y sola cosa , á saber, la esencia y la naturaleza divina. No , el Dios vivo no es muchedumbre , á la manera de los dioses romanos, por la multind de espíritus (dioses) que le sirven : pues, por ventura; ¿los ángeles santos que sirven al verdadero Dios tienen algo de comun con la muchedumbre de los dioses romanos ; ni hay cosa alguna que pueda autorizar á un católico para llamar muchedumbre al Dios verdadero ? No, el Dios vivo no es una sustancia únicamente indefinida , sino que es una sustancia infinita. ¿ Cree por ventura el SR. DONOSO que lo infinito y lo inddmido son una misma cosa`? Semejantes extravagancias de expresion no pueden servir mas que para confundir el lenguage , cuando no lleguen hasta á confundir las ideas. ERRORES ACERCA DE LA TRINIDAD. En las mismas extravagancias de expresion incurre de un modo no menos peligroso el SR. DONOSO CORTÉS cuando habla del altísimo misterio de la Santísima Trinidad. «La unidad (divina) dilatándose, engendra eternamente la variedad ; y la variedad , condensándose, se resuelve en unidad eternamente. Dios es tesis , es antí_ tesis y es síntesis: y es tesis soberana , antítesis perfecta, síntesis infinita. Porque es uno , es Dios; porque es Dios , es perfecto; porque es perfecto, es fecundísimo ; porque es fecundísimo, es variedad ; porque es variedad , es familia.» (Pág. 32.) El Dios inmutable , condensándose despues de haberse dilatado!—E1 Pa dre tésis , el Hijo antítesis, el Espíritu-Santo síntesis!--¡Qué lenguaje! «Considerado Dios como Padre , saca de sí eternamente al Hijo por vía de gene- 311 — racion, al Espíritu Santo por via de procedencia , y constituyen de esta manera eternamente la diversidad divina. El Hijo y el Espíritu Santo se identifican eternamente con el Padre, -y constituyen eternamente con él su unidad indestructible.» (Página 145.) Eso de la diversidad divina es , en teología , un estilo impropio : se puede decir la diversidad de las personas divinas, pero no la diversidad divina ¿Y qué quiere decir El Hijo y el Espíritu Santo identificándose eternamente con el Padre? Bajo el punto de vista de la sencia , no puede decirse que el Hijo y el Espíritu Santo se identifiquen con el Padre , pues que tienen con él la misma esencia , siendo por consiguiente uno con él , no identificándose ; pues de otro modo , tanto valdría decir que ]a esencia divina se identifica con la esencia divina : bajo el punto de vista de la personalidad de ninguna manera pueden identificarse , sin que desaparezca la distincion de las personas. Pero voy á hacer otra cita mas grave ; como que es un enorme error no sospechado siquiera por el SR. DONOSO pues que lo reproduce en dos ocasiones , y con mas insistencia todavía, en la segunda que en la primera. «El hombre fué hecho por Dios ,-á irnágen de Dios, y no solamente á su inri_ gen , sino tambien á su semejanza: por eso el hombre es uno en la esencia, y trino en las personas. Eva procede de Adan , Abel es engendrado por Adan y por Eva, y Abel y Eva y Adan son una misma cosa: son el hombre, son la naturaleza humana. Adan es el hombre padre , Eva es el hombre muger , Abel es el hombre hijo. Eva es hombre como Adan, pero no es padre: es hombre como Abel , pero no es hijo. Adan es hombre corno Abel, sin ser hijo; y corno Eva, sin ser muger. Abel es hombre como Eva ; sin ser mujer ; y como Adan , sin ser padre.» (Páginas 32, 33.) El fondo de las ideas es aquí demasiado grave para detenerse en lo raro del estilo, y en la dolorosa extravagancia de semejantes expresiones. Continuemos citando : «La variedad está en el cielo; porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas; -y esa variedad va á perderse, sin eonfandirse, en la unidad; porque el Padre es Dios, el hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, y Dios es uno. La va_ riedad está en el Paraiso; porque Adan y Eva son dos personas diferentes ; y esa variedad va á perderse , sin confundirse , en la unidad , porque Adan y Eva sett la naturaleza humana , y la naturaleza humana es una.» (Pág. 52.) Esta comparacion , empleada con tan marcada compi:leencia vt)r ("1 SR. DoNOso, es falsa de todo punto y hasta el mas alto grado: al quen-r explicar la r frinidad de las personas, el autor no advierte pie destruYe unidad de la esencia. Esta comparaeion es pura y simplemente el Triteis_ mo.—alLos triteistas, die Witasse , (De Trinit. quasí.  , 111 . 1. ld , sect. queriendo defi nir la naturaleza divina como la naítiraien imm;n:a, &Han 3t2 que, en las tres personas no habia sino una sola naturaleza, genéricamente comun , pero numéricamente distinta en cada una de ellas ; si bien , corno observa Nicéforo , se esforzaban todo lo posible para no llegar á decir que habia tres dioses ó tres divinidades. »--En el mismo lugar dice Cambien este autor:—«Los maniqueos no reconocian en la naturaleza divina mas que una simple unidad genérica , á la manera que existe en los hombres , los cuales lodos tienen una misma naturaleza humana.» Si el Padre , el Hijo y el Espíritu Santo son una sola naturaleza divina á la manera que Adan , Eva y Abel son una sola naturaleza humana , entonces hay tres dioses. La unidad de naturaleza , en Dios , no es una unidad de género , sino de sustancia ; asi como la unidad de naturaleza , en Adan , Eva y Abel , no es unidad de sustancia , sino únicamente de género. Adan , Eva y Abel no son tres personas en una sola sustancia , sino tres personas ó tres sustancias diferentes , por mas que pertenezcan á un mismo género, la humanidad. Ciertamente al recordar las inmensas luchas mantenidas por la Iglesia, con tan infatigable perseverancia , durante muchos siglos , y contra los esfuerzos reiterados de tantas heregías , para conservar la ortodoxia pura no solo del pensamiento sino del lenguage acerca del sublime dogma de la Trinidad , nadie creerá que puede ser lícito , aun al hombre de mas buena fé , expresarse tan inconsiderada y falsamente acerca del mas grande entre los misterios cristianos. Hay en esto ub peligro demasiado grave para que la Iglesia lo deje correr con tamaña exposicion de sus hijos. Sin perjuicio de que mas adelante examinemos los errores é inexactitudes del Sa. DONOSO en punto al libre albedrío , desde luego puede juzgarse hasta qué punto y con qué titulo una obra tan inexacta , tan plagada de errores , en la que á cada paso hallamos un tropiezo en la idea ó en el lenguage , debia figurar en una biblioteca destinada á enseñar la religion , á regenerar la sociedad la educacion , las letras etc. y á dar al mundo la verdad que necesita. En materias teológicas , nadie sino la Iglesia tiene mision , luces y gracia para dar la verdad al mundo ; y cuando algun escritor católico quiere ayudarla en esta grande obra de la enseñanza religiosa de los pueblos , no debe ni puede hacerlo sino sometiendo previamente sus escritos á la revision ilustrada y al autorizado juicio de los que el Espíritu Santo ha instituido pastores y doctores. ERRORES ACERCA DEL LIBRE ALBEDRÍO. Prosiguiendo el triste examen de los errores teológicos y filosóficos del SR, DONOSO CORTES , voy ahora á poner de bulto los que ha cometido al tratar del libre albedrío. Muy en y oga está hoy dia , entre ciertos escritores , suponer que todo el mundo se ha equivocado hasta que ellos han venido : de esta manera creen sin duda dar mayor resalte á sus opiniones ; y la verdad es que efectivamente muchas veces logran prender en esta red á las gentes de escaso talento y poca instruccion ; pues al cabo no carece de cierta magia, propia para lisonjear astutamente al espíritu humano , esto de pensar distintamente que todo el mundo ; y llevar por sí y ante sí razon contra la sabiduría y los métodos de todos los siglos precedentes. Pero los talentos sólidos y modestos ven , por el contrario , en esta presuncion un motivo de justa desconfianza , y una razon poderosa para precaverse contra doctrinas anunciadas con tan altivas y ridículas pretensiones. Es un dolor que el SR. DONOSO haya tambien pagado un tributo á esta presuntuosa manía. «La nocion (dice) que se tiene generalmente del libre albedrío, es de todo pun- to falsa (pág. 86).» ¿ Cómo es eso de generalmente y de todo punto falsa ?