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Encuadernaciones en pergamino flexible en libros administrativos. El fondo del Colegio de Santa María de Jesús (Siglos XVI y XVII)

Abad Méndez, Yolanda

Abstract

Entre los diferentes fondos custodiados en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla existe uno que contiene la esencia de la institución que Maese Rodrigo creó en el siglo XVI, el Colegio de Santa María de Jesús, punto de partida de lo que el tiempo transformaría en la Universidad de Sevilla. Se trata del que se conoce como fondo del Seminario, debido a la ubicación a la que fue trasladado cuando el Colegio cierra sus puertas. Sus diferentes unidades documentales testimonian la vida cotidiana entre los muros del edificio de la Puerta de Jerez a través de cartas, documentos judiciales, libros de contabilidad y pruebas de limpieza genealógica. Toda esta documentación, se encuentra encuadernada, en su mayor parte, en una tipología de encuadernación muy común en el ámbito de archivos: las encuadernaciones en pergamino flexible, enlazadas y de cartera. Con el presente trabajo de investigación se ha perseguido determinar las características materiales y estructurales de las encuadernaciones de los libros administrativos de la citada institución, datados en el siglo XVI y XVII, a través del examen directo de los ejemplares. Junto a ello, mediante la lectura del contenido de los libros de contabilidad se ha buscado obtener datos sobre la manufactura de los volúmenes y la vida cotidiana dentro de los muros del Colegio de Santa María de Jesús. Se trata del primer estudio de estas características realizado sobre un fondo documental hispalense. Dada la riqueza patrimonial de los diferentes archivos de la ciudad de Sevilla, podría ser el inicio de futuros proyectos de investigación en la materia.

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Tesis doctoral Encuadern aciones en pergamino flexible en libro s administra tivos. El fondo de l Colegio de Santa María de Je sús (Siglos XVI y XVII) Yolanda Abad Méndez Directora: Dra . Dña. Pilar Os tos Salced o Departamento de Historia Medieval y Ciencias y T écnicas Hist oriográfi cas Sevilla, 2025 Tesis doctoral Encuadernac iones en p ergamino flexib le en libros admini strativos. El fondo d el Colegio d e Santa María d e Jesús (Siglos XVI y XVII) Yolanda Abad Méndez Directora: Dra. Dña. Pilar Ostos Salcedo Departamento d e Histo ria Medieval y Cie ncias y Técnicas Histo riográficas Sevilla, 2025 R ESUMEN Entre los diferentes fondos custodiados en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla existe uno que contiene la esencia de la institución que Mae se Rodrigo creó e n el siglo XVI, e l Colegio de Santa María de Jesús, punto de partida de lo que el tiem po transformar í a en l a Universidad de Sevilla. Se trata del que se cono ce como fondo del Seminario, de bido a la ubica ción a la que fue trasladado cuando el Colegio cierra sus puertas. S us diferentes u nidades documentales testi monian la vida cotidiana entr e los muros del edificio de la Puerta de Jerez a trav és de ca rtas, do cumentos judi ciales, libros de contabilidad y prue bas de limpieza genealógica. T oda esta do cumentación, se encuentra encuadernada, en su mayor parte, en una tipología de encuadernación muy común en el ámbito de archivos: las encuadernac iones en per gamino flexib le, enlazadas y de cartera . Con el prese nte trabajo d e investigación se ha per seguido determinar las características materiales y estructurales de las encuadernaciones de los libros administ rativos de la citada institución, datados en el siglo XVI y XVII, a través del examen directo de los ejemplares. Junto a ello, mediante la l ectura del contenido de los libros de contabilidad se ha buscado obten er d atos sobre la manufactura de los volúmenes y la vida cotidiana dentro de los muros del Colegio de Santa María de Jesús. Se trata del p rimer estudio de estas características realizado sobre un fondo documental hispalense. Dada la riqueza patrimonial d e los dife rentes archivos de la ciudad de Sevilla, podría ser e l inicio de fut uros proyectos de investigación en la materia. A BSTR ACT Among the dif ferent collections kept in the Historical Archive of the University of Seville, there is one that contains the essence of the institution that Maese Rodrigo created in the 16th century , the College of Santa María de Jesús, the starting point o f wha t time would transform into the University of S eville. This is wha t is known as the S eminary Collection, due to the location to where it was moved when the Coll ege closed its doors . Its dif ferent documentary units bea r witness to da ily life within the walls of the Puerta de Jerez building through letter s, court do cuments, accounting books and ge nealogical proofs. The most part of this documentation is bound in a v ery common type of binding in the field of archives: laced-ca se and portfolio li mp parchment binding. W ith this research wo rk, we have sought to determine the material and structural character istics of the b indings of the administrative books of the aforementioned institution, dated in the 1 6th and 17th ce nturies, through direct ex amination of the copies. In addition, by reading t he contents o f the accounting books, we hav e aimed to obtain data on the manufacture of the volumes and daily life withi n the walls of the College of Santa María de Jesús. This is the first study of its kind carried out on a documentary collection f rom S eville. Given the wealth of heritage in the dif ferent archives of the city of Seville, it could be the start of future researc h pr ojects on the subject. Í NDICE D E CONTE NIDOS A BREVIA T URAS Y S IGLAS UTILIZAD AS AGRADECIMIENTOS 1. I NTRODUCCIÓN ……………………………………………………………………… ...1 1.1 O BJETIVOS ……………………………………………………………………3 1.2 METODOLOGÍA ………………………………………………………………...4 1.2 E ST ADO DE LA CUESTI ÓN ……………………………………………………...7 2. E L COLEGIO DE M AE SE R ODRIGO COMO ORIGEN DEL A RCHIVO HIST ÓRICO DE LA U NIVERSIDAD DE S EVILLA ………………………………………………………………23 2.1 B REVES PINCELADAS BIOGRÁFICAS ………… ……………………………….24 2.2 E L C OLEGIO DE S ANT A M ARÍA DE J ESÚS …………………………………….27 2.3 L A COTIDIANEIDAD ENTRE LOS MUROS D E S AN T A M ARÍA DE J ESÚS …………54 2.4 E L A RCHIVO DEL C OL EGIO DE S ANT A M ARÍA DE J ESÚS ……………………..60 2.5 E L A RCHIVO DE LA U NIVERSIDAD DE S EVILLA . O RIGEN Y E VOLUCIÓN … …...63 3. E NCUADERNACIONES EN PERGAMIN O FLEXIBLE EN COLECCIONES ARCHIVÍSTICAS ……74 3.1 D IFERENTES TI POLOGÍ AS …………………………………………………….77 3.2 F UNCIÓN , ORÍGENES Y EVOLUCI ÓN …………………………………………..84 3.3 C ARACTERÍSTICAS D E LAS ENCUADERNACIO NES FLEXIBLES EN PERGAMINO DENTRO DE COLECCIONES ARCHIVÍSTICAS ……………………………………….86 3.3.1 A NÁLISIS D EL CU ERPO DEL LIBRO …………… ……………………..87 3.3.2 T IPOS DE C OSIDOS ………………………………………………….91 3.3.3 V ARIANTES EN LAS CABEZADAS …………… ……………………..102 3.3.4 R EFUERZOS DEL LO MO …………………………………………...103 3.3.5 C ARACTERÍSTICAS DEL PERGAMINO . C ÓMO SE USA EN LAS CUBIER T A S ……………………………………………………………..107 3.3.6 S OLAP AS Y PEST AÑ AS DE PR OTECCIÓN …… ………………………1 12 3.3.7 S ISTEMAS D E CIERR E ……………………………………………...1 19 3.3.8 A NOT ACIONES EN EL LOMO Y COR TES …………………………….13 3 4. E L FONDO ADMINISTRA TI VO DE S ANT A M ARÍA DE J ESÚS . E NCUADERNACIONES ENLAZADAS …………………………………………………………………………… 135 4.1 D ESCRIPCIÓN DEL FO NDO …………………… …………………………….136 4.2 L OS LIBROS CON EXPEDIENTES DE L EGITIMIDAD Y LIMPIEZA DE SANGRE … ..141 4.2.1 T IPOLOGÍA DEL SOP OR TE TEXTUAL ……………………………… 144 4.2.2 N UMERACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE L ESP ACIO DE ESCRITURA ……150 4.2.3 E L COSIDO Y SUS ELEMENTOS …………………………………….152 4.2.4 T IPOS DE CABEZADAS ……………………………………………. 164 4.2.5 R EFUERZO DEL LOMO ……………………………………………..16 7 4.2.6 E LABORACIÓN Y UNIÓN DE LAS C UBIER T A S … …………………….169 4.2.6.1 E L SOPOR TE : PERGAMINO ……………………………….169 4.2.6.2 C ONSTRUCCIÓN DE LAS CUB IER T AS ……… …………….174 4.2.6.3 A NOT ACIONES SO BRE EL LOMO Y CUB IER T A ……………183 4.2.6.4 U NIÓN ENTRE CUERPO DEL LIBRO Y CUBIER T A ………….189 4.3 C OINCIDENCIAS ENTRE VOLÚMENES ………………………………………. 192 4.4 E ST ADO DE C ONSER V ACIÓN DE LOS LIBROS CON EXPEDIENTES D E L IMPIEZA DE SANGRE ………………………………………………………………………...19 6 5. L OS L IBROS CONT ABLES . E NCUADERNACIONES DE CAR TERA EN EL FONDO DEL S EMINARIO …………………………………………………………………………….203 5.1 E L SOPOR TE TEXTUAL ………………………………………………………2 08 5.2 N UMERACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE L ESP ACIO … ……………………………213 5.3 E L C OSIDO Y SUS ELEM ENTOS ……………………………………………….218 5.4 C ONSTRUCCIÓN DE LAS CUBIER T AS …………………………………………224 5.4.1 E L SOPOR TE : PERGA MINO …………………………………………224 5.4.2 E LABORA CIÓN DE LAS CUBIER T AS ………………………………. ..227 5.4.3 C IERRES Y REFUERZOS DE EST OS …………… ……………………237 5.4.4 A NOT ACIONES SOBRE EL LOMO Y CUB IER T A … ……………………243 5.5 C OINCIDENCIAS ENT R E VOLÚ MENES ………… ……………………………..245 5.6 E ST ADO DE CONSE R V A CIÓN DE LOS LIBROS DE G ASTOS ……………………275 A NEXO : A PUNTES DE GAST OS DE LA A DQUISIC IÓN DE LIBROS Y MA TERIAL RELACIONADO CON ENCU ADERNACIÓN EXISTENTES EN LOS LIBROS DE GASTOS .282 6. C ONCLUSIONES ……………………………………………………………………..294 7. C A TÁLOG O DE LOS LIB ROS ADM INISTRA TIVOS DEL C OLEGIO DE S ANT A M A RÍA DE J ESÚS ( SIGLOS XVI Y XVII) ………………………………………………………………….30 4 8. G LOSARIO DE TÉRMINOS DE ENCUADERNACIÓN UTILIZADOS ………………………73 4 9. B IBLIOGRAFÍA Y F UENT ES ………………………………………………………….744 4 - Conseguir asimil ar, a través del conocimiento d irecto y de la bibliografía, las caracter ísticas de las encuadernaciones en pergamino flexible usadas habitualmente en arc hivo s. - Adquirir conocimientos, a través de la bibliogra fía y con la lectura de las fuentes, sobre el funcionamiento de la institución que gene ra los libros administrativos que se van a e studiar. - Diseñar una ficha de registro para la recopilación de los datos. - Deter minar las características materiales y estructura les de las encuadernaciones de los libros administrativos de la citada institución. - Difere nciar el sistema de producción de las diferentes tipologías de encuadernación pre sente s en el archivo del Colegio de Santa Ma ría de Jesús. - Comprobar si se produce una evolución d e las técnicas de encuadernación de libros administ rativos, a lo largo de los años estudiados, dentro de la insti tución objeto de estudio. - Obtener d atos sobre la manufactura de los volú menes, mediante la lectura del contenido de los libros contables. - Conseguir datos del funcionamiento de la institución a partir del examen t extual de sus libros de administración. 1.2 M ETODOLO GÍA La metodología seguida para llevar a c abo este proyecto parte de un doble acercamiento de carác ter teórico y práctico. En primer lug ar, el an álisis sis temático de todos los volúm enes administrativos de los siglos XVI y X VII del fondo del Colegio de Sa nta María de J esús, cons ervados en el Archivo Histórico de la Universidad de Sevilla. En total se han analizado 144 unidades documentales. En base a los objetivos propuestos se ha tratado de obtener la máxima información a partir de dos elementos dife renciados: - El examen material y estructural de las encuadernaciones. Las técni cas y materiales empleados transmiten información sobre la realización, sobre la mano crea dora o sobre el entor no e n la que fue utilizada. Como paso pre vio y necesario para llevar a cabo el est udio de los volúmenes, se elabora una ficha de estudio elaborada ex profeso para la tipologí a de libro que se examinaba. Cada li bro se 5 examina de forma individual. Al terminar el estudio de las 144 unidades documentales se ini cia u n estudio comparativo e ntre volúm enes para d escubrir posibles coincidencias y para lelismos. - El análisis de los textos c ontenidos e n los libros de cuentas. La lec tura de li stas de alimentos y objetos usados diariamente en la institución (gasto ordinario), junto al examen de otro tipo de gastos como pleitos, deudas, préstamos, obras o cosas extraordinarias (g asto ex traordinario), ha dado como resultado informació n útil para conocer el sis tema d e elaboración d e los libros. Más allá d e est a información directamente relacionada con el objeto de estudio del presente trab ajo de investigación, se han obt enido muchos datos que dan a conocer detalles hist óricos de la vida en la institución. Paralelamente se llev a a cabo un a r evisión exhaustiva de la bibl iografía existente. En primer lugar, l a lectura de algunos manuales históri cos como los escritos por Rene Martin Dudin 1 , Louis-Sebastien Le Normand 2 , Dirk de Bray 3 o Martín Ferná ndez 4 para descubr ir noticias que tuvie ran qu é ver con la elaboración de la tipología estudiada. Siguen algunos estudios generales sobre la hist oria de la encuadernación de autor es antiguos y recientes como Berte van Regem orter 5 , Bernard Middleton 6 , Tammaro de Marinis 7 , Mirjan M. Foot 8 , Jane Greenfield 9 o Jan Szirmai 10 , fuera d e nuestras fronteras. En n uestro pa ís resulta imprescindible re visar algunos clásicos y autores más recientes por si pudieran aportar algún matiz: Francisco Hueso Rolland 11 , R ico y Sinobas 12 , Matilde López Serrano 13 , José Luis Checa Cremades 14 , Manuel Carrión Gútiez 15 . Tras estas lecturas de carácter gen eral s e abordan las de los estudios específicos sobre en cuadernac iones en pergamino flexible en ge neral y sobre cole cciones de estas dentro de archivos. Aunque 1 Dudin, reed. 1997. 2 Le Nor mand, tr ad. 1839. 3 De Br ay , reed. 1977. 4 Fernández, r eed. 2019. 5 Regemorter , 1992. 6 Middl eton, 1974 . 7 De Marinis, 1960. 8 Foot, 2006. 9 Greenfield, 1998. 10 Szirmai, 1999. 11 Hueso Roland 1934. 12 Rico y Sin obas , 1941. 13 López Ser r ano , 1972. 14 Checa Cremades , 2003 Y 2 018. 15 Carrión Gútiez, 1996. 6 se parte de un a visi ón amplia buscando publicaciones de otros países, int eresan, sobre todo, aquellas realizadas sobre colecciones archivísticas nacionales. Desgraciadamente, como se verá en el apart ado del estado de la cuestión, no son abundantes, con lo que disminuyen los criterios compara tivos. Muy importante asimismo fue el estudio de las obras publicadas sobre la historia de la institución universitaria de diferentes autores como Francisco Aguilar Piñal 16 , José Sánchez Herrero 17 , pero sobre todo José Antonio Ollero Pina 18 . La obra colectiv a publicada con ocasión de los quini entos años de la inst itución 19 también fue de sumo interés. En e sta misma línea ser á imprescindible el c onocimiento de lo publicado sobre e l propio Archivo Universitario. La guía del archivo 20 o los artículos de Edu ardo Peñalver Gómez y Valle Távora Palazón 21 , Soledad C aballero Rey 22 , Carme n Lozano Sánche z 23 y Sonsoles Celestino Angulo 24 fueron indispensables para comprender la hist oria y funcionamiento del archivo. Se consideró también de uti lidad el conocimiento de los trabajos realizados sobre otros fondos documentales y los artesa nos del libro de la ciudad tanto en la centuria estudiada como en l as precedentes. En este sentido se rán interesantes las ob ras de autor es como Carmen Álvarez Márqu ez 25 , Fernando Santos d e la Hera 26 , Carmen del Cami no Martínez 27 , Elena Rodríguez Diaz y Marisa Pardo R odríguez 28 . La combinación d el trab ajo práctico junto a la i nformación bibliográfica han sido la fórmula seguida pa ra llevar a término la investigación propuesta. Aunque el primero se postuló desde el inicio c omo la base sin la cual s ería imposible conseguir avances e n la investigación, los cono cimientos adquiridos en las lecturas sirvieron para interpretar lo que se obtenía directamente de las f uentes físicas y textuales. 16 Ag uilar Piñal, 1991. 17 Sánchez Herrero , 2010. 18 Ollero Pina, 199 3. 19 SERRERA CONT RERAS , R; SÁN CHEZ MAN TER O , R. (coord.) , 2005. 20 Y sasi Y sasmendi; Her r áez Sánchez, 1993. 21 P eñál ver Gómez; T ávor a P al azóm, 2008. 22 Caballero Rey , 2019. 23 Lozano Sánchez, 2008. 24 Celestino Angulo , 1997. 25 Álvare z Márquez , 198 7, 1992, 2009 y 2 017. 26 Santos de la Her a, 2021. 27 Del Camino M artínez, 1998. 28 Rodríguez Díaz; P ardo Rodrí guez, 1995. 7 1.3 E STAD O DE LA CUESTI ÓN La Historia de la Encuadernación es una discipl ina relativamente joven que surge al amparo de la Historia del Arte, con el estudio de p rogramas decorativos que aparecen en sólo una parte d e las en cuadernac iones conservadas en las dif erentes colecciones de archivos y biblioteca s. La pre sencia de un determinado tipo de hierros, dispuestos de una u otra forma, con o sin dorado, permitía incluir los volúmenes dentro de un e stilo artístico determinado: renacentista, mudéjar, barroco, neoclásico… Esta clasificaci ón ayudaba a datar, en sentido amplio, la encuadernación 29 y complementaba la informa ción histórica del volumen. Pero lo cierto es que este ti po de análisis es insuficiente si se tiene en cuenta la definición de e ncuader nación: Conjunto de técnicas, procesos y ope ra ciones que consisten en la unión de hojas, pliegos o cuadernillos con unas tapas o cubiertas de diversos materiales, con el fin de conseguir una mejor conservación y mane jabilidad, y que pueden llegar hasta la consideración de arte cuando las tapas han sido bellamente decoradas 30 . Partiendo de este enunciado, la metodología que usa como referencia únicamente el programa d ecorativo para completar el estudio histórico de la encuadernación deja, claramente, fuera todos los elementos estructurales que definen un libro encuade rnado. Es por ello por lo que pronto surge una nueva corriente que c onsidera necesario e imprescindible ocuparse de cosidos, cabezadas, c ierres o materiales, indepe ndientemente de la bellez a externa del volumen. La encuade rnadora e investigadora, Berthe van Regemorter, así lo hizo desde mediados del siglo XX, realizando an álisis estructurales de encuadernaciones datadas en las Edades Antigua y Media, tanto en Oriente y Occidente, con los que realizó cientos de publicaciones de múlt iples aspectos y colecciones 31 . Este nuevo enfoque fue seguido por otros historiadores e investigadores como Leon Gilissen 32 , 29 En una discipl ina tan conservador a como l a encuadernació n no siempre la utilización de unos hierros fr ente a otros está indicando la datación que deberían. Hay q ue ser cauto s y confirmar c on otro tipo de eleme nto s de car ácter estructur al. 30 Carpallo Bautista, 2015, p . 12. He escogido esta definició n frente a otr as exist entes com o la de RAE, porque abar ca todos los aspectos y elementos de u n objeto multidisciplin ar como es una encuadernación. 31 Señ alar y com entar todas sus publicaciones , daría par a todo un capítulo . Es por ello por lo que prefiero es coger l a publicaci ón que agrupa parte de su o br a y fue comentad a y tr ad ucida al ing lés por Jane Greenfield en 1992, y q ue refleja gr an parte de sus enseñanza s (véase bibliogr af ía). 32 Gilissen, 1983. 8 Carlo Federici 33 o Jan Szirmai 34 para profund izar en el conocimiento de la s encuadernaciones medie vales. En la misma línea se sitúan los anglosajones Christopher Clarkson y Nichol as Pickwoad, pe ro de ellos trataré a continuación con relación al objeto de estudio de mi investig ación. En n uestro país las investi gaciones de Antonio Carpallo Bautista y Arsenio Sánchez H ernampérez 35 capitanean y siguen cl aramente este nuevo enfoque de estudio en el que, sin olvi dar los as pectos decorativos, se l e da la justa importancia a e lementos técnicos y estructurales. Actualmente existe un auge importante de publicaciones sobre encuadernaciones de diferentes épocas, y no s e puede negar que se trat a de algo muy positivo. Pero una gran parte aún siguen centrada s en el examen y descripción de los programas decora tivos que cubren las cubiertas como herramienta de clasi ficac ión histórica, incluyendo sólo de forma marginal descripciones de elementos estructurales. Las ruedas renacentistas, los hierros de co rdelillo mudéjares, los caprichos barrocos, la austeridad n eoclásica o la belleza industria l del XIX son más interesantes a la hora de elegir tema de investigación. El problema es que esto provoca gr andes lagunas en el conocimiento de la mayor parte de las encuadernaciones que actualmente se con servan en archivos y bibliot ecas. Las bases de datos de hierros decorativos son tremendamente útiles para las colecciones con un alto número de encuadernaciones artísticas como la Biblioteca de Palacio Real 36 , pero si paralelamente se hubiera hecho el esfuerzo de crear una colección gráfica de cierres, cabezada s o tipologías de costuras se podría afrontar con más facilidad una clasificación de las encuadernac iones de instit uciones como el Ar chivo de la Universida d de Sevilla. Las encuadernaciones en pergamino flexible forman parte de ese ejército de encuadernaciones esparta nas que pueblan los fond os de archivos y bibliotecas, junto a las rústicas, las holand esas, l a pasta española o l as encuadernaciones en piel si n decoración. Pasaron desapercibidas durante siglos a pesar de tratarse de una tipologí a que, como 33 Federici, 1993. Se t r ata de una p ropu esta de ficha de d escripción, pero a un nivel de detalle tan alt o y c on tantas explicaciones y dibujos e xp licativo s, que funciona casi como un manual del que poder o btener conocimientos sobr e el tema. 34 Szirmai, 1999. 35 La bib liogr afía d e ambos autores es extensa. Escojo la obra Piel sobre tablas , catálogo d e la e xposición que sobre encuader naciones mudéjare s se realizó en la Bibl ioteca Nacional en 2013 , dirigida p or los citados inv estigadore s. 36 P ersonalmente me fue de gr an utilid ad dur ante la realiza ción de l a reedición de la e xposición virtual de la Biblioteca de la Universidad de S evilla T esor os que guar dan tesoros . Disp onible e n : https:// e xpobus. us. es/ s/tesor os- que-guar dan-tesoros/page/i ntroduccion [f echa de con sul ta: 21 enero 2025] . 9 veremos en e l tercer capítulo, se utiliza prob ablemente desde e l siglo XIII y aún sigue en uso como propuesta conservativa. Junto a esta longevidad hay que destacar su prese ncia en todo el mundo occid ental, especialmente en España e Italia. No result an atr activas desde el punto de vista estético y esto hizo que ant es de 1960 únicamente Crist en 193 7 37 y Regemorter 38 en 1957 , describieran algunos ejemplos medievales. E l resto de estudiosos seguían considerándolas cubiertas de segunda categoría sin ni ngún tipo de interés. En 1966, la trágica inundación de Florencia h izo que gr andes expertos británicos trabajaran du rante mucho tiempo en la ciudad de D ante. Y esto marcó definitivamente un punto de inflexión co n respecto a las encuadernaciones en pergamino flexible. Christopher Clarkson abanderó el cambio ya que tuvo la oportunidad de comprobar las bondades de este tipo de encuadernaciones. Fuero n las que mejor resistieron los efectos de la tragedia, pero también las que mejor sufrían los efectos normales del paso del tiempo. A esto se añadía la facilidad con la que podían ser desmontadas sin dañar el cuerpo d el libro 39 . Con la experiencia adquirida gracias a la observación 40 y a su traba jo de reencuadernación de cientos de volúmenes dañ ados, grab a en 1970 un lar gometraje en el que documenta esas t écnicas de encuadernación basadas en la tipología histórica de pergamino flexible que él había mejora do desde el punto de vista conserva tivo. Tras este documento gráfico presentó una ponen cia sob re el mismo tema en el encuentro trienal del ICOM 41 en Venecia, en 1975. En la mi sma tratará de los elementos estructurales de esta tipología, de las bondad es que posee y de cómo añadiendo elementos o característica s nuevas se podía desarrollar una encu adernación muy adecuada para libros que necesitaba n ser reencuadernados. Dicha ponencia, publicada en 1982, supondrá un documento de inspiración para muchos otros conservadores y llamará la atención de estudiosos de hist oria de la encuadernación 42 . I nicia así una nue va línea de in vestigación , sobre todo de autores anglosajones, centra da en el estudio de los elementos estructurales 37 Citado en Szirmai, 1999, p . 286. 38 Regemorter , 1957. 39 Las cubiertas que estudia y toma como mod elo son de la tip ología de encuadernaciones en pergamino fle xible , con ner vios enlazados a la c ubierta. 40 Como dato curio so h ay que añadir q ue n o s ólo observa los volúmenes dañados q ue pasan por sus manos , sino que tamb ién realiza experimentos con maquetas a la s que somete a fuerte estrés utilizándolas como balón de futbol e n los desc ansos . 41 International council of museums. 42 Quedaron sin publicar dos tomos de text o elabo r ad o en el p eriodo en que tr abajó en Florencia, y muchas imágenes se están in tentando digitalizar desde el proyect o Ligatus [https://ww w . ligatus. org . uk ], dir igido por Nic holas Pickw oad. 10 de esta tipologí a de cubiertas. Gracias a los datos obtenidos se puede fechar, localizar geográficamente y extr aer información de gr an interés desde el punto de vista codicológico. Es el inicio de toda una serie de publicaciones sobre las “limp and semi li mp vellum binding”, término inglés referido a las encu adernaciones e n pergamino flexible y semi fl exibles. Son estudios llevados a cabo, en muc hos de l os casos, por conserva dores de archiv os y bibliotecas, que se sienten atraídos por esta tipología histórica que tantas ve nt ajas presenta desde el punto de vista de la c ons ervación. Los primeros aparecieron ya en los años 70, de la ma no de B árbara Giuffrida 43 que había trabajado con Clarkson. Sus artículos recuerdan bastante los de su compañero con la diferencia de que ella incluye también las encuadernaciones en pergamino semiflexibles 44 . Gracias a la experiencia acumulada en su trabajo en Flo rencia y con el conocimiento adquirido en otras bibliotecas, alcanzó a ver todas las cualidades que de sde el punto de vist a conservativo ofre cía la tipología en cuestión. A partir de ahí desarrolla y expone su propia pro puesta de encuadernación. Incluirá t ambién la descripción de algunos volúmenes cosidos sobre n ervios cuyas cubiertas en pergamino se unen con hilvanes 45 y otros cosidos mediante puntadas largas 46 . En los años suce sivos Eileen Fitzimons 47 y Jen Lindsay 48 publica rán estudios, co n contenido bastante sim ilar a lo que ya se conocía. La primera insi stirá en las cualidades de estas encuadernac iones, por lo que hay que reproducirlas, pero añadiendo detalles de mejora allí donde algún elemento no funcionase todo lo bien que debe ría. Lindsay por su parte ofrece algún dato del uso del pe rgamino t ambién como soporte d e escritura, y expone su teoría de la relación de estas encua dernaciones con el mundo oriental (es por ello por lo que hay un gran florecimiento de ella s en I talia y España, lugares donde ha habido influencia musulmana). Finaliza ofreciendo su versión de una cub ierta usada en Italia desde el siglo XIV, sobre todo en el mundo de arc hivos y d e la administración. 43 Giuffrida, 1974, 1 975 y 1976 . 44 Se d ifer encian de l as fle xibles por la introducción de un cartón de poco gro sor en las tapas . 45 Cubierta y cuerpo del libro se unen mediante tir as (de p er gamino , piel o h ilo) que pasan detr ás lo ner vios , atr aviesan la cubier ta y se b loquean mediante un nudo . M ás información en el capítulo 3, pp . 80 - 81 y 98 - 99. T amb ién en Glosario en tipologías de cosido, p . 740. 46 Los llama “ stile archivio” . El hilo pasa desde el interior del cuadernillo hacia afuer a, a tr avés de la cubierta. Recorre una distanc ia de algunos centímetros y vuelve a en tr ar llegando hasta el siguiente orificio d e cosido . M ás información en el capítulo 3, pp . 78 - 80 y 93- 94 . T am bién e n Glosario en tipol ogías de c osido , p . 74 0. 47 Fitzimons, 1986. 48 Linsay , 1991. 11 Para ce rrar el tema de la encuadernación en pergamino flexible, ideal desde el punto de vista de la conservación, Robert Spinosa 49 publica en 1993 un nu evo modelo en el que, para mejorar la apertura q ue según el autor era de ficiente en el modelo d e Cl arkson, utiliza un lomo de piel curtida al alumbre y dos piezas independientes de pergamino para las tapas. Aunque el tema d e la encuadernación pe rfecta parecía superado, no finaliza afortunadamente el interés por l a tipología histórica. Uno de los grandes expertos qu e pronto aborda el tema y a ún hoy sigue investigándolo es Nicholas Pickwoad. Tras viajar por diferentes p aíses para conocer los fondos de un gran número de bibli otecas, ha compartido sus conocimientos a través de múl tiples publicaciones, p arte de las cuales se puede consultar en la bibl iografía del presente tr abajo de investigación. P ienso que no me equivoco al af i rmar que a ctualmente es e l mayor experto en la materia. En 1999 Jonh Szirmay dedica todo un capítulo de su libro 50 a las encuadernacione s flexibles en ge neral (piel y pergamino). Hace un recorrido sobre su historia y los e studios que sobre ellas se habí an realizado y luego las d ivide en categorías segú n la forma de enlazar el texto y l a cubi erta. Esta división supuso un gran avance par a a frontar el estudio de un grupo tan amplio y heterogéneo de libros, y será posteriormente retomada como guía por otros autore s. Existe otro estudio sobre encuadernaciones flexibl es, de piel y pergamino, llevado a cabo sobre 89 encuadernaciones datadas entr e los años 700 y 1400, pertenecient es a difer entes bibliotecas 51 . S u autora, Agnes Scholla, alumna de Szirmai, realiza un ex amen bastante exhaustivo sobre tipos d e cosido, variant es de u nión entre texto y cubierta, diferentes solapas y cierres… Los libros ex aminados provienen de Austria, Alemania, Francia, Suiza, Países Bajos e Inglaterr a. Algunas de sus afirmaciones, como que los botones de piel enrollada ya no se u san en las encuadernaciones a partir del siglo XIV, no cuadran con las características de los volúmenes que pu eden encontrarse en otros países como Italia o España. Aunque ella misma rec onoce que sus conclusiones tienen una datación y un origen geográfico de terminado y por ello puede que no encajen en otras realidades. 49 Spinosa, 1993. 50 Szirmai ,1999. 51 Sc holla, 2003. 12 Pamela Barrios vuelve a interesarse por la versión ideal de esta ti pología con fines conserva tivos y escribe un artículo en el que of rece diversos trucos para mejora r la apertura, proponiendo al final una variación de la encuadernación en tres piezas de Spinosa, pero en e sta ocasión con lom o de perga mino 52 . En pleno siglo XXI , dentro de una publica ción dedicada a la identificación y descripción de encuadernaciones históricas 53 , sorpr ende enc ontrar un br eve c apítulo dedica do a encuadernaciones flexibles, de cualquier materia l y tipología, donde se las tacha de simples, vulgares y económicas. De cualquier forma, no deja de ser la excepción que confirma la regla instaurada en Vene cia en 1975. Siguiendo los pasos de su profesor, Pickwoad, M arta Romero finaliza en 2013 una tesis sobre encuadernaciones enlazadas en pe rgamino flexible, que cub rían libros impresos mejicanos. Tras una introducción histórica acomete un estudio muy completo en el que va desglosando todos los elementos estructurales de 39 encuadernaciones pertenecientes a 16 bibliot ecas repartidas entre Méjico, EE. UU. y Londres. El objetivo era investigar las influencias hispanas y europeas sobre las encuadernaciones mejicanas del siglo XVI, e identificar los patrones usados en las cubiertas típicamente mejicanas, mediante el análisis de mat eriales, té cnicas y estructuras. Sup one un gran avance en el conocimiento de estas encuadernaciones en Méjico, pero también de aquellas pert enec i ente s al área d e influencia: Italia, E spaña, Fra ncia, Alemania y Países Bajos. En 2016, Mirjam M. Foot, incluyó la descripción de tres encuadernacion es ingl esas en pergamino flexible con decoración en sus tapas, d entro de su obra sobr e enc uadernaciones decora das de la Marsh’s Library 54 . S on pocas páginas con breves d escripciones, pero tuvieron una menc ión, aunque sólo fuera por la presencia de decoración en sus tapas. Ese mismo año Enrin Albritton y Christina Amato 55 , vuelven en cierto modo al punto de partida y retoman algo ya tocado por Giuffrida, las encua dern aciones semiflexibles. Tra s quejarse de la poca atención de la que han gozado históricamente, incluso por parte del grupo marginal de los estudiosos de las encuadern aciones flexibles, acometen el estudio de 105 encuadernaciones de volúmenes datados entre 1500 y 1800, pertene cientes a la biblioteca de la New York Aca demy of Medicine. El objetivo era demostrar su 52 Barrios , 200 6. 53 Miller , 2010. 54 Foot, 2016, pp . 4 3-47. 55 Albritton y Amat o , 2 016. 13 importancia en la Histori a de la encuadernación, a pesar del poco interés que despertaban. En la búsqueda asimism o de saber quién hacía estas encuadernaciones tratan el tema de la mezcla de ofic ios en la época, algo que afecta al mundo del libro en ese mom ento. La amplitud de territorios y la longevidad de estas enc uadernaciones ha he cho que existan posibilidades infinitas de combinación d e los diferentes elementos. Una de las más originales la encontró Silvia P ugliese en la Bibl ioteca Marciana de Venecia y así l o recoge en un artículo 56 . S e trata de los li bros en perga mino flexible de la colección de libros de Melchior Guilandinus, encuadernados todos por un encuade rnador de P adua. Una combinación de dobles hojas de gu arda (en papel y cartón), y d e cierres que las atraviesan y fijan, la convierten en una tipología ópti ma desde el punto de vist a de la conservación. Pugliese enriquece con su aporta ción la vía ini ciada por Clarkson d e investigación histórica para poder apor tar noveda des en los tratamientos de reencuadernación. Al buscar dentro de nu estras fronteras se comprueba que el número de pub licaciones no es muy alto y e ntre las ex istentes, la mayoría, trata e l tema de for ma ge neral sin examinar ninguna colección en particular. En el catálogo qu e siguió a la exposición organizada por la Biblioteca Nacional en 1992 57 , se incluye una descripción de una encuade rnación en pergamino flexible, de cartera, con bandas de coradas y motivos estrellados en l a solapa, datada en 1589. Es la única entre 136 de otros estilos, y tiene dec oración. Pero es importante y meritorio que se incluyera. Mª Dolores Díaz de Miranda destaca su importancia dentro del comercio librario desde el momento en que, con l a llegada de la imprenta, se necesitan soluciones q ue redujeran tiempos de elaboración. En el manu al de reconocimiento y descripción de encuadernaciones antiguas de Ca rlos Clavería 58 , se hace una me nción muy breve a las en cuadernac iones d el periodo barroco que llama holandesas, y que no son otra cosa que cubiertas enlazadas de pergamino, habituales en Espa ña des de el siglo XVI. Arsenio Sánchez H ernampérez se ocup a del tema en dos ocasiones diferentes. La primera vez en las Jornadas Téc nicas de Restau ración de Pamplona 59 . En su intervención, que 56 P ugl iese , 2019. 57 Biblioteca Nacional, 1992. 58 Clavería, 2006, pp . 137- 138. 59 Sánchez Hernampé re z, 2007. 20 siglo XV, y los sistemas para organizar y encuadernar la documentación. S e trataba de documentos redactados sobre folios horadados precedentemente (el orificio, de más de un centímetro de diámetro, se situaba en el tercio superior izquierdo). El método de organización y conservación contemplaba tres fases. En la primera los folios se mantenían unidos con una varilla d e madera. En la segunda se cosían por grupos mediante una pequeña puntad a sobre e l margen interior supe rior. Una vez que se querían archivar d e forma definitiva, se realizaban volúm enes cosido s en plano con doble puntada anudada en el margen izquie rdo, d ejando la posi bilidad de e xtraer o incluir document ación si fuera necesario 89 . Dentro de nu estras fronteras se contabilizan algunos estudios sobre colecciones concretas. La pionera fue, como no podía ser de otra for ma, Ma tilde López Serrano. En 1947 dedica una pequeña mención d e dos páginas, en la r evista Arte y Hoga r, a lo que llama encuadernaciones tol edanas 90 . Se trata de encuadernaciones de cartera en pergamino flexible, con decoración de lacería mudéjar, cus todiadas en el Hospital de Tavera de Toledo. Las conecta c on las e ncuadernaciones hispanoárabes, menciona su bella decoración, el uso que tenían y los posibles artesanos que las elabor aron. Incluye además hermosos dibuj os de ocho li bros. P oco más se le p uede pedir a una publicación tan breve. Bastantes años más tarde Francisco Zanón Rodrigo 91 , se ocupa de 298 volúmenes datados entre el siglo XIII y el XVIII, de los que sólo el 40 % de los mismos conserva la encuadernación original. Inicia analizando elementos estructurales, p ero termina hablando de la decoración encontrada. Resultan in teresantes los datos obten idos sobre los gastos de los libros y los nombres de algunos encuaderna dores. Aunque el sigui ente estudio fue realizado por una conservadora de la Universidad de Texas 92 , lo incluyo entre las investigaciones de nuestro país, ya que el objeto de análisis fueron las encuadernaciones del Archivo de Vilassar d e D alt en la provincia de Barcelona. La colección cuenta con unas 2000 encua dernaciones, pudiendo datarse la más antig ua 89 Esta información contras ta con l o que se hacía con el mismo tipo de documentación en diferent es ar chivos dentro de nuestr as fronter as. Sin ir más lejos en el A rchivo Municipal de S evilla, el orific io de las hojas serv ía par a atar y c onservar juntos d ocume ntos de un period o concreto . Nunca se encuadernaban. A sí lo afir ma Marcos F ernández Gómez en La memor ia económica del Concejo . El Archivo del Mayordomazgo de Sev illa (1310 - 1550), en An dalucía en la Hi storia, 2017 , pp . 