Diario económico de la ciudad y provincia de Sevilla
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Hg. 14*5 N- <'> DiAkiO E CoNoMJGO ..> . ESI' RAQRD1NAR1O DE LA, CIUDAD YPROVINCIA DE SEVILLA ¿ DEL SABADO 13 DE JULIO DE 1822. Xv" 3' Aunque hemos reunido muchos apuntes referentes álas Últimas ocurrencias de Madrid en el memorable dia 7del corriente^ nisigu^ na relación es tan hion detallada como la que insertamos ála ietra^ de la gaceta del iPlartes 9que dice como sigue» Llegó el Domingo 7dia por una parte fatal, mas por ofrs dia de gloria para la libertad española, *, Bkn quisidrainos dar una relación exacta de lo* grandes sucesos de -este dia, yno defraudar áningún cuerpo ni aningún indi- T-iduo la gloria que haya podido adquirir ;pero caréciéndóde* io¿ partes originales ,no podemos por ahora satisfacer los justos deseos del público ni los nuestros propios. Bia embargo reteriraiio# la parte mas interesante de Jos hechos, procurando aproximarno# en cuanto sea posible áuna escrupulosa exactitud^ Los sbatailones de la guardia R.eai qne habían levantado el estandarte de la.Jnsurreccion, yse habían situado en el Pardo, concibieron eí pensamiento atrevido de sorprender Ja capital ydesarmar la milicia. En efecto antes del. aíiianecer se introdujeron en la población por la puerta del Conde Duque, yembistieron por tres diferentes puntos.. EJ batallón destinado para atacar el parque fue batido iHuj pronto completamente, yen la dispersión fue preso el oficial D. Luis Mon ,el cual quiso en balde sobornar al paisano que le detuvo, ofreciéndole algunas onzas oe oro yun relox, que se negó aadmitir el generoso patriota ycondujo ásu ptiaionero ai parque de arljliería. 'El ataque" de Ja plaza fue mucho mas t'erribíe ,bien sea por- 2laxic Xi¿11.
§4*6 ^ue lo hicieron con Kias obstinación yempeño, óporque tuvo rna-^ |or dirección* El principal conato de los eoemigos ,jaca*o !a parte mas esencial de su plan, era ganar la plaza, yespecialmeníe la casa de la Panadería, desda donde podían dominar la plaza : Los ataques fueron muchos yobstinados; pero el vivo fuego <jue les hizo la compañía de granaderos que mandaba D. Juan Muguiro, del comercio de esta corte, el denuedo" yla inrrepidez imponderable de los cazadores, yel asierro con que fue servida la artillería, yel valor singular de su comandante frustraron los intentos del enemigo ,que hubo de retirarse derrotado ycon gran perdida. Antes que empezase el combate de la plaza, se había apoderado ya una de las divisiones enemigas del punto de puerta del Sol; pero sin poder penetrar en el Principal que defendió aquella guardia cerrando la puerta, ypor no tener llave ni cerrojo,' atrancándola con una enorme piedta que desquisiaron de la escalera los robustos granaderos del Infante. Poco tardó el enemigo en evacuar este punto ,porque se vió atacado por la espalda, yhubo de retirarse aceleradamente. Unií de sus columnas empezó ásubir formada por la calle de la Montera, gritando ferozmente viva el Rey, yllenando de consternación ásus habitantes, que la creyeron veacedora ;pero retrocedió luergo, yse retiró por la calle del Arenal. Las circunstancias ypor menores de todos estos suceso* solo pueden saberlas con exactitud los bizarros militares que salvaron nuestra libertad en este glorioso dia, digno de eterna memoria ,y asi no podemos calificar exactamente el mérito de ninguno de ellos. Ysolo podemos decir que todo el público nttó la actividad ,valor yardimiento de los generales D. Pablo Morillo, yD. Francisco Ballesteros ,ydel brigadier D. Juan Palarea. Puestos en f'!^a los asaltadores de la plaza, se dirigieron áPalacio ábuscar un asilo. El público estaba en espectatíva hacía muchas horas esperando el resultado de la victoria de la mañana ;cuando áeso de las tres de la tarde se esparció la fausta noticia de que ios batallones del Pardo se avenían áentregar las armas ;pero lejos de realizarse tan favorable suceso ,esta tropa ostinada se salió de la población atravesando el rio. Inmediatan&ente fueron en su seguimien-* So dos piezas de artílíéría, un batallón de la milicia nacional^ do»
142T escuadrones 4e ciballería ,yel batilion de oficíales álas órdenes dei valiente coronel D. Evaristo San Miguel ,yhabiendo alcanjgado álos fugitivos junto álas ventas de Alcorcon, los derrotaron ydispersaron completamente. Es grande el número de prisioneros que han traído, yse han colocado en el cuartel de los ex-guar- dias de corps. El número de muertos que quedaban tendidos en el campo, yel de los .heridos que imploraban la clemencia de los vencedores ,ofrecían según relación de los mismos soldados ,im espectáculo capaz de lastimar álos corazones mas duros ,pues al fin eran españoles los vencidos. La generosidad de sus vencedores correspondió ála grandeza de la causa que defendían; dcjsndo en éste día aj mundo un egemplo mas de magnanimidad que imitar. Hemos dicho que por ahora no podemos dar una relación maf circunstanciada de tan memorables sucesos; pero esperamos que pues el ilustre ayuntamiento ha prometido dar átodos los pueblos de esta provincia una noticia exacta de estos gloíiosos hechos , nos proporcionará medios para que podamos estendarla átoda la península, yaun átoda la Europa, para gloria eterna del nombre espaííol, del generoso vecindario de esta capital; de su heróica milicia, yde su valerosísima ypatriótica guarnición.^ Jyer 7publicó lo siguiente el Ayuntamiento constitucional de Madrid. Madrileños :La sangre española b,a corrido por las calles d« Madrid derramada por traidores ála patria yperjuros álos sagrados juramentos que habían prestado de defender su libertad. Los batallones insurreccionadas de la guardia Real, que se hallaban en el Pardo, han invadido furtivamente en esta noche la capital de la inonarq*uía, yacometido al pueblo indefenso, ála bizarra milicia nacional, yálas nó menos bizarras tropas de la guar/iicinn. Cara han pagado su temeridad los perjuros; ydestruidos en todas direcciones, yerrantes ydispersos, han tenido que acogerse los que han logrado escapar con vida al palacio del Monarca. Muchos han quedado ocultos en las casas ,quizá estos miserables han hallado un asilo compasivo en la generosidad de los mismos áquienes vfenian áasesinar. Sin embargo, conviniendo ála tranquilidad j seguridad' pública toflaar lai medidaf que eatigen íai circunstaaciai.