—Yo me creo con derecho para afirmar todo lo contrario ; y pienso que es exacta y muy exacta la nocion del libre albedrío , tal como la enseñan todos los autores elementales de: teología , y corno la tiene aprendida el clero ; y por consiguiente que tambien es exacta la que tienen los fieles, que del clero reciben su educacion religiosa. Por otra parte , los numerosos errores que en todos tiempos y mas particularmente hoy se han propalado contra esta facultad principalísima de la vida humana, cuya nocion. se enlaza por tantos puntos con el dogma católico , han proporcionado á la Iglesia bastantes ocasiones para fijar completamente su sentido ; y debiera , por tanto, haber algunmas miramiento antes de acusar de error y de error absoluto la opinion comunmente recibida respecto á un punto tan capital, tan esencial , tan decisivo , corno que domina toda la moral natural y cristiana. Pero veamos al cabo cuáles son las ideas que el Sn.. DoNoso pretende poner en lugar de las comunmente recibidas. «El error que voy combatiendo, consiste en suponer que la libertad está en la facultad de escoger , cuando no está sino en la facultad de querer , la cual supone la facultad de entender. Todo sér dotado de entendimiento y de voluntad es libre, y su libertad no es una cosa distinta de su voluntad y de su entendimiento; es su mismo entendimiento y su misma voluntad juntos en uno. Cuando se afirma de im sér que tiene entendimiento y voluntad, y de otro que es libre, se afirma de ambos nna misma cosa, expresada de dos maneras diferentes (pág. 87 , SS).» Si yo dijese que esta definicion de la libertad es una lieregía , traspasaría el límite justo de mi censura ; pero no así afirmando, torno afirmo, que es falsa, y que además tiene el gravísimo inconveniente de darse la mano con las nuis grandes y peligrosas her€-!gías de los tiempos mod(,riios, el luteranismo , el calvinismo , el bayanisrno y el jansi-mismo. Tomo Fv. 214 — Si la libertad no consiste en la facultad de escoger entre las diferentes cosas que pueden solicitar la voluntad , sino únicamente en la simple facultad de querer , aun supuesto que no se pueda escoger ; si la libertad no es una potencia de eleccion y de determinacion, distinta de la simple voluntad, sino que es la voluntad misma y sola , la voluntad sin la opcion libre , es claro entonces que la libertad , el mérito y el demérito subsisten y se concilian fácilmente con la pretendida gracia necesitante de Lutero, de Calvino, de Bayo y de Jansenio ; puesto que la gracia necesitante de estos herejes no impide la voluntad , sino antes bien la produce , dado que el carácter de la gracia necesitante consiste ó mas bien consistiria en hacer querer necesariamente. No tengo yo la culpa de abordar aquí las cuestiones mas abstractas y delicadas de la teología, pues que este es el terreno adonde el SR. DONOSO me fuerza á seguirle , y cuyas escabrosidades , permítame que se lo diga, debieron alarmar un poco mas su modestia y sus intenciones tan ortodoxas. A mis lectores y al mismo SR. DONOSO quiero ahora preguntar si su definicion de la libertad no se parece hasta en los términos mismos á la proposicion de Bayo : Quod voluntarié fit , etsi necessitate fíat , liberé fit , proposícion condenada por los Papas San Pio V , Gregorio XIII y Urbano VIII; y considerada en sus consecuencias , á esta otra de Jansenio : Ad merendum vel demerendum , in statu naturce lapsa , non requiritur in Nomine libertas á necessitate , sed suffieit inmunitas á coactione , proposicion condenada por Inocencio X. Por lo menos , es indudable que una vez admitida aquella definicion , de nada sirven todos los argumentos de los teólogos católicos contra los jansenistas , fundados en la imposibilidad de poner de acuerdo su pretendida gracia necesitante con el libre albedrío. Hé aquí ahora cómo se expresa, tocante á esta peligrosa y falsa opinion sobre la naturaleza de la libertad , uno de los comentadores de San- to Tomás , el acreditado teólogo Billuart , del órden de Santo Domingo, en el cual fué tres veces honrado con el cargo de provincial.—«No puede negarse , dice , que esta manera de pensar acerca de la libertad es muy favorable á los errores condenados en Jansenio ; porque una vez admitida, se hace facilísimo conciliar el libre albedrío con la delectacion necesitante de los jansenistas; y acaso no ha sido inventada con otra mira, puesto que desde el momento de ser aceptada , ni á Jansenio , ni á Lutero , ni á Calvino se les puede acusar de que pretenden destruir la libertad humana: mientras que, por el contrario, una vez demostrada la falsedad de aquella opinion, es facilísimo comprobar sólidamente las aserciones de la fé, destruyendo por su base en consecuencia los errores de Jañsenio. Por esta razon me creo obligado á examinarla á fondo  á a ora o y a combatirla con todas — 321 — sion de su redencion , lutbia sido prevista por Dios eternamente ; pero sabe tambien que aquella caida fué enteramente libre de parte del hombre , y de ninguna manera cree que Dios hiciera caer al hombre para abrir las vias al Redentor : ella sabe que la redencion habia sido decretada ab (eterno en el consejo divino , pero tambien libremente , de parte de Dios, y supuesta l  m la prevision del pecado  del hombre : ella sabe que el infierno manifestará con terrible fulgor , la infinita justicia de Dios en aquellos que hayan desaprovechado la gracia del Redentor ; pero rechaza coi horror la idea de que Dios haya querido el infierno por un designio antecedente y primario , como complemento del órden universal y manifestacion , hasta cierto 1:1 ' unto necesaria, de su justicia. Dios respeta la libertad del hombre : la iglesia proclama la libertad de Dios ; y cuando ,_en la evolucion consecuente de los designios divinos , ve aparecer la pena en pos de la culpa , pronuncia por la boca de su mas ilustre doctor San Agusfin : Deus cle 8210 bonos, de nostro justos. Tal es , acerca de estas sublimes verdades , la enseñanza de la pura y sana teología, ; pues comparemos ahora con esta doctrina los textos del SR. DONOSO. »Si Dios permitió su prevaricacion (la del hombre) consistió esto en que guar- .. daba corno en reserva al Salvador del mundo, el que habia de venir en la plenitud de los tiempos: aquel supremo mal era. NFCESARIO para el bien supremo, y para esta gran ventura era necesaria aquella gran catástrofe. El hombre pecó , PORQUE Dios habia determinado hacerse hombre ; y hecho hombre sin dejar de ser Dios, tenia -bastante sangre en sus venas y sobrada virtud en su sangre para lavar su pecado. (Pág. 141).» Con que es decir que siendo necesario el supremo mal del