84- 87. 90 López Ser r ano , 1947. 91 Zanón, 1990. 92 Robertson, 2005. 21 de pergamino flexible e n e l siglo XIV. La autora no ofrece un núme ro exacto de encuadernaciones estudiadas, pero sí una visión general de l as tipologías encontradas: enlaza das con pest añas de protección y de carte ra con cosido de puntada larga. Uno de los mayores especialistas de la historia de la encuadernación en España, y con toda probabilidad el más prolífico en proyectos de investigación y publicaci ones, Antonio Carpallo Bautista, cuenta en su h aber con un a investi gación rea lizad a sobre 356 encuadernaciones de Obra y Fábrica d el Archivo de la Catedral de Toledo 93 , que se fec han entre mediados del sigl o XIV e inicios del XVIII. El objetivo principal er a estudiar los ricos esquemas decorativos desplegados sobre las cubiertas, pero también se incluye la explicación de la estru ctura de estas encuadernaciones. Se trata d e la investigación de mayor enve rgadura hecha a nivel nacional sobre una tipología propia de archivos. Algunos años más tarde el mismo autor retoma el t ema brevemente en el m anual Esbozos de la Encuadernac ión Es pañola 94 . Finalmente existe un int eresa nte a rtículo de Carmen Hidalgo Brinquis 95 , sobre las aportaciones hispan as a la fabricación del pergamino, del papel y a los sistemas de encuadernación, donde, a l tratar de las encuadernaciones hispanoárabes, hace una breve exposición sobre las encuadernaciones de cartera en p ergamino utilizadas mayoritariamente sobre material de arc hivo. He de añadir que en 2013 se defendió un TFM en la Universidad de Valencia con el títul o La encuadernación de pergamino de cartera en l os archivos valen cianos 96 . A pesa r de haberlo intentado por div ersos cauces ( correos a l a autora, a su tutor y a la universidad), no ha sido posible su consulta. Tras todo lo e xpuesto se evidencia que queda un lar go camino por r ecorrer en la investigación de colecciones de encuadernaciones en pergamino flexible tanto a nivel genera l, ya que los estudios nacionales no son suficientes con relación a las cifras de ejemplare s presentes en l os diferentes fondos, pero sobre todo en el ámbito de arc hivos. Las publicaciones existentes e n nuestro país tienen la ventaja de oc uparse de c olecciones 93 Carpallo Bautista, 2010. 94 Carpallo Bautista, 2017, pp . 47- 48. 95 Hidalgo Br inquis, 20 11. 96 TFM realizado p or Mª Milagro Aliño V alie nte , bajo la dirección de Salvador M uñoz Viñas. 22 completas, pero no son grande s proyectos de investigación que as piren a tener continuidad. El estudio de estos ejempl ares ofrece la oport unidad de obtener resul tados a v arios niveles, ya que por un lado se e studian los materiales y las ca racterísticas técnicas directamente del original. Y esto, debidamente registrado y difundido, contribuye a au mentar el conocimiento de estas encuadernaciones más allá del entorno local. Por otro lado, la consulta de l contenido que c ustodian proporciona datos sobre la manufactura, los artesanos y l a propia institución a la que sirven. De mane ra que, en este c aso, los conocimientos adquiridos no sólo enriquecen la parcela de la historia d e ese volumen en particular y del mundo arte sanal del libro en genera l, sino que com plementan el conocimiento de la institución, de la economía, d e la sociedad… Son colecciones en l as que casi nunca se obtienen datos artísticos relevantes, pero es indudable que ofrecen muchas otras noticias de gran inte rés en las diferentes parcelas históricas que rodean al ejemplar. 23 2. M AESE R OD RIGO DE S ANTAELLA Y EL COLEG IO DE S ANTA M ARÍA DE J ESÚS . E L ORIGEN DE LA U NIVERSIDAD DE S EVI LLA Y SU A RCHIVO 24 Cuando el 15 de diciemb re de 1444 nace en Ca rmona Rodrigo de Sa ntaella y Córdoba e n el seno de una humilde familia numerosa 97 , pocos hubieran pensado que su estatua presidiría el patio de acceso a la Universidad de Sevilla más de cinco siglos después y que su nombre pasaría a la historia ligado inevitablemente a los orígenes de dicha institución. Es muy probable que ni siqui era él mismo, al final de sus días, supusiera la trascendencia de su labor como promotor de la fundación de un Colegio y Est udio Gene ral que no consiguió ver culminado. P ero lo cierto es que el proyecto se llevó a cabo según sus disposiciones y a lo largo de l os sigl os sucesivos se transformaría h asta lo que hoy conocemos como Universidad de S evilla. Duran te todos sus años de his toria, Maese Rodrigo fue siempre revi ndicado como insi gne fundador del Colegio d e Santa María de Jesús y del Estudi o Genera l que al in icio surge a su sombra y al final brillará con luz propia. 2.1 B REVES PI NCELA DAS BI OGRÁFI CAS Los padres de Rodrigo de Santaella, Lope Fernández de Santaella y Leonor de Rueda, tenían origen conve rso 98 . Este particular explicaría la opinión que sobre este tema tenía Maese Rodrigo y que le llevó a no incluir la limpi eza de sangre en las Const ituciones originales, como veremos más adelante. Sin embargo, durante años se intentó enmascarar el origen del fund ador del C olegio de Santa Ma ría, siendo los mi smos colegiales los primeros en segui r esta e strategia para dota r de m ayor prestigio a la instit ución 99 . Tuvo cinco herma nos y gracias a las Constituciones del Colegio, por él reda ctadas, se conocen sus nombres: Juan, Alfonso, Diego, Antonio y Luis 100 . No se sabe mucho sobr e sus primeros años de vid a y solo se puede conjeturar que quizás realizara sus estudios en el Colegio catedralicio d e San Miguel d e Sevilla 101 . Este era el único re ducto de l Estudio Ge neral que había funda do Alfon so X en Se villa para formar a eclesiásticos e intérpretes con la misión de se rvir de intermediarios con la amplia comunidad mudéjar e instrumento de ayuda p ara aquellos que quisieran co nvertirse 102 . Las Escuelas o Colegio catedralicio de San Miguel dependía del c abildo catedralicio 97 Hazañas y l a Rua, 1909, p . 2. 98 Gil Fernández, 2005. P . 41. 99 Ollero Pina, 199 3, p . 34. 100 AHUS Legajo 608- 16, Constitución LXXXV , f . 49r . 101 Hazañas y l a Rua, 1900, p .9. 102 González Jiménez, 2005, pp . 2 -9. 25 siendo el maestre escuela el encarga do de su dirección. En ellas es muy probable que solo se estudiara g ramática, al igual que ocurría en escuelas similares de Zamora o Palenci a 103 . Físicamente se ubicaban en un edificio frente a la puerta de San Miguel, que albergaba casas (con cámaras para la escuela y otras habitacionales), una torre, un a iglesia y un cementerio 104 . S i Hazañas estuviera en lo cierto y Maese Rodrigo realizó allí sus primeros estudios, compartiría b anco con los clérigos y moz os de coro de la catedral y con los hijos de los burgueses de l a ciudad 105 . Volvemos a tener notici as ciertas de Rodrigo de S antaella en 1467 cuando, con 23 años y obtenido el título de bachiller, fue presentado p or el arzobispo de Toledo, D. Alfonso Carrillo de Acuña, pa ra una be ca d e Teología en el colegio de San Cle mente de los Españoles de Bolonia 106 . Inicia en e ste momento una etapa fund amental en su formación que tendrá clara repercusión en decisiones futuras, como se comprobará más adelante. Durante oc ho años convivi ría con e l resto de los colegiales, respetaría las normas marcadas en las Constit uciones del colegio e intentaría aprovechar al máximo todas las enseñanzas necesarias p ara doctorarse en Teología. Tuvo que s er un alumno aventajado, ya que en dos años se le confía la rege ncia de la cátedra de Teología 107 . Te rminada su estancia en 1475 y ya como doctor en T eología, marcha a Roma donde residió durante diferentes periodos bajo los pontificados de Sixto IV, Inoc encio III y Alejandro V I 108 . Maese Rodrigo fue poco a poco ascendiendo e n la carrera eclesiástica gracias a la acumulación de dife rentes prebendas (prestameras, beneficios, arcedianazgo de Jerez …) 109 . En 1482, ya en España, consigue un benefic io muy importante, la canonjía magistral de la catedral de Sevilla, pasando a for mar parte del cl ero catedralicio en un cabildo con gran poder económico y social. Habí a alcanzado el máximo nivel dentro de su carrera eclesiástica 110 . De cualquier forma, no fu e su últ imo logro y siguió acumuland o rentas, beneficios y cargos. 103 Sánchez Herrero , 2010, pp . 66- 68. 104 Ibide m, pp . 68- 7 1. 105 Ibide m, p . 74. 106 Hazañas y l a Rua, 1909, pp 3 -4. 107 Gil Fernández, 2005, p . 4 2. 108 Ag uilar Piñal, 1992, p . 22. 109 Gil Fernández, 2005, p . 4 2. 110 Ollero Pina, 199 3, p . 32. 26 Tras ser nombrado capellán mayor de la catedral 111 , vuelve a viajar a I talia algunos meses de 1490 y allí pa rece estar entre 1491 y 1496. En septiembre de 1495, I nocencio V III le nombra protonotario apostólico, cargo que jura ría en Guadalajara en junio de 1996. A partir de entonces, y hast a el final de sus días en 1509, hay que situar a Maese Rodrigo en Sevilla 112 . Hasta este momento todos los datos de su biografía muestran la trayectoria habitual en aquellos que eligieron la carrera e clesiástica y que, con talento y buen ha cer, supieron jugar bien sus cartas. Era evidente la mejoría d esde sus humildes orígenes hasta el buen escalafón que había conseguido en la jerarquía eclesiástica. Pero como él había cientos. No hubiera pasado a la historia por estos méritos. Sí lo hizo, sin embargo, por una serie de circunstancias y decisiones que lo asociarían p ara siempre al ori gen de la universidad hispalense. Santaella siempre estuvo preocupado por l a e scasa form ación de los sace rdotes, especialmente en Sevilla. Esta voluntad de elevar el nivel de los clérig os se plasma claramente en su ob ra Vocabularium ecclesiasticu m per ordin em alphabeti, que c ontó ya en el siglo XVI con 7 7 reimpresiones. Su labor como escritor se co mplementaba perfectamente con sus excelentes dotes educadoras. Frecuentemente, por orden del cabildo, visitaba el clero de la diócesis y examinaba a clérigos y capellanes. A raí z de la experiencia de esta labor, escribe un pequeño tratado titulado Manual de doctrina necesaria al visitador y a los clérigos , como ayu da para él mismo cuando envejeciera, pero también pa ra otros sacerdotes con la misma labor 113 . Teniendo e n cuenta esta preocupación por la educación se explica mejor la labor que acometería en los últim os años de vida. Aunque es indudable que el paso lo dio por la serie de factores que se verificaron en los años f inales del sigl o XV en Sevilla. Lo que en lenguaje coloquial diríamos “estar en el momento just o y en el lugar adecuado”, o lo qu e es lo mismo, Maese Rodrigo, hombre indudablemente preocupado por la e scasa formación de l clero, se encontraba en Sevilla a finales del sigl o XV, m omento decisi vo en los orígenes de la actual Universidad. 111 Gil Fernández, 2005. P . 43. 112 Ollero Pina, 199 3, p . 32. 113 Gil Fernández, 2005, pp . 46 - 48. 27 2.2 E L C OLEG IO DE S A NTA M AR ÍA DE J ES ÚS La Sevilla de finales del s iglo XV era la ciudad c on más importancia demográfica d e toda la Corona de Castilla, destac ando además desde el punto de vista económico, social y eclesiástico 114 . Por estas circunstancias los cabildos municipal y ec lesiástico de la ciuda d estaban de acuerdo en la necesidad de crear un Estudio General en Sevilla. Santaella tenía conocimiento de la cuestión desde el principio, ya que forma parte de la comisión que crea el cabildo para tratar el tema en junio de 1498. La s negociaciones de a m bos cabildos hacen cr eer a Maese Rodrigo que la fundación de la Universidad sería inminente y es po r ello por lo que comienza a dar forma a su propio proyecto, la creación de un co legio financiado con las re ntas de sus benefic ios 115 (la idea de la Unive rsidad se rá posterior, e n cierta forma obligado por las circunstancias). Para conseguir ll evar a buen puerto su objetivo pidió ayuda a la reina Isabel I , en quie n confiaba y por la qu e sentía gran admiración y respeto como demuestra la dedicatoria de su Vocabularium ecclessiasticum 116 . La sober ana no lo d efrauda y el 20 de marzo de 1500 envía dos cartas, la primera al Papa y la se gunda al cardenal Bernar dino de Sandoval, pidie ndo apoyo para el proyecto del p rotonotario 117 . Se tr ata del primer testimonio documental del plan de Santaella y se anticipa en dos años a la cédula real de 1502 que autorizaba al concejo d e Sevilla para la fundación de un Estudio G eneral 118 . Sánchez He rrero, sin embargo , considera que Maese Rodrigo ya había madurado el plan en 1497, pues el 6 de abril de dicho año inicia la adquisi ción de bienes y en ajenación de otros con vis tas, según el mencionando autor, a la f undación del Colegio y a su futuro mantenimiento 119 . En 1503, estando bastante c onvencido de la viabili dad del pr oyecto de Estudio Gene ral de carácter municipal, compra el solar que servirá para la edi ficación del colegio. La p rimera piedra se coloca el 27 de noviembre de 1503 120 . Si el proyecto de Universidad del C oncejo se hubiera hecho realidad se habría convertido en la primera institución de estas caracter ísticas de la corona castellana. Pero lo cierto es que no fue así y no s e conoce n las razone s. De lo que sí se puede e star bastante seguro es de que el pr oyecto seguía 114 Sánchez Herrero , 2010, p . 105 115 Ollero Pina, 199 3, p . 37. 116 Hazañas y l a Rua, 1909, p .68. 117 Ollero Pina, 199 3, p . 37. 118 Ibide m, p . 38. 119 Sánchez Herrero , 2010, p . 112. 120 Gil Fernández, 2005, p . 5 4. 28 parec i endo viable, al menos a los ojos de Maese Rodrigo, y esto marca el carácter de la primera bula que solicita y le conceden, la que otorgaba e statuto pontificio al Colegio 121 . Imagen 1. Bula de Julio II (1505) autorizando la erección del Colegio de Santa María de Jes ús 122 . AHUS Leg. 608 - 13. En la petición de la bula a Juli o II se exponen un a serie de motivos que ya habían sido utilizados en casos anteriores y de carácter simil ar, pero no por ello dejaban de ser ciertos. La ciudad de Sevilla era gra nde e importante y t ambi én lo era su Igle sia metrop olitana. A pesar de ello no contaba ni con un Estudio Gene ral ni con un colegio de esc olares, por lo que los clérigos que querían proseguir sus estudios superiores tenían qu e desplaz arse a otras ciudades y los estudiantes con pocos recursos desistían en su empeño y se dedicaban a oficios p rofanos en lugar de a empleos eclesiásticos 123 . Es por ello por lo que él, de propia ini ciativa, había decidido fundar un Colegio financiado con sus propios bienes. La bula del 12 de julio de 1505 reconoce l a fundación y asigna a perpetuidad las prestameras y beneficios r esignados c on anterioridad por Sant aella en la S anta Sede 124 . En el mism o 121 Ollero Pina, 199 3, p . 38. 122 Fot o realizada dur ante el proceso de res taur ación que llevé a cabo en 2004. 123 Ollero Pina, 199 3, p . 39. 124 Gil Fernández, 2005, p . 5 5. 29 texto pontificio se garantiza además la personalidad jurídica propia de la institución y esto se lleva a cabo c oncediendo las siguientes prerr ogativas 125 : - El Colegio poseería u na capilla con capellanías y c apellanes qu e podían administrar los sacramentos a los moradores de l C olegio. - Gozaría de independenci a de la jur isdicción arzobispal. - Disfrutaría d e todos lo s privilegios, e xenciones y prerrogativas d e los que disfrutaban el resto de l os Colegios de Estudios Genera les, por lo que a sus estudiantes se les podría confe rir los grados de bachiller, licenciado, doctor y maestro en Ar t es, Lógica, Filosofía y Derec ho Canónico y Civil . - El fundador, y quien este nombrara a su mue rte, s ería el patrono y administrador de los bienes. También sería el encargado de r edactar las constit uciones y estatutos que deberían ser aproba dos por la autoridad apostólica. Esta primera bula confirma el proyecto que Maese Rodrigo tenía en mente e n ese momento. Todavía no había aflorado la ide a de Universidad porque seguía confiando en que de dicha institución se encargaría el municipio. Él sólo quería fundar un Colegio donde se pudieran impartir lecturas y oto rgar g rados y que contara con las mismas prerrogativas de otros Co legios de Estudios Generales. Quería que en el mismo residieran un grupo de estudiantes jóvenes y pobres, dirig idos por un rector, que ellos mismos elegían y formados por doctores o maestros d e mayor edad en A rtes, Teología o Derecho 126 . Tras rec ibir el respaldo apostólico, las obras prosiguieron a buen ritmo y el 17 de may o de 1506, fray Regin aldo Romer o, obispo de Tibe ria, bendijo la c apilla 127 . El edificio, qu e aún se conserva, era de pequeña s dim ensiones, en consonancia con el reducido número de habitantes que tendría el Colegio. En la fecha de la consagración es improbable que estuviera hecho el retabl o o terminado el revesti miento int erno de azulejos. Si acaso estaría t erminado el edi ficio básico 128 . En el Ar chivo de la Unive rsidad de Sevilla, bajo la signatura AHUS Legajo 608 -11 (2) Doc. 3º, se conserva el testim onio manuscrito de la bendición de la Capilla del Colegio de Santa María de Je sús. 125 Ollero Pina, 199 3, p . 40 126 Ibide m. 127 Gil Fernández, 2005, p . 5 6. 128 Sanz Ser r ano , 2005, p . 7 4. 36 Santaella establece que sean quince los estudiantes que disfruten de u na beca en el Colegio de Santa María de Je sús. De e llos, once serán col egiales y cuatro capellane s. La diferencia entre ambos e s que los últimos, aparte de estudiar, ti enen la o bligación de proporcionar s ervicio re ligioso a la comunidad. Entre los colegiales, diez deben ser teólogos y cinco canonistas. Cada dos años, el uno de enero los quince estu diantes elige n a un rector y tres consiliarios (un c anonista y dos teólogos), que d ebían cumplir el requisito de ser mayor de veinte años. Aparte de esto, el Colegio cu enta ta mbién con un ecónomo o mayordomo, un despensero o administrador, un cocinero y su pinche (llamado “moço” o “ aiudante” de cocina e n los libros de gasto ordinario y extraordinario 152 ) y tre s criados 153 para e l servicio d e la ca s a (de ellos uno se ocupa de la portería) 154 . Aunque al frente de la admi nistración de la h acienda estaban el rector y los consili arios, por debajo de ellos se situaban unos servidores asalariados, no colegiales, que se dedicaba n a tar eas económi cas y administ rativas 155 . S e trataba del e cónomo o mayordomo y el despensero. El primero ejercía como una especie de gestor y contable g enera l de los ingresos y de las rentas de todos los biene s, así como de los gastos globales que llamaban “gasto extraordinario” 156 . Cobraba los arrendamientos y censos, llevaba la c ontabilidad de dinero y cereal de casi todos los beneficios, prestameras y pontificales, y daba las libranzas pa ra el gasto or dinario. Los que ostentaban este puesto no solían durar mucho en el mismo, ya que a pesar de ser el oficial mejor pagado, sus honorarios no solían bastar para vivir, por lo que si multaneaban su trabajo en el Colegio con otras tareas 157 . Así ocurrió en 1571 cuando Gaspar Marcos, li brero, qu e desarrollaba su actividad entre Osuna y Sevilla, ocupa desde el 1 de enero el cargo de m ayordomo del Colegio de Santa María de Jesús 158 . O en 1665 con Melchor Rodríguez Cap ote, secretario de la Uni versidad y cura de l a parroquia de Sa nta Catalina, que ejercía t ambién de mayordomo d el Colegio 159 . Cuando terminaba el contrato del mayordomo, sus cuentas pasaban por el control colegial, que las aprobaban y reconocían el bala nce positivo o negativo. De cualquier 152 Información ob tenida en la lectur a de dich os libros . 153 A los criados par a ser vir en l a casa se les conoc e como familiare s. 154 AHUS Legajo 608- 16, Constit ución II, f . 2r -v . 155 Ollero Pina, 199 1, p . 75. A grade zco al profe sor Jos é Antonio O llero P ina, el haberme permitido consultar su te sis doc tor al. 156 Ibide m, p . 76. 157 Ibide m, p . 337. 158 Álvare z Márquez , 200 7, p . 1 93 159 AHUS Semi nario 225, ff. 2 79 y 281. 37 forma, no tení a respons abilidades en el control d el gasto. Esto era algo q ue competía únicamente a l rector 160 . Por su parte, el despensero se ocupaba d el gasto diario, lo que se conocía como “gasto ordinario”. Controlaba t odo el consumo de ali mentos y su preparación y ejercía su autoridad sobre el cocinero y los tr es familiares 161 . Ollero señala que mientras existiera esta figura no hacía falta tener un colegial porcionario, es decir alguien que controlara la justa división de los víveres y del gasto 162 . El despensero tenía un c ontrato y debía conta r con cierta solven cia económica. El mayordomo l e iba librando dine ro de las rentas por semanas o meses. A mediados o finales de año se ajustaba n las cuentas con el recto r 163 . En 1645, e n el libro de l gasto extra ordinario (Sº 209), aparec en junto al gasto del despensero, el gasto del gastador como si hubieran convivido ambos. Lo cierto es que a partir de 1646 sólo aparece el término de gastad or o gast ador familiar, que era el que cumplía la función del antiguo despensero. A diferencia de este, el ga stador era un familiar, como se d educe de su denominación y ta mbién de algunos asient os contables, como el del li bro de ga sto extraordinario de 16 50 donde se puede leer que el 20 d e noviembre se gastaron 150 reales y 20 marav edíes del entierro que se hizo al Maestro Pedro de Roxas, familiar desta Santa Casa, q ue por ser pobre y no tener con que enterrarse lo dio el C olegio 164 ”. El difunto era un o de los gast adores qu e aparecía en dicho libro junto al maestro Franc isco Ramírez o Andrés Mateos de Guerra. En 1651 vuelve a a par ecer despe nsero, pero como sinónimo de gastador familiar 165 . En este momento adquiere protagonismo la figura del veedor, que controlaba directamente la labor del que gastaba, fuera despensero o gastador 166 . S e trata de un cargo que se turnaban por meses los tres colegiales con menos antigüedad 167 , encargándose de controlar la administración diaria, mediante el c ontrol de las c uentas de los ga stos 160 Ollero Pina, 199 1, p . 338. 161 Ollero , 1991, p .63. 162 Ibide m, p . 76. 163 Ibide m, p . 340. 164 AHUS Semi nario 213, f . 69. 165 AHUS Semi nario 214, f . 8r . 166 En el título IV de las Ceremoni as que deven guardar los señores Rect or , Vic erector , Colegiales y Familiar es deste C ol egio Mayor de Santa María de Iesus , U niversidad de Se villa , (Colegio , 163 6, ff. 74v - 7 6r) se describen las tareas del veedor . En todo mo mento se asocia a la figur a d el despensero , aunque en los libros de gasto s se señala su presencia cuando aparecen los gas tadores f a miliare s. 167 Las obligacio nes del veedor se de tallan en el citado título IV de l as Ceremonias …. E n dicha publicación se afirma que cada m es cambiaba el veedor . En realidad , a tenor de lo que se refleja en los libro s contab les , los turnos no dur aban ex actamen te un mes . 38 alimenticios y demás conceptos de l a casa. Tenía otras tareas muy dispares como organizar lo que el d espensero tenía que hacer cada día, controlar las velas que los colegiales se llevan cada día a sus aposentos, cerrar la puerta del Colegio por la noche en tregando después las velas al Re ctor, repartir las mejores raciones par a el rector, él mismo y el enc argado de la lectura o e star pendiente de los e nfermos y su dieta. Vigilaba que todo aquel que tení a que ver con la veeduría (portero, despensero, cocinero y pinche), cumpliese a la perfección su cometido, ya que de lo contrario las fa ltas se le imputarían a él. Asimismo, tenía que asegurarse de que estuvieran limpias la cocina, la p orcionerí a 168 , la bode ga de vino y agua, el estanque de la cocina y las hermanas, es decir las letrina s 169 . Hecho todo lo expu esto, aún tenía que sacar ti empo para ll evar al día la contabilidad del libro del pan, actualizar un documento con los nombres de todos los colegiales y lo que cada uno recibía y apuntar las entr adas y salidas en los li bros de gasto ord inario y extraordinario. Mayordomo, despensero y fa miliares era n elegidos por todos los colegiales. Para el resto de las tareas s e contrataban exte rnamente las prestaciones d e un buen número de profesionales de dist intos oficios para cubrir todas las necesidade s de l a institución. Algunos de ellos c olaboraban asiduame nte y s us gastos formaban part e de partidas específicas de los libr os de gasto extraordinario (barbero 170 , lavandera, médico, jardinero…). Otros acudí an o suminist raban productos al colegio cuando era necesario, como era el c aso del b oticario, el panadero, el procurador, el maestro albañil y sus jornaleros, el carpintero, el ce rrajero, el nevero 171 o el basurero 172 . 168 Sinónimo d e veeduría. 169 Esta denominac ión puede dar lugar a confusión. A guilar Piñal elaboró la hip óte sis de que pudier a ser un beaterio para el ser vicio del Colegio localizado en alguna casa adyacente . A tribuía, siempre como hip óte sis, la fundación del beat erio a M aría Sánchez, quien fuera ama de llaves de Maese Rodrigo y albacea testamentaria. Sin embargo , tras la lec tur a de c iertos párr afos del Título I de las Ceremonias … , como “ Quando algunos fueren a las hermanas de n oche con lu z, o yendo uno se juntaren otros , el m ás nuevo ha de llevar la vela, tomándosela a el antiguo con comedimiento; y esto ha d e ser a yda, y a buelta. Y estando en l as hermanas al guno más antiguo , si fuere algún nuevo le ha d e pedir licencia. Y nadie puede y r a las hermanas estando e n ellas el señor Rector , de que dar á aviso el familia r que lo aguarda, y el Colegial que estuviere en las hermanas estando el señor Rector , no sal drá hasta que el señor Rector se va ya, ni saldr á sin licencia del antiguo ” , llegué a la conclusión d e que se tr ataba de las l etrinas. P osteriormente el profe sor Ollero Pina, a quien agr adezco su disponib ilidad, confirmar ía mis so spechas. 170 Iba los jueves de cada sema na. 171 Pr oporcionaba la nie ve par a conser var los alimentos . 172 T odos estos oficios , y otros que veremos más ade lante , van apar eciendo de forma puntual o periódica en l os ap untes de los libros de gast os ordinarios y e xt r aordinarios ex amin ados en el cur so de la p re sente inve stigación. 39 El fundador quiso que s u instit ución tuviera un marcado carácter eclesiástico y esto lo consigue un poco por la superioridad qu e im puso de la Teología, pero sobre todo por la obligación a sus colegiales de tene r que ser clérigos de la Orden de San Pe dro o al meno s de primera tonsur a. Quedaban ex cluidos los laicos, los religiosos y los miembros de las órdenes mi litares 173 . Sin embargo, Ma rtín Navarro, que suc edió a Sant aella como canónigo magistral y en calidad de visitador de la institución, llevó a c abo re formas estatutarias con una clara influencia del C olegio de S an Bartolomé de S alamanca , donde había sido colegial 174 . Entre las reformas elimina el requisito de se r clérigo de la Orden de San Pedro 175 . Para ser admitido como becario era necesario tener cumplidos los dieciséis años y ser pobre, requisito que se considera ba cumplido cuando se co ntaba c on unos ingresos máximos de veinte ducados anuales o con una renta menor de seiscientos ducados por parte de los padres 176 . Lo cierto es que resultaba contradictorio que, a pesar de ello, a los aspirantes a una de las becas se les exigiera unos requisitos de estudio que sólo se alcanzaban asistiendo a una Universidad. Es por ello por lo que el cumplimiento del estatuto de pobreza se v a desvirtuando hasta quedar en algo ritual. De hech o, el maestro Navarro elevará el listón de la hacienda familiar a mil ducados en l a reforma que realiza entre 1521-23. Era el ni vel más bajo de exigencia con respecto a otras instituciones similares. Las becas de los Colegios en general estaban destinadas a las familias de posición media, bien situadas, que que rían enviar a alguno d e sus hijos a la Universidad como medio para acceder a cier tas profesiones al servicio de Estado y d e la I glesia. Son grupos que no puede n s er califica dos como pobres 177 . Se exigía una formación previa de tipo medio en Gramática, Lógica o Di aléctica, para poder optar a s er un miembro del Colegio. Los teólogos tenía n que cursar posterior mente en el Colegio, según la constitución XI V, un trienio en Filosofía y Artes Liberales 178 . No podían convivir dos becarios emparentados hasta cuarto grado para evitar la formación de bandos. A simismo, no se podía ser familiar (servidor) si ha cía menos de tres años qu e se había servido a un beneficiado catedralicio o si hubiera a lgún vínculo 173 Ollero Pina, 199 3, p . 55. 174 Ibide m, p . 53. 175 Ibide m, p . 56. 176 Sánchez Herrero , 2010, p . 124. 177 Ollero Pina, pp . 59-60. 178 Ag uilar Piñal, 19 69, p . 25. 40 familiar hasta de tercer grado. Con esta última disposición quizá s se trataba de evitar que el Colegio cayera de ntro de la esfera de influencia de los capitulares 179 . Los colegiales serían del reino de Castilla, pero con preferencia de los andaluces y de aquellos pertenecientes a la diócesis de S evilla. Muy especialmente a los naturales de Carmona (su ciudad natal) y Utr era (ciudad de los pontificales de Alo caz y Gómez Cerdeña que eran lo más importantes de su dotación). De estos sitios podía haber dos colegiales al mi smo tiempo, única excepción en este aspecto. No se aceptaba el ingreso de los sevillanos ni de aquellos procede ntes de lugares a menos de cinco leguas de S evilla. Esto se justifica porque tendrían más facilidad para sostener los estudios y para evitar distracciones, sa lidas y e ntradas, disputas urba nas … 180 . Cuando había una plaza vaca nte el ingreso se realizaba por oposición. Una vez dentro, sería el Maestro de novicios (cargo ostentado por uno de los colegiales má s antiguos), el encargado de formar a lo s recién llegados 181 . Una vez admitidos, los colegiales disponían de ocho años para terminar lo s estudios. Si los finaliza ban a ntes, abandonarían el Colegio en el plazo de un mes a no ser que hubier a obtenido la rege ncia de una cátedra, en cuyo c aso podía seguir ha bitando entre los muros de la instit ución 182 . Esto, sin embargo, trajo consigo disputas y abusos. Por un lado, se establece una gran rivalidad entre colegiales para conseguir una cátedra y poder seguir viviendo en el Colegio. Por otro lado, los que no la conseguían, exigían poder seguir en la instit ución hasta que encontrara otra alternativa profe sion al, ya que d e l o contrario se podía ver afec t ado el buen nombre de la institución 183 . Entre las encuadernaciones examinadas dentro del presente trabajo de investigación hay un buen número que pert enecen a los conocidos como libros de limpi eza de sangre. En los mismos se custodian los expedientes de limpi eza d e linaje que se exigían a los es tudiantes para poder optar a un a beca. Fue un r equisito indispensable del que sólo se libraron los admiti dos el primer año. ¿Por qué s e conservan todos estos expedientes, prueba irrefutable de que era requisito indispensable, cuando Ma ese R odrigo expuso to do lo contrario en sus Constituciones? 179 Ibide m, p . 57. 180 Ibide m, p . 58. 181 Ag uilar Piñal, 19 69, p . 26. 182 Sánchez Herrero , 2010, p . 125. 183 Ag uilar Piñal, 1992, p . 34. 41 La constitución XV era muy clara a este respecto y los que la modificaron no podían aducir que no supi eron interpretarla 184 . S antaella hacía un mandamiento expre so de prohibición de las diferencias de linaje a la hor a de elegir colegiales (incluyendo r ector, consiliarios y capellanes) y servidores. Ningún otro Colegio tenía un a cláusula similar. que se b asaba dire ctamente en la doctrina paulin a del v alor univers al de la redención. Maese Rodrigo fue contu ndente, los que fueran co ntra la norma incurrían en excomunión, perderían la voz y e l voto y serían expulsados del Colegio 185 . Pero lo cier to es que a nivel global hay un s entimiento anticonverso generalizado 186 . En Sevilla tr as este movi mient o se esc ondían intere ses económicos de la nobleza vieja contr a las nuevas fa milias prominentes de origen converso 187 . En este contexto se entiende que Martín Navarr o llevara a cabo una revisión de esta constitución r eformándola en s entido compl etamente opuesto. De hecho, esta blece un estatuto de limpieza que no sólo afecta a la mancha transmitida por los penados de deli tos contra la fe, sino que también exige pureza de linaje hasta los más remotos l ímites generacionales 188 . La constitución XV de S antaella se destierra al olvido eterno y desapa rece como si jamás hubiera existido 189 . Por lo que r especta a la vida de los colegiales y el comportamiento qu e debían asumir, hay que de cir que M aese Rodrigo, siguiendo el modelo de su antiguo Colegio de S an Clemente, redactó una serie de rígidas normas que hacían que se estuviera más ce rca de la vida de un convento que de un a residencia estudiantil. Debían hablar siempre en latín y llevar una vida virtuo sa, alejados de las tab ernas y los juegos de azar. En caso de practicar e l concubinato serían expulsa dos 190 . No se p odía ir a casa de vecinos, ni dormir en el cuarto de otro colegial y nadie de fuera podía dormir dentro del C olegio 191 . Debían vestir y calza r de negro y fuera del Colegio se cubrirían c on toga talar ce rrada al cuello y beca mo rada. Se prohibía el uso d e bonete, camisa de seda, forros de tafetán, anillos de 184 Ollero Pina, 199 3, pp . 61-62. La Constituci ón XV del Arcediano deja clar a s u posición respecto a est e tema, tal y como reza s u encabezamient o: quod in electionibus nulla diferentie generis ra tio habetur . El te x to manuscrito con servado en l a Universidad de Sevilla (AHUS L eg. 608 - 16, ff. 14v- 15 v) ha sido tac hado . En l a edición de 1584 se suprime el text o que sigue , mie ntr a s que e n la de 1636 se indica que sobre dicha constitución ha d e leerse el ter cer esta tuto del Maestro Navarr o . S olo hay posibilidad de acceder al te xto íntegro en el ejemp lar d e R.A.H. 9/5394 ff. 57 -58v , tr anscrito por OIlero Pina en la ob r a citada. 185 Ollero Pina, 199 3, pp . 61-63. 186 Ibide m, p . 64. 187 Ibide m, p . 66. 188 Ibide m p . 63. 189 Ibide m, 2005, p . 145. 190 Ag uilar Piñal, 1992, p .32. 191 Sánchez Herrero , 2010, p . 129. 42 oro o plata u otros adorno s 192 . Los cabellos siempre cortos dejarían ve r las orej as 193 . Tod o esto se relajaría con las reformas estatuarias de Martín Navarro, ll egándose incluso a permitir los juegos d e azar y las v eladas musi cales en el int erior del C olegio. En gener al se relaja la férrea discipli na que Santaella habí a imaginado para su fundación . Esto llevará a una gra n cantidad de abusos que arruinarán la vida colegial 194 . Redactada s las Constituciones y obtenida la segunda bula papal, Maese Rodrigo veía cada vez más ce rcano la consecución de su proyecto. Aunque también se ace rcaba el final de sus días. Quizás consciente de este particular, firm a en Sevilla un primer testame nto el 3 de abril de 1508. Utiliza el latín, pero ca mbia esta lengua por el castellano en su se gundo testamento, firmado el 10 de enero de 1509. Dispo ne que su cuerpo sea enterrado ante el altar de la capilla del Colegio. El he redero legítim o y universal d e todos su s bienes sería el C olegio, aunque establece una dote p ara su ama de llaves Ma ría S ánchez, quien también se rá uno de sus albaceas testamentarios 195 , junto al c anónigo Pedro d e Fuentes y Fernán Ruiz de Hoje da, benefic iado de la iglesia de San Julián 196 . Rodrigo Fernández d e Santaella y Córdoba te rmina sus días el 20 de enero de 1509 sin haber podido ver culminado su gra n proyecto. De la lectura del último testamento se deduce que la obra no est aba terminada. Pero deja estipulado quiénes serían los que se encargaría n de hacerlo 197 . Fernán Ruiz de Hojeda cumpliría a la perfección con su cometido como mayordomo, haciéndose cargo de la administración económica y administrativa 198 . P or su parte, Alonso d e Campos, arcediano de Almuñécar, será el que se encargará de la organización del Colegio, tanto la vida interna del mismo como la regulación de la vida universitaria como Estudi o General. Fue él el que eligió los primeros colegiales siguiendo la s detalladas inst rucciones del fallecido Maese Rodrigo. Gracias a Hojeda y Campos fue posible que el proyecto de Santaella viera finalmente la luz 199 . Aunque lo cierto es que ni los inicios, ni gran parte de su posterior anda dura fuero n fác iles. 192 Ag uilar Piñal, 1969, p . 26. 193 Sánchez Herrero , 2010, p . 124. 194 Ag uilar Piñal, 1992, p . 49. 195 Sánchez Herrero , 2010. P . 132. 196 Ollero Pina, 199 3, p . 42. 197 Sánchez Herrero , 2010, p . 132. 198 Ollero Pina, 199 3, p . 42. 199 Ibide m, p . 43. 