Creciendo a ciegas en la era tecnológica
Abstract
La alfabetización mediática tiene dos caras, ambas positivas. Por un lado implica usar la tecnología como recurso didáctico. Por otro y lo que es más importante, conocer el lenguaje audiovisual y saber expresarse a través de él, es decir, no ser sólo consumidores, sino también creadores y evaluadores, desarrollando un sentido crítico para poder elegir libremente . Me gustaría propiciar un debate en torno a esto. Para ello parto de mi propia experiencia como alumna. Siendo esta una vivencia reciente y con vistas a ser profesora en un campo relacionado con la alfabetización en comunicación, podré hacer una valoración más precisa sobre mis años de pupitre.
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CRECIENDO A CIEGAS EN LA ERA TECNOLÓGICA Alba Sánchez Vázquez [email protected] Barcelona Licenciada en Bellas Artes y Profesora ELE La alfabetización mediática tiene dos caras, ambas positivas. Por un lado implica usar la tecnología como recurso didáctico. Por otro y lo que es más importante, conocer el lenguaje audiovisual y saber expresarse a través de él, es decir, no ser sólo consumidores, sino también creadores y evaluadores, desarrollando un sentido crítico para poder elegir libremente . Me gustaría propiciar un debate en torno a esto. Para ello parto de mi propia experiencia como alumna. Siendo esta una vivencia reciente y con vistas a ser profesora en un campo relacionado con la alfabetización en comunicación, podré hacer una valoración más precisa sobre mis años de pupitre. Palabras clave: alfabetización, participación, motivación. Media literacy has two sides, both positive. On the one hand it means using technology as a teaching resource. On the other and more importantly, it means getting to know the audiovisual language and being able to express oneself through it, that is, being not only consumers but also creators and evaluators, developing a critical sense to be able to choose freely. I would encourage a debate on this, using my own student experience as a starting point. This being a recent experience with a view to teaching in a field related to media literacy, I can make a more accurate assessment of my years at the desk. Keywords: literacy, participation, motivation.
Introducción Con esta comunicación me gustaría propiciar un debate en torno a una serie de puntos que podrían ser mejorados en nuestro sistema educativo, en este caso, relacionados con la alfabetización mediática. Para ello parto de experiencias que he tenido desde mi adolescencia hasta hoy participando en diversas actividades relacionadas con los medios de comunicación. Es cierto que ninguna de ellas ha sido desarrollada en el ámbito educativo, sino a través de la iniciativa de una Televisión Local de un pueblo gallego (Chantada) donde nosotros los jóvenes podíamos participar. Bastaba con tener una idea, querer desarrollarla, presentar un pequeño proyecto de lo que sería el trabajo y ya teníamos a nuestra disposición todos los recursos, tanto humanos como materiales, para poder desarrollarlo. El papel del docente hace años que ha cambiado y parece ser que la mayoría de ellos no se han dado cuenta. Una clase íntegramente magistral tenía sentido antes, cuando el profesor era la única fuente de información. Hoy en día información es lo que sobra y el gran problema al que se enfrenta el alumnado es el saber seleccionar y valorar desde un punto de vista crítico los contenidos. La alfabetización mediática tiene dos caras, ambas positivas. Por un lado implica usar la tecnología como recurso didáctico, pero por otro, y lo que es más importante, conocer el lenguaje audiovisual y saber expresarse a través de él, es decir, no ser sólo consumidores, sino también creadores y evaluadores, desarrollando un sentido crítico para poder elegir libremente . Trataré ambas partes a través de mi experiencia. Teniendo mis vivencias como alumna todavía próximas y con vistas a ser profesora en un campo relacionado con la alfabetización en comunicación, podré hacer una valoración más precisa sobre mis años de pupitre sin dejar de ser reciente. TeleVinte, televisión educativa La televisión local de Chantada me abrió sus puertas cuando tenía apenas 15 años. Que TeleVinte te permitiese participar activamente en su mundo implicaba una oportunidad de expresión única. Te sentías tremendamente útil, con una responsabilidad que te conectaba con los adultos y te hacía sentir valorado. Como muchos otros proyectos, todo comenzó por casualidad. Hablando, sin saber lo que había de cierto y lo que no, hicimos un trato con la televisión, haríamos un programa juvenil. Andrea Olmedo y yo comenzamos a desarrollar la idea. Buscábamos algo dirigido a los jóvenes, con música, entrevistas y temas que nos interesaban a nosotras por aquel entonces. Así nació el primer programa. Pudimos, con esta primera experiencia, descubrir la elaboración de un guión, su realización y posterior montaje gracias al equipo de TeleVinte que, desde un primer momento, estuvo a nuestra disposición.