pecado para el bien supremo dg la Encarnacion del Hijo de Dios y de la Redencion, el hombre pecó , porque Dios habia determinado hacerse hombre y lavar el pecado del hombre en su propia . sangre. Si esto no es el fatalismo , convengamos en que se le parece bastante , O cuando menos , en que hay aqui una ambigüedad muy peligrosa. Por estas palabras parece que el Verbo y la Redencion eran asunto primario de los designios de Dios, y pecado del hombre el medio necesario para el curaplimento de estos designios; porque es claro que el que quiere el fin , quiere el medio, soma' todo, si este medio es necesario. ¿Hay mucha distancia desde este :11 consistente en hacer á Dios autor del pecado? Si el hombre pecó porque Dios haba determinado  hombr, v rescatarle con su sangre , no se sabe por qué pecó tambien el ángel , que no debla ser objeto de la misma gracia; como Do fuese para que pudiera hacer pecar al hombre, y de este modo abrir las vi g as  Enearwicion (libt Hijo de Dios. Tomo IN-. — 392 -- Si el 11ijo  no litd)i(Ta determinado encarnarse ¿lnibira sido imposible el pecado del hombre , y aun del ángel? ¿Hubiera podido Dios permitirlos? Y caso de que no pudiera dada la hipótesis del pecado, la Re,dencion era necesaria? Si el Sn. DoNoso resuelve estas cuestiones en el sentido católico ¿qué haremos de sus textos? «El fin general de las cosas (dice ea otra, parte el Sra.. DoNoso) era manifestar todas á su manera las perfecciones altísimas de Dios , y ser como centellas de su hermosura y magníficos reflejos de su gloria. Consideradas bajo el punto (le vista de este fin universal , no nos fué dificil demostrar que de la obediencia humana y de la rebelion angélica se siguieron bienes incomparables ; y que asi la una como la otra sirvieron para que las criaturas , que antes reflejaban solamente la divina bondad y la divina magnificencia, reflejaran tarnbien toda la sublimidad de su ►isericordia y toda la grandeza de su justicia. El órden no fue universal y absoluto, sino cuando las criaturas tuvieron en si todos estos espléndidos reflejos.» (Pág. 2G2.-) Con que es decir que sin el pecado y sus terribles consecuencias , -el orden no hubiera sido universal y absoluto, ni las criaturas habrian reflejado con bastante esplendor las perfecciones divinas. Es asi que Dios quiere el órden esencialmente ; es asi que era conveniente, necesario quizas en concepto del SR. DONOSO , que el órden fuese universal y absoluto, y que la creacion reflejase mas perfectamente, los atributos divinos; luego.... la conclusion se adivina al instante. El SR. DONOSO añade : El acto supremo de la creacion no podia considerarse como consumado y perfecto , sino despues de haberse realizado en todas sus manifestaciones su infinita justicia y su infinita misericordia. Y como quiera que sin la. prevaricacion de los séres inteligentes y libres no podia Dios ejercer ni la justicia ni la misericordia especial que se aplican los prevaricadores , de aqiii se deduce que la prevaricacioni misma fué ocasion de la mas grande de todas las armonías, y de las mas bella de todas las consonancias.» (Pág. 147.) La palabra ocasion no expresa aquí la consecuencia que se sigue de las premisas ; y los lectores ,-inas lógicos que el autor, discurrirán de este modo : Como quiera que repugna el que Dios deje imcompleto é imperfecto el acto de la creacion ; cosa que sucedería segun el SR. DONOSO, sin la prevaricacion de los seres inteligentes y libres, siguese de aquí que esta prevaricacion ha sido vigorosamente necesaria, y positivamente querida por Dios. Cuando con la prevaricacion angélica y•con la humana no hubo en Dios perfeccion que no estuviera manifestada exteriormente por alguna cosa , fuera de aquella que habia de ponerse de manifiesto mas adelante en el Calvario , las cosas estuvieron en orden.» (Pág. 147 y 148.) Como ! ¿Conque las cosas no estaban en .órden antes del pecado? No diria mas Calvino. Es decir que Dios no veia las cosas muy bien, --- 323 — cuando acabada su grande obra de la creacion, y contemplando amorosa aquella obra tan pura todavía entonces cuanto hermosa, se dió á sí mismo testimonio de que todo era bueno y perfecto : vidil Deus CUlleta quce recerat , et -erant valdé bond. No concluiré este párrafo sin llamar la atencion sobre la extraña be- 113za, sobr4las supuestas armonías y consonancias que el SR. DONOSO encuentra en los pecados de los infelices hij os de Adan pecados que en el hecho de acumularse y amontonarse unos sobre otros, constituyen , segun él, por su misma fealdad combinada con la fealdad propia de nuestra naturaleza, un compuesto que no carece de cierto mérito de belleza relativa. He aqui el extraño pasage á que me voy refiriendo. Con él (con el pecado) puso Adan mancha en lo que ya no puede ponerla ningun hombre, en el puro albor de su inocencia purísima : poniendo unos pecados sobre otros los que pecamos ahora, no hacemos sino poner manchas sobre mannehas; solo á Adan le rus dado oscurecer el ampo de la nieve. Con ser nuestra naturaleza dañada hin grave mal , y nuestros pecados un mal mas grande , no carece * ese compuesto de cierta belleza de relacion , que nace de aquella armonía secreta que hay entre la fealdad propia del pecad . ) y la fealdad propia de la naturaleza del hombre. Las cosas feas pueden arnioniz,trs'e entre si como se armonizan las hermosas; y cuando esto sucede, no cabe duda sino que lo que hay en las cosas de esencialmente feo, se templa en algun modo por la belleza que reside en lo que hay en ellas de armónica y concertado» (Pág. 195.) Verdaderamente que al ver esto se pierde la paci en cia, y da gana de cerrar el li.bro , no sin hacer mil pedazos los prospectos que hacen tan inconcebiblemente famosos semejantes escritos. V. ERRORES ACERCA DEL PECADO ORIGINAL CON RELACÍON Á SUS EFECTOS SOBRE LA NATURALEZA HUMANA. 1  Efectos generales : «Su vida (la del hombre , desde su provaricacion) fuá toda teutacion y batalla, ignorancia su sabiduría , su voluntad toda flaqueza , toda corrupcion su carne: cada una (le sus acciones e-4115/0 acampa - ruda de un arrepentimiento , cada uno de sus placeres fué seguido de un dejo amargo (') de un dolor 'agudísimo; cuantos fuerou sus deseos , tantos fueron sus pesares ; cuantas sus esperanzas, otras tantas sus jiusiones ; y cuantas sus ilusiones , otros tantos sus desengaiíos: su memoria le sirvik; de torcedor , su prevision de tormento; su imaginacion no le sirvi(í de otra cosa si_ no de echar-franjas de p(lrpura y de oro sobre su desnudez y.  miseria. » (tV/yina .124.) El santo .concilio de Trento dice que por (l pecado original fue (!!!spolado el hombre d.e los dones sobrenaturales; pero que en cuanto á 1( , -; iletiirales.fue solamente herido, quebrantado. El ; - . ;11_. 1)11,N~ Va !M'eh ? ! 111a2,- • — 324 — e allá : porque si la sabiduria del hombre pecador no es 711US que ignorancia, adios su luz natural ; si su voluntad no es mas que flaqueza , adios su fuerza moral natural; y por último , si cada una de sus acciones está acompañada de un arrepentimiento , entonces Do hay acciones virtuosas del Orden llatural; y no hay acto . ninguno que, sin la gracia , no sea pecado. ¡ A donde vamos á parar ! Esto es anular no solamente la gracia sino tambien la naturaleza. Y lo peor es que hay en el dia. muchos escritores religiosos impregnados del mismo error , como lo prueban tristes y recientes ejemplos en que se ven los estravios que produce en un entendimiento cuando llega á penetrarlo , y el trabajo que le cuesta haber de salir de él. 2.