43 Maese Rodrigo murió pensando que habí a funda do un c olegio y una universidad, pe ro lo cierto es que económica mente hablando sólo fundó lo primero 200 . Con las dos bulas papales, el Arcediano consiguió blindar jurídi camente la adscripc ión de los beneficios eclesiásticos al Colegio y de esta forma asegurar una serie de rentas. Por otro lado, también se percibirían rentas monetarias proce dentes de propiedades urba nas y rústicas, adquiridas e n su m ayoría e ntre 1503 y 15 04, para complementar la financ iación de su obra 201 . Con claras li mitaciones económic as y falta de resp aldo institucional, Santa María de Jesús inicia su periplo como E studio General poniendo en práctica las facultades que el sumo pontífice les había conce dido para graduar. En pa ralelo, la fundación de Fray Diego de Deza del Colegio dominico de S anto Tomás comparte el mismo espacio u rbano y fines académicos, pero con la ventaja de contar con r entas mucho más altas. Est os dos centros de estudio se sumaban al ya citado C olegio de San Miguel, sit uado junto a la Catedral. De esta forma se confirmaba el papel central del edificio catedralicio desde el punto de vista económico, administrativo y c ultural 202 . De la primi tiva edificación del Colegio solo se con serva la capilla ubi cada en la Puerta d e Jerez , pues el ensanche que dio lugar a la Avenida de la Constitución se llevó por delante el resto del edificio 203 . En la capilla solo se cambió la solería en 1963, mientr as que tod o lo demás se conserva tal cua l era a principios de l siglo XVI 204 . De l resto de l edificio so lo se conserva la imagen de este en la maqueta que Maese Rodrigo porta ent re sus manos para o frecerla a l a Virgen, dentro del retablo d e la capilla pintado por Alejo Fernández 205 . 200 Ollero Pina, 200 7, p . 110. 201 Ibide m p . 111. La s rentas vinculadas al Colegio se detallan en Ollero , 1991, p . 328: me dia pres tamer a de la parroquia de San L orenz o de S evilla y un benefic io de la d e San Martín, la pres tamer a y el p ontifical de Alocaz y Gómez Cardeña, dos lugares despoblados cerc anos a Utrer a, un beneficio de San Mat eo de Jerez de la Fronter a y otro de la I glesia de San Blas de Salva tierra, en el obispado de Bad ajoz, el pontifical y la prestamer a de San ta María de Huesna d e San N icolás del P uerto , en la v icaría de Constantina, y l a prestamer a de La P arr a, lugar tamb ién de la d iócesis de Badajoz. Más una serie de casas, censos y p equeñas heredades de S evilla y Carmon a compr adas en su mayor parte a Diego Garcí a de H inestr osa. En 1529 la dot ación aumenta con la herencia de Alonso de Camp os . 202 Collantes de T er án, 2005, p . 85. 203 Ag uilar Piñal, 1992, p . 42. 204 Sanz Ser r ano , 2005, p . 6 1. 205 Ibide m, p . 63. 44 Imagen 8 . Detalle de M aese Rodrigo en l a composición de Alejo Fernández 206 . Pero no es una representación totalmente fiel a lo q ue realmente fue la edificación real 207 . Se sabe, s egún cuentan quienes ll egaron a conocerlo, qu e la plant a más o menos rectangular se dividía en tres espacios de dife rentes dimensiones 208 . La puerta principal daba a un a trio de reducidas dimensione s. A la de recha de este se ubicaba la ca pilla. A la izquierda los locales de l a Universidad, que contaría con dos o tres aulas y dimensiones similares a la capilla. Al fondo del atrio se encontraba la entrada al Colegio. Este se estructuraba en torno a un cl austro portic ado de dos plant as. Las ha bitaciones se localizaba n en la galería. En un ángulo posterior del patio se encontraba la escalera y un 206 Imagen publicada en SAN Z SERRANO , 2 005, p. 62. 207 Ibide m, p . 64. 208 Descripción d el Colegio tomada de A guilar Piñal, 1992, pp . 42 -46. 45 portillo que dab a acceso a otro patio m ás peque ño y al jardín. Desde aquí una pu erta comunicaba con la calle San Gre gorio. No era un espacio de grandes dim ensiones, pero bastaba para e l reducido número de ha bitantes co n que contaba . Imagen 9. Hipótesis de planta del Colegio de Santa María de Jesús, según Tejido Jiménez 209 . Uno de los cronistas en los que se basan las descripciones de autores cont emporáneos es González de Le ón, que detalla todo e l conjunto a mediados del siglo XI X 210 . En su tex to estudia con a lgo más de d etenimiento la capilla, pero también nombra otras estancias que nos ayudan a im aginar la vida en el Colegio. A través del patio pequeño se a cce dí a a estancias de uso común c omo cocinas, lavaderos…La sala rectoral le p arecía magnífica, decora da c on tres cuadros de Zurbarán entre los que se en contraba el re trat o del fundador arrodillado a los pies de la Santísima Virge n 211 . 209 T ejido Jiménez, 20 15, p . 46. 210 González de León, 1844 , pp. 142- 146 211 Ibide m, p . 145 52 no iban a respaldar al C olegio como su fundador había pedido 240 . Tampoco asistió nadie del Colegio de Santo T omás 241 . La compete ncia y lucha entre a mbas insti tucione s comenza ba a ser evidente. Hay que de cir que el nivel de e nseñanza y del estudio de la Universida d que estaba unida al Colegio de Santa María, nunca pasará de mediocre 242 . A pesar de todo, los colegiales siempre se sintieron org ullosos de la institución a la qu e pertenecían y se enf rentaron continuamente a los de Santo Tomás, ll egando a pedir al cabildo municipal en 1551 que reconoc i era a su institución como Universidad de Sevilla 243 . Y de hecho lo consiguieron . Ese mismo año e l ca bild o c ede el privilegio re al, obteniendo el Colegio en este momento la autorización regia de la que carecía 244 . Pero ni aun así las élites urbanas o el cabildo ca tedral llegaron a confiar nunca en la fundación d e Ma ese Rod rigo. El Colegio de S anta María, junto al d e Santo Tomás, no significaban más que un paso previo a la Universidad de S alamanc a 245 . A pesar de ello, el Colegio-Universidad de Santa María de Jesús c onsiguió ser durante casi tres siglos el centro unive rsitario más importante de l a baja Andalucía y Canarias. Esto pe rmitió a parte de sus estudiantes llegar a puestos de responsab ilidad en la administración estatal y eclesiástica 246 . Aque llos que llegaban a ingresar como colegiales sabían que tenía n asegura da su vida profesi onal. Permanecerían en la institución hasta conseguir un empleo digno de su categoría. Por otra parte, para regentar las cátedras se elegía, con pre ferencia a los propios colegi ales, lo cual era algo usual en el mundo colegial. E ste abuso se convertiría en el principal motivo de desplome de la Universidad 247 . Desde e l inicio los colegiales creyeron ser los dueños absolutos de la Universid ad, manejand o sus rentas y dirigiendo su sis tema de enseña nza. Sin e mbargo, había una gran desproporción e ntre los colegiales (máximo 15) y los estudiantes externos ( su númer o máximo, 477, lo alcanzaron en 1579-80 248 ). ¿Podía ser eterna la sumisión de una Universidad a un cole gio mayor ? Evidentemente no y es por ello por lo que e n el siglo XV III se produce el cisma. 240 Ollero Pina, 199 3, p . 82. 241 Ibide m. 242 Ollero Pina, 200 6, p . 121. 243 Ibide m, p . 127. 244 Ag uilar Piñal, 1992, p . 39. 245 Ollero Pina, 200 6, pp .128- 1 29. 246 Ag uilar Piñal, 1992, p . 79. 247 Ag uilar Piñal, 1969, p . 59. 248 Ollero Pina, 199 3, p . 470. 53 La situación d e desigualdad e ntre estudiantes externos y colegi ales, junt o a las irregularidades en la ordenación de la vid a acadé mica, son parte de los m otivos que se tuvieron en cuenta por parte del gobie rno de Carlos III para tomar la decisión de separa r el Colegio de la Universidad. El informe redactado en 1767 por Pablo de Olavide fue decisivo. En él se acons ejaba la s eparación de ambas instituciones, la creación de un nuevo plan de estudios y el traslado a la que h abía sido la Casa Profesa de la C ompa ñía de Jesús 249 . Ya no había marcha atrás. Concretamente, el 31 de diciembre de 1771 se verifica la separación entre Universidad y Colegio de Santa M aría d e Jesús con el traslado d e la primera al edificio de l os jesuitas 250 , escenificada en una procesión ministriles y criados, estudiantes a caballo con bandas y bonetes de colores según Facultad, y cuerpo docente en coche de caballos, llegando con todo el boato posible a la nueva mo rada. A partir de es a fecha la antigua funda ción d e Maese Rodrigo solo funcionará como residencia d e be carios sin a ctividad docente. Hubo dos intentos de a cercamiento a la Universidad en 1793 y 1806, con escasos re sultados 251 . Como si no fuera sufici ente, las tropas fr ancesas de Napoleón llegaron a ocupar el inmueble entre el 3 de f ebrero y el 21 de mar zo d e 1810 252 . En 1815, cuando Fernan do VII restablece los Colegi os Mayore s, surgió un atisbo de esperanza d e vu elta a la unión entre Univ ersidad y Cole gio, pero nuevamente los colegia les se toparon con e l fracaso 253 . Y, de esta forma, la institución irá languideciendo hasta la R eal Orden del 13 de diciembre de 1822, momento en que cierra el Colegio de Maese Rodrigo, traspasa ndo todos sus bienes a la Universidad. Es cierto que hubo un intento de hacer resurgir el Cole gio en 1829 con la vuelta al trono de Fernando V II, pero no tuvo éxito y en 1836 se suprimirá definitivamente 254 . Tras varios proy ectos fallidos de dar utilidad al edificio como centro de enseñanza 255 , y una utilización por parte de la mili cia del inmueble de la que poco se sabe 256 , en 1847 se 249 T ejido Jiménez, p . 80. 250 AHUS Libro 944, f . 131. 251 El prime ro , en 1793, propiciado por el Rector del Col egio , Manuel M aría de Arjona y el segundo , en 1809, ante el mie do a la posibilid ad de ver ocupado el edific io por el S eminario d e Nobles . Ag uilar Piñal, 1991, pp . 131- 132 . 252 AHUS Semi nario 340- 10. 253 Ag uilar Piñal, 1991, p . 132. 254 Ibide m, p . 134. 255 Hubo un prime r proy ecto , nunca realizado , d e ubicar un col egio de humanidades. T amb ién fr acasó el plan de convertirlo en sede d e Instituto de se gunda enseñanza. T eji do Jiménez, 2017, p . 82. 256 T ejido Jiménez, 20 17, p . 83. 54 entrega a la Mit ra hispalense que lo convertirá en la sede del Seminario conciliar. Este uso tendrá hasta 1901 en que el Seminario se trasladó al cercano Palacio d e san Telmo. Finalmente, la construcción a la que tanto esfuerzo dedicó Maese Rodrigo de Sant aella fue derribada en 1920 par a poder crear el ensanche de la que hoy se conoce como Avenida de la Constitución. Únicamente se salvó la capilla gracias a que en 1901 había sido declarada monumento na cional, mérito d e la Comisión Provincial de Mon umentos c on José Gestoso, vocal de la misma, como principal promotor de la ide a 257 . 2.3 L A CO TIDI ANEIDAD EN TRE LO S MUROS DE S ANTA M A RÍA D E J ESÚS La institución con la que soñó Maese Rodrigo, y que no llegó a ver funcionando, mantuvo abiertas sus puertas dura nte más de tres siglos a lo largo de los cuales tuvo una intensa actividad de vida colegial y universitaria. Con un sistema administrativo perf ectamente estudiado, copiado de San Cleme nte de Boloni a y similar al de otros colegios mayores de la época, la institución consiguió sostenerse gracias, fundamentalmente a los ingresos de las rentas y beneficios q ue el arcediano les había dejado. Es por el lo por lo que, in cluso en los años de carestía, nunca llegaron a faltar en la despensa las raciones nece sarias de carne , p esca do, v erduras y hortaliza s, frutas y dulces. Tampoco se escatimó presupuesto en comprar o arreglar utensilios de cocina o del hogar o en ropa de casa. Junto a los sueldos, más bien escasos, del mayordomo, despensero, cocinero y mozo de cocina, se abonaron con más o men os puntualidad los servicios de los profesionales que ayudaban en las diferentes tareas domésticas o en las refor mas d el edificio Fueron años en los qu e, como suele ser habitual, lo cotidiano se vio interrumpido, a veces, por sucesos inesperados o curiosos. Así, el lunes 22 de diciemb re d e 1603 fue n ecesario pagar a un hombre qu e metió los vancos qu e abía sacado la creciente de l agua 258 , tras l a riada sufr id a en la ciudad dos días antes 259 , conocida c omo la riada de Santo Tomé 260 . El lunes 19 de julio de 16 49, tuvieron que comprar 2 pasteles de a medio y dos de a ocho porque se comió e l gato l a cena 261 . 257 Ag uilar Piñal, 1991, p . 135. T ambién en T ejid o Jiménez, 2017, p . 89. 258 AHUS Semi nario 60, f . 186v . 259 Ortiz de Zúñiga, 1796, tomo IV , p . 210. 260 Gonzalo García, 2019, p . 2 63. 261 AHUS Semi nario 79, f .38r . 55 Alguna vez tuvi eron qu e pagar para r etirar “obstáculos” de l a pue rta, c omo sucedió en 1696 cuando un pollino decidió pasa r a mejor vida justo delante del Colegio 262 . Y en 1699 hubo que extre mar las medidas de seguridad por diversos motivos. Así, fue necesario poner y quitar tres cerraduras al cuarto de Palomo quando se le echó del Colegio 263 . Poco después adquirir un candado grande c on dos trampas para la puerta de la capilla y una zerraja nueva para el postigo su cio con las llaves de una buelta y otra de dos vu eltas y también una chapa de ierro pa ra la puerta del granero y mudar dos zerraduras y poner y aderezar otras dos en las puertas de la Cámara Rectoral alta quando hubo los ladrones 264 . Todos estos trazos d e la vida cotidiana se reflejan en los apuntes contables, que fueron regularmente anotados en los libros administrativ os de la institución. El jueve s siete de diciembre de 1600 come nzó a gastar el famoso y c ontinu o de spensero, el lice nciado Miguel de Soto 265 . El licenciado de Soto conocía el mundo colegial, porque había trabajado en otros colegios como el de Santa Cruz de Valladolid o el de San Bartolomé de Salamanca. Pero los años pasaban y pesaban y quiso volver a su tierra ahora que su fama lo precedía y el final de sus días se acercaba. Por eso aceptó el enca rgo d el Colegio de Maese Rodrigo, a pesar de que los honorarios eran netamente inferiores. A Miguel de Soto le gustaba desarrollar su trabajo con orden y método, y aunque suponía que la diet a y forma d e v ida no sería muy diferente de lo que conocía, al tomar posesión de su cargo en S anta Ma ría lo primero que hi zo f ue estudiar los libros de gastos de los años precedentes y confeccionar listas sobre lo que se solía comprar y elaborar dentro de l colegio hispalense. Enfrascado en la l ectura y s us apuntes, añadió tamb ién apartados sobre las zonas en que s e dividía la nueva casa qu e ahora sería la suya, los profesionales con los que trataría y las medidas y monedas que solían utilizar 266 . El result ado de tan meticuloso trabajo fue el siguiente: 262 AHUS Semi nario 247, f . 40r . 263 AHUS Semi nario 250, f . 65r . 264 Ibide m, f . 66v . 265 AHUS Semi nario 60, f . 46v . 266 Miguel de S oto e xistió, pero la histori a que acabo d e e xp oner es, evidentemente , inventad a. Me he permi tido la licenc ia liter aria par a pres entar d e forma más amena las l istas que e xp ongo , fruto de la l ectur a de los libro s del gasto ordinario y extr aordinario que se conser van en tre 1599 y 1699, en busc a de not icias que tuv ier an que ver con las encuad ernaciones. Las hor a s pasadas leyendo listas de la c ompr a o relaciones de gastos de diversa índole me proporcionó mucha información sobre víver es , utensilios y aspec to s cotidianos que he c reído que sería inter esante compartir com o reflejo de la m icr ohistoria del Colegio . E s probable que f alten elementos , mi objeto de estudio er a 56 C ARNES : perdigones, carnero, lomo, tocino, zorzales, gallinas, salchichas, lomo de puerco, criadillas, ternera, conejos, jamón, vac a, pollo, lomo de vaca, cabrito, sesos de carnero, perdices, cinta, palominos, puerco, patos, menudos de ternera , meolladas, lengua de va ca, pollas, pichones, longanizas, pavo, ternilla, a sadura, morcilla, parr o 267 , gazapo, liebre, pa jarillos , caña s de vaca, riñones, hígado. P ESCADO : cazón, bacalao, lenguado, ostiones, sardinas, b esugos, pesca dillas, acedias, sábalo, robalos, sabogas, atún, pescada, tollo, corvinatas, albures, bermejuelas, anguilas, pescada c ecial, abadejo, raya, atún de ijada, corvina, truchas, pescado frescal, sardin a de banasta, pesc ada en rollo, salmón, lamprea, caballa, congrio, mielga, jibia, pargo. F RUTAS Y FRU TOS : castañas, naranjas, alcaparras, pasas, criadillas de tierra, limones, cerezas, guindas, albaricoque s, pe ras, m anzanas, ciruelas, uvas, melón, orejones, uvas moscatel, ciruelas francesa s, ciruelas blancas, melocotones, membrillos, limas, granada s, almendras, naranj as dulces, dátiles, avellanas, naranjas agrias, alcauciles, nueces, peladillas, hi gos, camuesas, peros, pi ñones, guindillas, ace itunas, almendras moriscas, peras en conserva, damascos, limas agrias, anacardo, V ERDURAS , H ORTAL IZAS Y T UBÉRCULO S : patatas, ba tatas, e scarolas, rábanos, borrajas, cardos, ensalada, ajos, nabos, espárrag os, espinacas, habas, to mates, berenjenas, zanahorias, coles, lechugas, perejil, pimientos, ajos, cebollas, mielgas, repollo, berros, tagarninas, pepinos, be rzas, alcach ofas, habichuelas, e scorzonera, calabazas, ace lgas, adormi dera roja , ruibarbo, cilantro, jengibre. E SPECIAS : canela, clavos, pimienta, aza frán, nuez moscada, orégano. D ULCES : almendras confitadas, manjar blan co, bizcochos, pasteles, chocolate, buñuelos, panal de rosas, torrijas, arroz con lec he, natillas, zarz aparrilla, pera dulce, turrón, hojaldr es, miel, miel del lampreado, miel al picadillo, miel colada, azúcar, azúcar bla nco, azúcar d e pilón, azúcar p iedra, azúcar candil, confitura, natas, confitura , pasta de mazapán, tortas. otro . P ero los que muestro dan una idea bastan te apro xi mada de l os us os del Colegio de Santa María de Jesús . 267 Sinónimo d e pa to . 57 O TROS ALIMENTOS Y BEBIDAS : manteca, vino, v inagre, carbón, aceite, sal, sal gorda, garbanzos, arroz, agraz, huevos, hogaza de pan, fideos, most aza, leche, harina, almidón, panecillos, pan blanco, incienso, pan bazo, queso, aguardiente, pan, ostias, picones, s al chica, anís, harina de arroz, manteca de Flandes, harina para el pescado, lentejas, almíbar de guindas, requesone s, trigo, manteca d e tomates, palillos de dient es, anís del duque, guindillas, vino del ba rato, aceite de manzanillas. D ENOMINACIONES GENÉR ICAS : raciones 268 , adherentes, verduras, recau do , aderezo, e sp ecias, c ollaci ón, P LATOS : albóndigas, albondiguillas, torrijas, escudillas, habas con huevos, criadillas con huevos, a dobo para c arne y pescado, sopa , menudillo, corvinatas en adobo, ternera en adobo, estofado, albures empanados, anguilas emp anadas, potaje, coles con m anteca, gui so de patatas ( con azúcar, clavo y vino tinto), puerco adobado, guiso de carnero, albures con pimientos y ajos, salsa d e tomate, calabaza con huevos, platillo, tomates con huevos, nog ada, lampreado, picadillo, cazón con tomate, mielgas con huevos, truchas con manteca, borrajas con a ceite y espinacas, batatas con especias y miel, huevos guisados con especias, guiso de atún, lentejas con garbanzos, ternera g uisada, guiso de corvina, guiso de bermejuela, guiso de pescado, guiso de cazón, guiso de c alabaza, ens alada con man zanas, ensalada con cebollas, ens alada con zanahorias, huevos guisados, pavo asado, albondiguillas, meolladas fritas, picadillo con tocino, guiso de congrio, guiso de cabrito con huevos, lomo en adobo, empanadas, ternera adobada, albures en es cab eche, estofado, huevos a la pim entada, jigote, c azón guisado, bacalao guisado, cabrito guisado, pe scada con miel, guiso de ostiones, ensa l ada de alcaparras, ba calao con nueces, albóndigas con huevos, pepitorias, meolladas con manteca y huevos, palominos con huevos, estofados con mostaza, conejos con aceite y piñones, estofado con vino, mi gas, asadurilla de cabrito, canelones, gallinas asadas, escabeche , empanadillas. 268 Aparece cada día en el gasto ordinario en refer encia a los gast os en la c omida y al imentación diaria del cocinero , del moz o de cocin a y del portero del Cole gio . A gr ad ez c o la aclaración al profe sor Ollero Pina. 58 V ARIOS : velas, algodón, nieve, pajuelas, esponja, lana sucia, estopas, badana, hilo, azufre, aceite de linaza (para limpi ar el retablo), ladrillos, cal, maderas, clavos, yeso, hierro, cohetes, brea, almagra , cola, palos de castaño, vigas, c ochinill a. L A BOTICA : alhucema, agua de alameda, ungüento s, agua d e oler, medicina, agua de borraj as, agua de azahar, ungüento para los granos, jarabe, sangre de drago, ungüento de sabañones, sanguijuelas, rejalgar, ace ite rosado, polvos d e sen, purgante, sue ro, diacatalicón (purgante), agua rosada, agua de lechuga, polvo de coral, medicamento químico, agua antimonial, medicamento químico sulfúrico. U TENSILIOS : cubiletes, platos, cazuelas, olla, escoba, v asos, olluela, estera, cuchillos, jarro para leche, escudillas, lebrillo, hataca, almirez, c antarillo para leche, mortero, alcarraza, salsera s, espuerta pa ra l as frutas, vasos de vidrio , copa (de brasero), olla grande, saleros, candil, escoba de rama, jarros para la sacristí a, puchero, cazo, barreño, barril, llave, cuchillos, cucharones, cántaro, s artén, candado, m ace t as, escobones, orina les, taburetes, alfileres, ollita, jarro, cerradura, escoba d e palma, ladrill os, tarro, por celana, caldera de cobre, sartenilla, canasta, jarro, limeta, ta zas, cedacillo, vinagrera, peso, ho rno, cuchara de l atón, cazos de cobre, jeringa, vidrios de Venecia, vasos c olorados, fa rol, hachas, espuerta para el carbón, escudillas de talavera, ho rnillo, cesto, col chones, ratonera, banasta, alcuza para aceites, campana, m acetón, frasco, cedazo, l ámpara d e vidrio, espumadera, freidera, es carpia de hi erro, armellas, cadenado, anafe, tost ador (p ara tost ar castañas), loza, cantimplora, agujas, luminarias, camillas de enea, tenacillas para la lámpara, almocafre, escalera, pal eta de hierro p ara f reír huevos y pescados, jarro de pico dora do, cáliz, argolla, aldabillas, cerrojo, campanilla para la cámara rectoral, cruz de gr anadillo para la capilla, chirimías, aldabillas, reloj, tort era de cobre para la coc ina, palote, almohada, cojincillo. T EJIDOS : lienzo, arpiller as, tafetán morado y amar ill o, raso, paño, ru an, velo azul, seda. R OPA DE CASA : fulcimentos 269 , paños p ara la cocina, manteles, s ábanas , servilletas, rodillas de cocina, corporales, bolsa bl anca de los corporales, t alega para e l p an, cobertore s, 269 Ropa de cama. Ollero , 199 1, p . 338. 59 V ESTIMENTA : guantes, zapatos, casulla, alba, casu lla con manípulo, estola, sayo, garnac has, medias, mant os, bonetes. Z ONAS Y ELEMENTOS D E LA CASA : iglesia, cocina, refectorio, archivo, li brería, cámara rectoral, aposentos, jardín (contaba con figuras), patio, porcionería, bodega, almacén del agua, hermana s, la puerta fa lsa, capilla, almacén del agua, granero, corredor de las escaleras, despensa, veeduría, la puerta grand e, he rmanas bajas, guardapolvos, bancas, sierp e del jardín, puertas, ventanas, capilla, corre dorcillo, jazmines y mosquetas, escritorio de la c ámara rectoral, vidrieras de la cámara rectoral, azot ea, granero, bufete, sill as, doce, cámar a r ectoral alta, cámara re ctoral baja, estanque del patio segundo, ba ncos de la univer sidad, aposento bajo (general de gramática), sagrario de la capilla, hospedería, aposento del hierro C ARGOS Y O FICIOS : espo rtillero, barbero, jardinero, guarda, cocinero, cost alero, bedel, oficiales, criados, sacerdotes, mozo o ayudante de cocina, señores, albañiles, despensero, p astelero, blanqueadores, la vandera , pint or, a echadores 270 , comediantes, deshollinador, carpinteros, viñadero, mozos, vic errector, rector, veedor, mayordomo, gas tador, cerrajero, nevero, muchacho sirviente, sec retario, maestro de ceremonias, arrieros, aguador, sede ro, señor visitador, aventador, barre ndero, carnic ero, portero, cochero, r eligiosos, ama, mujer que guisa, cocinera, enjalbe rgadores 271 , platero, comediantes, harr ieros, carreteros, her rero , impresor, boticario, cirujano, catedráticos, p rocurador, abogado, escribano público, médic o, coro, el capataz, la mujer del capataz o capataza, tornero, sastre, escribientes, repostero M EDIDAS Y MON EDAS : azumbre, ar roba, medio, onza, libra, cuarto/a, manojos, cuartillos, almud, braza s , adarme, docena , medio ciento, una m ano, c elemín, pliego, dragma, cahíz, reales (hay otros tip os mí ralo), maravedíes, pesos sevillanos. M ATERIAL DE ESCRITUR A Y AFINES : tinta, plumas, papel, obleas, papel s ellado, papel batido, pape l qu ebrado, polvos, tintero, salvadera . 270 Los que limpiaban el t rigo . 271 Los que blanquea ban las paredes. 60 2.4 E L A R CHIV O DEL C OLEGI O DE S AN TA M ARÍA DE J ESÚS Para la investigación que se ha llevado a cabo el a rchivo de la institución h a constit uido un pilar fundamenta l, pero del mismo se sabe muy poco. Por el análisis de las signaturas de los documentos del Colegio, conservados hoy en el Archivo Histórico Unive rsitario, se deduce que existía un armario o arca con los doc umentos de más releva ncia del Colegio y los libros de su fundador. Tenía un total de catorce caxones distribuidos en varios cuerpos ve rticales 272 . La ubicación de dicho armario o arca se desc onoc e hasta el momento. En el caso de la cercana catedral, los documentos de mayor valor e importancia se custodiaban en el S agrario 273 , junto al resto d el tesoro d e la iglesia. Al buscar un paralelismo en el Coleg io, hay que pensar en l a sacristía. D e hecho, la constitución sexagésima, que trata d e la conservación del dinero y de los documentos más importantes, indica que se guarden de ntro de dos arcas en la sacristía 274 . ¿Se custodiaban también allí los libros del fundador y otros documentos? Quizás sí. Pero no era el único lugar en el que se conservaba documentación. La sala rectoral también era una zona de custodia, al menos en el siglo XVII , como se deduce de la lectu ra del título V de los Estatutos: …la obligación sea de ponerlos en el arca, que la Universidad tenga para esto, la qual ha de servir de archivo, y ha de estar en el aposento rectoral… 275 Existe, por otro lado, ap untes contables que vers an sobre el traslado de u n arca entre l a sala rectoral alta y baja 276 . No se especifica qué s e custodiaba en el arca, si capita l económico, documentación o ambos. Pero a tenor de lo indicado en los Est atutos, el uso archivístico estaría más que justificado. De hecho, el doce de f ebrero de 1651 se puede leer en el libro del gasto extraordinario: En doce de febrero se dieron cuatro reales de una ll ave de un candado de el archivo de la cámara rec toral, 000V1 36 277 272 Casquete de Pr ado Sa grer a, 201 3, p . 1 8. 273 Del Camino M artínez, 1998, p .96 y 103. 274 Se vol ver á a tr atar este tema, en e l punt o 2.4, cuando se estudie el o rigen del archivo de la Universidad de S evilla. 275 Coleg io , 1634, f . 6r . 276 “ de baxar el arc a, 34” . AHUS S eminario 60, f . 67v , v iernes 13 de julio de 1601; de subir la arca a la cámar a retor al, cinco real es ciento y setenta mara v edíes, 170 . AH US Seminari o 60, f .75r , l unes 17 de septiemb r e de 1601. Junto a la existencia de un arca en la cámara r ector al se c onfirma el uso estacional de las dos cámaras rector ales, usando la baja en ver ano y l a superior a partir de o toño . 277 AHUS Semi nario 247, f . 7 61 Junto a este uso, es un a estancia qu e también se destinaba a tar eas de administración, como demuestran los mú ltiples apuntes contables a lo largo de todos los libros donde se señala, como ya se ha indicado, el gasto en papel o tinta para la sal a re ctoral. S irve de ejemplo la última anotación del primer día registrado (1 de septiembre de 1599) en el libro del gasto ordinario más antiguo conserva do, el Seminario 60: de cánones y una mano de papel y un quartillo de tinta para la cámara rectoral sesenta y sey s maravedí es, 66 . Lo cierto es que, a pesar de todo lo expuesto, tuvo que existir un archivo propiamente dicho, ya que en el Clau stro del 10 de enero de 1 590 se decidió hacer un archivo en la Universidad y Colegio, siguiendo los estatutos y financiando el proyecto dentro de los gastos de la Univer sidad 278 . E luego el dicho rector les propuso cómo hera necesario que los pa peles i registros del secretario desta universidad estuvi esen en este colegio / 90r en un archivio i e sto es conforme a los Estatutos de sta Universidad i que para lo acomodar votassen si de los gastos desta Un iversidad se acomodaría este archivio en el Collegio, porque con pocos din eros se podría hazer. I habi éndolo propuesto, por todos vnanimit er se passó que se h aga el dicho archivio a costa de gastos de Universidad, lo más cómodamente que se pudiera hazer i así lo mandaron. Ante mí, Estevan de Ferias, notario i secretario 279 . La confirmación de que se llevó a cabo el proyecto y existía un archivo en e l edificio del Colegio se puede verificar en diver sos apuntes contables: - En dicho día, se sacaron de las arcas veinte y sie te reales de vellón de tres candados, a nueve reales de vellón, que se compraron para el archivo deste colegio, 918 280 - En diez y siete mar ço, se sacaron del arca doz e reales que se le dieron al cerrajero a quenta de tres çerraduras para el arc hibo de los papeles. V408. 278 AHUS Libro 940, ff. 89v y 90r . La l ectur a d e la notic ia en el or iginal se lleva a cabo despu és de leer el artículo de P eñ alv er Gómez, T ávor a P al az ón, 200 8, p . 256 y si guiendo las ind icaciones de Iturri Fr anc o en sus clases de la 2ª e dición d el T aller del libro antiguo y el documento histórico de l a Biblioteca Universitaria de Sevilla. 279 Agradez co la inestimable ayuda e n la tr anscripción d e est e pasaje a Mª Dol ore s Mori llo Jiménez. 280 AHUS Semi nario 230, f . 71v . 1 de agost o de 16 71. 68 Imagen 14 . Plano de la planta de la Universidad cuando su sede se localizaba en la antigua Casa Profesa de los jesuitas 310 . En el año 1947 se inician las gestiones para el traslado de varias facultades al edificio de la Fábrica de Tabacos, q ue había sido cedido po r el Ministerio de Hacienda. Con 62.500 metros cuadrados y una superficie edificada de 25.000 se daría solución a to dos los problemas de falta de espacio del edificio de la Casa Profesa. La rehabilitación del espacio termina en 1954 y allí se trasladan d e forma escalonada, a lo largo de dos años, la Facultad de Derecho, la de Ciencias y finalmente la de Filosofía y Letr as 311 . Habrá que esperar algunos años para que se produzca el traslado d el Arc hivo y la Biblioteca Universitar ia. En concreto en la memoria de 1966 de esta institu ción se recoge : La Bibl iotec a de la Universidad y el Archivo Histórico agregado a la misma han sido trasladados, en este año de 1966, del vetusto edificio de la calle Larañ a a la nueva Universidad. El traslado, iniciado el 13 de junio, terminó el 13 de agosto... 312 310 AHUS Legajo 3697- 2-2. Fot o realizada d ur ante el tr atamiento de restau r ació n del d ocumento . 311 Carrillo- Linares , 2005, pp .376- 378. 312 Legajo 2987- 1. A gr adezco la información a S usana Bando , T écnic o Auxiliar del Fondo Antiguo . 69 Y a sí lo c omunicará la di rectora, Ysasi Ysa smendi, al Rec tor en un documento con fecha de 18 d e agosto de 1966: ... que el traslado d e l a Biblioteca G eneral Universitaria de Sevilla y e l Archivo Hi stórico anejo a la misma desde el viejo edifici o a la nueva Universidad, ha terminado 313 . Imagen 15 . Plano de la adaptación de la Fábrica de Tabacos a edifi cio universitario 314 . La localización elegida p ara alojar los depósitos, oficinas y s alas d e consul ta fue la zona a la derecha del primer patio porticado del edificio del Rectorado. El archivo se ubicab a en la primera de las seis plantas de depósito que se habilitaron. En este momento, siguiendo la Ley de Ord enación Universitaria de 1943, el A rchivo Histórico Universitario recibe la do cumentación de carácter administrativo, generada por los diferentes departamentos, con antigüedad supe rior a veinte años 315 . Y así se seguirá pr ocediend o hasta el último tercio del siglo XX, momento en que el sis tema colapsa d ebido a la ingente documentación que la Universidad, como entidad en pleno funciona miento, seguía genera ndo. Esto lleva a l a satura ción de los archivos administrativos y al depósito de su documentación en los sótanos, donde acaban su friendo graves daños causados por la humedad 316 . En 1998 las autoridade s académicas de la Universidad decid en que se 313 Ibide m. 314 AHUS Legajo 3697- 2-2. Fot o realizada d ur ante el tr atamiento de restau r ació n del d ocumento . 315 Celestino Angulo , 1997, p . 222. 316 Lozano Sánchez, 2008, p . 266. 70 organice toda esa doc umentación, creando un archivo en el que se ordenara la gra n masa documental de los sótanos, que en es e momento era in accesible. D e est a forma nace el Archivo Universitario con una prime ra ubic ación e n el C ampus de Reina Mercedes, en l a Escuela Técnica Superior de Ingeniería I nformática, aunque volviendo después a la Fábrica de T abacos, concretamente a los sótanos de la Facultad de Filología 317 . Termina así la recepción de trans fere ncias por parte del A rchivo Histórico Universitario, por lo que su aumento se produce única mente a través de donaciones. El espa cio dentro d e la a ntigua F ábrica de Tabacos se vuelve insuficiente para Biblioteca y Archivo Histórico y ya iniciado el siglo XX I se buscan alternativas. Tras un intento fallido de construcción d e un nuevo edificio en los jardines del P rado de San S ebastián 318 , que supuso graves pérdidas económicas par a la Universidad, se decide utilizar un edificio de nueva factura, conc ebido inicialmente como sed e de la Fund ación para l a Investigación (FIUS) 319 , construido en los terrenos de la antigua “Ve nta de Eritaña”, entre lo s pabellones de Brasil y Méjico y e l antiguo Hotel Palac e Eritaña, todas edificaciones d e la Exposición I be roamericana de 1929. Nace así la Biblioteca Rector Machado y Núñe z, e n memoria del que f ue Rector en los convulsos tiempos de “la Gloriosa” 320 . El Fondo Antiguo y el Archivo Histórico o cupan gran parte d e la terce ra planta del edificio. En el depósito, el Archivo cuenta con 957 metros lineales de documentación organizados en: 22 fondos documentales 5238 legajos/carpetas 2545 libros 321 La documentación más anti gua del archivo se data entre 1467 y finales del mismo sigl o y pertenecía a Maese R odrigo de Santaella. Se trata de documentos qu e tienen que ver 317 Caballero Rey , 2019, pp . 508 -509. 318 Las diferentes hemerotecas il ustr an ampliamen te es te inc idente , de gr an repercusión mediátic a, que llevó a los tribunales a la U niversidad denunciada por los vecinos del barrio afectado . S e llegó a iniciar la obr a del ed ificio diseñado por la arquitecta i r aquí Zaha Hadid , pero tuvo que ser demolid o tr as la p érdida de la causa judicial. Actualmen te no queda huella en los jardines del Pr ado . 319 Agradez co el dato a Lou rdes Muñoz de Arenillas V aldés, jefe de sección de l a Unidad de Bibliome tría. 320 Abuelo de los Machado , fue un i mportante cientí fico , gr an div ulgador y el intr oductor en S evilla de la teoría de la evolució n. 321 Información ob tenida en la web . https://bib . us. es/bibliotecas_y_hor arios/machado/ archivo 71 con la biografía del Arcediano y con los bienes con los que dotó al Colegio de Santa María de Jesús 322 . De cualq uier forma, la do cumentación directamente r elacionada con el Colegio y con el Estudio Gene ral que surge junto al mismo, actualmente conserva da en el archivo, se remonta a principios del siglo XVI . Desde ese momento el archivo será depositario de toda la documentac ión generada por el primigenio tándem Colegio - Universidad y por la Uni versidad, como institución en sí misma, tras e l año 1771 c uando se separa del Colegio. Hay que señalar que, además de la documentación de la institución universitaria, también posee otros fondos. El primero y uno de los más si gnificativos es el de l Colegio de Santa María d e Jesús. Abarca desde la fund ación d e este a inicios del siglo XV I h as ta su desaparición en 1836. Se tra ta de toda la doc umentación que la Universidad no se llevó a su nueva sede en 1771 c uando se separó del Colegio. Dichos documentos, como ya se ha expuesto, permanecieron en el edificio de S anta María de Jesús y acabaron ba jo la custodia del Seminario conciliar, siendo vendidos en 1969 a la Universidad hispalense. Se reconoc en fácilmente porque han mantenido la signatura de Seminario. El contenido de este fondo será examinado de forma po rmenorizada en el c apítulo 4 del presente estudio, aunque a grandes rasgos se puede adelantar que se observan claramente tres grupos de volúmenes que se dist inguen por su contenido y, como se expondrá, p or la tipología de encua dernac ión predominante en e l m ismo. El primer grupo lo forma n los volúmene s comprendidos entre las signaturas Seminario 1 al 57. Contienen los ex pedientes de p ruebas de legitimidad y limpieza de sangre de colegiales y familiares, d esde 1518 hasta 1831. También se in cluirían en este conjunto los seminarios 58 y 59 (con su anexo) qu e contien en diversa información sobre colegiales y rectores desde 1517. El segundo grupo s e inicia en el Seminario 60 y alcanza hasta el 322. Se suceden los libros con apuntes contables datados entre 1599 y 1835. Estos volúmenes aportan una información de gr an interés pues permiten construir una idea bastante a proximada de cómo era el día a día de la institución y sus moradore s. Por últ imo, los volúmenes contenidos entre el seminario 323 y 342 conforman el tercer grupo. Se trata de docum entación judicial y correspondencia. 322 Y sasi- Y sasmendi, Herr áez Sánc hez de Escariche . 1993, p . 8. 