Para el segundo programa ya contábamos con un poco más de experiencia y así es como nació “UN DÍA CON”. Consistía en elaborar un guión y planificar la grabación de un reportaje donde pretendíamos enseñar la labor realiza durante una jornada completa por la banda de música de Chantada, un panadero, un veterinario… El resultado fue todo un éxito y además de aprender nosotros, aprendía nuestra audiencia. Luego llegó a Chantada “CABODOMUNDO”, un proyecto de investigación, acción y participación en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela. Se puso así en marcha la primera serie de ficción para una televisión local. Se trataba de implicar a los distintos grupos de la sociedad local en un proyecto de producción televisiva que remitía a referencias culturales propias y donde toda la comunidad podía sentirse identificada. La participación fue máxima y abarcaba gente de diferentes ámbitos y edades. Todos colaborando en el proyecto sin ánimo de lucro. Aquí pudimos hacer de actores, preparar caterings, gestionar y conseguir material de atrezzo y participar en las propuestas sobre el rumbo de la serie. Hoy en día TeleVinte se sigue acercando a la sociedad para que ésta conozca los mecanismos de funcionamiento de la misma. Consolida la democracia comunicativa y el acceso de los receptores a la propia televisión. Elabora, en colaboración con centros escolares, programas educativos. Por ejemplo, “Silencio grabando”, un programa de alfabetización audiovisual que enseña a alumnos de la ESO las técnicas y recursos empleados por los medios de comunicación de masas con el fin de crear espectadores críticos o “Info Escola” donde niños de 6º de primaria realizan informativos. Me consta que la participación tanto del alumnado como del profesorado va en aumento. En los últimos años la audiencia se ha disparado.Televinte es conocida de forma absoluta por la población mayor de 15 años de Chantada y su entorno. Un 90 por ciento la sigue de forma habitual, cerca de 20.000 personas en el conjunto de su área de difusión. Pero no esconde ningún extraño secreto, simplemente interesa porque trata temas locales y en su desarrollo participa el propio pueblo. TeleVinte se ha convertido en una televisión educativa de calidad y lo ha conseguido sin que la etiqueten de aburrida o se desplome su audiencia. Para evitar considerarlo un caso aislado, es importante recordar que para actuar globalmente se empieza con lo más cercano, a nivel local. Tanto en mi caso como en el de Andrea Olmedo, TeleVinte nos mostró caminos a seguir. Andrea estudió Periodismo y está actualmente cursando un Master en Documental de Creación. Por mi parte, el interés se ha centrado en la docencia tras finalizar Bellas Artes, después de haber cursado varias asignaturas relacionadas con el audiovisual. Pero no se trata de que todos acabemos trabajando en relación a este campo. Independientemente, esta experiencia contribuiría a que cualquier persona lograse su realización personal, ejerciese la ciudadanía activa, se incorporase a la vida adulta de manera satisfactoria y fuese capaz de desarrollar un
aprendizaje permanente a lo largo de su vida después de aprender a gestionar información y ser crítico con ella. En el ámbito educativo, como alumna, no he contado con profesionales preocupados por una alfabetización mediática y es por ello que me considero afortunada de haber sido partícipe de los primeros proyectos educativos de TeleVinte. Es por ello que animo a autoridades locales y nacionales responsables de la regulación de los medios audiovisuales a participar más en las iniciativas de alfabetización mediática. Es importante, además de necesario. La tecnología como recurso didáctico Sobre tecnología saben más los alumnos que muchos de sus educadores o de sus propios padres. La cultura que ahora predomina es completamente audiovisual y todo buen docente debería adaptarse a ello. No es una tarea fácil, gran parte de los maestros y profesores pertenecen a la cultura textual, pero la conexión con el alumnado es del todo necesaria. Pocos fueron los profesores que hicieron uso de las nuevas tecnologías durante mi educación, pero esos pocos fueron los que lograron incrementar notablemente nuestra motivación. La motivación es un proceso interno y aunque muchos defienden que solamente depende de la curiosidad y el interés que tenga la persona en la materia, por propia experiencia, puedo afirmar que el formato o medio de transmisión importa y mucho. Para motivar a un niño o a un adolescente deberíamos de empezar por hacer uso de su lenguaje (el audiovisual) y a partir de ahí replantear el concepto que muchos de ellos tienen de la educación como algo tedioso y lineal. Para el alumnado con