° Efectos particulares sobre el entendimiento. «La falibilidad , enfermedad del entendimiento enfermo , es la primera -y la mayor de las dolencias humanas ; de cuyo principio se siguen las consecuencias siguientes : Si el entendimiento del hombre es falible porque está uterino , no puede estar nunca cierto de la verdad , porque es falible ; si no puede estar nunca cierto de la verdad porque es falible , esa incertidumbre está de una manera esencial en todos los hombres , ahora se les considere juntos, ahora se les considere aislados: si esa incertidumbre está de una manera esencial en todos los hombres, aislados . ó juntos, todas sus afirmaciones y todas sus negaciones son una contradiccion en los términos, porque han de ser forzosamente inciertas: si todas sus afirmaciones - y todas sus negaciones son inciertas, la discusion es_ absurda é ,inconcebible.»  (Pág. 40.) ¿Conque el hombre, por su prevaricacion, no puede nunca estar cierto de la verdad? ¿Y esta incertidumbre está de una manera esencial , en todos los hombres? ¿Pero no vé el SR. DONOSO que eso es negar radicalmente toda certidumbre natural? ¿Es decir que no hay medio entre el escepticismo y la fe? De que el hombre sea falible én muchas cosas, ¿ se sigue que no puede estar cierto de ninguna? Buena lógica está esta. Y lo peor es que semejante lógica no solamente es del SR. DONOSO sino de toda una escuela neocatólica bastante conocida, que se ha ingeniado para vivir entre nosotros, de treinta años á esta parte. Debo aquí llamar la atencion sobre una particularidad muy nótable del texto anterior. El Sr. Lomennais habia dicho , y muclo£ de sus discípulos han sostenido, que si bien es cierta la falibilidad de cada hombre aislado, el género humano, tomado en su conjunto , es infalible. ' El respetable' SR. DONOSO tiene un talento demasiado perspicaz para no haber visto todo lo que hay de groseramente contradictorio en semejante sistema, pues es evidente que siendo falible cada hombre en particular, el género humano, á no mediar como no media en este caso, una especial promesa de infalibilidad, es tan falible como cada hombre. Visto esto por el Sil. DONOSO ¿,(Plé hace? Toma su partido , y pronuncia resueltamente : que en todos — 325 los hombres , aislados ó justos , está de una manera esencial la incertidumbre absoluta, -como consecuencia que es , segun él , de la falibilidad humana. Enhorabuena sea así ; pero que diga entonces Qj SR. DONOSO de qué manera ha de entrar la fé en el entendimiento humano : los antecesores del SR. DONOSO habian cerrado las puertas .á la razon individual; el SEÑOR DONOSO ahora se las cierra á la razon comun. Corriente : la fe entrará como buenamente pueda, por milagro , januis clausis. Mientras que la escuela lamenesiana , por temor á las censuras , tiene cerrados todos los caminos para invocar abiertamente como infalible la autoridad del género humano , he aquí al SR. DONOSO diciendo : Si el género humano no estuviera condenado irremisiblemente á ver las cosas del 're y es...» (Pág. 151.) Desde esto á la infalibilidad de la razon comun y á poner en el consentimiento de los pueblos el criterio único de certidumbre, ya se vé la inme,.nsa distancia que media. Pero en fin , ello así es ; el fallo está pronunciado , y es irremisible. Pero véase todavia adonde va á parar la cosa : Anunciad (dice el SR. DONOSO) que poseeis un argumento que echa por tierra una verdad matemática ; que vais á demostrar que dos y dos no hacen cuatro sino cinco... Si como única demostracion de vuestras blasfemias y vuestras afirmaciones, dais vuestras blasfemias y vuestras afirmaciones mismas, entonces el género humano os pondrá sobre los cuernos de la luna.» (Pág. 60, 61.) ¡Hasta tal punto, despues del pecado, está la humanidad condenada á ver las cosas del re y es! Y la razon de este infeliz estado del espíritu humano esura y simplemente que »entre la verdad y la razon humana , despues de la prevaricacion del hombre, ha puesto Dios una repugnancia inmortal y una repulsion invencible... Por el contrario, entre la razon humana y lo absurdo, hay una afinidad secreta, un parentesco estrechishno.» (Pág. 59, 60.) No se puede hablar mas claro. La triste consecuencia que de todo esto sale , es que el SR. DONOSO habla como el mas franco , el mas resuelto, el mas afirmativo, el mas lógico adepto de la pretensa escuela tradicionalista, que bulle entre nosotros , hace un cuarto de siglo , sin que se la haya podido reducir al silencio, y que, oculta durante filgun tiempo para evitar el rudo golpe que la dieron las censuras do 55 obispos franceses y ea del SumoPontífice Gregorio XVI , vuelve hoy á la cai',;:t, gi'iíando que nunca: escuela 9 que para fundar mejor la fe , niega, la raz 4 -)1 9 e g i lde -tia á toda, filosofía, borra de una plurnadll atrevida el ftatado teológico de la verdadera religion, tal como los teólogos lo han co.icAido y re(laclado ; se escandaliza del ralionabile obsequiuni del apóstol, y en su inco nco - bible ceguedad se obstina en no ver que destruyendo el ve,-;tibu) , ek1.1 la entrada del santuario ; que proelawando la imilo:encil  1:t — 326 ¿un, hace de la fé no solamente una gracia , lino un milagro ; y que al precipitar, finalmente, en un abismo insondable la fé con la razon , condena al género humano todo entero á la espantosa pero inevitable alternativa ó de un escepticismo absoluto , d de un insensato fanatismo. En vano el SR. DoNoso dirá que 'ninguno puede ir al Hijo, es decir, á la verdad , si su Padre no le llama. » En vano alegará que estas «palabras profundísimas atestiguan á un tiempo mismo la omnipotencia de Dios y la impotencia radical , invencible del género humano : en vano , repito , dirá estas palabras, si las dice en el sentido de que sin la gracia el hombre prevaricador y caido esté irremisiblemente condenado á ver todas las cosas del re y es; que sin el rayo excelso de la revelacion sea radicalmente impotente la razon humana para conocer ninguna verdad ; que Dios haya puesto entre la verdad y nuestra raZ011 una repulsion invencible ; que sea ea fin, necesario afirmar, como el Sn. DONOSO afirma con estraña laseologia , que es necesario afirmar la nada , 6 pitsltr con todas sus negacion,es con todas sus afirmaciones, con toda su alma y todo su cuerpo por el cilindro de la fe". Si es asi , digo , como el SR. DONOSO entiende y presume interpretar las divinas palabras de Nuestro Señor , Hada mas veremos los que solo aspirarnos á ser sobriamente sabios , sino un est raño y deplorable abuso del texto sagrado. Y con este motivo, nos tomamos la libertad de recordar al SR. DONOSO la prescripcion del santo Concilio de Trento sess. VI. decret. de canon. scripturis.) «Ad coercenda petulant'ia i'ngen'ia, decernit (sacrosaneta synodus) ut izemo suce prudentice in rebus Mei et 11101'11'M , ad wdificationem doctrine christiance pertinentium,tacrain scripturam ad sitos sensus contorquens , contra eum sensum quem tenuit et tenet sancto Lilater Ecclesia, cujas est judicare de y ero ensu scripturarum, ant eliam contrá unanimem consensum Patrum , ipsani scripturam sacrant interpretari audeat. Una vez concebidas tan exageradas-ideas acerca del pecado original, que se le llegue á considerar no solo como la pérdida de la gracia, sino tambien de la naturaleza misma y de la razon ; no viendo ya en el hombre caido nada que esté firme , claro es que debla ser ilimitado el desprecio de la humanidad ;  efectivamente hé aquí lo que el SR. DONOSO piensa de ella. • « Yo no sé si hay algo , debajo del sol , mas vil y despreciable que el género humano fuera de las vías católicas» (Pág. 61.) « Lejos decausarme maravilla el desprecio que los racionalistas modernos muestran hácia el hombre , si hay alguna cosa que ni alcanzo á explicar ni puedo concebir, es la atentada prudencia y la tímida mesura con que proceden en este neg•ocio.»  « , No acierto ;í concebir esa plysimonia de vilipendios , y esa mesura en low — 327 — desdenes ))  «Yo.de mí sé decir, que si mí Dios no hubiera tornado carne en las entrañas de una mujer, y si no hubiera muerto en una cruz por todo el linage mano , el reptil que piso con mis pies, sería á mis ojos menos despreciable que el hombre. Aun asi y todo , el punto de fé que mas abruma con su peso á mi razon, es ese,de la nobleza y dignidad de la especie humana , dignidad y nobleza que quiero entender y . ho entiendo, que quiero alcanzar y no alcanzo.» (Pág. 270 y 271) Y no hay que hablar al SR. DONOSO de nada que pueda templar un poco los negros colores de ese cuadro tan sombrío de las miserias y po- Ireza humanas; no hay que hablarle de las virtudes naturales, de las acciones morales y buenas que la historia puede con razon elogiar muchas veces' en los mismos paganos porque el SR. DONOSO os respoderá: «En vano aparto los ojos lleno de espanto y de horror de los anales del crimen, para ponerlos en esferas mas altas y en regiones mas serenas. En vano traigo á rei memoria aquellas levantadas virtudes de los que el mundo llama héroes, y de que están llenas las historias porque mi conciencia levanta su voz, y me dice que todas esas héroicas virtudes se resuelven en vicios heroicos, los cuales se resuelven á su vez en un orgullo ciego , y en una,. embicion insensata. Ei género humano aparece á mi vista como una lk inmensa muchedumbre puesta á los pies de !es héroes, que son sus ídolos, y los héroes como ídolos que se adoran á sí propios. Para creer yo en la nobleza de esas estilpidas muchedumbres, ha sido necesario que Dios me la revele.» (Pág. 270.) Pasando por alto.esa proposicion condenada por la Iglesia , de que las virtudes de los infieles son. vicios , quiero ahor a preguntar á todos los hombres de buen sentido y de sencillo saber no adulterados por el espía ritu de sistema y la aficion á las exageraciones ¿ Son verdad las palabras que acaban de leerse? ¿No es indigno de un hombre, y sobre todo , de un cristiano, poner ese cartel de desprecio contra la humanidad entera? Y si apenas pudiera tolerarse semejante lenguage ira tal doce de los mas odiosos malhechores ¿puede consentirse que se le aplique á todo el género humano , teniendolo por tan vil y de spreciable que no lo es mas el reptil que se huella con la planta? La naturaleza humana , dicen los Padres del Concilio de Trent.° (y antes de ahora he recordado esta notable distincion) ha sido despojada por el pecado original, de los dones sobrenaturaLs de la graa , pero solamente herida en sus 'dones naturales, vulneraras fu naturalibus. Y !o que el Dios Omnipotente hizo tan grande y tan noble , debe ser todavia hermoso, aunque lleno de heridas : y si la imagen y semejanza del Criador no ha sido aun enteramente borrada del alma y de la laz del hombre donde está impresa , como pretendía el sombrío teólogo de Wilemberg, ¿,quien duda que todavia deben ser de unte ornparable hermosura los niel) ores rasgos que se conserven de aquella sublime y gloriosa semejanza'? Digamos, en fin," que esta gran criatura llamada el ernf u , Basta el abismo en que había calda con las llagas que se había abierto , pareció todavia tan hermosa y pre , aiada á los ojos de su autor, , que el mismo Hijo de Dios en persona no ha tenido á menos poner sus divinos pies en aquel abismo para levantarle , y aplicar al aquellas llagas su mano purísima para curarlas con ella. La naturaleza humana , calda y todo , es al cabo nuestra propia naturaleza ; ese, s(" , r derribado á tal abismo desde tanta altura , somos al cabo nosotros mismos. Tengamos algo m l'espato á ese sér que ha movido al mismo Dios á compasion , y nr) despreciemos de esre modo lo que el m'smo Dios ha amado tanto. vi. ErdlonEs ACERCA DE LOS MOTIVOS DE CREDIBILIDAD EN LA RELIGION. En la historia de los humanos extravíos el mas curioso , como el mas triste, observado ya con pesar y asombro por muchos hombres sabios, sin saber cómo atajar los deplorables efectos que entre nosotros ha producido, es un fenómeno mas fácil de definir que de nombrar, y que yo de buena gana Mamaria corrientes de errores. Así califico ciertas falsas doctrinas , que brotan y se elevan en el seno de las sociedades, y que sin valor alguno intrínseco-, se difunden, se propagan y popularizan bajo diversos influjos con maravillosa rapidez, acabando por arrastrar ciegamente los ánimos en una especie de torbellino y de una manera que podría ser teinda por fatal si , al considerarla atentamente , no se hallaran suficientes causas para explicarla. Los distinguidos nombres literarios , las grandes reputaciones filosóficas políticas, los partidos, el comercio de librería , los periódicos con todas las pasiones, intereses y vanidades que los dominan; tales son las fuentes principales de eso que yo llamo coMentes de errores. Una vez que estas corrientes han tomado ya su giro , todo acude á ellas , lanzándose y precipitándose en su cauce los talentos pequeños, los medianos , los grandes , y á veces , hasta* los rectos y bien intencionados. S fuera lícito COM-- parar las cosas graves con las frívolas , dina yo que eran como esas modas caprichosamente inventadas por alguna pandilla del gran tono y propagadas luego por la gente bullidora , que acaban por tomar posesion de todo el inundo y reinar con tal imperio que los hombres mas formales tienen tambien que adoptarlas y seguirlas. He hablado de los periódicos , y alguno pódria yo citar que ejerce con asombroso imperio este poder de abrir ante los ánimos esas corrientes de opiniones , hey en un sentido , mañana eu otro enteramente opuesto , sin que pueda decirse con cuál de ellos estaba en la verdad , si bien creo que con ambos estaba en el error por extremarlos ambos; que los extremos son tambien errores. Sin entrar en pormenores de este aserto,me limito á — 329 — decir que sin duda aquella maniobra periodística es uno de los mas prodigio sos esfuerzos que pueden intentarse , sobre todo si se considera que siendo siempre unos mismos los hombres que los intentan, jamás tienen boca para confesar paladinamente que iban equivocados. Pero como dice muy bien el respetable Sr. Lenormant: Un periodista no dice jamás: Me he equivocado. Una de las mas famosas , hoy dia , entre estas corrientes de errores ha sido y continúa siendo la que primero se llamó tradicionalista, y que , de poco tiempo á esta parte , es llamada con mas razon pseudo-tradicio- nalista. El Sr. Lamennais , y su famoso Ensayo sobre la indiferencia, el periódico El Porvenir, la jóven y brillante escuela que se formó en torno del autor del Ensayo; la multitud de libros publicados por esa escuela y grandemente acreditados por la parcialidad de los periódicos y los interesados prospectos de los libreros; las ediciones hábilmente anotadas que ciertos profesores