72 Otro fondo conservado es el de la Universidad de Mareantes y Real Colegio de San Telmo. La p rimera tuvo su sede en Triana d esde mediados del siglo XV I, mom ento en que se funda, hasta 1704 , año en el que se traslada al edificio del Real Colegio de San Telmo. Destacan los li bros de Acuerdos de Juntas y los libros de Acuerdo para matri cular a los navegantes de la carrera de Indias. El segun do se creó en 1681, a inst ancias de la Universidad de Mareantes, para formar a muchachos huérfanos de forma que pudieran servir de tripula ción en l os barcos d e la carrera de Indias. Hasta 1847 cum plirá esa labo r en el barrio d e San Telmo. Destacan todos aqu ellos libros que, de alguna forma u otra, proporcionan infor mación sobre los alumnos (Libros de recepción y salida de colegiales, Libros de Entrada de Clases, Libros de informac ión de Limpieza de sangre…) 323 . Las descripciones físicas de los chicos, el cargo que ocupaban en los navíos y los oficios que escogieron en luga r de la carrera nav al constituyen una fuente inagotable de datos para estudios históricos sobre este pa rticular grupo de la población sevillana de la época. Existen también otros f ondos que contienen l a documentac ión generada por diversas instituciones de enseñanza de los siglos XIX y XX. Se trata de 324 : - Escuela Industria l Sevillana (1850-1866). Centro de enseñanzas técnicas de nivel medio que a pa rtir de 186 0 pasa a ser e scuela superior en la que se podían ob tener los títulos de ingeniero químico y mecánico. - Instituto local de Segunda Enseñanza de Osuna (1847- 1876). Ocupaba la sede de lo que había sido el Colegio -Universidad d e Osuna. Se suprime po r Re al Orden de 24 de fe brero de 1876. - Establecimientos libres d e Enseñanza del distrito Universitario de Sevilla (1868 - 1874). Surgen al amparo de los decretos del 21 de octubre de 1868 y del 14 de enero de 1869 que proclamaban la libertad de enseñanz a y la libre fundación de establecimientos docentes por parte de municipios y diputaciones. En el dist rito universitario de Sevilla destacan: Universidad Li bre de Córdoba, F acultad libre de Farmac ia de Cádiz, Facultad Libre Provincial de Farmacia de Sevilla. - Instituto Escuel a de Sevilla (1932- 1936). Surge en la Segunda República vinculado a la filosofía de la I nstitución Libre de Enseñanza 323 P eñal ver Gómez, T ávor a P al azón, 2008, p . 25 8. 324 Ibide m, pp . 259 - 261. 73 - Internado d el Instituto de Villafranca d e los Barros (1932 - 1936). Ocupaba el Colegio de san José que había pertenecido a l a Compañía de Jesús. Al ser suspendido en el 36, el edificio vuelve a manos de su antiguo poseedor. - Escuelas Norma les de Maestros y Maestras de Sevilla (1845- 1976). De Escuelas Normales pasarían a ser Escuela de Magisterio y terminarían convirtiéndose en los años 70 del siglo XX e n Escuela Universitaria de Formación del Profe sorado. El fondo abarca precisamente hasta su incor pora ción al sistema universitario. - Escuela de Comercio de Sevilla (1887-1984). De Escuela Elemental de Comercio pasa a Superior en 1900. En 1922 ca mbia su denominación a Escuela P rofesional de Comercio. En los años 70 se incorpora al sis tema universitario ya como Es cuela Universitaria de Es tudios Empresariales. Por último, el Archivo Histórico ha recibido las donaciones o adquirido a lgunos archivos privados 325 : - Archivo Antonio Delgado. - Archivo Montoto. - Archivo Carr i azo. - Archivo Blasco Garz ón. - Archivo Ferná ndez -Palacios. - Archivo Bandarán. Actualmente, el Archivo Histórico depende or gánicamente de la Bibl ioteca de la Universidad de Sevilla, formando parte de la S ección de Fondo Antiguo y Archivo Histórico. Las normas por las que se rige son el Reglamento de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla (2009), y el Anexo a l Reglamento de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla: N ormas para uso y conservación de los fondos antiguos y valiosos de la Biblioteca. Reglamento del Arc hivo Univers itario (2008) 326 . 325 Información ob tenida en la web d el archivo https:// ahus. us. es/ [fecha de consulta: 5 octubre 2023]. 326 Ibide m 74 3. E NCUADERNACIO NES EN P ERGAMINO FLEXIBLE EN COLECCIONES ARCHI VÍSTICAS 75 Por encuadernaciones en pergamino flexible entendemos aquellas en la que los planos de la cubierta son en pergamino sin más o, en la versión semiflexible, con ta pas de p apelón o cartón fino qu e se in cluyen en la cubier ta, pero normalmente sin la presencia de adhesivo. Se encuentran pr esentes en todas las colecciones bibliotecarias y archivísticas de Occidente . De hecho, en una gran parte de los c asos, suelen ser la tipología mayoritaria. Su presenc ia se atestigua desde época carolingia 327 y pe rvive h asta nuestros días, si consideramos el hecho de que se utiliza en el ámb ito de la conservación. Pero a pesar de este gran prot agonismo espacio temporal, durante mucho tiempo fueron ignoradas por los estudiosos de la historia de la encuadernación a causa de su aparente sim plicidad y f alta de encanto decorativo. El profesor británico Nicholas Pickwoad h a llega do a afirmar que “el noventa y nueve por ciento de la historia de la encuadernación comprende solo el uno por ciento d e lo encuadernado y qu e el más abso luto sil encio reina sobre el noventa y nueve por c i ento restante” 328 . Mariano Monj e Ayala escribía a ini cios de siglo “la en cuadernación con pergamino, actualmente es poco usa da, o, mejor dicho, se encuentra en franca decadencia, por el abuso que se ha hecho de ella en encuadernaciones flexibles de escaso valor y poco gusto” 329 . Julia Miller en 2023 definía este tipo d e encuadernaciones como sim ples, vulgares, ec onómicas y creada s fundamentalmente para prot eger 330 . En estas frase s podríamos resumir, en ci erto modo, el p ensamiento generalizado qu e sobr e esta tipología se ha tenido dura nt e mucho tiempo. A pesar de estos últim os comentarios muy cerc anos en el tiempo, hay que decir que el cambio de inflexión se verificó tras la inundación de Florencia en 1966. El cuatro de noviembre, sobre l as sie te y media de la mañ ana el río Arno d esborda su cauce y se ad entra en las calles del centro histórico de Florencia. Durante toda la mañana y la tarde el agua se lleva por de lante más de c ien vidas y da ña de forma irremediable e l patrimonio artístico de la ciudad d e Dante: l'Osped ale degli I nnocenti, la Galleria d egl i Uffizzi, las puertas del Paraiso de Ghiberti, el cr isto de Cimabue, ... 331 327 Christ, 1937 en Szirm ai, 1999, p. 286. 328 Pickw oad, 2012, pp. 95-6. 329 Monje Ayala, 2000, p . 152. 330 Miller , 2023, p . 84 331 P ucci, 1966 (lib ro sin paginar . La informació n te xtual se localiza en l as dos primer as páginas. El re sto es documentación gráfica) . 76 Las colecciones custodia das en Archivos y Bibl iotec as r esultan gravemente dañadas: la biblioteca Nacional c on 1.200.000 ejemplares, el gabinete Visseux con 250.000, 213.000 ejemplares de diferentes facultades y 36.000 en l'Accademia Georgofili. En cuanto a los archivos, 46 se inundan, y sólo en el Archivio di Stato resultan dañados más de 6 kilómetros de estantería s 332 . Ante la petición de ayuda de Emanuele Cassamassima, director en ese m omento de la biblioteca Nacional, el British Museum manda casi inmediatamente a Peter Waters, Roger Powel, Christopher Clarkson y Anthony Cains para hacerse cargo de la recuperación del fondo bibl iográfico. Y s erá precisamente Clarkson qui en, tras su labor en la recuperac ión de l patrimonio florentino, ini ciará a dar visibilidad a las encuadernaciones en pergamino flexible. Este restaurador qu edó impre sionado por cómo sobrevivieron, b astante mejor que otras estructuras mucho más el abora das. Las encuadernaciones podía n estar muy dañad as, pero habían protegido perfectamente el texto, gracias al tipo de estructura. Es por ello que e scribe un artículo donde propone cre ar una encuadernación con servativa que s e aplicaría en los casos que se considerase oportuno, y que tomaba como inspiración las óptimas cualidades mecá nicas, la simplicidad estructural, su peso ligero, la resistenc ia ante las variaciones c limáticas y la durabilidad de los diferentes componentes 333 . Hay que decir qu e antes del desastre de Florencia ya se tenía cl aro cuáles eran las caracter ísticas que convertían a una encuadernación en idón ea p ara la conservación: reversibilidad, poca alteración del objeto, dura bilidad, permane ncia, resistencia y flexibilidad. Las encua dernaciones de las que nos o cupamos cumplen perfec t amente estos principios apenas citados 334 . Sobre todo, si se tra ta de volúm enes pequeños donde no hay presenc i a de a dhesivo. Lo cierto es que, a pes ar de sus cualidades, la tipología objeto de nuestro estudio sufrió durante mucho tiempo una f alta completa de interés por parte d e los i nvestigadores. Apenas algun as descripc iones de autores como P aul Adam, Karl Christ o Berte 335 Va n Regemorter 336 . La historia d e la encuadernación era l a de su decoración y el hecho de que rara m ente estos volúmenes recibie ran programas ornamentales las dejaban fuera de los 332 Brunello et al., 2001, p . 41 333 Clarks on,1 982. 334 Fitz simons, 1986, p .130. 335 Citados en Szirmai, 19 99, p . 286 336 Regemorter , 1957. 77 proyectos de e studio. Será a partir de Clar kson y de la llegada de a utores más int eresa dos en el estudio de las estructura s que en la estética, como Nicholas P ickwoad, cuando surgen nuevas investigaciones qu e pro fundizarán en el conocimiento de estas encuadernaciones tan c omunes y hasta entonces tan desconocidas. 3.1 D IFER ENTES TI POLOG ÍAS . Su longevidad y la amplitud de te rritorios en los que se utilizaron explic an q ue se puedan encontrar muchísimas variantes. Szirmai, con relación a las encuadernaciones flexibles, propuso una clasificación basada la forma de uni ón entre cuerpo d el libro y cubi erta 337 . Teniendo en cuenta que el pergamino, junt o al cuero, es uno de los materiales usados en este tipo de encuad ernaciones, se considera viabl e utilizar su propuesta. Establecía la siguiente división, que completamos con informac iones de otros autores: - Cubierta y cuerpo de l li bro unidos por lañas o hilvanes 338 . Se trata de un método de cosido muy antiguo, utilizado en Occidente al menos desde el siglo X. De gran sim plicidad, utiliza una tira n ormalmente de p ergamino (en menor medida piel o hilo) que, tras ser humedecida, pasa a través de dos orificios en la línea de plegado del cuadernillo, a traviesa la cubierta y se bloquea mediante un nudo. Al seca r, el pergamino se endurece y ofrece gr an resistencia. E xiste también la versión de este tipo de hilvanes que se anudan en el int erior del cuadernillo. En ocasiones, c omo descubrió Scholla 339 , se introducían refue rzos de pe rgamino plegado entre la cubierta y el texto, para evitar que los orif icios de los hilvane s acabaran desgarr ándose con el movimiento de uso del volumen. 337 Szirmai, 1999, pp . 287 -317. Hay que aclar ar que dicho a utor estudia las encuadernacio nes fle xibl es en gener al, no se limita a las de pergamino . 338 En el origin al se utiliza el término angl osajón tack eting . Sánchez Hernampérez adopta la palabr a laña en la in troducción al manual Secretos del librero , 2019, p .40. Este mismo autor junto a Carpal lo B autista y Cayetano Mart ín también utiliza el término hilván par a referirs e al mismo elemento en su comunicaci ón en l as XV I Jornadas de Archivos Municipales ( Estudios preliminares sobre las encuadernaciones de l os libro s de acuerdo s de l Ayuntamiento de Madrid . 2006. P . 2 82). 339 Sc holla, 2003, p . 1 43 84 3.2 F UNCIÓ N , ORÍ GENES Y EVOLU CIÓN . Es cierto qu e a veces este tipo de encuadernación pudo realizarse como una propuest a temporal. Los mismos libreros podía n ejecutar encuadernaciones con pocas pretensiones que ayudaran a vender el producto 360 . P osteriormente el comprador decidiría qué cubierta aplicar. Podía tratarse t ambién de encuadernaciones realizadas con el cometido de proteger aque llos libros destinados al comercio de libros internacional 361 . Estos podía n viajar sin encua dernar dentro de barriles o fardos. De esta forma pesaban menos. Pero al desembalar se corría e l riesgo de perder hojas o desorde narlas, generando errores o faltas una vez el libro fuera cosido. Es por ello por lo que se recur re al tipo de encuade rnación en pergamino propia de libros de archivo. Pesaban poco frente a las cubiertas en piel y tablas, y era n fácilmente removibles cuando el futuro poseedor decidiera qué e stilo aplicar. Di cho esto, sería absurdo pensar que, en la actualidad, las bibliot ecas estén ll enas de libros con encuadernaciones en pergamino que en su día fueron pensadas c omo temporales. Es evidente que si han sobrevivido tantas es porque en muc has ocasiones fueron conside rada s como la cubier ta definitiva pa ra las obras que c ontenían. ¿Los motivos? Escasez de rec ursos, como era el c aso de los estudiantes 362 , interés en los texto s en sí y no en mostrar un alto estatus a través d e las cubiertas de los libros 363 , o preferencia por estructuras funcionales y sólidas 364 . Los oríge nes de la tipología que nos ocupa hay que busc arlo en el mundo de los archivos de cualquier tipo (comer ciales, monásticos, unive rsitarios…) 365 . Middleton ya decía que las primeras encuadernaciones en pergamino flexible pertenecían a libros de cuentas del siglo XIV, aunque proba blemente surgieran antes 366 . Como ya expusimos, Bearman cita el ejemplo concreto de un libro contable de los Frescobaldi fechado en 131 0, y añade que 360 Como demostró Álvare z Márquez, en su e studio sobre el mundo d el libro en la S evilla del sigl o XVI, l os lib re ro s no solo se encar gaban de la venta de libros y material afín (p lumas, tinta, papel, pergamino , vitelas, libro s en blanc o … ) sino que tamb ién pod ían ocu parse de la encuade rnación. Más información en Ál var ez Márque z, 20 07, pp . 1 24- 5. D íaz de Mir anda apunta q ue er a algo q ue ya sucedía des de el siglo XI V (Diaz de Mir anda, 2017, p . 90). Noticias en este sentido sobre librer os del XVII e n Sevilla, las enc ontr amos en S antos de la Her a, 2021, p p . 223 -234. 361 Pickw oad, 2012, p . 96. 362 Pickw oad, 2000, p . 121. 363 El alto número de encuadernaciones en pergamino flexibles del legado de H ernando Colón podría reafirmar esta hipótesis . 364 En est e gr upo entr arían todos los volúmenes de archivo que muestr an este tipo de cubierta. 365 Pickw oad, 2012, p . 96. 366 Middl eton, 1978 , p . 139. 85 en ese momento la tipología estaba ya asentada po r lo que tuvo que surgir mucho a nte s 367 El estudioso italiano Ceccoli, retrocede bastante más y fija el nacimiento de este tipo de encuadernaciones, (popularmente conocidas e n Italia como de archivo) a finales del siglo XII o ini cios del XIII, presuntamente en Toscana 368 . Creo que es di fícil saber exactamente cuándo y cómo surge n, pero si podemos tener la certeza de que es una tipol ogía utilizada en las colecciones archivíst icas desde la Edad Media. Hay que pensar que todo aquello que anteriorme nte citábamos como ideal para la mejor encuadernac ión desde el punto de vista de la conservación (reve rsibilidad, poc a alteración del objeto, durabilidad, permanencia, resistencia y flexibilidad), resulta de lo más adecuado para los libros de registro, li bros en blan co, protocolos, colecciones documentales… Se trat aba de libros que podían llegar a se r muy voluminosos, pe ro e n los que era fundamental la flexibilidad para facilitar su escritura y/o la consulta, sobre todo en el caso de los libros en blanco. Además, en la mayoría de los casos, convenía q ue perduraran por un lar go periodo d e tiempo ya que su c ontenido solía ser único 369 . Una encuade rnación en piel sobre tapas de madera habría proporcionado robustez, pero menor accesibilidad y manejabilidad. Por otro lado, el hecho d e q ue no fuera habitual el uso del adhesivo en el l omo u otros elementos estructurales, las convierten en las e ncuadernaciones pe rfectas para los fondos de archivo ya que, es mu y fácil añadir o quitar cuadernillos si fuera necesari o. Por último, pero no me nos signi ficativo, su precio contenido c asaba perfectamente con el fin para el que fueron concebidas. Como se ha explicado, este tipo de cubiertas forman parte, en un número muy elevado, de las colecciones de archivos y bibliotecas. Recorda ndo lo ya expuesto, hac en su aparición en el mundo de archivos y pasan con fuerza a las bibliotecas para dar re spuesta a las necesidades surgid as tras la ap arición de la imprenta y la explosión del comercio librario internacional. Sobre las cubiertas en pergamino fl exible utilizadas en li bros impresos existen diversos estudios bastante rigur osos e interesantes de obligada lectura para profundizar en el c onocimiento de dicha temática 370 . En el presente capítulo, sin embargo, se tr atará de exponer las principales características de las encu adernaciones en 367 Bearman, 2018, pp. 198- 20 3. 368 Ceccoli (2000), p . 14. 369 Si ex cep tuamos las cop ias autorizadas, la documentac ión c onservada de ntro de cu alquier tip o de archivo , suele ser única y difíc il o imposible de recuper ar en caso de pérdida. 370 A los ya citados de Pickwo ad, se puede añadir del mismo aut or los artícul os Onwar d and downwar d …, 1994 y The interpretation of Bookbinding Stru cture …, 19 93. En la misma línea d e su maestr o Marth a Romero , co n su tesis doctor al d el 2013, afronta el estudio de las encuadernaciones en pergamino flexible de impreso s del XVI en Méjic o . 86 pergamino flexible de fondos archivísticos, en base al análisis directo del fondo universitario del Seminario y de diferentes fond os sevillanos, y a los c onocimientos adquiridos tras la lectura de otros estudios s obre fondos nacionales, europeos y america nos 371 . 3.3 C ARACTE RÍSTI CAS DE LAS ENCU ADERN ACIONES FLEXIBLE S EN PERGA MINO DENTR O DE CO LECCIONES A RCHIVÍ STICAS . Habría que iniciar aclarando que, dentro de un archivo, los volúmenes con cubierta en pergamino flexible, y en general con cu alquier tipo de cubierta, pueden ser de dos tipos: encuaderna dos antes de rec ibir el contenido o una vez que los docume ntos han sid o redac t ados. El primer grupo está formado por libros en blanco que se adquirían como tales para recoger normalmente anotaciones de tipo conta ble. Con re l ación a estos volúm enes Zaccary 372 apuntaba al hecho de que existían dos tipos, los que sus re gistros son contemporáne os al momento en que ocurrió y los que son posteriores al tratarse de una copia en limpio. En los p rimeros se pue de usar la datación del prime r apunte como fecha límite para la encuadernación. En el segundo gr upo la encuadernación puede que sea ligeramente posterior a la prime ra ent rada. Solo a veces la c opia se h acía mu cho después, pero solía estar especific ado de alguna forma. A juzgar por los inventarios de bienes 373 , este tipo de libros, antecesores de l os actuale s cuadernos, s e ofrecían entre los productos a la venta en los establecimientos de los libreros. Que los encuadernaran los mismos libreros o encuadernadores co ntratados a tal efec to es una cuestión difícil d e aclar ar con los datos disponibl es. Es muy posible que ambas realidades se pudieran verificar según el momento y la demanda. No hay que olvidar que bajo el término librero se esconde un profesion al que desempeña múl tiples tareas (comerciante de li bros, vendedor de productos afines como papel, tinta o polvos 371 Es importante aclar ar que , ante la escasez de es t udios e xistentes , e s difícil establecer conclusiones definitivas en cuanto a las car acterísticas d e est e tipo d e volúmenes . Como mucho podremos tener una idea bastante cercana de las prefer encias en los ar c hivos sevillanos . 372 Zaccary , 1986, p . 1. 373 Los inv entarios q ue Álvar ez Márquez da a conocer en sus e studios sobre el mundo del libro en la Sev illa del sigl o XVI res ultan muy ilustr ativos en este sentido . Junto a la ob r a ya c itada (véase nota 360) habría que añadir Imp resores , librero s y mercader es de libros en l a Sevilla del Quinientos (2009). 87 secantes, encuadernador y a veces impresor) 374 , con lo que él mismo podría encargarse de elaborar dichos li bros en blanco, sobre todo teniendo en cuenta que son de fácil fac tura. Pero también se podría d ar la circunstancia de que se llamara a alguien externo para que le ayudara en momentos de alta de mand a. Por lo que respecta a los li bros que se encua dernaban una ve z r ecopilada la documentación que se deseaba mantener unida, contamos con la certeza de que la cubierta es posterior a la última datación recogida. Pero es tablece r cuándo es difícil si no se tiene la fortuna de contar con una fecha registrada. De nuevo saber quién es el artesano no siempre resulta fácil. En la mayoría d e las ocasiones se encargaban fuera d e la institución, y así lo demuestra n los propios apuntes contables. En este caso puede se rvir de ejemplo una entrada del libro de gastos ordinarios de 1603 del colegio Santa María de Jesús: de e nquadernar las Co nstituciones ocho reales. Docientos y setenta y dos maravedíes 2 72 375 Pero cabe t ambién la posibili dad de que, en alg unas ocasiones, los volúmenes fueran cosidos y cubiertos por a lguien dentro de l a instit ución. El hecho d e que muchas de las tipologías pudieran realizarse sin telar o con telares rudimentarios y con pocos instrumentos y materiales, permitirían esta hipótesis. Una últim a opción e s que la documentación cont enida se cosiera e n la sede de origen con cosidos en plano 376 y a medida que iba aumentando se encargara a algún pro fesional la realización de un cosido que uniera diferentes documentos y una cubierta que los protegiera . 3.3.1 A NÁLISIS DEL CUERPO DEL LIBRO Hay variedad también en los diferentes cuerpos de libros a los que nos enfrentamos. Por lo que respec ta el ti po de soporte existe un universo tan grande como la extensión geográfica donde se ubi quen los archivos que s e deseen analizar. Es posible encontrar 374 Esto es algo demostr ad o por P ardo Rodríguez y Rodríguez Díaz (1995) en lo q ue re spec ta el sigl o XV , p or Álvarez Márquez en el siglo XV I (obr as citadas) y p or Santos de la Her a (2 019) en el X VII. 375 AHUS Semi nario 60, f .160r , domin go 31 de agost o de 1603. Más información sobre este apu n te contabl e se puede encontr ar e n Abad Méndez (2022). Se h a realizado una tr anscrip ción de todo e l asiento , i ncluyendo la cifr a de los mar avedíes . El espacio entre te x to y precio numérico tr aslada el e xistente en el original . 376 El hilo pasa de f orma de ar riba a abajo sobre la línea de plegado en lugar d e a tr avés de esta. S e realiza agrupando f olios, bifolios o cu adernillos. Los tipos de puntadas son variados. 88 documentos en pergamino y pap el, aunqu e claramente predominan estos últimos sobre todo a medida que se avanza e n la datación. Los pergaminos utili zados como soportes documentales suelen ser recios y de buena calidad. El grosor varía, pe ro sin alcanzar el virtuosismo de algunas pieles utilizadas para ciertos volúmenes de bibliot ecas, como los li bros de horas. La materia pri ma se o btiene del ganado predominante e n ca da zon a (ovejas, be cerros, c abras…). En F rancia se utilizaban más las ovejas, en Inglaterra e l gan ado vacuno 377 , en I talia y España se decantaban más por cabras y ovejas 378 . Las variant es en el p apel que se pued e encont rar como soporte d e escritura de estos volúmenes son múltiples . Papeles de muy buena calida d cohabita n con ejemplos mucho más modestos, finos, medios o grue sos, con o sin filigrana , timbrados o no, de difere ntes formatos y dimensiones, con diversas tonalidades… De cualquier for ma, al menos en los libros que se vendían en blanco, el papel suele ser de buena c alidad. Como indica Katherine Beaty, eran li bros cuyo contenido d ebería durar p ara siemp re por lo que se el egía la mejor calidad de papel 379 . El estudio de los soport es de escritura pres entes en fondos do cumentales brinda una oportunidad única para aportar datos que enriqu ece n el conocimiento de la industria pergaminera y pa pelera de ca da zona ge ográfica. Estudios de ADN, a nálisis de imáge nes a nivel microscópico, registro y comparación de filigranas o análisis de las fibras vegetales, entre otras opciones, nos permiti rán co nstruir bancos d e datos r egionales con los que poder traba jar pa ra extraer conclusiones sobre las características de las mat erias primas utilizadas en cada región. La organización de l espacio de e scritura no siempre se planifica . En muchas oca siones el texto se dispone en campo abierto 380 sin líneas re ctoras de guía. Es el ca so de las recopilac iones documentales, como las de li mpieza de sangre del presente estudio, donde los esc ribanos redactaban sus textos sin pautado ni ca ja de escritura. Cada unidad documental tendrá una extensión y una s proporciones difere ntes. 377 Pickw oad, 2012, p . 111. 378 Ibide m, p . 108. 379 Beaty , 2000, p. 68 . 380 T erminol ogía t omada de Rodríguez Díaz, 2007, p . 42 0. 89 Es también muy común encontrar algún sistema de pautado que m arque solo algunas líneas verticales para d elimi tar columnas. Esto se podía lograr con los métodos que dejaban una tr aza d e color (pautado a tinta o a mina) o a través de marcas en seco obtenidas con plegadera o mediante el plegado de los folios. Las marcas en seco se podí an hacer incluso con e l cuadernillo ya montado, es decir, con mu chos folios a la ve z. Parece ser que pudo ser ideado por los mercadere s italian os para reducir el ti empo, y con el lo el coste, de preparación del soporte necesa rio para sus libros de comercio 381 . A veces se trazan líneas horizontal es para delimitar la caja de justificación. Para ellas se uti lizará una pautado a tinta, a mina o mediante plegado con plegadera. Todos estos sis temas de pautado, a excepción de l plegado, solían ser guiados por pinchazos, que a vece s han sobrevivido al guillotinado y llegado hasta nue stros días 382 . Imagen 25 . Pinchazos. AHUS Legajo 608 - 16. 381 Al menos así lo afirma Bear man , 20 18, p . 2 03. 382 Lindsay , 1992, p . 9, 13 y 1 4. Abad M éndez, 2022, p .6. 90 Imagen 26 . Pliegues para pautado. AHUS Seminario 122. Imagen 27 . Pautado a tinta. AHUS Seminario 236. En los libros en blanco el pautado solía ser responsabilidad del encu adernador 383 o del librero que los realizaba para v enderlos. S e hacía a lo largo de todo el volumen, por lo que al ana lizarlos es posi ble encontrar folios en blanco con pautado. 383 Zaccary , 1986, p . 4. 91 Imagen 28 . Pautado en folio blanco . AHUS Seminario 105 Independiente mente del material utilizado, el cuerpo del libro se construye a partir de cuadernillos o folios sueltos. Ambas posibilidades conviven en los volúmenes que agrupan colecciones doc umentales, mientras que los libros en blanco, en origen, utilizan solo cuadernillos 384 . Pero, tanto en un ca so como en el otro, la heterogeneidad manda. No hay reglas ni uniformidad. Aunque si es cierto que, frecuentemente, tant o cuadernillos como postetas, en el caso de folios sueltos, están compuestos por un alto número de folios o bifolios. 3.3.2 T IPOS DE COSIDOS Al tratar de los cosidos hay que decir que se pueden dar casi todas las opciones conocidas, tanto en plano (atraviesan los folios de una cara a la otra) o d esde el pliegue de los cuadernillos. Entre los primeros abundan los c osidos “a diente de pe rro” en sus diferentes version es 385 . Se trata de un cosido usado en obras de hojas sueltas o con cuadernillos tan finos que se corre el riesgo de que no soporten el hilo de cosido 386 . Se divi de el cuerpo del libro en 384 Cuando se cosen los libro s en b lanco están formados por cuadernillos , pero a lo largo de su historia es posible que pierda folios o se le i ncluya documentación adic ional que puede llegar incluso a coser se con algún tipo de puntada en plano . Ambos casos so n muy frecuentes en los libros de gast os or dinarios y e xtr aordinarios del col egio de Santa María de J es ús. 385 Se puede e ncontr ar más informació n en cualquier manual de e ncuadernación. Entre ellos me par ece muy claro el d e Gómez Raggio (2001). 386 Bermejo M artín (dir . ), 1998 , p . 86. 92 postetas 387 para cos erlas d esde arriba hacia abajo c on puntadas oblicuas, que se e nlazan a un número indeterminado de corde les. Imagen 29 . Difer entes es quemas de cosido a diente de perr o 388 . También los conocidos como “pasatoro”, a pun zón o taladrado que se diferencia del “diente de perro” en que las puntadas son rectas en lugar d e oblicuas y n o enlazan con nervios. Pueden verificar se en una úni ca costura de todo el cuerpo del lib ro o, como el anterior, afectar solo a postetas. Esta tipología incluye también la posi bilidad de unir la cubierta con la misma puntada del p asatoro 389 . Hay muchas formas de realizarlo. Muestro algunas en las siguientes dos ilustraciones. Se trataba de un sistema económ ico y rápido, que tenía como contrapartida la dificultad de apertura y por lo tanto de consulta del ejemplar. A dife rencia de lo que se h acía en Oriente, donde utilizaban hojas finas y flexibles, en Occid ente se construían dichos libros con hojas gruesas y menos flexibles 390 . El resultado tenía que s er muy diferente. 387 En est e caso me refiero al grupo d e hojas o cuadernillos que se cosen juntos . Otr a s ac epciones en gl osario . 388 Imagen tomada de Gómez Raggio , 2001, p . 127. 389 De nuevo e xisten múltiples variantes. En el citado l ibr o de Gómez Raggio (2001), se muestr an algunas bajo e l nombre de T aladr ado , p p . 1 28 - 131. 390 Pickw oad, 2012, p . 105. 93 Imagen 30 . Cosido a pasatoro. Dibujo propio. Imagen 31 . Cosido a pasatoro. Dibujo propio. En el grupo de las cos turas desde el pliegue de los cuadernillos las opciones se multiplican. P or un lado, tenemos los cosidos que unen directamente el cu erpo del li bro a la cubierta sin mediación de nervios (ya examinados a nteriormente 391 , cuando se exponía la división basada en la publicada por Szirmai). Se trata de lo s cosidos de cadeneta, los efectuados con laña s o hilvanes y los de puntada larga. 391 Pp . 77 - 80 del pres ente capítulo . 100 Imagen 44 . Archiv io di Stato di Roma 30 Notai Capitolini Ufficio 4 Volume 13 403 . Tanto en este último grupo como en los cosidos de lañas e hil vanes podemos encontrar refuerzos o soportes sobre el lomo, de distintos materiales (cuero, madera, marfil… 404 ). Nuevamente se trata de un aspecto ya estudiado en la división de tipologías según la unión entre texto y cubierta. P redominan los volúmenes con dos refuerzos. Au nque también existen ejemplares de tres y cuatro refuerzos que s e asocian, a veces, a la presencia de dos cierres 405 . Como ya veíamos, al prolongar los refuerzos sobr e las tapas y convertirlos en bandas se ganaba un elemento sobre el que poder despl egar esquemas decorativos realizados con tiras de piel o cintas texti les que unían las banda s a las tapas. Si se combina ban colores y materiales dive rsos el result ado podía ser muy ll amativo. Surgen de esta forma estos bonitos volúmenes destina dos en gran parte de las veces a libros contables. La estética de las bandas decoradas nacida en Toscana, quiz ás en el sigl o X II o X III 406 , dentro de los archivos administrativos de las más potentes familias de mercaderes italianos, no solo se extendió a toda Europ a y posteriormente a América, sino que sobrevivirá hasta mediados del siglo XX asociada a otros tipos de encuadernaciones en los que los refue rzos y bandas ya no tenían ningún sentido estruc tural 407 . 403 Foto s cortesía de Studio Cri sós tomi. 404 Robertson, 2005, p . 8. 405 Carpallo Bautista, 2012, p . 20. 406 Ceccoli (2000), p . 14. 407 Bearman (201 8), pp . 2 17-219. 101 Imagen 45 . Bandas decoradas en maqueta de estudio. La banda central en muchas ocasiones se utilizaba como correa de cierre incluyendo una hebilla. C. Hidalgo Brinquis afirma que lo normal era que las bandas fu eran de mayor longitud en la tapa delantera 408 . En mi opinión es cierto que en ocasiones se verifica dicha afirmac ión, pero no es lo normal. En muchas otras, según lo que he podido ver en las encuadernaciones de los diferentes archivos es pañoles e italianos pa ra los que he trabajado, las bandas tienen la misma longitud en ambas tapas. Imagen 46 . Misma longitud de bandas en ambas tapas. Universit á Agraria di Vallecupola Inventario 001 409 . 408 Hidalgo Br inquis, 20 11, p . 770. 409 Imágenes cortesía de Studio Crisostomi. 102 No buscando la perfecci ón ni la belleza en este ti po de volúmenes, es muy probable que en muchas ocasiones se prescindiera d el telar, a unque se cosiera sobr e nervios. Esto facilitaría que la tarea d e unión del cuerpo del libro pudiera ser realizada dentro de la misma instit ución por persona l lego en la mater ia 410 . Estoy convencida que esto pud o pasar en algun a oc asión en una de las dos tipologías de volúmenes que se han e xaminado para la prese nte investiga ción 411 . 3.3.3 V ARIANTES EN LAS C ABEZADAS Otro elemento que habría que analizar serían las cabezada s. Aunqu e en el periodo que nos ocupa ya habían perd ido parte de la im portancia estructural que se les ha bía otorgado en la Edad Media, lo cierto es que en países como el nuestro o Italia se resisten a desparecer, sobre todo en libros que forman parte de colecciones de bibl ioteca. En las encuadernaciones flexibles no se incluy en cabezadas a ntes de 1400 412 . Este tipo de cabezada s funcionales, sin ningún tipo de elemento superfluo embellecedor, se perpetúa en España hasta casi e l siglo XIX, demostrando un estancamiento en el arte de encuadernar que se verif ica desde inic ios del XVII hasta f inales del XVII I. Dentro de los archivos las podemos encontrar, a veces, en los libros cosidos sobre nervios. Se trata de cabezada s primarias realizadas con hilo grueso sin teñir en muchos de los casos o de un solo color, como el rojizo, en ciertos ejemplos. El material del alma o núcleo 413 depender á de la ti pología de la encuadernación. En las cu biertas enlazadas por los extremos de nervios y cabezadas, pr edomina ampliamente la piel curtida al alumbre, y en menor medida el cuero. A medi da que av ancemos en l a datación se observará có mo los n ervios se cortan a ras del lomo d ejando solo las cabezadas como elemento de unión con las tapas. De ahí la im portancia de un material duradero com o es la piel de alumbre 414 . Sin embargo , en las encuadernaciones cosidas sobre ne rvios y enlazadas con hil vanes a la cubierta, las cabezada s pu eden p resentarse también con almas de cuerda, ya que no se s uelen utilizar para enlazar, sino que se cortan a ras. La elaboración de las ca bezadas en este tipo de volúmenes de archivo se suele realiza r una ve z finalizada la costura del texto, pero en 410 Idea c ompartida y así señalada p or Robertson, 2005. p . 6. 411 Me refiero a los libros que reúnen coleccion es de e x pedientes de lim pieza de sangre . 412 Sc holla, 2003, p . 1 32. 413 Sop orte sobre el que se cose la cabe zada. Más informac ión en g losario 414 Lo que c onocemos como cuero , que no es otr a cosa que pie les cu rtidas con t aninos vegetale s o miner ales , tiende a d egr adarse más fácilmente que la s pieles al alumbre . 103 algunas ocasiones se ejecutaba en la misma operación que el cosido d e los ne rvios (nervios y ca bezadas) 415 . Imagen 47 . Cabezada enlazada en Seminario 3. Cabezada con extr emos cortados en maqueta de es tudio. 3.3.4 R EFUERZOS DEL LOMO Históricamente hablando, este ti po d e en cuadernaciones surge, y se man tiene durante muchos siglos, sin la presencia de adhesivo y re fuerz os sobre el lomo, invirtiendo sin embargo más ti empo y esfuerzo en una buena costura compensada 416 Esto permitía una apertura completa 417 para a cceder perfectamente al contenido. Esta carac t erística e s especialmente útil e n los volúmenes de archivo ya que permite la incorporación o sustracción de documentación 418 . Tr as la inundación de Florenc ia se comprobó, c omo y a se ha expue sto, que los p equeños libros con cubierta en pe rgamino fle xible del siglo XVI sobrevivieron mucho mejor que otr as estructuras mucho m ás elaboradas. Las encuadernaciones podían estar muy dañadas, per o habían protegido muy bien el texto, gracias al tipo de estructura 419 . Los libros, sobre todo del siglo XVII, con much o adhesivo 415 Ceccoli, 2000 , p . 16. 416 T r aducció n de pack sewing . Contan do con la fortuna de haber sido alumna del profe sor Clarks on, fiel defensor de esta pr áctica, se cóm o marca la difer encia un buen cosido con giros de compensació n par a evitar z onas vac ías sobr e el n erv io . El resul tado es una costura e xtremadamente resist en te y al mismo tiempo muy flexible . Las c ompensaciones pueden realizars e mientr as se realiza la costur a, aunq ue Clar k son p ref ería hacerlas con e l cosido terminado par a visualizar e xactamente las zonas a rellenar . 417 Sánchez Hernampé re z, 2008, p . 183. 418 Romero Ramírez, 2013, v ol1 . P . 114. 419 Fitzimons, 1986, p . 12 8. 