dificultades de aprendizaje o necesidades educativas especiales, estos recursos permiten dar pasos agigantados en comparación a anteriores resultados. Para personas con déficit de atención, como es mi caso, todo ello se convierte en un recurso de gran ayuda. Recuerdo el gran cambio en mis resultados académicos el día que descubrí la Larousse en CD-ROOM que contenía vídeos explicativos y algunos de ellos interactivos tanto de historia como de ciencias naturales. Ahora, con la cantidad de recursos educativos que podemos encontrar en Internet, mi descubrimiento puede parecer pequeño, pero recordemos que por aquel entonces la red todavía no contaba con tanta información. Y es que a partir de entonces y con los posteriores avances tecnológicos, no he sabido estudiar de otro modo. En mi memoria quedan muchas clases perdidas. Clases en las que se me tachó de vaga y no pensaron que quizás lo que necesitaba era otro tipo de
estimulación. “Te portas mal porque no atiendes en clase” lo tuve que escuchar varias veces y yo misma empecé a creerme esa etiqueta de vaga injustamente otorgada. Hacer creer al alumno que el problema es únicamente suyo desde luego que no ayuda en absoluto al desarrollo y autoestima del individuo, sino que lo estanca dándolo por perdido. Mi experiencia en Historia es el mejor ejemplo para entender la diferencia que existe entre un profesor anclado en un sistema educativo de antaño y un profesor que sepa guiar en vez de adoctrinar. En el primer curso el profesor era prácticamente el único que tenía la palabra en el aula y las únicas herramientas de apoyo eran textos difíciles de entender. En el segundo curso el profesor se interesaba por apoyar lo aprendido en clase con películas y documentales. Además, te invitaba a participar en clase y todos los viernes trabajábamos la prensa enterándonos no sólo de lo que había pasado en la historia sino de lo que estaba ocurriendo en la actualidad. La respuesta de los alumnos fue más receptiva en el segundo caso. Algo curioso, ya que en realidad trabajamos mucho más, apenas había exámenes, pero sí continuos trabajos de investigación y análisis. Y es que, volviendo a hablar de motivación, es imprescindible fomentar una iniciativa propia e incluir a la persona en la toma de decisiones. Cuando el alumno se ve involucrado en lo que está pasando es cuando podemos lograr un aprendizaje significativo, por dos cosas, porque disponer de información no produce de forma automática conocimiento, se requiere un razonamiento propio del alumno, y porque al desarrollar él ese trabajo será más personal y, por lo tanto, más motivador. La motivación es clave, imprescindible. Educando para una ciudadanía activa Recuerdo cuando en la asignatura de Educación Plástica y Visual estudiamos el tema de la publicidad. Para nosotros fue todo un descubrimiento que, sin duda, llevaba mucho tiempo afectándonos. No, no nos resultaba obvio que el comerciante sólo se interesaba en vender el producto. Los conceptos de persuasión y manipulación eran nuevos para nosotros. Que las mujeres que salían en las revistas estaban retocadas por ordenador lo intuíamos, pero no imaginábamos lo lejos que podía llegar ese retoque. Es un error creer que los niños o adolescentes ya saben esas cosas… La publicidad sólo la trabajamos en un tema y la asignatura era optativa. Sin duda falta mucha información al respecto. La publicidad y los medios de comunicación se deberían de trabajar mucho más ya que nos bombardean continuamente. Tanto en los colegios como en los institutos. Y es que sin una capacidad crítica y reflexiva aprendida, seremos totalmente vulnerables a ellos. Hubiese agradecido una guía. Que me enseñasen a seleccionar y valorar desde un punto de vista crítico los contenidos de los medios de comunicación. Uno a esa edad piensa que toda la información que recibe es cierta. Como bien he dicho antes, el desarrollo de mi competencia digital comenzó con una televisión local y nada tuvo que ver con ningún centro educativo. Su desarrollo ha sido por iniciativa propia. Lo preocupante es que no hablamos
sólo de alumnos analfabetos mediáticos, sino también de futuros adultos incapaces de ser críticos y reflexivos. El mejor modo de evitarlo es mostrando cómo funcionan los medios y para comprenderlo no hay mejor forma que experimentarlo, hacer de publicistas, de periodistas, de realizadores… Y es que, como dijo Benjamin Franklin: “Si me lo dices lo olvido, si me lo enseñas lo recuerdo, si lo experimento lo aprendo”1 1http://es.wikiquote.org/wiki/Benjamin_Franklin( consultada el 3-03-2010)
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http://didac.unizar.es/abernat/zgeneral/lbesp.pdf http://es.wikiquote.org/wiki/Benjamin_Franklin