hicieron por entonces de varias obras teológicas y filosóficas, en las cuales el error se introducia por medio de notas ; ciertos anales filosóficos , y en fin la proteccion de alguna gente de valía: todo esto, jun- to con la ignorancia , la inadvertencia , la ligereza y el amor de novedades, constituye las causas que han formado , mantenido y fortificado esa corriente pseudo-tradicionalista , que tiene gran y oga en Francia, que pone en cuidado á Roma, y que en otras partes hace reir á todo el mundo. Increible parece la multitud de talentos que esa corriente se ha llevado consigo : pocas obras de filosofía religiosa se escriben entre nosotros, de treinta años acá , donde no haya penetrado mas ó menos el error á que me refiero. Entre los muchos hombres , verdaderamente distinguidos algunos de ellos, que se han dejado coger por esa corriente, se halla el SR. DONOSO cuya notable elocuencia y eminentes talentos han prestado á la religion servicios positivos , pudiendo aun de seguro prestárselos mayores , si, como esperamos , consigue al fin sacudir de su fuerte y generosa inteligencia aquel desdichado error. El mal está en que ese género de talentos, cuando llegan á concebir algun grave error , nunca lo abrazan á medias: si no pueden gloriarse de ser sus inventores, á causa de lo que es á un tiempo mismo una necesidad, una desgracia y un peligro inevitable de la índole de su talento, aspiran á gloriarse de exagerar sus propios excesos , arrostrando hasta aquellas consecuencias extremas , que de ordinario asustan á hombres menos resueltos. Este mal se descubre con una claridad desgraciadame nte prodiglosa sa en el SR. DONOSO CORTS. Las consecuencias extremas del pseudo-tradicionalism o ;on la negacion de la razon en el hombre prevaricador y caido, y la consiwtienle suprú- Tomo si()it de toda la apologética cristiana , tal como habia sido siempre entendida hasta ahora , como la han entendido todos los Santos Padres y Doctores , como la entendia Santo Tomás en su Suma contra los gentiles, y como en pos de estos, finalmente , la han entendido todos los apologistas de la religion. Bien sé yo que muchos pseudo-tradicionalistas rechazan estas consecuencias, como sucede siempre á las inteligencias mas tímidas v menos lógicas, cuando ven el absurdo delante; pero no es de estas la del S R. DoNoso , que con su intrepidez lógica , jamás se detiene en el camino, como voy á demostrarlo. Una vez supuesto que la razon está perdida , claro es que cuanto hasta aquí se ha llamado teología racihnal , motivos de credibilidad, preparacion , preliminar , preámbulo de la fé , cae por tierra , necesariamente derribado sobre su mismo cimiento. Conociéndolo así perfectamente el autor del Ensayo sobre el Catolicismo , no vacila en arrojar la siguiente tésis como epígrafe del capítulo V del primer libro de su obra : «Que nueslró Seiior Jesucristo no ha triunfado del mundo por la santidad de su doclrina, ni por las profecías y milagros, sino á pesar de todas estas cosas.» Nótese bien , Á PESAR DE TODAS ESTAS COSAS.—Si el SR. DONOSO se hubiera limitado á decir que nuestro Señor Jesucristo no triunfó del inundo solamente por la verdad de su doctrina. , per las profecías y milagros , no hubiera expresado mas que una comun verdad cristiana. Todo el mundo sabe , en efecto , y es cosa incuestionable é incuestionada que no bastando , como no basta , la razon para producir la fé , ni la doctrina mas verdadera y santa , ni los milagros mas evidentes-, ni las profecías mas ciertas y mas rigorosamente cumplidas hubieran bastado , sin los auxilios de la, gracia interior, para convertir al mundo. Pero el SR. DoNoso va mas allá, porque dice que nuestro Señor Jesucristo ha triunfado á pesar de la santidad y verdad de su doctrina, á pesar de las profecías y á pesar de los milagros: lo cual significa que todas estas cosas no solamente no eran medios suficientes y auxiliares, sino que eran verdaderos OBSTÁCAULOS. La cosa es rara; pero es de todo punto consecuente . , si es cierto , como en otra parte afirrña el SR. DONOSO que despues de la prevaricacion, el género humano .está condenado á ver las cosas del reyes. Y no se crea que esta maravillosa aseréion, respecto á los motivos le credibilidad de nuestra fé , es una paradoja que, corno tantas otras , se le escapa al SR. DONOSO en el calor de la improvisacion; nada de eso : es una paradoja muy pensada, es toda una tésis, es nada menos que el título de un capítulo todo entero consagrado á probar esa misma inaudita tesis. Y por si acaso no era bastante bien comprendida por su simple enunciacion , vuelve á tomar el SR. DoNoso con mayor insistencia para explicarla mas y mas. ( ,0a 1111 olorcino comercial , que trasciende ; y no solo 110S ha venida de ciertos eclesiásticos, fundadores , redactores ó propietarios de periódicos, ,:ao que ta►bien ha cogido en cuerpo y alma á los universitarios y voltevianos.---ilhicho daño os hacen los periódicos religiosos, decian á los Obispos la Presse , el Diario de los Debates , el Siglo y aun el Nacional, movidos del lierno interés  101L-) el mundo les conoce por la iglesia : dicho se está que al hablar de periódicos religiosos ,  referian al Univers, pudiendo asegurarse sin temeridad que no envolvian en sus censuras y piadosas lamentaciones al Ami de la Religion. Por consiguiente , aquel odio no nos coge de sorpresa : hace ya cuatro Ilhos que punza y muerde con cualquier ocasion á nosotros y á nuestros amigos , sin que hasta la presente nosotros hayamos respondido á sus diatrivas ni una sola palab'a ; pues esta es la primera vez que nos hacemos cargo de ellas. Pero ya que estamos con las 411111/OS en la masa, hemos (i decirlo todo. Semejante animosidad contra los seglares que se consagran á defender la Iglesia, nos parece una pasion tan entraña en un sacerdote, que tentados es t amos de ver en ella uno do esos errores del entendimien- to, invencibles por lo arraigados , ó una de esas flaquezas del corazon que, hay que sufrir en silencio. Porque al cabo , aunque se hiciera poco caso de nuestros servicios ¿quién puede con justicia desconocer nuestra buena voluntad? Veinte arios hace ya que el Univers está sobre la brecha ; en tan largo tiempo , forzosamente hemos de haber cometido deslices : y sin embargo , aunque no nos han faltado ni lances comprometidos , ni adversalíos ni enemigos , todavía , gracias á Dios, no hemos sido citados ni ante un tribunal eclesiástico por errores contra la fé, , ni ante un tribunal civil por ofensas contra ninguna persona. Ni un palmo hemos cedido á los enemigos de la Iglesia, ni hemos pedido á sus amigos cosa alguna : no hemos solicitado empleos ni candidaturas ; no nos ha ocurrido jamás salir á caza de prebendas : servimos á un poder que nada puede por nosotros sino bendecir nuestro sepulcro , y lo servirnos fielmente. ¿Cómo es posible que es- to no mueva el corazon de un sacerdote , á pesar de todas las faltas que sin duda podamos haber cometido? Que adelantando cada dia mas en nuestras humildes tareas , crezca y se multiplique el odio y el insulto de los que sobre todas las cosas, insultan y aborrecen lo que nosotros amamos y defendemos, sobre todas las cosas, es decir, el altar y el sacerdote, esto se comprende y es muy natural ; pero que entre tanta gente como so, dedica furiosa á disfamarnos , los mas destemplados hayan precisamení de ser algunos eclesiásticos !... no hay remedio : aquí hay error del enentendimiento , ó flaqueza del corazon. Que cometemos errores , se nos dice ; pero ni lo dicen los obispos , ni lo dice el Papa ; pues si algunos prelados han podido alguna vez reprendenlo ; jamás ba sido por errores contra la fé , ni por rebeldías contra la — 9 — disciplina , sino por simples etravíos cometidos en el calor de una polérn;- ca improvisada, O por doctrinas que ni estar ni serán jamás condenad-. por voz ninguna de la Iglesia; cosa por cierto que muchos de nuestros adversarios no pueden decir de las suyas. ¡Que cometemos errores! ¿y cuáles son? La Gaceta de Francia nos acusa de combatir los principios galicanos de 4682 ; La Prensa religiosa, de combatir los principios ateos d 1789 ; El Ami de la religion nos acusa de preferir las opiniones del prez;- bíter° Gaume á las del presbítero Landriot , la filosofía de Bonald á la del padre Chastel, el genio de DONOSO al del buen teólogo que ni aun escribir' sabe el nombre de José de Maistre. El Sr. Gaduel añade por su parte cargo de que siendo meros seglares, y no habiendo leido á Witasse ni Intditado á Billuart, nos atrevemos á crear corrientes de opiniones. ¿Y á qué toda esta balumba y todos estos rodeos? ¿no sería mas franco y mas breve decir que erramos, porque somos ultramontanos? Pero dese de barato que ere!iv p uente cometamos errores. Por ventura ¿los eclesiásticos Tu l , hacen wriódicos , con el mismo titulo, ni mas ni menos que nosotros ; y los que no pudiendo hacer periódicos , escriben libros , que por cierto salen tambien sin aprobacion como los nuestros , y á veces hasta sin nombre de autor y clandestinamente ; no podrian estos errores dignarse de advertirnos de nuestros errores sin ira y sin de scortesía , ya que no con benevolencia? Por fortuna nuestra , en la presente ocasion , y lo consignamos c311 • gusto, no se dirigen nuostras quejas al Sr. Gaduel, que al menos tiene lz1 dignacion de ser menos impetuoso y algo menos intemperante que su,-, aliados. Lejos de eso , le hallamos grave , hasta solemne , y no si g a cien) interés y ternura le vemos venir cargado de veinte tra ta dos de leoloa, Witasse por aquí , Billuart por allá , y los denlas quo echa encima de hl 2-- tros pobres hombros. Ello es verdad que una vez aptln , jY{ i , J ) con go magestuoso , hace el pobre lo que puede por  á suseclire, rebozando con un poco de bromita la aridez de su asunto ; pe",) en lin la; pasa de aquí : alguna que otra chanzoneta de profe s or ; tal cual epl igl:ani,1 de éasuista ; en seguida su Witasse y Billuart , y por remate , los co pero nunca una frase que se pueda llamar injuriosa. Mas vale así :  s,) nos decidimos á responderle , satisfechos por no tener nada fu: , „ f{ que d — cide, al contrario , creemos que él ignora la inocente coop,sracion presta con sus críticas á proyectos siniestros, y que sin ver todas las mi- -.,erias que en ellos se encierran , ha querido rendir culto á la verdad y .LP) al espíritu de pandilla. Los teólogos viven en mucha mayor intinlida , 1 con sus e t mundo , y discurren segun la idea que se forman (1.,; . Ulla cae segun la reaUf i,(1. de la cosa misma. En  ,19; f;, !';;o, , lihr)s que cose , itiFT3 1  , 1›, , iip,i!lios tratados, muy bien concebidos, perfectamente lógicos; y que no tienen otra falta sino ir á parar en conclusiones absurdas : por no citar nas que un ejemplo, allí está el del buen padre Caffaro , escelente teólo- "0 y por añadidura, religioso ejernplarísimo , que sin haber puesto en su los pies en un teatr') , tuvo la ocurrencia de hacer una disertacion atesí;nia de autoridades ilustres para probar que la comedia era un honestísi- 1:lo recreo , que en nada ofendía á las buenas costumbres. Pero es el caso que Bossuet tomó por su cuenta hacerle ver que se engañaba á pesar de 1.ner ó de creer al menos que tenia en su favor la opinion de San Juan Ceisóstomo, San Antonino, Santo Tomas , San Carlos y algunos cánones. Convencido entonces de su error el padre Caffaro , respondió que había (.9iieebido de la comedia una idea muy distinta de la que le daba el señor obispo de Meaux, y se apresuró á retirar su disertacion en su consecuencia. Pues bien , nosotros estamos seguros de que el Sr. Gaduel no pierde su tiempo en leer los periódicos , los folletos y demas obrillas de la increduii,lad moderna; ignorando por tanto que esos periódicos , folletos y domas obiallas son hoy el único pasto intelectual de todo un pueblo. Asi es que corno ignora el mal , desconoce tambien la utilidad del remedio , y mas a:in las condiciones que este remedio debe tener, y la manera de aplicar- ;(). Cuando sus interesados colegas van á sorprenderle en medio de sus _brazos en folio , y á decirle que hay seglares y profanos bastante atrevidos para meterse á hablar de religion y con pretensiones de combatir los errores dominantes, sin consultar previamente para ello quince ó veinte asitores, el Sr. Gaduel alarmado esclama : ¡Dios mio ! ¿á donde vamos á parar? Se forma, pues, su idea de la prensa religiosa , y con esa idea que es disparatada, la emprende corno un desesperado , contra la prensa religiosa. Así como el padre C affaro no veia inconveniente alguno en la comedia , el Sr. Gaduel ninguna ventaja encuentra en la prensa religiosa; y del mismo modo que aquel no veia que sus informes le venían de actores cómicos, este no vé que los suyos le vienen de eclesiásticos, periodistas: sumido en tal ceguedad , y cabalgando sobre su idea, enviste á diestro y á siniestro , creyendo echar á los vendedores del templo. «Sois unos' imprudentes , nos grita , unos ignorantes , unos rebeldes, unos herejotes; estáis echando á perder el clero vais á perder á la Iglesia. » en resúrnen con tono mas decente que sus colegas , y con un desinterés laudable, viene ni mas ni menos á hablar el lenguaje de las periodistas que andan á caza de suscritores ; del propio modo que el padre Caffaro con la mejor fé del mundo llamaba á las gentes al teatro , y quería que Boursault y Moliere hicieran su negocio con la autoridad de los Santos Padres , de los doctores y de los concilios. A semejantes absurdos van á parar esos teólogos que hablan de lo que pasa en la. calle , sin salir nunca de sus bibliote- — 341 cas ; ellos no 'labren mas que sus libros , cuando lo que habla que abrir, era la ventana de su cuarto. Para completar el paralelo que dejamos bosquejado entre el padre Caffaro y el Sr. Gaduel , veremos que así como un obispo se encargó de refutar al inocente defensor de las funciones cómicas , otro obispo tambien de gran rama tiene refutados de antemano á todos los inocentes enemigos de los seglares que defienden á la Iglesia. En el segundo año del reinado de Dario , habiendo levantado los ojos al Cielo el profeta Zacarias , vió volar un libro gigantezco, largo de veinte codos , y diez de ancho : y por revelacion del ángel que le asistía supo que aquel libro era la maldicion que iba á derramarse por toda la haz de la tierra ; porque todo hombre rapaz y mentiroso iba á ser juzgado conforme á lo escrito en aquel libro que volaba. No caeremos en la tentacion de pretender interpretar esta vision profeta , porque era muy posible que el Sr. Gaduel nos pillase en fragante delito de una ó dos heregías que añadir al proceso contra los escritores se glares ; pero permítanos repetir lo que en cierta reunion literaria oimos una vez al sapientísimo y elocuentísimo Prelado , el Sr. Obispo de