104 en el lomo tenían más daños que los del XVI con poco o nada. Se tratab a de daños ya iniciados antes d e la inundación que e mpeoraron tras la catástrofe. Los libros con nada, o casi, de adhe sivo no tenían daños en las líneas de plegado y no tuvieron q ue ser cosidos de nuevo. También fueron menos at aca dos por ins ectos. Además, a no ser que hubieran sido cosidos sobre nervios de piel curtida vegetal, la encuadernación no transmitió ninguna mancha al texto 420 . En los libros con costuras sin nervios (hilvanes, puntada larga…) se mantendrá esta caracter ística y a que la e structura así lo requiere 421 . Por el contrario, en los v olúmenes cosidos sobre nervios, a medida que avanza mos en la historia 422 , puede darse l a circunstanc i a de e ncontrarnos con refuerzos, sobre todo en aquellos de mayor formato. Como materiales de est os refuerzos podremos encontrar pergamino, tejidos y papel. Podían ser piezas en blanco, pero e ra muy habitu al encontrar fragmentos manuscritos o impresos procedentes de otras obra s o documentos. Existen diferentes tipologías de refuerzos del lomo 423 : - Pieza únic a de la anch ura del lomo o más ampli a (con solapa según terminologí a de Tacón 424 ) que cubre de cabeza a pie sin evitar los nervios. Imagen 48 . AHUS Semi nario 51. 420 Giuffrida, 1974, p . 2. T ambié n e n F it zimons, 1986, pp . 12 8- 129. 421 Al realizar en una misma op er ación el cosido y l a unión con la cubierta, es c asi imp osible efectuar el pasaje de refuerz o del l omo . 422 Desde el momento en q ue se verticalizan los libro s , sur ge l a necesidad de reforzar el lomo par a intentar contr arrestar la tendencia que el l omo tendr á a d eformarse haci a adelante . 423 Son las mismas tipol ogías que se pueden l ocalizar en cualquier tip o de estructur a de encuadernación. 424 T acón Cla vaín, 2021, p p . 64 - 65. 105 - Tiras que cubren los entrenervios. Las hay que ocupan solo la anchura del lom o. Pero también pue den e xtenderse más a llá y así reforzar la bisagra . Varía también la extensión, desde las que llegan de nervio a nervio cubriendo todo el panel a aquellas que sólo cubren una parte del mismo. Ya en el XVIII , Dudin expl icaba las difer entes formas de realizar este tipo de refuerzo del lomo 425 , aunque se refería solo a refuerz os con perga mino. Imagen 49 . AHUS Seminario 26. Imagen 50 . AHUS Seminario 4. 425 Dudin, reed. 1997, pp . 68 -69. 106 - De una sola pieza, más ancha que el lomo, con aperturas para hacer salir los nervios. Se obtiene algo más d e fortaleza qu e en el caso anteri or por la continuidad de la tela más allá del lomo. Según Dudín era el método utlizado en las obras más importantes si se quería conseguir la perfecc ión 426 . Imagen 51 . Refuerzo del lomo de una sola pieza sin cubrir los nervios. Archiv o fo tográfico pro pio. - De pe ine. Se utilizan dos piezas que encajan sobr e e l lomo. Con doble variante según la forma de l as piezas (rectas u oblicuas). Mantiene la fortaleza en las solapas y suma una mayor adaptabilidad sobre el lomo al abo rdarlo desde ambos lados (en caso de irregularidades es más fácil adaptar las piezas). Imagen 52 . Refuerzo de peine recto 427 . 426 Ibide m, p . 68. 427 Dibujo propio . 107 Imagen 53 . Refuerzo de peine oblicuo 428 . Arsenio Sánchez des cribe un ulterior ti po de r efuerzo donde s e coloca una b anda de vit ela sobre el lomo, sin encolar, que será fijada en cabeza y pie mediante las pu ntadas de las cabezada s, y atravesada por los nervios cuando es tos se unen a la c ubierta 429 . 3.3.5 C ARACTERÍSTICAS DEL PER GAMINO . C ÓMO SE USA EN LAS CUBI ERTAS Independiente mente del tipo de cosido escogido, todas las encuadernaciones que estamos analizando ti enen en común el uso del pergamino como material de la cubierta. Las diferencias pued en ser muy grandes, pero se pueden establecer algunas características genera l es. Acerca de la p roveniencia de los animales de los que se consiguen las piel es, remito a lo ya expuesto cuando se trataban los soportes de escritura, es d ecir, que s egún las zonas geográficas se tenderá a usar un tipo de animal u otro. En nuestro territorio ya se señaló la prefe rencia por c abras y ovejas, algo que casa con los resultados de nuestro estudio como se verá más ade lan te. 428 Dibujo propio . 429 Sánchez Hernampé re z, 2008, p . 183. 108 Se suele optar por el lado pelo como cara externa de la cubiert a. Según lo que he podido observar en los fondos que conozco de forma directa o indirecta 430 , respetando la tonalidad original 431 . Es verda d que a veces, quiz ás por intentar mostrar un tono más delicado, se prefiere utilizar el lado ca rne a la vist a. Según Pickwoad se trata de una práctica asociada a cierto tipo de clientela de Italia y España 432 . Es lo que se conoce como pergamino a la inversa y Sánchez Hernampérez 433 lo asocia a libros más antiguos. También era muy habi tual usar como cubier t a pergaminos reutilizados, ya fuera procede nt es de otras encuadernaciones o de texto s manuscritos. En realidad, como Díaz de Miranda señ ala, esto e s una praxis habitual en la historia de la encuadernación ya desde los ti empos de los manuscritos de Nag Ham madi 434 , donde se encuen tran tapa s confeccionada s con man uscritos de papiro reutilizados 435 . Imagen 54 . Seminario 61. 430 Mi experiencia profe sional me ha pe rmitido con ocer un b uen número de archivos tant o en Sev illa, como en e l r est o de And alucía. A tr avés de c ontactos conozco también otr as realidades como las de l Archivo V atic ano . 431 Se d ifer encian así de las cubie rtas de pergamino teñidas de amarillo o verde pre sentes en tipologías asociadas a bibl iotecas . 432 Pickw oad, 2012, p . 110. 433 Sánchez Hernampé re z, 2008, p . 184. 434 Manuscritos con t e xtos gnósticos cubiertos con e ncuadernaciones coptas en el siglo IV y encontr ados en 1945 cerca de Nag Hammadi (Alto Egipto) . 435 Díaz de Mir anda, 20 17, p . 83 109 Imagen 55 . Pergamino m anuscrito en cubierta. Archivo fotográfico propio. Según el nivel de ahorro que se quisiera inst aurar, la cubierta podía llevar vueltas o prescindir de ellas. Esta última opción es evidentemente la más económica. En primer lugar, porque se utili za únicamente el pe rgamino necesario para cubrir el volumen estrictamente de cabeza a p ie, y a veces ni siquiera eso, ya que no es raro ver cubiertas que dejan parte de los cortes ligeramente descubiertos. A parte de este ahorro en material, es evidente el ahorro de tiempo. Se corta la pieza y se enlaza al cuerpo del libro sin más. No hay pl egado, ni preparación de esquinas, ni elimi nación de soporte en los cruces… En alguna oc asión se p rescinde de l as vueltas en ca beza y pie, p ero se invierte tiempo en realizarlas a l menos en la solapa 436 . Imagen 56 . Volúmenes sin vuelta s. AHUS Seminarios 91 y 223. 436 Esto es algo muy común en los volúmenes analizados en e l present e estudio . 116 Imagen 64 . Solapa tri angular. AAV, Archivio Boncompagni Ludovisi 727, 1 456 . Una fo rma muy común es la solapa p entagonal irregular, terminada en punta 457 . Si eliminamos dicha punta plegá ndola, se consigue una solapa de seis lados 458 . I lustración 65 . Solapa pentagonal. AHUS Seminario 91. 456 Fot o proporcionada por Enrico Flaiani, “Officiale ” en e l Archivo Apostólico V aticano . 457 En un artículo ya publicado (Abad, 2024), denominaba a estas s olapas triangul ares , siguiendo a Sch olla. P ero redactando est e capítulo , h e cambiado la te rminología ya que cuenta con c inco lados . 458 Es la que S cholla denomin a tr apez oidal, p ero tiene seis lados no cua tro . 117 Imagen 66 . Solapa hexag onal. Libro de entierros parroquia de Santa Marina. Por últ imo, quedarían las solapas irregulares que suelen utilizar los bordes originales de los pergaminos sin realizar nue vos cortes o pliegues. Imagen 67 . Solapa irregular. AHUS Seminario 92. 118 Sea cual sea la forma e legida, es innegabl e su capacidad de p rotección del texto contenido. También ayudaban a evitar que el lomo se volviera cóncavo 459 . Pero lo ciert o es que, actualmente, se h an convertido en muchos casos en un problema de c onservación. Al almacenar los volúmenes en vertical, a veces con poco espacio, las solapas y sus cierre s pueden acabar enganchándose en el volumen contiguo provocand o d esgarros d e ellas mismas o de elementos de la encuadernación ad yace nte. Es por ello muy frecuente ve r que han sido plegadas al final del libro, creando deformaciones en las últim as hojas del texto. Las pestañas d e protecció n o cejas enfrentadas, como ya he mencionado, es el mecanismo que se utiliza par a r esguardar el corte d elantero, o incluso el de cabeza y pie 460 , en los libros en pergamino con nervios que enlazan la cu bierta. La extensión de estas es variable, llegando en oc asiones a cubrir todo e l corte al c errar el libro 461 . A priori puede parecer un sistema de protección menos efectivo que el anter ior. P ero, como y a se ha comentado, a largo plazo las solap as pueden convertirse en un elemento degradado y de degradación. Por el contrario, las pestañas no constituyen peligro a lguno al no interaccionar con los libros contiguos, y es por ello por lo que sue len conservarse intactas. Imagen 68 . Pestañas de protección. AHUS Seminario 15. 459 Met zger , 2013, p . 107 460 V ease nota 68. 461 T acón Clavaín, 202 1, p . 56. 119 Aunque no es habitua l a veces se da el caso de unir la tipología de encuadernación enlaza da con un a solapa. Es el ca so del Sº 37 que contiene expedientes fechados entre 1742 y 1746. Imagen 69 . Cubierta enl azada y solapa. AHUS Seminario 37. 3.3.7 S ISTEMAS DE CIERRE En la línea de necesidad de protección del contenido, se hace incuestionabl e la utilización de diversos sistemas de ci erres. Robertson apunta, además, a la tendencia que este tipo de encuadernaciones tenía a que darse semiabiertas como motivo para incluir lazada s o botones 462 . Sin embargo, yo matizaría esta afirmación. El pergamino es un material muy higroscópico que absorberá o cederá humedad en función de los niveles de humedad del entorno. Esto conlleva variaciones dimension ales y movimientos superficiales, pero no son tan fuertes como para dejar la cubierta semiabierta. Dicha situación podría verifica rse si el cosido hubiera sido ejecutado de forma de ficiente o si el lomo de la cubierta fuera demasiado estrecho. También, a veces, cuando el cuerpo del libro es de perg amino. Pero ninguna de estas tres circunstancias es intrínseca a la tipología que estudiamos, sino que se da n de fo rma c asual. Por lo tanto, los cierre s se incluye n, más bien, c omo un eleme nto más de protección junto a solapas y pestañ as. Todos juntos contribuirán a conservar adecuadamente el precia do contenido. 462 Robertson, 2005, p . 6. 120 Los cierres se posicionaban siempre en el corte delantero y en algunas ocasiones en el superior e inferior. Te nerlos en todos los cortes es una característica que surge en I t alia y se utiliza con cier ta frecuencia también dentro de nuestras fronteras 463 . También en esta ocasión hay que hablar de c ierta variedad de tipos y de formas de a nclajes que pasamos a analizar. Muy populares fue ron l as cintas o correíllas. Solían se r de piel curtida al alumbre , excepcionalmente de cu ero, y frecuentemente t extiles. En este último c aso era muy habitual el uso de la seda , que c onfería un aspecto más lujoso por ejemplo en las encuadernaciones de ejecutorias de hidalguía. Imagen 70 . Cintas textiles y de piel curtida al alumbre. Maquetas de estudio. Imagen 71 . Lazos de seda. AHUS Libro 195. 463 Pickw oad, 2012, p . 117. 121 Las correíllas se utilizaba n en las encuadernaciones con cubiertas enlazadas y, en menor medida, en las de cartera. Existen muchísimas formas diferentes de fijación a la cubierta. Nicholas P ickwoad identifica 36 tipos distribuidos a lo largo de toda Europa 464 . Mart a Romero describe cinco encontrados en volúmenes mexicanos 465 . Pero ambos estudian el ámbito bibliotecario. No he podido localiz ar algún estudio sim ilar referido a archivos. D e manera qu e sólo puedo ha blar de lo que c onozco que, e n este caso, se ce ntra e n los libros que a lo largo de los años han pasado po r mis mano s desde diferentes archivos sevillanos 466 . Las variantes inician con el uso de uno, dos o tres orificios para anclar la correílla. Con un solo orificio pod emos mostrar dos variantes. L a primer a (tipo 1) es la más extendida ya que es la de menos dificultad. La cinta se hace pasar a través del orific io , asegurando el extremo que queda dentro de la cubierta mediante adhesivo o simplemente aplastándola. Imagen 72 . Un orificio, tipo 1. AHUS Seminario 119. 464 Ibide m, p . 117. 465 Romero , 2013, p . 408. 466 Concretamente en el Archivo Histórico de la U niversida d de S evilla, el Archivo Gener al del Arz obispado , el Archivo Histórico Pro vincial, el Archiv o Gener al de Andalucía y diferentes archivos de Herman dades de la ciudad . 122 La segunda (tipo 2) entraña algo más de complejidad e implica la voluntad por parte del encuaderna dor de crear un anc laje m ás seguro. La c orreílla s e sitúa bajo la vuelta junto al borde de esta, pasa al otro lado y penetra en el o rificio atravesando no sol o la cubierta sino la misma cinta. De esta forma se bloquea. El riesgo de que pueda soltarse es mucho menor que en el ca so anterior. Imagen 73 . Un orificio, tipo 2. A HUS Seminario 7 Con dos orificios la diferencia reside en si estos se ven de sde el lado interno y e xterno de la cubierta (tipo 3) o solo desde el interior (tipo 4). El nivel de complicación es simil ar. En el tipo 3, se cue nta con dos orificios que atraviesan todas las cap as d e la cubierta. El de salida también perforará la cinta. De esta forma la correílla pasa d e un lado a otro, atravesándose a sí misma y se auto bloquea. 123 Imagen 74 . Dos orificios, tipo 3. Maqueta de estudio. El ti po 4 tiene el mismo funcionamiento del tipo 2, pero se posiciona en el centro de la vuelta. Es por lo que necesita dos orificios en la vuelta y únicamente uno de salida. El extremo de la correílla se esconde bajo la vuelta y se bloquea con la misma cinta al pasar al otro lado. 124 Imágen 75 . Dos orificios, tipo 4. AHUS Seminario 10. 125 En cuanto a los cierre s qu e utilizan tres o más orificios, hay que decir que p oseen un nivel de sujeción bastante alto y es frecuente verlos en encuadernaciones con solapa. La cinta recorre los orificios y se bloquea pasando a través de sí misma o mediante corte y aplastamiento de los extremos. Imagen 76 . Tres orificios. AHUS Seminario 99. 132 A veces los refuerzos no se colocan en el lado int erno de la cubierta si no en el externo. Se sigue cumpliendo l a misión de refuerzo, pe ro en cierto modo t ambién puede servir como adorno. Imagen 88 . AHUS Seminario 27. Existe un último sistem a de cierre aso ciado a l a ti pología de cartera y , e n mucha s ocasiones, al sis tema de bandas decoradas que ya hemos analizado anteriormente. Hablamos del cier re con c orrea y hebilla. Una úni ca tira de piel atraviesa por el centro de la cubierta la t apa anteri or y poste rior. Las puntadas que fijan la tira pueden volve rse decora tivas mediante bordado de aspas o patrones más complejos, realizados en el color original del material escogido o con coloridos teñidos. La hebilla queda fijada s obre la tapa mi entras que la correa de cierre acompaña la solapa. Con la verticalización de los volúmenes en los depósitos, y tratándose de un ele mento muy prominente, es muy común la pérdida de la hebilla o correa. También pueden verificarse daños por eng anche en los volúmenes adyacentes o aparic ión de manchas pr ocede ntes de la oxidación del metal. 133 Imagen 89 . Cierre con hebill a. ACS, Fondo Capitular, sec. IV, 09355. 3.3.8 A NOTACIONES EN EL LOMO Y CORT ES En las encuadernaciones con contenido do cumental es común en contrar anotaciones manuscritas en diferentes zonas qu e recogen el contenido, la d atación, la signatura… Pueden localizarse en los cortes del cuerpo d el libro y, según dónde, irá asociado a diferentes posiciones de conservación ho rizontal 474 . Al inicio, si la rotulación se realizaba sobre el lomo, esta r ecorría el mismo de un extremo a otro para facilitar la lectura con el volumen tumbado. Con la verticalización del libro y la posterior aparición del lomo, como el único el emento que q uedaba a la vista en las estanterías d e los archivos aparece la rotulación transversal que convivirá con la longitu dinal desde el siglo XV I hasta al menos el siglo XVIII , cuando parece que acaba imponiéndose la rotulación horizontal en la cabeza d el lomo 475 . ¿En qué momento y quién se encargaba de realizarlas? La respuesta no es fácil. Es posible qu e se llevaran a cabo antes de unir l a cubi erta al texto, para facilitar la labor de es critura. En este caso serían realizadas en el taller de elaboración del volu men. La otra opción es rotular dentro de la misma insti tución a la qu e pertenece, algo muy común en los libros de cuentas. 474 Antes de la verticalización d e los libros , c omo es sabido , el almacenaje de est os se hacía en horizontal con al guno de los cortes a l a vista. Las anotac iones man uscritas nos indic ar án precisamente cuál er a el c ort e elegido par a que se vie r a . 475 Pickw oad, 2012, p . 121. 134 Imagen 90 . AHUS Seminario 23 Imagen 91 . AHUS Seminarios 50 y 51. Analizada s todas l as posibilidades estructurales se comprueba qu e, según el archivo que se estudie, p redominarán unas u otras características. Dependerá d e la d atación d e la documentación, la tipología del ente emisor e incluso del nivel ec onómico del mism o. En archivos de grandes di mensiones, con fondos de diferentes p rocedencias, será fácil detectar g rupos claramen te reconocibles por el tipo de encuadernación utilizada (a veces cambia la decoración del lomo, o el cosido o lo c ierres…). Pero hay algo que s e puede considerar una constante en toda colección archivísti ca histórica, la utili zación del pergamino como material predominante en las c ubiertas, y el buen resultado que esta elecc ión h a supuesto desde el punto de vista de la funcionalidad y la conserva ción. 135 4. E L FONDO ADM INISTRA TIV O DE S ANT A M ARÍA DE J ESÚS . E NCUADERNACIO NES ENLAZA DAS . 136 La documentac ión administ rativa del colegio de Santa María de Jesús, desde su fundación en 1518 hasta su desaparición en 1836, se con serva actualmente en 34 6 476 unidades documentales. De ellas 46 no presentan cubierta, lo que nos d a un resultado de un volumen documental en el que s e contabiliz an 300 enc uadernaciones en pergamino mayoritariamente flexibles. Se tra ta de un conjunto de sumo interés e n el que las encuadernac iones comparten el tipo de material con el que fueron realizadas, el per g amino, algo que indudab lemente tiene que ver con el c arácter administrativo de la colección . Pergamino y libros generados durante la administración de un a institución sue len ir de la mano 477 . Prevalecen dos tipologías de carácter fle xible, las encuadernaciones enlazadas y l as de cartera, cada un a asociada a diferente c ontenido. Ninguno de estos volúmenes d espierta algún ti po de interés po r lo qu e a s u cubierta se refiere. Se trata de estructuras eficientes, fuertes y a la vez flexibles, pero sin ninguna concesión a la belleza, excepto algún detall e minúsculo. Demasiado espartana s externamente, pero ll enas de información de int erés sobre el proceso de el aboración de las encuadernaciones e n per gamino flexible. 4.1 D ESCRIPC IÓN DEL FONDO Como se ha señalado al inicio, los diferentes vo lúmenes contienen do cumentación de carácter administ rativo de diver sa naturaleza. En concreto: Seminario 478 1. Índice de autos capitulare s del Colegio Mayor de Santa María de Jesús (1579-1779). Pape l es varios (siglo XVIII). Sº 2-57. P ruebas de legitimidad y limpieza para la obtención de becas canonistas y juristas, para el ingreso al Colegio (1518-1830) y prue bas de legiti midad para e ntrar e n el Colegio como familiare s (1591-1805). En Sº 2, f. 8, tabla de los rectores desde 1518 a 1595. 476 No se con tabiliza el volumen AHUS Seminario 301, que se en cuentr a desaparecido desde al menos el año 201 9. 477 Esta refle x ión sobre la tendencia histórica a utilizar encuadernaciones en pergamino en entornos administr ativ os surge tr as la lectur a de SÁN CHEZ M OLER O , 2 019, p . 3 3. 478 En adelante Sº. 137 Sº 58. Discurso de la vida y costumbres, santidad y religión de don Rodri go Fernández de Santaella, fundador del Colegio Mayor de Santa María de Jesús, Universidad de Sevilla. Recopilada por el Doctor Juan de Grado Colegial. Año 1581(f.1 -5). Diferente documentación sobre colegiales. Sº 59. Memoria d e los Rectores del Colegio May or de Santa María de J esús, años 1518 - 1706 (f f. 48-57). Registr o de salarios de catedráti cos y emplea dos del colegio. S . XVIII. Relación de ent radas de los Colegiales en el C olegio Mayor de Santa María de Jesús , 1572,1598 (f f. 1-19). Sº 60-203. Libros d e g astos ordinarios d el Co legio Mayor Sant a Mar ía de J esús. Universidad de Sevilla. Años 1599-1817. Sº 204- 278 (incluyendo 243 bis y 254 bis ). Libros de gastos extraordinarios del Colegio Mayor Santa María de Jesús (1616-1738). Sº 279-303. Libros de cu entas. Car go y data del Colegio Mayor d e Santa Ma ría de Jesús. 1696-1796. (Excepto Sº 301 que contiene Libro d e cuentas de las rentas referentes a las cátedras de l a dotación de don Francisco Sarmien to y Mendoza, antiguo colegial. 1709 - 69. Este volumen actualmente se enc uentra desaparecido ). Sº 304-307 (incluyendo 305 bis). Libros de car go de todas las entradas del Colegio Mayor de Santa María de Jesús. 1607-1779. Sº 308-31 1 (incluyendo 309 bis y 31 1 bis). Libros de cuenta y razón de las salidas del Colegio Mayor de Santa María de Jesús. 171 1 -1808. Sº 312. Cuentas de mayordomía. Años 1638-1663. Sº. 313. Repartimientos a los Doctores y Maestros del Colegio de Santa María de J esús para pa gar el coste de l pl eito ganado al Colegio de Santo T omás. Año 1662. Sº 314-316. Recados de cuentas. 1561-1798. Sº 317. Libro de cuentas de misas que se dicen por obligación del Colegio Mayor de Santa María de Je sús. Años 17 73-1835 Sº 318. V aria s hojas sueltas, del siglo XVIII y XIX, con apuntes del gasto ordinario. Sº 319. Administración de dif erentes beneficios. Siglos XVIII y XIX. Sº 320. Papeles sueltos de cue ntas S. XIX. 138 Sº 321. Patronatos. Sº 322. Libr o Pr otocolo de las posesiones de es te Colegio Mayor de Santa María de Jesús, Universidad de esta ciudad, que fundó el Sr . Don Rodrigo Fernández de Santaella, Canónigo y Ar cediano de Reina, y arzobispo de Zaragoza. El qual se hizo en este año de 1701. Sº 323-326. Autos ante el Rector de l Colegio Mayor de Santa María de Jesús, como Jue z Canciller , sobre asuntos relacionados con el Colegio (1560-1770). Sº 327. Causas seguidas ante el juez conservador y visitadores del Colegio Mayor de Santa María de Jesús, sobre asuntos relacionados con el Colegio. Años 1577 y 1690. Sº 328. Procesos para cas tigar a a lgunos colegiales y familiares (1586-1705). Sº 329. Probanza en el p leito del Colegio, contra Const antina y San Nicolás del P uerto sobre cobranza de diezmos. Año 1573. Sº 330-31. Parte de un catálogo de la biblioteca. Sº 332. Escritura de vent a de casas en la pla za de l a Alfalfa, p ertenecientes al Hospital del Espíritu Santo (1582-1806). Sº 333. Documentos varios. Siglos XVII-XIX. Sº 334-342. Corresponde ncia 1577 -1835. (En Sº 340 Ocupación del Colegio Mayor de Santa María d e Jesús por t ropas francesas. Documentos referentes a este asun to. Año 1810 (10 febrero - 21 marzo). Sº 342 bis. Índice de disertaciones y actas de las Academias d e C ánones e Historia Eclesiástica de l Colegio Mayor de Santa María de Jesús (1791 -1806). Entre los más de 300 libros presentados se puede establecer tres grupo s a partir del contenido y de la tipología pre dominante de encuadernación 479 . El primer grupo lo fo rman los volúmenes compr endidos entre las signatu ras Sº 1 al 5 9. Contienen información sobre colegiales, rec tores y fa miliares, destacando todos los expedientes de pruebas de legitimidad y limpieza de sangre d e colegiales y familiares, desde 1518 hasta 1831. 479 Idea d es arrollada en Abad Méndez, 20 19, y que se resume aq uí. 139 Imagen 92 . V olúmenes de e xpediente s de limpieza de s angr e. Las encuadernaciones qu e presentan son en pergamino flexible, enlazadas mediante los extremos de los nervios y de los núcleos de las cabez adas. En tres ocasiones se añade un cartón a las tap as, pasando a se r semiflexibles 480 . La uniformidad se rompe en dos volúmenes que contienen los expedientes redactados entre 1692 y 1697 (AHUS Sº 24 y 25). Ambos libros presentan encuaderna ción flexible de cartera. Se ha de señalar también que el Sº 1 se conserva sin encuadernar dentro de u na carpeta moderna. El segundo grupo da inicio con e l Sº 60 y llega hasta el 322. Se suceden l os li bros con apuntes contables d atados entre 1599 y 1835. Al cambio de contenido le acompaña la variación e n la tipología de encuadernación. Los volúmenes se cubre n con encuadernaciones de cartera en perga mino flexib le. Se trata de una tap a suelta que se prepara con anterioridad, como en el caso de los volúmenes anteriormente d escritos, pero donde el elemento que e nlaza cubierta y cue rpo del libro es la costura de puntada la r ga que pasa a través de refuerzos sobre el lomo. Es el tipo de libro habitual para apuntes administrativos. S e adquiría ya en cuadernado, con el cuerpo d el libro en blanco esp era nd o 480 AHUS Semi nario 46, 47 y 5 8. 140 recibir contenido. Como pasaba en el grupo anterior la norma se rompe en nueve d e los casos. Ocho volúmenes optan por una encuadernación en perga mino flex ible enlazada por nervios y cabezadas 481 . Mientras que el Sº 199, se cubre con una encuadernación de per gamino semiflexible 482 . Imagen 93 . Encu adernaciones de carter a de los libr os de gast os. El contenido es de carácter contable, como ya se ha mencionado. Pero existen diferentes tipologías. Los libros de gastos ordinarios son diarios en donde se apuntaban los gastos de cada jornad a ya fueran de comida, medicinas, material de escritura, pagos a profesionales u otro ti po de gastos. A partir d e 1616 va n en par alelo a los libros de gastos extraordinarios, en los que aparecen entradas y gastos agrupados p or c onceptos (mayordomía, grados, pl eitos, lavandera…). En el siglo XVII y durante todo el XVIII aparece n los libros de car go (sólo se anotan entradas), car go y data y c uenta y razón (contabilidad ll evada a c abo con entradas y salidas). Junto a estos hay otros volúm enes de diferentes ti pos de cuentas (mayordomía, mi sas, varios…) que cubr en los siglos XVII , XVIII y XIX. Por último, libros de administrac ión de patronatos, beneficios, posesiones, así como de re partimientos. 481 Se t r ata de los volúmenes A HUS Seminario 2 47, 295, 296, 29 7, 311, 314, 31 5 y 322. Sim ilar a esta tipología es AHUS Semi nario 199, aunque hay car tón en sus tapas y presenta lazo s te xtiles. 482 Se i ntrodujo un cartón r elativamente flexible en las tapas. 141 El tercer grupo lo constituyen los últ imos tom os de este fondo, ubi cados entre el Sº 323 y el 342 bis. Recogen do cumentación judi cial, par te de un catálogo de la bi blioteca, una escritura de venta, correspondencia y documentos varios. Pero sólo d os volúmenes presentan en cuadernación, el Sº 332, con cubierta semirrígida y el 342 bis, con encuadernación de carte ra. Ambas en per g amino. Imagen 94 . Doc umentación varia sin encuadernar . El presente estudio se centra en las encuadernaciones realizadas en el siglo XVI y XVII. Para ello se han analizado 144 unidades documentales que se dividen claramente en dos grupos diferenciados por la temática de sus textos y por la tipología de encuader n ación predominante. Pasamos a analiz arlos. 4.2 L OS LIBRO S CON EX PEDIENTE S DE LEG ITIMIDAD Y LIMPIEZA DE SANGR E Como ya se expuso en el capítulo dedicado a Maese Rodrigo y a su colegio, en las constituciones del fundador se hac ía exp reso deseo de no inclusión de diferencias de linaje a la hora de elegir colegiales y servidores 483 . Pero Martín Navarro, en cierto modo empujado por el sentir ge neral del momento y luga r , reforma dicha disposici ón y establece un estatuto de limpieza m uy severo 484 . A partir de entonces, para conseguir una beca hacía falta demostrar necesariamente la limpieza de sangre d el aspirante a colegial, pero e l 483 T ema tr atado en capítulo 2, p . 41. 484 Ollero Pina, 199 3, p . 63 244 Imagen 224 . AHUS S eminario 86. Sobre las tapas el conte nido, detalles concretos como el nombr e del rector , cál culos numéricos y pruebas de escritura . Imagen 225 . Cubierta delanter a con anotaciones. AHUS Semin ario 99. 245 Imagen 226 . Cubierta tr asera con divers as anotaciones. AHUS Seminario 99. 5.5 C OINCID ENCIAS E NTRE VOLÚ MENES . Como se dijo al inicio del capítulo, al observ ar el conjunto de los libr os contables examinados, da la im presión de que son prácticamente igu ales. De hecho, son muy similares, ya que la tipología en sí es bastante si mple y da lugar a pocas variantes. S in embar go, cada uno d e ellos fue hecho en un mom ento diferente, quiz ás por manos diversas y con los materiales que se t enían a mano. T odo ello hace que cada libro sea único. A pesar d e todo a veces, se observan coincidencias entre volúm enes que reflejan un origen de manuf actura común. Hablo de lazadas a nudadas de la misma forma, refuerzos de cosido idénticos, botones anclados igual o solapas muy parecidas. Es la suma de todos esos pequeños d etalles la que indica si nos encontramos ante el mismo artesano o taller . Las coincidencias, como era de esperar , surgen entre libros comprados el mismo año (gasto ordinario y e xtra ordinario), pero también a lcanzan a grupo s más amplios. A continuación, detallo las parejas o series de libros que fueron realizados en el mismo tall er 246 o por la misma persona. En cada caso se incluye l a información qu e sobre los libros se ha encontrado en los asientos contables. - Año 1645. Sº 75 y 209. Mis mo taller . C omparten filigrana (escudo con águila coronada en su interior), solapa rectangular , refuerzos de co sido rectangulares y mismo grosor del per gamino (0,3 mm). En dicho año, el cinco de enero, s e lleva a cabo el asiento de la compra de un libro p ara las cuentas a cinco r eales y medio 678 . Es posible que se trate del libro para el gasto ordinario, ya que siete días m ás tarde se adquiere el libro del gasto extraordinario ( este libr o ) 679 del que no s e sabe el coste, al estar incluido en un a anotació n junto a otros conceptos. A pesar de no haber si do comprados al mismo tiempo, sus caracter ísticas formales c onfirman un lugar de ela boración común. Imagen 227 . AHUS S eminario 75 y 209. - Años 1647. Sº 77 y 210. Misma mano. Coinciden en la filigrana que, a su vez, es la misma de la pareja anterior (escudo con águila coronada en su int erior). Asimismo, comparten tipo de lazada y botón, de refuerzo interno (octogonales irr egulares), de refuerzos de cosido (en cuero y c artón, de seis lados terminados en punta), longitud de la puntada (35 mm ) y form a de la solapa (pentagonal irregular acabada en punt a). S on libros con vueltas que utilizan un per gamino bastante fi no (0,2 -0,3 mm). Pero lo que confirma 678 AHUS Semi nario 75, f .2v . 679 AHUS Semin ario 209, f . 12 r . 247 que fue el mismo artesano el que realizó los libros es el nudo del refuerzo interno. Hay una única nota discord ante. La solapa en el libro de gasto extraordinario (Sº 210) cierra hacia atrás. Pero, como y a expliqué, en los li bros en blanco es una caracterí stica que se decide al iniciar a escribi r el contenido, no cuando se fabrica el volum en. Por lo que no se puede c onsiderar que sea un punto que de smienta el resto de las simil itudes. Gracias a un asiento r ecogido en e l libro del gasto extraordinario se pu e de s aber con exactitud el día y coste de la compra: catorce reales e l día cuatro de enero 680 . Imagen 228 . AHUS S eminario 77 y 210. Imagen 229 . Nudo int erno de los libr os de gast os de 1647. 680 AHUS Semi nario 210, f . 106r . 248 - Año 1648. Sº 78 y 21 1. Mismo taller de elaboración. El Sº 78 coincide con la pareja anter ior en el nudo de la laz ada, los refuerzo s de cosido y la presencia de vueltas. Imagen 230 . Nudos en l os r efuerz os int ernos de AHUS Seminario 78 y 210. Por su parte el Sº 21 1 muestra la misma filigrana de los ejemplares precedentes. Me refiero al esc udo con águil a corona da en su interior . Imagen 231 . F iligr a na AHUS Seminario 211. 249 Entre los libros de cuentas de este año 1648 hay similitudes : anclan de forma parecida la baga usando d ebajo un refuerzo o ctogonal irregular , complementa n el cuero de los refuerzos de cosido con cartón, ti enen la misma longitud de puntada (35 mm), y escogen una solapa pe ntagonal irregular terminada en punta. Pero difieren en la filigrana (el Sº 78 presenta una variante de filigrana de los tres círculos rematados c on cruz, media luna e n el círculo superior , BR en el ce ntral, D en el inferior), la forma de los refuerzos de cosido es algo más redondeada en el Sº 21 1 y , lo más significativo, no existen vueltas e n el libro de gasto extraordinario (Sº 21 1). Por todo ello concluyo que podría tratarse del mi smo taller , que a su vez sería el mismo de la pareja de l año prece dente, pero dif iere la ma no. Se compraron por cuatrocientos ocho ma ravedíes (doce reales) el tres d e enero d el año 1648 681 . - Año 1649. Sº 79 y 212. La misma persona realizó los dos libros. Algunas de sus caracter ísticas y a se h an visto anteriormente, com o el uso de refuerzos de cosido de cuero sobre cartón, de forma poligonal de seis lados terminados en punta y puntad as de 35 mm. Otros elementos qu e ti enen en común entre ell os difieren de lo observado en los ejemplares anteriores. No presentan vueltas, la so lapa es rectangular y usa n cintas como cierres. Ambos coinciden también en el tipo de papel con filigrana de tres círculo s rematados por cruz ( cruz en círculo sup erior , iniciales GRR en el c entral, una A en el inferior). De nue vo hay d iscordancia en la posic ión de la solapa, a unque recuerdo que, e n este tipo de libros, es un factor que decide el contable no el librero. No se ha encontrado información re l ativa a la adquisición. 681 AHUS Semin ario 78, f . 2v . 250 Imagen 232 . Ref uerz os de cosido en AHUS Seminario 79 y 212. Imagen 233 . Libr o s de gast o ordinario y e xtrao rdin ar io de 1 649. - Año 1650. Sº 80 y 213. T odo apunta a qu e fueron hechos en el mismo taller , probablemente por la misma persona. Presentan en común los r efuerzos de cosido de cuero y cartón y forma hexagonal irr egular , las p untadas de 35 mm, la encuadernación sin vueltas realizada con un per g amino de 0,5 m m de grosor , la solapa re ctangular y la ausencia de cierres. T am bién la filigrana de tres cí rculos rematados por cru z (media luna en el círculo superior y las iniciales SAR en el ce ntral). El tres d e enero d el año que s e examina, se anotó en el li bro del gasto ordinario una salida de diecisiete r eales cuartill o 682 . El concepto aludía a un li bro para veeduría y otr o de caja . En un apunte del Sº 209 683 s e 682 T enía un valor más a lto que un real normal, al go más de 34, 4 mar avedíes en lugar de 34. 1 7 reales equivalían a 5 86 mar a vedíes . 683 …m onta el gasto que ha he cho en este y en el libro de l a veedur ía… AHUS Semin ario 209, f . 13v . 251 sobrentiende que el libro de le veeduría s e co rresponde con el d el gasto ordinario. Cabe pensar que hayan seguido el mismo criterio en e ste caso, siendo el libro de caja el del gasto extraordinario. Imagen 234 . Misma fili grana en AHUS Seminario 80 y 213. - Años 1656 y 1657. S º 85, 86, 216 y 217. Par ece n haber sido hechos en el mismo taller . Las características en las que coinciden son: ref uerzos d e cosido en cuero de forma hexagonal irregular terminados en punta, puntada e ntre 40 y 45 mm, grosor del per gamino entre 0,4 y 0, 5 mm, con vueltas ex cepto en el lad o corto contrario a la solapa, refuerzos de las lazadas romboid ales, mismo ti po de nu do, solapas pentagonales irregulares rematada s en punta. Los libros de gastos de 1656 presentan la mi sma filigrana (t res círculos rematados por c ruz. Media luna en círculo superior , iniciales BB en el central, B en el inf erior) y lo mismo ocurre con los del 1657 (t res círculos r ematados por c orona. Cruz en el círculo superior , las iniciales TF en el central, N en el inferior). El cinco de enero de 1656 el libre ro cobró ocho reales por cada libro 684 . Dic ha tar ifa aumentó un rea l por ejemplar al año siguiente 685 . 684 AHUS Semi nario 8 5, f .1v . 685 AHUS Semi nario 8 6, f .1v . y AHUS Se minario 2 18, f 76. 252 Imagen 235 . AHUS S eminario 85, 86, 217 y 218. Imagen 236 . Ref uerz os internos de AHUS Seminario 85, 86, 217 y 218. 253 - Año 1659. Sº 87 y 220 . Hechos por la misma mano. Mismos refuerzos de cosido en color marrón avellana, p untadas de 35 mm, pape l con la mi sma filigrana (t res círculos rematados por corona. Nada en círculo sup erior , MAN en el central, P en el inferior) , mismo ti po de per gamino con un grosor de 0, 3 -0,4 mm, sin vueltas, las cubiertas algo más pequeñas que los cuerpos del li bro, mi smo tipo de cierres y anclajes. Única nota discordante: hay un refuerzo b ajo el botón del S eminario 87 y no lo hay bajo el otro volumen. Este fue el año que más se pagó por los libros destinados al registro contable, en concreto once reales cada uno, que salieron d e l as ar cas el dos d e enero como lo recoge el libro del gasto ordinario 686 . Imagen 237 . Ref uerz os de cosido . Libros d e 1659. Imagen 238 . Ref uerz os y nudos internos de l os l ibros de 1659. 686 AHUS Semi nario 87, f .1r . 