Tulle. Comparaba este señor las producciones de la prensa íncredula con aquel gigantesco libro volante , que cada mañana se levanta del seno de la inmensa ciudad, y cuyas ojas , llevadas tambien por un viento de muerte, van á derramar la maldicion sobre la haz de la tierra. En aquella reunion se hallaban tambien algunos redactores del Ami de la Religion , que no deben haberlo olvidado á pesar de los diez ó doce años trascurridos desde entonces; porque aquella palabra chispeante y varonil no es para olvidada facilmente de los que una vez la oyeron ¿ No recuerdan cómo, despues de haber oido al Ilmo. Prelado , ardíamos todos los presentes en el deseo de escribir tambien nuestro libro volante , nuestras páginas que diariamente en gran número y con rapidez se derramasen para llevar la vendicicion, la luz y la vida con la misma rapidez á la misma distancia y con la misma profusion que las páginas volantes de la mentira llevan la maldicon, las tinieblas y la muerte? Desde aquel memorable ella no hemos vuelto cl ver al Sr. Obispo de Tulle; pero le acusamos ante el tribunal del Sr. Gaduel, de habernos causado entonces un mal irreparable , alentándonos con su palabra á emprender esta via de perdicion por la cual caminamos; metiendonos en la cabeza , de un modo que no hay fuerza para echarlo, aquel libro volante que como el águila de la verdad , persigue por los aires á la mentira , la alcanza, combate con ella , la hiere á veces , á veces tambien la mata ; y cuando IlleilOS la impide siempre reinar tranqu;la , mar 1'a.@ .es, y difundir L titkiehLt abs1);i11,1,)11(1(  Y si n)cuentisimo Prelado nos hubiera dicho « antes ( te escribir, ellaw; 1))nete : no publiqueis una línea sin haber antes escuchado á profesores y consultado glosas /  Pero nada; aconsejándonos por supesto el estudio, 11 templanza , y sobra todo, la oracion, nada DOS dijo por donde nos cre- i (ramos obligados á dej ar el inundo y trepar á las alturas de esa teología 1-,;1)ertina , que el Sr. Gaduel quiere que se aprenda antes de mirar siquiera la cara del Sr. Girardin ó de Proudhon. Hablando formalmente ¿necesitarnos nosotros para nada de esa ciencia prolija y exquisita? ¿Quiénes son nuestros adversarios cuotidianos? Tropillas de á caballo , peligrosísima,s por su número y agilidad , y tan lii,.eras de armadura, como de conciencia : si hubiera de asestarse contra ellas toda la gruesa artillería teológica, jamas se les tocarla al bulto. Quisiéramos ver nosotros al Sr. Gaduel á las vueltas con tal cual redactor del Siglo , que sin saber siquiera las primeras repuestas del catecismo, sale todas las mañanas enseñando la doctrina á cien mil lectores, de una emdiccion poco mas ó menos tan fuerte como la suya : antes que él dignisimo teólogo haya tenido tiempo de abrir su Witasse y su Billuart, ya el otro estará dominando sin riv al en todos los gabinetes de lectura ;y cuando lleguen Billuart y Witasse, se reirá soberanamente de ellos? Quien cree que la masa general del público va á leer disertac,iones atestadas de citas y de abreviaturas en latir? Un buen estratégico no echa mano de los cañones, cuando ve que bastan las carabinas , y quizas solo las flechas. Si el Sr. Gaduel quiere dejar por nuestra cuenta al redactor aquel del Siglo , seguro es que le formaremos una corriente de opinion , que dar tiempo al Sr. Gaduel para ponerse en estado de batirle dentro de cinco seis meses que tardará en estar listo para entrar en campaña. ¿ Por qué la verdad , destinada como está á sostener una lucha perpétua , izo ha de tener su caballería ligera, esperimentada en el combate de guerrillas, y lista siempre para botar silla al primer toque de clarin? Pues este es cabalmente el oficio de los seglares , que no solo son á propósito para esto , sino que son mucho mas á proposito que los eclesiásticos. Y no se escandalice el Sr. Gaduel do esta proposicion , porque la tomamos (le muybuena fuente : y si él tiene una teología qué manda callar á los seglares y á, las gentes profanas, en cambio hay ora teología que les manda expresamente hablar : si él no consiente que los seglares pongan cristianismo en artículos de periódico, ni siquiera en tomitos de cuatrociantas páginas , como los de la Biblioteca Nueva del Univers, otros doctares hay en cambio que exigen que los simples fieles pongan al cristianismo en las conversaciones familiares; es decir , que hablen de Dios que respondan á lo que oigan contra su santo nombre , y esto sin lecturas 343 — previas, sin echar á correr en busca de una biblioteca para consultará un teólogo, precaution que muchas veces por cierto toman los autores de libritos y aun los periodistas religiosos. Háganos el favor el Sr. Gaduel de escuchar un ratito , porque lo que sigue , es de buen autor : Cuando se oye á los predicadores , yo no sé cómo sucede, pero sucede s generalmente que se escucha con cierta negligencia la palabra evangelica que sale de sus labios. Corno todo el mundo sabe que han de subir al púlpito para reprender los vicios, dice todo el inundo que lo hacen así porque su oficio es hacerlo ; y el espíritu humano , naturalmente inclinado á la reveldía, toma este pretexto para`no fijar la atencion en la palabra divina. Pero cuando un hombre que se cree ser mundano , porque vive en el siglo, sencillamente y sin afectacion , propone de buena fé lo que siente en su interior acerca de Dios; cuando cierra la boca á un libertino que hace gala de su impiedad , ó que impudentemente se burla de las cosas sagradas, yo os digo, cristianos , que ese género de conversacion es poderoso para promover el amor de los bienes eternos  Por consiguiente, hermanos mios , que todo el mundo predique el Evangelio en el seno de su f milia , entre sus amigos, en las conversaciones y en las tertulias !dan les converPations et les compagnies); que cada cual emplee todas sus luces en conquistar las almas que el mundo solicita , en hacer reinar en la tierra la sagrada verdad de Dios , que el mundo trata siempre de proscribir. Porque si el error, si la impiedad, si todos los vicios tienen defensores tú sala oh verdad sagrada! has de ser abandonada de los que te sirven? Por ventura los que son vuestros amigos para ayudaros en los negocios comunes de la vida ¿ , no han de atreverse á deciros algo para procuraros vuestra eterna gloria? Hablemos , si, hermanos mios , hablemos muy alto en pro de tan justa causa : resistamos á la iniquidad que mal satisfecha de que se la tolere , pretende que se la aplauda todavía. « (Panegírico de Santa Catalina.) El Sr. Gaduel es demasiado fuerte en literatura para no haber conocido ya que quien habla esas palabras, es nada menos que el gran Bossnet, acérrimo partidario , segun se ve , de los teOlogos imp r ovisados porque ¿qué cosa mas improvisada que esa t ' eología que quiere ver á cada cual profesando dans les converst r ttions et les compagnies , á propósito de la lae- nor palabra que se diga contra Dios, sM dejarlo para mallaba , y sin d‘ al libertino , al incrédulo , al chusco necio que suelta una gracieeila eteria verdad: Oiga vd. amigo mucho tengo que replie„a . á (-,0: Wi2:(1.1w vd. el favor de esvarar tm nato , que mavol (1 , a, un :ftl_n) bu;car al padre Gadiwi para ja cy nei . lo á d. como  eu,into me ha-va dicho lo que WitassL y BHluart respoudl q i á (  nee, , ilad que lwaba de espetamos. Ello no itay duda sino (pie  wssiii de nwl [Document text truncated for crawler view.]