260 - Años 1668, 1669 y 1670. Sº 96, 97, 98, 227, 228, 229. Serie realizada en el mismo taller y probablemente por la misma persona. Elementos coincidentes: refuerzos de cosido hexagonales t erminados en punta, de cue ro y pergamino, en dos tonalidades de ma rrón (avellana y os curo); refuerzo romboidal d e doble capa bajo el anclaje de la baga; misma forma de anudar los extremos de los cierre s; las solapas se monta n de forma idéntica. Las filigranas son variantes de los tres círculos. Hay un elemento discordante y e s que en 1668 y 1669 los libros tienen vueltas (conservando el sobrante en los ángulos de la solapa), mientras que en el 1670 no. Se han cons ervado los asientos contables de los tres años, incluso por partida doble en el caso del año 1668, donde se duplica el gast o al aparecer en ambos libros 693 . S e pagaron 8 reales por cada li bro los dos primeros años, mientras que en 1670 había subido un real llegando a los nueve. Como viene siendo h abitual, la compra se rea liza en los primeros días del año (3, 8 y 4 de enero respectivamente). Imagen 250 . Li bros de cuent as 1668- 1670. 693 AHUS Semi nario 96, f . 2v ., A HUS S emin ario 2 27, f . 75v . 261 Imagen 251 . Anclaje AHUS Se minario 96 y 227. Imagen 252 . Ref uerz o interno AHUS Seminario 228 694 . 694 El volumen AHUS S eminari o 97 ha perdido gr an parte de la cubierta. N o se conser van los cierres ni sus refu erz os internos. 262 Imagen 253 . Ref uerz os internos AHUS Seminario 98 y 229. - Año 1671. Sº 99 y 230. El estado de conservación del li bro de gasto extraordinario (Sº 230), no permite examina r bien todos los elementos. Pero aun así el p arecido es innegable: ambos c ierran con cintas (lo c ual e s significativo por se r minoría), con refuerzos internos de ocho lados, mismo ti po de refue rzos de cosido y puntadas de 45 mm. Podría ser el mismo taller de elaboración. El ocho de enero del año e n que se comple tan estos libros se sacaron de las arca s del Colegio 15 reales de vellón para su compra 695 . Imagen 254 . Li bros de cuent as de 1671. 695 AHUS Semi nario 2 30, f . 70r . 263 - Año 1674. Sº 102 y 232. El estudio realizado apunta a qu e podrían haber sido realizados en el mismo taller . Poseen la mi sma filigra na en el papel del texto. El nudo interno de las lazada s es b astante similar . Ambos usan refuerzos de cosido con extremos redondeados. La dirección de cierre de la solapa es diferente, pero ya a claré que es algo que depende del que escribe, no del artesano que elabora el libro c on lo que es mejor no tomarlo como elemento de comparación de cara a la fabricación. Aunque tampoco tiene que ver con la construcción de la cubierta, las anotaciones sobr e la cubierta f ueron hechas por la misma mano en ambos libros. Se c uenta con el dato c ontable de la compra de ambos ejemplares por quince reales 696 . Imagen 255 . AHUS S eminario 102 y 232. Imagen 256 . Ref uerz os de cosido con e xt remos redondeados . Libro s de cuentas de 1674. 696 AHUS Semi nario 2 32, f . 72r . 264 - Año 1675. Sº 103 y 233. Al analizar las características de ambos ejemplares hay algunos elementos que podrían apuntar al mismo taller . Se cosen sobre refuerzos de cosido con extremos redondeados y puntadas de 40 mm. El p er gamino es sim ilar con un grosor de 0,3 mm . Las filigranas son idénticas: t res círculos rematados po r coron a, escudo de Génova en óvalo sup erior , iniciales AMo en el central, “o” en el inferior . Fue un año en que se apresuraron y el mismo uno de enero se realizó la de los li bros para el g asto ordinario y extra ordinari o, pagando un total de quince reales 697 Imagen 257 . F iligr a nas AHUS Seminario 103 y 233. Imagen 258 . Li bros de cuent as del año 1675. 697 AHUS Semi nario 2 33, f . 68r . 265 - Años 1677 y 1678. Sº 105, 234 y 235. Existen elementos coincidentes entre estos tres libros que pa recen indic ar un origen común. T odos pre sentan pa utado a ti nta en e l cuerpo del libro algo qu e, como ya se vio, afecta a un porcentaje pequeño de volúmenes en este fondo. Poseen el mismo ti po de refuerzos d e cosido (de seis lados terminad os en punta de color mar rón oscuro ) y fueron cosidos con puntadas en entre 40 y 45 m m. T ambién es similar la forma d e anud ar los extremos de la l azada en el inte rior de la cubie rta. D e ambos años se c onservan asientos c ontables que dan fe d e la a dquisición de los libros nece sarios para el d esarrollo de la p ráctica contable tanto en 1677 como en 1678. Fue ron compras realiza das el día cuatro y uno de enero, a razón de dieciocho y quince reales según el año 698 . Imagen 259 . Nudos i nternos en AHUS Seminario 105 y 234. Imagen 260 . Anclaje de la lazada en AHUS Seminario 235. 698 AHUS Semin ario 234, f . 61 r ., AHUS Sº235, f . 45r . 266 - Años 1686, 1688, 1689 y 1690. Sº 1 12, 1 13, 1 14, 1 15, 240, 241, 242 y 243. Los ocho volúmenes de gasto ordinario y extraordinario de estos cuatro años parecen proceder del mismo lugar de produ cción. El per g amino de la cubierta de todos ellos ti ene un grosor de 0,3-0,4 mm. En tres casos se us a a la inversa (Sº 1 13, 240 y 241). Las sol apas y cierres son idénticos (es muy sig nificativa la posición del botón sin sobresalir nada de la solapa ). Lo mismo ocurre con los refuerzos de cosido (d e seis lados terminados en punta, de color marrón oscuro). En el interior de la cubierta todos usan refuerzos romboidales y anudan de la misma forma los extremos de las bagas. P resentan diversas variantes de filigranas de los tres círculos. En el caso del Sº 1 13 y 241 es la mi sma (tres círculos r ematados por cruz. Medi a luna en círculo superior , P en el medio, símbolo sin identificar en el inferior). Los libros S º 1 13, 240 y 241 son idénticos (véase i magen 197). Se conservan notas acerca de la compra de los libros para las cuentas de los cua tro años examinados. Doc e rea les se gastaron en 1686 y 1689. En 1688 tuvieron que desembolsar catorce reales, mientras que en 1690 bastaron trece . Imagen 261 . Ref uerz os internos AHUS Seminario 112 y 240. 267 Imagen 262 . Ref uerz os internos de AHUS Seminario 113 y 241. Imagen 263 . Ref uerz os internos AHUS Seminario 114 y 242. 268 Imagen 264 . Ref uerz os internos AHUS Seminario 115 y 243. Imagen 265 . Li bros de cuent as de 1686. Imagen 266 . Li bros de cuent as de 1687. 269 Imagen 267 . AHUS S eminario 113, 240, 241. Imagen 268 . AHUS S eminario 114 y 242. - Año 1691, 1693 y 1694. S º 1 16, 1 18, 1 19, 244 y 245. En este grupo de libros se puede asegurar que los volúmenes Sº 1 18, 244 y 245 son del mismo taller . T odo ap unta a que el Sº 1 16 también. En cuanto a l Sº 1 19 le faltan demasiados eleme ntos de comparación. Los puntos en común más llamativos por ser poco usuales con respecto al resto de l fondo son: refuerzos de cosido rectangulares en cuero marrón oscuro sobre pe r gam ino, solapas hexagonales. Otros elementos coincidentes: per gamino de 0,4 -0,5 mm , refu erzos internos romboidales con extremos que se anudan b ajo el pasaje horizontal, filigranas de los tres círculos en su v ariante de escudo g enovés (son iguales en cada año). No se han encontrado referenc ias contables que tengan que ver con la compra de li bros en 1691. Sí en 1693 y 276 Imagen 279 . Daño s por humedad en Se minario 117 y 243 bis. Nadie advirtió al joven veedor que en 1699 diseñó la portada del li bro del gasto extraordinario, que tal acumulación de tinta en las iniciales se ría una condena a la integridad del soporte. Ciertas cosa s sólo se saben con el paso de los años. Imagen 280 . P é rdi das de gr afía a causa de la tint a. AHUS Semi nario 250. 277 A pesar de todo, la sensac ión general no es mala. En un siglo de hist oria se conservan restos documentales de más de tres cuartos del periodo, recogidos en 1 18 unidades. Únicamente en tres ocasiones 702 se ha perdido encuaderna ción y cosido. Y au nque llegar con cosido, pero sin cubierta tampoco es lo ideal, hay que decir que únic amente sucede en cinco oc asiones 703 . Por supuesto que hay volúmene s dañados o muy dañados, pero no son mayoría. Los materiales eran espartanos, pero de buena calidad, y es obvio que jugó a favor de la supervivencia de los libros. La sit uación exacta de cada volum en se ofrece e n sus fichas y a ellas remito para un estudio más profundo. Sin embar go, s e pueden da r algunas pinc eladas gen erales d e las principales care ncias de conservación que afectan a los diferentes ejemplares. Los daños que más aparecen e n los cuerpos de libro son: - Suciedad superficial. - Difere nt es grados de degrada ción de las tintas ferrogálicas usadas en la r edacción de los textos. Imagen 281 , Degr adación de tin tas en A HUS Sem inario 116. 702 AHUS Semi nario 231, 236 y 305 bis. 703 AHUS Semi nario 71, 119, 2 05, 238 y 23 9. 278 - Daños causados por exposición directa a fuente de humedad: cercos, debilitamiento y pérdida del soporte, manc has causadas por micror ganismos. Imagen 282 . Degr adación por h umedad. AHUS Seminario 217. - Pérdidas de soporte por ca usas mecánicas y biológicas (insectos y micror ganismos). Imagen 283 . P é rdi das de soporte en AHUS Seminario 71. 279 Por lo que respecta a las huellas de de gradación más comunes de las cubiertas: - Debilitamiento, fragmentación o pér dida de la estructura de cosido. Imagen 284 . Estructur a de cosido fragmen tada. AHUS Seminario 222. - Fragmentación de los refuerz os de cosido. Imagen 285 . Ref uerz o de cosido rot o. AHUS Seminario 219. 280 - Pérdida total o parc ial de la cubierta. Imagen 286 . Cubierta fr agmentada. AHUS Seminario 63. - Deformaciones, d esgarros y lagunas de dif erente entidad que a fectaban al per gamino. Imagen 287 .Defo rmación del pergamino . AHUS S eminario 222. 281 - Cierres perdidos tota l o p arcialmente . Imagen 288 . Ci erres dañados . AHUS Seminario 220. - Daños provocados por exposición directa a fue nte de hum edad: ondulación, debilitamiento y pérdi das del soporte, cercos, manchas causa das por micror ganismos. Imagen 289 . Huellas de m icror ganismos . AHUS Seminario 90. 282 El análisis de los li bros contables ha desvelado lo int eresa nte que es poder trabajar de forma conjunta con datos estructurales y de contenido dentro de la misma colecc ión , ya que brinda una oportuni dad única para aument ar los conocimientos existentes en el estudio de la historia de la encuadernación, en este caso del ámbito de archivos. Asimismo, se consigue abundante información de interés sobre l a or ganización y economía d e una institución im portante como lo fue el Colegio d e Santa María d e Jesús en el siglo XVII. ***** A NEXO : A PUNTES DE GASTOS DE LA ADQUI SICIÓN DE LIBROS Y MA TERIAL RELACIONADO CON ENCUADERNAC IÓN EXISTENTES EN LOS LIBROS DE GASTOS 704 [1] 1599, noviembre 23, martes. De un libr o en blan co de seis manos de papel qu e s e traxo para la cámara r e toral , seis r eales y un quartillo doscientos y doce maravedíes, 212 705 [2] 1600, abril 20, jueve s. De ec har un p er gamino a un libr o de el colegio , 68 706 [3] 1603, agosto 31, domingo. De enquadernar las Co nstituciones , ocho r eales , docientos y setenta y dos maravedíes , 272 707 704 En cada nota a pie de página se señalar á l a localización , utilizando la foliación origin al si la tuvier a, o reflejando la p osición real si no e xiste foli ación escrita. En alguna oc asión utilizaron paginación y así se refleja en la nota. En los asientos contab les siempre apar ece , a l a d erecha, la cifr a n umérica del gasto , a vec es referida a los mar avedíes correspondientes, otr as a los reale s. Se tr anscr ibe en todos los casos alejándola del text o par a, en cierta forma, cop iar el estilo del apunt e original. En l os c asos en que anotaron también una c ifr a a la izquierda, esta va r eferida al gasto en reales , d ejando l a de la derecha par a la eq uivalencia en mar avedíes. 705 AHUS Semi nario 60, f . 10v . 706 Ibide m, f . 26r . 707 Ibidem, f .160r . Sobre el contenido d e est e apunt e s e puede ampliar l a información en Abad, 2022. 283 [4] 1606, marzo 3. En ese mismo día se sacar on del ar ca setenta y ocho r eales que se debían de los libr os que se an comprado pa ra elColegio, para quentas y otras cosas, y part e de ellos se llebar on a casa del señor visitador , 2V652 708 [5] 1626, enero 3. Este día se sacar on del ar ca diez y ocho r eale s de hacer dos quadernos de informaciones del ar chivo, 612 709 [6] 1626, julio 4. En este día se sacar on o cho r eales a cumplimiento de doce que costó el li br o de las medidas de las casas, V272 710 [7] 1629, noviembre 4, domingo. Este libr o para la cuenta , 6 r eales 204 711 [8] 1630, abril 20. En este día se sacar on del ar ca ocho r eales de un libr o blanco para el tri go, 272 712 [9] 1631, octubre 4, sábado. de un libr o blanco y papel para otr o , 476 713 [10]1631, octubre 20. en este día se sacar on cuatr o r eales de un libr o en blanco para el pa[n] 136 714 [ 11 ] 1632, octubre 1, miércoles. Papel para este libr o , 008 715 708 AHUS Semi nario 279, f . 60r . 709 AHUS Semi nario 280, f . 100v . 710 AHUS Semi nario 280, f . 102v . 711 AHUS Semi nario 62, f . 2v . 712 AHUS Semi nario 280, f . 312v . 713 AHUS Semi nario 64, f .2v . 714 AHUS Semi nario 280, f . 354r . 715 AHUS Semi nario 64, f .107v . 284 [12] 1633, enero 8, sába do. Seis r eales deste libr o , 204 716 [1 3] 1633, marzo 7. En siete días del mes de março se sacar on del ar ca diez r eales para ad er eçar el misal 0V340 717 [1 4] 1633, mayo 5, jueves. Faltan siete días por que sale li br o para ajustar , lo re pone como otr os siete de la semana siguiente , que par ece son todos 5806 maravedíes 718 . [1 5] 1633, agosto 14. En 14 de agosto se sa car on del ar ca siete r eales de un libr o para entradas de familiar es, 238 719 [16] 1634, enero 1, domingo. Deste libr o para la despensa , 0008/272 720 [1 7] 1635, julio 7. En 7 de julio al libr er o de enquadernar los Estatutos diez y seis r eales, 5 44 721 [1 8] 1637, julio 1, domingo Deste libr o , 392 722 [1 9] 1638, mayo 1, sábado. Diez r eales de este libr o , 0340 723 716 AHUS Semi nario 65, f . 3v . 717 AHUS Semi nario 280, f . 406r . 718 AHUS Semi nario 65, f .28v . T r as la nota dejaron d os hojas en blanc o y retomaron las cu entas el jueves 12. 719 AHUS Semi nario 280, f . 407r . 720 AHUS Semi nario 66, f .1r . 721 AHUS Semi nario 280, f . 457r . 722 AHUS Semi nario 67, f . 2r . 723 AHUS Semi nario 69, f . 1r . 285 [20] 1640, enero 1. En primer o de hen er o se sacar on del ar ca quinc e r eales de este li br o y otr o del gasto extraor dinario deste pr esente año. 510 . Do n Manuel de Angulo Ar ciniega Sr . Rector 724 . [21] 1640, noviembre 10, sábado. Un libr o para la beduría , 0204 725 [2 2] 1640, agosto 18. En 18 de agosto se sacar on del ar ca sinquenta y sinco r eales con que se compró un missal para la capilla. 1870 Doctor Bermúdez 726 [2 3] 1641, septiembre 6. Más ocho r eales para un li br o de la despensa 272 Sarmiento Sr . Rector 727 [24] 1641, noviembre 7. De un libr o blanco para cartas de pago , tr es r eales 0102 728 [25] 1642, enero 2, Mas se gastar on en e ste libr o ocho r eal es que costó , 0272 maravedí es 729 [2 6] 1642, julio 5. En 5 de ju llio se sacar on del ar ca seis re ales que costó enquadernar dos [estandos] uno para el juez conserbador y otr o para la Cámara r ector al con [lisbr es] 0204 marave díes 730 724 AHUS Semi nario 205, f . 16r . 725 AHUS Semi nario 72, f .5r . 726 AHUS Semi nario 205, f . 20r . 727 AHUS Semi nario 206, f . 30v . 728 Ibide m, f .31v . 729 AHUS Semi nario 2 07, f . 12r . 730 Ibide m, f . 26r . 292 [70] 1683, enero 1. En 1 de ener o compré dos libr os para el gasto or dinario y extraor dinar io , a 6 r eales. Son doce r eales. Y un quadernillo de r ezo , dos r eales y medio. Son c ator ce y medio , 0001 4 775 [71] 1686. Más compré dos libr os , uno para el gasto or dinario , otr o para el extraor dinario , a seis r eales cada uno , son doce r eales , 0012 Mas un libr o para el r ezo , tr es r eales , 03 776 [72] 1688. Primeramente, s e compr ar on dos libr os del gast o or dinario y extraor dinar io. Costar on 014. Del quadernillo para la capilla , 002 ½ 777 [73] 1689. Más di doce r eales para l os libr os de quentas , más di dos r eales y medio pa ra un quaderno para la capilla 778 [74] 1690. Dos libr os de gasto or dinario y extraor dinario , tr e ce r eales , 0013 De un quadernillo para la capilla , seis r eales y medio , 0006 2 779 [75] 1692. De dos libr os del gasto or dinario y extraor dinario , 016 r eales 780 [76] 1693. De los libr os para las qu entas , 00 018 781 775 AHUS Semi nario 239, f . 58r . 776 AHUS Semi nario 240, f . 58r . 777 AHUS Semi nario 241, f . 58r . 778 AHUS Semi nario 242, f . 55r . 779 AHUS Semi nario 243, f . 61r . S e ha separ ado el súper í ndice d e la cifr a par a evitar confusiones con el 2 q ue repre senta al medio real del original. 780 AHUS Semi nario 243 bis, f 59r . 781 AHUS Semi nario 244, f . 43r . 293 [77] 1694. De los libr os de gasto or dinario y extraor dinario , diez y seis r eales , 00016 …Más doce r eales que di al libr er o que c ompuso las ojas del libr o 00 012 782 [7 8] 1695. Primeramente, en dos de hener o dos libr os de ga sto or dinario y extraor dinario , 16 r eales , 001 6 783 [7 9] 1696. En 1 de hener o de dos libr os para l as cuentas , 00 15 784 [80] 1697, enero 7. En dicho día se sacar on de las ar cas quince r eales de ve[llón para la compra de dos] libr os , uno para el gasto or dinar io [y el otr o para el extraor dinari]o , 00510 785 [81] 1698, enero 2. En 2 de h ener o , de los li br os de gasto or dinario y extraor dinario , 15 r eales , 00015 786 Más de enquadernar dos libr os de pruebas y intr ometer algunas sumarias y de componer el missal y ponerle manezillas y enquadernarlos de nuevo , de q ue ay r esivo , setenta r eales , 00070 787 [82] 1699, enero 2. Primeramente, en 2 de h ener o de los libr os del gasto or dinario y extraor dinar io del Colegio para sus quentas , 18 r eales , 0018 788 782 AHUS Semi nario 245, f 85r . 783 AHUS Semi nario 246, f . 57r . 784 AHUS Semi nario 247, f . 39r . 785 AHUS Semi nario 248, f . 72r . 786 AHUS Semi nario 249, f . 51r . 787 AHUS Semi nario 249, f . 52r . 788 AHUS Semi nario 250, f . 63r . 294 6. C ONCLUSION ES 295 Este trabajo d e investigación se inició reflexionando sobre cómo la historia cotidiana d e una institución colegial como la del Rodrigo de Santaella generó un importante conjunto de documentación de diversa índole que nació, se or ganizó y conservó de forma diferente. La información que puede proporcionar este tipo de fondos es de gran riqueza, ya que innumerables son los asp ectos bajo los que se pu ede enfocar su estudio. Se pueden extraer datos históricos, sociológicos, económicos, artesanales y artísticos, nutricionales y , por supuesto, datos sobre la arqueología del libro. Mi interés por el fon do administrativo del Colegio de Maese Rodrigo queda perfectamente encuadrado dentro de los estudios de Historia de la Encuadernación. Más concre t amente, dentro d el pequeño subgrupo de las encuadernaciones en per gamino flexible utilizadas en col ecc iones d e archivo. La más pequeña de las hermanas pequ eñas de la Historia con mayúscula. Pero quizá s por esto y gra cias a e llo, una hermana bastante desconocida y llena de interés por la cantidad de datos inéditos que puede proporcionar . La lectura de la bibliografía referente al tema desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad, d entro y fuera de nuestras fronteras, r evela un aumento creciente del estudio histórico de las encuader naciones flexibles en pergamino, pero con matice s. La mayoría de las investigaciones tienen como objeto colecciones de libros im presos, manifestándose cierta preferencia por aq uellos datados antes de 1600. Suelen ser libros con cubiertas en per gamino flexible enlazadas, que presentan características dif erentes según la región de procede ncia. Gracias a l os datos ofrecidos por este tipo de publicaciones es posible, a veces, asociar un volumen a un área ge ográfica por detalles como la form a de enlazar los nervios o el ti po d e cierr e. Así un libro cosido so b re nervios de piel curtida al alumbre, que rea lizan la unión con la cubierta mediante un pasaje en “ v” y que además cuenta c on cierres de botón “cabe za de tur co” posi cionado en la tap a derecha, habría sido probablemente confecc io nado en Espa ña o por alguie n formado dentro de sus fronteras. Sin embar go, cua ndo se contabilizan este mismo tipo de estudios, pero en colecciones de archivo, el número de publicaciones desciende drásticamente y se centra mayoritariamente en las de cartera, con band as decora das. No existe, en este caso, suficientes resultados publicados que ayuden a la datac ión o loca lización de la encuadernación. Aunque bien es cierto que dichos parámetros se pueden obtener de la documentación contenid a. De cualquier forma, se requieren más estudios en los que, de forma sis temática, se ofrezcan datos de colecciones asociados al entorno e n que fueron genera das. 296 A través de la bibliogra fía y del conocimiento dire cto de otras colec ciones diferentes a la del objeto de la presente tesis, se concluye que las tipologías de encuaderna ciones en per gamino fle xible presentes en archivos son, e n líneas generales, las mismas que las que se localizan en bibliotecas. Aunqu e hay ciertas preferencias que indudablemente se asocian más a l mundo do cumental. En concre to: - Utilización de estructuras flexibles durante más t iempo. S i a lo lar go de l os siglos XVII y XVIII el c artón, de diferentes g rosores, se va adueñando d e l as tapas en per gamino de li bros impresos, en los archivos siguen existiendo muchos ejemplos tardíos de c ubiertas completamente flexibles. - Existencia de un porcentaje mayor de volúm enes que uti lizan hilvanes (primarios o secundarios) o puntadas lar gas para unir la c ubierta al cue rpo del libro. - Es frecuente contar con solapas o, en su defecto, pestañas d e protección. La función protectora de la encuadernación adquiere aún más sentido cuando lo que se custodia e s único y en la mayoría de los casos irrecuperable. - Siguiendo el razonamie nto del punto anterior , los cier res pasan a s er imprescindibles. - Aunque puedan darse los elementos decorativos sin más, en muchas ocasiones son un embellec imiento de un elemento estruc tural como ocurre con l os patrones de las cintas que sujetan las banda s a la cubierta. V olviendo al tema de objeto de estudio de esta investigación, hay que señalar que la institución de origen de los volúmenes los genera a través de dos vías principales: la acumulación de expedientes de limpieza de sangre y el control de los ingresos (el ca r go) y los gastos (la data) . La inc lusión, no pre vista e n o rigen, de la purez a de linaje, oca sionó un volumen de doc um entación considerable que era ne cesario c onservar a decuadamente. T ratándose de expedientes de difere nt e longitud y estructura, se consideró que la tipología más adecuada pa ra agruparlos era la de cubier t a enlazada . Por otro lado, el control de las cuentas de mayo rdomía y veeduría se sostenía s obre libros en blanco comprados con anterioridad, encua drado s en la tipología de cartera. Se han examinado 144 unidades archivísticas, datadas entre los siglos XVI y XVII, con un único origen geográfico, S evilla y una sola ins titución de proveniencia, el Colegio de Santa María de Jesús. Sus elementos formales fueron examinados en base a una úni ca ficha de re gistro creada y adaptada a los libros que componían el grupo de estudio. Junto 297 al análisis material se lle vó a cabo el ex amen del contenido de 1 18 de las volúmenes, aquellos que contenían datos contables y en donde ha sido posible encontrar noticias relacionadas con las propias encuadernaciones. Con todos estos datos se han podido al canzar algun as conclusiones sobre la tipología de e ncuadernaciones utilizadas, los materiales y e structuras u tilizadas, la e volución de estas y los profesionales implicados. El estudio de las encu adernaciones utilizadas para agrup ar los diferentes e xpedientes de pruebas de limpieza de c olegiales y familiares desvela preferencia por ciertos aspectos que se expondrán a continuación 789 . Los ejemplares más antiguos son más voluminosos, de pe r gamino más re cio y con estructuras más resistentes. A medida qu e se avanza en la centuria disminuye el número de expedientes agrupados en un mi smo libro y en p aralelo sus características estructurales se hace n algo más liviana s. Los expedientes se redac taban, en general, sobre papel de buena calidad. En las hojas de guarda y en los folios incluidos para separar expedientes en los primeros volúmenes, se observa e l p redominio de dos filigranas: la de óva l o en forma de coraz ón hasta 1625 y la de los tres círc ulos después de 1638. El proceso de encuadernación incluía una fase de preparación donde postetas de diferente longitud se unían con cosidos en plano y se compl etaban con l a inclusión de guardas y a veces hojas de separación entre expedientes. Dicho trabajo se realizaba, al men os en una parte de los casos, entre los muros del Colegio, como lo demuestran alg unos asientos contables que se s eñalaron dentro del capítulo 4 790 . T ras los cosidos en plano, y gracias a la inform ación que se proporciona en los libros contables, era un librero el en car gado de continuar con el resto d el proceso 791 . No se proporcionan nombres, solo la mención genérica “al libr er o” . Como ya se expuso, pudo tratarse de cualquiera de los enumerados por Rico y Sinobas, Álvarez M árquez y S antos de la Hera en sus estudios sobre el mundo del libro en Sevilla en los siglos XVI y XVII 792 . Aunque también cabe o tra posibilidad. Al igual que sucede con los libreros, cuando 789 El objeti vo es explicar el modelo mayoritario de las encuadernaciones que cubren los ejempl are s de expedientes d e sangre . Los volúmenes S eminario 24 y 25 q uedan fuera de t oda esta e xposición ya q ue , como se señaló , p oseen encuadernaciones de carter a com pletamente diferent es al re sto del conju nto . 790 V éase p . 153 . 791 V éase p . 161 - 162. 792 V éase p . del capítulo 161 - 1 62. 298 aparece n encar gos de impresión no se suele nomb rar al profesional, con la exce pción de algunos trabajos r ealizados por los impresores Ju an Gómez d e B las y , algu nos años más tarde, su hijo Francisco. Esta familia de im presores, de ingente producción tipográ fica, pero con trabajos de calidad mediocre, que dominó el ambiente de la imprenta de Sevilla entre el segundo tercio de l XVII y el primer cuarto del XVIII, realizaron también encar gos para los colegiales de Sa nta María de Jesús. S e sa be, por las investi gaciones de Santos de la Hera , que ambos proporcionaron a la Catedral libros para la mayordomía y la receptoría y de Fábrica, y en el caso de F rancisco t ambién encuadernó algunas de las obras que imprimió 793 . Con estos datos se podría pensar que pu dieran ha berse encar gado , al men os en alguna oc asión, tanto de las encuadernaciones de los libros de limpieza de sangre , que no revestían ninguna c ompl icación, como de la factura de los libros en blanco que adquirió el Colegio. Independiente m ente de q uiénes fueran los encar ga dos de realizar las cubiertas enlazadas de los ejemplares, se puede establecer un modelo ideal basado en las características que más se repiten. Expongo a continuac ión la descripción de este libro arquetípico . Los diferentes expediente s unidos precedentemente con c osturas en plano se cosían a tres nervios sim ples de piel curtida al alumbre, m ediante una costur a a punto seguido por detrás, r ealiza da con hilo de lino o algodón sin te ñir o de color azul. En el 50% de los casos se añadían cabezadas primarias con un elevado número d e puntos d e anclaje y talón de sujeción trasero. Si las encuadernaciones se rea lizaron en la segunda mitad del XVI se les aplicó refuerzo en el lom o mediante la adhesi ón de tiras de per gami no (en algunos casos obtenidas de documentos manuscritos) en los entrenervios. Dichas tiras se prolongaban y pegaban sobre las contraguardas. Como adhesivo se prefería la cola or gánica de origen anima l. Para las cubiertas se eligieron per g aminos recios, de un grosor cercano o al go superior a 0,5 mm. Siguiendo la tónica habitual, se dejaba el lado pelo a la vista y se respetaba la tonalidad original. Grac i as a las pruebas de investigación biomolecular , rea lizadas por el Departa m ento de A rqueología de la Universidad d e Cambridge, se sabe que la especie d e la que s e obtenían de forma mayoritaria e ra la ove ja. Algo lógi co si s e tiene e n cuenta que el ganado ovino era e l m ás abundante en la región. 793 Santos de la Her a, pp . 239 -24 1. 299 No se incluía ningún tipo de cartón o r efuerzo alguno en las tapas. La flexibilidad primaba de cara a facilitar su consulta. A pesar d e ello y del tamaño que tienen, los e jemplares han resistido bastante bien, sin gra ves deformaciones. La cubierta se preparaba de forma independient e escogiendo una pieza lo su ficientemente grande como para que les bastara para tener vueltas, cejas y pestaña s de protecc ión. Se plegaban la c abeza y el pie de la pieza de pe r ga mino y posteriormente los lados cortos. No ha bía cortes rectos, ni perfiles simétricos, pe ro el re sultado func ionaba y cumplía con su función p rotectora. P ara completar , se añaden cierres d e cintas d e piel curtida al alumbre. La mayor parte utilizan un único orificio, pero asegurando el anclaje mediante un giro en el borde de la vuelta. El contenido y datación se anotaban sobre el lo mo, probablemente con la cubierta ya unida a l cuerpo del libro. El sentido de la escritura es transversal a l lomo e n veinte de los veintidós casos. La unión entre texto y cubier ta se re aliza en primera instancia enlazando los ne rvios a las tapas de per g amino mediante un recorrido horizontal o en forma de “V”, de entre 10 y 15 mm. Aquellos libros que contaban c on cabezadas (trece), también las utilizan para complementar la unión, en esta ocasión con p asajes de entr e 10 y 15 mm y recorrido oblicuo para evitar desgarros en esa zona tan crítica de la encuadernación. Únicamente los libros encua dernados en la segunda mitad del siglo XVII añaden la adhesión d e las guardas como tercer ele mento de unión, median te pegado perimetral, tan usual en las encuadernaciones e n pergamino flexible. Recapitulando, uno de los modelos de encuadernación para material docu mental que los libreros ofertaban en la S evilla del siglo XVI y XVII, era d e p er gamino flexible, enlazada a través de tres nervios y cabezadas de piel curtida al alumbre y cierres del mi smo material. T écnicamente hablando se aprecia evolución en el refuerzo del lom o con tiras de per gamino que única mente se uti liza en l a se gunda mitad del XVI, desapareciendo completamente de spués. Otro elemento que indica un ca mbio a medida que se avanza e n el periodo, es la adhesión de las contraguardas a las contratapas en l a segunda mitad del XVII. T ambién se aprecia la disminución del volumen de los ejemplares y la utili zación de per g aminos menos recios conforme van pasando los años. Por lo que respecta a los libros contables estudiados, ciento dieciocho en to tal, son en su totalidad libros en blanc o compra dos en las ne gocios de los libreros o, si se confirmara la 300 opción mencionada de la familia de Blas, proporcionados también por im presores. Me inclino a pensar que el Colegio acudía a diferente s establecimientos para a bastecerse de estos “cuadernos”, ya qu e, aunque la tipologí a es siempre la misma, hay difere ncias en algunos e lementos como las solapa s, los refuerz os de cosido, los nudos de los anc lajes… Al analizarlos, como acabo de expon er , se descubre que hay b astantes detalles que los diferencian, pero también puntos en común que muestran cómo eran los libros en blanc o usados en el Colegio de Santa Ma ría de Jesús y , por ende, cómo era una de las tipolo gías de este tipo de libros vendidas en Sevilla en e l siglo XVII. Se iniciaba eligiendo p apel de buena calidad, de formato in folio, con una presencia mayoritaria de la filigrana de los tres círculos. Esta prefere ncia por usar material de alto nivel tiene que ver con e l hecho de que se destinaba a documentación administ rativa que era conveniente conserv ar . Contrasta, en g eneral, la calidad d e los materiales con la sencillez y e l poco atractivo de la tipología de la encuade rnación. Se elabora ban cu adernillos de diez o más bifolios. El espacio se or ganizaba en columnas conseguidas principalmente con pautado administ rativo, que consistía en plegar los folios dos veces. Se obtenían cuatro columnas que posteriormente adaptaban en el Cole gio a tres espacios (las dos columnas centrales se c onvertían en un a) en los que poder diferenciar entre con cepto (espac io c entral), cifras numéricas (columna derecha y a ve ces la izquierda), y notas aclaratorias ( columna izquierda). La numer ación qu e se o bserva sobre todo en los libros del gasto extraordinario y en los de c ar ga y data, s e añadía en el Colegio una vez que s e decidía a qué se iba a dedi car el ejemplar c omp rado. Prepara do el cu erpo del li bro se acomete la constru cción de la cubierta. Para ello se escoge una pieza d e per gamino de grosor claramente i nferior al utilizado en el grupo de las encuadernaciones enlazadas, en concre to entre 0, 2-0,4 mm. Se prefiere utili zar el lado pelo sin teñir a la vista. Los estudios realiza dos con espectrometría de masas confirman la oveja como animal de origen de los per gaminos, c oincidiendo con el material usado en las encuadernaciones e nl aza das. Hasta 1650 hay cierta p redilección por elaborar cubiertas con vueltas, plegando primero los lados lar gos y posteriormente los cortos. Era n vueltas irregular es y sin ningún tipo de regla. A partir de la segunda mitad del sigl o se opta por la economía de mat erial y de tiempo y las piezas de per gamino se cortan a ras d el cuerpo del libro. Si se lleva a cabo un cálculo a nivel global son mayoría la e ncuader naciones c ortadas a ras (un 68%). 301 La protección del contenido era un a prioridad por lo que se han encontrado 109 solapas o restos de estas en los libros examinados. La mayoría p entagonales, ocupando aproximadamente un t ercio de la tapa y con una particularidad, l a dirección de cierre viene determinada por la persona que inicia a escribir no por el creador de la encuadernación. Para evitar que la solapa se abriera mientras e l libro no era consultado se añadían cierre s. Principalmente de ba ga trenza da y botón de piel enrolla da (sólo en seis oca si ones se opta por cintas). Lo habitual era que se reforzara el anclaje de los cierres c on piezas de per gamino internas. Para unir la cubierta y los cuadernillos se lleva a cabo un cosido de puntada lar ga sobre refuerzos de piel, a veces doblados con per gamino o cartón. El uso de este último se da sobre todo entre 1640 y 1650, mientras que el per gamino como base del refuerzo d e piel es mayoritario a p artir d e 1668. Existen diferent es formas en los re fuerzos siendo la hexagonal la que se e ncu entra en más ejemplares. Únicamente en tres ocasiones los r efuerzos se convierten en bandas al prolongarse sobre las c ubiertas. Quizás en los libros de mayor domía perdidos tuviera mayor representación esta ti pología. T anto las b andas como los refuerzos son de diferentes tonalidades de color marrón. Sobre el lomo reciben un rotulado longitudi nal que contiene la datación, a veces acompaña da de l concepto de gasto, indicando si e ra ordinario o e xtraordinario. Será en la tapa donde, en oc asiones, se añadan más detalles como el nombre del rector y del Cole gio. Es una tipología que enc ierra poca evolución, a unque la desaparición de las vueltas en la segunda mitad del XVII, nos puede ayudar a encuadrar el periodo de fabricación. Otro elemento que aporta in formación diferenciadora es el uso de las pie zas de per gami no usadas como base de la piel de los refue rzos, ele mento que se localiza preferentemente en el último tercio del siglo XVII. Ambas tipologías, enlaz ada y de cartera, se prese ntan como productos comercializa dos en la Sevilla del XVI y XVII, por los libreros. No s e han transmitido los nombres, pe ro e l estudio de cada volum en muestra características pa rticulares que, a l hallarlas repetidas en otros ejemplare s, desvelan un orige n compar tido, ya sea e l taller o incluso el arte sano. La forma y proporción de la solapa , la posición y el grosor de la bag a y el botón , la forma de 308 Estaciones de cosido: las medidas se tom an en el primer cuadernillo. Prim ero se mide la longitud total del folio y después la posición de las difere ntes estaciones de cosido. Hay que aclarar que difícilmente los cosidos son rectos, por lo que es una medida orientativa. Tras los datos numéricos se incluye un dibujo a escala en el que se r epresentan los cuadernillos, las estacion es de cosido y se señalan las diferentes medidas res ultantes sobre el lomo 800 . Adjunto ejemplo con explicación de cada medida: C: cabeza P: pie Longitud total de lomo: 320 mm Grosor lomo: 115 mm Estaciones de cosido: 75-150-220 mm Espacio entre estaciones: 75- 75 - 70 -100 Tipo de hilo: materia prima y color. Encolado del lomo: si lo tuvo, se intenta espec ific ar de qué tipo. Refuerz o del lomo: sí o n o. Tipo de refuerz o: se especifica qué tipología se ha uti lizado y con qué material. Tipo de cabeza da: primaria, secundaria o ambas. Estructura. Unión de las cabeza das a la cubierta: explicación del sistema de unión. Cierres: tipología. Número de c i erres: 800 La realización de est os dibujos no hubier a sido posible s in la col abor ac ión de Juan Fr ancisco Martínez Expósito , a quien a gr ad ez c o su ayuda. 309 Ceja: si la tiene, se especifica la medida. Pestañas de protección: si las posee, se da la medida de las mismas. Vueltas: se especifica si s on iguales o irregulares. También se da la medida de ca da una. Acaba do de puntas: si se da, se explica cómo montan las vueltas y cómo se han cortado las esquinas. Guardas: si las tuvo, de qué tipo. Unión de las guardas a las tapas: si estaban unidas cual fue el sistema. Decoración en la cubierta: si la tuvo se explica de qué tipo. Anotaciones en la cubiert a: de qué tipo y dónde. Se incluyen en este apartado los tejuelos actuales y a nt eriore s, a p esar de no ser una anotación propiamente dicha . Dimensiones de la cubie rta: las dimensiones de los libros se toman con u n medidor de libros que gara ntiza su ex actitud. Estado de conse rvación de la encuadernación: se s eñalan todos los daños pr esentes en el sistema de cosido y cubierta. Nota: este apartado s e incluye únicamente en los casos e n los que se detecta coincidencia de taller o artesano e ntre dos o más volúmenes, o algún otro a punte de interés. 310 FICHA DE LOS VOLÚ MENES DE ENCUADERNACI ONES DE CARTERA I DENTIFICACIÓN Signatura: Datación del manuscrito: Contenido: C UERPO DEL LIBRO Se inicia dando información del número de folios q ue compone el texto, y el tipo de papel del soporte (calidad, grosor, filigrana...). En e ste caso se describen las filigranas encontradas en el cuerpo del libro, ya que este es contemporáneo a la cubierta. P ero, como ya se indicab a en el ti po de fich a anterior, no s e realiza un análisis cientí fico de las filigranas, porqu e no es objeto de esta investigación. Se incluye su d escripción en las fichas como dato útil para el examen comparativo entre volúm enes, y también como posible información de interés para futuras investigac ion es sobre la materia. Dimensiones: se dan las dimensiones de tres folio s posicionados al inicio, zona central y final del texto, para evidenciar las posibles irregularidades. Cuando no c oincide se señala entre paréntesis, la posición que actualmente o cupa el folio elegido para tomar la medición. Numerac ión: si la tiene, se especifica tipología, material de escritura y posición en el folio, así como las anomalías. Disposición del texto: campo abierto o campo abierto parcial. Para este último se utilizan pliegues, líneas pautadas o ambos. Se e specifica el tipo. Número de c uadernillo s: actuales y originales si tuvo más. Número de bifolios en los cuadernillos: actuales y originales en el caso se compruebe que tuvo más. Estado de conse rvación del soporte: se señalan aquellas patologías que af ectan a l pape l y al elemento que sustentan (tintas) E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible o no. Enlaza da o de cartera. Material de l a cubierta: todas son de pergamino, pero se s eñala qué lado muestra (pelo o carne). Especie animal de proven iencia: este campo única mente se incluye cuando se pueden dar resultados de los aná lisis de ADN que se practicaron a una parte de los libros. Grosor del pergamino: se mide en varia s zonas de la cubierta. Cosido: en esta tipología son todos de puntada larga. Se especifica el tipo de refuerzo de cosido. 311 Estaciones de cosido: las medidas se toman en el prim er cuadernillo. Tr as la longitud tot al del folio se ofrecen los puntos de las estaciones de cosido. Al tratarse de un cosido de puntada larga, se da la posición del orificio de entrada y de salida para c ada estación de cosido 801 . Al igual que en las encuadernaciones enlazadas, s e incluye esquem a del lom o con las estac ion es de cosido. Tipo de hilo: materia prima y teñido si lo hubiera. Refuerz os de cosido: se d escribe la forma y el material del que están formados. Ceja: si la tiene, se especifica la medida. Solapa: se señala sobre qué tapa c i erra, la forma y la medida. Cierres: se de scribe el material, la tipología y la forma de sujeción. Refuerz os internos del sistema de cierre: si los tienen, se describen. Vueltas: se especifica si s on iguales o irre gulares. También se da la medida de cada una. Acaba do de puntas: si se da, se explica cómo montan las vueltas y cómo se han cortado las esquinas. Guardas: si las tuvo, de qué tipo. Unión de las guardas a las tapas: si estaban unidas cual fue el sistema. Decoración en la cubierta: si la tuvo se explica de qué tipo. Anotaciones en la cubiert a: de qué tipo y dónde. Se incluyen en este apartado los tejuelos actuales y a nt eriore s, a p esar de no ser una anotación propiamente dicha . Dimensiones de la cubie rta: las dimensiones de los libros se toman con u n medidor de libros que gara ntiza su ex actitud. Estado de conse rvación de la encuadernación: se s eñalan todos los daños pr esentes en el sistema de cosido y cubierta. Nota: este apartado s e incluye únicamente en los casos e n los que se detecta c oincidencia de taller o artesano e ntre dos o más volúmenes, o algún otro a punte de interés. A continuación, s e pr esentan las 144 fichas de e studio elaborada s durant e la pr esente investigación. 801 He seguido el r a zonamiento de S cholla, 2003, p . 137. La autor a argumenta que en un cosido de puntada lar ga los orificios d e entr ada y salid a de cada refu erz o constituyen una pareja insepar abl e , por lo que forman una única estación de cosido , a pesar de lo alejados que puedan estar . 312 FICHA 1 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 2 Datación del manuscrito: 1518-1545. Contenido: Libro primero de Prueba s de Señores Colegiales. 1º- "Primeros edictos ori ginales escritos por Alonso de Campos p ara enviar publicar por España..." con los re quisi tos para entrar e n el Colegio (ff. 1-5). 1518. 2º I nstrumento de nombr amiento de los doce pri meros colegiales y elección del R ector (ff. 6-8). 1518. 3º- Instrumento de tom a de posesión de los doce primeros colegiales y del Rector (ff. 9 - 11). 1518. 4º- Recepción y juramen to como colegial y capellán del bachiller Alonso Pérez (ff. 12 - 12 bis). 1518. 5º 47 expedientes de Pruebas de Legitimidad y Limpieza para la obtención de Becas de Entrada e n el Colegio de Santa María de J esús (ff. 13-643). 1518-1545. - Expediente 1: Cristóbal de Bustamante. 1519 (ff . 13-22). - Expediente 2: Franc isco Rodríguez. 1520 (ff. 24- 34). - Expediente 3: Sancho López de Otalora. 1521 (ff. 35 -52). - Expediente 4: Rodrigo de Soria. 1523 ( ff. 54-60). - Expediente 5: Antonio Hallado. 1523 (ff. 61-68). - Expediente 6: Pedro Barba. 1524-25 (ff. 69-78). - Expediente 7: Esteba n Vela. 1524-25 (ff. 79-86). - Expediente 8: Juan Tovón. 1524-25 (ff. 88-98). - Expediente 9: Franc isco Gudino. 1525 (ff. 99-106 ) - Expediente10: Luis de Luján. 1526 (ff. 108-118). - Expediente 11: Martín Nieto. 1527 (ff. 120-138). - Expediente 12: Martín de Ortega . 1527 (ff. 140-14 6). - Expediente 13: Juan Fernánde z de Angulo 802 . 1527 (f. 147). - Expediente 14: Martín López Márquez 803 . 1527 (f. 147 v o ). - Expediente 15: Gonzalo Viejo 804 . 1527 (f. 147 v o ). - Expediente 16: Martín de Vergara . 1528 (ff. 148-1 66). - Expediente 17: Juan de C ota. 1528 (ff. 167-182). - Expediente 18: Sancho de Ganc ho. 1529 (f. 183). - Expediente 19: Rodrigo Yáne z Escaso. 1530 (ff. 184 -202). - Expediente 20: Miguel de Talavera. 1530 (ff. 206-220). - Expediente 21: Gonzalo Macías. 1530 ( ff. 222-23 4). - Expediente 22: Ferna ndo García Calderón. 1530 (ff. 236-244). - Expediente 23: Alonso de Mora. 1531 (ff. 246-254). - Expediente 24: Juan Cansino. 1531 (ff. 245-270). 802 No se con serva el expediente . 803 Ídem. 804 Ídem. 313 - Expediente 25: Bartolomé Esteve s. 1532 (ff. 273- 280). - Expediente 26: Juan Barba. 1532 ( ff. 281-289). - Expediente 27: Álvarez de la Gue rra. 1533 (ff. 290 -298). - Expediente 28: Juan Martínez de Barzola. 1534 (ff. 301- 318). - Expediente 29: Diego Díez de Montaño. 1534 (ff. 319 -326). - Expediente 30: Juan de B ustamante. 1537 (ff . 329 -338). - Expediente 31: Juan García Pérez. 1537 (ff. 341-358). - Expediente 32: Martín Sánc hez de Manzanares. 1537 (ff. 355-362). - Expediente 33: Diego Amado. 1537 (ff . 365-374 ). - Expediente 34: Luis Parejo. 1537 (ff. 377-386). - Expediente. 35: Gómez R odríguez. 1537 ( ff. 389 -404). - Expediente 36: Juan Martínez de Arpide. 1537 (ff. 405-424). - Expediente 37: Antonio Nieto. 1539 (f f. 427-436) . - Expediente 38: Luis Infante. 1540 (ff . 437-443). - Expediente 39: Gonzalo Millán. 1540 (ff. 445-455). - Expediente 40: Rodrigo Gutiérr ez. 1541 (ff. 456- 466). - Expediente 41: Franc isco de Biedma. 1542 (ff. 467-481). - Expediente 42: Juan Rodríguez de Escobar. 154 2 (ff. 483-501 ). - Expediente 43: Juan Bravo. 1543 (ff . 503-514 ). - Expediente 44: Lore nzo Alonso. 1544 (ff. 516-538). - Expediente 45: Pedro González de Quesada. 1545 (ff. 540-556 ). - Expediente 46: Juan Suárez Gallinato. 1545 (ff. 557 -635). - Expediente 47: Tomás López. 1545 (ff. 636-643). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se extiende a lo largo d e 623 folios de papel artesanal. La numeración, sin embar go, llega a 643 por la inclusión de un 12 bis y por lo s veintiún foli os que faltan: 271, 272, 299, 300, 317, 318, 327, 328, 339, 340, 353, 354, 363, 364, 3 65, 375, 376, 387, 388, 425, 426. Hay un baile de números entre el 398 y el 404 (se repi ten, tachan y sustituyen) pero no afec t a a la nume ración porque a partir de l 405 todo coincide. La calidad del soporte es diferente según el expediente, pero en general es b astante buena. Lo que marca su estado de conservación no es tanto la calidad del papel sino el grado de acidez d e las ti ntas utilizadas. Hay expediente s en perfecto estado y otros en los que la degradación de la s líneas de escritura impide su consulta. En el momento d e la encuadernación se añaden bifolios blancos que anteceden o envuelven gran parte de los expedientes. Este sistema atañe a 33 de los 47 expedientes y pudo haber estado p resente en otros siete, ya que e xiste una correspondencia con los foli os que faltan. Tiene s entido que se arrancaran para s er r eutilizadas en otros menestere s. Se aprovec han estos folios para re dactar un p equeño resum en biográfico del colegial aspirante antes y después de su paso po r el colegio. El tipo de papel d e los bifol ios añadidos es e l mismo que en las gua rdas y se caracteriza por una filigrana de un óvalo en forma de corazón que c ontiene las iniciales FM coronadas por una florecilla. El libro está formado p or expedientes heterogé neos conformados por cuadernillos de diferente longitud y estructura. 314 Dimensiones: F. 13: 310 x 215 mm F.319: 315 x 215 mm F. 616: 315 x 215 mm Numerac ión: 1-643. num erac ión arábiga a tinta en esquina superior derecha. Disposición del texto: campo abierto. Estado de cons ervación del soporte: se observan diversas carencias conservativas qu e afec t an al soporte de los expedientes: - Suciedad superficial concentra da sobre todo en la s líneas de plega do. - Bordes irregulares y da ñados. - Degradación causada po r la utili zac ión tintas me taloácidas en veintisi ete de los expedientes (en a lgunas ocasiones el nivel de corrosión es muy alto y la sit uación muy grave). - Manchas causada s por ex posición directa a fuente de humedad. - Huellas de a ntiguo ataque de microorganismos. - Oxidación del soporte y de la cera de algunos sellos de placa que han originado manchas en la documentación. - Pérdidas de soporte. - Pliegues. - Daños originados por la acc ión de un roedor. E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible. Con nervios enlazados y pestañas de prote cción en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Especie animal de proveniencia: los análisis de ADN no llegan a ningún resultado concluyente. Grosor del pergamino: 0,4- 0,6 mm Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida con taninos vege t ales. Unión de los nervios a l a cubierta: enlazados a través de doble orificio con recorrido horizontal (20 mm) sobre ambas tapa s. Cosido: costura a punto seguido por detrás. Aunque parte de algunos de los expedientes habían sido unidos mediante cosido e n plano. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 320 mm. Estaciones: 75 mm, 150 mm y 220 mm. 315 Tipo de hilo: lino sin teñir. Encolado del lomo: sí. Aunque en a lguna zona ha y restos de c ola de origen animal, en la mayor parte de la superf i cie tuvo que utilizarse e ngrudo de almidón muy ligero, a plicado sobre las tiras de refuerzo, ya que actualmente no quedan restos sobre el lomo, allí donde no hay tiras. Refuerz o del lomo: sí. Tipo de refuerz o: tiras de pergamino manuscrito que cubren los entrenervios y se prolongan sobre las guardas. Tipo de cabezada: primaria, con el mismo ti po de hilo que el c osido, sobre núcleo de piel curtida al alumbre. Independiente de la costura de los cuadernillos. Con nudos traseros en cada anclaje. A tenor de l os restos parece que se efectuaron 7 anclajes en la cabezada de pie (en la superior no se puede de terminar ya que quedan poc os restos). Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (20 mm) sobre ambas tapas. Cierres: se conserva sólo un fragmento de la cinta superior en la tapa anterior. Es de piel curtida al a lumbre. El lazo inicia ba jo el doblez del perga mino, gira h acia fuera y penetra en el orificio atrave sando lazo y pergamino. De esta forma se bloquea (t ipo 2). Número de c i erres: 2 Ceja: aproximadamente 5 mm en cabeza y pie. Es difícil determinar la medida exacta debido al mal estado de conservación de la cubierta. Pestañas de protección: 20 -25 mm. Sólo puede medirse la pestaña anterior por el mal estado de la tapa posterior. Vueltas: irregulares. La superior más pequeña (60 mm) que la inferior (90-95 mm). Vuelta de la pestaña 20- 35 mm. Acaba do de puntas: la vuelta delantera, con las esq uinas cortadas en oblicuo, monta sobre las vueltas de cabeza y pie, cortadas rectas. Esto por lo que respecta l a tapa anterior. La degradación de la posterior impide dilucidar el sistema. 316 Guardas: de papel artesanal. S ólo se cons ervan las anteriores. B ifolio cosido con talón junto al primer cuade rnillo. Papel con la misma filigrana y del mismo tipo del usado en los bifolios añadidos pa ra separar expedientes. No es posible saber si tuvo guar das posteriores. Unión de las gua rdas a las tapas: apa rentemente n unca ll egaron a pegarlas, a pesar de que si pegaron las prolongaciones de los refuerzos del enlomado sobre las mismas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: parece que sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas colegiales de 1518 (a 1545). Sobre la tap a a nterior anotaron Lib 1 . Esta sería la signatura original que le darían e n el colegio de Santa Ma rá de Jesús. La signatura de Seminario se le da al ll egar a los fondos universitarios. Sº 2 a lápiz en vuelta superior d e la contratapa anterior. Te ju elo moderno con signatura actual (Sº 2). Dimensiones de la cubierta: 339 x 260 x 115 mm. Estado de conservación de la encuadernación: muy grave . La unión entre cubi erta y cuerpo del libro se ha perdido. La estructura de cos ido se presenta fragmenta da e inefi caz. También las cabezadas. Los refuerzos del lomo s e han despegado en una buena parte. El pergamino sólo conserva su aspecto original en la tapa anterior. El lomo se presenta fragmenta do y la tap a posterior muy deformada y encogida. P or todo ello e l volumen se conserva dentro de una c aja de c onservación hecha a medida. Nota: los volúmenes Sº 2 y Sº3 son muy similares y utili zan el mismo tipo de papel en las guardas y en los bifolios introducidos, en el momento de la encuadernación, para separar expe dientes. Es muy posible que fuera n e ncuadernados e n el mism o momento. También hay similit udes con los volúm enes S º 4, 5 y 6. Pero no son tan c laras. Con lo que más bien podríamos apuntar al mismo enc uad ernador en diferentes fechas. 317 FICHA 2 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 3 Datación del manuscrito: 1545-1560. Contenido: Libro segundo de Prueba s de Señores C olegiales. 27 expedientes de aspirantes a becas en el Colegi o de Santa María de Jesú s, que recogen la información recogida sobre la purez a del linaje de cada uno. - Expediente 1: Ferna ndo Gaytán. 1545 (ff. 1-23, p rece didos por dos en blan co). - Expediente 2: Juan de Marchena. 1546 (ff. 24-45) . - Expediente 3: Antonio de Madrid. 1547 ( ff. 46-83 ). - Expediente 4: Bartolomé Martínez. 1548 (ff. 84-95). - Expediente 5: Pedro de R ibera. 1548 ( ff. 96 -112). - Expediente 6: Juan de Fl ores. 1548 (ff. 113-136). - Expediente 7: Juan de Pedraza. 1549 (ff. 137 -150). - Expediente 8: Pedro Diez. 1550 (ff . 151-180). - Expediente 9: Antonio de Guz mán. 1550 (ff. 181-196). - Expediente 10: Bartolomé Ma nsilla. 1551 (ff. 197 -230). - Expediente 11: Franc isco Gil. 1551 (ff. 231-252). - Expediente 12: Franc isco S ánche z. 1552 (ff. 253-266). - Expediente 13: Pedro de Vill alobos. 1552 (ff. 267-286). - Expediente 14: Hernando Alonso. 1552 (ff. 287-311). - Expediente 15: Alonso de Cáceres (ff. 312). - Expediente. 16: Juan de Maraver. 1553 (ff. 313-3 36). - Expediente 17: Juan Fernánde z Cogollos. 1554 (ff. 337 -360). - Expediente 18: Tomas Soto Calderón. 1555 ( ff. 361 -396). - Expediente 19: Gerónimo Caro Camar go. 1556 (f f. 397-440). - Expediente 20: Franc isco de Padilla. 1557 (ff. 441 -473). - Expediente 21: Jorge de Zambrana. 1557 (ff. 474-502). - Expediente 22: Bartolomé Loz ano. 1557 (ff. 503 - 585). - Expediente 23: Juan de Amézqueta (ff. 586 -643). - Expediente 24: Juan Gómez. 1559 (ff . 644 -674). - Expediente 25: Alonso Sánchez de la Guerra. 1560 (ff. 675-711 ). - Expediente 26: Luis Sánche z. 1560 (ff. 712- 754) . - Expediente 27: Franc isco de Urquiza. 1560 (ff. 755-779). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 782 folios numer ados, tres de ellos con numeración duplicada (673-675). Cuenta asimismo con trece guardas a nteriores y dos posteriores. Se trata de un pap el de calidad bastante buena en general. Es la tinta utilizada en ca da expediente la que marca el difere nte estado de conservación de cada uno. Todos los expedientes ex cepto uno ( el 18) son inc luidos en un bifoli o del mismo tipo de papel. Coincide con el ut ilizado en el Sº 2, mi sma filigrana (óvalo en forma de corazón que contiene las iniciales FM coronadas por una florecilla) y ti pología de papel , aunque al final d el volumen aumenta un poco su grosor. Se introducirían en el momento de la 324 firma y letra que aparecía en el Sº 3. Se ha perdido la fecha, p ero pod emos deducir que era 1671. En la décima hoja se anota una introducción al primer expediente. Las guardas posteriores constan de bif olio unido al último cuadernillo mediante un talón. Pr esentan la misma filigrana que las guarda s anteriores. De hec ho, es el mismo tipo de papel. Unión de las guardas a las tapas: nunca llegaron a pegarlas, a pesar de que si pegaron las prolongaciones de los ref uerzos de l enlomado sobre las mismas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubier t a: sobre e l lomo Pruebas de colegiales de 1562 a 1570. Lib.3º. Sobre la tap a anterior Lib 3 . Tejuelo mod erno con signatura actual (Sº 4). También Sº 4 a lápiz sobre l a vuelta superior de la contra tapa anterior y posterior. Dimensiones de la cubierta: 360 x 250 x 127 mm. Estado de conservac ión de la encuadernación: existen deficiencias en el estado de conservación de la encuadernación. La unión entre cubierta y cuerpo d el libro se ha roto en la tapa posterior y en el pasaje anterior de las cabe zadas. Se han perdido los cie rres originales, aunque han sido sustituidos por lazos de algodón rojo en época muy reciente. El pergamino prese nt a mancha s de diferente origen y pérdidas de soporte de poca entidad. Nota: se aprecian similitudes y coincidencias entre los volúmenes con signatura localizada entre el Sº2 y el Sº6. Todo apunta a qu e fueron encuadernados por la misma persona e n momentos diferentes. 325 FICHA 4 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 5 Datación del manuscrito: 1572-74. Contenido: Pruebas de Colegiales. Libro 4º. 10 expedientes de colegi ales que acre ditan su lim pieza de sangre . - Expediente 1: Juan de Gr ado. 1572 (ff . 1 -76). - Expediente 2: Alonso de Molina Medrano. 1572 (ff. 77-265). - Expediente 3: Juan Or tiz de Salvatierra. 1573-74 ( ff. 266- 328). - Expediente 4: Juan Rodríguez de Leiva. 1574 ( ff. 329-363). - Expediente 5: Franc isco López de Pancorbo. 1573 -74 (ff. 364- 490). - Expediente 6: Luis Cortes de Mesa. 1574 (ff. 491- 572). - Expediente 7: Diego Fernánde z Velasco. 1574 (ff. 573 -613). - Expediente 8: Franc isco Martín Chaparro. 1574. (ff. 614 - 694). - Expediente 9: Juan Pérez de Va lenzuela. 1574-75 (ff. 695 -776). - Expediente 10: Diego de Fuentes. 1574. (ff. 777- 895) 805 . C UERPO DEL LIBRO Se compone de 895 f olio s numerados, y quince guardas sin numerar. Se trata de pap el de calidad bastante buena en general. Es la tinta utilizada en cada expediente la que marca el difere nte estado de conservación de cada uno. A partir del segundo, c ada expediente v a precedido de uno a tres folios en blanco donde se aprovecha pa ra anotar un resumen biográfico. En estos folios se descubren filigranas ya usadas en anteriores v olúmenes como la de óvalo en forma d e corazón con las i niciales FM, o el círculo con el peregrino y las iniciales IN debajo. También aparece una nueva. Se trata de una mano con los dedos separados con una línea en la palma y encima una flor de seis pétalos que nace del dedo corazón. Los expedientes que for man el volumen posee n diferente longitud y estruc tura. Dimensiones: F. 19: 315 x 190 mm F. 450: 315 x 215 mm F. 889: 315 x 215 mm Numerac ión: 1-895. Nu meración arábiga a tinta en e squina superior derecha. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservac ión d el soporte: pre senta las siguientes alteraciones: - Suciedad superficial. 805 El f . 895 forma parte por c ontenido del expediente ya que contiene una anot ación del nombre y fecha del col egi al, pero por estructur a p ertenece al b ifol io de guarda. 326 - Bordes irregulares y da ñados. - Daños causados por la utili zación de ti ntas ferrogálicas en det erminados documentos. - Cercos causados por la exposición directa a fu ente de humedad al inicio del volumen. - Huellas de a ntiguo ataque de microrganismos en los primeros folios. - Pérdidas de soporte en l as guardas como consecuencia de exposición a fuente humedad. E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible. Con nervios enlazados y pestañas de protección en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Grosor del pergamino: 0,3-0,5 mm Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Unión de los nervios a l a cubierta: enlazados a través de doble orificio con recorrido horizontal (15 mm) en ambas tapas. El pasaje del nervio centra l traser o presenta un desgarro, que ha sido reforzado inte rnamente con un fragmento de pergami no. Cosido: costura a punto seguido por detr ás, aunque en ocasiones los expedientes o parte de estos habían sido unidos con c osido en plano. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 320 mm. Estaciones: 50 mm, 140 mm y 230 mm. 327 Tipo de hilo: lino y algodón sin teñir. Encolado del lomo: sí, con adhe sivo de origen animal. Refuerz o del lomo: sí. Tipo de refuerzo: tiras de pergamino que cubren los entrenervios y se p rolongan sobre l as guardas (nunca fueron pegadas a la contratapa). Tipo de cabezada: primaria, con el mi smo tipo de hilo del cosido, sobre núcleo de piel curtida al alumbre . Independiente de la costura de los cuadernillos. P resenta 10 anclajes en la ca bez ada superior, 11 en la inferior . Todos c on nudos traseros de sujeción. Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (10-15 mm) sobre ambas tapa s. Cierres: únicamente s e conserva el anclaje de l os anteriore s. Eran de p iel curtida al alumbre. El lazo inic ia bajo el doblez delantero o trasero, gira hacia fuera y penetra en el orificio atravesando lazo y pergamino. De esta forma se bloquea (tipo 2). Número de c i erres: 2 en cada tapa. Ceja: 10 mm en cabeza y 14 mm en pie. Pestañas de protección: anterior 30 mm; posterior pe rdida. Vueltas: irregulares. Superior 50-70 mm, inferior 30-70 mm, pestaña anterior 35- 40 mm, pestaña posterior perdida. Acaba do d e puntas: las v ueltas delantera y trasera, con las esquinas cortadas en oblicuo, montan sobre las vueltas de ca beza y pie, cortadas rectas. Guardas: de papel artesanal de trapos. Las anterio res están form adas por m edio bifolio y un senión. En el f.11 se recoge el índi ce de los c olegiales que aparecerán en el tomo, firmado por Francisco Ji ménez d e Castilla. Aunque no aparece la fecha, al tratar se de la misma persona y letr a ya enc ontrada en volúmenes a nteriores, se de duce que e s 1671. En el f.13, sin e mbargo, se e ncuentra una síntesis d e l a biografía del colegial al que s e refiere el primer expediente. De las guardas posteriores sólo queda un folio. Nunca fueron unidas a la contra t apa. En las guardas anteriores se descubre una filigran a de una mano con una flor que nace d el dedo corazón en el primer bifolio. En el resto aparece la filigrana del peregrino. El penúltimo folio se aprovec ha para anotar un índice del conte nido. Por lo que respecta las guardas tras eras de nuevo se encuentra la filigrana de óvalo en forma de coraz ón qu e contiene las iniciale s FM bajo una florecilla. Unión de las guardas a las tapas: nunca llegaron a pegarlas, a pesar de que si pegaron las prolongaciones de los ref uerzos de l enlomado sobre las mismas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de 1572 a 1574. Lib.4º . Sobre la tapa anterior Lib 4 . Sº 5 a lápiz sobre la vuelta superior de la cubier t a, tanto delante como detrá s. Tejuelo moderno con signatura a ctual (Sº 5). 328 Dimensiones de la cubierta: 339 x 240 x 125 mm. Estado de conservación de la encuadernación: presenta algunos problemas que ponen en peligro la integridad d el libro. La unión entre cubi erta y texto se encuentra parc ialmente rota, en concreto se ha perdido el anclaje anterior de los nervios medio e inferior. También se ha fragmentado la uni ón realizada con las cabezadas. Se en cuentran huellas de ataque de microrganismos y otras manchas de dife rente origen. Asimismo, son visibles pérdidas de soporte en la zona del borde de lantero posterior y desgarros en varias zo nas (destacan los del lomo y la zona superior de la bisagr a anterior que han sido consolidados temporalmente c on papel japonés). La cubierta se presenta arrugada y c ontraída. Nota : se aprecian sim ilitudes y coincidencias entre los volúm enes con signatura localizada entre el Sº2 y el Sº6. Todo apunta a qu e fueron encuadernados por la misma persona e n momentos diferentes. 329 FICHA 5 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 6 Datación del manuscrito: 1574-80. Contenido: Pruebas de Colegiales. Libro 5. 10 expedientes de aspirantes a colegiales acreditando su lim pieza de sangre. - Expediente 1: Bartolomé Lobo Guerrero. 1574-75 (ff. 1-123). - Expediente 2: Diego de l a Peña. 1575-76 (ff. 126-187). - Expediente 3: Dionisio de Melgar . 1576 (ff.188- 3 10, duplicados 299 y 300). - Expediente 4: Manue l d e Quero Turrillo. 1576 (ff. 311-380). - Expediente 5: Melchor de Gá lvez. 1576 (ff. 381-4 38). - Expediente 6: Juan Sánchez Escribano. 1576 (ff. 439 - 504, duplicados 450-459). - Expediente 7: Pedro Gonz ález de Auñón. 1578 ( ff. 507 -594, duplicados 541, 542 y 579, faltan 531, 532 y 579). - Expediente 8: Diego de Olivera. 1579 (ff. 598- 6 86, falta f. 610). - Expediente 9: Franc isco Romo P ardo. 1580 (ff . 687 - 720, falta f. 688). - Expediente 10: Jerónimo de Tovar Monta lvo. 158 0 (ff. 721- 767 806 ). C UERPO DEL LIBRO El cuerpo del libro se compone de 778 folios. La numerac ión lleg a hasta 767. El número total es el resultado de la suma y resta de los folios que faltan y los duplicados. Se trata de pap el de calidad bastante buena en general. Es la tinta utilizada en cada expediente la que marca el difere nte estado de conservación de cada uno. Desde el segundo expediente se incluyen dos folios en blanco antecediendo a la documentación. S e encuentran varias filigranas en estos folios y en las guardas. En primer lugar, la del círculo con un pere grino y las iniciale s I N debajo. Le sigue una filigrana con una mano con los dedos separados con una línea en la palma y encima una flor de cinco pétalos que nace del dedo corazón. Por últ imo, otra variante del peregrino dentro de un círculo con las iniciales P A debajo. Algunos de estos folios se utilizan pa ra anotar un resumen de la biografía del c olegial. Pero no siempre se cumple esta regla. En el séptimo y octavo se hacen e st as anotaciones en e l primer foli o del expediente . El libro lo forman exp edientes heterogéneos con cuadernillos de dif erente longitud y estructura. Dimensiones: F. 18: 315 x 215 mm F. 405: 3153 x 220 mm F. 889: 305 x 215 mm Numerac ión: 1-767. Nu meración arábiga a tinta en e squina superior derecha. 806 Incluye un folio sin numer ar entre el f . 763 y el 764. 330 Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservac ión d el soporte: se obse rvan las si guientes anomalías: - Suciedad superficial. - bordes irre gul ares y dañados. - Degradación debida al uso de tintas ferr ogálicas (en algunas ocasiones el nivel de corrosión es muy a lto). - Cercos c ausados por exposición a humedad y huell as de microrganismos en los primeros y últim os folios. Pérdidas de soporte como consecuencia de l a misma causa. E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible. Con nervios enlazados y pestañas de prote cción en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Especie a nimal de proveniencia: oveja. Grosor del pergamino: 0,3-0,5 mm Número de nervios: 3 Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: el supe rior de piel curtida al alumbre, nervio central e inferior de piel curtida con taninos ve get ales. Unión de los nervios a l a cubierta: enlazados a través de doble orificio con recorrido horizontal (15 mm) sobre ambas tapa s. Cosido: costura a punto s eguido por d etrás. Aunque en ocasiones se us a cosido en plano para parte de algunos exp edientes. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 320 mm. Estaciones: 60 mm, 150 mm y 240 mm. 331 Tipo de hilo: lino y algodón sin teñir. Encolado del lomo: sí, con adhe sivo de origen animal. Refuerz o del lomo: sí. Tipo de refue rzo: tiras de pergamino manuscritas ( escritura gótica manuscrita) que cubren los entre nervios y se prolongan sobre las guarda s (nunca fueron pega das a la c ontratapa). Tipo de cabezada: primaria, con el mi smo tipo de hilo del cosido, sobre núcleo de piel curtida al alumbre. Independiente de la costura de los cuadernillos. Presenta ocho anclajes en la cabeza da superior. De la inferior se cons ervan seis, el resto se han pe rdido. Todos con nudos traseros de sujec ión. Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (15 mm) sobre ambas tapas. Cierres: únicamente se conserva en anclaje de los dos inferiores. Eran de piel curtida al alumbre. El lazo iniciaba bajo el doblez delantero o trasero, girab a hacia fuera y penetraba en el orificio atrave sando lazo y pergamino (tipo 2). Número de c i erres: 2 en cada tapa. Ceja: de 10 mm en el pie. Sin ceja en la cabe za del volumen. Pestañas de protección: 25-30 mm ambas. Vueltas: irregulares. Superior 60 -80 mm (con orillas originales de l a piel ), inferior 45 - 50 mm, pestaña anter ior 30 - 40 mm, pestaña posterior 45 mm. Acaba do d e puntas: vue ltas de cabeza y pie co rtadas re ctas, quedan bajo las de las pestañas cuyas esquinas fueron c ortadas en oblicuo. Guardas: l as ant eriore s están constituidas por un cuadernillo senión. S obre el último folio se anota el índice de los expedientes que contiene e l volum en, fechado en 16 71 y firmado, como e n los anteriores volúmenes, por Don Fra ncisco Ximénez de Castilla. S e puede ver la filigrana del peregrino con iniciales “I N” bajo el círculo. No se conservan guardas posteriores. Unión de las guardas a las tapas: nunca llegaron a pegarlas, a pesar de que si pegaron las prolongaciones de los ref uerzos de l enlomado sobre las mismas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de [1574 a 1580]. Lib 5 . Sobre tapa anterior L ib 5 . Sº 6 a lápiz en vuelta superior anterior. Tejuelo moderno c on sig natura actual (Sº 6). Dimensiones de la cubierta: 333 x 250 x 110 mm. Estado conservación d e la en cuadernación: la encuadernación pres enta algunos problemas que afectan a la int egridad de esta. S e encuentra unida sólo por el nervio superior en la cubierta anterior y en la posterior por el central y el inferior. Asimismo, se ha perdido la unión con las cabezadas. De estas se conserva la superior y parte de la inferior. El p ergamino tiene huellas de un fuerte ataque de microrganismos, manchas de 332 diferente origen y pérdidas de soporte de grandes dimensiones en lomo y tapa posterior y alguna más re ducida en tapa a nterior. El paso del ti empo ha c ausado la deformación de la cubierta. Nota : se aprecian sim ilitudes y coincidencias entre los volúm enes con signatura localizada entre el Sº2 y el Sº6. Todo apunta a qu e fueron encuadernados por la misma persona e n momentos diferentes. 333 FICHA 6 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 7 Datación del manuscrito: 1580-89. Contenido: Pruebas de Colegiales. Libro 6. 9 expedientes de colegial es que acre ditan su limpieza de sangre. - Expediente 1: García de Navarrete Me scua. 1583 (ff. 1-98 807 ). - Expediente 2: Diego de Valdivia. 1583 (ff. 99 -232). - Expediente 3: Luis Tello de Er aso. 1583 (ff. 233-354). - Expediente 4: Luis Jiménez . 1584 (ff. 355-441). - Expediente 5: Luis Díaz de Aguilera. 1586 (ff. 442 -538). - Expediente 6: Mateo González de Paz. 1587-88 (f f. 539-608). - Expediente 7: Martín de Elorriaga. 1586-87 (ff. 609 - 687). - Expediente 8: Franc isco Verdugo de Cabrera. 1589 (ff. 688-749 ). - Expediente 9: Jerónimo Arias de Borja . 1589 (ff. 750 -824). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 824 folios. Las guardas suman catorce folios. La numeración empieza en la últ ima guarda anterior (donde se recoge un resumen biográfico del primer solicitante) y llega hasta el folio 82 4, pe ro el número 802 se encuentra duplicado. No hemos considerado la últim a hoja de guarda anterior como parte del bloque del texto ya que e structur almente perte nece a las hojas de respeto. Se trata de un pap el de calidad bastante buena en general. Es la tinta utilizada en cada expediente la que marca el difere nte estado de conservación de cada uno. Se utiliza un folio introductorio en cinco de los nueve expedientes. P ero no hay homogeneidad ni se trata del mismo tipo de papel. S e descubren las siguien tes filigranas en estos folios: óvalo e n forma de corazón con cruz griega y V e n su interior e IA debajo; peregrino dentro de un cír culo con un 8 y un 6 debajo y una mano con los dedos separados con una línea en la pa lma y encima una flor de cinco pétalos que nace del dedo corazón. El volum en lo componen nueve expedientes h eterogéneos formados por cuadernillos de diferente longitud y estructura. Dimensiones: F. 10: 320 x 217 mm F. 405: 315 x 217 mm F. 889: 315 x 212 mm Numerac ión: 1-824. Numeración arábiga a lápiz en esquina superior d erecha. Es reciente. Algunos folios pres entan numer ación anterior con tinta. No concuerdan ambas numeraciones. 807 En el f .1 hay un resu men bio gr áfico que p ertenecería estructur almen te al cuadernillo de guar das. 340 - Rotas tres de las uniones de las cabeza das (sólo qu eda la tra sera superior). - Perdidos completamente los cierres anteriores. De los posteriores sólo quedan restos, pero no son funcionales. 341 FICHA 8 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 9 Datación del manuscrito: 1575-1603. Contenido: Pruebas de señores. Libro octavo. 11 expedientes de colegiales que a creditan su legitimidad y limp ieza de sangre para optar a una beca de l colegio de Santa María de Jesús. - Expediente 1: Andrés Gamero. 1601 (ff . 1 -81). - Expediente 2: Franc isco de Vera. 1575 (ff. 82-131 ). - Expediente 3: Alonso Caballero de los Olivos. 1595 (ff . 132-166 ). - Expediente 4: Alonso Bravo de Sotomayor. 1598 (ff. 167-297). - Expediente 5: Alonso Gámez de Mendoza. 1597-9 8 (ff. 298-479). - Expediente 6: Pedro de B ohórquez. 1598 (ff. 480-642). - Expediente 7: Juan de G uzmán Bohórquez. 1601 (ff. 643-783). - Expediente 8: Mateo Gómez de la Carpintera. 1602 (ff. 784-945). - Expediente 9: Diego de C arra squilla Maldonado. 1602 (ff. 946- 1057). - Expediente 10: Juan de Escobar. 1603 (ff. 1058-11 25). - Expediente 11: Juan de Vill abona Zubiaur re. 1602 -1603 (ff. 1126- 1221). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se co mpone de 1223 folios. N o se incluyen guardas, p ero si un folio suelto no numerado al ini cio, con el listado de los e xpedientes contenidos, da tado en 1671 y firmado por Don Franc isco Ximénez de C astilla. Hay que señ alar que aq uí sí se sigue un orden cronológico y el colegial que ahora ocupa el primer expediente está en el séptimo. Probablemente hubo un error en el momento de la encuadernación. Otro folio que se suma es el 636 que está duplic ado en la numeración. El papel es de calidad media. Es la tinta utilizada en cada exp ediente la que marca el diferente estado de conse rvación de ca da uno. Sólo en dos ocasiones (expedientes 7 y 9 ) se localizan folios introductorios añadidos posteriormente que reco gen resumen biográfico. No es el mismo tipo de papel, pero ambos contienen va riantes de filigranas con c ruz griega d entro de óvalo en forma d e coraz ón (con iniciales BR en el 7 y BG en e l 9). La documentación se recoge en expedientes heterogéne os formados por cuadernillos de diferente longitud y estructura. Dimensiones: F. 10: 315 x 220 mm F. 800: 315 x 215 mm F. 1202: 310 x 215 mm Numerac ión: 1-1603. Nu meración moderna arábiga a lápiz en esquina superior de recha. Disposición del texto: campo abierto. 342 Estado de conservación d el soporte: se observan algunas carencias desde el punto de vista de la conservac ión. - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y da ñados. - Degradación d ebida a la uti lización de tintas meta loácidas ( en algunas ocasiones el nivel de corrosión es muy alto). - Cercos ca usados por exposición directa a fuente de humedad. - Pérdidas de soporte por motivos mecánicos, ataque de insec tos y de roedores. E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible. Con nervios enlazados y pestañas de prote cción en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Grosor del pergamino: 0.5-0,8 mm. Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Unión de los nervios a l a cubierta: enlazados a través d e doble orificio en cubierta con recorrido horizontal (20 mm) en ambas ta pas. Cosido: costura a punto seguido por detrás, aunque en muchas ocasion es algunas partes de los expedientes o todo el conjunto, había sido unido con c osido en plano. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 320 mm. Estaciones: 60 mm, 145 mm y 230 mm. 343 Tipo de hilo: lino y algodón sin teñir. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabezada: primaria, con hilo de mayor gro sor que el de l cosido, sobre núcleo piel curtida al alumbre . Independiente de la costura d e los cuadernillos. Con nudo trasero en cada anclaje. El número de estos últimos es bastante alto (difícil contarlos sin forzar la encuadernación). Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (20 mm) sobre ambas tapas. Cierres: cintas de piel curtida al a lumbre. Queda únicamente el nacimiento de los posteriores. En el inferior el lazo se anc la sobre un trozo de pergamino baj o la vuelta de las pestañas, gira hacia fuera y penetra en el orificio atravesa ndo lazo y pergamin o. De esta forma se bloquea (t ipo 2). Al no ser tan grande la vuelta anterior como en otras ocasiones idean este sist ema para darle fu erza al anclaje. El superior sig ue el mismo mecanismo, pero sin pergamino de base (gira sobre sí mismo). Número de c i erres: 2 en cada tapa. Ceja: entre 10-20 mm. Pestañas de protección: anterior 35 mm, posterior 40 mm . Vueltas: irregulares. Superior 45- 65 mm, inferior 40- 90 mm, pestaña anterior30 mm, pestaña posterior 30 -50 mm Acaba do de puntas: esquinas delanteras ( cortadas en obli cuo) montan sobre esquinas de cabeza y pie (corte oblicuo). Guardas: no que dan r estos claros. Unión de las guardas a las tapas: si las tuvo, no se puede determinar. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de señores de 1575 a 1603. Lib 8º. Sobre tapa anterior Lib 8. S º 9 sobre vuelta superior al inicio y final del volumen. Tejuelo moderno c on signatura actual (Sº 9). Dimensiones de la cubierta: 333 x 247 x 124 mm. Estado de conservac ión d e la enc uadernación: se observan algunas anomalías: - Manchas de di ferente origen. - Rota la unión del nervio central e inferior anteriores. - Perdido completamente el cierre ant erior superior. Restos no funcionales de tres de los cuatro c i erres. El inferior posterior sustitui do con cinta roja . 344 FICHA 9 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 10 Datación del manuscrito: 1604-1609. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro noveno. 11 expedientes de coleg iales que acreditan su legitimidad y limpieza de sangre para solicitar una beca de ingreso. - Expediente 1: Juan de Álvarez Serrano. 1604 (ff. 1 -84). - Expediente 2: Antonio Coello de Portugal. 1604 (ff. 85-247). - Expediente 3: Jerónimo de Cabre ra Navarro. 160 5 (ff. 248-314). - Expediente 4: Cristóbal de la Cerda Sotomayor. 1606 (ff. 315-427). - Expediente 5: Pedro de Vergara Gaviria. 1608 (ff. 428 -536). - Expediente 6: Alonso Gutiérrez Hidalgo. 1608 (ff. 537 -592). - Expediente 7: Franc isco de Fontanilla Gil. 1608-1 609 (ff. 593-640). - Expediente 8: Antonio de Or tega de la Vera. 1609 (ff. 641-795). - Expediente 9: Rodrigo Jurado Moya . 1609 (ff. 796 -865). - Expediente 10: Luis Pérez de Ca stejón Vargas. 1608 -1609 (ff. 866-962). - Expediente 11: Alonso de Aguiar. 1608 (ff. 963-965). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 965 folios. S in guardas. El primer folio recoge el índice de los expedientes contenidos, datado en 1671 y firmado por Don Franc isc o Ximénez de Castilla, junto a más anotaciones. En el reverso un documento de 1604. En el se gundo las cuatro pr eguntas que se formulan a los testigos y resumen biográ fico del co legial hasta su muerte. Este resumen es con toda probabilidad posterior, de la mi sma época de los ya vistos en otros volúmenes. El soporte de pape l es de calidad media. Es la tinta utilizada en cada expediente la que marca el diferente e stado de conservación de cada uno. Existen cuatro folios donde se recogen los resúmenes de los expedientes que siguen (3, 4, 5 y 8). Pero forman parte de los expedientes e n sí o del anterior. No hay voluntad de introducción posterior como pa só en otros volúm enes. Las filigranas que se descubren e n estos folios son variantes de cruz latina dentro de un óvalo en forma de corazón (con una R y con un cuadrado de bajo) y una mano con los dedos separados con u na línea en la palma y encima una flor de cinco pétalos que nace del dedo coraz ón. Pero, c omo ya he dicho, forman parte de los expediente s, no son añadidos del momento de la encuadernación. El libro se compone de once expedientes formados por cuadernillos de diferente longitud y estructura. Dimensiones: F. 5: 315 x 215 mm F. 481: 315 x 215 mm F. 940: 310 x 220 mm 345 Numerac ión: 1-965. Numeración arábiga a lápiz en esquina superior d erecha. Es reciente. Disposición del texto: campo abierto. Estado de cons ervación d el soporte: se observan una serie de p roblemas qu e afectan a la óptima conservación del volumen: - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y da ñados. - Daños causados por la acidez de algunas tintas (en algunas ocasiones el nivel de corrosión es muy a lto). - Pérdidas de soporte por motivos mecánicos o biológicos (insectos y roe dores). E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible. Con nervios enlazados y pestañas de prote cción en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Especie a nimal de proveniencia: oveja. Grosor del pergamino: 0,3-0,5 mm. Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Unión de los nervios a l a cubierta: enlazados a través de doble orificio con recorrido horizontal (20 mm) sobre ambas tapa s. Cosido: costura a punto seguido por detrás, aunque en muchas ocasion es algunas partes de los expedientes o todo el conjunto, había sido unido con c osido en plano. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 315 mm. Estaciones: 55 mm, 135 mm y 220 mm. 346 Tipo de hilo: lino y algodón sin teñir. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabezada: primaria, sobre núcleo de piel de alumbre . I ndependiente de la costura de los cuadernillos. Pre senta bastantes a nclajes (13 en la cabeza , 10 en el pie), c on nudos traseros de suj eción en cada uno de ellos. Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (25 mm) sobre ambas tapas. Cierres: cintas de piel cu rtida al alumbre. En la v uelta de las pest añas se practican dos orificios al int erno de los cuales se posiciona el inicio de la cinta. Esta sale por el primer orifico, recorre la distancia hasta el segundo, pa ra introducirse por e l mism o y salir atravesando las dos ca pas de pergamino y la misma cinta . De esta forma se bloquea (tipo 4). Número de c i erres: 2 en cada tapa. Ceja: entre 5-20 mm. Pestañas de protección: anterior 30 mm, posterior30-35 mm. Vueltas: irregulares. Sup erior 80 -100 mm, inferior 80 -85 mm, pestaña anterior 60 mm, pestaña posterior 60 -70 mm. Acaba do de puntas: esquinas delanteras ( cortadas en obli cuo) montan sobre esquinas de cabeza y pie (corte oblicuo). Guardas: no posee. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de 1604 a 1609. Lib 9º . Sobre la tapa ante rior Lib 9 . Tejuelo moderno con signatura actual 347 (Sº 10). En vuelta superior contratapa anter ior y posterior S º 10 a lápi z (anotación moderna). Dimensiones de la cubierta: 342 x 248 x 139 mm. Estado de conservación de la encuadernación: se observan el mismo tipo de problemas ya vistos en libros anteriores: - Fuerte oscurecimiento ta pa posterior. - Manchas de di ferente origen. - Rota la unión del nervio central e inferior anteriores. - Restos no funcionales, pero bastante evidentes, de los cuatro cierres. 348 FICHA 10 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 11 Datación del manuscrito: 1614-1620. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro déc imo. 15 expediente s de legitimidad y limpieza de sangre de aspirantes a conse guir una beca del colegio de Santa María de Jesús. - Expediente 1: Juan Antonio de Molina Medra no. 1614 (ff. 1-86 ). - Expediente 2: Juan de So to Rueda. 1613-14 (ff. 87-194). - Expediente 3: Gonzalo Franc és de I narte. 1614 (ff. 195 -308). - Expediente 4: Franc isco de Peñafiel Ortiz. 1614 (ff. 309-446). - Expediente 5: Franc isco Cabeza de Anaya. 1614- 16 (ff. 447-653; 1502-1505). - Expediente 6: Diego Bermúdez de Molina. 1617 (ff. 654-703). - Expediente 7: Juan de Escobar del Corro. 1618-16 19. (ff. 704-860). - Expediente 8: García Martín Cabez as. 1619 (ff. 861 -952). - Expediente 9: Antonio Recio Casillas. 1619 (ff . 953 -1023). - Expediente 10: Juan González de Peñafiel. 1620 (ff. 1024 -1125). - Expediente 11: Diego de Olmedo y Liaño. 1619-2 0 (ff. 1126-1183). - Expediente 12: Alonso Pére z Martín. 1620 (ff. 11 84-1278). - Expediente 13: Ferna ndo de la Fuente Vergara. 1620 (ff. 1279-1499 ). - Expediente 14: Mateo Palacios de Me neses. 1613 (ff. 1500-1501). - Expediente 15: José de Aguil ar. 1617 (f f. 1506 -1508). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 1508 folios, pe ro en r ealidad contiene 1 507 ya que se produce un salto entre la 746 y la 748. Se conserva suelto lo que pudo ser un bifolio de guardas al inicio del vo lumen. En el mi smo se recoge el índice de los expedient es contenidos. Datado en 1 671 y firmado por Don Francisco Ximén ez d e C astilla. En la trama de la verjura se pu ede ver una filigr ana con el motivo de los tres círculos rematados por corona (cruz latina en círculo superior, NB en central, IB en inferior) Papel de c alidad media es el soporte de los cuadernillos de diferente longitud y estructura que forman los expedientes. Dimensiones: F. 5: 310 x 215 mm F. 755: 310 x 215 mm F. 1507: 310 x 215 mm Numerac ión: 1-1508. numeración moderna arábiga a lápiz en esquina superior derecha. Disposición del texto: campo abierto Estado de c onservación del soporte: al examinar el volum en se e ncuentran algunos problemas desde el punto de vista de la c onservación. 349 - Suciedad superficial sobre todo en las línea s de plegado. - Bordes irregulares y da ñados. - Daños ocasionados por la ac idez de algunas tintas. - Presencia de cerc os caus ados por exposición directa a fuente de humedad. - Folios sueltos y plegados. - Pérdidas de soporte debidas a causas mecánicas y b iológicas (insectos y roedores). E NCUADERNACIÓN El volumen no presenta cubierta, pe ro sí costura. Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Cosido: muchos expedientes se c osen en plano, pero todo el conjunto será unido con una costura a punto se guido p or detrá s a los tres nervios citados. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 310 mm. Estaciones: 75 mm, 155 mm y 225 mm. Tipo de hil o: lino y algod ón sin teñir en lo s cosido s e n plano, azul para la c ostura a punto seguido. Encolado del lomo: no. 356 Tipo de cabezada: primaria sobre núcleo de piel curtida al a lumbre. Con nueve puntos de anclaje en la ca bezada superior y ocho en la inferior. Unión de las cabezadas a la cubierta: enlazadas a través de doble orificio de recorrido oblicuo (10 mm) sobre ambas tapas. Cierres: se conservan los posteriore s y restos de los anclajes internos de los anteriores. Eran de piel curtida al alumbre. El lazo inic iaba ba jo el doblez delantero o trasero, giraba hacia fuera y penetraba en el orificio atravesando lazo y pergamino (tip o 2). Los superiores fueron sustituidos en época r eciente por lazos de algodón rojo. H ay una pieza de refuerzo continua de pergamino tanto en el doblez delantero como en el tr asero, ya que la solapa no era suficientemente lar ga para permitir este sistema d e anclaje. Número de c i erres: 2 en cada tapa. Ceja: 15 mm en corte superior. I nexistente en el pie del volumen. Pestañas de protección: anterior 25 mm; posterior 22 mm. Vueltas: irregulares. Superior : 8- 30 mm, infe rior 60 -80 mm, pestaña anterior 25-40 mm, pestaña posterior 30 -50 mm. Acaba do de punt as: esqu inas delanteras ( cortadas en oblicuo) montan sobre las esquinas de cabeza y pi e (c orte ob licuo). Hay eliminac ión de material sobrante. Guardas: bifolio de guardas al inicio y final de volumen con papel en cuya verjura se puede observar una filigrana de óvalo en forma de corazón con c ruz en su interior e iniciales IR deba jo. Unión de las guardas a las tapas: Nunca se pegaro n a las contra t apas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de 1624 a 1625. Lib 12º . Sobre tapa anterior Lib 1 2 . Tejuelo moderno con s ignatura actual (Sº 13). En contratapa anterior y poster ior Sº 13 a lápiz (anotación moderna). Dimensiones de la cubierta: 335 x 240 x 134 mm. Estado de conservación de la encuade rnación: es bastante bueno. Las deficiencias detectadas no afectan gravemente a la integridad d el volumen. - Manchas de di ferente origen. - Roto el anclaje a nterior d e las ca bezadas. - La estructura de cosido se mantiene, pero se ha fragmentado la cabezada su perior. Hay que s eñalar t ambién que muchos folios se presentan sueltos con el consiguiente peligro pa ra la integridad del te xto. - Restos no funcionales, pero bastante evidente s, de los cierres anteriores. Se conserva n los posteriores. En algún momento se incluyeron lazos de a lgodón rojo en el cierre superior. Nota: coincidencias claras entre este volumen y el anterior (Sº12). Comparten tipo de cosido y cabezada s, hilo, guarda s y estilo de cubierta. 357 FICHA 13 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 14 Datación del manuscrito: 1626-1631. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro dec imotercero. 7 expedientes de colegial es que acre ditan su legiti midad y limpieza de sa ngre. - Expediente 1: Ferna ndo C ano de Montoro. 1626. 97 folios. - Expediente 2: Juan de Manjarrés. 1628. 61 folios. - Expediente 3: Miguel Blázquez de Ostos. 1629. 1 26 folios. - Expediente 4: Franc isco Cuevas de las Vacas 809 . 1630. - Expediente 5: Diego Jiménez de Hinojosa. 1630. 50 folios. - Expediente 6: Andrés de Luey de Lugone s. 1631. 52 folios. - Expediente 7: Pedro de l Corral Sotomayor. 1631. 89 folios. El volumen no presenta encuadernación. Los diferentes expedientes se conservan en carpe tillas de papel. Cada expediente fue cosido en plano tot al o parc ialmente (con hilos de algodón sin teñir o m arrón). Por los restos del mi smo ti po que han sido encontrad os en todos ellos se puede p ensar que estuvieron unidos c on un cosido c omún que por algún motivo se perdió. Conserva, separado de todos los expedientes, un bifolio que con toda probabilidad se sit uaría al inicio del volum en donde se recoge el índi ce de lo s expedientes que conforman el libro decimotercero y un resu men biográfico del colegial del primer expediente. No se lee bien la fecha del índi ce, pero podría ser 1671. Presenta filigrana con lo que parece ser un rac imo de uva con círcul o encima. No hay ningún otro elemento que pueda añadir información al presente estudio. 809 No se con serva la documen tación. 358 FICHA 14 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 15 Datación del manuscrito: 1632-35. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro dec imocuarto. 7 expedientes de colegial es que acre ditan su legiti midad y limpieza de sa ngre. - Expediente 1: Andrés Salido Martos. 1632 (ff . 1-8 2). - Expediente 2: Antonio de Monsalve Guzmán. 16 33 (ff. 83-241). - Expediente 3: Sancho Bravo de La guna de la Barrera. 1633 (ff. 243-377 ). - Expediente 4: Andrés Bermúdez de Carpio. 1633 (ff . 378- 511 ). - Expediente 5: Matías Guerra de Lastras. 1634 (ff. 512-641). - Expediente 6: Franc isco S armiento de Me ndoza. 1634 (f. 642). - Expediente 7: Juan de Moli na Zúñiga. 1635 (ff . 643 -695). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 695 folios de papel y un documento en perga mino no numerado y situado entre los folios 163-64. Al inicio del volume n se posiciona un bifolio de hojas de gua rda. En l a primera de estas se anota Libro quarto decimo d e pruebas. En la segunda hay un primer índice tachado (se corresponde con los nombres de los colegiales del volumen anterior) y otro índice con los colegiales que se recogen en el libro. Está fechado en 1671 y firmado de nuevo por Don Fran cisco Jiménez de Castilla. En trasparencia se ve un a filigrana de los tres círculos rematados con una corona ( cruz latina e n el superior, NB en e l central, I8 e n el inferior). No se conse rvan guardas al final del volumen. Los expedientes, de dife rente longitud y estructura, fueron redactados so bre folios de papel art esanal de trapos de calidad buena o media. A veces, es el grado d e degradación de algunas tintas el que deteriora la calidad del soporte. Dimensiones: F. 1: 320 x 219 mm F. 360: 310 x 215 mm F. 673: 315 x 215 mm Numerac ión: 1-695. Nu meración arábiga moderna a lápiz en esquina superior de recha. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservac ión del soporte: al exami nar el volumen se detectan algunos problemas desde el punto de vista de la conservación. 359 - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y da ñados. - Folios sueltos. - Pérdidas de soporte y pliegues de difere nte entida d. - Degradación de alguna de las tintas utilizadas. E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible, con n ervios enlaza dos y pestañas de protección en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Grosor del pergamino: 0,4-1,3 mm (muy gruesa la zona de l doblez delantero). Número de nervios: 3. Tipo de nervios: simples Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Unión de los nervios a la cubierta: enlazados a través de un primer orificio en el pliegue del lomo y otros dos a 10 mm de distancia. C ada nervio se divide en dos al salir por el primer orificio, tomando aparie ncia de “v” al completar su recorrido en los o tros dos. Cosido: cada expediente había sido unido previamente con uno a v arios cosi dos en plano. Posteriormente se ejecutó un cosido a punto seguido, por detrás, sobre l os tres nervios citados, con hilo azul. Estaciones de cosido: longitud tot al del folio 315 mm. Estaciones: 45 mm, 150 mm y 250 mm. 360 Tipo de hilo: algodón. Sin teñir en los diferentes cosidos en plano, azul por lo que respe cta el hilo usado para el cosido sobre los ne rvios. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabeza da: no presenta. Cierres: se cons ervan res tos de los anc lajes int ernos de los mismos. Eran de piel curtida al alumbre. En la vuelta de las pestañas se practican dos orificios al interno de los cuales se posic iona el inicio de la c inta. Esta sale por el primer orifico, recor re la distancia hasta el segundo, para introducirse por el mismo y salir atravesando las dos capas de pergamino y la misma cinta. D e esta form a se bloquea. Al ver el volumen s e obser van un único orificio de salida y dos internos (tipo 4). Número de c i erres: 2 en cada tapa Ceja: no se pue de determinar porque el c uerpo del libro actualmente se encuentra práctica mente separado de la cubierta. Pestañas de protección: 20 mm. Vueltas: irregulares. Superior 60-65 mm , inferior 60 - 75 mm , pestaña anterior 90 -105 mm, pestaña posterior 75-90 mm. Acaba do de puntas: esquinas delanteras montan sobre esquinas de cabeza y pie (todas con corte oblicuo). Se pr oduc e eliminación del sobra nte. Guardas: bifolio de guardas al inicio del volumen. Papel verjurado con fi ligrana de los tres círculos rematados por una corona (cruz latina en el primer círculo, NB en el medio, I8 en el inferior). Unión de las guardas a las tapas: no se llega ron a pegar a las contratapas. Decoración en la cubierta: no. Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de 1632 a 1635. Lib 14º. Sobre la cubierta, Lib 14. Sobre la vuelta superior anterior, Libro quarto décimo L ibro 14. Tejuelo mode rno con signatura actual (Sº 15). E n contratapa anterior y poster ior Sº 15 a lápiz (a notación moderna). Dimensiones de la cubierta: 362 x 265 x 130 mm. Estado conservación de la encuadernación: externamente el estado de co nservac ión es bueno. Pero al abrir el libro se advierte que el cosido está completamente perdido y la unión con la cubierta también, con lo que pe ligra la integridad del volumen. 361 FICHA 15 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 16 Datación del manuscrito: 1635-38. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro dec imoquint o. 8 expedientes de aspirantes a colegiales que a creditan su legitimidad y limpieza de sangre. - Expediente 1: Gaspar López Za mbrano. 1635 -36 (ff. 1-139, 212-223). - Expediente 2: Pedro de Medina Rico. 1636 (ff. 140 -211). - Expediente 3: Juan de Bernuy Mendoza. 1637 (ff. 224 -307). - Expediente 4: Íñigo Pérez de Lara Figueroa. 1637 (ff. 308-477). - Expediente 5: Diego Bermúdez de Castro. 1638 (ff. 478 -509). - Expediente 6: Pedro de l Castillo Buitrón. 1638 (ff. 510-575). - Expediente 7: Luis Álvarez de Toledo Trujillo. 1638 (ff. 576-627 ). - Expediente 8: Juan Rico de Luque. 1637 (ff. 629-630). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se compone de 630 folios. Contiene un cuadernillo de gua rdas al ini cio, dónde se recog e dife rente información. En el p rimer folio se pu ede leer u na anotación que atañe al primer colegial ( Prue bas del señor Gaspar Lópe z Zambrano ) y al libro en sí (Libro quinto decimo. L ibº 15 ). En el segundo Pruebas del señor Don Pedro de Medina Rico. En el tercero un índice de los expedientes firmado por Don Francisco Jiménez de Castilla en 1671. En la misma página una letra pos terior anota el octavo expediente de un colegial no admitido. En el folio cuarto se recoge un pequeño resumen d el colegial del primer expediente. Al fi nal del volum en se posiciona asimismo otro bifolio de guardas donde se puede leer Prue bas del señor Don Pedro de Castillo. Los expedientes ti enen una longitud diferente y diver sa for ma de estruc tura rse. Pero toda la documentac ión se re coge sobre papel artesanal de trapos de calidad media. Dimensiones: F. 2: 312 x 215 mm F. 316: 320 x 220 mm F. 627: 312 x 216 mm Numerac ión: 1-630. Numeración arábiga a lápiz en esquina superior d erecha. Es reciente. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conserva ción del soporte: las carenc ias detectadas coinciden con las ya analizadas en libros precedentes. - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y da ñados. - Pérdidas de soporte de difere ntes dimensiones. - Degradación de alguna de las tintas ferr ogálicas util izadas. 362 E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible, con n ervios enlaza dos y pestañas de protección en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo. Especie a nimal de proveniencia: oveja Grosor del pergamino: 0,2-0,3 mm. Número de nervios: 3 Tipo de nervios: simples Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre Unión de los nervios a la cubierta: enlazados a través de un primer orificio en el pliegue del lomo y otros dos a 7 mm de distancia en la tapa anterior y 10 mm en la posterior. Cada nervio se divide en dos al salir po r el primer o rificio, tom ando aparienci a de “v” al completar su recorr ido e n los otros dos. Cosido: cada expediente había sido unido previamente con uno a v arios cosi dos en plano. Posteriormente se ejecutó un cosido a punto seguido, por detrás, sobre l os tres nervios citados, con hilo azul. Estaciones de cosido: longitud total del folio 310 mm. Estaciones: 60 mm, 135 mm, 200 mm y 265 mm. Tipo de hilo: por lo que re specta el hilo usado para confeccionar el volumen es de algodón azul. Azul y sin teñir e l de los cosidos en plano. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabeza da: no presenta. Cierres: cintas de piel cur tida al alumbre . Tres de l os cierre s siguen el siguiente esquema: el lazo inicia bajo la vuelta de las pestañas, atraviesa el mismo por un primer orificio, 363 avanza hasta el segundo orificio por el que sale hacia el exterior atravesando lazo y pergamino. De e sta forma se bloquea (tipo 4). Sin embargo, el supe rior de l a tapa anterior iniciaba cercano al bor de del doblez, giraba hacia fu era y penetraba en el orificio atravesando lazo y pergamino (tipo 2). Nº cierres: 2 en cada tapa Ceja: 20 mm en la superior, 8 mm en la inferior . Pestañas de protección: 15-20 mm. Vueltas: irregulares. S uperior 55 -70 (con orillas originales), inferior 35-45 mm, pestaña anterior 45- 60 mm, pe st aña posterior 55 - 80 mm. Acaba do de puntas: esquinas delanteras montan sobre esquinas de cabeza y pie (todas con corte oblicuo). Se pr oduc e eliminación del sobra nte. Guardas: las anteriores e stán formadas por un cua dernillo binión cosido a punto seguido con el mismo hilo azul del resto del volumen. El papel presenta una filigrana de motivo heráldico. Las posteriores sólo cuentan c on un bifolio del mismo ti po de pa pel y cosido. Unión de las guardas a las tapas: nunca fueron pegadas. Decoración en la cubierta: no Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales de 1635 a 1638. Lib 15º . Sobre la tapa ante rior Li b 15 . T ejuelo moderno con signatura actual (Sº 16). En c ontrat apa anterior y posterior S º 16 a lápiz (a notación m oderna). Dimensiones de la cubierta: 347 x 247 x 92 mm. Estado de conservación de la encuadernación: en genera l es bastante bueno. Sólo se observan cier t as deficiencias de carácter menor como mancha s de diferente origen, pérdida de la longitud original de los cierres y pequeñas pé rdidas de soporte. 364 FICHA 16 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 17 Datación del manuscrito: 1638-44. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro dec imos exto. 12 expedientes de colegi ales que acre ditan su legiti midad y limpieza de sangre . - Expediente 1: Alonso de Ribas de Castro. 1638 (ff. 1-23). - Expediente 2: Manue l d e Angulo Arciniega. 1638-39 (ff. 24-75). - Expediente 3: Juan Ruiz de Oca . 1638 -40 (ff. 76-243). - Expediente 4: Diego de Valverde Orozco. 1641 (ff. 244-295). - Expediente 5: Pedro de Angulo S aave dra. 1641 (ff. 296 -339). - Expediente 6: Lucas Jiménez de Villagrán. 1641 ( ff. 340-379). - Expediente. 7: Juan Páez Camacho. 1641 (ff. 380-432). - Expediente 8: Marcos de Pedraxa s. 1641 (ff. 433-4 58). - Expediente 9: Lope Fra ncisco de los Ríos Guzmán. 1642 (ff. 459-527 ). - Expediente 10: Andrés Sánchez (o G arcía) de Ocampo. 1642 (ff. 528 -542). - Expediente 11: Diego Venegas de Valenzuela. 1643 (ff. 595- 672). - Expediente 12: Luis de Ayllón. 1644 (ff. 673-704). C UERPO DEL LIBRO El bloque del libro se co mpone de 704 folios. No presenta guardas ni al ini cio ni al final del volumen. La documentación se re coge sobre folios de p apel a rtesanal de tr apos, de calidad media o media-alta. Habría que hacer un a exce pción con la información recogida entre los folios 12 y 23 sobre papel de c alidad bastante inferior. Cada exp ediente se c ompo ne de diversos folios o cuadernillos de difere nte longitud y estruc tura. Dimensiones: F. 1: 310 x 215 mm F. 344: 315 x 220 mm F. 703: 312 x 215 mm Numerac ión: 1-704. Nu meración moderna arábiga a lápiz en esquina superior de recha. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservación del soporte: a lo largo del bloque textual se detectan algunas care ncias desde el punto de vista de la c ons ervación. - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y de gr adados. - Pérdidas de soporte. - Folios y cuadernillos descosidos. - Daños causados por la acidez de a lgun as de las tintas utilizadas. 365 E NCUADERNACIÓN El volumen no presenta cubierta, pe ro sí costura. Número de nervios: 4. Tipo de nervios: doble. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre Cosido: cada expediente había sido unido previamente con uno a v arios cosi dos en plano. Posteriormente se ejecuta una costura a punto seguido por detrás sobre los cuatro nervios. En ambos casos se utiliza hilo de color a zul. Estaciones de cosido: longitud total del folio 315 mm. Estaciones: 50 mm, 115 mm, 185 mm y 265 mm. Tipo de hilo: algodón azul. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabeza da: no presenta. Dimensiones del volumen: 322 x 231 x 100 mm. 372 Anotaciones en la cubierta: sobre el lomo anotaron el contenido, Pruebas de colegiales [de] 1654 [a 1}667. Lib 18 . Sobre la tapa anterior: Lib 18 . En el tejuelo se lee la signatura actual (Sº 19). En la contraguarda anterior y posterior Sº 19 a lápiz (anotación moderna) Dimensiones de la cubierta: 348 x 255 x 150 mm. Estado de conservación de la encuadernación: es grave. Se encuentra compl etamente separa da de l bloque del texto. Ha sufr ido además grandes pérdid as de soporte en el lomo. Otros daños detectados son: manchas de diferente origen y cierres de la tapa posterio r desaparecidos (de los anter iores sólo queda el inicio). P or lo que respec ta la estructura de cosido, es totalmente ineficaz . 373 FICHA 19 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 20 Datación del manuscrito: 1668-75. Contenido: Pruebas de colegiales. Libro dec imonoveno. 10 expedientes de colegi ales que acre ditan su legiti midad y limpieza de sangre . - Expediente 1: Ferna ndo Jaimes Cordero. 1668-69 (ff. 1-60). - Expediente 2: Franc isco Jim énez de Castilla. 1669 (ff. 61-183 ). - Expediente 3: Pedro Fra ncisco Barroso Ordóñez. 1672 (ff. 184-368). - Expediente 4: Cristóbal Próspero de Hinostrosa Rivera. 1672 (ff. 369 -623). - Expediente 5: Alonso Franc isco de Pobes y Aguilera. 1673 (ff. 624-718). - Expediente 6: Juan Severino Jurado Ortiz. 1673 (ff. 719-771). - Expediente 7: Ferna ndo R amírez de Cartagena. 1674 (ff. 772 -861). - Expediente 8: Gonzalo de las Cueva s Rojas. 1674 (ff. 862-983 ). - Expediente 9: Pedro Calderón de Ba rrionuevo. 16 74 (ff. 984-1068). - Expediente 10: Alonso Romero de Ojeda. 1675 (ff . 1069-1136). C UERPO DEL LIBRO El bloque del texto se compone de 1136 folios. A ntes del texto se posicionan cuatro hojas de guarda. En la primera de estas aparece el contenido: L ibro décimo nono de las pruebas desde el año de 1668 has ta 1675 . A continuac ión, siguen otros dos folios en blanco que estructuralme nte pert enecen al primer expediente , que no han sido nume rados. Sobre el primero se redactó un índice de los expedientes contenidos. Al terminar también se encuentra un bifolio de hojas de guarda . En dichas guardas se puede observa r una filigrana de tres círculos rematado s por corona (óvalo superior con cruz latina en el interior y grifos rampantes a los lados ( escudo de Génova), Bb en el central y medio cír culo en el inferior). La documentación se recoge sobre folios de papel artesa nal de trapos de calidad media o media-alta. Ca da expediente presenta diferente longitud y estructura. Dimensiones: F. 1: 315 x 220 mm F. 344: 310 x 215 mm F. 1133: 315 x 210 mm Numerac ión: 1-704. Nu meración moderna arábiga a lápiz en esquina superior de recha. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservación del soporte: a lo largo de los diferentes documentos se pueden observar algunas care ncias desde el punto de vista de la conservación. - Suciedad superficial. - Bordes irregulares. - Folios y cuadernillos sueltos. 374 - Tintas ligeramente ácidas en algunas z onas del vol umen. - Oxidación de los sellos de placa qu e provo ca manchas en los folios don de se localizan y e n las contiguas (hasta seis sellos en algunos folios). E NCUADERNACIÓN El volumen no presenta cubierta. Per o si cosido. Número de nervios: 4. Tipo de nervios: dobles. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Cosido: cada expediente había sido unido previamente con uno a v arios cosi dos en plano. Posteriormente se ejecuta un cosido a espiga sobre los cuatro nervios. Estaciones de cosido: longitud total del folio 315 mm. Estaciones: 65 mm, 130 mm, 195 mm y 250 mm. Tipo de hilo: algodón y lino sin teñir, excepto en parte del cosido en plano del octavo expediente, donde se utiliza un hilo teñido de ve rde. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabeza da: no presenta. Guardas: posee un c uadernillo de guardas de dos bifolios que antecede al texto, donde se anota el contenido del volumen, Libro decimo n ono de las pruebas deste año de 1668 hasta 1675. Al final del volumen hay otro cuad ernillo de guardas de un sólo bifolio. Ambos son del mismo tipo de papel, con la misma filigrana , Tres círc ulos rematados por corona (BB en círculo central, medio círc ulo en inferior). 375 Dimensiones del volumen: 330 x 232 x 147 mm. Estado de conservación de la encuadernación : se ha perdido la encuadernación , por lo que se conserva dentro de una funda de cons ervación hecha a medida. 376 FICHA 20 I DENTIFICACIÓN Signatura: AHUS Seminario 21 Datación del manuscrito: 1675-1682. Contenido: Pruebas. Libro vigésimo. 7 expedientes de colegial es que acre ditan su legiti midad y limpieza de sa ngre. - Expediente 1: Felipe Ignacio de T rujillo. 1675 -76 (ff. 1-140). - Expediente 2: Juan Bejines de Coria. 1678 (ff. 141-222). - Expediente 3: Juan Andrés de Acorso y Doria. 1678 -80 (ff. 223-405). - Expediente 4: Pedro González Palma. 1680 -81 (ff. 406-509). - Expediente 5: Cristóbal Isidro de Godoy. 1682 (ff. 510-563). - Expediente 6: Diego Félix de Cepeda Cobo. 1682 (ff. 564-665). - Expediente 7: Alonso Bravo de Anaya. 1682 (ff. 666-719). C UERPO DEL LIBRO El bloque del li bro se compone de 719 folios. Posee un bifolio de guardas inicial y tuvo uno posterior del que sólo queda la contraguarda. Presentan filigrana de los tres círculos rematados por corona (óvalo superior con cruz latina en el interior y grifos rampantes a los lados (escudo de G énova), BL en el central, corazón en el inferior). E l primer folio del primer expedient e n o se numer a. En el mis mo se localiza una pequeña r eseña del contenido de este, así como la datación. También se uti liza el espa cio re stante par a anota r un índice de todos los expedientes que c ompon en el volumen Los diferentes expedientes se redactan sobre folios de papel artesanal d e trapos de calidad media. No existe una uni formidad en la estruc tura ni en la longitud de estos. Dimensiones: F. 1 bis: 310 x 215 mm F. 379: 310 x 215 mm F. 715: 310 x 215 mm Numerac ión: 1-719. Numeración arábiga a lápiz en esquina superior d erecha. Es reciente. Disposición del texto: campo abierto. Estado de conservac ión d el soporte: aunque el bloque del texto no prese nta daños graves desde el punto de vista de la conservación se observan algunos problemas de menor entidad. - Suciedad superficial. - Bordes irregulares y da ñados. - Pérdidas de soporte de origen mecá nico y algunas causada s por roedores. - Tintas ácidas e n algunas zonas del volumen. - Manchas causada s por o xidación de algunos sellos de placa. 377 E NCUADERNACIÓN Tipología: flexible, con n ervios enlaza dos y pestañas de protección en e l corte delantero. Material de la cubier ta: pergamino. Lado pelo externo (suave y brillante). Especie a nimal de proveniencia: Los resultados de ADN no son concluyentes. Grosor del pergamino: 0,4- 0,5 mm. Número de nervios: 4. Tipo de nervios: simples. Material de elaboración de los nervios: piel curtida al alumbre. Unión de los nervios a la cubierta: enlazados a través de un primer orificio en el pliegue del lomo y otros dos a una dist ancia de entr e 12 y 15 mm. Cada nervio se divide en dos al salir por el primer orificio, tomando aparie ncia de “v” al completar su rec orrido en los otros dos. Cosido: cada expediente había sido unido previamente con uno a v arios cosi dos en plano. Posteriormente se ejecuta un cosido a punto seguido por de trás sobre los cuatro nervios. Estaciones de cosido: longitud total del folio 315 mm. Estaciones: 65 mm, 115 mm, 190 mm y 250 mm. Tipo de hilo: hilos de lino y algodón negr o, rojizo y sin teñir. Encolado del lomo: no. Refuerz o del lomo: no. Tipo de cabeza da: no presenta. Cierres: cintas de piel curtida al a lumbre. Los anteriore s se posicionan cerca del borde de la vuelta, giran hacia fuera y penetran en el orificio atravesando lazo y pergamino. Hay un único orificio (tipo 2). En los posteriores se practica un doble orificio en la vuelta, pero [Document text truncated for crawler view.]